GÉNESIS



GÉNESIS 1



Gn 1:1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Gn 1:2 Pero la tierra se convirtió en desolación y vacío, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas.

Gn 1:3 Y dijo Dios: Haya luz; y hubo luz.

Gn 1:4 Vio Dios que la luz era buena, y separó Dios la luz de las tinieblas.

Gn 1:5 Llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue una tarde y una mañana: un día.

Gn 1:6 Luego dijo Dios: Haya una expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas.

Gn 1:7 E hizo Dios la expansión y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.

Gn 1:8 Dios llamó a la expansión Cielos. Y fue una tarde y una mañana: día segundo.

Gn 1:9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un solo lugar, y aparezca lo seco. Y fue así.

Gn 1:10 Dios llamó a lo seco Tierra, y al conjunto de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.

Gn 1:11 Después dijo Dios: Haga brotar la tierra pasto, hierbas que den semilla y árboles frutales que den fruto según su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra. Y fue así.

Gn 1:12 Y produjo la tierra pasto, hierbas que dan semilla según su especie, y árboles que dan fruto, con su semilla dentro, según su especie. Y vio Dios que era bueno.

Gn 1:13 Y fue una tarde y una mañana: día tercero.

Gn 1:14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sean para señales, para estaciones, y para días y años;

Gn 1:15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así.

Gn 1:16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para regir el día y la lumbrera menor para regir la noche; hizo también las estrellas.

Gn 1:17 Las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,

Gn 1:18 para regir el día y la noche y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.

Gn 1:19 Y fue una tarde y una mañana: día cuarto.

Gn 1:20 Dijo Dios: Bullan las aguas con un bullir de animales vivientes, y vuelen las aves sobre la tierra en la abierta expansión de los cielos.

Gn 1:21 Y creó Dios las grandes criaturas marinas y todo animal viviente que se mueve, con los cuales bullen las aguas, según su especie, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno.

Gn 1:22 Y los bendijo Dios, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.

Gn 1:23 Y fue una tarde y una mañana: día quinto.

Gn 1:24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra animales vivientes según su especie, ganado, lo que se arrastra y animales de la tierra según su especie. Y fue así.

Gn 1:25 E hizo Dios los animales de la tierra según su especie, el ganado según su especie y todo lo que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno.

Gn 1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a Nuestra imagen, conforme a Nuestra semejanza; y ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves de los cielos, sobre el ganado, sobre toda la tierra y sobre todo lo que se arrastra sobre la tierra.

Gn 1:27 Y creó Dios al hombre a Su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Gn 1:28 Los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla; y ejerced dominio sobre los peces del mar, sobre las aves de los cielos y sobre todo ser vivo que se mueve sobre la tierra.

Gn 1:29 Después dijo Dios: He aquí que os he dado toda hierba que produce semilla, la cual está sobre la faz de toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto que produce semilla; para vosotros os servirá de alimento.

Gn 1:30 Y a todo animal de la tierra, a toda ave de los cielos y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay alma viviente, les he dado toda hierba verde para alimento. Y fue así.

Gn 1:31 Y vio Dios todo cuanto había hecho, y he aquí, era muy bueno. Y fue una tarde y una mañana: el día sexto.

GÉNESIS 2

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GÉNESIS 10 Versión Recobro

GÉNESIS 10



Gn 10:1 Éstas son las generaciones de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, a quienes nacieron hijos después del diluvio.

Gn 10:2 Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mesec y Tiras.

Gn 10:3 Los hijos de Gomer: Askenaz, Rifat y Togarma.

Gn 10:4 Los hijos de Javán: Elisa y Tarsis, Quitim y Rodanim.

Gn 10:5 A partir de éstos los pueblos de las islas y las regiones costeñas de las naciones se dividieron en sus respectivas tierras, cada uno conforme a su lengua, según sus familias, en sus naciones.

Gn 10:6 Los hijos de Cam: Cus, Mizraim, Fut y Canaán.

Gn 10:7 Y los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y Dedán.

Gn 10:8 Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra.

Gn 10:9 Él fue poderoso cazador delante de Jehová; por tanto se dice: Así como Nimrod, poderoso cazador delante de Jehová.

Gn 10:10 Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar.

Gn 10:11 De aquella tierra salió para Asiria, y edificó Nínive, Rehobot Ir, Cala,

Gn 10:12 y Resén, entre Nínive y Cala, es decir, la gran ciudad.

Gn 10:13 Mizraim engendró a los luditas, a los anamitas, a los lehabitas, a los naftuhitas,

Gn 10:14 a los patrusitas, a los casluhitas, de donde salieron los filisteos, y a los caftoritas.

Gn 10:15 Canaán engendró a Sidón, su primogénito, a Het,

Gn 10:16 a los jebuseos, a los amorreos, a los gergeseos,

Gn 10:17 a los heveos, a los araceos, a los sineos,

Gn 10:18 a los arvadeos, a los zemareos y a los hamateos; y después se esparcieron las familias de los cananeos.

Gn 10:19 El territorio de los cananeos iba desde Sidón, en dirección a Gerar, hasta Gaza; y en dirección a Sodoma, Gomorra, Adma y Zeboim, hasta Lasa.

Gn 10:20 Éstos son los hijos de Cam, conforme a sus familias, según sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones.

Gn 10:21 También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber y hermano mayor de Jafet.

Gn 10:22 Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arfaxad, Lud y Aram.

Gn 10:23 Los hijos de Aram: Uz, Hul, Geter y Mas.

Gn 10:24 Arfaxad engendró a Sala, y Sala engendró a Heber.

Gn 10:25 A Heber le nacieron dos hijos: el nombre del uno fue Peleg, porque en sus días fue dividida la tierra; y el nombre de su hermano, Joctán.

Gn 10:26 Joctán engendró a Almodad, a Selef, a Hazar-mavet, a Jera,

Gn 10:27 a Adoram, a Uzal, a Dicla,

Gn 10:28 a Obal, a Abimael, a Seba,

Gn 10:29 a Ofir, a Havila y a Jobab; todos éstos fueron hijos de Joctán.

Gn 10:30 Y el área que habitaron se extendía a partir de Mesa en dirección de Sefar, la región montañosa del oriente.

Gn 10:31 Éstos son los hijos de Sem conforme a sus familias, según sus lenguas, en sus tierras, conforme a sus naciones.

Gn 10:32 Éstas son las familias de los hijos de Noé, según sus generaciones, en sus naciones; y a partir de ellos se separaron las naciones en la tierra después del diluvio.

GÉNESIS 9 GÉNESIS 11

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GÉNESIS 11 Versión Recobro

GÉNESIS 11



Gn 11:1 Tenía toda la tierra una sola lengua y usaba las mismas palabras.

Gn 11:2 Al desplazarse ellos hacia el oriente, encontraron una llanura en la tierra de Sinar y se establecieron allí.

Gn 11:3 Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillos y cozámoslos bien; y el ladrillo les servía en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de argamasa.

Gn 11:4 Después dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, para que no seamos dispersados por la faz de toda la tierra.

Gn 11:5 Jehová descendió para ver la ciudad y la torre que habían edificado los hijos de los hombres.

Gn 11:6 Y dijo Jehová: He aquí, son un solo pueblo y todos tienen una sola lengua, y esto es sólo el principio de lo que harán; y ahora nada les detendrá de ejecutar lo que se propongan.

Gn 11:7 Vamos, descendamos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda las palabras del otro.

Gn 11:8 Así que, desde allí Jehová los dispersó por la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.

Gn 11:9 Por eso fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová la lengua de toda la tierra, y desde allí Jehová los dispersó por la faz de toda la tierra.

Gn 11:10 Éstas son las generaciones de Sem: Sem tenía cien años cuando engendró a Arfaxad, dos años después del diluvio.

Gn 11:11 Después que engendró a Arfaxad, Sem vivió quinientos años, y engendró más hijos e hijas.

Gn 11:12 Arfaxad vivió treinta y cinco años, y engendró a Sala.

Gn 11:13 Después que engendró a Sala, Arfaxad vivió cuatrocientos tres años, y engendró más hijos e hijas.

Gn 11:14 Sala vivió treinta años, y engendró a Heber.

Gn 11:15 Después que engendró a Heber, Sala vivió cuatrocientos tres años, y engendró más hijos e hijas.

Gn 11:16 Heber vivió treinta y cuatro años, y engendró a Peleg.

Gn 11:17 Después que engendró a Peleg, Heber vivió cuatrocientos treinta años, y engendró más hijos e hijas.

Gn 11:18 Peleg vivió treinta años, y engendró a Reu.

Gn 11:19 Después que engendró a Reu, Peleg vivió doscientos nueve años, y engendró más hijos e hijas.

Gn 11:20 Reu vivió treinta y dos años, y engendró a Serug.

Gn 11:21 Después que engendró a Serug, Reu vivió doscientos siete años, y engendró más hijos e hijas.

Gn 11:22 Serug vivió treinta años, y engendró a Nacor.

Gn 11:23 Después que engendró a Nacor, Serug vivió doscientos años, y engendró más hijos e hijas.

Gn 11:24 Nacor vivió veintinueve años, y engendró a Taré.

Gn 11:25 Después que engendró a Taré, Nacor vivió ciento diecinueve años, y engendró más hijos e hijas.

Gn 11:26 Taré vivió setenta años, y engendró a Abram, a Nacor y a Harán.

Gn 11:27 Ahora bien, éstas son las generaciones de Taré: Taré engendró a Abram, a Nacor y a Harán; y Harán engendró a Lot.

Gn 11:28 Y murió Harán en presencia de su padre Taré en su tierra natal, en Ur de los caldeos.

Gn 11:29 Abram y Nacor tomaron para sí mujeres: el nombre de la mujer de Abram era Sarai, y el nombre de la mujer de Nacor era Milca, hija de Harán, padre de Milca y de Isca.

Gn 11:30 Y Sarai era estéril; no tenía hijo.

Gn 11:31 Y tomó Taré a su hijo Abram, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai, su nuera, mujer de su hijo Abram; y salieron juntos de Ur de los caldeos para ir a la tierra de Canaán; pero cuando llegaron a Harán, se establecieron allí.

Gn 11:32 Y fueron los días de Taré doscientos cinco años; y murió Taré en Harán.

GÉNESIS 10 GÉNESIS 12

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GÉNESIS 12 Versión Recobro

GÉNESIS 12



Gn 12:1 Ahora bien, Jehová dijo a Abram:
Vete de tu tierra, / de tu parentela / y de la casa de tu padre, / a la tierra que te mostraré.

Gn 12:2 Y haré de ti una nación grande, / te bendeciré / y engrandeceré tu nombre; / y serás bendición.

Gn 12:3 Bendeciré a los que te bendigan, / y maldeciré al que te maldiga; / y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

Gn 12:4 Así que, partió Abram, tal como Jehová le había dicho, y Lot fue con él. Tenía Abram setenta y cinco años cuando salió de Harán.

Gn 12:5 Abram tomó a su mujer Sarai, a Lot, hijo de su hermano, y todas las posesiones que habían acumulado y las almas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a la tierra de Canaán; y a la tierra de Canaán llegaron.

Gn 12:6 Y atravesó Abram aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta la encina de More; y los cananeos estaban entonces en la tierra.

Gn 12:7 Y se apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien se le había aparecido.

Gn 12:8 Luego pasó de allí a un monte al oriente de Bet-el, y plantó su tienda, teniendo a Bet-el al occidente y Hai al oriente. Allí edificó un altar a Jehová e invocó el nombre de Jehová.

Gn 12:9 Y Abram prosiguió su camino, avanzando hacia el Neguev.

Gn 12:10 Hubo entonces hambre en la tierra; y descendió Abram a Egipto para peregrinar allá, porque era severa el hambre en la tierra.

Gn 12:11 Y cuando estaba ya próximo a entrar en Egipto, dijo a Sarai, su mujer: Yo sé que ciertamente eres mujer de hermoso aspecto;

Gn 12:12 en cuanto te vean los egipcios, dirán: Ésta es su mujer; y me matarán a mí, pero a ti te dejarán vivir.

Gn 12:13 Ahora bien, di que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya y viva yo por causa de ti.

Gn 12:14 Aconteció que cuando Abram llegó a Egipto, los egipcios vieron que la mujer era muy hermosa.

Gn 12:15 La vieron también los oficiales de Faraón, quienes la alabaron delante de él; y fue llevada la mujer a la casa de Faraón.

Gn 12:16 Y éste trató bien a Abram por causa de ella y le dio ovejas, bueyes, asnos, siervos, siervas, asnas y camellos.

Gn 12:17 Entonces Jehová hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas por causa de Sarai, mujer de Abram.

Gn 12:18 Y Faraón llamó a Abram y le dijo: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿Por qué no me hiciste saber que era tu mujer?

Gn 12:19 ¿Por qué dijiste: Es mi hermana, para que yo la tomara por mujer? Ahora, pues, aquí está tu mujer; tómala y vete.

Gn 12:20 Y Faraón dio órdenes a sus hombres acerca de Abram; y lo despidieron con su mujer y con todo lo que tenía.

GÉNESIS 11 GÉNESIS 13

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GÉNESIS 13 Versión Recobro

GÉNESIS 13



Gn 13:1 Entonces Abram subió de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él iba Lot.

Gn 13:2 Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro.

Gn 13:3 Y prosiguió su camino, avanzando desde el Neguev hasta Bet-el, al lugar donde había estado al principio su tienda, entre Bet-el y Hai,

Gn 13:4 al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová.

Gn 13:5 También Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas.

Gn 13:6 Y la tierra no podía sustentarlos para que habitaran juntos, pues sus posesiones eran tantas que no podían habitar en un mismo lugar.

Gn 13:7 Hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y en aquel tiempo los cananeos y los ferezeos habitaban en la tierra.

Gn 13:8 Entonces Abram dijo a Lot: Te ruego que no haya contienda entre tú y yo, ni entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos.

Gn 13:9 ¿No está toda la tierra delante de ti? Te ruego que te apartes de mí. Si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; y si vas a la derecha, yo iré a la izquierda.

Gn 13:10 Alzó Lot sus ojos y vio toda la llanura del Jordán, que estaba bien regada por todas partes —esto era antes que Jehová destruyera a Sodoma y a Gomorra— como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en dirección a Zoar.

Gn 13:11 Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán, y partió hacia el oriente; y se apartaron el uno del otro.

Gn 13:12 Abram habitó en la tierra de Canaán, y Lot habitó en las ciudades de la llanura y fue poniendo su tienda hasta Sodoma.

Gn 13:13 Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera.

Gn 13:14 Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se había apartado de él: Alza ahora tus ojos y, desde el lugar donde estás, mira al norte, al sur, al oriente y al occidente;

Gn 13:15 porque toda la tierra que ves, te la daré a ti y a tu descendencia para siempre.

Gn 13:16 Y haré que tu descendencia sea como el polvo de la tierra; de modo que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia podrá ser contada.

Gn 13:17 Levántate; recorre la tierra a lo largo de ella y a su ancho, porque a ti te la daré.

Gn 13:18 Entonces Abram trasladó su tienda, y vino y moró junto al encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí un altar a Jehová.

GÉNESIS 12 GÉNESIS 14

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GÉNESIS 14 Versión Recobro

GÉNESIS 14



Gn 14:1 En los días de Amrafel rey de Sinar, Arioc rey de Elasar, Quedorlaomer rey de Elam y Tidal rey de Goim,

Gn 14:2 estos reyes hicieron guerra contra Bera rey de Sodoma, contra Birsa rey de Gomorra, contra Sinab rey de Adma, contra Semeber rey de Zeboim y contra el rey de Bela, la cual es Zoar.

Gn 14:3 Todos éstos se juntaron en el valle de Sidim, que es el mar Salado.

Gn 14:4 Doce años habían servido a Quedorlaomer, y en el decimotercero se rebelaron.

Gn 14:5 En el año decimocuarto vinieron Quedorlaomer y los reyes que estaban con él, y atacaron a los refaítas en Astarot-karnaim, a los zuzitas en Ham, a los emitas en Save-quiriataim

Gn 14:6 y a los horeos en el monte Seir hasta El-parán, que está junto al desierto.

Gn 14:7 Después volvieron y llegaron a En-mispat, que es Cades, y atacaron todo el país de los amalecitas y también a los amorreos que habitaban en Hazazontamar.

Gn 14:8 Y salieron el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Adma, el rey de Zeboim y el rey de Bela, que es Zoar, y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Sidim:

Gn 14:9 contra Quedorlaomer rey de Elam, Tidal rey de Goim, Amrafel rey de Sinar y Arioc rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco.

Gn 14:10 El valle de Sidim estaba lleno de pozos de asfalto, y los reyes de Sodoma y de Gomorra huyeron y cayeron allí; y los que sobrevivieron huyeron a la región montañosa.

Gn 14:11 Y tomaron todos los bienes de Sodoma y de Gomorra y todos sus alimentos, y se fueron.

Gn 14:12 Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, y sus bienes, pues él habitaba en Sodoma, y se fueron.

Gn 14:13 Vino uno de los que escaparon y lo contó a Abram, el hebreo, que habitaba junto al encinar de Mamre, el amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner, los cuales eran aliados de Abram.

Gn 14:14 Cuando oyó Abram que su hermano había sido llevado cautivo, movilizó a sus hombres adiestrados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y salió en su persecución hasta Dan.

Gn 14:15 Dividió sus fuerzas contra ellos de noche, él y sus siervos, y los atacó y los persiguió hasta Hoba, que está al norte de Damasco.

Gn 14:16 Y recobró todos los bienes, y también a su hermano Lot, los bienes de éste, las mujeres y demás gente.

Gn 14:17 Cuando volvía de la matanza de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió a su encuentro el rey de Sodoma en el valle de Save, que es el valle del Rey.

Gn 14:18 Entonces Melquisedec, rey de Salem, sacó pan y vino; él era sacerdote de Dios el Altísimo.

Gn 14:19 Y le bendijo, diciendo:
Bendito sea Abram de Dios el Altísimo, / Dueño de los cielos y de la tierra;

Gn 14:20 y bendito sea Dios el Altísimo, / que entregó a tus enemigos en tu mano.
Y le dio Abram el diezmo de todo.

Gn 14:21 Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas y toma para ti los bienes.

Gn 14:22 Pero respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano a Jehová, Dios el Altísimo, Dueño de los cielos y de la tierra,

Gn 14:23 que no tomaré ni un hilo, ni una correa de sandalia, ni ninguna cosa tuya, para que no digas: Yo enriquecí a Abram;

Gn 14:24 excepto solamente lo que comieron los jóvenes y la porción de los varones que fueron conmigo: Aner, Escol y Mamre; que ellos tomen su porción.

GÉNESIS 13 GÉNESIS 15

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GÉNESIS 15 Versión Recobro

GÉNESIS 15



Gn 15:1 Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; Yo soy tu escudo y tu galardón sobremanera grande.

Gn 15:2 Respondió Abram: Oh Señor Jehová, ¿qué me darás, puesto que estoy sin hijos, y el heredero de mi casa es Eliezer de Damasco?

Gn 15:3 Dijo también Abram: Ya que no me has dado descendencia, por consiguiente, será mi heredero un siervo de mi casa.

Gn 15:4 Pero vino a él la palabra de Jehová, diciendo: Tu heredero no será éste, sino el que saldrá de tu propio cuerpo, él será tu heredero.

Gn 15:5 Entonces Él lo llevó fuera y le dijo: Mira ahora los cielos y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.

Gn 15:6 Y Abram creyó a Jehová, y Él se lo contó por justicia.

Gn 15:7 Después le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos para darte a heredar esta tierra.

Gn 15:8 Y él respondió: Oh Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar?

Gn 15:9 Y Él le dijo: Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un palomino.

Gn 15:10 Le trajo todos éstos, y los partió por la mitad y puso cada mitad enfrente de la otra; mas no partió las aves.

Gn 15:11 Y descendieron las aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentó.

Gn 15:12 Y a la puesta del sol, cayó sobre Abram un sueño profundo; y he aquí que cayeron sobre él un terror y una gran oscuridad.

Gn 15:13 Entonces Jehová dijo a Abram: Sabe con toda seguridad que tu descendencia será peregrina en una tierra que no es suya, y servirá a los de allí; y la afligirán cuatrocientos años.

Gn 15:14 Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré Yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.

Gn 15:15 Pero tú irás a tus padres en paz; serás sepultado en buena vejez.

Gn 15:16 Y en la cuarta generación regresarán acá, porque aún no ha llegado a su colmo la iniquidad de los amorreos.

Gn 15:17 Cuando se puso el sol y hubo oscuridad, aparecieron un horno humeante y una antorcha de fuego que pasaron por entre los animales divididos.

Gn 15:18 En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo:
A tu descendencia doy esta tierra, / desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Éufrates:

Gn 15:19 la tierra de los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos,

Gn 15:20 los heteos, los ferezeos, los refaítas,

Gn 15:21 los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos.

GÉNESIS 14 GÉNESIS 16

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GÉNESIS 16 Versión Recobro

GÉNESIS 16



Gn 16:1 Sarai, mujer de Abram, no le había dado a luz hijo alguno; y ella tenía una sierva egipcia, cuyo nombre era Agar.

Gn 16:2 Entonces Sarai dijo a Abram: Ya que Jehová me ha impedido tener hijos, te ruego que te llegues a mi sierva; quizás obtendré hijos por medio de ella. Y escuchó Abram la voz de Sarai.

Gn 16:3 Así, al cabo de diez años de habitar Abram en la tierra de Canaán, Sarai, la mujer de Abram, tomó a Agar la egipcia, su sierva, y la dio por mujer a su marido Abram.

Gn 16:4 Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando ella vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.

Gn 16:5 Entonces Sarai dijo a Abram: La afrenta que se me hace recaiga sobre ti; yo puse a mi sierva en tu seno, y cuando ella vio que había concebido, me miró con desprecio. Juzgue Jehová entre tú y yo.

Gn 16:6 Respondió Abram a Sarai: Tu sierva está ahora en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Entonces Sarai la trató con dureza, y ella huyó de su presencia.

Gn 16:7 Y la halló el Ángel de Jehová junto a un manantial de agua en el desierto, junto al manantial que está en el camino de Shur.

Gn 16:8 Y le dijo: Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de la presencia de Sarai, mi señora.

Gn 16:9 Y le dijo el Ángel de Jehová: Vuélvete a tu señora y ponte sumisa bajo su mano.

Gn 16:10 Le dijo también el Ángel de Jehová: Multiplicaré tu descendencia en gran manera, de modo que no podrá ser contada por su multitud.

Gn 16:11 Además le dijo el Ángel de Jehová:
He aquí que has concebido / y darás a luz un hijo, / y llamarás su nombre Ismael, / porque Jehová ha oído tu aflicción.

Gn 16:12 Y él será un hombre indómito como asno salvaje; / su mano será contra todos, / y la mano de todos contra él; / y frente a todos sus hermanos habitará.

Gn 16:13 Entonces llamó el nombre de Jehová que le hablaba: Tú eres el Dios que se revela; porque dijo: ¿Acaso permanezco aquí después de que Él se me reveló?

Gn 16:14 Por eso el pozo fue llamado Beer-lahai-roi; está entre Cades y Bered.

Gn 16:15 Y Agar dio a luz un hijo a Abram, y llamó Abram el nombre del hijo que le dio Agar, Ismael.

Gn 16:16 Abram tenía ochenta y seis años cuando Agar dio a luz a Ismael.

GÉNESIS 15 GÉNESIS 17

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GÉNESIS 17 Versión Recobro

GÉNESIS 17



Gn 17:1 Cuando Abram tenía noventa y nueve años, Jehová se le apareció y le dijo:
Yo soy el Dios Todo-suficiente; / anda delante de Mí y sé perfecto.

Gn 17:2 Haré Mi pacto entre Yo y tú / y te multiplicaré en gran manera.

Gn 17:3 Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo:

Gn 17:4 Por Mi parte, éste es Mi pacto contigo: / llegarás a ser padre de una multitud de naciones;

Gn 17:5 no se llamará más tu nombre Abram, / sino que tu nombre será Abraham, / porque te he puesto por padre de una multitud de naciones.

Gn 17:6 Te haré fructificar en gran manera; y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti.

Gn 17:7 Y estableceré Mi pacto entre Yo y tú y tu descendencia después de ti de generación en generación, por pacto perpetuo, para ser tu Dios y el de tu descendencia después de ti.

Gn 17:8 Te daré a ti y a tu descendencia después de ti la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canaán, por posesión perpetua; y seré el Dios de ellos.

Gn 17:9 Dijo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás Mi pacto, tú y tu descendencia después de ti por todas sus generaciones.

Gn 17:10 Éste es Mi pacto, que guardaréis entre Yo y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.

Gn 17:11 Circuncidaréis la carne de vuestro prepucio, y esto será por señal del pacto entre Yo y vosotros.

Gn 17:12 De edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por todas vuestras generaciones, tanto el nacido en casa como el comprado por dinero a cualquier extranjero que no sea de tu descendencia.

Gn 17:13 Debe ser circuncidado el nacido en tu casa y el comprado por tu dinero; así estará Mi pacto en vuestra carne por pacto perpetuo.

Gn 17:14 Mas el varón incircunciso, el que no haya circuncidado la carne de su prepucio, será cortado de entre su pueblo; ha quebrantado Mi pacto.

Gn 17:15 Dijo también Dios a Abraham: A Sarai, tu mujer, ya no la llamarás Sarai, sino que Sara será su nombre.

Gn 17:16 Y la bendeciré, y también te daré por medio de ella un hijo. Sí, la bendeciré, y ella será madre de naciones; reyes de pueblos procederán de ella.

Gn 17:17 Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, que tiene noventa años, ha de dar a luz?

Gn 17:18 Y dijo Abraham a Dios: ¡Si al menos Ismael viviera delante de Ti!

Gn 17:19 Pero respondió Dios: No, sino que Sara, tu mujer, te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y estableceré Mi pacto con él como pacto perpetuo para su descendencia después de él.

Gn 17:20 Y en cuanto a Ismael, te he oído; sí, le he bendecido, y le haré fructificar y le multiplicaré en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación.

Gn 17:21 Mas Yo estableceré Mi pacto con Isaac, el que Sara te dará a luz al tiempo señalado el año que viene.

Gn 17:22 Y cuando acabó de hablar con él, subió Dios dejando a Abraham.

Gn 17:23 Entonces tomó Abraham a su hijo Ismael, a todos los nacidos en su casa y a todos los comprados por su dinero, a todo varón entre los de la casa de Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel mismo día, como Dios le había dicho.

Gn 17:24 Tenía Abraham noventa y nueve años cuando fue circuncidada la carne de su prepucio.

Gn 17:25 E Ismael, su hijo, tenía trece años cuando fue circuncidada la carne de su prepucio.

Gn 17:26 En el mismo día fueron circuncidados Abraham y su hijo Ismael.

Gn 17:27 Y todos los varones de su casa, tanto el nacido en casa como el comprado al extranjero por dinero, fueron circuncidados con él.

GÉNESIS 16 GÉNESIS 18

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GÉNESIS 18 Versión Recobro

GÉNESIS 18



Gn 18:1 Después Jehová se le apareció a Abraham junto al encinar de Mamre, estando él sentado a la entrada de su tienda en el calor del día.

Gn 18:2 Alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones de pie frente a él. Al verlos, corrió a su encuentro desde la entrada de su tienda, se postró en tierra

Gn 18:3 y dijo: Mi Señor, si he hallado favor ante Tus ojos, te ruego que no pases de largo junto a Tu siervo.

Gn 18:4 Que se traiga un poco de agua; y lavad vuestros pies y descansad debajo del árbol.

Gn 18:5 Dejadme traer un bocado de pan para que os sustentéis, y después podréis seguir adelante, puesto que habéis llegado hasta vuestro siervo. Así que ellos dijeron: Haz así como has dicho.

Gn 18:6 Entonces Abraham fue de prisa a la tienda donde estaba Sara, y le dijo: Prepara enseguida tres medidas de flor de harina, amásala y haz tortas.

Gn 18:7 Corrió, luego, Abraham a donde estaban las vacas, tomó un becerro tierno y bueno y lo dio al siervo, y éste se dio prisa a prepararlo.

Gn 18:8 Después tomó cuajada y leche, y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos; y él se quedó de pie junto a ellos debajo del árbol mientras comían.

Gn 18:9 Luego le preguntaron: ¿Dónde está Sara, tu mujer? Él respondió: Ahí, en la tienda.

Gn 18:10 Y Él dijo: De cierto volveré a ti según el tiempo de la vida, y entonces Sara, tu mujer, tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la entrada de la tienda, que estaba detrás de Él.

Gn 18:11 Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada, y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres.

Gn 18:12 Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?

Gn 18:13 Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara, diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?

Gn 18:14 ¿Hay para Jehová alguna cosa demasiado maravillosa? Al tiempo señalado volveré a ti, según el tiempo de la vida, y Sara tendrá un hijo.

Gn 18:15 Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y Él dijo: No es así, sino que te has reído.

Gn 18:16 Los varones se levantaron de allí y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos para despedirlos.

Gn 18:17 Y Jehová dijo: ¿Ocultaré Yo a Abraham lo que voy a hacer,

Gn 18:18 puesto que Abraham ciertamente llegará a ser una nación grande y poderosa, y en él serán benditas todas las naciones de la tierra?

Gn 18:19 Porque Yo le conozco y sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí a guardar el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él.

Gn 18:20 Entonces Jehová le dijo: El clamor de Sodoma y Gomorra, ¡qué grande es!; y su pecado, ¡qué grave es!

Gn 18:21 Descenderé y veré si han hecho en todo según el clamor que ha venido hasta Mí; y si no, lo sabré.

Gn 18:22 Y se apartaron de allí los varones y fueron hacia Sodoma, mientras Abraham permaneció en pie delante de Jehová.

Gn 18:23 Se acercó Abraham y le dijo: ¿En verdad destruirás al justo con el malvado?

Gn 18:24 Supongamos que haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿en verdad destruirás y no perdonarás el lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?

Gn 18:25 Lejos esté de Ti el hacer tal cosa, que hagas morir al justo con el malvado, de modo que el justo sea tratado como el malvado. ¡Lejos esté de Ti! El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?

Gn 18:26 Entonces respondió Jehová: Si encuentro en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo el lugar por amor a ellos.

Gn 18:27 Abraham respondió y dijo: He aquí, me he atrevido a hablar al Señor, aunque soy polvo y ceniza.

Gn 18:28 Supongamos que falten de cincuenta justos cinco: ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Jehová respondió: No la destruiré, si encuentro allí cuarenta y cinco.

Gn 18:29 Abraham volvió a hablarle y dijo: ¿Supongamos que se encuentren allí cuarenta? Jehová respondió: No lo haré por amor a los cuarenta.

Gn 18:30 Abraham dijo: Que no se enoje el Señor si hablo. ¿Supongamos que se encuentren allí treinta? Jehová respondió: No lo haré si encuentro allí treinta.

Gn 18:31 Abraham dijo: He aquí, me he atrevido a hablar al Señor. ¿Supongamos que se encuentren allí veinte? Jehová respondió: No la destruiré por amor a los veinte.

Gn 18:32 Abraham dijo: Que no se enoje el Señor si hablo una vez más. ¿Supongamos que se encuentren allí diez? Jehová respondió: No la destruiré por amor a los diez.

Gn 18:33 Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar con Abraham; y Abraham volvió a su lugar.

GÉNESIS 17 GÉNESIS 19

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GÉNESIS 19 Versión Recobro

GÉNESIS 19



Gn 19:1 Llegaron los dos ángeles a Sodoma por la tarde, y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se levantó para ir a su encuentro e inclinándose rostro en tierra,

Gn 19:2 dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a la casa de vuestro siervo y paséis en ella la noche, y lavéis vuestros pies; después podréis levantaros temprano y seguir vuestro camino. Pero ellos respondieron: No, pasaremos la noche en la plaza.

Gn 19:3 Mas él les instó mucho, y fueron con él y entraron en su casa; les hizo banquete y coció panes sin levadura, y comieron.

Gn 19:4 Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, tanto los jóvenes como los viejos, todo el pueblo de todos los barrios.

Gn 19:5 Y llamaron a Lot y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos.

Gn 19:6 Entonces Lot salió a ellos a la entrada, cerró la puerta tras sí

Gn 19:7 y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no obréis tan perversamente.

Gn 19:8 Yo tengo aquí dos hijas que no han conocido varón. Dejadme sacarlas para vosotros, os ruego, y haced con ellas como bien os parezca; solamente a estos hombres no hagáis nada, ya que han venido al amparo de mi techo.

Gn 19:9 Mas ellos respondieron: Quítate de en medio. Y añadieron: Vino éste para peregrinar aquí y ya está actuando como juez. Ahora te trataremos peor que a ellos. Entonces, empujando violentamente al varón, a Lot, se acercaron para romper la puerta.

Gn 19:10 Pero los varones alargaron la mano, metieron a Lot en la casa con ellos y cerraron la puerta.

Gn 19:11 Y a los hombres que estaban a la entrada de la casa los hirieron con ceguera, desde el menor hasta el mayor, de modo que se fatigaban buscando la entrada.

Gn 19:12 Después dijeron los varones a Lot: ¿A quién más tienes aquí? Un yerno, o tus hijos y tus hijas, o quienquiera que tengas en la ciudad, sácalos de este lugar;

Gn 19:13 porque vamos a destruir este lugar, por cuanto su clamor se ha hecho tan grande delante de Jehová, que Jehová nos ha enviado a destruirlo.

Gn 19:14 Entonces salió Lot y habló a sus yernos, los que habían de casarse con sus hijas, y dijo: Levantaos; salid de este lugar, porque Jehová va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos que bromeaba.

Gn 19:15 Y al rayar el alba, los ángeles urgieron a Lot, diciendo: Levántate; toma a tu mujer y a tus dos hijas que se hallan aquí, no sea que perezcas en la iniquidad de la ciudad.

Gn 19:16 Pero él se demoraba; así que los varones los asieron de la mano, a él, a su mujer y a sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él, y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad.

Gn 19:17 Cuando los hubieron llevado fuera, Él le dijo: Escapa por tu vida; no mires atrás ni te detengas en ningún lugar de la llanura; escapa al monte, no sea que perezcas.

Gn 19:18 Lot les dijo: Que no suceda así, Señor.

Gn 19:19 Tu siervo ha hallado favor ante Tus ojos, y has engrandecido Tu benevolencia amorosa, la cual has mostrado conmigo conservándome la vida, pero yo no puedo escapar al monte, no sea que me alcance el desastre y muera.

Gn 19:20 He aquí, esta ciudad está cerca para huir allá, y es pequeña. Te ruego que me dejes escapar allá (¿no es en verdad pequeña?), y yo viviré.

Gn 19:21 Él le respondió: Ahora te concedo también esta petición, que no asolaré la ciudad de la cual has hablado.

Gn 19:22 Date prisa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que hayas llegado allí. Por eso fue llamado el nombre de la ciudad, Zoar.

Gn 19:23 El sol salía sobre la tierra cuando Lot llegó a Zoar.

Gn 19:24 Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos;

Gn 19:25 y asoló las ciudades, toda la llanura, todos los habitantes de las ciudades y lo que crecía en la tierra.

Gn 19:26 Pero la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se convirtió en columna de sal.

Gn 19:27 Abraham se levantó muy de mañana y fue al lugar donde había estado delante de Jehová.

Gn 19:28 Miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de la llanura; y al mirar, he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno.

Gn 19:29 Cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham y envió fuera a Lot de en medio del asolamiento con que asoló las ciudades donde Lot habitaba.

Gn 19:30 Entonces Lot subió de Zoar y habitó en los montes, y sus dos hijas con él, porque tuvo miedo de morar en Zoar. Él y sus dos hijas habitaron en una cueva.

Gn 19:31 La primogénita dijo a la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varón en la tierra que se llegue a nosotras conforme a la costumbre de toda la tierra.

Gn 19:32 Ven, demos a beber vino a nuestro padre; y acostémonos con él para conservar de nuestro padre descendencia.

Gn 19:33 Dieron a beber vino a su padre aquella noche; y entró la primogénita y se acostó con su padre. Y él no se dio cuenta cuando ella se acostó ni cuando se levantó.

Gn 19:34 Al día siguiente, dijo la primogénita a la menor: He aquí, yo me acosté la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra y acuéstate con él, para que conservemos de nuestro padre descendencia.

Gn 19:35 Dieron a beber vino a su padre también aquella noche, y se levantó la menor y se acostó con él; y él no se dio cuenta cuando ella se acostó ni cuando se levantó.

Gn 19:36 Así, las dos hijas de Lot quedaron encinta de su padre.

Gn 19:37 La primogénita dio a luz un hijo y llamó su nombre Moab; él es padre de los moabitas hasta hoy.

Gn 19:38 Y en cuanto a la menor, ella también dio a luz un hijo y llamó su nombre Ben-ammi; él es padre de los hijos de Amón hasta hoy.

GÉNESIS 18 GÉNESIS 20

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GÉNESIS 2 Versión Recobro

GÉNESIS 2



Gn 2:1 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra y todos sus ejércitos.

Gn 2:2 El séptimo día acabó Dios la obra que había hecho, y reposó el séptimo día de toda la obra que había hecho.

Gn 2:3 Y bendijo Dios el séptimo día y lo santificó, porque en él Dios reposó de toda la obra que había creado y hecho.

Gn 2:4 Éstas son las generaciones de los cielos y de la tierra cuando fueron creados. Cuando Jehová Dios hizo la tierra y los cielos,

Gn 2:5 y aún no había en la tierra ninguna planta del campo ni había brotado ninguna hierba del campo —porque Jehová Dios todavía no había hecho llover sobre la tierra ni había hombre para que labrase la tierra,

Gn 2:6 sino que subía de la tierra un vapor que regaba toda la faz de la tierra—

Gn 2:7 Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz aliento de vida, y llegó a ser el hombre alma viviente.

Gn 2:8 Luego Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.

Gn 2:9 E hizo Jehová Dios brotar de la tierra todo árbol agradable a la vista y bueno para comer, y también el árbol de la vida en medio del huerto, y el árbol del conocimiento del bien y del mal.

Gn 2:10 Salía del Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos.

Gn 2:11 El nombre del primero es Pisón; es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro.

Gn 2:12 Y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice.

Gn 2:13 El nombre del segundo río es Gihón; es el que rodea toda la tierra de Cus.

Gn 2:14 El nombre del tercer río es Hidekel; es el que va al oriente de Asur. Y el cuarto río es el Éufrates.

Gn 2:15 Y tomó Jehová Dios al hombre y lo puso en el huerto del Edén, para que lo labrara y lo guardase.

Gn 2:16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer libremente,

Gn 2:17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás; porque el día en que comas de él, ciertamente morirás.

Gn 2:18 Después dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; haré ayuda idónea para él.

Gn 2:19 Jehová Dios había formado, pues, de la tierra todo animal del campo y toda ave de los cielos, y los trajo al hombre para ver cómo los llamaría; y todo lo que el hombre llamó a cada animal viviente, ése fue su nombre.

Gn 2:20 Y el hombre puso nombre a todo ganado y a las aves del cielo y a todo animal del campo, mas para Adán no se halló ayuda idónea.

Gn 2:21 Entonces Jehová Dios hizo caer un sueño profundo sobre el hombre, y éste durmió; y Dios tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar.

Gn 2:22 De la costilla que Jehová Dios había tomado del hombre, edificó una mujer y la trajo al hombre.

Gn 2:23 Dijo entonces el hombre:
Esta vez que es hueso de mis huesos, / y carne de mi carne; / ésta será llamada Varona, / porque del Varón fue tomada.

Gn 2:24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.

Gn 2:25 Los dos estaban desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban.

GÉNESIS 1 GÉNESIS 3

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GÉNESIS 20 Versión Recobro

GÉNESIS 20



Gn 20:1 De allí partió Abraham hacia la región del Neguev y habitó entre Cades y Shur; luego peregrinó en Gerar.

Gn 20:2 Y dijo Abraham de Sara su mujer: Es mi hermana. Entonces Abimelec, rey de Gerar, envió por Sara y la tomó.

Gn 20:3 Pero Dios vino a Abimelec en un sueño de noche y le dijo: Ahora vas a morir por causa de la mujer que has tomado, porque ella es casada con marido.

Gn 20:4 Mas Abimelec no se había acercado a ella, y dijo: Señor, ¿acaso matarás a una nación justa?

Gn 20:5 ¿No me dijo él: Mi hermana es?, y ella misma dijo: Es mi hermano. Con la integridad de mi corazón y con la inocencia de mis manos he hecho esto.

Gn 20:6 Le dijo Dios en el sueño: Sí, sé que con la integridad de tu corazón has hecho esto; y Yo también te detuve de pecar contra Mí, y así no te permití que la tocaras.

Gn 20:7 Ahora, pues, devuelve la mujer del hombre, porque él es profeta; y orará por ti, y vivirás. Pero si no la devuelves, sabe que de cierto morirás, tú y todos los tuyos.

Gn 20:8 Abimelec se levantó muy de mañana y llamó a todos sus siervos, y contó todas estas cosas a oídos de ellos; y temieron los hombres en gran manera.

Gn 20:9 Entonces llamó Abimelec a Abraham y le dijo: ¿Qué nos has hecho? Y ¿en qué pequé yo contra ti, que has traído sobre mí y sobre mi reino tan grande pecado? Lo que no se debe hacer has hecho conmigo.

Gn 20:10 Dijo Abimelec a Abraham: ¿Qué pensabas, para que hicieras esto?

Gn 20:11 Abraham respondió: Porque pensé: Ciertamente no hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa de mi mujer.

Gn 20:12 Pero a la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y vino a ser mi mujer.

Gn 20:13 Cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, le dije a ella: Ésta es la bondad que has de hacer conmigo: En todos los lugares adonde lleguemos, di de mí: Es mi hermano.

Gn 20:14 Entonces Abimelec tomó ovejas, bueyes, siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvió a Sara, su mujer.

Gn 20:15 Y dijo Abimelec: He aquí, mi tierra está delante de ti; habita en donde gustes.

Gn 20:16 Y a Sara dijo: He aquí, he dado mil piezas de plata a tu hermano. Esto ahora es tu vindicación ante los ojos de todos los que están contigo; y en todo tú quedas vindicada.

Gn 20:17 Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec, a su mujer y a sus siervas, de modo que tuvieron hijos.

Gn 20:18 Porque Jehová había cerrado completamente toda matriz de la casa de Abimelec, a causa de Sara, mujer de Abraham.

GÉNESIS 19 GÉNESIS 21

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GÉNESIS 21 Versión Recobro

GÉNESIS 21



Gn 21:1 Y visitó Jehová a Sara, como había dicho, e hizo Jehová con Sara como había prometido.

Gn 21:2 Y Sara concibió y dio a luz un hijo a Abraham en su vejez, en el tiempo señalado que Dios le había dicho a él.

Gn 21:3 Y llamó Abraham el nombre del hijo que le había nacido, que Sara le había dado a luz, Isaac.

Gn 21:4 Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac a los ocho días, como Dios le había mandado.

Gn 21:5 Abraham tenía cien años cuando le nació su hijo Isaac.

Gn 21:6 Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír; todo el que lo oiga se reirá conmigo.

Gn 21:7 Y añadió: ¿Quién le hubiera dicho a Abraham que Sara habría de amamantar hijos? Pues le he dado a luz un hijo en su vejez.

Gn 21:8 El niño creció y fue destetado; e hizo Abraham un gran banquete el día que fue destetado Isaac.

Gn 21:9 Sara vio que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, se burlaba.

Gn 21:10 Por eso dijo a Abraham: Echa fuera a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac, mi hijo.

Gn 21:11 El asunto desagradó mucho a Abraham por tratarse de su hijo.

Gn 21:12 Entonces dijo Dios a Abraham: No sientas desagrado por causa del muchacho y de tu sierva; en todo lo que te diga Sara, oye su voz, porque en Isaac será llamada tu descendencia.

Gn 21:13 También del hijo de la sierva haré una nación, porque es descendencia tuya.

Gn 21:14 Abraham se levantó muy de mañana, tomó pan y un odre lleno de agua y los dio a Agar, poniéndoselos sobre el hombro; y le entregó el muchacho y la despidió. Y ella salió y anduvo errante por el desierto de Beerseba.

Gn 21:15 Cuando se acabó el agua del odre, ella echó al muchacho debajo de uno de los arbustos.

Gn 21:16 Luego fue y se sentó frente a él, a distancia de un tiro de arco, porque decía: Que no vea yo la muerte del muchacho. Y sentada enfrente, alzó la voz y lloró.

Gn 21:17 Oyó Dios la voz del muchacho; y el Ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo y le dijo: ¿Qué te pasa, Agar? No temas, porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está.

Gn 21:18 Levántate; alza al muchacho y sostenlo con tu mano, porque haré de él una gran nación.

Gn 21:19 Entonces Dios le abrió los ojos, y ella vio un pozo de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.

Gn 21:20 Y Dios estaba con el muchacho; éste creció, habitó en el desierto y se hizo arquero.

Gn 21:21 Habitó en el desierto de Parán; y su madre tomó para él mujer de la tierra de Egipto.

Gn 21:22 Por aquel tiempo, Abimelec y Ficol, capitán de su ejército, hablaron a Abraham, diciendo: Dios está contigo en todo cuanto haces.

Gn 21:23 Ahora pues, júrame aquí por Dios que no obrarás falsamente conmigo, ni con mi descendencia ni con mi posteridad, sino que, conforme a la bondad que yo te he mostrado, harás tú conmigo y con la tierra en donde has peregrinado.

Gn 21:24 Abraham respondió: Yo lo juro.

Gn 21:25 Entonces Abraham reconvino a Abimelec a causa de un pozo de agua que los siervos de Abimelec le habían quitado por la fuerza.

Gn 21:26 Abimelec respondió: No sé quién haya hecho esto; ni tampoco tú me lo hiciste saber ni yo lo había oído hasta hoy.

Gn 21:27 Y tomó Abraham ovejas y bueyes, y se los dio a Abimelec; e hicieron ambos un pacto.

Gn 21:28 Entonces Abraham puso aparte siete corderas del rebaño.

Gn 21:29 Y dijo Abimelec a Abraham: ¿Qué significan estas siete corderas que has puesto aparte?

Gn 21:30 Él respondió: Que estas siete corderas aceptarás de mi mano, para que me sirvan de testimonio de que yo cavé este pozo.

Gn 21:31 Por eso llamó a aquel lugar Beerseba, porque allí juraron ambos.

Gn 21:32 Así hicieron pacto en Beerseba; luego se levantó Abimelec con Ficol, capitán de su ejército, y volvieron a tierra de los filisteos.

Gn 21:33 Plantó Abraham un tamarisco en Beerseba, e invocó allí el nombre de Jehová, el Dios eterno.

Gn 21:34 Y peregrinó Abraham muchos días en tierra de los filisteos.

GÉNESIS 20 GÉNESIS 22

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GÉNESIS 22 Versión Recobro

GÉNESIS 22



Gn 22:1 Después de estas cosas Dios probó a Abraham y le dijo: Abraham. Él respondió: Heme aquí.

Gn 22:2 Y Dios le dijo: Toma ahora a tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, vete a tierra de Moriah y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que Yo te diré.

Gn 22:3 Abraham se levantó muy de mañana, ensilló su asno y tomó consigo a dos mozos suyos y a Isaac, su hijo. Luego cortó leña para el holocausto, se levantó y fue al lugar que Dios le había dicho.

Gn 22:4 Al tercer día alzó Abraham sus ojos y vio el lugar de lejos.

Gn 22:5 Entonces dijo Abraham a sus mozos: Quedaos aquí con el asno; yo y el muchacho iremos hasta allá, adoraremos y luego regresaremos a vosotros.

Gn 22:6 Tomó Abraham la leña del holocausto y la puso sobre Isaac, su hijo; luego tomó en su mano el fuego y el cuchillo, y caminaron los dos juntos.

Gn 22:7 Entonces habló Isaac a Abraham, su padre, y dijo: ¡Padre mío! Él respondió: Heme aquí, mi hijo. Isaac le dijo: Aquí están el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?

Gn 22:8 Abraham respondió: Dios mismo proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío. Y siguieron caminando los dos juntos.

Gn 22:9 Cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, Abraham edificó allí el altar, acomodó la leña, ató a su hijo Isaac y lo puso en el altar sobre la leña.

Gn 22:10 Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo.

Gn 22:11 Entonces el Ángel de Jehová lo llamó desde los cielos y dijo: Abraham, Abraham. Él respondió: Heme aquí.

Gn 22:12 Y Él dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho ni le hagas nada; porque ya sé que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste a tu hijo, tu único hijo.

Gn 22:13 Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y había detrás de él un carnero trabado por los cuernos en un matorral; fue Abraham, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.

Gn 22:14 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar Jehová-jiré; por lo tanto, se dice todavía hoy: En el monte de Jehová será provisto.

Gn 22:15 Llamó el Ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde los cielos,

Gn 22:16 y le dijo: Por Mí mismo he jurado, declara Jehová, que por cuanto has hecho esto y no me has rehusado a tu hijo, tu único hijo,

Gn 22:17 de cierto te bendeciré y multiplicaré grandemente tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá la puerta de sus enemigos.

Gn 22:18 En tu descendencia serán bendecidas todas las naciones de la tierra, porque has obedecido a Mi voz.

Gn 22:19 Volvió, pues, Abraham a sus mozos, y se levantaron y se fueron juntos a Beerseba; y habitó Abraham en Beerseba.

Gn 22:20 Después de estas cosas se anunció a Abraham: He aquí que también Milca ha dado a luz hijos a tu hermano Nacor:

Gn 22:21 Uz, su primogénito; Buz, su hermano; Kemuel, padre de Aram;

Gn 22:22 Quesed, Hazo, Pildas, Jidlaf y Betuel.

Gn 22:23 Y Betuel engendró a Rebeca. Éstos son los ocho hijos que Milca dio a luz a Nacor, hermano de Abraham.

Gn 22:24 Y su concubina, que se llamaba Reúma, dio a luz también a Teba, a Gaham, a Tahas y a Maaca.

GÉNESIS 21 GÉNESIS 23

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GÉNESIS 23 Versión Recobro

GÉNESIS 23



Gn 23:1 Fue la vida de Sara ciento veintisiete años; tantos fueron los años de la vida de Sara.

Gn 23:2 Y murió Sara en Quiriat-arba (que es Hebrón) en la tierra de Canaán; y vino Abraham a hacer duelo por Sara y a llorarla.

Gn 23:3 Después se levantó Abraham de delante de su difunta y habló a los hijos de Het, diciendo:

Gn 23:4 Extranjero y peregrino soy entre vosotros; dadme propiedad para sepultura entre vosotros, para que sepulte a mi difunta apartándola de delante de mí.

Gn 23:5 Respondieron los hijos de Het a Abraham, diciéndole:

Gn 23:6 Óyenos, señor; eres un príncipe de Dios entre nosotros; sepulta a tu difunta en el mejor de nuestros sepulcros; ninguno de nosotros te negará su sepulcro, para que sepultes a tu difunta.

Gn 23:7 Abraham se levantó y se inclinó ante el pueblo de aquella tierra, ante los hijos de Het,

Gn 23:8 y habló con ellos, diciendo: Si tenéis voluntad de que yo sepulte a mi difunta apartándola de delante de mí, oídme e interceded por mí con Efrón, hijo de Zohar,

Gn 23:9 para que me dé la cueva de Macpela, que es suya y que está al extremo de su campo; que por su justo precio me la dé como propiedad para sepultura en medio de vosotros.

Gn 23:10 Efrón estaba sentado entre los hijos de Het; y respondió Efrón, el heteo, a Abraham a oídos de los hijos de Het, a oídos de todos los que entraban por la puerta de su ciudad, diciendo:

Gn 23:11 No, señor mío, óyeme. Te doy el campo y la cueva que está en él; te lo doy a ti. En presencia de los hijos de mi pueblo te lo doy; sepulta a tu difunta.

Gn 23:12 Entonces Abraham se inclinó delante del pueblo de la tierra

Gn 23:13 y respondió a Efrón a oídos del pueblo de la tierra, diciendo: Antes, si te place, te ruego que me oigas. Yo daré el precio del campo; tómalo de mí, para que sepulte a mi difunta allí.

Gn 23:14 Respondió Efrón a Abraham, diciéndole:

Gn 23:15 Señor mío, escúchame. Un terreno que vale cuatrocientos siclos de plata, ¿qué es esto entre tú y yo? Por tanto, sepulta a tu difunta.

Gn 23:16 Entonces Abraham escuchó a Efrón, y pesó Abraham a Efrón la plata que éste le había dicho a oídos de los hijos de Het, cuatrocientos siclos de plata de uso corriente entre mercaderes.

Gn 23:17 Así, pues, el campo de Efrón que estaba en Macpela, enfrente de Mamre, tanto el campo como la cueva que había en él, y todos los árboles que había en el campo, los que había dentro de sus contornos, fueron cedidos

Gn 23:18 a Abraham como propiedad, en presencia de los hijos de Het, en presencia de todos los que entraban por la puerta de su ciudad.

Gn 23:19 Después de esto, sepultó Abraham a Sara, su mujer, en la cueva del campo de Macpela, enfrente de Mamre (que es Hebrón), en la tierra de Canaán.

Gn 23:20 Y el campo y la cueva que hay en él fueron cedidos a Abraham como propiedad para sepultura, recibida de los hijos de Het.

GÉNESIS 22 GÉNESIS 24

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GÉNESIS 24 Versión Recobro

GÉNESIS 24



Gn 24:1 Era Abraham ya viejo y bien avanzado en años; y Jehová había bendecido en todo a Abraham.

Gn 24:2 Y dijo Abraham a su siervo, el más antiguo de su casa, quien gobernaba todo lo que él tenía: Pon tu mano debajo de mi muslo,

Gn 24:3 y te haré jurar por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito,

Gn 24:4 sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.

Gn 24:5 El siervo le respondió: Quizás la mujer no quiera venir en pos de mí a esta tierra. Entonces, ¿he de hacer volver a tu hijo a la tierra de donde saliste?

Gn 24:6 Y Abraham le dijo: Guárdate de llevar a mi hijo allá.

Gn 24:7 Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi nacimiento, y que me habló y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; Él enviará Su ángel delante de ti, y tú tomarás de allá una mujer para mi hijo.

Gn 24:8 Y si la mujer no quiere venir en pos de ti, quedarás libre de este juramento mío; solamente que no lleves allá a mi hijo.

Gn 24:9 Entonces el siervo puso su mano debajo del muslo de Abraham, su amo, y le juró sobre este asunto.

Gn 24:10 Y el siervo tomó diez camellos de los de su amo y se fue llevando consigo toda clase de bienes preciados que tenía su amo; y se levantó y fue a Aram-naharaim, a la ciudad de Nacor.

Gn 24:11 Fuera de la ciudad hizo arrodillar a los camellos junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, a la hora en que salen las mujeres a sacar agua.

Gn 24:12 Y dijo: Oh Jehová, Dios de mi amo Abraham, dame, te ruego, éxito hoy, y manifiesta Tu benevolencia amorosa a mi amo Abraham.

Gn 24:13 Aquí estoy junto al manantial de agua, mientras las hijas de los varones de la ciudad salen a sacar agua.

Gn 24:14 Sea, pues, que la muchacha a quien yo diga: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella me responda: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que Tú has destinado para Tu siervo, para Isaac; y en esto conoceré que habrás manifestado Tu bondad a mi amo.

Gn 24:15 Pero antes que él acabase de hablar, he aquí que Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca, mujer de Nacor, hermano de Abraham, salía con su cántaro sobre su hombro.

Gn 24:16 La muchacha era de aspecto muy hermoso, virgen, pues ningún hombre la había conocido. Y ella descendió al manantial, llenó su cántaro y subió.

Gn 24:17 Entonces el siervo corrió a su encuentro y le dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro.

Gn 24:18 Ella respondió: Bebe, señor mío. Y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano y le dio a beber.

Gn 24:19 Cuando acabó de darle de beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber.

Gn 24:20 Se dio prisa y vació su cántaro en el abrevadero, luego corrió otra vez al pozo para sacar agua y sacó para todos sus camellos.

Gn 24:21 Y el hombre la contemplaba en silencio, para saber si Jehová había prosperado su viaje, o no.

Gn 24:22 Cuando los camellos acabaron de beber, sacó el hombre un anillo de oro para la nariz que pesaba medio siclo y dos brazaletes para las manos que pesaban diez siclos de oro,

Gn 24:23 y le dijo: ¿De quién eres hija? Te ruego que me digas: ¿hay en casa de tu padre lugar donde posemos?

Gn 24:24 Ella respondió: Soy hija de Betuel, hijo de Milca, el cual ella dio a luz a Nacor.

Gn 24:25 Y añadió: Tenemos paja y forraje en abundancia, y también lugar para posar.

Gn 24:26 El hombre entonces se inclinó y adoró a Jehová,

Gn 24:27 y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó de mi amo Su benevolencia amorosa y Su fidelidad. En cuanto a mí, Jehová me ha conducido en el camino a casa de los hermanos de mi amo.

Gn 24:28 La muchacha corrió y anunció estas cosas a la casa de su madre.

Gn 24:29 Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán, el cual corrió afuera hacia el hombre, al manantial.

Gn 24:30 En cuanto vio el anillo en la nariz de su hermana y los brazaletes en las manos de ella, y oyó a su hermana Rebeca contar lo que le había dicho aquel hombre, fue a él; y he aquí que estaba con los camellos junto al manantial.

Gn 24:31 Y le dijo: ¡Entra, bendito de Jehová! ¿Por qué estás afuera cuando he preparado la casa y un lugar para los camellos?

Gn 24:32 Entonces el hombre entró en la casa, y Labán descargó los camellos; a los camellos les dio paja y forraje, y a él le dio agua para lavar sus pies y los pies de los hombres que con él estaban.

Gn 24:33 Y pusieron comida delante de él para que comiese; pero él dijo: No comeré hasta que haya dicho el asunto que me trae. Y Labán dijo: Habla.

Gn 24:34 Entonces dijo: Soy siervo de Abraham.

Gn 24:35 Jehová ha bendecido mucho a mi amo, y él se ha engrandecido; y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, y camellos y asnos.

Gn 24:36 Sara, la mujer de mi amo, dio a luz en su vejez un hijo a mi amo, quien le ha dado a él todo cuanto tiene.

Gn 24:37 Mi amo me hizo jurar, diciendo: No tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, en cuya tierra habito,

Gn 24:38 sino que irás a la casa de mi padre y a mi familia, y tomarás mujer para mi hijo.

Gn 24:39 Dije a mi amo: Quizás la mujer no quiera venir en pos de mí.

Gn 24:40 Entonces él me respondió: Jehová, delante de quien he andado, enviará Su ángel contigo y prosperará tu viaje; y tomarás para mi hijo mujer de mi familia, de la casa de mi padre.

Gn 24:41 Quedarás libre de mi juramento, si, cuando hayas llegado a mi familia, no te la dan; entonces quedarás libre de mi juramento.

Gn 24:42 Llegué, pues, hoy al manantial y dije: Jehová, Dios de mi amo Abraham, ¡si tan sólo ahora prosperases el camino por el cual ando!

Gn 24:43 Aquí estoy junto al manantial de agua; sea, pues, que la doncella que salga a sacar agua, a la cual diga: Dame de beber, te ruego, un poco de agua de tu cántaro,

Gn 24:44 y ella me responda: Bebe tú, y también para tus camellos sacaré agua; que sea ésta la mujer que destinó Jehová para el hijo de mi amo.

Gn 24:45 Antes que acabase de hablar en mi corazón, he aquí que Rebeca salía con su cántaro sobre su hombro; y descendió al manantial y sacó agua. Entonces le dije: Te ruego que me des de beber.

Gn 24:46 Ella se dio prisa a bajar el cántaro de su hombro y dijo: Bebe, y también a tus camellos daré de beber. Bebí, pues, y ella dio también de beber a los camellos.

Gn 24:47 Entonces le pregunté: ¿De quién eres hija? Ella respondió: Hija de Betuel, el hijo de Nacor, que le dio a luz Milca. Entonces le puse un anillo en su nariz y brazaletes en sus manos.

Gn 24:48 Luego me incliné y adoré a Jehová, y bendije a Jehová, Dios de mi amo Abraham, que me había guiado por camino recto para tomar la hija del hermano de mi amo para su hijo.

Gn 24:49 Ahora, pues, si estáis dispuestos a manifestar bondad y sinceridad a mi amo, declarádmelo; y si no, declarádmelo también, para que me vuelva a la derecha o a la izquierda.

Gn 24:50 Entonces Labán y Betuel respondieron y dijeron: De Jehová ha salido este asunto; no podemos hablarte ni mal ni bien.

Gn 24:51 Ahí está Rebeca delante de ti: tómala y vete; y sea mujer del hijo de tu amo, como lo ha dicho Jehová.

Gn 24:52 Cuando el siervo de Abraham oyó estas palabras, se inclinó a tierra ante Jehová.

Gn 24:53 Después el siervo sacó alhajas de plata, alhajas de oro y vestidos, y los dio a Rebeca; también dio cosas preciosas a su hermano y a su madre.

Gn 24:54 Luego comieron y bebieron él y los varones que estaban con él, y pasaron allí la noche. Por la mañana se levantaron, y él dijo: Enviadme a mi amo.

Gn 24:55 Entonces el hermano y la madre de ella respondieron: Que la muchacha se quede con nosotros unos diez días; y después irá.

Gn 24:56 Él les dijo: No me hagáis demorar, ya que Jehová ha prosperado mi viaje; despachadme para que me vaya a mi amo.

Gn 24:57 Ellos respondieron: Llamemos a la muchacha y preguntémosle.

Gn 24:58 Llamaron, pues, a Rebeca y le dijeron: ¿Irás con este varón? Ella respondió: Sí, iré.

Gn 24:59 Entonces despidieron a su hermana Rebeca y a su nodriza, y también al siervo de Abraham y a sus hombres.

Gn 24:60 Y bendijeron a Rebeca y le dijeron:
Que tú, hermana nuestra, te conviertas / en millares de miríadas, / y posea tu descendencia / la puerta de aquellos que los odian.

Gn 24:61 Rebeca y sus criadas se levantaron, montaron en los camellos y siguieron al hombre. Así pues, el siervo tomó a Rebeca y se fue.

Gn 24:62 Ahora bien, Isaac había vuelto de Beer-lahai-roi; porque él habitaba en la región del Neguev.

Gn 24:63 Salió Isaac a meditar al campo, a la caída de la tarde; y alzando sus ojos miró, y he aquí, venían unos camellos.

Gn 24:64 Rebeca también alzó sus ojos, y cuando vio a Isaac, bajó del camello;

Gn 24:65 y dijo al siervo: ¿Quién es este varón que viene por el campo a nuestro encuentro? El siervo respondió: Es mi amo. Entonces ella tomó el velo y se cubrió.

Gn 24:66 Entonces el siervo le contó a Isaac todo lo que había hecho.

Gn 24:67 E Isaac la introdujo en la tienda de su madre Sara; y tomó a Rebeca, y ella llegó a ser su mujer, y la amó; y se consoló Isaac después de la muerte de su madre.

GÉNESIS 23 GÉNESIS 25

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GÉNESIS 25 Versión Recobro

GÉNESIS 25



Gn 25:1 Abraham tomó otra mujer, cuyo nombre era Cetura,

Gn 25:2 la cual le dio a luz a Zimrán, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa.

Gn 25:3 Jocsán engendró a Seba y a Dedán; y los hijos de Dedán fueron los asuritas, los letusitas y los leumitas.

Gn 25:4 Los hijos de Madián fueron Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos éstos fueron hijos de Cetura.

Gn 25:5 Mas Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac.

Gn 25:6 Pero a los hijos de las concubinas que tenía Abraham, les dio dones y, cuando aún vivía, los envió lejos de su hijo Isaac, hacia el oriente, a la tierra oriental.

Gn 25:7 Éstos fueron los días de los años de la vida de Abraham: ciento setenta y cinco años.

Gn 25:8 Y Abraham expiró, y murió en buena vejez, anciano y lleno de días; y fue reunido a su pueblo.

Gn 25:9 Lo sepultaron Isaac e Ismael, sus hijos, en la cueva de Macpela, en el campo de Efrón hijo de Zohar, el heteo, que está enfrente de Mamre,

Gn 25:10 el campo que compró Abraham de los hijos de Het; allí fue sepultado Abraham con Sara, su mujer.

Gn 25:11 Después de la muerte de Abraham, Dios bendijo a Isaac, su hijo; y habitó Isaac junto a Beer-lahai-roi.

Gn 25:12 Ahora bien, éstas son las generaciones de Ismael, hijo de Abraham, el que Agar la egipcia, sierva de Sara, le dio a luz a Abraham;

Gn 25:13 éstos, pues, son los nombres de los hijos de Ismael, por sus nombres conforme a sus generaciones: el primogénito de Ismael, Nebaiot; luego Cedar, Adbeel, Mibsam,

Gn 25:14 Misma, Duma, Massa,

Gn 25:15 Hadad, Tema, Jetur, Nafis y Cedema.

Gn 25:16 Éstos son los hijos de Ismael, y éstos son sus nombres por sus aldeas y por sus campamentos, doce príncipes conforme a sus pueblos.

Gn 25:17 Éstos fueron los años de la vida de Ismael: ciento treinta y siete años. Luego expiró y murió, y fue reunido a su pueblo.

Gn 25:18 Y habitaron desde Havila hasta Shur, que está enfrente de Egipto, camino a Asiria. Se estableció frente a todos sus hermanos.

Gn 25:19 Éstas son las generaciones de Isaac, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac.

Gn 25:20 Isaac tenía cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel, el arameo de Padan-aram, hermana de Labán, el arameo.

Gn 25:21 Isaac suplicó a Jehová por su mujer, pues ella era estéril; Jehová accedió a su súplica, y Rebeca su mujer concibió.

Gn 25:22 Y los hijos luchaban dentro de ella; y ella dijo: Si es así, ¿por qué me pasa esto? Y fue a consultar a Jehová.

Gn 25:23 Le respondió Jehová:
Dos naciones hay en tu vientre, / y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; / un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, / y el mayor servirá al menor.

Gn 25:24 Cuando se cumplieron sus días para dar a luz, he aquí había gemelos en su vientre.

Gn 25:25 El primero salió rojizo, todo velludo como una pelliza; y llamaron su nombre Esaú.

Gn 25:26 Después salió su hermano, y tenía la mano asida al calcañar de Esaú, así que fue llamado su nombre Jacob. Isaac tenía sesenta años cuando ella los dio a luz.

Gn 25:27 Los niños crecieron, y Esaú llegó a ser un cazador diestro, hombre del campo; pero Jacob era varón tranquilo, que habitaba en tiendas.

Gn 25:28 Y amó Isaac a Esaú, porque le gustaba comer de lo que él cazaba; mas Rebeca amaba a Jacob.

Gn 25:29 Jacob preparó un guiso; y volviendo Esaú del campo, estaba exhausto,

Gn 25:30 y dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de lo rojo, de ese guiso rojo, pues estoy exhausto. Por tanto fue llamado su nombre Edom.

Gn 25:31 Jacob respondió: Véndeme primero tu primogenitura.

Gn 25:32 Entonces dijo Esaú: Estoy que me muero; ¿de qué, pues, me sirve esta primogenitura?

Gn 25:33 Dijo Jacob: Júramelo primero. Él se lo juró, y vendió a Jacob su primogenitura.

Gn 25:34 Entonces Jacob dio a Esaú pan y guiso de lentejas; él comió y bebió, se levantó y se fue. Así menospreció Esaú su primogenitura.

GÉNESIS 24 GÉNESIS 26

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GÉNESIS 26 Versión Recobro

GÉNESIS 26



Gn 26:1 Y hubo hambre en la tierra, además del hambre anterior que hubo en los días de Abraham. Por eso se fue Isaac, adonde estaba Abimelec, rey de los filisteos, en Gerar.

Gn 26:2 Y se le apareció Jehová y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que Yo te diré.

Gn 26:3 Peregrina en esta tierra, y estaré contigo y te bendeciré; porque a ti y a tu descendencia daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que hice a Abraham, tu padre.

Gn 26:4 Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tu descendencia todas estas tierras; y todas las naciones de la tierra serán bendecidas en tu descendencia,

Gn 26:5 porque obedeció Abraham Mi voz, y guardó Mis instrucciones, Mis mandamientos, Mis estatutos y Mis leyes.

Gn 26:6 Habitó, pues, Isaac en Gerar.

Gn 26:7 Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer, y él respondió: Es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: Es mi mujer, pensando: Tal vez los hombres del lugar me maten por causa de Rebeca, pues ella es de hermoso aspecto.

Gn 26:8 Cuando él ya había estado allí mucho tiempo, Abimelec, rey de los filisteos, miró por su ventana y vio a Isaac acariciando a Rebeca, su mujer.

Gn 26:9 Y llamó Abimelec a Isaac y le dijo: Ciertamente ella es tu mujer. ¿Cómo, pues, dijiste: Es mi hermana? E Isaac le respondió: Porque pensé que tal vez habría de morir por causa de ella.

Gn 26:10 Y Abimelec dijo: ¿Qué es esto que nos has hecho? Por poco se hubiera acostado alguno del pueblo con tu mujer, y hubieras traído sobre nosotros la culpa.

Gn 26:11 Entonces Abimelec mandó a todo el pueblo, diciendo: El que toque a este hombre o a su mujer, de cierto morirá.

Gn 26:12 Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó en el mismo año ciento por uno; y le bendijo Jehová.

Gn 26:13 El hombre se enriqueció, y continuó enriqueciéndose hasta llegar a ser muy rico.

Gn 26:14 Poseía hatos de ovejas, hatos de vacas y mucha servidumbre; por tanto, los filisteos le tuvieron envidia.

Gn 26:15 Ahora bien, todos los pozos que habían cavado los siervos de su padre —en los días de su padre Abraham—, los filisteos los habían tapado y llenado de tierra.

Gn 26:16 Entonces dijo Abimelec a Isaac: Apártate de nosotros, porque eres mucho más poderoso que nosotros.

Gn 26:17 Isaac, pues, se fue de allí y acampó en el valle de Gerar, y allí habitó.

Gn 26:18 Y volvió a cavar Isaac los pozos de agua que habían sido cavados en los días de Abraham, su padre, y que los filisteos habían tapado después de la muerte de Abraham; y los llamó por los nombres que su padre les había dado.

Gn 26:19 Y los siervos de Isaac cavaron en el valle y hallaron allí un pozo de aguas que brotaban.

Gn 26:20 Y los pastores de Gerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra. Por eso llamó el nombre del pozo Esek, porque habían altercado con él.

Gn 26:21 Y cavaron otro pozo, y también riñeron sobre él; por eso llamó su nombre Sitna.

Gn 26:22 Se trasladó de allí y cavó otro pozo, pero no riñeron sobre él; por eso llamó su nombre Rehobot, y dijo: Ahora Jehová nos ha dado espacio, y seremos fructíferos en la tierra.

Gn 26:23 Y de allí subió a Beerseba.

Gn 26:24 Y se le apareció Jehová aquella noche y le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, tu padre. No temas, porque Yo estoy contigo, y te bendeciré y multiplicaré tu descendencia por amor de Abraham, Mi siervo.

Gn 26:25 Entonces edificó allí un altar, e invocó el nombre de Jehová y plantó allí su tienda. Y allí cavaron un pozo los siervos de Isaac.

Gn 26:26 Y Abimelec vino a él desde Gerar con Ahuzat, su consejero, y Ficol, capitán de su ejército.

Gn 26:27 Y les dijo Isaac: ¿Por qué venís a mí, si me habéis aborrecido y me habéis echado de entre vosotros?

Gn 26:28 Y ellos respondieron: Hemos visto claramente que Jehová está contigo; por eso decimos: Haya ahora juramento entre nosotros, entre tú y nosotros, y hagamos pacto contigo,

Gn 26:29 de que no nos harás ningún daño, así como nosotros no te hemos tocado, y como solamente te hemos hecho bien y te hemos despedido en paz. Tú eres ahora el bendito de Jehová.

Gn 26:30 Entonces él les hizo banquete, y comieron y bebieron.

Gn 26:31 Y se levantaron muy de mañana y juraron el uno al otro. E Isaac los despidió, y ellos partieron en paz.

Gn 26:32 En aquel mismo día vinieron los siervos de Isaac y le informaron acerca del pozo que habían cavado, y le dijeron: Hemos hallado agua.

Gn 26:33 Y lo llamó Seba; por tanto, el nombre de aquella ciudad es Beerseba hasta este día.

Gn 26:34 Cuando Esaú tenía cuarenta años, tomó por mujer a Judit hija de Beeri, el heteo, y a Basemat hija de Elón, el heteo;

Gn 26:35 y fueron causa de amargura de espíritu para Isaac y para Rebeca.

GÉNESIS 25 GÉNESIS 27

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GÉNESIS 27 Versión Recobro

GÉNESIS 27



Gn 27:1 Cuando Isaac era ya viejo, y sus ojos se habían oscurecido de modo que no podía ver, llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: Hijo mío. Y él respondió: Heme aquí.

Gn 27:2 Y él dijo: He aquí ya soy viejo y no sé el día de mi muerte.

Gn 27:3 Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo y busca caza para mí;

Gn 27:4 y prepárame una comida sabrosa como a mí me gusta, y tráemela para que coma a fin de que yo te bendiga antes que muera.

Gn 27:5 Rebeca estaba escuchando mientras Isaac hablaba a su hijo Esaú. Así que cuando salió Esaú al campo a buscar la caza que había de traer,

Gn 27:6 Rebeca habló a su hijo Jacob, diciendo: Acabo de oír a tu padre que hablaba con tu hermano Esaú, diciendo:

Gn 27:7 Tráeme caza y prepárame una comida sabrosa, para que la coma y te bendiga delante de Jehová antes que yo muera.

Gn 27:8 Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te mando.

Gn 27:9 Ve ahora al rebaño y tráeme de allí dos de los mejores cabritos, y prepararé con ellos una comida sabrosa para tu padre, como a él le gusta;

Gn 27:10 y tú la llevarás a tu padre, para que la coma, a fin de que él te bendiga antes de su muerte.

Gn 27:11 Y Jacob dijo a Rebeca, su madre: He aquí, mi hermano Esaú es hombre velludo, y yo lampiño.

Gn 27:12 Quizás me palpará mi padre, y quedaré ante él como un engañador, y traeré sobre mí maldición y no bendición.

Gn 27:13 Su madre respondió: Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz y ve y tráemelos.

Gn 27:14 Entonces él fue, los tomó y los trajo a su madre; y su madre preparó una comida sabrosa, como a su padre le gustaba.

Gn 27:15 Después tomó Rebeca los vestidos de Esaú, su hijo mayor, los más preciosos que ella tenía en casa, y vistió a Jacob, su hijo menor.

Gn 27:16 Luego puso las pieles de los cabritos sobre sus manos y sobre la parte lampiña de su cuello;

Gn 27:17 y entregó la comida sabrosa y el pan que había preparado en manos de su hijo Jacob.

Gn 27:18 Entonces éste entró donde estaba su padre y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí. ¿Quién eres, hijo mío?

Gn 27:19 Y Jacob dijo a su padre: Yo soy Esaú tu primogénito; he hecho como me dijiste. Levántate ahora; siéntate y come de mi caza, para que me bendigas.

Gn 27:20 Entonces Isaac dijo a su hijo: ¿Cómo es que la hallaste tan pronto, hijo mío? Jacob respondió: Porque Jehová tu Dios me la puso delante.

Gn 27:21 E Isaac dijo a Jacob: Acércate, te ruego, para que te palpe, hijo mío, y sepa si eres o no verdaderamente mi hijo Esaú.

Gn 27:22 Y se acercó Jacob a su padre Isaac, quien le palpó y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú.

Gn 27:23 Y no le reconoció, porque sus manos eran velludas como las manos de su hermano Esaú; y le bendijo.

Gn 27:24 Y dijo: ¿En verdad eres tú mi hijo Esaú? Y Jacob respondió: Yo soy.

Gn 27:25 Dijo entonces: Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que yo te bendiga; y Jacob se la acercó, e Isaac comió; le trajo también vino, y bebió.

Gn 27:26 Y le dijo Isaac, su padre: Acércate, te ruego, y bésame, hijo mío.

Gn 27:27 Y Jacob se acercó, y le besó; y cuando olió Isaac el olor de sus vestidos, le bendijo, diciendo:
Mira, el olor de mi hijo, / como el olor del campo / que Jehová ha bendecido;

Gn 27:28 Dios, pues, te dé / del rocío del cielo y de la grosura de la tierra, / y abundancia de grano y de vino nuevo.

Gn 27:29 Sírvante pueblos, / y naciones se inclinen ante ti. / Sé señor de tus hermanos, / y se inclinen ante ti los hijos de tu madre. / Malditos sean los que te maldigan, / y benditos los que te bendigan.

Gn 27:30 Y luego que Isaac acabó de bendecir a Jacob, y apenas había salido Jacob de la presencia de su padre Isaac, Esaú, su hermano, volvió de cazar.

Gn 27:31 Y preparó él también una comida sabrosa, la trajo a su padre y le dijo: Levántese mi padre y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga.

Gn 27:32 Entonces Isaac, su padre, le dijo: ¿Quién eres tú? Y él dijo: Yo soy tu hijo, tu primogénito, Esaú.

Gn 27:33 Y se estremeció Isaac grandemente y dijo: ¿Quién es el que cazó algo y me lo trajo, de modo que comí de todo antes que tú vinieses y le bendije? Y bendito será.

Gn 27:34 Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, clamó con un grito fuerte y muy amargo, y dijo a su padre: Bendíceme también a mí, padre mío.

Gn 27:35 Y él dijo: Vino tu hermano con engaño y tomó tu bendición.

Gn 27:36 Y Esaú respondió: ¿No llamaron bien su nombre Jacob?, pues ya me ha suplantado estas dos veces. Me quitó la primogenitura y he aquí ahora me ha quitado la bendición. Y dijo: ¿No has guardado una bendición para mí?

Gn 27:37 Isaac respondió y dijo a Esaú: Yo le he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus hermanos; de grano y de vino nuevo le he provisto; ¿qué, pues, haré por ti, hijo mío?

Gn 27:38 Y Esaú respondió a su padre: ¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz y lloró.

Gn 27:39 Entonces Isaac, su padre, respondió y le dijo:
He aquí, de la grosura de la tierra será tu morada, / y del rocío de los cielos de arriba;

Gn 27:40 mas por tu espada vivirás, / y a tu hermano servirás; / y cuando te impacientes, / romperás su yugo de sobre tu cerviz.

Gn 27:41 Y aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido, y dijo en su corazón: Se acercan los días del luto de mi padre; después mataré a mi hermano Jacob.

Gn 27:42 Fueron dichas a Rebeca las palabras de Esaú, su hijo mayor; por lo cual ella envió a llamar a Jacob, su hijo menor, y le dijo: He aquí, Esaú, tu hermano, se consuela acerca de ti con la idea de matarte.

Gn 27:43 Ahora pues, hijo mío, obedece a mi voz; levántate y huye a casa de mi hermano Labán, en Harán,

Gn 27:44 y quédate con él algunos días, hasta que se pase el enojo de tu hermano,

Gn 27:45 hasta que se pase el enojo de tu hermano contra ti, y él olvide lo que le has hecho; entonces enviaré yo a que te traigan de allá. ¿Por qué seré privada de vosotros dos en un solo día?

Gn 27:46 Y dijo Rebeca a Isaac: Fastidio tengo de mi vida a causa de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como éstas, de las hijas de la tierra, ¿de qué me servirá la vida?

GÉNESIS 26 GÉNESIS 28

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GÉNESIS 28 Versión Recobro

GÉNESIS 28



Gn 28:1 Entonces Isaac llamó a Jacob y lo bendijo; y le mandó diciendo: No tomarás mujer de las hijas de Canaán.

Gn 28:2 Levántate, ve a Padan-aram, a casa de Betuel, padre de tu madre, y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre.

Gn 28:3 Y el Dios Todo-suficiente te bendiga, te haga fructificar y te multiplique, para que te conviertas en un conjunto de pueblos;

Gn 28:4 y te dé la bendición de Abraham, a ti y a tu descendencia contigo, para que poseas esta tierra de tus peregrinaciones, la cual Dios dio a Abraham.

Gn 28:5 Entonces envió Isaac a Jacob, el cual fue a Padan-aram, a Labán hijo de Betuel, el arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y de Esaú.

Gn 28:6 Vio Esaú que Isaac había bendecido a Jacob y le había enviado a Padan-aram a fin de tomar para sí mujer de allí; y que cuando le bendijo, le había mandado diciendo: No tomarás mujer de las hijas de Canaán;

Gn 28:7 y que Jacob había obedecido a su padre y a su madre, y se había ido a Padan-aram.

Gn 28:8 Vio asimismo Esaú que a su padre Isaac no le agradaban las hijas de Canaán;

Gn 28:9 y fue Esaú a Ismael, y tomó por mujer a Mahalat, hija de Ismael, hijo de Abraham, hermana de Nebaiot, además de las mujeres que ya tenía.

Gn 28:10 Entonces Jacob salió de Beerseba y se dirigió hacia Harán.

Gn 28:11 Y llegó a cierto lugar y pasó la noche allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó una de las piedras del lugar, la puso debajo de su cabeza y se acostó en aquel lugar.

Gn 28:12 Y soñó que había una escalera que estaba apoyada en la tierra, y su extremo tocaba el cielo; y los ángeles de Dios subían y descendían por ella.

Gn 28:13 Y allí estaba de pie Jehová en lo alto de ella y dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham, tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.

Gn 28:14 Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán bendecidas en ti y en tu descendencia.

Gn 28:15 He aquí, Yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas y haré que vuelvas a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya cumplido lo que te he prometido.

Gn 28:16 Jacob despertó de su sueño y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.

Gn 28:17 Y tuvo miedo y dijo: ¡Cuán asombroso es este lugar! Esto no es otra cosa que la casa de Dios, y ésta es la puerta del cielo.

Gn 28:18 Se levantó Jacob muy de mañana y tomó la piedra que había puesto debajo de su cabeza, y la erigió como columna y derramó aceite encima de ella.

Gn 28:19 Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad anteriormente.

Gn 28:20 Y Jacob hizo voto, diciendo: Si Dios está conmigo y me guarda en este camino en que voy, y me da pan para comer y ropa para vestir,

Gn 28:21 de modo que yo vuelva en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.

Gn 28:22 Y esta piedra que he erigido como columna será casa de Dios; y de todo lo que me des, sin falta te daré el diezmo.

GÉNESIS 27 GÉNESIS 29

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GÉNESIS 29 Versión Recobro

GÉNESIS 29



Gn 29:1 Entonces Jacob siguió su camino y llegó a la tierra de los hijos del oriente.

Gn 29:2 Miró, y vio un pozo en el campo y tres rebaños de ovejas que yacían junto a él, porque de aquel pozo abrevaban los rebaños. Y la piedra que estaba sobre la boca del pozo era grande.

Gn 29:3 Cuando se juntaban allí todos los rebaños, rodaban la piedra de la boca del pozo y abrevaban las ovejas; luego ponían la piedra en su lugar sobre la boca del pozo.

Gn 29:4 Jacob les dijo: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Ellos respondieron: Somos de Harán.

Gn 29:5 Entonces les preguntó: ¿Conocéis a Labán hijo de Nacor? Ellos respondieron: Sí, le conocemos.

Gn 29:6 Les dijo: ¿Está bien? Y ellos dijeron: Está bien; y ahí viene su hija Raquel con las ovejas.

Gn 29:7 Él dijo: Mirad; todavía es pleno día y no es tiempo de recoger el ganado; abrevad las ovejas e id a apacentarlas.

Gn 29:8 Ellos respondieron: No podemos, hasta que se junten todos los rebaños y rueden la piedra de la boca del pozo; entonces abrevaremos las ovejas.

Gn 29:9 Mientras él aún hablaba con ellos, Raquel vino con las ovejas de su padre, pues ella era pastora.

Gn 29:10 Y cuando Jacob vio a Raquel, hija de Labán, hermano de su madre, y las ovejas de Labán, el hermano de su madre, se acercó Jacob y rodó la piedra de la boca del pozo, y abrevó el rebaño de Labán, hermano de su madre.

Gn 29:11 Luego Jacob besó a Raquel, y alzó la voz y lloró.

Gn 29:12 Jacob le contó a Raquel que él era pariente de su padre e hijo de Rebeca; entonces ella corrió y se lo contó a su padre.

Gn 29:13 Cuando Labán oyó las noticias de Jacob, hijo de su hermana, corrió a recibirlo, y lo abrazó, lo besó y lo trajo a su casa. Entonces Jacob contó a Labán todas estas cosas.

Gn 29:14 Y Labán le dijo: Ciertamente eres hueso mío y carne mía. Y estuvo con él durante un mes.

Gn 29:15 Entonces dijo Labán a Jacob: ¿Por ser mi pariente, me servirás de balde? Dime, ¿cuál será tu salario?

Gn 29:16 Labán tenía dos hijas: el nombre de la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel.

Gn 29:17 Lea tenía los ojos sin brillo, pero Raquel era de bella figura y de hermoso parecer.

Gn 29:18 Jacob amaba a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel, tu hija menor.

Gn 29:19 Labán respondió: Mejor es dártela a ti que dársela a otro hombre; quédate conmigo.

Gn 29:20 Así sirvió Jacob siete años por Raquel, pero le parecieron como pocos días, por el amor que le tenía.

Gn 29:21 Entonces dijo Jacob a Labán: Dame mi mujer para que me llegue a ella, pues se ha cumplido mi plazo.

Gn 29:22 Entonces Labán juntó a todos los varones de aquel lugar e hizo banquete.

Gn 29:23 Pero por la noche tomó a su hija Lea y se la trajo a Jacob; y él se llegó a ella.

Gn 29:24 Y dio Labán su sierva Zilpa a su hija Lea por criada.

Gn 29:25 Y al llegar la mañana, ¡he aquí que era Lea! Y él dijo a Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te he servido por Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado?

Gn 29:26 Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que se dé la menor antes de la primogénita.

Gn 29:27 Cumple la semana de ésta, y te daremos también la otra por el servicio que me prestes otros siete años.

Gn 29:28 E hizo Jacob así y cumplió la semana de aquélla, y Labán le dio a su hija Raquel por mujer.

Gn 29:29 Y dio Labán su sierva Bilha a su hija Raquel por criada.

Gn 29:30 Y Jacob se llegó también a Raquel, y amó a Raquel más que a Lea; y sirvió a Labán aún otros siete años.

Gn 29:31 Cuando Jehová vio que Lea era aborrecida, abrió su matriz; pero Raquel era estéril.

Gn 29:32 Y concibió Lea y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Rubén, porque dijo: Por cuanto Jehová ha visto mi aflicción, ciertamente ahora me amará mi marido.

Gn 29:33 Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: Por cuanto ha oído Jehová que soy aborrecida, me ha dado también este hijo; y llamó su nombre Simeón.

Gn 29:34 Concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora esta vez se unirá mi marido conmigo, porque le he dado a luz tres hijos; por tanto, llamó su nombre Leví.

Gn 29:35 Luego concibió otra vez y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré a Jehová; por tanto, llamó su nombre Judá; y dejó de dar a luz.

GÉNESIS 28 GÉNESIS 30

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GÉNESIS 3 Versión Recobro

GÉNESIS 3



Gn 3:1 Ahora bien, la serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho. Y dijo a la mujer: ¿Es cierto que Dios ha dicho: No comeréis de ningún árbol del huerto?

Gn 3:2 La mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;

Gn 3:3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, ha dicho Dios: No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis.

Gn 3:4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: ¡Ciertamente no moriréis!

Gn 3:5 Antes bien, sabe Dios que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal.

Gn 3:6 Y cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer y que era deleitoso a los ojos, y árbol deseable para alcanzar la sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, con ella, y él comió.

Gn 3:7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; y cosieron hojas de higuera y se hicieron delantales.

Gn 3:8 Y oyeron a Jehová Dios que se paseaba en el huerto a la hora de la brisa; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.

Gn 3:9 Y Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás?

Gn 3:10 Él respondió: Te oí en el huerto y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí.

Gn 3:11 Y Dios le dijo: ¿Quién te dijo que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol del cual Yo te mandé que no comieses?

Gn 3:12 El hombre le respondió: La mujer que me diste para que estuviera conmigo, ella me dio del árbol, y comí.

Gn 3:13 Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí.

Gn 3:14 Y Jehová Dios dijo a la serpiente:
Por cuanto esto hiciste, / maldita eres, más que todo el ganado / y más que todos los animales del campo. / Sobre tu vientre andarás, / y polvo comerás / todos los días de tu vida.

Gn 3:15 Pondré enemistad / entre ti y la mujer, / y entre tu simiente y la simiente suya; / él te herirá en la cabeza, / pero tú le herirás en el calcañar.

Gn 3:16 A la mujer dijo:
Multiplicaré en gran manera / el dolor en tus embarazos; / con dolor darás a luz los hijos. / Y tu deseo será para tu marido, / y él te gobernará.

Gn 3:17 Y a Adán dijo: Por cuanto escuchaste la voz de tu mujer y comiste del árbol del que te mandé diciendo: No comerás de él,
maldita es la tierra por tu causa; / con fatiga comerás de ella / todos los días de tu vida.

Gn 3:18 Espinos y cardos te producirá, / y comerás la hierba del campo;

Gn 3:19 con el sudor de tu rostro / comerás el pan / hasta que vuelvas a la tierra, / porque de ella fuiste tomado; / pues polvo eres, / y al polvo volverás.

Gn 3:20 Y el hombre llamó el nombre de su mujer Eva, porque ella era madre de todos los vivientes.

Gn 3:21 Y Jehová Dios hizo a Adán y a su mujer túnicas de pieles y los vistió.

Gn 3:22 Luego dijo Jehová Dios: He aquí, el hombre ha llegado a ser como uno de Nosotros, conocedor del bien y del mal; ahora, pues, que no alargue su mano y tome también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre…

Gn 3:23 Y lo echó Jehová Dios del huerto del Edén, para que labrase la tierra de la cual fue tomado.

Gn 3:24 Expulsó, pues, al hombre, y puso al oriente del huerto del Edén los querubines y una espada llameante que giraba en toda dirección para guardar el camino al árbol de la vida.

GÉNESIS 2 GÉNESIS 4

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GÉNESIS 30 Versión Recobro

GÉNESIS 30



Gn 30:1 Cuando Raquel vio que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y dijo a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero.

Gn 30:2 Y se encendió la ira de Jacob contra Raquel, y le dijo: ¿Estoy yo acaso en lugar de Dios, que te privó del fruto de tu vientre?

Gn 30:3 Entonces ella dijo: Aquí está mi sierva Bilha; llégate a ella para que dé a luz sobre mis rodillas, y también tenga yo hijos por medio de ella.

Gn 30:4 Así le dio a Bilha, su sierva, por mujer, y Jacob se llegó a ella.

Gn 30:5 Y Bilha concibió y dio a luz un hijo a Jacob.

Gn 30:6 Dijo entonces Raquel: Me ha juzgado Dios, y también ha oído mi voz y me ha dado un hijo. Por tanto, llamó su nombre Dan.

Gn 30:7 Concibió otra vez Bilha, la sierva de Raquel, y dio a luz un segundo hijo a Jacob.

Gn 30:8 Y dijo Raquel: Al luchar con Dios he luchado con mi hermana, y he vencido. Por eso llamó su nombre Neftalí.

Gn 30:9 Cuando vio Lea que había dejado de dar a luz, tomó a su sierva Zilpa y la dio a Jacob por mujer.

Gn 30:10 Y Zilpa, sierva de Lea, dio a luz un hijo a Jacob.

Gn 30:11 Entonces dijo Lea: ¡Qué afortunada! Por tanto, llamó su nombre Gad.

Gn 30:12 Luego Zilpa, la sierva de Lea, dio a luz un segundo hijo a Jacob.

Gn 30:13 Y dijo Lea: ¡Soy feliz! Las hijas me llamarán bienaventurada; por eso llamó su nombre Aser.

Gn 30:14 En los días de la siega del trigo, salió Rubén y encontró mandrágoras en el campo, y las trajo a Lea, su madre. Entonces Raquel dijo a Lea: Te ruego que me des de las mandrágoras de tu hijo.

Gn 30:15 Ella respondió: ¿Es poco que hayas tomado mi marido? ¿Tambíen te has de llevar las mandrágoras de mi hijo? Raquel dijo: Pues que se acueste contigo esta noche a cambio de las mandrágoras de tu hijo.

Gn 30:16 A la tarde, cuando Jacob volvía del campo, salió Lea a su encuentro y le dijo: Tienes que llegarte a mí, porque a la verdad te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo. Y se acostó con ella aquella noche.

Gn 30:17 Dios escuchó a Lea, la cual concibió y dio a luz el quinto hijo a Jacob.

Gn 30:18 Y dijo Lea: Dios me ha dado mi salario, porque di mi sierva a mi marido; por eso llamó su nombre Isacar.

Gn 30:19 Después concibió Lea otra vez y dio a luz el sexto hijo a Jacob.

Gn 30:20 Y dijo Lea: Dios me ha dado una buena dote; ahora morará conmigo mi marido, porque le he dado a luz seis hijos. Por tanto, llamó su nombre Zabulón.

Gn 30:21 Después dio a luz una hija y llamó su nombre Dina.

Gn 30:22 Entonces se acordó Dios de Raquel, y la escuchó Dios y abrió la matriz de ella.

Gn 30:23 Concibió ella y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta;

Gn 30:24 y llamó su nombre José, diciendo: Añádame Jehová otro hijo.

Gn 30:25 Cuando Raquel hubo dado a luz a José, Jacob dijo a Labán: Despachadme para que me vaya a mi lugar y a mi país.

Gn 30:26 Dame a mis mujeres y a mis hijos, por los cuales te he servido, para que me vaya; pues tú ciertamente sabes el servicio que te he prestado.

Gn 30:27 Y Labán le respondió: ¡Halle yo favor en tus ojos! He sabido por adivinación que Jehová me ha bendecido por tu causa.

Gn 30:28 Y añadió: Señálame tu salario, y yo lo daré.

Gn 30:29 Jacob respondió: Tú sabes cómo te he servido, y cómo ha estado tu ganado conmigo.

Gn 30:30 Porque poco tenías antes de mi venida, y se ha extendido hasta ser una multitud, y Jehová te ha bendecido dondequiera que yo iba. Ahora pues, ¿cuándo proveeré también para mi propia casa?

Gn 30:31 Y él dijo: ¿Qué te daré? Y respondió Jacob: No me darás nada; haz una sola cosa por mí: Permíteme volver a apacentar tu rebaño y a guardarlo.

Gn 30:32 Déjame pasar hoy en medio de todo tu rebaño, poniendo aparte todo animal moteado y manchado, es decir, todo animal de color oscuro que esté entre las ovejas, y las manchadas y moteadas entre las cabras; y esto será mi salario.

Gn 30:33 Así que más tarde, cuando vengas a reconocer mi salario, mi justicia dará testimonio a mi favor por lo que se presente ante ti; toda la que no sea moteada ni manchada entre las cabras, y que no sea de color oscuro entre las ovejas, si se encuentra conmigo, será lo que he robado.

Gn 30:34 Dijo entonces Labán: Bien; sea conforme a tu palabra.

Gn 30:35 Pero Labán apartó en aquel día los machos cabríos listados y manchados, y todas las cabras moteadas y manchadas, toda la que tenía en sí algo de blanco, y todas las de color oscuro entre las ovejas, y las puso al cuidado de sus hijos.

Gn 30:36 Y puso una distancia de tres días de camino entre sí y Jacob, y Jacob apacentaba el resto de los rebaños de Labán.

Gn 30:37 Tomó luego Jacob varas verdes de álamo, de almendro y de plátano de sombra, y descortezó en ellas tiras blancas, descubriendo así lo blanco de las varas.

Gn 30:38 Puso las varas que había descortezado delante de los rebaños, en los abrevaderos, es decir, en las pilas de agua donde venían a beber los rebaños, los cuales se apareaban cuando venían a beber.

Gn 30:39 Así se apareaban los rebaños delante de las varas; y parían los rebaños crías listadas, moteadas y manchadas.

Gn 30:40 Apartaba Jacob los corderos y dirigía la vista del rebaño hacia los listados y los de color oscuro en el rebaño de Labán; y ponía sus propios hatos aparte, y no los ponía con el rebaño de Labán.

Gn 30:41 Cada vez que se apareaban los más fuertes del rebaño, Jacob ponía las varas delante de los ojos del rebaño en los abrevaderos, para que se aparearan entre las varas;

Gn 30:42 pero cuando venían las ovejas más débiles, no las ponía; así las más débiles eran para Labán, y las más fuertes para Jacob.

Gn 30:43 Y el hombre medró muchísimo, y tuvo rebaños numerosos, siervas y siervos, camellos y asnos.

GÉNESIS 29 GÉNESIS 31

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GÉNESIS 31 Versión Recobro

GÉNESIS 31



Gn 31:1 Jacob oyó las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob se ha llevado todo lo que era de nuestro padre, y de lo que era de nuestro padre ha hecho toda esta riqueza.

Gn 31:2 Vio también Jacob el semblante de Labán, y veía que su semblante ya no era agradable para con él como antes.

Gn 31:3 Entonces Jehová dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres y a tu parentela, y Yo estaré contigo.

Gn 31:4 Envió, pues, Jacob a llamar a Raquel y a Lea al campo donde estaba su rebaño,

Gn 31:5 y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre no es agradable para conmigo como antes, mas el Dios de mi padre ha estado conmigo.

Gn 31:6 Vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre;

Gn 31:7 y vuestro padre me ha engañado y me ha cambiado el salario diez veces, pero Dios no le ha permitido hacerme daño.

Gn 31:8 Si él decía así: Los moteados serán tu salario, entonces todo el rebaño paría moteados; y si decía así: Los listados serán tu salario, entonces todo el rebaño paría listados.

Gn 31:9 Así Dios quitó el ganado de vuestro padre y me lo dio a mí.

Gn 31:10 Al tiempo que el rebaño se apareaba, alcé mis ojos y vi en un sueño, y he aquí, los machos cabríos que cubrían a las hembras eran listados, moteados y manchados.

Gn 31:11 Y me dijo el Ángel de Dios en el sueño: Jacob. Y yo respondí: Heme aquí.

Gn 31:12 Entonces Él dijo: Alza ahora tus ojos, y ve que todos los machos cabríos que cubren a las hembras del rebaño son listados, moteados y manchados; pues Yo he visto todo lo que Labán hace contigo.

Gn 31:13 Yo soy el Dios de Bet-el, donde tú ungiste una columna, donde me hiciste un voto. Levántate ahora; sal de esta tierra y vuélvete a la tierra de tu nacimiento.

Gn 31:14 Respondieron Raquel y Lea, y le dijeron: ¿Tenemos aún porción o heredad en la casa de nuestro padre?

Gn 31:15 ¿No nos considera él ya como extrañas? Pues nos vendió, e incluso ha consumido por completo el dinero dado por nosotras.

Gn 31:16 Ciertamente toda la riqueza que Dios ha quitado a nuestro padre es nuestra y de nuestros hijos; ahora, pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.

Gn 31:17 Entonces se levantó Jacob e hizo subir a sus hijos y a sus mujeres sobre los camellos;

Gn 31:18 y puso en camino todo su ganado y todo cuanto había adquirido, el ganado de su propiedad que había obtenido en Padan-aram, para volverse a Isaac, su padre, en la tierra de Canaán.

Gn 31:19 Labán, pues, había ido a trasquilar sus ovejas, y Raquel hurtó los terafines de su padre.

Gn 31:20 Y Jacob engañó a Labán, el arameo, al no decirle que huía.

Gn 31:21 Huyó, pues, con todo lo que tenía; y se levantó y cruzó el Río, y se dirigió hacia la región montañosa de Galaad.

Gn 31:22 Al tercer día fue dicho a Labán que Jacob había huido.

Gn 31:23 Entonces tomó consigo a sus hermanos y lo persiguió siete días de camino, y lo alcanzó en la región montañosa de Galaad.

Gn 31:24 Y Dios vino en un sueño de noche a Labán, el arameo, y le dijo: Guárdate de hablarle a Jacob ni bien ni mal.

Gn 31:25 Alcanzó, pues, Labán a Jacob. Ahora bien, Jacob había plantado su tienda en la región montañosa, y Labán también plantó sus tiendas con sus hermanos en la región montañosa de Galaad.

Gn 31:26 Entonces dijo Labán a Jacob: ¿Qué haces, que me has engañado y te has llevado a mis hijas como cautivas de la espada?

Gn 31:27 ¿Por qué huiste a escondidas y te escapaste sin avisarme, cuando yo te habría despedido con gozo y con cantos, con pandero y con lira?

Gn 31:28 Y no me dejaste besar a mis hijos y a mis hijas. Ahora pues, has actuado locamente.

Gn 31:29 Poder hay en mi mano para haceros daño; mas el Dios de tu padre me habló anoche, diciendo: Guárdate de hablarle a Jacob ni bien ni mal.

Gn 31:30 Y ahora, aunque tenías que irte porque añorabas tanto la casa de tu padre, ¿por qué hurtaste mis dioses?

Gn 31:31 Respondió Jacob y dijo a Labán: Porque tuve miedo, pues pensé que quizá me quitarías por fuerza a tus hijas.

Gn 31:32 Aquel en cuyo poder halles tus dioses no vivirá; en presencia de nuestros hermanos indica lo que yo tenga que sea tuyo, y llévatelo. Ahora bien, Jacob no sabía que Raquel los había hurtado.

Gn 31:33 Entró Labán en la tienda de Jacob, en la tienda de Lea y en la tienda de las dos siervas, mas no los encontró. Entonces salió de la tienda de Lea y entró en la tienda de Raquel.

Gn 31:34 Ahora bien, Raquel había tomado los terafines y los había puesto en la albarda de un camello, y se había sentado sobre ellos; y rebuscó Labán en toda la tienda, pero no los halló.

Gn 31:35 Entonces ella dijo a su padre: No se enoje mi señor de que no pueda levantarme delante de ti, pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los terafines.

Gn 31:36 Jacob se enojó y contendió con Labán; y respondió Jacob y dijo a Labán: ¿Cuál es mi transgresión? ¿Cuál es mi pecado, para que con tanto ardor me hayas perseguido?

Gn 31:37 Aunque has rebuscado en todos mis bienes, ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo aquí delante de mis hermanos y de los tuyos, para que ellos juzguen entre nosotros dos.

Gn 31:38 Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus cabras no han abortado, ni yo comí carnero de tus rebaños.

Gn 31:39 No te traje lo despedazado por las fieras: yo cargaba con la pérdida; lo hurtado así de día como de noche, de mi mano lo reclamabas.

Gn 31:40 Así estaba yo: De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño huía de mis ojos.

Gn 31:41 He estado veinte años en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu rebaño, y has cambiado mi salario diez veces.

Gn 31:42 Si el Dios de mi padre, el Dios de Abraham y el Temor de Isaac, no hubiera estado conmigo, de cierto me habrías despedido ahora con las manos vacías. Dios ha visto mi aflicción y el trabajo de mis manos, y anoche te reprendió.

Gn 31:43 Respondió Labán y dijo a Jacob: Las hijas son hijas mías, y los hijos, hijos míos son, y los rebaños son mis rebaños, y todo lo que tú ves es mío. Pero ¿qué puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a los hijos que ellas han dado a luz?

Gn 31:44 Ven, pues, hagamos pacto tú y yo; y sea por testigo entre tú y yo.

Gn 31:45 Entonces Jacob tomó una piedra y la erigió como columna.

Gn 31:46 Y dijo Jacob a sus hermanos: Recoged piedras. Tomaron, pues, piedras e hicieron un montón, y comieron allí junto al montón.

Gn 31:47 Labán lo llamó Jegar Sahaduta, pero Jacob lo llamó Galaad.

Gn 31:48 Y dijo Labán: Este montón es testigo hoy entre tú y yo. Por eso fue llamado su nombre Galaad

Gn 31:49 y Mizpa, porque dijo: Vigile Jehová entre tú y yo cuando estemos ausentes el uno del otro.

Gn 31:50 Si afliges a mis hijas o si tomas otras mujeres además de mis hijas, aunque ningún hombre esté con nosotros, mira, Dios es testigo entre tú y yo.

Gn 31:51 Y Labán dijo a Jacob: Aquí está este montón, y aquí está la columna que he erigido entre tú y yo.

Gn 31:52 Este montón es testigo, y la columna es testigo de que ni yo pasaré de este montón contra ti, ni tú pasarás de este montón ni de esta columna contra mí, para mal.

Gn 31:53 El Dios de Abraham y el Dios de Nacor, el Dios del padre de ellos, juzgue entre nosotros. Y Jacob juró por el Temor de su padre Isaac.

Gn 31:54 Entonces ofreció Jacob sacrificio en el monte y llamó a sus hermanos a comer. Comieron y pasaron aquella noche en el monte.

Gn 31:55 Muy de mañana Labán se levantó, besó a sus hijos y a sus hijas, y los bendijo; luego partió Labán y se volvió a su lugar.

GÉNESIS 30 GÉNESIS 32

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GÉNESIS 32 Versión Recobro

GÉNESIS 32



Gn 32:1 Jacob siguió su camino, y le salieron al encuentro ángeles de Dios.

Gn 32:2 Dijo Jacob cuando los vio: Campamento de Dios es éste; por lo cual llamó el nombre de aquel lugar Mahanaim.

Gn 32:3 Envió Jacob mensajeros delante de sí a su hermano Esaú, a la tierra de Seir, el campo de Edom.

Gn 32:4 Y les mandó diciendo: Así diréis a mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: He peregrinado en casa de Labán, y con él he estado hasta ahora;

Gn 32:5 y tengo bueyes, asnos, rebaños, siervos y siervas; y envío a decirlo a mi señor, para hallar favor ante tus ojos.

Gn 32:6 Los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Llegamos a tu hermano Esaú, y él también viene a tu encuentro, y cuatrocientos hombres con él.

Gn 32:7 Jacob tuvo entonces gran temor y se angustió; y dividió en dos campamentos el pueblo que tenía consigo, así como las ovejas, las vacas y los camellos.

Gn 32:8 Y dijo: Si viene Esaú contra un campamento y lo ataca, el campamento que queda escapará.

Gn 32:9 Luego dijo Jacob: ¡Oh Dios de mi padre Abraham y Dios de mi padre Isaac, oh Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y Yo te haré bien!

Gn 32:10 No soy digno de todas las benevolencias amorosas y de toda la fidelidad que has mostrado a Tu siervo, porque sólo con mi cayado crucé este Jordán y ahora he llegado a formar dos campamentos.

Gn 32:11 Líbrame, te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le tengo miedo; no sea que venga y me ataque a mí y a la madre con los hijos.

Gn 32:12 Pero Tú has dicho: Ciertamente Yo te haré bien, y haré que tu descendencia sea como la arena del mar, que no se puede contar por la multitud.

Gn 32:13 Y pasó allí aquella noche. Después, de lo que tenía a mano tomó un regalo para su hermano Esaú:

Gn 32:14 doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros,

Gn 32:15 treinta camellas criando con sus crías, cuarenta vacas y diez toros, veinte asnas y diez asnos.

Gn 32:16 Entregó en manos de sus siervos cada una de las manadas, y dijo a sus siervos: Pasad delante de mí, y poned espacio entre manada y manada.

Gn 32:17 Mandó al primero, diciendo: Cuando te encuentre mi hermano Esaú y te pregunte, diciendo: ¿De quién eres?, ¿y adónde vas?, ¿y de quién son estos animales que van delante de ti?

Gn 32:18 Entonces responderás: De tu siervo Jacob; es un regalo enviado a mi señor Esaú; y ahora también él viene detrás de nosotros.

Gn 32:19 Mandó también al segundo, al tercero y a todos los que iban detrás de aquellas manadas, diciendo: Así hablaréis a Esaú cuando lo encontréis.

Gn 32:20 Y diréis también: Tu siervo Jacob viene detrás de nosotros. Porque dijo: Lo apaciguaré con el regalo que va delante de mí, y después veré su rostro; tal vez me acepte.

Gn 32:21 Desfiló, pues, el regalo delante de él, y él pasó aquella noche en el campamento.

Gn 32:22 Se levantó aquella noche, tomó a sus dos mujeres, a sus dos siervas y a sus once hijos, y cruzó el vado de Jaboc.

Gn 32:23 Los tomó, pues, y los hizo pasar el arroyo junto con todo lo que tenía.

Gn 32:24 Así se quedó Jacob solo, y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.

Gn 32:25 Cuando el varón vio que no podía prevalecer sobre él, tocó la coyuntura de su cadera; y se dislocó el encaje de la cadera de Jacob mientras con Él luchaba.

Gn 32:26 Y dijo el varón: Suéltame, porque raya el alba. Mas Jacob le respondió: No te soltaré, si no me bendices.

Gn 32:27 Y Él le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y respondió: Jacob.

Gn 32:28 Entonces Él dijo: No se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has prevalecido.

Gn 32:29 Jacob le preguntó y dijo: Declárame, te ruego, Tu nombre. Pero Él respondió: ¿Por qué me preguntas por Mi nombre? Y lo bendijo allí.

Gn 32:30 Jacob llamó el nombre de aquel lugar Peniel, porque dijo: He visto a Dios cara a cara, y sin embargo ha sido conservada mi vida.

Gn 32:31 Le salió el sol cuando cruzaba Penuel; y cojeaba a causa de su cadera.

Gn 32:32 Por eso, hasta hoy día no comen los hijos de Israel del tendón del muslo que está en la coyuntura de la cadera, porque Él tocó la coyuntura de la cadera de Jacob, en el muslo.

GÉNESIS 31 GÉNESIS 33

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GÉNESIS 33 Versión Recobro

GÉNESIS 33



Gn 33:1 Alzando Jacob los ojos, miró, y he aquí, venía Esaú, y los cuatrocientos hombres con él; entonces repartió él los niños entre Lea y Raquel y las dos siervas.

Gn 33:2 Puso a las siervas y sus hijos delante, luego a Lea y sus hijos, y en último lugar a Raquel y a José.

Gn 33:3 Y él pasó delante de ellos y se inclinó a tierra siete veces, hasta que llegó cerca de su hermano.

Gn 33:4 Esaú corrió a su encuentro, y le abrazó, se echó sobre su cuello y le besó; y ellos lloraron.

Gn 33:5 Después Esaú alzó sus ojos, vio a las mujeres y a los niños y dijo: ¿Quiénes son éstos que vienen contigo? Él respondió: Son los niños que Dios, en Su bondad, ha dado a tu siervo.

Gn 33:6 Luego se acercaron las siervas, ellas y sus hijos, y se inclinaron.

Gn 33:7 Se acercó también Lea con sus hijos, y se inclinaron; y después se acercó José con Raquel, y se inclinaron.

Gn 33:8 Esaú dijo: ¿Qué te propones con todo este campamento que he encontrado? Y Jacob respondió: Hallar favor ante los ojos de mi señor.

Gn 33:9 Dijo entonces Esaú: Suficiente tengo yo, hermano mío; sea para ti lo que es tuyo.

Gn 33:10 Jacob replicó: No, yo te ruego; si he hallado ahora favor ante tus ojos, toma el regalo de mis manos, porque veo tu rostro como quien ve el rostro de Dios, pues con tanto favor me has recibido.

Gn 33:11 Acepta, te ruego, mi bendición que te he traído, porque Dios me ha favorecido, y porque tengo todo lo que necesito. Le instó, pues, y él lo aceptó.

Gn 33:12 Entonces Esaú dijo: Emprendamos nuestro camino y vayamos; y yo iré delante de ti.

Gn 33:13 Y Jacob respondió: Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que tengo que ocuparme de las ovejas y vacas que están criando; si las apresuran un solo día, morirán todas las ovejas.

Gn 33:14 Pase ahora mi señor delante de su siervo, y yo me iré poco a poco al paso del ganado que va delante de mí y al paso de los niños, hasta que llegue a mi señor en Seir.

Gn 33:15 Y Esaú dijo: Permite que deje contigo parte de la gente que viene conmigo. Jacob respondió: ¿Para qué? Halle yo favor ante los ojos de mi señor.

Gn 33:16 Así volvió Esaú aquel día por su camino a Seir.

Gn 33:17 Y Jacob partió hacia Sucot, y edificó casa para sí, e hizo cobertizos para su ganado; por tanto, llamó el nombre de aquel lugar Sucot.

Gn 33:18 Luego Jacob llegó sano y salvo a la ciudad de Siquem, que está en la tierra de Canaán, cuando venía de Padan-aram; y acampó delante de la ciudad.

Gn 33:19 Compró de mano de los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien monedas, la parte del campo donde había plantado su tienda.

Gn 33:20 Y erigió allí un altar, y lo llamó El-Elohe-Israel.

GÉNESIS 32 GÉNESIS 34

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GÉNESIS 34 Versión Recobro

GÉNESIS 34



Gn 34:1 Dina, la hija que Lea había dado a luz a Jacob, salió a ver a las hijas de aquella tierra.

Gn 34:2 Y cuando la vio Siquem hijo de Hamor, el heveo, príncipe de aquella tierra, la tomó, se acostó con ella y la humilló.

Gn 34:3 Y su alma se apegó a Dina, la hija de Jacob, y amó a la muchacha y le habló cariñosamente.

Gn 34:4 Entonces habló Siquem a Hamor, su padre, diciendo: Tómame por mujer a esta joven.

Gn 34:5 Cuando Jacob oyó que Siquem había deshonrado a Dina su hija, estaban sus hijos con su ganado en el campo; así que Jacob guardó silencio hasta que ellos regresaran.

Gn 34:6 Y Hamor, padre de Siquem, se dirigió a Jacob para hablar con él.

Gn 34:7 Los hijos de Jacob regresaron del campo cuando lo supieron; y se entristecieron los varones y se enojaron mucho, porque Siquem había cometido una infamia en Israel acostándose con la hija de Jacob, pues tal cosa no debía hacerse.

Gn 34:8 Hamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Siquem anhela a vuestra hija. Os ruego que se la deis por mujer.

Gn 34:9 Emparentad con nosotros: dadnos vuestras hijas y tomad vosotros las nuestras.

Gn 34:10 Habitaréis con nosotros, y la tierra estará delante de vosotros; habitad y negociad en ella, y adquirid en ella propiedades.

Gn 34:11 Siquem dijo al padre de Dina y a los hermanos de ella: Halle yo favor ante vuestros ojos, y daré todo lo que me digáis.

Gn 34:12 Imponedme mucha dote y regalos, y daré todo lo que me digáis; pero dadme la muchacha por mujer.

Gn 34:13 Entonces respondieron los hijos de Jacob a Siquem y a Hamor, su padre, con engaño, y porque él había deshonrado a Dina su hermana, les hablaron,

Gn 34:14 diciendo: No podemos hacer esto de dar nuestra hermana a hombre incircunciso, porque eso sería oprobio para nosotros.

Gn 34:15 Sólo con esta condición accederemos: si os hacéis como nosotros, circuncidándose todo varón entre vosotros,

Gn 34:16 entonces os daremos nuestras hijas, y tomaremos nosotros las vuestras; y habitaremos con vosotros y formaremos un solo pueblo.

Gn 34:17 Pero si no nos escucháis para circuncidaros, tomaremos nuestra hija y nos iremos.

Gn 34:18 Parecieron bien sus palabras a Hamor y a Siquem, hijo de Hamor.

Gn 34:19 Y no tardó el joven en hacer aquello, porque se deleitaba en la hija de Jacob. Él era el más distinguido de toda la casa de su padre.

Gn 34:20 Entonces Hamor y su hijo Siquem fueron a la puerta de su ciudad y hablaron con los varones de su ciudad, diciendo:

Gn 34:21 Estos varones son pacíficos con nosotros; por tanto, que habiten en la tierra y negocien en ella, porque aquí la tierra es bastante ancha para ellos. Tomemos sus hijas por mujeres, y démosles las nuestras.

Gn 34:22 Mas sólo con esta condición accederán estos hombres a habitar con nosotros, para formar un solo pueblo: que se circuncide todo varón entre nosotros, así como ellos son circuncidados.

Gn 34:23 ¿No serán de nosotros su ganado, sus bienes y todos sus animales? Sólo accedamos a ellos, y habitarán con nosotros.

Gn 34:24 Escucharon a Hamor y a su hijo Siquem todos los que salían por la puerta de la ciudad; y fue circuncidado todo varón, todos los que salían por la puerta de su ciudad.

Gn 34:25 Pues bien, al tercer día, cuando ellos todavía sentían dolor, dos de los hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, fueron contra la ciudad, que estaba desprevenida, y mataron a todo varón.

Gn 34:26 Y a Hamor y a su hijo Siquem los mataron a filo de espada; y tomaron a Dina de casa de Siquem y se fueron.

Gn 34:27 Los hijos de Jacob vinieron sobre los muertos y saquearon la ciudad, porque ellos habían deshonrado a su hermana.

Gn 34:28 Tomaron sus ovejas, sus vacas y sus asnos, y todo lo que había en la ciudad y en el campo;

Gn 34:29 y llevaron cautivos a todos sus niños y sus mujeres, y saquearon todas sus riquezas, e incluso todo lo que había en las casas.

Gn 34:30 Entonces dijo Jacob a Simeón y a Leví: Me habéis turbado al hacerme odioso entre los habitantes de esta tierra, entre los cananeos y los ferezeos. Como tengo yo pocos hombres, se juntarán contra mí y me atacarán, y seré destruido yo y mi casa.

Gn 34:31 Mas ellos respondieron: ¿Había él de tratar a nuestra hermana como a una ramera?

GÉNESIS 33 GÉNESIS 35

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GÉNESIS 35 Versión Recobro

GÉNESIS 35



Gn 35:1 Dijo Dios a Jacob: Levántate, sube a Bet-el y habita allí; y haz allí un altar al Dios que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.

Gn 35:2 Entonces Jacob dijo a los de su casa y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses extranjeros que hay entre vosotros, purificaos y cambiad vuestros vestidos.

Gn 35:3 Levantémonos y subamos a Bet-el, pues allí haré un altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia y que ha estado conmigo adondequiera que he ido.

Gn 35:4 Así dieron a Jacob todos los dioses extranjeros que tenían en su poder y los zarcillos que llevaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de la encina que estaba cerca de Siquem.

Gn 35:5 Al proseguir su camino, el terror de Dios estuvo sobre las ciudades que había en sus alrededores, y por eso no persiguieron a los hijos de Jacob.

Gn 35:6 Llegó Jacob a Luz, es decir, a Bet-el, que está en la tierra de Canaán, él y todo el pueblo que con él estaba.

Gn 35:7 Edificó allí un altar y llamó al lugar El-bet-el, porque allí se le había revelado Dios cuando huía de su hermano.

Gn 35:8 Entonces murió Débora, nodriza de Rebeca, y fue sepultada al pie de Bet-el, debajo de la encina; así que ésta fue llamada Alón-bacut.

Gn 35:9 Se le apareció otra vez Dios a Jacob, cuando había vuelto de Padan-aram, y le bendijo.

Gn 35:10 Le dijo Dios:
Tu nombre es Jacob; / no se llamará más tu nombre Jacob, / sino que Israel será tu nombre.
Por tanto, llamó su nombre Israel.

Gn 35:11 También le dijo Dios:
Yo soy el Dios Todo-suficiente: / fructifica y multiplícate; / una nación y conjunto de naciones procederán de ti, / y reyes saldrán de tus lomos.

Gn 35:12 La tierra que he dado a Abraham y a Isaac, / te la daré a ti; / y daré la tierra a tu descendencia después de ti.

Gn 35:13 Y subió Dios de su lado, en el lugar en donde había hablado con él.

Gn 35:14 Jacob erigió una columna en el lugar donde Él le había hablado, una columna de piedra; y derramó sobre ella una libación y vertió sobre ella aceite.

Gn 35:15 Y llamó Jacob el nombre del lugar donde Dios había hablado con él, Bet-el.

Gn 35:16 Después partieron de Bet-el, y cuando aún faltaba cierta distancia para llegar a Efrata, Raquel empezó a dar a luz; y tuvo un parto muy difícil.

Gn 35:17 Mientras estaba en lo más duro del parto, le dijo la partera: No temas, porque ahora tienes otro hijo.

Gn 35:18 Al salírsele el alma (pues murió), llamó su nombre Benoni, mas su padre lo llamó Benjamín.

Gn 35:19 Así murió Raquel, y fue sepultada en el camino de Efrata, la cual es Belén.

Gn 35:20 Levantó Jacob una columna sobre su sepultura; ésta es la columna de la sepultura de Raquel, que permanece hasta hoy.

Gn 35:21 Luego partió Israel y plantó su tienda más allá de la torre de Edar.

Gn 35:22 Y mientras moraba Israel en aquella tierra, Rubén fue y se acostó con Bilha la concubina de su padre, y lo supo Israel. Ahora bien, los hijos de Jacob fueron doce:

Gn 35:23 los hijos de Lea: Rubén, primogénito de Jacob, Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón.

Gn 35:24 Los hijos de Raquel: José y Benjamín.

Gn 35:25 Los hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan y Neftalí.

Gn 35:26 Y los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad y Aser. Éstos fueron los hijos de Jacob, que le nacieron en Padan-aram.

Gn 35:27 Después llegó Jacob adonde estaba Isaac, su padre, a Mamre, a Quiriat-arba, que es Hebrón, donde Abraham e Isaac habían peregrinado.

Gn 35:28 Fueron los días de Isaac ciento ochenta años.

Gn 35:29 Y expiró Isaac y murió, y fue reunido a su pueblo, anciano y lleno de días; y lo sepultaron sus hijos Esaú y Jacob.

GÉNESIS 34 GÉNESIS 36

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GÉNESIS 36 Versión Recobro

GÉNESIS 36



Gn 36:1 Éstas son las generaciones de Esaú, el cual es Edom.

Gn 36:2 Esaú tomó sus mujeres de las hijas de Canaán: a Ada, hija de Elón, el heteo; a Aholibama, hija de Aná y nieta de Zibeón, el heveo;

Gn 36:3 y a Basemat, hija de Ismael, hermana de Nebaiot.

Gn 36:4 A Esaú, Ada le dio a luz a Elifaz; y Basemat le dio a luz a Reuel;

Gn 36:5 y Aholibama le dio a luz a Jeús, a Jaalam y a Coré; éstos son los hijos de Esaú, que le nacieron en la tierra de Canaán.

Gn 36:6 Esaú tomó sus mujeres, sus hijos, sus hijas, todas las personas de su casa, sus ganados, todas sus vacas y todos los bienes que había adquirido en la tierra de Canaán, y se fue a otra tierra, lejos de su hermano Jacob,

Gn 36:7 pues los bienes de ellos eran demasiados para que pudieran habitar juntos, y la tierra en donde peregrinaban no los podía sustentar a causa de sus ganados.

Gn 36:8 Y Esaú habitó en el monte Seir; Esaú es Edom.

Gn 36:9 Éstas son las generaciones de Esaú, padre de los edomitas, en el monte Seir,

Gn 36:10 y éstos son los nombres de los hijos de Esaú: Elifaz, hijo de Ada, mujer de Esaú; y Reuel, hijo de Basemat, mujer de Esaú.

Gn 36:11 Los hijos de Elifaz fueron Temán, Omar, Zefo, Gatam y Cenaz.

Gn 36:12 Timna fue concubina de Elifaz, hijo de Esaú; y a Elifaz, ella le dio a luz a Amalec. Éstos son los hijos de Ada, mujer de Esaú.

Gn 36:13 Éstos son los hijos de Reuel: Nahat y Zara, Sama y Miza; éstos fueron los hijos de Basemat, mujer de Esaú.

Gn 36:14 Éstos fueron los hijos de Aholibama, mujer de Esaú, hija de Aná y nieta de Zibeón: a Esaú, ella le dio a luz a Jeús, a Jaalam y a Coré.

Gn 36:15 Éstos son los clanes de entre los hijos de Esaú. Los hijos de Elifaz, primogénito de Esaú: los clanes Temán, Omar, Zefo, Cenaz,

Gn 36:16 Coré, Gatam y Amalec; éstos son los clanes de Elifaz en la tierra de Edom; éstos son los hijos de Ada.

Gn 36:17 Y éstos son los hijos de Reuel, hijo de Esaú: los clanes Nahat, Zara, Sama y Miza; éstos son los clanes de Reuel en la tierra de Edom; éstos son los hijos de Basemat, mujer de Esaú.

Gn 36:18 Y éstos son los hijos de Aholibama, mujer de Esaú: los clanes Jeús, Jaalam y Coré; éstos son los clanes de Aholibama, mujer de Esaú, hija de Aná.

Gn 36:19 Éstos son los hijos de Esaú, el cual es Edom, y éstos son sus clanes.

Gn 36:20 Éstos son los hijos de Seir, el horeo, habitantes de aquella tierra: Lotán, Sobal, Zibeón, Aná,

Gn 36:21 Disón, Ezer y Disán; éstos son los clanes de los horeos, hijos de Seir, en la tierra de Edom.

Gn 36:22 Los hijos de Lotán fueron Hori y Hemán; y Timna fue hermana de Lotán.

Gn 36:23 Los hijos de Sobal fueron Alván, Manahat, Ebal, Sefo y Onam;

Gn 36:24 y los hijos de Zibeón fueron Aja y Aná. Este Aná es el que encontró los manantiales termales en el desierto, cuando apacentaba los asnos de Zibeón, su padre.

Gn 36:25 Los hijos de Aná fueron Disón y Aholibama, hija de Aná.

Gn 36:26 Éstos fueron los hijos de Disón: Hemdán, Esbán, Itrán y Querán.

Gn 36:27 Y éstos fueron los hijos de Ezer: Bilhán, Zaaván y Acán.

Gn 36:28 Éstos fueron los hijos de Disán: Uz y Arán.

Gn 36:29 Y éstos son los clanes de los horeos: los clanes Lotán, Sobal, Zibeón, Aná,

Gn 36:30 Disón, Ezer y Disán; éstos son los clanes de los horeos, conforme a sus clanes en la tierra de Seir.

Gn 36:31 Éstos fueron los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase rey sobre los hijos de Israel:

Gn 36:32 Bela, hijo de Beor, reinó en Edom, y el nombre de su ciudad fue Dinaba.

Gn 36:33 Murió Bela, y reinó en su lugar Jobab hijo de Zara, de Bosra.

Gn 36:34 Murió Jobab, y en su lugar reinó Husam, de la tierra de los temanitas.

Gn 36:35 Murió Husam, y reinó en su lugar Hadad hijo de Bedad, el que derrotó a Madián en el campo de Moab; y el nombre de su ciudad fue Avit.

Gn 36:36 Murió Hadad, y en su lugar reinó Samla de Masreca.

Gn 36:37 Murió Samla, y reinó en su lugar Saúl, de Rehobot, que está junto al Río.

Gn 36:38 Murió Saúl, y en lugar suyo reinó Baal-hanán hijo de Acbor.

Gn 36:39 Y murió Baal-hanán hijo de Acbor, y reinó Hadar en lugar suyo; y el nombre de su ciudad fue Pau; y el nombre de su mujer, Mehetabel, hija de Matred, hija de Mezaab.

Gn 36:40 Éstos, pues, son los nombres de los clanes de Esaú, según sus familias, conforme a sus lugares, por sus nombres: los clanes Timna, Alva, Jetet,

Gn 36:41 Aholibama, Ela, Pinón,

Gn 36:42 Cenaz, Temán, Mibzar,

Gn 36:43 Magdiel e Iram. Éstos son los clanes de Edom según sus moradas en la tierra de su posesión. Éste es Esaú, padre de los edomitas.

GÉNESIS 35 GÉNESIS 37

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GÉNESIS 37 Versión Recobro

GÉNESIS 37



Gn 37:1 Habitó Jacob en la tierra donde había peregrinado su padre, en la tierra de Canaán.

Gn 37:2 Éstas son las generaciones de Jacob. José, siendo de edad de diecisiete años, todavía joven, pastoreaba el rebaño con sus hermanos, con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; y llevó José malos informes de ellos a su padre.

Gn 37:3 Ahora bien, Israel amaba a José más que a todos sus hijos, porque era el hijo de su vejez; y le había hecho una túnica de muchos colores.

Gn 37:4 Al ver sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos ellos, le aborrecían y no podían hablarle pacíficamente.

Gn 37:5 Luego tuvo José un sueño, y cuando lo contó a sus hermanos, ellos llegaron a aborrecerle aún más.

Gn 37:6 Él les dijo: Oíd este sueño que he tenido:

Gn 37:7 He aquí que atábamos gavillas en el campo, y de repente mi gavilla se levantó y se mantuvo derecha; entonces vuestras gavillas la rodearon y se inclinaron ante la mía.

Gn 37:8 Le respondieron sus hermanos: ¿Acaso reinarás tú sobre nosotros y serás príncipe entre nosotros? Y le aborrecieron aún más a causa de sus sueños y sus palabras.

Gn 37:9 Después tuvo aún otro sueño y lo contó a sus hermanos, diciendo: He tenido otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban ante mí.

Gn 37:10 Lo contó a su padre y a sus hermanos; y su padre le reprendió y le dijo: ¿Qué sueño es éste que tuviste? ¿Acaso vendremos yo y tu madre y tus hermanos a inclinarnos en tierra ante ti?

Gn 37:11 Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre guardaba lo dicho en su corazón.

Gn 37:12 Después fueron sus hermanos a pastorear el rebaño de su padre en Siquem.

Gn 37:13 Y dijo Israel a José: Tus hermanos están pastoreando el rebaño en Siquem. Ven, y te enviaré a ellos. Él respondió: Heme aquí.

Gn 37:14 E Israel le dijo: Ve ahora, mira si todo va bien con tus hermanos y con el rebaño, y tráeme noticias. Lo envió, pues, desde el valle de Hebrón, y José llegó a Siquem.

Gn 37:15 Lo encontró un hombre, andando él errante por el campo, y aquel hombre le preguntó, diciendo: ¿Qué buscas?

Gn 37:16 José respondió: Busco a mis hermanos; te ruego que me digas dónde están pastoreando el rebaño.

Gn 37:17 El hombre respondió: Se han ido de aquí; pues les oí decir: Vamos a Dotán. Entonces José fue tras sus hermanos, y los encontró en Dotán.

Gn 37:18 Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que se les acercara, conspiraron contra él para matarle.

Gn 37:19 Se dijeron el uno al otro: Ahí viene este experto en sueños.

Gn 37:20 Ahora pues, venid, matémosle y echémosle en un pozo, y diremos: Alguna bestia salvaje lo devoró; veremos entonces qué será de sus sueños.

Gn 37:21 Mas cuando Rubén oyó esto, trató de librarlo de las manos de ellos, y dijo: No le quitemos la vida.

Gn 37:22 Y les dijo Rubén: No derraméis sangre; echadlo en este pozo que está en el desierto, pero no pongáis la mano sobre él. Dijo esto para librarlo así de las manos de ellos a fin de hacerlo volver a su padre.

Gn 37:23 Al llegar José a sus hermanos, ellos despojaron a José de su túnica, la túnica de muchos colores que tenía sobre sí;

Gn 37:24 y le tomaron y le echaron en el pozo. El pozo estaba vacío; no había en él agua.

Gn 37:25 Luego se sentaron a comer; y alzando los ojos miraron, y he aquí una caravana de ismaelitas que venía de Galaad, con camellos cargados de resina aromática, bálsamo y mirra que iban bajando a Egipto.

Gn 37:26 Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y encubrir su sangre?

Gn 37:27 Venid, vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él, porque él es nuestro hermano, nuestra carne. Y sus hermanos le escucharon.

Gn 37:28 Así, pues, cuando pasaban unos comerciantes madianitas, sacaron a José, subiéndolo del pozo, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y éstos llevaron a José a Egipto.

Gn 37:29 Cuando Rubén volvió al pozo y vio que José no estaba dentro, rasgó sus vestidos.

Gn 37:30 Luego volvió a sus hermanos y dijo: El muchacho no está allí; y yo, ¿qué hago?

Gn 37:31 Entonces tomaron ellos la túnica de José, degollaron un cabrito y empaparon la túnica en la sangre.

Gn 37:32 Enviaron la túnica de muchos colores e hicieron llevarla a su padre, y dijeron: Esto hemos encontrado; te rogamos que la examines para ver si es o no la túnica de tu hijo.

Gn 37:33 Cuando él la reconoció, dijo: Es la túnica de mi hijo; alguna bestia salvaje lo devoró; sin duda José ha sido despedazado.

Gn 37:34 Entonces Jacob rasgó sus vestidos, puso cilicio sobre sus lomos y guardó luto por su hijo muchos días.

Gn 37:35 Y se levantaron todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; mas él rehusó ser consolado y dijo: Ciertamente descenderé enlutado al Seol, donde está mi hijo. Y lo lloró su padre.

Gn 37:36 Entretanto, los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia.

GÉNESIS 36 GÉNESIS 38

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GÉNESIS 38 Versión Recobro

GÉNESIS 38



Gn 38:1 Aconteció en aquel tiempo que bajó Judá de donde estaban sus hermanos, y plantó su tienda cerca de un varón adulamita que se llamaba Hira.

Gn 38:2 Allí vio Judá a la hija de un cananeo, el cual se llamaba Súa; la tomó y se llegó a ella.

Gn 38:3 Ella concibió y dio a luz un hijo, y él llamó su nombre Er.

Gn 38:4 Ella concibió otra vez y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Onán.

Gn 38:5 Aún dio a luz otro hijo y llamó su nombre Sela. Y ella estaba en Quezib cuando lo dio a luz.

Gn 38:6 Después Judá tomó mujer para su primogénito Er, la cual se llamaba Tamar.

Gn 38:7 Y Er, el primogénito de Judá, fue malo ante los ojos de Jehová, y Jehová le quitó la vida.

Gn 38:8 Entonces Judá dijo a Onán: Llégate a la mujer de tu hermano, cumple con ella tu deber de cuñado y levanta descendencia a tu hermano.

Gn 38:9 Pero Onán, sabiendo que la descendencia no había de ser suya, cuando se llegaba a la mujer de su hermano, vertía en tierra, para no dar descendencia a su hermano.

Gn 38:10 Pero lo que hacía era malo ante los ojos de Jehová, y a él también le quitó la vida.

Gn 38:11 Entonces Judá dijo a su nuera Tamar: Quédate viuda en casa de tu padre hasta que crezca mi hijo Sela; pues pensaba: Tal vez muera él también como sus hermanos. Así, se fue Tamar y habitó en casa de su padre.

Gn 38:12 Al cabo de mucho tiempo murió la hija de Súa, mujer de Judá. Después Judá se consoló y subió a los trasquiladores de sus ovejas a Timnat, él y su amigo Hira, el adulamita.

Gn 38:13 Y fue dado aviso a Tamar, diciendo: He aquí tu suegro sube a Timnat a trasquilar sus ovejas.

Gn 38:14 Entonces ella se quitó los vestidos de su viudez, se cubrió con un velo, se arropó y se sentó a la puerta de Enaim junto al camino de Timnat, porque veía que había crecido Sela, y ella no le era dada por mujer.

Gn 38:15 Cuando Judá la vio, pensó que era ramera, pues ella había cubierto su rostro.

Gn 38:16 Y se apartó del camino hacia ella, y le dijo: Déjame ahora llegarme a ti; pues no sabía que era su nuera. Y ella dijo: ¿Qué me darás por llegarte a mí?

Gn 38:17 Él respondió: Yo te enviaré un cabrito del rebaño. Ella le dijo: Sólo si me das una prenda hasta que lo envíes.

Gn 38:18 Entonces Judá dijo: ¿Qué prenda te daré? Ella respondió: Tu sello, tu cordón y el cayado que tienes en tu mano. Él se los dio y se llegó a ella, y ella concibió de él.

Gn 38:19 Luego ella se levantó y se fue; se quitó el velo de sobre sí y se vistió las ropas de su viudez.

Gn 38:20 Judá envió el cabrito por medio de su amigo, el adulamita, para que éste recibiese la prenda de la mujer; pero no la halló.

Gn 38:21 Entonces preguntó a los hombres de aquel lugar, diciendo: ¿Dónde está la prostituta que había en Enaim, junto al camino? Y ellos dijeron: No ha estado aquí prostituta alguna.

Gn 38:22 Entonces él regresó a Judá y le dijo: No la he hallado; y también los hombres del lugar dijeron: Aquí no ha estado ninguna prostituta.

Gn 38:23 Judá respondió: Que se quede con ello, no sea que lleguemos a ser objeto de burla. Mira, yo le envié este cabrito, pero tú no la hallaste.

Gn 38:24 Y al cabo de unos tres meses fue dado aviso a Judá, diciendo: Tamar, tu nuera, se ha prostituido; además, ahora está encinta a causa de su prostitución. Entonces dijo Judá: Sacadla, y sea quemada.

Gn 38:25 Pero ella, cuando la sacaban, envió a decir a su suegro: Del varón a quien pertenecen estas cosas estoy encinta. También dijo: Te ruego que mires ahora de quién son estas cosas: el sello, los cordones y el cayado.

Gn 38:26 Entonces Judá los reconoció y dijo: Más justa es ella que yo, por cuanto no la he dado a mi hijo Sela. Y nunca más la conoció.

Gn 38:27 Al tiempo del parto había gemelos en su vientre.

Gn 38:28 Y cuando ella daba a luz, sacó la mano uno, y la partera la tomó y ató a su mano un hilo escarlata, diciendo: Éste salió primero.

Gn 38:29 Pero volviendo él a meter la mano, he aquí salió su hermano; y ella dijo: ¡Qué brecha te has abierto! Por tanto, llamó su nombre Fares.

Gn 38:30 Después salió su hermano, el que tenía en su mano el hilo escarlata, y fue llamado su nombre Zara.

GÉNESIS 37 GÉNESIS 39

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GÉNESIS 39 Versión Recobro

GÉNESIS 39



Gn 39:1 Llevado, pues, José a Egipto, Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia, varón egipcio, lo compró de los ismaelitas que lo habían llevado allá.

Gn 39:2 Y Jehová estaba con José, quien llegó a ser varón próspero; y estaba en la casa de su amo, el egipcio.

Gn 39:3 Vio su amo que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano.

Gn 39:4 Así halló José favor ante sus ojos y le ministraba; y él le dio el encargo de su casa y puso en sus manos todo cuanto tenía.

Gn 39:5 Desde el momento que le dio el encargo de su casa y de todo lo que tenía, Jehová bendijo la casa del egipcio a causa de José, y la bendición de Jehová estaba sobre todo lo que tenía, tanto en la casa como en el campo.

Gn 39:6 Y dejó todo lo que tenía en manos de José; y estando él allí, no se preocupaba de cosa alguna sino de lo que comía. Y era José de gallarda figura y de hermoso parecer.

Gn 39:7 Ahora bien, después de estas cosas, la mujer de su amo puso sus ojos en José, y le dijo: Acuéstate conmigo.

Gn 39:8 Pero él rehusó, y dijo a la mujer de su amo: Estando yo aquí, mi amo no se preocupa de lo que hay en casa, y ha puesto en mis manos todo lo que tiene.

Gn 39:9 No hay mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, porque tú eres su mujer. ¿Cómo, pues, haría yo este gran mal y pecaría contra Dios?

Gn 39:10 Aunque ella hablaba a José día tras día, él no la escuchaba para acostarse al lado de ella ni para estar con ella.

Gn 39:11 Uno de esos días, él entró en casa para hacer su oficio, y no había ninguno de los hombres de la casa allí.

Gn 39:12 Entonces ella lo asió por su ropa, diciendo: ¡Acuéstate conmigo! Pero él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió.

Gn 39:13 Cuando vio ella que le había dejado la ropa en sus manos y había huido afuera,

Gn 39:14 llamó a los hombres de la casa y les habló, diciendo: Mirad, nos ha traído un hebreo para que hiciese burla de nosotros. Vino él a mí para acostarse conmigo, y yo grité a gran voz;

Gn 39:15 y cuando él oyó que yo alzaba la voz y gritaba, dejó junto a mí su ropa, y huyó y salió.

Gn 39:16 Y ella puso junto a sí la ropa de José, hasta que llegó su amo a casa.

Gn 39:17 Entonces le habló ella estas palabras, diciendo: El siervo hebreo que nos trajiste vino a mí para burlarse de mí.

Gn 39:18 Y cuando yo alcé mi voz y grité, él dejó su ropa junto a mí y huyó afuera.

Gn 39:19 Al oír el amo de José las palabras que su mujer le hablaba, diciendo: Así me ha tratado tu siervo, se encendió su furor.

Gn 39:20 Y el amo de José lo tomó y lo puso en la cárcel, donde estaban confinados los presos del rey. Pero mientras él estaba allí en la cárcel,

Gn 39:21 Jehová estaba con José; le extendió Su bondad y le dio favor ante los ojos del jefe de la cárcel.

Gn 39:22 Y el jefe de la cárcel puso en manos de José todos los presos que había en aquella prisión; y todo lo que se hacía allí, era él quien lo hacía.

Gn 39:23 El jefe de la cárcel no vigilaba nada de lo que estaba en manos de José, porque Jehová estaba con José, y todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar.

GÉNESIS 38 GÉNESIS 40

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GÉNESIS 4 Versión Recobro

GÉNESIS 4



Gn 4:1 Conoció el hombre a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín. Entonces ella dijo: He adquirido un varón, Jehová.

Gn 4:2 Y volvió a dar a luz, y tuvo a Abel, su hermano. Fue Abel pastor de ovejas, mas Caín fue labrador de la tierra.

Gn 4:3 Pasó algún tiempo y Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.

Gn 4:4 Y Abel trajo también una ofrenda, de los primogénitos de su rebaño, es decir, de la grosura de los mismos. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;

Gn 4:5 pero no miró con agrado a Caín ni a su ofrenda. Y se enojó Caín en gran manera, y decayó su semblante.

Gn 4:6 Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has enojado?, ¿y por qué ha decaído tu semblante?

Gn 4:7 Si haces bien, ¿no alzarías tu semblante? Y si no haces bien, el pecado está a la puerta acechando como fiera; te codicia, pero tú debes dominarlo.

Gn 4:8 Caín dijo a su hermano Abel: Vayamos al campo. Y cuando estaban en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel y lo mató.

Gn 4:9 Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel, tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?

Gn 4:10 Y Él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a Mí desde la tierra.

Gn 4:11 Ahora, pues, maldito eres tú de la tierra, que ha abierto su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.

Gn 4:12 Cuando labres la tierra, no te dará más su fuerza; fugitivo y errante serás en la tierra.

Gn 4:13 Y dijo Caín a Jehová: Mi castigo es más grande de lo que puedo soportar.

Gn 4:14 He aquí, me has expulsado hoy de la faz de esta tierra, y de Tu rostro habré
de esconderme; seré fugitivo y errante en la tierra, y cualquiera que me halle me matará.

Gn 4:15 Le respondió Jehová: Por eso, cualquiera que mate a Caín, siete veces sufrirá venganza. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matara cualquiera que le hallara.

Gn 4:16 Entonces salió Caín de la presencia de Jehová y habitó en la tierra de Nod, al oriente del Edén.

Gn 4:17 Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad según el nombre de su hijo, Enoc.

Gn 4:18 A Enoc le nació Irad, e Irad engendró a Mehujael, y Mehujael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lamec.

Gn 4:19 Y Lamec tomó para sí dos mujeres: el nombre de la primera fue Ada, y el nombre de la segunda, Zila.

Gn 4:20 Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas y crían ganado.

Gn 4:21 El nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan lira y flauta.

Gn 4:22 Y Zila a su vez dio a luz a Tubal-caín, el forjador de todo instrumento cortante de bronce y de hierro; y la hermana de Tubal-caín fue Naama.

Gn 4:23 Y dijo Lamec a sus mujeres:
Ada y Zila, oíd mi voz; / mujeres de Lamec, escuchad mis palabras: / A un varón maté por haberme herido, / y a un joven por haberme pegado.

Gn 4:24 Si siete veces es vengado Caín, / entonces Lamec setenta veces siete lo será.

Gn 4:25 Conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo y llamó su nombre Set, porque dijo ella: Dios ha designado para mí otro descendiente en lugar de Abel, pues Caín lo mató.

Gn 4:26 Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós. En aquel tiempo los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová.

GÉNESIS 3 GÉNESIS 5

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GÉNESIS 40 Versión Recobro

GÉNESIS 40



Gn 40:1 Después de estas cosas, el copero y el panadero del rey de Egipto ofendieron a su señor, el rey de Egipto.

Gn 40:2 Y se enojó Faraón contra sus dos oficiales, contra el jefe de los coperos y contra el jefe de los panaderos,

Gn 40:3 y los puso bajo custodia en la casa del capitán de la guardia, en la cárcel donde José estaba confinado.

Gn 40:4 El capitán de la guardia encargó de ellos a José, y él les ministraba; y estuvieron algún tiempo bajo custodia.

Gn 40:5 Y ambos, el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban confinados en la prisión, tuvieron un sueño en la misma noche, cada uno su propio sueño, y cada sueño con su propia interpretación.

Gn 40:6 Vino a ellos José por la mañana y los miró, y he aquí, estaban preocupados.

Gn 40:7 Entonces él preguntó a los oficiales de Faraón, que estaban con él bajo custodia en la casa de su amo, diciendo: ¿Por qué están vuestros semblantes tan tristes hoy?

Gn 40:8 Ellos le dijeron: Hemos tenido un sueño, y no hay quien lo interprete. Entonces les dijo José: ¿No son de Dios las interpretaciones? Os ruego que me lo contéis.

Gn 40:9 Entonces el jefe de los coperos contó su sueño a José, y le dijo: En mi sueño había una vid delante de mí,

Gn 40:10 y en la vid había tres sarmientos; y al echar ella brotes, enseguida florecía, y sus racimos de uvas maduraban.

Gn 40:11 Y la copa de Faraón estaba en mi mano, y tomaba yo las uvas y las exprimía en la copa de Faraón, y ponía la copa en la mano de Faraón.

Gn 40:12 José le dijo: Ésta es su interpretación: los tres sarmientos son tres días.

Gn 40:13 Dentro de tres días levantará Faraón tu cabeza y te restituirá a tu puesto, y pondrás la copa de Faraón en su mano, como solías hacerlo cuando eras su copero.

Gn 40:14 Pero, cuando te vaya bien, acuérdate de que estaba contigo, y te ruego que seas bondadoso conmigo y hagas mención de mí a Faraón, y así me saques de esta casa,

Gn 40:15 porque en verdad fui secuestrado de la tierra de los hebreos, y tampoco aquí hice nada para que me pusiesen en el calabozo.

Gn 40:16 Viendo el jefe de los panaderos que la interpretación había sido favorable, dijo a José: También yo vi esto en mi sueño: Había tres canastas de pan blanco sobre mi cabeza.

Gn 40:17 En la canasta de encima había toda clase de alimentos horneados para Faraón, y las aves los comían de la canasta que estaba sobre mi cabeza.

Gn 40:18 Entonces respondió José y dijo: Ésta es su interpretación: Las tres canastas tres días son.

Gn 40:19 Dentro de tres días quitará Faraón tu cabeza de sobre ti y te colgará en un árbol, y las aves comerán tu carne de sobre ti.

Gn 40:20 Al tercer día, que era el día del cumpleaños de Faraón, éste hizo un banquete para todos sus siervos; y levantó la cabeza del jefe de los coperos y la cabeza del jefe de los panaderos en medio de sus siervos.

Gn 40:21 Al jefe de los coperos lo restituyó en su cargo de copero, y puso éste la copa en la mano de Faraón.

Gn 40:22 Pero ahorcó al jefe de los panaderos, como les había interpretado José.

Gn 40:23 Sin embargo, el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que se olvidó de él.

GÉNESIS 39 GÉNESIS 41

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GÉNESIS 41 Versión Recobro

GÉNESIS 41



Gn 41:1 Al cabo de dos años completos Faraón tuvo un sueño: He aquí que estaba junto al Río;

Gn 41:2 y del Río subían siete vacas de hermoso aspecto y gordas de carne, y pacían entre los juncos.

Gn 41:3 Luego tras ellas subían del Río otras siete vacas de feo aspecto y enjutas de carne, y se pararon junto a las otras vacas a la orilla del Río.

Gn 41:4 Y las vacas de feo aspecto y enjutas de carne devoraban a las siete vacas de hermoso aspecto y gordas. Entonces se despertó Faraón.

Gn 41:5 Se durmió de nuevo y soñó por segunda vez: Había siete espigas gruesas y buenas que crecían de una sola caña,

Gn 41:6 y después de ellas brotaban siete espigas delgadas y quemadas por el viento solano.

Gn 41:7 Y las espigas delgadas devoraban a las siete espigas gruesas y llenas. Entonces se despertó Faraón y vio que había sido un sueño.

Gn 41:8 Por la mañana estaba inquieto su espíritu, y envió a llamar a todos los magos de Egipto y a todos sus sabios; y les contó Faraón su sueño, mas no había quien se lo pudiese interpretar a Faraón.

Gn 41:9 Entonces el jefe de los coperos habló a Faraón, diciendo: Me acuerdo hoy de mis pecados.

Gn 41:10 Faraón se enojó con sus siervos y me puso bajo custodia en la casa del capitán de la guardia, a mí y al jefe de los panaderos.

Gn 41:11 Y él y yo tuvimos un sueño en la misma noche; cada uno de nosotros tuvo un sueño con su propia interpretación.

Gn 41:12 Estaba allí con nosotros un joven hebreo, siervo del capitán de la guardia; y le contamos nuestros sueños, y él nos los interpretó; a cada uno le interpretó conforme a su sueño.

Gn 41:13 Y tal como él nos lo interpretó, así sucedió; a mí Faraón me restituyó a mi puesto, y al panadero lo ahorcó.

Gn 41:14 Entonces Faraón envió a llamar a José. Y lo sacaron apresuradamente del calabozo, y él se afeitó, se cambió de ropa y vino ante Faraón.

Gn 41:15 Faraón dijo a José: He tenido un sueño, y no hay quien lo interprete; pero he oído decir de ti que cuando oyes un sueño, lo puedes interpretar.

Gn 41:16 Respondió José a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios dará a Faraón una respuesta favorable.

Gn 41:17 Entonces Faraón dijo a José: En mi sueño yo estaba a la orilla del Río;

Gn 41:18 y del Río subían siete vacas gordas de carne y de hermoso aspecto, y pacían entre los juncos.

Gn 41:19 Luego otras siete vacas subían tras ellas, pobres, de aspecto muy feo y enjutas de carne; no he visto otras semejantes en fealdad en toda la tierra de Egipto.

Gn 41:20 Y las vacas flacas y feas devoraban a las siete primeras vacas gordas;

Gn 41:21 y cuando las habían tragado, no se notaba que se las hubieran tragado, pues su aspecto era tan feo como al principio. Entonces me desperté.

Gn 41:22 Vi también esto en mi sueño: Había siete espigas que crecían en una misma caña, llenas y buenas.

Gn 41:23 Entonces brotaban después de ellas siete espigas marchitas, delgadas y quemadas por el viento solano;

Gn 41:24 y las siete espigas delgadas devoraban a las siete espigas buenas. Y se lo conté a los magos, mas no hubo quien me lo pudiera explicar.

Gn 41:25 Entonces respondió José a Faraón: El sueño de Faraón es uno mismo; Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer.

Gn 41:26 Las siete vacas buenas, siete años son; y las siete espigas buenas son siete años; el sueño es uno mismo.

Gn 41:27 Las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas son siete años, y así también las siete espigas vacías quemadas por el viento solano; serán siete años de hambre.

Gn 41:28 Esto es tal como he dicho a Faraón; Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer.

Gn 41:29 Van a venir siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto.

Gn 41:30 Entonces tras ellos seguirán siete años de hambre; y será olvidada toda la abundancia que hubo en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra.

Gn 41:31 Aquella abundancia no se conocerá en la tierra a causa del hambre que la seguirá, pues ésta será gravísima.

Gn 41:32 Y en cuanto a la repetición del sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa está firmemente decidida de parte de Dios, y Dios se apresurará a hacerla.

Gn 41:33 Por tanto, busque ahora Faraón un hombre perspicaz y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto.

Gn 41:34 Haga esto Faraón: ponga intendentes sobre la tierra de Egipto y recaude la quinta parte del producto de la tierra de Egipto durante los siete años de abundancia.

Gn 41:35 Y junten todos los alimentos de estos buenos años que vienen, almacenen el grano bajo la autoridad de Faraón para mantenimiento de las ciudades y guárdenlo.

Gn 41:36 Y los alimentos sirvan de reserva a la tierra para los siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto, a fin de que la tierra no perezca de hambre.

Gn 41:37 El asunto pareció bien a Faraón y a todos sus siervos,

Gn 41:38 y dijo Faraón a sus siervos: ¿Podremos hallar hombre como éste, en quien esté el Espíritu de Dios?

Gn 41:39 Y dijo Faraón a José: Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay nadie tan perspicaz ni sabio como tú.

Gn 41:40 Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra será gobernado todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú.

Gn 41:41 Dijo además Faraón a José: Mira, yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.

Gn 41:42 Entonces Faraón quitó de su mano el anillo de sellar y lo puso en la mano de José, y lo vistió con vestiduras de lino fino, y puso un collar de oro en su cuello.

Gn 41:43 Luego lo hizo montar sobre el carro reservado para el segundo en autoridad, y pregonaron delante de él: ¡Doblad la rodilla! Y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.

Gn 41:44 Y dijo Faraón a José: Yo soy Faraón, mas sin tu permiso ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.

Gn 41:45 Y Faraón llamó a José por el nombre de Zafenat-panea; y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto.

Gn 41:46 José tenía treinta años cuando se presentó delante de Faraón, el rey de Egipto; y salió José de la presencia de Faraón y recorrió toda la tierra de Egipto.

Gn 41:47 En aquellos siete años de abundancia la tierra produjo a montones.

Gn 41:48 Y José recogió todo el alimento de los siete años que hubo en la tierra de Egipto, y guardó alimento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el alimento de los campos de alrededor.

Gn 41:49 Almacenó José grano en gran abundancia, como arena del mar, hasta que dejó de medirlo, pues era incalculable.

Gn 41:50 Y antes que llegara el año del hambre, le nacieron a José dos hijos, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.

Gn 41:51 Y llamó José el nombre del primogénito Manasés, porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi sufrimiento y toda la casa de mi padre.

Gn 41:52 Y llamó el nombre del segundo Efraín, porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.

Gn 41:53 Y se cumplieron los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto,

Gn 41:54 y comenzaron a llegar los siete años de hambre, como José había dicho; y hubo hambre en todos los países, mas en toda la tierra de Egipto había pan.

Gn 41:55 Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José; haréis todo lo que él os diga.

Gn 41:56 Y cuando el hambre se extendió por toda la faz de la tierra, José abrió todos los graneros, y vendía grano a los egipcios; y el hambre se intensificó en la tierra de Egipto.

Gn 41:57 Y toda la tierra venía a José en Egipto para comprar grano, porque el hambre se había intensificado en toda la tierra.

GÉNESIS 40 GÉNESIS 42

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GÉNESIS 42 Versión Recobro

GÉNESIS 42



Gn 42:1 Viendo Jacob que en Egipto había grano, dijo a sus hijos: ¿Por qué os estáis ahí mirando?

Gn 42:2 Y dijo: He oído que hay grano en Egipto; descended allá y comprad grano de allí para nosotros, para que vivamos y no muramos.

Gn 42:3 Descendieron, pues, los diez hermanos de José a comprar grano en Egipto.

Gn 42:4 Mas Jacob no envió a Benjamín, hermano de José, con sus hermanos, porque dijo: No sea que le acontezca alguna desgracia.

Gn 42:5 Fueron, pues, los hijos de Israel entre los que iban a comprar grano, porque había hambre en la tierra de Canaán.

Gn 42:6 Ahora bien, José había sido puesto por gobernador sobre aquella tierra; era él quien vendía grano a todo el pueblo de la tierra. Y llegaron los hermanos de José y se inclinaron ante él rostro en tierra.

Gn 42:7 Y José vio a sus hermanos y los reconoció, pero hizo como que no los conocía y les habló con dureza, diciéndoles: ¿De dónde habéis venido? Ellos respondieron: De la tierra de Canaán, para comprar grano para comer.

Gn 42:8 José, pues, reconoció a sus hermanos; pero ellos no le reconocieron.

Gn 42:9 Entonces se acordó José de los sueños que había tenido acerca de ellos, y les dijo: Espías sois; para ver lo descubierto del país habéis venido.

Gn 42:10 Ellos le respondieron: No, señor mío, sino que tus siervos han venido a comprar grano para comer.

Gn 42:11 Todos nosotros somos hijos de un mismo varón; somos hombres honrados; tus siervos nunca fueron espías.

Gn 42:12 Y José les dijo: No; para ver lo descubierto del país habéis venido.

Gn 42:13 Ellos respondieron: Nosotros tus siervos somos doce hermanos, hijos de un mismo varón en la tierra de Canaán; y el menor está hoy con nuestro padre, y el otro ya no existe.

Gn 42:14 Mas José les dijo: Es tal como os dije: Sois espías.

Gn 42:15 En esto seréis puestos a prueba: Vive Faraón, que no saldréis de aquí, a menos que venga acá vuestro hermano menor.

Gn 42:16 Enviad a uno de vosotros para que traiga a vuestro hermano, mientras vosotros quedáis presos. Así se comprobarán vuestras palabras, si hay verdad en vosotros; y si no, vive Faraón, sois espías.

Gn 42:17 Entonces los puso a todos juntos bajo custodia por tres días.

Gn 42:18 Y al tercer día les dijo José: Haced esto y vivid, pues yo temo a Dios.

Gn 42:19 Si sois hombres honrados, quede preso uno de vuestros hermanos en la casa donde estáis bajo custodia; y el resto de vosotros id, llevad grano para el hambre de vuestras casas.

Gn 42:20 Y traedme a vuestro hermano menor para que sean verificadas vuestras palabras, y no moriréis. Y ellos lo hicieron así.

Gn 42:21 Y se decían el uno al otro: Ciertamente somos culpables con respecto a nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, mas no escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.

Gn 42:22 Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo, diciendo: No pequéis contra el muchacho? Pero no me escuchasteis; por eso ahora se nos demanda su sangre.

Gn 42:23 Ellos no sabían que José les entendía, porque había un intérprete entre ellos.

Gn 42:24 Y José se apartó de ellos y lloró; entonces volvió a ellos y les habló. Luego tomó de entre ellos a Simeón y lo ató ante los ojos de ellos.

Gn 42:25 Después mandó José que llenaran sus sacos de grano y devolvieran las piezas de plata de cada uno de ellos, poniéndolas en su costal, y les dieran provisiones para el camino; y así se hizo con ellos.

Gn 42:26 Entonces ellos pusieron su grano sobre sus asnos y se fueron de allí.

Gn 42:27 Luego uno de ellos abrió su costal para dar forraje a su asno en la posada y vio su plata: he aquí, estaba en la boca de su costal.

Gn 42:28 Y dijo a sus hermanos: ¡Mi plata se me ha devuelto, y hela aquí en mi costal! Entonces se les sobresaltó el corazón, y temblando se miraron el uno al otro, diciendo: ¿Qué es esto que nos ha hecho Dios?

Gn 42:29 Cuando llegaron a Jacob, su padre, en la tierra de Canaán, le contaron todo lo que les había acontecido, diciendo:

Gn 42:30 Aquel varón, el señor de aquella tierra, nos habló con dureza y nos tomó por espías del país.

Gn 42:31 Pero nosotros le dijimos: Somos hombres honrados; nunca fuimos espías.

Gn 42:32 Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno ya no existe, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán.

Gn 42:33 Entonces aquel varón, el señor de aquella tierra, nos dijo: En esto conoceré que sois hombres honrados: dejad conmigo a uno de vuestros hermanos, tomad grano para el hambre de vuestras casas y marchaos;

Gn 42:34 y traedme a vuestro hermano menor para que yo sepa que no sois espías, sino hombres honrados; así os daré a vuestro hermano, y podréis negociar en la tierra.

Gn 42:35 Y cuando ellos vaciaban sus costales, he aquí que la bolsa de las piezas de plata de cada uno estaba en su costal; y viendo ellos y su padre las bolsas con su plata, tuvieron temor.

Gn 42:36 Entonces su padre Jacob les dijo: Me habéis privado de mis hijos: José ya no existe, ni Simeón tampoco, y a Benjamín os llevaréis; contra mí son todas estas cosas.

Gn 42:37 Y Rubén habló a su padre, diciendo: Puedes hacer morir a mis dos hijos, si no te lo devuelvo; entrégalo en mis manos, y yo te lo devolveré.

Gn 42:38 Pero él dijo: No descenderá mi hijo con vosotros, pues su hermano ha muerto, y él solo ha quedado; y si le acontece alguna desgracia en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor al Seol.

GÉNESIS 41 GÉNESIS 43

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GÉNESIS 43 Versión Recobro

GÉNESIS 43



Gn 43:1 El hambre era muy severa en la tierra;

Gn 43:2 y cuando acabaron de comer el grano que trajeron de Egipto, les dijo su padre: Volved y comprad para nosotros un poco de alimento.

Gn 43:3 Pero respondió Judá, diciendo: Aquel varón nos advirtió solemnemente, diciendo: No veréis mi rostro a menos que vuestro hermano esté con vosotros.

Gn 43:4 Si estás dispuesto a enviar a nuestro hermano con nosotros, descenderemos y te compraremos grano para comer.

Gn 43:5 Pero si no estás dispuesto a enviarlo, no descenderemos; porque aquel varón nos dijo: No veréis mi rostro a menos que vuestro hermano esté con vosotros.

Gn 43:6 Dijo entonces Israel: ¿Por qué me habéis hecho tanto mal, declarando al varón que teníais otro hermano?

Gn 43:7 Y ellos respondieron: Aquel varón preguntó expresamente por nosotros y por nuestra parentela, diciendo: ¿Vive aún vuestro padre? ¿Tenéis otro hermano? Y le declaramos conforme a estas palabras. ¿Acaso podíamos saber que él diría: Que descienda vuestro hermano?

Gn 43:8 Entonces Judá dijo a su padre Israel: Envía al muchacho conmigo, y nos levantaremos e iremos, a fin de que vivamos y no muramos, ni nosotros, ni tú, ni nuestros niños.

Gn 43:9 Yo saldré fiador de él; de mi mano puedes exigirlo. Si yo no te lo devuelvo, y si no lo pongo delante de ti, llevaré la culpa para siempre delante de ti.

Gn 43:10 Pues si no nos hubiéramos demorado, ciertamente habríamos ya vuelto dos veces.

Gn 43:11 Entonces su padre Israel les respondió: Si tiene que ser así, haced esto: Tomad de los mejores productos de la tierra en vuestros sacos y llevad a aquel varón un regalo: un poco de bálsamo y un poco de miel, resina aromática y mirra, pistachos y almendras.

Gn 43:12 Y tomad en vuestras manos doble cantidad de plata, y llevad en vuestras manos la plata devuelta en la boca de vuestros costales; quizá fue equivocación.

Gn 43:13 Tomad también a vuestro hermano, y levantaos; volved a aquel varón.

Gn 43:14 Que el Dios Todo-suficiente os conceda hallar misericordia delante de aquel varón, y os suelte a vuestro otro hermano y a Benjamín. Y si yo he de ser privado de mis hijos, que así sea.

Gn 43:15 Entonces tomaron los varones aquel regalo, y tomaron en sus manos doble cantidad de plata, así como a Benjamín; y se levantaron, descendieron a Egipto y se presentaron delante de José.

Gn 43:16 Y cuando José vio a Benjamín con ellos, dijo al que estaba a cargo de su casa: Lleva a casa a esos hombres, degüella un animal y prepáralo, pues estos hombres comerán conmigo al mediodía.

Gn 43:17 E hizo el hombre como José dijo, y llevó a los hombres a casa de José.

Gn 43:18 Entonces los hombres tuvieron temor, porque fueron llevados a casa de José; y decían: Por la plata que fue devuelta en nuestros costales la primera vez nos han traído aquí, para buscar ocasión contra nosotros, caer sobre nosotros y tomarnos por esclavos juntamente con nuestros asnos.

Gn 43:19 Y se acercaron al varón que estaba a cargo de la casa de José, y le hablaron a la entrada de la casa.

Gn 43:20 Le dijeron: Ay, señor mío, nosotros en verdad descendimos la primera vez a comprar grano para comer.

Gn 43:21 Y cuando llegamos a la posada, abrimos nuestros costales, y he aquí la plata de cada uno estaba en la boca de su costal, nuestra plata en su justo peso. Así que la hemos vuelto a traer en nuestras manos.

Gn 43:22 Hemos también traído en nuestras manos más plata a fin de comprar grano para comer; nosotros no sabemos quién haya puesto nuestra plata en nuestros costales.

Gn 43:23 Él les respondió: Paz a vosotros; no temáis. Vuestro Dios y el Dios de vuestro padre os dio el tesoro en vuestros costales; vuestra plata ya me llegó. Entonces les sacó a Simeón.

Gn 43:24 Y llevó aquel varón a los hombres a casa de José y les dio agua, y ellos se lavaron los pies; luego dio forraje a sus asnos.

Gn 43:25 Y ellos prepararon el regalo mientras venía José a mediodía, porque habían oído que allí habrían de comer.

Gn 43:26 Y cuando José entró en la casa, ellos le trajeron dentro de la casa el regalo que tenían en sus manos, y se inclinaron a tierra ante él.

Gn 43:27 Entonces les preguntó cómo estaban y dijo: ¿Vuestro padre, el anciano de quien me hablasteis, lo pasa bien? ¿Vive todavía?

Gn 43:28 Ellos respondieron: Tu siervo, nuestro padre, está bien; aún vive. Y se inclinaron y le rindieron homenaje.

Gn 43:29 Alzó José sus ojos y vio a su hermano Benjamín, hijo de su madre, y dijo: ¿Es éste vuestro hermano menor, de quien me hablasteis? Y dijo: Dios te conceda Su favor, hijo mío.

Gn 43:30 Entonces José se apresuró a salir, porque ardían sus partes internas a causa de su hermano, y buscó dónde llorar. Así que entró en su cámara y lloró allí.

Gn 43:31 Después lavó su rostro, salió y, conteniéndose, dijo: Servid la comida.

Gn 43:32 Sirvieron para él aparte, y separadamente para ellos, y aparte para los egipcios que con él comían, porque los egipcios no podían comer pan con los hebreos, lo cual es abominación para los egipcios.

Gn 43:33 Y se sentaron delante de él, el primogénito conforme a su primogenitura, y el menor conforme a su juventud; y estaban aquellos hombres atónitos mirándose el uno al otro.

Gn 43:34 Él hizo que les llevaran porciones de delante de sí; mas la porción de Benjamín era cinco veces mayor que cualquiera de las de ellos. Y bebieron y se alegraron con él.

GÉNESIS 42 GÉNESIS 44

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GÉNESIS 44 Versión Recobro

GÉNESIS 44



Gn 44:1 Después mandó José al que estaba a cargo de su casa, diciendo: Llena de alimento los costales de los varones, cuanto puedan llevar, y pon la plata de cada uno en la boca de su costal.

Gn 44:2 Pon mi copa, la copa de plata, en la boca del costal del menor, con la plata de su grano. Y él lo hizo conforme a la palabra que José había dicho.

Gn 44:3 Al rayar el alba, fueron despedidos los hombres con sus asnos.

Gn 44:4 Cuando ya habían salido de la ciudad y no estaban muy lejos, dijo José al que estaba a cargo de su casa: Levántate, sigue a esos hombres. Cuando los alcances, diles: ¿Por qué habéis pagado mal por bien?

Gn 44:5 ¿No es ésta la copa en la que bebe mi señor, y la que usa para adivinar? Habéis hecho mal al hacer esto.

Gn 44:6 Y él los alcanzó y les dijo estas palabras.

Gn 44:7 Ellos le respondieron: ¿Por qué dice mi señor tales palabras? Lejos esté de tus siervos hacer semejante cosa.

Gn 44:8 He aquí, la plata que encontramos en la boca de nuestros costales, te la volvimos a traer desde la tierra de Canaán; ¿cómo, pues, habíamos de robar de la casa de tu señor plata u oro?

Gn 44:9 Aquel de tus siervos a quien se le halle la copa, que muera, y aun nosotros seremos esclavos de mi señor.

Gn 44:10 Y él dijo: También ahora sea conforme a vuestras palabras: aquel a quien se le halle será mi esclavo; y los demás quedaréis sin culpa.

Gn 44:11 Entonces cada uno se dio prisa y bajó a tierra su costal, y abrió cada cual el costal suyo.

Gn 44:12 Y él buscó, comenzando por el mayor y acabando por el menor; y la copa fue hallada en el costal de Benjamín.

Gn 44:13 Entonces ellos rasgaron sus vestidos, cargó cada uno su asno y volvieron a la ciudad.

Gn 44:14 Entraron Judá y sus hermanos en la casa de José, que aún estaba allí; y se postraron en tierra delante de él.

Gn 44:15 Y les dijo José: ¿Qué acción es ésta que habéis hecho? ¿No sabéis que un hombre como yo sabe adivinar?

Gn 44:16 Entonces dijo Judá: ¿Qué diremos a mi señor? ¿Qué hablaremos? ¿Con qué nos justificaremos? Dios ha descubierto la iniquidad de tus siervos; henos aquí, esclavos de mi señor, tanto nosotros como aquel en cuyas manos fue hallada la copa.

Gn 44:17 Mas José respondió: Lejos esté de mí hacer semejante cosa. El varón en cuyas manos fue hallada la copa, él será mi esclavo; pero en cuanto al resto de vosotros, id en paz a vuestro padre.

Gn 44:18 Entonces Judá se acercó a él y le dijo: Ay, señor mío, te ruego que permitas a tu siervo decir una palabra a oídos de mi señor, y no se encienda tu enojo contra tu siervo; pues tú eres como Faraón.

Gn 44:19 Mi señor preguntó a sus siervos, diciendo: ¿Tenéis padre o hermano?

Gn 44:20 Y nosotros respondimos a mi señor: Tenemos un padre anciano y un muchacho joven que le nació en su vejez; y el hermano suyo murió, y solo él quedó de los hijos de su madre, y su padre lo ama.

Gn 44:21 Y tú dijiste a tus siervos: Que descienda, para que ponga mis ojos sobre él.

Gn 44:22 Y nosotros dijimos a mi señor: El muchacho no puede dejar a su padre, porque si lo deja, su padre morirá.

Gn 44:23 Y dijiste a tus siervos: No veréis más mi rostro a menos que vuestro hermano menor descienda con vosotros.

Gn 44:24 Y cuando subimos a mi padre tu siervo, le contamos las palabras de mi señor.

Gn 44:25 Y dijo nuestro padre: Volved y compradnos un poco de alimento.

Gn 44:26 Pero nosotros respondimos: No podemos descender. Si nuestro hermano menor va con nosotros, descenderemos; pues no podremos ver el rostro del varón a menos que esté con nosotros nuestro hermano menor.

Gn 44:27 Entonces tu siervo, mi padre, nos dijo: Vosotros sabéis que mi mujer me dio a luz dos hijos;

Gn 44:28 uno se me fue, y dije: Ciertamente fue despedazado, y hasta ahora no lo he visto.

Gn 44:29 Y si tomáis también a éste de delante de mí, y le acontece alguna desgracia, haréis descender mis canas con dolor al Seol.

Gn 44:30 Ahora, pues, cuando vuelva yo a tu siervo mi padre, si el joven no va con nosotros, como su vida está tan ligada a la de él,

Gn 44:31 sucederá que cuando vea que el muchacho no está con nosotros, morirá; y tus siervos harán descender las canas de tu siervo, nuestro padre, con dolor al Seol.

Gn 44:32 Como tu siervo salió fiador del joven ante mi padre, diciendo: Si no te lo traigo, entonces llevaré la culpa delante de mi padre para siempre;

Gn 44:33 te ruego, por tanto, que se quede ahora tu siervo en lugar del muchacho por esclavo de mi señor, y que el muchacho suba con sus hermanos.

Gn 44:34 Pues, ¿cómo subiré a mi padre si el joven no está conmigo? Tengo miedo de ver el mal que sobrevendrá a mi padre.

GÉNESIS 43 GÉNESIS 45

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GÉNESIS 45 Versión Recobro

GÉNESIS 45



Gn 45:1 No podía ya José contenerse delante de todos los que le asistían; y clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Así no quedó nadie con él cuando José se dio a conocer a sus hermanos.

Gn 45:2 Entonces se puso a llorar tan fuerte que los egipcios lo oyeron, y oyó también la casa de Faraón.

Gn 45:3 Y dijo José a sus hermanos: ¡Yo soy José! ¿Vive aún mi padre? Mas sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él.

Gn 45:4 Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí, por favor. Ellos se acercaron, y él les dijo: Yo soy José, vuestro hermano, el que vendisteis a Egipto.

Gn 45:5 Ahora, pues, no os entristezcáis ni os enojéis contra vosotros mismos por haberme vendido acá, porque para conservar vidas me envió Dios delante de vosotros.

Gn 45:6 Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales no habrá arada ni siega.

Gn 45:7 Y Dios me envió delante de vosotros para preservaros un remanente sobre la tierra y para haceros vivir por medio de una gran liberación.

Gn 45:8 Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios; y Él me ha puesto por padre de Faraón, por señor de toda su casa y por gobernador sobre toda la tierra de Egipto.

Gn 45:9 Daos prisa, subid a mi padre y decidle: Así dice tu hijo José: Dios me ha puesto por señor de todo Egipto; desciende a mí; no te demores.

Gn 45:10 Habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú, tus hijos, los hijos de tus hijos, tus ovejas, tus vacas y todo lo que tienes.

Gn 45:11 Y allí te sustentaré, pues aún quedan cinco años de hambre, para que no empobrezcas, tú, tu casa y todo lo que tienes.

Gn 45:12 Ahora, vuestros ojos ven, y los ojos de mi hermano Benjamín ven, que es mi boca la que os habla.

Gn 45:13 Y tenéis que informar a mi padre acerca de toda mi gloria en Egipto, y de todo lo que habéis visto; y tenéis que daros prisa y hacer descender a mi padre acá.

Gn 45:14 Y se echó sobre el cuello de su hermano Benjamín, y lloró; también Benjamín lloró sobre su cuello.

Gn 45:15 Y besó a todos sus hermanos y lloró sobre ellos; y después sus hermanos hablaron con él.

Gn 45:16 Y se oyó la noticia en la casa de Faraón, diciendo: Los hermanos de José han venido. Y esto agradó a Faraón y a sus siervos.

Gn 45:17 Y dijo Faraón a José: Di a tus hermanos: Haced esto: cargad vuestras bestias y partid; id a la tierra de Canaán;

Gn 45:18 y tomad a vuestro padre y a vuestras familias y venid a mí. Yo os daré lo mejor de la tierra de Egipto, y comeréis de la grosura de la tierra.

Gn 45:19 Y a ti se te manda: Haced esto: tomad de la tierra de Egipto carretas para vuestros niños y vuestras mujeres, traed a vuestro padre y venid.

Gn 45:20 Y no os preocupéis por vuestras posesiones, porque lo mejor de toda la tierra de Egipto será vuestro.

Gn 45:21 Y así lo hicieron los hijos de Israel; y les dio José carretas conforme a la orden de Faraón y les suministró víveres para el camino.

Gn 45:22 A cada uno de ellos le dio mudas de ropa; pero a Benjamín le dio trescientas piezas de plata y cinco mudas de ropa.

Gn 45:23 Y a su padre envió lo siguiente: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, diez asnas cargadas de grano, y pan y provisión para su padre en el camino.

Gn 45:24 Con esto despidió a sus hermanos; y mientras partían, él les dijo: No riñáis por el camino.

Gn 45:25 Subieron, pues, de Egipto y llegaron a la tierra de Canaán a su padre Jacob.

Gn 45:26 Y le dieron la noticia, diciendo: José aún vive; y él ha sido puesto por gobernador sobre toda la tierra de Egipto. Y el corazón de Jacob permaneció impasible, porque no les creía.

Gn 45:27 Entonces ellos le contaron todas las palabras de José, que él les había hablado; y viendo Jacob las carretas que José enviaba para llevarlo, el espíritu de Jacob su padre revivió.

Gn 45:28 Y dijo Israel: Basta; José mi hijo vive todavía. Iré y le veré antes que yo muera.

GÉNESIS 44 GÉNESIS 46

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GÉNESIS 46 Versión Recobro

GÉNESIS 46



Gn 46:1 Israel, pues, se puso en marcha con todo lo que tenía y llegó a Beerseba, donde ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac.

Gn 46:2 Y habló Dios a Israel en visiones de noche, y dijo: Jacob, Jacob. Y él respondió: Heme aquí.

Gn 46:3 Y dijo: Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas descender a Egipto, porque allí Yo haré de ti una gran nación.

Gn 46:4 Yo descenderé contigo a Egipto y ciertamente Yo también te haré subir nuevamente; y la mano de José cerrará tus ojos.

Gn 46:5 Jacob se levantó de Beerseba; y los hijos de Israel llevaron a su padre Jacob, a sus niños y a sus mujeres en las carretas que Faraón había enviado para llevarlo.

Gn 46:6 Y tomaron sus ganados y las posesiones que habían adquirido en la tierra de Canaán, y llegaron a Egipto Jacob y toda su descendencia con él:

Gn 46:7 sus hijos y sus nietos con él; sus hijas y sus nietas; y a toda su descendencia llevó consigo a Egipto.

Gn 46:8 Éstos son los nombres de los hijos de Israel, que llegaron a Egipto, Jacob y sus hijos: Rubén, el primogénito de Jacob.

Gn 46:9 Los hijos de Rubén: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi.

Gn 46:10 Los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zojar y Saúl, hijo de una cananea.

Gn 46:11 Los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari.

Gn 46:12 Los hijos de Judá: Er, Onán, Sela, Fares y Zara; mas Er y Onán murieron en la tierra de Canaán. Y los hijos de Fares fueron Hezrón y Hamul.

Gn 46:13 Los hijos de Isacar: Tola, Fúa, Job y Simrón.

Gn 46:14 Los hijos de Zabulón: Sered, Elón y Jahleel.

Gn 46:15 Éstos fueron los hijos de Lea, los que dio a luz a Jacob en Padan-aram, y además su hija Dina; sus hijos e hijas eran en total treinta y tres personas.

Gn 46:16 Los hijos de Gad: Zifión, Hagui, Suni, Ezbón, Eri, Arodi y Areli.

Gn 46:17 Y los hijos de Aser: Imna, Isúa, Isúi, Bería y Sera, hermana de ellos. Los hijos de Bería: Heber y Malquiel.

Gn 46:18 Éstos fueron los hijos de Zilpa, la que Labán dio a su hija Lea, y dio a luz éstos a Jacob: dieciséis personas.

Gn 46:19 Los hijos de Raquel, mujer de Jacob: José y Benjamín.

Gn 46:20 Y nacieron a José en la tierra de Egipto Manasés y Efraín, los que le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On.

Gn 46:21 Los hijos de Benjamín: Bela, Bequer, Asbel, Gera, Naamán, Ehi, Ros, Mupim, Hupim y Ard.

Gn 46:22 Éstos fueron los hijos de Raquel, que nacieron a Jacob; en total catorce personas.

Gn 46:23 Los hijos de Dan: Husim.

Gn 46:24 Los hijos de Neftalí: Jahzeel, Guni, Jezer y Silem.

Gn 46:25 Éstos fueron los hijos de Bilha, la que dio Labán a Raquel, su hija, y dio a luz éstos a Jacob: en total siete personas.

Gn 46:26 Todas las personas que entraron con Jacob a Egipto, procedentes de sus lomos, sin contar a las mujeres de los hijos de Jacob, fueron en total sesenta y seis.

Gn 46:27 Y los hijos de José, que le nacieron en Egipto, fueron dos personas. Todas las personas de la casa de Jacob, que entraron en Egipto, fueron setenta.

Gn 46:28 Jacob envió a Judá delante de sí a José, para que le indicara el camino a Gosén; y llegaron a la tierra de Gosén.

Gn 46:29 Y José preparó su carro y subió a Gosén a recibir a Israel, su padre; y cuando se presentó ante él, José se echó sobre su cuello y lloró sobre su cuello largamente.

Gn 46:30 Entonces Israel dijo a José: Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro y sé que aún vives.

Gn 46:31 Y José dijo a sus hermanos y a la casa de su padre: Subiré y lo haré saber a Faraón; le diré: Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido a mí.

Gn 46:32 Y los hombres son pastores, pues se han dedicado a la cría de ganado; han traído sus ovejas, sus vacas y todo lo que tienen.

Gn 46:33 Y cuando Faraón os llame y diga: ¿Cuál es vuestro oficio?,

Gn 46:34 entonces diréis: Nosotros tus siervos nos hemos dedicado a la cría de ganado desde nuestra juventud hasta ahora, tanto nosotros como nuestros padres. Así podréis habitar en la tierra de Gosén, porque para los egipcios es abominación todo pastor.

GÉNESIS 45 GÉNESIS 47

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GÉNESIS 47 Versión Recobro

GÉNESIS 47



Gn 47:1 Fue, pues, José y lo hizo saber a Faraón, y le dijo: Mi padre y mis hermanos, y sus ovejas y sus vacas, con todo lo que tienen, han venido de la tierra de Canaán y están ahora en la tierra de Gosén.

Gn 47:2 Y tomó a cinco varones de entre sus hermanos y los presentó delante de Faraón.

Gn 47:3 Entonces Faraón dijo a sus hermanos: ¿Cuál es vuestro oficio? Ellos respondieron a Faraón: Pastores son tus siervos, así nosotros como nuestros padres.

Gn 47:4 Dijeron además a Faraón: Para peregrinar en esta tierra hemos venido, porque no hay pasto para los rebaños de tus siervos, pues el hambre es grave en la tierra de Canaán; por tanto, te rogamos que permitas que habiten tus siervos en la tierra de Gosén.

Gn 47:5 Entonces Faraón habló a José, diciendo: Tu padre y tus hermanos han venido a ti.

Gn 47:6 Delante de ti está la tierra de Egipto; en lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos; que habiten en la tierra de Gosén; y si sabes que hay entre ellos hombres capaces, ponlos por mayorales del ganado mío.

Gn 47:7 José introdujo a Jacob, su padre, y lo presentó delante de Faraón; y Jacob bendijo a Faraón.

Gn 47:8 Y dijo Faraón a Jacob: ¿Cuántos son los años de tu vida?

Gn 47:9 Jacob respondió a Faraón: Los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los años de mi vida, y no han llegado a los años de la vida de mis padres en los días de su peregrinación.

Gn 47:10 Jacob bendijo a Faraón y salió de su presencia.

Gn 47:11 Así José hizo habitar a su padre y a sus hermanos, y les dio posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramesés, como mandó Faraón.

Gn 47:12 Y José sustentó con alimentos a su padre, a sus hermanos y a toda la casa de su padre, según el número de los niños.

Gn 47:13 Y no había comida en toda la tierra, porque el hambre era tan grave que la tierra de Egipto y la tierra de Canaán languidecían a causa del hambre.

Gn 47:14 Recogió entonces José todo el dinero que había en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán a cambio del grano que compraban, y trajo José el dinero a la casa de Faraón.

Gn 47:15 Cuando se acabó el dinero de la tierra de Egipto y de la tierra de Canaán, vinieron todos los egipcios a José, diciendo: Danos alimento; ¿por qué hemos de morir en tu presencia? Pues se nos acabó el dinero.

Gn 47:16 José respondió: Si se ha acabado el dinero, traed vuestros ganados, y yo os daré alimentos por vuestros ganados.

Gn 47:17 Y ellos trajeron sus ganados a José, y José les dio alimentos a cambio de caballos, de hatos de ovejas, de hatos de vacas y de asnos; y aquel año les proveyó alimentos a cambio de todos sus ganados.

Gn 47:18 Acabado aquel año, vinieron a él el segundo año y le dijeron: No podemos encubrir a mi señor que el dinero se ha acabado, y los hatos de vacas son ya de mi señor; nada ha quedado delante de mi señor sino nuestros cuerpos y nuestra tierra.

Gn 47:19 ¿Por qué hemos de morir delante de tus ojos, así nosotros como nuestra tierra? Cómpranos a nosotros y a nuestra tierra por alimentos, y seremos nosotros y nuestra tierra siervos de Faraón; y danos semilla para que vivamos y no muramos, y no sea asolada la tierra.

Gn 47:20 Entonces compró José toda la tierra de Egipto para Faraón, porque los egipcios vendieron cada uno su campo, ya que el hambre se había agravado sobre ellos; y la tierra vino a ser de Faraón.

Gn 47:21 En cuanto al pueblo, lo hizo pasar a las ciudades, desde un extremo al otro del territorio de Egipto.

Gn 47:22 Solamente no compró la tierra de los sacerdotes, por cuanto los sacerdotes tenían porción asignada de parte de Faraón, y ellos vivían de aquella porción que Faraón les daba; por eso no vendieron su tierra.

Gn 47:23 Y José dijo al pueblo: Ya que os he comprado hoy, a vosotros y a vuestra tierra, para Faraón; aquí tenéis semilla para sembrar la tierra.

Gn 47:24 Cuando llegue el tiempo de la cosecha, daréis la quinta parte a Faraón, y las otras cuatro partes serán vuestras, como semillas del campo y como alimento para vosotros y para los que están en vuestras casas, y como alimento para vuestros niños.

Gn 47:25 Ellos respondieron: La vida nos has salvado. Hallemos favor ante los ojos de mi señor y seamos siervos de Faraón.

Gn 47:26 Entonces José lo puso por estatuto en vigor hasta hoy sobre la tierra de Egipto, que Faraón debía recibir la quinta parte; sólo la tierra de los sacerdotes no pasó a ser de Faraón.

Gn 47:27 Y habitó Israel en la tierra de Egipto, en la tierra de Gosén; y adquirieron posesiones en ella, fueron fructíferos y se multiplicaron en gran manera.

Gn 47:28 Jacob vivió en la tierra de Egipto diecisiete años. Fueron, pues, los días de Jacob, los años de su vida, ciento cuarenta y siete años.

Gn 47:29 Se acercaba ya para Israel el tiempo de morir, y llamó a su hijo José y le dijo: Si he hallado ahora favor ante tus ojos, te ruego que pongas tu mano debajo de mi muslo, y trátame con bondad y verdad. Te ruego que no me entierres en Egipto;

Gn 47:30 mas cuando me acueste con mis padres, me llevarás de Egipto y me sepultarás en la sepultura de ellos. José respondió: Haré como tú has dicho.

Gn 47:31 E Israel dijo: Júramelo; y José se lo juró. Entonces Israel se inclinó sobre la cabecera de la cama.

GÉNESIS 46 GÉNESIS 48

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GÉNESIS 48 Versión Recobro

GÉNESIS 48



Gn 48:1 Después de estas cosas se le informó a José: Tu padre está enfermo. Entonces él tomó consigo a sus dos hijos, Manasés y Efraín.

Gn 48:2 Y se le hizo saber a Jacob, diciendo: He aquí tu hijo José viene a ti. Entonces se esforzó Israel y se sentó sobre la cama.

Gn 48:3 Y dijo Jacob a José: El Dios Todo-suficiente se me apareció en Luz, en la tierra de Canaán, y me bendijo.

Gn 48:4 Él me dijo: He aquí Yo te haré fructificar y te multiplicaré, y haré de ti un conjunto de pueblos y daré esta tierra a tu descendencia después de ti por posesión perpetua.

Gn 48:5 Y ahora tus dos hijos, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que yo viniese a ti en Egipto, míos son; Efraín y Manasés, igual que Rubén y Simeón, serán míos.

Gn 48:6 Y la descendencia que engendres después de ellos será tuya; por el nombre de sus hermanos serán llamados en sus heredades.

Gn 48:7 En cuanto a mí, cuando venía de Padán, para mi tristeza Raquel murió en la tierra de Canaán, en el camino, cuando aún faltaba cierta distancia para llegar a Efrata; y la sepulté allí en el camino de Efrata, es decir, Belén.

Gn 48:8 Y cuando vio Israel a los hijos de José, dijo: ¿Quiénes son éstos?

Gn 48:9 José respondió a su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí. Y él dijo: Acércalos a mí, te ruego, para que los bendiga.

Gn 48:10 Ahora bien, los ojos de Israel se habían oscurecido por la vejez, y no podía ver. José les hizo, pues, acercarse a él, y él los besó y los abrazó.

Gn 48:11 Y dijo Israel a José: No esperaba yo ver tu rostro, y ahora Dios me ha permitido ver también a tu descendencia.

Gn 48:12 Entonces José los sacó de entre sus rodillas y se inclinó rostro en tierra.

Gn 48:13 Y tomó José a ambos, Efraín a su derecha (a la izquierda de Israel) y Manasés a su izquierda (a la derecha de Israel), y los acercó a él.

Gn 48:14 Pero Israel extendió su mano derecha y la puso sobre la cabeza de Efraín, aunque era el menor, y su mano izquierda sobre la cabeza de Manasés, guiando con perspicacia sus manos, aunque Manasés era el primogénito.

Gn 48:15 Y bendijo a José y dijo:
El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, / el Dios que me ha pastoreado toda mi vida hasta este día,

Gn 48:16 el Ángel que me ha redimido de todo mal, bendiga a estos muchachos; / sean llamados por mi nombre y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, / y sean una multitud abundante en medio de la tierra.

Gn 48:17 A José no le agradó ver que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Efraín; y asió la mano de su padre para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés.

Gn 48:18 Y dijo José a su padre: Así no, padre mío, porque éste es el primogénito; pon tu mano derecha sobre su cabeza.

Gn 48:19 Mas su padre rehusó, y le dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé. Él también llegará a ser un pueblo, y será también grande; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia formará multitud de naciones.

Gn 48:20 Y los bendijo aquel día, diciendo:
Por ti bendecirá Israel, diciendo: / Hágate Dios como a Efraín y como a Manasés.
Así puso a Efraín antes de Manasés.

Gn 48:21 Y dijo Israel a José: Ahora yo voy a morir, pero Dios estará con vosotros y os hará volver a la tierra de vuestros padres.

Gn 48:22 Además, yo te he dado a ti una porción más que a tus hermanos, la cual tomé yo de mano del amorreo con mi espada y con mi arco.

GÉNESIS 47 GÉNESIS 49

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GÉNESIS 49 Versión Recobro

GÉNESIS 49



Gn 49:1 Y llamó Jacob a sus hijos, y dijo: Juntaos, para que os informe lo que os ha de suceder en los postreros días.

Gn 49:2 Congregaos y oíd, oh hijos de Jacob; / sí, escuchad a vuestro padre Israel.

Gn 49:3 Rubén, tú eres mi primogénito, / mi poderío y las primicias de mi vigor, / preeminente en dignidad y preeminente en poder.

Gn 49:4 Hirviente como las aguas, no tendrás la preeminencia, / porque subiste a la cama de tu padre; / luego la profanaste: él subió a mi lecho.

Gn 49:5 Simeón y Leví son hermanos; / armas de violencia sus espadas.

Gn 49:6 En su concilio no entres, oh alma mía; / no te unas a su asamblea, oh gloria mía; / porque en su enojo mataron hombres, / y por capricho desjarretaron bueyes.

Gn 49:7 Maldito su enojo, porque es fiero; / y su ira, porque es cruel: / los dividiré en Jacob, / y los dispersaré en Israel.

Gn 49:8 Judá, te alabarán tus hermanos; / tu mano estará sobre la cerviz de tus enemigos; / los hijos de tu padre se inclinarán ante ti.

Gn 49:9 Cachorro de león, Judá; / de la presa has subido, hijo mío. / Se recuesta, se echa como león, / y como leona; ¿quién lo despertará?

Gn 49:10 No se apartará de Judá el cetro, / ni la vara de mando de entre sus pies, / hasta que venga Siloh, / y a Él será dada la obediencia de los pueblos.

Gn 49:11 Atando a la vid su pollino, / y a la vid mejor el hijo de su asna, / lava en el vino su vestido, / y en la sangre de uvas su manto.

Gn 49:12 Sus ojos están oscuros por el vino, / y sus dientes blancos por la leche.

Gn 49:13 Zabulón habitará en puertos de mar, / será puerto para las naves, / y vuelto a Sidón su flanco.

Gn 49:14 Isacar, es un asno fuerte, / que se recuesta entre los rediles.

Gn 49:15 Y vio un lugar de descanso que era bueno / y la tierra que era placentera, / y bajó su hombro para llevar la carga, / y se convirtió en siervo que ofrece tributo.

Gn 49:16 Dan juzgará a su pueblo, / como una de las tribus de Israel.

Gn 49:17 Será Dan serpiente en el camino, / víbora en el sendero, / que muerde los talones del caballo, / y hace caer hacia atrás al jinete.

Gn 49:18 Tu salvación he esperado, oh Jehová.

Gn 49:19 Gad, salteadores lo asaltarán, / pero él los atacará por los talones.

Gn 49:20 El alimento de Aser será rico, / y él producirá manjares dignos de un rey.

Gn 49:21 Neftalí es una cierva suelta; / él pronuncia palabras hermosas.

Gn 49:22 Rama fructífera es José, / rama fructífera junto a una fuente, / cuyos vástagos se extienden sobre el muro.

Gn 49:23 Los flecheros libraron una amarga batalla contra él, / y tiraron contra él y lo acosaron;

Gn 49:24 mas su arco permaneció firme, / y los brazos de sus manos fueron ágiles, / por las manos del Poderoso de Jacob / (de allí es el Pastor, la piedra de Israel),

Gn 49:25 del Dios de tu padre, el cual te ayudará, / y de Aquel que es todo-suficiente, el cual te bendecirá
con bendiciones de los cielos de arriba, / con bendiciones del abismo que yace abajo, / con bendiciones de los pechos y del vientre.

Gn 49:26 Las bendiciones de tu padre sobrepasan / a las de mis antepasados / hasta el término de los collados eternos. / Ellas reposarán sobre la cabeza de José, / y sobre la coronilla del que había sido separado de entre sus hermanos.

Gn 49:27 Benjamín es lobo rapaz; / por la mañana devora la presa / y por la tarde reparte los despojos.

Gn 49:28 Todas éstas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que su padre les dijo al bendecirlas; bendijo a cada una conforme a su bendición.

Gn 49:29 Les mandó luego, y les dijo: Yo voy a ser reunido a mi pueblo. Sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón, el heteo,

Gn 49:30 en la cueva que está en el campo de Macpela, enfrente de Mamre en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham junto con el mismo campo de Efrón, el heteo, como propiedad para sepultura

Gn 49:31 —allí sepultaron a Abraham y a Sara, su mujer; allí sepultaron a Isaac y a Rebeca, su mujer; allí también sepulté yo a Lea—

Gn 49:32 el campo y la cueva que están en él, los cuales fueron adquiridos de los hijos de Het.

Gn 49:33 Y cuando acabó Jacob de dar instrucciones a sus hijos, encogió sus pies en la cama y expiró, y fue reunido a su pueblo.

GÉNESIS 48 GÉNESIS 50

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GÉNESIS 5 Versión Recobro

GÉNESIS 5



Gn 5:1 Éste es el libro de las generaciones de Adán. Cuando creó Dios a Adán, a semejanza de Dios lo hizo.

Gn 5:2 Varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados.

Gn 5:3 Vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Set.

Gn 5:4 Fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años, y engendró más hijos e hijas.

Gn 5:5 Y fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años, y murió.

Gn 5:6 Vivió Set ciento cinco años, y engendró a Enós.

Gn 5:7 Después que engendró a Enós, Set vivió ochocientos siete años, y engendró más hijos e hijas.

Gn 5:8 Y fueron todos los días de Set novecientos doce años, y murió.

Gn 5:9 Vivió Enós noventa años, y engendró a Cainán.

Gn 5:10 Después que engendró a Cainán, Enós vivió ochocientos quince años, y engendró más hijos e hijas.

Gn 5:11 Y fueron todos los días de Enós novecientos cinco años, y murió.

Gn 5:12 Vivió Cainán setenta años, y engendró a Mahalaleel.

Gn 5:13 Después que engendró a Mahalaleel, Cainán vivió ochocientos cuarenta años, y engendró más hijos e hijas.

Gn 5:14 Y fueron todos los días de Cainán novecientos diez años, y murió.

Gn 5:15 Vivió Mahalaleel sesenta y cinco años, y engendró a Jared.

Gn 5:16 Después que engendró a Jared, Mahalaleel vivió ochocientos treinta años, y engendró más hijos e hijas.

Gn 5:17 Y fueron todos los días de Mahalaleel ochocientos noventa y cinco años, y murió.

Gn 5:18 Vivió Jared ciento sesenta y dos años, y engendró a Enoc.

Gn 5:19 Después que engendró a Enoc, Jared vivió ochocientos años, y engendró más hijos e hijas.

Gn 5:20 Y fueron todos los días de Jared novecientos sesenta y dos años, y murió.

Gn 5:21 Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén.

Gn 5:22 Y anduvo Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró más hijos e hijas.

Gn 5:23 Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años.

Gn 5:24 Y anduvo Enoc con Dios, y no fue hallado, porque Dios se lo llevó.

Gn 5:25 Vivió Matusalén ciento ochenta y siete años, y engendró a Lamec.

Gn 5:26 Después que engendró a Lamec, Matusalén vivió setecientos ochenta y dos años, y engendró más hijos e hijas.

Gn 5:27 Y fueron todos los días de Matusalén novecientos sesenta y nueve años, y murió.

Gn 5:28 Vivió Lamec ciento ochenta y dos años, y engendró un hijo;

Gn 5:29 y llamó su nombre Noé, diciendo: Éste nos dará reposo de nuestro trabajo y de la fatiga de nuestras manos, que vienen por causa de la tierra que Jehová maldijo.

Gn 5:30 Después que engendró a Noé, Lamec vivió quinientos noventa y cinco años, y engendró más hijos e hijas.

Gn 5:31 Y fueron todos los días de Lamec setecientos setenta y siete años, y murió.

Gn 5:32 Y Noé tenía quinientos años; y engendró a Sem, a Cam y a Jafet.

GÉNESIS 4 GÉNESIS 6

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GÉNESIS 50 Versión Recobro

GÉNESIS 50



Gn 50:1 Entonces José se echó sobre el rostro de su padre, lloró sobre él y lo besó.

Gn 50:2 Y mandó José a sus siervos los médicos que embalsamaran a su padre; y los médicos embalsamaron a Israel.

Gn 50:3 Y emplearon en ello cuarenta días, pues éste es el tiempo requerido para el embalsamamiento. Y los egipcios lo lloraron setenta días.

Gn 50:4 Y pasados los días de su luto, habló José a los de la casa de Faraón, diciendo: Si he hallado favor en vuestros ojos, os ruego que habléis a oídos de Faraón, diciendo:

Gn 50:5 Mi padre me hizo jurar, diciendo: Ahora yo voy a morir; en el sepulcro que cavé para mí en la tierra de Canaán, allí me sepultarás. Ruego, pues, que suba yo ahora y sepulte a mi padre, y luego volveré.

Gn 50:6 Faraón dijo: Sube y sepulta a tu padre, como él te hizo jurar.

Gn 50:7 Entonces José subió para sepultar a su padre; y subieron con él todos los siervos de Faraón, los ancianos de su casa y todos los ancianos de la tierra de Egipto,

Gn 50:8 toda la casa de José, sus hermanos y la casa de su padre; solamente dejaron en la tierra de Gosén a sus niños, sus ovejas y sus vacas.

Gn 50:9 Subieron también con él carros y jinetes, y se hizo un cortejo muy grande.

Gn 50:10 Y llegaron hasta la era de Atad, situada al otro lado del Jordán, y allí endecharon con grande y fuerte lamentación; y José hizo duelo por su padre durante siete días.

Gn 50:11 Y viendo los habitantes de la tierra, los cananeos, el duelo en la era de Atad, dijeron: Gran duelo es éste de los egipcios; por eso, aquel lugar fue llamado Abel-mizraim, el cual está al otro lado del Jordán.

Gn 50:12 Hicieron, pues, sus hijos con él según les había mandado;

Gn 50:13 pues lo llevaron sus hijos a la tierra de Canaán y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpela enfrente de Mamre, la cual había comprado Abraham de Efrón, el heteo, junto con el mismo campo, como propiedad para sepultura.

Gn 50:14 Después que hubo sepultado a su padre, volvió José a Egipto, él, sus hermanos y todos los que subieron con él a sepultar a su padre.

Gn 50:15 Al ver los hermanos de José que su padre había muerto, dijeron: ¿Qué pasará si José guarda rencor contra nosotros y nos devuelve todo el mal que le hicimos?

Gn 50:16 Entonces enviaron un mensaje a José, diciendo: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo:

Gn 50:17 Así diréis a José: Te ruego que perdones la transgresión de tus hermanos y su pecado, porque te trataron mal; por tanto, ahora te rogamos que perdones la transgresión de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras le hablaban.

Gn 50:18 También sus hermanos fueron, se postraron delante de él y dijeron: Henos aquí por siervos tuyos.

Gn 50:19 Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios?

Gn 50:20 Aunque vosotros os propusisteis hacerme mal, Dios lo propuso para bien, a fin de hacer lo que vemos hoy, para conservar con vida a un pueblo numeroso.

Gn 50:21 Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros niños. Así los consoló y les habló con afecto.

Gn 50:22 Y habitó José en Egipto, él y la casa de su padre; y vivió José ciento diez años.

Gn 50:23 Y vio José los hijos de Efraín hasta la tercera generación; también los hijos de Maquir, hijo de Manasés, nacieron sobre las rodillas de José.

Gn 50:24 Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitará y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob.

Gn 50:25 E hizo jurar José a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir de aquí mis huesos.

Gn 50:26 Y murió José a la edad de ciento diez años; y lo embalsamaron, y fue puesto en un ataúd en Egipto.

GÉNESIS 49 »

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GÉNESIS 6 Versión Recobro

GÉNESIS 6



Gn 6:1 Y cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,

Gn 6:2 vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas y tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.

Gn 6:3 Y dijo Jehová: No contenderá Mi Espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; serán sus días, pues, ciento veinte años.

Gn 6:4 Los nefilim estaban en la tierra en aquellos días —y también después— cuando los hijos de Dios se llegaron a las hijas de los hombres, y ellas les dieron a luz hijos; éstos fueron los hombres de grandes proezas desde la antigüedad, varones de renombre.

Gn 6:5 Y vio Jehová que era mucha la maldad del hombre en la tierra, y que toda imaginación de los pensamientos de su corazón era de continuo solamente el mal.

Gn 6:6 Y se arrepintió Jehová de haber hecho al hombre en la tierra, y le dolió en Su corazón.

Gn 6:7 Y dijo Jehová: Borraré de la faz de la tierra al hombre que he creado, desde el hombre hasta la bestia, lo que se arrastra y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.

Gn 6:8 Pero Noé halló favor ante los ojos de Jehová.

Gn 6:9 Éstas son las generaciones de Noé: Noé fue un varón justo, irreprensible en sus generaciones; y Noé anduvo con Dios.

Gn 6:10 Y engendró Noé tres hijos: a Sem, a Cam y a Jafet.

Gn 6:11 Y la tierra se corrompió delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.

Gn 6:12 Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.

Gn 6:13 Dijo Dios a Noé: El fin de toda carne ha llegado ante Mí, pues la tierra está llena de violencia por causa de ellos; y ahora voy a destruirlos juntamente con la tierra.

Gn 6:14 Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la cubrirás con brea por dentro y por fuera.

Gn 6:15 De esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura y de treinta codos su altura.

Gn 6:16 Le harás al arca una abertura para que entre la luz, y la acabarás a un codo de la parte más alta; y pondrás la entrada del arca a su costado; y le harás piso bajo, segundo y tercero.

Gn 6:17 He aquí, Yo voy a traer un diluvio de aguas sobre la tierra para destruir toda carne en que haya aliento de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la tierra morirá.

Gn 6:18 Pero estableceré Mi pacto contigo; y entrarás en el arca tú, y contigo tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos.

Gn 6:19 Y de todo ser vivo, de toda carne, dos de cada especie meterás en el arca para conservarles la vida contigo; macho y hembra serán.

Gn 6:20 De las aves según su especie, y de los ganados según su especie, de todo lo que se arrastra por la tierra según su especie, dos de cada especie vendrán a ti para que les sea conservada la vida.

Gn 6:21 Y por tu parte, toma de todo alimento que se come y almacénalo contigo; y servirá de sustento para ti y para ellos.

Gn 6:22 Y así lo hizo Noé; conforme a todo lo que Dios le mandó, así hizo.

GÉNESIS 5 GÉNESIS 7

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GÉNESIS 7 Versión Recobro

GÉNESIS 7



Gn 7:1 Dijo luego Jehová a Noé: Entra en el arca tú y toda tu casa, porque sólo a ti he visto justo delante de Mí en esta generación.

Gn 7:2 De todo animal limpio tomarás contigo siete parejas, cada macho con su hembra; y de los animales que no son limpios, dos, el macho y su hembra.

Gn 7:3 También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva su descendencia sobre la faz de toda la tierra.

Gn 7:4 Porque después de siete días, Yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y borraré de la faz de la tierra a todo ser que hice.

Gn 7:5 E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová.

Gn 7:6 Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra.

Gn 7:7 Y Noé entró en el arca, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, por causa de las aguas del diluvio.

Gn 7:8 De los animales limpios, de los animales que no son limpios, de las aves y de todo lo que se arrastra sobre la tierra,

Gn 7:9 de dos en dos vinieron a Noé, al arca, macho y hembra, como había mandado Dios a Noé.

Gn 7:10 Y pasados los siete días, las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.

Gn 7:11 El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día brotaron todos los manantiales del gran abismo, y las ventanas de los cielos se abrieron.

Gn 7:12 Y cayó la lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.

Gn 7:13 En ese mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet —hijos de Noé—, la mujer de Noé y las tres mujeres de sus hijos con ellos en el arca;

Gn 7:14 ellos, y todos los animales según sus especies, todos los ganados según sus especies, todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie y toda ave según su especie: todo pájaro, todo ser alado.

Gn 7:15 Y vinieron al arca, a Noé, de dos en dos, de toda carne en que había aliento de vida.

Gn 7:16 Y los que entraron, macho y hembra de toda carne, entraron como le había mandado Dios a Noé; y Jehová cerró la puerta detrás de él.

Gn 7:17 El diluvio duró cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron y alzaron el arca, y ésta se elevó sobre la tierra.

Gn 7:18 Y las aguas prevalecieron y crecieron en gran manera sobre la tierra; y se movía el arca sobre la faz de las aguas.

Gn 7:19 Y cuando las aguas prevalecieron mucho sobre la tierra, todos los montes altos que había debajo de todos los cielos quedaron cubiertos.

Gn 7:20 Las aguas prevalecieron sobre ellos, subiendo quince codos más alto después que quedaron cubiertos los montes.

Gn 7:21 Y pereció toda carne que se movía sobre la tierra: aves, ganados, animales, todo lo que pulula sobre la tierra y todo ser humano;

Gn 7:22 todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en su nariz, todo lo que había en la tierra seca, murió.

Gn 7:23 Él exterminó, pues, todo ser que había sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, lo que se arrastra y las aves del cielo; y fueron borrados de la tierra. Solamente quedó Noé y los que con él estaban en el arca.

Gn 7:24 Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días.

GÉNESIS 6 GÉNESIS 8

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GÉNESIS 8 Versión Recobro

GÉNESIS 8



Gn 8:1 Entonces se acordó Dios de Noé y de todos los animales y de todos los ganados que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y menguaron las aguas.

Gn 8:2 Se cerraron los manantiales del abismo y las ventanas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida.

Gn 8:3 Las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra. Así que, las aguas comenzaron a disminuir al cabo de ciento cincuenta días.

Gn 8:4 Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat.

Gn 8:5 Las aguas disminuyeron gradualmente hasta el mes décimo; en el mes décimo, el primer día del mes, se vieron las cimas de los montes.

Gn 8:6 Al cabo de cuarenta días, abrió Noé la ventana del arca que había hecho

Gn 8:7 y envió un cuervo, el cual salió y voló de un lado a otro hasta que las aguas se secaron sobre la tierra.

Gn 8:8 Luego envió de sí una paloma para ver si las aguas se habían retirado de la faz de la tierra.

Gn 8:9 Pero no encontró la paloma donde posar la planta de su pie, así que volvió a Noé al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra. Y él extendió su mano, la tomó y la hizo entrar consigo en el arca.

Gn 8:10 Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca.

Gn 8:11 Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde, y traía en el pico una hoja de olivo recién arrancada. Comprendió, pues, Noé que las aguas se habían retirado de sobre la tierra.

Gn 8:12 Esperó aún otros siete días y envió la paloma, la cual no volvió más a él.

Gn 8:13 En el año seiscientos uno, en el mes primero, el primer día del mes, las aguas se secaron sobre la tierra; y quitó Noé la cubierta del arca, miró y he aquí que la faz de la tierra estaba seca.

Gn 8:14 En el mes segundo, a los veintisiete días del mes, la tierra estaba seca.

Gn 8:15 Entonces habló Dios a Noé, diciendo:

Gn 8:16 Sal del arca tú, y contigo tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos.

Gn 8:17 Saca contigo todos los seres vivos de toda carne que te acompaña —aves, ganados y todo animal que se arrastra sobre la tierra— para que pululen sobre la tierra y fructifiquen y se multipliquen sobre la tierra.

Gn 8:18 Salió, pues, Noé, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos.

Gn 8:19 Todo animal, todo lo que se arrastra y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra, salió del arca según sus familias.

Gn 8:20 Luego construyó Noé un altar a Jehová y, tomando de toda bestia limpia y de toda ave limpia, ofreció holocaustos en el altar.

Gn 8:21 Y Jehová percibió un aroma que le satisfacía; y dijo Jehová en Su corazón: No volveré jamás a maldecir la tierra por causa del hombre, porque la imaginación del corazón del hombre es maligna desde su juventud; ni volveré a destruir todo ser vivo como he hecho.

Gn 8:22 Mientras la tierra permanezca, / no cesarán / la siembra y la siega, el frío y el calor, / el verano y el invierno, y el día y la noche.

GÉNESIS 7 GÉNESIS 9

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GÉNESIS 9 Versión Recobro

GÉNESIS 9



Gn 9:1 Entonces bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.

Gn 9:2 El temor y el terror de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se arrastra sobre la tierra y en todos los peces del mar; en vuestras manos son entregados.

Gn 9:3 Todo lo que se mueve y tiene vida os servirá de alimento: así como os di la hierba verde, así os lo he dado todo.

Gn 9:4 Pero carne con su vida, esto es, su sangre, no comeréis.

Gn 9:5 Ciertamente pediré cuentas de la sangre de vuestras vidas; de todo animal la demandaré. Y de todo hombre, del hermano de cada varón, demandaré la vida del hombre.

Gn 9:6 El que derrame sangre de hombre, / por el hombre su sangre será derramada; / porque a imagen de Dios / hizo Él al hombre.

Gn 9:7 Y vosotros, fructificad y multiplicaos; / abundad en la tierra y multiplicaos en ella.

Gn 9:8 Entonces habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo:

Gn 9:9 He aquí que Yo establezco Mi pacto con vosotros y con vuestra descendencia después de vosotros,

Gn 9:10 y con todo animal viviente que está con vosotros: las aves, los ganados y todos los animales de la tierra que están con vosotros, todos los que salieron del arca, todos los animales de la tierra.

Gn 9:11 Yo establezco Mi pacto con vosotros: Nunca más volverá a ser aniquilada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.

Gn 9:12 Y dijo Dios: Ésta es la señal del pacto que hago por generaciones perpetuas entre Yo y vosotros y todo animal viviente que está con vosotros:

Gn 9:13 Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre Yo y la tierra.

Gn 9:14 Y cuando haga venir nubes sobre la tierra, y aparezca el arco en las nubes,

Gn 9:15 me acordaré del pacto Mío, que hay entre Yo y vosotros y todo animal viviente de toda carne; y nunca más se convertirán las aguas en diluvio para destruir toda carne.

Gn 9:16 Estará el arco en las nubes, y lo miraré para acordarme del pacto perpetuo entre Dios y todo animal viviente de toda carne que hay sobre la tierra.

Gn 9:17 Entonces Dios dijo a Noé: Ésta es la señal del pacto que he establecido entre Yo y toda carne que está sobre la tierra.

Gn 9:18 Ahora bien, los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam fue el padre de Canaán.

Gn 9:19 Estos tres fueron los hijos de Noé, y de ellos fue llena toda la tierra.

Gn 9:20 Después comenzó Noé a labrar la tierra y plantó una viña,

Gn 9:21 y bebió del vino y se embriagó; y se desnudó en medio de su tienda.

Gn 9:22 Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera.

Gn 9:23 Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, se lo pusieron sobre los hombros y, andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre. Como tenían vueltos los rostros, no vieron la desnudez de su padre.

Gn 9:24 Y Noé despertó del efecto del vino, y supo lo que le había hecho su hijo menor;

Gn 9:25 y dijo:
Maldito sea Canaán; / siervo de siervos / será a sus hermanos.

Gn 9:26 Y añadió:
Bendito sea Jehová, / el Dios de Sem; / y sea Canaán su siervo.

Gn 9:27 Ensanche Dios a Jafet, / y habite él en las tiendas de Sem; / y sea Canaán su siervo.

Gn 9:28 Noé vivió después del diluvio trescientos cincuenta años.

Gn 9:29 Y fueron todos los días de Noé novecientos cincuenta años, y murió.

GÉNESIS 8 GÉNESIS 10

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Éxodo Versión Recobro

ÉXODO



ÉXODO 1



Éx 1:1 Éstos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob; cada uno entró con su familia:

Éx 1:2 Rubén, Simeón, Leví, Judá,

Éx 1:3 Isacar, Zabulón, Benjamín,

Éx 1:4 Dan, Neftalí, Gad y Aser.

Éx 1:5 Todas las personas que procedieron de los lomos de Jacob fueron setenta, pero José ya estaba en Egipto.

Éx 1:6 Y murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella generación.

Éx 1:7 Pero los hijos de Israel fructificaron, se hicieron muy numerosos, se multiplicaron y se hicieron fuertes en extremo, y se llenó de ellos aquella tierra.

Éx 1:8 Entretanto, se levantó sobre Egipto un nuevo rey que no conocía a José.

Éx 1:9 Y dijo a su pueblo: El pueblo de los hijos de Israel ya es más numeroso y fuerte que nosotros.

Éx 1:10 Venid, procedamos sagazmente con ellos, no sea que se multipliquen, y acontezca que en caso de guerra, ellos también se unan a los que nos odian, peleen contra nosotros y se vayan de esta tierra.

Éx 1:11 Entonces pusieron sobre ellos capataces para que los afligieran imponiéndoles cargas. Así edificaron para Faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés.

Éx 1:12 Pero cuanto más los oprimían, más se multiplicaban y se extendían, de manera que los egipcios llegaron a temer a los hijos de Israel.

Éx 1:13 Y los egipcios hicieron que los hijos de Israel sirviesen con rigor,

Éx 1:14 y les amargaron la vida con duros trabajos en la fabricación de argamasa y ladrillo y con toda clase de trabajos del campo; toda labor que les imponían era con rigor.

Éx 1:15 Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y la otra Fúa;

Éx 1:16 y dijo: Cuando asistáis a las hebreas en sus partos y las veáis en la silla de parto, si es hijo, lo mataréis; pero si es hija, entonces vivirá.

Éx 1:17 Pero las parteras temieron a Dios y no hicieron como les mandó el rey de Egipto, sino que dejaron con vida a los niños varones.

Éx 1:18 Y el rey de Egipto llamó a las parteras y les dijo: ¿Por qué habéis hecho esto, que habéis dejado con vida a los niños varones?

Éx 1:19 Las parteras respondieron a Faraón: Porque las mujeres hebreas no son como las egipcias; pues son vigorosas y dan a luz antes que la partera venga a ellas.

Éx 1:20 Y Dios hizo bien a las parteras; y el pueblo se multiplicó y se fortaleció en gran manera.

Éx 1:21 Y por haber las parteras temido a Dios, Él les dio sus propias familias.

Éx 1:22 Entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echaréis al Río a todo hijo que nazca, pero a toda hija, la dejaréis vivir.

GÉNESIS 50 ÉXODO 2

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ÉXODO 10 Versión Recobro

ÉXODO 10



Éx 10:1 Entonces Jehová dijo a Moisés: Ve a Faraón, porque Yo he endurecido su corazón y el corazón de sus siervos para mostrar entre ellos estas señales Mías,

Éx 10:2 y para que cuentes a los oídos de tu hijo y de tu nieto cómo me he burlado de Egipto y les hables de las señales que realicé entre ellos, a fin de que sepáis que Yo soy Jehová.

Éx 10:3 Entonces fueron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Así dice Jehová, el Dios de los hebreos: ¿Hasta cuándo rehusarás humillarte delante de Mí? Deja ir a Mi pueblo para que me sirva.

Éx 10:4 Porque si rehúsas dejar ir a Mi pueblo, mañana traeré a tu territorio langostas que pululan,

Éx 10:5 las cuales cubrirán la faz de la tierra, de modo que no pueda verse el suelo; y comerán el resto de lo que ha escapado —lo que os ha quedado del granizo— y comerán todos vuestros árboles que echan brotes en el campo.

Éx 10:6 Se llenarán de ellas tus casas, las casas de todos tus siervos y las casas de todos los egipcios, cual nunca vieron tus padres ni los padres de tus padres desde el día que ellos aparecieron sobre la tierra hasta hoy. Luego, dándose vuelta, salió de delante de Faraón.

Éx 10:7 Entonces los siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo será este hombre un lazo para nosotros? Deja ir a estos hombres para que sirvan a Jehová su Dios. ¿Acaso no te das cuenta de que Egipto está ya destruido?

Éx 10:8 Hicieron volver, pues, a Moisés y a Aarón ante Faraón, el cual les dijo: Id, servid a Jehová vuestro Dios. Pero, ¿quiénes son los que han de ir?

Éx 10:9 Moisés respondió: Iremos con nuestros jóvenes y con nuestros ancianos; iremos con nuestros hijos y con nuestras hijas, con nuestras ovejas y con nuestras vacas, porque hemos de celebrar la fiesta de Jehová.

Éx 10:10 Él les dijo: ¡Así sea Jehová con vosotros, si os dejo ir con vuestros niños! Mirad, que tenéis malas intenciones.

Éx 10:11 No; id ahora sólo los varones y servid a Jehová, porque esto es lo que pedís. Y fueron echados de la presencia de Faraón.

Éx 10:12 Entonces Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto para traer las langostas que pululan, a fin de que suban sobre la tierra de Egipto y coman todas las plantas de la tierra, todo lo que el granizo dejó.

Éx 10:13 Así que Moisés extendió su cayado sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento oriental sobre la tierra todo aquel día y toda aquella noche. Al venir la mañana, el viento oriental trajo las langostas pululantes.

Éx 10:14 Subieron las langostas pululantes sobre toda la tierra de Egipto, y se asentaron densamente en todo el territorio de Egipto. Antes de ellas nunca hubo tantas langostas, ni las habrá después.

Éx 10:15 Cubrieron la faz de toda la tierra, de modo que se oscureció la tierra. Y devoraron toda planta de la tierra y todo el fruto de los árboles que el granizo había dejado; en toda la tierra de Egipto no quedó nada verde ni en los árboles ni en las plantas del campo.

Éx 10:16 Entonces Faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y dijo: He pecado contra Jehová vuestro Dios y contra vosotros.

Éx 10:17 Ahora, pues, os ruego que perdonéis mi pecado sólo esta vez y que roguéis a Jehová vuestro Dios que quite de mí al menos esta muerte.

Éx 10:18 Salió Moisés de la presencia de Faraón y rogó a Jehová.

Éx 10:19 Entonces Jehová tornó el viento en un fortísimo viento occidental que se llevó las langostas pululantes y las arrojó en el mar Rojo; ni una langosta quedó en todo el territorio de Egipto.

Éx 10:20 Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó ir a los hijos de Israel.

Éx 10:21 Entonces Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tinieblas tales que puedan palparse.

Éx 10:22 Extendió, pues, Moisés su mano hacia el cielo, y durante tres días hubo densas tinieblas por toda la tierra de Egipto.

Éx 10:23 No se veían unos a otros, y nadie se levantó de su sitio por tres días, pero todos los hijos de Israel tenían luz en sus moradas.

Éx 10:24 Luego Faraón llamó a Moisés, y dijo: Id, servid a Jehová; sólo queden vuestras ovejas y vuestras vacas. También vuestros niños pueden ir con vosotros.

Éx 10:25 Moisés respondió: Tienes que concedernos también sacrificios y holocaustos para que ofrezcamos sacrificios a Jehová nuestro Dios.

Éx 10:26 De manera que nuestro ganado también ha de ir con nosotros. No quedará ni una pezuña, porque de ellos debemos tomar para servir a Jehová nuestro Dios; no sabemos con qué hemos de servir a Jehová hasta que lleguemos allá.

Éx 10:27 Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y éste no estaba dispuesto a dejarlos ir.

Éx 10:28 Y le dijo Faraón: Apártate de mí. Guárdate que no veas más mi rostro, porque el día en que veas mi rostro, morirás.

Éx 10:29 Y Moisés respondió: Bien has dicho. Jamás volveré a ver tu rostro.

ÉXODO 9 ÉXODO 11

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ÉXODO 11 Versión Recobro

ÉXODO 11



Éx 11:1 Entonces Jehová dijo a Moisés: Una plaga más traeré sobre Faraón y sobre Egipto; después, él os dejará ir de aquí. Cuando os deje ir, ciertamente os echará de aquí por completo.

Éx 11:2 Di ahora a oídos del pueblo que cada hombre pida a su vecino, y cada mujer a su vecina, objetos de plata y objetos de oro.

Éx 11:3 Y Jehová concedió al pueblo hallar favor a los ojos de los egipcios. Además, Moisés era considerado un gran hombre en la tierra de Egipto, a los ojos de los siervos de Faraón y a los ojos del pueblo.

Éx 11:4 Entonces dijo Moisés: Jehová ha dicho así: Como a la medianoche pasaré por en medio de Egipto,

Éx 11:5 y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la esclava que está detrás de la piedra del molino, y todo primogénito del ganado.

Éx 11:6 Habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca hubo ni jamás habrá.

Éx 11:7 Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro ladrará, para que sepáis que Jehová hace distinción entre los egipcios e Israel.

Éx 11:8 Entonces descenderán a mí todos estos siervos tuyos y se postrarán ante mí, diciendo: Sal, tú y todo el pueblo que te sigue; y después de esto yo saldré. Y, ardiendo en cólera, salió de la presencia de Faraón.

Éx 11:9 Luego Jehová dijo a Moisés: Faraón no os escuchará, para que Mis prodigios se multipliquen en la tierra de Egipto.

Éx 11:10 Y Moisés y Aarón realizaron todos estos prodigios delante de Faraón, pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y éste no dejó ir de su tierra a los hijos de Israel.

ÉXODO 10 ÉXODO 12

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ÉXODO 12 Versión Recobro

ÉXODO 12



Éx 12:1 Luego habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:

Éx 12:2 Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero de los meses del año.

Éx 12:3 Hablad a toda la asamblea de Israel, diciendo: El día diez de este mes tomará cada hombre un cordero según su casa paterna, un cordero por casa.

Éx 12:4 Si la familia es demasiado pequeña para un cordero, entonces él y el vecino más cercano a su casa tomarán uno según el número de las personas que están en las casas; conforme a lo que cada hombre coma haréis la cuenta sobre el cordero.

Éx 12:5 Vuestro cordero será sin defecto, macho de un año; lo podréis tomar de las ovejas o de las cabras.

Éx 12:6 Lo guardaréis hasta el día catorce de este mes; entonces lo inmolará toda la congregación de la asamblea de Israel al crepúsculo.

Éx 12:7 Tomarán de la sangre y la pondrán en los dos postes de la puerta y en el dintel de las casas donde lo han de comer.

Éx 12:8 Aquella noche comerán la carne asada al fuego, y la comerán con panes sin levadura y con hierbas amargas.

Éx 12:9 No comáis de él nada crudo ni cocido en agua, sino asado al fuego, con su cabeza, sus piernas y sus partes internas.

Éx 12:10 No dejaréis nada de él hasta la mañana; y lo que quede hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.

Éx 12:11 Lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestras sandalias en los pies y vuestro cayado en la mano; y lo comeréis de prisa. Es la pascua de Jehová.

Éx 12:12 Pues Yo pasaré esa noche por la tierra de Egipto y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; también ejecutaré juicios contra todos los dioses de Egipto. Yo soy Jehová.

Éx 12:13 Y la sangre os servirá de señal en las casas donde vosotros estéis; y cuando Yo vea la sangre, pasaré por encima de vosotros, y cuando Yo hiera la tierra de Egipto, no vendrá sobre vosotros ninguna plaga para destruiros.

Éx 12:14 Tendréis este día por memorial, y lo celebraréis como fiesta a Jehová; lo celebraréis como fiesta por todas vuestras generaciones, como estatuto perpetuo.

Éx 12:15 Siete días comeréis panes sin levadura; el primer día quitaréis de vuestras casas la levadura, porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer día hasta el séptimo, esa persona será cortada de entre Israel.

Éx 12:16 El primer día tendréis una santa convocación, y en el séptimo día, una santa convocación. No se hará ningún trabajo en ellos, excepto que prepararéis lo que cada cual haya de comer; sólo eso podréis hacer.

Éx 12:17 Celebraréis también la Fiesta de los Panes sin Levadura, porque en este mismo día saqué vuestros ejércitos de la tierra de Egipto; por tanto, celebraréis este día como estatuto perpetuo por todas vuestras generaciones.

Éx 12:18 En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde.

Éx 12:19 Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que coma algo leudado, esa persona será cortada de la asamblea de Israel, sea peregrino o nativo del país.

Éx 12:20 Ninguna cosa leudada comeréis; dondequiera que habitéis comeréis panes sin levadura.

Éx 12:21 Entonces Moisés convocó a todos los ancianos de Israel y les dijo: Sacad y tomad corderos según vuestras familias, e inmolad la pascua.

Éx 12:22 Tomaréis un manojo de hisopo y lo mojaréis en la sangre que está en el lebrillo, y untaréis el dintel y los dos postes de la puerta con la sangre que está en el lebrillo; y ninguno de vosotros saldrá de la entrada de su casa hasta la mañana.

Éx 12:23 Pues Jehová pasará para herir a los egipcios; y cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes de la puerta, Jehová pasará por encima de aquella entrada y no dejará entrar al destructor en vuestras casas para heriros.

Éx 12:24 Observaréis esto como estatuto para ti y para tus hijos a perpetuidad.

Éx 12:25 Cuando hayáis entrado en la tierra que Jehová os dará, como ha prometido, cumpliréis con este servicio a Él.

Éx 12:26 Y cuando os pregunten vuestros hijos: ¿Qué significado tiene este servicio para vosotros?,

Éx 12:27 responderéis: Es el sacrificio de la pascua para Jehová, quien pasó por encima de las casas de los hijos de Israel en Egipto cuando hirió a los egipcios y libró nuestras casas. Entonces el pueblo se postró y adoró.

Éx 12:28 Los hijos de Israel fueron y lo hicieron; tal como Jehová había mandado a Moisés y a Aarón, así lo hicieron.

Éx 12:29 Y a la medianoche Jehová hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba en el calabozo, y todo primogénito del ganado.

Éx 12:30 Aquella noche Faraón se levantó, él, todos sus siervos y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto.

Éx 12:31 E hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche, y dijo: Levantaos, salid de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel; e id, servid a Jehová, como habéis dicho.

Éx 12:32 Tomad vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho; e idos, y bendecidme también a mí.

Éx 12:33 Los egipcios apremiaban al pueblo, apresurándolos para que salieran de la tierra, porque decían: Todos moriremos.

Éx 12:34 Y llevó el pueblo su masa antes que se leudase, sus artesas de amasar envueltas en sus mantos sobre sus hombros.

Éx 12:35 Los hijos de Israel hicieron conforme a la palabra de Moisés, y pidieron a los egipcios objetos de plata y de oro, y vestidos.

Éx 12:36 Y Jehová concedió al pueblo hallar favor a los ojos de los egipcios, de modo que les concedieron lo que pidieron. Así despojaron a los egipcios.

Éx 12:37 Partieron, pues, los hijos de Israel de Ramesés hacia Sucot, unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños.

Éx 12:38 También subió con ellos una multitud mixta, así como ovejas y vacas, una gran cantidad de ganado.

Éx 12:39 De la masa que habían sacado de Egipto, cocieron tortas sin levadura, pues no se había leudado, debido a que habían sido echados de Egipto y no habían podido demorarse; tampoco habían preparado provisiones para sí mismos.

Éx 12:40 El tiempo de la peregrinación de los hijos de Israel mientras habitaron en Egipto, fue cuatrocientos treinta años.

Éx 12:41 Cuando se cumplieron cuatrocientos treinta años, incluso en ese mismo día, todos los ejércitos de Jehová salieron de la tierra de Egipto.

Éx 12:42 Fue para Jehová noche de vigilia, a fin de sacarlos de la tierra de Egipto. Para todos los hijos de Israel por todas sus generaciones esa misma noche será una noche de vigilia en la que estarán atentos a Jehová.

Éx 12:43 Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Éste es el estatuto de la pascua: Ningún extranjero comerá de ella.

Éx 12:44 Pero el siervo de todo hombre, comprado con dinero, comerá de ella después que lo hayas circuncidado.

Éx 12:45 El peregrino y el jornalero no comerán de ella.

Éx 12:46 Se ha de comer en una misma casa. No sacarás fuera de la casa nada de la carne, ni le quebraréis ninguno de los huesos.

Éx 12:47 Toda la asamblea de Israel la celebrará.

Éx 12:48 Pero si un extranjero peregrina contigo y quiere celebrar la Pascua para Jehová, que sean circuncidados todos sus varones, y entonces que se acerque para celebrarla; y él será como un nativo del país. Pero ningún incircunciso comerá de ella.

Éx 12:49 Una misma ley habrá para el nativo y para el extranjero que peregrine entre vosotros.

Éx 12:50 Así lo hicieron todos los hijos de Israel; tal como había mandado Jehová a Moisés y a Aarón, así lo hicieron.

Éx 12:51 Y en aquel mismo día sacó Jehová a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.

ÉXODO 11 ÉXODO 13

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ÉXODO 13 Versión Recobro

ÉXODO 13



Éx 13:1 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Éx 13:2 Santifícame todo primogénito: Todo el que abre la matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de las bestias, Mío es.

Éx 13:3 Y Moisés dijo al pueblo: Acordaos de este día en que salisteis de Egipto, de la casa de esclavitud, porque Jehová os sacó de este lugar con la fuerza de Su mano; y no se comerá nada leudado.

Éx 13:4 Vosotros salís hoy, en el mes de Abib.

Éx 13:5 Y cuando Jehová te haya introducido en la tierra de los cananeos, de los heteos, de los amorreos, de los heveos y de los jebuseos, la cual juró a tus padres que te daría, tierra que fluye leche y miel, cumplirás con este servicio en este mes:

Éx 13:6 Siete días comerás panes sin levadura, y el séptimo día será fiesta para Jehová.

Éx 13:7 Durante los siete días se comerán los panes sin levadura, y no se verá contigo nada leudado, ni levadura, en todo tu territorio.

Éx 13:8 En aquel día se lo contarás a tu hijo, diciendo: Se hace esto a causa de lo que Jehová hizo por mí cuando salí de Egipto.

Éx 13:9 Te será como una señal sobre tu mano y como un memorial entre tus ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca; por cuanto con mano poderosa te sacó Jehová de Egipto.

Éx 13:10 Por tanto, tú guardarás este estatuto en el tiempo señalado, de año en año.

Éx 13:11 Cuando Jehová te haya introducido en la tierra de los cananeos, como te juró a ti y a tus padres, y te la haya dado,

Éx 13:12 apartarás para Jehová todo el que abra la matriz y el primer nacido de todas las bestias tuyas; los machos serán de Jehová.

Éx 13:13 Todo primer nacido de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimes, romperás su cuello. Y redimirás todo primogénito de entre tus hijos.

Éx 13:14 Y cuando en el futuro te pregunte tu hijo, diciendo: ¿Qué es esto?, le dirás: Con la fuerza de Su mano Jehová nos sacó de Egipto, de la casa de esclavitud.

Éx 13:15 Y cuando Faraón se endureció para no dejarnos ir, Jehová le quitó la vida a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito del hombre hasta el primogénito de la bestia. Por esta razón yo sacrifico para Jehová todo macho que abre la matriz; y redimo a todo primogénito de mis hijos.

Éx 13:16 Así será como una señal sobre tu mano y como frontales entre tus ojos, porque Jehová nos sacó de Egipto con la fuerza de Su mano.

Éx 13:17 Cuando Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los condujo por el camino de la tierra de los filisteos, aunque estaba cerca; porque dijo Dios: Quizás el pueblo cambie de parecer cuando vea la guerra y se vuelva a Egipto.

Éx 13:18 Así que Dios hizo que el pueblo rodease por el camino del desierto al mar Rojo. Y en orden de batalla subieron los hijos de Israel de la tierra de Egipto.

Éx 13:19 Moisés tomó también consigo los huesos de José, porque éste había hecho jurar solemnemente a los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y llevaréis mis huesos de aquí con vosotros.

Éx 13:20 Partieron de Sucot y acamparon en Etam, al borde del desierto.

Éx 13:21 Y Jehová iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduviesen de día y de noche.

Éx 13:22 No se apartó de delante del pueblo la columna de nube durante el día, ni la columna de fuego durante la noche.

ÉXODO 12 ÉXODO 14

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ÉXODO 14 Versión Recobro

ÉXODO 14



Éx 14:1 Luego habló Jehová a Moisés, diciendo:

Éx 14:2 Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de Pi-hahirot, entre Migdol y el mar. Acamparéis delante de Baal-zefón, en el lado opuesto, junto al mar.

Éx 14:3 Y Faraón dirá de los hijos de Israel: Andan errantes por la tierra; el desierto los ha encerrado.

Éx 14:4 Yo endureceré el corazón de Faraón, y él los perseguirá; y me glorificaré por medio de Faraón y de todo su ejército, y los egipcios sabrán que Yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así.

Éx 14:5 Cuando informaron al rey de Egipto que el pueblo había huido, el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿Qué es esto que hemos hecho, dejando ir a Israel para que ya no nos sirva?

Éx 14:6 Unció, pues, su carro y tomó consigo a su pueblo.

Éx 14:7 Tomó seiscientos carros escogidos y todos los demás carros de Egipto, con oficiales sobre todos ellos.

Éx 14:8 Jehová endureció el corazón de Faraón, rey de Egipto, de modo que él persiguió a los hijos de Israel mientras éstos salían osadamente.

Éx 14:9 Los egipcios los persiguieron con todos los caballos y los carros de Faraón, sus jinetes y su ejército; y los alcanzaron mientras acampaban junto al mar, al lado de Pi-hahirot, delante de Baal-zefón.

Éx 14:10 Cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y allí estaban los egipcios marchando tras ellos; y los hijos de Israel temieron en gran manera y clamaron a Jehová.

Éx 14:11 Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?

Éx 14:12 ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos en paz, para que sirvamos a los egipcios? Porque mejor nos hubiera sido servir a los egipcios que morir en el desierto.

Éx 14:13 Pero Moisés respondió al pueblo: No temáis; estad firmes y ved la salvación que Jehová hará hoy por vosotros; porque los egipcios que hoy habéis visto, no los volveréis a ver nunca más.

Éx 14:14 Jehová peleará por vosotros, y vosotros quedaos quietos.

Éx 14:15 Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a Mí? Di a los hijos de Israel que avancen.

Éx 14:16 Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo; y los hijos de Israel entrarán en medio del mar, en seco.

Éx 14:17 Yo ahora endureceré el corazón de los egipcios, quienes entrarán detrás de ellos; y me glorificaré por medio de Faraón y de todo su ejército, por medio de sus carros y de sus jinetes.

Éx 14:18 Entonces sabrán los egipcios que Yo soy Jehová, cuando me glorifique por medio de Faraón, de sus carros y de sus jinetes.

Éx 14:19 El Ángel de Dios, que iba delante del campamento de Israel, se movió y fue a ponerse detrás de ellos; asimismo la columna de nube se retiró de delante y se colocó detrás.

Éx 14:20 Y vino a colocarse entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel. Y la nube estaba allí junto con las tinieblas, pero de noche les daba luz. Por eso, en toda la noche no se acercaron los unos a los otros.

Éx 14:21 Cuando extendió Moisés su mano sobre el mar, Jehová hizo que éste se retirase por medio de un recio viento oriental que sopló toda aquella noche, y cambió el mar en tierra seca; y las aguas quedaron divididas.

Éx 14:22 Y los hijos de Israel entraron en medio del mar, en seco, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda.

Éx 14:23 Entonces los egipcios los persiguieron, y todos los caballos de Faraón, sus carros y sus jinetes entraron tras ellos en medio del mar.

Éx 14:24 En la vigilia de la mañana Jehová miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y de nube, y sembró confusión en el campamento de los egipcios.

Éx 14:25 Y Él hizo virar las ruedas de sus carros, de modo que los dirigían con dificultad. Los egipcios dijeron entonces: Huyamos ante Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los egipcios.

Éx 14:26 Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros y sobre sus jinetes.

Éx 14:27 Moisés extendió su mano sobre el mar, y al rayar el alba volvió el mar a su estado normal. Y los egipcios, al huir, se encontraban con el mar, y Jehová arrojó a los egipcios en medio del mar.

Éx 14:28 Al volver las aguas, cubrieron los carros y los jinetes, incluso todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar; de ellos no quedó ni uno.

Éx 14:29 En cambio, los hijos de Israel caminaron en seco por en medio del mar, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda.

Éx 14:30 Así salvó Jehová aquel día a Israel de las manos de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla del mar.

Éx 14:31 Y cuando Israel vio el gran poder que Jehová había desplegado contra los egipcios, temió el pueblo a Jehová; y ellos creyeron en Jehová y en Su siervo Moisés.

ÉXODO 13 ÉXODO 15

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ÉXODO 15 Versión Recobro

ÉXODO 15



Éx 15:1 Entonces cantaron Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová y hablaron, diciendo:
Cantaré a Jehová, porque Él ha triunfado gloriosamente; / ha echado en el mar al caballo y a su jinete.

Éx 15:2 Jah es mi fortaleza y mi cántico, / y Él ha llegado a ser mi salvación; / Éste es mi Dios, y le alabaré; / el Dios de mi padre, y le exaltaré.

Éx 15:3 Jehová es varón de guerra; / Jehová es Su nombre.

Éx 15:4 Ha echado en el mar los carros de Faraón y su ejército; / y sus oficiales escogidos se han ahogado en el mar Rojo.

Éx 15:5 Las aguas profundas los cubren; / descendieron a las profundidades como piedra.

Éx 15:6 Tu diestra, oh Jehová, es gloriosa en poder; / Tu diestra, oh Jehová, ha aplastado al enemigo.

Éx 15:7 En la grandeza de Tu excelencia / derribaste a los que se levantaron contra Ti. / Enviaste Tu ira ardiente, / la cual los consumió como a hojarasca.

Éx 15:8 Al soplo de Tu nariz se amontonaron las aguas; / las corrientes se alzaron como montón; / las aguas profundas se cuajaron en el corazón del mar.

Éx 15:9 El enemigo dijo: Perseguiré, alcanzaré, repartiré despojos; / mi deseo será saciado en ellos; / desenvainaré mi espada; los destruirá mi mano.

Éx 15:10 Soplaste con Tu viento; los cubrió el mar; / se hundieron como plomo en las poderosas aguas.

Éx 15:11 ¿Quién como Tú, oh Jehová, entre los dioses? / ¿Quién como Tú, espléndido en santidad, / portentoso en alabanzas, hacedor de prodigios?

Éx 15:12 Extendiste Tu diestra; / la tierra los tragó.

Éx 15:13 En Tu benevolencia amorosa has conducido a este pueblo que redimiste; / lo has guiado con Tu poder a Tu santa morada.

Éx 15:14 Lo han oído los pueblos; ellos han temblado; / dolores se han apoderado de los habitantes de Filistea.

Éx 15:15 Al mismo tiempo los jefes de Edom se turban; / a los valientes de Moab les ha sobrecogido temblor; / se han desmayado todos los moradores de Canaán.

Éx 15:16 Terror y pavor cayó sobre ellos; / por la grandeza de Tu brazo quedaron inmóviles como piedras; / hasta que pasó Tu pueblo, oh Jehová, / hasta que pasó el pueblo que Tú compraste.

Éx 15:17 Tú los introducirás y los plantarás en el monte de Tu heredad, / el lugar que has hecho, oh Jehová, para Tu morada, / el santuario que Tus manos, oh Señor, han establecido.

Éx 15:18 Jehová reinará eternamente y para siempre.

Éx 15:19 Porque los caballos de Faraón con sus carros y sus jinetes entraron en el mar, y Jehová hizo volver las aguas del mar sobre ellos, mientras que los hijos de Israel caminaron en seco por en medio del mar.

Éx 15:20 Entonces Miriam la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano; y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas.

Éx 15:21 Y Miriam les respondía:
Cantad a Jehová, porque ha triunfado gloriosamente; / ha echado en el mar al caballo y a su jinete.

Éx 15:22 Moisés hizo partir a Israel del mar Rojo, y salieron al desierto de Shur. Y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua.

Éx 15:23 Cuando llegaron a Mara, no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por tanto, llamaron su nombre Mara.

Éx 15:24 Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, diciendo: ¿Qué hemos de beber?

Éx 15:25 Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un madero; él lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí Dios les dio un estatuto y una ordenanza, y allí los puso a prueba.

Éx 15:26 Y dijo: Si escuchas atentamente la voz de Jehová tu Dios, haces lo que es recto ante Sus ojos, das oído a Sus mandamientos y guardas todos Sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié sobre los egipcios te enviaré a ti, porque Yo soy Jehová que te sana.

Éx 15:27 Después llegaron a Elim, donde había doce manantiales de agua y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas.

ÉXODO 14 ÉXODO 16

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ÉXODO 16 Versión Recobro

ÉXODO 16



Éx 16:1 Partieron de Elim, y toda la asamblea de los hijos de Israel llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto.

Éx 16:2 Y toda la asamblea de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto.

Éx 16:3 Los hijos de Israel les decían: Oh, si hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta congregación.

Éx 16:4 Entonces Jehová dijo a Moisés: Ahora Yo os haré llover pan del cielo; el pueblo saldrá y recogerá cada día la porción diaria, para que Yo le ponga a prueba, si anda o no en Mi ley.

Éx 16:5 Y en el sexto día, cuando preparen lo que hayan recogido, será el doble de lo que suelen recoger a diario.

Éx 16:6 Entonces dijeron Moisés y Aarón a todos los hijos de Israel: En la tarde sabréis que Jehová os ha sacado de la tierra de Egipto;

Éx 16:7 y a la mañana veréis la gloria de Jehová, porque Él oye vuestras murmuraciones contra Jehová. Pues, ¿qué somos nosotros para que murmuréis contra nosotros?

Éx 16:8 Dijo también Moisés: Esto veréis cuando Jehová os dé carne para comer en la tarde, y pan hasta saciaros en la mañana, porque Jehová oye vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra Él. Pues, ¿qué somos nosotros? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehová.

Éx 16:9 Luego dijo Moisés a Aarón: Di a toda la asamblea de los hijos de Israel: Acercaos ante Jehová, porque Él ha oído vuestras murmuraciones.

Éx 16:10 Mientras Aarón hablaba a toda la asamblea de los hijos de Israel, ellos miraron hacia el desierto, y he aquí la gloria de Jehová apareció en la nube.

Éx 16:11 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:

Éx 16:12 Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Háblales, diciendo: Al crepúsculo comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan; y sabréis que Yo soy Jehová vuestro Dios.

Éx 16:13 Al llegar la tarde subieron codornices que cubrieron el campamento; y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento.

Éx 16:14 Cuando se evaporó la capa de rocío, aparecieron sobre la faz del desierto copos finos y redondos, tan finos como la escarcha que cae sobre la tierra.

Éx 16:15 Al verlo, los hijos de Israel se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os ha dado para comer.

Éx 16:16 Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que pueda comer; tomaréis un gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas, cada uno para los que están en su tienda.

Éx 16:17 Y los hijos de Israel lo hicieron así; y unos recogieron mucho, y otros poco.

Éx 16:18 Cuando lo midieron con el gomer, al que recogió mucho, no le sobró, y al que poco, no le faltó; cada uno recogió según lo que podía comer.

Éx 16:19 Y les dijo Moisés: Ninguno deje nada de ello para la mañana.

Éx 16:20 Mas ellos no escucharon a Moisés, sino que algunos dejaron de ello para la mañana siguiente; y crió gusanos, y hedió. Y se indignó contra ellos Moisés.

Éx 16:21 Lo recogían mañana tras mañana, cada uno según lo que podía comer; y cuando el sol calentaba, se derretía.

Éx 16:22 En el sexto día recogieron el doble de pan, dos gomer para cada uno; todos los líderes de la asamblea fueron y se lo hicieron saber a Moisés.

Éx 16:23 Él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es un Sábado de completo reposo, Sábado santo para Jehová. Coced lo que habéis de cocer, y hervid lo que habéis de hervir, y todo lo que sobre, apartadlo y guardadlo para mañana.

Éx 16:24 Y ellos lo apartaron hasta la mañana, como Moisés había mandado, y no hedió ni hubo en él gusano alguno.

Éx 16:25 Entonces dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es Sábado para Jehová; hoy no lo hallaréis en el campo.

Éx 16:26 Seis días lo recogeréis; mas en el séptimo día, que es Sábado, no habrá nada.

Éx 16:27 Y algunos del pueblo salieron el séptimo día a recoger, y no hallaron nada.

Éx 16:28 Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo rehusaréis guardar Mis mandamientos y Mis leyes?

Éx 16:29 Mirad que Jehová os dio el Sábado; por tanto, en el sexto día os da pan para dos días. Quédese, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día.

Éx 16:30 Reposó, pues, el pueblo el séptimo día.

Éx 16:31 La casa de Israel lo llamó maná; era como semilla de cilantro, blanco, y su sabor como de hojaldres hechos con miel.

Éx 16:32 Moisés dijo: Esto es lo que Jehová ha mandado: Que se guarde un gomer lleno de él por todas vuestras generaciones, para que vean el pan que Yo os di de comer en el desierto, cuando os saqué de la tierra de Egipto.

Éx 16:33 Y dijo Moisés a Aarón: Toma una urna y pon en ella un gomer de maná, y ponlo delante de Jehová, a fin de guardarlo por todas vuestras generaciones.

Éx 16:34 Y Aarón lo puso ante el Testimonio para que fuese conservado, como Jehová lo mandó a Moisés.

Éx 16:35 Así los hijos de Israel comieron maná durante cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitable; maná comieron hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán.

Éx 16:36 Y un gomer es la décima parte de un efa.

ÉXODO 15 ÉXODO 17

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ÉXODO 17 Versión Recobro

ÉXODO 17



Éx 17:1 Toda la asamblea de los hijos de Israel partió del desierto de Sin, avanzando por etapas, según el mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidim; y no había agua para que el pueblo bebiera.

Éx 17:2 Por tanto, contendió el pueblo con Moisés, diciéndole: Danos agua para que bebamos. Les respondió Moisés: ¿Por qué contendéis conmigo? ¿Por qué ponéis a prueba a Jehová?

Éx 17:3 Así que el pueblo tuvo allí sed por falta de agua, y murmuró contra Moisés, diciendo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?

Éx 17:4 Clamó, pues, Moisés a Jehová, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? Un poco más y me apedrean.

Éx 17:5 Jehová respondió a Moisés: Pasa delante del pueblo y toma contigo algunos de los ancianos de Israel; toma también en tu mano el cayado con que golpeaste el Río, y ve.

Éx 17:6 Allí estaré Yo delante de ti sobre la roca en Horeb; golpearás la roca, y saldrán de ella aguas para que beba el pueblo. Y Moisés lo hizo así ante los ojos de los ancianos de Israel.

Éx 17:7 Y llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, a causa de la contienda de los hijos de Israel y porque pusieron a prueba a Jehová, diciendo: ¿Está Jehová entre nosotros, o no?

Éx 17:8 Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim.

Éx 17:9 Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal; pelea contra Amalec. Mañana yo estaré de pie sobre la cumbre del collado con el cayado de Dios en mi mano.

Éx 17:10 Así que Josué hizo como Moisés le había dicho y peleó contra Amalec; y Moisés, Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado.

Éx 17:11 Cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; y cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec.

Éx 17:12 Pero las manos de Moisés se cansaban; por tanto, tomaron una piedra y la pusieron debajo de él, y Moisés se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro del otro. Así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.

Éx 17:13 Y Josué derrotó a Amalec y a su pueblo a filo de espada.

Éx 17:14 Entonces Jehová dijo a Moisés: Escribe esto en un libro para que sirva de memorial, y recítaselo a Josué: Borraré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo.

Éx 17:15 Luego Moisés edificó un altar y llamó su nombre Jehová-nisi;

Éx 17:16 y dijo: ¡Por cuanto una mano se ha levantado contra el trono de Jah! Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación.

ÉXODO 16 ÉXODO 18

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ÉXODO 18 Versión Recobro

ÉXODO 18



Éx 18:1 Oyó Jetro, sacerdote de Madián, suegro de Moisés, todas las cosas que Dios había hecho en favor de Moisés y de Israel, Su pueblo, cómo Jehová había sacado a Israel de Egipto.

Éx 18:2 Y Jetro, suegro de Moisés, había acogido a Séfora, la mujer de Moisés, después que él la había enviado a su casa,

Éx 18:3 y a sus dos hijos, de los cuales uno se llamaba Gersom, porque Moisés dijo: Peregrino he sido en tierra ajena;

Éx 18:4 y el otro se llamaba Eliezer, pues dijo: El Dios de mi padre fue mi auxilio, y me libró de la espada de Faraón.

Éx 18:5 Así que, Jetro, suegro de Moisés, con los hijos y la mujer de éste, llegó a Moisés en el desierto, donde estaba acampado, junto al monte de Dios.

Éx 18:6 Y envió a decir a Moisés: Yo, tu suegro Jetro, vengo a ti con tu mujer, y con ella sus dos hijos.

Éx 18:7 Moisés salió, pues, al encuentro de su suegro, se inclinó y lo besó; se preguntaron el uno al otro cómo estaban, y entraron en la tienda.

Éx 18:8 Moisés contó a su suegro todas las cosas que Jehová había hecho a Faraón y a los egipcios por amor de Israel, todas las dificultades que habían encontrado en el camino y cómo los había librado Jehová.

Éx 18:9 Y se regocijó Jetro de todo el bien que Jehová había hecho a Israel al haberlo librado de manos de los egipcios.

Éx 18:10 Y Jetro dijo: Bendito sea Jehová, que os ha librado de manos de los egipcios y de manos de Faraón, que ha librado al pueblo de manos de los egipcios.

Éx 18:11 Ahora sé que Jehová es más grande que todos los dioses; pues ciertamente esto quedó demostrado cuando trataron al pueblo con soberbia.

Éx 18:12 Luego tomó Jetro, suegro de Moisés, un holocausto y sacrificios para Dios, y vino Aarón con todos los ancianos de Israel para comer pan con el suegro de Moisés delante de Dios.

Éx 18:13 Al día siguiente se sentó Moisés para juzgar al pueblo, y el pueblo estuvo alrededor de Moisés desde la mañana hasta la tarde.

Éx 18:14 Viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía por el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces por el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está alrededor de ti desde la mañana hasta la tarde?

Éx 18:15 Entonces Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios.

Éx 18:16 Cuando tienen una disputa, el asunto viene a mí; y yo juzgo entre un hombre y su vecino, y doy a conocer los estatutos de Dios y Sus leyes.

Éx 18:17 Y el suegro de Moisés le dijo: No está bien lo que haces.

Éx 18:18 Ciertamente te agotarás tú y también este pueblo que está contigo, porque esto es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo.

Éx 18:19 Escucha ahora mi voz: Yo te aconsejaré, y esté Dios contigo. Preséntate tú por el pueblo delante de Dios, y lleva tú los asuntos a Dios.

Éx 18:20 Les enseñarás los estatutos y las leyes, y les darás a conocer el camino por donde deben andar y la obra que deben hacer.

Éx 18:21 Además, debes buscar de entre todo el pueblo varones capaces, temerosos de Dios, hombres veraces, que aborrezcan las ganancias deshonestas; y ponlos sobre ellos por líderes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez.

Éx 18:22 Juzguen ellos al pueblo en todo tiempo; y te lleven todo asunto de mayor importancia, pero que ellos mismos juzguen todos los asuntos de menor importancia. Así te será más fácil, y ellos llevarán la carga junto contigo.

Éx 18:23 Si esto haces, y Dios te lo manda, tú podrás perseverar, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar.

Éx 18:24 Escuchó, pues, Moisés la voz de su suegro e hizo todo lo que dijo.

Éx 18:25 Escogió Moisés varones capaces de entre todo Israel, y los puso a la cabeza del pueblo: líderes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez.

Éx 18:26 Y juzgaban al pueblo en todo tiempo; los casos difíciles los traían a Moisés, pero ellos juzgaban todos los asuntos de menor importancia.

Éx 18:27 Entonces Moisés dejó ir a su suegro, y éste se fue a su tierra.

ÉXODO 17 ÉXODO 19

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ÉXODO 19 Versión Recobro

ÉXODO 19



Éx 19:1 Al tercer mes de haber salido los hijos de Israel de la tierra de Egipto, ese mismo día, llegaron al desierto de Sinaí.

Éx 19:2 Habiendo salido de Refidim y llegando al desierto de Sinaí, acamparon en el desierto; Israel acampó allí delante del monte.

Éx 19:3 Y Moisés subió a Dios, y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y declararás a los hijos de Israel:

Éx 19:4 Vosotros habéis visto lo que hice a los egipcios, y cómo os llevé en alas de águilas y os traje a Mí.

Éx 19:5 Ahora, pues, si en verdad obedecéis Mi voz y guardáis Mi pacto, vosotros seréis Mi tesoro personal entre todos los pueblos, porque Mía es toda la tierra.

Éx 19:6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes y nación santa. Éstas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

Éx 19:7 Entonces vino Moisés, llamó a los ancianos del pueblo y les expuso todas estas palabras que Jehová le había mandado.

Éx 19:8 Todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a Jehová las palabras del pueblo.

Éx 19:9 Y Jehová dijo a Moisés: Yo vengo a ti en una nube densa, para que el pueblo oiga mientras hablo contigo y también te crean para siempre. Entonces Moisés refirió las palabras del pueblo a Jehová.

Éx 19:10 Después Jehová dijo a Moisés: Ve al pueblo y santifícalos hoy y mañana; y que laven sus vestidos

Éx 19:11 y estén preparados para el tercer día, porque al tercer día Jehová descenderá ante los ojos de todo el pueblo sobre el monte Sinaí.

Éx 19:12 Le señalarás al pueblo límites alrededor, diciendo: Guardaos de subir al monte o de tocar su falda. A cualquiera que toque el monte, de seguro se le dará muerte.

Éx 19:13 Que nadie ponga las manos sobre el culpable, sino que sea apedreado o asaeteado; sea bestia o sea hombre, no vivirá. Cuando suene prolongadamente la trompeta, podrán subir al monte.

Éx 19:14 Y descendió Moisés del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y ellos lavaron sus vestidos.

Éx 19:15 Dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día; no os acerquéis a mujer.

Éx 19:16 Al tercer día, cuando vino la mañana, hubo truenos y relámpagos, una densa nube sobre el monte y un sonido muy fuerte de trompeta; y se puso a temblar todo el pueblo que estaba en el campamento.

Éx 19:17 Moisés hizo que el pueblo saliese del campamento al encuentro de Dios, y ellos se detuvieron al pie del monte.

Éx 19:18 Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en medio del fuego, y su humo subía como el humo de un horno; y todo el monte temblaba en gran manera.

Éx 19:19 Mientras el sonido de la trompeta se hacía cada vez más fuerte, Moisés hablaba, y Dios le respondía en truenos.

Éx 19:20 Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió.

Éx 19:21 Entonces Jehová dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no traspase los límites para acercarse a Jehová y mirar, no sea que muchos de ellos perezcan.

Éx 19:22 Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehová, para que Jehová no arremeta contra ellos.

Éx 19:23 Moisés dijo a Jehová: El pueblo no podrá subir al monte Sinaí, porque Tú nos has mandado, diciendo: Señala límites en torno al monte y santifícalo.

Éx 19:24 Y Jehová le dijo: Ve, desciende, y subirás tú de nuevo, y Aarón contigo; pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen los límites para subir a Jehová, a fin de que Él no arremeta contra ellos.

Éx 19:25 Moisés, pues, descendió a donde estaba el pueblo y se lo dijo.

ÉXODO 18 ÉXODO 20

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ÉXODO 2 Versión Recobro

ÉXODO 2



Éx 2:1 Un varón de la casa de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví.

Éx 2:2 La mujer concibió y dio a luz un hijo; y al ver que era hermoso, le tuvo escondido tres meses.

Éx 2:3 No pudiendo ocultarle más tiempo, tomó para él una canasta de papiro, la calafateó con asfalto y brea, colocó en ella al niño y la puso entre los juncos a la orilla del Río.

Éx 2:4 Y la hermana del niño se puso a lo lejos para ver lo que le acontecería.

Éx 2:5 La hija de Faraón descendió a bañarse al Río mientras sus doncellas se paseaban por la ribera del Río. Ella vio la canasta entre los juncos y envió a su sierva, la cual se la trajo.

Éx 2:6 Cuando la abrió, vio al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo: Éste es un niño de los hebreos.

Éx 2:7 Entonces la hermana del niño dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de las hebreas para que te críe al niño?

Éx 2:8 La hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fue la muchacha y llamó a la madre del niño,

Éx 2:9 a la cual dijo la hija de Faraón: Llévate a este niño y críamelo, y yo te daré tu salario. Y la mujer tomó al niño y lo crió.

Éx 2:10 Cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, y él vino a ser hijo suyo. Y llamó su nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué.

Éx 2:11 En aquellos días sucedió que, crecido ya Moisés, salió a sus hermanos y vio sus arduas tareas; y observó a un egipcio que golpeaba a un hebreo, uno de sus hermanos.

Éx 2:12 Entonces miró a uno y otro lado, y viendo que no había nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.

Éx 2:13 Al día siguiente salió y vio a dos hebreos que luchaban entre sí; entonces dijo al culpable: ¿Por qué golpeas a tu compañero?

Éx 2:14 Él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés se asustó y dijo: Ciertamente este asunto ya es conocido.

Éx 2:15 Cuando Faraón se enteró de ello, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón y habitó en la tierra de Madián, y allí se sentó junto a un pozo.

Éx 2:16 Ahora bien, el sacerdote de Madián tenía siete hijas, y ellas vinieron a sacar agua para llenar los abrevaderos y dar de beber a las ovejas de su padre.

Éx 2:17 Pero los pastores llegaron y las echaron de allí; entonces Moisés se levantó, les ayudó y dio de beber a sus ovejas.

Éx 2:18 Cuando ellas volvieron a su padre Reuel, él les preguntó: ¿Por qué habéis venido hoy tan pronto?

Éx 2:19 Ellas respondieron: Un varón egipcio nos libró de las manos de los pastores, y también nos sacó agua y dio de beber a las ovejas.

Éx 2:20 Y dijo a sus hijas: ¿Dónde está? ¿Por qué habéis dejado allí a ese hombre? Invitadlo a que coma.

Éx 2:21 Moisés accedió a quedarse con aquel varón, y éste dio su hija Séfora a Moisés.

Éx 2:22 Ella dio a luz un hijo, y él llamó su nombre Gersom, porque dijo: Peregrino soy en tierra ajena.

Éx 2:23 Aconteció que, después de muchos días, murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre; ellos clamaron, y subió a Dios el clamor de ellos, a causa de su servidumbre.

Éx 2:24 Dios oyó el gemido de ellos y se acordó de Su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.

Éx 2:25 Y miró Dios a los hijos de Israel y los tuvo en cuenta.

ÉXODO 1 ÉXODO 3

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ÉXODO 20 Versión Recobro

ÉXODO 20



Éx 20:1 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:

Éx 20:2 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud.

Éx 20:3 No tendrás otros dioses delante de Mí.

Éx 20:4 No te harás ídolo, ni forma alguna de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

Éx 20:5 No te postrarás ante ellos, ni les servirás; porque Yo, Jehová tu Dios, soy Dios celoso, que visito la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian,

Éx 20:6 pero muestro benevolencia amorosa a miles de generaciones de los que me aman y guardan Mis mandamientos.

Éx 20:7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano, porque no dará por inocente Jehová al que tome Su nombre en vano.

Éx 20:8 Acuérdate del día del Sábado para santificarlo.

Éx 20:9 Seis días laborarás y harás todo tu trabajo,

Éx 20:10 pero el séptimo día es Sábado para Jehová tu Dios; no harás ningún trabajo, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el peregrino que está contigo, dentro de tus ciudades.

Éx 20:11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día del Sábado y lo santificó.

Éx 20:12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se prolonguen sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.

Éx 20:13 No matarás.

Éx 20:14 No cometerás adulterio.

Éx 20:15 No hurtarás.

Éx 20:16 No testificarás contra tu prójimo falso testimonio.

Éx 20:17 No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada de lo que pertenezca a tu prójimo.

Éx 20:18 Todo el pueblo fue testigo de los truenos y relámpagos, del sonido de la trompeta y de que el monte humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaba y se mantenía a distancia.

Éx 20:19 Entonces dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y escucharemos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos.

Éx 20:20 Moisés respondió al pueblo: No temáis; pues para poneros a prueba vino Dios, y para que Su temor esté delante de vosotros, a fin de que no pequéis.

Éx 20:21 Entonces el pueblo se mantuvo a distancia, y Moisés se acercó a la densa oscuridad donde estaba Dios.

Éx 20:22 Jehová dijo a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Vosotros habéis visto que os he hablado desde el cielo.

Éx 20:23 No haréis otros dioses además de Mí; dioses de plata ni dioses de oro, no los haréis para vosotros.

Éx 20:24 Altar de tierra harás para Mí, y sacrificarás sobre él tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus bueyes; en todo lugar donde Yo haga que se recuerde Mi nombre, vendré a ti y te bendeciré.

Éx 20:25 Y si me haces altar de piedras, no lo edificarás de piedras labradas; porque con alzar tu herramienta sobre ellas, ya las has contaminado.

Éx 20:26 Tampoco subirás por gradas a Mi altar, para que tu desnudez no se descubra sobre él.

ÉXODO 19 ÉXODO 21

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ÉXODO 21 Versión Recobro

ÉXODO 21



Éx 21:1 Éstas son las ordenanzas que expondrás ante ellos.

Éx 21:2 Si compras siervo hebreo, seis años servirá; mas al séptimo saldrá libre, sin pagar nada.

Éx 21:3 Si entró solo, solo saldrá; si tenía mujer, su mujer saldrá con él.

Éx 21:4 Si su amo le da mujer, y ella le da a luz hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán del amo, y él saldrá solo.

Éx 21:5 Pero si el siervo dice terminantemente: Amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos; no saldré libre;

Éx 21:6 entonces su amo lo llevará ante Dios y lo llevará a la puerta o al poste de la puerta, y su amo le horadará la oreja con lezna; y él le servirá para siempre.

Éx 21:7 Si alguien vende a su hija por sierva, ella no saldrá libre como suelen salir los siervos.

Éx 21:8 Si no agrada a su amo, quien la había destinado para sí, él permitirá que ella sea redimida; no tendrá derecho de venderla a pueblo extranjero, pues él le ha sido desleal.

Éx 21:9 Y si él la destina para su hijo, hará con ella según la costumbre de las hijas.

Éx 21:10 Si toma para sí otra mujer, no disminuirá a la primera su alimento, ni su vestido, ni sus derechos conyugales.

Éx 21:11 Y si no hace por ella estas tres cosas, ella saldrá gratuitamente, sin pagar plata.

Éx 21:12 Al que hiera mortalmente a un hombre, ciertamente se le dará muerte.

Éx 21:13 Pero si no estaba al acecho, sino que Dios permitió que cayera en sus manos, entonces Yo te señalaré lugar al cual ha de huir.

Éx 21:14 Si alguien se ensoberbece contra su prójimo, y lo mata con engaño, aun de Mi altar lo quitarás para que muera.

Éx 21:15 Al que hiera a su padre o a su madre, ciertamente se le dará muerte.

Éx 21:16 Asimismo al que secuestre a un hombre, ya sea que lo haya vendido o que se halle todavía en sus manos, ciertamente se le dará muerte.

Éx 21:17 Igualmente al que maldiga a su padre o a su madre, ciertamente se le dará muerte.

Éx 21:18 Además, si algunos riñen y uno golpea al otro con piedra o con puño sin causarle la muerte, pero de modo que éste guarde cama,

Éx 21:19 si puede levantarse y andar afuera apoyado en su cayado, entonces será absuelto el que lo golpeó; sólo pagará por el tiempo perdido hasta que su recuperación sea completa.

Éx 21:20 Y si alguien hiere a su siervo o a su sierva con un palo, y el siervo muere bajo su mano, ciertamente será castigado.

Éx 21:21 Pero si éste sobrevive uno o dos días, no será castigado; porque es propiedad suya.

Éx 21:22 Y si algunos pelean y golpean a una mujer encinta haciéndole abortar, sin causarle ningún otro daño, el culpable será multado conforme a lo que imponga el marido de la mujer y pagará según lo que determinen los jueces.

Éx 21:23 Pero si le causan otro daño, darás vida por vida,

Éx 21:24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,

Éx 21:25 quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.

Éx 21:26 Si alguien hiere el ojo de su siervo o el ojo de su sierva y lo destruye, le dará libertad en compensación por su ojo.

Éx 21:27 Y si hace caer un diente de su siervo o un diente de su sierva, le dará libertad en compensación por su diente.

Éx 21:28 Y si un buey cornea a un hombre o a una mujer y le causa muerte, ciertamente el buey será apedreado, y no será comida su carne; mas el dueño del buey será absuelto.

Éx 21:29 Pero si el buey acostumbraba a cornear desde tiempo atrás, y su dueño no lo había encerrado aunque había sido advertido, y ese buey mata a un hombre o a una mujer, el buey será apedreado, y a su dueño también se le dará muerte.

Éx 21:30 Si le es impuesto precio de rescate al dueño, entonces dará por la redención de su vida cuanto le sea impuesto.

Éx 21:31 Si cornea a hijo o a hija, se hará con él conforme a este juicio.

Éx 21:32 Si el buey cornea a un siervo o a una sierva, se darán treinta siclos de plata al amo de ellos, y el buey será apedreado.

Éx 21:33 Y si alguien destapa un pozo o cava un pozo y no lo cubre, y cae en él un buey o un asno,

Éx 21:34 el dueño del pozo hará restitución; dará plata al dueño del animal, y lo muerto será suyo.

Éx 21:35 Si el buey de alguien hiere al de otro, de modo que muere, entonces venderán el buey vivo y se repartirán el precio, y también se repartirán el animal muerto.

Éx 21:36 Pero si era notorio que el buey acostumbraba a cornear desde tiempo atrás, y su dueño no lo había encerrado, ciertamente hará restitución, buey por buey, y el animal muerto será suyo.

ÉXODO 20 ÉXODO 22

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ÉXODO 22 Versión Recobro

ÉXODO 22



Éx 22:1 Si alguien hurta buey u oveja, y lo degüella o vende, por el buey restituirá cinco bueyes y por la oveja cuatro ovejas.

Éx 22:2 Si el ladrón es hallado forzando la entrada y es herido y muere, no habrá culpabilidad por la sangre derramada,

Éx 22:3 pero si sucede después de haber salido el sol, habrá culpabilidad por la sangre derramada. Al ladrón ciertamente le corresponde hacer restitución; si no tiene con qué, ha de ser vendido por su hurto.

Éx 22:4 Si lo hurtado se halla aún vivo en sus manos, sea buey, asno u oveja, restituirá el doble.

Éx 22:5 Si alguien deja que un campo o una viña sea pastado, es decir, deja suelto su animal, y éste pasta en campo de otro; con lo mejor de su propio campo y con lo mejor de su propia viña hará restitución.

Éx 22:6 Si estalla un incendio y se extiende a los espinos, de modo que se consuman mieses amontonadas o en pie, o lo que crece en el campo, el que encendió el fuego ciertamente hará restitución.

Éx 22:7 Si alguien da a su prójimo plata u objetos a guardar, y es hurtado de la casa de aquel hombre, si el ladrón es hallado, restituirá el doble.

Éx 22:8 Si el ladrón no es hallado, entonces el dueño de la casa se acercará a Dios para que se determine si metió su mano en los bienes de su prójimo.

Éx 22:9 En todo caso de transgresión, ya se trate de buey, asno, oveja, ropa o cualquier objeto perdido, del que uno diga: Esto es mío, la causa de las dos partes se llevará ante Dios; y aquel a quien Dios declare culpable restituirá el doble a su prójimo.

Éx 22:10 Si alguien entrega a su prójimo un asno, un buey, una oveja o cualquier animal para que lo guarde, y el animal se muere, sufre daño o es arrebatado sin que nadie lo vea,

Éx 22:11 juramento de Jehová habrá entre los dos de que no metió su mano en los bienes de su prójimo; y el dueño lo aceptará, y el otro no hará restitución.

Éx 22:12 Pero si efectivamente le fue hurtado, hará restitución al dueño.

Éx 22:13 Si fue despedazado, que lo traiga como prueba; no hará restitución por lo despedazado.

Éx 22:14 Y si alguien pide prestado algo de su prójimo, y sufre daño o muere en ausencia de su dueño, hará completa restitución.

Éx 22:15 Si el dueño estuvo presente, no hará restitución; si lo había alquilado, sólo pagará el precio del alquiler.

Éx 22:16 Si alguien seduce a una virgen no desposada y se acuesta con ella, ciertamente pagará la dote para que sea su mujer.

Éx 22:17 Si su padre absolutamente rehúsa dársela, él pagará en plata según la dote de las vírgenes.

Éx 22:18 A la hechicera no dejarás que viva.

Éx 22:19 A cualquiera que se acueste con animal, ciertamente se le dará muerte.

Éx 22:20 El que ofrezca sacrificios a otros dioses en vez de ofrecérselo solamente a Jehová, será dedicado a destrucción.

Éx 22:21 Al peregrino no maltratarás ni oprimirás; pues peregrinos fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.

Éx 22:22 A ninguna viuda ni huérfano afligiréis.

Éx 22:23 Si de algún modo los afliges y ellos claman a Mí, ciertamente oiré su clamor;

Éx 22:24 y Mi furor se encenderá, y os mataré a espada; vuestras mujeres serán viudas, y huérfanos vuestros hijos.

Éx 22:25 Si prestas plata a Mi pueblo, a los pobres que habitan en medio de vosotros, no serás con él un acreedor; no le cobrarás intereses.

Éx 22:26 Si por cualquier causa tomas en prenda el manto de tu prójimo, antes de ponerse el sol se lo devolverás.

Éx 22:27 Porque es lo único que tiene para cubrirse; es el vestido para su piel. ¿En qué se acostará? Y cuando él clame a Mí, Yo le oiré, porque soy bondadoso.

Éx 22:28 No injuriarás a Dios, ni maldecirás al príncipe de tu pueblo.

Éx 22:29 No tardarás en ofrecer la plenitud de tu cosecha y de lo que mana de tus lagares. Me darás el primogénito de tus hijos.

Éx 22:30 Lo mismo harás con tus bueyes y tus ovejas. Siete días permanecerá la cría con su madre; al octavo día me lo darás.

Éx 22:31 Y me seréis varones santos. No comeréis carne despedazada por las fieras en el campo; a los perros la echaréis.

ÉXODO 21 ÉXODO 23

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ÉXODO 23 Versión Recobro

ÉXODO 23



Éx 23:1 No propagarás informes falsos; no juntes tu mano con el malvado para ser testigo malicioso.

Éx 23:2 No seguirás a la multitud para hacer mal, ni testificarás en un pleito inclinándote a la multitud para pervertir el derecho;

Éx 23:3 tampoco con el pobre te mostrarás parcial en su pleito.

Éx 23:4 Si encuentras extraviado el buey de tu enemigo o su asno, ciertamente se lo devolverás.

Éx 23:5 Si ves caído el asno del que te aborrece debajo de su carga, no lo dejarás sin ayuda; ciertamente le ayudarás a librarlo.

Éx 23:6 No pervertirás el derecho que merece tu prójimo menesteroso en su pleito.

Éx 23:7 Aléjate de acusación falsa, y no mates al inocente y justo; porque Yo no justificaré al malvado.

Éx 23:8 No aceptarás soborno, porque el soborno ciega a los que tienen los ojos abiertos y pervierte las palabras de los justos.

Éx 23:9 Y no oprimirás al peregrino, porque vosotros conocéis cómo se siente el peregrino, pues fuisteis peregrinos en la tierra de Egipto.

Éx 23:10 Seis años sembrarás tu tierra y recogerás su producto;

Éx 23:11 mas el séptimo año la dejarás descansar y en barbecho, para que coman los menesterosos de tu pueblo, y de lo que queda coman los animales del campo. Harás lo mismo con tu viña y con tu olivar.

Éx 23:12 Seis días trabajarás, y al séptimo día cesarás de trabajar para que descansen tu buey y tu asno, y tomen refrigerio el hijo de tu sierva y el peregrino.

Éx 23:13 Ahora bien, en cuanto a todo lo que os he dicho, mirad por vosotros mismos; y no mencionéis el nombre de otros dioses, ni se oiga de vuestra boca su nombre.

Éx 23:14 Tres veces al año me celebrarás fiesta.

Éx 23:15 La Fiesta de los Panes sin Levadura celebrarás; como te mandé, siete días comerás panes sin levadura, en el tiempo señalado del mes de Abib, pues en ese mes saliste de Egipto. Y ninguno se presentará ante Mí con las manos vacías.

Éx 23:16 También celebrarás la Fiesta de la Siega, de las primicias de tus trabajos de lo que hayas sembrado en el campo, y la Fiesta de la Recolección, a la salida del año, cuando hayas recogido del campo los frutos de tus labores.

Éx 23:17 Tres veces al año se presentarán todos tus varones ante el Señor Jehová.

Éx 23:18 No ofrecerás la sangre de Mi sacrificio junto con nada leudado, ni la grosura de Mi fiesta quedará de la noche hasta la mañana.

Éx 23:19 Lo primero de las primicias de tu tierra traerás a la casa de Jehová tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.

Éx 23:20 Ahora Yo envío un Ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te introduzca en el lugar que Yo he preparado.

Éx 23:21 Guárdate delante de Él y escucha Su voz; no le seas rebelde, porque Él no perdonará vuestra transgresión; pues Mi nombre está en Él.

Éx 23:22 Pero si en verdad escuchas Su voz y haces todo lo que Yo diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios.

Éx 23:23 Porque Mi Ángel irá delante de ti y te llevará al amorreo, al heteo, al ferezeo, al cananeo, al heveo y al jebuseo; y los exterminaré.

Éx 23:24 No te inclinarás a sus dioses, ni los servirás, ni harás conforme a sus obras, sino que los derribarás totalmente y despedazarás sus estelas.

Éx 23:25 A Jehová vuestro Dios serviréis, y Él bendecirá tu pan y tus aguas; y Yo apartaré las enfermedades de en medio de ti.

Éx 23:26 Nadie abortará ni será estéril en tu tierra; colmaré el número de tus días.

Éx 23:27 Enviaré Mi terror delante de ti, traeré confusión a todo pueblo al cual vayas y haré que todos tus enemigos vuelvan la espalda ante ti.

Éx 23:28 Enviaré delante de ti avispones, los cuales echarán de delante de ti a los heveos, a los cananeos y a los heteos.

Éx 23:29 No los echaré de delante de ti en un solo año, no sea que la tierra quede desolada y se multipliquen contra ti las bestias del campo.

Éx 23:30 Poco a poco los echaré de delante de ti, hasta que hayas llegado a ser fructífero y heredes la tierra.

Éx 23:31 Fijaré tus límites desde el mar Rojo hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el Río; pues entregaré en tus manos a los habitantes de la tierra, y tú los echarás de delante de ti.

Éx 23:32 No harás pacto con ellos ni con sus dioses.

Éx 23:33 En tu tierra no morarán, no sea que te hagan pecar contra Mí; porque si sirves a sus dioses, ciertamente esto será para ti un lazo.

ÉXODO 22 ÉXODO 24

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ÉXODO 24 Versión Recobro

ÉXODO 24



Éx 24:1 Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube ante Jehová, tú y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; y adoraréis desde lejos.

Éx 24:2 Moisés solo se acercará a Jehová; pero ellos no se acercarán, ni subirá el pueblo con él.

Éx 24:3 Moisés fue y contó al pueblo todas las palabras de Jehová y todas las ordenanzas; y todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: Pondremos por obra todas las palabras que Jehová ha dicho.

Éx 24:4 Y Moisés escribió todas las palabras de Jehová, y se levantó muy de mañana y construyó un altar al pie del monte y doce columnas por las doce tribus de Israel.

Éx 24:5 Y envió jóvenes de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y sacrificaron novillos como ofrendas de paz a Jehová.

Éx 24:6 Y Moisés tomó la mitad de la sangre y la puso en lebrillos, y esparció la otra mitad de la sangre sobre el altar.

Éx 24:7 Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, y ellos respondieron: Pondremos por obra todo lo que Jehová ha dicho, y seremos obedientes.

Éx 24:8 Tomó, pues, Moisés la sangre y la roció sobre el pueblo, y dijo: Aquí está la sangre del pacto que Jehová hizo con vosotros conforme a todas estas palabras.

Éx 24:9 Luego subieron Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel,

Éx 24:10 y vieron al Dios de Israel; debajo de Sus pies había como un pavimento de baldosas de zafiro, incluso semejante en claridad al mismo cielo.

Éx 24:11 Y no extendió Su mano sobre los nobles de los hijos de Israel; ellos contemplaron a Dios, y comieron y bebieron.

Éx 24:12 Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a Mí a la cumbre del monte, y quédate allí; Yo te daré las tablas de piedra con la ley y el mandamiento, las cuales escribí para instruirlos.

Éx 24:13 Se levantó Moisés con Josué, su ayudante, y Moisés subió a la cumbre del monte de Dios.

Éx 24:14 A los ancianos les había dicho: Esperadnos aquí hasta que volvamos a vosotros. Aarón y Hur están con vosotros; el que tenga alguna causa, acuda a ellos.

Éx 24:15 Entonces Moisés subió a la cumbre del monte, y la nube cubrió el monte.

Éx 24:16 Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por seis días; y al séptimo día Él llamó a Moisés de en medio de la nube.

Éx 24:17 La apariencia de la gloria de Jehová era, a los ojos de los hijos de Israel, como un fuego consumidor sobre la cumbre del monte.

Éx 24:18 Moisés entró en medio de la nube y subió al monte; y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches.

ÉXODO 23 ÉXODO 25

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ÉXODO 25 Versión Recobro

ÉXODO 25



Éx 25:1 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Éx 25:2 Di a los hijos de Israel que tomen para Mí una ofrenda elevada. Tomaréis Mi ofrenda elevada de todo varón cuyo corazón le mueva a hacerlo.

Éx 25:3 Ésta es la ofrenda elevada que aceptaréis de ellos: oro, plata, bronce,

Éx 25:4 hilos azules, púrpuras y escarlatas, lino fino, pelo de cabra,

Éx 25:5 pieles de carnero teñidas de rojo, pieles de marsopa, madera de acacia,

Éx 25:6 aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático,

Éx 25:7 piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.

Éx 25:8 Y que me hagan un santuario, para que habite en medio de ellos.

Éx 25:9 Conforme a todo lo que Yo te muestre, el modelo del tabernáculo y el modelo de todos sus enseres, así lo haréis.

Éx 25:10 Harán también un arca de madera de acacia, cuya longitud será de dos codos y medio, su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio.

Éx 25:11 La recubrirás de oro puro; por dentro y por fuera la recubrirás; y harás sobre ella una moldura de oro alrededor.

Éx 25:12 Fundirás para ella cuatro anillos de oro, y los pondrás en sus cuatro patas; dos anillos a un lado de ella y dos anillos al otro lado.

Éx 25:13 Harás varas de madera de acacia y las recubrirás de oro.

Éx 25:14 Y meterás las varas por los anillos a los lados del Arca, para llevar el Arca con ellas.

Éx 25:15 Las varas quedarán en los anillos del Arca; no se quitarán de ella.

Éx 25:16 Y pondrás en el Arca el Testimonio que Yo te daré.

Éx 25:17 Harás una cubierta expiatoria de oro puro, cuya longitud será de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio.

Éx 25:18 Harás también dos querubines de oro; los harás labrados a martillo en los dos extremos de la cubierta expiatoria.

Éx 25:19 Y haz un querubín en un extremo y un querubín en el otro extremo; de una sola pieza con la cubierta expiatoria harás los querubines en sus dos extremos.

Éx 25:20 Los querubines extenderán por encima sus alas, cubriendo con ellas la cubierta expiatoria, estando sus rostros uno frente al otro; los rostros de los querubines estarán vueltos hacia la cubierta expiatoria.

Éx 25:21 Y pondrás la cubierta expiatoria encima del Arca, y en el Arca pondrás el Testimonio que Yo te daré.

Éx 25:22 Allí me reuniré contigo, y hablaré contigo desde encima de la cubierta expiatoria, de entre los dos querubines que están sobre el Arca del Testimonio, respecto a todo lo que haya de darte en mandamiento para los hijos de Israel.

Éx 25:23 Harás asimismo una mesa de madera de acacia, cuya longitud será de dos codos, su anchura de un codo y su altura de codo y medio.

Éx 25:24 La recubrirás de oro puro y le harás una moldura de oro alrededor.

Éx 25:25 Harás también en torno de ella un marco de un palmo menor de anchura; y harás alrededor de ella una moldura de oro para su marco.

Éx 25:26 Le harás cuatro anillos de oro, los cuales pondrás en las cuatro esquinas que corresponden a sus cuatro patas.

Éx 25:27 Los anillos estarán cerca del marco como sostenedores por los cuales han de pasar las varas para llevar la mesa.

Éx 25:28 Harás las varas de madera de acacia y las recubrirás de oro, y con ellas será llevada la mesa.

Éx 25:29 Harás también sus platos, sus tazas, sus jarros y sus tazones con los cuales se derramarán las libaciones; de oro puro los harás.

Éx 25:30 Y pondrás siempre sobre la mesa el pan de la Presencia delante de Mí.

Éx 25:31 Harás además un candelero de oro puro. Labrado a martillo se hará el candelero, su base y su caña; sus copas, sus cálices y sus capullos serán de una sola pieza con él.

Éx 25:32 Y saldrán seis ramas de sus lados; tres ramas del candelero a un lado y tres ramas del candelero al otro lado;

Éx 25:33 habrá tres copas en forma de flor de almendro en una rama, un cáliz y un capullo; y tres copas en forma de flor de almendro en otra rama, un cáliz y un capullo: así en las seis ramas que salen del candelero.

Éx 25:34 Habrá en la caña del candelero cuatro copas en forma de flor de almendro, sus cálices y sus capullos;

Éx 25:35 y habrá un cáliz bajo dos ramas formando una sola pieza con él, y un cáliz bajo dos ramas formando una sola pieza con él, y un cáliz bajo dos ramas formando una sola pieza con él; así para las seis ramas que salen del candelero.

Éx 25:36 Sus cálices y sus ramas serán de una sola pieza con él; todo ello será una obra labrada a martillo, de oro puro.

Éx 25:37 Le harás siete lámparas, las cuales dispondrás para que iluminen el área delante de él.

Éx 25:38 También sus tenazas y sus braseros serán de oro puro.

Éx 25:39 De un talento de oro puro será hecho, con todos estos utensilios.

Éx 25:40 Mira que los hagas conforme al modelo que te fue mostrado en el monte.

ÉXODO 24 ÉXODO 26

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ÉXODO 26 Versión Recobro

ÉXODO 26



Éx 26:1 Harás el tabernáculo de diez cortinas de lino fino torcido y con hilos azules, púrpuras y escarlatas; las harás bordadas con querubines, obra de hábil artífice.

Éx 26:2 La longitud de cada cortina será de veintiocho codos, y la anchura de cada cortina, cuatro codos; todas las cortinas tendrán una misma medida.

Éx 26:3 Cinco cortinas estarán unidas una con la otra, y las otras cinco cortinas unidas una con la otra.

Éx 26:4 Y harás presillas de hilos azules en la orilla de la cortina que está al extremo del primer conjunto; lo mismo harás en la orilla de la cortina extrema del segundo conjunto.

Éx 26:5 Cincuenta presillas harás en una cortina, y cincuenta presillas en la orilla de la cortina del segundo conjunto; las presillas estarán contrapuestas la una a la otra.

Éx 26:6 Harás también cincuenta corchetes de oro, con los cuales unirás las cortinas la una con la otra, de modo que el tabernáculo forme un todo.

Éx 26:7 Harás asimismo cortinas de pelo de cabras a manera de tienda que cubra el tabernáculo; harás once cortinas en total.

Éx 26:8 La longitud de cada cortina será de treinta codos, y la anchura de cada cortina, de cuatro codos; una misma medida tendrán las once cortinas.

Éx 26:9 Unirás cinco de las cortinas aparte, y las otras seis cortinas aparte, y doblarás la sexta cortina sobre el frente de la tienda.

Éx 26:10 Harás cincuenta presillas en la orilla de la cortina que está al extremo del primer conjunto, y cincuenta presillas en la orilla de la cortina que está al extremo del segundo conjunto.

Éx 26:11 Harás además cincuenta corchetes de bronce, los meterás en las presillas y juntarás la tienda, de modo que forme un todo.

Éx 26:12 La parte que sobra en las cortinas de la tienda, la mitad de la cortina que sobra, colgará por la parte posterior del tabernáculo.

Éx 26:13 Y un codo de un lado y otro codo del otro lado, de lo que sobra a lo largo de las cortinas de la tienda, colgará sobre los lados del tabernáculo, a un lado y al otro, para cubrirlo.

Éx 26:14 Harás también para la tienda una cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, y una cubierta de pieles de marsopa encima.

Éx 26:15 Y harás para el tabernáculo tablas de madera de acacia, y las pondrás de pie.

Éx 26:16 Diez codos será la longitud de una tabla, y un codo y medio, la anchura de cada tabla.

Éx 26:17 Cada tabla tendrá dos espigas paralelas; así harás con todas las tablas del tabernáculo.

Éx 26:18 Harás las tablas para el tabernáculo, veinte tablas al lado meridional, hacia el sur.

Éx 26:19 Y harás cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas y dos basas debajo de la próxima tabla para sus dos espigas.

Éx 26:20 Y para el segundo lado del tabernáculo, al lado del norte, harás veinte tablas;

Éx 26:21 y sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de una tabla y dos basas debajo de la próxima tabla.

Éx 26:22 Para la parte posterior del tabernáculo, hacia el occidente, harás seis tablas.

Éx 26:23 Harás además dos tablas para las esquinas del tabernáculo en la parte posterior.

Éx 26:24 Serán dobles por abajo, y por arriba serán completamente unidas con un solo anillo; así será con ambas; serán para las dos esquinas.

Éx 26:25 Habrá ocho tablas, con sus basas de plata, dieciséis basas; dos basas debajo de una tabla y dos basas debajo de la próxima tabla.

Éx 26:26 Harás también barras de madera de acacia, cinco para las tablas de un lado del tabernáculo,

Éx 26:27 cinco barras para las tablas del otro lado del tabernáculo y cinco barras para las tablas del lado posterior del tabernáculo, hacia el occidente.

Éx 26:28 Y la barra central pasará por en medio de las tablas, de un extremo al otro.

Éx 26:29 Recubrirás de oro las tablas, y harás sus anillos de oro como sostenedores por los cuales han de pasar las barras; también recubrirás de oro las barras.

Éx 26:30 Erigirás el tabernáculo conforme al plano que te fue mostrado en el monte.

Éx 26:31 También harás un velo con hilos azules, púrpuras y escarlatas y de lino fino torcido; será bordado con querubines, obra de hábil artífice.

Éx 26:32 Lo colgarás sobre cuatro columnas de acacia recubiertas de oro; tendrán ganchos de oro y estarán apoyadas en cuatro basas de plata.

Éx 26:33 Y colgarás el velo debajo de los corchetes y allí, detrás del velo, introducirás el Arca del Testimonio; el velo os hará separación entre el Lugar Santo y el Lugar Santísimo.

Éx 26:34 Pondrás la cubierta expiatoria sobre el Arca del Testimonio en el Lugar Santísimo.

Éx 26:35 Pondrás la mesa fuera del velo, y el candelero frente a la mesa, al lado sur del tabernáculo; y pondrás la mesa al lado del norte.

Éx 26:36 Harás para la entrada de la tienda un lienzo, con hilos azules, púrpuras y escarlatas, y de lino fino torcido, obra de bordador.

Éx 26:37 Harás para el lienzo cinco columnas de acacia, las cuales recubrirás de oro; sus ganchos serán de oro, y fundirás cinco basas de bronce para ellas.

ÉXODO 25 ÉXODO 27

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ÉXODO 27 Versión Recobro

ÉXODO 27



Éx 27:1 Harás también el altar de madera de acacia, de cinco codos de longitud y de cinco codos de anchura; será cuadrado el altar; y su altura de tres codos.

Éx 27:2 Le harás cuernos en sus cuatro esquinas; sus cuernos serán de una sola pieza con él, y lo recubrirás de bronce.

Éx 27:3 Harás también sus ollas para recoger las cenizas, sus paletas, sus lebrillos, sus tenedores y sus braseros; todos sus utensilios los harás de bronce.

Éx 27:4 Le harás una rejilla de bronce, en forma de red; y sobre la red harás cuatro anillos de bronce a sus cuatro extremos.

Éx 27:5 Y la pondrás por debajo, bajo el reborde del altar, de manera que la red llegue a la altura de la mitad del altar.

Éx 27:6 Harás también varas para el altar, varas de madera de acacia, las cuales recubrirás de bronce.

Éx 27:7 Y las varas se meterán por los anillos, y estarán aquellas varas a ambos lados del altar cuando sea llevado.

Éx 27:8 Harás el altar hueco, de tablas; de la manera que te fue mostrado en el monte, así lo harán.

Éx 27:9 Asimismo harás el atrio del tabernáculo. Al lado meridional, hacia el sur, habrá cortinajes de lino fino torcido para el atrio, de cien codos de longitud por un lado;

Éx 27:10 y sus veinte columnas y sus veinte basas serán de bronce; los ganchos de las columnas y sus varillas conectivas serán de plata.

Éx 27:11 Del mismo modo a lo largo del lado del norte, habrá cortinajes de cien codos de longitud, y sus veinte columnas con sus veinte basas de bronce; los ganchos de las columnas y sus varillas conectivas serán de plata.

Éx 27:12 El ancho del atrio, del lado occidental, tendrá cortinajes de cincuenta codos, con sus diez columnas y sus diez basas.

Éx 27:13 El ancho del atrio por el lado oriental, hacia el este, será de cincuenta codos.

Éx 27:14 Habrá quince codos de cortinajes para un lado de la puerta, con sus tres columnas y sus tres basas.

Éx 27:15 Y habrá quince codos de cortinajes para el otro lado, con sus tres columnas y sus tres basas.

Éx 27:16 Para la puerta del atrio habrá un lienzo de veinte codos, con hilos azules, púrpuras y escarlatas, y de lino fino torcido, obra de bordador, con sus cuatro columnas y sus cuatro basas.

Éx 27:17 Todas las columnas alrededor del atrio serán conectadas con plata, también tendrán sus ganchos de plata y sus basas de bronce.

Éx 27:18 La longitud del atrio será de cien codos; y la anchura, de cincuenta por cada lado; y la altura, de cinco codos; todo de lino fino torcido, y sus basas de bronce.

Éx 27:19 Todos los utensilios del tabernáculo usados en todo su servicio, todas sus estacas y todas las estacas del atrio, serán de bronce.

Éx 27:20 Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, a fin de hacer arder continuamente las lámparas.

Éx 27:21 En la Tienda de Reunión, fuera del velo que está delante del Testimonio, lo mantendrán en orden Aarón y sus hijos delante de Jehová desde la tarde hasta la mañana; será un estatuto perpetuo que será observado por los hijos de Israel por todas sus generaciones.

ÉXODO 26 ÉXODO 28

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ÉXODO 28 Versión Recobro

ÉXODO 28



Éx 28:1 Haz que se acerque a ti Aarón, tu hermano, y sus hijos consigo, de entre los hijos de Israel, para que me sirva como sacerdote: Aarón, con Nadab y Abiú, Eleazar e Itamar, hijos de Aarón.

Éx 28:2 Harás vestiduras santas a Aarón, tu hermano, para gloria y hermosura.

Éx 28:3 Y tú hablarás a todos los sabios de corazón, a quienes Yo he llenado de espíritu de sabiduría, para que hagan las vestiduras de Aarón a fin de santificarle, para que me sirva como sacerdote.

Éx 28:4 Las vestiduras que harán son éstas: un pectoral, un efod, un manto, una túnica tejida a cuadros, un turbante y una banda. Harán, pues, vestiduras santas a Aarón, tu hermano, y a sus hijos, para que él me sirva como sacerdote.

Éx 28:5 Por tanto, tomarán el oro, los hilos azules, púrpuras y escarlatas, y el lino fino,

Éx 28:6 y harán el efod de hebras de oro, de hilos azules, púrpuras y escarlatas, y de lino fino torcido, obra de hábil artífice.

Éx 28:7 Tendrá dos hombreras que se junten a sus dos extremos, para poderse unir.

Éx 28:8 El cinto hábilmente tejido, que está sobre él para sujetarlo, será de artesanía semejante, formando una sola pieza con él: de oro, con hilos azules, púrpuras y escarlatas, y de lino fino torcido.

Éx 28:9 Tomarás dos piedras de ónice y grabarás en ellas los nombres de los hijos de Israel:

Éx 28:10 seis de sus nombres en una piedra, y los seis nombres restantes en la otra piedra, conforme al orden de nacimiento de ellos.

Éx 28:11 De obra de grabador en piedra, como grabaduras de sello, grabarás las dos piedras conforme a los nombres de los hijos de Israel; les harás alrededor engastes de oro.

Éx 28:12 Y pondrás las dos piedras sobre las hombreras del efod, como piedras memoriales con respecto a los hijos de Israel. Aarón llevará ante Jehová sus nombres sobre sus dos hombros, por memorial.

Éx 28:13 Harás, pues, los engastes de oro

Éx 28:14 y dos cadenillas de oro puro; las harás trenzadas, a modo de cordones, y fijarás las cadenillas de cordones en los engastes.

Éx 28:15 Harás asimismo un pectoral de juicio, obra de hábil artífice; lo harás como la obra del efod; lo harás de oro, de hilos azules, púrpuras y escarlatas, y de lino fino torcido.

Éx 28:16 Será cuadrado y doble; de un palmo de largo y de un palmo de ancho.

Éx 28:17 Montarás en el pectoral guarniciones de piedras, cuatro hileras de piedras: la primera hilera será una hilera de una cornalina, un topacio y una esmeralda;

Éx 28:18 la segunda hilera, un carbunclo, un zafiro y un diamante;

Éx 28:19 la tercera hilera, un jacinto, una ágata y una amatista;

Éx 28:20 y la cuarta hilera, un crisólito, un ónice y un jaspe; estarán engastados en oro en sus guarniciones.

Éx 28:21 Las piedras corresponderán a los nombres de los hijos de Israel: doce, según sus nombres; serán como grabaduras de sello, cada una según su nombre, para las doce tribus.

Éx 28:22 Harás en el pectoral cadenillas trenzadas, a modo de cordones de oro puro.

Éx 28:23 Y harás en el pectoral dos anillos de oro, los cuales pondrás a los dos extremos del pectoral.

Éx 28:24 Pasarás los dos cordones de oro por los dos anillos, a los extremos del pectoral.

Éx 28:25 Pondrás los dos otros extremos de los dos cordones sobre los dos engastes, y los fijarás en las hombreras del efod, por su parte delantera.

Éx 28:26 Harás también dos anillos de oro, y los pondrás sobre los dos extremos del pectoral, en su orla que está al lado del efod hacia adentro.

Éx 28:27 Harás asimismo dos anillos de oro, y los fijarás debajo de las dos hombreras del efod, en la parte delantera, junto al punto de unión, por encima del cinto hábilmente tejido del efod.

Éx 28:28 Y atarán el pectoral por sus anillos a los anillos del efod con un cordón de hilos azules, para que quede sobre el cinto hábilmente tejido del efod y el pectoral no se desprenda del efod.

Éx 28:29 Así Aarón llevará los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón, cuando entre en el santuario, como memorial perpetuo ante Jehová.

Éx 28:30 Pondrás en el pectoral del juicio el Urim y el Tumim; y estarán sobre el corazón de Aarón cuando entre delante de Jehová, y Aarón llevará continuamente el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante de Jehová.

Éx 28:31 Harás asimismo el manto del efod todo de hilos azules.

Éx 28:32 En su centro habrá una abertura para la cabeza; alrededor de la abertura habrá una orla de obra tejida, como la abertura de una cota de malla, para que no se rompa.

Éx 28:33 En el borde inferior harás granadas de hilos azules, púrpuras y escarlatas, todo alrededor de su borde, y entre ellas campanillas de oro alrededor:

Éx 28:34 una campanilla de oro y una granada, una campanilla de oro y una granada, alrededor de todo el borde inferior del manto.

Éx 28:35 Estará sobre Aarón cuando ministre, y se oirá su sonido cuando él entre en el santuario ante Jehová, y cuando salga, para que no muera.

Éx 28:36 Harás además una lámina de oro puro y, como grabaduras de sello, grabarás en ella: SANTIDAD A JEHOVÁ.

Éx 28:37 La sujetarás con un cordón de hilos azules, y estará en el turbante; por la parte delantera del turbante estará.

Éx 28:38 Estará sobre la frente de Aarón, y llevará Aarón la iniquidad de las cosas santas, que los hijos de Israel santifican para todas sus dádivas santas; y sobre su frente estará siempre, para que sean aceptadas ante Jehová.

Éx 28:39 Tejerás la túnica de lino fino, y harás un turbante de lino fino; harás también una banda, obra de bordador.

Éx 28:40 Y para los hijos de Aarón harás túnicas, y les harás bandas, y les harás gorros altos, para gloria y hermosura.

Éx 28:41 Con ellos vestirás a tu hermano Aarón y a sus hijos con él, y los ungirás, los consagrarás y los santificarás, para que me sirvan como sacerdotes.

Éx 28:42 Les harás también calzoncillos de lino para cubrir la desnudez de su carne; serán desde los lomos hasta los muslos;

Éx 28:43 y estarán sobre Aarón y sobre sus hijos cuando entren en la Tienda de Reunión o cuando se acerquen al altar para ministrar en el santuario, a fin de que no lleven iniquidad y mueran. Será estatuto perpetuo para él y para su descendencia después de él.

ÉXODO 27 ÉXODO 29

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ÉXODO 29 Versión Recobro

ÉXODO 29



Éx 29:1 Esto es lo que les harás para santificarlos a fin de que me sirvan como sacerdotes: Toma un novillo del ganado y dos carneros sin defecto;

Éx 29:2 y panes sin levadura, tortas sin levadura mezcladas con aceite y hojaldres sin levadura ungidos con aceite; los harás de flor de harina de trigo.

Éx 29:3 Y los pondrás en una canasta y en la canasta los presentarás, con el novillo y los dos carneros.

Éx 29:4 Harás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la Tienda de Reunión, y los lavarás con agua.

Éx 29:5 Tomarás las vestiduras, y vestirás a Aarón con la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y le ceñirás con el cinto hábilmente tejido del efod;

Éx 29:6 pondrás el turbante sobre su cabeza, y sobre el turbante pondrás la corona santa.

Éx 29:7 Luego tomarás el aceite de la unción, lo derramarás sobre su cabeza y le ungirás.

Éx 29:8 También harás que se acerquen sus hijos y pondrás túnicas sobre ellos.

Éx 29:9 Ceñirás las bandas a Aarón y a sus hijos y les atarás los gorros altos; y tendrán el sacerdocio por estatuto perpetuo. Así consagrarás a Aarón y a sus hijos.

Éx 29:10 Después presentarás el novillo ante la Tienda de Reunión, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del novillo.

Éx 29:11 Luego matarás el novillo delante de Jehová, a la entrada de la Tienda de Reunión.

Éx 29:12 Tomarás de la sangre del novillo y la pondrás sobre los cuernos del altar con tu dedo, y derramarás todo el resto de la sangre al pie del altar.

Éx 29:13 Tomarás también toda la grosura que cubre las partes internas, el lóbulo del hígado, los dos riñones y la grosura que hay sobre ellos, y lo quemarás sobre el altar.

Éx 29:14 Pero la carne del novillo, su piel y su estiércol, los quemarás con fuego fuera del campamento; es ofrenda por el pecado.

Éx 29:15 Asimismo tomarás uno de los carneros, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero.

Éx 29:16 Y matarás el carnero, y tomarás su sangre y la rociarás sobre el altar y alrededor del mismo.

Éx 29:17 Luego cortarás el carnero en trozos, lavarás sus partes internas y sus piernas, y las pondrás con sus trozos y con la cabeza.

Éx 29:18 Y quemarás todo el carnero sobre el altar; es holocausto a Jehová, aroma que le satisface, ofrenda presentada por fuego a Jehová.

Éx 29:19 Entonces tomarás el otro carnero, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero.

Éx 29:20 Luego matarás el carnero, tomarás de su sangre y la pondrás sobre el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, sobre el lóbulo de la oreja derecha de sus hijos, sobre el dedo pulgar de las manos derechas de ellos y sobre el dedo pulgar de los pies derechos de ellos, y rociarás el resto de la sangre sobre el altar y alrededor del mismo.

Éx 29:21 Después tomarás de la sangre que está sobre el altar y del aceite de la unción, y lo rociarás sobre Aarón, sobre sus vestiduras, sobre sus hijos y sobre las vestiduras de sus hijos con él; y serán santificados él y sus vestiduras, y con él sus hijos y las vestiduras de sus hijos.

Éx 29:22 Tomarás también del carnero la grosura, es decir, la cola gorda y la grosura que cubre las partes internas, el lóbulo del hígado, los dos riñones con la grosura que los cubre y el muslo derecho (pues es un carnero de consagración),

Éx 29:23 un pan, una torta de pan con aceite y un hojaldre de la canasta de los panes sin levadura que está delante de Jehová;

Éx 29:24 pondrás todas estas cosas en las palmas de las manos de Aarón y de sus hijos, y las mecerás como ofrenda mecida delante de Jehová.

Éx 29:25 Después las tomarás de sus manos y las quemarás en el altar, sobre el holocausto, como aroma que satisface a Jehová; es una ofrenda presentada por fuego a Jehová.

Éx 29:26 Tomarás el pecho del carnero de la consagración de Aarón, y lo mecerás como ofrenda mecida delante de Jehová; y será porción tuya.

Éx 29:27 Y santificarás el pecho de la ofrenda mecida y el muslo de la ofrenda elevada que fue mecida y que fue elevada del carnero de la consagración, de lo que era para Aarón y de lo que era para sus hijos.

Éx 29:28 Esto será para Aarón y para sus hijos como estatuto perpetuo que ha de ser observado por los hijos de Israel, porque es ofrenda elevada; y será una ofrenda elevada de los hijos de Israel, de los sacrificios de sus ofrendas de paz, su ofrenda elevada a Jehová.

Éx 29:29 (Las vestiduras santas de Aarón pertenecerán a sus hijos después de él, para que en ellas sean ungidos y consagrados.

Éx 29:30 Por siete días las vestirá aquél de sus hijos que tome su lugar como sacerdote en lugar suyo, cuando entre en la Tienda de Reunión para ministrar en el santuario).

Éx 29:31 Y tomarás el carnero de la consagración y cocerás su carne en un lugar santo.

Éx 29:32 Aarón y sus hijos comerán la carne del carnero y el pan que estará en la canasta, a la entrada de la Tienda de Reunión.

Éx 29:33 Así comerán aquellas cosas con las cuales se hizo expiación, para que sean consagrados y santificados; mas el extraño no las comerá, porque son santas.

Éx 29:34 Si queda hasta la mañana algo de la carne del carnero de la consagración o algo del pan, quemarás al fuego lo que haya sobrado; no se comerá, porque es santo.

Éx 29:35 Así, pues, harás a Aarón y a sus hijos conforme a todo lo que te he mandado; por siete días los consagrarás.

Éx 29:36 Cada día ofrecerás un novillo como ofrenda por el pecado para hacer expiación; purificarás el altar cuando hagas expiación por él, y lo ungirás para santificarlo.

Éx 29:37 Durante siete días harás expiación por el altar y lo santificarás, y el altar resultará así santísimo; cualquier cosa que toque el altar será santa.

Éx 29:38 Ahora bien, esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día, continuamente.

Éx 29:39 Ofrecerás uno de los corderos por la mañana, y el otro cordero lo ofrecerás al crepúsculo;

Éx 29:40 y con el primer cordero la décima parte de un efa de flor de harina, mezclada con la cuarta parte de un hin de aceite de olivas machacadas, y para la libación, la cuarta parte de un hin de vino.

Éx 29:41 Ofrecerás el otro cordero al crepúsculo; lo ofrecerás con la ofrenda de harina y su libación tal como lo ofrecido por la mañana, como aroma que satisface a Jehová, una ofrenda presentada por fuego a Jehová.

Éx 29:42 Esto será el holocausto continuo por todas vuestras generaciones, a la entrada de la Tienda de Reunión, delante de Jehová, donde me reuniré con vosotros para hablarte allí.

Éx 29:43 Allí me reuniré con los hijos de Israel; y el lugar será santificado por Mi gloria.

Éx 29:44 Santificaré la Tienda de Reunión y el altar. También santificaré a Aarón y a sus hijos para que me sirvan como sacerdotes.

Éx 29:45 Yo moraré en medio de los hijos de Israel y seré su Dios.

Éx 29:46 Y sabrán que Yo soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto para morar en medio de ellos; Yo, Jehová su Dios.

ÉXODO 28 ÉXODO 30

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ÉXODO 3 Versión Recobro

ÉXODO 3



Éx 3:1 Pastoreaba Moisés las ovejas de su suegro Jetro, sacerdote de Madián y, conduciendo las ovejas al fondo del desierto, llegó al monte de Dios, a Horeb.

Éx 3:2 Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego, en medio de una zarza; cuando él miró, vio que la zarza ardía en fuego, pero la zarza no se consumía.

Éx 3:3 Entonces Moisés dijo: Me desviaré ahora para ver este gran fenómeno, por qué causa la zarza no se quema.

Éx 3:4 Cuando Jehová vio que él se desviaba para ver, Dios lo llamó de en medio de la zarza y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.

Éx 3:5 Dios le dijo: No te acerques acá; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar donde estás parado es tierra santa.

Éx 3:6 Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.

Éx 3:7 Dijo luego Jehová: Ciertamente he visto la aflicción de Mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus capataces, pues conozco sus dolores.

Éx 3:8 He descendido para librarlos de manos de los egipcios y hacerlos subir de aquella tierra a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que fluye leche y miel, al lugar de los cananeos, de los heteos, de los amorreos, de los ferezeos, de los heveos y de los jebuseos.

Éx 3:9 Ahora el clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta Mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen.

Éx 3:10 Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón para que saques de Egipto a Mi pueblo, los hijos de Israel.

Éx 3:11 Pero Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón y saque de Egipto a los hijos de Israel?

Éx 3:12 Dios le respondió: Ciertamente Yo estaré contigo; y esto te será por señal de que Yo te he enviado: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte.

Éx 3:13 Entonces dijo Moisés a Dios: Si llego yo a los hijos de Israel y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros, y me preguntan: ¿Cuál es Su nombre?, ¿qué les responderé?

Éx 3:14 Respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros.

Éx 3:15 Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Éste es Mi nombre para siempre, y éste es Mi memorial de generación en generación.

Éx 3:16 Ve, reúne a los ancianos de Israel y diles: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me ha aparecido, diciendo: De cierto os he visitado y he visto lo que se os hace en Egipto.

Éx 3:17 Y he dicho: Yo os haré subir de la aflicción de Egipto a la tierra de los cananeos, de los heteos, de los amorreos, de los ferezeos, de los heveos y de los jebuseos, a una tierra que fluye leche y miel.

Éx 3:18 Ellos escucharán tu voz; y os presentaréis, tú y los ancianos de Israel, al rey de Egipto y le diréis: Jehová, el Dios de los hebreos, se ha reunido con nosotros; ahora permite que vayamos tres días de camino por el desierto para que ofrezcamos sacrificios a Jehová nuestro Dios.

Éx 3:19 Mas Yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir, a menos que una poderosa mano lo obligue.

Éx 3:20 Yo extenderé, pues, Mi mano y heriré a Egipto con todos Mis prodigios que realizaré en medio de él, y después os dejará ir.

Éx 3:21 Y Yo haré que este pueblo halle favor ante los ojos de los egipcios, para que cuando salgáis, no vayáis con las manos vacías,

Éx 3:22 sino que cada mujer pedirá a su vecina, y a cualquier mujer que viva en su casa, objetos de plata, objetos de oro y vestidos, los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas. Así despojaréis a los egipcios.

ÉXODO 2 ÉXODO 4

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ÉXODO 30 Versión Recobro

ÉXODO 30



Éx 30:1 Harás asimismo un altar para quemar el incienso; de madera de acacia lo harás.

Éx 30:2 Su longitud será de un codo y su anchura de un codo; será cuadrado, y su altura de dos codos; sus cuernos serán de una sola pieza con él.

Éx 30:3 Recubrirás de oro puro su parte superior, sus lados alrededor y sus cuernos; y le harás una moldura de oro alrededor.

Éx 30:4 Le harás también dos anillos de oro debajo de su moldura; los harás en sus dos lados, en lados opuestos, y servirán como sostenedores para las varas con las cuales lo llevarán.

Éx 30:5 Harás las varas de madera de acacia y las recubrirás de oro.

Éx 30:6 Después lo pondrás delante del velo que está frente al Arca del Testimonio, delante de la cubierta expiatoria que está sobre el Testimonio, donde me reuniré contigo.

Éx 30:7 Y Aarón quemará incienso aromático sobre él; cada mañana, cuando arregle las lámparas, lo quemará.

Éx 30:8 Cuando Aarón coloque las lámparas al crepúsculo, lo quemará, un incienso perpetuo delante de Jehová por todas vuestras generaciones.

Éx 30:9 No ofreceréis sobre él incienso extraño, ni holocausto, ni ofrenda de harina; tampoco derramaréis sobre él libación.

Éx 30:10 Aarón hará expiación una vez al año sobre los cuernos del altar; hará expiación por él con la sangre de la ofrenda de expiación por el pecado una vez al año por todas vuestras generaciones. Es santísimo a Jehová.

Éx 30:11 Habló también Jehová a Moisés, diciendo:

Éx 30:12 Cuando sumes el número de los hijos de Israel, conforme a la cuenta de ellos, todo hombre dará a Jehová un rescate por sí mismo, cuando sean contados, para que no haya entre ellos plaga cuando los hayas contado.

Éx 30:13 Esto dará todo aquel que sea incluido en la cuenta: medio siclo conforme al siclo del santuario (el siclo es de veinte geras), medio siclo como ofrenda elevada a Jehová.

Éx 30:14 Todo el que sea incluido en la cuenta, de veinte años para arriba, dará la ofrenda elevada de Jehová.

Éx 30:15 Cuando deis la ofrenda elevada de Jehová para hacer expiación por vuestras almas, el rico no dará más ni el pobre dará menos del medio siclo.

Éx 30:16 Tomarás de los hijos de Israel la plata de la expiación y la darás para el servicio de la Tienda de Reunión, a fin de que sea como un memorial para los hijos de Israel delante de Jehová, para hacer expiación por vuestras almas.

Éx 30:17 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:

Éx 30:18 Harás también un lavacro de bronce, con su base de bronce, para lavarse. Lo colocarás entre la Tienda de Reunión y el altar, y en él pondrás agua,

Éx 30:19 con la cual Aarón y sus hijos se lavarán las manos y los pies.

Éx 30:20 Cuando entren en la Tienda de Reunión, se lavarán con agua, para que no mueran; o cuando se acerquen al altar para ministrar, para quemar una ofrenda presentada por fuego a Jehová,

Éx 30:21 se lavarán las manos y los pies, para que no mueran. Esto será estatuto perpetuo para ellos, para él y su descendencia, por todas sus generaciones.

Éx 30:22 Además, Jehová habló a Moisés, diciendo:

Éx 30:23 Toma también de las especias más finas: de mirra fluida, quinientos siclos; de canela aromática, la mitad, doscientos cincuenta siclos; de cálamo aromático, doscientos cincuenta siclos;

Éx 30:24 de casia, quinientos siclos, conforme al siclo del santuario, y un hin de aceite de oliva.

Éx 30:25 Harás de ello el aceite de la santa unción, un ungüento aromático compuesto según la obra del apotecario; será el aceite de la santa unción.

Éx 30:26 Con él ungirás la Tienda de Reunión y el Arca del Testimonio,

Éx 30:27 la mesa con todos sus utensilios, el candelero con todos sus utensilios, el altar del incienso,

Éx 30:28 el altar del holocausto con todos sus utensilios y el lavacro con su base.

Éx 30:29 Así los santificarás para que sean santísimos; todo cuanto los toque será santo.

Éx 30:30 Ungirás también a Aarón y a sus hijos y los santificarás para que me sirvan como sacerdotes.

Éx 30:31 Hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Éste será el aceite de la santa unción para Mí por todas vuestras generaciones.

Éx 30:32 Sobre la carne del hombre no será derramado, ni haréis otro semejante conforme a su composición; santo es, y será santo para vosotros.

Éx 30:33 Cualquiera que componga otro semejante o cualquiera que ponga de él sobre un extraño, será cortado de entre su pueblo.

Éx 30:34 Jehová dijo también a Moisés: Toma especias aromáticas —estacte, uña aromática y gálbano—, especias aromáticas con olíbano puro; todo en cantidades iguales;

Éx 30:35 y harás con ello incienso, un compuesto aromático según la obra del apotecario, sazonado con sal, puro y santo.

Éx 30:36 Y machacarás parte de él muy fino, y pondrás una parte delante del Testimonio en la Tienda de Reunión, donde me reuniré contigo; será para vosotros santísimo.

Éx 30:37 El incienso que harás, no lo haréis para vosotros mismos según su composición; te será santo para Jehová.

Éx 30:38 Cualquiera que haga otro semejante, para olerlo, será cortado de entre su pueblo.

ÉXODO 29 ÉXODO 31

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ÉXODO 31 Versión Recobro

ÉXODO 31



Éx 31:1 Jehová habló a Moisés, diciendo:

Éx 31:2 Mira, Yo he llamado por nombre a Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá;

Éx 31:3 y lo he llenado del Espíritu de Dios, de sabiduría, de entendimiento, de conocimiento y de toda clase de destreza artesanal,

Éx 31:4 para elaborar diseños artísticos, para trabajar en oro, en plata y en bronce,

Éx 31:5 y en el labrado de piedras para engaste y en el tallado de madera, para trabajar en toda clase de artesanía.

Éx 31:6 Ahora Yo he nombrado con él a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan; y he puesto sabiduría en el corazón de todos los sabios de corazón, para que hagan todo lo que te he mandado:

Éx 31:7 la Tienda de Reunión, el Arca del Testimonio, la cubierta expiatoria que está sobre ella, todos los utensilios de la tienda,

Éx 31:8 la mesa con sus utensilios, el candelero puro con todos sus utensilios, el altar del incienso,

Éx 31:9 el altar del holocausto con todos sus utensilios, el lavacro con su base,

Éx 31:10 las vestiduras finamente tejidas, tanto las vestiduras santas para Aarón, el sacerdote, como las vestiduras de sus hijos para que sirvan como sacerdotes,

Éx 31:11 el aceite de la unción y el incienso de especias aromáticas para el santuario. Ellos harán conforme a todo lo que te he mandado.

Éx 31:12 Habló además Jehová a Moisés, diciendo:

Éx 31:13 Habla también a los hijos de Israel, diciendo: Ciertamente vosotros guardaréis Mis Sábados; pues esto es una señal entre Yo y vosotros por todas vuestras generaciones, para que sepáis que Yo soy Jehová que os santifico.

Éx 31:14 Así que guardaréis el Sábado, porque santo es para vosotros. A todo el que lo profane ciertamente se le dará muerte; porque cualquiera que haga obra alguna en él, aquella alma será cortada de en medio de su pueblo.

Éx 31:15 Seis días se trabajará, mas el día séptimo es Sábado de completo reposo, santo a Jehová; a cualquiera que haga obra alguna en el día del Sábado, ciertamente se le dará muerte.

Éx 31:16 Guardarán, pues, el Sábado los hijos de Israel, para observarlo como pacto perpetuo por todas sus generaciones.

Éx 31:17 Señal es para siempre entre Yo y los hijos de Israel, porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, y en el séptimo día reposó y obtuvo refrigerio.

Éx 31:18 Y dio a Moisés, cuando hubo acabado de hablar con él en el monte Sinaí, las dos tablas del Testimonio, tablas de piedra, escritas con el dedo de Dios.

ÉXODO 30 ÉXODO 32

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ÉXODO 32 Versión Recobro

ÉXODO 32



Éx 32:1 Cuando el pueblo vio que Moisés tardaba en descender del monte, se congregaron contra Aarón y le dijeron: Levántate, haznos un dios que vaya delante de nosotros; en cuanto a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.

Éx 32:2 Aarón les respondió: Arrancad los zarcillos de oro, que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos.

Éx 32:3 Entonces todo el pueblo arrancó los zarcillos de oro que estaban en sus orejas y los trajeron a Aarón.

Éx 32:4 Él tomó el oro de las manos de ellos, le dio forma con buril e hizo de ello un becerro de fundición; entonces ellos dijeron: ¡Éste es tu dios, oh Israel, que te sacó de la tierra de Egipto!

Éx 32:5 Cuando Aarón vio esto, edificó un altar delante de él; luego Aarón pregonó, diciendo: Mañana habrá fiesta dedicada a Jehová.

Éx 32:6 Al día siguiente madrugaron y ofrecieron holocaustos y trajeron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar.

Éx 32:7 Entonces Jehová habló a Moisés: Anda, desciende; porque tu pueblo, que sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido.

Éx 32:8 Ellos pronto se han apartado del camino que Yo les mandé. Se han hecho un becerro de fundición, lo han adorado, le han ofrecido sacrificios y han dicho: ¡Éste es tu dios, oh Israel, que te sacó de la tierra de Egipto!

Éx 32:9 Y Jehová dijo a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que de veras es un pueblo de dura cerviz.

Éx 32:10 Ahora, pues, déjame, para que se encienda Mi ira contra ellos, y Yo los consuma; y de ti Yo haré una nación grande.

Éx 32:11 Entonces Moisés rogó a Jehová su Dios y dijo: Jehová, ¿por qué se enciende Tu ira contra Tu pueblo, que Tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano poderosa?

Éx 32:12 ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Con malas intenciones los sacó, para matarlos en los montes y para exterminarlos de la faz de la tierra? Vuélvete de Tu ira encendida, y arrepiéntete de este mal contra Tu pueblo.

Éx 32:13 Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel, Tus siervos, a quienes juraste por Ti mismo y les dijiste: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de la cual he hablado; y ellos la heredarán para siempre.

Éx 32:14 Así, pues, Jehová se arrepintió del mal que había dicho que haría a Su pueblo.

Éx 32:15 Entonces volvió Moisés y descendió del monte con las dos tablas del Testimonio en su mano, tablas escritas por ambos lados; por un lado y por el otro estaban escritas.

Éx 32:16 Las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios, grabada sobre las tablas.

Éx 32:17 Cuando Josué oyó la voz del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: Gritos de guerra hay en el campamento.

Éx 32:18 Pero Moisés respondió:
No es sonido de gritos de victoria, / ni sonido de gritos de derrota; / voces de canto oigo yo.

Éx 32:19 Tan pronto como se acercó al campamento, vio el becerro y las danzas; y se encendió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos y las quebró al pie del monte.

Éx 32:20 Luego tomó el becerro que habían hecho y lo quemó al fuego; lo molió hasta reducirlo a polvo, lo esparció sobre las aguas y lo dio a beber a los hijos de Israel.

Éx 32:21 Y dijo Moisés a Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo para que hayas traído sobre él un pecado tan grande?

Éx 32:22 Aarón le respondió: No se encienda la ira de mi señor. Conoces al pueblo, que es propenso al mal;

Éx 32:23 porque me dijeron: Haznos un dios que vaya delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.

Éx 32:24 Así que les respondí: El que tenga oro, que se lo arranque; entonces, me lo dieron, y lo arrojé al fuego, y salió este becerro.

Éx 32:25 Al ver Moisés que el pueblo estaba desenfrenado (pues Aarón les había permitido el desenfreno, para que fuesen objeto de burla entre los que se levantan contra ellos),

Éx 32:26 se puso de pie Moisés a la puerta del campamento y dijo: El que esté de parte de Jehová, venga a mí. Y se juntaron a él todos los hijos de Leví.

Éx 32:27 Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Que cada uno ponga su espada sobre el muslo, pasad y volved de puerta en puerta por el campamento y que mate cada uno a su hermano, a su compañero y a su prójimo.

Éx 32:28 Los hijos de Leví hicieron conforme a la palabra de Moisés, y cayeron entre el pueblo aquel día como tres mil hombres.

Éx 32:29 Y Moisés dijo: Consagraos hoy a Jehová, pues todo hombre ha estado en contra de su hijo y en contra de su hermano, para que Él os conceda hoy una bendición.

Éx 32:30 Al día siguiente Moisés dijo al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado, y ahora subiré a Jehová; tal vez yo pueda hacer expiación por vuestro pecado.

Éx 32:31 Volvió Moisés a Jehová y dijo: Oh, este pueblo ha cometido un gran pecado; se ha hecho un dios de oro.

Éx 32:32 Pero ahora, si tan sólo perdonas su pecado; y si no, te ruego que me borres de Tu libro que has escrito.

Éx 32:33 Jehová respondió a Moisés: Al que haya pecado contra Mí, lo borraré de Mi libro.

Éx 32:34 Ve, pues, ahora, conduce al pueblo al lugar del cual te he hablado. Ahora Mi Angel irá delante de ti; mas el día que Yo visite, visitaré sobre ellos su pecado.

Éx 32:35 Y Jehová hirió al pueblo por lo que hicieron con el becerro que había hecho Aarón.

ÉXODO 31 ÉXODO 33

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ÉXODO 33 Versión Recobro

ÉXODO 33



Éx 33:1 Entonces Jehová habló a Moisés: Anda; sube de aquí, tú y el pueblo que has sacado de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré.

Éx 33:2 Yo enviaré delante de ti un Ángel; y echaré a los cananeos, a los amorreos, a los heteos, a los ferezeos, a los heveos y a los jebuseos.

Éx 33:3 Sube a una tierra que fluye leche y miel; pues Yo no subiré en medio de ti, no sea que te consuma en el camino, porque eres un pueblo de dura cerviz.

Éx 33:4 Cuando el pueblo oyó esta mala noticia, ellos hicieron duelo, y ninguno se puso sus galas.

Éx 33:5 Pues, Jehová había dicho a Moisés: Di a los hijos de Israel: Vosotros sois un pueblo de dura cerviz; si por un momento Yo subiera en medio de ti, te consumiría. Ahora pues, quítate tus galas, y decidiré qué te he de hacer.

Éx 33:6 Por lo cual los hijos de Israel se despojaron de sus galas desde el momento que salieron del monte Horeb.

Éx 33:7 Ahora bien, Moisés solía tomar la tienda y plantarla fuera del campamento, a buena distancia de éste; y la llamó la tienda de reunión. Y todo el que buscaba a Jehová salía a la tienda de reunión, que estaba fuera del campamento.

Éx 33:8 Y cuando salía Moisés a la tienda, todo el pueblo se levantaba y se ponía de pie, cada uno a la entrada de su tienda, y seguía con la mirada a Moisés hasta que él entraba en la tienda.

Éx 33:9 Cuando Moisés entraba en la tienda, la columna de nube descendía y permanecía a la entrada de la tienda, y Jehová hablaba con Moisés.

Éx 33:10 Y viendo todo el pueblo la columna de nube detenida a la entrada de la tienda, todo el pueblo se levantaba y adoraba, cada uno a la entrada de su tienda.

Éx 33:11 Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Después Moisés regresaba al campamento, pero su ayudante Josué, hijo de Nun, un joven, no salía de la tienda.

Éx 33:12 Dijo Moisés a Jehová: Mira, Tú me dices a mí: Haz subir a este pueblo; pero no me has hecho saber a quién enviarás conmigo. Sin embargo, has dicho: Te conozco por tu nombre, y has hallado también favor ante Mis ojos.

Éx 33:13 Ahora pues, si he hallado favor ante Tus ojos, te ruego que me des a conocer Tus caminos para que yo te conozca a fin de seguir hallando favor ante Tus ojos. Considera también que esta nación es pueblo Tuyo.

Éx 33:14 Jehová le respondió: Mi presencia irá contigo, y Yo te daré reposo.

Éx 33:15 Entonces le dijo: Si Tu presencia no va con nosotros, no nos hagas subir de aquí.

Éx 33:16 Pues, ¿en qué se conocerá que he hallado favor ante Tus ojos, yo y Tu pueblo? ¿Acaso no es en que Tú vayas con nosotros, para que nosotros, yo y Tu pueblo, nos distingamos de todos los demás pueblos que están sobre la faz de la tierra?

Éx 33:17 Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, porque has hallado favor ante Mis ojos, y te conozco por tu nombre.

Éx 33:18 Entonces Moisés dijo: Te ruego que me muestres Tu gloria.

Éx 33:19 Jehová le respondió: Yo haré pasar por delante de ti toda Mi bondad, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y favoreceré a quien favoreceré, y me compadeceré de quien me compadeceré.

Éx 33:20 Pero añadió: No podrás ver Mi rostro; porque ningún hombre me verá y seguirá viviendo.

Éx 33:21 Luego Jehová dijo: Aquí hay un lugar junto a Mí, y tú te pondrás de pie sobre la peña,

Éx 33:22 y cuando pase Mi gloria, te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con la palma de Mi mano hasta que Yo haya pasado.

Éx 33:23 Después apartaré Mi mano, y verás Mis espaldas; mas no se verá Mi rostro.

ÉXODO 32 ÉXODO 34

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ÉXODO 34 Versión Recobro

ÉXODO 34



Éx 34:1 Entonces Jehová dijo a Moisés: Labra dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre las tablas las palabras que estaban en las primeras, las cuales quebraste.

Éx 34:2 Prepárate para la mañana, y sube de mañana al monte Sinaí y allí preséntate a Mí sobre la cumbre del monte.

Éx 34:3 No suba nadie contigo, ni sea visto hombre alguno en todo el monte, ni pasten las ovejas ni las vacas frente a ese monte.

Éx 34:4 Moisés, pues, labró dos tablas de piedra como las primeras. Luego Moisés se levantó muy de mañana y subió al monte Sinaí, tal como Jehová le había mandado; y llevó en su mano dos tablas de piedra.

Éx 34:5 Y Jehová descendió en la nube, se puso allí junto a él y proclamó el nombre de Jehová.

Éx 34:6 Entonces Jehová pasó por delante de él y proclamó: Jehová, Jehová, Dios compasivo y bondadoso, longánimo y abundante en benevolencia amorosa y verdad,

Éx 34:7 el que guarda benevolencia amorosa para miles de generaciones, que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado; pero de ningún modo dará por inocente al culpable, sino que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los nietos, hasta la tercera y cuarta generación.

Éx 34:8 Entonces Moisés apresurándose se inclinó a tierra y adoró.

Éx 34:9 Y dijo: Si ahora he hallado favor ante Tus ojos, oh Señor, que vaya el Señor en medio de nosotros; aunque éste sea un pueblo de dura cerviz, perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado y tómanos como heredad Tuya.

Éx 34:10 Jehová le dijo: He aquí, ahora hago un pacto. Delante de todo tu pueblo realizaré prodigios cuales no se han producido en toda la tierra, ni entre nación alguna; y todo el pueblo en medio del cual estás verá la obra de Jehová, pues será cosa asombrosa la que haré contigo.

Éx 34:11 Observa lo que te mando hoy. Echaré de delante de ti a los amorreos, a los cananeos, a los heteos, a los ferezeos, a los heveos y a los jebuseos.

Éx 34:12 Guárdate de hacer pacto con los habitantes de la tierra contra la cual vas, no sea que se conviertan en un lazo en medio de ti.

Éx 34:13 Antes bien, derribaréis sus altares, quebraréis sus columnas y cortaréis sus Aseras

Éx 34:14 (porque no adorarás a ningún otro dios; pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, es un Dios celoso),

Éx 34:15 no sea que hagas pacto con los habitantes de la tierra, y se prostituyan tras sus dioses y les ofrezcan sacrificios, y alguien te invite y comas de su sacrificio;

Éx 34:16 y no sea que tomes de sus hijas para tus hijos, y que al prostituirse ellas tras sus dioses, hagan que tus hijos se prostituyan tras los dioses de ellas.

Éx 34:17 No te harás dioses de fundición.

Éx 34:18 Celebrarás la Fiesta de los Panes sin Levadura. Siete días comerás panes sin levadura, como te mandé, en el tiempo señalado del mes de Abib, porque en el mes de Abib saliste de Egipto.

Éx 34:19 Todo lo que abre la matriz es Mío, incluso el primer macho producido por todo tu ganado, sea de vaca o de oveja.

Éx 34:20 Y redimirás con cordero el primer nacido del asno; pero si no lo redimes, quebrarás su cerviz. Redimirás todo primogénito de tus hijos, y nadie se presentará ante Mí con las manos vacías.

Éx 34:21 Seis días trabajarás, mas en el séptimo día cesarás de laborar. Incluso en tiempo de arar y en tiempo de segar cesarás de laborar.

Éx 34:22 También celebrarás la Fiesta de las Semanas, esto es, de las primicias de la siega del trigo, y la Fiesta de la Recolección a la salida del año.

Éx 34:23 Tres veces al año se presentarán todos tus varones delante del Señor Jehová, Dios de Israel.

Éx 34:24 Porque Yo echaré a las naciones de delante de ti y ensancharé tus fronteras, y ninguno codiciará tu tierra cuando subas para presentarte ante Jehová tu Dios tres veces al año.

Éx 34:25 No ofrecerás la sangre de Mi sacrificio junto con algo leudado, ni quedará de la noche hasta la mañana el sacrificio de la Fiesta de la Pascua.

Éx 34:26 Lo primero de las primicias de tu tierra traerás a la casa de Jehová tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.

Éx 34:27 Entonces Jehová dijo a Moisés: Escribe estas palabras, porque conforme a la declaración de estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel.

Éx 34:28 Y Moisés estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan ni bebió agua. Y Él escribió en las tablas las palabras del pacto, los Diez Mandamientos.

Éx 34:29 Cuando Moisés descendió del monte Sinaí, trayendo en su mano las dos tablas del Testimonio al descender del monte, no sabía que la piel de su rostro resplandecía debido a que Él había hablado con él.

Éx 34:30 Y cuando Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés, he aquí la piel de su rostro resplandecía, y ellos tuvieron miedo de acercarse a él.

Éx 34:31 Pero Moisés los llamó, y Aarón y todos los príncipes de la asamblea volvieron a él, y Moisés les habló.

Éx 34:32 Después se acercaron todos los hijos de Israel, y él les dio, en forma de mandamiento, todo lo que Jehová había hablado con él en el monte Sinaí.

Éx 34:33 Y cuando acabó Moisés de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro.

Éx 34:34 Pero cuando entraba Moisés a la presencia de Jehová para hablar con Él, se quitaba el velo hasta que salía; y cuando salía y hablaba a los hijos de Israel lo que se le había mandado,

Éx 34:35 los hijos de Israel veían el rostro de Moisés, que la piel del rostro de Moisés resplandecía. Luego Moisés volvía a poner el velo sobre su rostro hasta que entraba a hablar con Él.

ÉXODO 33 ÉXODO 35

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ÉXODO 35 Versión Recobro

ÉXODO 35



Éx 35:1 Moisés reunió a toda la asamblea de los hijos de Israel y les dijo: Éstas son las palabras que Jehová ha mandado que pongáis por obra.

Éx 35:2 Seis días se trabajará, mas el día séptimo es Sábado de completo reposo, santo a Jehová; a cualquiera que en él haga trabajo alguno ciertamente se le dará muerte.

Éx 35:3 No encenderéis fuego en ninguna de vuestras moradas en día de Sábado.

Éx 35:4 Entonces Moisés habló a toda la asamblea de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que Jehová ha mandado, diciendo:

Éx 35:5 Tomad de entre vosotros una ofrenda elevada para Jehová; todo aquel que de corazón esté dispuesto, traiga la ofrenda elevada de Jehová: oro, plata, bronce,

Éx 35:6 hilos azules, púrpuras y escarlatas, lino fino, pelo de cabra,

Éx 35:7 pieles de carnero teñidas de rojo, pieles de marsopa, madera de acacia,

Éx 35:8 aceite para el alumbrado, especias para el aceite de la unción y para el incienso aromático,

Éx 35:9 piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y para el pectoral.

Éx 35:10 Todo sabio de corazón de entre vosotros venga y haga todo lo que Jehová ha mandado:

Éx 35:11 el tabernáculo, su tienda y su cubierta; sus corchetes y sus tablas; sus barras, sus columnas y sus basas;

Éx 35:12 el Arca y sus varas, la cubierta expiatoria, el velo que cubre el Arca;

Éx 35:13 la mesa, sus varas y todos sus utensilios, y el pan de la Presencia;

Éx 35:14 el candelero para el alumbrado, sus utensilios, sus lámparas, y el aceite para el alumbrado;

Éx 35:15 el altar del incienso y sus varas, el aceite de la unción, el incienso aromático, el lienzo para la entrada, colocado a la entrada del tabernáculo;

Éx 35:16 el altar del holocausto, su rejilla de bronce, sus varas y todos sus utensilios, y el lavacro y su base;

Éx 35:17 los cortinajes del atrio, sus columnas y sus basas, el lienzo para la puerta del atrio;

Éx 35:18 las estacas del tabernáculo, y las estacas del atrio y sus cordones;

Éx 35:19 las vestiduras finamente tejidas para ministrar en el santuario, las vestiduras santas para Aarón, el sacerdote, y las vestiduras de sus hijos para que ellos sirvan como sacerdotes.

Éx 35:20 Entonces salió toda la asamblea de los hijos de Israel de la presencia de Moisés.

Éx 35:21 Y vinieron todos aquellos a quienes su corazón impulsó y todos aquellos a quienes su espíritu hizo que estuvieran dispuestos, y trajeron la ofrenda elevada de Jehová para la obra de la Tienda de Reunión, para todo su servicio y para las vestiduras santas.

Éx 35:22 Vinieron tanto varones como mujeres, todos los que de corazón estaban dispuestos, y trajeron aretes de nariz, zarcillos, anillos de sellar y pendientes, toda clase de objetos de oro; y todo el que meció ofrenda mecida de oro a Jehová.

Éx 35:23 Todo varón que tenía hilos azules, púrpuras y escarlatas, lino fino, pelo de cabra, pieles de carnero teñidas de rojo y pieles de marsopa, los traía.

Éx 35:24 Todo aquel que ofreció ofrenda elevada de plata y bronce llevó la ofrenda elevada de Jehová; y todo aquel que tenía madera de acacia para cualquier obra del servicio, la trajo.

Éx 35:25 Y todas las mujeres sabias de corazón hilaban con sus manos y traían lo que habían hilado: los hilos azules, púrpuras y escarlatas, y el lino fino.

Éx 35:26 Y todas las mujeres cuyo corazón les impulsó en sabiduría hilaron el pelo de cabra.

Éx 35:27 Los líderes trajeron las piedras de ónice, las piedras de engaste para el efod y para el pectoral,

Éx 35:28 las especias y el aceite para el alumbrado, para el aceite de la unción y para el incienso aromático.

Éx 35:29 Los hijos de Israel trajeron ofrenda voluntaria a Jehová, es decir, todo varón y mujer cuyo corazón hizo que estuvieran dispuestos a traer algo para toda la obra que Jehová había mandado por medio de Moisés que hiciesen.

Éx 35:30 Entonces Moisés dijo a los hijos de Israel: Mirad, Jehová ha llamado por nombre a Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá.

Éx 35:31 Y Él lo ha llenado del Espíritu de Dios, de sabiduría, de entendimiento, de conocimiento y de toda clase de destreza artesanal;

Éx 35:32 para elaborar diseños artísticos, para trabajar en oro, en plata y en bronce,

Éx 35:33 y en el labrado de piedras para engaste y en el tallado de madera, para trabajar en toda clase de artesanía.

Éx 35:34 Y Él ha puesto en su corazón el deseo y la capacidad para enseñar, tanto a él como a Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan.

Éx 35:35 Él los ha llenado de sabiduría de corazón para trabajar en toda clase de artesanía, de grabador, de hábil artífice, de bordador en hilos azules, púrpuras y escarlatas, y en lino fino, y de tejedor, incluso de los que realizan toda clase de artesanía y de los que elaboran diseños artísticos.

ÉXODO 34 ÉXODO 36

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ÉXODO 36 Versión Recobro

ÉXODO 36



Éx 36:1 Bezaleel, Aholiab y todo varón sabio de corazón en quien Jehová ha puesto sabiduría y entendimiento para saber hacer toda la obra para el servicio del santuario, trabajará conforme a todo lo que Jehová ha mandado.

Éx 36:2 Y Moisés llamó a Bezaleel, a Aholiab y a todo varón sabio de corazón, en cuyo corazón había puesto Jehová sabiduría, aun todo aquel a quien su corazón le impulsaba a venir a la obra para hacerla.

Éx 36:3 Y recibieron de Moisés toda ofrenda elevada que los hijos de Israel habían traído para la obra del servicio del santuario, a fin de llevarla a cabo. Y seguían trayéndole ofrendas voluntarias cada mañana.

Éx 36:4 Todos los sabios que hacían toda la obra del santuario vinieron, dejando el trabajo que cada uno hacía;

Éx 36:5 y hablaron a Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo que se necesita para el servicio de la obra que Jehová ha mandado que se haga.

Éx 36:6 Entonces Moisés dio mandamiento, y pregonaron por todo el campamento, diciendo: Ningún varón ni mujer prepare más material para la ofrenda elevada del santuario. Así se le impidió al pueblo traer más,

Éx 36:7 pues ya había material suficiente para hacer toda la obra, y aun sobraba.

Éx 36:8 Todos los sabios de corazón de entre los que hacían la obra, hicieron el tabernáculo con diez cortinas de lino fino torcido y con hilos azules, púrpuras y escarlatas, bordado con querubines, obra de hábil artífice. Bezaleel los hizo.

Éx 36:9 La longitud de cada cortina era de veintiocho codos, y la anchura de cada cortina, cuatro codos; todas las cortinas tenían una misma medida.

Éx 36:10 Unió cinco cortinas una con la otra; asimismo unió las otras cinco cortinas una con la otra.

Éx 36:11 E hizo presillas de hilos azules en la orilla de la cortina que estaba al extremo del primer conjunto; e hizo lo mismo en la orilla de la cortina extrema del segundo conjunto.

Éx 36:12 Cincuenta presillas hizo en una cortina, y otras cincuenta presillas en la orilla de la cortina del segundo conjunto; las presillas estaban contrapuestas la una a la otra.

Éx 36:13 Hizo también cincuenta corchetes de oro, con los cuales unió las cortinas la una con la otra, de modo que el tabernáculo formó una sola entidad.

Éx 36:14 Hizo asimismo las cortinas de pelo de cabra a manera de tienda que cubra el tabernáculo; hizo en total once cortinas.

Éx 36:15 La longitud de cada cortina era de treinta codos, y la anchura, de cuatro codos; las once cortinas tenían una misma medida.

Éx 36:16 Unió cinco de las cortinas aparte, y las otras seis cortinas aparte.

Éx 36:17 Hizo además cincuenta presillas en la orilla de la cortina que estaba al extremo del primer conjunto, y cincuenta presillas en la orilla de la cortina que estaba al extremo del segundo conjunto.

Éx 36:18 Hizo también cincuenta corchetes de bronce para juntar la tienda, de modo que formara una sola entidad.

Éx 36:19 E hizo para la tienda una cubierta de pieles de carnero teñidas de rojo, y una cubierta de pieles de marsopa encima.

Éx 36:20 Además hizo para el tabernáculo tablas de madera de acacia, y las puso de pie.

Éx 36:21 Diez codos era la longitud de una tabla, y un codo y medio, la anchura de cada tabla.

Éx 36:22 Cada tabla tenía dos espigas paralelas; así hizo con todas las tablas del tabernáculo.

Éx 36:23 E hizo las tablas para el tabernáculo, veinte tablas al lado meridional, hacia el sur.

Éx 36:24 Hizo también cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas: dos basas debajo de una tabla para sus dos espigas y dos basas debajo de la próxima tabla para sus dos espigas.

Éx 36:25 Y para el segundo lado del tabernáculo, al lado del norte, hizo veinte tablas;

Éx 36:26 y sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de una tabla y dos basas debajo de la próxima tabla.

Éx 36:27 Y para la parte posterior del tabernáculo, hacia el occidente, hizo seis tablas.

Éx 36:28 E hizo dos tablas para las esquinas del tabernáculo en la parte posterior.

Éx 36:29 Eran dobles por abajo, y por arriba eran completamente unidas con un solo anillo; así hizo a ambas para las dos esquinas.

Éx 36:30 Había ocho tablas, con sus basas de plata, dieciséis basas; dos basas debajo de cada tabla.

Éx 36:31 Hizo también barras de madera de acacia, cinco para las tablas de un lado del tabernáculo,

Éx 36:32 cinco barras para las tablas del otro lado del tabernáculo y cinco barras para las tablas del lado posterior del tabernáculo, hacia el occidente.

Éx 36:33 E hizo que la barra central pasara por en medio de las tablas, de un extremo al otro.

Éx 36:34 Recubrió de oro las tablas, e hizo sus anillos de oro como sostenedores por los cuales habían de pasar las barras; recubrió también de oro las barras.

Éx 36:35 Hizo asimismo el velo con hilos azules, púrpuras y escarlatas y de lino fino torcido; lo bordó con querubines, obra de hábil artífice.

Éx 36:36 Para él hizo cuatro columnas de acacia y las recubrió de oro; sus ganchos eran de oro. Y fundió para ellas cuatro basas de plata.

Éx 36:37 Hizo también para la entrada de la tienda un lienzo, con hilos azules, púrpuras y escarlatas, y de lino fino torcido, obra de bordador,

Éx 36:38 y sus cinco columnas con sus ganchos. Recubrió de oro sus capiteles y sus varillas conectivas, y sus cinco basas eran de bronce.

ÉXODO 35 ÉXODO 37

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ÉXODO 37 Versión Recobro

ÉXODO 37



Éx 37:1 Hizo también Bezaleel el Arca de madera de acacia, cuya longitud era de dos codos y medio, su anchura de codo y medio y su altura de codo y medio.

Éx 37:2 La recubrió de oro puro por dentro y por fuera; e hizo una moldura de oro alrededor.

Éx 37:3 Además fundió para ella cuatro anillos de oro, y los puso en sus cuatro patas; dos anillos a un lado de ella y dos anillos al otro lado.

Éx 37:4 Hizo también varas de madera de acacia y las recubrió de oro.

Éx 37:5 Y metió las varas por los anillos a los lados del Arca, para llevar el Arca.

Éx 37:6 Hizo asimismo una cubierta expiatoria de oro puro, cuya longitud era de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio.

Éx 37:7 Hizo también dos querubines de oro; los hizo labrados a martillo en los dos extremos de la cubierta expiatoria,

Éx 37:8 un querubín en un extremo y un querubín en el otro extremo; de una sola pieza con la cubierta expiatoria hizo los querubines en sus dos extremos.

Éx 37:9 Y los querubines extendían por encima sus alas, cubriendo con ellas la cubierta expiatoria, estando sus rostros uno frente al otro; los rostros de los querubines estaban vueltos hacia la cubierta expiatoria.

Éx 37:10 Hizo también la mesa de madera de acacia, cuya longitud era de dos codos, su anchura de un codo y su altura de codo y medio.

Éx 37:11 La recubrió de oro puro y le hizo una moldura de oro alrededor.

Éx 37:12 Hizo en torno de ella un marco de un palmo menor de anchura; e hizo alrededor de ella una moldura de oro para su marco.

Éx 37:13 Le fundió asimismo cuatro anillos de oro, los cuales puso en las cuatro esquinas que correspondían a sus cuatro patas.

Éx 37:14 Los anillos estaban cerca del marco como sostenedores por los cuales habían de pasar las varas para llevar la mesa.

Éx 37:15 Hizo las varas de madera de acacia para llevar la mesa y las recubrió de oro.

Éx 37:16 También hizo de oro puro los utensilios que habrían de estar sobre la mesa: sus platos, sus tazas, sus tazones y sus jarros con los cuales habrían de derramar las libaciones.

Éx 37:17 Hizo asimismo el candelero de oro puro. Hizo el candelero labrado a martillo junto con su base y su caña; sus copas, sus cálices y sus capullos eran de una sola pieza con él.

Éx 37:18 De sus lados salían seis ramas; tres ramas del candelero a un lado y tres ramas del candelero al otro lado;

Éx 37:19 había tres copas en forma de flor de almendro en una rama, un cáliz y un capullo; y en la otra rama tres copas en forma de flor de almendro, un cáliz y un capullo: así en las seis ramas que salían del candelero.

Éx 37:20 Y había en la caña del candelero cuatro copas en forma de flor de almendro, sus cálices y sus capullos;

Éx 37:21 y había un cáliz bajo dos ramas formando una sola pieza con él, y un cáliz bajo dos ramas formando una sola pieza con él, y un cáliz bajo dos ramas formando una sola pieza con él; así para las seis ramas que salían del candelero.

Éx 37:22 Sus cálices y sus ramas eran de una sola pieza con él; todo ello era una obra labrada a martillo, de oro puro.

Éx 37:23 Hizo asimismo de oro puro sus siete lámparas, sus tenazas y sus braseros.

Éx 37:24 De un talento de oro puro lo hizo, con todos sus utensilios.

Éx 37:25 Hizo también el altar del incienso, de madera de acacia: de un codo su longitud y de un codo su anchura, cuadrado, y su altura de dos codos; sus cuernos eran de una sola pieza con él.

Éx 37:26 Recubrió de oro puro su parte superior, sus lados alrededor y sus cuernos; y le hizo una moldura de oro alrededor.

Éx 37:27 Le hizo también dos anillos de oro debajo de su moldura en sus dos lados, en lados opuestos, como sostenedores para las varas con las cuales lo llevaban.

Éx 37:28 Hizo las varas de madera de acacia y las recubrió de oro.

Éx 37:29 Hizo asimismo el aceite de la santa unción y el incienso aromático puro, obra de apotecario.

ÉXODO 36 ÉXODO 38

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ÉXODO 38 Versión Recobro

ÉXODO 38



Éx 38:1 Hizo también de madera de acacia el altar del holocausto, cuya longitud era de cinco codos, su anchura de cinco codos, cuadrado, y de tres codos su altura.

Éx 38:2 Y le hizo cuernos en sus cuatro esquinas; sus cuernos eran de una sola pieza con él, y lo recubrió de bronce.

Éx 38:3 Hizo asimismo todos los utensilios del altar: las ollas, las paletas, los lebrillos, los tenedores y los braseros; todos sus utensilios los hizo de bronce.

Éx 38:4 E hizo para el altar una rejilla de bronce, en forma de red, que puso bajo el reborde, en la parte inferior, el cual llegaba a la altura de la mitad del altar.

Éx 38:5 También fundió cuatro anillos para los cuatro extremos de la rejilla de bronce, como sostenedores por los cuales habían de pasar las varas.

Éx 38:6 Hizo varas de madera de acacia y las recubrió de bronce.

Éx 38:7 Y metió las varas por los anillos a los dos lados del altar, para llevarlo con ellos; hizo el altar hueco, de tablas.

Éx 38:8 También hizo el lavacro de bronce y su base de bronce, con los espejos de las mujeres que servían a la entrada de la Tienda de Reunión.

Éx 38:9 Hizo asimismo el atrio. Al lado meridional, hacia el sur, los cortinajes del atrio eran de lino fino torcido, de cien codos;

Éx 38:10 sus veinte columnas y sus veinte basas eran de bronce; los ganchos de las columnas y sus varillas conectivas eran de plata.

Éx 38:11 Al lado del norte, cien codos; sus veinte columnas con sus veinte basas eran de bronce; los ganchos de las columnas y sus varillas conectivas eran de plata.

Éx 38:12 Al lado occidental había cortinajes de cincuenta codos, con sus diez columnas y sus diez basas; los ganchos de las columnas y sus varillas conectivas eran de plata.

Éx 38:13 Y el ancho del lado oriental, hacia el este, era de cincuenta codos.

Éx 38:14 Los cortinajes a un lado de la puerta eran de quince codos, con sus tres columnas y sus tres basas;

Éx 38:15 asimismo para el otro lado; en ambos lados de la puerta del atrio había cortinajes de quince codos, con sus tres columnas y sus tres basas.

Éx 38:16 Todos los cortinajes alrededor del atrio eran de lino fino torcido.

Éx 38:17 Y las basas de las columnas eran de bronce; los ganchos de las columnas y sus varillas conectivas eran de plata; y el revestimiento de sus capiteles era de plata; y todas las columnas del atrio estaban conectadas con plata.

Éx 38:18 El lienzo para la puerta del atrio era obra de bordador, con hilos azules, púrpuras y escarlatas, y de lino fino torcido; y era de veinte codos de longitud y de cinco codos de altura en el ancho, conforme a los cortinajes del atrio.

Éx 38:19 Sus cuatro columnas y sus cuatro basas eran de bronce; sus ganchos eran de plata, y el revestimiento de sus capiteles y sus varillas conectivas eran de plata.

Éx 38:20 Todas las estacas del tabernáculo y del atrio alrededor eran de bronce.

Éx 38:21 Ésta es la suma de las cosas del tabernáculo, el Tabernáculo del Testimonio, como fueron contadas por mano de Itamar, hijo del sacerdote Aarón, conforme al mandamiento de Moisés, para el servicio de los levitas.

Éx 38:22 Y Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá, hizo todo lo que Jehová había mandado a Moisés.

Éx 38:23 Y con él estaba Aholiab, hijo de Ahisamac, de la tribu de Dan, grabador, hábil artífice y bordador en hilos azules, púrpuras y escarlatas, y en lino fino.

Éx 38:24 Todo el oro empleado en la obra, en toda la obra del santuario, es decir, el oro de la ofrenda mecida, fue de veintinueve talentos y setecientos treinta siclos, según el siclo del santuario.

Éx 38:25 La plata de los que fueron contados de la asamblea fue de cien talentos y mil setecientos setenta y cinco siclos, según el siclo del santuario;

Éx 38:26 un beka por cabeza, es decir, medio siclo, según el siclo del santuario, por todo aquel que fue incluido en la cuenta, de veinte años para arriba, por seiscientos tres mil quinientos cincuenta hombres.

Éx 38:27 Sirvieron los cien talentos de plata para fundir las basas del santuario y las basas del velo; cien basas por los cien talentos, un talento por basa.

Éx 38:28 De los mil setecientos setenta y cinco siclos hizo ganchos para las columnas y recubrió sus capiteles y les hizo varillas conectivas.

Éx 38:29 El bronce de la ofrenda mecida fue setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos.

Éx 38:30 Con él hizo las basas de la entrada de la Tienda de Reunión, el altar de bronce y la rejilla de bronce para él, todos los utensilios del altar,

Éx 38:31 las basas alrededor del atrio, las basas de la puerta del atrio, todas las estacas del tabernáculo y todas las estacas alrededor del atrio.

ÉXODO 37 ÉXODO 39

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ÉXODO 39 Versión Recobro

ÉXODO 39



Éx 39:1 Con los hilos azules, púrpuras y escarlatas hicieron vestiduras finamente tejidas para ministrar en el santuario, e hicieron las vestiduras santas para Aarón, como Jehová lo había mandado a Moisés.

Éx 39:2 Bezaleel hizo también el efod de oro, con hilos azules, púrpuras y escarlatas, y de lino fino torcido.

Éx 39:3 Y batieron el oro en láminas y las cortaron en hebras para entretejerlas en los hilos azules, púrpuras y escarlatas, y en el lino fino, obra de hábil artífice.

Éx 39:4 Le hicieron hombreras que se unían al mismo; en sus dos extremos se unían.

Éx 39:5 Y el cinto hábilmente tejido del efod, que estaba sobre éste para sujetarlo, era de una sola pieza con él, de artesanía semejante, hecho con oro, hilos azules, púrpuras y escarlatas, y en lino fino torcido, como Jehová lo había mandado a Moisés.

Éx 39:6 E hicieron las piedras de ónice montadas en engastes de oro, grabadas con grabaduras de sello conforme a los nombres de los hijos de Israel.

Éx 39:7 Y las puso sobre las hombreras del efod, como piedras que sirviesen de memorial a los hijos de Israel, como Jehová lo había mandado a Moisés.

Éx 39:8 Hizo también el pectoral, obra de hábil artífice, como la obra del efod, de oro, de hilos azules, púrpuras y escarlatas, y de lino fino torcido.

Éx 39:9 Era cuadrado; doble hicieron el pectoral; de un palmo de largo y de un palmo de ancho cuando era doblado.

Éx 39:10 Lo llenaron de cuatro hileras de piedras. La primera hilera era una hilera de una cornalina, un topacio y una esmeralda;

Éx 39:11 y la segunda hilera, un carbunclo, un zafiro y un diamante;

Éx 39:12 la tercera hilera, un jacinto, un ágata y una amatista;

Éx 39:13 y la cuarta hilera, un crisólito, un ónice y un jaspe. Estaban montadas en engastes de oro en sus guarniciones.

Éx 39:14 Y las piedras correspondían a los nombres de los hijos de Israel: doce, según sus nombres, como grabaduras de sello, cada uno según su nombre, conforme a las doce tribus.

Éx 39:15 Hicieron también en el pectoral cadenillas trenzadas, a modo de cordones de oro puro.

Éx 39:16 Hicieron asimismo dos engastes de oro y dos anillos de oro, y pusieron los dos anillos a los dos extremos del pectoral.

Éx 39:17 Pasaron los dos cordones de oro por los dos anillos a los extremos del pectoral.

Éx 39:18 Y fijaron los dos otros extremos de los dos cordones en los dos engastes, y los fijaron en las hombreras del efod, por su parte delantera.

Éx 39:19 E hicieron dos anillos de oro y los pusieron en los dos extremos del pectoral, en su orilla, la cual miraba hacia el lado interior del efod.

Éx 39:20 Hicieron además dos anillos de oro y los fijaron en las dos hombreras del efod, abajo, en su parte delantera, cerca de su juntura, por encima del cinto hábilmente tejido del efod.

Éx 39:21 Y ataron el pectoral por sus anillos a los anillos del efod con un cordón de hilos azules, para que quedase sobre el cinto hábilmente tejido del efod y el pectoral no se desprendiera del efod, como Jehová lo había mandado a Moisés.

Éx 39:22 Hizo también el manto del efod de obra tejida, todo de hilos azules,

Éx 39:23 la abertura del manto en su centro como la abertura de una cota de malla, con una orla alrededor de la abertura para que no se rompiera.

Éx 39:24 E hicieron en el borde inferior del manto granadas de hilos azules, púrpuras y escarlatas, de lino torcido.

Éx 39:25 Hicieron también campanillas de oro puro y las pusieron entre las granadas en el borde inferior del manto, alrededor, entre las granadas;

Éx 39:26 una campanilla y una granada, una campanilla y una granada, alrededor del borde inferior del manto, que se usaba para ministrar, como Jehová lo había mandado a Moisés.

Éx 39:27 Igualmente hicieron las túnicas de lino fino de obra tejida para Aarón y para sus hijos,

Éx 39:28 el turbante de lino fino, los adornos de los gorros altos de lino fino, calzoncillos de lino, de lino fino torcido,

Éx 39:29 y la banda de lino fino torcido, y de hilos azules, púrpuras y escarlatas, obra de bordador, como Jehová lo había mandado a Moisés.

Éx 39:30 Hicieron además de oro puro una lámina de la corona santa y, como grabaduras de sello, inscribieron en ella: SANTIDAD A JEHOVÁ.

Éx 39:31 Ataron a ella un cordón de hilos azules para sujetarla al turbante, por arriba, como Jehová lo había mandado a Moisés.

Éx 39:32 Así fue acabada toda la obra del tabernáculo de la Tienda de Reunión, e hicieron los hijos de Israel conforme a todo lo que Jehová había mandado a Moisés; así lo hicieron.

Éx 39:33 Y trajeron el tabernáculo a Moisés, la tienda y todos sus enseres, sus corchetes, sus tablas, sus barras, sus columnas y sus basas;

Éx 39:34 la cubierta de las pieles de carnero teñidas de rojo, la cubierta de pieles de marsopa y el velo que cubre el Arca;

Éx 39:35 el Arca del Testimonio, sus varas y la cubierta expiatoria;

Éx 39:36 la mesa, todos sus utensilios y el pan de la Presencia;

Éx 39:37 el candelero puro, sus lámparas, aun las lámparas puestas en orden, con todos sus utensilios y el aceite para el alumbrado;

Éx 39:38 el altar de oro, el aceite de la unción, el incienso aromático y el lienzo para la entrada de la tienda;

Éx 39:39 el altar de bronce con su rejilla de bronce, sus varas y todos sus utensilios; el lavacro y su base;

Éx 39:40 los cortinajes del atrio, sus columnas y sus basas; y el lienzo para la puerta del atrio, sus cordones y sus estacas; y todos los utensilios para el servicio del tabernáculo, para la Tienda de Reunión;

Éx 39:41 las vestiduras finamente tejidas para ministrar en el santuario, las vestiduras santas para el sacerdote Aarón y las vestiduras de sus hijos para que sirvan como sacerdotes.

Éx 39:42 Conforme a todo lo que Jehová había mandado a Moisés, así hicieron todo el trabajo los hijos de Israel.

Éx 39:43 Y vio Moisés todo el trabajo; y he aquí que lo habían hecho; tal como Jehová lo había mandado, así hicieron; y Moisés los bendijo.

ÉXODO 38 ÉXODO 40

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ÉXODO 4 Versión Recobro

ÉXODO 4



Éx 4:1 Entonces Moisés respondió y dijo: ¿Y si no me creen ni escuchan mi voz, sino que dicen: No se te ha aparecido Jehová?

Éx 4:2 Le preguntó Jehová: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Él respondió: Un cayado.

Éx 4:3 Jehová dijo: Arrójalo al suelo. Él lo arrojó al suelo, y se convirtió en una serpiente; y Moisés se echó hacia atrás.

Éx 4:4 Entonces Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano y tómala por la cola (extendió, pues, su mano y la agarró, y volvió a ser cayado en su mano)

Éx 4:5 para que crean que se te ha aparecido Jehová, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.

Éx 4:6 Le dijo además Jehová: Mete ahora la mano en tu seno. Él metió la mano en su seno, y cuando la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa, blanca como la nieve.

Éx 4:7 Y dijo: Vuelve a meter la mano en tu seno. Él volvió a meter la mano en su seno, y al sacarla de nuevo del seno, he aquí, le había sido restaurada volviéndose como el resto de su carne.

Éx 4:8 Luego le dijo: Si ellos no te creen ni hacen caso a la primera señal, quizás crean la segunda.

Éx 4:9 Y si aún no creen estas dos señales, ni escuchan tu voz, toma de las aguas del Río y derrámalas en la tierra seca; y las aguas que saques del Río se convertirán en sangre sobre la tierra seca.

Éx 4:10 Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! no soy hombre de palabras, ni antes ni desde que Tú has hablado a Tu siervo, porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.

Éx 4:11 Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hace al hombre mudo o sordo o vidente o ciego? ¿No soy Yo, Jehová?

Éx 4:12 Ahora pues, ve, y Yo estaré con tu boca y te enseñaré lo que hayas de hablar.

Éx 4:13 Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te ruego, el mensaje por medio de cualquier otro.

Éx 4:14 Entonces se encendió la ira de Jehová contra Moisés, y Él dijo: ¿No está ahí tu hermano Aarón, el levita? Yo sé que él habla bien. Y justamente ahora él sale a tu encuentro, y al verte se alegrará en su corazón.

Éx 4:15 Tú le hablarás y pondrás en su boca las palabras, y Yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que habéis de hacer.

Éx 4:16 Y él hablará por ti al pueblo; será para ti como tu boca, y tú serás para él como Dios.

Éx 4:17 Y tomarás en tu mano este cayado, con el cual harás las señales.

Éx 4:18 Así regresó Moisés a su suegro Jetro y le dijo: Permite que yo vaya y vuelva a mis hermanos que están en Egipto, para ver si aún están vivos. Y Jetro dijo a Moisés: Ve en paz.

Éx 4:19 Dijo también Jehová a Moisés en Madián: Ve, vuelve a Egipto, porque han muerto todos los que buscaban tu vida.

Éx 4:20 Entonces Moisés tomó a su mujer y a sus hijos, los puso sobre un asno y volvió a tierra de Egipto. Tomó también Moisés el cayado de Dios en su mano.

Éx 4:21 Y dijo Jehová a Moisés: Cuando hayas vuelto a Egipto, mira que realices delante de Faraón todos los prodigios que he puesto en tus manos; pero Yo endureceré su corazón, y él no dejará ir al pueblo.

Éx 4:22 Entonces dirás a Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es Mi hijo, Mi primogénito.

Éx 4:23 Ya te he dicho que dejes ir a Mi hijo para que me sirva; pero has rehusado dejarlo ir. Ahora Yo voy a matar a tu hijo, tu primogénito.

Éx 4:24 Y aconteció en el camino, que en una posada Jehová le salió al encuentro y quiso matarlo.

Éx 4:25 Luego Séfora tomó un pedernal, cortó el prepucio de su hijo y lo echó a los pies de Moisés, diciendo: ¡A la verdad tú me eres un esposo de sangre!

Éx 4:26 Entonces Él lo dejó. Fue en aquella ocasión que ella dijo: Esposo de sangre, a causa de la circuncisión.

Éx 4:27 Jehová dijo a Aarón: Ve al desierto al encuentro de Moisés. Y él fue, lo encontró en el monte de Dios y lo besó.

Éx 4:28 Entonces contó Moisés a Aarón todas las palabras con que Jehová le había enviado, y todas las señales que le había mandado hacer.

Éx 4:29 Fueron, pues, Moisés y Aarón, y reunieron a todos los ancianos de los hijos de Israel.

Éx 4:30 Aarón relató todas las cosas que Jehová había dicho a Moisés, y éste hizo las señales ante los ojos del pueblo.

Éx 4:31 Y el pueblo creyó; y al oír que Jehová había visitado a los hijos de Israel y que había visto su aflicción, se inclinaron y adoraron.

ÉXODO 3 ÉXODO 5

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ÉXODO 40 Versión Recobro

ÉXODO 40



Éx 40:1 Luego Jehová habló a Moisés, diciendo:

Éx 40:2 En el primer día del mes primero levantarás el tabernáculo de la Tienda de Reunión;

Éx 40:3 pondrás allí el Arca del Testimonio y extenderás el velo delante del Arca.

Éx 40:4 Meterás la mesa y la pondrás en orden; meterás también el candelero y colocarás sus lámparas.

Éx 40:5 Pondrás el altar de oro para el incienso delante del Arca del Testimonio y colocarás el lienzo a la entrada del tabernáculo.

Éx 40:6 Después colocarás el altar del holocausto delante de la entrada del tabernáculo de la Tienda de Reunión.

Éx 40:7 Luego pondrás el lavacro entre la Tienda de Reunión y el altar, y pondrás agua allí.

Éx 40:8 Y erigirás el atrio alrededor y colocarás el lienzo a la puerta del atrio.

Éx 40:9 Luego tomarás el aceite de la unción, ungirás el tabernáculo y todo lo que está en él, y lo santificarás con todos sus utensilios; y será santo.

Éx 40:10 Ungirás también el altar del holocausto y todos sus utensilios, y santificarás el altar; y el altar será santísimo.

Éx 40:11 Asimismo ungirás el lavacro y su base, y lo santificarás.

Éx 40:12 Harás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la Tienda de Reunión, y los lavarás con agua.

Éx 40:13 Y vestirás a Aarón con las vestiduras santas, lo ungirás y lo santificarás, para que me sirva como sacerdote.

Éx 40:14 Después harás que se acerquen sus hijos, y los vestirás con túnicas,

Éx 40:15 y los ungirás como ungiste a su padre para que me sirvan como sacerdotes; y su unción les conferirá un sacerdocio perpetuo por todas sus generaciones.

Éx 40:16 Así hizo Moisés; según todo lo que Jehová le había mandado, así lo hizo.

Éx 40:17 Así, en el primer mes del segundo año, el primer día del mes, el tabernáculo fue levantado.

Éx 40:18 Moisés levantó el tabernáculo, asentó sus basas, colocó sus tablas, metió sus barras e hizo alzar sus columnas.

Éx 40:19 Extendió la tienda sobre el tabernáculo y puso la cubierta de la tienda encima del mismo, por la parte de arriba, como Jehová había mandado a Moisés.

Éx 40:20 Después tomó el Testimonio y lo metió en el Arca, colocó las varas en el Arca y puso la cubierta expiatoria sobre el Arca, por encima.

Éx 40:21 Luego metió el Arca en el tabernáculo y colocó el velo que cubre el Arca extendiéndolo delante del Arca del Testimonio, como Jehová había mandado a Moisés.

Éx 40:22 Luego puso la mesa en la Tienda de Reunión al lado norte del tabernáculo, fuera del velo.

Éx 40:23 Sobre ella puso en orden el pan delante de Jehová, como Jehová había mandado a Moisés.

Éx 40:24 Luego puso el candelero en la Tienda de Reunión frente a la mesa, al lado sur del tabernáculo.

Éx 40:25 Y colocó las lámparas delante de Jehová, como Jehová había mandado a Moisés.

Éx 40:26 Entonces puso el altar de oro en la Tienda de Reunión, delante del velo,

Éx 40:27 y quemó sobre él incienso aromático, como Jehová había mandado a Moisés.

Éx 40:28 Luego colocó el lienzo a la entrada del tabernáculo.

Éx 40:29 Asimismo colocó el altar del holocausto a la entrada del tabernáculo de la Tienda de Reunión, y sobre él ofreció el holocausto y la ofrenda de harina, como Jehová había mandado a Moisés.

Éx 40:30 Puso el lavacro entre la Tienda de Reunión y el altar, y puso allí agua para lavarse,

Éx 40:31 con la cual Moisés, Aarón y sus hijos se lavaban las manos y los pies.

Éx 40:32 Cuando entraban en la Tienda de Reunión y cuando se acercaban al altar, se lavaban, como Jehová había mandado a Moisés.

Éx 40:33 Finalmente erigió el atrio alrededor del tabernáculo y del altar, y colocó el lienzo a la puerta del atrio. Así acabó Moisés la obra.

Éx 40:34 Entonces la nube cubrió la Tienda de Reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo.

Éx 40:35 Moisés no podía entrar en la Tienda de Reunión, porque la nube estaba sobre ella, y la gloria de Jehová llenaba el tabernáculo.

Éx 40:36 Y cuando la nube se alzaba de encima del tabernáculo, los hijos de Israel partían en todas sus jornadas;

Éx 40:37 pero si la nube no se alzaba, no partían hasta el día en que ella se alzaba.

Éx 40:38 Porque la nube de Jehová estaba de día sobre el tabernáculo, y de noche había fuego en ella a la vista de toda la casa de Israel en todas sus jornadas.

ÉXODO 39 »

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ÉXODO 5 Versión Recobro

ÉXODO 5



Éx 5:1 Después Moisés y Aarón fueron a Faraón y le dijeron: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Deja ir a Mi pueblo para que me celebre fiesta en el desierto.

Éx 5:2 Pero Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga Su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel.

Éx 5:3 Ellos dijeron: El Dios de los hebreos nos ha salido al encuentro. Permite que vayamos, pues, tres días de camino por el desierto para ofrecer sacrificios a Jehová nuestro Dios; de lo contrario, Él vendrá sobre nosotros con peste o con espada.

Éx 5:4 Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué tratáis de librar al pueblo de su trabajo? Volved a vuestras tareas.

Éx 5:5 Dijo también Faraón: Mira, el pueblo de la tierra es ahora numeroso, pero vosotros queréis que cesen de hacer sus tareas.

Éx 5:6 Aquel mismo día Faraón mandó a los capataces del pueblo y a sus oficiales, diciendo:

Éx 5:7 De aquí en adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillos, como antes; que vayan ellos y recojan por sí mismos la paja.

Éx 5:8 Les impondréis la misma cantidad de ladrillos que hacían antes, y no les disminuiréis nada, porque están ociosos; por tanto, claman, diciendo: Vamos y ofrezcamos sacrificios a nuestro Dios.

Éx 5:9 Hágase más pesado el trabajo de estos hombres, para que lo cumplan y no presten atención a palabras falsas.

Éx 5:10 Los capataces del pueblo y sus oficiales salieron y hablaron al pueblo, diciendo: Así ha dicho Faraón: No os daré paja.

Éx 5:11 Id vosotros y recoged vuestra propia paja donde la halléis, pues nada se disminuirá de vuestra tarea.

Éx 5:12 Entonces el pueblo se esparció por toda la tierra de Egipto para recoger rastrojo que sirviera de paja.

Éx 5:13 Y los capataces los apremiaban, diciendo: Acabad vuestro trabajo, la misma tarea diaria como cuando había paja.

Éx 5:14 Y azotaban a los oficiales de los hijos de Israel, que los capataces de Faraón habían puesto sobre ellos, diciendo: ¿Por qué no habéis terminado, ni ayer ni hoy, la cantidad de ladrillos requerida como antes?

Éx 5:15 Entonces los oficiales de los hijos de Israel fueron y clamaron ante Faraón, diciendo: ¿Por qué tratas así a tus siervos?

Éx 5:16 No se da paja a tus siervos, y nos dicen: Haced el ladrillo. Y ahora tus siervos son azotados, pero la culpa es de tu propio pueblo.

Éx 5:17 Pero él respondió: Estáis ociosos, sí, ociosos, y por eso decís: Vamos y ofrezcamos sacrificios a Jehová.

Éx 5:18 Id, pues, ahora, y trabajad. No se os dará paja, pero habéis de entregar vuestra cuota de ladrillos.

Éx 5:19 Entonces los oficiales de los hijos de Israel vieron que estaban en dificultades, cuando se dijo: No se disminuirá en nada vuestra cantidad diaria de ladrillos.

Éx 5:20 Al salir de la presencia de Faraón se encontraron con Moisés y Aarón, que los estaban esperando.

Éx 5:21 Y les dijeron: Que Jehová os mire y os juzgue, pues nos habéis hecho odiosos ante los ojos de Faraón y de sus siervos, poniéndoles una espada en la mano para que nos maten.

Éx 5:22 Entonces Moisés se volvió a Jehová y dijo: Señor, ¿por qué has maltratado a este pueblo? ¿Para qué me enviaste?

Éx 5:23 Desde que yo fui a Faraón para hablarle en Tu nombre, él ha maltratado a este pueblo, y Tú no has hecho nada por librar a Tu pueblo.

ÉXODO 4 ÉXODO 6

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ÉXODO 6 Versión Recobro

ÉXODO 6



Éx 6:1 Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que Yo haré a Faraón; porque a causa de una mano poderosa él los dejará ir, y a causa de una mano poderosa los echará de su tierra.

Éx 6:2 Habló Dios a Moisés y le dijo: Yo soy Jehová.

Éx 6:3 Y me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Todo-suficiente, mas por Mi nombre Jehová no me di a conocer a ellos.

Éx 6:4 También establecí Mi pacto con ellos, para darles la tierra de Canaán, la tierra de sus peregrinaciones, en la cual peregrinaron.

Éx 6:5 Y también Yo he oído el gemido de los hijos de Israel, a quienes los egipcios han esclavizado; y me he acordado de Mi pacto.

Éx 6:6 Por tanto, di a los hijos de Israel: Yo soy Jehová, y Yo os sacaré de debajo de las cargas de los egipcios, os libraré de su servidumbre y os redimiré con brazo extendido y con grandes juicios;

Éx 6:7 y os tomaré por Mi pueblo y seré vuestro Dios; y vosotros sabréis que Yo soy Jehová vuestro Dios, el que os sacó de debajo de las cargas de los egipcios.

Éx 6:8 Yo os llevaré a la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob; y os la daré en posesión. Yo soy Jehová.

Éx 6:9 Moisés les contó esto a los hijos de Israel, pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de espíritu y de la dura servidumbre.

Éx 6:10 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:

Éx 6:11 Ve y dile a Faraón, rey de Egipto, que deje ir de su tierra a los hijos de Israel.

Éx 6:12 Moisés respondió ante Jehová, diciendo: He aquí, los hijos de Israel no me escuchan; ¿cómo, pues, me escuchará Faraón, siendo yo incircunciso de labios?

Éx 6:13 Entonces Jehová habló a Moisés y a Aarón y les dio órdenes para los hijos de Israel y para Faraón, rey de Egipto, a fin de sacar a los hijos de Israel de la tierra de Egipto.

Éx 6:14 Éstos son los cabezas de las casas paternas. Los hijos de Rubén, el primogénito de Israel: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi; éstas son las familias de Rubén.

Éx 6:15 Los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zojar y Saúl, hijo de una cananea. Éstas son las familias de Simeón.

Éx 6:16 Éstos son los nombres de los hijos de Leví conforme a sus generaciones: Gersón, Coat y Merari. Y los años de la vida de Leví fueron ciento treinta y siete años.

Éx 6:17 Los hijos de Gersón: Libni y Simei, conforme a sus familias.

Éx 6:18 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. Y los años de la vida de Coat fueron ciento treinta y tres años.

Éx 6:19 Y los hijos de Merari: Mahli y Musi. Éstas son las familias de los levitas conforme a sus generaciones.

Éx 6:20 Amram tomó por mujer a Jocabed, hermana de su padre, la cual le dio a luz a Aarón y a Moisés. Y los años de la vida de Amram fueron ciento treinta y siete años.

Éx 6:21 Los hijos de Izhar: Coré, Nefeg y Zicri.

Éx 6:22 Y los hijos de Uziel: Misael, Elzafán y Sitri.

Éx 6:23 Tomó Aarón por mujer a Elisabet, hija de Aminadab, hermana de Naasón, la cual le dio a luz a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.

Éx 6:24 Los hijos de Coré: Asir, Elcana y Abiasaf. Éstas son las familias de los coreítas.

Éx 6:25 Eleazar, hijo de Aarón, tomó para sí mujer de las hijas de Futiel, la cual le dio a luz a Finees. Y éstos son los cabezas de las casas paternas de los levitas conforme a sus familias.

Éx 6:26 Éstos fueron aquel Aarón y aquel Moisés, a los cuales Jehová dijo: Sacad a los hijos de Israel de la tierra de Egipto conforme a sus ejércitos.

Éx 6:27 Éstos fueron los que hablaron a Faraón, rey de Egipto, para sacar de Egipto a los hijos de Israel. Fueron Moisés y Aarón.

Éx 6:28 El día en que Jehová habló a Moisés en la tierra de Egipto,

Éx 6:29 Jehová habló a Moisés, diciendo: Yo soy Jehová; dile a Faraón, rey de Egipto, todas las cosas que te digo a ti.

Éx 6:30 Pero Moisés respondió delante de Jehová: He aquí, yo soy incircunciso de labios; ¿cómo, pues, me ha de escuchar Faraón?

ÉXODO 5 ÉXODO 7

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ÉXODO 7 Versión Recobro

ÉXODO 7



Éx 7:1 Jehová dijo a Moisés: Mira, Yo te he constituido Dios para Faraón; y tu hermano Aarón será tu profeta.

Éx 7:2 Tú dirás todo lo que Yo te mande, y Aarón, tu hermano, hablará a Faraón, para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel.

Éx 7:3 Y Yo endureceré el corazón de Faraón y multiplicaré en la tierra de Egipto Mis señales y Mis prodigios.

Éx 7:4 Faraón, sin embargo, no os oirá; entonces Yo pondré Mi mano sobre Egipto y sacaré a Mis ejércitos, Mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios.

Éx 7:5 Y sabrán los egipcios que Yo soy Jehová, cuando extienda Mi mano sobre Egipto y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos.

Éx 7:6 Y Moisés y Aarón hicieron así; como Jehová les mandó, así lo hicieron.

Éx 7:7 Tenía Moisés ochenta años, y Aarón ochenta y tres, cuando hablaron a Faraón.

Éx 7:8 Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo:

Éx 7:9 Cuando Faraón os hable, diciendo: Realizad un prodigio; entonces dirás a Aarón: Toma tu cayado y échalo delante de Faraón, para que se convierta en una serpiente.

Éx 7:10 Y fueron Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron tal como Jehová lo había mandado. Y echó Aarón su cayado delante de Faraón y de sus siervos, y se convirtió en una serpiente.

Éx 7:11 Entonces llamó también Faraón a los sabios y a los hechiceros, y también ellos, los magos de Egipto, hicieron lo mismo con sus encantamientos secretos;

Éx 7:12 pues echó cada uno su cayado, los cuales se convirtieron en serpientes; mas el cayado de Aarón se tragó los cayados de ellos.

Éx 7:13 Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, tal como Jehová había dicho.

Éx 7:14 Entonces Jehová dijo a Moisés: El corazón de Faraón es obstinado; rehúsa dejar ir al pueblo.

Éx 7:15 Ve por la mañana a Faraón, mientras sale al agua, y ponte a la ribera del Río para encontrarte con él. Y llevarás en tu mano el cayado que se convirtió en una serpiente,

Éx 7:16 y le dirás: Jehová, el Dios de los hebreos, me ha enviado a ti, diciendo: Deja ir a Mi pueblo para que me sirva en el desierto. Pero hasta el presente no has escuchado.

Éx 7:17 Así ha dicho Jehová: Por esto sabréis que Yo soy Jehová: Voy a golpear con el cayado que tengo en mi mano el agua que está en el Río, y se convertirá en sangre.

Éx 7:18 Los peces que hay en el Río morirán, apestará el Río, y los egipcios tendrán asco de beber agua del Río.

Éx 7:19 Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Toma tu cayado y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus canales y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre; habrá sangre por toda la tierra de Egipto, hasta en las vasijas de madera y en las de piedra.

Éx 7:20 Moisés y Aarón hicieron tal como Jehová lo mandó; y alzando Aarón su cayado golpeó las aguas que había en el Río ante los ojos de Faraón y de sus siervos, y todas las aguas que había en el Río se convirtieron en sangre.

Éx 7:21 Asimismo, los peces que había en el Río murieron; y apestaba el Río, y los egipcios no podían beber agua del Río; y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.

Éx 7:22 Y los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos secretos; y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, tal como Jehová había dicho.

Éx 7:23 Se volvió Faraón y entró en su casa, sin prestar atención tampoco a esto.

Éx 7:24 Y todos los egipcios cavaron alrededor del Río en busca de agua para beber, porque no podían beber de las aguas del Río.

Éx 7:25 Y pasaron siete días después que Jehová hirió el Río.

ÉXODO 6 ÉXODO 8

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ÉXODO 8 Versión Recobro

ÉXODO 8



Éx 8:1 Entonces Jehová dijo a Moisés: Ve a Faraón y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir a Mi pueblo para que me sirva.

Éx 8:2 Pero si rehúsas dejarlo ir, heriré todo tu territorio con ranas.

Éx 8:3 El Río bullirá de ranas, las cuales subirán del Río y entrarán en tu casa, en la cámara donde duermes y sobre tu cama, así como en las casas de tus siervos, en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas de amasar.

Éx 8:4 Las ranas subirán sobre ti, sobre tu pueblo y sobre todos tus siervos.

Éx 8:5 Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu mano con tu cayado sobre los ríos, sobre los canales y sobre los estanques, y haz subir ranas sobre la tierra de Egipto.

Éx 8:6 Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas que cubrieron la tierra de Egipto.

Éx 8:7 Y los magos hicieron lo mismo con sus encantamientos secretos, e hicieron venir ranas sobre la tierra de Egipto.

Éx 8:8 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Rogad a Jehová para que aleje las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir al pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová.

Éx 8:9 Respondió Moisés a Faraón: Sea como te plazca a ti, y no a mí, en cuanto a la hora. ¿Cuándo debo rogar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti y de tus casas, y que queden solamente en el Río?

Éx 8:10 Y él dijo: Mañana. Moisés respondió: Se hará conforme a tu palabra para que sepas que no hay nadie como Jehová nuestro Dios.

Éx 8:11 Las ranas se apartarán de ti, de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y solamente quedarán en el Río.

Éx 8:12 Entonces salieron Moisés y Aarón de la presencia de Faraón. Y clamó Moisés a Jehová respecto a las ranas que Él había enviado sobre Faraón.

Éx 8:13 E hizo Jehová conforme a la palabra de Moisés, y murieron las ranas en las casas, en los atrios y en los campos.

Éx 8:14 Las juntaron en montón tras montón, y apestaba la tierra.

Éx 8:15 Pero al ver Faraón que se le daba alivio, endureció su corazón y no los escuchó, tal como Jehová había dicho.

Éx 8:16 Entonces Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Extiende tu cayado y golpea el polvo de la tierra, para que se convierta en piojos por toda la tierra de Egipto.

Éx 8:17 Ellos lo hicieron así; y Aarón extendió su mano con el cayado, y golpeó el polvo de la tierra, y hubo piojos en los hombres y en las bestias; todo el polvo de la tierra se convirtió en piojos por toda la tierra de Egipto.

Éx 8:18 Los magos hicieron lo mismo con sus encantamientos secretos, intentando producir piojos, pero no pudieron. Hubo, pues, piojos tanto en los hombres como en las bestias.

Éx 8:19 Entonces los magos dijeron a Faraón: Dedo de Dios es éste. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, tal como Jehová había dicho.

Éx 8:20 Luego Jehová dijo a Moisés: Levántate muy de mañana, ponte delante de Faraón cuando salga al agua y dile: Así ha dicho Jehová: Deja ir a Mi pueblo para que me sirva.

Éx 8:21 Porque si no dejas ir a Mi pueblo, de inmediato Yo enviaré enjambres de moscas contra ti, contra tus siervos, contra tu pueblo y contra tus casas; se llenarán de enjambres de moscas las casas de los egipcios, y también la tierra donde ellos estén.

Éx 8:22 Aquel día Yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual habita Mi pueblo, para que no haya allí enjambres de moscas, a fin de que sepas que Yo soy Jehová en medio de la tierra.

Éx 8:23 Y Yo pondré redención entre Mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal.

Éx 8:24 Jehová lo hizo así; y entraron grandes enjambres de moscas en la casa de Faraón y en las casas de sus siervos, y en todo el país de Egipto la tierra fue asolada a causa de los enjambres de moscas.

Éx 8:25 Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Andad, ofreced sacrificios a vuestro Dios dentro del país.

Éx 8:26 Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque sacrificaríamos a Jehová nuestro Dios lo que es abominación para los egipcios. Si sacrificáramos ante los ojos de los egipcios lo que es abominación para ellos, ¿no nos apedrearían?

Éx 8:27 Debemos ir por el desierto tres días de camino y ofrecer sacrificios a Jehová nuestro Dios tal como Él nos manda.

Éx 8:28 Dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto; sólo que no vayáis muy lejos. Rogad por mí.

Éx 8:29 Y respondió Moisés: Ya salgo de tu presencia, y rogaré a Jehová que los enjambres de moscas se alejen mañana de Faraón, de sus siervos y de su pueblo; pero no vuelva más Faraón a obrar con engaño, no dejando ir al pueblo a ofrecer sacrificios a Jehová.

Éx 8:30 Moisés salió, pues, de la presencia de Faraón y rogó a Jehová.

Éx 8:31 Jehová hizo conforme a la palabra de Moisés y quitó los enjambres de moscas de Faraón, de sus siervos y de su pueblo, sin que quedara una sola mosca.

Éx 8:32 Pero también Faraón endureció esta vez su corazón y no dejó ir al pueblo.

ÉXODO 7 ÉXODO 9

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ÉXODO 9 Versión Recobro

ÉXODO 9



Éx 9:1 Entonces Jehová dijo a Moisés: Ve a Faraón y háblale: Así ha dicho Jehová, el Dios de los hebreos: Deja ir a Mi pueblo para que me sirva.

Éx 9:2 Porque si rehúsas dejarlo ir y lo sigues reteniendo,

Éx 9:3 la mano de Jehová vendrá con peste gravísima sobre tu ganado que está en el campo: sobre los caballos, los asnos, los camellos, las vacas y las ovejas.

Éx 9:4 Y Jehová hará distinción entre el ganado de Israel y el de Egipto, de modo que nada muera de todo lo que pertenece a los hijos de Israel.

Éx 9:5 Y Jehová señaló plazo, diciendo: Mañana hará Jehová esta cosa en la tierra.

Éx 9:6 Al día siguiente Jehová hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los hijos de Israel no murió ni uno.

Éx 9:7 Faraón envió a averiguar y, a la verdad, del ganado de los israelitas no había muerto ni uno. Mas el corazón de Faraón permaneció obstinado, y él no dejó ir al pueblo.

Éx 9:8 Entonces Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Tomad puñados de ceniza de un horno, y que la esparza Moisés hacia el cielo ante los ojos de Faraón.

Éx 9:9 Se convertirá en polvo fino sobre toda la tierra de Egipto, y producirá furúnculos que resultarán en úlceras en los hombres y en las bestias por toda la tierra de Egipto.

Éx 9:10 Tomaron, pues, ceniza del horno y se pusieron delante de Faraón; la esparció Moisés hacia el cielo, y ella se convirtió en furúnculos que produjeron úlceras en los hombres y en las bestias.

Éx 9:11 Los magos no podían estar delante de Moisés a causa de los furúnculos, porque los furúnculos estaban en los magos así como en todos los egipcios.

Éx 9:12 Y Jehová endureció el corazón de Faraón, y éste no los escuchó, tal como Jehová había dicho a Moisés.

Éx 9:13 Entonces Jehová dijo a Moisés: Levántate muy de mañana, ponte delante de Faraón y dile: Así dice Jehová, el Dios de los hebreos: Deja ir a Mi pueblo para que me sirva.

Éx 9:14 Porque Yo enviaré esta vez todas Mis plagas contra ti, sobre tus siervos y sobre tu pueblo, para que sepas que no hay otro como Yo en toda la tierra.

Éx 9:15 Porque si Yo hubiera extendido Mi mano para herirte a ti y a tu pueblo con peste, habrías sido exterminado de la tierra.

Éx 9:16 Pero precisamente por esto te he permitido permanecer, para mostrarte Mi poder y para que Mi nombre sea proclamado en toda la tierra.

Éx 9:17 Y todavía te enalteces contra Mi pueblo no dejándolo ir.

Éx 9:18 Mañana, a esta hora, Yo haré llover granizo muy pesado, cual nunca hubo en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora.

Éx 9:19 Envía, pues, a poner a salvo tu ganado y todo lo que tienes en el campo; todo hombre y bestia que se encuentre en el campo y no sea recogido a casa, morirá cuando caiga el granizo.

Éx 9:20 De los siervos de Faraón, el que tuvo temor de la palabra de Jehová hizo que sus siervos y su ganado huyeran a casa;

Éx 9:21 mas el que no prestó atención a la palabra de Jehová, dejó a sus siervos y su ganado en el campo.

Éx 9:22 Entonces Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que caiga granizo en toda la tierra de Egipto, sobre los hombres, sobre las bestias y sobre todas las plantas del campo en la tierra de Egipto.

Éx 9:23 Moisés extendió su cayado hacia el cielo, y Jehová envió truenos y granizo, y cayó fuego sobre la tierra; y Jehová hizo llover granizo sobre la tierra de Egipto.

Éx 9:24 Hubo, pues, granizo muy pesado, y fuego que centellaba continuamente en medio del granizo, cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que comenzó a ser nación.

Éx 9:25 Y el granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que había en el campo, así hombres como bestias; el granizo también hirió todas las plantas del campo y destrozó todos los árboles del campo.

Éx 9:26 Solamente en la tierra de Gosén, donde estaban los hijos de Israel, no hubo granizo.

Éx 9:27 Entonces Faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: He pecado esta vez; Jehová es el Justo, y yo y mi pueblo somos los culpables.

Éx 9:28 Rogad a Jehová, porque ha habido ya suficientes truenos y granizos de Dios; y yo os dejaré ir, y no permaneceréis más aquí.

Éx 9:29 Moisés le respondió: En cuanto salga de la ciudad, extenderé mis manos a Jehová; los truenos cesarán, y ya no habrá granizo, para que sepas que de Jehová es la tierra.

Éx 9:30 Mas en cuanto a ti y a tus siervos, yo sé que no teméis todavía a Jehová Dios.

Éx 9:31 (El lino y la cebada fueron destrozados, pues la cebada estaba en espiga y el lino en flor;

Éx 9:32 mas el trigo y la espelta no fueron destrozados, porque no habían brotado).

Éx 9:33 Moisés salió de la ciudad, de la presencia de Faraón, y extendió sus manos a Jehová; y cesaron los truenos y el granizo, y la lluvia no cayó más sobre la tierra.

Éx 9:34 Pero cuando Faraón vio que la lluvia, el granizo y los truenos habían cesado, volvió a pecar y endureció su corazón, él y sus siervos.

Éx 9:35 Se endureció, pues, el corazón de Faraón, y no dejó ir a los hijos de Israel, tal como Jehová había dicho por medio de Moisés.

ÉXODO 8 ÉXODO 10

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Levítico Versión Recobro

LEVÍTICO



LEVÍTICO 1



Lv 1:1 Entonces llamó Jehová a Moisés, y le habló desde la Tienda de Reunión, diciendo:

Lv 1:2 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando alguno de entre vosotros presente una ofrenda a Jehová, del ganado presentaréis vuestra ofrenda, ya sea del ganado vacuno u ovejuno.

Lv 1:3 Si su ofrenda es un holocausto del ganado vacuno, presentará un macho sin defecto; lo presentará a la entrada de la Tienda de Reunión para ser aceptado delante de Jehová.

Lv 1:4 Pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, el cual será aceptado a favor suyo para hacer expiación por él.

Lv 1:5 Entonces degollará el novillo delante de Jehová; y los hijos de Aarón, los sacerdotes, presentarán la sangre, y la rociarán sobre el altar y alrededor del mismo, el cual está a la entrada de la Tienda de Reunión.

Lv 1:6 Desollará el holocausto y lo cortará en trozos.

Lv 1:7 Y los hijos del sacerdote Aarón pondrán fuego sobre el altar y colocarán la leña en orden sobre el fuego.

Lv 1:8 Después los hijos de Aarón, los sacerdotes, pondrán los trozos, la cabeza y la grosura en orden sobre la leña que está en el fuego, el cual está sobre el altar;

Lv 1:9 pero lavará con agua las partes internas y las piernas. Entonces el sacerdote lo quemará todo sobre el altar; holocausto es, ofrenda por fuego, aroma que satisface a Jehová.

Lv 1:10 Si su ofrenda para holocausto es del rebaño, de las ovejas o de las cabras, presentará un macho sin defecto.

Lv 1:11 Y lo degollará al lado norte del altar delante de Jehová; y los hijos de Aarón, los sacerdotes, rociarán su sangre sobre el altar y alrededor del mismo.

Lv 1:12 Lo cortará en trozos, con su cabeza y su grosura; y el sacerdote los pondrá en orden sobre la leña que está en el fuego, el cual está sobre el altar;

Lv 1:13 pero lavará las partes internas y las piernas con agua. Entonces el sacerdote lo presentará todo y lo quemará sobre el altar; holocausto es, ofrenda por fuego, aroma que satisface a Jehová.

Lv 1:14 Si su ofrenda para Jehová es holocausto de aves, presentará su ofrenda de tórtolas o de palominos.

Lv 1:15 El sacerdote la presentará ante el altar, la desnucará y la quemará en el altar; y su sangre será exprimida a un lado del altar.

Lv 1:16 Le quitará entonces el buche y las plumas, y los echará junto al altar, hacia el oriente, en el lugar de las cenizas.

Lv 1:17 Y la henderá por sus alas, sin dividirla; y el sacerdote la quemará sobre el altar, sobre la leña que está en el fuego; holocausto es, ofrenda por fuego, aroma que satisface a Jehová.

ÉXODO 40 LEVÍTICO 2

«Tabla de contenido













































































































































































LEVÍTICO 10 Versión Recobro

LEVÍTICO 10



Lv 10:1 Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, pusieron fuego en ellos, le echaron incienso encima y presentaron ante Jehová un fuego extraño, que Él no les había mandado.

Lv 10:2 Entonces salió fuego de delante de Jehová y los consumió, y murieron delante de Jehová.

Lv 10:3 Moisés dijo entonces a Aarón: Esto es lo que Jehová habló, diciendo:
En los que se me acercan seré santificado, Y ante todo el pueblo seré glorificado.
Y Aarón calló.

Lv 10:4 Moisés llamó después a Misael y a Elzafán, hijos de Uziel, tío de Aarón, y les dijo: Acercaos, llevaos a vuestros hermanos de delante del santuario, fuera del campamento.

Lv 10:5 Ellos, pues, se acercaron y los llevaron en sus túnicas fuera del campamento, tal como Moisés había dicho.

Lv 10:6 Entonces Moisés dijo a Aarón y a sus hijos Eleazar e Itamar: No llevéis desgreñado el pelo de vuestras cabezas ni rasguéis vuestras vestiduras, para que no muráis y para que Él no se enoje con toda la asamblea. Pero dejad que vuestros hermanos, toda la casa de Israel, lloren por la incineración que ha traído Jehová.

Lv 10:7 No saldréis de la entrada de la Tienda de Reunión, no sea que muráis; pues el aceite de la unción de Jehová está sobre vosotros. Y ellos hicieron conforme a la palabra de Moisés.

Lv 10:8 Entonces Jehová habló a Aarón, diciendo:

Lv 10:9 Cuando entréis en la Tienda de Reunión, no bebáis vino ni bebida embriagante, ni tú ni tus hijos contigo, para que no muráis; esto será estatuto perpetuo por todas vuestras generaciones,

Lv 10:10 para que hagáis distinción entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio,

Lv 10:11 y para que enseñéis a los hijos de Israel todos los estatutos que Jehová les ha comunicado por medio de Moisés.

Lv 10:12 Entonces Moisés dijo a Aarón, a Eleazar y a Itamar, los hijos que le quedaban: Tomad la ofrenda de harina que queda de las ofrendas de Jehová presentadas por fuego, y comedla sin levadura junto al altar, pues es cosa santísima.

Lv 10:13 La comeréis en un lugar santo, porque es tu derecho y el derecho de tus hijos, de las ofrendas de Jehová presentadas por fuego, pues así me ha sido mandado.

Lv 10:14 Comeréis también en un lugar limpio, tú y contigo tus hijos y tus hijas, el pecho de la ofrenda mecida y el muslo de la ofrenda elevada, pues os han sido dados como derecho tuyo y derecho de tus hijos, de los sacrificios, de las ofrendas de paz de los hijos de Israel.

Lv 10:15 El muslo de la ofrenda elevada y el pecho de la ofrenda mecida traerán junto con las ofrendas hechas por fuego de las grosuras, para mecerlos como ofrenda mecida delante de Jehová, y esto será estatuto perpetuo para ti y para tus hijos contigo, tal como Jehová ha mandado.

Lv 10:16 Entonces Moisés preguntó con diligencia acerca del macho cabrío de la ofrenda por el pecado, pero ya había sido quemado. Así que se enojó con Eleazar e Itamar, los hijos que le habían quedado a Aarón, diciendo:

Lv 10:17 ¿Por qué no habéis comido la ofrenda por el pecado en el lugar del santuario? Porque es cosa santísima, y Él os la dio para que llevéis sobre vosotros la iniquidad de la asamblea, para que hagáis expiación por ellos ante Jehová.

Lv 10:18 Ahora bien, su sangre no fue llevada al interior del santuario; ciertamente debíais haberla comido en el santuario, tal como yo había mandado.

Lv 10:19 Pero Aarón habló a Moisés: Mira, hoy ellos han presentado su ofrenda por el pecado y su holocausto ante Jehová, ¡y me han acontecido tales cosas! Si yo hubiera comido hoy la ofrenda por el pecado, ¿acaso habría agradado a Jehová?

Lv 10:20 Cuando Moisés oyó eso, le pareció bien.

LEVÍTICO 9 LEVÍTICO 11

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LEVÍTICO 11 Versión Recobro

LEVÍTICO 11



Lv 11:1 Entonces Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciéndoles:

Lv 11:2 Hablad a los hijos de Israel, diciendo: Éstos son los animales que podréis comer de entre todas las bestias que hay sobre la tierra:

Lv 11:3 De entre las bestias, toda la que tiene pezuña dividida, es decir, partida en dos uñas, y que rumia, ésta podréis comer.

Lv 11:4 Sin embargo, de las que sólo rumian o que sólo tienen pezuña dividida, no comeréis las siguientes: el camello, pues aunque rumia, no tiene pezuña dividida; será inmundo para vosotros.

Lv 11:5 Y el damán, pues aunque rumia, no tiene pezuña dividida; será inmundo para vosotros.

Lv 11:6 Asimismo la liebre, pues aunque rumia, no tiene pezuña dividida; será inmunda para vosotros.

Lv 11:7 Y el cerdo, porque tiene pezuña dividida, es decir, pezuña partida en dos uñas, pero no rumia; será inmundo para vosotros.

Lv 11:8 No comeréis de su carne ni tocaréis sus cadáveres; serán inmundos para vosotros.

Lv 11:9 De entre todos los animales que hay en las aguas, podréis comer éstos: todos los que tienen aletas y escamas en las aguas, sea en los mares o en los ríos, los podréis comer.

Lv 11:10 Pero son abominación para vosotros todos los que no tienen aletas ni escamas, ya sean en los mares o en los ríos, entre todo lo que bulle en las aguas y entre todo animal viviente que está en las aguas,

Lv 11:11 y serán abominación para vosotros; no comeréis de su carne, y tendréis como abominación sus cadáveres.

Lv 11:12 Todo animal que vive en las aguas y no tiene aletas ni escamas, es abominación para vosotros.

Lv 11:13 De entre las aves, las siguientes tendréis por abominación, que no se comerán por ser abominación: el buitre grande, el quebrantahuesos, el buitre negro,

Lv 11:14 el milano, el halcón en todas sus especies,

Lv 11:15 todo cuervo en todas sus especies,

Lv 11:16 el avestruz, el gavilán nocturno, la gaviota, el gavilán en todas sus especies,

Lv 11:17 el búho pequeño, el cormorán, el búho real,

Lv 11:18 el búho blanco, el pelícano, el buitre común,

Lv 11:19 la cigüeña, la garza en todas sus especies, la abubilla y el murciélago.

Lv 11:20 Todo insecto alado que anda sobre cuatro patas es abominación para vosotros.

Lv 11:21 Pero de entre todos los insectos alados que andan sobre cuatro patas, podréis comer aquellos que tienen piernas largas además de sus patas para saltar con ellas sobre la tierra.

Lv 11:22 De entre ellos podréis comer éstos: toda especie de langosta que pulula, de langosta que traga, de grillo y de saltamontes.

Lv 11:23 Pero todos los otros insectos alados que tienen cuatro patas, son abominación para vosotros.

Lv 11:24 Por éstos quedaréis inmundos; cualquiera que toque sus cadáveres quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 11:25 Cualquiera que lleve parte de sus cadáveres lavará sus vestidos y quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 11:26 Toda bestia que tiene pezuña dividida, pero que no la tiene partida en dos uñas o no rumia, es inmunda para vosotros; cualquiera que los toque quedará inmundo.

Lv 11:27 De entre todas las bestias que andan en cuatro patas, todas las que no andan sobre pezuñas serán inmundas para vosotros; todo el que toque sus cadáveres quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 11:28 El que lleve sus cadáveres lavará sus vestidos y quedará inmundo hasta el anochecer; son inmundos para vosotros.

Lv 11:29 De entre los seres que pululan sobre la tierra, éstos serán inmundos para vosotros: la comadreja, el ratón, toda especie de lagartija grande,

Lv 11:30 la salamanquesa, el cocodrilo, la lagartija, la lagartija de arena y el camaleón.

Lv 11:31 De entre todos los seres que pululan, éstos son inmundos para vosotros; todo el que los toque cuando estén muertos quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 11:32 También quedará inmundo todo aquello sobre lo cual caiga alguno de ellos después de muertos, ya sea objeto de madera, vestido, piel o saco; cualquier objeto con el que se trabaja, será metido en agua y quedará inmundo hasta el anochecer; entonces quedará limpio.

Lv 11:33 Respecto a todo vaso de barro dentro del cual caiga alguno de ellos, todo lo que esté dentro de él quedará inmundo, y romperéis el vaso.

Lv 11:34 Todo alimento que se come quedará inmundo si sobre él cae agua de tal vaso, y todo líquido que se beba quedará inmundo si estaba en tal vaso.

Lv 11:35 Todo aquello sobre lo cual caiga parte de sus cadáveres quedará inmundo: el horno o el fogón serán derribados; son inmundos y seguirán siendo inmundos para vosotros.

Lv 11:36 Sin embargo, el manantial o la cisterna que recoge agua quedará limpio, mas lo que toque sus cadáveres quedará inmundo.

Lv 11:37 Si parte de sus cadáveres cae sobre cualquier semilla que ha de sembrarse, quedará limpia.

Lv 11:38 Pero si se pone agua en la semilla, y cae en ella parte de sus cadáveres, será inmunda para vosotros.

Lv 11:39 Si muere alguna bestia que tenéis para alimento, el que toque su cadáver quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 11:40 El que coma del cadáver lavará sus vestidos y quedará inmundo hasta el anochecer; el que lleve su cadáver también lavará sus vestidos y quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 11:41 Todo ser que pulula sobre la tierra es abominación; no se comerá.

Lv 11:42 Todo lo que anda sobre su vientre, todo lo que camina sobre cuatro patas o que tiene una multitud de patas, aun de todo ser que pulula sobre la tierra, no lo comeréis, porque es abominación.

Lv 11:43 No os haréis abominables con ningún ser que pulula, ni os haréis inmundos por ellos, de modo que con ellos os contaminéis.

Lv 11:44 Pues Yo soy Jehová vuestro Dios. Santificaos, por tanto, y sed santos, porque Yo soy santo. No os contaminaréis con ninguno de los seres que pululan sobre la tierra.

Lv 11:45 Porque Yo soy Jehová, que os hice subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios; seréis, pues, santos, porque Yo soy santo.

Lv 11:46 Ésta es la ley acerca de las bestias y de las aves, de todo animal viviente que se mueve en las aguas y de toda criatura que pulula sobre la tierra,

Lv 11:47 para que hagáis distinción entre lo inmundo y lo limpio, y entre el animal que se puede comer y el que no se puede comer.

LEVÍTICO 10 LEVÍTICO 12

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LEVÍTICO 12 Versión Recobro

LEVÍTICO 12



Lv 12:1 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 12:2 Habla a los hijos de Israel, diciendo: Si una mujer concibe y da a luz un hijo varón, quedará inmunda siete días; será inmunda como en los días de su menstruación.

Lv 12:3 Al octavo día la carne del prepucio del niño será circuncidada.

Lv 12:4 Y ella permanecerá treinta y tres días purificándose de su sangre; no tocará ninguna cosa santificada ni entrará en el santuario hasta que se cumplan los días de su purificación.

Lv 12:5 Pero si da a luz una niña, quedará inmunda por dos semanas, como en el caso de su impureza; y permanecerá sesenta y seis días purificándose de su sangre.

Lv 12:6 Cuando se cumplan los días de su purificación, ya sea por un hijo o por una hija, llevará al sacerdote, a la entrada de la Tienda de Reunión, un cordero de un año para el holocausto, y un palomino o una tórtola para la ofrenda por el pecado.

Lv 12:7 Él los presentará delante de Jehová y hará expiación por ella; así quedará limpia del flujo de su sangre. Ésta es la ley para la que da a luz un niño o una niña.

Lv 12:8 Si no tiene lo suficiente para un cordero, tomará dos tórtolas o dos palominos, uno para el holocausto y el otro para la ofrenda por el pecado. El sacerdote hará expiación por ella, y quedará limpia.

LEVÍTICO 11 LEVÍTICO 13

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LEVÍTICO 13 Versión Recobro

LEVÍTICO 13



Lv 13:1 Entonces Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo:

Lv 13:2 Cuando un hombre tenga en la piel de su cuerpo hinchazón o erupción o mancha lustrosa, que se convierta en infección de lepra en la piel de su cuerpo, será llevado a Aarón, el sacerdote, o a uno de sus hijos, los sacerdotes.

Lv 13:3 El sacerdote examinará la infección en la piel del cuerpo; y si el pelo en la infección se ha vuelto blanco y la infección parece más profunda que la piel de su cuerpo, es infección de lepra. Cuando el sacerdote lo haya examinado, lo declarará inmundo.

Lv 13:4 Si la mancha lustrosa es blanca en la piel de su cuerpo, y no parece más profunda que la piel, y el pelo en ella no se ha vuelto blanco, el sacerdote aislará durante siete días al que tiene la infección.

Lv 13:5 Al séptimo día el sacerdote lo examinará; si según su parecer la infección se ha detenido, y no se ha extendido en la piel, el sacerdote lo aislará por otros siete días.

Lv 13:6 Al séptimo día el sacerdote lo examinará otra vez; si la infección se ha oscurecido y no se ha extendido en la piel, el sacerdote lo declarará limpio; es sólo una costra. Lavará sus vestidos y quedará limpio.

Lv 13:7 Pero si la erupción sigue extendiéndose en la piel, después que él se mostró al sacerdote para su purificación, volverá a mostrarse al sacerdote.

Lv 13:8 Y el sacerdote lo examinará, y si la erupción se ha extendido en la piel, el sacerdote lo declarará inmundo; es lepra.

Lv 13:9 Cuando haya infección de lepra en un hombre, será llevado al sacerdote.

Lv 13:10 Entonces el sacerdote lo examinará, y si aparece una hinchazón blanca en la piel, la cual ha hecho que el pelo se vuelva blanco, y hay carne viva en la hinchazón,

Lv 13:11 es lepra crónica en la piel de su cuerpo; y el sacerdote lo declarará inmundo. No lo aislará, porque es inmundo.

Lv 13:12 Si la lepra brota y se extiende en la piel, de modo que cubre toda la piel del que tiene la infección, desde la cabeza hasta los pies, hasta donde pueda ver el sacerdote,

Lv 13:13 entonces éste lo examinará; si la lepra ha cubierto todo su cuerpo, declarará limpio al que tiene la infección. Toda ella se ha vuelto blanca; él es limpio.

Lv 13:14 Pero cuando aparezca en él carne viva, quedará inmundo.

Lv 13:15 El sacerdote examinará la carne viva y lo declarará inmundo. La carne viva es inmunda; es lepra.

Lv 13:16 Pero si la carne viva cambia y se vuelve blanca, él irá al sacerdote.

Lv 13:17 El sacerdote lo examinará, y si la infección se ha vuelto blanca, el sacerdote declarará limpio al que tuvo la infección; es limpio.

Lv 13:18 Cuando el cuerpo haya tenido un furúnculo en la piel, y éste se haya sanado,

Lv 13:19 y en el lugar del furúnculo haya una hinchazón blanca o una mancha lustrosa, blanca rojiza, entonces será mostrada al sacerdote.

Lv 13:20 El sacerdote la examinará; y si parece haber penetrado por debajo de la superficie de la piel, y el pelo en ella se ha vuelto blanco, entonces el sacerdote lo declarará inmundo. Es una infección de lepra; ha brotado en el furúnculo.

Lv 13:21 Pero si el sacerdote la examina, y si no hay en ella pelo blanco, ni ha penetrado por debajo de la superficie de la piel, sino que se ha oscurecido, el sacerdote lo aislará por siete días.

Lv 13:22 Si se extiende en la piel, el sacerdote lo declarará inmundo; es una infección.

Lv 13:23 Pero si la mancha lustrosa permanece en su lugar y no se extiende, es sólo la cicatriz del furúnculo; el sacerdote lo declarará limpio.

Lv 13:24 Asimismo, cuando haya en la piel de la carne una quemadura de fuego, y la carne viva de la quemadura se convierta en una mancha lustrosa, blanca rojiza o blanca,

Lv 13:25 entonces el sacerdote la examinará; y si el pelo en la mancha lustrosa se ha vuelto blanco, y ésta parece más profunda que la piel, es lepra. Ha brotado en la quemadura, y el sacerdote lo declarará inmundo; es una infección de lepra.

Lv 13:26 Pero si el sacerdote la examina, y no hay pelo blanco en la mancha lustrosa, ni ha penetrado por debajo de la superficie de la piel, sino que se ha oscurecido, el sacerdote lo aislará por siete días.

Lv 13:27 Al séptimo día el sacerdote lo examinará. Si se ha ido extendiendo en la piel, el sacerdote lo declarará inmundo; es infección de lepra.

Lv 13:28 Si la mancha lustrosa permanece en su lugar y no se ha extendido en la piel, sino que se ha oscurecido, es la hinchazón de la quemadura; el sacerdote lo declarará limpio, porque es sólo la cicatriz de la quemadura.

Lv 13:29 Si un hombre o una mujer tiene una infección en la cabeza o en la barba,

Lv 13:30 el sacerdote examinará la infección; si parece más profunda que la piel, y hay en ella pelo amarillento y delgado, entonces el sacerdote lo declarará inmundo. Es tiña; es lepra de la cabeza o de la barba.

Lv 13:31 Si el sacerdote examina la infección de la tiña, y no parece más profunda que la piel y no hay en ella pelo negro, el sacerdote aislará siete días al que tiene la infección de la tiña.

Lv 13:32 Al séptimo día el sacerdote examinará la infección; y si la tiña no se ha extendido ni hay en ella pelo amarillento, y la tiña no parece ser más profunda que la piel,

Lv 13:33 entonces se afeitará, pero no afeitará la tiña; y el sacerdote aislará por otros siete días al que tiene la tiña.

Lv 13:34 Al séptimo día el sacerdote examinará la tiña; si la tiña no se ha extendido en la piel ni parece ser más profunda que la piel, el sacerdote lo declarará limpio. El hombre lavará sus vestidos y quedará limpio.

Lv 13:35 Pero si la tiña se ha ido extendiendo en la piel después de su purificación,

Lv 13:36 el sacerdote examinará al enfermo, y si la tiña se ha extendido en la piel, el sacerdote no tendrá que buscar pelo amarillento; es inmundo.

Lv 13:37 Pero si a los ojos del sacerdote la tiña ha permanecido, y ha crecido en ella pelo negro, la tiña está sanada; él es limpio. El sacerdote lo declarará limpio.

Lv 13:38 Asimismo cuando un hombre o una mujer tenga manchas lustrosas en la piel de su cuerpo, manchas blancas lustrosas,

Lv 13:39 el sacerdote las examinará, y si las manchas lustrosas en la piel de su cuerpo son blancas algo oscurecidas, es un sarpullido que ha brotado en la piel; él es limpio.

Lv 13:40 Si un hombre pierde el pelo de la cabeza, es calvo; es limpio.

Lv 13:41 Si pierde el pelo de la frente y de las sienes, es calvo por delante; es limpio.

Lv 13:42 Pero si en la calva de la cabeza o de la frente aparece una infección blanca rojiza, es lepra que brota en la calva de su cabeza o de su frente.

Lv 13:43 Entonces el sacerdote lo examinará, y si la hinchazón de la infección es blanca rojiza en la calva de la cabeza o de la frente, como la apariencia de lepra en la piel del cuerpo,

Lv 13:44 leproso es; es inmundo. El sacerdote ciertamente lo declarará inmundo; su infección está en su cabeza.

Lv 13:45 En cuanto al leproso que tiene la infección, sus vestidos serán rasgados y su cabellera será dejada suelta, y cubriéndose con la mano el labio superior, gritará: ¡Inmundo, inmundo!

Lv 13:46 Quedará inmundo todos los días que tenga la infección; es inmundo. Vivirá solo; su morada estará fuera del campamento.

Lv 13:47 Cuando en un vestido aparezca una infección de lepra, ya sea vestido de lana o de lino,

Lv 13:48 ya sea en urdimbre o en trama, de lino o de lana, ya sea en cuero o en cualquier objeto de cuero,

Lv 13:49 si la infección en el vestido, en el cuero, en la urdimbre, en la trama o en cualquier objeto de cuero es verdosa o rojiza, es infección de lepra y se ha de mostrar al sacerdote.

Lv 13:50 El sacerdote examinará la infección y aislará el objeto que tiene la infección por siete días.

Lv 13:51 Entonces al séptimo día examinará la infección. Si se ha extendido en el vestido, en la urdimbre o en la trama, o en el cuero, cualquiera que sea el uso del cuero, la infección es una lepra maligna; el objeto es inmundo.

Lv 13:52 Quemará el vestido —ya sea la urdimbre o la trama, en lana o en lino, o cualquier objeto de cuero— en el cual aparezca la infección, porque es una lepra maligna; al fuego será quemado.

Lv 13:53 Si el sacerdote examina la infección, y ésta no se ha extendido en el vestido, en la urdimbre o en la trama, o en cualquier objeto de cuero,

Lv 13:54 entonces el sacerdote mandará lavar el objeto en que esté la infección; y lo aislará otra vez por siete días.

Lv 13:55 Después que el objeto con la infección haya sido lavado, el sacerdote lo examinará; y si la infección no ha cambiado de aspecto, aunque ésta no se haya extendido, dicho objeto es inmundo. Lo quemarás al fuego; es una corrosión leprosa, esté lo raído en el derecho o en el revés del objeto.

Lv 13:56 Si el sacerdote la examina, y la infección se ha oscurecido después de lavada, la arrancará del vestido o del cuero, sea de la urdimbre o de la trama.

Lv 13:57 Pero si aparece de nuevo en el vestido, sea en la urdimbre o en la trama, o en cualquier objeto de cuero, se va extendiendo. Quemarás al fuego el objeto en el cual está la infección.

Lv 13:58 En cuanto al vestido, sea la urdimbre o la trama, o cualquier objeto de cuero, que laves, si desaparece la infección, se lavará por segunda vez, y entonces quedará limpio.

Lv 13:59 Ésta es la ley acerca de la infección de lepra en un vestido de lana o de lino, en urdimbre o en trama, o en cualquier objeto de cuero, para que sea declarado limpio o inmundo.

LEVÍTICO 12 LEVÍTICO 14

«Tabla de contenido













































































































































































LEVÍTICO 14 Versión Recobro

LEVÍTICO 14



Lv 14:1 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 14:2 Ésta será la ley del leproso en el día de su purificación: será llevado al sacerdote,

Lv 14:3 y el sacerdote saldrá fuera del campamento. Luego el sacerdote lo examinará, y si la infección de lepra ha sido sanada en el leproso,

Lv 14:4 el sacerdote mandará tomar para el que ha de ser purificado dos avecillas vivas y limpias, madera de cedro, hilos escarlatas e hisopo.

Lv 14:5 Luego el sacerdote mandará degollar una de las avecillas en un vaso de barro sobre aguas corrientes.

Lv 14:6 En cuanto a la avecilla viva, la tomará junto con la madera de cedro, los hilos escarlatas y el hisopo, y los mojará juntamente con la avecilla viva en la sangre de la avecilla que fue degollada sobre las aguas corrientes.

Lv 14:7 Rociará siete veces sobre el que ha de ser purificado de la lepra y lo declarará limpio. Luego soltará la avecilla viva en el campo abierto.

Lv 14:8 El que ha de ser purificado lavará sus vestidos, se afeitará todo el pelo y se bañará en agua, y quedará limpio. Después podrá entrar en el campamento, pero morará fuera de su tienda siete días.

Lv 14:9 Al séptimo día se afeitará todo el pelo; se afeitará la cabeza, la barba y las cejas, es decir, todo su pelo. Luego lavará sus vestidos y bañará su carne en agua, y quedará limpio.

Lv 14:10 El día octavo tomará dos corderos sin defecto, una cordera de un año, sin defecto, y tres décimas de un efa de flor de harina para la ofrenda de harina, mezclada con aceite, y un log de aceite.

Lv 14:11 Y el sacerdote que lo purifica hará que el hombre que ha de ser purificado se presente delante de Jehová, juntamente con aquellas cosas, a la entrada de la Tienda de Reunión.

Lv 14:12 El sacerdote tomará uno de los corderos, lo presentará como ofrenda por las transgresiones, juntamente con el log de aceite, y los mecerá como ofrenda mecida delante de Jehová.

Lv 14:13 Entonces degollará el cordero en el lugar donde se degüella la ofrenda por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuario, pues la ofrenda por las transgresiones, así como la ofrenda por el pecado, es del sacerdote; es santísima.

Lv 14:14 Y el sacerdote tomará de la sangre de la ofrenda por las transgresiones, y la pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que ha de ser purificado, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.

Lv 14:15 El sacerdote tomará también del log de aceite, lo derramará en la palma de su mano izquierda,

Lv 14:16 mojará el sacerdote su dedo derecho en el aceite que está en la palma de su mano izquierda, y rociará parte del aceite con su dedo siete veces delante de Jehová.

Lv 14:17 Y de lo que quede del aceite que está en la palma de su mano, el sacerdote pondrá parte sobre el lóbulo de la oreja derecha del que ha de ser purificado, parte sobre el pulgar de su mano derecha y parte sobre el pulgar de su pie derecho, encima de la sangre de la ofrenda por las transgresiones.

Lv 14:18 Lo que quede del aceite que está en la palma de la mano del sacerdote, lo pondrá sobre la cabeza del que ha de ser purificado. Así el sacerdote hará expiación por él delante de Jehová.

Lv 14:19 Luego el sacerdote ofrecerá la ofrenda por el pecado y hará expiación por el que ha de ser purificado a causa de su inmundicia, y después degollará el holocausto.

Lv 14:20 Y el sacerdote ofrecerá el holocausto y la ofrenda de harina sobre el altar. Así el sacerdote hará expiación por él, y quedará limpio.

Lv 14:21 Pero si él es pobre y no tiene suficientes recursos, tomará un cordero como ofrenda por las transgresiones que será mecida para hacer expiación por él, y una décima de un efa de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de harina, un log de aceite,

Lv 14:22 y dos tórtolas o dos palominos, según sus recursos; uno será para la ofrenda por el pecado y el otro para el holocausto.

Lv 14:23 Al octavo día los llevará, para su purificación, al sacerdote a la entrada de la Tienda de Reunión, delante de Jehová.

Lv 14:24 El sacerdote tomará el cordero de la ofrenda por las transgresiones y el log de aceite, y los mecerá como ofrenda mecida delante de Jehová;

Lv 14:25 luego él degollará el cordero de la ofrenda por las transgresiones, y el sacerdote tomará parte de la sangre de la ofrenda por las transgresiones y la pondrá sobre el lóbulo de la oreja derecha del que ha de ser purificado, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.

Lv 14:26 Y el sacerdote derramará del aceite sobre la palma de su mano izquierda,

Lv 14:27 y con su dedo derecho el sacerdote rociará del aceite que está en la palma de su mano izquierda siete veces delante de Jehová.

Lv 14:28 También el sacerdote pondrá parte del aceite que está en la palma de su mano sobre el lóbulo de la oreja derecha del que ha de ser purificado, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, encima del lugar de la sangre de la ofrenda por las transgresiones.

Lv 14:29 Lo que quede del aceite que está en la palma de la mano del sacerdote, éste lo pondrá sobre la cabeza del que ha de ser purificado, para hacer expiación por él delante de Jehová.

Lv 14:30 Asimismo ofrecerá una de las tórtolas o uno de los palominos, según sus recursos,

Lv 14:31 es decir, conforme a lo que alcanzan sus recursos, uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto, junto con la ofrenda de harina; así el sacerdote hará expiación delante de Jehová por el que ha de ser purificado.

Lv 14:32 Ésta es la ley para el que haya tenido infección de lepra y no tenga los recursos para obtener lo prescrito para su purificación.

Lv 14:33 Entonces Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo:

Lv 14:34 Cuando entréis en la tierra de Canaán, la cual os doy en posesión, y ponga Yo la infección de lepra en alguna casa de la tierra de vuestra posesión,

Lv 14:35 aquel a quien pertenezca la casa irá y dará aviso al sacerdote, diciendo: Me parece que hay algo como una infección en la casa.

Lv 14:36 Entonces el sacerdote mandará que desocupen la casa antes de entrar a examinar la infección, para que nada quede inmundo de cuanto hay en la casa; después el sacerdote entrará y examinará la casa.

Lv 14:37 Examinará la infección; y si la infección en las paredes de la casa tiene depresiones verdosas o rojizas, y parece ser más profunda que la superficie de la pared,

Lv 14:38 el sacerdote saldrá de la casa, a la entrada de ella, y cerrará la casa por siete días.

Lv 14:39 Al séptimo día el sacerdote volverá y la examinará. Si la infección se ha extendido en las paredes de la casa,

Lv 14:40 entonces el sacerdote mandará que saquen las piedras en que está la infección y que las echen fuera de la ciudad, a un lugar inmundo.

Lv 14:41 También hará raspar la casa por dentro alrededor, y arrojarán fuera de la ciudad, a un lugar inmundo, el yeso que hayan raspado.

Lv 14:42 Entonces tomarán otras piedras y las pondrán en lugar de aquellas piedras, y él tomará otro yeso y recubrirá la casa.

Lv 14:43 Si la infección vuelve a brotar en la casa después que él ha hecho quitar las piedras y raspar la casa, y después que ésta ha sido recubierta con yeso,

Lv 14:44 entonces el sacerdote entrará y la examinará, y si la infección se ha extendido en la casa, es una lepra maligna en la casa; es inmunda.

Lv 14:45 Derribará, pues, la casa, sus piedras, su madera y todo el yeso de la casa, y los llevará fuera de la ciudad, a un lugar inmundo.

Lv 14:46 Además, cualquiera que entre en la casa durante los días en que estuvo cerrada, quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 14:47 El que se acueste en la casa lavará sus vestidos, y el que coma en ella también lavará sus vestidos.

Lv 14:48 Pero, por otra parte, si el sacerdote entra y la examina, y ve que la infección no se ha extendido en la casa después de haber sido recubierta con yeso, el sacerdote declarará limpia la casa, porque la infección habrá sido sanada.

Lv 14:49 Entonces, para purificar la casa, tomará dos avecillas, madera de cedro, hilos escarlatas e hisopo,

Lv 14:50 y degollará una de las avecillas en un vaso de barro sobre aguas corrientes.

Lv 14:51 Después tomará la madera de cedro, el hisopo, los hilos escarlatas y la avecilla viva, y los mojará en la sangre de la avecilla muerta y en las aguas corrientes, y rociará la casa siete veces.

Lv 14:52 Así purificará la casa con la sangre de la avecilla, con las aguas corrientes, con la avecilla viva, con la madera de cedro, con el hisopo y con los hilos escarlatas.

Lv 14:53 Luego soltará la avecilla viva fuera de la ciudad, en el campo abierto. Así hará expiación por la casa, y quedará limpia.

Lv 14:54 Ésta es la ley acerca de toda infección de lepra y de tiña,

Lv 14:55 de la lepra del vestido y de la casa,

Lv 14:56 de la hinchazón, de la erupción y de la mancha lustrosa,

Lv 14:57 para enseñar cuándo es inmundo y cuándo es limpio. Ésta es la ley tocante a la lepra.

LEVÍTICO 13 LEVÍTICO 15

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LEVÍTICO 15 Versión Recobro

LEVÍTICO 15



Lv 15:1 Entonces Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo:

Lv 15:2 Hablad a los hijos de Israel y decidles: Cuando cualquier varón tenga flujo de su cuerpo, su flujo es inmundo.

Lv 15:3 Ésta será su inmundicia a causa de su flujo: Ya sea que haya flujo emitido de su cuerpo, o el flujo esté obstruido en su cuerpo, este flujo constituye su inmundicia.

Lv 15:4 Toda cama en que se acueste el que tenga flujo quedará inmunda, y toda cosa en que se siente quedará inmunda.

Lv 15:5 Cualquiera que toque su cama lavará sus vestidos, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 15:6 El que se siente sobre aquello en que se sentó el que tiene flujo, lavará sus vestidos, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 15:7 Asimismo el que toque la carne del que tiene flujo lavará sus vestidos, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 15:8 Si el que tiene flujo escupe sobre el limpio, éste lavará sus vestidos, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 15:9 Toda montura sobre la cual cabalgue el que tiene flujo quedará inmunda.

Lv 15:10 Todo el que toque cualquier cosa que haya estado debajo de él quedará inmundo hasta el anochecer, y todo el que lleve tales cosas lavará sus vestidos, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 15:11 Todo aquel a quien toque el que tiene flujo, sin haberse enjuagado las manos en agua, lavará sus vestidos, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 15:12 El vaso de barro que toque el que tiene flujo será quebrado, y todo vaso de madera será enjuagado con agua.

Lv 15:13 Cuando el que tiene flujo se haya limpiado de su flujo, contará siete días para su purificación; entonces lavará sus vestidos, bañará su cuerpo en aguas corrientes y quedará limpio.

Lv 15:14 Al octavo día tomará para sí dos tórtolas o dos palominos, vendrá delante de Jehová a la entrada de la Tienda de Reunión y los dará al sacerdote.

Lv 15:15 El sacerdote los ofrecerá, uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto; así el sacerdote hará expiación por él delante de Jehová a causa de su flujo.

Lv 15:16 Si un hombre tiene emisión de semen, bañará todo su cuerpo en agua y quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 15:17 Toda vestidura u objeto de cuero en que caiga emisión de semen se lavará con agua, y quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 15:18 Si un hombre se acuesta con una mujer y hay emisión de semen, ambos se bañarán en agua y quedarán inmundos hasta el anochecer.

Lv 15:19 Si una mujer tiene flujo, y su flujo en su cuerpo es sangre, ella permanecerá en su impureza siete días; cualquiera que la toque quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 15:20 Todo aquello sobre lo que ella se acueste durante su impureza quedará inmundo; también todo aquello sobre lo que ella se siente quedará inmundo.

Lv 15:21 Cualquiera que toque su cama lavará sus vestidos, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 15:22 Todo el que toque cualquier cosa sobre la cual ella se siente, lavará sus vestidos, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 15:23 Sea que esté sobre la cama o sobre aquello en lo cual ella se haya sentado, el que lo toque quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 15:24 Si algún hombre se acuesta con ella y su impureza cae sobre él, quedará inmundo por siete días; toda cama en que él se acueste quedará inmunda.

Lv 15:25 Si una mujer tiene flujo de sangre por muchos días, fuera del tiempo de su impureza, o si tiene flujo más allá del tiempo de su impureza, todos los días que dure el flujo de su inmundicia ella quedará como en los días de su impureza; es inmunda.

Lv 15:26 Toda cama en que se acueste durante todos los días de su flujo será para ella como la cama de su impureza; y todo objeto en que se siente quedará inmundo, como en la inmundicia de su impureza.

Lv 15:27 Cualquiera que toque esas cosas quedará inmundo; lavará sus vestidos, se bañará en agua y quedará inmundo hasta el anochecer.

Lv 15:28 Pero si ella se ha limpiado de su flujo, contará para sí siete días y después quedará limpia.

Lv 15:29 Al octavo día tomará para sí dos tórtolas o dos palominos y los llevará al sacerdote, a la entrada de la Tienda de Reunión.

Lv 15:30 El sacerdote ofrecerá uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto; así el sacerdote hará expiación por ella delante de Jehová a causa del flujo de su inmundicia.

Lv 15:31 Así mantendréis a los hijos de Israel separados de su inmundicia, para que no mueran en su inmundicia por haber contaminado Mi tabernáculo que está entre ellos.

Lv 15:32 Ésta es la ley para el que tiene flujo, para el que tiene emisión de semen y se vuelve inmundo a causa de ello,

Lv 15:33 para la que está enferma por causa de su impureza, para el que tiene flujo, sea hombre o mujer, y para el hombre que se acueste con una mujer inmunda.

LEVÍTICO 14 LEVÍTICO 16

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LEVÍTICO 16 Versión Recobro

LEVÍTICO 16



Lv 16:1 Entonces Jehová habló a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, cuando se acercaron a la presencia de Jehová y murieron.

Lv 16:2 Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón, tu hermano, que no entre en cualquier tiempo en el Lugar Santísimo detrás del velo, delante de la cubierta expiatoria, la cual está sobre el Arca, no sea que muera; pues Yo me apareceré en la nube sobre la cubierta expiatoria.

Lv 16:3 Así entrará Aarón al Lugar Santísimo: con un novillo del ganado para la ofrenda por el pecado y un carnero para el holocausto.

Lv 16:4 Se vestirá con la túnica santa de lino, los calzoncillos de lino estarán sobre su cuerpo, se ceñirá el cinturón de lino y se cubrirá con el turbante de lino; éstas son las vestiduras santas. Bañará, pues, su carne en agua y se vestirá con ellas.

Lv 16:5 Tomará de la asamblea de los hijos de Israel dos machos cabríos para la ofrenda por el pecado y un carnero para el holocausto.

Lv 16:6 Aarón presentará el novillo de la ofrenda por el pecado, que es para él, y hará expiación por sí mismo y por su casa.

Lv 16:7 Después tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de Jehová, a la entrada de la Tienda de Reunión.

Lv 16:8 Luego Aarón echará suertes sobre los dos machos cabríos: una suerte para Jehová y otra suerte para Azazel.

Lv 16:9 Y Aarón presentará el macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte para Jehová, y lo ofrecerá como ofrenda por el pecado.

Lv 16:10 Pero el macho cabrío sobre el cual haya caído la suerte para Azazel será presentado vivo delante de Jehová, para hacer expiación sobre él, a fin de que sea enviado a Azazel al desierto.

Lv 16:11 Aarón presentará el novillo de la ofrenda por el pecado, que es para él, hará expiación por sí mismo y por su casa, y degollará el novillo de la ofrenda por el pecado, que es para él.

Lv 16:12 Después tomará del altar que está delante de Jehová un incensario lleno de brasas de fuego y dos puñados de incienso aromático finamente molido, y lo llevará detrás del velo.

Lv 16:13 Pondrá el incienso sobre el fuego delante de Jehová, de manera que la nube de incienso cubra la cubierta expiatoria que está sobre el Testimonio, para que no muera.

Lv 16:14 Tomará luego de la sangre del novillo y la rociará con su dedo por encima de la cubierta expiatoria hacia el oriente, y también de aquella sangre rociará con su dedo siete veces delante de la cubierta expiatoria.

Lv 16:15 Después degollará el macho cabrío de la ofrenda por el pecado, que es para el pueblo, llevará la sangre detrás del velo y hará con la sangre como hizo con la sangre del novillo, y la rociará sobre la cubierta expiatoria y delante de ella.

Lv 16:16 Así hará expiación por el Lugar Santísimo a causa de las inmundicias de los hijos de Israel y de sus transgresiones, por todos sus pecados. De la misma manera hará con la Tienda de Reunión, la cual mora con ellos en medio de sus inmundicias.

Lv 16:17 Ningún hombre estará en la Tienda de Reunión cuando él entre para hacer expiación en el Lugar Santísimo, hasta que salga y haya hecho expiación por sí mismo, por su casa y por toda la congregación de Israel.

Lv 16:18 Entonces saldrá al altar que está delante de Jehová y hará expiación por él, y tomará parte de la sangre del novillo y de la sangre del macho cabrío, y la pondrá sobre los cuernos del altar y alrededor de ellos.

Lv 16:19 Rociará sobre él de la sangre con su dedo siete veces; así lo limpiará y lo santificará de las inmundicias de los hijos de Israel.

Lv 16:20 Cuando haya acabado de hacer expiación por el Lugar Santísimo, por la Tienda de Reunión y por el altar, presentará el macho cabrío vivo.

Lv 16:21 Aarón pondrá ambas manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel y todas sus transgresiones, todos sus pecados; los pondrá así sobre la cabeza del macho cabrío. Luego lo enviará al desierto por medio de un hombre designado para ello.

Lv 16:22 Así el macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a una tierra solitaria, y dejará ir el macho cabrío por el desierto.

Lv 16:23 Después Aarón entrará a la Tienda de Reunión, se quitará las vestiduras de lino, las cuales se había puesto al entrar en el Lugar Santísimo, y las dejará allí.

Lv 16:24 Bañará luego su cuerpo en agua en un lugar santo y se pondrá sus vestiduras. Saldrá entonces y ofrecerá su holocausto y el holocausto del pueblo; así hará expiación por sí mismo y por el pueblo.

Lv 16:25 Y quemará sobre el altar la grosura de la ofrenda por el pecado.

Lv 16:26 El que suelta el macho cabrío dejándolo ir a Azazel lavará sus vestidos, bañará su cuerpo en agua y después podrá entrar en el campamento.

Lv 16:27 Después serán llevados fuera del campamento el novillo de la ofrenda por el pecado y el macho cabrío de la ofrenda por el pecado, cuya sangre fue introducida en el Lugar Santísimo para hacer expiación; quemarán en el fuego su piel, su carne y su estiércol.

Lv 16:28 El que los queme lavará sus vestidos y bañará su cuerpo en agua, y después podrá entrar en el campamento.

Lv 16:29 Y esto será para vosotros un estatuto perpetuo; en el mes séptimo, al décimo día, afligiréis vuestras almas y no haréis ningún trabajo, ni el nativo ni el peregrino que peregrine entre vosotros.

Lv 16:30 Porque en este día se hará expiación por vosotros, para purificaros; quedaréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová.

Lv 16:31 Sábado de reposo completo es para vosotros, y afligiréis vuestras almas. Será estatuto perpetuo.

Lv 16:32 Hará la expiación el sacerdote que haya sido ungido y consagrado para servir como sacerdote en lugar de su padre; así que, se pondrá las vestiduras de lino, las vestiduras santas.

Lv 16:33 Y hará expiación por el santuario santo; hará expiación también por la Tienda de Reunión y por el altar; además, hará expiación por los sacerdotes y por todo el pueblo de la congregación.

Lv 16:34 Y esto será estatuto perpetuo para vosotros, para hacer expiación por los hijos de Israel, a causa de todos sus pecados, una vez al año. Y tal como Jehová le había mandado a Moisés, así lo hizo.

LEVÍTICO 15 LEVÍTICO 17

«Tabla de contenido













































































































































































LEVÍTICO 17 Versión Recobro

LEVÍTICO 17



Lv 17:1 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 17:2 Habla a Aarón, a sus hijos y a todos los hijos de Israel, y diles: Esto es lo que Jehová ha mandado, diciendo:

Lv 17:3 Cualquier hombre de la casa de Israel que degüelle un buey, una oveja o una cabra en el campamento o fuera de él,

Lv 17:4 y no lo lleve a la entrada de la Tienda de Reunión para presentarlo como ofrenda a Jehová delante del tabernáculo de Jehová, tal hombre será considerado culpable de derramamiento de sangre. Ha derramado sangre, y tal hombre será cortado de entre su pueblo.

Lv 17:5 Esto se ordena a fin de que los hijos de Israel traigan los sacrificios que suelen hacer en campo abierto, que los traigan a Jehová a la entrada de la Tienda de Reunión, al sacerdote, y los sacrifiquen como sacrificios de las ofrendas de paz a Jehová.

Lv 17:6 Y el sacerdote rociará la sangre sobre el altar de Jehová a la entrada de la Tienda de Reunión, y quemará la grosura como aroma que satisface a Jehová.

Lv 17:7 Y ya no sacrificarán sus sacrificios a los demonios en forma de machos cabríos, tras los cuales se prostituyen. Esto será para ellos estatuto perpetuo por todas sus generaciones.

Lv 17:8 Les dirás también: Cualquier hombre de la casa de Israel o de los peregrinos que peregrinan entre ellos, que ofrezca holocausto o sacrificio,

Lv 17:9 y no lo traiga a la entrada de la Tienda de Reunión para sacrificarlo a Jehová, tal hombre será cortado de su pueblo.

Lv 17:10 Y si cualquier hombre de la casa de Israel o de los peregrinos que peregrinan entre ellos come alguna sangre, Yo pondré Mi rostro contra la persona que coma sangre y la cortaré de entre su pueblo.

Lv 17:11 Porque la vida de la carne está en la sangre; y Yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas, pues es la sangre, en virtud de la vida, la que hace expiación.

Lv 17:12 Por tanto, dije a los hijos de Israel: Ninguna persona de entre vosotros comerá sangre, ni comerá sangre el peregrino que peregrine entre vosotros.

Lv 17:13 Y cualquiera de los hijos de Israel o de los peregrinos que peregrinan entre ellos, que cace un animal o un ave que sea de comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra.

Lv 17:14 Porque en cuanto a la vida de toda carne, su sangre es su propia vida; por eso he dicho a los hijos de Israel: No comeréis la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre; cualquiera que la coma será cortado de entre su pueblo.

Lv 17:15 Cualquier persona, tanto de los nativos como de los peregrinos, que coma de lo que ha muerto en forma natural o ha sido despedazado por fieras, lavará sus vestidos y se bañará en agua, y quedará inmundo hasta el anochecer; entonces será limpio.

Lv 17:16 Pero si no los lava ni baña su cuerpo, llevará su iniquidad.

LEVÍTICO 16 LEVÍTICO 18

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LEVÍTICO 18 Versión Recobro

LEVÍTICO 18



Lv 18:1 Habló entonces Jehová a Moisés, diciendo:

Lv 18:2 Habla a los hijos de Israel, y diles: Yo soy Jehová vuestro Dios.

Lv 18:3 No haréis como hacen en la tierra de Egipto, en la cual morasteis; y no haréis como hacen en la tierra de Canaán, adonde Yo os llevo, ni andaréis en sus estatutos.

Lv 18:4 Mis ordenanzas observaréis, y Mis estatutos guardaréis, andando en ellos; Yo soy Jehová vuestro Dios.

Lv 18:5 Guardaréis, pues, Mis estatutos y Mis ordenanzas, por los cuales, si un hombre los pone por obra, vivirá; Yo soy Jehová.

Lv 18:6 Ninguno de vosotros se acercará a parienta próxima alguna para descubrir su desnudez; Yo soy Jehová.

Lv 18:7 La desnudez de tu padre, es decir, la desnudez de tu madre, no descubrirás. Ella es tu madre; no descubrirás su desnudez.

Lv 18:8 La desnudez de la mujer de tu padre no descubrirás; es la desnudez de tu padre.

Lv 18:9 La desnudez de tu hermana, hija de tu padre o hija de tu madre, nacida en casa o nacida fuera, su desnudez no descubrirás.

Lv 18:10 La desnudez de la hija de tu hijo, o de la hija de tu hija, su desnudez no descubrirás; pues es tu propia desnudez.

Lv 18:11 La desnudez de la hija de la mujer de tu padre, engendrada de tu padre (tu hermana es), su desnudez no descubrirás.

Lv 18:12 No descubrirás la desnudez de la hermana de tu padre, porque es carne de tu padre.

Lv 18:13 No descubrirás la desnudez de la hermana de tu madre, porque es carne de tu madre.

Lv 18:14 No descubrirás la desnudez del hermano de tu padre, es decir, no te acercarás a su mujer; ella es tu tía.

Lv 18:15 No descubrirás la desnudez de tu nuera; es mujer de tu hijo: no descubrirás su desnudez.

Lv 18:16 No descubrirás la desnudez de la mujer de tu hermano; es la desnudez de tu hermano.

Lv 18:17 No descubrirás la desnudez de una mujer y de su hija, ni tomarás la hija de su hijo, ni la hija de su hija, para descubrir su desnudez; ellas son su propia carne. Es maldad.

Lv 18:18 Tampoco tomarás por esposa a una mujer y también a su hermana para hacer de ésta su rival, descubriendo su desnudez mientras aquélla viva.

Lv 18:19 Tampoco te acercarás a una mujer para descubrir su desnudez mientras esté en su inmundicia menstrual.

Lv 18:20 Además, no tendrás relaciones sexuales con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella.

Lv 18:21 Y no darás ninguno de tus descendientes para hacerlo pasar por fuego a Moloc, profanando así el nombre de tu Dios; Yo soy Jehová.

Lv 18:22 No te acostarás con varón como con mujer; es abominación.

Lv 18:23 Tampoco te acostarás con bestia, contaminándote así con ella, ni mujer alguna se pondrá delante de bestia para acostarse con ella; es confusión.

Lv 18:24 En ninguna de estas cosas os contaminéis, pues por todas éstas se han contaminado las naciones que Yo echo de delante de vosotros.

Lv 18:25 Puesto que la tierra se ha contaminado, Yo visité su iniquidad sobre ella, y la tierra vomitó a sus habitantes.

Lv 18:26 Por consiguiente, vosotros guardaréis Mis estatutos y Mis ordenanzas, y no haréis ninguna de estas abominaciones, ni el nativo ni el peregrino que peregrine entre vosotros

Lv 18:27 (porque todas estas abominaciones hicieron los hombres de aquella tierra que fueron antes de vosotros, y la tierra fue contaminada),

Lv 18:28 no sea que la tierra os vomite cuando la contaminéis, como vomitó a la nación que la ocupó antes de vosotros.

Lv 18:29 Porque cualquiera que haga alguna de estas abominaciones, las personas que las hagan, serán cortadas de entre su pueblo.

Lv 18:30 Por consiguiente, cumpliréis lo que os encargué, para que no practiquéis ninguna de las costumbres abominables que practicaron antes de vosotros, y que no os contaminéis por ellas; Yo soy Jehová vuestro Dios.

LEVÍTICO 17 LEVÍTICO 19

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LEVÍTICO 19 Versión Recobro

LEVÍTICO 19



Lv 19:1 Entonces habló Jehová a Moisés, diciendo:

Lv 19:2 Habla a toda la asamblea de los hijos de Israel, y diles: Seréis santos, porque santo soy Yo, Jehová vuestro Dios.

Lv 19:3 Cada uno de vosotros temerá a su madre y a su padre, y guardaréis Mis Sábados; Yo soy Jehová vuestro Dios.

Lv 19:4 No os volváis a los ídolos ni hagáis para vosotros dioses de fundición; Yo soy Jehová vuestro Dios.

Lv 19:5 Y cuando ofrezcáis un sacrificio de ofrendas de paz a Jehová, lo sacrificaréis de tal manera que seáis aceptados.

Lv 19:6 Será comido el día que lo sacrifiquéis, o el próximo día, pero lo que quede para el tercer día será quemado en el fuego.

Lv 19:7 Pero si se come de ello el tercer día, es abominación; no será aceptado.

Lv 19:8 Y cualquiera que lo coma llevará su propia iniquidad, porque ha profanado lo que es santo para Jehová; tal persona será cortada de entre su pueblo.

Lv 19:9 Cuando siegues la mies de tu tierra, no segarás completamente los rincones de tu campo, ni espigarás la rebusca de tu mies.

Lv 19:10 No rebuscarás tu viña ni recogerás el fruto caído de tu viña. Lo dejarás para el pobre y para el peregrino; Yo soy Jehová vuestro Dios.

Lv 19:11 No hurtaréis; tampoco engañaréis ni obraréis falsamente el uno con el otro.

Lv 19:12 No juraréis falsamente por Mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios; Yo soy Jehová.

Lv 19:13 No oprimirás a tu prójimo ni le robarás. El salario del jornalero no quedará contigo toda la noche y hasta la mañana.

Lv 19:14 No maldecirás al sordo ni pondrás tropiezo delante del ciego, sino que temerás a tu Dios; Yo soy Jehová.

Lv 19:15 No haréis injusticia en los juicios; no harás acepción de la persona del pobre ni honrarás la persona del grande, sino que con justicia juzgarás a tu compatriota.

Lv 19:16 No andarás como calumniador entre tu pueblo, ni sacarás provecho de la sangre de tu prójimo; Yo soy Jehová.

Lv 19:17 No odiarás a tu hermano en tu corazón; pero ciertamente reprenderás a tu compatriota, para no incurrir en pecado a causa de él.

Lv 19:18 No te vengarás ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo; Yo soy Jehová.

Lv 19:19 Guardarás Mis estatutos. No harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie; no sembrarás tu campo con dos clases de semilla, ni te pondrás una vestidura hecha de dos clases de materiales.

Lv 19:20 Y si un hombre se acuesta con una mujer y tiene relaciones sexuales con ella, y ésta es una esclava designada para otro hombre, pero no ha sido redimida ni se le ha dado su libertad, habrá una indagación; no se les dará muerte, porque ella no era libre.

Lv 19:21 Y traerá a Jehová su ofrenda por las transgresiones, a la entrada de la Tienda de Reunión, un carnero como ofrenda por las transgresiones.

Lv 19:22 Con el carnero de la ofrenda por las transgresiones el sacerdote hará expiación por él delante de Jehová a causa del pecado que ha cometido, y se le perdonará el pecado que ha cometido.

Lv 19:23 Cuando entréis en la tierra y plantéis toda clase de árbol para alimento, su fruto lo tendréis por algo que no se cosecha. Será para vosotros algo que no se cosecha por tres años; no se comerá.

Lv 19:24 Pero en el cuarto año todo su fruto será santo, dedicado para alabanzas a Jehová.

Lv 19:25 Y en el quinto año podréis comer de su fruto, para que os aumente su producción; Yo soy Jehová vuestro Dios.

Lv 19:26 No comeréis nada con sangre, ni practicaréis adivinación ni observaréis agüeros.

Lv 19:27 No cortaréis en forma circular los extremos de vuestra cabellera, ni dañaréis los bordes de vuestra barba.

Lv 19:28 No haréis incisiones algunas en vuestra carne por los muertos, ni grabaréis marcas sobre vosotros; Yo soy Jehová.

Lv 19:29 No profanarás a tu hija haciéndola ramera, para que la tierra no caiga en prostitución y se llene de maldad.

Lv 19:30 Mis Sábados guardaréis, y por Mi santuario tendréis reverencia; Yo soy Jehová.

Lv 19:31 No os volváis a los médiums ni a los espiritistas, ni los busquéis para contaminaros por ellos; Yo soy Jehová vuestro Dios.

Lv 19:32 Delante de las canas te levantarás y honrarás el rostro del anciano. Temerás a tu Dios; Yo soy Jehová.

Lv 19:33 Si un peregrino peregrina contigo en vuestra tierra, no lo maltrataréis.

Lv 19:34 Como a un nativo de entre vosotros tendréis al peregrino que peregrina con vosotros, y lo amarás como a ti mismo, pues vosotros erais peregrinos en la tierra de Egipto; Yo soy Jehová vuestro Dios.

Lv 19:35 No haréis injusticia alguna en los juicios, en medidas de longitud, de peso ni de cantidad.

Lv 19:36 Tendréis balanzas justas, pesas justas, un efa justo y un hin justo; Yo soy Jehová vuestro Dios, que os sacó de la tierra de Egipto.

Lv 19:37 Observaréis todos Mis estatutos y todas Mis ordenanzas, y los haréis; Yo soy Jehová.

LEVÍTICO 18 LEVÍTICO 20

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LEVÍTICO 2 Versión Recobro

LEVÍTICO 2



Lv 2:1 Cuando alguien presente como ofrenda a Jehová una ofrenda de harina, ella será de flor de harina, sobre la cual derramará aceite y pondrá olíbano.

Lv 2:2 Después la traerá a los hijos de Aarón, a los sacerdotes, y de ella tomará su puñado de la flor de harina con el aceite, junto con todo el olíbano. Y el sacerdote lo quemará sobre el altar; porción memorial es, ofrenda por fuego, aroma que satisface a Jehová.

Lv 2:3 Y lo que resta de la ofrenda de harina será de Aarón y de sus hijos; es cosa santísima de las ofrendas de Jehová presentadas por fuego.

Lv 2:4 Cuando la ofrenda que presentes sea una ofrenda de harina cocida al horno, ella será de flor de harina, tortas sin levadura mezcladas con aceite u hojaldres sin levadura ungidos con aceite.

Lv 2:5 Mas si la ofrenda que presentas es una ofrenda de harina horneada en bandeja, será de flor de harina mezclada con aceite, sin levadura.

Lv 2:6 La partirás en trozos y derramarás sobre ella aceite; es ofrenda de harina.

Lv 2:7 Si la ofrenda que presentas es una ofrenda de harina hecha en cazuela, se hará de flor de harina con aceite.

Lv 2:8 Y traerás a Jehová la ofrenda de harina hecha de estas cosas y la presentarás al sacerdote, el cual la llevará al altar.

Lv 2:9 El sacerdote tomará de la ofrenda de harina la porción memorial y la quemará sobre el altar; es ofrenda por fuego, aroma que satisface a Jehová.

Lv 2:10 Y lo que resta de la ofrenda de harina será de Aarón y de sus hijos; es cosa santísima de las ofrendas de Jehová presentadas por fuego.

Lv 2:11 Ninguna ofrenda de harina que presentéis a Jehová será hecha con levadura, porque no quemaréis ninguna levadura ni miel como ofrenda por fuego a Jehová.

Lv 2:12 Podéis presentarlas a Jehová como ofrenda de primicias; pero no se ofrecerán sobre el altar como aroma que le satisface.

Lv 2:13 Sazonarás con sal toda ofrenda tuya que sea ofrenda de harina, y no permitirás que falte en tu ofrenda de harina la sal del pacto de tu Dios; con todas tus ofrendas presentarás sal.

Lv 2:14 Si presentas a Jehová ofrenda de harina de primicias, presentarás nuevo grano tostado al fuego, grano majado de la espiga fresca, para la ofrenda de harina de tus primicias.

Lv 2:15 Echarás sobre ella aceite y le pondrás encima olíbano; es ofrenda de harina.

Lv 2:16 Y el sacerdote quemará, como porción memorial, parte del grano majado y parte del aceite, con todo el olíbano, como ofrenda por fuego a Jehová.

LEVÍTICO 1 LEVÍTICO 3

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LEVÍTICO 20 Versión Recobro

LEVÍTICO 20



Lv 20:1 Habló entonces Jehová a Moisés, diciendo:

Lv 20:2 Dirás asimismo a los hijos de Israel: A cualquier varón de los hijos de Israel, o de los peregrinos que peregrinan en Israel, que dé alguno de sus descendientes a Moloc, ciertamente se le dará muerte; el pueblo de la tierra lo apedreará.

Lv 20:3 También pondré Mi rostro contra tal varón y lo cortaré de entre su pueblo, porque ha dado uno de sus descendientes a Moloc, contaminando Mi santuario y profanando Mi santo nombre.

Lv 20:4 Si el pueblo de la tierra cierra sus ojos respecto de aquel varón cuando da de sus descendientes a Moloc, y no le da muerte,

Lv 20:5 entonces Yo pondré Mi rostro contra aquel varón y contra su familia, y lo cortaré de entre su pueblo, junto con todos los que se prostituyen en pos de él, prostituyéndose en pos de Moloc.

Lv 20:6 En cuanto a la persona que se vuelve a los médiums y a los espiritistas para prostituirse tras de ellos, Yo pondré Mi rostro contra tal persona y la cortaré de entre su pueblo.

Lv 20:7 Por tanto, santificaos y sed santos, porque Yo soy Jehová vuestro Dios.

Lv 20:8 Y guardaréis Mis estatutos y los pondréis por obra; Yo soy Jehová, que os santifico.

Lv 20:9 Si un hombre maldice a su padre o a su madre, ciertamente se le dará muerte. Ha maldecido a su padre o a su madre; su sangre es sobre él.

Lv 20:10 Si un hombre comete adulterio con la mujer de otro, incluso uno que comete adulterio con la mujer de su prójimo, al adúltero y a la adúltera ciertamente se les dará muerte.

Lv 20:11 Si un hombre se acuesta con la mujer de su padre, la desnudez de su padre ha descubierto. Ciertamente se les dará muerte a ambos; su sangre será sobre ellos.

Lv 20:12 Si un hombre se acuesta con su nuera, ciertamente a ambos se les dará muerte. Han causado confusión; su sangre será sobre ellos.

Lv 20:13 Si un hombre se acuesta con varón como con mujer, ambos han cometido abominación. Ciertamente se les dará muerte; sobre ellos será su sangre.

Lv 20:14 Si un hombre toma a una mujer y a la madre de ella, esto es vileza. Serán quemados al fuego, tanto él como ellas, para que no haya vileza entre vosotros.

Lv 20:15 Si un hombre se ayunta con una bestia, a él ciertamente se le dará muerte; y mataréis a la bestia.

Lv 20:16 Si una mujer se acerca a alguna bestia para ayuntarse con ella, a la mujer y a la bestia matarás. Ciertamente se les dará muerte; su sangre será sobre ellas.

Lv 20:17 Si alguno toma a su hermana, hija de su padre o hija de su madre, y ve su desnudez, y ella ve la suya, es una ignominia, y serán cortados de la presencia de los hijos de su pueblo. Ha descubierto la desnudez de su hermana; su iniquidad llevará.

Lv 20:18 Si un hombre se acuesta con una mujer durante su enfermedad, y descubre su desnudez, ha puesto al desnudo su flujo, y ella ha descubierto el flujo de su sangre; ambos serán cortados de entre su pueblo.

Lv 20:19 La desnudez de la hermana de tu madre o de la hermana de tu padre no descubrirás, porque el que tal haya hecho ha desnudado su propia carne; ambos llevarán su iniquidad.

Lv 20:20 Si un hombre se acuesta con su tía, la desnudez de su tío ha descubierto; llevarán su pecado: morirán sin hijos.

Lv 20:21 Si un hombre toma la mujer de su hermano, esto es impureza; ha descubierto la desnudez de su hermano; quedarán sin hijos.

Lv 20:22 Guardaréis, pues, todos Mis estatutos y todas Mis ordenanzas, y los pondréis por obra para que la tierra, adonde Yo os llevo para que habitéis en ella, no os vomite.

Lv 20:23 Y no andaréis en las costumbres de la nación, la cual expulsaré de delante de vosotros. Debido a que ellos hicieron todas estas cosas, los aborrecí.

Lv 20:24 Pero a vosotros os he dicho: Vosotros heredaréis la tierra de ellos, y Yo os la daré para que la poseáis, tierra que fluye leche y miel. Yo soy Jehová vuestro Dios, que os he separado de entre los pueblos.

Lv 20:25 Por tanto, vosotros haréis distinción entre bestia limpia e inmunda, y entre ave inmunda y limpia; y no haréis abominables vuestras almas con bestia, ni con ave ni con nada que se arrastra sobre el suelo, los cuales Yo os he separado para que os sean inmundos.

Lv 20:26 Y habéis de serme santos, porque Yo, Jehová, soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis Míos.

Lv 20:27 Si un hombre o una mujer es médium o espiritista, ciertamente a tal persona se le dará muerte. Se le apedreará; su sangre será sobre ellos.

LEVÍTICO 19 LEVÍTICO 21

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LEVÍTICO 21 Versión Recobro

LEVÍTICO 21



Lv 21:1 Jehová dijo a Moisés: Habla a los sacerdotes, los hijos de Aarón, y diles: Ninguno de vosotros se contaminará por una persona muerta entre su pueblo,

Lv 21:2 a no ser por un pariente cercano, por su madre o por su padre, por su hijo o por su hija, por su hermano

Lv 21:3 o por su hermana virgen, a él cercana, la cual no haya tenido marido; por ella puede contaminarse.

Lv 21:4 Siendo líder entre su pueblo, no se contaminará, profanándose.

Lv 21:5 Los sacerdotes no se raparán la cabeza, ni se rasurarán los bordes de su barba, ni en su carne se harán incisiones.

Lv 21:6 Santos serán para su Dios, y no profanarán el nombre de su Dios, porque presentan las ofrendas de Jehová por fuego, el alimento de su Dios; por tanto, serán santos.

Lv 21:7 No tomarán mujer ramera o profanada, ni tomarán mujer repudiada por su marido; porque el sacerdote es santo para su Dios.

Lv 21:8 Le santificarás, por tanto, porque presenta el alimento de tu Dios. Santo será para ti, porque santo soy Yo, Jehová, que os santifico.

Lv 21:9 Y la hija de cualquier sacerdote, si se profana mediante la prostitución, a su padre profana; quemada será al fuego.

Lv 21:10 Y el que es el sumo sacerdote entre sus hermanos, sobre cuya cabeza fue derramado el aceite de la unción y quien ha sido consagrado para llevar las vestiduras, no dejará suelta su cabellera ni rasgará sus vestidos.

Lv 21:11 Tampoco se acercará a una persona muerta; ni por su padre ni por su madre se contaminará.

Lv 21:12 No saldrá del santuario ni profanará el santuario de su Dios, porque la consagración por el aceite de la unción de su Dios está sobre él; Yo soy Jehová.

Lv 21:13 Y tomará por esposa a una mujer virgen.

Lv 21:14 No tomará viuda, ni divorciada, ni profanada ni ramera, sino que tomará de su propio pueblo una virgen por mujer.

Lv 21:15 Y no profanará su descendencia entre su pueblo, porque Yo soy Jehová, quien lo santifico.

Lv 21:16 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 21:17 Habla a Aarón, diciendo: Ninguno de entre tu descendencia, por todas sus generaciones, que tenga algún defecto se acercará para presentar el alimento de su Dios.

Lv 21:18 Porque ningún hombre que tenga defecto se acercará: varón ciego o cojo, el que tiene la nariz desfigurada o una extremidad alargada,

Lv 21:19 que tenga el pie quebrado o la mano rota,

Lv 21:20 que sea jorobado o enano, o que tenga defecto en el ojo, o eccema o erupción o testículos magullados.

Lv 21:21 Ningún varón de la descendencia del sacerdote Aarón, que tenga defecto, se acercará para presentar las ofrendas de Jehová por fuego. Él tiene defecto; no se acercará a presentar el alimento de su Dios.

Lv 21:22 Del alimento de su Dios podrá comer, tanto del santísimo como del santo,

Lv 21:23 pero por causa de su defecto no penetrará hasta dentro del velo ni se acercará al altar, para no profanar Mis lugares santos; pues Yo soy Jehová, quien los santifico.

Lv 21:24 Habló, pues, Moisés a Aarón, a sus hijos y a todos los hijos de Israel.

LEVÍTICO 20 LEVÍTICO 22

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LEVÍTICO 22 Versión Recobro

LEVÍTICO 22



Lv 22:1 Entonces habló Jehová a Moisés, diciendo:

Lv 22:2 Di a Aarón y a sus hijos que tengan cuidado con las cosas santas de los hijos de Israel, las cuales santifican para Mí, a fin de que no profanen Mi santo nombre; Yo soy Jehová.

Lv 22:3 Diles: Si alguno de entre toda vuestra descendencia, en todas vuestras generaciones, se acerca a las cosas santas que los hijos de Israel santifican para Jehová, teniendo inmundicia sobre sí, tal persona será cortada de delante de Mí; Yo soy Jehová.

Lv 22:4 Ningún varón de la descendencia de Aarón que sea leproso, o que tenga flujo, comerá de las cosas santas hasta que esté limpio. El que toque cualquier cosa inmunda teniendo contacto con una persona muerta, o cualquier varón que haya tenido derramamiento de semen,

Lv 22:5 o el varón que haya tocado cualquier animal que se arrastra, por el cual haya quedado inmundo, o que haya tocado a un varón que le haya hecho inmundo, cualquiera que sea su inmundicia,

Lv 22:6 la persona que toque estas cosas será inmunda hasta el anochecer, y no comerá de las cosas santas a menos que haya bañado su cuerpo en agua.

Lv 22:7 Y cuando el sol se ponga, será limpio, y después podrá comer de las cosas santas, pues es su alimento.

Lv 22:8 No comerá animal que haya muerto o que sea despedazado por las fieras, quedando inmundo con ello; Yo soy Jehová.

Lv 22:9 Cumplirán, pues, lo que les encargué, para que no lleven sobre sí pecado por causa de ello y mueran por ello, por haberlas profanado; Yo soy Jehová, quien los santifico.

Lv 22:10 Ningún extraño puede comer cosa santa; ni el peregrino que se hospede con el sacerdote ni el jornalero comerá cosa santa.

Lv 22:11 Mas si el sacerdote adquiere a alguien mediante su dinero, éste podrá comer de ella; y los nacidos en su casa podrán comer de su alimento.

Lv 22:12 Y si la hija del sacerdote se casa con varón extraño, no comerá de la ofrenda elevada de las cosas santas.

Lv 22:13 Pero si la hija del sacerdote queda viuda o es divorciada, no tiene hijo y vuelve a la casa de su padre, como en su juventud, podrá comer del alimento de su padre; pero ningún extraño podrá comer de él.

Lv 22:14 Y si en ignorancia un varón come cosa santa, añadirá a ella una quinta parte de su valor, y dará la cosa santa al sacerdote.

Lv 22:15 No profanarán, pues, las cosas santas de los hijos de Israel, las cuales ellos ofrecen a Jehová,

Lv 22:16 pues les harían llevar la iniquidad que trae culpa cuando coman esas cosas santas; porque Yo soy Jehová, quien los santifico.

Lv 22:17 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 22:18 Habla a Aarón, a sus hijos y a todos los hijos de Israel, y diles: Cuando un varón de la casa de Israel, o de los peregrinos en Israel, presente su ofrenda, sea de sus votos o de sus ofrendas voluntarias que presenten en holocausto a Jehová,

Lv 22:19 para que seáis aceptados, la ofrenda habrá de ser macho sin defecto de entre el ganado, de entre las ovejas o de entre las cabras.

Lv 22:20 Pero ninguna cosa que tenga defecto presentaréis, pues no os será aceptado.

Lv 22:21 Asimismo, el que presenta sacrificio de ofrendas de paz a Jehová para cumplir un voto especial o como ofrenda voluntaria, sea del ganado vacuno u ovejuno, para que sea aceptado será perfecto; no habrá defecto en él.

Lv 22:22 No presentaréis éstos a Jehová: ciego, lastimado o mutilado, o que tiene supuración, eccema o erupción, ni de ellos haréis ofrenda por fuego sobre el altar a Jehová.

Lv 22:23 Buey o cordero que tenga algo superfluo, o que le falte algo, lo podréis ofrecer como ofrenda voluntaria, pero como voto no será aceptado.

Lv 22:24 Todo lo que tenga los testículos heridos, magullados, quebrados o cortados, no lo presentaréis a Jehová; no haréis esto en vuestra tierra.

Lv 22:25 Ni de mano de extranjero presentaréis el alimento de vuestro Dios de ninguno de éstos, porque su corrupción está en ellos. Hay en ellos defecto; no os serán aceptados.

Lv 22:26 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 22:27 Cuando nazca buey u oveja o cabra, siete días quedará con su madre; y desde el octavo día en adelante será aceptado como ofrenda, es decir, una ofrenda por fuego a Jehová.

Lv 22:28 Pero sea vaca u oveja, no la degollaréis junto con su cría en un mismo día.

Lv 22:29 Cuando sacrifiquéis a Jehová un sacrificio de acción de gracias, lo sacrificaréis para que seáis aceptados.

Lv 22:30 En el mismo día se comerá; no dejaréis de él para la mañana siguiente. Yo soy Jehová.

Lv 22:31 Guardaréis, pues, Mis mandamientos y los pondréis por obra; Yo soy Jehová.

Lv 22:32 Y no profanaréis Mi santo nombre, sino que Yo seré santificado en medio de los hijos de Israel; Yo soy Jehová, quien os santifico,

Lv 22:33 que os saqué de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios; Yo soy Jehová.

LEVÍTICO 21 LEVÍTICO 23

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LEVÍTICO 23 Versión Recobro

LEVÍTICO 23



Lv 23:1 Habló entonces Jehová a Moisés, diciendo:

Lv 23:2 Habla a los hijos de Israel y diles: En cuanto a las fiestas señaladas de Jehová, las cuales proclamaréis como santas convocaciones, éstas son Mis fiestas señaladas:

Lv 23:3 seis días se trabajará, mas el séptimo día será Sábado de reposo completo, santa convocación. Ningún trabajo haréis; es Sábado dedicado a Jehová dondequiera que habitéis.

Lv 23:4 Éstas son las fiestas señaladas de Jehová, las convocaciones santas, las cuales proclamaréis en sus tiempos señalados:

Lv 23:5 en el primer mes, el día catorce del mes, al crepúsculo, es la Pascua de Jehová,

Lv 23:6 y el día quince de este mes es la Fiesta de los Panes sin Levadura dedicada a Jehová; siete días comeréis panes sin levadura.

Lv 23:7 El primer día tendréis santa convocación; ningún tipo de trabajo haréis.

Lv 23:8 Mas presentaréis a Jehová ofrenda por fuego durante siete días. El séptimo día será santa convocación; ningún tipo de trabajo haréis.

Lv 23:9 Luego Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 23:10 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que Yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote la gavilla de las primicias de vuestra siega,

Lv 23:11 y él mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptados; el día después del Sábado la mecerá el sacerdote.

Lv 23:12 Y el día que mezáis la gavilla, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, como holocausto a Jehová.

Lv 23:13 Y su ofrenda de harina será dos décimas de efa de flor de harina mezclada con aceite, una ofrenda por fuego a Jehová como aroma que le satisface. Y su libación será de vino, la cuarta parte de un hin.

Lv 23:14 Y no comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta ese mismo día, hasta que hayáis traído la ofrenda de vuestro Dios. Estatuto perpetuo os será por todas vuestras generaciones dondequiera que habitéis.

Lv 23:15 Contaréis desde el día después del Sábado; desde el día que trajisteis la gavilla de la ofrenda mecida habrá siete Sábados completos.

Lv 23:16 Contaréis cincuenta días hasta el día después del séptimo Sábado; entonces presentaréis a Jehová nueva ofrenda de harina.

Lv 23:17 De vuestras moradas traeréis dos panes como ofrenda mecida; serán de dos décimas de efa de flor de harina, cocidos en horno con levadura, como primicias para Jehová.

Lv 23:18 Y presentaréis con el pan siete corderos de un año, sin defecto, y un novillo del ganado vacuno y dos carneros; serán holocausto a Jehová, con su ofrenda de harina y sus libaciones, ofrenda por fuego como aroma que satisface a Jehová.

Lv 23:19 Ofreceréis además un macho cabrío como ofrenda por el pecado, y dos corderos de un año como sacrificio de ofrendas de paz.

Lv 23:20 Y el sacerdote los mecerá con el pan de las primicias como ofrenda mecida delante de Jehová, juntamente con los dos corderos; serán santos a Jehová para el sacerdote.

Lv 23:21 Y haréis proclamación en ese mismo día; tendréis santa convocación. No haréis ningún tipo de trabajo. Será estatuto perpetuo dondequiera que habitéis por todas vuestras generaciones.

Lv 23:22 Y cuando seguéis la mies de vuestra tierra, no segarás completamente los rincones de tu campo, ni espigarás la rebusca de tu mies: la dejarás para el pobre y para el peregrino. Yo soy Jehová vuestro Dios.

Lv 23:23 Luego habló Jehová a Moisés, diciendo:

Lv 23:24 Habla a los hijos de Israel, diciendo: En el séptimo mes, al primer día del mes, tendréis reposo completo, un memorial celebrado al toque de trompetas, una santa convocación.

Lv 23:25 Ningún tipo de trabajo haréis, sino que presentaréis ofrenda por fuego a Jehová.

Lv 23:26 Entonces habló Jehová a Moisés, diciendo:

Lv 23:27 El día décimo de este mes séptimo es el Día de la Expiación; tendréis santa convocación, afligiréis vuestras almas y presentaréis una ofrenda por fuego a Jehová.

Lv 23:28 Ningún trabajo haréis en ese mismo día; porque es Día de la Expiación, para hacer expiación por vosotros delante de Jehová vuestro Dios.

Lv 23:29 Toda persona que no se aflija en ese mismo día, será cortada de su pueblo.

Lv 23:30 Y cualquier persona que haga trabajo en ese mismo día, Yo destruiré a tal persona de entre su pueblo.

Lv 23:31 Ningún trabajo haréis. Estatuto perpetuo será para todas vuestras generaciones dondequiera que habitéis.

Lv 23:32 Sábado de reposo completo será para vosotros, y afligiréis vuestras almas; el noveno día del mes al anochecer, de tarde a tarde, guardaréis vuestro Sábado.

Lv 23:33 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 23:34 Habla a los hijos de Israel, diciendo: El día quince de este mes séptimo se celebrará la Fiesta de los Tabernáculos a Jehová por siete días.

Lv 23:35 El primer día habrá santa convocación; ningún tipo de trabajo haréis.

Lv 23:36 Siete días presentaréis ofrenda por fuego a Jehová; el octavo día tendréis santa convocación, y presentaréis ofrenda por fuego a Jehová. Es asamblea solemne; ningún tipo de trabajo haréis.

Lv 23:37 Éstas son las fiestas señaladas de Jehová, las cuales proclamaréis por santas convocaciones, para presentar ofrenda por fuego a Jehová, holocaustos y ofrendas de harina, sacrificios y libaciones, cada cosa en su propio día,

Lv 23:38 además de los Sábados de Jehová, de vuestros dones, de todos vuestros votos y de todas vuestras ofrendas voluntarias que daréis a Jehová.

Lv 23:39 Luego en el día quince del mes séptimo, cuando hayáis recogido el producto de la tierra, celebraréis la fiesta de Jehová por siete días; el primer día habrá reposo completo, y el octavo día habrá también reposo completo.

Lv 23:40 El primer día tomaréis para vosotros el producto de árboles majestuosos, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos y sauces del arroyo; y durante siete días os regocijaréis delante de Jehová vuestro Dios.

Lv 23:41 Y la celebraréis como fiesta a Jehová durante siete días cada año. Será estatuto perpetuo por todas vuestras generaciones; en el séptimo mes la celebraréis.

Lv 23:42 Habitaréis bajo enramadas siete días —todo nativo de Israel habitará bajo enramadas—

Lv 23:43 para que sepan vuestros descendientes que bajo enramadas hice Yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo soy Jehová vuestro Dios.

Lv 23:44 Así Moisés proclamó a los hijos de Israel las fiestas señaladas de Jehová.

LEVÍTICO 22 LEVÍTICO 24

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LEVÍTICO 24 Versión Recobro

LEVÍTICO 24



Lv 24:1 Entonces habló Jehová a Moisés, diciendo:

Lv 24:2 Manda a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas para el alumbrado, a fin de hacer arder las lámparas continuamente.

Lv 24:3 Fuera del velo del Testimonio, en la Tienda de Reunión, Aarón las mantendrá en orden desde el anochecer hasta la mañana delante de Jehová continuamente. Estatuto perpetuo será por todas vuestras generaciones.

Lv 24:4 Sobre el candelero puro mantendrá en orden las lámparas delante de Jehová continuamente.

Lv 24:5 Y tomarás flor de harina y cocerás con ella doce tortas; cada torta será de dos décimas de efa.

Lv 24:6 Y las pondrás en dos hileras, seis en cada hilera, sobre la mesa de oro puro delante de Jehová.

Lv 24:7 Pondrás también sobre cada hilera olíbano puro, a manera de memorial para el pan, una ofrenda por fuego a Jehová.

Lv 24:8 Cada Sábado Aarón continuamente lo dispondrá en su debido orden delante de Jehová; pacto perpetuo será para los hijos de Israel.

Lv 24:9 Y será para Aarón y para sus hijos, los cuales lo comerán en lugar santo, porque es cosa santísima para él, de las ofrendas de Jehová presentadas por fuego; es estatuto perpetuo.

Lv 24:10 En aquel tiempo el hijo de una mujer israelita, que también era hijo de un egipcio, salió entre los hijos de Israel; y el hijo de la israelita y un israelita lucharon en el campamento.

Lv 24:11 Y el hijo de la mujer israelita blasfemó el Nombre, y maldijo; entonces lo llevaron a Moisés. (El nombre de su madre era Selomit, hija de Dibri, de la tribu de Dan).

Lv 24:12 Y lo pusieron bajo custodia para que les fuese declarado qué hacer por boca de Jehová.

Lv 24:13 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 24:14 Saca al maldiciente fuera del campamento; y todos los que le oyeron pongan sus manos sobre la cabeza de él, y apedréelo toda la asamblea.

Lv 24:15 Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cualquiera que maldiga a su Dios, llevará su pecado.

Lv 24:16 Y al que blasfeme el nombre de Jehová ciertamente se le dará muerte; toda la asamblea ciertamente lo apedreará. Así al peregrino como al nativo, cuando blasfeme el Nombre, se le dará muerte.

Lv 24:17 Asimismo al que quite la vida de cualquier ser humano, ciertamente se le dará muerte.

Lv 24:18 Y el que quite la vida de una bestia hará restitución por ella, vida por vida.

Lv 24:19 Y al que cause lesión a su compatriota, según hizo, así le será hecho:

Lv 24:20 rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente; según la lesión que causó a otro, igual se hará a él.

Lv 24:21 Y el que mate bestia hará restitución por ella; mas al que mate a un ser humano, se le dará muerte.

Lv 24:22 Habrá un mismo juicio para el peregrino como para el nativo, porque Yo soy Jehová vuestro Dios.

Lv 24:23 Y habló Moisés a los hijos de Israel, y ellos sacaron al maldiciente fuera del campamento y lo apedrearon. Así los hijos de Israel hicieron tal como Jehová había mandado a Moisés.

LEVÍTICO 23 LEVÍTICO 25

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LEVÍTICO 25 Versión Recobro

LEVÍTICO 25



Lv 25:1 Entonces Jehová habló a Moisés en el monte Sinaí, diciendo:

Lv 25:2 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que Yo os doy, la tierra observará el Sábado para Jehová.

Lv 25:3 Seis años sembrarás tu campo, y seis años podarás tu viña y recogerás su producto.

Lv 25:4 Pero el séptimo año la tierra tendrá un Sábado de reposo completo, Sábado para Jehová; no sembrarás tu campo ni podarás tu viña.

Lv 25:5 No segarás los rebrotes de tu siega anterior, y no vendimiarás las uvas de tu viñedo no podado; año de reposo completo será para la tierra.

Lv 25:6 Y lo producido durante el Sábado de la tierra os servirá de alimento: a ti, a tus siervos, a tus siervas, a tu jornalero y al extranjero que peregrina contigo.

Lv 25:7 También a tu ganado y a los animales que están en tu tierra, todo el producto de ella le servirá de alimento.

Lv 25:8 Y contarás siete Sábados de años, siete veces siete años, de modo que venga a ser tiempo de siete Sábados de años, es decir, cuarenta y nueve años.

Lv 25:9 Entonces harás tocar fuertemente el cuerno del carnero en el séptimo mes, el día diez del mes; el Día de la Expiación haréis tocar la trompeta por toda vuestra tierra.

Lv 25:10 Y santificaréis el año cincuenta, y proclamaréis libertad por toda la tierra para todos sus habitantes. Os será jubileo; y cada uno de vosotros volverá a su posesión, y cada cual volverá a su familia.

Lv 25:11 El año cincuenta os será jubileo; no sembraréis, ni segaréis los rebrotes de vuestra siega anterior, ni vendimiaréis sus viñedos no podados.

Lv 25:12 Porque es jubileo; será santo a vosotros. El producto del campo comeréis.

Lv 25:13 En este año del jubileo cada uno volverá a su posesión.

Lv 25:14 Y si vendéis algo a vuestro compatriota o compráis algo de mano de vuestro compatriota, no os maltrataréis uno a otro.

Lv 25:15 Conforme al número de los años transcurridos después del jubileo comprarás de tu compatriota; conforme al número de los años de cosecha que quedan te venderá él a ti.

Lv 25:16 Cuanto mayor sea el número de los años, aumentarás el precio, y cuanto menor sea el número, disminuirás el precio, porque según el número de los años de cosecha él te venderá a ti.

Lv 25:17 Y no os maltrataréis uno a otro, sino que temeréis a vuestro Dios, pues Yo soy Jehová vuestro Dios.

Lv 25:18 Entonces observaréis Mis estatutos, y guardaréis Mis ordenanzas y los pondréis por obra, de modo que moraréis en la tierra seguros.

Lv 25:19 Luego la tierra dará su fruto, comeréis hasta saciaros y moraréis en ella con seguridad.

Lv 25:20 Y si decís: ¿Qué comeremos el séptimo año si no segamos ni recogemos nuestro producto?

Lv 25:21 Entonces Yo ordenaré para vosotros Mi bendición el sexto año, y ella dará producto por tres años.

Lv 25:22 Cuando sembréis en el año octavo, comeréis del producto añejo hasta el año noveno; hasta que venga su producto, comeréis del añejo.

Lv 25:23 La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra Mía es, pues vosotros sois para conmigo extranjeros y peregrinos.

Lv 25:24 En toda la tierra de vuestra posesión proveeréis para la redención de la tierra.

Lv 25:25 Si tu hermano empobrece y vende algo de su posesión, entonces su redentor, su pariente más cercano, vendrá y redimirá lo que su hermano haya vendido.

Lv 25:26 Pero si un hombre no tiene quien redima su posesión, pero obtiene los medios y descubre que es suficiente para redimirla,

Lv 25:27 cuente entonces los años desde que vendió y devuelva el resto al hombre a quien la vendió, y volverá a su posesión.

Lv 25:28 Pero si él no halla lo suficiente para recobrarla por sí mismo, lo que vendió quedará en mano del que lo compró hasta el año del jubileo; y al jubileo saldrá de su poder, y él volverá a su posesión.

Lv 25:29 Y si alguien vende una vivienda en ciudad amurallada, podrá redimirla hasta el término de un año desde la venta; por un año completo tendrá el derecho de redención.

Lv 25:30 Pero si no es redimida dentro del término de un año completo, la casa que está en la ciudad amurallada quedará en perpetuidad en poder de aquel que la compró por todas sus generaciones; no saldrá de su poder en el jubileo.

Lv 25:31 Pero las casas de las aldeas que no tienen muro alrededor serán consideradas como terrenos del campo; podrán ser redimidas y saldrán libres en el jubileo.

Lv 25:32 Mas en cuanto a las ciudades de los levitas, es decir, las casas en las ciudades de su posesión, los levitas tendrán el derecho permanente de redención.

Lv 25:33 Y lo que puede ser redimido de los levitas, es decir, una casa vendida en una ciudad de su posesión, saldrá libre en el jubileo, porque las casas de las ciudades de los levitas son la posesión de ellos entre los hijos de Israel.

Lv 25:34 Pero el campo del ejido de sus ciudades no se podrá vender, porque es perpetua posesión de ellos.

Lv 25:35 Y si tu hermano empobrece, y viviendo al lado tuyo no puede ganar su propio sustento, entonces tú lo ampararás, como a un extranjero y peregrino, para que viva al lado tuyo.

Lv 25:36 No tomes de él interés ni ganancia, sino teme a tu Dios, para que tu hermano pueda vivir a tu lado.

Lv 25:37 No le darás tu dinero a interés, ni le darás tu alimento a ganancia.

Lv 25:38 Yo soy Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto para daros la tierra de Canaán, para ser vuestro Dios.

Lv 25:39 Y si tu hermano empobrece, estando junto a ti, y se vende a ti, no le harás servir como esclavo.

Lv 25:40 Como jornalero, como peregrino, estará a tu lado; hasta el año del jubileo servirá a tu lado.

Lv 25:41 Entonces saldrá libre de ti, él y sus hijos consigo, y volverá a su propia familia y regresará a la posesión de sus antepasados.

Lv 25:42 Porque son Mis siervos, los cuales saqué Yo de la tierra de Egipto; ellos no se venderán a manera de esclavos.

Lv 25:43 No te enseñorearás de él con severidad, sino que temerás a tu Dios.

Lv 25:44 Y en cuanto a los esclavos y las esclavas que tengas, vendrán de las naciones que están en vuestro alrededor; de ellos podrás comprar esclavos y esclavas.

Lv 25:45 Además, de entre los hijos de extranjeros que peregrinan entre vosotros, de ellos podréis comprar, y de las familias de ellos que están con vosotros, quienes han engendrado en vuestra tierra; ellos también podrán ser vuestra posesión.

Lv 25:46 Y los dejaréis en herencia a vuestros hijos después de vosotros, para que la reciban como posesión; podréis valeros de ellos como a esclavos permanentes. Empero, de vuestros hermanos, los hijos de Israel, no os enseñorearéis, el uno del otro, con severidad.

Lv 25:47 Si un extranjero o peregrino que está contigo tiene lo suficiente, y tu hermano que está a su lado empobrece y se vende al extranjero o al peregrino que está contigo, o a los descendientes de la familia del extranjero,

Lv 25:48 podrá ser redimido después que se haya vendido; uno de sus hermanos podrá redimirlo,

Lv 25:49 o su tío o el hijo de su tío podrá redimirlo, o alguno de los parientes cercanos de su familia podrá redimirlo; o si tiene lo suficiente, él mismo podrá redimirse.

Lv 25:50 Y hará un cálculo con el que lo compró, desde el año en que se vendió a él hasta el año del jubileo; y el precio de su venta corresponderá al número de los años. Se contará el tiempo que estará con él conforme al tiempo de un jornalero.

Lv 25:51 Si aún quedan muchos años, conforme a ellos devolverá para su redención parte del dinero por el cual fue comprado.

Lv 25:52 Y si quedan sólo pocos años hasta el año del jubileo, entonces hará un cálculo con él. En proporción a los años que falten, devolverá el precio de su redención.

Lv 25:53 Como siervo asalariado de año en año estará con él; éste no se enseñoreará de él con severidad delante de tus ojos.

Lv 25:54 Y si no es redimido con estos medios, en el año del jubileo saldrá libre, él y sus hijos con él.

Lv 25:55 Porque los hijos de Israel son Mis siervos; son siervos Míos, a quienes saqué de la tierra de Egipto. Yo soy Jehová vuestro Dios.

LEVÍTICO 24 LEVÍTICO 26

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LEVÍTICO 26 Versión Recobro

LEVÍTICO 26



Lv 26:1 No haréis para vosotros ídolos, ni os levantaréis imagen tallada o estela, ni pondréis en vuestra tierra figura de piedra para inclinaros a ella, porque Yo soy Jehová vuestro Dios.

Lv 26:2 Guardaréis Mis Sábados, y tendréis en reverencia Mi santuario; Yo soy Jehová.

Lv 26:3 Si andáis en Mis estatutos y guardáis Mis mandamientos, y los ponéis por obra,

Lv 26:4 Yo os daré vuestras lluvias en su tiempo, la tierra rendirá su producto y los árboles del campo darán su fruto.

Lv 26:5 Ciertamente vuestra trilla durará hasta la vendimia, y la vendimia durará hasta la sementera. Así comeréis vuestro pan hasta saciaros y habitaréis seguros en vuestra tierra.

Lv 26:6 Yo os daré paz en la tierra, de modo que os acostaréis y nadie os espantará; haré desaparecer de la tierra bestias feroces, y la espada no pasará por vuestra tierra.

Lv 26:7 Perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán a espada delante de vosotros.

Lv 26:8 Cinco de vosotros perseguirán a cien, y cien de vosotros perseguirán a diez mil. Vuestros enemigos caerán a espada delante de vosotros.

Lv 26:9 Yo volveré hacia vosotros Mi rostro, y os haré fructíferos, os multiplicaré y afirmaré Mi pacto con vosotros.

Lv 26:10 Comeréis lo añejo de mucho tiempo, y tendréis que sacar fuera lo añejo a causa de lo nuevo.

Lv 26:11 Yo fijaré Mi tabernáculo en medio de vosotros, y Mi alma no os aborrecerá.

Lv 26:12 Andaré entre vosotros y seré vuestro Dios, y vosotros seréis Mi pueblo.

Lv 26:13 Yo soy Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para que no fueseis sus esclavos; rompí las coyundas de vuestro yugo, y os hice andar erguidos.

Lv 26:14 Pero si no me escucháis ni ponéis por obra todos estos mandamientos,

Lv 26:15 si rechazáis Mis estatutos, y vuestra alma aborrece Mis ordenanzas, de modo que no pongáis por obra todos Mis mandamientos, quebrantando así Mi pacto,

Lv 26:16 Yo también haré con vosotros esto: decretaré sobre vosotros terror repentino, consunción y fiebre, los cuales harán que fallezcan vuestros ojos y que languidezca el alma; sembraréis en vano vuestra semilla, pues vuestros enemigos la comerán.

Lv 26:17 Pondré Mi rostro contra vosotros, y seréis derrotados delante de vuestros enemigos; los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga.

Lv 26:18 Si después de estas cosas no me escucháis, os disciplinaré siete veces más por vuestros pecados.

Lv 26:19 Quebrantaré el orgullo de vuestro poder, y haré vuestro cielo como hierro y vuestra tierra como bronce;

Lv 26:20 vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto.

Lv 26:21 Si andáis en contra de Mí y no me queréis escuchar, traeré sobre vosotros siete veces más plagas según vuestros pecados.

Lv 26:22 Enviaré también en medio de vosotros animales salvajes, que os privarán de vuestros hijos, destruirán vuestro ganado y os reducirán en número, de modo que vuestros caminos queden desiertos.

Lv 26:23 Si con estas cosas rehusáis ser corregidos por Mí, sino que andáis en contra de Mí,

Lv 26:24 Yo también andaré en contra de vosotros; y os heriré, Yo mismo, siete veces por vuestros pecados.

Lv 26:25 Traeré sobre vosotros espada que ejecutará la venganza del pacto; y cuando os reunáis en vuestras ciudades, enviaré peste entre vosotros, y seréis entregados en manos del enemigo.

Lv 26:26 Cuando Yo os corte el sustento del pan, cocerán diez mujeres vuestro pan en un horno; y os devolverán vuestro pan por peso, y comeréis, y no os saciaréis.

Lv 26:27 Si aun con esto no me escucháis, sino que andáis en contra de Mí,

Lv 26:28 Yo andaré en contra de vosotros con ira; y os disciplinaré, Yo mismo, siete veces por vuestros pecados.

Lv 26:29 Comeréis la carne de vuestros hijos, y comeréis la carne de vuestras hijas.

Lv 26:30 Destruiré vuestros lugares altos, derribaré vuestros altares dedicados al sol, amontonaré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos de vuestros ídolos, y Mi alma os aborrecerá.

Lv 26:31 Dejaré en ruinas vuestras ciudades, desolaré vuestros lugares santos y no percibiré el olor de vuestros aromas destinados a satisfacerme.

Lv 26:32 Asolaré también la tierra, de modo que se pasmen por ello vuestros enemigos que en ella habiten.

Lv 26:33 A vosotros, sin embargo, os esparciré entre las naciones, y desenvainaré espada en pos de vosotros; vuestra tierra será una desolación, y vuestras ciudades quedarán en ruinas.

Lv 26:34 Entonces la tierra disfrutará de sus Sábados durante todos los días de su desolación, mientras vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansará entonces y disfrutará de sus Sábados.

Lv 26:35 Durante todos los días de su desolación guardará el reposo que no guardó en vuestros Sábados cuando habitabais en ella.

Lv 26:36 En cuanto a los que queden de vosotros, infundiré en sus corazones desfallecimiento en las tierras de sus enemigos; el sonido de una hoja que se mueva los hará huir, y huirán como ante la espada y caerán sin que nadie los persiga.

Lv 26:37 Tropezarán los unos con los otros como si huyeran ante la espada, aunque nadie los persiga, y no podréis resistir ante vuestros enemigos.

Lv 26:38 Pereceréis entre las naciones, y la tierra de vuestros enemigos os consumirá.

Lv 26:39 Y los que queden entre vosotros se pudrirán a causa de su iniquidad en las tierras de vuestros enemigos; también a causa de las iniquidades de sus padres se pudrirán juntamente con ellos.

Lv 26:40 Pero si confiesan su iniquidad y la iniquidad de sus padres, en el sentido de que con infidelidad obraron contra Mí, y también porque anduvieron en contra de Mí,

Lv 26:41 de modo que Yo también anduve en contra de ellos y los hice entrar en la tierra de sus enemigos; si entonces se humilla su corazón incircunciso y aceptan el castigo de su iniquidad,

Lv 26:42 entonces Yo me acordaré de Mi pacto con Jacob y asimismo de Mi pacto con Isaac, y también de Mi pacto con Abraham me acordaré, y haré memoria de la tierra.

Lv 26:43 Porque la tierra será abandonada por ellos y gozará de sus Sábados, mientras quede desolada sin ellos. Entonces aceptarán el castigo de su iniquidad, por cuanto rechazaron Mis ordenanzas, y su alma aborreció Mis estatutos.

Lv 26:44 Aun con todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, Yo no los rechazaré ni los aborreceré para destruirlos por completo, quebrantando Mi pacto con ellos, porque Yo soy Jehová su Dios.

Lv 26:45 Pero a favor de ellos me acordaré del pacto que hice con sus antepasados, a quienes saqué de la tierra de Egipto ante los ojos de las naciones para ser su Dios; Yo soy Jehová.

Lv 26:46 Éstos son los estatutos, ordenanzas y leyes que estableció Jehová entre Él y los hijos de Israel en el monte Sinaí por medio de Moisés.

LEVÍTICO 25 LEVÍTICO 27

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LEVÍTICO 27 Versión Recobro

LEVÍTICO 27



Lv 27:1 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 27:2 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando un hombre haga voto especial a Jehová, lo hará según tu valuación de las personas.

Lv 27:3 En cuanto al varón de veinte años a sesenta, estimarás su valor en cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario.

Lv 27:4 Y si se trata de una mujer, tu valuación será de treinta siclos.

Lv 27:5 Y si se trata de uno de cinco años a veinte años de edad, tu valuación será de veinte siclos para el varón y de diez siclos para la mujer.

Lv 27:6 Y si se trata de uno de un mes a cinco años de edad, tu valuación será de cinco siclos de plata para el varón y de tres siclos de plata para la mujer.

Lv 27:7 Y si se trata de uno de sesenta años de edad o más, si es varón, tu valuación será de quince siclos, y para la mujer, de diez siclos.

Lv 27:8 Pero si se trata de uno que es más pobre que tu valuación, entonces será llevado ante el sacerdote, y éste estimará su valor; conforme a los recursos del que hizo el voto, lo valuará el sacerdote.

Lv 27:9 Y si se trata de un animal de los que se pueden presentar como ofrenda a Jehová, todo lo que de los tales se dé a Jehová será santo.

Lv 27:10 No lo cambiará ni lo sustituirá, bueno por malo, ni malo por bueno; pero si de manera alguna sustituye un animal por otro, tanto el animal como su sustituto serán santos.

Lv 27:11 Y si su voto se trata de algún animal inmundo, de los que no se pueden presentar como ofrenda a Jehová, entonces pondrá el animal delante del sacerdote.

Lv 27:12 Y el sacerdote estimará su valor, sea bueno o sea malo; como tú, el sacerdote, lo valúes, así será.

Lv 27:13 Pero si lo redime, añadirá a tu valuación la quinta parte.

Lv 27:14 Y si alguien consagra su casa para que sea santa a Jehová, el sacerdote estimará su valor, sea buena o sea mala; según la valuación del sacerdote, así quedará.

Lv 27:15 Y si el que la consagró redime su casa, añadirá a tu valuación la quinta parte del valor de ella, y será suya.

Lv 27:16 Y si un hombre consagra a Jehová parte de un campo de su posesión, tu valuación será conforme a la semilla que se necesite para sembrarlo: un homer de semilla de cebada al precio de cincuenta siclos de plata.

Lv 27:17 Si consagra su campo desde el año del jubileo, conforme a tu valuación quedará.

Lv 27:18 Mas si después del jubileo consagra su campo, entonces el sacerdote calculará el precio para él conforme a los años que queden hasta el año del jubileo, y se rebajará de tu valuación.

Lv 27:19 Y si el que consagra el campo lo redime, añadirá a tu valuación la quinta parte del precio de ella, y así volverá a ser suyo.

Lv 27:20 Mas si él no redime el campo, o si ha vendido el campo a otro, ya no podrá ser redimido.

Lv 27:21 Pero el campo, cuando sale libre en el jubileo, será santo para Jehová, como campo dedicado; será la posesión del sacerdote.

Lv 27:22 Y si consagra a Jehová un campo que compró, que no es parte del campo de su posesión,

Lv 27:23 entonces el sacerdote calculará para él el monto de tu valuación hasta el año del jubileo, y aquel día dará el monto de tu valuación como santo a Jehová.

Lv 27:24 En el año del jubileo volverá el campo a aquel de quien él lo compró, al mismo a quien pertenece la posesión de la tierra.

Lv 27:25 Y toda valuación que hagas será según el siclo del santuario; el siclo tiene veinte geras.

Lv 27:26 Sin embargo, el primogénito de los animales, que como primogénito ya pertenece a Jehová, nadie lo consagrará; sea buey u oveja, de Jehová es.

Lv 27:27 Mas si está consagrado de entre animales inmundos, lo rescatará conforme a tu valuación, y añadirá a ella la quinta parte de su precio. Y si no se redime, se venderá conforme a tu valuación.

Lv 27:28 No obstante, no se venderá ni se redimirá ninguna cosa que alguien haya dedicado a Jehová de todo lo que tiene, ya sea seres humanos, animales o campos de su posesión. Toda cosa dedicada será santísima para Jehová.

Lv 27:29 Ningún ser humano que haya sido dedicado a destrucción podrá ser rescatado; ciertamente a ellos se les dará muerte.

Lv 27:30 Todo el diezmo de la tierra, así de la semilla de la tierra como del fruto del árbol, de Jehová es; es cosa santa para Jehová.

Lv 27:31 Y si alguien redime algo de su diezmo, le añadirá la quinta parte.

Lv 27:32 Todo diezmo del ganado vacuno u ovejuno, de todo lo que pasa bajo el cayado del pastor, la décima cabeza será santa para Jehová.

Lv 27:33 No mirará si es bueno o malo, ni lo sustituirá; pero si de manera alguna lo sustituye, tanto el animal como su sustituto serán santos. No podrán ser redimidos.

Lv 27:34 Éstos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés para los hijos de Israel en el monte Sinaí.

LEVÍTICO 26 »

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LEVÍTICO 3 Versión Recobro

LEVÍTICO 3



Lv 3:1 Si su ofrenda es un sacrificio de ofrendas de paz, si la presenta del ganado vacuno, sea macho o hembra, sin defecto la presentará delante de Jehová.

Lv 3:2 Pondrá su mano sobre la cabeza de su ofrenda y la degollará a la entrada de la Tienda de Reunión; y los hijos de Aarón, los sacerdotes, rociarán la sangre sobre el altar y alrededor del mismo.

Lv 3:3 Y del sacrificio de las ofrendas de paz presentará una ofrenda por fuego a Jehová: la grosura que cubre las partes internas y toda la grosura que está sobre ellas;

Lv 3:4 los dos riñones y la grosura que está sobre ellos, la cual está sobre los lomos; y el lóbulo del hígado, que él quitará junto con los riñones.

Lv 3:5 Y los hijos de Aarón quemarán esto en el altar, sobre el holocausto, el cual estará sobre la leña que habrá encima del fuego; es ofrenda por fuego, aroma que satisface a Jehová.

Lv 3:6 Y si su ofrenda para el sacrificio de ofrendas de paz a Jehová es del rebaño, presentará un macho o una hembra sin defecto.

Lv 3:7 Si presenta un cordero como su ofrenda, lo presentará delante de Jehová.

Lv 3:8 Pondrá su mano sobre la cabeza de su ofrenda y la degollará delante de la Tienda de Reunión; luego los hijos de Aarón rociarán la sangre sobre el altar y alrededor del mismo.

Lv 3:9 Y del sacrificio de las ofrendas de paz presentará una ofrenda por fuego a Jehová: la grosura, la cola gorda entera, la cual él quitará desde la raíz del espinazo, la grosura que cubre las partes internas y toda la grosura que está sobre ellas,

Lv 3:10 los dos riñones y la grosura que está sobre ellos, la cual está sobre los lomos, y el lóbulo del hígado, que él quitará junto con los riñones.

Lv 3:11 El sacerdote quemará esto sobre el altar; es el alimento de la ofrenda presentada por fuego a Jehová.

Lv 3:12 Si su ofrenda es una cabra, la presentará delante de Jehová.

Lv 3:13 Pondrá su mano sobre la cabeza de su ofrenda y la degollará delante de la Tienda de Reunión; y los hijos de Aarón rociarán la sangre sobre el altar y alrededor del mismo.

Lv 3:14 Y presentará de ella su ofrenda, como ofrenda por fuego a Jehová: la grosura que cubre las partes internas y toda la grosura que está sobre ellas,

Lv 3:15 los dos riñones y la grosura que está sobre ellos, la cual está sobre los lomos, y el lóbulo del hígado, que él quitará junto con los riñones.

Lv 3:16 Y el sacerdote lo quemará sobre el altar. Es el alimento de la ofrenda por fuego como aroma que satisface a Jehová; toda la grosura es de Jehová.

Lv 3:17 Estatuto perpetuo será por todas vuestras generaciones, dondequiera que habitéis: no comeréis ninguna grosura ni ninguna sangre.

LEVÍTICO 2 LEVÍTICO 4

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LEVÍTICO 4 Versión Recobro

LEVÍTICO 4



Lv 4:1 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 4:2 Habla a los hijos de Israel, diciendo: Si alguien peca involuntariamente en alguna de las cosas que Jehová mandó que no se hiciera y hace alguna de ellas,

Lv 4:3 si el sacerdote ungido peca de modo que traiga culpa sobre el pueblo, entonces del ganado ha de presentar a Jehová, por el pecado que cometió, un novillo sin defecto como ofrenda por el pecado.

Lv 4:4 Traerá el novillo a la entrada de la Tienda de Reunión delante de Jehová, pondrá su mano sobre la cabeza del novillo y lo degollará delante de Jehová.

Lv 4:5 Después el sacerdote ungido tomará de la sangre del novillo y la traerá a la Tienda de Reunión;

Lv 4:6 y mojará el sacerdote su dedo en la sangre, y rociará de aquella sangre siete veces delante de Jehová, frente al velo del santuario.

Lv 4:7 Y el sacerdote pondrá de esa sangre sobre los cuernos del altar del incienso aromático delante de Jehová, que está en la Tienda de Reunión, y derramará todo el resto de la sangre del novillo al pie del altar del holocausto, que está a la entrada de la Tienda de Reunión.

Lv 4:8 Y quitará toda la grosura del novillo de la ofrenda por el pecado: la grosura que cubre las partes internas y toda la grosura que está sobre ellas,

Lv 4:9 los dos riñones con la grosura que está sobre ellos, la cual está sobre los lomos, y el lóbulo del hígado, que él quitará juntamente con los riñones,

Lv 4:10 de la manera que se le quita al buey del sacrificio de las ofrendas de paz; y el sacerdote lo quemará sobre el altar del holocausto.

Lv 4:11 Y la piel del novillo y toda su carne, con su cabeza, sus piernas, el resto de sus partes internas y su estiércol,

Lv 4:12 es decir, todo el resto del novillo, lo sacará fuera del campamento a un lugar limpio, donde se echan las cenizas, y lo quemará al fuego sobre la leña; será quemado donde se echan las cenizas.

Lv 4:13 Ahora bien, si toda la asamblea de Israel yerra, y el asunto pasa desapercibido a la congregación, y ellos hacen alguna de las cosas que Jehová mandó que no se hiciera, y se hacen culpables,

Lv 4:14 en cuanto llegue a ser conocido el pecado que han cometido, la congregación presentará del ganado un novillo como ofrenda por el pecado y lo traerá delante de la Tienda de Reunión.

Lv 4:15 Los ancianos de la asamblea pondrán sus manos sobre la cabeza del novillo delante de Jehová, y uno de ellos degollará el novillo ante Jehová.

Lv 4:16 Luego el sacerdote ungido llevará de la sangre del novillo a la Tienda de Reunión,

Lv 4:17 y el sacerdote mojará su dedo en la sangre y la rociará siete veces delante de Jehová, frente al velo.

Lv 4:18 De aquella sangre pondrá sobre los cuernos del altar que está delante de Jehová, es decir, en la Tienda de Reunión; y derramará todo el resto de la sangre al pie del altar del holocausto, que está a la entrada de la Tienda de Reunión.

Lv 4:19 Después le quitará toda la grosura y la quemará sobre el altar.

Lv 4:20 Así hará con el novillo; tal como hizo con el novillo de la ofrenda por el pecado, así hará con éste. El sacerdote hará expiación por ellos, y serán perdonados.

Lv 4:21 Luego sacará el novillo fuera del campamento y lo quemará como quemó el primer novillo; es la ofrenda por el pecado presentada en favor de la congregación.

Lv 4:22 Si un príncipe peca e, involuntariamente, hace alguna de las cosas que Jehová su Dios mandó que no se hiciera, y se hace culpable,

Lv 4:23 si se le da a conocer el pecado que cometió, traerá por ofrenda suya un macho cabrío sin defecto.

Lv 4:24 Pondrá su mano sobre la cabeza del macho cabrío y lo degollará en el lugar donde se degüella el holocausto delante de Jehová; es ofrenda por el pecado.

Lv 4:25 Y el sacerdote con su dedo tomará de la sangre de la ofrenda por el pecado, la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto y derramará el resto de su sangre al pie del altar del holocausto.

Lv 4:26 Luego quemará toda la grosura sobre el altar, como se hace con la grosura del sacrificio de las ofrendas de paz. Así el sacerdote hará expiación por él a causa de su pecado, y será perdonado.

Lv 4:27 Si alguna persona de la gente común peca involuntariamente, haciendo alguna de las cosas que Jehová mandó que no se hiciera, y se hace culpable,

Lv 4:28 si se le da a conocer el pecado que cometió, traerá como su ofrenda una cabra sin defecto por el pecado que cometió.

Lv 4:29 Y pondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda por el pecado y la degollará en el lugar del holocausto.

Lv 4:30 Entonces el sacerdote con su dedo tomará de la sangre, la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto y derramará todo el resto de la sangre al pie del altar.

Lv 4:31 Luego quitará toda la grosura, de la manera que se quita la grosura del sacrificio de las ofrendas de paz; y el sacerdote la quemará sobre el altar como aroma que satisface a Jehová. Así hará el sacerdote expiación por él, y será perdonado.

Lv 4:32 Y si la ofrenda que trae, su ofrenda por el pecado, es un cordero, traerá hembra sin defecto.

Lv 4:33 Pondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda por el pecado y la degollará como ofrenda por el pecado en el lugar donde se degüella el holocausto.

Lv 4:34 Después el sacerdote con su dedo tomará de la sangre de la ofrenda por el pecado, la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto y derramará todo el resto de la sangre al pie del altar.

Lv 4:35 Le quitará toda la grosura, de la manera que se quita la grosura del cordero del sacrificio de las ofrendas de paz, y el sacerdote la quemará encima del altar sobre las ofrendas de Jehová presentadas por fuego. Así hará el sacerdote expiación por él, por el pecado que cometió, y será perdonado.

LEVÍTICO 3 LEVÍTICO 5

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LEVÍTICO 5 Versión Recobro

LEVÍTICO 5



Lv 5:1 Si alguien peca porque, habiendo oído la voz que le insta a declarar y siendo testigo por haber visto o sabido de un asunto, no lo declara, llevará su iniquidad.

Lv 5:2 O si alguien toca cualquier cosa inmunda, sea cadáver de un animal inmundo, de ganado inmundo o de cualquier ser inmundo que pulula, y no se da cuenta, y él es inmundo, será culpable.

Lv 5:3 O si toca inmundicia de hombre, cualquiera que sea la inmundicia con que se hace inmundo, y no se da cuenta, cuando llegue a saberlo, será culpable.

Lv 5:4 O si alguien jura a la ligera con sus labios hacer mal o hacer bien, respecto a cualquier asunto por el cual pronuncia un juramento a la ligera, si no se da cuenta, cuando llegue a saberlo, será culpable por una de estas cosas.

Lv 5:5 Y cuando sea culpable respecto a cualquiera de estas cosas, confesará aquello en que pecó,

Lv 5:6 y traerá a Jehová su ofrenda por las transgresiones, por el pecado que cometió, una hembra del rebaño, sea oveja o cabra, como ofrenda por el pecado; y el sacerdote le hará expiación por su pecado.

Lv 5:7 Si no tiene lo suficiente para un cordero, traerá a Jehová como ofrenda por las transgresiones, por aquello en que pecó, dos tórtolas o dos palominos, el uno para ofrenda por el pecado y el otro para holocausto.

Lv 5:8 Y los traerá al sacerdote, quien presentará primero el que es para la ofrenda por el pecado; y el sacerdote la desnucará, sin cercenar la cabeza;

Lv 5:9 rociará de la sangre de la ofrenda por el pecado sobre un lado del altar, y el resto de la sangre será exprimida al pie del altar; es ofrenda por el pecado.

Lv 5:10 Luego ofrecerá el segundo como holocausto, conforme a la ordenanza. Así el sacerdote le hará expiación por el pecado que cometió, y será perdonado.

Lv 5:11 Pero si no tiene lo suficiente para dos tórtolas o dos palominos, traerá, como ofrenda suya por el pecado que ha cometido, la décima parte de un efa de flor de harina para ofrenda por el pecado; no pondrá sobre ella aceite ni olíbano, porque es ofrenda por el pecado.

Lv 5:12 La traerá al sacerdote, y éste tomará un puñado como porción memorial y lo quemará en el altar, sobre las ofrendas de Jehová presentadas por fuego; es ofrenda por el pecado.

Lv 5:13 Y el sacerdote hará expiación por él, por el pecado que cometió respecto a cualquiera de estas cosas, y él será perdonado. El resto será del sacerdote, como la ofrenda de harina.

Lv 5:14 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 5:15 Si alguien actúa infielmente y peca involuntariamente en las cosas santas de Jehová, traerá a Jehová su ofrenda por las transgresiones, un carnero del rebaño, sin defecto, conforme a tu valuación en siclos de plata, según el siclo del santuario, como ofrenda por las transgresiones.

Lv 5:16 Él hará restitución por aquello en que ha pecado en las cosas santas, y añadirá a ello la quinta parte y lo dará al sacerdote. El sacerdote hará expiación por él con el carnero de la ofrenda por las transgresiones, y será perdonado.

Lv 5:17 Y si alguien peca y hace cualquiera de las cosas que Jehová mandó que no se hiciera, aunque no lo sepa, será culpable y llevará su iniquidad.

Lv 5:18 Él traerá al sacerdote como ofrenda por las transgresiones un carnero del rebaño, sin defecto, conforme a tu valuación. Así el sacerdote le hará expiación a causa del error que cometió involuntariamente y sin saberlo, y será perdonado.

Lv 5:19 Es ofrenda por las transgresiones; ciertamente él es culpable ante Jehová.

LEVÍTICO 4 LEVÍTICO 6

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LEVÍTICO 6 Versión Recobro

LEVÍTICO 6



Lv 6:1 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 6:2 Si alguien peca y actúa infielmente contra Jehová, y engaña a su socio en cuanto a un depósito o una prenda, o por robo, o si ha extorsionado a su socio,

Lv 6:3 o ha encontrado un objeto perdido y ha mentido al respecto, si ha jurado en falso respecto a cualquiera de las cosas que los hombres suelen hacer, y así peca;

Lv 6:4 entonces, si ha pecado y es culpable, devolverá aquello que robó, o lo que obtuvo mediante extorsión, o el depósito que se le encomendó, o lo perdido que encontró,

Lv 6:5 o cualquier cosa acerca de la cual juró en falso; incluso hará completa restitución de ello y le añadirá una quinta parte. Se lo dará al que le pertenece, el día en que sea hallado culpable.

Lv 6:6 Además, traerá a Jehová su ofrenda por las transgresiones, un carnero del rebaño, sin defecto, conforme a tu valuación, como ofrenda por las transgresiones; al sacerdote se lo llevará.

Lv 6:7 Y el sacerdote hará expiación por él delante de Jehová, y él será perdonado de cualquiera de aquellas cosas que haya hecho por la cual sea culpable.

Lv 6:8 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 6:9 Manda a Aarón y a sus hijos, diciendo: Ésta es la ley del holocausto: el holocausto estará encima del altar, en el lugar donde arde el fuego, toda la noche y hasta la mañana, y el fuego del altar ha de mantenerse encendido en éste.

Lv 6:10 El sacerdote se pondrá su vestidura de lino y vestirá calzoncillos de lino sobre su carne; tomará las cenizas a que el fuego ha reducido el holocausto sobre el altar y las pondrá junto al altar.

Lv 6:11 Después se quitará sus vestiduras, se pondrá otras vestiduras y llevará las cenizas fuera del campamento a un lugar limpio.

Lv 6:12 El fuego que está sobre el altar se mantendrá encendido en éste; no se apagará. Y el sacerdote quemará leña sobre él cada mañana, pondrá en orden sobre él el holocausto y quemará sobre él la grosura de las ofrendas de paz.

Lv 6:13 El fuego se mantendrá encendido sobre el altar continuamente; no se apagará.

Lv 6:14 Ésta es la ley de la ofrenda de harina: los hijos de Aarón la presentarán delante de Jehová ante el altar.

Lv 6:15 Uno de los sacerdotes tomará de ella un puñado de flor de harina de la ofrenda
de harina, y de su aceite, con todo el olíbano que está sobre la ofrenda de harina, y lo quemará sobre el altar como porción memorial para Jehová en aroma que le satisface.

Lv 6:16 Y Aarón y sus hijos podrán comer lo que sobre de ella. Sin levadura se comerá en un lugar santo; lo comerán en el atrio de la Tienda de Reunión.

Lv 6:17 No se cocerá con levadura. La he dado como porción para ellos de Mis ofrendas hechas por fuego; es santísima, como la ofrenda por el pecado y la ofrenda por las transgresiones.

Lv 6:18 Todo varón entre los hijos de Aarón comerá de ella; será un estatuto perpetuo por todas vuestras generaciones respecto a las ofrendas de Jehová presentadas por fuego; todo aquel que las toque será santo.

Lv 6:19 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 6:20 Ésta es la ofrenda de Aarón y de sus hijos, la cual presentarán a Jehová el día en que él es ungido: la décima parte de un efa de flor de harina como ofrenda de harina continua, la mitad por la mañana y la mitad por la tarde.

Lv 6:21 Será preparada con aceite en una bandeja; cuando haya sido mezclada la traerás. La presentarás como ofrenda de harina de pedazos cocidos al horno; es aroma que satisface a Jehová.

Lv 6:22 Y el sacerdote, que de entre los hijos de Aarón sea ungido para estar en su lugar, la preparará. Esto será un estatuto perpetuo; será quemada completamente para Jehová.

Lv 6:23 Toda ofrenda de harina del sacerdote será quemada por completo; no se comerá.

Lv 6:24 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 6:25 Habla a Aarón y a sus hijos, diciendo: Ésta es la ley de la ofrenda por el pecado: en el lugar donde se degüella el holocausto, será degollada la ofrenda por el pecado delante de Jehová; es santísima.

Lv 6:26 El sacerdote que la ofrezca por el pecado la comerá. En un lugar santo se comerá, en el atrio de la Tienda de Reunión.

Lv 6:27 Todo lo que toque su carne será santo. Cuando su sangre salpique sobre una vestidura, lavarás lo salpicado en un lugar santo.

Lv 6:28 Pero el vaso de barro en que sea hervida, será quebrado; y si se hierve en un vaso de bronce, será fregado y enjuagado con agua.

Lv 6:29 Todo varón de entre los sacerdotes podrá comer de ella; es santísima.

Lv 6:30 Y no se comerá de ninguna ofrenda por el pecado cuya sangre haya sido introducida en la Tienda de Reunión para hacer expiación en el Lugar Santo; será quemada al fuego.

LEVÍTICO 5 LEVÍTICO 7

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LEVÍTICO 7 Versión Recobro

LEVÍTICO 7



Lv 7:1 Ésta es la ley de la ofrenda por las transgresiones; es santísima.

Lv 7:2 En el lugar donde degüellan el holocausto, degollarán la ofrenda por las transgresiones; y rociará la sangre sobre el altar y alrededor del mismo.

Lv 7:3 Presentará de ella toda su grosura: la cola gorda, la grosura que cubre las partes internas,

Lv 7:4 los dos riñones y la grosura que está sobre ellos, la cual está sobre los lomos, y el lóbulo del hígado, que quitará junto con los riñones.

Lv 7:5 Luego el sacerdote los quemará sobre el altar como ofrenda por fuego a Jehová; es una ofrenda por las transgresiones.

Lv 7:6 Todo varón de entre los sacerdotes podrá comer de ella. Se comerá en un lugar santo; es santísima.

Lv 7:7 La ofrenda por las transgresiones es como la ofrenda por el pecado; hay una misma ley para ambos: será para el sacerdote que haga expiación con ella.

Lv 7:8 El sacerdote que presente el holocausto de alguno conservará para sí la piel del holocausto que haya presentado.

Lv 7:9 Asimismo, toda ofrenda de harina cocida en horno y todo lo hecho en cazuela o en bandeja pertenecerá al sacerdote que la presente.

Lv 7:10 Toda otra ofrenda de harina, mezclada con aceite o seca, será, por igual, para todos los hijos de Aarón.

Lv 7:11 Ahora bien, ésta es la ley del sacrificio de las ofrendas de paz que se presentará a Jehová:

Lv 7:12 si lo presenta en acción de gracias, presentará juntamente con el sacrificio de acción de gracias tortas sin levadura mezcladas con aceite, hojaldres sin levadura ungidos con aceite y tortas de flor de harina empapadas y mezcladas con aceite.

Lv 7:13 Con tortas de pan leudado presentará su ofrenda, además del sacrificio de sus ofrendas de paz en acción de gracias.

Lv 7:14 Y de ella presentará una parte de cada ofrenda como ofrenda elevada a Jehová, la cual pertenecerá al sacerdote que rocía la sangre de las ofrendas de paz.

Lv 7:15 La carne del sacrificio de sus ofrendas de paz en acción de gracias se comerá el día que sea ofrecida; no dejará nada de ella para la mañana siguiente.

Lv 7:16 Pero si el sacrificio de su ofrenda es debido a un voto o es una ofrenda voluntaria, se comerá el día que presente su sacrificio, y lo que quede de él lo comerán al día siguiente,

Lv 7:17 pero lo que quede de la carne del sacrificio para el tercer día será quemado al fuego.

Lv 7:18 Si se come parte de la carne del sacrificio de sus ofrendas de paz al tercer día, no será aceptado ni se tendrá en cuenta a favor de aquel que lo presenta; será una abominación, y la persona que coma de él llevará su propia iniquidad.

Lv 7:19 Y la carne que toque alguna cosa inmunda no se comerá; será quemada al fuego. Y en cuanto a otra carne, toda persona limpia podrá comer de tal carne.

Lv 7:20 Pero la persona que, estando inmunda, coma de la carne del sacrificio de las ofrendas de paz, las cuales pertenecen a Jehová, tal persona será cortada de entre su pueblo.

Lv 7:21 Y cuando alguien toque cualquier cosa inmunda, ya sea inmundicia de hombre, o bestia inmunda o cualquier abominación inmunda, y coma de la carne del sacrificio de las ofrendas de paz, que pertenecen a Jehová, aquella persona será cortada de entre su pueblo.

Lv 7:22 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 7:23 Habla a los hijos de Israel, diciendo: No comeréis ninguna grosura de buey, ni de cordero ni de cabra.

Lv 7:24 La grosura de un animal muerto, y la grosura de un animal despedazado por fieras podrá utilizarse para cualquier otro uso, pero de ningún modo la comeréis.

Lv 7:25 Porque el que come grosura de bestia de la cual se presenta a Jehová una ofrenda por fuego, la persona que la coma será cortada de entre su pueblo.

Lv 7:26 Tampoco comeréis sangre, ni de aves ni de bestias, en ningún lugar donde habitéis.

Lv 7:27 Toda persona que coma cualquier clase de sangre será cortada de entre su pueblo.

Lv 7:28 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 7:29 Habla a los hijos de Israel, diciendo: El que presente a Jehová el sacrificio de sus ofrendas de paz, traerá de dicho sacrificio su ofrenda a Jehová.

Lv 7:30 Sus propias manos traerán las ofrendas de Jehová presentadas por fuego; traerá la grosura junto con el pecho, para que éste sea mecido ante Jehová como ofrenda mecida.

Lv 7:31 El sacerdote quemará la grosura sobre el altar, pero el pecho será para Aarón y sus hijos.

Lv 7:32 Y daréis al sacerdote, como ofrenda elevada, el muslo derecho de los sacrificios de vuestras ofrendas de paz.

Lv 7:33 Aquel de entre los hijos de Aarón que presente la sangre de las ofrendas de paz y la grosura, tendrá el muslo derecho como porción suya.

Lv 7:34 Pues Yo he tomado de los hijos de Israel, de los sacrificios de sus ofrendas de paz, el pecho de la ofrenda mecida y el muslo de la ofrenda elevada, y los he dado a Aarón, el sacerdote, y a sus hijos como estatuto perpetuo que ha de ser observado por los hijos de Israel.

Lv 7:35 De las ofrendas presentadas por fuego a Jehová, ésta será la porción que le corresponderá a Aarón y sus hijos a causa de su unción sacerdotal a partir del día en que los presentó para que sirvieran a Jehová como sacerdotes,

Lv 7:36 la cual Jehová mandó que se les diese de parte de los hijos de Israel el día en que los ungió. Será estatuto perpetuo por todas sus generaciones.

Lv 7:37 Ésta es la ley del holocausto, de la ofrenda de harina, de la ofrenda por el pecado, de la ofrenda por las transgresiones, de la consagración y del sacrificio de las ofrendas de paz,

Lv 7:38 las cuales Jehová mandó a Moisés en el monte Sinaí, el día en que mandó a los hijos de Israel que presentaran sus ofrendas a Jehová en el desierto de Sinaí.

LEVÍTICO 6 LEVÍTICO 8

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LEVÍTICO 8 Versión Recobro

LEVÍTICO 8



Lv 8:1 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Lv 8:2 Toma a Aarón y a sus hijos con él, también las vestiduras, el aceite de la unción, el novillo de la ofrenda por el pecado, los dos carneros y la canasta de los panes sin levadura,

Lv 8:3 y reúne a toda la asamblea a la entrada de la Tienda de Reunión.

Lv 8:4 Y Moisés hizo tal como Jehová le había mandado, y la asamblea se reunió a la entrada de la Tienda de Reunión.

Lv 8:5 Entonces Moisés dijo a la asamblea: Esto es lo que Jehová ha mandado hacer.

Lv 8:6 Luego Moisés hizo que Aarón y sus hijos se acercaran, y los lavó con agua.

Lv 8:7 Puso sobre él la túnica, lo ciñó con la banda, lo vistió con el manto, le puso encima el efod, lo ciñó con el cinto hábilmente tejido del efod, y con éste se lo ató.

Lv 8:8 Luego le puso encima el pectoral, y en el pectoral puso el Urim y el Tumim.

Lv 8:9 Colocó también el turbante sobre su cabeza, y sobre el turbante, en la parte delantera, puso la lámina de oro, la corona santa, tal como Jehová había mandado a Moisés.

Lv 8:10 Después Moisés tomó el aceite de la unción, ungió el tabernáculo y todo lo que había en él, y los santificó.

Lv 8:11 Roció parte de él sobre el altar siete veces, y ungió el altar y todos sus utensilios, y el lavacro con su base, para santificarlos.

Lv 8:12 Derramó parte del aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón y lo ungió, para santificarlo.

Lv 8:13 Después Moisés hizo que los hijos de Aarón se acercaran, los vistió con las túnicas, los ciñó con bandas y les ató los gorros altos, tal como Jehová había mandado a Moisés.

Lv 8:14 Luego trajo el novillo de la ofrenda por el pecado, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del novillo de la ofrenda por el pecado.

Lv 8:15 Y Moisés lo degolló; tomó entonces la sangre y con su dedo puso parte de ella encima y alrededor de los cuernos del altar, y purificó el altar; derramó el resto de la sangre al pie del altar y lo santificó, para hacer expiación por él.

Lv 8:16 Tomó Moisés toda la grosura que estaba sobre las partes internas, y el lóbulo del hígado y los dos riñones con su grosura, y los quemó sobre el altar.

Lv 8:17 Pero el novillo, su piel, su carne y su estiércol los quemó al fuego fuera del campamento, tal como Jehová había mandado a Moisés.

Lv 8:18 Después presentó el carnero del holocausto, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero.

Lv 8:19 Moisés lo degolló y roció la sangre sobre el altar y alrededor del mismo.

Lv 8:20 Cortó Moisés el carnero en trozos y quemó la cabeza, los trozos y la grosura.

Lv 8:21 Luego Moisés lavó con agua las partes internas y las piernas y quemó todo el carnero sobre el altar. Fue holocausto de aroma que satisface a Jehová; fue una ofrenda presentada por fuego a Jehová, tal como Jehová había mandado a Moisés.

Lv 8:22 Después presentó el otro carnero, el carnero de la consagración, y Aarón y sus hijos pusieron sus manos sobre la cabeza del carnero.

Lv 8:23 Y Moisés lo degolló; tomó entonces de su sangre y la puso sobre el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, sobre el dedo pulgar de su mano derecha y sobre el dedo pulgar de su pie derecho.

Lv 8:24 Moisés hizo que los hijos de Aarón se acercaran y les puso parte de la sangre sobre el lóbulo de la oreja derecha, sobre el dedo pulgar de la mano derecha y sobre el dedo pulgar del pie derecho; luego Moisés roció el resto de la sangre sobre el altar y alrededor del mismo.

Lv 8:25 Después tomó la grosura, es decir, la cola gorda, y toda la grosura que estaba sobre las partes internas, el lóbulo del hígado, los dos riñones con su grosura y el muslo derecho.

Lv 8:26 Y de la canasta de los panes sin levadura, que estaba delante de Jehová, tomó una torta sin levadura, una torta de pan con aceite y un hojaldre, y los puso sobre las porciones de grosura y sobre el muslo derecho.

Lv 8:27 Puso todo esto en las palmas de las manos de Aarón y en las palmas de las manos de sus hijos, y lo meció como ofrenda mecida delante de Jehová.

Lv 8:28 Moisés lo tomó de las palmas de ellos y lo quemó en el altar sobre el holocausto. Fueron una ofrenda de consagración como aroma que satisface a Jehová; fue una ofrenda presentada por fuego a Jehová.

Lv 8:29 Después Moisés tomó el pecho y lo meció como ofrenda mecida delante de Jehová; era la porción del carnero de la consagración que pertenecía a Moisés, tal como Jehová había mandado a Moisés.

Lv 8:30 Luego Moisés tomó del aceite de la unción y de la sangre que estaba sobre el altar, y lo roció sobre Aarón y sobre sus vestiduras, sobre sus hijos y sobre las vestiduras de sus hijos juntamente con él; y santificó a Aarón y sus vestiduras, a sus hijos y las vestiduras de sus hijos juntamente con él.

Lv 8:31 Moisés dijo a Aarón y a sus hijos: Hervid la carne a la entrada de la Tienda de Reunión, y comedla allí con el pan que está en la canasta de consagración, tal como lo mandé, diciendo: Aarón y sus hijos la comerán.

Lv 8:32 Quemaréis al fuego lo que sobre de la carne y del pan.

Lv 8:33 No saldréis de la entrada de la Tienda de Reunión por siete días, hasta que se cumplan los días de vuestra consagración, porque se requieren siete días para consagraros.

Lv 8:34 Como se ha hecho hoy, así ha mandado Jehová que se haga, para hacer expiación por vosotros.

Lv 8:35 A la entrada de la Tienda de Reunión permaneceréis día y noche durante siete días, y cumpliréis lo que os encargó Jehová, para que no muráis; porque así se me ha mandado.

Lv 8:36 Y Aarón y sus hijos hicieron todas las cosas que Jehová había mandado por medio de Moisés.

LEVÍTICO 7 LEVÍTICO 9

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LEVÍTICO 9 Versión Recobro

LEVÍTICO 9



Lv 9:1 Ahora bien, al octavo día Moisés llamó a Aarón, a sus hijos y a los ancianos de Israel,

Lv 9:2 y dijo a Aarón: Toma para ti un becerro del ganado para la ofrenda por el pecado y un carnero sin defecto para el holocausto, y preséntalos delante de Jehová.

Lv 9:3 Luego hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Tomad un macho cabrío para la ofrenda por el pecado, y un becerro y un cordero, ambos de un año y sin defecto, para el holocausto.

Lv 9:4 Asimismo, tomad un buey y un carnero para las ofrendas de paz, para sacrificar delante de Jehová, y una ofrenda de harina mezclada con aceite, porque hoy Jehová se aparecerá a vosotros.

Lv 9:5 Llevaron, pues, ante la Tienda de Reunión lo que Moisés había mandado, y toda la asamblea se acercó y permaneció de pie delante de Jehová.

Lv 9:6 Entonces Moisés dijo: Esto es lo que Jehová ha mandado que hagáis; y la gloria de Jehová se os aparecerá.

Lv 9:7 Entonces Moisés dijo a Aarón: Acércate al altar, ofrece tu ofrenda por el pecado y tu holocausto, y haz expiación por ti y por el pueblo; ofrece también la ofrenda del pueblo y haz expiación por ellos, tal como Jehová ha mandado.

Lv 9:8 Se acercó, pues, Aarón al altar y degolló el becerro de la ofrenda por el pecado presentada en favor de él.

Lv 9:9 Los hijos de Aarón le presentaron la sangre; y él mojó su dedo en la sangre, la puso sobre los cuernos del altar y derramó el resto de la sangre al pie del altar.

Lv 9:10 Pero la grosura, los riñones y el lóbulo del hígado de la ofrenda por el pecado, los quemó sobre el altar, tal como Jehová había mandado a Moisés.

Lv 9:11 Y la carne y la piel las quemó al fuego fuera del campamento.

Lv 9:12 Luego degolló el holocausto; y los hijos de Aarón le dieron la sangre, y él la roció sobre el altar y alrededor del mismo.

Lv 9:13 Después le dieron el holocausto, en trozos, junto con la cabeza, y los quemó sobre el altar.

Lv 9:14 Y lavó las partes internas y las piernas, y las quemó encima del holocausto sobre el altar.

Lv 9:15 Entonces presentó la ofrenda del pueblo, y tomó el macho cabrío de la ofrenda por el pecado presentada en favor del pueblo, lo degolló y lo ofreció por el pecado, como el primero.

Lv 9:16 Presentó también el holocausto, y lo ofreció según la ordenanza.

Lv 9:17 Entonces presentó la ofrenda de harina, llenó de ella su mano y la quemó sobre el altar, además del holocausto de la mañana.

Lv 9:18 Después degolló el buey y el carnero, sacrificio de las ofrendas de paz presentado en favor del pueblo; y los hijos de Aarón le dieron la sangre, la cual él roció sobre el altar y alrededor del mismo.

Lv 9:19 Y las grosuras del buey y del carnero —la cola gorda, la grosura que cubre las partes internas, los riñones y el lóbulo del hígado—

Lv 9:20 las pusieron sobre los pechos; y él quemó las grosuras sobre el altar.

Lv 9:21 Los pechos y el muslo derecho los meció Aarón como ofrenda mecida delante de Jehová, tal como Moisés había mandado.

Lv 9:22 Y Aarón alzó sus manos hacia el pueblo y lo bendijo, y después de haber ofrecido la ofrenda por el pecado, el holocausto y las ofrendas de paz, descendió.

Lv 9:23 Luego Moisés y Aarón entraron en la Tienda de Reunión. Después salieron y bendijeron al pueblo; y la gloria de Jehová se apareció a todo el pueblo.

Lv 9:24 Entonces salió fuego de delante de Jehová y consumió el holocausto y las grosuras que estaban sobre el altar. Al ver esto, todos los del pueblo dieron un grito resonante y se postraron sobre sus rostros.

LEVÍTICO 8 LEVÍTICO 10

«Tabla de contenido













































































































































































Números Versión Recobro

NÚMEROS



NÚMEROS 1



Nm 1:1 Entonces Jehová habló a Moisés en el desierto de Sinaí, en la Tienda de Reunión, el primer día del segundo mes, el año segundo después que ellos salieron de la tierra de Egipto, diciendo:

Nm 1:2 Sumad el número de toda la asamblea de los hijos de Israel, por sus familias, por las casas de sus padres, según el número de nombres, todos los varones, uno por uno.

Nm 1:3 De veinte años para arriba, todos los que son aptos para el servicio militar en Israel, los contaréis tú y Aarón por sus compañías.

Nm 1:4 Y estará con vosotros un varón de cada tribu, cada uno cabeza de la casa de sus padres.

Nm 1:5 Éstos son los nombres de los varones que estarán con vosotros: De Rubén, Elisur, hijo de Sedeur;

Nm 1:6 de Simeón, Selumiel, hijo de Zurisadai;

Nm 1:7 de Judá, Naasón, hijo de Aminadab;

Nm 1:8 de Isacar, Natanael, hijo de Zuar;

Nm 1:9 de Zabulón, Eliab, hijo de Helón.

Nm 1:10 De los hijos de José: de Efraín, Elisama, hijo de Amiud; de Manasés, Gamaliel, hijo de Pedasur.

Nm 1:11 De Benjamín, Abidán, hijo de Gedeoni;

Nm 1:12 de Dan, Ahiezer, hijo de Amisadai;

Nm 1:13 de Aser, Pagiel, hijo de Ocrán;

Nm 1:14 de Gad, Eliasaf, hijo de Deuel;

Nm 1:15 de Neftalí, Ahira, hijo de Enán.

Nm 1:16 Éstos son los que fueron llamados de entre la asamblea, líderes de las tribus de sus padres, cabezas de los millares de Israel.

Nm 1:17 Entonces tomaron Moisés y Aarón a estos varones que fueron designados por sus nombres.

Nm 1:18 Y congregaron a toda la asamblea en el día primero del mes segundo; y fueron empadronados por sus familias, por las casas de sus padres, según el número de nombres de los de veinte años para arriba, uno por uno.

Nm 1:19 Como Jehová se lo había mandado, Moisés los contó en el desierto de Sinaí.

Nm 1:20 De los hijos de Rubén, primogénito de Israel, fueron contados por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, según el número de nombres, uno por uno, todos los varones de veinte años para arriba, todos los que eran aptos para el servicio militar;

Nm 1:21 los contados de la tribu de Rubén fueron cuarenta y seis mil quinientos.

Nm 1:22 De los hijos de Simeón, fueron contados por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, según el número de nombres, uno por uno, todos los varones de veinte años para arriba, todos los que eran aptos para el servicio militar;

Nm 1:23 los contados de la tribu de Simeón fueron cincuenta y nueve mil trescientos.

Nm 1:24 De los hijos de Gad, fueron contados por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, según el número de nombres, de veinte años para arriba, todos los que eran aptos para el servicio militar;

Nm 1:25 los contados de la tribu de Gad fueron cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.

Nm 1:26 De los hijos de Judá, fueron contados por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, según el número de nombres, de veinte años para arriba, todos los que eran aptos para el servicio militar;

Nm 1:27 los contados de la tribu de Judá fueron setenta y cuatro mil seiscientos.

Nm 1:28 De los hijos de Isacar, fueron contados por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, según el número de nombres, de veinte años para arriba, todos los que eran aptos para el servicio militar;

Nm 1:29 los contados de la tribu de Isacar fueron cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.

Nm 1:30 De los hijos de Zabulón, fueron contados por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, según el número de nombres, de veinte años para arriba, todos los que eran aptos para el servicio militar;

Nm 1:31 los contados de la tribu de Zabulón fueron cincuenta y siete mil cuatrocientos.

Nm 1:32 De los hijos de José: de los hijos de Efraín, fueron contados por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, según el número de nombres, de veinte años para arriba, todos los que eran aptos para el servicio militar;

Nm 1:33 los contados de la tribu de Efraín fueron cuarenta mil quinientos.

Nm 1:34 Y de los hijos de Manasés, fueron contados por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, según el número de nombres, de veinte años para arriba, todos los que eran aptos para el servicio militar;

Nm 1:35 los contados de la tribu de Manasés fueron treinta y dos mil doscientos.

Nm 1:36 De los hijos de Benjamín, fueron contados por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, según el número de nombres, de veinte años para arriba, todos los que eran aptos para el servicio militar;

Nm 1:37 los contados de la tribu de Benjamín fueron treinta y cinco mil cuatrocientos.

Nm 1:38 De los hijos de Dan, fueron contados por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, según el número de nombres, de veinte años para arriba, todos los que eran aptos para el servicio militar;

Nm 1:39 los contados de la tribu de Dan fueron sesenta y dos mil setecientos.

Nm 1:40 De los hijos de Aser, fueron contados por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, según el número de nombres, de veinte años para arriba, todos los que eran aptos para el servicio militar;

Nm 1:41 los contados de la tribu de Aser fueron cuarenta y un mil quinientos.

Nm 1:42 De los hijos de Neftalí, fueron contados por sus generaciones, por sus familias, por las casas de sus padres, según el número de nombres, de veinte años para arriba, todos los que eran aptos para el servicio militar;

Nm 1:43 los contados de la tribu de Neftalí fueron cincuenta y tres mil cuatrocientos.

Nm 1:44 Éstos fueron los contados, los cuales Moisés y Aarón contaron, con los líderes de Israel, doce varones, cada uno por la casa de sus padres.

Nm 1:45 Así que todos los contados de los hijos de Israel por las casas de sus padres, de veinte años para arriba, todos los que eran aptos para el servicio militar en Israel,

Nm 1:46 es decir, todos los varones contados, fueron seiscientos tres mil quinientos cincuenta.

Nm 1:47 Pero los levitas no fueron contados entre ellos según la tribu de sus padres.

Nm 1:48 Porque había hablado Jehová a Moisés, diciendo:

Nm 1:49 Sólo no contarás la tribu de Leví, ni sumarás el número de ellos entre los hijos de Israel,

Nm 1:50 sino que pondrás a los levitas sobre el Tabernáculo del Testimonio, y sobre todos sus enseres, y sobre todas las cosas que le pertenecen. Ellos llevarán el tabernáculo y todos sus enseres; y ellos servirán ministrando al tabernáculo y acamparán alrededor de él.

Nm 1:51 Y cuando el tabernáculo haya de trasladarse, los levitas lo desarmarán; y cuando el tabernáculo haya de acampar, los levitas lo armarán. Pero se dará muerte al extraño que se acerque.

Nm 1:52 Los hijos de Israel acamparán cada uno en su propio campamento, y cada uno junto a su bandera, según sus compañías;

Nm 1:53 pero los levitas acamparán alrededor del Tabernáculo del Testimonio, para que no haya ira sobre la asamblea de los hijos de Israel; y los levitas estarán a cargo del Tabernáculo del Testimonio.

Nm 1:54 Así hicieron los hijos de Israel; conforme a todo lo que había mandado Jehová a Moisés, así lo hicieron.

LEVÍTICO 27 NÚMEROS 2

«Tabla de contenido













































































































































































NÚMEROS 10 Versión Recobro

NÚMEROS 10



Nm 10:1 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 10:2 Hazte dos trompetas de plata; labradas a martillo las harás, y las utilizarás para convocar la asamblea y para hacer poner en marcha los campamentos.

Nm 10:3 Y cuando las toquen, toda la asamblea se reunirá ante ti a la entrada de la Tienda de Reunión.

Nm 10:4 Mas si tocan sólo una, entonces se reunirán ante ti los líderes, los cabezas de los millares de Israel.

Nm 10:5 Y cuando toques alarma, entonces se pondrán en marcha los campamentos de los que están acampados al oriente.

Nm 10:6 Y cuando toques alarma la segunda vez, entonces se pondrán en marcha los campamentos de los que están acampados al sur. Alarma tocarán para sus partidas.

Nm 10:7 Pero cuando la congregación se ha de reunir, tocaréis, mas no con sonido de alarma.

Nm 10:8 Y los hijos de Aarón, los sacerdotes, tocarán las trompetas; y esto será para vosotros estatuto perpetuo por todas vuestras generaciones.

Nm 10:9 Y cuando salgáis a la guerra en vuestra tierra contra el adversario que os oprime, tocaréis alarma con las trompetas, para que seáis recordados por Jehová vuestro Dios, y seáis salvos de vuestros enemigos.

Nm 10:10 Y en los días de vuestro regocijo, en vuestras fiestas señaladas y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos y sobre los sacrificios de vuestras ofrendas de paz; os servirán de memorial delante de vuestro Dios. Yo soy Jehová vuestro Dios.

Nm 10:11 En el año segundo, en el mes segundo, el día veinte del mes, la nube se alzó del Tabernáculo del Testimonio.

Nm 10:12 Y los hijos de Israel partieron en sus jornadas del desierto de Sinaí. Entonces se detuvo la nube en el desierto de Parán.

Nm 10:13 Así pues, partieron la primera vez según el mandato que Jehová les había dado por medio de Moisés.

Nm 10:14 La bandera del campamento de los hijos de Judá partió primero, según sus compañías; y Naasón, hijo de Aminadab, estaba sobre toda la compañía.

Nm 10:15 Y sobre la compañía de la tribu de los hijos de Isacar estaba Natanael, hijo de Zuar.

Nm 10:16 Y sobre la compañía de la tribu de los hijos de Zabulón estaba Eliab, hijo de Helón.

Nm 10:17 Y el tabernáculo fue desarmado; y se pusieron en marcha los hijos de Gersón y los hijos de Merari, que llevaban el tabernáculo.

Nm 10:18 Luego partió la bandera del campamento de Rubén según sus compañías; y Elisur, hijo de Sedeur, estaba sobre toda la compañía.

Nm 10:19 Sobre la compañía de la tribu de los hijos de Simeón estaba Selumiel, hijo de Zurisadai.

Nm 10:20 Y sobre la compañía de la tribu de los hijos de Gad estaba Eliasaf, hijo de Deuel.

Nm 10:21 Luego se pusieron en marcha los coatitas, que llevaban las cosas santas; y entretanto que ellos llegaban, el tabernáculo fue erigido.

Nm 10:22 Después partió la bandera del campamento de los hijos de Efraín según sus compañías; y Elisama, hijo de Amiud, estaba sobre toda la compañía.

Nm 10:23 Sobre la compañía de la tribu de los hijos de Manasés estaba Gamaliel, hijo de Pedasur.

Nm 10:24 Y sobre la compañía de la tribu de los hijos de Benjamín estaba Abidán, hijo de Gedeoni.

Nm 10:25 Luego partió la bandera del campamento de los hijos de Dan según sus compañías, a la retaguardia de todos los campamentos; y Ahiezer, hijo de Amisadai, estaba sobre toda la compañía.

Nm 10:26 Sobre la compañía de la tribu de los hijos de Aser estaba Pagiel, hijo de Ocrán.

Nm 10:27 Y sobre la compañía de la tribu de los hijos de Neftalí estaba Ahira, hijo de Enán.

Nm 10:28 Éste era el orden de marcha de los hijos de Israel según sus compañías cuando partían.

Nm 10:29 Entonces dijo Moisés a su suegro Hobab, hijo de Reuel, el madianita: Nosotros partimos para el lugar del cual Jehová ha dicho: Yo os lo daré. Ven con nosotros, y te trataremos bien, porque Jehová ha prometido el bien a Israel.

Nm 10:30 Pero él le respondió: No iré, sino que me marcharé a mi tierra y a mi parentela.

Nm 10:31 Así que dijo Moisés: Por favor, no nos dejes; porque tú conoces los lugares donde podemos acampar en el desierto, y nos serás en lugar de ojos.

Nm 10:32 Y si vienes con nosotros, el bien que Jehová nos haga, nosotros te haremos.

Nm 10:33 Así partieron del monte de Jehová tres días de camino; y el Arca del Pacto de Jehová iba delante de ellos tres días de camino, buscándoles lugar de reposo.

Nm 10:34 Y la nube de Jehová iba sobre ellos de día, desde que partieron del campamento.

Nm 10:35 Y cuando el Arca partía, Moisés decía:
Levántate, oh Jehová, y sean dispersados Tus enemigos, y huyan de Tu presencia los que te aborrecen.

Nm 10:36 Y cuando ella se detenía, decía:
Vuelve, oh Jehová, a las miríadas de los millares de Israel.

NÚMEROS 9 NÚMEROS 11

«Tabla de contenido













































































































































































NÚMEROS 11 Versión Recobro

NÚMEROS 11



Nm 11:1 El pueblo vino a ser como los que murmuran de su desventura a oídos de Jehová; y cuando Jehová lo oyó, se encendió Su ira, y ardió entre ellos el fuego de Jehová y consumió a algunos que estaban en el extremo del campamento.

Nm 11:2 Entonces el pueblo clamó a Moisés; y Moisés oró a Jehová, y el fuego se apagó.

Nm 11:3 Y llamaron aquel lugar Tabera, porque el fuego de Jehová había ardido entre ellos.

Nm 11:4 Y la multitud mixta que estaba entre ellos se dejó llevar por sus apetitos desenfrenados; y también los hijos de Israel volvieron a llorar y dijeron: ¿Quién nos diera a comer carne?

Nm 11:5 Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos;

Nm 11:6 pero ahora se nos va el apetito, pues nada sino este maná ven nuestros ojos.

Nm 11:7 Y era el maná como la semilla de cilantro, y su apariencia como la de bedelio.

Nm 11:8 El pueblo se dispersaba para recogerlo, y lo molía entre dos muelas o lo machacaba en el mortero; luego lo cocía en ollas y hacía de él tortas; su sabor era como de tortas cocidas en aceite.

Nm 11:9 Y cuando descendía el rocío sobre el campamento de noche, el maná descendía con él.

Nm 11:10 Y oyó Moisés al pueblo, que lloraba familia por familia, cada uno a la entrada de su tienda, y la ira de Jehová se encendió en gran manera. Y Moisés estaba disgustado.

Nm 11:11 Y dijo Moisés a Jehová: ¿Por qué has tratado mal a Tu siervo? ¿Y por qué no he hallado favor ante Tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí?

Nm 11:12 ¿Concebí yo a todo este pueblo? ¿O lo engendré yo para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la nodriza al que mama, a la tierra que juraste dar a sus padres?

Nm 11:13 ¿De dónde conseguiré yo carne para dar a todo este pueblo? Porque vienen a mí llorando y diciendo: ¡Danos carne para comer!

Nm 11:14 No puedo yo solo llevar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía.

Nm 11:15 Si me vas a tratar así, te ruego que me mates inmediatamente, si he hallado favor ante Tus ojos; y que yo no vea mi desventura.

Nm 11:16 Entonces Jehová dijo a Moisés: Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus oficiales; y tráelos a la Tienda de Reunión, y hazlos permanecer allí contigo.

Nm 11:17 Luego Yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del Espíritu que está sobre ti y lo pondré sobre ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo para que no la lleves tú solo.

Nm 11:18 Y al pueblo dirás: Santificaos para mañana y comeréis carne; porque habéis llorado a oídos de Jehová, diciendo: ¿Quién nos diera carne para comer? Porque bien nos iba en Egipto. Jehová, pues, os dará carne, y comeréis.

Nm 11:19 No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días,

Nm 11:20 sino hasta un mes entero, hasta que os salga por las narices y os sea aborrecible, porque habéis rechazado a Jehová, quien está entre vosotros, y habéis llorado ante Él, diciendo: ¿Por qué salimos de Egipto?

Nm 11:21 Pero dijo Moisés: Seiscientos mil de a pie es el pueblo en medio del cual yo estoy, y Tú dices: Les daré carne para que coman un mes entero.

Nm 11:22 ¿Se degollarán para ellos ovejas y vacas que les basten? ¿O se juntarán para ellos todos los peces del mar para que tengan lo suficiente?

Nm 11:23 Entonces Jehová respondió a Moisés: ¿Acaso se ha acortado la mano de Jehová? Ahora verás si se cumple Mi palabra, o no.

Nm 11:24 Y salió Moisés y dijo al pueblo las palabras de Jehová; y reunió a setenta varones de los ancianos del pueblo, y los hizo estar de pie alrededor de la tienda.

Nm 11:25 Entonces Jehová descendió en la nube y le habló; y tomó del Espíritu que estaba sobre él y lo puso sobre los setenta ancianos. Y cuando reposó sobre ellos el Espíritu, profetizaron, pero no volvieron a hacerlo.

Nm 11:26 Pero habían quedado en el campamento dos varones, uno llamado Eldad y el otro Medad, sobre los cuales también reposó el Espíritu. (Estaban éstos entre los empadronados, pero no habían salido a la tienda). Y profetizaron en el campamento.

Nm 11:27 Y corrió un joven y dio aviso a Moisés, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campamento.

Nm 11:28 Entonces respondió Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés, uno de sus escogidos, y dijo: ¡Señor mío Moisés, detenlos!

Nm 11:29 Pero Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? ¡Cómo quisiera que todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera Su Espíritu sobre ellos!

Nm 11:30 Y Moisés volvió al campamento, él y los ancianos de Israel.

Nm 11:31 Y vino un viento de Jehová, y trajo codornices del mar y las dejó caer junto al campamento, un día de camino a un lado y un día de camino al otro, alrededor del campamento, y casi dos codos sobre la faz de la tierra.

Nm 11:32 Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogieron codornices. El que menos, recogió diez hómeres. Y las tendieron para sí alrededor de todo el campamento.

Nm 11:33 Aún estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de Jehová se encendió contra el pueblo, e hirió Jehová al pueblo con una plaga muy severa.

Nm 11:34 Y llamaron aquel lugar Kibrot-hataava, porque allí sepultaron al pueblo que había sido codicioso.

Nm 11:35 De Kibrot-hataava partió el pueblo a Hazerot, y se quedó en Hazerot.

NÚMEROS 10 NÚMEROS 12

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NÚMEROS 12 Versión Recobro

NÚMEROS 12



Nm 12:1 Miriam y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita con quien se había casado (pues se había casado con una mujer cusita).

Nm 12:2 Y dijeron: ¿Acaso sólo por medio de Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por medio de nosotros? Y lo oyó Jehová.

Nm 12:3 Aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la faz de la tierra.

Nm 12:4 Y de repente habló Jehová a Moisés, a Aarón y a Miriam: Salid vosotros tres a la Tienda de Reunión. Y salieron ellos tres.

Nm 12:5 Entonces Jehová descendió en una columna de nube y se puso a la entrada de la tienda, y llamó a Aarón y a Miriam. Y cuando se acercaron ambos,

Nm 12:6 dijo: Oíd ahora Mis palabras:
Si hay entre vosotros profeta, / Yo, Jehová, me daré a conocer a él en visión; / en sueños hablaré con él.

Nm 12:7 No así con Mi siervo Moisés; / él es fiel en toda Mi casa.

Nm 12:8 Cara a cara hablo con él, claramente y no con enigmas;
/ y él contempla la figura de Jehová.
¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra Mi siervo, contra Moisés?

Nm 12:9 Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos; y se fue.

Nm 12:10 Y cuando la nube se apartó de sobre la tienda, he aquí que Miriam estaba leprosa, blanca como la nieve. Y Aarón se volvió hacia Miriam, y he aquí que ella estaba leprosa.

Nm 12:11 Y dijo Aarón a Moisés: ¡Ah! señor mío, te ruego que no pongas sobre nosotros este pecado que locamente hemos cometido.

Nm 12:12 Te ruego no sea ella como un muerto, que al salir del vientre de su madre tiene ya medio consumida su carne.

Nm 12:13 Entonces Moisés clamó a Jehová, diciendo: Te ruego, oh Dios, que la sanes.

Nm 12:14 Respondió Jehová a Moisés: Pues si su padre hubiera escupido en su rostro, ¿no llevaría su vergüenza por siete días? Que sea recluida fuera del campamento por siete días, y después puede ser admitida de nuevo.

Nm 12:15 Así Miriam fue recluida fuera del campamento siete días; y el pueblo no se puso en marcha hasta que Miriam fue admitida de nuevo.

Nm 12:16 Después el pueblo partió de Hazerot y acampó en el desierto de Parán.

NÚMEROS 11 NÚMEROS 13

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NÚMEROS 13 Versión Recobro

NÚMEROS 13



Nm 13:1 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 13:2 Envía hombres que espíen la tierra de Canaán, la cual Yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno líder entre ellos.

Nm 13:3 Moisés, pues, los envió desde el desierto de Parán, conforme al mandato de Jehová; todos aquellos varones eran líderes entre los hijos de Israel.

Nm 13:4 Éstos eran sus nombres: De la tribu de Rubén, Samúa, hijo de Zacur;

Nm 13:5 de la tribu de Simeón, Safat, hijo de Horí;

Nm 13:6 de la tribu de Judá, Caleb, hijo de Jefone;

Nm 13:7 de la tribu de Isacar, Igal, hijo de José;

Nm 13:8 de la tribu de Efraín, Oseas, hijo de Nun;

Nm 13:9 de la tribu de Benjamín, Palti, hijo de Rafú;

Nm 13:10 de la tribu de Zabulón, Gadiel, hijo de Sodi;

Nm 13:11 de la tribu de José, es decir, de la tribu de Manasés, Gadi, hijo de Susi;

Nm 13:12 de la tribu de Dan, Amiel, hijo de Gemali;

Nm 13:13 de la tribu de Aser, Setur, hijo de Micael;

Nm 13:14 de la tribu de Neftalí, Nahbi, hijo de Vapsi;

Nm 13:15 de la tribu de Gad, Geuel, hijo de Maqui;

Nm 13:16 éstos son los nombres de los varones que Moisés envió a espiar la tierra. Y a Oseas, hijo de Nun, Moisés lo llamó Josué.

Nm 13:17 Y cuando Moisés los envió a espiar la tierra de Canaán, les dijo: Subid de aquí al Neguev, y subid a la región montañosa;

Nm 13:18 y observad cómo es la tierra y el pueblo que en ella habita, si es fuerte o débil, si poco o numeroso;

Nm 13:19 cómo es la tierra habitada, si es buena o mala; y cómo son las ciudades habitadas, si son campamentos o plazas fortificadas;

Nm 13:20 y cómo es el terreno, si es fértil o estéril, si en él hay árboles o no. Por consiguiente, esforzaos y tomad fruto de la tierra. Y era el tiempo de las primeras uvas.

Nm 13:21 Ellos subieron y espiaron la tierra desde el desierto de Zin hasta Rehob, cerca de la entrada de Hamat.

Nm 13:22 Y después que subieron por el Neguev, llegaron a Hebrón; y allí estaban Ahimán, Sesai y Talmai, descendientes de Anac. (Hebrón fue edificada siete años antes de Zoán en Egipto).

Nm 13:23 Y llegaron hasta el valle de Escol y de allí cortaron un sarmiento con un racimo de uvas, el cual llevaron entre dos en un palo. También cortaron unas granadas y unos higos.

Nm 13:24 Y se llamó aquel lugar el valle de Escol, por el racimo que cortaron de allí los hijos de Israel.

Nm 13:25 Y volvieron de espiar la tierra al fin de cuarenta días.

Nm 13:26 Fueron y se presentaron ante Moisés, Aarón y toda la asamblea de los hijos de Israel, en el desierto de Parán, en Cades; y les dieron la información a ellos y a toda la asamblea, y les mostraron el fruto de la tierra.

Nm 13:27 Y le contaron y dijeron: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste; ciertamente fluye leche y miel, y éste es el fruto de ella.

Nm 13:28 Pero el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades fortificadas y muy grandes; y también vimos allí a los descendientes de Anac.

Nm 13:29 Los amalecitas habitan en la tierra del Neguev, y los heteos, los jebuseos y los amorreos habitan en la región montañosa, y los cananeos habitan junto al mar y a la ribera del Jordán.

Nm 13:30 Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés y dijo: Subamos de inmediato y tomemos posesión de ella, porque ciertamente podemos conquistarla.

Nm 13:31 Pero los varones que subieron con él dijeron: No podemos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.

Nm 13:32 Y dieron a los hijos de Israel un mal informe de la tierra que habían espiado, diciendo: La tierra por donde pasamos para espiarla es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de gran estatura.

Nm 13:33 También vimos allí a los nefilim (los descendientes de Anac son parte de los nefilim); y éramos nosotros, a nuestro parecer, como saltamontes, y así les parecíamos a ellos.

NÚMEROS 12 NÚMEROS 14

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NÚMEROS 14 Versión Recobro

NÚMEROS 14



Nm 14:1 Entonces toda la asamblea alzó su voz y clamó; y el pueblo lloró aquella noche.

Nm 14:2 Y murmuraron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la asamblea: ¡Ah, si hubiéramos muerto en la tierra de Egipto, o si muriéramos siquiera en este desierto!

Nm 14:3 ¿Y por qué nos introduce Jehová en esta tierra para hacernos caer a espada? Nuestras mujeres y nuestros niños se convertirán en botín de guerra. ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?

Nm 14:4 Y decían el uno al otro: Nombremos un capitán y volvamos a Egipto.

Nm 14:5 Entonces Moisés y Aarón se postraron sobre sus rostros delante de toda la congregación de la asamblea de los hijos de Israel.

Nm 14:6 Y Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefone, que eran de los que habían espiado la tierra, rasgaron sus vestidos

Nm 14:7 y hablaron a toda la asamblea de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para espiarla, es tierra extremadamente buena.

Nm 14:8 Si Jehová se agrada de nosotros, nos introducirá en esta tierra y nos la entregará; es una tierra que fluye leche y miel.

Nm 14:9 Sólo que no os rebeléis contra Jehová ni temáis al pueblo de la tierra, porque ellos serán nuestro pan. Su amparo les ha sido quitado, y con nosotros está Jehová; no los temáis.

Nm 14:10 Pero toda la asamblea habló de apedrearlos. Entonces la gloria de Jehová apareció en la Tienda de Reunión a todos los hijos de Israel.

Nm 14:11 Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de menospreciar este pueblo? Y, ¿hasta cuándo no creerán en Mí, a pesar de todas las señales que he hecho en medio de ellos?

Nm 14:12 Yo los heriré con peste y los desheredaré, y de ti haré una nación más grande y más poderosa que ellos.

Nm 14:13 Pero Moisés respondió a Jehová: Lo oirán luego los egipcios, porque de en medio de ellos sacaste a este pueblo con Tu poder,

Nm 14:14 y se lo dirán a los habitantes de esta tierra. Han oído que Tú, oh Jehová, estás en medio de este pueblo; pues Tú, oh Jehová, te das a ver cara a cara, y Tu nube está sobre ellos, y de día vas delante de ellos en columna de nube, y de noche en columna de fuego.

Nm 14:15 Si haces morir a este pueblo como a un solo hombre, las naciones que hayan oído Tu fama hablarán, diciendo:

Nm 14:16 Por cuanto no pudo Jehová introducir a este pueblo en la tierra que había jurado darle, los mató en el desierto.

Nm 14:17 Ahora, pues, yo te ruego, que se muestre grande el poder del Señor, tal como lo hablaste, diciendo:

Nm 14:18 Jehová es lento para la ira y abundante en benevolencia amorosa, perdonador de la iniquidad y la transgresión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable, pues visita la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación.

Nm 14:19 Perdona, te ruego, la iniquidad de este pueblo según la grandeza de Tu benevolencia amorosa, como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.

Nm 14:20 Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu palabra;

Nm 14:21 mas tan ciertamente como vivo Yo, y como toda la tierra será llena de la gloria de Jehová,

Nm 14:22 ninguno de los varones que han visto Mi gloria y Mis señales que hice en Egipto y en el desierto, y que me han puesto a prueba estas diez veces y no han oído Mi voz,

Nm 14:23 verá la tierra que juré dar a sus padres, ni la verá ninguno de los que me han menospreciado.

Nm 14:24 Sólo a Mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu y me ha seguido cumplidamente, lo introduciré en la tierra donde entró; y sus descendientes la poseerán.

Nm 14:25 Ahora bien, puesto que los amalecitas y los cananeos moran en los valles, volveos mañana y partid para el desierto, camino del mar Rojo.

Nm 14:26 Entonces Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo:

Nm 14:27 ¿Hasta cuándo he de soportar a esta asamblea malvada, que murmura contra Mí? He oído las murmuraciones de los hijos de Israel, que hacen contra Mí.

Nm 14:28 Diles: Vivo Yo, declara Jehová, que según habéis hablado a Mis oídos, así haré Yo con vosotros.

Nm 14:29 En este desierto caerán vuestros cuerpos, y ninguno de entre vosotros que fueron contados, conforme a la cuenta que tomasteis, de veinte años para arriba, los cuales han murmurado contra Mí,

Nm 14:30 entrará en la tierra en la que juré estableceros, a excepción de Caleb, hijo de Jefone, y de Josué, hijo de Nun.

Nm 14:31 Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que se convertirían en botín de guerra, Yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros rechazasteis.

Nm 14:32 Pero en cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto.

Nm 14:33 Y vuestros hijos andarán errantes en este desierto cuarenta años, y ellos sufrirán por vuestra infidelidad, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto.

Nm 14:34 Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que espiasteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día; y conoceréis Mi disgusto.

Nm 14:35 Yo, Jehová, he hablado; ciertamente esto haré a toda esta asamblea malvada que se ha juntado contra Mí. En este desierto serán consumidos, y ahí morirán.

Nm 14:36 Y los varones que Moisés envió a espiar la tierra, y que al regresar habían hecho murmurar contra él a toda la asamblea, trayendo un mal informe contra la tierra,

Nm 14:37 es decir, aquellos hombres que trajeron un mal informe de la tierra, murieron de plaga delante de Jehová.

Nm 14:38 Sólo Josué, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefone, quedaron con vida de entre aquellos hombres que habían ido a espiar la tierra.

Nm 14:39 Y cuando Moisés habló estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo endechó mucho.

Nm 14:40 Y se levantaron muy de mañana para subir a la cumbre del monte, diciendo: Henos aquí; ahora subiremos al lugar del cual ha hablado Jehová, porque hemos pecado.

Nm 14:41 Pero dijo Moisés: ¿Por qué transgredís de nuevo el mandamiento de Jehová? Esto no tendrá éxito.

Nm 14:42 No subáis para que no seáis derrotados delante de vuestros enemigos, pues Jehová no está en medio de vosotros.

Nm 14:43 Pues los amalecitas y los cananeos están allí delante de vosotros, y caeréis a espada. Por cuanto os habéis apartado de seguir a Jehová, no estará Jehová con vosotros.

Nm 14:44 Ellos, sin embargo, tuvieron la presunción de subir a la cumbre del monte, a pesar de que ni el Arca del Pacto de Jehová ni Moisés se habían apartado de en medio del campamento.

Nm 14:45 Entonces descendieron los amalecitas y los cananeos que habitaban en aquella región montañosa, y los hirieron y los derrotaron, haciéndolos retroceder hasta Horma.

NÚMEROS 13 NÚMEROS 15

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NÚMEROS 15 Versión Recobro

NÚMEROS 15



Nm 15:1 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 15:2 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra de vuestra habitación que Yo os doy,

Nm 15:3 y hagáis ofrenda presentada por fuego a Jehová, holocausto o sacrificio, para cumplir un voto especial o como ofrenda voluntaria, o para ofrecer en vuestras fiestas señaladas aroma que satisfaga a Jehová, de vacas o de ovejas,

Nm 15:4 entonces el que presente su ofrenda a Jehová traerá como ofrenda de harina la décima parte de un efa de flor de harina, mezclada con la cuarta parte de un hin de aceite.

Nm 15:5 Y prepararás vino para la libación, la cuarta parte de un hin, con el holocausto o para el sacrificio, por cada cordero.

Nm 15:6 O por un carnero prepararás como ofrenda de harina dos décimas de un efa de flor de harina, mezclada con la tercera parte de un hin de aceite;

Nm 15:7 y para la libación presentarás la tercera parte de un hin de vino, como aroma que satisfaga a Jehová.

Nm 15:8 Y cuando prepares un animal del ganado para holocausto o sacrificio, a fin de cumplir un voto especial o para las ofrendas de paz a Jehová,

Nm 15:9 ofrecerás con el animal del ganado una ofrenda de harina de tres décimas de un efa de flor de harina, mezclada con la mitad de un hin de aceite;

Nm 15:10 y presentarás para la libación la mitad de un hin de vino; será una ofrenda presentada por fuego, aroma que satisfaga a Jehová.

Nm 15:11 Así se hará con cada buey o carnero o cordero macho del rebaño o cabrito.

Nm 15:12 Conforme al número que preparéis, así haréis con cada uno según el número de ellos.

Nm 15:13 Todo nativo hará estas cosas así, para presentar ofrenda por fuego, aroma que satisfaga a Jehová.

Nm 15:14 Y si un extranjero que peregrina con vosotros, o cualquiera que esté entre vosotros por todas vuestras generaciones, quiere hacer una ofrenda por fuego, como aroma que satisfaga a Jehová, tal como vosotros lo hacéis así hará él.

Nm 15:15 Un mismo estatuto tendréis en la congregación para vosotros y para el extranjero que con vosotros peregrina, un estatuto perpetuo por todas vuestras generaciones; como vosotros, así será el peregrino delante de Jehová.

Nm 15:16 Una misma ley y una misma ordenanza tendréis vosotros y el extranjero que con vosotros peregrina.

Nm 15:17 También habló Jehová a Moisés, diciendo:

Nm 15:18 Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra a la cual Yo os llevo,

Nm 15:19 cuando comáis del pan de la tierra, ofreceréis ofrenda elevada a Jehová.

Nm 15:20 De las primicias de vuestra masa ofreceréis una torta como ofrenda elevada; como la ofrenda elevada de la era, así la ofreceréis.

Nm 15:21 De las primicias de vuestra masa daréis a Jehová una ofrenda elevada por todas vuestras generaciones.

Nm 15:22 Y si pecáis involuntariamente y no observáis todos estos mandamientos que Jehová ha dicho a Moisés,

Nm 15:23 es decir, todas las cosas que Jehová os ha mandado por medio de Moisés, desde el día que Jehová lo mandó en adelante, por todas vuestras generaciones,

Nm 15:24 si el pecado fue hecho involuntariamente ignorándolo la asamblea, toda la asamblea ofrecerá un novillo del ganado como holocausto, como aroma que satisfaga a Jehová, con su ofrenda de harina y su libación, conforme a la ordenanza, y un macho cabrío como ofrenda por el pecado.

Nm 15:25 Y el sacerdote hará expiación por toda la asamblea de los hijos de Israel, y serán perdonados, porque fue hecho involuntariamente y ellos han traído su ofrenda, ofrenda presentada por fuego a Jehová, y su ofrenda por el pecado delante de Jehová por su error.

Nm 15:26 Y será perdonada toda la asamblea de los hijos de Israel y al extranjero que peregrina entre ellos, por cuanto todo el pueblo incurrió en ello involuntariamente.

Nm 15:27 Y si una persona peca involuntariamente, presentará una cabra de un año como ofrenda por el pecado.

Nm 15:28 Y el sacerdote hará expiación delante de Jehová por la persona que haya pecado involuntariamente, cuando peque involuntariamente, para hacer expiación por él; y le será perdonado.

Nm 15:29 Para el nativo entre los hijos de Israel y para el extranjero que peregrine entre ellos, una misma ley tendréis en cuanto al que haga algo involuntariamente.

Nm 15:30 Mas la persona que haga algo con altivez, así el nativo como el peregrino, injuria a Jehová; esa persona será cortada de en medio de su pueblo.

Nm 15:31 Por cuanto ha tenido en poco la palabra de Jehová y ha quebrantado Su mandamiento, esa persona será completamente cortada; su iniquidad pesará sobre ella.

Nm 15:32 Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un hombre que recogía leña en el día de Sábado.

Nm 15:33 Y los que le hallaron recogiendo leña, lo llevaron a Moisés y a Aarón, y a toda la asamblea.

Nm 15:34 Y lo pusieron bajo custodia, porque no estaba declarado qué se le había de hacer.

Nm 15:35 Y Jehová dijo a Moisés: Ciertamente se le dará muerte al varón; toda la asamblea lo apedreará fuera del campamento.

Nm 15:36 Entonces lo sacó toda la asamblea fuera del campamento y lo apedreó hasta que murió, tal como Jehová había mandado a Moisés.

Nm 15:37 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 15:38 Habla a los hijos de Israel y diles que se hagan flecos en los bordes de sus vestidos, por todas sus generaciones; y pongan en cada fleco de los bordes un cordón de azul.

Nm 15:39 Y os servirá de fleco, para que cuando lo veáis os acordéis de todos los mandamientos de Jehová y los pongáis por obra, a fin de que no miréis en pos de vuestro corazón y de vuestros ojos, siguiendo los cuales habéis cometido fornicación.

Nm 15:40 Así os acordaréis de todos Mis mandamientos y los pondréis por obra, y seréis santos a vuestro Dios.

Nm 15:41 Yo soy Jehová vuestro Dios que os saqué de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios; Yo soy Jehová vuestro Dios.

NÚMEROS 14 NÚMEROS 16

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NÚMEROS 16 Versión Recobro

NÚMEROS 16



Nm 16:1 Coré hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, y Datán y Abiram, hijos de Eliab, y On, hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente

Nm 16:2 y se levantaron delante de Moisés con algunos de los hijos de Israel, doscientos cincuenta líderes de la asamblea, que fueron convocados a la reunión, varones de renombre.

Nm 16:3 Y se congregaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: Vosotros abarcáis demasiado, porque toda la asamblea, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová. ¿Por qué, entonces, os exaltáis sobre la congregación de Jehová?

Nm 16:4 Cuando oyó esto Moisés, se postró sobre su rostro;

Nm 16:5 y habló a Coré y a toda su compañía, diciendo: En la mañana dará a conocer Jehová quién es Suyo y quién es santo, y hará que se acerque a Él; al que escoja, lo acercará a Sí.

Nm 16:6 Haced esto: Tomad incensarios, Coré y toda vuestra compañía,

Nm 16:7 y poned fuego en ellos y echad encima de ellos incienso delante de Jehová mañana; y el varón a quien Jehová escoja, aquél será santo. ¡Vosotros abarcáis demasiado, oh hijos de Leví!

Nm 16:8 Dijo Moisés a Coré: Oíd ahora, hijos de Leví:

Nm 16:9 ¿Os es poco que el Dios de Israel os haya separado de la asamblea de Israel, acercándoos a Él para que cumpláis el servicio del tabernáculo de Jehová y estéis delante de la asamblea a fin de ministrarles,

Nm 16:10 o que te haga acercar a ti, y a todos tus hermanos, los hijos de Leví, contigo? ¿Pretendéis también el sacerdocio?

Nm 16:11 Por tanto, tú y toda tu compañía os juntáis contra Jehová; pues Aarón, ¿qué es, para que contra él murmuréis?

Nm 16:12 Entonces Moisés envió a llamar a Datán y Abiram, hijos de Eliab; mas ellos respondieron: ¡No subiremos!

Nm 16:13 ¿No basta que nos hayas hecho subir sacándonos de una tierra que fluye leche y miel para hacernos morir en el desierto, sino que también te enseñorees de nosotros?

Nm 16:14 Ciertamente no nos has introducido tú en tierra que fluya leche y miel, ni nos has dado heredades de campos y viñas. ¿Sacarás los ojos de estos hombres? ¡No subiremos!

Nm 16:15 Entonces Moisés se enojó en gran manera y dijo a Jehová: No mires a su ofrenda; ni aun un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho mal.

Nm 16:16 Después dijo Moisés a Coré: Tú y toda tu compañía, poneos mañana delante de Jehová, tú, ellos y Aarón.

Nm 16:17 Y tomad cada uno su incensario y poned incienso en ellos, y presentad cada uno su incensario delante de Jehová, doscientos cincuenta incensarios; tú también y Aarón presentaréis cada uno su incensario.

Nm 16:18 Tomó, pues, cada uno su incensario, pusieron en ellos fuego, echaron en ellos incienso y se pusieron a la entrada de la Tienda de Reunión con Moisés y Aarón.

Nm 16:19 Así Coré hizo juntar contra ellos toda la asamblea a la entrada de la Tienda de Reunión; y la gloria de Jehová apareció a toda la asamblea.

Nm 16:20 Luego Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo:

Nm 16:21 Separaos de en medio de esta asamblea, para que los consuma en un momento.

Nm 16:22 Pero ellos se postraron sobre sus rostros y dijeron: Oh Dios, Dios de los espíritus de toda carne, cuando un solo hombre peque, ¿te airarás contra toda la asamblea?

Nm 16:23 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 16:24 Habla a la asamblea, diciendo: Alejaos de los alrededores de las moradas de Coré, Datán y Abiram.

Nm 16:25 Entonces Moisés se levantó y fue a Datán y a Abiram, y los ancianos de Israel fueron en pos de él.

Nm 16:26 Y él habló a la asamblea, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres malvados, y no toquéis ninguna cosa suya, para que no seáis destruidos con todos los pecados de ellos.

Nm 16:27 Y se alejaron de los alrededores de las moradas de Coré, de Datán y de Abiram; y Datán y Abiram salieron y se pusieron a la entrada de sus tiendas, con sus mujeres, sus hijos y sus niños.

Nm 16:28 Y dijo Moisés: En esto conoceréis que Jehová me ha enviado para que hiciese todas estas obras, porque no viene de mí.

Nm 16:29 Si éstos mueren como mueren todos los seres humanos, o si les acontece la misma suerte de todos los seres humanos, Jehová no me envió.

Nm 16:30 Mas si Jehová hace algo nuevo, y la tierra abre su boca y se los traga con todas sus cosas, y descienden vivos al Seol, entonces comprenderéis que estos hombres menospreciaron a Jehová.

Nm 16:31 Y cuando cesó él de hablar todas estas palabras, se abrió la tierra que estaba debajo de ellos.

Nm 16:32 Abrió la tierra su boca y se los tragó a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Coré y a todos sus bienes.

Nm 16:33 Y ellos, con todo lo que tenían, descendieron vivos al Seol; y los cubrió la tierra, y perecieron de en medio de la congregación.

Nm 16:34 Y todo Israel, los que estaban en derredor de ellos, huyeron al grito de ellos, porque decían: ¡No nos trague también la tierra!

Nm 16:35 También salió fuego de Jehová y consumió a los doscientos cincuenta hombres que presentaban el incienso.

Nm 16:36 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 16:37 Di a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, que tome los incensarios de en medio del incendio y esparza el fuego, porque son santos.

Nm 16:38 Los incensarios de éstos que pecaron contra sus propias vidas, que sean hechos láminas batidas para cubrir el altar, por cuanto los presentaron delante de Jehová y son santos; y serán como señal a los hijos de Israel.

Nm 16:39 Y el sacerdote Eleazar tomó los incensarios de bronce con que los quemados habían ofrecido; y a martillo los hicieron una cubierta para el altar,

Nm 16:40 como recordatorio para los hijos de Israel de que ningún extraño que no sea de la descendencia de Aarón se acerque para quemar incienso delante de Jehová, para que no sea como Coré y como su compañía, según se lo dijo Jehová por medio de Moisés.

Nm 16:41 Pero al día siguiente, toda la asamblea de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón, diciendo: Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová.

Nm 16:42 Aconteció, sin embargo, que cuando se juntó la asamblea contra Moisés y Aarón, miraron hacia la Tienda de Reunión, y he aquí la nube la había cubierto; y apareció la gloria de Jehová.

Nm 16:43 Y fueron Moisés y Aarón delante de la Tienda de Reunión.

Nm 16:44 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 16:45 Alejaos de en medio de esta asamblea, para que los consuma en un solo momento. Y ellos se postraron sobre sus rostros.

Nm 16:46 Y dijo Moisés a Aarón: Toma el incensario y pon en él fuego del altar, encima de él echa incienso, llévalo pronto a la asamblea y haz expiación por ellos, porque la ira ha salido de la presencia de Jehová; la plaga ha comenzado.

Nm 16:47 Entonces tomó Aarón el incensario, como Moisés había dicho, y corrió en medio de la asamblea. Y ciertamente la plaga había comenzado entre el pueblo; así que él puso incienso e hizo expiación por el pueblo.

Nm 16:48 Y se puso entre los muertos y los vivos, y cesó la plaga.

Nm 16:49 Los que murieron por la plaga fueron catorce mil setecientos, además de los que murieron a causa de Coré.

Nm 16:50 Después, cuando la plaga había cesado, volvió Aarón donde estaba Moisés a la entrada de la Tienda de Reunión.

NÚMEROS 15 NÚMEROS 17

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NÚMEROS 17 Versión Recobro

NÚMEROS 17



Nm 17:1 Luego habló Jehová a Moisés, diciendo:

Nm 17:2 Habla a los hijos de Israel y toma de ellos varas, una por cada casa de los padres, doce varas de todos los líderes de ellos, conforme a las casas de sus padres; escribirás el nombre de cada uno sobre su vara.

Nm 17:3 Y escribirás el nombre de Aarón sobre la vara de Leví, porque habrá una vara para cada uno de los cabezas de las casas paternas.

Nm 17:4 Y las pondrás en la Tienda de Reunión delante del Testimonio, donde Yo me reúno con vosotros.

Nm 17:5 Y reverdecerá la vara del varón que Yo escoja, y haré cesar las murmuraciones que hacen contra Mí los hijos de Israel, con que murmuran contra vosotros.

Nm 17:6 Habló, pues, Moisés a los hijos de Israel, y todos los líderes de ellos le dieron varas, cada líder por las casas de sus padres una vara, doce varas; y la vara de Aarón estaba entre las varas de ellos.

Nm 17:7 Y Moisés puso las varas delante de Jehová en la Tienda del Testimonio.

Nm 17:8 Y al día siguiente entró Moisés en la Tienda del Testimonio; y he aquí, la vara de Aarón de la casa de Leví había reverdecido: dio brotes, echó flores y produjo almendras maduras.

Nm 17:9 Entonces sacó Moisés todas las varas de delante de Jehová ante todos los hijos de Israel, y ellos miraron; y tomó cada uno su vara.

Nm 17:10 Y Jehová dijo a Moisés: Vuelve a poner la vara de Aarón delante del Testimonio para que se guarde por señal contra los rebeldes, a fin de que hagas cesar las murmuraciones que hacen contra Mí, y no mueran.

Nm 17:11 Y Moisés lo hizo así; tal como le mandó Jehová, así lo hizo.

Nm 17:12 Entonces los hijos de Israel hablaron a Moisés, diciendo: He aquí nosotros somos muertos; perecemos, todos nosotros perecemos.

Nm 17:13 Cualquiera que se acerca, que se acerca al tabernáculo de Jehová, muere. ¿Acabaremos por morir todos?

NÚMEROS 16 NÚMEROS 18

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NÚMEROS 18 Versión Recobro

NÚMEROS 18



Nm 18:1 Entonces Jehová dijo a Aarón: Tú, tus hijos y la casa de tu padre contigo, llevaréis la iniquidad del santuario; y tú y tus hijos contigo llevaréis la iniquidad de vuestro sacerdocio.

Nm 18:2 Y a tus hermanos también, la tribu de Leví, la tribu de tu padre, haz que se acerquen a ti, para que se junten contigo y te ministren, mientras tú y tus hijos contigo estáis delante de la Tienda del Testimonio.

Nm 18:3 Y atenderán lo encargado a ti y estarán a cargo de toda la tienda; pero no se acercarán a los enseres del santuario ni al altar, para que no mueran ni ellos ni vosotros.

Nm 18:4 Se juntarán contigo, pues, y estarán a cargo de la Tienda de Reunión en todo el servicio de la tienda, pero ningún extraño se ha de acercar a vosotros.

Nm 18:5 Y estarás a cargo del santuario y del altar, para que no venga más la ira sobre los hijos de Israel.

Nm 18:6 Y Yo he tomado a vuestros hermanos los levitas de entre los hijos de Israel como un don para vosotros, dados a Jehová, para que cumplan el servicio de la Tienda de Reunión.

Nm 18:7 Mas tú y tus hijos contigo guardaréis vuestro sacerdocio en todo lo relacionado con el altar y con lo que está detrás del velo, y llevaréis a cabo vuestro servicio. Yo os doy en don el servicio de vuestro sacerdocio; pero al extraño que se acerque se le dará muerte.

Nm 18:8 Habló más Jehová a Aarón: Yo mismo te he puesto a cargo también de Mis ofrendas elevadas, todas las cosas santas de los hijos de Israel; te las he dado por razón de la unción, y a tus hijos, por estatuto perpetuo.

Nm 18:9 Esto será tuyo de las cosas santísimas, reservadas del fuego. Toda ofrenda de ellos, aun toda ofrenda de harina, toda ofrenda por el pecado y toda ofrenda por las transgresiones, que me han de presentar, serán santísimas para ti y para tus hijos.

Nm 18:10 Como cosa santísima la comerás; todo varón comerá de ella; será cosa santa para ti.

Nm 18:11 Esto también será tuyo: la ofrenda elevada de su don, todas las ofrendas mecidas de los hijos de Israel. Te las he dado a ti, a tus hijos y a tus hijas contigo, por estatuto perpetuo; cualquiera que esté limpio en tu casa podrá comer de ella.

Nm 18:12 Todo lo mejor del aceite, y todo lo mejor del vino nuevo y del grano, las primicias de ellos que presentan a Jehová, te las he dado.

Nm 18:13 Las primicias de todas las cosas de la tierra de ellos, las cuales traen a Jehová, serán tuyas; cualquiera que esté limpio en tu casa podrá comer de ella.

Nm 18:14 Toda cosa dedicada en Israel será tuya.

Nm 18:15 Todo lo que abre matriz de toda carne, que presenten a Jehová, así de ser humano como de animal, será tuyo; pero ciertamente redimirás el primogénito de los seres humanos, y el primogénito de animales inmundos redimirás.

Nm 18:16 Los que hayan de redimirse, los redimirás desde la edad de un mes, conforme a tu valuación, por cinco siclos de plata, conforme al siclo del santuario, que es de veinte geras.

Nm 18:17 Pero no redimirás el primogénito de vaca, ni el primogénito de oveja, ni el primogénito de cabra; santos son. Rociarás la sangre de ellos sobre el altar y quemarás la grosura de ellos como ofrenda presentada por fuego, como aroma que satisface a Jehová.

Nm 18:18 Pero la carne de ellos será tuya; como lo es el pecho de la ofrenda mecida y como lo es el muslo derecho, será tuya.

Nm 18:19 Todas las ofrendas elevadas de las cosas santas, que los hijos de Israel ofrezcan a Jehová, te las he dado a ti, a tus hijos y a tus hijas contigo, por estatuto perpetuo. Pacto de sal perpetuo es delante de Jehová para ti y para tus descendientes contigo.

Nm 18:20 Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás porción; Yo soy tu porción y tu heredad en medio de los hijos de Israel.

Nm 18:21 Y Yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por el servicio que rinden, el servicio de la Tienda de Reunión.

Nm 18:22 De ahora en adelante los hijos de Israel no se acercarán a la Tienda de Reunión, para que no lleven pecado y mueran.

Nm 18:23 Mas los levitas realizarán el servicio de la Tienda de Reunión, y ellos llevarán su iniquidad; será estatuto perpetuo por todas vuestras generaciones. Y no poseerán heredad entre los hijos de Israel.

Nm 18:24 A los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová como ofrenda elevada; por tanto, les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad.

Nm 18:25 Entonces habló Jehová a Moisés, diciendo:

Nm 18:26 Además hablarás a los levitas y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros ofreceréis de ellos como ofrenda elevada a Jehová, el diezmo de los diezmos.

Nm 18:27 Y se os contará vuestra ofrenda elevada como grano de la era y como plenitud del lagar.

Nm 18:28 Así ofreceréis también vosotros ofrenda elevada a Jehová de todos vuestros diezmos que recibáis de los hijos de Israel; y daréis de ello la ofrenda elevada de Jehová al sacerdote Aarón.

Nm 18:29 De todos vuestros dones ofreceréis toda ofrenda elevada a Jehová, de todo lo mejor de ellos ofreceréis la porción santificada.

Nm 18:30 Por tanto, les dirás: Cuando eleves lo mejor de ellos, será contado a los levitas como producto de la era y como producto del lagar.

Nm 18:31 Y podréis comer de él en cualquier lugar, vosotros y vuestras casas, pues es vuestra recompensa por vuestro servicio en la Tienda de Reunión.

Nm 18:32 Y no llevaréis pecado por ello, cuando hayáis elevado lo mejor de él. Pero no profanaréis las cosas santas de los hijos de Israel, para que no muráis.

NÚMEROS 17 NÚMEROS 19

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NÚMEROS 19 Versión Recobro

NÚMEROS 19



Nm 19:1 Entonces habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:

Nm 19:2 Éste es el estatuto de la ley que Jehová ha mandado, diciendo: Di a los hijos de Israel que te traigan una novilla roja, sin defecto, en la cual no haya mancha y sobre la cual nunca se haya puesto yugo.

Nm 19:3 Y la daréis a Eleazar, el sacerdote, y alguien la sacará fuera del campamento y la degollará en su presencia.

Nm 19:4 Y Eleazar, el sacerdote, tomará de la sangre con su dedo y rociará hacia la parte delantera de la Tienda de Reunión con la sangre de ella siete veces.

Nm 19:5 Y la novilla será quemada ante sus ojos; su piel y su carne y su sangre, con su estiércol, serán quemados.

Nm 19:6 Y tomará el sacerdote madera de cedro, hisopo e hilos escarlatas, y los echará en medio del fuego en que arde la novilla.

Nm 19:7 El sacerdote lavará luego sus vestidos, bañará también su carne en agua y después entrará en el campamento; pero quedará inmundo el sacerdote hasta el anochecer.

Nm 19:8 Asimismo el que quema la novilla lavará sus vestidos en agua, también bañará en agua su cuerpo, y quedará inmundo hasta el anochecer.

Nm 19:9 Y un hombre limpio recogerá las cenizas de la novilla y las pondrá fuera del campamento en un lugar limpio, y serán guardadas para la asamblea de los hijos de Israel a fin de preparar el agua para la impureza; es ofrenda por el pecado.

Nm 19:10 Y el que recoge las cenizas de la novilla lavará sus vestidos, y quedará inmundo hasta el anochecer. Y será estatuto perpetuo para los hijos de Israel y para el extranjero que peregrina entre ellos.

Nm 19:11 El que toque el cadáver de cualquier ser humano quedará inmundo siete días.

Nm 19:12 Al tercer día y al séptimo día se purificará con aquella agua, y entonces quedará limpio; pero si al tercer día y al séptimo día no se purifica, no quedará limpio.

Nm 19:13 Todo aquel que toque un muerto, el cadáver de un ser humano que haya muerto, y no se purifique, contamina el tabernáculo de Jehová; y aquella persona será cortada de Israel. Por cuanto el agua para la impureza no fue rociada sobre él, inmundo quedará; su inmundicia será sobre él.

Nm 19:14 Ésta es la ley para cuando alguno muera en la tienda: cualquiera que entre en la tienda, y todo el que esté en ella, quedará inmundo siete días.

Nm 19:15 Y todo vaso abierto, sobre el que no haya una tapa atada, será inmundo.

Nm 19:16 Y cualquiera que esté en campo abierto y que toque a algún muerto a espada, o algún cadáver o hueso humano o sepulcro, siete días quedará inmundo.

Nm 19:17 Y para el inmundo tomarán de las cenizas de lo que fue quemado con la ofrenda por el pecado, y se añadirá a ella agua corriente en un vaso.

Nm 19:18 Y un hombre limpio tomará hisopo, lo mojará en el agua y rociará sobre la tienda y sobre todos los enseres, y sobre las personas que allí estuvieron, o sobre aquel que haya tocado el hueso, o el asesinado, o el muerto o el sepulcro.

Nm 19:19 Y el limpio rociará sobre el inmundo al tercero y al séptimo día, y al día séptimo lo purificará. Y lavará sus vestidos, se bañará a sí mismo en agua y quedará limpio al anochecer.

Nm 19:20 Pero el inmundo que no se purifique, esa persona será cortada de entre la congregación, por cuanto contaminó el santuario de Jehová; no fue rociada sobre él el agua para la impureza; es inmundo.

Nm 19:21 Les será estatuto perpetuo. También el que rocíe el agua para la impureza lavará sus vestidos, y el que toque el agua para la impureza quedará inmundo hasta el anochecer.

Nm 19:22 Y todo lo que el inmundo toque quedará inmundo; y la persona que lo toque quedará inmunda hasta el anochecer.

NÚMEROS 18 NÚMEROS 20

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NÚMEROS 2 Versión Recobro

NÚMEROS 2



Nm 2:1 Entonces habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:

Nm 2:2 Los hijos de Israel acamparán, cada uno junto a su bandera, bajo las enseñas de sus casas paternas; mirando hacia la Tienda de Reunión, acamparán alrededor de ella.

Nm 2:3 Los que acampen al oriente hacia donde se levanta el sol serán los de la bandera del campamento de Judá, según sus compañías; y el líder de los hijos de Judá: Naasón, hijo de Aminadab;

Nm 2:4 y su compañía, o sea, los que fueron contados: setenta y cuatro mil seiscientos.

Nm 2:5 Los que junto a él acampen serán los de la tribu de Isacar; y el líder de los hijos de Isacar: Natanael, hijo de Zuar;

Nm 2:6 y su compañía, o sea, los que de ellos fueron contados: cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.

Nm 2:7 Después, la tribu de Zabulón; y el líder de los hijos de Zabulón: Eliab, hijo de Helón;

Nm 2:8 y su compañía, o sea, sus varones contados: cincuenta y siete mil cuatrocientos.

Nm 2:9 Todos los que fueron contados del campamento de Judá, ciento ochenta y seis mil cuatrocientos, según sus compañías, partirán en primer lugar.

Nm 2:10 Al sur tendrán la bandera del campamento de Rubén según sus compañías; y el líder de los hijos de Rubén: Elisur, hijo de Sedeur;

Nm 2:11 y su compañía, es decir, sus varones contados: cuarenta y seis mil quinientos.

Nm 2:12 Los que junto a él acampen serán los de la tribu de Simeón; y el líder de los hijos de Simeón: Selumiel, hijo de Zurisadai;

Nm 2:13 y su compañía, o sea, los que de ellos fueron contados: cincuenta y nueve mil trescientos.

Nm 2:14 Después, la tribu de Gad; y el líder de los hijos de Gad: Eliasaf, hijo de Reuel;

Nm 2:15 y su compañía, o sea, los que de ellos fueron contados: cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.

Nm 2:16 Todos los que fueron contados del campamento de Rubén, ciento cincuenta y un mil cuatrocientos cincuenta, según sus compañías, partirán en segundo lugar.

Nm 2:17 Luego partirá la Tienda de Reunión con el campamento de los levitas en medio de los campamentos; tal como acampen, así partirá cada uno en su lugar, junto a sus estandartes.

Nm 2:18 Al occidente estará la bandera del campamento de Efraín según sus compañías; y el líder de los hijos de Efraín: Elisama, hijo de Amiud;

Nm 2:19 y su compañía, o sea, los que de ellos fueron contados: cuarenta mil quinientos.

Nm 2:20 Junto a él estará la tribu de Manasés; y el líder de los hijos de Manasés: Gamaliel, hijo de Pedasur;

Nm 2:21 y su compañía, o sea, los que de ellos fueron contados: treinta y dos mil doscientos.

Nm 2:22 Después, la tribu de Benjamín; y el líder de los hijos de Benjamín: Abidán, hijo de Gedeoni;

Nm 2:23 y su compañía, o sea, los que de ellos fueron contados: treinta y cinco mil cuatrocientos.

Nm 2:24 Todos los que fueron contados del campamento de Efraín, ciento ocho mil cien, según sus compañías, partirán en tercer lugar.

Nm 2:25 Al norte estará la bandera del campamento de Dan según sus compañías; y el líder de los hijos de Dan: Ahiezer, hijo de Amisadai;

Nm 2:26 y su compañía, o sea, los que de ellos fueron contados: sesenta y dos mil setecientos.

Nm 2:27 Y los que junto a él acampen serán los de la tribu de Aser; y el líder de los hijos de Aser: Pagiel, hijo de Ocrán;

Nm 2:28 y su compañía, o sea, los que de ellos fueron contados: cuarenta y un mil quinientos.

Nm 2:29 Después, la tribu de Neftalí; y el líder de los hijos de Neftalí: Ahira, hijo de Enán;

Nm 2:30 y su compañía, o sea, los que de ellos fueron contados: cincuenta y tres mil cuatrocientos.

Nm 2:31 Todos los que fueron contados del campamento de Dan, ciento cincuenta y siete mil seiscientos, partirán al final por sus estandartes.

Nm 2:32 Éstos son los que fueron contados de los hijos de Israel por las casas de sus padres. Todos los que fueron contados en los campamentos, según sus compañías: seiscientos tres mil quinientos cincuenta.

Nm 2:33 Mas los levitas no fueron contados entre los hijos de Israel, como Jehová lo había mandado a Moisés.

Nm 2:34 Así hicieron los hijos de Israel. Conforme a todas las cosas que Jehová mandó a Moisés, así acamparon junto a sus estandartes y así partieron, cada uno por sus familias, según las casas de sus padres.

NÚMEROS 1 NÚMEROS 3

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NÚMEROS 20 Versión Recobro

NÚMEROS 20



Nm 20:1 Llegaron los hijos de Israel, toda la asamblea, al desierto de Zin, en el mes primero, y se quedó la gente en Cades; y allí murió Miriam, y allí fue sepultada.

Nm 20:2 Y no había agua para la asamblea, y se juntaron contra Moisés y Aarón.

Nm 20:3 Y el pueblo contendió con Moisés y habló, diciendo: ¡Ah, si hubiéramos muerto cuando murieron nuestros hermanos delante de Jehová!

Nm 20:4 ¿Por qué introdujiste a la congregación de Jehová en este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestro ganado?

Nm 20:5 ¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto, para traernos a este lugar despreciable? No es lugar de grano, de higueras, de viñas ni de granadas; ni aun hay agua para beber.

Nm 20:6 Y se fueron Moisés y Aarón de delante de la congregación a la entrada de la Tienda de Reunión, y se postraron sobre sus rostros; y la gloria de Jehová se les apareció.

Nm 20:7 Luego habló Jehová a Moisés, diciendo:

Nm 20:8 Toma la vara y reúne a la asamblea, tú y tu hermano Aarón, y hablad a la roca a la vista de ellos, para que dé su agua. Así sacarás para ellos agua de la roca, y darás de beber a la asamblea y a su ganado.

Nm 20:9 Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como Él le mandó.

Nm 20:10 Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la roca, y les dijo: Oíd ahora, rebeldes: ¿Haremos salir agua de esta roca para vosotros?

Nm 20:11 Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la roca con su vara dos veces; y salió agua en abundancia, y bebió la asamblea así como su ganado.

Nm 20:12 Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en Mí para santificarme ante los ojos de los hijos de Israel, no introduciréis a esta congregación en la tierra que les he dado.

Nm 20:13 Éstas son las aguas de Meriba, donde contendieron los hijos de Israel con Jehová, y Él fue santificado en medio de ellos.

Nm 20:14 Envió Moisés mensajeros al rey de Edom desde Cades: Así dice Israel, tu hermano: Tú sabes todas las dificultades que nos han sobrevenido;

Nm 20:15 cómo nuestros padres descendieron a Egipto, cómo habitamos en Egipto largo tiempo y cómo los egipcios nos maltrataron a nosotros y a nuestros padres.

Nm 20:16 Y cuando clamamos a Jehová, Él oyó nuestra voz y envió un Ángel y nos sacó de Egipto; y ahora estamos en Cades, ciudad al extremo de tu frontera.

Nm 20:17 Te rogamos que nos dejes pasar por tu tierra. No pasaremos por labranza ni por viña, ni beberemos agua de ningún pozo; por el camino real iremos, sin apartarnos a la derecha ni a la izquierda, hasta que hayamos pasado tu territorio.

Nm 20:18 Pero Edom le respondió: No pasarás por mi territorio; de otra manera, saldré contra ti con espada.

Nm 20:19 Entonces los hijos de Israel le dijeron: Por la calzada subiremos, y si bebemos tus aguas yo y mis ganados, daré el precio de ellas. Déjame solamente pasar a pie, nada más.

Nm 20:20 Pero él respondió: No pasarás. Y salió Edom contra él con mucha gente y mano poderosa.

Nm 20:21 Rehusó, pues, Edom dejar pasar a Israel por su territorio, e Israel se desvió de él.

Nm 20:22 Y partiendo de Cades los hijos de Israel, toda aquella asamblea, llegaron al monte Hor.

Nm 20:23 Entonces Jehová habló a Moisés y a Aarón en el monte Hor, en la frontera de la tierra de Edom, diciendo:

Nm 20:24 Aarón será reunido a su pueblo, pues no entrará en la tierra que Yo he dado a los hijos de Israel, por cuanto os rebelasteis contra Mi palabra en las aguas de Meriba.

Nm 20:25 Toma a Aarón y a Eleazar, su hijo, y hazlos subir al monte Hor,

Nm 20:26 y desnuda a Aarón de sus vestiduras y viste con ellas a Eleazar, su hijo; así Aarón será reunido a su pueblo, y allí morirá.

Nm 20:27 Y Moisés hizo tal como Jehová había mandado, y subieron al monte Hor a la vista de toda la asamblea.

Nm 20:28 Y cuando Moisés había desnudado a Aarón de sus vestiduras y se las había puesto a Eleazar, su hijo, Aarón murió allí en la cumbre del monte. Entonces Moisés y Eleazar descendieron del monte.

Nm 20:29 Y viendo toda la asamblea que Aarón había muerto, lloró por Aarón durante treinta días toda la casa de Israel.

NÚMEROS 19 NÚMEROS 21

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NÚMEROS 21 Versión Recobro

NÚMEROS 21



Nm 21:1 Cuando el cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Neguev, oyó que venía Israel por el camino de Atarim, peleó contra Israel y tomó de él cautivos.

Nm 21:2 Entonces Israel hizo voto a Jehová, y dijo: Si en efecto entregas a este pueblo en mis manos, yo destruiré completamente sus ciudades.

Nm 21:3 Y Jehová escuchó la voz de Israel y entregó a los cananeos, y los destruyeron completamente a ellos y a sus ciudades. Por eso se llamó el nombre de aquel lugar Horma.

Nm 21:4 Después partieron del monte Hor por el camino del mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se impacientó el pueblo por el camino.

Nm 21:5 Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos habéis hecho subir de Egipto para morir en el desierto? Pues no hay alimento ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan liviano.

Nm 21:6 Entonces Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes que mordían al pueblo; y murió mucha gente de Israel.

Nm 21:7 Y el pueblo acudió a Moisés y le dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros las serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.

Nm 21:8 Entonces Jehová dijo a Moisés: Haz una serpiente ardiente y ponla sobre un asta; y cualquiera que sea mordido y la mire, vivirá.

Nm 21:9 Y Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta; y si una serpiente mordía a alguno, cuando éste miraba a la serpiente de bronce, vivía.

Nm 21:10 Después partieron los hijos de Israel y acamparon en Obot.

Nm 21:11 Y partiendo de Obot, acamparon en Ije-abarim, en el desierto que está enfrente de Moab, hacia el nacimiento del sol.

Nm 21:12 Partieron de allí y acamparon en el valle de Zered.

Nm 21:13 De allí partieron y acamparon al otro lado del Arnón, que está en el desierto que sale de la frontera de los amorreos, porque el Arnón es la frontera de Moab, entre Moab y los amorreos.

Nm 21:14 Por eso se dice en el Libro de las Guerras de Jehová:
Vaheb en Sufá / y los valles del Arnón,

Nm 21:15 y el declive de los valles / que corre hacia la silla de Ar / y se apoya en la frontera de Moab.

Nm 21:16 Y de allí pasaron a Beer; éste es el pozo donde Jehová dijo a Moisés: Reúne al pueblo, y les daré agua.

Nm 21:17 Entonces cantó Israel este cántico:
¡Brota, oh pozo! ¡A él cantad!

Nm 21:18 Pozo, el cual abrieron los líderes, / que cavaron los nobles del pueblo / con el cetro, con sus bastones.
Del desierto pasaron a Matana;

Nm 21:19 y de Matana a Nahaliel, y de Nahaliel a Bamot;

Nm 21:20 y de Bamot al valle que está en la tierra de Moab, a la cumbre del Pisga, que mira hacia el desierto.

Nm 21:21 Entonces envió Israel mensajeros a Sehón, rey de los amorreos, diciendo:

Nm 21:22 Déjame pasar por tu tierra. No nos desviaremos ni por labranza, ni por viña; no beberemos agua de ningún pozo. Por el camino real iremos, hasta que pasemos tu territorio.

Nm 21:23 Mas Sehón no dejó pasar a Israel por su territorio. Y reunió Sehón a todo su pueblo y salió contra Israel en el desierto, y llegó a Jahaza y allí peleó contra Israel.

Nm 21:24 Y lo hirió Israel a filo de espada, y se apoderó de su tierra desde el Arnón hasta el Jaboc, hasta la frontera con los hijos de Amón, porque la frontera de los hijos de Amón estaba fortificada.

Nm 21:25 Y tomó Israel todas estas ciudades, y habitó Israel en todas las ciudades de los amorreos, en Hesbón y en todas sus aldeas.

Nm 21:26 Porque Hesbón era la ciudad de Sehón, rey de los amorreos, quien había peleado contra el rey anterior de Moab y le había quitado de su mano toda su tierra, hasta el Arnón.

Nm 21:27 Por tanto, dicen los que hablan en proverbios:
Venid a Hesbón; que sea edificada, / que sea establecida la ciudad de Sehón.

Nm 21:28 Porque fuego ha salido de Hesbón, / una llama de la ciudad de Sehón; / ha consumido a Ar de Moab, / y ha tragado las alturas del Arnón.

Nm 21:29 ¡Ay de ti, oh Moab! / Pereciste, oh pueblo de Quemos; / él ha dado a sus hijos como fugitivos, / y a sus hijas a cautividad, / a un rey amorreo, Sehón.

Nm 21:30 Los hemos asaeteado; / Hesbón ha sido destruido hasta Dibón, / y le hemos asolado hasta Nofa; / el fuego se extiende hasta Medeba.

Nm 21:31 Así Israel se estableció en la tierra de los amorreos.

Nm 21:32 También envió Moisés a algunos para que espiaran a Jazer. Y tomaron sus aldeas y desposeyeron a los amorreos que estaban allí.

Nm 21:33 Después volvieron y subieron camino de Basán; y salió contra ellos Og, rey de Basán, él y todo su pueblo, para librar batalla en Edrei.

Nm 21:34 Entonces Jehová dijo a Moisés: No le tengas miedo, porque en tus manos lo he entregado, a él con todo su pueblo y su tierra; y harás con él como hiciste con Sehón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón.

Nm 21:35 Así lo hirieron a él, a sus hijos y a toda su gente, sin que le quedara uno, y se apoderaron de su tierra.

NÚMEROS 20 NÚMEROS 22

«Tabla de contenido













































































































































































NÚMEROS 22 Versión Recobro

NÚMEROS 22



Nm 22:1 Partieron los hijos de Israel y acamparon en las llanuras de Moab al otro lado del Jordán, a la altura de Jericó.

Nm 22:2 Y vio Balac, hijo de Zipor, todo lo que Israel había hecho a los amorreos.

Nm 22:3 Y Moab tuvo gran temor del pueblo, porque era mucho; y se angustió Moab a causa de los hijos de Israel.

Nm 22:4 Y dijo Moab a los ancianos de Madián: Ahora lamerá esta multitud todos nuestros contornos, como lame el buey la hierba del campo. Y Balac, hijo de Zipor, era entonces rey de Moab.

Nm 22:5 Envió mensajeros a Balaam, hijo de Beor, en Petor, que está junto al Río en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de Egipto, y he aquí cubre la faz de la tierra y se ha establecido frente a mí.

Nm 22:6 Ahora pues, ven, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más poderoso que yo. Tal vez yo pueda herirlo y echarlo de la tierra; pues yo sé que el que tú bendigas queda bendito, y el que tú maldigas queda maldito.

Nm 22:7 Fueron, pues, los ancianos de Moab y los ancianos de Madián con el precio de adivinación en sus manos, y llegaron a Balaam y le dijeron las palabras de Balac.

Nm 22:8 Él les dijo: Pasad la noche aquí, y os responderé según Jehová me diga. Y los príncipes de Moab se quedaron con Balaam.

Nm 22:9 Y vino Dios a Balaam, y dijo: ¿Quiénes son estos varones que están contigo?

Nm 22:10 Balaam respondió a Dios: Balac, hijo de Zipor, rey de Moab, me ha enviado a decir:

Nm 22:11 Un pueblo salió de Egipto y cubre la faz de la tierra. Ven pues, ahora, y maldícemelo; quizás podré pelear contra él y echarlo.

Nm 22:12 Entonces dijo Dios a Balaam: No irás con ellos; no maldecirás al pueblo, porque bendito es.

Nm 22:13 Así Balaam se levantó por la mañana y dijo a los príncipes de Balac: Id a vuestra tierra, porque Jehová ha rehusado dejarme ir con vosotros.

Nm 22:14 Y los príncipes de Moab se levantaron, fueron a Balac y dijeron: Balaam ha rehusado venir con nosotros.

Nm 22:15 Volvió, pues, Balac a enviar príncipes, más numerosos y más honorables que los otros,

Nm 22:16 los cuales fueron a Balaam y le dijeron: Así dice Balac, hijo de Zipor: Te ruego, no dejes que nada te estorbe de venir a mí,

Nm 22:17 porque sin duda te honraré mucho y haré todo lo que me digas. Ven, pues, te ruego; maldíceme a este pueblo.

Nm 22:18 Y Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios para hacer cosa chica ni grande.

Nm 22:19 Os ruego, por tanto, ahora, que reposéis aquí esta noche, para que yo sepa qué más me dice Jehová.

Nm 22:20 Y vino Dios a Balaam de noche, y le dijo: Ya que vinieron para llamarte estos hombres, levántate; vete con ellos, pero sólo harás lo que Yo te diga.

Nm 22:21 Y Balaam se levantó por la mañana, ensilló su asna y fue con los príncipes de Moab.

Nm 22:22 Y la ira de Dios se encendió porque él iba, y el Ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo. Iba, pues, él montado sobre su asna, y con él dos siervos suyos.

Nm 22:23 Y cuando el asna vio al Ángel de Jehová de pie en el camino con Su espada desenvainada en Su mano, se apartó el asna del camino y se fue por el campo. Y azotó Balaam al asna para hacerla volver al camino.

Nm 22:24 Entonces el Ángel de Jehová se puso en una senda estrecha entre las viñas, que tenía pared a un lado y pared al otro.

Nm 22:25 Y viendo el asna al Ángel de Jehová, se arrimó a la pared aplastando contra ella el pie de Balaam. Y él la azotó otra vez.

Nm 22:26 Y el Ángel de Jehová pasó más allá y se puso en una angostura donde no había camino para apartarse ni a la derecha ni a la izquierda.

Nm 22:27 Cuando el asna vio al Ángel de Jehová, se echó al suelo, debajo de Balaam. Y se encendió la ira de Balaam, y azotó al asna con su vara.

Nm 22:28 Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has azotado estas tres veces?

Nm 22:29 Balaam respondió al asna: ¡Porque te has burlado de mí! Si tuviera espada en mi mano, ya te habría matado.

Nm 22:30 Y el asna dijo a Balaam: ¿No soy yo tu asna sobre la cual has cabalgado toda tu vida hasta este día? ¿Acaso he acostumbrado hacerlo así contigo? Y él respondió: No.

Nm 22:31 Entonces Jehová abrió los ojos de Balaam, y vio al Ángel de Jehová de pie en el camino con Su espada desenvainada en Su mano. Y se inclinó y se postró sobre su rostro.

Nm 22:32 Y el Ángel de Jehová le dijo: ¿Por qué has azotado tu asna estas tres veces? He aquí Yo he salido como adversario, porque anduviste de manera desenfrenada delante de Mí.

Nm 22:33 El asna me ha visto y se ha apartado de delante de Mí estas tres veces. Si de Mí no se hubiera apartado, Yo también ya te habría matado a ti y a ella la habría dejado vivir.

Nm 22:34 Entonces Balaam dijo al Ángel de Jehová: He pecado, porque no sabía que Tú te ponías delante de mí en el camino; mas ahora, si te desagrada, yo me volveré.

Nm 22:35 Y el Ángel de Jehová dijo a Balaam: Ve con esos hombres; pero sólo la palabra que Yo te diga, ésa hablarás. Así Balaam fue con los príncipes de Balac.

Nm 22:36 Cuando Balac oyó que Balaam venía, salió a su encuentro a la ciudad de Moab, que está junto a la frontera del Arnón, al extremo de la frontera.

Nm 22:37 Y Balac dijo a Balaam: ¿No envié yo a llamarte con urgencia? ¿Por qué no has venido a mí? ¿Acaso no puedo yo honrarte?

Nm 22:38 Balaam respondió a Balac: He aquí, ya he venido a ti. ¿Podré hablar alguna cosa? La palabra que Dios ponga en mi boca, ésa hablaré.

Nm 22:39 Y fue Balaam con Balac, y llegaron a Quiriat-huzot.

Nm 22:40 Y Balac sacrificó bueyes y ovejas, y los envió a Balaam y a los príncipes que estaban con él.

Nm 22:41 Por la mañana Balac tomó a Balaam y lo hizo subir a Bamot-baal, y desde allí vio el extremo del pueblo.

NÚMEROS 21 NÚMEROS 23

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NÚMEROS 23 Versión Recobro

NÚMEROS 23



Nm 23:1 Entonces Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete novillos y siete carneros.

Nm 23:2 Balac hizo tal como había dicho Balaam. Y ofrecieron Balac y Balaam un novillo y un carnero en cada altar.

Nm 23:3 Y Balaam dijo a Balac: Ponte junto a tu holocausto, y yo iré; tal vez Jehová salga a mi encuentro, y cualquier cosa que me muestre, yo te diré. Y se fue a un monte pelado.

Nm 23:4 Y Dios salió al encuentro de Balaam, y éste le dijo: Siete altares he preparado, y en cada altar he ofrecido un novillo y un carnero.

Nm 23:5 Y Jehová puso palabra en la boca de Balaam, y dijo: Vuelve a Balac, y le dirás así.

Nm 23:6 Cuando volvió a él, he aquí que estaba él junto a su holocausto, él y todos los príncipes de Moab.

Nm 23:7 Y Balaam tomó su parábola, y dijo:
De Aram me trajo Balac, / rey de Moab, de los montes del oriente. / ¡Ven, maldíceme a Jacob; / y ven, execra a Israel!

Nm 23:8 ¿Cómo maldeciré yo al que Dios no ha maldecido? / ¿Y cómo he de execrar al que Jehová no ha execrado?

Nm 23:9 Porque de la cumbre de las peñas lo veo, / y desde los collados lo contemplo. / He aquí un pueblo que vive solo, / que no se cuenta entre las naciones.

Nm 23:10 ¿Quién contará el polvo de Jacob, / o el número de la cuarta parte de Israel? / ¡Muera yo la muerte de los rectos, / y mi fin sea como el suyo!

Nm 23:11 Entonces Balac dijo a Balaam: ¿Qué me has hecho? Te he traído para que maldigas a mis enemigos, pero los has colmado de bendiciones.

Nm 23:12 Él respondió y dijo: ¿No cuidaré de decir lo que Jehová ponga en mi boca?

Nm 23:13 Y le dijo Balac: Ven ahora conmigo a otro lugar desde el cual los veas. Sólo el extremo de ellos verás, y no los verás a todos; desde allí maldícemelos.

Nm 23:14 Y lo llevó al campo de Zofim, a la cumbre del Pisga, y edificó siete altares y ofreció un novillo y un carnero en cada altar.

Nm 23:15 Entonces él dijo a Balac: Ponte aquí junto a tu holocausto, mientras encuentro a Jehová allí.

Nm 23:16 Y Jehová salió al encuentro de Balaam, puso palabra en su boca y le dijo: Vuelve a Balac, y le dirás así.

Nm 23:17 Cuando volvió a él, he aquí que él estaba junto a su holocausto, y con él los príncipes de Moab. Y le dijo Balac: ¿Qué ha dicho Jehová?

Nm 23:18 Entonces Balaam tomó su parábola, y dijo:
Oh Balac, levántate y oye; / escúchame, oh hijo de Zipor.

Nm 23:19 Dios no es hombre, para que mienta, / ni hijo de hombre, para que se arrepienta. / ¿Lo ha dicho, y no lo hará? / ¿O ha hablado, y no lo establecerá?

Nm 23:20 He aquí, he recibido orden de bendecir; / puesto que Él dio bendición, no podré revocarla.

Nm 23:21 No ha notado iniquidad en Jacob, / ni ha visto agravio en Israel; / Jehová su Dios está con él, / y en medio de él hay grito de rey.

Nm 23:22 Es Dios quien los ha sacado de Egipto; / él tiene fuerzas como los cuernos del buey salvaje.

Nm 23:23 Ciertamente contra Jacob no hay encantamiento, / ni adivinación contra Israel. / Ahora será dicho de Jacob / y de Israel: ¡Lo que Dios ha hecho!

Nm 23:24 He aquí, el pueblo como leona se levanta, / y como león se yergue. / No se echará hasta que devore la presa / y beba la sangre de los muertos.

Nm 23:25 Y Balac dijo a Balaam: No lo maldigas, ni lo bendigas.

Nm 23:26 Pero Balaam respondió y dijo a Balac: ¿No te he dicho: Todo lo que Jehová diga, eso tengo que hacer?

Nm 23:27 Luego dijo Balac a Balaam: Ven ahora, te llevaré a otro lugar; tal vez agradezca a Dios que desde allí me los maldigas.

Nm 23:28 Y Balac llevó a Balaam a la cumbre del Peor, que mira hacia el desierto.

Nm 23:29 Entonces Balaam dijo a Balac: Edifícame aquí siete altares, y prepárame aquí siete novillos y siete carneros.

Nm 23:30 Y Balac hizo tal como había dicho Balaam, y ofreció un novillo y un carnero en cada altar.

NÚMEROS 22 NÚMEROS 24

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NÚMEROS 24 Versión Recobro

NÚMEROS 24



Nm 24:1 Cuando vio Balaam que agradaba a Jehová bendecir a Israel, no fue, como las otras veces, en busca de encantamientos, sino que puso su rostro hacia el desierto.

Nm 24:2 Y alzando Balaam sus ojos, vio a Israel alojado por tribus, y el Espíritu de Dios vino sobre él.

Nm 24:3 Entonces tomó su parábola, y dijo:
Declara Balaam, hijo de Beor, / y declara el varón de ojo abierto;

Nm 24:4 declara el que oye las palabras de Dios, / que ve la visión de Aquel que es todo-suficiente; / que cae, pero con los ojos descubiertos:

Nm 24:5 ¡Cuán hermosas son tus tiendas, oh Jacob, / tus tabernáculos, oh Israel!

Nm 24:6 Como valles se extienden, / como jardines junto al río, / como áloes plantados por Jehová, / como cedros junto a las aguas.

Nm 24:7 De sus cubos fluirán aguas, / y su descendencia estará en muchas aguas; / más enaltecido que Agag será su rey, / y su reino será exaltado.

Nm 24:8 Es Dios quien lo sacó de Egipto; / él tiene fuerzas como los cuernos del buey salvaje. / Devorará a las naciones, sus adversarios, / desmenuzará sus huesos / y los destrozará con sus flechas.

Nm 24:9 Se recuesta; se echa como león / y como leona; ¿quién lo despertará? / Benditos todos los que te bendigan, / y malditos todos los que te maldigan.

Nm 24:10 Entonces se encendió la ira de Balac contra Balaam, y batiendo sus manos Balac dijo a Balaam: Para maldecir a mis enemigos te he llamado, y he aquí, los has colmado de bendiciones ya tres veces.

Nm 24:11 Por tanto, ¡huye ahora a tu lugar! Yo dije que te honraría en gran manera, mas he aquí que Jehová te ha privado de honores.

Nm 24:12 Y Balaam respondió a Balac: ¿No lo hablé yo también a tus mensajeros que me enviaste, diciendo:

Nm 24:13 Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, no podría traspasar la palabra de Jehová para hacer cosa buena ni mala de mi propio corazón? Lo que hable Jehová, eso diré yo.

Nm 24:14 Por tanto, me voy ahora a mi pueblo. Ven, te daré consejo sobre lo que este pueblo ha de hacer a tu pueblo en los postreros días.

Nm 24:15 Y tomó su parábola, y dijo:
Declara Balaam, hijo de Beor, / y declara el varón de ojo abierto;

Nm 24:16 Declara el que oye las palabras de Dios / y obtiene el conocimiento del Altísimo, / el que ve la visión de Aquel que es todo-suficiente; / que cae, pero con los ojos descubiertos:

Nm 24:17 Lo veo, mas no ahora; / lo contemplo, mas no de cerca. / Saldrá Estrella de Jacob, / y se levantará Cetro de Israel, / y herirá los ángulos de Moab / y derrumbará a todos los hijos de Set.

Nm 24:18 Será desposeída Edom, / será también desposeída Seir, Sus enemigos, / mientras Israel se porta con valentía.

Nm 24:19 De Jacob saldrá Aquel que tendrá dominio, / y destruirá lo que quede de la ciudad.

Nm 24:20 Y viendo a Amalec tomó su parábola y dijo:
Amalec era primicia de las naciones, / pero su fin será destrucción.

Nm 24:21 Y viendo a los ceneos tomó su parábola y dijo:
Fuerte es tu morada, / y tu nido está establecido en la peña.

Nm 24:22 Pero Caín será quemado / hasta que Asur te lleve cautivo.

Nm 24:23 Tomó su parábola y dijo:
¡Ay!, ¿quién vivirá cuando haga Dios estas cosas?

Nm 24:24 / Pero vendrán naves de la costa de Quitim, / y afligirán a Asur y a Heber; / y él también camina a la destrucción.

Nm 24:25 Entonces se levantó Balaam y volvió a su lugar, y también Balac se fue por su camino.

NÚMEROS 23 NÚMEROS 25

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NÚMEROS 25 Versión Recobro

NÚMEROS 25



Nm 25:1 Mientras Israel habitaba en Sitim, el pueblo comenzó a cometer fornicación con las hijas de Moab,

Nm 25:2 pues éstas invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió y se inclinó a sus dioses.

Nm 25:3 Así se unió Israel a Baal-peor, y la ira de Jehová se encendió contra Israel.

Nm 25:4 Y Jehová dijo a Moisés: Toma a todos los líderes del pueblo y ahórcalos ante Jehová delante del sol, para que el ardor de la ira de Jehová se aparte de Israel.

Nm 25:5 Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros que se han unido a Baal-peor.

Nm 25:6 Justo en ese momento un varón de los hijos de Israel vino y trajo una madianita a sus hermanos, ante los ojos de Moisés y de toda la asamblea de los hijos de Israel, mientras lloraban ellos a la entrada de la Tienda de Reunión.

Nm 25:7 Y cuando lo vio Finees, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, se levantó de en medio de la asamblea, tomó una lanza en su mano,

Nm 25:8 y fue tras el varón de Israel a la tienda, y los alanceó a ambos, al varón de Israel y a la mujer por su vientre. Así cesó la plaga entre los hijos de Israel.

Nm 25:9 Y murieron de aquella plaga veinticuatro mil.

Nm 25:10 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 25:11 Finees, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha hecho apartar Mi ira de los hijos de Israel, porque ha mostrado entre ellos el mismo celo que Yo tengo por ellos; por lo cual Yo no he consumido en Mis celos a los hijos de Israel.

Nm 25:12 Por tanto di: Yo le doy Mi pacto de paz,

Nm 25:13 y será para él y para su descendencia después de él, el pacto de sacerdocio perpetuo, por cuanto tuvo celo por su Dios e hizo expiación por los hijos de Israel.

Nm 25:14 Y el nombre del varón de Israel que fue muerto con la madianita era Zimri, hijo de Salu, líder de una casa paterna entre los simeonitas.

Nm 25:15 Y el nombre de la mujer madianita muerta era Cozbi, hija de Zur, cabeza del pueblo de una casa paterna en Madián.

Nm 25:16 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 25:17 Hostigad a los madianitas y heridlos;

Nm 25:18 por cuanto ellos os han hostigado con sus ardides con que os han engañado en lo tocante a Peor y en lo tocante a Cozbi, hija del príncipe de Madián, hermana de ellos, la cual fue muerta el día de la plaga a causa del asunto de Peor.

NÚMEROS 24 NÚMEROS 26

«Tabla de contenido













































































































































































NÚMEROS 26 Versión Recobro

NÚMEROS 26



Nm 26:1 Después de la plaga Jehová habló a Moisés y a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, diciendo:

Nm 26:2 Sumad el número de toda la asamblea de los hijos de Israel, de veinte años para arriba, por las casas de sus padres, todos los que son aptos para el servicio militar en Israel.

Nm 26:3 Y Moisés y el sacerdote Eleazar hablaron con ellos en las llanuras de Moab, cerca del Jordán, a la altura de Jericó, diciendo:

Nm 26:4 Sumad el número del pueblo, de veinte años para arriba, como mandó Jehová a Moisés. Los hijos de Israel, quienes habían salido de la tierra de Egipto, eran:

Nm 26:5 Rubén, primogénito de Israel; los hijos de Rubén: de Hanoc, la familia de los hanoquitas; de Falú, la familia de los faluitas;

Nm 26:6 de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Carmi, la familia de los carmitas.

Nm 26:7 Éstas son las familias de los rubenitas; y fueron contados de ellas cuarenta y tres mil setecientos treinta.

Nm 26:8 Los hijos de Falú: Eliab.

Nm 26:9 Y los hijos de Eliab: Nemuel, Datán y Abiram. Estos Datán y Abiram son los que fueron llamados por la asamblea, que contendieron contra Moisés y Aarón en la compañía de Coré, cuando contendieron contra Jehová;

Nm 26:10 y la tierra abrió su boca y los tragó a ellos y a Coré, cuando aquella compañía murió, cuando consumió el fuego a doscientos cincuenta varones, los cuales llegaron a ser una señal.

Nm 26:11 Mas los hijos de Coré no murieron.

Nm 26:12 Los hijos de Simeón según sus familias: de Nemuel, la familia de los nemuelitas; de Jamín, la familia de los jaminitas; de Jaquín, la familia de los jaquinitas;

Nm 26:13 de Zera, la familia de los zeraítas; de Saúl, la familia de los saulitas.

Nm 26:14 Éstas son las familias de los simeonitas: veintidós mil doscientos.

Nm 26:15 Los hijos de Gad conforme a sus familias: de Zefón, la familia de los zefonitas; de Hagui, la familia de los haguitas; de Suni, la familia de los sunitas;

Nm 26:16 de Ozni, la familia de los oznitas; de Eri, la familia de los eritas;

Nm 26:17 de Arod, la familia de los aroditas; de Areli, la familia de los arelitas.

Nm 26:18 Éstas son las familias de los hijos de Gad conforme a los contados de ellas: cuarenta mil quinientos.

Nm 26:19 Los hijos de Judá: Er y Onán; pero Er y Onán murieron en la tierra de Canaán.

Nm 26:20 Y fueron los hijos de Judá conforme a sus familias: de Sela, la familia de los selaítas; de Fares, la familia de los faresitas; de Zara, la familia de los zaraítas.

Nm 26:21 Y fueron los hijos de Fares: de Hezrón, la familia de los hezronitas; de Hamul, la familia de los hamulitas.

Nm 26:22 Éstas son las familias de Judá conforme a los contados de ellas: setenta y seis mil quinientos.

Nm 26:23 Los hijos de Isacar conforme a sus familias: de Tola, la familia de los tolaítas; de Fúa, la familia de los funitas;

Nm 26:24 de Jasub, la familia de los jasubitas; de Simrón, la familia de los simronitas.

Nm 26:25 Éstas son las familias de Isacar conforme a los contados de ellas: sesenta y cuatro mil trescientos.

Nm 26:26 Los hijos de Zabulón conforme a sus familias: de Sered, la familia de los sereditas; de Elón, la familia de los elonitas; de Jahleel, la familia de los jahleelitas.

Nm 26:27 Éstas son las familias de los zabulonitas conforme a los contados de ellas: sesenta mil quinientos.

Nm 26:28 Los hijos de José conforme a sus familias: Manasés y Efraín.

Nm 26:29 Los hijos de Manasés: de Maquir, la familia de los maquiritas; y Maquir engendró a Galaad; de Galaad, la familia de los galaaditas.

Nm 26:30 Éstos son los hijos de Galaad: de Jezer, la familia de los jezeritas; de Helec, la familia de los helequitas;

Nm 26:31 de Asriel, la familia de los asrielitas; de Siquem, la familia de los siquemitas;

Nm 26:32 de Semida, la familia de los semidaítas; de Hefer, la familia de los heferitas.

Nm 26:33 Y Zelofehad, hijo de Hefer, no tuvo hijos sino hijas; y los nombres de las hijas de Zelofehad fueron Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.

Nm 26:34 Éstas son las familias de Manasés; y los contados de ellas fueron cincuenta y dos mil setecientos.

Nm 26:35 Éstos son los hijos de Efraín conforme a sus familias: de Sutela, la familia de los sutelaítas; de Bequer, la familia de los bequeritas; de Tahán, la familia de los tahanitas.

Nm 26:36 Y éstos son los hijos de Sutela: de Erán, la familia de los eranitas.

Nm 26:37 Éstas son las familias de los hijos de Efraín conforme a los contados de ellas: treinta y dos mil quinientos. Éstos son los hijos de José conforme a sus familias.

Nm 26:38 Los hijos de Benjamín conforme a sus familias: de Bela, la familia de los belaítas; de Asbel, la familia de los asbelitas; de Ahiram, la familia de los ahiramitas;

Nm 26:39 de Sefufam, la familia de los sufamitas; de Hufam, la familia de los hufamitas.

Nm 26:40 Y los hijos de Bela fueron Ard y Naamán: de Ard, la familia de los arditas; de Naamán, la familia de los naamitas.

Nm 26:41 Éstos son los hijos de Benjamín conforme a sus familias; y los contados de ellas fueron cuarenta y cinco mil seiscientos.

Nm 26:42 Éstos son los hijos de Dan conforme a sus familias: de Súham, la familia de los suhamitas. Éstas son las familias de Dan conforme a sus familias.

Nm 26:43 Fueron todas las familias de los suhamitas, conforme a los contados de ellas, sesenta y cuatro mil cuatrocientos.

Nm 26:44 Los hijos de Aser conforme a sus familias: de Imna, la familia de los imnitas; de Isúi, la familia de los isuitas; de Bería, la familia de los beriaítas.

Nm 26:45 De los hijos de Bería: de Heber, la familia de los heberitas; de Malquiel, la familia de los malquielitas.

Nm 26:46 Y el nombre de la hija de Aser fue Sera.

Nm 26:47 Éstas son las familias de los hijos de Aser conforme a los contados de ellas: cincuenta y tres mil cuatrocientos.

Nm 26:48 Los hijos de Neftalí conforme a sus familias: de Jahzeel, la familia de los jahzeelitas; de Guni, la familia de los gunitas;

Nm 26:49 de Jezer, la familia de los jezeritas; de Silem, la familia de los silemitas.

Nm 26:50 Éstas son las familias de Neftalí conforme a sus familias; y los contados de ellas fueron cuarenta y cinco mil cuatrocientos.

Nm 26:51 Éstos son los contados de los hijos de Israel: seiscientos un mil setecientos treinta.

Nm 26:52 Entonces habló Jehová a Moisés, diciendo:

Nm 26:53 A éstos se repartirá la tierra en heredad según el número de los nombres.

Nm 26:54 Al grupo más grande le aumentarás su heredad, y al grupo más pequeño disminuirás su heredad. A cada uno se le dará su heredad conforme a sus contados.

Nm 26:55 Pero la tierra será repartida por suertes; conforme a los nombres de las tribus de sus padres heredarán.

Nm 26:56 Por suertes será repartida su heredad entre el grupo más grande y el más pequeño.

Nm 26:57 Los contados de los levitas según sus familias son éstos: de Gersón, la familia de los gersonitas; de Coat, la familia de los coatitas; de Merari, la familia de los meraritas.

Nm 26:58 Éstas son las familias de Leví: la familia de los libnitas, la familia de los hebronitas, la familia de los mahlitas, la familia de los musitas, la familia de los coreítas. Y Coat engendró a Amram.

Nm 26:59 Y el nombre de la mujer de Amram era Jocabed, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto; ésta dio a luz de Amram a Aarón, a Moisés y a Miriam, su hermana.

Nm 26:60 Y a Aarón le nacieron Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.

Nm 26:61 Y Nadab y Abiú murieron cuando ofrecieron fuego extraño delante de Jehová.

Nm 26:62 Los contados de ellos fueron veintitrés mil, todos varones de un mes para arriba; porque no fueron contados entre los hijos de Israel, por cuanto no les había de ser dada heredad entre los hijos de Israel.

Nm 26:63 Éstos son los contados por Moisés y el sacerdote Eleazar, los cuales contaron a los hijos de Israel en las llanuras de Moab, cerca del Jordán, a la altura de Jericó.

Nm 26:64 Pero entre éstos no había ninguno de los contados por Moisés y el sacerdote Aarón, quienes contaron a los hijos de Israel en el desierto de Sinaí.

Nm 26:65 Porque Jehová había dicho de ellos: Ciertamente morirán en el desierto. No quedó varón de ellos, sino Caleb, hijo de Jefone, y Josué, hijo de Nun.

NÚMEROS 25 NÚMEROS 27

«Tabla de contenido













































































































































































NÚMEROS 27 Versión Recobro

NÚMEROS 27



Nm 27:1 Se acercaron las hijas de Zelofehad, hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de Manasés, hijo de José. Y éstos son los nombres de sus hijas: Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.

Nm 27:2 Y se presentaron delante de Moisés, delante del sacerdote Eleazar, y delante de los líderes y de toda la asamblea, a la entrada de la Tienda de Reunión, diciendo:

Nm 27:3 Nuestro padre murió en el desierto, y no estaba en la compañía de los que se juntaron contra Jehová en la compañía de Coré, sino que en su propio pecado murió, y no tuvo hijos.

Nm 27:4 ¿Por qué será quitado el nombre de nuestro padre de entre su familia, por no haber tenido hijo? Danos heredad entre los hermanos de nuestro padre.

Nm 27:5 Y Moisés llevó su causa delante de Jehová.

Nm 27:6 Entonces Jehová respondió a Moisés, diciendo:

Nm 27:7 Bien dicen las hijas de Zelofehad. Ciertamente les darás la posesión de una heredad entre los hermanos de su padre; y traspasarás la heredad de su padre a ellas.

Nm 27:8 Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Si un varón muere y no tiene hijo, traspasaréis su herencia a su hija.

Nm 27:9 Y si no tiene hija, daréis su herencia a sus hermanos.

Nm 27:10 Y si no tiene hermanos, daréis su herencia a los hermanos de su padre.

Nm 27:11 Y si su padre no tiene hermanos, daréis su heredad al pariente más cercano de su familia, y él la poseerá. Para los hijos de Israel esto será por estatuto de derecho, como Jehová mandó a Moisés.

Nm 27:12 Jehová dijo a Moisés: Sube a este monte de los Abarim, y mira la tierra que he dado a los hijos de Israel.

Nm 27:13 Y después que la hayas visto, tú también serás reunido a tu pueblo, como fue reunido tu hermano Aarón.

Nm 27:14 Por cuanto os rebelasteis contra Mi palabra en el desierto de Zin, en la rencilla de la asamblea, y no me santificasteis ante los ojos de ellos, junto a las aguas. (Éstas son las aguas de Meriba-cades, en el desierto de Zin).

Nm 27:15 Entonces respondió Moisés a Jehová, diciendo:

Nm 27:16 Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la asamblea,

Nm 27:17 que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca; para que la asamblea de Jehová no sea como ovejas sin pastor.

Nm 27:18 Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué, hijo de Nun, varón en el cual está el Espíritu, y pon tu mano sobre él;

Nm 27:19 y preséntalo delante del sacerdote Eleazar y de toda la asamblea, y dale el encargo en presencia de ellos.

Nm 27:20 Y pondrás de tu honra sobre él, para que toda la asamblea de los hijos de Israel le obedezca.

Nm 27:21 Él se pondrá delante del sacerdote Eleazar, e inquirirá por él mediante el juicio del Urim delante de Jehová. Por el dicho de él saldrán, y por el dicho de él entrarán, él y todos los hijos de Israel con él, es decir, toda la asamblea.

Nm 27:22 Y Moisés hizo como Jehová le había mandado, pues tomó a Josué y lo puso delante del sacerdote Eleazar y de toda la asamblea.

Nm 27:23 Y puso sobre él sus manos y le dio el encargo, tal como Jehová había hablado por medio de Moisés.

NÚMEROS 26 NÚMEROS 28

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NÚMEROS 28 Versión Recobro

NÚMEROS 28



Nm 28:1 Entonces habló Jehová a Moisés, diciendo:

Nm 28:2 Manda a los hijos de Israel y diles: Cuidaréis de presentarme a su tiempo señalado Mi ofrenda, Mi alimento para Mis ofrendas presentadas por fuego, aroma que me satisface.

Nm 28:3 Y les dirás: Ésta es la ofrenda por fuego que presentaréis a Jehová: dos corderos sin defecto, de un año, cada día, como holocausto continuo.

Nm 28:4 Un cordero ofrecerás por la mañana, y el otro cordero ofrecerás al crepúsculo;

Nm 28:5 y como ofrenda de harina, la décima parte de un efa de flor de harina mezclada con un cuarto de un hin de aceite de olivas machacadas.

Nm 28:6 Es holocausto continuo, que fue establecido en el monte Sinaí como aroma que me satisface, una ofrenda presentada por fuego a Jehová.

Nm 28:7 Y su libación será la cuarta parte de un hin por el primer cordero; derramarás libación de bebida embriagante ante Jehová en el santuario.

Nm 28:8 Y ofrecerás el otro cordero al crepúsculo; lo ofrecerás con la ofrenda de harina y su libación tal como lo ofrecido por la mañana, una ofrenda presentada por fuego, aroma que satisface a Jehová.

Nm 28:9 Y el día de Sábado dos corderos de un año, sin defecto, y dos décimas de un efa de flor de harina como ofrenda de harina, mezclada con aceite, y su libación;

Nm 28:10 éste es el holocausto de cada día de Sábado, además del holocausto continuo y su libación.

Nm 28:11 Y al comienzo de vuestros meses presentaréis un holocausto a Jehová: dos novillos del ganado, un carnero y siete corderos de un año sin defecto;

Nm 28:12 y tres décimas de un efa de flor de harina como ofrenda de harina, mezclada con aceite, por cada novillo; y dos décimas de un efa de flor de harina como ofrenda de harina, mezclada con aceite, por el carnero;

Nm 28:13 y una décima de un efa de flor de harina mezclada con aceite como ofrenda de harina por cada cordero; es un holocausto, aroma que satisface a Jehová, una ofrenda presentada por fuego a Él.

Nm 28:14 Y sus libaciones serán medio hin de vino por cada novillo, y la tercera parte de un hin por el carnero, y la cuarta parte de un hin por cada cordero. Éste es el holocausto de cada mes por todos los meses del año.

Nm 28:15 Y un macho cabrío como ofrenda por el pecado se ofrecerá a Jehová, además del holocausto continuo y su libación.

Nm 28:16 Y en el mes primero, a los catorce días del mes, será la Pascua de Jehová,

Nm 28:17 y a los quince días de este mes, una fiesta; por siete días se comerán panes sin levadura.

Nm 28:18 El primer día será santa convocación; ningún tipo de trabajo haréis,

Nm 28:19 sino que presentaréis una ofrenda por fuego, un holocausto a Jehová: dos novillos del ganado, un carnero y siete corderos de un año, los cuales serán sin defecto;

Nm 28:20 y ofreceréis su ofrenda de harina hecha de flor de harina mezclada con aceite: tres décimas de un efa por cada novillo y dos décimas por el carnero;

Nm 28:21 por cada uno de los siete corderos ofrecerás una décima;

Nm 28:22 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, para hacer expiación por vosotros.

Nm 28:23 Estas cosas ofreceréis además del holocausto de la mañana, que ofreceréis como holocausto continuo.

Nm 28:24 De esta manera ofreceréis diariamente durante siete días el alimento de la ofrenda por fuego, aroma que satisface a Jehová; se ofrecerá además del holocausto continuo y de su libación.

Nm 28:25 Y el séptimo día tendréis santa convocación; ningún tipo de trabajo haréis.

Nm 28:26 Además, el día de las primicias, cuando presentéis una nueva ofrenda de harina a Jehová en vuestra Fiesta de las Semanas, tendréis santa convocación; ningún tipo de trabajo haréis.

Nm 28:27 Presentaréis un holocausto como aroma que satisfaga a Jehová: dos novillos del ganado, un carnero, siete corderos de un año;

Nm 28:28 y su ofrenda de harina hecha de flor de harina mezclada con aceite: tres décimas de un efa por cada novillo, dos décimas por el carnero,

Nm 28:29 por cada uno de los siete corderos una décima;

Nm 28:30 y un macho cabrío, para hacer expiación por vosotros.

Nm 28:31 Ofreceréis todo esto junto con sus libaciones, además del holocausto continuo y su ofrenda de harina; los animales serán sin defecto.

NÚMEROS 27 NÚMEROS 29

«Tabla de contenido













































































































































































NÚMEROS 29 Versión Recobro

NÚMEROS 29



Nm 29:1 En el séptimo mes, el primero del mes, tendréis santa convocación; ningún tipo de trabajo haréis. Os será día de hacer tocar las trompetas.

Nm 29:2 Y ofreceréis como holocausto, aroma que satisfaga a Jehová, un novillo del ganado, un carnero, siete corderos de un año, sin defecto,

Nm 29:3 y su ofrenda de harina, de flor de harina mezclada con aceite, tres décimas de un efa por el novillo, dos décimas por el carnero,

Nm 29:4 y por cada uno de los siete corderos, una décima;

Nm 29:5 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, para hacer expiación por vosotros;

Nm 29:6 además del holocausto de la luna nueva con su ofrenda de harina y del holocausto continuo con su ofrenda de harina, y las libaciones de ellos, conforme a su ordenanza, como aroma que satisface a Jehová, una ofrenda presentada por fuego a Él.

Nm 29:7 Y al día décimo de este mes séptimo tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas; ningún trabajo haréis.

Nm 29:8 Y presentaréis holocausto a Jehová como aroma que le satisface: un novillo del ganado, un carnero, siete corderos de un año; serán sin defecto.

Nm 29:9 Y su ofrenda de harina hecha de flor de harina mezclada con aceite: tres décimas de un efa por el novillo, dos décimas por el carnero,

Nm 29:10 y por cada uno de los siete corderos, una décima;

Nm 29:11 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, además de la ofrenda por el pecado para la expiación, del holocausto continuo con su ofrenda de harina y de las libaciones de ellos.

Nm 29:12 También a los quince días del mes séptimo tendréis santa convocación; ningún tipo de trabajo haréis y celebraréis una fiesta a Jehová por siete días.

Nm 29:13 Y presentaréis como holocausto, una ofrenda por fuego, aroma que satisfaga a Jehová, trece novillos del ganado, dos carneros y catorce corderos de un año; serán sin defecto;

Nm 29:14 y su ofrenda de harina hecha de flor de harina mezclada con aceite; tres décimas de un efa por cada uno de los trece novillos, dos décimas de un efa por cada uno de los dos carneros,

Nm 29:15 y por cada uno de los catorce corderos, una décima de un efa;

Nm 29:16 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, además del holocausto continuo, su ofrenda de harina y su libación.

Nm 29:17 El segundo día: doce novillos del ganado, dos carneros, catorce corderos de un año, sin defecto;

Nm 29:18 y su ofrenda de harina y sus libaciones por los novillos, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme a la ordenanza;

Nm 29:19 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, además del holocausto continuo con su ofrenda de harina y de las libaciones de ellos.

Nm 29:20 El día tercero: once novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin defecto;

Nm 29:21 y su ofrenda de harina y sus libaciones por los novillos, los carneros y los corderos según el número de ellos, conforme a la ordenanza;

Nm 29:22 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, además del holocausto continuo, su ofrenda de harina y su libación.

Nm 29:23 El cuarto día: diez novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin defecto;

Nm 29:24 su ofrenda de harina y sus libaciones por los novillos, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme a la ordenanza;

Nm 29:25 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, además del holocausto continuo, su ofrenda de harina y su libación.

Nm 29:26 El quinto día: nueve novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin defecto;

Nm 29:27 y su ofrenda de harina y sus libaciones por los novillos, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme a la ordenanza;

Nm 29:28 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, además del holocausto continuo, su ofrenda de harina y su libación.

Nm 29:29 El sexto día: ocho novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin defecto;

Nm 29:30 y su ofrenda de harina y sus libaciones por los novillos, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme a la ordenanza;

Nm 29:31 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, además del holocausto continuo, su ofrenda de harina y sus libaciones.

Nm 29:32 El séptimo día: siete novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin defecto;

Nm 29:33 y su ofrenda de harina y sus libaciones por los novillos, los carneros y los corderos, según el número de ellos, conforme a la ordenanza;

Nm 29:34 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, además del holocausto continuo, su ofrenda de harina y su libación.

Nm 29:35 El octavo día tendréis asamblea solemne; ningún tipo de trabajo haréis,

Nm 29:36 sino que presentaréis holocausto, ofrenda por fuego, aroma que satisfaga a Jehová: un novillo, un carnero, siete corderos de un año, sin defecto;

Nm 29:37 su ofrenda de harina y sus libaciones por el novillo, el carnero y los corderos, según el número de ellos, conforme a la ordenanza;

Nm 29:38 y un macho cabrío como ofrenda por el pecado, además del holocausto continuo, su ofrenda de harina y su libación.

Nm 29:39 Estas cosas ofreceréis a Jehová en vuestras fiestas señaladas, además de vuestros votos y vuestras ofrendas voluntarias, para vuestros holocaustos, vuestras ofrendas de harina, vuestras libaciones y vuestras ofrendas de paz.

Nm 29:40 Y Moisés habló a los hijos de Israel conforme a todo lo que Jehová le había mandado.

NÚMEROS 28 NÚMEROS 30

«Tabla de contenido













































































































































































NÚMEROS 3 Versión Recobro

NÚMEROS 3



Nm 3:1 Ahora bien, éstas son las generaciones de Aarón y de Moisés, el día en que Jehová habló con Moisés en el monte Sinaí.

Nm 3:2 Y éstos son los nombres de los hijos de Aarón: Nadab, el primogénito, Abiú, Eleazar e Itamar;

Nm 3:3 éstos son los nombres de los hijos de Aarón, sacerdotes ungidos, quienes fueron consagrados para servir como sacerdotes.

Nm 3:4 Pero Nadab y Abiú murieron delante de Jehová cuando ofrecieron fuego extraño delante de Jehová en el desierto de Sinaí, y no tuvieron hijos. Así que Eleazar e Itamar sirvieron como sacerdotes en la presencia de Aarón, su padre.

Nm 3:5 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 3:6 Haz que se acerque la tribu de Leví y ponla delante del sacerdote Aarón, para que le ministren.

Nm 3:7 Y atenderán lo encargado a él y lo encargado a toda la asamblea delante de la Tienda de Reunión, para realizar el servicio del tabernáculo.

Nm 3:8 Y estarán a cargo de todos los enseres de la Tienda de Reunión y atenderán todo lo encargado a los hijos de Israel, para realizar el servicio del tabernáculo.

Nm 3:9 Y darás los levitas a Aarón y a sus hijos; le son enteramente dados de entre los hijos de Israel.

Nm 3:10 Nombrarás a Aarón y a sus hijos, y ellos ejercerán su sacerdocio; pero se dará muerte al extraño que se acerque.

Nm 3:11 Habló además Jehová a Moisés, diciendo:

Nm 3:12 En cuanto a Mí, Yo he tomado a los levitas de entre los hijos de Israel en lugar de todos los primogénitos, los que abren la matriz entre los hijos de Israel. Serán, pues, Míos los levitas.

Nm 3:13 Porque Míos son todos los primogénitos; el día en que herí a todos los primogénitos en la tierra de Egipto, santifiqué para Mí a todos los primogénitos en Israel, así de varones como de bestias. Míos serán; Yo soy Jehová.

Nm 3:14 Entonces Jehová habló a Moisés en el desierto de Sinaí, diciendo:

Nm 3:15 Cuenta los hijos de Leví por las casas de sus padres, por sus familias; contarás todos los varones de un mes para arriba.

Nm 3:16 Y Moisés los contó conforme a la palabra de Jehová, como le fue mandado.

Nm 3:17 Y éstos fueron los hijos de Leví por sus nombres: Gersón, Coat y Merari.

Nm 3:18 Y los nombres de los hijos de Gersón según sus familias son éstos: Libni y Simei.

Nm 3:19 Los hijos de Coat por sus familias son: Amram e Izhar, Hebrón y Uziel.

Nm 3:20 Y los hijos de Merari según sus familias: Mahli y Musi. Éstas son las familias de los levitas, según las casas de sus padres.

Nm 3:21 De Gersón eran la familia de los libnitas y la de los simeitas; éstas son las familias de los gersonitas.

Nm 3:22 Los que de ellos fueron contados según la cuenta de todos los varones de un mes para arriba, los contados de ellos fueron siete mil quinientos.

Nm 3:23 Las familias de los gersonitas acamparán detrás del tabernáculo, al occidente.

Nm 3:24 El líder de la casa paterna de los gersonitas será Eliasaf, hijo de Lael.

Nm 3:25 A cargo de los hijos de Gersón, en la Tienda de Reunión, estarán el tabernáculo y la tienda, su cubierta y el lienzo de la entrada de la Tienda de Reunión,

Nm 3:26 los cortinajes del atrio, el lienzo de la entrada del atrio, que rodea el tabernáculo y el altar, así como sus cuerdas para todo su servicio.

Nm 3:27 De Coat eran la familia de los amramitas, la familia de los izharitas, la familia de los hebronitas y la familia de los uzielitas; éstas son las familias de los coatitas.

Nm 3:28 Según el número de todos los varones de un mes para arriba, había ocho mil seiscientos que estaban a cargo del santuario.

Nm 3:29 Las familias de los hijos de Coat acamparán al lado del tabernáculo, al sur.

Nm 3:30 El líder de la casa paterna de las familias de los coatitas será Elizafán, hijo de Uziel.

Nm 3:31 Y a cargo de ellos estarán el Arca, la mesa, el candelero, los altares, los utensilios del santuario con que ministran, el lienzo y todo su servicio.

Nm 3:32 El principal de los líderes de los levitas será Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y estará encargado de supervisar a los que están a cargo del santuario.

Nm 3:33 De Merari eran la familia de los mahlitas y la familia de los musitas; éstas son las familias de Merari.

Nm 3:34 Los contados de ellos según el número de todos los varones de un mes para arriba fueron seis mil doscientos.

Nm 3:35 Y el líder de la casa del padre de las familias de Merari era Zuriel, hijo de Abihail. Acamparán al lado del tabernáculo, al norte.

Nm 3:36 Por designación los hijos de Merari estarán a cargo de las tablas del tabernáculo, sus barras, sus columnas, sus basas, todos sus aparejos y todo el servicio correspondiente,

Nm 3:37 y las columnas alrededor del atrio, sus basas, sus estacas y sus cuerdas.

Nm 3:38 Los que acamparán delante del tabernáculo al oriente, delante de la Tienda de Reunión hacia donde se levanta el sol, serán Moisés, Aarón y sus hijos, que están a cargo del santuario en lugar de los hijos de Israel; y se dará muerte al extraño que se acerque.

Nm 3:39 Todos los contados de los levitas, que Moisés y Aarón contaron conforme al mandato de Jehová, por sus familias, todos los varones de un mes para arriba, fueron veintidós mil.

Nm 3:40 Y Jehová dijo a Moisés: Cuenta todos los primogénitos varones de los hijos de Israel de un mes para arriba, y cuéntalos por sus nombres.

Nm 3:41 Y tomarás a los levitas para Mí —Yo soy Jehová— en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel, y el ganado de los levitas en lugar de todos los primogénitos del ganado de los hijos de Israel.

Nm 3:42 Contó Moisés, como Jehová le mandó, todos los primogénitos de los hijos de Israel.

Nm 3:43 Y todos los primogénitos varones, según el número de los nombres, de un mes para arriba, los que de ellos fueron contados sumaron veintidós mil doscientos setenta y tres.

Nm 3:44 Luego habló Jehová a Moisés, diciendo:

Nm 3:45 Toma los levitas en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel, y el ganado de los levitas en lugar de su ganado; y los levitas serán Míos; Yo soy Jehová.

Nm 3:46 Y para la redención de los doscientos setenta y tres de los primogénitos de los hijos de Israel, que exceden el número de los levitas,

Nm 3:47 tomarás cinco siclos por cabeza; conforme al siclo del santuario los tomarás. (El siclo tiene veinte geras).

Nm 3:48 Y darás a Aarón y a sus hijos el dinero de la redención de los que exceden.

Nm 3:49 Tomó, pues, Moisés el dinero de la redención de los que excedían el número de los redimidos por los levitas;

Nm 3:50 y recibió de los primogénitos de los hijos de Israel, en dinero, mil trescientos sesenta y cinco siclos, conforme al siclo del santuario.

Nm 3:51 Y Moisés dio el dinero de la redención a Aarón y a sus hijos, conforme a la palabra de Jehová, según lo que Jehová había mandado a Moisés.

NÚMEROS 2 NÚMEROS 4

«Tabla de contenido













































































































































































NÚMEROS 30 Versión Recobro

NÚMEROS 30



Nm 30:1 Habló Moisés a los cabezas de las tribus de los hijos de Israel, diciendo: Esto es lo que Jehová ha mandado:

Nm 30:2 Cuando un hombre haga voto a Jehová, o haga juramento ligándose con obligación, no quebrantará su palabra; hará conforme a todo lo que salga de su boca.

Nm 30:3 Mas la mujer, cuando haga voto a Jehová, o se ligue con obligación en casa de su padre, en su juventud,

Nm 30:4 y su padre oiga su voto o la obligación con que se ha ligado, y su padre se quede callado con respecto a ella, entonces todos los votos de ella serán firmes, y toda obligación con que se haya ligado, firme será.

Nm 30:5 Mas si su padre se lo prohíbe el día que lo oiga, ninguno de sus votos ni de sus obligaciones con que ella se haya ligado será firme; y Jehová la perdonará, por cuanto su padre se lo prohibió.

Nm 30:6 Y si se casa, mientras estén sobre ella sus votos o la declaración imprudente de sus labios con la que se ha ligado,

Nm 30:7 y su marido lo oye y se queda callado con respecto a ella el día que lo oye, los votos de ella serán firmes, y las obligaciones con que se ha ligado, firmes serán.

Nm 30:8 Pero si, en el día que su marido lo oye, se lo prohíbe, entonces anula el voto que esté sobre ella y la declaración imprudente de sus labios con que se haya ligado; y Jehová la perdonará.

Nm 30:9 Pero el voto hecho por una viuda o una divorciada, todo con lo cual se ha ligado, será firme contra ella.

Nm 30:10 Y si hizo voto en casa de su marido o se ligó con obligación mediante juramento,

Nm 30:11 y su marido lo oyó y se quedó callado con respecto a ella y no se lo prohibió, entonces todos sus votos serán firmes, y toda obligación con que se haya ligado, firme será.

Nm 30:12 Pero si su marido los anuló el día que los oyó, todo lo que salió de los labios de ella en cuanto a sus votos o sus obligaciones, no será firme; su marido los anuló, y Jehová la perdonará.

Nm 30:13 En cuanto a todo voto y todo juramento obligatorio con que ella se aflige, su marido puede confirmarlo o su marido puede anularlo.

Nm 30:14 Pero si su marido se queda completamente callado con respecto a ella, día tras día, entonces confirma todos sus votos o todas las obligaciones que están sobre ella; los ha confirmado, por cuanto se quedó callado con respecto a ella el día que lo oyó.

Nm 30:15 Pero si los anula después de algún tiempo de haberlos oído, él llevará su iniquidad.

Nm 30:16 Éstos son los estatutos que Jehová mandó a Moisés, entre el varón y su mujer, y entre el padre y su hija durante su juventud en casa de su padre.

NÚMEROS 29 NÚMEROS 31

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NÚMEROS 31 Versión Recobro

NÚMEROS 31



Nm 31:1 Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 31:2 Ejecuta venganza cabal por los hijos de Israel contra los madianitas; y después serás reunido a tu pueblo.

Nm 31:3 Entonces Moisés habló al pueblo, diciendo: Armad de entre vosotros varones para la guerra, a fin de que vayan contra Madián para ejecutar la venganza de Jehová sobre Madián.

Nm 31:4 Mil de cada tribu, de todas las tribus de Israel, enviaréis a la guerra.

Nm 31:5 Así fueron entregados de los millares de Israel, mil por cada tribu, doce mil armados para la guerra.

Nm 31:6 Y Moisés los envió, mil de cada tribu, a la guerra; los envió a la guerra, a ellos y a Finees, hijo del sacerdote Eleazar, llevando él en su mano los utensilios del santuario y las trompetas para tocar alarma.

Nm 31:7 E hicieron guerra contra Madián, tal como Jehová había mandado a Moisés; y mataron a todo varón.

Nm 31:8 Junto con tales caídos, mataron también a los reyes de Madián: Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, los cinco reyes de Madián; también mataron a espada a Balaam, hijo de Beor.

Nm 31:9 Y los hijos de Israel llevaron cautivas a las mujeres de Madián y a sus niños; y arrebataron todas sus bestias, todo su ganado y todos sus bienes.

Nm 31:10 Y quemaron a fuego todas sus ciudades en que se habían establecido y todos sus campamentos.

Nm 31:11 Y tomaron todo el despojo y todo el botín, así de hombres como de bestias.

Nm 31:12 Y llevaron los cautivos, el botín y los despojos al campamento, ante Moisés, ante el sacerdote Eleazar y ante la asamblea de los hijos de Israel, en las llanuras de Moab, que están junto al Jordán en Jericó.

Nm 31:13 Y Moisés, el sacerdote Eleazar y todos los líderes de la asamblea salieron a su encuentro fuera del campamento.

Nm 31:14 Y se enojó Moisés contra los oficiales de la compañía, los capitanes de millares y los capitanes de centenas, que volvían de haber servido en la guerra.

Nm 31:15 Y les dijo Moisés: ¿Habéis dejado con vida a todas las mujeres?

Nm 31:16 Ellas, por consejo de Balaam, fueron causa de que los hijos de Israel obraran con infidelidad contra Jehová en lo tocante a Peor, de modo que la plaga vino sobre la asamblea de Jehová.

Nm 31:17 Ahora, pues, matad a todos los varones de entre los niños; matad también a toda mujer que haya conocido varón acostándose con él.

Nm 31:18 Pero dejad con vida para vosotros a todas las niñas entre las mujeres que no hayan conocido varón acostándose con él.

Nm 31:19 Y vosotros, cualquiera que haya dado muerte a una persona y cualquiera que haya tocado muerto, acampad fuera del campamento por siete días; purificaos al tercer día y al séptimo, vosotros y vuestros cautivos.

Nm 31:20 Asimismo purificaréis toda vestidura, toda prenda de pieles, todo objeto de pelo de cabra y todo objeto de madera.

Nm 31:21 Y el sacerdote Eleazar dijo a los hombres de guerra que habían ido a la batalla: Éste es el estatuto de la ley que Jehová ha mandado a Moisés:

Nm 31:22 Sólo el oro, la plata, el bronce, el hierro, el estaño y el plomo,

Nm 31:23 todo lo que resiste el fuego, por fuego lo haréis pasar, y será limpio; pero deberá purificarse con el agua para la impureza. Y haréis pasar por el agua todo lo que no resiste el fuego.

Nm 31:24 Además, lavaréis vuestros vestidos el séptimo día, y quedaréis limpios; después podréis entrar en el campamento.

Nm 31:25 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 31:26 Tomad la cuenta del botín capturado, así de los hombres como de las bestias, tú y el sacerdote Eleazar y los cabezas de las casas de los padres de la asamblea,

Nm 31:27 y partid el botín, la mitad para los hombres diestros en la guerra que salieron a la batalla y la otra mitad para toda la asamblea.

Nm 31:28 Y apartad para Jehová el tributo de los hombres de guerra que salieron a la batalla: un ser viviente por cada quinientos, así de las personas como de las reses, de los asnos y del rebaño;

Nm 31:29 tómalo de la mitad que les corresponde y dáselo al sacerdote Eleazar, para la ofrenda elevada de Jehová.

Nm 31:30 Y de la mitad correspondiente a los hijos de Israel, tomaréis uno de cada cincuenta de las personas, de las reses, de los asnos y de los rebaños, de todas las bestias, y los daréis a los levitas, que están a cargo del tabernáculo de Jehová.

Nm 31:31 E hicieron Moisés y el sacerdote Eleazar tal como Jehová había mandado a Moisés.

Nm 31:32 El botín que quedó del despojo, que habían tomado los hombres de guerra, fue de seiscientas setenta y cinco mil ovejas,

Nm 31:33 setenta y dos mil reses,

Nm 31:34 sesenta y un mil asnos,

Nm 31:35 y treinta y dos mil personas en total: las mujeres que no habían conocido varón acostándose con él.

Nm 31:36 Y la mitad, la porción de los que habían salido a la guerra, fue el número de trescientas treinta y siete mil quinientas ovejas.

Nm 31:37 Y el tributo de las ovejas para Jehová fue seiscientas setenta y cinco.

Nm 31:38 De las reses, treinta y seis mil; y de ellas el tributo para Jehová, setenta y dos.

Nm 31:39 De los asnos, treinta mil quinientos; y de ellos el tributo para Jehová, sesenta y uno.

Nm 31:40 De los seres humanos, dieciséis mil; y de ellos el tributo para Jehová, treinta y dos personas.

Nm 31:41 Y dio Moisés el tributo, para ofrenda elevada a Jehová, al sacerdote Eleazar, tal como Jehová había mandado a Moisés.

Nm 31:42 Y de la mitad para los hijos de Israel, que apartó Moisés de los hombres que habían ido a la guerra,

Nm 31:43 es decir, la mitad del botín de la asamblea fue trescientas treinta y siete mil quinientas ovejas,

Nm 31:44 treinta y seis mil reses,

Nm 31:45 treinta mil quinientos asnos,

Nm 31:46 y dieciséis mil personas;

Nm 31:47 de la mitad, pues, correspondiente a los hijos de Israel, tomó Moisés uno de cada cincuenta, así de las personas como de las bestias, y los dio a los levitas, que estaban a cargo del tabernáculo de Jehová, tal como Jehová había mandado a Moisés.

Nm 31:48 Se acercaron a Moisés los oficiales que estaban sobre los millares del ejército, los capitanes de millares y los capitanes de centenas.

Nm 31:49 Y dijeron a Moisés: Tus siervos han sumado el número de los hombres de guerra que están a cargo nuestro, y ninguno ha faltado de nosotros;

Nm 31:50 y hemos presentado a Jehová la ofrenda, cada uno de lo que ha obtenido, objetos de oro, brazaletes, pulseras, anillos de sellar, zarcillos y pendientes, para hacer expiación por nuestras almas delante de Jehová.

Nm 31:51 Y Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron de ellos el oro, toda clase de objetos labrados.

Nm 31:52 Y todo el oro de la ofrenda elevada que ofrecieron a Jehová, de los capitanes de millares y de los capitanes de centenas, fue dieciséis mil setecientos cincuenta siclos.

Nm 31:53 Los hombres de guerra habían tomado botín cada uno para sí.

Nm 31:54 Recibieron, pues, Moisés y el sacerdote Eleazar el oro de los capitanes de millares y de centenas, y lo introdujeron en la Tienda de Reunión, como un memorial para los hijos de Israel delante de Jehová.

NÚMEROS 30 NÚMEROS 32

«Tabla de contenido













































































































































































NÚMEROS 32 Versión Recobro

NÚMEROS 32



Nm 32:1 Los hijos de Rubén y los hijos de Gad tenían una inmensa abundancia de ganado. Y cuando vieron que la tierra de Jazer y la tierra de Galaad eran en verdad lugar apropiado para el ganado,

Nm 32:2 fueron los hijos de Gad y los hijos de Rubén y hablaron a Moisés, al sacerdote Eleazar y a los líderes de la asamblea, diciendo:

Nm 32:3 Atarot, Dibón, Jazer, Nimra, Hesbón, Eleale, Sebam, Nebo y Beón,

Nm 32:4 la tierra que Jehová hirió delante de la asamblea de Israel, es tierra de ganado, y tus siervos tienen ganado.

Nm 32:5 Y dijeron: Si hemos hallado favor ante tus ojos, dése esta tierra a tus siervos en posesión; no nos hagas cruzar el Jordán.

Nm 32:6 Y respondió Moisés a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén: ¿Irán vuestros hermanos a la guerra, mientras vosotros os quedáis aquí?

Nm 32:7 ¿Por qué desanimáis el corazón de los hijos de Israel para que no crucen a la tierra que les ha dado Jehová?

Nm 32:8 Así hicieron vuestros padres, cuando los envié desde Cades-barnea para que viesen la tierra.

Nm 32:9 Cuando subieron al valle de Escol y vieron la tierra, desanimaron el corazón de los hijos de Israel para que no entraran en la tierra que Jehová les había dado.

Nm 32:10 Y la ira de Jehová se encendió aquel día, y Él juró, diciendo:

Nm 32:11 Ciertamente no verán los varones que subieron de Egipto, de veinte años para arriba, la tierra que juré dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, por cuanto no me han seguido cumplidamente,

Nm 32:12 excepto Caleb, hijo de Jefone, el cenezeo, y Josué, hijo de Nun, que han seguido cumplidamente a Jehová.

Nm 32:13 Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y los hizo andar errantes cuarenta años por el desierto, hasta que fue acabada toda la generación que había hecho mal ante los ojos de Jehová.

Nm 32:14 Y he aquí, vosotros os habéis levantado en lugar de vuestros padres, prole de hombres pecaminosos, para aumentar aún más la ira ardiente de Jehová contra Israel.

Nm 32:15 Porque si os volvéis de en pos de Él, Él volverá otra vez a dejarlos a ellos en el desierto, y destruiréis a todo este pueblo.

Nm 32:16 Entonces ellos se le acercaron y dijeron: Edificaremos aquí apriscos para nuestro ganado y ciudades para nuestros niños;

Nm 32:17 pero nosotros nos armaremos y estaremos listos para ir delante de los hijos de Israel hasta que los introduzcamos en su lugar, mientras nuestros niños se quedan en las ciudades fortificadas a causa de los habitantes de la tierra.

Nm 32:18 No volveremos a nuestras casas hasta que cada uno de los hijos de Israel haya poseído su heredad.

Nm 32:19 Porque no tomaremos heredad con ellos al otro lado del Jordán ni más adelante, porque tendremos ya nuestra heredad a este lado del Jordán al oriente.

Nm 32:20 Entonces les respondió Moisés: Si hacéis esto, si os armáis delante de Jehová para librar batalla,

Nm 32:21 y todos vuestros hombres armados cruzan el Jordán delante de Jehová, hasta que haya echado a todos Sus enemigos de delante de Sí,

Nm 32:22 y sea la tierra sojuzgada delante de Jehová, después volveréis y seréis libres de obligación para con Jehová y para con Israel; y esta tierra será vuestra en posesión delante de Jehová.

Nm 32:23 Pero si no hacéis esto, habréis pecado contra Jehová; y sabed que vuestro pecado os alcanzará.

Nm 32:24 Edificaos ciudades para vuestros niños y apriscos para vuestras ovejas, y haced lo que ha salido de vuestra boca.

Nm 32:25 Y hablaron los hijos de Gad y los hijos de Rubén a Moisés, diciendo: Tus siervos harán como mi señor ha mandado.

Nm 32:26 Nuestros niños, nuestras mujeres, nuestros ganados y todas nuestras bestias estarán allí en las ciudades de Galaad;

Nm 32:27 pero tus siervos, todos los que están armados para la guerra, pasarán delante de Jehová a la batalla, de la manera que mi señor dice.

Nm 32:28 Entonces dio órdenes Moisés acerca de ellos al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, y a los líderes de las casas paternas de las tribus de los hijos de Israel.

Nm 32:29 Y les dijo Moisés: Si los hijos de Gad y los hijos de Rubén cruzan con vosotros el Jordán, armados todos para la batalla delante de Jehová, y la tierra es sojuzgada delante de vosotros, les daréis la tierra de Galaad en posesión.

Nm 32:30 Pero si no cruzan armados con vosotros, entonces tendrán posesión entre vosotros, en la tierra de Canaán.

Nm 32:31 Y los hijos de Gad y los hijos de Rubén respondieron, diciendo: Haremos lo que Jehová ha dicho a tus siervos.

Nm 32:32 Nosotros cruzaremos armados delante de Jehová a la tierra de Canaán, pero la posesión de nuestra heredad quedará con nosotros en este lado del Jordán.

Nm 32:33 Así Moisés dio a los hijos de Gad, a los hijos de Rubén y a la media tribu de Manasés, hijo de José, el reino de Sehón, rey de los amorreos, y el reino de Og, rey de Basán, la tierra conforme a sus ciudades junto con sus territorios, las ciudades de la tierra alrededor.

Nm 32:34 Y los hijos de Gad edificaron Dibón, Atarot, Aroer,

Nm 32:35 Atarot-sofán, Jazer, Jogbeha,

Nm 32:36 Bet-nimra y Bet-arán, ciudades fortificadas, y apriscos para las ovejas.

Nm 32:37 Y los hijos de Rubén edificaron Hesbón, Eleale, Quiriataim,

Nm 32:38 Nebo, Baal-meón (cambiadas de nombre) y Sibma, y pusieron otros nombres a las ciudades que edificaron.

Nm 32:39 Y los hijos de Maquir, hijo de Manasés, fueron a Galaad, la tomaron y desposeyeron a los amorreos que estaban en ella.

Nm 32:40 Y Moisés dio Galaad a Maquir, hijo de Manasés, y éste habitó en ella.

Nm 32:41 También Jair, hijo de Manasés, fue y tomó sus aldeas, y las llamó Havot-jair.

Nm 32:42 Asimismo Noba fue y tomó Kenat y sus pueblitos, y la llamó Noba, por su propio nombre.

NÚMEROS 31 NÚMEROS 33

«Tabla de contenido













































































































































































NÚMEROS 33 Versión Recobro

NÚMEROS 33



Nm 33:1 Éstas son las jornadas de los hijos de Israel, cuando salieron de la tierra de Egipto por sus compañías, bajo la dirección de Moisés y Aarón.

Nm 33:2 Y Moisés escribió los lugares de los cuales salieron según sus jornadas conforme al mandato de Jehová; y éstas son sus jornadas conforme a los lugares de los cuales salieron:

Nm 33:3 De Ramesés partieron en el mes primero, a los quince días del mes primero. El día después de la pascua salieron los hijos de Israel osadamente, a la vista de todos los egipcios,

Nm 33:4 mientras enterraban los egipcios a los que Jehová había herido de muerte de entre ellos, a todos sus primogénitos; Jehová también había ejecutado sentencias contra sus dioses.

Nm 33:5 Partieron, pues, los hijos de Israel de Ramesés y acamparon en Sucot.

Nm 33:6 Partieron de Sucot y acamparon en Etam, que está al borde del desierto.

Nm 33:7 Partieron de Etam y volvieron a Pi-hahirot, que está enfrente de Baal-zefón; y acamparon delante de Migdol.

Nm 33:8 Partieron de Pi-hahirot y pasaron por en medio del mar al desierto, y anduvieron tres días de camino por el desierto de Etam y acamparon en Mara.

Nm 33:9 Partieron de Mara y llegaron a Elim. Y en Elim había doce manantiales de aguas y setenta palmeras, y acamparon allí.

Nm 33:10 Partieron de Elim y acamparon junto al mar Rojo.

Nm 33:11 Partieron del mar Rojo y acamparon en el desierto de Sin.

Nm 33:12 Partieron del desierto de Sin y acamparon en Dofca.

Nm 33:13 Partieron de Dofca y acamparon en Alús.

Nm 33:14 Partieron de Alús y acamparon en Refidim, y allí no había agua para que bebiera el pueblo.

Nm 33:15 Partieron de Refidim y acamparon en el desierto de Sinaí.

Nm 33:16 Partieron del desierto de Sinaí y acamparon en Kibrot-hataava.

Nm 33:17 Partieron de Kibrot-hataava y acamparon en Hazerot.

Nm 33:18 Partieron de Hazerot y acamparon en Ritma.

Nm 33:19 Partieron de Ritma y acamparon en Rimón-peres.

Nm 33:20 Partieron de Rimón-peres y acamparon en Libna.

Nm 33:21 Partieron de Libna y acamparon en Rissa.

Nm 33:22 Partieron de Rissa y acamparon en Ceelata.

Nm 33:23 Partieron de Ceelata y acamparon en el monte Sefer.

Nm 33:24 Partieron del monte Sefer y acamparon en Harada.

Nm 33:25 Partieron de Harada y acamparon en Macelot.

Nm 33:26 Partieron de Macelot y acamparon en Tahat.

Nm 33:27 Partieron de Tahat y acamparon en Taré.

Nm 33:28 Partieron de Taré y acamparon en Mitca.

Nm 33:29 Partieron de Mitca y acamparon en Hasmona.

Nm 33:30 Partieron de Hasmona y acamparon en Moserot.

Nm 33:31 Partieron de Moserot y acamparon en Bene-jaacán.

Nm 33:32 Partieron de Bene-jaacán y acamparon en Hor-hagidgad.

Nm 33:33 Partieron de Hor-hagidgad y acamparon en Jotbata.

Nm 33:34 Partieron de Jotbata y acamparon en Abrona.

Nm 33:35 Partieron de Abrona y acamparon en Ezión-geber.

Nm 33:36 Partieron de Ezión-geber y acamparon en el desierto de Zin, es decir, en Cades.

Nm 33:37 Partieron de Cades y acamparon en el monte Hor, en el borde de la tierra de Edom.

Nm 33:38 Y subió el sacerdote Aarón al monte Hor, conforme al mandato de Jehová, y allí murió a los cuarenta años de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mes quinto, el primer día del mes.

Nm 33:39 Aarón tenía ciento veintitrés años cuando murió en el monte Hor.

Nm 33:40 Y el cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Neguev en la tierra de Canaán, oyó que habían llegado los hijos de Israel.

Nm 33:41 Y partieron del monte Hor y acamparon en Zalmona.

Nm 33:42 Partieron de Zalmona y acamparon en Punón.

Nm 33:43 Partieron de Punón y acamparon en Obot.

Nm 33:44 Partieron de Obot y acamparon en Ije-abarim, en la frontera de Moab.

Nm 33:45 Partieron de Ijim y acamparon en Dibón-gad.

Nm 33:46 Partieron de Dibón-gad y acamparon en Almón-diblataim.

Nm 33:47 Partieron de Almón-diblataim y acamparon en los montes de los Abarim, delante de Nebo.

Nm 33:48 Partieron de los montes de los Abarim y acamparon en las llanuras de Moab, junto al Jordán, a la altura de Jericó.

Nm 33:49 Y acamparon junto al Jordán, desde Bet-jesimot hasta Abel-sitim, en las llanuras de Moab.

Nm 33:50 Entonces habló Jehová a Moisés en las llanuras de Moab cerca del Jordán, a la altura de Jericó, diciendo:

Nm 33:51 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis pasado el Jordán entrando en la tierra de Canaán,

Nm 33:52 echaréis de delante de vosotros a todos los habitantes de la tierra, destruiréis todas sus piedras grabadas y todas sus imágenes fundidas, y demoleréis todos sus lugares altos;

Nm 33:53 y tomaréis posesión de la tierra y habitaréis en ella, porque Yo os la he dado para que toméis posesión de ella.

Nm 33:54 Y heredaréis la tierra por suertes conforme a vuestras familias; a los más numerosos daréis una heredad mayor, y a los menos numerosos daréis una heredad menor. Donde a cada uno le toque por suertes, allí será su propiedad. Conforme a las tribus de vuestros padres heredaréis.

Nm 33:55 Pero si no echáis a los habitantes de la tierra de delante de vosotros, los que de ellos dejéis serán como aguijones en vuestros ojos y como espinas en vuestros costados, y os afligirán en la tierra donde habitéis.

Nm 33:56 Además, haré a vosotros como Yo pensé hacerles a ellos.

NÚMEROS 32 NÚMEROS 34

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NÚMEROS 34 Versión Recobro

NÚMEROS 34



Nm 34:1 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 34:2 Manda a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, ésta será la tierra que os ha de caer en herencia, la tierra de Canaán según sus fronteras.

Nm 34:3 Vuestra zona del sur será a partir del desierto de Zin a lo largo de Edom; y vuestro límite al sur empezará desde el extremo del mar Salado por el oriente.

Nm 34:4 Y vuestro límite os rodeará hacia el sur hasta la subida de Acrabim y pasará hasta Zin; se extenderá al sur de Cades-barnea, y continuará a Hasar-adar; luego pasará hasta Asmón.

Nm 34:5 Entonces rodeará este límite desde Asmón hasta el arroyo de Egipto, y su término será el mar.

Nm 34:6 Y el límite occidental será el mar Grande y su costa; este límite será vuestro límite occidental.

Nm 34:7 Vuestro límite por el norte será éste: desde el mar Grande trazaréis una línea hasta el monte Hor.

Nm 34:8 Del monte Hor trazaréis una línea hasta la entrada de Hamat, y seguirá aquel límite hasta Zedad;

Nm 34:9 y seguirá el límite hasta Zifrón, y terminará en Hazar-enán. Éste será vuestro límite por el norte.

Nm 34:10 Y trazaréis vuestro límite oriental desde Hazar-enán hasta Sefam;

Nm 34:11 y bajará este límite desde Sefam a Ribla, al lado oriental de Aín; y descenderá el límite y alcanzará la ribera al lado oriental del mar de Cineret.

Nm 34:12 Después descenderá este límite al Jordán, y terminará en el mar Salado. Ésta será vuestra tierra conforme a sus límites alrededor.

Nm 34:13 Y mandó Moisés a los hijos de Israel, diciendo: Ésta es la tierra que heredaréis por suertes, que ha mandado Jehová que se dé a las nueve tribus y a la media tribu.

Nm 34:14 Porque la tribu de los hijos de Rubén según las casas de sus padres, la tribu de los hijos de Gad según las casas de sus padres y la media tribu de Manasés, han recibido su heredad.

Nm 34:15 Las dos tribus y media recibieron su heredad al otro lado del Jordán, a la altura de Jericó al oriente, hacia el nacimiento del sol.

Nm 34:16 Entonces habló Jehová a Moisés, diciendo:

Nm 34:17 Éstos son los nombres de los varones que os repartirán la tierra por heredad: el sacerdote Eleazar y Josué, hijo de Nun.

Nm 34:18 Y tomaréis también de cada tribu un líder para repartir la tierra por heredad.

Nm 34:19 Y éstos son los nombres de los varones: de la tribu de Judá, Caleb, hijo de Jefone.

Nm 34:20 De la tribu de los hijos de Simeón, Semuel, hijo de Amiud.

Nm 34:21 De la tribu de Benjamín, Elidad, hijo de Quislón.

Nm 34:22 De la tribu de los hijos de Dan, el líder Buquí, hijo de Jogli.

Nm 34:23 De los hijos de José: de la tribu de los hijos de Manasés, el líder Haniel, hijo de Efod.

Nm 34:24 De la tribu de los hijos de Efraín, el líder Kemuel, hijo de Siftán.

Nm 34:25 De la tribu de los hijos de Zabulón, el líder Elizafán, hijo de Parnac.

Nm 34:26 De la tribu de los hijos de Isacar, el líder Paltiel, hijo de Azán.

Nm 34:27 De la tribu de los hijos de Aser, el líder Ahiud, hijo de Selomi.

Nm 34:28 De la tribu de los hijos de Neftalí, el líder Pedael, hijo de Amiud.

Nm 34:29 A éstos mandó Jehová que hiciesen la repartición de las heredades a los hijos de Israel en la tierra de Canaán.

NÚMEROS 33 NÚMEROS 35

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NÚMEROS 35 Versión Recobro

NÚMEROS 35



Nm 35:1 Entonces habló Jehová a Moisés en las llanuras de Moab, cerca del Jordán, a la altura de Jericó, diciendo:

Nm 35:2 Manda a los hijos de Israel que den a los levitas, de la heredad de su posesión, ciudades en que habiten; también daréis a los levitas pastizales alrededor de sus ciudades.

Nm 35:3 Y tendrán ellos las ciudades para habitar, y los pastizales serán para sus reses, para su ganado y para todos sus animales.

Nm 35:4 Y los pastizales de las ciudades que daréis a los levitas serán mil codos alrededor, desde el muro de la ciudad para afuera.

Nm 35:5 Luego mediréis fuera de la ciudad al lado del oriente dos mil codos, al lado del sur dos mil codos, al lado del occidente dos mil codos y al lado del norte dos mil codos, y la ciudad estará en medio. Esto tendrán por pastizales de las ciudades.

Nm 35:6 Y las ciudades que daréis a los levitas serán las seis ciudades de refugio, las cuales daréis para que el homicida huya allá; y además de éstas les daréis cuarenta y dos ciudades.

Nm 35:7 Todas las ciudades que daréis a los levitas serán cuarenta y ocho ciudades con sus pastizales.

Nm 35:8 Y en cuanto a las ciudades que deis de la posesión de los hijos de Israel, de la tribu más grande tomaréis más, y de la tribu más pequeña tomaréis menos; cada uno dará de sus ciudades a los levitas según la posesión que heredará.

Nm 35:9 Entonces habló Jehová a Moisés, diciendo:

Nm 35:10 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando crucéis el Jordán a la tierra de Canaán,

Nm 35:11 os designaréis ciudades que serán para vosotros ciudades de refugio, donde huya el homicida que involuntariamente hiera a alguno de muerte.

Nm 35:12 Y os servirán aquellas ciudades como refugio del vengador, de modo que el homicida no muera sin haber comparecido a juicio delante de la asamblea.

Nm 35:13 Las ciudades que daréis serán vuestras seis ciudades de refugio.

Nm 35:14 Tres ciudades daréis al otro lado del Jordán, y tres ciudades daréis en la tierra de Canaán, las cuales serán ciudades de refugio.

Nm 35:15 Estas seis ciudades serán de refugio para los hijos de Israel, para el extranjero y para el peregrino entre ellos, para que huya allá cualquiera que involuntariamente mate a una persona.

Nm 35:16 Pero si con instrumento de hierro lo hiere, y muere, homicida es; ciertamente se le dará muerte al homicida.

Nm 35:17 Y si lo hiere con piedra en la mano que pueda dar muerte, y muere, homicida es; ciertamente se le dará muerte al homicida.

Nm 35:18 O si lo hiere con objeto de madera en la mano que pueda dar muerte, y muere, homicida es; ciertamente se le dará muerte al homicida.

Nm 35:19 El mismo vengador de la sangre dará muerte al homicida; cuando lo encuentre, le dará muerte.

Nm 35:20 Y si por odio lo empujó, o echó sobre él alguna cosa mientras lo acechaba, y murió,

Nm 35:21 o por enemistad lo hirió con su mano, y murió, ciertamente se le dará muerte al que lo hirió; homicida es. El vengador de la sangre dará muerte al homicida cuando lo encuentre.

Nm 35:22 Mas si de repente lo empujó sin enemistad, o echó sobre él algún objeto sin haberlo acechado,

Nm 35:23 o bien, sin verlo hizo caer sobre él alguna piedra que pudo matarlo, y murió, y él no era su enemigo ni procuraba hacerle daño,

Nm 35:24 entonces la asamblea juzgará entre el homicida y el vengador de la sangre conforme a estas ordenanzas.

Nm 35:25 Y la asamblea librará al homicida de mano del vengador de la sangre, y la asamblea lo hará volver a su ciudad de refugio, a la cual había huido; y morará en ella hasta que muera el sumo sacerdote, el cual fue ungido con el aceite santo.

Nm 35:26 Mas si el homicida en cualquier momento sale fuera de los límites de su ciudad de refugio, a la cual había huido,

Nm 35:27 y el vengador de la sangre le halla fuera del límite de su ciudad de refugio, y el vengador de la sangre mata al homicida, no será culpable de sangre,

Nm 35:28 porque en su ciudad de refugio debía haber quedado aquél hasta que muriera el sumo sacerdote; pero después que haya muerto el sumo sacerdote, el homicida volverá a la tierra de su posesión.

Nm 35:29 Estas cosas os serán por estatuto de derecho por vuestras generaciones, en todas vuestras moradas.

Nm 35:30 Cualquiera que dé muerte a alguno, por testimonio de testigos se le dará muerte al homicida; pero a ninguna persona se le dará muerte por el testimonio de un solo testigo.

Nm 35:31 Además, no aceptaréis rescate por la vida del homicida que es culpable de muerte, sino que ciertamente se le dará muerte.

Nm 35:32 Ni tampoco aceptaréis rescate por el que huyó a su ciudad de refugio, para que vuelva a vivir en la tierra antes de que muera el sumo sacerdote.

Nm 35:33 Así no contaminaréis la tierra donde estáis, porque la sangre contamina la tierra. Y por la tierra no puede hacerse expiación respecto a la sangre derramada en ella, sino mediante la sangre del que la derramó.

Nm 35:34 Y no contaminaréis la tierra donde habitáis, en medio de la cual Yo fijo tabernáculo, porque Yo Jehová fijo tabernáculo en medio de los hijos de Israel.

NÚMEROS 34 NÚMEROS 36

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NÚMEROS 36 Versión Recobro

NÚMEROS 36



Nm 36:1 Se acercaron los cabezas de las casas paternas de la familia de los hijos de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, de las familias de los hijos de José, y hablaron delante de Moisés y de los líderes, los cabezas de las casas de los padres de los hijos de Israel;

Nm 36:2 y dijeron: Jehová mandó a mi señor que diera por suertes la tierra a los hijos de Israel en heredad, y a mi señor le fue mandado por Jehová que diera la heredad de Zelofehad, nuestro hermano, a sus hijas.

Nm 36:3 Pero si se casan con algunos de los hijos de las otras tribus de los hijos de Israel, la herencia de ellas será quitada de la herencia de nuestros padres y será añadida a la herencia de la tribu a la cual ellas pertenezcan; así será quitada de la porción de nuestra herencia.

Nm 36:4 Y cuando llegue el jubileo de los hijos de Israel, la heredad de ellas será añadida a la heredad de la tribu a la cual ellas pertenezcan; así la heredad de ellas será quitada de la heredad de la tribu de nuestros padres.

Nm 36:5 Entonces Moisés mandó a los hijos de Israel conforme a la palabra de Jehová, diciendo: La tribu de los hijos de José dice bien.

Nm 36:6 Esto es lo que manda Jehová acerca de las hijas de Zelofehad, diciendo: Cásense con el que bien les parezca; más sólo en la familia de la tribu de su padre se casarán.

Nm 36:7 Así, la heredad de los hijos de Israel no pasará de tribu en tribu, porque cada uno de los hijos de Israel se aferrará a la heredad de la tribu de sus padres.

Nm 36:8 Y cualquier hija que tenga heredad en las tribus de los hijos de Israel, con alguno de la familia de la tribu de su padre se casará, para que cada uno de los hijos de Israel posea la heredad de sus padres.

Nm 36:9 Así, la heredad no pasará de tribu en tribu, porque cada una de las tribus de los hijos de Israel se aferrará a su heredad.

Nm 36:10 Como Jehová mandó a Moisés, así hicieron las hijas de Zelofehad;

Nm 36:11 es decir, Maala, Tirsa, Hogla, Milca y Noa, hijas de Zelofehad, se casaron con hijos de sus tíos.

Nm 36:12 Se casaron en las familias de los hijos de Manasés, hijo de José, y la heredad de ellas quedó en la tribu de la familia de su padre.

Nm 36:13 Éstos son los mandamientos y las ordenanzas que mandó Jehová por medio de Moisés a los hijos de Israel en las llanuras de Moab, cerca del Jordán, a la altura de Jericó.

NÚMEROS 35 »

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NÚMEROS 4 Versión Recobro

NÚMEROS 4



Nm 4:1 Entonces habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:

Nm 4:2 Sumad el número de los hijos de Coat de entre los hijos de Leví, por sus familias, por las casas de sus padres,

Nm 4:3 de edad de treinta años para arriba hasta cincuenta años, todos los que entran en el servicio para cumplir la obra especializada en la Tienda de Reunión.

Nm 4:4 El servicio de los hijos de Coat en la Tienda de Reunión relacionado con las cosas más santas es éste:

Nm 4:5 Cuando haya de trasladarse el campamento, entrarán Aarón y sus hijos, y desarmarán el velo del lienzo y con él cubrirán el Arca del Testimonio;

Nm 4:6 y pondrán sobre el Arca una cubierta de pieles de marsopa, extenderán encima un paño todo de hilos azules y le pondrán sus varas.

Nm 4:7 Sobre la mesa del pan de la Presencia extenderán un paño azul, y pondrán sobre ella los platos, las tazas, los tazones y los jarros de la libación; y el pan continuo estará sobre ella.

Nm 4:8 Y extenderán sobre ellos un paño escarlata, lo cubrirán con la cubierta de pieles de marsopa y le pondrán sus varas.

Nm 4:9 Tomarán un paño azul y cubrirán el candelero del alumbrado, sus lámparas, sus tenazas, sus braseros y todas las vasijas del aceite con que se ministra.

Nm 4:10 Y lo pondrán con todos sus utensilios en una cubierta de pieles de marsopa y lo colocarán sobre unas angarillas.

Nm 4:11 Sobre el altar de oro extenderán un paño azul, lo cubrirán con la cubierta de pieles de marsopa y le pondrán sus varas.

Nm 4:12 Y tomarán todos los utensilios del ministerio con los cuales ministran en el santuario, los pondrán en un paño azul, los cubrirán con una cubierta de pieles de marsopa y los colocarán sobre unas angarillas.

Nm 4:13 Quitarán las cenizas del altar y extenderán sobre él un paño de púrpura.

Nm 4:14 Y pondrán sobre él todos sus utensilios con los cuales ministran allí: los braseros, los tenedores, las paletas y los lebrillos, todos los utensilios del altar; extenderán sobre él la cubierta de pieles de marsopa y le pondrán sus varas.

Nm 4:15 Y cuando acaben Aarón y sus hijos de cubrir el santuario y todos los enseres del santuario, cuando haya de trasladarse el campamento, vendrán después los hijos de Coat para llevarlos; pero no tocarán las cosas santas, no sea que mueran. Éstas son las cargas de los hijos de Coat en la Tienda de Reunión.

Nm 4:16 Y Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, estará encargado de velar por el aceite del alumbrado, el incienso aromático, la ofrenda de harina continua y el aceite de la unción; estará encargado de velar por todo el tabernáculo y por todo lo que está en él, el santuario y sus enseres.

Nm 4:17 Habló también Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:

Nm 4:18 No dejéis que la tribu de las familias de los coatitas sea cortada de entre los levitas.

Nm 4:19 Para que cuando se acerquen a las cosas santísimas vivan y no mueran, haced con ellos esto: Aarón y sus hijos entrarán y señalarán a cada uno su servicio y su carga;

Nm 4:20 pero los coatitas no entrarán para ver el santuario ni aun por un momento, de lo contrario, morirán.

Nm 4:21 Además, habló Jehová a Moisés, diciendo:

Nm 4:22 Suma también el número de los hijos de Gersón por las casas de sus padres, por sus familias;

Nm 4:23 de edad de treinta años para arriba hasta cincuenta años los contarás, todos los que entran para cumplir el servicio a fin de hacer la obra en la Tienda de Reunión.

Nm 4:24 Éste es el servicio de las familias de los gersonitas, para servir y para llevar cargas:

Nm 4:25 llevarán las cortinas del tabernáculo, la Tienda de Reunión, su cubierta, la cubierta de pieles de marsopa que está encima de él, el lienzo de la entrada de la Tienda de Reunión,

Nm 4:26 los cortinajes del atrio, el lienzo de la entrada de la puerta del atrio, que rodea el tabernáculo y el altar, sus cuerdas y todos los aparejos de su servicio; y todo lo que se deba hacer con ellos, así harán.

Nm 4:27 Según la orden de Aarón y de sus hijos será todo el servicio de los hijos de los gersonitas, en relación con todas sus cargas y todo su servicio; y asignaréis a su cargo todo lo que han de llevar.

Nm 4:28 Éste es el servicio de las familias de los hijos de los gersonitas en la Tienda de Reunión, y el cargo de ellos estará bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.

Nm 4:29 En cuanto a los hijos de Merari, los contarás por sus familias, por las casas de sus padres;

Nm 4:30 desde la edad de treinta años para arriba hasta cincuenta años los contarás, todos los que entran en el servicio para hacer la obra de la Tienda de Reunión.

Nm 4:31 Esto es lo que se les encargó llevar según todo su servicio en la Tienda de Reunión: las tablas del tabernáculo, sus barras, sus columnas y sus basas,

Nm 4:32 las columnas del atrio alrededor, sus basas, sus estacas y sus cuerdas, con todos sus aparejos y con todo su servicio; y asignarás por sus nombres los aparejos que ellos tienen que llevar.

Nm 4:33 Éste es el servicio de las familias de los hijos de Merari, conforme a todo su servicio en la Tienda de Reunión, bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.

Nm 4:34 Entonces Moisés, Aarón y los líderes de la asamblea contaron a los hijos de los coatitas por sus familias y por las casas de sus padres,

Nm 4:35 desde la edad de treinta años para arriba hasta cincuenta años, todos los que entraban en el servicio para hacer la obra en la Tienda de Reunión.

Nm 4:36 Y fueron los contados de ellos por sus familias, dos mil setecientos cincuenta.

Nm 4:37 Éstos son los contados de las familias de los coatitas, todos los que sirvieron en la Tienda de Reunión, los cuales contaron Moisés y Aarón, según el mandato que Jehová les había dado por medio de Moisés.

Nm 4:38 Y los contados de los hijos de Gersón por sus familias y por las casas de sus padres,

Nm 4:39 desde la edad de treinta años para arriba hasta cincuenta años, todos los que entraban en el servicio para hacer la obra en la Tienda de Reunión,

Nm 4:40 los contados de ellos, por sus familias, por las casas de sus padres, fueron dos mil seiscientos treinta.

Nm 4:41 Éstos son los contados de las familias de los hijos de Gersón, todos los que sirvieron en la Tienda de Reunión, los cuales contaron Moisés y Aarón, como lo mandó Jehová.

Nm 4:42 Y los contados de las familias de los hijos de Merari, por sus familias, por las casas de sus padres,

Nm 4:43 desde la edad de treinta años para arriba hasta cincuenta años, todos los que entraban en el servicio para hacer la obra en la Tienda de Reunión,

Nm 4:44 los contados de ellos, por sus familias, fueron tres mil doscientos.

Nm 4:45 Éstos fueron los contados de las familias de los hijos de Merari, los cuales contaron Moisés y Aarón, según el mandato que Jehová les había dado por medio de Moisés.

Nm 4:46 Todos los contados de los levitas, que Moisés y Aarón y los líderes de Israel contaron por sus familias y por las casas de sus padres,

Nm 4:47 desde la edad de treinta años para arriba hasta cincuenta años, todos los que entraban para hacer la obra del servicio y la obra de llevar cargas en la Tienda de Reunión,

Nm 4:48 los contados de ellos fueron ocho mil quinientos ochenta.

Nm 4:49 Fueron contados conforme al mandato que Jehová les había dado por medio de Moisés, cada uno según su servicio y según su carga; así fueron contados por él, tal como Jehová había mandado a Moisés.

NÚMEROS 3 NÚMEROS 5

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NÚMEROS 5 Versión Recobro

NÚMEROS 5



Nm 5:1 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 5:2 Manda a los hijos de Israel que echen del campamento a todo leproso, a todos los que padecen flujo y a todo contaminado por contacto con una persona muerta.

Nm 5:3 Así a hombres como a mujeres echaréis; fuera del campamento los echaréis para que no contaminen su campamento, donde Yo habito en medio de ellos.

Nm 5:4 Así lo hicieron los hijos de Israel, los echaron fuera del campamento; tal como Jehová había dicho a Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel.

Nm 5:5 Además, habló Jehová a Moisés, diciendo:

Nm 5:6 Habla a los hijos de Israel: Cuando un varón o una mujer cometa cualquiera de los pecados que suelen cometer los hombres, obrando con infidelidad contra Jehová, y esa persona se dé cuenta de su culpa,

Nm 5:7 confesará el pecado que ha cometido; y hará restitución completa por el mal que hizo, añadiéndole la quinta parte, y lo dará a aquel contra quien hizo el mal.

Nm 5:8 Pero si aquel hombre no tiene pariente a quien se le haga la restitución por el mal, dicha restitución se dará a Jehová, para el sacerdote, además del carnero de la expiación, con el cual se hace expiación por él.

Nm 5:9 Y toda ofrenda elevada de todas las cosas santas de los hijos de Israel, las cuales ellos presentan al sacerdote, suya será.

Nm 5:10 Y las cosas santas de toda persona será suyo; todo lo que se dé al sacerdote, suyo será.

Nm 5:11 También Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 5:12 Habla a los hijos de Israel y diles: Si la mujer de alguno se desvía y le es infiel,

Nm 5:13 y si alguno se acuesta con ella y tiene relaciones sexuales con ella, aunque el hecho haya quedado oculto a los ojos de su marido, pues ella se contaminó a escondidas y no hay testigo contra ella, ya que no fue sorprendida en el acto;

Nm 5:14 si viene sobre él espíritu de celos y tiene celos de su mujer, y ella se ha contaminado; o si viene sobre él espíritu de celos y tiene celos de su mujer, y ella no se ha contaminado;

Nm 5:15 entonces el marido traerá la mujer al sacerdote y llevará por ella la ofrenda, la décima parte de un efa de harina de cebada. No derramará sobre ella aceite ni pondrá sobre ella olíbano, porque es ofrenda de harina por causa de celos, una ofrenda de harina conmemorativa, que trae a la memoria la iniquidad.

Nm 5:16 Y el sacerdote hará que ella se acerque y la pondrá delante de Jehová.

Nm 5:17 Luego tomará el sacerdote del agua santa en un vaso de barro; tomará también el sacerdote del polvo que haya en el suelo del tabernáculo, y lo echará en el agua.

Nm 5:18 Y el sacerdote pondrá a la mujer delante de Jehová, soltará el cabello de la mujer y pondrá sobre sus manos la ofrenda de harina conmemorativa, que es la ofrenda de harina por causa de celos; y en la mano del sacerdote estará el agua de amargura que trae maldición.

Nm 5:19 Entonces el sacerdote hará que jure y le dirá: Si ninguno se ha acostado contigo, y si no te has desviado a inmundicia estando bajo la autoridad de tu marido, sé inmune de esta agua de amargura que trae maldición.

Nm 5:20 Pero si te has desviado estando bajo la autoridad de tu marido y te has contaminado, y se ha acostado contigo alguien que no sea tu marido,

Nm 5:21 (el sacerdote hará que la mujer jure con juramento de maldición, y dirá el sacerdote a la mujer): Jehová te haga maldición y juramento en medio de tu pueblo, haciendo Jehová que tu muslo se consuma y tu vientre se hinche;

Nm 5:22 y esta agua que trae maldición entrará en tus entrañas y hará que tu vientre se hinche y tu muslo se consuma. Y la mujer dirá: Amén, amén.

Nm 5:23 El sacerdote escribirá estas maldiciones en un libro y las borrará con las aguas de amargura.

Nm 5:24 Y hará que la mujer beba el agua de amargura que trae maldición; y el agua que trae maldición entrará en ella haciéndose amarga.

Nm 5:25 Después el sacerdote tomará de la mano de la mujer la ofrenda de harina por causa de celos, y la mecerá delante de Jehová y la llevará al altar.

Nm 5:26 Y tomará el sacerdote un puñado de la ofrenda de harina como porción memorial y lo quemará sobre el altar; después hará que la mujer beba el agua.

Nm 5:27 Cuando le haya hecho beber el agua, sucederá que si ella se ha contaminado y ha sido infiel a su marido, el agua que trae maldición entrará en ella haciéndose amarga, su vientre se hinchará y su muslo se consumirá; y la mujer será una maldición en medio de su pueblo.

Nm 5:28 Mas si la mujer no se ha contaminado, sino que está limpia, ella quedará inmune y podrá concebir.

Nm 5:29 Ésta es la ley de los celos cuando la mujer, estando bajo la autoridad de su marido, se desvía y se contamina,

Nm 5:30 o cuando viene sobre un hombre el espíritu de celos, y tiene celos de su mujer. Entonces pondrá a la mujer delante de Jehová, y el sacerdote le aplicará a ella toda esta ley.

Nm 5:31 El hombre quedará libre de iniquidad, pero la mujer llevará la suya.

NÚMEROS 4 NÚMEROS 6

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NÚMEROS 6 Versión Recobro

NÚMEROS 6



Nm 6:1 Entonces habló Jehová a Moisés, diciendo:

Nm 6:2 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando un hombre o una mujer haga un voto especial, el voto del nazareo, a fin de apartarse para Jehová,

Nm 6:3 se mantendrá apartado absteniéndose de vino y de bebidas embriagantes; no beberá vinagre de vino ni vinagre de bebida embriagante, ni beberá ningún zumo de uvas, ni tampoco comerá uvas frescas ni secas.

Nm 6:4 Durante todos los días de su nazareato no comerá producto alguno de la vid de uva, desde el granillo hasta el hollejo.

Nm 6:5 Todos los días del voto de su nazareato no pasará navaja sobre su cabeza. Hasta que sean cumplidos los días durante los cuales se apartó para Jehová, será santo; dejará crecer las guedejas del cabello de su cabeza.

Nm 6:6 Todos los días que se aparte para Jehová, no se acercará a un muerto.

Nm 6:7 Ni aun por su padre ni por su madre, ni por su hermano ni por su hermana, se contaminará cuando mueran, pues su nazareato a Dios está sobre su cabeza.

Nm 6:8 Todos los días de su nazareato, es santo a Jehová.

Nm 6:9 Y si alguno muere súbitamente junto a él de modo que sea contaminada su cabeza de nazareo, afeitará su cabeza el día de su purificación; al séptimo día la afeitará.

Nm 6:10 Al octavo día traerá dos tórtolas o dos palominos al sacerdote, a la entrada de la Tienda de Reunión.

Nm 6:11 El sacerdote ofrecerá uno como ofrenda por el pecado, y el otro como holocausto; luego hará por él expiación por lo que pecó a causa de haber tenido contacto con un muerto, y santificará su cabeza en aquel día.

Nm 6:12 Y apartará para Jehová los días de su nazareato, y traerá un cordero de un año como ofrenda por las transgresiones; pero los días primeros serán anulados, porque fue contaminado su nazareato.

Nm 6:13 Ahora bien, ésta es la ley del nazareo cuando se cumplan los días de su nazareato: será llevado a la entrada de la Tienda de Reunión.

Nm 6:14 Y presentará su ofrenda a Jehová: un cordero de un año sin defecto para un holocausto, y una cordera de un año sin defecto para una ofrenda por el pecado, y un carnero sin defecto para una ofrenda de paz.

Nm 6:15 Además una canasta de panes sin levadura, tortas de flor de harina mezclada con aceite, hojaldres sin levadura ungidos con aceite, su ofrenda de harina y sus libaciones.

Nm 6:16 Y el sacerdote los presentará delante de Jehová, y ofrecerá su ofrenda por el pecado y su holocausto.

Nm 6:17 Y ofrecerá el carnero como sacrificio de las ofrendas de paz a Jehová, junto con la canasta de los panes sin levadura. Ofrecerá asimismo el sacerdote la ofrenda de harina y la libación.

Nm 6:18 Entonces el nazareo afeitará, a la entrada de la Tienda de Reunión, su cabeza de nazareo, y tomará los cabellos de su cabeza de nazareo y los pondrá sobre el fuego que está debajo del sacrificio de las ofrendas de paz.

Nm 6:19 Después tomará el sacerdote el hombro cocido del carnero, una torta sin levadura de la canasta y un hojaldre sin levadura, y los pondrá en las manos del nazareo, después que sea afeitada su cabeza de nazareo;

Nm 6:20 y el sacerdote los mecerá como ofrenda mecida delante de Jehová. Es cosa santa para el sacerdote, además del pecho de la ofrenda mecida y del muslo de la ofrenda elevada. Después el nazareo podrá beber vino.

Nm 6:21 Ésta es la ley del nazareo que haga voto, es decir, de su ofrenda a Jehová por su nazareato, además de lo que sus recursos le permitan; según el voto que haga, así tiene que hacer, conforme a la ley de su nazareato.

Nm 6:22 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 6:23 Habla a Aarón y a sus hijos, diciendo: Así bendeciréis a los hijos de Israel; les diréis:

Nm 6:24 Jehová te bendiga y te guarde;

Nm 6:25 Jehová haga resplandecer Su rostro sobre ti y te conceda Su gracia;

Nm 6:26 Jehová alce sobre ti Su semblante y te dé paz.

Nm 6:27 Así pondrán Mi nombre sobre los hijos de Israel, para que Yo mismo les bendiga.

NÚMEROS 5 NÚMEROS 7

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NÚMEROS 7 Versión Recobro

NÚMEROS 7



Nm 7:1 El día en que Moisés hubo acabado de erigir el tabernáculo, de ungirlo y santificarlo junto con todos sus enseres, y asimismo hubo acabado de ungir y santificar el altar y todos sus utensilios,

Nm 7:2 entonces los líderes de Israel, cabezas de las casas de sus padres (ellos eran los líderes de las tribus, los que estaban sobre los contados) presentaron su ofrenda.

Nm 7:3 Y trajeron su ofrenda delante de Jehová: seis carretas cubiertas y doce bueyes; por cada dos líderes una carreta, y por cada uno un buey, y los presentaron delante del tabernáculo.

Nm 7:4 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 7:5 Acepta de ellos estas cosas, para que sean utilizadas en el servicio de la Tienda de Reunión; y las darás a los levitas, a cada uno conforme a su servicio.

Nm 7:6 Entonces Moisés tomó las carretas y los bueyes, y los dio a los levitas.

Nm 7:7 Dos carretas y cuatro bueyes dio a los hijos de Gersón, conforme a su servicio;

Nm 7:8 y a los hijos de Merari dio cuatro carretas y ocho bueyes, conforme a su servicio, bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.

Nm 7:9 Pero a los hijos de Coat no les dio nada, porque el servicio del santuario perteneció a ellos; sobre sus hombros lo llevaron.

Nm 7:10 Y los líderes presentaron ofrendas para la dedicación del altar el día en que fue ungido; esto es, los líderes presentaron su ofrenda delante del altar.

Nm 7:11 Y Jehová dijo a Moisés: Presentarán su ofrenda, un líder cada día, para la dedicación del altar.

Nm 7:12 Y el que presentó su ofrenda el primer día fue Naasón, hijo de Aminadab, de la tribu de Judá.

Nm 7:13 Su ofrenda fue un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite para la ofrenda de harina;

Nm 7:14 una taza de oro de diez siclos, llena de incienso;

Nm 7:15 un novillo del ganado, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;

Nm 7:16 un macho cabrío para la ofrenda por el pecado;

Nm 7:17 y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Ésta fue la ofrenda de Naasón, hijo de Aminadab.

Nm 7:18 El segundo día presentó su ofrenda Natanael, hijo de Zuar, líder de Isacar.

Nm 7:19 Presentó como su ofrenda un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite para la ofrenda de harina;

Nm 7:20 una taza de oro de diez siclos, llena de incienso;

Nm 7:21 un novillo del ganado, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;

Nm 7:22 un macho cabrío para la ofrenda por el pecado;

Nm 7:23 y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Ésta fue la ofrenda de Natanael, hijo de Zuar.

Nm 7:24 El tercer día, Eliab, hijo de Helón, líder de los hijos de Zabulón,

Nm 7:25 ofreció un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite para la ofrenda de harina;

Nm 7:26 una taza de oro de diez siclos, llena de incienso;

Nm 7:27 un novillo del ganado, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;

Nm 7:28 un macho cabrío para la ofrenda por el pecado;

Nm 7:29 y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Ésta fue la ofrenda de Eliab, hijo de Helón.

Nm 7:30 El cuarto día, Elisur, hijo de Sedeur, líder de los hijos de Rubén,

Nm 7:31 ofreció un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite para la ofrenda de harina;

Nm 7:32 una taza de oro de diez siclos, llena de incienso;

Nm 7:33 un novillo del ganado, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;

Nm 7:34 un macho cabrío para la ofrenda por el pecado;

Nm 7:35 y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Ésta fue la ofrenda de Elisur, hijo de Sedeur.

Nm 7:36 El quinto día, Selumiel, hijo de Zurisadai, líder de los hijos de Simeón,

Nm 7:37 ofreció un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite para la ofrenda de harina;

Nm 7:38 una taza de oro de diez siclos, llena de incienso;

Nm 7:39 un novillo del ganado, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;

Nm 7:40 un macho cabrío para la ofrenda por el pecado;

Nm 7:41 y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Ésta fue la ofrenda de Selumiel, hijo de Zurisadai.

Nm 7:42 El sexto día, Eliasaf, hijo de Deuel, líder de los hijos de Gad,

Nm 7:43 ofreció un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite para la ofrenda de harina;

Nm 7:44 una taza de oro de diez siclos, llena de incienso;

Nm 7:45 un novillo del ganado, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;

Nm 7:46 un macho cabrío para la ofrenda por el pecado;

Nm 7:47 y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Ésta fue la ofrenda de Eliasaf, hijo de Deuel.

Nm 7:48 El séptimo día, Elisama, hijo de Amiud, líder de los hijos de Efraín,

Nm 7:49 ofreció un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite para la ofrenda de harina;

Nm 7:50 una taza de oro de diez siclos, llena de incienso;

Nm 7:51 un novillo del ganado, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;

Nm 7:52 un macho cabrío para la ofrenda por el pecado;

Nm 7:53 y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Ésta fue la ofrenda de Elisama, hijo de Amiud.

Nm 7:54 El octavo día, Gamaliel, hijo de Pedasur, líder de los hijos de Manasés,

Nm 7:55 ofreció un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite para la ofrenda de harina;

Nm 7:56 una taza de oro de diez siclos, llena de incienso;

Nm 7:57 un novillo del ganado, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;

Nm 7:58 un macho cabrío para la ofrenda por el pecado;

Nm 7:59 y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Ésta fue la ofrenda de Gamaliel, hijo de Pedasur.

Nm 7:60 El noveno día, Abidán, hijo de Gedeoni, líder de los hijos de Benjamín,

Nm 7:61 ofreció un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite para la ofrenda de harina;

Nm 7:62 una taza de oro de diez siclos, llena de incienso;

Nm 7:63 un novillo del ganado, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;

Nm 7:64 un macho cabrío para la ofrenda por el pecado;

Nm 7:65 y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Ésta fue la ofrenda de Abidán, hijo de Gedeoni.

Nm 7:66 El décimo día, Ahiezer, hijo de Amisadai, líder de los hijos de Dan,

Nm 7:67 ofreció un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite para la ofrenda de harina;

Nm 7:68 una taza de oro de diez siclos, llena de incienso;

Nm 7:69 un novillo del ganado, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;

Nm 7:70 un macho cabrío para la ofrenda por el pecado;

Nm 7:71 y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Ésta fue la ofrenda de Ahiezer, hijo de Amisadai.

Nm 7:72 El undécimo día, Pagiel, hijo de Ocrán, líder de los hijos de Aser,

Nm 7:73 ofreció un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite para la ofrenda de harina;

Nm 7:74 una taza de oro de diez siclos, llena de incienso;

Nm 7:75 un novillo del ganado, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;

Nm 7:76 un macho cabrío para la ofrenda por el pecado;

Nm 7:77 y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco macho cabríos, cinco corderos de un año. Ésta fue la ofrenda de Pagiel, hijo de Ocrán.

Nm 7:78 El duodécimo día, Ahira, hijo de Enán, líder de los hijos de Neftalí,

Nm 7:79 ofreció un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un tazón de plata de setenta siclos, conforme al siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina mezclada con aceite para la ofrenda de harina;

Nm 7:80 una taza de oro de diez siclos, llena de incienso;

Nm 7:81 un novillo del ganado, un carnero, un cordero de un año, para el holocausto;

Nm 7:82 un macho cabrío para la ofrenda por el pecado;

Nm 7:83 y para el sacrificio de las ofrendas de paz, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabríos y cinco corderos de un año. Ésta fue la ofrenda de Ahira, hijo de Enán.

Nm 7:84 Ésta fue la dedicación del altar presentada por los líderes de Israel, el día en que fue ungido: doce platos de plata, doce tazones de plata, doce tazas de oro.

Nm 7:85 Cada plato de plata pesaba ciento treinta siclos y cada tazón setenta; toda la plata de los utensilios era dos mil cuatrocientos siclos, conforme al siclo del santuario.

Nm 7:86 Las doce tazas de oro llenas de incienso pesaban diez siclos cada una, conforme al siclo del santuario; todo el oro de las tazas era ciento veinte siclos.

Nm 7:87 Todo el ganado para el holocausto: doce novillos, doce carneros, doce corderos de un año, con su ofrenda de harina, y doce machos cabríos para la ofrenda por el pecado.

Nm 7:88 Y todo el ganado del sacrificio de las ofrendas de paz: veinticuatro novillos, sesenta carneros, sesenta machos cabríos, sesenta corderos de un año. Ésta fue la dedicación del altar, después que fue ungido.

Nm 7:89 Y al entrar Moisés en la Tienda de Reunión para hablar con Él, oyó la voz que le hablaba de encima de la cubierta expiatoria que estaba sobre el Arca del Testimonio, de entre los dos querubines; y él le habló.

NÚMEROS 6 NÚMEROS 8

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NÚMEROS 8 Versión Recobro

NÚMEROS 8



Nm 8:1 Entonces habló Jehová a Moisés, diciendo:

Nm 8:2 Habla a Aarón y dile: Cuando coloques las lámparas, las siete lámparas iluminarán el área delante del candelero.

Nm 8:3 Y Aarón lo hizo así; colocó las lámparas para iluminar el área delante del candelero, como Jehová había mandado a Moisés.

Nm 8:4 Ésta era la hechura del candelero, de oro labrado a martillo. Desde su pie hasta sus flores era labrado a martillo; conforme al modelo que Jehová había mostrado a Moisés, así hizo el candelero.

Nm 8:5 También Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 8:6 Toma a los levitas de entre los hijos de Israel, y purifícalos.

Nm 8:7 Así harás con ellos para purificarlos: rocía sobre ellos el agua de la purificación y haz que pasen la navaja sobre toda su carne, laven sus vestidos y se purifiquen.

Nm 8:8 Luego tomarán un novillo del ganado, con su ofrenda de harina, flor de harina mezclada con aceite; y tomarás otro novillo del ganado para ofrenda por el pecado.

Nm 8:9 Y presentarás a los levitas delante de la Tienda de Reunión, y reunirás a toda la asamblea de los hijos de Israel.

Nm 8:10 Y presentarás a los levitas delante de Jehová, y pondrán los hijos de Israel sus manos sobre los levitas;

Nm 8:11 y ofrecerá Aarón a los levitas delante de Jehová como ofrenda mecida de los hijos de Israel, para que realicen el servicio de Jehová.

Nm 8:12 Y los levitas pondrán sus manos sobre las cabezas de los novillos, y ofrecerás uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto a Jehová, para hacer expiación por los levitas.

Nm 8:13 Y harás que los levitas se presenten delante de Aarón y delante de sus hijos, y los ofrecerás como ofrenda mecida a Jehová.

Nm 8:14 Así separarás a los levitas de entre los hijos de Israel, y serán Míos los levitas.

Nm 8:15 Después de eso podrán entrar los levitas para realizar el servicio de la Tienda de Reunión. Así los purificarás y los ofrecerás como ofrenda mecida.

Nm 8:16 Porque enteramente me son dados a Mí de entre los hijos de Israel; los he tomado para Mí en lugar de todo el que abra la matriz, los primogénitos de todos los hijos de Israel.

Nm 8:17 Porque Mío es todo primogénito de entre los hijos de Israel, así de hombres como de animales. El día en que herí a todo primogénito en la tierra de Egipto, los santifiqué para Mí.

Nm 8:18 Y he tomado a los levitas en lugar de todos los primogénitos de los hijos de Israel.

Nm 8:19 Y Yo he dado en don los levitas a Aarón y a sus hijos de entre los hijos de Israel, para que realicen el servicio de los hijos de Israel en la Tienda de Reunión y para que hagan expiación por los hijos de Israel, a fin de que no haya plaga entre los hijos de Israel al acercarse ellos al santuario.

Nm 8:20 Así hicieron con los levitas Moisés, Aarón y toda la asamblea de los hijos de Israel; conforme a todo lo que había mandado Jehová a Moisés acerca de los levitas, así hicieron con ellos los hijos de Israel.

Nm 8:21 Y los levitas se purificaron del pecado y lavaron sus vestidos. Luego Aarón los ofreció como ofrenda mecida delante de Jehová, e hizo Aarón expiación por ellos para purificarlos.

Nm 8:22 Después los levitas entraron para realizar su servicio en la Tienda de Reunión delante de Aarón y delante de sus hijos; de la manera que había mandado Jehová a Moisés acerca de los levitas, así hicieron con ellos.

Nm 8:23 Luego habló Jehová a Moisés, diciendo:

Nm 8:24 Esto es lo que aplica a los levitas: Los de veinticinco años para arriba entrarán a realizar el servicio en la obra de la Tienda de Reunión.

Nm 8:25 Y desde los cincuenta años se jubilarán de ejercer el servicio en la obra, y nunca más servirán.

Nm 8:26 Pero podrán ministrar a sus hermanos en la Tienda de Reunión, para que cumplan con sus encargos, pero ellos mismos no realizarán ningún servicio. Así harás con los levitas en cuanto a sus encargos.

NÚMEROS 7 NÚMEROS 9

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NÚMEROS 9 Versión Recobro

NÚMEROS 9



Nm 9:1 Habló Jehová a Moisés en el desierto de Sinaí, en el primer mes del segundo año después que ellos habían salido de la tierra de Egipto, diciendo:

Nm 9:2 Que los hijos de Israel celebren la pascua a su tiempo señalado.

Nm 9:3 El decimocuarto día de este mes, al crepúsculo, la celebraréis a su tiempo señalado; conforme a todos sus estatutos y conforme a todas sus ordenanzas la celebraréis.

Nm 9:4 Y Moisés dijo a los hijos de Israel que celebrasen la pascua.

Nm 9:5 Celebraron la pascua en el mes primero, el día catorce del mes, al crepúsculo, en el desierto de Sinaí; conforme a todo lo que mandó Jehová a Moisés, así hicieron los hijos de Israel.

Nm 9:6 Pero hubo algunos que estaban inmundos por contacto con un muerto, de modo que no pudieron celebrar la pascua aquel día; entonces se presentaron delante de Moisés y delante de Aarón aquel día.

Nm 9:7 Y le dijeron aquellos hombres: Aunque estamos inmundos por contacto con un muerto, ¿por qué somos impedidos de presentar la ofrenda de Jehová a su tiempo señalado entre los hijos de Israel?

Nm 9:8 Y Moisés les respondió: Esperad, para que oiga lo que ordena Jehová acerca de vosotros.

Nm 9:9 Entonces Jehová habló a Moisés, diciendo:

Nm 9:10 Habla a los hijos de Israel, diciendo: Cualquiera de vosotros o de vuestros descendientes que esté inmundo por contacto con una persona muerta o esté de viaje lejos, aun así celebrará la pascua a Jehová.

Nm 9:11 En el mes segundo, a los catorce días, al crepúsculo, la celebrarán; con panes sin levadura y hierbas amargas la comerán.

Nm 9:12 No dejarán nada del animal sacrificado para la mañana, ni quebrarán hueso de él; conforme a todo estatuto de la pascua la celebrarán.

Nm 9:13 Pero el hombre que esté limpio y no esté de viaje, si deja de celebrar la pascua, tal persona será cortada de entre su pueblo, por cuanto no presentó a su tiempo señalado la ofrenda de Jehová; tal hombre llevará sobre sí su pecado.

Nm 9:14 Y si peregrina un extranjero con vosotros y celebra la pascua a Jehová, conforme al estatuto de la pascua y conforme a su ordenanza la celebrará. Un mismo estatuto tendrás, tanto para el peregrino como para el nativo del país.

Nm 9:15 Y en el día que el tabernáculo fue erigido, la nube cubrió el tabernáculo, la Tienda del Testimonio; y al anochecer había sobre el tabernáculo como una apariencia de fuego, hasta la mañana.

Nm 9:16 Así era continuamente; la nube lo cubría de día, y de noche la apariencia de fuego.

Nm 9:17 Cuando se alzaba la nube de la tienda, los hijos de Israel partían; y en el lugar donde paraba la nube, allí acampaban los hijos de Israel.

Nm 9:18 Al mandato de Jehová los hijos de Israel partían, y al mandato de Jehová acampaban; mientras la nube estaba sobre el tabernáculo, permanecían acampados.

Nm 9:19 Cuando la nube prolongaba el tiempo que estaba sobre el tabernáculo muchos días, entonces los hijos de Israel cumplían lo que les encargó Jehová, y no partían.

Nm 9:20 Si a veces la nube estaba sobre el tabernáculo pocos días, al mandato de Jehová acampaban; luego al mandato de Jehová partían.

Nm 9:21 Si a veces la nube se detenía desde la tarde hasta la mañana, cuando a la mañana ella se alzaba, ellos partían; o si permanecía durante un día y una noche, cuando la nube se alzaba, ellos partían.

Nm 9:22 Si dos días, o un mes, o más tiempo, mientras la nube prolongaba el tiempo que estaba sobre el tabernáculo permaneciendo sobre él, los hijos de Israel seguían acampados y no partían; mas cuando ella se alzaba, ellos partían.

Nm 9:23 Al mandato de Jehová acampaban, y al mandato de Jehová partían. Cumplían lo encargado por Jehová según el mandato que Jehová les había dado por medio de Moisés.

NÚMEROS 8 NÚMEROS 10

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Deuteronomio Versión Recobro

DEUTERONOMIO



DEUTERONOMIO 1



Dt 1:1 Éstas son las palabras que habló Moisés a todo Israel al otro lado del Jordán en el desierto, en el Arabá, frente a Suf, entre Parán, Tofel, Labán, Hazerot y Dizahab.

Dt 1:2 Once días de camino hay desde Horeb, por el camino del monte Seir, hasta Cades-barnea.

Dt 1:3 Y a los cuarenta años, en el mes undécimo, el primer día del mes, Moisés habló a los hijos de Israel conforme a todo lo que Jehová le había mandado acerca de ellos,

Dt 1:4 después que mató a Sehón, rey de los amorreos, el cual habitaba en Hesbón, y a Og, rey de Basán, que habitaba en Astarot y en Edrei.

Dt 1:5 Al otro lado del Jordán, en tierra de Moab, resolvió Moisés explicar esta ley, diciendo:

Dt 1:6 Jehová nuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo: Habéis habitado bastante tiempo en este monte.

Dt 1:7 Volveos; poneos en marcha e id a la región montañosa de los amorreos y a todos sus pueblos vecinos que están en el Arabá, en la región montañosa, en las tierras bajas, en el Neguev y junto a la costa del mar, la tierra de los cananeos y el Líbano, hasta el gran río, el río Éufrates.

Dt 1:8 Mira, he puesto la tierra delante de vosotros; entrad y poseed la tierra que Jehová juró dar a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob, a ellos y a su descendencia después de ellos.

Dt 1:9 En aquel tiempo yo os hablé, diciendo: Yo solo no puedo llevaros.

Dt 1:10 Jehová vuestro Dios os ha multiplicado, y he aquí que hoy vosotros sois como las estrellas del cielo en multitud.

Dt 1:11 ¡Jehová, el Dios de vuestros padres, os multiplique mil veces añadiéndoos otros mil semejantes a vosotros, y os bendiga como os ha prometido!

Dt 1:12 ¿Cómo llevaré yo solo vuestras molestias, vuestras cargas y vuestros pleitos?

Dt 1:13 Escogeos varones sabios, prudentes y probados, conforme a vuestras tribus, y los pondré por vuestros líderes.

Dt 1:14 Y me respondisteis y dijisteis: Bueno es hacer lo que has dicho.

Dt 1:15 Tomé, pues, a los líderes de vuestras tribus, varones sabios y probados, y los puse por líderes sobre vosotros, capitanes de mil, capitanes de cien, capitanes de cincuenta y capitanes de diez, y oficiales para vuestras tribus.

Dt 1:16 En aquel tiempo mandé a vuestros jueces, diciendo: Oíd los casos entre vuestros hermanos, y juzgad con justicia entre el hombre y su hermano o el peregrino con él.

Dt 1:17 No haréis acepción de personas en el juicio; así al pequeño como al grande oiréis. No tendréis temor del rostro del hombre, porque el juicio es de Dios. Y el caso que os sea demasiado difícil, lo traeréis a mí; yo lo oiré.

Dt 1:18 Os mandé, pues, en aquel tiempo, todo lo que habíais de hacer.

Dt 1:19 Y partimos de Horeb, y fuimos por todo aquel grande y asombroso desierto, que visteis, por el camino de la región montañosa de los amorreos, como Jehová nuestro Dios nos lo mandó; y llegamos hasta Cades-barnea.

Dt 1:20 Entonces os dije: Habéis llegado a la región montañosa de los amorreos, la cual Jehová nuestro Dios nos da.

Dt 1:21 Mira, Jehová tu Dios puso la tierra delante de ti; sube y toma posesión de ella, como Jehová, el Dios de tus padres, te ha dicho. No temas ni desmayes.

Dt 1:22 Y todos vosotros os acercasteis a mí, y dijisteis: Enviemos varones delante de nosotros para que nos reconozcan la tierra, y a su regreso nos informen acerca del camino por donde hemos de subir y de las ciudades a las cuales hemos de entrar.

Dt 1:23 Y el dicho me agradó; y tomé doce varones de entre vosotros, un varón por cada tribu.

Dt 1:24 Y se volvieron y subieron a la región montañosa, y llegaron hasta el valle de Escol; y espiaron la tierra.

Dt 1:25 Tomaron en sus manos del fruto de la tierra y nos lo trajeron. Y nos dieron un informe, diciendo: Es buena la tierra que Jehová nuestro Dios nos da.

Dt 1:26 Sin embargo, no quisisteis subir; antes bien, os rebelasteis contra la palabra de Jehová vuestro Dios.

Dt 1:27 Y murmurasteis en vuestras tiendas y dijisteis: Porque Jehová nos aborrece, nos ha sacado de la tierra de Egipto para entregarnos en manos de los amorreos a fin de destruirnos.

Dt 1:28 ¿A dónde subiremos? Nuestros hermanos han hecho derretir nuestro corazón, diciendo: El pueblo es más grande y más alto que nosotros, las ciudades son grandes y fortificadas hasta el cielo; y además hemos visto allí a los hijos de los anaceos.

Dt 1:29 Entonces os dije: No os aterroricéis, ni les tengáis miedo.

Dt 1:30 Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, peleará por vosotros, conforme a todo lo que hizo por vosotros en Egipto ante vuestros ojos

Dt 1:31 y en el desierto, donde has visto que Jehová tu Dios te ha llevado, como lleva el hombre a su hijo, por todo el camino en que habéis andado hasta llegar a este lugar.

Dt 1:32 Pero aun con esto no creísteis en Jehová vuestro Dios,

Dt 1:33 quien iba delante de vosotros por el camino para buscaros el lugar donde habíais de acampar, con fuego en la noche para mostraros el camino por donde habíais de seguir, y con la nube de día.

Dt 1:34 Entonces oyó Jehová la voz de vuestras palabras, y se enfureció y juró, diciendo:

Dt 1:35 Ninguno de estos hombres de esta mala generación, verá la buena tierra que juré dar a vuestros padres,

Dt 1:36 excepto Caleb, hijo de Jefone; él la verá. Y a él le daré la tierra que ha pisado, y a sus hijos, porque ha seguido cumplidamente a Jehová.

Dt 1:37 También contra mí se enojó Jehová por causa vuestra, diciendo: Tampoco tú entrarás allá;

Dt 1:38 Josué, hijo de Nun, el cual te sirve, él entrará allá. Fortalécele, porque él hará que Israel la herede.

Dt 1:39 Más aún, vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían presa del enemigo, y vuestros hijos, que no saben hoy lo bueno ni lo malo, ellos entrarán allá. Y a ellos la daré, y ellos la poseerán.

Dt 1:40 Pero vosotros volveos y poneos en marcha al desierto, camino del mar Rojo.

Dt 1:41 Entonces respondisteis y me dijisteis: Hemos pecado contra Jehová; nosotros subiremos y pelearemos conforme a todo lo que Jehová nuestro Dios nos ha mandado. Y vosotros os ceñisteis, cada uno con sus armas de guerra, y pensasteis que era cosa fácil subir a la región montañosa.

Dt 1:42 Y Jehová me dijo: Diles: No subiréis ni pelearéis para que no seáis derrotados ante vuestros enemigos, pues no estoy entre vosotros.

Dt 1:43 Y os hablé, pero no escuchasteis; antes bien, os rebelasteis contra la palabra de Jehová, y obrasteis con presunción, subiendo a la región montañosa.

Dt 1:44 Y salieron contra vosotros los amorreos que habitan en aquella región montañosa y os persiguieron como hacen las abejas; y os destrozaron en Seir, hasta Horma.

Dt 1:45 Entonces volvisteis y llorasteis delante de Jehová; pero Jehová no escuchó vuestra voz ni os prestó oído.

Dt 1:46 Y permanecisteis en Cades por muchos días, según los días que permanecisteis allí.

NÚMEROS 36 DEUTERONOMIO 2

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DEUTERONOMIO 10 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 10



Dt 10:1 En aquel tiempo Jehová me dijo: Lábrate dos tablas de piedra como las primeras, y sube hasta Mí al monte; luego hazte un arca de madera.

Dt 10:2 Y escribiré en las tablas las palabras que estaban en las primeras tablas, las cuales quebraste; y las pondrás en el Arca.

Dt 10:3 Entonces hice un arca de madera de acacia, labré dos tablas de piedra como las primeras y subí al monte con las dos tablas en mi mano.

Dt 10:4 Y Él escribió en las tablas conforme a la primera escritura, los Diez Mandamientos, que Jehová os había hablado en el monte de en medio del fuego, el día de la asamblea; y me las dio Jehová.

Dt 10:5 Luego me volví y descendí del monte, y puse las tablas en el Arca que había hecho. Y allí están, como Jehová me mandó.

Dt 10:6 (Después partieron los hijos de Israel de Beerot Bene-jaacán, dirigiéndose hacia Mosera. Allí murió Aarón y allí fue sepultado; y en lugar suyo sirvió como sacerdote su hijo Eleazar.

Dt 10:7 De allí partieron a Gudgoda; y de Gudgoda a Jotbata, tierra de arroyos de aguas.

Dt 10:8 En aquel tiempo apartó Jehová la tribu de Leví para que llevara el Arca del Pacto de Jehová, para que estuviera delante de Jehová a fin de ministrarle y de bendecir en Su nombre, hasta hoy.

Dt 10:9 Por consiguiente, Leví no tiene porción ni heredad con sus hermanos; Jehová es su heredad, como Jehová tu Dios le prometió).

Dt 10:10 Y estuve en el monte, como la primera vez, cuarenta días y cuarenta noches. Y Jehová también esta vez me escuchó; no quiso Jehová destruirte.

Dt 10:11 Y me dijo Jehová: Levántate, ponte en marcha delante del pueblo para que entren y posean la tierra que juré a sus padres que os daría.

Dt 10:12 Ahora, pues, oh Israel, qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, de modo que andes en todos Sus caminos, que ames y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma,

Dt 10:13 para que guardes los mandamientos de Jehová y Sus estatutos, que yo te ordeno hoy, para tu bien.

Dt 10:14 He aquí, de Jehová tu Dios son los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y todo lo que hay en ella.

Dt 10:15 Pero sólo de tus padres se prendó Jehová para amarlos y escoger su descendencia después de ellos, es decir, a vosotros, por encima de todos los pueblos, como se ve en este día.

Dt 10:16 Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no endurezcáis más vuestra cerviz.

Dt 10:17 Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y portentoso, que no hace acepción de personas ni acepta soborno;

Dt 10:18 Él ejecuta juicio a favor del huérfano y de la viuda, y ama al peregrino dándole alimento y vestido.

Dt 10:19 Amad, pues, al peregrino, porque peregrinos erais vosotros en la tierra de Egipto.

Dt 10:20 A Jehová tu Dios temerás; a Él servirás, de Él te asirás y por Su nombre jurarás.

Dt 10:21 Él es tu alabanza, y Él es tu Dios, que ha hecho por ti estas cosas grandes y asombrosas que tus ojos han visto.

Dt 10:22 Descendieron tus padres a Egipto en número de setenta almas; y ahora Jehová tu Dios te ha hecho como las estrellas del cielo en multitud.

DEUTERONOMIO 9 DEUTERONOMIO 11

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DEUTERONOMIO 11 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 11



Dt 11:1 Amarás, pues, a Jehová tu Dios, y guardarás siempre Sus instrucciones, Sus estatutos, Sus ordenanzas y Sus mandamientos.

Dt 11:2 Y comprended hoy que no hablo con vuestros hijos, los cuales no han sabido ni visto la disciplina de Jehová vuestro Dios, Su grandeza, Su mano poderosa y Su brazo extendido,

Dt 11:3 Sus señales y Sus obras, que hizo en medio de Egipto contra Faraón, rey de Egipto, y contra toda su tierra;

Dt 11:4 y lo que hizo a las tropas de Egipto, a sus caballos y a sus carros, precipitando las aguas del mar Rojo sobre ellos cuando os perseguían; y Jehová los hizo perecer, hasta hoy;

Dt 11:5 lo que ha hecho por vosotros en el desierto hasta que habéis llegado a este lugar,

Dt 11:6 y lo que hizo con Datán y Abiram, hijos de Eliab, hijo de Rubén, cuando la tierra abrió su boca y los tragó, junto con sus familias, sus tiendas y todos sus bienes que estaban con ellos, en medio de todo Israel.

Dt 11:7 Mas son vuestros ojos los que han visto toda la gran obra que Jehová ha hecho.

Dt 11:8 Guardaréis, pues, todo el mandamiento que os ordeno hoy, para que seáis fuertes, y entréis y poseáis la tierra a la cual cruzáis para poseerla,

Dt 11:9 y para que prolonguéis vuestros días sobre la tierra que Jehová juró dar a vuestros padres y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel.

Dt 11:10 Porque la tierra en la cual entras para poseerla no es como la tierra de Egipto, de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla y la regabas con tu pie, como en un huerto de hortaliza.

Dt 11:11 Pero la tierra a la cual cruzáis para poseerla es tierra de montes y de valles, que bebe las aguas de la lluvia del cielo;

Dt 11:12 tierra de la cual Jehová tu Dios cuida. Siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios desde el principio del año hasta el fin.

Dt 11:13 Y si cuidáis de escuchar Mis mandamientos, que Yo os ordeno hoy, amando a Jehová vuestro Dios y sirviéndole con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma,

Dt 11:14 Yo daré a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, la temprana y la tardía, para que recojas tu grano, tu vino nuevo y tu aceite fresco.

Dt 11:15 Daré también hierba en tu campo para tus ganados; y comerás y te saciarás.

Dt 11:16 Cuidaos, pues, no sea que vuestro corazón se deje engañar, y os apartéis y sirváis a otros dioses, y os inclinéis delante de ellos,

Dt 11:17 y se encienda la ira de Jehová contra vosotros, y Él cierre los cielos, para que no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis pronto de la buena tierra que os da Jehová.

Dt 11:18 Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos.

Dt 11:19 Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes,

Dt 11:20 y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas,

Dt 11:21 para que vuestros días y los días de vuestros hijos sean multiplicados en la tierra que Jehová juró dar a vuestros padres, como los días de los cielos sobre la tierra.

Dt 11:22 Porque si cuidáis de guardar todo este mandamiento que yo os ordeno para que lo cumpláis, amando a Jehová vuestro Dios, andando en todos Sus caminos y estando asidos de Él,

Dt 11:23 Jehová desposeerá a todas estas naciones de delante de vosotros, y desposeeréis a naciones más grandes y más poderosas que vosotros.

Dt 11:24 Todo lugar que pise la planta de vuestro pie será vuestro; desde el desierto y el Líbano, desde el río, el río Éufrates, hasta el mar que está más lejos será vuestro territorio.

Dt 11:25 Nadie podrá resistiros; temor y espanto de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre toda la tierra que pisáis, como Él os ha dicho.

Dt 11:26 Mirad, pongo delante de vosotros hoy bendición y maldición:

Dt 11:27 la bendición, si escucháis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno hoy;

Dt 11:28 y la maldición, si no escucháis los mandamientos de Jehová vuestro Dios y os apartáis del camino que os ordeno hoy, para ir en pos de otros dioses que no habéis conocido.

Dt 11:29 Y cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra a la cual entras para poseerla, pondrás la bendición sobre el monte Gerizim y la maldición sobre el monte Ebal.

Dt 11:30 Ciertamente están al otro lado del Jordán, tras el camino del occidente en la tierra de los cananeos, que habitan en el Arabá, frente a Gilgal, junto a los terebintos de More.

Dt 11:31 Porque vosotros estáis a punto de cruzar el Jordán para entrar y poseer la tierra que os da Jehová vuestro Dios; y la poseeréis y habitaréis en ella.

Dt 11:32 Por consiguiente, cuidaréis de cumplir todos los estatutos y las ordenanzas que hoy pongo delante de vosotros.

DEUTERONOMIO 10 DEUTERONOMIO 12

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DEUTERONOMIO 12 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 12



Dt 12:1 Éstos son los estatutos y las ordenanzas que cuidaréis de poner por obra en la tierra que Jehová, el Dios de tus padres, te ha dado para que la poseas, todos los días que vosotros viváis sobre la tierra.

Dt 12:2 Destruiréis completamente todos los lugares donde las naciones que vosotros habéis de desposeer han servido a sus dioses, sobre los montes altos, sobre los collados y debajo de todo árbol frondoso.

Dt 12:3 Derribaréis sus altares, quebraréis sus estelas, quemaréis en el fuego sus Aseras, talaréis los ídolos de sus dioses y destruiréis su nombre de aquel lugar.

Dt 12:4 No haréis así a Jehová vuestro Dios,

Dt 12:5 sino que el lugar que Jehová vuestro Dios escoja de entre todas vuestras tribus para poner allí Su nombre, es decir, Su habitación, ése buscaréis, y allí iréis.

Dt 12:6 Allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos y la ofrenda elevada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias y los primogénitos de vuestras vacas y de vuestras ovejas;

Dt 12:7 y comeréis allí delante de Jehová vuestro Dios y os regocijaréis, vosotros y vuestras familias, en todas vuestras empresas, en las cuales Jehová tu Dios te haya bendecido.

Dt 12:8 No haréis conforme a todo lo que hacemos nosotros aquí ahora, que cada cual hace lo que le parece recto ante sus propios ojos;

Dt 12:9 porque hasta ahora no habéis llegado al reposo y a la heredad que os da Jehová vuestro Dios.

Dt 12:10 Mas cuando crucéis el Jordán y habitéis en la tierra que Jehová vuestro Dios os da como heredad, y cuando Él os dé reposo de todos vuestros enemigos alrededor para que habitéis seguros;

Dt 12:11 entonces al lugar que Jehová vuestro Dios escoja para hacer habitar en él Su nombre, allí llevaréis todo lo que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, la ofrenda elevada de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos que hayáis prometido a Jehová.

Dt 12:12 Y os regocijaréis delante de Jehová vuestro Dios, vosotros, vuestros hijos, vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, y el levita que esté dentro de vuestras ciudades, porque él no tiene porción ni heredad con vosotros.

Dt 12:13 Cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que veas,

Dt 12:14 sino que en el lugar que Jehová escoja en una de tus tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo lo que yo te ordeno.

Dt 12:15 Con todo, podrás degollar animales y comer carne dentro de todas tus ciudades, conforme al deseo de tu alma, según la bendición que Jehová tu Dios te haya dado; el inmundo y el limpio la podrán comer, como se come la gacela y el ciervo.

Dt 12:16 Sin embargo, la sangre no comeréis; sobre la tierra la derramaréis como agua.

Dt 12:17 No podrás comer dentro de tus ciudades el diezmo de tu grano, de tu vino nuevo o de tu aceite fresco, ni los primogénitos de tus vacas ni de tus ovejas, ni los votos que prometas, ni las ofrendas voluntarias, ni la ofrenda elevada de tus manos,

Dt 12:18 sino que delante de Jehová tu Dios lo comerás, en el lugar que Jehová tu Dios haya escogido, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva y el levita que está dentro de tus ciudades; y te regocijarás delante de Jehová tu Dios en todas tus empresas.

Dt 12:19 Ten cuidado de no abandonar al levita en todos tus días sobre la tierra.

Dt 12:20 Cuando Jehová tu Dios ensanche tu territorio, como Él te ha prometido, y tú digas: Comeré carne, porque desea tu alma comerla, conforme a lo que desee tu alma podrás comerla.

Dt 12:21 Si está lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios escoge para poner allí Su nombre, podrás degollar de tus vacas y de tus ovejas que Jehová te haya dado, como te he mandado yo; y podrás comer dentro de tus ciudades según todo lo que desee tu alma.

Dt 12:22 Tal como se come la gacela y el ciervo, así las podrás comer; el inmundo y el limpio podrán comer también de ellas.

Dt 12:23 Solamente asegúrate de no comer la sangre; porque la sangre es la vida, y no comerás la vida juntamente con la carne.

Dt 12:24 No la comerás; en la tierra la derramarás como agua.

Dt 12:25 No comerás de ella, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, cuando hagas lo recto ante los ojos de Jehová.

Dt 12:26 Pero tomarás las cosas santas que tengas y tus votos, e irás al lugar que Jehová haya escogido;

Dt 12:27 y ofrecerás tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre el altar de Jehová tu Dios; y la sangre de tus sacrificios será derramada sobre el altar de Jehová tu Dios, y comerás la carne.

Dt 12:28 Guarda y escucha todas estas palabras que yo te ordeno, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre, porque estarás haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios.

Dt 12:29 Cuando Jehová tu Dios haya exterminado delante de ti las naciones adonde te diriges para desposeerlas, y las desposeas y habites en su tierra,

Dt 12:30 cuídate que no te enredes yendo en pos de ellas, después que sean destruidas delante de ti, y que no busques sus dioses, diciendo: ¿Cómo servían estas naciones a sus dioses, para que yo haga lo mismo?

Dt 12:31 No harás así a Jehová tu Dios, porque toda cosa abominable que Jehová odia, hicieron ellos a sus dioses; pues incluso quemaban en el fuego a sus hijos y a sus hijas en honor de sus dioses.

Dt 12:32 Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás a ello, ni de ello quitarás.

DEUTERONOMIO 11 DEUTERONOMIO 13

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DEUTERONOMIO 13 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 13



Dt 13:1 Si se levanta en medio de ti profeta o soñador de sueños, y te da señal o prodigio,

Dt 13:2 y si se cumple la señal o el prodigio de que él te habló, diciendo: Vamos en pos de otros dioses, que no has conocido, y sirvámosles,

Dt 13:3 no escucharás las palabras de tal profeta ni al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios os está probando para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.

Dt 13:4 En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a Él temeréis, guardaréis Sus mandamientos y escucharéis Su voz, a Él serviréis y de Él os asiréis.

Dt 13:5 A tal profeta o a tal soñador de sueños se le dará muerte, por cuanto aconsejó apostasía contra Jehová vuestro Dios, quien te sacó de la tierra de Egipto y te rescató de la casa de esclavitud, para apartarte del camino por el cual Jehová tu Dios te mandó que anduvieses. Así quitarás completamente el mal de en medio de ti.

Dt 13:6 Si te induce tu hermano, hijo de tu madre, o tu hijo, tu hija, la mujer que reposa en tu seno, o el amigo que es como tu propia alma, diciendo en secreto: Vamos y sirvamos a otros dioses (que ni tú ni tus padres habéis conocido,

Dt 13:7 de los dioses de los pueblos que están en vuestros alrededores, cerca de ti o lejos de ti, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de ella),

Dt 13:8 no cederás ni le escucharás, tu ojo no le compadecerá, ni le perdonarás ni lo encubrirás,

Dt 13:9 sino que lo matarás; tu mano será la primera que caiga sobre él para darle muerte, y después la mano de todo el pueblo.

Dt 13:10 Le apedrearás hasta que muera, porque procuró apartarte de Jehová tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud.

Dt 13:11 Y todo Israel oirá y temerá, y no volverá a hacer tal maldad en medio de ti.

Dt 13:12 Si en alguna de tus ciudades que Jehová tu Dios te da para habitar en ellas, oyes decir

Dt 13:13 que han salido de en medio de ti varones indignos que han instigado a los habitantes de su ciudad, diciendo: Vamos y sirvamos a otros dioses (que vosotros no habéis conocido),

Dt 13:14 tú investigarás, examinarás cuidadosamente e inquirirás cabalmente. Y si en realidad es verdad, cosa cierta, que tal abominación se hizo en medio de ti,

Dt 13:15 matarás a filo de espada a los habitantes de aquella ciudad, destruyéndola completamente con todo lo que en ella haya, y también matarás sus animales a filo de espada.

Dt 13:16 Y recogerás todo su botín en medio de la plaza abierta, y prenderás fuego a la ciudad con todo su botín, todo ello, ofreciéndolo a Jehová tu Dios. Y llegará a ser un montón de ruinas para siempre; nunca más será edificada.

Dt 13:17 Y no se pegará a tus manos nada de lo maldito, para que Jehová se aparte de Su ira encendida y te muestre ternura, tenga compasión de ti y te multiplique, como lo juró a tus padres,

Dt 13:18 cuando escuches la voz de Jehová tu Dios, guardes todos Sus mandamientos, que yo te ordeno hoy, y hagas lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios.

DEUTERONOMIO 12 DEUTERONOMIO 14

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DEUTERONOMIO 14 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 14



Dt 14:1 Hijos sois de Jehová vuestro Dios; no os haréis incisiones ni os raparéis la frente a causa de un muerto.

Dt 14:2 Porque eres pueblo santo para Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que seas pueblo Suyo, Su tesoro personal, de entre todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra.

Dt 14:3 Nada abominable comerás.

Dt 14:4 Éstos son los animales que podréis comer: el buey, la oveja y la cabra;

Dt 14:5 el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra montés, el íbice, el antílope, el carnero montés.

Dt 14:6 Y todo animal que tiene pezuña dividida, es decir, partida en dos uñas, y que rumia entre los animales, éste podréis comer.

Dt 14:7 Sin embargo, de los que rumian o que tienen pezuña partida, no comeréis: el camello, la liebre y el damán, porque aunque rumian, no tienen pezuña dividida; os serán inmundos.

Dt 14:8 Y el cerdo, porque aunque tiene pezuña dividida, no rumia; os será inmundo. De la carne de éstos no comeréis, ni tocaréis sus cadáveres.

Dt 14:9 De todo lo que está en el agua, éstos podréis comer: todo lo que tiene aleta y escama podréis comer,

Dt 14:10 mas todo lo que no tiene aleta ni escama, no comeréis; os será inmundo.

Dt 14:11 Toda ave limpia podréis comer.

Dt 14:12 Pero éstas son las que no comeréis: el buitre grande, el quebrantahuesos, el buitre negro;

Dt 14:13 el milano, el halcón y el milano en todas sus especies;

Dt 14:14 todo cuervo en todas sus especies;

Dt 14:15 el avestruz, el gavilán nocturno, la gaviota y el gavilán en todas sus especies;

Dt 14:16 el búho pequeño, el búho real, el búho blanco,

Dt 14:17 el pelícano, el buitre común, el cormorán,

Dt 14:18 y la cigüeña, la garza en todas sus especies, la abubilla y el murciélago.

Dt 14:19 Todo insecto alado os será inmundo; no se comerá.

Dt 14:20 Podréis comer toda criatura que vuela y que sea limpia.

Dt 14:21 No comeréis ningún animal muerto; al peregrino que está dentro de tus ciudades lo podrás dar para que él lo coma, o lo podrás vender a un extranjero, porque tú eres pueblo santo a Jehová tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.

Dt 14:22 Tienes que dar el diezmo de todo el producto de tu semilla, lo que rinde el campo año tras año.

Dt 14:23 Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que Él escoja para hacer allí habitar Su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino nuevo, de tu aceite fresco, y los primogénitos de tus vacas y de tus ovejas, para que aprendas a temer siempre a Jehová tu Dios.

Dt 14:24 Mas si el camino resulta tan largo para ti que no puedas llevar el diezmo, por estar lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios haya escogido para poner allí Su nombre, cuando Jehová tu Dios te bendiga,

Dt 14:25 entonces lo cambiarás por dinero y atarás el dinero en tu mano, y vendrás al lugar que Jehová tu Dios escoja.

Dt 14:26 Y cambiarás el dinero por todo lo que desea tu alma, por bueyes, por ovejas, por vino, por bebida embriagante o por cualquier cosa que desee tu alma; y comerás allí delante de Jehová tu Dios y te regocijarás, tú y tu casa.

Dt 14:27 Pero no abandonarás al levita que esté dentro de tus ciudades, porque él no tiene porción ni heredad contigo.

Dt 14:28 Al cabo de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo pondrás dentro de tus ciudades.

Dt 14:29 Y vendrá el levita, porque no tiene porción ni heredad contigo, así como el peregrino, el huérfano y la viuda que estén dentro de tus ciudades; y comerán y serán saciados, para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hagan.

DEUTERONOMIO 13 DEUTERONOMIO 15

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DEUTERONOMIO 15 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 15



Dt 15:1 Al cabo de cada siete años harás remisión.

Dt 15:2 Y ésta es la manera de la remisión: todo acreedor hará remisión de lo que haya prestado a su prójimo; no lo exigirá de su prójimo ni de su hermano, porque se ha proclamado la remisión de Jehová.

Dt 15:3 Del extranjero puedes exigir el reintegro; pero de lo que tu hermano tenga de ti, harás remisión con tu mano.

Dt 15:4 Sin embargo, no habrá en medio de ti menesteroso (porque Jehová ciertamente te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad para que la poseas),

Dt 15:5 pero sólo si escuchas atentamente la voz de Jehová tu Dios, y cuidas de poner por obra todo este mandamiento que yo te ordeno hoy.

Dt 15:6 Porque Jehová tu Dios te bendecirá, como te ha prometido. Prestarás entonces a muchas naciones, mas tú no tomarás prestado; tendrás dominio sobre muchas naciones, pero sobre ti no tendrán dominio.

Dt 15:7 Si hay en medio de ti algún menesteroso de tus hermanos dentro de alguna de tus ciudades en la tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón ni le cerrarás tu mano a tu hermano menesteroso,

Dt 15:8 sino que abrirás a él tu mano y le prestarás lo que le haga falta para satisfacer sus necesidades.

Dt 15:9 Guárdate de que no haya en tu corazón pensamiento vil como éste: Cerca está el año séptimo, el de la remisión; y mires con malos ojos a tu hermano menesteroso y no le des nada, no sea que clame él contra ti a Jehová, y se te cuente por pecado.

Dt 15:10 Sin falta le darás, y tu corazón no estará descontento cuando le des; porque por ello te bendecirá Jehová tu Dios en todos tus hechos y en todo lo que emprendas.

Dt 15:11 Porque no faltarán menesterosos en medio de tu tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre que está contigo y al menesteroso que está contigo en tu tierra.

Dt 15:12 Si un hermano tuyo, hebreo o hebrea, se vende a ti, te servirá seis años, pero al séptimo le dejarás libre.

Dt 15:13 Y cuando lo dejes libre, no lo enviarás con las manos vacías;

Dt 15:14 le abastecerás liberalmente de tus ovejas, de tu era y de tu lagar; le darás de aquello con que Jehová tu Dios te haya bendecido.

Dt 15:15 Y te acordarás de que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te rescató; por tanto, yo te mando esto hoy.

Dt 15:16 Si él te dice: No quiero dejarte, porque te ama a ti y a tu casa, y porque le va bien contigo;

Dt 15:17 entonces tomarás una lesna y horadarás su oreja contra la puerta, y será tu siervo para siempre. Así también harás con tu sierva.

Dt 15:18 No te parezca duro cuando le envíes libre, pues por la mitad del salario de un jornalero te sirvió seis años; y Jehová tu Dios te bendecirá en todo cuanto hagas.

Dt 15:19 Santificarás a Jehová tu Dios todo primogénito macho de tus vacas y de tus ovejas; no trabajarás con el primogénito de tus bueyes ni trasquilarás el primogénito de tus ovejas.

Dt 15:20 Delante de Jehová tu Dios los comerás año tras año, tú y tu casa, en el lugar que Jehová escoja.

Dt 15:21 Y si hay en él defecto, si es cojo o ciego, o tiene cualquier defecto grave, no lo sacrificarás a Jehová tu Dios.

Dt 15:22 Dentro de tus ciudades lo comerás; el inmundo lo mismo que el limpio podrán comerlo, como se come la gacela o el ciervo.

Dt 15:23 Sin embargo, no comerás su sangre; sobre la tierra la derramarás como agua.

DEUTERONOMIO 14 DEUTERONOMIO 16

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DEUTERONOMIO 16 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 16



Dt 16:1 Observa el mes de Abib y celebra la Pascua a Jehová tu Dios porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto, de noche.

Dt 16:2 Y sacrificarás la pascua a Jehová tu Dios de las ovejas y de las vacas, en el lugar que Jehová escoja para hacer habitar allí Su nombre.

Dt 16:3 No comerás con ella ninguna cosa que tenga levadura; siete días comerás con ella pan sin levadura, es decir, pan de aflicción (porque aprisa y con alarma saliste de la tierra de Egipto), para que todos los días de tu vida te acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto.

Dt 16:4 Y no se verá levadura contigo en todo tu territorio por siete días; y de la carne que sacrifiques en la tarde del primer día, no quedará nada hasta la mañana.

Dt 16:5 No podrás sacrificar la pascua dentro de cualquiera de tus ciudades, que Jehová tu Dios te da;

Dt 16:6 más bien, en el lugar que Jehová tu Dios escoja para hacer habitar allí Su nombre, sacrificarás la pascua al anochecer, a la puesta del sol, a la hora que saliste de Egipto.

Dt 16:7 Y la asarás y la comerás en el lugar que Jehová tu Dios haya escogido, y por la mañana volverás y regresarás a tus tiendas.

Dt 16:8 Seis días comerás pan sin levadura. Y el séptimo día habrá asamblea solemne en honor de Jehová tu Dios; no harás ningún trabajo.

Dt 16:9 Siete semanas contarás. Desde el momento en que comiences a meter la hoz a la mies comenzarás a contar las siete semanas.

Dt 16:10 Y celebrarás la Fiesta de las Semanas a Jehová tu Dios conforme a la medida de la ofrenda voluntaria de tu mano que darás según Jehová tu Dios te haya bendecido.

Dt 16:11 Y te regocijarás delante de Jehová tu Dios, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita que está dentro de tus ciudades, el peregrino, el huérfano y la viuda que están en medio de ti, en el lugar que Jehová tu Dios haya escogido para hacer habitar allí Su nombre.

Dt 16:12 Y te acordarás de que fuiste esclavo en Egipto, y guardarás estos estatutos y los pondrás por obra.

Dt 16:13 La Fiesta de los Tabernáculos celebrarás por siete días, cuando hayas hecho la recolección de tu era y de tu lagar.

Dt 16:14 Y te regocijarás en tu fiesta, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el peregrino, el huérfano y la viuda que están dentro de tus ciudades.

Dt 16:15 Siete días celebrarás la fiesta a Jehová tu Dios en el lugar que Jehová escoja, porque te habrá bendecido Jehová tu Dios en todos tus productos y en todo lo que emprendas; y estarás verdaderamente gozoso.

Dt 16:16 Tres veces cada año se presentarán todos tus varones delante de Jehová tu Dios en el lugar que Él escoja: en la Fiesta de los Panes sin Levadura, en la Fiesta de las Semanas y en la Fiesta de los Tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías;

Dt 16:17 cada uno dará según pueda, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te haya dado.

Dt 16:18 Jueces y oficiales pondrás en todas las ciudades que Jehová tu Dios te da, según tus tribus, y ellos juzgarán al pueblo con juicio justo.

Dt 16:19 No pervertirás el derecho; no harás acepción de personas ni tomarás soborno, porque el soborno ciega los ojos de los sabios y pervierte las palabras de los justos.

Dt 16:20 La justicia, y sólo la justicia, seguirás, para que vivas y poseas la tierra que Jehová tu Dios te da.

Dt 16:21 No plantarás para ti Asera de ninguna clase de árbol junto al altar de Jehová tu Dios, que tú habrás hecho;

Dt 16:22 ni te erigirás estela, lo cual aborrece Jehová tu Dios.

DEUTERONOMIO 15 DEUTERONOMIO 17

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DEUTERONOMIO 17 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 17



Dt 17:1 No sacrificarás a Jehová tu Dios buey o cordero en el cual haya defecto, alguna cosa mala, pues es abominación a Jehová tu Dios.

Dt 17:2 Si se halla en medio de ti, dentro de alguna de tus ciudades que Jehová tu Dios te da, hombre o mujer que haya hecho lo malo ante los ojos de Jehová tu Dios, transgrediendo Su pacto,

Dt 17:3 que haya ido y servido a otros dioses y se haya inclinado ante ellos, ya sea ante el sol, la luna o todo el ejército del cielo, lo cual yo no he mandado,

Dt 17:4 y te sea dado aviso y lo oigas, entonces investigarás bien. Y si es verdad y es cierto que tal abominación ha sido hecha en Israel,

Dt 17:5 entonces sacarás a las puertas de tus ciudades al hombre o a la mujer que haya hecho esta mala cosa, sea hombre o mujer, y los apedrearás hasta que mueran.

Dt 17:6 Por dicho de dos o tres testigos se le dará muerte al que ha de morir; no se le dará muerte por el dicho de un solo testigo.

Dt 17:7 La mano de los testigos caerá primero sobre él para matarlo, y después la mano de todo el pueblo; así quitarás completamente el mal de en medio de ti.

Dt 17:8 Si un caso te resulta demasiado complicado para juzgar, entre una clase de homicidio y otra, entre una clase de pleito civil y otra, o entre una clase de asalto y otra, siendo casos controvertidos dentro de tus ciudades, entonces te levantarás e irás al lugar que Jehová tu Dios escoja;

Dt 17:9 acudirás a los sacerdotes levitas y al juez que oficie en aquellos días e investigarás el asunto, y ellos te anunciarán la sentencia del juicio.

Dt 17:10 Y harás conforme a los términos de la sentencia que te declaren desde aquel lugar que Jehová escoja; y cuidarás de hacer todo lo que te enseñen.

Dt 17:11 Según los términos de las instrucciones que te enseñen, y según el juicio que te digan, así harás; no te apartarás ni a la derecha ni a la izquierda de la sentencia que te declaren.

Dt 17:12 Y el hombre que actúe con presunción, no escuchando al sacerdote que está allí para ministrar allí delante de Jehová tu Dios, o al juez, al tal se le dará muerte. Así quitarás completamente el mal de en medio de Israel.

Dt 17:13 Y todo el pueblo oirá y temerá, y ya no actuarán con presunción.

Dt 17:14 Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, la poseas y mores en ella, y digas: Pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores,

Dt 17:15 ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escoja; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no has de poner sobre ti a un extranjero, que no sea tu hermano.

Dt 17:16 Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos, puesto que Jehová os ha dicho: Jamás volveréis por este camino.

Dt 17:17 Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia.

Dt 17:18 Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, de aquel libro que está delante de los sacerdotes levitas.

Dt 17:19 Lo tendrá consigo y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, guardando todas las palabras de esta ley y estos estatutos, y poniéndolos por obra,

Dt 17:20 para que no se enaltezca su corazón sobre sus hermanos y no se aparte del mandamiento ni a la derecha ni a la izquierda, a fin de que él y sus hijos prolonguen sus días en su reino en medio de Israel.

DEUTERONOMIO 16 DEUTERONOMIO 18

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DEUTERONOMIO 18 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 18



Dt 18:1 Los sacerdotes levitas y toda la tribu de Leví no tendrán porción ni heredad en Israel; comerán de las ofrendas de Jehová presentadas por fuego y de la heredad de Él.

Dt 18:2 No tendrán, pues, heredad entre sus hermanos; Jehová es su heredad, como Él les ha prometido.

Dt 18:3 Y éste será el derecho de los sacerdotes de parte del pueblo, de parte de quienes ofrezcan en sacrificio buey u oveja: darán al sacerdote la espaldilla, las dos mejillas y el cuajar.

Dt 18:4 Las primicias de tu grano, de tu vino nuevo y de tu aceite fresco, y las primicias del esquileo de tus ovejas le darás;

Dt 18:5 porque a él y a sus hijos ha escogido Jehová tu Dios de entre todas tus tribus, a fin de que estén allí y ministren en el nombre de Jehová para siempre.

Dt 18:6 Y si sale un levita de alguna de tus ciudades de entre todo Israel, donde haya peregrinado, y va conforme a todo el deseo de su alma al lugar que Jehová escoja,

Dt 18:7 ministrará en el nombre de Jehová su Dios como todos sus hermanos, los levitas, que estén allí delante de Jehová.

Dt 18:8 Iguales porciones comerán, aparte de lo que obtengan por la venta de sus bienes patrimoniales.

Dt 18:9 Cuando entres en la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones.

Dt 18:10 No se hallará en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique la adivinación, ni la agorería, ni el sortilegio, ni la hechicería,

Dt 18:11 ni sea encantador, ni quien consulte al espíritu de un muerto o al espíritu familiar ni consulte a los muertos.

Dt 18:12 Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas; y por estas abominaciones Jehová tu Dios desposee a estas naciones de delante de ti.

Dt 18:13 Irreprensible serás delante de Jehová tu Dios.

Dt 18:14 Porque estas naciones que vas a desposeer escuchan a agoreros y a adivinos; mas a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios.

Dt 18:15 Jehová tu Dios te levantará Profeta de en medio de ti, de entre tus hermanos, como a mí; a Él escucharéis.

Dt 18:16 Esto concuerda con todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios, ni vea más este gran fuego, no sea que muera.

Dt 18:17 Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.

Dt 18:18 Les levantaré un Profeta de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré Mis palabras en Su boca, y Él les hablará todo lo que Yo le mande.

Dt 18:19 Y a cualquiera que no escuche Mis palabras que Él hable en Mi nombre, Yo mismo le pediré cuentas.

Dt 18:20 Pero el profeta que tenga la presunción de hablar en Mi nombre palabra que Yo no le haya mandado hablar, o que hable en nombre de otros dioses, ese profeta morirá.

Dt 18:21 Y si dices en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?

Dt 18:22 Cuando un profeta hable en nombre de Jehová y no se cumpla lo que dijo, ni acontezca, es palabra que Jehová no ha hablado. Con presunción la habló el profeta; no tendrás temor de él.

DEUTERONOMIO 17 DEUTERONOMIO 19

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DEUTERONOMIO 19 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 19



Dt 19:1 Cuando Jehová tu Dios haya exterminado a las naciones cuya tierra Jehová tu Dios te da a ti, y tú las desposeas y habites en sus ciudades y en sus casas,

Dt 19:2 te apartarás tres ciudades en medio de tu tierra, que Jehová tu Dios te da para que la poseas.

Dt 19:3 Medirás las distancias y dividirás en tres partes el territorio de tu tierra, que Jehová tu Dios te dará en heredad, para que todo homicida huya allí.

Dt 19:4 Y éste será el caso del homicida que huya allí y viva: aquel que mate a su prójimo involuntariamente y sin haberle odiado anteriormente

Dt 19:5 —como, por ejemplo, cuando un hombre va con su prójimo al bosque a cortar leña, y blandiendo su mano el hacha para cortar el árbol, se escapa el hierro del cabo y da contra su prójimo, y éste muere—, aquél huirá a una de estas ciudades y vivirá,

Dt 19:6 no sea que el vengador de la sangre, enfurecido su corazón, persiga al homicida, le alcance por ser larga la distancia y le hiera de muerte, aunque él no merecía la muerte por cuanto no le había odiado anteriormente.

Dt 19:7 Por tanto Yo te mando, diciendo: Te apartarás tres ciudades.

Dt 19:8 Y si Jehová tu Dios ensancha tu territorio, como lo juró a tus padres, y te da toda la tierra que prometió dar a tus padres

Dt 19:9 —siempre y cuando cuides de poner por obra todo este mandamiento que yo te ordeno hoy: que ames a Jehová tu Dios y andes en Sus caminos siempre—, entonces añadirás para ti tres ciudades más a estas tres,

Dt 19:10 para que no sea derramada sangre inocente en medio de tu tierra, que Jehová tu Dios te da por heredad, y seas culpable de sangre.

Dt 19:11 Pero si hay alguno que aborrece a su prójimo y lo acecha, y se levanta contra él, lo hiere de muerte y muere, y luego huye a alguna de estas ciudades,

Dt 19:12 entonces los ancianos de su ciudad enviarán hombres a sacarlo de allí, y lo entregarán en manos del vengador de la sangre para que muera.

Dt 19:13 Tu ojo no tendrá piedad de él, sino que quitarás de Israel la culpa de haber derramado sangre inocente, para que te vaya bien.

Dt 19:14 En la heredad que hayas heredado en la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas, no desplazarás los mojones de la propiedad de tu prójimo, los que pusieron tus antepasados.

Dt 19:15 No se levantará un testigo solo contra alguien a causa de cualquier iniquidad ni cualquier pecado, en cualquier pecado que haya cometido; una causa será confirmada ante la palabra de dos o tres testigos.

Dt 19:16 Si un testigo malicioso se levanta contra alguien, para testificar contra él acusándolo de delito,

Dt 19:17 los dos hombres que están en pleito comparecerán delante de Jehová, delante de los sacerdotes y de los jueces que estén en funciones en aquellos días.

Dt 19:18 Y los jueces indagarán bien; y si aquel testigo resulta falso y ha dado testimonio falso contra su hermano,

Dt 19:19 entonces haréis con él como él pensó hacer con su hermano. Así quitarás completamente el mal de en medio de ti.

Dt 19:20 Y los que queden oirán, temerán y no volverán a hacer más una maldad semejante en medio de ti.

Dt 19:21 Y tu ojo no tendrá piedad; vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.

DEUTERONOMIO 18 DEUTERONOMIO 20

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DEUTERONOMIO 2 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 2



Dt 2:1 Luego nos volvimos y partimos hacia el desierto, camino del mar Rojo, como Jehová me había dicho; y rodeamos el monte Seir por muchos días.

Dt 2:2 Entonces me habló Jehová, diciendo:

Dt 2:3 Bastante tiempo habéis rodeado este monte; volveos hacia el norte.

Dt 2:4 Manda al pueblo, diciendo: Estáis a punto de pasar por el territorio de vuestros hermanos, los hijos de Esaú, que habitan en Seir; ellos tendrán miedo de vosotros. Por tanto, mirad mucho por vosotros.

Dt 2:5 No os metáis con ellos, pues no os daré nada de su tierra, ni aun lo que ocupa la planta de un pie; porque Yo he dado en posesión a Esaú el monte Seir.

Dt 2:6 Compraréis de ellos por dinero los alimentos para comer; y también por dinero obtendréis de ellos el agua para beber.

Dt 2:7 Pues Jehová tu Dios te ha bendecido en todas tus obras; Él sabe que andas por este gran desierto. Estos cuarenta años Jehová tu Dios ha estado contigo, y nada te ha faltado.

Dt 2:8 Apartándonos, pues, de nuestros hermanos, los hijos de Esaú, que habitan en Seir, pasamos lejos del camino del Arabá, lejos de Elat y de Ezión-geber; luego nos volvimos y tomamos el camino del desierto de Moab.

Dt 2:9 Y Jehová me dijo: No hostigues a Moab, ni entres en batalla con ellos, porque no te daré en posesión nada de su tierra; pues a los hijos de Lot Yo he dado Ar como posesión.

Dt 2:10 (Los emitas habitaron allí antes, pueblo grande y numeroso, y tan alto como los anaceos;

Dt 2:11 también ellos, como los anaceos, eran considerados refaítas, pero los moabitas los llamaron emitas.

Dt 2:12 Los horeos asimismo habitaron antes en Seir, pero los hijos de Esaú los desposeyeron y los destruyeron delante de sí; y habitaron allí en lugar de ellos, como hizo Israel en la tierra de su posesión, que Jehová les dio).

Dt 2:13 Levantaos ahora, y cruzad el arroyo Zered. Y cruzamos el arroyo Zered.

Dt 2:14 Y los días que anduvimos de Cades-barnea hasta que cruzamos el arroyo Zered fueron treinta y ocho años, hasta que se acabó toda la generación de los hombres de guerra de en medio del campamento, como Jehová les había jurado.

Dt 2:15 Y también la mano de Jehová estuvo contra ellos para extirparlos de en medio del campamento hasta acabar con ellos.

Dt 2:16 Entonces cuando murieron todos los hombres de guerra de en medio del pueblo,

Dt 2:17 Jehová me habló, diciendo:

Dt 2:18 Has de pasar hoy el territorio de Moab, por Ar.

Dt 2:19 Y cuando te acerques a los hijos de Amón, no los hostigues ni te metas con ellos; porque no te daré en posesión nada de la tierra de los hijos de Amón, pues a los hijos de Lot la he dado en posesión.

Dt 2:20 (Por tierra de refaítas fue también ella tenida; habitaron en ella los refaítas en otro tiempo, a los cuales los amonitas llamaban zomzomeos,

Dt 2:21 pueblo grande y numeroso, y tan alto como los anaceos. Pero Jehová los destruyó delante de los amonitas. Éstos los desposeyeron y habitaron allí en su lugar,

Dt 2:22 como hizo Jehová a favor de los hijos de Esaú, que habitaban en Seir, cuando destruyó a los horeos delante de ellos. Y ellos los desposeyeron y han habitado en su lugar hasta hoy.

Dt 2:23 Y a los aveos, que habitaban en aldeas hasta Gaza, los caftoreos, que vinieron de Caftor, los destruyeron y habitaron allí en su lugar).

Dt 2:24 Levantaos; poneos en marcha y cruzad el valle del Arnón. Mira, he entregado en tus manos a Sehón, rey de Hesbón, el amorreo, con su tierra. Comienza a tomar posesión de ella, y entra en batalla con él.

Dt 2:25 Hoy comenzaré a poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán y se estremecerán a causa de ti.

Dt 2:26 Entonces envié mensajeros desde el desierto de Cademot a Sehón, rey de Hesbón, con palabras de paz, diciendo:

Dt 2:27 Déjame pasar por tu tierra; sólo por el camino iré, sin apartarme ni a la derecha ni a la izquierda.

Dt 2:28 El alimento me venderás por dinero, para que yo coma; el agua también me darás por dinero, para que beba; solamente déjame pasar a pie

Dt 2:29 (como lo hicieron conmigo los hijos de Esaú, que habitan en Seir, y los moabitas, que habitan en Ar) hasta que cruce el Jordán y llegue a la tierra que nos da Jehová nuestro Dios.

Dt 2:30 Mas Sehón, rey de Hesbón, no quiso dejar que pasáramos por su tierra; porque Jehová tu Dios había endurecido su espíritu y hecho obstinado su corazón para entregarlo en tus manos, como lo está hoy.

Dt 2:31 Y me dijo Jehová: Mira, he comenzado a entregar delante de ti a Sehón con su tierra. Comienza a tomar posesión de ella para que ocupes su tierra.

Dt 2:32 Entonces salió Sehón a nuestro encuentro, él y todo su pueblo, para librar batalla en Jahaz.

Dt 2:33 Y Jehová nuestro Dios lo entregó delante de nosotros; y lo matamos a él, a sus hijos y a todo su pueblo.

Dt 2:34 En aquel tiempo tomamos todas sus ciudades, y destruimos por completo todas las ciudades —hombres, mujeres y niños— sin dejar ningún sobreviviente.

Dt 2:35 Solamente tomamos como botín de guerra los ganados y los despojos de las ciudades que habíamos tomado.

Dt 2:36 Desde Aroer, que está al borde del valle del Arnón, y desde la ciudad que está en el valle, hasta Galaad, no hubo ciudad inaccesible para nosotros; todas las entregó Jehová nuestro Dios delante de nosotros.

Dt 2:37 Pero no te acercaste a la tierra de los hijos de Amón, a lo largo del río Jaboc, ni a las ciudades de la región montañosa, ni a lugar alguno que Jehová nuestro Dios nos había prohibido.

DEUTERONOMIO 1 DEUTERONOMIO 3

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DEUTERONOMIO 20 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 20



Dt 20:1 Cuando salgas a la batalla contra tus enemigos, y veas caballos y carros, y un pueblo más numeroso que tú, no tendrás temor de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el que te hizo subir de la tierra de Egipto.

Dt 20:2 Y cuando os acerquéis a la batalla, se acercará el sacerdote y hablará al pueblo,

Dt 20:3 y les dirá: ¡Oye, oh Israel! Vosotros os acercáis hoy a la batalla contra vuestros enemigos. No desmaye vuestro corazón; no temáis, ni os alarméis ni os aterroricéis delante de ellos,

Dt 20:4 porque Jehová vuestro Dios es el que va con vosotros para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.

Dt 20:5 Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: ¿Hay hombre que haya edificado casa nueva y no la haya dedicado? Que se vaya y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y algún otro la dedique.

Dt 20:6 ¿Hay hombre que haya plantado viña y no haya disfrutado de ella? Que se vaya y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y algún otro la disfrute.

Dt 20:7 ¿Hay hombre que se haya desposado con mujer y no la haya tomado? Que se vaya y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y algún otro la tome.

Dt 20:8 Y volverán los oficiales a hablar al pueblo, y dirán: ¿Hay algún hombre que tenga miedo y sienta desfallecer su corazón? Que se vaya y vuelva a su casa, no sea que se derrita el corazón de sus hermanos, como el corazón suyo.

Dt 20:9 Y cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo, pondrán los comandantes de los ejércitos a la cabeza del pueblo.

Dt 20:10 Cuando te acerques a una ciudad para combatirla, le propondrás la paz.

Dt 20:11 Y si te responde con paz y te abre las puertas de la ciudad, todo el pueblo que en ella sea encontrado estará sujeto a ti para trabajos forzados y te servirá.

Dt 20:12 Mas si no hace la paz contigo, sino que entra en batalla contigo, entonces la sitiarás.

Dt 20:13 Y cuando Jehová tu Dios la entregue en tu mano, matarás a todo varón suyo a filo de espada.

Dt 20:14 Pero tomarás como botín de guerra las mujeres, los niños, las bestias y todo lo que haya en la ciudad, es decir, todos sus despojos; y disfrutarás de los despojos de tus enemigos, los cuales Jehová tu Dios te ha dado.

Dt 20:15 Así harás a todas las ciudades que estén muy lejos de ti, que no sean de las ciudades de estas naciones.

Dt 20:16 Pero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios te da por heredad, no dejarás con vida nada que respire,

Dt 20:17 sino que destruirás completamente a esos pueblos: a los heteos, a los amorreos, a los cananeos, a los ferezeos, a los heveos y a los jebuseos, tal como Jehová tu Dios te ha mandado,

Dt 20:18 para que no os enseñen a hacer según todas sus abominaciones que ellos han hecho para sus dioses, y pequéis contra Jehová vuestro Dios.

Dt 20:19 Cuando sities alguna ciudad durante muchos días, peleando contra ella para tomarla, no destruirás sus árboles metiendo hacha en ellos, porque de ellos podrás comer y no los talarás. ¿Es acaso el árbol del campo un hombre, para que le pongas sitio?

Dt 20:20 Sólo el árbol que sabes que no puedes comer de él, lo destruirás y lo talarás, para construir torres de asedio contra la ciudad que te hace la guerra, hasta que se rinda.

DEUTERONOMIO 19 DEUTERONOMIO 21

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DEUTERONOMIO 21 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 21



Dt 21:1 Si en la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas, es hallado alguien muerto, tendido en el campo, y no se sabe quién lo mató,

Dt 21:2 entonces tus ancianos y tus jueces saldrán y medirán la distancia hasta las ciudades que están alrededor del muerto.

Dt 21:3 Y la ciudad más cercana al muerto, es decir, los ancianos de aquella ciudad, tomarán de las vacas una novilla que no haya sido sometida a trabajo ni haya llevado yugo.

Dt 21:4 Y los ancianos de aquella ciudad bajarán la novilla a un valle de aguas siempre corrientes, que no haya sido arada ni sembrada, y quebrarán la cerviz de la novilla allí en el valle del río.

Dt 21:5 Entonces se acercarán los sacerdotes, hijos de Leví, porque a ellos los ha escogido Jehová tu Dios para que le ministren y para que bendigan en el nombre de Jehová; y por la palabra de ellos se decidirá toda disputa y todo asalto.

Dt 21:6 Y todos los ancianos de la ciudad más cercana al muerto lavarán sus manos sobre la novilla cuya cerviz fue quebrada en el valle del río.

Dt 21:7 Y respondiendo, dirán: Nuestras manos no han derramado esta sangre, ni nuestros ojos lo han visto.

Dt 21:8 Cubre a Tu pueblo Israel, al cual rescataste, oh Jehová, y no imputes culpa por haber derramado sangre inocente en medio de Tu pueblo Israel. Y quedarán a cubierto de esa sangre.

Dt 21:9 Así quitarás completamente la culpa por haber derramado sangre inocente de en medio de ti, porque habrás hecho lo que es recto ante los ojos de Jehová.

Dt 21:10 Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, y Jehová tu Dios los entregue en tus manos, y los hagas cautivos

Dt 21:11 y veas entre los cautivos a alguna mujer hermosa, y la desees y quieras tomarla para ti por mujer,

Dt 21:12 la meterás en tu casa; y ella se rapará la cabeza, se cortará las uñas

Dt 21:13 y se quitará el vestido de su cautiverio. Y habitará en tu casa y hará duelo por su padre y por su madre un mes entero. Y después te llegarás a ella, y tú serás su marido y ella será tu mujer.

Dt 21:14 Y si más tarde no te deleitas en ella, la dejarás libre a su voluntad. Pero no debes venderla por dinero; no la tratarás como esclava, porque la has humillado.

Dt 21:15 Si un hombre tiene dos mujeres, la una amada y la otra menospreciada, y ambas, la amada y la menospreciada, le han dado hijos, y si el hijo primogénito es de la menospreciada,

Dt 21:16 entonces en el día que haga heredar a sus hijos lo que tiene, no podrá hacer del hijo de la amada el primogénito, en perjuicio del hijo de la menospreciada, que es el primogénito.

Dt 21:17 Mas al hijo de la menospreciada reconocerá como primogénito, dándole una doble porción de todo lo que tiene, porque él es la primicia de su vigor; suyo es el derecho de la primogenitura.

Dt 21:18 Si alguien tiene un hijo obstinado y rebelde, que no escucha la voz de su padre ni la voz de su madre, y aun cuando le disciplinen, no los escucha,

Dt 21:19 entonces lo tomarán su padre y su madre y lo llevarán ante los ancianos de su ciudad y a la puerta de su lugar.

Dt 21:20 Y dirán a los ancianos de su ciudad: Este hijo nuestro es obstinado y rebelde y no escucha nuestra voz; es glotón y borracho.

Dt 21:21 Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán hasta que muera. Así quitarás completamente el mal de en medio de ti, y todo Israel lo oirá y temerá.

Dt 21:22 Y si en un hombre se halla pecado digno de muerte, y se le da muerte, y lo cuelgas en un madero,

Dt 21:23 no dejarás que su cuerpo pase la noche sobre el madero, sino que lo enterrarás el mismo día. Porque maldito por Dios es el colgado, y no contaminarás la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.

DEUTERONOMIO 20 DEUTERONOMIO 22

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DEUTERONOMIO 22 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 22



Dt 22:1 Si ves extraviado el buey de tu hermano, o su oveja, no te desentenderás de ellos; deberás devolverlos a tu hermano.

Dt 22:2 Y si tu hermano no vive cerca de ti, o no lo conoces, traerás el animal a tu casa. Y estará contigo hasta que tu hermano lo reclame; entonces se lo devolverás.

Dt 22:3 Y así harás con su asno, y así harás con su vestido; y así harás con toda cosa perdida de tu hermano, lo que él haya perdido y tú hayas hallado. No podrás desentenderte de ellas.

Dt 22:4 Si ves el asno de tu hermano, o su buey, caído en el camino, no te desentenderás de ellos; deberás ayudarle a levantarlos.

Dt 22:5 La mujer no vestirá traje de hombre, ni el hombre vestirá ropa de mujer, porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que esto hace.

Dt 22:6 Si encuentras por el camino un nido de ave en cualquier árbol o sobre la tierra, y en él se hallan polluelos o huevos, y la madre echada sobre los polluelos o sobre los huevos, no tomarás la madre con los hijos.

Dt 22:7 Soltarás a la madre, pero podrás tomar los polluelos para ti, para que te vaya bien y prolongues tus días.

Dt 22:8 Cuando edifiques casa nueva, harás pretil a tu azotea, para que no traigas culpa de sangre sobre tu casa si de ella se cae alguien.

Dt 22:9 No sembrarás tu viña con dos clases de semilla, no sea que el producto entero, la semilla que hayas sembrado y el producto de la viña, representen una pérdida para el santuario.

Dt 22:10 No ararás con buey y con asno juntamente.

Dt 22:11 No llevarás ropa de material mezclado, de lana y lino juntos.

Dt 22:12 Harás cordones torcidos en las cuatro puntas del manto con que te cubras.

Dt 22:13 Si un hombre toma mujer y, después de haberse llegado a ella, la menosprecia,

Dt 22:14 y la acusa de obras vergonzosas y esparce mala fama sobre ella, diciendo: A esta mujer tomé, y cuando me acerqué a ella, no la hallé virgen,

Dt 22:15 entonces el padre y la madre de la joven tomarán y sacarán las evidencias de la virginidad de la joven a los ancianos de la ciudad, a la puerta de la ciudad.

Dt 22:16 Y dirá el padre de la joven a los ancianos: Yo di mi hija a este hombre por mujer, pero él la menospreció;

Dt 22:17 y ahora la acusa de obras vergonzosas, diciendo: No he hallado virgen a tu hija. Pero éstas son las evidencias de la virginidad de mi hija. Y extenderán el paño delante de los ancianos de la ciudad.

Dt 22:18 Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y lo disciplinarán,

Dt 22:19 y le multarán con cien siclos de plata, los cuales darán al padre de la joven, por cuanto esparció mala fama sobre una virgen de Israel. Y ella será su mujer; él no podrá despedirla en todos sus días.

Dt 22:20 Pero si resulta ser verdad lo que dice, que la joven no fue hallada virgen,

Dt 22:21 entonces la sacarán a la entrada de la casa de su padre, y la apedrearán los hombres de la ciudad hasta que muera, por cuanto ha cometido infamia en Israel fornicando en casa de su padre. Así quitarás completamente el mal de en medio de ti.

Dt 22:22 Si alguien es hallado acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también. Así quitarás completamente el mal de Israel.

Dt 22:23 Si hay una joven virgen desposada con un hombre, y otro hombre la halla en la ciudad y se acuesta con ella,

Dt 22:24 sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad y los apedrearéis para que mueran: la joven porque no dio voces en la ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo. Así quitarás completamente el mal de en medio de ti.

Dt 22:25 Pero si un hombre halla en el campo a la joven desposada, y el hombre la fuerza y se acuesta con ella, morirá solamente el hombre que se acostó con ella,

Dt 22:26 mas a la joven no le harás nada; no hay en ella pecado digno de muerte, porque como cuando alguno se levanta contra su prójimo y lo hiera de muerte, así es en este caso.

Dt 22:27 Porque él la halló en el campo; dio voces la joven desposada, y no hubo quien la salvase.

Dt 22:28 Si algún hombre halla a una joven virgen que no esté desposada, y se apodera de ella y se acuesta con ella, y son descubiertos,

Dt 22:29 entonces el hombre que se acostó con ella dará al padre de la muchacha cincuenta siclos de plata. Y ella será su mujer, porque él la humilló; no podrá despedirla en todos sus días.

Dt 22:30 Ningún hombre tomará la mujer de su padre, para no levantar el borde del manto de su padre.

DEUTERONOMIO 21 DEUTERONOMIO 23

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DEUTERONOMIO 23 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 23



Dt 23:1 No entrará en la congregación de Jehová el que tenga heridos los testículos o tenga amputado su miembro viril.

Dt 23:2 No entrará hijo ilegítimo en la congregación de Jehová; ni siquiera en la décima generación, ningún descendiente suyo entrará en la congregación de Jehová.

Dt 23:3 No entrará amonita ni moabita en la congregación de Jehová; ni siquiera en la décima generación, ningún descendiente suyo entrará en la congregación de Jehová para siempre,

Dt 23:4 porque no os salieron a recibir con pan y agua al camino cuando salisteis de Egipto, y por cuanto contrataron contra ti a Balaam, hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte.

Dt 23:5 Mas no quiso Jehová tu Dios escuchar a Balaam; y Jehová tu Dios te convirtió la maldición en bendición, porque Jehová tu Dios te amaba.

Dt 23:6 No buscarás la paz de ellos ni su prosperidad todos tus días, para siempre.

Dt 23:7 No aborrecerás al edomita, porque él es tu hermano. No aborrecerás al egipcio, porque peregrino fuiste en su tierra.

Dt 23:8 Los hijos que nazcan de ellos, en la tercera generación podrán entrar en la congregación de Jehová.

Dt 23:9 Cuando salgas como ejército contra tus enemigos, te guardarás de toda cosa mala.

Dt 23:10 Si hay en medio de ti alguien inmundo por razón de algún accidente en la noche, saldrá fuera del campamento; no entrará en medio del campamento.

Dt 23:11 Pero al caer la tarde, se bañará en agua; y cuando se haya puesto el sol, entrará en medio del campamento.

Dt 23:12 Tendrás un lugar reservado fuera del campamento, y allá saldrás;

Dt 23:13 y llevarás entre tus herramientas una estaca, y cuando salgas a hacer tus necesidades, cavarás con ella un hoyo, y después te volverás y cubrirás tu excremento.

Dt 23:14 Porque Jehová tu Dios anda en medio de tu campamento para rescatarte y para entregar a tus enemigos delante de ti; por tanto, tu campamento ha de ser santo, y Él no debe ver en medio de ti cosa indecente, no sea que se vuelva de en pos de ti.

Dt 23:15 No entregarás a su amo el esclavo que acude a ti escapándose de su amo.

Dt 23:16 Morará contigo, en medio de ti, en el lugar que escoja entre tus ciudades, donde él quiera; no le oprimirás.

Dt 23:17 No habrá prostituta de culto pagano entre las hijas de Israel, ni habrá prostituto de culto pagano entre los hijos de Israel.

Dt 23:18 No traerás la paga de una ramera ni el precio de un perro a la casa de Jehová tu Dios por ningún voto, porque ambos son una abominación a Jehová tu Dios.

Dt 23:19 No exigirás de tu hermano interés, sea interés de dinero, interés de comestibles, interés de cosa alguna de la que se suele exigir interés.

Dt 23:20 Al extranjero podrás exigir interés; mas de tu hermano no lo exigirás, para que te bendiga Jehová tu Dios en todo lo que emprendas en la tierra a la cual entras para poseerla.

Dt 23:21 Cuando hagas voto a Jehová tu Dios no tardarás en pagarlo; porque ciertamente te lo reclamará Jehová tu Dios y será pecado en ti.

Dt 23:22 Pero si te abstienes de hacer voto, no habrá en ti pecado.

Dt 23:23 Lo que haya salido de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás, tal como voluntariamente has hecho voto a Jehová tu Dios, lo cual has prometido con tu boca.

Dt 23:24 Cuando entres en la viña de tu prójimo, podrás comer uvas según el deseo de tu alma, hasta saciarte; mas no pondrás ninguna en tu cesta.

Dt 23:25 Cuando entres en la mies de tu prójimo, podrás arrancar espigas con tu mano; mas no aplicarás la hoz a la mies de tu prójimo.

DEUTERONOMIO 22 DEUTERONOMIO 24

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DEUTERONOMIO 24 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 24



Dt 24:1 Cuando alguien toma una mujer y se casa con ella, si sucede que ella no halla favor ante los ojos de aquél, porque él ha encontrado en ella alguna cosa indecente y le escribe carta de divorcio, la pone en su mano y la despide de su casa;

Dt 24:2 y ella sale de su casa y va para ser mujer de otro hombre;

Dt 24:3 si sucede que este último marido la menosprecia, le escribe carta de divorcio, la pone en su mano y la despide de su casa, o si muere este último marido que la tomó por mujer,

Dt 24:4 su primer marido, el que la despidió, no podrá volver a ella y tomarla de nuevo para que sea su mujer después que fue mancillada; pues eso es abominación delante de Jehová, y no harás pecar a la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.

Dt 24:5 Cuando un hombre esté recién casado, no saldrá con el ejército, ni se le impondrá ninguna obligación; quedará libre en su casa por un año, y alegrará a la mujer que tomó.

Dt 24:6 Uno no tomará en prenda el molino de mano ni la muela de molino, porque ello sería tomar en prenda lo necesario para la vida misma.

Dt 24:7 Si se encuentra a un hombre que haya secuestrado a uno de sus hermanos entre los hijos de Israel, y lo haya tratado como esclavo o lo haya vendido, entonces ese secuestrador morirá. Así quitarás completamente el mal de en medio de ti.

Dt 24:8 En el caso de la lepra, ten cuidado de guardar diligentemente y hacer todo lo que os prescriban los sacerdotes levitas; según yo les he mandado, así cuidarás de hacer.

Dt 24:9 Acuérdate de lo que hizo Jehová tu Dios con Miriam en el camino, después que salisteis de Egipto.

Dt 24:10 Cuando entregues a tu prójimo alguna cosa prestada, no entrarás en su casa para tomarle la prenda.

Dt 24:11 Te quedarás fuera, y el hombre a quien prestas te sacará la prenda.

Dt 24:12 Y si el hombre es pobre, no dormirás reteniendo su prenda.

Dt 24:13 Debes devolverle la prenda cuando el sol se ponga, para que pueda dormir con su ropa y te bendiga; y te será contado por justicia delante de Jehová tu Dios.

Dt 24:14 No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea de tus hermanos o de los peregrinos que están contigo, que están en tu tierra dentro de tus ciudades.

Dt 24:15 En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo (porque es pobre y su vida depende de él); no sea que clame contra ti a Jehová, y haya en ti pecado.

Dt 24:16 No se les dará muerte a los padres por causa de sus hijos, ni a los hijos por causa de sus padres; se le dará muerte a cada hombre según su propio pecado.

Dt 24:17 No torcerás el derecho que merece el peregrino o el huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda,

Dt 24:18 sino que te acordarás que fuiste esclavo en Egipto, y que de allí te rescató Jehová tu Dios; por tanto, yo te mando que hagas esto.

Dt 24:19 Cuando siegues tu mies en tu campo y olvides alguna gavilla en el campo, no volverás para recogerla; será para el peregrino, el huérfano y la viuda, a fin de que te bendiga Jehová tu Dios en todo lo que emprendas.

Dt 24:20 Cuando sacudas tus olivos, no recorrerás las ramas después; serán para el peregrino, el huérfano y la viuda.

Dt 24:21 Cuando vendimies tu viña, no harás rebusco después; será para el peregrino, el huérfano y la viuda.

Dt 24:22 Y te acordarás que fuiste esclavo en tierra de Egipto; por tanto, yo te mando que hagas esto.

DEUTERONOMIO 23 DEUTERONOMIO 25

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DEUTERONOMIO 25 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 25



Dt 25:1 Si hay pleito entre algunos y acuden al tribunal, y los jueces los juzgan, éstos absolverán al justo y condenarán al malvado.

Dt 25:2 Y si el malvado merece ser azotado, entonces el juez lo hará tenderse y lo hará azotar en su presencia con azotes de número proporcionado a su delito.

Dt 25:3 Le podrá dar cuarenta azotes, no más; no sea que, si le golpea con muchos azotes más que éstos, se sienta tu hermano envilecido delante de tus ojos.

Dt 25:4 No pondrás bozal al buey cuando trille.

Dt 25:5 Si hermanos habitan juntos, y muere uno de ellos y no tiene hijo, la mujer del difunto no se casará fuera de la familia con un hombre extraño; el hermano de su marido se llegará a ella, la tomará por su mujer y cumplirá con ella el deber de cuñado.

Dt 25:6 Y el primogénito que ella dé a luz tomará el nombre del hermano muerto, para que el nombre de éste no sea borrado de Israel.

Dt 25:7 Y si el hombre no desea tomar a la mujer de su hermano, irá entonces la mujer de su hermano a la puerta donde están los ancianos, y dirá: El hermano de mi marido rehúsa perpetuar el nombre de su hermano en Israel; no quiere cumplir conmigo el deber de cuñado.

Dt 25:8 Entonces los ancianos de su ciudad le llamarán y le hablarán. Y si insiste y dice: No deseo tomarla,

Dt 25:9 se acercará entonces la mujer de su hermano a él ante los ojos de los ancianos, le quitará la sandalia del pie, le escupirá en el rostro y, respondiendo, dirá: Así será hecho al hombre que no edifica la casa de su hermano.

Dt 25:10 Y se le llamará en Israel: Casa del descalzado.

Dt 25:11 Cuando dos hombres pelean, un hombre y su hermano, y se acerca la mujer de uno para rescatar a su marido de mano del que lo golpea, y alargando su mano se ase de las partes genitales,

Dt 25:12 le cortarás entonces la mano; tu ojo no tendrá piedad de ella.

Dt 25:13 No tendrás en la bolsa pesas diferentes, una pesada y otra liviana.

Dt 25:14 No tendrás en la casa medidas diferentes, una grande y otra chica.

Dt 25:15 Pesa cabal y justa tendrás, y medida cabal y justa tendrás, para que tus días se prolonguen sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.

Dt 25:16 Porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que hace esto, cualquiera que hace injusticia.

Dt 25:17 Acuérdate de lo que hizo Amalec contigo en el camino cuando salías de Egipto,

Dt 25:18 de cómo, estando tú cansado y agotado, te salió al encuentro en el camino y atacó tu retaguardia, atacó a todos los debilitados que iban detrás de ti; y no temió a Dios.

Dt 25:19 Por tanto, cuando Jehová tu Dios te dé reposo de todos tus enemigos de alrededor, en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad para que la poseas, borrarás de debajo del cielo la memoria de Amalec; no te olvidarás.

DEUTERONOMIO 24 DEUTERONOMIO 26

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DEUTERONOMIO 26 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 26



Dt 26:1 Y cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad, y tomes posesión de ella y habites en ella,

Dt 26:2 entonces tomarás de las primicias de todos los frutos del suelo que recojas de la tierra que Jehová tu Dios te da, y las pondrás en una canasta e irás al lugar que Jehová tu Dios escoja para hacer habitar allí Su nombre.

Dt 26:3 E irás al sacerdote que esté sirviendo en aquellos días, y le dirás: Declaro hoy a Jehová tu Dios que he entrado en la tierra que juró Jehová a nuestros padres que nos daría.

Dt 26:4 Y el sacerdote tomará la canasta de tu mano y la pondrá delante del altar de Jehová tu Dios.

Dt 26:5 Entonces responderás y dirás delante de Jehová tu Dios: Un arameo a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto y peregrinó allí con pocos hombres; y allí llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa.

Dt 26:6 Y los egipcios nos maltrataron, nos afligieron y nos impusieron duros trabajos.

Dt 26:7 Pero clamamos a Jehová, el Dios de nuestros padres, y Jehová oyó nuestra voz y vio nuestra aflicción, nuestro trabajo y nuestra opresión.

Dt 26:8 Y Jehová nos sacó de Egipto con mano poderosa, con brazo extendido, con gran terror, y con señales y prodigios.

Dt 26:9 Y nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel.

Dt 26:10 Y ahora, acabo de traer las primicias del fruto de la tierra que me has dado, oh Jehová. Y la pondrás delante de Jehová tu Dios y te postrarás delante de Jehová tu Dios.

Dt 26:11 Entonces te regocijarás, tú y también el levita y el peregrino que está en medio de ti, por todo el bien que Jehová tu Dios te haya dado a ti y a tu casa.

Dt 26:12 Cuando hayas acabado de entregar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, lo darás al levita, al peregrino, al huérfano y a la viuda, para que coman dentro de tus ciudades y se sacien.

Dt 26:13 Y dirás delante de Jehová tu Dios: He sacado lo santo de mi casa y también lo he dado al levita, al peregrino, al huérfano y a la viuda, conforme a todo el mandamiento que me has ordenado; no he transgredido ninguno de Tus mandamientos ni me he olvidado de ellos.

Dt 26:14 No he comido de ello en mi tristeza, ni he tomado de ello estando yo inmundo, ni de ello he dado a los muertos. He escuchado la voz de Jehová mi Dios; he hecho conforme a todo lo que me has mandado.

Dt 26:15 Mira desde Tu santa morada, desde el cielo, y bendice a Tu pueblo Israel y a la tierra que nos has dado, como juraste a nuestros padres, tierra que fluye leche y miel.

Dt 26:16 Jehová tu Dios te manda hoy que pongas por obra estos estatutos y ordenanzas; por tanto, los guardarás y los pondrás por obra con todo tu corazón y con toda tu alma.

Dt 26:17 Has declarado hoy que Jehová es tu Dios y que andarás en Sus caminos, guardarás Sus estatutos, Sus mandamientos y Sus ordenanzas, y que escucharás Su voz.

Dt 26:18 Y Jehová ha declarado hoy que tú eres pueblo Suyo, Su tesoro personal, como te lo ha prometido, que guardarás todos Sus mandamientos,

Dt 26:19 y que Él te pondrá muy por encima de todas las naciones que ha hecho, para alabanza, renombre y honor, y que serás un pueblo santo a Jehová tu Dios como Él ha dicho.

DEUTERONOMIO 25 DEUTERONOMIO 27

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DEUTERONOMIO 27 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 27



Dt 27:1 Moisés, con los ancianos de Israel, mandó al pueblo, diciendo: Guardad todo el mandamiento que yo os ordeno hoy.

Dt 27:2 El día que crucéis el Jordán y lleguéis a la tierra que Jehová tu Dios te da, te erigirás piedras grandes, que revocarás con cal,

Dt 27:3 y escribirás en ellas todas las palabras de esta ley, cuando hayas cruzado para entrar en la tierra que Jehová tu Dios te da, tierra que fluye leche y miel, como Jehová, el Dios de tus padres, te ha prometido.

Dt 27:4 Cuando, pues, hayáis cruzado el Jordán, erigiréis estas piedras, acerca de las cuales yo os mando hoy, en el monte Ebal, y las revocarás con cal.

Dt 27:5 Y edificarás allí un altar a Jehová tu Dios un altar de piedras, y no alzarás sobre ellas instrumento de hierro;

Dt 27:6 de piedras no labradas edificarás el altar de Jehová tu Dios. Entonces ofrecerás sobre él holocaustos a Jehová tu Dios;

Dt 27:7 y sacrificarás ofrendas de paz, comerás allí y te regocijarás delante de Jehová tu Dios.

Dt 27:8 Luego escribirás muy claramente en las piedras todas las palabras de esta ley.

Dt 27:9 Y Moisés, junto con los sacerdotes levitas, habló a todo Israel, diciendo: Guarda silencio y oye, oh Israel; hoy has venido a ser pueblo de Jehová tu Dios.

Dt 27:10 Escucharás, pues, la voz de Jehová tu Dios y pondrás por obra Sus mandamientos y Sus estatutos, que yo te ordeno hoy.

Dt 27:11 Y mandó Moisés al pueblo en aquel día, diciendo:

Dt 27:12 Cuando hayáis cruzado el Jordán, éstos se pondrán de pie sobre el monte Gerizim para bendecir al pueblo: Simeón, Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín;

Dt 27:13 y éstos se pondrán de pie sobre el monte Ebal para pronunciar la maldición: Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí.

Dt 27:14 Y responderán los levitas y dirán a todo varón de Israel en alta voz:

Dt 27:15 Maldito el hombre que haga ídolo o imagen de fundición, abominación a Jehová, obra de mano de artífice, y la ponga en lugar secreto. Y todo el pueblo responderá y dirá: Amén.

Dt 27:16 Maldito el que deshonre a su padre o a su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén.

Dt 27:17 Maldito el que desplace los mojones fijados por su prójimo. Y dirá todo el pueblo: Amén.

Dt 27:18 Maldito el que haga errar al ciego en el camino. Y dirá todo el pueblo: Amén.

Dt 27:19 Maldito el que tuerza el derecho que merece el peregrino, el huérfano y la viuda. Y dirá todo el pueblo: Amén.

Dt 27:20 Maldito el que se acueste con la mujer de su padre, por cuanto levanta el borde del manto de su padre. Y dirá todo el pueblo: Amén.

Dt 27:21 Maldito el que se acueste con cualquier animal. Y dirá todo el pueblo: Amén.

Dt 27:22 Maldito el que se acueste con su hermana, hija de su padre o hija de su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén.

Dt 27:23 Maldito el que se acueste con su suegra. Y dirá todo el pueblo: Amén.

Dt 27:24 Maldito el que quite la vida a su prójimo ocultamente. Y dirá todo el pueblo: Amén.

Dt 27:25 Maldito el que acepte pago para quitar la vida, derramando sangre inocente. Y dirá todo el pueblo: Amén.

Dt 27:26 Maldito el que no confirme las palabras de esta ley poniéndolas por obra. Y dirá todo el pueblo: Amén.

DEUTERONOMIO 26 DEUTERONOMIO 28

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DEUTERONOMIO 28 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 28



Dt 28:1 Y si escuchas diligentemente la voz de Jehová tu Dios y cuidas de poner por obra todos Sus mandamientos, que yo te ordeno hoy, Jehová tu Dios te pondrá muy por encima de todas las naciones de la tierra.

Dt 28:2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones y te alcanzarán, si escuchas la voz de Jehová tu Dios.

Dt 28:3 Bendito serás tú en la ciudad y bendito en el campo.

Dt 28:4 Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus animales, lo parido por tus ganados y las crías de tus ovejas.

Dt 28:5 Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.

Dt 28:6 Bendito serás cuando entres, y bendito serás cuando salgas.

Dt 28:7 Jehová hará que tus enemigos, los que se levanten contra ti, sean derrotados delante de ti; por un camino saldrán contra ti, pero por siete caminos huirán ante ti.

Dt 28:8 Jehová mandará que la bendición esté sobre ti en tus graneros y sobre todo lo que emprendas; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da.

Dt 28:9 Te confirmará Jehová como pueblo santo Suyo, como te lo ha jurado, si guardas los mandamientos de Jehová tu Dios y andas en Sus caminos.

Dt 28:10 Y verán todos los pueblos de la tierra que eres llamado por el nombre de Jehová, y te temerán.

Dt 28:11 Y te hará Jehová sobreabundar en bienes: en el fruto de tu vientre, en el fruto de tus animales y en el fruto de tu tierra, sobre la tierra que Jehová juró a tus padres que te daría.

Dt 28:12 Te abrirá Jehová Su buen tesoro, los cielos, para enviar lluvia a tu tierra en su tiempo y para bendecir todo lo que emprendas. Y prestarás a muchas naciones, pero tú no pedirás prestado.

Dt 28:13 Te pondrá Jehová por cabeza y no por cola, y estarás encima solamente, y no debajo, si escuchas los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y los pongas por obra.

Dt 28:14 Y no te apartarás de ninguna de las palabras que yo os ordeno hoy, ni a la derecha ni a la izquierda, para ir tras otros dioses a fin de servirles.

Dt 28:15 Pero si no escuchas la voz de Jehová tu Dios y no cuidas de poner por obra todos Sus mandamientos y Sus estatutos, que yo te ordeno hoy, vendrán sobre ti todas estas maldiciones y te alcanzarán.

Dt 28:16 Maldito serás tú en la ciudad y maldito en el campo.

Dt 28:17 Malditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.

Dt 28:18 Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, lo parido de tus ganados y la cría de tus ovejas.

Dt 28:19 Maldito serás cuando entres, y maldito serás cuando salgas.

Dt 28:20 Jehová enviará contra ti maldición, turbación y reprensión en todo lo que emprendas, hasta que seas destruido y perezcas rápidamente, a causa de la maldad de tus prácticas por las cuales me habrás abandonado.

Dt 28:21 Jehová hará que se te pegue una plaga hasta que seas consumido de la tierra a la cual entras para poseerla.

Dt 28:22 Jehová te herirá con consunción, con fiebre, con inflamación, con ardiente calor, con sequía, con tizón y con añublo; y éstos te perseguirán hasta que perezcas.

Dt 28:23 Y tu cielo, que está sobre tu cabeza, será de bronce, y la tierra, que está debajo de ti, de hierro.

Dt 28:24 Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y arena; de los cielos descenderá sobre ti hasta que seas destruido.

Dt 28:25 Jehová hará que seas derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, pero por siete caminos huirás ante ellos. Y todos los reinos de la tierra al verte se estremecerán.

Dt 28:26 Y tu cadáver servirá de comida a todas las aves del cielo y a las fieras de la tierra; y nadie las espantará.

Dt 28:27 Jehová te herirá con los furúnculos de Egipto, con tumores, con postillas y con comezón, de los cuales no podrás ser curado.

Dt 28:28 Jehová te herirá con locura, con ceguera y con turbación de corazón,

Dt 28:29 y andarás a tientas al mediodía, como el ciego anda a tientas en las tinieblas, y no tendrás éxito en tus empresas, sino que sólo estarás oprimido y despojado siempre, y nadie te salvará.

Dt 28:30 Te desposarás con mujer, pero otro varón la violará; edificarás casa, pero no morarás en ella; plantarás viña, pero no la disfrutarás.

Dt 28:31 Tu buey será degollado delante de tus ojos, pero no comerás de él; tu asno será arrebatado delante de ti, pero no te será devuelto; tus ovejas serán dadas a tus enemigos, pero nadie te las rescatará.

Dt 28:32 Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo; tus ojos lo verán, y desfallecerán de añoranza por ellos todo el día, pero nada podrás hacer.

Dt 28:33 El fruto de tu tierra y de toda tu labor lo comerá un pueblo que no has conocido, y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días.

Dt 28:34 Y enloquecerás a causa del espectáculo que verán tus ojos.

Dt 28:35 Te herirá Jehová en las rodillas y en las piernas con furúnculos malignos, de los cuales no podrás ser curado, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla.

Dt 28:36 Jehová os llevará, a ti y al rey que hayas puesto sobre ti, a una nación que ni tú ni tus padres conocíais; y allí servirás a otros dioses, de madera y de piedra.

Dt 28:37 Y vendrás a ser motivo de horror, proverbio y refrán entre todos los pueblos donde Jehová te lleve.

Dt 28:38 Sacarás mucha semilla al campo, pero recogerás poco, porque la langosta lo consumirá.

Dt 28:39 Plantarás viñas y labrarás, pero no beberás vino ni recogerás uvas, porque el gusano las devorará.

Dt 28:40 Tendrás olivos en todo tu territorio, mas no te ungirás con el aceite, porque tus aceitunas se caerán.

Dt 28:41 Hijos e hijas engendrarás, pero no se quedarán contigo, porque irán al cautiverio.

Dt 28:42 La langosta tomará posesión de todos tus árboles y del fruto de tu tierra.

Dt 28:43 El peregrino que esté en medio de ti se elevará por encima de ti cada vez más alto, pero tú descenderás cada vez más bajo.

Dt 28:44 Él te prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él vendrá a ser cabeza, y tú serás la cola.

Dt 28:45 Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, te perseguirán y te alcanzarán hasta que seas destruido, porque no escuchaste la voz de Jehová tu Dios para guardar Sus mandamientos y Sus estatutos, que Él te ordenó.

Dt 28:46 Y serán en ti y en tu descendencia como una señal y un prodigio para siempre.

Dt 28:47 Puesto que no serviste a Jehová tu Dios con regocijo y con alegría de corazón, por la abundancia de todas las cosas,

Dt 28:48 servirás a tus enemigos, los cuales Jehová enviará contra ti, en hambre, en sed, en desnudez y en escasez de todas las cosas; y Él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte.

Dt 28:49 Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, como águila que desciende en picado, una nación cuya lengua no entenderás,

Dt 28:50 nación de semblante feroz, que no tendrá respeto al anciano ni le mostrará favor al joven.

Dt 28:51 Y comerán el fruto de tus animales y el fruto de tu tierra hasta que seas destruido; no te dejarán grano, ni vino nuevo, ni aceite fresco, ni lo parido por tus ganados ni las crías de tus ovejas, hasta destruirte.

Dt 28:52 Y te pondrán sitio en todas tus ciudades hasta que caigan tus muros altos y fortificados, en que tú confiabas, en toda tu tierra; y te sitiarán en todas tus ciudades por toda tu tierra, que Jehová tu Dios te ha dado.

Dt 28:53 Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que Jehová tu Dios te ha dado, en el asedio y en la angustia con que te angustiarán tus enemigos.

Dt 28:54 El hombre más refinado y exquisito en medio de ti mirará con envidia a su hermano, a la mujer de su seno y al remanente de sus hijos que le queden,

Dt 28:55 para no compartir con ninguno de ellos la carne de sus hijos, que él comerá, por no haberle quedado nada en el asedio y en la angustia con que tus enemigos te angustiarán en todas tus ciudades.

Dt 28:56 La mujer más refinada y exquisita, que no se atreve a poner la planta de su pie sobre la tierra por exquisitez y finura, mirará con envidia al marido de su seno, a su hijo y a su hija,

Dt 28:57 al recién nacido que sale de ella y a sus hijos que dará a luz; pues los comerá ocultamente, por la carencia de todo, en el asedio y en la angustia con que tu enemigo te angustiará en tus ciudades.

Dt 28:58 Si no cuidas de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y asombroso —Jehová tu Dios—,

Dt 28:59 entonces Jehová hará extraordinarias tus plagas y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y persistentes, y enfermedades malignas y duraderas.

Dt 28:60 Y volverá a traer sobre ti todas las enfermedades de Egipto, a las cuales temiste, y se pegarán a ti.

Dt 28:61 Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta que seas destruido.

Dt 28:62 Y quedaréis pocos en número, en lugar de haber sido como las estrellas del cielo en multitud, porque no escuchaste la voz de Jehová tu Dios.

Dt 28:63 Así como Jehová exultaba sobre vosotros para haceros bien y multiplicaros, así exultará Jehová sobre vosotros para haceros perecer y destruiros; y seréis arrancados de sobre la tierra a la cual entráis para poseerla.

Dt 28:64 Y Jehová te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro; y allí servirás a otros dioses, de madera y de piedra, que ni tú ni tus padres conocíais.

Dt 28:65 Y entre aquellas naciones no descansarás, ni la planta de tu pie tendrá reposo; por el contrario, allí te dará Jehová corazón trémulo, ojos que desfallecen de añoranza y un alma que languidece.

Dt 28:66 Y tendrás tu vida como algo que pende delante de ti, y estarás temeroso de noche y de día; y no tendrás seguridad de tu vida.

Dt 28:67 En la mañana dirás: ¡Quién diera que fuese la tarde!, y en la tarde dirás: ¡Quién diera que fuese la mañana!, por el temor de tu corazón con que estarás amedrentado y por el espectáculo que verán tus ojos.

Dt 28:68 Y Jehová te hará volver a Egipto en naves, por el camino del cual yo te había dicho: Nunca más lo verás. Y allí os ofreceréis en venta a vuestros enemigos por esclavos y por esclavas, pero nadie querrá compraros.

DEUTERONOMIO 27 DEUTERONOMIO 29

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DEUTERONOMIO 29 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 29



Dt 29:1 Éstas son las palabras del pacto que Jehová mandó a Moisés que hiciese con los hijos de Israel en la tierra de Moab, además del pacto que hizo con ellos en Horeb.

Dt 29:2 Moisés, pues, llamó a todo Israel y les dijo: Vosotros habéis visto todo lo que Jehová ha hecho ante vuestros ojos en la tierra de Egipto a Faraón, a todos sus siervos y a toda su tierra,

Dt 29:3 las grandes pruebas que han visto tus ojos, aquellas grandes señales y prodigios.

Dt 29:4 Pero hasta hoy Jehová no os ha dado corazón para entender, ni ojos para ver ni oídos para oír.

Dt 29:5 Y yo os he conducido cuarenta años en el desierto; vuestros vestidos no se han gastado sobre vosotros ni vuestra sandalia se ha gastado sobre vuestro pie.

Dt 29:6 No habéis comido pan, ni bebisteis vino ni bebida embriagante, para que supierais que Yo soy Jehová vuestro Dios.

Dt 29:7 Y cuando llegasteis a este lugar, Sehón, rey de Hesbón, y Og, rey de Basán, salieron a nuestro encuentro para la batalla, y los herimos de muerte;

Dt 29:8 y tomamos su tierra y la dimos por heredad a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de los manasitas.

Dt 29:9 Guardad, pues, las palabras de este pacto y ponedlas por obra, para que prosperéis en todo lo que hagáis.

Dt 29:10 Vosotros todos estáis hoy delante de Jehová vuestro Dios: los líderes de vuestras tribus, vuestros ancianos y vuestros oficiales, todos los varones de Israel,

Dt 29:11 vuestros niños, vuestras mujeres y el peregrino que está contigo en medio de tu campamento, desde el que corta tu leña hasta el que saca tu agua,

Dt 29:12 para que entres en un pacto con Jehová tu Dios y en Su juramento, que Jehová tu Dios hace contigo hoy,

Dt 29:13 a fin de que Él te confirme hoy como Su pueblo y que Él sea tu Dios, de la manera que Él te ha dicho y jurado a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.

Dt 29:14 Pero no solamente con vosotros hago yo este pacto y este juramento,

Dt 29:15 sino que lo hago con el que está hoy con nosotros delante de Jehová nuestro Dios, y con el que no está aquí hoy con nosotros.

Dt 29:16 Porque vosotros sabéis que habitábamos en la tierra de Egipto y que pasamos por en medio de las naciones por las cuales habéis pasado,

Dt 29:17 y habéis visto sus imágenes detestables y sus ídolos, de madera y de piedra, de plata y oro, que tenían consigo.

Dt 29:18 Guardaos de que no haya entre vosotros hombre o mujer, familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Jehová nuestro Dios para ir y servir a los dioses de aquellas naciones; no sea que haya en medio de vosotros raíz que produzca fruto venenoso y ajenjo,

Dt 29:19 y que al oír las palabras de este juramento, él se bendiga en su corazón, diciendo: Tendré paz, aunque ande en la obstinación de mi corazón, para la ruina tanto de lo regado como de lo seco.

Dt 29:20 No querrá Jehová perdonarlo, sino que la ira de Jehová y Su celo arderán contra ese hombre, y se asentará sobre él todo juramento escrito en este libro, y Jehová borrará su nombre de debajo del cielo.

Dt 29:21 Y lo separará Jehová de todas las tribus de Israel para mal, conforme a todos los juramentos del pacto escrito en este libro de la ley.

Dt 29:22 Y dirán la próxima generación, vuestros hijos que se levanten después de vosotros y el extranjero que vendrá de lejanas tierras, cuando vean las plagas de aquella tierra y las enfermedades de que Jehová la habrá hecho enfermar,

Dt 29:23 y que toda su tierra es azufre y sal, desolación calcinante, donde no se haya sembrado, ni brota ni crece en ella hierba alguna —como sucedió en la destrucción de Sodoma y de Gomorra, de Adma y de Zeboim, las cuales Jehová asoló en Su furor y en Su ira ardiente—,

Dt 29:24 ciertamente todas las naciones dirán: ¿Por qué hizo esto Jehová a esta tierra? ¿Qué significa el ardor de esta gran cólera?

Dt 29:25 Y responderán: Porque abandonaron el pacto de Jehová, el Dios de sus padres, que Él hizo con ellos cuando los sacó de la tierra de Egipto;

Dt 29:26 fueron y sirvieron a otros dioses y se inclinaron a ellos, dioses que no conocían y que Él no les había asignado.

Dt 29:27 Por tanto, se encendió la ira de Jehová contra esta tierra, trayendo sobre ella todas las maldiciones escritas en este libro;

Dt 29:28 y Jehová los arrancó de su tierra con furor, con ira ardiente y con gran indignación, y los arrojó a otra tierra, como hoy se ve.

Dt 29:29 Las cosas escondidas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, a fin de que pongamos por obra todas las palabras de esta ley.

DEUTERONOMIO 28 DEUTERONOMIO 30

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DEUTERONOMIO 3 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 3



Dt 3:1 Luego nos volvimos y subimos por el camino de Basán; y salió a nuestro encuentro Og, rey de Basán, él y todo su pueblo, para librar batalla en Edrei.

Dt 3:2 Pero Jehová me dijo: No le temas, porque en tus manos lo he entregado a él y a todo su pueblo, con su tierra; y harás con él como hiciste con Sehón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón.

Dt 3:3 Y Jehová nuestro Dios entregó también en nuestras manos a Og, rey de Basán, y a todo su pueblo, al cual herimos hasta no dejar ningún sobreviviente.

Dt 3:4 Y tomamos en aquel tiempo todas sus ciudades; no quedó ciudad que no les tomásemos: sesenta ciudades, toda la región de Argob, el reino de Og en Basán.

Dt 3:5 Todas éstas eran ciudades fortificadas con muros altos, puertas y barras, sin contar el gran número de aldeas rurales.

Dt 3:6 Y las destruimos por completo, como habíamos hecho con Sehón, rey de Hesbón, destruyendo por completo todas las ciudades: hombres, mujeres y niños.

Dt 3:7 Pero tomamos por botín de guerra todo el ganado y los despojos de las ciudades.

Dt 3:8 Así que, en aquel tiempo tomamos la tierra de manos de los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, desde el valle del Arnón hasta el monte Hermón

Dt 3:9 (los sidonios llaman a Hermón, Sirión, y los amorreos lo llaman Senir),

Dt 3:10 todas las ciudades de la Meseta, todo Galaad y todo Basán, hasta Salca y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán.

Dt 3:11 (Porque únicamente Og, rey de Basán, había quedado del remanente de los refaítas. Su cama, una cama de hierro, ciertamente está en Rabá de los hijos de Amón. La longitud de ella es de nueve codos, y su anchura de cuatro codos, según el codo de un hombre).

Dt 3:12 Poseímos, pues, esta tierra en aquel tiempo. Desde Aroer, que está junto al valle del Arnón, y la mitad de la región montañosa de Galaad con sus ciudades, se la di a los rubenitas y a los gaditas.

Dt 3:13 Y el resto de Galaad y todo Basán, el reino de Og, toda la región de Argob, se la di a la media tribu de Manasés. (Toda aquella porción de Basán se llama la tierra de los refaítas.

Dt 3:14 Jair, hijo de Manasés, tomó toda la región de Argob hasta la frontera con los gesureos y los maacateos; y la llamó, es decir, a Basán, según su propio nombre, Havot-jair, como se llama hasta hoy).

Dt 3:15 Y Galaad se lo di a Maquir.

Dt 3:16 Y a los rubenitas y a los gaditas les di la región desde Galaad hasta el valle del Arnón, teniendo por frontera el medio del valle, hasta el río Jaboc, el cual es la frontera de los hijos de Amón;

Dt 3:17 también el Arabá, con el Jordán por frontera, desde Cineret hasta el mar del Arabá, el mar Salado, al pie de las laderas del Pisga al oriente.

Dt 3:18 En aquel tiempo os mandé, diciendo: Jehová vuestro Dios os ha dado esta tierra para que la poseáis; todos los hombres de valor cruzaréis armados delante de vuestros hermanos, los hijos de Israel.

Dt 3:19 Solamente vuestras mujeres, vuestros niños y vuestros ganados (yo sé que tenéis mucho ganado) quedarán en vuestras ciudades, las cuales os he dado,

Dt 3:20 hasta que Jehová dé reposo a vuestros hermanos, como os lo ha dado a vosotros, y posean ellos también la tierra que Jehová vuestro Dios les da al otro lado del Jordán. Entonces os volveréis, cada uno a la posesión que yo os he dado.

Dt 3:21 Ordené también a Josué en aquel tiempo, diciendo: Tus propios ojos han visto todo lo que Jehová vuestro Dios ha hecho a aquellos dos reyes; así hará Jehová vuestro Dios a todos los reinos a los cuales estás a punto de entrar.

Dt 3:22 No los temáis, porque Jehová vuestro Dios es el que pelea por vosotros.

Dt 3:23 Y rogué a Jehová en aquel tiempo, diciendo:

Dt 3:24 Oh, Señor Jehová, Tú has comenzado a mostrar a Tu siervo Tu grandeza y Tu mano poderosa. Pues ¿qué dios hay en el cielo o en la tierra que pueda hacer obras y proezas como las Tuyas?

Dt 3:25 Te ruego que me dejes cruzar y ver la buena tierra que está al otro lado del Jordán, aquella bella región montañosa y el Líbano.

Dt 3:26 Pero Jehová se había enfurecido contra mí por causa de vosotros y no me escuchó. Y me dijo Jehová: ¡Basta! No me hables más de este asunto.

Dt 3:27 Sube a la cumbre del Pisga y alza tus ojos al oeste, al norte, al sur y al este; y mira con tus propios ojos, porque no cruzarás este Jordán.

Dt 3:28 Da tus órdenes a Josué, fortalécelo y anímalo, porque él será quien cruce delante de este pueblo y les haga heredar la tierra que verás.

Dt 3:29 Y nos quedamos en el valle, frente a Bet-peor.

DEUTERONOMIO 2 DEUTERONOMIO 4

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DEUTERONOMIO 30 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 30



Dt 30:1 Y cuando vengan sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición, que he puesto delante de ti, y reflexiones sobre ellas en tu corazón mientras estés en medio de todas las naciones a las cuales te haya arrojado Jehová tu Dios,

Dt 30:2 y vuelvas a Jehová tu Dios y escuches Su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma,

Dt 30:3 entonces Jehová tu Dios te hará volver de tu cautividad y tendrá compasión de ti, y se volverá y te recogerá de entre todos los pueblos adonde te haya esparcido Jehová tu Dios.

Dt 30:4 Si has sido arrojado hasta el extremo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios y de allí te tomará.

Dt 30:5 Y te introducirá Jehová tu Dios en la tierra que poseyeron tus padres, y tú la poseerás; y Él te hará bien y te multiplicará más que a tus padres.

Dt 30:6 Y Jehová tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.

Dt 30:7 Y pondrá Jehová tu Dios todos estos juramentos sobre tus enemigos y sobre tus aborrecedores que te han perseguido.

Dt 30:8 Y te volverás y escucharás la voz de Jehová, y pondrás por obra todos Sus mandamientos, que yo te ordeno hoy.

Dt 30:9 Y te hará Jehová tu Dios prosperar abundantemente en todo lo que emprendas, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tus animales y en el fruto de tu tierra, porque Jehová volverá a exultar sobre ti para bien, de la manera que exultó sobre tus padres,

Dt 30:10 si escuchas la voz de Jehová tu Dios para guardar Sus mandamientos y Sus estatutos escritos en este libro de la ley, y si te conviertes a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.

Dt 30:11 Porque este mandamiento que te ordeno hoy no es demasiado difícil para ti, ni está lejos de ti.

Dt 30:12 No está en el cielo, para que digas: ¿Quién subirá por nosotros al cielo, para que nos lo traiga y nos lo haga oír a fin de que lo pongamos por obra?

Dt 30:13 Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga oír a fin de que lo pongamos por obra?

Dt 30:14 Pero muy cerca de ti está la palabra, incluso en tu boca y en tu corazón, para que la pongas por obra.

Dt 30:15 Mira, he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal.

Dt 30:16 Si obedeces los mandamientos de Jehová tu Dios, los cuales yo te ordeno hoy, que ames a Jehová tu Dios, que andes en Sus caminos y guardes Sus mandamientos, Sus estatutos y Sus ordenanzas, entonces vivirás y serás multiplicado, y Jehová tu Dios te bendecirá en la tierra a la cual entras para poseerla.

Dt 30:17 Mas si tu corazón se aparta y no escuchas, sino que te dejas extraviar para adorar a otros dioses y servirlos,

Dt 30:18 os declaro hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais a entrar, cruzando el Jordán, para tomar posesión de ella.

Dt 30:19 Llamo por testigos hoy contra vosotros a los cielos y a la tierra: te he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas, tú y tu descendencia,

Dt 30:20 amando a Jehová tu Dios al escuchar Su voz y estar asido de Él, porque Él es vida para ti y prolongación de tus días, a fin de que habites sobre la tierra que Jehová juró a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les daría.

DEUTERONOMIO 29 DEUTERONOMIO 31

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DEUTERONOMIO 31 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 31



Dt 31:1 Cuando Moisés hubo acabado de hablar estas palabras a todo Israel,

Dt 31:2 les dijo: Hoy tengo ciento veinte años de edad; no puedo más salir ni entrar, además de esto Jehová me ha dicho: No cruzarás este Jordán.

Dt 31:3 Es Jehová tu Dios el que cruza delante de ti; Él destruirá a estas naciones delante de ti, y tú las desposeerás. Josué es el que cruza delante de ti, como Jehová ha hablado.

Dt 31:4 Y Jehová hará con ellos como hizo con Sehón y con Og, reyes de los amorreos, y con su tierra cuando los destruyó.

Dt 31:5 Los entregará Jehová delante de vosotros, y haréis con ellos conforme a todo el mandamiento, el cual yo os he ordenado.

Dt 31:6 Sed fuertes y cobrad ánimo. No temáis ni os aterroricéis ante ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te abandonará.

Dt 31:7 Y llamó Moisés a Josué y le dijo en presencia de todo Israel: Sé fuerte y cobra ánimo, porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres que les daría; y tú se la harás heredar.

Dt 31:8 Es Jehová el que va delante de ti. Él estará contigo; no te dejará ni te abandonará. No temas ni desmayes.

Dt 31:9 Y escribió Moisés esta ley y la dio a los sacerdotes, hijos de Leví, que llevan el Arca del Pacto de Jehová, y a todos los ancianos de Israel.

Dt 31:10 Y les mandó Moisés, diciendo: Al fin de cada siete años, en el tiempo señalado del año de la liberación, en la Fiesta de los Tabernáculos,

Dt 31:11 cuando venga todo Israel a presentarse delante de Jehová tu Dios en el lugar que Él haya escogido, leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos.

Dt 31:12 Haz congregar al pueblo, varones, mujeres y niños, y el peregrino que esté contigo, dentro de tus ciudades, para que oigan y aprendan a temer a Jehová vuestro Dios y a cuidar de poner por obra todas las palabras de esta ley,

Dt 31:13 y para que sus hijos, que no han sabido estas cosas, oigan y aprendan a temer a Jehová vuestro Dios todos los días que viváis sobre la tierra a la cual entráis, cruzando el Jordán, para poseerla.

Dt 31:14 Y Jehová dijo a Moisés: He aquí, se acercan los días en que has de morir. Llama a Josué, y presentaos en la Tienda de Reunión para que Yo le dé Mis órdenes. Fue, pues, Moisés con Josué, y se presentaron en la Tienda de Reunión.

Dt 31:15 Y se apareció Jehová en la tienda, en una columna de nube; y la columna de nube se puso sobre la entrada de la tienda.

Dt 31:16 Y Jehová dijo a Moisés: He aquí, tú vas a acostarte con tus padres; y este pueblo se levantará y se prostituirá tras los dioses ajenos de la tierra en que va a entrar, y me abandonará y quebrantará Mi pacto que hice con él.

Dt 31:17 Y se encenderá Mi ira contra ellos en aquel día, y los abandonaré y esconderé de ellos Mi rostro; y serán consumidos, y vendrán sobre ellos muchos males y angustias, para que digan en aquel día: ¿No nos han venido estos males porque no está nuestro Dios en medio de nosotros?

Dt 31:18 Y ciertamente Yo esconderé Mi rostro en aquel día, por todo el mal que ellos habrán hecho, por haberse vuelto a otros dioses.

Dt 31:19 Ahora pues, escribíos este cántico y enséñalo a los hijos de Israel; ponlo en boca de ellos, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel.

Dt 31:20 Porque Yo les introduciré en la tierra que juré a sus padres, tierra que fluye leche y miel, y ellos comerán, se saciarán y engordarán; y se volverán a otros dioses y les servirán, y me menospreciarán y quebrantarán Mi pacto.

Dt 31:21 Y cuando les vengan muchos males y angustias, entonces este cántico responderá delante de ellos como testigo, pues no será olvidado por la boca de su descendencia; porque Yo conozco lo que se proponen hoy antes de que los introduzca en la tierra que juré darles.

Dt 31:22 Moisés, pues, escribió este cántico aquel día y se lo enseñó a los hijos de Israel.

Dt 31:23 Y Él dio órdenes a Josué, hijo de Nun, y dijo: Sé fuerte y cobra ánimo, pues tú introducirás a los hijos de Israel en la tierra que les juré, y Yo estaré contigo.

Dt 31:24 Y cuando terminó Moisés de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirlo,

Dt 31:25 dio órdenes Moisés a los levitas que llevan el Arca del Pacto de Jehová, diciendo:

Dt 31:26 Tomad este libro de la ley y ponedlo al lado del Arca del Pacto de Jehová vuestro Dios para que esté allí por testigo contra ti.

Dt 31:27 Porque yo conozco tu rebeldía y tu dura cerviz: He aquí que aun viviendo yo con vosotros hoy, habéis sido rebeldes a Jehová; ¡cuánto más lo seréis después que yo haya muerto!

Dt 31:28 Congregad ante mí a todos los ancianos de vuestras tribus y a vuestros oficiales, para que hable en sus oídos estas palabras y llame por testigos contra ellos a los cielos y a la tierra.

Dt 31:29 Porque yo sé que después de mi muerte os corromperéis completamente y os apartaréis del camino que os he ordenado, y que vendrá sobre vosotros mal en los postreros días, por haber hecho lo malo ante los ojos de Jehová, provocándole a la ira con lo que emprenderéis.

Dt 31:30 Entonces habló Moisés a oídos de toda la congregación de Israel las palabras de este cántico hasta concluirlas:

DEUTERONOMIO 30 DEUTERONOMIO 32

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DEUTERONOMIO 32 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 32



Dt 32:1 Prestad oído, oh cielos, y dejadme hablar; / y oiga la tierra las palabras de mi boca.

Dt 32:2 Gotee como la lluvia mi enseñanza; / destilen como el rocío mis palabras, / como gotas de lluvia sobre la tierna hierba / y como abundantes lluvias sobre las plantas.

Dt 32:3 Porque el nombre de Jehová proclamaré. / ¡Atribuid grandeza a nuestro Dios!

Dt 32:4 La Roca, perfecta es Su obra, / porque todos Sus caminos son equidad: / Dios de fidelidad, y sin injusticia; / es justo y recto.

Dt 32:5 Le han tratado con corrupción —la mancha de ellos no es propia de Sus hijos— / generación torcida y perversa.

Dt 32:6 ¿Así pagáis a Jehová, / pueblo necio e insensato? / ¿Acaso no es Él tu Padre que te compró? / ¿No fue Él quien te hizo y te estableció?

Dt 32:7 Acuérdate de los días antiguos, / considerad los años de generación tras generación; / pregunta a tu padre, y él te informará; / a tus ancianos, y ellos te dirán.

Dt 32:8 Cuando el Altísimo dio a las naciones su heredad, / cuando hizo dividir a los hijos del hombre, / puso los límites de los pueblos / según el número de los hijos de Israel.

Dt 32:9 Porque la porción de Jehová es Su pueblo; / Jacob es la porción asignada de Su herencia.

Dt 32:10 Él lo encontró en tierra desierta, / y en la soledad rugiente del desierto; / lo rodeó, cuidó de él con todo esmero, / lo guardó como a la niña de Su ojo.

Dt 32:11 Como el águila despierta su nidada, / revolotea sobre sus pollos, / extiende sus alas, los toma / y los lleva sobre sus plumas remeras;

Dt 32:12 así Jehová solo le guió, / y con Él no hubo dios ajeno.

Dt 32:13 Lo hizo cabalgar sobre las alturas de la tierra, / y lo alimentó con los frutos del campo; / e hizo que chupase miel de la peña, / y aceite del duro pedernal:

Dt 32:14 cuajada de vacas y leche de ovejas, / con grosura de corderos, / y carneros, cría de Basán, y cabras, / con lo mejor del trigo; / y la sangre de la uva bebiste como vino fermentado.

Dt 32:15 Pero engordó Jesurún y dio coces / (te hiciste gordo, grueso y cebado), / entonces abandonó a Dios, quien lo hizo, / y menospreció a la Roca de su salvación.

Dt 32:16 Le provocaron a celos con dioses ajenos; / le provocaron a ira con abominaciones.

Dt 32:17 Sacrificaron a los demonios, a los que no eran dioses, / a dioses que no habían conocido, / a nuevos, recién llegados, / delante de los cuales vuestros padres no se habían estremecido.

Dt 32:18 Te desentendiste de la Roca que te engendró; / te has olvidado del Dios que por ti sufrió dolores de parto.

Dt 32:19 Y lo vio Jehová, y los desdeñó, / a causa de la provocación de Sus hijos y de Sus hijas.

Dt 32:20 Y dijo: Esconderé de ellos Mi rostro; / veré cuál será su fin. / Porque son una generación llena de perversidades, / hijos en quienes no hay fidelidad.

Dt 32:21 Me movieron a celos con lo que no es Dios; / me provocaron a ira con sus vanidades. / Por tanto los moveré a celos con uno que no es pueblo; / los provocaré a ira con una nación necia.

Dt 32:22 Porque fuego se ha encendido en Mi ira / y arde hasta el fondo del Seol; / devora la tierra y sus frutos, / y abrasa los fundamentos de los montes.

Dt 32:23 Yo amontonaré males sobre ellos; / agotaré contra ellos Mis flechas.

Dt 32:24 Quedarán extenuados por el hambre, / y consumidos por saeta de fuego / y por la destrucción amarga; / dientes de fieras también enviaré sobre ellos, / con el veneno de los que se arrastran por el polvo.

Dt 32:25 Por fuera la espada los dejará sin hijos, / y por dentro, habrá espanto; / tomarán tanto al joven como a la virgen, / al niño de pecho como al hombre canoso.

Dt 32:26 Yo hubiera dicho: Los esparciré, / borraré la memoria de ellos de entre los hombres,

Dt 32:27 si no hubiera temido la provocación del enemigo, / no sea que interpretaran mal sus adversarios, / no sea que digan: Nuestra mano es exaltada, / no fue Jehová quien hizo todo esto.

Dt 32:28 Porque son nación privada de consejos, / y no hay en ellos entendimiento.

Dt 32:29 Si hubieran sido sabios, habrían comprendido esto, / habrían percibido su fin.

Dt 32:30 ¿Cómo puede perseguir uno a mil, / y dos hacer huir a diez mil, / si su Roca no los hubiera vendido, / y Jehová no los hubiera entregado?

Dt 32:31 Porque la roca de ellos no es como nuestra Roca; / y nuestros enemigos son de ello jueces.

Dt 32:32 Porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos, / y de los campos de Gomorra; / las uvas de ellos son venenosas, / racimos amargos tienen.

Dt 32:33 Veneno de serpientes es su vino, / y ponzoña cruel de cobras.

Dt 32:34 ¿No tengo Yo esto guardado conmigo, / sellado en Mis tesorerías?

Dt 32:35 Mía es la venganza y la retribución, / al tiempo en que su pie resbale; / porque el día de su calamidad se ha acercado, / se apresura lo que ha de sucederles.

Dt 32:36 Pues, Jehová ejecutará juicio a favor de Su pueblo, / y tendrá compasión de Sus siervos, / cuando vea que su apoyo ha desaparecido, / y que no queda ni preso ni libre.

Dt 32:37 Y Él dirá: ¿Dónde están sus dioses, / la roca en que se refugiaban,

Dt 32:38 que comían la grosura de sus sacrificios / y bebían el vino de su libación? / Que se levanten y os ayuden; / sean refugio que se extiende sobre vosotros.

Dt 32:39 Ved ahora que Yo, Yo soy Él, / y no hay otro dios conmigo.
Yo hago morir, y Yo hago vivir; / Yo hiero, y Yo sano; / y no hay quien pueda librar de Mi mano.

Dt 32:40 Porque alzo a los cielos Mi mano / y digo: Vivo Yo para siempre,

Dt 32:41 si afilo Mi reluciente espada / y empuño en Mi mano el juicio, / retribuiré con venganza a Mis adversarios / y recompensaré a los que me aborrecen.

Dt 32:42 Embriagaré de sangre Mis flechas, / y Mi espada devorará carne, / sangre de muertos y de cautivos, / la carne de los líderes de larga cabellera del enemigo.

Dt 32:43 Dad gritos de gozo, oh naciones, con Su pueblo, / porque Él vengará la sangre de Sus siervos, / retribuirá con venganza a Sus adversarios / y cubrirá la culpa de Su tierra y de Su pueblo.

Dt 32:44 Llegó Moisés y recitó todas las palabras de este cántico a oídos del pueblo, él y Oseas, hijo de Nun.

Dt 32:45 Y acabó Moisés de recitar todas estas palabras a todo Israel;

Dt 32:46 y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas estas palabras que yo os testifico hoy. Las daréis por mandato a vuestros hijos a fin de que cuiden de poner por obra todas las palabras de esta ley.

Dt 32:47 Porque no es cosa vana para vosotros, pues es vuestra vida; y por medio de esto prolongaréis vuestros días sobre la tierra a la cual entráis, cruzando el Jordán, para poseerla.

Dt 32:48 Y habló Jehová a Moisés aquel mismo día, diciendo:

Dt 32:49 Sube a este monte de los Abarim, al monte Nebo, situado en la tierra de Moab frente a Jericó, y mira la tierra de Canaán, que Yo doy por posesión a los hijos de Israel;

Dt 32:50 y muere en el monte al cual subes y sé reunido a tu pueblo, así como murió tu hermano Aarón en el monte Hor y fue reunido a su pueblo.

Dt 32:51 Porque me fuisteis infieles en medio de los hijos de Israel en las aguas de Meriba-cades, en el desierto de Zin, porque vosotros no me santificasteis en medio de los hijos de Israel.

Dt 32:52 Pero de lejos verás la tierra, mas no entrarás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel.

DEUTERONOMIO 31 DEUTERONOMIO 33

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DEUTERONOMIO 33 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 33



Dt 33:1 Ésta es la bendición con la cual Moisés, varón de Dios, bendijo a los hijos de Israel antes de su muerte.

Dt 33:2 Dijo:
Jehová vino del Sinaí, / y desde Seir les amaneció; / resplandeció desde el monte Parán, / y se les acercó desde las miríadas de santos; / de Su diestra una ley de fuego salió hacia ellos.

Dt 33:3 Ciertamente Él ama al pueblo. / Todos Sus santos estaban en Tu mano, / y se sentaron ante Tus pies; / todos reciben de Tus palabras.

Dt 33:4 Moisés nos ordenó una ley, / posesión de la congregación de Jacob.

Dt 33:5 Y Él era Rey en Jesurún, / cuando se reunieron los cabezas del pueblo, / todas juntas las tribus de Israel.

Dt 33:6 Viva Rubén, y no muera, / ni sean pocos sus varones.

Dt 33:7 Y ésta es la bendición acerca de Judá; y dijo:
Oye, oh Jehová, la voz de Judá, / y llévalo a su pueblo. / Con sus manos contendió por ellos; / y seas Tú su ayuda contra sus adversarios.

Dt 33:8 Y en cuanto a Leví dijo:
Tu Tumim y Tu Urim sean para Tu hombre fiel, / a quien probaste en Masah, / con quien contendiste junto a las aguas de Meriba,

Dt 33:9 quien dijo de su padre y de su madre: / A él no lo tomo en cuenta; / y no reconoció a sus hermanos, / y a sus propios hijos desconoció. / Pues ellos guardaron Tus palabras / y observaron Tu pacto.

Dt 33:10 Mostrarán Tus ordenanzas a Jacob, / y Tu ley a Israel; / pondrán incienso ante Tu nariz / y holocaustos enteros sobre Tu altar.

Dt 33:11 Bendice, oh Jehová, su fuerza, / y acepta la obra de sus manos; / aplasta los lomos de los que se levantan contra él / y de los que lo aborrecen, para que no se levanten de nuevo.

Dt 33:12 En cuanto a Benjamín dijo:
El amado de Jehová morará confiado junto a Él; / Jehová lo cubrirá todo el día, / y entre sus hombros Él morará.

Dt 33:13 Y en cuanto a José dijo:
Bendita de Jehová sea su tierra, / con lo mejor de los cielos, con el rocío / y con las aguas profundas que yacen abajo;

Dt 33:14 con los mejores frutos del sol / y con los mejores productos de las lunas;

Dt 33:15 con la cúspide de los montes antiguos / y con lo mejor de las colinas eternas;

Dt 33:16 con lo mejor de la tierra y su plenitud / y el favor de Aquel que moró en la zarza. / Venga todo esto sobre la cabeza de José / y sobre la coronilla del que fue separado de entre sus hermanos.

Dt 33:17 Como el primogénito de su buey, tiene majestad, / y sus cuernos son cuernos de buey salvaje; / con ellos empujará a los pueblos, / todos juntos, hasta los fines de la tierra. / Ellos son los diez millares de Efraín, / y ellos son los millares de Manasés.

Dt 33:18 Y en cuanto a Zabulón dijo:
Regocíjate, Zabulón, en tus salidas; / y tú, Isacar, en tus tiendas.

Dt 33:19 Llamarán a los pueblos al monte; / allí ofrecerán sacrificios de justicia, / porque sorberán la abundancia de los mares / y los tesoros escondidos de la arena.

Dt 33:20 Y en cuanto a Gad dijo:
Bendito el que ensancha a Gad. / Como leona mora, / y arrebata el brazo y aun la coronilla.

Dt 33:21 Él se proveyó de las primicias, / porque allí le fue reservada la porción del dador de la ley. / Y vino con los cabezas del pueblo; / hizo la justicia de Jehová / y Sus juicios con Israel.

Dt 33:22 Y en cuanto a Dan dijo:
Dan es cachorro de león / que salta desde Basán.

Dt 33:23 Y en cuanto a Neftalí dijo:
Oh Neftalí, saciado de favores, / y lleno de la bendición de Jehová: / posee el mar y el sur.

Dt 33:24 Y en cuanto a Aser dijo:
Bendito sobre los hijos sea Aser. / Sea el favorecido de sus hermanos, / y moje en aceite su pie.

Dt 33:25 Serán tus cerrojos de hierro y de cobre; / y como tus días serán tus fuerzas.

Dt 33:26 No hay nadie como el Dios de Jesurún, / quien cabalga sobre los cielos para tu ayuda, / y sobre las nubes en Su majestad.

Dt 33:27 El Dios de antaño es tu morada, / y debajo están los brazos eternos. / Él echó de delante de ti al enemigo, / y dijo: ¡Destruye!

Dt 33:28 Entonces Israel moraba confiado, / la fuente de Jacob en soledad / en tierra de grano y de vino nuevo; / también los cielos sobre él destilan su rocío.

Dt 33:29 Dichoso eres tú, oh Israel; ¿quién como tú? / Pueblo salvado por Jehová, / escudo de tu socorro, / y espada de tu majestad. / Así que tus enemigos vendrán temerosos a ti, / y tú hollarás sus alturas.

DEUTERONOMIO 32 DEUTERONOMIO 34

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DEUTERONOMIO 34 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 34



Dt 34:1 Entonces subió Moisés de las llanuras de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está enfrente de Jericó; y le mostró Jehová toda la tierra: de Galaad hasta Dan,

Dt 34:2 todo Neftalí, y la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar que yace más allá,

Dt 34:3 el Neguev, y la Llanura, es decir, el valle de Jericó, ciudad de las palmeras, hasta Zoar.

Dt 34:4 Y le dijo Jehová: Ésta es la tierra acerca de la cual juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus propios ojos, mas no pasarás allá.

Dt 34:5 Y murió allí Moisés, siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme a la palabra de Jehová.

Dt 34:6 Y Él lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, frente a Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy.

Dt 34:7 Tenía Moisés ciento veinte años cuando murió; sus ojos no se habían oscurecido, ni lo dejó su vigor.

Dt 34:8 Y lloraron los hijos de Israel a Moisés en las llanuras de Moab treinta días; y así se cumplieron los días de llanto y duelo por Moisés.

Dt 34:9 Y Josué, hijo de Nun, fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le escucharon e hicieron como Jehová había mandado a Moisés.

Dt 34:10 Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara,

Dt 34:11 nadie como él por todas las señales y prodigios que Jehová le envió a hacer en tierra de Egipto, a Faraón, a todos sus siervos y a toda su tierra,

Dt 34:12 y por todo el gran poder y todos los hechos grandiosos y terribles que Moisés hizo a la vista de todo Israel.

DEUTERONOMIO 33 »

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DEUTERONOMIO 4 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 4



Dt 4:1 Ahora, pues, oh Israel, escucha los estatutos y las ordenanzas que yo os enseño para que los pongáis por obra a fin de que viváis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová, el Dios de vuestros padres, os da.

Dt 4:2 No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni quitaréis de ella, para que guardéis los mandamientos de Jehová vuestro Dios que yo os ordeno.

Dt 4:3 Vuestros propios ojos han visto lo que hizo Jehová en Baal-peor, pues a todo hombre que fue en pos de Baal-peor lo destruyó Jehová tu Dios de en medio de ti.

Dt 4:4 Mas vosotros que os unisteis a Jehová vuestro Dios, todos estáis vivos hoy.

Dt 4:5 Mirad, yo os he enseñado estatutos y ordenanzas, como Jehová mi Dios me mandó, para que los pongáis por obra en medio de la tierra en la cual entráis para poseerla.

Dt 4:6 Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque ésta será vuestra sabiduría y vuestra prudencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos y dirán: Ciertamente esta gran nación es pueblo sabio y prudente.

Dt 4:7 Porque ¿qué nación grande hay que tenga dios tan cercano a ella como lo está Jehová nuestro Dios siempre que le invocamos?

Dt 4:8 Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y ordenanzas tan justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?

Dt 4:9 Pero guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni dejes que se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, hazlas saber a tus hijos y a tus nietos.

Dt 4:10 Especialmente no te olvides del día que estuviste delante de Jehová tu Dios en Horeb, cuando Jehová me dijo: Reúneme al pueblo para que les haga oír Mis palabras, a fin de que aprendan a temerme todos los días que vivan sobre la tierra y enseñen a sus hijos a hacer igual.

Dt 4:11 Y os acercasteis y os pusisteis al pie del monte; y el monte ardía con fuego hasta el corazón de los cielos, entre tinieblas, nube y densa oscuridad.

Dt 4:12 Y os habló Jehová de en medio del fuego. Oísteis el sonido de las palabras, pero no visteis ninguna figura: sólo hubo una voz.

Dt 4:13 Y Él os declaró Su pacto, el cual os mandó poner por obra, los Diez Mandamientos; y los escribió en dos tablas de piedra.

Dt 4:14 A mí también me mandó Jehová en aquel tiempo que os enseñase estatutos y ordenanzas, para que los pusieseis por obra en la tierra a la cual estáis a punto de cruzar para poseerla.

Dt 4:15 Guardad, pues, mucho vuestras almas, pues ninguna figura visteis el día que Jehová os habló en Horeb de en medio del fuego,

Dt 4:16 para que no os corrompáis y hagáis para vosotros ídolo, forma de imagen alguna, figura de macho o hembra,

Dt 4:17 figura de algún animal que esté en la tierra, figura de algún ave alada que vuele en el cielo,

Dt 4:18 figura de algún animal que se arrastre sobre la tierra, figura de algún pez que haya en el agua debajo de la tierra;

Dt 4:19 y guárdate para que al alzar tus ojos al cielo y al ver el sol, la luna y las estrellas, todo el ejército de los cielos, no seas impulsado a adorarlos ni les sirvas, cosas que ha asignado Jehová tu Dios a todos los pueblos debajo de todos los cielos.

Dt 4:20 Pero a vosotros Jehová os ha tomado y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que seáis pueblo de Su heredad, como en este día.

Dt 4:21 Pero Jehová se enojó contra mí por causa de vosotros y juró que yo no cruzaría el Jordán ni entraría en la buena tierra que Jehová tu Dios te da como heredad.

Dt 4:22 Así que yo voy a morir en esta tierra; no voy a cruzar el Jordán. Pero vosotros cruzaréis y poseeréis esta buena tierra.

Dt 4:23 Guardaos, no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios que Él estableció con vosotros, y no os hagáis un ídolo, forma de ninguna cosa, lo cual Jehová tu Dios ha prohibido.

Dt 4:24 Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso.

Dt 4:25 Cuando hayáis engendrado hijos y nietos y hayáis languidecido en la tierra, si os corrompéis haciendo un ídolo en forma de cualquier cosa y hacéis lo malo ante los ojos de Jehová vuestro Dios para enojarlo,

Dt 4:26 yo pongo hoy por testigos contra vosotros a los cielos y a la tierra, que ciertamente pereceréis pronto de la tierra a la cual cruzáis el Jordán para poseerla; no prolongaréis en ella vuestros días, sino que seréis completamente destruidos.

Dt 4:27 Y Jehová os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis pocos en número entre las naciones a las cuales os llevará Jehová.

Dt 4:28 Y serviréis allí a dioses hechos por manos de hombres, de madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni comen ni huelen.

Dt 4:29 Y desde allí buscaréis a Jehová tu Dios y lo encontrarás si lo buscas de todo tu corazón y de toda tu alma.

Dt 4:30 Cuando estés en angustia, y te alcancen todas estas cosas, cuando estés en los postreros días, te volverás a Jehová tu Dios y escucharás Su voz.

Dt 4:31 Porque Dios compasivo es Jehová tu Dios; no te dejará, ni permitirá que perezcas ni se olvidará del pacto que juró a tus padres.

Dt 4:32 Porque pregunta ahora si en los días antiguos, que fueron antes de ti, desde el día en que creó Dios al hombre sobre la tierra, pregunta desde un extremo del cielo al otro: ¿Se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se ha oído otra como ella?

Dt 4:33 ¿Ha oído pueblo alguno la voz de Dios hablando de en medio del fuego, como tú la has oído, y ha seguido viviendo?

Dt 4:34 ¿Ha intentado Dios ir a tomar para Sí una nación de en medio de otra nación, con pruebas, con señales y prodigios, con guerra, mano poderosa y brazo extendido, y con grandes terrores, como todo lo que hizo por vosotros Jehová vuestro Dios en Egipto ante tus ojos?

Dt 4:35 A ti te fueron mostradas estas cosas, para que supieras que Jehová es Dios; no hay otro fuera de Él.

Dt 4:36 Desde los cielos te dejó oír Su voz para disciplinarte, y sobre la tierra te mostró Su gran fuego, y has oído Sus palabras de en medio del fuego.

Dt 4:37 Y por cuanto Él amó a tus padres, escogió a su descendencia después de ellos y te sacó de Egipto con Su presencia, con Su gran poder,

Dt 4:38 echando de delante de ti naciones más grandes y más poderosas que tú, para introducirte y darte su tierra por heredad, como hoy se ve.

Dt 4:39 Reconoce pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra; no hay otro.

Dt 4:40 Por consiguiente, guarda Sus estatutos y Sus mandamientos, los cuales yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da para siempre.

Dt 4:41 Entonces apartó Moisés tres ciudades al otro lado del Jordán hacia donde nace el sol,

Dt 4:42 para que huyera allí el homicida que matara a su prójimo involuntariamente, sin haberlo odiado antes, y que huyendo a una de estas ciudades viviera:

Dt 4:43 Beser en el desierto, en tierra de la Meseta, que pertenece a los rubenitas; Ramot en Galaad, que pertenece a los gaditas; y Golán en Basán, que pertenece a los manasitas.

Dt 4:44 Ésta, pues, es la ley que Moisés puso delante de los hijos de Israel;

Dt 4:45 éstos son los testimonios, los estatutos y las ordenanzas que habló Moisés a los hijos de Israel cuando habían salido de Egipto,

Dt 4:46 al otro lado del Jordán, en el valle frente a Bet-peor, en la tierra de Sehón, rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón, al cual derrotó Moisés con los hijos de Israel cuando habían salido de Egipto.

Dt 4:47 Y poseyeron su tierra y la tierra de Og, rey de Basán —los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, hacia donde nace el sol—

Dt 4:48 desde Aroer, que está al borde del valle del Arnón, hasta el monte Sirión, que es Hermón,

Dt 4:49 y todo el Arabá al otro lado del Jordán, al oriente, hasta el mar del Arabá, al pie de las laderas del Pisga.

DEUTERONOMIO 3 DEUTERONOMIO 5

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DEUTERONOMIO 5 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 5



Dt 5:1 Llamó Moisés a todo Israel y les dijo: Oye, oh Israel, los estatutos y las ordenanzas que yo hablo hoy a vuestros oídos; aprendedlos y guardadlos, para ponerlos por obra.

Dt 5:2 Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb.

Dt 5:3 No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros, todos los que estamos aquí hoy vivos.

Dt 5:4 Cara a cara habló Jehová con vosotros en el monte, de en medio del fuego

Dt 5:5 (yo estaba entonces entre Jehová y vosotros para declararos la palabra de Jehová, porque vosotros tuvisteis temor del fuego y no subisteis al monte), diciendo:

Dt 5:6 Yo soy Jehová tu Dios que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud.

Dt 5:7 No tendrás otros dioses delante de Mí.

Dt 5:8 No te harás ídolo, ni forma alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

Dt 5:9 No te postrarás ante ellos ni los servirás; porque Yo, Jehová tu Dios, soy Dios celoso, que visito la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian,

Dt 5:10 pero muestro benevolencia amorosa a miles de generaciones de los que me aman y guardan Mis mandamientos.

Dt 5:11 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano, porque no dará por inocente Jehová al que tome Su nombre en vano.

Dt 5:12 Guarda el día de Sábado para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado.

Dt 5:13 Seis días laborarás y harás todo tu trabajo,

Dt 5:14 pero el séptimo día es Sábado para Jehová tu Dios; no harás ningún trabajo, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún ganado tuyo ni el peregrino que está contigo dentro de tus ciudades, para que descansen tu siervo y tu sierva como tú.

Dt 5:15 Y te acordarás que fuiste esclavo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano poderosa y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de Sábado.

Dt 5:16 Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.

Dt 5:17 No matarás;

Dt 5:18 ni cometerás adulterio;

Dt 5:19 ni hurtarás;

Dt 5:20 ni como testigo de cosas vanas testificarás contra tu prójimo;

Dt 5:21 ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su campo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada de lo que pertenezca a tu prójimo.

Dt 5:22 Estas palabras habló Jehová a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la densa oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de piedra, las cuales me dio a mí.

Dt 5:23 Y cuando oísteis la voz de en medio de las tinieblas, mientras ardía el monte con fuego, os acercasteis a mí, todos los cabezas de vuestras tribus y vuestros ancianos,

Dt 5:24 y dijisteis: Jehová nuestro Dios acaba de mostrarnos Su gloria y Su grandeza, y hemos oído Su voz de en medio del fuego; hoy hemos visto que Dios habla con el hombre, y éste aún vive.

Dt 5:25 Ahora, pues, ¿por qué hemos de morir? Porque este gran fuego nos consumirá. Si seguimos oyendo la voz de Jehová nuestro Dios, moriremos.

Dt 5:26 Porque, ¿quién hay entre toda carne que haya oído la voz del Dios viviente hablando de en medio del fuego, como nosotros la oímos, y aún viva?

Dt 5:27 Acércate tú y oye todo lo que diga Jehová nuestro Dios; entonces nos dirás todo lo que Jehová nuestro Dios te diga, y nosotros oiremos y haremos.

Dt 5:28 Y oyó Jehová el tenor de vuestras palabras mientras me hablabais, y me dijo Jehová: He oído el tenor de las palabras de este pueblo, con las cuales te han hablado; han hecho bien en todo lo que han dicho.

Dt 5:29 ¡Oh, si su corazón estuviera siempre dispuesto a temerme y a guardar todos Mis mandamientos para que a ellos y a sus hijos les vaya bien para siempre!

Dt 5:30 Ve, diles: Volved a vuestras tiendas.

Dt 5:31 Mas tú, quédate aquí junto a Mí, para que te declare todo el mandamiento, los estatutos y las ordenanzas, los cuales les enseñarás a fin de que los pongan por obra en la tierra que Yo les doy en posesión.

Dt 5:32 Guardadlos entonces para ponerlos por obra, como Jehová vuestro Dios os ha mandado; no os apartaréis a la derecha ni a la izquierda.

Dt 5:33 Andaréis en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y que os vaya bien, y para que prolonguéis vuestros días en la tierra que habéis de poseer.

DEUTERONOMIO 4 DEUTERONOMIO 6

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DEUTERONOMIO 6 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 6



Dt 6:1 Ahora bien, éste es el mandamiento, los estatutos y las ordenanzas, que Jehová vuestro Dios me ha mandado que os enseñe, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual cruzáis para poseerla;

Dt 6:2 para que temas a Jehová tu Dios y guardes todos Sus estatutos y Sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo y tu nieto, todos los días de tu vida, y para que sean prolongados tus días.

Dt 6:3 Por tanto, oye, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien y seáis aumentados en gran manera, en una tierra que fluye leche y miel, como te ha prometido Jehová, el Dios de tus padres.

Dt 6:4 Oye, oh Israel, Jehová es nuestro Dios; Jehová uno es.

Dt 6:5 Y amarás a Jehová tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

Dt 6:6 Y estas palabras, que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;

Dt 6:7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.

Dt 6:8 Y las atarás como señal en tu mano, y serán por frontales entre tus ojos;

Dt 6:9 y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas.

Dt 6:10 Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres, a Abraham, Isaac y Jacob, que te daría, una tierra con ciudades grandes y buenas que tú no edificaste,

Dt 6:11 y casas llenas de todo bien que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies,

Dt 6:12 cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud.

Dt 6:13 A Jehová tu Dios temerás, y a Él servirás; y sólo por Su nombre jurarás.

Dt 6:14 No andaréis en pos de otros dioses, de los dioses de los pueblos que están a vuestro alrededor,

Dt 6:15 porque Jehová tu Dios que está en medio de ti, es un Dios celoso. De otro modo, se encenderá la ira de Jehová tu Dios contra ti, y Él te destruirá de sobre la tierra.

Dt 6:16 No pondréis a prueba a Jehová vuestro Dios como lo pusisteis a prueba en Masah.

Dt 6:17 Guardaréis diligentemente los mandamientos de Jehová vuestro Dios y Sus testimonios y Sus estatutos que te ha mandado.

Dt 6:18 Y harás lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que te vaya bien y entres y poseas la buena tierra, acerca de la cual Jehová juró a tus padres

Dt 6:19 que echaría a todos tus enemigos de delante de ti, conforme a lo que Jehová ha dicho.

Dt 6:20 Cuando te pregunte tu hijo en el futuro, diciendo: ¿Cuál es el significado de los testimonios, los estatutos y las ordenanzas que Jehová nuestro Dios os mandó?

Dt 6:21 Entonces dirás a tu hijo: Nosotros éramos esclavos de Faraón en Egipto, y Jehová nos sacó de Egipto con mano poderosa.

Dt 6:22 Jehová hizo grandes y temibles señales y prodigios ante nuestros ojos en Egipto, contra Faraón y contra toda su casa,

Dt 6:23 y nos sacó de allá, para traernos y darnos la tierra que juró a nuestros padres.

Dt 6:24 Y nos mandó Jehová que pusiéramos por obra todos estos estatutos a fin de que temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya siempre bien y para que nos conserve la vida, como en el día de hoy.

Dt 6:25 Y será para nosotros justicia si cuidamos de poner por obra todo este mandamiento delante de Jehová nuestro Dios, como Él nos ha mandado.

DEUTERONOMIO 5 DEUTERONOMIO 7

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DEUTERONOMIO 7 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 7



Dt 7:1 Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra a la cual estás a punto de entrar para poseerla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones —los heteos, los gergeseos, los amorreos, los cananeos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos— siete naciones más numerosas y más poderosas que tú,

Dt 7:2 y Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás por completo; no harás con ellas pacto ni les mostrarás favor.

Dt 7:3 Y no contraerás matrimonio con ellas: no darás tus hijas a sus hijos, ni tomarás a sus hijas para tus hijos.

Dt 7:4 Porque ellas apartarán a tus hijos de seguirme para servir a otros dioses; y la ira de Jehová se encenderá contra vosotros, y Él pronto os destruirá.

Dt 7:5 Mas así habéis de hacer con ellos: sus altares derribaréis, quebraréis sus estelas, talaréis sus Aseras y quemaréis sus ídolos en el fuego.

Dt 7:6 Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; es Jehová tu Dios, quien te ha escogido de entre todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra, para que seas pueblo Suyo, Su tesoro personal.

Dt 7:7 Jehová no se ha prendado de vosotros ni os ha escogido por ser vosotros más numerosos que todos los pueblos, pues erais el pueblo menos numeroso de todos;

Dt 7:8 más bien, por cuanto Jehová os amó y quiso guardar el juramento que hizo a vuestros padres, Jehová os sacó con mano poderosa y os rescató de la casa de esclavitud, de manos de Faraón, rey de Egipto.

Dt 7:9 Reconoce, por tanto, que Jehová tu Dios es Dios, el Dios fiel que guarda el pacto y muestra la benevolencia amorosa a los que le aman y guardan Sus mandamientos, hasta mil generaciones,

Dt 7:10 pero en persona da el pago a los que le aborrecen, destruyéndolos. No se demora con el que le aborrece; en persona le dará el pago.

Dt 7:11 Guardarás, por tanto, el mandamiento, los estatutos y las ordenanzas que yo te mando hoy que pongas por obra.

Dt 7:12 Y por haber escuchado estas ordenanzas, y haberlas guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la benevolencia amorosa que juró a tus padres.

Dt 7:13 Te amará, te bendecirá y te multiplicará; también bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu vino nuevo y tu aceite fresco, el parto de tus ganados y las crías de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría.

Dt 7:14 Bendito serás más que todos los otros pueblos; no habrá en ti varón ni hembra estéril, ni en tus animales.

Dt 7:15 Y quitará Jehová de ti toda enfermedad; y ninguna de las malas enfermedades de Egipto, que tú conoces, hará caer sobre ti, sino que las dará a todos los que te aborrecen.

Dt 7:16 Y devorarás a todos los pueblos que te da Jehová tu Dios; tu ojo no tendrá piedad de ellos, tampoco servirás a sus dioses, porque te sería lazo.

Dt 7:17 Si dices en tu corazón: Estas naciones son más numerosas que yo, ¿cómo podría yo desposeerlas?

Dt 7:18 No tendrás temor de ellas; debes acordarte de lo que hizo Jehová tu Dios con Faraón y con todo Egipto,

Dt 7:19 de las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales y prodigios, y de la mano poderosa y el brazo extendido con que Jehová tu Dios te sacó. Así hará Jehová tu Dios con todos los pueblos a quienes temes.

Dt 7:20 Además, Jehová tu Dios enviará el avispón entre ellos, hasta que sean destruidos los que queden y los que se hayan escondido de delante de ti.

Dt 7:21 No te espantarás de ellos, porque Jehová tu Dios está en medio de ti, Dios grande y portentoso.

Dt 7:22 Y Jehová tu Dios echará a estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas en seguida, no sea que las fieras del campo se multipliquen contra ti.

Dt 7:23 Mas Jehová tu Dios las entregará delante de ti, y Él les causará grandes destrozos hasta que sean destruidas.

Dt 7:24 Él entregará sus reyes en tus manos, y tú destruirás el nombre de ellos de debajo del cielo; nadie te podrá resistir hasta que los hayas destruido.

Dt 7:25 Los ídolos de sus dioses quemarás en el fuego; no desearás la plata ni el oro con que estén recubiertos, ni los tomarás para ti, no sea que por ello te enredes en un lazo, pues es abominación a Jehová tu Dios.

Dt 7:26 Y no meterás cosa abominable en tu casa, no sea que llegues a ser maldito como ella; la detestarás por completo y la aborrecerás, porque es maldita.

DEUTERONOMIO 6 DEUTERONOMIO 8

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DEUTERONOMIO 8 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 8



Dt 8:1 Todo el mandamiento que te ordeno hoy cuidaréis de poner por obra, para que viváis, os multipliquéis, y entréis y poseáis la tierra que Jehová juró a vuestros padres.

Dt 8:2 Y te acordarás de todo el camino por donde te ha conducido Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para humillarte y probarte a fin de saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no Sus mandamientos.

Dt 8:3 Y te humilló; te hizo pasar hambre y te alimentó con maná, que no conocías tú, ni tus padres lo habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que procede de la boca de Jehová vive el hombre.

Dt 8:4 Tu vestido nunca se gastó sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años.

Dt 8:5 Reconoce asimismo en tu corazón que como disciplina el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te disciplinaba.

Dt 8:6 Guarda, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios andando en Sus caminos y temiéndole.

Dt 8:7 Porque Jehová tu Dios te lleva a una buena tierra: tierra de arroyos de aguas, de manantiales y de fuentes, que brotan en valles y montes;

Dt 8:8 tierra de trigo, de cebada, de vides, de higueras y de granados; tierra de olivos con aceite y de miel;

Dt 8:9 tierra en la cual no comerás pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes extraerás cobre.

Dt 8:10 Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado.

Dt 8:11 Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, dejando de guardar Sus mandamientos, Sus ordenanzas y Sus estatutos que yo te ordeno hoy,

Dt 8:12 no sea que cuando hayas comido y te hayas saciado, y hayas edificado buenas casas y habites en ellas,

Dt 8:13 y tus vacas y tus ovejas se hayan multiplicado, tu plata y tu oro te hayan sido multiplicados, y todo lo que tengas se haya multiplicado,

Dt 8:14 tu corazón se enaltezca y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud;

Dt 8:15 que te condujo por el desierto grande y asombroso, lleno de serpientes ardientes y de escorpiones, tierra sedienta donde no había agua; Él te sacó agua de la roca del pedernal;

Dt 8:16 que te alimentó con maná en el desierto, el cual tus padres no habían conocido, a fin de humillarte y probarte para a la postre hacerte bien,

Dt 8:17 y digas en tu corazón: Mi fuerza y el poder de mi mano me han procurado esta riqueza.

Dt 8:18 Antes bien, te acordarás de Jehová tu Dios, porque Él te da las fuerzas para adquirir riquezas, a fin de confirmar Su pacto que juró a tus padres, como se ve en este día.

Dt 8:19 Y si de cualquier manera te olvidas de Jehová tu Dios y andas en pos de otros dioses y les sirves y a ellos te inclinas, doy testimonio hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.

Dt 8:20 Como las naciones que Jehová está a punto de destruir delante de vuestro rostro, así pereceréis, por no haber escuchado la voz de Jehová vuestro Dios.

DEUTERONOMIO 7 DEUTERONOMIO 9

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DEUTERONOMIO 9 Versión Recobro

DEUTERONOMIO 9



Dt 9:1 ¡Oye, oh Israel! Tú vas hoy a cruzar el Jordán para entrar y desposeer a naciones más grandes y más poderosas que tú, ciudades grandes y fortificadas hasta los cielos;

Dt 9:2 un pueblo grande y alto, hijos de los anaceos, de los cuales tienes tú conocimiento y has oído decir: ¿Quién puede resistir ante los hijos de Anac?

Dt 9:3 Entiende, pues, hoy, que es Jehová tu Dios el que cruza delante de ti como fuego consumidor; Él los destruirá y los sojuzgará delante de ti, para que pronto los puedas desposeer y destruir, como Jehová te ha dicho.

Dt 9:4 No digas en tu corazón cuando Jehová tu Dios los haya echado de delante de ti: Por mi justicia me ha traído Jehová a poseer esta tierra; más bien, ha sido a causa de la maldad de estas naciones que Jehová está a punto de desposeerlas de delante de ti.

Dt 9:5 No es por tu justicia ni por la rectitud de tu corazón que entras a poseer la tierra de ellos, sino por la maldad de estas naciones Jehová tu Dios está a punto de desposeerlas de delante de ti, para confirmar Jehová la palabra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.

Dt 9:6 Sabrás, pues, que no es por tu justicia que Jehová tu Dios te da esta buena tierra para que la poseas, porque pueblo duro de cerviz eres tú.

Dt 9:7 Acuérdate, no olvides que has provocado la ira de Jehová tu Dios en el desierto; desde el día en que saliste de la tierra de Egipto, hasta que llegasteis a este lugar, habéis sido rebeldes a Jehová.

Dt 9:8 Y especialmente en Horeb provocasteis la ira de Jehová, y se enojó Jehová tanto contra vosotros que estuvo a punto de destruiros.

Dt 9:9 Cuando yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las Tablas del Pacto que Jehová hizo con vosotros, permanecí en el monte cuarenta días y cuarenta noches; no comí alimentos ni bebí agua.

Dt 9:10 Y me dio Jehová las dos tablas de piedra, escritas con el dedo de Dios; y sobre ellas estaba escrito según todas las palabras que Jehová habló con vosotros en el monte, de en medio del fuego, el día de la asamblea.

Dt 9:11 Y al fin de los cuarenta días y cuarenta noches, Jehová me dio las dos tablas de piedra, las Tablas del Pacto.

Dt 9:12 Entonces me dijo Jehová: Levántate, desciende pronto de aquí, porque tu pueblo, el que has sacado de Egipto, se ha corrompido. Pronto ellos se han apartado del camino que Yo les mandé; se han hecho una imagen de fundición.

Dt 9:13 Luego me habló Jehová, diciendo: He visto a este pueblo, que de veras es un pueblo de dura cerviz.

Dt 9:14 Apártate de Mí para que los destruya y borre su nombre de debajo del cielo, y de ti haré una nación más poderosa y más numerosa que ellos.

Dt 9:15 Y me volví y descendí del monte, el cual ardía con fuego, y las dos Tablas del Pacto estaban en mis dos manos.

Dt 9:16 Y vi que en verdad habíais pecado contra Jehová vuestro Dios: os habíais hecho un becerro de fundición; os habíais apartado pronto del camino que Jehová os había mandado.

Dt 9:17 Entonces tomé las dos tablas, las arrojé de mis dos manos y las quebré delante de vuestros ojos.

Dt 9:18 Luego me postré delante de Jehová como al principio, cuarenta días y cuarenta noches; no comí pan ni bebí agua, a causa de todo vuestro pecado que habíais cometido haciendo el mal ante los ojos de Jehová para enojarlo.

Dt 9:19 Porque temí a causa del enojo y de la ira ardiente con que Jehová estaba enojado contra vosotros, tanto que estaba a punto de destruiros. Pero Jehová me escuchó aun esta vez.

Dt 9:20 Contra Aarón también se enojó Jehová hasta querer destruirlo. Pero también oré por Aarón en aquel entonces.

Dt 9:21 Luego tomé el objeto de vuestro pecado, el becerro, lo quemé en el fuego y lo desmenucé, moliéndolo muy bien hasta que fue reducido a polvo; y eché aquel polvo en el arroyo que descendía del monte.

Dt 9:22 También en Tabera, en Masah y en Kibrot-hataava, provocasteis a ira a Jehová.

Dt 9:23 Y cuando Jehová os envió desde Cades-barnea, diciendo: Subid y poseed la tierra que Yo os he dado, os rebelasteis contra la palabra de Jehová vuestro Dios y no le creísteis ni escuchasteis Su voz.

Dt 9:24 Rebeldes habéis sido a Jehová desde el día que yo os conocí.

Dt 9:25 Me postré, pues, delante de Jehová cuarenta días y cuarenta noches; estuve postrado así, porque Jehová dijo que os había de destruir.

Dt 9:26 Y oré a Jehová y dije: Oh, Señor Jehová, no destruyas a Tu pueblo y a Tu heredad, que has rescatado con Tu grandeza, que has sacado de Egipto con mano poderosa.

Dt 9:27 Acuérdate de Tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires la obstinación de este pueblo, ni su maldad ni su pecado,

Dt 9:28 no sea que digan los habitantes de la tierra de donde nos has sacado: Por cuanto no pudo Jehová introducirlos en la tierra que les había prometido, y porque los aborrecía, los ha sacado para matarlos en el desierto.

Dt 9:29 Pero ellos son Tu pueblo y Tu heredad, que has sacado con Tu gran fuerza y con Tu brazo extendido.

DEUTERONOMIO 8 DEUTERONOMIO 10

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Josué Versión Recobro

JOSUÉ



JOSUÉ 1



Jos 1:1 Después de la muerte de Moisés, siervo de Jehová, Jehová habló a Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés, diciendo:

Jos 1:2 Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y cruza este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que Yo les doy a los hijos de Israel.

Jos 1:3 Yo os he dado, como prometí a Moisés, todo lugar que pise la planta de vuestro pie.

Jos 1:4 Desde el desierto y este Líbano hasta el gran río, el río Éufrates, toda la tierra de los heteos, y hasta el mar Grande donde se pone el sol, será vuestro territorio.

Jos 1:5 Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida. Como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré.

Jos 1:6 Sé fuerte y cobra ánimo; porque tú harás que este pueblo herede la tierra que a sus padres juré darles.

Jos 1:7 Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidándote de hacer conforme a toda la ley que Mi siervo Moisés te mandó. No te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito adondequiera que vayas.

Jos 1:8 No se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que cuides de hacer conforme a todo lo que en él está escrito, porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.

Jos 1:9 ¿No te he mandado? Sé fuerte y cobra ánimo; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios está contigo adondequiera que vayas.

Jos 1:10 Entonces Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo:

Jos 1:11 Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo, diciendo: Preparaos provisiones, porque dentro de tres días habéis de cruzar este Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión.

Jos 1:12 También habló Josué a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés, diciendo:

Jos 1:13 Acordaos de la palabra que Moisés, siervo de Jehová, os mandó diciendo: Jehová vuestro Dios, os ha dado reposo y os dará esta tierra.

Jos 1:14 Vuestras mujeres, vuestros niños y vuestros ganados quedarán en la tierra que Moisés os ha dado al otro lado del Jordán; mas vosotros, todos los valientes y fuertes, cruzaréis en orden de batalla delante de vuestros hermanos, y les ayudaréis

Jos 1:15 hasta que Jehová haya dado reposo a vuestros hermanos como a vosotros, y ellos también posean la tierra que Jehová vuestro Dios les da; y después volveréis a la tierra de vuestra posesión y poseeréis lo que Moisés, siervo de Jehová, os ha dado al otro lado del Jordán hacia donde nace el sol.

Jos 1:16 Entonces respondieron a Josué, diciendo: Nosotros haremos todas las cosas que nos has mandado e iremos adondequiera que nos envíes.

Jos 1:17 De la manera que escuchamos a Moisés en todas las cosas, así te escucharemos a ti; solamente que Jehová tu Dios esté contigo, como estuvo con Moisés.

Jos 1:18 Cualquiera que se rebele contra tu mandato o no escuche tus palabras en todas las cosas que le mandes, que se le dé muerte; solamente sé fuerte y cobra ánimo.

DEUTERONOMIO 34 JOSUÉ 2

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JOSUÉ 10 Versión Recobro

JOSUÉ 10



Jos 10:1 Cuando Adonisedec, rey de Jerusalén, oyó que Josué había tomado a Hai y la había destruido por completo (como había hecho con Jericó y con su rey, así hizo con Hai y con su rey), y que los habitantes de Gabaón habían hecho paz con Israel y estaban entre ellos,

Jos 10:2 tuvo mucho temor, porque Gabaón era una gran ciudad, como una de las ciudades reales, y porque era mayor que Hai, y todos sus hombres eran valientes.

Jos 10:3 Por tanto, Adonisedec, rey de Jerusalén, envió a decir a Hoham, rey de Hebrón, a Piram, rey de Jarmut, a Jafía, rey de Laquis, y a Debir, rey de Eglón, diciendo:

Jos 10:4 Subid a mí y ayudadme, y ataquemos a Gabaón; porque ellos han hecho paz con Josué y con los hijos de Israel.

Jos 10:5 Por consiguiente, se juntaron y subieron los cinco reyes de los amorreos, el rey de Jerusalén, el rey de Hebrón, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y el rey de Eglón, ellos con todas sus fuerzas; y acamparon contra Gabaón y pelearon contra ella.

Jos 10:6 Y los hombres de Gabaón enviaron a decir a Josué al campamento en Gilgal: No desampare tu mano a tus siervos. Sube pronto a nosotros; sálvanos y ayúdanos, porque todos los reyes de los amorreos que habitan en la región montañosa se han unido contra nosotros.

Jos 10:7 Subió, pues, Josué de Gilgal, él y toda la gente de guerra con él, y todos los hombres fuertes y valientes.

Jos 10:8 Y Jehová dijo a Josué: No tengas miedo de ellos; porque Yo los he entregado en tus manos, y ninguno de ellos te podrá hacer frente.

Jos 10:9 Y Josué vino sobre ellos de repente, porque había subido toda la noche desde Gilgal.

Jos 10:10 Y Jehová los llenó de pánico delante de Israel y los hirió con gran golpe en Gabaón; y Él los persiguió por el camino que sube a Bet-horón y los hirió hasta Azeca y Maqueda.

Jos 10:11 Mientras huían de delante de Israel, cuando estaban en la bajada de Bet-horón, Jehová envió desde los cielos piedras grandes sobre ellos hasta Azeca, y murieron; y fueron más los que murieron por causa de las piedras del granizo, que los que los hijos de Israel mataron a espada.

Jos 10:12 Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó a los amorreos delante de los hijos de Israel, y dijo a la vista de Israel:
Sol, detente sobre Gabaón; / y tú, Luna, sobre el valle de Ajalón.

Jos 10:13 Y el sol se detuvo, / y la luna se paró, / hasta que la nación se hubo vengado de sus enemigos.
¿No está escrito en el libro de Jaser? El sol se paró en medio del cielo y no se apresuró a ponerse casi un día entero.

Jos 10:14 Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, en que Jehová escuchó la voz de un hombre; porque Jehová peleaba por Israel.

Jos 10:15 Entonces Josué, y todo Israel con él, volvió al campamento en Gilgal.

Jos 10:16 Y estos cinco reyes huyeron y se escondieron en la cueva de Maqueda.

Jos 10:17 Y le fue dado aviso a Josué, diciendo: Han sido hallados los cinco reyes, escondidos en la cueva de Maqueda.

Jos 10:18 Josué dijo: Rodad piedras grandes a la entrada de la cueva y poned hombres junto a ella para que los guarden;

Jos 10:19 pero vosotros no os detengáis; perseguid a vuestros enemigos y atacadlos por la retaguardia. No los dejéis ir a sus ciudades, porque Jehová vuestro Dios los ha entregado en vuestras manos.

Jos 10:20 Y cuando Josué y los hijos de Israel acabaron de herirlos con gran golpe hasta consumirlos, aunque quedaron algunos que sobrevivieron y se metieron en las ciudades fortificadas,

Jos 10:21 volvió en paz todo el pueblo al campamento, a Josué en Maqueda, y nadie habló contra ninguno de los hijos de Israel.

Jos 10:22 Entonces dijo Josué: Abrid la entrada de la cueva y sacadme de allí a esos cinco reyes.

Jos 10:23 Así lo hicieron; y le sacaron de la cueva a esos cinco reyes: el rey de Jerusalén, el rey de Hebrón, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y el rey de Eglón.

Jos 10:24 Y cuando sacaron a esos reyes y los llevaron ante Josué, Josué llamó a todos los varones de Israel y dijo a los jefes de los hombres de guerra que habían venido con él: Acercaos, y poned vuestros pies sobre los cuellos de estos reyes. Y se acercaron y pusieron sus pies sobre los cuellos de ellos.

Jos 10:25 Y les dijo Josué: No temáis ni desmayéis; sed fuertes y cobrad ánimo, porque así hará Jehová a todos vuestros enemigos contra los cuales peleáis.

Jos 10:26 Y después de esto Josué los hirió y les dio muerte, y los hizo colgar en cinco maderos; y quedaron colgados hasta caer la noche.

Jos 10:27 Cuando se puso el sol, mandó Josué que los quitaran de los maderos y los echaran en la cueva donde se habían escondido; y pusieron piedras grandes a la entrada de la cueva, las cuales permanecen hasta hoy.

Jos 10:28 En aquel día Josué tomó Maqueda y la hirió a filo de espada, juntamente con su rey. Los destruyó por completo a ellos y a toda alma que en ella había, sin dejar sobrevivientes. E hizo con el rey de Maqueda como había hecho con el rey de Jericó.

Jos 10:29 Y de Maqueda pasó Josué, y todo Israel con él, a Libna; y peleó contra Libna;

Jos 10:30 y Jehová entregó también a ella y a su rey en manos de Israel. Y la hirió a filo de espada, con toda alma que en ella había, sin dejar sobrevivientes. E hizo con su rey como había hecho con el rey de Jericó.

Jos 10:31 Entonces de Libna pasó Josué, y todo Israel con él, a Laquis, acampó contra ella y peleó contra ella;

Jos 10:32 Jehová entregó también a Laquis en manos de Israel, quien la tomó al segundo día y la hirió a filo de espada, con toda alma que en ella había, así como había hecho con Libna.

Jos 10:33 Entonces Horam, rey de Gezer, subió para ayudar a Laquis; y a él y a su pueblo Josué hirió, hasta no dejar sobreviviente alguno.

Jos 10:34 De Laquis pasó Josué, y todo Israel con él, a Eglón; y acamparon contra ella y pelearon contra ella.

Jos 10:35 En aquel día la tomaron y la hirieron a filo de espada; en aquel día destruyó por completo a toda alma que en ella había, así como había hecho con Laquis.

Jos 10:36 Subió luego Josué, y todo Israel con él, de Eglón a Hebrón, y pelearon contra ella.

Jos 10:37 Y la tomaron y la hirieron a filo de espada, a ella, a su rey y a todas sus ciudades con toda alma que en ella había. No dejó sobrevivientes, así como había hecho con Eglón; pues la destruyó por completo, con toda alma que en ella había.

Jos 10:38 Después volvió Josué, y todo Israel con él, a Debir y peleó contra ella.

Jos 10:39 Y la tomó con su rey y todas sus ciudades; y las hirieron a filo de espada y destruyeron por completo a toda alma que en ella había, sin dejar sobrevivientes. Como había hecho con Hebrón, y como había hecho con Libna y con su rey, así hizo con Debir y con su rey.

Jos 10:40 Hirió, pues, Josué toda la tierra: la región montañosa, el Neguev, la tierra baja, las laderas y a todos sus reyes; no dejó sobrevivientes, sino que destruyó por completo todo ser que respiraba, como Jehová, el Dios de Israel, había mandado.

Jos 10:41 Los hirió Josué desde Cades-barnea hasta Gaza, y toda la tierra de Gosén hasta Gabaón.

Jos 10:42 A todos estos reyes y sus tierras los tomó Josué de una vez, porque Jehová, el Dios de Israel, peleaba por Israel.

Jos 10:43 Entonces volvió Josué, y todo Israel con él, al campamento en Gilgal.

JOSUÉ 9 JOSUÉ 11

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JOSUÉ 11 Versión Recobro

JOSUÉ 11



Jos 11:1 Cuando oyó esto Jabín, rey de Hazor, envió mensaje a Jobab, rey de Madón, al rey de Simrón, al rey de Acsaf,

Jos 11:2 a los reyes que estaban al norte en la región montañosa, y en el Arabá al sur de Cinerot, en la tierra baja y en las alturas de Dor al occidente,

Jos 11:3 a los cananeos que estaban al oriente y al occidente, a los amorreos, a los heteos, a los ferezeos, a los jebuseos en la región montañosa y a los heveos que estaban al pie del Hermón en tierra de Mizpa.

Jos 11:4 Éstos salieron, y con ellos todas sus fuerzas, un pueblo tan numeroso como la arena que está a la orilla del mar, y muchísimos caballos y carros.

Jos 11:5 Todos estos reyes se reunieron; y llegaron y acamparon unidos junto a las aguas de Merom para pelear contra Israel.

Jos 11:6 Entonces Jehová dijo a Josué: No tengas temor a causa de ellos, porque mañana a esta hora Yo los entregaré a todos ellos muertos delante de Israel. Desjarretarás sus caballos y quemarás a fuego sus carros.

Jos 11:7 Así que Josué, y toda la gente de guerra con él, vino de repente contra ellos junto a las aguas de Merom, y cayeron sobre ellos.

Jos 11:8 Y los entregó Jehová en manos de Israel, y los hirieron y los persiguieron hasta Sidón la grande, hasta Misrefotmaim y hasta el valle de Mizpe, al oriente. Y los hirieron hasta que no les quedó sobreviviente alguno.

Jos 11:9 Josué, pues, hizo con ellos conforme a lo que Jehová le había dicho: desjarretó sus caballos y quemó sus carros a fuego.

Jos 11:10 Y volviendo Josué, tomó al mismo tiempo a Hazor, y mató a espada a su rey; pues Hazor había sido antes cabeza de todos estos reinos.

Jos 11:11 E hirieron a filo de espada toda alma que estaba en ella, destruyéndola por completo, sin quedar nada que tuviera aliento. Y a Hazor quemó con fuego.

Jos 11:12 Asimismo tomó Josué todas las ciudades de aquellos reyes, y a todos los reyes de ellas, y los hirió a filo de espada y los destruyó por completo, como Moisés, siervo de Jehová, lo había mandado.

Jos 11:13 Pero a todas las ciudades que estaban sobre montículos, no las quemó Israel; únicamente a Hazor quemó Josué.

Jos 11:14 Y los hijos de Israel tomaron como botín de guerra todos los despojos de estas ciudades y el ganado; mas a todos los hombres hirieron a filo de espada hasta destruirlos, sin dejar nada que respirase.

Jos 11:15 De la manera que Jehová lo había mandado a Moisés, Su siervo, así Moisés lo mandó a Josué, y así Josué lo hizo, sin omitir nada de todo lo que Jehová había mandado a Moisés.

Jos 11:16 Así tomó Josué toda aquella tierra, la región montañosa, todo el Neguev, toda la tierra de Gosén, la tierra baja, el Arabá, la región montañosa de Israel y su tierra baja,

Jos 11:17 desde el monte Halac, que sube hacia Seir, hasta Baal-gad en el valle del Líbano, al pie del monte Hermón. Tomó asimismo a todos sus reyes, los hirió y mató.

Jos 11:18 Por mucho tiempo tuvo guerra Josué con todos estos reyes.

Jos 11:19 No hubo ciudad que hiciera la paz con los hijos de Israel, salvo los heveos que moraban en Gabaón; todas las tomaron en batalla.

Jos 11:20 Porque vino de Jehová endurecer el corazón de ellos para que se enfrentaran en batalla contra Israel, a fin de que Él los destruyera por completo y que no recibieran misericordia, sino que fueran destruidos como Jehová lo había mandado a Moisés.

Jos 11:21 También en aquel tiempo vino Josué y exterminó a los anaceos de la región montañosa, de Hebrón, de Debir, de Anab, de toda la región montañosa de Judá y de toda la región montañosa de Israel; Josué los destruyó por completo a ellos y a sus ciudades.

Jos 11:22 Ninguno de los anaceos quedó en la tierra de los hijos de Israel; solamente quedaron algunos en Gaza, en Gat y en Asdod.

Jos 11:23 Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a todo lo que Jehová había dicho a Moisés; y la entregó Josué a Israel por heredad, conforme a sus divisiones según sus tribus; y la tierra descansó de la guerra.

JOSUÉ 10 JOSUÉ 12

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JOSUÉ 12 Versión Recobro

JOSUÉ 12



Jos 12:1 Éstos son los reyes de la tierra que los hijos de Israel derrotaron y cuya tierra poseyeron al otro lado del Jordán hacia donde nace el sol, desde el río Arnón hasta el monte Hermón, y todo el Arabá al oriente:

Jos 12:2 Sehón, rey de los amorreos, que moraba en Hesbón y gobernaba desde Aroer, que está a la ribera del río Arnón, y desde la ciudad en medio de la cuenca del río, esto es, la mitad de Galaad hasta el río Jaboc, límite de los hijos de Amón;

Jos 12:3 y el lado oriental del Arabá hasta el mar de Cineret, y hasta el lado oriental del mar del Arabá, el mar Salado, hacia Bet-jesimot, es decir, hacia el sur al pie de las laderas del Pisga;

Jos 12:4 y el territorio de Og, rey de Basán, uno de los que había quedado del remanente de los refaítas, el cual moraba en Astarot y en Edrei,

Jos 12:5 y gobernaba en el monte Hermón, en Salca y en todo Basán hasta los límites de los gesureos y de los maacateos, esto es, la mitad de Galaad, hasta el límite de Sehón, rey de Hesbón.

Jos 12:6 A éstos derrotaron Moisés, siervo de Jehová, y los hijos de Israel; y Moisés, siervo de Jehová, dio aquella tierra en posesión a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés.

Jos 12:7 Y éstos son los reyes de la tierra que derrotaron Josué y los hijos de Israel, al otro lado del Jordán hacia el occidente, desde Baal-gad en el valle del Líbano hasta el monte Halac que sube hacia Seir; y Josué dio esta tierra en posesión a las tribus de Israel, conforme a sus divisiones:

Jos 12:8 la tierra que está en la región montañosa, en la tierra baja, en el Arabá, en las laderas, en el desierto y en el Neguev: los heteos, los amorreos y los cananeos; los ferezeos, los heveos y los jebuseos:

Jos 12:9 El rey de Jericó, uno; / el rey de Hai, que está al lado de Bet-el, otro;

Jos 12:10 el rey de Jerusalén, otro; / el rey de Hebrón, otro;

Jos 12:11 el rey de Jarmut, otro; / el rey de Laquis, otro;

Jos 12:12 el rey de Eglón, otro; / el rey de Gezer, otro;

Jos 12:13 el rey de Debir, otro; / el rey de Geder, otro;

Jos 12:14 el rey de Horma, otro; / el rey de Arad, otro;

Jos 12:15 el rey de Libna, otro; / el rey de Adulam, otro;

Jos 12:16 el rey de Maqueda, otro; / el rey de Bet-el, otro;

Jos 12:17 el rey de Tapúa, otro; / el rey de Hefer, otro;

Jos 12:18 el rey de Afec, otro; / el rey de Lasarón, otro;

Jos 12:19 el rey de Madón, otro; / el rey de Hazor, otro;

Jos 12:20 el rey de Simron-merón, otro; / el rey de Acsaf, otro;

Jos 12:21 el rey de Taanac, otro; / el rey de Meguido, otro;

Jos 12:22 el rey de Cedes, otro; / el rey de Jocneam que está en el Carmelo, otro;

Jos 12:23 el rey de Dor, que está en las alturas de Dor, otro; / el rey de Goim de Gilgal, otro;

Jos 12:24 el rey de Tirsa, otro. / Treinta y un reyes en total.

JOSUÉ 11 JOSUÉ 13

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JOSUÉ 13 Versión Recobro

JOSUÉ 13



Jos 13:1 Siendo Josué viejo y avanzado en años, Jehová le dijo: Tú eres viejo y avanzado en años, y queda todavía mucha tierra por poseer.

Jos 13:2 Ésta es la tierra que queda: todas las regiones de los filisteos y todas las de los gesureos,

Jos 13:3 desde Sihor, que está delante de Egipto, hasta el límite de Ecrón al norte, que se considera de los cananeos, con cinco señores de los filisteos: el gazeo, el asdodeo, el ascaloneo, el geteo, el ecroneo; y las regiones de los aveos

Jos 13:4 al sur; toda la tierra de los cananeos, y Meara, que pertenece a los sidonios, hasta Afec, hasta la frontera de los amorreos;

Jos 13:5 la tierra de los giblitas, y todo el Líbano hacia donde nace el sol, desde Baal-gad al pie del monte Hermón hasta la entrada de Hamat;

Jos 13:6 todos los que habitan en la región montañosa desde el Líbano hasta Misrefotmaim, todos los sidonios; Yo mismo los echaré de delante de los hijos de Israel; tú, pues, asígnala por heredad a Israel, como te he mandado.

Jos 13:7 Reparte ahora esta tierra en heredad a las nueve tribus y a la media tribu de Manasés.

Jos 13:8 Los rubenitas y los gaditas con la otra media tribu de Manasés recibieron ya su heredad, la cual les dio Moisés al otro lado del Jordán al oriente, según se la dio Moisés, siervo de Jehová:

Jos 13:9 desde Aroer, que está a la orilla del río Arnón, y desde la ciudad, que está en medio de la cuenca del río, y toda la meseta desde Medeba hasta Dibón;

Jos 13:10 todas las ciudades de Sehón, rey de los amorreos, el cual reinó en Hesbón, hasta la frontera de los hijos de Amón;

Jos 13:11 y Galaad, y el territorio de los gesureos y de los maacateos, y todo el monte Hermón y todo Basán hasta Salca;

Jos 13:12 todo el reino de Og en Basán, el cual reinó en Astarot y en Edrei (él había quedado del remanente de los refaítas); pues Moisés los derrotó y los desposeyó.

Jos 13:13 Mas a los gesureos y a los maacateos no los desposeyeron los hijos de Israel, sino que Gesur y Maacat moran en medio de Israel hasta hoy.

Jos 13:14 Pero a la tribu de Leví no dio heredad; las ofrendas de Jehová, el Dios de Israel, presentadas por fuego, son su heredad, como Él le había dicho.

Jos 13:15 Moisés dio heredad a la tribu de los hijos de Rubén conforme a sus familias.

Jos 13:16 Y el territorio de ellos abarcaba desde Aroer, que está a la orilla del río Arnón, y desde la ciudad que está en medio de la cuenca del río, y toda la meseta junto a Medeba;

Jos 13:17 Hesbón, con todas sus ciudades que están en la meseta: Dibón, Bamot-baal, Bet-baal-meón,

Jos 13:18 Jahaza, Cademot, Mefaat,

Jos 13:19 Quiriataim, Sibma, Zaret-sahar en el monte del valle,

Jos 13:20 Bet-peor, las laderas del Pisga y Bet-jesimot;

Jos 13:21 esto es, todas las ciudades de la meseta y todo el reino de Sehón, rey de los amorreos, que reinó en Hesbón y a quien derrotó Moisés, lo mismo que a los líderes de Madián: Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, los príncipes de Sehón que habitaban en aquella tierra.

Jos 13:22 También mataron a espada los hijos de Israel a Balaam, el adivino, hijo de Beor, entre los demás que mataron.

Jos 13:23 Y el Jordán y su orilla fueron el límite de los hijos de Rubén. Ésta es la heredad de los hijos de Rubén conforme a sus familias, las ciudades con sus aldeas.

Jos 13:24 Asimismo Moisés dio heredad a la tribu de Gad, a los hijos de Gad, conforme a sus familias.

Jos 13:25 Y el territorio de ellos fue Jazer, todas las ciudades de Galaad, la mitad de la tierra de los hijos de Amón hasta Aroer, que está enfrente de Rabá,

Jos 13:26 y desde Hesbón hasta Ramat-mizpe y Betonim, y desde Mahanaim hasta el límite de Debir;

Jos 13:27 y en el valle, Bet-haram, Bet-nimra, Sucot y Zafón, el resto del reino de Sehón, rey de Hesbón; el Jordán y su orilla hasta el extremo del mar de Cineret al otro lado del Jordán, al oriente.

Jos 13:28 Ésta es la heredad de los hijos de Gad conforme a sus familias, las ciudades con sus aldeas.

Jos 13:29 También dio Moisés heredad a la media tribu de Manasés; y fue para la media tribu de los hijos de Manasés, conforme a sus familias.

Jos 13:30 Y el territorio de ellos abarcaba desde Mahanaim y todo Basán, todo el reino de Og, rey de Basán, todas las aldeas de las tiendas de Jair que están en Basán, sesenta ciudades;

Jos 13:31 la mitad de Galaad, y Astarot y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán, fueron para los hijos de Maquir, hijo de Manasés, para la mitad de los hijos de Maquir, conforme a sus familias.

Jos 13:32 Esto es lo que Moisés dio en heredad en las llanuras de Moab, al otro lado del Jordán, a la altura de Jericó, al oriente.

Jos 13:33 Mas a la tribu de Leví no dio Moisés heredad; Jehová, el Dios de Israel, es la heredad de ellos, como Él les había dicho.

JOSUÉ 12 JOSUÉ 14

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JOSUÉ 14 Versión Recobro

JOSUÉ 14



Jos 14:1 Esto, pues, es lo que los hijos de Israel recibieron como heredad en la tierra de Canaán, lo cual les dieron en heredad el sacerdote Eleazar, Josué, hijo de Nun, y los cabezas de las casas paternas de las tribus de los hijos de Israel,

Jos 14:2 por suertes se les dio su heredad, como Jehová había mandado por medio de Moisés con respecto a las nueve tribus y a la media tribu.

Jos 14:3 Porque a las dos tribus y a la media tribu les había dado Moisés heredad al otro lado del Jordán; mas a los levitas no les dio heredad entre ellos.

Jos 14:4 Porque los hijos de José fueron dos tribus, Manasés y Efraín; y no dieron porción a los levitas en la tierra, sino sólo ciudades en que morasen, con sus pastizales para sus ganados y sus bienes.

Jos 14:5 De la manera que Jehová lo había mandado a Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel; y repartieron la tierra.

Jos 14:6 Entonces los hijos de Judá se acercaron a Josué en Gilgal; y Caleb, hijo de Jefone, el cenezeo, le dijo: Tú sabes la palabra que habló Jehová a Moisés, varón de Dios, en Cades-barnea, tocante a mí y a ti.

Jos 14:7 Yo era de edad de cuarenta años cuando Moisés, siervo de Jehová, me envió de Cades-barnea a espiar la tierra; y yo le traje noticias como genuinamente lo sentía en mi corazón.

Jos 14:8 Sin embargo, mis hermanos que habían subido conmigo hicieron derretir el corazón del pueblo; pero yo seguí cumplidamente a Jehová mi Dios.

Jos 14:9 Aquel día Moisés juró, diciendo: Ciertamente la tierra que pisó tu pie será para ti y para tus hijos en herencia perpetua, porque seguiste cumplidamente a Jehová mi Dios.

Jos 14:10 Ahora bien, Jehová me ha conservado la vida, como Él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, mientras Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años.

Jos 14:11 Todavía estoy tan fuerte como el día en que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la batalla, y para salir y para entrar.

Jos 14:12 Dame, pues, ahora esta región montañosa, de la cual habló Jehová aquel día, porque oíste en aquel día que los anaceos estaban allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Tal vez Jehová estará conmigo, y los desposeeré, como Jehová ha dicho.

Jos 14:13 Josué entonces le bendijo, y a Caleb, hijo de Jefone, le dio Hebrón por heredad.

Jos 14:14 Por tanto, Hebrón vino a ser hasta hoy heredad de Caleb, hijo de Jefone, el cenezeo, porque siguió cumplidamente a Jehová, el Dios de Israel.

Jos 14:15 Y el nombre de Hebrón fue antes Quiriat-arba (ese Arba fue el hombre más grande entre los anaceos). Y la tierra descansó de la guerra.

JOSUÉ 13 JOSUÉ 15

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JOSUÉ 15 Versión Recobro

JOSUÉ 15



Jos 15:1 Y la parte que tocó en suerte a la tribu de los hijos de Judá, conforme a sus familias, llegaba hasta la frontera de Edom, teniendo el desierto de Zin al sur como extremo meridional.

Jos 15:2 Y su límite por el lado del sur fue desde el extremo del mar Salado, desde la bahía en forma de lengua que mira hacia el sur;

Jos 15:3 y salía hacia el sur hasta la subida de Acrabim, pasaba por Zin y subía por el sur de Cades-barnea; pasando por Hezrón, subía hacia Adar y daba vuelta a Carca;

Jos 15:4 de allí pasaba por Asmón y salía al arroyo de Egipto; el límite terminaba en el mar. Éste, pues, será vuestro límite del sur.

Jos 15:5 El límite oriental era el mar Salado hasta la desembocadura del Jordán. Y el límite del lado del norte partía de la bahía del mar en la desembocadura del Jordán.

Jos 15:6 Este límite subía por Bet-hogla, pasaba al norte de Bet-arabá, y de allí subía a la piedra de Bohán, hijo de Rubén.

Jos 15:7 Luego subía a Debir desde el valle de Acor; y doblaba hacia el norte hacia Gilgal, que está frente a la subida de Adumim, al sur de la cuenca del río; luego el límite pasaba por las aguas de En-semes y terminaba en En-rogel;

Jos 15:8 y subía este límite por el valle de Ben-hinom hasta la ladera del jebuseo al sur (que es Jerusalén); y luego subía a la cumbre del monte que está enfrente del valle de Hinom hacia el occidente, el cual está al extremo del valle de Refaim, por el lado del norte.

Jos 15:9 Y este límite doblaba desde la cumbre del monte hasta la fuente de las aguas de Neftoa, y salía a las ciudades del monte Efrón, volviendo luego hacia Baala (que es Quiriat-jearim).

Jos 15:10 Después giraba este límite desde Baala hacia el occidente al monte Seir; y pasaba por la ladera del monte Jearim al norte (el cual es Quesalón), descendía a Bet-semes y pasaba a Timna.

Jos 15:11 Salía luego a la ladera de Ecrón hacia el norte y doblaba hacia Sicrón, pasaba por el monte Baala, salía a Jabneel y terminaba en el mar.

Jos 15:12 El límite occidental era el mar Grande y su costa. Éste es el límite de los hijos de Judá, por todo el contorno, conforme a sus familias.

Jos 15:13 Y a Caleb, hijo de Jefone, Josué dio su porción entre los hijos de Judá, conforme al mandamiento de Jehová a Josué, esto es, Quiriat-arba (Arba era el padre de Anac), que es Hebrón.

Jos 15:14 Y Caleb echó de allí a los tres hijos de Anac: a Sesai, Ahimán y Talmai, hijos de Anac.

Jos 15:15 De allí subió contra los habitantes de Debir (el nombre de Debir era antes Quiriat-sefer).

Jos 15:16 Entonces dijo Caleb: Al que ataque a Quiriat-sefer y la tome, yo le daré a mi hija Acsa por mujer.

Jos 15:17 Y la tomó Otoniel, hijo de Cenaz, hermano de Caleb; y él le dio a su hija Acsa por mujer.

Jos 15:18 Y cuando ella llegó a él, le instó que pidiera a su padre un campo. Ella entonces se bajó del asno, y Caleb le dijo: ¿Qué quieres?

Jos 15:19 Y ella respondió: Dame una bendición, ya que me has dado tierra del Neguev; dame también manantiales de aguas. Él entonces le dio los manantiales de arriba y los de abajo.

Jos 15:20 Ésta, pues, es la heredad de la tribu de los hijos de Judá conforme a sus familias.

Jos 15:21 Y fueron las ciudades de la tribu de los hijos de Judá en el extremo sur, hacia la frontera de Edom: Cabseel, Edar, Jagur,

Jos 15:22 Cina, Dimona, Adada,

Jos 15:23 Cedes, Hazor, Itnán,

Jos 15:24 Zif, Telem, Bealot,

Jos 15:25 Hazor-hadata, Queriot-hezrón (que es Hazor),

Jos 15:26 Amam, Sema, Molada,

Jos 15:27 Hazar-gada, Hesmón, Bet-pelet,

Jos 15:28 Hazar-sual, Beerseba, Bizotia,

Jos 15:29 Baala, Iim, Esem,

Jos 15:30 Eltolad, Quesil, Horma,

Jos 15:31 Siclag, Madmana, Sansana,

Jos 15:32 Lebaot, Silhim, Aín y Rimón: en total veintinueve ciudades con sus aldeas.

Jos 15:33 En la tierra baja: Estaol, Zora, Asna,

Jos 15:34 Zanoa, En-ganim, Tapúa, Enam,

Jos 15:35 Jarmut, Adulam; Soco, Azeca,

Jos 15:36 Saaraim, Aditaim, Gedera y Gederotaim: catorce ciudades con sus aldeas.

Jos 15:37 Zenán, Hadasa, Migdal-gad,

Jos 15:38 Dileán, Mizpe, Jocteel,

Jos 15:39 Laquis, Boscat, Eglón,

Jos 15:40 Cabón, Lahmas, Quitlis,

Jos 15:41 Gederot, Bet-dagón, Naama y Maqueda: dieciséis ciudades con sus aldeas.

Jos 15:42 Libna, Eter, Asán,

Jos 15:43 Jifta, Asna, Nezib,

Jos 15:44 Keila, Aczib, Maresa: nueve ciudades con sus aldeas.

Jos 15:45 Ecrón con sus villas y sus aldeas;

Jos 15:46 desde Ecrón hasta el mar, todas las que están cerca de Asdod con sus aldeas.

Jos 15:47 Asdod con sus villas y sus aldeas; Gaza con sus villas y sus aldeas, hasta el arroyo de Egipto, y el mar Grande con sus costas.

Jos 15:48 Y en la región montañosa: Samir, Jatir, Soco,

Jos 15:49 Dana, Quiriat-sana (que es Debir);

Jos 15:50 Anab, Estemo, Anim,

Jos 15:51 Gosén, Holón y Gilo: once ciudades con sus aldeas.

Jos 15:52 Arab, Duma, Esán,

Jos 15:53 Janum, Bet-tapúa, Afeca,

Jos 15:54 Humta, Quiriat-arba (la cual es Hebrón) y Sior: nueve ciudades con sus aldeas.

Jos 15:55 Maón, Carmel, Zif, Juta,

Jos 15:56 Jezreel, Jocdeam, Zanoa,

Jos 15:57 Caín, Gabaa y Timna: diez ciudades con sus aldeas.

Jos 15:58 Halhul, Bet-sur, Gedor,

Jos 15:59 Maarat, Bet-anot y Eltecón: seis ciudades con sus aldeas.

Jos 15:60 Quiriat-baal (que es Quiriat-jearim) y Rabá: dos ciudades con sus aldeas.

Jos 15:61 En el desierto: Bet-arabá, Midín, Secaca,

Jos 15:62 Nibsán, la Ciudad de la Sal y En-gadi: seis ciudades con sus aldeas.

Jos 15:63 Mas a los jebuseos que habitaban en Jerusalén, los hijos de Judá no pudieron desposeerlos; por tanto, han habitado los jebuseos en Jerusalén con los hijos de Judá hasta hoy.

JOSUÉ 14 JOSUÉ 16

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JOSUÉ 16 Versión Recobro

JOSUÉ 16



Jos 16:1 La parte que tocó en suerte a los hijos de José iba desde el Jordán, a la altura de Jericó, al oriente de las aguas de Jericó, hacia el desierto, subiendo desde Jericó por la región montañosa hasta llegar a Bet-el.

Jos 16:2 Salía de Bet-el a Luz y continuaba hasta el límite de los arquitas en Atarot;

Jos 16:3 y bajaba hacia el occidente hasta el límite de los jafletitas, hasta el límite de Bet-horón de abajo y hasta Gezer y terminaba en el mar.

Jos 16:4 Y recibieron su heredad los hijos de José: Manasés y Efraín.

Jos 16:5 Éste fue el territorio de los hijos de Efraín conforme a sus familias: el límite de su heredad al lado oriental fue desde Atarot-adar hasta Bet-horón de arriba.

Jos 16:6 El límite continuaba hasta el mar. Al norte estaba Micmetat, y el límite daba vuelta hacia el oriente hasta Taanat-silo, y de allí continuaba al oriente de Janoa.

Jos 16:7 De Janoa bajaba a Atarot y a Naara, tocaba Jericó y salía al Jordán.

Jos 16:8 De Tapúa el límite seguía hacia el occidente, al arroyo de Caná, y terminaba en el mar. Ésta es la heredad de la tribu de los hijos de Efraín, conforme a sus familias,

Jos 16:9 junto con las ciudades que fueron apartadas para los hijos de Efraín en medio de la heredad de los hijos de Manasés, todas las ciudades con sus aldeas.

Jos 16:10 Pero no desposeyeron a los cananeos que moraban en Gezer; más bien, habitan los cananeos en medio de Efraín hasta hoy y han sido sometidos a trabajos forzados.

JOSUÉ 15 JOSUÉ 17

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JOSUÉ 17 Versión Recobro

JOSUÉ 17



Jos 17:1 Y ésta fue la parte que tocó en suerte a la tribu de Manasés, porque él era el primogénito de José. A Maquir, primogénito de Manasés y padre de Galaad, se le había dado Galaad y Basán, porque era un hombre de guerra.

Jos 17:2 Por tanto, a los otros hijos de Manasés les tocó su parte conforme a sus familias: los hijos de Abiezer, los hijos de Helec, los hijos de Asriel, los hijos de Siquem, los hijos de Hefer y los hijos de Semida; éstos fueron los hijos varones de Manasés, hijo de José, conforme a sus familias.

Jos 17:3 Pero Zelofehad, hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, no tuvo hijos sino hijas. Y los nombres de sus hijas son éstos: Maala, Noa, Hogla, Milca y Tirsa.

Jos 17:4 Éstas acudieron ante el sacerdote Eleazar, ante Josué, hijo de Nun, y ante los líderes, diciendo: Jehová mandó a Moisés que nos diera heredad entre nuestros hermanos. Por tanto, él les dio heredad entre los hermanos de su padre, conforme al mandamiento de Jehová.

Jos 17:5 Y le tocaron a Manasés diez porciones de tierra, además de la tierra de Galaad y de Basán, que está al otro lado del Jordán,

Jos 17:6 porque las hijas de Manasés recibieron heredad entre los hijos de él. Y la tierra de Galaad fue de los otros hijos de Manasés.

Jos 17:7 Y el límite de Manasés se extendía desde Aser hasta Micmetat, que estaba frente a Siquem; luego el límite iba hacia el sur, hasta los habitantes de En-tapúa.

Jos 17:8 La tierra de Tapúa era de Manasés, pero Tapúa, en el límite con Manasés, era de los hijos de Efraín.

Jos 17:9 Y el límite descendía hasta el arroyo de Caná. Estas ciudades que estaban al sur del arroyo eran de Efraín, entre las ciudades de Manasés; y el límite de Manasés estaba al norte del arroyo y terminaba en el mar.

Jos 17:10 A Efraín pertenecía el sur, y a Manasés el norte, y el mar era su límite. Y lindaban con Aser al norte y con Isacar al oriente.

Jos 17:11 Tuvo también Manasés en Isacar y en Aser a Bet-seán y sus aldeas, a Ibleam y sus aldeas, a los habitantes de Dor y sus aldeas, a los habitantes de Endor y sus aldeas, a los habitantes de Taanac y sus aldeas y a los habitantes de Meguido y sus aldeas (la tercera es Nafet).

Jos 17:12 Pero los hijos de Manasés no pudieron desposeer a los de estas ciudades; y los cananeos persistieron en habitar en aquella tierra.

Jos 17:13 Y cuando se hicieron fuertes los hijos de Israel, sometieron a los cananeos a trabajos forzados; pero no los desposeyeron por completo.

Jos 17:14 Entonces los hijos de José hablaron a Josué, diciendo: ¿Por qué me has dado por heredad una sola suerte, una sola porción, siendo yo un pueblo numeroso, al cual Jehová ha bendecido hasta ahora?

Jos 17:15 Y Josué les respondió: Si eres un pueblo numeroso, sube al bosque y tala allí en la tierra de los ferezeos y de los refaítas, ya que la región montañosa de Efraín es demasiado estrecha para ti.

Jos 17:16 Y los hijos de José dijeron: No nos es suficiente la región montañosa; y todos los cananeos que habitan en la tierra del valle tienen carros de hierro, tanto los de Bet-seán y sus aldeas como los del valle de Jezreel.

Jos 17:17 Entonces Josué respondió a la casa de José, a Efraín y a Manasés, diciendo: Eres un pueblo numeroso y tienes gran poder; no tendrás una sola porción,

Jos 17:18 sino que la región montañosa será tuya. Aunque es bosque, tú lo talarás, y tuyos serán sus confines; porque desposeerás a los cananeos, aunque tengan carros de hierro y aunque sean fuertes.

JOSUÉ 16 JOSUÉ 18

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JOSUÉ 18 Versión Recobro

JOSUÉ 18



Jos 18:1 Toda la asamblea de los hijos de Israel se juntó en Silo y erigieron allí la Tienda de Reunión; y el país fue sojuzgado delante de ellos.

Jos 18:2 Y quedaban entre los hijos de Israel siete tribus a las cuales aún no se les había repartido su heredad.

Jos 18:3 Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo seréis negligentes para ir a tomar posesión de la tierra que os ha dado Jehová, el Dios de vuestros padres?

Jos 18:4 Nombrad tres varones de cada tribu, y yo los enviaré. Y se levantarán, recorrerán la tierra y escribirán una descripción de ella con miras a recibirla en heredad; y vendrán a mí.

Jos 18:5 Y la dividirán en siete porciones de tierra: Judá permanecerá en su límite al sur, y los de la casa de José en el suyo al norte.

Jos 18:6 Vosotros, pues, describiréis la tierra en siete porciones y me traeréis la descripción aquí, entonces yo os echaré suertes aquí delante de Jehová nuestro Dios.

Jos 18:7 Pero los levitas no tendrán porción entre vosotros, porque el sacerdocio de Jehová es la heredad de ellos; también Gad, Rubén y la media tribu de Manasés, recibieron su heredad al otro lado del Jordán, al oriente, la cual les dio Moisés, siervo de Jehová.

Jos 18:8 Levantándose, pues, aquellos varones, fueron; y mandó Josué a los que iban para describir la tierra, diciendo: Id, recorred la tierra y describidla; después volved a mí, y yo os echaré suertes aquí delante de Jehová en Silo.

Jos 18:9 Fueron, pues, aquellos varones y recorrieron la tierra, y la describieron por ciudades en siete porciones en un libro. Después fueron a Josué al campamento en Silo.

Jos 18:10 Y Josué les echó suertes delante de Jehová en Silo. Y allí repartió Josué la tierra a los hijos de Israel conforme a sus divisiones.

Jos 18:11 Y se sacó la suerte de la tribu de los hijos de Benjamín conforme a sus familias. Y el territorio que les fue asignado quedó entre los hijos de Judá y los hijos de José.

Jos 18:12 Y su límite al lado del norte iba desde el Jordán y subía junto a Jericó al norte; después subía por la región montañosa hacia el occidente y terminaba en el desierto de Bet-avén.

Jos 18:13 De allí pasaba el límite a Luz, al lado sur de Luz (que es Bet-el); y descendía a Atarot-adar, al monte que estaba al sur de Bet-horón, la de abajo.

Jos 18:14 Luego el límite doblaba allí y giraba por el lado occidental hacia el sur, desde el monte que está al sur de Bet-horón; y terminaba en Quiriat-baal (que es Quiriat-jearim), ciudad de los hijos de Judá. Éste era el lado del occidente.

Jos 18:15 El lado del sur iba desde el extremo de Quiriat-jearim, y el límite iba desde el occidente hasta el manantial de las aguas de Neftoa;

Jos 18:16 y descendía este límite hasta el extremo del monte que está delante del valle de Ben-hinom, que está al norte del valle de Refaim; descendía luego al valle de Hinom, hasta la ladera del jebuseo al sur, y seguía descendiendo hasta En-rogel.

Jos 18:17 Luego doblaba hacia el norte y salía a En-semes, y de allí a Gelilot, que está delante de la subida de Adumim; y descendía a la piedra de Bohán, hijo de Rubén;

Jos 18:18 y pasaba por el lado que está enfrente del Arabá hacia el norte y descendía al Arabá;

Jos 18:19 y este límite pasaba por el lado norte de Bet-hogla y terminaba en la bahía norte del mar Salado, en el extremo sur del Jordán; éste era el límite sur.

Jos 18:20 Y el Jordán era su límite al lado oriental. Ésta era la heredad de los hijos de Benjamín conforme a sus familias, conforme a sus límites alrededor.

Jos 18:21 Las ciudades de la tribu de los hijos de Benjamín, conforme a sus familias, eran Jericó, Bet-hogla, Emec-queziz,

Jos 18:22 Bet-arabá, Zemaraim, Bet-el,

Jos 18:23 Avim, Pará, Ofra,

Jos 18:24 Quefar-amoni, Ofni y Geba: doce ciudades con sus aldeas.

Jos 18:25 Gabaón, Ramá, Beerot,

Jos 18:26 Mizpe, Cafira, Mozah,

Jos 18:27 Requem, Irpeel, Tarala,

Jos 18:28 Zela, Elef, y la del jebuseo (que es Jerusalén), Gabaa y Quiriat: catorce ciudades con sus aldeas. Ésta era la heredad de los hijos de Benjamín conforme a sus familias.

JOSUÉ 17 JOSUÉ 19

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JOSUÉ 19 Versión Recobro

JOSUÉ 19



Jos 19:1 La segunda suerte tocó a Simeón, para la tribu de los hijos de Simeón, conforme a sus familias; y su heredad fue en medio de la heredad de los hijos de Judá.

Jos 19:2 Y tuvieron en su heredad a Beerseba o Seba, Molada,

Jos 19:3 Hazar-sual, Bala, Ezem,

Jos 19:4 Eltolad, Betul, Horma,

Jos 19:5 Siclag, Bet-marcabot, Hazar-susa,

Jos 19:6 Bet-lebaot y Saruhén: trece ciudades con sus aldeas.

Jos 19:7 Aín, Rimón, Eter y Asán: cuatro ciudades con sus aldeas,

Jos 19:8 y todas las aldeas que estaban alrededor de estas ciudades hasta Baalat-beer, que es Ramá del Neguev. Ésta fue la heredad de la tribu de los hijos de Simeón, conforme a sus familias.

Jos 19:9 De la porción de los hijos de Judá fue sacada la heredad de los hijos de Simeón, por cuanto la porción de los hijos de Judá era para ellos demasiado grande; así que los hijos de Simeón recibieron heredad en medio de la de Judá.

Jos 19:10 Y la tercera suerte tocó a los hijos de Zabulón, conforme a sus familias. El límite de su heredad llegaba hasta Sarid;

Jos 19:11 y su límite subía hacia el occidente hasta Marala y llegaba a Dabeset; y llegaba al arroyo que está delante de Jocneam.

Jos 19:12 Y doblaba desde Sarid hacia el oriente, hacia donde nace el sol, hasta el límite de Quislot-tabor; luego seguía hacia Daberat y subía hasta Jafía;

Jos 19:13 y de allí pasaba al oriente, hacia donde nace el sol, a Gat-hefer, a Et-cazín, seguía hacia Rimón y volvía hacia Nea;

Jos 19:14 y el límite giraba desde el norte hasta Hanatón y terminaba en el valle de Jefte-el.

Jos 19:15 Abarcaba, además, Catat, Naalal, Simrón, Idala y Belén: doce ciudades con sus aldeas.

Jos 19:16 Ésta fue la heredad de los hijos de Zabulón, conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.

Jos 19:17 La cuarta suerte tocó a Isacar, para los hijos de Isacar, conforme a sus familias.

Jos 19:18 Su territorio abarcaba: Jezreel, Quesulot, Sunem,

Jos 19:19 Hafaraim, Sihón, Anaharat,

Jos 19:20 Rabit, Cisón, Abez,

Jos 19:21 Remet, En-ganim, En-hada y Bet-pases.

Jos 19:22 El límite llegaba hasta Tabor, Sahazima y Bet-semes, y terminaba en el Jordán: dieciséis ciudades con sus aldeas.

Jos 19:23 Ésta fue la heredad de la tribu de los hijos de Isacar, conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.

Jos 19:24 La quinta suerte tocó a la tribu de los hijos de Aser, conforme a sus familias.

Jos 19:25 Y su territorio abarcaba: Helcat, Halí, Betén, Acsaf,

Jos 19:26 Alamelec, Amad y Misal; y llegaba hasta Carmelo al occidente y a Sihor-libnat.

Jos 19:27 Después doblaba hacia donde nace el sol, hasta Bet-dagón, y llegaba a Zabulón y al valle de Jefte-el hacia el norte, a Bet-emec y a Neiel, y salía a Cabul al norte.

Jos 19:28 Y abarcaba a Ebrón, Rehob, Hamón y Caná, hasta la gran Sidón.

Jos 19:29 De allí este límite doblaba hacia Ramá y hasta la ciudad fortificada de Tiro, doblaba hacia Hosa y terminaba en el mar en la región de Aczib.

Jos 19:30 Abarcaba también Uma, Afec y Rehob: veintidós ciudades con sus aldeas.

Jos 19:31 Ésta fue la heredad de la tribu de los hijos de Aser, conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.

Jos 19:32 La sexta suerte tocó a los hijos de Neftalí, a los hijos de Neftalí conforme a sus familias.

Jos 19:33 Y su límite iba desde Helef, desde la encina en Saananim, Adami-neceb y Jabneel, hasta Lacum; y terminaba en el Jordán.

Jos 19:34 Y giraba el límite al occidente hacia Aznot-tabor; de allí pasaba a Hucoc y llegaba hasta Zabulón por el sur, a Aser por el occidente y a Judá en el Jordán hacia donde nace el sol.

Jos 19:35 Y las ciudades fortificadas eran Sidim, Zer, Hamat, Racat, Cineret,

Jos 19:36 Adama, Ramá, Hazor,

Jos 19:37 Cedes, Edrei, En-hazor,

Jos 19:38 Irón, Migdal-el, Horem, Bet-anat y Bet-semes: diecinueve ciudades con sus aldeas.

Jos 19:39 Ésta fue la heredad de la tribu de los hijos de Neftalí, conforme a sus familias, las ciudades con sus aldeas.

Jos 19:40 La séptima suerte tocó a la tribu de los hijos de Dan, conforme a sus familias.

Jos 19:41 Y el territorio de su heredad fue Zora, Estaol, Ir-semes,

Jos 19:42 Saalabín, Ajalón, Jetla,

Jos 19:43 Elón, Timna, Ecrón,

Jos 19:44 Elteque, Gibetón, Baalat,

Jos 19:45 Jehúd, Bene-berac, Gat-rimón,

Jos 19:46 Mejarcón y Racón, con el límite que está frente a Jafo.

Jos 19:47 Cuando les faltó territorio a los hijos de Dan, ellos subieron y pelearon contra Lesem; la tomaron y la hirieron a filo de espada. Tomaron posesión de ella y habitaron en ella; y llamaron a Lesem, Dan, conforme al nombre de Dan, su padre.

Jos 19:48 Ésta fue la heredad de la tribu de los hijos de Dan, conforme a sus familias; estas ciudades con sus aldeas.

Jos 19:49 Acabaron, pues, de repartir la tierra en heredades conforme a sus límites. Y los hijos de Israel dieron heredad a Josué, hijo de Nun, en medio de ellos;

Jos 19:50 según el mandamiento de Jehová, le dieron la ciudad que él pidió, esto es, Timnat-sera, en la región montañosa de Efraín. Y él edificó la ciudad y moró en ella.

Jos 19:51 Éstas son las heredades que el sacerdote Eleazar, Josué, hijo de Nun, y los cabezas de las casas paternas de las tribus de los hijos de Israel entregaron en heredad por suertes en Silo, delante de Jehová, a la entrada de la Tienda de Reunión; así acabaron de repartir la tierra.

JOSUÉ 18 JOSUÉ 20

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JOSUÉ 2 Versión Recobro

JOSUÉ 2



Jos 2:1 Josué, hijo de Nun, envió secretamente desde Sitim dos varones, espías, diciendo: Id, observad la tierra, especialmente Jericó. Y ellos fueron, entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab y durmieron allí.

Jos 2:2 Y le fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que algunos hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para reconocer el país.

Jos 2:3 Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti y han entrado en tu casa; porque han venido para reconocer todo el país.

Jos 2:4 Y la mujer tomó a los dos hombres y los escondió. Y dijo: Es verdad que unos hombres vinieron a mí, pero no supe de dónde eran.

Jos 2:5 Y cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres salieron, y no sé a dónde han ido; seguidlos aprisa, porque los podéis alcanzar.

Jos 2:6 Pero ella los había hecho subir al terrado y los había escondido entre los tallos de lino que tenía puestos en el terrado.

Jos 2:7 Y los hombres los persiguieron por el camino del Jordán, hasta los vados, y la puerta fue cerrada en cuanto salieron los perseguidores.

Jos 2:8 Antes que los espías se acostaran, ella subió donde ellos estaban, al terrado,

Jos 2:9 y dijo a los hombres: Sé que Jehová os ha dado esta tierra, que el temor de vosotros ha caído sobre nosotros y que todos los habitantes del país se derriten delante de vosotros.

Jos 2:10 Porque hemos oído cómo Jehová hizo secar las aguas del mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho con los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales destruisteis por completo.

Jos 2:11 Oyendo esto, se ha derretido nuestro corazón, y no ha quedado más espíritu en hombre alguno por causa de vosotros; porque Jehová vuestro Dios, Él es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.

Jos 2:12 Os ruego pues, ahora, que me juréis por Jehová, que como os he tratado con bondad, así lo haréis vosotros con la casa de mi padre; y me habéis de dar una señal como garantía

Jos 2:13 de que les conservaréis la vida a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y a mis hermanas y a todo lo que tienen, y que libraréis nuestras vidas de la muerte.

Jos 2:14 Los hombres le respondieron: ¡Nuestra vida a cambio de la vuestra! Si no habláis de este asunto nuestro, cuando Jehová nos haya dado la tierra, te trataremos con bondad y fidelidad.

Jos 2:15 Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana, porque su casa estaba en el muro de la ciudad, y ella moraba en el muro.

Jos 2:16 Y les dijo: Marchaos al monte, para que no os encuentren los que os persiguen; y quedaos escondidos allí tres días hasta que vuelvan los perseguidores; después podréis seguir por vuestro camino.

Jos 2:17 Y los hombres le dijeron: Nosotros quedaremos libres de este juramento que nos has hecho jurar,

Jos 2:18 a menos que, cuando entremos en la tierra, tú ates esta cuerda de hilo escarlata a la ventana por la cual nos descolgaste, y reúnas contigo en tu casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre.

Jos 2:19 Cualquiera que salga de las puertas de tu casa a la calle, su sangre será sobre su cabeza, y nosotros seremos inocentes. Mas la sangre del que esté contigo en casa será sobre nuestras cabezas, si alguien pone su mano sobre él.

Jos 2:20 Pero si divulgas este asunto nuestro, nosotros quedaremos libres de este juramento que nos has hecho jurar.

Jos 2:21 Ella respondió: Conforme a vuestras palabras, así sea. Luego los despidió, y se fueron; y ella ató la cuerda escarlata a la ventana.

Jos 2:22 Salieron ellos y llegaron al monte, y se quedaron allí tres días hasta que volvieron los que los perseguían. Y aunque sus perseguidores buscaron por todo el camino, no los hallaron.

Jos 2:23 Entonces los dos hombres regresaron y descendieron del monte, cruzaron el río y cuando llegaron adonde estaba Josué, hijo de Nun, le contaron todas las cosas que les habían acontecido.

Jos 2:24 Y dijeron a Josué: Jehová ciertamente ha entregado toda la tierra en nuestras manos; además, todos los habitantes de la tierra desfallecen delante de nosotros.

JOSUÉ 1 JOSUÉ 3

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JOSUÉ 20 Versión Recobro

JOSUÉ 20



Jos 20:1 Habló Jehová a Josué, diciendo:

Jos 20:2 Habla a los hijos de Israel, diciendo: Designad las ciudades de refugio, de las cuales Yo os hablé por medio de Moisés,

Jos 20:3 para que huya allí el homicida que haya matado a alguno por accidente y no a sabiendas; y os servirán de refugio contra el vengador de la sangre.

Jos 20:4 Y huirá a una de estas ciudades, se presentará a la entrada de la puerta de la ciudad y expondrá su caso a oídos de los ancianos de aquella ciudad; y ellos le recibirán consigo dentro de la ciudad y le darán lugar, y morará entre ellos.

Jos 20:5 Si el vengador de la sangre le persigue, ellos no entregarán en su mano al homicida, porque hirió a su prójimo no a sabiendas y sin haberlo odiado antes.

Jos 20:6 Y el homicida habitará en aquella ciudad hasta que comparezca en juicio delante de la asamblea, hasta la muerte del que sea sumo sacerdote en aquel tiempo; entonces el homicida podrá volver y entrar a su ciudad y a su casa, a la ciudad de donde huyó.

Jos 20:7 Entonces apartaron a Cedes en Galilea, en la región montañosa de Neftalí, a Siquem en la región montañosa de Efraín y a Quiriat-arba (que es Hebrón) en la región montañosa de Judá.

Jos 20:8 Y al otro lado del Jordán, a la altura de Jericó, hacia el oriente, designaron a Beser en el desierto, en la llanura de la tribu de Rubén, a Ramot en Galaad de la tribu de Gad y a Golán en Basán de la tribu de Manasés.

Jos 20:9 Éstas fueron las ciudades señaladas para todos los hijos de Israel y para el peregrino que peregrinase entre ellos, a fin de que huyera a ellas cualquiera que hiriese a alguno por accidente, a fin de que no muriese por mano del vengador de la sangre, hasta que compareciese delante de la asamblea.

JOSUÉ 19 JOSUÉ 21

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JOSUÉ 21 Versión Recobro

JOSUÉ 21



Jos 21:1 Entonces los cabezas de las casas paternas de los levitas se acercaron al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, y a los cabezas de las casas paternas de las tribus de los hijos de Israel,

Jos 21:2 y les hablaron en Silo en la tierra de Canaán, diciendo: Jehová mandó por medio de Moisés que nos fueran dadas ciudades donde morar, con sus pastizales para nuestros ganados.

Jos 21:3 Entonces los hijos de Israel dieron de su propia herencia a los levitas, conforme al mandamiento de Jehová, estas ciudades con sus pastizales:

Jos 21:4 Y la suerte cayó sobre las familias de los coatitas; y a los hijos de Aarón, el sacerdote, que eran de los levitas, les tocaron en suerte trece ciudades de la tribu de Judá, de la tribu de los simeonitas y de la tribu de Benjamín.

Jos 21:5 Y a los otros hijos de Coat les tocaron en suerte diez ciudades de las familias de la tribu de Efraín, de la tribu de Dan y de la media tribu de Manasés.

Jos 21:6 A los hijos de Gersón les tocaron en suerte trece ciudades de las familias de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftalí y de la media tribu de Manasés en Basán.

Jos 21:7 A los hijos de Merari según sus familias les tocaron doce ciudades de la tribu de Rubén, de la tribu de Gad y de la tribu de Zabulón.

Jos 21:8 Dieron, pues, los hijos de Israel a los levitas estas ciudades con sus pastizales, por suertes, como había mandado Jehová por conducto de Moisés.

Jos 21:9 De la tribu de los hijos de Judá, y de la tribu de los hijos de Simeón, dieron estas ciudades, que aquí se mencionan por nombre,

Jos 21:10 las cuales obtuvieron los hijos de Aarón, una de las familias de los coatitas, de los hijos de Leví; porque a ellos correspondió la primera suerte.

Jos 21:11 Les dieron Quiriat-arba (Arba era padre de Anac), la cual es Hebrón, en la región montañosa de Judá, con sus pastizales en sus contornos.

Jos 21:12 Mas los campos de la ciudad y sus aldeas se los dieron a Caleb, hijo de Jefone, por posesión suya.

Jos 21:13 Y a los hijos del sacerdote Aarón les dieron Hebrón con sus pastizales, la ciudad de refugio para el homicida; además, Libna con sus pastizales,

Jos 21:14 Jatir con sus pastizales, Estemoa con sus pastizales,

Jos 21:15 Holón con sus pastizales, Debir con sus pastizales,

Jos 21:16 Aín con sus pastizales, Juta con sus pastizales y Bet-semes con sus pastizales: nueve ciudades de estas dos tribus.

Jos 21:17 Y de la tribu de Benjamín, Gabaón con sus pastizales, Geba con sus pastizales,

Jos 21:18 Anatot con sus pastizales y Almón con sus pastizales: cuatro ciudades.

Jos 21:19 Todas las ciudades de los hijos de Aarón, los sacerdotes, fueron trece con sus pastizales.

Jos 21:20 Y a las familias de los hijos de Coat, los levitas que quedaban de los hijos de Coat, les tocaron en suerte ciudades de la tribu de Efraín.

Jos 21:21 Les dieron Siquem con sus pastizales en la región montañosa de Efraín, la ciudad de refugio para el homicida; además, Gezer con sus pastizales,

Jos 21:22 Kibsaim con sus pastizales y Bet-horón con sus pastizales: cuatro ciudades.

Jos 21:23 De la tribu de Dan, Elteque con sus pastizales, Gibetón con sus pastizales,

Jos 21:24 Ajalón con sus pastizales y Gat-rimón con sus pastizales: cuatro ciudades.

Jos 21:25 Y de la media tribu de Manasés, Taanac con sus pastizales y Gat-rimón con sus pastizales: dos ciudades.

Jos 21:26 Todas las ciudades para el resto de las familias de los hijos de Coat fueron diez con sus pastizales.

Jos 21:27 A los hijos de Gersón, una de las familias de los levitas, les dieron, de la media tribu de Manasés, Golán en Basán con sus pastizales, la ciudad de refugio para el homicida; y además, Beestera con sus pastizales: dos ciudades.

Jos 21:28 De la tribu de Isacar, Cisón con sus pastizales, Daberat con sus pastizales,

Jos 21:29 Jarmut con sus pastizales y En-ganim con sus pastizales: cuatro ciudades.

Jos 21:30 De la tribu de Aser, Misal con sus pastizales, Abdón con sus pastizales,

Jos 21:31 Helcat con sus pastizales y Rehob con sus pastizales: cuatro ciudades.

Jos 21:32 De la tribu de Neftalí, Cedes en Galilea con sus pastizales, la ciudad de refugio para el homicida; y además, Hamot-dor con sus pastizales y Cartán con sus pastizales: tres ciudades.

Jos 21:33 Todas las ciudades de los gersonitas, conforme a sus familias, fueron trece ciudades con sus pastizales.

Jos 21:34 A las familias de los hijos de Merari, el resto de los levitas, les dieron, de la tribu de Zabulón, Jocneam con sus pastizales, Carta con sus pastizales,

Jos 21:35 Dimna con sus pastizales y Naalal con sus pastizales: cuatro ciudades.

Jos 21:36 Y de la tribu de Rubén, les dieron Beser con sus pastizales, Jahaza con sus pastizales,

Jos 21:37 Cademot con sus pastizales y Mefaat con sus pastizales: cuatro ciudades.

Jos 21:38 De la tribu de Gad, les dieron Ramot, en Galaad, con sus pastizales, la ciudad de refugio para el homicida; además, Mahanaim con sus pastizales,

Jos 21:39 Hesbón con sus pastizales y Jazer con sus pastizales: en total cuatro ciudades.

Jos 21:40 Éstas fueron todas las ciudades de los hijos de Merari, conforme a sus familias, que restaban de las familias de los levitas; y la parte que les tocó en suerte fue doce ciudades.

Jos 21:41 Y todas las ciudades de los levitas en medio de la posesión de los hijos de Israel, fueron cuarenta y ocho ciudades con sus pastizales.

Jos 21:42 Cada una de estas ciudades tenía sus pastizales alrededor de ella; así fue con todas estas ciudades.

Jos 21:43 De esta manera dio Jehová a Israel toda la tierra que había jurado dar a sus padres, y la poseyeron y moraron en ella.

Jos 21:44 Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres. Y ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente; Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos.

Jos 21:45 No dejó de cumplirse una sola palabra de todas las buenas palabras que Jehová había dicho a la casa de Israel; todo se cumplió.

JOSUÉ 20 JOSUÉ 22

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JOSUÉ 22 Versión Recobro

JOSUÉ 22



Jos 22:1 Entonces Josué llamó a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés,

Jos 22:2 y les dijo: Vosotros habéis guardado todo lo que Moisés, siervo de Jehová, os mandó, y habéis escuchado mi voz en todo lo que os he mandado.

Jos 22:3 No habéis abandonado a vuestros hermanos en este largo tiempo, hasta el día de hoy, sino que habéis guardado las instrucciones que os ha mandado Jehová vuestro Dios.

Jos 22:4 Ahora Jehová vuestro Dios ha dado reposo a vuestros hermanos como les había prometido. Volved, pues, y regresad a vuestras tiendas, a la tierra de vuestra posesión, que Moisés, siervo de Jehová, os dio al otro lado del Jordán.

Jos 22:5 No obstante, cuidaos de cumplir el mandamiento y la ley que Moisés, siervo de Jehová, os ordenó: que améis a Jehová vuestro Dios, andéis en todos Sus caminos, guardéis Sus mandamientos, os mantengáis unidos a Él y le sirváis de todo vuestro corazón y de toda vuestra alma.

Jos 22:6 Y bendiciéndolos, Josué los despidió, y se fueron a sus tiendas.

Jos 22:7 También a la media tribu de Manasés había dado Moisés heredad en Basán; y a la otra mitad dio Josué heredad entre sus hermanos al otro lado del Jordán, al occidente. Además, cuando Josué los envió a sus tiendas y los bendijo,

Jos 22:8 les habló, diciendo: Volved a vuestras tiendas con muchas riquezas, con mucho ganado, con plata, con oro, con bronce, con hierro y con muchos vestidos; repartid con vuestros hermanos el botín de vuestros enemigos.

Jos 22:9 Así los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés fueron; y se separaron de los hijos de Israel en Silo, que estaba en la tierra de Canaán, para ir a la tierra de Galaad, a la tierra de su posesión, de la cual habían tomado posesión conforme al mandato que Jehová había dado por conducto de Moisés.

Jos 22:10 Cuando llegaron a la región del Jordán que está en la tierra de Canaán, los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés edificaron allí un altar junto al Jordán, un altar de grandioso aspecto.

Jos 22:11 Y los hijos de Israel oyeron decir que los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés habían edificado un altar frente a la tierra de Canaán, en la región del Jordán, del lado de los hijos de Israel.

Jos 22:12 Cuando oyeron esto los hijos de Israel, se juntó toda la asamblea de los hijos de Israel en Silo para subir a librar batalla contra ellos.

Jos 22:13 Y enviaron los hijos de Israel a los hijos de Rubén, a los hijos de Gad y a la media tribu de Manasés en tierra de Galaad, a Finees, hijo del sacerdote Eleazar,

Jos 22:14 y a diez líderes con él: un líder por cada casa paterna de todas las tribus de Israel, cada uno de los cuales era cabeza de la casa de sus padres entre los millares de Israel.

Jos 22:15 Fueron a los hijos de Rubén, a los hijos de Gad y a la media tribu de Manasés, en la tierra de Galaad, y les hablaron, diciendo:

Jos 22:16 Toda la asamblea de Jehová dice así: ¿Qué transgresión es ésta que habéis cometido contra el Dios de Israel al apartaros hoy de seguir a Jehová edificándoos altar para ser rebeldes contra Jehová este día?

Jos 22:17 ¿Nos ha sido poca la iniquidad de Peor, de la que no nos hemos limpiado hasta este día, aunque vino la plaga sobre la asamblea de Jehová,

Jos 22:18 para que vosotros os apartéis hoy de seguir a Jehová? Y ahora, si vosotros os rebeláis hoy contra Jehová, mañana Él se airará contra toda la asamblea de Israel.

Jos 22:19 Pero si la tierra de vuestra posesión es inmunda, cruzad a la tierra de la posesión de Jehová, donde habita el tabernáculo de Jehová, y tomad posesión entre nosotros; pero no os rebeléis contra Jehová, ni contra nosotros, edificándoos altar además del altar de Jehová nuestro Dios.

Jos 22:20 ¿No actuó infielmente Acán, hijo de Zara, en cuanto a lo dedicado a destrucción? Pero vino ira sobre toda la asamblea de Israel, y aquel hombre no fue el único que pereció por su iniquidad.

Jos 22:21 Entonces los hijos de Rubén, los hijos de Gad y la media tribu de Manasés respondieron y dijeron a los cabezas de los millares de Israel:

Jos 22:22 El Poderoso, Dios Jehová; el Poderoso, Dios Jehová; Él sabe, y que lo sepa Israel: si fue por rebelión o por transgresión contra Jehová (que Tú no nos salves hoy)

Jos 22:23 que nos hemos edificado altar para apartarnos de seguir a Jehová, o si lo hicimos para ofrecer sobre él holocaustos y ofrendas de harina o para hacer sobre él sacrificios de ofrendas de paz, Jehová mismo nos lo demande.

Jos 22:24 En verdad, lo hicimos más bien por una razón y preocupación de que en el futuro vuestros hijos hablen a nuestros hijos, diciendo: ¿Qué tenéis que ver vosotros con Jehová, el Dios de Israel?

Jos 22:25 Jehová ha puesto por lindero el Jordán entre nosotros y vosotros, oh hijos de Rubén e hijos de Gad. No tenéis vosotros porción en Jehová. Y así vuestros hijos harían que nuestros hijos dejaran de temer a Jehová.

Jos 22:26 Por tanto dijimos: Edifiquemos ahora un altar, no para holocausto ni para sacrificio,

Jos 22:27 sino para que sea testigo entre nosotros y vosotros, y entre las generaciones que vendrán después de nosotros, de que podemos hacer el servicio de Jehová delante de Él con nuestros holocaustos, con nuestros sacrificios y con nuestras ofrendas de paz; y no digan en el futuro vuestros hijos a los nuestros: Vosotros no tenéis porción en Jehová.

Jos 22:28 Nosotros, pues, dijimos: Cuando digan esto a nosotros y a nuestras generaciones en el futuro, entonces responderemos: Mirad el símil del altar de Jehová, el cual hicieron nuestros padres, no para holocausto ni para sacrificio, sino para que fuese testigo entre nosotros y vosotros.

Jos 22:29 Lejos esté de nosotros rebelarnos contra Jehová y apartarnos hoy de seguir a Jehová, edificando altar para holocausto, para ofrenda de harina o para sacrificio, además del altar de Jehová nuestro Dios, que está delante de Su tabernáculo.

Jos 22:30 Cuando Finees, el sacerdote, los líderes de la asamblea y los cabezas de los millares de Israel que con él estaban oyeron las palabras que hablaron los hijos de Rubén, los hijos de Gad y los hijos de Manasés, les pareció bien todo ello.

Jos 22:31 Y dijo Finees, hijo del sacerdote Eleazar, a los hijos de Rubén, a los hijos de Gad y a los hijos de Manasés: Hoy sabemos que Jehová está en medio de nosotros, pues no habéis cometido esta transgresión contra Jehová. Ahora habéis librado a los hijos de Israel de la mano de Jehová.

Jos 22:32 Así que, Finees, hijo del sacerdote Eleazar, y los líderes, dejando a los hijos de Rubén y a los hijos de Gad, regresaron de la tierra de Galaad a la tierra de Canaán, a los hijos de Israel, y les dieron la respuesta.

Jos 22:33 Y el asunto pareció bien a los hijos de Israel; bendijeron a Dios los hijos de Israel y no hablaron más de subir a librar batalla contra ellos, para destruir la tierra en que moraban los hijos de Rubén y los hijos de Gad.

Jos 22:34 Y los hijos de Rubén y los hijos de Gad le dieron nombre al altar; porque, dijeron, testigo es entre nosotros de que Jehová es Dios.

JOSUÉ 21 JOSUÉ 23

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JOSUÉ 23 Versión Recobro

JOSUÉ 23



Jos 23:1 Muchos días después de haber dado Jehová reposo a Israel de todos sus enemigos que lo rodeaban, siendo Josué ya viejo y avanzado en años,

Jos 23:2 Josué convocó a todo Israel, con sus ancianos, sus cabezas, sus jueces y sus oficiales, y les dijo: Yo ya soy viejo y avanzado en años;

Jos 23:3 y vosotros habéis visto todo lo que Jehová vuestro Dios ha hecho con todas estas naciones por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es quien ha peleado por vosotros.

Jos 23:4 Mirad, os he asignado, en herencia para vuestras tribus, estas naciones que quedan, así como las que yo he exterminado, desde el Jordán hasta el mar Grande, hacia donde se pone el sol.

Jos 23:5 Y Jehová vuestro Dios las expulsará de delante de vosotros y las desposeerá, arrojándolas de vuestra presencia; y poseeréis su tierra, como Jehová vuestro Dios os ha dicho.

Jos 23:6 Esforzaos, pues, en guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, sin apartaros de ello ni a la derecha ni a la izquierda,

Jos 23:7 y sin mezclaros con estas naciones que quedan entre vosotros; tampoco haréis mención del nombre de sus dioses, ni haréis que nadie jure por ellos, ni los serviréis, ni os inclinaréis a ellos.

Jos 23:8 Mas manteneos unidos a Jehová vuestro Dios, como habéis hecho hasta hoy.

Jos 23:9 Pues Jehová ha desposeido por causa vuestra a naciones grandes y fuertes, mientras que a vosotros nadie ha podido haceros frente hasta hoy.

Jos 23:10 Un varón de vosotros hace huir a mil, porque Jehová vuestro Dios es quien pelea por vosotros, como Él os ha hablado.

Jos 23:11 Tendréis buen cuidado, pues, de amar a Jehová vuestro Dios.

Jos 23:12 Pero si os apartáis y os unís a lo que resta de estas naciones, las que quedan entre vosotros, y os casáis con ellas, y os mezcláis con ellas, y ellas con vosotros,

Jos 23:13 sabed con certeza que Jehová vuestro Dios no desposeerá más a estas naciones, expulsándolas de delante de vosotros, sino que os llegarán a ser lazo y trampa, y por azote para vuestros costados y por espinas para vuestros ojos, hasta que perezcáis de esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado.

Jos 23:14 Y he aquí, hoy me voy por el camino de todos en la tierra; y vosotros sabéis con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma que no ha dejado de cumplirse una sola palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios ha dicho de vosotros. Todas os han sido cumplidas, sin faltar una de ellas.

Jos 23:15 Pero así como ha venido sobre vosotros toda palabra buena que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros, también traerá Jehová sobre vosotros toda palabra mala, hasta destruiros de sobre esta buena tierra que Jehová vuestro Dios os ha dado.

Jos 23:16 Si quebrantáis el pacto de Jehová vuestro Dios que Él os ha mandado, yendo y sirviendo a otros dioses, e inclinándoos a ellos, la ira de Jehová se encenderá contra vosotros, y pereceréis prontamente de la buena tierra que Él os ha dado.

JOSUÉ 22 JOSUÉ 24

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JOSUÉ 24 Versión Recobro

JOSUÉ 24



Jos 24:1 Entonces reunió Josué a todas las tribus de Israel en Siquem, y convocó a los ancianos de Israel, sus cabezas, sus jueces y sus oficiales; y se presentaron delante de Dios.

Jos 24:2 Y dijo Josué a todo el pueblo: Así dice Jehová, el Dios de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente al otro lado del Río, Taré, padre de Abraham y padre de Nacor; y servían a otros dioses.

Jos 24:3 Yo tomé a vuestro padre Abraham de aquel lado del Río y lo traje por toda la tierra de Canaán, multipliqué su descendencia y le di a Isaac.

Jos 24:4 A Isaac le di a Jacob y a Esaú. Y a Esaú le di el monte Seir, para que lo poseyese; pero Jacob y sus hijos descendieron a Egipto.

Jos 24:5 Entonces Yo envié a Moisés y a Aarón, y herí con plagas a Egipto con lo que hice en medio de él; y después os saqué.

Jos 24:6 Saqué a vuestros padres de Egipto, y llegasteis al mar; y los egipcios persiguieron a vuestros padres hasta el mar Rojo con carros y jinetes.

Jos 24:7 Cuando ellos clamaron a Jehová, Él puso densa oscuridad entre vosotros y los egipcios; e hizo venir sobre ellos el mar, el cual los cubrió; y vuestros ojos vieron lo que hice a Egipto. Después estuvisteis muchos días en el desierto.

Jos 24:8 Yo os introduje en la tierra de los amorreos, que habitaban más allá del Jordán, los cuales pelearon contra vosotros. Y Yo los entregué en vuestras manos, y poseísteis su tierra; y los destruí de delante de vosotros.

Jos 24:9 Después se levantó Balac, hijo de Zipor, rey de Moab, y peleó contra Israel; y envió a llamar a Balaam, hijo de Beor, para que os maldijese.

Jos 24:10 Mas Yo no quise escuchar a Balaam; por tanto, os bendijo plenamente, y Yo os libré de sus manos.

Jos 24:11 Cruzasteis el Jordán y llegasteis a Jericó; y los señores de Jericó pelearon contra vosotros, así como los amorreos, los ferezeos, los cananeos, los heteos, los gergeseos, los heveos y los jebuseos; y Yo los entregué en vuestras manos.

Jos 24:12 Envié delante de vosotros el avispón, el cual los echó de delante de vosotros, esto es, a los dos reyes de los amorreos; no fue con tu espada, ni con tu arco.

Jos 24:13 Y os di una tierra que no habíais trabajado y ciudades que no habíais edificado, en las cuales moráis; y de viñas y olivares que no plantasteis, coméis.

Jos 24:14 Ahora, pues, temed a Jehová y servidle en sinceridad y fidelidad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del Río y en Egipto, y servid a Jehová.

Jos 24:15 Si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién habéis de servir, si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres cuando estuvieron al otro lado del Río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis. Pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

Jos 24:16 Entonces el pueblo respondió y dijo: Lejos esté de nosotros abandonar a Jehová para servir a otros dioses;

Jos 24:17 porque Jehová nuestro Dios es el que nos sacó a nosotros y a nuestros padres de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud, el que ha hecho estas grandes señales ante nuestros ojos, y nos ha guardado por todo el camino por donde hemos andado y entre todos los pueblos por entre los cuales pasamos.

Jos 24:18 Y Jehová echó de delante de nosotros a todos los pueblos, es decir, a los amorreos que habitan en la tierra. Nosotros, pues, también serviremos a Jehová, porque Él es nuestro Dios.

Jos 24:19 Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir a Jehová, porque Él es Dios santo. Él es Dios celoso; no perdonará vuestra transgresión ni vuestros pecados.

Jos 24:20 Si vosotros abandonáis a Jehová y servís a dioses ajenos, Él se volverá, os hará mal y os consumirá, después que os ha hecho bien.

Jos 24:21 El pueblo entonces dijo a Josué: No, sino que a Jehová serviremos.

Jos 24:22 Y Josué respondió al pueblo: Vosotros sois testigos contra vosotros mismos, de que habéis escogido a Jehová para servirle. Y ellos respondieron: Testigos somos.

Jos 24:23 Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que están entre vosotros, e inclinad vuestro corazón a Jehová, el Dios de Israel.

Jos 24:24 Y el pueblo respondió a Josué: A Jehová nuestro Dios serviremos y Su voz escucharemos.

Jos 24:25 Entonces Josué hizo pacto en representación del pueblo el mismo día, y les hizo estatuto y ordenanza en Siquem.

Jos 24:26 Josué escribió estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una gran piedra, la erigió allí debajo del terebinto que estaba junto al santuario de Jehová.

Jos 24:27 Y dijo Josué a todo el pueblo: Esta piedra será testigo contra nosotros; porque ella ha oído todas las palabras que Jehová nos ha hablado; será, pues, testigo contra vosotros, no sea que obréis con engaño contra vuestro Dios.

Jos 24:28 Y envió Josué al pueblo, cada uno a su heredad.

Jos 24:29 Después de estas cosas murió Josué, hijo de Nun, siervo de Jehová, a la edad de ciento diez años.

Jos 24:30 Y lo sepultaron en el territorio de su heredad, en Timnat-sera, que está en la región montañosa de Efraín, al norte del monte Gaas.

Jos 24:31 Israel sirvió a Jehová durante todos los días de Josué, y durante todos los días de los ancianos cuyos días se extendieron más que los de Josué y que sabían todas las obras que Jehová había hecho por Israel.

Jos 24:32 Y enterraron en Siquem los huesos de José, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, en la parte del campo que Jacob compró de los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien piezas de dinero; y llegó a ser heredad de los hijos de José.

Jos 24:33 También murió Eleazar, hijo de Aarón; y lo enterraron en el collado de Finees, su hijo, que le había sido dado en la región montañosa de Efraín.

JOSUÉ 23 »

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JOSUÉ 3 Versión Recobro

JOSUÉ 3



Jos 3:1 Josué se levantó muy de mañana, y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y llegaron hasta el Jordán; y allí pasaron la noche antes de cruzarlo.

Jos 3:2 Después de tres días, los oficiales recorrieron el campamento

Jos 3:3 y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veáis el Arca del Pacto de Jehová vuestro Dios, y a los sacerdotes levitas que la llevan, partiréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella.

Jos 3:4 Pero entre vosotros y ella habrá distancia como de dos mil codos; no os acerquéis a ella, para que sepáis el camino por donde habéis de ir; por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino.

Jos 3:5 Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.

Jos 3:6 Después habló Josué a los sacerdotes, diciendo: Tomad el Arca del Pacto y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el Arca del Pacto y fueron delante del pueblo.

Jos 3:7 Y Jehová dijo a Josué: Desde este día comenzaré a engrandecerte a los ojos de todo Israel, para que sepan que como estuve con Moisés, así estaré contigo.

Jos 3:8 Además, mandarás a los sacerdotes que llevan el Arca del Pacto, diciendo: Cuando hayáis entrado hasta el borde de las aguas del Jordán, os detendréis en el Jordán.

Jos 3:9 Entonces Josué dijo a los hijos de Israel: Acercaos y escuchad las palabras de Jehová vuestro Dios.

Jos 3:10 Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que sin duda alguna desposeerá de delante de vosotros a los cananeos, a los heteos, a los heveos, a los ferezeos, a los gergeseos, a los amorreos y a los jebuseos.

Jos 3:11 He aquí, el Arca del Pacto del Señor de toda la tierra cruza delante de vosotros en medio del Jordán.

Jos 3:12 Tomad, pues, ahora doce hombres de las tribus de Israel, uno por cada tribu.

Jos 3:13 Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el Arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, quedarán cortadas aquellas aguas, las que desciendan de arriba, y se detendrán alzándose en un montón.

Jos 3:14 Aconteció que cuando partió el pueblo de sus tiendas para cruzar el Jordán, los sacerdotes que llevaban el Arca del Pacto fueron delante del pueblo.

Jos 3:15 Y cuando los que llevaban el Arca llegaron al Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el Arca se mojaron a la orilla del agua (porque el Jordán solía desbordarse por todas sus orillas durante todos los días de la siega),

Jos 3:16 las aguas que venían de arriba se detuvieron y se levantaron en un montón, muy lejos, en Adam, la ciudad que está al lado de Saretán; y las que descendían al mar del Arabá, al mar Salado, quedaron cortadas por completo; y el pueblo cruzó frente a Jericó.

Jos 3:17 Y los sacerdotes que llevaban el Arca del Pacto de Jehová permanecieron firmes sobre suelo seco en medio del Jordán, mientras todo Israel pasaba por el cauce seco, hasta que toda la nación hubo acabado de cruzar el Jordán.

JOSUÉ 2 JOSUÉ 4

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JOSUÉ 4 Versión Recobro

JOSUÉ 4



Jos 4:1 Cuando toda la nación hubo acabado de cruzar el Jordán, Jehová habló a Josué, diciendo:

Jos 4:2 Tomad del pueblo doce hombres, uno de cada tribu;

Jos 4:3 y mandadles, diciendo: Tomad de aquí, de en medio del Jordán, del lugar donde estuvieron firmes los pies de los sacerdotes, doce piedras; y llevadlas con vosotros y colocadlas en el lugar donde habéis de posar esta noche.

Jos 4:4 Llamó, pues, Josué a los doce hombres a los cuales él había designado de entre los hijos de Israel, uno de cada tribu.

Jos 4:5 Y les dijo Josué: Pasad delante del Arca de Jehová vuestro Dios, a la mitad del Jordán, y cada uno de vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel,

Jos 4:6 para que esto sirva de señal entre vosotros. Cuando vuestros hijos os pregunten en el futuro, diciendo: ¿Qué significan para vosotros estas piedras?,

Jos 4:7 les diréis que las aguas del Jordán quedaron cortadas delante del Arca del Pacto de Jehová; cuando ella cruzó el Jordán, las aguas del Jordán quedaron cortadas. Así, estas piedras servirán de memorial a los hijos de Israel para siempre.

Jos 4:8 Los hijos de Israel hicieron como Josué les mandó y tomaron doce piedras de en medio del Jordán, como Jehová le había dicho a Josué, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel; y las llevaron consigo al lugar donde habían de posar, y allí las colocaron.

Jos 4:9 Entonces erigió Josué doce piedras en medio del Jordán, en el lugar donde estuvieron los pies de los sacerdotes que llevaban el Arca del Pacto; y han estado allí hasta hoy.

Jos 4:10 Y los sacerdotes que llevaban el Arca se pararon en medio del Jordán hasta que se cumplió todo lo que Jehová había mandado a Josué que dijera al pueblo, conforme a todas las cosas que Moisés había mandado a Josué; y el pueblo se dio prisa y cruzó.

Jos 4:11 Y cuando todo el pueblo acabó de cruzar, también cruzó el Arca de Jehová con los sacerdotes en presencia del pueblo.

Jos 4:12 También cruzaron los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manasés en orden de batalla delante de los hijos de Israel, según Moisés les había dicho;

Jos 4:13 como cuarenta mil hombres equipados para la guerra cruzaron delante de Jehová hacia las llanuras de Jericó a fin de librar batalla.

Jos 4:14 En aquel día Jehová engrandeció a Josué a los ojos de todo Israel; y lo respetaron a él como habían respetado a Moisés todos los días de su vida.

Jos 4:15 Luego Jehová habló a Josué, diciendo:

Jos 4:16 Manda a los sacerdotes que llevan el Arca del Testimonio, que suban del Jordán.

Jos 4:17 Y Josué mandó a los sacerdotes, diciendo: Subid del Jordán.

Jos 4:18 Y cuando los sacerdotes que llevaban el Arca del Pacto de Jehová subieron de en medio del Jordán, cuando las plantas de los pies de los sacerdotes llegaron a lugar seco, las aguas del Jordán se volvieron a su lugar, desbordando todas las orillas, como antes.

Jos 4:19 Y el pueblo subió del Jordán el día diez del mes primero, y acamparon en Gilgal, en el extremo oriental de Jericó.

Jos 4:20 Y Josué erigió en Gilgal las doce piedras que habían sacado del Jordán.

Jos 4:21 Y habló a los hijos de Israel, diciendo: Cuando pregunten vuestros hijos a sus padres en el futuro, diciendo: ¿Qué significan estas piedras?

Jos 4:22 Daréis a conocer a vuestros hijos, diciendo: Israel cruzó en seco por este Jordán.

Jos 4:23 Porque Jehová vuestro Dios secó las aguas del Jordán delante de vosotros hasta que habíais cruzado, a la manera que Jehová vuestro Dios lo había hecho en el mar Rojo, el cual secó delante de nosotros hasta que cruzamos,

Jos 4:24 para que todos los pueblos de la tierra conozcan la mano de Jehová, que es poderosa, y para que vosotros temáis siempre a Jehová vuestro Dios.

JOSUÉ 3 JOSUÉ 5

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JOSUÉ 5 Versión Recobro

JOSUÉ 5



Jos 5:1 Cuando todos los reyes de los amorreos, que estaban al otro lado del Jordán al occidente, y todos los reyes de los cananeos, que estaban junto al mar, oyeron que Jehová había secado las aguas del Jordán delante de los hijos de Israel hasta que ellos hubieron cruzado, se derritieron sus corazones, y no hubo más espíritu en ellos a causa de los hijos de Israel.

Jos 5:2 En aquel tiempo Jehová dijo a Josué: Haz cuchillos de pedernal y vuelve a circuncidar, por segunda vez, a los hijos de Israel.

Jos 5:3 Y Josué hizo cuchillos de pedernal y circuncidó a los hijos de Israel en Gabaa-haaralot.

Jos 5:4 Ésta es la razón por la cual Josué los circuncidó: Todo el pueblo que había salido de Egipto, los varones, todos los hombres de guerra, habían muerto en el desierto, por el camino, después que salieron de Egipto.

Jos 5:5 Aunque todos los del pueblo que habían salido estaban circuncidados, todos los que habían nacido en el desierto, por el camino, después que los otros hubieron salido de Egipto, no habían sido circuncidados.

Jos 5:6 Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que toda la nación, los hombres de guerra que habían salido de Egipto, fue consumida, porque no escucharon la voz de Jehová; a ellos Jehová juró que no verían la tierra de la cual Jehová había jurado a sus padres que nos la daría, tierra que fluye leche y miel.

Jos 5:7 A los hijos de ellos, a quienes Él había levantado en su lugar, Josué los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no los habían circuncidado por el camino.

Jos 5:8 Y cuando acabaron de circuncidar a toda la nación, se quedaron en su lugar en el campamento hasta que se recuperaron.

Jos 5:9 Entonces Jehová dijo a Josué: Hoy he quitado de encima de vosotros el oprobio de Egipto; por lo cual el nombre de aquel lugar fue llamado Gilgal hasta hoy.

Jos 5:10 Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal; y celebraron la Pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en las llanuras de Jericó.

Jos 5:11 El día después de la Pascua, en aquel mismo día, comieron del producto de la tierra, las tortas sin levadura y grano tostado.

Jos 5:12 Y el maná cesó en aquel día, cuando comieron del producto de la tierra; los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.

Jos 5:13 Sucedió que estando Josué cerca de Jericó, alzó los ojos y miró; y he aquí que un varón estaba frente a él, el cual tenía Su espada desenvainada en la mano. Y Josué fue hacia Él y le dijo: ¿Estás a favor nuestro o de nuestros adversarios?

Jos 5:14 Él respondió: Ni lo uno ni lo otro, sino que como Capitán del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a Su siervo?

Jos 5:15 El Capitán del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita las sandalias de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Así lo hizo Josué.

JOSUÉ 4 JOSUÉ 6

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JOSUÉ 6 Versión Recobro

JOSUÉ 6



Jos 6:1 Ahora, Jericó estaba tan bien cerrada a causa de los hijos de Israel que nadie salía ni entraba.

Jos 6:2 Y Jehová dijo a Josué: Mira, Yo he entregado a Jericó en tus manos, y a su rey con los varones valientes y fuertes.

Jos 6:3 Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez. Harás esto durante seis días.

Jos 6:4 Y siete sacerdotes llevarán siete trompetas de cuernos de carnero delante del Arca; el séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las trompetas.

Jos 6:5 Cuando toquen con fuerza el cuerno del carnero, y oigáis el sonido de la trompeta, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad se desplomará; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante.

Jos 6:6 Llamando, pues, Josué, hijo de Nun, a los sacerdotes, les dijo: Llevad el Arca del Pacto, y lleven siete sacerdotes siete trompetas de cuerno de carnero delante del Arca de Jehová.

Jos 6:7 Y dijo al pueblo: Pasad y dad un rodeo a la ciudad; y pasen los hombres armados delante del Arca de Jehová.

Jos 6:8 Cuando Josué hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes que llevaban las siete trompetas de cuerno de carnero delante de Jehová pasaron y tocaron las trompetas; y el Arca del Pacto de Jehová iba tras ellos.

Jos 6:9 Los hombres armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las trompetas, y la retaguardia iba tras el Arca, mientras las trompetas sonaban continuamente.

Jos 6:10 Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no gritaréis, ni dejaréis oír vuestra voz, ni salga palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os diga: ¡Gritad! Entonces gritaréis.

Jos 6:11 Así que él hizo que el Arca de Jehová diera una vuelta alrededor de la ciudad, rodeándola una vez; y volvieron luego al campamento, donde pasaron la noche.

Jos 6:12 Y Josué se levantó muy de mañana, y los sacerdotes tomaron el Arca de Jehová.

Jos 6:13 Y los siete sacerdotes que llevaban las siete trompetas de cuerno de carnero fueron delante del Arca de Jehová, tocando continuamente las trompetas; y los hombres armados iban delante de ellos, y la retaguardia iba tras el Arca de Jehová, mientras las trompetas tocaban continuamente.

Jos 6:14 Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día y volvieron al campamento; y de esta manera hicieron durante seis días.

Jos 6:15 Entonces, al séptimo día se levantaron temprano, al despuntar el alba, y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete veces; solamente aquel día dieron vuelta alrededor de ella siete veces.

Jos 6:16 Y cuando los sacerdotes tocaron las trompetas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: ¡Gritad! Porque Jehová os ha entregado la ciudad.

Jos 6:17 Y la ciudad, con todo lo que hay en ella, será dedicada a Jehová para destrucción; solamente Rahab, la ramera, vivirá, y todos los que con ella estén en casa, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos.

Jos 6:18 Pero vosotros guardaos de lo dedicado a destrucción, no sea que al participar de ello quedéis dedicados a destrucción y hagáis que el campamento de Israel sea convertido en algo dedicado a destrucción, y lo turbéis.

Jos 6:19 Mas toda la plata y el oro, y los objetos de bronce y de hierro, son santos para Jehová; entrarán en el tesoro de Jehová.

Jos 6:20 Entonces el pueblo gritó, y se tocaron las trompetas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la trompeta, gritó con gran voz, y el muro se desplomó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron.

Jos 6:21 Y destruyeron completamente a filo de espada todo lo que en la ciudad había: hombres y mujeres, jóvenes y viejos, y los bueyes, las ovejas y los asnos.

Jos 6:22 Y Josué dijo a los dos hombres que habían espiado la tierra: Entrad en la casa de la ramera y haced salir de allí a la mujer y a todo lo que le pertenece, como se lo jurasteis.

Jos 6:23 Y los jóvenes que habían sido espías fueron y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y todo lo que le pertenecía. Sacaron a toda su familia y los pusieron fuera del campamento de Israel.

Jos 6:24 Y quemaron a fuego la ciudad y todo lo que en ella había; pero pusieron en el tesoro de la casa de Jehová la plata y el oro, y los objetos de bronce y de hierro.

Jos 6:25 Y Josué les conservó la vida a Rahab la ramera, a la casa de su padre y todo lo que le pertenecía; y ha morado ella en Israel hasta hoy, por cuanto escondió a los mensajeros que Josué había enviado a espiar Jericó.

Jos 6:26 En aquel tiempo Josué le hizo al pueblo un juramento, diciendo: ¡Maldito delante de Jehová el hombre que se levante y reedifique esta ciudad de Jericó! A costa de su primogénito echará los cimientos de ella, y a costa de su hijo menor asentará las puertas.

Jos 6:27 Estaba, pues, Jehová con Josué, cuya fama se extendió por toda la tierra.

JOSUÉ 5 JOSUÉ 7

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JOSUÉ 7 Versión Recobro

JOSUÉ 7



Jos 7:1 Pero los hijos de Israel actuaron infielmente en cuanto a lo dedicado a destrucción, porque Acán, hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zara, de la tribu de Judá, tomó algo de lo dedicado a destrucción; y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel.

Jos 7:2 Josué envió hombres desde Jericó a Hai, que está junto a Bet-avén, al oriente de Bet-el; y les habló diciendo: Subid y espiad la tierra. Y los hombres subieron y espiaron Hai.

Jos 7:3 Y volviendo a Josué, le dijeron: No hace falta que suba todo el pueblo, sino suban como dos mil o tres mil hombres y ataquen a Hai. No fatigues a todo el pueblo yendo allí, porque los enemigos son pocos.

Jos 7:4 Subieron, pues, allá del pueblo como tres mil hombres, los cuales huyeron ante los de Hai.

Jos 7:5 Y los de Hai hirieron de ellos a unos treinta y seis hombres; los persiguieron desde la puerta hasta Sebarim y los hirieron en la bajada. Y el corazón del pueblo se derritió y vino a ser como agua.

Jos 7:6 Entonces Josué rasgó sus vestidos y se postró en tierra sobre su rostro delante del Arca de Jehová hasta el atardecer, él y los ancianos de Israel; y echaron polvo sobre sus cabezas.

Jos 7:7 Y Josué dijo: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Por qué hiciste pasar a este pueblo el Jordán? ¿Para entregarnos en las manos de los amorreos y hacernos perecer? ¡Ah, si nos hubiéramos contentado con habitar al otro lado del Jordán!

Jos 7:8 ¡Ah Señor! ¿qué diré, ya que Israel ha vuelto la espalda delante de sus enemigos?

Jos 7:9 Porque los cananeos y todos los habitantes de la tierra se enterarán de ello, nos rodearán y borrarán nuestro nombre de sobre la tierra. ¿Qué harás Tú entonces por Tu gran nombre?

Jos 7:10 Jehová respondió a Josué: ¡Levántate! ¿Por qué te postras así sobre tu rostro?

Jos 7:11 Israel ha pecado. Ellos, de cierto, han transgredido Mi pacto que Yo les mandé, ciertamente han tomado de lo dedicado a destrucción, sí lo han hurtado, e incluso, han mentido y lo han guardado entre sus enseres.

Jos 7:12 Por esto los hijos de Israel no pueden hacer frente a sus enemigos; delante de sus enemigos vuelven la espalda, por cuanto han venido a ser algo dedicado a destrucción. No estaré más con vosotros a menos que destruyas lo dedicado a destrucción de en medio de vosotros.

Jos 7:13 Levántate, santifica al pueblo y di: Santificaos para mañana; porque Jehová, el Dios de Israel, dice así: Algo dedicado a destrucción hay en medio de ti, oh Israel; no podrás hacer frente a tus enemigos hasta que hayáis quitado lo dedicado a destrucción de en medio de vosotros.

Jos 7:14 Os acercaréis, pues, en la mañana por vuestras tribus; y la tribu que Jehová tome, se acercará familia por familia; y la familia que Jehová tome, se acercará casa por casa; y la casa que Jehová tome, se acercará guerrero por guerrero;

Jos 7:15 y el que sea sorprendido con lo dedicado a destrucción, será quemado a fuego, él y todo lo que le pertenece, por cuanto ha transgredido el pacto de Jehová y ha cometido una infamia en Israel.

Jos 7:16 Josué, pues, levantándose muy de mañana, hizo acercar a Israel por sus tribus; y fue tomada la tribu de Judá.

Jos 7:17 Y haciendo acercar a la familia de Judá, fue tomada la familia de los zaraítas; y haciendo luego acercar a la familia de los zaraítas guerrero por guerrero, fue tomado Zabdi.

Jos 7:18 Hizo acercar la casa de Zabdi guerrero por guerrero, y fue tomado Acán, hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zara, de la tribu de Judá.

Jos 7:19 Entonces Josué dijo a Acán: Hijo mío, da gloria a Jehová, el Dios de Israel, y confiesa a Él. Declárame lo que has hecho; no me lo encubras.

Jos 7:20 Acán respondió a Josué y le dijo: Verdaderamente yo he pecado contra Jehová, el Dios de Israel, y he hecho así y así:

Jos 7:21 Cuando vi entre los despojos un manto hermoso de Sinar, doscientos siclos de plata y un lingote de oro de cincuenta siclos de peso, los codicié y los tomé. Ahora están escondidos bajo tierra en medio de mi tienda, y la plata debajo de ello.

Jos 7:22 Josué entonces envió mensajeros, los cuales fueron corriendo a la tienda; y he aquí, estaba escondido en su tienda, y la plata debajo de ello.

Jos 7:23 Y tomando las cosas de en medio de la tienda, las trajeron a Josué y a todos los hijos de Israel, y las pusieron delante de Jehová.

Jos 7:24 Entonces Josué, y todo Israel con él, tomaron a Acán, hijo de Zara, la plata, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo lo que tenía, y lo llevaron todo al valle de Acor.

Jos 7:25 Le dijo Josué: ¿Por qué nos has turbado? Jehová te turbará en este día. Y todo Israel lo apedreó; y los quemó a fuego después de apedrearlos.

Jos 7:26 Sobre él levantaron un gran montón de piedras, que permanece hasta hoy. Y Jehová se volvió del furor de Su ira. Por eso aquel lugar se llama el valle de Acor, hasta hoy.

JOSUÉ 6 JOSUÉ 8

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JOSUÉ 8 Versión Recobro

JOSUÉ 8



Jos 8:1 Entonces Jehová dijo a Josué: No temas ni desmayes; toma contigo toda la gente de guerra, y levántate y sube a Hai. Mira, Yo he entregado en tus manos al rey de Hai con su pueblo, su ciudad y su tierra.

Jos 8:2 Y harás con Hai y con su rey como hiciste con Jericó y con su rey; solamente que como botín de guerra tomaréis sus despojos y su ganado. Pon una emboscada a la ciudad detrás de ella.

Jos 8:3 Entonces se levantaron Josué y toda la gente de guerra para subir contra Hai. Y escogió Josué treinta mil hombres, hombres fuertes y valientes, los cuales envió de noche.

Jos 8:4 Les mandó, diciendo: Mirad, pondréis emboscada a la ciudad detrás de ella; no os alejéis mucho de la ciudad y estad todos preparados.

Jos 8:5 Y yo y todo el pueblo que está conmigo nos acercaremos a la ciudad; y cuando salgan ellos a nuestro encuentro, como la primera vez, huiremos ante ellos.

Jos 8:6 Y ellos saldrán tras nosotros, hasta que los alejemos de la ciudad; porque dirán: Huyen de nosotros como la primera vez. Huiremos, pues, ante ellos.

Jos 8:7 Entonces vosotros os levantaréis de la emboscada y tomaréis posesión de la ciudad; pues Jehová vuestro Dios la entregará en vuestras manos.

Jos 8:8 Y cuando la hayáis tomado, le prenderéis fuego. Haréis conforme a la palabra de Jehová; mirad que os lo he mandado.

Jos 8:9 Entonces Josué los envió; y ellos fueron al lugar de la emboscada y se pusieron entre Bet-el y Hai, al occidente de Hai. Y Josué se quedó aquella noche en medio del pueblo.

Jos 8:10 Levantándose Josué muy de mañana, pasó revista al pueblo, y subió él, con los ancianos de Israel, delante del pueblo contra Hai.

Jos 8:11 Y subió toda la gente de guerra que con él estaba, se acercó y llegó delante de la ciudad. Y acamparon al norte de Hai, quedando el valle entre ellos y Hai.

Jos 8:12 Ahora bien, Josué había tomado como cinco mil hombres y los había puesto en emboscada entre Bet-el y Hai, al occidente de la ciudad.

Jos 8:13 Así apostaron al pueblo: todo el campamento al norte de la ciudad y su retaguardia al occidente de la ciudad; y Josué marchó aquella noche al medio del valle.

Jos 8:14 Y cuando el rey de Hai vio esto, los hombres de la ciudad se apresuraron, se levantaron temprano y salieron al encuentro de Israel para la batalla, él y todo su pueblo, en el lugar designado, frente al Arabá; porque no sabía que le estaba puesta una emboscada detrás de la ciudad.

Jos 8:15 Entonces Josué y todo Israel se fingieron vencidos ante ellos, y huyeron por el camino del desierto.

Jos 8:16 Y fue convocado todo el pueblo que estaba en la ciudad para perseguirlos; y persiguieron a Josué, siendo así alejados de la ciudad.

Jos 8:17 Y no quedó hombre en Hai ni en Bet-el que no saliera tras Israel, sino que abandonaron la ciudad, dejándola abierta, y persiguieron a Israel;

Jos 8:18 entonces Jehová dijo a Josué: Extiende la jabalina que tienes en tu mano hacia Hai, porque Yo la entregaré en tu mano. Y Josué extendió hacia la ciudad la jabalina que tenía en su mano.

Jos 8:19 Se levantaron rápidamente de su lugar los que estaban en la emboscada y corrieron cuando él extendió su mano, luego entraron en la ciudad, la tomaron y se apresuraron a prenderle fuego.

Jos 8:20 Y cuando los hombres de Hai volvieron la vista atrás, miraron y he aquí que el humo de la ciudad subía a los cielos; y no pudieron huir ni a una parte ni a otra cuando el pueblo que iba huyendo hacia el desierto se volvió contra sus perseguidores.

Jos 8:21 Cuando Josué y todo Israel vio que los de la emboscada habían tomado la ciudad, y que el humo de la ciudad subía, se volvieron y atacaron a los de Hai.

Jos 8:22 Los otros salieron de la ciudad a su encuentro, y así quedaron encerrados en medio de Israel, los unos por un lado y los otros por el otro. Y los hirieron hasta que no quedó ninguno de ellos que sobreviviera ni que escapase.

Jos 8:23 Pero tomaron vivo al rey de Hai y lo llevaron a Josué.

Jos 8:24 Y cuando Israel acabó de matar a todos los habitantes de Hai en el campo, en el desierto adonde los habían perseguido, y todos habían caído a filo de espada hasta ser consumidos, todo Israel se volvió a Hai, y también la hirió a filo de espada.

Jos 8:25 Todos los que cayeron aquel día, tanto hombres como mujeres, fueron doce mil, toda la gente de Hai.

Jos 8:26 Y Josué no retiró su mano con la cual extendió la jabalina hasta que destruyó por completo a todos los habitantes de Hai.

Jos 8:27 Sólo el ganado y los despojos de aquella ciudad tomó Israel para sí como botín de guerra, según la palabra de Jehová, que Él mandó a Josué.

Jos 8:28 Entonces Josué quemó a Hai y la redujo a un montón de ruinas para siempre; es desolación hasta hoy.

Jos 8:29 Y al rey de Hai colgó en un madero hasta que cayó la tarde. Y cuando se puso el sol, Josué mandó que bajaran su cadáver del madero y lo tiraran a la entrada de la puerta de la ciudad; luego levantaron sobre él un gran montón de piedras, que está allí hasta hoy.

Jos 8:30 Entonces Josué edificó altar a Jehová, el Dios de Israel, sobre el monte Ebal,

Jos 8:31 como Moisés, siervo de Jehová, había mandado a los hijos de Israel, como está escrito en el libro de la ley de Moisés, un altar de piedras no labradas sobre las cuales nadie alzó herramienta de hierro. Ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová y sacrificaron ofrendas de paz.

Jos 8:32 También escribió allí sobre las piedras una copia de la ley de Moisés, que escribió en presencia de los hijos de Israel.

Jos 8:33 Todo Israel, tanto los peregrinos como los naturales, con sus ancianos, oficiales y jueces, estaba de pie a ambos lados del Arca delante de los sacerdotes levitas que llevaban el Arca del Pacto de Jehová: la mitad de ellos estaba delante del monte Gerizim, y la otra mitad delante del monte Ebal, como Moisés, siervo de Jehová, había mandado antes, para bendecir al pueblo de Israel.

Jos 8:34 Y después Josué leyó todas las palabras de la ley, la bendición y la maldición, conforme a todo lo que estaba escrito en el libro de la ley.

Jos 8:35 No hubo ni una palabra de todo lo que Moisés había mandado que Josué no leyera delante de toda la congregación de Israel, incluidas las mujeres, los niños y los peregrinos que iban en medio de ellos.

JOSUÉ 7 JOSUÉ 9

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JOSUÉ 9 Versión Recobro

JOSUÉ 9



Jos 9:1 Cuando oyeron estas cosas todos los reyes que estaban al otro lado del Jordán, así en la región montañosa como en la tierra baja, y en toda la costa del mar Grande delante del Líbano, los heteos, los amorreos, los cananeos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos,

Jos 9:2 se reunieron para pelear todos a una contra Josué e Israel.

Jos 9:3 Mas los habitantes de Gabaón oyeron lo que Josué había hecho con Jericó y con Hai,

Jos 9:4 entonces ellos también usaron de astucia, pues salieron y se fingieron embajadores, y tomaron sacos viejos sobre sus asnos y cueros viejos de vino, rotos y remendados;

Jos 9:5 y sandalias viejas y recosidas sobre sus pies, con vestidos viejos sobre sí; y todo el pan de que se habían provisto estaba seco y mohoso.

Jos 9:6 Y llegaron a Josué al campamento en Gilgal, y le dijeron a él y a los de Israel: Nosotros venimos de tierra lejana; haced, pues, ahora pacto con nosotros.

Jos 9:7 Y los de Israel respondieron a los heveos: Quizás habitáis en medio de nosotros. ¿Cómo, pues, podremos hacer pacto con vosotros?

Jos 9:8 Ellos respondieron a Josué: Nosotros seremos tus siervos. Y Josué les dijo: ¿Quiénes sois vosotros, y de dónde venís?

Jos 9:9 Y ellos respondieron: Tus siervos han venido de tierra muy lejana, por causa del nombre de Jehová tu Dios; porque hemos oído Su fama, todo lo que hizo en Egipto,

Jos 9:10 y todo lo que hizo con los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán: a Sehón, rey de Hesbón, y a Og, rey de Basán, que estaba en Astarot.

Jos 9:11 Por lo cual nuestros ancianos y todos los habitantes de nuestra tierra nos hablaron, diciendo: Tomad en vuestras manos provisión para el camino, id al encuentro de ellos y decidles: Nosotros seremos vuestros siervos; haced ahora pacto con nosotros.

Jos 9:12 Este nuestro pan lo tomamos caliente de nuestras casas para provisiones el día que salimos para venir a vosotros; y helo aquí ahora está seco y mohoso.

Jos 9:13 Estos cueros de vino también los llenamos nuevos, y helos aquí, ya rotos; también estos nuestros vestidos y nuestras sandalias están ya viejos a causa de lo muy largo del camino.

Jos 9:14 Y los hombres tomaron de la provisión de ellos, sin pedir el consejo de Jehová.

Jos 9:15 Y Josué hizo paz con ellos, e hizo con ellos pacto dejándoles vivir; y los líderes de la asamblea se lo juraron.

Jos 9:16 Entonces al cabo de tres días, después de haber hecho pacto con ellos, oyeron que eran sus vecinos y que habitaban en medio de ellos.

Jos 9:17 Y se pusieron en marcha los hijos de Israel, y al tercer día llegaron a las ciudades de ellos; sus ciudades eran Gabaón, Cafira, Beerot y Quiriat-jearim.

Jos 9:18 Y no los atacaron los hijos de Israel, porque los líderes de la asamblea les habían jurado por Jehová, el Dios de Israel; y toda la asamblea murmuraba contra los líderes.

Jos 9:19 Entonces todos los líderes respondieron a toda la asamblea: Nosotros les hemos jurado por Jehová, el Dios de Israel; por tanto, ahora no los podemos tocar.

Jos 9:20 Esto haremos con ellos y los dejaremos vivir, para que no venga ira sobre nosotros por causa del juramento que les hemos hecho.

Jos 9:21 Y les dijeron los líderes: Dejadlos vivir. Y ellos llegaron a ser leñadores y aguadores para toda la asamblea, como habían dicho los líderes en cuanto a ellos.

Jos 9:22 Entonces Josué los llamó y les habló, diciendo: ¿Por qué nos habéis engañado, diciendo: Estamos muy lejos de vosotros, siendo así que habitáis en medio de nosotros?

Jos 9:23 Ahora, pues, seréis malditos; y no dejará de haber entre vosotros esclavos, leñadores y aguadores para la casa de mi Dios.

Jos 9:24 Ellos respondieron a Josué y le dijeron: Como ciertamente fue dicho a tus siervos que Jehová tu Dios había mandado a Moisés, Su siervo, que os diera toda la tierra y que destruyera a todos los habitantes de la tierra delante de vosotros, por eso temimos mucho por nuestras vidas por causa de vosotros, e hicimos esto.

Jos 9:25 Y ahora henos aquí en tus manos: lo que te parezca bueno y recto hacer con nosotros, hazlo.

Jos 9:26 Y él hizo así con ellos, y los libró de la mano de los hijos de Israel, y no los mataron.

Jos 9:27 Y aquel día Josué los hizo leñadores y aguadores para la asamblea, y para el altar de Jehová en el lugar que Él escogiera. Eso son hasta hoy.

JOSUÉ 8 JOSUÉ 10

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Jueces Versión Recobro

JUECES



JUECES 1



Jue 1:1 Después de la muerte de Josué, los hijos de Israel consultaron a Jehová, diciendo: ¿Quién de nosotros subirá primero contra los cananeos para pelear contra ellos?

Jue 1:2 Y Jehová respondió: Judá subirá; he aquí que Yo he entregado la tierra en sus manos.

Jue 1:3 Y Judá dijo a Simeón, su hermano: Sube conmigo a la parte que me ha tocado en suerte, y pelearemos contra los cananeos, y yo también iré contigo a la parte que te ha tocado a ti. Y Simeón fue con él.

Jue 1:4 Subió, pues, Judá, y Jehová entregó en sus manos a los cananeos y a los ferezeos; y derrotaron a diez mil hombres en Bezec.

Jue 1:5 Hallaron a Adoni-bezec en Bezec y pelearon contra él; y derrotaron a los cananeos y a los ferezeos.

Jue 1:6 Y Adoni-bezec huyó; pero le persiguieron, le prendieron y le cortaron los pulgares de las manos y de los pies.

Jue 1:7 Entonces dijo Adoni-bezec: Setenta reyes, con los pulgares de sus manos y de sus pies cortados, recogían migajas debajo de mi mesa. Como yo hice, así me ha pagado Dios. Luego le llevaron a Jerusalén, donde murió.

Jue 1:8 Y pelearon los hijos de Judá contra Jerusalén; la tomaron, la hirieron a filo de espada y pusieron fuego a la ciudad.

Jue 1:9 Después, los hijos de Judá descendieron para pelear contra los cananeos que habitaban en la región montañosa, en el Neguev y en la tierra baja.

Jue 1:10 Luego marchó Judá contra los cananeos que habitaban en Hebrón (el nombre de Hebrón era antes Quiriat-arba). Y derrotaron a Sesai, a Ahimán y a Talmai.

Jue 1:11 De allí subió contra los habitantes de Debir (el nombre de Debir era antes Quiriat-sefer).

Jue 1:12 Entonces dijo Caleb: Al que ataque a Quiriat-sefer y la tome, yo le daré a mi hija Acsa por mujer.

Jue 1:13 Y la tomó Otoniel, hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb, y éste le dio a su hija Acsa por mujer.

Jue 1:14 Y cuando ella llegó, le instó que pidiera a su padre un campo. Ella entonces se bajó del asno, y Caleb le dijo: ¿Qué quieres?

Jue 1:15 Ella le respondió: Dame una bendición, ya que me has dado tierra del Neguev, dame también manantiales de aguas. Caleb entonces le dio los manantiales de arriba y los de abajo.

Jue 1:16 Y los hijos del ceneo, suegro de Moisés, subieron de la ciudad de las palmeras con los hijos de Judá al desierto de Judá, que está al sur de Arad; y fueron y habitaron con el pueblo.

Jue 1:17 Entonces Judá fue con su hermano Simeón, y derrotaron a los cananeos que habitaban en Sefat, la destruyeron por completo y pusieron por nombre a la ciudad, Horma.

Jue 1:18 Tomó también Judá a Gaza con su territorio, a Ascalón con su territorio y a Ecrón con su territorio.

Jue 1:19 Y Jehová estaba con Judá. Y ellos tomaron posesión de la región montañosa, pero no pudieron desposeer a los habitantes del valle, porque éstos tenían carros de hierro.

Jue 1:20 Como Moisés había dicho, dieron Hebrón a Caleb, quien desposeyó a los tres hijos de Anac expulsándolos de allí.

Jue 1:21 Pero a los jebuseos, que habitaban en Jerusalén, no los desposeyeron los hijos de Benjamín; por tanto, los jebuseos moran con los hijos de Benjamín en Jerusalén hasta hoy.

Jue 1:22 También la casa de José subió contra Bet-el; y Jehová estaba con ellos.

Jue 1:23 Y la casa de José envió espías a Bet-el (el nombre de la ciudad antes era Luz).

Jue 1:24 Y los espías vieron a un hombre que salía de la ciudad, y le dijeron: Muéstranos ahora la entrada de la ciudad, y tendremos misericordia de ti.

Jue 1:25 Él les mostró la entrada de la ciudad, y ellos hirieron la ciudad a filo de espada; pero dejaron ir a aquel hombre con toda su familia.

Jue 1:26 Y él se fue a la tierra de los heteos y edificó una ciudad a la cual llamó Luz; y éste es su nombre hasta hoy.

Jue 1:27 Manasés no desposeyó a los habitantes de Bet-seán con sus aldeas, ni a los habitantes de Taanac con sus aldeas, ni a los habitantes de Dor con sus aldeas, ni a los de Ibleam con sus aldeas, ni a los de Meguido con sus aldeas; más bien, los cananeos persistían en habitar en aquella tierra.

Jue 1:28 Cuando Israel se hizo fuerte, sometieron a los cananeos a trabajos forzados; mas no los desposeyeron por completo.

Jue 1:29 Tampoco Efraín desposeyó a los cananeos que habitaban en Gezer, sino que habitaron los cananeos en medio de ellos en Gezer.

Jue 1:30 Tampoco Zabulón desposeyó a los que habitaban en Quitrón, ni a los que habitaban en Naalal, sino que los cananeos habitaron en medio de ellos y fueron sometidos a trabajos forzados.

Jue 1:31 Tampoco Aser desposeyó a los que habitaban en Aco, ni a los que habitaban en Sidón, en Ahlab, en Aczib, en Helba, en Afec y en Rehob;

Jue 1:32 más bien, los aseritas moraron entre los cananeos que habitaban en la tierra; pues no los desposeyeron.

Jue 1:33 Tampoco Neftalí desposeyó a los habitantes de Bet-semes, ni a los habitantes de Bet-anat, sino que moraron entre los cananeos que habitaban en la tierra; no obstante, los habitantes de Bet-semes y de Bet-anat fueron sometidos a trabajos forzados.

Jue 1:34 Los amorreos empujaron a los hijos de Dan hasta la región montañosa, pues no los dejaron descender al valle.

Jue 1:35 Y los amorreos persistieron en habitar en Har-heres, en Ajalón y en Saalbim; pero la mano de la casa de José prevaleció de modo que fueron sometidos a trabajos forzados.

Jue 1:36 Y el límite de los amorreos fue desde la subida de Acrabim, desde Sela hacia arriba.

JOSUÉ 24 JUECES 2

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JUECES 10 Versión Recobro

JUECES 10



Jue 10:1 Después de Abimelec, se levantó para salvar a Israel Tola, hijo de Fúa, hijo de Dodo, varón de Isacar, el cual habitaba en Samir en la región montañosa de Efraín.

Jue 10:2 Tola juzgó a Israel veintitrés años; y murió y fue sepultado en Samir.

Jue 10:3 Tras él se levantó Jair, el galaadita, que juzgó a Israel veintidós años.

Jue 10:4 Éste tuvo treinta hijos, que cabalgaban sobre treinta asnos; y tenían treinta ciudades (se llaman Havot-jair hasta hoy), las cuales estaban en la tierra de Galaad.

Jue 10:5 Murió Jair y fue sepultado en Camón.

Jue 10:6 Entonces los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová. Sirvieron a los Baales, a las Astartes, a los dioses de Aram, a los dioses de Sidón, a los dioses de Moab, a los dioses de los hijos de Amón y a los dioses de los filisteos; y abandonaron a Jehová y no le sirvieron.

Jue 10:7 Se encendió entonces la ira de Jehová contra Israel, y Él los vendió en manos de los filisteos y en manos de los hijos de Amón,

Jue 10:8 los cuales oprimieron y quebrantaron a los hijos de Israel aquel año. Durante dieciocho años oprimieron a todos los hijos de Israel que estaban al otro lado del Jordán en la tierra de los amorreos, que está en Galaad.

Jue 10:9 Y los hijos de Amón cruzaron el Jordán para pelear también contra Judá, contra Benjamín y contra la casa de Efraín; y se angustió Israel en gran manera.

Jue 10:10 Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová, diciendo: Nosotros hemos pecado contra Ti, porque hemos abandonado a nuestro Dios y servido a los Baales.

Jue 10:11 Jehová respondió a los hijos de Israel: ¿No os salvé de los egipcios, de los amorreos, de los hijos de Amón y de los filisteos?

Jue 10:12 Y cuando los sidonios, Amalec y Maón os oprimieron, y clamasteis a Mí, os salvé de sus manos.

Jue 10:13 Mas vosotros me habéis abandonado y habéis servido a otros dioses; por tanto, Yo no os salvaré más.

Jue 10:14 Andad y clamad a los dioses que os habéis escogido; que os salven ellos en el tiempo de vuestra angustia.

Jue 10:15 Pero los hijos de Israel respondieron a Jehová: Hemos pecado; haz con nosotros como parezca bien a Tus ojos. Sólo te rogamos que nos libres en este día.

Jue 10:16 Y quitaron de entre sí los dioses ajenos y sirvieron a Jehová; y Su alma no pudo soportar más la aflicción de Israel.

Jue 10:17 Entonces se juntaron los hijos de Amón y acamparon en Galaad; y los hijos de Israel se congregaron y acamparon en Mizpa.

Jue 10:18 Y el pueblo, es decir, los príncipes de Galaad, se dijeron cada uno a su compañero: ¿Quién es el varón que comenzará la batalla contra los hijos de Amón? Él será cabeza sobre todos los habitantes de Galaad.

JUECES 9 JUECES 11

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JUECES 11 Versión Recobro

JUECES 11



Jue 11:1 Jefté, el galaadita, era un hombre fuerte y valiente, hijo de una ramera. Y Galaad había engendrado a Jefté.

Jue 11:2 Y la mujer de Galaad le dio a luz hijos. Y cuando crecieron los hijos de la mujer, echaron fuera a Jefté y le dijeron: No tendrás heredad en la casa de nuestro padre, porque eres hijo de otra mujer.

Jue 11:3 Huyó, pues, Jefté de sus hermanos y habitó en la tierra de Tob, donde se juntaron a él hombres indignos que salían con él.

Jue 11:4 Aconteció andando el tiempo, que los hijos de Amón pelearon contra Israel.

Jue 11:5 Y cuando los hijos de Amón pelearon contra Israel, los ancianos de Galaad fueron a traer a Jefté de la tierra de Tob;

Jue 11:6 y le dijeron: Ven y sé nuestro jefe, y nosotros pelearemos contra los hijos de Amón.

Jue 11:7 Jefté respondió a los ancianos de Galaad: ¿No sois vosotros los que me odiasteis y me echasteis fuera de la casa de mi padre? ¿Por qué, pues, venís ahora a mí cuando estáis en angustia?

Jue 11:8 Y los ancianos de Galaad respondieron a Jefté: Ésta es la razón por la cual nos volvemos ahora a ti: para que vengas con nosotros y pelees contra los hijos de Amón, y seas cabeza sobre todos los habitantes de Galaad.

Jue 11:9 Jefté entonces dijo a los ancianos de Galaad: Si me hacéis volver para que pelee contra los hijos de Amón, y Jehová los entrega delante de mí, ¿seré yo vuestra cabeza?

Jue 11:10 Los ancianos de Galaad dijeron a Jefté: Sea Jehová Testigo entre nosotros: Ciertamente haremos como tú dices.

Jue 11:11 Entonces Jefté fue con los ancianos de Galaad, y el pueblo lo puso como cabeza y jefe sobre ellos; y Jefté habló todas sus palabras delante de Jehová, en Mizpa.

Jue 11:12 Y envió Jefté mensajeros al rey de los hijos de Amón, diciendo: ¿Qué hay entre tú y yo, para que vengas a mí para pelear contra mi tierra?

Jue 11:13 El rey de los hijos de Amón respondió a los mensajeros de Jefté: Por cuanto Israel tomó mi tierra cuando subió de Egipto, desde Arnón hasta el Jaboc y el Jordán. Ahora, pues, restáuramela pacíficamente.

Jue 11:14 Y Jefté volvió a enviar mensajeros al rey de los hijos de Amón,

Jue 11:15 y le dijo: Jefté dice así: Israel no tomó la tierra de Moab ni la tierra de los hijos de Amón,

Jue 11:16 sino que cuando Israel subió de Egipto y atravesó el desierto hasta el mar Rojo y llegó a Cades,

Jue 11:17 Israel envió mensajeros al rey de Edom, diciendo: ¿Nos permites pasar por tu tierra? Pero el rey de Edom no quiso oírlo. También envió mensajeros al rey de Moab, pero él no quiso dejarlo pasar. Se quedó, por tanto, Israel en Cades.

Jue 11:18 Después, atravesaron el desierto y rodearon la tierra de Edom y la tierra de Moab; y viniendo por el lado oriental de la tierra de Moab, acamparon al otro lado del Arnón. Así no atravesaron el territorio de Moab, porque el Arnón es el límite de Moab.

Jue 11:19 Entonces Israel envió mensajeros a Sehón, rey de los amorreos, rey de Hesbón, e Israel le dijo: ¿Nos permites atravesar tu tierra hasta nuestro lugar?

Jue 11:20 Pero Sehón no se fió de Israel para darle paso por su territorio. Entonces Sehón reunió a todo su pueblo y acampó en Jahaza; y peleó contra Israel.

Jue 11:21 Y Jehová, el Dios de Israel, entregó a Sehón y a todo su pueblo en manos de Israel, y los derrotó. Y se apoderó Israel de toda la tierra de los amorreos, los habitantes de aquella tierra.

Jue 11:22 Y tomaron posesión de todo el territorio de los amorreos, desde el Arnón hasta el Jaboc, y desde el desierto hasta el Jordán.

Jue 11:23 Así que Jehová, el Dios de Israel, desposeyó a los amorreos por amor a Su pueblo Israel. ¿Habrás tú de desposeerlo?

Jue 11:24 ¿No tomarías posesión de la tierra que Quemos, tu dios, desposeyó para ti? Por tanto, toda la tierra que desposea Jehová nuestro Dios por amor a nosotros, la poseeremos.

Jue 11:25 ¿Eres tú ahora mejor que Balac, hijo de Zipor, rey de Moab? ¿Tuvo él pleito con Israel, o peleó contra ellos?

Jue 11:26 Mientras Israel habitaba por trescientos años en Hesbón y en sus pueblos, en Aroer y en sus pueblos, y en todas las ciudades que están junto al Arnón, ¿por qué no las recobrasteis en ese tiempo?

Jue 11:27 Así que, yo no he pecado contra ti, mas tú haces mal conmigo peleando contra mí. Jehová, el Juez, juzgará hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Amón.

Jue 11:28 Mas el rey de los hijos de Amón no quiso escuchar las palabras de Jefté, las cuales le envió.

Jue 11:29 Y el Espíritu de Jehová vino sobre Jefté, y él atravesó Galaad y Manasés; de allí pasó a Mizpe de Galaad, y de Mizpe de Galaad pasó a los hijos de Amón.

Jue 11:30 Entonces Jefté hizo voto a Jehová y dijo: Si realmente entregas a los hijos de Amón en mis manos,

Jue 11:31 cualquiera que salga de las puertas de mi casa a recibirme cuando regrese en paz de los hijos de Amón, será de Jehová, y lo ofreceré en holocausto.

Jue 11:32 Y fue Jefté a los hijos de Amón para pelear contra ellos, y Jehová los entregó en sus manos.

Jue 11:33 Los hirió desde Aroer hasta llegar a Minit, veinte ciudades, y hasta Abel-queramim, con una gran matanza. Así fueron sometidos los hijos de Amón delante de los hijos de Israel.

Jue 11:34 Entonces llegó Jefté a su casa en Mizpa, y he aquí, su hija salió a su encuentro con panderos y danzas. Ella era su única hija; no tenía fuera de ella hijo ni hija.

Jue 11:35 Y cuando él la vio, rasgó sus vestidos y dijo: ¡Ay, hija mía! En verdad me has abatido, y estás entre los que me afligen. Porque he abierto mi boca ante Jehová y no podré retractarme.

Jue 11:36 Ella entonces le respondió: Padre mío, has abierto tu boca a Jehová; haz conmigo conforme a lo que salió de tu boca, ya que Jehová ha hecho venganza por ti contra tus enemigos, los hijos de Amón.

Jue 11:37 Y dijo a su padre: Concédeme esto: déjame que por dos meses vaya y descienda sobre los montes y llore mi virginidad, yo y mis compañeras.

Jue 11:38 Él entonces dijo: Ve; y la envió por dos meses. Y ella fue con sus compañeras y lloró su virginidad por los montes.

Jue 11:39 Pasados los dos meses volvió a su padre, quien hizo con ella conforme al voto que había hecho; y ella nunca conoció varón. Y se hizo costumbre en Israel

Jue 11:40 que cada año las hijas de Israel fueran a endechar a la hija de Jefté, el galaadita, cuatro días al año.

JUECES 10 JUECES 12

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JUECES 12 Versión Recobro

JUECES 12



Jue 12:1 Entonces se reunieron los hombres de Efraín, cruzaron a Zafón y dijeron a Jefté: ¿Por qué cruzaste para pelear contra los hijos de Amón y no nos llamaste para que fuéramos contigo? Nosotros quemaremos tu casa sobre ti.

Jue 12:2 Y Jefté les respondió: Yo y mi pueblo teníamos una gran contienda con los hijos de Amón; pero cuando clamé a vosotros, no me salvasteis de su mano.

Jue 12:3 Viendo, pues, que no habría ayuda de parte vuestra, arriesgué mi vida y crucé para atacar a los hijos de Amón; y Jehová los entregó en mis manos. ¿Por qué, pues, habéis subido hoy contra mí para pelear conmigo?

Jue 12:4 Entonces reunió Jefté a todos los hombres de Galaad y peleó contra Efraín; y los hombres de Galaad derrotaron a Efraín, porque habían dicho: Vosotros sois fugitivos de Efraín, oh Galaad, en medio de Efraín y de Manasés.

Jue 12:5 Y los galaaditas quitaron los vados del Jordán a los de Efraín; y cuando decía un fugitivo de Efraín: Déjame cruzar, los de Galaad le respondían: ¿Eres tú efrateo? Y si decía que no,

Jue 12:6 entonces le decían: Ahora, pues, di: Shibolet. Y él decía: Sibolet, porque no podía pronunciarlo correctamente. Entonces le echaban mano y lo mataban junto a los vados del Jordán. En aquella ocasión cayeron de los de Efraín cuarenta y dos mil.

Jue 12:7 Y Jefté juzgó a Israel seis años; y murió Jefté, el galaadita, y fue sepultado en una de las ciudades de Galaad.

Jue 12:8 Después de él juzgó a Israel Ibzán de Belén,

Jue 12:9 el cual tenía treinta hijos: y envió fuera treinta hijas y tomó de fuera treinta hijas extranjeras para sus hijos. Juzgó a Israel siete años.

Jue 12:10 Y murió Ibzán, y fue sepultado en Belén.

Jue 12:11 Después de él juzgó a Israel Elón, el zabulonita, el cual juzgó a Israel diez años.

Jue 12:12 Y murió Elón, el zabulonita, y fue sepultado en Ajalón en la tierra de Zabulón.

Jue 12:13 Después de él juzgó a Israel Abdón, hijo de Hilel, el piratonita.

Jue 12:14 Éste tuvo cuarenta hijos y treinta nietos, que cabalgaban sobre setenta asnos; y juzgó a Israel ocho años.

Jue 12:15 Y murió Abdón, hijo de Hilel, el piratonita, y fue sepultado en Piratón, en la tierra de Efraín, en la región montañosa de los amalecitas.

JUECES 11 JUECES 13

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JUECES 13 Versión Recobro

JUECES 13



Jue 13:1 Los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová, y Jehová los entregó en manos de los filisteos por cuarenta años.

Jue 13:2 Y había un hombre de Zora, de la familia de los danitas, cuyo nombre era Manoa; y su mujer era estéril y no había tenido hijos.

Jue 13:3 El Ángel de Jehová se le apareció a la mujer y le dijo: He aquí que tú eres estéril y no has tenido hijos; pero concebirás y darás a luz un hijo.

Jue 13:4 Ahora pues, guárdate de no beber vino ni bebida embriagante, ni comas cosa inmunda,

Jue 13:5 pues concebirás y darás a luz un hijo. No pasará navaja sobre su cabeza, porque el niño será nazareo para Dios desde el vientre de su madre, y comenzará a salvar a Israel de manos de los filisteos.

Jue 13:6 Entonces la mujer fue y se lo contó a su marido, diciendo: Un varón de Dios vino a mí, y Su aspecto era como el aspecto de un ángel de Dios, asombroso en gran manera; y no le pregunté de dónde era, ni tampoco Él me dijo Su nombre.

Jue 13:7 Pero me dijo: Tú concebirás y darás a luz un hijo. Ahora pues, no bebas vino ni bebida embriagante, ni comas cosa inmunda, porque el niño será nazareo para Dios desde el vientre de su madre hasta el día de su muerte.

Jue 13:8 Entonces rogó Manoa a Jehová y dijo: ¡Ah, Señor mío! Te ruego que aquel varón de Dios que enviaste vuelva a venir a nosotros y nos enseñe lo que hayamos de hacer con el niño que ha de nacer.

Jue 13:9 Dios oyó la voz de Manoa; y el Ángel de Dios volvió otra vez a la mujer mientras ella estaba sentada en el campo, mas su marido Manoa no estaba con ella.

Jue 13:10 Y la mujer se apresuró, corrió y se lo contó a su marido, diciéndole: He aquí, se me ha aparecido el varón que vino a mí el otro día.

Jue 13:11 Se levantó Manoa y, siguiendo a su mujer, llegó a donde estaba el hombre y le dijo: ¿Eres Tú aquel varón que habló con esta mujer? Y Él dijo: Yo soy.

Jue 13:12 Entonces Manoa dijo: Cuando Tus palabras se cumplan, ¿cuál será la norma que ha de seguir el niño y qué ha de hacer?

Jue 13:13 Y el Ángel de Jehová respondió a Manoa: Observa todo lo que dije a esta mujer.

Jue 13:14 Ella no ha de comer nada que proceda de la vid, ni ha de beber vino ni bebida embriagante, ni ha de comer cosa inmunda; observará todo lo que le mandé.

Jue 13:15 Entonces Manoa dijo al Ángel de Jehová: Te ruego que nos permitas detenerte y prepararte un cabrito.

Jue 13:16 Y el Ángel de Jehová respondió a Manoa: Si me detienes, no comeré de tus alimentos; pero si preparas un holocausto, ofrécelo a Jehová. Pues no sabía Manoa que Él era el Ángel de Jehová.

Jue 13:17 Entonces dijo Manoa al Ángel de Jehová: ¿Cuál es Tu nombre, para que cuando se cumplan Tus palabras te honremos?

Jue 13:18 Y el Ángel de Jehová le respondió: ¿Por qué preguntas por Mi nombre, viendo que es maravilloso?

Jue 13:19 Y Manoa tomó el cabrito con la ofrenda de harina, y lo ofreció sobre la peña a Jehová; y Él hizo maravillas mientras le miraban Manoa y su mujer.

Jue 13:20 Y cuando subía la llama del altar hacia el cielo, el Ángel de Jehová subió en la llama del altar, mientras le miraban Manoa y su mujer; y se postraron en tierra sobre sus rostros.

Jue 13:21 Y el Ángel de Jehová no volvió a aparecer a Manoa y a su mujer. Entonces conoció Manoa que era el Ángel de Jehová.

Jue 13:22 Y dijo Manoa a su mujer: Ciertamente moriremos, porque hemos visto a Dios.

Jue 13:23 Pero su mujer le respondió: Si Jehová nos hubiera querido matar, no habría aceptado de nuestras manos el holocausto y la ofrenda de harina, ni nos habría mostrado todas estas cosas, ni ahora nos habría permitido oír cosas como éstas.

Jue 13:24 Y la mujer dio a luz un hijo, y le puso por nombre Sansón. El niño creció, y Jehová lo bendijo.

Jue 13:25 Y el Espíritu de Jehová empezó a impulsarle en Mahane-dan, entre Zora y Estaol.

JUECES 12 JUECES 14

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JUECES 14 Versión Recobro

JUECES 14



Jue 14:1 Descendió Sansón a Timna y vio en Timna a una mujer de las hijas de los filisteos.

Jue 14:2 Y subió y lo declaró a su padre y a su madre, diciendo: Yo he visto en Timna a una mujer de las hijas de los filisteos. Ahora, pues, tomádmela por mujer.

Jue 14:3 Mas su padre y su madre le dijeron: ¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo mi pueblo, para que vayas tú a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Y Sansón respondió a su padre: Tómame ésta, porque ella me agrada.

Jue 14:4 Pero su padre y su madre no sabían que esto venía de Jehová, porque Él buscaba ocasión contra los filisteos; pues en aquel entonces los filisteos gobernaban a Israel.

Jue 14:5 Sansón, pues, descendió con su padre y con su madre a Timna; y cuando llegaron a las viñas de Timna, he aquí un león joven que venía rugiendo hacia él.

Jue 14:6 Entonces el Espíritu de Jehová vino con poder sobre Sansón, quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito, sin tener nada en sus manos; y no declaró ni a su padre ni a su madre lo que había hecho.

Jue 14:7 Luego descendió y habló con la mujer, y ella agradó a Sansón.

Jue 14:8 Algún tiempo después, al volver Sansón para tomarla, se apartó del camino para ver el cadáver del león. Y he aquí que en el cuerpo del león había un enjambre de abejas y miel.

Jue 14:9 La recogió en sus manos y se fue comiéndola por el camino. Cuando alcanzó a su padre y a su madre, les dio también a ellos, y la comieron; mas no les dijo que había recogido aquella miel del cadáver del león.

Jue 14:10 Entonces descendió su padre adonde estaba la mujer; y Sansón hizo allí banquete, porque así solían hacer los jóvenes.

Jue 14:11 Y cuando ellos le vieron, trajeron a treinta compañeros para que estuviesen con él.

Jue 14:12 Y Sansón les dijo: Permitidme proponeros un enigma. Si en los siete días del banquete me lo explicáis y lo descubrís, yo os daré treinta vestidos de lino fino y treinta mudas de ropa;

Jue 14:13 pero si no me lo explicáis, me daréis treinta vestidos de lino fino y treinta mudas de ropa. Ellos respondieron: Propón tu enigma, para que lo oigamos.

Jue 14:14 Entonces les dijo:
Del devorador salió comida, / y del fuerte salió dulzura.
Ellos no pudieron explicar el enigma después de tres días.

Jue 14:15 Al cuarto día dijeron a la mujer de Sansón: Induce a tu marido a que nos explique el enigma; de otro modo te prenderemos fuego a ti y a la casa de tu padre. ¿Acaso nos habéis invitado aquí para empobrecernos?

Jue 14:16 Y lloró la mujer de Sansón delante de él, y dijo: Solamente me aborreces, y no me amas, pues propones un enigma a los hijos de mi pueblo y no me lo explicas. Él respondió: He aquí que ni a mi padre ni a mi madre lo he explicado, ¿y te lo había de explicar a ti?

Jue 14:17 Y ella lloró delante de él el resto de los siete días que celebraron el banquete; mas al séptimo día se lo explicó, porque ella le presionaba. Luego ella explicó el enigma a los hijos de su pueblo.

Jue 14:18 Al séptimo día, antes que el sol se pusiese, los hombres de la ciudad le dijeron:
¿Qué es más dulce que la miel? / ¿Y qué es más fuerte que el león?
Sansón les respondió:
Si no hubierais arado con mi novilla, / no habríais descubierto mi enigma.

Jue 14:19 Entonces el Espíritu de Jehová vino con poder sobre él, y Sansón descendió a Ascalón, mató a treinta hombres entre ellos, tomó su ropa y dio las mudas de ropa a los que habían explicado el enigma. Luego, encendido en ira, subió a la casa de su padre.

Jue 14:20 Y la mujer de Sansón fue dada a su compañero de boda, que había sido su amigo.

JUECES 13 JUECES 15

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JUECES 15 Versión Recobro

JUECES 15



Jue 15:1 Aconteció después de algún tiempo, en los días de la siega del trigo, que Sansón visitó a su mujer con un cabrito, y dijo: Permíteme llegarme a mi mujer en el aposento; pero el padre de ella no lo dejó entrar.

Jue 15:2 Y dijo el padre de ella: Me persuadí de que la aborrecías por completo, entonces la di a tu compañero de boda. Pero su hermana menor, ¿no es mejor que ella? Sea ella tuya en su lugar.

Jue 15:3 Entonces les dijo Sansón: Sin culpa seré esta vez respecto de los filisteos cuando les haga mal.

Jue 15:4 Y fue Sansón y cazó trescientas zorras, tomó antorchas, juntó las zorras cola con cola y puso una antorcha entre cada dos colas.

Jue 15:5 Después, encendiendo las antorchas, soltó las zorras en las mieses de los filisteos y quemó las hacinas y las mieses, así como las viñas y los olivares.

Jue 15:6 Y dijeron los filisteos: ¿Quién ha hecho esto? Les contestaron: Sansón, el yerno del timnateo, porque éste tomó a su mujer y la dio a su compañero de boda. Subieron luego los filisteos y quemaron con fuego a ella y a su padre.

Jue 15:7 Entonces Sansón les dijo: Ya que ésta es la manera en que actuáis, sin duda me vengaré de vosotros, y después de eso desistiré.

Jue 15:8 Y los hirió cadera y muslo, causando gran mortandad; y descendió y habitó en la hendidura de la peña de Etam.

Jue 15:9 Entonces los filisteos se levantaron y acamparon en Judá, y se extendieron contra Lehi.

Jue 15:10 Y los varones de Judá dijeron: ¿Por qué habéis subido contra nosotros? Ellos respondieron: Hemos subido para prender a Sansón, a fin de hacerle como él nos ha hecho.

Jue 15:11 Luego descendieron tres mil hombres de Judá a la hendidura de la peña de Etam, y dijeron a Sansón: ¿No sabes tú que los filisteos nos gobiernan? Pues, ¿qué es esto que nos has hecho? Él les respondió: Yo les he hecho como ellos me hicieron.

Jue 15:12 Ellos entonces le dijeron: Nosotros hemos descendido para prenderte a fin de entregarte en manos de los filisteos. Y Sansón les respondió: Juradme que vosotros mismos no caeréis sobre mí.

Jue 15:13 Y ellos le respondieron, diciendo: No; solamente te prenderemos y te entregaremos en sus manos; mas sin duda no te mataremos. Entonces le ataron con dos cuerdas nuevas y le hicieron subir de la peña.

Jue 15:14 Cuando Sansón entró en Lehi, los filisteos salieron gritando a su encuentro; y el Espíritu de Jehová vino sobre él con poder, y las cuerdas que estaban en sus brazos se volvieron como lino quemado con fuego; y sus ataduras se deshicieron entre sus manos.

Jue 15:15 Y halló una quijada de asno fresca, y extendiendo su mano, la tomó y mató a mil hombres con ella.

Jue 15:16 Entonces Sansón dijo:
Con quijada de asno, / montón sobre doble montón; / con quijada de asno, / a mil hombres herí de muerte.

Jue 15:17 Y acabando de hablar, arrojó de su mano la quijada; y llamó a aquel lugar Ramat-lehi.

Jue 15:18 Y teniendo mucha sed, invocó a Jehová, diciendo: Tú has concedido esta gran victoria por mano de Tu siervo. ¿Acaso moriré yo ahora de sed y caeré en manos de los incircuncisos?

Jue 15:19 Pero abrió Dios la cuenca que hay en Lehi, y salió de ella agua. Y cuando él bebió, volvió su espíritu y se reanimó. Por eso llamó el nombre de aquel lugar En-hacore, el cual está en Lehi hasta hoy.

Jue 15:20 Y juzgó a Israel en los días de los filisteos veinte años.

JUECES 14 JUECES 16

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JUECES 16 Versión Recobro

JUECES 16



Jue 16:1 Descendió Sansón a Gaza, y allí vio a una ramera y se llegó a ella.

Jue 16:2 Y fue dicho a los gazeos, diciendo: Sansón ha venido acá. Así que, habiéndolo rodeado, lo acecharon toda la noche a la puerta de la ciudad. Y guardaron silencio toda la noche, diciéndose: Nos quedaremos aquí hasta que aparezca la luz de la mañana; entonces lo mataremos.

Jue 16:3 Mas Sansón permaneció acostado sólo hasta la medianoche; y a la medianoche se levantó y, asiendo las hojas de la puerta de la ciudad con sus dos pilares, las arrancó junto con el cerrojo, se las echó sobre los hombros y las subió a la cumbre del monte que está delante de Hebrón.

Jue 16:4 Después de esto, se enamoró de una mujer que vivía en el valle de Sorec, la cual se llamaba Dalila.

Jue 16:5 Y fueron a ella los señores de los filisteos y le dijeron: Sedúcelo e infórmate en qué consiste su gran fuerza y cómo podríamos prevalecer contra él y atarlo para que lo aflijamos; y cada uno de nosotros te dará mil cien piezas de plata.

Jue 16:6 Dijo, pues, Dalila a Sansón: Te ruego que me digas en qué consiste tu gran fuerza y cómo podrías ser atado para ser afligido.

Jue 16:7 Sansón le respondió: Si me atan con siete cuerdas frescas que aún no estén secas, entonces me debilitaré y seré como cualquier otro hombre.

Jue 16:8 Así que, los señores de los filisteos le trajeron siete cuerdas frescas que aún no estaban secas, y ella le ató con ellas.

Jue 16:9 Y había con ella hombres al acecho en el aposento interior; y ella le dijo: ¡Sansón, los filisteos vienen sobre ti! Y él rompió las cuerdas, como se rompe una cuerda de estopa cuando toca el fuego. Así que no se supo en qué consistía su fuerza.

Jue 16:10 Entonces Dalila dijo a Sansón: He aquí, te has burlado de mí y me has dicho mentiras; te ruego, ahora pues, que me digas cómo podrás ser atado.

Jue 16:11 Él le respondió: Si me atan con cuerdas nuevas con que no se ha hecho trabajo alguno, me debilitaré y seré como cualquier otro hombre.

Jue 16:12 Dalila, pues, tomó cuerdas nuevas, lo ató con ellas y le dijo: ¡Sansón, los filisteos vienen sobre ti! Y había hombres al acecho en el aposento interior. Mas él las rompió de sus brazos como si fueran hilo.

Jue 16:13 Entonces Dalila dijo a Sansón: Hasta ahora te has burlado de mí y me has dicho mentiras; dime, pues, cómo podrás ser atado. Él entonces le dijo: Si tejes las siete guedejas de mi cabeza con los hilos del telar y las aseguras contra la pared con la clavija, me debilitaré y seré como cualquier otro hombre.

Jue 16:14 Así que mientras él dormía, Dalila tomó las siete guedejas de su cabeza, las tejió en los hilos del telar y las aseguró con la clavija. Luego le dijo: ¡Sansón, los filisteos vienen sobre ti! Despertando él de su sueño, arrancó la clavija del telar junto con sus hilos.

Jue 16:15 Dalila entonces le dijo: ¿Cómo puedes decir: Yo te amo, cuando tu corazón no está conmigo? Te has burlado de mí estas tres veces y no me has dicho en qué consiste tu gran fuerza.

Jue 16:16 Y aconteció que como ella le presionaba todos los días con sus palabras y le apremiaba, su alma se fatigó hasta que deseaba morir.

Jue 16:17 Y él le descubrió todo su corazón y le dijo: Nunca pasó navaja sobre mi cabeza, porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuese rapado, entonces mi fuerza se apartaría de mí, y me debilitaría y sería como todos los hombres.

Jue 16:18 Cuando Dalila vio que él le había descubierto todo su corazón, envió a llamar a los señores de los filisteos, diciendo: Subid una vez más, porque él me ha descubierto todo su corazón. Y los señores de los filisteos subieron adonde estaba ella, trayendo en su mano plata.

Jue 16:19 Y ella hizo que él durmiera en sus rodillas y, llamando a un hombre, hizo que le rapara las siete guedejas de su cabeza. Y ella empezó a afligirlo, pues su fuerza se había apartado de él.

Jue 16:20 Entonces le dijo: ¡Sansón, los filisteos vienen sobre ti! Y él despertó de su sueño y dijo: Saldré como las otras veces y me los sacudiré. Pero él no sabía que Jehová ya se había apartado de él.

Jue 16:21 Y los filisteos le echaron mano y le sacaron los ojos. Y le llevaron a Gaza y le ataron con grillos de bronce; y lo pusieron a hacer girar el molino en la cárcel.

Jue 16:22 Mas el cabello de su cabeza comenzó a crecer después de haber sido rapado.

Jue 16:23 Entonces los señores de los filisteos se juntaron para ofrecer un gran sacrificio a Dagón, su dios, y para regocijarse. Y dijeron: Nuestro dios entregó en nuestras manos a Sansón, nuestro enemigo.

Jue 16:24 Y viéndolo el pueblo, alabaron a su dios, porque dijeron: Nuestro dios ha entregado en nuestras manos a nuestro enemigo, al que asolaba nuestra tierra, el cual dio muerte a muchos de nosotros.

Jue 16:25 Y cuando sintieron alegría en su corazón, dijeron: Llamad a Sansón, para que nos divierta. Llamaron, pues, a Sansón de la cárcel, y él sirvió de diversión delante de ellos. Luego lo pusieron entre las columnas.

Jue 16:26 Entonces Sansón dijo al joven que le guiaba de la mano: Déjame palpar las columnas sobre las que descansa la casa, para que me apoye sobre ellas.

Jue 16:27 Y la casa estaba llena de hombres y mujeres, y todos los señores de los filisteos estaban allí; y sobre el techo había como tres mil hombres y mujeres, que observaban mientras Sansón los divertía.

Jue 16:28 Entonces invocó Sansón a Jehová y dijo: Señor Jehová, acuérdate de mí, te ruego; y fortaléceme, te suplico, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los filisteos por mis dos ojos.

Jue 16:29 Asió luego Sansón las dos columnas de en medio, sobre las que descansaba la casa, y se apoyó contra ellas, contra una con su mano derecha y contra la otra con su mano izquierda.

Jue 16:30 Y dijo Sansón: Muera yo con los filisteos. Entonces se inclinó con toda su fuerza, y cayó la casa sobre los señores y sobre todo el pueblo que estaba en ella. Y los que mató al morir fueron más que los que había matado durante su vida.

Jue 16:31 Entonces descendieron sus hermanos y toda la casa de su padre, y tomándolo, lo llevaron y lo sepultaron entre Zora y Estaol, en el sepulcro de su padre Manoa. Y él juzgó a Israel veinte años.

JUECES 15 JUECES 17

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JUECES 17 Versión Recobro

JUECES 17



Jue 17:1 Hubo un hombre de la región montañosa de Efraín cuyo nombre era Micaía.

Jue 17:2 Éste dijo a su madre: Las mil cien piezas de plata que te fueron quitadas, acerca de las cuales proferiste maldición y lo dijiste en mis oídos, he aquí, la plata está en mi poder; yo la tomé. Entonces la madre respondió: ¡Bendito sea mi hijo por Jehová!

Jue 17:3 Y él devolvió las mil cien piezas de plata a su madre, y dijo su madre: En verdad consagro la plata a Jehová de mi mano por mi hijo, para hacer un ídolo de talla y una imagen fundida. Ahora, pues, te la devuelvo.

Jue 17:4 Y cuando devolvió la plata a su madre, tomó su madre doscientas piezas de plata y las dio al fundidor, quien hizo de ellas un ídolo de talla y una imagen fundida, y quedaron en casa de Micaía.

Jue 17:5 Y el hombre Micaía tenía casa de dioses. Hizo un efod y unos terafines, y consagró a uno de sus hijos para que fuera su sacerdote.

Jue 17:6 En aquellos días no había rey en Israel; cada cual hacía lo que le parecía recto ante sus propios ojos.

Jue 17:7 Y había un joven de Belén de Judá, de la familia de Judá, el cual era levita; y era peregrino allí.

Jue 17:8 Y este hombre partió de la ciudad de Belén de Judá para morar donde pudiera encontrar lugar; y llegó en su camino a la región montañosa de Efraín, a la casa de Micaía.

Jue 17:9 Micaía le dijo: ¿De dónde vienes? Y él le respondió: Soy levita de Belén de Judá, y voy a morar donde pueda encontrar lugar.

Jue 17:10 Entonces Micaía le dijo: Quédate conmigo y sé para mí padre y sacerdote; yo te daré diez piezas de plata por año, vestidos y comida. Y el levita se quedó.

Jue 17:11 Le agradó, pues, al levita quedarse con aquel hombre; y el joven fue para él como uno de sus hijos.

Jue 17:12 Y Micaía consagró al levita; y aquel joven le servía de sacerdote y permaneció en casa de Micaía.

Jue 17:13 Entonces Micaía dijo: Ahora sé que Jehová me prosperará, porque este levita ha venido a ser mi sacerdote.

JUECES 16 JUECES 18

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JUECES 18 Versión Recobro

JUECES 18



Jue 18:1 En aquellos días no había rey en Israel; y en aquellos días la tribu de los danitas buscaba heredad para sí donde morar, porque hasta entonces no les había tocado en suerte heredad alguna entre las tribus de Israel.

Jue 18:2 Por eso los hijos de Dan enviaron de su familia cinco hombres de entre ellos, hombres valerosos, desde Zora y Estaol, para que espiaran la tierra y la reconocieran; y les dijeron: Id y reconoced la tierra. Éstos llegaron a la región montañosa de Efraín, a la casa de Micaía; y allí pasaron la noche.

Jue 18:3 Cuando estaban cerca de la casa de Micaía, reconocieron la voz de aquel joven levita; así que se acercaron y le dijeron: ¿Quién te ha traído acá?, ¿y qué haces aquí?, ¿y qué tienes tú por aquí?

Jue 18:4 Él les respondió: De esta y de esta manera ha hecho conmigo Micaía, y me ha contratado para que sea su sacerdote.

Jue 18:5 Y ellos le dijeron: Consulta, pues, ahora a Dios, para que sepamos si el camino en que vamos será próspero.

Jue 18:6 El sacerdote les respondió: Id en paz; delante de Jehová está vuestro camino en que andáis.

Jue 18:7 Salieron luego aquellos cinco hombres y llegaron a Lais; y vieron que el pueblo que habitaba en ella estaba seguro, conforme a la costumbre de los sidonios, tranquilo y confiado, porque no había en la tierra quien poseyese autoridad ni los humillara en nada. Estaban lejos de los sidonios y no tenían trato con nadie.

Jue 18:8 Volviendo, pues, ellos a sus hermanos en Zora y Estaol, sus hermanos les dijeron: ¿Qué hay?

Jue 18:9 Ellos respondieron: Levantaos, subamos contra ellos; porque hemos visto la tierra, y es muy buena. ¿Y vosotros no haréis nada? No seáis tardos en ir y entrar a la tierra para poseerla.

Jue 18:10 Cuando vayáis, llegaréis a un pueblo confiado; y la tierra es muy espaciosa. Ciertamente Dios la ha entregado en vuestras manos; es un lugar donde no falta cosa alguna que haya en la tierra.

Jue 18:11 Salieron, pues, de allí, de Zora y de Estaol, seiscientos hombres de la familia de Dan, ceñidos con armas de guerra.

Jue 18:12 Subieron y acamparon en Quiriat-jearim, en Judá, por lo cual aquel lugar se llama Mahane-dan hasta hoy; está detrás de Quiriat-jearim.

Jue 18:13 Y de allí pasaron a la región montañosa de Efraín y llegaron a la casa de Micaía.

Jue 18:14 Entonces los cinco hombres que habían ido a espiar la tierra de Lais respondieron y dijeron a sus hermanos: ¿No sabéis que en aquellas casas hay un efod, unos terafines, un ídolo de talla y una imagen fundida? Ahora, pues, considerad lo que habéis de hacer.

Jue 18:15 Entonces se acercaron y llegaron a la casa del joven levita, a la casa de Micaía; y le preguntaron cómo estaba.

Jue 18:16 Y los seiscientos hombres de los hijos de Dan, ceñidos con sus armas de guerra, estaban a la entrada de la puerta.

Jue 18:17 Y aquellos cinco hombres que habían ido a espiar la tierra subieron y entraron allí para tomar el ídolo de talla, el efod, los terafines y la imagen fundida. Y el sacerdote estaba a la entrada de la puerta con los seiscientos hombres ceñidos con armas de guerra.

Jue 18:18 Cuando estos hombres entraron a la casa de Micaía y tomaron el ídolo de talla, el efod, los terafines y la imagen fundida, les dijo el sacerdote: ¿Qué hacéis vosotros?

Jue 18:19 Ellos le respondieron: Calla; pon la mano sobre tu boca, y vente con nosotros y sé para nosotros padre y sacerdote. ¿Es acaso mejor ser sacerdote en la casa de un solo hombre que serlo de una tribu y familia de Israel?

Jue 18:20 Se alegró el corazón del sacerdote; y tomó el efod, los terafines y el ídolo de talla, y entró en medio del pueblo.

Jue 18:21 Y ellos se volvieron y partieron, y pusieron los niños, el ganado y los bienes por delante.

Jue 18:22 Cuando estaban a cierta distancia de la casa de Micaía, se juntaron los hombres que habitaban en las casas cercanas a la casa de Micaía; y alcanzaron a los hijos de Dan.

Jue 18:23 Les gritaron a los hijos de Dan, y éstos se volvieron frente a ellos y dijeron a Micaía: ¿Qué te pasa que has juntado gente?

Jue 18:24 Él respondió: Os habéis llevado mis dioses que yo hice, y al sacerdote, y os habéis marchado. ¿Qué más me queda? ¿Cómo, pues, me podéis decir: Qué te pasa?

Jue 18:25 Los hijos de Dan respondieron: No se oiga tu voz entre nosotros, no sea que los de ánimo colérico os acometan, y pierdas tu vida y la vida de los de tu casa.

Jue 18:26 Y los hijos de Dan siguieron su camino; y cuando Micaía vio que eran demasiado fuertes para él, dio la vuelta y regresó a su casa.

Jue 18:27 Tomaron, pues, lo que Micaía había hecho y al sacerdote suyo, y llegaron a Lais, a un pueblo tranquilo y confiado; y los hirieron a filo de espada y prendieron fuego a la ciudad.

Jue 18:28 No hubo quien la librara, porque estaban lejos de Sidón y no tenían trato con nadie. Lais estaba en el valle que hay junto a Bet-rehob. Luego reedificaron la ciudad y habitaron en ella.

Jue 18:29 Y llamaron el nombre de aquella ciudad Dan, conforme al nombre de Dan, su padre, que le había nacido a Israel. Pero el nombre de la ciudad antes fue Lais.

Jue 18:30 Y los hijos de Dan levantaron para sí el ídolo de talla; y Jonatán, hijo de Gersom, hijo de Moisés, él y sus hijos, fueron sacerdotes en la tribu de Dan hasta el día del cautiverio de la tierra.

Jue 18:31 Así levantaron para sí el ídolo de talla que Micaía había hecho, y allí quedó todo el tiempo que la casa de Dios estuvo en Silo.

JUECES 17 JUECES 19

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JUECES 19 Versión Recobro

JUECES 19



Jue 19:1 En aquellos días, cuando no había rey en Israel, hubo un levita que habitaba en la parte más remota de la región montañosa de Efraín. Y él tomó para sí, como concubina, a una mujer de Belén de Judá.

Jue 19:2 Pero su concubina se prostituía y lo dejó para volver a la casa de su padre, a Belén de Judá; y estuvo allí durante cuatro meses.

Jue 19:3 Luego se levantó su marido y la siguió para hablarle cariñosamente y hacerla volver, llevando consigo a su mozo y un par de asnos. Y ella lo hizo entrar en la casa de su padre; y viéndole el padre de la joven, se regocijó de verlo.

Jue 19:4 Y su suegro, el padre de la joven, lo detuvo; y se quedó con él tres días. Entonces comieron y bebieron y pasaron la noche allí.

Jue 19:5 Al cuarto día, cuando se levantaron muy de mañana, el levita también se levantó para irse. Pero el padre de la joven dijo a su yerno: Conforta tu corazón con un bocado de pan y después podrás irte.

Jue 19:6 Entonces se sentaron, y los dos comieron y bebieron juntos. Y el padre de la joven dijo al varón: Te ruego que pases aquí la noche y alégrese tu corazón.

Jue 19:7 Y se levantó el varón para irse; pero su suegro le instó, y volvió a pasar allí la noche.

Jue 19:8 Al quinto día, se levantó muy de mañana para irse; pero el padre de la joven dijo: Conforta tu corazón, te ruego, y aguarda hasta que decline el día. Así que ambos comieron.

Jue 19:9 Y cuando se levantó el hombre para irse con su concubina y su mozo, le dijo su suegro, el padre de la joven: Mira, ya el día declina para anochecer; te ruego que paséis aquí la noche. Mira, el día se acaba. Pasa aquí la noche y alégrese tu corazón; mañana os levantaréis temprano para vuestro viaje, e iréis a vuestra casa.

Jue 19:10 Mas el hombre no quiso pasar allí la noche, así que se levantó y se fue. Y llegó a Jebús (que es Jerusalén); con él estaban un par de asnos ensillados y su concubina.

Jue 19:11 Cuando estaban junto a Jebús, el día ya había declinado mucho; y dijo el mozo a su amo: Ven ahora, y vámonos a esta ciudad de los jebuseos y pasemos en ella la noche.

Jue 19:12 Su amo le respondió: No iremos a ninguna ciudad de extranjeros que no son hijos de Israel; pasaremos a Gabaa.

Jue 19:13 Y dijo a su mozo: Ven y acerquémonos a uno de estos lugares; y pasaremos la noche en Gabaa o en Ramá.

Jue 19:14 Y pasaron y siguieron adelante; y se les puso el sol cerca de Gabaa, que pertenece a Benjamín.

Jue 19:15 Entonces se apartaron del camino para entrar y pasar la noche en Gabaa. Y entró en la ciudad y se sentó en la plaza de la ciudad, pero nadie los recibió en su casa para hospedarlos.

Jue 19:16 Llegó entonces un hombre anciano que venía de su trabajo del campo al anochecer; y el hombre era de la región montañosa de Efraín, y era peregrino en Gabaa. Y los hombres de aquel lugar eran benjamitas.

Jue 19:17 Alzó sus ojos y vio al caminante en la plaza de la ciudad. Y dijo el hombre anciano: ¿A dónde vas y de dónde vienes?

Jue 19:18 Él le respondió: Venimos de Belén de Judá y vamos a la parte más remota de la región montañosa de Efraín, de donde soy. Había ido a Belén de Judá, pero ahora voy a mi casa, y no hay quien me reciba en casa.

Jue 19:19 Hay tanto paja como forraje para nuestros asnos, y también pan y vino para mí y para tu sierva, y para el mozo que está con tus siervos; no nos hace falta nada.

Jue 19:20 Y el hombre anciano dijo: Paz sea contigo. Vengan todas tus necesidades sobre mí; sólo que no pases la noche en la plaza.

Jue 19:21 Y lo trajo a su casa y dio forraje a sus asnos; se lavaron los pies, y comieron y bebieron.

Jue 19:22 Mientras ellos alegraban sus corazones, los varones de la ciudad, hombres indignos, rodearon la casa, golpeando a la puerta. Y hablaron al dueño de la casa, al hombre anciano, diciendo: Saca al hombre que entró en tu casa para que lo conozcamos.

Jue 19:23 Y salió a ellos el dueño de la casa y les dijo: No, hermanos míos; os ruego que no hagáis este mal. Puesto que este hombre ha entrado en mi casa, no cometáis esta infamia.

Jue 19:24 He aquí mi hija virgen y la concubina de él; os ruego que me dejéis sacarlas; humilladlas y haced con ellas como bien os parezca. Pero no cometáis con este hombre semejante infamia.

Jue 19:25 Mas aquellos hombres no le quisieron oír. Entonces aquel hombre tomó a su concubina y la sacó afuera; y ellos la conocieron. Y abusaron de ella toda la noche hasta la mañana; y la dejaron irse cuando apuntaba el alba.

Jue 19:26 Y temprano por la mañana vino la mujer y cayó delante de la entrada de la casa de aquel hombre donde su señor estaba hasta que se hizo de día.

Jue 19:27 Y se levantó por la mañana su señor y abrió las puertas de la casa, y salió para seguir su camino. Y he allí su concubina, tendida delante de la entrada de la casa, con las manos sobre el umbral.

Jue 19:28 Él le dijo: Levántate y vámonos; pero no hubo respuesta. Y la echó sobre el asno; y el hombre se levantó y se fue a su lugar.

Jue 19:29 Y llegando a su casa, tomó un cuchillo, echó mano de su concubina, la partió por sus huesos en doce pedazos y la envió por todo el territorio de Israel.

Jue 19:30 Y todo el que veía aquello decía: Jamás se ha hecho ni visto tal cosa, desde el día en que los hijos de Israel subieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Considerad esto, tomad consejo y hablad.

JUECES 18 JUECES 20

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JUECES 2 Versión Recobro

JUECES 2



Jue 2:1 El Ángel de Jehová subió de Gilgal a Boquim, y dijo: Yo os hice subir de Egipto y os introduje en la tierra de la cual había jurado a vuestros padres. Y dije: Jamás quebrantaré Mi pacto con vosotros,

Jue 2:2 y en cuanto a vosotros, no haréis pacto con los habitantes de esta tierra, sino que derribaréis sus altares. Pero vosotros no habéis escuchado Mi voz; ¿qué es esto que habéis hecho?

Jue 2:3 Por tanto, Yo también dije: No los echaré de delante de vosotros, sino que serán como espinas en vuestros costados, y sus dioses os serán lazo.

Jue 2:4 Cuando el Ángel de Jehová habló estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo alzó su voz y lloró.

Jue 2:5 Y llamaron el nombre de aquel lugar Boquim, y allí ofrecieron sacrificios a Jehová.

Jue 2:6 Ahora bien, cuando Josué hubo despedido al pueblo, los hijos de Israel fueron cada uno a su propia heredad para poseer la tierra.

Jue 2:7 Y el pueblo sirvió a Jehová durante todos los días de Josué y durante todos los días de los ancianos cuyos días se extendieron más que los de Josué, quienes habían visto todas las grandes obras de Jehová que Él había hecho por Israel.

Jue 2:8 Y murió Josué, hijo de Nun, siervo de Jehová, a la edad de ciento diez años.

Jue 2:9 Y lo sepultaron en el territorio de su heredad, en Timnat-heres, en la región montañosa de Efraín, al norte del monte Gaas.

Jue 2:10 Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres; y se levantó después de ellos otra generación, que no conocía a Jehová ni la obra que Él había hecho por Israel.

Jue 2:11 Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová y sirvieron a los Baales.

Jue 2:12 Abandonaron a Jehová, el Dios de sus padres, que los sacó de la tierra de Egipto; y siguieron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, y los adoraron, provocando a ira a Jehová.

Jue 2:13 Abandonaron a Jehová, y sirvieron a Baal y a las Astartes.

Jue 2:14 Entonces se encendió contra Israel la ira de Jehová, quien los entregó en manos de saqueadores que los despojaron. Y Él los vendió en manos de sus enemigos de alrededor, y ya no pudieron hacer frente a sus enemigos.

Jue 2:15 Cada vez que salían a la guerra, la mano de Jehová estaba contra ellos para mal, como Jehová había dicho y como Jehová les había jurado; y se angustiaron en gran manera.

Jue 2:16 Y Jehová levantó jueces que los salvaran de manos de quienes los saqueaban.

Jue 2:17 Pero tampoco escucharon a sus jueces, sino que se prostituyeron tras otros dioses y los adoraron. Se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres, que habían obedecido los mandamientos de Jehová; pero ellos no hicieron así.

Jue 2:18 Cuando Jehová les levantaba jueces, Jehová estaba con el juez, y los salvaba de manos de sus enemigos durante todos los días del juez; porque Jehová era movido a compasión al oírlos gemir por causa de quienes los oprimían y afligían.

Jue 2:19 Pero al morir el juez, volvían atrás y obraban corruptamente, más que sus padres, siguiendo a otros dioses para servirles y adorarles; no cesaron de ninguna de sus prácticas, ni de su obstinado camino.

Jue 2:20 Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y dijo: Por cuanto esta nación ha transgredido Mi pacto que ordené a sus padres, y no escuchan Mi voz,

Jue 2:21 tampoco Yo volveré más a desposeer de delante de ellos a ninguna de las naciones que dejó Josué cuando murió,

Jue 2:22 para probar por medio de ellas a Israel y ver si guardan o no el camino de Jehová andando en él, como lo guardaron sus padres.

Jue 2:23 Por esto dejó Jehová a aquellas naciones, sin desposeerlas de una vez, y no las entregó en manos de Josué.

JUECES 1 JUECES 3

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JUECES 20 Versión Recobro

JUECES 20



Jue 20:1 Entonces salieron todos los hijos de Israel; y se reunió la asamblea como un solo hombre en torno a Jehová en Mizpa, desde Dan hasta Beerseba y la tierra de Galaad.

Jue 20:2 Y los líderes de todo el pueblo, de todas las tribus de Israel, se presentaron en la congregación del pueblo de Dios, cuatrocientos mil hombres de a pie que sacaban espada.

Jue 20:3 (Los hijos de Benjamín oyeron que los hijos de Israel habían subido a Mizpa). Y dijeron los hijos de Israel: Decid: ¿Cómo ocurrió esta maldad?

Jue 20:4 Entonces el levita, marido de la mujer que había sido asesinada, respondió y dijo: Yo llegué a Gabaa, que está en Benjamín, con mi concubina para pasar allí la noche.

Jue 20:5 Y los hombres de Gabaa se levantaron contra mí y rodearon la casa de noche por causa mía. Tenían la intención de matarme; pero en vez de esto humillaron a mi concubina de tal manera que murió.

Jue 20:6 Por tanto, echando mano a mi concubina, la corté en pedazos y la envié por toda la tierra de la heredad de Israel, porque han cometido maldad e infamia en Israel.

Jue 20:7 He aquí, vosotros los hijos de Israel, dad vuestro parecer y consejo.

Jue 20:8 Entonces todo el pueblo, como un solo hombre, se levantó, diciendo: Ninguno de nosotros irá a su tienda, ni volverá ninguno de nosotros a su casa.

Jue 20:9 Mas esto es lo que vamos a hacer con Gabaa: contra ella subiremos por sorteo;

Jue 20:10 y tomaremos diez hombres de cada ciento por todas las tribus de Israel, y ciento de cada mil, y mil de cada diez mil, que lleven víveres para el pueblo, a fin de que llegando a Gabaa de Benjamín, hagan con ellos conforme a toda la infamia que han cometido en Israel.

Jue 20:11 Se juntaron, pues, todos los hombres de Israel contra la ciudad, entrelazados como un solo hombre.

Jue 20:12 Y las tribus de Israel enviaron varones por toda la tribu de Benjamín, diciendo: ¿Qué es esta infamia que se ha cometido entre vosotros?

Jue 20:13 Ahora, pues, entregad a aquellos hombres indignos que están en Gabaa, y los mataremos y quitaremos el mal de Israel. Mas los benjamitas no quisieron escuchar la voz de sus hermanos, los hijos de Israel.

Jue 20:14 Y los hijos de Benjamín se juntaron en Gabaa desde sus ciudades para salir a la batalla contra los hijos de Israel.

Jue 20:15 Y fueron contados en aquel día los hijos de Benjamín, de las ciudades: veintiséis mil hombres que sacaban espada, sin contar los habitantes de Gabaa, que fueron setecientos hombres escogidos.

Jue 20:16 De toda aquella gente había setecientos hombres escogidos que eran zurdos, todos los cuales tiraban una piedra con la honda a un cabello y no erraban.

Jue 20:17 Y los varones de Israel, fuera de Benjamín, fueron contados: cuatrocientos mil hombres que sacaban espada, todos estos hombres de guerra.

Jue 20:18 Luego se levantaron los hijos de Israel, subieron a Bet-el y consultaron a Dios, diciendo: ¿Cuál de nosotros subirá primero a pelear contra los hijos de Benjamín? Y Jehová respondió: Judá será el primero.

Jue 20:19 Se levantaron, pues, los hijos de Israel por la mañana y acamparon contra Gabaa.

Jue 20:20 Y subieron los hombres de Israel a pelear contra Benjamín. Y los hijos de Israel se pusieron en orden de batalla contra ellos junto a Gabaa.

Jue 20:21 Entonces procediendo desde Gabaa, los hijos de Benjamín derribaron por tierra aquel día a veintidós mil hombres en Israel.

Jue 20:22 Y el pueblo, los hombres de Israel, reanimándose, volvieron a ponerse en orden de batalla en el mismo lugar donde lo habían hecho el primer día.

Jue 20:23 Pues los hijos de Israel habían subido y llorado delante de Jehová hasta la noche; y habían consultado a Jehová, diciendo: ¿He de volver a acercarme a la batalla con los hijos de mi hermano Benjamín? Y Jehová respondió: Subid contra él.

Jue 20:24 Se acercaron los hijos de Israel a los hijos de Benjamín el segundo día.

Jue 20:25 Y aquel segundo día Benjamín les salió al encuentro desde Gabaa, y derribaron por tierra otros dieciocho mil hombres de los hijos de Israel, todos los cuales sacaban espada.

Jue 20:26 Entonces subieron todos los hijos de Israel, y todo el pueblo, y llegaron a Bet-el. Lloraron, se sentaron allí en presencia de Jehová y ayunaron aquel día hasta el anochecer; y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová.

Jue 20:27 Y los hijos de Israel consultaron a Jehová (pues el Arca del Pacto de Dios estaba allí en aquellos días;

Jue 20:28 y Finees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, estaba delante de ella en aquellos días), diciendo: ¿He de salir otra vez a la batalla contra los hijos de Benjamín, mi hermano, o desistiré? Y Jehová dijo: Subid, porque mañana Yo los entregaré en tus manos.

Jue 20:29 Y puso Israel emboscadas alrededor de Gabaa.

Jue 20:30 Subiendo entonces los hijos de Israel contra los hijos de Benjamín al tercer día, se pusieron en orden de batalla contra Gabaa como las otras veces.

Jue 20:31 Y salieron los hijos de Benjamín al encuentro del pueblo y se dejaron atraer de la ciudad, y empezaron a herir a algunos del pueblo, unos treinta hombres de Israel, matándolos como las otras veces, por los caminos que conducen al campo abierto, uno de los cuales sube a Bet-el, y el otro a Gabaa.

Jue 20:32 Los hijos de Benjamín decían: Derribados están delante de nosotros, como antes. Y los hijos de Israel decían: Huyamos y alejémoslos de la ciudad hasta los caminos.

Jue 20:33 Entonces se levantaron todos los hombres de Israel de su lugar y se pusieron en orden de batalla en Baal-tamar; y los emboscados de Israel salieron de su lugar en Maare-geba.

Jue 20:34 Y fueron contra Gabaa diez mil hombres escogidos de todo Israel; y la batalla arreciaba, pero los hijos de Benjamín no sabían que el desastre se les acercaba.

Jue 20:35 Y Jehová derrotó a Benjamín delante de Israel: aquel día mataron los hijos de Israel a veinticinco mil cien hombres de Benjamín, todos los cuales sacaban espada.

Jue 20:36 Los hijos de Benjamín vieron entonces que eran derrotados. Ahora bien, los hijos de Israel habían cedido terreno a Benjamín, porque confiaban en la emboscada que habían puesto contra Gabaa.

Jue 20:37 Y los hombres de la emboscada acometieron prontamente a Gabaa, y avanzaron e hirieron a filo de espada a toda la ciudad.

Jue 20:38 La señal concertada entre los hombres de Israel y los emboscados era que harían subir una gran humareda de la ciudad,

Jue 20:39 y luego los hombres de Israel volverían a la batalla. Benjamín, pues, había comenzado a herir, matando a unos treinta hombres de entre los de Israel, por lo que decían: Ciertamente están derribados delante de nosotros como en la primera batalla.

Jue 20:40 Mas cuando la nube empezó a subir de la ciudad en columna de humo, los benjamitas miraron hacia atrás, y he aquí que toda la ciudad subía en humo al cielo.

Jue 20:41 Luego se volvieron los hombres de Israel; y los hombres de Benjamín se turbaron, porque vieron que el desastre se les acercaba.

Jue 20:42 Entonces volvieron la espalda delante de los hombres de Israel hacia el camino del desierto; pero la batalla los alcanzó, y los que habían salido de las ciudades los derribaron, atrapándolos en medio.

Jue 20:43 Así cercaron a los benjamitas, los acosaron y los atropellaron donde reposaban, hasta enfrente de Gabaa, hacia donde nace el sol.

Jue 20:44 Y cayeron de Benjamín dieciocho mil hombres, todos ellos hombres valerosos.

Jue 20:45 Volviéndose luego, huyeron al desierto, a la peña de Rimón, pero los hombres de Israel rebuscaron de ellos otros cinco mil por los caminos; los persiguieron aun hasta Gidom y mataron de ellos a dos mil.

Jue 20:46 Así todos los de Benjamín que cayeron aquel día fueron veinticinco mil hombres que sacaban espada, todos ellos hombres valerosos.

Jue 20:47 Pero seiscientos hombres se volvieron y huyeron al desierto, a la peña de Rimón, y habitaron en la peña de Rimón cuatro meses.

Jue 20:48 Y los hombres de Israel volvieron sobre los hijos de Benjamín y los hirieron a filo de espada, tanto la ciudad completa junto con el ganado como todo lo que se encontraba allí; además, pusieron fuego a todas las ciudades que hallaban.

JUECES 19 JUECES 21

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JUECES 21 Versión Recobro

JUECES 21



Jue 21:1 Ahora bien, los varones de Israel habían jurado en Mizpa, diciendo: Ninguno de nosotros dará su hija por mujer a un benjamita.

Jue 21:2 Y fue el pueblo a Bet-el, y se sentaron delante de Dios hasta el anochecer, y alzando la voz lloraron con grandes llantos

Jue 21:3 y dijeron: ¿Por qué, oh Jehová, Dios de Israel, ha sucedido esto en Israel, que falte hoy en Israel una tribu?

Jue 21:4 En la mañana el pueblo se levantó temprano, y edificaron allí un altar y ofrecieron holocaustos y ofrendas de paz.

Jue 21:5 Y dijeron los hijos de Israel: ¿Quién de todas las tribus de Israel no subió a Jehová en la congregación? Porque habían hecho gran juramento contra el que no subiese a Jehová en Mizpa, diciendo: Ciertamente se le dará muerte.

Jue 21:6 Y los hijos de Israel se dolieron por Benjamín, su hermano, y dijeron: Cortada es hoy de Israel una tribu.

Jue 21:7 ¿Qué haremos en cuanto a mujeres para los que han quedado, ya que juramos por Jehová que no les daríamos ninguna de nuestras hijas por mujeres?

Jue 21:8 Y dijeron: ¿Hay alguno de las tribus de Israel que no haya subido a Jehová en Mizpa? Y he aquí, ninguno de Jabes-galaad había venido a la congregación en el campamento.

Jue 21:9 Porque cuando fue contado el pueblo, no hubo allí ninguno de los habitantes de Jabes-galaad.

Jue 21:10 Así que la asamblea envió allá a doce mil hombres de los valientes y les mandaron, diciendo: Id y herid a filo de espada a los habitantes de Jabes-galaad, con las mujeres y los niños.

Jue 21:11 Y esto es lo que haréis: Destruiréis por completo a todo varón y a toda mujer que se haya acostado con varón.

Jue 21:12 Entre los habitantes de Jabes-galaad hallaron cuatrocientas jóvenes vírgenes, que no habían conocido ayuntamiento de varón; y las trajeron al campamento en Silo, que estaba en la tierra de Canaán.

Jue 21:13 Toda la asamblea envió hombres a hablar a los hijos de Benjamín, que estaban en la peña de Rimón; y les proclamaron la paz.

Jue 21:14 Y volvieron en aquel tiempo los benjamitas, y ellos les dieron por mujeres las que habían guardado vivas de las mujeres de Jabes-galaad; mas no hubo suficientes para todos.

Jue 21:15 Y el pueblo se dolió por Benjamín, porque Jehová había producido una brecha entre las tribus de Israel.

Jue 21:16 Dijeron, pues, los ancianos de la asamblea: ¿Qué haremos respecto de mujeres para los que han quedado, ya que las mujeres de Benjamín han sido exterminadas?

Jue 21:17 Y dijeron: Reciban heredad los de Benjamín que escaparon para que no sea exterminada ninguna tribu de en medio de Israel.

Jue 21:18 Pero nosotros no les podemos dar ninguna de nuestras hijas por mujer. Pues los hijos de Israel habían jurado, diciendo: Maldito el que dé mujer a Benjamín.

Jue 21:19 Ahora bien, dijeron: He aquí, cada año hay fiesta de Jehová en Silo (que está al norte de Bet-el, al lado oriental del camino que sube de Bet-el a Siquem, y al sur de Lebona).

Jue 21:20 Y mandaron a los hijos de Benjamín, diciendo: Id y acechad en las viñas;

Jue 21:21 y he aquí, cuando veáis salir a las hijas de Silo a bailar en corros, salid de las viñas, arrebatad cada uno de vosotros mujer para sí de las hijas de Silo y luego id a tierra de Benjamín.

Jue 21:22 Y cuando vengan los padres de ellas o sus hermanos a quejarse ante nosotros, les diremos: Concedédnoslas, porque en la batalla no tomamos mujeres para todos; tampoco vosotros se las disteis para que ahora seáis culpables.

Jue 21:23 Y los hijos de Benjamín lo hicieron así y tomaron mujeres conforme a su número, llevándoselas de entre las que danzaban. Luego se fueron, volvieron a su heredad, reedificaron las ciudades y habitaron en ellas.

Jue 21:24 Entonces los hijos de Israel se fueron también de allí, cada uno a su tribu y a su familia; y salieron de allí, cada uno a su heredad.

Jue 21:25 En aquellos días no había rey en Israel; cada cual hacía lo que le parecía recto ante sus propios ojos.

JUECES 20 »

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JUECES 3 Versión Recobro

JUECES 3



Jue 3:1 Éstas son las naciones que dejó Jehová para probar por medio de ellas a Israel (es decir, a todos los que no habían conocido todas las batallas de Canaán),

Jue 3:2 pero sólo para que las generaciones de los hijos de Israel aprendieran a adiestrarse en la guerra, por lo menos aquellos que antes no habían conocido las batallas:

Jue 3:3 los cinco señores de los filisteos, y todos los cananeos, los sidonios y los heveos que habitaban en el monte Líbano, desde el monte Baal-hermón hasta la entrada de Hamat.

Jue 3:4 Sirvieron para poner a prueba a Israel, para saber si escucharían los mandamientos de Jehová, los que Él había ordenado a sus padres por medio de Moisés.

Jue 3:5 Así los hijos de Israel habitaron entre los cananeos, los heteos, los amorreos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos.

Jue 3:6 Y tomaron a sus hijas por mujeres, y dieron sus hijas a los hijos de ellos, y sirvieron a sus dioses.

Jue 3:7 Y los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, se olvidaron de Jehová su Dios, y sirvieron a los Baales y a las Aseras.

Jue 3:8 Por consiguiente, la ira de Jehová se encendió contra Israel, y Él los vendió en manos de Cusan-risataim, rey de Mesopotamia; y sirvieron los hijos de Israel a Cusan-risataim ocho años.

Jue 3:9 Entonces clamaron los hijos de Israel a Jehová, y Jehová levantó un salvador a los hijos de Israel, quien los salvó, esto es, a Otoniel, hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb.

Jue 3:10 Y el Espíritu de Jehová vino sobre él, y juzgó a Israel. Salió a la batalla, y Jehová entregó en sus manos a Cusan-risataim, rey de Aram; y prevaleció su mano contra Cusan-risataim.

Jue 3:11 Y reposó la tierra cuarenta años; y murió Otoniel, hijo de Cenaz.

Jue 3:12 Volvieron los hijos de Israel a hacer lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová fortaleció a Eglón, rey de Moab, contra Israel, por cuanto habían hecho lo malo ante los ojos de Jehová.

Jue 3:13 Éste juntó consigo a los hijos de Amón y de Amalec y fue y atacó a Israel; y tomaron la ciudad de las palmeras.

Jue 3:14 Y sirvieron los hijos de Israel a Eglón, rey de Moab, dieciocho años.

Jue 3:15 Entonces clamaron los hijos de Israel a Jehová, y Jehová les levantó un salvador, a Aod, hijo de Gera, benjamita, el cual era zurdo. Ahora bien, los hijos de Israel enviaron con él tributo a Eglón, rey de Moab.

Jue 3:16 Y Aod se había hecho un puñal de dos filos, de un codo de largo. Y se lo ciñó a su muslo derecho, por debajo de sus vestidos.

Jue 3:17 Y entregó el tributo a Eglón, rey de Moab (Eglón era un hombre muy grueso).

Jue 3:18 Luego que hubo entregado el tributo, despidió a la gente que había traído el tributo.

Jue 3:19 Mas él se volvió desde los ídolos tallados que están en Gilgal y dijo: Un mensaje secreto tengo para ti, oh rey. Él entonces dijo: Calla. Y salieron de delante de él todos los que le atendían.

Jue 3:20 Estaba él sentado solo en su aposento alto y fresco cuando Aod se le acercó. Y dijo Aod: Tengo mensaje de Dios para ti. Y él se levantó de la silla.

Jue 3:21 Entonces extendió Aod su mano izquierda y tomó el puñal de su muslo derecho, y se lo metió por el vientre;

Jue 3:22 y la empuñadura entró también tras la hoja, y la gordura cubrió la hoja, porque no sacó el puñal de su vientre; y salió al atrio.

Jue 3:23 Entonces Aod salió al pórtico, le cerró a Eglón las puertas de su aposento alto y puso el cerrojo.

Jue 3:24 Cuando él hubo salido, vinieron los siervos de Eglón, y viendo cerradas las puertas del aposento alto, dijeron: Sin duda está haciendo sus necesidades en el aposento fresco.

Jue 3:25 Y esperaron hasta avergonzarse, pero él todavía no abría las puertas del aposento alto. Entonces tomaron la llave y las abrieron; y he aquí su señor caído en tierra, muerto.

Jue 3:26 Mientras ellos demoraban, Aod escapó, y pasando por los ídolos tallados, escapó a Seira.

Jue 3:27 Cuando llegó, tocó el cuerno en la región montañosa de Efraín; y los hijos de Israel descendieron con él de la región montañosa, estando él al frente de ellos.

Jue 3:28 Y les dijo: Seguidme de cerca, porque Jehová ha entregado a vuestros enemigos, los moabitas, en vuestras manos. Y descendieron tras él, les quitaron a los moabitas los vados del Jordán y no dejaron cruzar a ninguno.

Jue 3:29 Mataron en aquel tiempo como a diez mil moabitas, todos robustos y valerosos; y no escapó ninguno.

Jue 3:30 Así fue subyugado Moab aquel día bajo la mano de Israel; y reposó la tierra ochenta años.

Jue 3:31 Después de él vino Samgar, hijo de Anat, el cual mató a seiscientos filisteos con una aguijada de bueyes; y él también salvó a Israel.

JUECES 2 JUECES 4

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JUECES 4 Versión Recobro

JUECES 4



Jue 4:1 Después de la muerte de Aod, los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová.

Jue 4:2 Y Jehová los vendió en manos de Jabín, rey de Canaán, quien reinaba en Hazor; y el capitán de su ejército era Sísara, el cual habitaba en Haroset-hagoim.

Jue 4:3 Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová, porque Jabín tenía novecientos carros de hierro y había oprimido duramente a los hijos de Israel por veinte años.

Jue 4:4 En aquel tiempo Débora, profetisa, mujer de Lapidot, juzgaba a Israel,

Jue 4:5 y acostumbraba sentarse bajo la palmera de Débora, entre Ramá y Bet-el, en la región montañosa de Efraín. Y los hijos de Israel subían a ella a pedir juicio.

Jue 4:6 Y ella envió a llamar a Barac, hijo de Abinoam, de Cedes-neftalí, y le dijo: Jehová, el Dios de Israel, ciertamente ha mandado: Ve, despliega tus tropas por el monte Tabor y toma contigo diez mil hombres de los hijos de Neftalí y de los hijos de Zabulón;

Jue 4:7 Yo atraeré hacia ti, al río Cisón, a Sísara, capitán del ejército de Jabín, con sus carros y su muchedumbre, y lo entregaré en tus manos.

Jue 4:8 Barac le respondió: Si tú vas conmigo, yo iré; pero si no vas conmigo, no iré.

Jue 4:9 Ella dijo: Ciertamente iré contigo; mas no será tuya la gloria de la jornada que emprendes, porque en manos de mujer venderá Jehová a Sísara. Y levantándose Débora, fue con Barac a Cedes.

Jue 4:10 Y convocó Barac a Zabulón y a Neftalí en Cedes, y le siguieron diez mil hombres; y Débora subió con él.

Jue 4:11 Heber, el ceneo, se había apartado de los ceneos, de los hijos de Hobab, suegro de Moisés. Y plantó su tienda ante el terebinto en Zaanaim, que está cerca de Cedes.

Jue 4:12 Y dijeron a Sísara que Barac, hijo de Abinoam, había subido al monte Tabor.

Jue 4:13 Y reunió Sísara todos sus carros, novecientos carros de hierro, y a toda la gente que con él estaba, desde Haroset-hagoim hasta el río Cisón.

Jue 4:14 Entonces Débora dijo a Barac: Levántate, porque éste es el día en que Jehová entregará a Sísara en tus manos. Jehová ciertamente ha salido delante de ti. Así descendió Barac del monte Tabor, y diez mil hombres con él.

Jue 4:15 Y Jehová sembró confusión en Sísara, en todos sus carros y en todo su ejército, a filo de espada delante de Barac; y Sísara descendió del carro y huyó a pie.

Jue 4:16 Mas Barac persiguió a los carros y al ejército hasta Haroset-hagoim, y todo el ejército de Sísara cayó a filo de espada; no quedó ni uno.

Jue 4:17 Entretanto, Sísara había huido a pie a la tienda de Jael, mujer de Heber, el ceneo; porque había paz entre Jabín, rey de Hazor, y la casa de Heber, el ceneo.

Jue 4:18 Saliendo Jael a recibir a Sísara, le dijo: Ven, señor mío, ven a mí; no tengas temor. Y él fue hacia ella a la tienda, y ella le cubrió con una manta.

Jue 4:19 Sísara le dijo: Te ruego que me des de beber un poco de agua, pues tengo sed. Y ella abrió un odre de leche y le dio de beber; luego le cubrió.

Jue 4:20 Entonces él le dijo: Ponte a la entrada de la tienda; si alguien viene y te pregunta, diciendo: ¿Hay aquí alguno?, tú responderás que no.

Jue 4:21 Luego Jael, mujer de Heber, tomó una estaca de la tienda, y poniendo un mazo en su mano, se le acercó calladamente y le metió la estaca por las sienes, clavándola en tierra; pues él estaba cargado de sueño y cansado. Y así murió.

Jue 4:22 Y he aquí que cuando Barac venía persiguiendo a Sísara, Jael salió a recibirlo, y le dijo: Ven, te mostraré al varón que buscas. Y él entró con ella, y allí estaba Sísara, caído, muerto con la estaca por la sien.

Jue 4:23 Así sometió Dios aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel.

Jue 4:24 Y la mano de los hijos de Israel se hizo cada vez más pesada sobre Jabín, rey de Canaán, hasta que lo destruyeron.

JUECES 3 JUECES 5

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JUECES 5 Versión Recobro

JUECES 5



Jue 5:1 Aquel día cantó Débora con Barac, hijo de Abinoam, diciendo:

Jue 5:2 Por haberse puesto al frente los líderes en Israel, / por haberse ofrecido voluntariamente el pueblo, / bendecid a Jehová.

Jue 5:3 ¡Oíd, oh reyes; prestad oído, oh príncipes! / Yo cantaré; yo, a Jehová. / Cantaré alabanzas a Jehová, / el Dios de Israel.

Jue 5:4 Cuando saliste de Seir, oh Jehová, / cuando partiste marchando del campo de Edom, / la tierra tembló, y los cielos destilaron; / sí, las nubes gotearon aguas.

Jue 5:5 Los montes temblaron ante la presencia de Jehová, / aquel Sinaí, ante la presencia de Jehová, el Dios de Israel.

Jue 5:6 En los días de Samgar, hijo de Anat, / en los días de Jael, quedaron abandonados los caminos; / y los viajeros andaban / por sendas tortuosas.

Jue 5:7 Las aldeas cesaron su obrar; / cesaron en Israel, / hasta que yo, Débora, me levanté, / hasta que me levanté como madre en Israel.

Jue 5:8 Escogieron nuevos dioses; / la guerra estaba a sus puertas. / ¿Se veía escudo o lanza / entre los cuarenta mil en Israel?

Jue 5:9 Mi corazón está con los comandantes de Israel, / los que se ofrecieron voluntariamente de entre el pueblo. / ¡Bendecid a Jehová!

Jue 5:10 Pregonadlo, vosotros los que cabalgáis en asnas blancas, / los que os sentáis sobre ricos tapices, / y los que vais por el camino.

Jue 5:11 Con voz más fuerte que la de los que reparten agua en los abrevaderos, / allí recuentan las obras justas de Jehová, / Sus actos de justicia para con Sus aldeas en Israel. / Entonces el pueblo de Jehová descendió a las puertas.

Jue 5:12 ¡Despierta! ¡Despierta, Débora! / ¡Despierta! ¡Despierta, pregona una canción! / Levántate, Barac; / y lleva cautivos a quienes sometiste a cautiverio, hijo de Abinoam.

Jue 5:13 Entonces un remanente de los nobles descendió; / el pueblo de Jehová descendió conmigo contra los fuertes;

Jue 5:14 de Efraín descendieron los radicados en Amalec; / siguiéndote a ti, Benjamín, con tus pueblos; / de Maquir descendieron comandantes, / y de Zabulón los que blandían la vara del que pasa revista.

Jue 5:15 Y los príncipes de Isacar estaban con Débora; / e Isacar fue fiel a Barac; / al valle fueron enviados detrás de él. / Entre las divisiones de Rubén / hubo grandes resoluciones de corazón.

Jue 5:16 ¿Por qué te sentaste entre los rediles, / escuchando los toques de flautas para los rebaños? / En las divisiones de Rubén / hubo gran escudriñamiento de corazón.

Jue 5:17 Galaad se quedó al otro lado del Jordán. / Y Dan, ¿por qué se quedó con los barcos? / Aser permaneció a la orilla del mar / y se quedó en sus puertos.

Jue 5:18 Zabulón fue un pueblo que menospreció su propia vida hasta la muerte; / y Neftalí, en las alturas del campo.

Jue 5:19 Los reyes vinieron y pelearon. / En aquel tiempo los reyes de Canaán pelearon / en Taanac junto a las aguas de Meguido; / no obtuvieron ganancia de plata.

Jue 5:20 Desde los cielos pelearon las estrellas; / desde sus órbitas pelearon contra Sísara.

Jue 5:21 El río Cisón los arrastró, / el antiguo río, el río Cisón. / ¡Marcha adelante, oh alma mía, con poder!

Jue 5:22 Entonces resonaron los cascos de los caballos / con cabriolas, las cabriolas de los corceles valientes.

Jue 5:23 Maldecid a Meroz, dice el Ángel de Jehová; / maldecid amargamente a sus habitantes. / Porque no vinieron en ayuda de Jehová, / en ayuda de Jehová contra los fuertes.

Jue 5:24 Bendita entre las mujeres será Jael, / mujer de Heber, el ceneo; / bendita entre las mujeres en la tienda será ella.

Jue 5:25 Él pidió agua; ella le dio leche. / En tazón de nobles le presentó crema.

Jue 5:26 Ella tendió su mano a la estaca, / y su diestra al mazo del obrero; / luego golpeó a Sísara; aplastó su cabeza; / ciertamente despedazó y atravesó sus sienes.

Jue 5:27 Él se inclinó ante los pies de ella, cayó, quedó tendido. / Ante sus pies se inclinó, cayó. / Donde se inclinó, allí cayó, destruido.

Jue 5:28 Por la ventana una mujer mira y llora amargamente; / la madre de Sísara mira por las celosías: / ¿Por qué tarda en venir su carro? / ¿Por qué las huellas de sus carros demoran?

Jue 5:29 Las más sabias entre sus mujeres le responden; / y ella se responde a sí misma:

Jue 5:30 ¿No han encontrado y repartido el botín? / Una muchacha, dos muchachas, para cada valiente. / El botín de vestidos coloreados para Sísara, / el botín de los vestidos coloreados; / una obra coloreada y bordada, dos, / para el cuello del que toma el botín.

Jue 5:31 Perezcan así todos Tus enemigos, oh Jehová. / Pero los que aman a Jehová sean como el sol / cuando se levanta en toda su fuerza.
Y reposó la tierra cuarenta años.

JUECES 4 JUECES 6

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JUECES 6 Versión Recobro

JUECES 6



Jue 6:1 Entonces los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y Jehová los entregó en manos de Madián por siete años.

Jue 6:2 Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Los hijos de Israel, a causa de Madián, se hicieron guaridas en los montes, así como cuevas y lugares fortificados.

Jue 6:3 Pues sucedía que cuando Israel había sembrado, subían contra ellos Madián, Amalec y los hijos del oriente.

Jue 6:4 Y acampando contra ellos, destruían el producto de la tierra hasta llegar a Gaza; no dejaban sustento en Israel, ni ovejas, ni bueyes ni asnos.

Jue 6:5 Porque subían ellos con sus ganados y con sus tiendas, y venían en grande multitud como un enjambre de langostas. Ellos y sus camellos eran innumerables; así venían a la tierra para devastarla.

Jue 6:6 Israel empobrecía en gran manera por causa de Madián. Entonces los hijos de Israel clamaron a Jehová.

Jue 6:7 Y cuando los hijos de Israel clamaron a Jehová a causa de Madián,

Jue 6:8 Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el cual les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Yo os hice subir de Egipto y os saqué de la casa de esclavitud.

Jue 6:9 Os libré de manos de los egipcios y de manos de todos los que os oprimieron, a los cuales eché de delante de vosotros, y os di su tierra.

Jue 6:10 También os dije: Yo soy Jehová vuestro Dios; no temeréis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis. Pero no escuchasteis Mi voz.

Jue 6:11 Entonces vino el Ángel de Jehová y se sentó debajo de un terebinto que estaba en Ofra, el cual era de Joás, el abiezerita, mientras su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar para esconderlo de los madianitas.

Jue 6:12 Se le apareció el Ángel de Jehová y le dijo: Jehová está contigo, valiente guerrero.

Jue 6:13 Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sucedido todo esto? ¿Dónde están todas Sus maravillas que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Mas ahora Jehová nos ha desamparado y nos ha entregado en manos de Madián.

Jue 6:14 Y Jehová se volvió a él y le dijo: Ve con ésta tu fuerza y salva a Israel de manos de Madián. Sin duda, Yo te he enviado.

Jue 6:15 Gedeón le respondió: Ah, Señor, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi clan es el más pobre de Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre.

Jue 6:16 Jehová le dijo: Ciertamente Yo estaré contigo, y tú derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.

Jue 6:17 Él respondió: Si ahora he encontrado favor ante Tus ojos, dame señal de que eres Tú el que hablas conmigo.

Jue 6:18 No te vayas de aquí hasta que vuelva a Ti, y traiga mi presente y lo ponga delante de Ti. Y Él respondió: Me quedaré hasta que vuelvas.

Jue 6:19 Se fue, pues, Gedeón y preparó un cabrito y tortas sin levadura de un efa de harina, puso la carne en una canasta y el caldo en una olla y, sacándolo, se lo presentó debajo de aquel terebinto.

Jue 6:20 Entonces el Ángel de Dios le dijo: Toma la carne y las tortas sin levadura, ponlas sobre esta peña y vierte el caldo. Y él lo hizo así.

Jue 6:21 Extendiendo el Ángel de Jehová el cayado que tenía en Su mano, tocó con la punta la carne y las tortas sin levadura. Y subió de la roca fuego, el cual consumió la carne y las tortas sin levadura. Luego el Ángel de Jehová se apartó de su vista.

Jue 6:22 Viendo entonces Gedeón que Él era el Ángel de Jehová, dijo: ¡Ah, Señor Jehová!, he visto al Ángel de Jehová cara a cara.

Jue 6:23 Y Jehová le dijo: Paz sea contigo. No tengas temor, no morirás.

Jue 6:24 Y edificó allí Gedeón altar a Jehová y lo llamó Jehová-salom, el cual permanece hasta hoy en Ofra de los abiezeritas.

Jue 6:25 Aquella noche le dijo Jehová: Toma el toro de tu padre, es decir, el segundo toro, el de siete años, y derriba el altar de Baal que pertenece a tu padre; tala también la Asera que está junto a él

Jue 6:26 y edifica de la manera prescrita un altar a Jehová tu Dios en la cumbre de este lugar fortificado. Luego toma el segundo toro y ofrece un holocausto con la madera de la Asera que habrás talado.

Jue 6:27 Tomó, pues, Gedeón diez hombres de entre sus siervos e hizo como Jehová le dijo. Mas temiendo a la familia de su padre y a los hombres de la ciudad, no lo hizo de día, sino de noche.

Jue 6:28 Cuando los hombres de la ciudad se levantaron muy de mañana, he aquí que el altar de Baal estaba derribado, y había sido talada la Asera que estaba junto a él, y ofrecido el segundo toro sobre el altar edificado.

Jue 6:29 Y se dijeron unos a otros: ¿Quién ha hecho esto? Y después de indagar e investigar, dijeron: Gedeón, hijo de Joás, ha hecho esto.

Jue 6:30 Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Joás: Saca a tu hijo para que muera, porque ha derribado el altar de Baal y ha talado la Asera, que estaba junto a él.

Jue 6:31 Y Joás respondió a todos los que estaban contra él: ¿Contenderéis vosotros por Baal? ¿O le salvaréis? Al que contienda por él se le dará muerte mientras aún sea de mañana. Si es un dios, que contienda por sí mismo; pues su altar ha sido derribado.

Jue 6:32 Aquel día Gedeón fue llamado Jerobaal, diciendo: Contienda Baal contra él, porque derribó su altar.

Jue 6:33 Entonces todos los madianitas, los amalecitas y los hijos del oriente se juntaron a una, y cruzando acamparon en el valle de Jezreel.

Jue 6:34 Y el Espíritu de Jehová revistió a Gedeón; y éste tocó la trompeta, y los abiezeritas fueron convocados a seguirlo.

Jue 6:35 Y envió mensajeros por todo Manasés, y ellos también fueron convocados a seguirlo; asimismo envió mensajeros por todo Aser, a Zabulón y a Neftalí, los cuales subieron a su encuentro.

Jue 6:36 Y Gedeón dijo a Dios: Si has de salvar a Israel por mi mano, como has dicho,

Jue 6:37 he aquí que yo pondré un vellón de lana en la era: si hay rocío en el vellón solamente, quedando seca toda la otra tierra, entonces entenderé que salvarás a Israel por mi mano, como lo has dicho.

Jue 6:38 Y aconteció así, pues cuando se levantó la mañana siguiente y exprimió el vellón, sacó de él el rocío, un tazón lleno de agua.

Jue 6:39 Entonces Gedeón dijo a Dios: No se encienda Tu furor contra mí, sino que déjame hablar sólo esta vez. Déjame hacer esta prueba sólo esta vez con el vellón. Quede seco el vellón solamente, y el rocío cubra toda la tierra.

Jue 6:40 Y aquella noche así lo hizo Dios; sólo el vellón quedó seco, y en toda la tierra hubo rocío.

JUECES 5 JUECES 7

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JUECES 7 Versión Recobro

JUECES 7



Jue 7:1 Entonces se levantó temprano Jerobaal (el cual es Gedeón) y todo el pueblo que estaba con él, y acamparon junto al manantial de Harod; y el campamento de Madián estaba al norte, junto al collado de More, en el valle.

Jue 7:2 Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es demasiado numeroso para que Yo entregue a Madián en sus manos, pues Israel podría jactarse contra Mí, diciendo: Mi propia mano me ha salvado.

Jue 7:3 Ahora, pues, proclama a oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y tiemble debe volverse y apartarse de aquí; y se volvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil.

Jue 7:4 Entonces Jehová dijo a Gedeón: El pueblo sigue siendo demasiado numeroso. Llévalos a las aguas, y allí te los probaré. Del que Yo te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; y de cualquiera que Yo te diga: Éste no irá contigo, el tal no irá.

Jue 7:5 Los hizo, pues, descender a las aguas, y Jehová dijo a Gedeón: A cualquiera que lama las aguas con su lengua, como lame el perro, lo pondrás a un lado, y lo mismo harás con cualquiera que se doble sobre sus rodillas para beber.

Jue 7:6 Y fue el número de los que lamieron el agua llevando la mano a su boca, trescientos hombres; pero el resto del pueblo se postró sobre sus rodillas para beber las aguas.

Jue 7:7 Y Jehová dijo a Gedeón: Con los trescientos que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a Madián en tus manos. Pero deja que el resto del pueblo se vaya cada uno a su lugar.

Jue 7:8 Entonces el pueblo tomó en sus manos provisiones y sus trompetas; y él envió a todos los hombres de Israel cada uno a su tienda, pero retuvo a aquellos trescientos hombres. El campamento de Madián les quedaba abajo, en el valle.

Jue 7:9 Y aquella noche Jehová le dijo: Levántate; desciende en contra del campamento, porque Yo lo he entregado en tus manos.

Jue 7:10 Pero si tienes temor de descender, baja al campamento con tu mozo Fura,

Jue 7:11 y oirás lo que dicen. Entonces tus manos se fortalecerán para que desciendas contra el campamento. Descendió, pues, con su mozo Fura hasta los puestos avanzados de la gente armada que estaba en el campamento.

Jue 7:12 Los madianitas, los amalecitas y todos los hijos del oriente estaban tendidos en el valle como un enjambre de langostas en multitud; y sus camellos eran innumerables como la arena que está a la orilla del mar en multitud.

Jue 7:13 Y cuando llegó Gedeón, en aquel momento un hombre estaba contando a su compañero un sueño, diciendo: Acabo de tener un sueño. Había un pan redondo de cebada que rodaba por el campamento de Madián. Llegó a la tienda y la golpeó de tal manera que ésta cayó, volcándose de arriba abajo; y la tienda se desplomó.

Jue 7:14 Su compañero respondió y dijo: Esto no es otra cosa que la espada de Gedeón, hijo de Joás, varón de Israel. Dios ha entregado en sus manos a Madián con todo el campamento.

Jue 7:15 Cuando Gedeón oyó el relato del sueño y su interpretación, adoró; y vuelto al campamento de Israel, dijo: Levantaos, porque Jehová ha entregado el campamento de Madián en vuestras manos.

Jue 7:16 Y repartiendo a los trescientos hombres en tres compañías, dio a todos ellos trompetas en sus manos y cántaros vacíos, con antorchas dentro de los cántaros.

Jue 7:17 Y les dijo: Miradme, y haced como hago yo; he aquí que cuando yo llegue al extremo del campamento, haréis vosotros como haga yo.

Jue 7:18 Cuando yo y todos los que están conmigo toquemos la trompeta, vosotros también tocad las trompetas alrededor de todo el campamento y decid: ¡Por Jehová, y por Gedeón!

Jue 7:19 Llegaron, pues, Gedeón y los cien hombres que estaban con él al extremo del campamento, al principio de la vigilia de la medianoche cuando acababan de apostar los guardias. Entonces tocaron las trompetas y rompieron los cántaros que llevaban en sus manos.

Jue 7:20 Las tres compañías tocaron las trompetas y, quebrando los cántaros, tomaron las antorchas con su mano izquierda mientras que con la derecha tocaban las trompetas y gritaban: ¡Nuestras espadas por Jehová y por Gedeón!

Jue 7:21 Y estuvieron firmes, cada uno en su puesto, en derredor del campamento; entonces todo el campamento echó a correr dando gritos y huyendo.

Jue 7:22 Y tocaban las trescientas trompetas, y Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero y contra todo el campamento. Y el campamento huyó hasta Bet-sita en dirección de Zerera, y hasta el borde de Abel-mehola, junto a Tabat.

Jue 7:23 Y los hombres de Israel fueron convocados de Neftalí, de Aser y de todo Manasés, y persiguieron a Madián.

Jue 7:24 Entonces Gedeón envió mensajeros por toda la región montañosa de Efraín, diciendo: Descended contra Madián, y tomad antes que ellos los vados hasta Bet-bara y el Jordán. Y convocados, todos los hombres de Efraín tomaron los vados hasta Bet-bara y el Jordán.

Jue 7:25 Y tomaron presos a dos príncipes de Madián, Oreb y Zeeb; y mataron a Oreb en la peña de Oreb, y a Zeeb lo mataron en el lagar de Zeeb; después persiguieron a Madián. Y trajeron las cabezas de Oreb y Zeeb a Gedeón al otro lado del Jordán.

JUECES 6 JUECES 8

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JUECES 8 Versión Recobro

JUECES 8



Jue 8:1 Entonces los hombres de Efraín le dijeron: ¿Por qué nos has hecho esto, al no llamarnos cuando ibas a la batalla contra Madián? Y contendieron fuertemente con él.

Jue 8:2 Les respondió: ¿Qué he hecho yo ahora comparado con vosotros? ¿No es el rebusco de las uvas de Efraín mejor que la vendimia de Abiezer?

Jue 8:3 Dios ha entregado en vuestras manos a Oreb y a Zeeb, príncipes de Madián; ¿y qué he podido yo hacer comparado con vosotros? Entonces se aplacó el espíritu de animosidad que ellos guardaban contra él, cuando él les dijo estas palabras.

Jue 8:4 Luego llegó Gedeón al Jordán, y lo cruzaron él y los trescientos hombres que traía consigo, cansados, mas todavía persiguiendo.

Jue 8:5 Y dijo a los hombres de Sucot: Os ruego que deis panes a la gente que me sigue, porque están cansados, y yo persigo a Zeba y a Zalmuna, reyes de Madián.

Jue 8:6 Pero los príncipes de Sucot respondieron: ¿Están ya las manos de Zeba y Zalmuna en tu mano, para que demos pan a tu ejército?

Jue 8:7 Gedeón dijo: Por esto, cuando Jehová haya entregado en mis manos a Zeba y a Zalmuna, pisotearé vuestra carne con espinos del desierto y abrojos.

Jue 8:8 De allí subió a Penuel y les dijo las mismas palabras. Y los hombres de Penuel le respondieron como habían respondido los de Sucot.

Jue 8:9 Y él habló también a los hombres de Penuel, diciendo: Cuando yo vuelva en paz, derribaré esta torre.

Jue 8:10 Ahora bien, Zeba y Zalmuna estaban en Carcor, y con ellos sus campamentos como de quince mil hombres, todos los que habían quedado de todo el campamento de los hijos del oriente; pues habían caído ciento veinte mil hombres que sacaban espada.

Jue 8:11 Y subió Gedeón por el camino de los que habitaban en tiendas, al este de Noba y de Jogbeha, y atacó el campamento cuando éste no estaba en guardia.

Jue 8:12 Zeba y Zalmuna huyeron, y Gedeón los persiguió; prendió a los dos reyes de Madián, Zeba y Zalmuna, y sembró confusión en todo el campamento.

Jue 8:13 Cuando Gedeón, hijo de Joás, volvió de la batalla desde la subida de Heres,

Jue 8:14 tomó preso a un joven de los hombres de Sucot y lo interrogó; y él le dio por escrito los nombres de los príncipes de Sucot y de sus ancianos, setenta y siete varones.

Jue 8:15 Entonces llegó a los hombres de Sucot y dijo: He aquí a Zeba y a Zalmuna, acerca de los cuales me escarnecisteis, diciendo: ¿Están ya en tu mano las manos de Zeba y Zalmuna, para que demos pan a tus hombres cansados?

Jue 8:16 Tomó Gedeón a los ancianos de la ciudad y los espinos del desierto y abrojos, y pisoteó con ellos a los hombres de Sucot.

Jue 8:17 Asimismo derribó la torre de Penuel y mató a los hombres de la ciudad.

Jue 8:18 Luego dijo a Zeba y a Zalmuna: ¿Qué aspecto tenían aquellos hombres que matasteis en Tabor? Ellos respondieron: Como tú, así eran ellos; cada uno parecía hijo de rey.

Jue 8:19 Y él dijo: Mis hermanos eran, hijos de mi madre. ¡Vive Jehová, que si les hubierais dejado con vida, yo no os mataría!

Jue 8:20 Y dijo a Jeter, su primogénito: Levántate; mátalos. Pero el joven no quiso sacar su espada, porque tenía temor; pues era aún muchacho.

Jue 8:21 Entonces dijeron Zeba y Zalmuna: Levántate tú y cae sobre nosotros; porque como es el varón, tal es su fuerza. Gedeón se levantó, mató a Zeba y a Zalmuna y tomó los adornos de lunetas que sus camellos traían al cuello.

Jue 8:22 Y los hombres de Israel dijeron a Gedeón: Gobiérnanos, tú, tu hijo y también tu nieto, porque nos has salvado de manos de Madián.

Jue 8:23 Mas Gedeón les respondió: No os gobernaré, ni tampoco os gobernará mi hijo. Jehová os gobernará.

Jue 8:24 Y les dijo Gedeón: Quiero haceros una petición: que cada uno me dé un zarcillo de su botín (los madianitas traían zarcillos de oro, porque eran ismaelitas).

Jue 8:25 Ellos respondieron: De buena gana te los daremos. Y tendiendo un manto, echó allí cada uno un zarcillo de su botín.

Jue 8:26 El peso de los zarcillos de oro que él pidió fue de mil setecientos siclos de oro, sin contar las lunetas, los pendientes y los vestidos de púrpura que llevaban los reyes de Madián, y sin contar los collares que llevaban sus camellos al cuello.

Jue 8:27 Y Gedeón hizo de ellos un efod, el cual puso en su ciudad de Ofra; y todo Israel se prostituyó tras ese efod en aquel lugar, el cual sirvió de lazo a Gedeón y a su casa.

Jue 8:28 Así fue subyugado Madián delante de los hijos de Israel, y nunca más volvieron a levantar cabeza. Y tuvo reposo la tierra cuarenta años en los días de Gedeón.

Jue 8:29 Luego Jerobaal, hijo de Joás, fue y habitó en su casa.

Jue 8:30 Y tuvo Gedeón setenta hijos, que salieron de sus lomos, pues tuvo muchas mujeres.

Jue 8:31 También su concubina que estaba en Siquem le dio a luz un hijo, y le puso por nombre Abimelec.

Jue 8:32 Murió Gedeón, hijo de Joás, en buena vejez, y fue sepultado en el sepulcro de su padre Joás, en Ofra de los abiezeritas.

Jue 8:33 Y en cuanto murió Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse yendo tras los Baales, y escogieron por dios a Baal-berit.

Jue 8:34 Y los hijos de Israel no se acordaron de Jehová su Dios, que los había librado de manos de todos sus enemigos en derredor;

Jue 8:35 ni mostraron misericordia a la casa de Jerobaal, el cual es Gedeón, por todo el bien que él había hecho con Israel.

JUECES 7 JUECES 9

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JUECES 9 Versión Recobro

JUECES 9



Jue 9:1 Luego Abimelec, hijo de Jerobaal, fue a Siquem a los hermanos de su madre; y les habló a ellos y a toda la familia de la casa del padre de su madre, diciendo:

Jue 9:2 Hablad ahora a oídos de todos los señores de Siquem: ¿Qué es mejor para vosotros, que os gobiernen todos los hijos de Jerobaal, setenta varones, o que un solo hombre os gobierne? Acordaos que yo soy hueso vuestro y carne vuestra.

Jue 9:3 Los hermanos de su madre hablaron de él a oídos de todos los señores de Siquem con todas estas palabras; y el corazón de ellos se inclinó a favor de Abimelec, porque dijeron: Él es nuestro hermano.

Jue 9:4 Y le dieron setenta piezas de plata de la casa de Baal-berit, con las cuales Abimelec alquiló a hombres ociosos y disolutos, que le siguieron.

Jue 9:5 Y yendo a la casa de su padre en Ofra, mató a sus hermanos, los hijos de Jerobaal, setenta varones, sobre una misma piedra; pero quedó Jotam, el hijo menor de Jerobaal, porque se escondió.

Jue 9:6 Entonces se juntaron todos los señores de Siquem con toda la casa de Milo, y fueron y eligieron a Abimelec por rey, ante el terebinto del pilar que estaba en Siquem.

Jue 9:7 Y cuando se lo dijeron a Jotam, fue y se puso en la cumbre del monte Gerizim, y alzando su voz clamó y les dijo: Escuchadme, señores de Siquem, para que os escuche Dios.

Jue 9:8 Fueron una vez los árboles a ungir rey sobre sí, y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros.

Jue 9:9 Mas el olivo les respondió: ¿He de dejar mi grosura, con la cual son honrados por mí Dios y los hombres, para ir a mecerme por encima de los árboles?

Jue 9:10 Entonces los árboles dijeron a la higuera: Ven y reina sobre nosotros.

Jue 9:11 Pero respondió la higuera: ¿He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a mecerme por encima de los árboles?

Jue 9:12 Dijeron luego los árboles a la vid: Ven tú, y reina sobre nosotros.

Jue 9:13 Pero la vid les respondió: ¿He de dejar mi vino nuevo, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a mecerme por encima de los árboles?

Jue 9:14 Dijeron entonces todos los árboles a la zarza: Ven tú, y reina sobre nosotros.

Jue 9:15 Y la zarza respondió a los árboles: Si en verdad me ungís como rey sobre vosotros, venid y refugiaos debajo de mi sombra; y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano.

Jue 9:16 Ahora, pues, si con verdad y con integridad habéis procedido al hacer rey a Abimelec, y si habéis actuado bien con Jerobaal y con su casa, y si lo habéis tratado conforme a la obra de sus manos

Jue 9:17 (porque mi padre peleó por vosotros, arriesgó su vida y os libró de manos de Madián,

Jue 9:18 pero vosotros os habéis levantado hoy contra la casa de mi padre y habéis matado a sus hijos, setenta varones, sobre una misma piedra; y habéis puesto por rey sobre los señores de Siquem a Abimelec, hijo de su criada, porque él es vuestro hermano);

Jue 9:19 si habéis, pues, procedido con verdad y con integridad hoy para con Jerobaal y su casa, regocijaos en Abimelec, y regocíjese él en vosotros.

Jue 9:20 Pero si no, salga fuego de Abimelec y devore a los señores de Siquem y a la casa de Milo, y salga fuego de los señores de Siquem y de la casa de Milo y devore a Abimelec.

Jue 9:21 Jotam echó a correr y huyó, y llegó a Beer y allí se quedó por causa de su hermano Abimelec.

Jue 9:22 Y Abimelec fue príncipe sobre Israel durante tres años.

Jue 9:23 Entonces envió Dios un mal espíritu entre Abimelec y los señores de Siquem, y los señores de Siquem procedieron pérfidamente con Abimelec,

Jue 9:24 para que la violencia hecha con los setenta hijos de Jerobaal fuera vengada, y la sangre de ellos recayera sobre su hermano Abimelec, que los mató, y sobre los señores de Siquem que fortalecieron las manos de él para que matase a sus hermanos.

Jue 9:25 Los señores de Siquem pusieron contra él, en las cumbres de los montes, hombres al acecho, y robaron a todos los que pasaban junto a ellos por el camino, de lo cual fue dado aviso a Abimelec.

Jue 9:26 Y Gaal, hijo de Ebed, vino con sus hermanos, y pasaron a Siquem, y los señores de Siquem pusieron en él su confianza.

Jue 9:27 Y saliendo al campo, vendimiaron sus viñas y pisaron la uva, y celebraron un festival. Y yendo a la casa de su dios, comieron y bebieron, y maldijeron a Abimelec.

Jue 9:28 Y Gaal, hijo de Ebed, dijo: ¿Quién es Abimelec, y quiénes somos nosotros los de Siquem para que le sirvamos? ¿No es hijo de Jerobaal, y no es Zebul oficial suyo? Servid a los varones de Hamor, padre de Siquem; pero ¿por qué hemos de servir a este hombre?

Jue 9:29 ¡Quién pusiera este pueblo en mis manos! Así pues, yo echaría a Abimelec. Luego dijo de Abimelec: ¡Aumenta tu ejército, y sal!

Jue 9:30 Cuando Zebul, gobernante de la ciudad, oyó las palabras de Gaal, hijo de Ebed, se encendió en ira,

Jue 9:31 y envió mensajeros a Abimelec en Torma, diciendo: He aquí que Gaal, hijo de Ebed, y sus hermanos han venido a Siquem, y he aquí que están sublevando la ciudad contra ti.

Jue 9:32 Levántate, pues, ahora de noche, tú y el pueblo que está contigo, y pon emboscadas en el campo;

Jue 9:33 y por la mañana, al salir el sol, te levantarás temprano y atacarás la ciudad. Y cuando él y el pueblo que está con él salgan contra ti, tú harás con él según se presente la ocasión.

Jue 9:34 Levantándose, pues, de noche, Abimelec y todo el pueblo que con él estaba, pusieron emboscada contra Siquem con cuatro compañías.

Jue 9:35 Y Gaal, hijo de Ebed, salió y se puso a la entrada de la puerta de la ciudad; y Abimelec y el pueblo que con él estaba surgieron de la emboscada.

Jue 9:36 Y viendo Gaal al pueblo, dijo a Zebul: He allí gente que desciende de las cumbres de los montes. Pero le respondió Zebul: Tú ves la sombra de los montes como si fueran hombres.

Jue 9:37 Volvió Gaal a hablar, y dijo: He allí gente que desciende de la altura de la tierra, y una compañía viene por el camino del terebinto de Meonenim.

Jue 9:38 Entonces le respondió Zebul: Y ahora, ¿dónde está tu jactancia con que decías: ¿Quién es Abimelec para que le sirvamos? ¿No es éste el pueblo al cual menospreciaste? Sal pues, ahora, y pelea contra ellos.

Jue 9:39 Gaal salió delante de los señores de Siquem y peleó contra Abimelec.

Jue 9:40 Y lo persiguió Abimelec, y Gaal huyó de delante de él. Y muchos cayeron heridos hasta la entrada de la puerta.

Jue 9:41 Abimelec se quedó en Aruma; y Zebul echó fuera a Gaal y a sus hermanos, para que no habitaran en Siquem.

Jue 9:42 Aconteció al siguiente día que el pueblo salió al campo; y fue dado aviso a Abimelec,

Jue 9:43 el cual, tomando su gente, la repartió en tres compañías y puso emboscadas en el campo; y cuando miró, he aquí que el pueblo salía de la ciudad. Entonces se levantó contra ellos y los atacó.

Jue 9:44 Abimelec y las compañías que estaban con él acometieron con ímpetu y se detuvieron a la entrada de la puerta de la ciudad, y dos compañías acometieron a todos los que estaban en el campo y los mataron.

Jue 9:45 Abimelec peleó contra la ciudad todo aquel día, y tomó la ciudad y mató al pueblo que en ella estaba; después asoló la ciudad y la sembró de sal.

Jue 9:46 Cuando oyeron esto todos los señores de la torre de Siquem, fueron a la fortaleza de la casa de El-berit.

Jue 9:47 Y fue dado aviso a Abimelec de que estaban reunidos todos los señores de la torre de Siquem.

Jue 9:48 Entonces subió Abimelec al monte Salmón, él y toda la gente que con él estaba; y tomó un hacha en su mano, cortó una rama de los árboles y, levantándola, se la puso sobre sus hombros, diciéndole al pueblo que estaba con él: Lo que me habéis visto hacer, apresuraos a hacerlo como yo.

Jue 9:49 Todo el pueblo, pues, también cortó cada uno su rama y siguió a Abimelec; y pusieron las ramas junto a la fortaleza y prendieron fuego con ellas a la fortaleza, de modo que todos los de la torre de Siquem murieron, como unos mil hombres y mujeres.

Jue 9:50 Después Abimelec se fue a Tebes, acampó contra Tebes y la tomó.

Jue 9:51 Pero en medio de aquella ciudad había una torre fortificada, a la cual se retiraron todos los hombres y las mujeres, y todos los señores de la ciudad; y cerrando tras sí las puertas, se subieron al techo de la torre.

Jue 9:52 Y vino Abimelec a la torre, y atacándola, se acercó a la entrada de la torre para prenderle fuego.

Jue 9:53 Y una mujer tiró una muela de molino sobre la cabeza de Abimelec y le rompió el cráneo.

Jue 9:54 Entonces Abimelec llamó apresuradamente al joven que llevaba sus armas, y le dijo: Saca tu espada y mátame; de otro modo dirán de mí: Una mujer lo mató. Y el joven lo atravesó, y murió.

Jue 9:55 Cuando los hombres de Israel vieron muerto a Abimelec, se fueron cada uno a su lugar.

Jue 9:56 Así pagó Dios a Abimelec el mal que había hecho contra su padre al matar a sus setenta hermanos.

Jue 9:57 Y todo el mal de los hombres de Siquem lo hizo Dios volver sobre sus cabezas, y vino sobre ellos la maldición de Jotam, hijo de Jerobaal.

JUECES 8 JUECES 10

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Rut Versión Recobro

RUT



RUT 1



Rt 1:1 Aconteció en los días en que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varón de Belén de Judá descendió a morar como peregrino en el país de Moab, él, su mujer y sus dos hijos.

Rt 1:2 El nombre de aquel varón era Elimelec, y el nombre de su mujer era Noemí, y los nombres de sus dos hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Y fueron al país de Moab, y se quedaron allí.

Rt 1:3 Y murió Elimelec, marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos,

Rt 1:4 los cuales tomaron para sí mujeres de entre las moabitas; el nombre de una era Orfa, y el nombre de la segunda, Rut. Y habitaron allí unos diez años.

Rt 1:5 Y murieron también los dos, Mahlón y Quelión, quedando así la mujer sin sus dos hijos y sin su marido.

Rt 1:6 Entonces se levantó junto con sus nueras para regresar del país de Moab, porque oyó en el país de Moab que Jehová había visitado a Su pueblo dándole alimento.

Rt 1:7 Salió, pues, del lugar donde había estado, junto con sus dos nueras, y se pusieron en camino para volverse a la tierra de Judá.

Rt 1:8 Y Noemí dijo a sus dos nueras: Id y volveos cada una a la casa de su madre; que Jehová os trate con benevolencia, así como vosotras lo habéis hecho con los difuntos y conmigo.

Rt 1:9 Os conceda Jehová que halléis reposo, cada una en casa de su marido. Luego las besó, y ellas alzaron su voz y lloraron,

Rt 1:10 y le dijeron: No, sino que nosotras volveremos contigo a tu pueblo.

Rt 1:11 Noemí respondió: Regresad, hijas mías. ¿Por qué habéis de ir conmigo? ¿Acaso tengo aún hijos en el vientre que puedan ser vuestros maridos?

Rt 1:12 Volveos, hijas mías e id; porque yo ya soy vieja para tener marido. Aunque dijera: Todavía tengo esperanzas, y tuviera marido esta misma noche e incluso diese a luz hijos,

Rt 1:13 ¿esperaríais hasta que crecieran? ¿Os quedaríais, pues, solas sin tomar marido? No, hijas mías; mayor amargura deberé tener yo que vosotras, pues es contra mí que la mano de Jehová se ha levantado.

Rt 1:14 Y ellas alzaron la voz y volvieron a llorar. Luego Orfa besó a su suegra, mas Rut siguió apegada a ella.

Rt 1:15 Y dijo: He aquí que tu cuñada ha regresado a su pueblo y a sus dioses; regresa con tu cuñada.

Rt 1:16 Pero respondió Rut: No me ruegues que te abandone y que deje de seguirte, porque a dondequiera que tú vayas, iré yo, y dondequiera que tú habites, habitaré yo; y tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.

Rt 1:17 Donde tú mueras, moriré yo; y allí seré sepultada. Así me haga Jehová, e incluso me añada, si no es sólo la muerte lo que hará separación entre tú y yo.

Rt 1:18 Al ver Noemí que Rut estaba resuelta a ir con ella, dejó de hablarle al respecto.

Rt 1:19 Anduvieron, pues, ambas hasta llegar a Belén. Cuando llegaron a Belén, toda la ciudad se conmovió por causa de ellas; y decían las mujeres: ¿No es ésta Noemí?

Rt 1:20 Y ella les respondía: No me llaméis Noemí; llamadme Mara; pues el trato de Aquel que es todo-suficiente me ha causado gran amargura.

Rt 1:21 Yo me fui llena, pero Jehová me ha hecho volver vacía. ¿Por qué me llamáis Noemí, cuando Jehová me ha afligido y Aquel que es todo-suficiente me ha tratado con dureza?

Rt 1:22 Así regresó Noemí, y con ella su nuera Rut, la moabita, quien regresó del país de Moab; y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada.

JUECES 21 RUT 2

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RUT 2 Versión Recobro

RUT 2



Rt 2:1 Noemí tenía un pariente de su marido, hombre de mucha riqueza, de la familia de Elimelec; y su nombre era Booz.

Rt 2:2 Y Rut, la moabita, dijo a Noemí: Permíteme ir al campo y recoger espigas detrás de aquel ante cuyos ojos halle favor. Y ella le respondió: Vé, hija mía.

Rt 2:3 Fue, pues, y al llegar, espigó en el campo tras los segadores; y aconteció que espigó en la parte del campo que pertenecía a Booz, el cual era de la familia de Elimelec.

Rt 2:4 Y en aquel momento Booz llegó de Belén y dijo a los segadores: Jehová sea con vosotros. Y ellos le respondieron: Jehová te bendiga.

Rt 2:5 Y Booz dijo a su mozo que estaba encargado de los segadores: ¿De quién es esta joven?

Rt 2:6 Y el mozo que estaba encargado de los segadores respondió y dijo: Es la joven moabita que regresó con Noemí del país de Moab;

Rt 2:7 y ha dicho: Permíteme espigar y recoger tras los segadores entre las gavillas. Vino, pues, y ha estado sin parar desde la mañana hasta ahora; sólo se ha sentado en la casa por un momento.

Rt 2:8 Entonces Booz dijo a Rut: Oye, hija mía. No vayas a espigar a otro campo ni pases de aquí, sino quédate junto a mis mozas.

Rt 2:9 Fija tus ojos en el campo donde siegan; síguelas. He mandado a mis mozos que no te toquen. Y cuando tengas sed, irás a las vasijas y beberás de lo que sacan los mozos.

Rt 2:10 Ella entonces se postró sobre su rostro y se inclinó a tierra, y le dijo: ¿Por qué he hallado favor ante tus ojos para que me reconozcas, siendo yo extranjera?

Rt 2:11 Y respondiendo Booz, le dijo: Me han contado detalladamente todo lo que has hecho por tu suegra después de la muerte de tu marido, y cómo has dejado a tu padre y a tu madre y la tierra de tu nacimiento, y has venido a un pueblo que anteriormente no conocías.

Rt 2:12 Que Jehová recompense tu obra, y que recibas pleno galardón de parte de Jehová, el Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.

Rt 2:13 Y ella le dijo: Halle yo favor ante tus ojos, señor mío; porque me has consolado y has hablado con benevolencia a tu criada, aunque no soy ni siquiera como una de tus criadas.

Rt 2:14 Booz le dijo a la hora de comer: Ven aquí, come de los alimentos y moja tu bocado en el vinagre. Ella se sentó junto a los segadores, y él le ofreció del trigo tostado. Y ella comió y se sació, y le sobró.

Rt 2:15 Cuando ella se levantó a espigar, Booz mandó a sus mozos, diciendo: Dejadla espigar aun entre las gavillas, y no la regañéis.

Rt 2:16 Y también sacad de los manojos para ella; dejadlo para que lo recoja, y no la reprendáis.

Rt 2:17 Espigó, pues, en el campo hasta el anochecer, y desgranó lo que había espigado, y fue como un efa de cebada.

Rt 2:18 Lo tomó y se fue a la ciudad, y su suegra vio lo que había espigado. Rut también sacó lo que le había sobrado después de haber quedado satisfecha, y se lo dio.

Rt 2:19 Y le dijo su suegra: ¿Dónde espigaste hoy, y dónde trabajaste? Bendito sea el que te prestó tanta atención. Y ella contó a su suegra con quién había trabajado, y dijo: El nombre del varón con quien hoy trabajé es Booz.

Rt 2:20 Dijo entonces Noemí a su nuera: Sea él bendito de Jehová, que no ha rehusado Su benevolencia amorosa ni a los vivos ni a los que han muerto. Noemí le dijo después: El varón es uno de nuestros parientes, uno de los más cercanos.

Rt 2:21 Y Rut, la moabita, dijo: También me dijo: Te mantendrás junto a mis mozos que están conmigo hasta que hayan acabado de segar toda mi cosecha.

Rt 2:22 Y Noemí respondió a su nuera Rut: Es bueno, hija mía, que salgas con sus mozas, para que no te encuentren en otro campo.

Rt 2:23 Permaneció, pues, junto a las mozas de Booz y espigó hasta que se acabó la cosecha de la cebada y la del trigo; y habitaba con su suegra.

RUT 1 RUT 3

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RUT 3 Versión Recobro

RUT 3



Rt 3:1 Después le dijo su suegra Noemí: Hija mía, tengo que buscarte un lugar de reposo, para que te vaya bien.

Rt 3:2 ¿No es Booz nuestro pariente, con cuyas mozas has estado? He aquí que él avienta esta noche la cebada en la era.

Rt 3:3 Por tanto, lávate y úngete; vístete con tus mejores vestidos y desciende a la era. Pero no te des a conocer al varón hasta que él haya terminado de comer y de beber.

Rt 3:4 Cuando él se acueste, fíjate en el lugar donde se acuesta; luego ve, descubre sus pies y acuéstate; y él te dirá lo que debes hacer.

Rt 3:5 Ella respondió: Todo lo que tú digas, yo lo haré.

Rt 3:6 Descendió, pues, a la era e hizo conforme a todo lo que su suegra le había mandado.

Rt 3:7 Cuando Booz hubo comido y bebido, y estaba contento su corazón, fue a acostarse al pie del montón de grano. Entonces ella entró sigilosamente, le descubrió sus pies y se acostó.

Rt 3:8 A la medianoche aquel hombre se despertó sobresaltado, se dio vuelta y descubrió que una mujer estaba acostada a sus pies.

Rt 3:9 Entonces él dijo: ¿Quién eres? Ella respondió: Soy Rut, tu criada. Extiende tu manto sobre tu criada, porque eres pariente cercano.

Rt 3:10 Y él dijo: Bendita seas tú de Jehová, hija mía. Has hecho mejor tu postrera bondad que la primera, al no ir en pos de los jóvenes predilectos, sean pobres o ricos.

Rt 3:11 Ahora pues, no temas, hija mía. Yo haré por ti todo lo que tú digas; pues toda la asamblea de mi pueblo sabe que eres mujer digna.

Rt 3:12 Y ahora, aunque es cierto que soy pariente cercano, con todo eso hay un pariente más cercano que yo.

Rt 3:13 Pasa aquí la noche, y en la mañana, si él quiere cumplir su deber de pariente cercano, muy bien, que lo cumpla; pero si él no quiere cumplir su deber de pariente cercano contigo, yo lo haré por ti, vive Jehová. Acuéstate hasta la mañana.

Rt 3:14 Ella se acostó a los pies de él hasta la mañana, y se levantó antes que un hombre pudiera reconocer a otro; porque él dijo: Que no se sepa que vino esta mujer a la era.

Rt 3:15 Después él dijo: Trae el manto que tienes encima y sostenlo. Ella lo sostuvo, y él midió seis medidas de cebada y se las puso encima; y él se fue a la ciudad.

Rt 3:16 Y cuando ella llegó adonde estaba su suegra, ésta le preguntó: ¿Cómo te ha ido, hija mía? Y Rut le contó todo lo que aquel varón había hecho por ella.

Rt 3:17 Y dijo: Estas seis medidas de cebada me dio, porque dijo: No vayas a tu suegra con las manos vacías.

Rt 3:18 Entonces Noemí dijo: Quédate aquí, hija mía, hasta que sepas cómo se resuelve el asunto; porque aquel hombre no descansará hasta que concluya el asunto hoy.

RUT 2 RUT 4

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RUT 4 Versión Recobro

RUT 4



Rt 4:1 Más tarde, Booz subió a la puerta de la ciudad y se sentó allí; en ese momento pasaba el pariente de quien Booz había hablado. Y dijo Booz: Ven y siéntate aquí, amigo. Y éste fue y se sentó.

Rt 4:2 Entonces Booz tomó a diez hombres de entre los ancianos de la ciudad y les dijo: Sentaos aquí. Y ellos se sentaron.

Rt 4:3 Luego dijo al pariente: Noemí, que ha vuelto del país de Moab, vende la parcela de campo que pertenecía a nuestro hermano Elimelec.

Rt 4:4 Pensé, pues, que debía hacértelo saber y decirte: Cómprala en presencia de los que están aquí sentados, y de los ancianos de mi pueblo. Si tú puedes redimirla, redímela; y si no puedes, decláramelo para que yo lo sepa; porque no hay otro que la redima sino tú, y yo después de ti. Y él respondió: Yo la redimiré.

Rt 4:5 Entonces replicó Booz: El mismo día que compres el campo de manos de Noemí, debes adquirir también a Rut, la moabita, mujer del difunto, para perpetuar el nombre del difunto sobre su heredad.

Rt 4:6 Respondió el pariente: No puedo redimirla para mí, no sea que dañe mi propia heredad. Redime para ti lo que yo debería redimir, porque yo no puedo redimirla.

Rt 4:7 Así era la costumbre antes en Israel tocante a la redención y a las transacciones, que para confirmar cualquier asunto, uno se quitaba la sandalia y la daba al otro. Ésta era la manera de atestiguar en Israel.

Rt 4:8 Por lo cual, cuando el pariente dijo a Booz: Cómpratelo, se quitó la sandalia.

Rt 4:9 Entonces Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros sois testigos hoy de que compro de manos de Noemí todo lo que fue de Elimelec y todo lo que fue de Quelión y de Mahlón.

Rt 4:10 Además adquiero, para que sea mi mujer, a Rut, la moabita, mujer de Mahlón, para perpetuar el nombre del difunto sobre su heredad y para que el nombre del difunto no se borre de entre sus hermanos y de la puerta de su lugar. Vosotros sois testigos hoy.

Rt 4:11 Y dijeron todos los del pueblo que estaban a la puerta y los ancianos: Testigos somos. Jehová haga a la mujer que ha entrado en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales edificaron la casa de Israel; y que tú prosperes en Efrata y tengas renombre en Belén.

Rt 4:12 Sea tu casa como la casa de Fares, el cual Tamar dio a luz a Judá, por medio de la descendencia que de esta joven te dé Jehová.

Rt 4:13 Booz, pues, tomó a Rut, y ella fue su mujer. Se llegó a ella, y Jehová la hizo concebir; y ella dio a luz un hijo.

Rt 4:14 Y las mujeres decían a Noemí: ¡Bendito sea Jehová, que no te ha dejado hoy sin pariente! ¡Que su nombre sea célebre en Israel!

Rt 4:15 Él te será por restaurador de vida y sustentador en tu vejez; porque tu nuera, que te ama y te es mejor que siete hijos, lo ha dado a luz.

Rt 4:16 Noemí tomó al niño, lo puso en su seno y fue su aya.

Rt 4:17 Y le dieron nombre las vecinas, diciendo: Le ha nacido un hijo a Noemí; y lo llamaron Obed. Éste es padre de Isaí, padre de David.

Rt 4:18 Éstas son las generaciones de Fares: Fares engendró a Hezrón,

Rt 4:19 Hezrón engendró a Ram, Ram engendró a Aminadab,

Rt 4:20 Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón,

Rt 4:21 Salmón engendró a Booz, Booz engendró a Obed,

Rt 4:22 Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David.

RUT 3 »

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1 Samuel Versión Recobro

PRIMER LIBRO DE SAMUEL



1 SAMUEL 1



1S 1:1 Hubo un varón de Ramataim-zofim, de la región montañosa de Efraín, que se llamaba Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo.

1S 1:2 Y tenía dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Y Penina tenía hijos, mas Ana no los tenía.

1S 1:3 Y año tras año aquel varón subía de su ciudad para adorar y ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo. Y los dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes de Jehová, estaban allí.

1S 1:4 Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificios, daba porciones a Penina, su mujer, y a todos los hijos e hijas de ella.

1S 1:5 Pero a Ana le daba una doble porción, pues él amaba a Ana; no obstante Jehová había cerrado su matriz.

1S 1:6 Y su rival la provocaba amargamente para irritarla porque Jehová había cerrado su matriz.

1S 1:7 Así sucedía año tras año; cuando subía a la casa de Jehová, la otra la provocaba de este modo, y ella lloraba y no comía.

1S 1:8 Y Elcana, su marido, le dijo: Ana, ¿por qué lloras, y por qué no comes? ¿Y por qué está triste tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?

1S 1:9 Y se levantó Ana, después de haber ellos comido y bebido en Silo. El sacerdote Elí, entretanto, estaba sentado en su silla junto al poste de la puerta del templo de Jehová.

1S 1:10 Ella, con amargura de alma, oró a Jehová y lloró mucho.

1S 1:11 E hizo voto, diciendo: Oh Jehová de los ejércitos, si miras la aflicción de Tu sierva, te acuerdas de mí y no te olvidas de Tu sierva, sino que das a Tu sierva un hijo varón, yo lo daré a Jehová por todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.

1S 1:12 Mientras ella continuaba orando por mucho tiempo delante de Jehová, Elí observaba la boca de ella.

1S 1:13 Y Ana hablaba en su corazón; solamente se movían sus labios, mas no se oía su voz, por lo que Elí pensó que ella estaba ebria.

1S 1:14 Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Echa de ti tu vino.

1S 1:15 Y Ana respondió y dijo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada en espíritu. No he bebido vino ni bebida embriagante, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.

1S 1:16 No tomes a tu sierva por una mujer indigna; pues hasta ahora he hablado a causa de mi gran ansiedad y la provocación que he sufrido.

1S 1:17 Luego Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te conceda la petición que le hiciste.

1S 1:18 Ella respondió: Halle tu sierva favor delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino; y comió, y ya no estuvo triste su semblante.

1S 1:19 Levantándose de madrugada, adoraron delante de Jehová, volvieron y llegaron a su casa en Ramá. Y Elcana conoció a su mujer Ana, y Jehová se acordó de ella.

1S 1:20 Aconteció que al cumplirse el tiempo, Ana concibió y dio a luz un hijo; y le puso por nombre Samuel: Porque, dijo, se lo pedí a Jehová.

1S 1:21 Después subió Elcana, el varón, con toda su casa para ofrecer a Jehová el sacrificio anual y su voto.

1S 1:22 Pero Ana no subió, porque dijo a su marido: Cuando sea destetado el niño, lo llevaré para que sea presentado delante de Jehová y se quede allí para siempre.

1S 1:23 Y Elcana, su marido, le respondió: Haz lo que bien te parezca; quédate hasta que lo destetes. Solamente que confirme Jehová Su palabra. Y se quedó la mujer y amamantó a su hijo hasta que lo destetó.

1S 1:24 Después que lo hubo destetado, lo hizo subir junto con ella, junto con tres toros, un efa de harina y un odre de vino; y lo trajo a la casa de Jehová en Silo, aunque el niño era pequeño.

1S 1:25 Y degollaron el toro y llevaron el niño a Elí.

1S 1:26 Y ella dijo: ¡Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti, orando a Jehová.

1S 1:27 Por este niño oraba, y Jehová me concedió lo que le pedí.

1S 1:28 Yo, pues, lo he dado en préstamo a Jehová; todos los días que viva, será prestado a Jehová. Y él adoró allí a Jehová.

RUT 4 1 SAMUEL 2

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1 SAMUEL 10 Versión Recobro

1 SAMUEL 10



1S 10:1 Tomó entonces Samuel el frasco de aceite, lo derramó sobre la cabeza de Saúl, le besó y le dijo: Jehová te unge príncipe sobre Su heredad.

1S 10:2 Hoy, después que te hayas apartado de mí, hallarás a dos hombres junto al sepulcro de Raquel, en el territorio de Benjamín en Selsa, los cuales te dirán: Las asnas que habías ido a buscar han sido halladas; y tu padre ya dejó de preocuparse por las asnas y se preocupa por vosotros, diciendo: ¿Qué haré acerca de mi hijo?

1S 10:3 Luego de allí seguirás más adelante y llegarás al terebinto de Tabor; allí te saldrán al encuentro tres hombres que suben a Dios en Bet-el, llevando uno tres cabritos, otro tres panes, y otro un odre de vino.

1S 10:4 Y te saludarán y te darán dos panes, los cuales recibirás de su mano.

1S 10:5 Después de esto llegarás al collado de Dios, donde está la guarnición de los filisteos; y cuando entres allá a la ciudad, encontrarás un grupo de profetas que descienden del lugar alto, y delante de ellos arpa, pandero, flauta y lira; y estarán profetizando.

1S 10:6 Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder; y profetizarás con ellos, y serás convertido en otro hombre.

1S 10:7 Y cuando te hayan sucedido estas señales, haz lo que te venga a la mano, porque Dios está contigo.

1S 10:8 Luego descenderás delante de mí a Gilgal; y he aquí que yo descenderé a ti para ofrecer holocaustos y presentar sacrificios de ofrendas de paz. Esperarás siete días hasta que yo venga a ti; luego te haré saber lo que has de hacer.

1S 10:9 Aconteció luego que al volver él la espalda para apartarse de Samuel, Dios le dio otro corazón; y todas estas señales acontecieron en aquel día.

1S 10:10 Y cuando llegaron allá al collado, he aquí el grupo de los profetas que venía a encontrarse con él; y el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos.

1S 10:11 Y cuando todos los que le habían conocido antes vieron que ahora profetizaba con los profetas, el pueblo decía el uno al otro: ¿Qué es esto que le ha sucedido al hijo de Cis? ¿Está Saúl también entre los profetas?

1S 10:12 Y alguno de allí respondió y dijo: ¿Y quién es el padre de ellos? Por tanto se hizo proverbio: ¿Está Saúl también entre los profetas?

1S 10:13 Cuando cesó de profetizar, llegó al lugar alto.

1S 10:14 Un tío de Saúl le dijo a él y a su siervo: ¿Adónde fuisteis? Y él respondió: A buscar las asnas; y cuando vimos que no aparecían, fuimos a Samuel.

1S 10:15 Y dijo el tío de Saúl: Dime entonces qué os dijo Samuel.

1S 10:16 Y Saúl respondió a su tío: Nos dijo expresamente que las asnas habían sido halladas. Mas del asunto del reino, de que Samuel le había hablado, no le descubrió nada.

1S 10:17 Después Samuel convocó al pueblo delante de Jehová en Mizpa,

1S 10:18 y dijo a los hijos de Israel: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Yo hice subir a Israel de Egipto y os libré de manos de los egipcios y de manos de todos los reinos que os oprimieron.

1S 10:19 Pero vosotros habéis rechazado hoy a vuestro Dios, quien os salvó de todas vuestras calamidades y angustias, y habéis dicho: No; sino pon rey sobre nosotros. Ahora, pues, presentaos delante de Jehová conforme a vuestras tribus y conforme a vuestros millares.

1S 10:20 Así que Samuel hizo que se acercaran todas las tribus de Israel, y la tribu de Benjamín fue tomada.

1S 10:21 E hizo que se acercara la tribu de Benjamín conforme a sus familias, y fue tomada la familia de Matri; y fue tomado Saúl, hijo de Cis. Y cuando le buscaron, no fue hallado.

1S 10:22 Por esta causa volvieron a preguntar a Jehová: ¿Aún ha de venir aquí otro varón? Y respondió Jehová: He aquí que se ha escondido entre el bagaje.

1S 10:23 Entonces corrieron y lo sacaron de allí; y puesto de pie en medio del pueblo, desde los hombros arriba era más alto que todo el pueblo.

1S 10:24 Y Samuel dijo a todo el pueblo: Mirad al que ha escogido Jehová, que no hay semejante a él en todo el pueblo. Entonces todo el pueblo gritó y dijo: ¡Viva el rey!

1S 10:25 Samuel recitó luego las prácticas propias del reino y las escribió en un libro, el cual puso delante de Jehová. Y Samuel despidió a todo el pueblo, cada uno a su casa.

1S 10:26 Saúl también fue a su casa en Gabaa, y fueron con él los hombres valerosos, cuyos corazones Dios había tocado.

1S 10:27 Mas algunos hombres indignos dijeron: ¿Cómo nos ha de salvar este hombre? Y le menospreciaron, y no le trajeron presente alguno. Pero él guardó silencio.

1 SAMUEL 9 1 SAMUEL 11

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1 SAMUEL 11 Versión Recobro

1 SAMUEL 11



1S 11:1 Después subió Nahas, el amonita, y acampó contra Jabes-galaad. Y todos los varones de Jabes dijeron a Nahas: Haz alianza con nosotros, y te serviremos.

1S 11:2 Y Nahas, el amonita, les respondió: Con esta condición haré alianza con vosotros, que se os saque a cada uno de vosotros el ojo derecho; y pondré esta afrenta sobre todo Israel.

1S 11:3 Entonces los ancianos de Jabes le dijeron: Danos una tregua de siete días, para que enviemos mensajeros por todo el territorio de Israel; y si no hay quien nos salve, saldremos a ti.

1S 11:4 Llegando los mensajeros a Gabaa de Saúl, dijeron estas palabras en oídos del pueblo; y todo el pueblo alzó su voz y lloró.

1S 11:5 Y he aquí que Saúl venía del campo tras los bueyes; y dijo Saúl: ¿Qué tiene el pueblo, que llora así? Y le contaron las palabras de los hombres de Jabes.

1S 11:6 Al oír Saúl estas palabras, el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y se encendió su ira en gran manera.

1S 11:7 Y tomando una yunta de bueyes, los cortó en trozos y los envió por todo el territorio de Israel por medio de los mensajeros, diciendo: Así se hará con los bueyes del que no salga en pos de Saúl y en pos de Samuel. Y cayó el terror de Jehová sobre el pueblo, y salieron como un solo hombre.

1S 11:8 Y les pasó revista en Bezec; y fueron los hijos de Israel trescientos mil, y treinta mil los hombres de Judá.

1S 11:9 Y respondieron a los mensajeros que habían venido: Así diréis a los de Jabes-galaad: Mañana al calentar el sol tendrá lugar vuestra liberación. Entonces fueron los mensajeros y anunciaron esto a los de Jabes, los cuales se alegraron.

1S 11:10 Y los de Jabes dijeron: Mañana saldremos a vosotros, y podréis hacer con nosotros todo lo que bien os parezca.

1S 11:11 Al día siguiente dispuso Saúl al pueblo en tres compañías, y entraron en medio del campamento a la vigilia matutina; e hirieron a Amón hasta que el día calentó; y los que quedaron fueron dispersos, de tal manera que no quedaron dos de ellos juntos.

1S 11:12 El pueblo entonces dijo a Samuel: ¿Quién dijo: Ha de reinar Saúl sobre nosotros? Traed a esos hombres para que les hagamos morir.

1S 11:13 Mas Saúl dijo: A nadie se le dará muerte hoy, porque hoy Jehová ha hecho liberación en Israel.

1S 11:14 Entonces dijo Samuel al pueblo: Venid, y vayamos a Gilgal para que renovemos allí el reino.

1S 11:15 Todo el pueblo fue a Gilgal, y allí hicieron rey a Saúl delante de Jehová en Gilgal. Y sacrificaron allí ofrendas de paz delante de Jehová, y se regocijaron mucho allí Saúl y todos los hombres de Israel.

1 SAMUEL 10 1 SAMUEL 12

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1 SAMUEL 12 Versión Recobro

1 SAMUEL 12



1S 12:1 Dijo Samuel a todo Israel: He aquí, yo he oído vuestra voz conforme a todo lo que me habéis dicho, y he puesto rey sobre vosotros.

1S 12:2 Ahora, pues, he aquí vuestro rey va delante de vosotros. Yo soy ya viejo y lleno de canas, y mis hijos están con vosotros, y he andado delante de vosotros desde mi juventud hasta este día.

1S 12:3 Aquí estoy; atestiguad contra mí delante de Jehová y delante de Su ungido. ¿De quién he tomado buey? ¿De quién he tomado asno? ¿A quién he defraudado? ¿A quién he oprimido? ¿De la mano de quién he aceptado soborno para cegar mis ojos con él? Estoy dispuesto a restituiros.

1S 12:4 Entonces dijeron: Nunca nos has defraudado, ni nos has oprimido, ni has tomado nada de ningún hombre.

1S 12:5 Y él les dijo: Jehová es Testigo contra vosotros, y Su ungido también es testigo en este día, que no habéis hallado cosa alguna en mis manos. Y ellos respondieron: Él es testigo.

1S 12:6 Entonces Samuel dijo al pueblo: Jehová designó a Moisés y a Aarón e hizo subir a vuestros padres de la tierra de Egipto.

1S 12:7 Ahora, pues, presentaos, para que yo argumente con vosotros delante de Jehová acerca de todas las obras justas que Jehová hizo con vosotros y con vuestros padres.

1S 12:8 Cuando Jacob fue a Egipto, y vuestros padres clamaron a Jehová, Jehová envió a Moisés y a Aarón, los cuales sacaron a vuestros padres de Egipto y los hicieron morar en este lugar.

1S 12:9 Pero olvidaron a Jehová su Dios, y Él los vendió en manos de Sísara, capitán del ejército de Hazor, en manos de los filisteos y en manos del rey de Moab, los cuales pelearon contra ellos.

1S 12:10 Y ellos clamaron a Jehová y dijeron: Hemos pecado, porque hemos abandonado a Jehová y hemos servido a los Baales y a las Astartes, pero ahora líbranos de manos de nuestros enemigos, y te serviremos.

1S 12:11 Entonces Jehová envió a Jerobaal, a Bedán, a Jefté y a Samuel, y os libró de manos de vuestros enemigos en derredor, y habitasteis seguros.

1S 12:12 Cuando visteis que Nahas, rey de los hijos de Amón, venía contra vosotros, me dijisteis: No, sino que ha de reinar sobre nosotros un rey, aunque Jehová vuestro Dios era vuestro Rey.

1S 12:13 Ahora, pues, he aquí el rey que habéis escogido y pedido; ya veis que Jehová ha puesto rey sobre vosotros.

1S 12:14 Si teméis a Jehová y le servís, y escucháis Su voz y no os rebeláis contra el mandamiento de Jehová, y si tanto vosotros como el rey que reina sobre vosotros seguís a Jehová vuestro Dios, haréis bien.

1S 12:15 Mas si no escucháis la voz de Jehová, sino que os rebeláis contra el mandamiento de Jehová, la mano de Jehová estará contra vosotros, como estuvo contra vuestros padres.

1S 12:16 Presentaos ahora, pues, y mirad esta gran cosa que Jehová hará delante de vuestros ojos.

1S 12:17 ¿No es ahora la siega del trigo? Yo clamaré a Jehová, para que envíe truenos y lluvias; y conoceréis y veréis que es grande vuestra maldad que habéis hecho ante los ojos de Jehová, pidiendo para vosotros un rey.

1S 12:18 Y Samuel clamó a Jehová, y Jehová envió truenos y lluvias en aquel día; y todo el pueblo tuvo gran temor de Jehová y de Samuel.

1S 12:19 Entonces dijo todo el pueblo a Samuel: Ora por tus siervos a Jehová tu Dios para que no muramos; porque a todos nuestros pecados hemos añadido el mal de pedir rey para nosotros.

1S 12:20 Y Samuel respondió al pueblo: No temáis; vosotros habéis hecho todo este mal, pero no os apartéis de seguir en pos de Jehová, sino servid a Jehová con todo vuestro corazón.

1S 12:21 Y no os apartéis, porque ello sería ir en pos de ídolos vanos, que no aprovechan ni libran, pues son vanidades.

1S 12:22 Porque Jehová, a causa de Su gran nombre, no abandonará a Su pueblo, pues Jehová se ha complacido en haceros pueblo Suyo.

1S 12:23 Y en cuanto a mí, lejos esté de mí que peque yo contra Jehová cesando de orar por vosotros; mas os instruiré en el camino bueno y recto.

1S 12:24 Solamente temed a Jehová y servidle de verdad con todo vuestro corazón, pues considerad cuán grandes cosas Él ha hecho por vosotros.

1S 12:25 Mas si seguís haciendo mal, tanto vosotros como vuestro rey serán consumidos.

1 SAMUEL 11 1 SAMUEL 13

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1 SAMUEL 13 Versión Recobro

1 SAMUEL 13



1S 13:1 Saúl tenía…años de edad cuando comenzó a reinar; y reinó dos años sobre Israel.

1S 13:2 Y Saúl escogió para sí a tres mil hombres de Israel, de los cuales estaban con Saúl dos mil en Micmas y en la región montañosa de Bet-el, y mil estaban con Jonatán en Gabaa de Benjamín. Y envió al resto del pueblo cada uno a su tienda.

1S 13:3 Y Jonatán derrotó la guarnición de los filisteos que estaba en Geba, y lo oyeron los filisteos. E hizo Saúl tocar trompeta por todo el país, diciendo: ¡Oigan los hebreos!

1S 13:4 Y cuando todo Israel oyó que Saúl había derrotado la guarnición de los filisteos y también que Israel se había hecho odioso a los filisteos, se juntó el pueblo en pos de Saúl en Gilgal.

1S 13:5 Entonces los filisteos se congregaron para librar batalla contra Israel, treinta mil carros, seis mil hombres de a caballo y pueblo numeroso como la arena que está a la orilla del mar. Y subieron y acamparon en Micmas, al oriente de Bet-avén.

1S 13:6 Cuando los hombres de Israel se vieron en apuros (pues el pueblo estaba en aprietos), el pueblo se escondió en cuevas, en matorrales, entre peñas, en socavones y en fosos.

1S 13:7 Y algunos de los hebreos cruzaron el Jordán a la tierra de Gad y de Galaad; pero Saúl permanecía aún en Gilgal, y todo el pueblo iba tras él temblando.

1S 13:8 Y él esperó siete días, hasta el tiempo señalado por Samuel, pero Samuel no llegaba a Gilgal, y el pueblo se dispersaba abandonando a Saúl.

1S 13:9 Entonces dijo Saúl: Traedme el holocausto y las ofrendas de paz, y ofreció el holocausto.

1S 13:10 Y cuando él acababa de ofrecer el holocausto, he aquí que Samuel llegaba; y Saúl salió a su encuentro para saludarle.

1S 13:11 Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Cuando vi que el pueblo se dispersaba abandonándome, que tú no llegabas al tiempo señalado y que los filisteos se congregaban en Micmas,

1S 13:12 me dije: Ahora descenderán los filisteos sobre mí en Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. Me esforcé, pues, a ofrecer el holocausto.

1S 13:13 Entonces Samuel dijo a Saúl: Has obrado neciamente; no has guardado el mandamiento de Jehová tu Dios, que Él te había mandado, pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre.

1S 13:14 Mas ahora tu reino no perdurará. Jehová se ha buscado un varón conforme a Su corazón, a quien Jehová ha designado como príncipe sobre Su pueblo; pues tú no has guardado lo que Jehová te mandó.

1S 13:15 Y levantándose Samuel, subió de Gilgal a Gabaa de Benjamín. Y Saúl pasó revista al pueblo que con él se hallaba, como seiscientos hombres.

1S 13:16 Entonces Saúl, su hijo Jonatán y el pueblo que con ellos se hallaba, se quedaron en Geba de Benjamín, y los filisteos acamparon en Micmas.

1S 13:17 Y del campamento de los filisteos salieron tres compañías de saqueadores. Una compañía se dirigió hacia Ofra, a la tierra de Sual;

1S 13:18 otra compañía se dirigió hacia Bet-horón; y otra compañía se dirigió hacia el límite que mira al valle de Zeboim, hacia el desierto.

1S 13:19 En toda la tierra de Israel no se encontraba herrero, porque los filisteos habían dicho: No sea que los hebreos hagan espadas o lanzas;

1S 13:20 por tanto, todo Israel tenía que descender a los filisteos para afilar cada uno la reja de su arado, su azadón, su hacha o su hoz.

1S 13:21 Y el precio era dos tercios de un siclo por las rejas de arado, por los azadones, por los tridentes, por las hachas y por componer las aguijadas.

1S 13:22 Así aconteció que en el día de la batalla no se halló espada ni lanza en mano de ninguno del pueblo que estaba con Saúl y con Jonatán, excepto Saúl y su hijo Jonatán que sí las tenían.

1S 13:23 Y la guarnición de los filisteos salió hacia el paso de Micmas.

1 SAMUEL 12 1 SAMUEL 14

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1 SAMUEL 14 Versión Recobro

1 SAMUEL 14



1S 14:1 Aconteció un día que Jonatán, hijo de Saúl, dijo al joven que llevaba sus armas: Ven y pasemos a la guarnición de los filisteos que está al otro lado; pero no lo hizo saber a su padre.

1S 14:2 Y Saúl estaba en el extremo de Gabaa, bajo el granado que está en Migrón; y la gente que estaba con él era como seiscientos hombres,

1S 14:3 y Ahías, hijo de Ahitob, hermano de Icabod, hijo de Finees, hijo de Elí, sacerdote de Jehová en Silo, llevaba un efod; y no sabía el pueblo que Jonatán se hubiese ido.

1S 14:4 Y en el paso por el cual Jonatán procuraba pasar a la guarnición de los filisteos, había un peñasco agudo de un lado, y otro del otro lado; el uno se llamaba Boses, y el otro Sene.

1S 14:5 Uno de los peñascos estaba situado al norte, delante de Micmas; y el otro, al sur, delante de Geba.

1S 14:6 Jonatán dijo al joven que llevaba sus armas: Ven y pasemos a la guarnición de estos incircuncisos. Tal vez haga algo Jehová a nuestro favor, porque no está limitado Jehová a salvar con muchos o con pocos.

1S 14:7 Y su paje de armas le respondió: Haz todo lo que tienes en tu corazón; ve, pues aquí estoy contigo conforme a tu corazón.

1S 14:8 Dijo entonces Jonatán: Ahora vamos a pasar a donde están esos hombres, y nos mostraremos a ellos.

1S 14:9 Si nos dicen así: Esperad hasta que lleguemos a vosotros, entonces nos mantendremos en nuestro lugar y no subiremos a ellos.

1S 14:10 Mas si nos dicen así: Subid a nosotros, entonces subiremos, porque Jehová los habrá entregado en nuestras manos; y esto nos será por señal.

1S 14:11 Se mostraron los dos a la guarnición de los filisteos; y los filisteos dijeron: He aquí los hebreos, que salen de las cavernas en que se habían escondido.

1S 14:12 Los hombres de la guarnición respondieron a Jonatán y a su paje de armas, y dijeron: Subid a nosotros, y os mostraremos algo. Entonces Jonatán dijo a su paje de armas: Sube tras mí, porque Jehová los ha entregado en manos de Israel.

1S 14:13 Y subió Jonatán trepando con sus manos y sus pies, y tras él su paje de armas. Los filisteos caían delante de Jonatán, y tras él su paje de armas los mataba.

1S 14:14 Y la primera matanza que hicieron Jonatán y su paje de armas fue de unos veinte hombres en el espacio de una media yugada de tierra.

1S 14:15 Y hubo pánico en el campamento, por el campo y entre todo el pueblo; incluso la guarnición y los saqueadores tuvieron pánico, y la tierra tembló. Hubo, pues, gran pánico.

1S 14:16 Y miraron los centinelas de Saúl que estaban en Gabaa de Benjamín; y he aquí que la multitud se dispersaba yendo de un lado a otro.

1S 14:17 Entonces Saúl dijo al pueblo que estaba con él: Pasad revista y ved quién se ha ido de los nuestros. Pasaron revista, y he aquí que faltaban Jonatán y su paje de armas.

1S 14:18 Y Saúl dijo a Ahías: Trae el Arca de Dios; porque el Arca de Dios estaba entonces con los hijos de Israel.

1S 14:19 Mientras aún hablaba Saúl al sacerdote, el alboroto que había en el campamento de los filisteos seguía aumentando. Entonces dijo Saúl al sacerdote: Retira tu mano.

1S 14:20 Y juntándose Saúl y todo el pueblo que con él estaba, fueron a la batalla. Y he aquí que la espada de cada uno estaba vuelta contra su compañero; y el alboroto era muy grande.

1S 14:21 Y los hebreos que habían estado antes con los filisteos y que habían subido con ellos al campamento en derredor, también ellos se pusieron del lado de los israelitas que estaban con Saúl y con Jonatán.

1S 14:22 Asimismo cuando todos los de Israel que se habían escondido en la región montañosa de Efraín oyeron que los filisteos habían huido, también ellos los persiguieron de cerca en la batalla.

1S 14:23 Así salvó Jehová a Israel aquel día, y pasó la batalla hasta más allá de Bet-avén.

1S 14:24 Y los hombres de Israel estaban en apuros aquel día; porque Saúl había hecho juramento sobre el pueblo, diciendo: Maldito sea cualquiera que tome alimento antes de caer la noche, antes que me haya vengado de mis enemigos. Así que ninguno del pueblo probó alimento.

1S 14:25 Y todos los de aquella tierra llegaron a un panal, y había miel en la faz del campo.

1S 14:26 Cuando el pueblo llegó al panal, he aquí que la miel corría; pero nadie se llevó la mano a su boca, porque el pueblo temía el juramento.

1S 14:27 Pero Jonatán no había oído cuando su padre hizo juramento al pueblo; y extendió la punta de su bastón que traía en su mano, la mojó en el panal y llevó su mano a su boca, y le brillaron los ojos.

1S 14:28 Entonces respondió uno de entre el pueblo y dijo: Tu padre hizo un juramento solemne al pueblo, diciendo: Maldito sea el hombre que tome alimento hoy; por eso desfallece el pueblo.

1S 14:29 Respondió Jonatán: Mi padre ha turbado esta tierra. Ved ahora cómo me brillaron los ojos por haber gustado un poco de esta miel.

1S 14:30 Cuánto más, si el pueblo hubiera comido hoy del despojo que encontraron y tomaron de sus enemigos. Pues hasta ahora la matanza entre los filisteos no ha sido grande.

1S 14:31 Aquel día derrotaron a los filisteos desde Micmas hasta Ajalón, y el pueblo se sentía sobremanera desfallecido.

1S 14:32 Y se lanzó el pueblo sobre el despojo; y tomaron ovejas, bueyes y becerros, y los degollaron en el suelo; y el pueblo los comió con la sangre.

1S 14:33 Y le dieron aviso a Saúl, diciendo: El pueblo peca ahora contra Jehová comiendo carne con la sangre. Y él dijo: Habéis procedido pérfidamente; rodadme ahora acá una piedra grande.

1S 14:34 Además dijo Saúl: Dispersaos entre el pueblo, y decidles: Cada uno tráigame su buey y cada cual su oveja, y degolladlos aquí y comed; y no pequéis contra Jehová comiendo carne con la sangre. Y trajo todo el pueblo sus bueyes consigo aquella noche, y los degollaron allí.

1S 14:35 Y edificó Saúl altar a Jehová; fue el primer altar que edificó a Jehová.

1S 14:36 Y dijo Saúl: Descendamos de noche tras los filisteos, y los saquearemos hasta que amanezca la luz de la mañana y no dejemos de ellos ninguno. Y ellos dijeron: Haz todo lo que bien te parezca. Pero dijo el sacerdote: Acerquémonos aquí a Dios.

1S 14:37 Y Saúl consultó a Dios: ¿He de descender tras los filisteos? ¿Los entregarás en manos de Israel? Mas Él no le dio respuesta aquel día.

1S 14:38 Entonces dijo Saúl: Venid acá, todos los jefes del pueblo; y descubrid cómo ocurrió este pecado hoy.

1S 14:39 Porque vive Jehová, que salva a Israel, que aunque se trate de Jonatán, mi hijo, ciertamente se le dará muerte. Pero no hubo entre todo el pueblo quien le respondiese.

1S 14:40 Dijo luego a todo Israel: Vosotros estaréis a un lado, y yo y Jonatán, mi hijo, estaremos al otro lado. Y el pueblo respondió a Saúl: Haz lo que bien te parezca.

1S 14:41 Entonces dijo Saúl a Jehová, el Dios de Israel: Concédenos un resultado perfecto. Fueron tomados Jonatán y Saúl, habiéndose echado suertes, y el pueblo quedó libre.

1S 14:42 Y Saúl dijo: Echad suertes entre mí y Jonatán, mi hijo. Y fue tomado Jonatán.

1S 14:43 Entonces Saúl dijo a Jonatán: Declárame lo que has hecho. Jonatán se lo declaró, y dijo: Ciertamente gusté un poco de miel con la punta del bastón que traía en mi mano. Heme aquí; debo morir.

1S 14:44 Y Saúl respondió: Así me haga Dios y aun me añada, porque sin duda morirás, Jonatán.

1S 14:45 Entonces el pueblo dijo a Saúl: ¿Ha de morir Jonatán, que ha hecho esta gran salvación en Israel? ¡Nunca tal suceda! Vive Jehová, que no ha de caer ni un cabello de su cabeza en tierra; pues él ha actuado hoy con Dios. Así el pueblo rescató a Jonatán, y no murió.

1S 14:46 Y Saúl subió, dejando de seguir a los filisteos; y los filisteos se fueron a su lugar.

1S 14:47 Después de haber tomado posesión del reino sobre Israel, Saúl peleó contra todos sus enemigos en derredor: contra Moab, contra los hijos de Amón, contra Edom, contra los reyes de Soba y contra los filisteos; y adondequiera que se volvía, les hizo daño.

1S 14:48 Obró con valentía y derrotó a los amalecitas, y libró a Israel de manos de aquellos que los habían saqueado.

1S 14:49 Ahora bien, los hijos de Saúl fueron Jonatán, Isuí y Malquisúa. Y los nombres de sus dos hijas eran éstos: el nombre de la primogénita, Merab, y el de la menor, Mical.

1S 14:50 El nombre de la mujer de Saúl era Ahinoam, hija de Ahimaas. Y el nombre del capitán de su ejército era Abner, hijo de Ner, tío de Saúl.

1S 14:51 Y Cis era padre de Saúl; y Ner, padre de Abner, era hijo de Abiel.

1S 14:52 Todos los días de Saúl hubo intensa guerra contra los filisteos; y cuando Saúl veía algún hombre fuerte o algún hombre valiente, lo tomaba para sí.

1 SAMUEL 13 1 SAMUEL 15

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1 SAMUEL 15 Versión Recobro

1 SAMUEL 15



1S 15:1 Después Samuel dijo a Saúl: Jehová me envió a que te ungiera rey sobre Su pueblo, sobre Israel. Ahora, pues, escucha la voz de las palabras de Jehová.

1S 15:2 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo castigaré a los amalecitas por lo que hicieron a Israel cuando se pusieron contra ellos en el camino mientras subían de Egipto.

1S 15:3 Ve ahora y ataca a los amalecitas; destruye por completo todo lo que tienen y no les perdones la vida; antes bien, mata tanto a hombres como a mujeres, a niños como a los que maman, bueyes y ovejas, camellos y asnos.

1S 15:4 Y Saúl convocó al pueblo y les pasó revista en Telaim, doscientos mil hombres de a pie y diez mil hombres de Judá.

1S 15:5 Y viniendo Saúl a la ciudad de los amalecitas, puso emboscada en el valle del río.

1S 15:6 Dijo Saúl a los ceneos: Idos, apartaos y descended de entre los amalecitas; de otro modo os destruiré juntamente con ellos, porque vosotros manifestasteis bondad a todos los hijos de Israel cuando subían de Egipto. Y se apartaron los ceneos de entre los amalecitas.

1S 15:7 Entonces Saúl derrotó a los amalecitas desde Havila hasta llegar a Shur, que está frente a Egipto.

1S 15:8 Y capturó vivo a Agag, rey de los amalecitas, y a todo el pueblo destruyó por completo a filo de espada.

1S 15:9 Mas Saúl y el pueblo le perdonaron la vida a Agag y a lo mejor de las ovejas, de los bueyes, de los animales engordados, los corderos y todo lo bueno, y no los quisieron destruir; pero destruyeron por completo todo lo menospreciado y lo inútil.

1S 15:10 Y vino palabra de Jehová a Samuel, diciendo:

1S 15:11 Me arrepiento de haber hecho rey a Saúl, porque ha dejado de seguirme y no ha cumplido Mis palabras. Y se enojó Samuel, y clamó a Jehová toda aquella noche.

1S 15:12 Luego se levantó temprano Samuel para ir al encuentro de Saúl por la mañana. Y fue dado aviso a Samuel, diciendo: Saúl ha llegado a Carmel, y he aquí que, habiendo erigido monumento para sí, se dio la vuelta y descendió a Gilgal.

1S 15:13 Entonces Samuel llegó adonde estaba Saúl, y Saúl le dijo: ¡Bendito seas de Jehová! He cumplido la palabra de Jehová.

1S 15:14 Y Samuel dijo: ¿Pues qué balido de ovejas y bramido de bueyes es éste que oigo con mis oídos?

1S 15:15 Saúl respondió: Han sido traídos de los amalecitas; porque el pueblo perdonó la vida a lo mejor de las ovejas y de los bueyes, para sacrificarlos a Jehová tu Dios, y lo demás lo destruimos por completo.

1S 15:16 Entonces dijo Samuel a Saúl: Espera, y te diré lo que Jehová me habló anoche. Y él le respondió: Habla.

1S 15:17 Y dijo Samuel: Aunque eres pequeño en tus propios ojos, ¿no eres cabeza de las tribus de Israel? Y Jehová te ha ungido rey sobre Israel.

1S 15:18 Jehová te envió por este camino y dijo: Ve y destruye por completo a los pecadores, los amalecitas, y pelea contra ellos hasta acabar con ellos.

1S 15:19 ¿Por qué, pues, no obedeciste la voz de Jehová, sino que te lanzaste sobre los despojos e hiciste lo malo ante los ojos de Jehová?

1S 15:20 Y Saúl respondió a Samuel: Sí, he obedecido la voz de Jehová, y anduve por el camino por el que Jehová me envió. He traído a Agag, rey de los amalecitas, y he destruido por completo a los amalecitas.

1S 15:21 Mas el pueblo tomó de los despojos ovejas y bueyes, las primicias de lo dedicado a destrucción, para sacrificarlos a Jehová tu Dios en Gilgal.

1S 15:22 Y Samuel dijo:
¿Se complace Jehová tanto en holocaustos y sacrificios, / como en que se obedezca la voz de Jehová? / He aquí, el obedecer es mejor que los sacrificios, / y el prestar atención, que la grosura de los carneros.

1S 15:23 Porque la rebelión es como pecado de adivinación, / y la insubordinación, como la idolatría y los terafines. / Por cuanto has rechazado la palabra de Jehová, / Él también te ha rechazado para que no seas rey.

1S 15:24 Entonces Saúl dijo a Samuel: He pecado; pues he transgredido el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y obedecí la voz de ellos.

1S 15:25 Ahora, pues, te ruego que perdones mi pecado y vuelvas conmigo para que adore a Jehová.

1S 15:26 Pero Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo, porque has rechazado la palabra de Jehová, y Jehová te ha rechazado para que no seas rey sobre Israel.

1S 15:27 Y cuando Samuel dio la vuelta para irse, Saúl se asió de la punta de su manto, y éste se rasgó.

1S 15:28 Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú.

1S 15:29 Además, la Eminencia de Israel no miente ni se arrepiente, porque no es hombre para que se arrepienta.

1S 15:30 Y Saúl dijo: Yo he pecado. Te ruego que me honres ahora delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehová tu Dios.

1S 15:31 Y volvió Samuel tras Saúl, y Saúl adoró a Jehová.

1S 15:32 Después dijo Samuel: Traedme a Agag, rey de los amalecitas y acercadlo a mí. Y Agag fue hacia él alegremente, pues dijo Agag: Ciertamente ya pasó la amargura de la muerte.

1S 15:33 Y Samuel dijo: Del mismo modo que tu espada dejó a las mujeres sin hijos, así tu madre será sin hijo entre las mujeres. Entonces Samuel cortó en pedazos a Agag delante de Jehová en Gilgal.

1S 15:34 Se fue luego Samuel a Ramá, y Saúl subió a su casa en Gabaa de Saúl.

1S 15:35 Y Samuel nunca más vio a Saúl hasta el día de su muerte, aunque Samuel hacía duelo por Saúl. Y Jehová se arrepentía de haberlo hecho rey sobre Israel.

1 SAMUEL 14 1 SAMUEL 16

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1 SAMUEL 16 Versión Recobro

1 SAMUEL 16



1S 16:1 Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo harás duelo por Saúl, habiéndolo Yo rechazado para que no sea rey sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ve: Te enviaré a Isaí, el de Belén; porque de entre sus hijos me he elegido un rey.

1S 16:2 Y dijo Samuel: ¿Cómo iré? Si se entera Saúl, me matará. Jehová respondió: Toma contigo una novilla, y di: A ofrecer sacrificio a Jehová he venido.

1S 16:3 Y llama a Isaí al sacrificio, y Yo te haré saber lo que has de hacer; y me ungirás al que te indique.

1S 16:4 Hizo, pues, Samuel lo que le dijo Jehová y se fue a Belén. Y los ancianos de la ciudad salieron temblando a su encuentro, y dijeron: ¿Es pacífica tu venida?

1S 16:5 Él respondió: Pacífica. Vengo a ofrecer sacrificio a Jehová. Santificaos y venid conmigo al sacrificio. Y santificando él a Isaí y a sus hijos, los llamó al sacrificio.

1S 16:6 Cuando ellos llegaron, él vio a Eliab y dijo: De cierto, el ungido de Jehová está ahora delante de Él.

1S 16:7 Pero Jehová respondió a Samuel: No tengas en cuenta su parecer, ni lo alto de su estatura, pues Yo lo he rechazado. Porque no se ha de tener en cuenta cómo mira el hombre, pues el hombre sólo ve las apariencias, mas Jehová ve el corazón.

1S 16:8 Entonces llamó Isaí a Abinadab, y lo hizo pasar delante de Samuel; y Samuel dijo: Tampoco a éste ha escogido Jehová.

1S 16:9 Hizo luego pasar Isaí a Sama. Y él dijo: Tampoco a éste ha escogido Jehová.

1S 16:10 E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel; y Samuel dijo a Isaí: Jehová no ha escogido a éstos.

1S 16:11 Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son éstos todos los jóvenes que tienes? Y él respondió: Queda aún el menor, pero él ahora apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, y tráelo; porque no nos sentaremos hasta que él venga aquí.

1S 16:12 Envió, pues, por él, y lo hizo entrar; y era rubicundo, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: Levántate; úngelo, porque éste es.

1S 16:13 Y Samuel tomó el cuerno del aceite y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David con poder. Se levantó luego Samuel y se fue a Ramá.

1S 16:14 Y el Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y un espíritu malo de parte de Jehová le infundía terror.

1S 16:15 Y los siervos de Saúl le dijeron: He aquí ahora, un espíritu malo de parte de Dios te infunde terror.

1S 16:16 Hable nuestro señor. Tus siervos están delante de ti; buscarán a alguno que sepa tocar la lira. Y cuando esté sobre ti el espíritu malo de parte de Dios, él la tocará con su mano, y te pondrás bien.

1S 16:17 Y Saúl respondió a sus siervos: Elegidme alguno que toque bien y traédmelo.

1S 16:18 Entonces uno de los ayudantes respondió y dijo: He aquí, yo he visto a un hijo de Isaí, el de Belén, que sabe tocar, y es un hombre fuerte y valiente, hombre de guerra, prudente en sus palabras, de buena presencia, y Jehová está con él.

1S 16:19 Saúl, pues, envió mensajeros a Isaí y dijo: Envíame a David, tu hijo, el que está entre las ovejas.

1S 16:20 Y tomó Isaí un asno cargado de pan, un odre de vino y un cabrito; y los envió a Saúl por medio de David, su hijo.

1S 16:21 Y viniendo David a Saúl, entró en su servicio; y Saúl le amó mucho, y él llegó a ser su paje de armas.

1S 16:22 Y Saúl envió a decir a Isaí: Permite que David entre en mi servicio, porque ha hallado favor ante mis ojos.

1S 16:23 Y cuando el espíritu malo de parte de Dios venía sobre Saúl, David tomaba su lira y tocaba con su mano, y Saúl se aliviaba y se sentía mejor; y el espíritu malo se apartaba de él.

1 SAMUEL 15 1 SAMUEL 17

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1 SAMUEL 17 Versión Recobro

1 SAMUEL 17



1S 17:1 Los filisteos reunieron sus ejércitos para la batalla, y se congregaron en Soco, que es de Judá; y acamparon entre Soco y Azeca, en Efes-damim.

1S 17:2 También Saúl y los hombres de Israel se congregaron, y acamparon en el valle de Ela. Y se pusieron en orden de batalla contra los filisteos.

1S 17:3 Los filisteos estaban sobre un monte a un lado, e Israel estaba sobre otro monte al otro lado, quedando el valle entre ellos.

1S 17:4 Salió entonces de los campamentos de los filisteos un campeón, que se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo.

1S 17:5 Y traía un yelmo de bronce sobre su cabeza; y llevaba una cota de malla de escamas, la cual pesaba cinco mil siclos de bronce.

1S 17:6 Sobre sus piernas traía grebas de bronce, y jabalina de bronce entre sus hombros.

1S 17:7 El asta de su lanza era como un rodillo de telar, y la punta de su lanza pesaba seiscientos siclos de hierro; e iba su escudero delante de él.

1S 17:8 Se paró y dio voces a los escuadrones de Israel, diciéndoles: ¿Para qué habéis salido en orden de batalla? ¿No soy yo filisteo, y vosotros los siervos de Saúl? Escogeos un hombre, y descienda él contra mí.

1S 17:9 Si él puede pelear conmigo y derrotarme, nosotros seremos vuestros siervos; pero si yo prevalezco contra él y lo derroto, vosotros seréis nuestros siervos y nos serviréis.

1S 17:10 Y añadió el filisteo: Hoy yo desafío a los escuadrones de Israel; dadme un hombre y pelearemos.

1S 17:11 Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron mucho temor.

1S 17:12 Y David era hijo de aquel efrateo de Belén de Judá, cuyo nombre era Isaí, el cual tenía ocho hijos; y en los días de Saúl este hombre era ya viejo, avanzado en años entre los hombres.

1S 17:13 Y los tres hijos mayores de Isaí habían ido tras Saúl a la batalla. Y los nombres de sus tres hijos que habían ido a la batalla eran: Eliab, el primogénito, el segundo, Abinadab, y el tercero, Sama;

1S 17:14 y David era el menor. Siguieron, pues, los tres mayores a Saúl.

1S 17:15 Mas David iba y volvía de donde estaba Saúl para apacentar las ovejas de su padre en Belén.

1S 17:16 Se acercaba, pues, aquel filisteo por la mañana y por la tarde, y así se presentó durante cuarenta días.

1S 17:17 Y dijo Isaí a David, su hijo: Toma para tus hermanos un efa de este grano tostado y estos diez panes, y llévalos pronto al campamento donde están tus hermanos.

1S 17:18 También lleva estos diez quesos al capitán de los mil; y mira cómo están tus hermanos, y toma alguna prenda de ellos.

1S 17:19 Mientras tanto, Saúl y ellos y todos los hombres de Israel estaban en el valle de Ela, peleando contra los filisteos.

1S 17:20 Y se levantó David muy de mañana, y dejando las ovejas al cuidado de un guarda, tomó los bienes y se fue, como Isaí le había mandado; y llegó al círculo del campamento cuando el ejército salía a la línea de batalla y daba el grito de guerra.

1S 17:21 Y se pusieron en orden de batalla Israel y los filisteos, escuadrón contra escuadrón.

1S 17:22 Entonces David dejó las cosas que tenía en manos del que guardaba el bagaje, y corrió al escuadrón y fue a saludar a sus hermanos.

1S 17:23 Mientras él hablaba con ellos, el campeón, cuyo nombre era Goliat, el filisteo de Gat, salió de entre los escuadrones de los filisteos diciendo las mismas palabras; y las oyó David.

1S 17:24 Y todos los varones de Israel, al ver a aquel hombre, huyeron delante de él y tenían gran temor.

1S 17:25 Y los varones de Israel dijeron: ¿No habéis visto a aquel hombre que ha subido? Ciertamente sube para desafiar a Israel. Pero al que lo derrote, el rey le enriquecerá con grandes riquezas; y le dará su hija, y hará libre en Israel a la casa de su padre.

1S 17:26 Entonces habló David a los varones que estaban con él, diciendo: ¿Qué harán por el hombre que derrote a este filisteo y quite el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso para que desafíe a los escuadrones del Dios viviente?

1S 17:27 Y el pueblo le respondió conforme a estas palabras, diciendo: Así se hará al hombre que lo derrote.

1S 17:28 Y oyéndole hablar Eliab, su hermano mayor, con aquellos hombres, se encendió en ira contra David y dijo: ¿Para qué has descendido acá? ¿Y a quién has dejado aquellas pocas ovejas en el desierto? Yo conozco tu soberbia y la maldad de tu corazón, que para ver la batalla has descendido.

1S 17:29 David respondió: ¿Qué he hecho yo ahora? ¿No hay causa?

1S 17:30 Y apartándose de él hacia otro, habló conforme a las mismas palabras, y el pueblo le respondió conforme a las primeras palabras.

1S 17:31 Cuando fueron oídas las palabras que David había dicho, fueron referidas a Saúl; y le hizo venir.

1S 17:32 Y dijo David a Saúl: No desmaye el corazón de ninguno por causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo.

1S 17:33 Pero Saúl dijo a David: No puedes ir contra aquel filisteo para pelear con él, porque tú eres sólo un joven y él ha sido hombre de guerra desde su juventud.

1S 17:34 David respondió a Saúl: Tu siervo ha apacentado las ovejas de su padre; y cuando venía un león o un oso y tomaba algún cordero del rebaño,

1S 17:35 salía yo tras él, lo hería y libraba el cordero de su boca; y cuando se levantaba contra mí, yo le echaba mano a sus barbas, lo hería y lo mataba.

1S 17:36 Tanto al león como al oso mató tu siervo; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha desafiado a los escuadrones del Dios viviente.

1S 17:37 Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, Él me librará de manos de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo.

1S 17:38 Y Saúl vistió a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un yelmo de bronce y puso sobre él su armadura.

1S 17:39 Y ciñó David su espada sobre su vestido y trató de andar, pues no había probado la armadura. Entonces dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con estas cosas, porque nunca las he probado. Y David se las quitó de encima.

1S 17:40 Luego tomó su cayado en su mano, escogió cinco piedras lisas del arroyo y las puso en el saco pastoril que llevaba, es decir, en el zurrón; y tomó su honda en la mano y se acercó al filisteo.

1S 17:41 Y el filisteo fue avanzando y acercándose a David, y el hombre que llevaba el escudo iba delante de él.

1S 17:42 Cuando el filisteo miró y vio a David, lo despreció, porque era apenas un joven, rubicundo y de hermoso parecer.

1S 17:43 El filisteo dijo a David: ¿Soy un perro, para que vengas a mí con palos? Y el filisteo maldijo a David invocando a sus dioses.

1S 17:44 Dijo luego el filisteo a David: Ven a mí, y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo.

1S 17:45 Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has desafiado.

1S 17:46 Jehová te entregará hoy en mis manos, y yo te mataré y te cortaré la cabeza. Y daré hoy los cadáveres del campamento de los filisteos a las aves del cielo y a los animales de la tierra. Y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel;

1S 17:47 y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada o con lanza, porque de Jehová es la batalla, y Él os entregará en nuestras manos.

1S 17:48 Y cuando el filisteo se levantó y se fue acercando al encuentro de David, David se dio prisa y corrió a la línea de batalla contra el filisteo.

1S 17:49 Y metiendo David la mano en su bolsa, tomó de allí una piedra, la tiró con la honda e hirió al filisteo en la frente; la piedra se le clavó en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra.

1S 17:50 Así prevaleció David sobre el filisteo con honda y piedra, e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano.

1S 17:51 Entonces corrió David y se puso al lado del filisteo, y tomando la espada del filisteo la sacó de su vaina y lo remató, cortándole la cabeza. Y cuando los filisteos vieron que su valiente había muerto, huyeron.

1S 17:52 Y los hombres de Israel y los de Judá se levantaron, gritaron y persiguieron a los filisteos hasta llegar a Gai y a las puertas de Ecrón. Y los filisteos muertos yacían en el camino de Saaraim hasta Gat y Ecrón.

1S 17:53 Y volvieron los hijos de Israel de perseguir a los filisteos, y saquearon sus campamentos.

1S 17:54 Y David tomó la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén, mas las armas de él puso en su tienda.

1S 17:55 Cuando Saúl vio a David que salía a encontrarse con el filisteo, dijo a Abner, capitán del ejército: ¿De quién es hijo ese joven, Abner? Y respondió Abner: Vive tu alma, oh rey, que no lo sé.

1S 17:56 Y el rey dijo: Pregunta de quién es hijo ese joven.

1S 17:57 Entonces cuando David volvía de matar al filisteo, Abner lo tomó y lo llevó delante de Saúl; y tenía la cabeza del filisteo en su mano.

1S 17:58 Y le dijo Saúl: ¿De quién eres hijo, joven? Y David respondió: Soy hijo de tu siervo Isaí, el de Belén.

1 SAMUEL 16 1 SAMUEL 18

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1 SAMUEL 18 Versión Recobro

1 SAMUEL 18



1S 18:1 Aconteció que cuando él hubo acabado de hablar a Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada con la de David; y lo amó Jonatán como a su propia alma.

1S 18:2 Y Saúl le tomó aquel día y no le dejó volver a la casa de su padre.

1S 18:3 Entonces hicieron pacto Jonatán y David, porque él lo amaba como a su propia alma.

1S 18:4 Y se despojó Jonatán del manto que llevaba y se lo dio a David, y también su armadura, así como su espada, su arco y su cinturón.

1S 18:5 Y salía David, portándose prudentemente en cada misión en la cual Saúl le enviaba. Por tanto, Saúl lo puso sobre los hombres de guerra, y pareció bien a todo el pueblo y también a los siervos de Saúl.

1S 18:6 Pero cuando regresaban los hombres, al volver David de matar al filisteo, salieron las mujeres de todos los pueblos de Israel cantando y danzando al encuentro del rey Saúl, con panderos, cánticos gozosos e instrumentos de cuerda.

1S 18:7 Y las mujeres cantaban unas a otras mientras tocaban, y decían:
Saúl mató a sus miles, / pero David a sus diez miles.

1S 18:8 Y se enojó Saúl en gran manera, porque le desagradó este dicho, y dijo: A David atribuyeron diez miles, pero a mí sólo miles. Y ¿qué más le falta sino el reino?

1S 18:9 Desde aquel día en adelante, Saúl miraba con ojo sospechoso a David.

1S 18:10 Aconteció al día siguiente que un espíritu malo de parte de Dios vino con poder sobre Saúl; y profetizó en medio de la casa mientras David tocaba la lira con su mano, como había hecho día tras día. Y Saúl tenía la lanza en su mano.

1S 18:11 Y arrojó Saúl la lanza; porque dijo: Heriré a David clavándolo en la pared. Pero David huyó delante de él dos veces.

1S 18:12 Y Saúl temía a David, porque Jehová estaba con él y se había apartado de Saúl;

1S 18:13 entonces Saúl lo alejó de sí y le hizo capitán de mil; y David salía y entraba delante del pueblo.

1S 18:14 Y David se conducía prudentemente en todas sus expediciones, y Jehová estaba con él.

1S 18:15 Y viendo Saúl que se conducía tan prudentemente, le cobró respetuoso temor.

1S 18:16 Y todo Israel y Judá amaba a David, porque él salía y entraba delante de ellos.

1S 18:17 Entonces dijo Saúl a David: He aquí, yo te daré a Merab, mi hija mayor, por mujer, con tal que me sirvas con valentía y pelees las batallas de Jehová. Porque Saúl decía: No sea mi mano contra él, sino la mano de los filisteos.

1S 18:18 Y David respondió a Saúl: ¿Quién soy yo, y qué es mi vida o la familia de mi padre en Israel, para que yo sea yerno del rey?

1S 18:19 Pero cuando llegó el momento en que Merab, hija de Saúl, debía ser entregada a David, fue dada por mujer a Adriel, el meholatita.

1S 18:20 Pero Mical, la hija de Saúl, amaba a David, y fue dicho a Saúl; y el asunto le agradó.

1S 18:21 Y Saúl dijo: Yo se la daré, para que le sea lazo y para que la mano de los filisteos sea contra él. Por tanto, Saúl dijo a David: Hoy es la segunda vez que voy a darte ocasión de que seas mi yerno.

1S 18:22 Luego mandó Saúl a sus siervos: Hablad a David en privado, diciendo: He aquí que el rey se deleita en ti, y todos sus siervos te aman; sé, pues, yerno del rey.

1S 18:23 Los siervos de Saúl hablaron estas palabras a oídos de David. Y David dijo: ¿Os parece poca cosa ser yerno del rey, siendo yo un hombre pobre y de poca estima?

1S 18:24 Y los siervos de Saúl le dieron la respuesta, diciendo: Esto es lo que David dijo.

1S 18:25 Entonces Saúl dijo: Esto es lo que diréis a David: El rey no desea dote, sino cien prepucios de filisteos, para que sea tomada venganza de los enemigos del rey. Porque Saúl pensaba hacer caer a David por manos de los filisteos.

1S 18:26 Cuando los siervos declararon a David estas cosas, agradó a David llegar a ser yerno del rey. Y antes que el plazo se cumpliese,

1S 18:27 se levantó David, se fue, él y sus varones, y mató a doscientos hombres de los filisteos; y trajo David los prepucios de ellos y los entregó todos al rey a fin de hacerse yerno del rey. Y Saúl le dio a su hija Mical por mujer.

1S 18:28 Al ver esto, Saúl comprendió que Jehová estaba con David. Y Mical, hija de Saúl, lo amaba.

1S 18:29 Y Saúl tuvo más temor de David, y fue Saúl enemigo de David desde aquel tiempo en adelante.

1S 18:30 Luego salieron en campaña los príncipes de los filisteos; y cada vez que salían, David tenía más éxito que todos los siervos de Saúl, por lo cual su nombre era muy estimado.

1 SAMUEL 17 1 SAMUEL 19

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1 SAMUEL 19 Versión Recobro

1 SAMUEL 19



1S 19:1 Dijo Saúl a Jonatán, su hijo, y a todos sus siervos que dieran muerte a David. Pero Jonatán, hijo de Saúl, se deleitaba mucho en David.

1S 19:2 Y Jonatán dio aviso a David, diciendo: Saúl, mi padre, procura matarte. Por tanto, cuídate por la mañana y quédate en un lugar secreto, y escóndete.

1S 19:3 Y yo saldré y estaré junto a mi padre en el campo donde estés; y hablaré de ti a mi padre; y si descubro algo, te haré saber.

1S 19:4 Jonatán, pues, habló bien de David a Saúl, su padre, y le dijo: No peque el rey contra su siervo David, porque él no ha pecado contra ti, y porque sus obras han sido muy buenas para contigo;

1S 19:5 pues él arriesgó su vida cuando mató al filisteo, y Jehová logró gran salvación para todo Israel. Tú lo viste y te regocijaste. ¿Por qué, pues, pecarás contra sangre inocente dando muerte a David sin causa?

1S 19:6 Y escuchó Saúl la voz de Jonatán, y juró Saúl: Vive Jehová, que no se le dará muerte.

1S 19:7 Llamó entonces Jonatán a David, y le declaró Jonatán todas estas cosas. Y Jonatán llevó a David ante Saúl, y David estuvo en su presencia como antes.

1S 19:8 Después hubo de nuevo guerra. Y David salió y peleó contra los filisteos, infligiéndoles gran matanza; y ellos huyeron de delante de él.

1S 19:9 Luego vino sobre Saúl un espíritu malo de parte de Jehová, y estaba sentado en su casa con su lanza en la mano, mientras David tocaba la lira con su mano.

1S 19:10 Y Saúl procuró herir a David clavándolo con la lanza a la pared, pero él se escurrió de la presencia de Saúl, el cual dio con la lanza en la pared, pero David huyó y se escapó aquella noche.

1S 19:11 Saúl envió luego mensajeros a casa de David para que lo vigilasen y lo matasen por la mañana. Y Mical, mujer de David, le dio aviso, diciendo: Si no salvas tu vida esta noche, por la mañana se te dará muerte.

1S 19:12 Mical, pues, hizo descender a David por la ventana, y él se fue, huyó y escapó.

1S 19:13 Tomó luego Mical el terafín y lo puso sobre la cama; puso sobre su cabeza una red de pelo de cabra y lo cubrió con ropa.

1S 19:14 Y cuando Saúl envió mensajeros para prender a David, ella dijo: Está enfermo.

1S 19:15 Y envió Saúl mensajeros para que vieran a David, diciendo: Traédmelo sobre la cama para que le mate.

1S 19:16 Y cuando los mensajeros entraron, he aquí, el terafín estaba sobre la cama con una red de pelo de cabra sobre su cabeza.

1S 19:17 Entonces Saúl dijo a Mical: ¿Por qué me engañaste así y dejaste ir a mi enemigo, para que se escapara? Y Mical respondió a Saúl: Él me dijo: Déjame ir; ¿por qué he de matarte?

1S 19:18 Huyó, pues, David, y escapó y fue a donde estaba Samuel en Ramá, y le contó todo lo que Saúl le había hecho. Y él y Samuel fueron y moraron en Naiot.

1S 19:19 Y fue dado aviso a Saúl, diciendo: David está ahora en Naiot en Ramá.

1S 19:20 Entonces Saúl envió mensajeros para que prendiesen a David; y cuando vieron la compañía de profetas que profetizaban, y a Samuel que estaba allí y los presidía, vino el Espíritu de Dios sobre los mensajeros de Saúl, y ellos también profetizaron.

1S 19:21 Y fue dado aviso a Saúl, y él envió otros mensajeros, los cuales también profetizaron. Y Saúl volvió a enviar mensajeros por tercera vez, y ellos también profetizaron.

1S 19:22 Entonces él mismo fue a Ramá; y llegando al gran pozo que está en Secú, preguntó y dijo: ¿Dónde están Samuel y David? Y alguien respondió: He aquí, están en Naiot en Ramá.

1S 19:23 Así que fue allá, hacia Naiot en Ramá; y también el Espíritu de Dios vino sobre él, y siguió andando y profetizó hasta llegar a Naiot en Ramá.

1S 19:24 Además, se despojó de sus vestidos y también profetizó delante de Samuel. Estuvo echado desnudo todo aquel día y toda aquella noche. Por tanto, dicen: ¿También está Saúl entre los profetas?

1 SAMUEL 18 1 SAMUEL 20

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1 SAMUEL 2 Versión Recobro

1 SAMUEL 2



1S 2:1 Entonces Ana oró y dijo:
Mi corazón exulta en Jehová; / mi cuerno se exalta en Jehová; / mi boca se ensancha sobre mis enemigos, / porque me regocijo en Tu salvación.

1S 2:2 No hay santo como Jehová, / porque no hay ninguno fuera de Ti; / ni hay roca como el Dios nuestro.

1S 2:3 No habléis más con tanto orgullo; / no salga la arrogancia de vuestra boca; / porque Jehová es el Dios que todo lo sabe / y por Él son pesadas las acciones.

1S 2:4 Los arcos de los valientes son quebrados, / y los que tropezaban se ciñen de poder.

1S 2:5 Los que estaban saciados se alquilan por alimentos, / y los que estaban hambrientos dejaron de tener hambre. / La estéril ha dado a luz siete, / y la que tenía muchos hijos languidece.

1S 2:6 Jehová hace morir y hace vivir; / hace descender al Seol y hace subir de él.

1S 2:7 Jehová empobrece y enriquece, / abate y también enaltece.

1S 2:8 Él levanta del polvo al pobre, / del montón de cenizas alza al menesteroso, / para hacerlo sentar con príncipes / y darle en heredad el trono de gloria. / Porque de Jehová son las columnas de la tierra, / y Él afirmó sobre ellas el mundo.

1S 2:9 Él guardará los pies de Sus fieles, / mas los malvados enmudecerán en las tinieblas; / pues, no por la fuerza ha de prevalecer el hombre.

1S 2:10 Los que contiendan con Jehová serán quebrantados; / contra ellos Él tronará en los cielos. / Jehová juzgará los confines de la tierra; / dará fortaleza a Su rey / y exaltará el cuerno de Su ungido.

1S 2:11 Y Elcana fue a Ramá, a su casa. Y el niño ministraba a Jehová delante del sacerdote Elí.

1S 2:12 Los hijos de Elí eran hombres indignos; no conocían a Jehová;

1S 2:13 tampoco tenían el debido aprecio por lo que por derecho les correspondía a los sacerdotes de parte del pueblo. Cuando alguien ofrecía sacrificio, mientras se cocía la carne, venía el ayudante del sacerdote trayendo en su mano un tenedor de tres dientes

1S 2:14 y lo metía en la sartén, en el perol, en el caldero o en la olla; todo lo que sacaba el tenedor, el sacerdote lo tomaba. De esta manera hacían en Silo a todos los israelitas que iban allí.

1S 2:15 Asimismo, antes de quemar la grosura, el ayudante del sacerdote venía y decía al que ofrecía sacrificios: Da carne que asar para el sacerdote, porque él no aceptará de parte tuya carne cocida, sino cruda.

1S 2:16 Y si el hombre le respondía: Quemen la grosura primero, y después toma tanto como desee tu alma; él decía: No, sino que la darás ahora mismo; de otro modo, la tomaré por la fuerza.

1S 2:17 Era muy grande delante de Jehová el pecado de estos jóvenes, porque hacían que los hombres menospreciaran la ofrenda de Jehová.

1S 2:18 Samuel, siendo muchacho, ministraba delante de Jehová, vestido de un efod de lino.

1S 2:19 Y le hacía su madre una túnica pequeña y se la traía cada año cuando subía con su marido para ofrecer el sacrificio anual.

1S 2:20 Entonces Elí bendecía a Elcana y a su mujer y decía: Que Jehová te conceda descendencia de esta mujer en lugar del que pidió a Jehová; y volvían a su lugar.

1S 2:21 Y visitó Jehová a Ana, la cual concibió y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el niño Samuel crecía delante de Jehová.

1S 2:22 Elí era muy viejo, y oía de todo lo que hacían sus hijos con todo Israel, y cómo se acostaban con las mujeres que prestaban su servicio a la entrada de la Tienda de Reunión.

1S 2:23 Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque oigo hablar a todo este pueblo de vuestro mal proceder.

1S 2:24 No, hijos míos; porque no es buena fama la que oigo difundir al pueblo de Jehová.

1S 2:25 Si un hombre peca contra otro, Dios le servirá de árbitro; pero si un hombre peca contra Jehová, ¿quién arbitrará a su favor? Mas no quisieron escuchar la voz de su padre, porque a Jehová le agradó matarlos.

1S 2:26 Y el niño Samuel iba creciendo en estatura y en favor para con Jehová y para con los hombres.

1S 2:27 Y un varón de Dios llegó a donde estaba Elí y le dijo: Así ha dicho Jehová: Yo me manifesté a la casa de tu padre, cuando estaban en Egipto como esclavos de la casa de Faraón.

1S 2:28 Y Yo le escogí de entre todas las tribus para que fuera Mi sacerdote, para que subiera a Mi altar, quemara incienso y llevara el efod delante de Mí. Y di a la casa de tu padre todas las ofrendas por fuego de los hijos de Israel.

1S 2:29 ¿Por qué, entonces, pisoteáis Mi sacrificio y Mi ofrenda, que Yo he mandado presentar en Mi habitación, y honras a tus hijos más que a Mí, engordándoos de lo mejor de todas las ofrendas de Mi pueblo Israel?

1S 2:30 Por tanto, Jehová, el Dios de Israel, declara: Ciertamente Yo dije que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de Mí para siempre; mas ahora declara Jehová: Lejos esté de Mí tal cosa; porque Yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.

1S 2:31 He aquí, vienen días en que cortaré tu brazo y el brazo de la casa de tu padre, de modo que no haya anciano en tu casa.

1S 2:32 Y verás la angustia de Mi habitación en medio de todo el bien que Yo le haré a Israel, y jamás habrá anciano en tu casa.

1S 2:33 Aquel varón tuyo que Yo no corte de Mi altar será para consumir tus ojos y llenar tu alma de dolor, y todo el aumento de tu casa morirá por las espadas de los hombres.

1S 2:34 Y te será por señal esto que acontecerá a tus dos hijos, Ofni y Finees: Ambos morirán en el mismo día.

1S 2:35 Y Yo me haré surgir un sacerdote fiel, quien haga conforme a lo que está en Mi corazón y en Mi mente, y Yo le edificaré casa firme; y él andará delante de Mi ungido continuamente.

1S 2:36 Y todos los que hayan quedado de tu casa vendrán y se postrarán ante él por una pieza de plata y por un pan, y dirán: Te ruego que me pongas en uno de los oficios sacerdotales, para que coma un bocado de pan.

1 SAMUEL 1 1 SAMUEL 3

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1 SAMUEL 20 Versión Recobro

1 SAMUEL 20



1S 20:1 Después David huyó de Naiot en Ramá y vino y dijo a Jonatán: ¿Qué he hecho yo? ¿Cuál es mi iniquidad, o cuál es mi pecado delante de tu padre, para que busque mi vida?

1S 20:2 Él le dijo: ¡Nunca tal suceda! No morirás. Mi padre ninguna cosa hace, grande ni pequeña, que no me la descubra. ¿Por qué, pues, me ha de encubrir mi padre este asunto? No será así.

1S 20:3 Y David volvió a jurar y dijo: Tu padre bien sabe que yo he hallado favor delante de tus ojos y por eso dice: No sepa esto Jonatán; de otro modo, se entristecerá. Pero ciertamente, vive Jehová y vive tu alma, que apenas hay un paso entre mí y la muerte.

1S 20:4 Y Jonatán dijo a David: Haré por ti lo que tú digas.

1S 20:5 Y David respondió a Jonatán: He aquí que mañana será luna nueva, y yo debería sentarme con el rey para comer. Mas déjame ir, y me esconderé en el campo hasta el anochecer del día siguiente.

1S 20:6 Si tu padre me echa de menos, dirás: David me pidió encarecidamente que lo dejara ir corriendo a Belén, su ciudad, porque se celebra el sacrificio anual allí para toda su familia.

1S 20:7 Si él dice: Está bien; entonces tendrá paz tu siervo. Pero si se enoja, sabe que la maldad está determinada de parte de él.

1S 20:8 Manifiesta bondad a tu siervo, porque has introducido a tu siervo en pacto de Jehová contigo; pero si hay iniquidad en mí, mátame tú. ¿Por qué, pues, me has de llevar a tu padre?

1S 20:9 Y Jonatán dijo: ¡Lejos esté de ti! Porque si supiera que mi padre ha determinado que el mal caiga sobre ti, ¿no te lo avisaría yo?

1S 20:10 Dijo entonces David a Jonatán: ¿Quién me dará aviso si tu padre te responde ásperamente?

1S 20:11 Y Jonatán dijo a David: Ven, salgamos al campo. Y salieron ambos al campo.

1S 20:12 Entonces dijo Jonatán a David: Jehová, el Dios de Israel, sea testigo: Cuando haya sondeado a mi padre mañana a estas horas, o el día siguiente, si él muestra buen ánimo para con David, ciertamente enviaré a ti y te lo haré saber.

1S 20:13 Jehová haga así a Jonatán, y aun le añada, si le agrada a mi padre hacerte mal, y yo no te lo hago saber y te envío para que vayas en paz. Y esté Jehová contigo como estuvo con mi padre.

1S 20:14 Y mientras esté vivo, muéstrame la benevolencia amorosa de Jehová, para que no muera;

1S 20:15 y nunca apartes tu benevolencia amorosa de mi casa, ni aun cuando Jehová haya cortado de la faz de la tierra a cada uno de los enemigos de David.

1S 20:16 Así hizo Jonatán pacto con la casa de David, diciendo: Y Jehová lo demandará de manos de los enemigos de David.

1S 20:17 Y Jonatán hizo jurar a David otra vez, a causa de su amor por él, porque le amaba como a su propia alma.

1S 20:18 Luego le dijo Jonatán: Mañana es luna nueva; y tú serás echado de menos, porque tu asiento estará vacío.

1S 20:19 Y cuando hayas esperado tres días, descenderás y llegarás al lugar donde estabas escondido mientras ocurría todo esto; y permanecerás junto a la piedra Ezel.

1S 20:20 Y yo tiraré tres flechas hacia aquel lado, como ejercitándome al blanco.

1S 20:21 Luego enviaré un muchacho, diciendo: Ve; encuentra las flechas. Si digo al muchacho: He allí las flechas más acá de ti; júntalas; entonces ven, porque tienes paz y no hay problema, vive Jehová.

1S 20:22 Pero si hablo de este modo al joven: He allí las flechas más allá de ti; entonces vete, porque Jehová te ha enviado.

1S 20:23 En cuanto al asunto del cual tú y yo hemos hablado, Jehová está entre tú y yo para siempre.

1S 20:24 David, pues, se escondió en el campo; y cuando llegó la luna nueva, se sentó el rey a comer los alimentos.

1S 20:25 Y el rey se sentó en su silla, como solía, en su asiento cerca de la pared; y Jonatán se levantó, y se sentó Abner al lado de Saúl, pero el lugar de David quedó vacío.

1S 20:26 Mas aquel día Saúl no dijo nada, porque pensaba: Le habrá acontecido algo; no está limpio, seguramente no está limpio.

1S 20:27 Al día después de la luna nueva, el segundo día, el lugar de David quedó vacío. Y Saúl dijo a Jonatán, su hijo: ¿Por qué no ha venido a comer el hijo de Isaí ni ayer ni hoy?

1S 20:28 Y Jonatán respondió a Saúl: David me pidió encarecidamente que le dejase ir a Belén.

1S 20:29 Pues, dijo: Te ruego que me dejes ir, porque nuestra familia celebra sacrificio en aquella ciudad, y mi hermano me mandó asistir. Entonces si he hallado favor ante tus ojos, permíteme ir para visitar a mis hermanos. Por esto, pues, no ha venido a la mesa del rey.

1S 20:30 Entonces se encendió la ira de Saúl contra Jonatán, y le dijo: ¡Hijo de la perversa y rebelde! ¿Acaso no sé yo que tú has elegido al hijo de Isaí para tu propia vergüenza y para vergüenza de la desnudez de tu madre?

1S 20:31 Porque mientras esté vivo el hijo de Isaí sobre la tierra, ni tú ni tu reino estarán firmes. Envía pues, ahora, y tráemelo, porque ha de morir.

1S 20:32 Y Jonatán respondió a su padre Saúl y le dijo: ¿Por qué ha de morir? ¿Qué ha hecho?

1S 20:33 Pero Saúl le arrojó su lanza para matarlo, por lo que Jonatán entendió que su padre había decidido dar muerte a David.

1S 20:34 Y se levantó Jonatán de la mesa ardiendo en ira y no comió alimento en el segundo día de la luna nueva, pues estaba afligido a causa de David, porque su padre le había afrentado.

1S 20:35 Entonces por la mañana Jonatán salió al campo según lo convenido con David, y un muchacho pequeño iba con él.

1S 20:36 Y dijo al muchacho: Corre y encuentra las flechas que yo tiraré. Mientras corría el muchacho, tiró la flecha de modo que pasara más allá de él.

1S 20:37 Y llegando el muchacho adonde estaba la flecha que Jonatán había tirado, Jonatán dio voces tras el muchacho y dijo: La flecha está más allá de ti.

1S 20:38 Y Jonatán gritó tras el muchacho: Date prisa, pronto; no te quedes allí. Y el muchacho de Jonatán recogió las flechas, y volvió adonde estaba su amo.

1S 20:39 Y el muchacho no sabía nada; solamente Jonatán y David entendían el asunto.

1S 20:40 Luego dio Jonatán sus armas al muchacho, y le dijo: Vete; llévalas a la ciudad.

1S 20:41 Y cuando se fue el muchacho, David se levantó de su escondite hacia el sur y cayendo rostro en tierra, se postró tres veces. Se besaron el uno al otro y lloraron el uno por el otro, pero David lloró más.

1S 20:42 Y Jonatán dijo a David: Vete en paz, porque ambos hemos jurado por el nombre de Jehová, diciendo: Jehová esté entre tú y yo, y entre mi descendencia y tu descendencia, para siempre. Entonces David se levantó y se fue; y Jonatán entró en la ciudad.

1 SAMUEL 19 1 SAMUEL 21

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1 SAMUEL 21 Versión Recobro

1 SAMUEL 21



1S 21:1 David llegó a Nob, adonde estaba el sacerdote Ahimelec; y vino Ahimelec temblando al encuentro de David y le dijo: ¿Por qué estás solo, y nadie está contigo?

1S 21:2 Y respondió David al sacerdote Ahimelec: El rey me ha encomendado un asunto, y me dijo: Nadie sepa cosa alguna del asunto por el cual te he enviado y que te he encomendado. Así que he citado a los jóvenes en cierto lugar.

1S 21:3 Ahora, pues, ¿qué tienes a mano? Entrega en mi mano cinco panes, o lo que encuentres.

1S 21:4 El sacerdote respondió a David y dijo: No hay pan común a la mano; pero hay pan santo, siempre que los jóvenes se hayan guardado de las mujeres.

1S 21:5 Y David respondió al sacerdote y le dijo: Ciertamente las mujeres han estado lejos de nosotros, como antes cuando yo salía; los vasos de los jóvenes se mantenían santos, aunque el camino era ordinario. ¡Cuánto más serán santos sus vasos hoy!

1S 21:6 Así el sacerdote le dio lo que era santo, porque no había otro pan sino el pan de la Presencia, el cual había sido tomado de delante de Jehová, para poner pan caliente el momento en que lo tomaron.

1S 21:7 Estaba allí aquel día detenido delante de Jehová uno de los siervos de Saúl, cuyo nombre era Doeg, el edomita, el principal de los pastores que pertenecían a Saúl.

1S 21:8 Y David dijo a Ahimelec: ¿No tienes aquí a mano lanza o espada? Porque no tomé conmigo mi espada ni mis armas, por cuanto el asunto del rey era urgente.

1S 21:9 Y el sacerdote respondió: La espada de Goliat, el filisteo, a quien tú mataste en el valle de Ela, está aquí envuelta en un paño detrás del efod; si quieres tomarla, tómala, porque aquí no hay otra sino ésa. Y dijo David: Ninguna como ella; dámela.

1S 21:10 Entonces se levantó David aquel día, huyó de la presencia de Saúl, y se fue a Aquis, rey de Gat.

1S 21:11 Pero los siervos de Aquis le dijeron: ¿No es éste David, el rey del país?, ¿no es éste de quien cantaban unas a otras en las danzas, diciendo:
Mató Saúl a sus miles, / pero David a sus diez miles?

1S 21:12 David guardó en su corazón estas palabras y tuvo gran temor de Aquis, rey de Gat.

1S 21:13 Así que simuló ante sus ojos haber perdido el juicio y se fingió loco delante de ellos, y hacía marcas en las hojas de las puertas y dejaba correr la saliva por su barba.

1S 21:14 Y dijo Aquis a sus siervos: He aquí, veis que el hombre está loco. ¿Por qué me lo habéis traído?

1S 21:15 ¿Acaso me faltan locos, para que me hayáis traído a éste que hiciese de loco delante de mí? ¿Ha de entrar éste en mi casa?

1 SAMUEL 20 1 SAMUEL 22

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1 SAMUEL 22 Versión Recobro

1 SAMUEL 22



1S 22:1 Yéndose luego David de allí, escapó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo oyeron, descendieron allí a él.

1S 22:2 Y se juntaron con él todos los que estaban en apuros, todos los que estaban endeudados y todos los descontentos; y fue hecho capitán de ellos. Y tuvo consigo unos cuatrocientos hombres.

1S 22:3 Y se fue David de allí a Mizpe de Moab. Y dijo al rey de Moab: Permite que mi padre y mi madre estén con vosotros hasta que yo sepa lo que Dios hará por mí.

1S 22:4 Los trajo, pues, delante del rey de Moab, y se quedaron con él todo el tiempo que David estuvo en ese lugar fuerte.

1S 22:5 Y el profeta Gad dijo a David: No te quedes en el lugar fuerte; vete y entra en la tierra de Judá. Entonces David se fue y entró en el bosque de Haret.

1S 22:6 Entonces oyó Saúl que David y los hombres que estaban con él habían sido descubiertos. Saúl estaba sentado en Gabaa, debajo del tamarisco, en lo alto, y tenía su lanza en la mano, y todos sus siervos estaban alrededor de él.

1S 22:7 Y dijo Saúl a sus siervos que estaban alrededor de él: Escuchad ahora, benjamitas: ¿Os dará a todos vosotros el hijo de Isaí campos y viñas, y os hará a todos vosotros capitanes de miles y capitanes de centenas,

1S 22:8 para que todos vosotros hayáis conspirado contra mí, de modo que nadie me haga saber cómo mi hijo ha hecho pacto con el hijo de Isaí, ni alguno de vosotros se compadezca de mí y me haga saber cómo mi hijo ha levantado a mi siervo contra mí para que me aceche, tal como lo hace hoy?

1S 22:9 Entonces Doeg, el edomita, que estaba a cargo de los siervos de Saúl, respondió y dijo: Yo vi al hijo de Isaí llegar a Nob, a donde estaba Ahimelec, hijo de Ahitob.

1S 22:10 Y éste consultó por él a Jehová y le dio provisiones, y le dio la espada de Goliat, el filisteo.

1S 22:11 El rey envió entonces hombres para que llamaran al sacerdote Ahimelec, hijo de Ahitob, y a toda la casa de su padre, los sacerdotes que estaban en Nob. Y todos ellos llegaron ante el rey.

1S 22:12 Y Saúl dijo: Escucha ahora, hijo de Ahitob. Y él dijo: Heme aquí, señor mío.

1S 22:13 Y le dijo Saúl: ¿Por qué habéis conspirado contra mí, tú y el hijo de Isaí, dándole alimento y espada, y has consultado por él a Dios, para que se levante contra mí y me aceche, como lo hace hoy?

1S 22:14 Ahimelec respondió al rey y dijo: ¿Y quién entre todos tus siervos es tan fiel como David, el cual es yerno del rey, tiene acceso a tu concilio y es honrado en tu casa?

1S 22:15 ¿Acaso he comenzado hoy a consultar por él a Dios? ¡Lejos esté de mí! No culpe el rey de cosa alguna a su siervo, ni a toda la casa de mi padre; porque tu siervo ninguna cosa sabe de este asunto, pequeña ni grande.

1S 22:16 Pero el rey dijo: Ciertamente morirás, Ahimelec, tú y toda la casa de tu padre.

1S 22:17 Luego dijo el rey a los corredores que estaban alrededor de él: Volveos y matad a los sacerdotes de Jehová; porque también la mano de ellos está con David, pues sabiendo ellos que huía, no me lo hicieron saber. Pero los siervos del rey no quisieron extender sus manos para atacar a los sacerdotes de Jehová.

1S 22:18 Entonces dijo el rey a Doeg: Vuélvete y ataca a los sacerdotes. Y se volvió Doeg, el edomita, y atacó a los sacerdotes. Y mató en aquel día a ochenta y cinco varones que llevaban el efod de lino.

1S 22:19 Y a Nob, ciudad de los sacerdotes, hirió a filo de espada, así a hombres como a mujeres, a niños como a los que maman, bueyes, asnos y ovejas, todo lo hirió a filo de espada.

1S 22:20 Pero uno de los hijos de Ahimelec, hijo de Ahitob, que se llamaba Abiatar, escapó y huyó tras David.

1S 22:21 Y Abiatar dijo a David que Saúl había dado muerte a los sacerdotes de Jehová.

1S 22:22 Y dijo David a Abiatar: Yo sabía aquel día que, estando allí Doeg, el edomita, sin duda él se lo iba a contar a Saúl. Yo soy el responsable de todas las vidas de la casa de tu padre.

1S 22:23 Quédate conmigo y no temas, porque el que busca mi vida, busca también la tuya; pues conmigo estarás a salvo.

1 SAMUEL 21 1 SAMUEL 23

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1 SAMUEL 23 Versión Recobro

1 SAMUEL 23



1S 23:1 Dieron aviso a David, diciendo: He aquí que los filisteos combaten contra Keila y roban las eras.

1S 23:2 Entonces David consultó a Jehová, diciendo: ¿He de ir y atacar a estos filisteos? Y Jehová respondió a David: Ve, ataca a los filisteos y salva a Keila.

1S 23:3 Y los que estaban con David le dijeron: Mira, nosotros aquí en Judá estamos con miedo; ¡cuánto más si vamos a Keila contra los escuadrones de los filisteos!

1S 23:4 Volvió, pues, David a consultar a Jehová. Y Jehová le respondió y dijo: Levántate; desciende a Keila, porque Yo entrego en tus manos a los filisteos.

1S 23:5 Entonces David fue con sus hombres a Keila y peleó contra los filisteos; se llevó sus ganados y los hirió con gran mortandad. Y salvó David a los habitantes de Keila.

1S 23:6 Y aconteció que cuando Abiatar, hijo de Ahimelec, huyó a donde estaba David, a Keila, descendió con un efod en su mano.

1S 23:7 Luego fue dado aviso a Saúl que David había llegado a Keila. Y dijo Saúl: Dios lo ha entregado en mis manos; pues, está encerrado, porque ha entrado en una ciudad con puertas y barras.

1S 23:8 Y convocó Saúl a todo el pueblo a la batalla para descender a Keila, a fin de poner sitio a David y a sus hombres.

1S 23:9 Pero cuando David se enteró de que Saúl tramaba el mal contra él, dijo a Abiatar, el sacerdote: Trae el efod.

1S 23:10 Y dijo David: Oh Jehová, Dios de Israel, Tu siervo ciertamente ha oído que Saúl procura venir a Keila para destruir la ciudad por causa mía.

1S 23:11 ¿Me entregarán los hombres de Keila en sus manos? ¿Descenderá Saúl, como ha oído Tu siervo? Oh Jehová, Dios de Israel, decláralo a Tu siervo. Y Jehová dijo: Sí, descenderá.

1S 23:12 Dijo luego David: ¿Me entregarán los hombres de Keila a mí y a mis hombres en manos de Saúl? Y Jehová respondió: Os entregarán.

1S 23:13 Se levantó, pues, David con sus hombres, que eran como seiscientos, y salieron de Keila; y anduvieron de un lugar a otro. Y cuando vino a Saúl la noticia de que David se había escapado de Keila, él desistió de salir.

1S 23:14 Y David se quedó en el desierto en lugares fortificados, y se quedó en la región montañosa en el desierto de Zif. Saúl lo buscaba todos los días, pero Dios no lo entregó en sus manos.

1S 23:15 Al ver David que Saúl salía en busca de su vida, se quedó en el desierto de Zif, en Hores.

1S 23:16 Entonces Jonatán, hijo de Saúl, se levantó y fue a donde estaba David, en Hores, y fortaleció su mano en Dios.

1S 23:17 Y le dijo: No temas, porque no te encontrará la mano de Saúl, mi padre; y llegarás a ser rey de Israel, y yo seré segundo después de ti; e incluso Saúl, mi padre, así lo sabe.

1S 23:18 Y ambos hicieron pacto delante de Jehová. Y David permaneció en Hores, y Jonatán se fue a su casa.

1S 23:19 Después subieron algunos zifeos a Saúl en Gabaa, diciendo: David está escondido entre nosotros en los lugares fortificados de Hores, en el collado de Haquila, que está al sur del desierto.

1S 23:20 Por tanto, oh rey, desciende, según todo el deseo de tu alma para hacerlo; y nosotros lo entregaremos en manos del rey.

1S 23:21 Y Saúl dijo: Benditos sois vosotros de Jehová, porque habéis tenido compasión de mí.

1S 23:22 Id, pues, ahora, aseguraos una vez más; conoced y ved el lugar donde pone su pie, y quién lo ha visto allí; porque se me ha dicho que es astuto en gran manera.

1S 23:23 Observad e informaos de todos los escondrijos donde se oculta, y volved a mí con información segura; entonces yo iré con vosotros, y si él está en aquella tierra, yo le buscaré entre todos los millares de Judá.

1S 23:24 Ellos se levantaron y fueron a Zif delante de Saúl. Y David y sus hombres estaban en el desierto de Maón, en el Arabá al sur del desierto.

1S 23:25 Fue Saúl con sus hombres a buscarlo; y cuando fue dado aviso a David, él descendió a la peña y se quedó en el desierto de Maón. Cuando Saúl oyó esto, persiguió a David en el desierto de Maón.

1S 23:26 Y Saúl iba por un lado del monte, mientras que David y sus hombres iban por el otro lado del monte; y se daba prisa David para escapar de Saúl, mas Saúl y sus hombres estaban rodeando a David y a sus hombres para capturarlos.

1S 23:27 Entonces llegó un mensajero adonde estaba Saúl, y dijo: Apresúrate y ven, porque los filisteos han hecho una incursión en el país.

1S 23:28 Volvió, por tanto, Saúl de perseguir a David y fue al encuentro de los filisteos; por consiguiente, llamaron a aquel lugar la Peña de Escape.

1S 23:29 Entonces David subió de allí y permaneció en los lugares fortificados de En-gadi.

1 SAMUEL 22 1 SAMUEL 24

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1 SAMUEL 24 Versión Recobro

1 SAMUEL 24



1S 24:1 Cuando Saúl volvió de perseguir a los filisteos, le dieron aviso, diciendo: He aquí, David está en el desierto de En-gadi.

1S 24:2 Y tomando Saúl tres mil hombres escogidos de todo Israel, fue en busca de David y de sus hombres sobre los Peñascos de las Cabras Monteses.

1S 24:3 Y llegó a los rediles junto al camino, donde había una cueva. Y Saúl entró para hacer sus necesidades; y David y sus hombres estaban sentados en la parte más recóndita de la cueva.

1S 24:4 Entonces los hombres de David le dijeron: He aquí el día del cual te dijo Jehová: He aquí que entrego a tu enemigo en tus manos. Haz con él como bien te parezca. Y se levantó David y cortó una orilla del manto de Saúl sin ser notado.

1S 24:5 Después de esto se turbó el corazón de David, porque había cortado una orilla del manto de Saúl.

1S 24:6 Y dijo a sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa a mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová.

1S 24:7 Así reprimió David a sus hombres con estas palabras y no les permitió que se levantaran contra Saúl. Y Saúl salió de la cueva y siguió su camino.

1S 24:8 Después David se levantó y salió de la cueva. Y gritó detrás de Saúl, diciendo: ¡Mi señor, el rey! Y cuando Saúl miró hacia atrás, David inclinó su rostro a tierra y le rindió homenaje.

1S 24:9 Y dijo David a Saúl: ¿Por qué escuchas las palabras de hombres que dicen: He aquí que David busca hacerte mal?

1S 24:10 He aquí, han visto hoy tus ojos que Jehová te entregó en este día en mis manos, en la cueva. Y aunque me dijeron que te matase, te perdoné la vida y dije: No extenderé mi mano contra mi señor, porque es el ungido de Jehová.

1S 24:11 Y mira, padre mío, mira la orilla de tu manto en mi mano; porque yo corté la orilla de tu manto y no te maté. Reconoce, pues, y ve que no hay mal ni transgresión en mi mano. Y aunque no he pecado contra ti, andas a la caza de mi vida para quitármela.

1S 24:12 Juzgue Jehová entre tú y yo, y véngueme de ti Jehová; pero mi mano no será contra ti.

1S 24:13 Como dice el proverbio de los antiguos: De los malos sale el mal; pero mi mano no será contra ti.

1S 24:14 ¿Tras quién sale el rey de Israel? ¿A quién persigues? A un perro muerto; a una sola pulga.

1S 24:15 Sea, pues, Jehová el Juez y decida Él entre tú y yo. Él vea y defienda mi causa y que Su juicio me libre de tu mano.

1S 24:16 Y cuando David acabó de decir a Saúl estas palabras, Saúl dijo: ¿No es ésta la voz tuya, hijo mío David? Y alzó Saúl su voz y lloró,

1S 24:17 y dijo a David: Más justo eres tú que yo; porque me has pagado con bien, mientras que yo te pagué con mal.

1S 24:18 Tú has declarado hoy que has hecho conmigo bien, porque no me has dado muerte, habiéndome entregado Jehová en tus manos.

1S 24:19 Porque si alguno encuentra a su enemigo, ¿lo dejará ir sano y salvo? Por tanto, Jehová te pague con bien por lo que en este día has hecho conmigo.

1S 24:20 Ahora tengo por cierto que tú has de ser rey y que el reino de Israel ha de afirmarse en tus manos.

1S 24:21 Ahora, pues, júrame por Jehová que no exterminarás mi descendencia después de mí, ni borrarás mi nombre de la casa de mi padre.

1S 24:22 Entonces David se lo juró a Saúl. Y se fue Saúl a su casa, y David y sus hombres subieron al lugar fuerte.

1 SAMUEL 23 1 SAMUEL 25

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1 SAMUEL 25 Versión Recobro

1 SAMUEL 25



1S 25:1 Murió Samuel, y se juntó todo Israel e hicieron duelo por él; y lo sepultaron en su casa en Ramá. Y se levantó David y descendió al desierto de Parán.

1S 25:2 En Maón había un hombre cuyas posesiones estaban en Carmel. Y el hombre era muy rico: tenía tres mil ovejas y mil cabras. Y aconteció que estaba esquilando sus ovejas en Carmel.

1S 25:3 Y aquel varón se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail. La mujer era de buen discernimiento y de hermosa apariencia, pero el hombre era duro y malo en sus tratos; y era calebita.

1S 25:4 Y oyó David en el desierto que Nabal esquilaba sus ovejas.

1S 25:5 Entonces envió David diez jóvenes; y dijo David a los jóvenes: Subid a Carmel, id a Nabal y saludadle en mi nombre,

1S 25:6 y diréis así: Ten una larga vida; y paz sea a ti, paz a tu casa y paz a todo cuanto tienes.

1S 25:7 Ahora, pues, he oído que tienes esquiladores; tus pastores han estado con nosotros, y no les hemos hecho ningún mal ni les ha faltado nada todo el tiempo que estuvieron en Carmel.

1S 25:8 Pregunta a tus mozos, y ellos te lo dirán. Hallen, por tanto, estos jóvenes favor ante tus ojos, porque hemos venido en buen día. Da todo lo que tengas a mano a tus siervos y a tu hijo David.

1S 25:9 Fueron, pues, los jóvenes de David y hablaron a Nabal conforme a todas estas palabras en nombre de David; luego esperaron.

1S 25:10 Pero Nabal respondió a los siervos de David y dijo: ¿Quién es David, y quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay hoy que huyen de sus amos.

1S 25:11 ¿He de tomar mi alimento, mi agua y mi carne que he degollado para mis esquiladores, y dárselos a hombres que no sé de dónde son?

1S 25:12 Y los jóvenes de David, volviéndose por su camino, regresaron; y cuando llegaron, le dijeron todas estas cosas.

1S 25:13 Entonces David dijo a sus hombres: Cíñase cada uno su espada. Y se ciñó cada uno su espada, y también David se ciñó su espada. Subieron tras David unos cuatrocientos hombres, y doscientos se quedaron con el bagaje.

1S 25:14 Pero uno de los mozos dio aviso a Abigail, mujer de Nabal, diciendo: He aquí que David envió mensajeros del desierto para que saludasen a nuestro amo, pero él los injurió a gritos.

1S 25:15 Mas aquellos hombres fueron muy buenos con nosotros, y no nos hicieron daño, ni nos faltó nada en todo el tiempo que anduvimos con ellos cuando estábamos en los campos.

1S 25:16 Muro fueron para nosotros de noche y de día, todo el tiempo que estuvimos con ellos apacentando las ovejas.

1S 25:17 Ahora, pues, reflexiona y mira lo que has de hacer, porque el mal está ya resuelto contra nuestro amo y contra toda su casa; pues él es un hombre tan indigno que no hay quien pueda hablarle.

1S 25:18 Entonces Abigail se apresuró a tomar doscientos panes, dos odres de vino, cinco ovejas ya preparadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas y doscientos panes de higos secos, y los puso sobre sus asnos.

1S 25:19 Y dijo a sus mozos: Id delante de mí; yo os seguiré luego. Pero nada declaró a su marido Nabal.

1S 25:20 Y mientras ella iba montada en su asno y descendía por la parte encubierta del monte, he aquí que David y sus hombres descendían hacia ella, y se encontró con ellos.

1S 25:21 Y David había dicho: Ciertamente en vano he guardado todo lo que éste tiene en el desierto, de modo que no le faltó nada de lo que le pertenecía; pues él me ha pagado mal por bien.

1S 25:22 Así haga Dios a los enemigos de David, y aun les añada, si de aquí a mañana dejo vivo un solo varón de todo lo que es suyo.

1S 25:23 Cuando Abigail vio a David, se apresuró a bajar de su asno y, postrándose delante de David, se inclinó a tierra,

1S 25:24 se echó a sus pies y dijo: Señor mío, sobre mí sola sea esta iniquidad; te ruego que permitas que tu sierva hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu sierva.

1S 25:25 No haga caso mi señor de este hombre indigno, de Nabal. Porque conforme a su nombre, así es: Él se llama Nabal, y la insensatez está con él; mas yo tu sierva no vi a los jóvenes de mi señor, a los cuales enviaste.

1S 25:26 Ahora pues, señor mío, vive Jehová, y vive tu alma; puesto que Jehová te ha impedido venir a derramar sangre y vengarte por tu propia mano, sean, pues, como Nabal tus enemigos y los que procuran mal contra mi señor.

1S 25:27 Y ahora este presente que tu sierva ha traído a mi señor, sea dado a los jóvenes que siguen a mi señor.

1S 25:28 Te ruego que perdones la transgresión de tu sierva, pues Jehová sin duda hará casa firme a mi señor, por cuanto mi señor pelea las batallas de Jehová; y mal no se hallará en ti durante todos tus días.

1S 25:29 Aunque se levante alguno para perseguirte y buscar tu vida, la vida de mi señor estará ligada al haz de los vivos, que está con Jehová tu Dios; y Él arrojará la vida de tus enemigos, como de en medio del hueco de una honda.

1S 25:30 Y cuando Jehová haga con mi señor conforme a todo el bien que ha hablado de ti y te ponga por príncipe sobre Israel,

1S 25:31 esto no será motivo de escrúpulo de conciencia ni remordimiento de corazón para mi señor por haber derramado sangre sin causa, o por haberse vengado mi señor. Y cuando Jehová haga bien a mi señor, acuérdate de tu sierva.

1S 25:32 Y dijo David a Abigail: Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, que te envió hoy a mi encuentro.

1S 25:33 Y bendito sea tu discernimiento; y bendita tú, que me has guardado hoy de ir a derramar sangre y de vengarme por mi propia mano.

1S 25:34 Porque tan ciertamente como vive Jehová, el Dios de Israel, que me ha impedido hacerte mal, si no te hubieras dado prisa en venir a mi encuentro, de aquí a la luz del alba no le hubiera quedado con vida a Nabal ni un solo varón.

1S 25:35 Y recibió David de sus manos lo que le había traído, y le dijo: Sube en paz a tu casa. Mira que he escuchado tu voz y he aceptado tu persona.

1S 25:36 Y Abigail fue a Nabal. Y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey; y el corazón de Nabal estaba alegre, y estaba completamente ebrio, por lo cual no le declaró cosa alguna, ni pequeña ni grande, hasta que apareciera la luz de la mañana.

1S 25:37 Y por la mañana, cuando ya a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, le refirió su mujer estas cosas; y murió su corazón, y se quedó como una piedra.

1S 25:38 Y unos diez días después, Jehová hirió a Nabal, y murió.

1S 25:39 Cuando David oyó que Nabal había muerto, dijo: Bendito sea Jehová, que juzgó la causa de mi afrenta recibida de manos de Nabal, y ha preservado a Su siervo de hacer mal; y Jehová ha vuelto la maldad de Nabal sobre su propia cabeza. Después envió David a hablar con Abigail, para tomarla por mujer.

1S 25:40 Cuando los siervos de David fueron a Abigail en Carmel, le hablaron, diciendo: David nos ha enviado a ti, para tomarte por mujer.

1S 25:41 Y ella se levantó, inclinó su rostro a tierra y dijo: He aquí tu sierva, una esclava para lavar los pies de los siervos de mi señor.

1S 25:42 Y se apresuró Abigail a levantarse; y montó sobre un asno, y sus cinco doncellas iban siguiéndola. Siguió a los mensajeros de David, y fue su mujer.

1S 25:43 También tomó David a Ahinoam de Jezreel; y ambas fueron sus mujeres.

1S 25:44 Saúl había dado a su hija Mical, mujer de David, a Palti, hijo de Lais, que era de Galim.

1 SAMUEL 24 1 SAMUEL 26

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1 SAMUEL 26 Versión Recobro

1 SAMUEL 26



1S 26:1 Los zifeos llegaron a donde estaba Saúl en Gabaa, diciendo: David está escondido en el collado de Haquila, que está frente al desierto.

1S 26:2 Entonces Saúl se levantó y descendió al desierto de Zif, llevando consigo tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar a David en el desierto de Zif.

1S 26:3 Y acampó Saúl en el collado de Haquila, que está frente al desierto, junto al camino. Y David se quedó en el desierto, pero vio que Saúl había entrado en el desierto tras él.

1S 26:4 David, pues, envió espías, y supo con certeza que Saúl había venido.

1S 26:5 Se levantó luego David y fue al lugar donde Saúl había acampado; y David observó el sitio en que estaban acostados Saúl y Abner, hijo de Ner, capitán de su ejército. Y Saúl yacía dentro del círculo del campamento, y el pueblo estaba acampado en derredor de él.

1S 26:6 Entonces David respondió y dijo a Ahimelec, el heteo, y a Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab, diciendo: ¿Quién descenderá conmigo al campamento donde está Saúl? Y dijo Abisai: Yo descenderé contigo.

1S 26:7 David y Abisai fueron, pues, de noche al pueblo; y he aquí que Saúl estaba tendido durmiendo dentro del círculo del campamento, y su lanza estaba clavada en tierra junto a su cabeza; y Abner y el pueblo estaban tendidos alrededor de él.

1S 26:8 Entonces dijo Abisai a David: Hoy ha entregado Dios a tu enemigo en tus manos; ahora, pues, déjame que lo hiera con la lanza; lo clavaré en la tierra de un solo golpe, y no le daré segundo golpe.

1S 26:9 Y David respondió a Abisai: No lo mates; porque ¿quién podrá extender su mano contra el ungido de Jehová y quedar sin culpa?

1S 26:10 Dijo además David: Vive Jehová; Jehová lo matará, o su día llegará para que muera, o descendiendo en batalla perecerá.

1S 26:11 Guárdeme Jehová de extender mi mano contra el ungido de Jehová. Ahora, pues, toma la lanza que está junto a su cabeza y la vasija de agua, y vámonos.

1S 26:12 Se llevó, pues, David la lanza y la vasija de agua que estaban junto a la cabeza de Saúl, y se fueron. No hubo nadie que viera ni se diera cuenta, ni se despertara, pues todos estaban dormidos, porque un profundo sueño enviado de Jehová había caído sobre ellos.

1S 26:13 Entonces David pasó al otro lado y se puso en la cumbre del collado a lo lejos, habiendo gran distancia entre ellos.

1S 26:14 Y gritó David al pueblo y a Abner, hijo de Ner, diciendo: ¿No responderás, Abner? Entonces Abner respondió y dijo: ¿Quién eres tú que gritas al rey?

1S 26:15 Y dijo David a Abner: ¿No eres tú un hombre? ¿Quién hay como tú en Israel? ¿Por qué, pues, no has guardado a tu señor, el rey? Porque uno del pueblo ha entrado a matar al rey, tu señor.

1S 26:16 Esto que has hecho no está bien. Vive Jehová, que sois dignos de muerte, porque no habéis guardado a vuestro señor, el ungido de Jehová. Mira, pues, ahora dónde está la lanza del rey y la vasija de agua que estaban junto a su cabeza.

1S 26:17 Y reconociendo Saúl la voz de David, dijo: ¿No es ésta tu voz, hijo mío David? Y David respondió: Mi voz es, mi señor, oh rey.

1S 26:18 Y dijo: ¿Por qué persigue así mi señor a su siervo? ¿Qué he hecho? ¿O qué mal hay en mis manos?

1S 26:19 Ruego, pues, que mi señor, el rey, oiga las palabras de su siervo. Si Jehová es el que te incita contra mí, acepte Él una ofrenda; pero si son los hijos de los hombres, malditos sean ellos delante de Jehová, porque me han expulsado hoy para que no tenga parte en la heredad de Jehová, diciendo: Ve, sirve a otros dioses.

1S 26:20 No caiga, pues, ahora mi sangre en tierra lejos de la presencia de Jehová; porque ha salido el rey de Israel a buscar una sola pulga, como quien persigue una perdiz en los montes.

1S 26:21 Entonces dijo Saúl: He pecado; vuelve, hijo mío David, que ya no te haré ningún mal, porque mi vida ha sido estimada preciosa a tus ojos hoy. He aquí, he actuado insensatamente y he errado en gran manera.

1S 26:22 Y David respondió y dijo: He aquí la lanza, oh rey; pase acá uno de los jóvenes y tómela.

1S 26:23 Y Jehová pagará a cada uno su justicia y su fidelidad; pues hoy Jehová te entregó en mis manos, mas yo no quise extender mi mano contra el ungido de Jehová.

1S 26:24 Por tanto, así como tu vida ha sido valiosa ante mis ojos en este día, así sea mi vida a los ojos de Jehová, para que me libre de toda angustia.

1S 26:25 Y Saúl dijo a David: Bendito eres tú, hijo mío David; sin duda emprenderás cosas grandes y prevalecerás. Entonces David siguió su camino, y Saúl se volvió a su lugar.

1 SAMUEL 25 1 SAMUEL 27

«Tabla de contenido













































































































































































1 SAMUEL 27 Versión Recobro

1 SAMUEL 27



1S 27:1 Dijo luego David en su corazón: Algún día voy a perecer a manos de Saúl. Nada hay mejor para mí que escapar a la tierra de los filisteos; entonces Saúl perderá las esperanzas de encontrarme y no seguirá buscándome en todo el territorio de Israel. Así escaparé de sus manos.

1S 27:2 Se levantó, pues, David, y con los seiscientos hombres que estaban con él se pasó a Aquis, hijo de Maoc, rey de Gat.

1S 27:3 Y David se quedó con Aquis en Gat, él y sus hombres, cada uno con su familia: David con sus dos mujeres, Ahinoam, la jezreelita, y Abigail, la mujer de Nabal, el carmelita.

1S 27:4 Le fue anunciado a Saúl que David había huido a Gat, y no lo buscó más.

1S 27:5 Y David dijo a Aquis: Si he hallado favor ante tus ojos, haz que me den lugar en alguno de los pueblos campestres, y yo moraré allí. Pues, ¿por qué ha de morar tu siervo contigo en la ciudad real?

1S 27:6 Y Aquis le dio aquel día a Siclag; por tanto, Siclag pertenece a los reyes de Judá hasta hoy.

1S 27:7 El tiempo que permaneció David en el país de los filisteos fue de un año y cuatro meses.

1S 27:8 Y subía David con sus hombres, y atacaban a los gesureos, a los gezritas y a los amalecitas, porque éstos eran los habitantes de la tierra desde la antigüedad, según se va a Shur hasta la tierra de Egipto.

1S 27:9 Y asolaba David aquel territorio, y no dejaba con vida hombre ni mujer, sino que se llevaba las ovejas, los bueyes, los asnos, los camellos y las ropas. Luego se volvía y se iba a donde estaba Aquis.

1S 27:10 Entonces decía Aquis: ¿Contra quién habéis atacado hoy? Y David decía: Contra el sur de Judá, contra el sur de los jerameelitas y contra el sur de los ceneos.

1S 27:11 Ni hombre ni mujer dejaba David con vida para que fueran llevados a Gat, porque decía: Tal vez den aviso de nosotros, diciendo: Esto hizo David. Y ésta fue su costumbre todo el tiempo que moró en el país de los filisteos.

1S 27:12 Y Aquis se fiaba de David, diciendo: Él se ha hecho odioso a su pueblo Israel; por consiguiente, será siempre mi siervo.

1 SAMUEL 26 1 SAMUEL 28

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1 SAMUEL 28 Versión Recobro

1 SAMUEL 28



1S 28:1 Aconteció en aquellos días, que los filisteos reunieron sus fuerzas para la guerra, para pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: Sabe ciertamente que has de salir conmigo al campamento, tú y tus hombres.

1S 28:2 Y David respondió a Aquis: Muy bien, tú sabrás lo que tu siervo puede hacer. Y Aquis dijo a David: Por tanto, yo te constituiré mi guarda personal durante toda mi vida.

1S 28:3 Ya Samuel había muerto. Todo Israel había hecho duelo por él y lo había sepultado en Ramá, esto es, en su propia ciudad. Y Saúl había arrojado de la tierra a los médiums y a los agoreros.

1S 28:4 Se juntaron, pues, los filisteos, y fueron y acamparon en Sunem; y Saúl juntó a todo Israel, y acamparon en Gilboa.

1S 28:5 Cuando vio Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo, y tembló su corazón en gran manera.

1S 28:6 Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió, ni por sueños, ni por el Urim ni por los profetas.

1S 28:7 Entonces Saúl dijo a sus siervos: Buscadme una mujer que sea médium para que yo vaya a ella y le consulte. Y sus siervos le respondieron: He aquí, hay una mujer en Endor que es médium.

1S 28:8 Se disfrazó Saúl, poniéndose otras vestiduras. Y se fue él con dos hombres, y de noche llegaron a aquella mujer; y él dijo: Consulta a un espíritu por mí, y que hagas subir al que yo te diga.

1S 28:9 Pero la mujer le dijo: Mira, tú sabes lo que Saúl ha hecho, que ha cortado de la tierra a los médiums y a los agoreros. ¿Por qué, pues, pones lazo a mi vida para hacerme morir?

1S 28:10 Entonces Saúl le juró por Jehová, diciendo: Vive Jehová, que ningún castigo te vendrá por esto.

1S 28:11 La mujer entonces dijo: ¿A quién te haré subir? Y él respondió: Hazme subir a Samuel.

1S 28:12 Y viendo la mujer a Samuel, clamó en alta voz; y habló aquella mujer a Saúl, diciendo: ¿Por qué me has engañado? Pues tú eres Saúl.

1S 28:13 Y el rey le dijo: No temas. ¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: He visto a un ser divino subiendo de la tierra.

1S 28:14 Él le dijo: ¿Cuál es su forma? Y ella respondió: Un hombre anciano sube; está envuelto en un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel, y se postró rostro a tierra y le rindió homenaje.

1S 28:15 Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has perturbado haciéndome subir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos hacen guerra contra mí. Dios se ha apartado de mí y no me responde más, ni por medio de los profetas ni por sueños. Por tanto, te he llamado, para que me hagas saber lo que debo hacer.

1S 28:16 Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí? Pues Jehová se ha apartado de ti y ha llegado a ser tu adversario.

1S 28:17 Jehová ha hecho para Sí como dijo por medio de mí, pues Jehová ha arrancado el reino de tu mano y lo ha dado a tu prójimo, David.

1S 28:18 Porque tú no escuchaste la voz de Jehová ni cumpliste el ardor de Su ira encendida contra los amalecitas, por eso Jehová te ha hecho esto hoy.

1S 28:19 Junto contigo, Jehová entregará a Israel en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y Jehová entregará también el campamento de Israel en manos de los filisteos.

1S 28:20 Inmediatamente Saúl cayó en tierra cuan largo era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; y estaba sin fuerzas, porque en todo aquel día y aquella noche no había comido nada.

1S 28:21 Entonces la mujer se acercó a Saúl y vio que estaba turbado en gran manera. Y le dijo: He aquí que tu sierva ha escuchado tu voz; y he puesto mi vida en mi mano y he escuchado las palabras que me has dicho.

1S 28:22 Te ruego, pues, que tú también escuches la voz de tu sierva, y pondré yo delante de ti un bocado de pan; come para que cobres fuerzas cuando sigas tu camino.

1S 28:23 Pero él rehusó y dijo: No comeré. Entonces sus siervos juntamente con la mujer le obligaron a ello, y él escuchó su voz. Se levantó, pues, del suelo y se sentó sobre la cama.

1S 28:24 Y aquella mujer tenía en su casa un becerro engordado, y se apresuró a matarlo; y tomó harina y la amasó, y coció de ella panes sin levadura.

1S 28:25 Luego lo trajo delante de Saúl y de sus siervos, y comieron. Después se levantaron y se fueron aquella noche.

1 SAMUEL 27 1 SAMUEL 29

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1 SAMUEL 29 Versión Recobro

1 SAMUEL 29



1S 29:1 Los filisteos juntaron todas sus fuerzas en Afec; e Israel acampó junto al manantial que está en Jezreel.

1S 29:2 Y los señores de los filisteos pasaban en compañías de centenas y miles; y David y sus hombres, en la retaguardia con Aquis.

1S 29:3 Y dijeron los príncipes de los filisteos: ¿Qué hacen aquí estos hebreos? Y Aquis respondió a los príncipes de los filisteos: ¿No es éste David, el siervo de Saúl, rey de Israel, que ha estado conmigo estos días y estos años? No he hallado falta en él desde el día que se pasó a mí hasta hoy.

1S 29:4 Pero los príncipes de los filisteos se enojaron contra él; y le dijeron los príncipes de los filisteos: Haz que se retire este hombre, para que regrese al lugar que le asignaste y no descienda con nosotros a la batalla, no sea que en la batalla se convierta en nuestro adversario. Porque ¿con qué cosa podría reconciliarse este hombre con su amo? ¿No sería con las cabezas de estos hombres?

1S 29:5 ¿No es éste David, de quien cantaban unas a otras en las danzas, diciendo:
Saúl mató a sus miles, / pero David a sus diez miles?

1S 29:6 Entonces Aquis llamó a David y le dijo: Vive Jehová, que tú has sido recto, y que ha parecido bien ante mis ojos tu salida y tu entrada en el campamento conmigo; ninguna cosa mala he hallado en ti desde el día que viniste a mí hasta hoy. Pero no eres grato a los ojos de los señores.

1S 29:7 Regresa, pues, y vete en paz, para no desagradar a los señores de los filisteos.

1S 29:8 Y David respondió a Aquis: ¿Qué he hecho? ¿Y qué mal has hallado en tu siervo desde el día que estoy contigo hasta hoy, para que yo no vaya y pelee contra los enemigos de mi señor, el rey?

1S 29:9 Y Aquis respondió y dijo a David: Yo sé que me eres grato como un ángel de Dios; no obstante, los príncipes de los filisteos han dicho: No subirá con nosotros a la batalla.

1S 29:10 Levántate, pues, muy de mañana, tú y los siervos de tu amo que han venido contigo; y levantándoos muy de mañana, marchad con la primera luz del día.

1S 29:11 Y se levantó David temprano, él y sus hombres, para irse de mañana y volver a la tierra de los filisteos; y los filisteos subieron a Jezreel.

1 SAMUEL 28 1 SAMUEL 30

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1 SAMUEL 3 Versión Recobro

1 SAMUEL 3



1S 3:1 El niño Samuel ministraba a Jehová delante de Elí. En aquellos días, escaseaba la palabra de Jehová, y no eran frecuentes las visiones.

1S 3:2 Y aconteció un día que Elí estaba acostado en su lugar, y sus ojos habían comenzado a oscurecerse de modo que no podía ver.

1S 3:3 Y la lámpara de Dios aún no se había apagado. Samuel estaba acostado en el templo de Jehová, donde estaba el Arca de Dios.

1S 3:4 Entonces Jehová llamó a Samuel, y él respondió: Heme aquí.

1S 3:5 Y corrió adonde estaba Elí y dijo: Heme aquí, pues me llamaste. Respondió Elí: Yo no llamé; vuelve y acuéstate. Y él se fue y se acostó.

1S 3:6 Jehová volvió a llamar otra vez: Samuel. Y levantándose Samuel, fue adonde estaba Elí y le dijo: Heme aquí, pues me llamaste. Y él dijo: No llamé, hijo mío; vuelve y acuéstate.

1S 3:7 Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada.

1S 3:8 Jehová volvió a llamar por tercera vez a Samuel. Y él se levantó y fue adonde estaba Elí y dijo: Heme aquí, pues me llamaste. Entonces percibió Elí que Jehová llamaba al niño.

1S 3:9 Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate, y si te llama, dirás: Habla, oh Jehová; porque Tu siervo escucha. Así se fue Samuel y se acostó en su lugar.

1S 3:10 Entonces vino Jehová, se le presentó y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Y respondió Samuel: Habla, porque Tu siervo escucha.

1S 3:11 Jehová dijo a Samuel: He aquí, voy a hacer una cosa en Israel que a quien la oiga le zumbarán ambos oídos.

1S 3:12 Aquel día Yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho acerca de su casa, desde el principio hasta el fin.

1S 3:13 Porque le dije que voy a juzgar su casa para siempre por la iniquidad que él sabía; pues sus hijos trajeron sobre sí la maldición, y él no los restringió.

1S 3:14 Por tanto, Yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificio ni con ofrenda.

1S 3:15 Samuel se quedó acostado hasta la mañana, y después abrió las puertas de la casa de Jehová. Y Samuel temía contar la visión a Elí.

1S 3:16 Pero Elí llamó a Samuel y dijo: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: Heme aquí.

1S 3:17 Elí dijo: ¿Qué es la palabra que Él te habló? No me la encubras; así te haga Dios, y aun te añada, si me encubres palabra de lo que te habló.

1S 3:18 Samuel, pues, se lo contó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo: Él es Jehová; que haga lo que bien le parezca.

1S 3:19 Samuel crecía, y Jehová estaba con él y no dejaba caer a tierra ninguna de sus palabras.

1S 3:20 Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel había sido puesto como profeta de Jehová.

1S 3:21 Y Jehová continuó apareciéndose en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová.

1 SAMUEL 2 1 SAMUEL 4

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1 SAMUEL 30 Versión Recobro

1 SAMUEL 30



1S 30:1 Cuando David y sus hombres vinieron a Siclag al tercer día, los amalecitas habían hecho una incursión en el sur y contra Siclag; habían asolado a Siclag y le habían prendido fuego.

1S 30:2 Y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban allí, desde el menor hasta el mayor; a nadie habían dado muerte, sino que se los habían llevado cautivos y seguido su camino.

1S 30:3 Vino, pues, David con sus hombres a la ciudad; y he aquí que estaba quemada, y sus mujeres, sus hijos y sus hijas habían sido llevados cautivos.

1S 30:4 Entonces David y la gente que estaba con él alzaron su voz y lloraron, hasta que les faltaron las fuerzas para llorar.

1S 30:5 Habían sido llevadas cautivas las dos mujeres de David, Ahinoam, la jezreelita, y Abigail, la mujer de Nabal, el carmelita.

1S 30:6 Y David estaba muy angustiado porque el pueblo hablaba de apedrearlo, pues el alma de todo el pueblo se había amargado, cada uno por sus hijos y por sus hijas; mas David se fortaleció en Jehová su Dios.

1S 30:7 Y dijo David al sacerdote Abiatar, hijo de Ahimelec: Acércame el efod. Entonces Abiatar acercó el efod a David.

1S 30:8 Y David consultó a Jehová, diciendo: ¿Perseguiré a esta banda? ¿Los podré alcanzar? Y Él le dijo: Persíguelos, porque sin duda los alcanzarás, y ciertamente los librarás.

1S 30:9 Se fue, pues, David y los seiscientos hombres que con él estaban; y llegaron al arroyo Besor, donde se quedaron los que fueron dejados.

1S 30:10 Y David continuó persiguiendo con cuatrocientos hombres; porque se quedaron atrás doscientos, que estaban demasiado cansados para pasar el arroyo Besor.

1S 30:11 Y hallaron en el campo a un egipcio, al cual trajeron a David; le dieron alimentos, y comió, y le dieron a beber agua.

1S 30:12 Le dieron también un pedazo de torta de higos secos y dos tortas de pasas. Luego que comió, volvió en él su espíritu; porque no había comido alimentos ni bebido agua en tres días y tres noches.

1S 30:13 Y le dijo David: ¿A quién perteneces y de dónde eres? Y él respondió: Soy un joven de Egipto, siervo de un amalecita; y me dejó mi amo porque me enfermé hace tres días.

1S 30:14 Hicimos una incursión a la parte sur que es de los cereteos y a lo que es de Judá y al sur de Caleb; y pusimos fuego a Siclag.

1S 30:15 Y le dijo David: ¿Me podrás conducir a esta banda? Y él respondió: Júrame por Dios que no me matarás ni me entregarás en manos de mi amo, y yo te conduciré a esa tropa.

1S 30:16 Lo condujo, pues; y he aquí que estaban esparcidos por toda aquella tierra, comiendo, bebiendo y haciendo fiesta, por todo el gran botín que habían tomado de la tierra de los filisteos y de la tierra de Judá.

1S 30:17 Y los hirió David desde el crepúsculo hasta el anochecer del día siguiente. Ninguno de ellos escapó, salvo cuatrocientos jóvenes que montaron sobre camellos y huyeron.

1S 30:18 Y libró David todo lo que los amalecitas habían tomado; y asimismo libertó David a sus dos mujeres.

1S 30:19 Y no les faltó cosa alguna, ni pequeña ni grande, así de hijos como de hijas, del botín ni de todas las cosas que les habían tomado; todo lo recuperó David.

1S 30:20 Tomó también David todas las ovejas y las vacas, llevándolas adelante de los otros ganados, y decían: Éste es el botín de David.

1S 30:21 Después David llegó a los doscientos hombres que estaban demasiado cansados para seguir a David y que se habían quedado en el arroyo Besor. Y salieron al encuentro de David y al encuentro del pueblo que con él estaba; y David se acercó al pueblo y lo saludó.

1S 30:22 Y todos los malos e indignos de entre los que habían ido con David, respondieron y dijeron: Puesto que no fueron con nosotros, no les daremos del botín que hemos rescatado, sino a cada uno su mujer y sus hijos, para que los tomen y se vayan.

1S 30:23 Entonces David dijo: No haréis eso, hermanos míos, con lo que nos ha dado Jehová, quien nos ha guardado y ha entregado en nuestras manos a esta banda que vino contra nosotros.

1S 30:24 ¿Y quién os escuchará en este asunto? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que se queda con el bagaje; les tocará por igual.

1S 30:25 Desde aquel día en adelante lo hizo estatuto y ordenanza para Israel hasta el día de hoy.

1S 30:26 Y llegó David a Siclag, y él envió del botín a los ancianos de Judá, a sus compañeros, diciendo: He aquí un presente para vosotros del botín de los enemigos de Jehová:

1S 30:27 se lo envió a los de Bet-el, a los de Ramot del sur, a los de Jatir,

1S 30:28 a los de Aroer, a los de Sifmot, a los de Estemoa,

1S 30:29 a los de Racal, a los de las ciudades de los jerameelitas, a los de las ciudades de los ceneos,

1S 30:30 a los de Horma, a los de Bor-asán, a los de Atac,

1S 30:31 a los de Hebrón, y a todos los lugares donde David y sus hombres habían andado.

1 SAMUEL 29 1 SAMUEL 31

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1 SAMUEL 31 Versión Recobro

1 SAMUEL 31



1S 31:1 Los filisteos pelearon contra Israel, y los hombres de Israel huyeron de delante de los filisteos y cayeron muertos en el monte Gilboa.

1S 31:2 Y los filisteos persiguieron a Saúl y a sus hijos; y los filisteos mataron a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl.

1S 31:3 Y el peso de la batalla vino así a cargar contra Saúl, y los arqueros lo alcanzaron con sus flechas; y fue gravemente herido por ellos.

1S 31:4 Entonces dijo Saúl a su paje de armas: Saca tu espada y traspásame con ella, no sea que vengan estos incircuncisos, me traspasen y me ultrajen. Pero no quiso su paje de armas, porque tenía gran temor. Tomó entonces Saúl su propia espada y se echó sobre ella.

1S 31:5 Y viendo su paje de armas que Saúl había muerto, él también se echó sobre su espada y murió con él.

1S 31:6 Así, pues, en aquel día murieron juntamente Saúl, sus tres hijos, su paje de armas y todos sus varones.

1S 31:7 Y cuando los de Israel que eran del otro lado del valle y del otro lado del Jordán vieron que los hombres de Israel habían huido y que Saúl y sus hijos habían muerto, dejaron las ciudades y huyeron; y los filisteos llegaron y moraron en ellas.

1S 31:8 Aconteció al siguiente día que los filisteos llegaron para despojar a los muertos, y encontraron a Saúl y a sus tres hijos tendidos en el monte Gilboa.

1S 31:9 Y le cortaron la cabeza y le despojaron de las armas, que hicieron pasear por toda la tierra de los filisteos para anunciar las nuevas en las casas de sus ídolos y al pueblo.

1S 31:10 Y pusieron sus armas en la casa de las Astartes; y colgaron su cuerpo en el muro de Bet-sán.

1S 31:11 Y cuando los habitantes de Jabes-galaad oyeron lo que los filisteos habían hecho a Saúl,

1S 31:12 todos los hombres valerosos se levantaron y, caminando toda aquella noche, quitaron el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos del muro de Bet-sán; y viniendo a Jabes, los quemaron allí.

1S 31:13 Y tomando sus huesos, los sepultaron debajo del tamarisco en Jabes, y ayunaron siete días.

1 SAMUEL 30 »

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1 SAMUEL 4 Versión Recobro

1 SAMUEL 4



1S 4:1 Y la palabra de Samuel llegó a todo Israel. E Israel salió contra los filisteos en batalla; y acamparon cerca de Eben-ezer, y los filisteos acamparon en Afec.

1S 4:2 Y los filisteos se pusieron en orden de batalla contra Israel; y cuando se extendió la batalla, Israel fue derrotado delante de los filisteos. Y mataron en el campo de batalla a unos cuatro mil hombres.

1S 4:3 Cuando llegó el pueblo al campamento, los ancianos de Israel dijeron: ¿Por qué nos ha derrotado hoy Jehová delante de los filisteos? De Silo tomemos para nosotros el Arca del Pacto de Jehová, para que, viniendo en medio de nosotros, nos salve de manos de nuestros enemigos.

1S 4:4 El pueblo, pues, envió hombres a Silo, y trajeron de allá el Arca del Pacto de Jehová de los ejércitos, que está entronizado entre los querubines. Y los dos hijos de Elí, Ofni y Finees, estaban allí con el Arca del Pacto de Dios.

1S 4:5 Cuando el Arca del Pacto de Jehová entró al campamento, todo Israel prorrumpió en tan gran aclamación que retumbó la tierra.

1S 4:6 Y los filisteos oyeron el ruido de la aclamación y dijeron: ¿Qué significa el ruido de esta gran aclamación en el campamento de los hebreos? Entonces supieron que el Arca de Jehová había entrado al campamento.

1S 4:7 Y los filisteos tuvieron miedo, porque decían: Ha entrado Dios en su campamento. Y dijeron: ¡Ay de nosotros!, pues semejante cosa no ha sucedido antes.

1S 4:8 ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de manos de estos dioses poderosos? Éstos son los dioses que hirieron a los egipcios con toda clase de plagas en el desierto.

1S 4:9 Esforzaos y sed hombres, oh filisteos, no sea que lleguéis a ser siervos de los hebreos como ellos eran siervos de vosotros; sed hombres y pelead.

1S 4:10 Entonces los filisteos pelearon, e Israel fue derrotado; y huyó cada cual a su tienda. La mortandad fue muy grande; pues cayeron de Israel treinta mil soldados de a pie.

1S 4:11 Y el Arca de Dios fue tomada, y murieron los dos hijos de Elí, Ofni y Finees.

1S 4:12 Y corrió del campo de batalla un hombre de Benjamín, y llegó el mismo día a Silo, rotos sus vestidos y tierra sobre su cabeza;

1S 4:13 y cuando llegó, he aquí que Elí estaba sentado en su silla vigilando junto al camino, porque su corazón temblaba a causa del Arca de Dios. Cuando el hombre llegó a contarlo a la ciudad, toda la ciudad gritó.

1S 4:14 Cuando Elí oyó el estruendo del grito, dijo: ¿Qué significa este estruendo de alboroto? Y aquel hombre fue aprisa y dio las nuevas a Elí.

1S 4:15 Ya tenía Elí noventa y ocho años; sus ojos estaban inmóviles, y no podía ver.

1S 4:16 Y el hombre dijo a Elí: Yo soy el que ha venido del campo de batalla, y he huido hoy del campo de batalla. Y Elí dijo: ¿Qué aconteció, hijo mío?

1S 4:17 El que había traído las nuevas respondió y dijo: Israel huyó ante los filisteos, y hubo gran mortandad entre el pueblo; e incluso tus dos hijos, Ofni y Finees, están muertos; y el Arca de Dios ha sido tomada.

1S 4:18 Cuando él hizo mención del Arca de Dios, Elí cayó hacia atrás de su silla junto a la puerta; y se quebró la nuca y murió, porque era hombre viejo y pesado. Y había juzgado a Israel cuarenta años.

1S 4:19 Y su nuera, la mujer de Finees, estaba encinta, próxima a dar a luz; y cuando oyó la noticia de que el Arca de Dios había sido tomada, y que su suegro y su marido habían muerto, se inclinó y dio a luz, porque le sobrevinieron los dolores.

1S 4:20 Y al tiempo que moría, las que estaban junto a ella decían: No tengas temor, porque has dado a luz un hijo. Mas ella no respondió ni prestó atención.

1S 4:21 Y llamó al niño Icabod, que significa: Se ha apartado de Israel la gloria, por haber sido tomada el Arca de Dios y por causa de su suegro y su marido.

1S 4:22 Y dijo: Se ha apartado de Israel la gloria, porque ha sido tomada el Arca de Dios.

1 SAMUEL 3 1 SAMUEL 5

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1 SAMUEL 5 Versión Recobro

1 SAMUEL 5



1S 5:1 Cuando los filisteos capturaron el Arca de Dios, la llevaron desde Eben-ezer hasta Asdod.

1S 5:2 Y tomaron los filisteos el Arca de Dios, la metieron en la casa de Dagón y la pusieron junto a Dagón.

1S 5:3 Y al día siguiente, cuando los asdoditas se levantaron temprano, he aquí Dagón postrado rostro en tierra delante del Arca de Jehová; y tomaron a Dagón y lo volvieron a su lugar.

1S 5:4 Y volviéndose a levantar muy de mañana al siguiente día, he aquí que Dagón había caído rostro en tierra delante del Arca de Jehová; y la cabeza de Dagón y las palmas de sus manos yacían cortadas sobre el umbral; a Dagón solamente le quedaba el tronco.

1S 5:5 Por esta causa ni los sacerdotes de Dagón ni ninguno que entra en la casa de Dagón pisa el umbral de Dagón en Asdod, hasta hoy.

1S 5:6 Pero la mano de Jehová pesaba grandemente sobre los asdoditas, y Él los asoló y los hirió con tumores tanto a Asdod como a todo su territorio.

1S 5:7 Y viendo esto los de Asdod, dijeron: El Arca del Dios de Israel no puede quedarse con nosotros, porque Su mano es dura sobre nosotros y sobre nuestro dios, Dagón.

1S 5:8 Por tanto, mandaron reunirse a todos los señores de los filisteos y dijeron: ¿Qué haremos con el Arca del Dios de Israel? Y ellos respondieron: Sea llevada el Arca del Dios de Israel a Gat. Y llevaron allá el Arca del Dios de Israel.

1S 5:9 Después que la llevaron allá, la mano de Jehová estuvo contra la ciudad, causando gran pánico. Y Él hirió a los hombres de aquella ciudad desde el menor hasta el mayor; y les brotaron tumores.

1S 5:10 Entonces enviaron el Arca de Dios a Ecrón. Pero cuando el Arca de Dios llegó a Ecrón, los ecronitas clamaron, diciendo: Han traído a nosotros el Arca del Dios de Israel para matarnos a nosotros y a nuestro pueblo.

1S 5:11 Y enviaron y reunieron a todos los señores de los filisteos, y dijeron: Enviad el Arca del Dios de Israel; y vuélvase a su lugar, para que no nos mate a nosotros ni a nuestro pueblo. Porque había pánico de muerte en toda la ciudad, pues la mano de Dios pesaba duramente sobre ella;

1S 5:12 y los hombres que no murieron fueron heridos con tumores. Y el clamor de la ciudad subía al cielo.

1 SAMUEL 4 1 SAMUEL 6

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1 SAMUEL 6 Versión Recobro

1 SAMUEL 6



1S 6:1 Estuvo el Arca de Jehová en el país de los filisteos siete meses.

1S 6:2 Entonces los filisteos llamaron a los sacerdotes y a los adivinos, y dijeron: ¿Qué haremos con el Arca de Jehová? Hacednos saber de qué manera la hemos de enviar a su lugar.

1S 6:3 Ellos dijeron: Si enviáis el Arca del Dios de Israel, no la enviéis vacía, sino cuidaos de devolverle a Él una ofrenda por las transgresiones. Entonces seréis sanados y conoceréis por qué no se apartó de vosotros Su mano.

1S 6:4 Y ellos dijeron: ¿Qué es la ofrenda por las transgresiones que hemos de devolverle? Ellos respondieron: Cinco tumores de oro y cinco ratones de oro, conforme al número de los señores de los filisteos; porque una misma plaga vino sobre todos vosotros y sobre vuestros señores.

1S 6:5 Por tanto, haréis imágenes de vuestros tumores e imágenes de vuestros ratones que asolan el país, y daréis gloria al Dios de Israel; tal vez Él alivie Su mano de sobre vosotros, de sobre vuestros dioses y de sobre vuestra tierra.

1S 6:6 ¿Por qué entonces endurecéis vuestro corazón como los egipcios y Faraón endurecieron su corazón? Cuando Él los trató severamente, ¿no dejaron ir al pueblo, y se fueron ellos?

1S 6:7 Tomad, pues, y preparad una carreta nueva y dos vacas que críen, a las cuales no haya sido puesto yugo, uncid las vacas a la carreta y llevad sus becerros a casa, lejos de ellas.

1S 6:8 Tomad el Arca de Jehová y ponedla sobre la carreta; y poned en una caja al lado de ella los objetos de oro que le habéis de devolver en ofrenda por las transgresiones; y enviadla para que se vaya.

1S 6:9 Entonces observad: Si sube hacia sus propios límites en Bet-semes, Él nos ha hecho este mal tan grande; y si no, sabremos que no era Su mano la que nos hirió, sino que esto aconteció por accidente.

1S 6:10 Y aquellos hombres lo hicieron así; tomaron dos vacas que criaban, las uncieron a la carreta y encerraron en casa sus becerros.

1S 6:11 Y pusieron el Arca de Jehová sobre la carreta con la caja, los ratones de oro y las imágenes de sus tumores.

1S 6:12 Y las vacas se encaminaron por el camino hacia Bet-semes; fueron por un solo camino, bramando mientras iban, sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda. Y los señores de los filisteos fueron tras ellas hasta el límite de Bet-semes.

1S 6:13 Los de Bet-semes segaban el trigo en el valle. Y alzando sus ojos, vieron el Arca y se regocijaron cuando la vieron.

1S 6:14 Y el carro llegó al campo de Josué, el bet-semesita, y paró allí donde había una gran piedra. Y ellos cortaron la madera del carro y ofrecieron las vacas en holocausto a Jehová.

1S 6:15 Entonces los levitas bajaron el Arca de Jehová y la caja que con ella estaba, en la cual estaban los objetos de oro; y los pusieron sobre aquella gran piedra. Y los hombres de Bet-semes ofrecieron holocaustos y ofrecieron sacrificios aquel día a Jehová.

1S 6:16 Cuando vieron esto los cinco señores de los filisteos, volvieron a Ecrón el mismo día.

1S 6:17 Éstos son los tumores de oro que los filisteos devolvieron a Jehová en ofrenda por las transgresiones: por Asdod uno, por Gaza uno, por Ascalón uno, por Gat uno, por Ecrón uno;

1S 6:18 y los ratones de oro, conforme al número de todas las ciudades de los filisteos pertenecientes a los cinco señores, así las ciudades fortificadas como las aldeas campestres, que se extendían hasta la gran piedra sobre la cual descansó el Arca de Jehová, que permanece allí hasta hoy en el campo de Josué, el bet-semesita.

1S 6:19 Entonces hirió a los hombres de Bet-semes, por cuanto habían mirado dentro del Arca de Jehová; e hirió a setenta hombres entre el pueblo. Y el pueblo hizo duelo porque Jehová había herido al pueblo con gran mortandad.

1S 6:20 Y dijeron los de Bet-semes: ¿Quién podrá estar delante de Jehová, el Dios santo? ¿Y a quién subirá Él al alejarse de nosotros?

1S 6:21 Y enviaron mensajeros a los habitantes de Quiriat-jearim, diciendo: Los filisteos han devuelto el Arca de Jehová; descended, pues, y llevadla a vosotros.

1 SAMUEL 5 1 SAMUEL 7

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1 SAMUEL 7 Versión Recobro

1 SAMUEL 7



1S 7:1 Llegaron los de Quiriat-jearim, se llevaron el Arca de Jehová y la pusieron en la casa de Abinadab, situada en el collado; y consagraron a su hijo Eleazar para que guardase el Arca de Jehová.

1S 7:2 Pasó mucho tiempo, unos veinte años, desde el día en que el Arca empezó a permanecer en Quiriat-jearim. Y toda la casa de Israel se lamentaba, suspirando en pos de Jehová.

1S 7:3 Entonces Samuel habló a toda la casa de Israel, diciendo: Si de todo vuestro corazón os volvéis a Jehová, quitad de entre vosotros los dioses extranjeros y las Astartes, dirigid vuestro corazón a Jehová y servidle sólo a Él, y Él os librará de manos de los filisteos.

1S 7:4 Entonces los hijos de Israel quitaron los Baales y las Astartes, y sirvieron sólo a Jehová.

1S 7:5 Y Samuel dijo: Reunid a todo Israel en Mizpa, y yo oraré por vosotros a Jehová.

1S 7:6 Y se reunieron en Mizpa, sacaron agua y la derramaron delante de Jehová; ayunaron aquel día y dijeron allí: Contra Jehová hemos pecado. Y juzgó Samuel a los hijos de Israel en Mizpa.

1S 7:7 Cuando oyeron los filisteos que los hijos de Israel se habían reunido en Mizpa, subieron los señores de los filisteos contra Israel; y al oír esto los hijos de Israel, tuvieron temor de los filisteos.

1S 7:8 Entonces dijeron los hijos de Israel a Samuel: No ceses de clamar por nosotros a Jehová nuestro Dios, para que nos salve de manos de los filisteos.

1S 7:9 Y Samuel tomó un cordero de leche y lo ofreció en holocausto completo a Jehová; y Samuel clamó a Jehová por Israel, y Jehová le respondió.

1S 7:10 Y mientras Samuel ofrecía el holocausto, los filisteos se acercaron para librar batalla contra Israel. Y Jehová tronó aquel día con gran voz contra los filisteos, y los llenó de pavor; y fueron derrotados delante de Israel.

1S 7:11 Los hombres de Israel salieron de Mizpa, persiguieron a los filisteos y los hirieron hasta abajo de Bet-car.

1S 7:12 Tomó luego Samuel una piedra y la colocó entre Mizpa y Sen; y le puso por nombre Eben-ezer y dijo: Hasta aquí nos ayudó Jehová.

1S 7:13 Así fueron sometidos los filisteos, y no volvieron a entrar en el territorio de Israel; y la mano de Jehová estuvo contra los filisteos todos los días de Samuel.

1S 7:14 Y fueron restituidas a Israel las ciudades que los filisteos habían tomado de Israel, desde Ecrón hasta Gat; e Israel rescató su territorio de manos de los filisteos. Y hubo paz entre Israel y los amorreos.

1S 7:15 Y juzgó Samuel a Israel todos los días de su vida.

1S 7:16 Y año tras año hacía un recorrido por Bet-el, Gilgal y Mizpa, y juzgaba a Israel en todos aquellos lugares.

1S 7:17 Después volvía a Ramá, porque allí estaba su casa. Allí juzgaba a Israel; también allí edificó un altar a Jehová.

1 SAMUEL 6 1 SAMUEL 8

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1 SAMUEL 8 Versión Recobro

1 SAMUEL 8



1S 8:1 Aconteció que cuando Samuel era viejo, puso a sus hijos por jueces sobre Israel.

1S 8:2 Y el nombre de su hijo primogénito era Joel, y el nombre del segundo, Abías; y eran jueces en Beerseba.

1S 8:3 Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, sino que se desviaron tras ganancias deshonestas, aceptando sobornos y pervirtiendo el derecho.

1S 8:4 Entonces todos los ancianos de Israel se reunieron y fueron adonde estaba Samuel en Ramá.

1S 8:5 Y le dijeron: He aquí que ya eres viejo, y tus hijos no siguen tus caminos. Nombra ahora para nosotros un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.

1S 8:6 Pero no agradó a Samuel que dijeran: Danos un rey que nos juzgue. Entonces Samuel oró a Jehová.

1S 8:7 Y dijo Jehová a Samuel: Escucha la voz del pueblo conforme a todo lo que te digan; porque no te han rechazado a ti, sino a Mí me han rechazado, para que no sea Rey sobre ellos.

1S 8:8 Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta ahora, abandonándome y sirviendo a otros dioses, así hacen también contigo.

1S 8:9 Ahora, pues, escucha su voz, mas les advertirás solemnemente y les declararás cuál será el proceder del rey que ha de reinar sobre ellos.

1S 8:10 Samuel entonces refirió todas las palabras de Jehová al pueblo, que le había pedido rey.

1S 8:11 Y dijo: Éste será el proceder del rey que ha de reinar sobre vosotros: tomará a vuestros hijos y los pondrá a su servicio, en sus carros y en su caballería, y ellos correrán delante de sus carros;

1S 8:12 y los nombrará para sí capitanes de miles y capitanes de cincuentenas; los pondrá a que aren su tierra y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros.

1S 8:13 Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y panaderas.

1S 8:14 Asimismo tomará lo mejor de vuestros campos, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos.

1S 8:15 Tomará el diezmo de vuestras semillas y de vuestras viñas, y lo dará a sus eunucos y a sus siervos.

1S 8:16 Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes y vuestros asnos, y los ocupará en sus obras.

1S 8:17 También exigirá el diezmo de vuestros rebaños, y vosotros seréis sus siervos.

1S 8:18 Y clamaréis aquel día por causa del rey que os habréis escogido; mas Jehová no os responderá en aquel día.

1S 8:19 Pero el pueblo no quiso escuchar la voz de Samuel, y ellos dijeron: No, sino que habrá rey sobre nosotros,

1S 8:20 para que nosotros seamos también como todas las naciones, y para que nuestro rey nos juzgue, salga delante de nosotros y lleve a cabo nuestras batallas.

1S 8:21 Y oyó Samuel todas las palabras del pueblo, y las refirió en oídos de Jehová.

1S 8:22 Entonces Jehová dijo a Samuel: Escucha su voz, y nómbrales un rey. Y dijo Samuel a los varones de Israel: Idos cada uno a vuestra ciudad.

1 SAMUEL 7 1 SAMUEL 9

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1 SAMUEL 9 Versión Recobro

1 SAMUEL 9



1S 9:1 Había un varón de Benjamín que se llamaba Cis, hijo de Abiel, hijo de Zeror, hijo de Becorat, hijo de Afía, un benjamita, varón rico.

1S 9:2 Y tenía él un hijo que se llamaba Saúl, varón predilecto y hermoso. Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo.

1S 9:3 Se habían perdido las asnas de Cis, padre de Saúl; y dijo Cis a Saúl, su hijo: Toma contigo uno de los siervos, levántate y ve a buscar las asnas.

1S 9:4 Y atravesó la región montañosa de Efraín, y atravesó la tierra de Salisa; y no las hallaron. Atravesaron luego la tierra de Saalim, pero no estaban allí. Después atravesó la tierra de Benjamín, y no las encontraron.

1S 9:5 Cuando llegaron a la tierra de Zuf, Saúl dijo a su siervo que tenía consigo: Ven, volvámonos; de otro modo, mi padre cesará de preocuparse por las asnas y se preocupará por nosotros.

1S 9:6 Él le respondió: Hay aquí en esta ciudad un varón de Dios, un hombre tenido en alta estima; todo lo que él dice acontece sin falta. Vayamos allá ahora; quizás nos diga acerca del viaje que hemos emprendido.

1S 9:7 Respondió Saúl a su siervo: Pero si vamos, ¿qué llevaremos al varón? Porque se han acabado los alimentos de nuestras alforjas, y no hay presente que podamos llevar al varón de Dios. ¿Qué tenemos?

1S 9:8 Entonces volvió el siervo a responder a Saúl y dijo: He aquí, se halla en mi mano un cuarto de un siclo de plata; lo podré dar al varón de Dios, y luego él nos declarará nuestro camino.

1S 9:9 (Antiguamente en Israel cualquiera que iba a consultar a Dios, decía así: Venid y vamos al vidente; porque al que hoy se llama profeta, antes se le llamaba vidente).

1S 9:10 Dijo entonces Saúl a su siervo: Dices bien; ven, vamos. Y fueron a la ciudad donde estaba el varón de Dios.

1S 9:11 Mientras subían por la cuesta de la ciudad, hallaron unas doncellas que salían a sacar agua, a las cuales dijeron: ¿Está aquí el vidente?

1S 9:12 Ellas, respondiéndoles, dijeron: Sí, helo allí delante de ti; date prisa ahora, pues, hoy ha venido a la ciudad, porque el pueblo presenta hoy un sacrificio en el lugar alto.

1S 9:13 Tan pronto como entréis en la ciudad, le hallaréis, antes que suba al lugar alto a comer; pues el pueblo no comerá hasta que él haya llegado, por cuanto él es el que bendice el sacrificio; después de esto comen los invitados. Subid, pues, ahora, y de inmediato le encontraréis.

1S 9:14 Ellos, pues, subieron a la ciudad. Cuando estuvieron en medio de ella, he aquí Samuel venía hacia ellos para subir al lugar alto.

1S 9:15 Ahora bien, Jehová había revelado esto a Samuel un día antes de que Saúl llegara, diciendo:

1S 9:16 Mañana a esta hora Yo enviaré a ti un varón de la tierra de Benjamín, al cual ungirás por príncipe sobre Mi pueblo Israel, y él salvará a Mi pueblo de manos de los filisteos; porque Yo he mirado a Mi pueblo, por cuanto su clamor ha llegado hasta Mí.

1S 9:17 Y cuando Samuel vio a Saúl, Jehová le declaró: He aquí, éste es el varón del cual te hablé; éste gobernará a Mi pueblo.

1S 9:18 Acercándose, pues, Saúl a Samuel en medio de la puerta, dijo: Te ruego que me digas dónde está la casa del vidente.

1S 9:19 Y Samuel respondió a Saúl y dijo: Yo soy el vidente; sube delante de mí al lugar alto, porque hoy comerás conmigo; y por la mañana te despediré, y te diré todo lo que está en tu corazón.

1S 9:20 Y de las asnas que se te perdieron hace tres días, no te preocupes, porque han sido halladas. ¿En quién está puesto todo el deseo de Israel? ¿No está en ti y en toda la casa de tu padre?

1S 9:21 Saúl respondió y dijo: ¿No soy yo benjamita, de la más pequeña de las tribus de Israel? Y mi familia ¿no es la más insignificante de todas las familias de la tribu de Benjamín? ¿Por qué, pues, me hablas de este modo?

1S 9:22 Entonces Samuel tomó a Saúl y a su siervo, los introdujo a la sala y les dio el lugar principal entre todos los invitados, que eran como treinta hombres.

1S 9:23 Y dijo Samuel al cocinero: Trae la porción que te di, de la cual te dije: Resérvala junto a ti.

1S 9:24 Entonces alzó el cocinero el muslo, con lo que estaba sobre él, y lo puso delante de Saúl. Y Samuel dijo: He aquí lo que estaba reservado; ponlo delante de ti y come, porque para el tiempo señalado ha sido guardado para ti, cuando dije que yo invitaba al pueblo. Saúl, pues, comió aquel día con Samuel.

1S 9:25 Y cuando hubieron descendido del lugar alto a la ciudad, él habló con Saúl en el terrado.

1S 9:26 Y se levantaron temprano; y al despuntar el alba, Samuel llamó a Saúl, que estaba en el terrado, diciendo: Levántate, y yo te despediré. Luego se levantó Saúl, y salieron ambos, él y Samuel.

1S 9:27 Descendiendo ellos al extremo de la ciudad, dijo Samuel a Saúl: Di al siervo que se adelante —y se adelantó el siervo—, pero tú quédate aquí por ahora, y te permitiré escuchar la palabra de Dios.

1 SAMUEL 8 1 SAMUEL 10

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2 Samuel Versión Recobro

SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL



2 SAMUEL 1



2S 1:1 Aconteció después de la muerte de Saúl, que vuelto David de la matanza de los amalecitas, se quedó dos días en Siclag.

2S 1:2 Al tercer día llegó un varón del campamento de Saúl, con sus vestidos rasgados y tierra sobre su cabeza. Cuando llegó a David, se postró en tierra y le rindió homenaje.

2S 1:3 David le dijo: ¿De dónde vienes? Y él le respondió: Me escapé del campamento de Israel.

2S 1:4 David le dijo: ¿Qué ha acontecido? Dime. Y él respondió que el pueblo había huido de la batalla, que muchos del pueblo habían caído y muerto, y que también habían muerto Saúl y Jonatán, su hijo.

2S 1:5 Dijo David al joven que le había dicho esto: ¿Cómo sabes que Saúl y Jonatán, su hijo, han muerto?

2S 1:6 El joven que le había dicho esto dijo: Yo me hallaba por casualidad en el monte Gilboa, he aquí que Saúl se apoyaba sobre su lanza mientras lo acosaban los carros y los jinetes.

2S 1:7 Y mirando él hacia atrás, me vio y me llamó. Y yo le dije: Heme aquí.

2S 1:8 Y me preguntó: ¿Quién eres tú? Y yo le respondí: Soy amalecita.

2S 1:9 Entonces él me dijo: Ponte sobre mí y mátame, porque la angustia se ha apoderado de mí, pues mi vida está aún toda en mí.

2S 1:10 Yo entonces me puse sobre él y le di muerte, porque sabía que no viviría después de su caída; y tomé la corona que tenía en su cabeza y el brazalete que traía en su brazo, y los traje acá a mi señor.

2S 1:11 Entonces David echó mano a sus vestidos y los rasgó; también lo hicieron todos los varones que estaban con él.

2S 1:12 Hicieron duelo, lloraron y ayunaron hasta el anochecer por Saúl y por su hijo Jonatán, por el pueblo de Jehová y por la casa de Israel, porque habían caído a filo de espada.

2S 1:13 Y David dijo al joven que le había dicho esto: ¿De dónde eres tú? Y él respondió: Soy hijo de un extranjero, amalecita.

2S 1:14 Y le dijo David: ¿Cómo no tuviste temor de extender tu mano para destruir al ungido de Jehová?

2S 1:15 Entonces David llamó a uno de los jóvenes, y dijo: Acércate; cae sobre él. Y él lo hirió, y murió.

2S 1:16 Y David le dijo: Tu sangre sea sobre tu cabeza, porque tu boca testificó contra ti, diciendo: Yo maté al ungido de Jehová.

2S 1:17 Y David entonó esta endecha por Saúl y Jonatán, su hijo.

2S 1:18 Y les mandó enseñar a los hijos de Judá El cántico del arco. He aquí, está escrito en el libro de Jaser:

2S 1:19 Yace muerta la hermosura de Israel sobre tus alturas. / ¡Cómo han caído los valientes!

2S 1:20 No lo anunciéis en Gat; / ni deis las noticias en las calles de Ascalón; / no sea que se regocijen las hijas de los filisteos, / y celebren triunfantes las hijas de los incircuncisos.

2S 1:21 Oh montes de Gilboa, ni rocío ni lluvia caiga sobre vosotros, / ni seáis campos de ofrendas elevadas. / Porque allí fue profanado el escudo de los valientes, / el escudo de Saúl, ya no está ungido con aceite.

2S 1:22 De la sangre de los muertos, de la grosura de los valientes, / el arco de Jonatán no volvía atrás, / ni la espada de Saúl volvía vacía.

2S 1:23 Saúl y Jonatán, amados y amables en sus vidas, / y en su muerte no fueron separados. / Más ligeros eran que águilas; / más fuertes que leones.

2S 1:24 Oh hijas de Israel, llorad por Saúl, que os vestía de escarlata con esplendor, / que adornaba vuestras ropas con ornamentos de oro.

2S 1:25 ¡Cómo han caído los valientes en medio de la batalla! / Jonatán yace muerto en tus alturas.

2S 1:26 Angustia tengo por ti, hermano mío, Jonatán; cuán dulce fuiste conmigo. / Maravilloso me fue tu amor, más que el amor de las mujeres.

2S 1:27 ¡Cómo han caído los valientes, / y perecido las armas de guerra!

1 SAMUEL 31 2 SAMUEL 2

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2 SAMUEL 10 Versión Recobro

2 SAMUEL 10



2S 10:1 Después de esto, murió el rey de los hijos de Amón, y reinó en lugar suyo Hanún, su hijo.

2S 10:2 Y dijo David: Manifestaré bondad a Hanún, hijo de Nahas, así como su padre me la manifestó a mí. Y envió David un mensaje mediante sus siervos para consolarlo por su padre. Y los siervos de David llegaron a la tierra de los hijos de Amón.

2S 10:3 Pero los príncipes de los hijos de Amón dijeron a Hanún, su señor: ¿Realmente piensas que por honrar David a tu padre te ha enviado hombres para consolarte? ¿No ha enviado David sus siervos a ti para reconocer la ciudad y espiar en ella y luego derribarla?

2S 10:4 Entonces Hanún tomó a los siervos de David, les rapó la mitad de la barba, les cortó los vestidos por la mitad hasta las nalgas y los despidió.

2S 10:5 Cuando contaron esto a David, envió a encontrarles, porque los hombres estaban en extremo avergonzados. Y el rey dijo: Quedaos en Jericó hasta que os crezca la barba, y entonces volved.

2S 10:6 Y viendo los hijos de Amón que se habían hecho odiosos a David, enviaron los hijos de Amón y contrataron a los sirios de Bet-rehob y a los sirios de Soba, veinte mil soldados de a pie, al rey de Maaca junto con mil hombres y a los hombres de Tob, doce mil hombres.

2S 10:7 Cuando David oyó esto, envió a Joab y a todo el ejército de hombres valientes.

2S 10:8 Y salieron los hijos de Amón y se pusieron en orden de batalla a la entrada de la puerta; pero los sirios de Soba y de Rehob y los hombres de Tob y de Maaca estaban aparte en el campo.

2S 10:9 Viendo, pues, Joab que había líneas de combate contra él por el frente y por la retaguardia, tomó de los escogidos de Israel y los puso en orden de batalla contra los sirios.

2S 10:10 Puso el resto del pueblo bajo el mando de Abisai, su hermano, y los puso en orden de batalla contra los hijos de Amón.

2S 10:11 Y dijo: Si los sirios son demasiado fuertes para mí, tú me ayudarás; y si los hijos de Amón son demasiado fuertes para ti, entonces yo vendré a ayudarte.

2S 10:12 Sé fuerte y seamos valientes por amor a nuestro pueblo y por amor a las ciudades de nuestro Dios, y que Jehová haga lo que bien le parezca.

2S 10:13 Se acercaron, pues, Joab y el pueblo que estaba con él a la batalla contra los sirios, y éstos huyeron ante él.

2S 10:14 Los hijos de Amón vieron que los sirios habían huido, y ellos huyeron de delante de Abisai y entraron en la ciudad. Entonces se volvió Joab de perseguir a los hijos de Amón y entró en Jerusalén.

2S 10:15 Viendo los sirios que habían sido derrotados delante de Israel, se reunieron.

2S 10:16 Y envió Hadad-ezer, e hizo salir a los sirios que estaban al otro lado del Río. Y llegaron a Helam, y Sobac, capitán del ejército de Hadad-ezer, iba al frente de ellos.

2S 10:17 Y fue dado aviso a David, y él reunió a todo Israel, cruzó el Jordán y llegó a Helam. Y los sirios, poniéndose en orden de batalla, salieron al encuentro de David y pelearon contra él.

2S 10:18 Y huyeron los sirios ante Israel. Y David mató de los sirios a setecientos hombres de los carros y a cuarenta mil hombres de a caballo; hirió también a Sobac, capitán del ejército, y murió allí.

2S 10:19 Cuando todos los reyes que eran siervos de Hadad-ezer vieron que habían sido derrotados delante de Israel, hicieron paz con Israel y le sirvieron. De allí en adelante los sirios tuvieron temor de ayudar más a los hijos de Amón.

2 SAMUEL 9 2 SAMUEL 11

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2 SAMUEL 11 Versión Recobro

2 SAMUEL 11



2S 11:1 A la vuelta de un año, en el tiempo que salen los reyes a la batalla, David envió a Joab y con él a sus siervos y a todo Israel, y destruyeron a los hijos de Amón y sitiaron a Rabá. Pero David se quedó en Jerusalén.

2S 11:2 Y un día, al caer la tarde, David se levantó de su cama y se paseaba sobre el terrado de la casa del rey. Y vio desde el terrado a una mujer que se bañaba, y la mujer era de hermoso aspecto.

2S 11:3 Envió David e inquirió por la mujer. Y alguien dijo: No es otra que Betsabé, hija de Eliam, mujer de Urías, el heteo.

2S 11:4 Y envió David mensajeros, y la tomó; cuando ella llegó, él se acostó con ella. (Hacía poco que ella se había purificado de su inmundicia). Y ella regresó a su casa.

2S 11:5 Y concibió la mujer; y envió a decir a David: Estoy encinta.

2S 11:6 Entonces David envió a decir a Joab: Envíame a Urías, el heteo. Así que Joab envió a Urías a David.

2S 11:7 Cuando Urías llegó ante él, David le preguntó cómo estaban Joab y el pueblo y cómo iba la batalla.

2S 11:8 Y David le dijo a Urías: Desciende a tu casa y lava tus pies. Y Urías salió de la casa del rey, y tras él salió un presente de parte del rey.

2S 11:9 Mas Urías se acostó a la entrada de la casa del rey con todos los siervos de su señor, y no descendió a su casa.

2S 11:10 Y le hicieron saber esto a David, diciendo: Urías no descendió a su casa. Entonces dijo David a Urías: ¿No acabas de llegar de un viaje? ¿Por qué no descendiste a tu casa?

2S 11:11 Y Urías respondió a David: El Arca, Israel y Judá moran en chozas, y mi señor Joab y los siervos de mi señor están acampados en campo abierto. ¿He de ir entonces a mi casa para comer y beber, y para acostarme con mi mujer? ¡Por tu vida y la vida de tu alma, de ningún modo haré tal cosa!

2S 11:12 Y David dijo a Urías: Quédate aquí hoy también, y mañana te despacharé. Entonces se quedó Urías en Jerusalén aquel día y el siguiente.

2S 11:13 Luego David lo invitó a comer y a beber en presencia suya, y lo embriagó. Por la tarde él salió a acostarse en su cama con los siervos de su señor y no descendió a su casa.

2S 11:14 En la mañana, David escribió una carta a Joab y la envió por mano de Urías.

2S 11:15 Y escribió en la carta, diciendo: Poned a Urías al frente, en lo más recio de la batalla, y retiraos de él para que sea herido y muera.

2S 11:16 Así que cuando Joab sitió la ciudad, puso a Urías en el lugar donde sabía que estaban los hombres valientes.

2S 11:17 Los hombres de la ciudad salieron y pelearon contra Joab; cayeron algunos del pueblo, de entre los siervos de David. Y murió también Urías, el heteo.

2S 11:18 Entonces Joab envió un mensajero para contar a David todo lo relacionado con la batalla;

2S 11:19 y mandó al mensajero, diciendo: Cuando acabes de contar al rey todo lo relacionado con la batalla,

2S 11:20 si estalla la cólera del rey y te dice: ¿Por qué os acercasteis demasiado a la ciudad para pelear? ¿No sabíais que ellos dispararían desde el muro?

2S 11:21 ¿Quién mató a Abimelec, hijo de Jerubeset? ¿No tiró una mujer sobre él una piedra superior de molino desde el muro, para que muriera en Tebes? ¿Por qué os acercasteis tanto al muro? Entonces tú le dirás: También tu siervo Urías, el heteo, ha muerto.

2S 11:22 Partió, pues, el mensajero y, al llegar, le dijo a David todo aquello a que le había enviado Joab.

2S 11:23 Y dijo el mensajero a David: Prevalecieron contra nosotros los hombres y salieron al campo en contra nuestra, pero nosotros les hicimos retroceder hasta la entrada de la puerta.

2S 11:24 Luego los flecheros tiraron contra tus siervos desde el muro, y murieron algunos de los siervos del rey. Y tu siervo Urías, el heteo, también ha muerto.

2S 11:25 Y dijo David al mensajero: Así dirás a Joab: No dejes que este asunto te desagrade, porque la espada devora tanto a uno como a otro. Refuerza tu ataque contra la ciudad, y derríbala. Y tú aliéntale.

2S 11:26 Cuando la mujer de Urías oyó que su marido Urías había muerto, hizo duelo por su marido.

2S 11:27 Pasado el luto, David envió y la trajo a su casa; y fue ella su mujer, y le dio a luz un hijo. Mas esto que David había hecho le desagradó a Jehová.

2 SAMUEL 10 2 SAMUEL 12

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2 SAMUEL 12 Versión Recobro

2 SAMUEL 12



2S 12:1 Luego Jehová envió a Natán a David. Y fue a él y le dijo: Dos hombres vivían en una ciudad, uno rico y el otro pobre.

2S 12:2 El rico tenía muchas ovejas y vacas,

2S 12:3 pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado. Y la nutría, y ella crecía con él y con sus hijos juntamente; comía de su bocado, bebía de su propio vaso y se acostaba sobre su seno; ciertamente era como una hija para él.

2S 12:4 Y llegó un viajero al hombre rico. Pero éste se rehusó a tomar de sus ovejas y de sus vacas a fin de prepararlo para el caminante que había llegado a su casa, sino que tomó la corderita del pobre y la preparó para el hombre que había venido a él.

2S 12:5 Y se encendió la ira de David en gran manera contra el hombre. Y dijo a Natán: ¡Vive Jehová, que el hombre que tal hizo es digno de muerte!

2S 12:6 Restaurará el valor de la corderita cuatro veces, porque hizo tal cosa y no tuvo piedad.

2S 12:7 Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así dice Jehová, el Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel y te libré de la mano de Saúl;

2S 12:8 y te di la casa de tu amo, y las mujeres de tu amo en tu seno; y te di la casa de Israel y de Judá; y si esto hubiera sido poco, te habría añadido tales y cuales cosas.

2S 12:9 ¿Por qué, pues, menospreciaste la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de Sus ojos? A Urías, el heteo, heriste con la espada, tomaste por mujer a su mujer y lo mataste a él con la espada de los hijos de Amón.

2S 12:10 Ahora, pues, no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste y tomaste la mujer de Urías, el heteo, para que fuese tu mujer.

2S 12:11 Así dice Jehová: Ahora levantaré el mal contra ti desde el interior de tu propia casa; y tomaré a tus mujeres delante de tus ojos y las daré a tu compañero, el cual se acostará con tus mujeres a la vista de este sol.

2S 12:12 Porque tú hiciste esto en secreto; mas Yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol.

2S 12:13 Dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: Jehová también ha quitado tu pecado; no morirás.

2S 12:14 No obstante, por haber dado con este asunto a los enemigos de Jehová razón para blasfemarlo, ciertamente el hijo que te ha nacido también morirá.

2S 12:15 Luego Natán se fue a su casa. Y Jehová hirió al niño que la mujer de Urías había dado a luz a David, y él estaba gravemente enfermo.

2S 12:16 David rogó a Dios por el niño; ayunó David, entró y pasó toda la noche acostado en tierra.

2S 12:17 Y los ancianos de su casa se pusieron a su lado para hacerlo levantar del suelo; mas él no quiso, ni comió con ellos alimentos.

2S 12:18 Y al séptimo día murió el niño. Y temían los siervos de David decirle que el niño había muerto; porque dijeron: Mientras el niño vivía, le hablábamos, y él no escuchó nuestra voz; ¿cómo, pues, podremos decirle que el niño ha muerto? Él se hará daño.

2S 12:19 David, viendo que sus siervos cuchicheaban entre sí, percibió que el niño había muerto. Y David dijo a sus siervos: ¿Ha muerto el niño? Ellos respondieron: Ha muerto.

2S 12:20 Entonces David se levantó del suelo, se lavó, se ungió y cambió sus ropas. Y fue a la casa de Jehová y adoró. Después fue a su casa; y cuando pidió, ellos le pusieron comida, y comió.

2S 12:21 Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto que has hecho? Mientras vivía el niño, ayunabas y llorabas; pero en cuanto murió el niño, te levantaste y comiste pan.

2S 12:22 Y él respondió: Mientras el niño aún vivía, yo ayunaba y lloraba; pues pensé: ¿Quién sabe? Tal vez Jehová me conceda Su favor, y viva el niño.

2S 12:23 Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? Yo iré a él, mas él no volverá a mí.

2S 12:24 Y consoló David a Betsabé, su mujer, y llegándose a ella, se acostó con ella. Y ella dio a luz un hijo, y él llamó su nombre Salomón. Y Jehová le amó;

2S 12:25 y Él envió mensaje por medio de Natán, el profeta, y llamó su nombre Jedidías, a causa de Jehová.

2S 12:26 Ahora bien, Joab peleaba contra Rabá de los hijos de Amón y tomó la ciudad real.

2S 12:27 Y envió Joab mensajeros a David y dijo: Yo he peleado contra Rabá; ciertamente he tomado la ciudad de las aguas.

2S 12:28 Reúne, pues, ahora al pueblo que queda, acampa contra la ciudad y tómala; de otro modo yo mismo tomaré la ciudad, y será llamada por mi nombre.

2S 12:29 Así que, juntando David a todo el pueblo, fue a Rabá, peleó contra ella y la tomó.

2S 12:30 Y quitó la corona de la cabeza de su rey, la cual pesaba un talento de oro y tenía piedras preciosas, y fue puesta sobre la cabeza de David. Y sacó el botín de la ciudad, una gran cantidad.

2S 12:31 Sacó además al pueblo que estaba en ella y lo puso bajo sierras, herramientas cortantes hechas de hierro y hachas de hierro, y les hizo pasar por los hornos de ladrillos; y lo mismo hizo a todas las ciudades de los hijos de Amón. Entonces David y todo el pueblo regresaron a Jerusalén.

2 SAMUEL 11 2 SAMUEL 13

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2 SAMUEL 13 Versión Recobro

2 SAMUEL 13



2S 13:1 Después de esto, aconteció que Absalón, hijo de David, tenía una hermana hermosa, que se llamaba Tamar; y Amnón, hijo de David, la amaba.

2S 13:2 Y estaba tan angustiado Amnón que se enfermó por causa de Tamar, su hermana; pues ella era virgen, y le parecía imposible a Amnón hacerle cosa alguna.

2S 13:3 Amnón tenía un amigo que se llamaba Jonadab, hijo de Simea, hermano de David; y Jonadab era un hombre muy astuto.

2S 13:4 Y éste le dijo: ¿Hijo del rey, por qué estás tan afligido mañana tras mañana? ¿No me lo vas a contar? Amnón le respondió: Yo amo a Tamar, la hermana de Absalón, mi hermano.

2S 13:5 Y Jonadab le dijo: Acuéstate en tu cama y finge que estás enfermo; y cuando tu padre venga a verte, dile: Te ruego que venga mi hermana Tamar y me dé pan para comer, y que prepare ante mis ojos algún alimento, para que al verlo yo coma de su mano.

2S 13:6 Se acostó, pues, Amnón y se fingió enfermo. Y cuando vino el rey a verlo, Amnón le dijo al rey: Te ruego que venga Tamar, mi hermana, y haga ante mis ojos un par de tortas, para que las coma yo de su mano.

2S 13:7 Después David envió mensaje a casa, a Tamar, diciendo: Ve ahora a casa de Amnón, tu hermano, y hazle de comer.

2S 13:8 Así que Tamar fue a casa de su hermano Amnón; y él estaba acostado. Y tomó masa, la amasó, hizo tortas ante sus ojos y las coció.

2S 13:9 Tomó la sartén y la vació delante de él, mas él no quiso comer. Entonces dijo Amnón: Haz que todos salgan de aquí. Y todos salieron de allí.

2S 13:10 Y Amnón dijo a Tamar: Trae la comida a mi alcoba, para que yo coma de tu mano. Y Tamar tomó las tortas que había preparado y las llevó a su hermano Amnón a la alcoba.

2S 13:11 Y cuando ella las puso cerca de él para que las comiese, le echó mano y le dijo: Ven, acuéstate conmigo, hermana mía.

2S 13:12 Ella le respondió: No, hermano mío. No me fuerces, porque no se debe hacer tal cosa en Israel. No cometas esta infamia.

2S 13:13 Y, ¿adónde iría yo con mi vergüenza? Y tú, tú serás estimado como uno de los necios en Israel. Te ruego pues, ahora, que hables al rey; porque él no me negará a ti.

2S 13:14 Mas él no quiso escuchar su voz; y como tenía más fuerzas que ella, la forzó y se acostó con ella.

2S 13:15 Luego la aborreció Amnón con un odio muy grande; porque el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado. Y le dijo Amnón: Levántate y vete.

2S 13:16 Pero ella le respondió: No cometas este mal mayor al despedirme, pues es mayor que el que me has hecho. Mas él no quiso escucharla.

2S 13:17 Y llamó a su mozo que le servía, y dijo: Despide a esta mujer fuera de aquí, y pon el cerrojo a la puerta tras ella.

2S 13:18 Llevaba ella un vestido largo con mangas, porque las hijas vírgenes del rey se vestían así. El criado, pues, la llevó fuera y puso el cerrojo a la puerta tras ella.

2S 13:19 Entonces Tamar puso cenizas sobre su cabeza y rasgó el vestido largo con mangas que llevaba puesto, puso su mano sobre su cabeza y se fue, llorando fuerte mientras iba.

2S 13:20 Luego le dijo su hermano Absalón: ¿Ha estado contigo tu hermano Amnón? Calla ahora, hermana mía. Él es tu hermano; no se angustie tu corazón por este asunto. Y se quedó Tamar desconsolada en casa de Absalón, su hermano.

2S 13:21 Cuando el rey David oyó todo esto, se enojó mucho.

2S 13:22 Mas Absalón no habló ni bueno ni malo a Amnón, pues Absalón aborrecía a Amnón porque había forzado a Tamar, su hermana.

2S 13:23 Pasados dos años completos, Absalón, que tenía esquiladores de ovejas en Baal-hazor, que está junto a Efraín, invitó a todos los hijos del rey.

2S 13:24 Y Absalón fue a ver al rey y dijo: Tu siervo tiene ahora esquiladores de ovejas. Vayan ahora el rey y sus siervos con tu siervo.

2S 13:25 Pero respondió el rey a Absalón: No, hijo mío; no vayamos todos, o te seremos gravosos. Y le presionó, pero no quiso ir; mas le dio su bendición.

2S 13:26 Entonces dijo Absalón: Pues si no, que venga con nosotros Amnón, mi hermano. Y el rey le respondió: ¿Para qué ha de ir contigo?

2S 13:27 Pero Absalón le insistió, y el rey dejó ir con él a Amnón y a todos los hijos del rey.

2S 13:28 Y Absalón mandó a sus ayudantes, diciendo: Mirad ahora cuando el corazón de Amnón esté alegre por el vino; y al decir yo: Herid a Amnón, entonces matadle. No temáis; ¿no soy yo quien os lo manda? Sed fuertes y sed valerosos.

2S 13:29 Y los ayudantes de Absalón hicieron a Amnón tal como Absalón les había mandado. Y se levantaron todos los hijos del rey, montaron cada uno en su mula y huyeron.

2S 13:30 Estando ellos en el camino, llegó a David la noticia, a saber, que Absalón había dado muerte a todos los hijos del rey, y no quedó ni uno de ellos.

2S 13:31 Levantándose el rey, rasgó sus vestidos y se echó en tierra, y todos sus siervos estaban junto a él con sus vestidos rotos.

2S 13:32 Después Jonadab, hijo de Simea, hermano de David, respondió y dijo: No piense mi señor que han dado muerte a todos los jóvenes, hijos del rey, pues sólo Amnón ha muerto. Porque esto había sido determinado por Absalón desde el día en que Amnón forzó a Tamar, su hermana.

2S 13:33 Por tanto, ahora no guarde mi señor, el rey, en su corazón este asunto, pensando que todos los hijos del rey están muertos; pues sólo Amnón ha muerto.

2S 13:34 Pero Absalón huyó. Y el joven que estaba de atalaya levantó sus ojos y miró, y he aquí, una multitud de gente que venía por el camino a sus espaldas, del lado del monte.

2S 13:35 Entonces dijo Jonadab al rey: He aquí que vienen los hijos del rey; es así como tu siervo ha dicho.

2S 13:36 Cuando él acabó de hablar, he aquí los hijos del rey que vinieron, y alzaron su voz y lloraron. Y también el rey y todos sus siervos lloraron con gran llanto.

2S 13:37 Mas Absalón huyó y se fue a Talmai, hijo de Amiud, rey de Gesur. Y David lloraba por su hijo todos los días.

2S 13:38 Así huyó Absalón y se fue a Gesur. Y estuvo allá tres años.

2S 13:39 Y el rey David añoraba ir a donde estaba Absalón, porque ya se había consolado acerca de Amnón, puesto que había muerto.

2 SAMUEL 12 2 SAMUEL 14

«Tabla de contenido













































































































































































2 SAMUEL 14 Versión Recobro

2 SAMUEL 14



2S 14:1 Comprendió Joab hijo de Sarvia que el corazón del rey se inclinaba por Absalón.

2S 14:2 Así que, envió Joab mensaje a Tecoa e hizo que de allí se trajera una mujer sabia. Y le dijo: Finge estar de luto y ponte vestidos de luto; no te unjas con óleo, sino preséntate como una mujer que hace mucho tiempo está de luto por un difunto.

2S 14:3 Y ve al rey y habla con él de este modo. Y puso Joab las palabras en su boca.

2S 14:4 Y cuando la mujer de Tecoa habló al rey, se postró en tierra sobre su rostro, le rindió homenaje y dijo: ¡Socorro, oh rey!

2S 14:5 Y el rey le dijo: ¿Qué te pasa? Ella respondió: Yo a la verdad soy una mujer viuda, y mi marido ha muerto.

2S 14:6 Tu sierva tenía dos hijos. Los dos lucharon entre sí en el campo, y no habiendo quien los separase, el uno hirió al otro y lo mató.

2S 14:7 Y ahora toda la familia se ha levantado contra tu sierva, diciendo: Entrega al que hirió a su hermano, para que le demos muerte por la vida de su hermano a quien él mató, aun si también destruimos al heredero. Así apagarán el carbón encendido que me ha quedado, no dejando a mi marido nombre ni remanente sobre la faz de la tierra.

2S 14:8 Entonces el rey dijo a la mujer: Vete a tu casa, y daré órdenes con respecto a ti.

2S 14:9 Y la mujer de Tecoa dijo al rey: Oh mi señor, el rey, la iniquidad sea sobre mí y sobre la casa de mi padre; y sean sin culpa el rey y su trono.

2S 14:10 El rey respondió: Si alguien te dice algo, tráelo a mí, y no te tocará más.

2S 14:11 Dijo ella: Recuerda el rey a Jehová tu Dios, para que el vengador de la sangre no mate más, y ellos no destruyan a mi hijo. Él respondió: Vive Jehová, que no caerá ni un cabello de tu hijo en tierra.

2S 14:12 Luego la mujer dijo: Permite que tu sierva hable una palabra a mi señor, el rey. Y él respondió: Habla.

2S 14:13 La mujer dijo: ¿Por qué, pues, has pensado tú cosa semejante contra el pueblo de Dios? Porque hablando esta palabra, el rey se hace como uno que es culpable, por cuanto el rey no hace volver a su desterrado.

2S 14:14 Porque tenemos que morir y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse. Pero Dios no quita la vida, sino que provee medios para que el desterrado no siga alejado de Él.

2S 14:15 Ahora, pues, he venido a hablar esta palabra al rey, mi señor, porque el pueblo me atemorizó; y tu sierva dijo: Hablaré ahora al rey; quizá el rey cumplirá el pedido de su sierva.

2S 14:16 Porque el rey oirá y librará a su sierva de manos del hombre que me quiere destruir a mí y a mi hijo juntamente, de la heredad de Dios.

2S 14:17 Entonces tu sierva dijo: Sea de consuelo para mí la palabra de mi señor, el rey, porque mi señor, el rey, es como un ángel de Dios al discernir entre lo bueno y lo malo; y sea contigo Jehová tu Dios.

2S 14:18 Respondió el rey y dijo a la mujer: No me encubras el asunto del cual yo te preguntaré. Y la mujer dijo: Hable mi señor, el rey.

2S 14:19 El rey dijo: ¿Está contigo la mano de Joab en todas estas cosas? La mujer respondió y dijo: Vive tu alma, oh rey, señor mío, nadie puede desviarse ni a la derecha ni a la izquierda de todo lo que mi señor el rey ha dicho; porque tu siervo Joab me mandó, y él puso en boca de tu sierva todas estas palabras.

2S 14:20 Para mudar el aspecto del asunto, Joab, tu siervo, hizo esto; y mi señor es sabio, tan sabio como un ángel de Dios, para conocer todo lo que hay en la tierra.

2S 14:21 Entonces el rey dijo a Joab: Ahora yo haré esto; ve, pues, y haz volver al joven Absalón.

2S 14:22 Joab se postró en tierra sobre su rostro, y haciendo homenaje, bendijo al rey y dijo: Este día tu siervo sabe que he hallado favor ante tus ojos, oh mi señor, el rey, pues ha concedido el rey lo que su siervo ha pedido.

2S 14:23 Se levantó luego Joab, fue a Gesur y trajo a Absalón a Jerusalén.

2S 14:24 Y el rey dijo: Que vuelva a su propia casa, pero que no vea mi rostro. Así que volvió Absalón a su propia casa y no vio el rostro del rey.

2S 14:25 No había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como Absalón; desde la planta de su pie hasta la coronilla de su cabeza no había en él defecto.

2S 14:26 Cuando se cortaba el cabello de su cabeza (y era al final de cada año que se lo cortaba, porque le pesaba mucho y se lo cortaba), pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos, conforme al peso del rey.

2S 14:27 Y le nacieron a Absalón tres hijos, y una hija que se llamaba Tamar; ella era mujer de hermoso aspecto.

2S 14:28 Moró Absalón en Jerusalén dos años enteros y no vio el rostro del rey.

2S 14:29 Después mandó Absalón por Joab, para enviarle al rey, pero él no quiso ir. Y mandó por él aun por segunda vez, pero no quiso venir.

2S 14:30 Entonces dijo a sus siervos: Mirad, la parcela de tierra que pertenece a Joab queda cerca a la mía, y tiene allí cebada; id y prendedle fuego. Así que los siervos de Absalón prendieron fuego a la parcela de tierra.

2S 14:31 Y Joab se levantó y fue a Absalón, a su casa; y le dijo: ¿Por qué prendieron fuego tus siervos a mi porción de tierra?

2S 14:32 Y Absalón respondió a Joab: Mandé por ti, diciendo: Ven ahora para que te envíe yo al rey a fin de decirle: ¿Para qué vine de Gesur? Mejor me fuera estar allá todavía. Ahora entonces, vea yo el rostro del rey; y si hay en mí iniquidad, que me dé muerte.

2S 14:33 Fue, pues, Joab al rey y le habló, y él llamó a Absalón. Y fue al rey y se postró en tierra sobre su rostro delante del rey. Y el rey besó a Absalón.

2 SAMUEL 13 2 SAMUEL 15

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2 SAMUEL 15 Versión Recobro

2 SAMUEL 15



2S 15:1 Después de esto Absalón preparó para sí un carro, caballos y cincuenta hombres que corrieran delante de él.

2S 15:2 Y se levantaba Absalón temprano y se ponía a un lado del camino junto a la puerta; y cuando venía algún hombre que tenía pleito que debía haberse ido al rey para juicio, Absalón le llamaba y decía: ¿De qué ciudad eres? Él respondía: Tu siervo es de una de las tribus de Israel.

2S 15:3 Entonces Absalón le decía: Mira, tu pleito es bueno y justo, pero no hay ninguno designado por el rey para que te oiga.

2S 15:4 Y decía Absalón: ¡Oh, que me pusieran por juez en el país, para que todo hombre que tuviera pleito o asunto judicial viniera a mí, y yo le haría justicia!

2S 15:5 Así que cuando se acercaba alguno para rendirle homenaje, él extendía la mano, lo tomaba y lo besaba.

2S 15:6 De este modo hacía Absalón con todos los israelitas que venían al rey para juicio. Y robaba Absalón los corazones de los hombres de Israel.

2S 15:7 Al cabo de cuatro años, dijo Absalón al rey: Permite que vaya y pague mi voto, el cual juré a Jehová en Hebrón.

2S 15:8 Porque tu siervo hizo un voto mientras moraba en Gesur, en Siria, diciendo: Ciertamente si Jehová me hace volver a Jerusalén, yo adoraré a Jehová.

2S 15:9 Le respondió el rey: Ve en paz. Entonces él se levantó y fue a Hebrón.

2S 15:10 Pero envió Absalón espías por todas las tribus de Israel, diciendo: Cuando oigáis el sonido de la trompeta, diréis: Absalón es rey en Hebrón.

2S 15:11 Y fueron con Absalón doscientos hombres de Jerusalén, que habían sido llamados y fueron inocentemente; no sabían nada.

2S 15:12 Mientras Absalón ofrecía los sacrificios, envió por Ahitofel, el gilonita, consejero de David, de su ciudad de Gilo. Así la conspiración se fortaleció, y aumentaba continuamente el pueblo que estaba con Absalón.

2S 15:13 Luego un mensajero llegó adonde estaba David, diciendo: Los corazones de los hombres de Israel se van tras Absalón.

2S 15:14 Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos; porque si no, ninguno de nosotros escapará de Absalón. Daos prisa e id, no sea que nos alcance, traiga el mal sobre nosotros y hiera la ciudad a filo de espada.

2S 15:15 Y los siervos del rey dijeron al rey: Para todo cuanto nuestro señor, el rey, elija estamos aquí tus siervos.

2S 15:16 Así, pues, el rey salió, y toda su familia en pos de él. Pero el rey dejó a diez concubinas para que guardasen la casa.

2S 15:17 El rey salió con todo el pueblo que iba en pos de él; y se detuvieron en la última casa.

2S 15:18 Y todos sus siervos pasaban a su lado; y todos los cereteos, todos los peleteos y todos los geteos, seiscientos hombres que habían venido en pos de él desde Gat, pasaban delante del rey.

2S 15:19 Entonces dijo el rey a Itai, el geteo: ¿Por qué vienes tú también con nosotros? Vuélvete y quédate con el rey, pues eres extranjero e incluso un desterrado de tu lugar.

2S 15:20 Viniste recientemente, ¿y he de hacer hoy que vagues con nosotros, mientras yo voy adonde pueda ir? Vuélvete y haz volver a tus hermanos; la benevolencia amorosa y la verdad sean contigo.

2S 15:21 Pero respondió Itai al rey y dijo: Vive Jehová, y vive mi señor, el rey, que para muerte o para vida, donde esté mi señor, el rey, allí ciertamente estará tu siervo.

2S 15:22 Entonces dijo David a Itai: Ven y cruza el arroyo. Y cruzaron Itai, el geteo, todos sus hombres y todos los pequeños que estaban con él.

2S 15:23 Todo el país lloró en alta voz; y todo el pueblo cruzó. Y el rey cruzó el arroyo Cedrón, y todo el pueblo pasó por el camino que va al desierto.

2S 15:24 Y vino Sadoc también, y con él todos los levitas que llevaban el Arca del Pacto de Dios; y asentaron el Arca de Dios, y subió Abiatar hasta que todo el pueblo hubo acabado de salir de la ciudad.

2S 15:25 Luego dijo el rey a Sadoc: Devuelve el Arca de Dios a la ciudad. Si hallo favor ante los ojos de Jehová, Él me hará volver y me la mostrará junto con Su habitación.

2S 15:26 Pero si dice: No me complazco en ti, entonces que haga conmigo lo que bien le parezca.

2S 15:27 Dijo además el rey al sacerdote Sadoc: Tú eres vidente; vuelve en paz a la ciudad, con Ahimaas, tu hijo, y Jonatán, hijo de Abiatar, vuestros dos hijos con vosotros.

2S 15:28 Mirad, esperaré en los vados del desierto, hasta que venga de vosotros palabra que me dé aviso.

2S 15:29 Entonces Sadoc y Abiatar devolvieron el Arca de Dios a Jerusalén y se quedaron allí.

2S 15:30 David subió la cuesta del monte de los Olivos, llorando mientras subía, con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Y todo el pueblo que estaba con él cubrió cada uno su cabeza; y subieron, llorando mientras subían.

2S 15:31 Luego alguien dio aviso a David, diciendo: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón. Y dijo David: Oh Jehová, te ruego, vuelve insensato el consejo de Ahitofel.

2S 15:32 Cuando David llegó a la cumbre del monte, donde se adoraba a Dios, Husai, el arquita, le salió al encuentro, con sus vestidos rasgados y la cabeza cubierta de tierra.

2S 15:33 David le dijo: Si pasas adelante conmigo, me serás carga.

2S 15:34 Pero si vuelves a la ciudad y dices a Absalón: Soy tu siervo, oh rey; como he sido siervo de tu padre en el pasado, así seré ahora siervo tuyo; entonces tú vencerás el consejo de Ahitofel en favor mío.

2S 15:35 ¿No estarán allí contigo los sacerdotes Sadoc y Abiatar? Por eso, todo lo que oigas de la casa del rey se lo comunicarás a los sacerdotes Sadoc y Abiatar.

2S 15:36 Y allí con ellos estarán sus dos hijos, Ahimaas, hijo de Sadoc, y Jonatán, hijo de Abiatar; por medio de ellos me comunicaréis todo lo que oigas.

2S 15:37 Así llegó Husai, el amigo de David, a la ciudad en el momento que Absalón llegaba a Jerusalén.

2 SAMUEL 14 2 SAMUEL 16

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2 SAMUEL 16 Versión Recobro

2 SAMUEL 16



2S 16:1 Cuando David pasó un poco más allá de la cumbre, Siba, el ayudante de Mefiboset, salió a su encuentro con un par de asnos ensillados, y sobre ellos doscientos panes, cien racimos de pasas, cien frutas de verano y un odre de vino.

2S 16:2 Y dijo el rey a Siba: ¿Por qué tienes esto? Y Siba respondió: Los asnos son para que monte la familia del rey, los panes y las frutas de verano, para que coman los jóvenes, y el vino, para que beban los que desmayen en el desierto.

2S 16:3 Y dijo el rey: ¿Dónde está el hijo de tu señor? Siba respondió al rey: Ahora habita en Jerusalén, porque dijo: Hoy me devolverá la casa de Israel el reino de mi padre.

2S 16:4 Entonces el rey dijo a Siba: Ahora todo lo que pertenece a Mefiboset es tuyo. Y respondió Siba: Me postro ante ti. Oh mi señor, el rey, halle yo favor ante tus ojos.

2S 16:5 Cuando el rey David llegó a Bahurim, salió de allí uno de la familia de la casa de Saúl, el cual se llamaba Simei, hijo de Gera. Cuando salió, iba maldiciendo

2S 16:6 y arrojando piedras contra David y contra todos los siervos del rey David; y todo el pueblo y todos los hombres valientes estaban a la derecha y a la izquierda del rey.

2S 16:7 Y Simei decía así mientras maldecía: Fuera, fuera, hombre sanguinario e indigno.

2S 16:8 Jehová ha hecho recaer sobre ti toda la sangre de la casa de Saúl, en lugar del cual has reinado; y Jehová ha entregado el reino en manos de tu hijo Absalón; y ahora has sido sorprendido en tu propia maldad, porque eres hombre sanguinario.

2S 16:9 Entonces Abisai, hijo de Sarvia, dijo al rey: ¿Por qué maldice este perro muerto a mi señor, el rey? Déjame pasar adelante y quitarle la cabeza.

2S 16:10 Pero el rey respondió: ¿Qué tengo yo que ver con vosotros, hijos de Sarvia? Si él maldice, y si Jehová le ha dicho que maldiga a David, ¿quién, pues, podrá decir: Por qué has hecho esto?

2S 16:11 Luego dijo David a Abisai y a todos sus siervos: He aquí, mi hijo, que ha salido de mis entrañas, busca mi vida; cuánto más, pues, hará así este benjamita. Dejadle solo y que maldiga, porque Jehová se lo ha mandado.

2S 16:12 Quizá mire Jehová el mal que me ha sido hecho, y Jehová me devuelva bien por su maldición de este día.

2S 16:13 David y sus hombres siguieron su camino, y Simei seguía por el lado de la colina frente a él, maldiciendo mientras iba; y le tiraba piedras y le arrojaba polvo.

2S 16:14 El rey y todo el pueblo que con él estaba llegaron fatigados, y él tomó refrigerio allí.

2S 16:15 Mientras tanto Absalón y todo el pueblo, los hombres de Israel, entraron en Jerusalén; y estaba con él Ahitofel.

2S 16:16 Y cuando Husai, el arquita, amigo de David, llegó a donde estaba Absalón, dijo Husai a Absalón: ¡Viva el rey! ¡Viva el rey!

2S 16:17 Y Absalón dijo a Husai: ¿Es esto tu bondad para con tu amigo? ¿Por qué no fuiste con tu amigo?

2S 16:18 Entonces Husai respondió a Absalón: No, sino que de aquel que elijan Jehová, este pueblo y todos los hombres de Israel, de aquél seré yo, y con él moraré.

2S 16:19 Además, ¿a quién debo servir? ¿No debe ser en la presencia de su hijo? Como yo serví en la presencia de tu padre, así estaré en tu presencia.

2S 16:20 Luego dijo Absalón a Ahitofel: Dad vuestro consejo sobre lo que debemos hacer.

2S 16:21 Y Ahitofel dijo a Absalón: Llégate a las concubinas de tu padre, que él dejó para que guardasen la casa, y todo Israel oirá que te has hecho aborrecible a tu padre; y así serán fuertes las manos de todos los que están contigo.

2S 16:22 Entonces pusieron para Absalón una tienda sobre el terrado, y se llegó Absalón a las concubinas de su padre, ante los ojos de todo Israel.

2S 16:23 Y el consejo que daba Ahitofel en aquellos días era como si se consultara el oráculo de Dios; así era todo consejo de Ahitofel, tanto con David como con Absalón.

2 SAMUEL 15 2 SAMUEL 17

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2 SAMUEL 17 Versión Recobro

2 SAMUEL 17



2S 17:1 Entonces Ahitofel dijo a Absalón: Déjame escoger doce mil hombres, y me levantaré y perseguiré a David esta noche.

2S 17:2 Vendré sobre él mientras esté cansado y débil de manos. Lo atemorizaré, y todo el pueblo que está con él huirá; entonces heriré sólo al rey.

2S 17:3 Y haré volver a ti a todo el pueblo. El regreso de todo el pueblo depende de lo que le pase al hombre a quien buscas; después todo el pueblo estará en paz.

2S 17:4 Lo dicho le pareció recto a Absalón y a todos los ancianos de Israel.

2S 17:5 Dijo luego Absalón: Llamad ahora también a Husai, el arquita, para que oigamos lo que él dirá.

2S 17:6 Husai, pues, llegó a donde estaba Absalón; y le habló Absalón, diciendo: Así ha hablado Ahitofel. ¿Haremos lo que él dice? Si no, habla tú.

2S 17:7 Husai dijo a Absalón: El consejo que Ahitofel ha dado esta vez no es bueno.

2S 17:8 Y añadió Husai: Tú conoces a tu padre y a sus hombres, y sabes que son hombres valientes y que están con amargura de alma, como osa a la cual quitaron sus cachorros en el campo; además, tu padre es hombre de guerra y no pasará la noche con el pueblo.

2S 17:9 Está ahora escondido en alguna fosa o en otro lugar; y cuando algunos caigan al principio, quienquiera que lo oiga dirá: Ha habido una matanza entre el pueblo que está con Absalón.

2S 17:10 Y aun el valeroso, cuyo corazón es como el corazón del león, se derretirá completamente por el temor; pues todo Israel sabe que tu padre es hombre valiente, y que los que están con él son valerosos.

2S 17:11 Pero aconsejo que todo Israel se junte a ti, desde Dan hasta Beerseba, en multitud como la arena que está junto al mar, y que tú en persona vayas a la batalla.

2S 17:12 Entonces vendremos sobre él en cualquier lugar en donde se encuentre, y caeremos sobre él como cae el rocío sobre la tierra; y no dejaremos ni uno de él y de los hombres que están con él.

2S 17:13 Y si se refugia en alguna ciudad, todos los de Israel llevarán sogas a dicha ciudad; y la arrastraremos hasta el río hasta que no se encuentre allí ni una piedra.

2S 17:14 Entonces Absalón y todos los hombres de Israel dijeron: El consejo de Husai, el arquita, es mejor que el consejo de Ahitofel; pues Jehová había ordenado la derrota del buen consejo de Ahitofel para que Jehová hiciera venir el mal sobre Absalón.

2S 17:15 Dijo luego Husai a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: Así y así aconsejó Ahitofel a Absalón y a los ancianos de Israel; y de esta manera aconsejé yo.

2S 17:16 Por tanto, enviad rápidamente y dad aviso a David, diciendo: No pases la noche en los vados del desierto, sino pasa al otro lado sin falta; de otro modo, el rey será devorado, asimismo todos los que con él están.

2S 17:17 Ahora bien, Jonatán y Ahimaas estaban en En-rogel, y una sierva iría a avisarles, y ellos irían a comunicárselo al rey David; porque no podían mostrarse viniendo a la ciudad.

2S 17:18 Pero un joven los vio y se lo hizo saber a Absalón. Y ambos fueron rápidamente y llegaron a la casa de un hombre en Bahurim, que tenía en su patio un pozo, dentro del cual se metieron.

2S 17:19 Y su mujer tomó la cubierta y la extendió sobre la boca del pozo, y echó sobre ella grano; y no se supo del asunto.

2S 17:20 Luego llegaron los siervos de Absalón a la mujer en la casa, y dijeron: ¿Dónde están Ahimaas y Jonatán? Y la mujer les respondió: Cruzaron el arroyo. Y cuando ellos los buscaron y no los encontraron, regresaron a Jerusalén.

2S 17:21 Después de que habían partido, aquéllos subieron del pozo, se fueron y dieron aviso al rey David. Y le dijeron a David: Levantaos y cruzad rápido las aguas, porque Ahitofel ha dado tal consejo contra ti.

2S 17:22 Entonces David se levantó, y todo el pueblo que con él estaba, y cruzaron el Jordán; a la luz de la mañana ni siquiera faltó uno que no hubiera cruzado el Jordán.

2S 17:23 Y cuando Ahitofel vio que no se había seguido su consejo, ensilló su asno, se levantó y se fue a su casa en su ciudad; y después de poner su casa en orden, se ahorcó. Así murió, y fue sepultado en el sepulcro de su padre.

2S 17:24 Luego David llegó a Mahanaim. Y Absalón cruzó el Jordán con todos los hombres de Israel.

2S 17:25 Y Absalón puso a Amasa sobre el ejército, en lugar de Joab. Amasa era hijo de un varón llamado Itra, el israelita, el cual se había llegado a Abigail, hija de Nahas, hermana de Sarvia, madre de Joab.

2S 17:26 Y acamparon Israel y Absalón en la tierra de Galaad.

2S 17:27 Cuando David llegó a Mahanaim, Sobi, hijo de Nahas, de Rabá de los hijos de Amón, Maquir, hijo de Amiel, de Lo-debar, y Barzilai, el galaadita de Rogelim,

2S 17:28 trajeron camas, lebrillos, vasos de barro, trigo, cebada, harina, grano tostado, habas, lentejas y otros granos tostados,

2S 17:29 miel, mantequilla, ovejas y quesos de vaca, a David y al pueblo que con él estaba, para que comieran; porque decían: El pueblo está hambriento y cansado y sediento en el desierto.

2 SAMUEL 16 2 SAMUEL 18

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2 SAMUEL 18 Versión Recobro

2 SAMUEL 18



2S 18:1 Entonces David pasó revista al pueblo que estaba con él y puso sobre ellos capitanes de miles y capitanes de centenas.

2S 18:2 Y envió David al pueblo: una tercera parte bajo la mano de Joab, una tercera parte bajo la mano de Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab, y una tercera parte bajo la mano de Itai, el geteo. Y dijo el rey al pueblo: Ciertamente yo también saldré con vosotros.

2S 18:3 Mas el pueblo respondió: No saldrás; porque si nosotros huimos, no harán caso de nosotros; y si la mitad de nosotros muere, no harán caso de nosotros. Mas tú vales tanto como diez mil de nosotros; por eso, será mejor que estés disponible para darnos ayuda desde la ciudad.

2S 18:4 El rey les dijo: Yo haré lo que bien os parezca. Se puso, pues, el rey al lado de la puerta, y todo el pueblo salió por centenas y por miles.

2S 18:5 Y el rey mandó a Joab, a Abisai y a Itai, diciendo: Tratad suavemente, por amor a mí, al joven Absalón. Y todo el pueblo oyó cuando dio el rey el mandato acerca de Absalón a todos los capitanes.

2S 18:6 Luego salió el pueblo al campo contra Israel, y se libró la batalla en el bosque de Efraín.

2S 18:7 Allí fue derrotado el pueblo de Israel delante de los siervos de David, y se hizo allí en aquel día una gran matanza, de veinte mil.

2S 18:8 La batalla se extendió sobre la faz de toda aquella tierra, y fueron más los que devoró el bosque aquel día que los que devoró la espada.

2S 18:9 Aconteció que se encontró Absalón con los siervos de David; e iba Absalón montado en su mulo. Y el mulo pasó por debajo de las ramas espesas de un gran terebinto; y a Absalón se le enredó la cabeza en el terebinto, y quedó suspendido entre el cielo y la tierra mientras el mulo que estaba debajo de él siguió adelante.

2S 18:10 Cierto hombre vio esto y le avisó a Joab, diciendo: Acabo de ver a Absalón colgado de un terebinto.

2S 18:11 Joab respondió al hombre que le había avisado: Acabas de ver esto. ¿Por qué no lo heriste echándole a tierra allí? Pues yo te hubiera dado diez piezas de plata y un cinturón.

2S 18:12 El hombre dijo a Joab: Aunque hubiera recibido mil piezas de plata en la mano, no extendería yo mi mano contra el hijo del rey; porque nosotros oímos que el rey te mandó a ti, a Abisai y a Itai, diciendo: Cuidad al joven Absalón, quienquiera que seáis.

2S 18:13 Por otra parte, si yo hubiera procedido pérfidamente contra su vida (al rey nada se le oculta), tú mismo estarías en contra mía.

2S 18:14 Entonces Joab dijo: No me quedaré aquí contigo. Y tomó tres dardos en su mano y los clavó en el corazón de Absalón mientras aún estaba vivo en medio del terebinto.

2S 18:15 Y diez jóvenes que llevaban las armas de Joab rodearon a Absalón, lo hirieron y lo mataron.

2S 18:16 Entonces Joab tocó la trompeta; y el pueblo se volvió de seguir a Israel, porque Joab detuvo al pueblo.

2S 18:17 Tomando después a Absalón, le echaron en un gran hoyo en el bosque, y arrojaron sobre él un montón muy grande de piedras. Y todo Israel huyó, cada hombre a su tienda.

2S 18:18 Ahora bien, Absalón, mientras estaba vivo, había tomado una estela que estaba en el valle del rey y la había erigido para sí, pues dijo: No tengo hijo que conserve la memoria de mi nombre. Y llamó la estela por su propio nombre, y así se llama Monumento de Absalón hasta hoy.

2S 18:19 Entonces Ahimaas, hijo de Sadoc, dijo: Déjame correr ahora y anunciar las noticias al rey, que Jehová le ha vengado de sus enemigos.

2S 18:20 Respondió Joab: Hoy no llevarás las noticias; las anunciarás otro día. Hoy no darás las noticias, porque el hijo del rey ha muerto.

2S 18:21 Y Joab dijo al cusita: Ve tú, cuenta al rey lo que has visto. Y el cusita se inclinó ante Joab, y corrió.

2S 18:22 Entonces Ahimaas, hijo de Sadoc, dijo una vez más a Joab: Pero sea lo que sea, déjame correr tras el cusita. Y Joab dijo: ¿Por qué quieres correr, hijo mío, viendo que no obtendrás premio por las nuevas?

2S 18:23 Pero sea lo que sea, dijo, yo correré. Y le dijo: Corre. Y Ahimaas corrió por el camino de la llanura y pasó delante del cusita.

2S 18:24 David estaba sentado entre las dos puertas. Y el atalaya subió al terrado de la puerta hasta el muro; y alzando sus ojos miró, y he aquí, venía un hombre corriendo solo.

2S 18:25 Y el atalaya dio voces y lo hizo saber al rey, el cual dijo: Si él está solo, trae nuevas en su boca. Mientras tanto él continuó viniendo, y se acercó.

2S 18:26 Entonces el atalaya vio a otro que corría; y llamó el atalaya al portero, y dijo: He aquí, un hombre que corre solo. Y el rey dijo: Éste también trae nuevas.

2S 18:27 Y dijo el atalaya: Me parece que el correr del primero es como el correr de Ahimaas, hijo de Sadoc. Y respondió el rey: Es buen hombre y viene con buenas nuevas.

2S 18:28 Entonces Ahimaas llamó y dijo al rey: Todo está bien; y se inclinó ante el rey rostro en tierra, y dijo: Bendito sea Jehová, Dios tuyo, que ha entregado a los hombres que habían levantado sus manos contra mi señor, el rey.

2S 18:29 Y el rey dijo: ¿Está bien el joven Absalón? Y Ahimaas respondió: Cuando Joab envió al siervo del rey y a mí, tu siervo, vi un gran alboroto, pero no sé lo que era.

2S 18:30 Entonces el rey dijo: Apártate, y ponte aquí. Y él se apartó y se quedó allí.

2S 18:31 Luego vino el cusita; y dijo el cusita: Buenas nuevas para mi señor, el rey, porque hoy Jehová te ha vengado de todos los que se han levantado contra ti.

2S 18:32 Y el rey dijo al cusita: ¿Está bien el joven Absalón? Y respondió el cusita: Como aquel joven sean los enemigos de mi señor, el rey, y todos los que se levanten contra ti para hacerte daño.

2S 18:33 Entonces el rey se turbó mucho, subió a la sala que estaba sobre la puerta y lloró. Y mientras iba, decía así: ¡Oh hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Me hubiera muerto yo en lugar de ti! ¡Oh Absalón, hijo mío, hijo mío!

2 SAMUEL 17 2 SAMUEL 19

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2 SAMUEL 19 Versión Recobro

2 SAMUEL 19



2S 19:1 Entonces dieron aviso a Joab: El rey ahora llora y hace duelo por Absalón.

2S 19:2 Y se volvió aquel día la victoria en duelo para todo el pueblo, porque oyó decir el pueblo aquel día que el rey estaba afligido por su hijo.

2S 19:3 Y entró el pueblo aquel día escondidamente en la ciudad, como suele huir el pueblo avergonzado en la batalla.

2S 19:4 El rey cubrió su rostro, y a gran voz el rey llamó: ¡Oh mi hijo Absalón! ¡Oh Absalón, hijo mío, hijo mío!

2S 19:5 Entonces Joab vino al rey en su casa, y dijo: Hoy has avergonzado los rostros de todos tus siervos, que hoy salvaron tu vida, la vida de tus hijos y de tus hijas, la vida de tus mujeres y la vida de tus concubinas,

2S 19:6 amando a los que te odian y odiando a los que te aman; pues hoy has demostrado que los príncipes y los siervos no son nada para ti. Pero entiendo hoy que si viviera Absalón y todos nosotros hubiéramos muerto hoy, te habría parecido bien.

2S 19:7 Levántate, pues, ahora; sal y consuela los corazones de tus siervos. Pues juro por Jehová que si no sales, no quedará ni un hombre contigo esta noche; y esto será peor para ti que todo el mal que te ha sobrevenido desde tu juventud hasta ahora.

2S 19:8 Entonces se levantó el rey y se sentó a la puerta. Y fue dado aviso a todo el pueblo, diciendo: El rey está ahora sentado a la puerta. Y vino todo el pueblo delante del rey. Mientras tanto, Israel había huido, cada hombre a su tienda.

2S 19:9 Y todo el pueblo disputaba en todas las tribus de Israel, diciendo: El rey nos libró de manos de nuestros enemigos y nos salvó de manos de los filisteos; y ahora ha huido del país por causa de Absalón.

2S 19:10 Pero Absalón, a quien habíamos ungido como rey sobre nosotros, ha muerto en la batalla. Ahora, pues, ¿por qué permanecéis callados respecto de hacer volver al rey?

2S 19:11 Entonces el rey David envió a decir a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, diciendo: Hablad a los ancianos de Judá, diciendo: ¿Por qué sois los últimos en hacer volver al rey a su casa, viendo que la palabra de todo Israel ha venido al rey?

2S 19:12 Vosotros sois mis hermanos; mi hueso y mi carne sois. ¿Por qué, pues, sois los últimos en hacer volver al rey?

2S 19:13 Y diréis a Amasa: ¿No eres tú hueso mío y carne mía? Así me haga Dios, y aun me añada, si no llegas a ser capitán del ejército delante de mí continuamente, en lugar de Joab.

2S 19:14 Entonces inclinó el corazón de todos los varones de Judá, como el de un solo hombre, y enviaron a decir al rey: Vuelve, tú y todos tus siervos.

2S 19:15 Volvió, pues, el rey, y llegó hasta el Jordán, y Judá vino a Gilgal para ir al encuentro del rey, para hacerle pasar el Jordán.

2S 19:16 También Simei, hijo de Gera, el benjamita que era de Bahurim, se dio prisa y descendió con los hombres de Judá al encuentro del rey David.

2S 19:17 Con él venían mil hombres de Benjamín; asimismo Siba, ayudante de la casa de Saúl, y sus quince hijos y sus veinte siervos con él. Y se apresuraron a bajar al Jordán delante del rey.

2S 19:18 E iban cruzando el vado para ayudar a pasar a la familia del rey y hacer lo que bien le pareciera. Y Simei, hijo de Gera, se postró delante del rey cuando éste iba a cruzar el Jordán.

2S 19:19 Y dijo al rey: No me considere culpable, mi señor, ni te acuerdes del mal que hizo tu siervo el día en que mi señor, el rey, salió de Jerusalén, para que no lo guarde el rey en su corazón.

2S 19:20 Porque yo tu siervo sé que he pecado; y vine hoy, el primero de toda la casa de José, para bajar al encuentro de mi señor, el rey.

2S 19:21 Entonces respondió Abisai, hijo de Sarvia, y dijo: ¿No se le dará muerte a Simei por esto, pues maldijo al ungido de Jehová?

2S 19:22 Dijo David: ¿Qué tengo yo que ver con vosotros, oh hijos de Sarvia, para que hoy me seáis adversarios? ¿Se le dará muerte hoy a alguno en Israel? ¿Acaso no sé yo que hoy soy rey sobre Israel?

2S 19:23 Y dijo el rey a Simei: No morirás. Y el rey se lo juró.

2S 19:24 Luego Mefiboset, hijo de Saúl, descendió al encuentro del rey. Él no se había cuidado los pies, ni había cortado su barba ni tampoco había lavado sus vestidos desde el día en que el rey salió hasta el día en que regresó en paz.

2S 19:25 Y cuando vino de Jerusalén al encuentro del rey, éste le dijo: ¿Por qué no fuiste conmigo, Mefiboset?

2S 19:26 Él respondió: Oh señor mío, el rey, mi siervo me engañó; pues tu siervo había dicho: Me ensillaré un asno para montar en él e ir con el rey. Porque tu siervo es cojo.

2S 19:27 Y Siba calumnió a tu siervo delante de mi señor, el rey. Pero mi señor, el rey, es como un ángel de Dios; por tanto, haz lo que bien te parezca.

2S 19:28 Porque todos los de la casa de mi padre eran hombres dignos de muerte delante de mi señor, el rey, pero tú pusiste a tu siervo entre los que comen a tu mesa. ¿Qué derecho, pues, tengo aún para clamar más al rey?

2S 19:29 El rey le dijo: ¿Por qué hablar más de tus asuntos? Yo digo que tú y Siba os dividáis las tierras.

2S 19:30 Y Mefiboset dijo al rey: Deja que él lo tome todo, puesto que mi señor, el rey, ha llegado en paz a su casa.

2S 19:31 Entonces Barzilai, el galaadita, descendió de Rogelim y cruzó el Jordán con el rey, para atravesar con el rey el Jordán.

2S 19:32 Era Barzilai muy anciano, de ochenta años; y él había provisto alimento al rey mientras estaba en Mahanaim, pues era hombre muy principal.

2S 19:33 Y el rey dijo a Barzilai: Cruza conmigo, y yo te sustentaré a mi lado en Jerusalén.

2S 19:34 Pero Barzilai dijo al rey: ¿Cuántos son los días de los años de mi vida, para que yo suba con el rey a Jerusalén?

2S 19:35 Tengo ochenta años hoy. ¿Podré discernir entre el bien y el mal? ¿Podrá tu siervo gustar de lo que coma y beba? ¿Podré todavía oír la voz de los cantores y de las cantoras? ¿Por qué, entonces, ha de ser tu siervo otra carga más para mi señor el rey?

2S 19:36 Tu siervo ha de pasar un poco más allá del Jordán con el rey. ¿Por qué, entonces, me ha de dar el rey tal recompensa?

2S 19:37 Deja volver a tu siervo para que muera yo en mi ciudad cerca del sepulcro de mi padre y de mi madre. Mas he aquí tu siervo Quimam; deja que él pase con mi señor, el rey; y haz con él lo que bien te parezca.

2S 19:38 Y el rey dijo: Quimam cruzará conmigo, y yo haré con él como bien te parezca; y todo lo que quieras que yo haga, lo haré por ti.

2S 19:39 Todo el pueblo cruzó el Jordán. El rey también cruzó y, después de besar a Barzilai, lo bendijo, y él se volvió a su propio lugar.

2S 19:40 El rey entonces pasó a Gilgal, y con él pasó Quimam. Y todo el pueblo de Judá, y también la mitad del pueblo de Israel, hicieron pasar al rey.

2S 19:41 Luego todos los hombres de Israel vinieron al rey y dijeron al rey: ¿Por qué nuestros hermanos, los varones de Judá, te han secuestrado, y han hecho pasar el Jordán al rey y a su familia, junto con todos los hombres de David?

2S 19:42 Todos los hombres de Judá respondieron a los hombres de Israel: Porque el rey es nuestro pariente cercano. ¿Por qué entonces os enojáis vosotros acerca de esto? ¿Hemos comido nosotros algo a costa del rey? ¿O nos dio él algún regalo?

2S 19:43 Y los hombres de Israel respondieron a los hombres de Judá y dijeron: Tenemos diez partes en el rey, y en David también tenemos más que vosotros. ¿Por qué, pues, nos menospreciasteis? ¿No fuimos nosotros los primeros que hablamos de hacer volver a nuestro rey? Pero las palabras de los hombres de Judá prevalecieron sobre las palabras de los hombres de Israel.

2 SAMUEL 18 2 SAMUEL 20

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2 SAMUEL 2 Versión Recobro

2 SAMUEL 2



2S 2:1 Después de esto David consultó a Jehová, diciendo: ¿He de subir a una de las ciudades de Judá? Jehová le respondió: Sube. Y David dijo: ¿Adónde he de subir? Y Él dijo: A Hebrón.

2S 2:2 David, pues, subió allá, y también sus dos mujeres, Ahinoam la jezreelita y Abigail, la mujer de Nabal, el carmelita.

2S 2:3 David hizo subir a los hombres que con él habían estado, cada uno con su familia; y moraron en las ciudades de Hebrón.

2S 2:4 Llegaron luego los varones de Judá y ungieron allí a David por rey sobre la casa de Judá. Y dieron aviso a David, diciendo: Los hombres de Jabes-galaad son los que sepultaron a Saúl.

2S 2:5 Y envió David mensajeros a los hombres de Jabes-galaad, y les dijeron: Benditos sois de Jehová, porque habéis manifestado esta bondad a vuestro señor, a Saúl, y lo habéis sepultado.

2S 2:6 Ahora, pues, Jehová os manifieste bondad y fidelidad; yo también os pagaré por este bien, por esto que habéis hecho.

2S 2:7 Esfuércense, pues, ahora vuestras manos, y sed valientes; porque Saúl, vuestro señor, está muerto, y los de la casa de Judá me han ungido por rey sobre ellos.

2S 2:8 Pero Abner, hijo de Ner, capitán del ejército de Saúl, tomó a Is-boset, hijo de Saúl, y lo llevó a Mahanaim,

2S 2:9 y lo hizo rey sobre Galaad, sobre los asuritas, sobre Jezreel, sobre Efraín, sobre Benjamín y sobre todo Israel.

2S 2:10 Is-boset, hijo de Saúl, tenía cuarenta años cuando comenzó a reinar sobre Israel, y reinó dos años. Sin embargo, la casa de Judá siguió a David.

2S 2:11 El tiempo que David fue rey en Hebrón sobre la casa de Judá fue de siete años y seis meses.

2S 2:12 Y Abner, hijo de Ner, y los siervos de Is-boset, hijo de Saúl, salieron de Mahanaim a Gabaón,

2S 2:13 y Joab, hijo de Sarvia, y los siervos de David salieron y los encontraron junto al estanque de Gabaón. Y se sentaron, los unos en un lado del estanque y los otros en el otro lado del estanque.

2S 2:14 Abner dijo a Joab: Levántense los jóvenes y compitan delante de nosotros. Y Joab respondió: Levántense.

2S 2:15 Se levantaron y pasaron en número igual, doce por parte de Benjamín y de Is-boset, hijo de Saúl, y doce de los siervos de David.

2S 2:16 Y cada uno echó mano de la cabeza de su oponente, y su espada penetró en el costado de su oponente; y cayeron a una. Y fue llamado aquel lugar, Helcat-hazurim, el cual está en Gabaón.

2S 2:17 La batalla fue muy reñida aquel día, y Abner y los hombres de Israel fueron derrotados delante de los siervos de David.

2S 2:18 Estaban allí tres hijos de Sarvia: Joab, Abisai y Asael. Asael era ligero de pies, como una gacela del campo.

2S 2:19 Y Asael salió en persecución de Abner y no se apartó ni a la derecha ni a la izquierda de detrás de Abner.

2S 2:20 Entonces Abner miró atrás y dijo: ¿No eres tú Asael? Y él respondió: Yo soy.

2S 2:21 Abner le dijo: Apártate a la derecha o a la izquierda, echa mano de uno de los jóvenes y toma para ti su armadura. Pero Asael no quiso dejar de seguir en pos de él.

2S 2:22 Abner volvió a decir a Asael: Deja de seguir en pos de mí. ¿Por qué he de derribarte en tierra? ¿Cómo levantaría yo entonces mi rostro delante de Joab, tu hermano?

2S 2:23 Mas no quiso apartarse, así que Abner lo hirió en el vientre con el extremo de la lanza; y la lanza le salió por detrás. Cayó allí y murió en aquel mismo sitio. Y todos los que venían al lugar donde Asael había caído y estaba muerto, se detenían.

2S 2:24 Pero Joab y Abisai persiguieron a Abner. Y al ponerse el sol, llegaron al collado de Amma, que está delante de Gía, junto al camino del desierto de Gabaón.

2S 2:25 Y se juntaron los hijos de Benjamín en pos de Abner, formando una sola tropa, y se detuvieron en la cumbre del collado.

2S 2:26 Y Abner dio voces a Joab y dijo: ¿Devorará la espada para siempre? ¿No sabes tú que el final será amargo? Entonces, ¿hasta cuándo esperarás para mandar al pueblo que se vuelva de perseguir a sus hermanos?

2S 2:27 Y respondió Joab: Vive Dios, que si tú no hubieras hablado, ciertamente el pueblo habría dejado de perseguir cada cual a su hermano sólo en la mañana.

2S 2:28 Entonces Joab tocó la trompeta, y todo el pueblo se detuvo; y no persiguió más a Israel, ni peleó más.

2S 2:29 Y Abner y sus hombres caminaron por el Arabá toda aquella noche, y cruzando el Jordán, pasaron por todo Bitrón y llegaron a Mahanaim.

2S 2:30 Joab también volvió de perseguir a Abner y reunió a todo el pueblo. De los siervos de David faltaron diecinueve hombres y Asael.

2S 2:31 Y los siervos de David habían herido de Benjamín y de entre los hombres de Abner, a trescientos sesenta hombres, los cuales murieron.

2S 2:32 Tomaron a Asael y lo sepultaron en la tumba de su padre, que estaba en Belén. Y caminaron toda la noche Joab y sus hombres, y despuntó el alba sobre ellos en Hebrón.

2 SAMUEL 1 2 SAMUEL 3

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2 SAMUEL 20 Versión Recobro

2 SAMUEL 20



2S 20:1 Se encontraba allí un hombre indigno que se llamaba Seba, hijo de Bicri, benjamita. Y éste tocó la trompeta y dijo:
No tenemos nosotros parte en David, / ni herencia en el hijo de Isaí. / ¡Cada hombre a su tienda, oh Israel!

2S 20:2 Y todos los hombres de Israel subieron, dejando de seguir a David, y siguieron a Seba, hijo de Bicri; mas los de Judá siguieron apegados a su rey, desde el Jordán hasta Jerusalén.

2S 20:3 Cuando David llegó a su casa en Jerusalén, tomó el rey a las diez concubinas, las cuales había dejado para que guardasen la casa y las puso bajo custodia; y les dio alimentos, pero no se llegó a ellas. Así que quedaron encerradas hasta el día de su muerte, viviendo como viudas.

2S 20:4 Luego el rey dijo a Amasa: Convócame a los hombres de Judá en tres días, y hállate tú aquí presente.

2S 20:5 Amasa fue para convocar a Judá, pero se detuvo más del tiempo que David le había señalado.

2S 20:6 Entonces David dijo a Abisai: Ahora Seba, hijo de Bicri, nos hará más daño que Absalón. Toma tú siervos de tu señor y persíguelo; de otro modo, él encontrará algunas ciudades fortificadas y se escapará de nuestra vista.

2S 20:7 Así que salieron en pos de él los hombres de Joab, junto con los cereteos, los peleteos y todos los hombres valientes; y salieron de Jerusalén para perseguir a Seba, hijo de Bicri.

2S 20:8 Cuando estaban ante la piedra grande que está en Gabaón, salió Amasa a su encuentro. Y Joab vestía un traje militar, sobre el cual tenía pegado a sus lomos un cinto con una espada en su vaina, la cual se le cayó cuando él avanzó.

2S 20:9 Entonces Joab dijo a Amasa: ¿Te va bien, hermano mío? Y Joab tomó con la diestra la barba de Amasa, para besarlo.

2S 20:10 Pero Amasa no se dio cuenta de la espada que estaba en la mano de Joab. Y Joab le hirió con ella en el estómago y derramó sus entrañas por tierra sin darle un segundo golpe; y murió. Después Joab y su hermano Abisai persiguieron a Seba, hijo de Bicri.

2S 20:11 Y uno de los mozos de Joab se paró junto a él y dijo: Quien esté a favor de Joab y quien esté a favor de David, vaya en pos de Joab.

2S 20:12 Y Amasa yacía revolcándose en su sangre en mitad del camino, y el hombre vio que todo el pueblo se detuvo. Y viendo aquel hombre que todos los que pasaban por su lado se paraban, apartó a Amasa del camino al campo y echó sobre él una vestidura.

2S 20:13 Luego que fue quitado del camino, todos los hombres siguieron a Joab para perseguir a Seba, hijo de Bicri.

2S 20:14 Seba pasó por todas las tribus de Israel hasta Abel y Bet-maaca, y hasta todos los beriaítas; y se juntaron y lo siguieron también.

2S 20:15 Y llegaron los de Joab y lo sitiaron en Abel de Bet-maaca; y construyeron un terraplén contra la ciudad, el cual se apoyaba contra el antemuro. Y todo el pueblo que estaba con Joab golpeaba el muro para derribarlo.

2S 20:16 Entonces una mujer sabia de la ciudad clamó, diciendo: ¡Escuchad! ¡Escuchad! Decidle a Joab: Ven acá, para que yo te hable.

2S 20:17 Cuando él se acercó a ella, la mujer dijo: ¿Eres tú Joab? Y Joab respondió: Yo soy. Le dijo ella: Escucha las palabras de tu sierva. Y él respondió: Escucho.

2S 20:18 Entonces habló ella, diciendo: En tiempos pasados solían hablar, diciendo: Ciertamente pedirán consejo en Abel; y así concluían cualquier asunto.

2S 20:19 Yo soy de las pacíficas y fieles de Israel; tú procuras destruir una ciudad que es madre en Israel. ¿Por qué quieres devorar la heredad de Jehová?

2S 20:20 Joab respondió y dijo: Lejos, lejos esté de mí, que yo la devore o la destruya.

2S 20:21 La cosa no es así, sino que un hombre de la región montañosa de Efraín, que se llama Seba, hijo de Bicri, ha levantado su mano contra el rey, contra David. Entregad a ése solamente, y yo me apartaré de la ciudad. Y la mujer dijo a Joab: Su cabeza te será arrojada inmediatamente desde el muro.

2S 20:22 La mujer fue luego a todo el pueblo en su sabiduría; y ellos le cortaron la cabeza a Seba, hijo de Bicri, y se la arrojaron a Joab. Y él tocó la trompeta, y se retiraron de la ciudad, cada uno a su tienda. Y Joab se volvió a Jerusalén, al rey.

2S 20:23 Ahora, pues, quedó Joab sobre todo el ejército de Israel, y Benaía, hijo de Joiada, sobre los cereteos y peleteos,

2S 20:24 y Adoram sobre el trabajo forzado, y Josafat, hijo de Ahilud, era el cronista,

2S 20:25 y Seva era escriba, y Sadoc y Abiatar, sacerdotes,

2S 20:26 e Ira, el jaireo, fue también ministro principal de David.

2 SAMUEL 19 2 SAMUEL 21

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2 SAMUEL 21 Versión Recobro

2 SAMUEL 21



2S 21:1 Hubo hambre en los días de David durante tres años, año tras año; y David consultó a Jehová. Y Jehová le dijo: Es por causa de Saúl y por su casa sanguinaria, por cuanto él mató a los gabaonitas.

2S 21:2 Entonces el rey llamó a los gabaonitas y les habló. Los gabaonitas no eran de los hijos de Israel, sino del remanente de los amorreos, a los cuales los hijos de Israel habían hecho juramento. Pero Saúl había procurado matarlos en su celo por los hijos de Israel y de Judá.

2S 21:3 Dijo, pues, David a los gabaonitas: ¿Qué haré por vosotros? Y, ¿cómo haré expiación para que bendigáis la heredad de Jehová?

2S 21:4 Los gabaonitas le respondieron: No es cuestión de plata ni oro la que tenemos con Saúl y su casa, y no nos toca a nosotros hacer morir a ninguno en Israel. Y él dijo: Lo que vosotros digáis, haré.

2S 21:5 Entonces dijeron al rey: De aquel varón que nos consumió y que maquinó contra nosotros para destruirnos, a fin de que no nos quedáramos en ningún territorio de Israel,

2S 21:6 dénsenos siete varones de sus hijos, y los ahorcaremos delante de Jehová en Gabaa de Saúl, el escogido de Jehová. Y el rey dijo: Yo os los daré.

2S 21:7 Mas el rey perdonó la vida a Mefiboset, hijo de Jonatán, hijo de Saúl, por el juramento de Jehová que había entre ellos, entre David y Jonatán, hijo de Saúl.

2S 21:8 El rey tomó entonces a los dos hijos de Rizpa, hija de Aja, los cuales ella había dado a luz a Saúl, Armoni y Mefiboset, y a los cinco hijos de Merab, hija de Saúl, los cuales ella había dado a luz a Adriel, hijo de Barzilai, el meholatita,

2S 21:9 y los entregó en manos de los gabaonitas, quienes los ahorcaron en el monte delante de Jehová, y los siete perecieron juntos. Y fueron muertos en los días de la siega, en los primeros días, al comenzar la siega de la cebada.

2S 21:10 Entonces Rizpa, hija de Aja, tomó una tela de cilicio y la tendió para sí sobre un peñasco. Allí estuvo desde el principio de la siega hasta que cayó la lluvia de los cielos sobre sus cuerpos; y no dejó que ninguna ave del cielo se posara sobre ellos de día, ni bestias del campo por la noche.

2S 21:11 Y fue dicho a David lo que había hecho Rizpa, hija de Aja, concubina de Saúl.

2S 21:12 Y David fue y tomó los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán, su hijo, de los hombres de Jabes-galaad, quienes los habían hurtado de la plaza de Bet-sán, donde los habían colgado los filisteos el día en que los filisteos habían matado a Saúl en Gilboa.

2S 21:13 Entonces hizo llevar de allí los huesos de Saúl y los huesos de Jonatán, su hijo; y recogieron también los huesos de los que habían sido ahorcados.

2S 21:14 Y sepultaron los huesos de Saúl y los de su hijo Jonatán en tierra de Benjamín, en Zela, en el sepulcro de Cis, su padre; e hicieron todo lo que el rey había mandado. Y Dios respondió al ruego por la tierra después de esto.

2S 21:15 Otra vez los filisteos hicieron guerra contra Israel; y David descendió con sus siervos y peleó contra los filisteos. Y David se cansó.

2S 21:16 E Isbi-benob, quien era uno de los hijos del gigante y cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, estaba ceñido con armas nuevas; y se propuso matar a David.

2S 21:17 Pero Abisai, hijo de Sarvia, le ayudó, e hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca más saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel.

2S 21:18 Después de esto hubo otra vez guerra en Gob contra los filisteos; y Sibecai, el husatita, mató a Saf, quien era uno de los hijos del gigante.

2S 21:19 De nuevo hubo guerra en Gob contra los filisteos; y Elhanán, hijo de Jaare-oregim, el de Belén, mató a Goliat, el geteo, el asta de cuya lanza era como el rodillo de un telar.

2S 21:20 Y hubo guerra otra vez en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía seis dedos en cada mano y seis dedos en cada pie, veinticuatro por todos; y también había nacido al gigante.

2S 21:21 Éste desafió a Israel; y Jonatán, hijo de Simea, hermano de David, lo mató.

2S 21:22 Éstos cuatro habían nacido al gigante en Gat, y cayeron por mano de David y por manos de sus siervos.

2 SAMUEL 20 2 SAMUEL 22

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2 SAMUEL 22 Versión Recobro

2 SAMUEL 22



2S 22:1 Habló David a Jehová las palabras de este cántico, el día que Jehová le libró de manos de todos sus enemigos y de manos de Saúl.

2S 22:2 Dijo:
Jehová es mi peña, mi fortaleza y mi Libertador;

2S 22:3 / mi Dios, roca mía, en quien me refugio; / mi escudo y el cuerno de mi salvación, mi alto escondite y mi refugio; / mi Salvador, de la violencia me salvas.

2S 22:4 Invoqué a Jehová, quien es digno de ser alabado, / y de mis enemigos fui salvo.

2S 22:5 Pues, me rodearon las ondas de la muerte; / y los torrentes de destrucción me arrollaron.

2S 22:6 Las ligaduras del Seol me rodearon; / me confrontaron los lazos de la muerte.

2S 22:7 En mi angustia invoqué a Jehová, / y clamé a mi Dios. / Él oyó mi voz desde Su templo, / y mi clamor llegó a Sus oídos.

2S 22:8 Después la tierra fue sacudida y tembló, / y los fundamentos de los cielos temblaron y fueron sacudidos, / porque Él se indignó.

2S 22:9 Humo subió de Su nariz, / y de su boca fuego devorador; / de Él salían carbones encendidos.

2S 22:10 E inclinó los cielos y descendió; / y había densa oscuridad debajo de Sus pies.

2S 22:11 Cabalgó sobre un querubín y voló; / fue visto sobre las alas del viento.

2S 22:12 Puso tinieblas por pabellones alrededor de Sí: / oscuras nubes de agua, densas nubes de los cielos.

2S 22:13 Del resplandor que estaba delante de Él / se encendieron carbones ardientes.

2S 22:14 Jehová tronó desde los cielos, / y el Altísimo dio Su voz.

2S 22:15 Envió saetas y dispersó a mis enemigos; / lanzó relámpagos, y los desconcertó.

2S 22:16 Se hicieron visibles los canales del mar, / quedaron al descubierto los cimientos de la tierra habitable, / por la reprensión de Jehová, / por el soplo del aliento de Su nariz.

2S 22:17 Extendió Su mano desde lo alto; me tomó; / me sacó de las aguas inmensas.

2S 22:18 Me libró de mi poderoso enemigo / y de los que me aborrecían, porque eran demasiado fuertes para mí.

2S 22:19 Me confrontaron en el día de mi calamidad, / pero Jehová fue mi apoyo.

2S 22:20 Me sacó a un lugar ancho y libre; / me rescató, porque se complació en mí.

2S 22:21 Jehová me premió conforme a mi justicia; / conforme a la limpieza de mis manos me recompensó.

2S 22:22 Porque he guardado los caminos de Jehová, / y no actué perversamente apartándome de mi Dios.

2S 22:23 Porque todos Sus juicios estuvieron delante de mí, / y no me aparté de Sus estatutos.

2S 22:24 Fui perfecto para con Él, / y me guardé de mi iniquidad.

2S 22:25 Por tanto, Jehová me premió conforme a mi justicia, / conforme a mi limpieza ante Sus ojos.

2S 22:26 Con el fiel Tú te muestras fiel, / y perfecto para con el hombre perfecto,

2S 22:27 Puro te muestras para con el puro, / y contrario para con el perverso.

2S 22:28 Y salvas al pueblo afligido, / mas Tus ojos están sobre los altivos para abatirlos.

2S 22:29 Porque Tú eres mi lámpara, oh Jehová. / Y Jehová ilumina mi oscuridad;

2S 22:30 pues, por Ti puedo lanzarme contra una tropa; / por mi Dios puedo saltar muros.

2S 22:31 En cuanto a Dios, perfecto es Su camino; / acrisolada la palabra de Jehová. / Escudo es a todos los que en Él se refugian.

2S 22:32 Porque, ¿quién es Dios, sino Jehová? / ¿Y quién es una roca, fuera de nuestro Dios?

2S 22:33 Dios es mi fortaleza poderosa, / y Él hace perfecto mi camino.

2S 22:34 Él hace mis pies como de ciervas / y me hace estar firme en mis alturas;

2S 22:35 adiestra mis manos para hacer guerra, / de modo que se doble el arco de bronce con mis brazos.

2S 22:36 Tú me has dado el escudo de Tu salvación, / y Tu ternura condescendiente me ha engrandecido.

2S 22:37 Tú ensanchaste los lugares de mis pasos debajo de mí, / y mis pies no han resbalado.

2S 22:38 Perseguí a mis enemigos y los destruí, / y no volví sino hasta que los acabé.

2S 22:39 Y los devoré y los quebranté, de modo que no se levantaran; / ciertamente, han caído debajo de mis pies.

2S 22:40 Y Tú me ceñiste de fuerzas para la guerra; / has humillado a los que se alzaron contra mí.

2S 22:41 También has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, / y aniquilé a los que me aborrecían.

2S 22:42 Ellos miraron, pero no hubo quien los salvase; / acudieron a Jehová, mas Él no les respondió.

2S 22:43 Después los machaqué como a polvo de la tierra; / los trituré, los pisé, como a lodo de las calles.

2S 22:44 Y Tú me rescataste de las contiendas de mi pueblo; / me guardaste para que fuese cabeza de naciones; / pueblo que no he conocido me sirve.

2S 22:45 Los extranjeros vienen a mí acobardados; / tan solo al oír de mí me obedecen.

2S 22:46 Los extranjeros se desaniman, / y salen temblando de sus fortalezas.

2S 22:47 Vive Jehová; y bendita sea mi roca; / que sea exaltado Dios, la roca de mi salvación,

2S 22:48 el Dios que por mí hace venganza, / sujeta pueblos debajo de mí

2S 22:49 y me saca de entre mis enemigos. / Sí, Tú me exaltaste sobre los que se alzan contra mí; / me libraste del varón violento.

2S 22:50 Por consiguiente, yo te doy gracias entre las naciones, oh Jehová; / y canto salmos a Tu nombre.

2S 22:51 Él hace grande Su salvación para Su rey / y manifiesta Su benevolencia amorosa a Su ungido, / a David y a su descendencia para siempre.

2 SAMUEL 21 2 SAMUEL 23

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2 SAMUEL 23 Versión Recobro

2 SAMUEL 23



2S 23:1 Éstas son las últimas palabras de David:
La declaración de David, hijo de Isaí, / y la declaración del hombre que fue levantado en alto, / el ungido del Dios de Jacob, / el dulce salmista de Israel.

2S 23:2 El Espíritu de Jehová habló por medio mío, / y Su palabra estaba en mi lengua.

2S 23:3 El Dios de Israel ha hablado, / la Roca de Israel me habló a mí, / al que gobierna a los hombres con justicia, / que gobierna en el temor de Dios

2S 23:4 y es como la luz de la mañana cuando se levanta el sol, / una mañana sin nubes, / cuando brota la tierna hierba de la tierra / por el resplandor del sol después de la lluvia.

2S 23:5 Pues, ¿no es así mi casa para con Dios? / Porque Él hizo conmigo pacto eterno, / ordenado en todo y seguro. / Toda mi salvación y mi deseo, / pues ¿no los hará Él crecer?

2S 23:6 Mas los malvados serán todos / como espinos que han de ser desechados, / porque no podrán tomarse con la mano.

2S 23:7 Pero el hombre que los toque / deberá armarse de una vara de hierro o del asta de una lanza; / y serán quemados a fuego en su lugar.

2S 23:8 Éstos son los nombres de los valientes que tuvo David: Joseb-basebet, el tacmonita, el principal de los capitanes; el mismo es Adino, el eznita, que peleó contra ochocientos hombres, que fueron muertos en una ocasión.

2S 23:9 Después de éste, Eleazar, hijo de Dodo, hijo de un ahohíta, uno de los tres valientes que estaban con David cuando desafiaron a los filisteos que se habían reunido allí para la batalla, y los hombres de Israel se fueron.

2S 23:10 Éste se levantó e hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó; y quedó pegada su mano a la espada, y aquel día Jehová logró gran salvación; y volvió el pueblo en pos de él, pero sólo para despojar a los muertos.

2S 23:11 Y después de éste fue Sama, hijo de Age, el ararita. Los filisteos se habían reunido en una tropa, en un lugar donde había una parcela de tierra llena de lentejas, y el pueblo huyó ante los filisteos.

2S 23:12 Pero él se paró en medio de la parcela y la libró, y derrotó a los filisteos; y Jehová logró una gran salvación.

2S 23:13 Tres de los treinta hombres principales descendieron y llegaron a David en tiempo de la siega en la cueva de Adulam; y la banda filistea había acampado en el valle de Refaim.

2S 23:14 David entonces estaba en la fortaleza; y la guarnición de los filisteos estaba, en aquel entonces, en Belén.

2S 23:15 Y David dijo anhelante: ¡Quien me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!

2S 23:16 Y los tres valientes irrumpieron en el campamento de los filisteos y sacaron agua del pozo de Belén que está junto a la puerta. Y la llevaron y la trajeron a David, pero no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová.

2S 23:17 Y dijo: Lejos esté de mí, oh Jehová, que yo haga esto. ¿He de beber yo la sangre de los varones que fueron allí arriesgando la vida? Por tanto, no quiso beberla. Estas cosas hicieron los tres valientes.

2S 23:18 Y Abisai, hermano de Joab, hijo de Sarvia, fue el jefe de los tres. Éste alzó su lanza contra trescientos, a quienes mató; y tuvo renombre entre los tres.

2S 23:19 Él ciertamente recibió más honra que los treinta, y llegó a ser su líder; mas no igualó a los tres.

2S 23:20 Y Benaía, hijo de Joiada, hijo de un valiente de Cabseel, era grande en proezas. Mató a los dos hijos de Ariel, el moabita; también descendió y mató un león en medio de un foso un día en que estaba nevando.

2S 23:21 También hirió a un egipcio, un hombre de gran estatura. Y tenía el egipcio una lanza en su mano, pero descendió contra él con un palo, arrebató al egipcio la lanza de la mano y lo mató con su propia lanza.

2S 23:22 Esto hizo Benaía, hijo de Joiada, y él tuvo renombre entre los tres valientes.

2S 23:23 Él recibió más honra que los treinta, pero no igualó a los tres. Y David lo puso al mando de su guardia personal.

2S 23:24 Asael, hermano de Joab, era uno de los treinta; Elhanán, hijo de Dodo de Belén;

2S 23:25 Sama, el harodita; Elica, el harodita;

2S 23:26 Heles, el paltita; Ira, hijo de Iques, el tecoíta;

2S 23:27 Abiezer, el anatotita; Mebunai, el husatita;

2S 23:28 Salmón, el ahohíta; Maharai, el netofatita;

2S 23:29 Heleb, hijo de Baana, el netofatita; Itai, hijo de Ribai, de Gabaa de los hijos de Benjamín;

2S 23:30 Benaía, el piratonita; Hidai, de los arroyos de Gaas;

2S 23:31 Abi-albón, el arbatita; Azmavet, el barhumita;

2S 23:32 Eliaba, el saalbonita; Jonatán, de los hijos de Jasén;

2S 23:33 Sama, el hararita; Ahíam, hijo de Sarar, el ararita;

2S 23:34 Elifelet, hijo de Ahasbai; el hijo del maacateo; Eliam, hijo de Ahitofel, el gilonita;

2S 23:35 Hezrai, el carmelita; Paarai, el arbita;

2S 23:36 Igal, hijo de Natán, de Soba; Bani, el gadita;

2S 23:37 Selec, el amonita; Naharai, el beerotita, paje de armas de Joab, hijo de Sarvia;

2S 23:38 Ira, el itrita; Gareb, el itrita,

2S 23:39 y Urías, el heteo. En total, eran treinta y siete.

2 SAMUEL 22 2 SAMUEL 24

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2 SAMUEL 24 Versión Recobro

2 SAMUEL 24



2S 24:1 Volvió a encenderse la ira de Jehová contra Israel; y él incitó a David contra ellos, diciendo: Ve, cuenta a Israel y a Judá.

2S 24:2 El rey dijo a Joab, capitán del ejército, que estaba con él: Recorre ahora todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Beerseba, y cuenta el pueblo, para que yo sepa el número de la gente.

2S 24:3 Joab respondió al rey: Añada Jehová tu Dios al pueblo cien veces más de lo que es, mientras los ojos de mi señor, el rey, lo vean. Mas, ¿por qué desea esto mi señor, el rey?

2S 24:4 Sin embargo, la palabra del rey prevaleció contra Joab y contra los capitanes del ejército. Y Joab y los capitanes del ejército salieron de delante del rey para contar el pueblo de Israel.

2S 24:5 Y cruzaron el Jordán y acamparon en Aroer, a la derecha de la ciudad, que estaba en medio del valle del río, hacia Gad y junto a Jazer.

2S 24:6 Después fueron a Galaad y a la tierra de Tahtim-hodsi, y llegaron a Danjaán y a los alrededores de Sidón.

2S 24:7 Y llegaron a la fortaleza de Tiro, y a todas las ciudades de los heveos y de los cananeos, y salieron hacia el sur de Judá en Beerseba.

2S 24:8 Después que hubieron recorrido todo el país, llegaron a Jerusalén al cabo de nueve meses y veinte días.

2S 24:9 Y Joab dio al rey la suma de la gente que había contado. Y había en Israel ochocientos mil hombres valerosos que sacaban espada, y los de Judá eran quinientos mil hombres.

2S 24:10 Después que hubo contado al pueblo, se turbó el corazón de David. Y dijo David a Jehová: He pecado gravemente en lo que he hecho; mas ahora, oh Jehová, quita la iniquidad de Tu siervo, porque me he conducido muy neciamente.

2S 24:11 Y cuando David se levantó por la mañana, vino palabra de Jehová al profeta Gad, vidente de David, diciendo:

2S 24:12 Ve y di a David: Así dice Jehová: Tres cosas te ofrezco; escoge una de ellas, para que Yo te la haga.

2S 24:13 Vino, pues, Gad a David, y le dijo esto. Y le dijo: ¿Han de venir siete años de hambre sobre ti en tu tierra? ¿o has de huir tres meses ante tus adversarios mientras ellos te persiguen? ¿o habrá tres días de peste en tu tierra? Piensa ahora, y mira qué respuesta he de dar a Aquel que me envió.

2S 24:14 Y David dijo a Gad: En grande angustia estoy; caigamos en manos de Jehová, porque Sus compasiones son muchas; y no me dejes caer en manos del hombre.

2S 24:15 Entonces Jehová envió la peste en Israel desde la mañana hasta el tiempo señalado; y murieron del pueblo, desde Dan hasta Beerseba, setenta mil personas.

2S 24:16 Y cuando el ángel extendió su mano hacia Jerusalén para destruirla, Jehová se arrepintió del mal. Y dijo al ángel que destruía al pueblo: Basta ahora; detén tu mano. Y el ángel de Jehová estaba junto a la era de Arauna, el jebuseo.

2S 24:17 Y David habló a Jehová, cuando vio al ángel que hería al pueblo y dijo: Yo pequé y yo actué muy perversamente. Pero estas ovejas, ¿qué hicieron ellas? Te ruego que Tu mano se vuelva contra mí y contra la casa de mi padre.

2S 24:18 Aquel día vino Gad a David; y le dijo: Sube y erige un altar a Jehová en la era de Arauna, el jebuseo.

2S 24:19 Subió David conforme al dicho de Gad, tal como Jehová había mandado.

2S 24:20 Y Arauna miró y vio al rey y a sus siervos que venían hacia él. Entonces salió Arauna y se inclinó delante del rey, rostro a tierra.

2S 24:21 Y Arauna dijo: ¿Por qué viene mi señor, el rey, a su siervo? Y David respondió: Para comprar de ti la era a fin de edificar un altar a Jehová, para que se retire la plaga del pueblo.

2S 24:22 Arauna dijo a David: Acepte mi señor, el rey, y ofrezca lo que bien le parezca. Mira, los bueyes para el holocausto, los instrumentos de la era y los yugos de los bueyes para leña,

2S 24:23 todo esto, oh rey, Arauna se lo da al rey. Luego dijo Arauna al rey: Jehová tu Dios te acepte.

2S 24:24 Pero el rey dijo a Arauna: No, sino que ciertamente por precio te lo compraré, y no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Así que David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.

2S 24:25 Y edificó allí David un altar a Jehová, y ofreció holocaustos y ofrendas de paz. Entonces Jehová respondió a las súplicas por la tierra, y cesó la plaga en Israel.

2 SAMUEL 23 »

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2 SAMUEL 3 Versión Recobro

2 SAMUEL 3



2S 3:1 Hubo larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando.

2S 3:2 Y le nacieron hijos a David en Hebrón; su primogénito fue Amnón, de Ahinoam, la jezreelita;

2S 3:3 su segundo, Quileab, de Abigail, la mujer de Nabal, el carmelita; el tercero, Absalón, hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur;

2S 3:4 el cuarto, Adonías, hijo de Haguit; el quinto, Sefatías, hijo de Abital;

2S 3:5 el sexto, Itream, de Egla, mujer de David. Éstos le nacieron a David en Hebrón.

2S 3:6 Mientras había guerra entre la casa de Saúl y la casa de David, Abner se fortalecía en la casa de Saúl.

2S 3:7 Ahora bien, Saúl había tenido una concubina que se llamaba Rizpa, hija de Aja. Y dijo Is-boset a Abner: ¿Por qué te has llegado a la concubina de mi padre?

2S 3:8 Entonces se enojó Abner en gran manera por las palabras de Is-boset; y dijo: ¿Soy yo cabeza de perro que pertenece a Judá? Yo he manifestado hoy bondad a la casa de Saúl, tu padre, a sus hermanos y a sus amigos, y no te he entregado en manos de David; pero tú me acusas hoy de iniquidad en relación con esta mujer.

2S 3:9 Así haga Dios a Abner, y aun le añada, si no hago en favor de David conforme a lo que Jehová le ha jurado,

2S 3:10 trasladando el reino de la casa de Saúl y estableciendo el trono de David sobre Israel y sobre Judá, desde Dan hasta Beerseba.

2S 3:11 Y él no pudo responder palabra a Abner, porque le temía.

2S 3:12 Abner envió mensajeros a David de su parte, diciendo: ¿De quién será el país? y diciendo: Haz tu pacto conmigo; entonces mi mano estará contigo para hacer volver a ti todo Israel.

2S 3:13 Y David dijo: Bien; haré pacto contigo, mas una cosa te pido, a saber: no verás mi rostro sin que primero traigas a Mical, hija de Saúl, cuando vengas a ver mi rostro.

2S 3:14 Después, David envió mensajeros a Is-boset, hijo de Saúl, diciendo: Entrégame mi mujer, Mical, la cual desposé por cien prepucios de filisteos.

2S 3:15 Is-boset envió y se la quitó a su marido Paltiel, hijo de Lais.

2S 3:16 Y su marido fue con ella a Bahurim, andando y llorando en pos de ella. Pero Abner le dijo: Anda; vuélvete. Y él se volvió.

2S 3:17 Abner había consultado con los ancianos de Israel, diciendo: Hace tiempo ya que procurabais que David fuese rey sobre vosotros.

2S 3:18 Ahora, pues, hacedlo; porque Jehová ha hablado de David, diciendo: Por medio de Mi siervo David salvaré a Mi pueblo Israel de manos de los filisteos y de manos de todos sus enemigos.

2S 3:19 Habló también Abner a oídos de los de Benjamín; y Abner fue también y habló a oídos de David en Hebrón todo lo que parecía bien a Israel y todo lo que parecía bien a toda la casa de Benjamín.

2S 3:20 Vino, pues, Abner a David en Hebrón, y con él veinte hombres. Y David hizo banquete a Abner y a los hombres que con él estaban.

2S 3:21 Y dijo Abner a David: Me levantaré e iré, y reuniré a todo Israel en torno a mi señor, el rey, para que hagan pacto contigo, y tú reines sobre todo lo que desea tu alma. Y David despidió a Abner, y él se fue en paz.

2S 3:22 Llegaron entonces los siervos de David y Joab de una incursión, y traían consigo abundante botín. Pero Abner no estaba con David en Hebrón, pues ya lo había despedido, y él se había ido en paz.

2S 3:23 Cuando llegó Joab y todo el ejército que con él estaba, dieron aviso a Joab, diciendo: Abner, hijo de Ner, ha venido al rey, y él le ha despedido, y se ha ido en paz.

2S 3:24 Entonces Joab fue al rey y dijo: ¿Qué has hecho? Abner acaba de venir a ti. ¿Por qué, pues, le despediste, y él se fue?

2S 3:25 Conoces a Abner, hijo de Ner; vino para engañarte, para enterarse de tu salida y de tu entrada, y para saber todo lo que tú haces.

2S 3:26 Y cuando Joab salió de la presencia de David, envió mensajeros tras Abner, los cuales le hicieron volver del pozo de Sira, aunque David no lo sabía.

2S 3:27 Y cuando Abner volvió a Hebrón, Joab lo llevó aparte en medio de la puerta para hablar con él en privado. Y allí le hirió en el vientre, de modo que murió por causa de la sangre de Asael, su hermano.

2S 3:28 Cuando David lo supo después, dijo: Inocente soy yo y mi reino delante de Jehová, para siempre, de la sangre de Abner, hijo de Ner.

2S 3:29 Caiga sobre la cabeza de Joab, y sobre toda la casa de su padre; que nunca falte de la casa de Joab quien padezca flujo, ni leproso, ni quien se apoye en bastón, ni quien caiga a espada, ni quien tenga falta de pan.

2S 3:30 Joab, pues, y Abisai, su hermano, mataron a Abner, porque éste había dado muerte a Asael, hermano de ellos, en Gabaón, durante la batalla.

2S 3:31 Dijo David a Joab y a todos los que con él estaban: Rasgad vuestros vestidos, ceñíos de cilicio y haced duelo por Abner. Y el rey David iba detrás del féretro.

2S 3:32 Y sepultaron a Abner en Hebrón. Y alzando el rey su voz, lloró junto al sepulcro de Abner, y lloró también todo el pueblo.

2S 3:33 Y el rey endechó a Abner y dijo:
¿Ha de morir Abner / como muere un necio?

2S 3:34 Tus manos no estaban atadas, / ni tus pies ligados con grillos; / caíste como cae un hombre delante de hombres malvados.
Y todo el pueblo volvió a llorar por él.

2S 3:35 Y todo el pueblo vino para hacer que David comiera alimentos, mientras era de día; pero David juró, diciendo: Así me haga Dios, y aun me añada, si antes que se ponga el sol guste yo pan o cualquier otra cosa.

2S 3:36 Todo el pueblo notó esto, y le agradó; pues todo lo que el rey hacía agradaba a todo el pueblo.

2S 3:37 Y todo el pueblo y todo Israel entendió aquel día, que no había procedido del rey matar a Abner, hijo de Ner.

2S 3:38 También dijo el rey a sus siervos: ¿No sabéis que un príncipe y un gran hombre ha caído hoy en Israel?

2S 3:39 Y yo soy débil hoy, aunque ungido rey; y estos hombres, los hijos de Sarvia, son demasiado difíciles para mí. ¡Retribuya Jehová al que mal hace, conforme a su maldad!

2 SAMUEL 2 2 SAMUEL 4

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2 SAMUEL 4 Versión Recobro

2 SAMUEL 4



2S 4:1 Cuando oyó Is-boset, hijo de Saúl, que Abner había muerto en Hebrón, se desanimó, y todo Israel se turbó.

2S 4:2 Y el hijo de Saúl tenía dos hombres, capitanes de bandas. El nombre de uno era Baana, y el del segundo, Recab, hijos de Rimón, el beerotita, de los hijos de Benjamín; pues Beerot era también contado como perteneciente a Benjamín.

2S 4:3 Los beerotitas huyeron a Gitaim, y allí peregrinan hasta hoy.

2S 4:4 Ahora bien, Jonatán, hijo de Saúl, tenía un hijo lisiado de los pies. Tenía cinco años cuando llegaron de Jezreel las noticias de Saúl y Jonatán. Y su nodriza le tomó y huyó; y apresurándose ella para huir, él se cayó y quedó cojo. Su nombre era Mefiboset.

2S 4:5 Y los hijos de Rimón beerotita, Recab y Baana, fueron y entraron durante el mayor calor del día en casa de Is-boset, mientras éste dormía la siesta de mediodía.

2S 4:6 Entraron hasta la mitad de la casa, como si fueran a recoger trigo. Y lo hirieron en el vientre, y luego Recab y su hermano Baana escaparon.

2S 4:7 Habían entrado en la casa mientras él estaba acostado sobre su cama en su cámara; lo hirieron y lo mataron, y le cortaron la cabeza. Y tomando su cabeza, viajaron toda la noche por el camino del Arabá.

2S 4:8 Y trajeron la cabeza de Is-boset a David en Hebrón; y dijeron al rey: He aquí la cabeza de Is-boset, hijo de Saúl, tu enemigo, que buscaba tu vida. Y Jehová ha concedido hoy a mi señor, el rey, vengarse de Saúl y de su descendencia.

2S 4:9 Entonces David respondió a Recab y a su hermano Baana, hijos de Rimón, el beerotita, y les dijo: Vive Jehová, que redimió mi alma de toda angustia,

2S 4:10 que cuando uno me dio noticias, diciendo: ¡Saúl ya está muerto!, pensando que traía buenas nuevas, yo lo prendí y lo maté en Siclag; tal fue la recompensa que le di por la noticia.

2S 4:11 ¿Cuánto más cuando hombres malvados matan a un hombre justo en su propia casa y sobre su cama? Ahora, pues, ¿no he de demandar yo su sangre de vuestras manos y quitaros de la tierra?

2S 4:12 Entonces David mandó a sus jóvenes, y ellos los mataron, les cortaron las manos y los pies y los colgaron sobre el estanque en Hebrón. Pero tomaron la cabeza de Is-boset y la enterraron en el sepulcro de Abner en Hebrón.

2 SAMUEL 3 2 SAMUEL 5

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2 SAMUEL 5 Versión Recobro

2 SAMUEL 5



2S 5:1 Entonces todas las tribus de Israel fueron a donde estaba David en Hebrón; y hablaron, diciendo: Henos aquí; hueso tuyo y carne tuya somos.

2S 5:2 Aun antes de ahora, cuando Saúl era rey sobre nosotros, eras tú quien hacías salir y entrar a Israel. Y Jehová te dijo: Pastorearás a Mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Israel.

2S 5:3 Y todos los ancianos de Israel fueron a donde estaba el rey en Hebrón. Y el rey David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová, y ungieron a David por rey sobre Israel.

2S 5:4 David tenía treinta años cuando comenzó a reinar; y reinó cuarenta años.

2S 5:5 En Hebrón reinó sobre Judá siete años y seis meses, y en Jerusalén reinó treinta y tres años sobre todo Israel y Judá.

2S 5:6 El rey y sus hombres fueron a Jerusalén contra los jebuseos, los habitantes de aquella tierra. Y hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás acá, porque aun los ciegos y los cojos te echarán; pues pensaban: David no puede entrar acá.

2S 5:7 Pero David tomó la fortaleza de Sion, la cual es ahora la ciudad de David.

2S 5:8 Y dijo David aquel día: Todo el que quiera herir a los jebuseos, suba por el canal y hiera a los cojos y ciegos, a los cuales aborrece el alma de David. Por tanto dicen: Los ciegos y los cojos no entrarán en la casa.

2S 5:9 Habitó David en la fortaleza y le puso por nombre la ciudad de David; y David edificó alrededor, desde el Milo hacia adentro.

2S 5:10 Y David iba engrandeciéndose más y más; y Jehová, el Dios de los ejércitos, estaba con él.

2S 5:11 También Hiram, rey de Tiro, envió mensajeros a David con madera de cedro, carpinteros y canteros; y le edificaron una casa a David.

2S 5:12 Y percibió David que Jehová le había confirmado por rey sobre Israel, y que había exaltado su reino por amor de Su pueblo Israel.

2S 5:13 Y tomó David más concubinas y mujeres de Jerusalén, después que vino de Hebrón, y le nacieron a David más hijos e hijas.

2S 5:14 Éstos son los nombres de los que le nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón,

2S 5:15 Ibhar, Elisúa, Nefeg, Jafía,

2S 5:16 Elisama, Eliada y Elifelet.

2S 5:17 Cuando oyeron los filisteos que habían ungido a David por rey sobre Israel, subieron todos los filisteos en busca de David; David lo supo y descendió a la fortaleza.

2S 5:18 Llegaron los filisteos y se extendieron por el valle de Refaim.

2S 5:19 Entonces consultó David a Jehová, diciendo: ¿Subiré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mis manos? Y Jehová respondió a David: Sube, pues ciertamente entregaré a los filisteos en tus manos.

2S 5:20 Llegó, pues, David a Baal-perazim, y allí los derrotó David. Y dijo él: Jehová ha arremetido contra mis enemigos delante de mí como brecha de aguas. Por consiguiente, llamó el nombre de aquel lugar Baal-perazim.

2S 5:21 Y los filisteos dejaron allí sus imágenes, y David y sus hombres se las llevaron.

2S 5:22 Y los filisteos volvieron a subir y se extendieron por el valle de Refaim.

2S 5:23 David consultó a Jehová, y Él le respondió: No subirás; rodéalos por detrás y cae sobre ellos frente a las balsameras.

2S 5:24 Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, actuarás resueltamente; porque entonces Jehová habrá salido delante de ti a herir al ejército de los filisteos.

2S 5:25 Y David hizo como Jehová se lo había mandado; e hirió a los filisteos desde Gabaón hasta llegar a Gezer.

2 SAMUEL 4 2 SAMUEL 6

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2 SAMUEL 6 Versión Recobro

2 SAMUEL 6



2S 6:1 David volvió a reunir a todos los escogidos de Israel, treinta mil.

2S 6:2 Y se levantó David y partió de Baale-judá con todo el pueblo que con él estaba para hacer subir de allí el Arca de Dios, la cual es llamada por el Nombre, el nombre de Jehová de los ejércitos, quien está entronizado entre los querubines.

2S 6:3 Pusieron el Arca de Dios sobre una carreta nueva, y la sacaron de la casa de Abinadab, que estaba en el collado. Y Uza y Ahío, hijos de Abinadab, guiaban la carreta nueva.

2S 6:4 La sacaron con el Arca de Dios de la casa de Abinadab, que estaba en el collado; y Ahío iba delante del Arca.

2S 6:5 Y David y toda la casa de Israel se regocijaban delante de Jehová con toda clase de instrumentos de madera de ciprés, con liras, con arpas, con panderos, con sistros y con címbalos.

2S 6:6 Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió la mano al Arca de Dios y la sostuvo, porque los bueyes habían tropezado.

2S 6:7 Y se encendió la ira de Jehová contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquel error; y murió allí junto al Arca de Dios.

2S 6:8 Y se enojó David porque Jehová había arremetido contra Uza; y fue llamado aquel lugar Pérez-uza, hasta hoy.

2S 6:9 Y temiendo David a Jehová aquel día, dijo: ¿Cómo ha de venir a mí el Arca de Jehová?

2S 6:10 No quiso, pues, David traer para sí el Arca de Jehová a la ciudad de David. Pero David la llevó a la casa de Obed-edom, el geteo.

2S 6:11 Y se quedó el Arca de Jehová en casa de Obed-edom, el geteo, tres meses; y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa.

2S 6:12 Fue dado aviso al rey David, diciendo: Jehová ha bendecido la casa de Obed-edom y todo lo que tiene, a causa del Arca de Dios. Entonces David fue e hizo subir con regocijo el Arca de Dios de la casa de Obed-edom a la ciudad de David.

2S 6:13 Y cuando los que llevaban el Arca de Jehová habían andado seis pasos, él sacrificó un buey y un carnero engordado.

2S 6:14 Y David danzaba con todas sus fuerzas delante de Jehová; y estaba David ceñido con un efod de lino.

2S 6:15 Así David y toda la casa de Israel hicieron subir el Arca de Jehová con gritos y sonido de trompeta.

2S 6:16 Cuando el Arca de Jehová entró a la ciudad de David, Mical, hija de Saúl, miró por una ventana, y al ver al rey David saltando y danzando delante de Jehová, lo menospreció en su corazón.

2S 6:17 Metieron, pues, el Arca de Jehová y la pusieron en su lugar en medio de la tienda que David había erigido para ella. Y ofreció David holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová.

2S 6:18 Y cuando David había acabado de ofrecer los holocaustos y las ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová de los ejércitos.

2S 6:19 Después repartió a todo el pueblo, a toda la multitud de Israel, así a varones como a mujeres, a cada uno una torta de pan, una porción de carne y una torta de pasas. Y se fue todo el pueblo, cada uno a su propia casa.

2S 6:20 Regresó luego David para bendecir su casa. Y Mical, hija de Saúl, salió al encuentro de David; y dijo ella: ¡Cómo se ha hecho honorable el rey de Israel hoy, descubriéndose ante los ojos de las criadas de sus siervos, como se descubre sin vergüenza un cualquiera!

2S 6:21 David respondió a Mical: Fue delante de Jehová, quien me escogió en preferencia a tu padre y a toda su casa, para constituirme por príncipe sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel; por tanto, me regocijaba delante de Jehová.

2S 6:22 Y aún seré menos estimado que esto, y seré vil ante mis propios ojos; pero seré honrado por las siervas de quienes has hablado.

2S 6:23 Y Mical, hija de Saúl, no tuvo hijos hasta el día de su muerte.

2 SAMUEL 5 2 SAMUEL 7

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2 SAMUEL 7 Versión Recobro

2 SAMUEL 7



2S 7:1 Aconteció que cuando ya el rey habitaba en su casa, después que Jehová le había dado reposo de todos sus enemigos en derredor,

2S 7:2 dijo el rey a Natán, el profeta: Mira ahora, yo habito en casa de cedro, pero el Arca de Dios habita entre cortinas.

2S 7:3 Y Natán dijo al rey: Todo lo que está en tu corazón, anda y hazlo, porque Jehová está contigo.

2S 7:4 Y aquella noche vino palabra de Jehová a Natán, diciendo:

2S 7:5 Ve y di a Mi siervo David: Así dice Jehová: ¿Tú me has de edificar casa para que more Yo en ella?

2S 7:6 Pues, Yo no he morado en una casa desde el día en que hice subir a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino que he andado en tienda y en tabernáculo.

2S 7:7 En todo cuanto he andado entre todos los hijos de Israel, ¿acaso he hablado Yo palabra a alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado pastorear a Mi pueblo Israel, diciendo: Por qué no me habéis edificado casa de cedro?

2S 7:8 Ahora, pues, así dirás a Mi siervo David: Así dice Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del pastizal, de seguir las ovejas, para que fueses príncipe sobre Mi pueblo, sobre Israel;

2S 7:9 y he estado contigo en todo lugar adonde has ido, y delante de ti he exterminado a todos tus enemigos; y haré de ti un gran nombre, como el nombre de los grandes que hay en la tierra.

2S 7:10 Además, señalaré lugar para Mi pueblo Israel y lo plantaré allí, para que more en su propio lugar y nunca más sea perturbado; y los hijos de maldad ya no lo maltratarán, como antes,

2S 7:11 desde los tiempos que mandé que hubiera jueces sobre Mi pueblo Israel; y a ti te daré reposo de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te declara que Jehová te hará casa.

2S 7:12 Y cuando tus días sean cumplidos y duermas con tus padres, Yo te levantaré descendencia después de ti, que procederá de tu cuerpo, y estableceré su reino.

2S 7:13 Él edificará casa a Mi nombre, y Yo afirmaré para siempre el trono de su reino.

2S 7:14 Yo seré su Padre, y él será Mi hijo. Si comete iniquidad, Yo le disciplinaré con vara de hombres y con azotes de hijos de hombres;

2S 7:15 mas no se apartará de él Mi benevolencia amorosa, como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti.

2S 7:16 Y serán firmes tu casa y tu reino para siempre delante de ti; tu trono será establecido para siempre.

2S 7:17 Conforme a todas estas palabras y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.

2S 7:18 Entonces fue el rey David y se sentó delante de Jehová, y dijo: ¿Quién soy yo, oh Señor Jehová, y qué es mi casa, para que Tú me hayas traído hasta aquí?

2S 7:19 Y aun esto ha sido poco ante Tus ojos, oh Señor Jehová; pero Tú has hablado también de la casa de Tu siervo concerniente a un futuro lejano. ¿Es así la costumbre del hombre, oh Señor Jehová?

2S 7:20 ¿Y qué más puede decirte David? Pues, Tú conoces a Tu siervo, oh Señor Jehová.

2S 7:21 Has hecho toda esta grandeza por causa de Tu palabra y conforme a Tu propio corazón, haciéndolo saber a Tu siervo.

2S 7:22 Por tanto, Tú eres grande, oh Señor Jehová; pues, no hay como Tú, ni hay Dios fuera de Ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos.

2S 7:23 ¿Y quién como Tu pueblo Israel, nación singular en la tierra, a quien Dios fue para redimirlo como pueblo Suyo a fin de hacerse un nombre y de hacer para Ti lo que es grande y asombroso para Tu tierra y delante de Tu pueblo, al cual redimiste para Ti de Egipto, de las naciones y de sus dioses?

2S 7:24 Tú estableciste a Tu pueblo Israel por pueblo Tuyo para siempre, y Tú, oh Jehová, llegaste a ser su Dios.

2S 7:25 Ahora, pues, oh Jehová Dios, confirma para siempre la palabra que has hablado en cuanto a Tu siervo y en cuanto a su casa, y haz conforme a lo que has hablado.

2S 7:26 Sea magnificado Tu nombre para siempre, cuando los hombres digan: Jehová de los ejércitos es Dios sobre Israel; y la casa de Tu siervo David será establecida delante de Ti.

2S 7:27 Porque Tú, oh Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, has revelado a Tu siervo, diciendo: Yo te edificaré casa; por tanto, Tu siervo ha encontrado en su corazón valor para hacerte esta oración.

2S 7:28 Ahora, pues, oh Señor Jehová, Tú eres Dios, y Tus palabras son verdad, y Tú has hablado este bien a Tu siervo.

2S 7:29 Que te plazca a Ti, pues, bendecir la casa de Tu siervo para que esté delante de Ti para siempre; porque Tú, oh Señor Jehová, lo has hablado. Y con Tu bendición será bendita la casa de Tu siervo para siempre.

2 SAMUEL 6 2 SAMUEL 8

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2 SAMUEL 8 Versión Recobro

2 SAMUEL 8



2S 8:1 Después de esto, David derrotó a los filisteos y los sojuzgó. Y David tomó control de la ciudad principal de manos de los filisteos.

2S 8:2 Derrotó también a Moab. Y haciéndolos tenderse por tierra, los midió con cuerda de medir; y midió dos cordeles para hacerlos morir, y un cordel entero para dejarlos con vida. Los moabitas fueron hechos siervos de David y le llevaron tributo.

2S 8:3 Luego David derrotó a Hadad-ezer, hijo de Rehob, rey de Soba, cuando éste fue a recuperar su poder en la región del Río.

2S 8:4 Y tomó David de él mil setecientos hombres de a caballo y veinte mil soldados de a pie. Y desjarretó David todos los caballos de carro, pero dejó suficientes para cien carros.

2S 8:5 Cuando vinieron los sirios de Damasco para ayudar a Hadad-ezer, rey de Soba, David derrotó de entre los sirios a veintidós mil hombres.

2S 8:6 Y David puso guarniciones entre los sirios de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David y le llevaron tributo. Y Jehová guardó a David por dondequiera que iba.

2S 8:7 Y tomó David los escudos de oro que traían los siervos de Hadad-ezer, y los llevó a Jerusalén.

2S 8:8 Asimismo de Beta y Berotai, ciudades de Hadad-ezer, tomó el rey David gran cantidad de bronce.

2S 8:9 Entonces cuando Toi, rey de Hamat, oyó que David había derrotado a todo el ejército de Hadad-ezer,

2S 8:10 envió Toi a Joram, su hijo, al rey David, para saludarle y felicitarle por haber peleado contra Hadad-ezer y haberlo vencido, porque Hadad-ezer había estado en guerra contra Toi. Y en manos de Joram había objetos de plata, de oro y de bronce.

2S 8:11 El rey David consagró éstos también a Jehová, junto con la plata y el oro que había consagrado de todas las naciones que había sometido:

2S 8:12 de los sirios, de los moabitas, de los hijos de Amón, de los filisteos, de los amalecitas y de los despojos obtenidos de Hadad-ezer, hijo de Rehob, rey de Soba.

2S 8:13 Y se hizo David renombre, cuando regresó de derrotar a los sirios en el valle de la Sal, en número de dieciocho mil hombres.

2S 8:14 Y puso guarniciones en Edom; por todo Edom puso guarniciones; y todos los edomitas fueron hechos siervos de David. Y Jehová guardó a David por dondequiera que iba.

2S 8:15 Reinó, pues, David sobre todo Israel; y David hacía derecho y justicia a todo su pueblo.

2S 8:16 Joab, hijo de Sarvia, estaba sobre el ejército, y Josafat, hijo de Ahilud, era cronista.

2S 8:17 Sadoc, hijo de Ahitob, y Ahimelec, hijo de Abiatar, eran sacerdotes; y Seraías era escriba.

2S 8:18 Benaía, hijo de Joiada, estaba sobre los cereteos y peleteos; y los hijos de David eran sus ministros principales.

2 SAMUEL 7 2 SAMUEL 9

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2 SAMUEL 9 Versión Recobro

2 SAMUEL 9



2S 9:1 Dijo David: ¿Ha quedado alguien de la casa de Saúl, para que le manifieste yo bondad por amor de Jonatán?

2S 9:2 Había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba; y lo llamaron para que viniera ante David. Y el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo soy.

2S 9:3 El rey dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, para que le manifieste yo la bondad de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán; es lisiado de los pies.

2S 9:4 Entonces el rey le dijo: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: Ahora está en casa de Maquir, hijo de Amiel, en Lo-debar.

2S 9:5 Y envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir, hijo de Amiel, de Lo-debar.

2S 9:6 Y Mefiboset, hijo de Jonatán, hijo de Saúl, llegó ante David y se postró sobre su rostro y le rindió homenaje. Y dijo David: Mefiboset. Y él respondió: He aquí tu siervo.

2S 9:7 Y le dijo David: No tengas miedo, porque yo con certeza te manifestaré bondad por amor de Jonatán, tu padre, y te devolveré toda la tierra de Saúl, tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa.

2S 9:8 Y le rindió homenaje y dijo: ¿Qué es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?

2S 9:9 El rey llamó a Siba, ayudante de Saúl, y le dijo: Todo lo que pertenece a Saúl y a toda su casa, doy al hijo de tu amo.

2S 9:10 Y tú le labrarás la tierra, tú con tus hijos y tus siervos; recogerás el producto, para que el hijo de tu amo tenga alimentos para comer; y Mefiboset, el hijo de tu amo, comerá siempre a mi mesa. Siba tenía quince hijos y veinte siervos.

2S 9:11 Luego Siba respondió al rey: Conforme a todo lo que ha mandado mi señor, el rey, a su siervo, así lo hará tu siervo. Y Mefiboset, dijo David, comerá a mi mesa, como uno de los hijos del rey.

2S 9:12 Mefiboset tenía un hijo joven, que se llamaba Micaía. Y todos los que habitaban en la casa de Siba eran siervos de Mefiboset.

2S 9:13 Y moraba Mefiboset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey. Y estaba lisiado de ambos pies.

2 SAMUEL 8 2 SAMUEL 10

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1 Reyes Versión Recobro

PRIMER LIBRO DE REYES



1 REYES 1



1R 1:1 Cuando el rey David era viejo y avanzado en años, le cubrían de ropas, pero no se calentaba.

1R 1:2 Le dijeron, entonces, sus siervos: Que se busque para mi señor, el rey, una joven virgen que atienda al rey y le sirva; que ella duerma en tu seno para que entre en calor mi señor, el rey.

1R 1:3 Buscaron, por tanto, una joven hermosa por todo el territorio de Israel, y hallaron a Abisag, la sunamita, y la llevaron al rey.

1R 1:4 Y la joven era muy hermosa; ella sirvió al rey y le ministró, pero el rey no la conoció.

1R 1:5 Entonces Adonías, hijo de Haguit, se enalteció, diciendo: Yo seré rey. Y preparó para sí un carro, jinetes y cincuenta hombres que corriesen delante de él.

1R 1:6 Y su padre nunca le había contrariado diciéndole: ¿Por qué has hecho esto y aquello? Y Adonías también era muy hermoso, y su madre le había dado a luz después de Absalón.

1R 1:7 Y consultó con Joab, hijo de Sarvia, y con el sacerdote Abiatar; y siguiendo a Adonías, le ayudaron.

1R 1:8 Pero el sacerdote Sadoc, Benaía hijo de Joiada, el profeta Natán, Simei, Rei y los hombres valientes que pertenecían a David, no estaban a favor de Adonías.

1R 1:9 Y Adonías sacrificó ovejas, bueyes y animales engordados junto a la piedra de Zohelet, la cual está al lado de En-rogel; y convidó a todos sus hermanos, los hijos del rey, y a todos los varones de Judá, siervos del rey;

1R 1:10 mas no convidó al profeta Natán, ni a Benaía, ni a los hombres valientes, ni a Salomón, su hermano.

1R 1:11 Luego habló Natán a Betsabé, madre de Salomón, diciendo: ¿No has oído que reina Adonías, hijo de Haguit, sin saberlo David, nuestro señor?

1R 1:12 Ven pues, ahora, y permíteme darte consejo para que salves tu vida y la de tu hijo Salomón.

1R 1:13 Ve y entra inmediatamente donde está el rey David, y dile: Oh rey, señor mío, ¿no juraste a tu sierva, diciendo: Salomón, tu hijo, reinará después de mí, y él se sentará en mi trono? ¿Por qué, pues, reina Adonías?

1R 1:14 Estando tú allí aún hablando con el rey, yo entraré tras ti y reafirmaré tus palabras.

1R 1:15 Entró, pues, Betsabé donde estaba el rey, en la cámara; y el rey era muy viejo, y Abisag, la sunamita, ministraba al rey.

1R 1:16 Y Betsabé se inclinó y le rindió homenaje al rey. Y el rey dijo: ¿Qué deseas?

1R 1:17 Y ella le respondió: Señor mío, tú juraste a tu sierva por Jehová tu Dios, diciendo: Salomón, tu hijo, reinará después de mí y se sentará en mi trono.

1R 1:18 Pero ahora, en este momento, Adonías reina, y tú, mi señor, el rey, no sabes nada de ello.

1R 1:19 Él ha sacrificado bueyes, animales engordados y ovejas en abundancia, y ha convidado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar y a Joab, capitán del ejército; mas no ha convidado a Salomón, tu siervo.

1R 1:20 Y en ti, mi señor, el rey, están puestos los ojos de todo Israel, para que les declares quién se ha de sentar en el trono de mi señor, el rey, después de él.

1R 1:21 De otro modo, cuando mi señor, el rey, duerma con sus padres, yo y mi hijo Salomón seremos tenidos por transgresores.

1R 1:22 Mientras ella aún hablaba con el rey, entró el profeta Natán.

1R 1:23 Y dieron aviso al rey, diciendo: El profeta Natán está aquí. Él entró a la presencia del rey y le rindió homenaje al rey inclinando su rostro a tierra.

1R 1:24 Y dijo Natán: Oh rey, señor mío, ¿has dicho tú: Adonías reinará después de mí, y él se sentará en mi trono?

1R 1:25 Porque hoy ha descendido y ha sacrificado bueyes, animales engordados y ovejas en abundancia, y ha convidado a todos los hijos del rey, a los capitanes del ejército y al sacerdote Abiatar; y ahora están comiendo y bebiendo delante de él, y dicen: ¡Viva el rey Adonías!

1R 1:26 Pero ni a mí, tu siervo, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaía, hijo de Joiada, ni a Salomón, tu siervo, ha convidado.

1R 1:27 ¿Ha sido hecho esto por mi señor, el rey, y no has declarado a tus siervos quién se ha de sentar en el trono de mi señor, el rey, después de él?

1R 1:28 Entonces el rey David respondió y dijo: Llamadme a Betsabé. Entró ella a la presencia del rey y se puso delante del rey.

1R 1:29 Y el rey juró y dijo: Vive Jehová, quien ha redimido mi alma de toda adversidad,

1R 1:30 que ciertamente como yo te he jurado por Jehová, el Dios de Israel, diciendo: Tu hijo Salomón reinará después de mí y se sentará en mi trono en lugar mío, así lo haré hoy.

1R 1:31 Entonces Betsabé se postró rostro en tierra, le rindió homenaje al rey y dijo: Viva mi señor, el rey David, para siempre.

1R 1:32 Y el rey David dijo: Llamadme al sacerdote Sadoc, al profeta Natán y a Benaía, hijo de Joiada. Y ellos entraron a la presencia del rey.

1R 1:33 Y el rey les dijo: Tomad con vosotros los siervos de vuestro señor, haced montar a Salomón, mi hijo, en mi propia mula y hacedle bajar a Gihón.

1R 1:34 Que el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo unjan allí como rey sobre Israel; tocad la trompeta y decid: ¡Viva el rey Salomón!

1R 1:35 Entonces subid vosotros detrás de él; y él subirá y se sentará en mi trono, y reinará en mi lugar, porque lo he nombrado como príncipe sobre Israel y sobre Judá.

1R 1:36 Y Benaía, hijo de Joiada, respondió al rey y dijo: Amén. Así lo disponga Jehová, el Dios de mi señor, el rey.

1R 1:37 De la manera que Jehová ha estado con mi señor, el rey, así esté con Salomón, y haga su trono mayor que el trono de mi señor, el rey David.

1R 1:38 Descendieron, pues, el sacerdote Sadoc, el profeta Natán, Benaía, hijo de Joiada, los cereteos y los peleteos, e hicieron montar a Salomón en la mula del rey David y lo llevaron a Gihón.

1R 1:39 Y el sacerdote Sadoc tomó el cuerno de aceite de la Tienda de Jehová y ungió a Salomón; ellos tocaron la trompeta, y dijo todo el pueblo: ¡Viva el rey Salomón!

1R 1:40 Después subió todo el pueblo en pos de él; el pueblo tocaba flautas y se regocijaba con gran gozo, y la tierra temblaba con el ruido que hacían ellos.

1R 1:41 Lo oyeron Adonías y todos los convidados que con él estaban, mientras terminaban de comer. Y Joab oyó el sonido de la trompeta, y dijo: ¿Por qué se alborota la ciudad con tanto estruendo?

1R 1:42 Mientras aún hablaba, vino Jonatán, hijo del sacerdote Abiatar. Y Adonías dijo: Entra, pues tú eres hombre de bien y traes buenas nuevas.

1R 1:43 Jonatán respondió y dijo a Adonías: ¡Ay! Nuestro señor, el rey David, ha hecho rey a Salomón;

1R 1:44 y el rey ha enviado junto con él al sacerdote Sadoc, al profeta Natán, a Benaía, hijo de Joiada, a los cereteos y a los peleteos, y le han hecho montar en la mula del rey.

1R 1:45 Y el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo han ungido rey en Gihón; de allí han subido regocijándose, de modo que se ha alborotado la ciudad. Éste es el ruido que habéis oído.

1R 1:46 También Salomón se ha sentado en el trono del reino.

1R 1:47 Además, los siervos del rey han ido a bendecir a nuestro señor, el rey David, diciendo: Que tu Dios haga el nombre de Salomón más célebre que tu nombre y su trono mayor que el tuyo; y el rey se postró en su cama.

1R 1:48 Y así también dijo el rey: Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, que me ha dado hoy quien se siente en mi trono mientras mis ojos lo ven.

1R 1:49 Entonces se estremecieron todos los convidados que estaban con Adonías y se levantaron; y cada uno se fue por su propio camino.

1R 1:50 Y Adonías tenía miedo por causa de Salomón; y levantándose, fue y se asió de los cuernos del altar.

1R 1:51 Luego se lo hicieron saber a Salomón, diciendo: Adonías tiene miedo del rey Salomón, pues se asió de los cuernos del altar, diciendo: Júreme hoy el rey Salomón que no matará a espada a su siervo.

1R 1:52 Y Salomón dijo: Si él es hombre de bien, ni uno de sus cabellos caerá en tierra; mas si se halla mal en él, morirá.

1R 1:53 Entonces envió el rey Salomón hombres, y lo trajeron del altar, y él llegó y rindió homenaje al rey Salomón. Y Salomón le dijo: Vete a tu casa.

2 SAMUEL 24 1 REYES 2

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1 REYES 10 Versión Recobro

1 REYES 10



1R 10:1 Oyendo la reina de Sabá la fama que Salomón había alcanzado en relación con el nombre de Jehová, fue a ponerle a prueba con preguntas difíciles.

1R 10:2 Y llegó a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias, muchísimo oro y piedras preciosas. Y cuando llegó a donde estaba Salomón, le expuso todo lo que en su corazón tenía.

1R 10:3 Y Salomón contestó todas sus preguntas; nada hubo oculto para el rey que no pudiese contestar.

1R 10:4 Cuando la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón y la casa que había edificado,

1R 10:5 asimismo la comida de su mesa, el orden de los asientos de sus siervos, el servicio y vestiduras de sus ministros, sus coperos y los holocaustos que Salomón ofrecía en la casa de Jehová, no hubo más espíritu en ella.

1R 10:6 Y dijo al rey: Verdad es lo que oí en mi tierra en cuanto a tus hechos y tu sabiduría,

1R 10:7 pero yo no creía las palabras hasta que he venido y mis propios ojos lo han visto. Y he aquí, ni aun se me dijo la mitad; tu sabiduría y tus bienes superan la fama que yo había oído.

1R 10:8 ¡Felices tus varones! ¡Felices estos tus siervos, que continuamente te atienden y oyen tu sabiduría!

1R 10:9 Jehová tu Dios sea bendito, que se ha deleitado en ti y te ha puesto en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre a Israel, te ha constituido rey, para que hagas derecho y justicia.

1R 10:10 Y dio ella al rey ciento veinte talentos de oro, gran cantidad de especias aromáticas y algunas piedras preciosas; nunca más llegó tanta abundancia de especias como la que dio la reina de Sabá al rey Salomón.

1R 10:11 Además, la flota de Hiram, que había traído el oro de Ofir, traía también desde Ofir mucha madera de almug y piedras preciosas.

1R 10:12 Y de la madera de almug hizo el rey balaustres para la casa de Jehová y para la casa del rey, liras también y arpas para los cantores; nunca se trajo madera de almug como aquélla, ni se ha vuelto a ver hasta hoy.

1R 10:13 Y el rey Salomón dio a la reina de Sabá todo lo que ella deseaba, todo lo que pidió, además de lo que el rey Salomón le dio de su abundancia. Y ella se volvió y regresó a su propia tierra, con sus siervos.

1R 10:14 El peso del oro que le llegaba a Salomón en un solo año era seiscientos sesenta y seis talentos de oro,

1R 10:15 sin contar lo que venía mediante los mercaderes, el tráfico de los comerciantes y todos los reyes de Arabia y los gobernadores de la tierra.

1R 10:16 Hizo también el rey Salomón doscientos escudos grandes de oro batido; seiscientos siclos de oro gastó en cada escudo grande.

1R 10:17 Asimismo hizo trescientos escudos más pequeños de oro batido; gastó en cada escudo pequeño tres minas de oro. Y el rey los puso en la Casa del Bosque del Líbano.

1R 10:18 Hizo también el rey un gran trono de marfil, el cual recubrió del oro más fino.

1R 10:19 Seis gradas tenía el trono, y la parte alta del trono era redonda por el respaldo; y tenía brazos a uno y otro lado del asiento, y dos leones de pie junto a los brazos.

1R 10:20 Estaban también doce leones de pie sobre las seis gradas, de un lado y de otro. Nada semejante se había hecho en ningún otro reino.

1R 10:21 Y todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro, y asimismo todas las vasijas de la Casa del Bosque del Líbano eran de oro puro; nada era de plata, la cual en tiempos de Salomón no era apreciada.

1R 10:22 Pues el rey tenía en el mar una flota de naves de Tarsis, juntamente con la flota de Hiram. Una vez cada tres años venía la flota de Tarsis y traía oro, plata, marfil, monos y pavos reales.

1R 10:23 El rey Salomón superaba a todos los reyes de la tierra en riquezas y sabiduría.

1R 10:24 Toda la tierra procuraba estar en la presencia de Salomón para oír su sabiduría, que Dios había puesto en su corazón.

1R 10:25 Y cada uno llevaba su tributo: vasijas de plata y vasijas de oro, vestidos, armas y especias, caballos y mulos; y así año tras año.

1R 10:26 Y juntó Salomón carros y jinetes; y tenía mil cuatrocientos carros y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros y con el rey en Jerusalén.

1R 10:27 E hizo el rey que en Jerusalén la plata llegara a ser tan abundante como piedras, y los cedros como sicómoros que están en las tierras bajas.

1R 10:28 Y los caballos de Salomón procedían de Egipto y de Coa; los mercaderes del rey los adquirían en Coa a precio fijo.

1R 10:29 Se podía importar de Egipto un carro por seiscientos siclos de plata, y un caballo por ciento cincuenta siclos; y de la misma forma los exportaban a todos los reyes de los heteos y a los reyes de Siria por sus propios medios.

1 REYES 9 1 REYES 11

«Tabla de contenido













































































































































































1 REYES 11 Versión Recobro

1 REYES 11



1R 11:1 Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras —a moabitas, a amonitas, a edomitas, a sidonitas y a heteas—

1R 11:2 de entre las naciones acerca de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros, porque ciertamente desviarán vuestros corazones tras sus dioses. Salomón se apegó a éstas en amor.

1R 11:3 Y tuvo setecientas mujeres que eran princesas y trescientas concubinas, y sus mujeres le desviaron el corazón.

1R 11:4 Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres desviaron su corazón tras otros dioses; y su corazón no era perfecto para con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David.

1R 11:5 Y Salomón siguió a Astarté, diosa de los sidonios, y a Milcom, aquella cosa detestable de los amonitas.

1R 11:6 Y Salomón hizo lo malo ante los ojos de Jehová y no siguió por completo a Jehová como lo había hecho su padre David.

1R 11:7 Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, aquella cosa detestable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, aquella cosa detestable de los hijos de Amón.

1R 11:8 Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses.

1R 11:9 Se enojó, pues, Jehová con Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová, el Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces,

1R 11:10 y le había mandado en cuanto a esto mismo, que no fuera tras otros dioses; pero él no guardó lo que le había mandado Jehová.

1R 11:11 Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto has hecho esto y no has guardado Mi pacto y Mis estatutos, que Yo te mandé, ciertamente arrancaré de ti el reino y lo entregaré a tu siervo.

1R 11:12 Sin embargo, no lo haré en tus días, por amor a tu padre David; lo arrancaré de la mano de tu hijo.

1R 11:13 Pero no arrancaré de ti todo el reino; una tribu le daré a tu hijo, por amor a David, Mi siervo, y por amor a Jerusalén, la cual Yo he escogido.

1R 11:14 Y Jehová suscitó un adversario a Salomón, Hadad el edomita; él era de la descendencia real en Edom.

1R 11:15 Cuando David estaba en Edom, Joab, capitán del ejército, subió a enterrar a los muertos y mató a todos los varones de Edom;

1R 11:16 porque seis meses se quedó allí Joab, y todo Israel, hasta que hubo exterminado a todo varón de Edom.

1R 11:17 Pero Hadad huyó, él y algunos hombres edomitas de los siervos de su padre con él, y entraron a Egipto; y Hadad era muchacho joven en esos días.

1R 11:18 De Madián, pues, se levantaron y llegaron a Parán; tomaron consigo hombres de Parán y fueron a Egipto, a Faraón, rey de Egipto, el cual dio a Hadad una casa y le asignó alimentos y le dio tierra.

1R 11:19 Y halló Hadad favor a los ojos de Faraón; tanto, que éste le dio por mujer a la hermana de su esposa, la hermana de la reina Tahpenes.

1R 11:20 Y la hermana de Tahpenes le dio a luz su hijo Genubat, y Tahpenes lo destetó en casa de Faraón; y estaba Genubat en casa de Faraón entre los hijos de Faraón.

1R 11:21 Y cuando Hadad oyó en Egipto que David durmió con sus padres y que había muerto Joab, capitán del ejército, Hadad dijo a Faraón: Permíteme partir e ir a mi propia tierra.

1R 11:22 Pero Faraón le dijo: Pero, ¿qué te ha faltado estando conmigo, ya que procuras irte a tu propia tierra? Y respondió: Nada; sólo permíteme partir.

1R 11:23 Dios también le suscitó otro adversario, a Rezón, hijo de Eliada, el cual había huido de su señor, Hadad-ezer, rey de Soba.

1R 11:24 Y había reunido consigo hombres y se había hecho capitán de la banda cuando David mató a los de Soba; y fueron a Damasco y moraron allí, y reinaron en Damasco.

1R 11:25 Y él fue adversario de Israel todos los días de Salomón, además de todo el mal que hizo Hadad; aborreció a Israel y reinó sobre Siria.

1R 11:26 También Jeroboam, hijo de Nabat, efrateo de Sereda, siervo de Salomón, cuya madre se llamaba Serúa, la cual era también viuda, alzó su mano contra el rey.

1R 11:27 Y ésta fue la razón por la cual alzó la mano contra el rey: Salomón edificaba el Milo, cerrando así la brecha de la ciudad de su padre David.

1R 11:28 Y el varón Jeroboam era un hombre capaz; y Salomón vio que el joven era industrioso, así que le puso sobre todo el trabajo forzado de la casa de José.

1R 11:29 Y en aquel entonces Jeroboam salió de Jerusalén, y el profeta Ahías, el silonita, le encontró en el camino. Y Ahías llevaba una nueva vestidura, y estaban los dos solos en el campo.

1R 11:30 Y Ahías se asió de la nueva vestidura que tenía sobre sí y la rasgó en doce pedazos.

1R 11:31 Y dijo a Jeroboam: Toma para ti diez pedazos; porque así dice Jehová, el Dios de Israel: Ahora Yo arranco el reino de manos de Salomón, y a ti te doy las diez tribus

1R 11:32 (pero una tribu pertenecerá a él por amor a Mi siervo David y por amor a Jerusalén, ciudad que Yo he escogido de todas las tribus de Israel),

1R 11:33 porque ellos me han abandonado y han adorado a Astarté, diosa de los sidonios, y a Quemos, dios de Moab, y a Milcom, dios de los hijos de Amón; y no han andado en Mis caminos haciendo lo recto ante Mis ojos y guardando Mis estatutos y Mis ordenanzas, como hizo David, su padre.

1R 11:34 Pero no quitaré todo el reino de su mano, sino que lo haré líder todos los días de su vida, por amor a Mi siervo David, al cual Yo escogí y quien guardó Mis mandamientos y Mis estatutos.

1R 11:35 No obstante, quitaré el reino de la mano de su hijo y te lo daré a ti, es decir, las diez tribus;

1R 11:36 y a su hijo daré una tribu, para que Mi siervo David tenga lámpara siempre delante de Mí en Jerusalén, ciudad que he escogido para poner allí Mi nombre.

1R 11:37 Y a ti te tomaré, y reinarás conforme a todo lo que desee tu alma; y serás rey sobre Israel.

1R 11:38 Y si escuchas todo lo que te mando, andas en Mis caminos y haces lo recto ante Mis ojos guardando Mis estatutos y Mis mandamientos, como hizo Mi siervo David, Yo estaré contigo y te edificaré casa firme, como la edifiqué a David; y Yo te entregaré a Israel.

1R 11:39 Y Yo afligiré a la descendencia de David a causa de esto, mas no para siempre.

1R 11:40 Por esto Salomón procuró matar a Jeroboam, pero Jeroboam se levantó y huyó a Egipto, a Sisac, rey de Egipto; y estuvo en Egipto hasta la muerte de Salomón.

1R 11:41 Los demás hechos de Salomón, y todo lo que hizo, y su sabiduría, ¿no están escritos en el libro de los hechos de Salomón?

1R 11:42 Y el tiempo que Salomón reinó en Jerusalén sobre todo Israel fue de cuarenta años.

1R 11:43 Y durmió Salomón con sus padres y fue sepultado en la ciudad de David, su padre. Y reinó en su lugar Roboam, su hijo.

1 REYES 10 1 REYES 12

«Tabla de contenido













































































































































































1 REYES 12 Versión Recobro

1 REYES 12



1R 12:1 Luego Roboam fue a Siquem, porque todo Israel había ido a Siquem para hacerle rey.

1R 12:2 Y cuando lo oyó Jeroboam, hijo de Nabat (pues aún estaba en Egipto, adonde había huido del rey Salomón, y donde habitaba;

1R 12:3 y enviaron a llamarle), Jeroboam y toda la congregación de Israel llegaron a donde estaba Roboam y le hablaron, diciendo:

1R 12:4 Tu padre agravó nuestro yugo. Ahora, pues, haz más liviano el duro servicio de tu padre y el pesado yugo que él puso sobre nosotros, y te serviremos.

1R 12:5 Y él les dijo: Idos, y de aquí a tres días volved a mí. Y el pueblo se fue.

1R 12:6 Luego el rey Roboam pidió consejo de los ancianos que habían atendido a su padre Salomón cuando estaba vivo, diciendo: ¿Qué me aconsejáis que responda a este pueblo?

1R 12:7 Y ellos le hablaron, diciendo: Si hoy te haces servidor de este pueblo y les sirves, les respondes y les dices buenas palabras, entonces serán tus siervos para siempre.

1R 12:8 Pero él desechó el consejo que los ancianos le habían dado, y pidió consejo de los jóvenes que se habían criado con él, que le atendían.

1R 12:9 Y les dijo: ¿Qué me aconsejáis que responda a este pueblo que me ha hablado, diciendo: Haz más liviano el yugo que tu padre puso sobre nosotros?

1R 12:10 Y los jóvenes que se habían criado con él le respondieron, diciendo: Así hablarás a este pueblo que te ha hablado, diciendo: Tu padre agravó nuestro yugo, pero tú debes hacerlo más liviano para nosotros; así les hablarás: Mi dedo meñique es más grueso que los lomos de mi padre.

1R 12:11 Ahora, pues, mientras que mi padre puso pesado yugo sobre vosotros, yo aumentaré vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones.

1R 12:12 Al tercer día Jeroboam y todo el pueblo llegaron adonde estaba Roboam, según el rey lo había mandado, diciendo: Volved a mí al tercer día.

1R 12:13 Y el rey respondió al pueblo con dureza; y desechó el consejo que los ancianos le habían dado;

1R 12:14 y les habló conforme al consejo de los jóvenes, diciendo: Mi padre agravó vuestro yugo, pero yo aumentaré vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones.

1R 12:15 Entonces el rey no escuchó al pueblo, porque lo que había sucedido era de Jehová para confirmar la palabra que Jehová había hablado por medio de Ahías, el silonita, a Jeroboam, hijo de Nabat.

1R 12:16 Cuando todo Israel vio que el rey no quiso escucharles, el pueblo devolvió una respuesta al rey, diciendo: ¿Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos herencia en el hijo de Isaí. A vuestras tiendas, oh Israel. Mira ahora por tu propia casa, oh David. Y los de Israel se fueron a sus tiendas.

1R 12:17 Pero en cuanto a los hijos de Israel que moraban en las ciudades de Judá, Roboam reinó sobre ellos.

1R 12:18 Luego el rey Roboam envió a Adoram, que estaba a cargo del trabajo forzado, y todo Israel le apedreó, y murió. Y el rey Roboam se apresuró a subir a su carro y huir a Jerusalén.

1R 12:19 Así se rebeló Israel contra la casa de David hasta el día de hoy.

1R 12:20 Y cuando todo Israel oyó que Jeroboam había vuelto, envió a llamarle a la asamblea; y lo hicieron rey sobre todo Israel. No hubo quien siguiese a la casa de David, sino sólo la tribu de Judá.

1R 12:21 Y cuando Roboam llegó a Jerusalén, congregó a toda la casa de Judá y a la tribu de Benjamín, ciento ochenta mil guerreros escogidos, con el fin de hacer guerra contra la casa de Israel y devolver el reino a Roboam, hijo de Salomón.

1R 12:22 Pero vino palabra de Dios a Semaías, varón de Dios, diciendo:

1R 12:23 Habla a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, y a toda la casa de Judá y de Benjamín, y a los demás del pueblo, diciendo:

1R 12:24 Así dice Jehová: No subiréis ni haréis guerra contra vuestros hermanos, los hijos de Israel. Vuelva cada hombre a su casa, porque de Mí ha venido esto. Entonces escucharon la palabra de Jehová, y dieron la vuelta y se fueron conforme a la palabra de Jehová.

1R 12:25 Entonces edificó Jeroboam a Siquem en la región montañosa de Efraín, y moró en ella; luego salió de allí y edificó Penuel.

1R 12:26 Y dijo Jeroboam en su corazón: Ahora volverá el reino a la casa de David.

1R 12:27 Si este pueblo sube para ofrecer sacrificios en la casa de Jehová en Jerusalén, el corazón de este pueblo se volverá a su señor, a Roboam, rey de Judá; me matarán a mí y se volverán a Roboam, rey de Judá.

1R 12:28 Y el rey tomó consejo e hizo dos becerros de oro. Y dijo al pueblo: Es muy difícil que vosotros subáis a Jerusalén. He aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto.

1R 12:29 Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan.

1R 12:30 Y esto fue causa de pecado; y el pueblo iba aun hasta Dan a adorar delante de uno de ellos.

1R 12:31 Hizo también una casa de lugares altos y designó sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví.

1R 12:32 E instituyó Jeroboam una fiesta en el mes octavo, a los quince días del mes, como la fiesta que se celebra en Judá, y subió al altar; hizo igual en Bet-el, ofreciendo sacrificios a los becerros que había fabricado. Y puso en Bet-el a los sacerdotes de los lugares altos que había construido.

1R 12:33 Y subió al altar que había hecho en Bet-el, a los quince días del mes octavo, es decir, el mes que él había inventado en su propio corazón; instituyó una fiesta para los hijos de Israel y subió al altar para quemar incienso.

1 REYES 11 1 REYES 13

«Tabla de contenido













































































































































































1 REYES 13 Versión Recobro

1 REYES 13



1R 13:1 Y en ese momento un varón de Dios llegó de Judá a Bet-el, por palabra de Jehová, mientras Jeroboam estaba junto al altar para quemar incienso.

1R 13:2 Y clamó contra el altar por palabra de Jehová, y dijo: Altar, oh altar, así dice Jehová: He aquí, a la casa de David le nacerá un hijo, con el nombre de Josías; y él sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y quemarán sobre ti huesos de hombres.

1R 13:3 Y aquel día dio una señal, diciendo: Ésta es la señal de que Jehová ha hablado: He aquí, el altar se quebrará, y las cenizas que están sobre él se derramarán.

1R 13:4 Cuando el rey oyó la palabra que el varón de Dios había clamado contra el altar en Bet-el, Jeroboam extendió su mano desde encima del altar, diciendo: ¡Prendedle! Y su mano, que había extendido contra él, se secó, y no podía volverla hacia sí.

1R 13:5 Y el altar se quebró, y se derramaron las cenizas del altar, según la señal que el varón de Dios había dado por palabra de Jehová.

1R 13:6 Y el rey respondió y dijo al varón de Dios: Te pido que ruegues a Jehová tu Dios e intercedas por mí para que mi mano me sea restaurada. Y el varón de Dios rogó a Jehová, y la mano del rey le fue restaurada y quedó como era antes.

1R 13:7 Entonces el rey dijo al varón de Dios: Ven conmigo a casa, y come conmigo; y te daré un presente.

1R 13:8 Pero el varón de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la mitad de tu casa, no iría contigo; ni comeré alimentos ni tomaré agua en este lugar.

1R 13:9 Porque así fui mandado por palabra de Jehová, que dijo: No comerás alimentos ni beberás agua, ni volverás por el camino en que viniste.

1R 13:10 Entonces fue por otro camino y no volvió por el camino por donde había llegado a Bet-el.

1R 13:11 Ahora bien, había un profeta anciano que moraba en Bet-el. Y sus hijos fueron y le contaron todo lo que el varón de Dios había hecho aquel día en Bet-el; las palabras que había hablado al rey, también las contaron a su padre.

1R 13:12 Su padre les dijo: ¿Por cuál camino se fue? Pues sus hijos habían visto por cuál camino había regresado el varón de Dios que había venido de Judá.

1R 13:13 Y él dijo a sus hijos: Ensilladme el asno. Entonces ellos le ensillaron el asno, y él lo montó.

1R 13:14 Luego fue en pos del varón de Dios y lo halló sentado debajo de un terebinto. Y él le dijo: ¿Eres tú el varón de Dios que vino de Judá? Él le respondió: Yo soy.

1R 13:15 Y le dijo: Ven conmigo a casa y come algún alimento.

1R 13:16 Mas él respondió: No puedo volver contigo ni ir contigo; tampoco comeré alimentos ni beberé agua contigo en este lugar.

1R 13:17 Porque por palabra de Jehová me ha sido dicho: No comerás alimentos ni beberás agua allí, ni volverás por el camino por donde fuiste.

1R 13:18 Y el anciano le dijo: Yo también soy profeta como tú, y un ángel ha hablado conmigo por palabra de Jehová, diciendo: Tráele contigo a tu casa para que coma alimentos y beba agua. Así le mintió.

1R 13:19 Entonces volvió con él, comió alimentos en su casa y bebió agua.

1R 13:20 Y mientras estaban sentados en la mesa, vino palabra de Jehová al profeta que le había hecho volver;

1R 13:21 y clamó al varón de Dios que había venido de Judá, diciendo: Así dice Jehová: Puesto que te rebelaste contra la palabra de Jehová y no guardaste el mandato que Jehová tu Dios te había mandado,

1R 13:22 sino que volviste, y comiste alimentos y bebiste agua en el lugar acerca del cual Él te dijo: No comas alimentos ni bebas agua; no entrará tu cadáver en el sepulcro de tus padres.

1R 13:23 Y después de comer los alimentos y beber el agua, el anciano ensilló el asno para él, esto es, para el profeta a quien había hecho volver.

1R 13:24 Y mientras iba, un león lo encontró en el camino y lo mató. Y su cadáver quedó tirado en el camino, y el asno estaba parado a su lado; y el león estaba parado al lado del cadáver también.

1R 13:25 Y he aquí algunos hombres pasaron y vieron el cadáver tirado en el camino, y al león que estaba junto al cadáver, y fueron y lo contaron en la ciudad donde el profeta anciano moraba.

1R 13:26 Y cuando lo oyó el profeta que le había hecho volver del camino, dijo: El varón de Dios es, que se rebeló contra la palabra de Jehová; y Jehová lo ha entregado al león, que lo despedazó y lo mató, conforme a la palabra de Jehová que le habló.

1R 13:27 Luego habló a sus hijos, diciendo: Ensilladme el asno; y ellos lo ensillaron.

1R 13:28 Y él fue y encontró su cadáver tirado en el camino, y el asno y el león que estaban junto al cadáver; el león no había comido el cadáver, ni había despedazado al asno.

1R 13:29 Y el profeta tomó el cadáver del varón de Dios y lo puso sobre el asno y se lo llevó; y fue llevado a la ciudad del profeta viejo para que se hiciese duelo por él y fuese enterrado.

1R 13:30 Y puso el cadáver en su propio sepulcro; e hicieron duelo por él, diciendo: ¡Ay, hermano mío!

1R 13:31 Y después de haberlo sepultado, habló a sus hijos, diciendo: Cuando yo muera, sepultadme en el sepulcro en que está sepultado el varón de Dios; junto a sus huesos poned los huesos míos.

1R 13:32 Porque ciertamente sucederá la palabra que él clamó por palabra de Jehová contra el altar que está en Bet-el y contra todas las casas de los lugares altos que están en las ciudades de Samaria.

1R 13:33 Después de este asunto Jeroboam no se apartó de su mal camino, sino que volvió a establecer sacerdotes para los lugares altos de entre el pueblo; a todo aquel que lo deseaba, él lo consagraba sacerdote de los lugares altos.

1R 13:34 Y este asunto fue causa de pecado a la casa de Jeroboam, por lo cual fue cortada y destruida de sobre la faz de la tierra.

1 REYES 12 1 REYES 14

«Tabla de contenido













































































































































































1 REYES 14 Versión Recobro

1 REYES 14



1R 14:1 En aquel entonces Abías, hijo de Jeroboam, cayó enfermo.

1R 14:2 Y dijo Jeroboam a su mujer: Levántate ahora, disfrázate para que nadie reconozca que eres la mujer de Jeroboam y ve a Silo. Allí está Ahías, el profeta; es él quien habló en cuanto a mí, que yo había de ser rey sobre este pueblo.

1R 14:3 Y toma en tu mano diez panes, algunas tortas y un frasco de miel, y ve a él. Él te dirá lo que ocurrirá al niño.

1R 14:4 Y la mujer de Jeroboam lo hizo así; esto es, se levantó y fue a Silo, y llegó a casa de Ahías. Y Ahías no podía ver, porque sus ojos habían quedado inmóviles a causa de su edad.

1R 14:5 Mas Jehová había dicho a Ahías: La mujer de Jeroboam ha venido ahora buscando palabra de ti en cuanto a su hijo, porque él está enfermo. Así y así le hablarás. Y cuando ella entre, fingirá ser otra mujer.

1R 14:6 Así que cuando Ahías oyó el ruido de sus pisadas, al entrar ella por la puerta, dijo: Entra, mujer de Jeroboam. ¿Por qué finges ser otra mujer? Pues tengo duro mensaje para ti.

1R 14:7 Ve y di a Jeroboam: Así dice Jehová, el Dios de Israel: Por cuanto Yo te exalté de en medio del pueblo y te hice príncipe sobre Mi pueblo Israel,

1R 14:8 y arranqué el reino de la casa de David y te lo entregué a ti, mas tú no has sido como Mi siervo David, que guardó Mis mandamientos y que me siguió con todo su corazón, haciendo sólo lo recto ante Mis ojos,

1R 14:9 sino que hiciste más mal que todos los que te han precedido, pues fuiste y te hiciste otros dioses e ídolos para provocarme a ira, y me echaste detrás de tu espalda.

1R 14:10 Por eso ahora traigo mal sobre la casa de Jeroboam, y cortaré de Jeroboam a cada varón, esclavo y libre, en Israel; y barreré a fondo la casa de Jeroboam como un hombre barrería el estiércol, hasta que desaparezca.

1R 14:11 Al que de Jeroboam muera en la ciudad lo comerán los perros, y al que muera en el campo lo comerán las aves del cielo, porque Jehová lo ha dicho.

1R 14:12 Levántate, pues, y vete a tu casa: Cuando tus pies entren en la ciudad, morirá el niño.

1R 14:13 Y todo Israel hará duelo por él y lo sepultará, pues de los de Jeroboam sólo él entrará al sepulcro, porque sólo en él se ha hallado alguna cosa buena delante de Jehová, el Dios de Israel, en la casa de Jeroboam.

1R 14:14 Y Jehová levantará para Sí un rey sobre Israel, el cual extirpará la casa de Jeroboam en este día e incluso ahora.

1R 14:15 Jehová herirá a Israel como cuando la caña es agitada en las aguas; y Él arrancará a Israel de esta buena tierra, que había dado a sus padres, y los esparcirá al otro lado del Río, porque ellos hicieron sus Aseras, provocando a ira a Jehová.

1R 14:16 Él entregará a Israel a causa de los pecados de Jeroboam, por los cuales éste pecó y por los cuales hizo pecar a Israel.

1R 14:17 Entonces la mujer de Jeroboam se levantó y se marchó, y llegó a Tirsa; y entrando ella por el umbral de la casa, el niño murió.

1R 14:18 Todo Israel lo sepultó e hizo duelo por él, conforme a la palabra que Jehová había hablado por medio de Su siervo, el profeta Ahías.

1R 14:19 Y los demás hechos de Jeroboam, cómo hizo la guerra y cómo reinó, están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.

1R 14:20 El tiempo que reinó Jeroboam fue de veintidós años; y durmió con sus padres. Y reinó en su lugar Nadab, su hijo.

1R 14:21 Y Roboam, hijo de Salomón, reinó en Judá. Roboam tenía cuarenta y un años cuando comenzó a reinar, y diecisiete años reinó en Jerusalén, ciudad que Jehová había escogido, de todas las tribus de Israel, para poner allí Su nombre. Y el nombre de su madre era Naama, la amonita.

1R 14:22 Y Judá hizo lo malo ante los ojos de Jehová y le provocaron a celos por los pecados que cometieron, más que todos los pecados que cometieron sus padres.

1R 14:23 Y también se edificaron lugares altos, estelas y Aseras en todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso,

1R 14:24 y hubo también varones entregados a la prostitución ritual en el país. Hicieron conforme a todas las abominaciones de las naciones que Jehová había desposeído expulsándolas de delante de los hijos de Israel.

1R 14:25 Entonces al año quinto del rey Roboam, Sisac, rey de Egipto, subió contra Jerusalén.

1R 14:26 Y tomó los tesoros de la casa de Jehová y los tesoros de la casa del rey; se lo llevó todo. También se llevó todos los escudos de oro que Salomón había hecho.

1R 14:27 Y en lugar de ellos hizo el rey Roboam escudos de bronce, y los encomendó en manos de los capitanes de la guardia, que custodiaban la puerta de la casa del rey.

1R 14:28 Cuando el rey entraba en la casa de Jehová, los de la guardia los llevaban, y después los devolvían a la cámara de la guardia.

1R 14:29 Y los demás hechos de Roboam, y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

1R 14:30 Y hubo guerra entre Roboam y Jeroboam continuamente.

1R 14:31 Y durmió Roboam con sus padres y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David. Y el nombre de su madre era Naama, la amonita. Y reinó en su lugar Abiam, su hijo.

1 REYES 13 1 REYES 15

«Tabla de contenido













































































































































































1 REYES 15 Versión Recobro

1 REYES 15



1R 15:1 Y en el año dieciocho del rey Jeroboam, hijo de Nabat, Abiam comenzó a reinar sobre Judá.

1R 15:2 Reinó tres años en Jerusalén, y el nombre de su madre era Maaca, hija de Abisalom.

1R 15:3 Y anduvo en todos los pecados de su padre, que éste había cometido antes de él; y su corazón no fue perfecto para con Jehová su Dios, como el corazón de David, su padre.

1R 15:4 Mas por amor a David, le dio Jehová su Dios una lámpara en Jerusalén, levantando a su hijo después de él y sosteniendo a Jerusalén:

1R 15:5 por cuanto David había hecho lo recto ante los ojos de Jehová y no se había apartado de ninguna cosa que Él le mandase todos los días de su vida, salvo en lo tocante a Urías, el heteo.

1R 15:6 Y hubo guerra entre Roboam y Jeroboam todos los días de su vida.

1R 15:7 Y los demás hechos de Abiam, y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? Y hubo guerra entre Abiam y Jeroboam.

1R 15:8 Y durmió Abiam con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David. Y en su lugar reinó Asa, su hijo.

1R 15:9 En el año veinte de Jeroboam, rey de Israel, Asa comenzó a reinar como rey en Judá.

1R 15:10 Y reinó cuarenta y un años en Jerusalén, y el nombre de su madre era Maaca, hija de Abisalom.

1R 15:11 Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehová, como lo había hecho David, su padre.

1R 15:12 Y quitó del país a los varones entregados a la prostitución ritual, y removió todos los ídolos que sus padres habían hecho.

1R 15:13 También privó a su madre Maaca de ser reina madre, porque había hecho una imagen abominable para Asera. Y Asa taló su imagen abominable y la quemó junto al arroyo Cedrón.

1R 15:14 Pero no fueron quitados los lugares altos; aparte de eso, el corazón de Asa fue perfecto para con Jehová todos sus días.

1R 15:15 También metió en la casa de Jehová las cosas que su padre había santificado, y las cosas que él había santificado: plata, oro y utensilios.

1R 15:16 Hubo guerra entre Asa y Baasa, rey de Israel, todos sus días.

1R 15:17 Y subió Baasa, rey de Israel, contra Judá y edificó Ramá para no dejar a ninguno salir ni entrar a Asa, rey de Judá.

1R 15:18 Y Asa tomó toda la plata y el oro que había quedado en los tesoros de la casa de Jehová y en los tesoros de la casa del rey, y los entregó en manos de sus siervos. Y los envió el rey Asa a Ben-adad, hijo de Tabrimón, hijo de Hezión, rey de Siria, que residía en Damasco, diciendo:

1R 15:19 Hay alianza entre tú y yo, entre mi padre y el tuyo. Ahora yo te envío un presente de plata y de oro; ve y rompe tu alianza con Baasa, rey de Israel, para que se aparte de mí.

1R 15:20 Y Ben-adad escuchó al rey Asa y envió a los capitanes de sus tropas contra las ciudades de Israel, y atacó Ijón, Dan, Abel-bet-maaca y toda Cinerot, con toda la tierra de Neftalí.

1R 15:21 Y cuando Baasa oyó esto, dejó de edificar Ramá y se quedó en Tirsa.

1R 15:22 Entonces el rey Asa hizo proclamación a toda Judá, sin exceptuar a ninguno. Y se llevaron las piedras de Ramá y la madera con que Baasa edificaba; y con ellas edificó el rey Asa Geba de Benjamín y Mizpa.

1R 15:23 Los demás hechos de Asa, todo su poderío, todo lo que hizo y las ciudades que edificó, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá? Mas en el tiempo de su vejez se enfermó de los pies.

1R 15:24 Y durmió Asa con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David, su padre. Y reinó en su lugar Josafat, su hijo.

1R 15:25 Nadab, hijo de Jeroboam, comenzó a reinar sobre Israel en el segundo año de Asa, rey de Judá, y reinó sobre Israel dos años.

1R 15:26 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y anduvo en el camino de su padre y en el pecado con que éste hizo pecar a Israel.

1R 15:27 Y Baasa, hijo de Ahías, de la casa de Isacar, conspiró contra él; y Baasa lo derrotó en Gibetón, que era de los filisteos, mientras Nadab y todo Israel sitiaban a Gibetón.

1R 15:28 Lo mató, pues, Baasa en el tercer año de Asa, rey de Judá, y reinó en su lugar.

1R 15:29 Y en cuanto llegó a ser rey, mató a toda la casa de Jeroboam; no dejó a Jeroboam ni uno que tenía aliento, hasta destruirlos, conforme a la palabra que Jehová había hablado mediante Su siervo Ahías, el silonita,

1R 15:30 por los pecados que Jeroboam había cometido y con que hizo pecar a Israel, por su provocación con que provocó a ira a Jehová, el Dios de Israel.

1R 15:31 Los demás hechos de Nadab, y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?

1R 15:32 Y hubo guerra entre Asa y Baasa, rey de Israel, todos sus días.

1R 15:33 En el tercer año de Asa, rey de Judá, comenzó a reinar Baasa, hijo de Ahías, sobre todo Israel en Tirsa durante veinticuatro años.

1R 15:34 Y él hizo lo malo ante los ojos de Jehová y anduvo en el camino de Jeroboam y en el pecado con que éste hizo pecar a Israel.

1 REYES 14 1 REYES 16

«Tabla de contenido













































































































































































1 REYES 16 Versión Recobro

1 REYES 16



1R 16:1 Y vino la palabra de Jehová a Jehú, hijo de Hanani, contra Baasa, diciendo:

1R 16:2 Por cuanto Yo te exalté levantándote del polvo y te hice líder sobre Mi pueblo Israel, pero has andado en el camino de Jeroboam y has hecho pecar a Mi pueblo Israel, provocándome a ira con sus pecados,

1R 16:3 ahora barro por completo a Baasa y a su casa, y pondré tu casa como la casa de Jeroboam, hijo de Nabat.

1R 16:4 Al que de Baasa muera en la ciudad lo comerán los perros; y al que de él muera en el campo se lo comerán las aves del cielo.

1R 16:5 Los demás hechos de Baasa, y lo que hizo, y su poderío, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?

1R 16:6 Y durmió Baasa con sus padres y fue sepultado en Tirsa. Y reinó en su lugar Ela, su hijo.

1R 16:7 Además, por medio del profeta Jehú, hijo de Hanani, la palabra de Jehová vino contra Baasa y también contra su casa, por todo lo malo que hizo ante los ojos de Jehová, provocándole a ira con las obras de sus manos y siendo como la casa de Jeroboam, y también por haberla destruido.

1R 16:8 En el año veintiséis de Asa, rey de Judá, comenzó a reinar Ela, hijo de Baasa, sobre Israel en Tirsa dos años.

1R 16:9 Y conspiró contra él su siervo Zimri, capitán de la mitad de sus carros. Mientras Ela estaba en Tirsa, emborrachándose en la casa de Arsa, que estaba a cargo de la casa en Tirsa,

1R 16:10 entró Zimri, y lo hirió y lo mató en el año veintisiete de Asa, rey de Judá; y reinó en lugar suyo.

1R 16:11 Y en cuanto comenzó a reinar, tan pronto como se sentó en su trono, mató a toda la casa de Baasa; no le quedó varón, ni parientes ni amigos.

1R 16:12 Así destruyó Zimri a toda la casa de Baasa, conforme a la palabra que Jehová había hablado contra Baasa por medio del profeta Jehú,

1R 16:13 por todos los pecados de Baasa y los pecados de Ela, su hijo, los cuales ellos habían cometido y por los cuales hicieron pecar a Israel, provocando a ira con sus ídolos a Jehová, el Dios de Israel.

1R 16:14 Los demás hechos de Ela, y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?

1R 16:15 En el año veintisiete de Asa, rey de Judá, comenzó a reinar Zimri, y reinó siete días en Tirsa. Y el pueblo estaba acampado contra Gibetón, que pertenecía a los filisteos.

1R 16:16 Y cuando el pueblo que estaba allí acampado oyó decir: Zimri ha conspirado e incluso ha matado al rey, todo Israel puso por rey sobre Israel aquel mismo día a Omri, capitán del ejército, en el campamento.

1R 16:17 Y Omri subió de Gibetón, y todo Israel con él, y sitiaron a Tirsa.

1R 16:18 Y cuando Zimri vio que la ciudad había sido tomada, subió a la ciudadela de la casa del rey, y prendió fuego a la casa del rey consigo adentro, y así murió

1R 16:19 por los pecados que cometió al hacer lo malo ante los ojos de Jehová, andando en el camino de Jeroboam, y en el pecado que éste cometió, haciendo pecar a Israel.

1R 16:20 Y los demás hechos de Zimri, y la conspiración que tramó, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?

1R 16:21 En aquel entonces el pueblo de Israel se dividió en dos partes: La mitad del pueblo fue tras Tibni, hijo de Ginat, haciéndole rey, y la otra mitad fue tras Omri.

1R 16:22 Pero el pueblo que seguía a Omri prevaleció contra el pueblo que seguía a Tibni, hijo de Ginat; y Tibni murió, y Omri comenzó a reinar.

1R 16:23 En el año treinta y uno de Asa, rey de Judá, comenzó a reinar Omri sobre Israel, y reinó doce años; seis años reinó en Tirsa.

1R 16:24 Y Omri adquirió de Semer la colina de Samaria por dos talentos de plata; y edificó sobre la colina y llamó el nombre de la ciudad que edificó, Samaria, por el nombre de Semer, el dueño de la colina.

1R 16:25 Y Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehová, hizo peor que todos los que le precedieron.

1R 16:26 Y anduvo en todos los caminos de Jeroboam, hijo de Nabat, y en el pecado con que hizo pecar a Israel, provocando a ira a Jehová, el Dios de Israel, con sus ídolos.

1R 16:27 Los demás hechos de Omri, lo que hizo, y el poderío que mostró, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?

1R 16:28 Y Omri durmió con sus padres y fue sepultado en Samaria. Y en su lugar reinó Acab, su hijo.

1R 16:29 Y Acab, hijo de Omri, comenzó a reinar sobre Israel el año treinta y ocho de Asa, rey de Judá. Y Acab, hijo de Omri, reinó sobre Israel en Samaria veintidós años.

1R 16:30 Y Acab, hijo de Omri, hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que le precedieron.

1R 16:31 Y como si fuera poca cosa andar en los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, tomó por mujer a Jezabel, hija de Et-baal, rey de los sidonios; y fue a servir a Baal y lo adoró.

1R 16:32 Erigió además un altar a Baal en la casa de Baal que había edificado en Samaria.

1R 16:33 También hizo Acab una Asera. Y Acab hizo más que todos los reyes de Israel que le precedieron, para provocar a ira a Jehová, el Dios de Israel.

1R 16:34 En sus días Hiel de Bet-el edificó Jericó. Echó sus fundamentos a precio de la vida de Abiram, su primogénito, y estableció sus puertas a precio de la vida de Segub, su hijo menor, conforme a la palabra que Jehová había hablado por medio de Josué, hijo de Nun.

1 REYES 15 1 REYES 17

«Tabla de contenido













































































































































































1 REYES 17 Versión Recobro

1 REYES 17



1R 17:1 Y Elías, el tisbita, que era de los habitantes de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová, el Dios de Israel, delante de quien estoy, que no habrá rocío ni lluvia en estos años, sino por mi palabra.

1R 17:2 Y vino a él palabra de Jehová, diciendo:

1R 17:3 Vete de aquí y vuelve al oriente, y escóndete junto al arroyo Querit, que está delante del Jordán.

1R 17:4 Beberás del arroyo, y Yo he ordenado a los cuervos que te den allí de comer.

1R 17:5 Él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; esto es, fue y se quedó junto al arroyo Querit, que está delante del Jordán.

1R 17:6 Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo.

1R 17:7 Después de un tiempo se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la tierra.

1R 17:8 Y vino a él palabra de Jehová, diciendo:

1R 17:9 Levántate y vete a Sarefat, que pertenece a Sidón, y quédate allí. He aquí, le he dado orden allí a una viuda que te sustente.

1R 17:10 Y se levantó y fue a Sarefat. Y cuando llegó a la entrada de la ciudad, una viuda estaba allí recogiendo leña. Y él la llamó, y dijo: Te ruego, tráeme un poco de agua en una vasija, para que beba.

1R 17:11 Y ella fue a traérsela. Entonces la llamó y dijo: Te ruego, tráeme un bocado de pan en tu mano.

1R 17:12 Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; sólo un puñado de harina tengo en una tinaja y un poco de aceite en una jarra. Ahora estoy recogiendo unos leños para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos y muramos.

1R 17:13 Elías le dijo: No tengas temor. Ve, haz como dijiste. Pero hazme a mí primero una pequeña torta, y tráemela; y después haz algo para ti y para tu hijo.

1R 17:14 Porque Jehová, el Dios de Israel, ha dicho así: La harina de la tinaja no se acabará, ni se agotará el aceite de la vasija, hasta el día en que Jehová envíe lluvia sobre la faz de la tierra.

1R 17:15 Y ella fue e hizo conforme a la palabra de Elías. Y comieron ella, él y la casa de ella durante muchos días.

1R 17:16 La harina de la tinaja no se acabó, ni se agotó el aceite de la vasija, conforme a la palabra de Jehová, la cual Él había hablado por medio de Elías.

1R 17:17 Después de estas cosas cayó enfermo el hijo de la mujer, el ama de la casa; y su enfermedad era tan grave que no quedó aliento ya en él.

1R 17:18 Entonces ella dijo a Elías: ¿Qué te he hecho, oh varón de Dios, para que vengas a mí para traer a la memoria mi iniquidad y hacer morir a mi hijo?

1R 17:19 Y él le dijo: Tráeme a tu hijo. Y él lo tomó de su regazo, lo subió al aposento alto donde se quedaba y lo puso sobre su propia cama.

1R 17:20 Luego clamó a Jehová y dijo: Jehová, Dios mío, ¿también has traído mal sobre la viuda, de quien soy huésped, haciendo morir a su hijo?

1R 17:21 Se tendió sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová y dijo: Jehová, Dios mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él.

1R 17:22 Jehová escuchó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió.

1R 17:23 Tomó luego Elías al niño, lo bajó del aposento alto a la casa y se lo dio a su madre. Y dijo Elías: Mira, tu hijo está vivo.

1R 17:24 Y la mujer dijo a Elías: Ahora con esto conozco que eres varón de Dios y que la palabra de Jehová que está en tu boca es verdad.

1 REYES 16 1 REYES 18

«Tabla de contenido













































































































































































1 REYES 18 Versión Recobro

1 REYES 18



1R 18:1 Después de muchos días vino palabra de Jehová a Elías en el tercer año, diciendo: Ve, preséntate a Acab; y Yo enviaré lluvia sobre la faz de la tierra.

1R 18:2 Y fue Elías a presentarse a Acab; y el hambre era grave en Samaria.

1R 18:3 Acab llamó a Abdías, que estaba a cargo de su casa. (Abdías temía en gran manera a Jehová.

1R 18:4 Y cuando Jezabel destruía a los profetas de Jehová, Abdías tomó a cien profetas y los escondió de cincuenta en cincuenta en una cueva, y los sustentó con pan y agua).

1R 18:5 Dijo, pues, Acab a Abdías: Ve por el país, a todos los manantiales de aguas y a todos los arroyos; tal vez hallemos hierba con que conservar la vida a los caballos y a las mulas, y no nos quedemos sin animales.

1R 18:6 Y dividieron entre sí el país para recorrerlo: Acab fue solo por un camino, y Abdías fue solo por otro camino.

1R 18:7 Mientras Abdías iba por el camino, he aquí, Elías salió a su encuentro. Al reconocerlo, se postró sobre su rostro y dijo: ¿De veras eres tú, Elías, mi señor?

1R 18:8 Le respondió: Yo soy. Ve y di a tu señor: Aquí está Elías.

1R 18:9 Abdías dijo: ¿Qué pecado he cometido, para que entregues a tu siervo en manos de Acab a fin de que me haga morir?

1R 18:10 Vive Jehová tu Dios, que no hay nación ni reino adonde mi señor no haya enviado hombres a buscarte; y cuando decían: No está aquí, les hacía jurar al reino o a la nación que no te habían encontrado allí.

1R 18:11 Y ahora tú dices: Ve y di a tu señor: Aquí está Elías.

1R 18:12 Acontecerá que cuando me aleje de ti, el Espíritu de Jehová te llevará adonde yo no sepa; y cuando yo vaya y le haga saber a Acab, y él no pueda encontrarte, me matará, aunque yo, tu siervo, he temido a Jehová desde mi juventud.

1R 18:13 ¿No fue dicho a mi señor lo que hice, cuando Jezabel mataba a los profetas de Jehová, que escondí a cien profetas de Jehová de cincuenta en cincuenta en una cueva, y los sustenté con pan y agua?

1R 18:14 Y ahora dices tú: Ve y di a tu señor: Aquí está Elías; y él me matará.

1R 18:15 Entonces dijo Elías: Vive Jehová de los ejércitos, delante de quien estoy, que hoy me presentaré ante él.

1R 18:16 Luego Abdías fue a encontrarse con Acab, y se lo contó. Y Acab salió al encuentro de Elías.

1R 18:17 Cuando Acab vio a Elías, le dijo: ¿Eres tú el que turbas a Israel?

1R 18:18 Y él respondió: Yo no he turbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, al abandonar los mandamientos de Jehová e ir en pos de los Baales.

1R 18:19 Envía a congregar en torno a mí a todo Israel en el monte Carmelo, así como a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel.

1R 18:20 Entonces Acab envió a todos los hijos de Israel a congregar a los profetas en el monte Carmelo.

1R 18:21 Luego Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: ¿Hasta cuándo andaréis brincando entre dos opiniones? Si Jehová es Dios, seguidle; pero si Baal lo es, id en pos de él. Y el pueblo no le respondió palabra.

1R 18:22 Y Elías dijo al pueblo: Yo solo he quedado profeta de Jehová, mas los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta hombres.

1R 18:23 Dénsenos, pues, dos novillos. Y escojan ellos un novillo para sí, y córtenlo en trozos y pónganlo sobre leña, pero no le prendan fuego; y yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre leña, y no le prenderé fuego.

1R 18:24 Luego invocad vosotros el nombre de vuestro dios, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que responda por medio de fuego, ése es Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho.

1R 18:25 Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: Escogeos un novillo y preparadlo vosotros primero, porque sois muchos. E invocad el nombre de vuestro dios, mas no le prendáis fuego.

1R 18:26 Tomaron, pues, el novillo que les fue dado y lo prepararon; e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: ¡Oh Baal, respóndenos! Pero no había voz, y nadie respondió. Y ellos andaban saltando alrededor del altar que habían hecho.

1R 18:27 Al mediodía Elías se burlaba de ellos, diciendo: Clamad en voz alta, porque dios es; pues medita o se habrá retirado o está de viaje. Tal vez duerme y se despertará.

1R 18:28 Y clamaban a grandes voces y se sajaban, conforme a su costumbre, con espadas y lanzas hasta que la sangre chorreaba sobre ellos.

1R 18:29 Y cuando pasó la hora del mediodía, profetizaron hasta la hora de ofrecer la ofrenda de harina; pero no hubo ninguna voz, ni hubo respuesta ni quien prestara atención.

1R 18:30 Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se le acercó. Y él reparó el altar de Jehová que había sido derribado.

1R 18:31 Elías tomó doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, a quien había venido la palabra de Jehová, diciendo: Israel será tu nombre;

1R 18:32 y edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová, y alrededor del altar hizo una zanja de una capacidad de dos medidas de semilla.

1R 18:33 Dispuso la leña, cortó el novillo en trozos, lo puso sobre la leña y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua, y derramad el agua sobre el holocausto y sobre la leña.

1R 18:34 Y dijo: Hacedlo por segunda vez. Y lo hicieron por segunda vez. Dijo aún: Hacedlo por tercera vez. Y lo hicieron por tercera vez.

1R 18:35 Y el agua corría alrededor del altar, y él también llenó la zanja de agua.

1R 18:36 Entonces a la hora de ofrecer la ofrenda de harina, se acercó el profeta Elías y dijo: Oh Jehová, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea conocido hoy que Tú eres Dios en Israel y que yo soy Tu siervo, y que por palabra Tuya yo he hecho todas estas cosas.

1R 18:37 Respóndeme, oh Jehová; respóndeme, para que sepa este pueblo que Tú, Jehová, eres Dios y que Tú has hecho volver a Ti el corazón de ellos.

1R 18:38 Y cayó fuego de Jehová y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y lamió el agua que estaba en la zanja.

1R 18:39 Cuando todo el pueblo vio esto, se postraron sobre sus rostros y dijeron: ¡Jehová, Él es Dios! ¡Jehová, Él es Dios!

1R 18:40 Y Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal; no dejéis que ninguno de ellos escape. Y ellos los prendieron, y Elías los hizo bajar al arroyo Cisón y allí los mató.

1R 18:41 Entonces Elías dijo a Acab: Sube; come y bebe, porque hay sonido de abundancia de lluvia.

1R 18:42 Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cima del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas.

1R 18:43 Luego dijo a su ayudante: Sube ahora; mira hacia el mar. Y él subió y miró, y dijo: No hay nada. Y dijo siete veces: Vuelve.

1R 18:44 Y en la séptima ocasión dijo el ayudante: Ahora hay una nube, pequeña como la mano de un hombre, que sube del mar. Y Elías dijo: Sube y di a Acab: Prepara un carro y desciende, de modo que la lluvia no te detenga.

1R 18:45 Entre tanto, los cielos se oscurecieron con nubes, y hubo viento y una gran lluvia. Subió a su carro Acab y se fue a Jezreel.

1R 18:46 Y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, quien se ciñó los lomos y corrió delante de Acab hasta la entrada de Jezreel.

1 REYES 17 1 REYES 19

«Tabla de contenido













































































































































































1 REYES 19 Versión Recobro

1 REYES 19



1R 19:1 Acab le dijo a Jezabel todo lo que Elías había hecho y cómo había matado a espada a todos los profetas.

1R 19:2 Entonces envió Jezabel un mensajero a Elías, diciendo: ¡Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no hago la vida tuya como la vida de uno de ellos!

1R 19:3 Y por temor, Elías se levantó y se fue para salvar su vida; y llegó a Beerseba, que pertenece a Judá, y dejó allí a su ayudante.

1R 19:4 Él se fue por el desierto un día de camino, y vino a sentarse debajo de una retama. Entonces pidió para sí la muerte, diciendo: Basta ya; ahora, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.

1R 19:5 Y acostándose, durmió debajo de la retama. Y de repente un ángel lo tocó, y le dijo: Levántate y come.

1R 19:6 Miró, y allí junto a su cabeza estaba una torta, cocida sobre piedras calientes, y una vasija de agua. Y comió y bebió, y se acostó de nuevo.

1R 19:7 Regresó el ángel de Jehová por segunda vez, lo tocó y le dijo: Levántate y come, pues el camino es muy largo para ti.

1R 19:8 Se levantó, pues, y comió y bebió, y con la fuerza de aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.

1R 19:9 Allí se metió en una cueva, y pasó la noche allí. En aquel entonces vino a él palabra de Jehová; y Él le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?

1R 19:10 Él respondió: He tenido muchos celos por Jehová, el Dios de los ejércitos, pues los hijos de Israel han abandonado Tu pacto, han derribado Tus altares y han matado a espada a Tus profetas; he quedado yo solo, y procuran quitarme la vida.

1R 19:11 Él le dijo: Sal, y ponte en el monte delante de Jehová. Y de repente pasó Jehová, y un viento grande y poderoso rompía los montes y quebraba las peñas delante de Jehová, mas Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento, un terremoto, mas Jehová no estaba en el terremoto.

1R 19:12 Y tras el terremoto, un fuego, mas Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego, una voz apacible y suave.

1R 19:13 Cuando la oyó Elías, envolvió su rostro con su manto, salió y se puso a la entrada de la cueva. Y entonces vino una voz y dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?

1R 19:14 Él respondió: He tenido muchos celos por Jehová, el Dios de los ejércitos, porque los hijos de Israel han abandonado Tu pacto, han derribado Tus altares y han matado a espada a Tus profetas; y he quedado yo solo, y procuran quitarme la vida.

1R 19:15 Le dijo Jehová: Ve; regresa por tu camino al desierto de Damasco, y cuando llegues allí, unge a Hazael por rey sobre Siria;

1R 19:16 y a Jehú, hijo de Nimsi, ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo, hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar.

1R 19:17 Y al que escape de la espada de Hazael, Jehú lo matará; y al que escape de la espada de Jehú, Eliseo lo matará.

1R 19:18 Pero Yo he hecho que queden en Israel siete mil: todas las rodillas que no se han postrado ante Baal y toda boca que no lo ha besado.

1R 19:19 Y salió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando con doce yuntas delante de sí, y estaba con la duodécima. Y Elías fue a él y echó sobre él su manto.

1R 19:20 Entonces dejó los bueyes, corrió en pos de Elías y dijo: Déjame besar a mi padre y a mi madre, y te seguiré. Y le respondió: Ve, regresa: ¿qué te he hecho yo?

1R 19:21 Y regresó, tomó el yugo de bueyes y los degolló: y con los aparejos de los bueyes coció la carne y se la dio al pueblo, y ellos comieron. Luego se levantó, fue tras Elías y le ministraba.

1 REYES 18 1 REYES 20

«Tabla de contenido













































































































































































1 REYES 2 Versión Recobro

1 REYES 2



1R 2:1 Cuando se acercó la hora de la muerte de David, mandó a su hijo Salomón, diciendo:

1R 2:2 Yo me voy por el camino de todos en la tierra; sé fuerte y sé hombre.

1R 2:3 Cumple lo que os encargó Jehová tu Dios, andando en Sus caminos, observando Sus estatutos y Sus mandamientos, Sus ordenanzas y Sus testimonios, de la manera que están escritos en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y por dondequiera que vayas;

1R 2:4 para que confirme Jehová Su palabra que Él habló acerca de mí, diciendo: Si tus hijos guardan su camino, andando delante de Mí en verdad, de todo su corazón y de toda su alma, no te faltará —dijo Él— varón en el trono de Israel.

1R 2:5 Además, tú sabes lo que me hizo Joab, hijo de Sarvia, lo que hizo a los dos capitanes de los ejércitos de Israel, a Abner hijo de Ner y a Amasa hijo de Jeter, a los cuales él mató; y derramó sangre de guerra en tiempo de paz y puso sangre de guerra en el cinto que tenía sobre sus lomos y en las sandalias que tenía en sus pies.

1R 2:6 Haz, pues, conforme a tu sabiduría, y no dejes descender sus canas al Seol en paz.

1R 2:7 Y a los hijos de Barzilai, el galaadita, manifiesta misericordia, y permíteles estar entre aquellos que comen a tu mesa; porque ellos se acercaron a mí cuando iba huyendo de Absalón, tu hermano.

1R 2:8 Y ahora está contigo Simei, hijo de Gera, benjamita de Bahurim, el cual me maldijo con una terrible maldición el día que yo iba a Mahanaim; mas él mismo descendió a mi encuentro junto al Jordán, y yo le juré por Jehová, diciendo: No te mataré a espada.

1R 2:9 Ahora, pues, no lo des por inocente; pues hombre sabio eres, y sabrás qué debes hacer con él. Y harás descender sus canas con sangre al Seol.

1R 2:10 Y durmió David con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David.

1R 2:11 Y el tiempo que reinó David sobre Israel fue cuarenta años: siete años reinó en Hebrón, y treinta y tres años reinó en Jerusalén.

1R 2:12 Se sentó Salomón en el trono de David, su padre, y su reino se consolidó firmemente.

1R 2:13 Luego Adonías, hijo de Haguit, fue adonde estaba Betsabé, madre de Salomón. Y ella dijo: ¿Vienes en paz? Él respondió: Sí, en paz.

1R 2:14 Entonces dijo: Tengo algo que decirte. Ella respondió: Habla.

1R 2:15 Él dijo: Tú sabes que el reino era mío y que todo Israel había puesto en mí sus ojos para que yo reinara; pero el reino ha sido transferido y ha pasado a mi hermano, porque por voluntad de Jehová era suyo.

1R 2:16 Ahora, pues, te pido una sola cosa; no me la niegues. Ella le respondió: Habla.

1R 2:17 Él dijo: Te ruego que digas al rey Salomón —pues él no te lo negará— que me dé a Abisag, la sunamita, por mujer.

1R 2:18 Y Betsabé dijo: Bien; yo hablaré por ti al rey.

1R 2:19 Fue, pues, Betsabé al rey Salomón para hablarle por Adonías. Y el rey se levantó a recibirla y se inclinó ante ella; él se sentó en su trono e hizo traer un trono para la madre del rey, y ella se sentó a su diestra.

1R 2:20 Ella dijo: Déjame hacerte una pequeña petición; no me la niegues. El rey le respondió: Pide, madre mía, que no te la negaré.

1R 2:21 Y ella dijo: Permite que Abisag, la sunamita, sea dada por mujer a tu hermano Adonías.

1R 2:22 El rey Salomón respondió y dijo a su madre: ¿Por qué pides a Abisag, la sunamita, para Adonías? Pide para él también el reino, porque él es mi hermano mayor; pídelo para él, para el sacerdote Abiatar y para Joab, hijo de Sarvia.

1R 2:23 Entonces el rey Salomón juró por Jehová, diciendo: Así me haga Dios y aun me añada, si Adonías no ha hablado estas palabras contra su propia vida.

1R 2:24 Ahora, pues, vive Jehová, quien me ha confirmado y me ha puesto en el trono de David, mi padre, y quien me hizo casa, como prometió, que ciertamente se le dará muerte a Adonías hoy.

1R 2:25 Así que el rey Salomón envió a Benaía, hijo de Joiada, el cual arremetió contra él y lo mató.

1R 2:26 Y el rey dijo al sacerdote Abiatar: Vete a Anatot, a tus propios campos, porque eres digno de muerte; pero no te mataré en este momento, por cuanto llevaste el Arca del Señor Jehová delante de David, mi padre, y sufriste la aflicción en todo lo que mi padre sufrió.

1R 2:27 Así, pues, expulsó Salomón a Abiatar, para que no fuera sacerdote de Jehová, cumpliendo con ello la palabra de Jehová que Él había hablado con respecto a la casa de Elí en Silo.

1R 2:28 Y llegó la noticia a Joab, porque Joab había seguido a Adonías, aunque no había seguido a Absalón. Y huyó Joab a la Tienda de Jehová, y se asió de los cuernos del altar.

1R 2:29 Y cuando fue dado aviso al rey Salomón que Joab había huido a la Tienda de Jehová, y que estaba junto al altar, envió Salomón a Benaía, hijo de Joiada, diciendo: Ve y mátalo.

1R 2:30 Llegó Benaía a la Tienda de Jehová, y le dijo: Así dice el rey: Sal de ahí. Y él respondió: No, sino que aquí moriré. Entonces Benaía llevó las noticias al rey una vez más, diciendo: Así ha dicho Joab, y así me ha respondido.

1R 2:31 Y el rey le dijo: Haz como él ha dicho; mátalo y entiérralo, para que quites de mí y de la casa de mi padre la sangre que Joab ha derramado sin causa.

1R 2:32 Y Jehová hará volver su sangre sobre su cabeza, porque él ha arremetido contra dos hombres más justos y mejores que él mismo, y los mató a espada, sin que mi padre David lo supiese, es decir, a Abner, hijo de Ner, capitán del ejército de Israel, y a Amasa, hijo de Jeter, capitán del ejército de Judá.

1R 2:33 Así que, la sangre de ellos recaerá sobre la cabeza de Joab y sobre la cabeza de su descendencia para siempre, mas sobre David y sobre su descendencia, sobre su casa y sobre su trono, habrá paz perpetuamente de parte de Jehová.

1R 2:34 Y Benaía, hijo de Joiada, arremetió contra él y lo mató; y fue sepultado en su propia casa en el desierto.

1R 2:35 Y el rey puso en su lugar a Benaía, hijo de Joiada, sobre el ejército, y a Sadoc, el sacerdote, puso el rey en lugar de Abiatar.

1R 2:36 Después el rey envió a llamar a Simei. Y le dijo: Edifícate una casa en Jerusalén y mora allí; y no saldrás de allí a ningún otro lugar.

1R 2:37 Pues el día que salgas y cruces el arroyo Cedrón, ten por cierto que morirás, y tu sangre será sobre tu cabeza.

1R 2:38 Y Simei dijo al rey: Esta palabra es buena; como el rey, mi señor, ha dicho, así lo hará tu siervo. Moró, pues, Simei en Jerusalén muchos días.

1R 2:39 Entonces al cabo de tres años, dos de los siervos de Simei huyeron a Aquis, hijo de Maaca, rey de Gat; y dieron aviso a Simei, diciendo: Tus siervos están ahora en Gat.

1R 2:40 Entonces Simei se levantó, ensilló su asno y fue a Gat, adonde estaba Aquis, para buscar a sus siervos. Y Simei fue y trajo a sus siervos de Gat.

1R 2:41 Luego le dijeron a Salomón que Simei había ido de Jerusalén a Gat, y que había vuelto.

1R 2:42 Así que el rey envió a llamar a Simei; y le dijo: ¿No te hice jurar por Jehová y te advertí solemnemente diciendo: El día que salgas y viajes a cualquier lugar, ten por seguro que ciertamente morirás? Y tú me dijiste: Esta palabra que he oído es buena.

1R 2:43 ¿Por qué, entonces, no guardaste el juramento de Jehová y el mandamiento que yo te impuse?

1R 2:44 Dijo además el rey a Simei: Tú mismo sabes todo el mal, del cual tu corazón está consciente, que cometiste contra mi padre David; Jehová ha hecho volver el mal tuyo sobre tu propia cabeza.

1R 2:45 Pero el rey Salomón será bendito, y el trono de David será hecho firme perpetuamente delante de Jehová.

1R 2:46 Entonces el rey dio mandato a Benaía, hijo de Joiada, el cual salió y arremetió contra Simei y lo mató. Y el reino se consolidó en manos de Salomón.

1 REYES 1 1 REYES 3

«Tabla de contenido













































































































































































1 REYES 20 Versión Recobro

1 REYES 20



1R 20:1 Entonces Ben-adad, rey de Siria, juntó a todo su ejército; y hubo treinta y dos reyes con él, con caballos y carros. Subió, sitió a Samaria y peleó contra ella.

1R 20:2 Luego envió mensajeros a la ciudad a Acab, rey de Israel, y le dijo: Así dice Ben-adad:

1R 20:3 Tu plata y tu oro son míos; también son míos tus mejores mujeres e hijos.

1R 20:4 El rey de Israel respondió y dijo: Como tú dices, oh mi señor, el rey: Yo soy tuyo así como todo lo que tengo.

1R 20:5 Y los mensajeros volvieron y dijeron: Así habla Ben-adad, diciendo: Te envié a decir: Tu plata y tu oro, y tus mujeres y tus hijos me darás.

1R 20:6 Pero mañana a estas horas enviaré a ti a mis siervos, y ellos buscarán en tu casa y en las casas de tus siervos; y todo lo que es placentero a tus ojos, ellos lo tomarán en sus manos y se lo llevarán.

1R 20:7 Entonces el rey de Israel llamó a todos los ancianos del país y dijo: Mirad ahora y ved cómo este hombre busca el mal; pues envió a pedirme mis mujeres y mis hijos y mi plata y mi oro, y yo no se lo he negado.

1R 20:8 Y todos los ancianos y todo el pueblo le respondieron: No le escuches ni accedas a ello.

1R 20:9 Y dijo a los mensajeros de Ben-adad: Contad a mi señor, el rey: Haré todo lo cual enviaste a decir a tu siervo al principio, pero esto no lo puedo hacer. Y los mensajeros se fueron y le llevaron la respuesta.

1R 20:10 Y Ben-adad le envió a decir: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si el polvo de Samaria bastará para dar un puñado a todo el pueblo que me sigue.

1R 20:11 El rey de Israel respondió y dijo: Decidle: No se jacte el que se ciñe las armas, como el que las desciñe.

1R 20:12 Y cuando él oyó esta palabra, estando bebiendo él y los reyes en las tiendas, dijo a sus siervos: Poneos en posición. Y ellos se pusieron en posición contra la ciudad.

1R 20:13 Entonces en aquel momento un profeta se acercó a Acab, rey de Israel, y dijo: Así dice Jehová: ¿Has visto toda esta gran multitud? He aquí, yo te la entrego hoy en tus manos, y sabrás que Yo soy Jehová.

1R 20:14 Y respondió Acab: ¿Por medio de quién? Y respondió: Así dice Jehová: Por medio de los ayudantes de los líderes de las provincias. Entonces dijo: ¿Quién comenzará la batalla? Y dijo: Tú.

1R 20:15 Y contó a los ayudantes de los líderes de las provincias, y eran doscientos treinta y dos; y después contó a todo el pueblo, a todos los hijos de Israel, que eran siete mil.

1R 20:16 Salieron al mediodía; y Ben-adad se embriagaba en las tiendas, él y los reyes, los treinta y dos reyes que lo habían ayudado.

1R 20:17 Y los ayudantes de los líderes de las provincias salieron primero. Y Ben-adad envió hombres, y ellos le dieron aviso, diciendo: Han salido algunos hombres de Samaria.

1R 20:18 Entonces él dijo: Si ellos han salido en son de paz, tomadlos vivos; o si han salido para pelear, tomadlos vivos.

1R 20:19 Pero éstos habían salido de la ciudad: los ayudantes de los líderes de las provincias y, en pos de ellos, el ejército.

1R 20:20 Y mató cada uno a su oponente; huyeron los sirios, e Israel los persiguió. Y Ben-adad, rey de Siria, se escapó en un caballo con los jinetes.

1R 20:21 Entonces salió el rey de Israel, destrozó los caballos y los carros y derrotó a los sirios con gran matanza.

1R 20:22 Luego el profeta se acercó al rey de Israel y le dijo: Ve; fortalécete, considera y mira lo que has de hacer, porque a la vuelta del año el rey de Siria vendrá contra ti.

1R 20:23 Y los siervos del rey de Siria le dijeron: Sus dioses son dioses de los montes; por tanto, fueron más fuertes que nosotros. Pero si peleamos contra ellos en la llanura, ciertamente seremos más fuertes que ellos.

1R 20:24 Haz, pues, lo siguiente: Saca a los reyes, cada uno de su puesto, y pon gobernadores en lugar de ellos.

1R 20:25 Y tú, alista un ejército, como el ejército que perdiste, caballo por caballo y carro por carro; y pelearemos con ellos en la llanura. Ciertamente seremos más fuertes que ellos. Y escuchó la voz de ellos, y lo hizo así.

1R 20:26 Y a la vuelta del año, Ben-adad pasó revista a los sirios y subió a Afec para pelear contra Israel.

1R 20:27 Y los hijos de Israel fueron contados y abastecidos con alimentos, y salieron al encuentro de ellos. Acamparon los hijos de Israel delante de ellos como dos rebañuelos de cabras, pero los sirios llenaban la tierra.

1R 20:28 Entonces el varón de Dios se les acercó y habló al rey de Israel, diciendo: Así dice Jehová: Puesto que los sirios han dicho: Jehová es Dios de los montes, pero no Dios de los valles, Yo entregaré toda esta gran multitud en tus manos; y vosotros sabréis que Yo soy Jehová.

1R 20:29 Y estuvieron acampados, un ejército frente a otro, por siete días. Entonces al séptimo día se dio la batalla, y los hijos de Israel mataron en un solo día a cien mil hombres de a pie de los sirios.

1R 20:30 Los demás huyeron a Afec, a la ciudad; y el muro cayó sobre los veintisiete mil hombres que habían quedado. Y Ben-adad huyó y entró en la ciudad, escondiéndose de un aposento a otro.

1R 20:31 Entonces sus siervos le dijeron: Mira, hemos oído que los reyes de la casa de Israel son reyes misericordiosos. Te rogamos, déjanos poner cilicio en nuestros lomos y sogas en nuestras cabezas y salir al rey de Israel. Tal vez él te conserve la vida.

1R 20:32 Y ellos ciñeron sus lomos con cilicio y con sogas sus cabezas, y se acercaron al rey de Israel y dijeron: Tu siervo Ben-adad dice: Te ruego que conserves mi vida. Y él respondió: ¿Sigue vivo él? Él es mi hermano.

1R 20:33 Y los hombres, que buscaban señal, se apresuraron a tomarle la palabra y dijeron: Ben-adad es tu hermano. Y él dijo: Id y traedle. Y Ben-adad salió a él, y él le hizo subir en el carro.

1R 20:34 Ben-adad le dijo: Las ciudades que mi padre tomó al tuyo, yo las restituiré; y tú harás calles en Damasco para ti, como mi padre las hizo en Samaria. Y yo, dijo Acab, te dejaré partir con esta alianza. Hizo, pues, alianza con él y lo dejó ir.

1R 20:35 Y un hijo de los profetas dijo a su compañero por palabra de Jehová: Hiéreme. Mas el hombre no quiso herirlo.

1R 20:36 Entonces le dijo: Puesto que no has escuchado la voz de Jehová, en cuanto te apartes de mí, te matará un león. Y cuando se apartó de él, le encontró un león y lo mató.

1R 20:37 Luego se encontró con otro hombre y dijo: Hiéreme. Y el hombre le pegó con violencia y le hizo una herida.

1R 20:38 Y el profeta partió y esperó al rey junto al camino; se había disfrazado, poniéndose una venda sobre los ojos.

1R 20:39 Cuando el rey pasaba, clamó al rey y dijo: Tu siervo salió en medio de la batalla; y entonces un hombre se apartó y me trajo otro hombre y dijo: Guarda a este hombre; si desaparece, tu vida será por la suya, o pagarás un talento de plata.

1R 20:40 Y por estar ocupado tu siervo aquí y allá, él se escapó. Y el rey de Israel le dijo: Así sea tu sentencia; tú la has determinado.

1R 20:41 Entonces se quitó de pronto la venda de sobre sus ojos; y el rey de Israel reconoció que era uno de los profetas.

1R 20:42 Y le dijo: Así dice Jehová: Por cuanto soltaste de tus manos al hombre que dediqué a destrucción, tu vida será por la suya, y tu pueblo por el suyo.

1R 20:43 Y el rey de Israel se fue a su casa abatido e irritado, y llegó a Samaria.

1 REYES 19 1 REYES 21

«Tabla de contenido













































































































































































1 REYES 21 Versión Recobro

1 REYES 21



1R 21:1 Pasadas estas cosas, aconteció que Nabot, el jezreelita, tenía una viña, que estaba en Jezreel, junto al palacio de Acab, rey de Samaria.

1R 21:2 Y Acab habló a Nabot, diciendo: Dame tu viña para que la tenga como un huerto de legumbres, pues queda cerca, al lado de mi casa. Y yo te daré por ella una viña mejor; o si te parece bien, te pagaré su valor en dinero.

1R 21:3 Y Nabot respondió a Acab: ¡Guárdeme Jehová de que yo te dé la heredad de mis padres!

1R 21:4 Y Acab entró en su casa abatido e irritado por causa de la palabra que Nabot, el jezreelita, le había hablado; porque dijo: No te daré la heredad de mis padres. Y se acostó en su cama, volvió su rostro y no quiso comer alimentos.

1R 21:5 Su mujer Jezabel se le acercó y le dijo: ¿Por qué está tan abatido tu espíritu, que no quieres comer alimentos?

1R 21:6 Él le respondió: Porque hablé a Nabot, el jezreelita, y le dije: Dame tu viña por dinero; o, si te place, te daré otra viña por ella. Y él dijo: No te daré mi viña.

1R 21:7 Y su mujer Jezabel le dijo: ¿Acaso no ejerces soberanía sobre Israel? Levántate, come pan y alégrese tu corazón; yo te daré la viña de Nabot, el jezreelita.

1R 21:8 Y ella escribió cartas en nombre de Acab, las selló con su sello y las envió a los ancianos y a los nobles que moraban en la ciudad junto a Nabot.

1R 21:9 Y ella escribió en las cartas, diciendo: Proclamad ayuno y poned a Nabot delante del pueblo.

1R 21:10 Y poned a dos hombres indignos delante de él, y ellos atestiguarán contra él, diciendo: Tú has maldecido a Dios y al rey. Entonces llevadlo fuera y apedreadlo para que muera.

1R 21:11 Y los hombres de su ciudad, los ancianos y los nobles que moraban en su ciudad, hicieron conforme a las instrucciones que Jezabel les había enviado, tal como estaba escrito en las cartas que ella les había enviado.

1R 21:12 Proclamaron ayuno y pusieron a Nabot delante del pueblo.

1R 21:13 Vinieron los dos hombres indignos y se sentaron delante de él; y los hombres indignos testificaron contra él, contra Nabot, en presencia del pueblo, diciendo: Nabot maldijo a Dios y al rey. Y lo llevaron fuera de la ciudad y lo apedrearon, y murió.

1R 21:14 Y enviaron a decir a Jezabel: Nabot ha sido apedreado y ha muerto.

1R 21:15 Cuando Jezabel oyó que Nabot había sido apedreado y había muerto, dijo a Acab: Levántate y toma posesión de la viña de Nabot, el jezreelita, la cual él no te quiso dar por dinero; porque Nabot no está vivo, sino que ha muerto.

1R 21:16 Y oyendo Acab que Nabot había muerto, Acab se levantó para descender a la viña de Nabot, el jezreelita, a fin de tomar posesión de ella.

1R 21:17 Y vino la palabra de Jehová a Elías, el tisbita, diciendo:

1R 21:18 Levántate y desciende a encontrarte con Acab, rey de Israel, que está en Samaria. Él está ahora en la viña de Nabot, a la cual ha descendido para tomar posesión de ella.

1R 21:19 Y le hablarás, diciendo: Así dice Jehová: ¿Has asesinado, y además has tomado posesión de la viña? Entonces le hablarás, diciendo: Así dice Jehová: En el mismo lugar donde lamieron los perros la sangre de Nabot, los perros lamerán también tu sangre.

1R 21:20 Y Acab dijo a Elías: ¿Me has encontrado, enemigo mío? Él respondió: Te he encontrado porque te has vendido para hacer lo malo ante los ojos de Jehová.

1R 21:21 Y ahora traigo mal sobre ti, y barreré tu posteridad y cortaré de Acab a todo varón, tanto el esclavo como el libre, en Israel;

1R 21:22 y haré tu casa como la casa de Jeroboam, hijo de Nabat, y como la casa de Baasa, hijo de Ahías, por causa de la provocación con que tú has provocado Mi ira y con que has hecho pecar a Israel.

1R 21:23 Y en cuanto a Jezabel, también ha hablado Jehová, diciendo: Los perros comerán a Jezabel junto a la muralla de Jezreel.

1R 21:24 Al que de Acab muera en la ciudad, lo comerán los perros; y el que muera en el campo, lo comerán las aves del cielo.

1R 21:25 (A la verdad ninguno fue como Acab, que se vendió para hacer lo malo ante los ojos de Jehová, porque Jezabel, su mujer lo incitaba.

1R 21:26 Y actuó de manera muy abominable al ir en pos de los ídolos, conforme a todo lo que hicieron los amorreos, a los cuales Jehová había desposeído expulsándolos de delante de los hijos de Israel).

1R 21:27 Y cuando Acab oyó estas palabras, rasgó sus vestidos, puso cilicio sobre su carne y ayunó; y se acostaba con el cilicio sobre sí y andaba cautelosamente.

1R 21:28 Y vino palabra de Jehová a Elías, el tisbita, diciendo:

1R 21:29 ¿No has visto cómo Acab se ha humillado delante de Mí? Puesto que se ha humillado delante de Mí, no traeré mal sobre él en sus días; en los días de su hijo traeré el mal sobre su casa.

1 REYES 20 1 REYES 22

«Tabla de contenido













































































































































































1 REYES 22 Versión Recobro

1 REYES 22



1R 22:1 Tres años pasaron sin guerra entre Siria e Israel.

1R 22:2 Luego al tercer año Josafat, rey de Judá, descendió a visitar al rey de Israel.

1R 22:3 Y el rey de Israel dijo a sus siervos: ¿No sabéis que Ramot-galaad es nuestra, y sin embargo, nos quedamos quietos sin hacer nada por tomarla de la mano del rey de Siria?

1R 22:4 Y dijo a Josafat: ¿Irás conmigo a la batalla en Ramot-galaad? Y Josafat dijo al rey de Israel: Yo seré como tú, mi pueblo como tu pueblo y mis caballos como tus caballos.

1R 22:5 Dijo luego Josafat al rey de Israel: Consulta hoy, te ruego, la palabra de Jehová.

1R 22:6 Entonces el rey de Israel reunió a los profetas, como cuatrocientos hombres, y les dijo: ¿Iré a la batalla en contra de Ramot-galaad o desistiré de ello? Y respondieron: Sube, el Señor la entregará en manos del rey.

1R 22:7 Pero Josafat dijo: ¿No hay aquí otro profeta de Jehová, para que le consultemos?

1R 22:8 Y el rey de Israel respondió a Josafat: Aún hay un varón por medio del cual podríamos consultar a Jehová; mas yo lo aborrezco, porque no profetiza el bien en cuanto a mí, sino el mal. Es Micaías, hijo de Imla. Y Josafat dijo: No diga eso el rey.

1R 22:9 Luego el rey de Israel llamó a un oficial y le dijo: Trae pronto a Micaías, hijo de Imla.

1R 22:10 El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, estaban sentados cada uno en su trono, vestidos con ropas reales, en la era junto a la entrada de la puerta de Samaria; y todos los profetas estaban profetizando delante de ellos.

1R 22:11 Y Sedequías, hijo de Quenaana, se había hecho unos cuernos de hierro, y dijo: Así dice Jehová: Con éstos empujarás a los sirios hasta acabarlos.

1R 22:12 Y todos los profetas profetizaban así, diciendo: Sube a Ramot-galaad y ten éxito, porque Jehová la entregará en manos del rey.

1R 22:13 Y el mensajero que había ido a llamar a Micaías le habló, diciendo: Mira que las palabras de los profetas, siendo unánimes, parecen bien al rey. Sea tu palabra, te ruego, como la palabra de alguno de ellos, y habla el bien.

1R 22:14 Y Micaías respondió: Vive Jehová, que lo que Jehová me diga, eso hablaré.

1R 22:15 Y cuando llegó al rey, éste le dijo: Micaías, ¿iremos a pelear contra Ramot-galaad o desistiremos de ello? Él le respondió: Sube y ten éxito, porque Jehová la entregará en manos del rey.

1R 22:16 Y el rey le dijo: ¿Cuántas veces tengo que hacerte jurar que no me digas sino la verdad en el nombre de Jehová?

1R 22:17 Y él dijo: Vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor. Y Jehová dijo: Éstos no tienen amo; vuélvase cada uno a su casa en paz.

1R 22:18 Y el rey de Israel dijo a Josafat: ¿No te dije que él no profetiza el bien acerca de mí, sino el mal?

1R 22:19 Y Micaías dijo: Oye, pues, la palabra de Jehová: Yo vi a Jehová sentado en Su trono, con todo el ejército de los cielos en pie junto a Él, a Su derecha y a Su izquierda.

1R 22:20 Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab para que suba y caiga en Ramot-galaad? Y uno decía de una manera, y otro decía de otra.

1R 22:21 Y salió un espíritu, se puso delante de Jehová y dijo: Yo lo induciré.

1R 22:22 Y Jehová le dijo: ¿De qué manera? Y respondió: Saldré y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y Él dijo: Lo inducirás, y ciertamente prevalecerás. Sal, y hazlo así.

1R 22:23 Entonces ahora Jehová ha puesto espíritu de mentira en boca de todos estos tus profetas, y Jehová ha hablado el mal acerca de ti.

1R 22:24 Entonces se acercó Sedequías, hijo de Quenaana, y golpeó a Micaías en la mejilla, diciendo: ¿Por dónde se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a ti?

1R 22:25 Y Micaías respondió: Tú lo verás el día en que vayas de aposento en aposento para esconderte.

1R 22:26 Y el rey de Israel dijo: Toma a Micaías y llévalo a Amón, gobernador de la ciudad, y a Joás, hijo del rey.

1R 22:27 Y dirás: Así dice el rey: Echad a este hombre en la cárcel y alimentadle con pan de aflicción y con agua de aflicción, hasta que yo venga en paz.

1R 22:28 Y dijo Micaías: Si en verdad vuelves en paz, Jehová no ha hablado por mí. Y dijo: Escuchad, oh pueblos, todos vosotros.

1R 22:29 Y subieron el rey de Israel y Josafat, rey de Judá, a Ramot-galaad.

1R 22:30 Y el rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazaré y entraré en la batalla; pero tú ponte tus ropas reales. Y el rey de Israel se disfrazó y entró en la batalla.

1R 22:31 Y el rey de Siria había mandado a los treinta y dos capitanes de sus carros, diciendo: No peleéis con chico ni con grande, sino sólo contra el rey de Israel.

1R 22:32 Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Ciertamente éste es el rey de Israel. Y se volvieron contra él para pelear, y Josafat gritó.

1R 22:33 Percibiendo los capitanes de los carros que él no era el rey de Israel, dejaron de perseguirlo.

1R 22:34 Y un hombre disparó su arco a la ventura e hirió al rey de Israel por entre las junturas de la armadura y la coraza. Y el rey de Israel dijo a su cochero: Vuelve tu mano y sácame del campo, pues estoy herido.

1R 22:35 Aquel día había arreciado la batalla, y el rey estuvo sostenido en su carro delante de los sirios; al anochecer murió, y la sangre de la herida corría por el fondo del carro.

1R 22:36 Y a la puesta del sol pasó un grito por todo el ejército, diciendo: Cada uno a su ciudad, y cada uno a su propia tierra.

1R 22:37 Murió, pues, el rey, y fue traído a Samaria. Y sepultaron al rey en Samaria.

1R 22:38 Y alguien lavó el carro junto al estanque de Samaria; y los perros lamieron su sangre donde se lavaban las rameras, conforme a la palabra de Jehová, que Él había hablado.

1R 22:39 Y los demás hechos de Acab, todo lo que hizo, la casa de marfil que construyó y todas las ciudades que edificó, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?

1R 22:40 Y durmió Acab con sus padres, y reinó en su lugar Ocozías, su hijo.

1R 22:41 Y Josafat, hijo de Asa, comenzó a reinar sobre Judá en el cuarto año de Acab, rey de Israel.

1R 22:42 Josafat tenía treinta y cinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veinticinco años en Jerusalén; y el nombre de su madre era Azuba, hija de Silhi.

1R 22:43 Y anduvo en todo el camino de Asa, su padre, sin desviarse de él, haciendo lo recto ante los ojos de Jehová. Pero los lugares altos no fueron quitados, pues el pueblo aún ofrecía sacrificios y quemaba incienso en los lugares altos.

1R 22:44 Y Josafat hizo paz con el rey de Israel.

1R 22:45 Los demás hechos de Josafat, el poderío que mostró y cómo guerreó, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

1R 22:46 Barrió también de la tierra el resto de los varones entregados a la prostitución ritual, que habían quedado en los días de su padre Asa.

1R 22:47 No había entonces rey en Edom; un designado hacía las veces de rey.

1R 22:48 Josafat había hecho naves de Tarsis, las cuales habían de ir a Ofir por oro; mas no fueron, porque las naves se rompieron en Ezión-geber.

1R 22:49 Entonces Ocozías, hijo de Acab, dijo a Josafat: Vayan mis siervos con los tuyos en las naves. Mas Josafat no quiso.

1R 22:50 Y durmió Josafat con sus padres y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David, su padre; y en su lugar reinó Joram, su hijo.

1R 22:51 Ocozías, hijo de Acab, comenzó a reinar sobre Israel en Samaria, en el año diecisiete de Josafat, rey de Judá; y reinó dos años sobre Israel.

1R 22:52 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová y anduvo en el camino de su padre, en el camino de su madre y en el camino de Jeroboam, hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel.

1R 22:53 Y sirvió a Baal y lo adoró, y provocó a ira a Jehová, el Dios de Israel, conforme a todo lo que había hecho su padre.

1 REYES 21 »

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1 REYES 3 Versión Recobro

1 REYES 3



1R 3:1 Salomón emparentó con Faraón, rey de Egipto, pues tomó la hija de Faraón y la trajo a la ciudad de David mientras acababa de edificar su casa, la casa de Jehová y el muro de Jerusalén alrededor.

1R 3:2 El pueblo, sin embargo, sacrificaba en los lugares altos, porque en aquellos días aún no se había edificado casa al nombre de Jehová.

1R 3:3 Y Salomón amaba a Jehová, andando en los estatutos de su padre David; no obstante, sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.

1R 3:4 E iba el rey a Gabaón a sacrificar allá, porque aquél era el lugar alto principal; mil holocaustos ofreció Salomón sobre aquel altar.

1R 3:5 En Gabaón Jehová se le apareció en sueños a Salomón una noche; y le dijo Dios: Pide lo que quieras que Yo te dé.

1R 3:6 Y Salomón dijo: Has manifestado gran benevolencia amorosa a Tu siervo David, mi padre, porque él anduvo delante de Ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y Tú le has reservado esta gran benevolencia amorosa y le has dado hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día.

1R 3:7 Ahora, pues, oh Jehová, Dios mío, has hecho a Tu siervo rey en lugar de David, mi padre, aunque soy muy joven y no sé cómo salir ni entrar.

1R 3:8 Y Tu siervo está en medio de Tu pueblo, al cual Tú escogiste, un pueblo grande que no se puede contar ni numerar por su multitud.

1R 3:9 Da, pues, a Tu siervo un corazón con entendimiento para juzgar a Tu pueblo y para discernir entre lo bueno y lo malo. Porque, ¿quién podrá juzgar este pueblo Tuyo tan grande?

1R 3:10 Y esta palabra le pareció bien al Señor, el que Salomón pidiese esto.

1R 3:11 Y le dijo Dios: Puesto que pediste esto y no pediste para ti larga vida, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que pediste para ti discernimiento para administrar justicia,

1R 3:12 hago ahora conforme a tus palabras. Ahora te doy corazón dotado de sabiduría y entendimiento, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú.

1R 3:13 Y aun también te doy las cosas que no pediste, tanto riquezas como gloria, de modo que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días.

1R 3:14 Y si andas en Mis caminos, guardando Mis estatutos y Mis mandamientos, como anduvo David, tu padre, Yo prolongaré tus días.

1R 3:15 Luego Salomón despertó, y he aquí, que era un sueño. Luego fue a Jerusalén y se presentó delante del Arca del Pacto de Jehová, ofreció holocaustos, hizo ofrendas de paz y dio un banquete a todos sus siervos.

1R 3:16 En aquel tiempo fueron a ver al rey dos mujeres rameras y se presentaron delante de él.

1R 3:17 Y dijo una mujer: Oh señor mío, yo y esta mujer habitamos en una misma casa, y yo di a luz mientras ella estaba en la casa.

1R 3:18 Y al tercer día después de dar yo a luz, esta mujer dio a luz también. Y estábamos nosotras juntas, y ningún extraño estaba con nosotras en casa; sólo las dos estábamos en la casa.

1R 3:19 Y durante la noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él.

1R 3:20 Entonces se levantó en medio de la noche y tomó a mi hijo de mi lado, estando yo, tu sierva, durmiendo, y lo puso en su seno, y puso en el seno mío a su hijo muerto.

1R 3:21 Luego, cuando me levanté en la mañana para dar el pecho a mi hijo, he aquí que estaba muerto. Pero lo observé por la mañana y vi que no era mi hijo, el que yo había dado a luz.

1R 3:22 Y la otra mujer dijo: ¡No! Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. Y la primera dijo: ¡No! Tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Y seguían argumentando así delante del rey.

1R 3:23 El rey entonces dijo: Ésta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto; y aquélla dice: ¡No! El tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive.

1R 3:24 Y dijo el rey: Traedme una espada. Y trajeron al rey una espada.

1R 3:25 Y el rey dijo: Partid en dos al niño vivo, y dad la mitad a la una y la otra mitad a la otra.

1R 3:26 Y la madre de quien era el hijo vivo dijo al rey (pues ardía de compasión por su hijo): Oh señor mío, dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: No sea para mí ni para ti; partidlo.

1R 3:27 El rey respondió y dijo: Dad a aquélla el hijo vivo, y no lo matéis; ella es su madre.

1R 3:28 Y todo Israel oyó aquel juicio que había pronunciado el rey; y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar con equidad.

1 REYES 2 1 REYES 4

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1 REYES 4 Versión Recobro

1 REYES 4



1R 4:1 El rey Salomón era rey sobre todo Israel.

1R 4:2 Éstos eran los oficiales que estaban con él: Azarías, hijo del sacerdote Sadoc;

1R 4:3 Elihoref y Ahías, hijos de Sisa, escribas; Josafat, hijo de Ahilud, cronista;

1R 4:4 Benaía, hijo de Joiada, estaba sobre el ejército; Sadoc y Abiatar eran sumos sacerdotes;

1R 4:5 Azarías, hijo de Natán, estaba sobre los superintendentes; Zabud, hijo de Natán, era oficial principal, amigo del rey;

1R 4:6 Ahisar estaba a cargo de la casa; y Adoniram, hijo de Abda, estaba a cargo del trabajo forzado.

1R 4:7 Tenía Salomón doce superintendentes sobre todo Israel, los cuales abastecían al rey y a su casa; cada mes del año uno estaba obligado a abastecerlo.

1R 4:8 Y éstos son los nombres de ellos: Ben-hur, en la región montañosa de Efraín;

1R 4:9 Ben-decar, en Macaz, en Saalbim, en Bet-semes y en Elon-bet-hanán;

1R 4:10 Ben-hesed, en Arubot (a él pertenecía Soco y toda la tierra de Hefer);

1R 4:11 Ben-abinadab, en toda la altura de Dor (él tenía por mujer a Tafat, hija de Salomón);

1R 4:12 Baana, hijo de Ahilud, en Taanac y Meguido, en todo Bet-seán, que está junto a Saretán, más abajo de Jezreel, desde Bet-seán hasta Abel-mehola, hasta el otro lado de Jocmeam;

1R 4:13 Ben-geber, en Ramot-galaad (a él pertenecían las aldeas de Jair, hijo de Manasés, las cuales están en Galaad; y a él pertenecía la región de Argob, que está en Basán, sesenta grandes ciudades con muros y cerrojos de bronce);

1R 4:14 Ahinadab, hijo de Iddo, en Mahanaim;

1R 4:15 Ahimaas, en Neftalí (él tomó también por mujer a Basemat, hija de Salomón);

1R 4:16 Baana, hijo de Husai, en Aser y Bealot;

1R 4:17 Josafat, hijo de Parúa, en Isacar;

1R 4:18 Simei, hijo de Ela, en Benjamín;

1R 4:19 Geber, hijo de Uri, en la tierra de Galaad, la tierra de Sehón, rey de los amorreos, y de Og, rey de Basán (y hubo un solo superintendente en aquella tierra).

1R 4:20 Judá e Israel eran tan numerosos como la arena que está junto al mar en multitud: comían, bebían y se regocijaban.

1R 4:21 Y Salomón gobernaba todos los reinos desde el Río hasta la tierra de los filisteos y hasta el límite con Egipto; llevaban tributo y servían a Salomón todos los días de su vida.

1R 4:22 Y las provisiones de Salomón para cada día eran de treinta coros de flor de harina y sesenta coros de harina,

1R 4:23 diez bueyes engordados, veinte bueyes de pasto y cien ovejas, sin contar los ciervos, gacelas, corzos y aves engordadas.

1R 4:24 Pues él tenía dominio sobre todo el área al oeste del Río, desde Tifsa hasta Gaza, sobre todos los reyes al oeste del Río; y tuvo paz por todos lados a su alrededor.

1R 4:25 Y Judá e Israel moraban seguros, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, desde Dan hasta Beerseba, todos los días de Salomón.

1R 4:26 Y Salomón tenía cuarenta mil establos de caballos para sus carros y doce mil jinetes.

1R 4:27 Y aquellos superintendentes abastecían al rey Salomón y a todos los que a la mesa del rey Salomón venían, cada uno en su mes; y hacían que nada faltase.

1R 4:28 Trajeron también cebada y paja para los caballos y para los corceles, al lugar donde debieran estar, cada uno conforme al cargo que tenía.

1R 4:29 Y Dios dio a Salomón sabiduría, gran entendimiento y anchura de corazón, como la arena que está a la orilla del mar.

1R 4:30 Era mayor la sabiduría de Salomón que la de todos los hijos del oriente y que toda la sabiduría de Egipto.

1R 4:31 Pues llegó a ser más sabio que todos los hombres, más sabio que Etán, el ezraíta, y que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol. Y su fama fue conocida entre todas las naciones de alrededor.

1R 4:32 Y pronunció tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco.

1R 4:33 También disertó sobre los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que brota en la pared; asimismo disertó sobre los animales, sobre las aves, sobre los animales que se arrastran y sobre los peces.

1R 4:34 Y para oír la sabiduría de Salomón venían de todos los pueblos y de todos los reyes de la tierra, los cuales habían oído de su sabiduría.

1 REYES 3 1 REYES 5

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1 REYES 5 Versión Recobro

1 REYES 5



1R 5:1 Hiram, rey de Tiro, envió sus siervos a Salomón, cuando oyó que lo habían ungido rey en lugar de su padre, pues Hiram siempre había amado a David.

1R 5:2 Y Salomón envió a decir a Hiram:

1R 5:3 Tú sabes que mi padre David no pudo edificar casa al nombre de Jehová su Dios por causa de las guerras con que sus enemigos le rodearon, hasta que Jehová los puso bajo las plantas de sus pies.

1R 5:4 Pero ahora Jehová mi Dios me ha dado reposo por todas partes, pues no hay adversarios ni calamidad.

1R 5:5 Y ahora me propongo edificar casa al nombre de Jehová mi Dios, según lo que Jehová habló a David, mi padre, diciendo: Tu hijo, a quien Yo pondré en el trono en lugar tuyo, él edificará casa a Mi nombre.

1R 5:6 Manda, pues, ahora, que me corten cedros del Líbano; y mis siervos estarán con los tuyos, y yo te daré por tus siervos el pago conforme a todo lo que digas, porque tú sabes que ninguno hay entre nosotros que sepa talar árboles como los sidonios.

1R 5:7 Cuando Hiram oyó las palabras de Salomón, se regocijó en gran manera y dijo: Bendito sea hoy Jehová, que ha dado a David un hijo sabio sobre este pueblo tan grande.

1R 5:8 Hiram envió a decir a Salomón: He oído el mensaje que me has mandado. Haré todo lo que deseas acerca de la madera de cedro y la madera de ciprés.

1R 5:9 Mis siervos la llevarán desde el Líbano hasta el mar, y con ella haré balsas que vayan por mar hasta el lugar que tú me indiques; y allí haré que la desaten, y tú te la llevarás. Por tu parte, podrás cumplir mi deseo al dar alimento a mi familia.

1R 5:10 Hiram, pues, dio a Salomón madera de cedro y madera de ciprés, toda la que deseaba.

1R 5:11 Y Salomón daba a Hiram veinte mil coros de trigo para el sustento de su familia y veinte coros del aceite más fino; esto daba Salomón a Hiram año tras año.

1R 5:12 Y Jehová dio a Salomón sabiduría como le había prometido; y hubo paz entre Hiram y Salomón, y los dos hicieron alianza.

1R 5:13 El rey Salomón impuso una leva de trabajo forzado en todo Israel, y la leva fue de treinta mil hombres.

1R 5:14 Y los envió al Líbano, de diez mil en diez mil, cada mes por turno: un mes estaban en el Líbano y dos meses en sus casas. Y Adoniram estaba encargado de aquella leva.

1R 5:15 Tenía también Salomón setenta mil que llevaban las cargas y ochenta mil canteros en los montes,

1R 5:16 además de los principales oficiales de Salomón que estaban sobre la obra, tres mil trescientos, los cuales tenían a cargo el pueblo que hacía la obra.

1R 5:17 Y mandó el rey, y extrajeron piedras grandes, piedras costosas, para echar los cimientos de la casa con piedras labradas.

1R 5:18 Los constructores de Salomón, los constructores de Hiram y los gebalitas labraron la piedra, y prepararon la madera y las piedras para edificar la casa.

1 REYES 4 1 REYES 6

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1 REYES 6 Versión Recobro

1 REYES 6



1R 6:1 Entonces en el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel habían salido de la tierra de Egipto, en el cuarto año del reinado de Salomón sobre Israel, en el mes de Zif (que es el mes segundo), Salomón comenzó a edificar la casa de Jehová.

1R 6:2 La casa que el rey Salomón edificó a Jehová tenía sesenta codos de largo, veinte codos de ancho y treinta codos de alto.

1R 6:3 Y el pórtico delante del templo de la casa tenía veinte codos de largo a lo ancho de la casa, y diez de fondo delante de la casa.

1R 6:4 E hizo a la casa ventanas con celosías fijas.

1R 6:5 Edificó también junto al muro de la casa una estructura con pisos alrededor, contra las paredes de la casa alrededor del templo y del santuario que estaba en la parte más interna del templo; e hizo cámaras laterales alrededor.

1R 6:6 El piso de abajo era de cinco codos de ancho, y el de en medio de seis codos de ancho, y el tercero de siete codos de ancho; porque por fuera él había hecho retallos alrededor de la casa, para no empotrar las vigas en las paredes de la casa.

1R 6:7 Y en cuanto a su construcción, la casa fue edificada con piedras ya labradas en la cantera, de tal manera que no se oyeron en la casa ni martillos, ni hachas ni ningún otro instrumento de hierro mientras la edificaban.

1R 6:8 La puerta de la cámara lateral de en medio estaba al lado derecho de la casa; y se subía por una escalera de caracol al piso de en medio, y del piso de en medio al tercero.

1R 6:9 Edificó, pues, la casa y la terminó; y la cubrió con vigas y tablas de cedro.

1R 6:10 Edificó asimismo los pisos alrededor de toda la casa, de altura de cinco codos, los cuales estaban asegurados a la casa mediante maderas de cedro.

1R 6:11 Entonces vino la palabra de Jehová a Salomón, diciendo:

1R 6:12 Con relación a esta casa que tú edificas, si andas en Mis estatutos, cumples Mis ordenanzas y guardas todos Mis mandamientos andando en ellos, Yo confirmaré contigo Mi palabra, la cual hablé a David, tu padre;

1R 6:13 moraré en medio de los hijos de Israel y no abandonaré a Mi pueblo Israel.

1R 6:14 Así, pues, Salomón edificó la casa y la terminó.

1R 6:15 Y construyó las paredes de la casa por dentro con tablas de cedro; desde el suelo de la casa hasta el techo recubrió las paredes por dentro con madera. Recubrió también el suelo de la casa con tablas de ciprés.

1R 6:16 Y construyó los veinte codos del fondo de la casa con tablas de cedro desde el suelo hasta las vigas del techo; y la construyó por dentro para que fuese santuario, para que fuese el Lugar Santísimo.

1R 6:17 La casa, esto es, el templo delante del Lugar Santísimo, tenía cuarenta codos de largo.

1R 6:18 Y el cedro que cubría el interior de la casa estaba tallado con figuras de calabazas y de flores abiertas. Todo era cedro; ninguna piedra se veía.

1R 6:19 Y preparó un santuario por dentro, en la parte más interna y en medio de la casa, para poner allí el Arca del Pacto de Jehová.

1R 6:20 El interior del santuario que estaba en la parte más interna de la casa tenía veinte codos de largo, veinte codos de ancho y veinte codos de altura; y lo recubrió de oro purísimo. Asimismo recubrió de oro el altar de cedro.

1R 6:21 Y Salomón recubrió de oro puro la casa por dentro; y tendió cadenas de oro delante del santuario que estaba en la parte más interna de la casa, y lo recubrió de oro.

1R 6:22 Recubrió, pues, de oro toda la casa, hasta que toda la casa fue terminada; y todo el altar, que pertenecía al santuario que estaba en la parte más interna de la casa, lo recubrió de oro.

1R 6:23 Hizo también en dicho santuario dos querubines de madera de olivo, cada uno de diez codos de altura.

1R 6:24 Un ala del querubín tenía cinco codos, y la segunda ala del querubín otros cinco codos; así que había diez codos desde la punta de un ala hasta la punta de la otra.

1R 6:25 Asimismo el segundo querubín tenía diez codos; ambos querubines tenían la misma medida y una misma forma.

1R 6:26 La altura de un querubín era de diez codos, y asimismo la del segundo.

1R 6:27 Y puso los querubines en medio de la casa interior. Y las alas de los querubines se extendían de modo que el ala de un querubín tocaba una pared, y el ala del segundo tocaba la segunda pared; y sus otras alas se tocaban, ala con ala, en medio de la casa.

1R 6:28 Luego recubrió de oro los querubines.

1R 6:29 Y talló todas las paredes de la casa alrededor con figuras de querubines, de palmeras y de flores abiertas, tanto en la cámara interior como en la exterior.

1R 6:30 También recubrió de oro el piso de la casa, tanto en la cámara interior como en la exterior.

1R 6:31 A la entrada del santuario que estaba en la parte más interna de la casa hizo puertas de madera de olivo; el umbral y los postes medían una quinta parte de la anchura del muro.

1R 6:32 Las dos puertas eran de madera de olivo. Y talló en ellas figuras de querubines, de palmeras y de flores abiertas, y las recubrió de oro; revistió también de oro los querubines y las palmeras.

1R 6:33 Igualmente hizo a la entrada del templo postes cuadrados de madera de olivo, que medían la cuarta parte de la anchura del muro,

1R 6:34 y dos puertas de madera de ciprés; y las dos hojas de una puerta giraban, y las dos hojas de la segunda puerta también giraban.

1R 6:35 Y talló en ellas querubines, palmeras y flores abiertas, y las recubrió de oro ajustándolo bien a las talladuras.

1R 6:36 Y edificó el atrio interior con tres hileras de piedras labradas y una hilera de vigas de cedro.

1R 6:37 En el cuarto año, en el mes de Zif, se echaron los cimientos de la casa de Jehová.

1R 6:38 Y en el undécimo año, en el mes de Bul (que es el mes octavo) fue acabada la casa en todas sus partes y conforme a todos sus planos. La edificó, pues, en siete años.

1 REYES 5 1 REYES 7

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1 REYES 7 Versión Recobro

1 REYES 7



1R 7:1 Salomón edificó su propia casa en trece años, y la terminó toda.

1R 7:2 Y edificó la Casa del Bosque del Líbano, de cien codos de longitud, cincuenta codos de anchura y treinta codos de altura, sobre cuatro hileras de columnas de cedro, con vigas de cedro sobre las columnas.

1R 7:3 Y tenía encima un techo de cedro sobre las cuarenta y cinco vigas que se apoyaban en las columnas; cada hilera tenía quince columnas.

1R 7:4 Y había tres hileras de marcos de ventana, una ventana frente a la otra en tres filas.

1R 7:5 Todas las puertas y los postes tenían marcos cuadrados, una ventana frente a la otra en tres filas.

1R 7:6 También hizo un pórtico de columnas, que tenía cincuenta codos de largo y treinta codos de ancho; frente a ellas había otro pórtico con columnas y su umbral delante.

1R 7:7 Hizo asimismo el pórtico del trono, en que había de ejecutar juicio, el pórtico del juicio; y lo cubrió de cedro de un suelo a otro.

1R 7:8 Y la casa donde él había de morar, en el atrio detrás del pórtico del trono, era de artesanía semejante. Edificó también Salomón para la hija de Faraón, que había tomado por mujer, una casa de hechura semejante a la del pórtico.

1R 7:9 Todas aquellas obras eran de piedras costosas, cortadas a la medida, serradas con sierra, así por dentro como por fuera, desde el cimiento hasta los remates, y asimismo por fuera hasta el gran atrio.

1R 7:10 El cimiento era de piedras costosas, piedras grandes, piedras de diez codos y piedras de ocho codos.

1R 7:11 De allí hacia arriba eran también piedras costosas, cortadas a la medida, y madera de cedro.

1R 7:12 Y en el gran atrio alrededor había tres hileras de piedras labradas y una hilera de vigas de cedro; y así también en el atrio interior de la casa de Jehová y en el pórtico de la casa.

1R 7:13 Y el rey Salomón envió por Hiram, y lo hizo venir de Tiro.

1R 7:14 Éste era hijo de una viuda y de la tribu de Neftalí, y su padre era hombre de Tiro, que trabajaba en bronce; Hiram estaba lleno de sabiduría, entendimiento y habilidad para realizar toda obra de bronce. Y él fue al rey Salomón e hizo toda su obra.

1R 7:15 Y formó las dos columnas de bronce; dieciocho codos era la altura de cada columna, y un cordón de doce codos rodeaba a cada columna.

1R 7:16 Hizo también dos capiteles de fundición de bronce, para que fuesen puestos sobre el extremo superior de las columnas; la altura de un capitel era de cinco codos, y la del segundo capitel también de cinco codos.

1R 7:17 Había redes de obra de malla con guirnaldas de obra de cadenillas para los capiteles que estaban en el extremo superior de las columnas; siete para un capitel, y siete para el segundo capitel.

1R 7:18 Entonces hizo las columnas; había también dos hileras de granadas alrededor de la red, para cubrir los capiteles que estaban en el extremo superior de las columnas. E hizo lo mismo en el segundo capitel.

1R 7:19 Los capiteles que estaban en el extremo superior de las columnas del pórtico tenían forma de lirios, y en diámetro eran de cuatro codos.

1R 7:20 Los capiteles situados en las dos columnas estaban encima de la protuberancia y cerca de la misma, la cual estaba junto a la red. Había doscientas granadas, en hileras alrededor de ambos capiteles.

1R 7:21 Erigió las columnas en el pórtico del templo; y cuando hubo erigido la columna del lado derecho, le puso por nombre Jaquín, y al erigir la columna del lado izquierdo, le puso por nombre Booz.

1R 7:22 Y en el extremo superior de las columnas había un tallado en forma de lirios. Y así fue terminada la obra de las columnas.

1R 7:23 Hizo asimismo el mar de metal fundido de diez codos de borde a borde, completamente redondo; su altura era de cinco codos, y lo ceñía alrededor un cordón de treinta codos.

1R 7:24 Y debajo de su borde había calabazas todo alrededor, diez en cada codo, que rodeaban el mar alrededor; las calabazas habían sido fundidas en dos hileras al mismo tiempo que el mar.

1R 7:25 Éste descansaba sobre doce bueyes: tres miraban al norte, tres miraban al occidente, tres miraban al sur y tres miraban al oriente; sobre éstos se apoyaba el mar, y todas las ancas de ellos estaban hacia la parte de adentro.

1R 7:26 Y el grueso del mar era de un palmo menor; y el borde era labrado como el borde de un cáliz, como una flor de lirio; y cabían en él dos mil batos.

1R 7:27 Hizo también diez basas de bronce, cada una de las cuales tenía cuatro codos de longitud, cuatro codos de anchura y tres codos de altura.

1R 7:28 La obra de cada basa era ésta: tenían paneles, y los paneles estaban entre marcos.

1R 7:29 Y sobre los paneles que estaban entre los marcos había figuras de leones, de bueyes y de querubines; y por encima de los marcos había un pedestal, y debajo de los leones y de los bueyes había unas guirnaldas colgantes.

1R 7:30 Cada basa tenía cuatro ruedas de bronce, con ejes de bronce. En sus cuatro patas había soportes; debajo del lavacro los soportes habían sido fundidos y tenían guirnaldas a cada lado.

1R 7:31 Y la boca del lavacro estaba dentro de esta corona, y sobresalía un codo; su boca era redonda como la hechura de un pedestal, de codo y medio de diámetro. Había también sobre la boca grabaduras, y los paneles eran cuadrados, no redondos.

1R 7:32 Las cuatro ruedas estaban debajo de los paneles, y los ejes de las ruedas estaban en la basa; la altura de cada rueda era de un codo y medio.

1R 7:33 Y la hechura de las ruedas era como la de la rueda de un carro: sus ejes, sus aros, sus rayos y sus cubos, todo era de fundición.

1R 7:34 Asimismo había cuatro soportes en las cuatro esquinas de cada basa; los soportes eran parte de la misma basa.

1R 7:35 Y en lo alto de la basa había una banda redonda de medio codo de altura; y encima de la basa, sus soportes y sus paneles formaban una sola pieza.

1R 7:36 Y sobre las planchas de sus soportes y sobre sus paneles, grabó él querubines, leones y palmeras, conforme al espacio disponible en cada una, con guirnaldas en derredor.

1R 7:37 De este modo hizo las diez basas, todas ellas de una misma fundición, de una misma medida y de una misma forma.

1R 7:38 Hizo también diez lavacros de bronce; cada lavacro contenía cuarenta batos; cada lavacro medía cuatro codos de diámetro; y había un lavacro sobre cada una de las diez basas.

1R 7:39 Y puso las basas, cinco al lado derecho de la casa y cinco al lado izquierdo; y colocó el mar al lado derecho de la casa, al sudeste.

1R 7:40 Asimismo hizo Hiram las ollas, las paletas y los tazones. Así acabó Hiram toda la obra que hacía para el rey Salomón en la casa de Jehová:

1R 7:41 las dos columnas, los dos tazones de los capiteles que estaban en el extremo superior de las columnas, y las dos redes que cubrían los dos tazones de los capiteles que estaban en el extremo superior de las columnas;

1R 7:42 cuatrocientas granadas para las dos redes, dos hileras de granadas en cada red, para cubrir los dos tazones de los capiteles que estaban encima de las columnas;

1R 7:43 las diez basas y los diez lavacros sobre las basas;

1R 7:44 el mar, con doce bueyes debajo del mar;

1R 7:45 y las ollas, las paletas y los tazones; todos los utensilios que Hiram hizo para el rey Salomón en la casa de Jehová eran de bronce bruñido.

1R 7:46 Todo lo hizo fundir el rey en la llanura del Jordán, en tierra arcillosa, entre Sucot y Saretán.

1R 7:47 Y Salomón dejó todos los utensilios sin pesar, por la gran cantidad de ellos; el peso de bronce no se podía determinar.

1R 7:48 Entonces hizo Salomón todos los utensilios que estaban en la casa de Jehová: el altar de oro, la mesa de oro sobre la cual se ponían los panes de la Presencia,

1R 7:49 los candeleros de oro puro, cinco a la mano derecha y otros cinco a la izquierda, frente al santuario que estaba en la parte más interna del templo; y las flores, las lámparas y las tenazas, de oro.

1R 7:50 Asimismo las tazas grandes, las despabiladeras, los tazones, las tazas pequeñas y los braseros, de oro puro; también de oro los goznes de las puertas de la casa interior, el Lugar Santísimo, y los de las puertas de la casa del templo.

1R 7:51 Así se terminó toda la obra que hizo el rey Salomón en la casa de Jehová. Y metió Salomón lo que David, su padre, había santificado, la plata, el oro y los utensilios, y los depositó en las tesorerías de la casa de Jehová.

1 REYES 6 1 REYES 8

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1 REYES 8 Versión Recobro

1 REYES 8



1R 8:1 Entonces Salomón reunió ante sí en Jerusalén a los ancianos de Israel y a todos los cabezas de las tribus, los líderes de las casas paternas de los hijos de Israel, para hacer subir el Arca del Pacto de Jehová de la ciudad de David, la cual es Sion.

1R 8:2 Y se congregaron delante del rey Salomón todos los varones de Israel en la fiesta en el mes de Etanim, que es el mes séptimo.

1R 8:3 Y cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los sacerdotes levantaron el Arca;

1R 8:4 y subieron el Arca de Jehová, la Tienda de Reunión y todos los utensilios santos que estaban en la tienda; y los subieron los sacerdotes y los levitas.

1R 8:5 Y el rey Salomón y toda la asamblea de Israel, que se había congregado delante de él y estaba con él delante del Arca, iban sacrificando ovejas y bueyes, que por la multitud no se podían contar ni numerar.

1R 8:6 Y los sacerdotes metieron el Arca del Pacto de Jehová en su lugar, en el santuario que estaba en la parte más interna de la casa, en el Lugar Santísimo, debajo de las alas de los querubines.

1R 8:7 Pues los querubines tenían extendidas las alas sobre el lugar del Arca, y así cubrían los querubines el Arca y sus varas por encima.

1R 8:8 Y las varas eran tan largas que sus extremos se podían ver desde el Lugar Santo, que está delante del santuario que estaba en la parte más interna de la casa, pero no se podían ver desde más afuera; y así quedaron hasta hoy.

1R 8:9 En el Arca no había más que las dos tablas de piedra que allí había puesto Moisés en Horeb, cuando Jehová hizo pacto con los hijos de Israel al salir ellos de la tierra de Egipto.

1R 8:10 Y cuando salieron los sacerdotes del Lugar Santo, la nube llenó la casa de Jehová;

1R 8:11 y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube, porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová.

1R 8:12 Entonces dijo Salomón: Jehová ha dicho que Él moraría en densa oscuridad.

1R 8:13 Ciertamente yo te he edificado casa sublime, sitio en que Tú mores para siempre.

1R 8:14 Y el rey dio vuelta y bendijo a toda la congregación de Israel, mientras toda la congregación de Israel estaba de pie.

1R 8:15 Y dijo: Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, que habló con Su boca a mi padre David y lo cumplió con Su mano, diciendo:

1R 8:16 Desde el día que saqué de Egipto a Mi pueblo Israel, no he escogido ciudad de entre todas las tribus de Israel para edificar casa en la cual estuviera Mi nombre, aunque escogí a David para que estuviera sobre Mi pueblo Israel.

1R 8:17 Y David, mi padre, tuvo en su corazón edificar casa al nombre de Jehová, el Dios de Israel;

1R 8:18 pero Jehová dijo a mi padre David: Por cuanto tuviste en tu corazón edificar casa a Mi nombre, bien has hecho en desearlo en tu corazón;

1R 8:19 pero tú no edificarás la casa, sino tu hijo, que saldrá de tus lomos, él edificará casa a Mi nombre.

1R 8:20 Y Jehová ha confirmado la palabra que había hablado; porque yo me he levantado en lugar de David, mi padre, me he sentado en el trono de Israel, como Jehová había prometido, y he edificado la casa al nombre de Jehová, el Dios de Israel.

1R 8:21 Y he puesto en ella lugar para el Arca, en la cual está el pacto de Jehová, que Él hizo con nuestros padres cuando los sacó de la tierra de Egipto.

1R 8:22 Luego se puso Salomón delante del altar de Jehová, frente a toda la congregación de Israel, y extendió sus manos hacia el cielo.

1R 8:23 Y dijo: Oh Jehová, Dios de Israel, no hay dios como Tú, ni arriba en los cielos ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y muestras benevolencia amorosa para con Tus siervos que andan delante de Ti con todo su corazón;

1R 8:24 que has cumplido a Tu siervo David, mi padre, lo que le prometiste; sí, lo has hablado con Tu boca y con Tu mano lo has cumplido este día.

1R 8:25 Y ahora, oh Jehová, Dios de Israel, cumple a Tu siervo David, mi padre, lo que le prometiste, diciendo: No te faltará varón delante de Mí que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino andando delante de Mí como tú has andado delante de Mí.

1R 8:26 Ahora, pues, oh Dios de Israel, sea confirmada la palabra que hablaste a Tu siervo David, mi padre.

1R 8:27 Pero, ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener, cuánto menos esta casa que yo he edificado.

1R 8:28 Con todo, atiende a la oración de Tu siervo y a sus súplicas, oh Jehová, Dios mío, y escucha el clamor y la oración que Tu siervo hace hoy delante de Ti;

1R 8:29 que estén Tus ojos abiertos de noche y de día en dirección a esta casa, en dirección al lugar del cual has dicho: Mi nombre estará allí, para escuchar la oración que Tu siervo ofrecerá en dirección a este lugar.

1R 8:30 Y escucha las súplicas de Tu siervo y de Tu pueblo Israel cuando oren en dirección a este lugar. Oye en Tu morada en los cielos; y cuando oigas, perdona.

1R 8:31 Si alguno peca contra su prójimo y se le obliga a tomar juramento, y viene y toma juramento delante de Tu altar en esta casa,

1R 8:32 óyelo Tú en los cielos, actúa y juzga a Tus siervos, condenando a los malos al hacerles recaer su proceder sobre su cabeza y justificando a los justos al darles conforme a su justicia.

1R 8:33 Cuando Tu pueblo Israel sea derrotado delante de un enemigo por haber pecado contra Ti, y ellos se vuelvan a Ti y confiesen Tu nombre, y oren y te supliquen en esta casa,

1R 8:34 óyelo Tú en los cielos, perdona el pecado de Tu pueblo Israel y hazlos volver a la tierra que diste a sus padres.

1R 8:35 Cuando los cielos se cierren y ya no haya lluvia por haber ellos pecado contra Ti, y oren en dirección a este lugar y confiesen Tu nombre y se vuelvan de su pecado cuando los aflijas,

1R 8:36 óyelo Tú en los cielos y perdona el pecado de Tus siervos y de Tu pueblo Israel; sí, enséñales el buen camino por el que deben andar y trae lluvias sobre Tu tierra, la cual diste a Tu pueblo por heredad.

1R 8:37 Si en la tierra hay hambre, peste, tizón o añublo, langosta que pulula o langosta que consume, si su enemigo los sitia en la tierra de sus ciudades, cualquier plaga, cualquier enfermedad que haya,

1R 8:38 toda oración, toda súplica, que sea hecha por cualquier hombre de todo Tu pueblo Israel, conociendo cada cual la plaga de su propio corazón, cuando extienda sus manos hacia esta casa,

1R 8:39 óyelo Tú en los cielos, Tu morada, y perdona, actúa y da a cada uno conforme a todos sus caminos, cuyo corazón Tú conoces; porque Tú, sólo Tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres,

1R 8:40 para que te teman todos los días que vivan en la tierra que Tú diste a nuestros padres.

1R 8:41 También en cuanto al extranjero que no es de Tu pueblo Israel, sino que viene de país lejano a causa de Tu nombre

1R 8:42 (pues oirán de Tu gran nombre, de Tu mano fuerte y de Tu brazo extendido), cuando llegue y ore en dirección a esta casa,

1R 8:43 óyelo Tú en los cielos, Tu morada, y haz conforme a todo aquello por lo cual el extranjero clama a Ti, para que todos los pueblos de la tierra conozcan Tu nombre y te teman, como lo hace Tu pueblo Israel, y sepan que esta casa que he edificado es llamada por Tu nombre.

1R 8:44 Si Tu pueblo sale en batalla contra su enemigo por el camino que Tú le envías, y oran a Jehová vueltos hacia la ciudad que Tú has escogido y en dirección a la casa que he edificado a Tu nombre,

1R 8:45 oye en los cielos su oración y su súplica, y ampara su causa.

1R 8:46 Si han pecado contra Ti (pues no hay hombre que no peque), y Tú estás airado contra ellos y los entregas al enemigo, de modo que los lleven cautivos a tierra enemiga, sea lejos o cerca,

1R 8:47 pero si ellos reflexionan sobre ello en su corazón en la tierra adonde hayan sido llevado cautivos, y se arrepienten y te suplican en la tierra de los que los llevaron cautivos, diciendo: Hemos pecado, hemos cometido iniquidad y actuado perversamente,

1R 8:48 y si se convierten a Ti de todo su corazón y de toda su alma en la tierra de sus enemigos, que los llevaron cautivos, y oran a Ti vueltos hacia la tierra que Tú diste a sus padres, hacia la ciudad que Tú has escogido y hacia la casa que yo he edificado a Tu nombre,

1R 8:49 entonces oye en los cielos, Tu morada, su oración y su súplica, y ampara su causa,

1R 8:50 perdona a Tu pueblo que ha pecado contra Ti y todas las transgresiones que ellos han hecho contra Ti, y concédeles compasión ante los ojos de los que los llevaron cautivos, para que les tengan compasión

1R 8:51 (pues ellos son Tu pueblo y Tu heredad, el cual Tú sacaste de Egipto, de en medio de un horno de hierro).

1R 8:52 Estén, pues, abiertos Tus ojos a la súplica de Tu siervo y a la súplica de Tu pueblo Israel, para escucharlos siempre que Te invoquen.

1R 8:53 Porque Tú los apartaste para Ti como heredad Tuya de entre todos los pueblos de la tierra, como lo hablaste por medio de Moisés, Tu siervo, cuando sacaste a nuestros padres de Egipto, oh Señor Jehová.

1R 8:54 Cuando acabó Salomón de hacer a Jehová toda esta oración y súplica, se levantó de estar de rodillas delante del altar de Jehová, con sus manos extendidas hacia los cielos.

1R 8:55 Y puesto de pie, bendijo a toda la congregación de Israel en voz alta, diciendo:

1R 8:56 Bendito sea Jehová, que ha dado reposo a Su pueblo Israel, conforme a todo lo que Él había prometido. Ninguna palabra de todas Sus buenas promesas que expresó por medio de Moisés, Su siervo, han faltado.

1R 8:57 Esté con nosotros Jehová nuestro Dios, como estuvo con nuestros padres; y no nos deje ni nos abandone,

1R 8:58 para que incline nuestro corazón hacia Él, a fin de que andemos en todos Sus caminos y guardemos Sus mandamientos, Sus estatutos y Sus ordenanzas, los cuales mandó a nuestros padres.

1R 8:59 Y estas mis palabras, con las que hice súplicas a Jehová, estén cerca de Jehová nuestro Dios de día y de noche, para que Él ampare la causa de Su siervo y la causa de Su pueblo Israel como lo requiere cada día,

1R 8:60 a fin de que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová es Dios, y que no hay otro.

1R 8:61 Sea, pues, perfecto vuestro corazón para con Jehová nuestro Dios, andando en Sus estatutos y guardando Sus mandamientos, como en el día de hoy.

1R 8:62 Entonces el rey, y todo Israel con él, ofreció sacrificios delante de Jehová.

1R 8:63 Y ofreció Salomón sacrificio de ofrendas de paz, que ofreció a Jehová: veintidós mil bueyes y ciento veinte mil ovejas. Así, dedicaron el rey y todos los hijos de Israel la casa de Jehová.

1R 8:64 Aquel mismo día santificó el rey la parte central del atrio que estaba delante de la casa de Jehová, porque ofreció allí el holocausto, la ofrenda de harina y la grosura de las ofrendas de paz, por cuanto el altar de bronce que estaba delante de Jehová era muy pequeño y no podía contener el holocausto, la ofrenda de harina y la grosura de las ofrendas de paz.

1R 8:65 En aquel entonces Salomón celebró un banquete, y con él todo Israel, una gran congregación, desde la entrada de Hamat hasta el arroyo de Egipto, delante de Jehová nuestro Dios por siete días y aun por siete días más, esto es, por catorce días.

1R 8:66 Y al octavo día despidió al pueblo, y ellos, bendiciendo al rey, se fueron a sus tiendas gozosos y alegres de corazón por toda la bondad que Jehová había hecho a David, Su siervo, y a Su pueblo Israel.

1 REYES 7 1 REYES 9

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1 REYES 9 Versión Recobro

1 REYES 9



1R 9:1 Cuando Salomón hubo terminado de edificar la casa de Jehová, la casa del rey y todo lo que Salomón deseaba hacer,

1R 9:2 Jehová se le apareció a Salomón la segunda vez, como se le había aparecido en Gabaón.

1R 9:3 Y le dijo Jehová: He oído tu oración y la súplica que has hecho delante de Mí; he santificado esta casa que has edificado, poniendo Mi nombre en ella para siempre, y en ella estarán Mis ojos y Mi corazón continuamente.

1R 9:4 Y en cuanto a ti, si tú andas delante de Mí como anduvo David, tu padre, con corazón perfecto y recto, haciendo todo lo que Yo te mandé, y guardas Mis estatutos y Mis ordenanzas,

1R 9:5 Yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como prometí a David, tu padre, diciendo: No te faltará varón en el trono de Israel.

1R 9:6 Mas si en verdad vosotros o vuestros hijos dejáis de ir en pos de Mí y no guardáis Mis mandamientos y Mis estatutos que he puesto delante de vosotros, sino que vais y servís a otros dioses y los adoráis,

1R 9:7 Yo cortaré a Israel de sobre la faz de la tierra que les he dado, y la casa que he santificado a Mi nombre, Yo la echaré apartándola de Mi vista, e Israel será por proverbio y refrán entre todos los pueblos.

1R 9:8 Y esta casa se convertirá en un montón de ruinas, y cualquiera que pase por ella se asombrará y siseará, y dirá: ¿Por qué ha hecho esto Jehová a esta tierra y a esta casa?

1R 9:9 Y dirán: Por cuanto abandonaron a Jehová su Dios, que había sacado a sus padres de tierra de Egipto, y echaron mano a otros dioses, los adoraron y les sirvieron; por eso ha traído Jehová sobre ellos todo este mal.

1R 9:10 Aconteció al cabo de los veinte años, en los cuales Salomón ya había edificado las dos casas, la casa de Jehová y la del rey,

1R 9:11 para las cuales Hiram, rey de Tiro, había traído a Salomón madera de cedro, madera de ciprés y oro, según todo cuanto deseaba, que el rey Salomón dio a Hiram veinte ciudades en tierra de Galilea.

1R 9:12 E Hiram salió de Tiro para ver las ciudades que Salomón le había dado, y no le gustaron.

1R 9:13 Por lo cual dijo: ¿Qué ciudades son éstas que me has dado, hermano mío? Y les puso por nombre, la tierra de Cabul, nombre que tienen hasta hoy.

1R 9:14 E Hiram envió al rey ciento veinte talentos de oro.

1R 9:15 Ahora bien, éste es el relato del trabajo forzado que el rey Salomón impuso para edificar la casa de Jehová, su propia casa, el Milo y el muro de Jerusalén, y Hazor, Meguido y Gezer.

1R 9:16 (Faraón, el rey de Egipto, había subido y tomado a Gezer, después le prendió fuego, dio muerte a los cananeos que vivían en la ciudad y la dio en dote a su hija, la mujer de Salomón).

1R 9:17 Reedificó, pues, Salomón a Gezer y a Bet-horón de abajo,

1R 9:18 a Baalat, y a Tamar en el desierto, en la tierra de Judá;

1R 9:19 asimismo todas las ciudades de almacenaje que Salomón tenía, incluso las ciudades para los carros, las ciudades para los jinetes y todo lo que Salomón quiso edificar en Jerusalén, en el Líbano y en toda la tierra de su señorío.

1R 9:20 A todos los pueblos que quedaron de los amorreos, heteos, ferezeos, heveos y jebuseos, que no eran de los hijos de Israel,

1R 9:21 a sus descendientes que quedaron en la tierra después de ellos, que los hijos de Israel no pudieron destruir por completo, Salomón les impuso trabajo forzado hasta hoy.

1R 9:22 Mas Salomón no hizo esclavos a los hijos de Israel, porque eran hombres de guerra, sus siervos, sus oficiales, sus capitanes y los comandantes de sus carros y de sus jinetes.

1R 9:23 Éstos eran los jefes de los oficiales sobre la obra de Salomón, quinientos cincuenta, los cuales estaban sobre el pueblo que trabajaba en aquella obra.

1R 9:24 Tan pronto como la hija de Faraón subió de la ciudad de David y entró en la casa que Salomón le había edificado, entonces él edificó el Milo.

1R 9:25 Y ofrecía Salomón tres veces cada año holocaustos y ofrendas de paz sobre el altar que él había edificado a Jehová, y quemaba incienso con ellos sobre el altar que estaba delante de Jehová. Así terminó la casa.

1R 9:26 Construyó también el rey Salomón naves en Ezión-geber, que está cerca de Elot en la ribera del mar Rojo, en la tierra de Edom.

1R 9:27 Y envió Hiram en ellas a sus siervos, marineros diestros en el mar, con los siervos de Salomón.

1R 9:28 Y fueron a Ofir y tomaron de allí cuatrocientos veinte talentos de oro, y los trajeron al rey Salomón.

1 REYES 8 1 REYES 10

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2 Reyes Versión Recobro

SEGUNDO LIBRO DE REYES



2 REYES 1



2R 1:1 Después de la muerte de Acab, se rebeló Moab contra Israel.

2R 1:2 Ocozías se cayó por la celosía del aposento alto que tenía en Samaria, y se enfermó. Entonces envió mensajeros y les dijo: Id y consultad a Baal-zebub, dios de Ecrón, si he de sanar de esta enfermedad.

2R 1:3 Pero el Ángel de Jehová dijo a Elías, el tisbita: Levántate; sube a encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria y diles: ¿Acaso no hay Dios en Israel para que vayáis a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrón?

2R 1:4 Ahora, pues, así dice Jehová: Del lecho al que subiste no descenderás, sino que ciertamente morirás. Y se fue Elías.

2R 1:5 Cuando los mensajeros regresaron, él les preguntó: ¿Por qué habéis regresado?

2R 1:6 Ellos le respondieron: Un varón subió a nuestro encuentro y nos dijo: Id y regresad al rey que os envió, y decidle: Así dice Jehová: ¿Acaso no hay Dios en Israel, que envías hombres a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrón? Por tanto, del lecho al que subiste no descenderás, sino que ciertamente morirás.

2R 1:7 Entonces él les dijo: ¿Cómo era el varón que subió a vuestro encuentro y os habló tales palabras?

2R 1:8 Y ellos le respondieron: Un varón peludo, que tenía cinturón de cuero ceñido a sus lomos. Entonces él dijo: Es Elías, el tisbita.

2R 1:9 Luego envió a él un capitán de cincuenta con sus cincuenta hombres. Y subió el capitán a donde él estaba, y he aquí que él estaba sentado en la cumbre del collado. Y le dijo: Oh varón de Dios, el rey dice: ¡Desciende!

2R 1:10 Elías respondió y dijo al capitán de cincuenta: Si yo soy varón de Dios, descienda fuego del cielo y te consuma a ti y a tus cincuenta hombres. Luego descendió fuego del cielo, que lo consumió a él y a sus cincuenta hombres.

2R 1:11 Volvió el rey a enviar a él otro capitán de cincuenta con sus cincuenta hombres. Y respondió el capitán y le dijo: Oh varón de Dios, así dice el rey: Desciende pronto.

2R 1:12 Respondió Elías y les dijo: Si yo soy varón de Dios, descienda fuego del cielo y te consuma a ti y a tus cincuenta hombres. Y el fuego de Dios descendió del cielo y lo consumió a él y a sus cincuenta hombres.

2R 1:13 Volvió a enviar el rey al capitán de un tercer grupo de cincuenta con sus cincuenta hombres. Y subiendo el tercer capitán de cincuenta, fue y se puso de rodillas delante de Elías y le rogó, diciendo: Oh varón de Dios, sea estimada preciosa ante tus ojos el alma mía y la de estos tus cincuenta siervos.

2R 1:14 Ya ha descendido fuego del cielo y ha consumido a los dos primeros capitanes de cincuenta con sus cincuenta hombres; sea estimada preciosa ahora mi alma ante tus ojos.

2R 1:15 Y el Ángel de Jehová dijo a Elías: Desciende con él; no le tengas miedo. Y él se levantó y descendió con él a donde estaba el rey.

2R 1:16 Entonces le dijo: Así dice Jehová: Por cuanto enviaste mensajeros a consultar a Baal-zebub, dios de Ecrón —¿acaso no hay Dios en Israel para consultar Su palabra?— por eso, del lecho al que subiste no descenderás, sino que ciertamente morirás.

2R 1:17 Y murió conforme a la palabra de Jehová, que había hablado Elías. Comenzó a reinar en su lugar Joram, en el segundo año de Joram, hijo de Josafat, rey de Judá, porque Ocozías no tenía hijo.

2R 1:18 Los demás hechos de Ocozías, lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?

1 REYES 22 2 REYES 2

«Tabla de contenido













































































































































































2 REYES 10 Versión Recobro

2 REYES 10



2R 10:1 Tenía Acab en Samaria setenta hijos; y Jehú escribió cartas y las envió a Samaria a los príncipes de Jezreel, a los ancianos y a los ayos de los hijos de Acab, diciendo:

2R 10:2 Ahora, pues, cuando esta carta llegue a vosotros, puesto que están con vosotros los hijos de vuestro amo, y tenéis carros y caballos, una ciudad fortificada y armas,

2R 10:3 buscad al mejor y al más apto de los hijos de vuestro amo, ponedlo en el trono de su padre y pelead por la casa de vuestro amo.

2R 10:4 Pero ellos tuvieron gran temor y dijeron: Si los dos reyes no pudieron resistirle, ¿cómo, pues, le resistiremos nosotros?

2R 10:5 Y el que estaba a cargo de la casa, el que estaba a cargo de la ciudad, los ancianos y los ayos de los hijos enviaron a decir a Jehú: Siervos tuyos somos; haremos todo lo que nos digas. No pondremos por rey a ninguno. Haz lo que bien te parezca.

2R 10:6 Él entonces les escribió una carta por segunda vez, diciendo: Si sois míos y escucháis mi voz, tomad las cabezas de los hijos varones de vuestro amo y venid a mí mañana a estas horas a Jezreel. Ahora bien, los hijos del rey, setenta varones, estaban con los grandes de la ciudad, que los habían criado.

2R 10:7 Y cuando la carta llegó a ellos, tomaron a los hijos del rey y los degollaron, setenta varones; y pusieron sus cabezas en canastas y se las enviaron a Jezreel.

2R 10:8 Vino el mensajero y le avisó, diciendo: Han traído las cabezas de los hijos del rey. Y él dijo: Ponedlas en dos montones a la entrada de la puerta hasta la mañana.

2R 10:9 Y en la mañana salió él, y estando en pie, dijo a todo el pueblo: Vosotros sois justos. Yo he conspirado contra mi amo y le he dado muerte; pero, ¿quién mató a todos éstos?

2R 10:10 Sabed, por tanto, que de la palabra de Jehová, la cual Él habló sobre la casa de Acab, nada caerá en tierra, pues Jehová ha hecho lo que habló por medio de Su siervo Elías.

2R 10:11 Así que Jehú mató a todos los que habían quedado de la casa de Acab en Jezreel, a todos sus grandes, a sus familiares y a sus sacerdotes, hasta que no le dejó ningún sobreviviente.

2R 10:12 Luego se levantó y partió, y entró en Samaria. Mientras estaba en la casa donde se reunían los pastores en el camino,

2R 10:13 Jehú se encontró con los hermanos de Ocozías, rey de Judá, y dijo: ¿Quiénes sois vosotros? Ellos respondieron: Somos hermanos de Ocozías y hemos descendido a saludar a los hijos del rey y a los hijos de la reina madre.

2R 10:14 Y él dijo: Prendedlos vivos. Y los tomaron vivos y los degollaron, cuarenta y dos varones, junto al pozo de la casa donde se reunían los pastores, y no dejó vivo a ninguno de ellos.

2R 10:15 Cuando partió de allí, se encontró con Jonadab, hijo de Recab, que venía a su encuentro; y después que lo hubo saludado, le dijo: ¿Es recto tu corazón, como el mío lo es con el tuyo? Y Jonadab dijo: Lo es. Y Jehú dijo: Si así es, dame la mano. Y él le dio la mano, y Jehú lo hizo subir consigo en el carro.

2R 10:16 Y dijo: Ven conmigo, y ve mi celo por Jehová. Y lo hicieron subir, pues, a su carro.

2R 10:17 Y cuando Jehú llegó a Samaria, mató a todos los que habían quedado de Acab en Samaria, hasta exterminarlos, conforme a la palabra de Jehová, que Él había hablado a Elías.

2R 10:18 Después reunió Jehú a todo el pueblo y les dijo: Acab sirvió poco a Baal, mas Jehú lo servirá mucho.

2R 10:19 Llamadme, pues, luego a todos los profetas de Baal, a todos sus siervos y a todos sus sacerdotes, sin que falte ninguno. Porque tengo un gran sacrificio para Baal; cualquiera que falte no vivirá. Pero Jehú obraba con astucia, para exterminar a los adoradores de Baal.

2R 10:20 Y dijo Jehú: Santificad una asamblea solemne para Baal. Y ellos la proclamaron.

2R 10:21 Y envió Jehú mensaje por todo Israel, y vinieron todos los adoradores de Baal; y no quedó ninguno que no viniera. Y llegaron a la casa de Baal, y se llenó la casa de Baal de extremo a extremo.

2R 10:22 Entonces dijo al encargado de las vestiduras: Saca vestiduras para todos los adoradores de Baal. Y él les sacó vestiduras.

2R 10:23 Y llegó Jehú con Jonadab, hijo de Recab, a la casa de Baal; y dijo a los adoradores de Baal: Buscad y ved que no haya aquí entre vosotros alguno de los siervos de Jehová, sino sólo los adoradores de Baal.

2R 10:24 Y vinieron para ofrecer sacrificios y holocaustos. Jehú había puesto fuera a ochenta hombres; y había dicho: Cualquiera que deje escapar a alguno de los hombres que yo he puesto en vuestras manos, dará su vida por la de él.

2R 10:25 Y cuando acabó de ofrecer el holocausto, Jehú dijo a la guardia y a los capitanes: Entrad y matadlos; que no escape ninguno. Y la guardia y los capitanes los hirieron a filo de espada y los echaron fuera, luego entraron al aposento interior de la casa de Baal.

2R 10:26 Y sacaron las estelas de la casa de Baal y las quemaron.

2R 10:27 Y quebraron la estela de Baal, derribaron la casa de Baal y la convirtieron en una letrina, y así ha quedado hasta hoy.

2R 10:28 De este modo Jehú exterminó a Baal de Israel.

2R 10:29 Sin embargo, en cuanto a los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, por los cuales hizo pecar a Israel, Jehú no se apartó de ellos, es decir, de los becerros de oro que estaban en Bet-el y en Dan.

2R 10:30 Y Jehová dijo a Jehú: Por cuanto has hecho bien al ejecutar lo recto ante Mis ojos y has hecho a la casa de Acab conforme a todo lo que estaba en Mi corazón, tus hijos se sentarán en el trono de Israel hasta la cuarta generación.

2R 10:31 Mas Jehú no se cuidó de andar en la ley de Jehová, el Dios de Israel, con todo su corazón, ni se apartó de los pecados de Jeroboam, por los cuales hizo pecar a Israel.

2R 10:32 En aquellos días comenzó Jehová a cercenar el territorio de Israel; y Hazael los derrotó por todas las fronteras de Israel,

2R 10:33 desde el Jordán por el oriente, toda la tierra de Galaad, de los gaditas, de los rubenitas y de los manasitas, desde Aroer, situada junto al valle del Arnón, con el Galaad y el Basán.

2R 10:34 Y los demás hechos de Jehú, todo lo que hizo y todo su poderío, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?

2R 10:35 Durmió Jehú con sus padres, y lo sepultaron en Samaria. Y reinó en su lugar Joacaz, su hijo.

2R 10:36 El tiempo que reinó Jehú sobre Israel en Samaria fue de veintiocho años.

2 REYES 9 2 REYES 11

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2 REYES 11 Versión Recobro

2 REYES 11



2R 11:1 Cuando Atalía, madre de Ocozías, vio que su hijo había muerto, se levantó y destruyó a toda la descendencia real.

2R 11:2 Pero Josaba, hija del rey Joram y hermana de Ocozías, tomó a Joás, hijo de Ocozías, y lo sacó furtivamente de entre los hijos del rey a quienes estaban a punto de matar; lo puso a él y a su nodriza en la alcoba, ocultándolo de Atalía, y no lo mataron.

2R 11:3 Seis años estuvo con ella escondido en la casa de Jehová mientras reinaba Atalía sobre el país.

2R 11:4 Luego al séptimo año Joiada envió a reunir a los capitanes de centenas que estaban sobre los cariteos y sobre la guardia, y los metió consigo en la casa de Jehová. Hizo con ellos un pacto y los puso bajo juramento en la casa de Jehová. Luego les mostró al hijo del rey.

2R 11:5 Y les mandó diciendo: Esto es lo que habéis de hacer: la tercera parte de vosotros, los que entran en servicio el Sábado, estarán de guardia en la casa del rey;

2R 11:6 otra tercera parte estará de guardia en la puerta de Shur, y la otra tercera parte estará de guardia en la puerta que está detrás de los guardias. Así guardaréis la casa, para defenderla.

2R 11:7 Y los dos turnos de vosotros, todos los que salen de servicio el Sábado, estaréis de guardia en la casa de Jehová en torno al rey.

2R 11:8 Y estaréis alrededor del rey por todos lados, cada uno con sus armas en la mano; y a cualquiera que entre en las filas se le dará muerte. Y estaréis con el rey cuando salga y cuando entre.

2R 11:9 Y los capitanes de centenas hicieron conforme a todo lo que el sacerdote Joiada les mandó. Y tomando cada uno a los suyos, los que entraban de servicio el Sábado y los que salían el Sábado, entraron a donde estaba el sacerdote Joiada.

2R 11:10 Y el sacerdote dio a los capitanes de centenas las lanzas y los escudos que habían pertenecido al rey David, que estaban en la casa de Jehová.

2R 11:11 Y los de la guardia se colocaron cada uno con sus armas en la mano, desde el lado derecho de la casa hasta el lado izquierdo, junto al altar y junto a la casa, para guardar al rey en derredor.

2R 11:12 Sacando Joiada al hijo del rey, le puso la corona y le dio el testimonio, después de lo cual lo hicieron rey y lo ungieron, y aplaudiendo, dijeron: ¡Viva el rey!

2R 11:13 Cuando Atalía oyó el estruendo de la guardia y del pueblo, entró a donde estaba el pueblo en la casa de Jehová.

2R 11:14 Y miró, y allí estaba el rey junto a la columna, conforme a la costumbre, y los capitanes y las trompetas estaban junto al rey. Y todo el pueblo del país se regocijaba y tocaba las trompetas. Y rasgando Atalía sus vestidos, clamó: ¡Traición! ¡Traición!

2R 11:15 Y el sacerdote Joiada dio orden a los capitanes de centenas que estaban al mando del ejército, y les dijo: Sacadla de entre las filas, y todo el que la siga, matadlo a espada; pues dijo el sacerdote: No la matéis en la casa de Jehová.

2R 11:16 Y le abrieron paso a ella, y ella fue a la casa del rey pasando por la entrada de los caballos, y allí la mataron.

2R 11:17 Entonces Joiada hizo pacto entre Jehová, el rey y el pueblo, de que ellos serían el pueblo de Jehová; y asimismo entre el rey y el pueblo.

2R 11:18 Luego todo el pueblo del país fue a la casa de Baal y la derribaron, asimismo despedazaron sus altares y sus imágenes, y mataron a Matán, el sacerdote de Baal, delante de los altares. Y el sacerdote nombró oficiales sobre la casa de Jehová.

2R 11:19 Y reunió Joiada a los capitanes de centenas, a los cariteos, a la guardia y a todo el pueblo del país. E hicieron descender al rey de la casa de Jehová, y llegaron por el camino de la puerta de la guardia a la casa del rey, y él se sentó en el trono de los reyes.

2R 11:20 Todo el pueblo del país se regocijó, y la ciudad permaneció tranquila, porque habían matado a espada a Atalía en la casa del rey.

2R 11:21 Joás tenía siete años cuando comenzó a reinar.

2 REYES 10 2 REYES 12

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2 REYES 12 Versión Recobro

2 REYES 12



2R 12:1 En el séptimo año de Jehú, comenzó a reinar Joás; y reinó cuarenta años en Jerusalén. Y el nombre de su madre era Sibia, de Beerseba.

2R 12:2 Y Joás hizo lo recto ante los ojos de Jehová todos los días que le instruyó el sacerdote Joiada.

2R 12:3 Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados; el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.

2R 12:4 Y Joás dijo a los sacerdotes: Todo el dinero de las cosas santificadas que se suele traer a la casa de Jehová —el dinero de todos los que fueron incluidos en la cuenta, el dinero correspondiente a la valuación de cada persona y todo el dinero que cualquier persona, de su propio corazón, quiera traer a la casa de Jehová—

2R 12:5 recíbanlo los sacerdotes, cada uno de manos de sus conocidos; y repararán los daños de la casa, dondequiera que se halle algo que reparar.

2R 12:6 Pero en el año veintitrés del rey Joás aún no habían reparado los sacerdotes los daños de la casa.

2R 12:7 Llamó entonces el rey Joás al sacerdote Joiada y a los sacerdotes, y les dijo: ¿Por qué no habéis reparado los daños de la casa? Ahora, pues, no toméis más el dinero de vuestros conocidos, sino entregadlo para reparar los daños de la casa.

2R 12:8 Y los sacerdotes consintieron en no tomar más dinero del pueblo, ni reparar los daños de la casa.

2R 12:9 Entonces el sacerdote Joiada tomó un cofre e hizo en la tapa un agujero, y lo puso junto al altar, a la mano derecha según se entra en la casa de Jehová; y los sacerdotes que guardaban el umbral ponían allí todo el dinero que se traía a la casa de Jehová.

2R 12:10 Y cuando veían que había una gran cantidad de dinero en el cofre, el escriba del rey y el sumo sacerdote subían y echaban en bolsas el dinero que se encontraba en la casa de Jehová, y lo contaban.

2R 12:11 Y daban el dinero, que había sido pesado, en manos de los que hacían la obra, los cuales tenían a su cargo la casa de Jehová; y ellos lo gastaban en pagar a los carpinteros y a los constructores que trabajaban en la casa de Jehová,

2R 12:12 y a los albañiles y canteros, y en comprar la madera y la piedra labrada para reparar los daños de la casa de Jehová, y en todo lo que se gastaba en la casa para repararla.

2R 12:13 Mas de aquel dinero que fue llevado a la casa de Jehová, no se hacían tazas de plata, ni despabiladeras, ni lebrillos, ni trompetas ni ningún utensilio de oro ni de plata para la casa de Jehová,

2R 12:14 pues lo daban a todos los que hacían la obra, los cuales reparaban la casa de Jehová.

2R 12:15 Y no se pedían cuentas a los hombres en cuyas manos el dinero era entregado para que ellos lo emplearan en realizar la obra, pues éstos obraban fielmente.

2R 12:16 El dinero de las ofrendas por las transgresiones y el dinero de las ofrendas por el pecado no se llevaba a la casa de Jehová, pues pertenecía a los sacerdotes.

2R 12:17 En aquel tiempo Hazael, rey de Siria, subió y peleó contra Gat, y la tomó. Y Hazael fijó su rostro para subir contra Jerusalén.

2R 12:18 Y tomó Joás, rey de Judá, todas las cosas santificadas que sus padres Josafat, Joram y Ocozías, reyes de Judá, habían santificado, y las que él mismo había santificado, y todo el oro que se halló en los tesoros de la casa de Jehová y en la casa del rey, y lo envió a Hazael, rey de Siria, el cual se retiró de Jerusalén.

2R 12:19 Los demás hechos de Joás, y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

2R 12:20 Y se levantaron sus siervos y tramaron una conspiración. Y mataron a Joás en la casa de Milo, en el camino que desciende a Sila.

2R 12:21 Y sus siervos Josacar, hijo de Simeat, y Jozabad, hijo de Somer, lo hirieron, y murió. Y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David. Y reinó en su lugar Amasías, su hijo.

2 REYES 11 2 REYES 13

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2 REYES 13 Versión Recobro

2 REYES 13



2R 13:1 En el año veintitrés de Joás, hijo de Ocozías, rey de Judá, comenzó a reinar Joacaz, hijo de Jehú, sobre Israel en Samaria; y reinó diecisiete años.

2R 13:2 Joacaz hizo lo malo ante los ojos de Jehová y siguió en los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, por los cuales hizo pecar a Israel; y no se apartó de ellos.

2R 13:3 Y se encendió la ira de Jehová contra Israel; y durante todo aquel tiempo los entregó en manos de Hazael, rey de Siria, y en manos de Ben-adad, hijo de Hazael.

2R 13:4 (Y Joacaz rogó a Jehová, y Jehová lo escuchó, porque Él miró la opresión de Israel, pues el rey de Siria los oprimía.

2R 13:5 Y dio Jehová libertador a Israel, de modo que los israelitas pudieron librarse del poder de Siria; y habitaron los hijos de Israel en sus tiendas, como antes.

2R 13:6 Sin embargo, no se apartaron de los pecados de la casa de Jeroboam, por los cuales hizo pecar a Israel, sino que anduvieron en ellos. Y también la Asera permaneció en pie en Samaria).

2R 13:7 Pues Hazael no dejó a Joacaz sino cincuenta jinetes, con diez carros, y diez mil hombres de a pie; porque el rey de Siria los había destruido y los había hecho como polvo de trilla.

2R 13:8 Los demás hechos de Joacaz, todo lo que hizo y su poderío, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?

2R 13:9 Y durmió Joacaz con sus padres, y lo sepultaron en Samaria. Y reinó en su lugar Joás, su hijo.

2R 13:10 En el año treinta y siete de Joás, rey de Judá, comenzó a reinar Joás, hijo de Joacaz, sobre Israel en Samaria; y reinó dieciséis años.

2R 13:11 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová; no se apartó de todos los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, por los cuales hizo pecar a Israel, sino que anduvo en ellos.

2R 13:12 Los demás hechos de Joás, todo lo que hizo y el poderío con que guerreó contra Amasías, rey de Judá, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los hijos de Israel?

2R 13:13 Y durmió Joás con sus padres, y se sentó Jeroboam en su trono. Y Joás fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel.

2R 13:14 Cuando estaba Eliseo enfermo con la enfermedad de la cual había de morir, descendió a él Joás, rey de Israel y lloró sobre él, diciendo: ¡Padre mío! ¡Padre mío! ¡Los carros de Israel y sus jinetes!

2R 13:15 Y le dijo Eliseo: Toma un arco y unas flechas; y tomó él un arco y unas flechas.

2R 13:16 Luego dijo al rey de Israel: Pon tu mano sobre el arco; y puso él su mano sobre el arco. Luego puso Eliseo sus manos sobre las manos del rey.

2R 13:17 Y dijo: Abre la ventana que da al oriente, y él la abrió. Y Eliseo dijo: Tira; y él tiró. Y dijo: La flecha de victoria de Jehová, flecha de victoria contra Siria, porque herirás a Siria en Afec hasta consumirlos.

2R 13:18 Y dijo: Toma las flechas, y él las tomó. Y dijo al rey de Israel: Golpea la tierra; y él golpeó la tierra tres veces, y se detuvo.

2R 13:19 Y el varón de Dios se enojó con él y dijo: Debiste haber golpeado cinco o seis veces; entonces habrías herido a Siria hasta consumirlos. Pero ahora herirás a Siria sólo tres veces.

2R 13:20 Y murió Eliseo, y lo sepultaron. Ahora bien, las bandas de los moabitas solían invadir la tierra al comienzo del nuevo año.

2R 13:21 Y aconteció que estaban unos sepultando a un hombre cuando vieron una banda, y arrojaron al hombre en el sepulcro de Eliseo; y tan pronto tocó el hombre los huesos de Eliseo, revivió y se levantó sobre sus pies.

2R 13:22 Hazael, pues, rey de Siria, oprimió a Israel todos los días de Joacaz.

2R 13:23 Mas Jehová les concedió Su favor, les tuvo compasión y se volvió hacia ellos a causa de Su pacto con Abraham, Isaac y Jacob; y no quiso destruirlos, y no los ha echado de Su presencia hasta ahora.

2R 13:24 Murió Hazael, rey de Siria, y reinó en su lugar Ben-adad, su hijo.

2R 13:25 Y Joás, hijo de Joacaz, volvió a tomar de manos de Ben-adad, hijo de Hazael, las ciudades que éste había tomado en guerra de manos de Joacaz, su padre; tres veces lo derrotó Joás, y restituyó las ciudades a Israel.

2 REYES 12 2 REYES 14

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2 REYES 14 Versión Recobro

2 REYES 14



2R 14:1 En el año segundo de Joás, hijo de Joacaz, rey de Israel, comenzó a reinar Amasías, hijo de Joás, rey de Judá.

2R 14:2 Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veintinueve años en Jerusalén; y el nombre de su madre era Joadán, de Jerusalén.

2R 14:3 Y él hizo lo recto ante los ojos de Jehová, aunque no como David, su padre; hizo conforme a todo lo que había hecho su padre Joás.

2R 14:4 Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados; el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.

2R 14:5 Y cuando fue afirmado el reino en sus manos, mató a los siervos que habían dado muerte al rey, su padre.

2R 14:6 Mas no hizo morir a los hijos de los asesinos, según está escrito en el libro de la ley de Moisés, donde Jehová mandó, diciendo: No se les dará muerte a los padres por causa de los hijos, ni a los hijos por causa de los padres, sino que a cada uno se le dará muerte por su propio pecado.

2R 14:7 Éste mató a diez mil de Edom en el valle de la Sal; y tomó a Sela en batalla, y la llamó Jocteel, como se la conoce hasta hoy.

2R 14:8 Entonces Amasías envió mensajeros a Joás, hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel, diciendo: Ven, para que nos enfrentemos.

2R 14:9 Y Joás, rey de Israel, envió a decir a Amasías, rey de Judá: El cardo que estaba en el Líbano envió a decir al cedro que estaba en el Líbano: Da tu hija por mujer a mi hijo; pero pasó una bestia salvaje que estaba en el Líbano, y pisoteó el cardo.

2R 14:10 Sin duda has derrotado a Edom, y tu corazón se ha envanecido. Gloríate, pero quédate en tu casa. ¿Por qué te metes en problemas, para que caigas tú y Judá contigo?

2R 14:11 Pero Amasías no quiso escuchar; por lo cual subió Joás, rey de Israel, y se enfrentaron él y Amasías, rey de Judá, en Bet-semes, que pertenece a Judá.

2R 14:12 Y Judá fue vencido delante de Israel, y huyeron, cada uno a su tienda.

2R 14:13 Además Joás, rey de Israel, capturó a Amasías, rey de Judá, hijo de Joás, hijo de Ocozías, en Bet-semes; luego llegó a Jerusalén y rompió el muro de Jerusalén desde la puerta de Efraín hasta la puerta de la Esquina, cuatrocientos codos.

2R 14:14 Y tomó todo el oro, la plata y todos los utensilios que se hallaban en la casa de Jehová y en las tesorerías de la casa del rey, y también rehenes; y volvió a Samaria.

2R 14:15 Los demás hechos de Joás, lo que hizo, su poderío y cómo peleó contra Amasías, rey de Judá, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?

2R 14:16 Y durmió Joás con sus padres, y fue sepultado en Samaria con los reyes de Israel; y reinó en su lugar Jeroboam, su hijo.

2R 14:17 Y Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, vivió después de la muerte de Joás, hijo de Joacaz, rey de Israel, quince años.

2R 14:18 Los demás hechos de Amasías, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

2R 14:19 Tramaron una conspiración contra él en Jerusalén, y él huyó a Laquis; y enviaron hombres tras él hasta Laquis, y allí lo mataron.

2R 14:20 Lo trajeron luego sobre caballos, y fue sepultado en Jerusalén con sus padres, en la ciudad de David.

2R 14:21 Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Azarías, el cual tenía dieciséis años de edad, y lo hicieron rey en lugar de Amasías, su padre.

2R 14:22 Fue él quien edificó a Elat y la restituyó a Judá, después que Amasías el rey durmió con sus padres.

2R 14:23 En el año quince de Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, comenzó a reinar en Samaria Jeroboam, hijo de Joás, rey de Israel; y reinó cuarenta y un años.

2R 14:24 Jeroboam hizo lo malo ante los ojos de Jehová; y no se apartó de todos los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, por los cuales hizo pecar a Israel.

2R 14:25 Restauró las fronteras de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar del Arabá, conforme a la palabra de Jehová, el Dios de Israel, la cual Él había hablado por medio de Su siervo Jonás, hijo de Amitai, profeta que fue de Gat-hefer.

2R 14:26 Porque Jehová vio la aflicción de Israel, que era muy amarga, porque no había esclavo ni libre, ni quien ayudara a Israel.

2R 14:27 Jehová no había dicho que borraría el nombre de Israel de debajo del cielo; por eso los salvó por mano de Jeroboam, hijo de Joás.

2R 14:28 Los demás hechos de Jeroboam, todo lo que hizo, su poderío, cómo guerreó y cómo restituyó al dominio de Israel a Damasco y Hamat, que habían pertenecido a Judá, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?

2R 14:29 Y durmió Jeroboam con sus padres, con los reyes de Israel; y reinó en su lugar Zacarías, su hijo.

2 REYES 13 2 REYES 15

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2 REYES 15 Versión Recobro

2 REYES 15



2R 15:1 En el año veintisiete de Jeroboam, rey de Israel, comenzó a reinar Azarías, hijo de Amasías, rey de Judá.

2R 15:2 Tenía dieciséis años cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y dos años en Jerusalén; y el nombre de su madre era Jecolías, de Jerusalén.

2R 15:3 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todo lo que había hecho su padre Amasías.

2R 15:4 Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados; el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.

2R 15:5 Y Jehová hirió al rey con lepra, y éste quedó leproso hasta el día de su muerte; y habitó en una casa separada. Y Jotam, hijo del rey, estaba a cargo de la casa, juzgando así al pueblo del país.

2R 15:6 Los demás hechos de Azarías, y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

2R 15:7 Y durmió Azarías con sus padres, y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de David, y reinó en su lugar Jotam, su hijo.

2R 15:8 En el año treinta y ocho de Azarías, rey de Judá, comenzó a reinar Zacarías, hijo de Jeroboam, sobre Israel en Samaria; y reinó seis meses.

2R 15:9 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como habían hecho sus padres; no se apartó de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, por los cuales hizo pecar a Israel.

2R 15:10 Y conspiró contra él Salum, hijo de Jabes, y lo hirió delante del pueblo. Lo mató, pues, y reinó en su lugar.

2R 15:11 Los demás hechos de Zacarías están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.

2R 15:12 Ésta fue la palabra de Jehová, que Él había hablado a Jehú, diciendo: Tus hijos hasta la cuarta generación se sentarán en el trono de Israel; y fue así.

2R 15:13 Comenzó a reinar Salum, hijo de Jabes, en el año treinta y nueve de Uzías, rey de Judá, y reinó un mes en Samaria.

2R 15:14 Y Manahem, hijo de Gadi, subió de Tirsa y llegó a Samaria. E hirió a Salum, hijo de Jabes, en Samaria y lo mató. Y reinó en su lugar.

2R 15:15 Los demás hechos de Salum y la conspiración que tramó están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.

2R 15:16 Luego Manahem atacó a Tifsa y a todos los que estaban en ella, y también sus alrededores desde Tirsa; la atacó porque no le habían abierto las puertas, y abrió el vientre a todas sus mujeres que estaban encintas.

2R 15:17 En el año treinta y nueve de Azarías, rey de Judá, comenzó a reinar Manahem, hijo de Gadi, sobre Israel; y reinó diez años en Samaria.

2R 15:18 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová; en todos sus días no se apartó de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, por los cuales hizo pecar a Israel.

2R 15:19 Pul, rey de Asiria, vino contra el país, y Manahem dio a Pul mil talentos de plata a fin de que le diera el apoyo requerido para consolidar el reino en su mano.

2R 15:20 Y Manahem exigió el dinero a Israel, a todos los hombres poderosos y opulentos, para dar al rey de Asiria, a razón de cincuenta siclos de plata por cada uno. Entonces el rey de Asiria se volvió y no se quedó allí en el país.

2R 15:21 Los demás hechos de Manahem, y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?

2R 15:22 Manahem durmió con sus padres. Y Pekaía, su hijo, reinó en su lugar.

2R 15:23 En el año cincuenta de Azarías, rey de Judá, comenzó a reinar Pekaía, hijo de Manahem, sobre Israel en Samaria; y reinó dos años.

2R 15:24 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová; no se apartó de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, por los cuales hizo pecar a Israel.

2R 15:25 Y Peka, hijo de Remalías, capitán suyo, conspiró contra él y lo mató en Samaria, en la ciudadela de la casa del rey, así como a Argob y a Arie; y con él estaban cincuenta hombres de entre los galaaditas. Así pues, lo mató y reinó en su lugar.

2R 15:26 Los demás hechos de Pekaía, y todo lo que hizo, están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.

2R 15:27 En el año cincuenta y dos de Azarías, rey de Judá, comenzó a reinar Peka, hijo de Remalías, sobre Israel en Samaria; y reinó veinte años.

2R 15:28 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová; no se apartó de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, por los cuales hizo pecar a Israel.

2R 15:29 En los días de Peka, rey de Israel, llegó Tiglat-pileser, rey de Asiria, y tomó a Ijón, Abel-bet-maaca, Janoa, Cedes, Hazor, Galaad y Galilea, toda la tierra de Neftalí; y los llevó cautivos a Asiria.

2R 15:30 Y Oseas, hijo de Ela, tramó una conspiración contra Peka, hijo de Remalías, y lo hirió y lo mató; y reinó en su lugar, en el año veinte de Jotam, hijo de Uzías.

2R 15:31 Los demás hechos de Peka, y todo lo que hizo, están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.

2R 15:32 En el segundo año de Peka, hijo de Remalías, rey de Israel, comenzó a reinar Jotam, hijo de Uzías, rey de Judá.

2R 15:33 Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén; y el nombre de su madre era Jerusa, hija de Sadoc.

2R 15:34 Y él hizo lo recto ante los ojos de Jehová; hizo conforme a todo lo que había hecho su padre Uzías.

2R 15:35 Sin embargo, no fueron quitados los lugares altos; el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. Fue él quien edificó la puerta superior de la casa de Jehová.

2R 15:36 Los demás hechos de Jotam, todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

2R 15:37 En aquellos días comenzó Jehová a enviar contra Judá a Rezín, rey de Siria, y a Peka, hijo de Remalías.

2R 15:38 Y durmió Jotam con sus padres y fue sepultado con sus padres en la ciudad de su padre David. Y reinó en su lugar Acaz, su hijo.

2 REYES 14 2 REYES 16

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2 REYES 16 Versión Recobro

2 REYES 16



2R 16:1 En el año diecisiete de Peka, hijo de Remalías, comenzó a reinar Acaz, hijo de Jotam, rey de Judá.

2R 16:2 Tenía Acaz veinte años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén. Y no hizo lo recto ante los ojos de Jehová su Dios como su padre David,

2R 16:3 sino que anduvo en el camino de los reyes de Israel; incluso hizo pasar por fuego a su hijo, según las abominaciones de las naciones que Jehová había desposeído expulsándolas de delante de los hijos de Israel.

2R 16:4 Y él sacrificó y quemó incienso en los lugares altos, sobre los collados y debajo de todo árbol frondoso.

2R 16:5 Entonces Rezín, rey de Siria, y Peka, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron a Jerusalén para librar batalla; y sitiaron a Acaz, pero no pudieron entablar combate con él.

2R 16:6 En aquel tiempo Rezín, rey de Siria, restituyó Elat a Siria y expulsó a los judíos de Elat; y los sirios llegaron a Elat y habitaron allí hasta hoy.

2R 16:7 Y Acaz envió mensajeros a Tiglat-pileser, rey de Asiria, diciendo: Yo soy tu siervo y tu hijo; sube y sálvame de manos del rey de Siria y de manos del rey de Israel, que se han levantado contra mí.

2R 16:8 Acaz tomó la plata y el oro que se halló en la casa de Jehová y en los tesoros de la casa del rey, y lo envió como presente al rey de Asiria.

2R 16:9 Y el rey de Asiria le escuchó. Subió el rey de Asiria contra Damasco y la tomó, y llevó cautivos a los moradores a Kir, y mató a Rezín.

2R 16:10 Después el rey Acaz fue a encontrarse con Tiglat-pileser, rey de Asiria, en Damasco, y vio el altar que estaba en Damasco. Y el rey Acaz envió al sacerdote Urías el diseño del altar y su modelo, conforme a toda su hechura.

2R 16:11 Y el sacerdote Urías edificó un altar conforme a todo lo que el rey Acaz le había enviado de Damasco. Así lo hizo el sacerdote Urías antes que el rey Acaz descendiera de Damasco.

2R 16:12 Cuando el rey llegó de Damasco y vio el altar, se acercó al altar y ofreció sacrificios en él;

2R 16:13 encendió su holocausto y su ofrenda de harina, derramó su libación y roció la sangre de sus ofrendas de paz sobre el altar.

2R 16:14 Y el altar de bronce, que estaba delante de Jehová, lo trajo de la parte delantera de la casa, de entre su altar y la casa de Jehová, y lo puso al lado de su altar hacia el norte.

2R 16:15 Después mandó el rey Acaz al sacerdote Urías, diciendo: En el gran altar enciende el holocausto de la mañana y la ofrenda de harina de la tarde, el holocausto del rey y su ofrenda de harina, asimismo el holocausto de todo el pueblo del país, su ofrenda de harina y sus libaciones; y rocía sobre él toda la sangre del holocausto y toda la sangre del sacrificio. Y el altar de bronce será mío para consultar en él.

2R 16:16 E hizo el sacerdote Urías conforme a todo lo que el rey Acaz le mandó.

2R 16:17 Luego cortó el rey Acaz los paneles de las basas y les quitó el lavacro; también quitó el mar de sobre los bueyes de bronce que estaban debajo de él y lo puso sobre un pavimento de piedra.

2R 16:18 Y el pasillo cubierto que se solía usar los días de Sábado, que habían edificado en la casa, y la entrada del rey afuera, los quitó de la casa de Jehová por causa del rey de Asiria.

2R 16:19 Los demás hechos de Acaz, lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

2R 16:20 Y Acaz durmió con sus padres y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David; y reinó en su lugar su hijo Ezequías.

2 REYES 15 2 REYES 17

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2 REYES 17 Versión Recobro

2 REYES 17



2R 17:1 En el año duodécimo de Acaz, rey de Judá, Oseas, hijo de Ela, comenzó a reinar en Samaria sobre Israel; y reinó nueve años.

2R 17:2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, aunque no como los reyes de Israel que le precedieron.

2R 17:3 Contra él subió Salmanasar, rey de Asiria, y Oseas fue hecho su siervo y le rindió tributo.

2R 17:4 Mas el rey de Asiria descubrió que Oseas conspiraba, pues había enviado mensajeros a So, rey de Egipto, y no había enviado un presente al rey de Asiria, como lo había hecho año tras año. Y el rey de Asiria lo encerró y lo encadenó en la prisión.

2R 17:5 Luego el rey de Asiria invadió todo el país, subió contra Samaria y la sitió por tres años.

2R 17:6 En el año nueve de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria y llevó a Israel cautivo a Asiria. Los puso en Halah y junto al Habor, así como frente al río Gozán y en las ciudades de los medos.

2R 17:7 Esto aconteció porque los hijos de Israel pecaron contra Jehová su Dios, que los hizo subir de la tierra de Egipto, librándolos de estar bajo la mano de Faraón, rey de Egipto, y temieron a otros dioses;

2R 17:8 y anduvieron en los estatutos de las naciones que Jehová había desposeído expulsándolas de delante de los hijos de Israel, y en los estatutos de los reyes de Israel, que ellos habían hecho.

2R 17:9 Los hijos de Israel hicieron secretamente cosas contra Jehová su Dios que no eran rectas; y se edificaron lugares altos en todas sus ciudades, desde la torre del atalaya hasta la ciudad fortificada.

2R 17:10 Erigieron para sí estelas y Aseras en todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso;

2R 17:11 y quemaron allí incienso en todos los lugares altos, a la manera de las naciones que Jehová había traspuesto de delante de ellos, e hicieron cosas malignas para provocar a ira a Jehová.

2R 17:12 Y servían a los ídolos, acerca de los cuales Jehová les había dicho: Vosotros no habéis de hacer esto.

2R 17:13 Jehová testificó contra Israel y contra Judá por medio de todos los profetas y de todos los videntes, diciendo: Apartaos de vuestros malos caminos y guardad Mis mandamientos y Mis estatutos, conforme a toda la ley que Yo ordené a vuestros padres y que os envié por medio de Mis siervos los profetas.

2R 17:14 Mas ellos no quisieron oírlo, sino que endurecieron su cerviz, la cual llegó a ser como la cerviz de sus padres, quienes no creyeron en Jehová su Dios.

2R 17:15 Rechazaron Sus estatutos y Su pacto, que Él había hecho con sus padres, y Sus testimonios, que Él había testificado ante ellos; y siguieron la vanidad y se hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones que estaban alrededor de ellos, de las cuales Jehová les había mandado que no hicieran como ellas.

2R 17:16 Abandonaron todos los mandamientos de Jehová su Dios y se hicieron imágenes fundidas, es decir, dos becerros; también hicieron una Asera, adoraron a todo el ejército de los cielos y sirvieron a Baal.

2R 17:17 E hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por fuego, practicaron la adivinación y los encantamientos, y se vendieron para hacer lo malo ante los ojos de Jehová, a fin de provocarle a ira.

2R 17:18 Jehová, por tanto, se airó en gran manera contra Israel y los quitó de delante de Su rostro; no quedó sino sólo la tribu de Judá.

2R 17:19 Judá tampoco guardó los mandamientos de Jehová su Dios, sino que anduvieron en los estatutos que Israel había hecho.

2R 17:20 Y rechazó Jehová a toda la descendencia de Israel; los afligió y los entregó en manos de saqueadores, hasta echarlos de delante de Su rostro.

2R 17:21 Pues arrancó a Israel de la casa de David. Habían hecho rey a Jeroboam, hijo de Nabat, y Jeroboam apartó a Israel de seguir a Jehová y les hizo cometer gran pecado.

2R 17:22 Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados que cometió Jeroboam; no se apartaron de ellos,

2R 17:23 hasta que Jehová quitó a Israel de delante de Su rostro, como Él lo había dicho por medio de todos Sus siervos, los profetas. E Israel fue llevado cautivo de su propia tierra a Asiria, hasta hoy.

2R 17:24 Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y les hizo morar en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel. Éstos tomaron posesión de Samaria y habitaron en sus ciudades.

2R 17:25 Y cuando comenzaron a morar allí, no temieron a Jehová, así que Jehová envió en medio de ellos leones, que mataron a algunos.

2R 17:26 Entonces hablaron al rey de Asiria, diciendo: Las naciones que tú has trasladado y has hecho habitar en las ciudades de Samaria, no conocen la costumbre del Dios de aquella tierra; por tanto, Él envió leones en medio de ellos; y he aquí, los leones los matan porque no conocen la costumbre del Dios de la tierra.

2R 17:27 Y el rey de Asiria dio orden, diciendo: Llevad allí a uno de los sacerdotes que trajisteis de ese lugar, que él vaya y more allí, y les enseñe la costumbre del Dios de aquella tierra.

2R 17:28 Luego vino uno de los sacerdotes que habían llevado cautivo de Samaria, y habitó en Bet-el, y les enseñó cómo habían de temer a Jehová.

2R 17:29 Y cada nación se hizo sus propios dioses, y los pusieron en las casas de los lugares altos que habían hecho los samaritanos, cada nación en su ciudad donde moraba.

2R 17:30 Los de Babilonia hicieron a Sucot-benot, y los de Cut hicieron a Nergal, y los de Hamat hicieron a Asima,

2R 17:31 y los aveos hicieron a Nibhaz y a Tartac; y los sefarvitas quemaban a sus hijos en el fuego en honor de Adramelec y Anamelec, dioses de Sefarvaim.

2R 17:32 Así que temían a Jehová; y, de entre todas sus clases, se hicieron sacerdotes para los lugares altos, los cuales ofrecían sacrificios para ellos en las casas de los lugares altos.

2R 17:33 Temían a Jehová, pero servían a sus propios dioses, según la costumbre de las naciones de donde habían sido trasladados.

2R 17:34 Hasta hoy han obrado según sus antiguas costumbres: No temen a Jehová ni actúan según sus estatutos ni sus ordenanzas, ni según la ley y el mandamiento que Jehová ordenó a los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel.

2R 17:35 Y Jehová hizo pacto con ellos y les mandó, diciendo: No temeréis a otros dioses ni os postraréis ante ellos, ni les serviréis, ni les ofreceréis sacrificios.

2R 17:36 Sólo a Jehová, que os hizo subir de la tierra de Egipto con gran poder y con brazo extendido, a Él temeréis, a Él adoraréis y a Él ofreceréis sacrificios.

2R 17:37 Los estatutos, las ordenanzas, la ley y el mandamiento que Él os dio por escrito, cuidaréis siempre de ponerlos por obra; y no temeréis a otros dioses.

2R 17:38 No olvidaréis el pacto que hice con vosotros ni temeréis a otros dioses;

2R 17:39 mas temeréis a Jehová vuestro Dios, y Él os librará de manos de todos vuestros enemigos.

2R 17:40 Pero ellos no quisieron escuchar, sino que obraron según sus antiguas costumbres.

2R 17:41 Así que estas naciones temieron a Jehová, pero sirvieron a sus imágenes talladas, y también sus hijos y los hijos de sus hijos; como hicieron sus padres, así hacen ellos hasta hoy.

2 REYES 16 2 REYES 18

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2 REYES 18 Versión Recobro

2 REYES 18



2R 18:1 En el tercer año de Oseas, hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías, hijo de Acaz, rey de Judá.

2R 18:2 Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén veintinueve años; el nombre de su madre era Abi, hija de Zacarías.

2R 18:3 Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, según todo lo que había hecho su padre David.

2R 18:4 Él quitó los lugares altos, quebró las estelas, taló la Asera y despedazó la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta aquellos días le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán.

2R 18:5 Confió en Jehová, el Dios de Israel, de modo que después de él no hubo otro como él entre todos los reyes de Judá, ni entre los que le precedieron.

2R 18:6 Y se apegó a Jehová y no se apartó de seguirle, sino que guardó Sus mandamientos, los cuales Jehová ordenó a Moisés.

2R 18:7 Y Jehová estaba con él; adondequiera que iba, prosperaba. Él se rebeló contra el rey de Asiria y no le sirvió.

2R 18:8 Derrotó también a los filisteos hasta Gaza y sus fronteras, desde la torre del atalaya hasta la ciudad fortificada.

2R 18:9 En el cuarto año del rey Ezequías, que era el año séptimo de Oseas, hijo de Ela, rey de Israel, subió Salmanasar, rey de Asiria, contra Samaria y la sitió.

2R 18:10 La tomaron al cabo de tres años; en el año sexto de Ezequías, es decir, el año noveno de Oseas, rey de Israel, fue tomada Samaria.

2R 18:11 Y el rey de Asiria llevó cautivo a Israel a Asiria y los puso en Halah y junto al Habor, así como frente al río Gozán y en las ciudades de los medos,

2R 18:12 porque no habían escuchado la voz de Jehová su Dios, sino que habían transgredido Su pacto, esto es, todo lo que Moisés, siervo de Jehová, había mandado; no lo habían escuchado, ni lo pusieron por obra.

2R 18:13 A los catorce años del rey Ezequías, subió Senaquerib, rey de Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Judá y las tomó.

2R 18:14 Y Ezequías, rey de Judá, envió a decir al rey de Asiria que estaba en Laquis: Yo he pecado; apártate de mí. Haré todo lo que me impongas. Y el rey de Asiria impuso a Ezequías, rey de Judá, tributo de trescientos talentos de plata y treinta talentos de oro.

2R 18:15 Dio Ezequías toda la plata que se halló en la casa de Jehová y en los tesoros de la casa del rey.

2R 18:16 En aquella ocasión Ezequías quitó de las puertas del templo de Jehová y de los postes la capa de oro con que Ezequías, rey de Judá, los había recubierto, y lo dio al rey de Asiria.

2R 18:17 Después el rey de Asiria envió de Laquis a Jerusalén, contra el rey Ezequías, al Tartán, al Rabsaris y al Rabsaces, con un gran ejército. Subieron y llegaron a Jerusalén. Y cuando subieron, llegaron y se pusieron junto al acueducto del estanque de arriba, en el camino que va al campo del Batanero.

2R 18:18 Llamaron luego al rey. Y salió a ellos Eliaquim, hijo de Hilcías, que estaba a cargo de la casa, y Sebna, el escriba, y Joa, hijo de Asaf, el cronista.

2R 18:19 Y les dijo el Rabsaces: Decid ahora a Ezequías: Así dice el gran rey, el rey de Asiria: ¿Qué confianza es ésta en que te apoyas?

2R 18:20 Dices (pero es palabra vana): Consejo tengo y fuerzas para la guerra. Ahora, pues, ¿en quién confías, que te has rebelado contra mí?

2R 18:21 Ahora has puesto tu confianza en este cayado de caña rota, en Egipto, en el cual si alguno se apoya, penetrará en su mano y la traspasará; tal es Faraón, rey de Egipto, para todos los que en él confían.

2R 18:22 Y si me decís: Nosotros confiamos en Jehová nuestro Dios, ¿no es Él aquel cuyos lugares altos y altares ha quitado Ezequías, y ha dicho a Judá y a Jerusalén: Sólo ante este altar adoraréis en Jerusalén?

2R 18:23 Ahora, pues, da garantías a mi señor, el rey de Asiria, y yo te daré dos mil caballos, si en realidad puedes poner jinetes sobre ellos.

2R 18:24 ¿Cómo, pues, podrás rechazar a un oficial de entre los menores de los siervos de mi amo, y confiar en Egipto, en espera de sus carros y jinetes?

2R 18:25 ¿Acaso he subido sin Jehová contra este lugar para destruirlo? Jehová me dijo: Sube contra esta tierra y destrúyela.

2R 18:26 Y Eliaquim, hijo de Hilcías, Sebna y Joa dijeron al Rabsaces: Te rogamos que hables a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos; y no nos hables en la lengua de los judíos a oídos del pueblo que está sobre el muro.

2R 18:27 Mas el Rabsaces les dijo: ¿Me ha enviado mi amo para decir estas palabras solamente a tu amo y a ti, y no a los hombres que se sientan en el muro, que habrán de comer su propio estiércol y beber su propia orina con vosotros?

2R 18:28 El Rabsaces se puso en pie, clamó a gran voz en la lengua de los judíos y habló diciendo: Oíd la palabra del gran rey, el rey de Asiria:

2R 18:29 Así dice el rey: No os engañe Ezequías, porque él no es capaz de libraros de mis manos.

2R 18:30 Ni os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente nos librará Jehová, y esta ciudad no será entregada en manos del rey de Asiria.

2R 18:31 No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: Haced la paz conmigo y salid a mí, y coma cada uno de su propia vid y cada uno de su propia higuera, y beba cada uno las aguas de su propia cisterna,

2R 18:32 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como vuestra tierra, una tierra de grano y de vino nuevo, tierra de pan y de viñas, tierra de olivos y de miel, para que viváis y no muráis. Así que no escuchéis a Ezequías cuando trata de persuadiros, diciendo: Jehová nos librará.

2R 18:33 ¿Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de manos del rey de Asiria?

2R 18:34 ¿Dónde están los dioses de Hamat y de Arfad? ¿Dónde están los dioses de Sefarvaim, de Hena y de Iva? ¿Han librado a Samaria de mis manos?

2R 18:35 ¿Quién entre todos los dioses de estas tierras ha librado su tierra de mis manos, para que Jehová libre de mis manos a Jerusalén?

2R 18:36 Pero el pueblo se quedó callado y no le respondió palabra, por causa del mandamiento del rey, que decía: No le respondáis.

2R 18:37 Entonces Eliaquim, hijo de Hilcías, que estaba a cargo de la casa, Sebna, el escriba, y Joa, hijo de Asaf, el cronista, fueron a Ezequías, rasgados sus vestidos, y le contaron las palabras del Rabsaces.

2 REYES 17 2 REYES 19

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2 REYES 19 Versión Recobro

2 REYES 19



2R 19:1 Cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestidos, se cubrió de cilicio y entró en la casa de Jehová.

2R 19:2 Luego envió a Eliaquim, que estaba a cargo de la casa, a Sebna, el escriba, y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías, hijo de Amoz.

2R 19:3 Y le dijeron: Así dice Ezequías: Este día es día de aflicción, de reprensión y de desdén, porque los hijos están a punto de nacer, y no hay fuerzas para darlos a luz.

2R 19:4 Tal vez oirá Jehová tu Dios todas las palabras del Rabsaces, a quien el rey de Asiria, su amo, ha enviado para vituperar al Dios viviente, y reprenderá las palabras que Jehová tu Dios ha oído. Por consiguiente, eleva oración por el remanente que aún queda.

2R 19:5 Llegaron, pues, los siervos del rey Ezequías ante Isaías.

2R 19:6 E Isaías les respondió: Así diréis a vuestro amo: Así dice Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.

2R 19:7 He aquí, Yo pondré en él un espíritu, de manera que cuando oiga cierta noticia se vuelva a su tierra. Y haré que en su propia tierra caiga a espada.

2R 19:8 Y regresando el Rabsaces, encontró al rey de Asiria combatiendo contra Libna, pues había oído que el rey había partido de Laquis.

2R 19:9 Y oyó decir de Tirhaca, rey de Etiopía: Él ahora ha salido para hacer la guerra contra ti. Y envió mensajeros de nuevo a Ezequías, diciendo:

2R 19:10 Así hablaréis a Ezequías, rey de Judá, diciendo: No te engañe tu Dios en quien tú confías, diciendo: Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria.

2R 19:11 He aquí, tú has oído lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras, destruyéndolas completamente, ¿y serás tú librado?

2R 19:12 ¿Acaso libraron sus dioses a las naciones que mis padres destruyeron, esto es, a Gozán, Harán, Resef y a los hijos de Edén que estaban en Telasar?

2R 19:13 ¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad y el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?

2R 19:14 Ezequías tomó la carta de manos de los mensajeros y la leyó; luego Ezequías subió a la casa de Jehová y extendió la carta delante de Jehová.

2R 19:15 Entonces oró Ezequías delante de Jehová y dijo: Oh Jehová, Dios de Israel, que estás entronizado entre los querubines, sólo Tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; Tú hiciste el cielo y la tierra.

2R 19:16 Inclina, oh Jehová, Tu oído y oye; abre, oh Jehová, Tus ojos y mira; escucha las palabras de Senaquerib, que ha enviado a Rabsaces para vituperar al Dios viviente.

2R 19:17 Es verdad, oh Jehová, que los reyes de Asiria han asolado las naciones y sus tierras,

2R 19:18 y han echado al fuego a sus dioses, porque ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, madera y piedra; por eso los destruyeron.

2R 19:19 Ahora pues, oh Jehová, Dios nuestro, sálvanos de sus manos, para que sepan todos los reinos de la tierra que sólo Tú, oh Jehová, eres Dios.

2R 19:20 Luego Isaías, hijo de Amoz, envió un mensaje a Ezequías, diciendo: Así dice Jehová, el Dios de Israel: Por cuanto has orado a Mí en cuanto a Senaquerib, rey de Asiria, he oído.

2R 19:21 Ésta es la palabra que Jehová ha pronunciado acerca de él:
La virgen hija de Sion / te ha despreciado y se ha reído de ti; / la hija de Jerusalén / detrás de ti ha meneado su cabeza.

2R 19:22 ¿A quién has vituperado e injuriado? / ¿Y contra quién has alzado la voz, / y levantado con altivez tus ojos? / Contra el Santo de Israel.

2R 19:23 Por mano de tus mensajeros has vituperado al Señor / y has dicho: Con la multitud de mis carros / he subido a las alturas de los montes, / a las laderas del Líbano; / talaré sus altos cedros, / y sus cipreses más escogidos; / penetraré en su lugar más remoto, / y en su bosque más frondoso.

2R 19:24 Yo he cavado / y bebido las aguas extranjeras, / y con la planta de mi pie secaré / todos los ríos de Egipto.

2R 19:25 ¿No has oído / que desde tiempos antiguos Yo lo hice, / y que desde los días de antaño lo tengo ideado? / Ahora lo he hecho suceder, / para que destruyas las ciudades fortificadas / y las reduzcas a montones de escombros.

2R 19:26 Por consiguiente, sus habitantes, faltos de fuerza, / fueron turbados y se sentían avergonzados; / eran como las plantas del campo, / como brotes verdes de hierba tierna, / como hierba que crece sobre los tejados / y se quema antes de su madurez.

2R 19:27 Pero Yo conozco tu sentarte, / tu salir y tu entrar, / y tu furor contra Mí.

2R 19:28 Por cuanto te has airado contra Mí, / y tu arrogancia ha subido a Mis oídos, / Yo pondré Mi garfio en tu nariz / y Mi freno en tus labios; / y te haré volver por el camino en que has venido.

2R 19:29 Esto te será por señal: Este año comeréis lo que nazca de por sí, y el segundo año lo que brote por sí solo, y el tercer año sembraréis, segaréis, plantaréis viñas y comeréis el fruto de ellas.

2R 19:30 Y el remanente de los que hayan escapado de la casa de Judá volverá a echar raíces abajo y dará fruto arriba.

2R 19:31 Pues saldrá de Jerusalén remanente, y del monte Sion los que hayan escapado. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

2R 19:32 Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de Asiria:
Él no llegará a esta ciudad, / ni lanzará una sola flecha contra ella; / ni vendrá contra ella con escudo, / ni levantará contra ella terraplén.

2R 19:33 Por el camino que vino, / por allí mismo volverá, / y no entrará en esta ciudad, / declara Jehová.

2R 19:34 Yo pondré muro de amparo alrededor de esta ciudad / para salvarla, / por amor de Mí mismo, / y por amor de David, Mi siervo.

2R 19:35 Y aquella noche salió un ángel de Jehová y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil; cuando los demás se levantaron muy de mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos.

2R 19:36 Entonces Senaquerib, rey de Asiria, partió y regresó para habitar en Nínive.

2R 19:37 Y mientras él adoraba en la casa de su dios Nisroc, sus hijos Adramelec y Sarezer lo mataron a espada y escaparon a la tierra de Ararat. Y reinó en su lugar Esarhadón, su hijo.

2 REYES 18 2 REYES 20

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2 REYES 2 Versión Recobro

2 REYES 2



2R 2:1 Cuando Jehová estaba a punto de arrebatar a Elías con un torbellino al cielo, Elías partió de Gilgal con Eliseo.

2R 2:2 Y dijo Elías a Eliseo: Quédate aquí, porque Jehová me ha enviado hasta Bet-el. Y Eliseo dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Descendieron, pues, a Bet-el.

2R 2:3 Luego los hijos de los profetas que estaban en Bet-el salieron al encuentro de Eliseo y le dijeron: ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu amo de sobre tu cabeza? Y él dijo: Yo también lo sé; callad.

2R 2:4 Y Elías le dijo: Eliseo, quédate aquí, porque Jehová me ha enviado a Jericó. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Y llegaron a Jericó.

2R 2:5 Se acercaron a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jericó y le dijeron: ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu amo de sobre tu cabeza? Él respondió: Sí, lo sé; callad.

2R 2:6 Luego Elías le dijo: Quédate aquí, porque Jehová me ha enviado al Jordán. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Y siguieron caminando los dos.

2R 2:7 Y llegaron cincuenta varones de los hijos de los profetas y se detuvieron frente a ellos, a lo lejos, mientras ellos dos se habían detenido junto al Jordán.

2R 2:8 Tomando entonces Elías su manto, lo dobló y golpeó las aguas; y se apartaron a uno y a otro lado, de modo que ambos pasaron por tierra seca.

2R 2:9 Cuando habían cruzado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes de que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Sea sobre mí una doble porción de tu espíritu.

2R 2:10 Dijo él: Cosa difícil has pedido. Si me ves cuando sea quitado de ti, será hecho así; mas si no, no.

2R 2:11 Y yendo ellos y hablando, de repente un carro de fuego y caballos de fuego aparecieron; y los separaron al uno del otro. Entonces Elías subió al cielo en un torbellino.

2R 2:12 Al ver esto Eliseo clamó: ¡Padre mío, padre mío! ¡Los carros de Israel y sus jinetes! Y nunca más le vio. Entonces agarró sus vestidos y los rasgó en dos partes.

2R 2:13 Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, regresó y se paró a la orilla del Jordán.

2R 2:14 Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Cuando también hubo golpeado las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y cruzó Eliseo.

2R 2:15 Cuando lo vieron los hijos de los profetas que estaban en Jericó frente a él, dijeron: El espíritu de Elías reposa en Eliseo. Y fueron a su encuentro y se postraron en tierra delante de él.

2R 2:16 Y le dijeron: Aquí hay con tus siervos cincuenta varones fuertes; deja que vayan y busquen a tu amo, no sea que lo haya levantado el Espíritu de Jehová y lo haya echado en algún monte o en algún valle. Y él dijo: No los enviéis.

2R 2:17 Mas cuando le instaron hasta hacerle sentir avergonzado, él dijo: Enviadlos. Entonces ellos enviaron cincuenta hombres, los cuales buscaron tres días, mas no lo hallaron.

2R 2:18 Y volvieron a Eliseo, que se había quedado en Jericó, y él les dijo: ¿No os dije: No vayáis?

2R 2:19 Entonces los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: El lugar en donde está colocada esta ciudad es bueno, como ve mi señor; pero las aguas son malas, y la tierra es estéril.

2R 2:20 Respondió él: Traedme una vasija nueva y poned en ella sal. Y se la trajeron.

2R 2:21 Y él salió al manantial de las aguas, echó sal en él y dijo: Así dice Jehová: Yo he sanado estas aguas; de allí no saldrá más muerte ni esterilidad.

2R 2:22 Entonces fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra de Eliseo, que él habló.

2R 2:23 Y subió de allí a Bet-el. Y mientras subía por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, que se burlaban de él, diciendo: Sube, calvo; sube, calvo.

2R 2:24 Y mirando hacia atrás, los vio y los maldijo en el nombre de Jehová. Luego salieron del bosque dos osas y despedazaron a cuarenta y dos de esos muchachos.

2R 2:25 De allí fue al monte Carmelo, y de allí regresó a Samaria.

2 REYES 1 2 REYES 3

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2 REYES 20 Versión Recobro

2 REYES 20



2R 20:1 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. El profeta Isaías, hijo de Amoz, fue a verlo y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque estás a punto de morir, y no vivirás.

2R 20:2 Entonces él volvió su rostro a la pared y oró a Jehová, diciendo:

2R 20:3 Ahora, oh Jehová, te ruego que te acuerdes de que he andado delante de Ti en verdad y con corazón perfecto, y que he hecho lo bueno ante Tus ojos. Y lloró Ezequías con abundantes lágrimas.

2R 20:4 Isaías no había salido aún del atrio central, cuando la palabra de Jehová vino a él, diciendo:

2R 20:5 Vuelve y habla a Ezequías, líder de Mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David, tu padre: Yo he oído tu oración; he visto tus lágrimas. Ahora voy a sanarte: Al tercer día subirás a la casa de Jehová.

2R 20:6 Añadiré a tu vida quince años; y te libraré a ti y a esta ciudad de manos del rey de Asiria, y pondré un muro de amparo alrededor de esta ciudad por amor de Mí mismo y por amor de David, Mi siervo.

2R 20:7 Y dijo Isaías: Traed una masa de higos. La trajeron y la pusieron sobre la llaga, y él se recuperó.

2R 20:8 Y Ezequías dijo a Isaías: ¿Qué señal tendré de que Jehová me sanará, y que yo subiré a la casa de Jehová al tercer día?

2R 20:9 Respondió Isaías: Esta señal tendrás de Jehová, de que hará Jehová esto que ha dicho: ¿Avanzará la sombra diez escalones o retrocederá diez escalones?

2R 20:10 Ezequías respondió: Fácil cosa es que la sombra descienda diez escalones. No; sino que la sombra retroceda diez escalones.

2R 20:11 Entonces el profeta Isaías clamó a Jehová, y Él hizo retroceder la sombra por los escalones —la cual ya había descendido en los escalones de Acaz— diez escalones atrás.

2R 20:12 En aquel tiempo Berodac-baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y un presente a Ezequías, por cuanto había oído que Ezequías había estado enfermo.

2R 20:13 Y Ezequías los escuchó y les mostró toda la casa de su tesoro: la plata y el oro, las especias y el aceite precioso, y su arsenal y todo lo que fue hallado en sus tesoros; ninguna cosa quedó que Ezequías no les mostrase, así en su casa como en todo su dominio.

2R 20:14 Entonces el profeta Isaías fue al rey Ezequías y le dijo: ¿Qué dijeron estos hombres? ¿y de dónde han venido a ti? Y Ezequías respondió: De tierra lejana han venido, de Babilonia.

2R 20:15 Y él dijo: ¿Qué han visto en tu casa? Ezequías respondió: Han visto todo lo que hay en mi casa; nada quedó en mis tesoros que yo no les haya mostrado.

2R 20:16 Entonces Isaías dijo a Ezequías: Oye la palabra de Jehová:

2R 20:17 Vienen los días cuando todo lo que está en tu casa, y todo lo que tus padres han atesorado hasta hoy, será llevado a Babilonia; nada quedará, dice Jehová.

2R 20:18 Y tomarán algunos de tus hijos, que saldrán de ti, que tú has de engendrar, y los convertirán en eunucos en el palacio del rey de Babilonia.

2R 20:19 Entonces Ezequías dijo a Isaías: La palabra de Jehová que has hablado es buena. Dijo además: Ciertamente habrá paz y verdad en mis días.

2R 20:20 Los demás hechos de Ezequías, todo su poderío, y cómo hizo el estanque y el acueducto y trajo las aguas a la ciudad, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

2R 20:21 Y durmió Ezequías con sus padres. Y reinó en su lugar Manasés, su hijo.

2 REYES 19 2 REYES 21

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2 REYES 21 Versión Recobro

2 REYES 21



2R 21:1 Manasés tenía doce años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén cincuenta y cinco años; el nombre de su madre era Hefsiba.

2R 21:2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, según las abominaciones de las naciones que Jehová había desposeído expulsándolas de delante de los hijos de Israel.

2R 21:3 Reedificó los lugares altos que Ezequías, su padre, había destruido, levantó altares a Baal e hizo una Asera, como había hecho Acab, rey de Israel; además adoró a todo el ejército de los cielos y le sirvió.

2R 21:4 Asimismo construyó altares en la casa de Jehová, de la cual Jehová había dicho: Yo pondré Mi nombre en Jerusalén.

2R 21:5 Edificó altares para todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehová.

2R 21:6 Además, hizo pasar a su hijo por el fuego, practicó la agorería y los encantamientos, e instituyó médiums y espiritistas; hizo lo malo ante los ojos de Jehová sobremanera, provocándole así a ira.

2R 21:7 Y puso la imagen tallada de la Asera hecha por él en la casa de la cual Jehová había dicho a David y a Salomón, su hijo: Yo pondré Mi nombre para siempre en esta casa y en Jerusalén, la cual escogí de todas las tribus de Israel;

2R 21:8 y haré que nunca más los pies de Israel vaguen fuera de la tierra que di a sus padres, con tal que cuiden de obrar conforme a todo lo que Yo les he mandado, y conforme a toda la ley que Mi siervo Moisés les mandó.

2R 21:9 Mas ellos no quisieron escuchar, y Manasés los descarrió, induciéndoles a que hicieran más mal que las naciones que Jehová había destruido delante de los hijos de Israel.

2R 21:10 Habló, pues, Jehová por medio de Sus siervos, los profetas, diciendo:

2R 21:11 Por cuanto Manasés, rey de Judá, ha hecho estas abominaciones, y ha hecho más mal que todo lo que hicieron los amorreos, que fueron antes que él, y también ha hecho pecar a Judá con sus ídolos;

2R 21:12 por consiguiente, así dice Jehová, el Dios de Israel: Yo ahora traigo un mal tan grande sobre Jerusalén y sobre Judá, que al que lo oiga le zumbarán ambos oídos.

2R 21:13 Extenderé sobre Jerusalén el cordel de Samaria y la plomada de la casa de Acab; y restregaré a Jerusalén como se restriega una sartén, refregándola y volviéndola boca abajo.

2R 21:14 Y abandonaré el remanente de Mi heredad, y lo entregaré en manos de sus enemigos; y serán para botín y despojo de todos sus enemigos;

2R 21:15 porque han hecho lo malo ante Mis ojos y me han provocado a ira, desde el día que sus padres salieron de Egipto hasta hoy.

2R 21:16 Y Manasés también derramó mucha sangre inocente, hasta llenar a Jerusalén de un extremo a otro, aparte de su pecado con que hizo pecar a Judá, haciendo lo malo ante los ojos de Jehová.

2R 21:17 Los demás hechos de Manasés, todo lo que hizo y el pecado que cometió, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

2R 21:18 Y durmió Manasés con sus padres y fue sepultado en el huerto de su propia casa, en el huerto de Uza. Y reinó en su lugar Amón, su hijo.

2R 21:19 Amón tenía veintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó dos años en Jerusalén; el nombre de su madre era Mesulemet, hija de Haruz, de Jotba.

2R 21:20 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como había hecho Manasés, su padre.

2R 21:21 Anduvo en todo el camino en que su padre había andado, sirvió a los ídolos a los cuales había servido su padre y los adoró;

2R 21:22 y abandonó a Jehová, el Dios de sus padres, y no anduvo en el camino de Jehová.

2R 21:23 Los siervos de Amón conspiraron contra él y mataron al rey en su propia casa.

2R 21:24 Pero el pueblo del país mató a todos los que habían conspirado contra el rey Amón. Y el pueblo del país puso por rey en su lugar a Josías, su hijo.

2R 21:25 Los demás hechos de Amón, lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

2R 21:26 Y fue sepultado en su sepulcro en el huerto de Uza. Y reinó en su lugar Josías, su hijo.

2 REYES 20 2 REYES 22

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2 REYES 22 Versión Recobro

2 REYES 22



2R 22:1 Josías tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén treinta y un años; el nombre de su madre era Jedida, hija de Adaía, de Boscat.

2R 22:2 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová y anduvo en todo el camino de David, su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda.

2R 22:3 A los dieciocho años del rey Josías, el rey envió a Safán, hijo de Azalía, hijo de Mesulam, el escriba, a la casa de Jehová, diciendo:

2R 22:4 Sube a ver al sumo sacerdote Hilcías, y dile que cuente el dinero llevado a la casa de Jehová, que han recogido del pueblo los porteros,

2R 22:5 y que lo entreguen en manos de los que hacen la obra, que tienen a su cargo la casa de Jehová; que ellos lo entreguen a los que hacen la obra, quienes están en la casa de Jehová, con el fin de reparar los daños de la casa,

2R 22:6 a los carpinteros, a los constructores y a los albañiles, y para comprar madera y piedras labradas a fin de reparar la casa.

2R 22:7 Pero que no se les pida cuentas del dinero entregado en sus manos, porque ellos obran con fidelidad.

2R 22:8 Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcías al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. E Hilcías dio el libro a Safán, y él lo leyó.

2R 22:9 Luego el escriba Safán fue adonde estaba el rey y le llevó palabra al rey, diciendo: Tus siervos han vaciado el dinero que se halló en la casa y lo han entregado en manos de los que hacen la obra, los que tienen a su cargo la casa de Jehová.

2R 22:10 Asimismo el escriba Safán informó al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y lo leyó Safán delante del rey.

2R 22:11 Cuando el rey oyó las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos.

2R 22:12 Y mandó el rey al sacerdote Hilcías, a Ahicam, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Micaías, al escriba Safán y a Asaías, siervo del rey, diciendo:

2R 22:13 Id y consultad a Jehová por mí, por el pueblo y por todo Judá en cuanto a las palabras de este libro que se ha hallado, porque grande es la ira de Jehová que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon las palabras de este libro, para hacer todo lo que fue escrito de nosotros.

2R 22:14 Entonces fueron el sacerdote Hilcías, Ahicam, Acbor, Safán y Asaías, a la profetisa Hulda, mujer de Salum, hijo de Ticva, hijo de Harhas, guarda de las vestiduras (ella habitaba en Jerusalén en el segundo sector), y le hablaron.

2R 22:15 Y ella les dijo: Así dice Jehová, el Dios de Israel: Decid al hombre que os ha enviado a mí:

2R 22:16 Así dice Jehová: Ahora traigo el mal sobre este lugar y sobre sus habitantes, incluso todas las palabras del libro que ha leído el rey de Judá.

2R 22:17 Por cuanto me han abandonado a Mí y han quemado incienso a otros dioses, provocándome a ira con toda la obra de sus manos, por tanto, Mi ira se enciende contra este lugar y no se apagará.

2R 22:18 Mas al rey de Judá que os envió a consultar a Jehová, diréis así: Así dice Jehová, el Dios de Israel, en cuanto a las palabras que has oído:

2R 22:19 Por cuanto tu corazón se enterneció y te has humillado delante de Jehová al oír lo que hablé contra este lugar y contra sus habitantes, que vendrían a ser desolación y maldición, y por haber rasgado tus vestidos y llorado delante de Mí, también Yo te he oído, declara Jehová.

2R 22:20 Por consiguiente, Yo te reuniré con tus padres y serás recogido en paz a tu sepulcro; y no verán tus ojos todo el mal que Yo traeré sobre este lugar. Y ellos llevaron la respuesta al rey.

2 REYES 21 2 REYES 23

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2 REYES 23 Versión Recobro

2 REYES 23



2R 23:1 Entonces el rey envió hombres, e hicieron congregar a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén.

2R 23:2 Luego subió el rey a la casa de Jehová, y estaban con él todos los varones de Judá y todos los habitantes de Jerusalén, así como también los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor; y leyó a oídos de ellos todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová.

2R 23:3 Y el rey se puso de pie junto a la columna e hizo pacto delante de Jehová de andar en pos de Jehová y guardar Sus mandamientos, Sus testimonios y Sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, a fin de hacer firmes las palabras de este pacto que estaban escritas en este libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto.

2R 23:4 Entonces mandó el rey al sumo sacerdote Hilcías, a los sacerdotes de segundo orden y a los porteros, que sacaran del templo de Jehová todos los utensilios que habían sido hechos para Baal, para Asera y para todo el ejército de los cielos; y los quemó fuera de Jerusalén en los campos de Cedrón y llevó sus cenizas a Bet-el.

2R 23:5 Quitó a los sacerdotes idólatras que los reyes de Judá habían nombrado para que quemaran incienso en los lugares altos en las ciudades de Judá y en los alrededores de Jerusalén, y asimismo a los que quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, a las constelaciones y a todo el ejército de los cielos.

2R 23:6 E hizo sacar la Asera fuera de la casa de Jehová, fuera de Jerusalén, al arroyo Cedrón, la quemó en el arroyo Cedrón, la redujo a polvo y arrojó el polvo en el sepulcro de la gente común.

2R 23:7 Además derribó las casas de los varones entregados a la prostitución ritual que estaban en la casa de Jehová, donde las mujeres tejían pabellones para la Asera.

2R 23:8 Luego hizo venir a todos los sacerdotes de las ciudades de Judá y profanó los lugares altos donde los sacerdotes quemaban incienso, desde Geba hasta Beerseba. Derribó los lugares altos de las puertas que estaban a la entrada de la puerta de Josué, gobernador de la ciudad, situados a la mano izquierda, a la puerta de la ciudad.

2R 23:9 Sin embargo, los sacerdotes de los lugares altos no subían al altar de Jehová en Jerusalén, sino que comían panes sin levadura entre sus hermanos.

2R 23:10 Asimismo profanó a Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para que ninguno pasara a su hijo o a su hija por fuego a Moloc.

2R 23:11 Quitó también los caballos que los reyes de Judá habían dedicado al sol, a la entrada de la casa de Jehová, junto a la cámara de Natán-melec, el oficial, la cual estaba en las dependencias, y prendió fuego a los carros del sol.

2R 23:12 Derribó además el rey los altares que estaban sobre la azotea del aposento alto de Acaz, que los reyes de Judá habían hecho, y los altares que había hecho Manasés en los dos atrios de la casa de Jehová; de allí los quitó pronto y arrojó el polvo en el arroyo Cedrón.

2R 23:13 Asimismo profanó el rey los lugares altos que estaban delante de Jerusalén, a la mano derecha del monte de la destrucción, los cuales Salomón, rey de Israel, había construido a Astarté, cosa detestable de los sidonios, y a Quemos, cosa detestable de Moab, y a Milcom, abominación de los hijos de Amón.

2R 23:14 Y despedazó las estelas, taló las Aseras y llenó los lugares que ocupaban con huesos humanos.

2R 23:15 Además, derribó el altar que estaba en Bet-el, el lugar alto que había hecho Jeroboam, hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel, o sea, derribó aquel altar y el lugar alto. Y quemó el lugar alto, lo redujo a polvo y quemó la Asera.

2R 23:16 Josías, volviéndose, vio los sepulcros que estaban allí en el monte, mandó sacar los huesos de los sepulcros y los quemó sobre el altar profanándolo, conforme a la palabra de Jehová, que había proclamado el varón de Dios, el cual había proclamado esto.

2R 23:17 Después dijo: ¿Qué monumento es éste que veo? Y los de la ciudad le respondieron: Éste es el sepulcro del varón de Dios que vino de Judá y proclamó estas cosas que tú has hecho contra el altar de Bet-el.

2R 23:18 Y él dijo: Descanse él; ninguno mueva sus huesos. Dejaron, pues, sus huesos intactos, juntamente con los huesos del profeta que había venido de Samaria.

2R 23:19 Josías también quitó todas las casas de los lugares altos que estaban en las ciudades de Samaria, casas que habían hecho los reyes de Israel, provocando a ira a Jehová, e hizo con ellas conforme a todo lo que había hecho en Bet-el.

2R 23:20 Inmoló además sobre los altares a todos los sacerdotes de los lugares altos que allí estaban y quemó sobre ellos huesos humanos. Luego regresó a Jerusalén.

2R 23:21 Y mandó el rey a todo el pueblo, diciendo: Celebrad la Pascua a Jehová vuestro Dios conforme a lo que está escrito en este libro del pacto.

2R 23:22 Sin duda alguna, no se había celebrado Pascua como ésta desde los días de los jueces que juzgaban a Israel, ni en todos los días de los reyes de Israel y de los reyes de Judá.

2R 23:23 Pero en el año dieciocho del rey Josías se celebró esta Pascua a Jehová en Jerusalén.

2R 23:24 Asimismo eliminó Josías completamente a los médiums, a los agoreros, los terafines, los ídolos y todas las cosas detestables que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalén, para cumplir las palabras de la ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilcías había hallado en la casa de Jehová.

2R 23:25 No hubo antes de él un rey que se volviera a Jehová con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; y después de él no surgió otro igual.

2R 23:26 Sin embargo, Jehová no desistió del ardor de Su gran ira, que se había encendido contra Judá, por causa de todas las provocaciones con que Manasés le había provocado.

2R 23:27 Y dijo Jehová: También quitaré de Mi presencia a Judá, como quité a Israel. Y desecharé a esta ciudad que había escogido, a Jerusalén, y a la casa de la cual había Yo dicho: Mi nombre estará allí.

2R 23:28 Los demás hechos de Josías, y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

2R 23:29 En sus días Faraón Necao, rey de Egipto, subió contra el rey de Asiria al río Éufrates, y salió a su encuentro el rey Josías; y cuando Faraón Necao lo vio en Meguido, lo mató.

2R 23:30 Sus siervos lo llevaron muerto en un carro desde Meguido, lo trajeron a Jerusalén y lo sepultaron en su sepulcro. Tomó entonces el pueblo del país a Joacaz, hijo de Josías, y lo ungieron y lo hicieron rey en lugar de su padre.

2R 23:31 Joacaz tenía veintitrés años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en Jerusalén; el nombre de su madre era Hamutal, hija de Jeremías, de Libna.

2R 23:32 Y él hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todo lo que habían hecho sus padres.

2R 23:33 Y lo encarceló Faraón Necao en Ribla en la tierra de Hamat, para que no reinase en Jerusalén; e impuso sobre la tierra una multa de cien talentos de plata y uno de oro.

2R 23:34 Entonces Faraón Necao hizo rey a Eliaquim, hijo de Josías, en lugar de Josías, su padre, y le cambió el nombre por el de Joacim. Y tomó a Joacaz y lo llevó a Egipto, y allí murió.

2R 23:35 Y Joacim dio a Faraón plata y oro, pero impuso un gravamen sobre el país para pagar el dinero exigido por Faraón. Sacó la plata y el oro del pueblo del país, de cada uno según su valuación, para dárselo a Faraón Necao.

2R 23:36 Joacim tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó once años en Jerusalén; el nombre de su madre era Zebida, hija de Pedaías, de Ruma.

2R 23:37 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todo lo que habían hecho sus padres.

2 REYES 22 2 REYES 24

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2 REYES 24 Versión Recobro

2 REYES 24



2R 24:1 En sus días subió Nabucodonosor, rey de Babilonia, y Joacim vino a ser su siervo por tres años; pero luego cambió y se rebeló contra él.

2R 24:2 Y Jehová envió contra él bandas de caldeos, bandas de sirios, bandas de moabitas y bandas de los hijos de Amón; y las envió contra Judá para que la destruyesen, conforme a la palabra de Jehová, la cual había hablado mediante Sus siervos, los profetas.

2R 24:3 Ciertamente vino esto contra Judá por mandato de Jehová, para quitarlos de Su presencia, por los pecados de Manasés, conforme a todo lo que él había hecho,

2R 24:4 asimismo por la sangre inocente que derramó, pues llenó a Jerusalén de sangre inocente, y Jehová no quiso perdonar.

2R 24:5 Los demás hechos de Joacim, y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

2R 24:6 Y durmió Joacim con sus padres. Y reinó en su lugar Joaquín, su hijo.

2R 24:7 Y nunca más el rey de Egipto salió de su tierra, porque el rey de Babilonia había tomado todo lo que pertenecía al rey de Egipto desde el arroyo de Egipto hasta el río Éufrates.

2R 24:8 Joaquín tenía dieciocho años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en Jerusalén; y el nombre de su madre era Nehusta, hija de Elnatán, de Jerusalén.

2R 24:9 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todo lo que había hecho su padre.

2R 24:10 En aquel entonces subieron a Jerusalén los siervos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la ciudad fue sitiada.

2R 24:11 Vino también Nabucodonosor, rey de Babilonia, contra la ciudad, mientras sus siervos la estaban sitiando.

2R 24:12 Y salió Joaquín, rey de Judá, al rey de Babilonia, él y su madre, sus siervos, sus capitanes y sus eunucos; y lo prendió el rey de Babilonia en el octavo año de su reinado.

2R 24:13 Después sacó de allí todos los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa del rey. Y rompió en pedazos todos los utensilios de oro que había hecho Salomón, rey de Israel, en el templo de Jehová, como Jehová había dicho.

2R 24:14 Y desterró a toda Jerusalén, a todos los capitanes y a todos los hombres fuertes y valientes, hasta diez mil cautivos, y a todos los artesanos y herreros; no quedó nadie, excepto los más pobres del pueblo del país.

2R 24:15 Asimismo desterró a Babilonia a Joaquín, a la madre del rey, a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los líderes del país; los desterró de Jerusalén a Babilonia.

2R 24:16 A todos los hombres de valor, que fueron siete mil, y a los artesanos y herreros, que fueron mil, todos hombres fuertes aptos para la guerra, incluso a éstos los desterró el rey de Babilonia a Babilonia.

2R 24:17 Entonces el rey de Babilonia puso por rey en lugar de Joaquín a Matanías, tío de Joaquín, y le cambió el nombre por el de Sedequías.

2R 24:18 Sedequías tenía veintiún años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén once años; el nombre de su madre era Hamutal, hija de Jeremías, de Libna.

2R 24:19 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todo lo que Joacim había hecho.

2R 24:20 A causa de la ira de Jehová sucedió esto en Jerusalén y en Judá, hasta que los echó de Su presencia. Y Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia.

2 REYES 23 2 REYES 25

«Tabla de contenido













































































































































































2 REYES 25 Versión Recobro

2 REYES 25



2R 25:1 A los nueve años de su reinado, en el mes décimo, a los diez días del mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejército contra Jerusalén, y acampó contra ella; y edificaron ellos un muro de asedio contra ella alrededor.

2R 25:2 La ciudad estuvo sitiada hasta el año undécimo del rey Sedequías.

2R 25:3 A los nueve días del cuarto mes, era el hambre tan severa en la ciudad que no había comida para el pueblo del país.

2R 25:4 Entonces fue abierta una brecha en el muro de la ciudad, y huyeron de noche todos los hombres de guerra por el camino de la puerta que estaba entre los dos muros, junto al huerto del rey, mientras los caldeos estaban alrededor de la ciudad; y el rey se fue por el camino del Arabá.

2R 25:5 Y el ejército de los caldeos siguió al rey y lo alcanzó en las llanuras de Jericó; y todo su ejército se dispersó abandonándolo.

2R 25:6 Entonces capturaron al rey y lo hicieron subir al rey de Babilonia en Ribla, y pronunciaron contra él sentencia.

2R 25:7 Degollaron a los hijos de Sedequías delante de sus ojos; luego a Sedequías le quitaron los ojos, lo ataron con grillos de bronce y lo llevaron a Babilonia.

2R 25:8 En el mes quinto, a los siete días del mes (en el año diecinueve del rey Nabucodonosor, rey de Babilonia), llegó a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, siervo del rey de Babilonia.

2R 25:9 Y quemó la casa de Jehová, la casa del rey y todas las casas de Jerusalén; y prendió fuego a todas las casas grandes.

2R 25:10 Y todo el ejército de los caldeos que estaba con el capitán de la guardia derribó los muros alrededor de Jerusalén.

2R 25:11 A las demás personas que habían quedado en la ciudad, a los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia y al resto de la multitud, los desterró Nabuzaradán, capitán de la guardia.

2R 25:12 Pero el capitán de la guardia dejó a algunos de los más pobres del país para que fueran viñadores y labradores.

2R 25:13 Y los caldeos hicieron pedazos las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehová, y las basas y el mar de bronce, que estaban en la casa de Jehová, y llevaron el bronce a Babilonia.

2R 25:14 También se llevaron las ollas, las paletas, las despabiladeras, las tazas pequeñas y todos los utensilios de bronce con que ministraban.

2R 25:15 Y el capitán de la guardia se llevó los braseros y los lebrillos: lo que era de oro, por su oro, y lo que era de plata, por su plata.

2R 25:16 En cuanto a las dos columnas, el mar y las basas que Salomón había hecho para la casa de Jehová, no se pudo calcular el peso del bronce de todos estos utensilios.

2R 25:17 La altura de una columna era de dieciocho codos, y tenía encima un capitel de bronce; la altura del capitel era de tres codos, y sobre el capitel había una red y granadas alrededor, todo de bronce; y la segunda columna era igual con su red.

2R 25:18 Entonces el capitán de la guardia tomó a Seraías, sacerdote principal, al segundo sacerdote Sofonías y a los tres porteros;

2R 25:19 y de la ciudad tomó a un eunuco, que estaba encargado de vigilar a los hombres de guerra, y a cinco varones de los que veían el rostro del rey, los cuales estaban en la ciudad, y al escriba del capitán del ejército, que alistaba al pueblo del país, y a sesenta varones del pueblo del país, que se encontraban en la ciudad.

2R 25:20 Nabuzaradán, capitán de la guardia, los tomó y los llevó al rey de Babilonia en Ribla.

2R 25:21 Y el rey de Babilonia los hirió y los mató en Ribla, en tierra de Hamat; así fue desterrado Judá, lejos de su tierra.

2R 25:22 Y en cuanto al pueblo que quedó en la tierra de Judá, al que había dejado Nabucodonosor, rey de Babilonia, puso sobre ellos a Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán.

2R 25:23 Cuando todos los capitanes de las tropas, ellos y sus hombres, oyeron que el rey de Babilonia había nombrado a Gedalías, fueron a donde estaba Gedalías en Mizpa. Éstos eran Ismael, hijo de Netanías, Johanán, hijo de Carea, Seraías, hijo de Tanhumet, el netofatita, y Jaazanías, hijo del maacateo, ellos y sus hombres.

2R 25:24 Y Gedalías les hizo juramento a ellos y a los suyos, y les dijo: No temáis a los siervos de los caldeos; morad en aquella tierra y servid al rey de Babilonia, y os irá bien.

2R 25:25 En el mes séptimo vino Ismael, hijo de Netanías, hijo de Elisama, de la descendencia real, y con él diez hombres; e hirieron a Gedalías, y murió. Mataron también a los judíos y a los caldeos que estaban con él en Mizpa.

2R 25:26 Todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor, con los capitanes de las tropas, se levantaron y se fueron a Egipto, por temor a los caldeos.

2R 25:27 Aconteció a los treinta y siete años del destierro de Joaquín, rey de Judá, en el mes duodécimo, a los veintisiete días del mes, que Evil-merodac, rey de Babilonia, en el año que fue puesto por rey, libertó a Joaquín, rey de Judá, sacándolo de la cárcel.

2R 25:28 Y habló con él benévolamente, y puso su trono más alto que los tronos de los reyes que estaban con él en Babilonia.

2R 25:29 Y Joaquín se cambió los vestidos de prisionero y comió siempre en la presencia del rey todos los días de su vida.

2R 25:30 Y para su ración, se le dio de continuo una ración de parte del rey, una porción para cada día, todos los días de su vida.

2 REYES 24 »

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2 REYES 3 Versión Recobro

2 REYES 3



2R 3:1 Joram, hijo de Acab, comenzó a reinar en Samaria sobre Israel en el año dieciocho de Josafat, rey de Judá; y reinó doce años.

2R 3:2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, pero no como lo hicieron su padre y su madre, pues quitó la estela de Baal que su padre había hecho.

2R 3:3 Pero se mantuvo apegado a los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, por los cuales hizo pecar a Israel; no se apartó de ellos.

2R 3:4 Ahora bien, Mesa, rey de Moab, era criador de ovejas, que pagaba como tributo al rey de Israel cien mil corderos y la lana de cien mil carneros.

2R 3:5 Y aconteció que, después de morir Acab, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel.

2R 3:6 Aquel día salió de Samaria el rey Joram y pasó revista a todo Israel.

2R 3:7 Fue y envió a decir a Josafat, rey de Judá: El rey de Moab se ha rebelado contra mí. ¿Irás tú conmigo a la guerra contra Moab? Respondió él: Subiré: Yo seré como tú, mi pueblo como tu pueblo y mis caballos como los tuyos.

2R 3:8 Y dijo: ¿Por cuál camino hemos de subir? Y él respondió: Por el camino del desierto de Edom.

2R 3:9 Partieron, pues, el rey de Israel, el rey de Judá y el rey de Edom, y dando un rodeo anduvieron siete días de camino. No había agua para el ejército, ni para los animales que los seguían.

2R 3:10 Entonces el rey de Israel dijo: ¡Ay! Jehová ha llamado a estos tres reyes para entregarlos en manos de Moab.

2R 3:11 Mas Josafat dijo: ¿No hay aquí profeta de Jehová para que consultemos a Jehová por medio de él? Y uno de los siervos del rey de Israel respondió y dijo: Aquí está Eliseo, hijo de Safat, que antes vertía agua en manos de Elías.

2R 3:12 Y Josafat dijo: Con él está la palabra de Jehová. Y el rey de Israel, Josafat y el rey de Edom descendieron a él.

2R 3:13 Eliseo dijo al rey de Israel: ¿Qué tengo que ver contigo? Ve a los profetas de tu padre y a los profetas de tu madre. Y el rey de Israel le dijo: No, porque Jehová ha convocado a estos tres reyes para entregarlos en manos de Moab.

2R 3:14 Y Eliseo dijo: Vive Jehová de los ejércitos, delante de quien estoy, que si no sintiera respeto por Josafat, rey de Judá, no te miraría ni te vería.

2R 3:15 Mas traedme un músico. Y mientras el músico tocaba, la mano de Jehová vino sobre él,

2R 3:16 y dijo: Así dice Jehová: Haced de este valle zanjas, ¡todo él zanjas!

2R 3:17 Porque así dice Jehová: No veréis viento, ni veréis lluvia; pero el valle se llenará de agua, y beberéis vosotros, y vuestros ganados y vuestros animales.

2R 3:18 Y esto es poca cosa ante los ojos de Jehová, porque Él entregará a Moab en vuestras manos.

2R 3:19 Y destruiréis toda ciudad fortificada y toda ciudad ilustre, talaréis todo buen árbol, cegaréis todo manantial de agua, y toda parcela selecta de tierra dañaréis con piedras.

2R 3:20 Y por la mañana, a la hora de ofrecer la ofrenda de harina, llegaron aguas por el camino de Edom, y la tierra se llenó de agua.

2R 3:21 Cuando todo Moab oyó que los reyes habían subido a pelear contra ellos, convocaron a todos los que estaban en edad de ceñirse armadura; y se apostaron en la frontera.

2R 3:22 Cuando se levantaron muy de mañana, brilló el sol sobre las aguas; y vieron los moabitas las aguas delante de ellos tan rojas como la sangre,

2R 3:23 y dijeron: Esto es sangre; los reyes sin duda han peleado entre sí, y cada uno ha dado muerte a su compañero. Ahora, pues, ¡Oh Moab, al despojo!

2R 3:24 Y cuando llegaron al campamento de Israel, se levantaron los israelitas e hirieron a los moabitas, los cuales huyeron ante ellos. Y fueron entre ellos y mataron a los moabitas.

2R 3:25 Y asolaron las ciudades, y en cada parcela selecta de tierra cada uno tiró su piedra y la llenó, y cegaron todo manantial de agua y talaron todo buen árbol. Únicamente se dejaron erguidas las piedras de Kir-hareset, pero los honderos la rodearon y la abatieron.

2R 3:26 Cuando el rey de Moab vio que la batalla arreciaba contra él, tomó consigo setecientos hombres que sacaban espada, para abrirse paso hacia el rey de Edom; mas no pudieron.

2R 3:27 Tomó, pues, a su primogénito, el que había de reinar en su lugar, y lo ofreció en holocausto sobre el muro. Y hubo gran ira contra los hijos de Israel, quienes se apartaron de él y regresaron a su tierra.

2 REYES 2 2 REYES 4

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2 REYES 4 Versión Recobro

2 REYES 4



2R 4:1 Una mujer de entre las mujeres de los hijos de los profetas clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo, mi marido, ha muerto, y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová. Y ha venido el acreedor para tomar para sí a mis dos hijos por siervos suyos.

2R 4:2 Y Eliseo le dijo: ¿Qué puedo hacer por ti? Dime, ¿qué tienes en casa? Ella respondió: Tu sierva no tiene ninguna cosa en casa, sino una jarra de aceite.

2R 4:3 Dijo él: Ve y pide para ti vasijas prestadas por todas partes de todos tus vecinos, vasijas vacías, y no pocas.

2R 4:4 Entra luego y cierra la puerta tras de ti y de tus hijos; y echa aceite en todas esas vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte.

2R 4:5 Así que ella se apartó de él y cerró la puerta tras de sí y de sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba el aceite en éstas.

2R 4:6 Cuando hubo llenado las vasijas, dijo a su hijo: Tráeme otra vasija. Mas él le dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite.

2R 4:7 Fue ella luego, y lo contó al varón de Dios. Respondió él: Ve y vende el aceite, y paga tu deuda; y tú y tus hijos pueden vivir de lo que quede.

2R 4:8 Un día pasaba Eliseo por Sunem; y allí estaba una mujer rica, que le invitaba insistentemente a que comiera. Entonces cada vez que pasaba por allí, se apartaba del camino y comía allí.

2R 4:9 Y ella dijo a su marido: Ahora sé que este varón que pasa continuamente por nuestra casa es varón santo de Dios.

2R 4:10 Hagamos un pequeño aposento alto, con paredes, y pongamos allí para él cama, mesa, silla y lámpara; y cuando él venga a nosotros, podrá retirarse allí.

2R 4:11 Entonces un día él llegó allí, y se retiró al aposento alto y allí se acostó.

2R 4:12 Luego dijo a Giezi, su ayudante: Llama a esta sunamita. Y él la llamó, y ella estuvo delante de él.

2R 4:13 Y él le dijo: Dile: Te has tomado todas estas molestias por nosotros. ¿Qué quieres que hagamos por ti? ¿Necesitas que hable por ti al rey o al capitán del ejército? Y ella respondió: Yo habito en medio de mi pueblo.

2R 4:14 Y él dijo: ¿Qué, pues, se puede hacer por ella? Respondió Giezi: En verdad ella no tiene hijo, y su marido es viejo.

2R 4:15 Luego dijo: Llámala. Y él la llamó, y ella se paró a la puerta.

2R 4:16 Entonces dijo él: El año que viene, por este tiempo, abrazarás un hijo. Y ella dijo: No, señor mío, oh varón de Dios, no engañes a tu sierva.

2R 4:17 Al año siguiente la mujer concibió y dio a luz un hijo, en el tiempo que le había dicho Eliseo.

2R 4:18 El niño creció, y aconteció que un día salió adonde estaba su padre con los segadores;

2R 4:19 y dijo a su padre: ¡Mi cabeza! ¡Mi cabeza! Y el padre dijo a su ayudante: Llévalo a su madre.

2R 4:20 Éste lo tomó y lo llevó a su madre, y el niño quedó sobre las rodillas de ella hasta el mediodía, y murió.

2R 4:21 Luego ella subió y lo puso sobre la cama del varón de Dios, y cerrando la puerta tras él, salió.

2R 4:22 Entonces ella llamó a su marido y dijo: Envíame uno de los ayudantes y una de las asnas, para que yo vaya corriendo al varón de Dios y regrese.

2R 4:23 Dijo él: ¿Para qué quieres ir a él hoy? No es nueva luna ni Sábado. Pero dijo ella: Paz.

2R 4:24 Entonces hizo ensillar el asna y dijo a su ayudante: Arrea a la bestia, y no detengas el paso por mí a menos que yo te lo diga.

2R 4:25 Partió, pues, y llegó al varón de Dios en el monte Carmelo. Y cuando el varón de Dios la vio de lejos, dijo a su ayudante Giezi: Ahí viene la sunamita.

2R 4:26 Corre ahora a su encuentro y dile: ¿Te va bien? ¿Les va bien a tu marido y al niño? Y ella respondió: Bien.

2R 4:27 Cuando llegó al varón de Dios en el monte, se asió de sus pies. Y se acercó Giezi para apartarla, pero el varón de Dios dijo: Déjala, porque está con amargura de alma, y Jehová me ha encubierto el motivo y no me lo ha declarado.

2R 4:28 Ella dijo: ¿Pedí yo hijo a mi señor? ¿No dije yo: No me engañes?

2R 4:29 Entonces dijo él a Giezi: Ciñe tus lomos, toma mi cayado en tu mano y ve. Si te encuentras con alguien, no lo saludes; y si alguien te saluda, no le respondas. Y pon mi cayado sobre el rostro del niño.

2R 4:30 Y dijo la madre del niño: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Y él se levantó y la siguió.

2R 4:31 Giezi había ido delante de ellos y había puesto el cayado sobre el rostro del niño; pero no hubo voz ni reacción. Por consiguiente, volvió a encontrarse con Eliseo, y se lo declaró, diciendo: El niño no se ha despertado.

2R 4:32 Cuando Eliseo entró en la casa, allí estaba el niño muerto, tendido sobre su cama.

2R 4:33 Y entró y cerró la puerta tras ambos, y oró a Jehová.

2R 4:34 Después se levantó y se tendió sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de él, sus ojos sobre sus ojos, y sus palmas sobre las palmas suyas; así se tendió sobre él, y la carne del niño entró en calor.

2R 4:35 Bajó luego y se paseó por la casa a una y otra parte; después subió y se tendió sobre él, y el niño estornudó siete veces, después de lo cual abrió sus ojos.

2R 4:36 Y llamó a Giezi y le dijo: Llama a la sunamita. Entonces la llamó. Y cuando ella entró, él dijo: Toma a tu hijo.

2R 4:37 Ella entró y se echó a sus pies, postrada en tierra. Después tomó a su hijo y salió.

2R 4:38 Después Eliseo volvió a Gilgal, y había hambre en aquella tierra. Y los hijos de los profetas se sentaron ante él. Luego él dijo a su ayudante: Pon una olla grande y cuece un guisado para los hijos de los profetas.

2R 4:39 Uno de ellos salió al campo a recoger hierbas, encontró una parra silvestre y recogió de ella calabazas silvestres hasta llenar su falda; y volvió, y las cortó en la olla del caldo, aunque no sabían qué eran.

2R 4:40 Y sirvieron el guisado para que los hombres comieran. Y mientras comían del guisado, clamaron y dijeron: ¡Oh varón de Dios, hay muerte en la olla! Y no lo pudieron comer.

2R 4:41 Y dijo él: Entonces traed harina. Y la esparció en la olla y dijo: Servidlo para que la gente coma. Y no hubo más mal en la olla.

2R 4:42 Llegó después un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al varón de Dios pan de primicias: veinte panes de cebada y espigas frescas de grano en su saco. Y Eliseo dijo: Dáselo a la gente para que coma.

2R 4:43 Su siervo respondió: ¿Cómo podría poner esto delante de cien personas? Y dijo él: Dáselo a la gente para que coma; porque así dice Jehová: Ellos comerán, y sobrará.

2R 4:44 Él, pues, lo puso delante de ellos; y comieron, y les sobró, conforme a la palabra de Jehová.

2 REYES 3 2 REYES 5

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2 REYES 5 Versión Recobro

2 REYES 5



2R 5:1 Naamán, capitán del ejército del rey de Siria, era un gran hombre ante los ojos de su amo, quien lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová liberación a Siria. Era este hombre fuerte y valiente, pero leproso.

2R 5:2 Y los sirios habían salido en bandas y habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual servía a la mujer de Naamán.

2R 5:3 Ésta dijo a su señora: Si tan sólo mi amo se presentase ante el profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra.

2R 5:4 Y Naamán entró y se lo contó a su amo, diciendo: Así y así ha dicho la muchacha que es de la tierra de Israel.

2R 5:5 Entonces dijo el rey de Siria: Anda, pues, y yo enviaré una carta al rey de Israel. Y él fue, llevando consigo diez talentos de plata, seis mil siclos de oro y diez mudas de ropa.

2R 5:6 Tomó también la carta al rey de Israel que decía: Y ahora, cuando llegue a ti esta carta, sabrás por ella que te envío a mi siervo Naamán para que lo sanes de su lepra.

2R 5:7 Luego que el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestidos y dijo: ¿Acaso soy yo Dios, que haga morir y haga vivir, para que este varón me mande a decir que yo sane a un hombre de su lepra? Por tanto, considerad y ved cómo busca ocasión contra mí.

2R 5:8 Y cuando Eliseo, el varón de Dios, oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió a decir al rey: ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Que venga él a mí, y sabrá que hay profeta en Israel.

2R 5:9 Y llegó Naamán con sus caballos y con su carro, y se paró a la entrada de la casa de Eliseo.

2R 5:10 Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne será restaurada; y serás limpio.

2R 5:11 Pero Naamán se enfadó y se fue, y dijo: Yo pensé: Ciertamente saldrá a recibirme, y puesto en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, agitará su mano sobre el lugar y sanará la lepra.

2R 5:12 Abana y Farpar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? ¿No podría haberme lavado en ellas y ser limpio? Entonces se volvió, y se fue muy enojado.

2R 5:13 Se acercaron sus siervos y le hablaron, diciendo: Padre mío, si el profeta te hubiera dicho que hicieras algo grande, ¿no lo habrías hecho? ¿Cuánto más, entonces, si te ha dicho: Lávate y sé limpio?

2R 5:14 Él descendió, pues, y se sumergió en el Jordán siete veces, conforme a la palabra del varón de Dios. Y su carne fue restaurada volviéndose como la carne de un niño, y quedó limpio.

2R 5:15 Luego regresó al varón de Dios, él y toda su compañía, y cuando llegó, se puso delante de él y le dijo: Ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel. Y ahora, te ruego que recibas un presente de tu siervo.

2R 5:16 Mas él dijo: Vive Jehová, delante de quien estoy, que yo no recibiré nada. Y Naamán le instaba a que lo aceptara, pero él lo rehusó.

2R 5:17 Y Naamán dijo: Pues si no, te ruego que sea dada a tu siervo de esta tierra la carga de dos mulas, porque tu siervo ya no ofrecerá holocaustos ni sacrificios a otros dioses, sino sólo a Jehová.

2R 5:18 En este asunto perdone Jehová a tu siervo: que cuando mi señor entre en la casa de Rimón para postrarse allí y se apoye sobre mi brazo, y yo me postre en la casa de Rimón, cuando lo haga, Jehová perdone en este asunto a tu siervo.

2R 5:19 Y él le dijo: Ve en paz. Y cuando se había alejado un poco,

2R 5:20 Giezi, ayudante de Eliseo, el varón de Dios, dijo: Ahora mi amo ha dejado marchar a este sirio Naamán al no tomar de su mano las cosas que había traído. Vive Jehová, que correré tras él y tomaré de él alguna cosa.

2R 5:21 Entonces siguió Giezi a Naamán. Y cuando Naamán vio que venía corriendo tras él, se bajó del carro a encontrarle y dijo: ¿Va todo bien?

2R 5:22 Y él dijo: Todo está bien. Mi amo me ha enviado, diciendo: He aquí, en este momento han venido a mí de la región montañosa de Efraín dos jóvenes de los hijos de los profetas; te ruego que les des un talento de plata y dos mudas de ropa.

2R 5:23 Dijo Naamán: Te ruego que tomes dos talentos. Y le insistió, y ató dos talentos de plata en dos bolsas, con dos mudas de ropa, y se los dio a dos de sus ayudantes, para que los llevaran delante de él.

2R 5:24 Cuando llegó a la colina, lo tomó de manos de ellos y lo guardó en la casa. Y despidió a los hombres, y se fueron.

2R 5:25 Entonces él entró y se puso delante de su amo. Y Eliseo le dijo: ¿De dónde vienes, Giezi? Y respondió: Tu siervo no ha ido a ninguna parte.

2R 5:26 Y él le dijo: ¿No iba contigo mi corazón cuando el varón se volvió de su carro para encontrarte? ¿Es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas?

2R 5:27 Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tu descendencia para siempre. Y salió de su presencia leproso, blanco como la nieve.

2 REYES 4 2 REYES 6

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2 REYES 6 Versión Recobro

2 REYES 6



2R 6:1 Entonces los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: El lugar aquí donde moramos en tu presencia es muy estrecho para nosotros.

2R 6:2 Déjanos ir al Jordán, para que tomemos de allí cada uno una viga y nos hagamos allí lugar donde habitar. Respondió él: Andad.

2R 6:3 Y dijo uno: Te rogamos que vengas con tus siervos. Y él respondió: Iré.

2R 6:4 Se fue con ellos; y cuando llegaron al Jordán, cortaron los árboles.

2R 6:5 Pero mientras uno cortaba una viga, se le cayó el hierro del hacha al agua; y él clamó y dijo: ¡Ah, señor mío, era prestada!

2R 6:6 El varón de Dios preguntó: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar. Entonces Eliseo cortó un palo, y lo echó allí; e hizo flotar el hierro.

2R 6:7 Y dijo: Recógelo. Y él extendió la mano y lo recogió.

2R 6:8 Ahora bien, el rey de Siria hacía guerra contra Israel, y tomó consejo con sus siervos, diciendo: En tal y tal lugar estará mi campamento.

2R 6:9 Entonces el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: Cuídate de no pasar por tal lugar, porque los sirios descienden allá.

2R 6:10 Y el rey de Israel envió mensaje a aquel lugar que el varón de Dios le había dicho. Entonces el rey advirtió al lugar y le puso en guardia, y no sólo una ni dos veces.

2R 6:11 El corazón del rey de Siria se enfureció por este asunto, y llamando a sus siervos, les dijo: Decidme, ¿quién de los nuestros está de parte del rey de Israel?

2R 6:12 Y uno de sus siervos dijo: Ninguno, oh rey, señor mío; el profeta Eliseo, que está en Israel, es el que declara al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu alcoba.

2R 6:13 Y él dijo: Id y mirad dónde está, para que yo envíe a prenderlo. Y le avisaron, diciendo: Él está en Dotán.

2R 6:14 Y envió allí caballos, carros y un ejército grandísimo, los cuales llegaron de noche y sitiaron la ciudad.

2R 6:15 Y el siervo del varón de Dios se levantó temprano y salió. Al ver que un ejército rodeaba la ciudad, con caballos y carros, el ayudante dijo a Eliseo: ¡Ah, señor mío! ¿Qué haremos?

2R 6:16 Él dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos.

2R 6:17 Y oró Eliseo, diciendo: Oh Jehová, ábrele los ojos para que vea. Y Jehová abrió los ojos del ayudante, y éste vio que el monte estaba lleno de caballos y de carros de fuego alrededor de Eliseo.

2R 6:18 Cuando los sirios descendieron a él, oró Eliseo a Jehová, diciendo: Hiere con ceguera a esta nación. Y los hirió con ceguera, según la petición de Eliseo.

2R 6:19 Entonces les dijo Eliseo: No es éste el camino, ni es ésta la ciudad. Seguidme, y yo os llevaré al hombre que buscáis. Y los guió a Samaria.

2R 6:20 Cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: Oh Jehová, abre los ojos de éstos para que vean. Y Jehová les abrió los ojos, y vieron que se hallaban en medio de Samaria.

2R 6:21 Y cuando el rey de Israel los vio, dijo a Eliseo: ¿Los mato? ¿Padre mío, los mato?

2R 6:22 Él le respondió: No los mates. ¿Matarías tú a los que tomaste cautivos con tu espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua, y déjalos comer y beber y volver a su amo.

2R 6:23 Entonces se les preparó un gran banquete; y cuando ellos habían comido y bebido, los despidió, y fueron a su amo. Y las bandas de Siria nunca más entraron en la tierra de Israel.

2R 6:24 Después de esto Ben-adad, rey de Siria, reunió todo su ejército, subió y sitió a Samaria.

2R 6:25 Y hubo gran hambre en Samaria; y la sitiaron hasta que la cabeza de un asno se vendía por ochenta piezas de plata, y la cuarta parte de un cab del estiércol de palomas por cinco piezas de plata.

2R 6:26 Y pasando el rey de Israel por el muro, una mujer le gritó, diciendo: Socórreme, oh rey, señor mío.

2R 6:27 Y respondió él: Si no te ayuda Jehová, ¿de dónde te puedo ayudar? ¿De la era o del lagar?

2R 6:28 Y le dijo el rey: ¿Qué tienes? Ella respondió: Esta mujer me dijo: Entrega a tu hijo para que lo comamos hoy, y mañana comeremos el mío.

2R 6:29 Cocimos, pues, a mi hijo, y lo comimos. Al día siguiente yo le dije: Entrega a tu hijo para que lo comamos; mas ella ha escondido a su hijo.

2R 6:30 Cuando el rey oyó las palabras de aquella mujer, rasgó sus vestidos. Y pasó así por el muro; y el pueblo vio el cilicio que traía interiormente sobre su carne.

2R 6:31 Y él dijo: Así me haga Dios, y aun me añada, si la cabeza de Eliseo, hijo de Safat, queda sobre él hoy.

2R 6:32 Eliseo estaba sentado en su casa, y con él estaban sentados los ancianos. Y el rey envió a un hombre de los que estaban delante de él. Antes que el mensajero llegara a él, Eliseo dijo a los ancianos: ¿Veis que este hijo de un homicida ha enviado a cortarme la cabeza? Cuando venga el mensajero, cerrad la puerta y mantened la puerta cerrada contra él. Sin duda se oye tras él el ruido de los pies de su amo.

2R 6:33 Aún estaba hablando él con ellos cuando el rey descendió adonde él estaba y le dijo: Este mal viene de Jehová; ¿por qué he de esperar más a Jehová?

2 REYES 5 2 REYES 7

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2 REYES 7 Versión Recobro

2 REYES 7



2R 7:1 Dijo entonces Eliseo: Oíd la palabra de Jehová: Así dice Jehová: Mañana a estas horas el seah de flor de harina se venderá por un siclo, y dos seahs de cebada por un siclo, a la puerta de Samaria.

2R 7:2 Luego el capitán, sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios y dijo: Aun si Jehová hiciese ventanas en el cielo, ¿podría pasar esto? Y él dijo: He aquí, tus ojos lo verán, mas no comerás de ello.

2R 7:3 Había a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos. Y se dijeron el uno al otro: ¿Por qué estamos aquí sentados esperando la muerte?

2R 7:4 Si decimos: Entremos en la ciudad, ya que el hambre está en la ciudad, moriremos allí; pero si nos quedamos sentados aquí, también moriremos. Ahora pues, vayamos y pasemos al campamento de los sirios. Si ellos nos mantienen vivos, viviremos; si ellos nos dan la muerte, moriremos.

2R 7:5 Al crepúsculo, se levantaron para ir al campamento de los sirios; y al llegar a un extremo del campamento de los sirios, no había nadie allí.

2R 7:6 El Señor había hecho que en el campamento de los sirios se oyera estruendo de carros, el ruido de caballos y el estrépito de gran ejército; y cada hombre dijo a su hermano: El rey de Israel ha contratado contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios para que vengan contra nosotros.

2R 7:7 Y se levantaron y huyeron a la hora del crepúsculo, abandonando sus tiendas, sus caballos y sus asnos, y todo el campamento tal como estaba; y huyeron para salvar sus vidas.

2R 7:8 Ahora bien, cuando estos leprosos llegaron al extremo del campamento, entraron en una tienda y empezaron a comer y a beber. Y tomaron plata, oro y vestidos de allí, y después fueron a esconderlos. Volvieron y entraron en otra tienda, y de allí también tomaron cosas y fueron a esconderlas.

2R 7:9 Luego se dijeron el uno al otro: No estamos haciendo bien. Hoy es día de buenas nuevas, y nosotros callamos; si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará nuestra iniquidad. Vamos, pues, ahora, y anunciémoslo a la casa del rey.

2R 7:10 Fueron, pues, y gritaron a los porteros de la ciudad y les declararon, diciendo: Nosotros fuimos al campamento de los sirios, y no había allí nadie, ni voz de hombre, sino caballos atados, y asnos también atados, y tiendas intactas.

2R 7:11 Los porteros lo proclamaron y lo anunciaron en la casa del rey.

2R 7:12 Y se levantó el rey de noche y dijo a sus siervos: Yo os declararé lo que nos han hecho los sirios: Ellos saben que tenemos hambre y han salido del campamento para esconderse en el campo, diciendo: Cuando hayan salido de la ciudad, los tomaremos vivos; y entraremos en la ciudad.

2R 7:13 Y respondió uno de los siervos y dijo: Que algunos hombres tomen cinco de los caballos que han quedado en la ciudad —son como toda la multitud de Israel que queda en la ciudad, como toda la multitud de Israel que ya ha perecido— y enviémoslos y veamos qué pasa.

2R 7:14 Tomaron, pues, dos carros con caballos, y el rey los envió tras el ejército de Siria, diciendo: Id y ved.

2R 7:15 Y cuando fueron tras ellos hacia el Jordán, vieron que todo el camino estaba lleno de vestidos y aparejos que los sirios habían arrojado en su prisa. Y volvieron los mensajeros y lo hicieron saber al rey.

2R 7:16 Y el pueblo salió y saqueó el campamento de los sirios. Y un seah de flor de harina se vendió por un siclo, y dos seahs de cebada por un siclo, conforme a la palabra de Jehová.

2R 7:17 Ahora bien, el rey había puesto a cargo de la puerta a aquel capitán sobre cuyo brazo él se apoyaba; y el pueblo lo atropelló a la puerta, y él murió, conforme a lo que había dicho el varón de Dios cuando el rey descendió a él.

2R 7:18 Aconteció, pues, de la manera que el varón de Dios había hablado al rey, diciendo: Dos seahs de cebada se venderán por un siclo, y un seah de flor de harina por un siclo mañana a estas horas, a la puerta de Samaria;

2R 7:19 a lo cual aquel capitán había respondido al varón de Dios, diciendo: Aun si Jehová hiciese ventanas en el cielo, ¿podría pasar esto? Y el varón de Dios había dicho: He aquí, tus ojos lo verán, mas no comerás de ello.

2R 7:20 Y así le sucedió, porque el pueblo lo atropelló a la puerta, y él murió.

2 REYES 6 2 REYES 8

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2 REYES 8 Versión Recobro

2 REYES 8



2R 8:1 Ahora bien, Eliseo había hablado a la mujer a cuyo hijo él había hecho volver a la vida, diciendo: Levántate, tú y tu casa, y vete a morar donde puedas, porque Jehová ha llamado al hambre, la cual vendrá sobre la tierra por siete años.

2R 8:2 Así que la mujer se levantó e hizo conforme a la palabra del varón de Dios; y se fue ella con los de su casa y moró en tierra de los filisteos siete años.

2R 8:3 Al final de los siete años, la mujer volvió de la tierra de los filisteos, y salió para implorar al rey por su casa y por sus tierras.

2R 8:4 Y hablaba el rey a Giezi, el ayudante del varón de Dios, diciendo: Nárrame todas las cosas grandes que ha hecho Eliseo.

2R 8:5 Y mientras Giezi estaba contando al rey cómo Eliseo había hecho volver a la vida al niño muerto, la mujer a cuyo hijo él había hecho volver a la vida llegó para implorar al rey por su casa y por sus tierras. Y dijo Giezi: Oh rey, señor mío, ésta es la mujer, y éste es su hijo al cual Eliseo hizo volver a la vida.

2R 8:6 Y preguntando el rey a la mujer, ella se lo contó. Entonces el rey le asignó un oficial, diciendo: Haz que le devuelvan todas las cosas que eran suyas y todos los frutos de sus tierras, desde el día que dejó el país hasta ahora.

2R 8:7 Luego Eliseo se fue a Damasco. Y Ben-adad, rey de Siria, estaba enfermo. Y le dieron aviso, diciendo: El varón de Dios ha venido aquí.

2R 8:8 Y el rey dijo a Hazael: Toma contigo un regalo, ve al encuentro del varón de Dios y consulta por medio de él a Jehová, diciendo: ¿Sanaré de esta enfermedad?

2R 8:9 Así que Hazael fue a su encuentro; y tomó consigo un regalo, incluso de todo lo bueno de Damasco, la carga de cuarenta camellos. Al llegar, se puso delante de él y dijo: Tu hijo Ben-adad, rey de Siria, me ha enviado a ti, diciendo: ¿Sanaré de esta enfermedad?

2R 8:10 Y Eliseo le respondió: Ve y dile: Ciertamente sanarás. Sin embargo, Jehová me ha mostrado que él de cierto morirá.

2R 8:11 Y fijó su mirada y lo miró fijamente hasta hacerlo ruborizarse. Luego comenzó a llorar el varón de Dios.

2R 8:12 Entonces dijo Hazael: ¿Por qué lloras, señor mío? Y él respondió: Pues sé el mal que harás a los hijos de Israel: a sus fortalezas pegarás fuego, a sus jóvenes predilectos matarás a espada, estrellarás a sus niños y abrirás el vientre a sus mujeres que estén encintas.

2R 8:13 Hazael dijo: Pero, ¿qué es tu siervo sino un perro para que haga algo tan grande? Y respondió Eliseo: Jehová me ha mostrado que tú serás rey de Siria.

2R 8:14 Y se alejó de Eliseo y vino a su amo. Y su amo le dijo: ¿Qué te ha dicho Eliseo? Él respondió: Me dijo que ciertamente sanarás.

2R 8:15 Pero al día siguiente tomó la manta pesada, la metió en agua y la puso sobre el rostro de Ben-adad, de modo que murió; y reinó Hazael en su lugar.

2R 8:16 En el quinto año de Joram, hijo de Acab, rey de Israel, siendo Josafat rey de Judá, comenzó a reinar Joram, hijo de Josafat, rey de Judá.

2R 8:17 Tenía treinta y dos años cuando comenzó a reinar, y reinó ocho años en Jerusalén.

2R 8:18 Y anduvo en el camino de los reyes de Israel y como había hecho la casa de Acab, porque una hija de Acab fue su mujer; e hizo lo malo ante los ojos de Jehová.

2R 8:19 Pero Jehová no quiso destruir a Judá, por causa de David, Su siervo, puesto que le había prometido que, por amor suyo, proveería una lámpara a sus hijos perpetuamente.

2R 8:20 En sus días se rebeló Edom contra la mano de Judá, y proclamaron su propio rey.

2R 8:21 Joram, por tanto, pasó a Zair, y todos sus carros con él; y levantándose de noche atacó a los edomitas que estaban en derredor suyo y a los capitanes de los carros, pero su pueblo huyó a sus tiendas.

2R 8:22 Así se rebeló Edom contra la mano de Judá, hasta hoy. También se rebeló Libna en el mismo tiempo.

2R 8:23 Los demás hechos de Joram, y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?

2R 8:24 Y durmió Joram con sus padres y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David; y reinó en lugar suyo Ocozías, su hijo.

2R 8:25 En el año doce de Joram, hijo de Acab, rey de Israel, comenzó a reinar Ocozías, hijo de Joram, rey de Judá.

2R 8:26 Tenía Ocozías veintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó un año en Jerusalén. El nombre de su madre era Atalía, hija de Omri, rey de Israel.

2R 8:27 Anduvo en el camino de la casa de Acab, e hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como la casa de Acab, pues era yerno de la casa de Acab.

2R 8:28 Y fue con Joram, hijo de Acab, para combatir contra Hazael, rey de Siria, en Ramot-galaad; y los sirios hirieron a Joram.

2R 8:29 Y el rey Joram regresó a Jezreel para curarse de las heridas que los sirios le hicieron en Ramot cuando peleó contra Hazael, rey de Siria. Y descendió Ocozías, hijo de Joram, rey de Judá, a ver a Joram, hijo de Acab, en Jezreel, porque estaba enfermo.

2 REYES 7 2 REYES 9

«Tabla de contenido













































































































































































2 REYES 9 Versión Recobro

2 REYES 9



2R 9:1 El profeta Eliseo llamó a uno de los hijos de los profetas, y le dijo: Ciñe tus lomos, toma este frasco de aceite en tu mano y ve a Ramot-galaad.

2R 9:2 Y cuando llegues allá, busca a Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsi; entra, haz que se levante de entre sus hermanos y llévalo a un aposento interior.

2R 9:3 Toma luego el frasco de aceite, derrámalo sobre su cabeza y di: Así dice Jehová: Yo te he ungido por rey sobre Israel. Entonces abre la puerta y huye, no demores.

2R 9:4 Se fue, pues, el joven, ayudante del profeta, a Ramot-galaad.

2R 9:5 Cuando llegó, los capitanes del ejército estaban sentados. Y él dijo: Una palabra tengo para ti, oh capitán. Jehú respondió: ¿A cuál de todos nosotros? Y él dijo: A ti, capitán.

2R 9:6 Y él se levantó y entró en la casa; entonces el joven derramó el aceite sobre su cabeza y le dijo: Así dice Jehová, el Dios de Israel: Yo te he ungido por rey sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel.

2R 9:7 Herirás la casa de Acab, tu amo, y Yo vengaré la sangre de Mis siervos, los profetas, y la sangre de todos los siervos de Jehová derramada por mano de Jezabel.

2R 9:8 Y perecerá toda la casa de Acab, y cortaré de Acab todo varón, así al esclavo como al libre en Israel;

2R 9:9 y pondré la casa de Acab como la casa de Jeroboam, hijo de Nabat, y como la casa de Baasa, hijo de Ahías.

2R 9:10 Y a Jezabel la comerán los perros en la parcela asignada a Jezreel, y no habrá quien la sepulte. Entonces abrió la puerta y huyó.

2R 9:11 Y cuando salió Jehú a los siervos de su amo, alguien le dijo: ¿Todo va bien? ¿Por qué vino a ti aquel loco? Y él les dijo: Vosotros conocéis al hombre y sus desvaríos.

2R 9:12 Ellos dijeron: Eso es mentira; te rogamos que nos digas. Y él dijo: Así y así me habló, diciendo: Así dice Jehová: Yo te he ungido por rey sobre Israel.

2R 9:13 Entonces se apresuraron, y cada uno tomó su manto y lo puso bajo él en las gradas desnudas; luego tocaron trompeta y dijeron: ¡Jehú es rey!

2R 9:14 Así conspiró Jehú, hijo de Josafat, hijo de Nimsi, contra Joram. (Ahora bien, estaba Joram defendiendo a Ramot-galaad, con todo Israel, por causa de Hazael, rey de Siria,

2R 9:15 pero el rey Joram había vuelto a Jezreel para curarse de las heridas que le habían hecho los sirios cuando peleó contra Hazael, rey de Siria). Y Jehú dijo: Si éste es vuestro deseo, no dejéis que salga fugitivo de la ciudad para ir a contarlo en Jezreel.

2R 9:16 Entonces Jehú montó en un carro y fue a Jezreel, porque Joram estaba acostado allí enfermo. También Ocozías, rey de Judá, había descendido a ver a Joram.

2R 9:17 El atalaya estaba en la torre de Jezreel y vio la multitud de Jehú que venía, y dijo: Veo una multitud. Y Joram dijo: Toma un jinete y envíalo a su encuentro; y que éste les pregunte: ¿Hay paz?

2R 9:18 Fue, pues, el jinete a su encuentro y les dijo: El rey dice así: ¿Hay paz? Y Jehú dijo: ¿Qué tienes tú que ver con la paz? Ponte detrás de mí. Y el atalaya dio aviso, diciendo: El mensajero llegó hasta ellos, pero no ha vuelto.

2R 9:19 Y envió un segundo jinete, el cual llegando a ellos, dijo: El rey dice así: ¿Hay paz? Y Jehú respondió: ¿Qué tienes tú que ver con la paz? Ponte detrás de mí.

2R 9:20 Y el atalaya dio aviso, diciendo: Llegó hasta ellos, pero no ha vuelto; y el modo de conducir es como el de Jehú, hijo de Nimsi, pues conduce impetuosamente.

2R 9:21 Entonces Joram dijo: ¡Unce el carro! Y cuando estaba uncido su carro, salieron Joram, rey de Israel, y Ocozías, rey de Judá, cada uno en su carro, y salieron al encuentro de Jehú; y lo hallaron en la parcela asignada a Nabot, el jezreelita.

2R 9:22 Y cuando vio Joram a Jehú, dijo: ¿Hay paz, Jehú? Y él respondió: ¿Qué paz puede haber mientras sean tantas las prostituciones y hechicerías de tu madre Jezabel?

2R 9:23 Entonces Joram volvió las riendas y trató de huir. Y dijo a Ocozías: ¡Traición, Ocozías!

2R 9:24 Y Jehú tensó su arco con plena fuerza e hirió a Joram entre los brazos; la flecha le atravesó el corazón, y él cayó en su carro.

2R 9:25 Y Jehú dijo a Bidcar su oficial: Tómalo y échalo en la parcela del campo asignada a Nabot, el jezreelita; pues, acuérdate cómo tú y yo íbamos juntos detrás de su padre Acab, y Jehová expresó este oráculo contra él:

2R 9:26 Ayer ciertamente he visto la sangre de Nabot y la sangre de sus hijos: declara Jehová; y te daré la paga en esta parcela: declara Jehová. Tómalo pues, ahora, y échalo en la parcela, conforme a la palabra de Jehová.

2R 9:27 Al ver esto Ocozías, rey de Judá, huyó hacia la casa del huerto; y lo persiguió Jehú y dijo: Herid también a éste en el carro. Así que, lo hirieron a la subida de Gur, que está junto a Ibleam. Él huyó a Meguido, y allí murió.

2R 9:28 Y sus siervos le llevaron en un carro a Jerusalén, y lo sepultaron en su sepulcro con sus padres en la ciudad de David.

2R 9:29 Y en el undécimo año de Joram, hijo de Acab, comenzó a reinar Ocozías sobre Judá.

2R 9:30 Después se fue Jehú a Jezreel. Al enterarse Jezabel, se pintó los ojos, adornó su cabeza y se asomó por la ventana.

2R 9:31 Y al entrar Jehú por la puerta de la ciudad, ella dijo: ¿Está todo bien, Zimri, asesino de tu amo?

2R 9:32 Alzando él entonces su rostro hacia la ventana, dijo: ¿Quién está conmigo? ¿Quién? Y se asomaron dos o tres eunucos.

2R 9:33 Y él dijo: Echadla abajo. Y ellos la echaron; y parte de su sangre salpicó en la pared y en los caballos, y él la atropelló.

2R 9:34 Entró luego, y después que comió y bebió, dijo: Encargaos ahora de aquella mujer maldita y sepultadla, pues es hija de rey.

2R 9:35 Pero cuando fueron a sepultarla, no hallaron de ella más que la calavera, los pies y las palmas de las manos.

2R 9:36 Y volvieron, y se lo contaron. Y él dijo: Ésta es la palabra de Jehová, la cual Él habló por medio de Su siervo Elías, el tisbita, diciendo: En la parcela asignada a Jezreel comerán los perros la carne de Jezabel;

2R 9:37 y el cadáver de Jezabel será como estiércol sobre la faz del campo que está en la parcela de Jezreel, de modo que nadie pueda decir: Ésta es Jezabel.

2 REYES 8 2 REYES 10

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1 Crónicas Versión Recobro

PRIMER LIBRO DE CRÓNICAS



1 CRÓNICAS 1



1Cr 1:1 Adán, Set, Enós,

1Cr 1:2 Cainán, Mahalaleel, Jared,

1Cr 1:3 Enoc, Matusalén, Lamec,

1Cr 1:4 Noé, Sem, Cam y Jafet.

1Cr 1:5 Los hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mesec y Tiras.

1Cr 1:6 Los hijos de Gomer: Askenaz, Difat y Togarma.

1Cr 1:7 Los hijos de Javán: Elisa y Tarsis, Quitim y Rodanim.

1Cr 1:8 Los hijos de Cam: Cus y Mizraim, Fut y Canaán.

1Cr 1:9 Los hijos de Cus: Seba, Havila, Sabta, Raama y Sabteca. Y los hijos de Raama: Seba y Dedán.

1Cr 1:10 Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra.

1Cr 1:11 Mizraim engendró a los luditas, a los anamitas, a los lehabitas, a los naftuhitas,

1Cr 1:12 a los patrusitas, a los casluhitas (de los cuales salieron los filisteos) y a los caftoreos.

1Cr 1:13 Canaán engendró a Sidón, su primogénito, a Het,

1Cr 1:14 a los jebuseos, a los amorreos, a los gergeseos,

1Cr 1:15 a los heveos, a los arceos, a los sineos,

1Cr 1:16 a los arvadeos, a los zemareos y a los hamateos.

1Cr 1:17 Los hijos de Sem: Elam, Asur, Arfaxad, Lud, Aram, Uz, Hul, Geter y Mesec.

1Cr 1:18 Arfaxad engendró a Sala, y Sala engendró a Heber.

1Cr 1:19 Y a Heber le nacieron dos hijos: el nombre del uno fue Peleg, porque en sus días fue dividida la tierra; y el nombre de su hermano, Joctán.

1Cr 1:20 Joctán engendró a Almodad, a Selef, a Hazarmavet, a Jera,

1Cr 1:21 a Adoram, a Uzal, a Dicla,

1Cr 1:22 a Ebal, a Abimael, a Seba,

1Cr 1:23 a Ofir, a Havila y a Jobab; todos éstos fueron hijos de Joctán.

1Cr 1:24 Sem, Arfaxad, Sala,

1Cr 1:25 Heber, Peleg, Reu,

1Cr 1:26 Serug, Nacor, Taré,

1Cr 1:27 Abram, el cual es Abraham.

1Cr 1:28 Los hijos de Abraham: Isaac e Ismael.

1Cr 1:29 Éstas son sus generaciones: el primogénito de Ismael, Nebaiot; después Cedar, Adbeel, Mibsam,

1Cr 1:30 Misma, Duma, Massa, Hadad, Tema,

1Cr 1:31 Jetur, Nafis y Cedema; éstos fueron los hijos de Ismael.

1Cr 1:32 Y los hijos de Cetura, concubina de Abraham: ella dio a luz a Zimrán, a Jocsán, a Medán, a Madián, a Isbac y a Súa. Los hijos de Jocsán: Seba y Dedán.

1Cr 1:33 Los hijos de Madián: Efa, Efer, Hanoc, Abida y Elda. Todos éstos fueron hijos de Cetura.

1Cr 1:34 Abraham engendró a Isaac. Los hijos de Isaac: Esaú e Israel.

1Cr 1:35 Los hijos de Esaú: Elifaz, Reuel, Jeús, Jaalam y Coré.

1Cr 1:36 Los hijos de Elifaz: Temán, Omar, Zefo, Gatam, Cenaz, Timna y Amalec.

1Cr 1:37 Los hijos de Reuel: Nahat, Zera, Sama y Miza.

1Cr 1:38 Los hijos de Seir: Lotán, Sobal, Zibeón, Aná, Disón, Ezer y Disán.

1Cr 1:39 Los hijos de Lotán: Hori y Homam. Y la hermana de Lotán: Timna.

1Cr 1:40 Los hijos de Sobal: Alván, Manahat, Ebal, Sefi y Onam. Los hijos de Zibeón: Aja y Aná.

1Cr 1:41 El hijo de Aná: Disón. Y los hijos de Disón: Hamrán, Esbán, Itrán y Querán.

1Cr 1:42 Los hijos de Ezer: Bilhán, Zaaván y Jaacán. Los hijos de Disán: Uz y Arán.

1Cr 1:43 Éstos son los reyes que reinaron en la tierra de Edom antes que reinara rey de los hijos de Israel: Bela, hijo de Beor; y el nombre de su ciudad fue Dinaba.

1Cr 1:44 Murió Bela, y reinó en su lugar Jobab, hijo de Zera, de Bosra.

1Cr 1:45 Y murió Jobab, y reinó en su lugar Husam, de la tierra de los temanitas.

1Cr 1:46 Y murió Husam, y reinó en su lugar Hadad, hijo de Bedad, el que derrotó a Madián en el campo de Moab; y el nombre de su ciudad fue Avit.

1Cr 1:47 Murió Hadad, y en su lugar reinó Samla, de Masreca.

1Cr 1:48 Murió Samla, y reinó en su lugar Saúl, de Rehobot, que está junto al Río.

1Cr 1:49 Murió Saúl, y en lugar suyo reinó Baal-hanán, hijo de Acbor.

1Cr 1:50 Murió Baal-hanán, y reinó en su lugar Hadad. El nombre de su ciudad fue Pai; y el nombre de su mujer, Mehetabel, hija de Matred, hija de Mezaab.

1Cr 1:51 Y murió Hadad. Éstos fueron los clanes de Edom: los clanes Timna, Alva, Jetet,

1Cr 1:52 Oholibama, Ela, Pinón,

1Cr 1:53 Cenaz, Temán, Mibzar,

1Cr 1:54 Magdiel e Iram. Éstos fueron los clanes de Edom.

2 REYES 25 1 CRÓNICAS 2

«Tabla de contenido













































































































































































1 CRÓNICAS 10 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 10



1Cr 10:1 Los filisteos pelearon contra Israel, y los hombres de Israel huyeron de delante de los filisteos y cayeron muertos en el monte Gilboa.

1Cr 10:2 Y los filisteos acosaron a Saúl y a sus hijos; y los filisteos mataron a Jonatán, a Abinadab y a Malquisúa, hijos de Saúl.

1Cr 10:3 Y el peso de la batalla vino así a cargar contra Saúl, y los arqueros lo alcanzaron; y fue herido por ellos.

1Cr 10:4 Entonces dijo Saúl a su paje de armas: Saca tu espada y traspásame con ella, no sea que vengan estos incircuncisos y me ultrajen. Pero no quiso su paje de armas, porque tenía gran temor. Tomó entonces Saúl su propia espada y se echó sobre ella.

1Cr 10:5 Y viendo su paje de armas que Saúl había muerto, él también se echó sobre su espada y murió.

1Cr 10:6 Así murió Saúl con sus tres hijos, y murió juntamente con él toda su casa.

1Cr 10:7 Y cuando todos los varones de Israel que habitaban en el valle vieron que los de Israel habían huido y que Saúl y sus hijos habían muerto, dejaron las ciudades y huyeron; y los filisteos llegaron y moraron en ellas.

1Cr 10:8 Aconteció al siguiente día que los filisteos llegaron para despojar a los muertos, y encontraron a Saúl y a sus hijos tendidos en el monte Gilboa.

1Cr 10:9 Y le despojaron y tomaron su cabeza y sus armas, y las hicieron pasear por toda la tierra de los filisteos para anunciar las buenas nuevas a sus ídolos y al pueblo.

1Cr 10:10 Y pusieron sus armas en la casa de sus dioses, y clavaron su cabeza en la casa de Dagón.

1Cr 10:11 Y cuando todos los de Jabes-galaad oyeron todo lo que los filisteos habían hecho a Saúl,

1Cr 10:12 todos los hombres valerosos se levantaron y tomaron el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos; y los trajeron a Jabes y sepultaron sus huesos debajo del terebinto en Jabes, y ayunaron siete días.

1Cr 10:13 Así murió Saúl a causa de la infidelidad que había cometido contra Jehová, por no haber guardado la palabra de Jehová, y también por haber consultado a una médium, pidiéndole consejo.

1Cr 10:14 Y no consultó a Jehová; por eso, Él lo mató y traspasó el reino a David, hijo de Isaí.

1 CRÓNICAS 9 1 CRÓNICAS 11

«Tabla de contenido













































































































































































1 CRÓNICAS 11 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 11



1Cr 11:1 Entonces todo Israel se reunió ante David en Hebrón, diciendo: Henos aquí, hueso tuyo y carne tuya somos.

1Cr 11:2 Aun antes de ahora, cuando Saúl era rey, eras tú quien hacías salir y entrar a Israel. Y Jehová tu Dios te dijo: Pastorearás a Mi pueblo Israel, y tú serás príncipe sobre Mi pueblo Israel.

1Cr 11:3 Y todos los ancianos de Israel fueron a donde estaba el rey en Hebrón. Y David hizo pacto con ellos en Hebrón delante de Jehová, y ungieron a David por rey sobre Israel conforme a la palabra que Jehová había hablado por medio de Samuel.

1Cr 11:4 Entonces fue David con todo Israel a Jerusalén, la cual es Jebús; pues los jebuseos eran los habitantes de aquella tierra.

1Cr 11:5 Y los habitantes de Jebús le dijeron a David: Tú no entrarás acá; pero David tomó la fortaleza de Sion, la cual es ahora la ciudad de David.

1Cr 11:6 Y dijo David: El que primero hiera a los jebuseos será jefe y capitán. Y Joab, hijo de Sarvia, subió primero, y fue hecho jefe.

1Cr 11:7 Así habitó David en la fortaleza; por eso, le pusieron por nombre la ciudad de David.

1Cr 11:8 Y edificó la ciudad en derredor, desde el Milo hasta los alrededores, y Joab reparó el resto de la ciudad.

1Cr 11:9 Y David iba engrandeciéndose más y más, y Jehová de los ejércitos estaba con él.

1Cr 11:10 Éstos son los principales de los hombres valientes que tuvo David, los cuales se esforzaron con él en su reino, junto con todo Israel, para hacerle rey conforme a la palabra de Jehová con respecto a Israel.

1Cr 11:11 Y éste es el número de los valientes que tuvo David: Jasobeam, hijo de un hacmonita, el jefe de los treinta, el cual blandió su lanza contra trescientos, y los mató de una vez.

1Cr 11:12 Después de éste, Eleazar, hijo de Dodo, el ahohíta, el cual era de los tres valientes.

1Cr 11:13 Éste estuvo con David en Pas-damim, donde se habían reunido los filisteos para la batalla, y había allí una parcela de tierra llena de cebada; y el pueblo huyó ante los filisteos.

1Cr 11:14 Pero ellos se pararon en medio de la parcela y la defendieron, y derrotaron a los filisteos; y logró Jehová una gran salvación.

1Cr 11:15 Tres de los treinta hombres principales descendieron a la peña donde estaba David, en la cueva de Adulam, mientras el ejército de los filisteos se hallaba acampado en el valle de Refaim.

1Cr 11:16 David entonces estaba en la fortaleza; y la guarnición de los filisteos estaba, en aquel entonces, en Belén.

1Cr 11:17 Y David dijo anhelante: ¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!

1Cr 11:18 Y aquellos tres irrumpieron en el campamento de los filisteos y sacaron agua del pozo de Belén que está junto a la puerta. Y la llevaron y la trajeron a David, pero no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová.

1Cr 11:19 Y dijo: Lejos esté de mí, ante mi Dios, que yo haga esto. ¿He de beber yo la sangre de estos varones que fueron allí arriesgando la vida? Pues con riesgo para sus vidas la trajeron. Por tanto, no quiso beberla. Estas cosas hicieron los tres valientes.

1Cr 11:20 Y Abisai, hermano de Joab, fue el jefe de los tres. Éste alzó su lanza contra trescientos, a quienes mató; y tuvo renombre entre los tres.

1Cr 11:21 Él recibió honra entre los dos de los treinta, y llegó a ser su líder; mas no igualó a los tres.

1Cr 11:22 Y Benaía, hijo de Joiada, hijo de un valiente de Cabseel, era grande en proezas. Mató a los dos hijos de Ariel, el moabita; también descendió y mató un león en medio de un foso un día en que estaba nevando.

1Cr 11:23 También derrotó a un egipcio, un hombre de gran estatura, de cinco codos de altura. Y tenía el egipcio una lanza en la mano como un rodillo de telar, pero descendió contra él con un palo, arrebató al egipcio la lanza de la mano y lo mató con su propia lanza.

1Cr 11:24 Esto hizo Benaía, hijo de Joiada, y él tuvo renombre entre los tres valientes.

1Cr 11:25 Él ciertamente recibió más honra que los treinta, pero no igualó a los tres. Y David lo puso al mando de su guardia personal.

1Cr 11:26 Los valientes de los ejércitos eran: Asael, hermano de Joab; Elhanán, hijo de Dodo de Belén;

1Cr 11:27 Samot, el harodita; Heles, el pelonita;

1Cr 11:28 Ira, hijo de Iques, el tecoíta; Abiezer, el anatotita;

1Cr 11:29 Sibecai, el husatita; Ilai, el ahohíta;

1Cr 11:30 Maharai, el netofatita; Heled, hijo de Baana, el netofatita;

1Cr 11:31 Itai, hijo de Ribai, de Gabaa, de los hijos de Benjamín; Benaía, el piratonita;

1Cr 11:32 Hurai de los arroyos de Gaas; Abiel, el arbatita;

1Cr 11:33 Azmavet, el baharumita; Eliaba, el saalbonita;

1Cr 11:34 de los hijos de Hasem, el gizonita, Jonatán, el hijo de Sage, el hararita;

1Cr 11:35 Ahíam, hijo de Sacar, el hararita; Elifal, hijo de Ur;

1Cr 11:36 Hefer, el mequeratita; Ahías, el pelonita;

1Cr 11:37 Hezro, el carmelita; Naarai, hijo de Ezbai;

1Cr 11:38 Joel, hermano de Natán; Mibhar, hijo de Hagrai;

1Cr 11:39 Selec, el amonita; Naharai, el beerotita, paje de armas de Joab, hijo de Sarvia;

1Cr 11:40 Ira, el itrita; Gareb, el itrita;

1Cr 11:41 Urías, el heteo; Zabad, hijo de Ahlai;

1Cr 11:42 Adina, hijo de Siza, el rubenita, un jefe de los rubenitas y treinta hombres con él;

1Cr 11:43 Hanan, el hijo de Maaca y Josafat, el mitnita;

1Cr 11:44 Uzías, el asteratita; Sama y Jeiel, los hijos de Hotam, el aroerita;

1Cr 11:45 Jediael, hijo de Simri, y Joha, su hermano, el tizita;

1Cr 11:46 Eliel, el mahavita; y Jerebai y Josavía, hijos de Elnaam; Itma, el moabita;

1Cr 11:47 Eliel; Obed; y Jaasiel, el mesobaíta.

1 CRÓNICAS 10 1 CRÓNICAS 12

«Tabla de contenido













































































































































































1 CRÓNICAS 12 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 12



1Cr 12:1 Éstos son los que fueron a donde estaba David en Siclag, mientras todavía se ocultaba a causa de Saúl, hijo de Cis, y eran de los valientes que le ayudaron en la batalla.

1Cr 12:2 Tensaban el arco, y usaban tanto la mano derecha como la izquierda para tirar piedras con la honda y disparar flechas con el arco; eran de los hermanos de Saúl, de Benjamín.

1Cr 12:3 El jefe era Ahiezer, luego Joás, los hijos de Semaa, el gabaatita; y Jeziel y Pelet, los hijos de Azmavet; y Beraca y Jehú, el anatotita;

1Cr 12:4 e Ismaías, el gabaonita, valiente entre los treinta y puesto al frente de los treinta; y Jeremías, Jahaziel, Johanán y Jozabad, el gederatita;

1Cr 12:5 y Eluzai, Jerimot, Bealías, Semarías y Sefatías, el harufita;

1Cr 12:6 y Elcana, Isías, Azarel, Joezer y Jasobeam, los coreítas;

1Cr 12:7 y Joela y Zebadías, los hijos de Jeroham de Gedor.

1Cr 12:8 También algunos de los gaditas se separaron de Saúl para unirse a David en el lugar fuerte en el desierto, hombres fuertes y valientes, aptos para el servicio militar y diestros en el manejo de escudo y lanza; sus rostros eran como rostros de leones, y eran ligeros como las gacelas sobre las montañas:

1Cr 12:9 Ezer, el jefe; Obadías, el segundo; Eliab, el tercero;

1Cr 12:10 Mismana, el cuarto; Jeremías, el quinto;

1Cr 12:11 Atai, el sexto; Eliel, el séptimo;

1Cr 12:12 Johanán, el octavo; Elzabad, el noveno,

1Cr 12:13 Jeremías, el décimo; Macbanai, el undécimo.

1Cr 12:14 De entre los hijos de Gad éstos eran cabezas del ejército; el menor valía por cien, y el mayor por mil.

1Cr 12:15 Fueron ellos los que cruzaron el Jordán en el mes primero, cuando se había desbordado por todas sus riberas; y pusieron en fuga a todos los de los valles, al oriente y al occidente.

1Cr 12:16 Asimismo algunos de los hijos de Benjamín y de Judá fueron a donde estaba David, al lugar fuerte.

1Cr 12:17 Y David salió a su encuentro, y les respondió diciendo: Si habéis venido a mí en son de paz para ayudarme, mi corazón será unido con vosotros; mas si es para traicionarme entregándome a mis adversarios, sin haber iniquidad en mis manos, que el Dios de nuestros padres lo vea y os reprenda.

1Cr 12:18 Entonces el Espíritu vino sobre Amasai, cabeza de los treinta, el cual dijo:
Somos tuyos, oh David, / y estamos contigo, oh hijo de Isaí. / Paz, paz sea contigo, / y paz sea con los que te ayuden; / pues tu Dios te ayuda.
Y David los recibió y los hizo cabezas de las tropas.

1Cr 12:19 También algunos de Manasés se pasaron a David, cuando iba con los filisteos a librar batalla contra Saúl (pero no les ayudaron porque los señores de los filisteos, tras deliberar, lo despidieron diciendo: Se pasará a Saúl, su señor, a costa de nuestras cabezas).

1Cr 12:20 Así que cuando él iba a Siclag, se pasaron a él algunos de Manasés: Adnas, Jozabad, Jediael, Micael, Jozabad, Eliú y Ziletai, capitanes de millares, de Manasés.

1Cr 12:21 Éstos ayudaron a David contra la banda de salteadores, pues todos ellos eran hombres fuertes y valientes, y fueron capitanes en el ejército.

1Cr 12:22 Día tras día llegaban hombres para ayudar a David, hasta que se formó un gran ejército, como el ejército de Dios.

1Cr 12:23 Y éste es el número de los cabezas de los que estaban armados para la guerra, y llegaron a David en Hebrón a fin de traspasarle el reino de Saúl, conforme a la palabra de Jehová:

1Cr 12:24 De los hijos de Judá que llevaban escudo y lanza, seis mil ochocientos, armados para la guerra.

1Cr 12:25 De los hijos de Simeón, hombres fuertes y valientes para la guerra, siete mil cien.

1Cr 12:26 De los hijos de Leví, cuatro mil seiscientos.

1Cr 12:27 Y Joiada era el líder de la casa de Aarón, y con él había tres mil setecientos,

1Cr 12:28 Sadoc también, un joven fuerte y valiente, y de la casa de su padre, veintidós capitanes.

1Cr 12:29 De los hijos de Benjamín, hermanos de Saúl, tres mil; porque hasta entonces la mayor parte de ellos se mantenía fiel a la casa de Saúl.

1Cr 12:30 De los hijos de Efraín, veinte mil ochocientos hombres fuertes y valientes, de renombre en las casas de sus padres.

1Cr 12:31 De la media tribu de Manasés, dieciocho mil, los cuales fueron designados por nombre para ir a poner a David por rey.

1Cr 12:32 De los hijos de Isacar, hombres capaces en discernir los tiempos para saber qué debía hacer Israel, los cabezas de ellos eran doscientos; y todos sus hermanos estaban bajo sus órdenes.

1Cr 12:33 De Zabulón, cincuenta mil, que podían salir a la guerra y ponerse en orden de batalla con toda clase de armas de guerra, y ayudaron a David sin doblez de corazón.

1Cr 12:34 De Neftalí, mil capitanes, y con ellos treinta y siete mil con escudo y lanza.

1Cr 12:35 De los danitas que podían ponerse en orden de batalla, veintiocho mil seiscientos.

1Cr 12:36 De Aser, cuarenta mil, que podían salir a la guerra y ponerse en orden de batalla.

1Cr 12:37 Y del otro lado del Jordán, de los rubenitas y gaditas y de la media tribu de Manasés, ciento veinte mil con toda clase de armas de guerra para la batalla.

1Cr 12:38 Todos éstos, hombres de guerra que podían ponerse en orden de batalla, llegaron con corazón perfecto a Hebrón para poner a David por rey sobre todo Israel; y todos los demás de Israel fueron de un solo corazón para poner a David por rey.

1Cr 12:39 Y estuvieron allí con David tres días comiendo y bebiendo, porque sus hermanos habían provisto para ellos.

1Cr 12:40 Además, los que estaban cerca, y hasta Isacar, Zabulón y Neftalí, trajeron víveres en asnos, camellos, mulos y bueyes: provisiones de harina, tortas de higos, racimos de uvas pasas, vino y aceite, y bueyes y ovejas en abundancia; pues en Israel había gozo.

1 CRÓNICAS 11 1 CRÓNICAS 13

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1 CRÓNICAS 13 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 13



1Cr 13:1 Entonces David tomó consejo con los capitanes de millares y de centenas, con cada líder.

1Cr 13:2 Y dijo David a toda la congregación de Israel: Si os parece bien, y la cosa procede de Jehová nuestro Dios, enviaremos a todas partes por nuestros hermanos que han quedado en todas las tierras de Israel y por los sacerdotes y levitas que están con ellos en sus ciudades con sus pastizales, para que se reúnan con nosotros;

1Cr 13:3 y traigamos de regreso el Arca de nuestro Dios, porque no la hemos consultado en los días de Saúl.

1Cr 13:4 Y dijo toda la congregación que se hiciera así, pues esto pareció recto ante los ojos de todo el pueblo.

1Cr 13:5 Entonces David reunió a todo Israel, desde Sihor de Egipto hasta la entrada de Hamat, para que trajeran el Arca de Dios desde Quiriat-jearim.

1Cr 13:6 Y subió David con todo Israel a Baala, es decir, a Quiriat-jearim, que pertenece a Judá, para hacer subir de allí el Arca de Dios, de Jehová, quien está entronizado entre los querubines, la cual es llamada por el Nombre.

1Cr 13:7 Y pusieron el Arca de Dios en una carreta nueva y se la llevaron de la casa de Abinadab, y Uza y Ahío guiaban la carreta.

1Cr 13:8 Y David y todo Israel se regocijaban delante de Dios con todas sus fuerzas, con cánticos, liras, arpas, panderos, címbalos y trompetas.

1Cr 13:9 Y cuando llegaron a la era de Quidón, Uza extendió la mano para agarrar el Arca, porque los bueyes habían tropezado.

1Cr 13:10 Y se encendió la ira de Jehová contra Uza, y lo hirió, porque había extendido su mano hacia el Arca; y murió allí delante de Dios.

1Cr 13:11 Y se enojó David porque Jehová había arremetido contra Uza; y llamó a aquel lugar Pérez-uza, como se lo conoce hasta hoy.

1Cr 13:12 Y temiendo David a Dios aquel día, dijo: ¿Cómo he de traer a mí el Arca de Dios?

1Cr 13:13 Así que David no hizo traer para sí el Arca a la ciudad de David, sino que la llevó a la casa de Obed-edom, el geteo.

1Cr 13:14 Y se quedó tres meses el Arca de Dios con la familia de Obed-edom en su casa, y bendijo Jehová a la familia de Obed-edom y todo lo que tenía.

1 CRÓNICAS 12 1 CRÓNICAS 14

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1 CRÓNICAS 14 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 14



1Cr 14:1 Hiram, rey de Tiro, envió mensajeros a David con madera de cedro, canteros y carpinteros, para que le edificaran una casa.

1Cr 14:2 Y percibió David que Jehová le había confirmado por rey sobre Israel, y que su reino había sido exaltado en gran manera por amor de Su pueblo Israel.

1Cr 14:3 Y tomó David más mujeres en Jerusalén, y engendró David más hijos e hijas.

1Cr 14:4 Éstos son los nombres de los que le nacieron, los hijos que tuvo en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón,

1Cr 14:5 Ibhar, Elisúa, Elpelet,

1Cr 14:6 Noga, Néfeg, Jafía,

1Cr 14:7 Elisama, Beeliada y Elifelet.

1Cr 14:8 Cuando oyeron los filisteos que habían ungido a David por rey sobre todo Israel, subieron todos los filisteos en busca de David; David lo supo y salió contra ellos.

1Cr 14:9 Llegaron los filisteos e hicieron una incursión en el valle de Refaim.

1Cr 14:10 Entonces consultó David a Dios, diciendo: ¿Subiré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mis manos? Y Jehová le respondió: Sube, y los entregaré en tus manos.

1Cr 14:11 Subieron, pues, a Baal-perazim, y allí los derrotó David. Y dijo él: Dios ha arremetido contra mis enemigos por mi mano como brecha de aguas. Por consiguiente, llamaron el nombre de aquel lugar Baal-perazim.

1Cr 14:12 Y dejaron allí sus dioses, y David dio órdenes que los quemaran en el fuego.

1Cr 14:13 De nuevo los filisteos hicieron otra incursión en el valle.

1Cr 14:14 Y David volvió a consultar a Dios, y Dios le respondió: No subirás tras ellos; rodéalos por detrás y sal a ellos frente a las balsameras.

1Cr 14:15 Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, saldrás a la batalla, porque entonces Dios habrá salido delante de ti a herir al ejército de los filisteos.

1Cr 14:16 Y David hizo como Dios se lo había mandado, y derrotaron al ejército de los filisteos desde Gabaón hasta Gezer.

1Cr 14:17 Y la fama de David se divulgó por todas aquellas tierras, y Jehová puso el temor de David sobre todas las naciones.

1 CRÓNICAS 13 1 CRÓNICAS 15

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1 CRÓNICAS 15 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 15



1Cr 15:1 David también hizo casas para sí en la ciudad de David, preparó un lugar para el Arca de Dios y erigió para ella una tienda.

1Cr 15:2 Entonces dijo David: El Arca de Dios no debe ser llevada sino por los levitas, porque a ellos ha escogido Jehová para llevar el Arca de Jehová y para ministrarle a Él perpetuamente.

1Cr 15:3 Congregó, pues, David a todo Israel en Jerusalén para hacer subir el Arca de Jehová al lugar que había preparado para ella.

1Cr 15:4 Reunió también a los hijos de Aarón y a los levitas:

1Cr 15:5 de los hijos de Coat, a Uriel, el líder, y a sus hermanos, ciento veinte;

1Cr 15:6 de los hijos de Merari, a Asaías, el líder, y a sus hermanos, doscientos veinte;

1Cr 15:7 de los hijos de Gersom, a Joel, el líder, y a sus hermanos, ciento treinta;

1Cr 15:8 de los hijos de Elizafán, a Semaías, el líder, y a sus hermanos, doscientos;

1Cr 15:9 de los hijos de Hebrón, a Eliel, el líder, y a sus hermanos, ochenta;

1Cr 15:10 de los hijos de Uziel, a Aminadab, el líder, y a sus hermanos, ciento doce.

1Cr 15:11 Y llamó David a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, y a los levitas Uriel, Asaías, Joel, Semaías, Eliel y Aminadab,

1Cr 15:12 y les dijo: Vosotros sois los cabezas de las casas paternas de los levitas; santificaos, vosotros y vuestros hermanos, y haced subir el Arca de Jehová, el Dios de Israel, al lugar que he preparado para ella.

1Cr 15:13 Puesto que vosotros no la llevasteis la primera vez, Jehová nuestro Dios arremetió contra nosotros, por cuanto no le buscamos según la ordenanza.

1Cr 15:14 Se santificaron, pues, los sacerdotes y los levitas para hacer subir el Arca de Jehová, el Dios de Israel.

1Cr 15:15 Y los hijos de los levitas llevaron el Arca de Dios, como lo había mandado Moisés, conforme a la palabra de Jehová, es decir, sobre sus hombros, con las varas puestas sobre los mismos.

1Cr 15:16 Asimismo dijo David a los líderes de los levitas que designaran a cantores entre sus hermanos, con instrumentos de música —arpas, liras y címbalos resonantes— para que alzasen la voz con alegría.

1Cr 15:17 Entonces los levitas designaron a Hemán, hijo de Joel; y de sus hermanos, a Asaf, hijo de Berequías; y de los hijos de Merari, hermanos de ellos, a Etán, hijo de Cusaías;

1Cr 15:18 y con ellos a sus hermanos del segundo orden: Zacarías, Jaaziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Benaía, Maasías, Matatías, Elifelehu, Micnías, Obed-edom y Jeiel, los porteros.

1Cr 15:19 Así los cantores Hemán, Asaf y Etán fueron designados para hacer resonar címbalos de bronce;

1Cr 15:20 y Zacarías, Aziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Maasías y Benaía con arpas afinadas para alamot;

1Cr 15:21 y Matatías, Elifelehu, Micnías, Obed-edom, Jeiel y Azazías fueron designados para dirigir con liras afinadas para seminit.

1Cr 15:22 Y Quenanías, el líder de los levitas, estaba a cargo del canto; él dirigía el canto, porque era hábil.

1Cr 15:23 Berequías y Elcana eran porteros del Arca.

1Cr 15:24 Y Sebanías, Josafat, Natanael, Amasai, Zacarías, Benaía y Eliezer, los sacerdotes, tocaban las trompetas delante del Arca de Dios; Obed-edom y Jehías eran porteros del Arca.

1Cr 15:25 David, pues, y los ancianos de Israel y los capitanes de millares fueron a hacer subir con regocijo el Arca del Pacto de Jehová desde la casa de Obed-edom.

1Cr 15:26 Y como Dios ayudó a los levitas que llevaban el Arca del Pacto de Jehová, sacrificaron siete novillos y siete carneros.

1Cr 15:27 Y David iba vestido con un manto de lino fino, y también todos los levitas que llevaban el Arca, los cantores y Quenanías, el director del canto entre los cantores. David llevaba también sobre sí un efod de lino.

1Cr 15:28 Así, todo Israel hizo subir el Arca del Pacto de Jehová con gritos de júbilo y sonido de cuernos, trompetas y címbalos, y haciendo sonar arpas y liras.

1Cr 15:29 Cuando el Arca del Pacto de Jehová llegaba a la ciudad de David, Mical, hija de Saúl, miró por una ventana, y al ver al rey David danzando y regocijándose, lo menospreció en su corazón.

1 CRÓNICAS 14 1 CRÓNICAS 16

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1 CRÓNICAS 16 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 16



1Cr 16:1 Trajeron, pues, el Arca de Dios y la pusieron en medio de la tienda que David había erigido para ella; y presentaron holocaustos y ofrendas de paz delante de Dios.

1Cr 16:2 Y cuando David había acabado de ofrecer los holocaustos y las ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová.

1Cr 16:3 Después repartió a todos los de Israel, así a varones como a mujeres, a cada uno un pan, una porción de carne y una torta de pasas.

1Cr 16:4 Y designó a algunos levitas como ministros delante del Arca de Jehová, para que conmemoraran, dieran gracias y alabaran a Jehová, el Dios de Israel.

1Cr 16:5 Asaf era el jefe; el segundo después de él, Zacarías; Jeiel, Semiramot, Jehiel, Matatías, Eliab, Benaía, Obed-edom y Jeiel, con arpas y liras; y Asaf hacía resonar los címbalos.

1Cr 16:6 También los sacerdotes Benaía y Jahaziel tocaban continuamente las trompetas delante del Arca del Pacto de Dios.

1Cr 16:7 Entonces en aquel día David, por primera vez, ordenó que se dieran las gracias a Jehová por medio de Asaf y sus hermanos.

1Cr 16:8 Dad gracias a Jehová; invocad Su nombre; / dad a conocer entre los pueblos Sus obras.

1Cr 16:9 Cantadle, cantadle salmos; / reflexionad sobre todas Sus maravillas.

1Cr 16:10 Gloriaos en Su santo nombre; / regocíjese el corazón de quienes buscan a Jehová.

1Cr 16:11 Buscad a Jehová y Su fuerza, / buscad continuamente Su rostro.

1Cr 16:12 Recordad las maravillas que ha hecho, / Sus señales y los juicios de Su boca,

1Cr 16:13 oh vosotros, linaje de Israel, Su siervo, / oh hijos de Jacob, Sus escogidos.

1Cr 16:14 Él es Jehová nuestro Dios; / en toda la tierra están Sus juicios.

1Cr 16:15 Recordad para siempre Su pacto, / la palabra que Él ordenó a mil generaciones,

1Cr 16:16 el pacto que hizo con Abraham, / y el juramento que hizo a Isaac.

1Cr 16:17 Y lo confirmó como estatuto para Jacob, / como pacto eterno para Israel,

1Cr 16:18 diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán, / porción de vuestra herencia;

1Cr 16:19 cuando erais pocos en número, / ciertamente muy pocos y extranjeros en la tierra;

1Cr 16:20 andaban de nación en nación / y de un reino a otro pueblo.

1Cr 16:21 Él no permitió que nadie los oprimiese, / ciertamente por causa de ellos reprendió a reyes,

1Cr 16:22 diciendo: No toquéis a Mis ungidos, / ni hagáis daño a Mis profetas.

1Cr 16:23 Cantad a Jehová toda la tierra; / proclamad día tras día Su salvación.

1Cr 16:24 Declarad Su gloria entre las naciones, / Sus maravillas entre todos los pueblos.

1Cr 16:25 Porque grande es Jehová y muy digno de ser alabado, / y de ser temido sobre todos los dioses.

1Cr 16:26 Pues todos los dioses de los pueblos son ídolos, / pero Jehová hizo los cielos.

1Cr 16:27 Majestad y esplendor están delante de Él; / fortaleza y alegría en el lugar donde Él esté.

1Cr 16:28 Atribuid a Jehová, oh familias de los pueblos, / atribuid a Jehová gloria y fuerza;

1Cr 16:29 atribuid a Jehová la gloria de Su nombre; / traed ofrenda y venid ante Él. / Adorad a Jehová en esplendor santo;

1Cr 16:30 / temblad delante de Él, toda la tierra. / Ciertamente el mundo está afirmado; no será movido.

1Cr 16:31 Regocíjense los cielos y alégrese la tierra; / digan entre las naciones: ¡Jehová reina!

1Cr 16:32 Brame el mar y su plenitud; / exulte el campo y todo lo que hay en él;

1Cr 16:33 entonces los árboles del bosque cantarán de gozo / ante Jehová, porque Él viene / a juzgar la tierra.

1Cr 16:34 Dad gracias a Jehová, porque Él es bueno, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa.

1Cr 16:35 Y decid: Sálvanos, oh Dios de nuestra salvación; / y reúnenos y líbranos de entre las naciones, / para que demos gracias a Tu santo nombre, / y nos gloriemos en Tu alabanza.

1Cr 16:36 Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, / desde la eternidad hasta la eternidad.
Y todo el pueblo dijo: Amén, y alabó a Jehová.

1Cr 16:37 Entonces David dejó allí, delante del Arca del Pacto de Jehová, a Asaf y a sus hermanos, para que ministraran de continuo delante del Arca, como lo requería la labor de cada día;

1Cr 16:38 asimismo, a Obed-edom con sus sesenta y ocho parientes, dejando a Obed-edom, hijo de Jedutún, y a Hosa, como porteros;

1Cr 16:39 y al sacerdote Sadoc con sus hermanos, los sacerdotes, delante del tabernáculo de Jehová en el lugar alto que estaba en Gabaón,

1Cr 16:40 para que ofrecieran holocaustos a Jehová sobre el altar del holocausto continuamente, por la mañana y por la tarde, conforme a todo lo que está escrito en la ley de Jehová, que Él ordenó a Israel.

1Cr 16:41 Con ellos estaban Hemán, Jedutún y los demás que habían sido escogidos, que fueron mencionados por nombre, para dar gracias a Jehová, porque Su benevolencia amorosa perdura para siempre.

1Cr 16:42 Y con ellos Hemán y Jedutún, que tenían trompetas y címbalos para los que tocaban, e instrumentos para acompañar los cánticos de Dios; y los hijos de Jedutún fueron designados para que estuvieran a la puerta.

1Cr 16:43 Después todo el pueblo se fue, cada uno a su casa, y David se volvió para bendecir su casa.

1 CRÓNICAS 15 1 CRÓNICAS 17

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1 CRÓNICAS 17 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 17



1Cr 17:1 Aconteció que cuando ya David habitaba en su casa, dijo a Natán, el profeta: Mira ahora, yo habito en casa de cedro, pero el Arca del Pacto de Jehová habita bajo cortinas.

1Cr 17:2 Y Natán dijo a David: Todo lo que está en tu corazón, hazlo, porque Dios está contigo.

1Cr 17:3 Y aquella noche vino palabra de Dios a Natán, diciendo:

1Cr 17:4 Ve y di a Mi siervo David: Así dice Jehová: No serás tú quien me edifique casa para que more Yo en ella.

1Cr 17:5 Pues, Yo no he morado en una casa desde el día en que hice subir a los hijos de Israel hasta hoy, sino que he ido de tienda en tienda, y de tabernáculo en tabernáculo.

1Cr 17:6 En todos los lugares donde he andado en medio de todo Israel, ¿acaso he hablado Yo palabra a alguno de los jueces de Israel, a quien haya mandado pastorear a Mi pueblo Israel, diciendo: Por qué no me habéis edificado casa de cedro?

1Cr 17:7 Ahora, pues, así dirás a Mi siervo David: Así dice Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del pastizal, de seguir las ovejas, para que fueses príncipe sobre Mi pueblo Israel;

1Cr 17:8 y Yo he estado contigo en todo lugar adonde has ido, y delante de ti he exterminado a todos tus enemigos; y haré de ti un nombre, como el nombre de los grandes que hay en la tierra.

1Cr 17:9 Además señalaré lugar para Mi pueblo Israel y lo plantaré allí, para que more en su propio lugar y nunca más sea perturbado; y los hijos de maldad ya no lo consumirán, como antes,

1Cr 17:10 desde los tiempos que mandé que hubiera jueces sobre Mi pueblo Israel; y someteré a todos tus enemigos. Asimismo te declaro que Jehová te edificará casa.

1Cr 17:11 Y cuando tus días sean cumplidos para que vayas a estar con tus padres, Yo te levantaré descendencia después de ti, que será de tus hijos, y estableceré su reino.

1Cr 17:12 Él me edificará una casa, y Yo afirmaré su trono para siempre.

1Cr 17:13 Yo seré su Padre, y él será Mi hijo; y no apartaré de él Mi benevolencia amorosa, como la aparté de aquel que fue antes de ti.

1Cr 17:14 Yo, pues, lo confirmaré en Mi casa y en Mi reino para siempre, y su trono será establecido para siempre.

1Cr 17:15 Conforme a todas estas palabras y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.

1Cr 17:16 Entonces fue el rey David y se sentó delante de Jehová, y dijo: ¿Quién soy yo, oh Jehová Dios, y qué es mi casa, para que Tú me hayas traído hasta aquí?

1Cr 17:17 Y esto ha sido poco ante Tus ojos, oh Dios; pero Tú has hablado también de la casa de Tu siervo concerniente a un futuro lejano, y me has considerado conforme a la costumbre para un hombre excelso, oh Jehová Dios.

1Cr 17:18 ¿Y qué más puede decirte David en cuanto al honor que has dado a Tu siervo? Pues, Tú conoces a Tu siervo.

1Cr 17:19 Oh Jehová, por amor de Tu siervo y conforme a Tu propio corazón, has hecho toda esta grandeza para dar a conocer todas estas cosas grandes.

1Cr 17:20 Oh Jehová, no hay como Tú, ni hay Dios fuera de Ti, conforme a todo lo que hemos oído con nuestros oídos.

1Cr 17:21 ¿Y quién como Tu pueblo Israel, nación singular en la tierra, a quien Dios fue para redimirlo como pueblo Suyo, a fin de hacerte un nombre de grandeza y de asombro, echando a las naciones de delante de Tu pueblo, al cual redimiste para Ti de Egipto?

1Cr 17:22 Tú hiciste a Tu pueblo Israel pueblo Tuyo para siempre, y Tú, oh Jehová, llegaste a ser su Dios.

1Cr 17:23 Ahora, pues, oh Jehová, la palabra que has hablado en cuanto a Tu siervo y en cuanto a su casa, sea establecida para siempre, y haz conforme a lo que has dicho.

1Cr 17:24 Sea establecido y magnificado Tu nombre para siempre, cuando los hombres digan: Jehová de los ejércitos es el Dios de Israel, incluso Dios para Israel; y la casa de Tu siervo David será establecida delante de Ti.

1Cr 17:25 Porque Tú, oh Dios mío, has revelado a Tu siervo que le edificarás casa; por tanto, Tu siervo ha encontrado en su corazón valor para orar delante de Ti.

1Cr 17:26 Ahora, pues, oh Jehová, Tú eres Dios y Tú has hablado respecto de Tu siervo este bien;

1Cr 17:27 por lo tanto, te ha complacido bendecir la casa de Tu siervo para que esté delante de Ti para siempre; porque Tú, oh Jehová, has bendecido, y será bendita para siempre.

1 CRÓNICAS 16 1 CRÓNICAS 18

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1 CRÓNICAS 18 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 18



1Cr 18:1 Después de esto, David derrotó a los filisteos y los sojuzgó. Y tomó Gat y sus aldeas de manos de los filisteos.

1Cr 18:2 Y derrotó también a Moab, y los moabitas fueron hechos siervos de David, y le llevaron tributo.

1Cr 18:3 Luego David derrotó a Hadad-ezer, rey de Soba, en Hamat, cuando éste fue a establecer su poder en la región del río Éufrates.

1Cr 18:4 Y tomó David de él mil carros, siete mil jinetes y veinte mil soldados de a pie. Y desjarretó David todos los caballos de carro, pero dejó suficientes para cien carros.

1Cr 18:5 Cuando vinieron los sirios de Damasco para ayudar a Hadad-ezer, rey de Soba, David hirió de entre los sirios a veintidós mil hombres.

1Cr 18:6 Puso David guarniciones entre los sirios de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David y le llevaron tributo. Y Jehová guardó a David por dondequiera que iba.

1Cr 18:7 Y tomó David los escudos de oro que traían los siervos de Hadad-ezer, y los llevó a Jerusalén.

1Cr 18:8 Asimismo de Tibhat y Cun, ciudades de Hadad-ezer, tomó David gran cantidad de bronce, con el que Salomón hizo el mar de bronce, las columnas y todos los utensilios de bronce.

1Cr 18:9 Entonces cuando Toi, rey de Hamat, oyó que David había derrotado a todo el ejército de Hadad-ezer, rey de Soba,

1Cr 18:10 envió a su hijo Adoram, al rey David, para saludarle y felicitarle por haber peleado contra Hadad-ezer y haberlo vencido, porque Hadad-ezer había estado en guerra contra Toi. Y Adoram trajo consigo toda clase de objetos de oro, de plata y de bronce.

1Cr 18:11 El rey David consagró éstos también a Jehová, junto con la plata y el oro que había tomado de todas las naciones: de los edomitas, de los moabitas, de los hijos de Amón, de los filisteos y de los amalecitas.

1Cr 18:12 Además, Abisai, hijo de Sarvia, derrotó a los edomitas en el valle de la Sal, en número de dieciocho mil hombres.

1Cr 18:13 Y puso guarniciones en Edom, y todos los edomitas fueron hechos siervos de David. Y Jehová guardó a David por dondequiera que iba.

1Cr 18:14 Reinó, pues, David sobre todo Israel; y hacía derecho y justicia a todo su pueblo.

1Cr 18:15 Joab, hijo de Sarvia, estaba sobre el ejército, y Josafat, hijo de Ahilud, era cronista.

1Cr 18:16 Sadoc, hijo de Ahitob, y Abimelec, hijo de Abiatar, eran sacerdotes; y Savsa era escriba.

1Cr 18:17 Benaía, hijo de Joiada, estaba sobre los cereteos y peleteos; y los hijos de David eran los principales al lado del rey.

1 CRÓNICAS 17 1 CRÓNICAS 19

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1 CRÓNICAS 19 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 19



1Cr 19:1 Después de esto, murió Nahas, rey de los hijos de Amón, y reinó en su lugar su hijo.

1Cr 19:2 Y dijo David: Manifestaré bondad a Hanún, hijo de Nahas, porque su padre me la manifestó a mí. Y envió David mensajeros para consolarlo por su padre. Y los siervos de David llegaron a la tierra de los hijos de Amón adonde estaba Hanún, para consolarlo.

1Cr 19:3 Pero los príncipes de los hijos de Amón dijeron a Hanún: ¿Realmente piensas que por honrar David a tu padre te ha enviado hombres para consolarte? ¿No han venido a ti sus siervos para reconocer, derribar y espiar la tierra?

1Cr 19:4 Entonces Hanún tomó a los siervos de David, los rapó, les cortó los vestidos por la mitad hasta las caderas y los despidió.

1Cr 19:5 Cuando algunos fueron y contaron a David acerca de aquellos hombres, él envió a encontrarles, porque los hombres estaban muy avergonzados. Y el rey dijo: Quedaos en Jericó hasta que os crezca la barba, y entonces volved.

1Cr 19:6 Y viendo los hijos de Amón que se habían hecho odiosos a David, enviaron Hanún y los hijos de Amón mil talentos de plata para contratar carros y jinetes de Mesopotamia y de los sirios de Maaca y de Soba.

1Cr 19:7 Contrataron, pues, treinta y dos mil carros y al rey de Maaca con su pueblo, los cuales vinieron y acamparon delante de Medeba. Y se reunieron también los hijos de Amón en sus ciudades y acudieron a la batalla.

1Cr 19:8 Cuando David oyó esto, envió a Joab y a todo el ejército de hombres valientes.

1Cr 19:9 Y salieron los hijos de Amón y se pusieron en orden de batalla a la entrada de la ciudad; pero los reyes que habían venido estaban aparte en el campo.

1Cr 19:10 Viendo, pues, Joab que había líneas de combate contra él por el frente y por la retaguardia, tomó de los escogidos de Israel y los puso en orden de batalla contra los sirios.

1Cr 19:11 Puso el resto del pueblo bajo el mando de Abisai, su hermano, y se pusieron en orden de batalla contra los hijos de Amón.

1Cr 19:12 Y dijo: Si los sirios son demasiado fuertes para mí, tú me ayudarás; y si los hijos de Amón son demasiado fuertes para ti, entonces yo te ayudaré.

1Cr 19:13 Sé fuerte y seamos valientes por amor a nuestro pueblo y por amor a las ciudades de nuestro Dios, y que Jehová haga lo que bien le parezca.

1Cr 19:14 Se acercaron, pues, Joab y el pueblo que estaba con él a la batalla contra los sirios, y éstos huyeron ante él.

1Cr 19:15 Y los hijos de Amón vieron que los sirios habían huido, y ellos también huyeron delante de Abisai, su hermano, y entraron en la ciudad. Entonces Joab entró en Jerusalén.

1Cr 19:16 Viendo los sirios que habían sido derrotados delante de Israel, enviaron mensajeros e hicieron salir a los sirios que estaban al otro lado del Río, con Sofac, capitán del ejército de Hadad-ezer al frente de ellos.

1Cr 19:17 Y fue dado aviso a David, y él reunió a todo Israel, cruzó el Jordán, llegó adonde estaban y puso a sus hombres en orden de batalla contra ellos. Cuando David los puso en orden de batalla para enfrentarse con los sirios, pelearon con él.

1Cr 19:18 Huyeron los sirios ante Israel. Y David mató de los sirios a siete mil hombres de los carros y a cuarenta mil hombres de a pie; dio muerte también a Sofac, capitán del ejército.

1Cr 19:19 Cuando los siervos de Hadad-ezer vieron que habían sido derrotados delante de Israel, hicieron paz con David y le sirvieron. De allí en adelante, los sirios nunca más quisieron ayudar a los hijos de Amón.

1 CRÓNICAS 18 1 CRÓNICAS 20

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1 CRÓNICAS 2 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 2



1Cr 2:1 Éstos son los hijos de Israel: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón,

1Cr 2:2 Dan, José, Benjamín, Neftalí, Gad y Aser.

1Cr 2:3 Los hijos de Judá: Er, Onán y Sela; estos tres le nacieron de Bat-súa, la cananea. Y Er, primogénito de Judá, fue malo ante los ojos de Jehová, y Él lo mató.

1Cr 2:4 Tamar, su nuera, le dio a luz a Fares y a Zara. Los hijos de Judá fueron cinco en total.

1Cr 2:5 Los hijos de Fares: Hezrón y Hamul.

1Cr 2:6 Y los hijos de Zara: Zimri, Etán, Hemán, Calcol y Dara: cinco en total.

1Cr 2:7 Hijo de Carmi: Acar, perturbador de Israel, que actuó infielmente en cuanto a lo dedicado a destrucción.

1Cr 2:8 Hijo de Etán: Azarías.

1Cr 2:9 Los hijos de Hezrón, que le nacieron: Jerameel, Ram y Quelubai.

1Cr 2:10 Ram engendró a Aminadab, y Aminadab engendró a Naasón, príncipe de los hijos de Judá.

1Cr 2:11 Naasón engendró a Salma, y Salma engendró a Booz.

1Cr 2:12 Booz engendró a Obed, y Obed engendró a Isaí.

1Cr 2:13 Isaí engendró a Eliab, su primogénito; a Abinadab, el segundo; a Simea, el tercero;

1Cr 2:14 a Natanael, el cuarto; a Radai, el quinto;

1Cr 2:15 a Ozem, el sexto; y a David, el séptimo;

1Cr 2:16 y sus hermanas fueron Sarvia y Abigail. Los hijos de Sarvia fueron tres: Abisai, Joab y Asael.

1Cr 2:17 Abigail dio a luz a Amasa, cuyo padre fue Jeter, el ismaelita.

1Cr 2:18 Caleb, hijo de Hezrón, tuvo hijos de Azuba, su mujer, y de Jeriot. Los hijos de Azuba son éstos: Jeser, Sobab y Ardón.

1Cr 2:19 Cuando murió Azuba, Caleb tomó para sí a Efrata, la cual dio a luz a Hur.

1Cr 2:20 Hur engendró a Uri, y Uri engendró a Bezaleel.

1Cr 2:21 Después Hezrón se llegó a la hija de Maquir, padre de Galaad, y la tomó por mujer cuando él tenía sesenta años; y ella le dio a luz a Segub.

1Cr 2:22 Segub engendró a Jair, el cual tuvo veintitrés ciudades en la tierra de Galaad.

1Cr 2:23 Y Gesur y Aram tomaron de ellos las aldeas de Jair, con Kenat y sus aldeas, sesenta ciudades. Todos éstos fueron hijos de Maquir, padre de Galaad.

1Cr 2:24 Después de la muerte de Hezrón en Caleb-efrata, Abías, mujer de Hezrón, le dio a luz a Asur, padre de Tecoa.

1Cr 2:25 Los hijos de Jerameel, primogénito de Hezrón, fueron Ram, el primogénito, Buna, Orén, Ozem y Ahías.

1Cr 2:26 Y tuvo Jerameel otra mujer, cuyo nombre era Atara, la cual fue madre de Onam.

1Cr 2:27 Los hijos de Ram, primogénito de Jerameel, fueron Maas, Jamín y Equer.

1Cr 2:28 Los hijos de Onam fueron Samai y Jada. Los hijos de Samai: Nadab y Abisur.

1Cr 2:29 El nombre de la mujer de Abisur fue Abihail, y ella le dio a luz a Ahbán y a Molid.

1Cr 2:30 Los hijos de Nadab: Seled y Apaim. Y Seled murió sin hijos.

1Cr 2:31 El hijo de Apaim fue Isi, el hijo de Isi fue Sesán, y el hijo de Sesán fue Ahlai.

1Cr 2:32 Los hijos de Jada, hermano de Samai, fueron Jeter y Jonatán. Y murió Jeter sin hijos.

1Cr 2:33 Y los hijos de Jonatán: Pelet y Zaza. Éstos fueron los hijos de Jerameel.

1Cr 2:34 Sesán no tuvo hijos, sino hijas; y Sesán tenía un siervo egipcio, cuyo nombre era Jarha.

1Cr 2:35 Y Sesán dio a su hija por mujer a su siervo Jarha, y ella le dio a luz a Atai.

1Cr 2:36 Atai engendró a Natán, y Natán engendró a Zabad.

1Cr 2:37 Zabad engendró a Eflal, y Eflal engendró a Obed.

1Cr 2:38 Obed engendró a Jehú, y Jehú engendró a Azarías.

1Cr 2:39 Azarías engendró a Heles, y Heles engendró a Elasa.

1Cr 2:40 Elasa engendró a Sismai, y Sismai engendró a Salum.

1Cr 2:41 Salum engendró a Jecamías, y Jecamías engendró a Elisama.

1Cr 2:42 Los hijos de Caleb, hermano de Jerameel, fueron Mesa, su primogénito, que fue el padre de Zif; y los hijos de Maresa, padre de Hebrón.

1Cr 2:43 Y los hijos de Hebrón: Coré, Tapúa, Requem y Sema.

1Cr 2:44 Sema engendró a Raham, padre de Jorqueam. Y Requem engendró a Samai.

1Cr 2:45 El hijo de Samai fue Maón, y Maón fue padre de Bet-sur.

1Cr 2:46 Efa, concubina de Caleb, dio a luz a Harán, a Mosa y a Gazez. Y Harán engendró a Gazez.

1Cr 2:47 Los hijos de Jahdai: Regem, Jotam, Gesam, Pelet, Efa y Saaf.

1Cr 2:48 Maaca, concubina de Caleb, dio a luz a Seber y a Tirhana.

1Cr 2:49 También dio a luz a Saaf, padre de Madmana, y a Seva, padre de Macbena y padre de Gibea. Y la hija de Caleb fue Acsa.

1Cr 2:50 Éstos son los hijos de Caleb. Los hijos de Hur, primogénito de Efrata: Sobal, padre de Quiriat-jearim,

1Cr 2:51 Salma, padre de Belén, y Haref, padre de Bet-gader.

1Cr 2:52 Y Sobal, padre de Quiriat-jearim, tuvo hijos: Haroe y la mitad de los menuhotitas.

1Cr 2:53 Y las familias de Quiriat-jearim fueron los itritas, los futitas, los sumatitas y los misraítas; de éstos salieron los zoratitas y los estaolitas.

1Cr 2:54 Los hijos de Salma: Belén y los netofatitas, Atrot-bet-joab y la mitad de los manahetitas, los zoritas.

1Cr 2:55 Y las familias de los escribas que moraban en Jabes fueron los tirateos, los simeateos, los sucateos. Éstos son los ceneos que vinieron de Hamat, padre de la casa de Recab.

1 CRÓNICAS 1 1 CRÓNICAS 3

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1 CRÓNICAS 20 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 20



1Cr 20:1 Y aconteció a la vuelta del año, en el tiempo que salen los reyes a la batalla, que Joab sacó el ejército y asoló la tierra de los hijos de Amón. Luego fue y sitió a Rabá mientras David se quedó en Jerusalén. Joab atacó a Rabá y la derribó.

1Cr 20:2 Y David quitó la corona de la cabeza del rey de ellos y encontró que pesaba un talento de oro y que había en ella piedras preciosas; y fue puesta sobre la cabeza de David. Y sacó el despojo de la ciudad, una gran cantidad.

1Cr 20:3 Sacó además al pueblo que estaba en ella y los cortó con sierras, herramientas cortantes hechas de hierro y hachas; y lo mismo hizo David a todas las ciudades de los hijos de Amón. Entonces David y todo el pueblo regresaron a Jerusalén.

1Cr 20:4 Después de esto se suscitó guerra en Gezer contra los filisteos; y Sibecai, el husatita, mató a Sipai, quien era uno de los hijos de los gigantes; y ellos fueron subyugados.

1Cr 20:5 De nuevo hubo guerra contra los filisteos; y Elhanán, hijo de Jair, mató a Lamhi, hermano de Goliat, el geteo, el asta de cuya lanza era como el rodillo de un telar.

1Cr 20:6 Después hubo otra guerra en Gat, donde había un hombre de gran estatura, el cual tenía seis dedos en cada mano y seis dedos en cada pie, veinticuatro por todos; y también había nacido al gigante.

1Cr 20:7 Éste desafió a Israel; y Jonatán, hijo de Simea, hermano de David, lo mató.

1Cr 20:8 Éstos habían nacido al gigante en Gat, y cayeron por mano de David y por manos de sus siervos.

1 CRÓNICAS 19 1 CRÓNICAS 21

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1 CRÓNICAS 21 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 21



1Cr 21:1 Y Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a contar a los de Israel.

1Cr 21:2 Y dijo David a Joab y a los capitanes del pueblo: Id y contad a los de Israel, desde Beerseba hasta Dan, y traedme el resultado, para que yo sepa el número de ellos.

1Cr 21:3 Joab respondió: Añada Jehová a Su pueblo cien veces más de lo que es. Pero, oh mi señor el rey, ¿no son todos siervos de mi señor? ¿Para qué pide esto mi señor? ¿Por qué ha de ser motivo de culpa para Israel?

1Cr 21:4 Sin embargo, la palabra del rey prevaleció contra Joab, por lo que salió Joab y recorrió todo Israel, y llegó a Jerusalén.

1Cr 21:5 Y Joab le dio a David la suma de la gente que había contado. Y fueron todos los de Israel un millón cien mil hombres que sacaban espada, y los de Judá cuatrocientos setenta mil hombres que sacaban espada.

1Cr 21:6 Pero entre éstos a los de Leví y de Benjamín no los contó, porque la palabra del rey era aborrecible a Joab.

1Cr 21:7 Y a Dios le desagradó el asunto, por lo que hirió a Israel.

1Cr 21:8 Entonces dijo David a Dios: He pecado gravemente al hacer esta cosa; mas ahora quita la iniquidad de Tu siervo, porque me he conducido muy neciamente.

1Cr 21:9 Y habló Jehová a Gad, vidente de David, diciendo:

1Cr 21:10 Ve y habla a David, diciendo: Así dice Jehová: Tres cosas te ofrezco; escoge una de ellas, para que Yo te la haga.

1Cr 21:11 Vino, pues, Gad a David, y le dijo: Así dice Jehová: Escoge para ti:

1Cr 21:12 tres años de hambre, o tres meses de hostigamiento por tus enemigos, mientras te alcanza la espada de tus adversarios, o tres días de la espada de Jehová, es decir, la peste en la tierra y el ángel de Jehová haciendo destrucción por todo el territorio de Israel. Ahora pues, mira qué respuesta he de dar a Aquel que me envió.

1Cr 21:13 Y David dijo a Gad: En grande angustia estoy; caiga yo en manos de Jehová, porque Sus compasiones son muy grandes; y no me dejes caer en manos del hombre.

1Cr 21:14 Entonces Jehová envió peste a Israel, y cayeron de Israel setenta mil hombres.

1Cr 21:15 Envió Dios un ángel a Jerusalén para destruirla, pero cuando ya estaba destruyéndola, miró Jehová y se arrepintió del mal, y dijo al ángel destructor: Basta ahora, detén tu mano. Y el ángel de Jehová estaba junto a la era de Ornán, el jebuseo.

1Cr 21:16 Y alzando David sus ojos, vio al ángel de Jehová que estaba entre el cielo y la tierra, con una espada desenvainada en su mano, extendida sobre Jerusalén. Entonces David y los ancianos se postraron sobre sus rostros, cubiertos de cilicio.

1Cr 21:17 Y dijo David a Dios: ¿No soy yo el que ordenó contar al pueblo? Yo mismo soy el que pequé y actué muy perversamente. Pero estas ovejas, ¿qué hicieron ellas? Te ruego, oh Jehová, Dios mío, que Tu mano se vuelva contra mí y contra la casa de mi padre, pero no contra Tu pueblo, para que no haya plaga entre ellos.

1Cr 21:18 Y el ángel de Jehová ordenó a Gad decirle a David que subiera y erigiera un altar a Jehová en la era de Ornán, el jebuseo.

1Cr 21:19 Y David subió, conforme a la palabra que Gad le había hablado en nombre de Jehová.

1Cr 21:20 Y volviéndose Ornán, vio al ángel, y sus cuatro hijos que estaban con él se escondieron. Y Ornán estaba trillando trigo.

1Cr 21:21 Y cuando llegó David adonde estaba Ornán, éste miró y vio a David; entonces salió de la era y se postró rostro en tierra ante David.

1Cr 21:22 Luego dijo David a Ornán: Dame el sitio de esta era, para que edifique en él un altar a Jehová. Me lo darás por su justo precio, para que se retire la plaga del pueblo.

1Cr 21:23 Y respondió Ornán a David: Tómalo, y haga mi señor, el rey, lo que bien le parezca. Mira, doy los bueyes para el holocausto, los instrumentos de trillo para leña y el trigo para la ofrenda de harina: todo lo doy.

1Cr 21:24 Pero dijo el rey David a Ornán: No, sino que ciertamente por su justo precio te lo compraré, porque no tomaré para Jehová lo que es tuyo, ni ofreceré holocausto que nada me cueste.

1Cr 21:25 Así que David dio a Ornán por aquel sitio el peso de seiscientos siclos de oro.

1Cr 21:26 Y edificó allí David un altar a Jehová, y ofreció holocaustos y ofrendas de paz. E invocó a Jehová, quien le respondió por fuego desde los cielos sobre el altar del holocausto.

1Cr 21:27 Y Jehová dio orden al ángel, y éste volvió su espada a la vaina.

1Cr 21:28 En aquel tiempo, viendo David que Jehová le había respondido en la era de Ornán, el jebuseo, hizo sacrificios allí.

1Cr 21:29 Y el tabernáculo de Jehová, que Moisés había hecho en el desierto, y el altar del holocausto estaban entonces en el lugar alto de Gabaón.

1Cr 21:30 Y David no podía ir delante del altar para consultar a Dios, porque estaba aterrorizado a causa de la espada del ángel de Jehová.

1 CRÓNICAS 20 1 CRÓNICAS 22

«Tabla de contenido













































































































































































1 CRÓNICAS 22 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 22



1Cr 22:1 Entonces dijo David: Ésta es la casa de Jehová Dios, y éste es el altar del holocausto para Israel.

1Cr 22:2 Después mandó David que se reuniera a los peregrinos que estaban en la tierra de Israel, y designó canteros a fin de que labraran piedras talladas para edificar la casa de Dios.

1Cr 22:3 Asimismo preparó David hierro en abundancia para los clavos de las hojas de las puertas y para las junturas; y bronce en abundancia, sin peso,

1Cr 22:4 y madera de cedro sin cuenta, pues los sidonios y tirios habían traído a David cedro en gran cantidad.

1Cr 22:5 Y dijo David: Mi hijo Salomón es joven y tierno de edad, y la casa que se ha de edificar a Jehová ha de ser sobremanera grandiosa, para renombre y gloria en todas las tierras; por tanto haré preparativos para ella. Y David hizo abundantes preparativos antes de su muerte.

1Cr 22:6 Llamó entonces David a su hijo Salomón y le mandó que edificara casa a Jehová, el Dios de Israel.

1Cr 22:7 Y David le dijo a Salomón: Hijo mío, en cuanto a mí, en mi corazón tuve el propósito de edificar una casa al nombre de Jehová mi Dios.

1Cr 22:8 Pero me vino palabra de Jehová, diciendo: Tú has derramado sangre en abundancia y has hecho grandes guerras. No edificarás casa a Mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de Mí.

1Cr 22:9 He aquí que te nacerá un hijo, el cual será hombre de reposo, y Yo le daré reposo de todos sus enemigos en derredor, pues su nombre será Salomón, y en sus días daré paz y tranquilidad a Israel.

1Cr 22:10 Él edificará casa a Mi nombre; y él será Mi hijo, y Yo seré su Padre; y Yo estableceré el trono de su reino sobre Israel para siempre.

1Cr 22:11 Ahora pues, hijo mío, que Jehová esté contigo; que prosperes y edifiques la casa de Jehová tu Dios como Él ha dicho respecto de ti.

1Cr 22:12 Sólo que Jehová te dé perspicacia y entendimiento, y te dé dominio sobre Israel para que guardes la ley de Jehová tu Dios.

1Cr 22:13 Entonces prosperarás, si cuidas de poner por obra los estatutos y ordenanzas que Jehová ordenó a Moisés respecto de Israel. Sé fuerte y sé valiente; no temas ni desmayes.

1Cr 22:14 He aquí que en mi aflicción he preparado para la casa de Jehová cien mil talentos de oro, un millón de talentos de plata, y bronce y hierro sin peso calculable, porque hay en abundancia; asimismo he preparado madera y piedra, a lo cual tú podrás aumentar.

1Cr 22:15 Y hay obreros contigo en abundancia, canteros y artífices en piedra y en madera, y toda suerte de hombres hábiles en toda clase de trabajo.

1Cr 22:16 Del oro, de la plata, del bronce y del hierro, no hay número. Levántate y pon manos a la obra, y que Jehová esté contigo.

1Cr 22:17 Asimismo mandó David a todos los líderes de Israel que ayudaran a su hijo Salomón, diciendo:

1Cr 22:18 Ciertamente Jehová vuestro Dios está con vosotros y os ha dado reposo por todas partes. Por cuanto Él ha entregado en mis manos a los habitantes de la tierra, y la tierra ha sido sojuzgada delante de Jehová y delante de Su pueblo.

1Cr 22:19 Ahora, aplicad vuestro corazón y vuestra alma a buscar a Jehová vuestro Dios; levantaos y edificad el santuario de Jehová Dios, para traer el Arca del Pacto de Jehová y los utensilios santos de Dios a la casa que ha de ser edificada para el nombre de Jehová.

1 CRÓNICAS 21 1 CRÓNICAS 23

«Tabla de contenido













































































































































































1 CRÓNICAS 23 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 23



1Cr 23:1 Siendo, pues, David ya viejo y lleno de días, hizo a Salomón, su hijo, rey sobre Israel.

1Cr 23:2 Y reunió a todos los líderes de Israel, a los sacerdotes y a los levitas.

1Cr 23:3 Entonces fueron contados los levitas de treinta años para arriba; y fue el número de ellos, contados uno por uno, treinta y ocho mil.

1Cr 23:4 De éstos, veinticuatro mil estaban dedicados a dirigir la obra de la casa de Jehová, y seis mil eran oficiales y jueces.

1Cr 23:5 Cuatro mil eran porteros, y cuatro mil estaban dedicados a alabar a Jehová con los instrumentos que yo, David, he hecho para rendir alabanzas.

1Cr 23:6 Y David los repartió en grupos conforme a los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari.

1Cr 23:7 De los gersonitas: Ladán y Simei.

1Cr 23:8 Los hijos de Ladán: Jehiel, el jefe, Zetam y Joel, tres en total.

1Cr 23:9 Los hijos de Simei fueron tres: Selomot, Haziel y Harán. Éstos fueron los cabezas de las casas paternas de Ladán.

1Cr 23:10 Y los hijos de Simei: Jahat, Zina, Jeús y Bería. Estos cuatro fueron los hijos de Simei.

1Cr 23:11 Jahat era el jefe, y Ziza, el segundo; pero Jeús y Bería no tuvieron muchos hijos, por lo cual juntos formaron una sola casa paterna cuando fueron contados.

1Cr 23:12 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel, cuatro en total.

1Cr 23:13 Los hijos de Amram: Aarón y Moisés; y Aarón fue apartado para santificar las cosas más santas para siempre, él y sus hijos, a fin de que quemaran incienso delante de Jehová, le ministraran y bendijeran en Su nombre para siempre.

1Cr 23:14 Pero en cuanto a Moisés, el hombre de Dios, sus hijos fueron contados en la tribu de Leví.

1Cr 23:15 Los hijos de Moisés: Gersom y Eliezer.

1Cr 23:16 Los hijos de Gersom: Sebuel, el jefe.

1Cr 23:17 Los hijos de Eliezer fueron Rehabías, el jefe; y Eliezer no tuvo otros hijos, pero los hijos de Rehabías fueron muy numerosos.

1Cr 23:18 Los hijos de Izhar: Selomit, el jefe.

1Cr 23:19 Los hijos de Hebrón: Jerías el jefe, Amarías el segundo, Jahaziel el tercero y Jecameam el cuarto.

1Cr 23:20 Los hijos de Uziel fueron Micaía, el jefe, e Isías, el segundo.

1Cr 23:21 Los hijos de Merari: Mahli y Musi. Los hijos de Mahli: Eleazar y Cis.

1Cr 23:22 Y murió Eleazar y no tuvo hijos, sino solamente hijas; y sus hermanos, los hijos de Cis, las tomaron por mujeres.

1Cr 23:23 Los hijos de Musi: Mahli, Edar y Jeremot, tres en total.

1Cr 23:24 Éstos fueron los hijos de Leví, según sus casas paternas, los cabezas de las casas paternas de los que habían sido contados, según el número de los nombres, uno por uno, los cuales hacían la obra del servicio de la casa de Jehová, de veinte años para arriba.

1Cr 23:25 Porque David dijo: Jehová, Dios de Israel, ha dado reposo a Su pueblo, y Él morará en Jerusalén para siempre.

1Cr 23:26 Y además los levitas ya no tienen que llevar el tabernáculo y todos los utensilios para su servicio.

1Cr 23:27 Así que, conforme a las últimas palabras de David, los hijos de Leví fueron contados de veinte años para arriba.

1Cr 23:28 Porque su puesto era al lado de los hijos de Aarón para el servicio de la casa de Jehová en los atrios, en las cámaras y en la purificación de las cosas santas, es decir, la obra del servicio de la casa de Dios;

1Cr 23:29 incluso para las hileras de panes, la flor de harina para las ofrendas de harina, los hojaldres sin levadura, lo que se hace en sartén, lo que se mezcla con aceite y todas las medidas de cantidad y capacidad;

1Cr 23:30 y para estar de pie cada mañana con el fin de dar gracias y alabar a Jehová, y lo mismo al atardecer;

1Cr 23:31 y para ofrecer todos los holocaustos a Jehová los Sábados, las lunas nuevas y las fiestas señaladas, según el número fijado por la ordenanza que las prescribe, continuamente delante de Jehová;

1Cr 23:32 y estaban a cargo de la Tienda de Reunión y del santuario, y atendían lo encargado a los hijos de Aarón, sus hermanos, para el servicio de la casa de Jehová.

1 CRÓNICAS 22 1 CRÓNICAS 24

«Tabla de contenido













































































































































































1 CRÓNICAS 24 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 24



1Cr 24:1 Éstos fueron los grupos en que fueron repartidos los hijos de Aarón. Los hijos de Aarón: Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.

1Cr 24:2 Mas Nadab y Abiú murieron antes que su padre y no tuvieron hijos, por lo que Eleazar e Itamar sirvieron como sacerdotes.

1Cr 24:3 Y David, con Sadoc, de los hijos de Eleazar, y Ahimelec, de los hijos de Itamar, los dividió conforme a sus oficios en el servicio.

1Cr 24:4 Como se halló que entre los hijos de Eleazar había más varones principales que entre los hijos de Itamar, los repartieron así: De los hijos de Eleazar, dieciséis cabezas de casas paternas; y de los hijos de Itamar, por sus casas paternas, ocho.

1Cr 24:5 Fueron divididos por suertes, los unos igual que los otros; porque hubo oficiales del santuario y oficiales de Dios, tanto entre los hijos de Eleazar como entre los hijos de Itamar.

1Cr 24:6 Y Semaías, hijo de Natanael, escriba, de los levitas, los inscribió en presencia del rey, de los líderes, del sacerdote Sadoc, de Ahimelec, hijo de Abiatar, y de los cabezas de las casas paternas de los sacerdotes y de los levitas, designando por suertes una casa paterna para Eleazar y otra para Itamar.

1Cr 24:7 La primera suerte tocó a Joiarib, la segunda a Jedaías,

1Cr 24:8 la tercera a Harim, la cuarta a Seorim,

1Cr 24:9 la quinta a Malquías, la sexta a Mijamín,

1Cr 24:10 la séptima a Hacos, la octava a Abías,

1Cr 24:11 la novena a Jesúa, la décima a Secanías,

1Cr 24:12 la undécima a Eliasib, la duodécima a Jaquim,

1Cr 24:13 la decimotercera a Hupa, la decimocuarta a Jesebeab,

1Cr 24:14 la decimoquinta a Bilga, la decimosexta a Imer,

1Cr 24:15 la decimoséptima a Hezir, la decimoctava a Afses,

1Cr 24:16 la decimonovena a Petaías, la vigésima a Hezequiel,

1Cr 24:17 la vigesimoprimera a Jaquín, la vigesimosegunda a Gamul,

1Cr 24:18 la vigesimotercera a Delaías, la vigesimocuarta a Maazías.

1Cr 24:19 Éstos fueron sus oficios en su servicio para entrar en la casa de Jehová, conforme al arreglo que les fue dado por Aarón, su padre, de acuerdo con lo que le había mandado Jehová, el Dios de Israel.

1Cr 24:20 Y el resto de los hijos de Leví: de los hijos de Amram, Subael; de los hijos de Subael, Jehedías.

1Cr 24:21 De Rehabías: de los hijos de Rehabías, Isías, el jefe.

1Cr 24:22 De los izharitas, Selomot; de los hijos de Selomot, Jahat.

1Cr 24:23 Y los hijos de Hebrón: Jerías, el jefe; Amarías, el segundo; Jahaziel, el tercero; Jecameam, el cuarto.

1Cr 24:24 Los hijos de Uziel, Micaía; de los hijos de Micaía, Samir.

1Cr 24:25 El hermano de Micaía, Isías; de los hijos de Isías, Zacarías.

1Cr 24:26 Los hijos de Merari: Mahli y Musi; los hijos de Jaazías: Beno.

1Cr 24:27 Los hijos de Merari por la línea de Jaazías: Beno, Soham, Zacur e Ibri.

1Cr 24:28 De Mahli: Eleazar, quien no tuvo hijos.

1Cr 24:29 De Cis: los hijos de Cis, Jerameel.

1Cr 24:30 Y los hijos de Musi: Mahli, Edar y Jerimot. Éstos fueron los hijos de los levitas conforme a sus casas paternas.

1Cr 24:31 Éstos también echaron suertes, como sus hermanos, los hijos de Aarón, en presencia del rey David, de Sadoc, de Ahimelec y de los cabezas de las casas paternas de los sacerdotes y de los levitas, cada cabeza de las casas paternas igualmente que su hermano menor.

1 CRÓNICAS 23 1 CRÓNICAS 25

«Tabla de contenido













































































































































































1 CRÓNICAS 25 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 25



1Cr 25:1 Asimismo David y los líderes del ejército apartaron para el servicio a algunos de los hijos de Asaf, de Hemán y de Jedutún para que profetizaran con liras, arpas y címbalos. Y la lista de los que hacían la obra según su servicio era:

1Cr 25:2 De los hijos de Asaf: Zacur, José, Netanías y Asarela, los hijos de Asaf, quienes estaban bajo la mano de Asaf, que profetizaba conforme a la dirección del rey.

1Cr 25:3 De Jedutún, los hijos de Jedutún: Gedalías, Zeri, Jesaías, Simei, Hasabías y Matatías, seis, bajo la dirección de su padre Jedutún con la lira, el cual profetizaba dando gracias y alabando a Jehová.

1Cr 25:4 De Hemán, los hijos de Hemán: Buquías, Matanías, Uziel, Sebuel, Jerimot, Hananías, Hanani, Eliata, Gidalti, Romamti-ezer, Josbecasa, Maloti, Hotir y Mahaziot.

1Cr 25:5 Todos éstos fueron los hijos de Hemán, el vidente del rey, para exaltar Su poder con las palabras de Dios; y Dios dio a Hemán catorce hijos y tres hijas.

1Cr 25:6 Todos éstos estaban bajo la dirección de su padre en el canto, en la casa de Jehová, con címbalos, arpas y liras, para el servicio de la casa de Dios. Asaf, Jedutún y Hemán estaban bajo la dirección del rey.

1Cr 25:7 Y el número de ellos, con sus hermanos instruidos en el canto a Jehová, todos ellos diestros, fue doscientos ochenta y ocho.

1Cr 25:8 Echaron suertes para determinar sus cargos, todos por igual, tanto el pequeño como el grande, el maestro como el discípulo.

1Cr 25:9 La primera suerte tocó a la casa de Asaf, a José; la segunda a Gedalías, quien con sus hermanos e hijos eran doce;

1Cr 25:10 la tercera a Zacur, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:11 la cuarta a Izri, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:12 la quinta a Netanías, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:13 la sexta a Buquías, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:14 la séptima a Jesarela, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:15 la octava a Jesaías, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:16 la novena a Matanías, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:17 la décima a Simei, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:18 la undécima a Azarel, con sus hijos y hermanos, doce;

1Cr 25:19 la duodécima a Hasabías, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:20 la decimotercera, a Subael, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:21 la decimocuarta, a Matatías, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:22 la decimoquinta a Jeremot, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:23 la decimosexta a Hananías, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:24 la decimoséptima a Josbecasa, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:25 la decimoctava a Hanani, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:26 la decimonovena a Maloti, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:27 la vigésima a Eliata, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:28 la vigesimoprimera a Hotir, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:29 la vigesimosegunda a Gidalti, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:30 la vigesimotercera a Mahaziot, con sus hijos y sus hermanos, doce;

1Cr 25:31 la vigesimocuarta a Romamti-ezer, con sus hijos y sus hermanos, doce.

1 CRÓNICAS 24 1 CRÓNICAS 26

«Tabla de contenido













































































































































































1 CRÓNICAS 26 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 26



1Cr 26:1 En cuanto a los grupos de porteros: de los coreítas, Meselemías, hijo de Coré, de los hijos de Asaf.

1Cr 26:2 Y Meselemías tuvo hijos: Zacarías, el primogénito; Jediael, el segundo; Zebadías, el tercero; Jatniel, el cuarto;

1Cr 26:3 Elam, el quinto; Johanán, el sexto; Elioenai, el séptimo.

1Cr 26:4 Obed-edom también tuvo hijos: Semaías, el primogénito; Jozabad, el segundo; Joa, el tercero; Sacar, el cuarto; Natanael, el quinto;

1Cr 26:5 Amiel, el sexto; Isacar, el séptimo; Peultai, el octavo; porque Dios lo había bendecido.

1Cr 26:6 A Semaías, su hijo, le nacieron hijos, quienes gobernaron la casa de su padre, porque eran hombres fuertes y valientes.

1Cr 26:7 Los hijos de Semaías: Otni, Rafael, Obed y Elzabad, cuyos hermanos, Eliú y Semaquías, eran hombres valerosos.

1Cr 26:8 Todos éstos eran de los hijos de Obed-edom; ellos, con sus hijos y sus hermanos, eran hombres fuertes y capaces para el servicio: sesenta y dos de Obed-edom.

1Cr 26:9 Y Meselemías tuvo hijos y hermanos, dieciocho hombres valerosos.

1Cr 26:10 Y Hosa, de los hijos de Merari, tuvo hijos: Simri, el jefe (aunque no era el primogénito, su padre lo puso por jefe);

1Cr 26:11 Hilcías, el segundo; Tebalías, el tercero; Zacarías, el cuarto. Todos los hijos y hermanos de Hosa fueron trece.

1Cr 26:12 A estos grupos de porteros, a los hombres principales, se les dieron cargos parecidos a los de sus hermanos, para que ministraran en la casa de Jehová.

1Cr 26:13 Y echaron suertes, tanto el pequeño como el grande, según sus casas paternas, para cada puerta.

1Cr 26:14 Y la suerte para la del oriente cayó sobre Selemías. Entonces echaron suertes para su hijo Zacarías, consejero perspicaz, y le tocó la del norte.

1Cr 26:15 A Obed-edom le tocó la del sur, y a sus hijos les tocó los almacenes.

1Cr 26:16 A Supim y a Hosa les tocó la del occidente, por la puerta de Salequet en el camino de la subida. Guardia con guardia se correspondían.

1Cr 26:17 Al oriente seis levitas, al norte cuatro por día, al sur cuatro por día, y en los almacenes de dos en dos.

1Cr 26:18 En la columnata al occidente, cuatro por la calzada y dos por la columnata.

1Cr 26:19 Éstos eran los grupos de porteros, de entre los hijos de los coreítas y los hijos de Merari.

1Cr 26:20 Y de los levitas, Ahías estaba a cargo de los tesoros de la casa de Dios y de los tesoros de las dádivas dedicadas.

1Cr 26:21 Los hijos de Ladán, los hijos de los gersonitas pertenecientes a Ladán, los cabezas de las casas paternas pertenecientes a Ladán, el gersonita: Jehieli.

1Cr 26:22 Los hijos de Jehieli: Zetam y su hermano Joel, los cuales estaban a cargo de los tesoros de la casa de Jehová.

1Cr 26:23 De los amramitas, de los izharitas, de los hebronitas y de los uzielitas,

1Cr 26:24 Sebuel, hijo de Gersom, hijo de Moisés, era jefe sobre los tesoros.

1Cr 26:25 Y sus hermanos de parte de Eliezer fueron Rehabías su hijo, Jesaías su hijo, Joram su hijo, Zicri su hijo y Selomot su hijo.

1Cr 26:26 Este Selomot y sus hermanos estaban a cargo de todos los tesoros de las dádivas dedicadas, que habían dedicado el rey David, los cabezas de las casas paternas, los capitanes de millares y de centenas y los capitanes del ejército.

1Cr 26:27 Lo habían dedicado del botín ganado en las batallas, para reparar la casa de Jehová.

1Cr 26:28 Y todo lo que habían dedicado el vidente Samuel, y Saúl, hijo de Cis, Abner, hijo de Ner, y Joab, hijo de Sarvia, y todo lo que cualquiera dedicaba, estaba bajo la mano de Selomot y sus hermanos.

1Cr 26:29 De los izharitas, Quenanías y sus hijos fueron asignados para los asuntos exteriores en Israel, como oficiales y jueces.

1Cr 26:30 De los hebronitas, Hasabías y sus hermanos, hombres valerosos, mil setecientos, tenían a su cargo la administración de Israel al otro lado del Jordán, al occidente, para todos los asuntos de Jehová y para el servicio del rey.

1Cr 26:31 De los hebronitas, Jerías era el jefe. En cuanto a los hebronitas, en el año cuarenta del reinado de David se hizo una búsqueda conforme a sus generaciones por sus casas paternas, y se hallaron entre ellos hombres fuertes y valientes en Jazer-galaad.

1Cr 26:32 Y sus hermanos, hombres valerosos, eran dos mil setecientos, cabezas de casas paternas, a los cuales el rey David constituyó sobre los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés en todo asunto concerniente a Dios y en los negocios del rey.

1 CRÓNICAS 25 1 CRÓNICAS 27

«Tabla de contenido













































































































































































1 CRÓNICAS 27 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 27



1Cr 27:1 Éstos son los hijos de Israel conforme a su número, cabezas de casas paternas, capitanes de millares y de centenas y sus oficiales que servían al rey en todos los asuntos de las divisiones que entraban y salían cada mes durante todos los meses del año; cada división era de veinticuatro mil hombres.

1Cr 27:2 Sobre la primera división, para el primer mes, estaba Jasobeam, hijo de Zabdiel; en su división había veinticuatro mil.

1Cr 27:3 Él era de los hijos de Fares y jefe de todos los capitanes del ejército durante el mes primero.

1Cr 27:4 Sobre la división del segundo mes estaba Dodai, el ahohíta, y su división, y Miclot era el líder; en su división había veinticuatro mil.

1Cr 27:5 El tercer capitán del ejército, para el tercer mes, era el jefe Benaías, hijo del sacerdote Joiada; en su división había veinticuatro mil.

1Cr 27:6 Éste es aquel Benaías que era un valiente de los treinta, y estaba sobre los treinta; en su división estaba su hijo Amisabad.

1Cr 27:7 El cuarto, para el cuarto mes, era Asael, hermano de Joab, y después de él Zebadías, su hijo; en su división había veinticuatro mil.

1Cr 27:8 El quinto, para el quinto mes, era el capitán Samhut, el izraíta, y en su división había veinticuatro mil.

1Cr 27:9 El sexto, para el sexto mes, era Ira, hijo de Iques, el tecoita; en su división había veinticuatro mil.

1Cr 27:10 El séptimo, para el séptimo mes, era Heles, el pelonita, de los hijos de Efraín; en su división había veinticuatro mil.

1Cr 27:11 El octavo, para el octavo mes, era Sibecai, el husatita, de los zaraítas; en su división había veinticuatro mil.

1Cr 27:12 El noveno, para el noveno mes, era Abiezer, el anatotita, de los benjamitas; en su división había veinticuatro mil.

1Cr 27:13 El décimo, para el décimo mes, era Maharai, el netofatita, de los zaraítas; en su división había veinticuatro mil.

1Cr 27:14 El undécimo, para el undécimo mes, era Benaía, el piratonita, de los hijos de Efraín; en su división había veinticuatro mil.

1Cr 27:15 El duodécimo, para el duodécimo mes, era Heldai, el netofatita, de Otoniel; en su división había veinticuatro mil.

1Cr 27:16 Y sobre las tribus de Israel estaban los siguientes: de los rubenitas, el líder Eliezer, hijo de Zicri; de los simeonitas, Sefatías, hijo de Maaca;

1Cr 27:17 de Leví, Hasabías, hijo de Kemuel; de Aarón, Sadoc;

1Cr 27:18 de Judá, Eliú, uno de los hermanos de David; de Isacar, Omri, hijo de Micael;

1Cr 27:19 de Zabulón, Ismaías, hijo de Abdías; de Neftalí, Jerimot, hijo de Azriel;

1Cr 27:20 de los hijos de Efraín, Oseas, hijo de Azazías; de la media tribu de Manasés, Joel, hijo de Pedaías;

1Cr 27:21 de la otra mitad de Manasés en Galaad, Iddo, hijo de Zacarías; de Benjamín, Jaasiel, hijo de Abner;

1Cr 27:22 de Dan, Azarel, hijo de Jeroham. Éstos fueron los capitanes de las tribus de Israel.

1Cr 27:23 Mas David no tomó el número de los de veinte años para abajo, por cuanto Jehová había dicho que multiplicaría a Israel como las estrellas del cielo.

1Cr 27:24 Joab, hijo de Sarvia, había comenzado a contarlos, pero no acabó; pues por esto vino la ira sobre Israel, y así el número no fue puesto en el registro de las crónicas del rey David.

1Cr 27:25 A cargo de los tesoros del rey estaba Azmavet, hijo de Adiel; y a cargo de los tesoros en los campos, en las ciudades, en las aldeas y en las torres estaba Jonatán, hijo de Uzías.

1Cr 27:26 A cargo de los que trabajaban el campo labrando la tierra estaba Ezri, hijo de Quelub.

1Cr 27:27 A cargo de las viñas estaba Simei, el ramatita; y a cargo del producto de las viñas guardado en las bodegas estaba Zabdí, el sifmita.

1Cr 27:28 A cargo de los olivares y sicómoros que había en las tierras bajas estaba Baal-hanán, el gederita; y a cargo de los depósitos de aceite estaba Joás.

1Cr 27:29 A cargo del ganado que pacía en Sarón estaba Sitrai, el saronita; y Safat, hijo de Adlai, estaba a cargo del ganado que pacía en los valles.

1Cr 27:30 A cargo de los camellos estaba Obil, el ismaelita; y a cargo de las asnas estaba Jehedías, el meronotita; y a cargo de los rebaños estaba Jaziz, el agareno.

1Cr 27:31 Todos éstos eran los intendentes de la hacienda del rey David.

1Cr 27:32 Además, Jonatán, tío de David, era consejero, hombre de entendimiento y escriba; y Jehiel, hijo de Hacmoni, estaba con los hijos del rey.

1Cr 27:33 Y Ahitofel era el consejero del rey; y Husai, el arquita, era amigo del rey.

1Cr 27:34 Después de Ahitofel estaba Joiada, hijo de Benaía, y luego Abiatar; y el capitán del ejército del rey era Joab.

1 CRÓNICAS 26 1 CRÓNICAS 28

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1 CRÓNICAS 28 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 28



1Cr 28:1 David reunió en Jerusalén a todos los líderes de Israel: los líderes de las tribus, los líderes de las divisiones que servían al rey, los capitanes de millares, los capitanes de centenas, los intendentes de toda la hacienda y ganado del rey y de sus hijos, con los eunucos y los hombres valientes, es decir, a todos los hombres fuertes y valientes.

1Cr 28:2 Entonces el rey David se puso en pie y dijo: Oídme, hermanos míos y pueblo mío. Yo tenía en mi corazón edificar una casa de reposo para el Arca del Pacto de Jehová, y que sirviera de estrado a los pies de nuestro Dios; y había ya preparado los materiales para edificarla.

1Cr 28:3 Pero Dios me dijo: No edificarás casa a Mi nombre, porque eres hombre de guerra y has derramado sangre.

1Cr 28:4 Sin embargo, Jehová, el Dios de Israel, me escogió de entre toda la casa de mi padre para que fuera rey sobre Israel para siempre; porque a Judá escogió para ser líder, y en la casa de Judá a mi casa paterna, y de entre los hijos de mi padre en mí se complació para ponerme por rey sobre todo Israel.

1Cr 28:5 Asimismo, de entre todos mis hijos —pues Jehová me ha dado muchos hijos— Él escogió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel.

1Cr 28:6 Y me ha dicho: Salomón, tu hijo, él edificará Mi casa y Mis atrios, pues lo he escogido para que sea Mi hijo, y Yo seré su Padre.

1Cr 28:7 Estableceré su reino para siempre, si se mantiene firme en el cumplimiento de Mis mandamientos y Mis ordenanzas, como en este día.

1Cr 28:8 Ahora, pues, ante los ojos de todo Israel, la asamblea de Jehová, y a oídos de nuestro Dios, guardad e id en pos de todos los mandamientos de Jehová vuestro Dios para que poseáis la buena tierra y la dejéis en herencia a vuestros hijos después de vosotros para siempre.

1Cr 28:9 Y tú, Salomón, hijo mío, conoce al Dios de tu padre y sírvele de todo corazón y con el alma dispuesta, pues Jehová escudriña todos los corazones y entiende toda imaginación de los pensamientos. Si tú le buscas, se dejará hallar por ti; pero, si lo abandonas, te desechará para siempre.

1Cr 28:10 Mira, pues, que Jehová te ha escogido para que edifiques casa para el santuario; sé fuerte y hazla.

1Cr 28:11 Entonces David entregó a su hijo Salomón el diseño del pórtico del templo y de los demás edificios, de los almacenes, de los aposentos altos, de las cámaras interiores y del edificio para la cubierta expiatoria;

1Cr 28:12 también el diseño de todo lo que había recibido por medio del Espíritu, para los atrios de la casa de Jehová, para todas las cámaras alrededor, para las tesorerías de la casa de Dios y para las tesorerías de las dádivas dedicadas;

1Cr 28:13 así como lo dispuesto en relación con los turnos de los sacerdotes y de levitas, para toda la obra del servicio de la casa de Jehová y para todos los utensilios del servicio de la casa de Jehová;

1Cr 28:14 y también con relación al oro, según el peso del oro para todos los utensilios de toda clase de servicio; y con respecto a todos los utensilios de plata, según el peso para todos los utensilios de toda clase de servicio;

1Cr 28:15 así como también con respecto al peso del oro para los candeleros de oro y sus lámparas de oro, según el peso especificado para cada uno de los candeleros y de sus lámparas; y lo mismo respecto al peso de la plata para los candeleros de plata, según el peso del candelero y de sus lámparas, conforme al servicio de cada clase de candelero;

1Cr 28:16 asimismo respecto al oro, según el peso especificado para las mesas de las hileras de panes, para cada mesa; y respecto al peso de la plata para las mesas de plata;

1Cr 28:17 y lo dispuesto en relación con los tenedores, los lebrillos y los jarros, todos de oro puro; así como con los tazones de oro, según el peso para cada tazón; y con los tazones de plata, según el peso para cada tazón;

1Cr 28:18 y con el altar del incienso hecho de oro refinado, según el peso especificado; y el oro requerido para la figura del carro, es decir, los querubines, que extendían sus alas y cubrían el Arca del Pacto de Jehová.

1Cr 28:19 Todo esto, dijo David, Él lo ha dado a conocer mediante el escrito producido por la mano de Jehová sobre mí, el cual contiene todos los detalles del diseño.

1Cr 28:20 Dijo luego David a su hijo Salomón: Sé fuerte, sé valiente y hazla; no temas ni desmayes, porque Jehová Dios, mi Dios, estará contigo. Él no te dejará ni te abandonará, hasta que sea cumplida toda la obra para el servicio de la casa de Jehová.

1Cr 28:21 Aquí tienes los turnos de los sacerdotes y de los levitas para todo el servicio de la casa de Dios; y estará contigo en toda la obra todo hombre de buena voluntad que tiene sabiduría para toda forma de servicio; además, los líderes y todo el pueblo estarán enteramente a tus órdenes.

1 CRÓNICAS 27 1 CRÓNICAS 29

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1 CRÓNICAS 29 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 29



1Cr 29:1 Después dijo el rey David a toda la asamblea: Mi hijo Salomón, el único a quien Dios ha escogido, es joven y tierno de edad, y la obra es grande, porque el palacio no es para un hombre, sino para Jehová Dios.

1Cr 29:2 Con todas mis fuerzas he preparado para la casa de mi Dios: oro para las cosas de oro, plata para las cosas de plata, bronce para las de bronce, hierro para las de hierro, madera para las de madera, piedras de ónice, piedras de engaste, piedras de antimonio, piedras de diversos colores, toda clase de piedras preciosas y mármol en abundancia.

1Cr 29:3 Además, por cuanto tengo mi afecto en la casa de mi Dios y debido a que tengo un tesoro particular de oro y plata, lo doy para la casa de mi Dios, además de todo lo que ya he preparado para la casa santa:

1Cr 29:4 tres mil talentos de oro, de oro de Ofir, y siete mil talentos de plata refinada para recubrir las paredes de las casas,

1Cr 29:5 oro para las cosas de oro, y plata para las cosas de plata, y para toda obra de las manos de los artífices. ¿Quién quiere, pues, hacer ofrenda voluntaria, consagrándose hoy a Jehová?

1Cr 29:6 Y los líderes de las casas paternas, los líderes de las tribus de Israel y los capitanes de millares y de centenas, con los capataces de la obra del rey, ofrendaron voluntariamente.

1Cr 29:7 Dieron para el servicio de la casa de Dios cinco mil talentos y diez mil daricos de oro, diez mil talentos de plata, dieciocho mil talentos de bronce y cien mil talentos de hierro.

1Cr 29:8 Y todo el que tenía piedras preciosas, las entregó para el tesoro de la casa de Jehová, en manos de Jehiel, el gersonita.

1Cr 29:9 Entonces se regocijó el pueblo por haber ofrendado voluntariamente; pues de todo corazón ofrendaron voluntariamente a Jehová. Y también David se regocijó con gran alegría.

1Cr 29:10 Y David bendijo a Jehová en presencia de toda la asamblea; y dijo David: Bendito seas Tú, oh Jehová, Dios de Israel, nuestro Padre, desde la eternidad hasta la eternidad.

1Cr 29:11 Tuya, oh Jehová, es la grandeza, el poder, el esplendor, la victoria y la majestad, pues Tuyo es cuanto hay en los cielos y en la tierra. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y Tú eres exaltado por Cabeza sobre todo.

1Cr 29:12 Las riquezas y la gloria proceden de Ti, y reinas sobre todo; en Tu mano están el poder y la fuerza, y en Tu mano el engrandecer y dar fuerzas a todo.

1Cr 29:13 Ahora, pues, Dios nuestro, te damos gracias y alabamos Tu glorioso nombre.

1Cr 29:14 Pues, ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que tengamos las fuerzas para ofrendar en esa manera con tanta voluntad? Pues de Ti procede todo, y de lo recibido de Tu mano te damos.

1Cr 29:15 Porque somos extranjeros delante de Ti y peregrinos, como todos nuestros padres; como sombra son nuestros días sobre la tierra, y no hay esperanza.

1Cr 29:16 Oh Jehová nuestro Dios, toda esta abundancia que hemos preparado para edificarte una casa a Tu santo nombre, de Tu mano procede y todo es Tuyo.

1Cr 29:17 Yo sé también, oh Dios mío, que Tú pruebas los corazones, y que la rectitud te agrada. Yo con rectitud de corazón te he ofrendado voluntariamente todas estas cosas, y ahora he visto con alegría que Tu pueblo, que aquí se halla, ha ofrendado voluntariamente a Ti.

1Cr 29:18 Oh Jehová, el Dios de Abraham, Isaac e Israel, nuestros padres, conserva perpetuamente esto en la imaginación de los pensamientos del corazón de Tu pueblo y mantén su corazón fijo en Ti.

1Cr 29:19 Y a Salomón, mi hijo, dale un corazón íntegro para que guarde Tus mandamientos, Tus testimonios y Tus estatutos, a fin de que cumpla todo y edifique el palacio para el cual he preparado estas cosas.

1Cr 29:20 Entonces dijo David a toda la asamblea: Bendecid a Jehová vuestro Dios. Y toda la asamblea bendijo a Jehová, el Dios de sus padres, e inclinándose rindieron homenaje a Jehová y al rey.

1Cr 29:21 Y al día siguiente ofrecieron sacrificios y holocaustos a Jehová: mil novillos, mil carneros, mil corderos, con sus correspondientes libaciones y sacrificios en abundancia para todo Israel.

1Cr 29:22 Y comieron y bebieron delante de Jehová aquel día con gran gozo; y por segunda vez constituyeron rey a Salomón, hijo del rey David, y ante Jehová lo ungieron como gobernante, y a Sadoc como sacerdote.

1Cr 29:23 Y Salomón se sentó como rey en el trono de Jehová en lugar de su padre David y prosperó, y todo Israel le obedeció.

1Cr 29:24 Y todos los líderes y hombres valientes, y también todos los hijos del rey David, se sometieron al rey Salomón.

1Cr 29:25 Y Jehová engrandeció en extremo a Salomón a los ojos de todo Israel y le confirió una majestad real como nunca había tenido ningún rey antes que él en Israel.

1Cr 29:26 Así reinó David, hijo de Isaí, sobre todo Israel.

1Cr 29:27 El tiempo que reinó sobre Israel fue cuarenta años. Siete años reinó en Hebrón, y treinta y tres reinó en Jerusalén.

1Cr 29:28 Y murió en buena vejez, lleno de días, de riquezas y de honra; y reinó en su lugar Salomón, su hijo.

1Cr 29:29 Y los hechos del rey David, los primeros y los últimos, están escritos en las crónicas del vidente Samuel, en las crónicas del profeta Natán y en las crónicas del vidente Gad,

1Cr 29:30 con todo lo relativo a su reinado, a su poderío y a los tiempos que vinieron sobre él, sobre Israel y sobre todos los reinos de aquellas tierras.

1 CRÓNICAS 28 »

«Tabla de contenido













































































































































































1 CRÓNICAS 3 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 3



1Cr 3:1 Éstos son los hijos de David que le nacieron en Hebrón: el primogénito Amnón, de Ahinoam, la jezreelita; el segundo, Daniel, de Abigail, la carmelita;

1Cr 3:2 el tercero, Absalón, hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Gesur; el cuarto, Adonías, hijo de Haguit;

1Cr 3:3 el quinto, Sefatías de Abital; el sexto, Itream, de su mujer Egla.

1Cr 3:4 Estos seis le nacieron en Hebrón, donde reinó siete años y seis meses; y en Jerusalén reinó treinta y tres años.

1Cr 3:5 Éstos le nacieron en Jerusalén: Simea, Sobab, Natán y Salomón, los cuatro de Bat-súa, hija de Amiel;

1Cr 3:6 también Ibhar, Elisama, Elifelet,

1Cr 3:7 Noga, Nefeg, Jafia,

1Cr 3:8 Elisama, Eliada y Elifelet: nueve.

1Cr 3:9 Todos éstos fueron hijos de David, sin contar los hijos de las concubinas. Y Tamar fue hermana de ellos.

1Cr 3:10 Y el hijo de Salomón fue Roboam; Abías fue su hijo, Asa su hijo, Josafat su hijo,

1Cr 3:11 Joram su hijo, Ocozías su hijo, Joás su hijo,

1Cr 3:12 Amasías su hijo, Azarías su hijo, Jotam su hijo,

1Cr 3:13 Acaz su hijo, Ezequías su hijo, Manasés su hijo,

1Cr 3:14 Amón su hijo, Josías su hijo.

1Cr 3:15 Y los hijos de Josías: Johanán, el primogénito, el segundo fue Joacim, el tercero, Sedequías, el cuarto, Salum.

1Cr 3:16 El hijo de Joacim: Jeconías fue su hijo, y Sedequías su hijo.

1Cr 3:17 Y los hijos de Jeconías, el cautivo: Salatiel su hijo;

1Cr 3:18 Malquiram, Pedaías, Senazar, Jecamías, Hosama y Nedabías.

1Cr 3:19 Los hijos de Pedaías fueron Zorobabel y Simei. Y los hijos de Zorobabel: Mesulam, Hananías y Selomit, su hermana.

1Cr 3:20 También estos cinco: Hasuba, Ohel, Berequías, Hasadías y Jusab-hesed.

1Cr 3:21 Los hijos de Hananías: Pelatías e Isaías, los hijos de Refaías, los hijos de Arnán, los hijos de Abdías, los hijos de Secanías.

1Cr 3:22 El hijo de Secanías: Semaías; y los hijos de Semaías: Hatús, Igal, Barías, Nearías y Safat, seis.

1Cr 3:23 Los hijos de Nearías fueron estos tres: Elioenai, Ezequías y Azricam.

1Cr 3:24 Los hijos de Elioenai fueron estos siete: Hodavías, Eliasib, Pelaías, Acub, Johanán, Delaías y Anani.

1 CRÓNICAS 2 1 CRÓNICAS 4

«Tabla de contenido













































































































































































1 CRÓNICAS 4 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 4



1Cr 4:1 Los hijos de Judá: Fares, Hezrón, Carmi, Hur y Sobal.

1Cr 4:2 Reaía, hijo de Sobal, engendró a Jahat, y Jahat engendró a Ahumai y a Lahad. Éstas son las familias de los zoratitas.

1Cr 4:3 Éstos fueron los hijos del padre de Etam: Jezreel, Isma e Idbas; y el nombre de la hermana de ellos fue Haze-lelponi.

1Cr 4:4 Penuel fue padre de Gedor, y Ezer fue padre de Husa. Éstos fueron los hijos de Hur, primogénito de Efrata, padre de Belén.

1Cr 4:5 Asur, padre de Tecoa, tuvo dos mujeres: Hela y Naara.

1Cr 4:6 Y Naara le dio a luz a Ahuzam, a Hefer, a Temeni y a Ahastari. Éstos fueron los hijos de Naara.

1Cr 4:7 Los hijos de Hela: Zeret, Izhar y Etnán.

1Cr 4:8 Cos engendró a Anub, a Zobeba y a las familias de Aharhel, hijo de Harum.

1Cr 4:9 Y Jabes recibió más honra que sus hermanos; y su madre llamó su nombre Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz con dolor.

1Cr 4:10 E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me bendijeras abundantemente y ensancharas mi territorio, y si Tu mano estuviera conmigo y me guardaras del mal para que no me aflija! Y Dios le concedió lo que había pedido.

1Cr 4:11 Quelub, hermano de Súa, engendró a Mehir, el cual fue padre de Estón.

1Cr 4:12 Estón engendró a Betrafa, a Paseah y a Tehina, padre de Ir-nahas; éstos fueron los hombres de Reca.

1Cr 4:13 Los hijos de Cenaz: Otoniel y Seraías; el hijo de Otoniel: Hatat.

1Cr 4:14 Y Meonotai engendró a Ofra; y Seraías engendró a Joab, padre de Geharasim, pues fueron artesanos.

1Cr 4:15 Los hijos de Caleb, hijo de Jefone: Iru, Ela y Naam; y el hijo de Ela: Cenaz.

1Cr 4:16 Los hijos de Jehalelel: Zif y Zifa, Tirías y Asareel.

1Cr 4:17 Los hijos de Esdras: Jeter, Mered, Efer y Jalón; y Bitia concibió y a Mered le dio a luz a Miriam, a Samai y a Isba, padre de Estemoa.

1Cr 4:18 (Pero su mujer, la de Judá, dio a luz a Jered, padre de Gedor, a Heber, padre de Soco, y a Jecutiel, padre de Zanoa). Éstos son los hijos de Bitia, hija de Faraón, que Mered había tomado por mujer.

1Cr 4:19 Los hijos de la mujer de Hodías, hermana de Naham: el padre de Keila, el garmita, y Estemoa, el maacateo.

1Cr 4:20 Los hijos de Simón: Amnón y Rina, Ben-hanán y Tilón. Los hijos de Isi: Zohet y Benzohet.

1Cr 4:21 Los hijos de Sela, hijo de Judá: Er, padre de Leca, Laada, padre de Maresa, las familias de la casa de los que trabajaban lino fino en Bet-asbea,

1Cr 4:22 Joquim, y los varones de Cozeba, Joás y Saraf, los cuales gobernaron a Moab, y Jasubi-lehem. (Mas los registros son antiguos).

1Cr 4:23 Eran ellos alfareros y habitantes de Netaím y Gedara; moraban allí con el rey, ocupados en su obra.

1Cr 4:24 Los hijos de Simeón: Nemuel, Jamín, Jarib, Zera y Saúl;

1Cr 4:25 y Salum fue su hijo, Mibsam su hijo, Misma su hijo.

1Cr 4:26 Los hijos de Misma: Hamuel fue su hijo, Zacur su hijo y Simei su hijo.

1Cr 4:27 Simei tuvo dieciséis hijos y seis hijas, pero sus hermanos no tuvieron muchos hijos, ni multiplicaron toda su familia como los hijos de Judá.

1Cr 4:28 Y habitaron en Beerseba, Molada, Hazar-sual,

1Cr 4:29 en Bilha, Ezem, Tolad,

1Cr 4:30 en Betuel, Horma, Siclag,

1Cr 4:31 y en Bet-marcabot, Hazar-susim, Bet-biri y Saaraim. Éstas fueron sus ciudades hasta el reinado de David.

1Cr 4:32 Y sus aldeas fueron Etam, Aín, Rimón, Toquén y Asán, cinco ciudades,

1Cr 4:33 y también todas las aldeas que estaban alrededor de estas ciudades hasta Baal. Éstas fueron sus moradas y su registro genealógico.

1Cr 4:34 Mesobab, Jamlec, Josa, hijo de Amasías,

1Cr 4:35 Joel, Jehú, hijo de Josibías, hijo de Seraías, hijo de Asiel,

1Cr 4:36 Elioenai, Jaacoba, Jesohaía, Asaías, Adiel, Jesimiel, Benaía,

1Cr 4:37 Ziza, hijo de Sifi, hijo de Alón, hijo de Jedaías, hijo de Simri, hijo de Semaías;

1Cr 4:38 éstos, mencionados por nombre, eran los líderes entre sus familias; y las casas de sus padres aumentaron en gran manera.

1Cr 4:39 Y fueron a la entrada de Gedor, hasta el oriente del valle, buscando pastos para sus rebaños.

1Cr 4:40 Y encontraron ricos y buenos pastos, y tierra espaciosa, quieta y reposada, pues antes habían habitado allí los de Cam.

1Cr 4:41 Y éstos que han sido escritos por sus nombres llegaron en días de Ezequías, rey de Judá, y atacaron sus tiendas y a los meunitas que allí se hallaban, y los destruyeron completamente, hasta el día de hoy; y habitaron allí en lugar de ellos, porque había allí pastos para sus rebaños.

1Cr 4:42 Asimismo algunos de ellos de entre los hijos de Simeón, quinientos hombres, fueron al monte Seir. Marchaban a la cabeza de ellos Pelatías, Nearías, Refaías y Uziel, hijos de Isi.

1Cr 4:43 Y derrotaron al resto de los amalecitas que habían escapado; y han habitado allí hasta el día de hoy.

1 CRÓNICAS 3 1 CRÓNICAS 5

«Tabla de contenido













































































































































































1 CRÓNICAS 5 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 5



1Cr 5:1 Y los hijos de Rubén, primogénito de Israel (pues él era el primogénito, mas como profanó la cama de su padre, su primogenitura fue dada a los hijos de José, hijo de Israel, si bien José no había de ser inscrito en la genealogía conforme a la primogenitura

1Cr 5:2 —debido a que Judá prevaleció entre sus hermanos, y de él procedió el líder—, pero la primogenitura era de José).

1Cr 5:3 Los hijos de Rubén, primogénito de Israel: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi.

1Cr 5:4 Los hijos de Joel: Semaías fue su hijo, Gog su hijo, Semeí su hijo,

1Cr 5:5 Micaía su hijo, Reaía su hijo, Baal su hijo,

1Cr 5:6 Beera su hijo, líder de los rubenitas, que fue llevado cautivo por Tilgat-pilneser, rey de Asiria.

1Cr 5:7 Y sus hermanos, por sus familias, según la inscripción genealógica de sus generaciones, fueron el jefe Jeiel, Zacarías

1Cr 5:8 y Bela, hijo de Azaz, hijo de Sema, hijo de Joel. Bela habitó en Aroer hasta Nebo y Baal-meón,

1Cr 5:9 habitó también al oriente hasta la entrada del desierto, desde el río Éufrates, porque su ganado se había multiplicado en la tierra de Galaad.

1Cr 5:10 Y en los días de Saúl hicieron guerra contra los agarenos, los cuales cayeron en sus manos; y ellos habitaron en sus tiendas en toda la región oriental de Galaad.

1Cr 5:11 Y los hijos de Gad habitaron frente a ellos en la tierra de Basán hasta Salca.

1Cr 5:12 Joel fue el principal, y Safán el segundo, luego Jaanai y después Safat en Basán.

1Cr 5:13 Y sus hermanos, conforme a sus casas paternas, fueron Micael, Mesulam, Seba, Jorai, Jacán, Zía y Eber; por todos siete.

1Cr 5:14 Éstos fueron los hijos de Abihail, hijo de Huri, hijo de Jaroa, hijo de Galaad, hijo de Micael, hijo de Jesisai, hijo de Jahdo, hijo de Buz:

1Cr 5:15 Ahí, hijo de Abdiel, hijo de Guni, fue cabeza de su casa paterna.

1Cr 5:16 Y habitaron en Galaad, en Basán y en sus pueblos, y en todos los pastizales de Sarón, hasta sus confines.

1Cr 5:17 Todos éstos fueron inscritos en las genealogías en los días de Jotam, rey de Judá, y en los días de Jeroboam, rey de Israel.

1Cr 5:18 Los hijos de Rubén, los gaditas y la media tribu de Manasés eran de los valerosos, hombres que llevaban escudo y espada, que tensaban el arco y que eran diestros en la guerra: cuarenta y cuatro mil setecientos sesenta, prestos a salir a la guerra.

1Cr 5:19 E hicieron la guerra contra los agarenos, Jetur, Nafis y Nodab.

1Cr 5:20 Y recibieron ayuda contra ellos, y los agarenos y todos los que con ellos estaban fueron entregados en sus manos; por cuanto clamaron a Dios en la batalla, y Él accedió a la súplica de ellos porque habían confiado en Él.

1Cr 5:21 Y tomaron sus ganados: cincuenta mil camellos, doscientas cincuenta mil ovejas y dos mil asnos, y también cien mil personas,

1Cr 5:22 pues cayeron muchos muertos, porque la guerra era de Dios. Y habitaron en su lugar hasta el cautiverio.

1Cr 5:23 Los hijos de la media tribu de Manasés habitaron en la tierra, desde Basán hasta Baal-hermón, Senir y el monte Hermón; eran numerosos.

1Cr 5:24 Y éstos fueron los cabezas de sus casas paternas: Efer, Isi, Eliel, Azriel, Jeremías, Hodavías y Jahdiel, hombres fuertes y valientes, hombres famosos, cabezas de sus casas paternas.

1Cr 5:25 Pero transgredieron contra el Dios de sus padres y se prostituyeron yendo tras los dioses de los pueblos del país, a los cuales Dios había destruido de delante de ellos.

1Cr 5:26 Y el Dios de Israel despertó el espíritu de Pul, rey de Asiria, y el espíritu de Tilgat-pilneser, rey de Asiria; y Él los llevó al destierro, es decir, a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés, y los llevó a Halah, a Habor, a Hara y al río de Gozán, donde están hasta el día de hoy.

1 CRÓNICAS 4 1 CRÓNICAS 6

«Tabla de contenido













































































































































































1 CRÓNICAS 6 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 6



1Cr 6:1 Los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari.

1Cr 6:2 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel.

1Cr 6:3 Los hijos de Amram: Aarón, Moisés y Miriam. Y los hijos de Aarón: Nadab y Abiú, Eleazar e Itamar.

1Cr 6:4 Eleazar engendró a Finees, Finees engendró a Abisúa,

1Cr 6:5 Abisúa engendró a Buqui, Buqui engendró a Uzi,

1Cr 6:6 Uzi engendró a Zeraías, Zeraías engendró a Meraiot,

1Cr 6:7 Meraiot engendró a Amarías, Amarías engendró a Ahitob,

1Cr 6:8 Ahitob engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Ahimaas,

1Cr 6:9 Ahimaas engendró a Azarías, Azarías engendró a Johanán,

1Cr 6:10 Johanán engendró a Azarías (quien sirvió como sacerdote en la casa que Salomón edificó en Jerusalén),

1Cr 6:11 Azarías engendró a Amarías, Amarías engendró a Ahitob,

1Cr 6:12 Ahitob engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Salum,

1Cr 6:13 Salum engendró a Hilcías, Hilcías engendró a Azarías,

1Cr 6:14 Azarías engendró a Seraías, Seraías engendró a Josadac,

1Cr 6:15 y Josadac fue al cautiverio cuando Jehová llevó al destierro a Judá y a Jerusalén por mano de Nabucodonosor.

1Cr 6:16 Los hijos de Leví: Gersom, Coat y Merari.

1Cr 6:17 Y éstos son los nombres de los hijos de Gersom: Libni y Simei.

1Cr 6:18 Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel.

1Cr 6:19 Los hijos de Merari: Mahli y Musi. Éstas son las familias de Leví según sus casas paternas:

1Cr 6:20 De Gersom: Libni fue su hijo, Jahat su hijo, Zima su hijo,

1Cr 6:21 Joa su hijo, Iddo su hijo, Zera su hijo, Jeatrai su hijo.

1Cr 6:22 Los hijos de Coat: Aminadab fue su hijo, Coré su hijo, Asir su hijo,

1Cr 6:23 Elcana su hijo, Ebiasaf su hijo, Asir su hijo,

1Cr 6:24 Tahat su hijo, Uriel su hijo, Uzías su hijo y Saúl su hijo.

1Cr 6:25 Los hijos de Elcana: Amasai y Ahimot.

1Cr 6:26 En cuanto a Elcana, los hijos de Elcana: Zofai fue su hijo, Nahat su hijo,

1Cr 6:27 Eliab su hijo, Jeroham su hijo y Elcana su hijo.

1Cr 6:28 Y los hijos de Samuel: el primogénito Joel y Abías.

1Cr 6:29 Los hijos de Merari: Mahli, y Libni fue su hijo, Simei su hijo, Uza su hijo,

1Cr 6:30 Simea su hijo, Haguía su hijo y Asaías su hijo.

1Cr 6:31 Éstos son los que David puso a cargo del servicio del canto en la casa de Jehová después que el Arca tuvo reposo,

1Cr 6:32 los cuales ministraban con el canto delante del tabernáculo de la Tienda de Reunión, hasta que Salomón edificó la casa de Jehová en Jerusalén; y ejercían su servicio conforme a su orden.

1Cr 6:33 Éstos, pues, con sus hijos, son los que ejercían su servicio: de los hijos de los coatitas: el cantor Hemán, hijo de Joel, hijo de Samuel,

1Cr 6:34 hijo de Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliel, hijo de Toa,

1Cr 6:35 hijo de Zuf, hijo de Elcana, hijo de Mahat, hijo de Amasai,

1Cr 6:36 hijo de Elcana, hijo de Joel, hijo de Azarías, hijo de Sofonías,

1Cr 6:37 hijo de Tahat, hijo de Asir, hijo de Ebiasaf, hijo de Coré,

1Cr 6:38 hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de Leví, hijo de Israel.

1Cr 6:39 Su hermano Asaf estaba a su mano derecha; Asaf era hijo de Berequías, hijo de Simea,

1Cr 6:40 hijo de Micael, hijo de Baasías, hijo de Malquías,

1Cr 6:41 hijo de Etni, hijo de Zera, hijo de Adaía,

1Cr 6:42 hijo de Etán, hijo de Zima, hijo de Simei,

1Cr 6:43 hijo de Jahat, hijo de Gersom, hijo de Leví.

1Cr 6:44 Y sus hermanos, los hijos de Merari, estaban a la mano izquierda: Etán, hijo de Quisi, hijo de Abdi, hijo de Maluc,

1Cr 6:45 hijo de Hasabías, hijo de Amasías, hijo de Hilcías,

1Cr 6:46 hijo de Amsi, hijo de Bani, hijo de Semer,

1Cr 6:47 hijo de Mahli, hijo de Musi, hijo de Merari, hijo de Leví.

1Cr 6:48 Y sus hermanos, los levitas, fueron designados para todo el servicio del tabernáculo de la casa de Dios.

1Cr 6:49 Y Aarón y sus hijos ofrendaron sobre el altar del holocausto y sobre el altar del incienso, para toda la obra del Lugar Santísimo y para hacer expiación por Israel conforme a todo lo que Moisés, siervo de Dios, había mandado.

1Cr 6:50 Éstos son los hijos de Aarón: Eleazar fue su hijo, Finees su hijo, Abisúa su hijo,

1Cr 6:51 Buqui su hijo, Uzi su hijo, Zeraías su hijo,

1Cr 6:52 Meraiot su hijo, Amarías su hijo, Ahitob su hijo,

1Cr 6:53 Sadoc su hijo y Ahimaas su hijo.

1Cr 6:54 Éstas son sus moradas conforme a sus campamentos, dentro de sus territorios. A los hijos de Aarón, a la familia de los coatitas (porque les tocó la primera suerte),

1Cr 6:55 les dieron Hebrón, en la tierra de Judá, con sus pastizales alrededor de ella;

1Cr 6:56 pero los campos de la ciudad y sus aldeas se los dieron a Caleb, hijo de Jefone.

1Cr 6:57 Y a los hijos de Aarón les dieron la ciudad de refugio, Hebrón; además, Libna con sus pastizales, Jatir, Estemoa con sus pastizales,

1Cr 6:58 Hilén con sus pastizales, Debir con sus pastizales,

1Cr 6:59 Asán con sus pastizales y Bet-semes con sus pastizales.

1Cr 6:60 Y de la tribu de Benjamín: Geba con sus pastizales, Alemet con sus pastizales y Anatot con sus pastizales. En total, trece ciudades repartidas según sus familias.

1Cr 6:61 Y al resto de los hijos de Coat les tocaron en suertes diez ciudades de la familia de la tribu, de la media tribu, la mitad de Manasés.

1Cr 6:62 Y a los hijos de Gersom, según sus familias, les tocaron trece ciudades de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftalí y de la tribu de Manasés en Basán.

1Cr 6:63 Y a los hijos de Merari, según sus familias, les tocaron en suertes doce ciudades de la tribu de Rubén, de la tribu de Gad y de la tribu de Zabulón.

1Cr 6:64 Y los hijos de Israel dieron a los levitas estas ciudades con sus pastizales.

1Cr 6:65 Les dieron por suertes aquellas ciudades ya mencionadas por nombre de la tribu de los hijos de Judá, de la tribu de los hijos de Simeón y de la tribu de los hijos de Benjamín.

1Cr 6:66 Y algunas de las familias de los hijos de Coat recibieron las ciudades de sus territorios de la tribu de Efraín.

1Cr 6:67 Les dieron Siquem, la ciudad de refugio, con sus pastizales en la región montañosa de Efraín, Gezer con sus pastizales,

1Cr 6:68 Jocmeam con sus pastizales, Bet-horón con sus pastizales,

1Cr 6:69 Ajalón con sus pastizales y Gat-rimón con sus pastizales.

1Cr 6:70 De la media tribu de Manasés: Aner con sus pastizales y Bileam con sus pastizales, para el resto de las familias de los hijos de Coat.

1Cr 6:71 A los hijos de Gersom les dieron, de la familia de la media tribu de Manasés: Golán en Basán con sus pastizales y Astarot con sus pastizales.

1Cr 6:72 De la tribu de Isacar: Cedes con sus pastizales, Daberat con sus pastizales,

1Cr 6:73 Ramot con sus pastizales y Anem con sus pastizales.

1Cr 6:74 De la tribu de Aser, Masal con sus pastizales, Abdón con sus pastizales,

1Cr 6:75 Hucoc con sus pastizales y Rehob con sus pastizales.

1Cr 6:76 De la tribu de Neftalí: Cedes en Galilea con sus pastizales, Hamón con sus pastizales y Quiriataim con sus pastizales.

1Cr 6:77 Al resto de los hijos de Merari les dieron, de la tribu de Zabulón: Rimono con sus pastizales y Tabor con sus pastizales.

1Cr 6:78 Del otro lado del Jordán, frente a Jericó, al oriente del Jordán, de la tribu de Rubén: Beser en el desierto con sus pastizales, Jaza con sus pastizales,

1Cr 6:79 Quedemot con sus pastizales y Mefaat con sus pastizales.

1Cr 6:80 Y de la tribu de Gad: Ramot en Galaad con sus pastizales, Mahanaim con sus pastizales,

1Cr 6:81 Hesbón con sus pastizales y Jazer con sus pastizales.

1 CRÓNICAS 5 1 CRÓNICAS 7

«Tabla de contenido













































































































































































1 CRÓNICAS 7 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 7



1Cr 7:1 Los hijos de Isacar fueron cuatro: Tola, Fúa, Jasub y Simrón.

1Cr 7:2 Los hijos de Tola: Uzi, Refaías, Jeriel, Jahmai, Ibsam y Semuel, cabezas de sus casas paternas. Los hijos de Tola fueron hombres fuertes y valientes en sus generaciones; su número en los días de David era de veintidós mil seiscientos.

1Cr 7:3 El hijo de Uzi: Israhías; y los hijos de Israhías: Micael, Obadías, Joel e Isías; los cinco eran todos hombres principales.

1Cr 7:4 Y había con ellos, por sus generaciones, conforme a sus casas paternas, bandas armadas para la guerra, treinta y seis mil; pues tenían muchas mujeres e hijos.

1Cr 7:5 Y sus hermanos entre todas las familias de Isacar eran hombres fuertes y valientes, inscritos por genealogía, ochenta y siete mil en total.

1Cr 7:6 Los hijos de Benjamín fueron tres: Bela, Bequer y Jediael.

1Cr 7:7 Los hijos de Bela fueron cinco: Ezbón, Uzi, Uziel, Jerimot e Iri; eran cabezas de casas paternas, hombres fuertes y valientes, y fueron inscritos por genealogía, veintidós mil treinta y cuatro.

1Cr 7:8 Los hijos de Bequer: Zemira, Joás, Eliezer, Elioenai, Omri, Jerimot, Abías, Anatot y Alemet; todos éstos fueron hijos de Bequer.

1Cr 7:9 Y fueron inscritos por genealogía, por sus generaciones, cabezas de sus casas paternas, hombres fuertes y valientes, veinte mil doscientos.

1Cr 7:10 El hijo de Jediael: Bilhán; y los hijos de Bilhán: Jeús, Benjamín, Aod, Quenaana, Zetán, Tarsis y Ahisahar.

1Cr 7:11 Todos éstos fueron hijos de Jediael, conforme a los cabezas de sus casas paternas, hombres fuertes y valientes, diecisiete mil doscientos, listos para el servicio militar.

1Cr 7:12 Supim y Hupim fueron hijos de Hir; y Husim, hijo de Aher.

1Cr 7:13 Los hijos de Neftalí: Jahzeel, Guni, Jezer y Salum, hijos de Bilha.

1Cr 7:14 Los hijos de Manasés: Asriel, a quien su concubina siria dio a luz; ella también dio a luz a Maquir, padre de Galaad.

1Cr 7:15 Y Maquir tomó por mujer a la hermana de Hupim y Supim, cuyo nombre era Maaca. El nombre del segundo hijo era Zelofehad, y Zelofehad tuvo hijas.

1Cr 7:16 Y Maaca, la mujer de Maquir, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Peres; y el nombre de su hermano fue Seres, cuyos hijos fueron Ulam y Requem.

1Cr 7:17 El hijo de Ulam fue Bedán. Éstos fueron los hijos de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés.

1Cr 7:18 Y su hermana Hamolequet dio a luz a Isod, a Abiezer y a Maala.

1Cr 7:19 Los hijos de Semida fueron Ahián, Sequem, Likhi y Aniam.

1Cr 7:20 Los hijos de Efraín fueron: Sutela, y Bered fue su hijo, Tahat su hijo, Elada su hijo, Tahat su hijo,

1Cr 7:21 Zabad su hijo, Sutela su hijo; Ezer y Elad. Y los hombres de Gat, nacidos en aquella tierra, los mataron, porque habían bajado para quitarles sus ganados.

1Cr 7:22 Y Efraín, su padre, hizo duelo por muchos días, y sus hermanos fueron a consolarlo.

1Cr 7:23 Después él se llegó a su mujer, y ella concibió y dio a luz un hijo; y él le puso por nombre Bería, porque en aquel tiempo la desgracia estaba en su casa.

1Cr 7:24 Y su hija fue Seera, la cual edificó a Bet-horón, la de abajo y la de arriba, y también a Uzen-seera.

1Cr 7:25 Y Refa fue hijo de él, así como Reses, y Telah fue su hijo, Tahán su hijo,

1Cr 7:26 Ladán su hijo, Amiud su hijo, Elisama su hijo,

1Cr 7:27 Nun su hijo y Josué su hijo.

1Cr 7:28 Y la posesión de ellos y sus moradas fueron Bet-el con sus aldeas, y hacia el oriente Naarán, y hacia el occidente Gezer con sus aldeas, y Siquem con sus aldeas hasta Aya con sus aldeas.

1Cr 7:29 Y en las manos de los hijos de Manasés estaban Bet-seán con sus aldeas, Taanac con sus aldeas, Meguido con sus aldeas y Dor con sus aldeas. En estas ciudades habitaron los hijos de José, hijo de Israel.

1Cr 7:30 Los hijos de Aser: Imna, Isúa, Isúi y Bería; y Sera fue hermana de ellos.

1Cr 7:31 Los hijos de Bería: Heber y Malquiel, el cual fue padre de Birzavit.

1Cr 7:32 Y Heber engendró a Jaflet, a Somer, a Hotam y a Súa, hermana de ellos.

1Cr 7:33 Los hijos de Jaflet: Pasac, Bimhal y Asvat; éstos son los hijos de Jaflet.

1Cr 7:34 Los hijos de Semer: Ahí, Rohga, Jehúba y Aram.

1Cr 7:35 Los hijos de su hermano Helem: Zofa, Imna, Seles y Amal.

1Cr 7:36 Los hijos de Zofa: Súa, Harnefer, Súal, Beri, Imra,

1Cr 7:37 Beser, Hod, Sama, Silsa, Itrán y Beera.

1Cr 7:38 Los hijos de Jeter: Jefone, Pispa y Ara.

1Cr 7:39 Los hijos de Ula: Ara, Haniel y Rezia.

1Cr 7:40 Todos éstos fueron hijos de Aser, cabezas de casas paternas, escogidos, fuertes y valientes, jefes de los príncipes; y el número de ellos inscritos por genealogía para el servicio en la guerra fue de veintiséis mil hombres.

1 CRÓNICAS 6 1 CRÓNICAS 8

«Tabla de contenido













































































































































































1 CRÓNICAS 8 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 8



1Cr 8:1 Y Benjamín engendró a Bela, su primogénito; a Asbel, el segundo; a Ahara, el tercero;

1Cr 8:2 a Noha, el cuarto; y a Rafa, el quinto.

1Cr 8:3 Y Bela tuvo hijos: Adar, Gera, Abiud,

1Cr 8:4 Abisúa, Naamán, Ahoa,

1Cr 8:5 Gera, Sefufán y Huram.

1Cr 8:6 Y éstos son los hijos de Aod (cabezas de casas paternas de los habitantes de Geba; y ellos los llevaron al destierro a Manahat,

1Cr 8:7 es decir, Naaman, Ahías y Gera; éste los llevó al destierro); y Aod engendró a Uza y a Ahiud.

1Cr 8:8 Y Saharaim engendró hijos en el campo de Moab, después de haber despedido a sus mujeres Husim y Baara.

1Cr 8:9 Y engendró de Hodes, su mujer, a Jobab, a Sibia, a Mesa, a Malcam,

1Cr 8:10 a Jeúz, a Saquías y a Mirma. Éstos fueron sus hijos, cabezas de casas paternas.

1Cr 8:11 Y de Husim engendró a Abitub y a Elpaal.

1Cr 8:12 Y los hijos de Elpaal fueron Eber, Misam y Semed (el cual edificó Ono y Lod con sus aldeas),

1Cr 8:13 Bería y Sema, que fueron cabezas de casas paternas de los habitantes de Ajalón, los cuales echaron a los habitantes de Gat.

1Cr 8:14 Ahío, Sasac, Jeremot,

1Cr 8:15 Zebadías, Arad, Edar,

1Cr 8:16 Micael, Ispa y Joha fueron hijos de Bería.

1Cr 8:17 Y Zebadías, Mesulam, Hizqui, Heber,

1Cr 8:18 Ismerai, Jezlías y Jobab fueron hijos de Elpaal.

1Cr 8:19 Y Jaquim, Zicri, Zabdi,

1Cr 8:20 Elienai, Ziletai, Eliel,

1Cr 8:21 Adaías, Beraías y Simrat fueron hijos de Simei.

1Cr 8:22 E Ispán, Eber, Eliel,

1Cr 8:23 Abdón, Zicri, Hanán,

1Cr 8:24 Hananías, Elam, Antotías,

1Cr 8:25 Ifdaías y Penuel fueron hijos de Sasac.

1Cr 8:26 Y Samserai, Seharías, Atalías,

1Cr 8:27 Jaresías, Elías y Zicri fueron hijos de Jeroham.

1Cr 8:28 Éstos fueron cabezas de casas paternas, conforme a sus generaciones, hombres principales; ellos habitaron en Jerusalén.

1Cr 8:29 Y en Gabaón habitaba el padre de Gabaón, y el nombre de su mujer era Maaca;

1Cr 8:30 y su primogénito fue Abdón, luego Zur, Cis, Baal, Nadab,

1Cr 8:31 Gedor, Ahío, Zequer y Miclot.

1Cr 8:32 Y Miclot engendró a Simea. Éstos también habitaron frente a sus hermanos en Jerusalén, y juntamente con sus otros hermanos.

1Cr 8:33 Ner engendró a Cis; y Cis engendró a Saúl; y Saúl engendró a Jonatán, Malquisúa, Abinadab y Es-baal.

1Cr 8:34 Hijo de Jonatán fue Merib-baal, y Merib-baal engendró a Micaía.

1Cr 8:35 Los hijos de Micaía: Pitón, Melec, Tarea y Acaz.

1Cr 8:36 Acaz engendró a Joada; y Joada engendró a Alemet, a Azmavet y a Zimri; y Zimri engendró a Mosa.

1Cr 8:37 Mosa engendró a Bina; Rafa fue su hijo, Elasa su hijo, Azel su hijo.

1Cr 8:38 Azel tuvo seis hijos, cuyos nombres fueron Azricam, Bocru, Ismael, Searías, Obadías y Hanán; todos éstos fueron hijos de Azel.

1Cr 8:39 Y los hijos de Esec, su hermano, fueron Ulam, el primogénito; Jeús, el segundo; y Elifelet, el tercero.

1Cr 8:40 Y los hijos de Ulam fueron hombres fuertes y valientes, arqueros, los cuales tuvieron muchos hijos y nietos, ciento cincuenta. Todos éstos fueron de los hijos de Benjamín.

1 CRÓNICAS 7 1 CRÓNICAS 9

«Tabla de contenido













































































































































































1 CRÓNICAS 9 Versión Recobro

1 CRÓNICAS 9



1Cr 9:1 Todo Israel fue inscrito por genealogías; he aquí, están escritos en el libro de los reyes de Israel; y Judá fue llevado cautivo a Babilonia por causa de su infidelidad.

1Cr 9:2 Ahora bien, los primeros que habitaron en sus posesiones en las ciudades fueron Israel, los sacerdotes, los levitas y los sirvientes del templo.

1Cr 9:3 Algunos de los hijos de Judá, de Benjamín, de Efraín y de Manasés habitaron en Jerusalén:

1Cr 9:4 Utai, hijo de Amiud, hijo de Omri, hijo de Imri, hijo de Bani, de los hijos de Fares, hijo de Judá;

1Cr 9:5 y de los silonitas: Asaías, el primogénito, y sus hijos.

1Cr 9:6 De los hijos de Zara: Jeuel y los hermanos de ellos, seiscientos noventa.

1Cr 9:7 De los hijos de Benjamín: Salú, hijo de Mesulam, hijo de Hodavías, hijo de Hasenúa;

1Cr 9:8 e Ibneías, hijo de Jeroham; y Ela, hijo de Uzi, hijo de Micri; y Mesulam, hijo de Sefatías, hijo de Reuel, hijo de Ibnías;

1Cr 9:9 y los hermanos de ellos, según sus generaciones, novecientos cincuenta y seis; todos estos hombres eran cabezas de casas paternas conforme a las casas de sus padres.

1Cr 9:10 De los sacerdotes: Jedaías, Joiarib y Jaquín;

1Cr 9:11 y Azarías, hijo de Hilcías, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitob, principal de la casa de Dios;

1Cr 9:12 y Adaía, hijo de Jeroham, hijo de Pasur, hijo de Malquías; y Masai, hijo de Adiel, hijo de Jazera, hijo de Mesulam, hijo de Mesilemit, hijo de Imer;

1Cr 9:13 y los hermanos de ellos, cabezas de sus casas paternas, mil setecientos sesenta varones capaces para la obra del servicio de la casa de Dios.

1Cr 9:14 De los levitas: Semaías, hijo de Hasub, hijo de Azricam, hijo de Hasabías, de los hijos de Merari;

1Cr 9:15 y Bacbacar, Heres y Galal; y Matanías, hijo de Mica, hijo de Zicri, hijo de Asaf;

1Cr 9:16 y Obadías, hijo de Semaías, hijo de Galal, hijo de Jedutún; y Berequías, hijo de Asa, hijo de Elcana, el cual habitó en las aldeas de los netofatitas.

1Cr 9:17 Y los porteros: Salum, Acub, Talmón, Ahimán y sus hermanos. Salum era el jefe,

1Cr 9:18 apostados hasta entonces en la puerta del rey, al oriente. Éstos eran los porteros de los campamentos de los hijos de Leví.

1Cr 9:19 Salum, hijo de Coré, hijo de Ebiasaf, hijo de Coré, y sus hermanos de la casa de su padre, los coreítas, tenían a su cargo la obra del servicio como guardas de los umbrales de la tienda; también los padres de ellos habían estado a cargo del campamento de Jehová, guardas de la entrada.

1Cr 9:20 Y Finees, hijo de Eleazar, era antes jefe sobre ellos; Jehová estaba con él.

1Cr 9:21 Zacarías, hijo de Meselemías, era portero de la entrada de la Tienda de Reunión.

1Cr 9:22 Todos éstos, escogidos para ser porteros en los umbrales, eran doscientos doce. Fueron inscritos por genealogía en sus aldeas; David y el vidente Samuel los nombraron para este cargo por causa de la fidelidad de ellos.

1Cr 9:23 Así pues, ellos y sus hijos estaban encargados de las puertas de la casa de Jehová, la casa de la tienda, como guardianes.

1Cr 9:24 Y estaban los porteros a los cuatro lados: al oriente, al occidente, al norte y al sur.

1Cr 9:25 Y sus hermanos, que estaban en sus aldeas, habían de venir de tiempo en tiempo cada siete días para estar con ellos,

1Cr 9:26 porque los cuatro porteros principales, que eran levitas, eran fieles y tenían a su cargo las cámaras y las tesorerías de la casa de Dios.

1Cr 9:27 Pasaban la noche alrededor de la casa de Dios, pues la guardia estaba a su cargo, y ellos estaban encargados de abrirla cada mañana.

1Cr 9:28 Y algunos de ellos estaban encargados de los utensilios del servicio, y los contaban al meterlos y al sacarlos.

1Cr 9:29 Y otros de ellos fueron puestos a cargo del mobiliario, de todos los utensilios del santuario y de la flor de harina, del vino, del aceite, del olíbano y de las especias.

1Cr 9:30 Y algunos de los hijos de los sacerdotes preparaban la confección de las especias.

1Cr 9:31 Y a Matatías, uno de los levitas, el primogénito de Salum, el coreíta, le habían sido confiadas las cosas que se hacían en sartén.

1Cr 9:32 Y algunos de sus hermanos de entre los hijos de los coatitas tenían a su cargo las hileras de panes, para prepararlos cada Sábado.

1Cr 9:33 Y éstos, los cantores, cabezas de casas paternas de los levitas, moraban en las cámaras y estaban exentos de otros servicios, porque de día y de noche estaban ocupados en su trabajo.

1Cr 9:34 Así pues, éstos eran cabezas de casas paternas de los levitas conforme a sus generaciones, hombres principales; éstos habitaron en Jerusalén.

1Cr 9:35 En Gabaón habitaba Jeiel, padre de Gabaón, y el nombre de su mujer era Maaca;

1Cr 9:36 y su primogénito fue Abdón, luego Zur, Cis, Baal, Ner, Nadab,

1Cr 9:37 Gedor, Ahío, Zacarías y Miclot.

1Cr 9:38 Y Miclot engendró a Simeam. Éstos también habitaron frente a sus hermanos en Jerusalén, y juntamente con sus otros hermanos.

1Cr 9:39 Ner engendró a Cis; y Cis engendró a Saúl; y Saúl engendró a Jonatán, Malquisúa, Abinadab y Es-baal.

1Cr 9:40 Hijo de Jonatán fue Merib-baal, y Merib-baal engendró a Micaía.

1Cr 9:41 Los hijos de Micaía: Pitón, Melec, Tarea y Acaz.

1Cr 9:42 Acaz engendró a Jara; y Jara engendró a Alemet, a Azmavet y a Zimri; y Zimri engendró a Mosa;

1Cr 9:43 y Mosa engendró a Bina; y Refaías fue su hijo, Elasa su hijo, Azel su hijo.

1Cr 9:44 Y Azel tuvo seis hijos, cuyos nombres fueron Azricam, Bocru, Ismael, Searías, Obadías y Hanán; éstos fueron los hijos de Azel.

1 CRÓNICAS 8 1 CRÓNICAS 10

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2 Crónicas Versión Recobro

SEGUNDO LIBRO DE CRÓNICAS



2 CRÓNICAS 1



2Cr 1:1 Salomón, hijo de David, se fortaleció en su reino, y Jehová su Dios estaba con él y lo engrandeció sobremanera.

2Cr 1:2 Y habló Salomón a todo Israel, a los capitanes de millares y de centenas, a los jueces y a todos los líderes de todo Israel, los cabezas de las casas paternas.

2Cr 1:3 Después Salomón fue con toda la asamblea al lugar alto que había en Gabaón, pues allí estaba la Tienda de Reunión de Dios, que Moisés, el siervo de Jehová, había hecho en el desierto.

2Cr 1:4 Pero David había subido el Arca de Dios desde Quiriat-jearim al lugar que había preparado para ella, porque le había erigido una tienda en Jerusalén.

2Cr 1:5 Asimismo el altar de bronce que había hecho Bezaleel, hijo de Uri, hijo de Hur, estaba allí delante del tabernáculo de Jehová, al cual consultaron Salomón y la asamblea.

2Cr 1:6 Subió, pues, Salomón allá delante de Jehová, al altar de bronce que estaba junto a la Tienda de Reunión, y ofreció sobre él mil holocaustos.

2Cr 1:7 Durante aquella noche se le apareció Dios a Salomón y le dijo: Pide lo que quieras que Yo te dé.

2Cr 1:8 Y Salomón respondió a Dios: Tú has mostrado gran benevolencia amorosa a mi padre David, y a mí me has puesto por rey en lugar suyo.

2Cr 1:9 Ahora, pues, oh Jehová Dios, que se cumpla Tu promesa a mi padre David, ya que Tú me has puesto por rey sobre un pueblo tan numeroso como el polvo de la tierra.

2Cr 1:10 Dame ahora sabiduría y conocimiento, para que pueda salir y entrar delante de este pueblo; porque ¿quién podrá juzgar a este pueblo Tuyo tan grande?

2Cr 1:11 Entonces Dios dijo a Salomón: Por cuanto esto estaba en tu corazón, y no has pedido riquezas, ni bienes, ni honores, ni la vida de los que te odian, ni aun has pedido larga vida, sino que has pedido para ti sabiduría y conocimiento para poder juzgar a Mi pueblo, sobre el cual te he puesto por rey,

2Cr 1:12 sabiduría y conocimiento te han sido concedidos; y también te daré riquezas, bienes y honores, tales como nunca los tuvieron los reyes que fueron antes de ti, ni los tendrán los que vengan después de ti.

2Cr 1:13 Después Salomón regresó a Jerusalén del lugar alto que estaba en Gabaón, de la Tienda de Reunión, y reinó sobre Israel.

2Cr 1:14 Y juntó Salomón carros y jinetes; y tenía mil cuatrocientos carros y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros y con el rey en Jerusalén.

2Cr 1:15 E hizo el rey que en Jerusalén la plata y el oro llegaran a ser tan abundante como las piedras, y los cedros como los sicómoros que están en las tierras bajas.

2Cr 1:16 Y los caballos de Salomón procedían de Egipto y de Coa; los mercaderes del rey los adquirían en Coa a precio fijo.

2Cr 1:17 Podían importar de Egipto un carro por seiscientos siclos de plata, y un caballo por ciento cincuenta siclos; y de la misma forma los exportaban a todos los reyes de los heteos y a los reyes de Siria por sus propios medios.

1 CRÓNICAS 29 2 CRÓNICAS 2

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2 CRÓNICAS 10 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 10



2Cr 10:1 Luego Roboam fue a Siquem, porque todo Israel había ido a Siquem para hacerle rey.

2Cr 10:2 Y cuando lo oyó Jeroboam, hijo de Nabat (pues estaba en Egipto, adonde había huido de Salomón, el rey; y Jeroboam volvió de Egipto,

2Cr 10:3 y enviaron a llamarle), Jeroboam y todo Israel llegaron a donde estaba Roboam y le hablaron, diciendo:

2Cr 10:4 Tu padre agravó nuestro yugo. Ahora, pues, haz más liviano el duro servicio de tu padre y el pesado yugo que él puso sobre nosotros, y te serviremos.

2Cr 10:5 Y él les dijo: Idos, y de aquí a tres días volved a mí. Y el pueblo se fue.

2Cr 10:6 Luego el rey Roboam pidió consejo de los ancianos que habían atendido a su padre Salomón cuando estaba vivo, diciendo: ¿Qué me aconsejáis que responda a este pueblo?

2Cr 10:7 Y ellos le hablaron, diciendo: Si eres bueno con este pueblo y les complaces y les dices buenas palabras, entonces serán tus siervos para siempre.

2Cr 10:8 Pero él desechó el consejo que los ancianos le habían dado, y pidió consejo de los jóvenes que se habían criado con él, que le atendían.

2Cr 10:9 Y les dijo: ¿Qué me aconsejáis que responda a este pueblo que me ha hablado, diciendo: Haz más liviano el yugo que tu padre puso sobre nosotros?

2Cr 10:10 Y los jóvenes que se habían criado con él le respondieron, diciendo: Así hablarás al pueblo que te ha hablado, diciendo: Tu padre agravó nuestro yugo, pero tú debes hacerlo más liviano para nosotros; así les dirás: Mi dedo meñique es más grueso que los lomos de mi padre.

2Cr 10:11 Ahora, pues, mientras que mi padre puso pesado yugo sobre vosotros, yo aumentaré vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones.

2Cr 10:12 Al tercer día Jeroboam y todo el pueblo llegaron adonde estaba Roboam, según el rey lo había mandado, diciendo: Volved a mí al tercer día.

2Cr 10:13 Y el rey les respondió con dureza; y desechó el rey Roboam el consejo de los ancianos;

2Cr 10:14 y les habló conforme al consejo de los jóvenes, diciendo: Agravaré vuestro yugo, y lo aumentaré; mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones.

2Cr 10:15 Así que el rey no escuchó al pueblo, porque lo que había sucedido era de Dios, para que Jehová confirmara Su palabra que había hablado por medio de Ahías, el silonita, a Jeroboam, hijo de Nabat.

2Cr 10:16 Cuando todo Israel vio que el rey no quiso escucharles, el pueblo devolvió una respuesta al rey, diciendo: ¿Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos herencia en el hijo de Isaí. Cada uno a sus tiendas, oh Israel. Mira ahora, por tu propia casa, oh David. Y todo Israel se fue a sus tiendas.

2Cr 10:17 Pero en cuanto a los hijos de Israel que moraban en las ciudades de Judá, Roboam reinó sobre ellos.

2Cr 10:18 Luego el rey Roboam envió a Adoram, que estaba a cargo del trabajo forzado, y los hijos de Israel le apedrearon, y murió. Y el rey Roboam se apresuró a subir a su carro y huir a Jerusalén.

2Cr 10:19 Así se rebeló Israel contra la casa de David hasta el día de hoy.

2 CRÓNICAS 9 2 CRÓNICAS 11

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2 CRÓNICAS 11 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 11



2Cr 11:1 Y cuando Roboam llegó a Jerusalén, congregó a la casa de Judá y de Benjamín, ciento ochenta mil guerreros escogidos, con el fin de hacer guerra contra Israel y devolver el reino a Roboam.

2Cr 11:2 Pero vino palabra de Jehová a Semaías, varón de Dios, diciendo:

2Cr 11:3 Habla a Roboam, hijo de Salomón, rey de Judá, y a todo Israel en Judá y Benjamín, diciendo:

2Cr 11:4 Así dice Jehová: No subiréis ni haréis guerra contra vuestros hermanos. Vuelva cada hombre a su casa, porque de Mí ha venido esto. Entonces ellos escucharon las palabras de Jehová y se volvieron, y no fueron contra Jeroboam.

2Cr 11:5 Y habitó Roboam en Jerusalén y edificó ciudades para fortificar a Judá.

2Cr 11:6 Edificó Belén, Etam, Tecoa,

2Cr 11:7 Bet-sur, Soco, Adulam,

2Cr 11:8 Gat, Maresa, Zif,

2Cr 11:9 Adoraim, Laquis, Azeca,

2Cr 11:10 Zora, Ajalón y Hebrón, que eran ciudades fortificadas en Judá y en Benjamín.

2Cr 11:11 Reforzó también las fortalezas y puso en ellas comandantes y almacenes de víveres, de aceite y de vino.

2Cr 11:12 En toda ciudad puso escudos y lanzas, y las hizo extremadamente fuertes; y quedó en posesión de Judá y de Benjamín.

2Cr 11:13 Y los sacerdotes y los levitas que estaban en todo Israel se presentaron a él desde todos sus territorios;

2Cr 11:14 pues los levitas abandonaron sus pastizales y sus propiedades y marcharon a Judá y a Jerusalén, porque Jeroboam y sus hijos los habían expulsado para que no ejercieran su función sirviendo a Jehová como sacerdotes.

2Cr 11:15 Y él designó sus propios sacerdotes para los lugares altos y para los machos cabríos y los becerros que había hecho.

2Cr 11:16 Y de todas las tribus de Israel, los que habían resuelto en su corazón buscar a Jehová, Dios de Israel, se fueron tras los levitas a Jerusalén para ofrecer sacrificios a Jehová, el Dios de sus padres.

2Cr 11:17 Así fortalecieron el reino de Judá y apoyaron a Roboam, hijo de Salomón, por tres años, porque tres años anduvieron en el camino de David y de Salomón.

2Cr 11:18 Y Roboam tomó para sí por mujer a Mahalat, hija de Jerimot, hijo de David y de Abihail, hija de Eliab, hijo de Isaí.

2Cr 11:19 Ella le dio a luz hijos: Jeús, Semarías y Zaham.

2Cr 11:20 Después de ella tomó a Maaca, hija de Absalón, la cual le dio a luz Abías, Atai, Ziza y Selomit.

2Cr 11:21 Y Roboam amó a Maaca, hija de Absalón, sobre todas sus mujeres y concubinas, pues había tomado dieciocho mujeres y sesenta concubinas, y engendró veintiocho hijos y sesenta hijas.

2Cr 11:22 Y puso Roboam a Abías, hijo de Maaca, como jefe de los príncipes, como líder entre sus hermanos, porque proyectaba hacerlo rey.

2Cr 11:23 Obró con sabiduría, pues esparció a todos sus hijos por todas las tierras de Judá y de Benjamín, y por todas las ciudades fortificadas, y les dio víveres en abundancia y les buscó muchas mujeres.

2 CRÓNICAS 10 2 CRÓNICAS 12

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2 CRÓNICAS 12 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 12



2Cr 12:1 Cuando el reino de Roboam se había consolidado y fortalecido, él abandonó la ley de Jehová, y todo Israel con él.

2Cr 12:2 Y por cuanto habían sido infieles a Jehová, en el año quinto del rey Roboam, Sisac, rey de Egipto, subió contra Jerusalén,

2Cr 12:3 con mil doscientos carros y sesenta mil jinetes; y el pueblo que venía con él de Egipto era innumerable: libios, suquienos y cusitas.

2Cr 12:4 Tomó las ciudades fortificadas de Judá y llegó hasta Jerusalén.

2Cr 12:5 Y vino el profeta Semaías ante Roboam y los príncipes de Judá que estaban reunidos en Jerusalén por causa de Sisac, y les dijo: Así dice Jehová: Vosotros me habéis abandonado, y por eso Yo también os he abandonado en manos de Sisac.

2Cr 12:6 Se humillaron, pues, los príncipes de Israel y el rey y dijeron: Justo es Jehová.

2Cr 12:7 Y cuando Jehová vio que se habían humillado, vino palabra de Jehová a Semaías, diciendo: Se han humillado; no los destruiré, sino que les daré alguna liberación, y Mi ira no se derramará sobre Jerusalén por mano de Sisac.

2Cr 12:8 Pues, serán sus siervos para que sepan lo que es servirme a Mí, y qué es servir a los reinos de otras tierras.

2Cr 12:9 Entonces Sisac, rey de Egipto, subió contra Jerusalén, y tomó los tesoros de la casa de Jehová y los tesoros de la casa del rey; se lo llevó todo. También se llevó los escudos de oro que Salomón había hecho.

2Cr 12:10 Y en lugar de ellos hizo el rey Roboam escudos de bronce, y los encomendó en manos de los capitanes de la guardia, que custodiaban la entrada de la casa del rey.

2Cr 12:11 Cuando el rey entraba en la casa de Jehová, venían los de la guardia y los llevaban, y después los devolvían a la cámara de la guardia.

2Cr 12:12 Y cuando él se humilló, la ira de Jehová se apartó de él y no los destruyó por completo. También en Judá las cosas marchaban bien.

2Cr 12:13 Se fortaleció, pues, el rey Roboam en Jerusalén y reinó. Roboam tenía cuarenta y un años cuando comenzó a reinar, y diecisiete años reinó en Jerusalén, ciudad que Jehová había escogido, de todas las tribus de Israel, para poner allí Su nombre. Y el nombre de su madre era Naama, la amonita.

2Cr 12:14 E hizo lo malo, porque no preparó su corazón para buscar a Jehová.

2Cr 12:15 Los hechos de Roboam, los primeros y los últimos, ¿no están escritos en las crónicas del profeta Semaías y del vidente Iddo, conforme al registro genealógico? Y hubo guerras entre Roboam y Jeroboam continuamente.

2Cr 12:16 Y durmió Roboam con sus padres y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David. Y reinó en su lugar Abías, su hijo.

2 CRÓNICAS 11 2 CRÓNICAS 13

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2 CRÓNICAS 13 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 13



2Cr 13:1 En el año dieciocho del rey Jeroboam, Abías comenzó a reinar sobre Judá.

2Cr 13:2 Reinó tres años en Jerusalén, y el nombre de su madre era Micaías, hija de Uriel de Gabaa. Y hubo guerra entre Abías y Jeroboam.

2Cr 13:3 Entonces Abías comenzó la batalla con un ejército de cuatrocientos mil hombres de guerra, valerosos y escogidos; y Jeroboam ordenó la batalla contra él con ochocientos mil hombres escogidos, fuertes y valientes.

2Cr 13:4 Se levantó Abías sobre el monte Zemaraim, que está en la región montañosa de Efraín, y dijo: Oídme, Jeroboam y todo Israel.

2Cr 13:5 ¿Acaso no sabéis vosotros que Jehová, el Dios de Israel, dio a David el reino sobre Israel para siempre, a él y a sus hijos, mediante pacto de sal?

2Cr 13:6 Pero Jeroboam, hijo de Nabat, siervo de Salomón, hijo de David, se levantó y se rebeló contra su señor.

2Cr 13:7 Y se juntaron con él hombres indignos, sólo malandrines, y se fortalecieron contra Roboam, hijo de Salomón, cuando Roboam era joven y tierno de corazón, y no pudo resistirles.

2Cr 13:8 Y ahora vosotros pensáis que podéis resistir al reino de Jehová que está en manos de los hijos de David, porque sois una gran multitud y tenéis con vosotros los becerros de oro que Jeroboam os hizo por dioses.

2Cr 13:9 ¿No habéis arrojado vosotros a los sacerdotes de Jehová, los hijos de Aarón, y a los levitas? Y os habéis hecho sacerdotes a la manera de los pueblos de otras tierras, para que cualquiera que venga a consagrarse con un novillo del ganado y siete carneros, se convierta en sacerdote de los que no son dioses.

2Cr 13:10 Pero en cuanto a nosotros, Jehová es nuestro Dios y no lo hemos abandonado; los sacerdotes que ministran a Jehová son los hijos de Aarón, y los levitas están ocupados en su obra.

2Cr 13:11 Cada mañana y cada tarde queman para Jehová los holocaustos y el incienso aromático, ponen las hileras de pan sobre la mesa pura y preparan el candelero de oro y sus lámparas para que ardan cada tarde; pues nosotros cumplimos lo que encargó Jehová, pero vosotros lo habéis abandonado.

2Cr 13:12 Y he aquí, Dios está con nosotros a la cabeza, y sus sacerdotes con las trompetas de alarma para que suenen contra vosotros. Oh hijos de Israel, no peleéis contra Jehová, el Dios de vuestros padres, porque no habéis de tener éxito.

2Cr 13:13 Entretanto, Jeroboam hizo tender una emboscada para llegar a ellos por detrás; de modo que Israel estaba frente a Judá, y la emboscada estaba a espaldas de Judá.

2Cr 13:14 Y cuando Judá miró hacia atrás, he aquí que tenía la batalla por delante y a las espaldas. Clamaron entonces a Jehová, y los sacerdotes tocaron las trompetas.

2Cr 13:15 Entonces los de Judá gritaron; y al alzar ellos el grito, Dios derrotó a Jeroboam y a todo Israel delante de Abías y de Judá.

2Cr 13:16 Y huyeron los hijos de Israel delante de Judá, y Dios los entregó en sus manos.

2Cr 13:17 Y Abías y su pueblo les infligieron una gran derrota, de modo que cayeron muertos quinientos mil hombres escogidos de Israel.

2Cr 13:18 Así fueron subyugados los hijos de Israel en aquel tiempo, y los hijos de Judá prevalecían, porque se apoyaban en Jehová, el Dios de sus padres.

2Cr 13:19 Y Abías persiguió a Jeroboam y le tomó algunas ciudades: a Bet-el con sus aldeas, a Jesana con sus aldeas y a Efrón con sus aldeas.

2Cr 13:20 Y nunca más recuperó poder Jeroboam en los días de Abías, sino que Jehová lo hirió, y murió.

2Cr 13:21 Pero Abías se hizo más fuerte, y tomó para sí catorce mujeres y engendró veintidós hijos y dieciséis hijas.

2Cr 13:22 Y los demás hechos de Abías, sus caminos y sus palabras están escritos en el comentario del profeta Iddo.

2 CRÓNICAS 12 2 CRÓNICAS 14

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2 CRÓNICAS 14 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 14



2Cr 14:1 Y durmió Abías con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David. Y en su lugar reinó Asa, su hijo, en cuyos días tuvo sosiego el país por diez años.

2Cr 14:2 E hizo Asa lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová su Dios.

2Cr 14:3 Porque quitó los altares extranjeros y los lugares altos, quebró las estelas y taló las Aseras;

2Cr 14:4 y mandó a Judá que buscara a Jehová, el Dios de sus padres, y pusiera por obra la ley y el mandamiento.

2Cr 14:5 Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los lugares altos y los altares de incienso. Y el reino tuvo sosiego bajo él.

2Cr 14:6 Y edificó ciudades fortificadas en Judá, por cuanto el país tenía sosiego, y no había guerra contra él en aquellos años, porque Jehová le había dado reposo.

2Cr 14:7 Dijo, pues, a Judá: Edifiquemos estas ciudades y cerquémoslas de muros con torres, puertas y barras. La tierra es aún nuestra, porque hemos buscado a Jehová nuestro Dios; lo hemos buscado, y Él nos ha dado reposo por todas partes. Así edificaron, y fueron prosperados.

2Cr 14:8 Tenía Asa un ejército de trescientos mil hombres de Judá que llevaban escudos grandes y lanzas, y doscientos ochenta mil hombres de Benjamín que portaban escudos y entesaban arcos. Todos eran hombres fuertes y valientes.

2Cr 14:9 Y salió contra ellos Zera, el cusita, con un ejército de un millón de hombres y trescientos carros, y llegó hasta Maresa.

2Cr 14:10 Entonces salió Asa contra él, y se pusieron en orden de batalla en el valle de Sefata, cerca de Maresa.

2Cr 14:11 Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, no hay nadie más que Tú para ayudarnos, entre el poderoso y los que no tienen fuerza. Ayúdanos, oh Jehová nuestro Dios, porque en Ti nos apoyamos, y en Tu nombre marchamos contra esta muchedumbre. Oh Jehová, Tú eres nuestro Dios; no prevalezca contra Ti hombre mortal.

2Cr 14:12 Y Jehová derrotó a los cusitas delante de Asa y delante de Judá; y huyeron los cusitas.

2Cr 14:13 Asa y el pueblo que con él estaba los persiguieron hasta Gerar; y cayeron tantos cusitas que no pudieron reponerse, porque fueron destrozados delante de Jehová y delante de Su ejército. Y se llevaron muy grande botín.

2Cr 14:14 Atacaron también todas las ciudades alrededor de Gerar, porque el temor de Jehová cayó sobre ellos. Y saquearon todas las ciudades, pues había en ellas gran botín de guerra.

2Cr 14:15 Asimismo atacaron los establos del ganado y se llevaron muchas ovejas y camellos, y volvieron a Jerusalén.

2 CRÓNICAS 13 2 CRÓNICAS 15

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2 CRÓNICAS 15 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 15



2Cr 15:1 Y el Espíritu de Dios vino sobre Azarías, hijo de Obed,

2Cr 15:2 el cual salió al encuentro de Asa y le dijo: Oídme, Asa y todo Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros si vosotros estáis con él; y si lo buscáis, Él se dejará hallar por vosotros, pero si lo abandonáis, Él os abandonará.

2Cr 15:3 Por mucho tiempo ha estado Israel sin el Dios verdadero, sin sacerdote que enseñara y sin ley;

2Cr 15:4 pero en su angustia se volvieron a Jehová, el Dios de Israel, y lo buscaron, y Él se dejó hallar por ellos.

2Cr 15:5 En aquellos tiempos no había paz, ni para el que salía ni para el que entraba, sino grandes aflicciones sobre todos los habitantes de las tierras.

2Cr 15:6 Pues fueron quebrantados los pueblos, nación contra nación y ciudad contra ciudad, porque Dios los conturbó con toda clase de angustias.

2Cr 15:7 Sed fuertes y no desfallezcan vuestras manos, pues hay recompensa para vuestra obra.

2Cr 15:8 Cuando oyó Asa estas palabras, esto es, la profecía del profeta Obed, se fortaleció y quitó las cosas detestables de toda la tierra de Judá y de Benjamín, y de las ciudades que él había tomado en la región montañosa de Efraín. Entonces restauró el altar de Jehová, que estaba delante del pórtico de Jehová.

2Cr 15:9 Después reunió a todo Judá y Benjamín, y con ellos los peregrinos de Efraín, de Manasés y de Simeón; porque muchos de Israel se habían pasado a él, viendo que Jehová su Dios estaba con él.

2Cr 15:10 Se reunieron, pues, en Jerusalén, en el mes tercero del año decimoquinto del reinado de Asa.

2Cr 15:11 Y en aquel día sacrificaron a Jehová del botín que habían traído, setecientos bueyes y siete mil ovejas.

2Cr 15:12 Y entraron en pacto de que buscarían a Jehová, el Dios de sus padres, con todo su corazón y con toda su alma,

2Cr 15:13 y de que a cualquiera que no buscara a Jehová, el Dios de Israel, se le diera muerte, ya fuera grande o pequeño, hombre o mujer.

2Cr 15:14 Y juraron a Jehová con gran voz, con gritos, al son de trompetas y de cuernos.

2Cr 15:15 Y todo Judá se alegró del juramento, pues de todo su corazón lo juraban, y con todo su deseo lo buscaban; y Él se dejó hallar de ellos y les dio descanso por todas partes.

2Cr 15:16 También privó a su madre Maaca, la madre del rey Asa, de ser reina madre, porque había hecho una imagen abominable para Asera. Y Asa taló la imagen abominable, la hizo polvo y la quemó junto al arroyo Cedrón.

2Cr 15:17 Pero los lugares altos no fueron quitados de Israel; aparte de eso, el corazón de Asa fue perfecto todos sus días.

2Cr 15:18 También metió en la casa de Dios las cosas que su padre había santificado y las que él había santificado: plata, oro y utensilios.

2Cr 15:19 Y no hubo guerra hasta el año treinta y cinco del reinado de Asa.

2 CRÓNICAS 14 2 CRÓNICAS 16

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2 CRÓNICAS 16 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 16



2Cr 16:1 En el año treinta y seis del reinado de Asa, subió Baasa, rey de Israel, contra Judá y edificó Ramá para no dejar a ninguno salir ni entrar a Asa, rey de Judá.

2Cr 16:2 Y Asa sacó la plata y el oro de los tesoros de la casa de Jehová y de la casa del rey, y los envió a Ben-adad, rey de Siria, que residía en Damasco, diciendo:

2Cr 16:3 Hay alianza entre tú y yo, como la hubo entre mi padre y el tuyo. Ahora yo te envío un presente de plata y de oro; ve y rompe tu alianza con Baasa, rey de Israel, para que se aparte de mí.

2Cr 16:4 Y Ben-adad escuchó al rey Asa y envió a los capitanes de sus ejércitos contra las ciudades de Israel, los cuales atacaron a Ijón, Dan, Abel-maim y todas las ciudades de almacenaje de Neftalí.

2Cr 16:5 Y cuando Baasa oyó esto, dejó de edificar Ramá y cesó su obra.

2Cr 16:6 Entonces el rey Asa tomó a todo Judá, y se llevaron las piedras de Ramá y la madera con que Baasa edificaba; y con ellas edificó Geba y Mizpa.

2Cr 16:7 En aquel tiempo vino el vidente Hanani a Asa, rey de Judá, y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te has apoyado en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha escapado de tus manos.

2Cr 16:8 Los cusitas y los libios, ¿no formaban un ejército grande, con carros y jinetes en grandísima cantidad? Con todo, porque te apoyaste en Jehová, Él los entregó en tus manos.

2Cr 16:9 Porque los ojos de Jehová recorren toda la tierra para fortalecer a los que tienen corazón perfecto para con Él. Neciamente has procedido en esto; por eso, desde ahora habrá guerras contra ti.

2Cr 16:10 Entonces se enojó Asa contra el vidente y lo metió en la cárcel, en el cepo, pues se encolerizó mucho contra él a causa de esto. También oprimió Asa en aquel tiempo a algunos del pueblo.

2Cr 16:11 Y los hechos de Asa, los primeros y los últimos, están escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel.

2Cr 16:12 En el año treinta y nueve de su reinado, Asa enfermó de los pies. Su enfermedad era muy grave, pero ni aun en su enfermedad buscó a Jehová, sino a los médicos.

2Cr 16:13 Y durmió Asa con sus padres y murió en el año cuarenta y uno de su reinado.

2Cr 16:14 Y lo sepultaron en su propio sepulcro, que él había excavado para sí en la ciudad de David. Y lo pusieron en un lecho que él había llenado de diversas especias, mezcladas según el arte de los perfumistas; y encendieron una hoguera muy grande en su honor.

2 CRÓNICAS 15 2 CRÓNICAS 17

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2 CRÓNICAS 17 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 17



2Cr 17:1 Reinó en su lugar Josafat, su hijo, el cual se fortaleció contra Israel.

2Cr 17:2 Puso tropas en todas las ciudades fortificadas de Judá y colocó guarniciones en la tierra de Judá y en las ciudades de Efraín que su padre Asa había tomado.

2Cr 17:3 Y Jehová estuvo con Josafat, porque anduvo en los primeros caminos de su padre David; no buscó a los Baales,

2Cr 17:4 sino que buscó al Dios de su padre y anduvo en Sus mandamientos, no según las obras de Israel.

2Cr 17:5 Por tanto, Jehová confirmó el reino en sus manos. Y todo Judá trajo tributo a Josafat, y tuvo riquezas y honores en abundancia.

2Cr 17:6 Se animó su corazón en los caminos de Jehová; y además, quitó de Judá los lugares altos y las Aseras.

2Cr 17:7 En el tercer año de su reinado envió a sus oficiales Ben-hail, Abdías, Zacarías, Natanael y Micaías, para que enseñaran en las ciudades de Judá.

2Cr 17:8 Con ellos envió a los levitas Semaías, Netanías, Zebadías, Asael, Semiramot, Jonatán, Adonías, Tobías y Tobadonías, los levitas; y con ellos, a los sacerdotes Elisama y Joram.

2Cr 17:9 Y enseñaron en Judá, teniendo consigo el libro de la ley de Jehová; y recorrieron todas las ciudades de Judá enseñando al pueblo.

2Cr 17:10 Y el temor de Jehová cayó sobre todos los reinos de las tierras que estaban alrededor de Judá, y no hicieron guerra contra Josafat.

2Cr 17:11 Y algunos de los filisteos trajeron presentes a Josafat y tributo de plata; hasta los árabes le trajeron rebaños: siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos machos cabríos.

2Cr 17:12 Y Josafat se engrandecía sobremanera, y edificó en Judá fortalezas y ciudades de almacenaje.

2Cr 17:13 Llevó a cabo muchas obras en las ciudades de Judá y tuvo hombres de guerra, hombres fuertes y valientes, en Jerusalén.

2Cr 17:14 Y éste es el alistamiento de ellos según sus casas paternas: de Judá, los capitanes de los millares: el capitán Adnas, y con él trescientos mil hombres fuertes y valientes;

2Cr 17:15 y a su lado, el capitán Johanán, y con él doscientos ochenta mil;

2Cr 17:16 y a su lado, Amasías, hijo de Zicri, el cual se había ofrecido voluntariamente a Jehová, y con él doscientos mil hombres fuertes y valientes.

2Cr 17:17 De Benjamín: Eliada, un hombre fuerte y valiente, y con él doscientos mil hombres armados de arco y escudo;

2Cr 17:18 y a su lado, Jozabad, y con él ciento ochenta mil armados para la guerra.

2Cr 17:19 Éstos eran los que servían al rey, sin contar los que el rey había puesto en las ciudades fortificadas en todo Judá.

2 CRÓNICAS 16 2 CRÓNICAS 18

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2 CRÓNICAS 18 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 18



2Cr 18:1 Tenía, pues Josafat grandes riquezas y honores, y emparentó con Acab.

2Cr 18:2 Y después de algunos años él descendió a Samaria para visitar a Acab. Y Acab mató muchas ovejas y bueyes para él y para la gente que estaba con él, y lo persuadió a que subiera contra Ramot-galaad.

2Cr 18:3 Y dijo Acab, rey de Israel, a Josafat, rey de Judá: ¿Irás conmigo contra Ramot-galaad? Y Josafat le dijo: Yo seré como tú, y mi pueblo como tu pueblo. Estaremos contigo en la batalla.

2Cr 18:4 Dijo luego Josafat al rey de Israel: Pide hoy, te ruego, la palabra de Jehová.

2Cr 18:5 Entonces el rey de Israel reunió a los profetas, cuatrocientos hombres, y les dijo: ¿Iremos a la batalla en contra de Ramot-galaad o desistiré de ello? Y respondieron: Sube, y Dios la entregará en manos del rey.

2Cr 18:6 Pero Josafat dijo: ¿No hay aquí aún otro profeta de Jehová, para que le consultemos?

2Cr 18:7 Y el rey de Israel respondió a Josafat: Aún hay un varón por medio del cual podríamos consultar a Jehová; mas yo lo aborrezco, porque no profetiza el bien en cuanto a mí, sino siempre el mal. Es Micaías, hijo de Imla. Y Josafat dijo: No diga eso el rey.

2Cr 18:8 Luego el rey de Israel llamó a un oficial y le dijo: Trae pronto a Micaías, hijo de Imla.

2Cr 18:9 El rey de Israel y Josafat, rey de Judá, estaban sentados cada uno en su trono, vestidos con ropas reales; y estaban sentados en la era junto a la entrada de la puerta de Samaria, y todos los profetas profetizaban delante de ellos.

2Cr 18:10 Y Sedequías, hijo de Quenaana, se había hecho unos cuernos de hierro, y dijo: Así dice Jehová: Con éstos empujarás a los sirios hasta acabarlos.

2Cr 18:11 Todos los profetas profetizaban así, diciendo: Sube a Ramot-galaad y ten éxito, porque Jehová la entregará en manos del rey.

2Cr 18:12 Y el mensajero que había ido a llamar a Micaías le habló, diciendo: Mira que las palabras de los profetas, siendo unánimes, parecen bien al rey. Sea, pues, tu palabra, te ruego, como la palabra de uno de ellos, y habla el bien.

2Cr 18:13 Micaías respondió: Vive Jehová, que lo que mi Dios hable, eso hablaré.

2Cr 18:14 Cuando llegó al rey, éste le dijo: Micaías, ¿iremos a pelear contra Ramot-galaad o desistiré de ello? Él respondió: Subid y tened éxito, porque serán entregados en vuestras manos.

2Cr 18:15 Y el rey le dijo: ¿Cuántas veces tengo que hacerte jurar que no me digas sino la verdad en el nombre de Jehová?

2Cr 18:16 Entonces él dijo: Vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor. Y Jehová dijo: Éstos no tienen amo; vuélvase cada uno a su casa en paz.

2Cr 18:17 El rey de Israel dijo a Josafat: ¿No te dije que él no profetiza el bien acerca de mí, sino el mal?

2Cr 18:18 Y Micaías dijo: Oye, pues, la palabra de Jehová: Yo vi a Jehová sentado en Su trono, con todo el ejército de los cielos en pie a Su derecha y a Su izquierda.

2Cr 18:19 Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab, rey de Israel, para que suba y caiga en Ramot-galaad? Y uno decía de una manera, y otro decía de otra.

2Cr 18:20 Y salió un espíritu, se puso delante de Jehová y dijo: Yo lo induciré. Jehová le dijo: ¿De qué manera?

2Cr 18:21 Y respondió: Saldré y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y Él dijo: Lo inducirás, y ciertamente prevalecerás. Sal, y hazlo así.

2Cr 18:22 Entonces ahora Jehová ha puesto espíritu de mentira en boca de todos estos tus profetas, y Jehová ha hablado el mal acerca de ti.

2Cr 18:23 Entonces se acercó Sedequías, hijo de Quenaana, y golpeó a Micaías en la mejilla, diciendo: ¿Por dónde se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a ti?

2Cr 18:24 Y Micaías respondió: Tú lo verás el día en que vayas de aposento en aposento para esconderte.

2Cr 18:25 Entonces el rey de Israel dijo: Tomad a Micaías y llevadlo a Amón, gobernador de la ciudad, y a Joás, hijo del rey.

2Cr 18:26 Y diréis: Así dice el rey: Echad a este hombre en la cárcel y alimentadle con pan de aflicción y con agua de aflicción, hasta que yo vuelva en paz.

2Cr 18:27 Y dijo Micaías: Si en verdad vuelves en paz, Jehová no ha hablado por mí. Y dijo: Escuchad, oh pueblos, todos vosotros.

2Cr 18:28 Y subieron el rey de Israel y Josafat, rey de Judá, a Ramot-galaad.

2Cr 18:29 Y el rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazaré y entraré en la batalla; pero tú ponte tus ropas reales. Y el rey de Israel se disfrazó, y entraron en la batalla.

2Cr 18:30 Y el rey de Siria había mandado a los capitanes de sus carros, diciendo: No peleéis con chico ni con grande, sino sólo contra el rey de Israel.

2Cr 18:31 Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Éste es el rey de Israel. Y lo rodearon para pelear, y Josafat clamó, y Jehová lo ayudó, apartándolos Dios de él.

2Cr 18:32 Percibiendo los capitanes de los carros que él no era el rey de Israel, dejaron de perseguirlo.

2Cr 18:33 Y un hombre disparó su arco a la ventura e hirió al rey de Israel por entre las junturas de la armadura y la coraza. Y el rey de Israel dijo al cochero: Vuelve tu mano y sácame del campamento, pues estoy herido.

2Cr 18:34 Aquel día había arreciado la batalla, y el rey de Israel estuvo sostenido en su carro delante de los sirios hasta el anochecer; y murió al ponerse el sol.

2 CRÓNICAS 17 2 CRÓNICAS 19

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2 CRÓNICAS 19 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 19



2Cr 19:1 Entonces Josafat, rey de Judá, volvió en paz a su casa en Jerusalén.

2Cr 19:2 Y le salió al encuentro el vidente Jehú, hijo de Hanani, y dijo al rey Josafat: ¿Debes ayudar al malvado y amar a los que aborrecen a Jehová? Por esto ha venido sobre ti ira de parte de Jehová.

2Cr 19:3 Sin embargo, se han hallado en ti cosas buenas, pues has quitado del país las Aseras y has aplicado tu corazón a buscar a Dios.

2Cr 19:4 Y habitó Josafat en Jerusalén, y volvió a salir entre el pueblo, desde Beerseba hasta la región montañosa de Efraín, y los hizo volver a Jehová, el Dios de sus padres.

2Cr 19:5 Y estableció jueces en el país en todas las ciudades fortificadas de Judá, ciudad por ciudad.

2Cr 19:6 Y dijo a los jueces: Mirad lo que hacéis; porque no juzgáis por parte de un hombre, sino por parte de Jehová, el cual está con vosotros cuando pronunciáis sentencia.

2Cr 19:7 Ahora pues, que el temor de Jehová esté sobre vosotros; tened cuidado en lo que hacéis, porque en Jehová nuestro Dios no hay iniquidad ni acepción de personas ni admisión de soborno.

2Cr 19:8 Estableció también Josafat en Jerusalén a algunos de los levitas y sacerdotes y cabezas de las casas paternas de Israel, para administrar la justicia de Jehová y para resolver los pleitos. Y volvieron a Jerusalén.

2Cr 19:9 Y les mandó diciendo: Así haréis en el temor de Jehová, con fidelidad y con corazón perfecto.

2Cr 19:10 En cualquier pleito que se os presente de parte de vuestros hermanos que habitan en las ciudades, ya se trate de derramamiento de sangre, ya de una ley o de un mandamiento, ya de estatutos o de ordenanzas, vosotros les amonestaréis para que no sean culpables delante de Jehová, y la ira no venga sobre vosotros ni sobre vuestros hermanos. Así haréis y no seréis culpables.

2Cr 19:11 Y he aquí, Amarías, el sacerdote principal, será el que os presida en todo asunto de Jehová, y Zebadías, hijo de Ismael, príncipe de la casa de Judá, será el que os presida en todo asunto del rey; también los levitas servirán delante de vosotros como oficiales. Sed fuertes y actuad, y Jehová esté con el bueno.

2 CRÓNICAS 18 2 CRÓNICAS 20

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2 CRÓNICAS 2 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 2



2Cr 2:1 Ahora bien, Salomón se propuso edificar una casa al nombre de Jehová y un palacio real para sí.

2Cr 2:2 Y contó Salomón setenta mil hombres para llevar cargas, ochenta mil para trabajar como canteros en las montañas y tres mil seiscientos capataces que los vigilaran.

2Cr 2:3 Y Salomón envió a decir a Huram, rey de Tiro: Haz conmigo como hiciste con mi padre David, enviándole cedros a fin de que edificara para sí una casa en que habitar.

2Cr 2:4 Mira, yo voy a edificar una casa al nombre de Jehová mi Dios para santificársela, para quemar incienso aromático delante de Él, para la colocación continua de las hileras de pan y para ofrecer los holocaustos por la mañana y por la tarde, en los Sábados, las nuevas lunas y las fiestas señaladas de Jehová nuestro Dios lo cual ha de ser una ordenanza perpetua en Israel.

2Cr 2:5 Y la casa que edifico ha de ser grande, porque el Dios nuestro es más grande que todos los dioses.

2Cr 2:6 Pero ¿quién será capaz de edificarle casa, siendo que los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerlo? ¿Quién, pues, soy yo, para que le edifique casa, sino tan sólo para quemar incienso delante de Él?

2Cr 2:7 Ahora, pues, envíame un hombre hábil que sepa trabajar en oro, en plata, en bronce, en hierro y en telas de púrpura, de carmesí y de azul, y que sepa grabar entalladuras, para que esté con los hombres hábiles que tengo conmigo en Judá y en Jerusalén, que mi padre David ya había preparado.

2Cr 2:8 Envíame también del Líbano madera de cedro, ciprés y algum, porque yo sé que tus siervos saben talar los árboles del Líbano. He aquí que mis siervos estarán con los tuyos

2Cr 2:9 para que me preparen madera en abundancia, porque la casa que voy a edificar ha de ser grande y maravillosa.

2Cr 2:10 Y he aquí que a tus siervos, los que se ocupen en cortar la madera, daré veinte mil coros de trigo majado, veinte mil coros de cebada, veinte mil batos de vino y veinte mil batos de aceite.

2Cr 2:11 Entonces Huram, rey de Tiro, respondió en una carta que envió a Salomón: Porque Jehová ama a Su pueblo, te ha puesto por rey sobre ellos.

2Cr 2:12 Huram también decía: Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, que hizo los cielos y la tierra, y que dio al rey David un hijo sabio, dotado de discernimiento y entendimiento, que va a edificar una casa para Jehová y un palacio real para sí.

2Cr 2:13 Ahora, pues, te he enviado un hombre hábil, dotado de entendimiento, Huram-abi,

2Cr 2:14 hijo de una mujer de las hijas de Dan y cuyo padre es un hombre de Tiro, el cual sabe trabajar en oro, plata, bronce y hierro, en piedra y en madera, en telas de púrpura y azul, en lino fino y en telas de carmesí, y también sabe grabar toda clase de entalladuras y sacar toda forma de diseño que se le pida, para trabajar con tus hombres hábiles y los de mi señor David, tu padre.

2Cr 2:15 Ahora, pues, envíe mi señor a sus siervos el trigo y la cebada, el aceite y el vino de que ha hablado;

2Cr 2:16 y nosotros cortaremos toda la madera que necesites del Líbano, y te la llevaremos en balsas por el mar hasta Jope, y tú harás que la suban hasta Jerusalén.

2Cr 2:17 Y contó Salomón todos los que peregrinaban en la tierra de Israel, después del censo que su padre David había hecho; y se halló que eran ciento cincuenta y tres mil seiscientos.

2Cr 2:18 De ellos designó a setenta mil para llevar cargas, a ochenta mil para trabajar como canteros en las montañas y a tres mil seiscientos como capataces para hacer trabajar al pueblo.

2 CRÓNICAS 1 2 CRÓNICAS 3

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2 CRÓNICAS 20 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 20



2Cr 20:1 Y después de esto, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los meunitas, marcharon a la batalla contra Josafat.

2Cr 20:2 Y fueron algunos a darle aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, de Siria; ya están en Hazazon-tamar, que es En-gadi.

2Cr 20:3 Y Josafat tuvo miedo y afirmó su rostro para buscar a Jehová, y proclamó ayuno en todo Judá.

2Cr 20:4 Y se reunió Judá para buscar ayuda de Jehová; incluso de todas las ciudades de Judá vinieron a buscar a Jehová.

2Cr 20:5 Entonces Josafat se puso de pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo,

2Cr 20:6 y dijo: Oh Jehová, el Dios de nuestros padres, ¿no eres Tú Dios en los cielos, y gobiernas sobre todos los reinos de las naciones? En Tu mano hay fuerza y poder, y no hay quien te resista.

2Cr 20:7 Dios nuestro, ¿no desposeíste Tú a los habitantes de esta tierra de delante de Tu pueblo Israel y la diste a la descendencia de tu amigo Abraham para siempre?

2Cr 20:8 Y ellos han habitado en ella y te han edificado en ella un santuario a Tu nombre, diciendo:

2Cr 20:9 Si mal viene sobre nosotros, espada, juicio, peste o hambre, nos presentaremos delante de esta casa y delante de Ti (porque Tu nombre está en esta casa), y clamaremos a Ti a causa de nuestras aflicciones, y Tú nos oirás y salvarás.

2Cr 20:10 Ahora, pues, he aquí que los hijos de Amón, de Moab y del monte Seir —cuya tierra no quisiste que invadiera Israel cuando venía de la tierra de Egipto, por lo cual se apartó de ellos y no los destruyó—,

2Cr 20:11 he aquí que ellos nos pagan ahora viniendo a arrojarnos de Tu posesión, que Tú nos diste en posesión.

2Cr 20:12 Oh Dios nuestro, ¿no los juzgarás Tú? Pues no tenemos fuerza frente a esta gran multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, pero en Ti están puestos nuestros ojos.

2Cr 20:13 Y todo Judá estaba en pie delante de Jehová con sus niños, sus mujeres y sus hijos.

2Cr 20:14 Entonces el Espíritu de Jehová vino sobre Jahaziel, hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, en medio de la asamblea;

2Cr 20:15 y dijo: Escuchad, todo Judá, vosotros habitantes de Jerusalén y rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni desmayéis a causa de esta gran multitud, porque no es vuestra la batalla, sino de Dios.

2Cr 20:16 Descended mañana contra ellos. He aquí que ellos suben por la cuesta de Sis, y los hallaréis en el extremo de la cuenca del río antes del desierto de Jeruel.

2Cr 20:17 No tendréis que pelear vosotros en esta batalla; apostaos, estad firmes y ved la salvación de Jehová entre vosotros, oh Judá y Jerusalén. No temáis ni desmayéis; salid mañana al encuentro de ellos, porque Jehová está con vosotros.

2Cr 20:18 Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y también todo Judá y los habitantes de Jerusalén se postraron ante Jehová para adorar a Jehová.

2Cr 20:19 Y los levitas, de los hijos de los coatitas y de los hijos de los coreítas, se levantaron para alabar en voz muy alta a Jehová, el Dios de Israel.

2Cr 20:20 Se levantaron muy de mañana y salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat se puso de pie y dijo: Oídme, oh Judá y habitantes de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios y estaréis firmes; creed en Sus profetas, y tendréis éxito.

2Cr 20:21 Después de consultar con el pueblo, designó a algunos que cantaran a Jehová y que le dieran gracias en vestiduras santas, mientras salían delante del ejército, y que dijeran: Dad gracias a Jehová, porque Su benevolencia amorosa es para siempre.

2Cr 20:22 Y en el momento en que comenzaron a cantar, dando voces, y a alabar, Jehová puso emboscadas contra los hijos de Amón, de Moab y del monte Seir, que venían contra Judá, y fueron derrotados.

2Cr 20:23 Y los hijos de Amón y de Moab se levantaron contra los habitantes del monte Seir para destruirlos y exterminarlos por completo; y cuando acabaron con los habitantes del monte Seir, cada cual ayudó a destruir a su compañero.

2Cr 20:24 Luego llegó Judá a la atalaya del desierto y miraron hacia la multitud; y allí estaban, cadáveres tendidos en tierra, pues ninguno había escapado.

2Cr 20:25 Entonces Josafat y su pueblo fueron a saquear los despojos, y hallaron gran cantidad de posesiones, cadáveres y objetos preciosos, que tomaron para sí, más de los que podían llevar. Estuvieron tres días recogiendo el botín, porque era mucho.

2Cr 20:26 Y al cuarto día se juntaron en el valle de Beraca (porque allí bendijeron a Jehová; por eso llamaron el nombre de aquel lugar el valle de Beraca, hasta el día de hoy).

2Cr 20:27 Después todos los hombres de Judá y de Jerusalén, con Josafat a la cabeza, regresaron a Jerusalén con regocijo, porque Jehová les había hecho regocijarse sobre sus enemigos.

2Cr 20:28 Y llegaron a Jerusalén, a la casa de Jehová, con arpas, liras y trompetas.

2Cr 20:29 Y el temor de Dios cayó sobre todos los reinos de aquellas tierras, cuando oyeron que Jehová había peleado contra los enemigos de Israel.

2Cr 20:30 Y el reino de Josafat tuvo tranquilidad, pues su Dios le dio reposo por todas partes.

2Cr 20:31 Así reinó Josafat sobre Judá. Tenía treinta y cinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veinticinco años en Jerusalén; y el nombre de su madre era Azuba, hija de Silhi.

2Cr 20:32 Y anduvo en el camino de su padre Asa sin desviarse de él, haciendo lo recto ante los ojos de Jehová.

2Cr 20:33 Con todo, los lugares altos no fueron quitados, pues el pueblo aún no había resuelto en su corazón ir en pos del Dios de sus padres.

2Cr 20:34 Los demás hechos de Josafat, los primeros y los últimos, están escritos en las crónicas de Jehú, hijo de Hanani, que se hallan insertadas en el libro de los reyes de Israel.

2Cr 20:35 Después de esto, Josafat, rey de Judá, se alió con Ocozías, rey de Israel. Al hacer esto actuó perversamente.

2Cr 20:36 Y se alió con él para construir naves que fueran a Tarsis, y construyeron las naves en Ezion-geber.

2Cr 20:37 Entonces Eliezer, hijo de Dodava, de Maresa, profetizó contra Josafat, diciendo: Por cuanto te has aliado con Ocozías, Jehová ha destruido tus obras. Y las naves se rompieron, y no pudieron ir a Tarsis.

2 CRÓNICAS 19 2 CRÓNICAS 21

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2 CRÓNICAS 21 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 21



2Cr 21:1 Y durmió Josafat con sus padres y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David. Y en su lugar reinó Joram, su hijo,

2Cr 21:2 quien tenía hermanos, los hijos de Josafat: Azarías, Jehiel, Zacarías, Azariahu, Micael y Sefatías. Todos éstos eran hijos de Josafat, rey de Judá.

2Cr 21:3 Y su padre les había dado muchos regalos de oro y de plata, y cosas preciosas, así como ciudades fortificadas en Judá, pero había dado el reino a Joram, porque él era el primogénito.

2Cr 21:4 Y cuando se alzó Joram sobre el reino de su padre y se fortaleció, mató a espada todos sus hermanos y también a algunos de los príncipes de Israel.

2Cr 21:5 Joram tenía treinta y dos años cuando comenzó a reinar, y reinó ocho años en Jerusalén.

2Cr 21:6 Y anduvo en el camino de los reyes de Israel y como había hecho la casa de Acab; porque tenía por mujer a la hija de Acab, e hizo lo malo ante los ojos de Jehová.

2Cr 21:7 Pero Jehová no quiso destruir la casa de David, por causa del pacto que había hecho con David, puesto que le había prometido que le proveería una lámpara a él y a sus hijos perpetuamente.

2Cr 21:8 En sus días se rebeló Edom contra la mano de Judá, y proclamaron su propio rey.

2Cr 21:9 Joram, por tanto, pasó con sus capitanes y con todos sus carros; y levantándose de noche atacó a los edomitas que estaban en derredor suyo y a los capitanes de los carros.

2Cr 21:10 Así se rebeló Edom contra la mano de Judá, hasta hoy. También en ese mismo tiempo se rebeló Libna contra su mano, por cuanto él había abandonado a Jehová, el Dios de sus padres.

2Cr 21:11 Hizo además lugares altos en la región montañosa de Judá e incitó a los habitantes de Jerusalén a prostituirse, y así descarrió a Judá.

2Cr 21:12 Y le llegó una carta del profeta Elías, que decía: Así dice Jehová, el Dios de tu padre David: Por cuanto no has andado en los caminos de Josafat, tu padre, ni en los caminos de Asa, rey de Judá,

2Cr 21:13 sino que has andado en el camino de los reyes de Israel y has hecho que Judá y los habitantes de Jerusalén se prostituyan, como se prostituyó la casa de Acab, y también has matado a tus hermanos, los de la casa de tu padre, que eran mejores que tú,

2Cr 21:14 he aquí que Jehová va a herir a tu pueblo con una gran plaga, a tus hijos, a tus mujeres y a todo cuanto tienes;

2Cr 21:15 tú mismo padecerás una grave enfermedad en tus intestinos, hasta que se te salgan día tras día a causa de la enfermedad.

2Cr 21:16 Entonces despertó Jehová contra Joram el espíritu de los filisteos y de los árabes que estaban junto a los cusitas;

2Cr 21:17 y subieron contra Judá y la invadieron, y se llevaron todos los bienes que hallaron en la casa del rey, y también a sus hijos y a sus mujeres; y no le quedó más hijo sino solamente Joacaz, el menor de ellos.

2Cr 21:18 Después de todo esto, Jehová lo hirió con una enfermedad incurable en los intestinos.

2Cr 21:19 Y aconteció que al pasar muchos días, al cabo de dos años, los intestinos se le salieron a causa de la enfermedad, y murió así de enfermedad grave. Y no le encendieron una hoguera, como lo habían hecho por sus padres.

2Cr 21:20 Cuando comenzó a reinar tenía treinta y dos años, y reinó en Jerusalén ocho años. Se fue sin que nadie lo lamentara, y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes.

2 CRÓNICAS 20 2 CRÓNICAS 22

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2 CRÓNICAS 22 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 22



2Cr 22:1 Los habitantes de Jerusalén hicieron rey en lugar de Joram a Ocozías, su hijo menor; porque la banda de hombres armados que había venido con los árabes al campamento había matado a todos los hijos mayores, por lo cual reinó Ocozías, hijo de Joram, rey de Judá.

2Cr 22:2 Tenía Ocozías veintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó un año en Jerusalén. El nombre de su madre era Atalía, hija de Omri.

2Cr 22:3 Anduvo también en los caminos de la casa de Acab, pues su madre le aconsejaba a que actuara perversamente.

2Cr 22:4 Hizo, pues, lo malo ante los ojos de Jehová, como la casa de Acab, ya que ellos fueron consejeros suyos, para su perdición, después de morir su padre.

2Cr 22:5 Y él anduvo en los consejos de ellos, y fue con Joram, hijo de Acab, rey de Israel, para combatir contra Hazael, rey de Siria, en Ramot-galaad; y los sirios hirieron a Joram.

2Cr 22:6 Y regresó a Jezreel para curarse de las heridas que le hicieron en Ramot cuando peleó contra Hazael, rey de Siria. Y descendió Ocozías, hijo de Joram, rey de Judá, a ver a Joram, hijo de Acab, en Jezreel, porque estaba enfermo.

2Cr 22:7 La ruina de Ocozías vino de Dios, a causa de que Ocozías fue a visitar a Joram. Cuando llegó, salió con Joram contra Jehú, hijo de Nimsi, al cual Jehová había ungido para que exterminara a la casa de Acab.

2Cr 22:8 Y mientras Jehú ejecutaba juicio contra la casa de Acab, encontró tanto a los capitanes de Judá como a los hijos de los hermanos de Ocozías sirviendo a Ocozías, y los mató.

2Cr 22:9 Buscó luego a Ocozías, el cual se había escondido en Samaria, y lo prendieron. Lo trajeron a Jehú y lo mataron. Entonces lo sepultaron, pues decían: Es hijo de Josafat, quien de todo corazón buscó a Jehová. Y la casa de Ocozías no tenía fuerzas para retener el reino.

2Cr 22:10 Cuando Atalía, madre de Ocozías, vio que su hijo había muerto, se levantó y destruyó a toda la descendencia real de la casa de Judá.

2Cr 22:11 Pero Josabet, hija del rey, tomó a Joás, hijo de Ocozías, y lo sacó furtivamente de entre los hijos del rey, a quienes estaban a punto de matar; lo puso a él y a su nodriza en la alcoba. Así Josabet, hija del rey Joram, mujer del sacerdote Joiada (porque ella era hermana de Ocozías), lo escondió de Atalía para que no lo matara.

2Cr 22:12 Seis años estuvo con ellos escondido en la casa de Dios, mientras reinaba Atalía sobre el país.

2 CRÓNICAS 21 2 CRÓNICAS 23

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2 CRÓNICAS 23 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 23



2Cr 23:1 En el séptimo año, se fortaleció Joiada e hizo pacto con los capitanes de centenas: Azarías hijo de Jeroham, Ismael hijo de Johanán, Azarías hijo de Obed, Maasías hijo de Adaía y Elisafat hijo de Zicri,

2Cr 23:2 los cuales recorrieron Judá y reunieron a los levitas de todas las ciudades de Judá y a los cabezas de las casas paternas de Israel, y fueron a Jerusalén.

2Cr 23:3 Y toda la congregación hizo pacto con el rey en la casa de Dios. Y Joiada les dijo: He aquí, el hijo del rey reinará, como dijo Jehová respecto a los hijos de David.

2Cr 23:4 Esto es lo que habéis de hacer: la tercera parte de vosotros, de los sacerdotes y de los levitas, los que entran en servicio el Sábado, estarán de porteros;

2Cr 23:5 otra tercera parte estará de guardia en la casa del rey, y la otra tercera parte estará de guardia en la puerta del Cimiento, y todo el pueblo estará en los atrios de la casa de Jehová.

2Cr 23:6 Pero que nadie entre en la casa de Jehová, sino los sacerdotes y los levitas que ministran; éstos entrarán porque son santos, pero todo el pueblo cumplirá lo que encargó Jehová.

2Cr 23:7 Y los levitas estarán alrededor del rey por todos lados, cada uno con sus armas en la mano; y a cualquiera que entre en la casa se le dará muerte. Y estaréis con el rey cuando entre y cuando salga.

2Cr 23:8 Y los levitas y todo Judá hicieron conforme a todo lo que el sacerdote Joiada les mandó. Y tomó cada uno a los suyos, los que entraban de servicio el Sábado y los que salían el Sábado, pues el sacerdote Joiada no despidió los turnos.

2Cr 23:9 Y el sacerdote Joiada dio a los capitanes de centenas las lanzas y los escudos grandes y pequeños que habían pertenecido al rey David, que estaban en la casa de Dios.

2Cr 23:10 Y colocó a todo el pueblo, cada uno con su jabalina en la mano, desde el lado derecho de la casa hasta el lado izquierdo, junto al altar y junto a la casa, para guardar al rey en derredor.

2Cr 23:11 Sacando al hijo del rey, le pusieron la corona, le dieron el testimonio y lo hicieron rey; Joiada y sus hijos lo ungieron y dijeron: ¡Viva el rey!

2Cr 23:12 Cuando Atalía oyó el estruendo del pueblo que corría y aclamaba al rey, entró adonde estaba el pueblo en la casa de Jehová.

2Cr 23:13 Y miró, y allí estaba el rey junto a su columna, a la entrada, y los capitanes y las trompetas estaban junto al rey. Y todo el pueblo del país se regocijaba y tocaba las trompetas, y los cantores con sus instrumentos de música dirigían la alabanza. Y rasgando Atalía sus vestidos, dijo: ¡Traición! ¡Traición!

2Cr 23:14 Y el sacerdote Joiada sacó a los capitanes de centenas que estaban al mando del ejército, y les dijo: Sacadla de entre las filas, y todo el que la siga sea muerto a espada; pues dijo el sacerdote: No la matéis en la casa de Jehová.

2Cr 23:15 Y le abrieron paso a ella, y ella fue a la casa del rey pasando por la entrada de la puerta de los caballos, y allí la mataron.

2Cr 23:16 Entonces Joiada hizo pacto entre él, todo el pueblo y el rey, de que ellos serían el pueblo de Jehová.

2Cr 23:17 Luego todo el pueblo fue a la casa de Baal y la derribaron, asimismo despedazaron sus altares y sus imágenes, y mataron a Matán, el sacerdote de Baal, delante de los altares.

2Cr 23:18 Y puso Joiada oficiales de la casa de Jehová bajo la autoridad de los sacerdotes levitas que David había distribuido en la casa de Jehová, para ofrecer los holocaustos de Jehová, como está escrito en la ley de Moisés, con regocijo y cánticos, conforme a la disposición de David.

2Cr 23:19 Puso también porteros a las puertas de la casa de Jehová, para que no entrara nadie que estuviera impuro por cualquier motivo.

2Cr 23:20 Y reunió Joiada a los capitanes de centenas, a los nobles, a los que gobernaban al pueblo y a todo el pueblo del país, e hizo descender al rey de la casa de Jehová. Luego entraron por la puerta superior de la casa del rey, y sentaron al rey sobre el trono del reino.

2Cr 23:21 Y todo el pueblo del país se regocijó, y la ciudad permaneció tranquila, porque habían matado a espada a Atalía.

2 CRÓNICAS 22 2 CRÓNICAS 24

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2 CRÓNICAS 24 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 24



2Cr 24:1 Joás tenía siete años cuando comenzó a reinar, y reinó cuarenta años en Jerusalén. Y el nombre de su madre era Sibia, de Beerseba.

2Cr 24:2 Y Joás hizo lo recto ante los ojos de Jehová todos los días de Joiada, el sacerdote.

2Cr 24:3 Y Joiada tomó para el rey dos mujeres, y éste engendró hijos e hijas.

2Cr 24:4 Después de esto, subió en el corazón de Joás el deseo de restaurar la casa de Jehová.

2Cr 24:5 Reunió a los sacerdotes y a los levitas, y les dijo: Salid por las ciudades de Judá y recoged dinero de todo Israel, para que cada año sea reparada la casa de vuestro Dios; y daos prisa en ello. Pero los levitas no se dieron prisa.

2Cr 24:6 Por lo cual el rey llamó al sumo sacerdote Joiada y le dijo: ¿Por qué no has requerido que los levitas traigan de Judá y de Jerusalén la contribución que Moisés, siervo de Jehová, impuso a la congregación de Israel para la Tienda del Testimonio?

2Cr 24:7 Pues los hijos de la malvada Atalía habían destrozado la casa de Dios, y aun habían usado para los Baales todas las cosas santas de la casa de Jehová.

2Cr 24:8 Entonces mandó el rey que hicieran un cofre, el cual pusieron fuera, a la puerta de la casa de Jehová.

2Cr 24:9 E hicieron pregonar en Judá y en Jerusalén que trajesen a Jehová la contribución que Moisés, siervo de Dios, había impuesto a Israel en el desierto.

2Cr 24:10 Y todos los oficiales y todo el pueblo se regocijaron, y trajeron sus contribuciones y las echaron en el cofre, hasta llenarlo.

2Cr 24:11 Y cuando el cofre era traído al oficial del rey por los levitas, y cuando veían que había una gran cantidad de dinero, el escriba del rey y el oficial del sumo sacerdote subían, vaciaban el cofre, lo tomaban y lo volvían a su lugar. Así lo hacían diariamente, y recogían gran cantidad de dinero.

2Cr 24:12 Y el rey y Joiada lo daban a los que hacían la obra del servicio de la casa de Jehová; y contrataban canteros y carpinteros para que restauraran la casa de Jehová, y también artífices en hierro y bronce para reparar la casa de Jehová.

2Cr 24:13 Hacían, pues, los obreros el trabajo, y la obra de restauración progresó en sus manos. Restauraron así la casa de Dios conforme a sus proporciones adecuadas y la reforzaron.

2Cr 24:14 Y cuando terminaron, trajeron al rey y a Joiada lo que quedaba del dinero e hicieron de él utensilios para la casa de Jehová, utensilios para el servicio y para ofrecer los holocaustos, tazas y utensilios de oro y de plata. Y ofrecieron holocaustos continuamente en la casa de Jehová durante todos los días de Joiada.

2Cr 24:15 Entonces Joiada envejeció y, siendo lleno de días, murió; tenía ciento treinta años cuando murió.

2Cr 24:16 Y lo sepultaron en la ciudad de David con los reyes, por cuanto había hecho bien en Israel, con Dios y con Su casa.

2Cr 24:17 Después de la muerte de Joiada, vinieron los capitanes de Judá y se inclinaron ante el rey. Entonces el rey los escuchó.

2Cr 24:18 Y abandonaron la casa de Jehová, el Dios de sus padres, y sirvieron a las Aseras y a los ídolos. Así, pues, vino la ira sobre Judá y Jerusalén a causa de esta culpa suya.

2Cr 24:19 Y les envió profetas para que los hicieran volver a Jehová, los cuales testificaron contra ellos; pero ellos no prestaron atención.

2Cr 24:20 Entonces el Espíritu de Dios revistió a Zacarías, hijo del sacerdote Joiada; y él se puso en pie en un lugar más alto que el pueblo y les dijo: Así dice Dios: ¿Por qué transgredís los mandamientos de Jehová, por lo cual no prosperáis? Puesto que habéis abandonado a Jehová, Él os ha abandonado.

2Cr 24:21 Y conspiraron contra él, y por mandato del rey lo apedrearon en el atrio de la casa de Jehová.

2Cr 24:22 Así el rey Joás no se acordó de la bondad que Joiada, padre de Zacarías, le había mostrado, sino que mató a su hijo, quien dijo al morir: ¡Jehová lo vea y tome venganza!

2Cr 24:23 A la vuelta del año el ejército de Siria subió contra él; y entraron a Judá y a Jerusalén, destruyeron de entre el pueblo a todos los líderes del pueblo y enviaron todo el botín al rey de Damasco,

2Cr 24:24 pues aunque el ejército de los sirios había venido con poca gente, Jehová entregó en sus manos un ejército muy numeroso, por cuanto ellos habían abandonado a Jehová, el Dios de sus padres. Así ejecutaron juicio contra Joás.

2Cr 24:25 Y cuando se fueron los sirios, dejándolo gravemente enfermo, sus siervos conspiraron contra él a causa de la sangre de los hijos de Joiada, el sacerdote, y lo mataron en su cama; y murió, y lo sepultaron en la ciudad de David, mas no lo sepultaron en los sepulcros de los reyes.

2Cr 24:26 Los que conspiraron contra él fueron Zabad, hijo de la amonita Simeat, y Jozabad, hijo de la moabita Simrit.

2Cr 24:27 En lo tocante a los hijos de Joás, a los muchos oráculos contra él y a que echó los cimientos de la casa de Dios, he aquí se halla escrito en el comentario del libro de los reyes. Y reinó en su lugar Amasías, su hijo.

2 CRÓNICAS 23 2 CRÓNICAS 25

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2 CRÓNICAS 25 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 25



2Cr 25:1 Amasías tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veintinueve años en Jerusalén; y el nombre de su madre era Joadán, de Jerusalén.

2Cr 25:2 Y él hizo lo recto ante los ojos de Jehová, aunque no con perfecto corazón.

2Cr 25:3 Y cuando fue consolidado su reino, mató a sus siervos que habían dado muerte al rey, su padre.

2Cr 25:4 Mas no hizo morir a los hijos de ellos, sino que hizo conforme a lo que está escrito en la ley en el libro de Moisés, donde Jehová mandó diciendo: Los padres no morirán por causa de sus hijos, ni los hijos morirán por causa de sus padres, sino que cada uno morirá por su propio pecado.

2Cr 25:5 Reunió luego Amasías a Judá, y los dispuso conforme a sus casas paternas, bajo capitanes de millares y de centenas, por todo Judá y Benjamín. Después los contó, desde los veinte años para arriba, y fueron hallados trescientos mil hombres escogidos, aptos para salir a la guerra, que podían manejar lanza y escudo.

2Cr 25:6 Y de Israel contrató por cien talentos de plata, a cien mil hombres fuertes y valientes.

2Cr 25:7 Pero un varón de Dios vino ante él y le dijo: Oh rey, no dejes que el ejército de Israel vaya contigo, porque Jehová no está con Israel, ni con ninguno de los hijos de Efraín;

2Cr 25:8 más bien, ve solo y hazlo, esfuérzate para la batalla. Si no, Dios te derribará delante del enemigo, porque en Dios hay poder para ayudar y para derribar.

2Cr 25:9 Y Amasías le preguntó al varón de Dios: ¿Qué, pues, se hará con los cien talentos que he dado a la compañía de Israel? Respondió el varón de Dios: Jehová puede darte mucho más que esto.

2Cr 25:10 Entonces Amasías apartó a la compañía que había venido a él desde Efraín, y los despidió para que se fuesen a sus lugares; y se encendió en gran manera la ira de ellos contra Judá, y regresaron a sus lugares ardiendo en ira.

2Cr 25:11 Y Amasías se fortaleció, y al frente de su pueblo, se dirigió al valle de la Sal y mató a diez mil de los hijos de Seir.

2Cr 25:12 Y los hijos de Judá capturaron vivos a diez mil, los cuales llevaron a la cumbre de Sela y los arrojaron desde allí, y todos se hicieron pedazos.

2Cr 25:13 Pero los de la compañía que Amasías había despedido, para que no fueran con él a la batalla, invadieron las ciudades de Judá desde Samaria hasta Bet-horón, mataron a tres mil personas y recogieron mucho botín.

2Cr 25:14 Después que regresó Amasías de atacar a los edomitas, trajo también consigo los dioses de los hijos de Seir y los puso como sus dioses, adoró delante de ellos y les quemó incienso.

2Cr 25:15 Por esto se encendió la ira de Jehová contra Amasías, y le envió un profeta que le dijo: ¿Por qué has buscado los dioses de un pueblo que no han podido librar a su pueblo de tus manos?

2Cr 25:16 Y mientras hablaba con él, el rey le dijo: ¿Acaso te hemos nombrado consejero del rey? ¡Cesa ya! ¿Por qué te han de matar? Cesó, pues, el profeta, y dijo: Yo sé que Dios ha determinado destruirte, porque has hecho esto y no has escuchado mi consejo.

2Cr 25:17 Entonces Amasías, rey de Judá, tomó consejo y envió a decir a Joás, hijo de Joacaz, hijo de Jehú, rey de Israel: Ven, para que nos enfrentemos.

2Cr 25:18 Y Joás, rey de Israel, envió a decir a Amasías, rey de Judá: El cardo que estaba en el Líbano envió a decir al cedro que estaba en el Líbano: Da tu hija por mujer a mi hijo; pero pasó una bestia salvaje que estaba en el Líbano, y pisoteó el cardo.

2Cr 25:19 Tú dices que has derrotado a Edom, y tu corazón se enaltece para gloriarte. Quédate ahora en tu casa. ¿Por qué te metes en problemas, para que caigas tú y Judá contigo?

2Cr 25:20 Pero Amasías no quiso escuchar, porque esto venía de Dios, para entregarlos en sus manos, pues ellos habían buscado los dioses de Edom.

2Cr 25:21 Subió, pues, Joás, rey de Israel, y se enfrentaron él y Amasías, rey de Judá, en Bet-semes, que pertenece a Judá.

2Cr 25:22 Y Judá fue vencido delante de Israel, y huyeron, cada uno a su tienda.

2Cr 25:23 Además Joás, rey de Israel, capturó a Amasías, rey de Judá, hijo de Joás, hijo de Joacaz, en Bet-semes; luego lo llevó a Jerusalén y rompió el muro de Jerusalén desde la puerta de Efraín hasta la puerta de la Esquina, cuatrocientos codos.

2Cr 25:24 Y tomó todo el oro, la plata y todos los utensilios que se hallaban en la casa de Dios con Obed-edom y los tesoros de la casa del rey, y también rehenes; y volvió a Samaria.

2Cr 25:25 Y Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, vivió después de la muerte de Joás, hijo de Joacaz, rey de Israel, quince años.

2Cr 25:26 Los demás hechos de Amasías, los primeros y los últimos, ¿no están escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel?

2Cr 25:27 Y desde el tiempo en que Amasías se apartó de seguir a Jehová, tramaron una conspiración contra él en Jerusalén, y él huyó a Laquis; y enviaron hombres tras él hasta Laquis, y allí lo mataron.

2Cr 25:28 Lo trajeron luego sobre caballos y lo sepultaron con sus padres en la ciudad de Judá.

2 CRÓNICAS 24 2 CRÓNICAS 26

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2 CRÓNICAS 26 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 26



2Cr 26:1 Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Uzías, el cual tenía dieciséis años de edad, y lo hicieron rey en lugar de Amasías, su padre.

2Cr 26:2 Fue él quien edificó a Elot y la restituyó a Judá después que Amasías el rey durmió con sus padres.

2Cr 26:3 Uzías tenía dieciséis años cuando comenzó a reinar, y reinó cincuenta y dos años en Jerusalén; y el nombre de su madre era Jecolías, de Jerusalén.

2Cr 26:4 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todo lo que había hecho su padre Amasías.

2Cr 26:5 Se dio a buscar a Dios en los días de Zacarías, quien tenía entendimiento en la visión de Dios; y mientras buscó a Jehová, Dios le hizo prosperar.

2Cr 26:6 Y salió e hizo la guerra contra los filisteos, y derribó el muro de Gat, el muro de Jabnia y el muro de Asdod; y edificó ciudades en la región de Asdod y entre los filisteos.

2Cr 26:7 Y Dios le dio ayuda contra los filisteos, contra los árabes que habitaban en Gur-baal y contra los meunitas.

2Cr 26:8 Y dieron los amonitas tributo a Uzías, y se divulgó su fama hasta la entrada de Egipto, pues se había hecho muy poderoso.

2Cr 26:9 Edificó también Uzías torres en Jerusalén, en la puerta de la Esquina, en la puerta del Valle y en el Ángulo, y las fortificó.

2Cr 26:10 Asimismo edificó torres en el desierto y excavó muchas cisternas, porque tenía mucho ganado, así en las tierras bajas como en la llanura. También tenía labradores y viñadores en la región montañosa y en los campos fértiles, porque amaba cultivar la tierra.

2Cr 26:11 Además tenía un ejército de soldados, los cuales salían a la guerra en compañías conforme al número de su alistamiento hecho por el escriba Jeiel y por el oficial Maasías bajo la dirección de Hananías, uno de los capitanes del rey.

2Cr 26:12 El número total de los cabezas de las casas paternas, hombres fuertes y valientes, era de dos mil seiscientos.

2Cr 26:13 Y bajo la mano de éstos estaba un ejército de campaña, de trescientos siete mil quinientos que hacían la guerra con gran poder, para ayudar al rey contra el enemigo.

2Cr 26:14 Y Uzías preparó para ellos, para todo el ejército, escudos, lanzas, yelmos, cotas de malla, arcos y piedras para las hondas.

2Cr 26:15 E hizo en Jerusalén máquinas, inventadas por hombres hábiles, para que estuvieran en las torres y en las esquinas, con el fin de arrojar flechas y grandes piedras. Y su fama se extendió lejos, porque fue ayudado maravillosamente hasta hacerse fuerte.

2Cr 26:16 Pero cuando se hizo fuerte, su corazón se enalteció para su ruina; y transgredió contra Jehová su Dios, entrando en el templo de Jehová para quemar incienso sobre el altar del incienso.

2Cr 26:17 Y el sacerdote Azarías entró tras él, y con Azarías ochenta sacerdotes de Jehová, hombres valerosos,

2Cr 26:18 que se opusieron al rey Uzías y le dijeron: No te corresponde a ti, Uzías, el quemar incienso a Jehová, sino a los sacerdotes, hijos de Aarón, que son consagrados para quemarlo. Sal del santuario, porque has transgredido, y no recibirás honra de Jehová Dios.

2Cr 26:19 Entonces Uzías, que tenía en su mano un incensario para quemar incienso, se llenó de ira. Y al airarse contra los sacerdotes, la lepra le brotó en la frente, delante de los sacerdotes en la casa de Jehová, junto al altar del incienso.

2Cr 26:20 Y le miraron el sumo sacerdote Azarías y todos los sacerdotes, y he aquí, la lepra estaba en su frente; y le hicieron salir de allí a toda prisa, y él también se dio prisa en salir, porque Jehová lo había herido.

2Cr 26:21 Así el rey Uzías estuvo leproso hasta el día de su muerte; y habitó leproso en una casa apartada, porque había sido excluido de la casa de Jehová. Y Jotam, su hijo, estaba a cargo de la casa del rey, juzgando al pueblo del país.

2Cr 26:22 Los demás hechos de Uzías, los primeros y los últimos, fueron escritos por el profeta Isaías, hijo de Amoz.

2Cr 26:23 Y durmió Uzías con sus padres y lo sepultaron con sus padres en el campo sepulcral de los reyes, porque dijeron: Leproso es. Y reinó su hijo Jotam en su lugar.

2 CRÓNICAS 25 2 CRÓNICAS 27

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2 CRÓNICAS 27 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 27



2Cr 27:1 Jotam tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén; y el nombre de su madre era Jerusa, hija de Sadoc.

2Cr 27:2 Y él hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todo lo que había hecho su padre Uzías, salvo que no entró en el templo de Jehová. Sin embargo, el pueblo continuaba obrando corruptamente.

2Cr 27:3 Fue él quien edificó la puerta superior de la casa de Jehová, y sobre el muro de Ofel edificó mucho.

2Cr 27:4 Además edificó ciudades en la región montañosa de Judá y construyó fortalezas y torres en los bosques.

2Cr 27:5 También peleó contra el rey de los hijos de Amón y prevaleció contra ellos; y los hijos de Amón le dieron en aquel año cien talentos de plata, diez mil coros de trigo y diez mil de cebada. Lo mismo le dieron el segundo y el tercer año.

2Cr 27:6 Así que Jotam se hizo fuerte, porque dispuso sus caminos delante de Jehová su Dios.

2Cr 27:7 Los demás hechos de Jotam, todas sus guerras y sus caminos, están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá.

2Cr 27:8 Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén.

2Cr 27:9 Y durmió Jotam con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David. Y reinó en su lugar Acaz, su hijo.

2 CRÓNICAS 26 2 CRÓNICAS 28

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2 CRÓNICAS 28 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 28



2Cr 28:1 Tenía Acaz veinte años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén. Y no hizo lo recto ante los ojos de Jehová, como su padre David,

2Cr 28:2 sino que anduvo en el camino de los reyes de Israel; e incluso hizo imágenes fundidas a los Baales.

2Cr 28:3 Y quemó incienso en el valle del hijo de Hinom, y quemó a sus hijos en el fuego, según las abominaciones de las naciones que Jehová había expulsado de delante de los hijos de Israel.

2Cr 28:4 Y él sacrificó y quemó incienso en los lugares altos, sobre los collados y debajo de todo árbol frondoso.

2Cr 28:5 Por lo cual Jehová su Dios lo entregó en manos del rey de Siria; y los sirios lo derrotaron, y tomaron de él una gran multitud de cautivos y los llevaron a Damasco. Fue también entregado en manos del rey de Israel, quien le infligió una gran derrota.

2Cr 28:6 Porque Peka, hijo de Remalías, mató en Judá a ciento veinte mil en un día, todos ellos hombres valerosos, por cuanto habían abandonado a Jehová, el Dios de sus padres.

2Cr 28:7 Y Zicri, hombre valiente de Efraín, mató a Maasías, hijo del rey, a Azricam, mayordomo de la casa, y a Elcana, segundo después del rey.

2Cr 28:8 También los hijos de Israel tomaron cautivos de sus hermanos a doscientos mil: mujeres, hijos e hijas, además de haber tomado de ellos mucho botín que llevaron a Samaria.

2Cr 28:9 Había entonces allí un profeta de Jehová que se llamaba Oded, el cual salió al encuentro del ejército cuando entraba en Samaria y les dijo: He aquí, Jehová, el Dios de vuestros padres, por el enojo contra Judá, los ha entregado en vuestras manos, y vosotros los habéis matado con una furia que ha llegado hasta el cielo.

2Cr 28:10 Y ahora pensáis subyugar a los hijos de Judá y de Jerusalén como esclavos y esclavas vuestros. ¿Acaso no tenéis de vuestra parte nada más que transgresiones contra Jehová vuestro Dios?

2Cr 28:11 Oídme, pues, ahora, y devolved a los cautivos que habéis tomado de vuestros hermanos, porque la ira encendida de Jehová está contra vosotros.

2Cr 28:12 Entonces algunos de los cabezas de los hijos de Efraín —Azarías hijo de Johanán, Berequías hijo de Mesilemot, Jezequías hijo de Salum, y Amasa hijo de Hadlai— se levantaron contra los que venían de la guerra.

2Cr 28:13 Y les dijeron: No traigáis aquí a los cautivos, porque os proponéis traer sobre nosotros otra transgresión contra Jehová, añadiendo a nuestros pecados y a nuestras transgresiones; pues nuestra transgresión es muy grande, y Su ira encendida está contra Israel.

2Cr 28:14 Así que los soldados dejaron los cautivos y el botín delante de los líderes y de toda la asamblea.

2Cr 28:15 Y se levantaron los hombres que habían sido designados por nombre y tomaron a los cautivos, y del botín vistieron a los que estaban desnudos; los vistieron, los calzaron, les dieron de comer y de beber, los ungieron y condujeron en asnos a todos los débiles y los llevaron hasta Jericó, ciudad de palmeras, junto a sus hermanos; y ellos volvieron a Samaria.

2Cr 28:16 En aquel tiempo envió el rey Acaz a pedir ayuda a los reyes de Asiria,

2Cr 28:17 porque los edomitas habían venido de nuevo y atacado a Judá, y se habían llevado cautivos.

2Cr 28:18 Asimismo los filisteos habían invadido las ciudades de las tierras bajas y del sur de Judá, y habían tomado Bet-semes, Ajalón, Gederot, y Soco con sus aldeas, Timna con sus aldeas y Gimzo con sus aldeas, y habitaban allí.

2Cr 28:19 Pues Jehová había humillado a Judá por causa de Acaz, rey de Israel, por cuanto él había actuado con desenfreno en Judá y había transgredido gravemente contra Jehová.

2Cr 28:20 Y vino contra él Tiglat-pilneser, rey de Asiria, y lo afligió en vez de fortalecerlo.

2Cr 28:21 Pues Acaz había tomado una porción de la casa de Jehová y de la casa del rey y de los oficiales, y la había dado al rey de Asiria, pero de nada le sirvió.

2Cr 28:22 Además este mismo rey Acaz, en tiempo de su angustia, añadió a su transgresión contra Jehová;

2Cr 28:23 porque ofreció sacrificio a los dioses de Damasco que lo habían derrotado, y dijo: Puesto que los dioses de los reyes de Siria les ayudaron, yo también ofreceré sacrificios a ellos para que me ayuden. Pero éstos fueron la ruina de él y la de todo Israel.

2Cr 28:24 Además, recogió Acaz los utensilios de la casa de Dios y los rompió en pedazos, cerró las puertas de la casa de Jehová y se hizo altares en todos los rincones de Jerusalén.

2Cr 28:25 Hizo también lugares altos en todas las ciudades de Judá para quemar incienso a otros dioses, provocando así a ira a Jehová, el Dios de sus padres.

2Cr 28:26 Sus demás hechos y todos sus caminos, los primeros y los últimos, están escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel.

2Cr 28:27 Y durmió Acaz con sus padres; y lo sepultaron en la ciudad, en Jerusalén, pues no lo metieron en los sepulcros de los reyes de Israel. Y reinó en su lugar su hijo Ezequías.

2 CRÓNICAS 27 2 CRÓNICAS 29

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2 CRÓNICAS 29 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 29



2Cr 29:1 Comenzó a reinar Ezequías a los veinticinco años de edad, y reinó en Jerusalén veintinueve años. El nombre de su madre era Abías, hija de Zacarías.

2Cr 29:2 Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, según todo lo que había hecho su padre David.

2Cr 29:3 En el primer año de su reinado, en el mes primero, abrió las puertas de la casa de Jehová y las reparó.

2Cr 29:4 E hizo venir a los sacerdotes y a los levitas, los reunió en la plaza oriental

2Cr 29:5 y les dijo: Escuchadme, levitas. Santificaos ahora, y santificad la casa de Jehová, el Dios de vuestros padres; sacad del lugar santo la impureza.

2Cr 29:6 Porque nuestros padres han sido infieles y han hecho lo malo ante los ojos de Jehová nuestro Dios; lo han abandonado, han apartado sus rostros de la morada de Jehová y le han vuelto la espalda.

2Cr 29:7 E incluso cerraron las puertas del pórtico y apagaron las lámparas; y no quemaron incienso ni ofrecieron el holocausto en el lugar santo al Dios de Israel.

2Cr 29:8 Por tanto, la ira de Jehová estaba sobre Judá y Jerusalén, y los convirtió en objeto de horror, de asombro y de siseo, como veis vosotros con vuestros propios ojos.

2Cr 29:9 Por eso nuestros padres han caído a espada, y nuestros hijos, nuestras hijas y nuestras mujeres están cautivos.

2Cr 29:10 Ahora, pues, está en mi corazón hacer un pacto con Jehová, el Dios de Israel, para que aparte de nosotros Su ira encendida.

2Cr 29:11 Hijos míos, no seáis ahora negligentes, porque Jehová os ha escogido a vosotros para que estéis delante de Él y le ministréis, y para que seáis sus ministros y queméis incienso.

2Cr 29:12 Entonces se levantaron los levitas: Mahat, hijo de Amasai, y Joel, hijo de Azarías, de los hijos de los coatitas; de los hijos de Merari: Cis, hijo de Abdi, y Azarías, hijo de Jehalelel; de los gersonitas: Joa, hijo de Zima, y Edén, hijo de Joa;

2Cr 29:13 de los hijos de Elizafán: Simri y Jeuel; de los hijos de Asaf: Zacarías y Matanías;

2Cr 29:14 de los hijos de Hemán: Jehuel y Simei; de los hijos de Jedutún: Semaías y Uziel.

2Cr 29:15 Éstos reunieron a sus hermanos y se santificaron. Luego entraron, conforme al mandato del rey por las palabras de Jehová, para limpiar la casa de Jehová.

2Cr 29:16 Después entraron los sacerdotes al interior de la casa de Jehová para limpiarla, y sacaron toda la inmundicia que hallaron en el templo de Jehová al atrio de la casa de Jehová. Entonces los levitas la recogieron para llevarla fuera al arroyo Cedrón.

2Cr 29:17 Comenzaron a santificar la casa el primer día del mes primero, y al octavo día del mes entraron al pórtico de Jehová; luego santificaron la casa de Jehová durante ocho días, y terminaron el día dieciséis del mes primero.

2Cr 29:18 Entonces fueron ante el rey Ezequías y le dijeron: Ya hemos limpiado toda la casa de Jehová: el altar del holocausto con todos sus utensilios y la mesa de las hileras de pan con todos sus utensilios.

2Cr 29:19 Asimismo hemos preparado y santificado todos los utensilios que el rey Acaz había desechado en su transgresión, cuando reinaba; y ahora están delante del altar de Jehová.

2Cr 29:20 Entonces el rey Ezequías se levantó temprano, reunió a los líderes de la ciudad y subió a la casa de Jehová.

2Cr 29:21 Y trajeron siete novillos, siete carneros, siete corderos y siete machos cabríos como ofrenda por el pecado a favor del reino, del santuario y de Judá; y mandó a los hijos de Aarón, los sacerdotes, que los ofrecieran sobre el altar de Jehová.

2Cr 29:22 Degollaron, pues, el ganado, y los sacerdotes tomaron la sangre y la rociaron sobre el altar; degollaron luego los carneros y rociaron la sangre sobre el altar; asimismo degollaron los corderos y rociaron la sangre sobre el altar.

2Cr 29:23 Después trajeron delante del rey y de la congregación los machos cabríos de la ofrenda por el pecado, y pusieron sobre ellos sus manos.

2Cr 29:24 Y los sacerdotes los degollaron y ofrecieron su sangre sobre el altar como ofrenda por el pecado para hacer expiación por todo Israel, porque el rey había mandado que el holocausto y la ofrenda por el pecado fuesen presentados por todo Israel.

2Cr 29:25 Puso también a los levitas en la casa de Jehová con címbalos, arpas y liras, conforme al mandamiento de David, del vidente Gad y del profeta Natán, porque el mandamiento procedía de Jehová por medio de Sus profetas.

2Cr 29:26 Y los levitas estaban de pie con los instrumentos de David, y los sacerdotes con las trompetas.

2Cr 29:27 Entonces mandó Ezequías ofrecer el holocausto en el altar; y cuando comenzó el holocausto, comenzó también el cántico de Jehová, con las trompetas y el acompañamiento de los instrumentos de David, rey de Israel.

2Cr 29:28 Y toda la congregación adoraba, los cantores cantaban, y los trompeteros tocaban las trompetas; todo esto duró hasta consumirse el holocausto.

2Cr 29:29 Y cuando acabaron de ofrecer, se inclinó el rey y todos los que con él estaban, y adoraron.

2Cr 29:30 Entonces el rey Ezequías y los líderes mandaron a los levitas que alabaran a Jehová con las palabras de David y del vidente Asaf; y ellos alabaron con júbilo, se inclinaron y adoraron.

2Cr 29:31 Luego Ezequías respondió y dijo: Vosotros os habéis consagrado ahora a Jehová; acercaos, pues, y traed sacrificios y ofrendas de acción de gracias a la casa de Jehová. Y la congregación trajo sacrificios y ofrendas de acción de gracias; y todos los que de corazón estaban dispuestos trajeron holocaustos.

2Cr 29:32 Y el número de los holocaustos que trajo la congregación fue de setenta reses, cien carneros y doscientos corderos; todos éstos fueron para el holocausto de Jehová.

2Cr 29:33 Y las cosas consagradas fueron seiscientas reses y tres mil ovejas.

2Cr 29:34 Pero como los sacerdotes eran pocos y no pudieron desollar todos los holocaustos, sus hermanos los levitas les ayudaron hasta que acabaron la obra y hasta que los demás sacerdotes se hubieron santificado, pues los levitas fueron más rectos de corazón para santificarse que los sacerdotes.

2Cr 29:35 Y hubo, además de la abundancia de holocaustos, la grosura de las ofrendas de paz y las libaciones para los holocaustos. Así se restableció el servicio de la casa de Jehová.

2Cr 29:36 Y se regocijó Ezequías con todo el pueblo por lo que Dios había preparado para el pueblo, porque la cosa sucedió rápidamente.

2 CRÓNICAS 28 2 CRÓNICAS 30

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2 CRÓNICAS 3 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 3



2Cr 3:1 Comenzó Salomón a edificar la casa de Jehová en Jerusalén, en el monte Moriah, donde Jehová se había aparecido a su padre David, en el lugar que David había preparado, en la era de Ornán, el jebuseo.

2Cr 3:2 Y comenzó a edificar en el mes segundo, a los dos días del mes, en el cuarto año de su reinado.

2Cr 3:3 Éstos son los cimientos que Salomón echó para la edificación de la casa de Dios. La longitud en codos, conforme a la medida antigua, era de sesenta codos, y la anchura de veinte codos.

2Cr 3:4 El pórtico que estaba al frente de la casa tenía veinte codos de largo, igual que la anchura de la casa, y su altura era de ciento veinte codos; y lo recubrió por dentro de oro puro.

2Cr 3:5 Y revistió la casa mayor con madera de ciprés, la recubrió de oro fino e hizo realzar en ella palmeras y cadenas.

2Cr 3:6 Adornó además la casa con piedras preciosas para embellecerla, y el oro era oro de Parvaim.

2Cr 3:7 También recubrió de oro la casa: las vigas, los umbrales, las paredes y las puertas; y talló querubines en las paredes.

2Cr 3:8 Hizo asimismo la casa del Lugar Santísimo, cuya longitud, que se extendía por la anchura de la casa, era de veinte codos, y su anchura de veinte codos. La recubrió de oro fino, el cual ascendía a seiscientos talentos.

2Cr 3:9 Y el peso de los clavos era de cincuenta siclos de oro. También recubrió de oro los aposentos altos.

2Cr 3:10 Y en la casa del Lugar Santísimo hizo dos querubines de obra tallada, y los recubrió de oro.

2Cr 3:11 La longitud de las alas de los querubines era de veinte codos; el ala de uno era de cinco codos y tocaba la pared de la casa, y la otra ala, de cinco codos, tocaba el ala del otro querubín.

2Cr 3:12 Y el ala del otro querubín, de cinco codos, tocaba la pared de la casa, y su otra ala, de cinco codos, se unía al ala del primer querubín.

2Cr 3:13 Las alas de estos querubines se extendían veinte codos; estaban de pie, con sus rostros vueltos hacia la casa.

2Cr 3:14 E hizo el velo de tela azul, púrpura y carmesí y de lino fino, e hizo bordar querubines en él.

2Cr 3:15 Delante de la casa hizo dos columnas de treinta y cinco codos de altura; y el capitel encima de cada una era de cinco codos de altura.

2Cr 3:16 Hizo asimismo cadenas en el santuario más interno de la casa y las colocó sobre el extremo superior de las columnas; e hizo cien granadas, las cuales puso en las cadenas.

2Cr 3:17 Erigió las columnas delante del templo, una a la derecha y otra a la izquierda; a la de la derecha llamó Jaquín y a la de la izquierda, Booz.

2 CRÓNICAS 2 2 CRÓNICAS 4

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2 CRÓNICAS 30 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 30



2Cr 30:1 Después envió Ezequías mensajeros a todo Israel y Judá, y también escribió cartas a Efraín y a Manasés, para que vinieran a la casa de Jehová, en Jerusalén, a fin de celebrar la Pascua a Jehová, el Dios de Israel.

2Cr 30:2 Pues el rey, sus oficiales y toda la congregación en Jerusalén habían determinado celebrar la Pascua en el mes segundo;

2Cr 30:3 porque no la podían celebrar en aquel tiempo, por cuanto los sacerdotes no se habían santificado en número suficiente, ni el pueblo se había reunido en Jerusalén.

2Cr 30:4 Esto pareció recto ante los ojos del rey y de toda la congregación.

2Cr 30:5 Así que determinaron por decreto pasar proclamación por todo Israel, desde Beerseba hasta Dan, para que vinieran a celebrar en Jerusalén la Pascua a Jehová, el Dios de Israel; porque en mucho tiempo no la habían celebrado al modo que está escrito.

2Cr 30:6 Y los correos fueron con cartas de parte del rey y de sus oficiales por todo Israel y Judá, como el rey lo había mandado, y decían: Hijos de Israel, volveos a Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, y Él se volverá al remanente de vosotros que habéis escapado de las manos de los reyes de Asiria.

2Cr 30:7 No seáis como vuestros padres y como vuestros hermanos, que transgredieron contra Jehová, el Dios de sus padres, por lo que Él los entregó a la desolación, como vosotros veis.

2Cr 30:8 Ahora, pues, no endurezcáis vuestra cerviz como vuestros padres; someteos a Jehová y venid a Su santuario, el cual Él ha santificado para siempre, y servid a Jehová vuestro Dios para que Su ira encendida se aparte de vosotros.

2Cr 30:9 Porque cuando os volváis a Jehová, vuestros hermanos y vuestros hijos hallarán compasión delante de aquellos que se los llevaron cautivos, y volverán a esta tierra; porque Jehová vuestro Dios es magnánimo y compasivo, y no apartará de vosotros Su rostro, si vosotros os volvéis a Él.

2Cr 30:10 Pasaron, pues, los correos de ciudad en ciudad por la tierra de Efraín y Manasés y hasta Zabulón; pero los escarnecían y se burlaban de ellos.

2Cr 30:11 No obstante, algunos hombres de Aser, de Manasés y de Zabulón se humillaron y fueron a Jerusalén.

2Cr 30:12 Sobre Judá también estuvo la mano de Dios, dándoles un solo corazón para cumplir el mandamiento del rey y de los oficiales, conforme a la palabra de Jehová.

2Cr 30:13 Y se reunió en Jerusalén mucha gente para celebrar la Fiesta de los Panes sin Levadura en el mes segundo; fue una congregación muy grande.

2Cr 30:14 Y levantándose, quitaron los altares que había en Jerusalén; quitaron también todos los altares de incienso, y los echaron al arroyo Cedrón.

2Cr 30:15 Entonces degollaron el sacrificio pascual en el día catorce del mes segundo; y los sacerdotes y los levitas, avergonzados, se santificaron y trajeron los holocaustos a la casa de Jehová.

2Cr 30:16 Y se colocaron en sus puestos según su costumbre, conforme a la ley de Moisés, varón de Dios: los sacerdotes rociaban la sangre que recibían de manos de los levitas.

2Cr 30:17 Porque había muchos en la congregación que no se habían santificado; por eso los levitas estaban encargados de inmolar los sacrificios pascuales por todos los que no estaban limpios, a fin de santificarlos para Jehová.

2Cr 30:18 Porque un gran número del pueblo, muchos de Efraín y de Manasés, de Isacar y de Zabulón, no se habían purificado; no obstante, comieron la pascua contrario a lo que está prescrito, pues Ezequías oró por ellos, diciendo: Que Jehová el Bueno expíe a todo aquel

2Cr 30:19 que ha aplicado su corazón a buscar a Dios, a Jehová, el Dios de sus padres, aunque no esté purificado según las normas de la purificación del santuario.

2Cr 30:20 Jehová oyó a Ezequías y sanó al pueblo.

2Cr 30:21 Y los hijos de Israel que se hallaban en Jerusalén celebraron la Fiesta de los Panes sin Levadura por siete días con gran regocijo; y alababan a Jehová día tras día los levitas y los sacerdotes, tocando con instrumentos resonantes a Jehová.

2Cr 30:22 Y habló Ezequías al corazón de todos los levitas que habían mostrado habilidad en su servicio a Jehová. Comieron, pues, la comida de la fiesta señalada durante siete días, ofreciendo sacrificios de ofrendas de paz y loando a Jehová, el Dios de sus padres.

2Cr 30:23 Y toda la congregación tuvo consejo para celebrar la fiesta por otros siete días; y la celebraron otros siete días con regocijo.

2Cr 30:24 Porque Ezequías, rey de Judá, había contribuido a la congregación con mil novillos y siete mil ovejas; y también los líderes habían contribuido con mil novillos y diez mil ovejas; y los sacerdotes se habían santificado en gran número.

2Cr 30:25 Y se regocijó toda la congregación de Judá, junto con los sacerdotes, los levitas y toda la congregación que había venido de Israel, tanto los peregrinos que habían venido de la tierra de Israel como los que moraban en Judá.

2Cr 30:26 Hubo entonces gran regocijo en Jerusalén, porque desde los días de Salomón, hijo de David, rey de Israel, no había habido cosa semejante en Jerusalén.

2Cr 30:27 Después los sacerdotes levitas se pusieron de pie y bendijeron al pueblo; y fue oída su voz, y su oración llegó hasta Su santa morada, hasta el cielo.

2 CRÓNICAS 29 2 CRÓNICAS 31

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2 CRÓNICAS 31 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 31



2Cr 31:1 Acabado todo esto, todos los de Israel que estaban presentes salieron por las ciudades de Judá, quebraron las estelas, talaron las Aseras y derribaron los lugares altos y los altares por todo Judá y Benjamín, así como en Efraín y Manasés, hasta destruirlo todo. Después regresaron todos los hijos de Israel a sus ciudades, cada uno a su posesión.

2Cr 31:2 Y designó Ezequías los turnos de los sacerdotes y de los levitas conforme a sus turnos, cada uno según su servicio, para los holocaustos y para las ofrendas de paz, a fin de que ministraran, dieran gracias y alabaran en las puertas del templo de Jehová.

2Cr 31:3 También designó de sus propios bienes la porción del rey para los holocaustos, es decir, para los holocaustos de la mañana y de la tarde, y para los holocaustos de los Sábados, nuevas lunas y fiestas señaladas, como está escrito en la ley de Jehová.

2Cr 31:4 Mandó también al pueblo que habitaba en Jerusalén que diera la porción correspondiente a los sacerdotes y levitas, para que éstos se dedicaran a la ley de Jehová.

2Cr 31:5 Y cuando esta orden fue divulgada, los hijos de Israel dieron en abundancia las primicias de grano, de vino nuevo, de aceite fresco, de miel y de todos los frutos de la tierra; trajeron asimismo en abundancia los diezmos de todas las cosas.

2Cr 31:6 Y los hijos de Israel y de Judá que habitaban en las ciudades de Judá también trajeron el diezmo de las vacas y de las ovejas y el diezmo de las cosas dedicadas, los cuales habían sido dedicados a Jehová su Dios, y los depositaron en montones.

2Cr 31:7 En el mes tercero comenzaron a apilar aquellos montones, y terminaron en el mes séptimo.

2Cr 31:8 Cuando Ezequías y los líderes vinieron y vieron los montones, bendijeron a Jehová y a Su pueblo Israel.

2Cr 31:9 Entonces Ezequías pidió a los sacerdotes y a los levitas que le informaran acerca de esos montones.

2Cr 31:10 Y le contestó el sumo sacerdote Azarías, de la casa de Sadoc, y dijo: Desde que comenzaron a traer las contribuciones a la casa de Jehová, hemos comido y nos hemos saciado, y mucho ha sobrado, pues Jehová ha bendecido a Su pueblo, y esta gran cantidad ha sobrado.

2Cr 31:11 Entonces mandó Ezequías que prepararan depósitos en la casa de Jehová, y los prepararon.

2Cr 31:12 Y llevaron allí fielmente las contribuciones, los diezmos y las cosas dedicadas; y el levita Conanías era el principal encargado de ello, y su hermano Simei era el segundo,

2Cr 31:13 y Jehiel, Azazías, Nahat, Asael, Jerimot, Jozabad, Eliel, Ismaquías, Mahat y Benaía fueron los intendentes bajo el mando de Conanías y de Simei, su hermano, por nombramiento del rey Ezequías y Azarías, principal de la casa de Dios.

2Cr 31:14 Y el levita Coré, hijo de Imna, portero de la puerta oriental, tenía a su cargo las ofrendas voluntarias para Dios, para repartir las contribuciones reservadas a Jehová y las cosas santísimas.

2Cr 31:15 Y a sus órdenes estaban Edén, Miniamín, Jesúa, Semaías, Amarías y Secanías, sirviendo fielmente en las ciudades de los sacerdotes, para distribuir a sus hermanos sus porciones, conforme a sus grupos, lo mismo al mayor que al menor,

2Cr 31:16 excepto a los que estuvieron inscritos por genealogía, varones desde los tres años para arriba, a todos los que venían a la casa de Jehová para desempeñar sus tareas diarias, es decir, su servicio según sus oficios y sus grupos.

2Cr 31:17 Esta inscripción de los sacerdotes por genealogía estaba hecha conforme a sus casas paternas, y la de los levitas de edad de veinte años para arriba, conforme a sus oficios y grupos.

2Cr 31:18 Y la inscripción por genealogía incluyó a todos sus niños, sus mujeres, sus hijos e hijas, es decir, toda la congregación de ellos, porque se santificaron fielmente en santidad.

2Cr 31:19 Y para los hijos de Aarón, los sacerdotes, que estaban en los pastizales de sus ciudades, en cada una de las ciudades, había hombres que fueron designados por nombre para distribuir las porciones a todos los varones de entre los sacerdotes y a todos los levitas que estaban inscritos por genealogía.

2Cr 31:20 Así hizo Ezequías por todo Judá, e hizo lo bueno, recto y fiel delante de Jehová su Dios.

2Cr 31:21 Y en toda obra que emprendió en el servicio de la casa de Dios y de acuerdo con la ley y el mandamiento, buscando a su Dios, lo hizo con todo su corazón y prosperó.

2 CRÓNICAS 30 2 CRÓNICAS 32

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2 CRÓNICAS 32 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 32



2Cr 32:1 Después de estas cosas y de esta fidelidad, vino Senaquerib, rey de Asiria, entró a Judá y acampó contra las ciudades fortificadas con la intención de conquistarlas para sí.

2Cr 32:2 Viendo, pues, Ezequías que Senaquerib había llegado y que había fijado su rostro contra Jerusalén para atacarla,

2Cr 32:3 decidió en consejo con sus oficiales y hombres valientes cegar las fuentes de agua que estaban fuera de la ciudad, y ellos lo apoyaron.

2Cr 32:4 Entonces se reunió mucha gente, y cegaron todas las fuentes y el arroyo que corría a través del territorio, diciendo: ¿Por qué han de hallar los reyes de Asiria muchas aguas cuando lleguen?

2Cr 32:5 Y se esforzó y reedificó todo el muro derribado, alzó sobre ella torres y edificó por fuera otro muro; fortificó además el Milo, en la ciudad de David, y también hizo armas y escudos en abundancia.

2Cr 32:6 Y puso capitanes de guerra sobre el pueblo, los hizo reunir ante él en la plaza de la puerta de la ciudad, y les habló al corazón, diciendo:

2Cr 32:7 Sed fuertes y sed valientes; no temáis ni desmayéis a causa del rey de Asiria, ni a causa de toda la multitud que está con él, porque con nosotros hay Alguien mayor que el que está con él.

2Cr 32:8 Con él está el brazo de carne, pero con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo se apoyó en las palabras de Ezequías, rey de Judá.

2Cr 32:9 Después de esto, Senaquerib, rey de Asiria, que se hallaba frente a Laquis con todas sus tropas, envió sus siervos a Jerusalén para decir a Ezequías, rey de Judá, y a todo Judá que estaba en Jerusalén:

2Cr 32:10 Así dice Senaquerib, rey de Asiria: ¿En qué confiáis vosotros para que permanezcáis bajo sitio en Jerusalén?

2Cr 32:11 ¿Acaso Ezequías os persuade para que os entreguéis a la muerte por hambre y sed, diciendo: Jehová nuestro Dios nos librará de manos del rey de Asiria?

2Cr 32:12 ¿No es Ezequías el mismo que ha quitado Sus lugares altos y Sus altares, y ordenó a Judá y a Jerusalén, diciendo: Ante un solo altar adoraréis, y sobre él quemaréis incienso?

2Cr 32:13 ¿No sabéis lo que mis padres y yo hemos hecho a todos los pueblos de la tierra? ¿Acaso pudieron los dioses de las naciones de esas tierras librar su tierra de mis manos?

2Cr 32:14 ¿Quién de entre todos los dioses de aquellas naciones que mis padres destruyeron pudo librar a su pueblo de mis manos, para que pueda vuestro Dios libraros de mis manos?

2Cr 32:15 Ahora, pues, no dejéis que Ezequías os engañe ni os persuada de ese modo, ni le creáis; porque ningún dios de nación o reino alguno pudo librar a su pueblo de mis manos ni de las manos de mis padres. ¡Cuánto menos os librará de mis manos vuestro Dios!

2Cr 32:16 Y sus siervos hablaron aún más cosas contra Jehová Dios y contra Su siervo Ezequías.

2Cr 32:17 También escribió cartas para vituperar a Jehová, el Dios de Israel, y para hablar contra Él, diciendo: Así como los dioses de las naciones de las tierras no libraron a su pueblo de mis manos, tampoco el Dios de Ezequías librará a Su pueblo de mis manos.

2Cr 32:18 Y clamaron los de Asiria a gran voz en lengua de los judíos contra el pueblo de Jerusalén que estaba sobre los muros, para espantarlos y atemorizarlos, a fin de poder tomar la ciudad.

2Cr 32:19 Y hablaron contra el Dios de Jerusalén como habían hecho contra los dioses de los otros pueblos del país, que son obra de manos de hombres.

2Cr 32:20 Pero el rey Ezequías y el profeta Isaías, hijo de Amoz, oraron sobre esto y clamaron al cielo.

2Cr 32:21 Y Jehová envió un ángel, el cual exterminó a todos los hombres fuertes y valientes y a los líderes y capitanes en el campamento del rey de Asiria. Por tanto, éste volvió a su tierra con el rostro cubierto de vergüenza; y al entrar en la casa de su dios, algunos de sus hijos, los que habían salido de sus entrañas, le hicieron caer a espada.

2Cr 32:22 Así salvó Jehová a Ezequías y a los habitantes de Jerusalén de las manos de Senaquerib, rey de Asiria, y de las manos de todos; y los protegió por todos lados.

2Cr 32:23 Y muchos trajeron presentes a Jehová en Jerusalén y cosas preciosas a Ezequías, rey de Judá, de modo que después de esto fue exaltado ante los ojos de todas las naciones.

2Cr 32:24 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte, y oró a Jehová, quien le respondió y le dio una señal.

2Cr 32:25 Pero Ezequías no correspondió al beneficio recibido, pues se enalteció su corazón, por lo cual vino la ira contra él y contra Judá y Jerusalén.

2Cr 32:26 Pero después Ezequías se humilló con motivo de la altivez de su corazón, él y los habitantes de Jerusalén; por eso no vino contra ellos la ira de Jehová en los días de Ezequías.

2Cr 32:27 Y tuvo Ezequías riquezas y honores en gran abundancia; e hizo para sí tesorerías para plata y oro y piedras preciosas, y para especias y escudos y toda clase de objetos valiosos.

2Cr 32:28 Asimismo hizo graneros para las cosechas de trigo, de vino nuevo y de aceite fresco, establos para toda clase de bestias, y tenía rebaños en rediles.

2Cr 32:29 Y edificó ciudades y adquirió hatos de ovejas y de vacas en gran abundancia, porque Dios le había dado muchas posesiones.

2Cr 32:30 Fue este Ezequías quien cegó el manantial superior de las aguas de Gihón y las condujo hacia abajo, al lado occidental de la ciudad de David. Y Ezequías prosperó en todas sus empresas.

2Cr 32:31 Pero en lo referente a los enviados de los príncipes de Babilonia, que fueron enviados a él para informarse de los prodigios que habían acontecido en el país, Dios lo dejó sólo para probarle, a fin de saber todo lo que estaba en su corazón.

2Cr 32:32 Los demás hechos de Ezequías y sus obras de fidelidad están escritos en la visión del profeta Isaías, hijo de Amoz, en el libro de los reyes de Judá y de Israel.

2Cr 32:33 Y durmió Ezequías con sus padres, y lo sepultaron en la parte superior de los sepulcros de los hijos de David; y lo honró en su muerte todo Judá y los habitantes de Jerusalén. Y reinó en su lugar su hijo Manasés.

2 CRÓNICAS 31 2 CRÓNICAS 33

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2 CRÓNICAS 33 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 33



2Cr 33:1 Manasés tenía doce años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén cincuenta y cinco años.

2Cr 33:2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, según las abominaciones de las naciones que Jehová había expulsado de delante de los hijos de Israel.

2Cr 33:3 Reedificó los lugares altos que Ezequías, su padre, había derribado, levantó altares a los Baales e hizo Aseras; además adoró a todo el ejército de los cielos y le sirvió.

2Cr 33:4 Asimismo construyó altares en la casa de Jehová, de la cual Jehová había dicho: En Jerusalén estará Mi nombre para siempre.

2Cr 33:5 Edificó altares para todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehová.

2Cr 33:6 Además, hizo pasar a sus hijos por el fuego en el valle del hijo de Hinom, y practicó la agorería, los encantamientos y la hechicería, e instituyó médiums y espiritistas; hizo lo malo ante los ojos de Jehová sobremanera, provocándole así a ira.

2Cr 33:7 Y puso la imagen tallada del ídolo hecho por él en la casa de Dios, de la cual Dios había dicho a David y a Salomón, su hijo: Yo pondré Mi nombre para siempre en esta casa y en Jerusalén, la cual escogí de todas las tribus de Israel;

2Cr 33:8 y nunca más quitaré el pie de Israel de la tierra que asigné a vuestros padres, con tal que cuiden de hacer todo lo que Yo les he mandado conforme a toda la ley, los estatutos y las ordenanzas dados por medio de Moisés.

2Cr 33:9 Manasés descarrió, pues, a Judá y a los habitantes de Jerusalén, induciéndoles a que hicieran más mal que las naciones que Jehová había destruido delante de los hijos de Israel.

2Cr 33:10 Y habló Jehová a Manasés y a su pueblo, pero ellos no escucharon;

2Cr 33:11 por lo cual Jehová trajo contra ellos a los capitanes del ejército del rey de Asiria, los cuales prendieron a Manasés con garfios, lo ataron con grillos de bronce y lo llevaron a Babilonia.

2Cr 33:12 Cuando éste se vio en angustia, imploró a Jehová su Dios y se humilló profundamente en la presencia del Dios de sus padres.

2Cr 33:13 Y oró a Él, y Él accedió a su petición y oyó su suplica; y Él lo trajo de nuevo a Jerusalén, a su reino. Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios.

2Cr 33:14 Después de esto edificó el muro exterior de la ciudad de David al occidente del Gihón, en el valle, a la entrada de la puerta de los Peces, rodeó con aquel muro el Ofel y elevó el muro muy alto. Además, puso capitanes valerosos en todas las ciudades fortificadas de Judá.

2Cr 33:15 Asimismo quitó de la casa de Jehová los dioses extranjeros y el ídolo, así como todos los altares que había edificado en el monte de la casa de Jehová y en Jerusalén, y los echó fuera de la ciudad.

2Cr 33:16 Restauró luego el altar de Jehová y sobre él ofreció sacrificios de ofrendas de paz y ofrendas de acción de gracias, y mandó a Judá que sirviera a Jehová, Dios de Israel.

2Cr 33:17 Sin embargo, el pueblo aún sacrificaba en los lugares altos, aunque lo hacía a Jehová su Dios.

2Cr 33:18 Los demás hechos de Manasés, su oración a su Dios y las palabras de los videntes que le hablaron en nombre de Jehová, el Dios de Israel, están escritos en los registros de los reyes de Israel.

2Cr 33:19 Su oración también y cómo Dios accedió a su súplica, todos sus pecados y su transgresión, los sitios donde edificó lugares altos y erigió las Aseras y los ídolos, antes que se humillara, están escritos en los registros de Hozai.

2Cr 33:20 Y durmió Manasés con sus padres, y lo sepultaron en su casa. Y reinó en su lugar Amón, su hijo.

2Cr 33:21 Amón tenía veintidós años cuando comenzó a reinar, y reinó dos años en Jerusalén.

2Cr 33:22 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como había hecho Manasés, su padre; y Amón ofreció sacrificios a todos los ídolos que su padre Manasés había hecho y los sirvió.

2Cr 33:23 Pero no se humilló ante Jehová, como se había humillado su padre Manasés; antes bien, Amón multiplicó sus transgresiones.

2Cr 33:24 Los siervos de Amón conspiraron contra él y lo mataron en su propia casa.

2Cr 33:25 Pero el pueblo del país mató a todos los que habían conspirado contra el rey Amón. Y el pueblo de la tierra puso por rey en su lugar a Josías, su hijo.

2 CRÓNICAS 32 2 CRÓNICAS 34

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2 CRÓNICAS 34 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 34



2Cr 34:1 Josías tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén treinta y un años.

2Cr 34:2 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová y anduvo en los caminos de David, su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda.

2Cr 34:3 A los ocho años de su reinado, siendo aún joven, comenzó a buscar al Dios de su padre David; y a los doce años comenzó a purificar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, las Aseras, los ídolos y las imágenes fundidas.

2Cr 34:4 Derribaron en su presencia los altares de los Baales, y taló los altares de incienso que estaban puestos encima; y quebró las Aseras, los ídolos y las imágenes fundidas, los desmenuzó y esparció el polvo sobre los sepulcros de los que les habían ofrecido sacrificios.

2Cr 34:5 Quemó además los huesos de los sacerdotes sobre sus altares, y purificó así a Judá y a Jerusalén.

2Cr 34:6 Y en las ciudades de Manasés, Efraín y Simeón, hasta Neftalí, en las ruinas de ellas alrededor,

2Cr 34:7 derribó también los altares, redujo a polvo las Aseras y los ídolos, y taló todos los altares de incienso por toda la tierra de Israel. Entonces volvió a Jerusalén.

2Cr 34:8 A los dieciocho años de su reinado, después de haber purificado el país y la casa, envió a Safán hijo de Azalía, a Maasías, gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, el cronista, para que repararan la casa de Jehová su Dios.

2Cr 34:9 Éstos fueron a ver al sumo sacerdote Hilcías y le entregaron el dinero que había sido traído a la casa de Dios, que los levitas, los porteros, habían recogido de manos de Manasés, de Efraín y de todo el remanente de Israel, de todo Judá y Benjamín, y de los habitantes de Jerusalén.

2Cr 34:10 Y lo entregaron en manos de los que hacían la obra, que tenían a su cargo la casa de Jehová; y los que hacían la obra, quienes trabajaban en la casa de Jehová, lo usaron para reparar y restaurar la casa.

2Cr 34:11 También lo daban a los carpinteros y a los constructores para que compraran piedras labradas y madera a fin de hacer trabazones y vigas para los edificios que los reyes de Judá habían destruido.

2Cr 34:12 Y los hombres hicieron la obra fielmente. Los capataces puestos sobre ellos para dirigir la obra eran los levitas Jahat y Abdías, de los hijos de Merari, y Zacarías y Mesulam, de los hijos de Coat; y los levitas, que eran hábiles en tocar instrumentos musicales,

2Cr 34:13 velaban sobre los que llevaban cargas y dirigían a todos los que hacían la obra, de tarea en tarea. Entre los levitas había escribas, oficiales y porteros.

2Cr 34:14 Y al sacar el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, el sacerdote Hilcías halló el libro de la ley de Jehová dada por medio de Moisés.

2Cr 34:15 Entonces respondió el sumo sacerdote Hilcías y dijo al escriba Safán: He hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. E Hilcías dio el libro a Safán.

2Cr 34:16 Y Safán llevó el libro al rey y, además, le llevó palabra, diciendo: Todo lo que fue encomendado a tus siervos, lo están haciendo.

2Cr 34:17 Han vaciado el dinero que se halló en la casa de Jehová y lo han entregado en manos de los capataces y en manos de los que hacen la obra.

2Cr 34:18 Entonces el escriba Safán informó al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me ha dado un libro. Y leyó Safán en él ante el rey.

2Cr 34:19 Cuando el rey oyó las palabras del libro de la ley, rasgó sus vestidos.

2Cr 34:20 Y mandó el rey a Hilcías, a Ahicam, hijo de Safán, a Abdón, hijo de Micaía, al escriba Safán y a Asaías, siervo del rey, diciendo:

2Cr 34:21 Id y consultad a Jehová por mí y por los que quedan en Israel y en Judá en cuanto a las palabras del libro que se ha hallado, porque grande es la ira de Jehová que ha sido derramada sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehová, para hacer todo lo que estaba escrito en este libro.

2Cr 34:22 Entonces Hilcías y los que habían recibido mandato de parte del rey fueron a Hulda, la profetisa, mujer de Salum, hijo de Tocat, hijo de Hasra, guarda de las vestiduras (ella habitaba en Jerusalén en el segundo sector); y hablaron con ella en aquellos términos.

2Cr 34:23 Y ella les dijo: Así dice Jehová, el Dios de Israel: Decid al hombre que os ha enviado a Mí, que

2Cr 34:24 así dice Jehová: Ahora traigo el mal sobre este lugar y sobre sus habitantes, incluso todas las maldiciones que están escritas en el libro que han leído ante el rey de Judá.

2Cr 34:25 Por cuanto me han abandonado y han quemado incienso a otros dioses, provocándome a ira con todas las obras de sus manos, por tanto, Mi ira se derramará sobre este lugar y no se apagará.

2Cr 34:26 Mas al rey de Judá que os envió a consultar a Jehová, diréis así: Así dice Jehová, el Dios de Israel, en cuanto a las palabras que has oído:

2Cr 34:27 Por cuanto tu corazón se enterneció y te humillaste delante de Dios al oír Sus palabras contra este lugar y contra sus habitantes, y te humillaste delante de Mí y rasgaste tus vestidos y lloraste delante de Mí, Yo también te he oído, declara Jehová.

2Cr 34:28 He aquí que Yo te reuniré con tus padres, y serás recogido en paz a tu sepulcro; y no verán tus ojos todo el mal que Yo traeré sobre este lugar y sobre sus habitantes. Y ellos llevaron la respuesta al rey.

2Cr 34:29 Entonces el rey envió a reunir a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén.

2Cr 34:30 Luego subió el rey a la casa de Jehová, y estaban con él todos los hombres de Judá, los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, desde el mayor hasta el menor; y leyó a oídos de ellos todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová.

2Cr 34:31 Y el rey se puso de pie donde estaba e hizo pacto delante de Jehová de andar en pos de Jehová y guardar Sus mandamientos, Sus testimonios y Sus estatutos, con todo su corazón y con toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro.

2Cr 34:32 E hizo que entraran en el pacto todos los que se hallaban en Jerusalén y en Benjamín; así pues, los habitantes de Jerusalén hicieron conforme al pacto de Dios, el Dios de sus padres.

2Cr 34:33 Y quitó Josías todas las abominaciones de todas las tierras que pertenecían a los hijos de Israel, e hizo que todos los que se hallaban en Israel sirvieran a Jehová su Dios. Y en todos los días de Josías no se apartaron de seguir a Jehová, el Dios de sus padres.

2 CRÓNICAS 33 2 CRÓNICAS 35

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2 CRÓNICAS 35 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 35



2Cr 35:1 Josías celebró la Pascua a Jehová en Jerusalén, y degollaron el sacrificio pascual el día catorce del mes primero.

2Cr 35:2 Puso también a los sacerdotes en sus oficios y los animó al servicio de la casa de Jehová.

2Cr 35:3 Y dijo a los levitas que enseñaban a todo Israel, que estaban santificados a Jehová: Poned el Arca santa en la casa que edificó Salomón, hijo de David, rey de Israel, para que no la carguéis más sobre vuestros hombros. Servid ahora a Jehová vuestro Dios y a Su pueblo Israel.

2Cr 35:4 Preparaos según vuestras casas paternas, por vuestros grupos, conforme a lo escrito por David, rey de Israel, y conforme al documento de su hijo Salomón.

2Cr 35:5 Estad en el lugar santo en representación de los grupos de las casas paternas de vuestros hermanos, la gente común; y que esté cada grupo de los levitas en representación de una porción de una casa paterna.

2Cr 35:6 Degollad el sacrifico pascual, santificaos y preparadlo para vuestros hermanos, para poner por obra la palabra de Jehová dada por medio de Moisés.

2Cr 35:7 Luego contribuyó Josías a la gente común con corderos y cabritos de los rebaños, todo para las ofrendas pascuales, para todos los que se hallaban presentes, en número de treinta mil animales, y tres mil reses. Esto procedía de las posesiones del rey.

2Cr 35:8 También sus oficiales contribuyeron con una ofrenda voluntaria al pueblo, a los sacerdotes y a los levitas. Hilcías, Zacarías y Jehiel, los principales de la casa de Dios, dieron a los sacerdotes dos mil seiscientas ovejas y trescientas reses para las ofrendas pascuales.

2Cr 35:9 Asimismo Conanías, y Semaías y Natanael, sus hermanos, y Hasabías, Jeiel y Josabad, líderes de los levitas, contribuyeron a los levitas con cinco mil ovejas y quinientas reses para las ofrendas pascuales.

2Cr 35:10 Preparado así el servicio, los sacerdotes se colocaron en sus puestos, y los levitas en sus grupos, conforme al mandato del rey.

2Cr 35:11 Y degollaron los sacrificios pascuales; y mientras rociaban los sacerdotes la sangre recibida de manos de los levitas, éstos desollaban los animales.

2Cr 35:12 Luego quitaron los holocaustos para dárselos a los grupos de las casas paternas de la gente común, a fin de que los ofrecieran a Jehová, según está escrito en el libro de Moisés. Lo mismo hicieron con el ganado.

2Cr 35:13 Y asaron la pascua al fuego conforme a la ordenanza, y cocieron las ofrendas sagradas en ollas, en calderos y en sartenes, y las llevaron rápidamente a toda la gente común.

2Cr 35:14 Después proveyeron para sí y para los sacerdotes, porque los sacerdotes, hijos de Aarón, estuvieron ocupados hasta la noche en ofrecer los holocaustos y la grosura; por tanto, los levitas proveyeron para sí y para los sacerdotes, hijos de Aarón.

2Cr 35:15 Asimismo los cantores, hijos de Asaf, estaban en su puesto, conforme al mandamiento de David, de Asaf, de Hemán y de Jedutún, vidente del rey, también los porteros estaban a cada puerta; y no fue necesario que se apartaran de su servicio, porque sus hermanos los levitas proveyeron para ellos.

2Cr 35:16 Así se preparó todo el servicio de Jehová en aquel día para celebrar la Pascua y para ofrecer los holocaustos sobre el altar de Jehová, conforme al mandato del rey Josías.

2Cr 35:17 Y los hijos de Israel que se hallaban allí celebraron la Pascua en ese tiempo y la Fiesta de los Panes sin Levadura por siete días.

2Cr 35:18 No se había celebrado una Pascua como ésta en Israel desde los días del profeta Samuel; ni ningún rey de Israel celebró una Pascua tal como la que celebraron el rey Josías, los sacerdotes, los levitas, todos los de Judá e Israel que allí se hallaban presentes y los habitantes de Jerusalén.

2Cr 35:19 Esta Pascua fue celebrada en el año dieciocho del reinado de Josías.

2Cr 35:20 Después de todas estas cosas, luego de haber puesto en orden Josías el templo, Necao, rey de Egipto, subió para combatir contra Carquemis junto al Éufrates; y salió Josías contra él.

2Cr 35:21 Y Necao le envió mensajeros, diciendo: ¿Qué tengo yo que ver contigo, oh rey de Judá? No he subido contra ti hoy, sino contra la casa con la que estoy en guerra; y Dios me ha ordenado que me apresure. Por tu propio bien, deja de interferir con Dios, quien está conmigo, para que Él no te destruya.

2Cr 35:22 Pero Josías no quiso apartar de él su rostro, sino que se disfrazó para combatir contra él; tampoco escuchó las palabras de Necao, que procedían de la boca de Dios, sino que fue a combatir en el valle de Meguido.

2Cr 35:23 Y los arqueros tiraron contra el rey Josías, y el rey dijo a sus siervos: Sacadme de aquí, porque estoy gravemente herido.

2Cr 35:24 Entonces sus siervos lo sacaron de aquel carro y lo pusieron en el carro reservado para el segundo en autoridad, y lo llevaron a Jerusalén, donde murió y fue sepultado en los sepulcros de sus padres. Y todo Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías.

2Cr 35:25 Y Jeremías entonó un lamento por Josías. Todos los cantores y cantoras en sus lamentaciones hablan de Josías hasta hoy, pues lo han hecho una costumbre en Israel. Y he aquí que están escritas en las lamentaciones.

2Cr 35:26 Los demás hechos de Josías, sus buenas obras conforme a lo que está escrito en la ley de Jehová,

2Cr 35:27 y sus hechos, los primeros y los últimos, he aquí que están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá.

2 CRÓNICAS 34 2 CRÓNICAS 36

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2 CRÓNICAS 36 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 36



2Cr 36:1 Tomó entonces el pueblo del país a Joacaz, hijo de Josías, y lo hicieron rey en lugar de su padre en Jerusalén.

2Cr 36:2 Joacaz tenía veintitrés años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en Jerusalén.

2Cr 36:3 Y el rey de Egipto lo depuso en Jerusalén, e impuso sobre la tierra una multa de cien talentos de plata y uno de oro.

2Cr 36:4 Entonces el rey de Egipto hizo a Eliaquim, hermano de Joacaz, rey sobre Judá y Jerusalén, y le cambió el nombre por el de Joacim. Pero a Joacaz, su hermano, lo tomó Necao y lo llevó a Egipto.

2Cr 36:5 Joacim tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó once años en Jerusalén; e hizo lo malo ante los ojos de Jehová su Dios.

2Cr 36:6 Contra él subió Nabucodonosor, rey de Babilonia, y lo ató con grillos de bronce para llevarlo a Babilonia.

2Cr 36:7 También Nabucodonosor llevó a Babilonia parte de los utensilios de la casa de Jehová, y los puso en su templo en Babilonia.

2Cr 36:8 Los demás hechos de Joacim, las abominaciones que hizo, y lo que se halló contra él, he aquí que están escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá. Y reinó en su lugar Joaquín, su hijo.

2Cr 36:9 Joaquín tenía ocho años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses y diez días en Jerusalén; e hizo lo malo ante los ojos de Jehová.

2Cr 36:10 A la vuelta del año el rey Nabucodonosor envió hombres y lo llevaron a Babilonia con los utensilios preciosos de la casa de Jehová. E hizo a Sedequías, su hermano, rey sobre Judá y Jerusalén.

2Cr 36:11 Sedequías tenía veintiún años cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén once años.

2Cr 36:12 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová su Dios y no se humilló ante el profeta Jeremías, cuyas palabras procedían de la boca de Jehová.

2Cr 36:13 Se rebeló asimismo contra el rey Nabucodonosor, que le había hecho jurar por Dios. Pero endureció su cerviz y obstinó su corazón para no volverse a Jehová, el Dios de Israel.

2Cr 36:14 Además todos los líderes de los sacerdotes y el pueblo actuaron de manera extremadamente infiel, siguiendo todas las abominaciones de las naciones, y contaminaron la casa de Jehová, la cual Él había santificado en Jerusalén.

2Cr 36:15 Y Jehová, el Dios de sus padres, les envió advertencias día tras día por medio de Sus mensajeros, porque Él tenía compasión de Su pueblo y de Su morada.

2Cr 36:16 Pero se burlaban de los mensajeros de Dios, menospreciaban Sus palabras y se mofaban de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová contra Su pueblo, y no hubo ya remedio.

2Cr 36:17 Por lo cual trajo contra ellos al rey de los caldeos, que mató a espada a sus jóvenes en la casa de su santuario y no tuvo compasión de joven ni de virgen, de viejo ni de débil; a todos los entregó en sus manos.

2Cr 36:18 Asimismo todas las vasijas de la casa de Dios, grandes y pequeñas, los tesoros de la casa de Jehová y los tesoros del rey y de sus príncipes, todo lo llevó a Babilonia.

2Cr 36:19 Y quemaron la casa de Dios, derribaron el muro de Jerusalén, prendieron fuego a todos sus palacios y entregaron a destrucción todas sus vasijas preciosas.

2Cr 36:20 A los que escaparon de la espada los llevó cautivos a Babilonia, y fueron siervos de él y de sus hijos hasta el reinado del reino de Persia,

2Cr 36:21 para que se cumpliera la palabra de Jehová dada por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo gozado de sus Sábados; porque todo el tiempo de su asolamiento guardó los Sábados, hasta que los setenta años fueron cumplidos.

2Cr 36:22 Y en el primer año de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra de Jehová anunciada por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro, rey de Persia; y éste hizo pregonar por todo su reino, y también por escrito, diciendo:

2Cr 36:23 Así dice Ciro, rey de Persia: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo Su pueblo, ¡que Jehová su Dios sea con él, y suba!

2 CRÓNICAS 35 »

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2 CRÓNICAS 4 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 4



2Cr 4:1 Hizo además un altar de bronce cuya longitud era de veinte codos, de veinte codos su anchura y de diez codos su altura.

2Cr 4:2 Hizo asimismo el mar de metal fundido de diez codos de borde a borde, completamente redondo; su altura era de cinco codos, y lo ceñía alrededor un cordón de treinta codos.

2Cr 4:3 Debajo y alrededor del mar había figuras de bueyes que lo circundaban por diez codos, rodeando por completo el mar; los bueyes habían sido fundidos en dos hileras al mismo tiempo que el mar.

2Cr 4:4 Éste descansaba sobre doce bueyes: tres miraban al norte, tres miraban al occidente, tres miraban al sur y tres miraban al oriente; sobre éstos se apoyaba el mar, y todas las ancas de ellos estaban hacia la parte de adentro.

2Cr 4:5 Y el grueso del mar era de un palmo menor; y el borde era labrado como el borde de un cáliz, como una flor de lirio; y cabían en él tres mil batos.

2Cr 4:6 Hizo también diez lavacros para lavar y enjuagar en ellos lo que había de ser ofrecido en holocausto, y puso cinco a la derecha y cinco a la izquierda; pero el mar era para que los sacerdotes se lavaran en él.

2Cr 4:7 Entonces hizo diez candeleros de oro conforme a la ordenanza respecto de ellos, los cuales puso en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda.

2Cr 4:8 Además hizo diez mesas y las puso en el templo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda. Hizo también cien tazones de oro.

2Cr 4:9 Después hizo el atrio de los sacerdotes, el gran atrio y las puertas del atrio, y recubrió de bronce las puertas.

2Cr 4:10 Y colocó el mar al lado derecho de la casa, al sudeste.

2Cr 4:11 Huram también hizo ollas, paletas y tazones. Así acabó Huram la obra que hacía para el rey Salomón en la casa de Dios:

2Cr 4:12 las dos columnas, los tazones, los dos capiteles que estaban en el extremo superior de las columnas y las dos redes para cubrir los dos tazones de los capiteles que estaban encima de las columnas;

2Cr 4:13 cuatrocientas granadas para las dos redes, dos hileras de granadas para cada red, para cubrir los dos tazones de los capiteles que estaban encima de las columnas.

2Cr 4:14 Hizo también las basas, e hizo los lavacros y los puso sobre las basas;

2Cr 4:15 el mar, y los doce bueyes debajo de él;

2Cr 4:16 y las ollas, las paletas, los tenedores y todos sus utensilios que Huram-abi le hizo al rey Salomón para la casa de Jehová eran de bronce bruñido.

2Cr 4:17 Los fundió el rey en la llanura del Jordán, en tierra arcillosa, entre Sucot y Sereda.

2Cr 4:18 Y Salomón hizo todos estos utensilios en gran cantidad, de tal manera que el peso del bronce no se pudo determinar.

2Cr 4:19 Entonces hizo Salomón todos los utensilios que estaban en la casa de Dios: el altar de oro, las mesas sobre las cuales se ponían los panes de la Presencia,

2Cr 4:20 los candeleros y sus lámparas de oro puro, para que ardieran, conforme a la ordenanza, delante del santuario de la parte más interna de la casa;

2Cr 4:21 asimismo las flores, las lámparas y las tenazas hizo de oro, del oro más puro;

2Cr 4:22 y las despabiladeras, los tazones, las tazas y los braseros, de oro puro; y la entrada de la casa, las puertas interiores para el Lugar Santísimo y las puertas de la casa del templo, las hizo de oro.

2 CRÓNICAS 3 2 CRÓNICAS 5

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2 CRÓNICAS 5 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 5



2Cr 5:1 Así se terminó toda la obra que hizo Salomón para la casa de Jehová. Y metió Salomón lo que David, su padre, había santificado, incluso la plata, el oro y todos los utensilios, y los depositó en las tesorerías de la casa de Dios.

2Cr 5:2 Entonces Salomón reunió en Jerusalén a los ancianos de Israel y a todos los cabezas de las tribus, los líderes de las casas paternas de los hijos de Israel, para hacer subir el Arca del Pacto de Jehová de la ciudad de David, la cual es Sion.

2Cr 5:3 Y se congregaron delante del rey todos los varones de Israel en la fiesta, que se celebró el mes séptimo.

2Cr 5:4 Y cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los levitas levantaron el Arca;

2Cr 5:5 y subieron el Arca, la Tienda de Reunión y todas las vasijas santas que estaban en la tienda; y los subieron los sacerdotes y los levitas.

2Cr 5:6 Y el rey Salomón y toda la asamblea de Israel, que se había congregado ante él y delante del Arca, iban sacrificando ovejas y bueyes, que por la multitud no se podían contar ni numerar.

2Cr 5:7 Y los sacerdotes metieron el Arca del Pacto de Jehová en su lugar, en el santuario que estaba en la parte más interna de la casa, en el Lugar Santísimo, debajo de las alas de los querubines.

2Cr 5:8 Y los querubines extendían las alas sobre el lugar del Arca, y así cubrían los querubines el Arca y sus varas por encima.

2Cr 5:9 Y las varas eran tan largas que sus extremos se podían ver saliendo del Arca delante del santuario en la parte más interna de la casa, pero no se podían ver desde afuera; y así quedaron hasta hoy.

2Cr 5:10 En el Arca no había más que las dos tablas que allí había puesto Moisés en Horeb, cuando Jehová hizo pacto con los hijos de Israel al salir ellos de Egipto.

2Cr 5:11 Y cuando salieron los sacerdotes del Lugar Santo (porque todos los sacerdotes que estaban presentes se habían santificado sin hacer caso de sus turnos),

2Cr 5:12 todos los levitas cantores, Asaf, Hemán y Jedutún, junto con sus hijos y sus hermanos, vestidos de lino fino, estaban de pie con címbalos, arpas y liras al oriente del altar, y con ellos había ciento veinte sacerdotes que tocaban trompetas.

2Cr 5:13 Cuando los trompeteros y los cantores estaban unánimes para hacerse oír a una voz alabando y dando gracias a Jehová, y cuando alzaban sus voces con trompetas, címbalos e instrumentos de música en alabanza de Jehová, diciendo: Porque Él es bueno, porque Su benevolencia amorosa es para siempre, entonces la casa, la casa de Jehová, se llenó con una nube.

2Cr 5:14 Y los sacerdotes no pudieron estar allí y ministrar por causa de la nube, porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Dios.

2 CRÓNICAS 4 2 CRÓNICAS 6

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2 CRÓNICAS 6 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 6



2Cr 6:1 Entonces dijo Salomón: Jehová ha dicho que Él moraría en densa oscuridad.

2Cr 6:2 Pero yo te he edificado casa sublime, sitio en que Tú mores para siempre.

2Cr 6:3 Y el rey dio vuelta y bendijo a toda la congregación de Israel, mientras toda la congregación de Israel estaba de pie.

2Cr 6:4 Y dijo: Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, que habló con Su boca a mi padre David, y lo cumplió con Su mano, diciendo:

2Cr 6:5 Desde el día que saqué de la tierra de Egipto a Mi pueblo, no he escogido ciudad de entre todas las tribus de Israel para edificar casa en la cual estuviera Mi nombre, ni escogí a hombre alguno para que fuera príncipe sobre Mi pueblo Israel;

2Cr 6:6 mas a Jerusalén he escogido para que allí estuviera Mi nombre, y a David he escogido para que esté sobre Mi pueblo Israel.

2Cr 6:7 Y David, mi padre, tuvo en su corazón edificar casa al nombre de Jehová, el Dios de Israel.

2Cr 6:8 Mas Jehová dijo a mi padre David: Por cuanto tuviste en tu corazón edificar casa a Mi nombre, bien has hecho en desearlo en tu corazón;

2Cr 6:9 pero tú no edificarás la casa, sino tu hijo, que saldrá de tus lomos, él edificará casa a Mi nombre.

2Cr 6:10 Y Jehová ha confirmado la palabra que había hablado; porque yo me he levantado en lugar de David, mi padre, y me he sentado en el trono de Israel, como Jehová había prometido, y he edificado la casa al nombre de Jehová, el Dios de Israel.

2Cr 6:11 Y he puesto allí el Arca, en la cual está el pacto de Jehová, que Él hizo con los hijos de Israel.

2Cr 6:12 Luego se puso Salomón delante del altar de Jehová, frente a toda la congregación de Israel, y extendió sus manos.

2Cr 6:13 Salomón había hecho una plataforma de bronce de cinco codos de largo, cinco codos de ancho y tres codos de alto, y la había puesto en medio del atrio; y se puso sobre ella. Se hincó de rodillas delante de toda la congregación de Israel y extendió sus manos al cielo,

2Cr 6:14 y dijo: Oh Jehová, Dios de Israel, no hay dios como Tú, ni arriba en los cielos o en la tierra, que guardas el pacto y muestras benevolencia amorosa para con Tus siervos que andan delante de Ti con todo su corazón;

2Cr 6:15 que has cumplido a Tu siervo David, mi padre, lo que le prometiste; ciertamente lo has hablado con Tu boca y con Tu mano lo has cumplido este día.

2Cr 6:16 Y ahora, oh Jehová, Dios de Israel, cumple a Tu siervo David, mi padre, lo que le prometiste, diciendo: No te faltará varón delante de Mí que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino andando en Mi ley como tú has andado delante de Mí.

2Cr 6:17 Ahora, pues, oh Jehová, Dios de Israel, sea confirmada la palabra que hablaste a Tu siervo David.

2Cr 6:18 Pero, ¿es verdad que Dios morará con el hombre sobre la tierra? He aquí que los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener, cuánto menos esta casa que yo he edificado.

2Cr 6:19 Con todo, atiende a la oración de Tu siervo y a sus súplicas, oh Jehová, Dios mío, y escucha el clamor y la oración que Tu siervo hace delante de Ti;

2Cr 6:20 que estén Tus ojos abiertos de día y de noche hacia esta casa, hacia el lugar del cual has dicho que pondrás allí Tu nombre, para escuchar la oración que Tu siervo orará hacia este lugar.

2Cr 6:21 Y escucha las súplicas de Tu siervo y de Tu pueblo Israel cuando oren en dirección a este lugar. Oye desde Tu morada, desde los cielos; y cuando oigas, perdona.

2Cr 6:22 Si alguno peca contra su prójimo y se le obliga a tomar juramento, y viene y toma juramento delante de Tu altar en esta casa;

2Cr 6:23 óyelo Tú desde los cielos, actúa y juzga a Tus siervos, dando la paga a los malos al hacerles recaer su proceder sobre su cabeza y justificando a los justos al darles conforme a su justicia.

2Cr 6:24 Si Tu pueblo Israel es derrotado delante de un enemigo por haber pecado contra Ti, y ellos vuelven y confiesan Tu nombre, y oran y suplican delante de Ti en esta casa,

2Cr 6:25 óyelo Tú desde los cielos, perdona el pecado de Tu pueblo Israel y hazlos volver a la tierra que diste a ellos y a sus padres.

2Cr 6:26 Cuando los cielos se cierren y ya no haya lluvia por haber ellos pecado contra Ti, y oren hacia este lugar y confiesen Tu nombre y se vuelvan de su pecado cuando los aflijas,

2Cr 6:27 óyelo Tú desde los cielos y perdona el pecado de Tus siervos y de Tu pueblo Israel; sí, enséñales el buen camino por el que deben andar y trae lluvias sobre Tu tierra, la cual diste a Tu pueblo por heredad.

2Cr 6:28 Si en la tierra hay hambre, peste, tizón o añublo, langosta que pulula o langosta que consume, si sus enemigos los sitian en la tierra de sus ciudades, cualquier plaga, cualquier enfermedad que haya;

2Cr 6:29 toda oración, toda súplica, que sea hecha por cualquier hombre o por todo Tu pueblo Israel, conociendo cada cual su propia plaga y su propio dolor, cuando extienda sus manos hacia esta casa,

2Cr 6:30 óyelo Tú desde los cielos, Tu morada, y perdona y da a cada uno conforme a todos sus caminos, cuyo corazón Tú conoces; porque Tú, sólo Tú conoces el corazón de los hijos de los hombres;

2Cr 6:31 para que te teman y anden en Tus caminos, todos los días que vivan en la tierra que Tú diste a nuestros padres.

2Cr 6:32 También en cuanto al extranjero que no es de Tu pueblo Israel, sino que viene de país lejano a causa de Tu gran nombre, de Tu mano fuerte y de Tu brazo extendido, cuando lleguen y oren en dirección a esta casa;

2Cr 6:33 óyelo Tú desde los cielos, desde Tu morada, y haz conforme a todo aquello por lo cual el extranjero clama a Ti, para que todos los pueblos de la tierra conozcan Tu nombre y te teman, como lo hace Tu pueblo Israel, y sepan que esta casa que he edificado es llamada por Tu nombre.

2Cr 6:34 Si Tu pueblo sale en batalla contra sus enemigos por el camino que Tú le envías, y oran a Ti vueltos hacia esta ciudad que Tú has escogido y hacia la casa que he edificado a Tu nombre;

2Cr 6:35 oye desde los cielos su oración y su súplica, y ampara su causa.

2Cr 6:36 Si han pecado contra Ti (pues no hay hombre que no peque), y Tú estás airado contra ellos y los entregas al enemigo, de modo que los lleven cautivos a una tierra, sea lejos o cerca;

2Cr 6:37 pero si ellos reflexionan sobre ella en su corazón en la tierra adonde hayan sido llevado cautivos, y se arrepienten y te suplican en la tierra de su cautiverio, diciendo: Hemos pecado, hemos cometido iniquidad y actuado perversamente;

2Cr 6:38 y si se convierten a Ti de todo su corazón y de toda su alma en la tierra de su cautiverio, a donde habían sido llevados cautivos, y oran vueltos hacia la tierra que Tú diste a sus padres, hacia la ciudad que Tú has escogido y hacia la casa que yo he edificado a Tu nombre;

2Cr 6:39 entonces oye desde los cielos, desde Tu morada, su oración y su súplica, ampara su causa y perdona a Tu pueblo que ha pecado contra Ti.

2Cr 6:40 Ahora, pues, oh Dios mío, que estén abiertos Tus ojos y atentos Tus oídos a la oración que se haga en este lugar.

2Cr 6:41 Levántate ahora, oh Jehová Dios, al lugar de Tu reposo, / Tú y el Arca de Tu poder. / Que Tus sacerdotes, oh Jehová Dios, sean vestidos de salvación, / y Tus santos se regocijen en lo que es bueno.

2Cr 6:42 Oh Jehová Dios, no apartes el rostro de Tu ungido; / acuérdate de Tu benevolencia amorosa para con Tu siervo David.

2 CRÓNICAS 5 2 CRÓNICAS 7

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2 CRÓNICAS 7 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 7



2Cr 7:1 Cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego del cielo y consumió el holocausto y los sacrificios; y la gloria de Jehová llenó la casa.

2Cr 7:2 Y no podían entrar los sacerdotes en la casa de Jehová, porque la gloria de Jehová la había llenado.

2Cr 7:3 Cuando vieron todos los hijos de Israel que el fuego descendía y que la gloria de Jehová reposaba sobre la casa, se postraron rostro en tierra sobre el pavimento y adoraron y dieron gracias a Jehová, diciendo: Porque Él es bueno, porque Su benevolencia amorosa es para siempre.

2Cr 7:4 Entonces el rey y todo el pueblo ofrecieron sacrificios delante de Jehová.

2Cr 7:5 Y ofreció el rey Salomón un sacrificio de veintidós mil bueyes y ciento veinte mil ovejas. Así, el rey y todo el pueblo dedicaron la casa de Dios.

2Cr 7:6 Y los sacerdotes estaban de pie en sus puestos, y también los levitas con los instrumentos musicales de Jehová, los cuales había hecho el rey David para alabar a Jehová (porque Su benevolencia amorosa es para siempre) cuando David alababa con la ayuda de ellos. Los sacerdotes tocaban las trompetas delante de ellos, y todo Israel estaba de pie.

2Cr 7:7 También santificó Salomón la parte central del atrio que estaba delante de la casa de Jehová, porque ofreció allí los holocaustos y la grosura de las ofrendas de paz, por cuanto el altar de bronce que Salomón había hecho no podía contener el holocausto, la ofrenda de harina y la grosura.

2Cr 7:8 En aquel entonces Salomón celebró un banquete por siete días, y con él todo Israel, una congregación muy grande, desde la entrada de Hamat hasta el arroyo de Egipto.

2Cr 7:9 Al octavo día hicieron solemne asamblea, porque habían celebrado la dedicación del altar durante siete días, y la fiesta durante siete días.

2Cr 7:10 Y a los veintitrés días del mes séptimo envió al pueblo a sus tiendas, gozoso y alegre de corazón por la bondad que Jehová había mostrado a David, a Salomón y a Su pueblo Israel.

2Cr 7:11 Terminó, pues, Salomón la casa de Jehová y la casa del rey; y todo cuanto había subido en el corazón de Salomón para hacer en la casa de Jehová y en su propia casa, lo llevó a cabo con éxito.

2Cr 7:12 Y apareció Jehová a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración y he escogido para Mí este lugar como casa de sacrificio.

2Cr 7:13 Si Yo cierro los cielos para que no haya lluvia, o si mando a la langosta que consuma la tierra, o si envío la peste entre Mi pueblo,

2Cr 7:14 y se humilla Mi pueblo, que son llamados por Mi nombre, y oran, buscan Mi rostro y se convierten de sus malos caminos, entonces Yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanaré su tierra.

2Cr 7:15 Mis ojos estarán abiertos y atentos Mis oídos a la oración que se haga en este lugar,

2Cr 7:16 pues ahora he escogido y santificado esta casa, para que esté allí Mi nombre para siempre; y Mis ojos y Mi corazón estarán allí continuamente.

2Cr 7:17 En cuanto a ti, si tú andas delante de Mí como anduvo tu padre David, y haces todo lo que te he mandado y guardas Mis estatutos y Mis ordenanzas,

2Cr 7:18 Yo afirmaré el trono de tu reino, como pacté con David, tu padre, diciendo: No te faltará varón que gobierne en Israel.

2Cr 7:19 Mas si vosotros os apartáis, y dejáis Mis estatutos y Mis mandamientos que he puesto delante de vosotros, y vais y servís a otros dioses y los adoráis,

2Cr 7:20 los arrancaré de Mi tierra que les he dado, y esta casa, que he santificado a Mi nombre, Yo la echaré apartándola de Mi vista y haré de ella un proverbio y refrán entre todos los pueblos.

2Cr 7:21 Y en cuanto a esta casa, tan excelsa, cualquiera que pase por ella se asombrará y dirá: ¿Por qué ha hecho esto Jehová a esta tierra y a esta casa?

2Cr 7:22 Y dirán: Por cuanto abandonaron a Jehová, el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y echaron mano de otros dioses, los adoraron y les sirvieron; por eso ha traído Jehová sobre ellos todo este mal.

2 CRÓNICAS 6 2 CRÓNICAS 8

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2 CRÓNICAS 8 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 8



2Cr 8:1 Aconteció al cabo de los veinte años, en los cuales Salomón ya había edificado la casa de Jehová y su propia casa,

2Cr 8:2 que Salomón edificó las ciudades que Huram le había dado y estableció en ellas a los hijos de Israel.

2Cr 8:3 Después fue Salomón a Hamat-soba y la tomó.

2Cr 8:4 Y edificó a Tadmor en el desierto, y todas las ciudades de almacenaje que edificó en Hamat.

2Cr 8:5 Asimismo edificó a Bet-horón la de arriba y a Bet-horón la de abajo, ciudades fortificadas con muros, puertas y barras;

2Cr 8:6 y a Baalat y todas las ciudades de almacenaje que pertenecían a Salomón, también todas las ciudades para los carros y las ciudades para los jinetes, y todo lo que Salomón quiso edificar en Jerusalén, en el Líbano y en toda la tierra de su señorío.

2Cr 8:7 A todos los pueblos que quedaron de los heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos, que no eran de Israel,

2Cr 8:8 a sus descendientes que quedaron en la tierra después de ellos, a quienes los hijos de Israel no habían destruido por completo, a éstos Salomón les impuso trabajo forzado hasta hoy.

2Cr 8:9 Mas Salomón no hizo esclavos a los hijos de Israel para su obra, porque eran hombres de guerra, y oficiales de sus capitanes y oficiales de sus carros y sus jinetes.

2Cr 8:10 Y éstos eran los jefes de los oficiales del rey Salomón, doscientos cincuenta, que estaban sobre el pueblo.

2Cr 8:11 Y Salomón hizo subir a la hija de Faraón de la ciudad de David a la casa que él le había edificado, porque dijo: Mi mujer no habitará en la casa de David, rey de Israel, porque los lugares donde ha entrado el Arca de Jehová son santos.

2Cr 8:12 Entonces ofreció Salomón holocaustos a Jehová sobre el altar de Jehová que él había edificado delante del pórtico;

2Cr 8:13 los ofreció según lo prescrito para cada día, conforme al mandamiento de Moisés, en los Sábados, en las nuevas lunas y en las fiestas señaladas tres veces al año, esto es, en la Fiesta de los Panes sin Levadura, en la Fiesta de las Semanas y en la Fiesta de los Tabernáculos.

2Cr 8:14 Y estableció, conforme a la ordenanza de su padre David, los turnos de los sacerdotes en sus servicios y a los levitas en sus cargos, para que alabaran y ministraran delante de los sacerdotes, según lo prescrito para cada día, asimismo a los porteros, según sus grupos, en cada puerta; porque así lo había mandado David, varón de Dios.

2Cr 8:15 Y no se apartaron del mandamiento del rey tocante a los sacerdotes y los levitas en cosa alguna, ni tampoco en lo relativo a las tesorerías.

2Cr 8:16 Así se llevó a cabo toda la obra de Salomón, desde el día en que se echaron los cimientos de la casa de Jehová hasta que fue terminada. Así fue acabada la casa de Jehová.

2Cr 8:17 Entonces Salomón fue a Ezión-geber y a Elot, en la ribera del mar, en la tierra de Edom.

2Cr 8:18 Y Huram le envió, por medio de sus siervos, naves y siervos conocedores del mar, los cuales fueron con los siervos de Salomón a Ofir, y tomaron de allá cuatrocientos cincuenta talentos de oro, y los trajeron al rey Salomón.

2 CRÓNICAS 7 2 CRÓNICAS 9

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2 CRÓNICAS 9 Versión Recobro

2 CRÓNICAS 9



2Cr 9:1 Oyendo la reina de Sabá de la fama de Salomón, fue a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias, muchísimo oro y piedras preciosas, para poner a prueba a Salomón con preguntas difíciles. Y cuando llegó a donde estaba Salomón, le expuso todo lo que en su corazón tenía.

2Cr 9:2 Y Salomón contestó todas sus preguntas; nada hubo oculto para Salomón que no pudiese contestar.

2Cr 9:3 Cuando la reina de Sabá vio toda la sabiduría de Salomón y la casa que había edificado,

2Cr 9:4 asimismo la comida de su mesa, el orden de los asientos de sus siervos, el servicio y las vestiduras de sus ministros, sus coperos y las vestiduras de ellos, y la escalinata por la cual él subía a la casa de Jehová, no hubo más espíritu en ella.

2Cr 9:5 Y dijo al rey: Verdad es lo que oí en mi tierra en cuanto a tus hechos y tu sabiduría,

2Cr 9:6 pero yo no creía las palabras de ellos, hasta que he venido y mis propios ojos lo han visto. Y ciertamente ni aun se me dijo la mitad de la grandeza de tu sabiduría, pues tú superas la fama que yo había oído.

2Cr 9:7 ¡Felices tus varones! ¡Felices estos tus siervos, que continuamente te atienden y oyen tu sabiduría!

2Cr 9:8 Jehová tu Dios sea bendito, que se ha deleitado en ti y te ha puesto en Su trono como rey para Jehová tu Dios; por cuanto tu Dios ama a Israel para afirmarlo para siempre, te ha puesto como rey sobre ellos para que hagas derecho y justicia.

2Cr 9:9 Y dio ella al rey ciento veinte talentos de oro, gran cantidad de especias aromáticas y algunas piedras preciosas; nunca hubo tales especias como las que dio la reina de Sabá al rey Salomón.

2Cr 9:10 También los siervos de Huram y los siervos de Salomón, que habían traído oro de Ofir, trajeron madera de algum y piedras preciosas.

2Cr 9:11 De la madera de algum el rey hizo gradas para la casa de Jehová y para la casa del rey, liras también y arpas para los cantores; nunca se había visto nada semejante en la tierra de Judá.

2Cr 9:12 Y el rey Salomón dio a la reina de Sabá todo lo que ella deseaba, todo lo que pidió, además de lo que ella había traído al rey. Y ella se volvió y regresó a su propia tierra, con sus siervos.

2Cr 9:13 El peso del oro que le llegaba a Salomón en un año era seiscientos sesenta y seis talentos de oro,

2Cr 9:14 sin contar lo que traían los mercaderes y comerciantes, y todos los reyes de Arabia y los gobernadores de la tierra, que traían oro y plata a Salomón.

2Cr 9:15 Hizo también el rey Salomón doscientos escudos grandes de oro batido; seiscientos siclos de oro gastó en cada escudo grande.

2Cr 9:16 Asimismo hizo trescientos escudos más pequeños de oro batido; gastó en cada escudo pequeño trescientos siclos de oro. Y el rey los puso en la Casa del Bosque del Líbano.

2Cr 9:17 Hizo también el rey un gran trono de marfil, el cual recubrió de oro puro.

2Cr 9:18 Seis gradas tenía el trono, y un estrado de oro fijado al trono; y tenía brazos a uno y otro lado del asiento, y dos leones de pie junto a los brazos.

2Cr 9:19 Estaban también doce leones de pie sobre las seis gradas, de un lado y de otro. Nada semejante se había hecho en ningún otro reino.

2Cr 9:20 Y todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro, y asimismo todas las vasijas de la Casa del Bosque del Líbano eran de oro puro; la plata no era estimada en nada en los tiempos de Salomón.

2Cr 9:21 Pues el rey tenía una flota de naves que iba a Tarsis con los siervos de Huram. Una vez cada tres años venía la flota de Tarsis y traía oro, plata, marfil, monos y pavos reales.

2Cr 9:22 El rey Salomón superaba a todos los reyes de la tierra en riquezas y sabiduría.

2Cr 9:23 Todos los reyes de la tierra procuraban estar en la presencia de Salomón para oír su sabiduría, que Dios había puesto en su corazón.

2Cr 9:24 Y cada uno llevaba su tributo: vasijas de plata y vasijas de oro, vestidos, armas y especias, caballos y mulos; y así año tras año.

2Cr 9:25 Y Salomón tenía cuatro mil establos para sus caballos y carros, y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros y con el rey en Jerusalén.

2Cr 9:26 Y tenía dominio sobre todos los reyes, desde el Río hasta la tierra de los filisteos y hasta la frontera de Egipto.

2Cr 9:27 E hizo el rey que en Jerusalén la plata llegara a ser tan abundante como las piedras, y los cedros como los sicómoros que están en las tierras bajas.

2Cr 9:28 Traían también caballos para Salomón de Egipto y de todos los países.

2Cr 9:29 Los demás hechos de Salomón, los primeros y los últimos, ¿no están escritos en las crónicas del profeta Natán, en la profecía de Ahías, el silonita, y en las visiones del vidente Iddo acerca de Jeroboam, hijo de Nabat?

2Cr 9:30 Reinó Salomón en Jerusalén sobre todo Israel cuarenta años.

2Cr 9:31 Y durmió Salomón con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad de David, su padre. Y reinó en su lugar Roboam, su hijo.

2 CRÓNICAS 8 2 CRÓNICAS 10

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Esdras Versión Recobro

ESDRAS



ESDRAS 1



Esd 1:1 En el primer año de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra de Jehová dada por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro, rey de Persia; y éste hizo pregonar por todo su reino, y también por escrito, diciendo:

Esd 1:2 Así dice Ciro, rey de Persia: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá.

Esd 1:3 Quien haya entre vosotros de todo Su pueblo, ¡que su Dios sea con él! Que suba a Jerusalén, que está en Judá, y edifique la casa de Jehová, el Dios de Israel (Él es Dios), quien está en Jerusalén.

Esd 1:4 Y a todo el que haya quedado, en cualquier lugar donde peregrine, que le ayuden los hombres de su lugar con plata, oro, bienes y ganado, además de la ofrenda voluntaria para la casa de Dios, la cual está en Jerusalén.

Esd 1:5 Entonces se levantaron los cabezas de las casas paternas de Judá y de Benjamín, y los sacerdotes y los levitas, y en general todos aquellos cuyo espíritu había despertado Dios para subir a edificar la casa de Jehová, la cual está en Jerusalén.

Esd 1:6 Y todos los que estaban en sus alrededores fortalecieron las manos de ellos con vasijas de plata, con oro, con bienes, con ganados y con cosas preciosas, además de todo lo que fue dado como ofrenda voluntaria.

Esd 1:7 También el rey Ciro sacó las vasijas de la casa de Jehová, que Nabucodonosor había sacado de Jerusalén y había puesto en la casa de sus dioses.

Esd 1:8 Y las sacó Ciro, rey de Persia, por mano de Mitrídates, el tesorero, que las dio contadas a Sesbasar, príncipe de Judá.

Esd 1:9 Y éste fue su número: treinta platos de oro, mil platos de plata, veintinueve cuchillos,

Esd 1:10 treinta tazones de oro, cuatrocientos diez tazones de plata de otra clase, y otras mil vasijas.

Esd 1:11 En total, las vasijas de oro y de plata eran cinco mil cuatrocientos. Todo esto lo hizo subir Sesbasar con los del cautiverio que subieron de Babilonia a Jerusalén.

2 CRÓNICAS 36 ESDRAS 2

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ESDRAS 10 Versión Recobro

ESDRAS 10



Esd 10:1 Mientras oraba Esdras y hacía confesión, llorando y postrándose delante de la casa de Dios, se había reunido en torno a él una grandísima congregación de Israel, hombres, mujeres y niños; y lloraba el pueblo amargamente.

Esd 10:2 Entonces Secanías, hijo de Jehiel, de los hijos de Elam, respondió y dijo a Esdras: Nosotros hemos sido infieles a nuestro Dios y nos hemos casado con mujeres extranjeras de los pueblos de esta tierra, pero aún hay esperanza para Israel tocante a esto.

Esd 10:3 Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios de despedir a todas las mujeres y a los nacidos de ellas, según el consejo de mi señor y de los que tiemblan ante el mandamiento de nuestro Dios; y hágase conforme a la ley.

Esd 10:4 Levántate, porque este asunto es tu responsabilidad, pero nosotros estaremos contigo; sé fuerte y hazlo.

Esd 10:5 Entonces se levantó Esdras e hizo jurar a los líderes de los sacerdotes, a los levitas y a todo Israel, que harían conforme a esta palabra; y ellos juraron.

Esd 10:6 Se levantó luego Esdras de delante de la casa de Dios y entró a la cámara de Johanán, hijo de Eliasib; y cuando llegó allí, no comió pan ni bebió agua, porque hacía duelo a causa de la infidelidad de los que habían regresado del cautiverio.

Esd 10:7 Después hicieron pregonar en Judá y en Jerusalén que todos los hijos del cautiverio se congregaran en Jerusalén;

Esd 10:8 y que a todo aquel que no se presentara dentro de tres días, conforme al consejo de los líderes y de los ancianos, se le confiscarían todas sus posesiones, y él mismo quedaría separado de la congregación de los que habían regresado del cautiverio.

Esd 10:9 Así todos los hombres de Judá y de Benjamín se reunieron en Jerusalén dentro de los tres días. Era el mes noveno, el día veinte del mes, y todo el pueblo se sentó en la plaza delante de la casa de Dios, temblando con motivo de aquel asunto y a causa de la intensa lluvia.

Esd 10:10 Y se levantó el sacerdote Esdras y les dijo: Vosotros habéis sido infieles, y os habéis casado con mujeres extranjeras, aumentando así la culpa de Israel.

Esd 10:11 Ahora, pues, confesad a Jehová, el Dios de vuestros padres, y haced Su voluntad, y separaos de los pueblos del país y de las mujeres extranjeras.

Esd 10:12 Luego respondió toda la congregación y dijo en alta voz: Es verdad. Debemos hacer conforme a tus palabras.

Esd 10:13 Pero el pueblo es numeroso, y es tiempo de intensa lluvia; no podemos permanecer afuera, ni la obra es de un día ni de dos, porque hemos transgredido en gran manera en esto.

Esd 10:14 Que nuestros líderes representen a toda la congregación, y que todos aquellos en nuestras ciudades que se han casado con mujeres extranjeras vengan en tiempos señalados, y con ellos los ancianos y jueces de cada ciudad, hasta que se aparte de nosotros el ardor de la ira de nuestro Dios a causa de este asunto.

Esd 10:15 Solamente Jonatán, hijo de Asael, y Jazías, hijo de Ticva, se opusieron a esto, y Mesulam y el levita Sabetai los respaldaron.

Esd 10:16 Así hicieron los hijos del cautiverio. Y fueron apartados el sacerdote Esdras y ciertos cabezas de casas paternas según las casas de sus padres, todos ellos por sus nombres; y se sentaron el primer día del mes décimo para examinar el asunto.

Esd 10:17 Y terminaron el juicio de todos los hombres que se habían casado con mujeres extranjeras el primer día del mes primero.

Esd 10:18 Se hallaron entre los hijos de los sacerdotes que se habían casado con mujeres extranjeras algunos de los hijos de Jesúa, hijo de Josadac, y de sus hermanos: Maasías, Eliezer, Jarib y Gedalías.

Esd 10:19 Y levantaron su mano en promesa de que despedirían a sus mujeres; y por ser culpables, ofrecieron un carnero del rebaño por su culpa.

Esd 10:20 De los hijos de Imer: Hanani y Zebadías.

Esd 10:21 De los hijos de Harim: Maasías, Elías, Semaías, Jehiel y Uzías.

Esd 10:22 De los hijos de Pasur: Elioenai, Maasías, Ismael, Natanael, Jozabad y Elasa.

Esd 10:23 De los levitas: Jozabad, Simei, Kelaía (esto es, Kelita), Petaías, Judá y Eliezer.

Esd 10:24 De los cantores: Eliasib; y de los porteros: Salum, Telem y Uri.

Esd 10:25 Asimismo de Israel: De los hijos de Paros: Ramía, Jezías, Malquías, Mijamín, Eleazar, Malquías y Benaía.

Esd 10:26 De los hijos de Elam: Matanías, Zacarías, Jehiel, Abdi, Jeremot y Elías.

Esd 10:27 De los hijos de Zatu: Elioenai, Eliasib, Matanías, Jeremot, Zabad y Aziza.

Esd 10:28 De los hijos de Bebai: Johanán, Hananías, Zabai, Atlai.

Esd 10:29 De los hijos de Bani: Mesulam, Maluc, Adaía, Jasub, Seal y Jeremot.

Esd 10:30 De los hijos de Pahat-moab: Adna, Quelal, Benaía, Maasías, Matanías, Bezaleel, Binúi y Manasés.

Esd 10:31 De los hijos de Harim: Eliezer, Isías, Malquías, Semaías, Simeón,

Esd 10:32 Benjamín, Maluc y Semarías.

Esd 10:33 De los hijos de Hasum: Matenai, Matata, Zabad, Elifelet, Jeremai, Manasés y Simei.

Esd 10:34 De los hijos de Bani: Madai, Amram, Uel,

Esd 10:35 Benaía, Bedías, Quelúhi,

Esd 10:36 Vanías, Meremot, Eliasib,

Esd 10:37 Matanías, Matenai, Jaasú,

Esd 10:38 Bani, Binúi, Simei,

Esd 10:39 Selemías, Natán, Adaía,

Esd 10:40 Macnadebai, Sasai, Sarai,

Esd 10:41 Azarel, Selemías, Semarías,

Esd 10:42 Salum, Amarías y José.

Esd 10:43 De los hijos de Nebo: Jeiel, Matatías, Zabad, Zebina, Jadai, Joel y Benaía.

Esd 10:44 Todos éstos habían tomado mujeres extranjeras; y algunos de ellos tenían mujeres que les habían dado hijos.

ESDRAS 9 »

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ESDRAS 2 Versión Recobro

ESDRAS 2



Esd 2:1 Éstos fueron los hijos de la provincia que subieron del cautiverio, de aquellos que habían sido llevados cautivos, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había llevado cautivos a Babilonia, y que volvieron a Jerusalén y a Judá, cada uno a su ciudad.

Esd 2:2 Éstos llegaron con Zorobabel: Jesúa, Nehemías, Seraías, Reelaías, Mardoqueo, Bilsán, Mispar, Bigvai, Rehum y Baana. El número de los varones del pueblo de Israel:

Esd 2:3 Los hijos de Paros, dos mil ciento setenta y dos.

Esd 2:4 Los hijos de Sefatías, trescientos setenta y dos.

Esd 2:5 Los hijos de Ara, setecientos setenta y cinco.

Esd 2:6 Los hijos de Pahat-moab, de los hijos de Jesúa y de Joab, dos mil ochocientos doce.

Esd 2:7 Los hijos de Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro.

Esd 2:8 Los hijos de Zatu, novecientos cuarenta y cinco.

Esd 2:9 Los hijos de Zacai, setecientos sesenta.

Esd 2:10 Los hijos de Bani, seiscientos cuarenta y dos.

Esd 2:11 Los hijos de Bebai, seiscientos veintitrés.

Esd 2:12 Los hijos de Azgad, mil doscientos veintidós.

Esd 2:13 Los hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y seis.

Esd 2:14 Los hijos de Bigvai, dos mil cincuenta y seis.

Esd 2:15 Los hijos de Adín, cuatrocientos cincuenta y cuatro.

Esd 2:16 Los hijos de Ater, de Ezequías, noventa y ocho.

Esd 2:17 Los hijos de Bezai, trescientos veintitrés.

Esd 2:18 Los hijos de Jora, ciento doce.

Esd 2:19 Los hijos de Hasum, doscientos veintitrés.

Esd 2:20 Los hijos de Gibar, noventa y cinco.

Esd 2:21 Los hijos de Belén, ciento veintitrés.

Esd 2:22 Los varones de Netofa, cincuenta y seis.

Esd 2:23 Los varones de Anatot, ciento veintiocho.

Esd 2:24 Los hijos de Azmavet, cuarenta y dos.

Esd 2:25 Los hijos de Quiriat-arim, Cafira y Beerot, setecientos cuarenta y tres.

Esd 2:26 Los hijos de Ramá y Geba, seiscientos veintiuno.

Esd 2:27 Los varones de Micmas, ciento veintidós.

Esd 2:28 Los varones de Bet-el y Hai, doscientos veintitrés.

Esd 2:29 Los hijos de Nebo, cincuenta y dos.

Esd 2:30 Los hijos de Magbis, ciento cincuenta y seis.

Esd 2:31 Los hijos del otro Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro.

Esd 2:32 Los hijos de Harim, trescientos veinte.

Esd 2:33 Los hijos de Lod, Hadid y Ono, setecientos veinticinco.

Esd 2:34 Los hijos de Jericó, trescientos cuarenta y cinco.

Esd 2:35 Los hijos de Senaa, tres mil seiscientos treinta.

Esd 2:36 Los sacerdotes: los hijos de Jedaías, de la casa de Jesúa, novecientos setenta y tres.

Esd 2:37 Los hijos de Imer, mil cincuenta y dos.

Esd 2:38 Los hijos de Pasur, mil doscientos cuarenta y siete.

Esd 2:39 Los hijos de Harim, mil diecisiete.

Esd 2:40 Los levitas: los hijos de Jesúa y de Cadmiel, de los hijos de Hodavías, setenta y cuatro.

Esd 2:41 Los cantores: los hijos de Asaf, ciento veintiocho.

Esd 2:42 Los hijos de los porteros: los hijos de Salum, los hijos de Ater, los hijos de Talmón, los hijos de Acub, los hijos de Hatita, los hijos de Sobai, en total, ciento treinta y nueve.

Esd 2:43 Los sirvientes del templo: los hijos de Ziha, los hijos de Hasufa, los hijos de Tabaot,

Esd 2:44 los hijos de Queros, los hijos de Siaha, los hijos de Padón,

Esd 2:45 los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Acub,

Esd 2:46 los hijos de Hagab, los hijos de Samlai, los hijos de Hanán,

Esd 2:47 los hijos de Gidel, los hijos de Gahar, los hijos de Reaía,

Esd 2:48 los hijos de Rezín, los hijos de Necoda, los hijos de Gazam,

Esd 2:49 los hijos de Uza, los hijos de Paseah, los hijos de Besai,

Esd 2:50 los hijos de Asena, los hijos de los meunitas, los hijos de Nefusim,

Esd 2:51 los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacufa, los hijos de Harhur,

Esd 2:52 los hijos de Bazlut, los hijos de Mehída, los hijos de Harsa,

Esd 2:53 los hijos de Barcos, los hijos de Sísara, los hijos de Tema,

Esd 2:54 los hijos de Nezía, los hijos de Hatifa.

Esd 2:55 Los hijos de los siervos de Salomón: los hijos de Sotai, los hijos de Hasoferet, los hijos de Peruda,

Esd 2:56 los hijos de Jaala, los hijos de Darcón, los hijos de Gidel,

Esd 2:57 los hijos de Sefatías, los hijos de Hatil, los hijos de Poqueret-hazebaim, los hijos de Ami.

Esd 2:58 Todos los sirvientes del templo y los hijos de los siervos de Salomón, trescientos noventa y dos.

Esd 2:59 Y éstos fueron los que subieron de Tel-mela, de Tel-harsa, de Querub, de Addán y de Imer, mas no pudieron demostrar si sus casas paternas o sus descendientes eran de Israel:

Esd 2:60 los hijos de Delaía, los hijos de Tobías, los hijos de Necoda, seiscientos cincuenta y dos.

Esd 2:61 Y de los hijos de los sacerdotes: los hijos de Habaía, los hijos de Hacós, los hijos de Barzilai, el cual tomó mujer de las hijas de Barzilai, el galaadita, y fue llamado por el nombre de ellas.

Esd 2:62 Éstos buscaron su registro entre aquellos que fueron inscritos por genealogía, pero no lo hallaron; por tanto, fueron considerados contaminados y excluidos del sacerdocio.

Esd 2:63 Y el gobernador les dijo que no comieran de las cosas santísimas hasta que se levantara un sacerdote con Urim y Tumim.

Esd 2:64 Toda la asamblea en conjunto era de cuarenta y dos mil trescientos sesenta,

Esd 2:65 sin contar sus siervos y sus siervas, los cuales eran siete mil trescientos treinta y siete; y tenían doscientos cantores y cantoras.

Esd 2:66 Sus caballos eran setecientos treinta y seis; sus mulas, doscientos cuarenta y cinco;

Esd 2:67 sus camellos, cuatrocientos treinta y cinco; sus asnos, seis mil setecientos veinte.

Esd 2:68 Y algunos de los cabezas de casas paternas, cuando llegaron a la casa de Jehová, que está en Jerusalén, ofrendaron voluntariamente para la casa de Dios a fin de restaurarla sobre sus mismos cimientos.

Esd 2:69 Según sus medios, dieron a la tesorería de la obra sesenta y un mil daricos de oro, cinco mil minas de plata y cien vestiduras sacerdotales.

Esd 2:70 Entonces los sacerdotes, los levitas, algunos del pueblo, los cantores, los porteros y los sirvientes del templo habitaron en sus ciudades, y todo Israel en sus ciudades.

ESDRAS 1 ESDRAS 3

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ESDRAS 3 Versión Recobro

ESDRAS 3



Esd 3:1 Cuando llegó el mes séptimo, y los hijos de Israel estaban ya en las ciudades, el pueblo se reunió como un solo hombre en Jerusalén.

Esd 3:2 Entonces Jesúa, hijo de Josadac, junto con sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel, hijo de Salatiel, y sus hermanos, se levantaron y edificaron el altar del Dios de Israel para ofrecer sobre él holocaustos, como está escrito en la ley de Moisés, varón de Dios.

Esd 3:3 Y erigieron el altar sobre sus bases, porque estaban aterrorizados a causa de los pueblos de las tierras; y sobre él ofrecieron holocaustos a Jehová, los holocaustos de la mañana y de la tarde.

Esd 3:4 Celebraron asimismo la Fiesta de los Tabernáculos, como está escrito, y ofrecieron los holocaustos diarios en número según la ordenanza, conforme a lo requerido para cada día;

Esd 3:5 y después ofrecieron el holocausto continuo y las ofrendas de las lunas nuevas, las de todas las fiestas señaladas de Jehová que fueron santificadas y las de todos los que ofrecían voluntariamente una ofrenda voluntaria a Jehová.

Esd 3:6 Desde el primer día del mes séptimo comenzaron a ofrecer holocaustos a Jehová; pero no se habían echado todavía los cimientos del templo de Jehová.

Esd 3:7 También dieron dinero a los canteros y a los carpinteros, así como comida, bebida y aceite a los sidonios y a los tirios, para que trajesen madera de cedro desde el Líbano por mar hasta Jope, conforme a la autorización que les había dado Ciro, rey de Persia.

Esd 3:8 En el año segundo de su venida a la casa de Dios en Jerusalén, en el mes segundo, Zorobabel, hijo de Salatiel, y Jesúa, hijo de Josadac, con el resto de sus hermanos, los sacerdotes y los levitas, y todos los que habían venido del cautiverio a Jerusalén, comenzaron a designar a los levitas de veinte años para arriba, para que dirigieran la obra de la casa de Jehová.

Esd 3:9 Entonces Jesúa se levantó con sus hijos y sus hermanos como un solo hombre, junto con Cadmiel y sus hijos, los hijos de Judá, y con los hijos de Henadad y sus hijos y sus hermanos los levitas, para dirigir a los que hacían la obra en la casa de Dios.

Esd 3:10 Y cuando los constructores echaban los cimientos del templo de Jehová, apostaron a los sacerdotes, vestidos de sus ropas y con trompetas, y a los levitas, los hijos de Asaf, con címbalos, para que alabaran a Jehová conforme a las instrucciones de David, rey de Israel.

Esd 3:11 Y cantaban uno a otro, alabando y dando gracias a Jehová, diciendo: Porque Él es bueno, porque para siempre es Su benevolencia amorosa sobre Israel. Y todo el pueblo aclamaba a gran voz, alabando a Jehová, porque se habían echado los cimientos de la casa de Jehová.

Esd 3:12 Pero muchos de los sacerdotes, levitas y cabezas de casas paternas, ancianos que habían visto la primera casa, lloraron en alta voz cuando se echaban los cimientos de esta casa delante de sus ojos; y muchos daban grandes gritos de gozo,

Esd 3:13 de modo que el pueblo no podía distinguir entre el clamor de los gritos de gozo y las voces del llanto del pueblo, porque el pueblo gritaba en voz alta, y se oía el clamor desde muy lejos.

ESDRAS 2 ESDRAS 4

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ESDRAS 4 Versión Recobro

ESDRAS 4



Esd 4:1 Cuando los adversarios de Judá y de Benjamín oyeron que los hijos del cautiverio edificaban un templo a Jehová, el Dios de Israel,

Esd 4:2 se acercaron a Zorobabel y a los cabezas de casas paternas, y les dijeron: Permitidnos edificar con vosotros, porque, como vosotros, buscamos a vuestro Dios, y a Él hemos ofrecido sacrificios desde los días de Esar-hadón, rey de Asiria, que nos hizo subir aquí.

Esd 4:3 Mas Zorobabel, Jesúa y los demás cabezas de casas paternas de Israel les dijeron: No tenéis nada que ver con nosotros para que juntos edifiquemos casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová, el Dios de Israel, como nos mandó el rey Ciro, rey de Persia.

Esd 4:4 Entonces el pueblo de aquella tierra se puso a debilitar las manos del pueblo de Judá y a intimidarlos para que no edificaran.

Esd 4:5 Y contrataron consejeros contra ellos para frustrar sus propósitos todos los días de Ciro, rey de Persia, y hasta el reinado de Darío, rey de Persia.

Esd 4:6 Y en el reinado de Asuero, al principio de su reinado, escribieron una acusación contra los habitantes de Judá y de Jerusalén.

Esd 4:7 También en los días de Artajerjes escribieron Bislam, Mitrídates, Tabeel y los demás compañeros suyos, a Artajerjes, rey de Persia; y el texto de la carta estaba redactado en escritura aramea y traducido al arameo.

Esd 4:8 El canciller Rehum y el escriba Simsai escribieron una carta contra Jerusalén al rey Artajerjes.

Esd 4:9 (En esa fecha escribieron el canciller Rehum, el escriba Simsai y los demás compañeros suyos, los jueces, los oficiales, los tarpelitas, los persas, los hombres de Erec, los babilonios, los hombres de Susa, es decir, los elamitas

Esd 4:10 y las demás naciones, que el grande y noble Asnapar desterró e hizo habitar en la ciudad de Samaria y en el resto de la provincia del otro lado del Río. Y ahora

Esd 4:11 ésta es la copia de la carta que le enviaron): Al rey Artajerjes, de parte de tus siervos, los hombres del otro lado del Río. Y ahora

Esd 4:12 sea notorio al rey, que los judíos que subieron de ti han venido a nosotros en Jerusalén; reedifican la ciudad rebelde y mala, y ya terminan los muros y han reparado los cimientos.

Esd 4:13 Ahora sea notorio al rey, que si esta ciudad es reedificada y los muros son terminados, ellos no pagarán tributo, ni impuestos ni peaje; y al fin, ello perjudicará a los reyes.

Esd 4:14 Ahora bien, por cuanto comemos la sal del palacio, y no es apropiado que veamos que el rey sea menospreciado, hemos enviado esta carta para hacerlo saber al rey,

Esd 4:15 a fin de que se indague en el libro de las memorias de tus padres, y en el libro de las memorias halles y sepas que esta ciudad es ciudad rebelde, y perjudicial a los reyes y a las provincias, y que en tiempos pasados se han fomentado sediciones en ella; por esta razón la ciudad fue devastada.

Esd 4:16 Hacemos saber al rey que si esta ciudad es reedificada y sus muros terminados, no tendrás porción al otro lado del Río.

Esd 4:17 Luego el rey envió una respuesta al canciller Rehum, al escriba Simsai y a los demás compañeros de ellos que habitaban en Samaria y en el resto de la provincia del otro lado del Río: Saludos. Y ahora

Esd 4:18 la carta que nos enviasteis fue leída delante de mí en traducción.

Esd 4:19 Y por mí fue promulgado un decreto, y se han hecho indagaciones; y se descubrió que esta ciudad en tiempos pasados se ha levantado contra los reyes, y que en ella se ha fomentado rebelión y sedición,

Esd 4:20 y que hubo sobre Jerusalén reyes poderosos que reinaron en todas las tierras del otro lado del Río, y que se les pagaba tributo, impuestos y peaje.

Esd 4:21 Ahora, pues, proclamad un decreto para que cesen estos hombres, a fin de que esta ciudad no sea reedificada hasta que por mí sea proclamado un decreto.

Esd 4:22 Y cuidaos de no ser negligentes en esto. ¿Por qué habría de crecer el daño en perjuicio de los reyes?

Esd 4:23 Entonces, cuando la copia de la carta del rey Artajerjes fue leída delante de Rehum, del escriba Simsai y de sus compañeros, éstos fueron apresuradamente a Jerusalén a los judíos y, con fuerza y poder, les hicieron cesar la obra.

Esd 4:24 Así cesó la obra de la casa de Dios, que está en Jerusalén; quedó suspendida hasta el año segundo del reinado de Darío, rey de Persia.

ESDRAS 3 ESDRAS 5

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ESDRAS 5 Versión Recobro

ESDRAS 5



Esd 5:1 El profeta Hageo y el profeta Zacarías, hijo de Iddo, profetizaron a los judíos que estaban en Judá y en Jerusalén, en el nombre del Dios de Israel, quien estaba sobre ellos.

Esd 5:2 Entonces se levantaron Zorobabel, hijo de Salatiel, y Jesúa, hijo de Josadac, y comenzaron a edificar la casa de Dios, que está en Jerusalén; y los profetas de Dios estaban con ellos ayudándolos.

Esd 5:3 En ese mismo tiempo Tatnai, gobernador del otro lado del Río, y Setar-boznai y sus compañeros, fueron adonde estaban ellos y les hablaron así: ¿Quién os proclamó decreto para edificar esta casa y terminar este muro?

Esd 5:4 Entonces respondimos como correspondía, informándoles cuáles eran los nombres de los varones que construían este edificio.

Esd 5:5 Pero el ojo de su Dios estaba sobre los ancianos de los judíos, y no les hicieron cesar hasta que un informe fuese llevado a Darío; y luego fue devuelta una respuesta por carta sobre esto.

Esd 5:6 Ésta es la copia de la carta que Tatnai, gobernador del otro lado del Río, Setar-boznai y sus compañeros los oficiales, que estaban al otro lado del Río, enviaron al rey Darío;

Esd 5:7 le enviaron un informe en que estaba escrito lo siguiente: Al rey Darío, toda paz.

Esd 5:8 Sea notorio al rey que fuimos a la provincia de Judá, a la casa del gran Dios, que se está edificando con piedras grandes, y los maderos están siendo puestos en las paredes; esta obra se hace con diligencia y prospera en sus manos.

Esd 5:9 Entonces preguntamos a aquellos ancianos, hablándoles así: ¿Quién os dio decreto para edificar esta casa y terminar este muro?

Esd 5:10 También les preguntamos sus nombres para informarte, a fin de dar por escrito los nombres de los hombres que estaban a la cabeza de ellos.

Esd 5:11 Y nos respondieron así, diciendo: Nosotros somos siervos del Dios de los cielos y de la tierra, y reedificamos la casa que hace ya muchos años había sido edificada, la cual edificó y terminó un gran rey de Israel.

Esd 5:12 Mas debido a que nuestros padres provocaron a ira al Dios de los cielos, Él los entregó en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, el caldeo, quien destruyó esta casa y llevó cautivo al pueblo a Babilonia.

Esd 5:13 Pero en el año primero de Ciro, rey de Babilonia, el rey Ciro proclamó un decreto para que esta casa de Dios fuera edificada.

Esd 5:14 También las vasijas de oro y de plata de la casa de Dios, que Nabucodonosor había sacado del templo que estaba en Jerusalén y había metido en el templo de Babilonia, el rey Ciro las sacó del templo de Babilonia, y fueron entregadas al que se llama Sesbasar, a quien había puesto por gobernador;

Esd 5:15 y le dijo: Toma estas vasijas, ve y ponlas en el templo que está en Jerusalén; y sea reedificada la casa de Dios en su lugar.

Esd 5:16 Entonces el mismo Sesbasar vino y echó los cimientos de la casa de Dios, la cual está en Jerusalén; y desde entonces hasta ahora se edifica, y aún no está concluida.

Esd 5:17 Ahora, pues, si al rey le parece bien, búsquese en la casa de los tesoros del rey, que está allí en Babilonia, si es así que por el rey Ciro había sido proclamado un decreto para edificar esta casa de Dios en Jerusalén; y que se nos envíe a decir la voluntad del rey sobre esto.

ESDRAS 4 ESDRAS 6

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ESDRAS 6 Versión Recobro

ESDRAS 6



Esd 6:1 Entonces el rey Darío proclamó un decreto, y buscaron en la casa de los archivos, donde guardaban los tesoros en Babilonia.

Esd 6:2 Y fue hallado un rollo en Acmeta, en el palacio que está en la provincia de Media, y en él estaba escrita la siguiente memoria:

Esd 6:3 En el año primero del rey Ciro, el rey Ciro proclamó un decreto en cuanto a la casa de Dios, la cual está en Jerusalén: Sea edificada la casa, el lugar donde se ofrecen sacrificios; y sean echados sus cimientos; su altura será de sesenta codos, y de sesenta codos su anchura;

Esd 6:4 con tres hileras de piedras grandes, y una de madera; que los gastos sean pagados por la casa del rey.

Esd 6:5 Y también con respecto a las vasijas de oro y de plata de la casa de Dios, las cuales Nabucodonosor sacó del templo que está en Jerusalén y se llevó a Babilonia, que sean devueltas y llevadas de nuevo al templo que está en Jerusalén, a su lugar; y las pondréis en la casa de Dios.

Esd 6:6 Ahora, por tanto, Tatnai, gobernador del otro lado del Río, Setar-boznai, y vuestros compañeros los oficiales, que están en la provincia al otro lado del Río, alejaos de allí.

Esd 6:7 Dejad que se haga la obra de esta casa de Dios; que el gobernador de los judíos y los ancianos de los judíos edifiquen esta casa de Dios en su lugar.

Esd 6:8 Además, éste es el decreto que proclamo en cuanto a lo que habéis de hacer por estos ancianos de los judíos, para edificar esta casa de Dios: de la hacienda del rey, es decir, del tributo de la provincia del otro lado del Río, todos los gastos se han de pagar a estos varones para que no cese la obra.

Esd 6:9 Y lo que sea necesario —novillos, carneros y corderos para holocaustos al Dios de los cielos, trigo, sal, vino y aceite, conforme a la palabra de los sacerdotes que están en Jerusalén— les sea dado día tras día, sin falta,

Esd 6:10 a fin de que ofrezcan incienso al Dios de los cielos y oren por la vida del rey y por sus hijos.

Esd 6:11 Y he proclamado un decreto de que a cualquiera que altere este edicto, se le arranque una viga de su casa, y él sea levantado y empalado en ella, y su casa sea hecha muladar por esto.

Esd 6:12 Y el Dios que hizo morar allí Su nombre derribe a todo rey o pueblo que extienda su mano para alterar esto o para destruir esta casa de Dios, la cual está en Jerusalén. Yo, Darío, he proclamado este decreto; sea cumplido con toda diligencia.

Esd 6:13 Luego Tatnai, gobernador del otro lado del Río, Setar-boznai y los compañeros de ellos, lo efectuaron todo con toda diligencia según el rey Darío había mandado.

Esd 6:14 Y los ancianos de los judíos edificaban, y prosperaban con el profetizar de Hageo, el profeta, y de Zacarías, hijo de Iddo. Y concluyeron la obra de edificación conforme al mandato del Dios de Israel y conforme al decreto de Ciro, de Darío y de Artajerjes, rey de Persia.

Esd 6:15 Esta casa fue terminada el tercer día del mes de Adar, que era el sexto año del reinado del rey Darío.

Esd 6:16 Y los hijos de Israel, los sacerdotes, los levitas y los demás hijos del cautiverio celebraron con gozo la dedicación de esta casa de Dios.

Esd 6:17 Y ofrecieron para la dedicación de esta casa de Dios cien novillos, doscientos carneros y cuatrocientos corderos, y como ofrenda por el pecado por todo Israel, doce machos cabríos, conforme al número de las tribus de Israel.

Esd 6:18 Y pusieron a los sacerdotes en sus turnos y a los levitas en sus grupos para el servicio de Dios en Jerusalén, como está escrito en el libro de Moisés.

Esd 6:19 Y los hijos del cautiverio celebraron la Pascua a los catorce días del mes primero.

Esd 6:20 Porque los sacerdotes y los levitas se habían purificado a una; todos estaban purificados. Luego degollaron la pascua por todos los hijos del cautiverio, por sus hermanos los sacerdotes y por sí mismos.

Esd 6:21 Comieron la pascua los hijos de Israel que habían vuelto del cautiverio así como todos los que se habían separado de las inmundicias de las naciones de la tierra para unirse a ellos, para buscar a Jehová, el Dios de Israel,

Esd 6:22 y celebraron con gozo la Fiesta de los Panes sin Levadura durante siete días; porque Jehová los había llenado de gozo y había vuelto el corazón del rey de Asiria hacia ellos, para fortalecer sus manos en la obra de la casa de Dios, el Dios de Israel.

ESDRAS 5 ESDRAS 7

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ESDRAS 7 Versión Recobro

ESDRAS 7



Esd 7:1 Pasadas estas cosas, en el reinado de Artajerjes, rey de Persia, subió Esdras, hijo de Seraías, hijo de Azarías, hijo de Hilcías,

Esd 7:2 hijo de Salum, hijo de Sadoc, hijo de Ahitob,

Esd 7:3 hijo de Amarías, hijo de Azarías, hijo de Meraiot,

Esd 7:4 hijo de Zeraías, hijo de Uzi, hijo de Buqui,

Esd 7:5 hijo de Abisúa, hijo de Finees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, sacerdote principal.

Esd 7:6 Este Esdras subió de Babilonia, y era escriba versado en la ley de Moisés, que Jehová, el Dios de Israel, había dado; y le concedió el rey todo lo que pidió, porque la mano de Jehová su Dios estaba sobre él.

Esd 7:7 También algunos de los hijos de Israel y algunos de los sacerdotes, los levitas, los cantores, los porteros y los sirvientes del templo subieron a Jerusalén en el séptimo año del rey Artajerjes.

Esd 7:8 Y llegó a Jerusalén en el mes quinto del año séptimo del rey;

Esd 7:9 porque el día primero del primer mes él comenzó a subir de Babilonia, y el primero del mes quinto llegó a Jerusalén, pues la buena mano de su Dios estaba sobre él.

Esd 7:10 Porque Esdras había dispuesto su corazón para escudriñar la ley de Jehová y cumplirla, y para enseñar en Israel Sus estatutos y ordenanzas.

Esd 7:11 Y ésta es la copia de la carta que dio el rey Artajerjes al sacerdote Esdras, el escriba, quien era escriba de las palabras de los mandamientos de Jehová y de Sus estatutos para Israel:

Esd 7:12 Artajerjes, rey de reyes, al sacerdote Esdras, escriba de la ley del Dios de los cielos, paz perfecta. Y ahora

Esd 7:13 proclamo un decreto de que todo aquel en mi reino que pertenezca al pueblo de Israel, a sus sacerdotes y levitas, que se ofrezca voluntariamente a ir a Jerusalén, puede ir contigo.

Esd 7:14 Por cuanto eres enviado por el rey y sus siete consejeros para inquirir acerca de Judá y de Jerusalén, conforme a la ley de tu Dios que está en tus manos,

Esd 7:15 y para llevar la plata y el oro que el rey y sus consejeros han ofrecido voluntariamente al Dios de Israel, cuya morada está en Jerusalén,

Esd 7:16 así como toda la plata y el oro que halles en toda la provincia de Babilonia, con la ofrenda voluntaria del pueblo y de los sacerdotes, que voluntariamente ofrecieron para la casa de su Dios, la cual está en Jerusalén;

Esd 7:17 con este dinero, pues, comprarás con toda diligencia novillos, carneros y corderos, con sus ofrendas de harina y sus libaciones, y los ofrecerás sobre el altar de la casa de vuestro Dios, la cual está en Jerusalén.

Esd 7:18 Y todo lo que a ti y a tus hermanos os parezca bien hacer con la plata y el oro que quede, podéis hacerlo conforme a la voluntad de vuestro Dios.

Esd 7:19 Las vasijas que te son dadas para el servicio de la casa de tu Dios, entrégalas todas delante del Dios de Jerusalén.

Esd 7:20 Y lo demás que se requiera para la casa de tu Dios, para lo cual tengas ocasión de proveer, puedes proveerlo de la casa de los tesoros del rey.

Esd 7:21 Y yo mismo, el rey Artajerjes, proclamo un decreto a todos los tesoreros que están en la provincia del otro lado del Río, que todo lo que os exija el sacerdote Esdras, escriba de la ley del Dios de los cielos, se le conceda con toda diligencia,

Esd 7:22 hasta cien talentos de plata, cien coros de trigo, cien batos de vino y cien batos de aceite, y sal sin medida.

Esd 7:23 Todo lo que es mandado por el Dios de los cielos, sea hecho con exactitud para la casa del Dios de los cielos. Pues, ¿por qué habría de venir la ira de Dios sobre el reino del rey y de sus hijos?

Esd 7:24 Y a vosotros os hacemos saber que no será lícito imponer tributo, impuestos ni peaje a ninguno de los sacerdotes, levitas, cantores, porteros, sirvientes del templo ni a ninguno de los sirvientes de esta casa de Dios.

Esd 7:25 Y tú, Esdras, conforme a la sabiduría de tu Dios, la cual está en tus manos, nombra magistrados y jueces que juzguen a todo el pueblo que está en la provincia del otro lado del Río, a todos los que conocen las leyes de tu Dios; y al que no las conoce, enséñaselas.

Esd 7:26 Y todo aquel que no observe la ley de tu Dios y la ley del rey, con toda diligencia, sea ejecutado sobre él juicio, sea para muerte, o destierro, o confiscación de bienes o encarcelamiento.

Esd 7:27 Bendito sea Jehová, el Dios de nuestros padres, que puso tal cosa en el corazón del rey, para embellecer la casa de Jehová, que está en Jerusalén.

Esd 7:28 Y me ha extendido benevolencia amorosa delante del rey, de sus consejeros y de todos los oficiales poderosos del rey. Y yo fui fortalecido, pues estaba sobre mí la mano de Jehová mi Dios, y saqué de Israel a los principales y los reuní para que subieran conmigo.

ESDRAS 6 ESDRAS 8

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ESDRAS 8 Versión Recobro

ESDRAS 8



Esd 8:1 Éstos son los cabezas de las casas paternas y el registro genealógico de los que subieron conmigo de Babilonia durante el reinado del rey Artajerjes:

Esd 8:2 De los hijos de Finees, Gersom; de los hijos de Itamar, Daniel; de los hijos de David, Hatús.

Esd 8:3 De los hijos de Secanías, de los hijos de Paros, Zacarías; y con él fueron inscritos por genealogía ciento cincuenta varones.

Esd 8:4 De los hijos de Pahat-moab, Elioenai, hijo de Zeraías; y con él doscientos varones.

Esd 8:5 De los hijos de Secanías, el hijo de Jahaziel; y con él trescientos varones.

Esd 8:6 De los hijos de Adín, Ebed, hijo de Jonatán; y con él cincuenta varones.

Esd 8:7 De los hijos de Elam, Jesaías, hijo de Atalías; y con él setenta varones.

Esd 8:8 De los hijos de Sefatías, Zebadías, hijo de Micael; y con él ochenta varones.

Esd 8:9 De los hijos de Joab, Obadías, hijo de Jehiel; y con él doscientos dieciocho varones.

Esd 8:10 De los hijos de Selomit, el hijo de Josifías; y con él ciento sesenta varones.

Esd 8:11 De los hijos de Bebai, Zacarías, hijo de Bebai; y con él veintiocho varones.

Esd 8:12 De los hijos de Azgad, Johanán, hijo de Hacatán; y con él ciento diez varones.

Esd 8:13 De los hijos de Adonicam, los postreros, cuyos nombres son éstos: Elifelet, Jeiel y Semaías; y con ellos sesenta varones.

Esd 8:14 Y de los hijos de Bigvai, Utai y Zabud; y con ellos setenta varones.

Esd 8:15 Los reuní junto al río que corre hacia Ahava, y acampamos allí tres días; y habiendo buscado entre el pueblo y los sacerdotes, no hallé allí ninguno de los hijos de Leví.

Esd 8:16 Entonces envié a llamar a Eliezer, a Ariel, a Semaías, a Elnatán, a Jarib, a Elnatán, a Natán, a Zacarías y a Mesulam, hombres principales; asimismo a Joiarib y a Elnatán, que eran maestros.

Esd 8:17 Y los envié a Iddo, el hombre principal en el lugar llamado Casifia; y les dije qué debían decir a Iddo y a sus hermanos, los sirvientes del templo, en el lugar llamado Casifia, es decir, que nos trajeran ministros para la casa de nuestro Dios.

Esd 8:18 Y según la buena mano de nuestro Dios sobre nosotros, nos trajeron un hombre de discernimiento, de los hijos de Mahli, hijo de Leví, hijo de Israel, esto es, a Serebías con sus hijos y sus hermanos, dieciocho;

Esd 8:19 a Hasabías, y con él a Jesaías de los hijos de Merari, a sus hermanos y a sus hijos, veinte;

Esd 8:20 y de los sirvientes del templo, a quienes David y los líderes habían puesto para el servicio de los levitas, doscientos veinte sirvientes del templo, todos los cuales fueron designados por sus nombres.

Esd 8:21 Entonces proclamé un ayuno allí, junto al río Ahava, para humillarnos delante de nuestro Dios a fin de pedirle que nos muestre camino derecho para nosotros, para nuestros niños y para todos nuestros bienes.

Esd 8:22 Porque tuve vergüenza de pedir al rey tropas y jinetes que nos ayudaran contra el enemigo en el camino, porque habíamos hablado al rey, diciendo: La mano de nuestro Dios está, para bien, sobre todos los que le buscan, mas Su poder y Su ira contra todos los que le abandonan.

Esd 8:23 Ayunamos, pues, y pedimos ayuda a nuestro Dios en cuanto a esto, y Él accedió a nuestra súplica.

Esd 8:24 Aparté luego a doce de los principales de los sacerdotes, esto es, a Serebías, a Hasabías, y diez de sus hermanos con ellos;

Esd 8:25 y les pesé la plata, el oro y las vasijas, la ofrenda elevada para la casa de nuestro Dios, que habían ofrecido el rey, sus consejeros, sus príncipes y todo Israel allí presente.

Esd 8:26 Pesé en manos de ellos seiscientos cincuenta talentos de plata y cien vasijas de plata de cien talentos, cien talentos de oro

Esd 8:27 y veinte tazones de oro de mil daricos, y dos vasijas de bronce bruñido muy bueno, tan preciosos como el oro.

Esd 8:28 Y les dije: Vosotros sois santos para Jehová, así como son santos los utensilios; y la plata y el oro son ofrenda voluntaria a Jehová, el Dios de vuestros padres.

Esd 8:29 Velad y guardadlos hasta que los peséis delante de los líderes de los sacerdotes, los levitas y los líderes de las casas paternas de Israel en Jerusalén, en las cámaras de la casa de Jehová.

Esd 8:30 Recibieron, pues, los sacerdotes y los levitas el peso de la plata, del oro y de los utensilios, para traerlos a Jerusalén a la casa de nuestro Dios.

Esd 8:31 Entonces partimos del río Ahava el doce del mes primero para ir a Jerusalén; y la mano de nuestro Dios estaba sobre nosotros, y Él nos liberó de manos del enemigo y de las emboscadas en el camino.

Esd 8:32 Y llegamos a Jerusalén y nos quedamos allí tres días.

Esd 8:33 Al cuarto día fueron pesados la plata, el oro y los utensilios, en la casa de nuestro Dios, y entregados en manos de Meremot, hijo del sacerdote Urías, y con él estaba Eleazar, hijo de Finees; y con ellos estaban los levitas, Jozabad, hijo de Jesúa, y Noadías, hijo de Binúi.

Esd 8:34 Todo fue contado y pesado, y se apuntó todo aquel peso en aquel tiempo.

Esd 8:35 Los hijos del cautiverio, los que habían venido del cautiverio, ofrecieron holocaustos al Dios de Israel, doce novillos por todo Israel, noventa y seis carneros, setenta y siete corderos y doce machos cabríos como ofrenda por el pecado, todo en holocausto a Jehová.

Esd 8:36 Y entregaron los decretos del rey a los sátrapas del rey y a los gobernadores del otro lado del Río, y éstos respaldaron al pueblo y a la casa de Dios.

ESDRAS 7 ESDRAS 9

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ESDRAS 9 Versión Recobro

ESDRAS 9



Esd 9:1 Acabadas estas cosas, se me acercaron los oficiales, diciendo: El pueblo de Israel, los sacerdotes y los levitas no se han separado de los pueblos de las tierras, sino que hacen conforme a las abominaciones de los cananeos, los heteos, los ferezeos, los jebuseos, los amonitas, los moabitas, los egipcios y los amorreos.

Esd 9:2 Porque han tomado de las hijas de ellos para sí y para sus hijos, de modo que la descendencia santa se ha mezclado con los pueblos de las tierras; es más, la mano de los líderes y de los jefes ha sido la primera en cometer esta infidelidad.

Esd 9:3 Cuando oí esto, rasgué mi vestido y mi manto, y me arranqué el pelo de mi cabeza y de mi barba, y me senté atónito.

Esd 9:4 Luego se reunieron en torno a mí todos los que temblaban ante las palabras del Dios de Israel, a causa de la infidelidad de los del cautiverio; y estuve sentado atónito hasta la ofrenda de harina de la tarde.

Esd 9:5 Y a la hora de la ofrenda de harina de la tarde me levanté de mi aflicción, habiendo rasgado mi vestido y mi manto, y me postré de rodillas y extendí mis manos a Jehová mi Dios.

Esd 9:6 Y dije: Oh Dios mío, siento vergüenza y bochorno de levantar mi rostro a Ti, Dios mío, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestras cabezas, y nuestra culpabilidad ha crecido hasta el cielo.

Esd 9:7 Desde los días de nuestros padres hasta este día hemos sido culpables en gran manera; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de estas tierras, a la espada, al cautiverio, al saqueo y a la vergüenza que cubre nuestro rostro, como en este día.

Esd 9:8 Y ahora por un breve momento nos ha sido mostrado favor de parte de Jehová nuestro Dios para hacer que nos quedase un remanente que ha escapado y darnos clavija en Su lugar santo, a fin de que nuestro Dios alumbre nuestros ojos y nos reavive un poco en nuestra esclavitud.

Esd 9:9 Porque esclavos somos, mas en nuestra servidumbre no nos ha abandonado nuestro Dios, sino que nos extendió benevolencia amorosa ante los ojos de los reyes de Persia, reavivándonos un poco para levantar la casa de nuestro Dios, restaurar sus ruinas y darnos un muro en Judá y en Jerusalén.

Esd 9:10 Y ahora, oh nuestro Dios, ¿qué diremos después de esto? Porque nosotros hemos abandonado Tus mandamientos,

Esd 9:11 los cuales Tú nos ordenaste por medio de Tus siervos, los profetas, diciendo: La tierra a la cual entráis para poseerla es una tierra inmunda a causa de la inmundicia de los pueblos de las tierras, por sus abominaciones con que la han llenado de un extremo a otro, y por su impureza.

Esd 9:12 Ahora, pues, no deis vuestras hijas a los hijos de ellos, ni toméis sus hijas para vuestros hijos, ni busquéis jamás su paz ni su prosperidad, para que seáis fuertes y comáis del bien de la tierra, y la dejéis por heredad a vuestros hijos para siempre.

Esd 9:13 Y después de todo lo que nos ha sobrevenido a causa de nuestras malas obras y a causa de nuestra gran culpa, ya que Tú, Dios nuestro, nos has castigado menos de lo que nuestras iniquidades merecen y nos has dado un remanente que ha escapado como éste,

Esd 9:14 ¿hemos de volver a quebrantar Tus mandamientos y a emparentar con pueblos que cometen estas abominaciones? ¿No te enojarías contra nosotros hasta consumirnos, sin que quedara remanente ni quien escape?

Esd 9:15 Oh Jehová, Dios de Israel, Tú eres justo, pues hemos quedado un remanente que ha escapado, como en este día. He aquí, estamos delante de Ti con nuestra culpa, aunque nadie puede permanecer delante de Ti a causa de esto.

ESDRAS 8 ESDRAS 10

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Nehemías Versión Recobro

NEHEMÍAS



NEHEMÍAS 1



Neh 1:1 Las palabras de Nehemías, hijo de Hacalías. Ahora bien, en el mes de Quisleu, en el año veinte, estando yo en Susa, la capital,

Neh 1:2 vino Hanani, uno de mis hermanos, él y algunos varones de Judá; y les pregunté por los judíos que habían escapado, que habían quedado del cautiverio, y por Jerusalén.

Neh 1:3 Y me dijeron: El remanente, los que quedaron del cautiverio allí en la provincia, están en una situación muy mala y en oprobio; el muro de Jerusalén está derribado y sus puertas quemadas a fuego.

Neh 1:4 Cuando oí estas palabras, me senté y lloré, e hice duelo por algunos días; y ayuné y oré delante del Dios de los cielos,

Neh 1:5 y dije: Te ruego, Oh Jehová, Dios de los cielos, Dios grande y portentoso, que guarda el pacto y muestra benevolencia amorosa a los que le aman y guardan Sus mandamientos,

Neh 1:6 esté atento Tu oído y abiertos Tus ojos para oír la oración de Tu siervo, que hago ahora delante de Ti día y noche, por los hijos de Israel, Tus siervos, mientras confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra Ti. Ciertamente, yo y la casa de mi padre hemos pecado.

Neh 1:7 En extremo nos hemos corrompido contra Ti y no hemos guardado los mandamientos, los estatutos y las ordenanzas que ordenaste a Moisés, Tu siervo.

Neh 1:8 Acuérdate ahora de la palabra que ordenaste a Moisés, Tu siervo, diciendo: Si sois infieles, Yo os esparciré entre los pueblos;

Neh 1:9 pero si os volvéis a Mí, y guardáis Mis mandamientos y los ponéis por obra, aunque vuestros desterrados estén en los confines del cielo, de allí los recogeré y los traeré al lugar que he escogido para hacer morar allí Mi nombre.

Neh 1:10 Éstos, pues, son Tus siervos y Tu pueblo, los cuales has redimido con Tu gran poder y con Tu mano poderosa.

Neh 1:11 Te ruego, oh Señor, esté atento Tu oído a la oración de Tu siervo y a la oración de Tus siervos, quienes se deleitan en temer Tu nombre; haz prosperar hoy a Tu siervo, y concédele que halle compasión delante de este varón. Era yo entonces copero del rey.

ESDRAS 10 NEHEMÍAS 2

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NEHEMÍAS 10 Versión Recobro

NEHEMÍAS 10



Neh 10:1 En el documento sellado figuraban: Nehemías, el gobernador, hijo de Hacalías, y Sedequías,

Neh 10:2 Seraías, Azarías, Jeremías,

Neh 10:3 Pasur, Amarías, Malquías,

Neh 10:4 Hatús, Sebanías, Maluc,

Neh 10:5 Harim, Meremot, Obadías,

Neh 10:6 Daniel, Ginetón, Baruc,

Neh 10:7 Mesulam, Abías, Mijamín,

Neh 10:8 Maazías, Bilgai, Semaías; éstos eran los sacerdotes.

Neh 10:9 Y los levitas, a saber: Jesúa, hijo de Azanías, Binúi, de los hijos de Henadad, Cadmiel,

Neh 10:10 y sus hermanos Sebanías, Hodías, Kelita, Pelaías, Hanán,

Neh 10:11 Mica, Rehob, Hasabías,

Neh 10:12 Zacur, Serebías, Sebanías,

Neh 10:13 Hodías, Bani y Beninu.

Neh 10:14 Los cabezas del pueblo: Paros, Pahat-moab, Elam, Zatu, Bani,

Neh 10:15 Buni, Azgad, Bebai,

Neh 10:16 Adonías, Bigvai, Adín,

Neh 10:17 Ater, Ezequías, Azur,

Neh 10:18 Hodías, Hasum, Bezai,

Neh 10:19 Harif, Anatot, Nebai,

Neh 10:20 Magpías, Mesulam, Hezir,

Neh 10:21 Mesezabel, Sadoc, Jadúa,

Neh 10:22 Pelatías, Hanán, Anías,

Neh 10:23 Oseas, Hananías, Hasub,

Neh 10:24 Halohes, Pilha, Sobec,

Neh 10:25 Rehum, Hasabna, Maasías,

Neh 10:26 Ahías, Hanán, Anán,

Neh 10:27 Maluc, Harim y Baana.

Neh 10:28 Y el resto del pueblo, los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, los sirvientes del templo y todos los que se han separado de los pueblos de las tierras para seguir la ley de Dios, con sus mujeres, sus hijos y sus hijas, todos los que tienen conocimiento y entendimiento,

Neh 10:29 se unen con sus hermanos, sus nobles, y entran en una maldición y un juramento de andar en la ley de Dios, que fue dada por medio de Moisés, siervo de Dios, y de guardar y poner por obra todos los mandamientos de Jehová nuestro Señor, así como Sus ordenanzas y Sus estatutos.

Neh 10:30 Y juran que no daremos nuestras hijas a los pueblos de aquella tierra, ni tomaremos sus hijas para nuestros hijos.

Neh 10:31 Asimismo si los pueblos de la tierra traen a vender mercancías o cualquier clase de grano en el día de Sábado, nada compraremos en el Sábado ni en ningún día santo; y abandonaremos las cosechas del año séptimo y la exigencia de toda deuda.

Neh 10:32 También nos imponemos la obligación de contribuir cada año con la tercera parte de un siclo para el servicio de la casa de nuestro Dios,

Neh 10:33 para las hileras de panes, para la ofrenda de harina continua y para el holocausto continuo, para los Sábados, para las lunas nuevas, para las fiestas señaladas, para las cosas santas, para las ofrendas por el pecado a fin de hacer expiación por Israel y para toda la obra de la casa de nuestro Dios.

Neh 10:34 También nosotros los sacerdotes, los levitas y el pueblo hemos echado suertes acerca de la ofrenda de la leña, para traerla a la casa de nuestro Dios, según nuestras casas paternas, en los tiempos señalados, año tras año, a fin de quemar sobre el altar de Jehová nuestro Dios, como está escrito en la ley;

Neh 10:35 y para traer, año tras año, a la casa de Jehová las primicias de nuestra tierra y las primicias de todo fruto de todo árbol,

Neh 10:36 así como los primogénitos de nuestros hijos y de nuestros ganados, como está escrito en la ley; y para traer los primogénitos de nuestras vacas y de nuestras ovejas a la casa de nuestro Dios, a los sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios.

Neh 10:37 También traeremos las primicias de nuestras masas y nuestras ofrendas mecidas, y del fruto de todo árbol, del vino nuevo y del aceite fresco, para los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas; porque ellos, los levitas, son los que reciben los diezmos en todas nuestras aldeas rurales.

Neh 10:38 Y el sacerdote, el hijo de Aarón, estará con los levitas, cuando los levitas reciban los diezmos; y los levitas llevarán el diezmo de los diezmos a la casa de nuestro Dios, a las cámaras del almacén.

Neh 10:39 Porque a las cámaras han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Leví la ofrenda mecida del grano, del vino nuevo y del aceite fresco, y allí estarán los utensilios del santuario, los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores; y no abandonaremos la casa de nuestro Dios.

NEHEMÍAS 9 NEHEMÍAS 11

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NEHEMÍAS 11 Versión Recobro

NEHEMÍAS 11



Neh 11:1 Habitaron los oficiales del pueblo en Jerusalén, y el resto del pueblo echó suertes a fin de traer uno de cada diez para que habitara en Jerusalén, la ciudad santa, y las otras nueve partes se quedaran en las otras ciudades.

Neh 11:2 Y bendijo el pueblo a todos los varones que voluntariamente se ofrecieron para habitar en Jerusalén.

Neh 11:3 Ahora bien, éstos son los cabezas de la provincia que habitaron en Jerusalén (pero en las ciudades de Judá habitaron todos en su posesión, en sus ciudades, es decir, Israel, los sacerdotes, los levitas, los sirvientes del templo y los hijos de los siervos de Salomón):

Neh 11:4 en Jerusalén, pues, habitaron algunos de los hijos de Judá y algunos de los hijos de Benjamín. De los hijos de Judá: Ataías, hijo de Uzías, hijo de Zacarías, hijo de Amarías, hijo de Sefatías, hijo de Mahalalel, de los hijos de Fares,

Neh 11:5 y Maasías, hijo de Baruc, hijo de Colhoze, hijo de Hazaías, hijo de Adaías, hijo de Joiarib, hijo de Zacarías, hijo del silonita.

Neh 11:6 Todos los hijos de Fares que habitaron en Jerusalén fueron cuatrocientos sesenta y ocho hombres valerosos.

Neh 11:7 Éstos son los hijos de Benjamín: Salú, hijo de Mesulam, hijo de Joed, hijo de Pedaías, hijo de Colaías, hijo de Maasías, hijo de Itiel, hijo de Jesaías;

Neh 11:8 y después de él, Gabai y Salai: novecientos veintiocho.

Neh 11:9 Y Joel, hijo de Zicri, era el intendente de ellos; y Judá, hijo de Hasenúa, el segundo en la ciudad.

Neh 11:10 De los sacerdotes: Jedaías, hijo de Joiarib, Jaquín,

Neh 11:11 Seraías, hijo de Hilcías, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ahitob, principal de la casa de Dios,

Neh 11:12 y sus hermanos, los que hacían la obra de la casa, ochocientos veintidós; y Adaías, hijo de Jeroham, hijo de Pelalías, hijo de Amsi, hijo de Zacarías, hijo de Pasur, hijo de Malquías,

Neh 11:13 y los hermanos de ellos, cabezas de casas paternas, doscientos cuarenta y dos; y Amasai, hijo de Azarel, hijo de Azai, hijo de Mesilemot, hijo de Imer,

Neh 11:14 y sus hermanos, hombres fuertes y valientes, ciento veintiocho; y el intendente de ellos era Zabdiel, hijo de Hagedolim.

Neh 11:15 De los levitas: Semaías, hijo de Hasub, hijo de Azricam, hijo de Hasabías, hijo de Buni;

Neh 11:16 Sabetai y Jozabad, de los cabezas de los levitas, tenían a su cargo la obra exterior de la casa de Dios;

Neh 11:17 y Matanías, hijo de Mica, hijo de Zabdi, hijo de Asaf, que era el principal, el que empezaba la acción de gracias en la oración; y Bacbuquías, el segundo de entre sus hermanos; y Adba, hijo de Samúa, hijo de Galal, hijo de Jedutún.

Neh 11:18 Todos los levitas en la santa ciudad eran doscientos ochenta y cuatro.

Neh 11:19 Los porteros, Acub, Talmón y sus hermanos, que hacían guardia en las puertas, eran ciento setenta y dos.

Neh 11:20 Y el resto de Israel, los sacerdotes y los levitas estaban en todas las ciudades de Judá, cada uno en su heredad.

Neh 11:21 Pero los sirvientes del templo habitaban en el Ofel. Y Ziha y Gispa estaban a cargo de los sirvientes del templo.

Neh 11:22 Y el intendente de los levitas en Jerusalén era Uzi, hijo de Bani, hijo de Hasabías, hijo de Matanías, hijo de Mica, de los hijos de Asaf, los cantores, para la obra de la casa de Dios.

Neh 11:23 Porque había mandamiento del rey acerca de ellos, y provisiones fijas para los cantores para cada día.

Neh 11:24 Y Petaías, hijo de Mesezabel, de los hijos de Zara, hijo de Judá, estaba a disposición del rey para todos los asuntos del pueblo.

Neh 11:25 En cuanto a las aldeas, con sus campos, algunos de los hijos de Judá habitaron en Quiriat-arba y sus aldeas, en Dibón y sus aldeas, y en Jecabseel y sus aldeas aledañas,

Neh 11:26 y en Jesúa, en Molada y Bet-pelet,

Neh 11:27 en Hazar-sual, en Beerseba y sus aldeas,

Neh 11:28 en Siclag, en Mecona y en sus aldeas,

Neh 11:29 en En-rimón, en Zora y en Jarmut,

Neh 11:30 Zanoa, Adulam y las aldeas de dichas ciudades, Laquis y sus campos, y Azeca y sus aldeas. Así acamparon desde Beerseba hasta el valle de Hinom.

Neh 11:31 Y los hijos de Benjamín habitaron comenzando desde Geba, en Micmas y Aía, y en Bet-el y sus aldeas,

Neh 11:32 en Anatot, Nob, Ananías,

Neh 11:33 Hazor, Ramá, Gitaim,

Neh 11:34 Hadid, Seboim, Nebalat,

Neh 11:35 Lod y Ono, valle de los artesanos.

Neh 11:36 Y de los levitas, algunos turnos en Judá se unieron a Benjamín.

NEHEMÍAS 10 NEHEMÍAS 12

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NEHEMÍAS 12 Versión Recobro

NEHEMÍAS 12



Neh 12:1 Éstos son los sacerdotes y los levitas que subieron con Zorobabel, hijo de Salatiel, y con Jesúa: Seraías, Jeremías, Esdras,

Neh 12:2 Amarías, Maluc, Hatús,

Neh 12:3 Secanías, Rehum, Meremot,

Neh 12:4 Iddo, Gineto, Abías,

Neh 12:5 Mijamín, Maadías, Bilga,

Neh 12:6 Semaías, Joiarib, Jedaías,

Neh 12:7 Salú, Amoc, Hilcías y Jedaías. Éstos eran los cabezas de los sacerdotes y de sus hermanos en los días de Jesúa.

Neh 12:8 Y los levitas: Jesúa, Binúi, Cadmiel, Serebías, Judá y Matanías, encargado, él y sus hermanos, de las acciones de gracias.

Neh 12:9 Y Bacbuquías y Uno, sus hermanos, estaban frente a ellos, por sus grupos de servicio.

Neh 12:10 Jesúa engendró a Joiacim, Joiacim engendró a Eliasib, Eliasib engendró a Joiada,

Neh 12:11 Joiada engendró a Jonatán y Jonatán engendró a Jadúa.

Neh 12:12 Y en los días de Joiacim, los sacerdotes, los cabezas de casas paternas, fueron: de Seraías, Meraías; de Jeremías, Hananías;

Neh 12:13 de Esdras, Mesulam; de Amarías, Johanán;

Neh 12:14 de Maluquí, Jonatán; de Sebanías, José;

Neh 12:15 de Harim, Adna; de Meraiot, Helcai;

Neh 12:16 de Iddo, Zacarías; de Ginetón, Mesulam;

Neh 12:17 de Abías, Zicri; de Miniamín, de Moadías, Piltai;

Neh 12:18 de Bilga, Samúa; de Semaías, Jehonatán;

Neh 12:19 y de Joiarib, Matenai; de Jedaías, Uzi;

Neh 12:20 de Salai, Calai; de Amoc, Heber;

Neh 12:21 de Hilcías, Hasabías; de Jedaías, Natanael.

Neh 12:22 En cuanto a los levitas, en los días de Eliasib, de Joiada, de Johanán y de Jadúa, fueron inscritos los cabezas de casas paternas, también los sacerdotes, en el reinado de Darío, el persa.

Neh 12:23 Los hijos de Leví, aquellos que eran cabezas de casas paternas, fueron inscritos en el libro de las crónicas hasta los días de Johanán, hijo de Eliasib.

Neh 12:24 Y los cabezas de los levitas: Hasabías, Serebías y Jesúa, hijo de Cadmiel, y sus hermanos frente a ellos, para alabar y dar gracias, conforme al mandamiento de David, varón de Dios, grupo de servicio junto a grupo de servicio.

Neh 12:25 Matanías y Bacbuquías, Obadías, Mesulam, Talmón y Acub eran porteros que hacían guardia en los almacenes junto a las puertas.

Neh 12:26 Éstos sirvieron en los días de Joiacim, hijo de Jesúa, hijo de Josadac, y en los días del gobernador Nehemías y del sacerdote Esdras, el escriba.

Neh 12:27 Para la dedicación del muro de Jerusalén, buscaron a los levitas de todos sus lugares para traerlos a Jerusalén a fin de celebrar la dedicación con regocijo, con acción de gracias y con cánticos, con címbalos, arpas y liras.

Neh 12:28 Entonces se reunieron los hijos de los cantores, tanto de la llanura alrededor de Jerusalén como de las aldeas de los netofatitas;

Neh 12:29 también de Bet-gilgal y de los campos de Geba y de Azmavet, porque los cantores se habían edificado aldeas alrededor de Jerusalén.

Neh 12:30 Y se purificaron los sacerdotes y los levitas; y purificaron al pueblo, y las puertas y el muro.

Neh 12:31 Hice luego subir a los líderes de Judá sobre el muro, y puse dos compañías grandes que dieron gracias y fueron en procesión; una fue a la derecha, sobre el muro, hacia la puerta del Muladar.

Neh 12:32 Detrás de ellos iban Osaías, con la mitad de los líderes de Judá,

Neh 12:33 y Azarías, Esdras, Mesulam,

Neh 12:34 Judá, Benjamín, Semaías, Jeremías,

Neh 12:35 así como algunos de los hijos de los sacerdotes con trompetas: Zacarías, hijo de Jonatán, hijo de Semaías, hijo de Matanías, hijo de Micaías, hijo de Zacur, hijo de Asaf;

Neh 12:36 y sus hermanos, Semaías, Azarel, Milalai, Gilalai, Maai, Natanael, Judá y Hanani, con los instrumentos musicales de David, varón de Dios; y el escriba Esdras marchaba delante de ellos.

Neh 12:37 Y a la puerta de la Fuente, en frente de ellos, subieron por las gradas de la ciudad de David, por la subida del muro, por encima de la casa de David, hasta la puerta de las Aguas, al oriente.

Neh 12:38 La segunda compañía que daba gracias iba a su encuentro, y yo en pos de ellos, con la mitad del pueblo, sobre el muro, por encima de la torre de los Hornos hasta el muro Ancho,

Neh 12:39 y por encima de la puerta de Efraín, junto a la puerta Vieja, junto a la puerta de los Peces y la torre de Hananel, y la torre de los Cien, hasta la puerta de las Ovejas; y se detuvieron en la puerta de la Guardia.

Neh 12:40 Entonces las dos compañías que daban gracias se colocaron en la casa de Dios, así como yo y la mitad de los oficiales conmigo;

Neh 12:41 y los sacerdotes Eliacim, Maaseías, Miniamín, Micaías, Elioenai, Zacarías y Hananías, con trompetas;

Neh 12:42 y Maasías, Semaías, Eleazar, Uzi, Johanán, Malquías, Elam y Ezer. Y los cantores cantaban en alta voz, con Jezraías como director.

Neh 12:43 Y ofrecieron grandes sacrificios aquel día y se regocijaron, porque Dios los había hecho regocijarse grandemente; también se regocijaron las mujeres y los niños. Y el gozo de Jerusalén fue oído desde lejos.

Neh 12:44 Y en aquel día fueron puestos varones a cargo de las cámaras destinadas a almacenes, de las ofrendas mecidas, de las primicias y de los diezmos, para recoger en ellas, de los campos de las ciudades, las porciones designadas por la ley para los sacerdotes y los levitas, porque Judá se regocijaba por los sacerdotes y los levitas que servían.

Neh 12:45 Y ellos habían cumplido el mandato de su Dios, y el mandato de la purificación, como también los cantores y los porteros, conforme a lo mandado por David y su hijo Salomón.

Neh 12:46 Porque en los días de David y de Asaf, ya de antiguo, había directores de cantores, y había canciones de alabanza y acción de gracias a Dios.

Neh 12:47 Y todo Israel, en los días de Zorobabel y en los días de Nehemías, daba las porciones correspondientes a los cantores y a los porteros cada día; consagraban asimismo porciones para los levitas, y los levitas consagraban porciones para los hijos de Aarón.

NEHEMÍAS 11 NEHEMÍAS 13

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NEHEMÍAS 13 Versión Recobro

NEHEMÍAS 13



Neh 13:1 Aquel día se leyó a oídos del pueblo en el libro de Moisés, y fue hallado escrito en él que ningún amonita o moabita debía entrar jamás en la asamblea de Dios,

Neh 13:2 por cuanto no salieron a recibir a los hijos de Israel con pan y agua, sino que contrataron contra ellos a Balaam para que los maldijera; mas nuestro Dios convirtió la maldición en bendición.

Neh 13:3 Cuando oyeron, pues, la ley, separaron de Israel a toda la multitud mixta.

Neh 13:4 Antes de esto, el sacerdote Eliasib, que había sido puesto a cargo de las cámaras de la casa de nuestro Dios, porque era pariente de Tobías,

Neh 13:5 le había preparado una gran cámara, en la cual anteriormente se colocaban la ofrenda de harina, el olíbano y los utensilios, y también el diezmo del grano, del vino nuevo y del aceite fresco, según fue mandado dar a los levitas, a los cantores y a los porteros, y las ofrendas mecidas para los sacerdotes.

Neh 13:6 Pero durante todo este tiempo yo no estaba en Jerusalén, porque en el año treinta y dos de Artajerjes, rey de Babilonia, fui al rey; y al cabo de algún tiempo pedí permiso al rey.

Neh 13:7 Y llegué a Jerusalén y percibí el mal que había hecho Eliasib por consideración a Tobías, preparándole una cámara en los atrios de la casa de Dios.

Neh 13:8 Y me dolió en gran manera; por tanto, eché todos los enseres de la casa de Tobías fuera de la cámara.

Neh 13:9 Luego di órdenes, y ellos purificaron las cámaras; e hice volver allí los utensilios de la casa de Dios, la ofrenda de harina y el olíbano.

Neh 13:10 Descubrí asimismo que las porciones para los levitas no les habían sido dadas, y que por esto los levitas y los cantores, que hacían el servicio, habían regresado, cada uno a su propio campo.

Neh 13:11 Entonces contendí con los oficiales y dije: ¿Por qué ha sido abandonada la casa de Dios? Luego los reuní, y los puse en sus puestos.

Neh 13:12 Y todo Judá trajo a los almacenes el diezmo del grano, del vino nuevo y del aceite fresco.

Neh 13:13 Y nombré tesoreros sobre los almacenes: al sacerdote Selemías y al escriba Sadoc, y de los levitas, a Pedaías; y al lado de ellos estaba Hanán, hijo de Zacur, hijo de Matanías; porque eran tenidos por fieles, y fue responsabilidad de ellos repartir las porciones a sus hermanos.

Neh 13:14 Acuérdate de mí, oh Dios mío, en cuanto a esto, y no borres las obras leales que hice por la casa de mi Dios y por sus servicios.

Neh 13:15 En aquellos días vi en Judá que algunos pisaban los lagares en el Sábado y traían haces de grano, que cargaban sobre sus asnos, y también vino, uvas e higos, y toda suerte de cargas, y las traían a Jerusalén en el Sábado; y yo protesté el día que vendían los alimentos.

Neh 13:16 También los tirios que habitaban allí traían pescado y toda clase de mercadería, y los vendían en Sábado a los hijos de Judá y en Jerusalén.

Neh 13:17 Entonces contendí con los nobles de Judá, y les dije: ¿Qué mal es éste que vosotros hacéis, profanando así el día de Sábado?

Neh 13:18 ¿No obraron así vuestros padres, y trajo nuestro Dios todo este mal sobre nosotros y sobre esta ciudad? Pero traéis más ira sobre Israel profanando el Sábado.

Neh 13:19 Cuando, pues, iba oscureciendo a las puertas de Jerusalén antes del Sábado, mandé que se cerraran las puertas, y mandé que no las abrieran hasta después del Sábado; y puse a las puertas algunos de mis siervos para que en el día de Sábado no entrara ninguna carga.

Neh 13:20 Así, los mercaderes y los vendedores de toda clase de mercancía pasaron la noche fuera de Jerusalén una o dos veces.

Neh 13:21 Pero testifiqué contra ellos, y les dije: ¿Por qué pasáis la noche delante del muro? Si lo hacéis de nuevo, os echaré mano. Desde entonces no vinieron en Sábado.

Neh 13:22 Y mandé a los levitas que se purificaran y que fueran a guardar las puertas, para santificar el día de Sábado. También por esto acuérdate de mí, oh Dios mío, y perdóname conforme a la grandeza de Tu benevolencia amorosa.

Neh 13:23 En aquellos días también vi que los judíos se habían casado con mujeres de Asdod, de Amón y de Moab.

Neh 13:24 Y en cuanto a sus hijos, la mitad hablaba la lengua de Asdod; y ninguno de ellos hablaba la lengua de Judá, sino que hablaban conforme al idioma de cada pueblo.

Neh 13:25 Y contendí con ellos y los maldije, herí a algunos de ellos y les arranqué los cabellos; y les hice jurar por Dios, diciendo: No daréis vuestras hijas a sus hijos, ni tomaréis de sus hijas para vuestros hijos, ni para vosotros mismos.

Neh 13:26 ¿No pecó Salomón, rey de Israel, en estos asuntos? Y entre tantas naciones no hubo rey como él, y él era amado de su Dios, el cual lo había hecho rey sobre todo Israel; mas aun a él le hicieron pecar las mujeres extranjeras.

Neh 13:27 Entonces, ¿os vamos a escuchar y cometer todo este mal tan grande al obrar infielmente contra nuestro Dios casándonos con mujeres extranjeras?

Neh 13:28 Y uno de los hijos de Joiada, hijo del sumo sacerdote Eliasib, era yerno de Sanbalat, el horonita; por tanto, lo corrí de mi lado.

Neh 13:29 Acuérdate de ellos, oh Dios mío, porque han contaminado el sacerdocio y el pacto del sacerdocio y de los levitas.

Neh 13:30 Así los limpié de todo lo extranjero. Y asigné deberes para los sacerdotes y los levitas, cada uno en su trabajo,

Neh 13:31 e hice arreglos para la ofrenda de la leña, en los tiempos señalados, y para las primicias. Acuérdate de mí, oh Dios mío, para bien.

NEHEMÍAS 12 »

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NEHEMÍAS 2 Versión Recobro

NEHEMÍAS 2



Neh 2:1 Entonces en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, mientras se ponía el vino delante de él, tomé el vino y se lo di al rey. Y como yo jamás había estado triste en su presencia,

Neh 2:2 me dijo el rey: ¿Por qué está triste tu rostro?, pues no estás enfermo. No es esto sino tristeza de corazón. Entonces temí en gran manera.

Neh 2:3 Y dije al rey: ¡Para siempre viva el rey! ¿Cómo no ha de estar triste mi rostro, cuando la ciudad, lugar de los sepulcros de mis padres, está desolada, y sus puertas consumidas por el fuego?

Neh 2:4 Me dijo el rey: ¿Qué cosa pides? Entonces oré al Dios de los cielos,

Neh 2:5 y dije al rey: Si le place al rey y si tu siervo ha hallado favor delante de ti, que me envíes a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, para que yo la reedifique.

Neh 2:6 Y el rey me preguntó (y la reina estaba sentada junto a él): ¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás? Así que agradó al rey enviarme, y le indiqué las fechas.

Neh 2:7 Entonces dije al rey: Si le place al rey, que se me den cartas para los gobernadores del otro lado del Río, para que me dejen pasar hasta que llegue a Judá;

Neh 2:8 y una carta a Asaf, guarda del Parque, que pertenece al rey, a fin de que me dé madera para hacer las vigas de las puertas del palacio que pertenece a la casa, para el muro de la ciudad y para la casa a la cual entraré. Y el rey me dio éstas, pues la buena mano de mi Dios estaba sobre mí.

Neh 2:9 Fui luego a los gobernadores del otro lado del Río y les di las cartas del rey. Y el rey había enviado conmigo capitanes del ejército y jinetes.

Neh 2:10 Y oyéndolo Sanbalat, el horonita, y Tobías, el siervo amonita, les disgustó en extremo que alguien hubiera llegado para procurar el bien de los hijos de Israel.

Neh 2:11 Llegué, pues, a Jerusalén y estuve allí tres días.

Neh 2:12 Y me levanté de noche, yo y unos pocos varones conmigo. Y no declaré a hombre alguno lo que mi Dios había puesto en mi corazón que hiciera por Jerusalén. Ni había animal conmigo, sino el animal sobre el cual iba yo montado.

Neh 2:13 Salí de noche por la puerta del Valle hacia el manantial del Chacal y a la puerta del Muladar, y examiné los muros de Jerusalén, que habían sido derribados y cuyas puertas habían sido consumidas por el fuego.

Neh 2:14 Pasé luego a la puerta de la Fuente y al estanque del Rey; pero no había lugar por donde pasara el animal en que iba montado.

Neh 2:15 Subí de noche por el arroyo y examiné el muro; luego, dando la vuelta, entré por la puerta del Valle y así regresé.

Neh 2:16 Los oficiales no sabían a dónde yo había ido ni qué había hecho, ni hasta entonces lo había declarado yo a los judíos, ni a los sacerdotes, ni a los nobles, ni a los oficiales, ni a los demás que iban a hacer la obra.

Neh 2:17 Luego les dije: Vosotros veis la mala situación en que estamos, que Jerusalén está desolada, y sus puertas quemadas a fuego. Venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, para que ya no seamos un oprobio.

Neh 2:18 Y les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras del rey que me había hablado. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos; y esforzaron sus manos para la buena obra.

Neh 2:19 Pero cuando lo oyeron Sanbalat el horonita, y Tobías, el siervo amonita, y Gesem, el árabe, se burlaron de nosotros y nos despreciaron, diciendo: ¿Qué es esto que hacéis vosotros? ¿Os rebeláis contra el rey?

Neh 2:20 Y yo les respondí, y les dije: El Dios de los cielos, Él nos prosperará; por tanto, nosotros, Sus siervos, nos levantaremos y edificaremos. Pero vosotros no tenéis parte ni derecho ni memorial en Jerusalén.

NEHEMÍAS 1 NEHEMÍAS 3

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NEHEMÍAS 3 Versión Recobro

NEHEMÍAS 3



Neh 3:1 Entonces se levantó el sumo sacerdote Eliasib con sus hermanos los sacerdotes, y ellos edificaron la puerta de las Ovejas. La consagraron y levantaron sus puertas; la consagraron hasta la torre de los Cien y hasta la torre de Hananeel.

Neh 3:2 Y junto a él edificaron los hombres de Jericó, y al lado de ellos edificó Zacur, hijo de Imri.

Neh 3:3 Los hijos de Hasenaa construyeron la puerta de los Peces: colocaron sus vigas y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus barras.

Neh 3:4 Junto a ellos hizo reparaciones Meremot, hijo de Urías, hijo de Hacós. Y al lado de ellos hizo reparaciones Mesulam, hijo de Berequías, hijo de Mesezabeel. Junto a ellos hizo reparaciones Sadoc, hijo de Baana.

Neh 3:5 Y a su lado hicieron reparaciones los tecoítas; pero sus nobles no quisieron poner su cerviz al servicio de su Señor.

Neh 3:6 Y la puerta Vieja la repararon Joiada, hijo de Paseah, y Mesulam, hijo de Besodías: colocaron sus vigas y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus barras.

Neh 3:7 Junto a ellos Melatías, el gabaonita, y Jadón, el meronotita, con los varones de Gabaón y de Mizpa hicieron reparaciones al trono del gobernador del otro lado del Río.

Neh 3:8 Junto a él hizo reparaciones Uziel, hijo de Harhaía, uno de los orfebres; junto a él hizo reparaciones Hananías, uno de los perfumistas; así fortificaron a Jerusalén hasta el muro Ancho.

Neh 3:9 Junto a ellos también hizo reparaciones Refaías, hijo de Hur, oficial de la mitad del distrito de Jerusalén.

Neh 3:10 Asimismo, junto a ellos, Jedaías, hijo de Harumaf, hizo reparaciones frente a su casa; y junto a él hizo reparaciones Hatús, hijo de Hasabnías.

Neh 3:11 Malquías, hijo de Harim, y Hasub, hijo de Pahat-moab, repararon otra sección, incluyendo la torre de los Hornos.

Neh 3:12 Y junto a él hizo reparaciones Salum, hijo de Halohes, oficial de la mitad del distrito de Jerusalén, él con sus hijas.

Neh 3:13 La puerta del Valle la reparó Hanún con los habitantes de Zanoa: ellos la construyeron y levantaron sus puertas, con sus cerraduras y sus barras, y mil codos del muro, hasta la puerta del Muladar.

Neh 3:14 Y reparó la puerta del Muladar Malquías, hijo de Recab, oficial del distrito de Bet-haquerem: él la edificó y levantó sus puertas, con sus cerraduras y sus barras.

Neh 3:15 Salum, hijo de Colhoze, oficial del distrito de Mizpa, reparó la puerta de la Fuente: él la edificó, la cubrió y levantó sus puertas, con sus cerraduras y sus barras, así como el muro del estanque de Sela junto al huerto del Rey, hasta las gradas que descienden de la ciudad de David.

Neh 3:16 Después de él hizo reparaciones Nehemías, hijo de Azbuc, oficial de la mitad del distrito de Bet-sur, desde un lugar frente a los sepulcros de David hasta el estanque que había sido construido y hasta la casa de los Valientes.

Neh 3:17 Después de él hicieron reparaciones los levitas, bajo Rehum, hijo de Bani. Y junto a él Hasabías, oficial de la mitad del distrito de Keila, hizo reparaciones por su distrito.

Neh 3:18 Después de él hicieron reparaciones sus hermanos, bajo Bavai, hijo de Henadad, oficial de la mitad del distrito de Keila.

Neh 3:19 Y junto a él Ezer, hijo de Jesúa, oficial de Mizpa, reparó otra sección frente a la subida de la armería en el ángulo del muro.

Neh 3:20 Después de él Baruc, hijo de Zabai, diligentemente reparó otra sección, desde el ángulo del muro hasta la puerta de la casa de Eliasib, el sumo sacerdote.

Neh 3:21 Después de él Meremot, hijo de Urías, hijo de Hacós, reparó otra sección, desde la puerta de la casa de Eliasib hasta el extremo de la casa de Eliasib.

Neh 3:22 Y después de él hicieron reparaciones los sacerdotes, los varones de la llanura.

Neh 3:23 Después de ellos hicieron reparaciones Benjamín y Hasub, frente a su casa; después de ellos hizo reparaciones Azarías, hijo de Maasías, hijo de Ananías, junto a su propia casa.

Neh 3:24 Después de él Binúi, hijo de Henadad, reparó otra sección, desde la casa de Azarías hasta el ángulo del muro, y hasta la esquina.

Neh 3:25 Palal, hijo de Uzai, hizo reparaciones enfrente del ángulo del muro y en la torre que sobresale de la casa alta del rey, la cual está junto al patio de la guardia. Después de él siguió Pedaías, hijo de Paros.

Neh 3:26 (Los sirvientes del templo moraban en el Ofel, hasta frente a la puerta de las Aguas al oriente y la torre que sobresale).

Neh 3:27 Después de él los tecoítas repararon otra sección, frente a la gran torre que sobresale y hasta el muro del Ofel.

Neh 3:28 Más arriba de la puerta de los Caballos hicieron reparaciones los sacerdotes, cada uno frente a su propia casa.

Neh 3:29 Después de ellos hizo reparaciones Sadoc, hijo de Imer, frente a su propia casa; y después de él hizo reparaciones Semaías, hijo de Secanías, guarda de la puerta Oriental.

Neh 3:30 Después de él Hananías, hijo de Selemías, y Hanún, hijo sexto de Salaf, repararon otra sección. Después de él Mesulam, hijo de Berequías, hizo reparaciones frente a su cámara.

Neh 3:31 Después de él Malquías, uno de los orfebres, hizo reparaciones hasta la casa de los sirvientes del templo y de los comerciantes, frente a la puerta del Alistamiento y hasta la subida de la esquina.

Neh 3:32 Y entre la subida de la esquina y la puerta de las Ovejas hicieron reparaciones los orfebres y los comerciantes.

NEHEMÍAS 2 NEHEMÍAS 4

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NEHEMÍAS 4 Versión Recobro

NEHEMÍAS 4



Neh 4:1 Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, y burlándose de los judíos,

Neh 4:2 habló a sus hermanos y al ejército de Samaria, diciendo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿La restaurarán para sí mismos? ¿Ofrecerán sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Harán revivir de los montones del polvo las piedras, aunque fueron quemadas?

Neh 4:3 Y estaba junto a él Tobías, el amonita, y dijo: Aun el muro de piedra que edifican, si una zorra subiera sobre él, abriría en éste una brecha.

Neh 4:4 Oye, oh Dios nuestro, pues somos menospreciados; y devuelve su oprobio sobre sus propias cabezas, y entrégalos por despojo en la tierra de cautiverio;

Neh 4:5 no cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado delante de Ti, porque han provocado a los edificadores.

Neh 4:6 Edificamos, pues, el muro; y todo el muro fue unido hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar.

Neh 4:7 Y cuando Sanbalat, Tobías, los árabes, los amonitas y los asdoditas oyeron que progresaba la restauración de los muros de Jerusalén, que las brechas comenzaban a ser cerradas, se encolerizaron mucho;

Neh 4:8 y conspiraron todos a una para venir y atacar a Jerusalén y causar confusión en ella.

Neh 4:9 Pero oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos montamos guardia contra ellos de día y de noche.

Neh 4:10 Y dijo Judá:
Las fuerzas de los cargadores desfallecen, / y el escombro es mucho; / no podemos / edificar el muro.

Neh 4:11 Y nuestros adversarios dijeron: No sabrán ni siquiera verán hasta que entremos en medio de ellos, los matemos y hagamos cesar la obra.

Neh 4:12 Y cuando vinieron los judíos que moraban cerca de ellos, nos dijeron diez veces: Subirán contra nosotros de todo lugar adonde os volváis.

Neh 4:13 Entonces aposté varones en los lugares más bajos detrás del muro, en los sitios descubiertos, y dispuse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos.

Neh 4:14 Y cuando vi la situación, me levanté y dije a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo: No les tengáis miedo; acordaos del Señor, grande y portentoso, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas.

Neh 4:15 Y cuando oyeron nuestros enemigos que estábamos sobre aviso, y que Dios había desbaratado el consejo de ellos, nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea.

Neh 4:16 Desde aquel día la mitad de mis siervos laboraba en la obra, y la otra mitad tenía asidas las lanzas, los escudos, los arcos y las corazas; y los oficiales estaban detrás de toda la casa de Judá.

Neh 4:17 Todos los que edificaban el muro y los cargadores que llevaban las cargas, con una mano trabajaban en la obra y con la otra sostenían un arma.

Neh 4:18 Y en cuanto a los edificadores, cada uno tenía su espada ceñida al lado, y así edificaban; y el que tocaba la trompeta estaba junto a mí.

Neh 4:19 Y dije a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo: La obra es grande y extensa, y nosotros estamos esparcidos por el muro, lejos unos de otros.

Neh 4:20 En el lugar donde oigáis el sonido de la trompeta, congregaos allí con nosotros. Nuestro Dios peleará por nosotros.

Neh 4:21 Nosotros, pues, trabajábamos en la obra; y la mitad de ellos tenían lanzas desde la subida del alba hasta que salían las estrellas.

Neh 4:22 También dije entonces al pueblo: Cada uno con su siervo pase las noches dentro de Jerusalén, para que nos sirvan de guardia por la noche y de obrero por el día.

Neh 4:23 Así que ni yo, ni mis hermanos, ni mis siervos ni los hombres de la guardia que me seguían, ninguno de nosotros nos quitamos nuestra ropa; cada uno tenía su arma en la mano derecha.

NEHEMÍAS 3 NEHEMÍAS 5

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NEHEMÍAS 5 Versión Recobro

NEHEMÍAS 5



Neh 5:1 Hubo gran clamor del pueblo y de sus mujeres contra los judíos sus hermanos,

Neh 5:2 porque había quienes decían: Nosotros, nuestros hijos y nuestras hijas somos muchos; por tanto, debemos conseguir grano para que comamos y vivamos.

Neh 5:3 Y había quienes decían: Hemos empeñado nuestros campos, nuestras viñas y nuestras casas para adquirir grano en este tiempo de hambre.

Neh 5:4 Y había quienes decían: Hemos tomado prestado dinero sobre nuestros campos y nuestras viñas para el tributo del rey.

Neh 5:5 Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanos, nuestros hijos como sus hijos; y he aquí estamos obligando a nuestros hijos y a nuestras hijas a que sean esclavos. Algunas de nuestras hijas ya han sido sometidas a servidumbre; y no está en nuestro poder liberarlas, porque nuestros campos y nuestras viñas son de otros.

Neh 5:6 Y me enojé en gran manera cuando oí su clamor y estas palabras.

Neh 5:7 Después de meditarlo en mi corazón, reprendí a los nobles y a los oficiales, y les dije: ¡Conque vosotros exigís interés, cada uno a su hermano! Y convoqué contra ellos una gran asamblea.

Neh 5:8 Y les dije: Nosotros según nuestras posibilidades hemos redimido a nuestros hermanos los judíos que habían sido vendidos a las naciones. ¿Y vosotros venderéis aun a vuestros hermanos para que sean vendidos de nuevo a nosotros? Y guardaron silencio, y no encontraron qué responder.

Neh 5:9 Luego dije: No es bueno lo que hacéis. ¿No deberíais andar en el temor de nuestro Dios por causa del oprobio de las naciones, enemigos nuestros?

Neh 5:10 También yo, mis hermanos y mis siervos les hemos prestado dinero y grano. Abandonemos ahora esta usura.

Neh 5:11 Devolvedles hoy mismo sus campos, sus viñas, sus olivares y sus casas, así como también la centésima parte del dinero, del grano, del vino nuevo y del aceite fresco que demandáis de ellos como interés.

Neh 5:12 Y dijeron: Lo devolveremos, y nada les demandaremos; haremos así como tú dices. Entonces convoqué a los sacerdotes y les hice jurar que harían conforme a esta promesa.

Neh 5:13 Además sacudí los pliegues de mi manto y dije: Así sacuda Dios de su casa y de sus bienes a todo hombre que no cumpla esta promesa; y así sea sacudido y quede sin nada. Y respondió toda la asamblea: ¡Amén! Y alabaron a Jehová. Y el pueblo obró conforme a esta promesa.

Neh 5:14 Además, desde el día que el rey me designó gobernador en la tierra de Judá, desde el año veinte del rey Artajerjes hasta el año treinta y dos, doce años, ni yo ni mis hermanos comimos el pan que me correspondía como gobernador.

Neh 5:15 Pero los primeros gobernadores, que fueron antes de mí, abrumaban al pueblo, tomando de ellos comida y vino, además de cuarenta siclos de plata; y aun sus siervos tiranizaban al pueblo. Pero yo no obré así, por causa del temor de Dios.

Neh 5:16 También me ocupé en la obra de este muro. Y no adquirimos campos, y todos mis siervos estaban reunidos allí en la obra.

Neh 5:17 Y había a mi mesa ciento cincuenta hombres, judíos y oficiales, además de los que a nosotros venían de las naciones de alrededor.

Neh 5:18 Y lo que se preparaba cada día era un buey y seis ovejas escogidas; también eran preparadas para mí aves, y cada diez días toda clase de vino se proveía en abundancia; y con todo esto nunca requerí el pan que me correspondía como gobernador, porque era pesado el servicio sobre este pueblo.

Neh 5:19 Acuérdate de mí para bien, oh Dios mío, conforme a todo lo que he hecho por este pueblo.

NEHEMÍAS 4 NEHEMÍAS 6

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NEHEMÍAS 6 Versión Recobro

NEHEMÍAS 6



Neh 6:1 Y cuando se les informó a Sanbalat, a Tobías, a Gesem el árabe, y a los demás enemigos nuestros que yo había edificado el muro y que no quedaba en él brecha (aunque hasta aquel tiempo no había levantado las hojas en las puertas),

Neh 6:2 Sanbalat y Gesem me enviaron a decir: Ven, reunámonos en alguna de las aldeas en la llanura de Ono. Pero habían pensado hacerme mal.

Neh 6:3 Y les envié mensajeros, diciendo: Yo hago una gran obra y no puedo descender. ¿Por qué cesaría la obra, dejándola yo para descender a vosotros?

Neh 6:4 Y me enviaron a decir lo mismo cuatro veces, y yo les respondí de la misma manera.

Neh 6:5 Entonces Sanbalat me envió a su siervo de la misma manera por quinta vez, con una carta abierta en su mano,

Neh 6:6 en la cual estaba escrito: Se da a conocer entre las naciones, y Gesem lo dice: que tú y los judíos pensáis rebelaros; por eso, edificas tú el muro. Y según estas palabras, tú has de ser su rey.

Neh 6:7 También has puesto profetas para que proclamen acerca de ti en Jerusalén, diciendo: ¡Hay rey en Judá! Y ahora se informará al rey conforme a estas palabras. Ahora pues, ven, tomemos consejo juntos.

Neh 6:8 Entonces le envié a decir: No ha sucedido ninguna de esas cosas que tú dices, sino que de tu propio corazón tú lo inventas.

Neh 6:9 Porque todos ellos intentaban amedrentarnos, pensando: Se debilitarán las manos de ellos en la obra, y no se llevará a cabo. Ahora, pues, ¡fortalece mis manos!

Neh 6:10 Y fui a casa de Semaías, hijo de Delaía, hijo de Mehetabel, porque él se había encerrado. Y él dijo: Reunámonos en la casa de Dios, dentro del templo, y cerremos las puertas del templo, porque vienen a matarte; sí, vienen de noche a matarte.

Neh 6:11 Pero dije: ¿Un hombre como yo ha de huir? ¿Y quién, que fuera como yo, entraría al templo para salvar su vida? No entraré.

Neh 6:12 Entonces percibí que ciertamente Dios no lo había enviado, sino que hablaba esta profecía contra mí y que Tobías y Sanbalat lo habían contratado.

Neh 6:13 Él había sido contratado por esta razón, para que yo me atemorizara y obrara de tal modo que pecara; entonces tendrían pretexto para dar un mal informe de mí con el cual vituperarme.

Neh 6:14 Acuérdate, oh Dios mío, de Tobías y de Sanbalat, conforme a estas obras que hicieron, y también acuérdate de la profetisa Noadías y de los demás profetas que procuraban infundirme temor.

Neh 6:15 Fue terminado, pues, el muro el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días.

Neh 6:16 Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros y se sintieron muy humillados ante sus propios ojos, porque reconocieron que esta obra había sido hecha con la ayuda de nuestro Dios.

Neh 6:17 Asimismo en aquellos días los nobles de Judá enviaban muchas cartas a Tobías, y las de Tobías llegaban a ellos;

Neh 6:18 porque había muchos en Judá ligados por juramento con él, pues era yerno de Secanías, hijo de Ara, y su hijo Johanán había tomado por mujer a la hija de Mesulam, hijo de Berequías.

Neh 6:19 También contaban delante de mí sus buenas obras, y a él le informaban de mis palabras. Y enviaba Tobías cartas para intimidarme.

NEHEMÍAS 5 NEHEMÍAS 7

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NEHEMÍAS 7 Versión Recobro

NEHEMÍAS 7



Neh 7:1 Cuando el muro fue edificado, y había yo levantado las puertas, y habían sido designados los porteros, los cantores y los levitas,

Neh 7:2 puse a cargo de Jerusalén a mi hermano Hanani y también a Hananías, comandante de la ciudadela, porque éste era hombre fiel y temeroso de Dios más que muchos.

Neh 7:3 Y les dije: No se abrirán las puertas de Jerusalén hasta que caliente el sol; y mientras algunos todavía estén de guardia, que cierren las puertas, y luego atrancadlas vosotros. Y designad guardias de entre los moradores de Jerusalén, cada cual en su turno, y cada uno delante de su propia casa.

Neh 7:4 En efecto, la ciudad era extensa y grande; pero había poco pueblo dentro de ella y no había casas reedificadas.

Neh 7:5 Entonces mi Dios puso en mi corazón que congregase a los nobles, a los oficiales y al pueblo, para que fuesen inscritos por genealogía. Y hallé el libro de la genealogía de los que habían subido primero, y encontré esto escrito en él:

Neh 7:6 Éstos son los hijos de la provincia que subieron del cautiverio, de aquellos que habían sido llevados cautivos, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había llevado cautivos y que volvieron a Jerusalén y a Judá, cada uno a su ciudad;

Neh 7:7 los cuales llegaron con Zorobabel, Jesúa, Nehemías, Azarías, Raamías, Nahamani, Mardoqueo, Bilsán, Misperet, Bigvai, Nehum, Baana. El número de los varones del pueblo de Israel:

Neh 7:8 Los hijos de Paros, dos mil ciento setenta y dos.

Neh 7:9 Los hijos de Sefatías, trescientos setenta y dos.

Neh 7:10 Los hijos de Ara, seiscientos cincuenta y dos.

Neh 7:11 Los hijos de Pahat-moab, de los hijos de Jesúa y de Joab, dos mil ochocientos dieciocho.

Neh 7:12 Los hijos de Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro.

Neh 7:13 Los hijos de Zatu, ochocientos cuarenta y cinco.

Neh 7:14 Los hijos de Zacai, setecientos sesenta.

Neh 7:15 Los hijos de Binúi, seiscientos cuarenta y ocho.

Neh 7:16 Los hijos de Bebai, seiscientos veintiocho.

Neh 7:17 Los hijos de Azgad, dos mil trescientos veintidós.

Neh 7:18 Los hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y siete.

Neh 7:19 Los hijos de Bigvai, dos mil sesenta y siete.

Neh 7:20 Los hijos de Adín, seiscientos cincuenta y cinco.

Neh 7:21 Los hijos de Ater, de Ezequías, noventa y ocho.

Neh 7:22 Los hijos de Hasum, trescientos veintiocho.

Neh 7:23 Los hijos de Bezai, trescientos veinticuatro.

Neh 7:24 Los hijos de Harif, ciento doce.

Neh 7:25 Los hijos de Gabaón, noventa y cinco.

Neh 7:26 Los varones de Belén y de Netofa, ciento ochenta y ocho.

Neh 7:27 Los varones de Anatot, ciento veintiocho.

Neh 7:28 Los varones de Bet-azmavet, cuarenta y dos.

Neh 7:29 Los varones de Quiriat-jearim, Cafira y Beerot, setecientos cuarenta y tres.

Neh 7:30 Los varones de Ramá y de Geba, seiscientos veintiuno.

Neh 7:31 Los varones de Micmas, ciento veintidós.

Neh 7:32 Los varones de Bet-el y de Hai, ciento veintitrés.

Neh 7:33 Los varones del otro Nebo, cincuenta y dos.

Neh 7:34 Los hijos del otro Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro.

Neh 7:35 Los hijos de Harim, trescientos veinte.

Neh 7:36 Los hijos de Jericó, trescientos cuarenta y cinco.

Neh 7:37 Los hijos de Lod, Hadid y Ono, setecientos veintiuno.

Neh 7:38 Los hijos de Senaa, tres mil novecientos treinta.

Neh 7:39 Los sacerdotes: los hijos de Jedaías, de la casa de Jesúa, novecientos setenta y tres.

Neh 7:40 Los hijos de Imer, mil cincuenta y dos.

Neh 7:41 Los hijos de Pasur, mil doscientos cuarenta y siete.

Neh 7:42 Los hijos de Harim, mil diecisiete.

Neh 7:43 Los levitas: los hijos de Jesúa, de Cadmiel, de los hijos de Hodeva, setenta y cuatro.

Neh 7:44 Los cantores: los hijos de Asaf, ciento cuarenta y ocho.

Neh 7:45 Los porteros: los hijos de Salum, los hijos de Ater, los hijos de Talmón, los hijos de Acub, los hijos de Hatita, los hijos de Sobai, ciento treinta y ocho.

Neh 7:46 Los sirvientes del templo: los hijos de Ziha, los hijos de Hasufa, los hijos de Tabaot,

Neh 7:47 los hijos de Queros, los hijos de Sia, los hijos de Padón,

Neh 7:48 los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Salmai,

Neh 7:49 los hijos de Hanán, los hijos de Gidel, los hijos de Gahar,

Neh 7:50 los hijos de Reaía, los hijos de Rezín, los hijos de Necoda,

Neh 7:51 los hijos de Gazam, los hijos de Uza, los hijos de Paseah,

Neh 7:52 los hijos de Besai, los hijos de Meunim, los hijos de Nefusesim,

Neh 7:53 los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacufa, los hijos de Harhur,

Neh 7:54 los hijos de Bazlit, los hijos de Mehída, los hijos de Harsa,

Neh 7:55 los hijos de Barcos, los hijos de Sísara, los hijos de Tema,

Neh 7:56 los hijos de Nezía, los de Hatifa.

Neh 7:57 Los hijos de los siervos de Salomón: los hijos de Sotai, los hijos de Soferet, los hijos de Perida,

Neh 7:58 los hijos de Jaala, los hijos de Darcón, los hijos de Gidel,

Neh 7:59 los hijos de Sefatías, los hijos de Hatil, los hijos de Poqueret-hazebaim, los hijos de Amón.

Neh 7:60 Todos los sirvientes del templo e hijos de los siervos de Salomón, trescientos noventa y dos.

Neh 7:61 Y éstos eran los que subieron de Tel-mela, Tel-harsa, Querub, Adón e Imer, pero no pudieron demostrar si sus casas paternas o sus descendientes eran de Israel:

Neh 7:62 los hijos de Delaía, los hijos de Tobías, los hijos de Necoda, seiscientos cuarenta y dos.

Neh 7:63 Y de los sacerdotes: los hijos de Habaía, los hijos de Hacós, los hijos de Barzilai, el cual tomó mujer de entre las hijas de Barzilai, el galaadita, y fue llamado por el nombre de ellas.

Neh 7:64 Éstos buscaron su registro entre los que fueron inscritos por genealogía, pero no se halló; por tanto, fueron considerados contaminados y excluidos del sacerdocio.

Neh 7:65 Y el gobernador les dijo que no comieran de las cosas santísimas hasta que se levantara un sacerdote con Urim y Tumim.

Neh 7:66 Toda la asamblea en conjunto era de cuarenta y dos mil trescientos sesenta,

Neh 7:67 sin contar sus siervos y siervas, los cuales eran siete mil trescientos treinta y siete; y tenían doscientos cuarenta y cinco cantores y cantoras.

Neh 7:68 Sus caballos eran setecientos treinta y seis; sus mulos, doscientos cuarenta y cinco;

Neh 7:69 sus camellos, cuatrocientos treinta y cinco; sus asnos, seis mil setecientos veinte.

Neh 7:70 Algunos de los cabezas de casas paternas contribuyeron para la obra. El gobernador dio para la tesorería mil daricos de oro, cincuenta lebrillos y quinientas treinta vestiduras sacerdotales.

Neh 7:71 Y algunos de los cabezas de casas paternas dieron para la tesorería de la obra veinte mil daricos de oro y dos mil doscientas minas de plata.

Neh 7:72 Lo que dio el resto del pueblo fue veinte mil daricos de oro, dos mil minas de plata y sesenta y siete vestiduras sacerdotales.

Neh 7:73 Entonces los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, algunos del pueblo, los sirvientes del templo y todo Israel habitaron en sus ciudades. Y cuando llegó el mes séptimo, los hijos de Israel estaban ya en sus ciudades.

NEHEMÍAS 6 NEHEMÍAS 8

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NEHEMÍAS 8 Versión Recobro

NEHEMÍAS 8



Neh 8:1 Todo el pueblo se congregó como un solo hombre en la plaza que estaba delante de la puerta de las Aguas. Y dijeron al escriba Esdras que trajera el libro de la ley de Moisés, que Jehová había prescrito a Israel.

Neh 8:2 Y el primer día del mes séptimo el sacerdote Esdras trajo la ley ante la asamblea, así de varones como de mujeres, y ante todos los que podían oír con entendimiento.

Neh 8:3 Él la leyó delante de la plaza que estaba ante la puerta de las Aguas, desde la primera luz hasta el mediodía, en presencia de los varones, de las mujeres y de los que podían entender. Y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley.

Neh 8:4 Estaba el escriba Esdras de pie sobre un estrado de madera que había sido hecho para esto; y a su lado estaban Matatías, Sema, Anías, Urías, Hilcías y Maasías a su mano derecha; y a su mano izquierda, Pedaías, Misael, Malquías, Hasum, Hasbadana, Zacarías y Mesulam.

Neh 8:5 Esdras abrió el libro ante los ojos de todo el pueblo (porque estaba en un lugar más alto que todo el pueblo); y cuando lo abrió, todo el pueblo se puso en pie.

Neh 8:6 Y Esdras bendijo a Jehová, el Dios grande; y todo el pueblo, alzando las manos, respondió: Amén, Amén. Y se postraron y adoraron a Jehová rostro en tierra.

Neh 8:7 También Jesúa, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sabetai, Hodías, Maasías, Kelita, Azarías, Jozabad, Hanán, Pelaía y los levitas ayudaban al pueblo a entender la ley; y el pueblo permanecía en su lugar.

Neh 8:8 Y leían en el libro, en la ley de Dios, interpretando y dando el sentido, para que comprendieran la lectura.

Neh 8:9 Y Nehemías, que era gobernador, y Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que ayudaban al pueblo a entender, dijeron a todo el pueblo: Día santo es para Jehová vuestro Dios; no hagáis duelo ni lloréis. Pues todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la ley.

Neh 8:10 Les dijo entonces: Id por vuestro camino, comed de la grosura, bebed vino dulce y enviad porciones a los que no tienen nada preparado; porque este día es santo para nuestro Señor. Y no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.

Neh 8:11 Entonces los levitas calmaban a todo el pueblo, diciendo: Callad, porque es día santo; y no os entristezcáis.

Neh 8:12 Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, a enviar porciones y a hacer gran regocijo, porque habían comprendido las palabras que les fueron declaradas.

Neh 8:13 Y el segundo día los cabezas de casas paternas de todo el pueblo, los sacerdotes y los levitas, se reunieron en torno al escriba Esdras para obtener la debida perspicacia en cuanto a las palabras de la ley.

Neh 8:14 Y encontraron escrito en la ley que Jehová había mandado por medio de Moisés que los hijos de Israel habitaran bajo enramadas durante la fiesta del mes séptimo,

Neh 8:15 y que hicieran pregonar y proclamar por todas sus ciudades y por Jerusalén, diciendo: Salid al monte y traed ramas de olivo, de olivo silvestre, de mirto, de palmera y de otros árboles frondosos para hacer enramadas, como está escrito.

Neh 8:16 Salió, pues, el pueblo y las trajo, y todos hicieron para sí enramadas sobre sus terrados, en sus patios, en los atrios de la casa de Dios, en la plaza delante de la puerta de las Aguas y en la plaza delante de la puerta de Efraín.

Neh 8:17 Y toda la asamblea de los que habían regresado del cautiverio hicieron enramadas, y bajo las enramadas habitaron, porque desde los días de Jesúa, hijo de Nun, hasta aquel día, no habían hecho así los hijos de Israel; y hubo regocijo muy grande.

Neh 8:18 Y Esdras leyó en el libro de la ley de Dios día tras día, desde el primer día hasta el último día; y celebraron la fiesta por siete días, y al octavo día hubo asamblea solemne, según la ordenanza.

NEHEMÍAS 7 NEHEMÍAS 9

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NEHEMÍAS 9 Versión Recobro

NEHEMÍAS 9



Neh 9:1 El día veinticuatro del mismo mes se congregaron los hijos de Israel en ayuno, vestidos de cilicio y con tierra sobre su cabeza.

Neh 9:2 Y se separaron los descendientes de Israel de todos los extranjeros y, en pie, confesaron sus pecados y las iniquidades de sus padres.

Neh 9:3 Puestos de pie en su lugar, leyeron en el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día, y durante otra cuarta parte confesaron y adoraron a Jehová su Dios.

Neh 9:4 Entonces, sobre el estrado de los levitas se pusieron de pie Jesúa, Bani, Cadmiel, Sebanías, Buni, Serebías, Bani y Quenani, y clamaron a gran voz a Jehová su Dios.

Neh 9:5 Entonces los levitas, Jesúa, Cadmiel, Bani, Hasabnías, Serebías, Hodías, Sebanías y Petaías, dijeron: Levantaos y bendecid a Jehová vuestro Dios desde la eternidad hasta la eternidad:
Sea bendito Tu nombre glorioso, / que es exaltado sobre toda bendición y alabanza.

Neh 9:6 Tú eres Jehová, / Tú solo; / Tú hiciste los cielos, / los cielos de los cielos con todo su ejército, / la tierra y todo lo que está en ella, / los mares y todo lo que hay en ellos; / y Tú das vida a todas estas cosas; / y el ejército de los cielos te adora.

Neh 9:7 Tú eres Jehová Dios, / quien escogiste a Abram, / lo sacaste de Ur de los caldeos / y le pusiste por nombre Abraham.

Neh 9:8 Y hallaste fiel su corazón delante de Ti, / e hiciste pacto con él / para darle la tierra de los cananeos, / de los heteos, de los amorreos, / de los ferezeos, de los jebuseos y de los gergeseos, / a fin de darla a su descendencia. / Y cumpliste Tus promesas, / porque eres justo.

Neh 9:9 Y viste la aflicción de nuestros padres en Egipto, / y oíste el clamor de ellos junto al mar Rojo,

Neh 9:10 E hiciste señales y prodigios contra Faraón, / contra todos sus siervos y contra todo el pueblo de su tierra, / porque sabías que habían procedido con soberbia contra ellos; / y te hiciste nombre, como se ve en el día de hoy.

Neh 9:11 Dividiste el mar delante de ellos, / para que pudieran pasar por medio del mar en seco; / pero a sus perseguidores echaste en las profundidades, / como una piedra en aguas poderosas.

Neh 9:12 Luego en columna de nube los guiaste de día, / y en columna de fuego por la noche, / para alumbrarles el camino / en que debían andar.

Neh 9:13 Sobre el monte Sinaí descendiste, / y hablaste con ellos desde el cielo. / Y les diste ordenanzas justas y leyes verdaderas, / estatutos y mandamientos buenos.

Neh 9:14 Les diste a conocer / Tu santo Sábado, / y les prescribiste mandamientos, estatutos y una ley / por medio de Moisés, Tu siervo.

Neh 9:15 Pan del cielo les diste / para su hambre, / e hiciste brotar el agua de una roca / para su sed. / Les dijiste que entraran / a poseer la tierra / que habías jurado / darles.

Neh 9:16 Pero ellos y nuestros padres procedieron con soberbia, / endurecieron su cerviz y no quisieron escuchar Tus mandamientos.

Neh 9:17 Rehusaron escuchar / y no se acordaron de Tus maravillas, / que habías hecho entre ellos; / endurecieron su cerviz y nombraron un líder, / para regresar a su esclavitud en Egipto. / Pero Tú eres un Dios de perdón, / magnánimo y compasivo, / longánimo y de gran benevolencia amorosa, / por lo cual no los abandonaste.

Neh 9:18 Aun cuando hicieron para sí / becerro de fundición / y dijeron: Éste es tu Dios, / que te hizo subir de Egipto, / y te trataron con gran desprecio,

Neh 9:19 Tú, en Tu gran compasión, / no los abandonaste en el desierto; / la columna de nube no se apartó de ellos de día, / para guiarlos en su camino, / ni la columna de fuego de noche, / para alumbrarles el camino por el cual habían de marchar.

Neh 9:20 Y diste Tu buen Espíritu / para instruirles, / y no retiraste Tu maná de su boca, / y agua les diste para su sed.

Neh 9:21 Los sustentaste cuarenta años en el desierto, / y nada les faltó; / sus vestidos no se gastaron, / ni se hincharon sus pies.

Neh 9:22 Les diste reinos y pueblos, / y se los repartiste con sus límites. / Poseyeron, pues, la tierra de Sehón, la tierra del rey de Hesbón / y la tierra de Og, rey de Basán.

Neh 9:23 Multiplicaste sus hijos / como las estrellas del cielo, / y los llevaste a la tierra / de la cual habías dicho a sus padres / que habían de entrar y poseerla.

Neh 9:24 Y los hijos entraron / y poseyeron la tierra; / Tú sojuzgaste delante de ellos / a los habitantes de la tierra, a los cananeos, / los cuales entregaste en sus manos, / igual que a sus reyes y a los pueblos de aquella tierra, / para que hicieran con ellos como quisieran.

Neh 9:25 Tomaron sus ciudades fortificadas / y una tierra fértil, / y tomaron posesión de sus casas, / llenas de todo bien, / cisternas excavadas, viñas, olivares / y árboles frutales en abundancia; / comieron, se saciaron, engordaron / y se deleitaron en Tu gran bondad.

Neh 9:26 Pero fueron desobedientes y se rebelaron contra Ti, / y echaron Tu ley tras sus espaldas. / Mataron a Tus profetas, / que habían testificado contra ellos / para que se volvieran a Ti; / y te trataron con gran desprecio.

Neh 9:27 Por consiguiente los entregaste en manos de sus opresores, / y ellos los afligieron; / pero cuando en el tiempo de su opresión clamaron a Ti, / Tú desde los cielos los oíste, / y según Tus abundantes compasiones les diste libertadores, / que los libraron de manos de sus opresores.

Neh 9:28 Luego, una vez que tenían descanso, / volvieron a hacer lo malo delante de Ti, / por lo cual los abandonaste en manos de sus enemigos / que los dominaron. / Pero cuando clamaron a Ti de nuevo, / Tú desde los cielos los oíste, / y según Tus compasiones, / muchas veces los libraste.

Neh 9:29 Y Tú testificaste contra ellos para que se volvieran a Tu ley, / mas ellos procedieron con soberbia y no quisieron escuchar Tus mandamientos; / contra Tus ordenanzas pecaron / (por las cuales, si un hombre las hace, vivirá), / obstinadamente te dieron la espalda, / endurecieron su cerviz y no quisieron escuchar.

Neh 9:30 Sin embargo, los soportaste / durante muchos años / y les testificaste por Tu Espíritu / por medio de Tus profetas, / pero ellos no quisieron prestar oído; / así que los entregaste / en manos de los pueblos de las tierras.

Neh 9:31 No obstante, en Tus abundantes compasiones / no los consumiste / ni los abandonaste, / porque eres Dios magnánimo y compasivo.

Neh 9:32 Ahora pues, Dios nuestro, / Dios grande, poderoso y portentoso, / que guardas el pacto y muestras benevolencia amorosa, / no parezca insignificante ante Tus ojos toda la dificultad / que nos ha sobrevenido a nosotros, a nuestros reyes, a nuestros oficiales, / a nuestros sacerdotes, a nuestros profetas, / a nuestros padres y a todo Tu pueblo, / desde los días de los reyes de Asiria / hasta este día.

Neh 9:33 Mas Tú eres justo / en todo lo que ha venido sobre nosotros, / porque fielmente has obrado, / pero nosotros perversamente.

Neh 9:34 Nuestros reyes, nuestros oficiales, nuestros sacerdotes y nuestros padres / no pusieron por obra Tu ley, / ni atendieron a Tus mandamientos ni a Tus testimonios / con que testificaste contra ellos.

Neh 9:35 Pero ellos, en su reino y en Tu gran bondad, / que les diste, / y en la tierra espaciosa y fértil / que pusiste delante de ellos, / no te sirvieron ni se apartaron / de sus malas obras.

Neh 9:36 Aquí estamos, hoy somos esclavos; / y en cuanto a la tierra que diste a nuestros padres / para que comieran su fruto y su bien, / aquí estamos, esclavos somos sobre ella.

Neh 9:37 Y su producto abundante es para los reyes / que has puesto sobre nosotros a causa de nuestros pecados; / y ellos se enseñorean sobre nuestros cuerpos y sobre nuestros ganados, como les place, / y estamos en gran angustia.

Neh 9:38 A causa de todo esto, nosotros hacemos pacto firme y lo ponemos por escrito, y sobre el documento sellado están los nombres de nuestros oficiales, nuestros levitas y nuestros sacerdotes.

NEHEMÍAS 8 NEHEMÍAS 10

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Ester Versión Recobro

ESTER



ESTER 1



Est 1:1 Aconteció en los días de Asuero (éste es el Asuero que reinó desde la India hasta Etiopía sobre ciento veintisiete provincias),

Est 1:2 que en aquellos días, estando el rey Asuero sentado en el trono de su reino, el cual estaba en Susa, la capital,

Est 1:3 en el tercer año de su reinado, hizo banquete para todos sus príncipes y sus siervos. El ejército de Persia y de Media, los nobles y los príncipes de las provincias estaban delante de él,

Est 1:4 mientras mostraba las riquezas gloriosas de su reino y el esplendor de su gran majestad por muchos días, por ciento ochenta días.

Est 1:5 Y cumplidos estos días, hizo el rey un banquete por siete días en el patio del jardín del palacio del rey, para todo el pueblo que se hallaba en Susa, la capital, desde el mayor hasta el menor.

Est 1:6 Había cortinas blancas de algodón y cortinajes azules sujetos con cordones de lino fino y púrpura a anillos de plata y columnas de mármol; y había lechos de oro y plata sobre un pavimento de pórfido, mármol, nácar y mosaicos.

Est 1:7 Y las bebidas se servían en vasos de oro, y los vasos eran distintos unos de otros; y el vino real abundaba, conforme a las riquezas del rey.

Est 1:8 En cuanto a la bebida, el mandato era que todos podían beber cuanto quisieran, pues así lo había ordenado el rey a todos los oficiales de su casa, que se hiciera conforme a los deseos de cada uno.

Est 1:9 Asimismo la reina Vasti hizo banquete para las mujeres en la casa real que pertenecía al rey Asuero.

Est 1:10 En el séptimo día, estando el corazón del rey alegre por el vino, mandó a Mehumán, a Bizta, a Harbona, a Bigta, a Abagta, a Zetar y a Carcas, los siete eunucos que servían en la presencia del rey Asuero,

Est 1:11 que trajeran a la presencia del rey a la reina Vasti, con la corona real, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza, porque era de hermoso aspecto.

Est 1:12 Pero la reina Vasti rehusó venir al mandato del rey dado por medio de los eunucos; y el rey se enojó mucho, y se encendió su ira en él.

Est 1:13 Preguntó entonces el rey a los sabios, que conocían los tiempos (porque tal era la costumbre del rey con todos los que conocían la ley y el derecho;

Est 1:14 y estaban junto a él Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsena y Memucán, los siete príncipes de Persia y de Media, que veían el rostro del rey y se sentaban en los primeros puestos del reino), diciendo:

Est 1:15 Conforme a la ley, ¿qué se debe hacer con la reina Vasti, ya que ella no ha cumplido el mandato del rey Asuero dado por medio de los eunucos?

Est 1:16 Entonces respondió Memucán ante el rey y los príncipes: No solamente contra el rey ha obrado mal la reina Vasti, sino también contra todos los príncipes y contra todos los pueblos que están en todas las provincias del rey Asuero.

Est 1:17 Porque este hecho de la reina llegará a oídos de todas las mujeres, haciendo que éstas miren con desdén a sus maridos cuando se diga: El rey Asuero mandó que la reina Vasti fuera llevada a su presencia, pero ella no fue.

Est 1:18 Y este día las princesas de Persia y de Media que han oído lo que hizo la reina, dirán lo mismo a todos los príncipes del rey; y habrá mucho desdén y enojo.

Est 1:19 Si al rey le parece bien, salga de él un edicto real y se escriba entre las leyes de los persas y de los medos, para que no sea revocado, que Vasti no entre más a la presencia del rey Asuero y que el rey dé su dignidad de reina a otra que sea mejor que ella.

Est 1:20 Y cuando el decreto del rey que él hará se oiga en todo su reino, que es grande, todas las mujeres darán honra a sus maridos, desde el mayor hasta el menor.

Est 1:21 Agradó esta palabra al rey y a los príncipes, e hizo el rey conforme al dicho de Memucán.

Est 1:22 Así que envió cartas a todas las provincias del rey, a cada provincia conforme a su escritura y a cada pueblo conforme a su lengua, diciendo que todo hombre fuera amo de su propia casa y que en ella se hablara la lengua de su pueblo.

NEHEMÍAS 13 ESTER 2

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ESTER 10 Versión Recobro

ESTER 10



Est 10:1 El rey Asuero impuso tributo sobre la tierra y sobre las costas del mar.

Est 10:2 Y todas las obras de su fuerza y de su poderío, y el relato completo sobre la grandeza de Mardoqueo, a la cual el rey lo encumbró, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Media y de Persia?

Est 10:3 Porque Mardoqueo, el judío, fue el segundo después del rey Asuero, grande entre los judíos y estimado por la multitud de sus hermanos; el que buscaba el bien de su pueblo y hablaba por el bienestar de toda su descendencia.

ESTER 9 »

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ESTER 2 Versión Recobro

ESTER 2



Est 2:1 Pasadas estas cosas, cuando la ira del rey Asuero se había aplacado, se acordó de Vasti y de lo que ella había hecho, y de lo que fue decretado contra ella.

Est 2:2 Entonces dijeron los asistentes del rey que le servían: Que se busquen para el rey jóvenes vírgenes de hermoso aspecto;

Est 2:3 y que nombre el rey oficiales en todas las provincias de su reino para que reúnan a todas las jóvenes vírgenes de hermoso aspecto en Susa, la capital, en la casa de las mujeres y bajo la custodia de Hegai, eunuco del rey, encargado de las mujeres; y que les den sus cosméticos.

Est 2:4 Y la joven que agrade al rey sea reina en lugar de Vasti. Esta propuesta agradó al rey, e hizo así.

Est 2:5 Había en Susa, la capital, un judío cuyo nombre era Mardoqueo, hijo de Jair, hijo de Simei, hijo de Cis, benjamita;

Est 2:6 el cual había sido llevado cautivo de Jerusalén con los cautivos que fueron llevados con Jeconías, rey de Judá, a quien hizo llevar cautivo Nabucodonosor, rey de Babilonia.

Est 2:7 Él era padre de crianza de Hadasa, es decir, de Ester, hija de su tío, pues ella no tenía padre ni madre; y la joven era de figura y aspecto hermosos. Cuando su padre y su madre murieron, Mardoqueo la tomó como hija suya.

Est 2:8 Entonces cuando fueron oídos el mandamiento del rey y su decreto, y cuando habían reunido a muchas jóvenes en Susa, la capital, bajo la custodia de Hegai, Ester fue llevada a la casa del rey bajo la custodia de Hegai, encargado de las mujeres.

Est 2:9 Y la joven le agradó y halló bondad delante de él. Y él prestamente le dio sus cosméticos y sus raciones, y le dio también siete doncellas escogidas que habían de serle dadas de la casa del rey. Y la trasladó a ella con sus doncellas a lo mejor de la casa de las mujeres.

Est 2:10 Ester no dio a conocer cuál era su pueblo ni su parentela, porque Mardoqueo le había mandado que no los diera a conocer.

Est 2:11 Y cada día Mardoqueo se paseaba delante del patio de la casa de las mujeres, para enterarse de cómo estaba Ester y qué le acontecía.

Est 2:12 Cuando llegaba el turno de cada joven para presentarse al rey Asuero, al cabo de los doce meses de su preparación, prescrito por el reglamento para las mujeres (pues los días de su embellecimiento se cumplían como sigue: seis meses con óleo de mirra y seis meses con especias y cosméticos para las mujeres),

Est 2:13 la joven venía al rey de esta manera: Todo lo que ella deseaba se le daba, para que lo llevara consigo desde la casa de las mujeres hasta la casa del rey.

Est 2:14 Ella iba por la tarde, y a la mañana volvía a la segunda casa de las mujeres, bajo la custodia de Saasgaz, eunuco del rey, encargado de las concubinas; no volvía a presentarse al rey, a menos que el rey se deleitara en ella y fuera llamada por nombre.

Est 2:15 Cuando le llegó el turno a Ester, hija de Abihail, tío de Mardoqueo, quien la había tomado por hija suya, para ir al rey, ninguna cosa pidió sino lo que sugirió Hegai, eunuco del rey, encargado de las mujeres. Y halló Ester favor ante los ojos de todos los que la veían.

Est 2:16 Fue, pues, Ester llevada al rey Asuero a su palacio real en el mes décimo, que es el mes de Tebet, en el año séptimo de su reinado.

Est 2:17 Y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres. Y halló ella favor y bondad con él más que todas las demás vírgenes, así que puso la corona real en su cabeza y la hizo reina en lugar de Vasti.

Est 2:18 E hizo el rey un gran banquete para todos sus príncipes y sus siervos, el banquete de Ester; también concedió un día de descanso para las provincias, y dio presentes conforme a las riquezas del rey.

Est 2:19 Cuando las vírgenes eran reunidas la segunda vez, Mardoqueo estaba sentado a la puerta del rey.

Est 2:20 Ester todavía no había dado a conocer su parentela ni su pueblo, según le había mandado Mardoqueo, porque Ester hacía lo que le decía Mardoqueo, como cuando estaba bajo su tutela.

Est 2:21 En aquellos días, estando Mardoqueo sentado a la puerta del rey, se enojaron Bigtán y Teres, dos de los eunucos del rey, de los encargados del umbral, y procuraban echar mano al rey Asuero.

Est 2:22 Esto llegó a conocimiento de Mardoqueo, quien se lo comunicó a la reina Ester; y Ester lo dijo al rey en nombre de Mardoqueo.

Est 2:23 Cuando se investigó el caso y fue hallado cierto, los dos fueron colgados en la horca; y esto fue escrito en el libro de las crónicas en presencia del rey.

ESTER 1 ESTER 3

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ESTER 3 Versión Recobro

ESTER 3



Est 3:1 Después de estas cosas el rey Asuero encumbró a Amán, hijo de Hamedata, el agagueo, y lo elevó y puso su silla sobre todos los príncipes que estaban con él.

Est 3:2 Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey se inclinaban y rendían homenaje a Amán, porque así había mandado el rey tocante a él. Pero Mardoqueo ni se inclinaba ni le rendía homenaje.

Est 3:3 Luego los siervos del rey que estaban a la puerta del rey preguntaron a Mardoqueo: ¿Por qué traspasas el mandato del rey?

Est 3:4 Y cuando le habían hablado día tras día y él no los escuchaba, ellos se lo informaron a Amán para ver si las palabras de Mardoqueo se mantendrían firmes; pues, él les había dicho que era judío.

Est 3:5 Y cuando Amán vio que Mardoqueo ni se inclinaba ni le rendía homenaje, Amán se llenó de ira.

Est 3:6 Pero desdeñó echar mano a Mardoqueo solamente, porque ya le habían declarado cuál era el pueblo de Mardoqueo; por tanto, procuró Amán destruir a todos los judíos, el pueblo de Mardoqueo, que estaba en todo el reino de Asuero.

Est 3:7 En el mes primero, que es el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Asuero, echaron Pur, es decir, suertes, delante de Amán de día en día y de mes en mes, hasta que cayó en el mes duodécimo, que es el mes de Adar.

Est 3:8 Y dijo Amán al rey Asuero: Hay cierto pueblo esparcido y diseminado entre los pueblos en todas las provincias de tu reino; sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, y no guardan las leyes del rey. Por tanto, no conviene al rey dejarlos vivos.

Est 3:9 Si al rey le parece bien, decrete por escrito que sean destruidos; y yo pagaré diez mil talentos de plata en manos de los encargados de los asuntos del rey, para que los pongan en los tesoros del rey.

Est 3:10 Entonces el rey se quitó el anillo de sellar de su mano y lo dio a Amán, hijo de Hamedata, el agagueo, enemigo de los judíos.

Est 3:11 Y el rey dijo a Amán: La plata te la regalo, y asimismo el pueblo, para que hagas con él lo que bien te parezca.

Est 3:12 Entonces fueron convocados los escribas del rey en el mes primero, el día trece del mismo, y fue decretado por escrito, conforme a todo lo que mandó Amán, a los sátrapas del rey, a los gobernadores que estaban sobre cada provincia y a los príncipes de cada pueblo, a cada provincia según su propia escritura, y a cada pueblo según su propia lengua; en nombre del rey Asuero fue escrito, y sellado con el anillo de sellar del rey.

Est 3:13 Y fueron enviadas cartas por medio de correos a todas las provincias del rey, con la orden de destruir, matar y exterminar a todos los judíos, tanto a los jóvenes como a los ancianos, niños y mujeres, en un mismo día, esto es, en el día trece del mes duodécimo, que es el mes de Adar, y de apoderarse de sus bienes.

Est 3:14 Una copia del decreto escrito que había de ser promulgado como ley en todas las provincias fue publicada a todos los pueblos, a fin de que estuvieran listos para aquel día.

Est 3:15 Salieron los correos, prontamente por mandato del rey; y el decreto fue promulgado en Susa, la capital. Y el rey y Amán se sentaron a beber; pero la ciudad de Susa estaba en confusión.

ESTER 2 ESTER 4

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ESTER 4 Versión Recobro

ESTER 4



Est 4:1 Cuando supo Mardoqueo todo lo que se había hecho, rasgó sus vestidos, se vistió de cilicio y ceniza, y salió por la ciudad clamando con grande y amargo clamor.

Est 4:2 Y subió hasta la entrada de la puerta del rey, porque nadie podía atravesar la puerta del rey con vestido de cilicio.

Est 4:3 Y en toda provincia, en todo lugar donde llegaba el mandamiento del rey y su decreto, había entre los judíos gran duelo, con ayuno, lloro y lamentos; muchos se tendían sobre cilicio y cenizas.

Est 4:4 Las doncellas de Ester y sus eunucos fueron a comunicárselo; entonces la reina se angustió en gran manera y envió vestidos a Mardoqueo para que se quitara el cilicio de encima, pero no los aceptó.

Est 4:5 Entonces Ester llamó a Hatac, uno de los eunucos del rey, a quien éste había puesto al servicio de ella, y ella le mandó ir a Mardoqueo para averiguar qué sucedía y por qué.

Est 4:6 Salió, pues, Hatac a donde estaba Mardoqueo en la plaza de la ciudad, delante de la puerta del rey.

Est 4:7 Y Mardoqueo le declaró todo lo que le había acontecido, y la cantidad exacta de dinero que Amán había prometido entregar a los tesoros del rey a cambio de la destrucción de los judíos.

Est 4:8 Le dio también una copia del decreto escrito que había sido promulgado en Susa para que los judíos fuesen destruidos, a fin de que la mostrara a Ester y le informara y le encargara que fuera al rey a suplicarle y pedir delante de él por su pueblo.

Est 4:9 Llegó Hatac y contó a Ester las palabras de Mardoqueo.

Est 4:10 Entonces Ester habló a Hatac y le ordenó responder a Mardoqueo:

Est 4:11 Todos los siervos del rey y el pueblo de las provincias del rey saben que para cualquier hombre o mujer que entre en el atrio interior para ver al rey, sin haber sido llamado, hay una sola ley, a saber, que ha de morir, a menos que el rey le extienda su cetro de oro para que viva; y yo no he sido llamada para venir al rey estos últimos treinta días.

Est 4:12 Y contaron a Mardoqueo las palabras de Ester.

Est 4:13 Entonces Mardoqueo les dijo que respondieran a Ester: No te imagines que por estar en el palacio del rey escaparás tú sola entre todos los judíos.

Est 4:14 Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberación surgirán de alguna otra parte para los judíos; y tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?

Est 4:15 Luego Ester les dijo que respondieran a Mardoqueo:

Est 4:16 Ve, reúne a todos los judíos que se hallan en Susa y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis durante tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente. Luego entraré a ver al rey, lo cual no concuerda con la ley; y si perezco, que perezca.

Est 4:17 Entonces Mardoqueo siguió su camino e hizo conforme a todo lo que le mandó Ester.

ESTER 3 ESTER 5

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ESTER 5 Versión Recobro

ESTER 5



Est 5:1 El tercer día Ester se vistió con sus vestiduras reales y se presentó en el atrio interior de la casa del rey, frente a la casa del rey. Y estaba el rey sentado en su trono real en la casa real, frente a la entrada de la casa.

Est 5:2 Y cuando vio el rey a la reina Ester de pie en el atrio, ella obtuvo favor ante sus ojos. Y el rey extendió a Ester el cetro de oro que tenía en la mano; y Ester se acercó y tocó la punta del cetro.

Est 5:3 Entonces el rey le dijo: ¿Qué te pasa, reina Ester? ¿Y qué es lo que solicitas? Hasta la mitad del reino se te dará.

Est 5:4 Y Ester dijo: Si place al rey, vengan hoy el rey y Amán al banquete que le he preparado.

Est 5:5 Entonces respondió el rey: Traed pronto a Amán, para que hagamos como dice Ester. Y el rey y Amán fueron al banquete que Ester había preparado.

Est 5:6 Y dijo el rey a Ester durante el banquete del vino: ¿Cuál es tu petición?, y te será otorgada. ¿Y qué es lo que solicitas? Aunque sea la mitad del reino, te será concedido.

Est 5:7 Entonces respondió Ester y dijo: Mi petición y lo que solicito es esto:

Est 5:8 Si he hallado favor ante los ojos del rey, y si place al rey otorgar mi petición y conceder lo que solicito, que vengan el rey y Amán al banquete que les prepararé, y mañana haré conforme a lo que el rey ha dicho.

Est 5:9 Y salió Amán aquel día lleno de gozo y alegre de corazón; pero cuando Amán vio a Mardoqueo a la puerta del rey, y que no se levantaba ni temblaba por causa de él, Amán se llenó de ira contra Mardoqueo.

Est 5:10 Pero se refrenó Amán y fue a su casa. Y envió a llamar a sus amigos y a su mujer Zeres.

Est 5:11 Y les refirió Amán de nuevo la gloria de sus riquezas, la multitud de sus hijos y todas las cosas en las cuales el rey lo había ascendido, y cómo lo había encumbrado sobre los príncipes y los siervos del rey.

Est 5:12 Y añadió Amán: Aun la reina Ester no permitió que nadie, excepto yo, fuera con el rey al banquete que ella había preparado; y también para mañana estoy invitado por ella junto con el rey.

Est 5:13 Pero todo esto de nada me sirve mientras vea al judío Mardoqueo sentado a la puerta del rey.

Est 5:14 Luego le dijeron su mujer Zeres y todos sus amigos: Haz que se prepare una horca de cincuenta codos de altura, y mañana pide al rey que cuelguen a Mardoqueo en ella; luego ve regocijándote con el rey al banquete. Y le pareció bien la propuesta a Amán, e hizo preparar la horca.

ESTER 4 ESTER 6

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ESTER 6 Versión Recobro

ESTER 6



Est 6:1 Aquella noche el rey no podía dormir, así que mandó que trajeran el libro de las memorias de las crónicas; y fueron leídas delante del rey.

Est 6:2 Y fue hallado escrito que Mardoqueo había informado en cuanto a Bigtana y Teres, dos de los eunucos del rey, de los encargados del umbral, que habían procurado echar mano al rey Asuero.

Est 6:3 Y dijo el rey: ¿Qué honra y dignidad se ha concedido a Mardoqueo por esto? Luego respondieron los siervos del rey que le atendían: Nada se ha hecho por él.

Est 6:4 Y el rey dijo: ¿Quién está en el atrio? En aquel momento Amán entraba al atrio exterior de la casa del rey para hablar al rey acerca de colgar a Mardoqueo en la horca que le tenía preparada.

Est 6:5 Y los siervos del rey le respondieron: Amán está ahora en el atrio. Y el rey dijo: Que entre.

Est 6:6 Entró, pues, Amán; y el rey le dijo: ¿Qué se hará por el hombre a quien el rey desea honrar? Dijo Amán en su corazón: ¿A quién desearía el rey honrar más que a mí?

Est 6:7 Y respondió Amán al rey: Para el varón a quien el rey desea honrar,

Est 6:8 traigan un manto real, con el cual el rey se haya vestido, y un caballo en que el rey haya cabalgado y en cuya cabeza se haya puesto una corona regia.

Est 6:9 Y entreguen el vestido y el caballo en manos de alguno de los príncipes más nobles del rey; vistan a aquel varón a quien el rey desea honrar, llévenlo en el caballo por la calle de la ciudad y proclamen delante de él: Así se hará al varón a quien el rey desea honrar.

Est 6:10 Entonces el rey dijo a Amán: Pronto, toma el vestido y el caballo, como tú has dicho, y hazlo así con el judío Mardoqueo, que se sienta a la puerta del rey. No omitas nada de todo lo que has dicho.

Est 6:11 Luego Amán tomó el vestido y el caballo, vistió a Mardoqueo y lo condujo por la calle de la ciudad; y proclamó delante de él: Así se hará al varón a quien el rey desea honrar.

Est 6:12 Y Mardoqueo volvió a la puerta del rey. Pero Amán se dio prisa para irse a su casa, lamentándose y con la cabeza cubierta.

Est 6:13 Y contó Amán a su mujer Zeres y a todos sus amigos, todo lo que le había acontecido. Entonces le dijeron sus sabios y Zeres, su mujer: Si de la descendencia de los judíos es Mardoqueo, delante de quien has comenzado a caer, no prevalecerás contra él, sino que caerás por cierto delante de él.

Est 6:14 Aún estaban hablando ellos con él, cuando los eunucos del rey llegaron y a toda prisa llevaron a Amán al banquete que Ester había preparado.

ESTER 5 ESTER 7

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ESTER 7 Versión Recobro

ESTER 7



Est 7:1 Entonces el rey y Amán entraron a celebrar banquete con la reina Ester.

Est 7:2 Y al segundo día, durante el banquete del vino, dijo el rey de nuevo a Ester: ¿Cuál es tu petición, reina Ester? Y te será concedida. Y, ¿qué es lo que solicitas? Aunque sea la mitad del reino, se te dará.

Est 7:3 Entonces la reina Ester respondió y dijo: Oh rey, si he hallado favor ante tus ojos, y si al rey place, que me sea concedida la vida por mi petición, y la de mi pueblo por lo que solicito;

Est 7:4 porque hemos sido vendidos, yo y mi pueblo, para ser destruidos, para ser muertos y para perecer. Y si fuéramos vendidos para ser esclavos, varones y mujeres, me habría callado, porque el adversario no habría sido motivo suficiente para inquietar al rey.

Est 7:5 Luego respondió el rey Asuero y dijo a la reina Ester: ¿Quién es, y dónde está, el que se atreve a hacer esto?

Est 7:6 Y Ester dijo: El adversario y enemigo es este malvado Amán. Entonces se aterrorizó Amán ante el rey y la reina.

Est 7:7 Y el rey se levantó, lleno de ira, del banquete del vino, y se fue al jardín del palacio; y se levantó Amán para suplicar ante la reina Ester por su vida, porque vio que el mal había sido determinado contra él por el rey.

Est 7:8 Y cuando el rey volvió del jardín del palacio a la casa del banquete del vino, Amán estaba inclinado sobre el lecho en que estaba Ester. Entonces dijo el rey: ¿Querrá también humillar a la reina delante de mí en esta casa? Al salir estas palabras de la boca del rey, le cubrieron el rostro a Amán.

Est 7:9 Entonces dijo Harbona, uno de los eunucos que estaba delante del rey: He aquí, además, en la casa de Amán está la horca de cincuenta codos de altura que hizo Amán para Mardoqueo, quien había hablado bien a favor del rey. Y el rey dijo: Colgadlo en ella.

Est 7:10 Así colgaron a Amán en la horca que él había hecho preparar para Mardoqueo. Luego se apaciguó la ira del rey.

ESTER 6 ESTER 8

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ESTER 8 Versión Recobro

ESTER 8



Est 8:1 Aquel día el rey Asuero dio a la reina Ester la casa de Amán, enemigo de los judíos; y Mardoqueo se presentó delante del rey, porque Ester había declarado lo que él era respecto de ella.

Est 8:2 Y se quitó el rey su anillo de sellar, que había recogido de Amán, y se lo dio a Mardoqueo. Y Ester puso a Mardoqueo sobre la casa de Amán.

Est 8:3 Volvió Ester a hablar delante del rey; cayó a sus pies, se echó a llorar y le rogó que anulara la maldad de Amán, el agagueo, y el designio que había tramado contra los judíos.

Est 8:4 Entonces el rey extendió a Ester el cetro de oro. Así que Ester se levantó y se puso en pie delante del rey,

Est 8:5 y dijo: Si place al rey, si he hallado favor delante de él, si le parece acertado delante del rey y soy agradable ante sus ojos, que se dé orden escrita para revocar las cartas concebidas por Amán, hijo de Hamedata, el agagueo, que él escribió para destruir a los judíos que están en todas las provincias del rey.

Est 8:6 Porque ¿cómo podré yo ver el mal que caerá sobre mi pueblo? O ¿cómo podré yo ver la destrucción de mi parentela?

Est 8:7 Entonces respondió el rey Asuero a la reina Ester y a Mardoqueo, el judío: He dado ahora a Ester la casa de Amán, y a él lo han colgado en la horca, por cuanto extendió su mano contra los judíos.

Est 8:8 Escribid vosotros también a los judíos, como bien os parezca, en nombre del rey, y selladlo con el anillo de sellar del rey; porque un decreto que se escribe en nombre del rey y se sella con el anillo del rey, no puede ser revocado.

Est 8:9 Entonces fueron convocados los escribas del rey en ese momento, en el mes tercero, que es el mes de Siván, a los veintitrés días del mes. Y pusieron por escrito el decreto, conforme a todo lo que mandó Mardoqueo, a los judíos, a los sátrapas, a los gobernadores y a los príncipes de las provincias, que había desde la India hasta Etiopía, ciento veintisiete provincias, a cada provincia según su propia escritura, y a cada pueblo conforme a su propia lengua, y a los judíos conforme a su propia escritura y su propia lengua.

Est 8:10 Y escribió en nombre del rey Asuero y lo selló con el anillo de sellar del rey; y envió cartas por medio de correos montados en caballos, montados en corceles veloces que se usaban en el servicio del rey, procedentes de sementales reales,

Est 8:11 en cuyas cartas el rey concedía a los judíos que estaban en todas las ciudades el derecho de reunirse y estar a la defensa de su vida, de destruir, matar y exterminar a toda fuerza armada del pueblo o provincia que los atacara a ellos, a sus niños y a sus mujeres, y de apoderarse de sus bienes,

Est 8:12 y esto en un mismo día en todas las provincias del rey Asuero, en el día trece del mes duodécimo, que es el mes de Adar.

Est 8:13 Una copia del decreto escrito que había de promulgarse como ley en cada provincia fue publicada para todos los pueblos, para que los judíos estuvieran listos en aquel día a fin de vengarse de sus enemigos.

Est 8:14 Los correos, pues, montados en los corceles veloces que se usaban en el servicio del rey, salieron a toda prisa por la orden del rey; y el decreto fue promulgado en Susa, la capital.

Est 8:15 Y salió Mardoqueo de la presencia del rey con mantos reales de azul y blanco, con una gran corona de oro y con una vestidura de lino fino y púrpura; y la ciudad de Susa gritó y se regocijó.

Est 8:16 Para los judíos hubo luz y gozo, y alegría y honra.

Est 8:17 Y en cada provincia y en cada ciudad adonde llegó el mandamiento del rey y su decreto, había para los judíos gozo, alegría, banquete y buen día. Y muchos de entre los pueblos del país se hacían judíos, porque el temor de los judíos había caído sobre ellos.

ESTER 7 ESTER 9

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ESTER 9 Versión Recobro

ESTER 9



Est 9:1 En el duodécimo mes, que es el mes de Adar, el día trece del mes, cuando debía ser ejecutado el mandamiento del rey y su decreto, el mismo día en que los enemigos de los judíos esperaban enseñorearse de ellos (pero aconteció lo contrario, de modo que los judíos se enseñorearon de los que los aborrecían),

Est 9:2 los judíos se reunieron en sus ciudades por todas las provincias del rey Asuero para echar mano a los que habían procurado hacerles daño. Y nadie los pudo resistir, porque el temor de ellos había caído sobre todos los pueblos.

Est 9:3 Y todos los príncipes de las provincias, los sátrapas, los gobernadores y los que manejaban los negocios del rey ayudaron a los judíos, porque el temor de Mardoqueo había caído sobre ellos.

Est 9:4 Pues Mardoqueo era grande en la casa del rey, y su fama se había extendido por todas las provincias, porque el hombre Mardoqueo iba engrandeciéndose más y más.

Est 9:5 Los judíos asolaron a todos sus enemigos a filo de espada, con mortandad y destrucción, e hicieron con los que los aborrecían como quisieron.

Est 9:6 En Susa, la capital, los judíos mataron y destruyeron a quinientos hombres.

Est 9:7 También mataron a Parsandata, a Dalfón, a Aspata,

Est 9:8 a Porata, a Adalía, a Aridata,

Est 9:9 a Parmasta, a Arisai, a Aridai y a Vaizata,

Est 9:10 los diez hijos de Amán, hijo de Hamedata, enemigo de los judíos; pero no se apoderaron de sus bienes.

Est 9:11 El mismo día se le dio cuenta al rey acerca del número de los muertos en Susa, la capital.

Est 9:12 Y dijo el rey a la reina Ester: En Susa, la capital, los judíos han matado y destruido a quinientos hombres y a los diez hijos de Amán. ¡Qué habrán hecho en las otras provincias del rey! ¿Cuál, pues, es tu petición ahora? y te será concedida; ¿o qué más solicitas? y te será hecho.

Est 9:13 Luego respondió Ester: Si place al rey, concédase también mañana a los judíos en Susa que hagan conforme al decreto de hoy; y que cuelguen en la horca a los diez hijos de Amán.

Est 9:14 Mandó el rey que se hiciera así; y se promulgó el decreto en Susa, y colgaron a los diez hijos de Amán.

Est 9:15 Y los judíos que estaban en Susa se reunieron también el día catorce del mes de Adar y mataron en Susa a trescientos hombres; pero no se apoderaron de sus bienes.

Est 9:16 Los otros judíos que estaban en las provincias del rey también se reunieron y se pusieron en defensa de su vida, y tuvieron descanso de sus enemigos. Mataron de los que los aborrecían a setenta y cinco mil; pero no se apoderaron de sus bienes.

Est 9:17 Esto aconteció el día trece del mes de Adar; y reposaron el día catorce del mismo, y lo declararon día de banquete y de regocijo.

Est 9:18 Pero los judíos que estaban en Susa se reunieron el día trece y el catorce del mismo mes; y el quince del mismo reposaron, y lo declararon día de banquete y de regocijo.

Est 9:19 Por eso, los judíos aldeanos, que habitan en las villas sin muro, declaran a los catorce días del mes de Adar un día de regocijo y de banquete, y un buen día, y un día para enviarse porciones unos a otros.

Est 9:20 Y Mardoqueo escribió estas cosas y envió cartas a todos los judíos que estaban en todas las provincias del rey Asuero, cercanos y distantes,

Est 9:21 ordenándoles que celebraran el día decimocuarto del mes de Adar, y el decimoquinto del mismo, año tras año,

Est 9:22 como días en que los judíos tuvieron descanso de sus enemigos, y como el mes en que la tristeza se trocó en regocijo, y el luto en día bueno; que los hicieran días de banquete y de regocijo, y de enviarse porciones unos a otros y dádivas a los pobres.

Est 9:23 Y los judíos emprendieron de nuevo lo que ya habían comenzado, y lo que les escribió Mardoqueo.

Est 9:24 Porque Amán, hijo de Hamedata, el agagueo, enemigo de todos los judíos, había tramado contra los judíos para destruirlos y había echado Pur, es decir, suertes, para confundirlos y acabar con ellos;

Est 9:25 mas cuando Ester se presentó ante el rey, éste ordenó por carta que el perverso designio que aquél había tramado contra los judíos recayera sobre su propia cabeza, y que los colgaran a él y a sus hijos en la horca.

Est 9:26 Por eso llamaron a estos días Purim, por el nombre Pur. Entonces, debido a todas las palabras de esta carta, y por lo que ellos vieron sobre este asunto y por lo que les había acontecido,

Est 9:27 los judíos establecieron e hicieron una costumbre para sí mismos, para su descendencia y para todos sus allegados, que no dejarían de celebrar estos dos días según está escrito tocante a ellos y conforme al tiempo señalado de ellos, año tras año;

Est 9:28 y que estos días debían ser recordados y celebrados por todas las generaciones, por cada familia, cada provincia y cada ciudad; que estos días de Purim no dejarían de ser celebrados por los judíos, y que su descendencia jamás dejaría de recordarlos.

Est 9:29 Entonces la reina Ester, hija de Abihail, y Mardoqueo, el judío, escribieron con plena autoridad para confirmar esta segunda carta referente a Purim.

Est 9:30 Y él envió cartas a todos los judíos, a las ciento veintisiete provincias del reino de Asuero, con palabras de paz y verdad,

Est 9:31 para confirmar estos días de Purim en sus tiempos señalados, según les había ordenado Mardoqueo, el judío, y la reina Ester, y según ellos lo habían establecido para sí mismos y para su descendencia, con respecto a los ayunos y a su clamor.

Est 9:32 Y el mandamiento de Ester confirmó estas cosas acerca de Purim, y ello fue escrito en el libro.

ESTER 8 ESTER 10

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Job Versión Recobro

JOB



JOB 1



Job 1:1 Hubo en la tierra de Uz un varón llamado Job; aquel varón era perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

Job 1:2 Le nacieron siete hijos y tres hijas.

Job 1:3 Su hacienda era de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y grandes cantidades de siervos; y aquel varón era más grande que todos los hijos del oriente.

Job 1:4 Sus hijos iban y celebraban banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comieran y bebieran con ellos.

Job 1:5 Y habiendo pasado en turno los días de banquete, Job enviaba por ellos y los santificaba y, levantándose muy de mañana, ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos; porque decía Job: Tal vez hayan pecado mis hijos y hayan maldecido a Dios en sus corazones. Esto mismo hacía Job siempre.

Job 1:6 Entonces un día, cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse delante de Jehová, Satanás vino también entre ellos.

Job 1:7 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De recorrer la tierra y de andar por ella.

Job 1:8 Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a Mi siervo Job? Porque no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

Job 1:9 Luego respondió Satanás a Jehová y dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?

Job 1:10 ¿No le has cercado con una valla a él, a su casa y a todo lo que tiene? Has bendecido la obra de sus manos, de modo que sus posesiones se han aumentado por toda la tierra.

Job 1:11 Pero extiende Tu mano y toca todo lo que tiene, y ciertamente te maldecirá en Tu propia cara.

Job 1:12 Dijo Jehová a Satanás: Todo lo que él tiene está en tu mano; solamente no extiendas tu mano contra él. Y salió Satanás de la presencia de Jehová.

Job 1:13 Entonces un día, cuando sus hijos e hijas comían y bebían vino en la casa de su hermano, el primogénito,

Job 1:14 llegó un mensajero a Job y dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo junto a ellos,

Job 1:15 cuando acometieron los sabeos y se los llevaron, y a los siervos mataron a filo de espada. Solamente he escapado yo para darte la noticia.

Job 1:16 Aún estaba éste hablando, cuando llegó otro que dijo: Fuego de Dios ha caído del cielo y ha quemado las ovejas y a los siervos, y los ha consumido. Solamente he escapado yo para darte la noticia.

Job 1:17 Todavía estaba éste hablando, cuando llegó otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y a los siervos mataron a filo de espada. Solamente he escapado yo para darte la noticia.

Job 1:18 Entretanto que éste hablaba, llegó otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en la casa de su hermano, el primogénito,

Job 1:19 y de repente un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, de modo que cayó sobre los jóvenes, y murieron. Solamente he escapado yo para darte la noticia.

Job 1:20 Entonces Job se levantó, rasgó su manto y se rasuró la cabeza; luego, postrándose en tierra, adoró

Job 1:21 y dijo:
Desnudo salí del vientre de mi madre, / y desnudo volveré allá. / Jehová da y Jehová quita; / bendito sea el nombre de Jehová.

Job 1:22 En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.

ESTER 10 JOB 2

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JOB 10 Versión Recobro

JOB 10



Job 10:1 Está mi alma hastiada de mi propia vida; / daré libre curso a mi queja; / hablaré en la amargura de mi alma.

Job 10:2 Diré a Dios: No me tengas por malvado; / hazme saber por qué contiendes conmigo.

Job 10:3 ¿Te parece bien que oprimas, / que desprecies la obra de Tus manos / y que resplandezcas sobre el consejo de los malvados?

Job 10:4 ¿Acaso tienes Tú ojos de carne? / ¿O ves Tú como ve el hombre?

Job 10:5 ¿Son Tus días como los días del hombre, / o Tus años como los días de un hombre valiente,

Job 10:6 para que andes averiguando mi iniquidad / y busques mi pecado,

Job 10:7 aunque Tú sabes que no soy malvado / y que no hay quien de Tu mano me libre?

Job 10:8 Tus manos me han formado y moldeado por completo / y, con todo, me destruyes.

Job 10:9 Acuérdate que como a barro me has dado forma; / ¿y al polvo me has de volver?

Job 10:10 ¿No me vertiste como leche, / y como queso me cuajaste?

Job 10:11 Me vestiste de piel y carne, / y me tejiste con huesos y tendones.

Job 10:12 Vida y benevolencia amorosa me has otorgado, / y Tu visitación ha preservado mi espíritu.

Job 10:13 Mas estas cosas has tenido ocultas en Tu corazón; / yo sé que esto está dentro de Ti:

Job 10:14 Si peco, me lo tomas en cuenta, / y no me absuelves de mi iniquidad;

Job 10:15 si soy malvado, ¡ay de mí!; / si soy justo, no puedo levantar mi cabeza, / estando lleno de deshonra y mirando mi aflicción.

Job 10:16 Y si mi cabeza se levantara, como un león me cazarías, / y de nuevo mostrarías maravillas contra mí.

Job 10:17 Renuevas contra mí Tus testigos, / y contra mí aumentas Tu furor; / olas atacantes y un ejército vienen contra mí.

Job 10:18 Y ¿por qué me sacaste de la matriz? / Yo debía haber muerto sin que ningún ojo me viera;

Job 10:19 debía haber sido como si nunca hubiera existido, / llevado del nacimiento a la sepultura.

Job 10:20 ¿No son pocos mis días? Cesa, pues, / y déjame, para que reviva un poco,

Job 10:21 antes que vaya para no volver, / a la tierra de tinieblas y de sombra de muerte,

Job 10:22 tierra tan lóbrega como las mismas tinieblas, / sombra de muerte y sin orden, / cuya luz es como densas tinieblas.

JOB 9 JOB 11

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JOB 11 Versión Recobro

JOB 11



Job 11:1 Entonces respondió Zofar, el naamatita, y dijo:

Job 11:2 ¿Una multitud de palabras no habrán de tener respuesta? / ¿Y el hombre que habla mucho será justificado?

Job 11:3 ¿Tu palabrería hará callar a los hombres? / ¿Y te burlarás sin que nadie te avergüence?

Job 11:4 Pues tú dices: Mi doctrina es pura, / y yo soy limpio delante de Tus ojos.

Job 11:5 Mas, ¡oh, quien diera que Dios hablara, / y abriera Sus labios para ti,

Job 11:6 y te declarara los secretos de la sabiduría! / Porque la razón sana tiene dos lados. / Sabe, pues, que Dios ha olvidado parte de tu iniquidad.

Job 11:7 ¿Descubrirás tú las profundidades de Dios? / ¿Descubrirás los límites del Todopoderoso?

Job 11:8 Es la cumbre de los cielos: ¿qué puedes hacer? / Es más profunda que el Seol: ¿qué puedes saber?

Job 11:9 Su dimensión es más larga que la tierra / y más ancha que el mar.

Job 11:10 Si Él pasa y aprisiona, / y si convoca una asamblea, ¿quién podrá impedírselo?

Job 11:11 Porque Él conoce a los varones de falsedad, / y ve la iniquidad sin hacer caso de ella.

Job 11:12 Pero un hombre de cabeza hueca se hará inteligente / cuando un pollino de asno salvaje nazca hombre.

Job 11:13 Si diriges bien tu corazón / y extiendes a Él tus manos

Job 11:14 —si alguna iniquidad hay en tu mano, aléjala de ti, / y no consientas que more en tus tiendas la maldad—,

Job 11:15 entonces ciertamente levantarás tu rostro sin mancha, / y estarás firme y no temerás.

Job 11:16 Porque olvidarás tu miseria; / te acordarás de ella como de aguas que han pasado.

Job 11:17 Y más radiante que el mediodía surgirá tu existencia aquí; / aunque oscurezca, será como la mañana.

Job 11:18 Y vivirás seguro, porque hay esperanza; / mirarás alrededor, y te acostarás seguro.

Job 11:19 Ciertamente te acostarás, y nadie te aterrorizará; / y muchos suplicarán tu favor.

Job 11:20 Pero los ojos de los malvados se consumirán, / y no habrá escape para ellos, / y su esperanza será exhalar su vida.

JOB 10 JOB 12

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JOB 12 Versión Recobro

JOB 12



Job 12:1 Respondió entonces Job y dijo:

Job 12:2 Ciertamente vosotros sois el pueblo, / y con vosotros morirá la sabiduría.

Job 12:3 Yo también tengo entendimiento como vosotros; / no soy inferior a vosotros. / ¿Y quién no sabe cosas semejantes?

Job 12:4 He venido a ser el motivo de risa para mis amigos, / yo que invoco a Dios, y Él me responde. / Motivo de risa es el justo, el perfecto.

Job 12:5 En el pensamiento del que vive tranquilo hay desprecio para la calamidad / como si fuera cosa preparada para aquellos cuyos pies resbalan.

Job 12:6 Prosperan las tiendas de los ladrones, / y los que provocan a Dios viven seguros, / los que llevan su dios con su fuerza.

Job 12:7 Pero pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán; / a las aves de los cielos, y ellas te informarán.

Job 12:8 O habla a la tierra, y ella te enseñará; / los peces del mar te lo declararán también.

Job 12:9 ¿Quién entre todos ellos no sabe / que la mano de Jehová ha hecho esto,

Job 12:10 en cuya mano está la vida de todo ser viviente, / y el aliento de toda carne de hombre?

Job 12:11 ¿No prueba acaso el oído las palabras, / así como el paladar saborea la comida?

Job 12:12 En los ancianos, decís, se encuentra la sabiduría, / y en largura de días el entendimiento.

Job 12:13 Pero con Él están la sabiduría y el poder; / Suyos son el consejo y el entendimiento.

Job 12:14 He aquí, Él derriba, y no se puede reedificar; / Él aprisiona al hombre, y no hay quien abra la puerta.

Job 12:15 Sin duda, Él detiene las aguas, y se secan; / y las envía, y trastornan la tierra.

Job 12:16 Con Él están el poder y la sabiduría eficaz; / Suyos son el engañado y el engañador.

Job 12:17 Conduce despojados a los consejeros, / y hace necios a los jueces.

Job 12:18 Suelta los grillos de los reyes / y ata un cinto a sus lomos.

Job 12:19 Conduce despojados a los sacerdotes, / y derriba a los dignatarios.

Job 12:20 Priva del habla a los hombres de confianza / y quita a los ancianos el consejo.

Job 12:21 Él derrama desprecio sobre los príncipes, / y desata el cinto de los fuertes.

Job 12:22 Él descubre las profundidades de las tinieblas, / y saca a la luz la sombra de muerte.

Job 12:23 Engrandece las naciones y las destruye; / ensancha las naciones y las dispersa.

Job 12:24 Priva de entendimiento a los jefes del pueblo de la tierra, / y los hace vagar como por un yermo sin camino.

Job 12:25 A tientas van en tinieblas, sin luz; / y los hace tambalear como ebrios.

JOB 11 JOB 13

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JOB 13 Versión Recobro

JOB 13



Job 13:1 He aquí, todo esto han visto mis ojos; / lo han oído y entendido mis oídos.

Job 13:2 Lo que vosotros sabéis, yo también lo sé. / No soy inferior a vosotros.

Job 13:3 Mas yo hablaría al Todopoderoso, / y deseo argumentar con Dios.

Job 13:4 Pero vosotros sois fraguadores de mentiras; / sois todos vosotros médicos nulos.

Job 13:5 ¡Si tan sólo os callarais por completo, / sería eso vuestra sabiduría!

Job 13:6 Oíd ahora mi razonamiento / y estad atentos a los argumentos de mis labios.

Job 13:7 ¿Hablaréis falsedad por Dios; / y por Él hablaréis con engaño?

Job 13:8 ¿Mostraréis por Él parcialidad? / ¿Contenderéis vosotros por Dios?

Job 13:9 ¿Os irá bien cuando Él os escudriñe? / ¿O le engañaréis como se engaña a un hombre?

Job 13:10 Él os reprochará de seguro, / si secretamente mostráis parcialidad.

Job 13:11 ¿No os llenará de temor Su majestad, / y no caerá sobre vosotros Su terror?

Job 13:12 Vuestros dichos memorables son proverbios de ceniza; / vuestras defensas son defensas de barro.

Job 13:13 Callad delante de mí, y hablaré yo; / y que me venga después lo que venga.

Job 13:14 Pondré mi carne entre mis dientes, / y pondré mi vida en mis manos.

Job 13:15 He aquí, Él me va a matar; no tengo esperanza. / No obstante, defenderé delante de Él mis caminos.

Job 13:16 Esto también será mi salvación: / en que no podrá presentarse ante Él ningún impío.

Job 13:17 Oíd con esmero mis palabras, / y mi declaración entre en vuestros oídos.

Job 13:18 He aquí ahora, yo he preparado mi causa; / sé que seré justificado.

Job 13:19 ¿Quién es el que contenderá conmigo? / Porque entonces callaré y moriré.

Job 13:20 Sólo dos cosas no hagas conmigo, / entonces no me esconderé de Tu rostro:

Job 13:21 aparta de mí Tu mano, / y no me espante Tu terror.

Job 13:22 Llama luego, y yo responderé; / o déjame hablar, y respóndeme Tú.

Job 13:23 ¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? / Hazme conocer mi transgresión y mi pecado.

Job 13:24 ¿Por qué escondes Tu rostro / y me consideras enemigo Tuyo?

Job 13:25 ¿A una hoja arrebatada has de asustar, / y a una paja seca has de perseguir?

Job 13:26 Porque escribes contra mí amarguras / y me haces heredar las iniquidades de mi juventud;

Job 13:27 pones además mis pies en el cepo, / y vigilas todas mis sendas, / trazando un límite para las plantas de mis pies.

Job 13:28 Así el hombre se deshace como cosa podrida, / como un vestido que roe la polilla.

JOB 12 JOB 14

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JOB 14 Versión Recobro

JOB 14



Job 14:1 El hombre, nacido de mujer, / vive por pocos días y está lleno de inquietudes.

Job 14:2 Sale como una flor y es cortado; / también huye como una sombra y no permanece.

Job 14:3 ¿Sobre éste abres Tus ojos, / y me traes a litigio contigo?

Job 14:4 ¿Quién podrá sacar algo limpio de lo inmundo? / ¡Nadie!

Job 14:5 Ya que sus días están determinados, / y el número de sus meses está contigo; / puesto que le pusiste límites, y no los puede pasar;

Job 14:6 aparta de él Tu mirada para que descanse, / hasta que como jornalero cumpla su día.

Job 14:7 Porque hay esperanza para un árbol: / si es cortado, volverá a retoñar, / y sus renuevos no faltarán.

Job 14:8 Aunque en la tierra envejezca su raíz, / y su tronco muera en el polvo,

Job 14:9 al olor del agua reverdecerá, / y echará ramas como planta nueva.

Job 14:10 Pero el hombre muere y queda inerte; / sí, expira el hombre, y ¿dónde está?

Job 14:11 Las aguas del mar menguan, / y el río se agota y se seca.

Job 14:12 Así el hombre yace y no se levanta; / hasta que los cielos ya no sean, no despertará / ni se levantará de su sueño.

Job 14:13 ¡Oh, si sólo me escondieras en el Seol, / si me ocultaras hasta apaciguarse Tu furor, / si me pusieras un plazo y de mí te acordaras!

Job 14:14 Si el hombre muere, ¿volverá a vivir? / Todos los días de mi servicio esperaría / hasta que me llegara tal cambio.

Job 14:15 Tú llamarías, y yo te respondería; / añorarías la obra de Tus manos.

Job 14:16 Porque ahora cuentas mis pasos. / ¿No vigilas mi pecado?

Job 14:17 Sellada en un saco está mi transgresión, / y tienes cosida mi iniquidad.

Job 14:18 Sin embargo, el monte cae y se derrumba, / y la peña es removida de su lugar;

Job 14:19 el agua desgasta las piedras; / sus torrentes se llevan el polvo de la tierra: / de igual manera destruyes Tú la esperanza del hombre.

Job 14:20 Para siempre prevaleces sobre él, y él se va; / demudas su rostro, y le despides.

Job 14:21 Sus hijos reciben honores, pero él no lo sabe; / y se vuelven insignificantes, pero no lo percibe.

Job 14:22 Sólo siente el dolor de su propia carne, / y su propia alma por él se lamenta.

JOB 13 JOB 15

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JOB 15 Versión Recobro

JOB 15



Job 15:1 Respondió Elifaz, el temanita, y dijo:

Job 15:2 ¿Debe responder el sabio con la sabiduría del viento / y llenar su vientre de viento solano?

Job 15:3 ¿Debe disputar con palabras inútiles / y con discursos sin provecho?

Job 15:4 Ciertamente tú destruyes el temor a Dios, / y suprimes la meditación delante de Dios.

Job 15:5 Porque tu iniquidad enseña a tu boca, / y escoges el lenguaje de los astutos.

Job 15:6 Tu propia boca te condena, y no yo; / y tus propios labios testifican contra ti.

Job 15:7 ¿Fuiste tú el primer hombre en nacer? / ¿O fuiste dado a luz antes que los collados?

Job 15:8 ¿Escuchaste tú el concilio secreto de Dios? / ¿Acaparas tú la sabiduría?

Job 15:9 ¿Qué sabes tú que no sepamos? / ¿Qué entiendes tú que no se halle también con nosotros?

Job 15:10 Canosos y ancianos hay entre nosotros, / mucho más avanzados en días que tu padre.

Job 15:11 ¿Te parecen poco los consuelos de Dios, / o la palabra hablada a ti con cariño?

Job 15:12 ¿Por qué tu corazón te aleja? / ¿Y por qué centellean tus ojos,

Job 15:13 para que contra Dios vuelvas tu espíritu / y dejes salir tales palabras de tu boca?

Job 15:14 ¿Qué es el hombre mortal, para que sea limpio, / o el nacido de mujer, para que sea justo?

Job 15:15 He aquí, Dios no confía en Sus santos; / y ni aun los cielos son limpios delante de Sus ojos.

Job 15:16 ¡Cuánto menos el hombre abominable y corrupto! / ¡Cuánto menos uno que bebe la maldad como agua!

Job 15:17 Yo te declararé; escúchame; / y te contaré lo que he visto,

Job 15:18 lo que los sabios declararon / de sus padres, y no lo encubrieron;

Job 15:19 sólo a ellos les fue dada la tierra, / y no pasó extranjero por en medio de ellos:

Job 15:20 Todos sus días el malvado es atormentado de dolor, / y años contados están reservados para el despiadado.

Job 15:21 Ruido de terrores hay en sus oídos; / mientras está en paz, el destructor vendrá sobre él.

Job 15:22 Él no cree que volverá de las tinieblas, / y descubierto está para la espada.

Job 15:23 Vaga en busca de pan; ¿dónde estará? / Sabe que le está preparado el día de tinieblas.

Job 15:24 La ansiedad y la angustia lo aterran; / prevalecen contra él como un rey dispuesto para el ataque;

Job 15:25 por cuanto él extendió su mano contra Dios, / y se puso fuerte contra el Todopoderoso.

Job 15:26 Corrió contra Él con dura cerviz, / tras las macizas gibas de su escudo;

Job 15:27 porque cubrió su rostro de gordura, / y echó grosura sobre sus lomos;

Job 15:28 y habitó en ciudades asoladas, / en casas inhabitables, / destinadas a convertirse en montón de ruinas.

Job 15:29 Él no se enriquecerá, ni durarán sus riquezas; / tampoco su producto se inclinará a tierra.

Job 15:30 No saldrá de las tinieblas; / la llama secará sus renuevos, / y por el aliento de Su boca desaparecerá.

Job 15:31 Que no confíe en la vanidad, engañándose a sí mismo; / pues vanidad será su recompensa.

Job 15:32 Será pagada completamente antes de su día, / y su rama no reverdecerá.

Job 15:33 Dejará caer su agraz como la viña, / y derramará su flor como el olivo.

Job 15:34 Porque la compañía de los impíos será estéril, / y fuego consumirá las tiendas de soborno.

Job 15:35 Conciben malicia, y dan a luz iniquidad, / y sus corazones preparan engaño.

JOB 14 JOB 16

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JOB 16 Versión Recobro

JOB 16



Job 16:1 Respondió Job y dijo:

Job 16:2 He oído muchas cosas como éstas; / consoladores molestos sois todos vosotros.

Job 16:3 ¿Tendrán fin las palabras vacías? / ¿O qué te provoca para que así respondas?

Job 16:4 También yo podría hablar como vosotros, / si vuestra alma estuviera en lugar de la mía; / yo podría hilvanar contra vosotros mis palabras / y ante vosotros menear mi cabeza.

Job 16:5 Podría fortaleceros con mi boca, / y el movimiento de mis labios aliviaría vuestro dolor.

Job 16:6 Si hablo, mi dolor no tiene alivio; / y si dejo de hablar, ¿cuánto se aparta de mí?

Job 16:7 Pero ahora Él me ha fatigado; / Tú has asolado toda mi compañía.

Job 16:8 Te has apoderado de mí; es testimonio contra mí; / mi flacura se levanta contra mí, dando testimonio a mi rostro.

Job 16:9 Dios en Su furor me ha despedazado y me ha sido contrario; / crujió Sus dientes contra mí. / Contra mí aguza Sus ojos mi Adversario.

Job 16:10 Abren contra mí su boca; / hieren mi mejilla con afrenta; / se amontonan contra mí.

Job 16:11 Me ha entregado Dios a los injustos, / y en las manos de los impíos me ha hecho caer.

Job 16:12 Estaba yo tranquilo, y Él me desmenuzó; / sin duda, me arrebató por la cerviz y me despedazó, / y me puso por blanco Suyo.

Job 16:13 / Me rodearon Sus flecheros; / Él partió los riñones y no perdonó; / mi hiel derramó por tierra.

Job 16:14 Abrió en mí brecha tras brecha; / corrió contra mí como un guerrero.

Job 16:15 Cosí cilicio sobre mi piel / y eché mi cuerno en el polvo.

Job 16:16 Mi rostro está enrojecido por el lloro, / y hay sombra de muerte sobre mis párpados,

Job 16:17 a pesar de no haber violencia en mis manos / y de ser pura mi oración.

Job 16:18 ¡Oh tierra, no cubras mi sangre, / y no haya lugar de reposo para mi clamor!

Job 16:19 Incluso ahora, allí en los cielos está mi Testigo, / y Aquel que atestigua a mi favor está en las alturas.

Job 16:20 Mis amigos se burlan de mí; / ante Dios corren las lágrimas de mis ojos,

Job 16:21 para que Él defienda la causa de un hombre ante Dios / y la de un hijo de hombre ante su Prójimo.

Job 16:22 Porque cuando hayan pasado los pocos años que me restan, / me iré por el camino de donde no regresaré.

JOB 15 JOB 17

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JOB 17 Versión Recobro

JOB 17



Job 17:1 Mi espíritu está quebrantado, / mis días extinguidos; / ya me está preparado el sepulcro.

Job 17:2 Ciertamente hay conmigo burlones, / y en su provocación se fijan mis ojos.

Job 17:3 Coloca, pues, contigo una fianza para mí; / ¿quién chocaría conmigo la mano?

Job 17:4 Porque del corazón de éstos Tú has ocultado la perspicacia; / por tanto, no los exaltarás.

Job 17:5 Al que denuncia a sus amigos por una parte de la recompensa, / aun los ojos de sus hijos desfallecerán.

Job 17:6 Pero Él me ha puesto por refrán del pueblo, / y soy uno a quien le escupen en la cara.

Job 17:7 Mis ojos se han oscurecido por la tristeza, / y mis miembros todos son como sombra.

Job 17:8 Los rectos se asombran de esto, / y los inocentes se agitan contra el impío.

Job 17:9 No obstante, se mantendrá el justo en su camino, / y el limpio de manos aumentará su fuerza.

Job 17:10 Pero volved ahora todos vosotros, / y no hallaré entre vosotros sabio.

Job 17:11 Pasaron mis días; fracasaron mis planes, / los anhelos de mi corazón.

Job 17:12 Cambian la noche en día; / dicen que la luz se acerca en presencia de las tinieblas.

Job 17:13 Si yo espero que el Seol sea mi casa; / si en las tinieblas extiendo mi lecho;

Job 17:14 si grito a la fosa: Mi padre eres tú; / y a los gusanos: Sois mi madre y mi hermana;

Job 17:15 ¿dónde, pues, estará ahora mi esperanza? / Y mi esperanza, ¿quién la verá?

Job 17:16 A las barras del Seol descenderá, / cuando, al mismo tiempo, tengamos reposo en el polvo.

JOB 16 JOB 18

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JOB 18 Versión Recobro

JOB 18



Job 18:1 Entonces respondió Bildad, el suhita, y dijo:

Job 18:2 ¿Hasta cuándo andaréis rebuscando palabras? / Pensad, y después hablemos.

Job 18:3 ¿Por qué somos tenidos por bestias, / y a vuestros ojos somos inmundos?

Job 18:4 Tú que te destrozas en tu furor, / ¿ha de ser abandonada la tierra por tu causa, / o removida la peña de su lugar?

Job 18:5 Ciertamente la luz de los malvados se apaga, / y no resplandece la llama de su fuego.

Job 18:6 La luz en su tienda se oscurece, / y se apaga sobre él su lámpara.

Job 18:7 Los pasos de su fuerza se acortan, / y su propio consejo lo derriba.

Job 18:8 Porque es arrojado en la red por sus propios pies, / y sobre mallas de una trampa anda.

Job 18:9 Un lazo le prende por el calcañar; / una trampa se cierra sobre él.

Job 18:10 Una cuerda está oculta en la tierra para él, / y una trampa le aguarda en la senda.

Job 18:11 De todas partes lo estremecen los terrores, / y lo persiguen pisándole los talones.

Job 18:12 Sus fuerzas se desgastan por el hambre, / y a su lado está preparada la calamidad.

Job 18:13 Devora los miembros de su cuerpo; / devora sus miembros el primogénito de la muerte.

Job 18:14 Es arrancado de su tienda, en la cual confía; / y al rey de los terrores es forzado a marchar.

Job 18:15 Lo que no es suyo mora en su tienda; / azufre es esparcido sobre su morada.

Job 18:16 Por abajo se secan sus raíces; / y por arriba se marchita su ramaje.

Job 18:17 Su recuerdo perece de la tierra, / y no tiene nombre en la faz del campo.

Job 18:18 De la luz es lanzado a las tinieblas / y es echado fuera del mundo.

Job 18:19 No tiene posteridad ni prole en su pueblo, / ni sobreviviente alguno donde él peregrinó.

Job 18:20 De su día los que vengan después quedarán atónitos, / así como quedaron espantados quienes le precedieron.

Job 18:21 Ciertamente tales son las moradas del injusto, / y éste es el lugar del que no conoce a Dios.

JOB 17 JOB 19

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JOB 19 Versión Recobro

JOB 19



Job 19:1 Respondió entonces Job y dijo:

Job 19:2 ¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, / y me aplastaréis con vuestras palabras?

Job 19:3 Estas diez veces me habéis vituperado; / no os avergonzáis de perjudicarme.

Job 19:4 Aun siendo verdad que yo haya errado, / conmigo se quedará mi error.

Job 19:5 Si en realidad vosotros os magnificáis contra mí, / y contra mí alegáis mi oprobio,

Job 19:6 sabed ahora que Dios ha subvertido mi causa, / y me ha envuelto en Su red.

Job 19:7 He aquí, yo grito: ¡Violencia! Y no obtengo respuesta; / clamo pidiendo ayuda, y no hay equidad.

Job 19:8 Él ha amurallado mi camino, para que yo no pase; / y sobre mis sendas ha puesto tinieblas.

Job 19:9 Me ha despojado de mi gloria, / y quitado la corona de mi cabeza.

Job 19:10 Me ha arruinado por todos lados, y desaparezco; / y como a un árbol ha arrancado mi esperanza.

Job 19:11 También ha encendido contra mí Su furor, / y me considera adversario Suyo.

Job 19:12 A una llegan Sus tropas, / preparan su camino de asalto contra mí, / y acampan en derredor de mi tienda.

Job 19:13 Ha alejado de mí a mis hermanos, / y los que me conocen están apartados completamente de mí.

Job 19:14 Mis parientes me fallaron, / y mis conocidos se olvidaron de mí.

Job 19:15 Los que peregrinan en mi casa y mis criadas me tienen por extraño; / forastero soy ante sus ojos.

Job 19:16 Llamo a mi siervo, pero no responde; / con mi propia boca le ruego.

Job 19:17 Mi aliento es extraño a mi mujer, / y mis súplicas, a los hijos del vientre de mi madre.

Job 19:18 Aun los niños me desprecian; / me levanto, y ellos hablan contra mí.

Job 19:19 Todos los hombres con los cuales tomo consejo me aborrecen, / y los que yo amo se han vuelto contra mí.

Job 19:20 Mis huesos se pegan a mi piel y a mi carne, / y apenas he escapado con la piel de mis dientes.

Job 19:21 ¡Tened piedad, tened piedad de mí, oh amigos míos; / porque la mano de Dios me ha tocado!

Job 19:22 ¿Por qué me perseguís como Dios lo hace, / y no quedáis satisfechos con comer mi carne?

Job 19:23 ¡Oh, que mis palabras fueran escritas! / ¡Que en un libro fueran grabadas!

Job 19:24 ¡Que con cincel de hierro y con plomo / fueran esculpidas en piedra para siempre!

Job 19:25 Mas yo sé que mi Redentor vive, / y que al final se levantará sobre la tierra;

Job 19:26 y después de deshecho este cuerpo mío, / fuera de mi carne veré a Dios,

Job 19:27 al cual veré por mí mismo, / y mis ojos lo verán; yo, y no otro. / Mis partes internas que añoran a Dios se consumen dentro de mí.

Job 19:28 Si decís: ¿Cómo le perseguiremos? / Ya que la raíz del asunto se halla en él;

Job 19:29 entonces temed la espada, / porque la ira trae el castigo de la espada, / para que sepáis que hay un juicio.

JOB 18 JOB 20

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JOB 2 Versión Recobro

JOB 2



Job 2:1 Entonces un día, cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse delante de Jehová, Satanás vino también entre ellos delante de Jehová.

Job 2:2 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De recorrer la tierra y de andar por ella.

Job 2:3 Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a Mi siervo Job? Porque no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Todavía se aferra a su integridad, aunque me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa.

Job 2:4 Luego Satanás respondió a Jehová y dijo: ¡Piel por piel! Ciertamente todo lo que el hombre tiene lo dará por su vida.

Job 2:5 Pero extiende Tu mano, y toca su hueso y su carne; y ciertamente te maldecirá en Tu propia cara.

Job 2:6 Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; solamente guarda su vida.

Job 2:7 Y Satanás salió de la presencia de Jehová e hirió a Job con furúnculos severos desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza.

Job 2:8 Y tomó un trozo de tiesto para rascarse con él, y se sentó en medio de las cenizas.

Job 2:9 Entonces le dijo su mujer: ¿Todavía te aferras a tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.

Job 2:10 Pero él le dijo: Hablas como una mujer necia. ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.

Job 2:11 Ahora bien, cuando los tres amigos de Job oyeron de toda esta desgracia que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar —Elifaz el temanita, Bildad el suhita y Zofar el naamatita— y habían concertado en ir juntos a condolerse de él y consolarle.

Job 2:12 Y cuando alzaron los ojos desde lejos y no lo reconocieron, alzaron la voz y lloraron; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.

Job 2:13 Entonces se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches; pero ninguno le decía palabra, porque veían que su dolor era muy grande.

JOB 1 JOB 3

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JOB 20 Versión Recobro

JOB 20



Job 20:1 Entonces respondió Zofar, el naamatita, y dijo:

Job 20:2 Por causa de esto, mis pensamientos inquietantes me responden; / y por eso me apresuro.

Job 20:3 La reprensión que me humilla he oído, / y el espíritu de mi entendimiento me responde.

Job 20:4 ¿No sabes esto, que desde la antigüedad, / desde que el hombre fue puesto sobre la tierra,

Job 20:5 el júbilo de los malvados es breve / y el regocijo del impío sólo dura un momento?

Job 20:6 Aunque suba su altivez hasta el cielo, / y su cabeza toque las nubes,

Job 20:7 como su propio estiércol, perecerá para siempre; / los que lo han visto dirán: ¿Dónde está?

Job 20:8 Como sueño vuela, y no se halla más, / como visión nocturna es ahuyentado.

Job 20:9 El ojo que lo miraba, ya no lo ve, / ni su lugar le observa más.

Job 20:10 Sus hijos solicitan el favor de los pobres, / y sus manos devuelven sus riquezas.

Job 20:11 Sus huesos están llenos de vigor juvenil, / mas con él postrado está en el polvo.

Job 20:12 Aunque la maldad sea dulce en su boca, / aunque la oculte bajo su lengua,

Job 20:13 aunque la favorezca y no la abandone, / sino que la retenga en su boca,

Job 20:14 el alimento que está en sus entrañas se mudará; / será veneno de áspides dentro de él.

Job 20:15 Traga las riquezas, y después las vomita; / de su estómago las sacará Dios.

Job 20:16 Veneno de áspides chupa; / lengua de víbora lo mata.

Job 20:17 No mirará los ríos, / los torrentes de los cuales fluyen miel y mantequilla.

Job 20:18 Restituirá lo que se fatigaba por ganar y no lo tragará; / no se regocijará conforme a las riquezas de su comercio.

Job 20:19 Porque él ha oprimido y abandonado a los pobres; / se ha apoderado de una casa que no construyó.

Job 20:20 Porque no conoció sosiego en su vientre insaciable, / ni salvará nada de lo que deseaba.

Job 20:21 No quedará nada de lo que devoró, / por eso su prosperidad no durará.

Job 20:22 En la plenitud de su abundancia padecerá estrechez; / la mano de todos los que sufren vendrá contra él.

Job 20:23 Para llenar su vientre, / Dios enviará sobre él el ardor de Su ira, / y la hará llover sobre él como su alimento.

Job 20:24 Huirá del arma de hierro, / pero el arco de bronce le atravesará.

Job 20:25 Él saca la flecha, y sale de su cuerpo; / sí, la punta relumbrante sale por su hiel. / Vienen sobre él terrores.

Job 20:26 Completas tinieblas están reservadas como sus tesoros; / un fuego no atizado por el hombre lo consumirá / y devorará lo que quede en su tienda.

Job 20:27 Los cielos revelarán su iniquidad, / y la tierra se levantará contra él.

Job 20:28 Las riquezas de su casa serán llevadas / como lo arrastrado en el día de Su ira.

Job 20:29 Ésta es la porción que Dios prepara para el hombre malvado, / y la herencia decretada por Dios para él.

JOB 19 JOB 21

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JOB 21 Versión Recobro

JOB 21



Job 21:1 Entonces respondió Job y dijo:

Job 21:2 Escuchad atentamente mis palabras, / y sea esto vuestra consolación.

Job 21:3 Toleradme, y yo hablaré; / y después que haya hablado, burlaos.

Job 21:4 En cuanto a mí, ¿acaso me quejo yo al hombre? / ¿Y por qué no se ha de impacientar mi espíritu?

Job 21:5 Miradme, espantaos / y poned la mano sobre la boca.

Job 21:6 Incluso yo mismo, cuando me acuerdo, me perturbo, / y el horror se apodera de mi carne.

Job 21:7 ¿Por qué viven los malvados / y envejecen, y aun se hacen poderosos en riquezas?

Job 21:8 Su descendencia se establece ante la vista de ellos, / y su prole, ante sus ojos.

Job 21:9 Sus casas están a salvo de temor, / y la vara de Dios no está sobre ellos.

Job 21:10 Su toro engendra sin fallar, / y su vaca pare sin abortar.

Job 21:11 Envían fuera a sus pequeños como manada, / y sus niños andan bailando.

Job 21:12 Al sonido del pandero y de la lira alzan sus voces, / y se regocijan al son de la flauta.

Job 21:13 Pasan sus días en prosperidad, / y en un momento descienden al Seol.

Job 21:14 Dicen, pues, a Dios: Apártate de nosotros, / porque no queremos el conocimiento de Tus caminos.

Job 21:15 ¿Qué es el Todopoderoso, para que le sirvamos? / ¿Y de qué nos aprovechará que oremos a Él?

Job 21:16 He aquí, su prosperidad no está en manos de ellos. / El consejo de los malvados lejos está de Él.

Job 21:17 ¿Cuántas veces la lámpara de los malvados se apaga, / de modo que viene sobre ellos su calamidad, / y Dios en Su ira les reparte dolores?

Job 21:18 ¿Son como la paja delante del viento, / y como el tamo que arrebata la tormenta?

Job 21:19 Tú dices: Dios guardará para los hijos de ellos el castigo de su iniquidad. / Yo digo: Que le dé su pago, para que lo sepa.

Job 21:20 Vean sus propios ojos su destrucción, / y beba de la ira del Todopoderoso.

Job 21:21 Pues ¿qué deleite tendrá él de su casa después de sí, / cuando se haya cortado el número de sus meses?

Job 21:22 ¿Enseñará alguien a Dios conocimiento, / siendo que Él juzga a los que están en las alturas?

Job 21:23 Uno muere en la plenitud de su vigor, / estando completamente tranquilo y calmado;

Job 21:24 sus cubetas están llenas de leche, / y el tuétano de sus huesos bien empapado.

Job 21:25 Otro, en cambio, muere en amargura de alma, / sin haber gustado nada bueno.

Job 21:26 Igualmente yacen ellos en el polvo, / y gusanos los cubren.

Job 21:27 Ciertamente, yo conozco vuestros pensamientos / y los designios con los cuales me dañaríais.

Job 21:28 Porque decís: ¿Dónde está la casa del príncipe? / ¿Dónde está la tienda de las moradas de los malvados?

Job 21:29 ¿No habéis preguntado a los que pasan por los caminos? / ¿Y no habéis reconocido su evidencia,

Job 21:30 que el malvado es preservado en el día de la calamidad, / que ellos son llevados a lugar seguro en el día de la ira desbordante?

Job 21:31 ¿Quién declarará en su cara su camino? / Por lo que él hizo, ¿quién le dará el pago?

Job 21:32 Cuando él es llevado al sepulcro, / sobre su tumba estarán velando.

Job 21:33 Los terrones del valle le son dulces; / detrás de él desfilan todos los varones, / y los que fueron delante de él son innumerables.

Job 21:34 ¿Cómo, pues, me consoláis con vanidades? / Porque en vuestras respuestas no hay nada más que falsedad.

JOB 20 JOB 22

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JOB 22 Versión Recobro

JOB 22



Job 22:1 Entonces respondió Elifaz, el temanita, y dijo:

Job 22:2 ¿Podrá el hombre de poder ser útil a Dios? / No, sólo para sí mismo es útil el hombre perspicaz.

Job 22:3 ¿Es de algún deleite al Todopoderoso que tú seas justo? / ¿O gana Él algo con que tú hagas perfectos tus caminos?

Job 22:4 ¿Acaso te reprocha por temerlo, / o entra a juicio contigo?

Job 22:5 ¿No es tu malicia grande, / y tus iniquidades no tienen fin?

Job 22:6 Porque tomabas prenda de tus hermanos sin causa, / y despojabas de sus ropas a los desnudos.

Job 22:7 No dabas de beber agua al fatigado, / y negabas el pan al hambriento.

Job 22:8 Pero en cuanto al hombre poderoso, de él era la tierra; / y habitaba en ella el hombre honorable.

Job 22:9 A las viudas enviabas vacías, / y quebrabas los brazos de los huérfanos.

Job 22:10 Por eso, hay lazos alrededor de ti; / y terror repentino te turba,

Job 22:11 o tinieblas, para que no veas; / y abundancia de aguas te cubre.

Job 22:12 ¿No está Dios en lo alto de los cielos? / ¡Mira lo encumbrado de las estrellas, cuán elevadas están!

Job 22:13 Y dices tú: ¿Qué sabe Dios? / ¿Puede Él juzgar a través de la densa oscuridad?

Job 22:14 Las espesas nubes le son un velo, de modo que no puede ver; / y por el circuito del cielo se pasea.

Job 22:15 ¿Quieres tú seguir la senda antigua / que pisaron los malvados?

Job 22:16 Éstos fueron arrebatados antes de su tiempo, / cuyo fundamento fue derramado como un torrente.

Job 22:17 Ellos decían a Dios: Apártate de nosotros. / Y: ¿Qué puede hacer el Todopoderoso por nosotros?

Job 22:18 Mas Él colma de bienes sus casas, / pero lejos está de Él el consejo de los malvados.

Job 22:19 Ven los justos y se regocijan, / y el inocente se burla de ellos,

Job 22:20 diciendo: Sin duda, fueron eliminados los que se levantaron contra nosotros, / y el fuego ha consumido el remanente de ellos.

Job 22:21 Ponte a buenas con Él y haz paz con Él; / así, te vendrá el bien.

Job 22:22 Recibe de Su boca las instrucciones / y atesora Sus palabras en tu corazón.

Job 22:23 Si te vuelves al Todopoderoso, serás edificado. / Si de tus tiendas alejas la injusticia,

Job 22:24 y colocas tus pepitas de oro en el polvo, / y el oro de Ofir entre las piedras de los arroyos,

Job 22:25 entonces el Todopoderoso será tus pepitas de oro / y plata preciosa para ti.

Job 22:26 Porque entonces te deleitarás en el Todopoderoso / y alzarás a Dios tu rostro.

Job 22:27 Orarás a Él, y Él te oirá; / y pagarás tus votos.

Job 22:28 Decretarás asimismo algo, y te será establecido; / y sobre tus caminos resplandecerá la luz.

Job 22:29 Cuando te abatan, dirás tú: ¡Arriba! / Y Él salvará al humilde.

Job 22:30 Librará al que no es inocente; / sí, por la limpieza de tus manos tú serás librado.

JOB 21 JOB 23

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JOB 23 Versión Recobro

JOB 23



Job 23:1 Entonces respondió Job y dijo:

Job 23:2 Hoy también mi queja es amarga; / mi llaga es pesada por causa de mis gemidos.

Job 23:3 ¡Oh, si pudiera saber dónde hallar a Dios, / para poder llegar hasta Su asiento!

Job 23:4 Presentaría mi causa en orden delante de Él, / y llenaría mi boca de argumentos.

Job 23:5 Yo sabría las palabras que Él me respondiera, / y entendería lo que me hablara.

Job 23:6 ¿Contendería conmigo con la grandeza de Su poder? / No; pero me atendería.

Job 23:7 Allí el recto podría discutir con Él, / así que yo me libraría para siempre de mi Juez.

Job 23:8 He aquí, me adelanto, pero Él no está allí; / retrocedo, pero no lo percibo;

Job 23:9 a la izquierda, donde Él obra, pero no lo puedo contemplar; / al lado derecho Él se esconde, así que no lo veo.

Job 23:10 Mas Él conoce el camino por el cual ando; / si me prueba, saldré como oro.

Job 23:11 Mi pie ha seguido fielmente Sus pisadas; / he guardado Su camino, y no me he desviado.

Job 23:12 Del mandamiento de Sus labios no me he apartado; / he atesorado las palabras de Su boca más que mi comida asignada.

Job 23:13 Pero Él es de un solo propósito, y ¿quién lo hará cambiar? / Y lo que desea Su alma, lo hará.

Job 23:14 Él, pues, llevará a término lo que está determinado para mí, / y muchas cosas como éstas están con Él.

Job 23:15 Por eso, me espanto en Su presencia; / reflexiono, y siento terror de Él.

Job 23:16 Dios ha enervado mi corazón, / y me ha aterrado el Todopoderoso,

Job 23:17 porque no fui cortado delante de las tinieblas, / ni de mi rostro cubrió Él la densa oscuridad.

JOB 22 JOB 24

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JOB 24 Versión Recobro

JOB 24



Job 24:1 ¿Por qué el Todopoderoso no tiene reservados tiempos de juicio? / ¿Y por qué no ven Sus días los que le conocen?

Job 24:2 Algunos mueven los linderos, / arrebatan el rebaño y lo pastorean.

Job 24:3 Se llevan el asno de los que no tienen padre / y toman en prenda el buey de la viuda.

Job 24:4 Hacen apartar del camino a los menesterosos; / hacen que se escondan juntos los pobres de la tierra.

Job 24:5 He aquí, como asnos salvajes en el desierto, / salen a su tarea / solícitamente en busca de presa; / el desierto les da alimento para sus hijos.

Job 24:6 En el campo siegan su forraje / y rebuscan la vendimia de los impíos.

Job 24:7 Pasan la noche desnudos, sin ropa, / y no tienen cobertura contra el frío.

Job 24:8 Mojados están con los aguaceros de los montes, / y se abrazan a la peña por falta de abrigo.

Job 24:9 Algunos arrancan del pecho a los que no tienen padre, / y lo que lleva el pobre toman en prenda.

Job 24:10 Andan desnudos, sin ropa; / y, teniendo hambre, quitan las gavillas.

Job 24:11 Dentro de sus paredes exprimen el aceite; / pisan los lagares, pero padecen sed.

Job 24:12 Desde la ciudad gimen los hombres, / y claman las almas de los heridos; / pero Dios no hace caso de tal infamia.

Job 24:13 Éstos están entre los que se rebelan contra la luz; / no conocen sus caminos, / ni permanecen en sus sendas:

Job 24:14 Al amanecer se levanta el asesino; / mata al pobre y al menesteroso, / y de noche es como ladrón.

Job 24:15 El ojo del adúltero también aguarda el crepúsculo, / diciendo: No me verá ni un solo ojo, / y disfraza su rostro.

Job 24:16 En las tinieblas minan las casas; / de día se encierran: / no conocen la luz.

Job 24:17 Porque la mañana es para todos ellos como sombra de muerte, / pues conocen los terrores de la sombra de muerte.

Job 24:18 Veloces huyen sobre la faz de las aguas; / su porción es maldita en la tierra, / y no hay quien se vuelva hacia las viñas.

Job 24:19 La sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve, / como el Seol arrebata a los que han pecado.

Job 24:20 Lo olvida el seno materno; / el gusano lo encuentra dulce; / nunca más habrá de él memoria, / y como un árbol la iniquidad es quebrantada.

Job 24:21 Aflige a la mujer estéril que no pare, / y a la viuda nunca hace bien.

Job 24:22 Pero Dios guarda a los fuertes con Su poder; / Él se levanta, y ninguno está seguro de la vida.

Job 24:23 Él concede al hombre seguridad, y éste se apoya en ella, / y Sus ojos están sobre los caminos de ellos.

Job 24:24 Ellos son exaltados por un poco de tiempo, luego dejan de existir; / son abatidos; como todos los demás, son recogidos / y cortados como cabezas de espigas.

Job 24:25 Y si no, ¿quién me podrá desmentir ahora / y reducir a nada mis palabras?

JOB 23 JOB 25

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JOB 25 Versión Recobro

JOB 25



Job 25:1 Respondió entonces Bildad, el suhita, y dijo:

Job 25:2 El dominio y el pavor están con Él; / Él hace paz en Sus alturas.

Job 25:3 ¿Tienen Sus ejércitos número? / ¿Sobre quién no se levanta Su luz?

Job 25:4 ¿Cómo puede un hombre, pues, ser justo con Dios? / ¿Y cómo será puro el que nace de mujer?

Job 25:5 He aquí que ni aun la misma luna tiene brillo, / ni las estrellas son puras a Sus ojos.

Job 25:6 ¡Cuánto menos un hombre, que es una larva, / y el hijo del hombre, un gusano!

JOB 24 JOB 26

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JOB 26 Versión Recobro

JOB 26



Job 26:1 Entonces respondió Job y dijo:

Job 26:2 ¡Cómo le has ayudado al que no tiene poder! / ¡Cómo has salvado al brazo del que no tiene fuerzas!

Job 26:3 ¡Cómo has aconsejado al que no tiene sabiduría, / y has declarado sano conocimiento en plenitud!

Job 26:4 ¿A quién has dirigido tus palabras? / ¿Y de quién es el espíritu que de ti procede?

Job 26:5 Los difuntos tiemblan / bajo las aguas y sus habitantes.

Job 26:6 El Seol está desnudo delante de Él, / y el Abadón no tiene cobertura.

Job 26:7 Él extiende el norte sobre el vacío; / cuelga la tierra sobre la nada.

Job 26:8 Ata las aguas en Sus espesas nubes, / y la nube no se rompe debajo de ellas.

Job 26:9 Cubre la faz de Su trono / y sobre él extiende Su nube.

Job 26:10 Trazó un círculo sobre la faz de las aguas, / para que sea el límite de la luz y las tinieblas.

Job 26:11 Las columnas del cielo temblaron, / y quedaron atónitas ante Su reprensión.

Job 26:12 Él aquietó el mar con Su poder, / y con Su entendimiento aplastó a Rahab.

Job 26:13 Por Su Espíritu los cielos llegaron a ser belleza; / Su mano traspasó la serpiente huidiza.

Job 26:14 He aquí, estas cosas son sólo los bordes de Sus caminos; / y ¡cuán leve es el susurro que hemos oído de Él! / Pero en cuanto al trueno de Su poder, ¿quién lo puede comprender?

JOB 25 JOB 27

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JOB 27 Versión Recobro

JOB 27



Job 27:1 Entonces Job continuó su discurso y dijo:

Job 27:2 Vive Dios, que ha quitado mi derecho, / y el Todopoderoso, que ha amargado mi alma,

Job 27:3 que mientras esté el aliento en mí, / y haya en mis narices el espíritu de Dios,

Job 27:4 ciertamente mis labios no hablarán iniquidad, / ni mi lengua pronunciará engaño.

Job 27:5 ¡Lejos esté de mí que yo os justifique! / Hasta que muera, no quitaré de mí mi integridad.

Job 27:6 Me aferraré a mi justicia y no la cederé; / no me reprocha mi corazón por ninguno de mis días.

Job 27:7 Sea como el malvado mi enemigo, / y sea como el injusto el que se levanta contra mí.

Job 27:8 Porque, ¿cuál es la esperanza del impío cuando Dios lo extermina, / cuando Él le quita el alma?

Job 27:9 ¿Oirá Dios su clamor / cuando venga sobre él la angustia?

Job 27:10 ¿Se deleita en el Todopoderoso? / ¿Invocará a Dios en todo tiempo?

Job 27:11 Yo os enseñaré en cuanto a la mano de Dios; / no esconderé lo que se refiere al Todopoderoso.

Job 27:12 He aquí que todos vosotros lo habéis visto; / y ¿por qué, pues, os habéis hecho tan enteramente vanos?

Job 27:13 Ésta es la porción de parte de Dios para el malvado, / y la herencia que los opresores reciben del Todopoderoso:

Job 27:14 Aunque sus hijos se multipliquen, serán para la espada, / y sus descendientes no se saciarán de pan;

Job 27:15 los que de él queden, en muerte serán sepultados, / y sus viudas no harán lamentación.

Job 27:16 Aunque amontone plata como polvo / y prepare ropa como barro,

Job 27:17 él la habrá preparado, mas el justo se vestirá con ella; / y el inocente repartirá la plata.

Job 27:18 Edifica su casa como lo hace la polilla, / como la enramada hecha por el guarda.

Job 27:19 Rico se acuesta, pero nunca más volverá a serlo; / abre sus ojos, y ya no existe.

Job 27:20 Se apoderan de él terrores como aguas; / torbellino lo arrebata de noche.

Job 27:21 El viento solano lo levanta, y se lo lleva; / lo arranca de su lugar.

Job 27:22 Dios, pues, descarga sobre él, y no perdona; / apresuradamente él huye de Su mano.

Job 27:23 Los hombres baten sus manos sobre él, / y lo sisean hasta que se vaya de su lugar.

JOB 26 JOB 28

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JOB 28 Versión Recobro

JOB 28



Job 28:1 Ciertamente hay una mina para la plata / y un lugar donde el oro se refina.

Job 28:2 El hierro se saca de la tierra, / y de la piedra se funde el cobre.

Job 28:3 El minero pone término a las tinieblas, / y hasta los límites más remotos escudriña / las piedras de densa oscuridad y de penumbra.

Job 28:4 Abre un pozo minero lejos de lo habitado por los hombres; / son olvidados por el pie; / suspendidos se balancean lejos de los hombres.

Job 28:5 De la tierra proviene el alimento, / pero por debajo ella está revuelta como por fuego.

Job 28:6 Sus piedras son la morada de zafiros, / y su polvo contiene oro.

Job 28:7 Es una senda que nunca la conoció ave de presa, / ni ojo de halcón la vio.

Job 28:8 Nunca la pisaron bestias arrogantes; / ni león feroz ha pasado por ella.

Job 28:9 En el pedernal pone el minero su mano; / trastorna de raíz los montes.

Job 28:10 Abre canales en las rocas, / y su ojo ve todo lo preciado.

Job 28:11 Detiene los arroyos para que no corran, / y saca a luz lo escondido.

Job 28:12 Mas ¿dónde se hallará la sabiduría? / ¿Y dónde está el lugar del entendimiento?

Job 28:13 El hombre no conoce el valor de ella, / ni se halla en la tierra de los vivientes.

Job 28:14 El abismo dice: No está en mí, / y el mar dice: Ni conmigo.

Job 28:15 No se puede dar por ella oro raro, / ni peso de plata por su precio.

Job 28:16 No puede ponerse en balanza con oro de Ofir, / ni con ónice precioso, ni con zafiro.

Job 28:17 No puede compararse con ella ni el oro ni el cristal, / ni se puede cambiar por vasos de oro fino.

Job 28:18 No cuentan a su lado corales ni cristales; / ciertamente la adquisición de sabiduría sobrepasa la de perlas.

Job 28:19 No puede compararse con ella el topacio de Cus, / ni puede ponerse en balanza con oro puro.

Job 28:20 ¿De dónde, pues, viene la sabiduría? / ¿Y dónde está el lugar del entendimiento?

Job 28:21 Porque encubierta está a los ojos de todo viviente, / y a las aves del cielo les es oculta.

Job 28:22 El Abadón y la Muerte dicen: / Con nuestros oídos hemos oído su fama.

Job 28:23 Dios entiende el camino que llega a ella; / Él conoce su lugar.

Job 28:24 Porque Él mira hasta los confines de la tierra; / contempla todo cuanto hay bajo los cielos.

Job 28:25 Al dar peso al viento, / y fijar la medida de las aguas;

Job 28:26 al hacer decreto para la lluvia, / y camino al relámpago de los truenos;

Job 28:27 entonces la vio Él, y la declaró; / la estableció y también la escudriñó.

Job 28:28 Y dijo al hombre: / He aquí que el temor del Señor, eso es la sabiduría, / y el apartarse del mal, el entendimiento.

JOB 27 JOB 29

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JOB 29 Versión Recobro

JOB 29



Job 29:1 Volvió Job a reanudar su discurso y dijo:

Job 29:2 ¡Oh, si pudiera volver a los meses de antaño, / como en los días en que Dios velaba sobre mí,

Job 29:3 cuando Su lámpara resplandecía sobre mi cabeza, / y a Su luz yo caminaba por las tinieblas;

Job 29:4 como era en los días de mi apogeo, / cuando el consejo íntimo con Dios estaba sobre mi tienda;

Job 29:5 cuando todavía estaba conmigo el Todopoderoso, / y mis hijos me rodeaban;

Job 29:6 cuando bañaba yo mis pasos en leche, / y la roca me derramaba arroyos de aceite!

Job 29:7 Cuando yo salía a la puerta de la ciudad, / y en la plaza preparaba mi asiento,

Job 29:8 los jóvenes me veían y se escondían, / y los ancianos se levantaban y permanecían en pie.

Job 29:9 Los príncipes dejaban de hablar / y ponían la mano sobre su boca.

Job 29:10 La voz de los nobles se apagaba, / y su lengua se pegaba a su paladar.

Job 29:11 Porque cuando el oído me oía, me bendecía; / cuando el ojo me veía, daba testimonio de mí;

Job 29:12 puesto que yo libraba al pobre que clamaba / y al huérfano que carecía de ayudador.

Job 29:13 La bendición de aquel que iba a perecer venía sobre mí, / y hacía que el corazón de la viuda gritase de júbilo.

Job 29:14 Me vestía de la justicia, y ella me revistió; / como manto y turbante era mi equidad.

Job 29:15 Yo era ojos al ciego, / y pies al cojo.

Job 29:16 A los menesterosos era padre, / e investigaba la causa del que yo no conocía.

Job 29:17 Quebrantaba las mandíbulas del injusto, / y de sus dientes hacía soltar la presa.

Job 29:18 Entonces decía yo: En mi nido moriré, / y como arena multiplicaré mis días.

Job 29:19 Mi raíz se extiende hacia las aguas, / y en mi rama se posa de noche el rocío.

Job 29:20 Conmigo es siempre nueva mi gloria, / y mi arco en mi mano se renueva.

Job 29:21 Los hombres me oían, y esperaban, / y guardaban silencio para oír mi consejo.

Job 29:22 Tras mis palabras no replicaban, / y mis palabras destilaban como el rocío sobre ellos.

Job 29:23 Y me esperaban como a la lluvia / y abrían su boca como a la lluvia tardía.

Job 29:24 Yo les sonreía, y no podían creerlo; / no abatían la luz de mi rostro.

Job 29:25 Les escogí el camino y me sentaba como jefe; / y moraba como rey entre las tropas, / como uno que consuela a los que lloran.

JOB 28 JOB 30

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JOB 3 Versión Recobro

JOB 3



Job 3:1 Después de esto abrió Job su boca y maldijo el día de su nacimiento.

Job 3:2 Y Job tomó la palabra y dijo:

Job 3:3 Perezca el día en que yo nací, / y la noche que dijo: Varón ha sido concebido.

Job 3:4 Sea aquel día tinieblas; / no lo busque Dios desde lo alto, / ni brille sobre él la luz.

Job 3:5 Apodérense de él las tinieblas y la sombra de muerte; / repose sobre él una nube; / lo aterroricen las cosas que oscurecen el día.

Job 3:6 En cuanto a aquella noche, apodérese de ella la densa oscuridad; / que no se regocije entre los días del año / ni se cuente en el número de los meses.

Job 3:7 He aquí, que sea estéril aquella noche, / que no entre en ella grito de júbilo.

Job 3:8 Maldíganla los que maldicen el día, / los que están listos para despertar al leviatán.

Job 3:9 Sean tinieblas las estrellas que preceden su alba; / que espere la luz, pero no le llegue, / que tampoco vea los párpados de la aurora.

Job 3:10 Por cuanto no cerró las puertas del vientre que me llevaba, / ni escondió de mis ojos la aflicción.

Job 3:11 ¿Por qué no morí al nacer? / ¿Por qué no expiré al salir del vientre?

Job 3:12 ¿Por qué me recibieron las rodillas? / ¿Y a qué los pechos, para que mamase?

Job 3:13 Pues ahora yacería, y estaría tranquilo; / dormiría, y entonces tendría descanso

Job 3:14 con los reyes y consejeros de la tierra, / que reedificaron ruinas para sí;

Job 3:15 o con los príncipes que poseían oro, / que llenaban de plata sus casas.

Job 3:16 O como abortivo escondido, no habría existido, / como los pequeñitos que nunca vieron la luz.

Job 3:17 Allí los malvados dejan de agitarse, / y allí descansan los agotados.

Job 3:18 Los cautivos están completamente tranquilos; / no oyen la voz del capataz.

Job 3:19 Allí están los chicos y los grandes, / y el siervo queda libre de su señor.

Job 3:20 ¿Por qué da Él luz al que sufre, / y vida a los de alma amargada,

Job 3:21 a los que esperan la muerte, pero no llega, / y cavan por ella más que por tesoros escondidos;

Job 3:22 a los que se regocijan hasta exultar / y se gozan cuando hallan el sepulcro;

Job 3:23 al hombre cuyo camino está escondido, / y a quien Dios ha cercado por todos lados?

Job 3:24 Porque como alimento vienen mis suspiros, / y mis gemidos se derraman como agua.

Job 3:25 Porque tengo miedo de algo, y viene sobre mí; / y me sobreviene lo que temo.

Job 3:26 No tengo tranquilidad, ni quietud, / ni reposo; mas bien, me viene turbación.

JOB 2 JOB 4

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JOB 30 Versión Recobro

JOB 30



Job 30:1 Pero ahora los más jóvenes que yo / se burlan de mí, / a cuyos padres desdeñaba / poner con los perros de mi ganado.

Job 30:2 En verdad, la fuerza de sus manos ¿de qué me sirve? / Ha perecido de ellos el vigor.

Job 30:3 Agotados por la miseria y el hambre, / roen la tierra seca, / lugar sombrío de ruina y soledad.

Job 30:4 Recogen malvas entre los arbustos, / y raíces de retama son su alimento.

Job 30:5 De la comunidad de los hombres fueron expulsados; / los hombres les gritan como a ladrones;

Job 30:6 de modo que habitan en los barrancos más espantosos, / en las cuevas de la tierra y entre las rocas.

Job 30:7 Braman entre las matas; / se apiñan debajo de las ortigas.

Job 30:8 Hijos de necios, sí, hijos de hombres sin nombre, / expulsados a golpes de la tierra.

Job 30:9 Y ahora yo soy su canción / y les sirvo de refrán.

Job 30:10 Me aborrecen, se alejan de mí / y no se retraen de escupirme a la cara.

Job 30:11 Porque Él ha desatado mi cuerda y me ha afligido; / por eso se han desenfrenado en mi presencia.

Job 30:12 A mi mano derecha se levanta el populacho; / empujan mis pies / y preparan contra mí sus caminos de destrucción.

Job 30:13 Desbaratan mi senda; / adelantan mi calamidad, / aunque no hay provecho para ellos.

Job 30:14 Entran como por una amplia brecha; / en medio de las ruinas siguen rodando.

Job 30:15 Se vuelven contra mí los terrores; / como por el viento es perseguido mi honor, / y mi prosperidad pasa como una nube.

Job 30:16 Y ahora mi alma está derramada en mí; / días de aflicción se han apoderado de mí.

Job 30:17 La noche me desgarra los huesos, / y los dolores que me roen no reposan.

Job 30:18 Con gran fuerza mi vestidura ha sido deformada; / me ciñe como el cuello de mi túnica.

Job 30:19 Él me ha derribado en el lodo, / y soy semejante al polvo y a la ceniza.

Job 30:20 Clamo a Ti, pero Tú no me respondes; / me pongo en pie, y Tú te quedas mirándome.

Job 30:21 Te has vuelto cruel conmigo; / con el poder de Tu mano me persigues.

Job 30:22 Me alzas sobre el viento, me haces cabalgar en él / y me deshaces en la tempestad.

Job 30:23 Porque yo sé que Tú me conducirás a la muerte, / y a la casa destinada a todos los vivientes.

Job 30:24 No obstante, ¿acaso no extiende el hombre su mano cuando cae, / y no clama por su desastre?

Job 30:25 ¿No lloré yo por el que tenía días difíciles? / ¿No se entristeció mi alma por el menesteroso?

Job 30:26 Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; / y cuando esperaba luz, vino la oscuridad.

Job 30:27 Mis entrañas se agitan y no reposan; / días de aflicción se me han acercado.

Job 30:28 Ando enlutado, sin sol. / Me levanto en la congregación y clamo pidiendo auxilio.

Job 30:29 Soy hermano de chacales / y compañero de avestruces.

Job 30:30 Mi piel se ha ennegrecido y se me cae, / y mis huesos arden de calor.

Job 30:31 Se ha convertido mi lira en luto, / y mi flauta en voz de lamentadores.

JOB 29 JOB 31

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JOB 31 Versión Recobro

JOB 31



Job 31:1 Hice pacto con mis ojos; / ¿cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?

Job 31:2 ¿Cuál, entonces, es la porción de Dios desde arriba, / o la heredad del Todopoderoso desde las alturas?

Job 31:3 ¿No es calamidad para el injusto / y desgracia para los hacedores de iniquidad?

Job 31:4 ¿No ve Él mis caminos / y cuenta todos mis pasos?

Job 31:5 Si he andado con falsedad, / y mi pie se ha apresurado al engaño

Job 31:6 —péseme Él en balanza justa, / y que conozca Dios mi integridad—,

Job 31:7 si mi paso se ha apartado del camino, / y mi corazón se ha ido tras mis propios ojos, / y si alguna mancha se ha pegado a mis manos,

Job 31:8 siembre yo, y otro coma; / y sea arrancado el producto de mi campo.

Job 31:9 Si mi corazón fue seducido por alguna mujer, / o si estuve acechando a la puerta de mi prójimo,

Job 31:10 muela para otro mi mujer, / y sobre ella otros se encorven.

Job 31:11 Porque eso habría sido un crimen atroz, / y habría sido una maldad, que han de castigar los jueces.

Job 31:12 Porque es fuego que devora hasta el Abadón / y que arrancaría toda mi ganancia.

Job 31:13 Si he menospreciado la causa de mi siervo o de mi sierva / cuando ellos contendían conmigo,

Job 31:14 entonces, ¿qué haré yo cuando Dios se levante? / Y cuando Él me visite, ¿qué le responderé?

Job 31:15 El que me hizo a mí en el vientre, ¿no lo hizo a él? / ¿Y no fue uno y el mismo quien nos formó en la matriz?

Job 31:16 Si he impedido a los pobres el logro de su deseo, / o he hecho desfallecer los ojos de la viuda,

Job 31:17 o si he comido a solas mi bocado, / y de él no ha comido el huérfano

Job 31:18 (antes bien, desde mi juventud creció conmigo como con un padre, / y desde el vientre de mi madre fui guía de la viuda);

Job 31:19 si he visto a alguien perecer por falta de vestido, / o al menesteroso carecer de abrigo;

Job 31:20 si no me han bendecido sus lomos, / ni se ha calentado con el vellón de mis ovejas;

Job 31:21 si he alzado contra el huérfano mi mano / porque vi que yo tenía apoyo entre los que estaban en la puerta;

Job 31:22 que mi escápula se caiga de mi hombro, / y mi brazo sea quebrado en el codo.

Job 31:23 Porque la calamidad de Dios es terror para mí, / y a causa de Su majestad nada puedo hacer.

Job 31:24 Si he puesto en el oro mi esperanza, / y he llamado al oro fino mi confianza;

Job 31:25 si me he regocijado de que mi riqueza era grande, / y de que mi mano había adquirido mucho;

Job 31:26 si he mirado al sol cuando resplandecía / o a la luna marchando en su esplendor,

Job 31:27 y mi corazón se ha dejado seducir en secreto, / y mi boca ha besado mi mano;

Job 31:28 esto también sería maldad, que han de castigar los jueces, / porque habría yo negado al Dios de lo alto.

Job 31:29 Si me he regocijado de la desgracia del que me aborrecía, / o he exultado cuando le halló el mal

Job 31:30 (antes bien, no he permitido que mi boca peque / pidiendo su vida en una maldición);

Job 31:31 si los hombres de mi tienda no han dicho: / ¿Quién puede hallar a alguno que no se haya saciado con la carne de nuestro amo?

Job 31:32 (el peregrino no ha pasado la noche en la calle; / he abierto mis puertas al camino);

Job 31:33 si he cubierto mis transgresiones como Adán, / escondiendo en mi seno mi iniquidad,

Job 31:34 porque tuve temor de la gran multitud, / y el menosprecio de las familias me atemorizó / tanto que callé y no salí de mi puerta:

Job 31:35 ¡Oh, si hubiera alguien que me oyera! / ¡He aquí mi firma! Que me responda el Todopoderoso. / Que mi acusador escriba su alegato.

Job 31:36 Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro; / me lo ceñiría como una corona;

Job 31:37 yo le daría cuenta a Él del número de mis pasos, / como príncipe me acercaría ante Él.

Job 31:38 Si mi tierra clama contra mí, / y lloran juntos sus surcos;

Job 31:39 si comí su sustancia sin dinero, / y he causado que sus dueños pierdan sus vidas;

Job 31:40 en lugar del trigo nazcan abrojos, / y hierba maloliente en lugar de cebada. / Se terminan las palabras de Job.

JOB 30 JOB 32

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JOB 32 Versión Recobro

JOB 32



Job 32:1 Luego cesaron estos tres varones de responder a Job, por cuanto él era justo a sus propios ojos.

Job 32:2 Y se encendió la ira de Eliú, hijo de Baraquel, el buzita, de la familia de Ram. Se encendió su ira contra Job, por cuanto se justificaba a sí mismo más que a Dios.

Job 32:3 Asimismo se encendió su ira contra sus tres amigos, porque no habían hallado respuesta, y sin embargo habían condenado a Job.

Job 32:4 Ahora bien, Eliú había esperado para hablar a Job, porque ellos eran más viejos que él;

Job 32:5 pero viendo Eliú que no había respuesta en la boca de aquellos tres varones, se encendió su ira.

Job 32:6 Entonces respondió Eliú, hijo de Baraquel, el buzita, y dijo:
Yo soy joven, / y vosotros ancianos; / por eso, me retraía y tenía miedo / de declararos lo que sé.

Job 32:7 Yo decía: Que hable la edad; / que la muchedumbre de años dé a conocer la sabiduría.

Job 32:8 Pero hay un espíritu en el hombre, / y el aliento del Todopoderoso les da entendimiento.

Job 32:9 No son los grandes los que son los sabios, / ni los ancianos los que entienden lo que es justo.

Job 32:10 Por tanto, yo digo: Oídme; / también yo declararé lo que sé.

Job 32:11 He aquí, he esperado vuestras palabras; / he prestado oído a vuestros argumentos, / mientras buscabais qué decir.

Job 32:12 Ciertamente os he prestado toda mi atención, / pero aquí no hubo ninguno que refutara a Job; / ninguno de vosotros respondió a sus palabras.

Job 32:13 No digáis: Nosotros hemos hallado sabiduría; / es Dios quien lo vencerá, no el hombre.

Job 32:14 Pero él no dirigió contra mí sus palabras, / ni yo le responderé con vuestros discursos.

Job 32:15 Están desconcertados; no responden más; / les han faltado las palabras.

Job 32:16 Yo, pues, ¿debo esperar? Porque no hablan, / porque se han detenido y ya no responden.

Job 32:17 Yo también responderé por mi parte; / también yo declararé lo que sé.

Job 32:18 Porque lleno estoy de palabras; / me constriñe el espíritu que hay en mis partes internas.

Job 32:19 He aquí, mis partes internas son como el vino que no tiene respiradero, / como odres nuevos que están a punto de reventar.

Job 32:20 Dejadme hablar para que encuentre alivio; / dejadme abrir los labios y responder.

Job 32:21 No me dejéis, te ruego, hacer acepción de personas, / ni usar lisonja con nadie.

Job 32:22 Porque no sé hablar lisonjas; / de otra manera, mi Hacedor me llevaría pronto.

JOB 31 JOB 33

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JOB 33 Versión Recobro

JOB 33



Job 33:1 Oye, pues, ahora, Job, mi discurso, / y presta oído a todas mis palabras.

Job 33:2 He aquí, yo he abierto ahora mi boca; / mi lengua ha hablado en mi boca.

Job 33:3 Mis palabras manifiestan la rectitud de mi corazón, / y lo que saben mis labios, lo hablan con sinceridad.

Job 33:4 El Espíritu de Dios me hizo, / y el aliento del Todopoderoso me ha reavivado.

Job 33:5 Respóndeme, si puedes; / ordena tus palabras delante de mí; ponte en pie.

Job 33:6 He aquí, yo estoy delante de Dios igual que tú; / de barro fui también cortado.

Job 33:7 Así que mi terror no puede espantarte, / ni mi presión agravarse sobre ti.

Job 33:8 De cierto tú hablaste a oídos míos, / y oí la voz de tus palabras, que decían:

Job 33:9 Yo soy limpio y sin transgresión; / soy puro, y no hay iniquidad en mí.

Job 33:10 He aquí, Él halla pretextos hostiles contra mí; / me tiene por Su enemigo.

Job 33:11 Pone mis pies en el cepo; / vigila todas mis sendas.

Job 33:12 Sin embargo, en esto no tienes razón, y yo te responderé / que mayor es Dios que el hombre.

Job 33:13 ¿Por qué contiendes contra Él, / diciendo que Él no da cuenta de ninguna de Sus acciones?

Job 33:14 Pues Dios habla de una manera, / sí, de dos maneras, y nadie se da cuenta de ello

Job 33:15 —en sueños, en una visión nocturna, / cuando el sueño profundo cae sobre los hombres, / mientras dormitan en sus lechos—

Job 33:16 entonces Él abre los oídos de los hombres / y sella la instrucción para ellos,

Job 33:17 a fin de apartar al hombre de sus obras / y ocultar del varón el orgullo.

Job 33:18 Libra su alma de la fosa, / y su vida de perecer a espada.

Job 33:19 También sobre su lecho es castigado con dolor / y con queja continua en sus huesos,

Job 33:20 de modo que su vida aborrezca el pan, / y su alma, la comida delicada.

Job 33:21 Su carne se consume hasta no verse, / y sus huesos, que antes no se veían, aparecen.

Job 33:22 Su alma se acerca a la fosa, / y su vida, a los destructores.

Job 33:23 Si hay un ángel con él, / un intérprete, uno de entre mil, / que declare al hombre lo que es recto para él,

Job 33:24 entonces Él le concederá Su favor y dirá: / Redímelo para que no descienda a la fosa; / he hallado su rescate.

Job 33:25 Su carne será más tierna que en su infancia; / volverá a los días de su juventud.

Job 33:26 Orará a Dios, y Él lo aceptará, / de modo que verá Su faz con júbilo; / y así Dios restaura al hombre su justicia.

Job 33:27 Cantará él a los hombres y dirá: / Pequé y pervertí lo recto, / pero no me fue retribuido.

Job 33:28 Él ha redimido mi alma para que no perezca en la fosa, / y mi vida verá la luz.

Job 33:29 He aquí, todas estas cosas hace Dios, / dos veces, incluso tres veces, con el hombre,

Job 33:30 para hacer volver su alma de la fosa, / para iluminarlo con la luz de los vivientes.

Job 33:31 Pon atención, Job; óyeme. / Calla, y yo hablaré.

Job 33:32 Si algo tienes que decir, respóndeme; / habla, porque quiero justificarte.

Job 33:33 Y si no, óyeme tú a mí; / calla, y te enseñaré sabiduría.

JOB 32 JOB 34

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JOB 34 Versión Recobro

JOB 34



Job 34:1 Entonces prosiguió Eliú y dijo:

Job 34:2 Oíd, oh sabios, mis palabras; / y vosotros los que sabéis, prestadme oído.

Job 34:3 Porque el oído prueba las palabras / como el paladar prueba la comida.

Job 34:4 Escojamos para nosotros lo que es justo; / conozcamos entre nosotros lo que es bueno.

Job 34:5 Porque Job ha dicho: Yo soy justo, / y Dios me ha quitado mi derecho;

Job 34:6 ¿He de mentir yo contra mi derecho? / Mi flechazo es incurable, sin haber yo cometido transgresión.

Job 34:7 ¿Qué hombre hay como Job, / que bebe el escarnio como agua,

Job 34:8 que va en compañía con los hacedores de iniquidad, / y anda con los hombres malos?

Job 34:9 Porque ha dicho: El hombre no saca provecho / de deleitarse en Dios.

Job 34:10 Por tanto, varones de entendimiento, oídme: / Lejos esté de Dios hacer el mal, / y del Todopoderoso cometer iniquidad.

Job 34:11 Porque Él pagará al hombre según su obra, / y retribuirá a cada uno conforme a su camino.

Job 34:12 Sí, por cierto, Dios no hará el mal, / y el Todopoderoso no torcerá el derecho.

Job 34:13 ¿Quién le ha encomendado a Él la tierra? / ¿O quién puso en orden todo el mundo?

Job 34:14 Si Él sólo se tomara en cuenta a Sí mismo, / haría volver a Sí mismo Su espíritu y Su aliento;

Job 34:15 toda carne perecería juntamente, / y el hombre volvería al polvo.

Job 34:16 Si, pues, hay en ti entendimiento, oye esto; / presta oído a la voz de mis palabras.

Job 34:17 ¿Gobernará el que aborrece el derecho? / ¿Y condenarás tú al Justo y Poderoso,

Job 34:18 aquel que dice a un rey: ¡Indigno!, / y a los nobles: ¡Malvados!,

Job 34:19 el que no hace acepción de personas de príncipes, / ni respeta más al rico que al pobre, / porque todos son obra de Sus manos?

Job 34:20 En un momento mueren, y en medio de la noche / es sacudido el pueblo, y ellos mueren; / y los poderosos son quitados sin mano de hombre.

Job 34:21 Porque Sus ojos están sobre los caminos del hombre, / y Él ve todos sus pasos.

Job 34:22 No hay tinieblas ni sombra de muerte / donde se puedan esconder los hacedores de iniquidad.

Job 34:23 Porque Él no necesita considerar más al hombre, / para que vaya ante Dios en litigio.

Job 34:24 Él destroza a los poderosos sin indagar, / y pone a otros en su lugar.

Job 34:25 Por tanto, Él conoce sus acciones, / y de noche los trastorna de modo que sean aplastados.

Job 34:26 Como a malvados los golpea, / en lugar donde todos lo ven;

Job 34:27 por cuanto se apartaron de seguirle / y no consideraron ninguno de Sus caminos,

Job 34:28 haciendo que llegara delante de Él el clamor del pobre, / y Él oyó el clamor de los afligidos.

Job 34:29 Cuando Él está quieto, ¿quién puede condenarle? / Cuando esconde el rostro, ¿quién puede contemplarle? / Se conduce igual con una nación o con un hombre,

Job 34:30 / para que no reine el impío, para que no se tiendan lazos al pueblo.

Job 34:31 Porque, ¿ha dicho alguno a Dios: / He sufrido castigo; ya no ofenderé más;

Job 34:32 enséñame Tú lo que yo no veo; / si he cometido iniquidad, no lo haré más?

Job 34:33 ¿Acaso deberá Él dar la recompensa según tu parecer, puesto que tú la has rechazado? / Porque tú tienes que escoger, y no yo. / Entonces di lo que sabes.

Job 34:34 Los hombres entendidos me dirán, / y también el hombre sabio que me oiga:

Job 34:35 Job ha hablado sin conocimiento, / y sus palabras no son perspicaces.

Job 34:36 Deseo yo que Job sea examinado a fondo, / a causa de sus respuestas semejantes a las de los hombres malvados.

Job 34:37 Porque a su pecado añade rebeldía; / en medio de nosotros bate palmas / y multiplica sus palabras contra Dios.

JOB 33 JOB 35

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JOB 35 Versión Recobro

JOB 35



Job 35:1 Entonces continuó Eliú y dijo:

Job 35:2 ¿Piensas que esto es cosa recta? / ¿Dices tú: Mi justicia es mayor que la de Dios,

Job 35:3 así que dices: Qué ventaja es para mí, / qué provecho tengo, más que si hubiera pecado?

Job 35:4 Yo te responderé con palabras a ti, / y a tus compañeros contigo.

Job 35:5 Mira hacia los cielos y ve, / contempla las nubes: Están más altas que tú.

Job 35:6 Si pecas, ¿qué habrás logrado contra Él? / Y si tus transgresiones se multiplican, ¿qué le harás?

Job 35:7 Si eres justo, ¿qué le das a Él, / o, qué recibe Él de tu mano?

Job 35:8 Tu maldad afecta a un hombre como tú, / y a un hijo de hombre tu justicia.

Job 35:9 Por causa de la multitud de opresiones claman; / gritan pidiendo socorro a causa del brazo de los poderosos.

Job 35:10 Pero ninguno dice: ¿Dónde está Dios mi Hacedor, / que da cánticos en la noche,

Job 35:11 que nos enseña más que a las bestias de la tierra, / y nos hace sabios más que a las aves del cielo?

Job 35:12 Allí claman, pero Él no responde, / a causa del orgullo de los malvados.

Job 35:13 Ciertamente Dios no escucha el clamor vacío, / ni le hace caso el Todopoderoso.

Job 35:14 ¡Menos todavía cuando dices que no le contemplas, / que la causa está delante de Él y que esperas en Él!

Job 35:15 Mas ahora, porque en Su ira no le ha visitado, / ni ha hecho caso de tanta arrogancia,

Job 35:16 Job abre su boca en vanidad; / sin conocimiento multiplica las palabras.

JOB 34 JOB 36

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JOB 36 Versión Recobro

JOB 36



Job 36:1 Y añadió Eliú esto y dijo:

Job 36:2 Tolérame un poco, y te mostraré; / porque hay más que decir en favor de Dios.

Job 36:3 Traeré mi conocimiento desde lejos / y atribuiré justicia a mi Hacedor.

Job 36:4 Porque de cierto no son falsas mis palabras; / contigo está uno que tiene perfecto conocimiento.

Job 36:5 He aquí que Dios es poderoso y no menosprecia a nadie; / Él es poderoso en la fuerza del entendimiento.

Job 36:6 No deja vivir al malvado, / pero dará Su derecho a los afligidos.

Job 36:7 No aparta Sus ojos de los justos, / sino que, con los reyes sobre el trono, / los ha sentado para siempre, y son exaltados.

Job 36:8 Y si están sujetos con grillos, / si están aprisionados en las cuerdas de aflicción,

Job 36:9 Él les dará a conocer la obra de ellos / y sus transgresiones, porque obraron con soberbia.

Job 36:10 Abre además el oído de ellos para la instrucción, / y manda que se vuelvan de la iniquidad.

Job 36:11 Si ellos oyen y le sirven, / pasarán sus días en prosperidad / y sus años en lo agradable.

Job 36:12 Mas si no oyen, perecerán a espada / y morirán sin conocimiento.

Job 36:13 Pero los impíos de corazón atesoran para sí la ira; / no piden auxilio cuando Él los ata.

Job 36:14 Mueren en la juventud, / y su vida termina entre los que más se han contaminado.

Job 36:15 Rescata a los afligidos por su misma aflicción / y mediante la opresión les abre el oído.

Job 36:16 En verdad, Él te induce a salir de las fauces de la angustia / a un lugar espacioso, donde no hay aprietos; / y lo que está sobre tu mesa está lleno de grosura.

Job 36:17 Pero tú estás lleno del juicio del malvado; / juicio y litigio se han apoderado de ti.

Job 36:18 Ten cuidado, no sea que la ira te induzca a burlarte, / y no dejes que la grandeza del rescate te extravíe.

Job 36:19 ¿Puede acaso sacarte de la angustia tu clamor / o todas las fuerzas de tu poder?

Job 36:20 No anheles la noche, / cuando los pueblos son sacados de su lugar.

Job 36:21 Guárdate, no te vuelvas a la iniquidad; / pues has escogido ésta más bien que la aflicción.

Job 36:22 He aquí, Dios es exaltado en Su poder; / ¿quién es maestro como Él?

Job 36:23 ¿Quién le ha señalado Su camino? / ¿Y quién le ha dicho: Has hecho mal?

Job 36:24 Acuérdate de magnificar Su obra, / de la cual cantan los hombres.

Job 36:25 Todos los hombres la han contemplado; / el hombre la mira desde lejos.

Job 36:26 He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos; / no se puede escudriñar el número de Sus años.

Job 36:27 Porque Él atrae las gotas de las aguas, / que de Su vapor se destilan en lluvia,

Job 36:28 la cual derraman las nubes, / y gotean en abundancia sobre el hombre.

Job 36:29 ¿Pueden ellos en realidad comprender la extensión de las nubes, / el tronar de Su pabellón?

Job 36:30 He aquí, Él difunde Su relámpago en derredor Suyo / y cubre las raíces del mar.

Job 36:31 Porque con esos medios Él juzga a los pueblos; / da alimento en abundancia.

Job 36:32 Llena Sus manos del relámpago, / y le manda dar en el blanco.

Job 36:33 Su trueno le anuncia; / el ganado también, respecto a Aquel que viene.

JOB 35 JOB 37

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JOB 37 Versión Recobro

JOB 37



Job 37:1 Ante esto también tiembla mi corazón / y salta de su lugar.

Job 37:2 Oíd atentamente el estrépito de Su voz, / y el sonido que sale de Su boca.

Job 37:3 Debajo de todos los cielos lo suelta, / y Su relámpago hasta los confines de la tierra.

Job 37:4 Después de esto brama una voz; / truena Él con la voz de Su majestad / y no retiene el relámpago / cuando se oye Su voz.

Job 37:5 Truena Dios maravillosamente con Su voz; / hace grandes cosas que nosotros no entendemos.

Job 37:6 Porque a la nieve dice: Desciende a la tierra, / también a la llovizna y a Sus aguaceros torrenciales.

Job 37:7 Él sella la mano de todo hombre, / para que todos los hombres reconozcan Su obra.

Job 37:8 Entonces la fiera entra en su escondrijo, / y permanece en sus guaridas.

Job 37:9 De su recámara viene el torbellino, / y el frío, de los vientos que esparcen.

Job 37:10 Por el soplo de Dios se da el hielo, / y la extensión de las aguas se congela.

Job 37:11 También Él carga de humedad las nubes espesas; / difunde las nubes de Su relámpago.

Job 37:12 Asimismo por Su dirección se revuelven, / para ejecutar / todo lo que Él les ha mandado, / sobre la faz de la tierra habitada;

Job 37:13 ya sea por azote, por Su tierra / o por Su benevolencia amorosa, Él hace que suceda.

Job 37:14 Presta oído a esto, Job; / detente y considera las maravillas de Dios.

Job 37:15 ¿Sabes cómo Dios les da Sus órdenes / y hace resplandecer el relámpago de Sus nubes?

Job 37:16 ¿Sabes cómo las nubes espesas cuelgan en equilibrio, / las maravillas de Aquel que es perfecto en conocimiento?

Job 37:17 Tú, cuyos vestidos están calientes / cuando, a causa del viento del sur, está en calma la tierra,

Job 37:18 ¿puedes extender con Él los cielos, / que están tan firmes como un espejo fundido?

Job 37:19 Enséñanos qué le hemos de decir; / nosotros no podemos ordenar nuestras palabras a causa de las tinieblas.

Job 37:20 ¿Debe uno decirle a Dios: Hablaré? / ¿O debe un hombre decir que será tragado?

Job 37:21 Mas ahora los hombres no miran la luz, / que resplandece en los cielos / cuando el viento pasa y los limpia.

Job 37:22 Del norte llega el esplendor dorado; / hay en torno a Dios una majestad asombrosa.

Job 37:23 El Todopoderoso: no le podemos escudriñar; / Él es excelente en potencia, / y no dañará la equidad ni la abundancia de la justicia.

Job 37:24 Lo temen por tanto los hombres; / Él no mira a ninguno que se cree sabio de corazón.

JOB 36 JOB 38

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JOB 38 Versión Recobro

JOB 38



Job 38:1 Entonces Jehová respondió a Job desde el torbellino y dijo:

Job 38:2 ¿Quién es éste que oscurece el consejo / con palabras sin conocimiento?

Job 38:3 Ahora ciñe como hombre valiente tus lomos, / porque Yo te preguntaré, y tú me informarás.

Job 38:4 ¿Dónde estabas tú cuando Yo eché los cimientos de la tierra? / Dímelo, si tienes entendimiento.

Job 38:5 ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? / ¿O quién extendió sobre ella cuerda de medir?

Job 38:6 ¿Sobre qué se asentaron sus bases, / o quién puso su piedra angular,

Job 38:7 cuando cantaban juntas las estrellas de la mañana / y daban gritos de júbilo todos los hijos de Dios?

Job 38:8 Y ¿quién encerró con puertas el mar, / cuando irrumpiendo salió de su vientre,

Job 38:9 cuando puse Yo nubes por vestidura suya, / y densa oscuridad por pañales,

Job 38:10 y fijé para él Mis límites / y le puse cerrojos y puertas;

Job 38:11 y dije: Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante, / y ahí pararán tus olas orgullosas?

Job 38:12 ¿Has mandado tú a la mañana desde que empezaron tus días? / ¿Has hecho conocer su lugar al alba,

Job 38:13 de modo que ella eche mano a los confines de la tierra, / y sean sacudidos de ella los malvados?

Job 38:14 La tierra cambia como barro bajo el sello, / y todo lo que está sobre ella se presenta como vestidura.

Job 38:15 Se niega entonces a los malvados su luz, / y se quiebra el brazo levantado.

Job 38:16 ¿Has entrado tú hasta los manantiales del mar, / o has andado por el fondo del abismo?

Job 38:17 ¿Te han sido reveladas las puertas de la muerte, / o has visto las puertas de la sombra de muerte?

Job 38:18 ¿Has comprendido la extensión completa de la tierra? / Declara si sabes todo esto.

Job 38:19 ¿Dónde está el camino que conduce a la morada de la luz? / Y las tinieblas, ¿dónde está su lugar,

Job 38:20 para que las lleves a sus límites, / y disciernas las sendas que conducen a su casa?

Job 38:21 Tú lo sabes, puesto que entonces ya habías nacido, / y es grande el número de tus días.

Job 38:22 ¿Has entrado tú en los depósitos de la nieve, / o has visto los depósitos del granizo

Job 38:23 que tengo reservados para el tiempo de calamidad, / para el día de la batalla y de la guerra?

Job 38:24 ¿Dónde está el camino por donde se reparte la luz, / por donde se esparce el viento solano sobre la tierra?

Job 38:25 ¿Quién abre un canal al turbión, / o camino al rayo,

Job 38:26 haciendo llover en tierra deshabitada, / en un desierto donde no hay hombre,

Job 38:27 para saciar la tierra arruinada y desolada / y para hacer brotar la tierna hierba?

Job 38:28 ¿Tiene la lluvia padre? / ¿O quién engendró las gotas del rocío?

Job 38:29 ¿Desde qué vientre salió el hielo? / Y la escarcha del cielo, ¿quién la dio a luz?

Job 38:30 Las aguas se esconden y llegan a ser como piedra, / y se congela la faz del abismo.

Job 38:31 ¿Puedes tú atar los lazos de las Pléyades / o soltar las ligaduras de Orión?

Job 38:32 ¿Puedes hacer que el Mazarot salga a su tiempo / o guiar a la Osa con sus cachorros?

Job 38:33 ¿Conoces las leyes de los cielos? / ¿Estableces tú su dominio en la tierra?

Job 38:34 ¿Puedes alzar tu voz a las nubes / para que te cubra abundancia de aguas?

Job 38:35 ¿Puedes enviar tú los relámpagos, para que ellos salgan / y te digan: Henos aquí?

Job 38:36 ¿Quién ha puesto la sabiduría en las partes internas / o dio a la mente entendimiento?

Job 38:37 ¿Quién puede contar las nubes con sabiduría? / Y los odres de los cielos, ¿quién hace que se inclinen,

Job 38:38 cuando el polvo en una masa se aglutina, / y los terrones se han pegado unos con otros?

Job 38:39 ¿Puedes tú cazar la presa para la leona / o saciar el hambre de los leoncillos,

Job 38:40 cuando se agachan en sus guaridas, / cuando están al acecho en la espesura?

Job 38:41 ¿Quién provee al cuervo su presa, / cuando sus polluelos claman a Dios / y andan errantes por falta de comida?

JOB 37 JOB 39

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JOB 39 Versión Recobro

JOB 39



Job 39:1 ¿Sabes tú el tiempo en que paren las cabras monteses? / ¿Puedes marcar el tiempo en que las ciervas paren?

Job 39:2 ¿Puedes contar tú los meses que deben cumplir, / o sabes el tiempo cuando han de parir?

Job 39:3 Se encorvan, paren a sus crías / y echan fuera su camada.

Job 39:4 Sus crías se fortalecen y crecen en campo abierto; / salen y no regresan a ellas.

Job 39:5 ¿Quién echó libre al asno salvaje? / ¿Quién soltó las ataduras del asno veloz,

Job 39:6 al cual Yo di por casa el desierto, / y por morada la tierra salada?

Job 39:7 Él se burla del tumulto de la ciudad; / no oye los gritos del arriero.

Job 39:8 Explora los montes en busca de su pasto / y anda buscando toda cosa verde.

Job 39:9 ¿Consentirá en servirte el toro salvaje / o en pasar la noche junto a tu pesebre?

Job 39:10 ¿Puedes atar al toro salvaje con coyunda para el surco, / o labrará los valles en pos de ti?

Job 39:11 ¿Pondrás tu confianza en él, por ser grande su fuerza, / o dejarás a su cuidado tus labores?

Job 39:12 ¿Tendrás confianza en él para que recoja tu semilla / y traiga tu grano a tu era?

Job 39:13 Las alas del avestruz baten con gozo: / ¿Son éstas las plumas remeras y el plumaje de benevolencia amorosa?

Job 39:14 Porque ella desampara en la tierra sus huevos / y en el polvo los calienta.

Job 39:15 Olvida que el pie los puede aplastar / o que un animal del campo los puede pisotear.

Job 39:16 Ella es dura para con sus hijos como si no fueran suyos; / aunque su labor tal vez sea en vano, no tiene temor;

Job 39:17 porque Dios le ha hecho olvidar la sabiduría / y no le ha asignado el entendimiento.

Job 39:18 Luego que ella se levanta en alto, / se burla del caballo y de su jinete.

Job 39:19 ¿Has dado tú al caballo su fuerza? / ¿Has vestido tú su cuello de crines ondulantes?

Job 39:20 ¿Le has hecho brincar como la langosta? / Su resoplido espléndido es terrible.

Job 39:21 Escarba la tierra en el valle / y se regocija en su fuerza; / sale al encuentro de las armas.

Job 39:22 Se ríe ante el temor y no se acobarda, / ni retrocede delante de la espada.

Job 39:23 Contra él resuenan la aljaba, / la lanza reluciente y la jabalina.

Job 39:24 Con furor y rabia él devora el terreno / y no puede contenerse al sonido de la trompeta.

Job 39:25 Cada vez que la trompeta suena, dice: ¡Ea!, / y desde lejos huele la batalla, / la voz atronadora de los capitanes y el vocerío.

Job 39:26 ¿Vuela el gavilán por vuestro entendimiento, / extendiendo hacia el sur sus alas?

Job 39:27 ¿Se remonta el águila por tu mandato / y pone en alto su nido?

Job 39:28 Ella habita y hace su morada en la peña, / en la cumbre del peñasco y de la fortaleza.

Job 39:29 Desde allí acecha el alimento; / sus ojos lo observan desde muy lejos.

Job 39:30 Y sus polluelos chupan la sangre; / y donde hay cadáveres, allí está ella.

JOB 38 JOB 40

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JOB 4 Versión Recobro

JOB 4



Job 4:1 Entonces respondió Elifaz, el temanita, y dijo:

Job 4:2 Si alguien intenta hablarte, ¿te fatigarás por ello? / Pero ¿quién puede abstenerse de hablar?

Job 4:3 He aquí, has dado instrucciones a muchos, / y has fortalecido las manos débiles.

Job 4:4 Al que tropezaba tus palabras han levantado, / y has afirmado las rodillas que decaían.

Job 4:5 Mas ahora que te ha llegado a ti, te fatigas por ello; / te toca a ti, y te turbas.

Job 4:6 ¿No es tu temor a Dios tu confianza, / y la integridad de tus caminos tu esperanza?

Job 4:7 Recuerda ahora, ¿quién siendo inocente ha perecido jamás? / Y ¿dónde han sido exterminados los rectos?

Job 4:8 Por lo que yo he visto, los que aran iniquidad / y los que siembran aflicción, eso mismo siegan.

Job 4:9 Perecen por el aliento de Dios, / y por el soplo de Su ira son consumidos.

Job 4:10 Los rugidos del león, los bramidos del león feroz / y los dientes de los leoncillos son quebrantados;

Job 4:11 el león fuerte perece por falta de presa, / y los cachorros de la leona se dispersan.

Job 4:12 Me ha llegado furtivamente una palabra, / y mi oído ha percibido un susurro de ella.

Job 4:13 Entre pensamientos inquietantes de visiones nocturnas, / cuando el sueño profundo cae sobre los hombres,

Job 4:14 me sobrevino un espanto, un temblor, / que estremeció todos mis huesos.

Job 4:15 Y pasó un espíritu delante de mi rostro; / el pelo de mi carne se erizó.

Job 4:16 Se detuvo, pero no pude discernir su aspecto; / una figura estaba ante mis ojos; / oí una voz que murmuraba:

Job 4:17 ¿Puede el hombre mortal ser más justo que Dios? / ¿Puede ser más puro el varón que su Hacedor?

Job 4:18 Si en Sus mismos siervos Él no confía, / y a Sus ángeles imputa errores,

Job 4:19 ¡cuánto más a los que habitan en casas de barro, / cuyos cimientos están en el polvo, / que son aplastados como la polilla!

Job 4:20 Desde la mañana hasta la tarde son pulverizados; / sin que nadie se dé cuenta, perecen continuamente.

Job 4:21 Si en ellos es arrancada la cuerda de su tienda, / mueren, mas sin sabiduría.

JOB 3 JOB 5

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JOB 40 Versión Recobro

JOB 40



Job 40:1 Además respondió Jehová a Job y dijo:

Job 40:2 ¿Ha de contender con el Todopoderoso el que censura? / El que discute con Dios responda a esto.

Job 40:3 Entonces Job respondió a Jehová y dijo:

Job 40:4 He aquí que yo soy indigno; ¿qué te responderé? / Mi mano pongo sobre mi boca.

Job 40:5 Una vez he hablado, y no responderé; / aun dos veces, mas no añadiré nada.

Job 40:6 Entonces Jehová respondió a Job desde el torbellino y dijo:

Job 40:7 Ciñe ahora tus lomos como hombre valiente; / porque Yo te preguntaré a ti, y tú me informarás.

Job 40:8 ¿Acaso anularás tú también Mi juicio? / ¿Me condenarás a Mí para que tú quedes justificado?

Job 40:9 ¿O tienes tú un brazo como el de Dios? / ¿Y truenas con voz como la Suya?

Job 40:10 Adórnate ahora de majestad y de excelencia, / y vístete de honra y de esplendor.

Job 40:11 Derrama los torrentes de tu ira, / mira a todo altivo y abátelo;

Job 40:12 mira a todo soberbio y humíllalo, / y pisotea a los malvados donde están.

Job 40:13 Encúbrelos juntos en el polvo, / encierra sus rostros en el lugar oculto.

Job 40:14 Entonces Yo también te alabaré, / porque tu propia mano derecha te puede salvar.

Job 40:15 He aquí ahora, el behemot, el cual hice como te hice a ti: / come hierba como el buey.

Job 40:16 He aquí ahora, su fuerza está en sus lomos, / y su vigor en los músculos de su vientre.

Job 40:17 Endereza su cola como el cedro; / los tendones de sus muslos están entretejidos.

Job 40:18 Sus huesos son como tubos de bronce, / y sus miembros, como barras de hierro.

Job 40:19 Él es el primero entre los caminos de Dios, / y sólo su Hacedor puede acercarse a él con la espada.

Job 40:20 Porque los montes le proveen comida, / donde retoza todo animal del campo.

Job 40:21 Se echa debajo de los lotos, / en lo oculto del junco y del pantano.

Job 40:22 Los lotos lo cubren con su sombra; / los sauces del arroyo lo rodean.

Job 40:23 He aquí, si el río se desborda, él no tiembla; / firme está, aunque el Jordán se estrelle contra su boca.

Job 40:24 ¿Lo tomará alguno mientras vigila, / o lo atrapará y le perforará la nariz?

JOB 39 JOB 41

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JOB 41 Versión Recobro

JOB 41



Job 41:1 ¿Sacarás tú al leviatán con anzuelo / o sujetarás con cuerda su lengua?

Job 41:2 ¿Pondrás tú soga en su nariz / o perforarás con garfio su quijada?

Job 41:3 ¿Acaso te hará muchas súplicas, / o te hablará palabras tiernas?

Job 41:4 ¿Hará pacto contigo / para que lo tomes por siervo perpetuo?

Job 41:5 ¿Jugarás con él como con un pájaro / o lo atarás para tus doncellas?

Job 41:6 ¿Regatearán por él los comerciantes? / ¿Lo repartirán entre los mercaderes?

Job 41:7 ¿Podrás llenar su piel de arpones / o su cabeza con lanzas de pescar?

Job 41:8 Pon tu mano sobre él, / y acuérdate de la batalla: ¡nunca más volverás a hacerlo!

Job 41:9 He aquí, cualquier esperanza acerca de él es vana; / ¿no será derribada la gente con sólo verlo?

Job 41:10 Nadie hay tan feroz que lo despierte; / ¿quién, pues, podrá estar delante de Mí?

Job 41:11 ¿Quién me ha dado a Mí primero, para que Yo lo recompense? / Cuanto hay bajo todo el cielo es Mío.

Job 41:12 No guardaré silencio sobre sus miembros, / ni sobre lo de sus proezas, ni sobre la belleza de su figura.

Job 41:13 ¿Quién le quitará su vestidura exterior? / Dentro de los dobleces de sus mandíbulas ¿quién se meterá?

Job 41:14 ¿Quién abrirá las puertas de su rostro? / Alrededor de sus dientes hay terror.

Job 41:15 Sus hileras de escamas son su orgullo, / cerradas como con apretado sello.

Job 41:16 La una se junta con la otra / de modo que el aire no puede pasar entre ellas.

Job 41:17 Pegadas están unas con otras; / están trabadas entre sí, y no se pueden separar.

Job 41:18 Sus estornudos dan destellos de luz, / y sus ojos son como los párpados del alba.

Job 41:19 De su boca salen antorchas de fuego; / centellas de fuego brotan de ella.

Job 41:20 De sus narices sale humo / como de una olla que hierve y juncos encendidos.

Job 41:21 Su aliento enciende los carbones, / y una llama sale de su boca.

Job 41:22 En su cerviz habita la fuerza, / y delante de él baila el terror.

Job 41:23 Los pliegues de su carne se juntan; / están firmes en él e inconmovibles.

Job 41:24 Su corazón es firme como una piedra, / sí, firme como piedra de molino.

Job 41:25 Cuando se levanta, los fuertes tienen temor; / a causa de la consternación están fuera de sí.

Job 41:26 La espada que lo alcanza no puede prevalecer, / ni lanza, ni dardo ni jabalina.

Job 41:27 Estima como paja las astas de hierro, / y las de bronce como leño podrido.

Job 41:28 La flecha no lo hace huir; / para él las piedras de la honda se convierten en hojarasca.

Job 41:29 Tiene por hojarasca las mazas; / se ríe ante la jabalina vibrante.

Job 41:30 Por debajo tiene como tiestos agudos; / se extiende como trillo sobre el lodo.

Job 41:31 Hace hervir como un caldero el abismo; / vuelve el mar como una olla de ungüento.

Job 41:32 En pos de sí hace resplandecer una estela; / se diría que el abismo es canoso.

Job 41:33 No hay sobre la tierra quien se le iguale, / que haya sido hecho exento de temor.

Job 41:34 Él mira todo lo altivo; / es rey sobre todos los hijos de orgullo.

JOB 40 JOB 42

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JOB 42 Versión Recobro

JOB 42



Job 42:1 Entonces Job respondió a Jehová y dijo:

Job 42:2 Yo sé que Tú puedes hacer todas las cosas, / y que ningún propósito Tuyo puede ser estorbado.

Job 42:3 ¿Quién es éste que esconde el consejo sin conocimiento? / Por tanto, yo he declarado lo que no entendía, / cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no las sabía.

Job 42:4 Oye ahora, y yo hablaré; / yo te preguntaré, y Tú me informarás.

Job 42:5 De oídas había oído de Ti, / mas ahora mis ojos te han visto;

Job 42:6 Por tanto me aborrezco, y me arrepiento / en polvo y ceniza.

Job 42:7 Después que habló Jehová estas palabras a Job, Jehová dijo a Elifaz, el temanita: Mi ira se ha encendido contra ti y contra tus dos amigos; porque no habéis hablado de Mí lo recto, como Mi siervo Job.

Job 42:8 Ahora, pues, tomaos siete novillos y siete carneros, id a Mi siervo Job y ofreced holocausto por vosotros. Mi siervo Job orará por vosotros, porque a él aceptaré para no trataros según vuestra insensatez; por cuanto no habéis hablado de Mí lo recto, como Mi siervo Job.

Job 42:9 Fueron, pues, Elifaz, el temanita, Bildad, el suhita, y Zofar, el naamatita, e hicieron como Jehová les había dicho; y Jehová aceptó a Job.

Job 42:10 Y Jehová restauró a Job de su cautividad cuando él hubo orado por sus amigos; y Jehová aumentó el doble de todo lo que Job había poseído.

Job 42:11 Todos sus hermanos, todas sus hermanas y todos los que antes le habían conocido acudieron a él, y comieron pan con él en su casa. Se condolieron de él y lo consolaron por toda la desgracia que Jehová había traído sobre él. Y cada uno le daba una pieza de dinero, y cada uno, un anillo de oro.

Job 42:12 Así bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; y tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas.

Job 42:13 También tuvo siete hijos y tres hijas.

Job 42:14 Y llamó a la primera Jemima, a la segunda Cesia y a la tercera Keren-hapuc.

Job 42:15 Y no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job en toda aquella tierra. Y les dio su padre herencia entre sus hermanos.

Job 42:16 Después de esto, vivió Job ciento cuarenta años; y vio a sus hijos y a sus nietos, hasta cuatro generaciones.

Job 42:17 Y murió Job, anciano y lleno de días.

JOB 41 »

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JOB 5 Versión Recobro

JOB 5



Job 5:1 ¡Llama ahora! ¿Habrá quien te responda? / ¿Y a cuál de los santos te volverás?

Job 5:2 Es cierto que el enojo mata al necio, / y la envidia hace morir al incauto.

Job 5:3 Yo he visto al necio que echaba raíces, / pero al instante maldije su habitación.

Job 5:4 Sus hijos están lejos de toda seguridad: / en la puerta son aplastados; y no hay quien los libre.

Job 5:5 Su mies la comen los hambrientos, / y hasta la sacan de entre los espinos, / y los sedientos ansían sus riquezas.

Job 5:6 Porque el mal no sale del polvo, / ni la aflicción brota de la tierra.

Job 5:7 Pero el hombre nace para la aflicción, / tal como las chispas se levantan para volar por el aire.

Job 5:8 Yo, por mi parte, buscaría a Dios / y encomendaría a Dios mi causa;

Job 5:9 Él hace cosas grandes e inescrutables, / maravillas que no se pueden contar.

Job 5:10 Da lluvia sobre la faz de la tierra / y envía las aguas sobre la faz de los campos.

Job 5:11 Pone en alto a los humildes, / y a los enlutados levanta a seguridad.

Job 5:12 Frustra los designios de los astutos / para que sus manos no tengan éxito.

Job 5:13 Prende a los sabios en su propia astucia, / y el consejo de los arteros pronto se frustra.

Job 5:14 De día se topan con tinieblas, / y a mediodía andan a tientas como de noche.

Job 5:15 Pero Él salva al menesteroso de la espada de la boca de ellos, / de la mano del poderoso.

Job 5:16 Por tanto, el pobre tiene esperanza, / y la Injusticia cierra su propia boca.

Job 5:17 He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios corrige; / no rechaces, pues, la disciplina del Todopoderoso.

Job 5:18 Pues Él es quien hace la llaga, pero la venda; / Él hiere, pero Sus manos curan.

Job 5:19 En seis tribulaciones te librará; / ciertamente, en siete no te tocará el mal.

Job 5:20 En el hambre te redimirá de la muerte, / y del poder de la espada en la batalla.

Job 5:21 Del azote de la lengua estarás a cubierto; / no temerás la destrucción cuando venga.

Job 5:22 De la destrucción y del hambre te reirás, / y no temerás a los animales de la tierra.

Job 5:23 Pues con las piedras del campo tendrás alianza, / y los animales del campo estarán en paz contigo.

Job 5:24 Sabrás que hay paz en tu tienda, / e inspeccionarás tus apriscos, y nada te faltará.

Job 5:25 Asimismo sabrás que tu descendencia es numerosa, / y tu prole como la hierba de la tierra.

Job 5:26 Vendrás en plena vejez a la sepultura, / como la gavilla de trigo que se recoge a su tiempo.

Job 5:27 He aquí, esto lo hemos examinado, y así es; / óyelo, y conócelo tú para tu propio provecho.

JOB 4 JOB 6

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JOB 6 Versión Recobro

JOB 6



Job 6:1 Respondió entonces Job y dijo:

Job 6:2 ¡Oh, si pudiera pesarse mi aflicción, / si mi desdicha se pusiera en la balanza junto con ella!

Job 6:3 Porque ésta pesaría más que la arena de los mares; / por eso mis palabras han sido precipitadas.

Job 6:4 Porque las flechas del Todopoderoso están en mí, / cuyo veneno bebe mi espíritu; / los terrores de Dios se ponen en orden de batalla contra mí.

Job 6:5 ¿Acaso rebuzna el asno salvaje junto a la hierba? / ¿Muge el buey junto al forraje?

Job 6:6 ¿Se come acaso lo insípido sin sal? / En la clara del huevo ¿hay algún gusto?

Job 6:7 Mi alma se niega a tocar estas cosas; / son para mí alimento repugnante.

Job 6:8 ¡Quién diera que se cumpliese lo que pido, / y que Dios me concediera lo que anhelo;

Job 6:9 que consintiera Dios en aplastarme; / que soltara Su mano y acabara conmigo!

Job 6:10 Entonces aún me quedaría un consuelo, / y pese al acerbo dolor que no da tregua, / exultaría por no haber negado las palabras del Santo.

Job 6:11 ¿Cuál es mi fuerza, para que yo espere? / ¿Y cuál mi fin, para que tenga paciencia?

Job 6:12 ¿Es mi fuerza la de las piedras? / ¿O es mi carne de bronce?

Job 6:13 ¿Acaso hay en mí mismo ayuda alguna, / y no ha sido ahuyentada de mí la sabiduría?

Job 6:14 Para el abatido, debe haber bondad de parte de su amigo, / no sea que abandone el temor del Todopoderoso.

Job 6:15 Mis hermanos han obrado engañosamente como un arroyo del desierto, / como las corrientes de los arroyos del desierto que se desvanecen,

Job 6:16 que están turbios por el hielo, / y en los cuales se esconde la nieve,

Job 6:17 que al tiempo del calor se secan, / y al calentarse desaparecen de su lugar.

Job 6:18 Por ellos las caravanas se apartan de su ruta; / se adentran en el desierto y perecen.

Job 6:19 Van en busca de ellos las caravanas de Temán; / las compañías de Sabá suspiran por ellos.

Job 6:20 Pero quedan avergonzadas por su confianza; / al llegar allí se quedan confundidas.

Job 6:21 Así sois vosotros ahora; / veis algo horrible y os amedrentáis.

Job 6:22 ¿He dicho acaso: Dadme algo; / o, de vuestra hacienda sobornad en mi favor;

Job 6:23 o, libradme de la mano del adversario; / o, de la mano de los opresores redimidme?

Job 6:24 Enseñadme, y yo callaré; / hacedme entender en qué he errado.

Job 6:25 ¡Cuán poderosas son las palabras rectas! / Pero ¿qué reprende la censura vuestra?

Job 6:26 ¿Pensáis censurar palabras? / Pero las palabras de un desesperado son para el viento.

Job 6:27 Hasta sobre un huérfano echaríais suertes, / y regatearías por vuestro amigo.

Job 6:28 Pero ahora tened a bien mirarme, / porque ciertamente no he de mentiros a la cara.

Job 6:29 Volveos; que no haya injusticia. / Volveos; mantengo mi justicia.

Job 6:30 ¿Hay acaso injusticia en mi lengua? / ¿No puede mi paladar discernir calamidades?

JOB 5 JOB 7

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JOB 7 Versión Recobro

JOB 7



Job 7:1 ¿No lleva el hombre un plazo de duro servicio sobre la tierra? / ¿No son sus días como los días de un jornalero?

Job 7:2 Como el siervo que suspira por la sombra, / y como el jornalero que espera su salario,

Job 7:3 así me han dado en herencia meses de vanidad, / y noches de angustia me han sido asignadas.

Job 7:4 Si me acuesto, digo: / ¿Cuándo me levantaré? Mas la noche es larga, / y estoy dando vueltas continuamente hasta el alba.

Job 7:5 Mi carne está vestida de gusanos y de costras de polvo; / mi piel se endurece y supura de nuevo.

Job 7:6 Mis días son más veloces que la lanzadera del tejedor, / y se acaban sin esperanza.

Job 7:7 Acuérdate que mi vida es un soplo; / mis ojos no volverán a ver el bien.

Job 7:8 El ojo del que me ve, ya no me verá; / fijarás en mí Tus ojos, y ya no existiré.

Job 7:9 La nube se desvanece y se va: / así el que desciende al Seol no sube más.

Job 7:10 Él no vuelve más a su casa, / ni su lugar le conoce más.

Job 7:11 Tampoco yo refrenaré mi boca; / hablaré en la angustia de mi espíritu; / me quejaré en la amargura de mi alma.

Job 7:12 ¿Soy yo el mar, o una serpiente marina, / para que me pongas vigilancia?

Job 7:13 Cuando digo: Me consolará mi cama, / mi lecho atenuará mi queja;

Job 7:14 entonces Tú me asustas con sueños, / y me atemorizas con visiones,

Job 7:15 y así mi alma preferiría la estrangulación, / y la muerte en lugar de mis huesos.

Job 7:16 Aborrezco mi vida; no quiero vivir para siempre. / Déjame, pues, porque sólo un soplo son mis días.

Job 7:17 ¿Qué es el hombre mortal, para que lo magnifiques, / y para que te ocupes de él,

Job 7:18 y lo visites todas las mañanas, / y a cada momento lo pongas a prueba?

Job 7:19 ¿Nunca apartarás de mí Tu mirada, / ni me dejarás solo hasta que trague mi saliva?

Job 7:20 Si he pecado, ¿qué te he hecho a Ti, oh Guardián del hombre? / ¿Por qué me has hecho blanco Tuyo, de modo que soy carga para Ti?

Job 7:21 Y ¿por qué no perdonas mi transgresión, / y quitas mi iniquidad? / Pues ahora me acostaré en el polvo; / me buscarás, y ya no existiré.

JOB 6 JOB 8

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JOB 8 Versión Recobro

JOB 8



Job 8:1 Respondió Bildad, el suhita, y dijo:

Job 8:2 ¿Hasta cuándo hablarás tales cosas / y las palabras de tu boca serán como un viento impetuoso?

Job 8:3 ¿Acaso pervierte Dios el derecho? / ¿O el Todopoderoso pervierte la justicia?

Job 8:4 Si tus hijos pecaron contra Él, / entonces Él los entregó en manos de su transgresión.

Job 8:5 Si tú buscas con diligencia a Dios / y suplicas al Todopoderoso,

Job 8:6 si eres puro y recto, / ciertamente Él se despertará por ti / y restaurará el bienestar a tu morada de justicia.

Job 8:7 Y aunque tu principio haya sido pequeño, / tu postrer estado será muy grande.

Job 8:8 Pregunta ahora a la generación pasada, / y presta atención a lo que averiguaron sus padres.

Job 8:9 Pues nosotros somos de ayer y nada sabemos, / ya que nuestros días sobre la tierra son una sombra.

Job 8:10 ¿No te enseñarán ellos, te hablarán / y de su corazón sacarán palabras?

Job 8:11 ¿Brota acaso el papiro donde no hay pantano? / ¿Crece el junco sin agua?

Job 8:12 Aun en su verdor, y sin haber sido cortado, / se seca antes que toda otra hierba.

Job 8:13 Tales son las sendas de todos los que olvidan a Dios; / y perecerá la esperanza del impío,

Job 8:14 cuya confianza es cortada, / y cuya seguridad es una tela de araña.

Job 8:15 Se apoyará él en su casa, mas ésta no permanecerá en pie; / se asirá de ella, pero ésta no perdurará.

Job 8:16 Está lleno de savia delante del sol, / y sus renuevos salen sobre su huerto.

Job 8:17 Se entrelazan sus raíces en un montón de piedras; / mira un lugar pedregoso.

Job 8:18 Si alguien lo destruye arrancándolo de su lugar, / éste lo negará entonces, diciendo: No te he visto.

Job 8:19 He aquí, éste es el gozo de su camino; / y del polvo mismo brotan otros.

Job 8:20 He aquí, Dios no rechaza al hombre perfecto, / ni sostiene a los malhechores.

Job 8:21 Él aún llenará tu boca de risa, / y tus labios de gritos de júbilo.

Job 8:22 Los que te aborrecen serán vestidos de vergüenza, / y la tienda de los malvados no existirá más.

JOB 7 JOB 9

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JOB 9 Versión Recobro

JOB 9



Job 9:1 Respondió Job y dijo:

Job 9:2 Ciertamente yo sé que es así. / Pero ¿cómo podrá un hombre ser justo delante de Dios?

Job 9:3 Si él quiere contender con Él, / no podrá responderle a una cosa entre mil.

Job 9:4 Él es sabio de corazón y poderoso en fuerza; / ¿quién jamás le ha resistido y ha quedado íntegro?

Job 9:5 Él es el que arranca los montes sin que lo sepan, / cuando Él los vuelca en Su furor;

Job 9:6 el que sacude la tierra de su lugar, / y sus columnas se tambalean;

Job 9:7 el que manda al sol, y no se levanta, / y sella las estrellas;

Job 9:8 el que solo extendió los cielos / y anduvo sobre las alturas del mar;

Job 9:9 el que hizo la Osa, el Orión, las Pléyades / y las cámaras del sur;

Job 9:10 el que hace cosas grandes que son inescrutables, / y maravillas sin número.

Job 9:11 He aquí que pasa junto a mí, pero yo no lo veo; / y Él pasa, mas no lo percibo.

Job 9:12 He aquí que Él arrebata; ¿quién se lo impedirá? / ¿Quién le dirá: Qué haces?

Job 9:13 Dios no volverá atrás Su ira; / debajo de Él se abaten los que ayudan a Rahab.

Job 9:14 ¿Cómo, pues, podré yo responderle / y escoger mis palabras adecuadamente ante Él?

Job 9:15 Aunque soy justo, no podría responderle; / sólo podría implorar la misericordia delante de mi Juez.

Job 9:16 Si yo invocara, y Él me respondiese, / no creo que escucharía mi voz.

Job 9:17 Porque me aplasta con torbellino / y multiplica mis heridas sin causa.

Job 9:18 No me concede que tome aliento, / sino que me llena de amarguras.

Job 9:19 Si hablamos de fuerza, ¡por cierto Él es poderoso! / O si de juicio, ¿quién, dice Él, me emplazará?

Job 9:20 Aunque soy justo, mi boca me condenaría; / aunque soy perfecto, me probaría perverso.

Job 9:21 Yo soy perfecto; no hago caso de mi alma; / desprecio mi vida.

Job 9:22 Todo es lo mismo; por eso digo: / al perfecto y al malvado Él los destruye.

Job 9:23 Si un azote mata de repente, / se ríe de la desesperación del inocente.

Job 9:24 La tierra es entregada en manos de los malvados; / Él cubre el rostro de sus jueces. / Si no es Él, ¿entonces quién?

Job 9:25 Y mis días son más veloces que un correo; / huyen sin ver el bien;

Job 9:26 pasan cual naves de junco, / como el águila que se arroja sobre la presa.

Job 9:27 Si digo: Olvidaré mi queja, / cambiaré mi triste semblante para mostrar buena cara;

Job 9:28 temo todos mis dolores: / sé que Tú no me tendrás por inocente.

Job 9:29 Seré tenido por malvado; / entonces, ¿para qué trabajar en vano?

Job 9:30 Si me lavara con jabón / y limpiara mis manos con lejía,

Job 9:31 aun así me hundirás en la fosa, / y mis propios vestidos me abominarán.

Job 9:32 Porque Él no es hombre como yo, para que yo le responda, / para que entremos juntos en litigio.

Job 9:33 No hay entre nosotros árbitro / que ponga su mano sobre nosotros dos.

Job 9:34 Quite de sobre mí Su vara, / y Su terror no me espante;

Job 9:35 entonces hablaré y no le temeré; / porque yo no soy así.

JOB 8 JOB 10

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Salmos Versión Recobro

SALMOS



SALMOS 1



Sal 1:1 Bienaventurado el varón / que no anda / en el consejo de los malvados, / ni permanece en el camino de los pecadores, / ni se sienta en la silla de los que se burlan,

Sal 1:2 sino que en la ley de Jehová está su deleite, / y en Su ley medita de día y de noche.

Sal 1:3 Será como un árbol / trasplantado junto a corrientes de agua, / que da su fruto a su tiempo, / cuyo follaje no se marchita; / y todo lo que hace, prospera.

Sal 1:4 No son así los malvados, / sino que son como el tamo / que arrebata el viento.

Sal 1:5 Por tanto, los malvados no se levantarán en el juicio, / ni los pecadores en la asamblea de los justos.

Sal 1:6 Porque Jehová conoce el camino de los justos, / pero el camino de los malvados perecerá.

JOB 42 SALMOS 2

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SALMOS 10 Versión Recobro

SALMOS 10



Sal 10:1 ¿Por qué, oh Jehová, te quedas lejos? / ¿Por qué te escondes en los tiempos de angustia?

Sal 10:2 Con arrogancia el malvado acosa al pobre; / ¡que sea atrapado en los artificios que ha tramado!

Sal 10:3 Porque el malvado se jacta del deseo de su alma, / y el avaro maldice, incluso menosprecia, a Jehová.

Sal 10:4 El malvado, según la altivez de su rostro, / dice: No me va a pedir cuentas; / todos sus pensamientos son: ¡No hay Dios!

Sal 10:5 Sus caminos prosperan en todo tiempo; / Tus juicios están en lo alto, no están a la vista de él; / a todos sus adversarios da bufidos.

Sal 10:6 Ha dicho en su corazón: No seré sacudido; / no estaré en desgracia jamás.

Sal 10:7 Su boca está llena de maldición, de engaño y opresión; / debajo de su lengua hay malicia e iniquidad.

Sal 10:8 Se sienta al acecho en las aldeas; / en lugares ocultos asesina al inocente; / sus ojos espían al desdichado.

Sal 10:9 A escondidas acecha como león en su guarida; / acecha listo para arrebatar al pobre; / arrebata al pobre, arrastrándole en su red.

Sal 10:10 Se agacha, se agazapa, / y los desdichados caen en sus garras poderosas.

Sal 10:11 Ha dicho en su corazón: Dios se ha olvidado; / ha escondido Su rostro; nunca verá esto.

Sal 10:12 Levántate, oh Jehová; alza, oh Dios, Tu mano. / No te olvides de los pobres.

Sal 10:13 ¿Por qué menosprecia el malvado a Dios / y dice en su corazón: Tú no me pedirás cuentas?

Sal 10:14 ¡Tú lo ves! Pues observas malicia y vejación, / para retribuir con Tu propia mano. / El desdichado encomienda su causa a Ti; / has sido la ayuda del huérfano.

Sal 10:15 Rompe el brazo del malvado y del malhechor; / indaga su maldad hasta que no halles más.

Sal 10:16 Jehová es Rey eternamente y para siempre; / las naciones han perecido de Su tierra.

Sal 10:17 Has oído, oh Jehová, el deseo de los humildes; / afirmarás su corazón; harás atentos Tus oídos,

Sal 10:18 para ejecutar juicio a favor del huérfano y del oprimido, / a fin de que el hombre mortal de la tierra no vuelva más a infundir terror.

SALMOS 9 SALMOS 11

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SALMOS 100 Versión Recobro

SALMOS 100



Sal 100:1 Aclamad con júbilo a Jehová, toda la tierra.

Sal 100:2 Servid a Jehová con regocijo; / llegad ante Su presencia cantando gozosamente.

Sal 100:3 Sabed que Jehová es Dios; / Él nos hizo y no nosotros a nosotros mismos. / Somos Su pueblo y las ovejas de Sus pastos.

Sal 100:4 Entrad por Sus puertas con acción de gracias, / por Sus atrios con alabanzas; / dadle gracias, bendecid Su nombre,

Sal 100:5 porque Jehová es bueno; para siempre es Su benevolencia amorosa, / y Su fidelidad por todas las generaciones.

SALMOS 99 SALMOS 101

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SALMOS 101 Versión Recobro

SALMOS 101



Sal 101:1 Cantaré de la benevolencia amorosa y de la equidad; / a Ti, oh Jehová, cantaré salmos.

Sal 101:2 Prestaré mucha atención al camino de la perfección. / ¿Cuándo vendrás a mí? / Andaré en la perfección de mi corazón / dentro de mi casa.

Sal 101:3 No pondré cosa vil / delante de mis ojos; / aborrezco la obra de los que se desvían; / no se me pegará.

Sal 101:4 Corazón perverso se apartará de mí; / ninguna maldad conoceré.

Sal 101:5 Al que en secreto calumnia a su prójimo, / a él destruiré; / al que tiene ojos altivos y corazón soberbio, / a él no soportaré.

Sal 101:6 Mis ojos están puestos en los fieles de la tierra, / para que moren conmigo; / el que anda en el camino de la perfección, / él me ministrará.

Sal 101:7 No morará dentro de mi casa / el que practica el engaño; / el que habla mentiras no permanecerá / delante de mis ojos.

Sal 101:8 Mañana tras mañana destruiré / a todos los malvados de la tierra, / para extirpar de la ciudad de Jehová / a todos los hacedores de iniquidad.

SALMOS 100 SALMOS 102

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SALMOS 102 Versión Recobro

SALMOS 102



Sal 102:1 Oh Jehová, oye mi oración, / y llegue a Ti mi clamor.

Sal 102:2 No escondas de mí Tu rostro / en el día de mi angustia; / inclina a mí Tu oído; / el día en que clamo, respóndeme pronto.

Sal 102:3 Porque se consumen mis días en humo, / y mis huesos arden como fogón.

Sal 102:4 Mi corazón ha sido herido como hierba y se ha secado; / y hasta me he olvidado de comer mi pan.

Sal 102:5 Por la voz de mi gemido / mis huesos se han pegado a mi carne.

Sal 102:6 Soy como el pelícano del desierto; / he llegado a ser como el búho de las soledades.

Sal 102:7 Velo y soy como / gorrión solitario sobre la azotea.

Sal 102:8 Todo el día me calumnian mis enemigos; / los que me escarnecen me usan como maldición.

Sal 102:9 Porque he comido cenizas por pan, / y he mezclado mi bebida con el llanto,

Sal 102:10 a causa de Tu indignación y Tu ira; / pues, me has levantado y me has arrojado.

Sal 102:11 Mis días son como sombra que declina, / y me he secado como la hierba.

Sal 102:12 Mas Tú, oh Jehová, permaneces para siempre, / y Tu memorial de generación en generación.

Sal 102:13 Te levantarás y tendrás compasión de Sion, / porque es tiempo de concederle Tu favor; ha llegado el tiempo señalado.

Sal 102:14 Porque Tus siervos se complacen en sus piedras / y miran con afecto a su polvo.

Sal 102:15 Entonces las naciones temerán el nombre de Jehová, / y todos los reyes de la tierra Tu gloria,

Sal 102:16 porque Jehová ha edificado a Sion; / se ha manifestado en Su gloria.

Sal 102:17 Ha considerado la oración del indigente, / y no ha despreciado su oración.

Sal 102:18 Se escribirá esto para una generación venidera, / y un pueblo que ha de ser creado alabará a Jehová.

Sal 102:19 Porque Él ha mirado desde la altura de Su santuario; / desde los cielos Jehová ha contemplado la tierra,

Sal 102:20 para oír el gemido del preso, / para librar a los destinados a la muerte,

Sal 102:21 a fin de que sea anunciado en Sion el nombre de Jehová, / y Su alabanza en Jerusalén;

Sal 102:22 cuando a una se congreguen los pueblos, / y los reinos, para servir a Jehová.

Sal 102:23 Él ha debilitado mis fuerzas en el camino; / ha acortado mis días.

Sal 102:24 Dije: Dios mío, / no me lleves en la mitad de mis días; / Tus años duran por todas las generaciones.

Sal 102:25 Desde antaño fundaste la tierra, / y los cielos son obra de Tus manos.

Sal 102:26 Ellos perecerán, mas Tú perduras; / sí, todos ellos como una vestidura se desgastarán; / como ropa los mudarás, / y serán mudados.

Sal 102:27 Pero Tú eres el mismo, / y Tus años no tienen fin.

Sal 102:28 Los hijos de Tus siervos permanecerán, / y su descendencia será establecida ante Ti.

SALMOS 101 SALMOS 103

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SALMOS 103 Versión Recobro

SALMOS 103



Sal 103:1 Bendice, oh alma mía, a Jehová; / y bendiga todo mi ser Su santo nombre.

Sal 103:2 Bendice, oh alma mía, a Jehová; / y no olvides ninguno de Sus beneficios:

Sal 103:3 Él perdona todas tus iniquidades; / sana todas tus enfermedades;

Sal 103:4 redime tu vida de la fosa; / te corona de benevolencia amorosa y compasiones;

Sal 103:5 Él te sacia de bien en la flor de tus días, / para que tu juventud sea renovada como el águila.

Sal 103:6 Jehová realiza actos de justicia, / y ejecuta juicio a favor de todos los oprimidos.

Sal 103:7 A Moisés hizo conocer Sus caminos; / a los hijos de Israel, Sus hechos.

Sal 103:8 Compasivo y bondadoso es Jehová, / longánimo y abundante en benevolencia amorosa.

Sal 103:9 No contenderá para siempre con nosotros, / ni guardará para siempre Su enojo.

Sal 103:10 No nos ha tratado conforme a nuestros pecados, / ni nos ha pagado conforme a nuestras iniquidades.

Sal 103:11 Porque como se alzan los cielos por encima de la tierra, / así es de grande Su benevolencia amorosa para los que le temen.

Sal 103:12 Tan lejos como está el oriente del occidente, / así Él ha alejado de nosotros nuestras transgresiones.

Sal 103:13 Como se compadece el padre de sus hijos, / así se compadece Jehová de los que le temen.

Sal 103:14 Porque Él conoce nuestra hechura; / se acuerda de que somos polvo.

Sal 103:15 ¡El hombre! Sus días son como la hierba; / florece como la flor del campo:

Sal 103:16 porque pasa sobre ella el viento, y ya no existe; / y el lugar donde estaba ya no le conoce.

Sal 103:17 Pero la benevolencia amorosa de Jehová es desde la eternidad / hasta la eternidad sobre los que le temen, / y Su justicia para los hijos de los hijos;

Sal 103:18 para los que guardan Su pacto / y se acuerdan de Sus preceptos a fin de cumplirlos.

Sal 103:19 Jehová ha establecido en los cielos Su trono, / y Su reino lo rige todo.

Sal 103:20 Bendecid a Jehová, vosotros Sus ángeles, / poderosos en fortaleza para cumplir Su palabra / obedeciendo la voz de Su palabra.

Sal 103:21 Bendecid a Jehová, vosotros todos Sus ejércitos, / ministros Suyos que hacéis Su voluntad.

Sal 103:22 Bendecid a Jehová, vosotras todas Sus obras, / en todos los lugares de Su dominio. / Bendice, oh alma mía, a Jehová.

SALMOS 102 SALMOS 104

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SALMOS 104 Versión Recobro

SALMOS 104



Sal 104:1 Bendice, oh alma mía, a Jehová. / Oh Jehová Dios mío, Tú eres muy grande. / Estás vestido de majestad y de esplendor,

Sal 104:2 / envuelto de luz como de una vestidura; / extiendes los cielos como la lona de una tienda.

Sal 104:3 Él pone las vigas de Sus aposentos altos sobre las aguas, / hace de las nubes Su carroza, / anda sobre las alas del viento;

Sal 104:4 hace de los vientos Sus mensajeros, / de las llamas de fuego Sus ministros.

Sal 104:5 Estableció la tierra sobre sus cimientos, / de modo que sea inconmovible para siempre.

Sal 104:6 La cubriste de abismos como de una vestidura; / sobre los montes se detuvieron las aguas.

Sal 104:7 Ante Tu reprensión huyeron; / a la voz de Tu trueno se precipitaron

Sal 104:8 —los montes subieron, los valles se hundieron— / al lugar que Tú estableciste para ellos.

Sal 104:9 Les pusiste un límite que no deben sobrepasar, / a fin de que no vuelvan a cubrir la tierra.

Sal 104:10 Él hace brotar los manantiales en los valles; / corren entre los montes,

Sal 104:11 abrevan a todas las bestias del campo; / los asnos salvajes sacian su sed.

Sal 104:12 Junto a ellos moran las aves del cielo; / dan su voz entre las ramas.

Sal 104:13 Él riega los montes desde Sus aposentos altos; / se sacia la tierra del fruto de Tus obras.

Sal 104:14 Él hace crecer la hierba para el ganado, / y la vegetación para el uso del hombre, / a fin de que saque alimento de la tierra:

Sal 104:15 incluso el vino que alegra el corazón del hombre, / el aceite que hace brillar su rostro, / y el pan que sustenta el corazón del hombre.

Sal 104:16 Los árboles de Jehová están llenos de savia, / los cedros del Líbano, que Él plantó,

Sal 104:17 donde hacen sus nidos las aves; / los cipreses, donde hace su casa la cigüeña.

Sal 104:18 Los montes altos son para las cabras salvajes; / los precipicios son refugio para los damanes.

Sal 104:19 Él hizo la luna para marcar las estaciones; / el sol conoce el momento de su ocaso.

Sal 104:20 Pones las tinieblas, y es de noche; / en ella corretean todas las bestias del bosque.

Sal 104:21 Los leoncillos rugen tras la presa, / y buscan de Dios su comida.

Sal 104:22 Sale el sol: se retiran / y se echan en sus guaridas.

Sal 104:23 El hombre sale a su trabajo / y a su labor hasta el anochecer.

Sal 104:24 ¡Cuán numerosas son Tus obras, oh Jehová! / Has hecho todas ellas con sabiduría; / de Tus criaturas está llena la tierra.

Sal 104:25 Ahí está el mar, grande y muy ancho; / allí hay innumerables animales que se arrastran, / los pequeños con los grandes.

Sal 104:26 Allí pasan las naves; / allí está el leviatán, que has formado / para que jugara en él.

Sal 104:27 Todos esperan en Ti, / para que les des comida a su debido tiempo.

Sal 104:28 Tú les das; ellos recogen. / Abres Tu mano; se sacian de bien.

Sal 104:29 Escondes Tu rostro; se turban. / Les quitas el aliento, perecen / y vuelven a su polvo.

Sal 104:30 Envías Tu Espíritu; son creados, / y renuevas la faz de la tierra.

Sal 104:31 ¡Perdure para siempre la gloria de Jehová! / Regocíjese Jehová en Sus obras,

Sal 104:32 el que mira la tierra, y ella tiembla; / el que toca los montes, ¡y humean!

Sal 104:33 Cantaré a Jehová mientras yo viva; / cantaré salmos a mi Dios mientras yo exista.

Sal 104:34 Séale agradable mi meditativa reflexión; / yo me regocijaré en Jehová.

Sal 104:35 Sean consumidos los pecadores sobre la tierra, / y los malvados dejen de existir. / Bendice, oh alma mía, a Jehová. / Aleluya. /

SALMOS 103 SALMOS 105

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SALMOS 105 Versión Recobro

SALMOS 105



Sal 105:1 Dad gracias a Jehová; invocad Su nombre; / dad a conocer entre los pueblos Sus obras.

Sal 105:2 Cantadle; cantadle salmos; / reflexionad sobre todas Sus maravillas.

Sal 105:3 Gloriaos en Su santo nombre; / regocíjese el corazón de quienes buscan a Jehová.

Sal 105:4 Buscad a Jehová y Su fuerza; / buscad continuamente Su rostro.

Sal 105:5 Acordaos de las maravillas que ha hecho, / de Sus señales y de los juicios de Su boca,

Sal 105:6 oh descendencia de Abraham, Su siervo, / oh hijos de Jacob, Sus escogidos.

Sal 105:7 Él es Jehová nuestro Dios; / en toda la tierra están Sus juicios.

Sal 105:8 Se ha acordado para siempre de Su pacto, / la palabra que ordenó a mil generaciones,

Sal 105:9 el pacto que hizo con Abraham, / y el juramento que hizo a Isaac.

Sal 105:10 Y lo confirmó como estatuto para Jacob, / como pacto eterno para Israel,

Sal 105:11 diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán, / la porción de vuestra herencia;

Sal 105:12 cuando eran pocos en número, / sí, muy pocos y extranjeros en la tierra,

Sal 105:13 andaban de nación en nación, / de un reino a otro pueblo.

Sal 105:14 Él no permitió que nadie los oprimiese; / sí, por causa de ellos reprendió a reyes,

Sal 105:15 diciendo: No toquéis a Mis ungidos, / ni hagáis daño a Mis profetas.

Sal 105:16 Y convocó sobre la tierra al hambre, / cortó todo el cayado de pan.

Sal 105:17 Delante de ellos envió a un hombre; / José fue vendido como siervo.

Sal 105:18 Afligieron con grilletes sus pies; / él mismo fue puesto en grillos de hierro.

Sal 105:19 Hasta la hora en que se cumplió su palabra, / la palabra de Jehová lo probó.

Sal 105:20 El rey envió a hombres y lo soltó, / incluso el soberano de los pueblos, y lo dejó ir libre.

Sal 105:21 Lo constituyó señor de su casa / y gobernante de todas sus posesiones,

Sal 105:22 para que a su gusto encarcelara a sus príncipes, / y a sus ancianos enseñara sabiduría.

Sal 105:23 Entonces Israel entró en Egipto, / y Jacob peregrinó en la tierra de Cam.

Sal 105:24 Y Él hizo que Su pueblo fuera muy fructífero, / y los hizo más fuertes que sus adversarios.

Sal 105:25 Cambió el corazón de éstos para que aborrecieran a Su pueblo, / para que obraran astutamente contra Sus siervos.

Sal 105:26 Envió a Moisés, Su siervo, / y a Aarón, a quien había escogido.

Sal 105:27 Pusieron en medio de ellos Sus señales / y prodigios en la tierra de Cam.

Sal 105:28 Envió tinieblas y lo oscureció todo; / y ellos no se rebelaron contra Sus palabras.

Sal 105:29 Convirtió sus aguas en sangre, / e hizo morir sus peces.

Sal 105:30 Su tierra pululó de ranas, / hasta en las cámaras de sus reyes.

Sal 105:31 Habló, y llegó un enjambre de moscas; / hubo piojos en todos sus contornos.

Sal 105:32 Les dio granizo por lluvia, / y llamas de fuego en su tierra.

Sal 105:33 Hirió sus viñas y sus higueras, / y quebró los árboles de sus fronteras.

Sal 105:34 Habló, y vinieron las langostas que pululan / y las langostas que lamen, sin número.

Sal 105:35 Y se comieron toda la hierba de su país, / y se comieron el fruto de su tierra.

Sal 105:36 Hirió de muerte en su tierra a todo primogénito, / las primicias de todo su vigor.

Sal 105:37 Y los sacó con plata y oro, / y no hubo entre Sus tribus quien tropezara.

Sal 105:38 Egipto se regocijó de que salieran, / porque su terror había caído sobre ellos.

Sal 105:39 Extendió una nube por cubierta, / y fuego para alumbrar de noche.

Sal 105:40 Ellos pidieron, y Él trajo codornices; / y los sació con pan del cielo.

Sal 105:41 Abrió la roca, y brotó agua; / corrió como un río en los lugares secos.

Sal 105:42 Porque se acordó de Su santa palabra / y de Abraham, Su siervo.

Sal 105:43 E hizo salir a Su pueblo con alegría, / a Sus escogidos con grito resonante.

Sal 105:44 Y les dio las tierras de las naciones, / y tomaron posesión de la labor de los pueblos,

Sal 105:45 para que guardasen Sus estatutos / y observasen Sus leyes. / Aleluya.

SALMOS 104 SALMOS 106

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SALMOS 106 Versión Recobro

SALMOS 106



Sal 106:1 Aleluya. / Dad gracias a Jehová, porque Él es bueno, / pues para siempre es Su benevolencia amorosa.

Sal 106:2 ¿Quién puede declarar los actos poderosos de Jehová, / o proclamar toda Su alabanza?

Sal 106:3 Bienaventurados los que preservan el juicio, / quienes hacen justicia en todo tiempo.

Sal 106:4 Acuérdate de mí, oh Jehová, en Tu favor para con Tu pueblo; / visítame con Tu salvación,

Sal 106:5 para que vea yo la prosperidad de Tus escogidos, / para que me regocije en el gozo de Tu nación, / para que me gloríe con Tu heredad.

Sal 106:6 Hemos pecado juntamente con nuestros padres; / hemos cometido iniquidad, hemos actuado perversamente.

Sal 106:7 Nuestros padres en Egipto / no comprendieron Tus maravillas; / no se acordaron de la multitud de Tus actos de benevolencia amorosa, / sino que se rebelaron junto al mar, el mar Rojo.

Sal 106:8 Pero Él los salvó a causa de Su nombre, / para dar a conocer Su poder.

Sal 106:9 Así que reprendió al mar Rojo, y se secó; / y los condujo por las profundidades como por el desierto.

Sal 106:10 Y los salvó de manos del que los aborrecía, / y los redimió de manos del enemigo.

Sal 106:11 Entonces el agua cubrió a sus adversarios; / no quedó ni uno de ellos.

Sal 106:12 Entonces creyeron Sus palabras; / cantaron Su alabanza.

Sal 106:13 Pronto se olvidaron de Sus obras; / no esperaron Su consejo,

Sal 106:14 sino que se dejaron llevar por sus apetitos desenfrenados en el desierto, / y tentaron a Dios en el yermo.

Sal 106:15 Y Él les concedió lo que pedían, / pero hizo flaquear sus almas.

Sal 106:16 Y tuvieron celos de Moisés en el campamento / y de Aarón, el santo de Jehová.

Sal 106:17 La tierra se abrió y tragó a Datán, / y cubrió la compañía de Abiram.

Sal 106:18 Y ardió un fuego en medio de su compañía; / la llama consumió a los malvados.

Sal 106:19 Hicieron en Horeb un becerro, / y adoraron una imagen de fundición.

Sal 106:20 Así que cambiaron su gloria / por la imagen de un buey que come hierba.

Sal 106:21 Se olvidaron de Dios, su Salvador, / que había hecho grandezas en Egipto,

Sal 106:22 maravillas en la tierra de Cam, / cosas asombrosas junto al mar Rojo.

Sal 106:23 Por tanto, Él dijo que los destruiría, / y lo habría hecho, si Moisés Su escogido / no se hubiera puesto en la brecha delante de Él, / a fin de apartar Su ira para que no los destruyera.

Sal 106:24 Entonces menospreciaron la tierra agradable; / no creyeron en Su palabra,

Sal 106:25 sino que murmuraron en sus tiendas; / no escucharon la voz de Jehová.

Sal 106:26 Por tanto, Él alzó Su mano y les juró / que los haría caer en el desierto,

Sal 106:27 y haría que su descendencia cayera entre las naciones, / y que los dispersaría por las tierras.

Sal 106:28 Luego se unieron a Baal-peor, / y comieron sacrificios ofrecidos a muertos.

Sal 106:29 Así lo provocaron a ira con sus actos, / y entre ellos estalló la plaga.

Sal 106:30 Entonces Finees se puso de pie e intervino, / y la plaga se detuvo;

Sal 106:31 y esto le fue contado por justicia / de generación en generación para siempre.

Sal 106:32 Luego enojaron a Jehová en las aguas de Meriba, / de modo que le fue mal a Moisés por causa de ellos;

Sal 106:33 pues se rebelaron contra Su Espíritu, / y él habló precipitadamente con sus labios.

Sal 106:34 No destruyeron a los pueblos, / como Jehová les había mandado,

Sal 106:35 sino que se mezclaron con las naciones / y aprendieron sus prácticas.

Sal 106:36 Y sirvieron a sus ídolos, / los cuales se convirtieron en lazo para ellos.

Sal 106:37 También sacrificaron sus hijos / y sus hijas a los demonios,

Sal 106:38 y derramaron sangre inocente, / la sangre de sus hijos y de sus hijas, a quienes sacrificaron a los ídolos de Canaán; / y quedó la tierra contaminada con el derramamiento de sangre.

Sal 106:39 Así que con sus prácticas se contaminaron, / y se prostituyeron con sus acciones.

Sal 106:40 Entonces se encendió la ira de Jehová contra Su pueblo, / y aborreció Su heredad.

Sal 106:41 Los entregó en manos de las naciones; / y se enseñorearon de ellos los que los aborrecían,

Sal 106:42 y sus enemigos los oprimieron, / y quedaron sojuzgados bajo su mano.

Sal 106:43 Muchas veces Él los libró, / pero fueron rebeldes en su consejo, / y se hundieron en su iniquidad.

Sal 106:44 Con todo, Él miró su angustia / cuando oyó su clamor,

Sal 106:45 y por el bien de ellos se acordó de Su pacto, / y se arrepintió conforme a la multitud de Sus actos de benevolencia amorosa;

Sal 106:46 e hizo que hallaran compasión / ante todos los que los tenían cautivos.

Sal 106:47 Sálvanos, oh Jehová Dios nuestro; / y reúnenos de entre las naciones, / para que demos gracias a Tu santo nombre / y nos gloriemos en Tu alabanza.

Sal 106:48 Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, / desde la eternidad y hasta la eternidad. / Y diga todo el pueblo: Amén. / Aleluya.

SALMOS 105 SALMOS 107

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SALMOS 107 Versión Recobro

SALMOS 107



Sal 107:1 Dad gracias a Jehová, porque Él es bueno, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa.

Sal 107:2 Díganlo los redimidos de Jehová, / los que Él redimió de manos del adversario,

Sal 107:3 y reunió de las tierras, / del oriente y del occidente, / del norte y del sur.

Sal 107:4 Anduvieron errantes por el desierto, en el camino del yermo; / no hallaron ciudad habitable.

Sal 107:5 Hambrientos y sedientos, / su alma desfallecía en ellos.

Sal 107:6 Entonces clamaron a Jehová en su aflicción, / y Él los libró de sus angustias.

Sal 107:7 Los condujo por camino derecho / para que llegaran a ciudad habitable.

Sal 107:8 Den gracias a Jehová por Su benevolencia amorosa / y por Sus actos maravillosos en favor de los hijos de los hombres.

Sal 107:9 Porque Él sacia al alma sedienta, / y al alma hambrienta la llena de bien.

Sal 107:10 Algunos moraban en tinieblas y en sombra de muerte, / aprisionados en aflicción y en hierros,

Sal 107:11 porque se habían rebelado contra las palabras de Dios / y habían desdeñado el consejo del Altísimo.

Sal 107:12 Por eso, humilló sus corazones con labores; / tropezaron, y no hubo quien los ayudara.

Sal 107:13 Entonces clamaron a Jehová en su aflicción, / y Él los salvó de sus angustias.

Sal 107:14 Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, / y rompió sus ataduras.

Sal 107:15 Den gracias a Jehová por Su benevolencia amorosa / y por Sus actos maravillosos en favor de los hijos de los hombres.

Sal 107:16 Porque Él quebranta las puertas de bronce / y corta las barras de hierro.

Sal 107:17 Algunos eran necios, a causa de su camino de transgresión; / y por sus iniquidades fueron afligidos.

Sal 107:18 Su alma aborreció toda comida, / y se acercaron a las puertas de la muerte.

Sal 107:19 Entonces clamaron a Jehová en su aflicción, / y Él los salvó de sus angustias.

Sal 107:20 Envió Su palabra y los sanó, / y los libró de las fosas de destrucción.

Sal 107:21 Den gracias a Jehová por Su benevolencia amorosa / y por Sus actos maravillosos en favor de los hijos de los hombres.

Sal 107:22 Ofrezcan sacrificios de acción de gracias / y anuncien Sus obras cantando con cantos de júbilo.

Sal 107:23 Los que descienden al mar en naves, / haciendo negocios sobre las grandes aguas,

Sal 107:24 ellos ven las obras de Jehová / y Sus maravillas en las profundidades.

Sal 107:25 Porque a Su orden se levantó un viento tempestuoso, / que encrespó las olas del mar.

Sal 107:26 Subían a los cielos; descendían a las profundidades; / sus almas se derretían en la calamidad.

Sal 107:27 Se bamboleaban y tambaleaban como un borracho, / y toda su pericia se les había agotado.

Sal 107:28 Entonces clamaron a Jehová en su aflicción, / y Él los sacó de sus angustias.

Sal 107:29 Hizo que la tempestad se calmara, / y las olas del mar callaron;

Sal 107:30 y se regocijaron de que las olas se habían apaciguado, / y Él los llevó al puerto que deseaban.

Sal 107:31 Den gracias a Jehová por Su benevolencia amorosa / y por Sus actos maravillosos en favor de los hijos de los hombres.

Sal 107:32 Exáltenlo en la congregación del pueblo / y alábenlo en la asamblea de los ancianos.

Sal 107:33 Él convierte los ríos en desierto, / y los manantiales de aguas en tierra sedienta,

Sal 107:34 la tierra fructífera en salinas, / por la maldad de los que moran en ella.

Sal 107:35 Convierte el desierto en estanque de agua, / y tierra seca en manantiales de agua.

Sal 107:36 Allí hace morar a los hambrientos, / para que preparen una ciudad habitable,

Sal 107:37 siembren campos, planten viñas / y recojan una cosecha abundante.

Sal 107:38 Él también los bendice, y se multiplican en gran manera; / y no deja que su ganado disminuya.

Sal 107:39 Cuando hayan menguado y estén abatidos / a causa de la opresión, la angustia y el dolor,

Sal 107:40 Él derrama desprecio sobre los príncipes / y los hace andar errantes por yermo sin camino.

Sal 107:41 Pero levanta al menesteroso por encima de la aflicción / y hace que sus familias aumenten como rebaños.

Sal 107:42 Los rectos lo ven y se regocijan; / y toda iniquidad cierra su boca.

Sal 107:43 ¿Quién es sabio? Entonces que observe estas cosas / y considere la benevolencia amorosa de Jehová.

SALMOS 106 SALMOS 108

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SALMOS 108 Versión Recobro

SALMOS 108



Sal 108:1 Mi corazón está firme, oh Dios; / cantaré, sí, entonaré salmos, / incluso con mi gloria.

Sal 108:2 ¡Despertad, oh arpa y lira! / Despertaré a la aurora.

Sal 108:3 Te daré gracias entre los pueblos, oh Jehová; / a Ti cantaré salmos entre las naciones.

Sal 108:4 Porque Tu benevolencia amorosa es más elevada que los cielos, / y hasta las nubes llega Tu fidelidad.

Sal 108:5 Seas exaltado sobre los cielos, oh Dios; / y Tu gloria sea sobre toda la tierra.

Sal 108:6 Para que sean librados Tus amados, / salva con Tu diestra, y respóndenos.

Sal 108:7 Dios ha hablado en Su santidad: Yo exultaré; / repartiré a Siquem / y mediré el valle de Sucot.

Sal 108:8 Mío es Galaad; Mío es Manasés; / y Efraín es el yelmo de Mi cabeza; / Judá es Mi cetro.

Sal 108:9 Moab es la vasija en que me lavo; / sobre Edom echaré Mi sandalia; / sobre Filistea gritaré.

Sal 108:10 ¿Quién me introducirá en la ciudad fortificada? / ¿Quién me guiará hasta Edom?

Sal 108:11 ¿No serás Tú, oh Dios, que nos habías rechazado / y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos?

Sal 108:12 Danos auxilio contra el adversario, / porque vana es una salvación provista por el hombre.

Sal 108:13 En Dios nos conduciremos con valentía, / y es Él quien pisoteará a nuestros adversarios.

SALMOS 107 SALMOS 109

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SALMOS 109 Versión Recobro

SALMOS 109



Sal 109:1 Oh Dios de mi alabanza, no guardes silencio;

Sal 109:2 porque la boca del malvado y la boca engañosa se han abierto contra mí; / me hablan con lengua mentirosa.

Sal 109:3 Con palabras de odio me han rodeado / y han luchado contra mí sin causa.

Sal 109:4 En pago de mi amor se hicieron mis adversarios, / pero yo soy todo oración.

Sal 109:5 Me devuelven mal por bien / y odio por mi amor.

Sal 109:6 Pon sobre él un malvado, / y que esté a su diestra un adversario.

Sal 109:7 Cuando sea juzgado, que sea manifestado lo malvado que es; / y que su oración sea contada por pecado.

Sal 109:8 Sean pocos sus días; / ocupe otro su cargo.

Sal 109:9 Queden huérfanos sus hijos, / y viuda su mujer.

Sal 109:10 Anden errantes sus hijos y mendiguen; / busquen alimentos lejos de sus ruinas desoladas.

Sal 109:11 Que el acreedor se apodere de todo lo que tiene, / y saqueen extraños el fruto de su labor.

Sal 109:12 Que no haya quien le extienda misericordia, / ni quien sea bondadoso con sus huérfanos.

Sal 109:13 Que su posteridad sea exterminada; / sea borrado su nombre en la generación siguiente.

Sal 109:14 Sea recordada ante Jehová la iniquidad de sus padres, / y no sea borrado el pecado de su madre.

Sal 109:15 Estén ante Jehová continuamente, / para que Él extirpe de la tierra su memoria;

Sal 109:16 porque él no se acordó de mostrar benevolencia amorosa, / sino que persiguió al pobre, al menesteroso y al quebrantado de corazón, / para darles muerte.

Sal 109:17 Sí, amó la maldición, así que ésta vino sobre él; / no se deleitó en la bendición, así que ella estaba lejos de él.

Sal 109:18 Se vistió de maldición como de un vestido; / ésta penetró, pues, como agua en sus partes internas / y como aceite en sus huesos.

Sal 109:19 Séale como el manto con que se envuelve, / y como cinto con que se ciñe constantemente.

Sal 109:20 Ésta es la recompensa de parte de Jehová para mis adversarios / y para los que hablan mal contra mi alma.

Sal 109:21 Pero Tú, oh Jehová Señor, trata conmigo / por causa de Tu nombre; / ya que Tu benevolencia amorosa es buena, líbrame,

Sal 109:22 porque soy pobre y menesteroso, / y mi corazón está herido dentro de mí.

Sal 109:23 Me voy como sombra que declina; / soy sacudido como una langosta.

Sal 109:24 Mis rodillas tiemblan por el ayuno, / y mi carne ha enflaquecido, no tiene gordura.

Sal 109:25 También he llegado a ser un oprobio para ellos: / al verme, menean la cabeza.

Sal 109:26 Socórreme, oh Jehová, Dios mío; / sálvame conforme a Tu benevolencia amorosa;

Sal 109:27 y sabrán que ésta es Tu mano, / que eres Tú, oh Jehová, quien lo has hecho.

Sal 109:28 Maldigan ellos, pero bendice Tú; / cuando se levanten, serán avergonzados, / y Tu siervo se regocijará.

Sal 109:29 Sean vestidos mis adversarios de ignominia, / y sean envueltos con su propia vergüenza como con manto.

Sal 109:30 Con mi boca daré abundantes gracias a Jehová, / y le alabaré en medio de la multitud;

Sal 109:31 porque Él está a la diestra del menesteroso / para salvarle de los que juzgan su alma.

SALMOS 108 SALMOS 110

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SALMOS 11 Versión Recobro

SALMOS 11



Sal 11:1 En Jehová me he refugiado. ¿Cómo podéis decir a mi alma: / Huye como un pájaro a los montes?

Sal 11:2 Porque, he aquí, los malvados entesan el arco; / ajustan a la cuerda su flecha, / para disparar en las tinieblas a los rectos de corazón.

Sal 11:3 Cuando los fundamentos sean destruidos, / ¿qué hará el justo?

Sal 11:4 Jehová está en Su santo templo; / Jehová, Su trono está en los cielos. / Sus ojos contemplan; / Sus párpados examinan a los hijos de los hombres.

Sal 11:5 Jehová prueba al justo; / pero Su alma odia al malvado y al que ama la violencia.

Sal 11:6 Sobre los malvados hará llover lazos; / fuego, azufre y un viento abrasador serán la porción de la copa de ellos.

Sal 11:7 Porque Jehová es justo y ama las obras justas. / El hombre recto contemplará Su rostro.

SALMOS 10 SALMOS 12

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SALMOS 110 Versión Recobro

SALMOS 110



Sal 110:1 Jehová dice a mi Señor: / Siéntate a Mi diestra, / hasta que ponga a Tus enemigos / por estrado de Tus pies.

Sal 110:2 Jehová extenderá / desde Sion el cetro de Tu poder: / rige en medio de Tus enemigos.

Sal 110:3 Tu pueblo se ofrecerá voluntariamente / en el día de Tu guerra, / en el esplendor de su consagración. / Tus jóvenes te serán / como el rocío desde el seno de la aurora.

Sal 110:4 Jehová ha jurado, / y no cambiará: / Tú eres Sacerdote para siempre / según el orden de Melquisedec.

Sal 110:5 El Señor está a Tu diestra; / quebrantará a los reyes en el día de Su ira.

Sal 110:6 Ejecutará juicio entre las naciones; / llenará el lugar de cadáveres; / quebrantará la cabeza / sobre una vasta tierra.

Sal 110:7 Beberá del arroyo junto al camino; / por tanto, levantará Su cabeza.

SALMOS 109 SALMOS 111

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SALMOS 111 Versión Recobro

SALMOS 111



Sal 111:1 ¡Aleluya! / Daré gracias a Jehová de todo corazón / en el concilio de los rectos y en la asamblea.

Sal 111:2 Grandes son las obras de Jehová, / y buscadas por todos los que se deleitan en ellas.

Sal 111:3 Su obra es majestad y esplendor, / y Su justicia perdura para siempre.

Sal 111:4 Ha hecho memorables Sus maravillas; / Jehová es bondadoso y compasivo.

Sal 111:5 Da alimento a los que le temen; / se acuerda para siempre de Su pacto.

Sal 111:6 Ha mostrado a Su pueblo el poder de Sus obras / al darles la heredad de las naciones.

Sal 111:7 Las obras de Sus manos son verdad y juicio; / seguros son todos Sus preceptos:

Sal 111:8 afirmados eternamente y para siempre, / ejecutados en verdad y rectitud.

Sal 111:9 Ha enviado redención a Su pueblo; / ha ordenado Su pacto para siempre; / santo y asombroso es Su nombre.

Sal 111:10 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; / todos los que practican Sus preceptos tienen buen entendimiento. / Su alabanza perdura para siempre.

SALMOS 110 SALMOS 112

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SALMOS 112 Versión Recobro

SALMOS 112



Sal 112:1 ¡Aleluya! / Bendito el hombre que teme a Jehová, / que en Sus mandamientos se deleita en gran manera.

Sal 112:2 Su descendencia será poderosa en la tierra; / la generación de los rectos será bendita.

Sal 112:3 Bienes y riquezas hay en su casa, / y su justicia perdura para siempre.

Sal 112:4 Para los rectos se levanta luz en medio de tinieblas, / para quienes son bondadosos, compasivos y justos.

Sal 112:5 Le va bien al hombre que es bondadoso y presta; / él sostendrá su causa en el juicio.

Sal 112:6 Porque jamás será conmovido; / el justo será recordado para siempre.

Sal 112:7 No temerá las malas noticias; / su corazón está firme, confiando en Jehová.

Sal 112:8 Su corazón es estable, no temerá, / hasta que vea lo que ha de suceder a sus adversarios.

Sal 112:9 Él ha esparcido, ha dado a los menesterosos; / su justicia perdura para siempre; / su cuerno será exaltado con honor.

Sal 112:10 El malvado lo verá y se irritará; / crujirá los dientes y se consumirá; / el deseo de los malvados perecerá.

SALMOS 111 SALMOS 113

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SALMOS 113 Versión Recobro

SALMOS 113



Sal 113:1 ¡Aleluya! / Alabad, siervos de Jehová, / alabad el nombre de Jehová.

Sal 113:2 Sea el nombre de Jehová bendito / desde ahora y por la eternidad.

Sal 113:3 Desde donde nace el sol hasta donde se pone / ha de ser alabado el nombre de Jehová.

Sal 113:4 Excelso es Jehová sobre todas las naciones; / Su gloria está por encima de los cielos.

Sal 113:5 ¿Quién como Jehová nuestro Dios, / que puso Su trono en lo alto,

Sal 113:6 que se humilla para mirar / los cielos y la tierra?

Sal 113:7 Levanta del polvo al pobre, / y del montón de cenizas alza al menesteroso,

Sal 113:8 para hacerlos sentar con los príncipes, / con los príncipes de Su pueblo.

Sal 113:9 Él hace habitar en casa a la estéril / como madre gozosa de hijos. / ¡Aleluya!

SALMOS 112 SALMOS 114

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SALMOS 114 Versión Recobro

SALMOS 114



Sal 114:1 Cuando Israel salió de Egipto, / la casa de Jacob de entre un pueblo de lengua incomprensible,

Sal 114:2 Judá vino a ser Su santuario, / e Israel Su dominio.

Sal 114:3 El mar vio y huyó; / el Jordán se volvió atrás.

Sal 114:4 Saltaron los montes como carneros, / las colinas como corderos.

Sal 114:5 ¿Qué te pasa, oh mar, que huyes? / ¿Y tú, oh Jordán, que retrocedes?

Sal 114:6 Oh montes, ¿por qué saltáis como carneros, / y vosotras, oh colinas, como corderos?

Sal 114:7 Tiembla, oh tierra, a la presencia del Señor, / a la presencia del Dios de Jacob,

Sal 114:8 quien convierte la roca en estanque de agua, / el pedernal en fuente de agua.

SALMOS 113 SALMOS 115

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SALMOS 115 Versión Recobro

SALMOS 115



Sal 115:1 No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, / sino a Tu nombre da gloria, / por Tu benevolencia amorosa y Tu verdad.

Sal 115:2 ¿Por qué han de decir las naciones: / ¿Dónde, pues, está su Dios?

Sal 115:3 Pero nuestro Dios está en los cielos; / Él hace todo cuanto le place.

Sal 115:4 Los ídolos de ellos son sólo plata y oro, / obra de manos humanas.

Sal 115:5 Tienen boca pero no hablan; / tienen ojos, pero no ven.

Sal 115:6 Tienen oídos, pero no oyen; / tienen nariz, pero no huelen.

Sal 115:7 Tienen manos, pero no palpan; / tienen pies, pero no caminan; / no emiten sonido alguno con su garganta.

Sal 115:8 Semejantes a ellos / son los que los hacen, / todos los que confían en ellos.

Sal 115:9 Oh Israel, confía en Jehová. / Él es su auxilio y su escudo.

Sal 115:10 Oh casa de Aarón, confiad en Jehová. / Él es su auxilio y su escudo.

Sal 115:11 Los que teméis a Jehová, confiad en Jehová. / Él es su auxilio y su escudo.

Sal 115:12 Jehová nos tiene en cuenta; Él nos bendecirá. / Bendecirá a la casa de Israel; / bendecirá a la casa de Aarón.

Sal 115:13 Bendecirá a los que temen a Jehová, / tanto a pequeños como a grandes.

Sal 115:14 Que Jehová os haga aumentar en número, / tanto a vosotros como a vuestros hijos.

Sal 115:15 Benditos seáis de Jehová, / Hacedor de los cielos y la tierra.

Sal 115:16 Los cielos son los cielos de Jehová, / pero ha dado la tierra a los hijos de los hombres.

Sal 115:17 No alaban a Jehová los muertos, / ni los que descienden al silencio.

Sal 115:18 Pero nosotros bendeciremos a Jehová / desde ahora y por la eternidad. / Aleluya.

SALMOS 114 SALMOS 116

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SALMOS 116 Versión Recobro

SALMOS 116



Sal 116:1 Amo a Jehová porque Él escucha / mi voz, mis súplicas,

Sal 116:2 porque inclina a mí Su oído; / por tanto, lo invocaré todos mis días.

Sal 116:3 Me rodeaban las ataduras de la muerte, / y cayeron sobre mí las aflicciones del Seol; / caí en angustia y tristeza.

Sal 116:4 Pero invoqué el nombre de Jehová. / Oh Jehová, te ruego, libra mi alma.

Sal 116:5 Jehová es magnánimo y justo; / sí, nuestro Dios es compasivo.

Sal 116:6 Jehová guarda a los sencillos: / fui abatido, y me salvó.

Sal 116:7 Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, / porque Jehová te ha colmado de bien.

Sal 116:8 Porque Tú has librado mi alma de la muerte, / mis ojos de lágrimas, / mis pies de tropezar.

Sal 116:9 Andaré delante de Jehová / en la tierra de los vivos.

Sal 116:10 Yo creí, por lo cual hablé; / estuve afligido en gran manera.

Sal 116:11 En mi apresuramiento dije: / Todos los hombres son mentirosos.

Sal 116:12 ¿Qué devolveré a Jehová / por todos Sus beneficios para conmigo?

Sal 116:13 Alzaré la copa de la salvación / e invocaré el nombre de Jehová.

Sal 116:14 Pagaré mis votos a Jehová, / oh, en presencia de todo Su pueblo.

Sal 116:15 Es preciosa a los ojos de Jehová / la muerte de Sus fieles.

Sal 116:16 ¡Oh Jehová! / Ciertamente soy Tu siervo, / siervo Tuyo soy, hijo de Tu sierva. / Tú has soltado mis ataduras.

Sal 116:17 Te ofreceré sacrificio de acción de gracias, / e invocaré el nombre de Jehová.

Sal 116:18 Pagaré mis votos a Jehová, / oh, en presencia de todo Su pueblo,

Sal 116:19 en los atrios de la casa de Jehová, / en medio de ti, oh Jerusalén. / Aleluya.

SALMOS 115 SALMOS 117

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SALMOS 117 Versión Recobro

SALMOS 117



Sal 117:1 Alabad a Jehová, naciones todas; / loadle, pueblos todos.

Sal 117:2 Porque grande es Su benevolencia amorosa para con nosotros, / y la fidelidad de Jehová es para siempre. / Aleluya.

SALMOS 116 SALMOS 118

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SALMOS 118 Versión Recobro

SALMOS 118



Sal 118:1 Dad gracias a Jehová, porque Él es bueno, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa.

Sal 118:2 Diga Israel: / Su benevolencia amorosa es para siempre.

Sal 118:3 Diga la casa de Aarón: / Su benevolencia amorosa es para siempre.

Sal 118:4 Digan los que temen a Jehová: / Su benevolencia amorosa es para siempre.

Sal 118:5 En mi angustia invoqué a Jehová; / Jehová me respondió y me puso en un lugar ancho y libre.

Sal 118:6 Jehová está a mi favor; no temeré. / ¿Qué puede hacerme el hombre?

Sal 118:7 Jehová está a mi favor como Ayudador mío, / y yo veré lo que ha de suceder con los que me aborrecen.

Sal 118:8 Mejor es refugiarse en Jehová / que confiar en el hombre.

Sal 118:9 Mejor es refugiarse en Jehová / que confiar en príncipes.

Sal 118:10 Me rodeaban todas las naciones; / ¡en el nombre de Jehová ciertamente las derribé!

Sal 118:11 Me rodeaban; sí, me rodeaban; / ¡en el nombre de Jehová ciertamente las derribé!

Sal 118:12 Me rodeaban como abejas; / fueron exterminadas como fuego de espinos; / ¡en el nombre de Jehová ciertamente las derribé!

Sal 118:13 Fui empujado con violencia para que cayera; / pero Jehová me ayudó.

Sal 118:14 Jehová es mi fortaleza y mi cántico, / y se ha convertido en mi salvación.

Sal 118:15 La voz de regocijo y salvación / está en las tiendas de los justos. / La diestra de Jehová obra con valentía;

Sal 118:16 / la diestra de Jehová es exaltada; / la diestra de Jehová obra con valentía.

Sal 118:17 No moriré, sino que viviré, / y proclamaré las obras de Jehová.

Sal 118:18 Me disciplinó severamente Jehová, / pero no me entregó a la muerte.

Sal 118:19 Abridme las puertas de justicia: / entraré por ellas; daré gracias a Jehová.

Sal 118:20 Ésta es la puerta de Jehová; / los justos entrarán por ella.

Sal 118:21 Te daré gracias, porque me has respondido / y te has convertido en mi salvación.

Sal 118:22 La piedra que rechazaron los edificadores / ha venido a ser cabeza del ángulo.

Sal 118:23 De parte de Jehová es esto; / y es maravilloso a nuestros ojos.

Sal 118:24 Éste es el día que Jehová ha hecho; / exultemos y regocijémonos en él.

Sal 118:25 Te rogamos, oh Jehová, ¡sálvanos! / Te rogamos, oh Jehová, ¡danos prosperidad!

Sal 118:26 Bendito el que viene en el nombre de Jehová; / desde la casa de Jehová os bendecimos.

Sal 118:27 Jehová es Dios, / y Él nos ha dado luz; / atad con cuerdas el sacrificio de la fiesta / a los cuernos del altar.

Sal 118:28 Tú eres mi Dios, y te doy gracias. / Tú eres mi Dios; te exaltaré.

Sal 118:29 Dad gracias a Jehová porque Él es bueno, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa.

SALMOS 117 SALMOS 119

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SALMOS 119 Versión Recobro

SALMOS 119



Sal 119:1 Bienaventurados aquellos cuyo camino es perfecto, / que andan en la ley de Jehová.

Sal 119:2 Bienaventurados los que guardan Sus testimonios, / que le buscan con todo el corazón.

Sal 119:3 Ciertamente no hacen nada malo; / andan en Sus caminos.

Sal 119:4 Tú has mandado que Tus preceptos / sean guardados diligentemente.

Sal 119:5 ¡Oh, que mis caminos sean establecidos / para guardar Tus estatutos!

Sal 119:6 Entonces no seré avergonzado, / cuando atienda a todos Tus mandamientos.

Sal 119:7 Con rectitud de corazón te daré gracias / cuando aprenda Tus justas ordenanzas.

Sal 119:8 Guardaré Tus estatutos; / no me abandones enteramente.

Sal 119:9 ¿Con qué puede el joven mantener puro su camino? / Guardándolo conforme a Tu palabra.

Sal 119:10 Con todo mi corazón te he buscado; / no me dejes desviar de Tus mandamientos.

Sal 119:11 En mi corazón he atesorado Tu palabra / para no pecar contra Ti.

Sal 119:12 Bendito Tú, oh Jehová; / enséñame Tus estatutos.

Sal 119:13 Con mis labios he contado / todas las ordenanzas de Tu boca.

Sal 119:14 Me he regocijado tanto en el camino de Tus testimonios / como en toda riqueza.

Sal 119:15 Reflexionaré sobre Tus preceptos / y consideraré Tus caminos.

Sal 119:16 Me deleitaré en Tus estatutos; / no me olvidaré de Tu palabra.

Sal 119:17 Colma de bien a Tu siervo para que yo viva / y guarde Tu palabra.

Sal 119:18 Abre mis ojos para que contemple / las maravillas de Tu ley.

Sal 119:19 Peregrino soy en la tierra; / no me ocultes Tus mandamientos.

Sal 119:20 Quebrantada está mi alma anhelando / Tus ordenanzas en todo tiempo.

Sal 119:21 Has reprendido a los soberbios, los malditos, / que se desvían de Tus mandamientos.

Sal 119:22 Quita de mí el oprobio y el desprecio, / porque he guardado Tus testimonios.

Sal 119:23 Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí, / pero Tu siervo reflexionó sobre Tus estatutos.

Sal 119:24 También Tus testimonios son mi delicia; / son mis consejeros.

Sal 119:25 Mi alma está pegada al polvo; / vivifícame conforme a Tu palabra.

Sal 119:26 Te he contado mis caminos, y me has respondido; / enséñame Tus estatutos.

Sal 119:27 Hazme entender el camino de Tus preceptos, / y reflexionaré sobre Tus maravillas.

Sal 119:28 Mi alma se derrite de tristeza; / fortaléceme conforme a Tu palabra.

Sal 119:29 Aparta de mí el camino de la falsedad, / y en Tu bondad dame Tu ley.

Sal 119:30 He escogido el camino de la fidelidad; / he puesto Tus ordenanzas delante de mí.

Sal 119:31 A Tus testimonios me apego; / oh Jehová, no me avergüences.

Sal 119:32 Corro por el camino de Tus mandamientos, / porque ensanchas mi corazón.

Sal 119:33 Enséñame, oh Jehová, el camino de Tus estatutos; / y lo guardaré hasta el fin.

Sal 119:34 Dame entendimiento, y observaré Tu ley; / sí, la guardaré de todo corazón.

Sal 119:35 Hazme andar por la senda de Tus mandamientos, / porque en ella me deleito.

Sal 119:36 Inclina mi corazón a Tus testimonios / y no a las ganancias deshonestas.

Sal 119:37 Aparta mis ojos de mirar vanidades, / y vivifícame en Tus caminos.

Sal 119:38 Confirma a Tu siervo Tu palabra, / la cual nos conduce a temerte.

Sal 119:39 Aparta de mí el oprobio que temo; / porque buenas son Tus ordenanzas.

Sal 119:40 He aquí, he anhelado Tus preceptos; / vivifícame en Tu justicia.

Sal 119:41 Venga a mí también Tu benevolencia amorosa, oh Jehová, / Tu salvación, conforme a Tu palabra.

Sal 119:42 Por tanto, tendré respuesta para el que me reprocha, / porque confío en Tu palabra.

Sal 119:43 Y no quites jamás de mi boca la palabra de verdad, / porque he puesto mi esperanza en Tus ordenanzas.

Sal 119:44 Así que, guardaré Tu ley continuamente, / eternamente y para siempre.

Sal 119:45 Y andaré en libertad, / porque he buscado Tus preceptos.

Sal 119:46 También hablaré de Tus testimonios ante los reyes / y no me avergonzaré.

Sal 119:47 Y me deleitaré en Tus mandamientos, / los cuales amo.

Sal 119:48 Alzaré mis manos a Tus mandamientos, los cuales amo; / y reflexionaré sobre Tus estatutos.

Sal 119:49 Acuérdate de la palabra dada a Tu siervo, / en la cual me has hecho esperar.

Sal 119:50 Éste es mi consuelo en mi aflicción, / pues Tu palabra me ha vivificado.

Sal 119:51 Los soberbios se han burlado mucho de mí; / no me he desviado de Tu ley.

Sal 119:52 Me he acordado, oh Jehová, de Tus ordenanzas de antaño, / y me he consolado.

Sal 119:53 Una fiera indignación se apodera de mí a causa de los malvados, / que abandonan Tu ley.

Sal 119:54 Tus estatutos han llegado a ser mis cantos de alabanza / en la casa de mi peregrinación.

Sal 119:55 Me he acordado de Tu nombre / por la noche, oh Jehová, / y he guardado Tu ley.

Sal 119:56 Esto ha sido mío: / que he guardado Tus preceptos.

Sal 119:57 Jehová es mi porción; / he prometido guardar Tus palabras.

Sal 119:58 Imploré de todo corazón Tu favor; / concédeme Tu favor conforme a Tu palabra.

Sal 119:59 Consideré mis caminos / y volví mis pies a Tus testimonios.

Sal 119:60 Me apresuré y no me tardé / en guardar Tus mandamientos.

Sal 119:61 Las cuerdas de los malvados me rodean, / pero no me he olvidado de Tu ley.

Sal 119:62 A medianoche me levanto para darte gracias / por Tus justas ordenanzas.

Sal 119:63 Compañero soy de todos los que te temen / y de los que guardan Tus preceptos.

Sal 119:64 Tu benevolencia amorosa, oh Jehová, llena la tierra; / enséñame Tus estatutos.

Sal 119:65 Has tratado bien a Tu siervo, / oh Jehová, conforme a Tu palabra.

Sal 119:66 Enséñame el sano discernimiento y conocimiento, / porque creo en Tus mandamientos.

Sal 119:67 Antes de ser afligido, me descarrié; / pero ahora guardo Tu palabra.

Sal 119:68 Bueno eres Tú, y Bienhechor; / enséñame Tus estatutos.

Sal 119:69 Los soberbios han fraguado mentiras contra mí; / guardaré Tus preceptos de todo corazón.

Sal 119:70 El corazón de ellos es espeso como grasa; / pero yo me deleito en Tu ley.

Sal 119:71 Bueno me es haber sido afligido, / para que aprenda Tus estatutos.

Sal 119:72 Mejor me es la ley de Tu boca / que miles de monedas de oro y plata.

Sal 119:73 Tus manos me han hecho y me han formado; / dame entendimiento para que aprenda Tus mandamientos.

Sal 119:74 Los que te temen me verán y se regocijarán, / porque en Tu palabra he esperado.

Sal 119:75 Yo sé, oh Jehová, que Tus juicios son justos / y que en fidelidad me afligiste.

Sal 119:76 Que Tu benevolencia amorosa, te imploro, sea mi consuelo, / conforme a Tu palabra dada a Tu siervo.

Sal 119:77 Vengan Tus compasiones a mí, y viviré, / porque Tu ley es mi delicia.

Sal 119:78 Sean avergonzados los soberbios, porque han subvertido mi causa con mentira; / yo, en cambio, reflexionaré sobre Tus preceptos.

Sal 119:79 Vuélvanse a mí los que te temen, / y conocerán Tus testimonios.

Sal 119:80 Sea mi corazón perfecto en Tus estatutos, / para que no sea yo avergonzado.

Sal 119:81 Desfallece mi alma anhelando Tu salvación; / en Tu palabra espero.

Sal 119:82 Desfallecen mis ojos anhelando Tu palabra, / mientras digo: ¿Cuándo me consolarás?

Sal 119:83 Porque he venido a ser como odre al humo; / pero no olvido Tus estatutos.

Sal 119:84 ¿Cuántos son los días de Tu siervo? / ¿Cuándo harás juicio contra mis perseguidores?

Sal 119:85 Me han cavado hoyos los soberbios, / los que no andan según Tu ley.

Sal 119:86 Todos Tus mandamientos son fieles; / sin razón me persiguen; auxíliame.

Sal 119:87 Por poco me han consumido en la tierra; / pero no he abandonado Tus preceptos.

Sal 119:88 Vivifícame conforme a Tu benevolencia amorosa, / y guardaré el testimonio de Tu boca.

Sal 119:89 Para siempre, oh Jehová, / Tu palabra está firme en los cielos.

Sal 119:90 De generación en generación es Tu fidelidad; / estableciste la tierra, y permanece.

Sal 119:91 Permanecen hasta hoy conforme a Tus ordenanzas, / pues todas las cosas están a Tu servicio.

Sal 119:92 Si Tu ley no hubiera sido mi delicia, / habría perecido en mi aflicción.

Sal 119:93 Jamás olvidaré Tus preceptos, / pues por ellos me has vivificado.

Sal 119:94 Tuyo soy; sálvame, / porque he buscado Tus preceptos.

Sal 119:95 Los malvados me han esperado para destruirme, / mas yo considero Tus testimonios.

Sal 119:96 He visto el límite de toda perfección, / pero Tu mandamiento es sumamente amplio.

Sal 119:97 ¡Oh, cuánto amo yo Tu ley! / Todo el día ella es mi meditativa reflexión.

Sal 119:98 Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos, / porque siempre están conmigo.

Sal 119:99 Tengo más perspicacia que todos mis maestros, / porque Tus testimonios son mi meditativa reflexión.

Sal 119:100 Entiendo más que los ancianos, / porque he guardado Tus preceptos.

Sal 119:101 He refrenado mis pies de toda mala senda, / para guardar Tu palabra.

Sal 119:102 No me he apartado de Tus ordenanzas, / porque Tú me has enseñado.

Sal 119:103 ¡Cuán dulces son a mi paladar Tus palabras! / ¡Más dulce que la miel a mi boca!

Sal 119:104 Por Tus preceptos adquiero entendimiento; / por eso aborrezco todo camino falso.

Sal 119:105 Lámpara es a mis pies Tu palabra / y luz a mi senda.

Sal 119:106 He jurado y lo confirmaré, / que guardaré Tus justas ordenanzas.

Sal 119:107 Afligido estoy sobremanera; / oh Jehová, vivifícame conforme a Tu palabra.

Sal 119:108 Te ruego, oh Jehová, acepta las ofrendas voluntarias de mi boca; / y enséñame Tus ordenanzas.

Sal 119:109 Mi alma está de continuo en mis manos, / pero no olvido Tu ley.

Sal 119:110 Los malvados me han puesto una trampa, / mas no me descarrío de Tus preceptos.

Sal 119:111 Tus testimonios son mi herencia para siempre, / pues son la alegría de mi corazón.

Sal 119:112 He inclinado mi corazón a cumplir Tus estatutos / para siempre, hasta el fin.

Sal 119:113 Aborrezco a los de doble ánimo, / pero amo Tu ley.

Sal 119:114 Tú eres mi escondedero y mi escudo; / en Tu palabra espero.

Sal 119:115 Apartaos de mí, malhechores, / para que guarde yo los mandamientos de mi Dios.

Sal 119:116 Sostenme conforme a Tu palabra para que viva, / y no permitas que quede yo avergonzado de mi esperanza.

Sal 119:117 Sostenme para que esté a salvo, / y de continuo tendré a la vista Tus estatutos.

Sal 119:118 Desprecias a todos los que se desvían de Tus estatutos, / porque su engaño es vano.

Sal 119:119 Exterminas como escoria a todos los malvados de la tierra; / por eso amo Tus testimonios.

Sal 119:120 Se estremece mi carne por temor de Ti, / y tengo miedo de Tus juicios.

Sal 119:121 He practicado juicio y justicia; / no me abandones a mis opresores.

Sal 119:122 Asegura el bienestar de Tu siervo; / no permitas que me opriman los soberbios.

Sal 119:123 Desfallecen mis ojos anhelando Tu salvación / y Tu justa palabra.

Sal 119:124 Trata a Tu siervo según Tu benevolencia amorosa, / y enséñame Tus estatutos.

Sal 119:125 Yo soy Tu siervo; dame entendimiento / para que conozca Tus testimonios.

Sal 119:126 Ya es hora de que Jehová actúe, / porque han quebrantado Tu ley.

Sal 119:127 Por eso amo Tus mandamientos / más que el oro, sí, más que el oro fino.

Sal 119:128 Por eso estimo rectos todos Tus preceptos acerca de todas las cosas / y aborrezco todo camino falso.

Sal 119:129 Maravillosos son Tus testimonios; / por eso mi alma los guarda.

Sal 119:130 La abertura de Tus palabras ilumina, / impartiendo entendimiento a los sencillos.

Sal 119:131 Yo abrí bien la boca y respiré jadeante, / porque anhelaba Tus mandamientos.

Sal 119:132 Vuélvete a mí y concédeme Tu favor, / como es Tu costumbre con los que aman Tu nombre.

Sal 119:133 Afirma mis pasos en Tu palabra, / y no dejes que me domine iniquidad alguna.

Sal 119:134 Redímeme de la opresión del hombre, / para que guarde Tus preceptos.

Sal 119:135 Haz resplandecer Tu rostro sobre Tu siervo, / y enséñame Tus estatutos.

Sal 119:136 Mis ojos vierten arroyos de agua, / porque los hombres no guardan Tu ley.

Sal 119:137 Justo eres Tú, oh Jehová; / y rectos son Tus juicios.

Sal 119:138 Has mandado Tus testimonios en justicia / y en suma fidelidad.

Sal 119:139 Mi celo me ha consumido, / porque mis adversarios han olvidado Tus palabras.

Sal 119:140 Tu palabra es muy pura, / y Tu siervo la ama.

Sal 119:141 Soy pequeño y despreciado, / mas no me olvido de Tus preceptos.

Sal 119:142 Tu justicia es justicia eterna, / y Tu ley, la verdad.

Sal 119:143 Angustia y congoja me han sobrevenido, / pero Tus mandamientos son mi delicia.

Sal 119:144 Tus testimonios son justos para siempre; / dame entendimiento, y viviré.

Sal 119:145 Te invoqué de todo corazón; respóndeme, oh Jehová. / Guardaré Tus estatutos.

Sal 119:146 Te invoqué; sálvame, / y observaré Tus testimonios.

Sal 119:147 Me anticipé al alba y clamé; / en Tus palabras esperé.

Sal 119:148 Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, / para reflexionar sobre Tu palabra.

Sal 119:149 Escucha mi voz conforme a Tu benevolencia amorosa; / vivifícame, oh Jehová, conforme a Tus ordenanzas.

Sal 119:150 Se acercan los que me persiguen con malas intenciones; / están lejos de Tu ley.

Sal 119:151 Tú, oh Jehová, estás cerca; / y todos Tus mandamientos son verdad.

Sal 119:152 Hace ya mucho que he sabido de Tus testimonios, / que los fundaste para siempre.

Sal 119:153 Mira mi aflicción, y líbrame; / porque no me he olvidado de Tu ley.

Sal 119:154 Defiende mi causa, y redímeme; / vivifícame conforme a Tu palabra.

Sal 119:155 Lejos está de los malvados la salvación, / porque no buscan Tus estatutos.

Sal 119:156 Grandes son Tus compasiones, oh Jehová; / vivifícame conforme a Tus ordenanzas.

Sal 119:157 Muchos son mis perseguidores y mis adversarios; / pero no me he desviado de Tus testimonios.

Sal 119:158 Veía a los pérfidos y me repugnaban, / porque no guardaban Tu palabra.

Sal 119:159 Mira cuánto he amado Tus preceptos; / oh Jehová, vivifícame conforme a Tu benevolencia amorosa.

Sal 119:160 La suma de Tu palabra es verdad, / y todas Tus justas ordenanzas son eternas.

Sal 119:161 Los príncipes me persiguieron sin causa, / pero mi corazón tiene respetuoso temor de Tus palabras.

Sal 119:162 Me regocijo ante Tu palabra, / como quien halla un gran botín.

Sal 119:163 Odio y aborrezco la falsedad, / pero amo Tu ley.

Sal 119:164 Siete veces al día te alabo / por Tus justas ordenanzas.

Sal 119:165 Gran paz hay para los que aman Tu ley, / y no hay para ellos tropiezo.

Sal 119:166 He esperado Tu salvación, oh Jehová; / y he puesto por obra Tus mandamientos.

Sal 119:167 Mi alma ha guardado Tus testimonios, / y los he amado en gran manera.

Sal 119:168 He guardado Tus preceptos y Tus testimonios, / porque ante Ti están todos mis caminos.

Sal 119:169 Llegue mi clamor delante de Ti, oh Jehová; / dame entendimiento conforme a Tu palabra.

Sal 119:170 Llegue mi súplica delante de Ti; / líbrame conforme a Tu palabra.

Sal 119:171 Rebosen de alabanza mis labios, / pues Tú me enseñas Tus estatutos.

Sal 119:172 Cante mi lengua de Tu palabra, / porque todos Tus mandamientos son justicia.

Sal 119:173 Esté lista Tu mano para auxiliarme, / porque he escogido Tus preceptos.

Sal 119:174 He anhelado Tu salvación, oh Jehová, / y Tu ley es mi delicia.

Sal 119:175 Viva mi alma, y te alabará; / y Tus ordenanzas me socorran.

Sal 119:176 Me he descarriado como oveja perdida; busca a Tu siervo, / porque no me he olvidado de Tus mandamientos.

SALMOS 118 SALMOS 120

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SALMOS 12 Versión Recobro

SALMOS 12



Sal 12:1 Salva, oh Jehová, porque se acabaron los hombres fieles, / porque los fidedignos han desaparecido de entre los hijos de los hombres.

Sal 12:2 Cada hombre habla falsedad con su vecino; / hablan con labios lisonjeros y doblez de corazón.

Sal 12:3 Corte Jehová todo labio lisonjero, / la lengua que habla grandezas,

Sal 12:4 los que dijeron: Con nuestra lengua prevaleceremos; / nuestros labios nos pertenecen: ¿Quién es nuestro señor?

Sal 12:5 Por la desolación del pobre, por los suspiros del necesitado, / ahora me levantaré, dice Jehová; / lo pondré en la seguridad que anhela.

Sal 12:6 Las palabras de Jehová son palabras puras, / plata refinada en un horno en la tierra, / purificada siete veces.

Sal 12:7 Tú, oh Jehová, los guardarás; / de esta generación los protegerás para siempre.

Sal 12:8 Los malvados andan por todos lados, / mientras la vileza es exaltada entre los hijos de los hombres.

SALMOS 11 SALMOS 13

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SALMOS 120 Versión Recobro

SALMOS 120



Sal 120:1 En mi angustia invoqué a Jehová, / y Él me respondió.

Sal 120:2 Oh Jehová, libra mi alma de labios mentirosos, / de la lengua engañosa.

Sal 120:3 ¿Qué se te dará, / y qué más se hará contigo, / oh lengua engañosa?

Sal 120:4 ¡Flechas afiladas de hombre valiente, / con carbones encendidos de retama!

Sal 120:5 Ay de mí, que peregrino en Mesec / y moro entre las tiendas de Cedar.

Sal 120:6 Mucho tiempo ha habitado mi alma / con aquel que aborrece la paz.

Sal 120:7 Yo quiero paz; pero cuando hablo, / ellos quieren guerra.

SALMOS 119 SALMOS 121

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SALMOS 121 Versión Recobro

SALMOS 121



Sal 121:1 Levantaré mis ojos a las colinas. / ¿De dónde vendrá mi auxilio?

Sal 121:2 Mi auxilio viene de Jehová, / que hizo los cielos y la tierra.

Sal 121:3 No permitirá que resbale tu pie; / no dormirá el que te guarda.

Sal 121:4 He aquí, no duerme ni dormita, / el Guardián de Israel.

Sal 121:5 Jehová es tu Guardián; / Jehová es tu sombra a tu diestra.

Sal 121:6 El sol no te herirá de día, / ni la luna de noche.

Sal 121:7 Jehová te guardará de todo mal; / Él guardará tu alma.

Sal 121:8 Jehová guardará tu salida y tu entrada / desde ahora y por la eternidad.

SALMOS 120 SALMOS 122

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SALMOS 122 Versión Recobro

SALMOS 122



Sal 122:1 Me regocijé cuando me dijeron: / Vamos a la casa de Jehová.

Sal 122:2 Nuestros pies están plantados / dentro de Tus puertas, oh Jerusalén.

Sal 122:3 Jerusalén fue edificada como ciudad / compacta, bien unida;

Sal 122:4 a la cual suben las tribus, / las tribus de Jehová
—un testimonio para Israel— / para dar gracias al nombre de Jehová.

Sal 122:5 Porque allí se establecieron tronos para juicio, / los tronos de la casa de David.

Sal 122:6 Orad por la paz de Jerusalén. / Prosperarán los que te aman.

Sal 122:7 Haya paz dentro de tus baluartes, / y prosperidad en tus ciudadelas.

Sal 122:8 Por amor de mis hermanos y de mis compañeros diré ahora: / Haya paz en ti.

Sal 122:9 Por amor de la casa de Jehová, nuestro Dios, / buscaré tu bien.

SALMOS 121 SALMOS 123

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SALMOS 123 Versión Recobro

SALMOS 123



Sal 123:1 Levanto a Ti mis ojos, / a Ti que te sientas entronizado en los cielos.

Sal 123:2 He aquí, como los ojos de los siervos / miran la mano de sus amos, / como los ojos de la sierva / miran la mano de su ama, / así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios, / hasta que Él nos conceda Su favor.

Sal 123:3 Concédenos Tu favor, oh Jehová, concédenos Tu favor; / porque estamos muy hartos de desprecios.

Sal 123:4 Nuestra alma está muy harta / del escarnio de los que están en holgura, / del desprecio de los soberbios.

SALMOS 122 SALMOS 124

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SALMOS 124 Versión Recobro

SALMOS 124



Sal 124:1 Si Jehová no hubiera estado de nuestra parte, / que diga Israel:

Sal 124:2 Si Jehová no hubiera estado de nuestra parte / cuando se levantaron contra nosotros los hombres,

Sal 124:3 vivos nos habrían tragado entonces, / cuando se encendió su ira contra nosotros;

Sal 124:4 entonces las aguas nos habrían llevado; / el arroyo habría pasado sobre nuestra alma;

Sal 124:5 habrían entonces pasado sobre nuestra alma / las aguas orgullosas.

Sal 124:6 Bendito sea Jehová, que no nos ha entregado / como presa a los dientes de ellos.

Sal 124:7 Nuestra alma como ave escapó, / del lazo de los pajareros; / se rompió el lazo, / y nosotros escapamos.

Sal 124:8 Nuestro auxilio está en el nombre de Jehová, / que hizo los cielos y la tierra.

SALMOS 123 SALMOS 125

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SALMOS 125 Versión Recobro

SALMOS 125



Sal 125:1 Los que confían en Jehová son como el monte Sion, / que es inconmovible y permanece para siempre.

Sal 125:2 Jerusalén, los montes la rodean; / y Jehová rodea a Su pueblo / desde ahora y por la eternidad.

Sal 125:3 Porque el cetro de la maldad no reposará / sobre la porción asignada de los justos, / para que los justos no extiendan / sus manos a la iniquidad.

Sal 125:4 Haz bien, oh Jehová, a los buenos / y a los rectos de corazón.

Sal 125:5 Pero a los que se desvían por sus caminos torcidos, / Jehová los llevará junto con los hacedores de iniquidad. / Paz sea sobre Israel.

SALMOS 124 SALMOS 126

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SALMOS 126 Versión Recobro

SALMOS 126



Sal 126:1 Cuando Jehová hizo volver de la cautividad a Sion, / éramos como los que sueñan.

Sal 126:2 Entonces se llenó de risa nuestra boca / y de grito resonante nuestra lengua. / Entonces decían entre las naciones: / Jehová ha hecho grandes cosas por ellos.

Sal 126:3 Jehová ha hecho grandes cosas por nosotros; / estamos gozosos.

Sal 126:4 Haznos volver, oh Jehová, de nuestra cautividad / como los arroyos del sur.

Sal 126:5 Los que en lágrimas siembran / segarán con grito resonante.

Sal 126:6 El que sale y llora, / llevando semilla para esparcir, / sin duda entrará con grito resonante, / trayendo sus gavillas.

SALMOS 125 SALMOS 127

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SALMOS 127 Versión Recobro

SALMOS 127



Sal 127:1 Si Jehová no edifica la casa, / en vano trabajan los que la edifican. / Si Jehová no guarda la ciudad, / en vano vela la guardia.

Sal 127:2 Es vano que os levantéis temprano, / que os acostéis tarde, / que comáis el pan de fatigas; / de todos modos, Él provee para Sus amados mientras duermen.

Sal 127:3 He aquí, los niños son herencia de Jehová; / recompensa es el fruto del vientre.

Sal 127:4 Como flechas en la mano de un hombre valiente, / así son los niños tenidos en la juventud.

Sal 127:5 Bienaventurado el hombre / que llena su aljaba de ellos. / Él no será avergonzado / cuando hable con los enemigos en la puerta.

SALMOS 126 SALMOS 128

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SALMOS 128 Versión Recobro

SALMOS 128



Sal 128:1 Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, / que anda en Sus caminos.

Sal 128:2 Ciertamente comerás del trabajo de tus manos; / bienaventurado serás, y te irá bien.

Sal 128:3 Tu mujer será como vid fecunda / en lo más recóndito de tu casa. / Tus hijos serán como renuevos de olivo / en torno a tu mesa.

Sal 128:4 Así será bendecido el hombre / que teme a Jehová.

Sal 128:5 Jehová te bendiga desde Sion, / y veas la prosperidad de Jerusalén / todos los días de tu vida.

Sal 128:6 Y veas también a los hijos de tus hijos. / Paz sea sobre Israel.

SALMOS 127 SALMOS 129

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SALMOS 129 Versión Recobro

SALMOS 129



Sal 129:1 Muchas veces me han afligido desde mi juventud / —que diga Israel—

Sal 129:2 Muchas veces me han afligido desde mi juventud, / pero no prevalecieron contra mí.

Sal 129:3 Los aradores araron sobre mis espaldas; / alargaron sus surcos.

Sal 129:4 Jehová es justo; / cortó las cuerdas de los malvados.

Sal 129:5 Sean avergonzados y vueltos atrás / todos los que aborrecen a Sion.

Sal 129:6 Sean como la hierba de los tejados, / que se seca antes de crecer,

Sal 129:7 de la cual no llena el segador su mano, / ni el que hace gavillas su seno.

Sal 129:8 Tampoco dirán los que pasan: / ¡La bendición de Jehová sea sobre vosotros! / Os bendecimos en el nombre de Jehová.

SALMOS 128 SALMOS 130

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SALMOS 13 Versión Recobro

SALMOS 13



Sal 13:1 ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? / ¿Hasta cuándo esconderás de mí Tu rostro?

Sal 13:2 ¿Hasta cuándo he de tomar consejo en mi alma / teniendo pesares en mi corazón día tras día? / ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?

Sal 13:3 Considera y respóndeme, oh Jehová, Dios mío; / ilumina mis ojos, no sea que duerma el sueño de la muerte,

Sal 13:4 no sea que diga mi enemigo: He prevalecido contra él, / y exulten mis adversarios cuando yo sea sacudido.

Sal 13:5 Mas yo confío en Tu benevolencia amorosa; / mi corazón exultará en Tu salvación;

Sal 13:6 cantaré a Jehová, / porque me ha colmado de bien.

SALMOS 12 SALMOS 14

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SALMOS 130 Versión Recobro

SALMOS 130



Sal 130:1 De las profundidades te he invocado, oh Jehová.

Sal 130:2 / Oh Señor, oye mi voz; / estén atentos Tus oídos / a la voz de mis súplicas.

Sal 130:3 Si Tú, oh Jehová, tomaras en cuenta las iniquidades, / ¿quién, oh Señor, podría mantenerse firme?

Sal 130:4 Pero en Ti hay perdón, / para que seas temido.

Sal 130:5 Espero en Jehová; espera mi alma, / y en Su palabra espero.

Sal 130:6 Mi alma espera al Señor / más que los centinelas la mañana, / sí, más que los centinelas la mañana.

Sal 130:7 Espera en Jehová, oh Israel; / porque con Jehová está la benevolencia amorosa, / y con Él hay abundante redención;

Sal 130:8 y Él redimirá a Israel / de todas sus iniquidades.

SALMOS 129 SALMOS 131

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SALMOS 131 Versión Recobro

SALMOS 131



Sal 131:1 Oh Jehová, mi corazón no es soberbio, / ni son altivos mis ojos; / ni ando en cosas demasiado grandes / o maravillosas para mí.

Sal 131:2 Ciertamente he calmado / y acallado mi alma, / como niño destetado con su madre / como niño destetado está mi alma en mí.

Sal 131:3 Espera en Jehová, oh Israel, / desde ahora y por la eternidad.

SALMOS 130 SALMOS 132

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SALMOS 132 Versión Recobro

SALMOS 132



Sal 132:1 Acuérdate, oh Jehová, por amor a David, / de todas sus aflicciones;

Sal 132:2 cómo juró a Jehová / e hizo voto al Fuerte de Jacob:

Sal 132:3 No entraré a la tienda de mi casa; / ni subiré al lecho de mi cama;

Sal 132:4 no daré sueño a mis ojos, / ni a mis párpados adormecimiento;

Sal 132:5 hasta que halle un lugar para Jehová, / un tabernáculo para el Fuerte de Jacob.

Sal 132:6 He aquí, oímos de ella en Efrata; / la hallamos en los campos de Jaar.

Sal 132:7 Entraremos en Su tabernáculo; / adoraremos ante el estrado de Sus pies.

Sal 132:8 Levántate, oh Jehová, al lugar de Tu reposo, / Tú y el Arca de Tu poder.

Sal 132:9 Que Tus sacerdotes se vistan de justicia, / y Tus fieles den un grito resonante.

Sal 132:10 Por amor a David, Tu siervo, / no apartes el rostro de Tu Ungido.

Sal 132:11 Jehová ha jurado con verdad a David; / Él no se retractará de ello: / Del fruto de tu cuerpo pondré sobre tu trono.

Sal 132:12 Si tus hijos guardan Mi pacto / y Mis testimonios, que les enseñaré, / también sus hijos se sentarán / sobre tu trono para siempre.

Sal 132:13 Porque Jehová ha escogido a Sion; / la desea como morada para Sí.

Sal 132:14 Éste es Mi lugar de reposo para siempre; / aquí moraré, porque lo he deseado.

Sal 132:15 Bendeciré abundantemente su provisión; / a sus pobres saciaré de pan.

Sal 132:16 Y a sus sacerdotes vestiré de salvación, / y sus fieles darán grito resonante.

Sal 132:17 Allí haré brotar un cuerno de David; / he preparado una lámpara para Mi ungido.

Sal 132:18 A sus enemigos vestiré de vergüenza, / pero sobre él brillará su corona.

SALMOS 131 SALMOS 133

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SALMOS 133 Versión Recobro

SALMOS 133



Sal 133:1 ¡Mirad cuán bueno y cuán agradable es / habitar los hermanos en unidad!

Sal 133:2 Es como el aceite fino sobre la cabeza, / el cual descendió sobre la barba, / la barba de Aarón, / que bajó hasta el borde de sus vestiduras;

Sal 133:3 como el rocío del Hermón / que descendió sobre los montes de Sion. / Porque allí ordenó Jehová la bendición: / la vida para siempre.

SALMOS 132 SALMOS 134

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SALMOS 134 Versión Recobro

SALMOS 134



Sal 134:1 Bendecid ahora a Jehová, / vosotros todos los siervos de Jehová / que estáis de pie en la casa de Jehová por las noches.

Sal 134:2 Levantad vuestras manos en el santuario / y bendecid a Jehová.

Sal 134:3 Jehová, quien hizo los cielos y la tierra, / te bendiga desde Sion.

SALMOS 133 SALMOS 135

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SALMOS 135 Versión Recobro

SALMOS 135



Sal 135:1 ¡Aleluya! Alabad el nombre de Jehová; / alabadle, siervos de Jehová,

Sal 135:2 que estáis de pie en la casa de Jehová, / en los atrios de la casa de nuestro Dios.

Sal 135:3 Alabad a Jehová, porque Jehová es bueno; / cantad salmos a Su nombre, porque es placentero;

Sal 135:4 Porque Jehová ha escogido a Jacob para Sí, / a Israel como Su tesoro personal.

Sal 135:5 Porque sé que Jehová es grande, / y que nuestro Señor está sobre todos los dioses.

Sal 135:6 Todo cuanto agrada a Jehová, lo hace, / en los cielos y en la tierra, / en los mares y en todos los abismos.

Sal 135:7 Hace subir los vapores desde los confines de la tierra; / hace los relámpagos para la lluvia; / saca de Sus depósitos el viento.

Sal 135:8 Él hirió a los primogénitos de Egipto, / tanto del hombre como de la bestia.

Sal 135:9 Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, / contra Faraón y todos sus siervos.

Sal 135:10 Hirió a muchas naciones / y mató a reyes poderosos:

Sal 135:11 a Sehón, rey de los amorreos / y a Og, rey de Basán / y a todos los reinos de Canaán.

Sal 135:12 Y Él dio la tierra de ellos en herencia, / herencia a Su pueblo Israel.

Sal 135:13 Oh Jehová, Tu nombre es para siempre; / oh Jehová, Tu memoria es de generación en generación.

Sal 135:14 Porque Jehová ejecutará juicio a favor de Su pueblo, / y tendrá compasión de Sus siervos.

Sal 135:15 Los ídolos de las naciones son sólo plata y oro, / obra de manos humanas.

Sal 135:16 Tienen boca, pero no hablan; / tienen ojos, pero no ven.

Sal 135:17 Tienen oídos, pero no prestan oído; / y no hay aliento en su boca.

Sal 135:18 Semejantes a ellos / son los que los hacen, / todos los que en ellos confían.

Sal 135:19 Oh casa de Israel, bendecid a Jehová. / oh casa de Aarón, bendecid a Jehová.

Sal 135:20 Oh casa de Leví, bendecid a Jehová. / Oh los que teméis a Jehová, bendecid a Jehová.

Sal 135:21 Bendito sea Jehová desde Sion, / quien habita en Jerusalén. / Aleluya.

SALMOS 134 SALMOS 136

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SALMOS 136 Versión Recobro

SALMOS 136



Sal 136:1 Dad gracias a Jehová, porque Él es bueno; / porque para siempre es Su benevolencia amorosa.

Sal 136:2 Dad gracias al Dios de los dioses, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa.

Sal 136:3 Dad gracias al Señor de los señores, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:4 al único que hace grandes maravillas, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:5 al que con entendimiento hizo los cielos, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:6 al que extendió la tierra sobre las aguas, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:7 al que hizo las grandes lumbreras, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:8 el sol para regir el día, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:9 la luna y las estrellas para regir la noche, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:10 al que hirió a Egipto en sus primogénitos, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:11 y sacó a Israel de en medio de ellos, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:12 con mano poderosa y brazo extendido, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:13 al que dividió en dos partes el mar Rojo, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:14 e hizo pasar a Israel por en medio de él, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:15 y sacudió a Faraón y a su ejército arrojándolos en el mar Rojo, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:16 a Aquel que hizo marchar por el desierto a Su pueblo, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:17 al que hirió a grandes reyes, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:18 y mató a reyes majestuosos, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:19 a Sehón, rey de los amorreos, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:20 y a Og, rey de Basán, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:21 y dio su tierra en herencia, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:22 en herencia a Su siervo Israel, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:23 al que se acordó de nosotros en nuestro abatimiento, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:24 y nos rescató de nuestros adversarios, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa;

Sal 136:25 al que da alimento a toda carne, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa.

Sal 136:26 Dad gracias al Dios de los cielos, / porque para siempre es Su benevolencia amorosa.

SALMOS 135 SALMOS 137

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SALMOS 137 Versión Recobro

SALMOS 137



Sal 137:1 Junto a los ríos de Babilonia, / allí nos sentábamos; sí, llorábamos / al acordarnos de Sion.

Sal 137:2 En los sauces que hay en medio de ella / colgábamos nuestras liras,

Sal 137:3 porque allí los que nos habían llevado cautivos nos exigían canciones, / y los que nos atormentaban nos exigían alegría, diciendo:
Cantadnos / uno de los cánticos de Sion.

Sal 137:4 ¿Cómo hemos de cantar el cántico de Jehová / en tierra extranjera?

Sal 137:5 Si me olvido de ti, oh Jerusalén, / que mi mano derecha olvide su destreza.

Sal 137:6 Que se pegue mi lengua a mi paladar, / si de ti no me acuerdo, / si no pongo a Jerusalén / por encima de mi supremo gozo.

Sal 137:7 Recuerda, oh Jehová, / contra los hijos de Edom, / el día de Jerusalén, / que decían: ¡Arrasadla! ¡Arrasadla / hasta su fundamento!

Sal 137:8 Oh hija de Babilonia, que has de ser devastada, / dichoso el que te pague / la recompensa por lo que nos hiciste.

Sal 137:9 Dichoso el que agarre a tus pequeños / y los estrelle contra la peña.

SALMOS 136 SALMOS 138

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SALMOS 138 Versión Recobro

SALMOS 138



Sal 138:1 Te daré gracias con todo mi corazón; / ante los dioses te cantaré salmos.

Sal 138:2 Me postraré hacia Tu santo templo / y daré gracias a Tu nombre / por Tu benevolencia amorosa y Tu verdad, / porque has magnificado Tu palabra por encima de todo Tu nombre.

Sal 138:3 En el día que te invoqué, me respondiste; / me animaste con fortaleza en mi alma.

Sal 138:4 Todos los reyes de la tierra te darán gracias, oh Jehová; / porque han oído las palabras de Tu boca.

Sal 138:5 Y cantarán de los caminos de Jehová, / porque grande es la gloria de Jehová.

Sal 138:6 Pues aunque Jehová es excelso, mira al humilde; / y al altivo conoce de lejos.

Sal 138:7 Aunque yo ande en medio de la angustia, / Tú me guardarás; / contra la ira de mis enemigos extenderás Tu mano, / y Tu diestra me salvará.

Sal 138:8 Jehová completará lo concerniente a mí. / Oh Jehová, Tu benevolencia amorosa es para siempre; / no abandones las obras de Tus propias manos.

SALMOS 137 SALMOS 139

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SALMOS 139 Versión Recobro

SALMOS 139



Sal 139:1 Oh Jehová, Tú me has examinado y conocido.

Sal 139:2 / Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; / desde lejos entiendes mis pensamientos.

Sal 139:3 Tú escudriñas la senda por la cual ando y mi reposo, / y familiares te son todos mis caminos.

Sal 139:4 Pues aún no está la palabra en mi lengua, / y Tú, oh Jehová, ya la sabes toda.

Sal 139:5 Me has constreñido por detrás y por delante / y has puesto Tu mano sobre mí.

Sal 139:6 ¡Oh, tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí! / Es tan elevado; no lo puedo alcanzar.

Sal 139:7 ¿Adónde iré, lejos de Tu Espíritu, / y adónde huiré de Tu presencia?

Sal 139:8 Si subo a los cielos, allí estás Tú; / si hago mi cama en el Seol, allí Tú estás.

Sal 139:9 Si tomo las alas del alba / y me establezco en el extremo del mar,

Sal 139:10 también allí Tu mano me guiará, / y me asirá Tu diestra.

Sal 139:11 Y si digo: Ciertamente las tinieblas me encubrirán, / y la luz se hará noche en torno a mí;

Sal 139:12 ni aun las tinieblas son oscuras para Ti, / y brilla la noche como el día; / las tinieblas son como la luz.

Sal 139:13 Porque Tú formaste mis partes internas; / me tejiste en el vientre de mi madre.

Sal 139:14 Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; / Tus obras son maravillosas, / y mi alma lo sabe bien.

Sal 139:15 Mi estructura ósea no fue encubierta de Ti / cuando fui hecho en lo secreto, / formado con destreza en las profundidades de la tierra.

Sal 139:16 Tus ojos veían mi sustancia aún no formada; / y en Tu libro todo estaba escrito: / todos los días que me fueron asignados, / cuando no existía ninguno de ellos.

Sal 139:17 ¡Y cuán preciosos, oh Dios, me son Tus pensamientos! / ¡Cuán grande es la suma de ellos!

Sal 139:18 Si los contara, serían más que la arena. / Cuando me despierto, todavía estoy contigo.

Sal 139:19 Oh, que Tú mataras, oh Dios, a los malvados / —apartaos, pues, de mí, hombres sanguinarios—

Sal 139:20 los que hablan de Ti con malas intenciones, / que como enemigos Tuyos toman en vano Tu nombre.

Sal 139:21 ¿Acaso no aborrezco, oh Jehová, a los que te aborrecen? / ¿Y no me repugnan los que se levantan contra Ti?

Sal 139:22 Con un odio total los aborrezco; / se han convertido en mis propios enemigos.

Sal 139:23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; / ponme a prueba, y conoce mis pensamientos ansiosos;

Sal 139:24 y ve si hay algún camino pernicioso en mí, / y guíame por el camino eterno.

SALMOS 138 SALMOS 140

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SALMOS 14 Versión Recobro

SALMOS 14



Sal 14:1 El necio ha dicho en su corazón: / No hay Dios. / Corrompidos están; cometen hechos abominables; / no hay quien haga el bien.

Sal 14:2 Jehová miró desde los cielos / sobre los hijos de los hombres / para ver si había alguien que tuviera perspicacia, / que buscara a Dios.

Sal 14:3 Todos se han desviado; / a una se han pervertido. / No hay quien haga el bien; / no hay ni siquiera uno.

Sal 14:4 ¿Acaso no tienen conocimiento todos los hacedores de iniquidad, / que comen a mi pueblo como se come el pan / y no invocan a Jehová?

Sal 14:5 Allí estaban en gran temor, / porque Dios está entre la generación de los justos.

Sal 14:6 Habéis avergonzado el consejo de los afligidos, / pero Jehová es su refugio.

Sal 14:7 ¡Oh, si de Sion saliera la salvación de Israel! / Cuando Jehová haga volver de la cautividad a Su pueblo, / exultará Jacob, se regocijará Israel.

SALMOS 13 SALMOS 15

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SALMOS 140 Versión Recobro

SALMOS 140



Sal 140:1 Líbrame, oh Jehová, de hombres malvados; / guárdame de hombres violentos,

Sal 140:2 los que en el corazón maquinan maldades / y continuamente provocan guerras.

Sal 140:3 Han afilado su lengua como la lengua de una serpiente; / veneno de víboras hay debajo de sus labios. Selah

Sal 140:4 Guárdame, oh Jehová, de las manos del malvado; / protégeme de hombres violentos, / que maquinan derribarme.

Sal 140:5 Los soberbios me han escondido trampa y cuerdas; / han tendido red junto a la senda; / me han puesto lazos. Selah

Sal 140:6 Dije a Jehová: Tú eres mi Dios; / presta oído, oh Jehová, a la voz de mis súplicas.

Sal 140:7 Oh Jehová Señor, fuerza de mi salvación, / has cubierto mi cabeza en el día de la batalla.

Sal 140:8 Oh Jehová, no concedas los deseos del malvado; / no permitas que avance su maligna maquinación, / no sea que se enaltezca. Selah

Sal 140:9 En cuanto a la cabeza de los que me rodean, / que la malicia de sus propios labios los cubra.

Sal 140:10 Les caigan encima ascuas encendidas; / sean echados en el fuego, / en fosos profundos, de donde no se levanten más.

Sal 140:11 No se afirme hombre calumniador en la tierra; / que al violento lo cace de golpe el mal.

Sal 140:12 Yo sé que Jehová sostendrá la causa del afligido / y el derecho de los menesterosos.

Sal 140:13 Ciertamente los justos darán gracias a Tu nombre; / los rectos morarán en Tu presencia.

SALMOS 139 SALMOS 141

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SALMOS 141 Versión Recobro

SALMOS 141



Sal 141:1 Oh Jehová, te he invocado; apresúrate a venir a mí. / presta oído a mi voz cuando clamo a Ti.

Sal 141:2 Sea ofrecida delante de Ti mi oración como incienso, / sean elevadas mis manos a Ti como la ofrenda de la tarde.

Sal 141:3 Pon guardia, oh Jehová, a mi boca; / vigila la puerta de mis labios.

Sal 141:4 No dejes que mi corazón se incline a la maldad, / a practicar obras de maldad / con hombres que cometen iniquidad; / y no me dejes comer de sus manjares.

Sal 141:5 Que los justos me hieran en bondad y me reprendan; / no rechace mi cabeza aceite sobre la cabeza, / porque mi oración todavía va en contra de sus obras malignas.

Sal 141:6 Sus jueces son arrojados por los flancos de la peña, / y oyen mis palabras, que son agradables.

Sal 141:7 Así como cuando uno ara y rompe la tierra, / nuestros huesos son esparcidos ante la boca del Seol.

Sal 141:8 Pues a Ti, oh Jehová Señor, miran mis ojos; / en Ti me refugio; no derrames mi alma.

Sal 141:9 Guárdame de la trampa que me han tendido / y de los lazos de los hacedores de iniquidad.

Sal 141:10 Caigan los malvados en sus propias redes / mientras yo paso adelante.

SALMOS 140 SALMOS 142

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SALMOS 142 Versión Recobro

SALMOS 142



Sal 142:1 Clamo a Jehová con mi voz; / con mi voz suplico a Jehová.

Sal 142:2 Delante de Él derramo mi queja; / delante de Él presento mi angustia.

Sal 142:3 Cuando dentro de mí desmayaba mi espíritu, / Tú conocías mi sendero. / En el camino por donde iba / me escondieron una trampa.

Sal 142:4 Mira a mi diestra y ve, / pues no hay quien me considere; / no tengo refugio; / nadie se preocupa por mí.

Sal 142:5 Clamé a Ti, oh Jehová; / dije: Tú eres mi refugio, / mi porción en la tierra de los vivos.

Sal 142:6 Atiende a mi clamor, / porque estoy muy abatido; / líbrame de los que me persiguen, / pues son más fuertes que yo.

Sal 142:7 Saca mi alma de la cárcel, / para que dé gracias a Tu nombre. / Me rodearán los justos, / porque Tú me colmarás de bien.

SALMOS 141 SALMOS 143

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SALMOS 143 Versión Recobro

SALMOS 143



Sal 143:1 Oh Jehová, oye mi oración, / presta oído a mis súplicas; / respóndeme en Tu fidelidad y en Tu justicia.

Sal 143:2 No entres en juicio con Tu siervo, / porque no es justo delante de Ti ningún viviente.

Sal 143:3 Pues el enemigo ha perseguido mi alma; / ha aplastado mi vida contra el suelo; / me ha hecho morar en lugares tenebrosos, como los que hace tiempo están muertos.

Sal 143:4 Por tanto, mi espíritu desfallece dentro de mí; / mi corazón dentro de mí está consternado.

Sal 143:5 Me acuerdo de los días de antaño; / medito en todo lo que has hecho; / reflexiono sobre la obra de Tus manos.

Sal 143:6 Extiendo mis manos a Ti; / mi alma tiene sed de Ti como tierra reseca. Selah

Sal 143:7 Apresúrate y respóndeme, oh Jehová; / mi espíritu desfallece. / No escondas de mí Tu rostro, / no sea que venga a ser como los que bajan a la fosa.

Sal 143:8 Hazme oír Tu benevolencia amorosa por la mañana, / porque confío en Ti. / Hazme conocer el camino por el que debo andar, / porque a Ti elevo mi alma.

Sal 143:9 Líbrame de mis enemigos, oh Jehová; / en Ti me refugio.

Sal 143:10 Enséñame a hacer Tu voluntad, / porque Tú eres mi Dios; / que Tu buen Espíritu me conduzca / por tierra llana.

Sal 143:11 Por Tu nombre, oh Jehová, consérvame con vida; / en Tu justicia, saca mi alma de la angustia.

Sal 143:12 Y en Tu benevolencia amorosa extirpa a mis enemigos / y destruye a todos los que oprimen mi alma, / porque yo soy Tu siervo.

SALMOS 142 SALMOS 144

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SALMOS 144 Versión Recobro

SALMOS 144



Sal 144:1 Bendito sea Jehová, mi roca, / quien adiestra mis manos para la guerra / y mis dedos para la batalla:

Sal 144:2 mi Señor de benevolencia amorosa y mi fortaleza, / mi alto escondite y mi Libertador, / mi escudo y Aquel en quien me refugio, / el que sujeta a mi pueblo debajo de mí.

Sal 144:3 Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que lo tengas en cuenta, / y el hijo del hombre mortal, para que en él pienses?

Sal 144:4 El hombre es semejante a un soplo; / sus días son como sombra que pasa.

Sal 144:5 Oh Jehová, inclina Tus cielos y desciende; / toca los montes, y humearán.

Sal 144:6 Haz estallar relámpagos y dispérsalos; / dispara Tus flechas y desconciértalos.

Sal 144:7 Extiende Tu mano desde lo alto; / rescátame y líbrame / de las aguas inmensas, / de manos de los extranjeros,

Sal 144:8 cuya boca profiere engaño, / y cuya diestra es diestra de falsedad.

Sal 144:9 Oh Dios, te cantaré un cántico nuevo; / te cantaré salmos con arpa de diez cuerdas,

Sal 144:10 a Ti que das salvación a reyes, / que rescatas a David, Su siervo, de la espada dañina.

Sal 144:11 Rescátame y líbrame de la mano de extranjeros, / cuya boca profiere engaño, / y cuya diestra es diestra de falsedad.

Sal 144:12 Sean nuestros hijos como plantas / crecidas en su juventud; / sean nuestras hijas como columnas angulares / esculpidas como para un palacio;

Sal 144:13 estén llenos nuestros graneros, / suministrando toda clase de producto; / nuestras ovejas produzcan millares / y decenas de millares en nuestros campos;

Sal 144:14 vayan nuestros bueyes bien cargados; / no haya entrada forzada para robar ni salida para pelear, / ni clamor en nuestras calles.

Sal 144:15 Bienaventurado el pueblo a quien así sucede; / bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.

SALMOS 143 SALMOS 145

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SALMOS 145 Versión Recobro

SALMOS 145



Sal 145:1 Te ensalzo, oh mi Dios y Rey; / y bendeciré Tu nombre eternamente y para siempre.

Sal 145:2 Te bendeciré todos los días, / y alabaré Tu nombre eternamente y para siempre.

Sal 145:3 Grande es Jehová, y muy digno de alabanza; / Su grandeza es inescrutable.

Sal 145:4 Una generación a otra loará Tus obras, / y ellas proclamarán Tus actos poderosos.

Sal 145:5 En el esplendor glorioso de Tu majestad / y en Tus obras maravillosas reflexionaré.

Sal 145:6 Y los hombres hablarán del poder de Sus hechos asombrosos, / y yo proclamaré Tu grandeza.

Sal 145:7 Proclamarán el recuerdo de Tu inmensa bondad / y de Tu justicia cantarán de gozo.

Sal 145:8 Jehová es bondadoso y compasivo, / longánimo y grande en benevolencia amorosa.

Sal 145:9 Bueno es Jehová para con todos, / y Sus compasiones sobre todas Sus obras.

Sal 145:10 Todas Tus obras te alabarán, oh Jehová, / y te bendecirán Tus fieles.

Sal 145:11 Hablarán de la gloria de Tu reino / y de Tu poder contarán,

Sal 145:12 para dar a conocer a los hijos de los hombres Tus actos poderosos / y el esplendor glorioso de Tu reino.

Sal 145:13 Tu reino es reino eterno, / y Tu dominio perdura por todas las generaciones.

Sal 145:14 Jehová sostiene a todos los que caen / y levanta a todos los encorvados.

Sal 145:15 Los ojos de todos esperan en Ti, / y Tú les das su alimento a su tiempo.

Sal 145:16 Abres Tu mano / y sacias el deseo de todo ser viviente.

Sal 145:17 Jehová es justo en todos Sus caminos, / y fielmente bondadoso en todo lo que hace.

Sal 145:18 Jehová está cerca de todos los que le invocan, / de todos los que le invocan en verdad.

Sal 145:19 Él cumplirá el deseo de los que le temen; / oirá su clamor y los salvará.

Sal 145:20 Jehová guarda a todos los que le aman, / pero a todos los malvados exterminará.

Sal 145:21 Proclamará mi boca la alabanza de Jehová, / y toda carne bendecirá Su santo nombre eternamente y para siempre.

SALMOS 144 SALMOS 146

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SALMOS 146 Versión Recobro

SALMOS 146



Sal 146:1 ¡Aleluya! / ¡Alaba a Jehová, oh alma mía!

Sal 146:2 Alabaré a Jehová mientras yo viva; / cantaré salmos a mi Dios mientras yo exista.

Sal 146:3 No confiéis en príncipes, / en hijo de hombre, en quien no hay salvación.

Sal 146:4 Su aliento sale; y él vuelve a la tierra; / en ese día perecen sus planes.

Sal 146:5 Bienaventurado el hombre cuyo auxilio es el Dios de Jacob, / cuya esperanza está en Jehová su Dios,

Sal 146:6 que hizo los cielos y la tierra / y el mar, y todo lo que en ellos hay; / que guarda la fe para siempre;

Sal 146:7 que ejecuta juicio a favor de los oprimidos; / que da alimento a los hambrientos. / Jehová liberta a los prisioneros;

Sal 146:8 / Jehová abre los ojos a los ciegos; / Jehová levanta a los encorvados; / Jehová ama a los justos;

Sal 146:9 Jehová guarda a los peregrinos; / al huérfano y a la viuda sostiene, / pero trastorna el camino de los malvados.

Sal 146:10 Jehová reinará para siempre, / Tu Dios, oh Sion, eternamente y para siempre. / ¡Aleluya!

SALMOS 145 SALMOS 147

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SALMOS 147 Versión Recobro

SALMOS 147



Sal 147:1 ¡Aleluya! / Porque bueno es cantar salmos a nuestro Dios, / porque es agradable; y apropiada es la alabanza.

Sal 147:2 Jehová edifica a Jerusalén; / congrega a los desterrados de Israel.

Sal 147:3 Sana a los quebrantados de corazón / y venda sus heridas.

Sal 147:4 Cuenta el número de las estrellas; / las llama a todas por sus nombres.

Sal 147:5 Grande es nuestro Señor, y de mucho poder; / Su entendimiento es infinito.

Sal 147:6 Jehová exalta a los humildes; / abate a los malvados hasta la tierra.

Sal 147:7 Cantad a Jehová con acción de gracias; / cantad salmos con la lira a nuestro Dios,

Sal 147:8 que cubre de nubes los cielos, / que prepara la lluvia para la tierra, / que hace crecer la hierba en los montes,

Sal 147:9 que proporciona alimento a la bestia, / y a las crías del cuervo que claman.

Sal 147:10 Él no se deleita en la fuerza de los caballos; / ni se complace en las piernas del hombre.

Sal 147:11 Se complace Jehová en los que le temen, / en los que esperan en Su benevolencia amorosa.

Sal 147:12 Loa a Jehová, oh Jerusalén; / alaba a tu Dios, oh Sion;

Sal 147:13 porque Él ha reforzado los cerrojos de tus puertas; / ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

Sal 147:14 Hace la paz en tus fronteras; / te sacia con lo mejor del trigo.

Sal 147:15 Él despacha a la tierra Su mandato; / velozmente corre Su palabra.

Sal 147:16 Da la nieve como lana; / esparce la escarcha como ceniza;

Sal 147:17 arroja Su granizo como migas; / ante Su frío, ¿quién puede resistir?

Sal 147:18 Envía Su palabra y los derrite; / hace soplar Su viento; corren las aguas.

Sal 147:19 Proclama a Jacob Su palabra, / Sus estatutos y Sus ordenanzas a Israel.

Sal 147:20 No ha hecho esto con ninguna otra nación; / y en cuanto a Sus ordenanzas, no las han conocido. / ¡Aleluya!

SALMOS 146 SALMOS 148

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SALMOS 148 Versión Recobro

SALMOS 148



Sal 148:1 ¡Aleluya! / Alabad a Jehová desde los cielos; / alabadle en las alturas.

Sal 148:2 Alabadle, todos Sus ángeles; / alabadle, todos Sus ejércitos.

Sal 148:3 Alabadle, sol y luna; / alabadle, todas las estrellas de luz.

Sal 148:4 Alabadle, cielos de los cielos, / y las aguas que estáis sobre los cielos.

Sal 148:5 Alaben el nombre de Jehová; / porque Él lo ordenó, y fueron creados.

Sal 148:6 Y los estableció eternamente y para siempre; / dio el decreto que no pasará.

Sal 148:7 Alabad a Jehová desde la tierra, / monstruos marinos y todos los abismos;

Sal 148:8 fuego y granizo, nieve y humo; / viento tempestuoso que ejecuta Su palabra;

Sal 148:9 montes y todas las colinas; / árboles frutales y todos los cedros;

Sal 148:10 todos los animales salvajes y domesticados; / seres que se arrastran y pájaros que vuelan;

Sal 148:11 reyes de la tierra y todos los pueblos; / príncipes y todos los jueces de la tierra;

Sal 148:12 jóvenes predilectos y vírgenes también; / viejos junto con los jóvenes.

Sal 148:13 Alaben el nombre de Jehová, / porque sólo Su nombre es exaltado; / Su gloria está sobre la tierra y los cielos.

Sal 148:14 Y Él ha levantado cuerno para Su pueblo, / la alabanza de todos Sus fieles, / los hijos de Israel, un pueblo que está cerca de Él. / ¡Aleluya!

SALMOS 147 SALMOS 149

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SALMOS 149 Versión Recobro

SALMOS 149



Sal 149:1 ¡Aleluya! / Cantad a Jehová un cántico nuevo; / cantad Su alabanza en la congregación de Sus fieles.

Sal 149:2 Regocíjese Israel en su Hacedor; / los hijos de Sion exulten en su Rey.

Sal 149:3 Alaben Su nombre con danzas; / con pandero y lira canten salmos a Él.

Sal 149:4 Porque se complace Jehová en Su pueblo; / adorna de salvación a los humildes.

Sal 149:5 Exulten los fieles en gloria; / den grito resonante sobre sus lechos.

Sal 149:6 Que las alabanzas elevadas de Dios estén en sus gargantas, / y una espada de dos filos en su mano,

Sal 149:7 para ejecutar venganza en las naciones / y castigo entre los pueblos;

Sal 149:8 para atar con grillos a sus reyes / y con cadenas de hierro a sus nobles;

Sal 149:9 para ejecutar en ellos la sentencia escrita. / Este honor es para todos Sus fieles. / ¡Aleluya!

SALMOS 148 SALMOS 150

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SALMOS 15 Versión Recobro

SALMOS 15



Sal 15:1 Oh Jehová, ¿quién puede peregrinar en Tu tienda? / ¿Quién puede morar en Tu monte santo?

Sal 15:2 El que anda en integridad, / hace justicia / y de su corazón habla la verdad.

Sal 15:3 No calumnia con su lengua; / no hace mal a su amigo, / ni admite reproche contra su prójimo.

Sal 15:4 A sus ojos el réprobo es menospreciado, / pero honra a los que temen a Jehová. / Aunque jura en perjuicio propio, / no cambia.

Sal 15:5 No presta a usura su dinero, / ni se deja sobornar contra los inocentes. / El que hace estas cosas, jamás será conmovido.

SALMOS 14 SALMOS 16

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SALMOS 150 Versión Recobro

SALMOS 150



Sal 150:1 ¡Aleluya! / Alabad a Dios en Su santuario; / alabadle en el firmamento que manifiesta Su poder.

Sal 150:2 Alabadle por Sus actos poderosos; / alabadle según Su inmensa grandeza.

Sal 150:3 Alabadle al sonido de trompeta; / alabadle con arpa y lira;

Sal 150:4 alabadle con pandero y danza; / alabadle con instrumentos de cuerda y la flauta.

Sal 150:5 Alabadle con címbalos sonoros; / alabadle con címbalos retumbantes.

Sal 150:6 Todo lo que tenga aliento alabe a Jehová. / ¡Aleluya!

SALMOS 149 »

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SALMOS 16 Versión Recobro

SALMOS 16



Sal 16:1 Guárdame, oh Dios, porque me refugio en Ti.

Sal 16:2 Digo a Jehová: Tú eres mi Señor; / ningún bien tengo fuera de Ti;

Sal 16:3 en cuanto a los santos que están en la tierra, son los excelentes; / todo mi deleite está en ellos.

Sal 16:4 Serán multiplicados los dolores de los que a trueque adquirieron otro dios; / no ofreceré sus libaciones de sangre, / ni en mis labios tomaré sus nombres.

Sal 16:5 Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; / Tú sustentas lo que me tocó en suerte.

Sal 16:6 Las cuerdas de medir me han caído en lugares placenteros; / ciertamente para mí la herencia es bella.

Sal 16:7 Bendeciré a Jehová, que me aconseja; / ciertamente en las noches mis partes internas me instruyen.

Sal 16:8 A Jehová he puesto siempre delante de mí; / porque Él está a mi diestra, no seré conmovido.

Sal 16:9 Por lo tanto, mi corazón se regocija, y mi gloria exulta; / incluso mi carne mora segura.

Sal 16:10 Porque no abandonarás mi alma al Seol, / ni dejarás que Tu Santo vea la fosa.

Sal 16:11 Me darás a conocer la senda de la vida; / en Tu presencia hay plenitud de gozo; / a Tu diestra hay delicias para siempre.

SALMOS 15 SALMOS 17

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SALMOS 17 Versión Recobro

SALMOS 17



Sal 17:1 Oye, oh Jehová, lo que es justo; / atiende a mi clamor. / Presta oído a mi oración / hecha por labios sin engaño.

Sal 17:2 Proceda de Tu presencia un juicio en favor mío; / miren Tus ojos la equidad.

Sal 17:3 Has examinado mi corazón; me has visitado de noche; / me has puesto a prueba y nada hallaste. / He resuelto que mi boca no cometa transgresión.

Sal 17:4 En cuanto a las obras del hombre, por la palabra de Tus labios / me he guardado de las sendas del hombre violento.

Sal 17:5 Mis pasos se han mantenido firmes en Tus huellas; / mis pies no han resbalado.

Sal 17:6 Te invoco, porque Tú me responderás, oh Dios; / inclina a mí Tu oído; oye mis palabras.

Sal 17:7 Muestra maravillosamente Tu benevolencia amorosa, / Tú que salvas por Tu diestra / a los que en Ti se refugian de los que se levantan contra ellos.

Sal 17:8 Guárdame como a la niña de Tus ojos; / escóndeme a la sombra de Tus alas

Sal 17:9 de la presencia de los malvados que me oprimen, / de mis enemigos mortales, que me cercan.

Sal 17:10 Han cerrado sus corazones engordados; / con sus bocas hablan arrogantemente.

Sal 17:11 Nos han cercado ahora en nuestros pasos; / tienen puestos sus ojos para echarnos al suelo.

Sal 17:12 Es como un león que ansía desgarrar, / y como un leoncillo que acecha en los escondrijos.

Sal 17:13 Levántate, oh Jehová; hazle frente; derríbalo. / Rescata mi alma del malvado con Tu espada,

Sal 17:14 de los hombres mortales, con Tu mano, oh Jehová, / de los hombres mortales del mundo, cuya porción está en esta vida, / y cuyo vientre llenas de Tu tesoro; / se sacian de hijos, / y dejan su abundancia a sus pequeños.

Sal 17:15 En cuanto a mí, en justicia contemplaré Tu rostro; / al despertar, estaré satisfecho con Tu semejanza.

SALMOS 16 SALMOS 18

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SALMOS 18 Versión Recobro

SALMOS 18



Sal 18:1 Te amo, oh Jehová, fuerza mía.

Sal 18:2 Jehová es mi peña, mi fortaleza y mi Libertador; / mi Dios, roca mía, en quien me refugio; / mi escudo y el cuerno de mi salvación, mi alto escondite.

Sal 18:3 Invoqué a Jehová, quien es digno de ser alabado, / y de mis enemigos fui salvo.

Sal 18:4 Las cuerdas de la muerte me cercaron, / y los torrentes de destrucción me arrollaron.

Sal 18:5 Las cuerdas del Seol me rodearon, / me confrontaron los lazos de la muerte.

Sal 18:6 En mi angustia invoqué a Jehová / y clamé a mi Dios. / Él oyó mi voz desde Su templo, / y mi clamor delante de Él llegó a Sus oídos.

Sal 18:7 Después la tierra fue sacudida y tembló, / y los cimientos de los montes temblaron y fueron sacudidos, / porque Él se airó.

Sal 18:8 Humo subía de Su nariz, / y de Su boca fuego devorador; / de Él salían carbones encendidos.

Sal 18:9 Inclinó los cielos y descendió, / y había densa oscuridad debajo de Sus pies.

Sal 18:10 Cabalgó sobre un querubín y voló; / voló velozmente sobre las alas del viento.

Sal 18:11 Puso tinieblas por Su escondite, por pabellón Suyo alrededor de Él: / oscuras nubes de agua, densas nubes de los cielos.

Sal 18:12 Del resplandor que estaba delante de Él, de entre Sus nubes, irrumpieron / granizo y carbones encendidos.

Sal 18:13 Luego Jehová tronó en los cielos, / y el Altísimo dio Su voz.

Sal 18:14 Envió Sus flechas y dispersó a mis enemigos; / lanzó relámpagos y los desconcertó.

Sal 18:15 Se hicieron visibles los canales del mar, / y quedaron al descubierto los cimientos de la tierra habitable, / por Tu reprensión, oh Jehová, / por el soplo del aliento de Tu nariz.

Sal 18:16 Extendió desde lo alto Su mano; me tomó; / me sacó de las aguas inmensas.

Sal 18:17 Me libró de mi poderoso enemigo / y de los que me aborrecían, porque eran demasiado fuertes para mí.

Sal 18:18 Me confrontaron en el día de mi calamidad, / pero Jehová fue mi apoyo.

Sal 18:19 Me sacó a un lugar ancho y libre; / me rescató, porque se complació en mí.

Sal 18:20 Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; / conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.

Sal 18:21 Porque he guardado los caminos de Jehová / y no actué perversamente apartándome de mi Dios.

Sal 18:22 Pues todos Sus juicios estaban delante de mí, / y no aparté de mí Sus estatutos.

Sal 18:23 Fui perfecto para con Él, / y me guardé de mi iniquidad.

Sal 18:24 Por tanto, Jehová me premió conforme a mi justicia, / conforme a la limpieza de mis manos ante Sus ojos.

Sal 18:25 Para con el fiel Tú te muestras fiel, / y perfecto para con el hombre perfecto,

Sal 18:26 puro te muestras para con el puro, / y contrario para con el perverso.

Sal 18:27 Porque Tú salvas al pueblo afligido, / mas abates los ojos altaneros;

Sal 18:28 porque Tú enciendes mi lámpara; / Jehová mi Dios ilumina mis tinieblas;

Sal 18:29 pues por Ti acometo contra una tropa; / sí, por mi Dios puedo saltar murallas.

Sal 18:30 En cuanto a Dios, perfecto es Su camino; / acrisolada es la palabra de Jehová. / Escudo es a todos los que en Él se refugian.

Sal 18:31 Porque, ¿quién es Dios, sino sólo Jehová? / ¿Y quién es una roca, excepto nuestro Dios?

Sal 18:32 El Dios que me ciñe de fuerza / y hace perfecto mi camino,

Sal 18:33 quien hace mis pies como de ciervas / y me hace estar firme en mis alturas,

Sal 18:34 quien adiestra mis manos para hacer guerra, / de modo que mis brazos doblen el arco de bronce.

Sal 18:35 Tú me has dado el escudo de Tu salvación; / Tu diestra me sostiene, / y Tu ternura condescendiente me ha engrandecido.

Sal 18:36 Tú has ensanchado los lugares de mis pasos debajo de mí, / y mis pies no han resbalado.

Sal 18:37 Perseguí a mis enemigos y los alcancé, / y no volví sino hasta que los acabé.

Sal 18:38 Los destrocé, de modo que no pudieron levantarse; / cayeron debajo de mis pies.

Sal 18:39 Y Tú me ceñiste de fuerzas para la guerra; / has humillado debajo de mí a los que se levantaron contra mí.

Sal 18:40 También has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas, / y aniquilé a los que me aborrecían.

Sal 18:41 Clamaron, pero no hubo quien los salvara; / clamaron a Jehová, pero Él no les respondió.

Sal 18:42 Después los desmenucé como a polvo delante del viento; / los aplasté como a lodo de las calles.

Sal 18:43 Tú me rescataste de las contiendas del pueblo; / me pusiste por cabeza de las naciones; / pueblo que yo no conocía me sirve.

Sal 18:44 Apenas oyen de mí, me obedecen; / los extranjeros vienen a mí acobardados;

Sal 18:45 los extranjeros se desaniman / y salen temblando de sus fortalezas.

Sal 18:46 Jehová vive; bendita sea mi roca; / que sea exaltado el Dios de mi salvación,

Sal 18:47 el Dios que ejecuta venganza por mí / y sujeta pueblos debajo de mí,

Sal 18:48 que me rescata de mis enemigos. / Sí, Tú me exaltaste sobre los que se alzan contra mí; / me libraste del hombre violento.

Sal 18:49 Por consiguiente, yo te doy gracias entre las naciones, oh Jehová; / y cantaré salmos a Tu nombre.

Sal 18:50 Él hace grande la salvación para Su rey / y manifiesta Su benevolencia amorosa a Su ungido, / a David y a su descendencia para siempre.

SALMOS 17 SALMOS 19

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SALMOS 19 Versión Recobro

SALMOS 19



Sal 19:1 Los cielos proclaman la gloria de Dios, / y la expansión anuncia la obra de Sus manos.

Sal 19:2 Un día emite palabra a otro día, / y una noche a otra noche comunica el conocimiento.

Sal 19:3 No hay lenguaje, ni hay palabras; / no se oye su voz.

Sal 19:4 Por toda la tierra ha salido su hilo, / y hasta los confines del mundo sus palabras. / En los cielos Él hizo una tienda para el sol,

Sal 19:5 / el cual, como un novio, sale de su dosel; / se regocija como un valiente que corre la carrera.

Sal 19:6 Del extremo de los cielos es su salida, / y su curso hasta el extremo de ellos; / nada hay que se esconda de su calor.

Sal 19:7 La ley de Jehová es perfecta: / restaura el alma; / el testimonio de Jehová es fiel: / hace sabio al sencillo;

Sal 19:8 los preceptos de Jehová son rectos: / alegran el corazón; / el mandamiento de Jehová es claro: / alumbra los ojos;

Sal 19:9 el temor de Jehová es puro: / permanece para siempre; / los juicios de Jehová son verdad / y totalmente justos.

Sal 19:10 Deseables son más que el oro, / que mucho oro refinado; / más dulces que la miel / y que lo que destila el panal.

Sal 19:11 Además, Tu siervo es amonestado con ellos; / en guardarlos hay grande galardón.

Sal 19:12 ¿Quién puede discernir sus propios errores? / Absuélveme de los que me son ocultos.

Sal 19:13 Asimismo guarda a Tu siervo de pecados de presunción, / que no se enseñoreen de mí; / entonces seré irreprensible y absuelto / de gran transgresión.

Sal 19:14 Sean aceptables delante de Ti / las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón, / oh Jehová, roca mía y Redentor mío.

SALMOS 18 SALMOS 20

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SALMOS 2 Versión Recobro

SALMOS 2



Sal 2:1 ¿Por qué se amotinan las naciones, / y los pueblos traman cosas vanas?

Sal 2:2 Los reyes de la tierra se alzan, / y los príncipes se sientan para consultar unidos, / contra Jehová y contra Su Ungido:

Sal 2:3 Rompamos Sus ataduras / y echemos de nosotros Sus cuerdas.

Sal 2:4 El que se sienta en los cielos se ríe; / el Señor se burla de ellos.

Sal 2:5 Entonces les hablará en Su enojo, / y en Su ira ardiente los aterrará:

Sal 2:6 Pero Yo he establecido Mi Rey / sobre Sion, Mi monte santo.

Sal 2:7 Contaré el decreto de Jehová; / Él me dijo: Mi Hijo eres Tú; / Yo te he engendrado hoy.

Sal 2:8 Pídeme, / y te daré por herencia las naciones / y por posesión Tuya los confines de la tierra.

Sal 2:9 Tú los quebrantarás con vara de hierro; / los desmenuzarás como a vasija de alfarero.

Sal 2:10 Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; / recibid la amonestación, oh jueces de la tierra.

Sal 2:11 Servid a Jehová con temor, / y regocijaos con temblor.

Sal 2:12 Besad al Hijo, / no sea que se enoje y perezcáis en el camino; / porque Su ira puede encenderse de repente. / Bienaventurados todos los que se refugian en Él.

SALMOS 1 SALMOS 3

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SALMOS 20 Versión Recobro

SALMOS 20



Sal 20:1 Que Jehová te responda en el día de la angustia; / que el nombre del Dios de Jacob te ponga en alto.

Sal 20:2 Que desde el santuario te envíe ayuda / y desde Sion te sostenga.

Sal 20:3 Que se acuerde de todas tus ofrendas de harina / y acepte tu holocausto. Selah

Sal 20:4 Que te dé conforme al deseo de tu corazón / y cumpla todos tus propósitos.

Sal 20:5 Demos gritos de victoria en Tu salvación / y enarbolemos estandarte en el nombre de nuestro Dios. / Que Jehová cumpla todas tus peticiones.

Sal 20:6 Ahora sé / que Jehová salva a Su ungido; / le responderá desde Su santo cielo / con las proezas salvadoras de Su diestra.

Sal 20:7 Algunos se glorían en carros, y otros en caballos; / mas nosotros nos gloriamos en el nombre de Jehová nuestro Dios.

Sal 20:8 Ellos son humillados y caen, / pero nosotros nos levantamos y nos mantenemos en pie.

Sal 20:9 ¡Salva, oh Jehová! / Que el rey nos responda en el día en que lo invoquemos.

SALMOS 19 SALMOS 21

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SALMOS 21 Versión Recobro

SALMOS 21



Sal 21:1 Oh Jehová, en Tu fuerza se regocija el rey, / ¡y cuánto exulta en Tu salvación!

Sal 21:2 Le has concedido el deseo de su corazón / y no le has negado la petición de sus labios. Selah

Sal 21:3 Porque le sales al encuentro con bendiciones de bondad; / corona de oro refinado has puesto sobre su cabeza.

Sal 21:4 Te pidió vida; se la otorgaste: / largura de días eternamente y para siempre.

Sal 21:5 Grande es su gloria en Tu salvación; / majestad y esplendor has puesto sobre él;

Sal 21:6 porque has hecho de él bendiciones para siempre; / le has deleitado con alegría en Tu presencia.

Sal 21:7 Porque el rey confía en Jehová; / y por causa de la benevolencia amorosa del Altísimo, no será sacudido.

Sal 21:8 Tu mano halla a todos Tus enemigos; / Tu diestra halla a los que te odian.

Sal 21:9 Haces de ellos como un horno de fuego / cuando aparece Tu presencia. / Jehová los traga en Su ira, / y el fuego los devora.

Sal 21:10 Su fruto destruyes de la tierra, / y su descendencia de entre los hijos de los hombres.

Sal 21:11 Aunque maquinen hacerte daño / y tramen un plan, no prevalecerán.

Sal 21:12 Porque les haces volver la espalda; / apuntas a sus rostros con la cuerda de Tu arco.

Sal 21:13 Seas exaltado, oh Jehová, en Tu poder; / cantaremos y salmodiaremos Tu poderío.

SALMOS 20 SALMOS 22

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SALMOS 22 Versión Recobro

SALMOS 22



Sal 22:1 Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? / ¿Por qué estás tan lejos de salvarme, / tan lejos de las palabras de mis gemidos?

Sal 22:2 Oh Dios mío, clamo en el día, pero no respondes; / y en la noche, mas no hay para mí reposo.

Sal 22:3 Pero Tú eres santo, Tú que te sientas entronizado / sobre las alabanzas de Israel.

Sal 22:4 En Ti nuestros padres confiaron; / confiaron, y Tú los rescataste.

Sal 22:5 A Ti clamaron y fueron librados; / en Ti confiaron y no fueron avergonzados.

Sal 22:6 Pero yo soy gusano y no hombre, / oprobio de los hombres y despreciado por el pueblo.

Sal 22:7 Todos los que me ven se burlan de mí; / hacen muecas; menean la cabeza, diciendo:

Sal 22:8 Se encomendó a Jehová; que Él lo rescate; / que lo libre, puesto que se deleita en él.

Sal 22:9 Pero eres Tú quien me sacó del vientre, / quien me hizo confiar estando a los pechos de mi madre.

Sal 22:10 Sobre Ti fui echado desde mi nacimiento; / desde el vientre de mi madre Tú eres mi Dios.

Sal 22:11 No estés lejos de mí, / porque la angustia está cerca, / pues no hay quien me ayude.

Sal 22:12 Muchos toros me rodean, / los toros fuertes de Basán me cercan.

Sal 22:13 Abren contra mí su boca, / como león voraz y rugiente.

Sal 22:14 He sido derramado como el agua, / y todos mis huesos están descoyuntados. / Mi corazón es como cera; / se derrite dentro de mí.

Sal 22:15 Mi fuerza se ha secado como un tiesto, / y mi lengua se ha pegado a mi paladar; / me has puesto en el polvo de la muerte.

Sal 22:16 Porque perros me rodean; / una compañía de malhechores me cerca; / horadan mis manos y mis pies.

Sal 22:17 Cuento todos mis huesos; / me miran, me fijan la mirada.

Sal 22:18 Reparten entre sí mis vestiduras, / y sobre mi ropa echan suertes.

Sal 22:19 Pero Tú, oh Jehová, no estés lejos; / oh mi auxilio, apresúrate a socorrerme.

Sal 22:20 Libra mi alma de la espada, / mi vida preciosa del poder del perro;

Sal 22:21 sálvame de la boca del león; / sí, mientras estoy entre los cuernos de los bueyes salvajes, respóndeme.

Sal 22:22 Anunciaré a mis hermanos Tu nombre; / en medio de la asamblea te alabaré.

Sal 22:23 Los que teméis a Jehová, alabadle; / glorificadle, descendencia toda de Jacob; / mostradle respetuoso temor vosotros, descendencia toda de Israel.

Sal 22:24 Porque Él no ha despreciado ni ha desdeñado / la aflicción del afligido, / ni le ha escondido Su rostro, / sino que cuando clamó a Él, le oyó.

Sal 22:25 De Ti viene mi alabanza en la gran asamblea; / pagaré mis votos delante de los que le temen.

Sal 22:26 Los humildes comerán y estarán satisfechos; / alabarán a Jehová los que le buscan. / ¡Viva vuestro corazón para siempre!

Sal 22:27 Todos los confines de la tierra / se acordarán y volverán a Jehová, / y todas las familias de las naciones / adorarán delante de Ti;

Sal 22:28 porque de Jehová es el reino, / y Él rige entre las naciones.

Sal 22:29 Todos los prósperos de la tierra / comerán y adorarán. / Todos los que descienden al polvo se postrarán ante Él, / aun el que no puede conservar viva su alma.

Sal 22:30 Su descendencia le servirá; / lo relacionado con el Señor será contado a una generación venidera.

Sal 22:31 Vendrán y anunciarán Su justicia / a un pueblo no nacido aún, anunciarán que Él ha hecho esto.

SALMOS 21 SALMOS 23

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SALMOS 23 Versión Recobro

SALMOS 23



Sal 23:1 Jehová es mi Pastor; nada me faltará.

Sal 23:2 / En verdes pastos me hace recostar; / junto a aguas de reposo me conduce.

Sal 23:3 / Restaura mi alma; / me guía por sendas de justicia / por amor de Su nombre.

Sal 23:4 Aunque ande / por el valle de sombra de muerte, / no temo mal alguno, / porque Tú estás conmigo; / Tu vara y Tu cayado / me confortan.

Sal 23:5 Aderezas mesa delante de mí / en presencia de mis adversarios; / unges mi cabeza con aceite; / mi copa rebosa.

Sal 23:6 Ciertamente la bondad y la benevolencia amorosa me seguirán / todos los días de mi vida, / y moraré en la casa de Jehová / por la duración de mis días.

SALMOS 22 SALMOS 24

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SALMOS 24 Versión Recobro

SALMOS 24



Sal 24:1 De Jehová es la tierra y su plenitud; / la tierra habitable y los que en ella habitan.

Sal 24:2 Porque Él la fundó sobre los mares / y la asentó sobre las corrientes.

Sal 24:3 ¿Quién subirá al monte de Jehová, / y quién podrá estar en Su lugar santo?

Sal 24:4 El limpio de manos y puro de corazón; / el que no ha alzado su alma a la falsedad / ni ha jurado con engaño.

Sal 24:5 Él recibirá bendición de Jehová / y justicia del Dios de su salvación.

Sal 24:6 Ésta es la generación de los que le buscan, / de los que buscan Tu rostro, incluso Jacob. Selah

Sal 24:7 Alzad vuestras cabezas, oh puertas; / y seáis levantados, oh portales perdurables; / y entrará el Rey de gloria.

Sal 24:8 ¿Quién es este Rey de gloria? / ¡Jehová, fuerte y valiente! / ¡Jehová, valiente en la batalla!

Sal 24:9 Alzad vuestras cabezas, oh puertas; / y levantaos, oh portales perdurables; / y entrará el Rey de gloria.

Sal 24:10 ¿Quién es este Rey de gloria? / Jehová de los ejércitos, / ¡Él es el Rey de gloria! Selah

SALMOS 23 SALMOS 25

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SALMOS 25 Versión Recobro

SALMOS 25



Sal 25:1 A Ti, oh Jehová, / levanto mi alma.

Sal 25:2 Oh Dios mío, en Ti confío; / no dejes que yo sea avergonzado; / que no exulten mis enemigos sobre mí.

Sal 25:3 Sí, que no sean avergonzados los que en Ti esperan; / que sean avergonzados los que sin motivo proceden pérfidamente.

Sal 25:4 Hazme conocer Tus caminos, oh Jehová; / enséñame Tus sendas.

Sal 25:5 Guíame en Tu verdad, y enséñame, / porque Tú eres el Dios de mi salvación; / en Ti espero todo el día.

Sal 25:6 Acuérdate, oh Jehová, de Tus compasiones, / y de Tus obras de bondad, porque son desde la antigüedad.

Sal 25:7 No te acuerdes de los pecados de mi juventud ni de mis transgresiones; / conforme a Tu benevolencia amorosa, acuérdate de mí, / por Tu bondad, oh Jehová.

Sal 25:8 Bueno y recto es Jehová; / por tanto, instruye a los pecadores con respecto al camino.

Sal 25:9 Guía a los humildes en las sendas de equidad / y enseña a los humildes Su camino.

Sal 25:10 Todas las sendas de Jehová son benevolencia amorosa y verdad / para los que guardan Su pacto y Sus testimonios.

Sal 25:11 Por amor de Tu nombre, oh Jehová, / perdona mi iniquidad, porque es grande.

Sal 25:12 ¿Quién, entonces, es el hombre que teme a Jehová? / Él le instruirá con respecto al camino que ha de escoger.

Sal 25:13 Su alma morará en prosperidad, / y su descendencia poseerá la tierra.

Sal 25:14 El consejo íntimo de Jehová es para los que le temen, / y les dará a conocer Su pacto.

Sal 25:15 Mis ojos siempre están vueltos hacia Jehová, / porque Él sacará mis pies de la red.

Sal 25:16 Vuélvete a mí y concédeme Tu favor, / porque estoy solo y afligido.

Sal 25:17 Alivia las angustias de mi corazón, / y sácame de mis congojas.

Sal 25:18 Mira mi aflicción y mi sufrimiento, / y perdona todos mis pecados.

Sal 25:19 Mira a mis enemigos, porque son muchos; / sí, con odio violento me aborrecen.

Sal 25:20 Guarda mi alma, y líbrame; / no sea yo avergonzado, / porque me refugio en Ti.

Sal 25:21 Que la integridad y la rectitud me guarden, / porque en Ti espero.

Sal 25:22 Redime, oh Dios, a Israel / de todas sus angustias.

SALMOS 24 SALMOS 26

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SALMOS 26 Versión Recobro

SALMOS 26



Sal 26:1 Júzgame, oh Jehová; / pues he andado en mi integridad, / y en Jehová he confiado; / no vacilaré.

Sal 26:2 Examíname, oh Jehová, y ponme a prueba; / prueba mis partes internas y mi corazón.

Sal 26:3 Porque Tu benevolencia amorosa está delante de mis ojos, / y en Tu verdad he andado.

Sal 26:4 No me siento con hombres de falsedad, / ni me asociaré con los hipócritas.

Sal 26:5 Aborrezco la asamblea de los malhechores, / y no me sentaré con los malvados.

Sal 26:6 Me lavo las manos en la inocencia / y ando en torno a Tu altar, oh Jehová,

Sal 26:7 haciendo resonar mi voz en acción de gracias / y contando todas Tus maravillas.

Sal 26:8 Oh Jehová, amo la morada de Tu casa, / y el lugar donde habita Tu gloria.

Sal 26:9 No juntes mi alma con los pecadores, / ni mi vida con hombres sanguinarios,

Sal 26:10 en cuyas manos hay ardides inicuos, / y cuya diestra está llena de sobornos.

Sal 26:11 Yo, en cambio, ando en mi integridad; / redímeme y concédeme Tu favor.

Sal 26:12 Mi pie está firme en terreno llano; / en las asambleas bendeciré a Jehová.

SALMOS 25 SALMOS 27

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SALMOS 27 Versión Recobro

SALMOS 27



Sal 27:1 Jehová es mi luz y mi salvación, / ¿a quién he de temer? / Jehová es la fortaleza de mi vida, / ¿ante quién he de temblar?

Sal 27:2 Cuando se me acercan los malhechores / para devorar mi carne, / son ellos, mis adversarios y mis enemigos, / los que tropiezan y caen.

Sal 27:3 Si un ejército acampa contra mí, / no teme mi corazón; / si se levanta contra mí una batalla, / pese a ello, confiado estoy.

Sal 27:4 Una cosa he pedido a Jehová; / ésta buscaré: / morar en la casa de Jehová / todos los días de mi vida, / para contemplar la hermosura de Jehová / y para inquirir en Su templo.

Sal 27:5 Porque Él me esconderá en Su albergue / en el día de la angustia; / me ocultará en lo escondido de Su tienda; / me levantará sobre una roca.

Sal 27:6 Y ahora mi cabeza se levanta / sobre mis enemigos que me rodean. / Y ofreceré en Su tienda / sacrificios de gritos de júbilo: / cantaré y salmodiaré a Jehová.

Sal 27:7 Oye, oh Jehová, cuando clamo con mi voz; / concédeme Tu favor y respóndeme.

Sal 27:8 Cuando Tú dices: Buscad Mi rostro, / mi corazón te dice: Tu rostro, oh Jehová, buscaré.

Sal 27:9 No escondas Tu rostro de mí; / no rechaces con ira a Tu siervo; / Tú has sido mi auxilio. / No me abandones ni me desampares, / oh Dios de mi salvación.

Sal 27:10 Si mi padre y mi madre me desamparan, / Jehová me recogerá.

Sal 27:11 Enséñame, oh Jehová, Tu camino, / y condúceme por senda llana / a causa de los que me acechan.

Sal 27:12 No me entregues / a la voluntad de mis adversarios; / porque se han levantado contra mí testigos falsos / y los que respiran amenazas.

Sal 27:13 He creído / que vería la bondad de Jehová / en la tierra de los vivientes.

Sal 27:14 Espera en Jehová; / sé fuerte, y aliéntese tu corazón. / Sí, espera en Jehová.

SALMOS 26 SALMOS 28

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SALMOS 28 Versión Recobro

SALMOS 28



Sal 28:1 A Ti clamo, oh Jehová; / mi roca, no estés sordo a mi clamor,
no sea que, si Tú guardas silencio, / llegue yo a ser semejante a los que bajan a la fosa.

Sal 28:2 Oye la voz de mis súplicas / cuando clamo a Ti, / cuando levanto mis manos / hacia Tu santuario más interno.

Sal 28:3 No me arrastres con los malvados / ni con los hacedores de iniquidad, / quienes hablan de paz a sus vecinos, / mientras hay maldad en su corazón.

Sal 28:4 Págales conforme a sus acciones / y conforme a la maldad de sus hechos; / págales conforme a la obra de sus manos; / devuélveles su merecido.

Sal 28:5 Porque no tienen en cuenta los hechos de Jehová / ni la obra de Sus manos; / Él los derribará / y no los reedificará.

Sal 28:6 Bendito sea Jehová, / porque ha oído la voz de mis súplicas.

Sal 28:7 Jehová es mi fuerza y mi escudo; / en Él confía mi corazón, y recibo ayuda; / por tanto, mi corazón exulta; / y le doy gracias con mi cántico.

Sal 28:8 Jehová es la fuerza de ellos; / y Él es una fortaleza de salvación para Su ungido.

Sal 28:9 Salva a Tu pueblo, / y bendice a Tu heredad; / pastoréalos y llévalos para siempre. /

SALMOS 27 SALMOS 29

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SALMOS 29 Versión Recobro

SALMOS 29



Sal 29:1 Atribuid a Jehová, oh hijos del Altísimo, / atribuid a Jehová gloria y fortaleza;

Sal 29:2 atribuid a Jehová la gloria de Su nombre; / adorad a Jehová en esplendor santo.

Sal 29:3 La voz de Jehová resuena sobre las aguas; / el Dios de gloria truena, / Jehová sobre las aguas inmensas.

Sal 29:4 La voz de Jehová es poderosa; / la voz de Jehová está llena de majestad.

Sal 29:5 La voz de Jehová quiebra los cedros; / sí, Jehová hace pedazos los cedros del Líbano;

Sal 29:6 y hace saltar al Líbano como un ternero, / y al Sirión como hijo de toro salvaje.

Sal 29:7 La voz de Jehová corta llamas de fuego.

Sal 29:8 La voz de Jehová hace temblar el desierto; / Jehová hace temblar el desierto de Cades.

Sal 29:9 La voz de Jehová hace parir a las ciervas / y despoja los bosques; / en Su templo todos dicen: ¡Gloria!

Sal 29:10 Jehová se sentó entronizado ante el Diluvio, / y Jehová se sienta como Rey para siempre.

Sal 29:11 Que Jehová dé fuerza a Su pueblo. / Que Jehová bendiga a Su pueblo con paz.

SALMOS 28 SALMOS 30

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SALMOS 3 Versión Recobro

SALMOS 3



Sal 3:1 Jehová, ¡cuán numerosos son mis adversarios! / ¡Muchos son los que se levantan contra mí!

Sal 3:2 Muchos son los que dicen de mi alma: / ¡No hay para él salvación en Dios! Selah

Sal 3:3 Mas Tú, oh Jehová, eres escudo en torno mío, / mi gloria y Aquel que levanta mi cabeza.

Sal 3:4 Con mi voz clamo a Jehová, / y Él me responde desde Su monte santo. Selah

Sal 3:5 Me acosté y dormí; / desperté, pues Jehová me sostiene.

Sal 3:6 No temeré las miríadas del pueblo / que se han puesto en derredor contra mí.

Sal 3:7 Levántate, oh Jehová; / ¡sálvame, oh Dios mío! / Oh, que hirieses en la mejilla a todos mis enemigos / y quebrases los dientes de los malvados.

Sal 3:8 La salvación es de Jehová: / sobre Tu pueblo sea Tu bendición. Selah

SALMOS 2 SALMOS 4

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SALMOS 30 Versión Recobro

SALMOS 30



Sal 30:1 Te ensalzo, oh Jehová, porque me has levantado / y no has permitido que mis enemigos se regocijen sobre mí.

Sal 30:2 Oh Jehová, Dios mío, / a Ti clamé, / y me sanaste.

Sal 30:3 Oh Jehová, has hecho subir mi alma del Seol; / me has conservado la vida para que yo no baje a la fosa.

Sal 30:4 Cantad salmos a Jehová, vosotros Sus fieles, / y alabad Su santa memoria.

Sal 30:5 Porque Su ira dura sólo un momento, / pero Su favor, toda la vida; / el llanto puede durar la noche, / pero el grito resonante sube en la mañana.

Sal 30:6 En cuanto a mí, dije en mi prosperidad: / No seré conmovido jamás.

Sal 30:7 Oh Jehová, con Tu favor hiciste que mi monte permaneciera fuerte. / Escondiste Tu rostro; quedé turbado.

Sal 30:8 A Ti, oh Jehová, clamé; / y a Jehová hice mi súplica.

Sal 30:9 ¿Qué provecho hay en mi sangre si bajo a la fosa? / ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará Tu fidelidad?

Sal 30:10 Oye, oh Jehová, y concédeme Tu favor. / Oh Jehová, sé Tú mi auxilio.

Sal 30:11 Has convertido mi luto en danza; / has desatado mi cilicio / y me has ceñido de regocijo,

Sal 30:12 para que mi gloria te cante salmos y no calle. / Oh Jehová, Dios mío, te alabaré para siempre.

SALMOS 29 SALMOS 31

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SALMOS 31 Versión Recobro

SALMOS 31



Sal 31:1 En Ti, oh Jehová, me refugio; / no sea yo avergonzado jamás. / Rescátame en Tu justicia.

Sal 31:2 Inclina a mí Tu oído; / líbrame pronto. / Sé para mí una roca de amparo, / una fortaleza, para salvarme.

Sal 31:3 Pues Tú eres mi peña y mi fortaleza; / así que, por amor a Tu nombre / condúceme y guíame.

Sal 31:4 Sácame de la red / que en secreto me han tendido, / pues Tú eres mi amparo.

Sal 31:5 En Tu mano encomiendo mi espíritu; / redímeme, oh Jehová, Dios de verdad.

Sal 31:6 Aborrezco a los que veneran vanidades de falsedad, / mas yo en Jehová confío.

Sal 31:7 Exultaré y me regocijaré en Tu benevolencia amorosa, / ya que has visto mi aflicción; / conoces la angustia de mi alma.

Sal 31:8 No me has entregado en manos del enemigo; / has puesto mis pies en lugar ancho y libre.

Sal 31:9 Concédeme Tu favor, oh Jehová, pues estoy en angustia. / Se consumen de pena mis ojos, / también mi alma y mi cuerpo.

Sal 31:10 Porque mi vida se va gastando en tristeza, / y mis años, en suspiros. / Mi fuerza desfallece a causa de mi iniquidad, / y mis huesos se han consumido.

Sal 31:11 Por causa de todos mis adversarios / me he convertido en objeto de oprobio, / especialmente para mis vecinos, / y causa de espanto para mis conocidos; / huyen de mí los que me ven en la calle.

Sal 31:12 Como un muerto he sido olvidado, sin ser recordado; / soy semejante a un vaso destruido.

Sal 31:13 Porque oigo la calumnia de muchos; / el terror está por todos lados. / Cuando consultan unidos contra mí, / traman quitarme la vida.

Sal 31:14 Mas yo confío en Ti, oh Jehová; / digo: Tú eres mi Dios.

Sal 31:15 En Tu mano están mis tiempos; / líbrame de manos de mis enemigos y de los que me persiguen.

Sal 31:16 Haz resplandecer Tu rostro sobre Tu siervo; / sálvame en Tu benevolencia amorosa.

Sal 31:17 Oh Jehová, no sea yo avergonzado cuando clamo a Ti; / sean avergonzados los malvados; estén mudos en el Seol.

Sal 31:18 Enmudezcan los labios mentirosos, / que hablan arrogantemente contra el justo / con soberbia y desprecio.

Sal 31:19 Cuán grande es Tu bondad, / que reservas para los que te temen, / y que, a la vista de los hijos de los hombres, / has obrado para los que se refugian en Ti.

Sal 31:20 Los ocultas en el escondedero de Tu presencia, / alejados de las conspiraciones de los hombres; / en un albergue los guardas a cubierto, / alejados de las contiendas de las lenguas.

Sal 31:21 Bendito sea Jehová, / porque me mostró Su benevolencia amorosa maravillosamente / en ciudad fortificada.

Sal 31:22 En cuanto a mí, yo había dicho alarmado: / Cortado soy de delante de Tus ojos; / pero oíste / la voz de mis súplicas / cuando a Ti clamaba.

Sal 31:23 Amad a Jehová, todos Sus fieles; / Jehová guarda a los fidedignos, / y retribuye abundantemente / al que obra con soberbia.

Sal 31:24 Sed fuertes, y aliéntese vuestro corazón, / todos vosotros que esperáis en Jehová.

SALMOS 30 SALMOS 32

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SALMOS 32 Versión Recobro

SALMOS 32



Sal 32:1 Bienaventurado aquel cuya transgresión es perdonada, / cuyo pecado es cubierto.

Sal 32:2 Bienaventurado el hombre a quien / Jehová no imputa la iniquidad / y en cuyo espíritu no hay engaño.

Sal 32:3 Cuando guardaba silencio, se consumían mis huesos / mediante mis gemidos todo el día.

Sal 32:4 Porque día y noche Tu mano / pesaba sobre mí; / mi savia se secaba / como en la sequía del verano. Selah

Sal 32:5 Mi pecado reconocí ante Ti, / y no cubrí mi iniquidad. / Dije: Confesaré a Jehová mis transgresiones. / Y Tú perdonaste la iniquidad de mi pecado. Selah

Sal 32:6 Por eso, que todos los fieles / oren a Ti en el tiempo en que puedas ser hallado; / ciertamente, cuando se desborden las aguas inmensas, / no les alcanzarán.

Sal 32:7 Tú eres mi escondedero; / me guardas de la angustia; / me rodeas con gritos resonantes de liberación. Selah

Sal 32:8 Te instruiré y te enseñaré en cuanto al camino que has de seguir; / te aconsejaré; Mi ojo está puesto sobre ti.

Sal 32:9 No seáis como el caballo o como el mulo, sin entendimiento, / cuyos arreos constan de bocado y freno para sujetarlos; / de otro modo, no se te acercan.

Sal 32:10 Son muchas las penas del malvado; / mas al que confía en Jehová, le rodea la benevolencia amorosa.

Sal 32:11 Regocijaos en Jehová y exultad, oh justos; / dad grito resonante, todos los rectos de corazón.

SALMOS 31 SALMOS 33

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SALMOS 33 Versión Recobro

SALMOS 33



Sal 33:1 Regocijaos, oh justos, en Jehová. / La alabanza es propia de los rectos.

Sal 33:2 Dad gracias a Jehová con la lira; / cantadle salmos con el arpa de diez cuerdas.

Sal 33:3 Cantadle un cántico nuevo; / tañed hábilmente con gritos de júbilo.

Sal 33:4 Porque recta es la palabra de Jehová, / y toda Su obra es hecha en fidelidad.

Sal 33:5 Él ama la justicia y el derecho; / la tierra está llena de la benevolencia amorosa de Jehová.

Sal 33:6 Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, / y por el aliento de Su boca, todo el ejército de ellos.

Sal 33:7 Él junta como montón las aguas del mar; / guarda en depósitos las aguas profundas.

Sal 33:8 Que toda la tierra tema a Jehová; / que todos los habitantes del mundo le tengan respetuoso temor.

Sal 33:9 Porque Él habló, y fue hecho; / Él mandó, y subsistió.

Sal 33:10 Jehová hace nulo el consejo de las naciones; / frustra los designios de los pueblos.

Sal 33:11 El consejo de Jehová permanece para siempre; / los designios de Su corazón, de generación en generación.

Sal 33:12 Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, / el pueblo que Él ha escogido como posesión Suya.

Sal 33:13 Jehová mira desde los cielos; / ve a todos los hijos de los hombres.

Sal 33:14 Desde el lugar de Su morada Él observa / a todos los habitantes de la tierra;

Sal 33:15 Él forma el corazón de todos, / y discierne todas sus obras.

Sal 33:16 El rey no se salva por su gran ejército, / ni es librado el valiente por la mucha fuerza.

Sal 33:17 Vana cosa es el caballo para la salvación, / ni con su gran poder puede librar.

Sal 33:18 He aquí, el ojo de Jehová está sobre quienes le temen, / sobre los que esperan en Su benevolencia amorosa,

Sal 33:19 para librar de la muerte su alma / y para conservarlos con vida en tiempos de hambre.

Sal 33:20 Nuestra alma espera en Jehová; / Él es nuestro auxilio y nuestro escudo;

Sal 33:21 porque en Él se regocija nuestro corazón, / pues en Su santo nombre confiamos.

Sal 33:22 Sea Tu benevolencia amorosa, oh Jehová, sobre nosotros, / tal como esperamos en Ti.

SALMOS 32 SALMOS 34

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SALMOS 34 Versión Recobro

SALMOS 34



Sal 34:1 Bendeciré a Jehová en todo tiempo; / constantemente estará en mi boca Su alabanza.

Sal 34:2 Mi alma se gloría en Jehová; / los humildes oyen y se regocijan.

Sal 34:3 Magnificad conmigo a Jehová, / y juntos exaltemos Su nombre.

Sal 34:4 Busqué a Jehová, y Él me respondió; / y me libró de todos mis temores.

Sal 34:5 Pusieron en Él los ojos, y estaban radiantes; / y jamás habrá sonrojo en sus semblantes.

Sal 34:6 Este pobre clamó, y Jehová oyó; / y lo salvó de todas sus angustias.

Sal 34:7 El ángel de Jehová acampa / en torno a los que le temen, y Él los libra.

Sal 34:8 Gustad y ved que Jehová es bueno; / bienaventurado aquel que se refugia en Él.

Sal 34:9 Temed a Jehová, vosotros Sus santos; / porque a quienes le temen nada les falta.

Sal 34:10 Los leoncillos padecen necesidades y sufren hambre; / pero los que buscan a Jehová de ningún bien carecerán.

Sal 34:11 Venid, hijos, oídme. / Os enseñaré el temor de Jehová.

Sal 34:12 ¿Quién es el hombre que desea la vida, / que quiere muchos días para ver el bien?

Sal 34:13 Guarda tu lengua del mal, / y tus labios de hablar engaño.

Sal 34:14 Apártate del mal y haz el bien; / busca la paz y sigue en pos de ella.

Sal 34:15 Los ojos de Jehová están sobre los justos, / y Sus oídos están atentos a su clamor.

Sal 34:16 El rostro de Jehová está contra los malhechores, / para extirpar de la tierra su memoria.

Sal 34:17 Los justos claman, y Jehová oye; / y los salva de todas sus angustias.

Sal 34:18 Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón / y salva a los contritos de espíritu.

Sal 34:19 Muchas son las angustias del justo, / pero de todas ellas Jehová le libra.

Sal 34:20 Él guarda todos sus huesos; / ni uno es quebrado.

Sal 34:21 La maldad matará al malvado, / y los que aborrecen al justo serán condenados.

Sal 34:22 Jehová redime el alma de Sus siervos, / y no será condenado ninguno que se refugie en Él. /

SALMOS 33 SALMOS 35

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SALMOS 35 Versión Recobro

SALMOS 35



Sal 35:1 Contiende, oh Jehová, con los que contienden conmigo; / combate contra los que me combaten.

Sal 35:2 Toma el broquel y el escudo, / y levántate en mi auxilio.

Sal 35:3 Saca también la lanza, y cierra el paso / contra los que me persiguen; / di a mi alma: / Yo soy tu salvación.

Sal 35:4 Sean avergonzados y humillados / los que buscan mi vida; / vuelvan atrás y queden confundidos / los que traman el mal contra mí.

Sal 35:5 Sean como tamo ante el viento, / mientras el ángel de Jehová los empuja.

Sal 35:6 Sea su camino oscuridad y resbalamiento, / mientras el ángel de Jehová los persigue.

Sal 35:7 Porque sin causa escondieron para mí su red; / sin causa cavaron un hoyo para mí.

Sal 35:8 Que venga sobre él inesperadamente la destrucción, / y lo prenda la red que escondió; / que caiga él en ella, en la destrucción.

Sal 35:9 Entonces mi alma exultará en Jehová; / se regocijará en Su salvación.

Sal 35:10 Todos mis huesos dirán: / ¿Quién como Tú, Jehová, / que libras al pobre de aquel que es más fuerte que él, / y al pobre y al menesteroso del que le roba?

Sal 35:11 Testigos maliciosos se levantan; / de lo que no sé me preguntan.

Sal 35:12 Me devuelven mal por bien, / causando desolación a mi alma.

Sal 35:13 Yo, en cambio, cuando ellos estaban enfermos, / me vestía de cilicio; / afligía con ayuno mi alma, / y mi oración se volvía a mi pecho.

Sal 35:14 Como por mi amigo, como por mi hermano me conducía; / como el que trae luto por su madre, sombrío me encorvaba.

Sal 35:15 Mas cuando yo tropiezo, ellos se regocijan y se reúnen; / los agresores, a los cuales no conocía, / se reúnen contra mí; / me desgarran sin cesar.

Sal 35:16 Como parásitos impíos y bufones, / crujen contra mí sus dientes.

Sal 35:17 ¿Cuánto tiempo, oh Señor, estarás de espectador? / Rescata mi alma de su destrucción, / mi vida preciosa, de los leones.

Sal 35:18 Te daré gracias en la gran congregación; / en medio de un pueblo poderoso te alabaré.

Sal 35:19 No se regocijen sobre mí los que injustamente son mis enemigos, / ni los que me aborrecen sin causa entrecierren sus ojos contra mí.

Sal 35:20 Porque no hablan paz, / sino que traman palabras engañosas / contra la gente apacible de la tierra.

Sal 35:21 Tienen bien abiertas sus bocas contra mí; / dicen: Ajá, ajá, lo han visto nuestros ojos.

Sal 35:22 Tú lo has visto, oh Jehová; no calles. / Oh Señor, no estés lejos de mí.

Sal 35:23 Despiértate, y levántate en favor de mi derecho, / en favor de mi causa, oh Dios mío y Señor mío.

Sal 35:24 Vindícame según Tu justicia, oh Jehová, Dios mío; / y que no se regocijen sobre mí.

Sal 35:25 Que no digan en su corazón: / ¡Ajá, esto es lo que queríamos! / Que no digan: Nos lo hemos tragado.

Sal 35:26 Sean juntamente avergonzados y confundidos / los que de mi mal se alegran; / vístanse de vergüenza y de humillación / los que se engrandecen contra mí.

Sal 35:27 Que den grito resonante y se regocijen / los que se complacen en la vindicación de mi justicia, / y digan constantemente: / Magnificado sea Jehová, / que se complace en el bienestar de Su siervo.

Sal 35:28 Y mi lengua declarará Tu justicia / y Tu alabanza todo el día.

SALMOS 34 SALMOS 36

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SALMOS 36 Versión Recobro

SALMOS 36



Sal 36:1 La transgresión habla al malvado / dentro de su corazón; / no hay temor de Dios / delante de sus ojos.

Sal 36:2 Pues ante sus propios ojos se lisonjea / de que su iniquidad no sea descubierta ni aborrecida.

Sal 36:3 Las palabras de su boca son maldad y engaño; / ha dejado de ser sabio y de hacer el bien.

Sal 36:4 Maquina maldad sobre su lecho; / se afirma en un camino que no es bueno; / no rechaza el mal.

Sal 36:5 Oh Jehová, Tu benevolencia amorosa está en los cielos; / Tu fidelidad alcanza hasta las nubes.

Sal 36:6 Tu justicia es como los montes de Dios; / Tus juicios son como el gran abismo; / a hombres y bestias conservas, oh Jehová.

Sal 36:7 ¡Qué preciosa es, oh Dios, Tu benevolencia amorosa! / Por eso los hijos de los hombres se refugian a la sombra de Tus alas.

Sal 36:8 Son saturados de la grosura de Tu casa, / y Tú los haces beber del río de Tus delicias.

Sal 36:9 Porque contigo está la fuente de la vida; / en Tu luz vemos la luz.

Sal 36:10 Continúe Tu benevolencia amorosa para con los que te conocen, / y Tu justicia para con los rectos de corazón.

Sal 36:11 No me alcance el pie del arrogante, / ni me eche fuera la mano del malvado.

Sal 36:12 Allí han caído los hacedores de iniquidad; / derribados están, y no pueden levantarse.

SALMOS 35 SALMOS 37

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SALMOS 37 Versión Recobro

SALMOS 37



Sal 37:1 No te irrites por causa de los malhechores; / no envidies a los que hacen el mal.

Sal 37:2 Porque pronto se secan como la hierba, / y como el pasto verde se marchitan.

Sal 37:3 Confía en Jehová y haz el bien; / mora en la tierra y aliméntate de Su fidelidad.

Sal 37:4 Deléitate en Jehová, / y Él te dará las peticiones de tu corazón.

Sal 37:5 Encomienda tu camino a Jehová / y confía en Él; y Él actuará.

Sal 37:6 Él hará resplandecer tu justicia como la luz, / y tu equidad como el mediodía.

Sal 37:7 Mantente tranquilo delante de Jehová, y espérale; / no te irrites por causa del que prospera en su camino, / por el hombre que lleva a cabo sus intrigas malignas.

Sal 37:8 Desiste del enojo y abandona la ira; / no te irrites, que esto sólo conduce a hacer el mal.

Sal 37:9 Pues los malhechores serán exterminados; / pero los que esperan en Jehová / heredarán la tierra.

Sal 37:10 Dentro de poco no existirá el malvado; / sí, buscarás diligentemente su lugar, y él no estará allí.

Sal 37:11 Mas los humildes heredarán la tierra / y se deleitarán en la abundancia de paz.

Sal 37:12 El hombre malvado trama maldades contra el justo / y cruje contra él sus dientes.

Sal 37:13 El Señor se reirá de él, / porque ve que viene su día.

Sal 37:14 Los malvados han desenvainado la espada / y entesado el arco, / para abatir al pobre y al menesteroso, / para matar a los de recto proceder.

Sal 37:15 Su espada entrará en su propio corazón, / y serán quebrados sus arcos.

Sal 37:16 Mejor es lo poco del justo / que las riquezas de muchos malvados.

Sal 37:17 Porque los brazos de los malvados serán quebrados, / mas a los justos los sostiene Jehová.

Sal 37:18 Jehová conoce los días de los perfectos, / y la heredad de ellos será para siempre.

Sal 37:19 No serán avergonzados en el tiempo de maldad, / y en los días de hambre serán saciados.

Sal 37:20 Los malvados, en cambio, perecerán, / y los enemigos de Jehová serán como la gloria de los pastos: / han sido consumidos; en humo han sido consumidos.

Sal 37:21 El malvado toma prestado y no devuelve, / pero el justo es bondadoso y da.

Sal 37:22 Porque los que son bendecidos por Él heredarán la tierra, / pero los que son maldecidos por Él serán exterminados.

Sal 37:23 Los pasos del hombre son afirmados por Jehová, / y Él se complace en su camino.

Sal 37:24 Si cae, no quedará totalmente derribado, / porque Jehová le sostiene de la mano.

Sal 37:25 Fui joven, y ya soy viejo; / pero no he visto al justo desamparado, / ni a su descendencia mendigando pan.

Sal 37:26 Siempre es bondadoso y presta, / y su descendencia llega a ser bendición.

Sal 37:27 Apártate del mal y haz el bien, / y vive para siempre.

Sal 37:28 Porque Jehová ama el derecho / y no abandona a Sus fieles; / serán guardados para siempre; / pero la descendencia de los malvados es exterminada.

Sal 37:29 Los justos heredarán la tierra, / y habitarán para siempre en ella.

Sal 37:30 La boca del justo profiere sabiduría, / y su lengua habla lo justo.

Sal 37:31 La ley de su Dios está en su corazón; / no resbalan sus pasos.

Sal 37:32 El malvado acecha al justo / y procura matarlo.

Sal 37:33 Jehová no lo deja en su mano, / ni deja que lo condenen cuando es juzgado.

Sal 37:34 Espera en Jehová, / y guarda Su camino; / y Él te exaltará para que heredes la tierra; / cuando los malvados sean exterminados, tú lo verás.

Sal 37:35 He visto al malvado aterrar a la gente / y extenderse como frondoso árbol nativo.

Sal 37:36 Luego alguien pasa, y he aquí, él ya no está allí; / lo busco, y no es hallado.

Sal 37:37 Observa al perfecto, y mira al recto; / pues el hombre de paz tiene un porvenir.

Sal 37:38 Pero los transgresores serán totalmente destruidos; / el porvenir de los malvados será exterminado.

Sal 37:39 Y la salvación de los justos viene de Jehová; / Él es su fortaleza en tiempo de angustia.

Sal 37:40 Y Jehová los socorre y los rescata; / los rescata de los malvados / y los salva, porque se refugian en Él.

SALMOS 36 SALMOS 38

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SALMOS 38 Versión Recobro

SALMOS 38



Sal 38:1 No me reprendas, oh Jehová, en Tu indignación, / ni me disciplines en Tu ira ardiente.

Sal 38:2 Porque Tus flechas me han penetrado profundamente, / y sobre mí ha pesado Tu mano.

Sal 38:3 No hay parte sana en mi carne a causa de Tu indignación; / no hay nada íntegro en mis huesos a causa de mi pecado.

Sal 38:4 Pues mis iniquidades han sobrepasado mi cabeza; / como carga pesada, pesan mucho para mí.

Sal 38:5 Mis llagas hieden y supuran / debido a mi necedad.

Sal 38:6 Encorvado y postrado estoy en extremo; / ando enlutado todo el día.

Sal 38:7 Porque mis lomos están llenos de ardor, / y no hay parte sana en mi carne.

Sal 38:8 Estoy entumecido y totalmente aplastado; / clamo debido al gemido de mi corazón.

Sal 38:9 Oh Señor, delante de Ti está todo mi deseo, / y mi gemido no te es oculto.

Sal 38:10 Mi corazón palpita; mis fuerzas me fallan; / y la luz de mis ojos no está conmigo.

Sal 38:11 Los que me aman y los que son mis amigos se mantienen lejos de mi plaga, / y mis parientes se quedan a distancia.

Sal 38:12 Los que buscan mi alma me tienden trampas, / y los que buscan mi mal hablan de destrucción, / y todo el día traman engaños.

Sal 38:13 Pero yo, como un sordo, no oigo; / y soy como un mudo, que no abre la boca;

Sal 38:14 sí, soy como hombre que no oye / y en cuya boca no hay amonestación.

Sal 38:15 Pues en Ti, oh Jehová, espero; / Tú responderás, oh Señor, Dios mío.

Sal 38:16 Porque dije: ¡No se regocijen sobre mí! / Cuando resbala mi pie, se engrandecen sobre mí.

Sal 38:17 Porque estoy a punto de tropezar, / y mi dolor está continuamente ante mí.

Sal 38:18 Pues declaro mi iniquidad; / estoy ansioso por causa de mi pecado.

Sal 38:19 Pero mis enemigos son vigorosos y fuertes; / muchos son los que me aborrecen injustamente.

Sal 38:20 Los que también devuelven mal por bien / son mis adversarios, porque sigo lo bueno.

Sal 38:21 No me abandones, oh Jehová; / oh Dios mío, no estés lejos de mí.

Sal 38:22 Apresúrate a socorrerme, / oh Señor, mi salvación.

SALMOS 37 SALMOS 39

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SALMOS 39 Versión Recobro

SALMOS 39



Sal 39:1 Dije: Guardaré mis caminos, / para no pecar con mi lengua; / mantendré en mi boca una mordaza / mientras estén delante de mí los malvados.

Sal 39:2 Enmudecí y callé; / guardé silencio incluso acerca de lo bueno; / y se exacerbaba mi dolor.

Sal 39:3 Mi corazón se enardecía en mi interior; / mientras meditaba, ardía el fuego; / hablé con mi lengua:

Sal 39:4 Dame a conocer, oh Jehová, mi fin, / y cuál sea la medida de mis días. / Sepa yo cuán efímero soy.

Sal 39:5 He aquí, has hecho mis días como de unos palmos, / y la medida de mis días es como nada delante de Ti; / ciertamente todo hombre en su mejor estado es completa vanidad. Selah

Sal 39:6 Ciertamente como mera figura de realidad se conduce el hombre; / ciertamente en vano se afana: / amontona riquezas, pero no sabe / quién las recogerá.

Sal 39:7 Y ahora, oh Señor ¿qué espero? / En Ti está mi esperanza.

Sal 39:8 Líbrame de todas mis transgresiones; / no me hagas la burla del necio.

Sal 39:9 Enmudecí; no abrí mi boca; / pues Tú has hecho esto.

Sal 39:10 Quita de mí Tu plaga; / soy consumido por la dureza de Tu mano.

Sal 39:11 Con reprensión disciplinas al hombre a causa de la iniquidad, / y haces que lo que desee desaparezca como polilla. / Ciertamente, todo hombre es vanidad. Selah

Sal 39:12 Oye mi oración, oh Jehová; / y presta oído a mi clamor; / no guardes silencio delante de mis lágrimas. / Porque soy extranjero para Ti, / peregrino, como todos mis padres.

Sal 39:13 Aparta de mí Tu mirada, para que esté contento, / antes de que me vaya y deje de ser.

SALMOS 38 SALMOS 40

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SALMOS 4 Versión Recobro

SALMOS 4



Sal 4:1 Cuando clame, respóndeme, / oh Dios de mi justicia; / hazme sitio cuando esté en un lugar estrecho; / concédeme Tu favor y oye mi oración.

Sal 4:2 Oh hijos de los hombres, ¿hasta cuándo será convertida mi gloria en oprobio? / ¿Hasta cuándo amaréis la vanidad, buscaréis la mentira? Selah

Sal 4:3 Pero sabed que Jehová aparta para Sí al hombre fiel. / Jehová oye cuando clamo a Él.

Sal 4:4 Airaos, pero no pequéis; / meditad en vuestro corazón sobre vuestro lecho, / y callad. Selah

Sal 4:5 Ofreced sacrificios de justicia, / y confiad en Jehová.

Sal 4:6 Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? / Alza sobre nosotros la luz de Tu rostro, oh Jehová.

Sal 4:7 Has puesto gozo en mi corazón, / mayor que cuando a otros les abundan el grano y el vino nuevo.

Sal 4:8 En paz me acostaré y asimismo dormiré, / porque sólo Tú, oh Jehová, me haces morar seguro.

SALMOS 3 SALMOS 5

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SALMOS 40 Versión Recobro

SALMOS 40



Sal 40:1 Esperé a Jehová pacientemente, / y se inclinó a mí / y oyó mi clamor.

Sal 40:2 Luego me hizo subir de un hoyo de destrucción, / del lodo cenagoso; / asentó mis pies sobre una roca, / y afirmó mis pasos.

Sal 40:3 Entonces puso en mi boca cántico nuevo, / alabanza a nuestro Dios. / Muchos ven esto y temen, / y confían en Jehová.

Sal 40:4 Bienaventurado el hombre / que pone su confianza en Jehová, / y no acude a los orgullosos / ni a los que se desvían tras el engaño.

Sal 40:5 Muchas son, oh Jehová, Dios mío, las maravillas que has hecho / y muchos Tus pensamientos para con nosotros; / no pueden ser puestos en orden ante Ti. / Si yo quisiera declararlos y hablar de ellos, / serían más de lo que puede contarse.

Sal 40:6 No te complaces en sacrificio y ofrenda; / has preparado oídos para Mí; / holocausto y ofrenda por el pecado no requieres.

Sal 40:7 Entonces dije: / He aquí, vengo; / en el rollo del libro / está escrito de Mí.

Sal 40:8 Me deleito en hacer Tu voluntad, oh Dios Mío; / sí, Tu ley está en Mis partes internas.

Sal 40:9 Anuncio buenas nuevas de justicia / en la gran congregación. / He aquí, no refrenaré Mis labios; / oh Jehová, Tú lo sabes.

Sal 40:10 No he escondido Tu justicia / en Mi corazón; / he proclamado Tu fidelidad y Tu salvación; / no he ocultado a la gran congregación Tu benevolencia amorosa ni Tu verdad.

Sal 40:11 Tú, oh Jehová, no retires / de mí Tus compasiones; / que Tu benevolencia amorosa y Tu verdad / me guarden continuamente.

Sal 40:12 Porque me han rodeado males incontables; / mis iniquidades me han alcanzado, / de modo que ya no puedo ver; / son más numerosas que los cabellos de mi cabeza; / así que me falla el corazón.

Sal 40:13 Ten a bien, oh Jehová, librarme; / oh Jehová, apresúrate a socorrerme.

Sal 40:14 Sean avergonzados y confundidos a una / los que buscan mi vida para destruirla; / sean vueltos atrás y humillados / los que se complacen en mi desgracia.

Sal 40:15 Sean desolados a causa de su vergüenza / los que me dicen: ¡Ajá, ajá!

Sal 40:16 Alégrense y regocíjense en Ti / todos los que te buscan; / digan continuamente los que aman Tu salvación: / ¡Sea magnificado Jehová!

Sal 40:17 Pero yo soy pobre y menesteroso; / que el Señor piense en mí. / Tú eres mi auxilio y mi Libertador; / oh Dios mío, no tardes.

SALMOS 39 SALMOS 41

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SALMOS 41 Versión Recobro

SALMOS 41



Sal 41:1 Bienaventurado el que se preocupa del pobre; / en el día del mal Jehová le librará.

Sal 41:2 Que Jehová lo guarde y lo conserve con vida, / que sea bienaventurado en la tierra; / no lo entregues a la voluntad de sus enemigos.

Sal 41:3 Lo sostendrá Jehová en su lecho de dolor; / en su enfermedad Tú preparas su cama.

Sal 41:4 Yo dije: oh Jehová, concédeme Tu favor; / sana mi alma, pues contra Ti he pecado.

Sal 41:5 Mis enemigos hablan mal contra mí: / ¿Cuándo morirá y perecerá su nombre?

Sal 41:6 Y si viene a verme, habla falsedades. / Su corazón recoge iniquidad para sí; / cuando sale afuera, la habla.

Sal 41:7 A una susurran contra mí todos los que me aborrecen; / contra mí traman mi desgracia.

Sal 41:8 Una enfermedad maligna, dicen, ha sido derramada sobre él; / y cuando se acueste, no volverá a levantarse.

Sal 41:9 Hasta mi amigo íntimo, en quien yo confiaba, / el que comía de mi pan, levantó contra mí su calcañar.

Sal 41:10 Mas Tú, oh Jehová, concédeme Tu favor y levántame, / para que yo les dé su merecido.

Sal 41:11 En esto sé que te complaces en mí: / en que mi enemigo no grite triunfante sobre mí.

Sal 41:12 En cuanto a mí, me sostienes en mi integridad, / y me haces estar en Tu presencia para siempre.

Sal 41:13 Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, / ¡desde la eternidad hasta la eternidad! / ¡Amén y Amén! /

SALMOS 40 SALMOS 42

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SALMOS 42 Versión Recobro

SALMOS 42



Sal 42:1 Como anhela el ciervo / las corrientes de agua, / así te anhela mi alma, / oh Dios.

Sal 42:2 Tiene mi alma sed de Dios, / del Dios vivo. / ¿Cuándo iré y compareceré / delante de Dios?

Sal 42:3 Mis lágrimas son mi alimento / de día y de noche, / mientras me dicen todo el día: / ¿Dónde está tu Dios?

Sal 42:4 Recuerdo estas cosas, / y derramo mi alma dentro de mí: / pues iba yo entre la multitud; / la conducía hasta la casa de Dios / con voz de grito jubiloso y de alabanza. / Era una multitud festiva.

Sal 42:5 ¿Por qué te abates, oh alma mía? / ¿Y por qué te turbas dentro de mí? / Espera en Dios, porque aún le alabaré / por la salvación que trae Su semblante.

Sal 42:6 Oh Dios mío, mi alma está abatida dentro de mí; / por tanto, me acuerdo de Ti / desde la tierra del Jordán y los Hermones, / desde el monte Mizar.

Sal 42:7 Un abismo llama a otro abismo / ante el sonido de Tus trombas marinas; / todas Tus ondas y Tus olas / pasan sobre mí.

Sal 42:8 De día manda Jehová / Su benevolencia amorosa, / y de noche me acompaña Su cántico, / una oración al Dios de mi vida.

Sal 42:9 Yo digo a Dios, roca mía: / ¿Por qué te has olvidado de mí? / ¿Por qué ando enlutado / por la opresión del enemigo?

Sal 42:10 Como quien quebranta mis huesos, / mis adversarios me afrentan, / mientras me dicen todo el día: / ¿Dónde está Tu Dios?

Sal 42:11 ¿Por qué te abates, oh alma mía? / ¿Y por qué te turbas dentro de mí? / Espera en Dios; porque aún le alabaré, / la salvación de mi semblante y mi Dios.

SALMOS 41 SALMOS 43

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SALMOS 43 Versión Recobro

SALMOS 43



Sal 43:1 Pronuncia veredicto en favor mío, oh Dios, / y defiende mi causa / ante una nación infiel; / del hombre engañoso e injusto / líbrame.

Sal 43:2 Porque Tú eres el Dios de mi amparo. / ¿Por qué me has rechazado? / ¿Por qué ando enlutado / por la opresión del enemigo?

Sal 43:3 Envía Tu luz y Tu verdad; / éstas me guiarán, / me llevarán a Tu monte santo / y a Tus tabernáculos.

Sal 43:4 Y llegaré al altar de Dios, / a Dios, mi supremo gozo; / y te alabaré con el arpa, / oh Dios, Dios mío.

Sal 43:5 ¿Por qué te abates, oh alma mía? / ¿Y por qué te turbas dentro de mí? / Espera en Dios, porque aún he de alabarle, / la salvación de mi semblante y mi Dios.

SALMOS 42 SALMOS 44

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SALMOS 44 Versión Recobro

SALMOS 44



Sal 44:1 Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído; / nos han contado nuestros padres / la obra que Tú hiciste en sus días, / en los días de antaño.

Sal 44:2 Tú, con Tu mano, / desposeíste naciones, pero plantaste a nuestros padres; / afligiste pueblos, pero a nuestros padres ensanchaste.

Sal 44:3 Porque no por su espada poseyeron la tierra, / ni su brazo los salvó, / sino Tu diestra, Tu brazo / y la luz de Tu rostro, / pues te complaciste en ellos.

Sal 44:4 Tú eres mi Rey, oh Dios; / manda salvación para Jacob.

Sal 44:5 Por medio de Ti repelemos a nuestros adversarios; / por medio de Tu nombre pisoteamos a los que se levantan contra nosotros.

Sal 44:6 Porque no confiaré en mi arco, / ni mi espada me salvará.

Sal 44:7 Pero Tú nos salvas de nuestros adversarios, / y avergüenzas a los que nos aborrecen.

Sal 44:8 En Dios nos gloriamos todo el día, / y alabamos Tu nombre para siempre. Selah

Sal 44:9 No obstante, nos has rechazado y nos has humillado, / y no sales ya con nuestros ejércitos.

Sal 44:10 Nos has hecho retroceder ante el adversario, / y los que nos aborrecen toman botín para sí.

Sal 44:11 Nos has entregado como ovejas destinadas a ser comidas / y entre las naciones nos has esparcido.

Sal 44:12 Has vendido a Tu pueblo de balde / y no les has puesto alto precio.

Sal 44:13 Nos has hecho el oprobio de nuestros vecinos, / burla y escarnio de los que nos rodean.

Sal 44:14 Nos has hecho proverbio entre las naciones, / los pueblos al vernos menean la cabeza.

Sal 44:15 Todo el día mi humillación está delante de mí, / y me cubre la vergüenza de mi rostro,

Sal 44:16 por causa de la voz del que vitupera e injuria, / por causa de la presencia del enemigo y del vengativo.

Sal 44:17 Nos ha sobrevenido todo esto; pero no nos hemos olvidado de Ti, / ni hemos traicionado Tu pacto.

Sal 44:18 No se ha vuelto atrás nuestro corazón, / ni se han desviado de Tu camino nuestros pasos;

Sal 44:19 pero nos has aplastado en el lugar de los chacales / y nos has cubierto con sombra de muerte.

Sal 44:20 Si nos hemos olvidado del nombre de nuestro Dios / o si hemos extendido nuestras manos a un dios ajeno,

Sal 44:21 ¿no averiguaría esto Dios? / Porque Él conoce los secretos del corazón.

Sal 44:22 Pero por Tu causa somos muertos todo el día; / somos contados como ovejas de matadero.

Sal 44:23 ¡Despierta! ¿Por qué duermes, oh Señor? / ¡Levántate! No nos rechaces para siempre.

Sal 44:24 ¿Por qué escondes Tu rostro / y te olvidas de nuestra aflicción y de nuestra opresión?

Sal 44:25 Pues nuestra alma está postrada en el polvo; / nuestro cuerpo está pegado a la tierra.

Sal 44:26 Levántate; sé Tú nuestro auxilio, / y redímenos por causa de Tu benevolencia amorosa.

SALMOS 43 SALMOS 45

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SALMOS 45 Versión Recobro

SALMOS 45



Sal 45:1 Rebosa mi corazón un tema bueno; / hablo lo que he compuesto en cuanto al Rey. / Mi lengua es pluma de ágil escribiente.

Sal 45:2 Eres más hermoso que los hijos de los hombres; / la gracia ha sido derramada en Tus labios; / por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.

Sal 45:3 Ciñe Tu espada sobre Tu muslo, oh Valiente, / en Tu majestad y Tu esplendor.

Sal 45:4 Y en Tu esplendor cabalga en victoria / por causa de la verdad, de la mansedumbre y de la justicia; / que Tu diestra te enseñe hechos asombrosos.

Sal 45:5 Son agudas Tus flechas: / los pueblos caen debajo de Ti; / las flechas están en el corazón de los enemigos del Rey.

Sal 45:6 Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; / cetro de rectitud es el cetro de Tu reino.

Sal 45:7 Has amado la justicia y aborrecido la maldad; / por lo cual te ungió Dios, el Dios Tuyo, / con óleo de alegría más que a Tus compañeros.

Sal 45:8 Mirra, áloe y casia exhalan todos Tus vestidos; / desde palacios de marfil te alegran cuerdas de arpa.

Sal 45:9 Las hijas de los reyes están entre Tus más estimadas; / está la reina a Tu diestra recubierta con el oro de Ofir.

Sal 45:10 Oye, oh hija, y ve; e inclina tu oído; / y olvida tu pueblo y la casa de tu padre;

Sal 45:11 así, el Rey deseará tu belleza. / Ya que Él es tu Señor, / adórale.

Sal 45:12 Y la hija de Tiro vendrá trayendo su presente; / los ricos entre el pueblo implorarán tu favor.

Sal 45:13 La hija del rey es toda gloriosa dentro de la morada real; / su vestido es una obra tejida con brocado de oro.

Sal 45:14 Ella será conducida al Rey en vestido bordado; / las vírgenes tras ella, compañeras suyas, / serán traídas a Ti.

Sal 45:15 Con regocijo y exultación serán conducidas; / entrarán en el palacio del Rey.

Sal 45:16 En lugar de Tus padres estarán Tus hijos; / los harás príncipes en toda la tierra.

Sal 45:17 Haré que Tu nombre sea recordado por todas las generaciones; / por consiguiente, los pueblos te alabarán eternamente y para siempre.

SALMOS 44 SALMOS 46

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SALMOS 46 Versión Recobro

SALMOS 46



Sal 46:1 Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza, / auxilio prontamente hallado en nuestras aflicciones.

Sal 46:2 Por tanto, no temeremos, / aunque cambie la tierra, / y los montes se deslicen al corazón de los mares;

Sal 46:3 aunque las aguas del mar rujan y echen espuma; / aunque los montes tiemblen por causa de su braveza. Selah

Sal 46:4 Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, / el lugar santo de los tabernáculos del Altísimo.

Sal 46:5 Dios está en medio de ella; no será conmovida; / Dios le ayuda al despuntar la aurora.

Sal 46:6 Braman las naciones; se conmueven los reinos. / Él da Su voz, y se derrite la tierra.

Sal 46:7 Jehová de los ejércitos está con nosotros; / el Dios de Jacob es nuestro alto escondite. Selah

Sal 46:8 Venid, ved las obras de Jehová, / cómo ha hecho desolaciones en la tierra.

Sal 46:9 Hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra; / quiebra el arco y corta la lanza en pedazos; / quema los carros de guerra en el fuego.

Sal 46:10 Estad quietos y sabed que Yo soy Dios. / Seré exaltado entre las naciones; seré exaltado sobre la tierra.

Sal 46:11 Jehová de los ejércitos está con nosotros; / el Dios de Jacob es nuestro alto escondite. Selah

SALMOS 45 SALMOS 47

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SALMOS 47 Versión Recobro

SALMOS 47



Sal 47:1 Batid palmas, pueblos todos; / aclamad a Dios con voz de triunfo.

Sal 47:2 Porque Jehová, el Altísimo, es portentoso: / gran Rey sobre toda la tierra.

Sal 47:3 Somete a los pueblos bajo nosotros / y a las naciones bajo nuestros pies.

Sal 47:4 Él escogió herencia para nosotros, / la excelencia de Jacob, a quien amaba. Selah

Sal 47:5 Dios asciende entre aclamaciones; / Jehová, al sonido de la trompeta.

Sal 47:6 Cantad salmos a Dios, cantadle salmos; / cantad salmos a nuestro Rey, cantadle salmos.

Sal 47:7 Porque Dios es el Rey de toda la tierra; / cantad salmos con entendimiento.

Sal 47:8 Dios reina sobre las naciones; / Dios se sienta sobre Su santo trono.

Sal 47:9 Los príncipes de los pueblos se han reunido / como pueblo del Dios de Abraham; / porque de Dios son los escudos de la tierra; / Él es exaltado sobremanera.

SALMOS 46 SALMOS 48

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SALMOS 48 Versión Recobro

SALMOS 48



Sal 48:1 Grande es Jehová, / y muy digno de alabanza / en la ciudad de nuestro Dios, / en Su monte santo.

Sal 48:2 Hermoso en su elevación, / el gozo de toda la tierra, / es el monte Sion, a los lados del norte, / la ciudad del gran Rey.

Sal 48:3 En sus palacios Dios / se dio a conocer como alto escondite.

Sal 48:4 Pues, he aquí, los reyes se reunieron; / pasaron juntos.

Sal 48:5 Vieron, por lo cual, quedaron pasmados. / Se turbaron y huyeron alarmados.

Sal 48:6 Allí el temblor se apoderó de ellos, / dolor como el de mujer que está de parto.

Sal 48:7 Con el viento solano destrozaste / las naves de Tarsis.

Sal 48:8 Tal como lo hemos oído, / así lo hemos visto / en la ciudad de Jehová de los ejércitos, / en la ciudad de nuestro Dios. / Dios la afirmará para siempre. Selah

Sal 48:9 Consideramos, oh Dios, Tu benevolencia amorosa / en medio de Tu templo.

Sal 48:10 Como es Tu nombre, oh Dios, / así es Tu alabanza / hasta los fines de la tierra; / de justicia está llena Tu diestra.

Sal 48:11 Regocíjese el monte Sion; / exulten las hijas de Judá / a causa de Tus juicios.

Sal 48:12 Andad alrededor de Sion y rodeadla; / contad sus torres.

Sal 48:13 Considerad atentamente sus baluartes; / recorred sus palacios; / para que lo contéis a la generación venidera.

Sal 48:14 Porque este Dios es nuestro Dios eternamente y para siempre. / Nos dirigirá, incluso hasta que muramos.

SALMOS 47 SALMOS 49

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SALMOS 49 Versión Recobro

SALMOS 49



Sal 49:1 Oíd esto, pueblos todos; / prestad oído, todos los habitantes del mundo,

Sal 49:2 tanto los humildes como los encumbrados, / los ricos y los pobres juntos;

Sal 49:3 mi boca hablará sabiduría, / y la meditación de mi corazón será entendimiento.

Sal 49:4 Inclinaré mi oído a una parábola; / al son de arpa expondré mi enigma.

Sal 49:5 ¿Por qué he de temer en los días del mal, / cuando me rodee la iniquidad de los que me suplantan,

Sal 49:6 de los que confían en sus bienes / y se jactan de la multitud de sus riquezas?

Sal 49:7 Nadie puede de ningún modo redimir a su hermano / ni dar a Dios rescate por él

Sal 49:8 (pues la redención de su alma es costosa, / y se ha de renunciar a tal intento para siempre),

Sal 49:9 para que viva para siempre / y no vea corrupción.

Sal 49:10 Porque él verá que los sabios mueren; / el necio así como el insensato perecen / y dejan sus riquezas a otros.

Sal 49:11 Su íntimo pensamiento es que sus casas permanecerán para siempre, / que sus habitaciones permanecerán de generación en generación; / llaman tierras con sus propios nombres.

Sal 49:12 Pero el hombre en honra no permanece; / es semejante a las bestias que perecen.

Sal 49:13 Tal es el camino de los que confían en sí mismos, / y de los que vienen después de ellos que aprueban sus palabras. Selah

Sal 49:14 Como un rebaño, son destinados para el Seol; / la muerte los pastoreará. / Bajan directamente a la tumba, / y su forma ha de ser devorada por el Seol, / de modo que no tendrán morada.

Sal 49:15 Pero Dios redimirá mi alma / del poder del Seol, / porque Él me recibirá. Selah

Sal 49:16 No temas cuando un hombre se enriquece, / cuando aumenta la gloria de su casa.

Sal 49:17 Porque al morir, nada se llevará; / no descenderá tras él su gloria.

Sal 49:18 Aunque mientras vivía bendecía su alma / —y te alaban los hombres cuando prosperas—,

Sal 49:19 entrará ella en la generación de sus padres; / jamás verán la luz.

Sal 49:20 Un hombre que está en honra, pero que no tiene entendimiento, / es como las bestias que perecen.

SALMOS 48 SALMOS 50

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SALMOS 5 Versión Recobro

SALMOS 5



Sal 5:1 Presta oído a mis palabras, oh Jehová; / considera mi gemir.

Sal 5:2 Está atento a la voz de mi clamor, / Rey mío y Dios mío, / porque a Ti oro.

Sal 5:3 Oh Jehová, por la mañana / oirás mi voz; / por la mañana te presentaré mis palabras en orden, / y velaré.

Sal 5:4 Porque Tú no eres un Dios que se complace en la maldad; / el mal no peregrinará junto a Ti.

Sal 5:5 Los que se jactan no estarán / delante de Tus ojos; / aborreces a todos los hacedores de iniquidad.

Sal 5:6 Destruirás a todos los que hablan mentira. / Jehová abomina al hombre que derrama sangre y que engaña.

Sal 5:7 Mas yo, en la abundancia de Tu benevolencia amorosa / entraré en Tu casa; / me postraré hacia Tu templo santo / en temor ante Ti.

Sal 5:8 Oh Jehová, guíame en Tu justicia / a causa de los que me acechan; / endereza Tu camino delante de mí.

Sal 5:9 Porque no hay verdad en la boca de ellos; / sus partes internas son la corrupción misma; / su garganta es sepulcro abierto; / hablan lisonjas con su lengua.

Sal 5:10 Decláralos culpables, oh Dios; / que caigan por sus propios consejos; / échalos fuera por la multitud de sus transgresiones, / porque se han rebelado contra Ti.

Sal 5:11 Pero regocíjense todos los que se refugian en Ti; / que griten de gozo para siempre, / y que Tú los cubras; / y los que aman Tu nombre / exultarán en Ti.

Sal 5:12 Porque Tú bendecirás al justo, oh Jehová; / como con un escudo lo rodearás de favor.

SALMOS 4 SALMOS 6

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SALMOS 50 Versión Recobro

SALMOS 50



Sal 50:1 El Poderoso, Dios Jehová, / habla y convoca a la tierra / desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.

Sal 50:2 Desde Sion, perfección de la hermosura, / resplandece Dios.

Sal 50:3 Nuestro Dios ha venido y no callará; / el fuego devora delante de Él, / y en torno Suyo hay gran tempestad.

Sal 50:4 Convoca a los cielos arriba / y a la tierra para juzgar a Su pueblo:

Sal 50:5 Congregadme a Mis santos, / a los que han hecho pacto conmigo mediante sacrificio.

Sal 50:6 Luego los cielos pregonan Su justicia, / porque Dios mismo es Juez. Selah

Sal 50:7 Oíd, oh pueblo Mío, y hablaré; / oye, oh Israel, y testificaré contra ti: / Yo soy Dios, tu Dios.

Sal 50:8 No te reprenderé por tus sacrificios, / y tus holocaustos están continuamente ante Mí.

Sal 50:9 No tomaré novillo de tu casa / ni machos cabríos de tus rediles,

Sal 50:10 porque Míos son todos los animales del bosque, / el ganado sobre mil colinas.

Sal 50:11 Conozco todas las aves de los montes, / y sé de todo lo que se mueve en el campo.

Sal 50:12 Si Yo tuviera hambre, no te lo diría; / porque Mío es el mundo y su plenitud.

Sal 50:13 ¿Acaso he de comer carne de toros / o beber sangre de machos cabríos?

Sal 50:14 Ofrece a Dios sacrificio de acción de gracias, / y cumple al Altísimo tus votos;

Sal 50:15 invócame en el día de la angustia: / Yo te libraré, y tú me glorificarás.

Sal 50:16 Pero al malvado Dios le dice: / ¿Qué derecho tienes de declarar Mis estatutos / y de tomar en tu boca Mi pacto,

Sal 50:17 pues aborreces la corrección / y echas a tu espalda Mis palabras?

Sal 50:18 Cuando ves un ladrón, te complaces en él, / y tu porción está con los adúlteros.

Sal 50:19 Das rienda suelta a tu boca para el mal, / y tu lengua trama el engaño.

Sal 50:20 Te sientas y hablas contra tu hermano; / difamas al hijo de tu madre.

Sal 50:21 Estas cosas haces, y Yo he guardado silencio; / piensas que Yo soy verdaderamente como tú. / Te reprenderé y delante de tus ojos expondré el asunto.

Sal 50:22 Entonces considerad esto, los que olvidáis a Dios, / no sea que Yo os desgarre y no haya quien os libre.

Sal 50:23 El que ofrece sacrificio de acción de gracias me glorifica; / y al que ordena bien su camino le mostraré la salvación de Dios.

SALMOS 49 SALMOS 51

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SALMOS 51 Versión Recobro

SALMOS 51



Sal 51:1 Concédeme Tu favor, oh Dios, conforme a Tu benevolencia amorosa; / conforme a la grandeza de Tus compasiones borra mis transgresiones.

Sal 51:2 Lávame completamente de mi iniquidad, / y límpiame de mi pecado.

Sal 51:3 Porque conozco mis transgresiones, / y mi pecado está siempre delante de mí.

Sal 51:4 Contra Ti, contra Ti solo he pecado, / y he hecho lo malo ante Tus ojos. / Por tanto, eres justo cuando hablas; / eres irreprochable cuando juzgas.

Sal 51:5 He aquí, nací en iniquidad, / y en pecado me concibió mi madre.

Sal 51:6 He aquí, te deleitas en la verdad en las partes internas; / y, en la parte escondida, Tú me harás conocer sabiduría.

Sal 51:7 Purifícame de mi pecado con hisopo, y quedaré limpio; / lávame, y quedaré más blanco que la nieve.

Sal 51:8 Hazme oír alegría y gozo, / para que exulten los huesos que has quebrado.

Sal 51:9 Esconde Tu rostro de mis pecados, / y borra todas mis iniquidades.

Sal 51:10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, / y renueva dentro de mí un espíritu firme.

Sal 51:11 No me arrojes de Tu presencia, / y no quites de mí el Espíritu de Tu santidad.

Sal 51:12 Devuélveme la alegría de Tu salvación, / y sostenme con un espíritu dispuesto.

Sal 51:13 Enseñaré Tus caminos a los transgresores, / y los pecadores volverán a Ti.

Sal 51:14 Líbrame de la culpa de derramar sangre, oh Dios, Dios de mi salvación; / y mi lengua aclamará Tu justicia.

Sal 51:15 Oh Señor, abre mis labios, / y declarará mi boca Tu alabanza.

Sal 51:16 Porque no te deleitas en el sacrificio, / de otra manera lo ofrecería; / en holocaustos no te complaces.

Sal 51:17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; / un corazón quebrantado y contrito, oh Dios, no menospreciarás.

Sal 51:18 Haz el bien en Tu beneplácito a Sion; / edifica los muros de Jerusalén.

Sal 51:19 Entonces te deleitarás en los sacrificios de justicia, / en holocaustos y holocaustos enteros; / entonces ofrecerán novillos sobre Tu altar.

SALMOS 50 SALMOS 52

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SALMOS 52 Versión Recobro

SALMOS 52



Sal 52:1 ¿Por qué te glorías del mal, oh poderoso? / La benevolencia amorosa de Dios perdura de continuo.

Sal 52:2 Tu lengua maquina destrucción; / es como navaja afilada, oh forjador de engaño.

Sal 52:3 Has amado el mal en vez del bien, / la falsedad en vez de hablar la justicia. Selah

Sal 52:4 Has amado todas las palabras devoradoras, / oh lengua engañadora.

Sal 52:5 También Dios te derribará para siempre; / te arrebatará y te arrancará de tu tienda, / y te desarraigará de la tierra de los vivos. Selah

Sal 52:6 Y lo verán los justos y temerán, / y se reirán de él, diciendo:

Sal 52:7 He aquí, éste es el poderoso / que no hizo de Dios su fuerza, / sino que confió en la multitud de sus riquezas / y se hizo fuerte en su deseo.

Sal 52:8 Pero yo, como olivo floreciente / en la casa de Dios, / confío en la benevolencia amorosa de Dios / eternamente y para siempre.

Sal 52:9 Te daré gracias para siempre, / porque has actuado; / y esperaré en Tu nombre en presencia de Tus fieles, / porque es bueno.

SALMOS 51 SALMOS 53

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SALMOS 53 Versión Recobro

SALMOS 53



Sal 53:1 El necio ha dicho en su corazón: / No hay Dios. / Corrompidos están y cometen hechos abominables; / no hay quien haga el bien.

Sal 53:2 Dios miró desde los cielos / sobre los hijos de los hombres / para ver si había alguien que tuviera perspicacia, / que buscara a Dios.

Sal 53:3 Todos se han vuelto atrás; / a una se han pervertido. / No hay quien haga el bien; / no hay ni siquiera uno.

Sal 53:4 ¿Acaso no tienen conocimiento los hacedores de iniquidad, / que comen a mi pueblo como se come el pan / y no invocan a Dios?

Sal 53:5 Allí estaban en gran temor, / donde no había temor. / Porque Dios esparció los huesos / del que acampó contra ti. / Los avergonzaste, / porque Dios los ha rechazado.

Sal 53:6 ¡Oh, si saliera de Sion la salvación de Israel! / Cuando Dios haga volver de la cautividad a Su pueblo, / exultará Jacob, se regocijará Israel.

SALMOS 52 SALMOS 54

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SALMOS 54 Versión Recobro

SALMOS 54



Sal 54:1 Oh Dios, sálvame por Tu nombre, / y por Tu poder hazme justicia.

Sal 54:2 Oh Dios, oye mi oración; / presta oído a las palabras de mi boca.

Sal 54:3 Porque contra mí se han levantado extraños, / y los que aterrorizan buscan mi vida; / no ponen a Dios delante de sí. Selah

Sal 54:4 He aquí que Dios es mi Ayudador; / el Señor está entre los que sostienen mi alma.

Sal 54:5 Retornará el mal sobre los que me acechan. / Por Tu fidelidad extermínalos.

Sal 54:6 Te ofreceré ofrenda voluntaria; / alabaré Tu nombre, oh Jehová, porque es bueno,

Sal 54:7 porque de toda angustia Él me ha librado, / y mis ojos miran triunfantes a mis enemigos.

SALMOS 53 SALMOS 55

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SALMOS 55 Versión Recobro

SALMOS 55



Sal 55:1 Presta oído, oh Dios, a mi oración; / y no te escondas de mi súplica.

Sal 55:2 Atiéndeme y respóndeme. / En mi queja me agito y gimo,

Sal 55:3 a causa de la voz del enemigo, / a causa de la opresión del malvado; / porque descargan sobre mí iniquidad, / y con ira me convierten en su enemigo.

Sal 55:4 Mi corazón está dolorido dentro de mí, / y los terrores de la muerte han caído sobre mí.

Sal 55:5 El temor y el temblor me han sobrevenido, / y me sobrecoge el estremecimiento.

Sal 55:6 Y digo: ¡Oh, si tuviera alas como de paloma! / Entonces volaría yo, y descansaría.

Sal 55:7 Ciertamente iría lejos; / en el desierto moraría. Selah

Sal 55:8 Me apresuraría a escapar / del viento tempestuoso y de la tempestad.

Sal 55:9 Confunde, oh Señor, divide su lengua; / porque he visto violencia y contienda en la ciudad.

Sal 55:10 Día y noche hacen rondas / sobre sus muros; / y en medio de ella están la iniquidad y la angustia.

Sal 55:11 Ruina absoluta está en medio de ella, / y no se apartan de sus calles / la opresión y el engaño.

Sal 55:12 Pues no es un enemigo el que me reprocha; / si así fuera, podría soportarlo. / No es el que me odia quien se enaltece contra mí; / si así fuera, podría esconderme de él;

Sal 55:13 pero has sido tú, que eres mi igual, / mi amigo íntimo y mi conocido.

Sal 55:14 Juntos consultábamos dulcemente; / andábamos con la multitud en la casa de Dios.

Sal 55:15 Que los sorprenda la muerte; / que bajen vivos al Seol, / porque la maldad está en su morada, en medio de ellos.

Sal 55:16 En cuanto a mí, clamo a Dios, / y Jehová me salvará.

Sal 55:17 Por la tarde y por la mañana y al mediodía / me quejo y gimo, / y Él oye mi voz.

Sal 55:18 En paz Él ha redimido mi alma / de la batalla contra mí, / porque son muchos los que contienden conmigo.

Sal 55:19 Dios oye y les responde / —el que se sienta entronizado desde la antigüedad— Selah / porque no hay cambio en ellos, / y no temen a Dios.

Sal 55:20 Extendió sus manos contra los que estaban en paz con él; / violó su pacto.

Sal 55:21 Las palabras de su boca eran blandas como la mantequilla, / pero su corazón era guerra; / sus palabras, más suaves que el aceite, / pero de hecho eran espadas desenvainadas.

Sal 55:22 Echa tu carga sobre Jehová, / y Él te sostendrá; / jamás permitirá que los justos sean sacudidos.

Sal 55:23 Pero Tú, oh Dios, harás que bajen / a la fosa de perdición. / Los hombres sanguinarios y engañadores / no llegarán a la mitad de sus días; / yo, en cambio, confiaré en Ti.

SALMOS 54 SALMOS 56

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SALMOS 56 Versión Recobro

SALMOS 56



Sal 56:1 Concédeme Tu favor, oh Dios, porque me pisotea el hombre; / todo el día él, combatiendo, me oprime.

Sal 56:2 Me pisotean todo el día los que me acechan, / porque son muchos los que combaten contra mí arrogantemente.

Sal 56:3 Cuando tengo miedo, / confío en Ti.

Sal 56:4 En Dios, cuya palabra alabo, / en Dios confío, y no temeré. / ¿Qué me puede hacer la carne?

Sal 56:5 Todo el día retuercen mis palabras; / todos sus pensamientos son contra mí para mal.

Sal 56:6 Se congregan, están al acecho; / miran mis pasos / como esperando quitarme la vida.

Sal 56:7 ¿Habrá liberación para ellos a pesar de su iniquidad? / En Tu ira derriba a los pueblos, oh Dios.

Sal 56:8 Llevas la cuenta de mis andanzas. / Pon mis lágrimas en Tu redoma. / ¿No están acaso en Tu libro?

Sal 56:9 Entonces volverán atrás mis enemigos / cuando invoque; / esto sé, / que Dios está a mi favor.

Sal 56:10 En Dios, cuya palabra alabo, / en Jehová, cuya palabra alabo,

Sal 56:11 en Dios confío; no temeré. / ¿Qué puede hacerme el hombre?

Sal 56:12 Sobre mí, oh Dios, están Tus votos; / te presentaré ofrendas de acción de gracias.

Sal 56:13 Porque has librado mi alma de la muerte, / y mis pies de tropezar, / para que ande delante de Dios / en la luz de los vivos.

SALMOS 55 SALMOS 57

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SALMOS 57 Versión Recobro

SALMOS 57



Sal 57:1 Concédeme Tu favor, oh Dios, concédeme Tu favor; / porque en Ti se refugia mi alma; / sí, a la sombra de Tus alas me refugiaré / hasta que pase la destrucción.

Sal 57:2 Invoco a Dios el Altísimo, / al Dios que todo lo hace por mí.

Sal 57:3 Él envía desde los cielos y me salva; / reprocha al que me pisotea; Selah / Dios envía / Su benevolencia amorosa y Su fidelidad.

Sal 57:4 Mi alma está entre leones; / me acuesto entre los que arden, los hijos de los hombres, / cuyos dientes son lanzas y flechas, / y cuya lengua es una espada afilada.

Sal 57:5 Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; / sea Tu gloria sobre toda la tierra.

Sal 57:6 Una red han preparado para mis pasos; / se ha abatido mi alma. / Han cavado un hoyo delante de mí; / ellos mismos han caído en él. Selah

Sal 57:7 Mi corazón está firme, oh Dios, / mi corazón está firme. / Cantaré; sí, entonaré salmos.

Sal 57:8 Despierta, gloria mía; / ¡Despertad, oh arpa y lira! / Despertaré a la aurora.

Sal 57:9 Te daré gracias, oh Señor, entre los pueblos; / a Ti cantaré salmos entre las naciones.

Sal 57:10 Porque Tu benevolencia amorosa es tan grande como los cielos; / y hasta las nubes llega Tu fidelidad.

Sal 57:11 Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; / sea Tu gloria sobre toda la tierra.

SALMOS 56 SALMOS 58

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SALMOS 58 Versión Recobro

SALMOS 58



Sal 58:1 ¿De verdad, oh jueces, habláis justicia? / ¿Juzgáis con rectitud, oh hijos de los hombres?

Sal 58:2 No, sino que en el corazón obráis injusticia; / hacéis pesar la violencia de vuestras manos sobre la tierra.

Sal 58:3 Desde la matriz se extravían los malvados; / se descarrían desde su nacimiento, hablando mentiras.

Sal 58:4 Su veneno es como veneno de serpiente; / son como una cobra sorda que se tapa el oído,

Sal 58:5 la cual no oye el sonido de los encantadores / ni el del sabio hipnotizador.

Sal 58:6 Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas; / quiebra los colmillos a los leoncillos, oh Jehová.

Sal 58:7 Que se derritan como agua que se escurre. / Cuando disparen sus flechas, / que éstas sean como despuntadas.

Sal 58:8 Que sean como caracol que se deshace y pasa, / como el que nace muerto, que de ningún modo ve el sol.

Sal 58:9 Antes que vuestras ollas puedan sentir el fuego de los espinos, / sean verdes o ardientes, Él los arrastrará.

Sal 58:10 El justo se regocijará cuando vea la venganza; / lavará sus pies en la sangre de los malvados.

Sal 58:11 Y dirán los hombres: Ciertamente hay fruto para el justo; / ciertamente hay un Dios que juzga en la tierra.

SALMOS 57 SALMOS 59

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SALMOS 59 Versión Recobro

SALMOS 59



Sal 59:1 Líbrame, oh Dios mío, de mis enemigos; / ponme en lo alto, a salvo de los que se levantan contra mí.

Sal 59:2 Líbrame de los hacedores de iniquidad, / y sálvame de hombres sanguinarios.

Sal 59:3 Porque he aquí, acechan mi alma; / se congregan contra mí los poderosos. / No por transgresión mía ni por pecado mío, oh Jehová,

Sal 59:4 / ni por ninguna culpa mía, corren y se preparan; / despierta para venir a mi encuentro, y mira.

Sal 59:5 Tú, oh Jehová, Dios de los ejércitos, Dios de Israel, / levántate para castigar a todas las naciones; / no tengas misericordia de nadie que pérfidamente cometa iniquidad. Selah

Sal 59:6 Vuelven al anochecer; / gruñen como perros / y rondan por la ciudad.

Sal 59:7 He aquí, exclaman con su boca; / espadas hay en sus labios, / pues dicen: ¿Quién oye?

Sal 59:8 Pero Tú, Jehová, te ríes de ellos; / te burlas de todas las naciones.

Sal 59:9 Oh fuerza mía, velo por Ti; / porque Dios es mi alto escondite.

Sal 59:10 Mi Dios en Su benevolencia amorosa me saldrá al encuentro; / Dios me permitirá mirar triunfantemente a los que me acechan.

Sal 59:11 No los mates, no sea que mi pueblo se olvide; / dispérsalos con Tu poder, y derríbalos, / oh Señor, escudo nuestro.

Sal 59:12 Por el pecado de su boca, / por la palabra de sus labios, / queden presos en su arrogancia, / y a causa de las maldiciones y las mentiras que profieren.

Sal 59:13 Consúmelos con ira; consúmelos de modo que dejen de existir; / y sabrán los hombres que Dios rige en Jacob / hasta los confines de la tierra. Selah

Sal 59:14 Vuelven al anochecer, / gruñen como perros / y rondan por la ciudad.

Sal 59:15 Andan errantes en busca de comida, / y si no se sacian, se quedan toda la noche.

Sal 59:16 Yo, en cambio, cantaré de Tu poder; / y cantaré gozosamente de Tu benevolencia amorosa en la mañana. / Porque Tú has sido mi alto escondite / y un refugio en el día de mi angustia.

Sal 59:17 A Ti, oh fuerza mía, cantaré salmos, / pues Dios es mi alto escondite, / Mi Dios de benevolencia amorosa.

SALMOS 58 SALMOS 60

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SALMOS 6 Versión Recobro

SALMOS 6



Sal 6:1 Oh Jehová, no me reprendas en Tu enojo, / ni me disciplines en Tu ardiente ira.

Sal 6:2 Concédeme Tu favor, oh Jehová, porque languidezco; / sáname, oh Jehová, porque mis huesos se estremecen,

Sal 6:3 y mi alma se estremece en gran manera. / Mas Tú, oh Jehová, ¿hasta cuándo?

Sal 6:4 Vuélvete, oh Jehová; libra mi alma; / sálvame por Tu benevolencia amorosa.

Sal 6:5 Porque en la muerte no hay memoria de Ti; / en el Seol, ¿quién puede darte gracias?

Sal 6:6 Estoy cansado de gemir; / todas las noches inundo mi cama, / disuelvo mi lecho con mis lágrimas.

Sal 6:7 Mis ojos se consumen de pena; / se han envejecido a causa de todos los que me provocan.

Sal 6:8 Apartaos de mí, todos los hacedores de iniquidad, / porque Jehová ha oído la voz de mi llanto.

Sal 6:9 Jehová ha oído mi súplica; / Jehová recibe mi oración.

Sal 6:10 Todos mis enemigos serán avergonzados y grandemente turbados; / se volverán, y de repente serán avergonzados.

SALMOS 5 SALMOS 7

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SALMOS 60 Versión Recobro

SALMOS 60



Sal 60:1 Nos has rechazado, oh Dios; has arremetido contra nosotros; / te has airado. Restáuranos.

Sal 60:2 Has hecho temblar la tierra; la has hendido. / ¡Sana sus fracturas, porque titubea!

Sal 60:3 Has mostrado a Tu pueblo cosas duras; / nos has hecho beber vino para hacernos tambalear.

Sal 60:4 Has dado estandarte a los que te temen, / para que la exhiban por causa de la verdad. Selah

Sal 60:5 A fin de que sean librados Tus amados, / ¡salva con Tu diestra, y respóndenos!

Sal 60:6 Dios ha hablado en Su santidad: Yo exultaré; / repartiré a Siquem / y mediré el valle de Sucot.

Sal 60:7 Mío es Galaad, y Mío es Manasés; / y Efraín es yelmo de Mi cabeza; / Judá es Mi cetro.

Sal 60:8 Moab es la vasija en que me lavo; / sobre Edom echaré Mi sandalia; / Filistea, clama a gritos a causa de Mí.

Sal 60:9 ¿Quién me introducirá a la ciudad asediada? / ¿Quién me conducirá hasta Edom?

Sal 60:10 ¿No lo harás Tú, oh Dios, quien nos rechazaste / y no saliste Tú, oh Dios, con nuestros ejércitos?

Sal 60:11 Danos ayuda contra el adversario, / porque vana es la salvación provista por el hombre.

Sal 60:12 En Dios nos conduciremos con valentía, / y es Él quien pisoteará a nuestros adversarios.

SALMOS 59 SALMOS 61

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SALMOS 61 Versión Recobro

SALMOS 61



Sal 61:1 Oye, oh Dios, mi clamor; / atiende a mi oración.

Sal 61:2 Desde el extremo de la tierra / clamaré a Ti / cuando desfallezca mi corazón; / condúceme a la roca que es más alta que yo.

Sal 61:3 Porque Tú eres mi refugio, / una torre fuerte delante del enemigo.

Sal 61:4 Que yo peregrine para siempre en Tu tienda; / me refugie al abrigo de Tus alas. Selah

Sal 61:5 Porque Tú, oh Dios, has oído mis votos, / me has dado la herencia de los que temen Tu nombre.

Sal 61:6 Añadirás días a los días del rey; / sean sus años como generación tras generación.

Sal 61:7 Que more para siempre delante de Dios; / desígnale benevolencia amorosa y fidelidad, para que lo preserven.

Sal 61:8 Entonces cantaré salmos a Tu nombre para siempre, / pagando así mis votos día tras día.

SALMOS 60 SALMOS 62

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SALMOS 62 Versión Recobro

SALMOS 62



Sal 62:1 En Dios solamente espera en silencio mi alma; / de Él viene mi salvación.

Sal 62:2 Sólo Él es mi roca y mi salvación, / mi alto escondite; no seré sacudido en modo alguno.

Sal 62:3 ¿Hasta cuándo atacaréis a un hombre / para matarlo, todos vosotros, / como a pared inclinada o cerca a punto de derrumbarse?

Sal 62:4 Sólo proyectan derribarlo de su dignidad; / se deleitan en la mentira; / con su boca bendicen, / pero en su interior maldicen. Selah

Sal 62:5 Alma mía, en silencio espera en Dios solamente, / porque de Él viene mi esperanza.

Sal 62:6 Sólo Él es mi roca y mi salvación; / es mi alto escondite, no seré sacudido.

Sal 62:7 De Dios dependen mi salvación y mi gloria; / en Dios está la roca de mi fuerza, mi refugio.

Sal 62:8 Confiad en Él, oh pueblo, en todo tiempo; / derramad delante de Él vuestro corazón; / Dios es nuestro refugio. Selah

Sal 62:9 Los hombres de humilde condición sólo son vapor; / los hombres de alto rango son mentira. / Suben a las balanzas; / juntos son menos que un vapor.

Sal 62:10 No confiéis en la opresión, / y no esperéis vanamente en el robo; / si las riquezas aumentan, / no pongáis el corazón en ellas.

Sal 62:11 Dios ha hablado una vez; / dos veces he oído esto, / que la fuerza pertenece a Dios.

Sal 62:12 A Ti también, oh Señor, pertenece la benevolencia amorosa; / porque Tú pagas a todo hombre según sus obras.

SALMOS 61 SALMOS 63

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SALMOS 63 Versión Recobro

SALMOS 63



Sal 63:1 Oh Dios, Tú eres mi Dios; te busco con diligencia. / Mi alma tiene sed de Ti, / mi carne desfallece anhelándote a Ti / en tierra seca y exhausta, sin agua.

Sal 63:2 Así que te he contemplado en el santuario, / viendo Tu poder y Tu gloria.

Sal 63:3 Porque es mejor Tu benevolencia amorosa que la vida, / te alaban mis labios.

Sal 63:4 Así te bendigo mientras vivo; / en Tu nombre alzo mis manos.

Sal 63:5 Como de la rica grosura mi alma se sacia, / y mi boca te alaba gritando con labios jubilosos,

Sal 63:6 cuando en mi cama me acuerdo de Ti, / cuando en Ti pienso en las vigilias nocturnas.

Sal 63:7 Porque Tú has sido mi auxilio, / y a la sombra de Tus alas gritaré de júbilo.

Sal 63:8 Mi alma sigue en pos de Ti; / Tu diestra me sostiene.

Sal 63:9 Pero los que buscan mi vida para destruirla / entrarán en las partes más bajas de la tierra;

Sal 63:10 serán entregados al poder de la espada; / serán la porción de las zorras.

Sal 63:11 Pero el rey se regocijará en Dios; / todos los que juran por Él se gloriarán, / porque será tapada la boca de los que hablan mentira.

SALMOS 62 SALMOS 64

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SALMOS 64 Versión Recobro

SALMOS 64



Sal 64:1 Oye, oh Dios, la voz de mi queja; / guarda mi vida del terror del enemigo.

Sal 64:2 Escóndeme del consejo secreto de los malhechores, / de la turba de los hacedores de iniquidad,

Sal 64:3 que han afilado sus lenguas como espada, / que han apuntado su flecha, su palabra amarga,

Sal 64:4 para tirar en lugares secretos contra el varón perfecto. / De repente le disparan y no temen.

Sal 64:5 Se afianzan en un propósito maligno; / hablan de tender lazos en secreto, / y dicen: ¿Quién los verá?

Sal 64:6 Buscan injusticias, diciendo: / Hemos completado un plan bien concebido. / Incluso el íntimo pensamiento de cada hombre / y su corazón son profundos.

Sal 64:7 Pero Dios les disparará una flecha; / repentinamente serán heridos.

Sal 64:8 Se hacen tropezar unos a otros por su propia lengua; / todos los que los ven menean la cabeza.

Sal 64:9 Y todos los hombres temerán / y anunciarán lo que ha sido hecho por Dios, / y ponderarán Su obra.

Sal 64:10 El justo se regocijará en Jehová y se refugiará en Él, / y se gloriarán todos los rectos de corazón.

SALMOS 63 SALMOS 65

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SALMOS 65 Versión Recobro

SALMOS 65



Sal 65:1 La alabanza te corresponde, oh Dios, en Sion; / y a Ti el voto se paga.

Sal 65:2 Oh Tú que oyes la oración, / a Ti acude toda carne.

Sal 65:3 Las iniquidades prevalecen contra mí; / mas en cuanto a nuestras transgresiones, Tú haces propiciación por ellas.

Sal 65:4 Bienaventurado el que Tú has escogido y haces que se acerque / para que habite en Tus atrios. / Seremos satisfechos con la bondad de Tu casa, / de Tu templo santo.

Sal 65:5 Con hechos asombrosos nos respondes en justicia, / oh Dios de nuestra salvación, / Tú, quien eres la confianza de todos los confines de la tierra / y del mar más remoto,

Sal 65:6 quien afirmaste los montes con Tu fuerza, / ceñido de potencia,

Sal 65:7 quien calmaste el estruendo de los mares, / el estruendo de sus olas, / y el alboroto de los pueblos.

Sal 65:8 Y los que moran en las partes más remotas / tienen miedo de Tus señales; / a las salidas de la mañana y de la tarde / haces gritar de júbilo.

Sal 65:9 Visitas la tierra y la riegas; / la enriqueces inmensamente: / el río de Dios está lleno de agua. / Abasteces a los hombres de grano, porque así has preparado la tierra.

Sal 65:10 Saturando sus surcos, allanando sus glebas, / con aguaceros la ablandas; / bendices sus brotes.

Sal 65:11 Pones corona en un año con Tu bondad, / y las huellas de Tus carretas destilan grosura;

Sal 65:12 los pastos del desierto rebosan, / y las colinas se ciñen de exultación.

Sal 65:13 Los prados se visten de rebaños, / y los valles se cubren de grano; / gritan de júbilo; ciertamente cantan.

SALMOS 64 SALMOS 66

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SALMOS 66 Versión Recobro

SALMOS 66



Sal 66:1 Aclamad a Dios gozosamente toda la tierra;

Sal 66:2 / cantad la gloria de Su nombre; / haced gloriosa Su alabanza.

Sal 66:3 Decid a Dios: ¡Cuán asombrosos son Tus hechos! / Por la grandeza de Tu fuerza Tus enemigos se te acercan acobardados.

Sal 66:4 Toda la tierra te adorará / y cantará salmos a Ti; / a Tu nombre cantará salmos. Selah

Sal 66:5 Venid y ved las obras de Dios; / Él es portentoso en Sus hechos para con los hijos de los hombres.

Sal 66:6 Convirtió el mar en tierra seca; / a pie atravesaron el río. / Allí nos regocijamos en Él.

Sal 66:7 Él con Su poderío rige para siempre; / Sus ojos observan a las naciones: / que los rebeldes no se enaltezcan. Selah

Sal 66:8 Bendecid, oh pueblos, a nuestro Dios; / y haced que se oiga la voz de Su alabanza,

Sal 66:9 quien ha guardado en vida nuestra alma / y no permite que resbalen nuestros pies.

Sal 66:10 Porque Tú, oh Dios, nos has probado; / nos has refinado así como se refina la plata.

Sal 66:11 Nos has metido en la red; / has puesto pesada carga sobre nuestros lomos.

Sal 66:12 Has hecho cabalgar hombres sobre nuestras cabezas; / hemos pasado por el fuego y por el agua; / pero Tú nos has sacado a la abundancia.

Sal 66:13 Entraré con holocaustos en Tu casa; / te pagaré mis votos,

Sal 66:14 los cuales mis labios pronunciaron / y mi boca habló cuando yo estaba en angustia.

Sal 66:15 Te ofreceré holocaustos de animales engordados / junto con el humo de carneros; / ofreceré reses y machos cabríos. Selah

Sal 66:16 Venid, oíd, todos los que teméis a Dios, / y contaré lo que Él ha hecho por mi alma.

Sal 66:17 A Él clamé con mi boca, / y Él fue ensalzado por mi lengua.

Sal 66:18 Si hubiera considerado iniquidad en mi corazón, / no habría escuchado el Señor.

Sal 66:19 Pero ciertamente Dios ha oído; / Él ha atendido a la voz de mi oración.

Sal 66:20 Bendito sea Dios, / quien no ha desechado mi oración / ni apartado de mí Su benevolencia amorosa.

SALMOS 65 SALMOS 67

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SALMOS 67 Versión Recobro

SALMOS 67



Sal 67:1 Dios nos conceda Su favor y nos bendiga; / haga resplandecer Su rostro sobre nosotros; Selah

Sal 67:2 para que sea conocido en la tierra Tu camino, / y Tu salvación entre todas las naciones.

Sal 67:3 Que los pueblos te alaben, oh Dios; / que te alaben los pueblos, todos ellos.

Sal 67:4 Que se regocijen y aclamen con gozo las naciones, / porque juzgarás a los pueblos con equidad / y guiarás a las naciones en la tierra. Selah

Sal 67:5 Que los pueblos te alaben, oh Dios; / que te alaben los pueblos, todos ellos.

Sal 67:6 La tierra ha dado su fruto; / Dios, nuestro Dios, nos bendice.

Sal 67:7 Dios nos bendice; / y le temerán todos los confines de la tierra.

SALMOS 66 SALMOS 68

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SALMOS 68 Versión Recobro

SALMOS 68



Sal 68:1 Levántese Dios, sean dispersados Sus enemigos, / y huyan de Su presencia los que le aborrecen.

Sal 68:2 Como el humo es esparcido, Tú los esparcirás; / como se derrite la cera ante el fuego, / así perecerán los malvados delante de Dios.

Sal 68:3 Mas se regocijarán los justos; exultarán delante de Dios / y se alegrarán con regocijo.

Sal 68:4 Cantad a Dios; cantad salmos a Su nombre; / triunfad en Aquel que cabalga por los desiertos, / pues Jah es Su nombre, y exultad ante Él.

Sal 68:5 Padre de los huérfanos y Juez de las viudas / es Dios en Su santa morada.

Sal 68:6 Dios hace habitar en familia a los solitarios; / saca a prosperidad a los prisioneros; / pero los rebeldes moran en tierra reseca.

Sal 68:7 Oh Dios, cuando saliste al frente de Tu pueblo, / cuando marchaste por el desierto, Selah

Sal 68:8 la tierra tembló, también destilaron los cielos / en la presencia de Dios; / allí tembló Sinaí / en la presencia de Dios, el Dios de Israel.

Sal 68:9 Lluvia abundante esparciste, oh Dios; / confirmaste Tu heredad cuando ésta languidecía.

Sal 68:10 Tu rebaño vivo moró en la tierra; / en Tu bondad proveíste para el pobre, oh Dios.

Sal 68:11 El Señor da el mandamiento; / ejército grande son las mujeres que llevan las buenas nuevas.

Sal 68:12 Los reyes de los ejércitos huyen. / ¡Huyen! / Y la que se queda en casa / reparte el botín.

Sal 68:13 Aunque os acostáis entre los rediles, / hay alas de paloma cubiertas de plata, / y sus plumas remeras, de oro amarillo verdoso.

Sal 68:14 Cuando el Todopoderoso dispersó / a los reyes en la tierra, / cayó nieve en el Salmón.

Sal 68:15 Oh monte poderoso, oh monte de Basán, / oh monte de muchos picos, oh monte de Basán:

Sal 68:16 ¿Por qué miráis con envidia, oh montes de muchos picos, / al monte en que Dios desea morar? / Ciertamente Jehová morará allí para siempre.

Sal 68:17 Los carros de Dios son veinte mil, / millares de millares; / el Señor está entre ellos, / como en el Sinaí, en el santuario.

Sal 68:18 Has subido a lo alto; has llevado cautivos a los que estaban bajo cautiverio; / has recibido dones de entre los hombres, / incluso de entre los rebeldes, / para que Jehová Dios more entre ellos.

Sal 68:19 Bendito sea el Señor, quien día tras día nos colma de bien; / Dios es nuestra salvación. Selah

Sal 68:20 Dios es para nosotros / Dios de liberación, / y a Jehová el Señor / pertenecen las salidas de la muerte.

Sal 68:21 Ciertamente Dios aplastará / la cabeza de Sus enemigos, / la coronilla cabelluda / del que anda en su culpabilidad.

Sal 68:22 Dijo el Señor: De Basán los traeré de nuevo; / los traeré de nuevo desde las profundidades del mar,

Sal 68:23 para que bañes tu pie en sangre, / a fin de que la lengua de tus perros obtenga su porción de los enemigos.

Sal 68:24 Han visto, oh Dios, Tus caminos, / los caminos de mi Dios, mi Rey, en el santuario:

Sal 68:25 los cantores van delante, los músicos detrás; / en medio, las vírgenes con panderos.

Sal 68:26 En las congregaciones bendecid a Dios, / aun a Jehová, oh vosotros que sois de la fuente de Israel.

Sal 68:27 Allí está Benjamín, el pequeño, quien los rige, / y los príncipes de Judá en su compañía, / los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí.

Sal 68:28 Tu Dios ha mandado tu fuerza; / fortalece, oh Dios, lo que has hecho para nosotros.

Sal 68:29 Por causa de Tu templo que está en Jerusalén, / los reyes te traerán un regalo.

Sal 68:30 Reprende a los animales del cañaveral, / a la manada de los toros que está entre los becerros de los pueblos, / atropellando a los que codician la plata; / dispersa a los pueblos que se complacen en la guerra.

Sal 68:31 De Egipto saldrán nobles; / Cus se apresurará a extender sus manos hacia Dios.

Sal 68:32 Oh reinos de la tierra, / cantad a Dios, / cantad salmos al Señor, Selah

Sal 68:33 al que cabalga sobre el antiguo cielo de los cielos. / He aquí que da Su voz, voz potente.

Sal 68:34 Atribuid fuerza a Dios; / Su excelencia está sobre Israel, / y Su fuerza está en los cielos.

Sal 68:35 Tú eres portentoso, oh Dios, desde Tus santuarios. / El Dios de Israel da fuerza y poder al pueblo. / ¡Bendito sea Dios!

SALMOS 67 SALMOS 69

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SALMOS 69 Versión Recobro

SALMOS 69



Sal 69:1 Sálvame, oh Dios, porque las aguas / amenazan mi vida.

Sal 69:2 Me hundo en cieno profundo, / y no hay donde hacer pie; / he venido a lo profundo de las aguas, / y la inundación me anega.

Sal 69:3 Cansado estoy de clamar; / mi garganta está reseca; / mis ojos desfallecen / mientras espero a mi Dios.

Sal 69:4 Son más numerosos que los cabellos de mi cabeza / los que me aborrecen sin causa; / poderosos son los que quieren destruirme, / los que injustamente son mis enemigos. / Lo que no robé, / tengo que devolver.

Sal 69:5 Oh Dios, Tú conoces mi necedad, / y no te son ocultos mis pecados.

Sal 69:6 No queden avergonzados por causa mía los que esperan en Ti, / oh Señor Jehová de los ejércitos; / no sean humillados por causa mía los que te buscan, / oh Dios de Israel.

Sal 69:7 Pues por Tu causa he sufrido oprobio; / la humillación ha cubierto mi rostro.

Sal 69:8 He llegado a ser un extraño para mis hermanos, / y un extranjero para los hijos de mi madre.

Sal 69:9 Pues el celo de Tu casa me ha consumido, / y los vituperios de los que te vituperan han caído sobre mí.

Sal 69:10 Cuando lloré, cuando mi alma estaba en ayuno, / eso se convirtió en oprobio para mí.

Sal 69:11 Cuando hice de cilicio mi vestido, / me convertí en proverbio para ellos.

Sal 69:12 Los que se sientan a la puerta hablan de mí, / y yo soy la canción de burla de los que beben licor.

Sal 69:13 Pero en cuanto a mí, mi oración se dirige a Ti, / oh Jehová, en tiempo aceptable; / oh Dios, respóndeme en la abundancia de Tu benevolencia amorosa, / en la fidelidad de Tu salvación.

Sal 69:14 Líbrame del cieno, y no me dejes hundir; / sea yo librado de los que me aborrecen, / y de lo profundo de las aguas.

Sal 69:15 No me anegue la inundación de las aguas, / ni me trague el abismo, / ni el foso cierre sobre mí su boca.

Sal 69:16 Respóndeme, oh Jehová; porque es buena Tu benevolencia amorosa; / vuélvete a mí conforme a la abundancia de Tus compasiones.

Sal 69:17 Y no escondas Tu rostro a Tu siervo, / porque estoy en angustia; apresúrate y respóndeme.

Sal 69:18 Acércate a mi alma; redímela; / rescátame por causa de mis enemigos.

Sal 69:19 Tú conoces mi oprobio, / mi vergüenza y mi humillación; / delante de Ti están todos mis adversarios.

Sal 69:20 El oprobio ha quebrantado mi corazón, / y estoy enfermo; / busqué compasión, pero no la hubo; / y también consoladores, mas no encontré ninguno.

Sal 69:21 Pero por comida me dieron hiel, / y para mi sed me dieron a beber vinagre.

Sal 69:22 Que su mesa se convierta en lazo delante de ellos / y en trampa cuando estén en paz.

Sal 69:23 Sean oscurecidos sus ojos de modo que no vean; / y haz que tiemblen sus lomos continuamente.

Sal 69:24 Derrama sobre ellos Tu indignación; / y los alcance el ardiente furor de Tu ira.

Sal 69:25 Quede desolado su campamento; / no haya quien more en sus tiendas.

Sal 69:26 Porque persiguen al que Tú has herido, / y cuentan del dolor de los que Tú has llagado.

Sal 69:27 Añade iniquidad a su iniquidad, / y no entren en Tu justicia.

Sal 69:28 Sean borrados del libro de la vida, / y no sean inscritos con los justos.

Sal 69:29 Pero yo estoy afligido y adolorido; / que Tu salvación, oh Dios, me ponga en alto.

Sal 69:30 Alabaré el nombre de Dios con cántico / y le magnificaré con acción de gracias;

Sal 69:31 y esto agradará a Jehová más que un buey / o un novillo con cuernos y pezuñas.

Sal 69:32 Lo han visto los mansos; se regocijan. / Vosotros que buscáis a Dios, avívese vuestro corazón.

Sal 69:33 Porque Jehová escucha a los menesterosos, / y no menosprecia a Sus prisioneros.

Sal 69:34 Alábenle los cielos y la tierra, / los mares y todo lo que se mueve en ellos.

Sal 69:35 Porque Dios salvará a Sion / y edificará las ciudades de Judá; / y ellos morarán allí y la poseerán.

Sal 69:36 La descendencia de Sus siervos la heredará, / y los que aman Su nombre morarán en ella.

SALMOS 68 SALMOS 70

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SALMOS 7 Versión Recobro

SALMOS 7



Sal 7:1 Oh Jehová, Dios mío, en Ti me refugio. / Sálvame de todos los que me persiguen, y líbrame;

Sal 7:2 no sea que como un león él desgarre mi alma, / despedazándola sin que haya quien la libre.

Sal 7:3 Oh Jehová, Dios mío, si yo he hecho esto, / si hay en mis manos injusticia,

Sal 7:4 si he recompensado con mal al que estaba en paz conmigo / (más bien, he librado al que sin razón me provocaba);

Sal 7:5 que el enemigo persiga mi alma y me alcance, / que pisotee en tierra mi vida / y eche en el polvo mi gloria. Selah

Sal 7:6 Levántate, oh Jehová, en Tu enojo; / álzate contra la ira desbordante de los que me provocan / y despiértate en favor mío: Tú has mandado juicio.

Sal 7:7 Que te rodee la asamblea de los pueblos, / y sobre ella vuelve a las alturas.

Sal 7:8 Jehová ejecutará juicio sobre los pueblos; / júzgame, oh Jehová, según mi justicia / y según la integridad que hay en mí.

Sal 7:9 Oh, cese ya la maldad de los malvados, / pero establece Tú al justo; / porque el Dios justo / pone a prueba los corazones y las partes internas.

Sal 7:10 Mi escudo está en Dios, / quien salva a los rectos de corazón.

Sal 7:11 Dios es Juez justo, / y un Dios que se indigna cada día.

Sal 7:12 Si uno no se vuelve, Él afilará Su espada. / Entesa Su arco y lo prepara.

Sal 7:13 Y prepara instrumentos de muerte contra él; / ha hecho de Sus flechas astas ardientes.

Sal 7:14 He aquí, que el malvado se preñó de iniquidad; / concibe malicia y da a luz falsedad.

Sal 7:15 Cava un pozo y lo ahonda, / luego cae en el hoyo que ha hecho.

Sal 7:16 Su malicia recae sobre su cabeza, / y su violencia desciende sobre su propia coronilla.

Sal 7:17 Daré gracias a Jehová conforme a Su justicia, / y cantaré salmos al nombre de Jehová el Altísimo.

SALMOS 6 SALMOS 8

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SALMOS 70 Versión Recobro

SALMOS 70



Sal 70:1 Oh Dios, apresúrate a librarme; / oh Jehová, apresúrate a socorrerme.

Sal 70:2 Sean avergonzados y confundidos / los que buscan mi vida; / sean vueltos atrás y humillados / los que se complacen en mi desgracia;

Sal 70:3 los que dicen: ¡Ajá! ¡Ajá! / vuelvan sobre sus pasos a causa de su vergüenza;

Sal 70:4 Alégrense y regocíjense en Ti / todos los que te buscan; / y digan continuamente / los que aman Tu salvación: / ¡Dios sea magnificado!

Sal 70:5 Pero yo soy pobre y menesteroso; / oh Dios, ven pronto a mí. / Tú eres mi auxilio y mi Libertador; / oh Jehová, no tardes.

SALMOS 69 SALMOS 71

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SALMOS 71 Versión Recobro

SALMOS 71



Sal 71:1 En Ti, oh Jehová, me refugio; / no sea yo avergonzado jamás.

Sal 71:2 En Tu justicia líbrame y rescátame; / inclina a mí Tu oído y sálvame.

Sal 71:3 Sé para mí una roca de habitación a la cual pueda recurrir continuamente. / Tú has dado mandato de salvarme, / pues mi roca y mi fortaleza eres Tú.

Sal 71:4 Dios mío, rescátame de la mano del malvado, / de la mano del injusto y del cruel;

Sal 71:5 porque Tú eres mi esperanza, oh Señor Jehová, / mi confianza desde mi juventud.

Sal 71:6 En Ti he sido sustentado desde mi nacimiento; / Tú eres quien me sacó del vientre de mi madre; / de Ti es continuamente mi alabanza.

Sal 71:7 Como prodigio he sido a muchos, / pero Tú eres mi refugio fuerte.

Sal 71:8 Llena está Mi boca de Tu alabanza, / de Tu gloria, todo el día.

Sal 71:9 No me deseches en el tiempo de la vejez; / cuando me falten las fuerzas, no me desampares.

Sal 71:10 Porque mis enemigos hablan de mí, / y los que acechan mi alma consultan unidos,

Sal 71:11 diciendo: Dios lo ha desamparado; / perseguidlo y prendedlo, porque no hay quien lo libre.

Sal 71:12 Oh Dios, no estés lejos de mí; / Dios mío, apresúrate a ayudarme.

Sal 71:13 Sean avergonzados y consumidos / los adversarios de mi alma; / cúbranse de oprobio y de humillación / los que buscan mi desgracia.

Sal 71:14 Yo, en cambio, esperaré continuamente / y añadiré aún más a toda Tu alabanza.

Sal 71:15 Mi boca contará Tu justicia, / Tu salvación, todo el día, / aunque no sé su número.

Sal 71:16 Vendré con la prueba de las proezas del Señor Jehová; / haré recordar Tu justicia, la que es Tuya sola.

Sal 71:17 Oh Dios, desde mi juventud Tú me has enseñado; / y hasta ahora he anunciado Tus maravillas.

Sal 71:18 Así que incluso en la vejez y en las canas, / no me desampares, oh Dios, / hasta que haya anunciado Tu fuerza / a la próxima generación, / Tu poderío a todos los que han de venir.

Sal 71:19 Y Tu justicia, oh Dios, es tan elevada, / Tú que has hecho grandes cosas. / Oh Dios, ¿quién como Tú?

Sal 71:20 Tú que me has mostrado / muchas grandes angustias, / me avivarás de nuevo / y me harás subir de nuevo / desde las profundidades de la tierra.

Sal 71:21 Aumentarás mi grandeza / y te volverás y me consolarás.

Sal 71:22 También te alabaré con el arpa, / alabaré Tu fidelidad, Dios mío; / te cantaré salmos con la lira, / oh Santo de Israel.

Sal 71:23 Darán mis labios un grito resonante / cuando te cante salmos, / asimismo mi alma, la cual Tú has redimido.

Sal 71:24 Mi lengua también anunciará / Tu justicia todo el día; / porque los que buscan mi desgracia / han sido avergonzados, han sido confundidos.

SALMOS 70 SALMOS 72

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SALMOS 72 Versión Recobro

SALMOS 72



Sal 72:1 Oh Dios, da al rey Tus juicios, / y al hijo del rey Tu justicia.

Sal 72:2 Él juzgará en justicia a Tu pueblo, / y con equidad a Tus pobres.

Sal 72:3 En justicia, traerán los montes paz al pueblo, / igualmente las colinas.

Sal 72:4 Él juzgará a los pobres del pueblo; / salvará a los hijos de los menesterosos / y aplastará al opresor.

Sal 72:5 Te temerán mientras dure el sol / y mientras dure la luna / por todas las generaciones.

Sal 72:6 Descenderá como lluvia sobre la hierba cortada, / como aguaceros que riegan la tierra.

Sal 72:7 En Sus días florecerán los justos, / y habrá abundancia de paz / hasta que no haya luna.

Sal 72:8 Y Él tendrá dominio de mar a mar / y desde el Río hasta los confines de la tierra.

Sal 72:9 Los que moran en el desierto se postrarán ante Él, / y Sus enemigos lamerán el polvo.

Sal 72:10 Los reyes de Tarsis y de las costas / pagarán tributo; / los reyes de Sabá y de Seba / ofrecerán dones.

Sal 72:11 Todos los reyes se postrarán delante de Él; / le servirán todas las naciones.

Sal 72:12 Porque Él librará al menesteroso cuando clame / y al pobre que no tiene quien lo socorra.

Sal 72:13 Tendrá piedad del débil y del menesteroso, / y salvará el alma de los menesterosos.

Sal 72:14 De la opresión y de la violencia / redimirá su alma, / y la sangre de ellos será preciosa ante Sus ojos.

Sal 72:15 Así que Él vivirá y a Él se le dará / el oro de Sabá; / y se orará por Él continuamente; / y todo el día se le bendecirá.

Sal 72:16 Habrá en la tierra abundancia de grano, / incluso en las cimas de los montes. / Su fruto se mecerá como los bosques del Líbano, / y los de la ciudad florecerán como la hierba de la tierra.

Sal 72:17 Será Su nombre para siempre; / mientras dure el sol, Su nombre se extenderá. / Los hombres serán benditos en Él; / todas las naciones lo llamarán bendito.

Sal 72:18 Bendito sea Jehová Dios, el Dios de Israel, / el único que hace maravillas.

Sal 72:19 Bendito sea Su nombre glorioso para siempre; / y que Su gloria llene toda la tierra. / Amén y Amén.

Sal 72:20 Aquí terminan las oraciones de David, hijo de Isaí. /

SALMOS 71 SALMOS 73

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SALMOS 73 Versión Recobro

SALMOS 73



Sal 73:1 Ciertamente Dios es bueno para con Israel, / para con los puros de corazón.

Sal 73:2 Pero en cuanto a mí, casi se apartaron de la senda mis pies; / casi resbalaron mis pasos.

Sal 73:3 Porque tuve envidia de los arrogantes, / cuando vi la prosperidad de los malvados.

Sal 73:4 Porque no padecen dolores en su muerte, / y su cuerpo está bien nutrido.

Sal 73:5 No comparten las dificultades de los hombres, / ni son azotados como los demás hombres.

Sal 73:6 Por lo tanto, el orgullo es su collar; / la violencia, el vestido que los cubre.

Sal 73:7 Los ojos se les saltan de gordura; / desbordan las imaginaciones de su corazón.

Sal 73:8 Se mofan y con maldad hablan de opresión; / hablan con altanería.

Sal 73:9 Ponen su boca contra los cielos, / y su lengua recorre la tierra.

Sal 73:10 Por eso el pueblo de Dios regresa a este lugar, / y las aguas de abundancia son vaciadas por ellos.

Sal 73:11 Y dicen: ¿Cómo va a saberlo Dios? / ¿Hay conocimiento en el Altísimo?

Sal 73:12 He aquí, éstos son los malvados; / siempre están tranquilos y amontonan riquezas.

Sal 73:13 Ciertamente en vano he purificado mi corazón / y he lavado en inocencia mis manos;

Sal 73:14 pues he sido azotado todo el día / y disciplinado todas las mañanas.

Sal 73:15 Si hubiera dicho: Hablaré así; / he aquí, habría traicionado a la generación de Tus hijos.

Sal 73:16 Cuando consideré esto a fin de entenderlo, / fue ardua tarea ante mis ojos,

Sal 73:17 hasta que entré en el santuario de Dios; / entonces percibí el fin de ellos.

Sal 73:18 Ciertamente Tú los pones en lugares resbaladizos; / los arrojas en la ruina.

Sal 73:19 ¡Cómo han sido asolados en un momento! / Son completamente consumidos de terrores.

Sal 73:20 Como un sueño, cuando uno despierta, Tú, oh Señor, / al levantarte menospreciarás su imagen.

Sal 73:21 Cuando mi corazón se agriaba, / y en mi interior sentía punzadas;

Sal 73:22 yo era bruto y no sabía nada; / era como una bestia delante de Ti.

Sal 73:23 No obstante, estoy contigo continuamente; / me has tomado de la mano derecha.

Sal 73:24 Me guiarás con Tu consejo, / y después me recibirás en gloria.

Sal 73:25 ¿A quién tengo en los cielos sino a Ti? / Y fuera de Ti nada deseo en la tierra.

Sal 73:26 Desfallecen mi carne y mi corazón, / pero Dios es la roca de mi corazón y mi porción para siempre.

Sal 73:27 Porque he aquí, perecerán los que están lejos de Ti; / Tú destruyes a todos los que se prostituyen alejándose de Ti.

Sal 73:28 Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; / hice del Señor Jehová mi refugio, / para proclamar todas Tus obras.

SALMOS 72 SALMOS 74

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SALMOS 74 Versión Recobro

SALMOS 74



Sal 74:1 ¿Por qué, oh Dios, nos has desechado para siempre? / ¿Por qué humea Tu furor contra las ovejas de Tus pastos?

Sal 74:2 Acuérdate de Tu asamblea, la cual de antiguo compraste, / que redimiste como tribu de Tu heredad, / y el monte Sion, donde moras.

Sal 74:3 Dirige Tus pasos a las ruinas perpetuas; / el enemigo ha dañado todo lo que está en el santuario.

Sal 74:4 Tus adversarios han rugido en medio de Tu lugar de asamblea; / han puesto sus símbolos por señales.

Sal 74:5 Parecía como cuando los hombres levantan las hachas / en la espesura de los árboles.

Sal 74:6 Y ahora toda la entalladura / la han derribado con hacha y martillo.

Sal 74:7 Han prendido fuego a Tu santuario; / han contaminado la morada de Tu nombre, echándola a tierra.

Sal 74:8 Han dicho en su corazón: Oprimámoslos completamente. / Han quemado todos los lugares de asamblea de Dios en la tierra.

Sal 74:9 No vemos nuestras señales; ya no hay profeta, / ni entre nosotros hay quien sepa hasta cuándo.

Sal 74:10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, ha de afrentar el adversario? / ¿Despreciará el enemigo Tu nombre para siempre?

Sal 74:11 ¿Por qué retraes Tu mano, incluso Tu mano derecha? / Sácala de dentro de Tu seno; destrúyelos.

Sal 74:12 Pero Dios es mi Rey desde la antigüedad, / el que obra salvación en medio de la tierra.

Sal 74:13 Tú dividiste el mar con Tu fuerza; / quebraste las cabezas de las serpientes marinas sobre las aguas.

Sal 74:14 Aplastaste las cabezas del leviatán; / lo diste por alimento a las criaturas del desierto.

Sal 74:15 Abriste la fuente y el torrente; / secaste los ríos de corrientes perennes.

Sal 74:16 Tuyo es el día, Tuya también la noche; / preparaste la luna y el sol.

Sal 74:17 Fijaste todos los linderos de la tierra: / Tú formaste el verano y el invierno.

Sal 74:18 Acuérdate de esto: el enemigo ha afrentado a Jehová, / y un pueblo necio ha despreciado Tu nombre.

Sal 74:19 No entregues a la fiera el alma de Tu tórtola; / no olvides para siempre la vida de Tus pobres.

Sal 74:20 Considera el pacto, / porque los lugares tenebrosos de la tierra están llenos de moradas de violencia.

Sal 74:21 Que no vuelva avergonzado el oprimido. / Que el pobre y el menesteroso alaben Tu nombre.

Sal 74:22 Levántate, oh Dios, defiende Tu causa; / acuérdate de cómo te afrenta el necio todo el día.

Sal 74:23 No olvides la voz de Tus adversarios; / el rugido de los que se levantan contra Ti sube continuamente.

SALMOS 73 SALMOS 75

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SALMOS 75 Versión Recobro

SALMOS 75



Sal 75:1 Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias, / porque Tu nombre está cerca; los hombres cuentan Tus maravillas.

Sal 75:2 Cuando escoja el tiempo señalado, / seré Yo quien juzgaré con equidad.

Sal 75:3 La tierra y todos los que moran en ella se disuelven, / mas Yo he establecido sus columnas. Selah

Sal 75:4 Dije a los jactanciosos: No os jactéis; / y a los malvados: No levantéis el cuerno.

Sal 75:5 No levantéis en alto vuestro cuerno, / no habléis arrogantemente con cerviz erguida.

Sal 75:6 Porque ni del oriente ni del occidente, / ni del sur viene la exaltación;

Sal 75:7 pues Dios es el Juez: / a uno abate y a otro exalta.

Sal 75:8 Porque hay un cáliz en la mano de Jehová, / y el vino hace espuma; está lleno de mixtura, / y Él derrama del mismo; ciertamente todos los malvados de la tierra / lo apurarán y beberán sus sedimentos.

Sal 75:9 Pero en cuanto a mí, anunciaré para siempre, / cantaré salmos al Dios de Jacob.

Sal 75:10 Y cortaré todos los cuernos de los malvados, / pero los cuernos del justo serán exaltados.

SALMOS 74 SALMOS 76

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SALMOS 76 Versión Recobro

SALMOS 76



Sal 76:1 En Judá Dios es conocido; / grande es Su nombre en Israel.

Sal 76:2 En Salem está Su tabernáculo, / y Su morada, en Sion.

Sal 76:3 Allí quebró las flechas encendidas del arco, / el escudo, la espada y la batalla. Selah

Sal 76:4 Más glorioso eres Tú, / más excelente que los montes de presa.

Sal 76:5 Los robustos de corazón han sido despojados, / han dormido su sueño; / ninguno de los hombres fuertes / pudo valerse de sus manos.

Sal 76:6 A Tu reprensión, oh Dios de Jacob, / tanto el carro como el caballo caen en profundo sueño.

Sal 76:7 Tú, ciertamente Tú, has de ser temido; / ¿y quién podrá mantenerse en pie delante de Ti en el momento de Tu enojo?

Sal 76:8 Desde el cielo hiciste oír la sentencia; / la tierra tuvo temor y guardó silencio,

Sal 76:9 cuando Dios se levantó para el juicio, / para salvar a todos los mansos de la tierra. Selah

Sal 76:10 Porque la ira del hombre te alabará; / con un residuo de la ira te ceñirás.

Sal 76:11 Haced votos a Jehová vuestro Dios y cumplidlos; / todos los que le rodean traigan presentes al Temible.

Sal 76:12 Él cortará el espíritu de los príncipes; / es temible para los reyes de la tierra.

SALMOS 75 SALMOS 77

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SALMOS 77 Versión Recobro

SALMOS 77



Sal 77:1 Mi voz alzo a Dios, y yo clamaré; / mi voz alzo a Dios, y Él me prestará oído.

Sal 77:2 En el día de mi angustia busqué al Señor; / alzaba a Él mis manos de noche. / Mi alma rehusó el consuelo.

Sal 77:3 Me acuerdo de Dios y gimo; / me quejo, y mi espíritu desmaya. Selah

Sal 77:4 Mantienes abiertos mis párpados; / estoy turbado y no puedo hablar.

Sal 77:5 Considero los días de antaño, / los años de tiempos antiguos;

Sal 77:6 en la noche recuerdo mi cántico; / en mi corazón reflexiono, y mi espíritu inquiere cuidadosamente.

Sal 77:7 ¿Nos desechará el Señor para siempre? / ¿Y no volverá más a mostrarnos Su favor?

Sal 77:8 ¿Ha cesado para siempre Su benevolencia amorosa? / ¿Se ha acabado la promesa para todas las generaciones?

Sal 77:9 ¿Se ha olvidado Dios de concedernos Su favor? / ¿O en Su enojo ha encerrado Sus compasiones? Selah

Sal 77:10 Luego dije: Ésta es mi enfermedad; / pero traeré a la memoria los años de la diestra del Altísimo.

Sal 77:11 Me acordaré de las obras de Jehová, / porque recordaré Tus maravillas de antaño.

Sal 77:12 Y meditaré en todo lo que has hecho / y reflexionaré sobre Tus hechos.

Sal 77:13 Oh Dios, en el santuario está Tu camino; / ¿qué dios es grande como nuestro Dios?

Sal 77:14 Tú eres el Dios que realiza maravillas; / has dado a conocer Tu poder entre los pueblos.

Sal 77:15 Con Tu brazo redimiste a Tu pueblo, / a los hijos de Jacob y de José. Selah

Sal 77:16 Te vieron las aguas, oh Dios; / te vieron las aguas y temieron; / ciertamente los abismos temblaron.

Sal 77:17 Las nubes derramaron aguas; / los cielos dieron un sonido; / ciertamente Tus flechas volaron por aquí y por allá.

Sal 77:18 El estruendo de Tu trueno resonaba en el torbellino; / los relámpagos iluminaron el mundo; / la tierra tembló y se estremeció.

Sal 77:19 En el mar estaba Tu camino, / y en las aguas inmensas Tus sendas; / y no se conocieron Tus pisadas.

Sal 77:20 Condujiste a Tu pueblo como rebaño / por mano de Moisés y de Aarón.

SALMOS 76 SALMOS 78

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SALMOS 78 Versión Recobro

SALMOS 78



Sal 78:1 Presta oído, oh pueblo mío, a mis instrucciones; / inclinad vuestros oídos a las palabras de mi boca.

Sal 78:2 Abriré mi boca en parábolas / y pronunciaré enigmas de antaño,

Sal 78:3 cosas que hemos oído y conocido, / y que nos han contado nuestros padres.

Sal 78:4 No las ocultaremos a sus hijos, / sino que contaremos a la generación venidera / las alabanzas de Jehová y Su poder / y las maravillas que Él ha hecho.

Sal 78:5 Sí, Él ha establecido en Jacob un testimonio / y ha puesto una ley en Israel, / que mandó a nuestros padres / para que se los dieran a conocer a sus hijos;

Sal 78:6 para que los supiera la generación venidera, / los niños que habían de nacer, / y que éstos se levantaran y lo contaran a sus hijos;

Sal 78:7 a fin de que pusieran en Dios su esperanza / y no se olvidaran de las obras de Dios, / sino que observaran Sus mandamientos;

Sal 78:8 y no fueran como sus padres, / una generación obstinada y rebelde, / una generación que no dispuso su corazón, / y cuyo espíritu no era fiel a Dios.

Sal 78:9 Los hijos de Efraín, arqueros armados con arcos, / volvieron las espaldas en el día de la batalla.

Sal 78:10 No guardaron el pacto de Dios, / y se negaron a andar en Su ley.

Sal 78:11 Se olvidaron de Sus hechos / y de las maravillas que les había mostrado.

Sal 78:12 Él hizo algo maravilloso ante los ojos de sus padres / en la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.

Sal 78:13 Dividió el mar y los hizo pasar, / e hizo que el agua se alzara como en un montón.

Sal 78:14 Los guió de día con la nube / y toda la noche con resplandor de fuego.

Sal 78:15 Hendió las rocas en el desierto / y les dio a beber abundantemente, como de las profundidades.

Sal 78:16 También sacó corrientes de la roca / e hizo descender aguas como ríos.

Sal 78:17 No obstante, siguieron pecando contra Él, / rebelándose contra el Altísimo en el desierto.

Sal 78:18 Y pusieron a prueba a Dios en su corazón, / pidiéndole alimento conforme a su antojo.

Sal 78:19 También hablaron contra Dios; / dijeron: ¿Podrá acaso Dios preparar una mesa en el desierto?

Sal 78:20 He aquí, golpeó la roca, / y brotaron aguas, / y desbordaron torrentes; / ¿Podrá también darnos pan, / o proveer de carne a Su pueblo?

Sal 78:21 Por tanto, Jehová lo oyó y se enojó. / Y se encendió un fuego contra Jacob, / y también subió la ira contra Israel;

Sal 78:22 porque no creían en Dios / ni confiaban en Su salvación.

Sal 78:23 Sin embargo, Él mandó a los cielos de arriba / y abrió las puertas del cielo;

Sal 78:24 e hizo llover sobre ellos maná para comer / y les dio el alimento del cielo.

Sal 78:25 El hombre comió el pan de los fuertes; / Él les envió provisiones en abundancia.

Sal 78:26 Hizo soplar en los cielos el viento solano / y con Su poder guió el viento del sur.

Sal 78:27 E hizo llover sobre ellos carne como polvo, / y aves aladas como arena del mar.

Sal 78:28 E hizo que cayeran en medio de su campamento, / alrededor de sus moradas.

Sal 78:29 Así que comieron y se saciaron; / sí, les trajo lo que deseaban.

Sal 78:30 No se habían apartado de lo que deseaban; / la comida estaba todavía en su boca

Sal 78:31 cuando subió la ira de Dios contra ellos, / y mató a algunos de los más gordos / y abatió a los hombres escogidos de Israel.

Sal 78:32 Y, con todo, pecaron todavía / y no creyeron en Sus maravillas.

Sal 78:33 Por tanto, Él consumió sus días con vanidad, / y sus años con espanto.

Sal 78:34 Cuando los mataba, ellos le buscaban, / y se volvían y buscaban diligentemente a Dios.

Sal 78:35 Y se acordaban de que Dios era su roca, / y el Dios Altísimo, su Redentor.

Sal 78:36 Pero le lisonjeaban con su boca, / y con su lengua le mentían,

Sal 78:37 pues su corazón no era firme para con Él, / ni tampoco eran fieles a Su pacto.

Sal 78:38 Pero Él, misericordioso, perdonaba su iniquidad / y no los destruía; / sí, en muchas ocasiones apartó Su enojo / y no despertó todo Su furor.

Sal 78:39 Se acordó de que eran carne, / un viento que va y no vuelve.

Sal 78:40 ¡Cuántas veces se rebelaron contra Él en el desierto / y le contristaron en el yermo!

Sal 78:41 Pusieron a prueba a Dios repetidas veces / y provocaron al Santo de Israel.

Sal 78:42 No se acordaron de Su mano, / del día en que los rescató del adversario;

Sal 78:43 cuando en Egipto puso Sus señales / y Sus prodigios en el campo de Zoán.

Sal 78:44 Convirtió en sangre los ríos egipcios, / y también sus corrientes, para que no pudieran beber.

Sal 78:45 Envió entre ellos un enjambre de moscas, que los devoraban; / y ranas, que los destruían.

Sal 78:46 Dio también sus frutos a la langosta que consume, / y sus labores a la langosta que se enjambra.

Sal 78:47 Sus viñas destruyó con granizo, / y sus sicómoros con piedras de hielo.

Sal 78:48 También entregó al granizo su ganado / y a los rayos sus hatos.

Sal 78:49 Envió entre ellos el ardor de Su ira, / furor desbordante, indignación y angustia, / una delegación de ángeles de maldades.

Sal 78:50 Dio libre curso a Su ira; / no eximió el alma de ellos de la muerte, / sino que entregó su vida a la peste.

Sal 78:51 E hirió de muerte en Egipto a todo primogénito, / las primicias de su vigor en las tiendas de Cam.

Sal 78:52 Pero hizo salir a Su pueblo como ovejas / y como a rebaño los condujo por el desierto.

Sal 78:53 Los guió a un lugar seguro, de modo que no temieran; / pero el mar cubrió a sus enemigos.

Sal 78:54 Los llevó a Su frontera santa, / al monte, que había adquirido Su diestra.

Sal 78:55 Echó a las naciones de delante de ellos; / les asignó una heredad a cordel, / y allí hizo morar en sus tiendas a las tribus de Israel.

Sal 78:56 Pero le pusieron a prueba y se rebelaron contra Dios el Altísimo, / y no guardaron Sus testimonios.

Sal 78:57 Y se volvieron atrás y obraron con perfidia, como habían hecho sus padres; / se desviaron como arco engañoso.

Sal 78:58 Sí, le provocaron a ira con sus lugares altos / y le provocaron a celo con sus imágenes talladas.

Sal 78:59 Dios lo oyó y se enojó; / y en gran manera aborreció a Israel.

Sal 78:60 Por tanto, abandonó el tabernáculo de Silo, / la tienda en que moraba entre los hombres;

Sal 78:61 y entregó Su Arca al cautiverio / y Su gloria en manos del adversario.

Sal 78:62 También entregó Su pueblo a la espada / y se enfureció contra Su heredad.

Sal 78:63 El fuego devoró a sus jóvenes, / y sus vírgenes no tuvieron canto nupcial.

Sal 78:64 Sus sacerdotes cayeron a espada, / y no lamentaron sus viudas.

Sal 78:65 Entonces se despertó el Señor como de un sueño, / como un valiente que grita a causa del vino.

Sal 78:66 E hirió a Sus adversarios, haciéndolos volver atrás; / puso sobre ellos oprobio perpetuo.

Sal 78:67 Y rechazó la tienda de José, / y no escogió a la tribu de Efraín.

Sal 78:68 Mas escogió a la tribu de Judá, / el monte Sion, al cual amaba.

Sal 78:69 Y edificó Su santuario como las alturas, / como la tierra que ha fundado para siempre.

Sal 78:70 Además escogió a David, Su siervo, / y lo sacó de los rediles del rebaño;

Sal 78:71 lo llevó de andar tras las ovejas que crían, / para pastorear a Su pueblo Jacob / y a Israel Su heredad.

Sal 78:72 Y los pastoreaba según la integridad de su corazón, / y los guiaba con la destreza de sus manos.

SALMOS 77 SALMOS 79

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SALMOS 79 Versión Recobro

SALMOS 79



Sal 79:1 Oh Dios, las naciones han entrado en Tu heredad; / han contaminado Tu santo templo; / han convertido a Jerusalén en un montón de ruinas.

Sal 79:2 Han dado los cuerpos muertos de Tus siervos / por alimento a las aves del cielo, / la carne de Tus santos a los animales de la tierra.

Sal 79:3 Han derramado su sangre como agua en torno a Jerusalén, / y no hubo quien los enterrase.

Sal 79:4 Hemos venido a ser el oprobio de nuestros vecinos, / la burla y el escarnio de los que nos rodean.

Sal 79:5 ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Estarás airado para siempre? / ¿Arderán Tus celos como fuego?

Sal 79:6 Derrama Tu ira sobre las naciones / que no te conocen, / y sobre los reinos / que no invocan Tu nombre.

Sal 79:7 Porque han devorado a Jacob / y han asolado su morada.

Sal 79:8 No recuerdes contra nosotros las iniquidades de nuestros antepasados; / vengan pronto a nuestro encuentro Tus compasiones, / porque hemos sido abatidos en extremo.

Sal 79:9 Ayúdanos, oh Dios de nuestra salvación, / por la gloria de Tu nombre; / y líbranos y expía nuestros pecados / por amor a Tu nombre.

Sal 79:10 ¿Por qué han de decir las naciones: / Dónde está su Dios? / Sea notoria entre las naciones, delante de nuestros ojos, / la venganza de la sangre de Tus siervos que ha sido derramada.

Sal 79:11 Lleguen hasta Ti los suspiros del prisionero. / Conforme a la grandeza de Tu poder guarda a los destinados a la muerte,

Sal 79:12 y devuelve a nuestros vecinos en su seno siete veces / su oprobio, con el cual te han vituperado, oh Señor.

Sal 79:13 Y nosotros, Tu pueblo y las ovejas de Tus pastos, / te daremos gracias para siempre; / contaremos Tu alabanza de generación en generación.

SALMOS 78 SALMOS 80

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SALMOS 8 Versión Recobro

SALMOS 8



Sal 8:1 Oh Jehová, Señor nuestro, / ¡cuán excelente es Tu nombre / en toda la tierra! / ¡Has puesto Tu gloria sobre los cielos!

Sal 8:2 Por la boca de los niños y de los que maman / has establecido fortaleza / a causa de Tus adversarios, / para detener al enemigo y al vengador.

Sal 8:3 Cuando veo Tus cielos, obra de Tus dedos, / la luna y las estrellas, que has establecido,

Sal 8:4 ¿qué es el hombre mortal, para que te acuerdes de él, / y el hijo del hombre, para que le visites?

Sal 8:5 Lo has hecho a Él un poco inferior a los ángeles / y lo has coronado de gloria y de honra.

Sal 8:6 Pues le has hecho señorear sobre las obras de Tus manos; / todo lo has puesto bajo Sus pies:

Sal 8:7 todas las ovejas y los bueyes, / y asimismo las bestias del campo,

Sal 8:8 las aves de los cielos y los peces del mar, / todo cuanto pasa por las sendas de los mares.

Sal 8:9 Oh Jehová, Señor nuestro, / ¡cuán excelente es Tu nombre / en toda la tierra!

SALMOS 7 SALMOS 9

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SALMOS 80 Versión Recobro

SALMOS 80



Sal 80:1 Oh Pastor de Israel, presta oído; / Tú que guías a José como a rebaño, / Tú que estás entronizado entre los querubines, resplandece.

Sal 80:2 Ante Efraín, Benjamín y Manasés / despierta Tu poderío, / y ven a salvarnos.

Sal 80:3 Oh Dios, restáuranos; / haz resplandecer Tu rostro, y seremos salvos.

Sal 80:4 Oh Jehová, Dios de los ejércitos, / ¿hasta cuándo estarás airado / contra la oración de Tu pueblo?

Sal 80:5 Les has dado a comer pan de lágrimas / y les has hecho beber lágrimas en abundancia.

Sal 80:6 Nos has hecho motivo de contienda para nuestros vecinos, / y nuestros enemigos se burlan de nosotros entre sí.

Sal 80:7 Oh Dios de los ejércitos, restáuranos; / haz resplandecer Tu rostro, y seremos salvos.

Sal 80:8 Sacaste una vid de Egipto; / echaste fuera a las naciones y la plantaste.

Sal 80:9 Limpiaste el terreno delante de ella; / echó profundas raíces y llenó la tierra.

Sal 80:10 Los montes fueron cubiertos con su sombra, / y sus sarmientos eran como los cedros de Dios.

Sal 80:11 Extendió hasta el mar sus vástagos, / y sus renuevos hasta el Río.

Sal 80:12 ¿Por qué rompiste sus cercas, / de modo que la vendimian todos los que pasan por el camino?

Sal 80:13 El jabalí del bosque la devasta, / y se alimenta de ella todo lo que se mueve por el campo.

Sal 80:14 Oh Dios de los ejércitos, vuélvete, te rogamos; / desde los cielos mira y considera, / y visita esta vid,

Sal 80:15 aun la cepa que Tu diestra plantó / y el hijo a quien fortaleciste para Ti.

Sal 80:16 Quemada a fuego está; ha sido cortada; / perecen a la reprensión de Tu rostro.

Sal 80:17 Esté Tu mano sobre el hombre de Tu diestra, / sobre el hijo del hombre a quien has fortalecido para Ti;

Sal 80:18 Entonces no nos apartaremos de Ti. / Avívanos, e invocaremos Tu nombre.

Sal 80:19 Oh Jehová, Dios de los ejércitos, restáuranos; / haz resplandecer Tu rostro, y seremos salvos.

SALMOS 79 SALMOS 81

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SALMOS 81 Versión Recobro

SALMOS 81



Sal 81:1 Cantad de júbilo a Dios, nuestra fortaleza; / aclamad con júbilo al Dios de Jacob.

Sal 81:2 Elevad cántico y tocad el pandero, / la lira agradable con el arpa.

Sal 81:3 Tocad la trompeta en la luna nueva, / en la luna llena, en el día de nuestra fiesta.

Sal 81:4 Porque éste es un estatuto de Israel, / ordenanza del Dios de Jacob.

Sal 81:5 Lo estableció por testimonio en José / cuando salió por la tierra de Egipto. / Oí un lenguaje que no conocía:

Sal 81:6 Aparté tu hombro de la carga; / tus manos fueron libradas de la canasta.

Sal 81:7 En la angustia clamaste, y Yo te libré; / te respondí en lo secreto del trueno; / te probé junto a las aguas de Meriba. Selah

Sal 81:8 Oye, oh pueblo Mío, y daré testimonio contra ti: / ¡Si me escucharas! oh Israel,

Sal 81:9 no habrá en medio de ti dios ajeno, / ni adorarás a dios extranjero.

Sal 81:10 Yo soy Jehová tu Dios, / que te hice subir de la tierra de Egipto; / abre bien tu boca, y Yo la llenaré.

Sal 81:11 Pero Mi pueblo no escuchó Mi voz, / e Israel no me quiso obedecer.

Sal 81:12 Por eso los entregué a la obstinación de su corazón: / andaban según sus propios consejos.

Sal 81:13 ¡Oh, si me hubiera escuchado Mi pueblo, / si hubiera andado Israel en Mis caminos!

Sal 81:14 En un momento Yo habría subyugado a sus enemigos / y vuelto Mi mano contra sus adversarios.

Sal 81:15 Los que aborrecen a Jehová se le habrían acercado acobardados, / y su tiempo habría sido para siempre.

Sal 81:16 Y los habría alimentado de lo mejor del trigo; / sí, con miel de la roca te habría saciado.

SALMOS 80 SALMOS 82

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SALMOS 82 Versión Recobro

SALMOS 82



Sal 82:1 Dios se levanta en la congregación de Dios; / en medio de los dioses juzga.

Sal 82:2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente / y haréis acepción de personas con los malvados? Selah

Sal 82:3 Juzgad al pobre y al huérfano; / ejecutad juicio a favor de los afligidos y de los indigentes;

Sal 82:4 rescatad al pobre y al menesteroso; / libradlos de la mano de los malvados.

Sal 82:5 Vosotros no sabéis ni entendéis; / andáis en tinieblas; / todos los cimientos de la tierra son sacudidos.

Sal 82:6 Yo dije: Vosotros sois dioses, / y todos vosotros hijos del Altísimo.

Sal 82:7 Sin embargo, moriréis como hombres / y caeréis como uno de los príncipes.

Sal 82:8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra; / porque heredarás todas las naciones. /

SALMOS 81 SALMOS 83

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SALMOS 83 Versión Recobro

SALMOS 83



Sal 83:1 Oh Dios, no guardes silencio; / no calles ni te estés quieto, oh Dios.

Sal 83:2 Porque, he aquí, Tus enemigos están alborotados, / y los que te aborrecen levantan la cabeza.

Sal 83:3 Astutamente traman consejo contra Tu pueblo, / y conspiran contra los que Tú escondes.

Sal 83:4 Han dicho: Venid y destruyámoslos para que no sean nación, / y no se recuerde más el nombre de Israel.

Sal 83:5 Pues a una han conspirado de corazón; / contra Ti han hecho alianza:

Sal 83:6 las tiendas de Edom y los ismaelitas, / Moab y los agarenos,

Sal 83:7 Gebal, Amón y Amalec, / Filistea con los habitantes de Tiro;

Sal 83:8 también Asiria se junta con ellos; / sirven de brazo a los hijos de Lot. Selah

Sal 83:9 Trátalos como a Madián, / como a Sísara y a Jabín, en el arroyo Quisón:

Sal 83:10 fueron destruidos en Endor; / se convirtieron en estiércol para la tierra.

Sal 83:11 Haz a sus nobles como a Oreb y a Zeeb, / y a todos sus príncipes como a Zeba y a Zalmuna,

Sal 83:12 que dijeron: Apoderémonos / de las habitaciones de Dios.

Sal 83:13 Oh Dios mío, hazlos como planta rastrera, / como rastrojo ante el viento.

Sal 83:14 Como fuego que quema el bosque / y como llama que incendia los montes,

Sal 83:15 así que persíguelos con Tu tempestad, / y atérralos con Tu tormenta.

Sal 83:16 Llena sus rostros de vergüenza, / para que busquen Tu nombre, oh Jehová.

Sal 83:17 Sean avergonzados y turbados para siempre, / y queden confundidos y perezcan;

Sal 83:18 para que sepan que sólo Tú, cuyo nombre es Jehová, / eres el Altísimo sobre toda la tierra.

SALMOS 82 SALMOS 84

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SALMOS 84 Versión Recobro

SALMOS 84



Sal 84:1 ¡Cuán hermosos son Tus tabernáculos, / oh Jehová de los ejércitos!

Sal 84:2 Mi alma anhela y aun desfallece / por los atrios de Jehová; / mi corazón y mi carne claman / al Dios vivo.

Sal 84:3 Incluso el gorrión ha hallado casa en Tus dos altares; / y la golondrina nido para sí, / donde poner sus polluelos, / oh Jehová de los ejércitos, Rey mío y Dios mío.

Sal 84:4 Bienaventurados los que moran en Tu casa; / continuamente te alabarán. Selah

Sal 84:5 Bienaventurado el hombre cuya fuerza está en Ti; / en cuyo corazón están las calzadas a Sion.

Sal 84:6 Pasando por el valle de Baca, / lo convierten en manantial; / ciertamente la lluvia temprana lo cubre de bendiciones.

Sal 84:7 Van de fuerza en fuerza; / cada uno se presenta delante de Dios en Sion.

Sal 84:8 Oh Jehová, Dios de los ejércitos, oye mi oración; / presta oído, oh Dios de Jacob. Selah

Sal 84:9 Mira nuestro escudo, oh Dios; / y contempla el rostro de Tu ungido.

Sal 84:10 Porque un día en Tus atrios es mejor que mil fuera de ellos; / prefiero estar en el umbral de la casa de mi Dios, / que habitar en las tiendas de los malvados.

Sal 84:11 Porque sol y escudo es Jehová Dios; / gracia y gloria da Jehová; / nada bueno niega / a los que andan rectamente.

Sal 84:12 Oh Jehová de los ejércitos, bienaventurado es el hombre / que en Ti confía.

SALMOS 83 SALMOS 85

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SALMOS 85 Versión Recobro

SALMOS 85



Sal 85:1 Te has complacido, oh Jehová, en Tu tierra; / has hecho volver de la cautividad a Jacob.

Sal 85:2 Has perdonado la iniquidad de Tu pueblo; / has cubierto todo su pecado. Selah

Sal 85:3 Has retirado todo Tu furor; / te has apartado del ardiente furor de Tu ira.

Sal 85:4 Restáuranos, oh Dios de nuestra salvación, / y haz cesar Tu indignación contra nosotros.

Sal 85:5 ¿Estarás siempre airado con nosotros? / ¿Prolongarás Tu ira de generación en generación?

Sal 85:6 ¿No volverás a avivarnos, / para que Tu pueblo se regocije en Ti?

Sal 85:7 Muéstranos, oh Jehová, Tu benevolencia amorosa, / y concédenos Tu salvación.

Sal 85:8 Escucharé lo que hable Dios Jehová, / porque hablará paz
a Su pueblo y a Sus fieles; / pero que no vuelvan ellos a la insensatez.

Sal 85:9 Ciertamente Su salvación está cerca de los que le temen, / para que more la gloria en nuestra tierra.

Sal 85:10 La benevolencia amorosa y la verdad se han encontrado; / la justicia y la paz se han besado.

Sal 85:11 La verdad ha brotado de la tierra, / y la justicia ha mirado desde el cielo.

Sal 85:12 Ciertamente Jehová dará lo bueno, / y nuestra tierra dará su fruto.

Sal 85:13 La justicia marchará delante de Él / y Sus pasos nos pondrá por camino.

SALMOS 84 SALMOS 86

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SALMOS 86 Versión Recobro

SALMOS 86



Sal 86:1 Inclina Tu oído, oh Jehová, y respóndeme, / porque soy pobre y menesteroso.

Sal 86:2 Guarda mi alma, pues soy fiel; / salva a Tu siervo que confía en Ti, oh Tú, quien eres mi Dios.

Sal 86:3 Concédeme Tu favor, oh Señor; / porque a Ti clamo todo el día.

Sal 86:4 Haz que se regocije el alma de Tu siervo, / porque a Ti, oh Señor, levanto mi alma.

Sal 86:5 Pues Tú, oh Señor, eres bueno y perdonador, / y abundante en benevolencia amorosa para todos los que te invocan.

Sal 86:6 Presta oído, oh Jehová, a mi oración, / y atiende a la voz de mis súplicas.

Sal 86:7 En el día de mi angustia te invoco, / porque Tú me respondes.

Sal 86:8 No hay nadie como Tú entre los dioses, oh Señor; / ni hay obras como las Tuyas.

Sal 86:9 Todas las naciones que Tú has hecho vendrán / y adorarán delante de Ti, oh Señor; / y glorificarán Tu nombre.

Sal 86:10 Pues Tú eres grande y haces maravillas; / sólo Tú eres Dios.

Sal 86:11 Enséñame Tu camino, oh Jehová; / andaré en Tu verdad. / Haz sencillo mi corazón para que tema Tu nombre.

Sal 86:12 Te alabaré, oh Señor, Dios mío, con todo mi corazón; / y glorificaré Tu nombre para siempre.

Sal 86:13 Porque Tu benevolencia amorosa es grande para conmigo, / y has librado mi alma de las profundidades del Seol.

Sal 86:14 Oh Dios, los soberbios se han levantado contra mí, / y una compañía de violentos busca mi vida; / y no te han puesto a Ti delante de sí.

Sal 86:15 Pero Tú, oh Señor, eres Dios compasivo y bondadoso, / longánimo y abundante en benevolencia amorosa y verdad.

Sal 86:16 Vuélvete a mí y concédeme Tu favor; / da Tu fuerza a Tu siervo / y salva al hijo de Tu sierva.

Sal 86:17 Dame señal de bondad, / para que la vean los que me aborrecen y sean avergonzados; / porque Tú, oh Jehová, me has ayudado y consolado.

SALMOS 85 SALMOS 87

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SALMOS 87 Versión Recobro

SALMOS 87



Sal 87:1 Su cimiento está en los montes santos.

Sal 87:2 Jehová ama las puertas de Sion / más que todas las moradas de Jacob.

Sal 87:3 Cosas gloriosas se dicen de ti, / oh ciudad de Dios. Selah

Sal 87:4 Mencionaré Yo a Rahab y a Babilonia entre los que me conocen; / he aquí, Filistea y Tiro con Cus / dicen: Éste nació allá.

Sal 87:5 Pero de Sion se dirá: / Éste y aquél nacieron en ella, / y el Altísimo mismo la establecerá.

Sal 87:6 Jehová contará / al inscribir a los pueblos: / Éste nació allí. Selah

Sal 87:7 Entonces cantando y danzando, dirán: / Todos mis manantiales están en ti.

SALMOS 86 SALMOS 88

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SALMOS 88 Versión Recobro

SALMOS 88



Sal 88:1 Oh Jehová, el Dios de mi salvación, / de día y en la noche he clamado ante Ti.

Sal 88:2 Llegue hasta Ti mi oración; / inclina Tu oído a mi clamor.

Sal 88:3 Porque mi alma está llena de angustias, / y mi vida se acerca al Seol.

Sal 88:4 Soy contado entre los que bajan a la fosa; / soy como un hombre sin auxilio,

Sal 88:5 abandonado entre los difuntos, / como los muertos que yacen en la tumba, / de los que ya no te acuerdas más, / y ellos son arrancados de Tu mano.

Sal 88:6 Me has puesto en la fosa más profunda, / en lugares tenebrosos, en las profundidades.

Sal 88:7 Sobre mí pesa Tu ira, / y me has afligido con todas Tus olas. Selah

Sal 88:8 Has alejado de mí a mis conocidos; / me has hecho para ellos una abominación. / Estoy encerrado y no puedo salir.

Sal 88:9 Mis ojos languidecen por la aflicción; / todos los días te he invocado, oh Jehová; / he extendido a Ti mis manos.

Sal 88:10 ¿Acaso para los muertos haces maravillas? / ¿Se levantarán los difuntos y te alabarán? Selah

Sal 88:11 ¿Será proclamada Tu benevolencia amorosa en el sepulcro, / o Tu fidelidad en el Abadón?

Sal 88:12 ¿Se darán a conocer en la oscuridad Tus maravillas, / o Tu justicia en la tierra del olvido?

Sal 88:13 Pero a Ti he clamado, oh Jehová; / y en la mañana mi oración llega ante Ti.

Sal 88:14 ¿Por qué, oh Jehová, has rechazado mi alma? / ¿Por qué escondes de mí Tu rostro?

Sal 88:15 He estado afligido y moribundo desde mi juventud; / llevo Tus terrores; estoy abrumado.

Sal 88:16 Sobre mí ha pasado Tu furia; / Tus terrores me han aniquilado.

Sal 88:17 Me han rodeado como agua todo el día; / a una me han cercado.

Sal 88:18 Has alejado de mí / al amado y al amigo; / mis conocidos están en tinieblas.

SALMOS 87 SALMOS 89

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SALMOS 89 Versión Recobro

SALMOS 89



Sal 89:1 Cantaré de la benevolencia amorosa de Jehová para siempre; / de generación en generación daré a conocer con mi boca Tu fidelidad.

Sal 89:2 Porque he dicho: Para siempre será edificada la benevolencia amorosa; / en los cielos mismos establecerás Tu fidelidad.

Sal 89:3 He hecho pacto con Mi escogido; / he jurado a David, Mi siervo:

Sal 89:4 Estableceré tu descendencia para siempre / y edificaré tu trono de generación en generación. Selah

Sal 89:5 Los cielos alabarán Tus maravillas, oh Jehová, / y ciertamente Tu fidelidad en la congregación de los santos.

Sal 89:6 Pues, ¿quién en las nubes puede compararse a Jehová? / ¿Quién entre los hijos de los valientes es como Jehová,

Sal 89:7 como Dios, muy temido en el consejo de los santos / y portentoso sobre todos cuantos están en Su derredor?

Sal 89:8 Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿quién es como Tú, el poderoso Jah? / Tu fidelidad también te rodea.

Sal 89:9 Tú riges el oleaje del mar: / cuando sus olas se levantan, Tú las sosiegas.

Sal 89:10 Aplastaste a Rahab como a un herido de muerte; / con el brazo de Tu fuerza esparciste a Tus enemigos.

Sal 89:11 Tuyos son los cielos; Tuya también la tierra; / Tú fundaste el mundo y su plenitud.

Sal 89:12 Creaste el norte y el sur; / el Tabor y el Hermón gritan de gozo en Tu nombre.

Sal 89:13 Tienes un brazo poderoso; / fuerte es Tu mano, elevada Tu diestra.

Sal 89:14 La justicia y la equidad son el cimiento de Tu trono; / la benevolencia amorosa y la verdad van delante de Tu rostro.

Sal 89:15 Bienaventurado el pueblo que conoce el grito gozoso; / andan, oh Jehová, a la luz de Tu rostro.

Sal 89:16 Todo el día exultan en Tu nombre, / y en Tu justicia son exaltados.

Sal 89:17 Porque Tú eres la gloria de su fuerza, / y por Tu favor nuestro cuerno es exaltado.

Sal 89:18 Pues, de Jehová es nuestro escudo, / y del Santo de Israel es nuestro rey.

Sal 89:19 Entonces hablaste en visión / de Tu Santo, y dijiste: / He dado ayuda a Aquel que es valiente; / he exaltado a Aquel que fue escogido de Mi pueblo.

Sal 89:20 He hallado a David, Mi Siervo; / lo he ungido con Mi aceite santo,

Sal 89:21 con quien Mi mano será afirmada; / Mi brazo también lo fortalecerá.

Sal 89:22 El enemigo no le exigirá nada, / ni lo afligirá el hijo de maldad.

Sal 89:23 Aplastaré delante de Él a Sus adversarios / y heriré a los que le aborrecen.

Sal 89:24 Mi fidelidad y Mi benevolencia amorosa estarán con Él, / y en Mi nombre Su cuerno será exaltado.

Sal 89:25 Asimismo pondré sobre el mar Su mano / y sobre los ríos Su diestra.

Sal 89:26 Él me invocará, diciendo: Tú eres Mi Padre, / Mi Dios y la roca de Mi salvación.

Sal 89:27 También lo haré el Primogénito, / el más elevado de los reyes de la tierra.

Sal 89:28 Le conservaré Mi benevolencia amorosa para siempre, / y Mi pacto será firme con Él.

Sal 89:29 Estableceré Su descendencia para siempre, / y Su trono como los días de los cielos.

Sal 89:30 Si Sus hijos abandonan Mi ley / y no andan en Mis ordenanzas,

Sal 89:31 si profanan Mis estatutos / y no guardan Mis mandamientos,

Sal 89:32 Yo castigaré con vara su transgresión / y con azotes su iniquidad.

Sal 89:33 Pero no retiraré de Él Mi benevolencia amorosa, / ni traicionaré Mi fidelidad.

Sal 89:34 No profanaré Mi pacto, / ni cambiaré lo que ha salido de Mis labios.

Sal 89:35 Una vez he jurado por Mi santidad; / no mentiré a David.

Sal 89:36 Su descendencia perdurará para siempre, / y Su trono como el sol delante de Mí;

Sal 89:37 será establecido para siempre como la luna; / y el testigo en los cielos está firme. Selah

Sal 89:38 Pero Tú has desechado y rechazado; / te has airado contra Tu ungido.

Sal 89:39 Has aborrecido el pacto de Tu siervo; / has profanado su corona tirándola a tierra.

Sal 89:40 Has derribado todas sus murallas; / has convertido en ruinas sus fortalezas.

Sal 89:41 Todos los que pasan por el camino lo saquean; / ha llegado a ser oprobio para sus vecinos.

Sal 89:42 Has exaltado la diestra de sus adversarios; / has hecho regocijarse a todos sus enemigos.

Sal 89:43 Ciertamente has retirado el filo de su espada / y no le has hecho estar firme en la batalla.

Sal 89:44 Has hecho cesar su brillantez / y has echado por tierra su trono.

Sal 89:45 Has acortado los días de su juventud; / lo has cubierto de vergüenza. Selah

Sal 89:46 ¿Hasta cuándo, oh Jehová? ¿Te esconderás para siempre? / ¿Hasta cuándo arderá como fuego Tu ira?

Sal 89:47 Recuerda cuán breve es mi tiempo: / ¡Con qué propósito vano has creado a todos los hijos de los hombres!

Sal 89:48 ¿Qué hombre vivirá y no verá la muerte? / ¿Librará su alma del poder del Seol? Selah

Sal 89:49 ¿Dónde están Tus antiguas acciones de benevolencia amorosa, oh Señor, / las cuales en Tu fidelidad juraste a David?

Sal 89:50 Recuerda, oh Señor, el oprobio de Tus siervos, / cómo llevo en mi seno el oprobio de todos los pueblos poderosos,

Sal 89:51 con el cual Tus enemigos han vituperado, oh Jehová, / con el cual han vituperado los pasos de Tu ungido.

Sal 89:52 Bendito sea Jehová para siempre. / Amén y Amén.

SALMOS 88 SALMOS 90

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SALMOS 9 Versión Recobro

SALMOS 9



Sal 9:1 Te daré gracias, oh Jehová, con todo mi corazón; / contaré todas Tus maravillas.

Sal 9:2 Me regocijaré y exultaré en Ti; / cantaré salmos a Tu nombre, oh Altísimo.

Sal 9:3 Cuando vuelven atrás mis enemigos, / tropiezan y perecen en Tu presencia.

Sal 9:4 Porque has mantenido mi derecho y mi causa; / te sientas en el trono, juzgando con justicia.

Sal 9:5 Has reprendido a las naciones; has destruido a los malvados; / has borrado el nombre de ellos eternamente y para siempre.

Sal 9:6 Los enemigos han llegado a su fin; están en ruinas perpetuas; / y has desarraigado sus ciudades; ha perecido el recuerdo de ellos.

Sal 9:7 Pero Jehová se sienta entronizado para siempre; / tiene establecido Su trono para el juicio.

Sal 9:8 Y Él juzga al mundo con justicia; / ejecuta juicio sobre los pueblos con equidad.

Sal 9:9 Y Jehová es un alto escondite para los oprimidos, / un alto escondite en tiempos de angustia.

Sal 9:10 Y los que conocen Tu nombre ponen su confianza en Ti, / porque no has abandonado a los que te buscan, oh Jehová.

Sal 9:11 Cantad salmos a Jehová, Aquel que habita en Sion; / proclamad Sus hechos entre los pueblos,

Sal 9:12 porque Aquel que venga la sangre se acuerda de los que murieron; / Él no olvida el clamor de los afligidos.

Sal 9:13 Concédeme Tu favor, oh Jehová; mira la aflicción que padezco a causa de los que me odian, / Tú que me levantas de las puertas de la muerte,

Sal 9:14 para que anuncie todas Tus alabanzas / y, en las puertas de la hija de Sion, exulte en Tu salvación.

Sal 9:15 Las naciones se han hundido en el hoyo que hicieron; / su pie quedó atrapado en la red que escondieron.

Sal 9:16 Jehová se ha dado a conocer; ha hecho juicio; / los malvados han sido atrapados en la obra de sus manos. Higaión. Selah

Sal 9:17 Los malvados serán vueltos atrás, hacia el Seol, / todas las naciones que se olvidan de Dios.

Sal 9:18 Porque los menesterosos no serán olvidados para siempre, / ni la esperanza de los afligidos perecerá para siempre.

Sal 9:19 ¡Levántate, oh Jehová! Que el hombre mortal no prevalezca; / que sean juzgadas las naciones delante de Ti.

Sal 9:20 Infúndeles temor, oh Jehová; / que sepan las naciones que son hombres mortales. Selah

SALMOS 8 SALMOS 10

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SALMOS 90 Versión Recobro

SALMOS 90



Sal 90:1 Oh Señor, Tú has sido nuestra morada / en todas las generaciones.

Sal 90:2 Antes que nacieran los montes, / y dieses a luz la tierra y el mundo, / incluso desde la eternidad y hasta la eternidad, Tú eres Dios.

Sal 90:3 Haces que el hombre vuelva al polvo / y dices: Volved, hijos de los hombres.

Sal 90:4 Porque mil años ante Tus ojos / son como el ayer, que ya pasó, / y como una vigilia de la noche.

Sal 90:5 Tú los barres como con torrente de aguas; son como en un sueño: / por la mañana son como la hierba que brota de nuevo.

Sal 90:6 En la mañana florece y brota de nuevo; / a la tarde es cortada y se seca.

Sal 90:7 Pues por Tu furor hemos sido consumidos, / y por Tu ira hemos sido turbados.

Sal 90:8 Has puesto nuestras iniquidades ante Ti, / nuestros pecados secretos a la luz de Tu rostro.

Sal 90:9 Porque todos nuestros días han dejado de ser, a causa de Tu ira desbordante; / acabamos nuestros años como un suspiro.

Sal 90:10 Los días de nuestros años son setenta años, / o, si hay vigor, ochenta años; / pero su orgullo es labor y tristeza, / porque pronto desaparece, y nosotros volamos.

Sal 90:11 ¿Quién conoce el poder de Tu enojo, / y Tu ira desbordante conforme al temor que se te debe?

Sal 90:12 Enséñanos, pues, a contar nuestros días / para que adquiramos un corazón de sabiduría.

Sal 90:13 ¡Vuélvete, oh Jehová! ¿Hasta cuándo? / Y arrepiéntete en cuanto a Tus siervos.

Sal 90:14 Sácianos de Tu benevolencia amorosa por la mañana / para que demos grito resonante y nos regocijemos todos nuestros días.

Sal 90:15 Haznos regocijar conforme a los días que nos has afligido, / conforme a los años en los cuales hemos visto la maldad.

Sal 90:16 Que Tu obra sea manifiesta ante Tus siervos, / y Tu esplendor, a sus hijos.

Sal 90:17 Y el favor del Señor, nuestro Dios, sea sobre nosotros, / y confirme sobre nosotros la obra de nuestras manos; / sí, confirme la obra de nuestras manos.

SALMOS 89 SALMOS 91

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SALMOS 91 Versión Recobro

SALMOS 91



Sal 91:1 El que habita en el lugar secreto del Altísimo / morará a la sombra del Todopoderoso.

Sal 91:2 Digo de Jehová: / ¡Mi refugio y Mi fortaleza, / Mi Dios, en quien confío!

Sal 91:3 Porque Él te librará / del lazo del pajarero, / de la peste mortal.

Sal 91:4 Él te cubrirá con Sus plumas remeras, / y bajo Sus alas te refugiarás; / escudo y broquel es Su verdad.

Sal 91:5 No temerás el terror nocturno, / ni la flecha que vuele de día,

Sal 91:6 ni la peste que avance en las tinieblas, / ni la destrucción que devaste al mediodía.

Sal 91:7 Caerán a Tu lado mil, / y diez mil a Tu diestra; / pero a Ti no se acercará.

Sal 91:8 Tan sólo mirarás con Tus ojos / y verás la recompensa de los malvados.

Sal 91:9 Porque Tú has puesto a Jehová, que es mi refugio, / al Altísimo, por Tu habitación;

Sal 91:10 ningún mal te sobrevendrá, / ni plaga se acercará a Tu tienda.

Sal 91:11 Pues a Sus ángeles les encargará acerca de Ti / para que te guarden en todos Tus caminos.

Sal 91:12 Te sostendrán en sus manos, / no sea que tropiece Tu pie contra una piedra.

Sal 91:13 Sobre el león y la cobra pisarás; / hollarás al leoncillo y a la serpiente.

Sal 91:14 Por cuanto en Mí Él ha puesto Su amor, Yo lo rescataré; / lo pondré en alto, por cuanto ha conocido Mi nombre.

Sal 91:15 Me invocará, y le responderé. / Estaré con Él en la angustia; / lo libraré y lo honraré.

Sal 91:16 Con extensión de Sus días lo satisfaré, / y le mostraré Mi salvación.

SALMOS 90 SALMOS 92

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SALMOS 92 Versión Recobro

SALMOS 92



Sal 92:1 Es bueno dar gracias a Jehová / y cantar salmos a Tu nombre, oh Altísimo;

Sal 92:2 anunciar Tu benevolencia amorosa por la mañana / y Tu fidelidad por las noches,

Sal 92:3 con el instrumento de diez cuerdas y con el arpa, / con el higaión de la lira.

Sal 92:4 Porque Tú, oh Jehová, me hiciste regocijar a causa de lo que has hecho; / a causa de las obras de Tus manos gritaré de gozo.

Sal 92:5 ¡Cuán grandes son Tus obras, oh Jehová! / ¡Cuán profundos son Tus pensamientos!

Sal 92:6 El hombre insensato no los conoce, / ni los entiende el necio.

Sal 92:7 Cuando brotan los malvados como la hierba, / y florecen todos los hacedores de iniquidad, / es para que sean destruidos para siempre.

Sal 92:8 Mas Tú, oh Jehová, eres excelso para siempre.

Sal 92:9 Porque he aquí Tus enemigos, oh Jehová; / porque he aquí, Tus enemigos perecerán; / serán esparcidos todos los hacedores de iniquidad.

Sal 92:10 Pero has exaltado mi cuerno como el de un toro salvaje; / estoy ungido con aceite fresco.

Sal 92:11 Y mis ojos han visto su deseo para con mis enemigos; / mis oídos han oído su deseo para con los malhechores que se levantan contra mí.

Sal 92:12 El justo florecerá como la palmera; / crecerá como cedro en el Líbano.

Sal 92:13 Plantados en la casa de Jehová, / florecerán en los atrios de nuestro Dios.

Sal 92:14 Aun en la vejez producirán fruto; / estarán llenos de savia y verdes;

Sal 92:15 para anunciar que Jehová es recto; / Él es mi roca, y no hay injusticia en Él.

SALMOS 91 SALMOS 93

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SALMOS 93 Versión Recobro

SALMOS 93



Sal 93:1 Jehová reina; se ha vestido de majestad. / Jehová se ha vestido, se ha ceñido, de poder. / Ciertamente el mundo está afirmado; no será sacudido.

Sal 93:2 Desde la antigüedad está establecido Tu trono; / Tú eres desde la eternidad.

Sal 93:3 Los torrentes han alzado, oh Jehová, / los torrentes han alzado su voz; / los torrentes alzan su bramido.

Sal 93:4 Más que las voces de muchas aguas, / que las recias olas del mar, / ¡es poderoso Jehová en las alturas!

Sal 93:5 Tus testimonios son muy seguros; / la santidad es propia de Tu casa, / oh Jehová, para siempre.

SALMOS 92 SALMOS 94

«Tabla de contenido













































































































































































SALMOS 94 Versión Recobro

SALMOS 94



Sal 94:1 Oh Dios de las venganzas, oh Jehová, / oh Dios de las venganzas, ¡resplandece!

Sal 94:2 Levántate, oh Juez de la tierra, / da a los soberbios su recompensa.

Sal 94:3 ¿Hasta cuándo los malvados, oh Jehová, / hasta cuándo exultarán los malvados?

Sal 94:4 Vocean, hablan arrogantemente; / se jactan todos los hacedores de iniquidad.

Sal 94:5 Aplastan a Tu pueblo, oh Jehová, / y afligen a Tu heredad.

Sal 94:6 Matan a la viuda y al extranjero, / y asesinan a los huérfanos.

Sal 94:7 Y dicen: Jehová no lo ve, / ni lo considera el Dios de Jacob.

Sal 94:8 Considerad, insensatos del pueblo; / y necios, ¿cuándo llegaréis a ser sabios?

Sal 94:9 El que plantó el oído, ¿acaso no oye? / Y el que formó el ojo, ¿acaso no ve?

Sal 94:10 El que disciplina a las naciones, / el que enseña conocimiento al hombre, ¿acaso no reprende?

Sal 94:11 Jehová conoce los pensamientos del hombre, / que son vanidad.

Sal 94:12 Bienaventurado el hombre / a quien disciplinas, oh Jehová, / y a quien enseñas sobre la base de Tu ley;

Sal 94:13 para darle descanso de los días de maldad / hasta que se cave un hoyo para los malvados.

Sal 94:14 Porque Jehová no abandonará a Su pueblo, / ni desamparará a Su heredad.

Sal 94:15 Pues el juicio volverá a la justicia, / y todos los rectos de corazón lo seguirán.

Sal 94:16 ¿Quién se alzará por mí contra los malhechores? / ¿Quién estará por mí contra los hacedores de iniquidad?

Sal 94:17 Si Jehová no hubiera sido mi auxilio, / mi alma pronto habría morado en silencio.

Sal 94:18 Cuando decía: Mi pie resbala, / Tu benevolencia amorosa, oh Jehová, me sostenía.

Sal 94:19 Cuando mis inquietudes son muchas dentro de mí, / Tus consolaciones alegran mi alma.

Sal 94:20 ¿Puede ser aliado tuyo el trono de destrucción, / que trama el mal mediante sus estatutos?

Sal 94:21 Se unen contra el alma del justo / y condenan la sangre inocente.

Sal 94:22 Pero Jehová ha sido mi torre alta, / y mi Dios, la roca de mi refugio.

Sal 94:23 Hará volver sobre ellos su iniquidad / y los destruirá en su propia maldad; / Jehová, nuestro Dios, los destruirá.

SALMOS 93 SALMOS 95

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SALMOS 95 Versión Recobro

SALMOS 95



Sal 95:1 Venid, cantemos de gozo a Jehová; / aclamemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.

Sal 95:2 Lleguemos ante Su presencia con acción de gracias, / aclamémosle jubilosamente con salmos.

Sal 95:3 Porque Dios grande es Jehová / y Rey grande sobre todos los dioses.

Sal 95:4 En Su mano están las profundidades de la tierra; / las alturas de los montes son Suyas.

Sal 95:5 El mar es Suyo, y Él lo hizo; / y Sus manos formaron la tierra seca.

Sal 95:6 Venid, adoremos y postrémonos; / arrodillémonos delante de Jehová, nuestro Hacedor.

Sal 95:7 Porque Él es nuestro Dios, / y nosotros el pueblo de Sus pastos / y el rebaño de Su mano. / Si oís hoy Su voz,

Sal 95:8 no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, / como en el día de Masah en el desierto,

Sal 95:9 cuando vuestros padres me pusieron a prueba; / me probaron, aunque habían visto Mi obra.

Sal 95:10 Cuarenta años me repugnó aquella generación, / y dije: Son un pueblo que anda extraviado en su corazón; / y no conocen Mis caminos;

Sal 95:11 por eso juré en Mi ira: / ¡De ningún modo entrarán en Mi reposo!

SALMOS 94 SALMOS 96

«Tabla de contenido













































































































































































SALMOS 96 Versión Recobro

SALMOS 96



Sal 96:1 Cantad a Jehová un cántico nuevo; / cantad a Jehová, toda la tierra.

Sal 96:2 Cantad a Jehová, bendecid Su nombre; / proclamad de día en día Su salvación.

Sal 96:3 Contad Su gloria entre las naciones, / Sus maravillas entre todos los pueblos.

Sal 96:4 Porque grande es Jehová y muy digno de alabanza; / Él ha de ser temido más que todos los dioses.

Sal 96:5 Pues todos los dioses de los pueblos son ídolos, / pero Jehová hizo los cielos.

Sal 96:6 Majestad y esplendor están delante de Él; / fortaleza y belleza en Su santuario.

Sal 96:7 Atribuid a Jehová, oh familias de los pueblos, / atribuid a Jehová gloria y fuerza,

Sal 96:8 atribuid a Jehová la gloria de Su nombre; / traed ofrenda, y entrad en Sus atrios.

Sal 96:9 Adorad a Jehová en esplendor santo; / tiemble delante de Él toda la tierra.

Sal 96:10 Decid entre las naciones: Jehová reina; / ciertamente el mundo está afirmado, no será sacudido; / Él juzgará con equidad a los pueblos.

Sal 96:11 Regocíjense los cielos y alégrese la tierra; / brame el mar y su plenitud.

Sal 96:12 Exulte el campo y todo lo que hay en él; / entonces todos los árboles del bosque cantarán de gozo

Sal 96:13 delante de Jehová, porque Él viene; / pues Él viene a juzgar la tierra; / juzgará la tierra con justicia / y a los pueblos con Su verdad.

SALMOS 95 SALMOS 97

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SALMOS 97 Versión Recobro

SALMOS 97



Sal 97:1 ¡Jehová reina! Alégrese la tierra; / regocíjense las muchas islas.

Sal 97:2 Nubes y densas tinieblas están alrededor de Él; / justicia y equidad son el cimiento de Su trono.

Sal 97:3 Fuego va delante de Él / y abrasa a Sus adversarios en derredor.

Sal 97:4 Sus relámpagos iluminan el mundo; / la tierra lo ve y tiembla.

Sal 97:5 Ante la presencia de Jehová los montes se derriten como cera, / ante la presencia del Señor de toda la tierra.

Sal 97:6 Los cielos anuncian Su justicia, / y todos los pueblos ven Su gloria.

Sal 97:7 Avergüéncense todos los que sirven a una imagen tallada, / los que se glorían en los ídolos; / adoradle, todos los dioses.

Sal 97:8 Sion escucha y se regocija, / y están contentas las hijas de Judá, / a causa de Tus juicios, oh Jehová.

Sal 97:9 Porque Tú eres, oh Jehová, altísimo sobre toda la tierra; / eres muy exaltado sobre todos los dioses.

Sal 97:10 ¡Vosotros los que amáis a Jehová, aborreced el mal! / Él guarda las almas de Sus fieles; / los libra de la mano de los malvados.

Sal 97:11 Luz está sembrada para el justo, / y regocijo para los rectos de corazón.

Sal 97:12 Regocijaos, oh justos, en Jehová; / y alabad Su santa memoria.

SALMOS 96 SALMOS 98

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SALMOS 98 Versión Recobro

SALMOS 98



Sal 98:1 Cantad a Jehová un cántico nuevo, / porque ha hecho maravillas. / Su diestra y Su brazo santo / le han logrado la salvación.

Sal 98:2 Jehová ha dado a conocer Su salvación; / a vista de las naciones / ha revelado Su justicia.

Sal 98:3 Se ha acordado de Su benevolencia amorosa y de Su fidelidad / para con la casa de Israel; / todos los confines de la tierra han visto / la salvación de nuestro Dios.

Sal 98:4 Aclamad con júbilo a Jehová, toda la tierra; / prorrumpid, cantad de gozo, cantad salmos.

Sal 98:5 Cantad salmos a Jehová con la lira, / con la lira y al son de la melodía.

Sal 98:6 Con trompetas y sonido de cuernos / aclamad con júbilo ante el Rey, Jehová.

Sal 98:7 Brame el mar y su plenitud, / el mundo y los que en él habitan.

Sal 98:8 Los ríos batan palmas; / a una canten de gozo los montes

Sal 98:9 delante de Jehová, porque Él viene / a juzgar la tierra. / Juzgará al mundo con justicia / y a los pueblos con equidad.

SALMOS 97 SALMOS 99

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SALMOS 99 Versión Recobro

SALMOS 99



Sal 99:1 Jehová reina; estremézcanse los pueblos. / Él está entronizado entre los querubines; que tiemble la tierra.

Sal 99:2 Jehová es grande en Sion, / y es exaltado sobre todos los pueblos.

Sal 99:3 Alaben Tu nombre grande y asombroso / —¡santo es!—

Sal 99:4 y la fuerza del Rey, quien ama el derecho. / Tú has establecido la equidad; / has hecho / en Jacob derecho y justicia.

Sal 99:5 Exaltad a Jehová nuestro Dios, / y adoradle ante el estrado de Sus pies; / ¡Él es santo!

Sal 99:6 Moisés y Aarón, entre Sus sacerdotes, / y Samuel, entre los que invocaban Su nombre, / clamaban a Jehová, / y Él les respondía.

Sal 99:7 En columna de nube Él les hablaba; / guardaban Sus testimonios y el estatuto que les había dado.

Sal 99:8 Oh Jehová nuestro Dios, Tú les respondías; / fuiste para ellos Dios perdonador, / mas también vengador de sus obras.

Sal 99:9 Exaltad a Jehová nuestro Dios, / y adoradle en Su monte santo; / porque santo es Jehová nuestro Dios.

SALMOS 98 SALMOS 100

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Proverbios Versión Recobro

PROVERBIOS



PROVERBIOS 1



Pr 1:1 Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel:

Pr 1:2 para conocer la sabiduría y la instrucción, / para discernir palabras de entendimiento;

Pr 1:3 para recibir instrucción en sabia conducta, / justicia, derecho y equidad;

Pr 1:4 para dar prudencia a los simples, / al joven conocimiento y discreción;

Pr 1:5 a fin de que oiga el sabio y crezca en conocimiento, / y el que posee entendimiento adquiera sano consejo;

Pr 1:6 para entender proverbio y figura, / las palabras de los sabios y sus dichos enigmáticos.

Pr 1:7 El temor de Jehová es el principio del conocimiento; / los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.

Pr 1:8 Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, / y no rechaces la enseñanza de tu madre;

Pr 1:9 pues, serán guirnalda de gracia para tu cabeza / y adornos para tu cuello.

Pr 1:10 Hijo mío, si los pecadores te quieren seducir, / no consientas.

Pr 1:11 Si te dicen: Ven con nosotros; pongámonos al acecho para derramar sangre; / tendamos emboscada sin causa al inocente;

Pr 1:12 los tragaremos vivos como el Seol, / y enteros, como los que descienden a la fosa.

Pr 1:13 Hallaremos toda clase de bienes preciosos; / llenaremos nuestras casas de botín;

Pr 1:14 echa tu suerte con nosotros; / todos tendremos bolsa común;

Pr 1:15 hijo mío, no andes en ese camino con ellos; / aparta tu pie de su senda.

Pr 1:16 Porque sus pies corren hacia el mal, / y se apresuran a derramar sangre.

Pr 1:17 Porque en vano se tiende la red / ante los ojos de cualquier ave;

Pr 1:18 pero ellos contra su propia sangre acechan; / ¡tienden emboscadas a sus propias vidas!

Pr 1:19 Tales son los caminos de todos los que son codiciosos de ganancia; / quita la vida de sus poseedores.

Pr 1:20 La sabiduría clama en las calles; / en las plazas alza su voz.

Pr 1:21 Clama en la cabecera de la calle bulliciosa; / a la entrada de las puertas de la ciudad pronuncia sus discursos:

Pr 1:22 ¿Hasta cuándo, oh simples, amaréis la simpleza, / y los burlones se deleitarán en la burla, / y los necios aborrecerán el conocimiento?

Pr 1:23 Volveos a mi reprensión; / en seguida derramaré mi espíritu sobre vosotros; / os haré saber mis palabras.

Pr 1:24 Por cuanto llamé, y os rehusasteis a oír; / extendí mi mano, y nadie prestó atención;

Pr 1:25 desatendisteis todo consejo mío / y no aceptasteis mi reprensión;

Pr 1:26 también yo me reiré de vuestra calamidad; / me burlaré cuando os venga lo que teméis,

Pr 1:27 cuando venga como tormenta lo que teméis, / y vuestra calamidad llegue como torbellino, / cuando vengan sobre vosotros aflicción y angustia.

Pr 1:28 Entonces me llamarán, mas no responderé; / me buscarán con diligencia, pero no me hallarán.

Pr 1:29 Por cuanto aborrecieron el conocimiento, / y no escogieron el temor de Jehová,

Pr 1:30 ni aceptaron mi consejo, / y despreciaron toda reprensión mía;

Pr 1:31 comerán del fruto de su propio camino, / y de sus propias artimañas se hartarán.

Pr 1:32 Porque el desvío de los simples los matará, / y la prosperidad de los necios los hará perecer;

Pr 1:33 mas el que me escuche morará seguro, / y vivirá tranquilo, sin temor del mal.

SALMOS 150 PROVERBIOS 2

«Tabla de contenido













































































































































































PROVERBIOS 10 Versión Recobro

PROVERBIOS 10



Pr 10:1 Los proverbios de Salomón.
El hijo sabio alegra al padre, / pero el hijo necio es tristeza para su madre.

Pr 10:2 Los tesoros de maldad no son de provecho, / mas la justicia libra de la muerte.

Pr 10:3 Jehová no dejará que el alma del justo padezca hambre, / mas rechaza la avidez de los malvados.

Pr 10:4 La mano negligente empobrece, / pero la mano de los diligentes enriquece.

Pr 10:5 El que recoge en el verano es hijo prudente, / mas el que duerme en tiempo de siega es hijo que avergüenza.

Pr 10:6 Hay bendiciones sobre la cabeza del justo, / pero la boca de los malvados oculta violencia.

Pr 10:7 La memoria del justo es bendita, / mas el nombre de los malvados se pudrirá.

Pr 10:8 El sabio de corazón recibirá mandamientos, / mas el necio de labios será derribado.

Pr 10:9 El que camina en integridad anda seguro, / pero el que pervierte sus caminos será descubierto.

Pr 10:10 El que guiña el ojo causa tristeza, / y el necio de labios será derribado.

Pr 10:11 Fuente de vida es la boca del justo, / pero la boca de los malvados oculta violencia.

Pr 10:12 El odio despierta rencillas, / pero el amor cubre todas las transgresiones.

Pr 10:13 En los labios del entendido se halla sabiduría, / mas la vara es para las espaldas del falto de buen juicio.

Pr 10:14 Los sabios atesoran conocimiento, / mas la boca del necio es destrucción inminente.

Pr 10:15 Los bienes del rico son su ciudad fuerte; / la ruina de los pobres es su pobreza.

Pr 10:16 El salario del justo es para vida; / la ganancia del malvado, para pecado.

Pr 10:17 El que atiende a la instrucción está en la senda de la vida, / pero el que abandona la reprensión, yerra.

Pr 10:18 El que encubre el odio tiene labios mentirosos, / y el que profiere calumnia es un necio.

Pr 10:19 En las muchas palabras no falta la transgresión, / mas el que refrena sus labios es prudente.

Pr 10:20 La lengua del justo es como plata escogida; / el corazón de los malvados es de poco valor.

Pr 10:21 Los labios del justo alimentan a muchos, / mas los necios mueren por falta de sensatez.

Pr 10:22 La bendición de Jehová es la que enriquece, / y no añade tristeza con ella.

Pr 10:23 Llevar a cabo un plan inicuo es como una diversión para el necio, / mas la sabiduría recrea al hombre entendido.

Pr 10:24 Lo que el malvado teme, eso le sobrevendrá, / y a los justos les será concedido lo que desean.

Pr 10:25 Cuando pasa el torbellino, el malvado no permanece; / pero el justo es cimiento perpetuo.

Pr 10:26 Como el vinagre para los dientes y el humo para los ojos, / así es el perezoso para quienes lo envían.

Pr 10:27 El temor de Jehová prolonga los días, / mas los años de los malvados serán acortados.

Pr 10:28 La esperanza de los justos es alegría, / mas la expectación de los malvados perecerá.

Pr 10:29 El camino de Jehová es fortín para el hombre recto, / pero es ruina para los hacedores de iniquidad.

Pr 10:30 El justo jamás será conmovido, / pero los malvados no habitarán la tierra.

Pr 10:31 La boca del justo produce sabiduría / mas la lengua perversa será cortada.

Pr 10:32 Los labios del justo saben hablar lo que agrada, / mas la boca de los malvados habla perversidades.

PROVERBIOS 9 PROVERBIOS 11

«Tabla de contenido













































































































































































PROVERBIOS 11 Versión Recobro

PROVERBIOS 11



Pr 11:1 La balanza falsa es abominación a Jehová, / pero la pesa cabal es Su deleite.

Pr 11:2 Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; / mas con los humildes está la sabiduría.

Pr 11:3 La integridad de los rectos los guiará, / pero la perversidad de los pérfidos los destruirá.

Pr 11:4 No aprovechan las riquezas en el día de la ira, / mas la justicia libra de la muerte.

Pr 11:5 La justicia del perfecto enderezará su camino, / pero el malvado caerá por su propia maldad.

Pr 11:6 La justicia de los rectos los librará, / pero los pérfidos serán atrapados en sus propias codicias.

Pr 11:7 Cuando muere el hombre malvado, perece su expectación; / y la esperanza del fuerte perece.

Pr 11:8 El justo es librado de la tribulación, / y el malvado entra en lugar suyo.

Pr 11:9 El impío con la boca destruye a su prójimo, / mas los justos por el conocimiento serán librados.

Pr 11:10 Cuando les va bien a los justos, exulta la ciudad, / y cuando perecen los malos, hay gritos de júbilo.

Pr 11:11 Por la bendición de los rectos la ciudad es exaltada, / mas por la boca de los malvados es derribada.

Pr 11:12 El que menosprecia a su prójimo carece de buen juicio, / pero el hombre entendido guarda silencio.

Pr 11:13 El que anda de chismoso revela secretos, / mas el de espíritu fiel encubre el asunto.

Pr 11:14 Donde no hay sano consejo, el pueblo cae, / pero en la multitud de consejeros hay seguridad.

Pr 11:15 Quien sale fiador de un extraño ciertamente será afligido, / mas el que aborrece las fianzas, está seguro.

Pr 11:16 La mujer que tiene gracia obtiene honra, / y los hombres violentos obtienen riquezas.

Pr 11:17 El hombre misericordioso recompensa a su propia alma, / mas el cruel atormenta su propia carne.

Pr 11:18 El malvado gana salario engañoso, / pero el que siembra justicia recibe verdadera recompensa.

Pr 11:19 El que persiste en la justicia alcanzará la vida, / y el que sigue el mal avanza a su propia muerte.

Pr 11:20 Abominación son a Jehová los de corazón perverso, / mas los de camino perfecto son Su deleite.

Pr 11:21 Ten por seguro: el malvado no quedará sin castigo, / pero la descendencia de los justos será librada.

Pr 11:22 Como zarcillo de oro en el hocico de un cerdo / es la mujer hermosa que carece de discreción.

Pr 11:23 El deseo de los justos es solamente el bien, / pero la expectación de los malvados es la ira.

Pr 11:24 Hay quien esparce y le es añadido más, / y hay quien retiene lo que es justo, sólo para acabar en necesidad.

Pr 11:25 El alma que bendice a otros prosperará, / y el que riega también será regado.

Pr 11:26 Al que acapara el grano, el pueblo lo maldecirá, / pero habrá bendición sobre la cabeza del que lo vende.

Pr 11:27 El que con diligencia busca el bien, busca el favor, / pero al que busca el mal, el mal le sobrevendrá.

Pr 11:28 El que confía en sus riquezas caerá, / pero los justos reverdecerán como el follaje.

Pr 11:29 El que perturba su propia casa heredará viento, / y el necio será siervo del sabio de corazón.

Pr 11:30 El fruto del justo es árbol de vida, / y es sabio quien gana almas.

Pr 11:31 Si el justo es recompensado en la tierra, / ¡cuánto más el malvado y el pecador!

PROVERBIOS 10 PROVERBIOS 12

«Tabla de contenido













































































































































































PROVERBIOS 12 Versión Recobro

PROVERBIOS 12



Pr 12:1 El que ama la corrección ama el conocimiento, / pero el que aborrece la reprensión es necio.

Pr 12:2 El bueno obtendrá favor de Jehová, / mas Él condenará al hombre de malos designios.

Pr 12:3 El hombre no se afianzará por medio de la maldad, / pero la raíz de los justos no será conmovida.

Pr 12:4 La mujer virtuosa es corona de su marido, / mas la que lo avergüenza es como podredumbre en sus huesos.

Pr 12:5 Los pensamientos de los justos son equitativos, / pero los consejos de los malvados son engañosos.

Pr 12:6 Las palabras de los malvados están al acecho de la sangre, / pero la boca de los rectos los librará.

Pr 12:7 Los malvados son derribados y dejan de ser, / pero la casa de los justos permanecerá firme.

Pr 12:8 El hombre será alabado conforme a su prudencia, / mas el de corazón perverso será menospreciado.

Pr 12:9 Más vale el poco estimado que tiene siervo, / que el que se da honra a sí mismo y carece de pan.

Pr 12:10 El justo se preocupa de la vida de su bestia, / mas las partes internas de los malvados son crueles.

Pr 12:11 El que labra su tierra tendrá abundancia de pan, / mas el que persigue naderías carece de buen juicio.

Pr 12:12 El malvado codicia la presa de los malos, / mas la raíz de los justos da fruto.

Pr 12:13 En la transgresión de los labios hay trampa para el impío, / mas el justo saldrá de la angustia.

Pr 12:14 El hombre se sacia con el bien del fruto de su boca, / y le será pagado según la obra de sus manos.

Pr 12:15 El camino del necio es recto ante sus propios ojos; / mas el sabio escucha el consejo.

Pr 12:16 El enojo del necio se conoce al instante, / pero el prudente oculta la vergüenza.

Pr 12:17 El que habla verdad proclama justicia, / mas el testigo falso, engaño.

Pr 12:18 Hay quien habla precipitadamente como dando estocadas de espada, / pero la lengua de los sabios brinda salud.

Pr 12:19 El labio veraz permanece firme para siempre, / pero la lengua mentirosa, sólo por un momento.

Pr 12:20 Engaño hay en el corazón de los que maquinan el mal, / pero los consejeros de paz tienen gozo.

Pr 12:21 Ningún daño acontecerá al justo, / mas los malvados serán colmados de males.

Pr 12:22 Los labios mentirosos son abominación a Jehová, / pero los que obran fielmente son Su deleite.

Pr 12:23 El hombre prudente encubre su conocimiento, / mas el corazón de los necios proclama su necedad.

Pr 12:24 La mano de los diligentes gobernará, / pero los perezosos serán sometidos a trabajos forzados.

Pr 12:25 La ansiedad en el corazón del hombre lo abate, / mas la buena palabra le trae gozo.

Pr 12:26 El justo es guía para su prójimo, / pero el camino de los malvados los hace errar.

Pr 12:27 El indolente no asa lo que ha cazado, / pero los bienes preciosos del hombre son para el diligente.

Pr 12:28 En el camino de la justicia está la vida, / y en su senda no hay muerte.

PROVERBIOS 11 PROVERBIOS 13

«Tabla de contenido













































































































































































PROVERBIOS 13 Versión Recobro

PROVERBIOS 13



Pr 13:1 El hijo sabio oye la instrucción de su padre, / pero el escarnecedor no escucha la reprensión.

Pr 13:2 Del fruto de su boca el hombre comerá el bien, / mas el deseo de los pérfidos es la violencia.

Pr 13:3 Quien vigila su boca, guarda su alma, / pero quien mucho abre sus labios, termina en ruina.

Pr 13:4 El alma del perezoso anhela, y no tiene nada; / mas el alma de los diligentes será engordada.

Pr 13:5 El justo aborrece la falsedad; / pero el malvado se hace odioso y queda confundido.

Pr 13:6 La justicia guarda al que es irreprensible en su camino, / pero la maldad trastorna al pecador.

Pr 13:7 Hay quien finge ser rico, pero no tiene nada, / y hay quien finge ser pobre, pero tiene muchas riquezas.

Pr 13:8 El rescate de la vida de un hombre son sus riquezas, / pero el pobre no oye amenazas.

Pr 13:9 La luz de los justos se regocija, / mas se apaga la lámpara de los malvados.

Pr 13:10 La soberbia sólo produce discordia, / mas con los que reciben consejos está la sabiduría.

Pr 13:11 Las riquezas obtenidas con vanidad disminuirán, / pero el que recoge con labor las aumenta.

Pr 13:12 La esperanza que se demora enferma el corazón, / pero el deseo cumplido es árbol de vida.

Pr 13:13 El que desprecia la palabra acarrea sobre sí destrucción, / mas el que teme el mandamiento será recompensado.

Pr 13:14 La enseñanza del sabio es fuente de vida, / que aparta de los lazos de la muerte.

Pr 13:15 El buen entendimiento da favor, / mas el camino de los pérfidos es duro.

Pr 13:16 Todo hombre prudente obra con conocimiento, / mas el necio manifiesta su necedad.

Pr 13:17 El mensajero inicuo cae en la maldad, / pero el enviado fiel trae sanidad.

Pr 13:18 Pobreza y vergüenza vendrán al que rechaza la corrección, / pero el que acepta la reprensión será honrado.

Pr 13:19 El deseo cumplido es dulzura para el alma, / pero apartarse del mal es abominación para los necios.

Pr 13:20 El que anda con sabios será sabio, / mas el compañero de los necios será atribulado.

Pr 13:21 El mal persigue a los pecadores, / pero el bien recompensa a los justos.

Pr 13:22 El bueno deja herencia a los hijos de sus hijos, / pero la riqueza del pecador está reservada para el justo.

Pr 13:23 El barbecho de los pobres abunda en alimento, / pero es destruido por falta de justicia.

Pr 13:24 El que escatima la vara aborrece a su hijo, / mas el que lo ama, desde temprano lo disciplina.

Pr 13:25 El justo come hasta saciar su alma, / pero el vientre de los malvados sufre escasez.

PROVERBIOS 12 PROVERBIOS 14

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PROVERBIOS 14 Versión Recobro

PROVERBIOS 14



Pr 14:1 La mujer sabia edifica su casa, / mas la necia con sus manos la derriba.

Pr 14:2 El que anda en su rectitud teme a Jehová, / mas el de perversos caminos lo menosprecia.

Pr 14:3 En la boca del necio hay una vara para su propia soberbia, / mas los labios de los sabios los guardarán.

Pr 14:4 Donde no hay bueyes, el pesebre está limpio, / pero mucho rendimiento se obtiene por la fuerza del buey.

Pr 14:5 El testigo fiel no mentirá, / mas el testigo falso habla mentiras.

Pr 14:6 Busca el escarnecedor la sabiduría y no la halla, / pero para el hombre entendido el conocimiento es fácil.

Pr 14:7 Apártate de la presencia del necio, / porque en él no percibirás labios de conocimiento.

Pr 14:8 La sabiduría del prudente está en comprender su camino, / pero la insensatez de los necios es engaño.

Pr 14:9 La ofrenda por las transgresiones se burla de los necios, / mas entre los rectos hay buena voluntad.

Pr 14:10 El corazón conoce su propia amargura, / y en su gozo no tiene parte el extraño.

Pr 14:11 La casa de los malvados será destruida, / pero florecerá la tienda de los rectos.

Pr 14:12 Hay camino que al hombre le parece recto, / pero su fin son caminos de muerte.

Pr 14:13 Aun en la risa se aflige el corazón; / y el término del gozo es congoja.

Pr 14:14 De sus propios caminos será harto el reincidente de corazón; / pero de sí mismo será saciado el hombre bueno.

Pr 14:15 El simple cree toda palabra, / mas el prudente mira bien sus pasos.

Pr 14:16 El sabio teme y se aparta del mal, / mas el necio es arrogante y se muestra confiado.

Pr 14:17 El que pronto se enoja obra neciamente, / y el hombre de designios malignos es aborrecido.

Pr 14:18 Los simples heredan necedad, / mas los prudentes son coronados de conocimiento.

Pr 14:19 Los malos se inclinan delante de los buenos, / y los malvados, ante las puertas del justo.

Pr 14:20 El pobre es odiado aun por su vecino, / mas el rico tiene muchos amigos.

Pr 14:21 Peca el que menosprecia a su prójimo, / pero es dichoso el que se muestra bondadoso para con los pobres.

Pr 14:22 ¿No yerran los que traman el mal? / Pero la benevolencia amorosa y la verdad están con los que planean el bien.

Pr 14:23 En todo trabajo hay provecho, / mas las vanas palabras conducen sólo a la pobreza.

Pr 14:24 Las riquezas de los sabios son su corona, / pero la insensatez de los necios es sólo insensatez.

Pr 14:25 El testigo veraz libra las almas, / pero el que habla mentiras causa engaño.

Pr 14:26 En el temor de Jehová está la confianza fuerte, / y sus hijos tendrán un lugar de refugio.

Pr 14:27 El temor de Jehová es fuente de vida, / que aparta de los lazos de la muerte.

Pr 14:28 En la multitud de pueblo está la gloria del rey, / pero en la falta de pueblo, la ruina del príncipe.

Pr 14:29 El hombre lento para la ira es grande de entendimiento; / pero el de espíritu impaciente exalta la necedad.

Pr 14:30 El corazón apacible es vida para la carne, / mas la envidia es podredumbre de huesos.

Pr 14:31 El que oprime al pobre vitupera a su Hacedor, / mas el que se muestra bondadoso para con los menesterosos, lo honra.

Pr 14:32 El malvado es derribado en su maldad, / mas el justo tiene refugio cuando muere.

Pr 14:33 En el corazón del entendido reposa la sabiduría, / pero se da a conocer en la parte interna de los necios.

Pr 14:34 La justicia enaltece a la nación, / mas el pecado es oprobio para cualquier pueblo.

Pr 14:35 El favor del rey es para con el siervo que obra con prudencia, / mas su ira desbordante contra el que le causa vergüenza.

PROVERBIOS 13 PROVERBIOS 15

«Tabla de contenido













































































































































































PROVERBIOS 15 Versión Recobro

PROVERBIOS 15



Pr 15:1 La respuesta suave aparta la ira, / mas la palabra hiriente hace subir el furor.

Pr 15:2 La lengua de los sabios expresa bien el conocimiento, / mas la boca de los necios derrama necedad.

Pr 15:3 Los ojos de Jehová están en todo lugar, / vigilando a los malos y a los buenos.

Pr 15:4 La lengua apacible es árbol de vida, / mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.

Pr 15:5 El necio menosprecia la corrección de su padre, / pero el que atiende a la reprensión se hace prudente.

Pr 15:6 En la casa del justo hay mucho tesoro, / pero en las rentas del malvado hay turbación.

Pr 15:7 Los labios de los sabios esparcen conocimiento, / mas no así el corazón de los necios.

Pr 15:8 El sacrificio de los malvados es abominación a Jehová, / mas la oración de los rectos es Su deleite.

Pr 15:9 Abominación es a Jehová el camino del malvado, / pero Él ama al que sigue la justicia.

Pr 15:10 Hay dura corrección para el que abandona el camino, / y el que aborrece la reprensión morirá.

Pr 15:11 El Seol y el Abadón están delante de Jehová, / ¡cuánto más los corazones de los hijos de los hombres!

Pr 15:12 El escarnecedor no ama al que lo reprende, / ni se allega a los sabios.

Pr 15:13 El corazón gozoso alegra el semblante, / pero por el dolor del corazón se quebranta el espíritu.

Pr 15:14 El corazón del entendido busca el conocimiento, / mas la boca de los necios se alimenta de necedades.

Pr 15:15 Todos los días del afligido son malos; / pero el de corazón alegre tiene un banquete continuo.

Pr 15:16 Mejor es lo poco con el temor de Jehová, / que gran tesoro y turbación con él.

Pr 15:17 Mejor es comida de legumbres donde hay amor, / que buey engordado donde hay odio.

Pr 15:18 El hombre iracundo suscita riñas, / mas el lento para la ira apacigua las contiendas.

Pr 15:19 El camino del perezoso es como un seto de espinos, / mas la senda de los rectos es una calzada.

Pr 15:20 El hijo sabio alegra al padre, / mas el hombre necio menosprecia a su madre.

Pr 15:21 La insensatez es gozo al falto de buen juicio, / pero el hombre entendido endereza sus pasos.

Pr 15:22 Los planes se frustran donde no hay consejo, / mas con la multitud de consejeros se afirman.

Pr 15:23 El hombre se alegra con la respuesta apta de su boca; / y una palabra a tiempo, ¡cuán buena es!

Pr 15:24 El camino de la vida es hacia arriba para el sabio, / a fin de que se aparte del Seol abajo.

Pr 15:25 Jehová derribará la casa de los soberbios, / pero afirmará el territorio de la viuda.

Pr 15:26 Abominación son a Jehová los planes malignos, / mas las palabras agradables son puras.

Pr 15:27 El codicioso de ganancia alborota su propia casa; / mas el que aborrece el soborno vivirá.

Pr 15:28 El corazón del justo reflexiona cómo responder; / mas la boca de los malvados derrama malas cosas.

Pr 15:29 Jehová está lejos de los malvados, / pero escucha la oración de los justos.

Pr 15:30 La luz de los ojos alegra el corazón, / y la buena noticia engorda los huesos.

Pr 15:31 El oído que escucha la reprensión de la vida / morará entre los sabios.

Pr 15:32 El que desatiende la instrucción menosprecia su propia alma, / pero el que escucha las reprensiones adquiere entendimiento.

Pr 15:33 El temor de Jehová es instrucción de sabiduría, / y la humildad precede a la honra.

PROVERBIOS 14 PROVERBIOS 16

«Tabla de contenido













































































































































































PROVERBIOS 16 Versión Recobro

PROVERBIOS 16



Pr 16:1 Del hombre son los planes del corazón, / mas de Jehová es la respuesta de la lengua.

Pr 16:2 Todos los caminos del hombre son limpios ante sus propios ojos, / pero Jehová es quien pesa los espíritus.

Pr 16:3 Encomienda a Jehová tus obras, / y tus propósitos serán afirmados.

Pr 16:4 Todas las cosas las hizo Jehová para su propio fin, / incluso al malvado, para el día del mal.

Pr 16:5 Abominación es a Jehová todo altivo de corazón, / ten por seguro: no quedará impune.

Pr 16:6 Con benevolencia amorosa y verdad se expía la iniquidad, / y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.

Pr 16:7 Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, / aun a sus enemigos hace que estén en paz con él.

Pr 16:8 Mejor es lo poco con justicia, / que muchas ganancias con injusticia.

Pr 16:9 El corazón del hombre planea su camino, / mas Jehová dirige sus pasos.

Pr 16:10 Decisión divina hay en los labios del rey; / su boca no transgredirá en el juicio.

Pr 16:11 Peso y balanzas justas son de Jehová; / todas las pesas de la bolsa son obra Suya.

Pr 16:12 Abominación es para los reyes cometer maldad, / porque con la justicia se afirma el trono.

Pr 16:13 Los labios justos son el deleite de los reyes, / y éstos aman al que habla con rectitud.

Pr 16:14 La ira del rey es como mensajeros de muerte, / mas un hombre sabio la aplacará.

Pr 16:15 En el resplandor del rostro del rey está la vida, / y su favor es como nube de lluvia tardía.

Pr 16:16 Cuánto mejor es adquirir sabiduría que oro, / y adquirir entendimiento es preferible a la plata.

Pr 16:17 La calzada de los rectos es apartarse del mal; / el que guarda su camino guarda su alma.

Pr 16:18 Antes de la destrucción viene la soberbia, / y antes de la caída, el espíritu altivo.

Pr 16:19 Mejor es ser de espíritu humilde con los pobres / que repartir el botín con los soberbios.

Pr 16:20 El que atiende a la palabra hallará el bien, / y el que confía en Jehová es bienaventurado.

Pr 16:21 El sabio de corazón será llamado perspicaz, / y la dulzura de palabras aumenta la persuasión.

Pr 16:22 Manantial de vida es la perspicacia para el que la posee, / mas la corrección de los necios es insensatez.

Pr 16:23 El corazón del sabio instruye a su boca / y añade persuasión a sus labios.

Pr 16:24 Panal de miel son las palabras agradables; / dulces para el alma y saludables para los huesos.

Pr 16:25 Hay camino que al hombre le parece recto, / pero su fin son caminos de muerte.

Pr 16:26 El apetito del que trabaja, trabaja para él, / pues su boca lo estimula.

Pr 16:27 El hombre indigno cava en busca del mal, / y en sus labios hay fuego abrasador.

Pr 16:28 El hombre perverso promueve contiendas, / y el que susurra separa a los mejores amigos.

Pr 16:29 El hombre violento incita a su prójimo, / y lo conduce por un camino que no es bueno.

Pr 16:30 El que cierra los ojos lo hace para maquinar perversidades; / el que aprieta los labios lleva a cabo el mal.

Pr 16:31 La cabeza canosa es corona de gloria; / se halla en el camino de la justicia.

Pr 16:32 Mejor es el lento para la ira que el poderoso, / y el que domina su espíritu que el conquistador de una ciudad.

Pr 16:33 Las suertes se echan en el regazo, / mas lo que éstas deciden viene de Jehová.

PROVERBIOS 15 PROVERBIOS 17

«Tabla de contenido













































































































































































PROVERBIOS 17 Versión Recobro

PROVERBIOS 17



Pr 17:1 Mejor es un bocado seco y con él tranquilidad, / que una casa llena de banquetes con contiendas.

Pr 17:2 El siervo que obra sagazmente gobernará al hijo que avergüenza, / y entre los hermanos tendrá parte de la herencia.

Pr 17:3 El crisol es para la plata, y el horno para el oro, / mas Jehová prueba los corazones.

Pr 17:4 El malhechor hace caso a los labios inicuos, / y el mentiroso presta oído a la lengua perniciosa.

Pr 17:5 El que se burla del pobre vitupera a su Hacedor; / el que se regocija de la calamidad no quedará impune.

Pr 17:6 Corona de los viejos son los nietos, / y la gloria de los hijos son sus padres.

Pr 17:7 No conviene al necio el lenguaje elocuente, / mucho menos al noble los labios mentirosos.

Pr 17:8 Piedra preciosa es el soborno a los ojos de su dueño: / adondequiera que él va, prospera.

Pr 17:9 El que encubre la transgresión busca afecto, / mas el que repite el asunto separa a los mejores amigos.

Pr 17:10 La reprensión penetra más en el que tiene entendimiento / que cien azotes al necio.

Pr 17:11 El inicuo no busca sino la rebelión; / por tanto, un mensajero cruel será enviado contra él.

Pr 17:12 Mejor es encontrarse con una osa privada de sus cachorros, / que con un necio en su insensatez.

Pr 17:13 Al que da mal por bien, / el mal no se apartará de su casa.

Pr 17:14 El comienzo de la discordia es como el soltar de las aguas; / deja, pues, la contienda antes de que empiece.

Pr 17:15 El que justifica al malvado, y el que condena al justo, / ambos son abominación a Jehová.

Pr 17:16 ¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría, / si no tiene buen juicio?

Pr 17:17 En todo tiempo ama el amigo, / y el hermano nace para el tiempo de adversidad.

Pr 17:18 El hombre falto de buen juicio da la mano en prenda / y sale fiador en presencia de su vecino.

Pr 17:19 El que ama la transgresión, ama la discordia; / el que eleva su entrada, busca la destrucción.

Pr 17:20 El de corazón tortuoso no hallará el bien, / y el de lengua perversa caerá en el mal.

Pr 17:21 El que engendra a un necio, para su tristeza lo engendra, / y el padre del necio no tiene gozo.

Pr 17:22 El corazón gozoso es buena medicina, / mas el espíritu quebrantado seca los huesos.

Pr 17:23 El malvado recibe soborno del seno / para pervertir las sendas del derecho.

Pr 17:24 Delante del rostro del entendido está la sabiduría, / pero los ojos del necio están en los confines de la tierra.

Pr 17:25 El hijo necio es pesadumbre para su padre, / y amargura para la que lo dio a luz.

Pr 17:26 Castigar también al justo no es bueno, / ni tampoco azotar a los nobles por su rectitud.

Pr 17:27 El que refrena sus palabras tiene conocimiento, / y el de espíritu sereno posee entendimiento.

Pr 17:28 Aun el necio, cuando calla, es tenido por sabio, / cuando cierra sus labios, es tenido por prudente.

PROVERBIOS 16 PROVERBIOS 18

«Tabla de contenido













































































































































































PROVERBIOS 18 Versión Recobro

PROVERBIOS 18



Pr 18:1 El que vive apartado busca su propio deseo / y se encoleriza contra toda sana sabiduría.

Pr 18:2 No se complace el necio en el entendimiento, / sino sólo en que su corazón se descubra.

Pr 18:3 Cuando viene el malvado, viene también el desprecio, / y con la deshonra, el oprobio.

Pr 18:4 Aguas profundas son las palabras de la boca del hombre, / arroyo que rebosa, fuente de sabiduría.

Pr 18:5 No es bueno respetar la persona del malvado, / ni rechazar al justo en el juicio.

Pr 18:6 Los labios del necio traen contienda, / y su boca, a los azotes llama.

Pr 18:7 La boca del necio es su ruina, / y sus labios son lazo para su alma.

Pr 18:8 Las palabras del que susurra son como bocados suaves, / y penetran hasta lo más profundo del ser.

Pr 18:9 También el que es negligente en su trabajo / es hermano del destructor.

Pr 18:10 Torre fuerte es el nombre de Jehová; / a ella corre el justo, y está a salvo.

Pr 18:11 Los bienes del rico son su ciudad fuerte, / y como un muro alto en su imaginación.

Pr 18:12 Antes de la destrucción el corazón del hombre es altivo, / pero la humildad precede a la honra.

Pr 18:13 Al que responde antes de escuchar, / eso es insensatez y vergüenza.

Pr 18:14 El espíritu del hombre puede soportar su enfermedad, / mas el espíritu quebrantado, ¿quién lo puede sobrellevar?

Pr 18:15 El corazón del entendido adquiere conocimiento; / y el oído de los sabios busca conocimiento.

Pr 18:16 La dádiva del hombre le abre camino / y le lleva delante de los grandes.

Pr 18:17 Justo parece el primero que aboga por su causa / hasta que llega su prójimo y lo examina.

Pr 18:18 Las suertes ponen fin a los pleitos / y deciden entre los poderosos.

Pr 18:19 El hermano ofendido es más difícil de ganar que una ciudad fuerte, / y los pleitos son como los cerrojos del castillo.

Pr 18:20 Del fruto de la boca del hombre se saciará su vientre; / del producto de sus labios se saciará.

Pr 18:21 La muerte y la vida están en poder de la lengua; / y el que la ama comerá de sus frutos.

Pr 18:22 El que halla esposa, halla el bien, / y alcanza favor de Jehová.

Pr 18:23 El pobre habla suplicando, / mas el rico responde con dureza.

Pr 18:24 El hombre de muchos amigos llega a la destrucción, / pero hay un amigo verdadero que es más apegado que un hermano.

PROVERBIOS 17 PROVERBIOS 19

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PROVERBIOS 19 Versión Recobro

PROVERBIOS 19



Pr 19:1 Mejor es el pobre que anda en su integridad, / que el de perversos labios y necio.

Pr 19:2 Tampoco es bueno que una persona carezca de conocimiento, / y el que se apresura con los pies, peca.

Pr 19:3 La necedad del hombre tuerce su camino, / y contra Jehová se indigna su corazón.

Pr 19:4 Las riquezas añaden muchos amigos, / pero el pobre es apartado de su amigo.

Pr 19:5 El testigo falso no quedará sin castigo, / y el que profiere mentiras no escapará.

Pr 19:6 Muchos implorarán el favor del generoso, / y todos son amigos de quien distribuye regalos.

Pr 19:7 Todos los hermanos del pobre le aborrecen. / ¡Cuánto más sus amigos se alejarán de él! / Los persigue con palabras, pero ellos ya se han ido.

Pr 19:8 El que adquiere cordura ama su alma; / el que guarda entendimiento hallará el bien.

Pr 19:9 El testigo falso no quedará sin castigo, / y el que profiere mentiras perecerá.

Pr 19:10 No corresponde al necio vivir en delicias, / menos aún al siervo gobernar a los príncipes.

Pr 19:11 La discreción del hombre le hace lento para la ira, / y su gloria es pasar por alto una transgresión.

Pr 19:12 Como rugido de león es la ira del rey, / mas su favor, como el rocío sobre la hierba.

Pr 19:13 El hijo necio es ruina de su padre, / y gotera continua las contiendas de la mujer.

Pr 19:14 La casa y las riquezas son herencia de los padres, / mas la mujer prudente viene de Jehová.

Pr 19:15 La pereza hace caer en profundo sueño, / y el alma ociosa padecerá hambre.

Pr 19:16 El que guarda el mandamiento guarda su alma; / el que descuida sus caminos morirá.

Pr 19:17 El que se compadece del pobre presta a Jehová, / y Él le recompensará su buena obra.

Pr 19:18 Disciplina a tu hijo, porque hay esperanza, / mas no fijes tu corazón en destruirlo.

Pr 19:19 El hombre de gran ira pagará la pena, / porque si lo libras, tendrás que hacerlo de nuevo.

Pr 19:20 Escucha el consejo y acepta la instrucción, / para que llegues a ser sabio en tus últimos días.

Pr 19:21 Muchos designios hay en el corazón del hombre, / mas el consejo de Jehová es el que permanecerá.

Pr 19:22 Lo que es deseable en un hombre es su bondad, / y mejor es el pobre que el mentiroso.

Pr 19:23 El temor de Jehová conduce a la vida, / y el que lo tenga morará satisfecho; / no será visitado por el mal.

Pr 19:24 El perezoso mete la mano en el plato, / y ni aun a su boca la llevará.

Pr 19:25 Golpea al escarnecedor, y el simple aprenderá prudencia; / reprende al hombre entendido, y él entenderá el conocimiento.

Pr 19:26 El que trata con violencia a su padre y ahuyenta a su madre / es un hijo que causa vergüenza y acarrea oprobio.

Pr 19:27 Cesa, hijo mío, de prestar oído a la instrucción, / y te desviarás de las palabras de conocimiento.

Pr 19:28 El testigo despreciable se burla del juicio, / y la boca de los malvados se traga la iniquidad.

Pr 19:29 Hay juicios preparados para los escarnecedores, / y azotes para las espaldas de los necios.

PROVERBIOS 18 PROVERBIOS 20

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PROVERBIOS 2 Versión Recobro

PROVERBIOS 2



Pr 2:1 Hijo mío, si recibes mis palabras, / y mis mandamientos atesoras dentro de ti,

Pr 2:2 haciendo estar atento tu oído a la sabiduría / e inclinando tu corazón al entendimiento;

Pr 2:3 de hecho, si clamas pidiendo discernimiento / y alzas la voz pidiendo entendimiento;

Pr 2:4 si como a la plata la buscas, / y la rebuscas como a tesoros escondidos;

Pr 2:5 entonces entenderás el temor de Jehová / y hallarás el conocimiento de Dios.

Pr 2:6 Pues Jehová da la sabiduría; / de Su boca proceden el conocimiento y el entendimiento;

Pr 2:7 Él atesora para los rectos sana sabiduría; / es escudo para los que andan en integridad,

Pr 2:8 guardando las sendas del juicio / y preservando el camino de Sus fieles.

Pr 2:9 Entonces entenderás justicia, derecho / y equidad, y todo buen sendero.

Pr 2:10 Porque la sabiduría entrará en tu corazón, / y el conocimiento será grato a tu alma;

Pr 2:11 la discreción velará sobre ti; / te guardará el entendimiento,

Pr 2:12 para librarte del camino del mal, / del hombre que habla perversidades,

Pr 2:13 de los que abandonan las sendas de rectitud, / para andar por caminos tenebrosos,

Pr 2:14 que se regocijan en hacer el mal / y se deleitan en las perversidades del mal,

Pr 2:15 cuyas sendas son torcidas, / y torcidos sus caminos;

Pr 2:16 para librarte de la mujer extraña, / de la adúltera que lisonjea con sus palabras,

Pr 2:17 la cual abandona al compañero de su juventud / y se olvida del pacto de su Dios;

Pr 2:18 por lo cual su casa se hunde hacia la muerte, / y sus sendas conducen a los muertos.

Pr 2:19 De los que a ella van ninguno regresa / ni alcanza las sendas de la vida.

Pr 2:20 Así andarás en el camino de los buenos / y guardarás las sendas de los justos;

Pr 2:21 pues los rectos morarán en la tierra, / y los perfectos permanecerán en ella;

Pr 2:22 mas los malvados serán cortados de la tierra, / y los pérfidos serán desarraigados de ella.

PROVERBIOS 1 PROVERBIOS 3

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PROVERBIOS 20 Versión Recobro

PROVERBIOS 20



Pr 20:1 El vino es un burlón, la bebida embriagante es alborotadora, / y todo aquel que yerre por ello no llegará a sabio.

Pr 20:2 Como rugido de león es el terror del rey; / el que lo provoca a ira peca contra su propia vida.

Pr 20:3 Honra es del hombre apartarse de la contienda, / pero todo necio se mete precipitadamente en ella.

Pr 20:4 El perezoso no ara a causa del invierno; / mendigará, pues, en la cosecha, y no tendrá nada.

Pr 20:5 Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre, / mas el hombre entendido lo sacará.

Pr 20:6 Muchos hay que proclaman su propia bondad, / pero un hombre fiel, ¿quién lo hallará?

Pr 20:7 El justo anda en su integridad; / bienaventurados son sus hijos después de él.

Pr 20:8 El rey que se sienta en el trono del juicio, / con sus ojos disipa todo mal.

Pr 20:9 ¿Quién puede decir: Yo he limpiado mi corazón, / puro soy de mi pecado?

Pr 20:10 Pesas desiguales y medidas desiguales, / ambas cosas son abominación a Jehová.

Pr 20:11 Aun el muchacho es conocido por sus hechos, / si sus obras son puras y rectas.

Pr 20:12 El oído que oye, y el ojo que ve, / ambos los ha hecho Jehová.

Pr 20:13 No ames el sueño, no sea que te empobrezcas; / abre tus ojos y sáciate de pan.

Pr 20:14 Malo, malo, dice el que compra, / pero cuando se marcha, se jacta de su compra.

Pr 20:15 Hay oro y abundancia de corales; / mas los labios llenos de conocimiento son joya preciosa.

Pr 20:16 Quítale su vestido al hombre que sale fiador del extraño, / y tómale prenda al que sale fiador del extranjero.

Pr 20:17 Sabroso es al hombre el pan de falsedad; / pero después su boca se llena de cascajo.

Pr 20:18 Todo plan con consejo se afirma, / y con sano consejo haz la guerra.

Pr 20:19 El que anda de chismoso divulga secretos; / por tanto, no te asocies con el que siempre tiene los labios abiertos.

Pr 20:20 Al que maldice a su padre o a su madre, / se le apagará su lámpara en densa oscuridad.

Pr 20:21 La herencia que se adquiere de prisa al principio, / no será al final bendecida.

Pr 20:22 No digas: Voy a devolver el mal; / espera en Jehová, y Él te salvará.

Pr 20:23 Abominación son a Jehová las pesas desiguales, / y las balanzas falsas no son buenas.

Pr 20:24 De Jehová son los pasos del hombre, / ¿cómo puede, pues, entender el hombre su camino?

Pr 20:25 Lazo es al hombre decir precipitadamente: es santo, / y después de hacer los votos, reflexionar.

Pr 20:26 El rey sabio avienta, como paja, a los malvados, / y sobre ellos hace pasar la rueda de trillar.

Pr 20:27 Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, / que escudriña lo más profundo del ser.

Pr 20:28 Benevolencia amorosa y verdad guardan al rey, / y con bondad se sustenta su trono.

Pr 20:29 La gloria de los jóvenes es su fuerza, / y la honra de los ancianos, sus canas.

Pr 20:30 Los azotes que hieren purifican del mal, / y los golpes llegan a lo más profundo del ser.

PROVERBIOS 19 PROVERBIOS 21

«Tabla de contenido













































































































































































PROVERBIOS 21 Versión Recobro

PROVERBIOS 21



Pr 21:1 Como arroyos de agua es el corazón del rey en la mano de Jehová; / Él lo inclina a donde le place.

Pr 21:2 Todo camino del hombre es recto ante sus propios ojos; / pero Jehová pesa los corazones.

Pr 21:3 Hacer justicia y derecho / es más aceptable a Jehová que el sacrificio.

Pr 21:4 Los ojos altivos y el corazón soberbio, / —la lámpara de los malvados— eso es pecado.

Pr 21:5 Los planes del diligente sólo llevan a la abundancia; / mas el que se apresura, ciertamente acaba en la pobreza.

Pr 21:6 Conseguir tesoros con lengua mentirosa / es vapor fugaz, lazo de muerte.

Pr 21:7 La violencia de los malvados los arrastrará, / porque rehúsan hacer equidad.

Pr 21:8 El camino del culpable es torcido, / mas la obra del puro es recta.

Pr 21:9 Mejor es vivir en un rincón del terrado / que en casa compartida con mujer rencillosa.

Pr 21:10 El alma del malvado desea el mal; / su prójimo no halla favor ante sus ojos.

Pr 21:11 Cuando el escarnecedor es castigado, el simple se hace sabio; / y cuando se instruye al sabio, éste adquiere conocimiento.

Pr 21:12 El Justo observa la casa del malvado, / y trastorna a los malvados para su ruina.

Pr 21:13 El que cierra su oído al clamor del pobre, / clamará también y no será oído.

Pr 21:14 Una dádiva en secreto aplaca la cólera, / y un regalo en el seno, la fuerte ira.

Pr 21:15 Gozo es para el justo hacer equidad, / pero para los hacedores de iniquidad es destrucción.

Pr 21:16 El hombre que se extravía del camino del entendimiento / reposará en la asamblea de los muertos.

Pr 21:17 El que ame el placer será pobre; / no será rico el que ame el vino y el aceite.

Pr 21:18 El malvado es rescate para el justo, / y el pérfido ocupa el lugar del hombre recto.

Pr 21:19 Mejor es habitar en tierra desierta / que con mujer rencillosa e iracunda.

Pr 21:20 Tesoro precioso y aceite hay en la morada del sabio; / pero el hombre necio lo devora.

Pr 21:21 El que siga la justicia y la bondad / hallará vida, justicia y honra.

Pr 21:22 El sabio escala la ciudad de los fuertes / y derriba la fuerza en que confían.

Pr 21:23 El que guarda su boca y su lengua, / guarda su alma de angustias.

Pr 21:24 Soberbio, altivo y escarnecedor son los nombres / del que obra en la arrogancia de su soberbia.

Pr 21:25 El deseo del perezoso lo mata, / porque sus manos rehúsan trabajar.

Pr 21:26 Hay quien todo el día codicia con avidez, / pero el justo da y nada retiene.

Pr 21:27 El sacrificio de los malvados es abominación; / ¡cuánto más cuando lo trae con mala intención!

Pr 21:28 El testigo falso perecerá, / mas el hombre que oye, hablará de modo que su palabra permanezca.

Pr 21:29 El hombre malvado endurece su semblante, / mas el recto afirma sus caminos.

Pr 21:30 No hay sabiduría, ni entendimiento / ni consejo que valga contra Jehová.

Pr 21:31 El caballo es preparado para el día de la batalla, / mas la victoria es de Jehová.

PROVERBIOS 20 PROVERBIOS 22

«Tabla de contenido













































































































































































PROVERBIOS 22 Versión Recobro

PROVERBIOS 22



Pr 22:1 El buen nombre es preferible a las grandes riquezas, / y mejor es el favor que la plata y el oro.

Pr 22:2 El rico y el pobre tienen esto en común: / Hacedor de todos ellos es Jehová.

Pr 22:3 El prudente ve el mal y se esconde, / mas los simples siguen adelante y sufren el castigo.

Pr 22:4 La recompensa de la humildad y el temor de Jehová / son riquezas, honra y vida.

Pr 22:5 Espinos y lazos hay en el camino del perverso; / el que guarda su alma se alejará de ellos.

Pr 22:6 Instruye al niño respecto al camino en que debe andar, / y ni aun de viejo se apartará de él.

Pr 22:7 El rico domina a los pobres, / y el que toma prestado es siervo del que presta.

Pr 22:8 El que siembra injusticia, iniquidad cosechará, / y la vara de su ira habrá de fallar.

Pr 22:9 El generoso será bendito, / porque da de su pan al pobre.

Pr 22:10 Echa fuera al escarnecedor, y saldrá la discordia; / en efecto, cesarán la contienda y la ignominia.

Pr 22:11 El que ama la pureza de corazón / y tiene gracia en sus labios, tendrá por amigo al rey.

Pr 22:12 Los ojos de Jehová guardan el conocimiento, / mas Él trastorna las palabras del pérfido.

Pr 22:13 Dice el perezoso: ¡Afuera hay un león: / seré muerto en la calle!

Pr 22:14 Fosa profunda es la boca de la mujer extraña; / aquel contra quien Jehová está indignado caerá en ella.

Pr 22:15 La necedad está ligada al corazón del muchacho, / mas la vara de la corrección la alejará de él.

Pr 22:16 El que oprime al pobre para aumentar sus ganancias / y el que da al rico, sólo se empobrecerán.

Pr 22:17 Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios, / y aplica tu corazón a mi conocimiento;

Pr 22:18 porque te serán gratas si las guardas dentro de ti; / estén listas en tus labios.

Pr 22:19 Para que tu confianza esté puesta en Jehová / te las he hecho saber hoy, incluso a ti.

Pr 22:20 ¿No te he escrito cosas excelentes / de consejos y conocimiento,

Pr 22:21 para hacerte saber la certeza de las palabras de verdad, / a fin de que respondas con palabras de verdad a los que te envían?

Pr 22:22 No robes al pobre, porque es pobre, / ni oprimas en las puertas de la ciudad al afligido;

Pr 22:23 porque Jehová defenderá la causa de ellos, / y despojará de la vida a quienes los despojen.

Pr 22:24 No hagas amistad con el hombre propenso a la ira, / ni te acompañes del colérico,

Pr 22:25 no sea que aprendas sus maneras / y pongas lazo a tu propia alma.

Pr 22:26 No seas de aquellos que dan la mano en prenda, / ni de los que salen por fiadores de deudas.

Pr 22:27 Si no tienes con qué pagar, / ¿por qué habrán de quitar tu cama de debajo de ti?

Pr 22:28 No remuevas el lindero antiguo / que pusieron tus padres.

Pr 22:29 ¿Has visto a un hombre diestro en su trabajo? / Delante de los reyes estará; / no estará delante de gente insignificante.

PROVERBIOS 21 PROVERBIOS 23

«Tabla de contenido













































































































































































PROVERBIOS 23 Versión Recobro

PROVERBIOS 23



Pr 23:1 Cuando te sientes a comer con algún gobernante, / considera bien quién está delante de ti;

Pr 23:2 y pon cuchillo a tu garganta / si eres hombre de gran apetito.

Pr 23:3 No desees sus manjares, / porque es alimento engañoso.

Pr 23:4 No te afanes por hacerte rico; / deja de pensar en ello.

Pr 23:5 Cuando pones tus ojos en ello, ya no está; / porque la riqueza ciertamente se hace alas, / y como águila vuela a los cielos.

Pr 23:6 No comas el pan del hombre envidioso, / ni desees sus manjares;

Pr 23:7 porque como piensa dentro de sí, así es. / Él te dice: Come y bebe, / pero su corazón no está contigo.

Pr 23:8 Vomitarás el bocado que has comido, / y malgastarás tus palabras agradables.

Pr 23:9 No hables a oídos del necio, / porque menospreciará la sabiduría de tus palabras.

Pr 23:10 No remuevas el lindero antiguo / ni entres en los campos de los que no tienen padre,

Pr 23:11 porque su Redentor es fuerte; / Él defenderá la causa de ellos contra ti.

Pr 23:12 Aplica tu corazón a la instrucción, / y tus oídos a las palabras del conocimiento.

Pr 23:13 No escatimes la corrección del niño; / si lo azotas con vara, no morirá.

Pr 23:14 Si lo azotas con vara, / librarás su alma del Seol.

Pr 23:15 Hijo mío, si tu corazón es sabio, / también se regocijará mi corazón;

Pr 23:16 mis partes internas también exultarán / cuando tus labios hablen cosas rectas.

Pr 23:17 No tenga tu corazón envidia de los pecadores, / antes vive en el temor de Jehová todo el día.

Pr 23:18 Porque ciertamente hay un porvenir, / y tu esperanza no será cortada.

Pr 23:19 Escucha, hijo mío, y sé sabio, / y dirige tu corazón por el camino.

Pr 23:20 No te juntes con los que se emborrachan con vino, / ni con los comilones de carne.

Pr 23:21 Porque el borracho y el glotón empobrecerán, / y la somnolencia los vestirá de harapos.

Pr 23:22 Escucha a tu padre, que te engendró, / y no menosprecies a tu madre cuando envejezca.

Pr 23:23 Compra la verdad, y no la vendas; / compra la sabiduría, la instrucción y el entendimiento.

Pr 23:24 Exultará mucho el padre del justo, / y el que engendra niño sabio se regocijará en él.

Pr 23:25 Que tu padre y tu madre se regocijen, / y que exulte la que te dio a luz.

Pr 23:26 Dame, hijo mío, tu corazón, / y observen tus ojos mis caminos.

Pr 23:27 Porque fosa profunda es la ramera, / y pozo angosto la adúltera.

Pr 23:28 Ciertamente ella, como ladrón, acecha, / y multiplica el número de los pérfidos entre los hombres.

Pr 23:29 ¿De quién son los ayes? ¿De quién el dolor? ¿De quién las rencillas? / ¿De quién las quejas? ¿De quién las heridas sin causa? ¿De quién los ojos enrojecidos?

Pr 23:30 De los que se detienen mucho en el vino, / de los que van buscando vinos mezclados.

Pr 23:31 No mires el vino cuando rojea, / cuando resplandece su color en la copa, / cuando entra suavemente;

Pr 23:32 al final muerde como serpiente / y pica como áspid.

Pr 23:33 Tus ojos verán cosas extrañas, / y tu corazón proferirá perversidades;

Pr 23:34 serás como el que se acuesta en alta mar, / o como el que yace en la punta de un mástil.

Pr 23:35 Dirás: Me golpearon, mas no me dolió; / me azotaron, pero no lo sentí. / ¿Cuándo despertaré? Buscaré otro trago.

PROVERBIOS 22 PROVERBIOS 24

«Tabla de contenido













































































































































































PROVERBIOS 24 Versión Recobro

PROVERBIOS 24



Pr 24:1 No tengas envidia de los hombres malos, / ni desees estar con ellos;

Pr 24:2 porque su corazón trama violencia, / y sus labios hablan de causar desgracias.

Pr 24:3 Con sabiduría se edifica la casa, / con entendimiento se afirma

Pr 24:4 y con conocimiento se llenan las cámaras / de todo bien precioso y agradable.

Pr 24:5 El hombre sabio es fuerte, / y el hombre de conocimiento aumenta su poder.

Pr 24:6 Porque con sano consejo se hace la guerra, / y en la multitud de consejeros está la victoria.

Pr 24:7 Muy alta está la sabiduría para el necio; / en la puerta no abre su boca.

Pr 24:8 Al que maquina hacer el mal, / lo llamarán forjador de intrigas.

Pr 24:9 El tramar insensatez es pecado, / y el escarnecedor es abominación a los hombres.

Pr 24:10 Si desmayas en el día de adversidad, / tu fuerza es limitada.

Pr 24:11 Libra a los que son llevados a la muerte, / y a los que van con pasos vacilantes a la ejecución, ¡retenlos!

Pr 24:12 Si dices: Mira, no sabíamos esto. / ¿Acaso no lo considera Aquel que pesa los corazones? / ¿Y no lo conoce el que guarda tu alma? / ¿No dará a cada hombre según su obra?

Pr 24:13 Come miel, hijo mío, porque es buena; / y del panal de miel, el cual es dulce a tu paladar.

Pr 24:14 Sabe que así es la sabiduría para tu alma; / si la hallas, hay porvenir, / y tu esperanza no será cortada.

Pr 24:15 No aceches, oh malvado, la morada del justo; / no destruyas el lugar de su descanso;

Pr 24:16 porque siete veces cae el justo y vuelve a levantarse, / mas los malvados son derribados por la calamidad.

Pr 24:17 No te regocijes cuando caiga tu enemigo, / y cuando sea derrocado, no exulte tu corazón,

Pr 24:18 no sea que Jehová lo vea y le desagrade, / y aparte de él Su enojo.

Pr 24:19 No te irrites a causa de los malhechores / ni tengas envidia de los malvados,

Pr 24:20 porque el malo no tiene porvenir; / la lámpara de los malvados será apagada.

Pr 24:21 Teme a Jehová, hijo mío, y al rey, / y no te relaciones con los inconstantes;

Pr 24:22 porque de repente surgirá su calamidad; / y la desgracia de ambos, ¿quién la conoce?

Pr 24:23 También éstos son dichos de los sabios: / Hacer acepción de personas en el juicio no es bueno.

Pr 24:24 Al que diga al malvado: Justo eres, / los pueblos lo maldecirán, y las naciones lo detestarán;

Pr 24:25 pero los que reprenden al malvado tendrán deleite, / y sobre ellos vendrá una buena bendición.

Pr 24:26 El que da una respuesta recta, / besa los labios.

Pr 24:27 Prepara tus labores fuera, / disponlas para ti en el campo / y después construye tu casa.

Pr 24:28 No seas sin causa testigo contra tu prójimo / ni engañes con tus labios.

Pr 24:29 No digas: Haré con él como él ha hecho conmigo; / pagaré al hombre según su obra.

Pr 24:30 Pasé junto al campo del perezoso, / y junto a la viña del hombre falto de buen juicio;

Pr 24:31 y he aquí, por toda ella habían crecido espinos; / ortigas habían cubierto la superficie, / y la cerca de piedras estaba derribada.

Pr 24:32 Al verlo, reflexioné sobre ello; / miré, y recibí instrucción:

Pr 24:33 un poco de sueño, dormitar otro poco, / otro poco cruzando las manos para reposar,

Pr 24:34 y tu pobreza vendrá sobre ti como ladrón, / y tu necesidad como hombre armado.

PROVERBIOS 23 PROVERBIOS 25

«Tabla de contenido













































































































































































PROVERBIOS 25 Versión Recobro

PROVERBIOS 25



Pr 25:1 También éstos son proverbios de Salomón, los cuales copiaron los varones de Ezequías, rey de Judá.

Pr 25:2 Gloria de Dios es encubrir las cosas, / mas gloria de los reyes es escudriñarlas.

Pr 25:3 Como la altura de los cielos, y la profundidad de la tierra, / así el corazón de los reyes es inescrutable.

Pr 25:4 Quita la escoria de la plata, / y saldrá un vaso para el platero.

Pr 25:5 Quita al malvado de delante del rey, / y su trono será establecido en justicia.

Pr 25:6 No te des honra en presencia del rey / ni te pongas en el lugar de los grandes,

Pr 25:7 porque mejor es que se te diga: Sube acá, / y no que seas humillado en la presencia del noble, / a quien han visto tus ojos.

Pr 25:8 No te apresures a pleitear; / pues, ¿qué harás al final, / cuando tu prójimo te haya avergonzado?

Pr 25:9 Discute tu caso con tu prójimo / y no descubras el secreto de otro;

Pr 25:10 no sea que te vitupere el que lo oiga, / y tu mala fama nunca se aparte de ti.

Pr 25:11 La palabra dicha como conviene / es como manzanas de oro en engastes de plata.

Pr 25:12 Como zarcillo de oro y adorno de oro fino / es un amonestador sabio al oído atento.

Pr 25:13 Como frío de nieve en tiempo de siega, / así es el mensajero fiel para quienes lo envían, / pues refresca el alma de sus señores.

Pr 25:14 Como nubes y vientos sin lluvia / es el hombre que se jacta falsamente de sus dones.

Pr 25:15 Con longanimidad se persuade al gobernante, / y la lengua suave quebranta los huesos.

Pr 25:16 ¿Has hallado miel? Come sólo lo que necesites, / no sea que te hartes de ella y la vomites.

Pr 25:17 No frecuente tu pie la casa de tu vecino, / no sea que hastiado de ti te aborrezca.

Pr 25:18 Como maza, espada y saeta aguda / es el hombre que da falso testimonio contra su prójimo.

Pr 25:19 Como diente malo y pie descoyuntado / es la confianza en el pérfido en tiempo de angustia.

Pr 25:20 El que canta canciones al corazón afligido / es como el que se quita la ropa en día de frío, / o como el vinagre sobre la sosa.

Pr 25:21 Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer pan, / y si tiene sed, dale de beber agua;

Pr 25:22 porque así amontonarás carbones encendidos sobre su cabeza, / y Jehová te recompensará.

Pr 25:23 El viento del norte trae la lluvia, / y la lengua solapada, el semblante airado.

Pr 25:24 Mejor es vivir en un rincón del terrado, / que en casa compartida con mujer rencillosa.

Pr 25:25 Como el agua fría para el alma sedienta, / así son las buenas noticias de una tierra lejana.

Pr 25:26 Como fuente turbia y manantial contaminado / es el justo que cede ante el malvado.

Pr 25:27 Comer mucha miel no es bueno, / ni es gloria buscar la propia gloria.

Pr 25:28 Como ciudad derribada, sin muros, / es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.

PROVERBIOS 24 PROVERBIOS 26

«Tabla de contenido













































































































































































PROVERBIOS 26 Versión Recobro

PROVERBIOS 26



Pr 26:1 Como nieve en el verano y como lluvia en la siega, / así no conviene al necio la honra.

Pr 26:2 Como el gorrión en su revoloteo y como la golondrina en su vuelo, / así la maldición sin causa no se posará.

Pr 26:3 ¡El látigo para el caballo! ¡La brida para el asno! / ¡Y la vara para la espalda de los necios!

Pr 26:4 No respondas al necio de acuerdo con su insensatez, / para que no seas tú también como él.

Pr 26:5 Responde al necio según su insensatez, / para que no sea sabio ante sus propios ojos.

Pr 26:6 Se corta los pies y bebe violencia / el que envía recado por mano de un necio.

Pr 26:7 Como las piernas del cojo que cuelgan inútiles, / así es el proverbio en la boca de los necios.

Pr 26:8 Como el que liga la piedra en la honda, / así es el que da honra al necio.

Pr 26:9 Como espina que se clava en la mano de un borracho, / así es el proverbio en boca de los necios.

Pr 26:10 Como arquero que a todos hiere, / así es el que toma a sueldo al necio o al que pasa por allí.

Pr 26:11 Como perro que vuelve a su vómito, / así es el necio que repite su insensatez.

Pr 26:12 ¿Has visto hombre sabio ante sus propios ojos? / Más esperanza hay del necio que de él.

Pr 26:13 Dice el perezoso: ¡Hay un león rugiente en el camino! / ¡Hay un león en las calles!

Pr 26:14 Como la puerta gira sobre sus quicios, / así el perezoso en su cama.

Pr 26:15 El perezoso mete la mano en el plato; / se cansa de llevarla a su boca.

Pr 26:16 El perezoso es más sabio ante sus propios ojos / que siete que den una respuesta discreta.

Pr 26:17 El que pasa y se entremete en contienda ajena / es como el que agarra un perro por las orejas.

Pr 26:18 Como un loco que arroja teas encendidas, flechas y muerte,

Pr 26:19 / así es el hombre que engaña a su prójimo, / y dice: ¿Acaso no estaba yo bromeando?

Pr 26:20 Por falta de leña se apaga el fuego, / y donde no hay susurrador, cesan las contiendas.

Pr 26:21 Como carbón para las brasas y leña para el fuego, / así es el hombre pendenciero para encender contiendas.

Pr 26:22 Las palabras del susurrador son como bocados suaves, / y bajan hasta lo más profundo del ser.

Pr 26:23 Como vaso de barro revestido de escoria de plata, / así son los labios ardientes y el corazón malo.

Pr 26:24 El que odia disimula con sus labios, / mas en su interior acumula engaño;

Pr 26:25 cuando hable de modo agradable, no le creas; / porque siete abominaciones hay en su corazón.

Pr 26:26 Aunque su odio se cubra con disimulo, / su maldad será descubierta en la asamblea.

Pr 26:27 El que cava una fosa caerá en ella; / al que rueda una piedra, se le vendrá encima.

Pr 26:28 La lengua mentirosa aborrece a los que oprime, / y la boca lisonjera causa ruina.

PROVERBIOS 25 PROVERBIOS 27

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PROVERBIOS 27 Versión Recobro

PROVERBIOS 27



Pr 27:1 No te jactes del día de mañana, / porque no sabes qué dará de sí el día.

Pr 27:2 Que te alabe otro, y no tu propia boca; / el forastero, y no los labios tuyos.

Pr 27:3 Pesada es la piedra, y la arena pesa, / pero la irritación del necio es más pesada que ambas.

Pr 27:4 Cruel es la ira, y abrumadora la cólera, / pero ¿quién podrá sostenerse delante de los celos?

Pr 27:5 Mejor es reprensión manifiesta / que amor oculto.

Pr 27:6 Fieles son las heridas del amigo, / pero profusos los besos del enemigo.

Pr 27:7 El alma saciada repugna el panal de miel, / pero al alma hambrienta todo lo amargo es dulce.

Pr 27:8 Cual pájaro que vaga lejos de su nido, / así es el hombre que vaga lejos de su lugar.

Pr 27:9 El aceite y el perfume alegran el corazón, / y dulce para su amigo es el consejo del hombre.

Pr 27:10 No abandones al amigo tuyo ni al amigo de tu padre / para ir a la casa de tu hermano en el día de tu calamidad: / mejor es un vecino cerca que un hermano lejos.

Pr 27:11 Sé sabio, hijo mío, y alegra mi corazón, / para que responda al que me reprocha.

Pr 27:12 El prudente ve el mal y se esconde, / mas los simples siguen adelante y sufren el castigo.

Pr 27:13 Tómale la ropa al que sale fiador del extraño / y exige prenda al que fía a la mujer ajena.

Pr 27:14 El que bendice a su amigo en alta voz, / despertándolo de madrugada, / por maldición se le contará.

Pr 27:15 Gotera continua en día de lluvia / y mujer rencillosa, son semejantes;

Pr 27:16 el que pretende contenerla, refrena el viento / y retiene aceite en la mano derecha.

Pr 27:17 Hierro con hierro se aguza, / así el hombre aguza el semblante de su amigo.

Pr 27:18 Quien cuida la higuera comerá su fruto, / y el que atiende a su amo será honrado.

Pr 27:19 Como en el agua el rostro refleja al rostro, / así el corazón del hombre refleja al hombre.

Pr 27:20 El Seol y el Abadón nunca se sacian, / así los ojos del hombre nunca están satisfechos.

Pr 27:21 En el crisol se prueba la plata, y en el horno el oro, / y al hombre se le prueba por la alabanza que recibe.

Pr 27:22 Aunque machaques con el mazo al necio en un mortero entre el grano molido, / no se apartará de él su insensatez.

Pr 27:23 Conoce bien el estado de tus rebaños / y presta atención a tus hatos

Pr 27:24 —porque las riquezas no son eternas, / ni la corona perdurará de generación en generación—,

Pr 27:25 entonces cuando la hierba haya desaparecido, y se vea la nueva grama, / y hayan sido segadas las hierbas de los montes,

Pr 27:26 tendrás corderos para vestirte / y cabritos para el precio del campo;

Pr 27:27 y habrá suficiente leche de cabra para tu alimento, / para el alimento de tu casa / y para el sustento de tus doncellas.

PROVERBIOS 26 PROVERBIOS 28

«Tabla de contenido













































































































































































PROVERBIOS 28 Versión Recobro

PROVERBIOS 28



Pr 28:1 Huye el malvado sin que nadie lo persiga, / mas los justos son valientes como un león.

Pr 28:2 Cuando hay rebelión en la tierra, muchos son sus gobernantes; / mas por el hombre entendido y de conocimiento ella permanece estable.

Pr 28:3 El indigente que oprime a los pobres / es como lluvia torrencial que no deja comida.

Pr 28:4 Los que abandonan la ley alaban a los malvados, / mas los que guardan la ley contienden con ellos.

Pr 28:5 Los hombres malignos no entienden lo justo, / mas los que buscan a Jehová lo entienden todo.

Pr 28:6 Mejor es el pobre que anda en su integridad, / que el de perversos caminos, aunque sea rico.

Pr 28:7 El que guarda la ley es hijo entendido, / mas el compañero de glotones avergüenza a su padre.

Pr 28:8 El que aumenta sus riquezas con intereses y usura, / la recoge para el que se muestra bondadoso para con los pobres.

Pr 28:9 El que aparta su oído para no oír la ley, / hasta su oración es abominación.

Pr 28:10 El que extravía a los rectos por el mal camino / caerá en su propia fosa, / pero los perfectos heredarán el bien.

Pr 28:11 El rico es sabio en su propia opinión, / mas el pobre que es entendido lo escudriña.

Pr 28:12 Cuando los justos triunfan, grande es la gloria, / mas cuando se levantan los malvados, los hombres se esconden.

Pr 28:13 El que encubre sus transgresiones no prosperará, / mas el que las confiesa y las abandona obtendrá misericordia.

Pr 28:14 Bienaventurado el hombre que siempre teme, / mas el que endurece su corazón caerá en la calamidad.

Pr 28:15 Como león rugiente y oso errante / es el gobernante malvado sobre el pueblo pobre.

Pr 28:16 El gobernante falto de entendimiento es también gran opresor, / pero el que aborrece las ganancias injustas prolongará sus días.

Pr 28:17 El hombre cargado con la sangre de otro / será fugitivo hasta la muerte; / que nadie lo apoye.

Pr 28:18 El que anda en integridad será librado, / mas el de perversos caminos caerá de repente.

Pr 28:19 El que labra su tierra tendrá abundancia de pan, / mas el que persigue naderías abundará en pobreza.

Pr 28:20 El hombre fiel abundará en bendiciones, / mas el que se apresura a enriquecerse no quedará impune.

Pr 28:21 Hacer acepción de personas no es bueno, / pues por un bocado de pan transgredirá el hombre.

Pr 28:22 El avaro se apresura a enriquecerse, / sin saber que vendrá sobre él la miseria.

Pr 28:23 El que reprende al hombre hallará después mayor favor / que el que lisonjea con la lengua.

Pr 28:24 El que roba a su padre o a su madre, y dice: / Esto no es transgresión, / compañero es del hombre destruidor.

Pr 28:25 El codicioso suscita contiendas, / mas el que confía en Jehová prosperará.

Pr 28:26 El que confía en su propio corazón es un necio, / mas el que anda en sabiduría será librado.

Pr 28:27 El que da al pobre no padecerá necesidad, / pero el que cierra sus ojos tendrá muchas maldiciones.

Pr 28:28 Cuando los malvados se levantan, los hombres se esconden; / mas cuando perecen, los justos se multiplican.

PROVERBIOS 27 PROVERBIOS 29

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PROVERBIOS 29 Versión Recobro

PROVERBIOS 29



Pr 29:1 El hombre que después de mucha reprensión endurece la cerviz, / de repente será quebrantado sin remedio.

Pr 29:2 Cuando aumentan los justos, el pueblo se regocija; / mas cuando domina el malvado, el pueblo gime.

Pr 29:3 El que ama la sabiduría alegra a su padre; / mas el que frecuenta rameras malgasta sus bienes.

Pr 29:4 El rey con el juicio afirma el país, / mas el hombre que acepta soborno lo destruye.

Pr 29:5 El hombre que lisonjea a su prójimo / le tiende una red delante de sus pasos.

Pr 29:6 En la transgresión del hombre malo hay lazo, / mas el justo canta y se regocija.

Pr 29:7 El justo conoce los derechos de los pobres; / el malvado no entiende dicho conocimiento.

Pr 29:8 Los escarnecedores ponen la ciudad en llamas, / mas los sabios apartan la ira.

Pr 29:9 Si el hombre sabio disputa con el necio, / éste se enoja o se ríe, y no hay reposo.

Pr 29:10 Los sanguinarios aborrecen al perfecto, / y buscan la vida de los rectos.

Pr 29:11 El necio da rienda suelta a toda su ira, / mas el sabio la reprime.

Pr 29:12 Cuando un gobernante hace caso de palabras mentirosas, / todos sus siervos son malignos.

Pr 29:13 El pobre y el opresor tienen esto en común: / Jehová alumbra los ojos de ambos.

Pr 29:14 Si el rey juzga con verdad a los pobres, / su trono será establecido para siempre.

Pr 29:15 La vara y la reprensión dan sabiduría, / mas el muchacho dejado a su propia suerte avergüenza a su madre.

Pr 29:16 Cuando aumentan los malvados, aumenta la transgresión; / mas los justos verán la caída de ellos.

Pr 29:17 Corrige a tu hijo, y te dará descanso, / y dará deleite a tu alma.

Pr 29:18 Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena; / mas el que guarda la ley es dichoso.

Pr 29:19 Al siervo no se le corrige sólo con palabras; / aunque entienda, no responderá.

Pr 29:20 ¿Has visto hombre precipitado en sus palabras? / Más esperanza hay para el necio que para él.

Pr 29:21 El que cría a su siervo con delicadeza desde niño, / al final lo tendrá por hijo.

Pr 29:22 El hombre airado suscita contiendas, / y el furioso abunda en transgresiones.

Pr 29:23 La soberbia del hombre le abate, / mas el de espíritu humilde obtendrá honores.

Pr 29:24 El cómplice del ladrón aborrece su propia alma, / pues oye la voz que le insta a declarar y no dice nada.

Pr 29:25 El temor del hombre le pone lazo, / mas el que confía en Jehová será exaltado.

Pr 29:26 Muchos buscan el favor del príncipe, / mas el derecho del hombre procede de Jehová.

Pr 29:27 Abominación es a los justos el hombre injusto, / y aquel de camino recto es abominación para el malvado.

PROVERBIOS 28 PROVERBIOS 30

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PROVERBIOS 3 Versión Recobro

PROVERBIOS 3



Pr 3:1 Hijo mío, no te olvides de mi instrucción, / mas guarde tu corazón mis mandamientos;

Pr 3:2 porque largura de días y años de vida / y paz te añadirán.

Pr 3:3 Que no te abandonen la benevolencia amorosa y la verdad: / átalas a tu cuello, / escríbelas en la tabla de tu corazón.

Pr 3:4 Así hallarás favor y obtendrás fama de tener buen entendimiento / ante los ojos de Dios y de los hombres.

Pr 3:5 Confía en Jehová con todo tu corazón / y no te apoyes en tu propio entendimiento;

Pr 3:6 reconócele en todos tus caminos, / y Él enderezará tus sendas.

Pr 3:7 No seas sabio a tus propios ojos; / teme a Jehová y apártate del mal.

Pr 3:8 Será sanidad para tu cuerpo / y refrigerio para tus huesos.

Pr 3:9 Honra a Jehová con tus bienes / y con las primicias de todos tus frutos;

Pr 3:10 entonces serán llenos tus graneros con abundancia, / y tus lagares rebosarán de vino nuevo.

Pr 3:11 No menosprecies, hijo mío, la corrección de Jehová, / ni te fatigues de Su disciplina,

Pr 3:12 porque Jehová al que ama, disciplina, / como el padre al hijo en quien se deleita.

Pr 3:13 Bienaventurado el hombre que halla sabiduría, / y el hombre que adquiere entendimiento.

Pr 3:14 Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, / y sus rentas mayores que el oro.

Pr 3:15 Más preciosa es que los corales; / y nada de lo que deseas se puede comparar con ella.

Pr 3:16 Largura de días hay en su mano derecha; / en su izquierda, riquezas y honra.

Pr 3:17 Sus caminos son caminos agradables, / y todas sus sendas, paz.

Pr 3:18 Es árbol de vida para los que de ella echan mano, / y dichosos son los que la tienen asida.

Pr 3:19 Jehová con sabiduría fundó la tierra; / afirmó los cielos con entendimiento;

Pr 3:20 con Su conocimiento fueron hendidos los abismos, / y destilan rocío los cielos.

Pr 3:21 Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos: / conserva la sana sabiduría y la discreción,

Pr 3:22 y serán vida para tu alma / y gracia para tu cuello.

Pr 3:23 Entonces andarás con seguridad por tu camino, / y tu pie no tropezará.

Pr 3:24 Cuando te acuestes, no tendrás temor, / sino que te acostarás, y tu sueño será dulce.

Pr 3:25 No tengas temor de pavor repentino, / ni de la destrucción de los malvados cuando venga.

Pr 3:26 Porque Jehová será tu confianza, / y Él guardará tu pie de ser apresado.

Pr 3:27 No te niegues a hacer el bien a quien es debido, / cuando esté en tu mano el hacerlo.

Pr 3:28 No digas a tu prójimo: Anda y vuelve, / y mañana te lo daré, cuando lo tienes contigo.

Pr 3:29 No trames el mal contra tu prójimo, / mientras vive seguro junto a ti.

Pr 3:30 No contiendas sin razón con nadie, / si no te ha hecho daño.

Pr 3:31 No envidies al hombre violento / ni escojas ninguno de sus caminos.

Pr 3:32 Porque el hombre perverso es abominación para Jehová, / mas Su consejo íntimo se halla con los rectos.

Pr 3:33 La maldición de Jehová está en la casa del malvado, / pero Él bendice la morada de los justos.

Pr 3:34 Él escarnece a los escarnecedores, / mas a los humildes da gracia.

Pr 3:35 Los sabios heredarán honra, / pero los necios aumentan su propia ignominia.

PROVERBIOS 2 PROVERBIOS 4

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PROVERBIOS 30 Versión Recobro

PROVERBIOS 30



Pr 30:1 Palabras de Agur, hijo de Jaqué. El oráculo. / El varón dice a Itiel, a Itiel y a Ucal:

Pr 30:2 Ciertamente más torpe soy yo que ninguno, / y no poseo entendimiento de hombre.

Pr 30:3 No he aprendido sabiduría, / ni tengo el conocimiento del Santo.

Pr 30:4 ¿Quién ha subido al cielo y ha descendido? / ¿Quién ha recogido los vientos en Sus puños? / ¿Quién ha envuelto las aguas en Su manto? / ¿Quién ha afirmado todos los confines de la tierra? / ¿Cuál es Su nombre, y el nombre de Su Hijo, si lo sabes?

Pr 30:5 Acrisolada es toda palabra de Dios; / Él es escudo para los que en Él se refugian.

Pr 30:6 No añadas a Sus palabras, / no sea que te reprenda, y seas hallado mentiroso.

Pr 30:7 Dos cosas te he pedido a Ti; / no me las niegues antes que muera:

Pr 30:8 Aleja de mí la falsedad y las mentiras. / No me des pobreza ni riquezas; / dame a comer el pan que es mi porción,

Pr 30:9 no sea que me sacie y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová?, / o que empobrezca y hurte, y profane el nombre de mi Dios.

Pr 30:10 No calumnies al siervo ante su amo, / no sea que te maldiga, y seas tenido por culpable.

Pr 30:11 Hay una generación que maldice a su padre, / y a su madre no bendice.

Pr 30:12 Hay una generación que es pura ante sus propios ojos, / mas no está limpia de su suciedad.

Pr 30:13 Hay una generación, ¡oh cuán altivos son sus ojos, / y sus párpados se alzan en arrogancia!

Pr 30:14 Hay una generación cuyos dientes son como espadas, / y cuyas muelas son como cuchillos, / para devorar a los afligidos de la tierra / y a los menesterosos de entre los hombres.

Pr 30:15 La sanguijuela tiene dos hijas que claman: ¡Dame! ¡Dame! / Hay tres cosas que nunca se sacian, / incluso cuatro que no dicen: ¡Basta!:

Pr 30:16 el Seol, la matriz estéril, / la tierra que no se sacia de agua / y el fuego, que jamás dice: ¡Basta!

Pr 30:17 Al ojo que se burla de su padre / y desdeña la obediencia a su madre, / lo sacarán los cuervos del valle, / y lo devorarán las crías del águila.

Pr 30:18 Hay tres cosas que son demasiado admirables para mí, / incluso cuatro que no conozco:

Pr 30:19 el camino que el águila sigue en el cielo, / el camino de una serpiente sobre una peña, / el camino de una nave en medio del mar / y el camino de un hombre con una doncella.

Pr 30:20 Éste es el proceder de la mujer adúltera: / come, se limpia la boca / y dice: No he hecho ningún mal.

Pr 30:21 Por tres cosas tiembla la tierra, / y cuatro no puede soportar:

Pr 30:22 por el siervo cuando llega a ser rey, / por el necio cuando se sacia de pan,

Pr 30:23 por la mujer odiada cuando se casa / y por la sierva que es heredera de su señora.

Pr 30:24 Cuatro cosas son pequeñas en la tierra, / pero son sumamente sabias:

Pr 30:25 las hormigas son un pueblo que no es fuerte, / pero en el verano preparan su comida;

Pr 30:26 los damanes son un pueblo que no es poderoso, / pero hacen su casa en la peña;

Pr 30:27 las langostas que pululan no tienen rey, / pero salen todas en escuadrones;

Pr 30:28 la lagartija se puede agarrar con la mano, / pero está en los palacios de los reyes.

Pr 30:29 Hay tres criaturas de paso gallardo, / incluso cuatro que andan con majestad:

Pr 30:30 el león, el más poderoso entre las fieras, / que no retrocede ante ninguna;

Pr 30:31 el gallo, que se yergue, ceñido de lomos; o el macho cabrío; / y el rey cuando tiene consigo una compañía de soldados.

Pr 30:32 Si neciamente te has enaltecido, / o has tramado el mal, / pon la mano sobre tu boca,

Pr 30:33 porque de la manera que batiendo la leche se saca mantequilla, / y apretando la nariz se saca sangre, / así, forzando la ira, se provoca contienda.

PROVERBIOS 29 PROVERBIOS 31

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PROVERBIOS 31 Versión Recobro

PROVERBIOS 31



Pr 31:1 Palabras del rey Lemuel. El oráculo que le enseñó su madre.

Pr 31:2 ¿Qué, hijo mío? ¿Y qué, oh hijo de mi vientre? / ¿Y qué, oh hijo de mis votos?

Pr 31:3 No des a las mujeres tu fuerza, / ni tus caminos a lo que destruye a los reyes.

Pr 31:4 No es para los reyes, oh Lemuel, no es para los reyes beber vino, / ni para los príncipes decir: ¿Dónde hay bebida embriagante?

Pr 31:5 No sea que al beber, olviden lo que ha sido decretado / y perviertan los derechos de todos los afligidos.

Pr 31:6 Dad, más bien, bebida embriagante al que perece / y vino al amargado de alma.

Pr 31:7 Que beba y se olvide de su pobreza, / y de su miseria no se acuerde más.

Pr 31:8 Abre tu boca en favor del mudo, / y por los derechos de todos los que van a morir.

Pr 31:9 Abre tu boca; juzga con equidad / y ministra justicia al pobre y al menesteroso.

Pr 31:10 Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? / Porque su valor sobrepasa largamente al de los corales.

Pr 31:11 En ella confía el corazón de su marido, / y no carecerá de ganancias.

Pr 31:12 Le trae ella bien y no mal / todos los días de su vida.

Pr 31:13 Busca lana y lino, / y se deleita en trabajar con sus manos.

Pr 31:14 Es como las naves de mercader; / trae su pan de lejos.

Pr 31:15 También se levanta siendo aún de noche, / y da comida a los de su casa / y órdenes a sus criadas.

Pr 31:16 Considera un campo, y lo compra; / con el fruto de sus manos planta una viña.

Pr 31:17 Ciñe de fuerza sus lomos / y fortalece sus brazos.

Pr 31:18 Examina su mercancía para asegurarse de que es buena; / su lámpara no se apaga de noche.

Pr 31:19 Aplica sus manos a la rueca, / y sus manos toman el huso.

Pr 31:20 Extiende su mano al afligido, / y alarga sus manos al menesteroso.

Pr 31:21 No teme por los de su casa cuando nieva, / porque todos los suyos llevan ropa escarlata.

Pr 31:22 Ella se hace mantos para sí; / de lino fino y de púrpura es su ropa.

Pr 31:23 Su marido es conocido en las puertas, / cuando se sienta con los ancianos de la tierra.

Pr 31:24 Hace telas de lino y las vende, / y provee ceñidores al mercader.

Pr 31:25 Fuerza y dignidad son sus vestiduras, / y mira con optimismo el porvenir.

Pr 31:26 Abre su boca con sabiduría, / y la ley de bondad está en su lengua.

Pr 31:27 Vigila la marcha de los de su casa, / y no come el pan de la ociosidad.

Pr 31:28 Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; / también su marido, y la alaba diciendo:

Pr 31:29 Muchas hijas han obrado con virtud, / mas tú las superas a todas.

Pr 31:30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura, / pero la mujer que teme a Jehová, ella será alabada.

Pr 31:31 Dadle del fruto de sus manos, / y alábenla en las puertas sus obras.

PROVERBIOS 30 »

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PROVERBIOS 4 Versión Recobro

PROVERBIOS 4



Pr 4:1 Oíd, hijos míos, la instrucción de un padre, / y estad atentos para adquirir entendimiento;

Pr 4:2 porque os doy buena enseñanza; / no abandonéis mi instrucción.

Pr 4:3 Porque yo fui hijo para mi padre, / tierno y único amado a los ojos de mi madre.

Pr 4:4 Y él me enseñaba, y me decía: / retenga tu corazón mis palabras, / guarda mis mandamientos y vive;

Pr 4:5 adquiere sabiduría, adquiere entendimiento; / no te olvides de las palabras de mi boca ni te apartes de ellas.

Pr 4:6 No la abandones, y ella te guardará; / ámala, y ella te protegerá.

Pr 4:7 El principio de la sabiduría es éste: / adquiere sabiduría; y con todo lo que obtengas adquiere entendimiento.

Pr 4:8 Tenla en gran estima, y ella te ensalzará; / te honrará si la abrazas.

Pr 4:9 Guirnalda de gracia dará a tu cabeza; / corona de hermosura te regalará.

Pr 4:10 Oye, hijo mío, y recibe mis palabras, / y muchos serán los años de tu vida.

Pr 4:11 En el camino de la sabiduría te he instruido; / te he encaminado por las sendas de la rectitud.

Pr 4:12 Cuando andes, tus pasos no serán impedidos; / y cuando corras, no tropezarás.

Pr 4:13 Aférrate a la instrucción, y no la dejes; / guárdala, porque ella es tu vida.

Pr 4:14 No entres en la senda de los malvados, / ni andes por el camino de los malos.

Pr 4:15 Evítala, no pases por ella; / apártate de ella y pasa adelante.

Pr 4:16 Porque ellos no duermen a menos que hagan el mal; / se les va el sueño si no han hecho tropezar a alguno.

Pr 4:17 Porque comen pan de maldad, / y beben vino de violencia.

Pr 4:18 Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, / cuyo resplandor va en aumento hasta llegar a pleno día.

Pr 4:19 El camino de los malvados es como densa oscuridad; / no saben en qué tropiezan.

Pr 4:20 Hijo mío, está atento a mis palabras, / inclina tu oído a lo que digo.

Pr 4:21 Que no se aparten de tus ojos; / guárdalas en medio de tu corazón;

Pr 4:22 porque son vida a los que las hallan, / y sanidad para toda su carne.

Pr 4:23 Guarda tu corazón con toda vigilancia, / porque de él brotan los manantiales de la vida.

Pr 4:24 Aparta de ti las palabras torcidas, / y aleja de ti el habla perversa.

Pr 4:25 Miren tus ojos de frente, / y fíjese tu mirada en lo que tienes delante.

Pr 4:26 Endereza la senda de tus pies, / y todos tus caminos serán establecidos.

Pr 4:27 No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; / aparta tu pie del mal.

PROVERBIOS 3 PROVERBIOS 5

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PROVERBIOS 5 Versión Recobro

PROVERBIOS 5



Pr 5:1 Hijo mío, está atento a mi sabiduría; / inclina tu oído a mi entendimiento,

Pr 5:2 para que guardes discreción, / y tus labios conserven el conocimiento.

Pr 5:3 Porque los labios de la mujer extraña destilan miel, / y su boca es más suave que el aceite;

Pr 5:4 pero al final, ella es amarga como el ajenjo, / aguda como espada de dos filos.

Pr 5:5 Sus pies descienden a la muerte; / sus pasos se mantienen firmes en el Seol.

Pr 5:6 Ella no va rectamente por la senda de la vida; / sus caminos yerran sin que se dé cuenta.

Pr 5:7 Ahora pues, hijos míos, escuchadme / y no os apartéis de las palabras de mi boca.

Pr 5:8 Aleja de ella tu camino, / y no te acerques a la puerta de su casa,

Pr 5:9 no sea que des tu honor a otros, / y tus años al cruel;

Pr 5:10 no sea que los extraños se sacien de tus riquezas, / que tus trabajos queden en casa del extranjero,

Pr 5:11 y que te lamentes en tu postrer estado, / cuando se consuma tu carne y tu cuerpo,

Pr 5:12 y digas: ¡Cómo he aborrecido la instrucción, / y mi corazón ha despreciado la reprensión!

Pr 5:13 No he escuchado la voz de mis maestros, / ni he inclinado mi oído a los que me instruían.

Pr 5:14 Casi en todo mal he estado, / en medio de la congregación y de la asamblea.

Pr 5:15 Bebe el agua de tu propia cisterna, / y el agua fresca de tu propio pozo.

Pr 5:16 ¿Han de derramarse por fuera tus manantiales, / como arroyos de aguas por las calles?

Pr 5:17 Sean para ti solo, / y no para los extraños contigo.

Pr 5:18 Sea bendita tu fuente, / y regocíjate en la mujer de tu juventud,

Pr 5:19 cierva preciosa y graciosa gacela. / Que sus pechos te satisfagan en todo tiempo, / y su amor te apasione siempre.

Pr 5:20 ¿Por qué, hijo mío, has de apasionarte con la mujer extraña / y abrazar el seno de la adúltera?

Pr 5:21 Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, / y Él sopesa todas sus sendas.

Pr 5:22 De sus propias iniquidades será presa el malvado, / y será retenido con las cuerdas de su propio pecado.

Pr 5:23 Él morirá por falta de instrucción, / y errará por lo inmenso de su insensatez.

PROVERBIOS 4 PROVERBIOS 6

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PROVERBIOS 6 Versión Recobro

PROVERBIOS 6



Pr 6:1 Hijo mío, si has salido fiador por tu prójimo, / si has dado la mano en prenda por un extranjero,

Pr 6:2 te has enlazado con las palabras de tu boca; / has quedado preso en las palabras de tu boca.

Pr 6:3 Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, / ya que has caído en manos de tu prójimo: / ve, humíllate y suplica a tu prójimo.

Pr 6:4 No des sueño a tus ojos, / ni a tus párpados adormecimiento.

Pr 6:5 Líbrate como gacela de la mano del cazador, / y como ave de la mano del pajarero.

Pr 6:6 Ve a la hormiga, oh perezoso, / considera sus caminos, y sé sabio:

Pr 6:7 ella, sin tener jefe, / oficial ni gobernante,

Pr 6:8 prepara en el verano su comida / y recoge en el tiempo de la cosecha su sustento.

Pr 6:9 ¿Hasta cuándo, perezoso, estarás acostado? / ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?

Pr 6:10 Un poco de sueño, dormitar otro poco, / otro poco cruzando las manos para reposar,

Pr 6:11 y vendrá tu pobreza sobre ti como ladrón, / y tu necesidad como hombre armado.

Pr 6:12 El hombre indigno, el hombre malvado, / anda con boca perversa,

Pr 6:13 guiñando los ojos, haciendo señas con los pies, / señalando con los dedos;

Pr 6:14 con perversidad en su corazón continuamente trama el mal; / siembra las discordias.

Pr 6:15 Por tanto, su calamidad vendrá de repente; / súbitamente será quebrantado, y no habrá remedio.

Pr 6:16 Seis cosas aborrece Jehová, / y aun siete son abominación para Su alma:

Pr 6:17 los ojos altivos, la lengua mentirosa, / las manos que derraman sangre inocente,

Pr 6:18 el corazón que maquina perversos designios, / pies que se apresuran para correr al mal,

Pr 6:19 el testigo falso que habla mentiras, / y el que siembra discordia entre hermanos.

Pr 6:20 Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, / y no rechaces la enseñanza de tu madre;

Pr 6:21 átalos de continuo en tu corazón, / enlázalos a tu cuello.

Pr 6:22 Te guiará cuando andes; / cuando te acuestes, velará sobre ti; / y hablará contigo cuando despiertes.

Pr 6:23 Porque el mandamiento es lámpara, la enseñanza es luz, / y camino de vida las reprensiones de la instrucción,

Pr 6:24 para guardarte de la mala mujer, / de la suave lengua de la adúltera.

Pr 6:25 No codicies su hermosura en tu corazón, / ni dejes que ella te prenda con sus párpados;

Pr 6:26 porque el precio de la ramera es un pan, / mas la mujer de otro hombre va a la caza de un alma preciosa.

Pr 6:27 ¿Puede tomar el hombre fuego en su seno / sin que sus vestidos ardan?

Pr 6:28 ¿Puede andar el hombre sobre carbones encendidos / sin que sus pies se quemen?

Pr 6:29 Así le sucede al que se llega a la mujer de su prójimo: / no quedará impune ninguno que la toque.

Pr 6:30 No se desprecia al ladrón si hurta / para saciarse cuando tiene hambre;

Pr 6:31 pero, si es sorprendido, pagará siete veces; / tendrá que entregar todos los bienes de su casa.

Pr 6:32 Al que comete adulterio con una mujer le falta buen juicio; / destruye su alma el que tal hace.

Pr 6:33 Heridas y deshonra hallará, / y su oprobio nunca será borrado.

Pr 6:34 Porque los celos son el furor del hombre, / y no perdonará en el día de la venganza.

Pr 6:35 No aceptará ningún rescate, / ni quedará satisfecho aunque le prodigues regalos.

PROVERBIOS 5 PROVERBIOS 7

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PROVERBIOS 7 Versión Recobro

PROVERBIOS 7



Pr 7:1 Hijo mío, guarda mis palabras, / y atesora dentro de ti mis mandamientos.

Pr 7:2 Guarda mis mandamientos y vive, / y guarda mi enseñanza como la niña de tus ojos.

Pr 7:3 Átalos a tus dedos; / escríbelos en la tabla de tu corazón.

Pr 7:4 Dile a la sabiduría: Tú eres mi hermana, / y llama al entendimiento tu íntimo amigo,

Pr 7:5 para que te guarden de la mujer extraña, / de la adúltera que lisonjea con sus palabras.

Pr 7:6 Porque desde la ventana de mi casa / miraba por la celosía,

Pr 7:7 y vi entre los simples, / distinguí entre los jóvenes, / a un joven falto de juicio,

Pr 7:8 pasando por la calle, cerca de la esquina donde ella vivía; / iba camino a la casa de ella,

Pr 7:9 al crepúsculo, a la caída del día, / en la oscuridad y tinieblas de la noche.

Pr 7:10 Y he aquí, una mujer le sale al encuentro, / vestida como ramera y astuta de corazón.

Pr 7:11 Alborotadora y desafiante, / sus pies no permanecen en casa;

Pr 7:12 unas veces en la calle, otras veces en las plazas, / al acecho en todas las esquinas.

Pr 7:13 Se ase de él y le besa; / con semblante descarado le dice:

Pr 7:14 Tenía que ofrendar; / hoy he pagado mis votos;

Pr 7:15 por eso he salido a encontrarte, / buscando diligentemente tu rostro, y te he hallado.

Pr 7:16 He tendido mi lecho con colchas, / con cobertores multicolores de lino de Egipto;

Pr 7:17 he rociado mi cama con mirra, / áloes y canela.

Pr 7:18 Ven, embriaguémonos de amores hasta la mañana; / deleitémonos con amores.

Pr 7:19 Porque mi marido no está en casa; / se ha ido a un largo viaje.

Pr 7:20 La bolsa de dinero se llevó en la mano; / volverá a casa para la luna llena.

Pr 7:21 Con sus muchas artes lo seduce; / lo obliga con la suavidad de sus palabras.

Pr 7:22 Al instante se va tras ella, / como va el buey al matadero / o uno en grillos a la corrección del necio,

Pr 7:23 hasta que una flecha le traspasa el hígado; / tal como el ave que se apresura a la red, / él no sabe que esto le costará la vida.

Pr 7:24 Ahora pues, hijos míos, escuchadme, / y estad atentos a las palabras de mi boca.

Pr 7:25 No se desvíe tu corazón a los caminos de ella; / no te extravíes en sus sendas.

Pr 7:26 Porque a muchos ha hecho caer heridos, / y son numerosos los que ha matado.

Pr 7:27 Camino al Seol es su casa, / el cual desciende a las cámaras de la muerte.

PROVERBIOS 6 PROVERBIOS 8

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PROVERBIOS 8 Versión Recobro

PROVERBIOS 8



Pr 8:1 ¿No clama la sabiduría, / y alza su voz el entendimiento?

Pr 8:2 En la cima de las alturas, junto al camino, / en las encrucijadas de los senderos, se pone;

Pr 8:3 junto a las puertas, a la entrada de la ciudad, / a la entrada de las puertas, da voces:

Pr 8:4 Oh hombres, a vosotros clamo, / y mi voz se dirige a los hijos de los hombres.

Pr 8:5 Entended, oh simples, prudencia; / y vosotros, oh necios, tened un corazón que entienda.

Pr 8:6 Oíd, porque hablaré cosas nobles, / y la apertura de mis labios proferirá cosas rectas.

Pr 8:7 Porque mi boca proferirá la verdad, / y la maldad es abominación a mis labios.

Pr 8:8 En la justicia se apoyan todas las palabras de mi boca; / no hay en ellas cosa torcida ni perversa.

Pr 8:9 Todas ellas son sinceras para el que entiende, / y rectas para los que han hallado conocimiento.

Pr 8:10 Recibid mi instrucción, y no plata, / y conocimiento antes que el oro escogido.

Pr 8:11 Porque mejor es la sabiduría que los corales, / y nada de lo que deseas se puede comparar con ella.

Pr 8:12 Yo, la sabiduría, habito con la prudencia, / y hallo conocimiento y discreción.

Pr 8:13 El temor de Jehová es aborrecer el mal; / la soberbia, la arrogancia, el mal camino / y la boca perversa, yo aborrezco.

Pr 8:14 Míos son el consejo y la sana sabiduría; / yo soy el entendimiento, mío es el poder.

Pr 8:15 Por mí reinan los reyes, / y los gobernantes decretan el derecho.

Pr 8:16 Por mí rigen los príncipes, / y los nobles, todos los que juzgan con justicia.

Pr 8:17 Yo amo a los que me aman, / y los que con diligencia me buscan me hallarán.

Pr 8:18 Las riquezas y la honra están conmigo, / los bienes duraderos y la justicia.

Pr 8:19 Mejor es mi fruto que el oro, aun el oro fino; / y mi rédito mejor que la plata escogida.

Pr 8:20 Ando por el camino de justicia, / por en medio de las sendas de equidad,

Pr 8:21 para hacer que los que me aman hereden bienes, / y que yo llene sus tesoros.

Pr 8:22 Jehová me poseía en el comienzo de Su camino, / antes de Sus obras de antiguo.

Pr 8:23 Desde la eternidad quedé establecida, / desde el principio, antes que existiera la tierra.

Pr 8:24 Cuando no había abismos, nací, / cuando no había fuentes abundantes en aguas.

Pr 8:25 Antes que los montes fueran asentados, / antes que las colinas, yo nací,

Pr 8:26 cuando Él aún no había hecho la tierra, ni los campos, / ni el principio del polvo del mundo.

Pr 8:27 Cuando establecía los cielos, allí estaba yo; / cuando trazaba un círculo sobre la faz del abismo,

Pr 8:28 cuando afirmaba los cielos arriba, / cuando las fuentes del abismo se fortalecían,

Pr 8:29 cuando fijaba los límites al mar / para que las aguas no transgredieran Su mandamiento, / cuando señalaba los cimientos de la tierra;

Pr 8:30 estaba yo a Su lado, como artífice; / y era yo Su delicia de día en día, / regocijándome siempre delante de Él,

Pr 8:31 regocijándome en Su tierra habitable; / y mis delicias estaban con los hijos de los hombres.

Pr 8:32 Ahora, pues, hijos míos, escuchadme, / porque bienaventurados son los que guardan mis caminos.

Pr 8:33 Oíd la instrucción y sed sabios, / y no la descuidéis.

Pr 8:34 Bienaventurado el hombre que me escucha, / velando a mis puertas cada día, / aguardando en los postes de mis puertas.

Pr 8:35 Porque el que me halle, hallará la vida, / y obtendrá el favor de Jehová.

Pr 8:36 Mas el que peca contra mí, hace daño a su propia alma; / todos los que me aborrecen, aman la muerte.

PROVERBIOS 7 PROVERBIOS 9

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PROVERBIOS 9 Versión Recobro

PROVERBIOS 9



Pr 9:1 La sabiduría ha edificado su casa, / ha labrado sus siete columnas,

Pr 9:2 ha degollado sus reses, / ha mezclado su vino / y ha puesto su mesa.

Pr 9:3 Ha enviado a sus doncellas; / y clama desde los lugares más altos de la ciudad:

Pr 9:4 El que sea simple, venga acá; / al falto de buen juicio le dice:

Pr 9:5 Venid, comed de mi pan, / y bebed del vino que yo he mezclado.

Pr 9:6 Abandonad la necedad y vivid, / andad por el camino del entendimiento.

Pr 9:7 El que corrige al escarnecedor se acarrea deshonra, / el que reprende al malvado atrae mancha sobre sí.

Pr 9:8 No reprendas al escarnecedor, no sea que te aborrezca; / reprende al sabio, y te amará.

Pr 9:9 Imparte algo al sabio, y se hará más sabio; / enseña al justo, y crecerá en conocimiento.

Pr 9:10 El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, / y el conocimiento del Santo es el entendimiento.

Pr 9:11 Porque por mí se multiplicarán tus días, / y se aumentarán los años de tu vida.

Pr 9:12 Si eres sabio, para ti mismo eres sabio; / y si eres escarnecedor, tú solo lo sufrirás.

Pr 9:13 La mujer Insensatez es alborotadora; / es simple y no sabe nada.

Pr 9:14 Se sienta a la puerta de su casa, / en un asiento, en los lugares altos de la ciudad,

Pr 9:15 para llamar a los que pasan por el camino, / a los que van derechos por sus sendas:

Pr 9:16 El que sea simple, venga acá; / al falto de buen juicio, le dice:

Pr 9:17 Las aguas hurtadas son dulces, / y el pan a escondidas es sabroso.

Pr 9:18 Mas él no sabe que allí están los muertos, / que sus convidados están en lo profundo del Seol.

PROVERBIOS 8 PROVERBIOS 10

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Eclesiastés Versión Recobro

ECLESIASTÉS



ECLESIASTÉS 1



Ec 1:1 Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén.

Ec 1:2 Vanidad de vanidades, dice el Predicador; / vanidad de vanidades, todo es vanidad.

Ec 1:3 ¿Qué ventaja obtiene el hombre en todo el trabajo / con que se afana debajo del sol?

Ec 1:4 Generación va, y generación viene, / mas la tierra permanece para siempre.

Ec 1:5 Además, sale el sol y se pone el sol, / y se apresura a volver al lugar de donde sale.

Ec 1:6 El viento va hacia el sur, luego gira hacia el norte, / va girando de continuo; / y a sus giros vuelve el viento de nuevo.

Ec 1:7 Todos los ríos van al mar, / mas el mar no se llena; / al lugar a donde van los ríos, / allí vuelven a ir.

Ec 1:8 Todas las cosas son fatigosas; / nadie puede expresarlo; / nunca se sacia el ojo de ver / ni se satura el oído de oír.

Ec 1:9 Lo que fue, eso será, / y lo que ha sido hecho, eso se hará; / nada hay nuevo debajo del sol.

Ec 1:10 ¿Acaso hay algo de que se pueda decir: Mira, esto es nuevo? / Ya fue en los siglos que nos han precedido.

Ec 1:11 No hay memoria de los que nos precedieron, / como tampoco de los venideros quedará memoria / en los que vendrán después.

Ec 1:12 Yo, el Predicador, he sido rey sobre Israel en Jerusalén.

Ec 1:13 Apliqué mi corazón a inquirir y a averiguar con sabiduría todo lo que se hace debajo del cielo. Es una penosa tarea la que ha dado Dios a los hijos de los hombres, para que se ocupen en ella.

Ec 1:14 He visto todas las obras que se hacen debajo del sol, y he aquí, todo ello es vanidad y correr tras el viento.

Ec 1:15 Lo torcido no se puede enderezar, y lo incompleto no puede contarse.

Ec 1:16 Hablé yo a mi propio corazón, diciendo: Ahora yo he engrandecido y aumentado mi sabiduría más que todos los que reinaron antes de mí en Jerusalén; y mi corazón ha percibido mucha sabiduría y conocimiento.

Ec 1:17 Apliqué mi corazón a conocer la sabiduría, y también a entender la locura y la insensatez; percibí que aun esto era correr tras el viento.

Ec 1:18 Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia, y quien aumenta el conocimiento, aumenta el dolor.

PROVERBIOS 31 ECLESIASTÉS 2

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ECLESIASTÉS 10 Versión Recobro

ECLESIASTÉS 10



Ec 10:1 Las moscas muertas hacen heder y fermentar el ungüento del perfumista; así una pequeña insensatez pesa más que la sabiduría y la honra.

Ec 10:2 El corazón del sabio lo inclina a su derecha, pero el corazón del necio lo inclina a su izquierda.

Ec 10:3 Y también, cuando anda el necio por el camino, le falta cordura, y va diciendo a todos que es necio.

Ec 10:4 Si el espíritu del gobernante se levanta contra ti, no dejes tu lugar, porque la serenidad suaviza grandes ofensas.

Ec 10:5 Hay un mal que he visto debajo del sol, a manera de error que procede del gobernante:

Ec 10:6 la insensatez está colocada en muchos lugares altos, y los ricos están sentados en lugar bajo.

Ec 10:7 He visto siervos a caballo, y príncipes que andaban como siervos sobre la tierra.

Ec 10:8 El que cava una fosa caerá en ella, y al que abre brecha en un muro, lo morderá la serpiente;

Ec 10:9 quien extrae piedras, será herido con ellas; y el que parte leña, en ello peligrará.

Ec 10:10 Si se embota el hierro, y su filo no es amolado, entonces hay que aplicar más fuerzas; pero la sabiduría tiene la ventaja de impartir éxito.

Ec 10:11 Si muerde la serpiente antes de ser encantada, de nada sirve el encantador.

Ec 10:12 Las palabras de la boca del sabio están llenas de gracia, mas los labios del necio a él mismo lo engullen.

Ec 10:13 El comienzo de las palabras de su boca es insensatez; y el fin de su charla es perversa locura.

Ec 10:14 Pero el necio multiplica palabras. Nadie sabe lo que sucederá; y lo que después de él sucederá, ¿quién puede decírselo?

Ec 10:15 El trabajo de los necios los fatiga, porque ni aun saben por dónde ir a la ciudad.

Ec 10:16 ¡Ay de ti, oh tierra, cuyo rey es muchacho y cuyos príncipes banquetean de mañana!

Ec 10:17 ¡Dichosa tú, oh tierra, cuyo rey es hijo de nobles y cuyos príncipes festejan a su debido tiempo, para reponer sus fuerzas y no para embriagarse!

Ec 10:18 Por la pereza se hunde la techumbre, y por la flojedad de manos hay goteras en la casa.

Ec 10:19 Hacen banquete para reírse, el vino alegra la vida, y el dinero responde por todo.

Ec 10:20 Ni aun en tu pensamiento maldigas al rey, ni en tu alcoba maldigas al rico; porque un ave del cielo llevará la voz, o un ser alado hará saber el asunto.

ECLESIASTÉS 9 ECLESIASTÉS 11

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ECLESIASTÉS 11 Versión Recobro

ECLESIASTÉS 11



Ec 11:1 Echa tu pan sobre la faz de las aguas, porque después de muchos días lo encontrarás.

Ec 11:2 Da una porción a siete y aun a ocho, porque no sabes qué calamidad habrá sobre la tierra.

Ec 11:3 Si están llenas las nubes, sobre la tierra derramarán lluvia; y si el árbol cae hacia el sur, o hacia el norte, en el lugar donde el árbol caiga, allí quedará.

Ec 11:4 El que al viento observa, no sembrará; y el que a las nubes mira, no segará.

Ec 11:5 Así como tú no sabes cuál es el sendero del viento, o cómo se forman los huesos en el vientre de la madre, así también ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas.

Ec 11:6 Por la mañana siembra tu semilla, y a la tarde no retires tus manos; porque no sabes cuál prosperará, si esto o aquello, o si ambas cosas serán igualmente buenas.

Ec 11:7 Dulce es la luz, y agradable a los ojos ver el sol.

Ec 11:8 Ciertamente si el hombre vive muchos años, que en todos ellos se regocije; pero acuérdese de que los días de tinieblas serán muchos. Todo cuanto viene es vanidad.

Ec 11:9 Regocíjate, joven, en tu mocedad, y tome placer tu corazón en los días de tu juventud; anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos, pero sabe, que sobre todas estas cosas te traerá Dios a juicio.

Ec 11:10 Quita, pues, de tu corazón la irritación y aparta de tu carne el mal, porque la mocedad y la aurora de la vida son vanidad.

ECLESIASTÉS 10 ECLESIASTÉS 12

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ECLESIASTÉS 12 Versión Recobro

ECLESIASTÉS 12



Ec 12:1 Acuérdate, pues, de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y se acerquen los años en los cuales digas: No tengo en ellos placer;

Ec 12:2 antes que se oscurezcan el sol, la luz, la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes después de la lluvia;

Ec 12:3 en el día cuando tiemblen los guardas de la casa y se encorven los hombres fuertes, cuando cesen las que muelen por ser pocas, y se oscurezca la vista de las que miran por las ventanas;

Ec 12:4 cuando se cierren las puertas en la calle; cuando el ruido del molino sea bajo, y uno se levante a la voz de un ave, y todas las hijas del canto sean abatidas;

Ec 12:5 cuando asimismo los hombres teman de lo que es alto, y haya terrores en el camino; y florezca el almendro, y el saltamontes sea una carga, y la alcaparra no sirva para nada (porque el hombre va a su morada eterna, mientras rondan por las calles quienes hacen duelo);

Ec 12:6 antes que la cuerda de plata se afloje, se rompa el cuenco de oro, el cántaro se quiebre junto a la fuente y la rueda se rompa junto a la cisterna,

Ec 12:7 y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el aliento vuelva a Dios que lo dio.

Ec 12:8 Vanidad de vanidades, dice el Predicador, todo es vanidad.

Ec 12:9 El Predicador, además de ser sabio, también enseñó conocimiento al pueblo; y ponderó, estudió y compiló muchos proverbios.

Ec 12:10 Procuró el Predicador hallar palabras agradables, y escribió rectamente palabras de verdad.

Ec 12:11 Las palabras de los sabios son como aguijones, y como clavos bien hincados son las reunidas en colecciones; son dadas por un solo Pastor.

Ec 12:12 Por lo demás, hijo mío, ten cuidado: No hay fin de hacer muchos libros, y el mucho estudio es fatiga de la carne.

Ec 12:13 El fin del asunto, cuando todo se haya oído, es éste: Teme a Dios y guarda Sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre.

Ec 12:14 Pues Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa oculta, sea buena o sea mala.

ECLESIASTÉS 11 »

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ECLESIASTÉS 2 Versión Recobro

ECLESIASTÉS 2



Ec 2:1 Dije yo en mi corazón: Ven ahora, probaré el placer; goza, pues, del disfrute. Pero he aquí, esto también es vanidad.

Ec 2:2 De la risa dije: ¡Locura! Y del placer: ¿Qué logra esto?

Ec 2:3 Busqué con mi corazón cómo alegrar mi carne con el vino, mientras mi corazón me guiaba con sabiduría, y cómo asirme de la insensatez, hasta ver cuál es el bien en el que los hijos de los hombres se ocupan debajo de los cielos durante los pocos días de sus vidas.

Ec 2:4 Engrandecí mis obras: me edifiqué casas; planté viñas para mí;

Ec 2:5 me hice jardines y parques, y planté en ellos árboles de toda clase de fruto.

Ec 2:6 Me hice estanques de aguas, para regar con ellos el bosque donde crecían los árboles.

Ec 2:7 Compré siervos y siervas, y tuve siervos nacidos en casa; también tuve muchas vacas y ovejas, más que todos los que me precedieron en Jerusalén.

Ec 2:8 Amontoné también para mí plata y oro, y los tesoros de reyes y de provincias; me proveí de cantores y cantoras, y de los deleites de los hijos de los hombres, concubina tras concubina.

Ec 2:9 Y fui engrandecido y aumentado más que todos los que me precedieron en Jerusalén; también mi sabiduría permaneció conmigo.

Ec 2:10 Y no negué a mis ojos ninguna cosa que desearan; no privé a mi corazón de placer alguno, porque mi corazón gozó de todo mi trabajo, y ésta fue la porción de todo mi trabajo.

Ec 2:11 Entonces me volví a todas las obras que habían hecho mis manos y al trabajo con que me había afanado para hacerlas, y he aquí que todo era vanidad y correr tras el viento; y no había ventaja alguna debajo del sol.

Ec 2:12 Y me volví a considerar la sabiduría, la locura y la insensatez; porque ¿qué hará el hombre que venga después del rey? Sólo lo que ya ha sido hecho.

Ec 2:13 Vi que la sabiduría sobrepasa a la insensatez, como la luz a las tinieblas.

Ec 2:14 El sabio tiene los ojos en su cabeza, y el necio anda en tinieblas; pero también percibí yo que un mismo destino alcanzará a todos.

Ec 2:15 Entonces dije yo en mi corazón: Como sucederá al necio, me sucederá también a mí. ¿Para qué, pues, fui tan sabio? Y dije en mi corazón: Esto también es vanidad.

Ec 2:16 Porque ni del sabio ni del necio habrá memoria para siempre; pues en los días venideros ya todo será olvidado. ¡Y cómo muere el sabio lo mismo que el necio!

Ec 2:17 Aborrecí, por tanto, la vida, porque la obra que se hace debajo del sol me era fastidiosa; por cuanto todo es vanidad y correr tras el viento.

Ec 2:18 Asimismo aborrecí todo mi trabajo con que me había afanado debajo del sol, porque lo he de dejar a otro que vendrá después de mí.

Ec 2:19 Y ¿quién sabe si será sabio o necio? Mas él se enseñoreará de todo mi trabajo con que yo me afané y en que ocupé mi sabiduría debajo del sol. Esto también es vanidad.

Ec 2:20 Volví, por tanto, y entregué mi corazón al desaliento respecto a todo el trabajo con que me afané debajo del sol;

Ec 2:21 porque hay un hombre que se ha afanado con sabiduría, con conocimiento y con destreza, y da su hacienda al que no se ha afanado en ella. Esto también es vanidad y un gran mal.

Ec 2:22 Porque, ¿qué obtiene el hombre de todo su trabajo y de la fatiga de su corazón con que se afana debajo del sol?

Ec 2:23 Porque todos sus días son dolores, y su tarea, molestia; aun de noche su corazón no reposa. Esto también es vanidad.

Ec 2:24 No hay cosa mejor para el hombre que comer y beber, y que su alma disfrute de su trabajo. Esto también he visto, que esto procede de la mano de Dios.

Ec 2:25 Porque, ¿quién comerá, o quién se alegrará sin Él?

Ec 2:26 Porque al hombre que es grato a Sus ojos, Él le da sabiduría, conocimiento y gozo; mas al pecador le da la tarea de recoger y amontonar para que le sea dado a quien agrada a Dios. Esto también es vanidad y correr tras el viento.

ECLESIASTÉS 1 ECLESIASTÉS 3

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ECLESIASTÉS 3 Versión Recobro

ECLESIASTÉS 3



Ec 3:1 Todo tiene su tiempo, / y todo propósito bajo el cielo tiene su hora:

Ec 3:2 tiempo de nacer, y tiempo de morir; / tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;

Ec 3:3 tiempo de matar, y tiempo de curar; / tiempo de derribar, y tiempo de edificar;

Ec 3:4 tiempo de llorar, y tiempo de reír; / tiempo de hacer duelo, y tiempo de bailar;

Ec 3:5 tiempo de lanzar piedras, y tiempo de juntar piedras; / tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar;

Ec 3:6 tiempo de buscar, y tiempo de perder; / tiempo de guardar, y tiempo de desechar;

Ec 3:7 tiempo de rasgar, y tiempo de coser; / tiempo de callar, y tiempo de hablar;

Ec 3:8 tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; / tiempo de guerra, y tiempo de paz.

Ec 3:9 ¿Qué provecho tiene el que trabaja de aquello en que se afana?

Ec 3:10 Yo he visto la tarea que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en ella.

Ec 3:11 Él lo hizo todo hermoso en su propio tiempo; también ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a descubrir la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

Ec 3:12 Yo sé que no hay para ellos cosa mejor que regocijarse y hacer el bien en su vida;

Ec 3:13 además, que todo hombre debe comer y beber, y disfrutar de todo su trabajo; eso es don de Dios.

Ec 3:14 Yo sé que todo lo que Dios hace, será para siempre; no hay nada que añadir, ni nada que quitar. Dios lo ha hecho así para que todos le teman.

Ec 3:15 Aquello que es, ya ha sido, y lo que ha de ser, fue ya; y Dios busca lo que ha pasado.

Ec 3:16 Además, vi debajo del sol que en lugar del juicio, he allí la maldad; y en lugar de la justicia, he allí la maldad.

Ec 3:17 Dije en mi corazón: Al justo y al malvado Dios juzgará; porque hay un tiempo para todo propósito y para toda obra.

Ec 3:18 Dije en mi corazón: Es así, por causa de los hijos de los hombres, para que Dios los pruebe, y para que ellos mismos vean que son sólo bestias.

Ec 3:19 Porque lo que les sucede a los hijos de los hombres también les sucede a las bestias, un mismo suceso es: como muere el uno, así muere el otro; y un mismo aliento tienen todos; y el hombre no tiene ventaja sobre la bestia; porque todo es vanidad.

Ec 3:20 Todos van a un solo lugar: todos son de polvo, y todos vuelven al polvo.

Ec 3:21 ¿Quién sabe si el aliento de los hijos de los hombres asciende hacia arriba, o si el aliento de las bestias desciende hacia abajo a la tierra?

Ec 3:22 Así, pues, he visto que no hay cosa mejor para el hombre que regocijarse en sus obras, pues ésa es su porción. Porque, ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de él?

ECLESIASTÉS 2 ECLESIASTÉS 4

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ECLESIASTÉS 4 Versión Recobro

ECLESIASTÉS 4



Ec 4:1 Vi además todos los actos de opresión que se hacen debajo del sol; y he aquí, las lágrimas de los oprimidos, y no había quien los consolara; y el poder estaba en manos de los opresores, y no había quien los consolara.

Ec 4:2 Y alabé yo a los muertos, los que ya murieron, más que a los vivientes, los que viven todavía.

Ec 4:3 Y mejor que ambos es el que no ha sido aún, el que no ha visto las malas obras que se hacen debajo del sol.

Ec 4:4 He visto asimismo que todo trabajo y toda destreza para hacerlo no es más que la envidia del hombre contra su prójimo. Esto también es vanidad y correr tras el viento.

Ec 4:5 El necio se cruza de manos y consume su propia carne.

Ec 4:6 Más vale un puño lleno con sosiego, que ambos puños llenos con trabajo y correr tras el viento.

Ec 4:7 Entonces vi de nuevo vanidad debajo del sol.

Ec 4:8 Hay un hombre que está solo y sin segundo; ni siquiera hijo ni hermano tiene. Sin embargo, no hay fin a todo su trabajo; en verdad, sus ojos no se sacian de las riquezas. ¿Para quién entonces, dice él, me afano y me privo del bien? Esto también es vanidad y tarea penosa.

Ec 4:9 Mejor son dos que uno, porque tienen buena recompensa por su trabajo;

Ec 4:10 porque si caen, el uno levantará a su compañero. Pero ¡ay del que cae y no tiene otro que lo levante!

Ec 4:11 Asimismo, si dos se acuestan juntos, se calentarán; mas ¿cómo se calentará uno solo?

Ec 4:12 Y si alguno prevalece contra uno, dos le resistirán; y un cordel de tres hilos no se rompe pronto.

Ec 4:13 Mejor es el muchacho pobre y sabio, que el rey viejo y necio que ya no sabe recibir amonestaciones.

Ec 4:14 Porque uno puede salir de la cárcel para reinar, aunque en su reino nació pobre.

Ec 4:15 Vi a todos los vivientes que caminaban debajo del sol con el muchacho, el sucesor, que se levantó en lugar del otro.

Ec 4:16 No tenía fin todo el pueblo, todos los que estaban delante de él; sin embargo, aun los que vendrán después no se regocijarán en él. Ciertamente esto también es vanidad y correr tras el viento.

ECLESIASTÉS 3 ECLESIASTÉS 5

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ECLESIASTÉS 5 Versión Recobro

ECLESIASTÉS 5



Ec 5:1 Guarda tus pasos cuando vayas a la casa de Dios, y acércate a escuchar en vez de ofrecer el sacrificio de los necios; porque ellos no saben que hacen mal.

Ec 5:2 No te precipites con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios, porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.

Ec 5:3 Porque de las muchas tareas vienen los sueños, y de la multitud de las palabras la voz del necio.

Ec 5:4 Cuando a Dios haces voto, no tardes en pagarlo; pues Él no se deleita en los necios. Paga el voto que haces.

Ec 5:5 Mejor es que no hagas voto, a que hagas voto y no pagues.

Ec 5:6 No dejes que tu boca haga pecar a tu carne, ni digas delante del mensajero que fue un error. ¿Por qué ha de enojarse Dios a causa de tu voz y destruir las obras de tus manos?

Ec 5:7 Porque en la multitud de sueños y en muchas palabras también hay vanidades. Pero tú, teme a Dios.

Ec 5:8 Si ves en la provincia la opresión del pobre y la negación del derecho y de la justicia, no te maravilles de ello; pues sobre un oficial alto vigila otro más alto, y hay oficiales aún más altos sobre ellos.

Ec 5:9 Y siempre es ventajoso para el país que el rey cultive el campo.

Ec 5:10 El que ama la plata no se saciará de la plata, ni el que ama la abundancia de ganancias. Esto también es vanidad.

Ec 5:11 Cuando aumentan los bienes, también aumentan quienes los consumen; ¿qué ventaja, pues, tendrán sus dueños, sino verlos con sus ojos?

Ec 5:12 Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho o coma poco; pero la abundancia no le permite dormir al rico.

Ec 5:13 Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas por su dueño para su propio mal,

Ec 5:14 las cuales se perdieron por un mal negocio; y habiendo engendrado un hijo, nada le quedaba en la mano.

Ec 5:15 Como salió del vientre de su madre, desnudo, así volverá, yéndose tal como vino; y nada tendrá de su trabajo para llevar en su mano.

Ec 5:16 Éste también es un grave mal: en todos los puntos, que tal como vino, así se irá; entonces, ¿qué ventaja tiene el que se ha afanado para el viento?

Ec 5:17 Todos sus días él también comerá en tinieblas, y tendrá mucha molestia, enfermedad y resentimiento.

Ec 5:18 He aquí lo que yo he visto que es bueno y que es agradable: comer, beber y disfrutar de todo el trabajo con que uno se afana debajo del sol, durante los pocos días de su vida, que Dios le ha dado; pues, ésta es su porción.

Ec 5:19 Asimismo, a todo hombre a quien Dios ha dado riquezas y bienes, y le ha capacitado para comer de ellas, tome su parte y se regocije en su trabajo: esto es don de Dios.

Ec 5:20 Pues no tendrá que estar siempre recapacitando sobre los días de su vida, porque Dios lo mantiene ocupado con la alegría de su corazón.

ECLESIASTÉS 4 ECLESIASTÉS 6

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ECLESIASTÉS 6 Versión Recobro

ECLESIASTÉS 6



Ec 6:1 Hay un mal que he visto debajo del sol, y pesa sobre el hombre:

Ec 6:2 el del hombre a quien Dios da riquezas, bienes y honra, de modo que no le falta nada a su alma de todo lo que desea; pero Dios no le ha capacitado para comer de ello, sino que lo come un extranjero. Esto es vanidad y plaga maligna.

Ec 6:3 Si un hombre engendra cien hijos y vive muchos años, de modo que los días de sus años son numerosos, pero su alma no se sacia del bien, y también carece de sepultura apropiada, yo digo que un mortinato tiene mejor fin que él;

Ec 6:4 porque en vanidad viene, y a las tinieblas va, y con tinieblas su nombre es cubierto.

Ec 6:5 Además, no ha visto el sol, y no sabe nada; éste tiene reposo, y no aquél.

Ec 6:6 Pues, aun si aquél vive mil años dos veces, sin gustar del bien, ¿no van todos al mismo lugar?

Ec 6:7 Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo, su apetito no se sacia.

Ec 6:8 Porque ¿qué ventaja tiene el sabio sobre el necio? ¿Qué ventaja tiene el pobre que sabe caminar delante de los vivientes?

Ec 6:9 Más vale ver con los ojos que divagar con el alma. También esto es vanidad y correr tras el viento.

Ec 6:10 Respecto de lo que es, ya hace mucho fue determinado, y ya se sabe lo que es el hombre y que no puede contender con uno más fuerte que él.

Ec 6:11 Hay, pues, muchas cosas que aumentan la vanidad. ¿Qué ventaja tiene el hombre?

Ec 6:12 Porque ¿quién sabe lo que es bueno para el hombre durante la vida, en los pocos días de su vana vida, los cuales él pasará como sombra? Porque ¿quién informará al hombre qué sucederá después de él debajo del sol?

ECLESIASTÉS 5 ECLESIASTÉS 7

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ECLESIASTÉS 7 Versión Recobro

ECLESIASTÉS 7



Ec 7:1 Mejor es el buen nombre que el ungüento precioso, / y el día de la muerte, que el día del nacimiento.

Ec 7:2 Mejor es ir a la casa del luto / que a la casa del banquete, / porque aquello es el fin de todo hombre, / y el que vive lo tendrá presente en su corazón.

Ec 7:3 Mejor es el pesar que la risa, / porque con la tristeza del rostro se enmienda el corazón.

Ec 7:4 El corazón del sabio está en la casa del luto, / mas el corazón de los necios, en la casa de alegría.

Ec 7:5 Mejor es oír la reprensión del sabio / que la canción de los necios.

Ec 7:6 Porque como el crepitar de los espinos debajo de la olla, / así es la risa del necio. / También esto es vanidad.

Ec 7:7 Ciertamente la opresión enloquece al sabio, / y el soborno destruye el corazón.

Ec 7:8 Mejor es el fin de una cosa que su principio; / mejor es la paciencia de espíritu que la altivez de espíritu.

Ec 7:9 No te apresures en tu espíritu a enojarte, / porque el enojo reposa en el seno de los necios.

Ec 7:10 No digas: ¿Cómo es que los días anteriores fueron mejores que éstos? / Porque no procede de la sabiduría el que preguntes esto.

Ec 7:11 Tan buena es la sabiduría como una herencia, / y es una ventaja para los que ven el sol.

Ec 7:12 Porque la sabiduría es defensa, y el dinero es defensa; / pero la ventaja del conocimiento es que la sabiduría conserva la vida de sus poseedores.

Ec 7:13 Considera la obra de Dios, / porque, ¿quién podrá enderezar lo que Él ha torcido?

Ec 7:14 En el día de la prosperidad, gózate, / y en el día de la adversidad, considera. / Dios hizo tanto el uno como el otro / a fin de que el hombre no descubra nada que suceda después de él.

Ec 7:15 Lo he visto todo en mis días de vanidad: Justo hay que perece en su justicia, y hay malvado que en su maldad prolonga su vida.

Ec 7:16 No seas demasiado justo, y no seas sabio en exceso; ¿por qué habrás de destruirte?

Ec 7:17 No seas malo en extremo, ni seas necio; ¿por qué habrás de morir cuando no es tu tiempo?

Ec 7:18 Mejor es que retengas uno sin soltar el otro, porque el que a Dios teme saldrá con todo.

Ec 7:19 La sabiduría fortalece al sabio más que diez gobernantes que haya en una ciudad.

Ec 7:20 Ciertamente no hay hombre justo en la tierra que haga el bien y no peque.

Ec 7:21 Tampoco prestes atención a todas las palabras habladas, no sea que oigas a tu siervo maldecirte.

Ec 7:22 Porque tu corazón sabe que muchas veces tú también has maldecido a otros.

Ec 7:23 Todas estas cosas probé con sabiduría, y dije: Seré sabio; pero eso estaba lejos de mí.

Ec 7:24 Lo que existe está lejos y profundo, muy profundo, ¿quién lo hallará?

Ec 7:25 Me volví y fijé mi corazón para saber, examinar y buscar la sabiduría y la razón de las cosas, y para conocer que la maldad es insensatez, y la necedad, locura.

Ec 7:26 Y he hallado más amarga que la muerte a la mujer cuyo corazón es lazos y redes, cuyas manos son ligaduras. El que agrada a Dios escapa de ella, mas el pecador queda en ella preso.

Ec 7:27 Mira, esto es lo que he hallado, dice el Predicador, añadiendo una por una para dar con la razón de ellas;

Ec 7:28 lo que aún busca mi alma, y no lo he encontrado. Un hombre entre mil he encontrado, pero mujer entre todas éstas no encontré.

Ec 7:29 Mira, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos han buscado muchas artimañas.

ECLESIASTÉS 6 ECLESIASTÉS 8

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ECLESIASTÉS 8 Versión Recobro

ECLESIASTÉS 8



Ec 8:1 ¿Quién es como el sabio? ¿Y quién sabe la interpretación de un asunto? La sabiduría del hombre ilumina su rostro, y la dureza de su rostro cambia.

Ec 8:2 Yo digo: Guarda el mandamiento del rey, y eso, por causa del juramento que pronunciaste delante de Dios.

Ec 8:3 No te apresures a dejarle; no te unas a un asunto maligno, porque él hará lo que le plazca.

Ec 8:4 Porque la palabra del rey es poderosa, y ¿quién le dirá: Qué haces?

Ec 8:5 El que guarda el mandamiento no conocerá el mal, y el corazón del sabio sabrá el momento oportuno y el método.

Ec 8:6 Porque cada propósito tiene su momento oportuno y su método, aunque la aflicción del hombre pesa sobre él;

Ec 8:7 pues no sabe lo que ha de suceder, porque ¿quién podrá declararle cómo ha de suceder?

Ec 8:8 No hay hombre que tenga potestad sobre su aliento para retenerlo, y nadie tiene poder sobre el día de la muerte; no se da licencia durante la batalla, ni la maldad librará a su propio dueño.

Ec 8:9 Todo esto he visto, y he aplicado mi corazón a toda obra que se hace debajo del sol, cuando un hombre domina a otro hombre para su mal.

Ec 8:10 Asimismo vi a los malvados sepultados, los que antes entraban y salían del lugar santo, y fueron olvidados en la ciudad en que así habían obrado. También esto es vanidad.

Ec 8:11 Por cuanto no se ejecuta en seguida sentencia contra la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está plenamente resuelto a hacer el mal.

Ec 8:12 Aunque el pecador haga mal cien veces y prolongue su vida, con todo yo también sé que les irá bien a los que temen a Dios, los que temen ante Él;

Ec 8:13 mas no le irá bien al malvado, ni prolongará sus días como una sombra, por cuanto no teme ante Dios.

Ec 8:14 Hay vanidad que se hace sobre la tierra: hay justos a quienes sucede como si hicieran obras de malvados, y hay malvados a quienes acontece como si hicieran obras de justos. Digo que esto también es vanidad.

Ec 8:15 Por tanto, alabé yo el placer, porque no hay cosa mejor para el hombre debajo del sol que comer y beber y regocijarse; pues esto le acompañará en su trabajo durante los días de su vida que Dios le haya dado debajo del sol.

Ec 8:16 Cuando apliqué mi corazón para conocer la sabiduría y para ver la tarea que se hace sobre la tierra (aunque ni de día ni de noche los ojos del hombre ven sueño),

Ec 8:17 entonces vi todas las obras de Dios, que el hombre no puede descubrir la obra que se hace debajo del sol. Por mucho que se afane el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la llegará a conocer, no podrá descubrirla.

ECLESIASTÉS 7 ECLESIASTÉS 9

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ECLESIASTÉS 9 Versión Recobro

ECLESIASTÉS 9



Ec 9:1 Pues bien, todo esto puse yo en mi corazón, para poder explicar todo esto: que los justos y los sabios, y sus obras, están en la mano de Dios; que sea amor o que sea odio, no lo saben los hombres; todo está delante de ellos.

Ec 9:2 Todo acontece de la misma manera a todos: un mismo suceso ocurre al justo y al malvado, al bueno, al limpio y al inmundo, al que ofrece sacrificio y al que no ofrece sacrificio; como el bueno, así es el que peca; como el que jura, así es el que teme el juramento.

Ec 9:3 Este mal hay entre todo lo que se hace debajo del sol: que un mismo suceso acontece a todos. Además, el corazón de los hijos de los hombres está lleno de mal, y hay locura en su corazón mientras viven; y después de esto, se van a los muertos.

Ec 9:4 Porque hay esperanza para todo aquel que se une a los vivientes (sin duda mejor es perro vivo que león muerto),

Ec 9:5 porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más recompensa, porque su memoria es puesta en el olvido.

Ec 9:6 Su amor, su odio y su envidia ya han perecido, y nunca jamás tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol.

Ec 9:7 Anda, come tu pan con gozo y bebe tu vino con alegre corazón, porque Dios ya ha aceptado tus obras.

Ec 9:8 Que tus vestiduras siempre sean blancas, y que el aceite no falte sobre tu cabeza.

Ec 9:9 Disfruta de la vida con la mujer que has amado todos los días de tu vida de vanidad que Él te ha dado debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque ésta es tu porción en la vida y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol.

Ec 9:10 Todo lo que tu mano halle para hacer, hazlo con todas tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni pensamiento, ni conocimiento ni sabiduría.

Ec 9:11 Vi además debajo del sol que no es de los ligeros la carrera, ni de los fuertes la batalla, ni aun de los sabios el pan, ni de los que tienen entendimiento las riquezas, ni de los que tienen conocimiento el favor, sino que el momento y la oportunidad acontecen a todos.

Ec 9:12 Porque el hombre tampoco conoce su tiempo: como los peces que son atrapados en la red fatal, y como las aves que se enredan en el lazo, así son enlazados los hijos de los hombres en tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos.

Ec 9:13 Esto también vi como sabiduría debajo del sol, y me ha parecido grande.

Ec 9:14 Había una pequeña ciudad, y pocos hombres en ella; y vino contra ella un gran rey, la asedió y edificó contra ella grandes torres de asedio.

Ec 9:15 Y se encontró en ella un hombre pobre y sabio, el cual libró a la ciudad con su sabiduría; pero nadie se acordaba de aquel hombre pobre.

Ec 9:16 Entonces dije yo: Mejor es la sabiduría que la fuerza; pero la sabiduría del pobre es despreciada, y sus palabras no son oídas.

Ec 9:17 Más atención se presta a las palabras tranquilas del sabio que a los gritos de un gobernante entre necios.

Ec 9:18 Mejor es la sabiduría que las armas de guerra, pero un solo pecador destruye mucho bien.

ECLESIASTÉS 8 ECLESIASTÉS 10

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Cantares Versión Recobro

EL CANTAR DE LOS CANTARES



EL CANTAR DE LOS CANTARES 1



Cnt 1:1 El Cantar de los Cantares, el cual es de Salomón.

Cnt 1:2 ¡Que me bese con los besos de su boca! / Porque mejores son tus amores que el vino.

Cnt 1:3 Tus óleos de unción tienen fragancia agradable; / tu nombre es como ungüento derramado; / por eso las vírgenes te aman.

Cnt 1:4 Atráeme; y en pos de ti correremos / —el rey me ha introducido en sus cámaras—, / nos alegraremos y nos regocijaremos en ti; / ensalzaremos tus amores más que el vino. / Con razón te aman.

Cnt 1:5 Morena soy pero bella, oh hijas de Jerusalén, / como las tiendas de Cedar, como las cortinas de Salomón.

Cnt 1:6 No me mires, porque soy morena, / porque el sol me ha quemado. / Los hijos de mi madre se airaron contra mí; / me pusieron a guardar las viñas, / pero mi propia viña no guardé.

Cnt 1:7 Dime, oh tú a quien ama mi alma: ¿Dónde apacientas tu rebaño? / ¿Dónde lo haces recostar al mediodía? / Pues, ¿por qué había de ser yo como una que se cubre con velo / junto a los rebaños de tus compañeros?

Cnt 1:8 Si tú misma no lo sabes, / tú, la más hermosa entre las mujeres, / sal, sigue las huellas del rebaño, / y apacienta tus cabritas / junto a las tiendas de los pastores.

Cnt 1:9 Te comparo, mi amor, / a una yegua entre los carros de Faraón.

Cnt 1:10 Bellas son tus mejillas con adornos de trenzas, / tu cuello con collares de joyas.

Cnt 1:11 Te haremos trenzas de oro / con tachones de plata.

Cnt 1:12 Mientras el rey estaba en su mesa, / mi nardo esparció su fragancia.

Cnt 1:13 Mi amado es para mí un manojito de mirra, / que por la noche reposa entre mis pechos.

Cnt 1:14 Racimo de flores de alheña es mi amado para mí, / en las viñas de En-gadi.

Cnt 1:15 ¡Oh, tú eres hermosa, amor mío! / ¡Oh, tú eres hermosa! Tus ojos son como palomas.

Cnt 1:16 ¡Oh, tú eres hermoso, amado mío; ciertamente, placentero! / Ciertamente, verde es nuestro lecho.

Cnt 1:17 Las vigas de nuestra casa son de cedro; / de ciprés nuestros artesonados.

ECLESIASTÉS 12 EL CANTAR DE LOS CANTARES 2

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EL CANTAR DE LOS CANTARES 2 Versión Recobro

EL CANTAR DE LOS CANTARES 2



Cnt 2:1 Yo soy una rosa de Sarón, / un lirio de los valles.

Cnt 2:2 Como lirio entre los espinos, / así es mi amor entre las hijas.

Cnt 2:3 Como manzano entre los árboles del bosque, / así es mi amado entre los hijos: en su sombra me deleité y me senté, / y su fruto fue dulce a mi paladar.

Cnt 2:4 Me llevó a la casa del banquete, / y su estandarte sobre mí era el amor.

Cnt 2:5 Sustentadme con tortas de pasas, / refrescadme con manzanas, / porque estoy enferma de amor.

Cnt 2:6 Su izquierda está debajo de mi cabeza, / y su derecha me abraza.

Cnt 2:7 Yo os conjuro, oh hijas de Jerusalén, / por las gacelas o por las ciervas del campo, / que no inquietéis ni despertéis a mi amor, / hasta que quiera.

Cnt 2:8 ¡La voz de mi amado! He aquí, él viene, / saltando sobre los montes, / brincando sobre los collados.

Cnt 2:9 Mi amado es semejante a la gacela o al cervatillo; / helo aquí, está tras nuestra pared, / mirando por las ventanas, / atisbando por las celosías.

Cnt 2:10 Mi amado responde y me dice: / Levántate, amor mío, / hermosa mía, y ven.

Cnt 2:11 Porque ya ha pasado el invierno; / la lluvia ha cesado y se fue.

Cnt 2:12 Han aparecido las flores en la tierra, / el tiempo de la canción ha venido / y en nuestra tierra se ha oído la voz de la tórtola.

Cnt 2:13 La higuera ha madurado sus higos, / y las vides en cierne esparcen su fragancia. / Levántate, amor mío, / hermosa mía, y ven.

Cnt 2:14 Paloma mía, en las hendiduras de la peña, / en lo escondido de escarpados parajes, / muéstrame tu semblante, / hazme oír tu voz; / porque dulce es la voz tuya, / y bello tu aspecto.

Cnt 2:15 Cazadnos las zorras, / las zorras pequeñas / que arruinan las viñas, / mientras nuestras viñas están en cierne.

Cnt 2:16 Mi amado es mío, y yo soy suya; / él apacienta su rebaño entre los lirios.

Cnt 2:17 Hasta que despunte el día y huyan las sombras, / vuelve, amado mío, y sé semejante a la gacela o al cervatillo / sobre los montes de Beter.

EL CANTAR DE LOS CANTARES 1 EL CANTAR DE LOS CANTARES 3

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EL CANTAR DE LOS CANTARES 3 Versión Recobro

EL CANTAR DE LOS CANTARES 3



Cnt 3:1 En mi lecho, noche tras noche / busqué al que ama mi alma; / lo busqué, mas no lo hallé.

Cnt 3:2 Me levantaré ahora, y andaré por la ciudad; / por las calles y por las plazas / buscaré al que ama mi alma. / Lo busqué, mas no lo hallé.

Cnt 3:3 Me hallaron los guardas que andan por la ciudad; / y les pregunté: ¿Habéis visto al que ama mi alma?

Cnt 3:4 Apenas los había pasado / cuando hallé al que ama mi alma. / Me así a él, y no lo dejé, / hasta que lo introduje en casa de mi madre / y en la cámara de la que me concibió.

Cnt 3:5 Yo os conjuro, oh hijas de Jerusalén, / por las gacelas o por las ciervas del campo, / que no inquietéis ni despertéis a mi amor, / hasta que quiera.

Cnt 3:6 ¿Quién es ésta que sube del desierto / como columnas de humo, / perfumada de mirra y de olíbano, / de todos los polvos aromáticos del mercader?

Cnt 3:7 He aquí, es la litera de Salomón; / sesenta hombres valientes la rodean, / de los valientes de Israel.

Cnt 3:8 Todos ellos manejan la espada, y son expertos en la guerra; / cada uno tiene su espada sobre su muslo / por causa de las alarmas de la noche.

Cnt 3:9 El rey Salomón se hizo un palanquín / de madera del Líbano.

Cnt 3:10 Hizo sus postes de plata; / su fondo, de oro; / su asiento, de púrpura; / su interior fue recubierto de amor / por las hijas de Jerusalén.

Cnt 3:11 Salid, oh hijas de Sion, / y ved al rey Salomón con la corona
con que le coronó su madre / en el día de sus esponsales, / sí, en el día de la alegría de su corazón.

EL CANTAR DE LOS CANTARES 2 EL CANTAR DE LOS CANTARES 4

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EL CANTAR DE LOS CANTARES 4 Versión Recobro

EL CANTAR DE LOS CANTARES 4



Cnt 4:1 ¡Oh, tú eres hermosa, amor mío! / ¡Oh, tú eres hermosa! Tus ojos son como palomas detrás de tu velo; / tu cabello, como rebaño de cabras / que descansan en el monte Galaad.

Cnt 4:2 Tus dientes son como rebaño de ovejas trasquiladas / que suben del lavadero, / todas con crías gemelas, / y ninguna entre ellas ha perdido su cría.

Cnt 4:3 Tus labios son como hilo de escarlata, / y tu boca es bella; / tus mejillas, como gajos de granada / detrás de tu velo.

Cnt 4:4 Tu cuello es como la torre de David, / edificada para armería: / mil broqueles están colgados en ella, / todos escudos de hombres valientes.

Cnt 4:5 Tus dos pechos son como dos crías, / gemelos de gacela, / que se apacientan entre los lirios.

Cnt 4:6 Hasta que despunte el día y huyan las sombras, / yo, por mi parte, me iré al monte de mirra / y al collado de olíbano.

Cnt 4:7 Toda tú eres hermosa, amor mío, / y en ti no hay mancha.

Cnt 4:8 Ven conmigo desde el Líbano, novia mía, / ven conmigo desde el Líbano. / Mira desde la cumbre del Amana, / desde la cumbre del Senir y del Hermón, / desde las guaridas de los leones, / desde los montes de los leopardos.

Cnt 4:9 Has cautivado mi corazón, hermana mía, novia mía; / has cautivado mi corazón con una mirada de tus ojos, / con una sarta de tu collar.

Cnt 4:10 ¡Cuán hermosos son tus amores, hermana mía, novia mía! / ¡Cuánto mejores que el vino tus amores, / y la fragancia de tus ungüentos / que todas las especias!

Cnt 4:11 Miel virgen destilan tus labios, novia mía; / miel y leche hay debajo de tu lengua; / y la fragancia de tus vestidos es / como la fragancia del Líbano.

Cnt 4:12 Huerto cerrado es la hermana mía, la novia mía, / manantial encerrado, fuente sellada.

Cnt 4:13 Tus renuevos son vergel de granados / con frutas escogidas; / alheña con nardo,

Cnt 4:14 / nardo y azafrán; / cálamo y canela, / con todos los árboles de olíbano; / mirra y áloes, / con todas las principales especias.

Cnt 4:15 Fuente de huertos, / pozo de aguas vivas / y corrientes que fluyen del Líbano.

Cnt 4:16 ¡Despiértate, oh viento del norte; / y ven, oh viento del sur! / Soplad en mi huerto: / despréndase el aroma de sus especias; / entre mi amado a su huerto / y coma de sus frutas escogidas.

EL CANTAR DE LOS CANTARES 3 EL CANTAR DE LOS CANTARES 5

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EL CANTAR DE LOS CANTARES 5 Versión Recobro

EL CANTAR DE LOS CANTARES 5



Cnt 5:1 Yo he entrado a mi huerto, hermana mía, novia mía; / he recogido mi mirra con mis especias; / he comido mi panal con mi miel; / he bebido mi vino con mi leche. / ¡Comed, oh amigos! / ¡Bebed, y bebed profundamente, oh amados!

Cnt 5:2 Duermo, pero mi corazón está despierto. / ¡Un sonido! Mi amado está llamando a la puerta.
Ábreme, hermana mía, amor mío, / paloma mía, perfecta mía, / porque mi cabeza está empapada de rocío, / y mis cabellos, de las gotas de la noche.

Cnt 5:3 Me he quitado el vestido; / ¿cómo ponérmelo de nuevo? / Me he lavado los pies; / ¿cómo ensuciarlos de nuevo?

Cnt 5:4 Mi amado metió su mano por la abertura de la puerta, / y mis partes internas se conmovieron por él.

Cnt 5:5 Yo me levanté para abrir a mi amado, / mis manos gotearon mirra, / y mis dedos, mirra líquida, / sobre la manecilla del cerrojo.

Cnt 5:6 Abrí yo a mi amado, / pero mi amado se había retirado, ya se había ido. / Mi alma desfalleció cuando habló él; / lo busqué, mas no lo hallé; / lo llamé, y no me respondió.

Cnt 5:7 Me hallaron los guardas que andan por la ciudad. / Me golpearon, me hirieron, / me quitaron el velo los guardas de los muros.

Cnt 5:8 Yo os conjuro, oh hijas de Jerusalén: / Si halláis a mi amado, / ¿qué le diréis? / Que estoy enferma de amor.

Cnt 5:9 ¿Qué es tu amado más que otro amado, / oh tú, la más hermosa entre las mujeres? / ¿Qué es tu amado más que otro amado, / para que así nos conjures?

Cnt 5:10 Mi amado es resplandecientemente blanco pero rubicundo, / distinguido entre diez mil.

Cnt 5:11 Su cabeza es el oro más fino; / sus cabellos son crespos, / negros como el cuervo.

Cnt 5:12 Sus ojos son como palomas / junto a arroyos de aguas, / bañados en leche, / y a la perfección colocados.

Cnt 5:13 Sus mejillas son como eras de especias, / montes de hierbas dulcemente aromáticas; / sus labios son lirios, / que destilan mirra líquida.

Cnt 5:14 Sus manos son cilindros de oro, / engastados de berilo; / su vientre es obra de marfil, / recubierto de zafiros.

Cnt 5:15 Sus piernas son columnas de mármol blanco, / fundadas sobre basas de oro; / su aspecto es como el Líbano, / excelente como los cedros.

Cnt 5:16 Su boca es la dulzura misma, / y todo él deseable. / Así es mi amado, y así es mi amigo, / oh hijas de Jerusalén.

EL CANTAR DE LOS CANTARES 4 EL CANTAR DE LOS CANTARES 6

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EL CANTAR DE LOS CANTARES 6 Versión Recobro

EL CANTAR DE LOS CANTARES 6



Cnt 6:1 ¿Adónde se ha ido tu amado, / oh tú, la más hermosa entre las mujeres? / ¿Adónde se ha dirigido tu amado, / para que lo busquemos contigo?

Cnt 6:2 Mi amado ha descendido a su huerto, / a las eras de especias, / para comer en los huertos / y para recoger los lirios.

Cnt 6:3 Yo soy de mi amado, y mi amado es mío; / él apacienta su rebaño entre los lirios.

Cnt 6:4 Hermosa eres tú, amor mío, como Tirsa, / bella como Jerusalén, / terrible como ejército con estandartes.

Cnt 6:5 Aparta tus ojos de mí, / porque ellos me vencen. / Tu cabello es como rebaño de cabras / que descansan sobre Galaad.

Cnt 6:6 Tus dientes son como rebaño de ovejas / que suben del lavadero, / todas con crías gemelas, / y ninguna entre ellas ha perdido su cría.

Cnt 6:7 Tus mejillas son como gajos de granada / detrás de tu velo.

Cnt 6:8 Sesenta son las reinas, ochenta las concubinas, / y las vírgenes, sin número.

Cnt 6:9 Mas una sola es la paloma mía, la perfecta mía; / es la única de su madre; / la escogida de la que la dio a luz. / La vieron las hijas, y la llamaron bienaventurada; / las reinas y las concubinas / también la alabaron.

Cnt 6:10 ¿Quién es ésta que se asoma como el alba, / hermosa como la luna, / límpida como el sol, / terrible como ejército con estandartes?

Cnt 6:11 Al vergel de los nogales descendí / a ver la frescura del valle, / a ver si brotaban las vides, / si florecían los granados.

Cnt 6:12 Antes que lo supiera, / mi alma me puso entre los carros de mi noble pueblo.

Cnt 6:13 Vuelve, vuelve, oh Sulamita; / vuelve, vuelve, para que te contemplemos. / ¿Por qué habéis de contemplar a la Sulamita, / como a la danza de dos campamentos?

EL CANTAR DE LOS CANTARES 5 EL CANTAR DE LOS CANTARES 7

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EL CANTAR DE LOS CANTARES 7 Versión Recobro

EL CANTAR DE LOS CANTARES 7



Cnt 7:1 ¡Cuán hermosas son tus pisadas en sandalias, / oh hija de príncipe! / Tus muslos redondos son como joyas, / obra de manos de hábil artista.

Cnt 7:2 Tu ombligo es como una copa redonda / que jamás carece de vino mezclado; / tu vientre, como montón de trigo / cercado de lirios.

Cnt 7:3 Tus dos pechos son como dos crías, / gemelos de gacela.

Cnt 7:4 Tu cuello es como torre de marfil; / tus ojos, como los estanques de Hesbón / junto a la puerta de Bat-rabim; / tu nariz, como la torre del Líbano, / que mira hacia Damasco.

Cnt 7:5 Tu cabeza encima de ti es como el Carmelo, / y los cabellos de tu cabeza, como la púrpura. / El rey está preso en tus trenzas.

Cnt 7:6 ¡Cuán hermosa y cuán agradable en delicias / eres tú, oh amor!

Cnt 7:7 Tu estatura es semejante a la palmera, / y tus pechos, a los racimos.

Cnt 7:8 Yo dije: Subiré a la palmera, / asiré sus ramas; / que sean tus pechos como racimos de vid, / y la fragancia de tu nariz como de manzanas,

Cnt 7:9 y tu paladar como el mejor vino… / que entra en mi amado suavemente, / y corre por los labios de los que duermen.

Cnt 7:10 Yo soy de mi amado, / y su deseo tiende hacia mí.

Cnt 7:11 Ven, amado mío, salgamos a los campos; / moremos en las aldeas.

Cnt 7:12 Levantémonos temprano y vayamos a las viñas; / veamos si brotan las vides, / si están en cierne, / si han florecido los granados; / allí te daré mis amores.

Cnt 7:13 Las mandrágoras exhalan su fragancia, / y sobre nuestras puertas hay toda clase de frutas escogidas, / nuevas y añejas. / Éstas, amado mío, he guardado para ti.

EL CANTAR DE LOS CANTARES 6 EL CANTAR DE LOS CANTARES 8

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EL CANTAR DE LOS CANTARES 8 Versión Recobro

EL CANTAR DE LOS CANTARES 8



Cnt 8:1 ¡Oh, si tú fueras como un hermano mío, / que mamó los pechos de mi madre! / Si yo te hallara afuera, te besaría, / y nadie me menospreciaría.

Cnt 8:2 Yo te llevaría y te introduciría / en la casa de mi madre, / quien me instruyó; / te haría beber vino sazonado, / hecho del zumo de mis granadas.

Cnt 8:3 Su izquierda estaría debajo de mi cabeza, / y su derecha me abrazaría.

Cnt 8:4 Yo os conjuro, oh hijas de Jerusalén, / que no inquietéis ni despertéis a mi amor, / hasta que quiera.

Cnt 8:5 ¿Quién es ésta que sube del desierto, / recostada sobre su amado? / Te desperté debajo del manzano: / allí tu madre tuvo dolores de parto por ti; / allí tuvo dolores de parto y te dio a luz.

Cnt 8:6 Ponme como un sello sobre tu corazón, / como un sello sobre tu brazo; / porque fuerte como la muerte es el amor, / cruel como el Seol son los celos; / sus destellos, destellos de fuego, / llama de Jehová.

Cnt 8:7 Las muchas aguas no podrán apagar el amor, / ni lo ahogarán las inundaciones. / Si un hombre diera todos los bienes de su casa por este amor, / sería totalmente menospreciado.

Cnt 8:8 Tenemos una pequeña hermana, / y ella no tiene pechos: / ¿Qué haremos por nuestra hermana / el día en que sea pedida?

Cnt 8:9 Si ella es muralla, / edificaremos sobre ella almenas de plata; / y si es puerta, / la cercaremos con tablas de cedro.

Cnt 8:10 Yo soy una muralla, y mis pechos son como torres; / entonces fui ante sus ojos como quien ha hallado paz.

Cnt 8:11 Salomón tuvo una viña en Baal-hamón: / arrendó la viña a unos guardas; / cada uno debía traer por su fruto mil siclos de plata.

Cnt 8:12 Mi viña, que es mía, está delante de mí. / Los mil siclos serán tuyos, oh Salomón; / y doscientos para los que guardan su fruto.

Cnt 8:13 Oh tú que habitas en los huertos, / mis compañeros están pendientes de tu voz; / házmela oír.

Cnt 8:14 Apresúrate, amado mío, / y sé semejante a la gacela o al cervatillo / sobre los montes de especias.

EL CANTAR DE LOS CANTARES 7 »

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Isaías Versión Recobro

ISAÍAS



ISAÍAS 1



Is 1:1 Visión de Isaías, hijo de Amoz, la cual vio acerca de Judá y de Jerusalén en los días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá:

Is 1:2 Oíd, oh cielos, y escucha, oh tierra, / porque ha hablado Jehová: / He criado hijos, y los he educado; / mas ellos se han rebelado contra Mí.

Is 1:3 El buey conoce a su dueño, / y el asno el pesebre de su amo; / pero Israel no conoce, / Mi pueblo no considera.

Is 1:4 ¡Ay, nación pecadora, / pueblo cargado de iniquidad, / descendencia de malhechores, / hijos que obran corruptamente! / Han abandonado a Jehová; / han menospreciado al Santo de Israel; / se han apartado de Él y se han vuelto atrás.

Is 1:5 ¿Dónde más seréis golpeados? / ¿Continuaréis vuestra apostasía? / Toda la cabeza está enferma, / y todo el corazón desfallecido;

Is 1:6 desde la planta del pie hasta la cabeza, / no hay en él cosa sana, / sólo moretones, golpes / y heridas en carne viva; / no han sido exprimidas, ni vendadas / ni suavizadas con aceite.

Is 1:7 Vuestra tierra es desolación; / vuestras ciudades han sido puestas a fuego; / vuestro campo lo devoran / extranjeros delante de vosotros; / es desolación, como algo derribado por extranjeros.

Is 1:8 Y queda la hija de Sion / como enramada en una viña, / como cabaña en un pepinar, / como ciudad sitiada.

Is 1:9 Si Jehová de los ejércitos / no nos hubiese dejado algunos sobrevivientes, / habríamos sido como Sodoma, / semejantes a Gomorra.

Is 1:10 Oíd la palabra de Jehová, / gobernantes de Sodoma; / escuchad las instrucciones de nuestro Dios, / pueblo de Gomorra.

Is 1:11 ¿Qué es para Mí la multitud de vuestros sacrificios?, / dice Jehová. / Harto estoy de holocaustos de carneros / y de la grasa de ganado cebado; / la sangre de novillos, de corderos / y de machos cabríos no me complace.

Is 1:12 Cuando venís a presentaros delante de Mí, / ¿quién demanda esto de vuestras manos, / de que pisoteéis Mis atrios?

Is 1:13 No traigáis más ofrendas vanas; / el incienso me es abominación. / La luna nueva y el Sábado, el convocar asambleas… / no puedo soportar la iniquidad y la asamblea solemne.

Is 1:14 Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas señaladas / las aborrece Mi alma; / se han vuelto gravosas para mí; / cansado estoy de soportarlas.

Is 1:15 Por tanto, cuando extendáis vuestras manos, / Yo esconderé de vosotros Mis ojos; / aunque multipliquéis la oración, / Yo no escucharé. / Llenas de sangre están vuestras manos;

Is 1:16 / lavaos, limpiaos. / Apartad la maldad de vuestras obras / de delante de Mis ojos. / Dejad de hacer lo malo;

Is 1:17 / aprended a hacer el bien. / Buscad lo justo; / corregid al despiadado. / Defended al huérfano; / abogad por la viuda.

Is 1:18 Venid ahora, y razonemos juntos, / dice Jehová: / Aunque vuestros pecados sean como la escarlata, / quedarán tan blancos como la nieve; / aunque sean rojos como el carmesí, / quedarán como la lana.

Is 1:19 Si estáis dispuestos y escucháis, / comeréis lo bueno de la tierra;

Is 1:20 pero si rehusáis y os rebeláis, / por la espada seréis devorados; / porque la boca de Jehová ha hablado.

Is 1:21 ¡Cómo se ha convertido en ramera / la ciudad fiel! / Llena estuvo de equidad, / en ella se albergaba la justicia, / ¡pero ahora, los homicidas!

Is 1:22 Tu plata se ha convertido en escorias; / tu vino ha sido adulterado con agua;

Is 1:23 tus gobernantes son rebeldes / y compañeros de ladrones; / todos aman el soborno / y van tras las recompensas; / no defienden al huérfano, / ni llega a ellos la causa de la viuda.

Is 1:24 Por tanto, el Señor Jehová de los ejércitos, / el Fuerte de Israel, declara: / Ea, Yo me desharé de Mis adversarios, / y me vengaré de Mis enemigos;

Is 1:25 y volveré Mi mano contra ti. / Te limpiaré completamente, como con lejía, de tus escorias, / y quitaré toda tu impureza.

Is 1:26 Restauraré tus jueces como al principio, / y tus consejeros como al comienzo. / Después serás llamada ciudad de justicia, / ciudad fiel.

Is 1:27 Sion será rescatada con equidad, / y los de ella que regresan, con justicia.

Is 1:28 Y los rebeldes y los pecadores a una serán quebrantados, / y los que abandonan a Jehová serán consumidos.

Is 1:29 Porque os avergonzaréis de los terebintos / en que os complacisteis; / y sentiréis bochorno ante los huertos / que escogisteis.

Is 1:30 Porque seréis como terebinto / al que se le caen las hojas, / y como huerto / al que le faltan las aguas;

Is 1:31 y el fuerte será como estopa, / y su obra como centella; / ambos arderán juntos, / y no habrá quien los extinga.

EL CANTAR DE LOS CANTARES 8 ISAÍAS 2

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ISAÍAS 10 Versión Recobro

ISAÍAS 10



Is 10:1 ¡Ay de los que promulgan decretos de iniquidad, / de los escritores ocupados en escribir decisiones vejatorias,

Is 10:2 a fin de apartar del juicio a los pobres, / y de quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; / para que sean las viudas su botín, / y para despojar a los huérfanos!

Is 10:3 ¿Y qué haréis para el día de la visitación, / y para la devastación que vendrá de lejos? / ¿A quién huiréis en busca de auxilio? / ¿Y dónde dejaréis vuestra gloria?

Is 10:4 No queda más que encorvarse tras los prisioneros / y caer tras los muertos. / Ni con todo esto se ha apartado Su ira, / sino que todavía Su mano está extendida.

Is 10:5 ¡Ay de Asiria, vara de Mi ira! / El bastón en sus manos es Mi indignación.

Is 10:6 Los envío contra una nación profana, / y contra el pueblo de Mi ira desbordante les doy órdenes, / para despojar el despojo y saquear el saqueo, / a fin de convertirlos en campo pisoteado, como el lodo de las calles.

Is 10:7 Mas ellos no lo piensan así, / ni su corazón lo imagina de esta manera; / porque está en su corazón el destruir / y cortar naciones no pocas.

Is 10:8 Pues ellos dicen: / Mis príncipes, ¿no son todos reyes?

Is 10:9 ¿No es Calno como Carquemis, / o Hamat como Arfad, / o Samaria como Damasco?

Is 10:10 Puesto que ha alcanzado mi mano / los reinos de los ídolos, / y sus imágenes talladas superaban las de Jerusalén y de Samaria,

Is 10:11 ¿no he de hacer, como he hecho / a Samaria y a sus ídolos, / igual a Jerusalén y a sus imágenes?

Is 10:12 Pero cuando el Señor haya acabado toda Su obra en el monte Sion y en Jerusalén, dice: Castigaré el fruto de la altivez del corazón del rey de Asiria y la gloria de sus ojos altivos.

Is 10:13 Porque él ha dicho:
Con el poder de mi propia mano lo he hecho / y con mi propia sabiduría, porque yo tengo entendimiento. / He hecho desaparecer las fronteras de los pueblos / y he saqueado sus posesiones atesoradas. / He derribado como toro a los que estaban sentados en tronos.

Is 10:14 Y alcanzó mi mano, como en un nido, / las riquezas de los pueblos; / como se recogen los huevos abandonados, / así he recogido en toda la tierra; / y ninguno movió ala, / ni abrió pico para piar.

Is 10:15 ¿Se glorificará el hacha contra el que con ella corta? / ¿O se magnificará la sierra contra el que la maneja? / Sería como si la vara blandiera al que la levanta, / como si el bastón levantara al que no es leño.

Is 10:16 Por esto el Señor, Jehová de los ejércitos, enviará / flaqueza a los robustos; / y debajo de su gloria encenderá una hoguera, / como hoguera de fuego.

Is 10:17 Y la Luz de Israel se convertirá en fuego, / y su Santo en llama; / y quemará y devorará sus espinos / y sus cardos en un solo día.

Is 10:18 Él destruirá la gloria de su bosque y de su fértil huerto, / tanto el alma como el cuerpo; / y él será como hombre enfermo que se está consumiendo.

Is 10:19 Y lo que quede de los árboles de su bosque será tan escaso en número / que un niño los podrá contar.

Is 10:20 Entonces en aquel día el remanente de Israel y los de la casa de Jacob que hayan escapado nunca más se apoyarán en el que los hiere, sino que se apoyarán en Jehová, el Santo de Israel, en verdad.

Is 10:21 Un remanente volverá, el remanente de Jacob, al Dios fuerte.

Is 10:22 Porque aunque tu pueblo, oh Israel, sea como la arena del mar, sólo el remanente de él volverá. La aniquilación está estrictamente decidida, rebosando justicia.

Is 10:23 Porque el Señor, Jehová de los ejércitos, hará destrucción total y una decisión estricta en medio de toda la tierra.

Is 10:24 Por consiguiente, el Señor, Jehová de los ejércitos, dice así: Pueblo Mío, morador de Sion, no temas de Asiria, que hiere con vara y alza su bastón contra ti a la manera de Egipto.

Is 10:25 Porque de aquí a muy poco tiempo se habrá cumplido Mi indignación, y Mi enojo se volverá para destrucción de ellos.

Is 10:26 Y levantará Jehová de los ejércitos azote contra ellos como cuando hirió a Madián en la peña de Oreb; Su bastón estará sobre el mar, y Él lo levantará como lo hizo en Egipto.

Is 10:27 Y en aquel día su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz; y el yugo será quebrado a causa de la grosura.

Is 10:28 Viene contra Ajat; / pasa por Migrón; / en Micmas deposita su bagaje.

Is 10:29 Cruzan por el desfiladero, diciendo: / Geba será nuestro alojamiento por la noche. / Ramá tiembla, / y Gabaa de Saúl huye.

Is 10:30 ¡Grita en alta voz, oh hija de Galim! / ¡Escucha con cuidado, Laisa! ¡Oh pobrecilla Anatot!

Is 10:31 Madmena huye; / los habitantes de Gebim buscan refugio.

Is 10:32 Así es hoy mismo cuando se detiene en Nob. / Agita su mano contra el monte de la hija de Sion, / contra la colina de Jerusalén.

Is 10:33 Pero ahora el Señor Jehová de los ejércitos / desgaja las ramas con terrible estrépito: / los árboles de gran altura son talados, / y los altos son humillados.

Is 10:34 Y tala con hacha de hierro la espesura del bosque; / y el Líbano cae ante las manos del Majestuoso.

ISAÍAS 9 ISAÍAS 11

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ISAÍAS 11 Versión Recobro

ISAÍAS 11



Is 11:1 Luego saldrá un retoño del tocón de Isaí, / y un vástago de sus raíces llevará fruto.

Is 11:2 Y sobre Él reposará el Espíritu de Jehová, / el Espíritu de sabiduría y de entendimiento, / el Espíritu de consejo y de poder, / el Espíritu de conocimiento y temor de Jehová.

Is 11:3 Se deleitará en el temor de Jehová: / no juzgará por lo que vean Sus ojos, / ni decidirá por lo que oigan Sus oídos,

Is 11:4 sino que juzgará con justicia a los pobres, / y decidirá con equidad a favor de los afligidos de la tierra. / Herirá la tierra con la vara de Su boca / y con el aliento de Sus labios matará al impío.

Is 11:5 Será la justicia lo que ciña Sus lomos, / y será la fidelidad lo que ciña Sus caderas.

Is 11:6 Morará el lobo con el cordero, / y el leopardo con el cabrito se acostará; / el becerro, el leoncillo y el carnero engordado andarán juntos; / y un niño los conducirá.

Is 11:7 La vaca y la osa pacerán; / sus crías se echarán juntas; / y el león, como el buey, comerá paja.

Is 11:8 El niño de pecho jugará al lado del agujero de la cobra, / y el niño recién destetado extenderá su mano / sobre la guarida de la víbora.

Is 11:9 No dañarán ni destruirán / en todo Mi santo monte, / porque la tierra estará llena del conocimiento de Jehová, / como las aguas cubren el mar.

Is 11:10 En aquel día, la raíz de Isaí / se pondrá por estandarte para los pueblos, / y le buscarán las naciones, / y la gloria será Su lugar de reposo.

Is 11:11 Asimismo, en aquel día el Señor / recobrará de nuevo, con Su mano, por segunda vez, / al remanente de Su pueblo / que haya quedado de Asiria y de Egipto, / de Patros, de Cus y de Elam, / de Sinar, de Hamat y de las islas del mar.

Is 11:12 Alzará bandera a las naciones, / y juntará a los desterrados de Israel; / y reunirá a los dispersos de Judá / de los cuatro ángulos de la tierra.

Is 11:13 Se disipará la envidia de Efraín, / y los adversarios de Judá serán exterminados; / Efraín no tendrá envidia de Judá, / ni Judá hostilizará a Efraín.

Is 11:14 Y se lanzarán sobre los hombros de los filisteos al occidente; / juntos saquearán a los hijos del oriente. / Edom y Moab estarán bajo su dominio, / y los hijos de Amón se les someterán.

Is 11:15 Jehová destruirá por completo la lengua del mar de Egipto; / y agitará Su mano sobre el Río con el ardor de Su viento, / y lo herirá, partiéndolo en siete arroyos, / y hará que se pueda pasar por él a seco.

Is 11:16 Y habrá calzada desde Asiria / para el remanente de Su pueblo, el que quedó, / de la manera que lo hubo para Israel / el día que subió de la tierra de Egipto.

ISAÍAS 10 ISAÍAS 12

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ISAÍAS 12 Versión Recobro

ISAÍAS 12



Is 12:1 En aquel día dirás:
Te alabaré, oh Jehová. Estabas airado conmigo, / pero se ha apartado Tu ira, y me has consolado.

Is 12:2 Dios ahora es mi salvación; / confiaré y no temeré; / porque Jah Jehová es mi fortaleza y mi cántico, / y Él se ha hecho mi salvación.

Is 12:3 Por tanto con regocijo sacaréis aguas / de los manantiales de salvación,

Is 12:4 y diréis en aquel día: / Dad gracias a Jehová; invocad Su nombre. / Dad a conocer entre los pueblos Sus obras; / haced recordar que Su nombre es exaltado.

Is 12:5 ¡Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho algo majestuoso! / ¡Sea sabido esto por toda la tierra!

Is 12:6 Clama y da grito resonante, oh habitante de Sion, / porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.

ISAÍAS 11 ISAÍAS 13

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ISAÍAS 13 Versión Recobro

ISAÍAS 13



Is 13:1 La carga con respecto a Babilonia, que vio Isaías, hijo de Amoz:

Is 13:2 Levantad bandera sobre un monte pelado; / alzad la voz a ellos. / Agitad la mano para que entren / por las puertas de los nobles.

Is 13:3 Yo he mandado a Mis santificados; / asimismo he llamado a Mis valientes, / a los que exultan en Mi majestad, para ejecutar Mi ira.

Is 13:4 Ruido de tumulto en los montes, / como de mucho pueblo. / Ruido de estruendo de reinos, / de naciones reunidas. / Jehová de los ejércitos pasa revista / al ejército para la batalla.

Is 13:5 Vienen de lejana tierra, / del extremo de los cielos / —Jehová y los instrumentos de Su indignación— / para arruinar toda la tierra.

Is 13:6 ¡Aullad, porque se ha acercado el día de Jehová! / Vendrá como destrucción de parte del Todopoderoso.

Is 13:7 A causa de esto, toda mano se debilitará, / y todo corazón humano se derretirá;

Is 13:8 y se turbarán. / Dolores y angustia se apoderarán de ellos; / como mujer de parto se retorcerán. / Cada cual mirará atónito a su compañero; / sus rostros son como llamaradas.

Is 13:9 Ahora viene el día de Jehová / —cruel y con furia desbordante e ira encendida— / para convertir la tierra en desolación; / y Él exterminará de ella a los pecadores.

Is 13:10 Por lo cual las estrellas del cielo y sus constelaciones / no darán su luz; / el sol se oscurecerá al nacer, / y la luna no hará resplandecer su luz.

Is 13:11 Castigaré al mundo por su maldad, / y a los malvados por su iniquidad; / haré que cese la arrogancia de los soberbios, / y abatiré la altivez de los terribles.

Is 13:12 Haré más escaso que el oro puro al hombre mortal, / y más escasa que el oro de Ofir a la humanidad.

Is 13:13 Por tanto, haré estremecer los cielos, / y la tierra se moverá de su lugar, / por la furia desbordante de Jehová de los ejércitos, / en el día de Su ira encendida.

Is 13:14 Como gacela perseguida / y como ovejas que nadie reúne, / cada cual se volverá hacia su propio pueblo, / y cada uno huirá a su propia tierra.

Is 13:15 Cualquiera que sea hallado será atravesado, / y cualquiera que sea capturado caerá a espada.

Is 13:16 Sus pequeños serán estrellados / delante de sus ojos; / sus casas serán saqueadas, / y atacadas sus mujeres.

Is 13:17 Ahora, incito contra ellos a los medos, / que no estiman la plata / ni se deleitan en el oro.

Is 13:18 Sus arcos destrozarán a los jóvenes; / y no tendrán compasión del fruto del vientre: / sus ojos no tendrán piedad de los niños.

Is 13:19 Y Babilonia, hermosura de reinos, / gloria de la majestad de los caldeos, / será como cuando Dios destruyó / a Sodoma y a Gomorra.

Is 13:20 Nunca más será habitada; / ni se morará en ella de generación en generación; / no levantará allí su tienda el árabe, / ni los pastores harán recostar allí sus rebaños,

Is 13:21 sino que se recostarán allí los animales del desierto, / y sus casas se llenarán de perros salvajes; / allí habitarán avestruces, / y allí saltarán las cabras salvajes;

Is 13:22 responderán las hienas en sus ciudadelas, / y los chacales en sus palacios lujosos. / Su tiempo está a punto de llegar, / y sus días no se prolongarán.

ISAÍAS 12 ISAÍAS 14

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ISAÍAS 14 Versión Recobro

ISAÍAS 14



Is 14:1 Cuando Jehová tenga compasión de Jacob, escoja de nuevo a Israel y los establezca en su tierra, los peregrinos se les unirán adhiriéndose a la casa de Jacob.

Is 14:2 Las naciones los tomarán y los llevarán a su lugar; y la casa de Israel los poseerá como siervos y siervas en la tierra de Jehová; y llevarán cautivos a los que los cautivaron, y se enseñorearán de los que los oprimieron.

Is 14:3 En el día que Jehová te dé reposo de tu dolor y de tu turbación, y de la dura servidumbre en que serviste como esclavo,

Is 14:4 levantarás discurso con relación al rey de Babilonia, y dirás:
¡Cómo acabó el opresor! / ¡Cómo acabó el furor!

Is 14:5 Quebrantó Jehová el bastón de los malvados, / la vara de los gobernantes

Is 14:6 que hería a los pueblos con ira, / con golpes incesantes, / que se enseñoreaba de las naciones con furor, / en persecución incesante.

Is 14:7 Toda la tierra está en reposo y está quieta; / prorrumpen los hombres en grito resonante.

Is 14:8 Aun los cipreses se regocijan a causa de ti, / y los cedros del Líbano, diciendo:
Puesto que has sido derribado, ningún talador / subirá contra nosotros.

Is 14:9 El Seol abajo se emociona por causa de ti / saliendo a tu encuentro cuando vengas. / Por ti despierta a los muertos, / a todos los grandes de la tierra. / Hace que todos los reyes de las naciones / se levanten de sus tronos.

Is 14:10 Todos ellos responderán / y te dirán: / Incluso tú te has debilitado, como nosotros; / has llegado a ser como nosotros.

Is 14:11 Ha sido derribada hasta el Seol tu majestad, / incluso el sonido de tus arpas. / Debajo de ti las larvas se extienden; / los gusanos son tu cobertura.

Is 14:12 ¡Cómo has caído del cielo, / oh Lucero de la mañana, hijo de la aurora! / ¡Cómo has sido derribado a tierra, / tú que hacías caer postradas a las naciones!

Is 14:13 Pero tú dijiste en tu corazón: / Subiré al cielo; / por encima de las estrellas de Dios / exaltaré mi trono. / Y en el monte de la asamblea me sentaré, / en lo extremo del norte.

Is 14:14 Subiré sobre las alturas de las nubes; / me haré semejante al Altísimo.

Is 14:15 Mas tú serás derribado hasta el Seol, / a lo profundo de la fosa.

Is 14:16 Los que te ven, fijarán en ti la vista; / reflexionarán respecto a ti, preguntándose:
¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, / que sacudía los reinos,

Is 14:17 que puso el mundo como un desierto / y derribó sus ciudades, / que a sus cautivos no liberó dejándoles ir a sus casas?

Is 14:18 Todos los reyes de las naciones, / todos ellos, yacen con gloria, / cada uno en su propia casa.

Is 14:19 Mas tú has sido arrojado fuera de tu sepulcro, / como renuevo despreciable; / o como los vestidos de los muertos, de los traspasados a espada, / que descienden a las piedras de la fosa; / como un cadáver pisoteado.

Is 14:20 No serás unido con ellos en la sepultura, / porque has destruido tu tierra, / has matado a tu pueblo; / jamás gozará de renombre / la descendencia de los malhechores.

Is 14:21 Preparad para sus hijos matadero / por la iniquidad de sus padres, / a fin de que no se levanten, ni posean la tierra, / ni llenen de ciudades la faz del mundo.

Is 14:22 Y me levantaré contra ellos, / declara Jehová de los ejércitos, / y extirparé de Babilonia el nombre y el remanente de ellos, / posteridad y prole, dice Jehová.

Is 14:23 Y la convertiré en posesión de puercoespines, / y en ciénaga de agua, / la barreré con la escoba de destrucción, / declara Jehová de los ejércitos.

Is 14:24 Jehová de los ejércitos ha jurado, diciendo:
Ciertamente tal como lo he pensado, así ha sucedido; / y tal como lo he planeado, así esto será confirmado,

Is 14:25 que quebrantaré a Asiria en Mi tierra, / y en Mis montes lo pisotearé. / Entonces su yugo será apartado de ellos, / y su carga será quitada de sus hombros.

Is 14:26 Éste es el propósito que he tenido sobre toda la tierra, / y ésta, la mano extendida sobre todas las naciones.

Is 14:27 Porque Jehová de los ejércitos lo ha planeado, y ¿quién lo impedirá? / Y así Su mano está extendida, y ¿quién la hará retroceder?

Is 14:28 El año en que murió el rey Acaz vino esta carga:

Is 14:29 No te regocijes tú, Filistea toda: / por haberse quebrado la vara del que te golpea, / porque de la raíz de la serpiente saldrá víbora, / y su fruto será serpiente ardiente voladora.

Is 14:30 Y los más pobres de los pobres comerán, / y los menesterosos se acostarán confiados. / Yo haré morir de hambre tu raíz, / y él matará a tu remanente.

Is 14:31 ¡Aúlla, oh puerta! ¡Clama, oh ciudad! / Toda tú, Filistea, te derrites como cera.
Porque del norte ha venido humo, / y no hay rezagado en sus filas.

Is 14:32 Y, ¿qué se responderá a los mensajeros de esta nación? / Que Jehová ha fundado a Sion, / y que en ella se refugian los pobres de Su pueblo.

ISAÍAS 13 ISAÍAS 15

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ISAÍAS 15 Versión Recobro

ISAÍAS 15



Is 15:1 La carga con respecto a Moab:
Ciertamente en una noche es devastada: / Ar de Moab es destruida. / Ciertamente en una noche es devastada: / Kir de Moab es destruida.

Is 15:2 Han subido a su templo y a Dibón, / es decir, a sus lugares altos, a llorar. / Sobre Nebo y sobre Medeba / aúlla Moab; / en todas sus cabezas hay calvicie, / y toda barba está rasurada.

Is 15:3 Se han ceñido de cilicio en sus calles; / en sus terrados / y en sus plazas aullarán todos, / deshaciéndose en lágrimas.

Is 15:4 Y Hesbón y Eleale claman; / se oirá su voz hasta Jahaz. / A causa de esto, los hombres armados de Moab gritan; / su alma tiembla dentro de ellos.

Is 15:5 Mi corazón clama por Moab; / sus fugitivos se extienden hasta Zoar, hasta Eglat-selisiya: / por la cuesta de Luhit / subirán llorando; / por el camino de Horonaim / levantarán grito de destrucción;

Is 15:6 las aguas de Nimrim / serán devastación; / se secará el follaje, la hierba se marchitará; / no habrá nada verde.

Is 15:7 Como resultado, la abundancia que han producido / y que han reservado / será llevada / al torrente de los álamos.

Is 15:8 Porque el llanto ha rodeado / los límites de Moab; / hasta Eglaim llega su alarido, / hasta Beer-elim llega su alarido.

Is 15:9 Porque las aguas de Dimón están llenas de sangre, / pues añadiré más sobre Dimón: / leones para los de Moab que hayan escapado / y para el remanente de la tierra.

ISAÍAS 14 ISAÍAS 16

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ISAÍAS 16 Versión Recobro

ISAÍAS 16



Is 16:1 Enviad el cordero del tributo / al gobernante de la tierra, / desde Sela, por el desierto, / hasta el monte de la hija de Sion.

Is 16:2 Como aves fugitivas, / como nido disperso, / así serán las hijas de Moab / en los vados del Arnón.

Is 16:3 Danos consejo, / haz juicio concerniente a nosotros.
Haz tu sombra como la noche / en pleno mediodía. / Esconde a los desterrados; / no descubras al que anda errante.

Is 16:4 Deja que moren contigo / los desterrados de Moab; / sé para ellos escondedero / ante el destructor. / Cuando acabe el extorsionador / y cese la destrucción, / cuando desaparezca completamente de la tierra el opresor,

Is 16:5 entonces será establecido en benevolencia amorosa un trono, / sobre el cual, en la tienda de David, / Él se sentará en verdad, / juzgando y buscando lo justo, / y apresurando la justicia.

Is 16:6 Hemos oído de la soberbia de Moab / —es extremadamente soberbio—, / de su altivez, de su soberbia y de su insolencia; / son falsas todas sus jactancias.

Is 16:7 Por tanto, aullará Moab por Moab; / todo él aullará. / Por las tortas de pasas de Kir-hareset / os lamentaréis, abatidos por completo.

Is 16:8 Porque los campos de Hesbón se han marchitado, / también las vides de Sibma. / Los señores de las naciones / han pisoteado sus vides escogidas, / que habían llegado hasta Jazer, / que serpentearon por el desierto. / Sus sarmientos se extendieron / y pasaron al mar.

Is 16:9 Por lo cual lloraré amargamente por Jazer, / por la vid de Sibma; / te empaparé con mis lágrimas, / oh Hesbón y Eleale. / Porque se ha extinguido el grito de la cosecha / sobre tu fruto de verano y sobre tu vendimia.

Is 16:10 Quitado es el regocijo y la exultación del campo lleno de fruto; / en las viñas no habrá cantos de gozo, ni gritos de alegría. / No pisará vino en los lagares el pisador: / he hecho cesar el grito de la cosecha.

Is 16:11 Por consiguiente, mis entrañas gemirán por Moab como lira, / y mis partes internas por Kir-heres.

Is 16:12 Y cuando aparezca Moab, / cuando se canse en su lugar alto / y llegue a su santuario a orar, / de nada le valdrá.

Is 16:13 Ésta es la palabra que pronunció Jehová sobre Moab ya hace mucho tiempo.

Is 16:14 Y ahora Jehová ha hablado, diciendo: Dentro de tres años, como los años de un jornalero, será abatida la gloria de Moab, con toda su gran multitud; y su remanente será pequeño: pocos y sin importancia.

ISAÍAS 15 ISAÍAS 17

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ISAÍAS 17 Versión Recobro

ISAÍAS 17



Is 17:1 La carga con respecto a Damasco:
He aquí que Damasco, habiendo dejado de ser ciudad, / será montón de ruinas.

Is 17:2 Las ciudades de Aroer quedarán abandonadas; / serán para los rebaños / que se recostarán en ellas sin que nadie los espante.

Is 17:3 Dejarán de existir en Efraín las ciudades fortificadas, / y también el reino en Damasco; / y el remanente de Siria / será como la gloria de los hijos de Israel, / declara Jehová de los ejércitos.

Is 17:4 En aquel día la gloria de Jacob se atenuará, / y se enflaquecerá la grosura de su carne.

Is 17:5 Será como cuando el segador recoge la mies, / y sus brazos siegan las espigas; / será también como cuando uno recoge espigas / en el valle de Refaim.

Is 17:6 Pero quedarán en él rebuscos, / como cuando sacuden el olivo: / dos o tres frutos en la punta de la rama, / cuatro o cinco en las ramas del árbol fructífero, / declara Jehová, el Dios de Israel.

Is 17:7 En aquel día el hombre mirará a su Hacedor, / y sus ojos contemplarán al Santo de Israel.

Is 17:8 Y no mirará a los altares, las obras de sus manos, / ni considerará lo que han hecho sus dedos, / esto es, las Aseras y las imágenes del sol.

Is 17:9 En aquel día sus ciudades de amparo serán / como los lugares abandonados del bosque y como la cima del monte / que fue abandonada delante de los hijos de Israel; / y habrá desolación.

Is 17:10 Porque te has olvidado del Dios de tu salvación, / y no te has acordado de la Roca de tu baluarte. / Por tanto, siembras plantas de delicias / y las plantas junto con esquejes en honor a un dios ajeno.

Is 17:11 El día que las plantes, las cercarás con cuidado, / y por la mañana harás que florezca tu semilla; / pero la cosecha será un montón inservible en el día de la enfermedad / y del dolor incurable.

Is 17:12 ¡Ay! Bramido de muchos pueblos, / que braman como el bramido de los mares; / el bullicio de naciones, / que retumban como el retumbo de aguas poderosas.

Is 17:13 Las naciones retumban como el retumbo de muchas aguas. / Pero Él los reprenderá, / y huirán lejos; / serán ahuyentados como el tamo de los montes delante del viento, / y como el remolino de polvo ante el viento tempestuoso.

Is 17:14 Al tiempo de la tarde, ciertamente, hay calamidad; / antes de la mañana, ya no existen. / Ésta es la porción de los que nos despojan, / y la porción asignada a los que nos saquean.

ISAÍAS 16 ISAÍAS 18

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ISAÍAS 18 Versión Recobro

ISAÍAS 18



Is 18:1 ¡Ay de la tierra del zumbido de alas, / que está más allá de los ríos de Cus,

Is 18:2 la tierra que envía embajadores por el mar, / incluso en barcos de papiro sobre la faz de las aguas! / Andad, mensajeros veloces, / a la nación de alta estatura y lampiña, / al pueblo temido allí y más allá de sus fronteras, / una nación de mandato sobre mandato, que pisotea a otras, / cuya tierra es surcada por ríos.

Is 18:3 Vosotros todos los habitantes del mundo y moradores de la tierra, / cuando se levante la bandera en los montes, la veréis; / y cuando se toque la trompeta, la escucharéis.

Is 18:4 Porque Jehová me ha hablado así: / Me estaré quieto y observaré desde Mi morada, / como calor resplandeciente a la luz del sol, / como nube de rocío en el calor de la siega.

Is 18:5 Porque antes de la siega, cuando el botón se abra / y la flor se convierta en uva que madure, / entonces Él podará con podaderas las ramitas, / y quitará y cortará los zarcillos.

Is 18:6 Serán dejados todos para las aves de los montes / y para las bestias de la tierra. / Sobre ellos pasarán en el verano las aves, / y sobre ellos pasarán todas las bestias de la tierra en el tiempo de la siega.

Is 18:7 En aquel tiempo será traído un don a Jehová de los ejércitos, de un pueblo de alta estatura y lampiña, incluso de un pueblo temido allí y más allá de sus fronteras, una nación de mandato sobre mandato, que pisotea a otras, cuya tierra es surcada por ríos, al lugar del nombre de Jehová de los ejércitos, al monte Sion.

ISAÍAS 17 ISAÍAS 19

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ISAÍAS 19 Versión Recobro

ISAÍAS 19



Is 19:1 La carga con respecto a Egipto:
He aquí, Jehová monta sobre una nube veloz / y llega a Egipto. / Los ídolos de Egipto temblarán ante Su presencia, / y se derretirá el corazón de los egipcios dentro de ellos.

Is 19:2 Así incitaré a egipcios contra egipcios; / y cada uno peleará contra su hermano, y cada uno contra su prójimo, / ciudad contra ciudad, y reino contra reino.

Is 19:3 El espíritu de los egipcios desfallecerá dentro de ellos, / y su consejo desbarataré; / entonces ellos buscarán los ídolos y los médium, / los espíritus de los muertos y los espíritus familiares.

Is 19:4 Y encerraré a los egipcios bajo la mano de amos duros, / y un rey poderoso se enseñoreará de ellos, / declara el Señor, Jehová de los ejércitos.

Is 19:5 Las aguas del mar se secarán, / y el río se agotará y se secará.

Is 19:6 Hederán los canales de los ríos; / disminuirán y se agotarán los arroyos del Nilo de Egipto. / Las cañas y los juncos se pudrirán.

Is 19:7 / Las plantas junto al Nilo, junto a la boca del Nilo, / y toda sementera del Nilo, / se secarán, serán esparcidos, y no serán más.

Is 19:8 Los pescadores harán duelo; / y se lamentarán todos los que echan anzuelo en el Nilo; / los que extienden red sobre las aguas languidecerán.

Is 19:9 Además, los que labran lino cardado serán confundidos, / como también los que tejen lino;

Is 19:10 las columnas del país serán aplastadas, / y todo jornalero estará abatido en el alma.

Is 19:11 No son más que necios los príncipes de Zoán; / el consejo de los más sabios consejeros de Faraón se ha vuelto torpe. / ¿Cómo diréis a Faraón: / Yo soy hijo de los sabios, hijo de los reyes antiguos?

Is 19:12 ¿Dónde están? ¿Dónde están tus sabios? / Que te digan, y que sepan ellos / lo que Jehová de los ejércitos ha determinado contra Egipto.

Is 19:13 Se han convertido en necios los príncipes de Zoán; se han engañado los príncipes de Menfis; / han extraviado a Egipto, los que son la piedra angular de sus tribus.

Is 19:14 Jehová ha mezclado espíritu de distorsión en medio de ella, / y han hecho extraviar a Egipto en todo lo que hace, / como cuando se tambalea el ebrio en su vómito.

Is 19:15 Y no habrá para Egipto obra alguna / que pueda hacer su cabeza o su cola, su hoja de palmera o su junco.

Is 19:16 En aquel día los egipcios serán como mujeres, y temblarán y estarán llenos de temor ante la agitación de la mano de Jehová de los ejércitos, que Él mismo agitará sobre ellos.

Is 19:17 Y la tierra de Judá será motivo de terror trastornado para Egipto; todo aquel a quien se la mencione quedará aterrado de ella, a causa del propósito que Jehová de los ejércitos ha determinado contra ellos.

Is 19:18 En aquel día cinco ciudades de la tierra de Egipto hablarán la lengua de Canaán, y jurarán lealtad a Jehová de los ejércitos; una será llamada la Ciudad de Destrucción.

Is 19:19 En aquel día habrá altar para Jehová en medio de la tierra de Egipto, y una estela a Jehová cerca de su frontera;

Is 19:20 y será por señal y testimonio a Jehová de los ejércitos en la tierra de Egipto, porque clamarán a Jehová a causa de sus opresores, y Él les enviará un Salvador y Poderoso, el cual los librará.

Is 19:21 Jehová se dará a conocer a los egipcios, y los egipcios conocerán a Jehová en aquel día; lo adorarán con sacrificio y ofrenda; harán voto a Jehová y lo cumplirán.

Is 19:22 Y herirá Jehová a Egipto, herirá pero sanará; ellos se convertirán a Jehová, y Él accederá a su súplica y los sanará.

Is 19:23 En aquel día habrá una calzada de Egipto a Asiria, y los asirios llegarán a Egipto, y los egipcios a Asiria; y los egipcios adorarán junto con los asirios.

Is 19:24 En aquel día Israel será tercero con Egipto y con Asiria, una bendición en medio de la tierra,

Is 19:25 con la cual Jehová de los ejércitos los bendecirá, diciendo: Bendito sea Egipto, pueblo Mío, y Asiria, obra de Mis manos, e Israel, Mi heredad. /

ISAÍAS 18 ISAÍAS 20

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ISAÍAS 2 Versión Recobro

ISAÍAS 2



Is 2:1 Palabra que vio Isaías, hijo de Amoz, acerca de Judá y de Jerusalén:

Is 2:2 Pero en los postreros días, / el monte de la casa de Jehová será establecido / en la cumbre de los montes; / y se elevará por encima de los collados; / y afluirán a él todas las naciones.

Is 2:3 / Vendrán muchos pueblos y dirán: / Venid y subamos al monte de Jehová, / a la casa del Dios de Jacob, / para que Él nos instruya en Sus caminos, / y andemos en Sus sendas. / Porque de Sion saldrá instrucción, / y de Jerusalén la palabra de Jehová;

Is 2:4 Él juzgará entre las naciones, / y decidirá los asuntos de muchos pueblos. / Forjarán sus espadas en rejas de arado, / y sus lanzas en podaderas; / no levantará espada nación contra nación, / ni se adiestrarán más para la guerra.

Is 2:5 Casa de Jacob, venid y caminemos a la luz de Jehová.

Is 2:6 Porque Tú has abandonado a Tu pueblo, / la casa de Jacob; / pues están llenos de costumbres traídas del oriente, / son agoreros como los filisteos / y dan la mano a los hijos de extranjeros.

Is 2:7 Su tierra está llena de plata y de oro, / y sus tesoros no tienen fin; / también su tierra está llena de caballos, / y sus carros no tienen fin.

Is 2:8 Además, su tierra está llena de ídolos; / se inclinan ante la obra de sus manos, / ante lo que han hecho sus dedos.

Is 2:9 Así ha sido humillado el hombre común, y ha sido abatido el hombre distinguido; / mas no los perdones.

Is 2:10 Métete en la peña, / y escóndete en el polvo, / lejos del terror de Jehová / y del esplendor de Su majestad.

Is 2:11 La mirada altiva del hombre será abatida, / y la altanería de los hombres será humillada; / pero Jehová solo será exaltado / en aquel día.

Is 2:12 Porque Jehová de los ejércitos tendrá Su día / contra todo lo soberbio y altivo, / y contra todo lo enaltecido para que sea abatido;

Is 2:13 contra todos los cedros del Líbano, / altos y erguidos, / y contra todas las encinas de Basán;

Is 2:14 contra todos los montes altos, / y contra todos los collados elevados;

Is 2:15 contra toda torre alta, / y contra todo muro fortificado;

Is 2:16 contra todas las naves de Tarsis, / y contra todos los objetos preciosos.

Is 2:17 Y la altivez del hombre común será humillada, / y la altanería de los hombres distinguidos será abatida; / pero Jehová solo será exaltado / en aquel día.

Is 2:18 Y los ídolos desaparecerán totalmente.

Is 2:19 Y los hombres entrarán en las cuevas de las peñas / y en las hondonadas del polvo,
lejos del terror de Jehová / y del esplendor de Su majestad, / cuando Él se levante para hacer temblar la tierra.

Is 2:20 Aquel día el hombre arrojará / a los topos y murciélagos / sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, / que se había hecho para inclinarse ante ellos,

Is 2:21 a fin de meterse en las hendiduras de las rocas / y en las grietas de los peñascos, / lejos del terror de Jehová / y del esplendor de Su majestad, / cuando Él se levante para hacer temblar la tierra.

Is 2:22 Dejad de considerar al hombre, / cuyo aliento de vida está en su nariz; / pues, ¿qué vale él?

ISAÍAS 1 ISAÍAS 3

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ISAÍAS 20 Versión Recobro

ISAÍAS 20



Is 20:1 En el año que llegó el Tartán a Asdod, cuando lo envió Sargón, rey de Asiria, y peleó contra Asdod y la tomó,

Is 20:2 en aquel tiempo habló Jehová por medio de Isaías, hijo de Amoz, diciendo: Ve y desata el cilicio de tus lomos, y descalza las sandalias de tus pies. Y lo hizo así, andando despojado de su ropa y descalzo.

Is 20:3 Y dijo Jehová: De la manera que anduvo Mi siervo Isaías despojado de su ropa y descalzo tres años, por señal y maravilla contra Egipto y contra Cus,

Is 20:4 así llevará el rey de Asiria a los cautivos de Egipto y a los desterrados de Cus, a jóvenes y a ancianos, despojados de su ropa y descalzos, y descubiertas las nalgas para vergüenza de Egipto.

Is 20:5 Y se turbarán y avergonzarán de Cus, su esperanza, y de Egipto, su jactancia.

Is 20:6 Y dirá en aquel día el habitante de esta costa: Tal ha sido el fin de nuestra esperanza, a quien huíamos por auxilio para ser librados del rey de Asiria. Y, ¿cómo escaparemos nosotros? /

ISAÍAS 19 ISAÍAS 21

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ISAÍAS 21 Versión Recobro

ISAÍAS 21



Is 21:1 La carga con respecto al desierto del mar:
Como tempestades / que pasan por el Neguev, / así viene del desierto, / de tierra asombrosa.

Is 21:2 Visión dura / me ha sido anunciada; / el infiel obra con infidelidad, / y el destructor destruye. / Sube, Elam; / sitia, Media; / hice cesar / todo su gemido.

Is 21:3 Por tanto mis lomos / están llenos de angustia; / dolores se han apoderado de mí / como dolores de mujer de parto. / Me he doblegado al oírlo; / me aterrorizo al verlo.

Is 21:4 Se pasmó mi corazón; / el terror me sobrecoge. / El crepúsculo de mis anhelos / se me ha convertido en temblores.

Is 21:5 ¡Ponen la mesa! / ¡Extienden el tapiz! / ¡Comen! ¡Beben! / Levantaos, príncipes, / ungid los escudos.

Is 21:6 Porque el Señor / me dice así: / Ve, pon centinela; / que haga saber lo que vea.

Is 21:7 Y vio hombres montados, / parejas de jinetes, / hombres montados sobre asnos, / hombres montados sobre camellos; / y presta mucha atención, / redoblada atención.

Is 21:8 Y grita como un león: / Sobre la atalaya, Señor, / estoy yo continuamente de día; / en mi puesto de guardia / estoy apostado / todas las noches.

Is 21:9 He aquí, vienen / hombres montados, / parejas de jinetes. / Uno responde y dice: / ¡Ha caído, ha caído Babilonia! / Y todos los ídolos de sus dioses / ha quebrantado Él en tierra.

Is 21:10 ¡Mis trillados, / y el hijo de la era! / Lo que he oído / de Jehová de los ejércitos, / el Dios de Israel, / os lo he anunciado a vosotros.

Is 21:11 La carga con respecto a Duma:
/ Alguien me llama desde Seir: / Guarda, ¿cuánto queda de la noche? / Guarda, ¿cuánto queda de la noche?

Is 21:12 El guarda responde: / La mañana viene, / pero también la noche; / preguntad si queréis, preguntad; / volved, venid.

Is 21:13 La carga contra Arabia:
En la espesura de Arabia pasaréis la noche, / vosotros los clanes nómadas de los dedanitas.

Is 21:14 Traen agua / al encuentro del sediento; / los habitantes de la tierra de Tema / salen con pan al encuentro de los que huyen;

Is 21:15 porque ante las espadas huyen: / ante la espada desnuda, / ante el arco entesado / y ante el peso de la batalla.

Is 21:16 Porque así me ha dicho el Señor: Dentro de un año, como año de jornalero, toda la gloria de Cedar terminará,

Is 21:17 y el resto del número de los arqueros, los valientes de los hijos de Cedar, serán pocos; porque Jehová, Dios de Israel, ha hablado.

ISAÍAS 20 ISAÍAS 22

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ISAÍAS 22 Versión Recobro

ISAÍAS 22



Is 22:1 La carga con respecto al valle de la visión:
¿Qué, pues, te pasa, / que todos los tuyos han subido a las azoteas?

Is 22:2 Tú que estás llena de ruido, ciudad turbulenta, / ciudad jubilosa, / tus muertos no fueron muertos a espada / ni muertos en batalla.

Is 22:3 Todos tus príncipes juntos huyeron; / aparte del arco fueron capturados. / Todos los tuyos que fueron hallados han sido capturados a una, / aunque habían huido lejos.

Is 22:4 Por tanto dije: Apartad de mí la mirada; / dejadme llorar amargamente. / No os apresuréis en consolarme / por la destrucción de la hija de mi pueblo.

Is 22:5 Porque hay un día de alboroto, de pisoteo y de confusión / de parte del Señor, Jehová de los ejércitos, / en el valle de la visión, un derribar de muros / y un clamor a los montes.

Is 22:6 Y Elam tomó la aljaba, / con carros de hombres y jinetes; / y Kir desnudó el escudo.

Is 22:7 Entonces tus valles escogidos / estaban llenos de carros, / y los jinetes tomaron posiciones a la puerta.

Is 22:8 Y quitó la cobertura de Judá. / Y mirasteis en aquel día / las armas de la Casa del Bosque,

Is 22:9 mientras visteis que eran muchas / las brechas de la ciudad de David. / Así que recogisteis las aguas del estanque de abajo.

Is 22:10 Contasteis las casas de Jerusalén / y derribasteis las casas para fortificar el muro.

Is 22:11 Luego hicisteis depósitos entre los muros / para las aguas del estanque viejo. / Pero no mirasteis al Hacedor de ello, / ni considerasteis a Aquel que hace mucho lo formó.

Is 22:12 Por tanto, el Señor, Jehová de los ejércitos, / os llamó en aquel día / a llanto y a luto, / a raparos la cabeza y a vestiros de cilicio.

Is 22:13 Mas ahora hay alegría y gozo / matando vacas y degollando ovejas, / comiendo carne, bebiendo vino, y diciendo: / ¡A comer y a beber, porque mañana moriremos!

Is 22:14 Pero a mis oídos Jehová de los ejércitos, reveló esto:
Esta iniquidad de ninguna manera os será cubierta hasta que muráis, / dice el Señor, Jehová de los ejércitos.

Is 22:15 El Señor, Jehová de los ejércitos, dice así:
Levántate, ve a este mayordomo, / a Sebna, que está sobre la casa del rey, y dile:

Is 22:16 ¿Qué haces aquí, y a quién tienes aquí / que te has labrado aquí sepulcro para ti, / como el que en las alturas labra su sepulcro, / como el que esculpe para sí lugar de reposo en una peña?

Is 22:17 Pronto Jehová te arrojará lejos, oh hombre valiente, / y te asirá firmemente;

Is 22:18 te enrollará bien; / como una pelota te echará por tierra extensa. / Allá morirás; y allá los carros de tu gloria / serán la vergüenza de la casa de tu amo.

Is 22:19 Y Yo te arrojaré de tu cargo, / y de tu puesto Él te derribará.

Is 22:20 Y en aquel día / llamaré a Mi siervo Eliaquim, hijo de Hilcías,

Is 22:21 lo vestiré con tu túnica, / lo fortaleceré con tu banda / y entregaré en sus manos tu dominio; / y él será padre para los habitantes de Jerusalén / y para la casa de Judá.

Is 22:22 Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro: / cuando él abra, nadie cerrará; / cuando él cierre, nadie abrirá

Is 22:23 Y lo hincaré como clavija en lugar seguro, / y será por trono de gloria para la casa de su padre.

Is 22:24 Colgarán de él toda la gloria de la casa de su padre, prole y posteridad, todos los vasos más pequeños, desde los tazones hasta los jarros.

Is 22:25 En aquel día, declara Jehová de los ejércitos, la clavija hincada en el lugar seguro será quitada, será quebrada y caerá; y la carga que sobre él se puso será derribada, porque Jehová ha hablado.

ISAÍAS 21 ISAÍAS 23

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ISAÍAS 23 Versión Recobro

ISAÍAS 23



Is 23:1 La carga con respecto a Tiro:
Aullad, oh naves de Tarsis, / porque destruida es; no hay casas, / ni adonde entrar. Desde tan lejos como la tierra de Quitim / se les da la noticia.

Is 23:2 Callad, habitantes de la costa, / vosotros a quienes han abastecido los mercaderes de Sidón, / que cruzan el mar.

Is 23:3 / Y por camino de muchas aguas, / sus ingresos eran el grano de Sihor, cosecha del Nilo; / de ella también obtenían ganancia las naciones.

Is 23:4 Avergüénzate, oh Sidón, porque el mar ha hablado, / la fortaleza del mar, diciendo: / No he estado de parto, ni he dado a luz; / tampoco he criado muchachos, / ni he educado vírgenes.

Is 23:5 Cuando llegue la noticia a Egipto, / ellos se retorcerán de dolor ante la noticia de Tiro.

Is 23:6 Pasaos a Tarsis; / aullad, habitantes de la costa.

Is 23:7 ¿No es ésta vuestra ciudad jubilosa, / cuya antigüedad se remonta a los días de antaño, / cuyos pies la llevaron a peregrinar lejos?

Is 23:8 ¿Quién ha determinado esto / contra Tiro, la que concedía coronas, / cuyos mercaderes eran príncipes / y cuyos comerciantes eran los honorables de la tierra?

Is 23:9 Jehová de los ejércitos lo ha determinado, / para profanar la soberbia de toda hermosura, / para menospreciar a todos los honorables de la tierra.

Is 23:10 Inunda cual río tu tierra, oh hija de Tarsis; / ya no hay más restricción.

Is 23:11 Ha extendido Su mano sobre el mar; / ha hecho temblar los reinos. / Jehová ha mandado respecto a Canaán / que sus lugares fortificados sean destruidos.

Is 23:12 Y ha dicho: No continuarás exultando más, / oh virgen oprimida, hija de Sidón. / Levántate; pasa a Quitim; / aun allí no tendrás reposo.

Is 23:13 ¡Mira la tierra de los caldeos, este pueblo! No existían. Los asirios la designaron para los animales del desierto; levantaron sus torres de sitio; despojaron sus ciudadelas; la convirtieron en ruinas.

Is 23:14 Aullad, oh naves de Tarsis, / porque destruido es vuestro baluarte.

Is 23:15 En aquel día Tiro será puesta en olvido por setenta años, como los días de un rey. Al final de los setenta años, Tiro será como aquella en la canción de la ramera:

Is 23:16 Toma arpa; / rodea la ciudad, / ramera olvidada. / Haz buena melodía; / canta muchas canciones, / para que seas recordada.

Is 23:17 Y al final de los setenta años visitará Jehová a Tiro, la cual volverá a su paga de ramera y se prostituirá con todos los reinos de la tierra sobre la faz de la tierra.

Is 23:18 Y su ganancia y su paga de ramera serán dedicadas a Jehová; no serán atesoradas ni guardadas, porque su ganancia será para los que moran delante de Jehová, para que sea su alimento suficiente y su ropa selecta.

ISAÍAS 22 ISAÍAS 24

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ISAÍAS 24 Versión Recobro

ISAÍAS 24



Is 24:1 He aquí, Jehová devasta la tierra y la arrasa, trastorna su faz y dispersa a sus habitantes:

Is 24:2 Y sucederá, como al pueblo, así también al sacerdote; / como al siervo, así al amo; / como a la criada, así al ama; / como al que compra, así al que vende; / como al que da prestado, así al que toma prestado; / como al acreedor, así al deudor.

Is 24:3 La tierra será totalmente devastada / y completamente saqueada, / porque Jehová ha hablado esta palabra.

Is 24:4 La tierra se seca y se desvanece; / la tierra languidece y se desvanece; / los exaltados del pueblo de la tierra languidecen.

Is 24:5 Y la tierra está contaminada bajo el peso de sus habitantes, / porque han transgredido leyes, han violado estatutos, / han quebrantado un pacto eterno.

Is 24:6 Por tanto, una maldición devora la tierra, / y los habitantes de ella son tenidos por culpables; / por consiguiente, los habitantes de la tierra son quemados, / y quedan pocos hombres.

Is 24:7 El vino nuevo se lamenta; la vid languidece; / todos los de corazón alegre suspiran.

Is 24:8 La alegría de los panderos cesa; / el ruido de los que exultan para; / la alegría de la lira cesa.

Is 24:9 No beben vino con canción; / el licor es amargo para los que lo beben.

Is 24:10 Derribada está la ciudad del caos; / toda casa se ha cerrado, para que nadie entre.

Is 24:11 Clamor por el vino se oye en las calles; / todo el gozo está oscurecido; / ya se apartó la alegría de la tierra.

Is 24:12 En la ciudad queda desolación, / y la puerta es aplastada hasta quedar en ruinas.

Is 24:13 Porque así será en medio de la tierra, / entre los pueblos: / como cuando se sacude un olivo, / como los rebuscos cuando se acaba la vendimia.

Is 24:14 Alzarán su voz; darán un grito resonante; / por causa de la majestad de Jehová clamarán del occidente.

Is 24:15 Por tanto, glorificad a Jehová en el oriente, / incluso el nombre de Jehová, el Dios de Israel, en las costas del mar.

Is 24:16 Desde los confines de la tierra escuchamos canciones: / ¡Gloria al Justo! / Mas yo digo: ¡Me consumo! ¡Me consumo! ¡Ay de mí! / ¡Los que son infieles obran sin fidelidad! / Ciertamente, los que son infieles obran sin ninguna fidelidad.

Is 24:17 Terror, foso y lazo / están sobre ti, oh habitante de la tierra.

Is 24:18 Y el que huye del sonido del terror / caerá en el foso, / y el que sube del foso / será preso en el lazo; / porque las ventanas en lo alto están abiertas, / y los cimientos de la tierra tiemblan.

Is 24:19 Estalla en pedazos la tierra; / la tierra es dividida por completo; / la tierra es sacudida violentamente.

Is 24:20 La tierra se tambalea como un borracho / y oscila como una choza. / Su transgresión pesa mucho sobre ella; / caerá y no se levantará más.

Is 24:21 En aquel día castigará Jehová / al ejército de lo alto en lo alto / y a los reyes de la tierra en la tierra.

Is 24:22 Serán reunidos, / como prisioneros congregados en un calabozo; / serán encerrados en la cárcel, / y después de muchos días serán castigados.

Is 24:23 Entonces la luna se abochornará, y el sol se avergonzará; / porque Jehová de los ejércitos reinará / en el monte Sion y en Jerusalén, / y Su gloria estará delante de Sus ancianos.

ISAÍAS 23 ISAÍAS 25

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ISAÍAS 25 Versión Recobro

ISAÍAS 25



Is 25:1 Oh Jehová, Tú eres mi Dios; / te exaltaré, daré gracias a Tu nombre, / porque has hecho maravillas, / consejos de antaño realizados en fidelidad, en perfecta fidelidad.

Is 25:2 Porque has convertido la ciudad en montón de escombros, / el pueblo fortificado, en ruinas. / El palacio de los extranjeros ya no es ciudad en absoluto; / nunca será reedificado.

Is 25:3 Por eso te glorificará un pueblo fuerte; / te temerán las ciudades de naciones temibles.

Is 25:4 Porque has sido baluarte para el débil, / baluarte para el menesteroso en su angustia, / refugio contra la tormenta, sombra contra el calor; / porque el aliento de los que infunden terror es como tempestad contra un muro.

Is 25:5 Como el calor en la sequía, / Tú aquietarás el estruendo de los extranjeros; / como calor atenuado mediante la sombra de la nube, / será humillada la canción de los que infunden terror.

Is 25:6 Y Jehová de los ejércitos hará en este monte / a todos los pueblos / banquete de pingües manjares, / banquete de vinos madurados sobre sus sedimentos, / de pingües manjares llenos de tuétanos, / y de vinos depurados que han sido madurados sobre sus sedimentos.

Is 25:7 Sorberá en este monte / la cubierta tendida sobre todos los pueblos, / sí, el velo que está extendido sobre todas las naciones.

Is 25:8 Sorberá la muerte para siempre; / y enjugará el Señor Jehová las lágrimas de todos los rostros; / quitará el oprobio de Su pueblo de sobre toda la tierra; / porque Jehová ha hablado.

Is 25:9 Y se dirá en aquel día: / He aquí, éste es nuestro Dios, / al cual hemos esperado para que nos salve. / Éste es Jehová, a quien hemos esperado; / alegrémonos y regocijémonos en Su salvación.

Is 25:10 Porque la mano de Jehová reposará en este monte, / y Moab será trillado en su mismo sitio, / como es trillada la paja en el agua del muladar.

Is 25:11 Y extenderá sus manos por en medio de él, / como las extiende el nadador para nadar; / mas Jehová abatirá su soberbia y las tretas de sus manos.

Is 25:12 Abatirá la fortificación inaccesible de tus muros, / la humillará, y la echará a tierra, hasta el polvo.

ISAÍAS 24 ISAÍAS 26

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ISAÍAS 26 Versión Recobro

ISAÍAS 26



Is 26:1 En aquel día se cantará este cántico en la tierra de Judá:
Fuerte ciudad tenemos; / salvación establecerá Él por muros y antemuro.

Is 26:2 Abrid las puertas / para que entre la nación justa, / la que mantiene la fidelidad.

Is 26:3 Tú guardarás en perfecta paz / a aquel cuyo pensamiento en Ti persevera, / porque en Ti confía.

Is 26:4 Confiad en Jehová para siempre, / porque en Jah Jehová tenemos una roca eterna.

Is 26:5 Porque Él ha abatido a los que moran en lo alto, / en la ciudad sublime; / la humilla, la humilla hasta el suelo; / la echa al polvo.

Is 26:6 La pisoteará pie, los pies del pobre, / los pasos de los débiles.

Is 26:7 La senda del justo es llana; / oh Tú que eres recto, allanas el sendero del justo.

Is 26:8 Ciertamente en la senda de Tus juicios, / oh Jehová, te hemos esperado. / Tu nombre, esto es, Tu memorial, / es el deseo de nuestra alma.

Is 26:9 En la noche te desea mi alma; / en verdad mi espíritu dentro de mí te busca por la madrugada; / porque cuando Tus juicios están en la tierra, / los habitantes del mundo aprenden justicia.

Is 26:10 Aunque se le muestre gracia al malvado, / él no aprende justicia; / en tierra de rectitud obra injustamente, / y no percibe la majestad de Jehová.

Is 26:11 Oh Jehová, Tu mano está alzada, / mas ellos no la ven. / Verán Tu celo por el pueblo, y se avergonzarán; / ciertamente el fuego devorará a Tus adversarios.

Is 26:12 Oh Jehová, Tú establecerás paz para nosotros, / porque también has hecho por nosotros todas nuestras obras.

Is 26:13 Oh Jehová, Dios nuestro, otros señores fuera de Ti se han enseñoreado de nosotros, / pero sólo por Ti es que podemos mencionar Tu nombre.

Is 26:14 Los muertos no vivirán, / los fallecidos no se levantarán; / por tanto, Tú los has visitado y los has destruido, / y has hecho perecer todo recuerdo de ellos.

Is 26:15 Has aumentado la nación, oh Jehová; / has aumentado la nación: eres glorificado; / has extendido todos los límites del país.

Is 26:16 Oh Jehová, en la angustia te buscaron; / susurraban una oración, porque Tu castigo estaba sobre ellos.

Is 26:17 Como la mujer encinta cuando se acerca el parto / se retuerce y clama en sus dolores; / así hemos sido delante de Ti, oh Jehová.

Is 26:18 Estábamos encinta; nos retorcíamos; dimos a luz, al parecer, sólo viento. / No logramos liberación para la tierra, / ni nacieron los habitantes del mundo.

Is 26:19 Tus muertos vivirán; mis cadáveres se levantarán. / Despertad y dad un grito resonante, vosotros que moráis en el polvo, / porque tu rocío es cual rocío del alba, / y la tierra entregará a los fallecidos.

Is 26:20 Ven, pueblo mío, entra en tus aposentos / y cierra tras de ti tus puertas; / escóndete por un momento, / hasta que pase la indignación;

Is 26:21 porque ahora Jehová sale de Su lugar / para castigar a los habitantes de la tierra por su iniquidad; / y la tierra revelará la sangre derramada en ella, / y no encubrirá ya más a sus muertos.

ISAÍAS 25 ISAÍAS 27

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ISAÍAS 27 Versión Recobro

ISAÍAS 27



Is 27:1 En aquel día Jehová castigará, / con Su espada dura, grande y poderosa, / al leviatán, la serpiente huidiza, / y al leviatán, la serpiente tortuosa; / y matará al dragón que está en el mar.

Is 27:2 En aquel día: / Una viña de vino, ¡cantad acerca de ella!

Is 27:3 Yo, Jehová, soy su guardián; / a cada momento la riego. / Para que nadie la dañe, / la guardo de noche y de día.

Is 27:4 No hay enojo en Mí. / ¡Oh, si tuviera espinos y cardos! / Marcharía contra ellos en la batalla; / los quemaría completamente.

Is 27:5 O que se acoja a Mi fuerza; / que haga paz conmigo; / que haga paz conmigo.

Is 27:6 En los días venideros Jacob echará raíces; / Israel florecerá y echará brotes; / y llenará la faz del mundo con su fruto.

Is 27:7 ¿Acaso Él los ha herido como los que les hirieron a ellos? / ¿Han sido muertos como los que fueron muertos por Él?

Is 27:8 Expulsándolos y desterrándolos, contendiste con ellos; / Él los despidió con Su recio viento en el día del viento solano.

Is 27:9 De esta manera, pues, será expiada la iniquidad de Jacob, / y éste será todo el fruto de la remoción de su pecado; / cuando hagan todas las piedras de su altar / como piedras de cal desmenuzadas, / no permanecerán ni Aseras ni imágenes del sol.

Is 27:10 Porque está solitaria la ciudad fortificada; / la morada ha sido dejada y abandonada como un desierto. / Allí pastará el becerro, / y allí se acostará y consumirá sus ramas.

Is 27:11 Cuando sus ramas se sequen, serán quebradas; / las mujeres vienen y hacen fuego con ellas; / porque no es pueblo de entendimiento. / Por tanto, su Hacedor no tendrá compasión de él, / ni el que lo formó le mostrará favor.

Is 27:12 Y en aquel día trillará Jehová el grano desde la corriente del Río / hasta el arroyo de Egipto; / y vosotros seréis espigados / uno a uno, oh hijos de Israel.

Is 27:13 También en aquel día se tocará una gran trompeta, / y vendrán los que se habían perdido en la tierra de Asiria, / asimismo los desterrados en la tierra de Egipto, / y adorarán a Jehová / en el monte santo, en Jerusalén.

ISAÍAS 26 ISAÍAS 28

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ISAÍAS 28 Versión Recobro

ISAÍAS 28



Is 28:1 ¡Ay de la orgullosa corona de los borrachos de Efraín / y de la flor caduca de su hermosura gloriosa, / que está sobre la cabeza del valle de grosura de los vencidos por el vino!

Is 28:2 He aquí, el Señor tiene uno que es fuerte y poderoso; / como granizada y tempestad destructora, / como tormenta de recias aguas desbordadas, / los derribará a tierra con Su mano.

Is 28:3 con los pies será hollada / la orgullosa corona de los borrachos de Efraín;

Is 28:4 y la flor caduca de su hermosura gloriosa, / que está sobre la cabeza del valle de la grosura, / será como el primer higo maduro antes del verano, / el cual, apenas lo ve el que lo mira, / se lo traga tan luego como lo tiene en su mano.

Is 28:5 En aquel día Jehová de los ejércitos / será por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de Su pueblo,

Is 28:6 y por espíritu de juicio al que se sienta en juicio, / y por fuerza a los que rechazan la batalla en la puerta.

Is 28:7 Mas también éstos se bambolean por causa del vino / y se tambalean por culpa del licor: / el sacerdote y el profeta se bambolean por el licor; / el vino los consume; / se tambalean por el licor, / se bambolean en sus visiones / y titubean en sus juicios.

Is 28:8 Porque todas las mesas están llenas de vómito y suciedad; / no hay lugar limpio.

Is 28:9 ¿A quién enseñará conocimiento? / Y ¿a quién instruirá con la noticia? / ¿A los destetados? / ¿A los recién quitados de los pechos?

Is 28:10 Porque sus palabras son: Mandato sobre mandato, mandato sobre mandato; / renglón sobre renglón, renglón sobre renglón; / un poquito aquí, un poquito allá.

Is 28:11 Porque con labios tartamudos, / y con lengua extranjera / Él hablará a este pueblo,

Is 28:12 el que les dijo: / Éste es el descanso; dad descanso al cansado; / y: Éste es el reposo. / Mas no quisieron oír.

Is 28:13 Por tanto, la palabra de Jehová les será:
Mandato sobre mandato, mandato sobre mandato; / renglón sobre renglón, renglón sobre renglón; / un poquito aquí, un poquito allá; / para que vayan y caigan de espaldas, / y sean quebrantados, enlazados y apresados.

Is 28:14 Por eso, escuchad la palabra de Jehová, / hombres burlones, / que gobernáis a este pueblo / que está en Jerusalén:

Is 28:15 Por cuanto habéis dicho: Hemos hecho / un pacto con la muerte, / y con el Seol / hemos hecho convenio: / cuando pase el azote desbordado, / no vendrá sobre nosotros, / porque hemos hecho de la falsedad nuestro refugio / y en el engaño nos hemos escondido.

Is 28:16 Por tanto, así dice / el Señor Jehová: / He aquí, pongo en Sion por fundamento una piedra, / piedra probada, / preciosa piedra angular que pongo por fundamento firmemente asentado; / el que crea no se apresurará a huir.

Is 28:17 Y pondré la equidad por cordel, / y la justicia por plomada; / el granizo barrerá el refugio de la mentira, / y las aguas inundarán el lugar secreto.

Is 28:18 Y será anulado vuestro pacto con la muerte, / y vuestro convenio con el Seol no será firme; / cuando pase el azote desbordado, / seréis su holladero.

Is 28:19 Cuantas veces pase, / os arrebatará. / Porque de mañana en mañana pasará, / de día y de noche; / y será ciertamente un espanto / el entender lo oído.

Is 28:20 Porque la cama es muy corta para estirarse en ella, / y la manta muy estrecha para envolverse en ella.

Is 28:21 Porque Jehová se levantará como en el monte Perazim, / como en el valle de Gabaón se perturbará, / para hacer Su tarea, Su extraña tarea, / y para hacer Su obra, Su obra insólita.

Is 28:22 Ahora, pues, no seáis burlones, / no sea que se hagan más fuertes vuestros grillos; / porque de parte del Señor, Jehová de los ejércitos, / he oído de una destrucción completa y decisiva sobre toda la tierra.

Is 28:23 Escuchad y oíd mi voz; / atended y oíd mi dicho.

Is 28:24 ¿Ara todo el día el arador para sembrar? / ¿Abre su tierra y la rastrilla constantemente?

Is 28:25 Una vez que allana la superficie, / ¿no esparce el eneldo y dispersa el comino, / pone el trigo en hileras, la cebada en su lugar señalado / y el centeno en su borde apropiado?

Is 28:26 Porque su Dios le instruye dirigiéndole a tal discreción, / y le enseña así.

Is 28:27 Porque el eneldo no se trilla con algo agudo, / ni sobre el comino se pasa la rueda de carreta, / sino que con un palo se sacude el eneldo, / y el comino con una vara.

Is 28:28 Los granos del pan se muelen, / pero uno no sigue trillando indefinidamente. / Una vez que pase por encima la rueda de la carreta y sus caballos, / no los muele más.

Is 28:29 También esto procede de Jehová de los ejércitos, / el que hace extraordinario Su consejo y engrandece Su sana sabiduría.

ISAÍAS 27 ISAÍAS 29

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ISAÍAS 29 Versión Recobro

ISAÍAS 29



Is 29:1 ¡Ay de Ariel, de Ariel, / ciudad donde acampó David! / Añadid año sobre año; que las fiestas sigan su curso.

Is 29:2 Mas Yo pondré en angustias a Ariel, / y ella será luto y lamentación, / y será para Mí como un Ariel.

Is 29:3 Acamparé en círculo contra ti, / te sitiaré rodeándote de empalizadas / y levantaré contra ti torres de asedio.

Is 29:4 Entonces serás abatida, y desde la tierra hablarás. / Tu habla vendrá desde abajo, del polvo; / y tu voz, desde la tierra, será como la de espíritu ya difunto, / y tu habla chirriará desde el polvo.

Is 29:5 Pero la multitud de tus enemigos será como el polvo fino, / y la multitud de los que infunden terror será como tamo que pasa; / y acontecerá en un instante, repentinamente.

Is 29:6 Por Jehová de los ejércitos serás visitada, / con truenos, con terremotos y con gran ruido, / con torbellino, tempestad y llama de fuego consumidor.

Is 29:7 Entonces la multitud de todas las naciones que pelean contra Ariel, / todos los que pelean contra ella y su fortaleza, y los que la ponen en angustias, / será como un sueño, como una visión nocturna.

Is 29:8 Y será como cuando un hambriento sueña y se encuentra comiendo, / pero se despierta, y lo que desea no está; / o como cuando un sediento sueña y se encuentra bebiendo, / pero se despierta, y he aquí que está débil, y lo que desea está lejos; / así será la multitud de todas las naciones / que pelean contra el monte Sion.

Is 29:9 Deteneos y quedad atónitos, / cegaos y sed ciegos. / Están borrachos, pero no de vino; / se tambalean, pero no de licor.

Is 29:10 Porque Jehová ha derramado sobre vosotros / espíritu de sueño profundo / y ha cerrado vuestros ojos, a saber, los profetas; / y ha cubierto vuestras cabezas, los videntes.

Is 29:11 Y os será toda la visión como palabras de libro sellado, el cual cuando le dan al que sabe leer, diciendo: Lee esto, por favor; él dirá: No puedo, porque está sellado.

Is 29:12 Entonces el libro será dado al que no sabe leer, diciendo: Lee esto, por favor; y él dirá: No sé leer.

Is 29:13 Dijo entonces el Señor: / Porque este pueblo se acerca a Mí con su boca / y con sus labios me honra, / pero aleja de Mí su corazón, / y su temor de Mí / no es más que un mandamiento humano aprendido.

Is 29:14 Por tanto, ciertamente volveré / a hacer algo maravilloso con este pueblo, algo prodigiosamente maravilloso; / y perecerá la sabiduría de sus sabios, / y será escondido el entendimiento de sus entendidos.

Is 29:15 ¡Ay de los que esconden profundamente / su consejo de Jehová!, / cuyas obras están en tinieblas, / y dicen: ¿Quién nos ve? ¿Quién nos conoce?

Is 29:16 ¡Lo volteáis todo boca abajo! / ¿Acaso como barro ha de estimarse el alfarero, / para que lo que está hecho diga de su hacedor: Él no me hizo; / o lo que está formado diga del que lo formó: Él no tiene entendimiento?

Is 29:17 ¿Acaso no queda ya muy poco tiempo / para que el Líbano se convierta en campo fructífero, / y el campo fructífero sea considerado bosque?

Is 29:18 Y en aquel día los sordos oirán las palabras del libro, / y los ojos de los ciegos verán desde la oscuridad y las tinieblas,

Is 29:19 y los afligidos aumentarán su gozo en Jehová, / y los menesterosos de los hombres exultarán en el Santo de Israel.

Is 29:20 Porque el que atemoriza se acabará, y el escarnecedor será consumido; / y serán exterminados todos los que se desvelan para hacer iniquidad,

Is 29:21 los que hacen pecar al hombre en palabra, / y tienden lazo al que juzga en la puerta, / y desvían al justo con argumentos vacíos.

Is 29:22 Por tanto, así dice Jehová, que redimió a Abraham, en cuanto a la casa de Jacob:
No será ahora avergonzado Jacob, / ni su rostro se pondrá pálido;

Is 29:23 al contrario, cuando vea a sus hijos, obra de Mis manos, en medio suyo, / ellos santificarán Mi nombre, / santificarán al Santo de Jacob / y mostrarán respetuoso temor al Dios de Israel.

Is 29:24 Y los que en espíritu hayan errado, entrarán en razón, / y los murmuradores aprenderán la instrucción.

ISAÍAS 28 ISAÍAS 30

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ISAÍAS 3 Versión Recobro

ISAÍAS 3



Is 3:1 Pues ahora el Señor Jehová de los ejércitos / quita de Jerusalén y de Judá / toda clase de sustento: / todo sustento de pan / y todo sustento de agua;

Is 3:2 el valiente y el hombre de guerra, / el juez y el profeta, / y el adivino y el anciano;

Is 3:3 el capitán de cincuenta y el hombre de respeto; / y el consejero, el sabio mago y el hábil encantador.

Is 3:4 Y les pondré jóvenes por gobernantes, / y el capricho gobernará sobre ellos.

Is 3:5 El pueblo será oprimido, el uno por el otro, / y cada cual por su vecino. / El joven se comportará con arrogancia contra el anciano, / y el despreciado contra el honorable.

Is 3:6 Cuando uno tome a su hermano / en la casa de su padre, diciendo:
Tú tienes vestido, tú serás nuestro gobernante, / y estas ruinas estarán bajo tu mano;

Is 3:7 él dirá solemnemente: / Yo no seré el que vende vuestras heridas, / porque en mi casa no hay pan ni ropa; / no me hagáis gobernante del pueblo.

Is 3:8 Porque Jerusalén tropieza, / y Judá cae, / pues sus palabras y sus obras están contra Jehová / para rebelarse contra los ojos de Su gloria.

Is 3:9 El semblante de sus caras da testimonio contra ellos, / y, como Sodoma, ellos anuncian su pecado; / no lo disimulan. / ¡Ay de su alma! / Porque han amontonado el mal para sí.

Is 3:10 Decid al justo que le irá bien, / porque comerá del fruto de sus obras.

Is 3:11 ¡Ay del malvado! Mal le irá; / porque la recompensa de lo que han realizado sus manos les será dada.

Is 3:12 Mi pueblo; sus opresores son muchachos, / y mujeres los dominan. / Oh pueblo Mío, los que te dirigen te hacen desviar; / y han escondido la trayectoria de tus caminos.

Is 3:13 Jehová se levanta para contender, / y está en pie para juzgar al pueblo.

Is 3:14 Jehová entrará en juicio / con los ancianos de Su pueblo y con sus gobernantes. / Sois vosotros los que habéis devorado la viña; / el despojo del pobre está en vuestras casas.

Is 3:15 ¿Qué pensáis vosotros que majáis a Mi pueblo / y moléis las caras de los pobres?, / declara el Señor, Jehová de los ejércitos.

Is 3:16 Asimismo dijo Jehová: / Por cuanto las hijas de Sion son altivas, / y andan con cuello erguido / y con ojos desvergonzados, / y caminan con pasitos menudos, / y hacen sonar las ajorcas en sus pies;

Is 3:17 el Señor herirá con sarna el cráneo de las hijas de Sion, / y Jehová descubrirá sus vergüenzas.

Is 3:18 Aquel día quitará el Señor la hermosura de las ajorcas, las redecillas y las lunetas;

Is 3:19 los pendientes, los brazaletes y los velos costosos;

Is 3:20 los tocados, las cadenillas de los pies, las bandas, los pomitos de olor y los amuletos,

Is 3:21 los anillos y aretes de nariz,

Is 3:22 las ropas de gala, las manteletas, los chales y las bolsas;

Is 3:23 los espejos, las vestiduras de lino fino, los turbantes y los velos.

Is 3:24 Y en lugar del olor dulce habrá podredumbre; / y soga en lugar de cinturón; / calvicie en lugar de compostura de cabello; / y en lugar de vestiduras finas, ceñimiento de cilicio; / cicatriz de fuego en lugar de hermosura.

Is 3:25 Tus varones caerán a espada, / y tus valientes en batalla;

Is 3:26 entonces sus puertas harán duelo y lamentarán, / y ella, desolada, se sentará en tierra.

ISAÍAS 2 ISAÍAS 4

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ISAÍAS 30 Versión Recobro

ISAÍAS 30



Is 30:1 ¡Ay de los hijos rebeldes, / declara Jehová, / que hacen planes, pero no de Mi parte, / que hacen alianza, pero no de Mi Espíritu, / para añadir / pecado a pecado!

Is 30:2 Los que descienden a Egipto, / pero no preguntan de Mi boca, / para tomar refugio en el refugio de Faraón / y buscar abrigo a la sombra de Egipto.

Is 30:3 Por tanto, el refugio de Faraón será vuestra vergüenza, / y el abrigo a la sombra de Egipto, vuestra humillación.

Is 30:4 Porque sus príncipes están en Zoán, / y sus embajadores han llegado a Hanes.

Is 30:5 Todos se avergüenzan / de un pueblo que no les trae provecho, / ni les sirve de ayuda ni de provecho, / sino que les será para vergüenza y también para oprobio.

Is 30:6 La carga con respecto a las bestias del Neguev:
/ Por tierra de angustia y congoja, / de donde salen la leona y el león, / la víbora y la serpiente ardiente que vuela, / llevan sobre lomos de asnos sus riquezas / y sus tesoros sobre jorobas de camellos, / a un pueblo que no les será de provecho;

Is 30:7 / porque Egipto en vano e inútilmente da ayuda. / Por tanto, la he llamado / Rahab, la que se sienta inmóvil.

Is 30:8 Anda ahora; escríbelo en una tabla delante de ellos, / y grábalo en un rollo, / para que quede, en el tiempo venidero, / como testigo sempiterno.

Is 30:9 Porque éste es pueblo rebelde, / hijos falsos, / hijos que rehúsan oír / las instrucciones de Jehová;

Is 30:10 que dicen a los que ven: No veáis; / y a los que tienen visiones: No nos deis visiones verdaderas; / habladnos cosas placenteras; / dadnos visiones ilusorias;

Is 30:11 apartaos del camino; / desviaos del camino; / quitad al Santo de Israel / de delante de nosotros.

Is 30:12 Por tanto, así dice el Santo de Israel: / Por cuanto despreciasteis esta palabra / y confiasteis en opresión y en engaño, / y os habéis apoyado en ellos,

Is 30:13 por eso, esta iniquidad / será para vosotros / como brecha en un muro a punto de caer, / un abombamiento en una alta muralla, / cuya caída viene / en un instante, repentinamente.

Is 30:14 Y se quebrará como se quiebra el vaso del alfarero: / es despedazado sin piedad; / y no se encontrará / entre los pedazos desmenuzados ni un tiesto / con que traer fuego del hogar / o sacar agua de la cisterna.

Is 30:15 Porque así dice el Señor Jehová, el Santo de Israel:
Al volver y descansar seréis salvos; / en quietud y en confianza será vuestra fortaleza; / pero no quisisteis,

Is 30:16 y dijisteis: No, porque huiremos en caballos; / por tanto, vosotros huiréis. / Y dijisteis: Sobre los veloces cabalgaremos; / por tanto, serán veloces vuestros perseguidores.

Is 30:17 Un millar huirá a la reprensión de uno; / a la reprensión de cinco huiréis vosotros, / hasta que quedéis / como mástil desnudo en la cumbre de un monte, / y como bandera sobre una colina.

Is 30:18 Por tanto, Jehová espera para concederos Su favor, / y por tanto, se queda Él en las alturas para tener compasión de vosotros; / porque Jehová es Dios de equidad; / bienaventurados son todos los que en Él esperan.

Is 30:19 Porque un pueblo morará en Sion, en Jerusalén: / nunca más llorarás; / Él ciertamente te concederá Su favor a la voz de tu clamor; / cuando Él lo oiga, te responderá.

Is 30:20 Aunque el Señor os ha dado / pan de adversidad y agua de opresión, / tu Maestro nunca más se esconderá en una esquina, / sino que tus ojos verán a tu Maestro.

Is 30:21 Y tus oídos oirán una palabra detrás de ti, diciendo: / Éste es el camino, andad por él, / ya sea que vayáis a la derecha o a la izquierda.

Is 30:22 Profanarás la cubierta de plata de tus imágenes talladas, / y el oro con que revestiste tus ídolos fundidos; / los esparcirás como cosa sucia; / y le dirás: ¡Sal de aquí!

Is 30:23 Entonces dará Él lluvia a tu semilla, / la cual sembrarás en la tierra, / y el pan del fruto de la tierra; / y será pingüe y abundante. / Tus ganados en aquel día pacerán / en un pasto extenso.

Is 30:24 Los bueyes y los asnos que labran la tierra / comerán forraje salado, que ha sido aventado con pala y con bieldo.

Is 30:25 Y sobre todo monte alto / y sobre todo collado elevado / habrá arroyos y corrientes de agua / el día de la gran matanza, cuando caigan las torres.

Is 30:26 La luz de la luna será como la luz del sol, / y la luz del sol será siete veces mayor, como la luz de siete días, / el día que Jehová vende la fractura de Su pueblo / y cure la herida causada por Su golpe.

Is 30:27 He aquí, el nombre de Jehová viene de lejos, / ardiendo con Su ira y pesado por el humo; / Sus labios están llenos de indignación, / y su lengua como fuego consumidor;

Is 30:28 Su aliento, como corriente desbordante, / llega hasta el cuello, / para zarandear a las naciones con criba que las hace nada; / y el freno que les conduce a errar está en las quijadas de los pueblos.

Is 30:29 Vosotros tendréis cántico, / como en la noche en que se santifica la fiesta, / y alegría de corazón, como cuando uno marcha al son de la flauta / para ir al monte de Jehová, a la Roca de Israel.

Is 30:30 Y Jehová hará oír la majestad de Su voz / y hará ver el descenso de Su brazo, / con el furor de Su cólera, y la llama de fuego consumidor, / con turbión, aguacero y piedras de granizo.

Is 30:31 Porque a la voz de Jehová, Asiria se turbará; / con la vara Él herirá.

Is 30:32 Cada pasada de la vara designada, / que descargue Jehová sobre él, / será al sonido de panderos y arpas; / y en batallas en las que se blanden las armas peleará contra ellos.

Is 30:33 Porque Tofet ya desde mucho antes está dispuesto; / incluso fue preparado para el rey; / Él lo ha hecho profundo; Él lo ha hecho ancho. / Su pira es de fuego, con mucha leña; / el soplo de Jehová, como corriente de azufre, / la enciende.

ISAÍAS 29 ISAÍAS 31

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ISAÍAS 31 Versión Recobro

ISAÍAS 31



Is 31:1 ¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda; / se apoyan en caballos / y confían en carros, porque son muchos, / y en jinetes, porque son muy fuertes; / pero no miran al Santo de Israel, / ni buscan a Jehová!

Is 31:2 Pero Él también es sabio y traerá el mal sobre ellos; / y no retirará Sus palabras, / sino que se levantará contra la casa de los malhechores, / y contra el auxilio de los hacedores de iniquidad.

Is 31:3 Los egipcios son hombres y no Dios, / y sus caballos, carne y no espíritu; / así que Jehová extenderá Su mano, / tropezará el ayudador, y caerá el ayudado, / y todos ellos a una serán consumidos.

Is 31:4 Porque Jehová me habló de esta manera:
Como al león o al cachorro de león / que ruge sobre la presa / no lo espantan las voces / de una multitud de pastores / que se convoca contra él, / ni se acobarda por el estruendo de ellos, / así Jehová de los ejércitos descenderá / para hacer la guerra sobre el monte Sion y sobre su collado.

Is 31:5 Como las aves que vuelan, / así amparará Jehová de los ejércitos a Jerusalén; / Él la amparará y la librará; / pasará sobre ella y la rescatará.

Is 31:6 Volved a Aquel contra quien se han rebelado profundamente los hombres, oh hijos de Israel.

Is 31:7 Porque en aquel día arrojará cada hombre sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que vuestras manos os hicieron para pecado.

Is 31:8 Entonces caerá el asirio por espada no de varón, / y lo consumirá espada no de hombre. / Así huirá de la espada, / y sus jóvenes serán sometidos a trabajos forzados.

Is 31:9 Y de miedo su roca pasará, / y sus príncipes se turbarán ante la bandera, / declara Jehová, cuyo fuego está en Sion / y cuyo horno está en Jerusalén.

ISAÍAS 30 ISAÍAS 32

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ISAÍAS 32 Versión Recobro

ISAÍAS 32



Is 32:1 He aquí, un Rey reinará conforme a la justicia, / y gobernantes gobernarán según el derecho.

Is 32:2 Y un hombre será como refugio contra el viento / y como abrigo contra la tempestad, / como corrientes de aguas en tierra seca, / como sombra de gran peña en tierra devastada.

Is 32:3 Y no se oscurecerán los ojos de los que ven, / y los oídos de los que oyen atenderán.

Is 32:4 El corazón de los que se apresuran entenderá el conocimiento, / y la lengua de los que tartamudean se apresurará a hablar con fluidez.

Is 32:5 El necio nunca más será llamado noble, / ni del tramposo se dirá que es generoso;

Is 32:6 porque el necio hablará necedades, / y su corazón cometerá iniquidad, / haciendo profanación, / hablando error contra Jehová, / dejando vacía el alma del hambriento / y privando de bebida al sediento.

Is 32:7 En cuanto al tramposo, sus instrumentos son malignos; / él maquina perversos designios / para destruir con palabras falsas a los pobres, / aun cuando hable el menesteroso lo que es justo.

Is 32:8 Pero el noble planea cosas nobles, / y en las cosas nobles se afirma.

Is 32:9 Levantaos, oh mujeres reposadas, / y oíd mi voz; / oh hijas confiadas, / escuchad mis palabras.

Is 32:10 Dentro de un año y algunos días / os conturbaréis, oh confiadas; / porque la vendimia se acabará; / la recolección no vendrá.

Is 32:11 Temblad, oh reposadas; / conturbaos, oh confiadas. / Despojaos, desnudaos / y ceñid los lomos con cilicio.

Is 32:12 Golpeándose los pechos / lamentarán por los campos deleitosos, / por la vid fructífera.

Is 32:13 Sobre la tierra de mi pueblo / subirán espinos y abrojos, / sí, sobre todas las casas alegres / de la ciudad jubilosa.

Is 32:14 Porque el palacio será abandonado, / la multitud de la ciudad será desamparada; / el Collado y la atalaya / se convertirán en cuevas para siempre, / un deleite para asnos silvestres, / un pasto para rebaños;

Is 32:15 hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, / y el desierto se convierta en campo fértil, / y el campo fértil sea considerado bosque.

Is 32:16 Luego la equidad morará en el desierto, / y la justicia habitará en el campo fértil;

Is 32:17 la obra de justicia será paz, / y el fruto de la justicia, quietud y seguridad para siempre.

Is 32:18 Y mi pueblo vivirá en habitación de paz, / en moradas seguras y en tranquilos lugares de reposo.

Is 32:19 Caerá granizo cuando caiga el bosque; / y la ciudad será del todo abatida.

Is 32:20 Bienaventurados vosotros los que sembráis junto a todas las aguas, / que guiáis allá los pies del buey y del asno.

ISAÍAS 31 ISAÍAS 33

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ISAÍAS 33 Versión Recobro

ISAÍAS 33



Is 33:1 ¡Ay de ti que destruyes, y no has sido destruido, / y al que obra infielmente y no fue tratado con infidelidad! / Cuando acabes de destruir, serás destruido; / y cuando dejes de obrar infielmente, ellos obrarán con infidelidad contra ti.

Is 33:2 Oh Jehová, concédenos Tu favor; en Ti hemos esperado; / sé nuestro brazo cada mañana, / también nuestra salvación en tiempos de angustia.

Is 33:3 Al estruendo del tumulto huyen los pueblos; / las naciones fueron esparcidas al levantarte Tú.

Is 33:4 Y será recogido tu botín como la oruga recoge la hierba; / se lanzarán sobre él como de una a otra parte se lanzan las langostas.

Is 33:5 Es exaltado Jehová, porque Él mora en las alturas; / ha llenado a Sion de equidad y de justicia.

Is 33:6 Y habrá seguridad en tus tiempos: / abundancia de salvación, sabiduría y conocimiento; / el temor de Jehová es su tesoro.

Is 33:7 He aquí, sus héroes claman en las calles; / los embajadores de paz lloran amargamente.

Is 33:8 Las calzadas están asoladas; / ha cesado el caminante. / Quebrantó el pacto; desprecia las ciudades; / tiene en nada al hombre.

Is 33:9 Se enluta y languidece la tierra; / el Líbano se avergüenza y se marchita; / Sarón es como desierto, / y Basán y el Carmelo se sacuden de sus hojas.

Is 33:10 Ahora me levantaré, dice Jehová, / ahora seré exaltado; ahora seré ensalzado.

Is 33:11 Concebiréis tamo, daréis a luz rastrojo; / vuestro propio aliento como fuego os consumirá;

Is 33:12 y los pueblos serán como cal quemada, / como espinos cortados que son quemados con fuego.

Is 33:13 Oíd, los que estáis lejos, lo que he hecho; / y vosotros, los que estáis cerca, conoced Mi poder.

Is 33:14 Atemorizados están los pecadores en Sion; / el temblor se ha apoderado de los profanos: / ¿Quién entre nosotros podrá morar con el fuego consumidor? / ¿Quién entre nosotros podrá morar con las llamas perpetuas?

Is 33:15 El que camina en justicia y habla lo recto; / el que rechaza la ganancia obtenida por la extorsión; / el que sacude sus manos para que no retengan soborno, / que tapa sus oídos para no oír de derramamiento de sangre / y cierra sus ojos para no ver el mal.

Is 33:16 Éste habitará en las alturas; / las fortalezas rocosas serán su alto escondite; / se le dará su pan; sus aguas tendrá seguras.

Is 33:17 Tus ojos verán al Rey en Su hermosura; / contemplarán una tierra que está muy lejos.

Is 33:18 Tu corazón meditará sobre el terror: / ¿Dónde está el que cuenta? ¿Dónde está el que pesa? / ¿Dónde está el que cuenta las torres?

Is 33:19 No verás a un pueblo feroz, / pueblo de habla incomprensible, apenas audible, / de lengua tartamuda que no comprendas.

Is 33:20 Mira a Sion, ciudad de nuestras fiestas señaladas; / tus ojos verán a Jerusalén, / una morada segura, tienda que no será desarmada; / sus estacas no serán arrancadas, / ni ninguna de sus cuerdas será rota.

Is 33:21 Pero allí Jehová, el Majestuoso, será para nosotros / lugar de ríos y de arroyos anchos, / por el cual no andará barco de remos / ni pasará nave majestuosa.

Is 33:22 Porque Jehová es nuestro Juez, / Jehová es nuestro Legislador, / Jehová es nuestro Rey; Él nos salvará.

Is 33:23 Tus cuerdas se han aflojado; / no afirman su mástil, / ni entiesan la vela. / Se reparte entonces la presa de inmenso botín; / los cojos arrebatan el saqueo.

Is 33:24 No dirá el morador: Estoy enfermo; / al pueblo que mora en ella le será perdonada su iniquidad.

ISAÍAS 32 ISAÍAS 34

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ISAÍAS 34 Versión Recobro

ISAÍAS 34



Is 34:1 ¡Acercaos, oh naciones, para oír; / y escuchad, oh pueblos! / Oiga la tierra y cuanto hay que la llena, / el mundo y todo lo que brota de él.

Is 34:2 Porque Jehová está indignado contra todas las naciones, / y airado contra todos los ejércitos de ellas; / las ha destruido por completo; / las ha entregado a la matanza.

Is 34:3 Así los muertos de ellas serán arrojados, / y de sus cadáveres se levantará el hedor; / y los montes se disolverán con la sangre de ellos.

Is 34:4 Y todos los ejércitos de los cielos se disgregarán, / y los cielos se enrollarán como pergamino; / también todo su ejército se marchitará, / como se marchita la hoja de la vid, / o como se marchita la hoja de la higuera.

Is 34:5 Porque en los cielos se ha embriagado Mi espada. / Ahora descenderá sobre Edom en juicio, / y sobre el pueblo que Yo he dedicado al juicio.

Is 34:6 Llena está de sangre la espada de Jehová; / engrasada está de grosura, / de sangre de corderos y de machos cabríos, / de grosura de riñones de carneros; / porque Jehová tiene un sacrificio en Bosra, / y una gran matanza en tierra de Edom.

Is 34:7 Con ellos descenderán toros salvajes, / los novillos juntamente con los toros; / y su tierra se embriagará de su sangre, / y su polvo se engrasará de su grosura.

Is 34:8 Porque Jehová tiene día de venganza, / año de recompensa en el pleito de Sion.

Is 34:9 Sus arroyos se convertirán en brea, / su polvo en azufre; / y su tierra se convertirá en brea ardiente.

Is 34:10 No se apagará de noche ni de día; / subirá perpetuamente su humo; / de generación en generación quedará asolada; / nunca jamás pasará nadie por ella.

Is 34:11 Pero se adueñarán de ella el pelícano y el puercoespín, / y el búho y el cuervo morarán en ella; / y Él extenderá sobre ella / cordel de la nada y plomada del vacío.

Is 34:12 De sus nobles no hay allí ninguno a quien se pueda llamar al reino, / y todos sus príncipes serán nada.

Is 34:13 Y en sus ciudadelas brotarán espinos, / ortigas y cardos en sus ciudades fortificadas; / y será habitación de chacales / y morada de avestruces.

Is 34:14 Los animales del desierto se encontrarán con las hienas; / y el demonio llamará a los de su especie, / sí, Lilit se establecerá allí / y hallará para sí lugar de reposo.

Is 34:15 Allí anidará el búho y pondrá sus huevos, / y sacará sus pollos, y los reunirá bajo su amparo; / ciertamente se reunirán allí los buitres, / cada uno con su especie.

Is 34:16 Buscad en el libro de Jehová, y leed. / Ninguno de éstos faltará; / ninguno carecerá de su compañera; / porque Su boca lo ha mandado, / y los reunió Su mismo Espíritu.

Is 34:17 Y Él les echó suertes, / y Su mano les ha repartido a cordel; / ellos para siempre la tendrán por heredad; / de generación en generación morarán en ella.

ISAÍAS 33 ISAÍAS 35

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ISAÍAS 35 Versión Recobro

ISAÍAS 35



Is 35:1 Se alegrarán el desierto y el yermo; / y el yermo exultará y florecerá / como la rosa.

Is 35:2 Florecerá y florecerá, / y aun exultará con exultación y con grito resonante. / La gloria del Líbano le será dada, / el esplendor del Carmelo y de Sarón; / ellos verán la gloria de Jehová, / el esplendor de nuestro Dios.

Is 35:3 Fortaleced las manos débiles, / y afirmad las rodillas vacilantes.

Is 35:4 Decid a los de corazón inquieto: / Sed fuertes, no temáis; / he aquí, vuestro Dios / vendrá con venganza, / con recompensa de Dios; / Él vendrá y os salvará.

Is 35:5 Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, / y destapados los oídos de los sordos.

Is 35:6 Entonces el cojo saltará como un ciervo, / y la lengua del mudo dará un grito resonante, / porque aguas brotarán en el desierto, / y arroyos en el yermo.

Is 35:7 El espejismo se convertirá en estanque, / y la tierra sedienta, en manantiales de aguas; / en la morada de chacales, su lugar de reposo, / habrá hierba con cañas y juncos.

Is 35:8 Y habrá allí calzada y camino, / el cual será llamado: Camino de Santidad. / No pasará inmundo por él, / sino que será para el que ande en el camino; / los necios no se extraviarán por él.

Is 35:9 No habrá allí león, / ni fiera voraz subirá por él; / éstos no se hallarán allí, / mas los redimidos caminarán en él.

Is 35:10 Y los rescatados de Jehová volverán / y vendrán a Sion con grito resonante, / y habrá gozo eterno sobre sus cabezas. / Echarán mano de la alegría y del gozo, / y huirán la tristeza y el gemido.

ISAÍAS 34 ISAÍAS 36

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ISAÍAS 36 Versión Recobro

ISAÍAS 36



Is 36:1 Aconteció en el año catorce del rey Ezequías, que Senaquerib, rey de Asiria, subió contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó.

Is 36:2 Y el rey de Asiria envió de Laquis a Jerusalén, contra el rey Ezequías, al Rabsaces, con un gran ejército; y se puso junto al acueducto del estanque de arriba, en el camino que va al campo del Batanero.

Is 36:3 Entonces salió a él Eliaquim, hijo de Hilcías, que estaba a cargo de la casa, y Sebna, el escriba, y Joa, hijo de Asaf, el cronista.

Is 36:4 Y les dijo el Rabsaces: Decid ahora a Ezequías: Así dice el gran rey, el rey de Asiria: ¿Qué confianza es ésta en que te apoyas?

Is 36:5 Yo digo: Es sólo palabra vana que digas: Consejo tengo y fuerzas para la guerra. Ahora, pues, ¿en quién confías, que te has rebelado contra mí?

Is 36:6 Ahora has puesto tu confianza en este cayado de caña rota, en Egipto, en el cual si alguno se apoya, penetrará en su mano y la traspasará; tal es Faraón, rey de Egipto, para todos los que en él confían.

Is 36:7 Y si me decís: Nosotros confiamos en Jehová nuestro Dios, ¿no es Él aquel cuyos lugares altos y altares ha quitado Ezequías, y ha dicho a Judá y a Jerusalén: Sólo ante este altar adoraréis?

Is 36:8 Ahora, pues, da garantías a mi señor, el rey de Asiria, y yo te daré dos mil caballos, si en realidad puedes poner jinetes sobre ellos.

Is 36:9 ¿Cómo, pues, podrás rechazar a un oficial de entre los menores de los siervos de mi amo, y confiar en Egipto, en espera de sus carros y jinetes?

Is 36:10 ¿Acaso he subido ahora sin Jehová contra esta tierra para destruirla? Jehová me dijo: Sube contra esta tierra y destrúyela.

Is 36:11 Y Eliaquim, Sebna y Joa dijeron al Rabsaces: Te rogamos que hables a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos; y no hables con nosotros en lengua de los judíos a oídos del pueblo que está sobre el muro.

Is 36:12 Mas el Rabsaces dijo: ¿Me ha enviado mi amo para decir estas palabras solamente a tu amo y a ti, y no a los hombres que se sientan en el muro, que habrán de comer su propio estiércol y beber su propia orina con vosotros?

Is 36:13 Entonces el Rabsaces se puso en pie, clamó a gran voz en lengua de los judíos y dijo: Escuchad las palabras del gran rey, el rey de Asiria:

Is 36:14 Así dice el rey: No os engañe Ezequías, porque él no es capaz de libraros.

Is 36:15 Ni os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente nos librará Jehová, y esta ciudad no será entregada en manos del rey de Asiria.

Is 36:16 No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: Haced la paz conmigo y salid a mí, y coma cada uno de su propia vid y cada uno de su propia higuera, y beba cada uno las aguas de su propia cisterna,

Is 36:17 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como vuestra tierra, una tierra de grano y de vino nuevo, tierra de pan y de viñas.

Is 36:18 Mirad que no os persuada Ezequías, diciendo: Jehová nos librará. ¿Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de manos del rey de Asiria?

Is 36:19 ¿Dónde están los dioses de Hamat y de Arfad? ¿Dónde están los dioses de Sefarvaim? ¿Han librado a Samaria de mis manos?

Is 36:20 ¿Quién entre todos los dioses de estas tierras ha librado su tierra de mis manos, para que Jehová libre de mis manos a Jerusalén?

Is 36:21 Pero ellos se quedaron callados y no le respondieron palabra, por causa del mandamiento del rey, que decía: No le respondáis.

Is 36:22 Entonces Eliaquim, hijo de Hilcías, que estaba a cargo de la casa, Sebna, el escriba, y Joa, hijo de Asaf, el cronista, fueron a Ezequías, rasgados sus vestidos, y le contaron las palabras del Rabsaces.

ISAÍAS 35 ISAÍAS 37

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ISAÍAS 37 Versión Recobro

ISAÍAS 37



Is 37:1 Y cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestidos, se cubrió de cilicio y entró en la casa de Jehová.

Is 37:2 Luego envió a Eliaquim, que estaba a cargo de la casa, a Sebna, el escriba, y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías, hijo de Amoz.

Is 37:3 Ellos le dijeron: Así dice Ezequías: Este día es día de aflicción, de reprensión y de desdén, porque los hijos están a punto de nacer, y no hay fuerzas para darlos a luz.

Is 37:4 Tal vez oirá Jehová tu Dios las palabras del Rabsaces, a quien el rey de Asiria, su amo, ha enviado para vituperar al Dios viviente, y reprenderá las palabras que Jehová tu Dios ha oído. Por consiguiente, eleva oración por el remanente que aún queda.

Is 37:5 Llegaron, pues, los siervos del rey Ezequías ante Isaías.

Is 37:6 E Isaías les respondió: Así diréis a vuestro amo: Así dice Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria.

Is 37:7 He aquí, Yo pondré en él un espíritu, de manera que cuando oiga cierta noticia se vuelva a su tierra. Y haré que en su propia tierra caiga a espada.

Is 37:8 Y regresando el Rabsaces, encontró al rey de Asiria combatiendo contra Libna, pues había oído que el rey había partido de Laquis.

Is 37:9 Y oyó decir de Tirhaca, rey de Etiopia: Él ha salido para hacer la guerra contra ti. Y al oírlo, envió mensajeros a Ezequías, diciendo:

Is 37:10 Así hablarás a Ezequías, rey de Judá, diciendo: No te engañe tu Dios en quien tú confías, diciendo: Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria.

Is 37:11 He aquí, tú has oído lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras, destruyéndolas completamente, ¿y serás tú librado?

Is 37:12 ¿Acaso libraron sus dioses a las naciones que mis padres destruyeron, esto es, a Gozán, Harán, Resef y a los hijos de Edén, que estaban en Telasar?

Is 37:13 ¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad y el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?

Is 37:14 Ezequías tomó la carta de manos de los mensajeros y la leyó; luego Ezequías subió a la casa de Jehová y extendió la carta delante de Jehová.

Is 37:15 Entonces Ezequías oró a Jehová, diciendo:

Is 37:16 Oh Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que estás entronizado entre los querubines, sólo Tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; Tú hiciste los cielos y la tierra.

Is 37:17 Inclina, oh Jehová, Tu oído y oye; abre, oh Jehová, Tus ojos y mira; escucha todas las palabras de Senaquerib, que ha enviado mensajeros a vituperar al Dios viviente.

Is 37:18 Es verdad, oh Jehová, que los reyes de Asiria han asolado todos los países y sus tierras,

Is 37:19 y han echado al fuego sus dioses, porque ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, madera y piedra; por eso los destruyeron.

Is 37:20 Ahora pues, oh Jehová, Dios nuestro, sálvanos de sus manos, para que sepan todos los reinos de la tierra que sólo Tú eres Jehová.

Is 37:21 Luego Isaías, hijo de Amoz, envió un mensaje a Ezequías, diciendo: Así dice Jehová, el Dios de Israel: Por cuanto has orado a Mí en cuanto a Senaquerib, rey de Asiria,

Is 37:22 ésta es la palabra que Jehová ha pronunciado acerca de él:
La virgen hija de Sion / te ha despreciado y se ha reído de ti; / la hija de Jerusalén / detrás de ti ha meneado su cabeza.

Is 37:23 ¿A quién has vituperado e injuriado? / ¿Y contra quién has alzado la voz, / y levantado con altivez tus ojos? / Contra el Santo de Israel.

Is 37:24 Por mano de tus siervos has vituperado al Señor / y has dicho: Con la multitud de mis carros / he subido a las alturas de los montes, / a las laderas del Líbano; / talaré sus altos cedros, / y sus cipreses escogidos; / penetraré en sus más elevadas cumbres, / y en su bosque más frondoso.

Is 37:25 Yo he cavado / y he bebido las aguas; / con la planta de mi pie secaré / todos los ríos de Egipto.

Is 37:26 ¿No has oído / que desde tiempos antiguos Yo lo hice; / y que desde los días de antaño lo tengo ideado? / Ahora lo he hecho suceder, / para que destruyas las ciudades fortificadas / y las reduzcas a montones de escombros.

Is 37:27 Por consiguiente, sus habitantes, faltos de fuerza, / fueron turbados y se sentían avergonzados; / eran como las plantas del campo, / como brotes verdes de hierba tierna, / como hierba que crece sobre las azoteas / y se quema antes de su madurez.

Is 37:28 Pero Yo conozco tu sentarte, / tu salir y tu entrar, / y tu furor contra Mí.

Is 37:29 Por cuanto te has airado contra Mí, / y tu arrogancia ha subido a Mis oídos, / Yo pondré Mi garfio en tu nariz / y Mi freno en tus labios, / y te haré volver por el camino por el que has venido.

Is 37:30 Esto te será por señal: Este año comeréis lo que nazca de por sí, y el segundo año lo que brote por sí solo, y el tercer año sembraréis, segaréis, plantaréis viñas y comeréis el fruto de ellas.

Is 37:31 Y el remanente de los que hayan escapado de la casa de Judá volverá a echar raíces abajo y dará fruto arriba.

Is 37:32 Pues saldrá de Jerusalén remanente, y del monte Sion los que hayan escapado. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

Is 37:33 Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de Asiria:
Él no llegará a esta ciudad, / ni lanzará una sola flecha contra ella; / ni vendrá contra ella con escudos, / ni levantará contra ella terraplén.

Is 37:34 Por el camino que vino, / por allí mismo volverá, / y no entrará en esta ciudad, / declara Jehová.

Is 37:35 Yo pondré muro de amparo alrededor de esta ciudad / para salvarla, / por amor a Mí mismo, / y por amor a David, Mi siervo.

Is 37:36 Entonces salió el ángel de Jehová y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil; cuando los demás se levantaron muy de mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos.

Is 37:37 Luego Senaquerib, rey de Asiria, partió y regresó para habitar en Nínive.

Is 37:38 Y mientras él adoraba en la casa de su dios Nisroc, sus hijos Adramelec y Sarezer lo hirieron a espada y escaparon a la tierra de Ararat. Y reinó en su lugar Esarhadón, su hijo.

ISAÍAS 36 ISAÍAS 38

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ISAÍAS 38 Versión Recobro

ISAÍAS 38



Is 38:1 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. El profeta Isaías, hijo de Amoz, fue a verlo y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque estás a punto de morir, y no vivirás.

Is 38:2 Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared y oró a Jehová,

Is 38:3 diciendo: Ahora, oh Jehová, te ruego que te acuerdes de que he andado delante de Ti en verdad y con corazón perfecto, y que he hecho lo bueno ante Tus ojos. Y lloró Ezequías con abundantes lágrimas.

Is 38:4 Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo:

Is 38:5 Ve y habla a Ezequías: Así dice Jehová, el Dios de David, tu padre: Yo he oído tu oración; he visto tus lágrimas. Ahora añadiré a tu vida quince años.

Is 38:6 Te libraré a ti y a esta ciudad de manos del rey de Asiria, y pondré un muro de amparo alrededor de esta ciudad.

Is 38:7 Y esta señal tendrás de Jehová, de que hará Jehová esto que ha dicho.

Is 38:8 He aquí, Yo haré que la sombra en los escalones, la cual ha descendido con el sol en los escalones de Acaz, retroceda diez escalones. Así que retrocedió la sombra del sol diez escalones atrás por los cuales había descendido.

Is 38:9 Escritura de Ezequías, rey de Judá, de cuando estuvo enfermo y sanó de su enfermedad:

Is 38:10 Yo dije: A la mitad de mis días / iré a las puertas del Seol; / he sido privado del resto de mis años.

Is 38:11 Dije: No veré a Jah, / a Jah en la tierra de los vivientes; / ya no contemplaré al hombre, / mientras esté con los que moran donde todo ha cesado.

Is 38:12 Como tienda de pastor, / mi morada ha sido arrancada y alejada de mí. / Como tejedor, he enrollado mi vida. / Él me cortará del telar; / del día a la noche, Tú acabas conmigo.

Is 38:13 Me he calmado hasta la mañana; / como un león, Él rompe todos mis huesos; / del día a la noche Tú acabas conmigo.

Is 38:14 Como la golondrina y como la grulla, así pío; / como la paloma, gimo; / mis ojos miran lánguidamente a las alturas; / Oh Señor, estoy oprimido; sé Tú mi seguridad.

Is 38:15 ¿Qué diré? Él me ha hablado, / y también Él mismo lo ha hecho; / andaré juiciosamente todos mis años, / por causa de la amargura de mi alma.

Is 38:16 Oh Señor, por estas cosas los hombres viven; / y en todas ellas está la vida de mi espíritu; / por tanto, restabléceme las fuerzas / y haz que viva.

Is 38:17 He aquí, por la paz tuve amargura, sí, amargura; / pero con amor Tú libraste mi alma de la fosa de destrucción, / porque has echado tras Tus espaldas / todos mis pecados.

Is 38:18 Porque el Seol no puede darte gracias, / ni puede alabarte la Muerte; / los que descienden a la fosa / no pueden esperar en Tu verdad.

Is 38:19 El que vive, el que vive, éste te alabará, / como yo hoy; / el padre hará notoria / Tu verdad a sus hijos.

Is 38:20 Jehová está listo para salvarme; / por eso cantaremos mis cánticos / con instrumentos de cuerda, / todos los días de nuestra vida, / en la casa de Jehová.

Is 38:21 Entonces dijo Isaías: Tomen una masa de higos y úntenla en la llaga, y él vivirá.

Is 38:22 Había asimismo dicho Ezequías: ¿Qué señal tendré de que subiré a la casa de Jehová?

ISAÍAS 37 ISAÍAS 39

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ISAÍAS 39 Versión Recobro

ISAÍAS 39



Is 39:1 En aquel tiempo Merodac-baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y un presente a Ezequías, por cuanto había oído que Ezequías había estado enfermo y se había recuperado.

Is 39:2 Se alegró por ellos Ezequías y les mostró la casa de su tesoro: la plata y el oro, y las especias y el aceite precioso, y todo su arsenal y todo lo que fue hallado en sus tesoros; ninguna cosa quedó que Ezequías no les mostrase, así en su casa como en todo su dominio.

Is 39:3 Entonces el profeta Isaías fue al rey Ezequías y le dijo: ¿Qué dijeron estos hombres? ¿y de dónde han venido a ti? Y Ezequías respondió: De tierra muy lejana han venido a mí, de Babilonia.

Is 39:4 Y dijo: ¿Qué han visto en tu casa? Ezequías respondió: Han visto todo lo que hay en mi casa; nada quedó en mis tesoros que yo no les haya mostrado.

Is 39:5 Entonces Isaías dijo a Ezequías: Oye la palabra de Jehová de los ejércitos:

Is 39:6 Vienen los días cuando todo lo que está en tu casa, y todo lo que tus padres han atesorado hasta hoy, será llevado a Babilonia; nada quedará, dice Jehová.

Is 39:7 Y tomarán algunos de tus hijos, que saldrán de ti, que tú has de engendrar, y los convertirán en eunucos en el palacio del rey de Babilonia.

Is 39:8 Entonces Ezequías dijo a Isaías: La palabra de Jehová que has hablado es buena. Dijo además: Ciertamente habrá paz y verdad en mis días.

ISAÍAS 38 ISAÍAS 40

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ISAÍAS 4 Versión Recobro

ISAÍAS 4



Is 4:1 Siete mujeres echarán mano / de un hombre en aquel día, / diciendo: Nuestro pan comeremos, / y con nuestras ropas nos vestiremos; / solamente permítenos llevar tu nombre; / quita nuestro oprobio.

Is 4:2 En aquel día el Renuevo de Jehová será hermosura y gloria, y el fruto de la tierra, excelencia y esplendor, para los de Israel que hayan escapado.

Is 4:3 Y el que quede en Sion y permanezca en Jerusalén será llamado santo: todos los que en Jerusalén estén inscritos para vida;

Is 4:4 cuando el Señor haya lavado las inmundicias de las hijas de Sion y haya limpiado la sangre derramada de en medio de Jerusalén, con el Espíritu de juicio y con el Espíritu abrasador.

Is 4:5 Creará Jehová sobre toda la región del monte Sion y sobre todas sus convocaciones, una nube de humo de día, y el resplandor de una llama de fuego de noche; porque la gloria será un dosel que se extienda sobre todo.

Is 4:6 Y habrá un tabernáculo para dar sombra durante el día contra el calor, y para ser refugio y abrigo contra la tormenta y la lluvia.

ISAÍAS 3 ISAÍAS 5

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ISAÍAS 40 Versión Recobro

ISAÍAS 40



Is 40:1 Consolad, oh consolad a Mi pueblo, / dice vuestro Dios.

Is 40:2 Hablad al corazón de Jerusalén / y clamad a ella / que ya ha terminado su guerra, / que fue aceptada la sanción impuesta por su iniquidad; / porque ha recibido doble de la mano de Jehová / por todos sus pecados.

Is 40:3 Voz de uno que clama / en el desierto: Abrid / camino a Jehová; / enderezad en el yermo / calzada para nuestro Dios.

Is 40:4 Todo valle será alzado, / y bajado todo monte y collado; / los lugares torcidos serán enderezados, / y los lugares ásperos, allanados.

Is 40:5 Entonces se revelará la gloria de Jehová, / y toda carne juntamente la verá, / porque la boca de Jehová ha hablado.

Is 40:6 Una voz dijo: Clama. / Y él respondió: ¿Qué he de clamar? / Toda carne es hierba, / y toda su gloria es como flor del campo;

Is 40:7 la hierba se seca, la flor se marchita, / porque el aliento de Jehová sopla en ella. / Ciertamente el pueblo es hierba.

Is 40:8 La hierba se seca, la flor se marchita, / mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.

Is 40:9 Súbete a un monte alto, / oh Sion, portadora de buenas nuevas; / levanta con fuerza tu voz, / oh Jerusalén, portadora de buenas nuevas; / levántala; no temas. / Di a las ciudades de Judá: / ¡He aquí, vuestro Dios!

Is 40:10 He aquí, el Señor Jehová, el Poderoso, vendrá, / y Su brazo regirá por Él. / He aquí, Su galardón está con Él, / y delante de Él Su recompensa.

Is 40:11 Como Pastor apacentará Su rebaño; / en Su brazo recogerá los corderos; / en Su seno los llevará. / Conducirá a las que están criando.

Is 40:12 ¿Quién ha medido las aguas con el hueco de su mano, / con el palmo ha calculado la extensión de los cielos, / ha puesto en una sola medida el polvo de la tierra, / y ha pesado los montes en las balanzas / y los collados en las básculas?

Is 40:13 ¿Quién ha dirigido al Espíritu de Jehová, / o quién, como consejero Suyo, le dio a conocer asunto alguno?

Is 40:14 ¿Con quién se aconsejó, y quién le instruyó, / le enseñó en la senda del derecho, / le enseñó conocimiento / y le hizo conocer el camino del entendimiento?

Is 40:15 He aquí, las naciones son como la gota que cae del cubo, / y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas. / Ciertamente Él levanta las islas como al polvo fino.

Is 40:16 Y el Líbano no le basta para encender fuego, / ni sus bestias para el holocausto.

Is 40:17 Como nada son todas las naciones delante de Él; / como menos que nada y como vanidad son por Él estimadas.

Is 40:18 ¿A quién, pues, asemejaréis a Dios, / o con qué semejanza le compararéis?

Is 40:19 Cuando el artífice funde el ídolo, / el orfebre lo recubre de oro / y refina cadenas de plata para él.

Is 40:20 Aquel que es tan pobre que le hace falta ofrenda / escoge madera que no se pudrirá; / se busca artífice adiestrado / que le prepare un ídolo que no se mueva.

Is 40:21 ¿No sabéis? ¿No habéis oído? / ¿No os lo han dicho desde el principio? / ¿No lo habéis entendido desde que la tierra fue fundada?

Is 40:22 Él está sentado sobre el círculo de la tierra, / cuyos habitantes son como langostas; / Él extiende los cielos como una cortina, / y los despliega como una tienda para morar;

Is 40:23 Él reduce a nada a los príncipes, / convierte en nada a los jueces de la tierra.

Is 40:24 Apenas han sido plantados; / apenas han sido sembrados; / apenas ha arraigado en la tierra su tallo; / no obstante, Él sopla en ellos y se secan, / y el viento tempestuoso los lleva como hojarasca.

Is 40:25 ¿A quién, pues, me asemejaréis / para que me comparéis con él?, dice el Santo.

Is 40:26 Levantad en alto vuestros ojos / y mirad quién creó estas cosas, / quién hace salir por cuenta al ejército de ellas; / a todas llama por sus nombres. / Por la grandeza de Su fuerza y la fortaleza de Su poder / no se pierde ni una de ellas.

Is 40:27 ¿Por qué dices, oh Jacob, / y por qué hablas, oh Israel: / Mi camino está escondido de Jehová, / y mi Dios pasa por alto mi derecho?

Is 40:28 ¿No sabes, / o no has oído, / que el Dios eterno, Jehová, / el Creador de los confines de la tierra, / no desfallece ni se fatiga con cansancio? / Insondable es Su entendimiento.

Is 40:29 Él da poder al desfallecido, / y multiplica las fuerzas al que no tiene vigor.

Is 40:30 Los muchachos desfallecerán y se cansarán, / y los jóvenes caerán exhaustos;

Is 40:31 pero los que esperan en Jehová renovarán sus fuerzas; / se remontarán con alas como las águilas; / correrán y no se cansarán; / caminarán y no desfallecerán.

ISAÍAS 39 ISAÍAS 41

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ISAÍAS 41 Versión Recobro

ISAÍAS 41



Is 41:1 Escuchadme en silencio, oh costas. / Renueven sus fuerzas los pueblos; / acérquense, y entonces hablen; / vengamos juntos a juicio.

Is 41:2 ¿Quién despertó a alguien del oriente, / y lo llamó en justicia a Sus pies? / Entregó delante de él naciones / y le hizo enseñorearse de los reyes. / Los dejó como polvo con su espada, / como hojarasca que su arco dispersa.

Is 41:3 Los persigue y pasa adelante en seguridad; / no vendrá por un camino que conozcan sus pies.

Is 41:4 ¿Quién hizo y realizó esto, / llamando las generaciones desde el principio? / Yo, Jehová, soy el primero, / y con los postreros, Yo soy Aquél.

Is 41:5 Las costas lo vieron y tuvieron temor; / temblaron los confines de la tierra; / se acercaron y vinieron.

Is 41:6 Cada cual ayuda a su vecino, / y cada uno a su hermano dice: Sé fuerte.

Is 41:7 Así el artífice anima al orfebre, / y el que alisa el metal con martillo anima al que bate en el yunque, / diciendo que es buena la soldadura; / y lo afirma con clavos, para que no se mueva.

Is 41:8 Pero tú, Israel, siervo Mío, / Jacob, a quien Yo escogí, / descendencia de Abraham, Mi amigo;

Is 41:9 tú, a quien tomé de los confines de la tierra / y llamé desde sus lugares más remotos, / y te dije: Mi siervo eres tú; / te escogí, y no te he desechado;

Is 41:10 no temas, porque Yo estoy contigo; / no te turbes, porque Yo soy tu Dios. / Te fortaleceré; ciertamente te ayudaré; / sí, te sustentaré con la diestra de Mi justicia.

Is 41:11 Sí, todos los que se irritaron contra ti / serán avergonzados y confundidos; / los que contienden contigo / serán como nada y perecerán.

Is 41:12 Buscarás a los que contienden contigo / pero no los hallarás; / aquellos que te hacen la guerra / serán como nada, y como cosa que no existe.

Is 41:13 Porque Yo soy Jehová tu Dios, / que toma tu mano derecha, / que te dice: No temas; / Yo te ayudaré.

Is 41:14 No temas, gusano de Jacob, / vosotros los pocos de Israel; / Yo te ayudaré, declara Jehová, / tu Redentor, el Santo de Israel.

Is 41:15 He aquí, te convertiré en trillo cortante, / trillo nuevo, con muchos dientes. / Trillarás montes y los harás polvo, / y los collados reducirás a tamo.

Is 41:16 Los aventarás, y se los llevará el viento, / y los esparcirá el viento tempestuoso. / Y te regocijarás en Jehová; / te gloriarás en el Santo de Israel.

Is 41:17 Cuando los afligidos y menesterosos busquen agua, y no la haya; / y seca esté de sed su lengua, / Yo, Jehová, les responderé; / Yo, el Dios de Israel, no los desampararé.

Is 41:18 En las alturas peladas abriré ríos, / y manantiales en medio de los valles. / Convertiré el desierto en estanque de aguas, / y la tierra seca en manantiales de agua.

Is 41:19 Plantaré en el desierto el cedro, / la acacia, el mirto y el olivo; / pondré en el desierto el abeto, / el pino y el boj juntamente;

Is 41:20 para que vean y conozcan, / y consideren y comprendan a una, / que la mano de Jehová ha hecho esto, / y que el Santo de Israel lo ha creado.

Is 41:21 Presentad vuestra causa, dice Jehová; / exponed vuestras razones, dice el Rey de Jacob.

Is 41:22 Que expongan y nos anuncien / lo que ha de acontecer; / que manifiesten las cosas anteriores, / para que los consideremos / y sepamos su postrimería; / o hacednos oír lo que ha de venir.

Is 41:23 Dadnos noticias de lo que ha de venir después, / para que sepamos que vosotros sois dioses; / sí, haced bien, o mal, / para que nos miremos con ansia y temamos a una.

Is 41:24 He aquí, vosotros sois nada, / y vuestras obras no valen nada; / abominación es el que os escoge.

Is 41:25 Del norte levanté a uno, y ha venido; / del nacimiento del sol invocará Mi nombre. / Vendrá sobre los gobernantes como sobre lodo, / como el alfarero pisotea el barro.

Is 41:26 ¿Quién lo anunció desde el principio, para que sepamos; / y de tiempo atrás, para que digamos: Es justo? / Cierto, no había quien lo anunciara; sí, no había quien nos hiciera oír; / cierto, no había quien oyera vuestras palabras.

Is 41:27 Antes dije a Sion: Aquí están, aquí están; / y a Jerusalén: Te daré un predicador de buenas nuevas.

Is 41:28 Pero miré, y no había ninguno, / y entre ellos no había consejero / para que le preguntara y me diera respuesta.

Is 41:29 Ciertamente todos son vanidad; / sus obras no valen nada; / viento y vacuidad son sus imágenes fundidas.

ISAÍAS 40 ISAÍAS 42

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ISAÍAS 42 Versión Recobro

ISAÍAS 42



Is 42:1 He aquí Mi Siervo, a quien Yo sostengo; / Mi escogido, en quien Mi alma se deleita; / he puesto Mi Espíritu sobre Él, / y Él traerá derecho a las naciones.

Is 42:2 No clamará, ni alzará Su voz / ni hará oír Su voz en la calle.

Is 42:3 No quebrará la caña cascada / ni apagará el pábilo mortecino; / traerá el derecho en verdad.

Is 42:4 No desmayará ni se desalentará / hasta que establezca en la tierra el derecho; / y las costas esperarán Su instrucción.

Is 42:5 Así dice Dios Jehová, / que creó los cielos y los desplegó, / que extendió la tierra y lo que de ella brota; / que da aliento al pueblo que mora sobre ella, / y espíritu a los que por ella andan:

Is 42:6 Yo soy Jehová; a Ti te llamé en justicia; / te tomé por la mano; / te guardé y te puse / por pacto al pueblo, por luz a las naciones;

Is 42:7 para que abras los ojos de los ciegos, / para que saques de la cárcel a los presos, / de casas de prisión a los que moran en tinieblas.

Is 42:8 Yo soy Jehová; éste es Mi nombre, / y a otro no daré Mi gloria, / ni Mi alabanza a los ídolos.

Is 42:9 He aquí, ya se cumplieron las cosas anteriores, / y cosas nuevas te anuncio; / antes de que salgan a luz / te las haré oír.

Is 42:10 Cantad a Jehová un nuevo cántico, / cantad Su alabanza desde el extremo de la tierra, / los que descendéis al mar y cuanto lo llene, / las costas y sus habitantes.

Is 42:11 Alcen la voz el desierto y sus ciudades, / las aldeas donde habita Cedar; / canten de gozo los habitantes de Sela; / den gritos de alegría desde las cimas de los montes.

Is 42:12 Den gloria a Jehová, / y anuncien Su alabanza en las costas.

Is 42:13 Saldrá Jehová como hombre valiente, / como hombre de guerra despertará Sus celos; / dará grito de guerra; aun vociferará. / Prevalecerá sobre Sus enemigos.

Is 42:14 Durante mucho tiempo Yo he guardado silencio; / he estado callado, me he detenido. / Ahora daré voces como la que está de parto; / resollaré y jadearé a la vez.

Is 42:15 Asolaré los montes y los collados, / y secaré toda su hierba; / convertiré los ríos en islas; / secaré los estanques.

Is 42:16 Conduciré a los ciegos por camino que no conocen; / los guiaré por sendas que no conocen; / delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, / y lo torcido en recto. / Éstas son las cosas / que les haré, y no los desampararé.

Is 42:17 Los que han vuelto atrás serán completamente avergonzados, / esto es, los que confían en imágenes talladas, / los que dicen a las imágenes de fundición: / Vosotros sois nuestros dioses.

Is 42:18 Sordos, oíd; / y vosotros, ciegos, mirad para ver.

Is 42:19 ¿Quién es ciego, sino Mi siervo, / y tan sordo como Mi mensajero que enviaré? / ¿Quién es tan ciego como el que tiene paz conmigo, / y tan ciego como el siervo de Jehová?

Is 42:20 Has visto muchas cosas, y no las observas; / sus oídos están abiertos, pero él no oye.

Is 42:21 Jehová se complace por amor de Su justicia; / Él magnificará la ley y la hará honorable.

Is 42:22 Pero éste es un pueblo saqueado y despojado: / todos están atrapados en cavernas, / y están escondidos en cárceles; / se han convertido en botín, y no hay quien los libre; / en despojo, y no hay quien diga: Restituidles.

Is 42:23 ¿Quién de entre vosotros prestará oído a esto? / ¿Quién prestará atención y escuchará al porvenir?

Is 42:24 ¿Quién entregó a Jacob a los saqueadores, / e Israel a los hurtadores? / ¿No fue Jehová, contra quien hemos pecado, / y en cuyos caminos no quisieron andar, / y cuya ley no quisieron obedecer?

Is 42:25 Por tanto, derramó sobre ellos el ardor de Su ira / y la fuerza de la batalla, / que les puso fuego por todas partes, pero ellos no se dieron cuenta; / ardía contra ellos, y no reflexionaron sobre ello en su corazón.

ISAÍAS 41 ISAÍAS 43

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ISAÍAS 43 Versión Recobro

ISAÍAS 43



Is 43:1 Ahora pues, así dice Jehová, / que te creó, oh Jacob, y que te formó, oh Israel: / No temas, porque Yo te redimí; / te llamé por tu nombre; Mío eres tú.

Is 43:2 Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo; / y si por los ríos, no te anegarán. / Cuando andes por el fuego, no te quemarás, / ni la llama te consumirá.

Is 43:3 Porque Yo soy Jehová tu Dios, / el Santo de Israel, tu Salvador; / he dado a Egipto por tu rescate, / a Cus y a Seba a cambio de ti.

Is 43:4 Puesto que a Mis ojos fuiste precioso, / puesto que has sido honorable y Yo te he amado, / daré hombres a cambio de ti, / y pueblos a cambio de tu vida.

Is 43:5 No temas, porque Yo estoy contigo; / del oriente traeré tu descendencia, / y del occidente te recogeré.

Is 43:6 Diré al norte: Entrégalos, / y al sur: No los retengas. / Trae de lejos a Mis hijos, / y a Mis hijas de los confines de la tierra,

Is 43:7 a todo el que es llamado por Mi nombre, / a quien he creado, formado y hecho para gloria Mía.

Is 43:8 Sacad al pueblo que es ciego, aunque tiene ojos, / y sordo, aunque tiene oídos.

Is 43:9 Congréguense a una todas las naciones / y júntense los pueblos. / ¿Quién de ellos puede anunciar esto / y hacernos oír las cosas anteriores? / Presenten sus testigos, para que sean justificados; / oigan y digan: Verdad es.

Is 43:10 Vosotros sois Mis testigos, declara Jehová, / y Mi siervo a quien he escogido, / para que me conozcáis y creáis, / y entendáis que Yo soy Aquél. / Antes de Mí no fue formado ningún Dios, / ni después de Mí lo habrá.

Is 43:11 Yo, Yo soy Jehová, / y fuera de Mí no hay Salvador.

Is 43:12 Yo lo he anunciado, he salvado y lo he hecho oír; / y no hay entre vosotros dios ajeno. / Vosotros sois Mis testigos, dice Jehová, / y Yo soy Dios.

Is 43:13 Sí, antes que hubiera día, Yo soy Aquél, / y no hay quien de Mi mano libre. / Yo actúo, y ¿quién lo revocará?

Is 43:14 Así dice Jehová, / Redentor vuestro, el Santo de Israel: / Por vuestra causa he enviado a Babilonia, / y a todos ellos haré descender como fugitivos, / incluso a los caldeos, cuyo regocijo está en las naves.

Is 43:15 Yo soy Jehová, Santo vuestro, / Creador de Israel, vuestro Rey.

Is 43:16 Así dice Jehová, / el que abre camino en el mar / y senda en las aguas impetuosas;

Is 43:17 el que saca carro y caballo, / ejército y poderosos juntos. / Se echarán y no se levantarán; / se extinguen, como pábilo son apagados.

Is 43:18 No os acordéis de las cosas anteriores, / ni consideréis las cosas antiguas.

Is 43:19 He aquí, Yo hago cosa nueva; / pronto saldrá a luz; / ¿no la conocéis? / Aun abriré camino en el desierto, / ríos en el yermo.

Is 43:20 Los animales del campo me honrarán, / los chacales y los avestruces, / porque les he dado aguas en el desierto, / ríos en el yermo, / para dar de beber a Mi pueblo, a Mis escogidos.

Is 43:21 Este pueblo he formado para Mí mismo; / anunciará Mi alabanza.

Is 43:22 Pero no me has invocado a Mí, oh Jacob, / sino que de Mí te has cansado, oh Israel.

Is 43:23 No me has traído oveja de tus holocaustos, / ni me has honrado con tus sacrificios; / no te he obligado a servirme con ofrenda de harina, / ni te he cansado con incienso.

Is 43:24 No compraste para Mí cálamo con dinero, / ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios. / Ciertamente me has abrumado con tus pecados; / me has cansado con tus iniquidades.

Is 43:25 Yo, Yo soy quien borro tus transgresiones por amor de Mí mismo, / y no me acordaré de tus pecados.

Is 43:26 Hazme recordar; entremos en juicio juntamente; / presenta tu causa para que puedas ser justificado.

Is 43:27 Tu primer padre pecó, / y tus mediadores transgredieron contra Mí.

Is 43:28 Por tanto, Yo profané a los príncipes del santuario, / y entregué a Jacob a la destrucción / y a Israel a los ultrajes.

ISAÍAS 42 ISAÍAS 44

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ISAÍAS 44 Versión Recobro

ISAÍAS 44



Is 44:1 Ahora pues, oye, oh Jacob, siervo Mío, / e Israel, a quien Yo he escogido.

Is 44:2 Así dice Jehová, Hacedor tuyo, / y Aquel que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: / No temas, oh Jacob, siervo Mío, / y Jesurún, a quien Yo he escogido,

Is 44:3 porque Yo derramaré aguas sobre la tierra sedienta, / y torrentes sobre la tierra seca; / Mi Espíritu derramaré sobre tu descendencia, / y Mi bendición sobre tu prole.

Is 44:4 Brotarán entre la hierba, / como álamos junto a las corrientes de las aguas.

Is 44:5 Éste dirá: Yo soy de Jehová; / otro se llamará con el nombre de Jacob; / otro escribirá con su mano: Yo soy de Jehová; / se llamará con el nombre de Israel.

Is 44:6 Así dice Jehová, Rey de Israel, / y su Redentor, Jehová de los ejércitos, / Yo soy el Primero y Yo soy el Postrero, / y fuera de Mí no hay Dios.

Is 44:7 ¿Y quién puede proclamar como Yo? / Entonces que lo anuncie y me lo relate en orden, / puesto que establecí el pueblo de tiempos antiguos. / Anúncienles tanto lo que ha de venir, / como lo que ha de acontecer.

Is 44:8 No tembléis ni temáis. / ¿No os lo hice saber desde aquel tiempo, y os lo anuncié? / Vosotros sois Mis testigos. ¿Hay otro Dios fuera de Mí? / ¿O hay otra Roca? No conozco ninguna.

Is 44:9 Todos los que hacen ídolos son vacuidad. / Y de nada les aprovecharán las cosas en que se deleitan. / Los que son sus testigos no ven, / ni saben nada, de modo que serán avergonzados.

Is 44:10 ¿Quién formó un dios o fundió un ídolo / que para nada es de provecho?

Is 44:11 He aquí, todos los que se han unido a él serán avergonzados, / porque los artífices son sólo hombres. / Que se reúnan todos, que se levanten; / que teman, y que sean a una avergonzados.

Is 44:12 El herrero afila el instrumento cortante / y trabaja sobre las ascuas, / le da forma al ídolo con martillos / y lo forja con la fuerza de su brazo. / Pero luego tiene hambre, y le faltan las fuerzas; / si no bebe agua, se desmaya.

Is 44:13 El carpintero extiende el cordel de medir, / lo señala con un marcador, / lo labra con los cepillos / y lo traza con el compás. / Lo hace según la semejanza de varón, / con belleza humana, para que habite en una casa.

Is 44:14 Alguien se prepara para cortar cedros para sí, / o toma ciprés o encina; / los deja hacerse fuertes entre los árboles del bosque; / planta un fresno, y la lluvia lo hace crecer.

Is 44:15 Y sirven al hombre para quemar; / toma de ellos y se calienta; / también enciende un fuego y cuece panes, / hace además un dios y lo adora; / hace de él una imagen tallada, y se postra delante de ella.

Is 44:16 Una mitad la quema en el fuego; / sobre esta mitad come carne; / prepara un asado y se sacia. / También se calienta, y dice: ¡Ah! / Me he calentado, he visto el fuego.

Is 44:17 Hace del sobrante un dios, un ídolo suyo; / se postra delante de él, lo adora / y le reza, diciendo: / Líbrame, porque mi dios eres tú.

Is 44:18 No saben ni entienden, / porque Él ha cubierto sus ojos para que no vean / y sus mentes para que no entiendan.

Is 44:19 Y ninguno recapacita en su corazón, / ni tiene conocimiento ni entendimiento para decir: / Una mitad la quemé en el fuego, / y también cocí pan sobre sus brasas; / asé carne y la comí. / ¿Haré del resto de él una abominación? / ¿Me postraré delante de un pedazo de madera?

Is 44:20 De cenizas se alimenta; / un corazón engañado le ha extraviado, / y no puede librar su alma; / tampoco dice: ¿No es pura mentira lo que tengo en mi mano derecha?

Is 44:21 Acuérdate de estas cosas, oh Jacob, / e Israel, porque Mi siervo eres. / Yo te formé; siervo Mío eres tú; / oh Israel, no me olvidaré de ti.

Is 44:22 He borrado, como una densa nube, tus transgresiones, / y como una nube, tus pecados. / Vuélvete a Mí, porque Yo te he redimido.

Is 44:23 Cantad de gozo, oh cielos, porque Jehová lo cumplió. / Gritad, oh profundidades de la tierra; / Prorrumpid, oh montes, en canciones, / y el bosque y todo árbol que en él está; / porque Jehová ha redimido a Jacob, / y en Israel será glorificado.

Is 44:24 Así dice Jehová, que te redimió / y te formó desde el vientre: / Yo soy Jehová, el que lo hace todo; / Yo despliego los cielos, Yo solo, / extiendo la tierra (¿Quién estaba conmigo?).

Is 44:25 Yo soy el que frustra las señales de los mentirosos / y hace necios a los adivinos; / que hace volver atrás a los sabios / y convierte en necedad su conocimiento;

Is 44:26 que confirma la palabra de Su siervo / y cumple el consejo de Sus mensajeros; / el que dice a Jerusalén: Ella será habitada, / y a las ciudades de Judá: Serán edificadas, / y sus ruinas levantaré.

Is 44:27 Yo soy el que dice a las profundidades: Secaos, / y tus ríos haré secar;

Is 44:28 Yo soy el que dice a Ciro: Es Mi pastor, / y cumplirá todos Mis deseos, / incluso al decir de Jerusalén: Ella será edificada, / y del templo: Serán puestos sus cimientos.

ISAÍAS 43 ISAÍAS 45

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ISAÍAS 45 Versión Recobro

ISAÍAS 45



Is 45:1 Así dice Jehová a Su ungido, / a Ciro, al cual he tomado por la diestra / para sojuzgar a las naciones delante de él; / desataré lomos de reyes, / para abrir delante de él puertas dobles, / de modo que las puertas de las ciudades no queden cerradas:

Is 45:2 Yo iré delante de ti / y allanaré los lugares ásperos;
destrozaré puertas de bronce / y cortaré cerrojos de hierro,

Is 45:3 y te daré los tesoros de las tinieblas / y las riquezas escondidas de los lugares secretos, / para que sepas que Yo soy Jehová, quien te llama por tu nombre, / el Dios de Israel.

Is 45:4 Por amor de Mi siervo, Jacob, / y de Israel, Mi escogido, / también te he llamado por tu nombre; / te he apellidado, aunque tú no me conoces.

Is 45:5 Yo soy Jehová, y no hay ningún otro; / no hay Dios fuera de Mí. / Yo te he ceñido, aunque tú no me conoces,

Is 45:6 para que se sepa desde el nacimiento del sol y desde el occidente, / que no hay otro fuera de Mí; / Yo soy Jehová, y no hay ningún otro;

Is 45:7 el que forma la luz y crea las tinieblas, / que hace la paz y crea el mal, / Yo soy Jehová, el que hace todo esto.

Is 45:8 Gotead, oh cielos, de arriba, / y las nubes destilen justicia; / ábrase la tierra / y produzca salvación y justicia; / háganse brotar juntamente; / Yo, Jehová, lo he creado.

Is 45:9 ¡Ay del que contiende con Aquel que lo formó, / el tiesto entre los tiestos de tierra! / ¿Dirá el barro a Aquel que lo forma: Qué haces? / ¿Y tu obra dirá: No tiene manos?

Is 45:10 ¡Ay del que dice a su padre: ¿Qué engendras?, / o a la mujer: ¿Qué das a luz?!

Is 45:11 Así dice Jehová, / el Santo de Israel y Aquel que lo formó: / Preguntadme de las cosas por venir acerca de Mis hijos, / y mandadme acerca de la obra de Mis manos.

Is 45:12 Yo hice la tierra, / y creé sobre ella al hombre; / Mis propias manos extendieron los cielos, / y di órdenes a todo su ejército.

Is 45:13 Yo lo levanté en justicia / y enderezaré todos sus caminos; / él edificará Mi ciudad / y soltará a Mis cautivos, / ni por precio ni por recompensa, / dice Jehová de los ejércitos.

Is 45:14 Así dice Jehová: / Las riquezas de Egipto, las mercaderías de Cus
y los sabeos, hombres de elevada estatura, / se pasarán a ti y serán tuyos; / irán en pos de ti; pasarán encadenados / y se inclinarán ante ti y te suplicarán, diciendo:
Ciertamente Dios está contigo, y no hay ningún otro; / no hay otro Dios.

Is 45:15 Verdaderamente Tú eres un Dios que se esconde, / oh Dios de Israel, el Salvador.

Is 45:16 Todos ellos serán avergonzados y aun confundidos; / a una se irán en confusión los que hacen ídolos.

Is 45:17 Israel fue salvo por Jehová / con salvación eterna; / no seréis avergonzados ni confundidos / eternamente y para siempre.

Is 45:18 Porque así dice Jehová, / que creó los cielos / (Él es el Dios / que formó la tierra y la hizo; / Él la estableció; / no la creó como desolación, / sino que la formó para que fuera habitada): / Yo soy Jehová, y no hay ningún otro;

Is 45:19 no he hablado en secreto, / en un lugar oscuro de la tierra; / no dije a la descendencia de Jacob: / Buscadme en vano. / Yo, Jehová, hablo justicia / y anuncio lo que es recto.

Is 45:20 Reuníos y venid; / juntos acercaos, / vosotros los que habéis escapado de entre las naciones. / No tienen conocimiento / aquellos que erigen su ídolo de madera / y oran a un dios que no puede salvar.

Is 45:21 Anunciad y presentad vuestra causa; / sí, consultaos unos a otros. / ¿Quién hizo oír esto hace mucho tiempo / y lo declaró desde entonces? / ¿No fui Yo, Jehová? / Y no hay más Dios que Yo; / Dios justo y Salvador, / no hay ningún otro fuera de Mí.

Is 45:22 Volved a Mí y sed salvos, / todos los confines de la tierra, / porque Yo soy Dios, y no hay ningún otro.

Is 45:23 Por Mí mismo hice juramento; / de Mi boca salió palabra en justicia, / y no será revocada: / ante Mí se doblará toda rodilla, / y jurará toda lengua.

Is 45:24 Se dirá de Mí: Sólo en Jehová / hay justicia y fuerza. / A Él acudirán, / y todos los que contra Él arden de ira serán avergonzados.

Is 45:25 En Jehová toda la descendencia de Israel / será justificada y se gloriará.

ISAÍAS 44 ISAÍAS 46

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ISAÍAS 46 Versión Recobro

ISAÍAS 46



Is 46:1 Se ha postrado Bel; Nebo se doblega; / sus ídolos están puestos sobre bestias y sobre vacas; / las cosas que lleváis son pesadas, / una carga para la bestia fatigada.

Is 46:2 Se han doblegado y a una se han postrado; / no pueden escaparse de la carga, / sino que ellos mismos han ido en cautiverio.

Is 46:3 Escuchadme, oh casa de Jacob, / y todo el remanente de la casa de Israel, / vosotros los que habéis sido cargados desde el nacimiento, / que habéis sido llevados desde la matriz,

Is 46:4 aun hasta la vejez, Yo soy Aquél; / hasta vuestros años de canas, os sostendré Yo. / Yo hice, y Yo llevaré, / Yo sostendré y libraré.

Is 46:5 ¿A quién me asemejáis, / y a quién me igualáis / y me comparáis, para que seamos considerados iguales?

Is 46:6 Los que derrochan el oro de la bolsa / y pesan plata con balanzas, / y alquilan un orfebre, y él hace un dios; / ellos se postran y aun le adoran;

Is 46:7 se lo echan sobre los hombros; lo llevan. / Luego lo colocan en su lugar, y allí se está. / No se moverá de su sitio; / alguien incluso clama a él, y tampoco responde / ni lo libra de su angustia.

Is 46:8 Acordaos de esto, y estad firmes; / ponedlo en vuestro corazón, oh transgresores.

Is 46:9 Acordaos de las cosas anteriores ya pasadas, / que Yo soy Dios, y no hay ningún otro; / Yo soy Dios, y no hay nadie como Yo,

Is 46:10 que anuncio el fin desde el principio, / y desde la antigüedad lo que aun no era hecho, / diciendo: Mi consejo permanecerá, / y cumpliré todo Mi deseo;

Is 46:11 que llamo desde el oriente a un ave de rapiña, / y de tierra lejana a un varón que sea Mi consejero. / Sí, Yo hablé; sin duda Yo haré que suceda. / Yo propuse; ciertamente lo haré.

Is 46:12 Escuchadme, oh duros de corazón, / que estáis lejos de la justicia.

Is 46:13 Haré que se acerque Mi justicia, no está lejos; / Mi salvación no se demorará; / en Sion daré salvación, / y a Israel daré Mi gloria. /

ISAÍAS 45 ISAÍAS 47

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ISAÍAS 47 Versión Recobro

ISAÍAS 47



Is 47:1 Desciende y siéntate en el polvo, / oh virgen hija de Babilonia; / siéntate en la tierra donde no hay trono, / oh hija de los caldeos, / porque nunca más te llamarán / tierna y delicada.

Is 47:2 Toma piedras de molino y muele harina; / quítate el velo; / despójate de tu larga falda; descubre tu muslo; / cruza los ríos.

Is 47:3 Será descubierta tu desnudez, / también será vista tu vergüenza; / tomaré venganza y no perdonaré a hombre alguno.

Is 47:4 ¡Nuestro Redentor, Jehová de los ejércitos es Su nombre, / el Santo de Israel!

Is 47:5 Siéntate en silencio y entra en las tinieblas, / oh hija de los caldeos, / porque nunca más te llamarán / soberana de los reinos.

Is 47:6 Estaba enojado contra Mi pueblo; / profané Mi heredad, / y los entregué en tu mano. / No les mostraste misericordia alguna; / sobre el anciano / hiciste muy pesado tu yugo.

Is 47:7 Dijiste: Yo seré / soberana para siempre; / no pusiste estas cosas en tu corazón; / no te acordaste de cuál era el fin de ellas.

Is 47:8 Oye, pues, ahora esto, oh amadora de deleites, / tú que moras confiadamente / y dices en tu corazón: / Yo soy, y fuera de mí no hay nadie más; / no moraré como viuda, / ni sabré de pérdida de hijos.

Is 47:9 Pero estas dos cosas vendrán sobre ti / de repente, en un mismo día: / pérdida de hijos y viudez; / en toda su plenitud vendrán sobre ti / a pesar de la multitud de tus hechicerías, / a pesar del gran poder de tus encantamientos.

Is 47:10 Y te confiaste en tu maldad; / dijiste: Nadie me ve. / Tu sabiduría y tu conocimiento / te han engañado, / y dijiste en tu corazón: / Yo soy, y fuera de mí no hay nadie más.

Is 47:11 Pero vendrá sobre ti mal, / y no sabrás su origen; / caerá sobre ti un desastre, / el cual no podrás evitar con expiación; / la desolación vendrá de repente sobre ti, / la cual no conoces.

Is 47:12 Permanece ahora en tus encantamientos / y con la multitud de tus hechicerías, / por los cuales te has afanado desde tu juventud; / tal vez podrás sacar provecho; / quizá causarás terror.

Is 47:13 Te has cansado con la multitud de tus consejos. / Que se levanten los astrólogos, los que observan las estrellas, / los que conforme a las lunas nuevas forman pronósticos, / y te salven de lo que vendrá sobre ti.

Is 47:14 He aquí, son como hojarasca; / fuego los consume; / no pueden librarse / del poder de la llama. / No queda brasa para calentarse / ni lumbre ante la cual sentarse.

Is 47:15 Así te serán aquellos con quienes has trabajado, / los que han negociado contigo desde tu juventud; / cada uno errará por su camino; / no habrá quien te salve.

ISAÍAS 46 ISAÍAS 48

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ISAÍAS 48 Versión Recobro

ISAÍAS 48



Is 48:1 Oíd esto, oh casa de Jacob, / los llamados por el nombre de Israel, / los que salieron de las aguas de Judá, / los que juran por el nombre de Jehová / y hacen mención del Dios de Israel, / pero no en verdad ni en justicia.

Is 48:2 Porque de la santa ciudad se nombran / y se apoyan en el Dios de Israel; / Jehová de los ejércitos es Su nombre.

Is 48:3 Las cosas anteriores las anuncié desde el principio, / de Mi boca salieron, y las hice oír; / de repente las realicé, y se cumplieron.

Is 48:4 Por cuanto sabía que eres obstinado, / que un tendón de hierro es tu cerviz, / y tu frente de bronce,

Is 48:5 por eso te las anuncié desde hace tiempo; / antes de que acontecieran te las hice oír, / no sea que dijeras: Mi ídolo las hizo, / y mi imagen tallada y mi imagen de fundición mandaron estas cosas.

Is 48:6 Lo has oído; míralo todo. ¿Y no lo anunciaréis? / Desde este momento te haré oír cosas nuevas / y ocultas que no conocías.

Is 48:7 Ahora han sido creadas, y no hace tiempo; / y antes de este día no las habías oído, / para que no digas: He aquí, yo las conocía.

Is 48:8 No las oíste ni las conociste, / ni desde aquel tiempo han sido abiertos tus oídos, / porque sabía que obrarías con mucha perfidia / y que te llamarían transgresor desde el vientre.

Is 48:9 Por amor de Mi nombre diferiré Mi ira, / y por causa de Mi alabanza la reprimiré a favor tuyo / para no exterminarte.

Is 48:10 He aquí, te he refinado, pero no como plata; / te he probado en el horno de la aflicción.

Is 48:11 Por amor Mío, sí, por amor Mío, lo haré, / pues, ¿cómo ha de ser profanado Mi nombre? / Y Mi gloria no la daré a otro.

Is 48:12 Escúchame, oh Jacob, / y tú, Israel, a quien llamé; / Yo soy Aquél, Yo soy el Primero, / y también soy el Postrero.

Is 48:13 Sí, Mi mano puso los cimientos de la tierra, / y Mi mano derecha desplegó los cielos; / al llamarles Yo, / se presentan a una.

Is 48:14 ¡Juntaos todos vosotros, y oíd! / ¿Quién hay entre ellos que haya anunciado estas cosas? / Aquel a quien Jehová ama cumplirá el deleite de Él / contra Babilonia, y el brazo de Jehová estará sobre los caldeos.

Is 48:15 Yo, Yo he hablado; sí, Yo le he llamado; / le he traído, y será prosperado su camino.

Is 48:16 Acercaos a Mí, y escuchad esto: / Desde el principio no he hablado en secreto; / desde que eso ocurrió, allí estaba Yo. / Y ahora el Señor Jehová / me ha enviado a mí y a Su Espíritu.

Is 48:17 Así dice Jehová, Redentor tuyo, / el Santo de Israel: / Yo soy Jehová, Dios tuyo, / que te enseña para tu provecho, / que te conduce por el camino en que debes andar.

Is 48:18 ¡Oh, si hubieras escuchado Mis mandamientos! / Fuera entonces tu paz como un río / y tu justicia como las ondas del mar,

Is 48:19 fuera como la arena tu descendencia, / y como la gravilla la prole que sale de tus entrañas; / su nombre no habría sido cortado / ni destruido de delante de Mí.

Is 48:20 ¡Salid de Babilonia! / ¡Huid de los caldeos! / Con voz de gritos proclamad esto, / hacedlo oír, / enviadlo hasta los confines de la tierra; / decid: Jehová ha redimido / a Su siervo Jacob.

Is 48:21 Y no tuvieron sed / cuando los condujo por los lugares secos; / les hizo brotar agua / de la roca; / hendió la roca, / y corrieron las aguas.

Is 48:22 No hay paz, dice Jehová, para los malvados.

ISAÍAS 47 ISAÍAS 49

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ISAÍAS 49 Versión Recobro

ISAÍAS 49



Is 49:1 Escuchadme, oh costas, / y atended, pueblos lejanos. / Jehová me ha llamado desde el vientre; / desde las entrañas de mi madre ha mencionado mi nombre.

Is 49:2 Y ha hecho mi boca como espada aguda; / me ha encubierto a la sombra de Su mano, / y me ha hecho como flecha bruñida; / en Su aljaba me ha escondido.

Is 49:3 Y me dijo: Mi siervo eres, / Israel, en quien seré glorificado.

Is 49:4 Mas yo dije: He trabajado en vano, / he gastado mis fuerzas en nada y en vanidad; / pero ciertamente mi derecho está con Jehová, / y mi recompensa con mi Dios.

Is 49:5 Y ahora dice Jehová / —el que me formó desde el vientre para ser Su Siervo, / para hacer volver a Él a Jacob, / de modo que Israel se congregara en torno a Él; / pues Yo seré glorificado a los ojos de Jehová, / y Mi Dios será Mi fuerza—,

Is 49:6 así dice Él: Poco es que Tú seas Mi Siervo / para levantar las tribus de Jacob / y hacer volver a los salvaguardados de Israel; / también te pondré por luz de las naciones, / para que seas Mi salvación hasta los confines de la tierra.

Is 49:7 Así dice Jehová, / Redentor de Israel, el Santo suyo, / al Despreciado, al Abominado de la nación, / a Aquel que estaba sujeto a los tiranos: / Lo verán reyes y se levantarán, / los príncipes se postrarán, / por causa de Jehová, quien es fiel, / del Santo de Israel que te ha escogido.

Is 49:8 Así dice Jehová: / En tiempo aceptable te he respondido, / en día de salvación te he socorrido; / te guardaré y te daré por pacto al pueblo, / para restaurar la tierra, para repartir las heredades asoladas,

Is 49:9 para decir a los encarcelados: Salid, / y a los que están en tinieblas: Mostraos. Junto a los caminos serán apacentados, / y en todas las alturas peladas estarán sus pastos;

Is 49:10 no tendrán hambre ni sed, / ni el calor abrasador ni el sol los herirá, / porque Aquel que tiene de ellos compasión los guiará / y los conducirá junto a manantiales de aguas;

Is 49:11 y convertiré en camino todos Mis montes, / y Mis calzadas serán levantadas.

Is 49:12 Sí, éstos vendrán de lejos; / y he aquí, éstos del norte y del occidente, / y éstos de la tierra de los sinitas.

Is 49:13 Dad un grito resonante, oh cielos, y exulta, oh tierra; / prorrumpid en gritos, oh montes; / porque Jehová ha consolado a Su pueblo / y de Sus afligidos tendrá compasión.

Is 49:14 Pero Sion ha dicho: Me ha abandonado Jehová, / y el Señor se ha olvidado de mí.

Is 49:15 ¿Puede una mujer olvidarse de su niño de pecho, / de modo que no tenga compasión del hijo de su vientre? / Aunque olviden ellas, / Yo nunca me olvidaré de ti.

Is 49:16 He aquí, en las palmas de Mis manos te he grabado; / delante de Mí están siempre tus muros.

Is 49:17 Tus hijos se apresuran; / tus destructores y tus asoladores / saldrán de ti.

Is 49:18 Alza tus ojos y mira alrededor; / todos éstos se congregan y vienen a ti. / Vivo Yo, declara Jehová, / como adorno te los pondrás a todos ellos, / y de ellos te ceñirás como novia.

Is 49:19 En cuanto a tus lugares arruinados y desolados / y tu tierra devastada… / serás demasiado estrecha ahora por causa de los habitantes, / y los que te devoraron quedarán muy lejos.

Is 49:20 Los hijos de los cuales fuiste privada / todavía dirán a tus oídos: / Estrecho es para mí este lugar; / hazme sitio para que Yo more aquí.

Is 49:21 Entonces dirás en tu corazón: / ¿Quién me engendró a éstos, / siendo yo privada de hijos y estéril, / desterrada y apartada? / ¿Quién, pues, crió a éstos? / He aquí, yo había sido dejada sola. / ¿De dónde vinieron éstos?

Is 49:22 Así dice el Señor Jehová:
He aquí, Yo alzaré Mi mano a las naciones / y a los pueblos levantaré Mi estandarte; / traerán en brazos a tus hijos / y tus hijas serán traídas en hombros.

Is 49:23 Y reyes serán tus padres de crianza, / y sus princesas, tus nodrizas; / con el rostro inclinado a tierra se postrarán ante ti / y lamerán el polvo de tus pies; / conocerás que Yo soy Jehová; / no se avergonzarán los que esperan en Mí.

Is 49:24 ¿Será quitado el botín al fuerte? / O ¿serán librados los cautivos legítimos?

Is 49:25 Ciertamente, así dice Jehová: / Incluso el cautivo será quitado al fuerte, / y el botín será arrebatado al tirano; / porque con el que contienda contigo Yo contenderé / y salvaré a tus hijos.

Is 49:26 Y a los que te oprimen haré comer sus propias carnes, / y con su propia sangre serán embriagados como con vino dulce; / entonces sabrá toda carne / que Yo soy Jehová, Salvador tuyo / y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.

ISAÍAS 48 ISAÍAS 50

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ISAÍAS 5 Versión Recobro

ISAÍAS 5



Is 5:1 Dejadme cantar de mi Amado, / un cántico de mi Amado acerca de Su viña. / Tenía mi Amado una viña / en una colina fértil.

Is 5:2 La cavó y despedregó, / y la plantó de cepa selecta. / Luego edificó en medio de ella una torre, / y excavó en ella un lagar. / Esperaba que diera uvas, / pero sólo dio uvas silvestres.

Is 5:3 Vosotros, pues, habitantes de Jerusalén, / y vosotros, varones de Judá, / juzgad entre Mí / y Mi viña.

Is 5:4 ¿Qué más podría haber hecho Yo por Mi viña / que no haya hecho por ella? / ¿Por qué, pues, esperando que diera uvas, / dio sólo uvas silvestres?

Is 5:5 Y ahora os daré a conocer / lo que haré a Mi viña: / Le quitaré su seto, y será consumida; / derribaré su muro, y será un lugar hollado.

Is 5:6 Y la convertiré en desolación; / no será podada ni escardada, / mas crecerán en ella espinos y cardos. / Y a las nubes mandaré / que no derramen lluvia sobre ella.

Is 5:7 Porque la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, / y los hombres de Judá, la planta de Su beneplácito; / Él esperaba equidad, pero he aquí, ¡derramamiento de sangre! / Esperaba justicia, pero he aquí, ¡gritos de angustia!

Is 5:8 ¡Ay de los que juntan casa a casa, / que unen campo con campo, / hasta que no queda sitio, / y habitáis vosotros solos en medio de la tierra!

Is 5:9 A mis oídos Jehová de los ejércitos ha jurado: / Sí, muchas casas han de quedar asoladas, / sin habitantes las grandes y hermosas.

Is 5:10 Porque diez yugadas de viña producirán sólo un bato de vino, / y un homer de semilla producirá un efa de grano.

Is 5:11 ¡Ay de los que se levantan muy de mañana / para correr tras el licor, / de los que trasnochan, / para que el vino los encienda!

Is 5:12 La lira y el arpa, el pandero, la flauta / y el vino son la esencia de sus banquetes; / y no consideran lo que ha realizado Jehová, / ni miran la obra de Sus manos.

Is 5:13 Por tanto, mi pueblo va al destierro / por falta de conocimiento; / sus nobles están muertos de hambre, / y sus multitudes, resecas de sed.

Is 5:14 Por eso, el Seol ensancha su apetito / y sin medida abre su boca; / y el esplendor de Jerusalén desciende, y su bullicio, / su alboroto y el que en ella se regocija.

Is 5:15 Así el hombre común es humillado, y el hombre distinguido es abatido; / y son abatidos los ojos de los altivos;

Is 5:16 pero Jehová de los ejércitos es exaltado en juicio, / y el Dios santo se muestra santo en justicia.

Is 5:17 Entonces los corderos pacerán allí como en su pastizal, / y extraños devorarán los campos desolados de los hombres gordos.

Is 5:18 ¡Ay de los que arrastran la iniquidad con cuerdas de vanidad, / y el pecado como con coyundas de carreta,

Is 5:19 los cuales dicen: Que se dé prisa, / que apresure Su obra, / para que la veamos; / que se acerque y acontezca / el consejo del Santo de Israel, / para que lo conozcamos!

Is 5:20 ¡Ay de los que llaman a lo malo bueno, / y a lo bueno malo; / que hacen de la luz tinieblas, / y de las tinieblas luz; / que ponen lo amargo por dulce, / y lo dulce por amargo!

Is 5:21 ¡Ay de los sabios ante sus propios ojos, / y que son prudentes ante su propia vista!

Is 5:22 ¡Ay de los que son héroes para beber vino, / y hombres de valor para mezclar licor;

Is 5:23 los que absuelven al malhechor por soborno, / mas le niegan al justo su justicia!

Is 5:24 Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, / y el tamo cae ante la llama, / así será su raíz como podredumbre, / y su flor se desvanecerá como polvo; / porque han rechazado la instrucción de Jehová de los ejércitos / y han despreciado la palabra del Santo de Israel.

Is 5:25 Por esta causa se enciende la ira de Jehová contra Su pueblo, / y Él extiende Su mano contra ellos y los hiere. / Los montes se estremecen, y sus cadáveres yacen / como basura en medio de la calle. / Con todo esto Su ira no se aparta de Su pueblo, / sino que todavía Su mano está extendida.

Is 5:26 También levanta bandera a nación lejana, / y le silba desde los confines de la tierra; / y he aquí, viene velozmente.

Is 5:27 Ninguno de ellos está cansado, y ninguno tropieza entre ellos; / nadie duerme ni dormita; / y a ninguno se le desata el cinturón de su lomo, / ni se le rompe la correa de sus sandalias.

Is 5:28 Sus flechas están afiladas, / y sus arcos entesados; / los cascos de sus caballos son considerados como pedernal, / y las ruedas de sus carros por torbellino.

Is 5:29 Su rugido es como de león, / y rugen a manera de leoncillos; / cuando gruñen y arrebatan la presa, / se la llevan con seguridad, y no hay quien la rescate.

Is 5:30 Y gruñirán sobre él en aquel día, / como bramido del mar. / Cuando uno mire la tierra, he aquí, habrá tinieblas y angustia, / y por sus nubes se oscurecerá la luz.

ISAÍAS 4 ISAÍAS 6

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ISAÍAS 50 Versión Recobro

ISAÍAS 50



Is 50:1 Así dice Jehová:
¿Dónde está la carta de divorcio / con la que repudié a vuestra madre? / ¿O a cuál de Mis acreedores / os vendí? / He aquí, por vuestras iniquidades fuisteis vendidos, / y por vuestras transgresiones fue repudiada vuestra madre.

Is 50:2 ¿Por qué cuando vine no había ningún hombre? / Y cuando llamé, ¿por qué no había quién respondiera? / ¿Acaso es tan corta Mi mano que no puede redimir? / ¿O no tengo poder para librar? / He aquí, con Mi reprensión hago secar el mar; / convierto los ríos en desierto; / sus peces hieden por falta de agua / y mueren de sed.

Is 50:3 Visto de oscuridad los cielos, / y hago de cilicio su cobertura.

Is 50:4 El Señor Jehová me ha dado / lengua de discípulo, / para que sepa sostener con una palabra al cansado. / Mañana tras mañana me despierta; / despierta mi oído / para que escuche como discípulo.

Is 50:5 El Señor Jehová me abrió el oído; / y yo no fui rebelde, / ni me volví atrás.

Is 50:6 Di mis espaldas a los que me herían, / y mis mejillas a los que me mesaban el cabello;
no escondí mi rostro / de injurias y de esputos.

Is 50:7 El Señor Jehová me ayuda; / por eso no he sido avergonzado; / por eso he puesto mi rostro como pedernal, / y sé que no seré avergonzado.

Is 50:8 Cerca está de mí el que me justifica; ¿quién contenderá conmigo? / ¡Comparezcamos juntos! / ¿Quién es mi adversario en el juicio? / Acérquese a mí.

Is 50:9 He aquí, el Señor Jehová me ayuda, / ¿quién hay que me condene? / He aquí, todos ellos como una vestidura se desgastarán; / la polilla se los comerá.

Is 50:10 ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová? / ¿Quién oye la voz de Su siervo? / ¿Quién anda en tinieblas / y carece de luz? / Que confíe en el nombre de Jehová, / y se apoye en su Dios.

Is 50:11 He aquí, todos vosotros que encendéis fuego, / que os rodeáis de teas, / andad a la luz de vuestro fuego / y entre las teas que encendisteis. / De Mi mano os vendrá esto: / en tormento yaceréis.

ISAÍAS 49 ISAÍAS 51

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ISAÍAS 51 Versión Recobro

ISAÍAS 51



Is 51:1 Escuchadme, los que seguís la justicia, / los que buscáis a Jehová, / mirad a la roca de la cual fuisteis cortados, / y al hueco de la cantera de donde fuisteis excavados.

Is 51:2 Mirad a Abraham, vuestro padre, / y a Sara, que con dolores os dio a luz; / porque cuando no era más que uno solo lo llamé, / lo bendije y lo multipliqué.

Is 51:3 Porque Jehová ha consolado a Sion; / ha consolado todos sus lugares desolados, / y ha convertido su desierto en Edén / y su yermo en huerto de Jehová. / Se hallará en ella alegría y gozo, / acción de gracias y voces de cántico.

Is 51:4 Escuchadme, oh pueblo Mío; / prestadme oído, oh nación Mía; / porque de Mí saldrá la instrucción, / y pondré Mi juicio para luz de los pueblos.

Is 51:5 Cercana está mi justicia, ha salido Mi salvación, / y Mis brazos juzgarán a los pueblos; / a Mí me esperarán las costas / y en Mi brazo pondrán su esperanza.

Is 51:6 Alzad a los cielos vuestros ojos / y mirad abajo a la tierra, / porque los cielos se desvanecerán como el humo, / y la tierra se desgastará como una vestidura, / y de la misma manera morirán los que moran allí; / pero Mi salvación será para siempre, / y Mi justicia no será abolida.

Is 51:7 Escuchadme, los que conocéis justicia, / pueblo en cuyo corazón está Mi instrucción; / no temáis afrenta de hombre / ni os aterroricéis por sus ultrajes.

Is 51:8 Porque como a vestidura los comerá la polilla, / y como a lana los comerá el gusano; / pero Mi justicia será para siempre, / y Mi salvación de generación en generación.

Is 51:9 ¡Despierta, despierta! Vístete de fortaleza, / oh brazo de Jehová; / despiértate como en los días de antaño, / como en las generaciones de siglos pasados. / ¿No fuiste Tú el que cortó en pedazos a Rahab, / el que traspasó al dragón?

Is 51:10 ¿No fuiste Tú el que secó el mar, / las aguas del gran abismo, / el que convirtió en camino las profundidades del mar / para que pasaran los redimidos?

Is 51:11 Por tanto, volverán los rescatados de Jehová / y vendrán a Sion con grito resonante, / y habrá gozo eterno sobre sus cabezas. / Echarán mano de la alegría y del gozo, / y huirán la tristeza y el gemido.

Is 51:12 Yo, Yo soy el que os consolará. / ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que morirá, / y del hijo del hombre, que será hecho como hierba,

Is 51:13 y ya te has olvidado de Jehová que os hizo, / que extendió los cielos / y puso los cimientos de la tierra, / y has tenido temor, continuamente, todos los días, / por causa del furor del opresor, / cuando se dispone para destruirte? / Pero, ¿dónde está el furor del opresor?

Is 51:14 El doblegado pronto será libertado, / y no morirá en la fosa / ni le faltará su pan.

Is 51:15 Yo soy Jehová tu Dios, / el que agita el mar para hacer rugir sus ondas; / Jehová de los ejércitos es Su nombre.

Is 51:16 Y en tu boca he puesto Mis palabras / y con la sombra de Mi mano te he cubierto, / para plantar los cielos, echar los cimientos de la tierra / y decir a Sion: Pueblo Mío eres tú.

Is 51:17 Despiértate, despiértate, / levántate, oh Jerusalén, / que has bebido de la mano de Jehová / la copa de Su ira; / el cáliz de la copa de aturdimiento / has bebido hasta apurarlo.

Is 51:18 No hay quien la guíe / entre todos los hijos que dio a luz, / ni quien la tome de la mano / entre todos los hijos que ella crió.

Is 51:19 Estas dos cosas te acontecieron, / ¿quién lamentará por ti? / Desolación y destrucción, hambre y espada, / ¿cómo te consolaré?

Is 51:20 Tus hijos han desmayado; / yacen tendidos en las cabeceras de todos los caminos, como antílope en la red, / llenos de la ira de Jehová, / de la reprensión del Dios tuyo.

Is 51:21 Oye, pues, ahora esto, oh afligida, / ebria, pero no de vino:

Is 51:22 Así dice tu Señor, Jehová, y tu Dios, / el cual aboga por Su pueblo: / He aquí, he quitado de tu mano / la copa de aturdimiento; / ya no tendrás que beber / el cáliz de la copa de Mi ira.

Is 51:23 Y lo pondré en mano de los que te afligen, / que han dicho a tu alma: Inclínate / para que pasemos por encima de ti;
y tú has puesto tu espalda como tierra, / como calle, para que pasaran.

ISAÍAS 50 ISAÍAS 52

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ISAÍAS 52 Versión Recobro

ISAÍAS 52



Is 52:1 ¡Despierta, despierta! Vístete / de tu fuerza, oh Sion; / vístete de tus vestiduras hermosas, / oh Jerusalén, oh ciudad santa; / porque los incircuncisos y los inmundos / nunca más entrarán en ti.

Is 52:2 Sacúdete el polvo; levántate, / siéntate, oh Jerusalén; / líbrate de las ataduras de tu cuello, / oh cautiva hija de Sion.

Is 52:3 Porque así dice Jehová: De balde fuisteis vendidos y sin dinero seréis redimidos.

Is 52:4 Porque así dice el Señor Jehová: Al principio Mi pueblo descendió a Egipto para peregrinar allí; luego el asirio lo oprimió sin razón.

Is 52:5 Ahora, entonces, ¿qué hago aquí?, declara Jehová, ya que Mi pueblo ha sido llevado de balde. Los que de él se enseñorean aúllan, declara Jehová, y continuamente Mi nombre es blasfemado todo el día.

Is 52:6 Por tanto, Mi pueblo conocerá Mi nombre; por tanto, en aquel día comprenderán que Yo soy Aquel que habla; heme aquí.

Is 52:7 Cuán hermosos son sobre los montes / los pies del que trae buenas nuevas, / del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, / del que anuncia salvación; / del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!

Is 52:8 ¡Voz de tus centinelas! Alzan la voz, / juntamente dan un grito resonante, / porque cuando Jehová restaure a Sion / lo verán con sus propios ojos.

Is 52:9 Prorrumpid, juntamente dad un grito resonante, / oh lugares desolados de Jerusalén, / porque Jehová ha consolado a Su pueblo, / a Jerusalén ha redimido.

Is 52:10 Jehová ha desnudado Su santo brazo / ante los ojos de todas las naciones, / y todos los confines de la tierra verán / la salvación de nuestro Dios.

Is 52:11 ¡Apartaos! ¡Apartaos! ¡Salid de allí! / ¡No toquéis cosa inmunda! / ¡Salid de en medio de ella! ¡Limpiaos, / los que lleváis las vasijas de Jehová!

Is 52:12 Porque no saldréis apresurados / ni iréis huyendo; / porque Jehová irá delante de vosotros, / y vuestra retaguardia será el Dios de Israel.

Is 52:13 He aquí, Mi Siervo obrará con sabiduría y prosperará; / será exaltado y enaltecido, y será puesto muy en alto.

Is 52:14 Como se asombraron de Él muchos / —Su semblante fue desfigurado más que el de cualquier hombre, / y Su figura más que la de los hijos de los hombres—,

Is 52:15 así Él sorprenderá a muchas naciones; / los reyes cerrarán la boca por causa de Él, / porque verán lo que nunca les fue contado, / y contemplarán lo que jamás habían oído.

ISAÍAS 51 ISAÍAS 53

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ISAÍAS 53 Versión Recobro

ISAÍAS 53



Is 53:1 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? / ¿Y a quién se ha revelado el brazo de Jehová?

Is 53:2 Porque creció como planta tierna delante de Él, / y como raíz de tierra seca. / No tiene aspecto atractivo ni majestad para que le miremos, / ni apariencia hermosa para que le deseemos.

Is 53:3 Fue despreciado y desechado de los hombres, / varón de dolores y experimentado en aflicción; / y como uno de quien los hombres esconden el rostro, / fue despreciado; y no lo estimamos.

Is 53:4 Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades, / y cargó con nuestros dolores; / pero nosotros le tuvimos por azotado, / por herido de Dios y afligido.

Is 53:5 Mas Él herido fue por causa de nuestras transgresiones, / molido por causa de nuestras iniquidades; / el castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, / y por Sus llagas fuimos nosotros sanados.

Is 53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, / cada cual se apartó por su propio camino, / y Jehová hizo que la iniquidad de todos nosotros / cayera sobre Él.

Is 53:7 Fue oprimido y afligido, / pero no abrió Su boca; / como cordero que es llevado al matadero, / y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, / no abrió Su boca.

Is 53:8 Por medio de opresión y de juicio Él fue arrebatado; / y en cuanto a Su generación, ¿quién entre ellos pensó / que Él había sido cortado de la tierra de los vivientes / por la transgresión de mi pueblo, a quien correspondía la herida?

Is 53:9 Y se dispuso con los malvados Su sepultura, / mas con un rico fue en Su muerte, / aunque no había hecho violencia / ni había engaño en Su boca.

Is 53:10 Pero a Jehová le complació aplastarlo, sujetándole a padecimiento. / Cuando Él se entregue como ofrenda por el pecado, / verá descendencia, prolongará Sus días, / y el deleite de Jehová será en Su mano prosperado.

Is 53:11 Verá el fruto de la aflicción de Su alma, / y quedará satisfecho; / por el conocimiento de Él, el Justo, Siervo Mío, hará justos a muchos, / y llevará sobre Sí las iniquidades de ellos.

Is 53:12 Por tanto, Yo le daré porción con el Grande, / y Él con el Fuerte repartirá el botín, / por cuanto derramó Su vida hasta la muerte / y fue contado con los transgresores, / pero Él solo llevó el pecado de muchos / e intercedió por los transgresores.

ISAÍAS 52 ISAÍAS 54

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ISAÍAS 54 Versión Recobro

ISAÍAS 54



Is 54:1 Da grito resonante, oh estéril, la que no ha dado a luz; / prorrumpe en gritos gozosos y clamores, la que no ha estado de parto; / porque más son los hijos de la desolada / que los de la casada, dice Jehová.

Is 54:2 Ensancha el sitio de tu tienda, / y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; / no escatimes; / alarga tus cuerdas / y refuerza tus estacas;

Is 54:3 porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda, / y tu descendencia poseerá naciones / y habitará las ciudades asoladas.

Is 54:4 No temas, pues no serás avergonzada; / y no te sientas humillada, pues no te abochornarás, / sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, / y del oprobio de tu viudez no tendrás más memoria.

Is 54:5 Porque tu Hacedor es tu Marido; / Jehová de los ejércitos es Su nombre. / Y el Santo de Israel es tu Redentor; / y se llama el Dios de toda la tierra.

Is 54:6 Porque te ha llamado Jehová, / como a mujer abandonada y triste de espíritu, / y como a esposa de la juventud que fue repudiada, / dice el Dios tuyo.

Is 54:7 Por un breve momento te abandoné, / pero con gran compasión te recogeré.

Is 54:8 En una inundación de ira escondí / Mi rostro de ti por un momento, / pero con benevolencia amorosa eterna tendré misericordia de ti, / dice Jehová tu Redentor.

Is 54:9 Porque esto es para Mí como las aguas de Noé, / cuando juré que las aguas de Noé / jamás pasarían sobre la tierra; / así he jurado que no me enojaré contigo / ni te regañaré.

Is 54:10 Porque los montes podrán apartarse, / y los collados temblar, / pero no se apartará de ti Mi benevolencia amorosa / ni Mi pacto de paz vacilará, / dice Jehová, el que tiene compasión de ti.

Is 54:11 Oh afligida, sacudida por la tempestad y sin consuelo, / he aquí, Yo cimentaré tus piedras en argamasa oscura, / y echaré tus fundamentos con zafiros.

Is 54:12 Tus almenas haré de rubíes, / y tus puertas de carbunclos, / y todos tus bordes de piedras preciosas.

Is 54:13 Todos tus hijos serán enseñados por Jehová, / y grande será la paz de tus hijos.

Is 54:14 En justicia serás establecida; / estarás lejos de opresión, porque no temerás, / y lejos del terror, porque no se acercará a ti.

Is 54:15 He aquí, bien pueden atacarte ferozmente, pero no será de parte Mía; / cualquiera que te ataque, por causa de ti caerá.

Is 54:16 He aquí, Yo he creado al herrero / que sopla el fuego de las brasas / y forja armas para un uso determinado; / y Yo he creado al destruidor para arruinar.

Is 54:17 Ninguna arma forjada contra ti prosperará, / y condenarás toda lengua que se levante para juzgarte. / Ésta es la herencia de los siervos de Jehová, / y su justicia que viene de Mí, declara Jehová.

ISAÍAS 53 ISAÍAS 55

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ISAÍAS 55 Versión Recobro

ISAÍAS 55



Is 55:1 ¡Ea! Todos los sedientos, venid a las aguas; / y los que no tenéis dinero, / venid, comprad y comed; / sí, venid, comprad vino y leche / sin dinero y sin precio.

Is 55:2 ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, / y el fruto de vuestro trabajo en lo que no sacia? / Oídme atentamente: comed del bien / y deléitese vuestra alma con grosura.

Is 55:3 Inclinad vuestro oído y venid a Mí; / oíd, para que viva vuestra alma; / y Yo haré con vosotros pacto eterno, / aun las misericordias firmes mostradas a David.

Is 55:4 He aquí, Yo lo di por Testigo a los pueblos, / por Líder y por Comandante a los pueblos.

Is 55:5 He aquí, llamarás a nación que no conociste, / y nación que no te conoció correrá a ti, / por causa de Jehová tu Dios, el Santo de Israel, / porque Él te ha glorificado.

Is 55:6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado; / invocadle en tanto que está cercano.

Is 55:7 Deje el malvado su camino / y el malhechor, sus pensamientos, / y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él compasión, / al Dios nuestro, pues Él perdonará abundantemente.

Is 55:8 Porque Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, / ni vuestros caminos Mis caminos, declara Jehová.

Is 55:9 Porque como son más elevados los cielos que la tierra, / así son Mis caminos más elevados que vuestros caminos, / y Mis pensamientos más elevados que vuestros pensamientos.

Is 55:10 Porque como desciende la lluvia / y la nieve de los cielos, / y no vuelve allá / sin haber regado la tierra / y haberla hecho germinar y producir / para que dé semilla al que siembra y pan al que come,

Is 55:11 así será Mi palabra que sale de Mi boca; / no volverá a Mí en vano, / sino que realizará aquello en que me complazco / y será prosperada en aquello para que la envié.

Is 55:12 Porque con regocijo saldréis, / y en paz seréis conducidos; / los montes y los collados / prorrumpirán delante de vosotros con grito resonante, / y todos los árboles del campo batirán palmas.

Is 55:13 En lugar de la zarza crecerá abeto; / en lugar del abrojo brotará mirto; / y será a Jehová por nombre, / por señal eterna que nunca será borrada. /

ISAÍAS 54 ISAÍAS 56

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ISAÍAS 56 Versión Recobro

ISAÍAS 56



Is 56:1 Así dice Jehová: / Preservad el derecho y haced justicia, / porque cerca está de venir Mi salvación / y de ser revelada Mi justicia.

Is 56:2 Bienaventurado el hombre que hace esto, / y el hijo de hombre que a ello se aferra, / que guarda el Sábado para no profanarlo / y que guarda su mano de hacer mal alguno.

Is 56:3 Que el hijo del extranjero / que se ha unido a Jehová no hable, diciendo: / Ciertamente Jehová me separará de Su pueblo; / ni diga el eunuco: / He aquí, soy un árbol seco.

Is 56:4 Porque así dice Jehová: / A los eunucos que guarden Mis Sábados, / escojan lo que me place / y se mantengan firmes en Mi pacto,

Is 56:5 Yo les daré en Mi casa y dentro de Mis muros un memorial y un nombre / mejor que el de hijos e hijas; / nombre eterno les daré, / que no será borrado.

Is 56:6 También a los hijos del extranjero que se unan a Jehová / para ministrarle y para amar el nombre de Jehová, / para ser Sus siervos, / a todos los que guarden el Sábado para no profanarlo / y se mantengan firmes en Mi pacto,

Is 56:7 Yo los llevaré a Mi santo monte / y los alegraré en Mi casa de oración; / sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre Mi altar, / porque Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.

Is 56:8 El Señor Jehová, el que reúne a los desterrados de Israel, declara: / Todavía reuniré a otros en torno a Él, además de los ya reunidos.

Is 56:9 Todos los animales del campo, venid a comer, / todos los animales del bosque.

Is 56:10 Sus centinelas son ciegos; / todos ellos son ignorantes; / todos ellos son perros mudos, / incapaces de ladrar; / soñadores que se acuestan / y aman el dormir.

Is 56:11 Estos perros son voraces; / no saben de hartura. / Y ellos son pastores / faltos de entendimiento. / Todos ellos se han apartado tras sus propios caminos, / cada uno tras su propia ganancia, sin excepción alguna.

Is 56:12 Venid, dicen, dejadme traer vino, / y embriaguémonos de licor; / será el día de mañana como éste, / sólo que habrá mucho más.

ISAÍAS 55 ISAÍAS 57

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ISAÍAS 57 Versión Recobro

ISAÍAS 57



Is 57:1 Perece el justo, / y no hay quien reflexione sobre ello en su corazón; / los piadosos son arrasados, / sin que nadie comprenda / que el justo es arrasado ante el mal.

Is 57:2 Él entra en la paz; / ellos descansan en sus lechos, / todos los que andan rectamente.

Is 57:3 Mas vosotros acercaos acá, / hijos de la hechicera, / descendencia del adúltero y de la que se prostituye.

Is 57:4 ¿De quién os burláis, / y contra quién ensancháis la boca / y sacáis la lengua? / ¿No sois vosotros hijos de transgresión, / descendencia de falsedad,

Is 57:5 que os enfervorizáis entre los terebintos, / debajo de todo árbol frondoso, / que degolláis los hijos en los valles, / debajo de las hendiduras de las peñas?

Is 57:6 Entre las piedras lisas del valle está tu parte; / ellas, sí, ellas son la parte que te tocó en suerte. / Sí, a ellas has derramado libación, / has ofrecido ofrenda de harina. / ¿No habré de deshacerme de ellas?

Is 57:7 Sobre un monte alto y encumbrado / has puesto tu cama. / Sí, allá subiste / a ofrecer sacrificio.

Is 57:8 Y tras la puerta y su poste / has puesto tu recuerdo. / Porque lejos de Mí te has descubierto y subido; / has extendido tu cama; / y has hecho con ellos pacto a tu favor; / amaste su cama; viste su desnudez.

Is 57:9 Fuisteis al rey con óleo / y multiplicaste tus perfumes; / enviaste tus embajadores lejos / y te abatiste hasta el Seol.

Is 57:10 Te cansaste por lo largo de tu camino, / pero no dijiste: No hay esperanza. / Hallaste nuevo vigor en tu mano, / y por tanto no te debilitaste.

Is 57:11 ¿De quién te asustaste y a quien temiste, / de modo que mentiste y no te acordaste de Mí, / ni reflexionaste sobre ello en tu corazón? / ¿No he guardado silencio desde tiempos antiguos, / pero no me temiste?

Is 57:12 Yo anunciaré tu justicia / y tus obras, / mas no te aprovecharán.

Is 57:13 Cuando clames, que te libren tus montones de ídolos. / Pero a todos ellos el viento se los llevará; / un soplo los arrebatará. Mas el que en Mí se refugia heredará la tierra / y poseerá Mi santo monte.

Is 57:14 Y se dirá:
Alzad, alzad; preparad el camino; / quitad el obstáculo del camino de Mi pueblo.

Is 57:15 Porque así dice el Alto y Sublime, / el que habita la eternidad, cuyo nombre es Santo: / Yo habitaré en el lugar alto y santo, / y con el contrito y humilde de espíritu, / para reavivar el espíritu de los humildes / y para reavivar el corazón de los contritos.

Is 57:16 Porque no contenderé para siempre, / ni por siempre estaré enojado; / pues desfallecería ante Mí el espíritu / y las almas que Yo he hecho.

Is 57:17 Por la iniquidad de su ganancia injusta me enojé, / y lo herí; me escondí y me enojé; / y él siguió desviándose por el camino de su corazón.

Is 57:18 He visto sus caminos, / y lo sanaré; / lo guiaré y le daré consuelo a él / y a sus afligidos,

Is 57:19 creando fruto de labios: / Paz, paz al que está lejos y al cercano, / dice Jehová; y lo sanaré.

Is 57:20 Pero los malvados son como el mar agitado, / que no puede estarse quieto, / y sus aguas arrojan cieno y lodo.

Is 57:21 No hay paz, dice mi Dios, para los malvados.

ISAÍAS 56 ISAÍAS 58

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ISAÍAS 58 Versión Recobro

ISAÍAS 58



Is 58:1 Clama a voz en cuello; no te contengas; / alza tu voz como trompeta
y anuncia a Mi pueblo su transgresión / y a la casa de Jacob sus pecados.

Is 58:2 Con todo me buscan día tras día / y se deleitan en conocer Mis caminos, / como nación que haya hecho justicia / y que no haya abandonado la ordenanza de su Dios. / Me piden justos juicios; / se deleitan en acercarse a Dios.

Is 58:3 ¿Por qué hemos ayunado, y Tú no lo ves? / ¿Por qué hemos afligido nuestras almas, y Tú no lo tomas en cuenta? / He aquí, en el día de vuestro ayuno encontráis vuestro propio deleite / y oprimís a todos vuestros trabajadores.

Is 58:4 He aquí, para contiendas y riñas ayunáis, / y para herir con el puño de maldad; / no ayunéis como lo hacéis hoy, / para que vuestra voz sea oída en lo alto.

Is 58:5 ¿Es éste el ayuno que Yo escojo, / el día en que el hombre aflige su alma? / ¿Es para que incline su cabeza como junco, / y para que extienda cilicio y ceniza como cama? / ¿Llamaréis a esto ayuno / y día acepto a Jehová?

Is 58:6 ¿No es más bien éste el ayuno que Yo escojo: / desatar las ligaduras de maldad, / soltar las coyundas del yugo, / dejar libres a los oprimidos / y romper todo yugo?

Is 58:7 ¿No es que partas tu pan con el hambriento / y albergues en casa a los errantes pobres; / que cuando veas al desnudo, lo cubras, / y no te escondas de tu propia carne?

Is 58:8 Entonces tu luz despuntará como la aurora, / y tu recobro brotará con rapidez. / Tu justicia irá delante de ti, / y la gloria de Jehová será tu retaguardia.

Is 58:9 Entonces invocarás, y Jehová responderá; / clamarás, y dirá Él: Heme aquí. Si quitas de en medio de ti el yugo, / el señalar con el dedo y el hablar maldad,

Is 58:10 si extiendes tu alma al hambriento / y sacias los deseos del afligido, / entonces en las tinieblas nacerá tu luz, / y tu oscuridad será como el mediodía;

Is 58:11 y Jehová te guiará continuamente, / en los tiempos de aridez satisfará tu alma / y fortalecerá tus huesos; / serás como huerto regado / y como manantial de aguas, / cuyas aguas no engañan.

Is 58:12 Y los tuyos reedificarán las ruinas antiguas; / los cimientos de generación y generación alzarás; / y serás llamado reparador de brechas, / restaurador de sendas donde se pueda morar.

Is 58:13 Si retraes del Sábado tu pie, / de hacer lo que quieras en Mi día santo, / y llamas el Sábado un deleite, / lo que es santo para Jehová, honorable, / y lo honras, no andando en tus propios caminos, / ni buscando tu propio placer ni hablando palabras vacías,

Is 58:14 entonces te deleitarás en Jehová; / y Yo te haré subir sobre las alturas de la tierra / y te daré a comer la heredad de Jacob, tu padre, / porque la boca de Jehová lo ha hablado.

ISAÍAS 57 ISAÍAS 59

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ISAÍAS 59 Versión Recobro

ISAÍAS 59



Is 59:1 No, no es demasiado corta la mano de Jehová para salvar, / ni se ha agravado Su oído para oír.

Is 59:2 Pero vuestras iniquidades han venido a ser una separación / entre vosotros y vuestro Dios, / y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros Su rostro, / de modo que Él no os oye.

Is 59:3 Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, / y vuestros dedos de iniquidad; / vuestros labios hablan falsedad, / vuestra lengua murmura injusticia.

Is 59:4 No hay quien litigue con justicia / ni quien abogue con verdad; / confían en vanidad y hablan mentiras, / conciben malicia y dan a luz iniquidad.

Is 59:5 Incuban huevos de áspides / y tejen telas de araña; / el que coma de sus huevos, morirá, / y lo aplastado se convertirá en víbora.

Is 59:6 Sus telas no llegarán a ser vestiduras, / ni con sus obras se cubrirán; / sus obras son obras de iniquidad, / y un acto de violencia está en sus palmas.

Is 59:7 Sus pies corren al mal, / y se apresuran para derramar sangre inocente; / sus pensamientos son pensamientos de iniquidad; / desolación y destrucción hay en sus calzadas.

Is 59:8 No conocen camino de paz, / y no hay equidad en su sendero; / han hecho torcidas sus sendas; / todos los que andan por ellas no conocen la paz.

Is 59:9 Por tanto, el derecho está lejos de nosotros, / y no nos alcanza la justicia; / esperamos luz, pero he aquí tinieblas, / y resplandores, pero andamos en oscuridad.

Is 59:10 Palpamos la pared como ciegos; / andamos a tientas como los que no tienen ojos; / tropezamos a mediodía como al crepúsculo; / entre los que prosperan somos como muertos.

Is 59:11 Gruñimos como osos todos nosotros, / y gemimos sin cesar como palomas; / esperamos el derecho, pero no lo hay, / y la salvación, pero está lejos de nosotros.

Is 59:12 Porque nuestras transgresiones se multiplican delante de Ti, / y nuestros pecados atestiguan contra nosotros; / porque con nosotros están nuestras transgresiones, / y conocemos nuestras iniquidades:

Is 59:13 transgredir y negar a Jehová, / y apartarnos de ir en pos de nuestro Dios; / hablar opresión y rebelión, / concebir y proferir de corazón palabras de falsedad.

Is 59:14 Es vuelto atrás el derecho, / y la justicia se detiene muy lejos; / porque la verdad ha tropezado en la calle, / y la rectitud no puede entrar.

Is 59:15 Y falta la verdad, / y el que se aparta del mal es hecho presa. Jehová lo vio, y pareció mal a Sus ojos / que no hubiera derecho.

Is 59:16 Y vio que no había hombre, / y se asombró que no hubiera quien intercediera. / Por tanto, Su brazo le logró la salvación, / y le sostuvo Su justicia.

Is 59:17 Entonces de justicia se vistió como de una coraza, / con yelmo de salvación en Su cabeza; / por vestidura se vistió de ropas de venganza, / y se envolvió de celo como de un manto.

Is 59:18 Según las acciones Él retribuye: / ira para Sus adversarios, retribución para Sus enemigos; / a las costas dará la retribución.

Is 59:19 Así que temerán desde el occidente el nombre de Jehová, / y desde donde nace el sol, Su gloria; / cuando venga el adversario como inundación, / el Espíritu de Jehová alzará bandera contra él.

Is 59:20 Y vendrá un Redentor a Sion / y a los que se vuelven de la transgresión en Jacob, / declara Jehová.

Is 59:21 Y en cuanto a Mí, éste es Mi pacto con ellos, dice Jehová: Mi Espíritu que está sobre ti y Mis palabras que puse en tu boca, no se apartarán de tu boca, ni de la boca de tu descendencia, ni de la boca de la descendencia de tu descendencia, dice Jehová, desde ahora y para siempre.

ISAÍAS 58 ISAÍAS 60

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ISAÍAS 6 Versión Recobro

ISAÍAS 6



Is 6:1 El año en que murió el rey Uzías, vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y la cola de Su manto llenaba el templo.

Is 6:2 Por encima de Él había serafines, cada uno con seis alas: Con dos cubrían sus rostros, y con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.

Is 6:3 Y el uno al otro daba voces, diciendo:
Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; / toda la tierra está llena de Su gloria.

Is 6:4 Y los cimientos del umbral se estremecieron ante la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.

Is 6:5 Entonces dije:
¡Ay de mí, porque soy muerto! / Pues soy hombre de labios inmundos, / y habito en medio de un pueblo de labios inmundos; / mas han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.

Is 6:6 Después voló hacia mí uno de los serafines con un carbón encendido en su mano, que había tomado del altar con unas tenazas.

Is 6:7 Y con él tocó mi boca, y dijo:
He aquí que esto ha tocado tus labios, / y es quitada tu iniquidad, y limpio tu pecado.

Is 6:8 Luego oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré? ¿Quién irá por Nosotros? Y yo respondí: Heme aquí; envíame a mí.

Is 6:9 Y dijo: Anda, y di a este pueblo:
Oíd bien, pero no percibáis; / y ved por cierto, mas no entendáis.

Is 6:10 Haz insensible el corazón de este pueblo; / embota sus oídos, / y sella sus ojos, / no sea que vea con sus ojos, oiga con sus oídos, / y su corazón perciba y se convierta, y sea sanado.

Is 6:11 Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió Él:
Hasta que las ciudades queden devastadas / y sin habitantes, / las casas sin gente, / y la tierra devastada y convertida en desolación;

Is 6:12 y Jehová haya enviado lejos a los hombres, / y sean muchos los lugares abandonados en medio de la tierra.

Is 6:13 Pero quedará aún en ella la décima parte; / y ésta volverá a ser quemada / como el terebinto o la encina, / cuyo tocón permanece cuando es talado; / su tocón será la simiente santa.

ISAÍAS 5 ISAÍAS 7

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ISAÍAS 60 Versión Recobro

ISAÍAS 60



Is 60:1 ¡Levántate! ¡Resplandece! Porque ha venido tu luz; / y la gloria de Jehová ha amanecido sobre ti.

Is 60:2 Porque he aquí, tinieblas cubrirán la tierra, / y densa oscuridad los pueblos; / mas sobre ti amanecerá Jehová, / y sobre ti será vista Su gloria.

Is 60:3 Y acudirán las naciones a tu luz, / y los reyes al resplandor de tu amanecer.

Is 60:4 Alza tus ojos alrededor y mira: / todos éstos se reúnen, vienen a ti; / tus hijos vendrán de lejos, / y tus hijas serán llevadas sobre la cadera.

Is 60:5 Entonces lo verás, y resplandecerás; / tu corazón se asombrará y se ensanchará de gozo,
porque se habrá vuelto a ti la abundancia del mar, / y las riquezas de las naciones habrán llegado a ti.

Is 60:6 Multitud de camellos te cubrirá, / camellos jóvenes de Madián y de Efa; / vendrán todos los de Sabá; / traerán oro y olíbano, / y llevarán buenas nuevas de las alabanzas de Jehová.

Is 60:7 Todos los rebaños de Cedar serán reunidos para ti; / los carneros de Nebaiot te ministrarán; / subirán como ofrendas aceptas sobre Mi altar, / y embelleceré la casa de Mi hermosura.

Is 60:8 ¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes / y como palomas al palomar?

Is 60:9 Ciertamente a Mí me esperarán las costas; / y las naves de Tarsis vendrán primero, / para traer a tus hijos de lejos, / su plata y su oro con ellos, / al nombre de Jehová tu Dios, / y al Santo de Israel, porque Él te ha embellecido.

Is 60:10 E hijos de extranjeros edificarán tus muros, / y sus reyes te ministrarán; / porque en Mi ira te herí, / mas en Mi benevolencia tuve compasión de ti.

Is 60:11 Y tus puertas estarán de continuo abiertas; / no se cerrarán ni de día ni de noche, / para que a ti sean traídas las riquezas de las naciones / con sus reyes llevados en procesión.

Is 60:12 Porque la nación y el reino que no te sirva perecerá, y las naciones serán asoladas del todo.

Is 60:13 La gloria del Líbano vendrá a ti, / el abeto, el pino y el boj juntamente, / para embellecer el lugar de Mi santuario; / y Yo haré glorioso el lugar de Mis pies.

Is 60:14 Y los hijos de los que te afligieron / vendrán postrándose ante ti, / y todos los que te menospreciaron se inclinarán / a las plantas de tus pies; / y te llamarán Ciudad de Jehová, / Sion del Santo de Israel.

Is 60:15 En vez de estar abandonada y aborrecida, / tanto que nadie transitaba por ti, / haré que seas una excelencia eterna, / un gozo de generación en generación.

Is 60:16 Mamarás la leche de las naciones, / y el pecho de los reyes mamarás; / así sabrás que Yo, Jehová, soy el Salvador tuyo / y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.

Is 60:17 En vez de bronce traeré oro, / y plata en lugar de hierro; / bronce en lugar de madera, / y hierro en lugar de piedras; / y pondré paz por tus oficiales, / y justicia por tus gobernantes.

Is 60:18 Nunca más se oirá en tu tierra violencia, / ni desolación ni destrucción en tus fronteras, / sino que a tus muros llamarás Salvación, / y a tus puertas Alabanza.

Is 60:19 El sol nunca más te servirá de luz para el día / ni el resplandor de la luna te alumbrará, / sino que Jehová te será por luz eterna, / y el Dios tuyo será tu hermosura.

Is 60:20 No se pondrá jamás tu sol / ni menguará tu luna, / porque Jehová te será por luz eterna, / y los días de tu luto serán acabados.

Is 60:21 Luego tu pueblo, todos ellos serán justos; / para siempre poseerán la tierra, / vástago de Mi plantío, / obra de Mis manos, / para que Yo sea embellecido.

Is 60:22 El pequeño vendrá a ser un millar, / y el menor, una nación fuerte. / Yo, Jehová, a su tiempo lo apresuraré.

ISAÍAS 59 ISAÍAS 61

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ISAÍAS 61 Versión Recobro

ISAÍAS 61



Is 61:1 El Espíritu del Señor Jehová está sobre Mí, / por cuanto me ha ungido Jehová / para traer buenas nuevas a los afligidos; / me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón, / para proclamar libertad a los cautivos, / y a los atados apertura de los ojos;

Is 61:2 para proclamar el año aceptable de Jehová / y el día de venganza del Dios nuestro; / para consolar a todos los que hacen duelo;

Is 61:3 para conceder a quienes hacen duelo en Sion / que se les dé tocado en lugar de cenizas, / óleo de alegría en lugar de luto, / manto de alabanza en lugar del espíritu abatido, / a fin de que sean llamados terebintos de justicia, / plantío de Jehová, para que Él sea glorificado.

Is 61:4 Y reedificarán las ruinas antiguas, / levantarán las desolaciones anteriores, / y repararán las ciudades arruinadas, / las desolaciones de generación sobre generación.

Is 61:5 Los extraños se presentarán y apacentarán vuestras ovejas, / y los hijos del extranjero serán vuestros labradores y vuestros viñadores.

Is 61:6 Pero vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová; / ministros de nuestro Dios se dirá de vosotros. / Comeréis las riquezas de las naciones, / y en su gloria os jactaréis.

Is 61:7 En lugar de vuestra vergüenza tendréis doble porción, / y en lugar de humillación ellos darán grito resonante por su porción. / Por tanto, en sus tierras poseerán el doble; / tendrán gozo eterno.

Is 61:8 Porque Yo, Jehová, amo el derecho, / y odio el robo con maldad; / fielmente les daré su recompensa / y haré con ellos pacto eterno.

Is 61:9 Entonces la descendencia de ellos será conocida entre las naciones, / y su prole en medio de los pueblos; / todos cuantos los vean los reconocerán, / pues son la descendencia que Jehová ha bendecido.

Is 61:10 En gran manera me regocijaré en Jehová, / mi alma exultará en mi Dios, / porque me ha vestido con vestiduras de salvación, / me ha envuelto con manto de justicia; / soy como el novio que lleva el tocado del sacerdote, / y como la novia que se adorna con sus joyas.

Is 61:11 Porque como la tierra produce su retoño, / y como el huerto hace brotar lo sembrado en ella, / así el Señor Jehová hará brotar justicia y alabanza / delante de todas las naciones.

ISAÍAS 60 ISAÍAS 62

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ISAÍAS 62 Versión Recobro

ISAÍAS 62



Is 62:1 Por amor de Sion no guardaré silencio, / y por amor de Jerusalén no me quedaré quieto, / hasta que salga como resplandor su justicia, / y su salvación como antorcha encendida.

Is 62:2 Entonces verán las naciones tu justicia, / y todos los reyes tu gloria; / y te llamarán con un nombre nuevo, / que la boca de Jehová determinará.

Is 62:3 También serás corona de hermosura en la mano de Jehová, / y turbante real en la palma de tu Dios.

Is 62:4 Nunca más se dirá de ti: ¡Abandonada!, / ni de tu tierra se dirá más: ¡Desolada!, / sino que serás llamada: Mi deleite está en ella, / y tu tierra: Casada, / porque en ti se deleita Jehová, / y tu tierra será casada.

Is 62:5 Pues como el joven se casa con la virgen, / tus hijos se casarán contigo; / y con gozo de novio por su novia / se gozará por ti tu Dios.

Is 62:6 Sobre tus muros, oh Jerusalén, / he puesto centinelas; / todo el día y toda la noche / jamás guardarán silencio. / Los que hacéis que Jehová recuerde, / no estéis mudos

Is 62:7 ni le deis descanso / hasta que restablezca a Jerusalén / y la ponga / por alabanza en la tierra.

Is 62:8 Jehová ha jurado por Su mano derecha / y por Su poderoso brazo: / Ciertamente jamás daré tu grano / por comida a tus enemigos, / ni beberán los hijos del extranjero tu vino nuevo, / por el que trabajaste,

Is 62:9 sino que quienes lo cosechan lo comerán / y alabarán a Jehová; / y quienes lo vendimian, lo beberán / en los atrios de Mi santidad.

Is 62:10 Pasad, pasad por las puertas; / preparad el camino al pueblo; / alzad, alzad la calzada; / quitad las piedras; / levantad bandera a los pueblos.

Is 62:11 Mirad, Jehová ha anunciado / hasta el confín de la tierra: / Decid a la hija de Sion: / He aquí, tu salvación viene ahora; / he aquí, Su galardón está con Él, / y delante de Él Su recompensa.

Is 62:12 Y les llamarán pueblo santo, / redimidos de Jehová; / y a ti te llamarán, ¡Buscada!, / ¡Ciudad no abandonada!

ISAÍAS 61 ISAÍAS 63

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ISAÍAS 63 Versión Recobro

ISAÍAS 63



Is 63:1 ¿Quién es éste que viene de Edom, / de Bosra con las vestiduras teñidas de rojo? / ¿Éste, majestuoso en Su ropaje, / que marcha en la grandeza de Su poder? / Soy Yo, que hablo en justicia, / poderoso para salvar.

Is 63:2 ¿Por qué es rojo Tu ropaje, / y Tus vestiduras como las del que ha pisado en un lagar?

Is 63:3 He pisado Yo solo la tina del vino, / y de los pueblos nadie había conmigo. / Los pisé en Mi ira / y los pisoteé en Mi furor; / la sangre de sus vidas salpicó Mis vestiduras, / y manché todo Mi ropaje.

Is 63:4 Porque el día de recompensa estaba en Mi corazón, / y el año de Mi redención había llegado.

Is 63:5 Miré, y no había quien ayudara, / y me asombré que no hubiera quien sostuviera. / Por tanto, Mi propio brazo me logró la salvación, / y Mi ira me sostuvo.

Is 63:6 En Mi ira hollé a los pueblos, / los embriagué con Mi furor / y derramé en tierra la sangre de sus vidas.

Is 63:7 Haré mención de las benevolencias amorosas de Jehová, / las alabanzas de Jehová, / conforme a todo lo que Jehová nos ha otorgado / y la grande bondad hacia la casa de Israel, / que les ha otorgado conforme a Sus compasiones / y conforme a la multitud de Sus benevolencias amorosas.

Is 63:8 Porque dijo: Ciertamente, Mi pueblo son, / hijos que no obrarán con engaño; / así que Él se hizo su Salvador.

Is 63:9 En todas las aflicciones de ellos Él fue afligido, / y el Ángel de Su presencia los salvó; / en Su amor y en Su misericordia / los redimió, / los levantó y los llevó / todos los días de la antigüedad.

Is 63:10 Mas ellos se rebelaron y contristaron / a Su Espíritu de santidad; / por lo cual Él se convirtió en su enemigo / y peleó contra ellos.

Is 63:11 Luego se acordó de los días antiguos, de Moisés y de Su pueblo: / ¿Dónde está Aquel que los hizo subir del mar / con los pastores de Su rebaño? / ¿Dónde está Aquel que puso en medio de ellos / Su Espíritu de santidad;

Is 63:12 el que hizo que Su brazo glorioso / marchara a la diestra de Moisés; / el que dividió las aguas delante de ellos / para hacerse nombre perpetuo;

Is 63:13 el que los condujo por los abismos, / como a un caballo por el desierto, / sin que tropezaran?

Is 63:14 Como a ganado que desciende al valle, / el Espíritu de Jehová los hizo descansar. / Así condujiste a Tu pueblo, / para hacerte nombre glorioso.

Is 63:15 Mira desde el cielo, / y ve desde la habitación de Tu santidad y Tu hermosura: / ¿dónde están Tu celo y Tus actos poderosos? / Se han restringido para conmigo la conmoción de Tus partes internas / y Tus compasiones.

Is 63:16 Porque Tú eres nuestro Padre, / si bien Abraham no nos conoce, / e Israel no nos reconoce. / Tú, Jehová, eres nuestro Padre; / Redentor nuestro es Tu nombre desde la eternidad.

Is 63:17 ¿Por qué, oh Jehová, nos haces errar de Tus caminos / y endureces nuestros corazones para que no te temamos? / Vuélvete por amor de Tus siervos, / por las tribus de Tu heredad.

Is 63:18 Por poco tiempo ha poseído Tu santuario Tu pueblo santo; / nuestros adversarios lo han hollado.

Is 63:19 Hemos venido a ser como aquellos de quienes nunca te enseñoreaste, / como aquellos que nunca fueron llamados por Tu nombre.

ISAÍAS 62 ISAÍAS 64

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ISAÍAS 64 Versión Recobro

ISAÍAS 64



Is 64:1 ¡Oh, que rasgaras los cielos y descendieras / —y ante Tu presencia se estremecieran los montes—

Is 64:2 como fuego que enciende las astillas, / como fuego que hace hervir las aguas, / para dar a conocer Tu nombre a Tus adversarios, / de modo que las naciones temblaran ante Tu presencia!

Is 64:3 Cuando, haciendo cosas asombrosas que no esperábamos, / descendiste, los montes se estremecieron ante Tu presencia.

Is 64:4 Porque desde la antigüedad nadie oyó, / ni oídos percibieron, / ni ojo ha visto a un Dios fuera de Ti, / que obrara a favor de aquel que le espera.

Is 64:5 Sales al encuentro del que se regocija y hace justicia, / de los que se acuerdan de Ti en Tus caminos. / Sí, Tú te enojaste porque pecamos; / en los pecados hemos permanecido largo tiempo, ¿podremos acaso ser salvos?

Is 64:6 Porque todos nosotros vinimos a ser como un inmundo, / y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; / todos nosotros nos marchitamos como una hoja, / y nuestras iniquidades nos llevan como viento.

Is 64:7 Y nadie hay que invoque Tu nombre, / que se despierte para asirse de Ti; / porque has escondido de nosotros Tu rostro, / y nos has consumido por causa de nuestras iniquidades.

Is 64:8 Ahora, pues, Jehová, Tú eres nuestro Padre; / nosotros somos el barro, y Tú, nuestro Alfarero; / y obra de Tus manos somos todos nosotros.

Is 64:9 No te enojes sobremanera, oh Jehová, / ni tengas perpetua memoria de la iniquidad; / mira ahora, rogamos: Pueblo Tuyo somos todos nosotros.

Is 64:10 Tus ciudades santas se han vuelto un desierto; / Sion es un desierto, / Jerusalén es una desolación.

Is 64:11 Nuestra casa santa y hermosa, / donde te alababan nuestros padres, / ha sido quemada por el fuego; / y todas las cosas en que nos deleitábamos se han convertido en ruinas.

Is 64:12 ¿Te contendrás, oh Jehová, ante estas cosas? / ¿Guardarás silencio y nos afligirás sobremanera?

ISAÍAS 63 ISAÍAS 65

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ISAÍAS 65 Versión Recobro

ISAÍAS 65



Is 65:1 Me dejé buscar por los que no preguntaban por Mí, / y me dejé hallar por los que no me buscaban. / Dije: Heme aquí, heme aquí, / a una nación que no era llamada por Mi nombre.

Is 65:2 Extendí Mis manos todo el día / a un pueblo rebelde, / que anda por camino que no es bueno, / en pos de sus propios pensamientos;

Is 65:3 un pueblo que me provoca a ira / en Mi propio rostro continuamente, / que sacrifica en huertos / y quema incienso sobre los ladrillos;

Is 65:4 que se sienta en los sepulcros / y en lugares secretos pasa la noche; / que come carne de cerdo, / y hay caldo de abominación en sus ollas;

Is 65:5 que dice: Quédate en tu lugar, / no te acerques a mí; porque soy más santo que tú. / Éstos son humo en Mi nariz, / fuego que arde todo el día.

Is 65:6 Escrito está aquí delante de Mí: / No guardaré silencio, sino que les daré su pago primero; / y les daré el pago en su propio seno

Is 65:7 por vuestras iniquidades y por las iniquidades de vuestros padres juntamente, / dice Jehová, / los cuales quemaron incienso sobre los montes, / y sobre los collados me despreciaron; / por tanto, Yo les mediré su obra primero / en su seno.

Is 65:8 Así dice Jehová: / Como cuando se encuentra vino nuevo en el racimo, / y alguien dice: No lo destruyas, / porque bendición hay en él, / así haré Yo por amor de Mis siervos, / para no destruirlos a todos.

Is 65:9 Y sacaré descendencia de Jacob, / y de Judá al que poseerá Mis montes; / Mis escogidos lo poseerán, / y Mis siervos habitarán allí.

Is 65:10 Será Sarón para morada de ovejas, / y el valle de Acor para lugar de descanso de vacas, / para Mi pueblo que me ha buscado.

Is 65:11 Pero vosotros los que abandonáis a Jehová, / que olvidáis Mi santo monte, / que ponéis mesa para la Fortuna / y llenáis vasijas de libaciones para el Destino,

Is 65:12 Yo os destinaré a la espada, / y todos vosotros os inclinaréis al degolladero. / Porque os llamé, pero no respondisteis; / hablé, pero no escuchasteis, / sino que hicisteis lo malo delante de Mis ojos / y escogisteis lo que no me complacía.

Is 65:13 Por tanto, así dice el Señor Jehová:
He aquí, Mis siervos comerán, / pero vosotros tendréis hambre; / he aquí, Mis siervos beberán, / pero vosotros tendréis sed; / he aquí, Mis siervos se regocijarán, / pero vosotros seréis avergonzados;

Is 65:14 he aquí, Mis siervos darán un grito resonante / por el gozo de su corazón, / pero vosotros clamaréis / por el dolor de vuestro corazón; / y por el quebrantamiento de vuestro espíritu aullaréis.

Is 65:15 Y dejaréis vuestro nombre por maldición a Mis escogidos, / y el Señor Jehová te matará; / y a Sus siervos llamará por otro nombre,

Is 65:16 de modo que el que se bendiga en la tierra, / en el Dios de fidelidad se bendecirá, / y el que jure en la tierra, / por el Dios de fidelidad jurará, / porque las angustias anteriores han sido olvidadas / y están ocultas de Mi vista.

Is 65:17 Porque Yo ahora creo cielos nuevos / y tierra nueva; / y de lo anterior no habrá memoria, / ni subirá en corazón de hombre.

Is 65:18 Mas regocijaos y exultad para siempre / en las cosas que Yo creo, / porque estoy creando a Jerusalén como objeto de exultación / y a su pueblo como objeto de regocijo.

Is 65:19 Y exultaré en Jerusalén / y me regocijaré en Mi pueblo; / nunca más se oirán en ella / voz de lloro ni voz de clamor.

Is 65:20 No habrá más en ella / niño que viva pocos días / ni viejo que sus días no cumpla; / porque el niño morirá de cien años, / y el pecador de cien años será maldito.

Is 65:21 Edificarán casas y habitarán en ellas, / plantarán también viñas y comerán de su fruto.

Is 65:22 No edificarán para que otro habite / ni plantarán para que otro coma, / porque como los días del árbol así serán los días de Mi pueblo, / y Mis escogidos disfrutarán plenamente de la obra de sus manos;

Is 65:23 no trabajarán en vano / ni darán a luz hijos para desgracia, / porque son descendencia de los benditos de Jehová, / y su prole con ellos.

Is 65:24 Y sucederá que antes que clamen, Yo responderé; / mientras aún hablan, Yo habré oído.

Is 65:25 El lobo y el cordero pacerán juntos, / y el león comerá paja como el buey, / y el polvo será el alimento de la serpiente; / no harán daño ni destruirán / en todo Mi santo monte, dice Jehová. /

ISAÍAS 64 ISAÍAS 66

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ISAÍAS 66 Versión Recobro

ISAÍAS 66



Is 66:1 Así dice Jehová:
El cielo es Mi trono, / y la tierra estrado de Mis pies. / ¿Dónde, pues, está la casa que me habréis de edificar, / y dónde está el lugar de Mi reposo?

Is 66:2 Porque Mi mano hizo todas estas cosas, / y así todas ellas llegaron a existir, declara Jehová. / Pero miraré a aquel hombre que es pobre y / de espíritu contrito, y que tiembla ante Mi palabra.

Is 66:3 El que mata un buey es como el que mata a un hombre; / el que sacrifica un cordero, como el que desnuca un perro; / el que ofrece ofrenda de harina es como el que ofrece sangre de cerdo; / el que quema incienso, como el que bendice a un ídolo. / Así como ellos escogieron sus propios caminos, / y su alma se deleita en sus abominaciones,

Is 66:4 también Yo escogeré lo que les tratará mal, / y traeré sobre ellos lo que temen; / porque llamé, pero nadie respondió; / hablé, pero no escucharon, / sino que hicieron lo malo delante de Mis ojos / y escogieron lo que no me complacía.

Is 66:5 Oíd palabra de Jehová, / vosotros los que tembláis ante Su palabra: / Vuestros hermanos que os aborrecen, / que os echan fuera por causa de Mi nombre, dijeron: / Que Jehová sea glorificado / para que veamos nosotros vuestro gozo. / Mas ellos serán avergonzados.

Is 66:6 ¡Voz de alboroto de la ciudad! / ¡Voz del templo! / Voz de Jehová que da plena / retribución a Sus enemigos.

Is 66:7 Antes de tener dolores, / ella dio a luz; / antes de que llegara su dolor, / dio a luz un varón.

Is 66:8 ¿Quién ha oído cosa semejante? / ¿Quién ha visto tales cosas? / ¿Nace un país en un día? / ¿Es dada a luz una nación de una vez? / Pues en cuanto Sion sintió los dolores, / dio a luz a sus hijos.

Is 66:9 ¿Acaso traeré al punto de nacer y no haré dar a luz?, / dice Jehová. / ¿O cerraré la matriz Yo que hago dar a luz?, / dice tu Dios.

Is 66:10 Gozaos con Jerusalén y exultad por ella, / todos los que la amáis; / regocijaos con ella gozosos, / todos vosotros que hacéis duelo por ella,

Is 66:11 para que maméis y os saciéis / de sus pechos de consolaciones, / para que chupéis y os deleitéis / de la abundancia de su gloria.

Is 66:12 Porque así dice Jehová: / Ahora Yo extiendo hacia ella / paz como un río, / y la gloria de las naciones / como torrente que desborda; / y mamaréis, y en la cadera seréis llevados, / y sobre las rodillas seréis mecidos.

Is 66:13 Como aquel a quien consuela su madre, / así os consolaré Yo a vosotros; / y en Jerusalén seréis consolados.

Is 66:14 Lo veréis, y se regocijará vuestro corazón, / y vuestros huesos reverdecerán como hierba tierna; / la mano de Jehová se dará a conocer a Sus siervos, / y Él se indignará contra Sus enemigos.

Is 66:15 Porque he aquí, Jehová vendrá con fuego, / y Sus carros serán como torbellino, / para descargar Su ira con furor / y Su reprensión con llamas de fuego.

Is 66:16 Porque con el fuego Jehová ejecutará juicio, / y con Su espada, a toda carne, / y los muertos por Jehová serán muchos.

Is 66:17 Los que se santifican y se purifican para ir a los huertos, / siguiendo a uno que está en medio de éstos,
comiendo carne de cerdo / y de lo abominable y del ratón, / juntamente serán eliminados, declara Jehová.

Is 66:18 Pero Yo…sus obras y sus pensamientos Yo pagaré; tiempo vendrá para juntar a todas las naciones y lenguas; vendrán y verán Mi gloria.

Is 66:19 Y pondré entre ellos señal y enviaré de los escapados de ellos a las naciones: a Tarsis, a Fut y a Lud, a los que tensan el arco; a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no han oído Mi fama ni han visto Mi gloria; y anunciarán Mi gloria entre las naciones.

Is 66:20 Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda de harina a Jehová, en caballos, en carros, en carretas, en mulos y en camellos, a Mi santo monte, Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel traen su ofrenda de harina en utensilios limpios a la casa de Jehová.

Is 66:21 Y tomaré también de ellos para sacerdotes y levitas, dice Jehová.

Is 66:22 Porque como los cielos nuevos / y la tierra nueva, que Yo hago, / permanecen delante de Mí, declara Jehová, / así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre.

Is 66:23 Y de luna nueva en luna nueva / y de Sábado en Sábado / vendrá toda carne / a postrarse delante de Mí, dice Jehová.

Is 66:24 Entonces saldrán y verán / los cadáveres de los hombres que trasgredieron contra Mí, / porque su gusano no morirá / ni su fuego se apagará; / y serán abominables a toda carne.

ISAÍAS 65 »

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ISAÍAS 7 Versión Recobro

ISAÍAS 7



Is 7:1 Aconteció en los días de Acaz, hijo de Jotam, hijo de Uzías, rey de Judá, que Rezín, rey de Aram, y Peka, hijo de Remalías, rey de Israel, subieron a Jerusalén para hacer guerra contra ella, pero no pudieron prevalecer contra ella.

Is 7:2 Y llegó la noticia a la casa de David que Aram se había confederado con Efraín, y su corazón y el de su pueblo temblaron como tiemblan los árboles del bosque ante el viento.

Is 7:3 Entonces dijo Jehová a Isaías: Sal al encuentro de Acaz, tú y Sear-jasub, tu hijo, al extremo del acueducto del estanque de arriba, en el camino que va al campo del Batanero;

Is 7:4 y dile: Cuídate y ten calma; no temas, ni se turbe tu corazón a causa de estos dos cabos de tizón que humean, ante la ira encendida de Rezín y de Aram, y del hijo de Remalías.

Is 7:5 Porque Aram, Efraín y el hijo de Remalías han tramado el mal contra ti, diciendo:

Is 7:6 Subamos contra Judá y aterroricémosla; abrámonos una brecha y pongamos por rey en medio de ella al hijo de Tabel.

Is 7:7 Así dice el Señor Jehová: / No se mantendrá ni acontecerá;

Is 7:8 porque la cabeza de Aram es Damasco, / y la cabeza de Damasco, Rezín; / y dentro de sesenta y cinco años / Efraín será quebrantado hasta dejar de ser pueblo.

Is 7:9 Y la cabeza de Efraín es Samaria, / y la cabeza de Samaria, el hijo de Remalías; / si vosotros no creéis, ciertamente no permaneceréis firmes.

Is 7:10 Entonces Jehová habló más a Acaz, diciendo:

Is 7:11 Pide para ti señal de Jehová tu Dios; demandándola ya sea tan profunda como el Seol, o tan elevada como las alturas.

Is 7:12 Y respondió Acaz: No pediré, ni pondré a prueba a Jehová.

Is 7:13 Dijo entonces Isaías: Oíd ahora, oh casa de David, ¿os parece poco agotar la paciencia de los hombres, que también agotaréis la paciencia de mi Dios?

Is 7:14 Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí, la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.

Is 7:15 Pues comerá cuajada y miel hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.

Is 7:16 Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra de los dos reyes que tú temes será abandonada.

Is 7:17 Jehová hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre días cuales nunca vinieron desde los días que Efraín se apartó de Judá; Él hará venir sobre ti al rey de Asiria.

Is 7:18 Y en aquel día silbará Jehová a las moscas que están en los confines de los ríos de Egipto y a las abejas que están en la tierra de Asiria.

Is 7:19 Y vendrán y morarán todos en los barrancos escarpados, en las grietas de los peñascos, en todos los zarzales y en todos los abrevaderos.

Is 7:20 En aquel día el Señor raerá con la navaja alquilada del otro lado del Río, con el rey de Asiria, la cabeza y el pelo de las piernas; y aun la barba quitará también.

Is 7:21 En aquel día, cada uno mantendrá vivos sólo una vaca y dos hembras del rebaño.

Is 7:22 Y a causa de la abundancia de leche que darán, comerá cuajada; porque cuajada y miel comerá todo aquel que sea dejado en medio de la tierra.

Is 7:23 Y en aquel día cada lugar donde haya mil vides, que valgan mil siclos de plata, se convertirá en espinos y cardos.

Is 7:24 Los hombres irán allá con flechas y arco, porque toda la tierra será espinos y cardos.

Is 7:25 Y a todos los collados que se escardaban con azada, no irás por el temor de los espinos y de los cardos; más bien, se convertirán en lugar para soltar las reses y para ser pisoteado por las ovejas.

ISAÍAS 6 ISAÍAS 8

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ISAÍAS 8 Versión Recobro

ISAÍAS 8



Is 8:1 Luego me dijo Jehová: Toma una tabla grande y escribe en ella con caracteres legibles: A Maher-salal-has-baz;

Is 8:2 y Yo tomaré testigos fieles, al sacerdote Urías y a Zacarías, hijo de Jeberequías.

Is 8:3 Y me llegué a la profetisa, y ella concibió y dio a luz un hijo. Y me dijo Jehová: Ponle por nombre Maher-salal-has-baz,

Is 8:4 porque antes que este niño sepa decir: Padre mío, y Madre mía, serán quitadas las riquezas de Damasco y el botín de Samaria delante del rey de Asiria.

Is 8:5 Entonces volvió Jehová a hablarme, diciendo:

Is 8:6 Por cuanto ha rechazado este pueblo / las aguas de Siloé, que corren mansamente, y exulta / en Rezín y en el hijo de Remalías,

Is 8:7 ahora, pues, el Señor hace subir sobre ellos / las aguas impetuosas y abundantes del Éufrates / —al rey de Asiria y toda su gloria—, / el cual desbordará de todos sus cauces, / y se saldrá de todas sus riberas.

Is 8:8 Pasará arrolladoramente por Judá; desbordará y seguirá creciendo / hasta llegar al cuello; / y extendiendo sus alas, / llenará la anchura de Tu tierra, oh Emanuel.

Is 8:9 Sed quebrantados, oh pueblos, y sed destrozados; / escuchad, todos los que sois de lejanas tierras; / ceñíos, pero sed destrozados; / ceñíos, pero sed destrozados.

Is 8:10 Tomad consejo, pero será frustrado; / proferid palabra, pero no será firme; / porque Dios está con nosotros.

Is 8:11 Porque Jehová me habló de este modo con gran poder y me instruyó que no anduviera por el camino de este pueblo, diciendo:

Is 8:12 No llamaréis conspiración / a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; / ni temeréis lo que ellos temen, ni le mostraréis respetuoso temor.

Is 8:13 A Jehová de los ejércitos santificaréis; / sólo a Él debéis temer, sólo a Él debéis mostrar respetuoso temor.

Is 8:14 Entonces Él se convertirá en santuario, pero a las dos casas de Israel, / una piedra contra la cual se golpean, / una roca de tropiezo, / una trampa y un lazo a los habitantes de Jerusalén.

Is 8:15 Y muchos tropezarán ante éstas, / y caerán y serán quebrantados; / y serán enlazados y apresados.

Is 8:16 Ata el testimonio; sella la instrucción entre mis discípulos;

Is 8:17 y yo esperaré en Jehová, el cual esconde Su rostro de la casa de Jacob, y yo le aguardaré con anhelo.

Is 8:18 He aquí, yo y los hijos que Jehová me ha dado somos por señales y prodigios en Israel, de parte de Jehová de los ejércitos, que mora en el monte Sion.

Is 8:19 Cuando te digan: Inquirid de los que practican la necromancia y de los espíritus familiares, que chirrían y murmullan; diles: ¿No inquirirá un pueblo de su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?

Is 8:20 ¡A la ley y al testimonio! Si no hablan conforme a esta palabra, es porque la luz del alba no se halla en ellos.

Is 8:21 Y pasan por ella presionados y hambrientos; y cuando tienen hambre, se enojan y maldicen a su rey y a su Dios. Levantan su rostro en alto,

Is 8:22 y miran a la tierra, pero sólo hay aflicción y tinieblas, la lobreguez de quienes están en angustia y de quienes son arrojados en la oscuridad.

ISAÍAS 7 ISAÍAS 9

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ISAÍAS 9 Versión Recobro

ISAÍAS 9



Is 9:1 Pero no habrá siempre lobreguez donde había angustia: en tiempos pasados Él trató con desprecio a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí, pero después trata con gloria el camino del mar, que está al otro lado del Jordán, Galilea de las naciones.

Is 9:2 El pueblo que andaba en tinieblas / vio gran luz; / sobre los que moran en tierra de sombra de muerte, / luz ha resplandecido.

Is 9:3 Has multiplicado la nación; / has aumentado su alegría; / se alegran delante de Ti como se alegran en la siega, / como se regocijan los hombres cuando reparten el botín.

Is 9:4 Porque Tú quiebras el yugo de su carga, / y el bastón de sobre su hombro, / la vara de su opresor, / como en el día de Madián.

Is 9:5 Porque todas las botas / de los que con ellas pisotean en medio del tumulto de la batalla, / y las vestiduras / revolcadas en sangre, / serán quemadas, / serán combustible para el fuego.

Is 9:6 Porque un niño nos es nacido, / un Hijo nos es dado; / y el gobierno / está sobre Su hombro; / y se llamará Su nombre / Maravilloso Consejero, / Dios Fuerte, / Padre Eterno,
Príncipe de Paz.

Is 9:7 El aumento de Su gobierno / y Su paz no tendrán fin, / sobre el trono de David / y sobre Su reino, / de modo que sea establecido / y sostenido / en equidad y en justicia / desde ahora y por la eternidad. / El celo de Jehová de los ejércitos / hará esto.

Is 9:8 El Señor envía palabra contra Jacob, / y ésta cae sobre Israel.

Is 9:9 Y la sabe todo el pueblo, / Efraín y los habitantes de Samaria, / los que en orgullo y en altivez de corazón dicen:

Is 9:10 Los ladrillos han caído, pero edificaremos con piedras labradas; / han sido talados los sicómoros, pero en su lugar pondremos cedros.

Is 9:11 Entonces Jehová levanta a los adversarios de Rezín contra ellos, / e incita a sus enemigos.

Is 9:12 Del oriente, Aram, y del occidente, los filisteos: / a boca llena devoran a Israel. / Ni con todo esto se ha apartado Su ira, / sino que todavía Su mano está extendida.

Is 9:13 Pero el pueblo no se convierte a Aquel que los hiere, / ni busca a Jehová de los ejércitos.

Is 9:14 Luego Jehová corta de Israel cabeza y cola, / hoja de palmera y junco en un solo día.

Is 9:15 El anciano y el venerable de rostro es la cabeza; / el profeta y maestro de falsedad es la cola.

Is 9:16 Y los que dirigen a este pueblo lo extravían; / y los dirigidos por ellos están confundidos.

Is 9:17 A causa de esto el Señor no se regocijará en sus jóvenes, / ni de sus huérfanos y viudas tendrá compasión; / porque todos son profanos y malhechores, / y toda boca habla necedades. / Ni con todo esto se ha apartado Su ira, / sino que todavía Su mano está extendida.

Is 9:18 Porque la maldad arde como fuego, / espinos y cardos devora, / arde en la espesura del bosque; / como remolino suben en columna de humo.

Is 9:19 Por la ira desbordante de Jehová de los ejércitos es quemada una tierra, / y será el pueblo como combustible para el fuego; / nadie perdona ni a su hermano.

Is 9:20 Uno corta de un tajo lo que está a la derecha, pero tiene hambre; / otro come a la izquierda, pero no se sacia. / Cada cual come la carne de su brazo:

Is 9:21 Manasés a Efraín, y Efraín a Manasés; / ambos contra Judá. / Ni con todo esto se ha apartado Su ira, / sino que todavía Su mano está extendida.

ISAÍAS 8 ISAÍAS 10

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Jeremías Versión Recobro

JEREMÍAS



JEREMÍAS 1



Jer 1:1 Las palabras de Jeremías, hijo de Hilcías, de los sacerdotes que estuvieron en Anatot, en tierra de Benjamín,

Jer 1:2 a quien vino la palabra de Jehová en los días de Josías, hijo de Amón, rey de Judá, en el año decimotercero de su reinado.

Jer 1:3 Le vino también en días de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año undécimo de Sedequías, hijo de Josías, rey de Judá, hasta la cautividad de Jerusalén en el mes quinto.

Jer 1:4 Ahora bien, vino palabra de Jehová a mí, diciendo:

Jer 1:5 Antes que te formara en el vientre, te conocí; / y antes que salieras del vientre, te santifiqué. / Te he puesto por profeta a las naciones.

Jer 1:6 Entonces yo dije: ¡Ah, Señor Jehová! / He aquí, no sé hablar, / porque soy un joven.

Jer 1:7 Pero me dijo Jehová: / No digas: Soy un joven; / porque adondequiera que te envíe, irás; / y hablarás todo lo que te mande.

Jer 1:8 No tengas temor de sus rostros, / porque contigo estoy para librarte, declara Jehová.

Jer 1:9 Entonces extendió Jehová Su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: / He aquí, he puesto Mis palabras en tu boca.

Jer 1:10 Mira, te he puesto en este día / sobre las naciones y sobre los reinos, / para arrancar y para derrocar, / para destruir y para derribar, / para edificar y para plantar.

Jer 1:11 Luego la palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro.

Jer 1:12 Y me dijo Jehová: Bien has visto, porque Yo velo sobre Mi palabra para ponerla por obra.

Jer 1:13 Vino la palabra de Jehová a mí por segunda vez, diciendo: ¿Qué ves tú? Y dije: Veo una olla hirviendo, la cual miraba en dirección opuesta al norte.

Jer 1:14 Y me dijo Jehová: Del norte se soltará el mal sobre todos los habitantes de la tierra.

Jer 1:15 Porque ahora convoco a todas las familias de los reinos del norte, declara Jehová; y vendrán, y pondrá cada uno su trono a la entrada de las puertas de Jerusalén, junto a todos sus muros en derredor y contra todas las ciudades de Judá.

Jer 1:16 Y proferiré Mis juicios contra ellos, en cuanto a toda su maldad por la cual me abandonaron, quemaron incienso a otros dioses y adoraron las obras de sus propias manos.

Jer 1:17 Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate y háblales todo cuanto te mande. No te amedrentes delante de ellos, no sea que Yo te amedrente en su presencia.

Jer 1:18 He aquí, hoy Yo te he puesto por ciudad fortificada, por columna de hierro y por muros de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, contra sus príncipes, contra sus sacerdotes y contra el pueblo de la tierra.

Jer 1:19 Y pelearán contra ti, pero no prevalecerán contra ti; porque Yo estoy contigo, declara Jehová, para librarte.

ISAÍAS 66 JEREMÍAS 2

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JEREMÍAS 10 Versión Recobro

JEREMÍAS 10



Jer 10:1 Oíd la palabra que Jehová os habla, oh casa de Israel.

Jer 10:2 Así dice Jehová:
No aprendáis el camino de las naciones / ni tengáis temor de las señales de los cielos, / aunque las naciones las teman.

Jer 10:3 Porque las costumbres de los pueblos son vanidad, / pues leño cortado del bosque es su dios, / obra de manos de artífice con el hacha.

Jer 10:4 Con plata y oro lo adornan; / con clavos y martillo lo afirman / para que no se tambalee.

Jer 10:5 Son como poste en medio de un pepinar, / y no pueden hablar; / tienen que ser cargados, / porque no pueden andar. / No tengáis temor de ellos, / porque ni pueden hacer mal, / ni para hacer bien tienen poder.

Jer 10:6 No hay nadie como Tú, oh Jehová; / grande eres Tú, / y grande es Tu nombre en poder.

Jer 10:7 ¿Quién no te temerá, / oh Rey de las naciones? / Porque a Ti te corresponde el ser temido, / porque entre todos los sabios de las naciones / y en todos sus reinos, / no hay nadie como Tú.

Jer 10:8 Pero ellos a una son torpes y necios; / la instrucción de sus ídolos no es más que leño.

Jer 10:9 Plata batida / es traída de Tarsis, / y oro de Ufaz, / obra del artífice / y de manos del orfebre. / Su vestido es de azul y de púrpura; / todo ello es obra de peritos.

Jer 10:10 Mas Jehová es el Dios verdadero; / Él es el Dios vivo y el Rey eterno. / Ante Su ira tiembla la tierra, / y las naciones no pueden soportar Su indignación.

Jer 10:11 Les dirás así: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra perecerán de la tierra y de debajo de los cielos.

Jer 10:12 Él es quien hizo la tierra con Su poder, / el que estableció el mundo con Su sabiduría / y extendió los cielos con Su entendimiento.

Jer 10:13 Cuando Él emite Su voz, se produce un tumulto de aguas en los cielos, / y hace subir los vapores desde los confines de la tierra; / Él hace los relámpagos para la lluvia / y saca de Sus depósitos el viento.

Jer 10:14 Todo varón es torpe, falto de conocimiento; / todo orfebre es avergonzado por su ídolo, / porque falsedad es su imagen fundida, / y no hay aliento en éstos.

Jer 10:15 Vanidad son, obra de embuste; / en el tiempo de su castigo perecerán.

Jer 10:16 No es así la Porción de Jacob; / porque es Él quien lo formó todo, / e Israel es la tribu de Su heredad; / Jehová de los ejércitos es Su nombre.

Jer 10:17 Recoge de la tierra tu bagaje, / tú que habitas sitiada.

Jer 10:18 Porque así dice Jehová: / Arrojaré con honda / a los habitantes de la tierra / en esta ocasión, / y los pondré en angustia, / para que lo sientan.

Jer 10:19 ¡Ay de mí, por mi quebranto! / Mi herida es dolorosa. / Pero dije: Ciertamente aflicción mía es ésta, / y debo soportarla.

Jer 10:20 Mi tienda está destruida, y todas mis cuerdas están rotas; / mis hijos han partido de mi lado, y ya no existen; / no hay quien despliegue de nuevo mi tienda / y levante mis cortinas.

Jer 10:21 Porque los pastores son torpes / y no han buscado a Jehová; / por tanto, no han prosperado, / y todo su ganado se ha dispersado.

Jer 10:22 ¡Voz de noticias! He aquí, viene / un gran alboroto de la tierra del norte, / para convertir las ciudades de Judá / en desolación, en morada de chacales.

Jer 10:23 Yo sé, oh Jehová, / que el hombre no es dueño de su camino; / no es del hombre que camina / el dirigir sus pasos.

Jer 10:24 Corrígeme, oh Jehová, mas con medida; / no con Tu furor, no sea que me reduzcas a nada.

Jer 10:25 Derrama Tu ira sobre las naciones / que no te conocen, / y sobre las familias / que no invocan Tu nombre; / porque han devorado a Jacob, sí, lo han devorado y lo han consumido, / y han asolado su morada.

JEREMÍAS 9 JEREMÍAS 11

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JEREMÍAS 11 Versión Recobro

JEREMÍAS 11



Jer 11:1 Palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová, diciendo:

Jer 11:2 Escuchad las palabras de este pacto y habladlas a los varones de Judá y a los habitantes de Jerusalén.

Jer 11:3 Y les dirás: Así dice Jehová, el Dios de Israel: Maldito el varón que no escuche las palabras de este pacto,

Jer 11:4 el cual mandé a vuestros padres el día que los saqué de la tierra de Egipto, del horno de hierro, diciendo: Escuchad Mi voz y cumplid estas cosas conforme a todo lo que os mando; y vosotros seréis Mi pueblo, y Yo seré vuestro Dios,

Jer 11:5 para que confirme el juramento que hice a vuestros padres, que les daría una tierra que fluye leche y miel, como en este día. Y respondí y dije: Amén, Jehová.

Jer 11:6 Y Jehová me dijo: Proclama todas estas palabras en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, diciendo: Oíd las palabras de este pacto y ponedlas por obra.

Jer 11:7 Porque solemnemente advertí a vuestros padres el día que los hice subir de la tierra de Egipto, hasta hoy, madrugando para advertir, diciendo: Escuchad Mi voz.

Jer 11:8 Pero no escucharon ni inclinaron su oído, sino que cada cual anduvo en la obstinación de su malvado corazón; por tanto, traeré sobre ellos todas las palabras de este pacto, el cual mandé que cumpliesen, y no lo cumplieron.

Jer 11:9 Y me dijo Jehová: Se ha hallado una conspiración entre los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén.

Jer 11:10 Ellos se han vuelto a las iniquidades de sus antepasados, los cuales rehusaron escuchar Mis palabras, y se fueron tras otros dioses para servirlos. La casa de Israel y la casa de Judá han quebrantado Mi pacto, el cual Yo hice con sus padres.

Jer 11:11 Por tanto, así dice Jehová: Voy a traer sobre ellos el mal, del cual no podrán escapar; y clamarán a Mí, pero no los escucharé.

Jer 11:12 Luego irán las ciudades de Judá y los habitantes de Jerusalén, y clamarán a los dioses a quienes queman incienso, pero éstos ciertamente no los salvarán en el tiempo de su desgracia.

Jer 11:13 Porque según el número de tus ciudades son tus dioses, oh Judá; y según el número de las calles de Jerusalén habéis erigido altares a aquella cosa vergonzosa, altares para quemar incienso a Baal.

Jer 11:14 En cuanto a ti, no ores por este pueblo ni levantes por ellos clamor resonante ni oración, porque Yo no oiré cuando clamen a Mí a causa de su desgracia.

Jer 11:15 ¿Qué ha de hacer Mi amada en Mi casa / ya que ha cometido actos lascivos con tantos, / y la carne santa ha pasado de ti? / Cuando haces el mal, entonces te regocijas.

Jer 11:16 Jehová te puso por nombre: / olivo frondoso, hermoso en su fruto y en su parecer; / con ruido de un gran estrépito / ha prendido fuego en él, / y sus ramas están quebradas.

Jer 11:17 Y Jehová de los ejércitos, que te plantó, ha decretado el mal contra ti a causa de la maldad que la casa de Israel y la casa de Judá se han hecho a sí mismos, provocándome a ira al quemar incienso a Baal.

Jer 11:18 Jehová me lo hizo saber, y lo supe; luego me hiciste ver sus obras.

Jer 11:19 Y yo era como cordero manso llevado al matadero, pues no sabía que maquinaban designios contra mí, diciendo: Destruyamos el árbol con su fruto y cortémoslo de la tierra de los vivientes para que nadie se acuerde más de su nombre.

Jer 11:20 Pero, oh Jehová de los ejércitos, que juzgas con justicia, / Tú, que pruebas las partes internas y el corazón, / déjame ver Tu venganza sobre ellos, / porque a Ti he expuesto mi causa.

Jer 11:21 Por tanto, así dice Jehová acerca de los varones de Anatot, que buscan tu vida, diciendo: No profetices en nombre de Jehová, para que no mueras a nuestras manos;

Jer 11:22 así, pues, dice Jehová de los ejércitos: Voy a castigarlos: los jóvenes morirán a espada, sus hijos y sus hijas morirán de hambre;

Jer 11:23 y no quedará remanente de ellos, pues Yo traeré el mal sobre los varones de Anatot, en el año de su castigo.

JEREMÍAS 10 JEREMÍAS 12

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JEREMÍAS 12 Versión Recobro

JEREMÍAS 12



Jer 12:1 Justo eres Tú, oh Jehová, / cuando ante Ti defiendo mi causa; / sin embargo, hablaré contigo de Tus juicios: / ¿Por qué prospera el camino de los malvados? / ¿Por qué viven tranquilos todos los que obran con perfidia?

Jer 12:2 Los has plantado, y han echado raíces; / progresan y dan fruto. / Cercano estás Tú, en sus bocas, / mas lejos de sus partes internas.

Jer 12:3 Y Tú, oh Jehová, me conoces; Tú me ves, / y pruebas mi corazón para contigo. / Arrebátalos como a ovejas para el degolladero, / y sepáralos para el día de la matanza.

Jer 12:4 ¿Hasta cuándo hará duelo la tierra / y estará marchita la hierba de todo el campo? / Por la maldad de los que en ella moran, / las bestias y las aves han sido arrebatadas, / por cuanto dijeron: No verá Él nuestro fin.

Jer 12:5 Si corriste con los de a pie, y te cansaron, / ¿cómo entonces competirás con los caballos? / Si sólo en tierra de paz estás seguro, / ¿cómo te irá en la majestuosidad del Jordán?

Jer 12:6 Porque aun tus hermanos y la casa de tu padre, / aun ellos han obrado pérfidamente contigo; / aun ellos han clamado en voz alta en pos de ti. / No les creas, aunque te digan cosas buenas.

Jer 12:7 He abandonado Mi casa; / he desamparado Mi heredad; / he entregado a la amada de Mi alma / en manos de sus enemigos.

Jer 12:8 Mi heredad fue para Mí / como león en la selva; / contra Mí alzó su voz, / por tanto, la aborrecí.

Jer 12:9 ¿Es Mi heredad para Mí como una moteada ave de rapiña? / ¿No están contra ella aves de rapiña en derredor? / Id, reunid a todas las bestias del campo; / traedlas para que la devoren.

Jer 12:10 Muchos pastores han destruido Mi viña; / han hollado Mi porción; / han convertido en desierto desolado / Mi porción agradable.

Jer 12:11 La han convertido en desolación; / hace duelo ante Mí desolada; / ha sido asolada toda esta tierra, / porque no hubo nadie a quien le importara.

Jer 12:12 Sobre todas las alturas peladas del desierto / han venido destructores, / porque la espada de Jehová devora / desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo de la tierra; / no hay paz para ninguna carne.

Jer 12:13 Han sembrado trigo y siegan espinos, / se han fatigado sin provecho alguno; / por tanto, avergonzaos de vuestros frutos / a causa de la ardiente ira de Jehová.

Jer 12:14 Así dice Jehová en cuanto a todos Mis malvados vecinos, que han tocado la heredad que hice heredar a Mi pueblo Israel: Voy a arrancarlos de su tierra, y arrancaré de en medio de ellos a la casa de Judá.

Jer 12:15 Y después que los haya arrancado, volveré y tendré compasión de ellos, y los haré volver, cada uno a su heredad y cada cual a su tierra.

Jer 12:16 Y si aprenden diligentemente los caminos de Mi pueblo, para jurar en Mi nombre, diciendo: Vive Jehová, así como enseñaron a Mi pueblo a jurar por Baal, ellos serán edificados en medio de Mi pueblo.

Jer 12:17 Mas si no escuchan, arrancaré esa nación, sacándola de raíz y destruyéndola, declara Jehová.

JEREMÍAS 11 JEREMÍAS 13

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JEREMÍAS 13 Versión Recobro

JEREMÍAS 13



Jer 13:1 Así me dijo Jehová: Ve y cómprate un cinto de lino, y cíñelo a tus lomos, pero no lo metas en agua.

Jer 13:2 Entonces compré el cinto conforme a la palabra de Jehová, y lo ceñí a mis lomos.

Jer 13:3 Y vino a mí por segunda vez palabra de Jehová, diciendo:

Jer 13:4 Toma el cinto que compraste, que está en tus lomos, y levántate, ve al Éufrates y escóndelo allá en la hendidura de una peña.

Jer 13:5 Fui y lo escondí junto al Éufrates, como Jehová me había mandado.

Jer 13:6 Y después de muchos días me dijo Jehová: Levántate; ve al Éufrates y toma de allí el cinto que te mandé esconder allá.

Jer 13:7 Entonces fui al Éufrates, cavé y tomé el cinto del lugar donde lo había escondido; y he aquí, el cinto se había podrido y ya no servía para nada.

Jer 13:8 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Jer 13:9 Así dice Jehová: Del mismo modo destruiré la soberbia de Judá y la gran soberbia de Jerusalén.

Jer 13:10 Este pueblo malo, que rehúsa oír Mis palabras, que anda en la obstinación de su corazón y que va en pos de otros dioses para servirles y para adorarles, será como este cinto, que no sirve para nada.

Jer 13:11 Porque como este cinto se adhiere a los lomos del hombre, así hice adherirse a Mí a toda la casa de Israel y a toda la casa de Judá, declara Jehová, a fin de que fueran para Mí por pueblo, por nombre, por alabanza y por gloria; mas no quisieron escuchar.

Jer 13:12 Y les hablarás esta palabra: Así dice Jehová, Dios de Israel: Todo odre se llenará de vino. Y ellos te dirán: ¿No sabemos bien que todo odre se llenará de vino?

Jer 13:13 Entonces les dirás: Así dice Jehová: Voy a llenar de embriaguez a todos los habitantes de esta tierra, a los reyes que se sientan sobre el trono de David en lugar suyo, a los sacerdotes, a los profetas y a todos los habitantes de Jerusalén.

Jer 13:14 Y los estrellaré el uno contra el otro, los padres con los hijos juntamente, declara Jehová; no perdonaré, ni tendré piedad ni compasión, para no destruirlos.

Jer 13:15 Oíd y prestad oído, y no os envanezcáis, / porque Jehová ha hablado.

Jer 13:16 Dad gloria a Jehová vuestro Dios / antes que haga venir tinieblas, / antes que vuestros pies tropiecen en los montes del crepúsculo; / y buscaréis luz, / pero Él la transformará en sombra de muerte / y la convertirá en densa oscuridad.

Jer 13:17 Y si no oyereis esto, / en lugares secretos llorará mi alma a causa de vuestra soberbia; / y mi ojo llorará amargamente y derramará lágrimas, / porque el rebaño de Jehová fue hecho cautivo.

Jer 13:18 Di al rey y a la reina madre: / Humillaos, sentaos, / porque vuestra corona hermosa / ha caído de vuestras cabezas.

Jer 13:19 Las ciudades del sur han sido cerradas, / y no hay quien las abra; / toda Judá ha sido llevada al destierro, / ha sido del todo llevada al destierro.

Jer 13:20 Levantad vuestros ojos / y ved a los que vienen del norte. / ¿Dónde está el rebaño que te fue dado, / tus hermosas ovejas?

Jer 13:21 ¿Qué dirás cuando Él ponga como cabeza sobre ti / a aquellos a quienes tú enseñaste a ser tus amigos? / ¿No se apoderarán de ti dolores, / como los de mujer que está de parto?

Jer 13:22 Y si dices en tu corazón: / ¿Por qué me ha acontecido esto? / Por la magnitud de tu iniquidad han sido descubiertas tus faldas / y sufrido violencia tus calcañares.

Jer 13:23 ¿Podrá cambiar el cusita su piel, / o el leopardo sus manchas? / Entonces también podríais vosotros hacer el bien, / quienes estáis acostumbrados a hacer el mal.

Jer 13:24 Por tanto, Yo los esparciré como tamo arrastrado / por el viento del desierto.

Jer 13:25 Ésta es la que te toca en suerte, / la porción que Yo he medido para ti, / declara Jehová, / porque te has olvidado de Mí / y has confiado en la falsedad.

Jer 13:26 Yo también te quitaré las faldas levantándolas sobre tu rostro, / y se verá tu vergüenza.

Jer 13:27 Tus adulterios y tus relinchos, / la lascivia de tu fornicación / sobre los collados y en el campo, / tus cosas detestables, todo lo he visto. / ¡Ay de ti, oh Jerusalén! / ¿Hasta cuándo seguirás sin purificarte?

JEREMÍAS 12 JEREMÍAS 14

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JEREMÍAS 14 Versión Recobro

JEREMÍAS 14



Jer 14:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, respecto a la sequía:

Jer 14:2 Está de duelo Judá, / y sus puertas languidecen; / en negro hacen duelo en la tierra, / y sube el clamor de Jerusalén.

Jer 14:3 Sus nobles envían a sus siervos por agua; / llegan a las cisternas, / y no hallan agua; / vuelven con sus vasijas vacías; / se avergüenzan, se confunden / y cubren sus cabezas.

Jer 14:4 A causa del suelo que está agrietado, / porque no ha llovido en la tierra, / tienen vergüenza los labradores; / se cubren la cabeza.

Jer 14:5 Pues aun la cierva en el campo pare y abandona su cría, / porque no hay hierba.

Jer 14:6 Los asnos salvajes se ponen en las alturas peladas / y aspiran el viento como chacales; / desfallecen sus ojos, / porque no hay vegetación.

Jer 14:7 Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, / oh Jehová, actúa por amor de Tu nombre, / pues nuestras apostasías son muchas; / contra Ti hemos pecado.

Jer 14:8 Oh Esperanza de Israel, / Salvador suyo en tiempo de angustia, / ¿Por qué serás Tú como peregrino en la tierra, / como caminante que se retira para pasar la noche?

Jer 14:9 ¿Por qué has de ser como hombre atónito, / como hombre valiente que no puede salvar? / Sin embargo, Tú estás en medio nuestro, oh Jehová, / y nosotros somos llamados por Tu nombre; / no nos desampares.

Jer 14:10 Así dice Jehová a este pueblo: Aun así han amado vagar; no han refrenado sus pies. Por tanto, Jehová no se deleita en ellos; ahora Él se acordará de la iniquidad de ellos y castigará sus pecados.

Jer 14:11 Y me dijo Jehová: No ores por el bienestar de este pueblo.

Jer 14:12 Cuando ayunen, Yo no escucharé su clamor; cuando ofrezcan holocausto y ofrenda de harina, no los aceptaré, sino que los consumiré con espada, con hambre y con peste.

Jer 14:13 Y yo dije: ¡Ah, Señor Jehová! He aquí que los profetas les dicen: No veréis espada ni tendréis hambre, porque Yo os daré paz segura en este lugar.

Jer 14:14 Y me dijo Jehová: Falsamente profetizan los profetas en Mi nombre; no los envié ni les di orden ni les hablé. Os profetizan visión falsa, adivinación, cosa inútil y engaño de su propio corazón.

Jer 14:15 Por tanto, así dice Jehová acerca de los profetas que profetizan en Mi nombre, los cuales Yo no envié, y que dicen: Ni espada ni hambre habrá en esta tierra: Con espada y con hambre serán consumidos esos profetas.

Jer 14:16 Y el pueblo a quien profetizan será tirado en las calles de Jerusalén a causa del hambre y la espada; y no habrá quien los sepulte —ni a ellos ni a sus mujeres ni a sus hijos ni a sus hijas—, y sobre ellos derramaré su propia maldad.

Jer 14:17 Y les hablarás esta palabra: / Derramen mis ojos lágrimas / noche y día, y no cesen; / porque de gran quebrantamiento es quebrantada la virgen hija de mi pueblo, / de llaga muy dolorosa.

Jer 14:18 Si salgo al campo, / he aquí, muertos a espada; / y si entro en la ciudad, / he aquí, enfermos de hambre. / Porque tanto el profeta como el sacerdote / andarán vagando en tierra que no conocen.

Jer 14:19 ¿Has rechazado por completo a Judá / o aborrece Tu alma a Sion? / ¿Por qué nos has herido / sin que nos quede cura? / Buscábamos paz, pero no hubo bien; / tiempo de curación, pero hubo terror.

Jer 14:20 Reconocemos, oh Jehová, nuestra maldad, / la iniquidad de nuestros padres, porque contra Ti hemos pecado.

Jer 14:21 Por amor de Tu nombre, no nos desdeñes; / no deshonres Tu trono de gloria; / acuérdate, y no anules Tu pacto con nosotros.

Jer 14:22 ¿Hay entre las vanidades de las naciones quienes hagan llover? / ¿o en los cielos quienes den aguaceros? / ¿No eres Tú, oh Jehová nuestro Dios? / En Ti, pues, esperamos, / porque Tú has hecho todas estas cosas.

JEREMÍAS 13 JEREMÍAS 15

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JEREMÍAS 15 Versión Recobro

JEREMÍAS 15



Jer 15:1 Y me dijo Jehová: Aunque Moisés y Samuel se pusieran delante de Mí, no se volvería Mi alma hacia este pueblo. Échalos de Mi presencia, y que se vayan.

Jer 15:2 Y cuando te digan: ¿Adónde hemos de ir?, les dirás: Así dice Jehová:
Los destinados a la muerte, a la muerte; / los destinados a la espada, a la espada; / los destinados al hambre, al hambre; / y los destinados al cautiverio, al cautiverio.

Jer 15:3 Y los visitaré con cuatro clases de castigo, declara Jehová: espada para matar, perros para despedazar, y aves del cielo y bestias de la tierra para devorar y destruir.

Jer 15:4 Los haré motivo de horror para todos los reinos de la tierra, a causa de Manasés, hijo de Ezequías, rey de Judá, por lo que hizo en Jerusalén.

Jer 15:5 Porque ¿quién se apiadará de ti, oh Jerusalén? / ¿Quién se lamentará de ti? / ¿Quién se apartará de su camino para preguntar / por tu bienestar?

Jer 15:6 Tú me has abandonado, / declara Jehová. / Sigues retrocediendo, / y he extendido Mi mano contra ti / y te he destruido; / estoy cansado de arrepentirme.

Jer 15:7 Y los he aventado con bieldo / en las puertas de la tierra; / los he privado de hijos / y he destruido a Mi pueblo; / no se han vuelto de sus caminos.

Jer 15:8 Sus viudas se han multiplicado delante de Mí / más que la arena de los mares; / he traído a ellos, / contra la madre de los jóvenes, / destructor a mediodía; / he hecho que la angustia y el terror / caigan de repente sobre ella.

Jer 15:9 Languidece la que dio a luz siete; / exhala su vida. / Su sol se ha puesto siendo aún de día; / ha sido avergonzada y confundida. / Y lo que de ella quede, entregaré a la espada / delante de sus enemigos, / declara Jehová.

Jer 15:10 ¡Ay de mí, madre mía!, porque tú me diste a luz / como hombre de contienda y hombre de discordia para toda la tierra. / Nunca he dado en préstamo con interés, / ni me han dado en préstamo a mí; / sin embargo, todos me maldicen.

Jer 15:11 Jehová dijo: Sin duda te libraré por tu propio bien; / ciertamente haré que el enemigo te haga súplica / en tiempo de desgracia y en tiempo de angustia.

Jer 15:12 ¿Puede alguno quebrar el hierro, / el hierro del norte, o el bronce?

Jer 15:13 Tus riquezas y tus tesoros / entregaré al saqueo sin ningún precio, / y eso por todos tus pecados, / y dentro de todas tus fronteras;

Jer 15:14 haré que tus enemigos los lleven / a una tierra que no conoces; / porque fuego se ha encendido en Mi furor, / que arderá contra vosotros.

Jer 15:15 Oh Jehová, Tú lo sabes; / acuérdate de mí, visítame / y véngame de mis perseguidores. / No dejes que prevalezca Tu longanimidad para con ellos, de modo que me arrebaten; / sabe que por amor de Ti sufro oprobio.

Jer 15:16 Fueron halladas Tus palabras, y yo las comí; / y Tu palabra me fue / por alegría y por gozo de mi corazón, / pues por Tu nombre soy llamado, / oh Jehová, Dios de los ejércitos.

Jer 15:17 No me senté en la asamblea de burlones ni exulté; / a causa de Tu mano me senté solo, / porque me llenaste de indignación.

Jer 15:18 ¿Por qué es perpetuo mi dolor, / y mi llaga incurable, que no admite curación? / ¿Serás para mí como arroyo engañoso? / ¿como aguas que fallan?

Jer 15:19 Por tanto, así dice Jehová: / Si tú vuelves, Yo te restauraré; / estarás delante de Mí; / y si sacas lo precioso de entre lo que no tiene valor alguno, / serás como Mi boca; / se volverán a ti, / mas tú no te volverás a ellos.

Jer 15:20 Y te pondré en este pueblo / por muro fortificado de bronce; / y pelearán contra ti, / pero contra ti no prevalecerán; / porque Yo estoy contigo / para salvarte y para librarte, / declara Jehová.

Jer 15:21 Yo te libraré de la mano de los malvados, / y te redimiré de la mano de los que infunden terror.

JEREMÍAS 14 JEREMÍAS 16

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JEREMÍAS 16 Versión Recobro

JEREMÍAS 16



Jer 16:1 Vino a mí también palabra de Jehová, diciendo:

Jer 16:2 No tomarás para ti mujer, ni tendrás hijos ni hijas en este lugar.

Jer 16:3 Porque así dice Jehová acerca de los hijos y de las hijas que nazcan en este lugar, y de las madres que los den a luz y de los padres que los engendren en esta tierra:

Jer 16:4 De muertes miserables morirán, y no serán llorados ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra; con espada y con hambre serán consumidos, y sus cadáveres servirán de comida para las aves del cielo y para las bestias de la tierra.

Jer 16:5 Porque así dice Jehová: No entres en casa de duelo, ni vayas a llorar, ni te lamentes por ellos, porque de este pueblo, declara Jehová, Yo he quitado Mi paz, Mi benevolencia amorosa y Mis compasiones.

Jer 16:6 Morirán en esta tierra grandes y pequeños; no serán enterrados ni los llorarán, no se sajarán ni se raparán la cabeza por ellos.

Jer 16:7 No partirán pan por ellos en el duelo para consolarlos por sus muertos ni les darán a beber copa de consolación por su padre o por su madre.

Jer 16:8 Asimismo, no entrarás en casa de banquete para sentarte con ellos a comer y a beber.

Jer 16:9 Porque así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Yo haré cesar en este lugar, delante de vuestros ojos y en vuestros días, la voz de alegría y la voz de gozo, la voz de novio y la voz de novia.

Jer 16:10 Y cuando anuncies a este pueblo todas estas palabras y te digan ellos: ¿Por qué ha pronunciado Jehová contra nosotros todo este mal tan grande? ¿Y cuál es nuestra iniquidad? ¿Y qué pecado es el nuestro, que hemos cometido contra Jehová nuestro Dios?

Jer 16:11 Entonces les dirás: Porque vuestros padres me abandonaron, declara Jehová, y fueron en pos de otros dioses para servirlos y para adorarlos; mas a Mí me abandonaron y no guardaron Mi ley.

Jer 16:12 Y vosotros habéis hecho más mal que vuestros padres, porque he aquí, cada uno de vosotros anda tras la obstinación de su malvado corazón, no escuchándome a Mí.

Jer 16:13 Y os arrojaré lejos de esta tierra a una tierra que ni vosotros ni vuestros padres habéis conocido; y allá serviréis a otros dioses de día y de noche, pues no os mostraré favor.

Jer 16:14 Por tanto, he aquí, vienen días, declara Jehová, en que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel sacándolos de la tierra de Egipto,

Jer 16:15 sino: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel sacándolos de la tierra del norte y de todas las tierras adonde los había arrojado; porque Yo los haré volver a su tierra, la cual di a sus padres.

Jer 16:16 Pronto Yo enviaré a muchos pescadores, declara Jehová, y los pescarán; y después enviaré a muchos cazadores, y los cazarán por todo monte, por todo collado y por las hendiduras de las peñas.

Jer 16:17 Porque Mis ojos están sobre todos sus caminos; no se me ocultan de Mi rostro, ni su iniquidad se esconde de Mis ojos.

Jer 16:18 Pero primero pagaré al doble su iniquidad y su pecado, porque han profanado Mi tierra con los cadáveres de sus cosas detestables y han llenado Mi heredad con sus abominaciones.

Jer 16:19 Oh Jehová, fuerza mía y fortaleza mía, / refugio mío en el día de la angustia, / a Ti vienen naciones / desde los confines de la tierra y dicen: / Ciertamente nuestros padres heredaron falsedad / y vanidad, en lo cual no hay provecho.

Jer 16:20 ¿Hará acaso el hombre dioses para sí, / aunque no son dioses?

Jer 16:21 Por tanto, ahora les hago saber; / en este momento les hago conocer / Mi mano y Mi poder, / y sabrán que Mi nombre es Jehová.

JEREMÍAS 15 JEREMÍAS 17

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JEREMÍAS 17 Versión Recobro

JEREMÍAS 17



Jer 17:1 El pecado de Judá está escrito / con pluma de hierro; / con punta de diamante está grabado / en la tabla de su corazón, / y en los cuernos de vuestros altares,

Jer 17:2 mientras sus hijos se acuerdan / de sus altares y de sus Aseras, / que están junto a los árboles frondosos / sobre los collados altos.

Jer 17:3 Oh montaña Mía en el campo, / tus riquezas y todos tus tesoros / entregaré al saqueo, / tus lugares altos, por causa del pecado, / dentro de todas tus fronteras.

Jer 17:4 Te desprenderás tú mismo de la heredad / que Yo te había dado, / y te haré servir a tus enemigos / en tierra que no conoces; / porque fuego habéis encendido en Mi furor, / que para siempre arderá.

Jer 17:5 Así dice Jehová: / Maldito el varón que confía en el hombre, / que pone carne por su brazo / y cuyo corazón se aparta de Jehová.

Jer 17:6 Será como arbusto en el yermo, / y no verá cuando venga el bien, / sino que morará en los lugares secos en el desierto, / tierra de sal y no habitada.

Jer 17:7 Bendito el varón que confía en Jehová, / y cuya confianza es Jehová.

Jer 17:8 Será como árbol trasplantado junto a las aguas, / que echa sus raíces junto a la corriente, / y no temerá cuando llegue el calor; / porque sus hojas estarán frondosas, / y en el año de la sequía no se inquietará / ni dejará de dar fruto.

Jer 17:9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, / e incurable; / ¿quién lo conocerá?

Jer 17:10 Yo, Jehová, escudriño el corazón / y pruebo las partes internas, / para dar a cada uno según sus caminos, / según el fruto de sus obras.

Jer 17:11 Como perdiz que empolla lo que no puso, / es el que adquiere riquezas pero no con rectitud; / en la mitad de sus días éstas lo dejarán, / y en su postrimería será un insensato.

Jer 17:12 Trono de gloria, puesto en alto desde el principio, / es el lugar de nuestro santuario.

Jer 17:13 Tú eres la esperanza de Israel, oh Jehová; / todos los que te abandonan serán avergonzados. / Los que se apartan de Mí serán escritos en el polvo, / porque abandonaron a Jehová, / la fuente de aguas vivas.

Jer 17:14 Sáname, oh Jehová, y quedaré sano; / sálvame, y seré salvo, / porque Tú eres mi alabanza.

Jer 17:15 He aquí, ellos me dicen: / ¿Dónde está la palabra de Jehová? / ¡Que venga ahora!

Jer 17:16 Mas yo no me he apresurado a dejar de ser pastor en pos de Ti, / ni he deseado día de desastre. / Tú sabes que lo que salió de mis labios / estaba ante Tu faz.

Jer 17:17 No me seas Tú por terror, / pues mi refugio eres Tú en el día malo.

Jer 17:18 Sean avergonzados los que me persiguen, pero no sea yo avergonzado; / sean atemorizados ellos, pero que no me atemorice yo. / Trae sobre ellos día malo / y quebrántalos con doble destrucción.

Jer 17:19 Así me dijo Jehová: Ve y ponte a la puerta de los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los reyes de Judá, y asimismo en todas las puertas de Jerusalén,

Jer 17:20 y diles: Oíd la palabra de Jehová, oh reyes de Judá, todo Judá y todos los habitantes de Jerusalén que entráis por estas puertas:

Jer 17:21 Así dice Jehová: Prestad atención a vuestras almas y no llevéis carga en el día del Sábado, ni metáis nada por las puertas de Jerusalén.

Jer 17:22 Tampoco saquéis carga de vuestras casas en el día del Sábado ni hagáis trabajo alguno, sino santificad el día del Sábado, como mandé a vuestros padres.

Jer 17:23 Pero ellos no escucharon ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz para no oír ni recibir corrección.

Jer 17:24 No obstante, si vosotros me escucháis, declara Jehová y no metéis carga por las puertas de esta ciudad en el día del Sábado, sino que santificáis el día del Sábado y no hacéis en él ningún trabajo,

Jer 17:25 entonces los reyes y los príncipes que se sientan sobre el trono de David, montados en carros y en caballos, entrarán por las puertas de esta ciudad, ellos y sus príncipes, los varones de Judá y los habitantes de Jerusalén; y esta ciudad será habitada para siempre.

Jer 17:26 Y vendrán de las ciudades de Judá, de los alrededores de Jerusalén, de la tierra de Benjamín, de la tierra baja, de la región montañosa y del Neguev, trayendo holocaustos, sacrificios, ofrendas de harina y olíbano, y trayendo sacrificio de acción de gracias a la casa de Jehová.

Jer 17:27 Pero si no me escucháis para santificar el día del Sábado y para no traer carga cuando entréis por las puertas de Jerusalén en día del Sábado, entonces encenderé fuego en sus puertas, que consumirá los palacios de Jerusalén y no se apagará.

JEREMÍAS 16 JEREMÍAS 18

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JEREMÍAS 18 Versión Recobro

JEREMÍAS 18



Jer 18:1 Palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová, diciendo:

Jer 18:2 Levántate y desciende a la casa del alfarero, y allí te dejaré oír Mis palabras.

Jer 18:3 Entonces descendí a la casa del alfarero, y he aquí, estaba allí trabajando sobre la rueda.

Jer 18:4 Pero la vasija que él hacía de barro se echó a perder en manos del alfarero; así que volvió a hacer de ella otra vasija, según le pareció mejor al alfarero hacerla.

Jer 18:5 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Jer 18:6 ¿No podré Yo hacer de vosotros, oh casa de Israel, como este alfarero?, declara Jehová. He aquí, como el barro en manos del alfarero, así sois vosotros en Mis manos, oh casa de Israel.

Jer 18:7 En el momento en que hablo con respecto a una nación, o a un reino, para arrancarlo, derribarlo o destruirlo,

Jer 18:8 y si aquella nación de la cual he hablado se convierte de su maldad, Yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles.

Jer 18:9 Y en el momento en que hablo con respecto a una nación, o a un reino, para edificarlo o plantarlo,

Jer 18:10 y si hace lo malo delante de Mis ojos, no escuchando Mi voz, entonces me arrepentiré del bien que había dicho que le haría.

Jer 18:11 Ahora pues, habla a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: He aquí, Yo dispongo el mal contra vosotros y trazo designios contra vosotros. Volveos ahora cada uno de su mal camino, y enmendad vuestros caminos y vuestras obras.

Jer 18:12 Mas ellos dicen: ¡No hay esperanza! Pues andaremos en pos de nuestros propios planes, y cada cual hará según la obstinación de su malvado corazón.

Jer 18:13 Por tanto, así dice Jehová: / Preguntad ahora entre las naciones: / ¿Quién ha oído cosas semejantes? / La virgen de Israel / ha hecho algo muy horrible.

Jer 18:14 ¿Desaparecerá acaso la nieve del Líbano / de la piedra del campo? / ¿Se secarán las aguas frías / que corren desde lejos?

Jer 18:15 Pero Mi pueblo me ha olvidado; / quema incienso a la vanidad / y tropieza en sus caminos, / apartándose de las sendas antiguas / para caminar por desvíos / y no por camino alzado,

Jer 18:16 para convertir su tierra en asombro, / objeto de siseo perpetuo. / Todos los que pasan por ella se asombrarán, / y menearán la cabeza.

Jer 18:17 Como viento solano los esparciré / delante del enemigo; / les mostraré Mi espalda y no Mi rostro / en el día de su calamidad.

Jer 18:18 Luego dijeron: Venid, maquinemos tramas contra Jeremías; pues la ley no le faltará al sacerdote, ni el consejo al sabio ni la palabra al profeta. Venid e hirámoslo con la lengua, y no prestemos atención a ninguna de sus palabras.

Jer 18:19 Préstame atención, oh Jehová, / y escucha la voz de los que contienden conmigo.

Jer 18:20 ¿Se recompensa mal por bien? / Porque han cavado una fosa para mi vida. / Acuérdate de que me puse delante de Ti / para hablar bien por ellos, / para apartar de ellos Tu furor.

Jer 18:21 Por tanto, entrega sus hijos al hambre, / y arrójalos al poder de la espada; / que sus mujeres / sean privadas de hijos y sean viudas; / sean puestos a muerte sus maridos, / heridos a espada sus jóvenes en la batalla.

Jer 18:22 Óigase el clamor de sus casas, / cuando de repente traigas sobre ellos una tropa; / porque han cavado un hueco para prenderme, / y han escondido lazos para mis pies.

Jer 18:23 Pero Tú, oh Jehová, conoces / todo su consejo contra mí para darme muerte. / No seas propicio con respecto a su iniquidad, / ni borres su pecado de delante de Ti; / sean derribados delante de Ti, / y en el tiempo de Tu furor haz así con ellos.

JEREMÍAS 17 JEREMÍAS 19

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JEREMÍAS 19 Versión Recobro

JEREMÍAS 19



Jer 19:1 Así dice Jehová: Ve y compra una vasija de barro del alfarero, y toma contigo a algunos de los ancianos del pueblo y a algunos de los ancianos de los sacerdotes;

Jer 19:2 y sal al valle del hijo de Hinom, que está a la entrada de la puerta del Tiesto, y proclama allí las palabras que Yo te hablaré

Jer 19:3 y di: Oíd la palabra de Jehová, oh reyes de Judá y habitantes de Jerusalén: Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Voy a traer mal sobre este lugar, tal que a todo el que lo oye le zumbarán los oídos;

Jer 19:4 porque me han abandonado, han enajenado este lugar y han quemado en él incienso a otros dioses, los cuales ni ellos habían conocido, ni sus padres ni los reyes de Judá; y han llenado este lugar con sangre de inocentes.

Jer 19:5 Edificaron los lugares altos de Baal, para quemar con fuego a sus hijos en holocaustos a Baal; cosa que no mandé, ni hablé ni me subió al corazón.

Jer 19:6 Por tanto, he aquí vienen días, declara Jehová, en que este lugar no se llamará más Tofet ni valle del hijo de Hinom, sino valle de la matanza.

Jer 19:7 Y haré nulo el consejo de Judá y de Jerusalén en este lugar, y los haré caer a espada delante de sus enemigos y a manos de los que buscan sus vidas, y daré sus cadáveres para comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra.

Jer 19:8 Convertiré esta ciudad en asombro y siseo; todo aquel que pase por ella se asombrará y siseará a causa de todas sus heridas.

Jer 19:9 Les haré comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas, y cada uno comerá la carne de su prójimo, en el asedio y en la aflicción con que los angustian sus enemigos y los que buscan sus vidas.

Jer 19:10 Entonces quebrarás la vasija ante los ojos de los varones que van contigo,

Jer 19:11 y les dirás: Así dice Jehová de los ejércitos: De esta forma quebrantaré a este pueblo y a esta ciudad, como quien quiebra una vasija del alfarero de modo que no se puede reparar más; y en Tofet serán enterrados, porque no habrá otro lugar para enterrar.

Jer 19:12 Así haré a este lugar, declara Jehová, y a sus habitantes, poniendo esta ciudad como Tofet.

Jer 19:13 Las casas de Jerusalén y las casas de los reyes de Judá serán como el lugar de Tofet, contaminadas, por causa de todas las casas sobre cuyos tejados quemaron incienso a todo el ejército del cielo y vertieron libaciones a otros dioses.

Jer 19:14 Entonces regresó Jeremías de Tofet, adonde le había enviado Jehová a profetizar, y se puso de pie en el atrio de la casa de Jehová y dijo a todo el pueblo:

Jer 19:15 Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Voy a traer sobre esta ciudad y sobre todas sus ciudades todo el mal que he hablado contra ella, porque han endurecido su cerviz para no oír Mis palabras.

JEREMÍAS 18 JEREMÍAS 20

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JEREMÍAS 2 Versión Recobro

JEREMÍAS 2



Jer 2:1 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Jer 2:2 Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: / Me acuerdo de ti, de la bondad de tu juventud, / del amor de tu noviazgo, / cuando me seguías en el desierto, / en tierra no sembrada.

Jer 2:3 Israel era santidad a Jehová, / primicias de Su aumento; / todos los que comían de ella eran culpables; / mal venía sobre ellos, / declara Jehová.

Jer 2:4 Oíd la palabra de Jehová, oh casa de Jacob y todas las familias de la casa de Israel.

Jer 2:5 Así dice Jehová:
¿Qué iniquidad hallaron en Mí vuestros padres, / que se alejaron de Mí, / y anduvieron tras la vanidad / y se hicieron vanos?

Jer 2:6 Y no dijeron: ¿Dónde está Jehová, / que nos hizo subir de la tierra de Egipto, / que nos condujo por el desierto, / por una tierra de yermos y de hondonadas, / por tierra de sequía y de sombra de muerte, / por una tierra por la cual nadie pasa / y donde ningún hombre mora?

Jer 2:7 Y os introduje en la tierra de campo fructífero, / para que comierais de su fruto y de sus bienes. / Mas entrasteis y contaminasteis Mi tierra, / e hicisteis de Mi heredad abominación.

Jer 2:8 Los sacerdotes no dijeron: / ¿Dónde está Jehová? / Los que se ocupan de la ley no me conocieron; / los pastores transgredieron contra Mí, / y los profetas profetizaron por Baal / y anduvieron tras lo que no les aprovechó.

Jer 2:9 Por tanto, aún contenderé con vosotros, declara Jehová, / y con los hijos de vuestros hijos contenderé.

Jer 2:10 Pasad, pues, a las costas de Quitim y mirad; / enviad a Cedar y considerad cuidadosamente, / y ved si se ha hecho cosa semejante a ésta.

Jer 2:11 ¿Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses, / aunque ellos no son dioses? / Sin embargo, Mi pueblo ha cambiado su gloria / por lo que no les aprovecha.

Jer 2:12 Asombraos de esto, oh cielos, / y horrorizaos; desolaos en gran manera, / declara Jehová.

Jer 2:13 Porque dos males ha cometido Mi pueblo: / me han abandonado a Mí, / fuente de aguas vivas, / a fin de cavar para sí cisternas, / cisternas rotas, / que no retienen agua.

Jer 2:14 ¿Es Israel esclavo? ¿Es esclavo nacido en casa? / ¿Por qué ha venido a ser presa?

Jer 2:15 Los leoncillos rugieron contra él; / alzaron su voz. / Asolaron su tierra; / quemadas están sus ciudades, sin habitante alguno.

Jer 2:16 Incluso los hijos de Menfis y de Tafnes / te afeitaron la coronilla.

Jer 2:17 ¿Acaso no te acarreó esto / el haber dejado a Jehová tu Dios / cuando te conducía por el camino?

Jer 2:18 Y ahora, ¿qué tienes tú en el camino de Egipto, / para que bebas las aguas del Sihor? / ¿Y qué tienes tú en el camino de Asiria, / para que bebas las aguas del Río?

Jer 2:19 Tu propia maldad te corregirá, / y tus apostasías te reprenderán. / Reconoce, pues, y ve que es malo y amargo / el haber dejado a Jehová tu Dios, / y que en ti no se halle Mi temor, / declara el Señor, Jehová de los ejércitos.

Jer 2:20 Porque desde hace mucho tiempo rompiste tu yugo, / te quitaste tus ataduras, / y dijiste: ¡No serviré! / Con todo esto, sobre todo collado alto / y debajo de todo árbol frondoso / te echabas, cometiendo fornicación.

Jer 2:21 Pero Yo, Yo te había plantado como vid escogida, / toda ella de simiente fiel. / ¿Cómo, pues, te has convertido delante de Mí / en sarmientos degenerados de una vid extraña?

Jer 2:22 Porque aunque te laves con lejía / y amontones jabón sobre ti, / la mancha de tu iniquidad permanece aún delante de Mí, / declara el Señor Jehová.

Jer 2:23 ¿Cómo puedes decir: No estoy contaminada, / no he ido tras los Baales? / Mira tu proceder en el valle; / conoce lo que has hecho. / Eres como camella joven y liviana que entrelaza sus caminos,

Jer 2:24 / como asna salvaje acostumbrada al desierto, / que en su ardor olfatea el viento. / De su lujuria, ¿quién la refrenará? / Ninguno que la busque se fatigará: / la hallarán en su mes.

Jer 2:25 Guarda tu pie de andar descalzo / y tu garganta de la sed; / mas dijiste: No hay remedio. / ¡No! Porque a extranjeros he amado, / y tras ellos he de ir.

Jer 2:26 Como se avergüenza el ladrón cuando es descubierto, / así la casa de Israel se ha avergonzado / —ellos, sus reyes, sus príncipes, / sus sacerdotes y sus profetas,

Jer 2:27 que dicen a un leño: Mi padre eres tú, / y a una piedra: Tú me has engendrado—, / porque me volvieron la espalda / y no el rostro. / Pero en el tiempo de su desgracia dirán: / Levántate y sálvanos.

Jer 2:28 Pero, ¿dónde están tus dioses que hiciste para ti? / Levántense ellos, a ver si te podrán salvar en el tiempo de tu desgracia; / pues según el número de tus ciudades, / oh Judá, son tus dioses.

Jer 2:29 ¿Por qué contendéis conmigo? / Todos vosotros habéis transgredido contra Mí, / declara Jehová.

Jer 2:30 En vano he herido a vuestros hijos: / no han recibido corrección. / Vuestra espada devoró a vuestros profetas / como león destrozador.

Jer 2:31 ¡Oh generación!, atended vosotros a la palabra de Jehová: / ¿He sido Yo un desierto para Israel / o una tierra de densa oscuridad? / ¿Por qué dice Mi pueblo: Andamos errantes, / ya no vendremos a Ti?

Jer 2:32 ¿Puede la virgen olvidarse de sus adornos, / o la desposada de sus galas? / Pero Mi pueblo se ha olvidado de Mí / por innumerables días.

Jer 2:33 ¡Qué bien preparas tus caminos / para buscar amor! / Por eso aun a las malvadas / has enseñado tus caminos.

Jer 2:34 También se halla en tus faldas / la sangre de las vidas de pobres inocentes. / No los hallaste en el acto de forzar entrada; / sin embargo, los mataste a causa de todas estas cosas.

Jer 2:35 Mas dijiste: Soy inocente; / de cierto Su ira se apartará de mí. / He aquí, Yo entraré en juicio contigo, / porque dices: No he pecado.

Jer 2:36 ¿Para qué discurres tanto, / cambiando tus caminos? / También serás avergonzada por Egipto, / como fuiste avergonzada por Asiria.

Jer 2:37 Sí, de allí saldrás / con las manos sobre tu cabeza; / porque Jehová ha desechado a aquellos en quienes tú confías, / y no prosperarás con ellos.

JEREMÍAS 1 JEREMÍAS 3

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JEREMÍAS 20 Versión Recobro

JEREMÍAS 20



Jer 20:1 Ahora bien, Pasur, hijo del sacerdote Imer, que era oficial principal en la casa de Jehová, oyó a Jeremías profetizar estas cosas.

Jer 20:2 Entonces azotó Pasur al profeta Jeremías, y lo puso en el cepo que estaba en la puerta superior de Benjamín, la cual estaba junto a la casa de Jehová.

Jer 20:3 Y al día siguiente, cuando Pasur soltó a Jeremías del cepo, Jeremías le dijo: Jehová ya no llama tu nombre Pasur, sino Magor-misabib.

Jer 20:4 Porque así dice Jehová: Haré que seas un terror para ti mismo y para todos tus amigos, y caerán por la espada de sus enemigos, y tus ojos lo verán; y a todo Judá entregaré en manos del rey de Babilonia, quien los llevará cautivos a Babilonia y los matará a espada.

Jer 20:5 Entregaré asimismo toda la riqueza de esta ciudad, todas sus ganancias y todas sus cosas preciosas; ciertamente entregaré todos los tesoros de los reyes de Judá en manos de sus enemigos, que los saquearán, los tomarán y los llevarán a Babilonia.

Jer 20:6 Y tú, Pasur, y todos los que moran en tu casa iréis al cautiverio; entrarás en Babilonia y allí morirás, y allí serás enterrado, tú y todos tus amigos a los cuales has profetizado falsamente.

Jer 20:7 Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; / me has agarrado y has prevalecido. / Todo el día he venido a ser motivo de risa; / todos se burlan de mí.

Jer 20:8 Porque cuantas veces hablo, doy voces; / proclamo violencia y destrucción, / porque la palabra de Jehová ha venido a ser para mí / oprobio y escarnio todo el día.

Jer 20:9 Pero si digo: No haré mención de Él / ni hablaré más en Su nombre, / siento en mi corazón como un fuego ardiente, / encerrado en mis huesos; / me canso de contenerlo, / y no puedo.

Jer 20:10 Porque oigo la calumnia de muchos, / el terror por todas partes: / ¡Denunciadlo; sí, denunciémoslo! / Todo amigo íntimo / aguarda mi tropiezo y dice:
Tal vez se engañe, de modo que prevalezcamos contra él / y tomemos de él nuestra venganza.

Jer 20:11 Mas Jehová está conmigo como un valiente temible, / por tanto, los que me persiguen tropezarán y no prevalecerán; / serán avergonzados en gran manera —porque no han prosperado— / con humillación eterna que jamás se olvidará.

Jer 20:12 Pero, oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, / que ves las partes internas y el corazón, / déjame ver Tu venganza contra ellos, / porque a Ti he expuesto mi causa.

Jer 20:13 Cantad a Jehová, / alabad a Jehová, / porque ha librado el alma del pobre / de manos de los malhechores.

Jer 20:14 Maldito el día / en que nací; / no sea bendecido el día / en que mi madre me dio a luz.

Jer 20:15 Maldito el hombre que dio nuevas / a mi padre, diciendo: / Hijo varón te ha nacido, / dándole así mucho gozo.

Jer 20:16 Y sea tal hombre como las ciudades / que asoló Jehová, de lo cual no se arrepintió; / oiga gritos de mañana / y alarmas a mediodía,

Jer 20:17 porque no me mató en el vientre, / de modo que mi madre hubiera sido mi sepulcro, / y su vientre embarazado para siempre.

Jer 20:18 ¿Por qué es esto? ¿Salí del vientre / para ver angustia y tristeza / a fin de que mis días se gastaran en vergüenza?

JEREMÍAS 19 JEREMÍAS 21

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JEREMÍAS 21 Versión Recobro

JEREMÍAS 21



Jer 21:1 Palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová cuando el rey Sedequías envió a él a Pasur, hijo de Malquías, y al sacerdote Sofonías, hijo de Maasías, diciendo:

Jer 21:2 Consulta de nuestra parte a Jehová, porque Nabucadrezar, rey de Babilonia, hace guerra contra nosotros. Quizá Jehová haga con nosotros según todas Sus maravillas, de modo que aquél se vaya de nosotros.

Jer 21:3 Entonces Jeremías les dijo: Diréis así a Sedequías:

Jer 21:4 Así dice Jehová, el Dios de Israel: Voy a volver atrás las armas de guerra que están en vuestras manos y con las que peleáis contra el rey de Babilonia y contra los caldeos, que os sitian fuera de la muralla; y Yo los congregaré en medio de esta ciudad.

Jer 21:5 Yo mismo pelearé contra vosotros con mano extendida y con brazo fuerte, y con enojo, ira y gran indignación.

Jer 21:6 Y heriré a los habitantes de esta ciudad, tanto al hombre como a la bestia; morirán de una gran peste.

Jer 21:7 Y después, declara Jehová, entregaré a Sedequías, rey de Judá, a sus siervos y al pueblo —los que queden en esta ciudad después de la peste, de la espada y del hambre— en manos de Nabucadrezar, rey de Babilonia, en manos de sus enemigos y en manos de los que buscan sus vidas, y él los herirá a filo de espada; no se apiadará de ellos, ni los perdonará ni tendrá compasión de ellos.

Jer 21:8 Y a este pueblo dirás: Así dice Jehová: Pongo delante de vosotros camino de vida y camino de muerte.

Jer 21:9 El que quede en esta ciudad morirá por la espada, el hambre y la peste; mas el que salga y se entregue a los caldeos que os tienen sitiados, vivirá y tendrá su propia vida por botín.

Jer 21:10 Porque he puesto Mi rostro contra esta ciudad para mal, y no para bien, declara Jehová; en manos del rey de Babilonia será entregada, y él le prenderá fuego.

Jer 21:11 Y a la casa del rey de Judá, di: Oíd palabra de Jehová,

Jer 21:12 oh casa de David, así dice Jehová: / Ejecutad juicio cada mañana / y librad al despojado de manos del opresor, / no sea que salga Mi ira como fuego / y arda, y no haya quien lo apague, / a causa de la maldad de vuestras obras.

Jer 21:13 He aquí, Yo estoy contra ti, oh habitante del valle, / oh roca de la llanura, declara Jehová, / vosotros que decís: ¿Quién descenderá contra nosotros, / y quién entrará en nuestras moradas?

Jer 21:14 Yo os castigaré conforme al fruto de vuestras obras, / declara Jehová, / y haré encender fuego en su bosque, / y consumirá todo lo que está alrededor de ella.

JEREMÍAS 20 JEREMÍAS 22

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JEREMÍAS 22 Versión Recobro

JEREMÍAS 22



Jer 22:1 Así dice Jehová: Desciende a la casa del rey de Judá y habla allí esta palabra.

Jer 22:2 Di: Oye la palabra de Jehová, oh rey de Judá, que estás sentado sobre el trono de David, tú, tus siervos y tu pueblo que entra por estas puertas:

Jer 22:3 Así dice Jehová: Haced juicio y justicia, librad al despojado de manos del opresor, y no maltratéis ni hagáis violencia al peregrino, al huérfano o a la viuda; no derraméis sangre inocente en este lugar.

Jer 22:4 Porque si en verdad hacéis esto, reyes que en lugar de David se sientan sobre su trono entrarán montados en carros y en caballos; el rey, sus siervos y su pueblo entrarán por las puertas de esta casa;

Jer 22:5 pero si no escucháis estas cosas, por Mí mismo juro, declara Jehová, que esta casa vendrá a ser una ruina.

Jer 22:6 Porque así dice Jehová en cuanto a la casa del rey de Judá:
Como Galaad eres tú para Mí, / la cima del Líbano; / sin embargo, sin duda te convertiré en desierto, / ciudades no habitadas.

Jer 22:7 Contra ti apartaré destructores, / cada uno con sus armas; / cortarán tus cedros escogidos / y los echarán en el fuego.

Jer 22:8 Y muchas naciones pasarán junto a esta ciudad, y dirán cada uno a su prójimo: ¿Por qué hizo esto Jehová con esta gran ciudad?

Jer 22:9 Y dirán: Porque ellos abandonaron el pacto de Jehová su Dios y se postraron ante otros dioses y les sirvieron.

Jer 22:10 No lloréis al muerto ni hagáis lamentación por él; / más bien, llorad amargamente por el que se va, / porque no volverá jamás ni verá / la tierra donde nació.

Jer 22:11 Porque así dice Jehová acerca de Salum, hijo de Josías, rey de Judá, el cual fue hecho rey en lugar de su padre Josías, y que salió de este lugar: No volverá más aquí,

Jer 22:12 sino que en el lugar adonde lo desterraron, allí morirá y no verá más esta tierra.

Jer 22:13 ¡Ay del que edifica su casa sin justicia, / y sus aposentos altos sin equidad, / sirviéndose de su prójimo de balde / y no dándole el salario de su trabajo!

Jer 22:14 Que dice: Edificaré para mí casa grande, / con amplios aposentos altos; / y le abre ventanas, la recubre de cedro / y la pinta de bermellón.

Jer 22:15 ¿Acaso eres rey porque / rivalizas a los demás en cedro? / ¿No comió y bebió tu padre, / e hizo juicio y justicia? Por eso le iba bien.

Jer 22:16 Él juzgó la causa del pobre y del menesteroso; entonces todo iba bien. / ¿No es esto conocerme?, / declara Jehová.

Jer 22:17 Mas tus ojos y tu corazón / no son sino para tu propia ganancia deshonesta, / para derramar sangre inocente / y para ejercer opresión y violencia.

Jer 22:18 Por tanto, así dice Jehová acerca de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá:
No plañirán por él, diciendo: / ¡Ay, hermano mío!, o: ¡Ay, hermana! / No plañirán por él, diciendo: / ¡Ay, señor!, o: ¡Ay, su majestad!

Jer 22:19 Con entierro de asno será enterrado; / arrastrado y echado / fuera de las puertas de Jerusalén.

Jer 22:20 Sube al Líbano y clama; / en Basán alza tu voz / y clama desde Abarim, / porque todos tus amantes han sido destrozados.

Jer 22:21 Te hablé en tu prosperidad, / mas dijiste: No escucharé. / Éste ha sido tu camino desde tu juventud, / que nunca has escuchado Mi voz.

Jer 22:22 A todos tus pastores pastoreará el viento, / y tus amantes irán al cautiverio; / luego te avergonzarás y te confundirás / a causa de toda tu maldad.

Jer 22:23 Oh habitante del Líbano, / que hiciste tu nido entre los cedros, / ¡cómo se apiadarán de ti cuando te vengan los dolores, / angustia como de una mujer que está de parto!

Jer 22:24 Vivo Yo, declara Jehová, que si Conías, hijo de Joacim, rey de Judá, fuera el anillo de sellar en Mi mano derecha, aun de allí te arrancaría,

Jer 22:25 y te entregaría en manos de los que buscan tu vida, en manos de los que temes: sí, en manos de Nabucadrezar, rey de Babilonia, y en manos de los caldeos.

Jer 22:26 Te arrojaré a ti y a tu madre que te dio a luz a otra tierra en la que no nacisteis, y allí moriréis.

Jer 22:27 Pero a la tierra a la cual ellos anhelan volver, allá no volverán.

Jer 22:28 ¿Es este hombre Conías un recipiente menospreciado y quebrado? / ¿O es una vasija en quien nadie se deleita? / ¿Por qué fueron arrojados él y su descendencia, / y echados a una tierra que no habían conocido?

Jer 22:29 ¡Oh tierra, tierra, tierra! / Oye palabra de Jehová:

Jer 22:30 Así dice Jehová: / Inscribid a este hombre como privado de hijos, / como hombre que no prosperará en sus días, / porque ninguno de su descendencia prosperará, / ninguno logrará sentarse sobre el trono de David / ni reinar de nuevo en Judá.

JEREMÍAS 21 JEREMÍAS 23

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JEREMÍAS 23 Versión Recobro

JEREMÍAS 23



Jer 23:1 ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de Mis pastos!, declara Jehová.

Jer 23:2 Por tanto, así dice Jehová, el Dios de Israel, acerca de los pastores que pastorean a Mi pueblo: Vosotros habéis dispersado Mi rebaño y lo habéis ahuyentado, y no lo habéis visitado; os visitaré y pondré sobre vosotros la maldad de vuestras obras, declara Jehová.

Jer 23:3 Entonces Yo mismo recogeré el remanente de Mi rebaño de todas las tierras adonde lo ahuyenté, y lo haré volver a sus pastos; allí será fructífero y se multiplicará.

Jer 23:4 Y levantaré sobre ellos pastores que los pastorearán, y no temerán más, ni se espantarán ni faltará ninguna, declara Jehová.

Jer 23:5 He aquí, vienen días, / declara Jehová, / en que levantaré a David Renuevo justo; / Él reinará como Rey, actuará con prudencia / y hará derecho y justicia en la tierra.

Jer 23:6 En Sus días será salvo Judá, / e Israel habitará seguro; / y éste es Su nombre con el cual será llamado: / Jehová, justicia nuestra.

Jer 23:7 Por tanto, he aquí que vienen días, declara Jehová, en que no dirán más: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel sacándolos de la tierra de Egipto,

Jer 23:8 sino: Vive Jehová, que hizo subir y trajo la descendencia de la casa de Israel sacándolos de la tierra del norte y de todas las tierras adonde Yo los había ahuyentado, para que habiten en su propia tierra.

Jer 23:9 En cuanto a los profetas:
Mi corazón está quebrantado dentro de mí; / todos mis huesos se estremecen. / Estoy como un ebrio, / incluso como hombre valiente dominado por el vino, / a causa de Jehová / y a causa de las palabras de Su santidad.

Jer 23:10 Porque la tierra está llena de adúlteros; / porque a causa de la maldición la tierra hace duelo / y los pastos del desierto se han secado; / la carrera de ellos es maligna, / y su valentía no es recta.

Jer 23:11 Porque tanto el profeta como el sacerdote son profanos; / aun en Mi casa he hallado su maldad, / declara Jehová.

Jer 23:12 Por tanto, su camino será como resbaladeros; / en la oscuridad serán empujados, y caerán en él; / porque Yo traeré mal sobre ellos / en el año de su castigo, declara Jehová.

Jer 23:13 Y en los profetas de Samaria / he visto algo ofensivo: / profetizaban por Baal / y descarriaban a Mi pueblo Israel.

Jer 23:14 Pero en los profetas de Jerusalén / he visto algo horrible: / cometen adulterios y andan en la falsedad; / fortalecen las manos de los malhechores, / para que ninguno se convierta / de su maldad. / Todos ellos han venido a ser para mí como Sodoma, / y sus habitantes como Gomorra.

Jer 23:15 Por tanto, así dice Jehová de los ejércitos en cuanto a los profetas: / Yo les daré de comer ajenjo / y les daré de beber agua envenenada, / porque de los profetas de Jerusalén / ha salido la profanación por toda la tierra.

Jer 23:16 Así dice Jehová de los ejércitos: / No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; / os guían a la vanidad; / hablan visión de su propio corazón, / no de la boca de Jehová.

Jer 23:17 Dicen continuamente a los que me menosprecian: / Jehová ha hablado: Paz tendréis; / y a cualquiera que anda tras la obstinación de su propio corazón, / dicen: No vendrá mal sobre vosotros.

Jer 23:18 Porque ¿quién estuvo en el concilio de Jehová, / para percibir y escuchar Su palabra? / ¿Quién estuvo atento a Su palabra y la escuchó?

Jer 23:19 ¡He aquí, el viento tempestuoso de Jehová! Ha salido la ira, / una tempestad que va girando / caerá como torbellino sobre la cabeza de los malvados.

Jer 23:20 No se apartará el furor de Jehová / hasta que Él haya realizado y cumplido / los propósitos de Su corazón; / en los postreros días / lo entenderéis claramente.

Jer 23:21 No envié Yo aquellos profetas, / pero ellos corrían; / Yo no les hablé, / mas ellos profetizaban.

Jer 23:22 Pero si ellos hubieran estado en Mi concilio / y hubieran hecho oír Mis palabras a Mi pueblo, / lo habrían hecho volver de su mal camino / y de la maldad de sus obras.

Jer 23:23 ¿Soy Yo Dios de cerca, declara Jehová, / y no Dios de lejos?

Jer 23:24 ¿Podrá alguno ocultarse en escondrijos / de modo que Yo no lo vea?, declara Jehová. / ¿No lleno Yo el cielo y la tierra?, / declara Jehová.

Jer 23:25 Yo he oído lo que los profetas dicen, profetizando falsamente en Mi nombre, diciendo: He tenido un sueño, he tenido un sueño.

Jer 23:26 ¿Hasta cuándo estará esto en el corazón de los profetas que profetizan en falso y que son profetas del engaño de su propio corazón,

Jer 23:27 que piensan hacer que Mi pueblo se olvide de Mi nombre con sus sueños que cada uno cuenta a su prójimo, tal como sus padres se olvidaron de Mi nombre a causa de Baal?

Jer 23:28 El profeta que tenga un sueño, que cuente el sueño; y aquel que tenga Mi palabra, que hable Mi palabra fielmente. ¿Qué tiene que ver la paja con el grano?, declara Jehová.

Jer 23:29 ¿No es Mi palabra como fuego, declara Jehová, y como martillo que despedaza la piedra?

Jer 23:30 Por tanto, he aquí que Yo estoy contra los profetas, declara Jehová, que hurtan Mis palabras, cada uno de su prójimo.

Jer 23:31 He aquí, Yo estoy contra los profetas, declara Jehová, que usan sus lenguas y declaran: Él ha declarado.

Jer 23:32 He aquí, Yo estoy contra los que profetizan sueños falsos, declara Jehová, y que los cuentan y descarrían a Mi pueblo con sus mentiras y con su temeridad, aunque Yo no los envié ni los mandé, y ningún provecho han traído a este pueblo, declara Jehová.

Jer 23:33 Y cuando te pregunte este pueblo, o el profeta o el sacerdote, diciendo: ¿Cuál es la carga de Jehová?, entonces les dirás: ¿Cuál carga? Yo os desecharé, declara Jehová.

Jer 23:34 Y en cuanto al profeta, al sacerdote y al pueblo que digan: ¡Carga de Jehová!, Yo castigaré a aquel hombre y su casa.

Jer 23:35 Así diréis cada cual a su prójimo y cada cual a su hermano: ¿Qué respondió Jehová?, o: ¿Qué habló Jehová?

Jer 23:36 Y nunca más mencionaréis la carga de Jehová, porque la palabra de cada uno le será por carga; pues habéis pervertido las palabras del Dios viviente, de Jehová de los ejércitos, nuestro Dios.

Jer 23:37 Así dirás al profeta: ¿Qué te ha respondido Jehová? o: ¿Qué ha hablado Jehová?

Jer 23:38 Mas si dices: ¡Carga de Jehová!; entonces así dice Jehová: Porque habéis dicho esta palabra: ¡Carga de Jehová!, habiendo Yo enviado a deciros: No digáis: ¡Carga de Jehová!,

Jer 23:39 por eso, he aquí que me olvidaré por completo de vosotros y os echaré de Mi presencia a vosotros y a la ciudad que di a vosotros y a vuestros padres.

Jer 23:40 Y pondré sobre vosotros oprobio eterno y humillación eterna, que no serán olvidados.

JEREMÍAS 22 JEREMÍAS 24

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JEREMÍAS 24 Versión Recobro

JEREMÍAS 24



Jer 24:1 Me mostró Jehová, y había dos cestas de higos puestas delante del templo de Jehová, después de haber desterrado Nabucadrezar, rey de Babilonia, a Jeconías, hijo de Joacim, rey de Judá, a los príncipes de Judá, a los artesanos y a los herreros de Jerusalén, y haberlos llevado a Babilonia.

Jer 24:2 Una cesta tenía higos muy buenos, como los primeros higos maduros, pero la otra cesta tenía higos muy malos, que de podridos no se podían comer.

Jer 24:3 Y me dijo Jehová: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Higos; los higos buenos son muy buenos, y los malos son muy malos, que de podridos no se pueden comer.

Jer 24:4 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Jer 24:5 Así dice Jehová, el Dios de Israel: Como a estos higos buenos, así miraré a los desterrados de Judá, a los cuales he echado de este lugar a la tierra de los caldeos, para bien.

Jer 24:6 Y pondré Mis ojos sobre ellos para bien, los haré volver a esta tierra, los edificaré y no los derribaré, y los plantaré y no los arrancaré.

Jer 24:7 Y les daré corazón para que me conozcan, que Yo soy Jehová; y ellos serán Mi pueblo, y Yo seré su Dios, porque se volverán a Mí de todo corazón.

Jer 24:8 Y como a los higos malos que de podridos no se pueden comer, así dice Jehová, de la misma manera pondré a Sedequías rey de Judá, a sus príncipes y al remanente de Jerusalén que queda en esta tierra, y a los que moran en la tierra de Egipto.

Jer 24:9 Y los daré por terror y por mal a todos los reinos de la tierra, a fin de que sean oprobio, proverbio, refrán y maldición en todos los lugares adonde Yo los arroje.

Jer 24:10 Y enviaré sobre ellos espada, hambre y peste, hasta que sean exterminados de la tierra que les di a ellos y a sus padres.

JEREMÍAS 23 JEREMÍAS 25

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JEREMÍAS 25 Versión Recobro

JEREMÍAS 25



Jer 25:1 Palabra que vino a Jeremías acerca de todo el pueblo de Judá en el año cuarto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá (es decir, el año primero de Nabucadrezar, rey de Babilonia),

Jer 25:2 la cual habló el profeta Jeremías a todo el pueblo de Judá y a todos los habitantes de Jerusalén, diciendo:

Jer 25:3 Desde el año trece de Josías hijo de Amón, rey de Judá, hasta este día, en estos veintitrés años ha venido a mí palabra de Jehová, y os he hablado, madrugando para hablar, pero no habéis escuchado.

Jer 25:4 Y Jehová envió a vosotros todos Sus siervos los profetas, madrugando para enviarlos, pero no habéis escuchado ni habéis inclinado vuestro oído para oír,

Jer 25:5 cuando decían: Volveos ahora cada cual de vuestro mal camino y de la maldad de vuestras obras, y morad en la tierra que os dio Jehová a vosotros y a vuestros padres desde la eternidad hasta la eternidad;

Jer 25:6 y no vayáis en pos de otros dioses para servirles y adorarles; no me provoquéis a ira con la obra de vuestras manos, y no os haré mal.

Jer 25:7 Pero no me habéis escuchado, declara Jehová, de modo que me habéis provocado a ira con la obra de vuestras manos para vuestro propio mal.

Jer 25:8 Por tanto, así dice Jehová de los ejércitos: Por cuanto no habéis escuchado Mis palabras,

Jer 25:9 Yo enviaré a tomar a todas las familias del norte, declara Jehová, es decir, a Nabucadrezar, rey de Babilonia, Mi siervo, y los traeré contra esta tierra y contra sus habitantes, y contra todas estas naciones en derredor; los destruiré por completo y los convertiré en asombro, en siseo y en oprobio eterno.

Jer 25:10 Y haré que perezca de entre ellos la voz de alegría y la voz de gozo, la voz de novio y la voz de novia, el sonido de molino y la luz de lámpara.

Jer 25:11 Toda esta tierra será convertida en desolación y ruinas, y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años.

Jer 25:12 Después que se hayan cumplido los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a esa nación por su iniquidad, declara Jehová, y a la tierra de los caldeos, y la convertiré en desolación eterna.

Jer 25:13 Y traeré sobre aquella tierra todas Mis palabras que he hablado contra ella, todo lo que está escrito en este libro, profetizado por Jeremías contra todas las naciones.

Jer 25:14 Porque muchas naciones y grandes reyes les harán servirlos; y les recompensaré conforme a sus hechos y conforme a la obra de sus manos.

Jer 25:15 Porque así me dijo Jehová, el Dios de Israel: Toma de Mi mano esta copa del vino de la ira, y haz que beban de ella todas las naciones a las cuales Yo te envío.

Jer 25:16 Beberán, se tambalearán y enloquecerán a causa de la espada que enviaré entre ellas.

Jer 25:17 Y tomé la copa de la mano de Jehová, e hice beber de ella a todas las naciones a las cuales me envió Jehová:

Jer 25:18 a Jerusalén, a las ciudades de Judá, a sus reyes y a sus príncipes, para convertirlos en desolación, en ruinas, en siseo y en maldición, como se ve en este día;

Jer 25:19 a Faraón, rey de Egipto, a sus siervos, a sus príncipes y a todo su pueblo;

Jer 25:20 y a toda la población mixta, a todos los reyes de la tierra de Uz y a todos los reyes de la tierra de los filisteos (aun a Ascalón, Gaza, Ecrón y al remanente de Asdod);

Jer 25:21 a Edom y a Moab y a los hijos de Amón;

Jer 25:22 a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidón, a los reyes de las islas al otro lado del mar;

Jer 25:23 a Dedán, a Tema, a Buz y a todos los que se rapan las sienes;

Jer 25:24 a todos los reyes de Arabia y a todos los reyes de la población mixta que habitan en el desierto;

Jer 25:25 a todos los reyes de Zimri, a todos los reyes de Elam y a todos los reyes de Media;

Jer 25:26 a todos los reyes del norte, los de cerca y los de lejos, los unos con los otros, a todos los reinos de la tierra que están sobre la faz de la tierra; y el rey de Sesac beberá después de ellos.

Jer 25:27 Y les dirás: Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Bebed, embriagaos y vomitad; caed y no os levantéis más, a causa de la espada que Yo envío entre vosotros.

Jer 25:28 Y si rehúsan tomar la copa de tu mano para beber, les dirás: Así dice Jehová de los ejércitos: Ciertamente la beberéis.

Jer 25:29 Porque he aquí que empiezo a causar mal en la ciudad que es llamada por Mi nombre, ¿y quedaréis vosotros sin castigo alguno? No quedaréis sin castigo, porque llamo a la espada contra todos los habitantes de la tierra, declara Jehová de los ejércitos.

Jer 25:30 Tú, pues, profetizarás contra ellos todas estas palabras y les dirás: / Jehová rugirá desde lo alto, / y desde Su morada santa dará Su voz; / rugirá fuertemente contra Su habitación; / responderá con gritos como los que pisan las uvas, / contra todos los habitantes de la tierra.

Jer 25:31 Llegará el estruendo hasta el fin de la tierra, / porque Jehová está en pleito contra las naciones. / Él entra en juicio contra toda carne / y entregará a los malvados a espada, / declara Jehová.

Jer 25:32 Así dice Jehová de los ejércitos: / El mal ahora procede / de nación en nación, / y un gran viento tempestuoso surge / de las partes más remotas de la tierra.

Jer 25:33 Y los muertos por Jehová en aquel día yacerán desde un extremo de la tierra hasta el otro; no serán llorados, ni recogidos ni enterrados; ellos serán como estiércol sobre la faz de la tierra.

Jer 25:34 Aullad, oh pastores, y clamad; / revolcaos en cenizas, oh majestuosos del rebaño; / porque se han cumplido los días de vuestro degüello; / y os dispersaré para que caigáis como vasija preciosa.

Jer 25:35 Y se acabará el refugio de los pastores / y el escape de los majestuosos del rebaño.

Jer 25:36 ¡Voz del clamor de los pastores, / y aullido de los majestuosos del rebaño! / Porque Jehová destruye sus pastos.

Jer 25:37 Y las moradas de paz son destruidas / a causa de la ardiente ira de Jehová.

Jer 25:38 Dejó cual leoncillo Su guarida, / porque la tierra de ellos se ha convertido en ruinas, / por causa de la espada opresora / y por causa de Su ardiente ira.

JEREMÍAS 24 JEREMÍAS 26

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JEREMÍAS 26 Versión Recobro

JEREMÍAS 26



Jer 26:1 Al principio del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra de Jehová, diciendo:

Jer 26:2 Así dice Jehová: Ponte en el atrio de la casa de Jehová y habla a todas las ciudades de Judá, que vienen a adorar en la casa de Jehová, todas las palabras que Yo te mandé hablarles; no omitas ni una sola palabra.

Jer 26:3 Tal vez escuchen y se vuelvan, cada uno de su mal camino, y Yo me arrepienta del mal que pienso hacerles por la maldad de sus obras.

Jer 26:4 Y les dirás: Así dice Jehová: Si no me queréis escuchar para andar en Mi ley, la cual he puesto ante vosotros,

Jer 26:5 y para escuchar las palabras de Mis siervos los profetas, que Yo os envío, madrugando para enviarlos, a los cuales no habéis escuchado,

Jer 26:6 Yo pondré esta casa como Silo, y esta ciudad la pondré por maldición a todas las naciones de la tierra.

Jer 26:7 Los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías hablar estas palabras en la casa de Jehová.

Jer 26:8 Y cuando terminó de hablar Jeremías todo lo que Jehová le había mandado que hablara a todo el pueblo, le echaron mano los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, diciendo: ¡De cierto morirás!

Jer 26:9 ¿Por qué has profetizado en nombre de Jehová, diciendo: Esta casa será como Silo, y esta ciudad quedará desolada, sin habitantes? Y todo el pueblo se juntó contra Jeremías en la casa de Jehová.

Jer 26:10 Y al oír los príncipes de Judá estas cosas, subieron de la casa del rey a la casa de Jehová y se sentaron en la entrada de la puerta nueva de la casa de Jehová.

Jer 26:11 Y hablaron los sacerdotes y los profetas a los príncipes y a todo el pueblo, diciendo: ¡Sentencia de muerte para este hombre!, porque ha profetizado contra esta ciudad, como vosotros habéis oído con vuestros propios oídos.

Jer 26:12 Luego habló Jeremías a todos los príncipes y a todo el pueblo, diciendo: Jehová me envió a profetizar contra esta casa y contra esta ciudad todas las palabras que habéis oído.

Jer 26:13 Ahora, pues, enmendad vuestros caminos y vuestras obras y escuchad la voz de Jehová vuestro Dios, y se arrepentirá Jehová del mal que ha hablado contra vosotros.

Jer 26:14 En cuanto a mí, he aquí que estoy en vuestras manos; haced de mí lo que sea bueno y recto ante vuestros ojos.

Jer 26:15 Sólo sabed de cierto que si me matáis, sangre inocente echaréis sobre vosotros, y sobre esta ciudad y sobre sus habitantes, porque en verdad Jehová me ha enviado a vosotros para hablar todas estas palabras en vuestros oídos.

Jer 26:16 Entonces dijeron los príncipes y todo el pueblo a los sacerdotes y a los profetas: No merece este hombre sentencia de muerte, porque en el nombre de Jehová nuestro Dios nos ha hablado.

Jer 26:17 Y se levantaron algunos de los ancianos de la tierra y hablaron a toda la asamblea del pueblo, diciendo:

Jer 26:18 Miqueas, el morastita, profetizó en los días de Ezequías, rey de Judá, y habló a todo el pueblo de Judá, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos:
Sion será arada como campo, / Jerusalén se convertirá en montón de ruinas, / y el monte de la casa en las alturas del bosque.

Jer 26:19 ¿Acaso lo mataron Ezequías, rey de Judá, y todo Judá? ¿No temió a Jehová y suplicó el favor de Jehová, y Jehová se arrepintió del mal que había hablado contra ellos? Mas vamos a echar sobre nosotros un gran mal.

Jer 26:20 Hubo también otro hombre que profetizaba en nombre de Jehová, Urías, hijo de Semaías, de Quiriat-jearim, y él profetizó contra esta ciudad y contra esta tierra palabras semejantes a todas las de Jeremías.

Jer 26:21 Y cuando oyeron sus palabras el rey Joacim, todos sus hombres valientes y todos los príncipes, el rey procuró matarlo; pero cuando Urías lo oyó, tuvo miedo, huyó y se fue a Egipto.

Jer 26:22 El rey Joacim envió hombres a Egipto, es decir, a Elnatán, hijo de Acbor, y a otros hombres con él, a Egipto;

Jer 26:23 y sacaron a Urías de Egipto y lo trajeron al rey Joacim, el cual lo hirió a espada y echó su cuerpo en los sepulcros de la gente común.

Jer 26:24 No obstante, la mano de Ahicam, hijo de Safán, estaba con Jeremías, de manera que no fue entregado en manos del pueblo para que le dieran muerte.

JEREMÍAS 25 JEREMÍAS 27

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JEREMÍAS 27 Versión Recobro

JEREMÍAS 27



Jer 27:1 Al principio del reinado de Sedequías hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra a Jeremías de parte de Jehová, diciendo:

Jer 27:2 Jehová me dijo así: Hazte coyundas y yugos, y ponlos sobre tu cuello;

Jer 27:3 y envíalos al rey de Edom, al rey de Moab, al rey de los hijos de Amón, al rey de Tiro y al rey de Sidón, por mano de los mensajeros que vienen a Jerusalén para ver a Sedequías, rey de Judá.

Jer 27:4 Y mándales que vayan a sus amos, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Así habéis de decir a vuestros amos:

Jer 27:5 Yo, con Mi gran poder y con Mi brazo extendido, hice la tierra, y los hombres y los animales que están sobre la faz de la tierra; y la doy a quien parece bien a Mis propios ojos.

Jer 27:6 Y ahora Yo he puesto todas estas tierras en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, Mi siervo; y aun las bestias del campo le he dado para que le sirvan.

Jer 27:7 Y todas las naciones le servirán a él, a su hijo y al hijo de su hijo, hasta que llegue el tiempo de su propia tierra, cuando le reduzcan a servidumbre muchas naciones y grandes reyes.

Jer 27:8 Pero si alguna nación o reino no sirve a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y no pone su cuello bajo el yugo del rey de Babilonia, castigaré a tal nación con espada, con hambre y con peste, declara Jehová, hasta que acabe Yo con ella por medio de su mano.

Jer 27:9 Pero en cuanto a vosotros, no escuchéis a vuestros profetas, a vuestros adivinos, a vuestros sueños, a vuestros agoreros ni a vuestros hechiceros que os hablan, diciendo: No serviréis al rey de Babilonia.

Jer 27:10 Porque cosa falsa os profetizan, con el resultado de que seáis alejados de vuestra tierra; y Yo os arrojaré, y vosotros pereceréis.

Jer 27:11 Mas a la nación que someta su cuello al yugo del rey de Babilonia y le sirva, la dejaré en su tierra, declara Jehová, para labrarla y morar allí.

Jer 27:12 Hablé también a Sedequías, rey de Judá, conforme a todas estas palabras, diciendo: Someted vuestros cuellos al yugo del rey de Babilonia, servidle a él y a su pueblo, y vivid.

Jer 27:13 ¿Por qué habréis de morir tú y tu pueblo por la espada, el hambre y la peste, según ha hablado Jehová de la nación que no sirva al rey de Babilonia?

Jer 27:14 Y no escuchéis las palabras de los profetas que os hablan diciendo: No serviréis al rey de Babilonia, porque cosa falsa os profetizan.

Jer 27:15 Porque Yo no los he enviado, declara Jehová, sino que profetizan falsamente en Mi nombre, con el resultado de que os expulsaré y pereceréis vosotros y los profetas que os profetizan.

Jer 27:16 También a los sacerdotes y a todo este pueblo hablé diciendo: Así dice Jehová: No escuchéis las palabras de vuestros profetas que os profetizan diciendo: He aquí, los utensilios de la casa de Jehová volverán de Babilonia pronto, porque cosa falsa os profetizan.

Jer 27:17 No los escuchéis, sino servid al rey de Babilonia y vivid. ¿Por qué habrá de ser convertida en desolación esta ciudad?

Jer 27:18 Pero si ellos son profetas, y si está con ellos la palabra de Jehová, que intercedan a Jehová de los ejércitos para que los utensilios que han quedado en la casa de Jehová, en la casa del rey de Judá y en Jerusalén no vayan a Babilonia.

Jer 27:19 Porque así dice Jehová de los ejércitos acerca de las columnas, del mar, de las basas y del resto de los utensilios que quedan en esta ciudad,

Jer 27:20 que no quitó Nabucodonosor, rey de Babilonia, cuando desterró de Jerusalén a Babilonia a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, y a todos los nobles de Judá y de Jerusalén.

Jer 27:21 Así, pues, dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel, acerca de los utensilios que quedan en la casa de Jehová, en la casa del rey de Judá y en Jerusalén:

Jer 27:22 A Babilonia serán llevados, y allí estarán hasta el día en que Yo los visite, declara Jehová; después los haré subir y los restauraré a este lugar.

JEREMÍAS 26 JEREMÍAS 28

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JEREMÍAS 28 Versión Recobro

JEREMÍAS 28



Jer 28:1 Aconteció en el mismo año, al principio del reinado de Sedequías, rey de Judá, en el año cuarto, en el quinto mes, que Hananías hijo de Azur, profeta que era de Gabaón, me habló en la casa de Jehová en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo, diciendo:

Jer 28:2 Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel, diciendo: He roto el yugo del rey de Babilonia.

Jer 28:3 Dentro de dos años completos haré volver a este lugar todos los utensilios de la casa de Jehová, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, tomó de este lugar y llevó a Babilonia.

Jer 28:4 Y Yo haré volver a este lugar a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, y a todos los desterrados de Judá que fueron a Babilonia, declara Jehová; porque Yo romperé el yugo del rey de Babilonia.

Jer 28:5 Entonces respondió el profeta Jeremías al profeta Hananías en presencia de los sacerdotes y en presencia de todo el pueblo que estaba en la casa de Jehová.

Jer 28:6 Y dijo el profeta Jeremías: ¡Amén! Así lo haga Jehová. Confirme Jehová tus palabras con las cuales has profetizado, para que sean devueltos los utensilios de la casa de Jehová y vuelvan todos los desterrados de Babilonia a este lugar.

Jer 28:7 Con todo, oye ahora esta palabra que voy a hablar en tus oídos y en los oídos de todo el pueblo.

Jer 28:8 Los profetas que fueron antes de mí y antes de ti desde la antigüedad profetizaron contra muchas tierras y contra grandes reinos, acerca de guerra, de maldad y de peste.

Jer 28:9 El profeta que profetiza de paz, cuando se cumpla la palabra del profeta, él será conocido como profeta que Jehová en verdad ha enviado.

Jer 28:10 Entonces el profeta Hananías quitó el yugo del cuello del profeta Jeremías, y lo rompió.

Jer 28:11 Y habló Hananías en presencia de todo el pueblo, diciendo: Así dice Jehová: De esta manera romperé el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, del cuello de todas las naciones, dentro de dos años completos. Entonces siguió el profeta Jeremías su camino.

Jer 28:12 Y después que el profeta Hananías rompió el yugo del cuello del profeta Jeremías, vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:

Jer 28:13 Ve y habla a Hananías, diciendo: Así dice Jehová: Yugos de madera has roto, mas en su lugar has hecho yugos de hierro.

Jer 28:14 Porque así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Yugo de hierro he puesto sobre el cuello de todas estas naciones para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y han de servirle. Y aun también le he dado las bestias del campo.

Jer 28:15 Entonces dijo el profeta Jeremías al profeta Hananías: Ahora escucha, oh Hananías: Jehová no te ha enviado, y tú has hecho que este pueblo confíe en cosa falsa.

Jer 28:16 Por tanto, así dice Jehová: Yo te quito de sobre la faz de la tierra. Morirás en este año, porque has hablado rebelión contra Jehová.

Jer 28:17 Y en el mismo año murió el profeta Hananías, en el mes séptimo.

JEREMÍAS 27 JEREMÍAS 29

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JEREMÍAS 29 Versión Recobro

JEREMÍAS 29



Jer 29:1 Y éstas son las palabras de la carta que el profeta Jeremías envió de Jerusalén al resto de los ancianos del destierro, a los sacerdotes y profetas y a todo el pueblo que Nabucodonosor había llevado al destierro de Jerusalén a Babilonia

Jer 29:2 (después de haber salido de Jerusalén el rey Jeconías, la reina madre, los eunucos, los príncipes de Judá y de Jerusalén, los artesanos y los herreros),

Jer 29:3 por mano de Elasa, hijo de Safán, y de Gemarías, hijo de Hilcías, a quienes Sedequías, rey de Judá, envió a Babilonia, a Nabucodonosor, rey de Babilonia, diciendo:

Jer 29:4 Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel, a todos los desterrados que envié al destierro de Jerusalén a Babilonia:

Jer 29:5 Edificad casas y habitadlas; plantad huertos y comed el fruto de ellos.

Jer 29:6 Tomad mujeres y engendrad hijos e hijas, y tomad mujeres para vuestros hijos y dad vuestras hijas a maridos, para que den a luz hijos e hijas, y multiplicaos allí y no disminuyáis.

Jer 29:7 Buscad la paz de la ciudad a la cual os he desterrado, y orad por ella a Jehová, porque en su paz tendréis vosotros paz.

Jer 29:8 Porque así dice Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No os engañen vuestros profetas, que están en medio de vosotros, ni vuestros adivinos; y no atendáis a los sueños que soñáis.

Jer 29:9 Porque falsamente os profetizan en Mi nombre, y Yo no los he enviado, declara Jehová.

Jer 29:10 Porque así dice Jehová: Cuando se hayan cumplido setenta años para con Babilonia, Yo os visitaré y estableceré Mi buena palabra de haceros volver a este lugar.

Jer 29:11 Porque Yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, declara Jehová, pensamientos de paz y no de mal, para daros un porvenir y una esperanza.

Jer 29:12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a Mí, y Yo os escucharé;

Jer 29:13 y me buscaréis y me hallaréis, si me buscáis de todo corazón;

Jer 29:14 y seré hallado por vosotros, declara Jehová. Y os haré volver de vuestra cautividad, y os juntaré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os expulsé, declara Jehová, y os haré regresar al lugar de donde os envié al destierro.

Jer 29:15 Si decís: Jehová nos ha levantado profetas en Babilonia,

Jer 29:16 sí, Jehová así dice acerca del rey que está sentado sobre el trono de David y acerca de todo el pueblo que mora en esta ciudad, de vuestros hermanos que no salieron con vosotros al destierro:

Jer 29:17 Así dice Jehová de los ejércitos: Voy a enviar contra ellos espada, hambre y peste, y los pondré como los higos detestables, que de podridos no se pueden comer.

Jer 29:18 Y los perseguiré con espada, con hambre y con peste, y los daré por terror a todos los reinos de la tierra, para que sean maldición, asombro, siseo y oprobio entre todas las naciones a las cuales los he expulsado,

Jer 29:19 por cuanto no han escuchado Mis palabras, declara Jehová, que les he enviado por Mis siervos los profetas, madrugando para enviar; pero no habéis escuchado, declara Jehová.

Jer 29:20 Oíd, pues, palabra de Jehová, vosotros todos los desterrados que envié de Jerusalén a Babilonia.

Jer 29:21 Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel, acerca de Acab, hijo de Colaías, y acerca de Sedequías, hijo de Maasías, que os profetizan falsamente en Mi nombre: Los entregaré Yo en manos de Nabucadrezar, rey de Babilonia, y él los matará delante de vuestros ojos.

Jer 29:22 Y a causa de ellos será tomada esta maldición por todos los desterrados de Judá que están en Babilonia, diciendo: Póngate Jehová como a Sedequías y como a Acab, a quienes asó al fuego el rey de Babilonia;

Jer 29:23 porque han cometido infamia en Israel, han cometido adulterio con las mujeres de sus prójimos y han hablado palabra falsa en Mi nombre, que no les mandé; de cierto Yo soy el que sabe y soy testigo, declara Jehová.

Jer 29:24 Y hablarás a Semaías, el nehelamita, diciendo:

Jer 29:25 Así habla Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel, diciendo: Puesto que tú has enviado cartas en tu nombre a todo el pueblo que está en Jerusalén, al sacerdote Sofonías, hijo de Maasías, y a todos los sacerdotes, diciendo:

Jer 29:26 Jehová te ha puesto por sacerdote en lugar del sacerdote Joiada, para que designes oficiales en la casa de Jehová que se encarguen de todo hombre loco que profetice, a fin de que los pongas en el cepo y en argolla de hierro.

Jer 29:27 Y ahora, ¿por qué no has reprendido a Jeremías de Anatot, que os profetiza?

Jer 29:28 Porque él nos ha enviado un mensaje a Babilonia, diciendo: Largo será el destierro; edificad casas y habitadlas, plantad huertos y comed el fruto de ellos.

Jer 29:29 Y el sacerdote Sofonías leyó esta carta a oídos del profeta Jeremías.

Jer 29:30 Entonces vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:

Jer 29:31 Envía un mensaje a todos los desterrados, diciendo: Así dice Jehová acerca de Semaías, el nehelamita: Puesto que os ha profetizado Semaías sin que Yo lo haya enviado, y os ha hecho confiar en cosa falsa,

Jer 29:32 por eso, así dice Jehová: Castigaré a Semaías, el nehelamita, y a su descendencia: No tendrá varón que more entre este pueblo, ni verá el bien que voy a hacer a Mi pueblo, declara Jehová, porque contra Jehová ha hablado rebelión.

JEREMÍAS 28 JEREMÍAS 30

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JEREMÍAS 3 Versión Recobro

JEREMÍAS 3



Jer 3:1 Dicho está:
Si un hombre se divorcia de su mujer, / y ella se va de él / y llega a ser de otro hombre, / ¿volverá él de nuevo a ella? / ¿No será tal tierra / del todo mancillada? / Tú, pues, has cometido fornicación con muchos amantes; / mas vuélvete a Mí, declara Jehová.

Jer 3:2 Alza tus ojos a las alturas peladas y ve: / ¿Dónde no se han acostado contigo? / Junto a los caminos te sentabas para ellos, / como árabe en el desierto; / y has contaminado la tierra / con tus fornicaciones y con tu maldad.

Jer 3:3 Por consiguiente, los aguaceros han sido detenidos, / y faltaron las lluvias de primavera. / Pero has tenido frente de ramera; / rehusaste avergonzarte.

Jer 3:4 ¿No acabas de clamarme a mí, diciendo: Padre mío, / Tú eres guía de mi juventud?

Jer 3:5 ¿Guardará Él Su enojo para siempre? / ¿Perpetuamente lo guardará? / Esto has hablado; pero has hecho cuantas maldades / pudiste.

Jer 3:6 Entonces Jehová me dijo en días del rey Josías: ¿Has visto lo que ha hecho la apóstata Israel? Ella ha andado sobre todo monte alto y debajo de todo árbol frondoso, y allí ha cometido fornicación.

Jer 3:7 Y dije: Después que ella haya hecho todo esto, se volverá a Mí; pero no se volvió, y lo vio su pérfida hermana Judá.

Jer 3:8 Y vi que por causa de todo el adulterio que la apóstata Israel había cometido, Yo la había despedido, dándole carta de divorcio; con todo, su pérfida hermana Judá no tuvo temor, sino que ella también fue y cometió fornicación.

Jer 3:9 Y sucedió que por juzgar ella cosa liviana su fornicación, contaminó la tierra y cometió adulterio con la piedra y con el leño.

Jer 3:10 Con todo esto, su pérfida hermana Judá no se volvió a Mí de todo corazón, sino falsamente, declara Jehová.

Jer 3:11 Y me dijo Jehová: Más justa se ha mostrado la apóstata Israel que la pérfida Judá.

Jer 3:12 Ve y proclama estas palabras hacia el norte, y di:
Vuélvete, oh apóstata Israel, declara Jehová; / y no dejaré decaer Mi semblante contra ti, / porque misericordioso soy Yo, declara Jehová; / no guardaré para siempre Mi enojo.

Jer 3:13 Sólo reconoce tu iniquidad, / pues contra Jehová tu Dios has transgredido, / has prodigado tus caminos a extraños debajo de todo árbol frondoso, / y no has escuchado Mi voz, declara Jehová.

Jer 3:14 Volved, oh hijos apóstatas, declara Jehová, porque soy Marido para vosotros; y os tomaré, uno de cada ciudad y dos de cada familia, y os introduciré en Sion.

Jer 3:15 Os daré pastores según Mi propio corazón, que os alimentarán de conocimiento y de entendimiento.

Jer 3:16 Y cuando os multipliquéis y aumentéis en la tierra, en esos días, declara Jehová, no se dirá más: ¡Arca del Pacto de Jehová! No les vendrá a la mente, ni la recordarán ni la visitarán; y no será hecha de nuevo.

Jer 3:17 En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: trono de Jehová, y todas las naciones serán reunidas en torno a ella, porque el nombre de Jehová está en Jerusalén; y no andarán más tras la obstinación de su malvado corazón.

Jer 3:18 En aquellos días andará la casa de Judá con la casa de Israel, y vendrán juntamente de la tierra del norte a la tierra que di en heredad a sus padres.

Jer 3:19 Mas Yo dije: / ¡Cómo os pondré entre los hijos, / y os daré una tierra placentera, / la perla de las naciones en heredad! / Y dije: Me llamaréis: Padre mío, / y no os apartaréis de en pos de Mí.

Jer 3:20 Ciertamente, como una mujer obra pérfidamente al apartarse de su marido, / así habéis obrado pérfidamente conmigo, oh casa de Israel, declara Jehová.

Jer 3:21 Una voz se oye sobre las alturas peladas, / el llanto, las súplicas, de los hijos de Israel; / porque ellos han pervertido su camino; / de Jehová su Dios se han olvidado.

Jer 3:22 Volved, oh hijos apóstatas; / os sanaré de vuestras apostasías. / He aquí, nosotros venimos a Ti, / porque Tú eres Jehová nuestro Dios.

Jer 3:23 Ciertamente en vano hemos esperado algo de los collados; / los montes son tumulto; / ciertamente en Jehová nuestro Dios / está la salvación de Israel.

Jer 3:24 Mas la vergüenza consumió el trabajo de nuestros padres desde nuestra juventud, sus ovejas y sus vacas, sus hijos y sus hijas.

Jer 3:25 Yazcamos en nuestra vergüenza, y nuestra humillación nos cubra; porque hemos pecado contra Jehová nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud hasta este día, y no hemos escuchado la voz de Jehová nuestro Dios.

JEREMÍAS 2 JEREMÍAS 4

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JEREMÍAS 30 Versión Recobro

JEREMÍAS 30



Jer 30:1 Palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová, diciendo:

Jer 30:2 Así habla Jehová, el Dios de Israel, diciendo: Escribe en un libro todas las palabras que te he hablado.

Jer 30:3 Pues he aquí que vienen días, declara Jehová, en que haré volver de la cautividad a Mi pueblo Israel y Judá, dice Jehová, y los haré regresar a la tierra que di a sus padres, y la poseerán.

Jer 30:4 Y éstas son las palabras que habló Jehová acerca de Israel y de Judá:

Jer 30:5 Porque así dice Jehová: / Hemos oído voz de temblor, / de espanto, y no de paz.

Jer 30:6 Preguntad ahora, y ved / si da a luz el varón. / ¿Por qué veo a todos los hombres / con las manos sobre sus lomos como mujer que está de parto, / y se han puesto pálidos todos los rostros?

Jer 30:7 ¡Ah! Porque grande es aquel día, / y no hay otro semejante; / es tiempo de angustia para Jacob, / pero de ella será salvo.

Jer 30:8 Y en aquel día, declara Jehová de los ejércitos, Yo quebraré su yugo de encima de tu cuello y romperé tus coyundas, y extranjeros no volverán a ponerlo en servidumbre.

Jer 30:9 Pero servirán a Jehová su Dios y a David su Rey, a quien Yo les levantaré.

Jer 30:10 Por tanto, no temas, oh Jacob, siervo Mío, declara Jehová, / ni te atemorices, oh Israel; / porque he aquí que Yo te salvaré de lejos, a ti / y a tu descendencia, de la tierra de cautividad; / y Jacob volverá, y estará quieto y tranquilo, / y nadie le espantará.

Jer 30:11 Porque Yo estoy contigo, declara Jehová, para salvarte; / porque acabaré con todas las naciones entre las cuales te esparcí. / Pero no te destruiré del todo, / sino que te corregiré con medida, / y de ninguna manera te dejaré sin castigo.

Jer 30:12 Porque así dice Jehová: / Incurable es tu quebranto; / dolorosa es tu herida.

Jer 30:13 No hay quien juzgue tu causa, quien vende tu herida; / no hay para ti medicina que te sane.

Jer 30:14 Todos tus amantes te han olvidado; / no te buscan; / porque con herida de enemigo te herí, / con azote de hombre cruel, / por causa de la magnitud de tu iniquidad; / tus pecados son numerosos.

Jer 30:15 ¿Por qué gritas a causa de tu quebranto? / Incurable es tu dolor. / Por lo grande de tu iniquidad, / por lo numeroso de tus pecados, / te he hecho esto.

Jer 30:16 Por tanto, serán consumidos todos los que te consumen, / y todos los que te ponen en angustias, todos ellos, irán al cautiverio; / y los que te saquean serán saqueados, / y a todos los que hacen presa de ti daré en presa.

Jer 30:17 Porque te recobraré / y sanaré tus heridas, declara Jehová; / porque desechada te llamaron, diciendo: / Ella es Sion, a la que nadie busca.

Jer 30:18 Así dice Jehová: / Restauraré de su cautividad a las tiendas de Jacob, / y de sus moradas tendré compasión; / y la ciudad será reedificada sobre su montículo, / y el palacio será habitado según su costumbre.

Jer 30:19 Saldrá de ellos acción de gracias / y voz de los que se divierten. / Y los multiplicaré, y no serán pocos; / y haré que sean honrados, y no menguarán.

Jer 30:20 Y serán sus hijos como eran de antaño, / y su asamblea delante de Mí será establecida, / y castigaré a todos los que les oprimen.

Jer 30:21 / Su líder será uno de ellos. / Y de en medio de ellos saldrá su gobernante. / Lo haré llegar cerca, y él se acercará a Mí. / Pues ¿quién, si no, se atrevería / a acercarse a Mí?, declara Jehová.

Jer 30:22 Y seréis Mi pueblo, / y Yo seré vuestro Dios.

Jer 30:23 ¡He aquí, el viento tempestuoso de Jehová! / Ha salido la ira, / una tempestad que va girando / caerá como torbellino sobre la cabeza de los malvados.

Jer 30:24 No se apartará la ira ardiente de Jehová, / hasta que Él haya realizado y cumplido / los propósitos de Su corazón; / en los postreros días / lo entenderéis.

JEREMÍAS 29 JEREMÍAS 31

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JEREMÍAS 31 Versión Recobro

JEREMÍAS 31



Jer 31:1 En aquel tiempo, declara Jehová: Yo seré el Dios de todas las familias de Israel, y ellas serán Mi pueblo.

Jer 31:2 Así dice Jehová: / Halló favor en el desierto / el pueblo que escapó de la espada, / es decir, Israel, cuando fui a darle reposo.

Jer 31:3 Desde lejos Jehová se me apareció, diciendo: / Con amor eterno ciertamente te he amado; / por eso, te he atraído con benevolencia amorosa.

Jer 31:4 Te edificaré de nuevo, y serás edificada, / oh virgen de Israel. / Una vez más te adornarás con tus panderos, / y saldrás a las danzas de los que se divierten.

Jer 31:5 Volverás a plantar viñas / en los montes de Samaria; / plantarán los que plantan / y disfrutarán del fruto.

Jer 31:6 Porque habrá día en que clamarán los centinelas / en la región montañosa de Efraín, / diciendo: Levantaos y subamos a Sion, / a Jehová nuestro Dios.

Jer 31:7 Porque así dice Jehová: / Dad un grito resonante con gozo por Jacob, / y clamad a la cabeza de las naciones; / anunciad, alabad y decid: / Oh Jehová, salva a Tu pueblo, / el remanente de Israel.

Jer 31:8 Yo los traigo / de la tierra del norte, / y los reuniré de las partes más remotas de la tierra, / y entre ellos, juntamente, a ciegos y a cojos, / a la mujer que está encinta y a la que está dando a luz, / una gran asamblea; volverán acá.

Jer 31:9 Vendrán con llanto, / y entre súplicas los dirigiré. / Los haré andar junto a arroyos de aguas, / por camino derecho en el cual no tropezarán; / porque soy a Israel por Padre, / y Efraín es Mi primogénito.

Jer 31:10 Oíd palabra de Jehová, oh naciones, / anunciad en las costas que están lejos / y decid: El que esparció a Israel lo reunirá / y lo guardará, como el pastor a su rebaño.

Jer 31:11 Porque Jehová ha rescatado a Jacob, / y lo ha redimido de manos del más fuerte que él.

Jer 31:12 Vendrán y cantarán en lo alto de Sion, / y afluirán a la bondad de Jehová: / al grano, al vino nuevo, al aceite fresco / y a la cría de las ovejas y de las vacas; / y su alma será como huerto regado, / y nunca más languidecerán.

Jer 31:13 Entonces la virgen se regocijará en la danza, / y los jóvenes y los viejos juntamente; / cambiaré su duelo en alegría, / los consolaré y los alegraré después de su tristeza.

Jer 31:14 Y el alma de los sacerdotes llenaré con abundancia, / y Mi pueblo será saciado de Mi bondad, / declara Jehová.

Jer 31:15 Así dice Jehová: / Se oye una voz en Ramá, / plañido y llanto muy amargo. / Raquel llora por sus hijos; / ella rehúsa ser consolada por sus hijos, / porque ya no existen.

Jer 31:16 Así dice Jehová: / Reprime del llanto tu voz, / y de las lágrimas tus ojos, / porque galardón hay para tu trabajo, declara Jehová. / Volverán de la tierra del enemigo.

Jer 31:17 Esperanza hay también para tu porvenir, declara Jehová, / que tus hijos volverán a su propio territorio.

Jer 31:18 Ciertamente he oído a Efraín lamentarse: / Me has disciplinado, y fui disciplinado / como becerro indómito; / hazme volver para que sea restaurado, / porque Tú eres Jehová mi Dios.

Jer 31:19 Porque después que me volví, me arrepentí; / y después de haber sido instruido, / me golpeé el muslo. / Me avergoncé y me confundí, / porque llevo el oprobio de mi juventud.

Jer 31:20 ¿Es Efraín hijo precioso para Mí / o niño de Mi beneplácito? / Porque siempre que hablo contra él, / ciertamente me acuerdo más de él; / por eso Mis entrañas gimen por él; / ciertamente tendré de él misericordia, declara Jehová.

Jer 31:21 Coloca para ti indicadores, / ponte señales altas, / nota atentamente la calzada, / el camino por donde fuiste; / vuelve, oh virgen de Israel, / vuelve a estas tus ciudades.

Jer 31:22 ¿Hasta cuándo andarás errante, / oh hija apóstata? / Porque Jehová ha creado una cosa nueva sobre la tierra: / la mujer rodeará al hombre valiente.

Jer 31:23 Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Aún dirán esta palabra en la tierra de Judá y en sus ciudades, cuando los haga volver de su cautividad:
Jehová te bendiga, oh morada de justicia, / oh monte de santidad.

Jer 31:24 Y habitará en ella Judá y todas sus ciudades juntamente, los labradores y los que van con los rebaños.

Jer 31:25 Porque he saciado al alma cansada y he llenado toda alma que languidece.

Jer 31:26 En esto me desperté y miré, y mi sueño me fue agradable.

Jer 31:27 He aquí que vienen días, declara Jehová, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal.

Jer 31:28 Y así como velé sobre ellos para arrancar y derribar, para trastornar, destruir y traer el mal, así velaré sobre ellos para edificar y plantar, declara Jehová.

Jer 31:29 En aquellos días no dirán más:
Los padres comen uvas agrias, / y los dientes de los hijos tienen la dentera.

Jer 31:30 Porque cada cual morirá por su propia iniquidad; los dientes de todo hombre que coma las uvas agrias tendrán la dentera.

Jer 31:31 He aquí que vienen días, declara Jehová, en que haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá,

Jer 31:32 no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, pacto Mío que ellos rompieron, aunque fui Yo un Marido para ellos, declara Jehová.

Jer 31:33 Pero éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, declara Jehová: Pondré Mi ley en sus partes internas, y sobre su corazón la escribiré; y Yo seré su Dios, y ellos serán Mi pueblo.

Jer 31:34 Y ninguno enseñará más a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el pequeño de ellos hasta el grande, declara Jehová, porque perdonaré la iniquidad de ellos y no me acordaré más de su pecado.

Jer 31:35 Así dice Jehová, / el que da el sol para luz del día, / y las leyes de la luna y de las estrellas para luz de la noche, / que agita el mar, de modo que braman sus olas / —Jehová de los ejércitos es Su nombre—:

Jer 31:36 Si estas leyes fuesen apartadas / de delante de Mí, declara Jehová, / también la descendencia de Israel dejará / de ser nación delante de Mí para siempre.

Jer 31:37 Así dice Jehová: / Si se pudieran medir los cielos arriba / y explorar abajo los cimientos de la tierra, / también Yo desecharía toda la descendencia de Israel / por todo lo que han hecho, declara Jehová.

Jer 31:38 He aquí que vienen días, declara Jehová, en que la ciudad será edificada a Jehová desde la torre de Hananel hasta la puerta de la Esquina.

Jer 31:39 Y la cuerda de medir saldrá más allá en línea recta hasta el collado de Gareb, y girará hacia Goa.

Jer 31:40 Y todo el valle de los cadáveres y de las cenizas grasientas y todos los campos hasta el arroyo Cedrón, hasta la esquina de la puerta de los Caballos al oriente, serán santos a Jehová; nunca jamás serán arrancados ni derribados.

JEREMÍAS 30 JEREMÍAS 32

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JEREMÍAS 32 Versión Recobro

JEREMÍAS 32



Jer 32:1 Palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová el año décimo de Sedequías, rey de Judá. Aquel año fue el año decimoctavo de Nabucadrezar.

Jer 32:2 Ahora bien, en aquel tiempo el ejército del rey de Babilonia tenía sitiada a Jerusalén, y el profeta Jeremías estaba preso en el atrio de la guardia, que estaba en la casa del rey de Judá.

Jer 32:3 Porque Sedequías, rey de Judá, lo había encerrado, diciendo: ¿Por qué profetizas diciendo: Así dice Jehová: Voy a entregar esta ciudad en manos del rey de Babilonia, y la capturará;

Jer 32:4 y Sedequías, rey de Judá, no escapará de la mano de los caldeos, sino que de cierto será entregado en manos del rey de Babilonia y hablará con él boca a boca, y sus ojos verán sus ojos;

Jer 32:5 y él hará llevar a Sedequías a Babilonia, y allá estará hasta que Yo le visite, declara Jehová; aunque peleéis contra los caldeos, no tendréis éxito?

Jer 32:6 Y dijo Jeremías: Palabra de Jehová vino a mí, diciendo:

Jer 32:7 Hanamel, hijo de tu tío Salum, viene a ti, diciendo: Cómprate el campo que tengo en Anatot, porque tú tienes el derecho de redención para comprarlo.

Jer 32:8 Y vino a mí Hanamel, hijo de mi tío, al atrio de la guardia conforme a la palabra de Jehová y me dijo: Compra mi campo que está en Anatot, en tierra de Benjamín, porque tuyo es el derecho de posesión y a ti corresponde el derecho de redención; cómprala para ti. Entonces conocí que era palabra de Jehová.

Jer 32:9 Y compré de Hanamel, hijo de mi tío, el campo que estaba en Anatot, y le pesé el dinero, diecisiete siclos de plata.

Jer 32:10 Y firmé la escritura y la sellé, y llamé testigos y pesé el dinero en la balanza.

Jer 32:11 Tomé luego la escritura de propiedad, la parte sellada, que contenía los términos y las condiciones, y la parte abierta,

Jer 32:12 y di la escritura de propiedad a Baruc, hijo de Nerías, hijo de Maasías, en presencia de Hanamel, hijo de mi tío, y en presencia de los testigos que habían firmado la escritura de propiedad, delante de todos los judíos que estaban sentados en el atrio de la guardia.

Jer 32:13 Y di orden a Baruc en presencia de ellos, diciendo:

Jer 32:14 Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Toma estas escrituras, esta escritura de propiedad, tanto la sellada como la que está abierta, y ponlas en un vaso de barro para que se conserven muchos días.

Jer 32:15 Porque así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: De nuevo se comprarán casas, campos y viñas en esta tierra.

Jer 32:16 Y después que di la escritura de propiedad a Baruc, hijo de Nerías, oré a Jehová, diciendo:

Jer 32:17 ¡Ah, Señor Jehová! Tú hiciste el cielo y la tierra con Tu gran poder y con Tu brazo extendido. Nada hay que sea demasiado maravilloso para Ti;

Jer 32:18 muestras benevolencia amorosa a miles de generaciones, pero pagas la iniquidad de los padres en el seno de sus hijos después de ellos. Oh Dios grande y poderoso, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos,

Jer 32:19 grande en consejo y poderoso en hechos, cuyos ojos están abiertos sobre todos los caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno según sus caminos y según el fruto de sus obras.

Jer 32:20 Tú hiciste señales y prodigios en la tierra de Egipto hasta este día, y en Israel y entre los hombres; y te has hecho renombre, como se ve en este día.

Jer 32:21 Y sacaste a Tu pueblo Israel de la tierra de Egipto con señales y maravillas, con mano fuerte y brazo extendido, y con gran terror.

Jer 32:22 Y les diste esta tierra, la cual juraste a sus padres que les darías, una tierra que fluye leche y miel.

Jer 32:23 Ellos entraron y tomaron posesión de ella, pero no escucharon Tu voz ni anduvieron en Tu ley. Nada hicieron de lo que les mandaste hacer; por tanto, has hecho venir sobre ellos todo este mal.

Jer 32:24 He aquí, los terraplenes llegan ya a la ciudad para tomarla. Y la ciudad ha sido entregada en manos de los caldeos, que pelean contra ella con espada, hambre y peste. Ha venido, pues, a suceder lo que tú has hablado; y he aquí, lo estás viendo.

Jer 32:25 Pero Tú, oh Señor Jehová, me dijiste: Cómprate el campo con dinero y llama testigos. Pero la ciudad ha sido entregada en manos de los caldeos.

Jer 32:26 Y palabra de Jehová vino a Jeremías, diciendo:

Jer 32:27 He aquí, Yo soy Jehová, el Dios de toda carne. ¿Habrá algo que sea demasiado maravilloso para Mí?

Jer 32:28 Por tanto, así dice Jehová: Ahora voy a entregar esta ciudad en manos de los caldeos y en manos de Nabucadrezar, rey de Babilonia, y la tomará.

Jer 32:29 Y vendrán los caldeos que pelean contra esta ciudad y le prenderán fuego; la quemarán junto con las casas sobre cuyos techos el pueblo ha ofrecido incienso a Baal y derramado libaciones a otros dioses para provocarme a ira.

Jer 32:30 Porque los hijos de Israel y los hijos de Judá no han hecho sino lo malo delante de Mis ojos desde su juventud; porque los hijos de Israel no han hecho más que provocarme a ira con la obra de sus manos, declara Jehová.

Jer 32:31 Porque motivo de Mi enojo y de Mi ira ha sido esta ciudad para Mí, desde el día que la edificaron hasta hoy, de modo que he de quitarla de Mi presencia,

Jer 32:32 por toda la maldad de los hijos de Israel y de los hijos de Judá, que han hecho para provocarme a ira, ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes, sus profetas, los varones de Judá y los habitantes de Jerusalén.

Jer 32:33 Y me volvieron la espalda, y no el rostro, aunque Yo les enseñaba, madrugando para enseñar; pero no quisieron escuchar para recibir instrucción.

Jer 32:34 Y pusieron sus cosas detestables en la casa que es llamada por Mi nombre, para contaminarla.

Jer 32:35 Y edificaron los lugares altos de Baal en el valle del hijo de Hinom, para hacer pasar por el fuego a sus hijos y a sus hijas ofreciéndolos a Moloc, cosa que no les mandé ni subió en Mi corazón que hiciesen esta abominación, para hacer pecar a Judá.

Jer 32:36 Y con todo, ahora así dice Jehová, el Dios de Israel, en cuanto a esta ciudad de la cual decís vosotros: Ha sido entregada en manos del rey de Babilonia por la espada, el hambre y la peste.

Jer 32:37 He aquí, Yo los recogeré de todas las tierras a las cuales los eché con Mi enojo, con Mi ira y con gran indignación; y los haré volver a este lugar y los haré habitar seguros.

Jer 32:38 Y serán Mi pueblo, y Yo seré su Dios.

Jer 32:39 Les daré un solo corazón y un solo camino, a fin de que me teman todos los días, para bien de ellos y de sus hijos después de ellos.

Jer 32:40 Y haré con ellos pacto eterno de que no me apartaré de ellos, para hacerles bien; y pondré Mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de Mí.

Jer 32:41 Y me regocijaré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en fidelidad, con todo Mi corazón y con toda Mi alma.

Jer 32:42 Porque así dice Jehová: Como traje sobre este pueblo todo este gran mal, así traeré sobre ellos todo el bien que les prometí.

Jer 32:43 Y comprarán campos en esta tierra de la cual vosotros decís: Es una desolación, sin hombres y sin bestias; ha sido entregada en manos de los caldeos.

Jer 32:44 Comprarán campos con dinero, firmarán escrituras y las sellarán, y llamarán a testigos en tierra de Benjamín, en los alrededores de Jerusalén y en las ciudades de Judá, en las ciudades de la región montañosa, en las ciudades de la tierra baja y en las ciudades del Neguev, porque Yo los haré volver de su cautividad, declara Jehová.

JEREMÍAS 31 JEREMÍAS 33

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JEREMÍAS 33 Versión Recobro

JEREMÍAS 33



Jer 33:1 Y vino palabra de Jehová a Jeremías la segunda vez, estando él aún encerrado en el atrio de la guardia, diciendo:

Jer 33:2 Así dice Jehová que lo hace todo, Jehová que todo lo formó para establecerlo —Jehová es Su nombre—:

Jer 33:3 Invócame, y Yo te responderé y te diré cosas grandes y ocultas, las cuales tú no conoces.

Jer 33:4 Porque así dice Jehová, el Dios de Israel, acerca de las casas de esta ciudad y de las casas de los reyes de Judá, las que han sido derribadas para hacer defensas contra los terraplenes y contra la espada,

Jer 33:5 y los que se presentaron para combatir contra los caldeos y para llenar las casas de los cadáveres de los hombres que herí Yo con Mi enojo y con Mi ira, acerca de dicha ciudad, he escondido mi rostro de ella a causa de toda su maldad:

Jer 33:6 Voy a traerle recobro y sanidad; los sanaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad.

Jer 33:7 Y haré volver de la cautividad a Judá y a Israel, y los edificaré como al principio.

Jer 33:8 Y los limpiaré de toda su iniquidad con que pecaron contra Mí, y perdonaré todas sus iniquidades con que contra Mí pecaron y contra Mí transgredieron.

Jer 33:9 Y la ciudad me será por nombre de alegría, por alabanza y por gloria delante de todas las naciones de la tierra, que oirán de todo el bien que Yo les hago; y temerán y temblarán por todo el bien y por toda la paz que voy a brindarles.

Jer 33:10 Así dice Jehová: En este lugar, del cual decís: Es una desolación, sin hombres y sin bestias, y en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén que están desoladas, sin hombres, sin habitantes y sin bestias, se volverá a oír,

Jer 33:11 voz de alegría y voz de gozo, voz de novio y voz de novia, voz de los que dicen: Alabad a Jehová de los ejércitos, porque Jehová es bueno, porque para siempre es Su benevolencia amorosa, mientras traen sacrificio de acción de gracias a la casa de Jehová; porque restauraré de su cautividad a la tierra, como al principio, dice Jehová.

Jer 33:12 Porque así dice Jehová de los ejércitos: En este lugar, que es una desolación, sin hombre y sin bestia, y en todas sus ciudades, habrá de nuevo habitación de pastores que hagan recostar su rebaño.

Jer 33:13 En las ciudades de la región montañosa, en las ciudades de la tierra baja, en las ciudades del Neguev, en la tierra de Benjamín, en los alrededores de Jerusalén y en las ciudades de Judá, una vez más pasarán las ovejas bajo las manos del que las cuente, dice Jehová.

Jer 33:14 He aquí, vienen días, declara Jehová, en que Yo confirmaré la buena palabra que he hablado acerca de la casa de Israel y acerca de la casa de Judá.

Jer 33:15 En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David el Renuevo de justicia, y Él hará derecho y justicia en la tierra.

Jer 33:16 En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura; y éste es el nombre con el cual ella será llamada: Jehová, justicia nuestra.

Jer 33:17 Porque así dice Jehová: No faltará a David varón que se siente sobre el trono de la casa de Israel,

Jer 33:18 ni a los sacerdotes levíticos faltará varón que delante de Mí ofrezca holocausto, ofrezca ofrenda de harina y haga sacrificio continuamente.

Jer 33:19 Y vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:

Jer 33:20 Así dice Jehová: Si puedes romper Mi pacto con respecto al día y Mi pacto con respecto a la noche, de modo que no haya día ni noche a su debido tiempo,

Jer 33:21 podrá también romperse Mi pacto con Mi siervo David de modo que no tenga hijo que reine sobre su trono, y Mi pacto con los sacerdotes levíticos, Mis ministros.

Jer 33:22 Como no puede ser contado el ejército del cielo, ni se puede medir la arena del mar, así multiplicaré la descendencia de David, Mi siervo, y los levitas que me ministran.

Jer 33:23 Y vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:

Jer 33:24 ¿No has visto lo que habla este pueblo, diciendo: Las dos familias que Jehová escogió, las ha rechazado? Y menosprecian a Mi pueblo, de modo que ante ellos ya no es nación.

Jer 33:25 Así dice Jehová: Si no permanece Mi pacto con respecto al día y a la noche, si no he establecido los estatutos del cielo y de la tierra,

Jer 33:26 también rechazaré la descendencia de Jacob y de David, Mi siervo, y no tomaré de su descendencia quien sea gobernante sobre la descendencia de Abraham, de Isaac y de Jacob; pues Yo los haré volver de su cautividad y tendré de ellos compasión.

JEREMÍAS 32 JEREMÍAS 34

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JEREMÍAS 34 Versión Recobro

JEREMÍAS 34



Jer 34:1 Palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová cuando Nabucadrezar, rey de Babilonia, con todo su ejército, todos los reinos de la tierra que estaban bajo su dominio y todos los pueblos peleaban contra Jerusalén y contra todas sus ciudades, diciendo:

Jer 34:2 Así dice Jehová, el Dios de Israel: Ve y habla a Sedequías, rey de Judá, y dile: Así dice Jehová: Voy a entregar esta ciudad en manos del rey de Babilonia, el cual le prenderá fuego;

Jer 34:3 y no escaparás tú de su mano, sino que ciertamente serás apresado y en su mano serás entregado; tus ojos verán los ojos del rey de Babilonia, y él hablará contigo boca a boca, y en Babilonia entrarás.

Jer 34:4 Sin embargo, oye la palabra de Jehová, oh Sedequías, rey de Judá: Así dice Jehová acerca de ti: No morirás a espada.

Jer 34:5 En paz morirás; y así como hubo quemas en honor a tus padres, los reyes anteriores que te precedieron, así quemarán especias por ti, y plañirán por ti, diciendo: ¡Ah, señor! Ciertamente Yo he hablado la palabra, declara Jehová.

Jer 34:6 Entonces habló el profeta Jeremías a Sedequías, rey de Judá, todas estas palabras en Jerusalén,

Jer 34:7 cuando el ejército del rey de Babilonia peleaba contra Jerusalén y contra todas las ciudades de Judá que habían quedado: contra Laquis y contra Azeca, porque éstas eran las ciudades fortificadas que quedaban entre las ciudades de Judá.

Jer 34:8 Palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová, después que el rey Sedequías había hecho pacto con todo el pueblo que estaba en Jerusalén para proclamarles libertad,

Jer 34:9 que cada uno dejara libre a su siervo y a su sierva, que es hebreo o hebrea, para que nadie tuviera sometido a servidumbre a un judío, hermano suyo.

Jer 34:10 Y todos los príncipes y todo el pueblo que habían entrado en el pacto obedecieron, de que cada uno dejara libre a su siervo y a su sierva, de modo que ninguno los tuviera sometido a servidumbre; obedecieron y los dejaron en libertad.

Jer 34:11 Pero después se volvieron atrás e hicieron regresar a los siervos y a las siervas que habían dejado libres, y los sujetaron como siervos y como siervas.

Jer 34:12 Entonces vino palabra de Jehová a Jeremías de parte de Jehová, diciendo:

Jer 34:13 Así dice Jehová, el Dios de Israel: Yo hice pacto con vuestros padres el día que los saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre, diciendo:

Jer 34:14 Al cabo de cada siete años dejará libre cada uno de vosotros a su hermano hebreo que le fue vendido y que le ha servido seis años, y lo dejará marchar libre; pero vuestros padres no me escucharon ni inclinaron su oído.

Jer 34:15 Y aunque vosotros os habíais convertido en estos días y habíais hecho lo recto ante Mis ojos, proclamando cada uno libertad a su prójimo, y habíais hecho pacto delante de Mí en la casa que es llamada por Mi nombre,

Jer 34:16 os habéis vuelto atrás y profanado Mi nombre cuando tomó cada uno a su siervo y cada uno a su sierva, que habíais dejado libres según su deseo, y los habéis sujetado para que os sean siervos y siervas.

Jer 34:17 Por tanto, así dice Jehová: Vosotros no me habéis escuchado para proclamar cada uno libertad a su hermano y cada uno a su prójimo; ahora Yo proclamo contra vosotros, declara Jehová, libertad a la espada, a la peste y al hambre; y os pondré por terror para todos los reinos de la tierra.

Jer 34:18 Y entregaré a los hombres que transgredieron Mi pacto y que no cumplieron las palabras del pacto que hicieron delante de Mí, cuando cortaron en dos el becerro y pasaron entre los trozos,

Jer 34:19 a saber, los príncipes de Judá y los príncipes de Jerusalén, los eunucos y los sacerdotes y todo el pueblo de la tierra, que pasaron entre los trozos del becerro;

Jer 34:20 sí, los entregaré en manos de sus enemigos y en manos de los que buscan su vida, y sus cadáveres serán comida para las aves del cielo y para las bestias de la tierra.

Jer 34:21 Y a Sedequías, rey de Judá, y a sus príncipes entregaré en manos de sus enemigos, en manos de los que buscan su vida y en manos del ejército del rey de Babilonia, que se ha retirado de vosotros.

Jer 34:22 He aquí, mandaré Yo, declara Jehová, para hacerles regresar a esta ciudad; y pelearán contra ella, la tomarán y le prenderán fuego; y convertiré en desolación las ciudades de Judá, hasta no quedar habitante alguno.

JEREMÍAS 33 JEREMÍAS 35

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JEREMÍAS 35 Versión Recobro

JEREMÍAS 35



Jer 35:1 Palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová en días de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, diciendo:

Jer 35:2 Ve a casa de los recabitas, habla con ellos e introdúcelos en la casa de Jehová, en uno de los aposentos, y dales a beber vino.

Jer 35:3 Tomé entonces a Jaazanías, hijo de Jeremías, hijo de Habasinías, a sus hermanos, a todos sus hijos y a toda la casa de los recabitas,

Jer 35:4 y los llevé a la casa de Jehová, al aposento de los hijos de Hanán, hijo de Igdalías, varón de Dios, el cual estaba cerca del aposento de los príncipes, que estaba sobre el aposento de Maasías, hijo de Salum, guarda del umbral.

Jer 35:5 Y puse delante de los miembros de la casa de los recabitas jarros llenos de vino y copas; y les dije: Bebed vino.

Jer 35:6 Mas ellos dijeron: No beberemos vino, porque Jonadab, hijo de Recab, nuestro padre, nos ordenó diciendo: No beberéis jamás vino, vosotros ni vuestros hijos;

Jer 35:7 no edificaréis casa, ni sembraréis semilla, ni plantaréis viña ni poseeréis ninguna, sino que moraréis en tiendas todos vuestros días, para que viváis muchos días sobre la tierra donde vosotros peregrináis.

Jer 35:8 Y nosotros hemos escuchado la voz de nuestro padre Jonadab, hijo de Recab, en todo lo que nos mandó: de no beber vino en todos nuestros días, ni nosotros, ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos ni nuestras hijas;

Jer 35:9 y de no edificar casas para nuestra morada, y de no tener viña, ni campo ni semilla,

Jer 35:10 sino que hemos morado en tiendas, escuchando y haciendo conforme a todo lo que nos mandó nuestro padre Jonadab.

Jer 35:11 Pero cuando Nabucadrezar, rey de Babilonia, subió contra la tierra, dijimos: Venid y entremos en Jerusalén, huyendo del ejército de los caldeos y del ejército de los sirios. Así que moramos en Jerusalén.

Jer 35:12 Entonces vino la palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:

Jer 35:13 Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Ve y di a los varones de Judá y a los habitantes de Jerusalén: ¿No recibiréis instrucción al escuchar Mis palabras?, declara Jehová.

Jer 35:14 Han sido confirmadas las palabras de Jonadab, hijo de Recab, con las cuales mandó a sus hijos que no bebieran vino, y no lo han bebido hasta hoy, porque han obedecido el mandato de su padre. Pero Yo os he hablado, madrugando para hablar, mas no me habéis escuchado.

Jer 35:15 También os he enviado todos Mis siervos los profetas, madrugando para enviarlos, diciendo: Volveos ahora cada uno de vuestro mal camino, enmendad vuestras obras y no vayáis tras otros dioses para servirles, y moraréis en la tierra que di a vosotros y a vuestros padres; mas no inclinasteis vuestro oído ni me escuchasteis.

Jer 35:16 Pero los hijos de Jonadab, hijo de Recab, confirmaron el mandamiento que les dio su padre; mas este pueblo no me ha escuchado.

Jer 35:17 Por tanto, así dice Jehová Dios de los ejércitos, el Dios de Israel: Voy a traer sobre Judá y sobre todos los habitantes de Jerusalén todo el mal que contra ellos he hablado; porque les hablé, y no escucharon; los llamé, y no respondieron.

Jer 35:18 Pero a la casa de los recabitas dijo Jeremías: Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Por cuanto habéis escuchado el mandamiento de Jonadab, vuestro padre, habéis guardado todos sus mandamientos y hecho conforme a todo lo que os mandó,

Jer 35:19 por eso, así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: No le faltará a Jonadab, hijo de Recab, un varón que esté delante de Mí para siempre.

JEREMÍAS 34 JEREMÍAS 36

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JEREMÍAS 36 Versión Recobro

JEREMÍAS 36



Jer 36:1 Y en el cuarto año de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra a Jeremías de parte de Jehová, diciendo:

Jer 36:2 Toma un rollo de libro, y escribe en él todas las palabras que te he hablado acerca de Israel y de Judá, y acerca de todas las naciones desde el día que te hablé, desde los días de Josías hasta hoy.

Jer 36:3 Tal vez la casa de Judá escuche todo el mal que pienso hacerles para que se vuelva cada uno de su mal camino, de modo que Yo pueda perdonarles su iniquidad y su pecado.

Jer 36:4 Entonces llamó Jeremías a Baruc, hijo de Nerías, y escribió Baruc de boca de Jeremías, en un rollo de libro, todas las palabras que Jehová le había hablado.

Jer 36:5 Y mandó Jeremías a Baruc, diciendo: Estoy detenido; no puedo entrar en la casa de Jehová;

Jer 36:6 entra tú, pues, y de este rollo que escribiste de mi boca, lee las palabras de Jehová a oídos del pueblo en la casa de Jehová, el día del ayuno; y las leerás también a oídos de todos los de Judá que vienen de sus ciudades.

Jer 36:7 Tal vez lleguen las súplicas de ellos delante de Jehová, y se vuelva cada uno de su mal camino; porque grande es el enojo y la ira que ha hablado Jehová contra este pueblo.

Jer 36:8 Y Baruc, hijo de Nerías, hizo conforme a todo lo que le mandó Jeremías el profeta, leyendo en el libro las palabras de Jehová en la casa de Jehová.

Jer 36:9 Y en el año quinto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, en el mes noveno, proclamaron ayuno ante Jehová para todo el pueblo en Jerusalén y para todo el pueblo que venía de las ciudades de Judá a Jerusalén.

Jer 36:10 Entonces Baruc leyó en el libro las palabras de Jeremías en la casa de Jehová, en el aposento de Gemarías, hijo de Safán, el escriba, en el atrio de arriba, a la entrada de la puerta nueva de la casa de Jehová, a oídos de todo el pueblo.

Jer 36:11 Cuando Micaías, hijo de Gemarías, hijo de Safán, oyó del libro todas las palabras de Jehová,

Jer 36:12 descendió a la casa del rey, al aposento del escriba. Y he aquí, estaban sentados allí todos los príncipes: el escriba Elisama, Delaía, hijo de Semaías, Elnatán, hijo de Acbor, Gemarías, hijo de Safán, Sedequías, hijo de Hananías y todos los otros príncipes.

Jer 36:13 Y les contó Micaías todas las palabras que había oído cuando Baruc leyó en el libro a oídos del pueblo.

Jer 36:14 Entonces enviaron todos los príncipes a Jehudí, hijo de Netanías, hijo de Selemías, hijo de Cusi, a Baruc, diciendo: Toma en tu mano el rollo en el que leíste a oídos del pueblo, y ven. Entonces Baruc, hijo de Nerías, tomó el rollo en su mano y vino a ellos.

Jer 36:15 Le dijeron: Siéntate ahora y léelo a nuestros oídos. Entonces Baruc lo leyó a sus oídos.

Jer 36:16 Cuando oyeron todas las palabras, cada uno se volvió espantado a su compañero, y dijeron a Baruc: Sin duda le contaremos al rey todas estas palabras.

Jer 36:17 Y preguntaron a Baruc, diciendo: Cuéntanos por favor, ¿cómo escribiste todas estas palabras? ¿Fue de su boca?

Jer 36:18 Baruc les dijo: Él me dictaba de su boca todas estas palabras, y yo escribía con tinta en el libro.

Jer 36:19 Entonces dijeron los príncipes a Baruc: Ve y escóndete, tú y Jeremías, y que nadie sepa dónde estáis.

Jer 36:20 Entraron luego a donde estaba el rey, al atrio, habiendo depositado el rollo en el aposento de Elisama, el escriba; y contaron a oídos del rey todas las palabras.

Jer 36:21 Entonces envió el rey a Jehudí a que tomara el rollo, y él lo sacó del aposento de Elisama, el escriba. Y Jehudí lo leyó a oídos del rey y a oídos de todos los príncipes que junto al rey estaban.

Jer 36:22 Ahora bien, el rey estaba sentado en la casa de invierno en el mes noveno, y el fuego del brasero ardía delante de él.

Jer 36:23 Y cuando Jehudí había leído tres o cuatro columnas, el rey las cortaba con el cuchillo de escriba y echaba los pedazos en el fuego que había en el brasero, hasta que todo el rollo se consumió en el fuego del brasero.

Jer 36:24 Y no tuvieron temor ni rasgaron sus vestidos, ni el rey ni ninguno de sus siervos que oyeron todas estas palabras.

Jer 36:25 Aun cuando Elnatán, Delaía y Gemarías rogaron al rey que no quemara el rollo, no los quiso escuchar.

Jer 36:26 Luego mandó el rey a Jerameel, hijo del rey, a Seraías, hijo de Azriel, y a Selemías, hijo de Abdeel, que prendieran a Baruc, el escriba, y al profeta Jeremías; pero Jehová los escondió.

Jer 36:27 Y vino palabra de Jehová a Jeremías, después que había quemado el rey el rollo y las palabras que Baruc había escrito de boca de Jeremías, diciendo:

Jer 36:28 Vuelve a tomar otro rollo, y escribe en él todas las palabras anteriores que estaban en el primer rollo, que quemó Joacim, rey de Judá.

Jer 36:29 Y en cuanto a Joacim, rey de Judá, dirás: Así dice Jehová: Tú has quemado este rollo, diciendo: ¿Por qué has escrito en él, diciendo: De cierto vendrá el rey de Babilonia, destruirá esta tierra y hará que no queden en ella hombres ni bestias?

Jer 36:30 Por tanto, así dice Jehová acerca de Joacim, rey de Judá: No tendrá quien se siente sobre el trono de David; y su cadáver será echado al calor del día y a la escarcha de la noche.

Jer 36:31 Lo castigaré a él, a su linaje y a sus siervos por su iniquidad; y traeré sobre ellos, sobre los habitantes de Jerusalén y sobre los varones de Judá todo el mal que he hablado contra ellos. Pero ellos no quisieron escuchar.

Jer 36:32 Entonces Jeremías tomó otro rollo y lo dio a Baruc, hijo de Nerías, el escriba, el cual escribió en él de boca de Jeremías todas las palabras del libro que quemó en el fuego Joacim, rey de Judá; y fueron añadidas sobre ellas muchas otras palabras semejantes.

JEREMÍAS 35 JEREMÍAS 37

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JEREMÍAS 37 Versión Recobro

JEREMÍAS 37



Jer 37:1 En lugar de Conías, hijo de Joacim, reinó como rey Sedequías, hijo de Josías, al cual Nabucadrezar, rey de Babilonia, constituyó por rey en la tierra de Judá.

Jer 37:2 Pero ni él, ni sus siervos ni el pueblo de la tierra escucharon las palabras de Jehová, las cuales había hablado por medio del profeta Jeremías.

Jer 37:3 Envió el rey Sedequías a Jucal, hijo de Selemías, y al sacerdote Sofonías, hijo de Maasías, al profeta Jeremías, diciendo: Ora por nosotros a Jehová nuestro Dios.

Jer 37:4 Y Jeremías entraba y salía en medio del pueblo, porque todavía no lo habían puesto en la cárcel.

Jer 37:5 Y el ejército de Faraón había salido de Egipto; y cuando los caldeos que sitiaban a Jerusalén oyeron las noticias acerca de ellos, se retiraron de Jerusalén.

Jer 37:6 Entonces vino palabra de Jehová al profeta Jeremías, diciendo:

Jer 37:7 Así dice Jehová, el Dios de Israel: Así diréis al rey de Judá, que os envió a Mí para que me consultaseis: El ejército de Faraón, que había salido en vuestro socorro, se ha vuelto a su tierra de Egipto.

Jer 37:8 Los caldeos volverán de nuevo, pelearán contra esta ciudad, la tomarán y le prenderán fuego.

Jer 37:9 Así dice Jehová: No os engañéis a vosotros mismos, diciendo: Sin duda los caldeos se apartarán de nosotros, porque no se apartarán.

Jer 37:10 Pues aunque hubierais derrotado a todo el ejército de los caldeos que pelea contra vosotros, y sólo quedaran de ellos algunos hombres heridos, se levantarían cada uno de su tienda y prenderían fuego a esta ciudad.

Jer 37:11 Y cuando el ejército de los caldeos se retiró de Jerusalén ante la presencia del ejército de Faraón,

Jer 37:12 Jeremías quiso salir de Jerusalén para irse a tierra de Benjamín a recibir una porción entre el pueblo.

Jer 37:13 Cuando estaba ante la puerta de Benjamín, había allí un capitán de la guardia que se llamaba Irías, hijo de Selemías, hijo de Hananías, el cual apresó al profeta Jeremías, diciendo: ¡Tú te pasas a los caldeos!

Jer 37:14 Jeremías dijo: ¡Falso es! No me paso a los caldeos. Pero él no le escuchó. E Irías apresó a Jeremías, y lo llevó a los príncipes.

Jer 37:15 Los príncipes se airaron contra Jeremías, y lo azotaron y lo pusieron en la cárcel, en la casa del escriba Jonatán, porque la habían convertido en cárcel.

Jer 37:16 Cuando Jeremías entró en el calabozo y en las celdas, allí permaneció Jeremías muchos días.

Jer 37:17 Y el rey Sedequías envió y lo sacó; y le preguntó el rey secretamente en su casa, diciendo: ¿Hay palabra de parte de Jehová? Y Jeremías dijo: Hay. Y añadió: En manos del rey de Babilonia serás entregado.

Jer 37:18 Dijo también Jeremías al rey Sedequías: ¿En qué he pecado contra ti, o contra tus siervos, o contra este pueblo, para que me hayas puesto en la cárcel?

Jer 37:19 ¿Y dónde están vuestros profetas que os profetizaban, diciendo: No vendrá el rey de Babilonia contra vosotros ni contra esta tierra?

Jer 37:20 Ahora pues, oye, oh mi señor, el rey; venga mi súplica delante de ti, y no me hagas volver a casa del escriba Jonatán, no sea que me muera allí.

Jer 37:21 Entonces el rey Sedequías dio orden, y pusieron a Jeremías en el atrio de la guardia y le dieron una torta de pan al día de la calle de los panaderos, hasta que se acabara todo el pan de la ciudad. Entonces quedó Jeremías en el atrio de la guardia.

JEREMÍAS 36 JEREMÍAS 38

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JEREMÍAS 38 Versión Recobro

JEREMÍAS 38



Jer 38:1 Oyeron Sefatías, hijo de Matán, Gedalías, hijo de Pasur, Jucal, hijo de Selemías y Pasur, hijo de Malquías, las palabras que Jeremías hablaba a todo el pueblo, diciendo:

Jer 38:2 Así dice Jehová: El que se quede en esta ciudad morirá por la espada, el hambre y la peste; mas el que se pase a los caldeos vivirá, y tendrá su propia vida por botín, y vivirá.

Jer 38:3 Así dice Jehová: De cierto será entregada esta ciudad en manos del ejército del rey de Babilonia, y él la tomará.

Jer 38:4 Luego dijeron los príncipes al rey: Den muerte ahora a este hombre, por la manera en que debilita las manos de los hombres de guerra que quedan en esta ciudad y las manos de todo el pueblo, hablándoles tales palabras; porque este hombre no busca el bien de este pueblo, sino el mal.

Jer 38:5 Entonces dijo el rey Sedequías: Él está ahora en vuestras manos, pues el rey nada puede hacer contra vosotros.

Jer 38:6 Entonces tomaron ellos a Jeremías y lo echaron en el pozo de Malquías, hijo del rey, que estaba en el atrio de la guardia; y bajaron a Jeremías con sogas. Ahora bien, en el pozo no había agua sino sólo cieno, y se hundió Jeremías en el cieno.

Jer 38:7 Al oír el cusita Ebed-melec, eunuco de la casa del rey, que habían puesto a Jeremías en el pozo, (el rey estaba sentado ante la puerta de Benjamín),

Jer 38:8 Ebed-melec salió de la casa del rey y habló al rey, diciendo:

Jer 38:9 Oh mi señor, el rey, mal hicieron estos varones en todo lo que han hecho con el profeta Jeremías, al cual echaron en el pozo; y él morirá en el lugar donde está a causa de hambre, porque no hay más pan en la ciudad.

Jer 38:10 Entonces ordenó el rey al cusita Ebed-melec, diciendo: Toma contigo treinta hombres de aquí, y haz sacar al profeta Jeremías del pozo antes que muera.

Jer 38:11 Entonces tomó Ebed-melec consigo a los hombres y entró a la casa del rey debajo de la tesorería; tomó de allí trapos viejos y ropas raídas, y con sogas los bajó a Jeremías en el pozo.

Jer 38:12 Y dijo el cusita Ebed-melec a Jeremías: Ponte esos trapos viejos y ropas bajo los sobacos, por debajo de las sogas. Y lo hizo así Jeremías.

Jer 38:13 De este modo sacaron a Jeremías con sogas y lo subieron del pozo. Y quedó Jeremías en el atrio de la guardia.

Jer 38:14 Después el rey Sedequías envió hombres para que llevaran ante él al profeta Jeremías a la tercera entrada de la casa de Jehová. Y dijo el rey a Jeremías: Te voy a preguntar algo; no me encubras ninguna cosa.

Jer 38:15 Jeremías dijo a Sedequías: Si te lo cuento, ¿no es cierto que me matarás? Y si te doy consejo, no me escucharás.

Jer 38:16 Entonces el rey Sedequías juró en secreto a Jeremías, diciendo: Vive Jehová, quien hizo estas vidas nuestras, que no te mataré ni te entregaré en manos de esos hombres que buscan tu vida.

Jer 38:17 Entonces dijo Jeremías a Sedequías: Así dice Jehová, Dios de los ejércitos, Dios de Israel: Si te entregas a los príncipes del rey de Babilonia, vivirás, y esta ciudad no será quemada a fuego, y vivirás tú y tu casa.

Jer 38:18 Pero si no te entregas a los príncipes del rey de Babilonia, esta ciudad será entregada en manos de los caldeos, y le prenderán fuego, y tú no escaparás de sus manos.

Jer 38:19 Luego dijo el rey Sedequías a Jeremías: Tengo temor de los judíos que se han pasado a los caldeos, que me entregarán en sus manos y me maltratarán.

Jer 38:20 Dijo Jeremías: No te entregarán. Escucha ahora la voz de Jehová en lo que yo te hablo, y te irá bien, y tu alma vivirá.

Jer 38:21 Pero si rehúsas entregarte, ésta es la palabra que Jehová me ha mostrado:

Jer 38:22 Entonces todas las mujeres que han quedado en casa del rey de Judá serán llevadas a los príncipes del rey de Babilonia; y las mujeres dirán acerca del rey:
Tus amigos íntimos / te han engañado y han prevalecido contra ti; / mientras se hundían en el cieno tus pies, / se apartaron de ti.

Jer 38:23 Todas tus mujeres y tus hijos serán llevados a los caldeos, y tú no escaparás de sus manos, sino que por mano del rey de Babilonia serás apresado, y harás que esta ciudad sea quemada a fuego.

Jer 38:24 Entonces dijo Sedequías a Jeremías: Nadie sepa estas palabras, y no morirás.

Jer 38:25 Pero si los príncipes oyen que yo he hablado contigo, y vienen a ti y te dicen: Cuéntanos ahora lo que dijiste al rey, no nos lo encubras y no te mataremos; ahora bien, ¿qué te dijo el rey?

Jer 38:26 Entonces les dirás: Presenté al rey mi súplica de que no me hiciera volver a la casa de Jonatán para morir allí.

Jer 38:27 Vinieron luego todos los príncipes a Jeremías y le preguntaron; y él les respondió conforme a todas estas palabras que el rey le había mandado. Con esto dejaron de hablar con él, porque el asunto no se había oído.

Jer 38:28 Entonces quedó Jeremías en el atrio de la guardia hasta el día que fue tomada Jerusalén.

JEREMÍAS 37 JEREMÍAS 39

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JEREMÍAS 39 Versión Recobro

JEREMÍAS 39



Jer 39:1 Y cuando Jerusalén fue tomada (en el noveno año de Sedequías, rey de Judá, en el mes décimo, vino Nabucadrezar, rey de Babilonia, con todo su ejército a Jerusalén, y la sitiaron;

Jer 39:2 en el undécimo año de Sedequías, en el mes cuarto, a los nueve días del mes, fue abierta una brecha en la ciudad),

Jer 39:3 vinieron todos los príncipes del rey de Babilonia y se sentaron en la puerta de en medio: Nergal-sarezer, Samgar-nebu, Sarsequim el Rabsaris, Nergal-sarezer el Rabmag, y todos los demás príncipes del rey de Babilonia.

Jer 39:4 Al verlos Sedequías, rey de Judá, y todos los hombres de guerra, huyeron y salieron de noche de la ciudad por el camino del huerto del rey, por la puerta entre los dos muros; y salió el rey por el camino hacia el Arabá.

Jer 39:5 Y el ejército de los caldeos los persiguió, y alcanzaron a Sedequías en las llanuras de Jericó; y cuando lo tomaron, lo hicieron subir a Ribla en tierra de Hamat, donde estaba Nabucadrezar, rey de Babilonia, el cual pronunció sentencia contra él.

Jer 39:6 Luego degolló el rey de Babilonia a los hijos de Sedequías ante sus ojos en Ribla; el rey de Babilonia también degolló a todos los nobles de Judá.

Jer 39:7 Y le sacó los ojos a Sedequías, y lo ató con grillos de bronce para llevarlo a Babilonia.

Jer 39:8 Los caldeos prendieron fuego a la casa del rey y a las casas del pueblo, y derribaron los muros de Jerusalén.

Jer 39:9 Al resto del pueblo que había quedado en la ciudad, tanto los desertores que se habían pasado a él como el resto del pueblo que había quedado, Nabuzaradán, capitán de la guardia, los desterró a Babilonia.

Jer 39:10 Pero Nabuzaradán, capitán de la guardia, dejó en la tierra de Judá a algunos de los más pobres que no tenían nada, y les dio viñas y campos en aquel tiempo.

Jer 39:11 Y Nabucadrezar, rey de Babilonia, había dado órdenes mediante Nabuzaradán, capitán de la guardia, acerca de Jeremías, diciendo:

Jer 39:12 Tómale y vela por él, y no le hagas mal alguno, sino haz con él como él te diga.

Jer 39:13 Por tanto, Nabuzaradán, capitán de la guardia, envió hombres, y Nabusazbán el Rabsaris, Nergal-sarezer el Rabmag y todos los oficiales principales del rey de Babilonia

Jer 39:14 también enviaron hombres, y tomaron a Jeremías del atrio de la guardia y lo entregaron a Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, para que lo llevara a casa. Y habitó en medio del pueblo.

Jer 39:15 Ahora bien, estando Jeremías encerrado en el atrio de la guardia, había venido palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:

Jer 39:16 Ve y habla a Ebed-melec, el cusita, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Voy a traer Mis palabras contra esta ciudad para mal, y no para bien; y se cumplirán en aquel día delante de ti.

Jer 39:17 Pero en aquel día Yo te libraré, declara Jehová, y no serás entregado en manos de aquellos a quienes tú temes.

Jer 39:18 Porque ciertamente te salvaré, y no caerás a espada, sino que tu vida te será por botín, porque has confiado en Mí, declara Jehová.

JEREMÍAS 38 JEREMÍAS 40

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JEREMÍAS 4 Versión Recobro

JEREMÍAS 4



Jer 4:1 Si te has de volver, oh Israel, declara Jehová, / vuélvete a Mí; / si quitas de Mi presencia tus cosas detestables / y no andas errante,

Jer 4:2 y juras: Vive Jehová, / en verdad, en equidad y en justicia, / entonces las naciones se bendecirán en Él, / y en Él se gloriarán.

Jer 4:3 Porque así dice Jehová a los varones de Judá y a Jerusalén:
Arad la tierra en barbecho / y no sembréis entre espinos.

Jer 4:4 Circuncidaos para Jehová, / y quitad los prepucios de vuestros corazones, / varones de Judá y habitantes de Jerusalén, / no sea que Mi ira salga como fuego / y arda, y no haya quien la apague, / a causa de la maldad de vuestras obras.

Jer 4:5 Anunciad en Judá, / proclamad en Jerusalén y decid: / Tocad trompeta en la tierra, / clamad a voz en cuello y decid: / Reuníos, y entremos / en las ciudades fortificadas.

Jer 4:6 Alzad bandera hacia Sion. / Buscad refugio; no os detengáis; / porque Yo hago venir el mal del norte / y una gran destrucción.

Jer 4:7 Un león ha salido de su espesura, / y el destructor de naciones está en marcha. / Ha salido de su lugar / para poner tu tierra en desolación; / tus ciudades quedarán en ruinas, / sin habitantes.

Jer 4:8 Por eso, ceñíos de cilicio, / plañid y aullad, / porque la ira ardiente de Jehová / no se ha apartado de nosotros.

Jer 4:9 En aquel día, declara Jehová, desmayará el corazón del rey y el corazón de los príncipes; y los sacerdotes estarán atónitos, y se asombrarán los profetas.

Jer 4:10 Y dije: ¡Ah, Señor Jehová!, ciertamente has engañado por completo a este pueblo y a Jerusalén, diciendo: Paz tendréis; pero la espada llega hasta el alma.

Jer 4:11 En aquel tiempo se dirá a este pueblo y a Jerusalén: Un viento abrasador de las alturas peladas del desierto viene hacia la hija de Mi pueblo, no para aventar ni para limpiar

Jer 4:12 (viento demasiado fuerte para éstos), vendrá de Mí; y ahora Yo pronunciaré juicios contra ellos.

Jer 4:13 Subirá como nubes, / y sus carros como torbellino; / más ligeros son sus caballos que las águilas. / ¡Ay de nosotros, porque somos devastados!

Jer 4:14 Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, / para que seas salva. / ¿Hasta cuándo se albergarán en ti / tus pensamientos malos?

Jer 4:15 Porque una voz pregona desde Dan / y anuncia aflicción desde la región montañosa de Efraín.

Jer 4:16 Haced mención de ello a las naciones; sí, / hacedlo oír sobre Jerusalén. / Sitiadores vienen de tierra lejana / y alzan su voz contra las ciudades de Judá.

Jer 4:17 Como guardas de campo están apostados contra ella en derredor, / porque se ha rebelado contra Mí, declara Jehová.

Jer 4:18 Tu camino y tus obras / causaron que estas cosas te acontecieran.
Ésta es tu maldad. ¡Ciertamente es amarga! / ¡Ciertamente penetra hasta tu corazón!

Jer 4:19 Mis entrañas, mis entrañas; me retuerzo de dolor. / ¡Oh, las paredes de mi corazón! / Mi corazón gime dentro de mí; / no puedo callarme; / porque sonido de trompeta has oído, oh alma mía, / alarma de guerra.

Jer 4:20 Destrucción sobre destrucción es proclamada, / porque toda la tierra es devastada. / De repente son devastadas mis tiendas, / y en un momento mis cortinas.

Jer 4:21 ¿Hasta cuándo he de ver la bandera, / y he de oír sonido de trompeta?

Jer 4:22 Porque Mi pueblo es necio; / no me conoce. / Son hijos ignorantes / y faltos de entendimiento. / Son sabios para hacer el mal, / pero no saben hacer el bien.

Jer 4:23 Miré a la tierra, y allí estaba, desolación y vacío; / y a los cielos, y no había en ellos luz.

Jer 4:24 Miré a los montes, y allí estaban, temblando, / y todos los collados se estremecían.

Jer 4:25 Miré, y no había hombre, / y todas las aves de los cielos habían huido.

Jer 4:26 Miré, y he aquí que la tierra fructífera era un desierto, / y todas sus ciudades estaban derribadas / delante de Jehová, delante de Su ira ardiente.

Jer 4:27 Porque así dice Jehová:
Una desolación será toda la tierra, / pero no la destruiré del todo.

Jer 4:28 Por esto hará duelo la tierra, / y los cielos arriba se oscurecerán; / porque he hablado, lo he propuesto, / y no me he arrepentido ni desistiré de ello.

Jer 4:29 Al estruendo de los jinetes y de los flecheros / huyen todas las ciudades; / entran en las espesuras / y se suben a los peñascos. / Todas las ciudades están abandonadas, / y no queda en ellas morador alguno.

Jer 4:30 Y tú, desamparada, ¿qué harás? / Aunque te vistas de escarlata, / aunque te adornes con atavíos de oro, / aunque te agrandes con pintura los ojos, / en vano te embelleces; / te menosprecian tus amantes; / buscan tu vida.

Jer 4:31 Porque oí una voz como de mujer que está de parto, / angustia como de primeriza, / la voz de la hija de Sion que se ahoga; / extiende sus manos, diciendo:
¡Ay de mí, / porque mi alma desmaya ante los asesinos!

JEREMÍAS 3 JEREMÍAS 5

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JEREMÍAS 40 Versión Recobro

JEREMÍAS 40



Jer 40:1 Palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová después que Nabuzaradán, capitán de la guardia, lo había dejado libre en Ramá, cuando lo tomó estando él atado en cadenas entre todos los desterrados de Jerusalén y de Judá, que eran llevados al destierro a Babilonia.

Jer 40:2 Tomó, pues, el capitán de la guardia a Jeremías y le dijo: Jehová tu Dios habló este mal contra este lugar.

Jer 40:3 Y ha hecho venir y ha realizado Jehová según lo había dicho porque todos pecasteis contra Jehová y no escuchasteis Su voz; por eso ha venido sobre vosotros esto.

Jer 40:4 Y ahora, he aquí, hoy te libro de las cadenas que tenías en tus manos. Si te parece bien venir conmigo a Babilonia, ven, y yo velaré por ti; pero si te parece mal venir conmigo a Babilonia, déjalo. Mira, toda la tierra está delante de ti; ve a donde mejor y más recto te parezca ir.

Jer 40:5 Como aún no se volvía, dijo: Vuélvete a Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, a quien el rey de Babilonia ha puesto sobre las ciudades de Judá, y mora con él en medio del pueblo; o ve a donde te parezca mejor ir. Y le dio el capitán de la guardia provisiones y un presente, y lo despidió.

Jer 40:6 Fue entonces Jeremías a Gedalías, hijo de Ahicam, a Mizpa, y habitó con él en medio del pueblo que había quedado en la tierra.

Jer 40:7 Y cuando todos los capitanes de las tropas que estaban en el campo, ellos y sus hombres, oyeron que el rey de Babilonia había puesto a Gedalías, hijo de Ahicam, para gobernar la tierra, y que le había encomendado los hombres, las mujeres, los niños pequeños y los pobres de la tierra que no habían sido desterrados a Babilonia,

Jer 40:8 fueron donde estaba Gedalías en Mizpa, es decir, Ismael, hijo de Netanías, Johanán y Jonatán, hijos de Carea, Seraías, hijo de Tanhumet, los hijos de Efai, el netofatita, y Jezanías, hijo del maacateo, ellos y sus hombres.

Jer 40:9 Y Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, les juró a ellos y a sus hombres, diciendo: No tengáis temor de servir a los caldeos; morad en la tierra y servid al rey de Babilonia, y os irá bien.

Jer 40:10 He aquí, por mi parte, habitaré en Mizpa para estar en lugar vuestro delante de los caldeos que vendrán a nosotros; mas vosotros tomad el vino, los frutos del verano y el aceite, ponedlos en vuestros recipientes y habitad en vuestras ciudades que habéis tomado.

Jer 40:11 Asimismo todos los judíos que estaban en Moab, y entre los hijos de Amón, y en Edom, y los que estaban en todas las tierras, oyeron decir que el rey de Babilonia había dejado un remanente de Judá, y que había puesto sobre ellos a Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán.

Jer 40:12 Y todos los judíos regresaron de todos los lugares adonde habían sido echados, y vinieron a la tierra de Judá, a Gedalías en Mizpa; y recogieron vino y frutos del verano en gran abundancia.

Jer 40:13 Y Johanán, hijo de Carea, y todos los capitanes de las tropas que estaban en el campo fueron donde estaba Gedalías en Mizpa,

Jer 40:14 y le dijeron: ¿No sabes que Baalis, rey de los hijos de Amón, ha enviado a Ismael, hijo de Netanías, para quitarte la vida? Mas Gedalías, hijo de Ahicam, no les creyó.

Jer 40:15 Entonces Johanán, hijo de Carea, habló a Gedalías en secreto, en Mizpa, diciendo: Déjame ir a matar a Ismael, hijo de Netanías, y nadie lo sabrá. ¿Por qué te ha de quitar la vida, de modo que todos los judíos que se han reunido en torno a ti sean dispersados y perezca el remanente de Judá?

Jer 40:16 Pero Gedalías, hijo de Ahicam, dijo a Johanán, hijo de Carea: No hagas esto, porque hablas falsedad en cuanto a Ismael.

JEREMÍAS 39 JEREMÍAS 41

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JEREMÍAS 41 Versión Recobro

JEREMÍAS 41



Jer 41:1 Y en el mes séptimo Ismael, hijo de Netanías, hijo de Elisama, de la familia real y uno de los oficiales principales del rey, junto con diez hombres, fue adonde estaba Gedalías, hijo de Ahicam, en Mizpa. Y comieron pan juntos allí en Mizpa.

Jer 41:2 Luego se levantó Ismael, hijo de Netanías, y los diez hombres que con él estaban, e hirieron a espada a Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, matando así a aquel a quien el rey de Babilonia había puesto para gobernar la tierra.

Jer 41:3 Asimismo mató Ismael a todos los judíos que estaban con él, esto es, con Gedalías en Mizpa, además de los caldeos que se hallaban allí, hombres de guerra.

Jer 41:4 Y al día siguiente, después de haber matado a Gedalías, cuando nadie lo sabía aún,

Jer 41:5 venían unos hombres de Siquem, de Silo y de Samaria, ochenta hombres, con la barba rapada y las ropas rasgadas, y cubiertos de incisiones, y con ofrendas de harina e incienso en sus manos para llevar a la casa de Jehová.

Jer 41:6 Y de Mizpa les salió al encuentro Ismael, hijo de Netanías, llorando mientras iba; y cuando los encontró, les dijo: Venid a Gedalías, hijo de Ahicam.

Jer 41:7 Y al llegar al centro de la ciudad, Ismael, hijo de Netanías, los degolló, él y los hombres que con él estaban, y los echó en la fosa.

Jer 41:8 Mas entre ellos fueron hallados diez hombres que dijeron a Ismael: No nos mates, porque tenemos escondidas en el campo provisiones de trigo, cebada, aceite y miel. Y él se contuvo y no los mató como a sus hermanos.

Jer 41:9 Y la fosa en la cual echó Ismael todos los cadáveres de los hombres que había matado a causa de Gedalías (era la misma que había hecho el rey Asa a causa de Baasa, rey de Israel), Ismael, hijo de Netanías, la llenó de muertos.

Jer 41:10 Después Ismael llevó cautivo a todo el remanente del pueblo que estaba en Mizpa, a las hijas del rey y a todo el pueblo que había quedado en Mizpa, el cual había encargado Nabuzaradán, capitán de la guardia, a Gedalías, hijo de Ahicam; los llevó, pues, cautivos Ismael, hijo de Netanías, y se fue para pasarse a los hijos de Amón.

Jer 41:11 Pero cuando Johanán, hijo de Carea, y todos los líderes de las tropas que con él estaban, oyeron todo el mal que había hecho Ismael, hijo de Netanías,

Jer 41:12 tomaron a todos los hombres y fueron a pelear contra Ismael, hijo de Netanías, y lo hallaron junto al gran estanque que estaba en Gabaón.

Jer 41:13 Y cuando todo el pueblo que estaba con Ismael vio a Johanán, hijo de Carea, y a todos los capitanes de las tropas que estaban con él, se regocijaron.

Jer 41:14 Y todo el pueblo que Ismael había traído cautivo de Mizpa se volvió y fue con Johanán, hijo de Carea.

Jer 41:15 Pero Ismael, hijo de Netanías, escapó de Johanán con ocho hombres, y se fue con los hijos de Amón.

Jer 41:16 Entonces Johanán, hijo de Carea, y todos los capitanes de las tropas que estaban con él tomaron a todo el remanente del pueblo que él había recobrado de Ismael, hijo de Netanías, de Mizpa, después que éste había matado a Gedalías, hijo de Ahicam: hombres valientes, hombres de guerra, y mujeres y niños pequeños y eunucos, a los cuales Johanán había traído de Gabaón.

Jer 41:17 Y fueron y se quedaron en Gerut Quimam, que está cerca de Belén, a fin de ir y entrar en Egipto,

Jer 41:18 a causa de los caldeos; porque los temían, ya que Ismael, hijo de Netanías, había matado a Gedalías, hijo de Ahicam, a quien el rey de Babilonia había puesto para gobernar la tierra.

JEREMÍAS 40 JEREMÍAS 42

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JEREMÍAS 42 Versión Recobro

JEREMÍAS 42



Jer 42:1 Y se acercaron todos los capitanes de las tropas, Johanán, hijo de Carea, Jezanías, hijo de Osaías, y todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor,

Jer 42:2 y dijeron al profeta Jeremías: Llegue nuestra súplica ante ti, y ora por nosotros a Jehová tu Dios por todo este remanente (pues de muchos sólo quedamos unos pocos, como ven tus ojos),

Jer 42:3 para que Jehová tu Dios nos indique el camino por donde debemos ir y lo que debemos hacer.

Jer 42:4 Entonces el profeta Jeremías les dijo: He oído. Voy a orar a Jehová vuestro Dios conforme a vuestras palabras; y todo lo que Jehová os responda, os lo diré; no os reservaré nada.

Jer 42:5 Ellos dijeron a Jeremías: Que Jehová sea contra nosotros testigo verdadero y fiel, si no hacemos conforme a toda palabra con la cual Jehová tu Dios te envíe a nosotros.

Jer 42:6 Sea bueno, sea malo, escucharemos la voz de Jehová nuestro Dios, a quien te enviamos, para que, escuchando la voz de Jehová nuestro Dios, nos vaya bien.

Jer 42:7 Y al cabo de diez días vino palabra de Jehová a Jeremías.

Jer 42:8 Entonces llamó a Johanán, hijo de Carea, a todos los capitanes de las tropas que con él estaban, y a todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor,

Jer 42:9 y les dijo: Así dice Jehová, el Dios de Israel, a quien me enviasteis para presentar delante de Él vuestra súplica:

Jer 42:10 Si os quedáis en esta tierra, os edificaré y no os derribaré, os plantaré y no os arrancaré; pues estoy arrepentido del mal que os he hecho.

Jer 42:11 No temáis al rey de Babilonia, a quien teméis. No le tengáis miedo, declara Jehová, porque con vosotros estoy para salvaros y libraros de su mano.

Jer 42:12 Y os mostraré compasiones, para que él tenga compasión de vosotros y os haga regresar a vuestra propia tierra.

Jer 42:13 Mas si decís: No nos quedaremos en esta tierra, de modo que no escuchéis así la voz de Jehová vuestro Dios,

Jer 42:14 diciendo: No, sino que iremos a la tierra de Egipto, donde no veremos guerra, ni oiremos sonido de trompeta, ni padeceremos hambre de pan, y allí moraremos.

Jer 42:15 Ahora, pues, oíd la palabra de Jehová, oh remanente de Judá: Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Si en realidad ponéis vuestros rostros para ir a Egipto, y vais a peregrinar allí,

Jer 42:16 entonces la espada que teméis, os alcanzará allí en la tierra de Egipto, y el hambre que os preocupa allí en Egipto os seguirá de cerca; y allí moriréis.

Jer 42:17 Todos los hombres que han puesto sus rostros para ir a Egipto a fin de peregrinar allí, morirán por la espada, el hambre y la peste; y no habrá de ellos quien sobreviva, ni quien escape delante del mal que traeré Yo sobre ellos.

Jer 42:18 Porque así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Como se derramó Mi enojo y Mi ira sobre los habitantes de Jerusalén, así se derramará Mi ira sobre vosotros cuando vayáis a Egipto. Y vendréis a ser una imprecación, un asombro, una maldición y un oprobio; y no veréis más este lugar.

Jer 42:19 Jehová ha hablado acerca de vosotros, oh remanente de Judá: ¡No vayáis a Egipto! Sabed ciertamente que he testificado contra vosotros hoy,

Jer 42:20 porque os engañasteis a vosotros mismos cuando me enviasteis a Jehová vuestro Dios, diciendo: Ora por nosotros a Jehová nuestro Dios y haznos saber todo lo que Jehová nuestro Dios diga, y lo haremos.

Jer 42:21 Y os lo he contado hoy, pero no habéis escuchado la voz de Jehová vuestro Dios en ninguna de las cosas por las cuales Él me ha enviado a vosotros.

Jer 42:22 Y ahora, pues, sabed de cierto que moriréis por la espada, el hambre y la peste en el lugar donde deseasteis ir a peregrinar.

JEREMÍAS 41 JEREMÍAS 43

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JEREMÍAS 43 Versión Recobro

JEREMÍAS 43



Jer 43:1 Y cuando Jeremías acabó de hablar a todo el pueblo todas las palabras de Jehová su Dios todas estas palabras con las cuales Jehová su Dios lo había enviado a ellos,

Jer 43:2 Azarías, hijo de Osaías, Johanán, hijo de Carea, y todos los varones soberbios hablaron a Jeremías diciendo: Hablas falsedad; no te ha enviado Jehová nuestro Dios para decir: No iréis a Egipto para peregrinar allí,

Jer 43:3 sino que Baruc, hijo de Nerías, te incita contra nosotros, para entregarnos en manos de los caldeos a fin de que nos maten o nos lleven al destierro a Babilonia.

Jer 43:4 Entonces Johanán, hijo de Carea, todos los capitanes de las tropas y todo el pueblo no escucharon la voz de Jehová de quedarse en la tierra de Judá;

Jer 43:5 antes bien, Johanán, hijo de Carea, y todos los capitanes de las tropas tomaron a todo el remanente de Judá, los que habían regresado de todas las naciones adonde habían sido echados para peregrinar en la tierra de Judá;

Jer 43:6 a hombres, mujeres y niños, a las hijas del rey y a toda persona que Nabuzaradán, capitán de la guardia, había dejado con Gedalías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, y también al profeta Jeremías y a Baruc hijo de Nerías;

Jer 43:7 y entraron en la tierra de Egipto (pues no escucharon la voz de Jehová) y llegaron hasta Tafnes.

Jer 43:8 Entonces vino palabra de Jehová a Jeremías en Tafnes, diciendo:

Jer 43:9 Toma con tus manos piedras grandes y escóndelas en la mezcla del enladrillado que está a la entrada de la casa de Faraón en Tafnes, ante los ojos de los judíos.

Jer 43:10 Y diles: Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Voy a enviar y tomar a Nabucadrezar, rey de Babilonia, siervo Mío, y pondré su trono sobre estas piedras que he escondido; y extenderá su dosel sobre ellas.

Jer 43:11 Vendrá y herirá la tierra de Egipto: los destinados a la muerte, a la muerte, y los destinados al cautiverio, al cautiverio, y los destinados a la espada, a la espada.

Jer 43:12 Y Yo encenderé fuego en las casas de los dioses de Egipto, y él las quemará y a ellos los llevará cautivos; y se envolverá de la tierra de Egipto, como el pastor se envuelve con su capa, y saldrá de allí en paz.

Jer 43:13 También destrozará las estelas de Bet-semes, que está en la tierra de Egipto, y las casas de los dioses de Egipto quemará con fuego.

JEREMÍAS 42 JEREMÍAS 44

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JEREMÍAS 44 Versión Recobro

JEREMÍAS 44



Jer 44:1 Palabra que vino a Jeremías acerca de todos los judíos que moraban en la tierra de Egipto, que moraban en Migdol, en Tafnes, en Menfis y en tierra de Patros, diciendo:

Jer 44:2 Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Vosotros habéis visto todo el mal que he traído sobre Jerusalén y sobre todas las ciudades de Judá; y he aquí, hoy son una desolación, y no hay quien more en ellas,

Jer 44:3 por causa de la maldad que hicieron para provocarme a ira, yendo a quemar incienso para servir a otros dioses, que ni ellos habían conocido, ni vosotros ni vuestros padres.

Jer 44:4 Con todo, os envié a todos Mis siervos los profetas, madrugando para enviarles, diciendo: No hagáis esta cosa detestable que Yo aborrezco.

Jer 44:5 Pero no oyeron ni inclinaron su oído para convertirse de su maldad, para dejar de quemar incienso a otros dioses.

Jer 44:6 Y se derramó Mi ira y Mi enojo, y ardió en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, y fueron convertidas en ruina y desolación, como se ven hoy.

Jer 44:7 Ahora pues, así dice Jehová, el Dios de los ejércitos, el Dios de Israel: ¿Por qué hacéis un mal tan grande contra vuestras almas, para cortar de los vuestros a hombre y mujer, niño y lactante, de en medio de Judá, sin que os quede remanente alguno,

Jer 44:8 provocándome a ira con las obras de vuestras manos, quemando incienso a otros dioses en la tierra de Egipto, adonde habéis entrado para peregrinar, de modo que seáis exterminados y seáis por maldición y por oprobio entre todas las naciones de la tierra?

Jer 44:9 ¿Os habéis olvidado de la maldad de vuestros padres, de la maldad de los reyes de Judá, de la maldad de sus mujeres, de vuestra propia maldad y de la maldad de vuestras mujeres, que hicieron en la tierra de Judá y en las calles de Jerusalén?

Jer 44:10 No se han mostrado contritos hasta el día de hoy, ni han tenido temor, ni han caminado en Mi ley ni en Mis estatutos, los cuales puse delante de vosotros y delante de vuestros padres.

Jer 44:11 Por tanto, así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Yo pongo Mi rostro contra vosotros para mal, para destruir a todo Judá.

Jer 44:12 Y tomaré el remanente de Judá que pusieron sus rostros para ir a la tierra de Egipto a fin de peregrinar allá, y serán todos consumidos; en la tierra de Egipto caerán, serán consumidos con espada y con hambre. Desde el menor hasta el mayor, por la espada y por el hambre morirán; y vendrán a ser una imprecación, un asombro, una maldición y un oprobio.

Jer 44:13 Y castigaré a los que moran en la tierra de Egipto, como castigué a Jerusalén: con espada, con hambre y con peste.

Jer 44:14 Y del remanente de Judá que fue a peregrinar allá en la tierra de Egipto no habrá quien escape ni quien quede vivo para volver a la tierra de Judá, a la cual ansían volver para morar; porque no volverán sino algunos que escaparán.

Jer 44:15 Entonces todos los hombres que sabían que sus mujeres quemaban incienso a otros dioses, y todas las mujeres que estaban presentes, una gran concurrencia, todo el pueblo que moraba en Patros, en la tierra de Egipto, respondió a Jeremías, diciendo:

Jer 44:16 En cuanto a la palabra que nos has hablado en nombre de Jehová, no te escucharemos,

Jer 44:17 sino que ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, quemando incienso a la reina del cielo y derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros, nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén; pues teníamos abundancia de alimentos, prosperábamos y no veíamos mal alguno.

Jer 44:18 Pero desde que dejamos de quemar incienso a la reina de los cielos y de derramarle libaciones, nos falta todo, y con espada y con hambre hemos sido consumidos.

Jer 44:19 Y cuando nosotras quemábamos incienso a la reina del cielo y le derramábamos libaciones, ¿acaso le hicimos tortas en su imagen y le derramábamos libaciones sin consentimiento de nuestros maridos?

Jer 44:20 Entonces habló Jeremías a todo el pueblo acerca de los hombres y acerca de las mujeres, acerca de todo el pueblo que le había respondido esto, diciendo:

Jer 44:21 En cuanto al incienso que habéis quemado en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, vosotros y vuestros padres, vuestros reyes, vuestros príncipes y el pueblo de la tierra, ¿acaso no se ha acordado Jehová de ellos y esto no ha subido en Su corazón?

Jer 44:22 Y Jehová no pudo sufrirlo más a causa de la maldad de vuestras obras, a causa de las abominaciones que habíais cometido; por tanto, vuestra tierra se ha convertido en desolación, en asombro y en maldición, sin habitantes, como se ve hoy.

Jer 44:23 Puesto que quemasteis incienso y pecasteis contra Jehová, y no escuchasteis la voz de Jehová, ni anduvisteis en Su ley ni en Sus estatutos ni en Sus testimonios; por tanto, os ha acontecido este mal, como se ve hoy.

Jer 44:24 Entonces dijo Jeremías a todo el pueblo y a todas las mujeres: Oíd la palabra de Jehová, todos los de Judá que estáis en tierra de Egipto:

Jer 44:25 Así habla Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel, diciendo: Vosotros y vuestras mujeres habéis hablado con vuestras bocas y con vuestras manos lo habéis ejecutado, diciendo: Cumpliremos efectivamente nuestros votos que hicimos de quemar incienso a la reina del cielo y de derramarle libaciones. Confirmad, pues, vuestros votos, y sin falta poned por obra vuestros votos.

Jer 44:26 Por tanto, oíd la palabra de Jehová, todo Judá que mora en tierra de Egipto; he jurado por Mi gran nombre, dice Jehová, que Mi nombre no será invocado más por la boca de ningún hombre de Judá en toda la tierra de Egipto, diciendo: Vive el Señor Jehová.

Jer 44:27 Yo velaré sobre ellos para mal, y no para bien; y todos los hombres de Judá que están en la tierra de Egipto serán consumidos con espada y con hambre, hasta que lleguen a su fin.

Jer 44:28 Y los que escapen de la espada volverán de la tierra de Egipto a la tierra de Judá, pocos en número; sabrá, pues, todo el remanente de Judá que ha entrado en la tierra de Egipto para peregrinar allí, cuál palabra ha de ser confirmada, si la Mía, o la suya.

Jer 44:29 Y esto tendréis por señal, declara Jehová, de que en este lugar os castigaré, para que sepáis que ciertamente serán confirmadas Mis palabras para mal sobre vosotros:

Jer 44:30 Así dice Jehová: Yo entregaré a Faraón Hofra, rey de Egipto, en manos de sus enemigos, en manos de los que buscan su vida, así como entregué a Sedequías, rey de Judá, en manos de Nabucadrezar, rey de Babilonia, que era su enemigo y buscaba su vida.

JEREMÍAS 43 JEREMÍAS 45

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JEREMÍAS 45 Versión Recobro

JEREMÍAS 45



Jer 45:1 Palabra que habló el profeta Jeremías a Baruc, hijo de Nerías, cuando éste había escrito en un libro estas palabras de boca de Jeremías, en el año cuarto de Joacim, hijo de Josías rey de Judá, diciendo:

Jer 45:2 Así dice Jehová, el Dios de Israel, acerca de ti, oh Baruc:

Jer 45:3 Tú dijiste: ¡Ay de mí! Porque añadió Jehová tristeza a mi dolor; fatigado estoy de gemir, y no he hallado descanso.

Jer 45:4 Así le dirás: Así dice Jehová: Lo que he edificado, voy a derribar; y lo que he plantado, voy a arrancar, esto es, a toda esta tierra.

Jer 45:5 ¿Y tú buscas para ti grandezas? No las busques; pues voy a traer el mal sobre toda carne, declara Jehová, pero te entregaré tu propia vida por botín en todos los lugares adonde vayas.

JEREMÍAS 44 JEREMÍAS 46

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JEREMÍAS 46 Versión Recobro

JEREMÍAS 46



Jer 46:1 Palabra de Jehová que vino al profeta Jeremías en cuanto a las naciones:

Jer 46:2 Acerca de Egipto: En cuanto al ejército de Faraón Necao, rey de Egipto, que estaba junto al río Éufrates, en Carquemis, al cual derrotó Nabucadrezar, rey de Babilonia, en el cuarto año de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá:

Jer 46:3 Preparad broquel y escudo, / y acercaos a la batalla.

Jer 46:4 Uncid los caballos, / y montad los corceles; / presentaos con los yelmos puestos; / bruñid las lanzas; / poneos las armaduras.

Jer 46:5 ¿Por qué lo he visto? / Están amedrentados; / retroceden, / y sus hombres valientes son aplastados y huyen veloces / sin volver la vista atrás; el terror está por todos lados, / declara Jehová.

Jer 46:6 No huya el ligero, / ni escape el valiente; / al norte junto al río Éufrates / han tropezado y caído.

Jer 46:7 ¿Quién es éste que sube como el Nilo, / como ríos cuyas aguas se levantan?

Jer 46:8 Egipto sube como el Nilo, / como ríos cuyas aguas se levantan. / Y dice: Subiré y cubriré la tierra; / destruiré la ciudad y a los habitantes que en ella hay.

Jer 46:9 Subid, oh caballos, / y corred furiosos, oh carros; / que salgan los valientes: / Cus y Fut, que toman el escudo, / y los luditas, que toman y entesan el arco.

Jer 46:10 Porque este día pertenece al Señor Jehová de los ejércitos, / día de venganza para vengarse de Sus adversarios; / la espada devorará y se saciará, / y beberá hasta saciarse con la sangre de ellos; / pues sacrificio hay para el Señor Jehová de los ejércitos, / en la tierra del norte junto al río Éufrates.

Jer 46:11 Sube a Galaad y toma bálsamo, / oh virgen hija de Egipto. / En vano usas muchas medicinas; / no hay curación para ti.

Jer 46:12 Las naciones han oído de tu ignominia, / y tu clamor ha llenado la tierra; / porque el valiente ha tropezado contra el valiente, / y a una han caído ambos.

Jer 46:13 Palabra que habló Jehová al profeta Jeremías acerca de la venida de Nabucadrezar, rey de Babilonia, para herir la tierra de Egipto:

Jer 46:14 Anunciad en Egipto y proclamad en Migdol; / proclamad también en Menfis y en Tafnes. / Decid: Ponte de pie y prepárate, / porque la espada ha devorado tus contornos.

Jer 46:15 ¿Por qué han quedado postrados tus fuertes? / Él no permanece de pie, porque Jehová lo ha derribado.

Jer 46:16 Ha hecho tropezar a muchos; / cada uno cayó sobre su prójimo; / y dijeron: Levántate y volvamos / a nuestro propio pueblo y a la tierra de nuestro nacimiento, / lejos de la espada del opresor.

Jer 46:17 Allí clamaron: Faraón, rey de Egipto, no es más que ruido; / dejó pasar el tiempo señalado.

Jer 46:18 Vivo Yo, dice el Rey, / cuyo nombre es Jehová de los ejércitos, / que ciertamente como el Tabor está entre los montes, / y el Carmelo está junto al mar, así vendrá.

Jer 46:19 Prepárate equipaje para el cautiverio, / oh habitante, oh hija de Egipto; / porque Menfis se convertirá en desolación, / y será incendiada, quedando sin habitantes.

Jer 46:20 Novilla hermosa es Egipto; / un tábano del norte ya viene sobre ella.

Jer 46:21 Asimismo sus mercenarios, en medio de ella, / son como becerros engordados. / Pero también ellos se han vuelto atrás; / han huido juntos, no resistieron. / Porque ha venido sobre ellos el día de su calamidad, / el tiempo de su castigo.

Jer 46:22 Su sonido es como el de una serpiente que se va; / pues avanzan con gran poderío / y con hachas vienen contra ella, / como cortadores de leña.

Jer 46:23 Talarán su bosque, declara Jehová, / aunque sea impenetrable; / porque son más numerosos que langostas / y no tienen número.

Jer 46:24 La hija de Egipto es avergonzada; / es entregada en manos del pueblo del norte.

Jer 46:25 Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel, dice: Yo castigaré a Amón de No, a Faraón, a Egipto, a sus dioses y a sus reyes, así a Faraón como a los que en él confían.

Jer 46:26 Los entregaré en manos de los que buscan su vida, en manos de Nabucadrezar, rey de Babilonia, y en manos de sus siervos; y después será habitada como en los días de antaño, declara Jehová.

Jer 46:27 Pero tú no temas, oh siervo Mío Jacob, / ni desmayes, oh Israel. / Porque he aquí Yo te salvaré de lejos, / a ti y a tu descendencia de la tierra de cautividad; / volverá Jacob, estará quieto / y tranquilo, y nadie le espantará.

Jer 46:28 Tú, oh siervo Mío Jacob, no temas, declara Jehová, / porque contigo estoy; / pues acabaré con todas las naciones / a las cuales te he arrojado; / pero no te destruiré del todo, / sino que te corregiré con medida; / y de ninguna manera te dejaré sin castigo.

JEREMÍAS 45 JEREMÍAS 47

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JEREMÍAS 47 Versión Recobro

JEREMÍAS 47



Jer 47:1 Palabra de Jehová que vino al profeta Jeremías acerca de los filisteos, antes que Faraón hiriera a Gaza.

Jer 47:2 Así dice Jehová: / He aquí que suben aguas del norte, / y se harán torrente desbordante; / inundarán la tierra y todo lo que la llena, / la ciudad y los que moran en ella; / y los hombres clamarán, / y aullará todo habitante de la tierra.

Jer 47:3 Por el sonido de los cascos de los corceles, / por el alboroto de sus carros, por el estruendo de sus ruedas, / los padres no volverán buscando a sus hijos, / a causa de la debilidad de sus manos,

Jer 47:4 a causa del día que viene / para destruir a todos los filisteos, / para exterminar de Tiro y de Sidón / a todo aliado que quede vivo; / porque Jehová destruirá a los filisteos, / al remanente de la costa de Caftor.

Jer 47:5 La calvicie le ha sobrevenido a Gaza; / Ascalón ha sido exterminado. / Oh remanente de su valle, / ¿hasta cuándo te sajarás?

Jer 47:6 Ay, oh espada de Jehová, / ¿hasta cuándo estarás quieta? Vuelve a tu vaina; / reposa y sosiégate.

Jer 47:7 ¿Cómo puede estar quieta, / cuando Jehová le ha dado órdenes? / Contra Ascalón y contra la costa del mar; / allí la ha destinado.

JEREMÍAS 46 JEREMÍAS 48

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JEREMÍAS 48 Versión Recobro

JEREMÍAS 48



Jer 48:1 Acerca de Moab: / Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: / ¡Ay de Nebo!, porque está destruida; / Quiriataim es avergonzada; es tomada; / el altivo refugio es avergonzado y anonadado.

Jer 48:2 Ya no hay alabanza para Moab; / en Hesbón han maquinado mal contra ella, diciendo:
Venid, y quitémosla de entre las naciones. / También tú, oh Madmena, serás silenciada; / espada irá en pos de ti.

Jer 48:3 ¡Voz de clamor desde Horonaim, / desolación y gran destrucción!

Jer 48:4 Moab está destruida; / sus pequeños hicieron que se oyera un clamor.

Jer 48:5 Porque junto a la subida de Luhit / llanto continuo subirá; / porque junto a la bajada de Horonaim / han oído la angustia del clamor de destrucción.

Jer 48:6 Huid, salvad vuestra vida / y sed como mata en el desierto.

Jer 48:7 Pues por cuanto confías en tus obras y en tus tesoros, / tú también serás tomada; / y Quemos saldrá al destierro, / sus sacerdotes y sus príncipes juntamente.

Jer 48:8 Vendrá un destructor a cada ciudad, / y ninguna ciudad escapará; / perecerá también el valle, / y será destruida la meseta, / como ha dicho Jehová.

Jer 48:9 Dad alas a Moab, / para que se vaya volando; / sus ciudades se convertirán en desolación, / sin que nadie habite en ellas.

Jer 48:10 Maldito el que hace con negligencia la obra de Jehová, / y maldito el que retraiga de la sangre su espada.

Jer 48:11 Tranquilo estuvo Moab desde su juventud; / sobre sus sedimentos ha estado reposado, / y no ha sido vaciado de vasija en vasija, / ni ha ido al destierro. / Por tanto, conservó su propio sabor, / y su aroma no ha cambiado.

Jer 48:12 Por eso, he aquí que vienen días, declara Jehová, en que le enviaré trasvasadores que lo trasvasarán; y lo derramarán, vaciarán sus vasijas y romperán sus cántaros.

Jer 48:13 Y se avergonzará Moab de Quemos, como la casa de Israel se avergonzó de Bet-el, su confianza.

Jer 48:14 ¿Cómo podéis decir: Somos hombres fuertes / y hombres valientes para la guerra?

Jer 48:15 Destruido es Moab, / y sus ciudades han subido en humo,
y sus jóvenes predilectos han descendido al matadero, / declara el Rey, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.

Jer 48:16 Próxima está a llegar la calamidad de Moab, / y su aflicción se apresura mucho.

Jer 48:17 Lamentaos por él, todos los que estáis a su alrededor, / y todos los que sabéis su nombre; / decid: ¡Cómo se ha quebrado la vara fuerte, / el bastón glorioso!

Jer 48:18 Desciende de la gloria y siéntate sedienta, / oh hija que moras en Dibón, / porque el destructor de Moab ha subido contra ti; / ha destruido tus fortalezas.

Jer 48:19 Párate junto al camino y vela, / oh habitante de Aroer; / pregunta al que huye y a la que escapa, / y di: ¿Qué ha acontecido?

Jer 48:20 Es avergonzado Moab, porque ha sido destrozado. / Aullad y clamad; / anunciad junto al Arnón / que Moab ha sido destruido.

Jer 48:21 Y vino el juicio sobre la tierra de la Meseta, sobre Holón, sobre Jahaza, sobre Mefaat,

Jer 48:22 sobre Dibón, sobre Nebo, sobre Bet-diblataim,

Jer 48:23 y sobre Quiriataim, sobre Bet-gamul, sobre Bet-meón,

Jer 48:24 sobre Queriot, sobre Bosra y sobre todas las ciudades de la tierra de Moab, las de lejos y las de cerca.

Jer 48:25 Cortado es el cuerno de Moab, y su brazo quebrantado, declara Jehová.

Jer 48:26 Embriagadlo, porque contra Jehová se engrandeció; así que Moab se revolcará en su vómito, y también será motivo de escarnio.

Jer 48:27 Porque ¿no fue Israel motivo de escarnio para ti? O, ¿le sorprendieron entre ladrones? Porque cada vez que hablas de él, meneas la cabeza.

Jer 48:28 Abandonad las ciudades y habitad en peñascos, / oh habitantes de Moab, / y sed como la paloma que hace nido / en las paredes de la boca de la caverna.

Jer 48:29 Hemos oído de la soberbia de Moab / —es extremadamente soberbio— / de su altivez, de su soberbia, de su arrogancia / y de la altanería de su corazón.

Jer 48:30 Yo conozco su insolencia, declara Jehová; / sus jactancias son todas falsas, / nada consiguen.

Jer 48:31 Por tanto, Yo plañiré por Moab, / por todo Moab clamaré; / habrá duelo por los hombres de Kir-hares.

Jer 48:32 Más de lo que se lloró por Jazer / lloraré por ti, oh vid de Sibma. / Tus sarmientos pasaron al mar, / llegaron hasta el mar, a Jazer; / sobre tu fruto de verano y sobre tu vendimia / ha caído el destructor.

Jer 48:33 El regocijo y la exultación han sido quitados / del campo lleno de fruto y de la tierra de Moab. / He hecho que se acabe el vino de los lagares; / nadie los pisará con el grito de la cosecha; / el grito no será el grito de la cosecha.

Jer 48:34 Desde donde clama Hesbón hasta Eleale, incluso hasta Jahaza, dieron su voz, desde Zoar hasta Horonaim y hasta Eglat-selisiya; porque también las aguas de Nimrim se convertirán en devastación.

Jer 48:35 Y exterminaré de Moab a quien ofrezca sacrificios sobre los lugares altos y a quien queme incienso a sus dioses, declara Jehová.

Jer 48:36 Por tanto, Mi corazón gemirá como flautas por causa de Moab; Mi corazón gemirá también como flautas por los hombres de Kir-heres. Como resultado, se perdió la abundancia que él había producido.

Jer 48:37 Porque toda cabeza está calva, y toda barba raída; en todas las manos hay incisiones, y cilicio sobre los lomos.

Jer 48:38 Sobre todos los terrados de Moab y en sus plazas hay plañidos por todas partes, porque Yo quebranté a Moab como a vasija que nadie desea, declara Jehová.

Jer 48:39 ¡Cómo ha sido quebrantado!, aúllan. ¡Cómo volvió la espalda Moab y fue avergonzado! Así que Moab se ha convertido en objeto de burla y de terror para todos los que están en sus alrededores.

Jer 48:40 Porque así dice Jehová: / Como águila descenderá en picado / y extenderá sus alas contra Moab.

Jer 48:41 Ha sido tomada Queriot, / y las fortalezas han sido tomadas. / En aquel día será el corazón de los hombres valientes de Moab / como el corazón de una mujer que está de parto.

Jer 48:42 Y Moab será destruido hasta dejar de ser pueblo, / porque se engrandeció contra Jehová.

Jer 48:43 Terror, fosa y lazo / están sobre ti, oh habitante de Moab, / declara Jehová.

Jer 48:44 El que huya del terror / caerá en la fosa, / y el que suba de la fosa / será preso en el lazo; / porque Yo traeré sobre ella, sobre Moab, / el año de su castigo, declara Jehová.

Jer 48:45 A la sombra de Hesbón / se paran sin fuerzas los que huyen; / porque salió fuego de Hesbón, / y llama de en medio de Sihón, / y consumió el extremo de Moab / y la coronilla de los hijos del tumulto.

Jer 48:46 ¡Ay de ti, oh Moab! / Ha perecido el pueblo de Quemos, / porque tus hijos han sido llevados cautivos, / y tus hijas han ido al cautiverio.

Jer 48:47 Pero Yo haré volver de la cautividad a Moab / en los postreros días, declara Jehová. / Hasta aquí es el juicio de Moab.

JEREMÍAS 47 JEREMÍAS 49

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JEREMÍAS 49 Versión Recobro

JEREMÍAS 49



Jer 49:1 Acerca de los hijos de Amón, / así dice Jehová: / ¿No tiene hijos Israel? / ¿No tiene heredero? / ¿Por qué tomó posesión Malcam de Gad, / y mora su pueblo en sus ciudades?

Jer 49:2 Por tanto, he aquí que vienen días, declara Jehová, / en que haré oír alarma de guerra / contra Rabá de los hijos de Amón. / Será convertida en montón de desolación, / y sus aldeas serán quemadas a fuego. / E Israel desposeerá a los que lo desposeyeron a él, / dice Jehová.

Jer 49:3 Aúlla, oh Hesbón, porque Hai ha sido destruida; / clamad, oh hijas de Rabá. / Ceñíos de cilicio y plañid, / y corred de un lado a otro entre los muros; / porque Malcam irá al destierro, / juntamente con sus sacerdotes y sus príncipes.

Jer 49:4 ¿Por qué te jactas de tus valles? / Tu valle se desvanece, / oh hija apóstata, / la que confía en sus tesoros, diciendo: / ¿Quién vendrá contra mí?

Jer 49:5 Traeré sobre ti el terror, / declara el Señor Jehová de los ejércitos, / de todos tus alrededores; / y seréis lanzados cada uno de vosotros hacia delante, / y no habrá quien acoja al que huye.

Jer 49:6 Pero después haré volver nuevamente / de la cautividad a los hijos de Amón, / declara Jehová.

Jer 49:7 Acerca de Edom, / así dice Jehová de los ejércitos: / ¿No hay más sabiduría en Temán? / ¿Pereció el consejo de los que entienden? / ¿Se agotó su sabiduría?

Jer 49:8 Huid, volveos atrás, morad en lugares escondidos, / oh habitantes de Dedán, / porque la calamidad de Esaú traeré sobre él / en el tiempo en que lo castigue.

Jer 49:9 Si vendimiadores vinieran a ti, / ¿no dejarían rebuscos? / Si ladrones vinieran de noche, / ¿no destruirían sólo hasta que les bastara?

Jer 49:10 Mas Yo he desnudado a Esaú; / he descubierto sus lugares secretos, / y no puede esconderse. / Ha sido destruida su descendencia, así como sus hermanos, y sus vecinos; / y él mismo no existe.

Jer 49:11 Deja a tus huérfanos; Yo los conservaré con vida, / y que tus viudas confíen en Mí.

Jer 49:12 Pues así dice Jehová: Los que no estaban condenados a beber la copa, la beberán ciertamente. ¿Y tú vas a quedar impune? No quedarás impune, sino que ciertamente la beberás.

Jer 49:13 Porque por Mí he jurado, declara Jehová, que Bosra se convertirá en desolación, oprobio, ruina y maldición; y todas sus ciudades serán desolaciones eternas.

Jer 49:14 He oído una noticia de parte de Jehová, / y mensajero es enviado entre las naciones, diciendo:
Juntaos, venid contra ella / y subid a la guerra.

Jer 49:15 Porque he aquí que te he hecho pequeño entre las naciones, / despreciado entre los hombres.

Jer 49:16 El horror que causas, la soberbia de tu corazón, / te ha engañado, / oh tú que moras en las hendiduras de la peña, / que tienes asida las alturas del collado. / Aunque eleves como el águila tu nido, / de allí te haré descender, declara Jehová.

Jer 49:17 Y se convertirá Edom en asombro; todo aquel que pase por ella se asombrará y siseará a causa de sus heridas.

Jer 49:18 Como cuando Sodoma y Gomorra fueron destruidas junto con sus ciudades vecinas, dice Jehová, así no habitará allí nadie, ni en ella peregrinará hijo de hombre.

Jer 49:19 He aquí, como león subirá uno de la majestuosidad del Jordán contra habitación segura, porque de repente haré que corran de ella; y al que sea escogido nombraré sobre ella. Porque, ¿quién es semejante a Mí? ¿Y quién me designará una hora? ¿Y quién es aquel pastor que pueda resistirme?

Jer 49:20 Por tanto, oíd el consejo de Jehová, que Él ha determinado contra Edom, y Sus planes, que ha planeado contra los habitantes de Temán: ciertamente los arrastrarán, aun a los pequeños del rebaño; ciertamente por causa de ellos Él hará de su morada una desolación.

Jer 49:21 Por el estruendo de la caída de ellos la tierra tembló. Clamor hay; su sonido se oye en el mar Rojo.

Jer 49:22 He aquí, Él se remontará y descenderá en picado como águila, y extenderá Sus alas sobre Bosra; y en aquel día el corazón de los hombres valientes de Edom será como el corazón de mujer que está de parto.

Jer 49:23 Acerca de Damasco: / Hamat y Arfad están avergonzadas / porque han oído malas noticias. / Se derriten como cera; en el mar hay ansiedad / y no puede calmarse.

Jer 49:24 Damasco flaqueó; / ella se volvió para huir, / y el pánico se ha apoderado de ella; / el dolor y la angustia se asen de ella, / como a mujer que está de parto.

Jer 49:25 Cómo es que no ha sido abandonada la ciudad de alabanza, / la aldea de Mi gozo.

Jer 49:26 Por tanto, sus jóvenes caerán en las plazas, / y todos los hombres de guerra serán silenciados en aquel día, declara Jehová de los ejércitos.

Jer 49:27 Y prenderé fuego al muro de Damasco, / y consumirá los palacios de Ben-adad.

Jer 49:28 Acerca de Cedar y los reinos de Hazor, los cuales derribó Nabucadrezar, rey de Babilonia:
Así dice Jehová: / Levantaos, subid contra Cedar / y destruid a los hijos del oriente.

Jer 49:29 Y sus tiendas y sus rebaños tomarán; / sus cortinas, todos sus utensilios / y sus camellos tomarán para sí, / y gritarán el uno al otro: ¡El terror está por todos lados!

Jer 49:30 Huid, marchaos lejos, habitad en lugares escondidos, / oh habitantes de Hazor, declara Jehová; / porque Nabucadrezar, rey de Babilonia, / ha tomado consejo contra vosotros / y contra vosotros ha maquinado un plan.

Jer 49:31 Levantaos, subid contra una nación tranquila, / que mora confiadamente, declara Jehová. / No tiene puertas ni cerrojos; / moran solitarios.

Jer 49:32 Sus camellos serán por botín, / y la multitud de sus ganados por despojo; / y esparciré a todos los vientos a los que se rapan las sienes, / y de todos lados les traeré su calamidad, / declara Jehová.

Jer 49:33 Y Hazor será morada de chacales, / una desolación eterna; / nadie morará allí, / ni peregrinará en ella hijo de hombre.

Jer 49:34 Palabra de Jehová que vino al profeta Jeremías acerca de Elam, al comienzo del reinado de Sedequías, rey de Judá, diciendo:

Jer 49:35 Así dice Jehová de los ejércitos: / Voy a quebrar el arco de Elam, / parte principal de su poder.

Jer 49:36 Traeré sobre Elam los cuatro vientos / desde los cuatro extremos del cielo, / y los esparciré a todos estos vientos, / y no habrá nación / adonde no vayan los expulsados de Elam.

Jer 49:37 Y haré que Elam se turbe delante de sus enemigos / y delante de los que buscan su vida; / y traeré sobre ellos el mal, / el ardor de Mi ira, declara Jehová; / y enviaré tras ellos la espada / hasta acabar con ellos.

Jer 49:38 Pondré Mi trono en Elam, / y extirparé de allí al rey y a los príncipes, / declara Jehová.

Jer 49:39 Pero en los postreros días, / haré volver nuevamente de la cautividad a Elam, / declara Jehová.

JEREMÍAS 48 JEREMÍAS 50

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JEREMÍAS 5 Versión Recobro

JEREMÍAS 5



Jer 5:1 Recorred las calles de Jerusalén, / mirad ahora e informaos, / buscad en sus plazas abiertas / a ver si halláis un solo hombre, / si hay alguno, que haga lo justo, / que busque fidelidad; / y Yo la perdonaré.

Jer 5:2 Y aunque digan: Vive Jehová, / de todos modos juran falsamente.

Jer 5:3 Oh Jehová, ¿no buscan Tus ojos la fidelidad? / los heriste, / mas ellos no se retorcían de dolor; / los consumiste, / mas rehusaron recibir corrección. / Endurecieron sus rostros más que la piedra; / rehusaron convertirse.

Jer 5:4 Luego dije: Pero éstos son los pobres; / son necios, / porque no conocen el camino de Jehová, / las ordenanzas de su Dios.

Jer 5:5 Iré a los grandes / y les hablaré; / porque ciertamente éstos sí conocen el camino de Jehová, / las ordenanzas de su Dios. / Pero todos ellos a una han quebrado el yugo / y se han quitado las ataduras.

Jer 5:6 Por tanto, el león de la selva los herirá; / los destruirá el lobo de los desiertos. / El leopardo acecha sus ciudades; / cualquiera de ellos que salga será despedazado, / porque sus transgresiones se han multiplicado, / y se han aumentado sus apostasías.

Jer 5:7 ¿Por qué he de perdonarte? / Tus hijos me han abandonado / y han jurado por los que no son dioses. / Cuando Yo los sacié, cometieron adulterio, / y fueron en tropel a casa de las rameras.

Jer 5:8 Como caballos bien alimentados andan errantes, / cada cual relinchando tras la mujer de su prójimo.

Jer 5:9 ¿No he de castigar por estas cosas? / declara Jehová; / y de una nación como ésta, / ¿no ha de vengarse Mi alma?

Jer 5:10 Subid por entre sus hileras de vides y destruid, / pero no la destruyáis del todo; / arrancad sus sarmientos, / porque no son de Jehová.

Jer 5:11 Porque la casa de Israel y la casa de Judá / han obrado pérfidamente conmigo, declara Jehová.

Jer 5:12 Han negado a Jehová, / y han dicho: Él no es; / y no vendrá mal sobre nosotros, / ni veremos espada ni hambre;

Jer 5:13 y los profetas vendrán a ser como viento, / y la palabra no está en ellos; / así se hará a ellos.

Jer 5:14 Por tanto, así dice Jehová, / Dios de los ejércitos: / Por cuanto han hablado esta palabra, / ahora Yo pongo Mis palabras / en tu boca por fuego, / y a este pueblo por leño, / y los consumirá.

Jer 5:15 Ahora traigo sobre vosotros / una nación de lejos, / oh casa de Israel, declara Jehová. / Es nación duradera, / es nación antigua; / nación cuya lengua no conoces, / ni puedes entender lo que dice.

Jer 5:16 Su aljaba es como sepulcro abierto; / todos ellos son hombres valientes.

Jer 5:17 Comerán tu mies y tu pan, / comerán a tus hijos y a tus hijas, / comerán tus ovejas y tus vacas, / comerán tus viñas y tus higueras, / y a espada demolerán tus ciudades fortificadas, / en que confías.

Jer 5:18 No obstante, aun en aquellos días, declara Jehová, no os destruiré del todo.

Jer 5:19 Y cuando digan: ¿Por qué Jehová nuestro Dios nos ha hecho todas estas cosas?, entonces les dirás: Así como me habéis abandonado y habéis servido a dioses ajenos en vuestra tierra, así serviréis a extranjeros en tierra que no es vuestra.

Jer 5:20 Anunciad esto en la casa de Jacob / y pregonadlo en Judá, diciendo:

Jer 5:21 Oíd ahora esto, / oh pueblo, necio y sin entendimiento, / que tiene ojos y no ve, / que tiene oídos y no oye:

Jer 5:22 ¿A Mí no me teméis?, declara Jehová; / ¿No tembláis ante Mi presencia, / Yo, que he puesto arena por límite al mar, / por estatuto eterno, para que no pase por encima? / Aunque se agiten sus ondas, no prevalecerán; / aunque bramen, no la pasarán.

Jer 5:23 Pero este pueblo tiene corazón obstinado y rebelde; / se han desviado y se han ido.

Jer 5:24 Y no dicen en su corazón: / Temamos ahora a Jehová nuestro Dios, que nos da lluvia, / tanto la lluvia temprana como la lluvia tardía, en su tiempo, / que guarda para nosotros las semanas señaladas de la cosecha.

Jer 5:25 Vuestras iniquidades han alejado estas cosas, / y vuestros pecados os han privado del bien.

Jer 5:26 Porque entre Mi pueblo se hallan malvados; / agazapados como pajareros están al acecho; / ponen trampa, / atrapan hombres.

Jer 5:27 Como jaula llena de pájaros, / así están sus casas llenas de engaño; / por eso se han hecho grandes y ricos.

Jer 5:28 Han engordado y se han puesto lustrosos, / también sobrepasan en obras de maldad; / no juzgan la causa, / la causa del huérfano, sino que se hacen prósperos, / y el derecho de los menesterosos no juzgan.

Jer 5:29 ¿No he de castigar por estas cosas?, / declara Jehová; / y de una nación como ésta, / ¿no ha de vengarse Mi alma?

Jer 5:30 Cosa espantosa y horrible / ha sucedido en la tierra:

Jer 5:31 los profetas profetizan falsamente, / y los sacerdotes gobiernan por su propia autoridad; / y a Mi pueblo así le gusta. / ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?

JEREMÍAS 4 JEREMÍAS 6

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JEREMÍAS 50 Versión Recobro

JEREMÍAS 50



Jer 50:1 Palabra que habló Jehová acerca de Babilonia, acerca de la tierra de los caldeos, por medio del profeta Jeremías:

Jer 50:2 Anunciadlo entre las naciones y proclamadlo; / alzad estandarte, proclamadlo. / No lo encubráis, sino decid: / Ha sido tomada Babilonia; / Bel está avergonzado, / destrozado Merodac; / sus imágenes han sido avergonzadas, / sus ídolos desconcertados.

Jer 50:3 Porque subió contra ella una nación del norte; / hará de su tierra una desolación, / y no habrá habitante en ella; / tanto hombres como bestias han huido; se han marchado.

Jer 50:4 En aquellos días y en aquel tiempo, declara Jehová, / vendrán los hijos de Israel, / tanto ellos como los hijos de Judá juntamente; / irán andando y llorando, / y buscarán a Jehová su Dios.

Jer 50:5 Preguntarán por el camino a Sion, / adonde dirigen sus rostros, diciendo:
Venid y unámonos a Jehová / en un pacto eterno que jamás será olvidado.

Jer 50:6 Ovejas perdidas son Mi pueblo; / sus pastores las han descarriado, / haciéndolas vagar por los montes; / han andado de monte en collado; / se han olvidado de su lugar de reposo.

Jer 50:7 Todos los que los hallaban, los devoraban; / y decían sus adversarios: No somos culpables, / porque ellos han pecado contra Jehová, / morada de justicia, / contra Jehová, esperanza de sus padres.

Jer 50:8 Huid de en medio de Babilonia, / salid de la tierra de los caldeos / y sed como los machos cabríos / que van delante del rebaño.

Jer 50:9 Porque Yo voy a despertar y hacer subir contra Babilonia / una asamblea de grandes naciones de la tierra del norte; / se pondrán en orden contra ella, / y de allí será llevada cautiva. / Sus flechas serán como las de un valiente diestro; / no volverá nadie con las manos vacías.

Jer 50:10 Y Caldea se convertirá en botín; / todos los que la saquean se saciarán, declara Jehová.

Jer 50:11 Porque os regocijasteis, porque exultasteis, / oh saqueadores de Mi heredad, / ya que brincáis como novilla trilladora, / y relincháis como corceles.

Jer 50:12 Vuestra madre se avergonzó en gran manera; / quedó humillada la que os dio a luz; / he aquí, se ha convertido en la última de las naciones: / desierto, sequedal y yermo.

Jer 50:13 Por la ira de Jehová ella no será habitada, / sino que quedará totalmente desolada; / porque todo aquel que pase por Babilonia se asombrará / y siseará a causa de todas sus heridas.

Jer 50:14 Poneos en orden contra Babilonia en derredor, / todos los que entesáis arco; / tirad contra ella y no escatiméis las flechas, / porque ha pecado contra Jehová;

Jer 50:15 alzad grito contra ella en derredor. / Se ha rendido, han caído sus contrafuertes, / han sido derribados sus muros; / porque ésta es la venganza de Jehová: / tomad venganza de ella; / como ella ha hecho, así haced con ella.

Jer 50:16 Exterminad de Babilonia al sembrador / y al que maneja la hoz en tiempo de la siega; / a causa de la espada del opresor / cada uno volverá a su pueblo, / y cada uno huirá a su propia tierra.

Jer 50:17 Rebaño descarriado es Israel; / leones lo han ahuyentado.
Primero lo devoró el rey de Asiria, y este Nabucadrezar, rey de Babilonia, ha roído sus huesos después.

Jer 50:18 Por tanto, así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Yo castigaré al rey de Babilonia y a su tierra, como castigué al rey de Asiria.

Jer 50:19 Volveré a traer a Israel a su morada, / y pacerá en el Carmelo y en Basán; / y en la región montañosa de Efraín y en Galaad / se saciará su alma.

Jer 50:20 En aquellos días y en aquel tiempo, declara Jehová, / la iniquidad de Israel será buscada, pero no habrá ninguna, / y el pecado de Judá, pero no se hallará; / porque perdonaré a los que Yo haya dejado como remanente.

Jer 50:21 Sube contra ella, contra la tierra de Merataim / y contra los habitantes de Pecod. / Devástalos y destrúyelos por completo, declara Jehová, / y haz conforme a todo lo que Yo te he mandado.

Jer 50:22 Estruendo de guerra se oye en la tierra, / y gran destrucción.

Jer 50:23 ¡Cómo ha sido cortado y quebrado / el martillo de toda la tierra! / ¡Cómo se ha convertido Babilonia en objeto de asombro / entre las naciones!

Jer 50:24 Te puse lazos, y fuiste atrapada, / oh Babilonia, y tú no lo supiste; / fuiste hallada, y también fuiste apresada, / porque te pusiste a pelear con Jehová.

Jer 50:25 Jehová ha abierto Su arsenal / y ha sacado las armas de Su ira, / porque ésta es la obra del Señor Jehová de los ejércitos / contra la tierra de los caldeos.

Jer 50:26 Venid contra ella de todas partes; / abrid sus graneros. / Convertidla en montones / y destruidla completamente; / que no le quede nada.

Jer 50:27 Matad a todos sus novillos; / que desciendan al matadero. / ¡Ay de ellos, pues ha venido su día, / el tiempo de su castigo!

Jer 50:28 Se oye el sonido de los que huyen y escapan / de la tierra de Babilonia, / para anunciar en Sion / la venganza de Jehová nuestro Dios, / la venganza por Su templo.

Jer 50:29 Convocad contra Babilonia a los flecheros, / a todos los que entesan el arco. / Acampad contra ella en derredor; / que no haya escape. / Pagadle según su obra; / conforme a todo lo que ella ha hecho, haced con ella, / porque contra Jehová se ha portado orgullosamente, / contra el Santo de Israel.

Jer 50:30 Por tanto, sus jóvenes caerán en las plazas, / y todos sus hombres de guerra serán silenciados en aquel día, / declara Jehová.

Jer 50:31 He aquí, estoy contra ti, oh Soberbia, / declara el Señor Jehová de los ejércitos; / porque tu día ha venido, / el tiempo en que te castigue.

Jer 50:32 Y la Soberbia tropezará y caerá, / y no habrá quien la levante. / Encenderé fuego en sus ciudades, / el cual devorará todos sus alrededores.

Jer 50:33 Así dice Jehová de los ejércitos: / Oprimidos están los hijos de Israel / y los hijos de Judá juntamente; / todos los que los tomaron cautivos los retuvieron, / rehusaron soltarlos.

Jer 50:34 Su Redentor es fuerte; / Jehová de los ejércitos es Su nombre. / De cierto defenderá la causa de ellos / para traer reposo a la tierra / y turbación a los habitantes de Babilonia.

Jer 50:35 La espada está contra los caldeos, declara Jehová, / contra los habitantes de Babilonia, / contra sus príncipes y contra sus sabios.

Jer 50:36 La espada está contra los mentirosos, y se entontecerán; / la espada está contra sus hombres valientes, y se turbarán.

Jer 50:37 La espada está contra sus caballos, contra sus carros / y contra toda la población mixta que está en medio de ella, / y vendrán a ser como mujeres. / La espada está contra sus tesoros, / y serán saqueados.

Jer 50:38 La sequía está sobre sus aguas, / y se secarán; / porque es tierra de imágenes fundidas, / y se enloquecen con sus ídolos aterradores.

Jer 50:39 Por tanto, allí morarán los animales del desierto con las hienas; / morarán también en ella los avestruces. / Nunca más será habitada, / ni se morará allí de generación en generación.

Jer 50:40 Como cuando Dios destruyó a Sodoma / y a Gomorra junto con sus vecinos, / declara Jehová, / así no morará allí hombre; / ni peregrinará en ella hijo de hombre.

Jer 50:41 Viene ahora un pueblo del norte, / y una gran nación y muchos reyes / se levantan de las partes más remotas de la tierra.

Jer 50:42 Empuñan el arco y la lanza; / son crueles y no tienen misericordia. / Su voz brama como el mar, / y montan sobre caballos; / se ponen en orden como hombres para la batalla / contra ti, oh hija de Babilonia.

Jer 50:43 El rey de Babilonia ha oído la noticia de ellos, / y sus manos flaquean; / la angustia se ha apoderado de él, / dolor como de mujer que está de parto.

Jer 50:44 He aquí, como león subirá uno / de la majestuosidad del Jordán contra habitación segura, / porque de repente haré que corran de ella; / y al que sea escogido nombraré sobre ella. / Porque, ¿quién es semejante a Mí? ¿Y quién me designará una hora? / ¿Y quién es aquel pastor que pueda resistirme?

Jer 50:45 Por tanto, oíd el consejo de Jehová, / que Él ha determinado contra Babilonia, / y Sus planes, que ha planeado / contra la tierra de los caldeos: / ciertamente los arrastrarán, aun a los pequeños del rebaño; / ciertamente por causa de ellos Él hará de su morada una desolación.

Jer 50:46 Por el estruendo de la toma de Babilonia / la tierra tiembla, / y un clamor se oye entre las naciones.

JEREMÍAS 49 JEREMÍAS 51

«Tabla de contenido













































































































































































JEREMÍAS 51 Versión Recobro

JEREMÍAS 51



Jer 51:1 Así dice Jehová: / Voy a levantar contra Babilonia y contra los habitantes de Leb-kamai / un viento destructor.

Jer 51:2 Enviaré extranjeros contra Babilonia, y ellos la aventarán, / y vaciarán su tierra / cuando se pongan contra ella por todos lados / en el día del mal.

Jer 51:3 Contra aquel que entesa, que entese su arco el flechero, / y contra aquel que se levante en su armadura; / y no perdonéis a sus jóvenes, / sino que destruid por completo todo su ejército.

Jer 51:4 Y caerán muertos en la tierra de los caldeos, / y traspasados en sus calles.

Jer 51:5 Porque Israel y Judá no han enviudado / de su Dios, Jehová de los ejércitos; / pero su tierra está llena de culpa / contra el Santo de Israel.

Jer 51:6 Huid de en medio de Babilonia, / y salve cada uno su vida; / no seáis exterminados en su iniquidad, / porque éste es el tiempo de la venganza de Jehová; / Él le dará su plena retribución.

Jer 51:7 Copa de oro fue Babilonia en la mano de Jehová, / la cual embriagó a toda la tierra. / De su vino bebieron las naciones; / por eso se enloquecieron las naciones.

Jer 51:8 De repente ha caído Babilonia y se hizo pedazos; / aullad sobre ella; / tomad bálsamo para su dolor, / quizá sane.

Jer 51:9 Quisimos curar a Babilonia, pero no ha sanado; / abandonadla, y vámonos cada uno a su propia tierra, / porque ha llegado hasta el cielo su juicio / y se ha alzado hasta las nubes.

Jer 51:10 Jehová ha sacado a la luz nuestras justicias; / venid, y contemos en Sion / la obra de Jehová nuestro Dios.

Jer 51:11 Bruñid las flechas, / embrazad los escudos.
Jehová ha despertado el espíritu de los reyes de los medos, pues Su propósito es contra Babilonia para destruirla; porque ésta es la venganza de Jehová, la venganza por Su templo.

Jer 51:12 Alzad bandera contra los muros de Babilonia; / reforzad la vigilancia. / Poned centinelas; / preparad a los que pondrán emboscadas; / porque deliberó Jehová y puso por obra / lo que habló contra los habitantes de Babilonia.

Jer 51:13 Oh tú que moras junto a muchas aguas, / rica en tesoros, / ha llegado tu fin, / la medida de tus ganancias deshonestas.

Jer 51:14 Jehová de los ejércitos ha jurado por Sí mismo: / Sin duda Yo te llenaré de hombres como de langostas, / y alzarán sobre ti grito de victoria.

Jer 51:15 Él es quien hizo la tierra con Su poder, / el que estableció el mundo con Su sabiduría / y extendió los cielos con Su entendimiento.

Jer 51:16 Cuando Él emite Su voz, se produce un tumulto de aguas en los cielos, / y hace subir los vapores desde los confines de la tierra; / Él hace los relámpagos para la lluvia / y saca de Sus depósitos el viento.

Jer 51:17 Todo varón es torpe, falto de conocimiento; / todo orfebre es avergonzado por su ídolo, / porque falsedad es su imagen fundida, / y no hay aliento en éstos.

Jer 51:18 Vanidad son, obra de embuste; / en el tiempo de su castigo perecerán.

Jer 51:19 No es así la Porción de Jacob; / porque es Él quien lo formó todo, / e Israel es la tribu de Su heredad; / Jehová de los ejércitos es Su nombre.

Jer 51:20 Él dice: Martillo eres para mí, / Mis armas de guerra: / contigo quebrantaré naciones, / contigo destruiré reinos,

Jer 51:21 contigo quebrantaré el caballo y a su jinete, / contigo quebrantaré el carro y al que lo conduce,

Jer 51:22 contigo quebrantaré al hombre y a la mujer, / contigo quebrantaré al viejo y al niño, / contigo quebrantaré al joven y a la virgen,

Jer 51:23 contigo quebrantaré al pastor y a su rebaño, / contigo quebrantaré al labrador y a su yunta; / contigo quebrantaré a los gobernadores y a los oficiales.

Jer 51:24 Y pagaré a Babilonia / y a todos los habitantes de Caldea / todo el mal que han hecho / en Sion delante de vuestros ojos, declara Jehová.

Jer 51:25 He aquí, Yo estoy contra ti, oh monte de destrucción, / declara Jehová, / que destruyes toda la tierra; / extenderé Mi mano sobre ti, / te haré rodar de las peñas / y te convertiré en monte quemado.

Jer 51:26 Y no tomarán de ti piedra destinada para el ángulo, / ni piedra para cimiento, / porque desolación eterna serás, declara Jehová.

Jer 51:27 Alzad bandera en la tierra, / tocad trompeta entre las naciones; / preparad contra ella naciones, / convocad contra ella los reinos de Ararat, Mini y Askenaz; / nombrad contra ella oficial, / haced subir caballos como langostas que aterran.

Jer 51:28 Preparad contra ella naciones, / los reyes de los medos, / sus gobernadores y todos sus oficiales, / y toda la tierra de su dominio.

Jer 51:29 Tiembla la tierra y se retuerce, / porque son confirmados contra Babilonia los propósitos de Jehová / para convertir la tierra de Babilonia en desolación, / sin habitantes.

Jer 51:30 Los hombres valientes de Babilonia han dejado de pelear; / permanecen en sus fortalezas; / se han agotado sus fuerzas; se han vuelto como mujeres. / Incendiadas están sus moradas; rotos sus cerrojos.

Jer 51:31 Correo corre al encuentro de otro, / mensajero se encuentra con mensajero, / para anunciar al rey de Babilonia / que su ciudad ha sido tomada de un extremo al otro.

Jer 51:32 Los vados han sido tomados, / los pantanos han sido quemados a fuego / y los hombres de guerra están aterrados.

Jer 51:33 Porque así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: / La hija de Babilonia es como una era / en tiempo de trilla; / y de aquí a poco le llegará el tiempo de la siega.

Jer 51:34 Nabucadrezar, rey de Babilonia, me ha devorado; / me ha aplastado; / me ha dejado como vaso vacío; / me ha tragado como dragón; / ha llenado su estómago de mis delicadezas; / me ha expulsado.

Jer 51:35 ¡Sobre Babilonia caiga la violencia hecha a mí y a mi carne!, / dirá la moradora de Sion; / ¡y mi sangre caiga sobre los habitantes de Caldea!, / dirá Jerusalén.

Jer 51:36 Por tanto, así dice Jehová: / He aquí, Yo defenderé tu causa / y ejecutaré tu venganza; / secaré su mar / y haré que su fuente quede seca.

Jer 51:37 Y Babilonia se convertirá en un montón de ruinas, / morada de chacales, / objeto de asombro y de siseo, / sin habitantes.

Jer 51:38 A una rugirán como leoncillos, / gruñirán como cachorros de leones.

Jer 51:39 Cuando entren en calor, les serviré su bebida; / haré que se embriaguen, para que se diviertan, / duerman un sueño eterno / y no despierten, declara Jehová.

Jer 51:40 Y los haré descender como corderos al matadero, / como carneros con machos cabríos.

Jer 51:41 ¡Cómo ha sido apresado Sesac, / y tomada la alabanza de toda la tierra! / ¡Cómo se ha convertido Babilonia en objeto de asombro / entre las naciones!

Jer 51:42 El mar ha subido sobre Babilonia; / con la multitud de sus olas ha sido cubierta.

Jer 51:43 Sus ciudades se han convertido en desolación, / en tierra seca y en yermo, / tierra en la cual nadie mora / y por la cual ninguna persona pasa.

Jer 51:44 Castigaré a Bel en Babilonia / y sacaré de su boca lo que se ha tragado; / nunca más afluirán a él las naciones, / y el muro de Babilonia caerá.

Jer 51:45 Salid de en medio de ella, pueblo Mío, / y salve cada uno su vida / de la ira ardiente de Jehová.

Jer 51:46 No desfallezca vuestro corazón, / ni temáis a causa del rumor que se oirá en la tierra / —porque en un año vendrá el rumor, / y después en otro año otro rumor, / y habrá violencia en la tierra, / gobernante contra gobernante—,

Jer 51:47 por tanto, he aquí que vienen días / en que Yo castigaré a los ídolos de Babilonia; / toda su tierra será avergonzada, / y todos sus muertos caerán en medio de ella.

Jer 51:48 Los cielos y la tierra y todo lo que hay en ellos / darán un grito resonante sobre Babilonia, / porque del norte vendrán contra ella destructores, / declara Jehová.

Jer 51:49 También Babilonia ha de caer por los muertos de Israel, / como por Babilonia han caído los muertos de toda la tierra.

Jer 51:50 Los que escapasteis de la espada, / id, y no os detengáis; / acordaos desde lejos de Jehová, / y suba Jerusalén en vuestros corazones.

Jer 51:51 Estamos avergonzados, porque hemos oído la afrenta; / la ignominia ha cubierto nuestros rostros, / porque extranjeros han entrado / en los lugares santos de la casa de Jehová.

Jer 51:52 Por tanto, he aquí que vienen días, / declara Jehová, / en que Yo castigaré a sus ídolos, / y por toda su tierra gemirán los heridos.

Jer 51:53 Aunque suba Babilonia a los cielos / y se fortifique en lo alto de su fuerza, / de Mí vendrán contra ella destructores, / declara Jehová.

Jer 51:54 ¡El ruido de un clamor viene de Babilonia, / y el de una gran destrucción, de la tierra de los caldeos!

Jer 51:55 Porque Jehová destruye a Babilonia, / y hará desaparecer de ella el gran bullicio. / Braman sus olas como muchas aguas; / resuena el estruendo de sus voces.

Jer 51:56 Porque ha venido destructor sobre ella, sobre Babilonia, / y sus hombres valientes son llevados cautivos; / los arcos de ellos están quebrados; / porque Jehová es un Dios de retribuciones; / Él dará la paga total.

Jer 51:57 Embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, / a sus gobernadores, a sus oficiales y a sus hombres valientes; / dormirán el sueño eterno / y no despertarán, declara el Rey, / cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.

Jer 51:58 Así dice Jehová de los ejércitos: / Los muros anchos de Babilonia serán arrasados completamente; / sus altas puertas serán quemadas a fuego. / Así que en vano habrán trabajado los pueblos, / y las naciones, sólo para el fuego; y se habrán fatigado.

Jer 51:59 Palabra que mandó el profeta Jeremías a Seraías, hijo de Nerías, hijo de Maasías, cuando iba éste con Sedequías, rey de Judá, a Babilonia, en el cuarto año de su reinado. (Pues Seraías era el aposentador).

Jer 51:60 Y escribió Jeremías en un libro todo el mal que había de venir sobre Babilonia, es decir, todas estas palabras que están escritas en cuanto a Babilonia.

Jer 51:61 Y dijo Jeremías a Seraías: Cuando llegues a Babilonia, mira que leas todas estas palabras;

Jer 51:62 y di: Oh Jehová, Tú has hablado acerca de este lugar, de exterminarlo, hasta no quedar en él nada, ni hombre ni animal, porque será desolación eterna.

Jer 51:63 Y en cuanto hayas terminado de leer este libro, le atarás una piedra y lo echarás en medio del Éufrates,

Jer 51:64 y dirás: Así se hundirá Babilonia, y no se levantará por el mal que Yo traeré sobre ella; y extenuados sucumbirán. Hasta aquí son las palabras de Jeremías.

JEREMÍAS 50 JEREMÍAS 52

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JEREMÍAS 52 Versión Recobro

JEREMÍAS 52



Jer 52:1 Sedequías tenía veintiún años cuando comenzó a reinar, y reinó once años en Jerusalén; y el nombre de su madre era Hamutal, hija de Jeremías, de Libna.

Jer 52:2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todo lo que había hecho Joacim.

Jer 52:3 Por causa de la ira de Jehová sucedió esto en Jerusalén y en Judá, hasta que Él llegó a echarlos de Su presencia. Y Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia.

Jer 52:4 Y a los nueve años de su reinado, en el mes décimo, a los diez días del mes, vino Nabucadrezar, rey de Babilonia, con todo su ejército contra Jerusalén, y acampó contra ella; y edificaron un muro de asedio contra ella alrededor.

Jer 52:5 La ciudad estuvo sitiada hasta el año undécimo del rey Sedequías.

Jer 52:6 En el mes cuarto, a los nueve días del mes, era el hambre tan severa en la ciudad que no había comida para el pueblo del país.

Jer 52:7 Entonces fue abierta una brecha en el muro de la ciudad, y huyeron todos los hombres de guerra; salieron de la ciudad de noche por el camino de la puerta que estaba entre los dos muros, junto al huerto del rey, mientras los caldeos estaban alrededor de la ciudad; y se fueron por el camino del Arabá.

Jer 52:8 Y el ejército de los caldeos siguió al rey y alcanzó a Sedequías en las llanuras de Jericó; y todo su ejército se dispersó abandonándolo.

Jer 52:9 Y capturaron al rey y lo hicieron subir a Ribla en tierra de Hamat, donde estaba el rey de Babilonia, el cual pronunció contra él sentencia.

Jer 52:10 Entonces degolló el rey de Babilonia a los hijos de Sedequías delante de sus ojos, y también degolló en Ribla a todos los príncipes de Judá.

Jer 52:11 Y le quitó los ojos a Sedequías y lo ató con grillos de bronce. Y el rey de Babilonia lo llevó a Babilonia y lo puso en la cárcel hasta el día en que murió.

Jer 52:12 Y en el mes quinto, a los diez días del mes (en el año diecinueve del rey Nabucadrezar, rey de Babilonia), llegó a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, que estaba al servicio del rey de Babilonia.

Jer 52:13 Y quemó la casa de Jehová, la casa del rey y todas las casas de Jerusalén; prendió fuego a todas las casas grandes.

Jer 52:14 Y todo el ejército de los caldeos que estaba con el capitán de la guardia derribó todos los muros alrededor de Jerusalén.

Jer 52:15 A algunos de los más pobres del pueblo, a las demás personas que habían quedado en la ciudad, a los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia y al resto de la multitud, los desterró Nabuzaradán, capitán de la guardia.

Jer 52:16 Pero Nabuzaradán, capitán de la guardia, dejó a algunos de los más pobres del país para que fueran viñadores y labradores.

Jer 52:17 Y los caldeos hicieron pedazos las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehová, y las basas y el mar de bronce, que estaban en la casa de Jehová, y llevaron todo el bronce a Babilonia.

Jer 52:18 También se llevaron las ollas, las paletas, las despabiladeras, los lebrillos, las tazas pequeñas y todos los utensilios de bronce con que ministraban.

Jer 52:19 Y el capitán de la guardia se llevó las tazas grandes, los braseros, los lebrillos, las ollas, los candeleros, las tazas pequeñas y los tazones: lo que era de oro, por su oro, y lo que era de plata, por su plata.

Jer 52:20 En cuanto a las dos columnas, el mar y los doce bueyes de bronce, que estaban debajo de las basas, que el rey Salomón había hecho para la casa de Jehová, no se pudo calcular el peso del bronce de todo esto.

Jer 52:21 Respecto a las columnas, la altura de una columna era de dieciocho codos, y tenía doce codos en circunferencia y cuatro dedos de grueso, y era hueca.

Jer 52:22 Y tenía encima un capitel de bronce; y la altura de cada capitel era de cinco codos; y la red y las granadas estaban alrededor del capitel, todo de bronce; y lo mismo era lo que tenía la segunda columna con sus granadas.

Jer 52:23 Y había noventa y seis granadas que estaban al aire libre; todas las granadas eran cien sobre la red alrededor.

Jer 52:24 Entonces el capitán de la guardia tomó a Seraías, sacerdote principal, al segundo sacerdote Sofonías y a los tres porteros;

Jer 52:25 y de la ciudad tomó a un eunuco, que estaba encargado de vigilar a los hombres de guerra, y a siete hombres de los que veían el rostro del rey, los cuales estaban en la ciudad, y al escriba del capitán del ejército, que alistaba al pueblo del país, y a sesenta varones del pueblo del país, que se encontraban dentro de la ciudad.

Jer 52:26 Nabuzaradán, capitán de la guardia, los tomó y los llevó al rey de Babilonia en Ribla.

Jer 52:27 Y el rey de Babilonia los hirió y los mató en Ribla, en tierra de Hamat; así fue desterrado Judá, lejos de su tierra.

Jer 52:28 Éste es el pueblo que Nabucadrezar llevó al destierro: en el año séptimo, a tres mil veintitrés judíos;

Jer 52:29 en el año dieciocho de Nabucadrezar, a ochocientas treinta y dos personas de Jerusalén;

Jer 52:30 en el año veintitrés de Nabucadrezar, Nebuzaradán, capitán de la guardia, llevó al destierro de los judíos a setecientas cuarenta y cinco personas. En total fueron cuatro mil seiscientas personas.

Jer 52:31 Aconteció a los treinta y siete años del destierro de Joaquín, rey de Judá, en el mes duodécimo, a los veinticinco días del mes, que Evil-merodac, rey de Babilonia, en el año que fue puesto por rey, libertó a Joaquín, rey de Judá, y lo sacó de la cárcel.

Jer 52:32 Y habló con él benévolamente, y puso su trono más alto que los tronos de los reyes que estaban con él en Babilonia.

Jer 52:33 Y Joaquín se cambió los vestidos de prisionero y comió siempre delante del rey todos los días de su vida.

Jer 52:34 Y para su ración, se le dio de continuo una ración de parte del rey de Babilonia, una porción para cada día, todos los días de su vida hasta el día de su muerte.

JEREMÍAS 51 »

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JEREMÍAS 6 Versión Recobro

JEREMÍAS 6



Jer 6:1 Buscad refugio, oh hijos de Benjamín, / huyendo de en medio de Jerusalén; / tocad trompeta en Tecoa / y alzad señal sobre Bet-haquerem; / porque del norte asoma el mal, / y una gran destrucción.

Jer 6:2 A la hermosa y delicada, / a la hija de Sion, destruiré.

Jer 6:3 A ella vendrán pastores / con sus rebaños; / junto a ella y a su alrededor plantarán tiendas; / cada uno apacentará en su lugar.

Jer 6:4 Preparad guerra contra ella; / levantaos y subamos al mediodía. / ¡Ay de nosotros, que va cayendo el día, / que las sombras de la tarde se han extendido!

Jer 6:5 Levantaos, subamos de noche / y destruyamos sus palacios.

Jer 6:6 Porque así dice Jehová de los ejércitos: / Talad sus árboles y edificad / terraplén contra Jerusalén. / Ésta es la ciudad que ha de ser castigada; / todo dentro de ella es opresión.

Jer 6:7 Como una cisterna conserva fresca su agua, / así ella conserva fresca la maldad suya. / Violencia y destrucción se oyen en ella; / ante Mí hay continuamente enfermedad y heridas.

Jer 6:8 Recibe amonestación, oh Jerusalén, / no sea que se aparte de ti Mi deseo, / no sea que te convierta en desolación, / en tierra inhabitada.

Jer 6:9 Así dice Jehová de los ejércitos:
Del todo rebuscarán como a vid / al remanente de Israel; / vuelve a pasar tu mano entre los sarmientos / como vendimiador.

Jer 6:10 ¿A quién hablaré y testificaré, / para que oigan? / He aquí, su oído es incircunciso, / y no pueden escuchar. / Mira, la palabra de Jehová les es oprobio; / no se deleitan en ella.

Jer 6:11 Pero estoy lleno de la ira de Jehová; / estoy cansado de retenerla. / Derrámala sobre los niños en la calle / y, a la vez, sobre la asamblea de los jóvenes; / porque hasta el marido y la mujer serán presos, / incluso el viejo y el que está lleno de días.

Jer 6:12 Y sus casas serán entregadas a otros, / campos y mujeres a la vez; / porque extenderé Mi mano / sobre los habitantes de la tierra, / declara Jehová.

Jer 6:13 Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, / cada uno saca ganancias deshonestas; / y desde el profeta hasta el sacerdote, / todos obran con falsedad.

Jer 6:14 Y han curado / el quebrantamiento de Mi pueblo con liviandad, / diciendo: Paz, paz, / aunque no hay paz.

Jer 6:15 ¿Se han avergonzado de haber cometido abominación? / Ciertamente no se han avergonzado; / ni aun han sabido ruborizarse. / Por tanto, caerán entre los que caigan; / en la hora que Yo los castigue, tropezarán, / dice Jehová.

Jer 6:16 Así dice Jehová:
Paraos en los caminos, mirad / y preguntad por las sendas antiguas; / preguntad dónde está el buen camino, y andad en él; / y hallaréis descanso para vuestras almas. / Mas dijeron: No andaremos en él.

Jer 6:17 Entonces puse sobre vosotros centinelas, diciendo: / Escuchad el sonido de la trompeta. / Pero dijeron ellos: No escucharemos.

Jer 6:18 Por tanto, oíd, oh naciones, / y entended, oh asamblea, / lo que les haré.

Jer 6:19 Escucha, oh tierra; ahora Yo traigo mal / sobre este pueblo, / el fruto de sus pensamientos, / porque no han escuchado Mis palabras / y también han rechazado Mi ley.

Jer 6:20 ¿Para qué viene a Mí el olíbano de Sabá, / y la dulce caña de una tierra lejana? / Vuestros holocaustos no son aceptables / ni vuestros sacrificios me agradan.

Jer 6:21 Por tanto, así dice Jehová:
Ahora Yo pongo delante de este pueblo tropiezos, / y padres e hijos juntamente / tropezarán contra ellos; / el vecino y su amigo perecerán.

Jer 6:22 Así dice Jehová:
He aquí, un pueblo viene de la tierra del norte, / y una gran nación se levanta de las partes más remotas de la tierra.

Jer 6:23 Empuñan arco y lanza; / crueles son y no tienen misericordia; / su voz brama como el mar; / y montan sobre caballos; / se ponen en orden como hombres para la batalla / contra ti, oh hija de Sion.

Jer 6:24 Hemos oído de su fama; / nuestras manos flaquean; / la angustia se ha apoderado de nosotros, / dolor como de mujer que está de parto.

Jer 6:25 No salgas al campo, / ni andes por el camino; / porque el enemigo tiene espada, / y el terror está por todos lados.

Jer 6:26 Oh hija de mi pueblo, cíñete de cilicio / y revuélcate en ceniza; / haz duelo como por el hijo único, / llanto de gran amargura; / porque de repente el destructor / vendrá sobre nosotros.

Jer 6:27 Te he puesto entre Mi pueblo por examinador y por fortaleza, / para que conozcas y pongas a prueba el camino de ellos.

Jer 6:28 Todos ellos son rebeldes en extremo, / van como calumniadores; / son bronce y hierro; / todos ellos obran corruptamente.

Jer 6:29 El fuelle se quemó, / el plomo es consumido por el fuego; / en vano continúa el refinamiento, / porque los malvados no son arrancados.

Jer 6:30 Plata desechada los llamarán, / porque Jehová los ha desechado.

JEREMÍAS 5 JEREMÍAS 7

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JEREMÍAS 7 Versión Recobro

JEREMÍAS 7



Jer 7:1 Palabra que vino a Jeremías de parte de Jehová, diciendo:

Jer 7:2 Ponte a la puerta de la casa de Jehová y proclama allí esta palabra, y di: Oíd la palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová.

Jer 7:3 Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Enmendad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar.

Jer 7:4 No confiéis en palabras de falsedad, que dicen: Templo de Jehová, templo de Jehová, estos edificios son templo de Jehová.

Jer 7:5 Pero si en verdad enmendáis vuestros caminos y vuestras obras, si en verdad hacéis lo justo entre el hombre y su prójimo,

Jer 7:6 si no oprimís al peregrino, al huérfano y a la viuda, ni en este lugar derramáis sangre inocente ni andáis en pos de otros dioses para vuestra propia ruina,

Jer 7:7 entonces os haré morar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres desde la eternidad hasta la eternidad.

Jer 7:8 Mirad, vosotros confiáis en palabras de falsedad, que no aprovechan.

Jer 7:9 ¿Hurtáis, asesináis, cometéis adulterio, juráis en falso, quemáis incienso a Baal y andáis tras otros dioses que no habíais conocido,

Jer 7:10 y luego venís y os ponéis delante de Mí en esta casa, que es llamada por Mi nombre, y decís: ¡Somos librados!, para seguir haciendo todas estas abominaciones?

Jer 7:11 ¿Se ha convertido esta casa, que es llamada por Mi nombre, en cueva de ladrones delante de vuestros ojos? Pero Yo, incluso Yo, lo he visto, declara Jehová.

Jer 7:12 Pues id ahora a Mi lugar que estaba en Silo, donde hice que Mi nombre morara al principio, y ved lo que le hice por la maldad de Mi pueblo Israel.

Jer 7:13 Y ahora, por cuanto vosotros habéis hecho todas estas obras, declara Jehová, y os hablé madrugando para hablar, pero no escuchasteis, y os llamé, pero no respondisteis,

Jer 7:14 haré a la casa que es llamada por Mi nombre, en la cual confiáis, y al lugar que di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo.

Jer 7:15 Y os echaré de delante de Mí, como eché a todos vuestros hermanos, a toda la descendencia de Efraín.

Jer 7:16 En cuanto a ti, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor resonante ni oración; y no intercedas ante Mí, porque no te oiré.

Jer 7:17 ¿No ves lo que éstos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?

Jer 7:18 Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para derramar libaciones a otros dioses a fin de provocarme a ira.

Jer 7:19 ¿Me provocarán ellos a ira?, declara Jehová. ¿No se provocan más bien a sí mismos, para vergüenza de sus propios rostros?

Jer 7:20 Por tanto, así dice el Señor Jehová: Mi furor y Mi ira se derramarán sobre este lugar, sobre el hombre, sobre la bestia, sobre los árboles del campo y sobre el fruto de la tierra; arderá y no se apagará.

Jer 7:21 Así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios y comed la carne.

Jer 7:22 Porque no hablé Yo a vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de sacrificios el día que los saqué de la tierra de Egipto.

Jer 7:23 Mas esto les mandé, diciendo: Oíd Mi voz, y seré vuestro Dios, y vosotros seréis Mi pueblo; y andad en todo el camino que os mandé, para que os vaya bien.

Jer 7:24 Pero no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en los consejos y en la obstinación de su malvado corazón, y fueron hacia atrás y no hacia adelante.

Jer 7:25 Desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy os he enviado a todos Mis siervos, los profetas, madrugando cada día para enviarlos.

Jer 7:26 Pero no me escucharon ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz; hicieron peor que sus padres.

Jer 7:27 Tú, pues, les hablarás todas estas palabras, pero no te escucharán; los llamarás, pero no te responderán.

Jer 7:28 Y les dirás: Ésta es la nación que no escuchó la voz de Jehová su Dios, ni admitió corrección; ha perecido la verdad, y de la boca de ellos ha sido cortada.

Jer 7:29 Córtate el cabello y tíralo, / y levanta lamentación sobre las alturas peladas; / pues Jehová ha rechazado y abandonado / a la generación de Su ira desbordante.

Jer 7:30 Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante Mis ojos, declara Jehová; han puesto sus cosas detestables en la casa que es llamada por Mi nombre, para contaminarla.

Jer 7:31 Y han edificado los lugares altos de Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para quemar en el fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que no mandé ni subió en Mi corazón.

Jer 7:32 Por tanto, vienen días, declara Jehová, en que no se llamará más Tofet ni valle del hijo de Hinom, sino valle de la matanza; porque enterrarán en Tofet por no haber otro lugar.

Jer 7:33 Y los cadáveres de este pueblo servirán de comida para las aves del cielo y para las bestias de la tierra, sin que nadie las espante.

Jer 7:34 Y en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén haré cesar la voz de alegría y la voz de gozo, la voz del novio y la voz de la novia; porque la tierra se convertirá en desolación.

JEREMÍAS 6 JEREMÍAS 8

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JEREMÍAS 8 Versión Recobro

JEREMÍAS 8



Jer 8:1 En aquel tiempo, declara Jehová, sacarán de sus sepulcros los huesos de los reyes de Judá, los huesos de sus príncipes, los huesos de los sacerdotes, los huesos de los profetas y los huesos de los habitantes de Jerusalén.

Jer 8:2 Y los esparcirán al sol, a la luna y a todo el ejército del cielo, a quienes amaron y a quienes sirvieron, en pos de quienes anduvieron, y a quienes han buscado y a quienes han adorado. No serán recogidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra.

Jer 8:3 Y escogerá la muerte antes que la vida todo el remanente que quede de esta familia malvada, en todos los lugares adonde los he arrojado, declara Jehová de los ejércitos.

Jer 8:4 Les dirás asimismo: Así dice Jehová:
Los hombres que caen, ¿no se levantan de nuevo? / Si alguien se desvía, ¿no vuelve al camino?

Jer 8:5 ¿Por qué este pueblo, Jerusalén, / se ha desviado en apostasía perpetua? / Se aferran al engaño / y rehúsan volverse.

Jer 8:6 He escuchado cuidadosamente y oído; / no han hablado rectamente, / no hay hombre que se arrepienta de su mal, / diciendo: ¿Qué he hecho? / Cada cual se vuelve a su propia carrera, / como caballo que arremete con ímpetu a la batalla.

Jer 8:7 Incluso la cigüeña en el cielo / conoce sus tiempos señalados, / y la tórtola, la golondrina y la grulla / guardan el tiempo de su venida; / pero Mi pueblo no conoce / las ordenanzas de Jehová.

Jer 8:8 ¿Cómo podéis decir: Nosotros somos sabios, / y la ley de Jehová está con nosotros? / Pero, he aquí, la pluma falsa de los escribas / ha convertido la ley en falsedad.

Jer 8:9 Los sabios son avergonzados; / están turbados y atrapados; / he aquí, han desechado la palabra de Jehová; / ¿y qué sabiduría tienen?

Jer 8:10 Por tanto, daré a otros sus mujeres, / y sus campos a quienes los han de poseer; / porque desde el chico hasta el grande, / todos sacan ganancias deshonestas; / desde el profeta hasta el sacerdote, / todos obran con falsedad.

Jer 8:11 Y han curado / el quebrantamiento de la hija de Mi pueblo con liviandad, / diciendo: Paz, paz, / aunque no hay paz.

Jer 8:12 ¿Se han avergonzado de haber cometido abominación? / Ciertamente no se han avergonzado; / ni aun han sabido ruborizarse. / Por tanto caerán entre los que caigan; / en la hora de su castigo tropezarán, / dice Jehová.

Jer 8:13 Los eliminaré del todo, / declara Jehová; / no hay uvas en la vid / ni higos en la higuera, / incluso las hojas se marchitan, / y lo que les di ha pasado de ellos.

Jer 8:14 ¿Por qué estamos sentados? Reuníos, / y subamos a las ciudades fortificadas / y callemos allí, / porque Jehová nuestro Dios nos ha callado / y nos ha dado a beber aguas envenenadas, / porque hemos pecado contra Jehová.

Jer 8:15 Esperábamos paz, pero no vino el bien; / tiempo de curación, pero he aquí el terror.

Jer 8:16 El bufido de sus caballos / se oye desde Dan; / al sonido de los relinchos de sus corceles, / tiembla toda la tierra. / Vienen y devoran la tierra y su plenitud, / la ciudad y a los que moran en ella.

Jer 8:17 Porque yo enviaré sobre vosotros serpientes, / áspides contra los cuales no hay encantamiento; / y os morderán, / declara Jehová.

Jer 8:18 ¡Oh si pudiera consolarme en mi tristeza! / Mi corazón desfallece dentro de mí.

Jer 8:19 He aquí la voz del clamor de la hija de mi pueblo, / que viene de una tierra muy lejana: / ¿No está Jehová en Sion? / ¿No está en ella su Rey? / ¿Por qué me han provocado a ira / con sus imágenes talladas y con ídolos extraños?

Jer 8:20 Pasó la siega, terminó el verano, / y nosotros no hemos sido salvos.

Jer 8:21 Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo. / Ando enlutado; el horror se ha apoderado de mí.

Jer 8:22 ¿No hay bálsamo en Galaad? / ¿No hay allí médico? / ¿Por qué, entonces, no ha ocurrido / el recobro de la hija de mi pueblo?

JEREMÍAS 7 JEREMÍAS 9

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JEREMÍAS 9 Versión Recobro

JEREMÍAS 9



Jer 9:1 ¡Oh, quien me diera que mi cabeza fuese aguas / y mis ojos fuentes de lágrimas, / para que llore día y noche / por los muertos de la hija de mi pueblo!

Jer 9:2 ¡Oh quien me diera en el desierto albergue de caminantes, / para que dejara a mi pueblo y me apartara de ellos!, / porque todos ellos son adúlteros y asamblea de pérfidos.

Jer 9:3 Doblan su lengua como su arco; / la falsedad, y no la verdad, / prevalece en la tierra; / pues de mal en mal proceden, / y a Mí no me conocen, declara Jehová.

Jer 9:4 Guárdese cada uno de su prójimo, / y en ningún hermano confíe; / porque todo hermano sólo suplanta, / y todo prójimo anda calumniando.

Jer 9:5 Y cada uno engaña a su prójimo / y no habla la verdad; / enseñan su lengua a hablar falsedad; / cometen iniquidad hasta extenuarse.

Jer 9:6 Tu morada está en medio de engaño; / por causa del engaño rehúsan conocerme, / declara Jehová.

Jer 9:7 Por tanto, así dice Jehová de los ejércitos: / He aquí, Yo los refinaré y los pondré a prueba; / porque ¿qué más puedo hacer a causa de la hija de Mi pueblo?

Jer 9:8 Flecha mortífera es su lengua; / engaño habla. / Cada uno con su boca habla pacíficamente a su prójimo, / pero en su corazón le pone asechanzas.

Jer 9:9 ¿No los he de castigar por estas cosas?, / declara Jehová; / y de una nación como ésta, / ¿no ha de vengarse Mi alma?

Jer 9:10 Por los montes levantaré llanto y plañido, / y lamentación por los pastos del desierto, / porque han sido quemados, de modo que ninguno pasa por allí / ni se oye bramido de ganado; / desde las aves del cielo hasta las bestias / han huido y se han ido.

Jer 9:11 Y reduciré a Jerusalén a un montón de ruinas, / a una morada de chacales, / y convertiré las ciudades de Judá / en desolación donde no quede un solo habitante.

Jer 9:12 ¿Quién es varón sabio que entienda esto?, y ¿a quién ha hablado la boca de Jehová, para que lo anuncie? ¿Por qué está arruinada la tierra, abrasada como el desierto, de modo que ninguno pasa por allí?

Jer 9:13 Y dijo Jehová: Han abandonado Mi ley, la cual puse delante de ellos, y no han escuchado Mi voz ni andado en Mi ley,

Jer 9:14 antes bien, se han ido tras la obstinación de su corazón y en pos de los Baales, según les enseñaron sus padres;

Jer 9:15 por tanto, así dice Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: A este pueblo Yo les daré de comer ajenjo, y les daré de beber aguas envenenadas.

Jer 9:16 Los esparciré entre naciones que ni ellos ni sus padres conocieron; y enviaré espada en pos de ellos, hasta que los acabe.

Jer 9:17 Así dice Jehová de los ejércitos:
Considerad y llamad a las plañideras, que vengan; / enviad por las que son diestras, que vengan;

Jer 9:18 que se den prisa y levanten llanto por nosotros, / para que derramen lágrimas nuestros ojos / y destilen aguas nuestros párpados.

Jer 9:19 Porque de Sion fue oída / voz de llanto: / ¡Cómo hemos sido destruidos! / ¡En gran manera hemos sido avergonzados!, / porque hemos abandonado la tierra / a causa de que han derribado nuestras moradas.

Jer 9:20 Escuchad, pues, oh mujeres, palabra de Jehová, / y vuestro oído reciba la palabra de Su boca; / enseñad a vuestras hijas el llanto, / y lamentación cada una a su vecina.

Jer 9:21 Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas; / ha entrado en nuestros palacios / para exterminar a los niños de las calles, / a los jóvenes de las plazas.

Jer 9:22 Habla: Así declara Jehová: / Los cadáveres de los hombres caerán / como estiércol sobre la faz del campo, / y como manojo tras el segador, / y no habrá quien los recoja.

Jer 9:23 Así dice Jehová: / No se gloríe el sabio en su sabiduría, / ni se gloríe el poderoso en su poder; / no se gloríe el rico en sus riquezas.

Jer 9:24 / Mas el que se gloríe, gloríese en esto: / en tener perspicacia y conocerme, / que Yo soy Jehová que ejerzo benevolencia amorosa, / derecho y justicia en la tierra; / porque en estas cosas me deleito, declara Jehová.

Jer 9:25 He aquí, vienen días, declara Jehová, en que castigaré a todo circuncidado que sigue siendo incircunciso:

Jer 9:26 a Egipto y a Judá, a Edom, a los hijos de Amón y a Moab, y a todos los que se rapan las sienes, los que habitan en el desierto; porque todas las naciones son incircuncisas, y toda la casa de Israel es incircuncisa de corazón.

JEREMÍAS 8 JEREMÍAS 10

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Lamentaciones Versión Recobro

LAMENTACIONES



LAMENTACIONES 1



Lm 1:1 ¡Cómo se sienta solitaria la ciudad / que estaba llena de gente! / La que era grande entre las naciones / se ha vuelto como viuda; / la princesa entre las provincias / se ha convertido en tributaria.

Lm 1:2 Amargamente llora en la noche, / y sus lágrimas están en sus mejillas. / No hay quien la consuele / entre todos sus amantes; / todos sus amigos han obrado pérfidamente con ella; / se han convertido en sus enemigos.

Lm 1:3 Judá ha ido al destierro, huyendo de la aflicción / y de la gran servidumbre; / ella mora entre las naciones, / pero no halla descanso; / todos sus perseguidores la han alcanzado / en medio de la angustia.

Lm 1:4 Los caminos de Sion están de duelo, / porque nadie viene a la fiesta señalada; / todas sus puertas están asoladas; / sus sacerdotes gimen; / sus vírgenes están afligidas, / y ella tiene amargura.

Lm 1:5 Sus adversarios están a la cabeza; / prosperan sus enemigos; / porque Jehová la ha afligido / por la multitud de sus transgresiones; / sus niños han ido en cautiverio / delante del adversario.

Lm 1:6 De la hija de Sion / se ha ido toda su majestad. / Sus príncipes han venido a ser como ciervos / que no hallan pasto, / y han huido sin fuerzas / delante del perseguidor.

Lm 1:7 En los días de su aflicción y de su vagar, / Jerusalén recuerda / todas las cosas preciosas / que tuvo desde los días antiguos, / cuando su pueblo cayó en manos del adversario, / y no hubo quien la ayudara. / La miraron los adversarios; / se burlaron de su caída.

Lm 1:8 Ha pecado Jerusalén en gran manera; / por tanto, se ha convertido en cosa impura. / Todos los que la honraban la menosprecian, / porque han visto su desnudez; / ella gime / y se vuelve atrás.

Lm 1:9 Su inmundicia está en sus faldas, / y no se acordó de su fin; / por tanto, ella ha descendido sorprendentemente, / y no hay quien la consuele. / Mira, oh Jehová, mi aflicción, / porque el enemigo se ha engrandecido.

Lm 1:10 El adversario ha extendido su mano / a todas sus cosas preciosas, / porque ella ha visto entrar en su santuario / a las naciones, / acerca de las cuales mandaste que no entraran / en Tu asamblea.

Lm 1:11 Todo su pueblo gime / y busca pan; / han dado por la comida sus cosas preciosas / para restaurar su alma. / Mira, oh Jehová, y ve, / que he sido despreciada.

Lm 1:12 ¿No os importa a vosotros, todos los que pasáis por el camino? / Mirad y ved / si hay dolor como el dolor / que me ha venido, / con el que Jehová me ha afligido / en el día de Su ardiente ira.

Lm 1:13 Desde lo alto ha enviado fuego / que entró en mis huesos, el cual prevalece contra ellos;
Él ha tendido una red a mis pies, / y me ha hecho volver atrás, / me ha dejado desolada / y desfallecida todo el día.

Lm 1:14 El yugo de mis transgresiones ha sido atado por Su mano: / han sido entrelazadas / y han sido echadas sobre mi cerviz; / Él ha debilitado mis fuerzas. / El Señor me ha entregado en manos / contra las cuales no podré levantarme.

Lm 1:15 El Señor ha menospreciado a todos mis hombres valientes / en medio de mí; / ha llamado contra mí asamblea / para quebrantar a mis jóvenes. / Como en un lagar ha hollado el Señor / a la virgen hija de Judá.

Lm 1:16 Por estas cosas lloro; / mi ojo, mi ojo fluye agua, / porque el consolador que debe reanimar mi alma / está lejos de mí; / mis hijos están desolados, / porque el enemigo ha prevalecido.

Lm 1:17 Sion extiende sus manos, / mas no tiene quien la consuele. / Jehová ha dado mandamiento en cuanto a Jacob / que los que lo rodean sean sus adversarios; / Jerusalén se ha convertido en cosa impura / entre ellos.

Lm 1:18 Jehová es justo, / pues me he rebelado contra Su mandamiento. / Oíd ahora, pueblos todos, / y ved mi dolor; / mis vírgenes y mis jóvenes / han ido al cautiverio.

Lm 1:19 He llamado a mis amantes, / mas ellos me han engañado; / mis sacerdotes y mis ancianos / han perecido en la ciudad, / buscando comida para sí / a fin de restaurar sus almas.

Lm 1:20 Mira, oh Jehová, porque estoy atribulada, / mis entrañas hierven; / mi corazón se revuelve dentro de mí, / porque he sido muy rebelde. / En la calle la espada priva de hijos; / en la casa es como la muerte.

Lm 1:21 Han oído que gimo, / mas no hay quien me consuele; / todos mis enemigos han oído de mi desgracia / y se alegran de que Tú lo has hecho. / Harás venir el día que Tú has proclamado, / y serán como yo.

Lm 1:22 Venga delante de Ti toda su maldad, / y trátalos a ellos / como me trataste a mí / por todas mis transgresiones; / porque muchos son mis gemidos, / y mi corazón desfallece.

JEREMÍAS 52 LAMENTACIONES 2

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LAMENTACIONES 2 Versión Recobro

LAMENTACIONES 2



Lm 2:1 ¡Cómo el Señor en Su furor / ha cubierto con nube a la hija de Sion! / Ha arrojado del cielo a la tierra / la gloria de Israel, / y no se ha acordado del estrado de Sus pies / en el día de Su furor.

Lm 2:2 El Señor ha devorado todas las moradas de Jacob, / no ha perdonado ninguna;
ha derribado en Su ira desbordante / las fortalezas de la hija de Judá. / Las ha echado por tierra; / ha profanado el reino y a sus príncipes.

Lm 2:3 Cortó con el ardor de Su ira / todo el cuerno de Israel. / Ha hecho retroceder Su diestra / ante el enemigo. / Se ha encendido en Jacob como llama de fuego / que consume todo en derredor.

Lm 2:4 Ha entesado Su arco como enemigo; / ha afirmado Su diestra como adversario / y ha matado todo cuanto era agradable al ojo. / En la tienda de la hija de Sion / ha derramado como fuego Su ira.

Lm 2:5 El Señor ha venido a ser como enemigo: / ha devorado a Israel, / ha devorado todos sus palacios, / ha destruido sus fortalezas / y ha multiplicado en la hija de Judá / el duelo y la lamentación.

Lm 2:6 Como a un huerto ha quitado con violencia Su pabellón / y ha destruido el lugar de Su asamblea. / Jehová ha hecho olvidar en Sion / la fiesta señalada y el Sábado, / y en la indignación de Su ira ha menospreciado / al rey y al sacerdote.

Lm 2:7 Ha desechado el Señor Su altar, / ha despreciado Su santuario; / ha entregado en manos del enemigo / los muros de sus palacios. / Ellos han hecho resonar sus voces en la casa de Jehová / como en día de fiesta señalada.

Lm 2:8 Jehová determinó destruir / los muros de la hija de Sion; / ha extendido el cordel, / y no ha retirado Su mano de la destrucción; / ha reducido a duelo el antemuro y el muro; / languidecen juntamente.

Lm 2:9 Sus puertas se han hundido en la tierra; / Él ha destruido y quebrantado sus cerrojos; / su rey y sus príncipes están entre las naciones / donde no hay ley; / sus profetas tampoco hallan / visión de Jehová.

Lm 2:10 Los ancianos de la hija de Sion / se sientan en tierra; están callados. / Han echado polvo sobre sus cabezas / y se han ceñido de cilicio. / Las vírgenes de Jerusalén / bajan sus cabezas a tierra.

Lm 2:11 Mis ojos se consumen por las lágrimas, / mis entrañas hierven, / y mi hígado se derrama por tierra / a causa del quebrantamiento de la hija de mi pueblo, / pues los pequeños y los que maman / desfallecen en las calles de la ciudad.

Lm 2:12 Dicen a sus madres: / ¿Dónde están el grano y el vino?, / mientras desfallecen como heridos / en las calles de la ciudad, / mientras derraman su alma / en el regazo de sus madres.

Lm 2:13 ¿Qué he de testificarte? ¿A qué te asemejaré, / oh hija de Jerusalén? / ¿A qué te compararé, para consolarte, / oh virgen hija de Sion? / Porque grande como el mar es tu quebrantamiento. / ¿Quién te sanará?

Lm 2:14 Tus profetas vieron para ti / vanidad e insensatez, / y no descubrieron tu iniquidad / para hacerte volver de tu cautividad, / sino que vieron para ti cargas / de vanidad y de motivos de destierro.

Lm 2:15 Todos los que pasan por el camino / baten las manos contra ti; / sisean y menean la cabeza / contra la hija de Jerusalén, diciendo:
¿Es ésta la ciudad que llamaron: / la perfección de la hermosura, / el gozo de toda la tierra?

Lm 2:16 Todos tus enemigos / han abierto contra ti su boca; / sisean y crujen los dientes / y dicen: La hemos devorado. / Ciertamente éste es el día que esperábamos; / lo hemos hallado, lo hemos visto.

Lm 2:17 Jehová ha hecho lo que se propuso; / ha cumplido Su palabra, / la cual había mandado desde los días antiguos. / Ha derribado y no ha perdonado; / ha hecho que el enemigo se regocije sobre ti / y ha exaltado el cuerno de tus adversarios.

Lm 2:18 El corazón de ellos clamaba al Señor: / Oh muro de la hija de Sion, / que corran las lágrimas cual arroyo / día y noche; / no te des sosiego, / ni cese la niña de tu ojo.

Lm 2:19 Levántate, clama en la noche / al comenzar las vigilias. / Derrama como agua tu corazón / ante el rostro del Señor; / alza tus manos hacia Él / implorando por la vida de tus pequeñitos, / que desfallecen de hambre / en las cabeceras de todas las calles.

Lm 2:20 Mira, oh Jehová, y observa, / ¿a quién has tratado así? / ¿Han de comer las mujeres sus frutos, / a los pequeñitos criados por ellas? / ¿Han de ser muertos el sacerdote y el profeta / en el santuario del Señor?

Lm 2:21 El joven y el viejo / yacen por tierra en las calles; / mis vírgenes y mis jóvenes / han caído a espada. / Los has matado en el día de Tu furor; / has hecho matanza y no has perdonado.

Lm 2:22 Has convocado, como si fuera día de fiesta señalada, / de todas partes mis terrores, / y en el día del furor de Jehová / no hubo quien escapase ni quedase vivo; / a los que crié y mantuve, / mi enemigo los consumió.

LAMENTACIONES 1 LAMENTACIONES 3

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LAMENTACIONES 3 Versión Recobro

LAMENTACIONES 3



Lm 3:1 Yo soy el hombre que ha visto aflicción / por la vara de Su ira.

Lm 3:2 Él me ha empujado y me ha hecho entrar / en tinieblas, y no en luz.

Lm 3:3 Ciertamente contra mí, una y otra vez, ha vuelto / Su mano todo el día.

Lm 3:4 Ha consumido mi carne y mi piel; / ha quebrado mis huesos.

Lm 3:5 Ha edificado baluarte contra mí, / y me ha rodeado de hiel y de fatiga.

Lm 3:6 Me ha hecho habitar en lugares tenebrosos, / como los que murieron hace ya mucho tiempo.

Lm 3:7 Con muro me ha cercado para que no salga; / ha hecho pesadas mis cadenas de bronce.

Lm 3:8 Sí, cuando clamo y pido ayuda, / Él cierra los oídos a mi oración.

Lm 3:9 Ha cercado mis caminos con piedra labrada; / ha torcido mis sendas.

Lm 3:10 Es para mí como oso que acecha, / como león en escondrijos.

Lm 3:11 Ha desviado mis caminos y me ha despedazado; / me ha dejado desolado.

Lm 3:12 Ha entesado Su arco / y me ha puesto como blanco para la flecha.

Lm 3:13 Ha hecho entrar en mis partes internas / las flechas de Su aljaba.

Lm 3:14 He venido a ser objeto de escarnio para todo mi pueblo, / su cantinela todo el día.

Lm 3:15 Él me ha llenado de amargura, / me ha embriagado de ajenjo.

Lm 3:16 También ha quebrado mis dientes con gravilla / y me ha cubierto de cenizas.

Lm 3:17 Y Tú has alejado de mi alma la paz; / me he olvidado de la prosperidad.

Lm 3:18 Dije: Ha perecido mi fuerza / y mi esperanza en Jehová.

Lm 3:19 Acuérdate de mi aflicción y de mi vagar, / del ajenjo y de la hiel.

Lm 3:20 Mi alma los recuerda bien / y está abatida dentro de mí.

Lm 3:21 Esto recapacito en mi corazón; / por tanto, tengo esperanza.

Lm 3:22 Por la benevolencia amorosa de Jehová no hemos sido consumidos, / pues no fallan Sus compasiones.

Lm 3:23 Nuevas son cada mañana; / grande es Tu fidelidad.

Lm 3:24 Mi porción es Jehová, dice mi alma; / por tanto, en Él espero.

Lm 3:25 Bueno es Jehová a los que en Él esperan, / al alma que le busca.

Lm 3:26 Bueno es esperar, y aguardar en silencio, / la salvación de Jehová.

Lm 3:27 Bueno le es al hombre llevar / el yugo en su juventud.

Lm 3:28 Que se siente solo y calle, / porque Él se lo ha impuesto.

Lm 3:29 Ponga su boca en el polvo, / por si aún hay esperanza.

Lm 3:30 Dé la mejilla al que lo hiere; / sea colmado de oprobios.

Lm 3:31 Porque el Señor no / desecha para siempre.

Lm 3:32 Antes bien, aunque cause dolor, se compadece / según la multitud de Su benevolencia amorosa,

Lm 3:33 porque no aflige voluntariamente / ni entristece a los hijos de los hombres.

Lm 3:34 Aplastar bajo los pies / a todos los encarcelados de la tierra,

Lm 3:35 privar del derecho a un hombre / ante el rostro del Altísimo,

Lm 3:36 trastornar al hombre en su pleito, / ¿no verá el Señor todo esto?

Lm 3:37 ¿Quién es aquel que dice algo, y así sucede, / a menos que el Señor lo haya ordenado?

Lm 3:38 ¿De la boca del Altísimo / no proceden tanto los males como el bien?

Lm 3:39 ¿Por qué ha de quejarse un hombre viviente, / un hombre por el castigo de sus pecados?

Lm 3:40 Examinemos nuestros caminos, pongámoslos a prueba, / y volvámonos de nuevo a Jehová.

Lm 3:41 Levantemos nuestros corazones y nuestras manos / a Dios en los cielos.

Lm 3:42 Nosotros hemos transgredido y nos hemos rebelado; / Tú no has perdonado.

Lm 3:43 Te has cubierto de ira y nos has perseguido; / has matado y no has perdonado.

Lm 3:44 Te has cubierto de nube / para que no pase la oración.

Lm 3:45 Nos has convertido en escoria y basura, / en medio de los pueblos.

Lm 3:46 Todos nuestros enemigos han abierto / contra nosotros su boca.

Lm 3:47 Temor y fosa nos han sobrevenido, / devastación y destrucción.

Lm 3:48 Arroyos de aguas derraman mis ojos / a causa de la destrucción de la hija de mi pueblo.

Lm 3:49 Mis ojos destilan sin cesar; / no hay alivio

Lm 3:50 hasta que Jehová mire / y vea desde los cielos.

Lm 3:51 Mis ojos causan dolor a mi alma / a causa de todas las hijas de mi ciudad.

Lm 3:52 Me han dado caza como a un ave / los que son mis enemigos sin motivo.

Lm 3:53 Han puesto fin a mi vida en una fosa / y han echado una piedra sobre mí.

Lm 3:54 Fluyeron las aguas por encima de mi cabeza, / y dije: Perdido estoy.

Lm 3:55 Invoqué Tu nombre, oh Jehová, / desde la fosa más profunda.

Lm 3:56 Has oído mi voz; no escondas / Tu oído a mi respiro, a mi clamor.

Lm 3:57 Te acercaste el día que te invoqué / y dijiste: No temas.

Lm 3:58 Señor, has defendido la causa de mi alma, / has redimido mi vida.

Lm 3:59 Tú has visto, oh Jehová, mi opresión; / juzga mi causa.

Lm 3:60 Has visto toda su venganza, / todos sus planes contra mí.

Lm 3:61 Has oído sus oprobios, oh Jehová, / todos sus planes contra mí,

Lm 3:62 los labios de los que contra mí se levantan, / y lo que han meditado contra mí todo el día.

Lm 3:63 Su sentarse y su levantarse mira; / soy el objeto de su cantinela.

Lm 3:64 Les darás el pago, oh Jehová, / según la obra de sus manos.

Lm 3:65 Les darás dureza de corazón; / Tu maldición sea sobre ellos.

Lm 3:66 Los perseguirás en Tu furor y los destruirás / debajo de los cielos de Jehová.

LAMENTACIONES 2 LAMENTACIONES 4

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LAMENTACIONES 4 Versión Recobro

LAMENTACIONES 4



Lm 4:1 ¡Cómo se ha oscurecido el oro! / ¡Cómo ha cambiado el oro más puro! / Las piedras del santuario están esparcidas / por las cabeceras de todas las calles.

Lm 4:2 Los hijos preciosos de Sion, / comparables al oro fino, / ¡cómo son tenidos por vasijas de barro, / obra de manos de alfarero!

Lm 4:3 Incluso los chacales dan la teta, / y amamantan a sus cachorros; / pero la hija de mi pueblo ha llegado a ser cruel / como los avestruces en el desierto.

Lm 4:4 La lengua del niño de pecho se pega / a su paladar por la sed; / los pequeños piden pan, / mas no hay quien se lo reparta.

Lm 4:5 Los que comían delicados manjares / andan desolados por las calles; / los que se criaron entre escarlata / se abrazan a los estercoleros.

Lm 4:6 Y la iniquidad de la hija de mi pueblo es mayor / que el pecado de Sodoma, / que fue derribada en un instante, / sin que pusieran manos sobre ella.

Lm 4:7 Sus nobles fueron más puros que la nieve, / más blancos que la leche; / más rojizos eran sus cuerpos que los corales; / era su figura como el zafiro.

Lm 4:8 Más oscuro que la negrura es su semblante: / no los reconocen por las calles. / Su piel está pegada a sus huesos; / reseca está, se ha vuelto como madera.

Lm 4:9 Más dichosos son los muertos a espada / que los muertos por el hambre, / porque éstos se consumen poco a poco, como traspasados, / por la falta de frutos en los campos.

Lm 4:10 Las manos de mujeres compasivas / han cocido a sus propios hijos, / los cuales han venido a ser su alimento / durante la destrucción de la hija de mi pueblo.

Lm 4:11 Jehová ha cumplido Su furor, / ha derramado Su ira ardiente. / Ha encendido en Sion fuego / que ha consumido sus cimientos.

Lm 4:12 No creyeron los reyes de la tierra, / ni ninguno de los habitantes del mundo, / que entrarían el adversario y el enemigo / por las puertas de Jerusalén.

Lm 4:13 Es por causa de los pecados de sus profetas / y las iniquidades de sus sacerdotes, / quienes han derramado la sangre de los justos / en medio de ella.

Lm 4:14 Vagaron ciegos por las calles, / contaminados con sangre, / de modo que nadie pudiera tocar / sus vestiduras.

Lm 4:15 Les clamaron: ¡Apartaos! ¡Inmundos! / ¡Apartaos, apartaos; no toquéis! / Cuando huyeron y vagaron, se dijo entre las naciones: / Nunca más peregrinarán allá.

Lm 4:16 La ira de Jehová los dispersó, / y Él no volverá a mirarlos. / No honraron a los sacerdotes, / ni mostraron favor a los ancianos.

Lm 4:17 Todavía desfallecen nuestros ojos / buscando en vano nuestro socorro; / en nuestro velar hemos aguardado / a una nación incapaz de salvar.

Lm 4:18 Cazaron nuestros pasos / para que no anduviéramos por nuestras calles. / Se acercó nuestro fin: se cumplieron nuestros días, / porque había llegado nuestro fin.

Lm 4:19 Más ligeros eran nuestros perseguidores / que las águilas del cielo; / sobre los montes nos persiguieron, / en el desierto nos acechan.

Lm 4:20 El aliento de nuestra nariz, quien es el ungido de Jehová, / ha sido atrapado en sus hoyos, / aquel de quien habíamos dicho: A su sombra / viviremos entre las naciones.

Lm 4:21 Regocíjate y alégrate, oh hija de Edom, / la que moras en tierra de Uz. / Mas también a ti te llegará la copa; / te embriagarás y te desnudarás.

Lm 4:22 Se ha cumplido el castigo de tu iniquidad, oh hija de Sion: / nunca más Él te llevará al destierro. / Pero castigará tu iniquidad, oh hija de Edom, / y descubrirá tus pecados.

LAMENTACIONES 3 LAMENTACIONES 5

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LAMENTACIONES 5 Versión Recobro

LAMENTACIONES 5



Lm 5:1 Acuérdate, oh Jehová, de lo que nos ha sucedido; / mira y ve nuestro oprobio.

Lm 5:2 Nuestra heredad ha pasado a extraños, / nuestras casas a forasteros.

Lm 5:3 Huérfanos somos, sin padre; / nuestras madres son como viudas.

Lm 5:4 Nuestra agua bebemos por dinero; / nuestra leña nos llega por precio.

Lm 5:5 Sobre nuestros cuellos están nuestros perseguidores; / estamos cansados, y no hay para nosotros reposo.

Lm 5:6 Hemos extendido la mano a Egipto / y a Asiria para saciarnos de pan.

Lm 5:7 Nuestros padres pecaron y ya no existen, / y nosotros cargamos con sus iniquidades.

Lm 5:8 Los esclavos se enseñorean de nosotros; / no hay quien nos libre de sus manos.

Lm 5:9 Con peligro de nuestras vidas conseguimos nuestro pan / por causa de la espada del desierto.

Lm 5:10 Nuestra piel es negra como un horno / a causa del calor ardiente del hambre.

Lm 5:11 Violaron a las mujeres en Sion, / a las vírgenes en las ciudades de Judá.

Lm 5:12 A los príncipes colgaron. / No honraron los rostros de los ancianos.

Lm 5:13 Los jóvenes han tenido que arrastrar la muela de molino, / y los muchachos tropezaron bajo la leña.

Lm 5:14 Los ancianos han cesado de acudir a la puerta, / los jóvenes han dejado su música.

Lm 5:15 Ha cesado el gozo de nuestro corazón; / nuestra danza se ha convertido en duelo.

Lm 5:16 Ha caído la corona de nuestra cabeza. / ¡Ay de nosotros, porque hemos pecado!

Lm 5:17 Por esto desfallece nuestro corazón; / por estas cosas se han oscurecido nuestros ojos;

Lm 5:18 a causa del monte Sion, que está desolado, / andan errantes las zorras por él.

Lm 5:19 Tú, oh Jehová, permanecerás para siempre; / Tu trono, de generación en generación.

Lm 5:20 ¿Por qué te olvidas de nosotros para siempre / y nos abandonas por tan largo tiempo?

Lm 5:21 Haznos volver, oh Jehová, a Ti, y nos volveremos; / renueva nuestros días como al principio.

Lm 5:22 O, ¿nos has desechado por completo? / ¿Estás airado en gran manera contra nosotros?

LAMENTACIONES 4 »

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Ezequiel Versión Recobro

EZEQUIEL



EZEQUIEL 1



Ez 1:1 Aconteció en el año treinta, en el mes cuarto, el día cinco del mes, que estando yo entre los cautivos junto al río Quebar, los cielos se abrieron y vi visiones de Dios.

Ez 1:2 El día cinco del mes (era el quinto año de la cautividad del rey Joaquín)

Ez 1:3 vino palabra de Jehová expresamente al sacerdote Ezequiel, hijo de Buzi, en la tierra de los caldeos, junto al río Quebar; y allí la mano de Jehová estuvo sobre él.

Ez 1:4 Miré, y he aquí que un viento tempestuoso venía del norte, una gran nube y fuego que centelleaba incesantemente; y había un resplandor a su alrededor, y salía de en medio de él algo con el aspecto del electro, de en medio del fuego.

Ez 1:5 Y de en medio de él salía la semejanza de cuatro seres vivientes. Y ésta era su apariencia: tenían semejanza de hombre.

Ez 1:6 Cada uno tenía cuatro caras, y cada uno de ellos tenía cuatro alas.

Ez 1:7 Los pies de ellos eran rectos, y la planta de sus pies era como planta de pie de becerro; y relucían con el aspecto del bronce bruñido.

Ez 1:8 Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos de hombre. Los cuatro tenían caras y alas:

Ez 1:9 sus alas se unían la una a la otra; mientras andaban, no se volvían; cada uno iba de frente, hacia adelante.

Ez 1:10 En cuanto a la semejanza de sus caras, tenían cara de hombre; y los cuatro tenían cara de león al lado derecho, y los cuatro tenían cara de buey a la izquierda, asimismo los cuatro tenían cara de águila.

Ez 1:11 Así eran sus caras. Sus alas se extendían hacia arriba; cada uno tenía dos alas que se unían la una a la otra, y dos que cubrían su cuerpo.

Ez 1:12 Cada uno andaba de frente, hacia adelante; adondequiera que iba el Espíritu, andaban ellos; mientras andaban, no se volvían.

Ez 1:13 En cuanto a la semejanza de los seres vivientes, tenían la apariencia de carbones de fuego encendidos, la apariencia de antorchas; el fuego iba de un lado a otro entre los seres vivientes y era resplandeciente; y del fuego salían relámpagos.

Ez 1:14 Los seres vivientes corrían de un lado a otro y tenían la apariencia de un relámpago.

Ez 1:15 Mientras yo miraba los seres vivientes, vi una rueda sobre la tierra junto a los seres vivientes, para cada una de sus cuatro caras.

Ez 1:16 En cuanto a la apariencia de las ruedas y su hechura, tenían el aspecto del berilo. Y las cuatro tenían una misma semejanza; es decir, su apariencia y su hechura eran como si fuera una rueda dentro de otra rueda.

Ez 1:17 Cuando andaban, avanzaban en sus cuatro direcciones; mientras andaban, no se volvían.

Ez 1:18 En cuanto a sus aros, eran altos y eran asombrosos; y los aros de las cuatro estaban llenos de ojos alrededor.

Ez 1:19 Cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando los seres vivientes se elevaban de la tierra, las ruedas se elevaban.

Ez 1:20 Hacia donde iba el Espíritu, iban ellos, adondequiera que iba el Espíritu. Las ruedas también se elevaban junto a ellos, porque el Espíritu del ser viviente estaba en las ruedas.

Ez 1:21 Cuando ellos andaban, andaban ellas; y cuando ellos se detenían, se detenían ellas; asimismo, cuando ellos se elevaban de la tierra, las ruedas se elevaban junto a ellos; porque el Espíritu del ser viviente estaba en las ruedas.

Ez 1:22 Sobre las cabezas del ser viviente se veía la semejanza de una expansión, la cual tenía el aspecto de un cristal asombroso, extendida por encima, sobre sus cabezas.

Ez 1:23 Y debajo de la expansión un par de sus alas se extendían derechas, la una hacia la otra; cada uno tenía otro par que cubría su cuerpo por un lado y por el otro.

Ez 1:24 Oí el sonido de sus alas cuando andaban, como el estruendo de muchas aguas, como la voz del Todopoderoso; era un ruido de tumulto, como el ruido de un ejército. Cuando se detenían, bajaban sus alas.

Ez 1:25 También se oía una voz por encima de la expansión que estaba sobre sus cabezas. Cuando ellos se detenían, bajaban sus alas.

Ez 1:26 Por encima de la expansión que estaba sobre sus cabezas se veía la semejanza de un trono, que tenía la apariencia de piedra de zafiro; y sobre la semejanza del trono había un Ser que tenía la apariencia de hombre, sentado sobre él.

Ez 1:27 Luego vi algo con el aspecto del electro, que tenía la apariencia de fuego encajonado en derredor, desde la apariencia de Sus lomos hacia arriba; y desde la apariencia de Sus lomos hacia abajo, vi algo que tenía la apariencia de fuego. Y había un resplandor a Su alrededor.

Ez 1:28 Como la apariencia del arco iris que está en las nubes el día de la lluvia, así era la apariencia del resplandor alrededor. Ésta fue la apariencia de la semejanza de la gloria de Jehová. Y cuando la vi, me postré sobre mi rostro y oí la voz de uno que hablaba.

LAMENTACIONES 5 EZEQUIEL 2

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EZEQUIEL 10 Versión Recobro

EZEQUIEL 10



Ez 10:1 Entonces miré, y allí, en la expansión que había sobre la cabeza de los querubines, apareció sobre ellos la semejanza de un trono, que tenía la apariencia de piedra de zafiro.

Ez 10:2 Y Él habló al varón vestido de lino, y dijo: Entra en medio de las ruedas de giro debajo del querubín, llena el hueco de tus manos de carbones de fuego de entre los querubines y espárcelos sobre la ciudad. Y entró a vista mía.

Ez 10:3 Los querubines estaban de pie a la derecha de la casa cuando el varón entró, y la nube llenaba el atrio interior.

Ez 10:4 Entonces la gloria de Jehová se elevó de encima del querubín hacia un lugar encima del umbral de la casa; la casa se llenó de la nube, y el atrio se llenó del resplandor de la gloria de Jehová.

Ez 10:5 Y el sonido de las alas de los querubines se oía hasta el atrio exterior, como la voz del Dios Todopoderoso cuando habla.

Ez 10:6 Y cuando Él dio orden al varón vestido de lino, diciendo: Toma fuego de entre las ruedas de giro, de entre los querubines, el varón fue y se paró junto a la rueda.

Ez 10:7 El querubín extendió su mano de en medio de los querubines al fuego que estaba entre los querubines, y tomó de él y lo puso en las manos del que estaba vestido de lino; y el varón lo tomó y salió.

Ez 10:8 Y apareció con los querubines la forma de una mano de hombre debajo de sus alas.

Ez 10:9 Miré, y había cuatro ruedas junto a los querubines, una rueda junto a un querubín, y otra rueda junto a otro querubín; y la apariencia de las ruedas era como el aspecto del berilo.

Ez 10:10 Y en cuanto a su apariencia, las cuatro tenían la misma semejanza, como si fuera una rueda dentro de otra rueda.

Ez 10:11 Cuando andaban, avanzaban en sus cuatro direcciones; mientras andaban, no se volvían, sino que al lugar adonde se dirigía el rostro, en pos de él iban; no se volvían mientras andaban.

Ez 10:12 Todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos, sus alas y las ruedas estaban llenos de ojos alrededor, las ruedas que tenían los cuatro.

Ez 10:13 A las ruedas se les llamó, a mis oídos, las ruedas de giro.

Ez 10:14 Cada uno tenía cuatro caras. La primera cara era rostro de querubín; la segunda cara era rostro de hombre; la tercera, rostro de león; y la cuarta, rostro de águila.

Ez 10:15 Entonces se elevaron los querubines. Éste era el ser viviente que yo había visto junto al río Quebar.

Ez 10:16 Y cuando andaban los querubines, andaban las ruedas junto a ellos; y cuando los querubines alzaban sus alas para elevarse de la tierra, las ruedas tampoco se apartaban de su lado.

Ez 10:17 Cuando se detenían ellos, ellas se detenían; y cuando ellos se elevaban, ellas se elevaban con ellos; porque el Espíritu del ser viviente estaba en ellas.

Ez 10:18 Entonces la gloria de Jehová salió de sobre el umbral de la casa y se puso sobre los querubines.

Ez 10:19 Y los querubines alzaron sus alas y se elevaron de la tierra ante mis ojos cuando salieron, y las ruedas estaban al lado de ellos. Y se pararon a la entrada de la puerta oriental de la casa de Jehová, y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellos.

Ez 10:20 Éste era el ser viviente que yo había visto debajo del Dios de Israel junto al río Quebar; entonces supe que eran querubines.

Ez 10:21 Cada uno tenía cuatro caras, y cada uno tenía cuatro alas; y había una semejanza de manos de hombre debajo de sus alas.

Ez 10:22 En cuanto a la semejanza de sus caras, eran las caras que yo había visto junto al río Quebar, su misma apariencia y su ser. Cada uno iba de frente, hacia adelante.

EZEQUIEL 9 EZEQUIEL 11

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EZEQUIEL 11 Versión Recobro

EZEQUIEL 11



Ez 11:1 Y el Espíritu me levantó y me llevó a la puerta oriental de la casa de Jehová, la cual mira hacia el oriente; y allí, a la entrada de la puerta, había veinticinco hombres. Y entre ellos vi a Jaazanías, hijo de Azur, y a Pelatías, hijo de Benaía, gobernantes del pueblo.

Ez 11:2 Y Él me dijo: Hijo de hombre, éstos son los hombres que maquinan iniquidad y dan en esta ciudad mal consejo,

Ez 11:3 los cuales dicen: No es tiempo de edificar casas; la ciudad es la olla, y nosotros la carne.

Ez 11:4 Por tanto, profetiza contra ellos; profetiza, hijo de hombre.

Ez 11:5 Luego cayó sobre mí el Espíritu de Jehová y me dijo: Di: Así dice Jehová: Así habéis hablado, oh casa de Israel, porque Yo conozco las cosas que suben en vuestro espíritu.

Ez 11:6 Habéis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad y habéis llenado de muertos sus calles.

Ez 11:7 Por tanto, así dice el Señor Jehová: Vuestros muertos que habéis puesto en medio de la ciudad, ellos serán la carne, y la ciudad será la olla; mas Yo os sacaré de en medio de ella.

Ez 11:8 A la espada habéis temido, así que Yo traeré la espada sobre vosotros, declara el Señor Jehová.

Ez 11:9 Os sacaré de en medio de ella y os entregaré en manos de extranjeros, y ejecutaré juicios contra vosotros.

Ez 11:10 A espada caeréis; en los límites de Israel os juzgaré, y sabréis que Yo soy Jehová.

Ez 11:11 La ciudad no os será por olla, ni vosotros seréis la carne en medio de ella; en los límites de Israel os juzgaré.

Ez 11:12 Y sabréis que Yo soy Jehová; porque no habéis andado en Mis estatutos ni habéis hecho Mis ordenanzas, sino que habéis hecho según las ordenanzas de las naciones que os rodean.

Ez 11:13 Y cuando yo profetizaba, Pelatías, hijo de Benaía, murió; entonces me postré sobre mi rostro y clamé con gran voz, y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Destruyes del todo el remanente de Israel?

Ez 11:14 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 11:15 Hijo de hombre, tus hermanos, tus hermanos, tus parientes y toda la casa de Israel, todos ellos, son aquellos a quienes han dicho los habitantes de Jerusalén: Alejaos de Jehová; a nosotros nos fue dada esta tierra como heredad.

Ez 11:16 Por tanto, di: Así dice el Señor Jehová: Aunque los he arrojado lejos entre las naciones y los he esparcido por los países, he sido un santuario para ellos por poco tiempo en los países adonde han ido.

Ez 11:17 Di, por tanto: Así dice el Señor Jehová: Yo os recogeré de los pueblos y os congregaré de los países entre los cuales habéis sido esparcidos, y os daré la tierra de Israel.

Ez 11:18 Llegarán allí, y quitarán de ella todas sus cosas detestables y todas sus abominaciones.

Ez 11:19 Y les daré un solo corazón, y un nuevo espíritu pondré dentro de ellos; y quitaré de en medio de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne,

Ez 11:20 para que anden en Mis estatutos y guarden Mis ordenanzas y las pongan por obra; y ellos serán Mi pueblo, y Yo seré su Dios.

Ez 11:21 Mas a aquellos cuyo corazón anda tras el deseo de sus cosas detestables y de sus abominaciones, Yo llevaré sus caminos sobre sus cabezas, declara el Señor Jehová.

Ez 11:22 Entonces alzaron los querubines sus alas, y las ruedas estaban al lado de ellos; y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellos.

Ez 11:23 La gloria de Jehová se elevó de en medio de la ciudad, y se puso sobre el monte que está al oriente de la ciudad.

Ez 11:24 Luego me levantó el Espíritu y me condujo a Caldea, a los cautivos, en una visión por el Espíritu de Dios. Y subió de mí la visión que había visto.

Ez 11:25 Entonces referí a los cautivos todo lo que Jehová me había mostrado.

EZEQUIEL 10 EZEQUIEL 12

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EZEQUIEL 12 Versión Recobro

EZEQUIEL 12



Ez 12:1 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 12:2 Hijo de hombre, habitas en medio de casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver pero no ven, y tienen oídos para oír pero no oyen; porque son casa rebelde.

Ez 12:3 Por tanto tú, hijo de hombre, prepárate el equipaje para el cautiverio y vete al cautiverio de día a la vista de ellos; ciertamente irás al cautiverio desde tu lugar a otro lugar a la vista de ellos. Tal vez vean que son casa rebelde.

Ez 12:4 Sacarás tu equipaje de día a la vista de ellos, como equipaje de cautiverio; y tú saldrás por la tarde a vista de ellos, como quien sale al cautiverio.

Ez 12:5 Ante sus ojos horadarás la pared, y llevarás por allí tu equipaje.

Ez 12:6 Ante sus ojos lo llevarás sobre tu hombro; en la oscuridad lo sacarás. Cubrirás tu rostro para no ver el suelo, porque por señal te he dado a la casa de Israel.

Ez 12:7 Yo hice así como me fue mandado: saqué mi equipaje de día, como equipaje de cautiverio, y a la tarde horadé la pared con mis manos; en la oscuridad llevé el equipaje; sobre mi hombro lo llevé a vista de ellos.

Ez 12:8 Entonces vino a mí palabra de Jehová por la mañana, diciendo:

Ez 12:9 Hijo de hombre, no te ha dicho la casa de Israel, la casa rebelde: ¿Qué haces?

Ez 12:10 Diles: Así dice el Señor Jehová: Esta carga pertenece al príncipe en Jerusalén, y a toda la casa de Israel que está en ella.

Ez 12:11 Di: Yo soy una señal para vosotros. Como yo hice, así se hará con ellos. Irán al destierro, a la cautividad;

Ez 12:12 y el príncipe que está en medio de ellos llevará su equipaje sobre su hombro en las tinieblas y saldrá; ellos horadarán la pared para sacar el equipaje por allí; él esconderá su rostro para no ver con sus ojos la tierra.

Ez 12:13 También extenderé Mi red sobre él, y será enredado en Mi lazo; y lo llevaré a Babilonia, a tierra de los caldeos, pero no la verá, y allá morirá.

Ez 12:14 A todos los que lo rodean para ayudarle, y a todos sus ejércitos, los esparciré a todos los vientos, y desenvainaré la espada en pos de ellos.

Ez 12:15 Y sabrán que Yo soy Jehová, cuando los esparza entre las naciones y los disperse entre los países.

Ez 12:16 Pero preservaré de la espada, del hambre y de la peste a un pequeño número de varones de entre ellos, para que cuenten todas sus abominaciones entre las naciones adonde lleguen; y sabrán que Yo soy Jehová.

Ez 12:17 Además vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 12:18 Hijo de hombre, come tu pan con temblor, y bebe tu agua con estremecimiento y preocupación ansiosa.

Ez 12:19 Di al pueblo de la tierra: Así dice el Señor Jehová a los habitantes de Jerusalén en la tierra de Israel: Su pan comerán con preocupación ansiosa, y con horror beberán su agua, para que se vacíe su tierra de su plenitud a causa de la violencia de todos los que en ella moran.

Ez 12:20 Las ciudades habitadas quedarán asoladas, y la tierra será una desolación; y sabréis que Yo soy Jehová.

Ez 12:21 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 12:22 Hijo de hombre, ¿qué proverbio es éste que tenéis todos vosotros acerca de la tierra de Israel, diciendo: Se han prolongado los días, y fracasa toda visión?

Ez 12:23 Diles, por tanto: Así dice el Señor Jehová: Acabaré con este proverbio, para que ya no lo usen como proverbio en Israel. Mas diles: Se han acercado aquellos días y el cumplimiento de toda visión.

Ez 12:24 Porque no habrá más visión vana ni adivinación de lisonjeros dentro de la casa de Israel.

Ez 12:25 Porque Yo, Jehová, hablo, y se cumplirá toda palabra que Yo hable; no se tardará más; porque en vuestros días, oh casa rebelde, hablaré palabra y la cumpliré, declara el Señor Jehová.

Ez 12:26 Una vez más vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 12:27 Hijo de hombre, he aquí, la casa de Israel ahora dice: La visión que éste ve es para dentro de muchos días, y profetiza para tiempos lejanos.

Ez 12:28 Por tanto, diles: Así dice el Señor Jehová: No se tardará más ninguna palabra Mía, sino que la palabra que Yo hable se cumplirá, declara el Señor Jehová.

EZEQUIEL 11 EZEQUIEL 13

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EZEQUIEL 13 Versión Recobro

EZEQUIEL 13



Ez 13:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 13:2 Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan, y di a los que profetizan de su propio corazón: Oíd palabra de Jehová:

Ez 13:3 Así dice el Señor Jehová: ¡Ay de los profetas insensatos, que siguen su propio espíritu y nada han visto!

Ez 13:4 Tus profetas, oh Israel, son como zorras entre ruinas.

Ez 13:5 No habéis subido a las brechas ni habéis edificado un muro para la casa de Israel, a fin de que esté firme en la batalla en el día de Jehová.

Ez 13:6 Han visto vanidad y adivinación mentirosa, los que dicen: ¡Jehová declara! cuando Jehová no los ha enviado; con todo, esperan que Él cumpla la palabra de ellos.

Ez 13:7 ¿No habéis visto visión vana y no habéis dicho adivinación mentirosa, puesto que decís: ¡Jehová declara!, no habiendo hablado Yo?

Ez 13:8 Por tanto, así dice el Señor Jehová: Porque vosotros habéis hablado vanidad y habéis visto visiones mentirosas; por eso, he aquí Yo estoy contra vosotros, declara el Señor Jehová.

Ez 13:9 Mi mano estará contra los profetas que ven vanidad y hacen adivinaciones mentirosas; no estarán en el consejo de Mi pueblo, ni serán inscritos en el registro de la casa de Israel, ni entrarán en la tierra de Israel; y sabréis que Yo soy el Señor Jehová.

Ez 13:10 Porque, sí, porque engañaron a Mi pueblo, diciendo: Paz, no habiendo paz; pero es como si alguien edificara un muro, e inmediatamente lo recubrieran con argamasa no ablandada.

Ez 13:11 Informa a los que lo recubren con argamasa no ablandada, que éste caerá. Vendrá lluvia torrencial; y vosotros, oh piedras de granizo, caeréis; y viento tempestuoso lo romperá.

Ez 13:12 He aquí, cuando el muro haya caído, ¿no os dirán: Dónde está el yeso con que lo recubriste?

Ez 13:13 Por tanto, así dice el Señor Jehová: En Mi ira haré irrumpir un viento tempestuoso, y habrá lluvia torrencial en Mi enojo, y piedras de granizo para consumirlo con ira.

Ez 13:14 Y derribaré el muro que vosotros recubristeis con argamasa no ablandada y lo echaré a tierra, de modo que sea descubierto su cimiento; y caerá, y seréis consumidos en medio de él; y sabréis que Yo soy Jehová.

Ez 13:15 Desahogaré Mi ira contra el muro y contra los que lo recubrieron con argamasa no ablandada; y os diré: No está allí el muro, ni los que lo recubrieron,

Ez 13:16 los profetas de Israel, los que profetizan acerca de Jerusalén y ven para ella visiones de paz, no habiendo paz, declara el Señor Jehová.

Ez 13:17 Y tú, hijo de hombre, pon tu rostro hacia las hijas de tu pueblo, que profetizan de su propio corazón, y profetiza contra ellas,

Ez 13:18 y di: Así dice el Señor Jehová: ¡Ay de las mujeres que cosen cintas para todas las muñecas de las manos y hacen gorros para las cabezas de personas de toda estatura, a fin de cazar almas! ¿Habéis de cazar las almas de Mi pueblo, mientras conserváis vivas las almas de otros en provecho vuestro?

Ez 13:19 Y me habéis profanado ante Mi pueblo por unos puñados de cebada y por unos pedazos de pan, matando a las personas que no deben morir y conservando vivas a las personas que no deben vivir, mintiendo a Mi pueblo que escucha la mentira.

Ez 13:20 Por tanto, así dice el Señor Jehová: He aquí, estoy contra vuestras cintas con las que allí cazáis almas como haríais con aves; Yo las arrancaré de vuestros brazos y soltaré las almas, las cuales cazáis como aves.

Ez 13:21 Arrancaré asimismo vuestros gorros y libraré a Mi pueblo de vuestras manos, y no estarán más como presa en vuestras manos; y sabréis que Yo soy Jehová.

Ez 13:22 Por cuanto habéis desanimado con mentiras el corazón del justo, aunque Yo mismo no lo afligí, y fortalecisteis las manos del malvado para que no se apartase de su mal camino y su vida fuese conservada,

Ez 13:23 por eso, ya no veréis vanidades ni practicaréis adivinaciones; más bien, libraré a Mi pueblo de vuestras manos, y sabréis que Yo soy Jehová.

EZEQUIEL 12 EZEQUIEL 14

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EZEQUIEL 14 Versión Recobro

EZEQUIEL 14



Ez 14:1 Entonces vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel y se sentaron delante de mí.

Ez 14:2 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 14:3 Hijo de hombre, estos hombres han erigido sus ídolos en su corazón y han puesto delante de su rostro el tropiezo de su iniquidad. ¿Acaso he de ser Yo en modo alguno consultado por ellos?

Ez 14:4 Háblales, por tanto, y diles: Así dice el Señor Jehová: Cualquier hombre de la casa de Israel que erija sus ídolos en su corazón y ponga delante de su rostro el tropiezo de su iniquidad, y vaya al profeta, Yo, Jehová, me encargaré de responderle según esto, conforme a la multitud de sus ídolos;

Ez 14:5 a fin de tomar a la casa de Israel por el corazón, quienes se han alejado de Mí a causa de todos sus ídolos.

Ez 14:6 Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice el Señor Jehová: Arrepentíos y apartaos de vuestros ídolos; y apartad vuestros rostros de todas vuestras abominaciones;

Ez 14:7 porque cualquier hombre de la casa de Israel o de los peregrinos que peregrinan en Israel, que me abandone, erija sus ídolos en su corazón y ponga delante de su rostro el tropiezo de su iniquidad, y vaya al profeta para preguntarle por Mí, Yo, Jehová, me encargaré de responderle por Mí mismo.

Ez 14:8 Y pondré Mi rostro contra aquel hombre, haré de él señal y proverbio, y lo cortaré de en medio de Mi pueblo; y sabréis que Yo soy Jehová.

Ez 14:9 Pero si el profeta se deja seducir y dice una palabra, Yo, Jehová, he seducido a tal profeta, y extenderé Mi mano contra él y lo destruiré de en medio de Mi pueblo Israel.

Ez 14:10 Y llevarán su iniquidad: como la iniquidad del profeta, así será la iniquidad de aquel que consulte,

Ez 14:11 para que la casa de Israel no se desvíe más de en pos de Mí, ni se contamine más con todas sus transgresiones, sino que sean Mi pueblo y Yo sea su Dios, declara el Señor Jehová.

Ez 14:12 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 14:13 Hijo de hombre, cuando una tierra peque contra Mí obrando infielmente, y Yo extienda Mi mano sobre ella, le quebrante el cayado del pan, envíe hambre contra ella y extermine de ella hombres y bestias,

Ez 14:14 aunque estos tres varones, Noé, Daniel y Job, estuvieran en medio de ella, ellos por su justicia sólo librarían sus propias almas, declara el Señor Jehová.

Ez 14:15 Si Yo hiciera pasar bestias salvajes por la tierra para que destruyeran sus habitantes, y quedara tan desolada que nadie pasara a causa de las fieras,

Ez 14:16 aunque estos tres varones estuvieran en medio de ella, vivo Yo, declara el Señor Jehová, ni a sus hijos ni a sus hijas podrían librar; ellos solos serían librados, pero la tierra quedaría desolada.

Ez 14:17 O si Yo trajera espada sobre aquella tierra y dijera: Pase la espada por la tierra, y exterminara de ella hombres y bestias,

Ez 14:18 aunque estos tres varones estuvieran en medio de ella, vivo Yo, declara el Señor Jehová, ni a sus hijos ni a sus hijas podrían librar, sino que ellos solos serían librados.

Ez 14:19 O si enviara peste sobre esa tierra y derramara Mi ira sobre ella en sangre, para cortar de ella hombres y bestias,

Ez 14:20 aunque estuvieran en medio de ella Noé, Daniel y Job, vivo Yo, declara el Señor Jehová, no podrían librar a hijo ni a hija; ellos por su justicia librarían solamente sus propias almas.

Ez 14:21 Porque así dice el Señor Jehová: ¡Cuánto más entonces cuando Yo envíe sobre Jerusalén Mis cuatro juicios severos —espada, hambre, bestias salvajes y peste— para exterminar de ella hombres y bestias!

Ez 14:22 Sin embargo, quedará en ella un remanente, hijos e hijas, que serán llevados fuera; saldrán hacia vosotros, y veréis sus caminos y sus hechos; y seréis consolados del mal que he traído sobre Jerusalén, de todo lo que he traído sobre ella.

Ez 14:23 Ellos os consolarán cuando veáis sus caminos y sus hechos; y sabréis que no es sin causa que hice todo lo que he hecho con ella, declara el Señor Jehová.

EZEQUIEL 13 EZEQUIEL 15

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EZEQUIEL 15 Versión Recobro

EZEQUIEL 15



Ez 15:1 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 15:2 Hijo de hombre, ¿qué será de la madera de la vid en comparación con cualquier otra clase de madera, y del sarmiento podado en comparación con lo que se corta de los árboles del bosque?

Ez 15:3 ¿Tomarán de ella madera para hacer alguna obra? ¿O tomarán de ella una estaca para colgar en ella alguna vasija?

Ez 15:4 He aquí, es puesta como combustible en el fuego; sus dos extremos consume el fuego, y la parte de en medio se quema. ¿Servirá para obra alguna?

Ez 15:5 He aquí, cuando estaba entera, no servía para hacer de ella obra alguna. ¡Cuánto menos después que el fuego la haya consumido, y haya sido quemada, servirá para hacer de ella obra alguna!

Ez 15:6 Por tanto, así dice el Señor Jehová: Como la madera de la vid entre los árboles del bosque, la cual di al fuego para que la consumiera, así haré a los habitantes de Jerusalén.

Ez 15:7 Pondré Mi rostro contra ellos: Han salido del fuego, pero el fuego los consumirá; y sabréis que Yo soy Jehová, cuando ponga Mi rostro contra ellos.

Ez 15:8 Y asolaré la tierra, porque ellos han obrado infielmente, declara el Señor Jehová.

EZEQUIEL 14 EZEQUIEL 16

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EZEQUIEL 16 Versión Recobro

EZEQUIEL 16



Ez 16:1 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 16:2 Hijo de hombre, haz saber a Jerusalén sus abominaciones,

Ez 16:3 y di: Así dice el Señor Jehová a Jerusalén: Tu origen y tu nacimiento son de la tierra de Canaán; tu padre fue amorreo, y tu madre hetea.

Ez 16:4 En cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu cordón umbilical, ni fuiste lavada con agua para limpiarte; no fuiste frotada con sal, ni fuiste envuelta en pañales.

Ez 16:5 Ningún ojo se apiadó de ti para hacer por ti cualquiera de estas cosas, para tener compasión de ti, sino que fuiste arrojada al campo abierto, porque fuiste aborrecida el día en que naciste.

Ez 16:6 Yo pasé junto a ti y te vi revolcándote en tus sangres, y mientras estabas en tus sangres te dije: ¡Vive! Sí, te dije, mientras estabas en tus sangres: ¡Vive!

Ez 16:7 Te hice aumentar como los brotes del campo; aumentaste, te hiciste grande y llegaste a la plenitud de tu belleza; tus pechos se habían formado, y tu pelo había crecido, pero estabas desnuda y descubierta.

Ez 16:8 Entonces pasé Yo junto a ti y te miré; y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores. Y extendí Mi manto sobre ti y cubrí tu desnudez; sí, te hice juramento y entré en pacto contigo, declara el Señor Jehová, y fuiste Mía.

Ez 16:9 Luego te lavé con agua; sí, lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite.

Ez 16:10 También te puse un vestido bordado, te calcé de pieles de marsopa, envolví tu cabeza con lino fino y te cubrí de seda.

Ez 16:11 Te adorné con ornamentos, y puse brazaletes en tus muñecas y un collar en tu cuello;

Ez 16:12 puse un anillo en tu nariz, zarcillos en tus orejas y una hermosa corona en tu cabeza.

Ez 16:13 Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino, seda y tela bordada; comiste flor de harina, miel y aceite. Y llegaste a ser hermosa en extremo y prosperaste hasta llegar a ser realeza.

Ez 16:14 Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura, porque era perfecta gracias a Mi esplendor que Yo puse sobre ti, declara el Señor Jehová.

Ez 16:15 Pero confiaste en tu hermosura, te prostituías por causa de tu renombre y derramaste tus fornicaciones a cualquiera que pasaba: tu hermosura era suya.

Ez 16:16 Tomaste de tus vestidos y te hiciste lugares altos de diversos colores, y cometiste fornicación sobre ellos; cosa semejante nunca había sucedido, ni debía haber sucedido.

Ez 16:17 Tomaste asimismo tus hermosos objetos, hechos de Mi oro y de Mi plata, que Yo te había dado, y te hiciste imágenes de hombres y cometiste fornicación con ellas.

Ez 16:18 Y tomaste tus vestidos bordados y las cubriste; y Mi aceite y Mi incienso ofreciste delante de ellas.

Ez 16:19 Mi pan también, que Yo te había dado, la flor de harina, el aceite y la miel, con que Yo te alimentaba, lo ofreciste delante de ellas para olor agradable; fue así, declara el Señor Jehová.

Ez 16:20 Además de esto, tomaste tus hijos y tus hijas que habías dado a luz para Mí, y los sacrificaste a los ídolos para que fueran consumidos. ¿Eran poca cosa tus fornicaciones,

Ez 16:21 que degollaste a Mis hijos y los entregaste para que pasaran por el fuego en sacrificio a aquellos ídolos?

Ez 16:22 Y en todas tus abominaciones y tus fornicaciones no te has acordado de los días de tu juventud, cuando estabas desnuda y descubierta, y revolcándote en tus sangres.

Ez 16:23 Entonces después de toda tu maldad (¡Ay, ay de ti! declara el Señor Jehová),

Ez 16:24 te edificaste un montículo y te hiciste un lugar elevado en todas las plazas.

Ez 16:25 En cada cabecera de camino edificaste tu lugar elevado e hiciste abominable tu hermosura; abriste tus piernas a cuantos pasaban y multiplicaste tus fornicaciones.

Ez 16:26 También cometiste fornicación con los hijos de Egipto, tus vecinos, gruesos de carnes, y multiplicaste tus fornicaciones para provocarme a ira.

Ez 16:27 Por tanto, he aquí que extendí sobre ti Mi mano y disminuí tus raciones; y te entregué al deseo de las que te aborrecen, a las hijas de los filisteos, que se avergüenzan de tu camino lascivo.

Ez 16:28 Cometiste fornicación también con los hijos de Asiria, por no haberte saciado; y cometiste fornicación con ellos y tampoco te saciaste.

Ez 16:29 Además, multiplicaste tus fornicaciones en la tierra de los mercaderes, en Caldea, pero ni aun así te saciaste.

Ez 16:30 ¡Cuán débil es tu corazón, declara el Señor Jehová, habiendo hecho todas estas cosas, obras de una ramera desenfrenada!

Ez 16:31 Cuando edificaste tu montículo en cada cabecera de camino e hiciste tu lugar elevado en todas las plazas, no fuiste semejante a la ramera, en que desdeñaste la paga.

Ez 16:32 La mujer adúltera, en lugar de su marido, recibe a extraños.

Ez 16:33 A todas las rameras les dan regalos; mas tú diste tus regalos a todos tus amantes y los sobornabas para que de todas partes se llegaran a ti por tus fornicaciones.

Ez 16:34 Así que, en tus fornicaciones eres lo contrario de las demás mujeres, pues aunque nadie va en pos de ti como prostituta, tú das la paga, y a ti ninguna paga se te da; en esto tú eres lo contrario de todas las otras mujeres.

Ez 16:35 Por tanto, ramera, oye palabra de Jehová:

Ez 16:36 Así dice el Señor Jehová: Por cuanto fue derramada tu lascivia y descubierta tu desnudez por medio de tus fornicaciones con tus amantes y con todos tus ídolos abominables, y a causa de la sangre de tus hijos, los cuales les diste,

Ez 16:37 por eso, voy a reunir a todos tus amantes a quienes complaciste, sí, a todos los que amaste, con todos los que aborreciste; por tanto, los reuniré de todas partes contra ti, y descubriré tu desnudez ante ellos, para que vean toda tu desnudez.

Ez 16:38 Yo te juzgaré como se juzga a las mujeres adúlteras y a las que derraman sangre, y traeré sobre ti sangre de ira y de celos.

Ez 16:39 Te entregaré en manos de ellos; y derribarán tus montículos y destruirán tus lugares elevados, también te despojarán de tus vestidos y se llevarán tus objetos hermosos, y te dejarán desnuda y descubierta.

Ez 16:40 Harán subir contra ti una multitud, y te apedrearán y te harán pedazos con sus espadas.

Ez 16:41 Prenderán fuego a tus casas, y ejecutarán contra ti juicios a la vista de muchas mujeres. Y haré que dejes de ser ramera y que ceses de dar más pago.

Ez 16:42 Así haré reposar Mi ira contra ti y se apartarán de ti Mis celos; me quedaré tranquilo y no me enojaré más.

Ez 16:43 Por cuanto no te acordaste de los días de tu juventud, sino que te has airado contra Mí en todo esto, por eso, Yo, por Mi parte, traeré tus caminos sobre tu cabeza, declara el Señor Jehová; y no cometerás esta lascivia además de todas tus abominaciones.

Ez 16:44 He aquí, todo el que usa de proverbios te aplicará a ti este proverbio, diciendo: Cual la madre, tal la hija.

Ez 16:45 Hija eres tú de tu madre, que aborreció a su marido y a sus hijos; y eres tú hermana de tus hermanas, que aborrecieron a sus maridos y a sus hijos. Vuestra madre fue hetea, y vuestro padre amorreo.

Ez 16:46 Y tu hermana mayor es Samaria, que con sus hijas, vive a tu izquierda; y tu hermana menor, que vive a tu diestra, es Sodoma con sus hijas.

Ez 16:47 Pero no has andado meramente conforme a sus caminos ni has obrado meramente según sus abominaciones, sino que, como si esto fuera poco, has obrado más corruptamente que ellas en todos tus caminos.

Ez 16:48 Vivo yo, declara el Señor Jehová, que tu hermana Sodoma y sus hijas no han hecho como hiciste tú y tus hijas.

Ez 16:49 He aquí, ésta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: soberbia, pan de sobra y despreocupada tranquilidad tuvieron ella y sus hijas, pero ella no fortaleció la mano del pobre y del menesteroso;

Ez 16:50 se ensoberbecieron y cometieron abominación delante de Mí. Por tanto, cuando lo vi las quité.

Ez 16:51 Y Samaria no ha cometido ni la mitad de tus pecados, pero tú has multiplicado tus abominaciones más que ellas, y has justificado a tus hermanas con todas tus abominaciones que has cometido.

Ez 16:52 Lleva entonces también tu ignominia, la cual has aplicado a tus hermanas; a causa de tus pecados, en los que obraste de forma más abominable que ellas, más justas son ellas que tú; avergüénzate, pues, tú también y lleva tu ignominia, ya que has hecho que tus hermanas parezcan más justas.

Ez 16:53 Pero los restauraré de su cautividad, la cautividad de Sodoma y de sus hijas, y la cautividad de Samaria y de sus hijas; asimismo la cautividad de tus cautivos con ellas,

Ez 16:54 para que lleves tu ignominia, y te avergüences de todo lo que has hecho, siendo tú motivo de consuelo para ellas.

Ez 16:55 Y tus hermanas, Sodoma con sus hijas, volverán a su estado anterior, y Samaria con sus hijas volverán a su estado anterior; tú también y tus hijas volveréis a vuestro estado anterior.

Ez 16:56 ¿Acaso no era tu hermana Sodoma refrán en tu boca el día de tus soberbias,

Ez 16:57 antes que tu maldad fuese descubierta? Entonces ahora tú eres el oprobio de las hijas de Aram y de todas las que están alrededor de ella y de las hijas de los filisteos, las cuales por todos lados te menosprecian.

Ez 16:58 Tú has llevado tu propia lascivia y tus abominaciones, declara Jehová.

Ez 16:59 Pues así dice el Señor Jehová: Haré Yo contigo como has hecho tú, que has menospreciado el juramento al quebrantar el pacto.

Ez 16:60 No obstante, me acordaré de Mi pacto que concerté contigo en los días de tu juventud, y estableceré para ti un pacto eterno.

Ez 16:61 Entonces te acordarás de tus caminos y te avergonzarás cuando recibas a tus hermanas, las mayores que tú y las menores que tú, las cuales Yo te daré por hijas, pero no por causa de tu pacto.

Ez 16:62 Y estableceré contigo Mi pacto, y sabrás que Yo soy Jehová,

Ez 16:63 para que te acuerdes y te avergüences, y nunca más abras la boca por causa de tu ignominia, cuando Yo te haga propiciación por todo lo que has hecho, declara el Señor Jehová.

EZEQUIEL 15 EZEQUIEL 17

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EZEQUIEL 17 Versión Recobro

EZEQUIEL 17



Ez 17:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 17:2 Hijo de hombre, propón un enigma y relata una parábola a la casa de Israel;

Ez 17:3 y di: Así dice el Señor Jehová: Una gran águila, de grandes alas, largas plumas remeras y espeso plumaje de muchos colores, llegó al Líbano y se llevó la copa del cedro.

Ez 17:4 Arrancó el renuevo más alto y lo llevó a tierra de mercaderes; lo puso en una ciudad de comerciantes.

Ez 17:5 Tomó también de la semilla de la tierra, y la puso en un campo fértil; la tomó y la puso junto a aguas abundantes, a manera de un sauce,

Ez 17:6 para que eche brotes y se haga una vid muy extendida, de poca altura, con sus ramas vueltas hacia el águila, y sus raíces estaban debajo de ella. Se convirtió en una vid, y echó renuevos y extendió sarmientos.

Ez 17:7 Había otra gran águila de grandes alas y de abundante plumaje; y entonces esta vid volvió hacia ella sus raíces y extendió hacia ella sus ramas desde los surcos de su plantío para ser regada por ella.

Ez 17:8 En un buen campo, junto a aguas abundantes, había sido trasplantada para que echara ramas y diera fruto, a fin de que fuese vid magnífica.

Ez 17:9 Di entonces: Así dice el Señor Jehová: ¿Será prosperada? ¿No arrancará sus raíces y cortará su fruto para que se seque? Todas sus hojas lozanas se marchitarán; y eso sin gran fuerza ni un pueblo poderoso para arrancarla de sus raíces.

Ez 17:10 He aquí, aunque está trasplantada, ¿será prosperada? ¿No se marchitará del todo una vez que el viento solano la toque? En los surcos en que está plantada, se marchitará.

Ez 17:11 Además, vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 17:12 Di ahora a la casa rebelde: ¿No sabéis lo que significan estas cosas? Di: Ciertamente el rey de Babilonia vino a Jerusalén, tomó al rey y a sus príncipes, y los llevó consigo a Babilonia.

Ez 17:13 Y tomó a uno de la descendencia real, hizo pacto con él y lo puso bajo juramento. También tomó a los poderosos del país,

Ez 17:14 para que el reino permaneciera humilde, para que no se levantara, sino que, guardando su pacto, permaneciera en pie.

Ez 17:15 Pero se rebeló contra él enviando sus mensajeros a Egipto para que le dieran caballos y mucha gente. ¿Será prosperado? ¿Escapará el que hace estas cosas? ¿Puede romper el pacto y escapar?

Ez 17:16 Vivo Yo, declara el Señor Jehová, que ciertamente en la tierra del rey que lo puso por rey, cuyo juramento menospreció y cuyo pacto rompió, con él en medio de Babilonia morirá.

Ez 17:17 Y ni con su ejército poderoso ni con gran compañía lo ayudará Faraón en la batalla, cuando levanten terraplenes y construyan torres de asedio para cortar muchas vidas.

Ez 17:18 Sí, menospreció el juramento rompiendo el pacto; he aquí que había dado su mano, pero luego hizo todas estas cosas; no escapará.

Ez 17:19 Por tanto, así dice el Señor Jehová: Vivo Yo, que ciertamente el juramento Mío que menospreció, y Mi pacto que rompió, lo traeré sobre su cabeza.

Ez 17:20 Extenderé sobre él Mi red, y será enredado en Mi lazo; y lo llevaré a Babilonia, y allí entraré en juicio con él por su infidelidad con que ha sido infiel para conmigo.

Ez 17:21 Y todos sus escogidos con todos sus ejércitos caerán a espada, y los que queden serán esparcidos a todos los vientos; y sabréis que Yo, Jehová, he hablado.

Ez 17:22 Así dice el Señor Jehová: También tomaré un renuevo de la alta copa del cedro y lo pondré allí; desde la punta de sus renuevos arrancaré uno tierno, y lo trasplantaré al monte alto y prominente.

Ez 17:23 Al monte alto de Israel lo trasplantaré; y echará ramas, dará fruto y se hará un magnífico cedro; y harán sus nidos debajo de él aves de toda clase; a la sombra de sus ramas harán sus nidos.

Ez 17:24 Y sabrán todos los árboles del campo que Yo, Jehová, humillé al árbol exaltado y exalté al árbol humilde, que Yo hice secar el árbol verde e hice reverdecer el árbol seco. Yo, Jehová, he hablado, y lo pondré por obra.

EZEQUIEL 16 EZEQUIEL 18

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EZEQUIEL 18 Versión Recobro

EZEQUIEL 18



Ez 18:1 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 18:2 ¿Qué queréis decir al emplear este proverbio acerca de la tierra de Israel, diciendo: Los padres comen uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera?

Ez 18:3 Vivo Yo, declara el Señor Jehová, que no volveréis a usar más esta parábola en Israel.

Ez 18:4 He aquí, todas las almas son Mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es Mía. El alma que peque, ésa morirá.

Ez 18:5 Pero si un hombre es justo, practica el derecho y la justicia,

Ez 18:6 no come sobre los montes, ni alza sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, ni amancilla a la mujer de su prójimo, ni se acerca a la mujer menstruosa;

Ez 18:7 no oprime a ninguno, sino que al deudor devuelve su prenda, no comete robo, sino que da su pan al hambriento y cubre al desnudo con vestido,

Ez 18:8 no presta con interés ni toma ganancia; de la iniquidad retrae su mano y ejerce juicio verdadero entre hombre y hombre;

Ez 18:9 camina en Mis estatutos y guarda Mis ordenanzas para obrar conforme a la verdad, éste es justo; ciertamente vivirá, declara el Señor Jehová.

Ez 18:10 Mas si engendra un hijo violento, derramador de sangre o que haga cualquiera de estas cosas

Ez 18:11 (aunque él mismo no ha hecho ninguna de estas cosas); aun si come sobre los montes, o amancilla la mujer de su prójimo,

Ez 18:12 oprime al pobre y al menesteroso, comete robos, no devuelve la prenda, o alza sus ojos a los ídolos y comete abominación,

Ez 18:13 presta con interés o toma ganancia; entonces, ¿vivirá éste? No vivirá. Todas estas abominaciones ha cometido; de cierto morirá. Su sangre será sobre él.

Ez 18:14 Pero si éste engendra hijo, y el hijo ve todos los pecados de su padre que éste hizo, y viéndolos no hace lo mismo:

Ez 18:15 no come sobre los montes ni alza sus ojos a los ídolos de la casa de Israel, no amancilla a la mujer de su prójimo,

Ez 18:16 no oprime a nadie, no retiene la prenda ni comete robos, sino que al hambriento da su pan y con vestido cubre al desnudo,

Ez 18:17 aparta su mano del pobre, no toma interés ni ganancia, hace Mis ordenanzas y anda en Mis estatutos; éste no morirá por las iniquidades de su padre; de cierto vivirá.

Ez 18:18 Su padre, por cuanto practicó la extorsión, robó a su hermano e hizo en medio de su pueblo lo que no era bueno, he aquí que él morirá por su iniquidad.

Ez 18:19 Pero tú dices: ¿Por qué? ¿No carga el hijo con la iniquidad de su padre? Cuando el hijo ha practicado el derecho y la justicia, ha guardado todos Mis estatutos y los ha puesto por obra todos, de cierto vivirá.

Ez 18:20 El alma que peque, ésa morirá; el hijo no cargará con la iniquidad de su padre, ni el padre cargará con la iniquidad del hijo. La justicia del justo será sobre él, y la maldad del malvado será sobre él.

Ez 18:21 Mas si el malvado se aparta de todos sus pecados que ha cometido, guarda todos Mis estatutos y practica el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá.

Ez 18:22 Ninguna de sus transgresiones que ha cometido le será recordada; por la justicia que ha practicado, vivirá.

Ez 18:23 ¿Me complazco en la muerte del malvado, declara el Señor Jehová, y no en que se aparte de sus caminos y viva?

Ez 18:24 Pero cuando un justo se aparta de su justicia y practica la iniquidad, cometiendo todas las abominaciones que comete el malvado, ¿vivirá él? Ninguna de las justicias que ha practicado será recordada. Por la infidelidad en que ha obrado infielmente y por el pecado que ha cometido, por ellos morirá.

Ez 18:25 Pero vosotros decís: No es recto el camino del Señor. Oíd ahora, oh casa de Israel. ¿No es recto Mi camino? ¿No son vuestros caminos los que no son rectos?

Ez 18:26 Cuando un justo se aparta de su justicia, practica la iniquidad y muere por ello, por causa de la iniquidad que ha cometido, morirá.

Ez 18:27 Una vez más, cuando un malvado se aparta de la maldad que ha practicado y practica el derecho y la justicia, salvará su vida.

Ez 18:28 Puesto que ve y se aparta de todas las transgresiones que ha cometido, de cierto vivirá; no morirá.

Ez 18:29 Mas la casa de Israel dice: No es recto el camino del Señor. ¿No son rectos Mis caminos, oh casa de Israel? ¿No son vuestros caminos los que no son rectos?

Ez 18:30 Por tanto, Yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, declara el Señor Jehová. Arrepentíos y apartaos de todas vuestras transgresiones, para que no os sea la iniquidad un tropiezo.

Ez 18:31 Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis transgredido, y adquirid un corazón nuevo y un espíritu nuevo; pues, ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?

Ez 18:32 Porque no me complazco en la muerte del que muere, declara el Señor Jehová; por tanto, convertíos y vivid.

EZEQUIEL 17 EZEQUIEL 19

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EZEQUIEL 19 Versión Recobro

EZEQUIEL 19



Ez 19:1 Pero tú, levanta lamentación por los príncipes de Israel,

Ez 19:2 y di:
¿Qué era tu madre? / Una leona entre leones. / Echada en medio de leoncillos, / crió a sus cachorros.

Ez 19:3 Cuando crió uno de sus cachorros, / éste se hizo un leoncillo; / aprendió a arrebatar la presa / y devoró hombres.

Ez 19:4 Entonces las naciones oyeron de él; / fue capturado en el foso de ellas, / y lo llevaron con garfios / a la tierra de Egipto.

Ez 19:5 Viendo ella que había esperado mucho tiempo, / que se perdía su esperanza, / tomó otro de sus cachorros / y lo hizo leoncillo.

Ez 19:6 Y él andaba entre los leones; / se hizo un leoncillo, / aprendió a arrebatar la presa, / devoró hombres.

Ez 19:7 Destruyó sus ciudadelas / y asoló sus ciudades; / estaban espantados la tierra y su plenitud / ante el estruendo de sus rugidos.

Ez 19:8 Luego se pusieron contra él las naciones / de las provincias de alrededor; / extendieron sobre él su red, / y fue capturado en el foso de ellas.

Ez 19:9 Lo pusieron en una jaula con garfios / y lo llevaron al rey de Babilonia / —lo pusieron en las fortalezas— / para que su voz no se oyera más / sobre los montes de Israel.

Ez 19:10 Tu madre fue como una vid en medio de tu viña, / trasplantada junto a las aguas; / fue fructífera y llena de sarmientos / por causa de las aguas abundantes.

Ez 19:11 Y tuvo ramas fuertes / para cetros de los que rigen; / se elevó su estatura entre el ramaje frondoso / y fue visible en su altura por la multitud de sus sarmientos.

Ez 19:12 Pero fue arrancada en la ira, / derribada en tierra; / el viento solano secó su fruto, / y su rama fuerte fue quebrada y se secó; / la consumió el fuego.

Ez 19:13 Ahora está trasplantada en el desierto, / en una tierra seca y sedienta.

Ez 19:14 Y ha salido fuego de su rama; / ha consumido sus renuevos y su fruto, / de modo que no ha quedado en ella rama fuerte, / un cetro para mando.
Una lamentación es ésta, y en lamentación se ha convertido.

EZEQUIEL 18 EZEQUIEL 20

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EZEQUIEL 2 Versión Recobro

EZEQUIEL 2



Ez 2:1 Entonces Él me dijo: Hijo de hombre, ponte sobre tus pies, y hablaré contigo.

Ez 2:2 Y el Espíritu entró en mí cuando Él me hablaba e hizo que me pusiera en pie. Y oí a Aquel que me hablaba.

Ez 2:3 Me dijo: Hijo de hombre, Yo te envío a los hijos de Israel, a esos paganos rebeldes que se han rebelado contra Mí; ellos y sus padres han transgredido contra Mí hasta este mismo día;

Ez 2:4 y son hijos desvergonzados y de duro corazón; a ellos, pues, te envío. Les dirás: Así dice el Señor Jehová.

Ez 2:5 Y ellos, ya sea que oigan o no oigan —porque son casa rebelde—, sabrán que un profeta ha estado entre ellos.

Ez 2:6 Y tú, hijo de hombre, no los temas ni tengas miedo de sus palabras; aunque te hallas entre cardos y espinos, y moras entre escorpiones, no tengas temor de sus palabras ni te atemorices ante sus rostros, pues son casa rebelde.

Ez 2:7 Les hablarás Mis palabras, ya sea que oigan o no oigan; porque son rebeldes.

Ez 2:8 Mas tú, hijo de hombre, oye lo que Yo te digo; no seas rebelde como esa casa rebelde. Abre tu boca y come lo que te doy.

Ez 2:9 Miré, y he aquí, una mano extendida hacia mí, y en ella había un rollo de libro.

Ez 2:10 Lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás; y lo escrito en él eran lamentaciones, gemidos y ayes.

EZEQUIEL 1 EZEQUIEL 3

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EZEQUIEL 20 Versión Recobro

EZEQUIEL 20



Ez 20:1 Ahora bien, en el año séptimo, en el mes quinto, a los diez días del mes, vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar a Jehová, y se sentaron delante de mí.

Ez 20:2 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 20:3 Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel, y diles: Así dice el Señor Jehová: ¿A consultarme venís vosotros? Vivo Yo, que no me dejaré consultar por vosotros, declara el Señor Jehová.

Ez 20:4 ¿Vas a juzgarlos? ¿Vas a juzgar, hijo de hombre? Hazles conocer las abominaciones de sus padres,

Ez 20:5 y diles: Así dice el Señor Jehová: El día que escogí a Israel y que alcé Mi mano a la descendencia de la casa de Jacob, cuando me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, cuando alcé Mi mano a ellos, diciendo: Yo soy Jehová vuestro Dios,

Ez 20:6 aquel día les alcé Mi mano para sacarlos de la tierra de Egipto a una tierra que Yo les había espiado, que fluye leche y miel, la cual es la gloria de todas las tierras.

Ez 20:7 Entonces les dije: Que cada uno de vosotros arroje las cosas detestables de vuestros ojos, y no os contaminéis con los ídolos de Egipto; Yo soy Jehová vuestro Dios.

Ez 20:8 Mas ellos se rebelaron contra Mí y no estaban dispuestos a escucharme; no arrojaron, cada uno, las cosas detestables de sus ojos, ni abandonaron los ídolos de Egipto. Por eso pensé derramar Mi ira sobre ellos y desahogar contra ellos Mi enojo en medio de la tierra de Egipto.

Ez 20:9 Pero actué por causa de Mi nombre, para que no fuera profanado a la vista de las naciones en medio de las cuales estaban, ante cuyos ojos me di a conocer para sacarlos de la tierra de Egipto.

Ez 20:10 Por tanto, los hice salir de la tierra de Egipto y los traje al desierto.

Ez 20:11 Les di Mis estatutos y les hice conocer Mis ordenanzas, por los cuales, si un hombre los pone por obra, vivirá.

Ez 20:12 Y les di también Mis Sábados por señal entre Yo y ellos, para que supieran que Yo soy Jehová que los santifico.

Ez 20:13 Mas se rebeló contra Mí la casa de Israel en el desierto; no anduvieron en Mis estatutos y desecharon Mis ordenanzas, por los cuales, si un hombre los pone por obra, vivirá; y Mis Sábados profanaron en gran manera. Entonces pensé derramar Mi ira sobre ellos en el desierto para consumirlos.

Ez 20:14 Pero actué por causa de Mi nombre, para que no fuera profanado a la vista de las naciones, ante cuyos ojos los había hecho salir.

Ez 20:15 Pero también Yo les alcé Mi mano en el desierto, jurando que no los traería a la tierra que les había dado, tierra que fluye leche y miel, la cual es la gloria de todas las tierras;

Ez 20:16 porque desecharon Mis ordenanzas, no anduvieron en Mis estatutos y profanaron Mis Sábados, porque en pos de los ídolos iba su corazón.

Ez 20:17 Con todo, Mi ojo se apiadó de ellos, de modo que no los destruí ni acabé con ellos en el desierto.

Ez 20:18 Y dije a sus hijos en el desierto: No andéis en los estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus ordenanzas ni os contaminéis con sus ídolos.

Ez 20:19 Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en Mis estatutos y guardad Mis ordenanzas, y ponedlos por obra;

Ez 20:20 santificad Mis Sábados, y éstos serán por señal entre Yo y vosotros, para que sepáis que Yo soy Jehová vuestro Dios.

Ez 20:21 Mas los hijos se rebelaron contra Mí; no anduvieron en Mis estatutos ni tuvieron cuidado de hacer Mis ordenanzas, por los cuales, si un hombre los pone por obra, vivirá; profanaron Mis Sábados. Pensé entonces derramar Mi ira sobre ellos para desahogar contra ellos Mi enojo en el desierto.

Ez 20:22 Mas retraje Mi mano y actué por causa de Mi nombre, para que no fuera profanado a la vista de las naciones, ante cuyos ojos los había sacado.

Ez 20:23 También Yo les alcé Mi mano en el desierto, jurando que los esparciría entre las naciones y que los dispersaría entre los países,

Ez 20:24 porque no pusieron por obra Mis ordenanzas, sino que desecharon Mis estatutos, profanaron Mis Sábados y tras los ídolos de sus padres fueron dirigidos sus ojos.

Ez 20:25 También Yo les di estatutos que no eran buenos y ordenanzas por las cuales no vivirían.

Ez 20:26 Y los declaré inmundos por causa de sus dones —pues hicieron pasar por el fuego todo el que abre la matriz— para desolarlos a fin de que supieran que Yo soy Jehová.

Ez 20:27 Por tanto, habla a la casa de Israel, hijo de hombre, y diles: Así dice el Señor Jehová: Aun en esto me blasfemaron vuestros padres obrando infielmente contra Mí:

Ez 20:28 Cuando Yo los traje a la tierra sobre la cual había alzado Mi mano para dársela, ellos vieron todo collado alto y todo árbol frondoso; allí ofrecieron sus sacrificios, allí presentaron sus ofrendas provocativas, allí pusieron su aroma agradable y allí derramaron sus libaciones.

Ez 20:29 Entonces les dije: ¿Qué es ese lugar alto adonde vosotros vais? Por tanto, fue llamado su nombre Bama hasta el día de hoy.

Ez 20:30 Di, pues, a la casa de Israel: Así dice el Señor Jehová: ¿Os contaminaréis a la manera de vuestros padres? ¿Y os prostituiréis tras sus cosas detestables?

Ez 20:31 Y cuando ofrecéis vuestros dones, cuando hacéis pasar vuestros hijos por el fuego, os contamináis con todos vuestros ídolos hasta hoy. ¿Y he de dejarme consultar Yo por vosotros, oh casa de Israel? Vivo Yo, declara el Señor Jehová, que no me dejaré consultar por vosotros.

Ez 20:32 Y no se realizará jamás lo que sube en vuestro espíritu, lo que decís: Seremos como las naciones, como las familias de los países, sirviendo a la madera y a la piedra.

Ez 20:33 Vivo yo, declara el Señor Jehová, que ciertamente con mano fuerte y brazo extendido, y con ira derramada, he de reinar sobre vosotros.

Ez 20:34 Os sacaré de entre los pueblos y os reuniré de los países entre los cuales habéis sido esparcidos, con mano fuerte y brazo extendido, y con ira derramada;

Ez 20:35 os traeré al desierto de los pueblos, y allí entraré en juicio con vosotros cara a cara.

Ez 20:36 Como entré en juicio con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, así entraré en juicio con vosotros, declara el Señor Jehová.

Ez 20:37 Os haré pasar bajo la vara y os haré entrar en el vínculo del pacto.

Ez 20:38 Y extirparé de entre vosotros a los rebeldes y a los que han transgredido contra Mí; de la tierra de sus peregrinaciones los sacaré, mas a la tierra de Israel ninguno entrará. Así sabréis que Yo soy Jehová.

Ez 20:39 En cuanto a vosotros, oh casa de Israel, así dice el Señor Jehová: Andad, servid cada uno a sus ídolos; pero después, ciertamente me escucharéis a Mí, y no profanaréis más Mi santo nombre con vuestros dones y con vuestros ídolos.

Ez 20:40 Porque en Mi santo monte, en el monte de la altura de Israel, declara el Señor Jehová, allí toda la casa de Israel, toda ella, me servirá en la tierra; allí los aceptaré y allí demandaré vuestras contribuciones y las primicias de vuestras ofrendas, con todas vuestras cosas santas.

Ez 20:41 Como aroma agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los pueblos y os haya congregado de entre los países en los cuales estáis esparcidos; y seré santificado en vosotros a los ojos de las naciones.

Ez 20:42 Y sabréis que Yo soy Jehová, cuando os haya traído a la tierra de Israel, a la tierra por la cual alcé Mi mano para darla a vuestros padres.

Ez 20:43 Allí os acordaréis de vuestros caminos y de todas vuestras obras por los cuales os contaminasteis; y ante vuestros propios ojos os aborreceréis a causa de todas las maldades que habéis cometido.

Ez 20:44 Y sabréis que Yo soy Jehová, cuando actúe contra vosotros por amor de Mi nombre, y no según vuestros caminos malos ni según vuestras obras corrompidas, oh casa de Israel, declara el Señor Jehová.

Ez 20:45 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 20:46 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Temán, pronuncia algo contra el sur, profetiza contra el campo forestal del Neguev,

Ez 20:47 y di al bosque del Neguev: Oye la palabra de Jehová: Así dice el Señor Jehová: He aquí, enciendo fuego en ti, y consumirá en ti todo árbol tierno y todo árbol seco; y no se apagará la llama del fuego, y será quemada por ella toda la superficie, desde el sur hasta el norte.

Ez 20:48 Y verá toda carne que Yo, Jehová, lo encendí; no se apagará.

Ez 20:49 Entonces dije: ¡Ah, Señor Jehová! Ellos dicen de mí: ¿No habla éste más que parábolas?

EZEQUIEL 19 EZEQUIEL 21

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EZEQUIEL 21 Versión Recobro

EZEQUIEL 21



Ez 21:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 21:2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Jerusalén, y pronuncia algo contra los lugares santos y profetiza contra la tierra de Israel;

Ez 21:3 y di a la tierra de Israel: Así dice Jehová: Ahora Yo estoy contra ti, y sacaré Mi espada de su vaina, y cortaré de ti al justo y al malvado.

Ez 21:4 Por cuanto cortaré de ti al justo y al malvado, por eso Mi espada saldrá de su vaina contra toda carne, desde el sur hasta el norte.

Ez 21:5 Y sabrá toda carne que Yo, Jehová, he sacado Mi espada de su vaina; no volverá más a su vaina.

Ez 21:6 Pero tú, hijo de hombre, gime. Con estremecimiento de lomos y con amargura gime ante los ojos de ellos.

Ez 21:7 Y cuando te digan: ¿Por qué gimes?, dirás: Por causa de la noticia que viene; y se derretirán todos los corazones, se debilitarán todas las manos, desfallecerá todo espíritu y toda rodilla se disolverá como agua. Ya viene y sucederá, declara el Señor Jehová.

Ez 21:8 Vino a mí de nuevo palabra de Jehová, diciendo:

Ez 21:9 Hijo de hombre, profetiza y di: Así dice el Señor: Di: La espada, la espada está afilada, y también bruñida.

Ez 21:10 Para degollar completamente está afilada, bruñida está para que centellee como relámpago. ¿O hemos de regocijarnos, diciendo: El cetro de mi hijo menosprecia cualquier otro leño?

Ez 21:11 Y es dada para ser bruñida, para que sea empuñada. La espada está afilada y está bruñida, para ponerla en manos del matador.

Ez 21:12 Clama y aúlla, hijo de hombre, porque ésta vendrá contra Mi pueblo. Vendrá contra todos los príncipes de Israel; ellos serán entregados a la espada juntamente con Mi pueblo; golpéate, pues, el muslo.

Ez 21:13 Porque la prueba está hecha; y ¿qué, si el cetro mismo que menosprecia deja de existir?, declara el Señor Jehová.

Ez 21:14 Tú, pues, hijo de hombre, profetiza y bate una mano contra otra, y dóblese la espada la tercera vez, la espada de muertos; ésta es la espada de la gran víctima, que los tiene rodeados.

Ez 21:15 Para que los corazones desmayen y se multipliquen las ocasiones de caída en todas las puertas, he puesto espada degolladora. ¡Ah!, hecha está para centellear como relámpago; para degollar está desenvainada.

Ez 21:16 Agrúpate, ve a la derecha; prepárate, ve a la izquierda, adondequiera que tu filo sea dirigido.

Ez 21:17 Y Yo batiré mano contra mano, y haré reposar Mi ira; Yo, Jehová, he hablado.

Ez 21:18 Luego vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 21:19 Y tú, hijo de hombre, traza dos caminos por donde venga la espada del rey de Babilonia; de una misma tierra vendrán ambos. Y haz una señal; ponla en el comienzo de cada camino que conduce a una ciudad.

Ez 21:20 Trazarás un camino por donde venga la espada, ya sea a Rabá de los hijos de Amón, o a la fortificada Jerusalén en Judá.

Ez 21:21 Porque el rey de Babilonia se ha detenido en una encrucijada, al comienzo de los dos caminos, para usar de adivinación; sacude sus flechas, consulta a los terafines, observa el hígado.

Ez 21:22 En su mano derecha vino la adivinación para Jerusalén, para colocar arietes, abrir la boca para la matanza, levantar la voz en grito, poner arietes contra las puertas, edificar un terraplén, construir un muro de asedio.

Ez 21:23 Mas para los que están en Jerusalén será como adivinación falsa a sus ojos, a los que hicieron solemnes juramentos; pero Él trae a la memoria la iniquidad, para apresarlos.

Ez 21:24 Por tanto, así dice el Señor Jehová: Por cuanto habéis hecho traer a la memoria vuestra iniquidad, poniendo al descubierto vuestras transgresiones, de modo que se manifiestan vuestros pecados en todas vuestras obras, por cuanto habéis sido recordados, seréis entregados en su mano.

Ez 21:25 Y tú, profano y malvado príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la iniquidad del final,

Ez 21:26 así dice el Señor Jehová: Depón el turbante y quita la corona; nada será como antes. Exalta lo humilde, y humilla lo exaltado.

Ez 21:27 A ruinas, a ruinas, a ruinas lo reduciré; y esto tampoco será más, hasta que venga Aquel a quien corresponde el derecho, y Yo se lo entregaré.

Ez 21:28 Y tú, hijo de hombre, profetiza y di: Así dice el Señor Jehová acerca de los hijos de Amón y de su oprobio; di: La espada, la espada está desenvainada para degollar, para consumir está bruñida, a fin de que centellee como relámpago

Ez 21:29 —mientras ellos ven para ti la vanidad, mientras adivinan para ti mentiras— para hacerte caer sobre los cuellos de los malvados, traspasados a espada, cuyo día vino en el tiempo de la iniquidad del final.

Ez 21:30 Vuélvela a su vaina. En el lugar donde fuiste creada, en la tierra de tu origen, te juzgaré.

Ez 21:31 Y derramaré sobre ti Mi indignación; con el fuego de Mi ira desbordante soplaré contra ti y te entregaré en manos de hombres brutales, adiestrados en la destrucción.

Ez 21:32 Serás combustible para el fuego; tu sangre quedará en medio de la tierra; ya no habrá más memoria de ti; pues Yo, Jehová, he hablado.

EZEQUIEL 20 EZEQUIEL 22

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EZEQUIEL 22 Versión Recobro

EZEQUIEL 22



Ez 22:1 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 22:2 Ahora tú, hijo de hombre, ¿vas a juzgar, vas a juzgar a la ciudad sanguinaria? Hazle saber, pues, todas sus abominaciones.

Ez 22:3 Y dirás: Así dice el Señor Jehová: Ciudad que derrama sangre en medio de sí misma, para que venga su hora, y que hace ídolos contra sí misma, para contaminarse,

Ez 22:4 por la sangre que derramaste te has hecho culpable, y con los ídolos que hiciste te has contaminado; y has hecho acercar tus días y has llegado al término de tus años. Por tanto, te he dado en oprobio a las naciones y en burla a todos los países.

Ez 22:5 Los que están cerca de ti y los que están lejos de ti se burlarán de ti, ciudad de mala fama y de gran turbación.

Ez 22:6 He aquí, los príncipes de Israel, cada uno según su poder, han estado en ti para derramar sangre.

Ez 22:7 En ti han tenido en poco al padre y a la madre, en medio de ti han oprimido al extranjero y en ti han tratado mal al huérfano y a la viuda.

Ez 22:8 Has menospreciado Mis cosas santas y has profanado Mis Sábados.

Ez 22:9 Hay en ti calumniadores para derramar sangre, en ti han comido sobre los montes y en medio de ti han cometido perversidades.

Ez 22:10 La desnudez del padre han descubierto en ti, y en ti han humillado a las mujeres en su inmundicia.

Ez 22:11 Y uno ha cometido abominación con la mujer de su prójimo, otro ha deshonrado con lascivia a su nuera, y en ti otro ha humillado a su hermana, hija de su padre.

Ez 22:12 En ti se ha recibido soborno para derramar sangre; interés y lucro tomaste, y has sacado ganancias deshonestas de tus prójimos cometiendo extorsiones contra ellos; y te has olvidado de Mí, declara el Señor Jehová.

Ez 22:13 Por tanto, ahora he batido Mi mano contra la ganancia deshonesta que tomaste, y a causa del derramamiento de sangre que está en medio de ti.

Ez 22:14 ¿Aguantará tu corazón, o serán fuertes tus manos en los días en que Yo proceda contra ti? Yo, Jehová, he hablado, y lo haré.

Ez 22:15 Te esparciré entre las naciones, y te dispersaré entre los países; y eliminaré de ti tu inmundicia.

Ez 22:16 Y por ti misma quedarás profanada a la vista de las naciones; y sabrás que Yo soy Jehová.

Ez 22:17 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 22:18 Hijo de hombre, la casa de Israel se me ha convertido en escoria; todos ellos son bronce, estaño, hierro y plomo en medio del horno; son la escoria de la plata.

Ez 22:19 Por tanto, así dice el Señor Jehová: Puesto que todos vosotros os habéis convertido en escoria, por consiguiente, ahora os congrego en medio de Jerusalén.

Ez 22:20 Como quien junta plata, bronce, hierro, plomo y estaño en medio del horno, para encender fuego en él y fundirlos, así os congregaré en Mi furor y en Mi ira; os pondré allí y os fundiré.

Ez 22:21 Sí, Yo os congregaré y soplaré sobre vosotros con el fuego de Mi ira desbordante, y en medio de ella seréis fundidos.

Ez 22:22 Como se funde la plata en medio del horno, así seréis fundidos en medio de ella; y sabréis que Yo, Jehová, he derramado Mi ira sobre vosotros.

Ez 22:23 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 22:24 Hijo de hombre, di a ella: Tú eres tierra que no ha sido lavada ni rociada con lluvia en el día de la indignación.

Ez 22:25 Hay conspiración de sus profetas en medio de ella, como león rugiente que arrebata presa: Han devorado almas; han tomado tesoros y cosas preciosas; han aumentado el número de sus viudas en medio de ella.

Ez 22:26 Sus sacerdotes han hecho violencia a Mi ley y han profanado Mis cosas santas; entre lo santo y lo profano no hicieron distinción, ni han dado a conocer la diferencia entre lo inmundo y lo limpio; de Mis Sábados han escondido sus ojos, y he sido profanado en medio de ellos.

Ez 22:27 Sus gobernantes en medio de ella son como lobos que arrebatan presa, derramando sangre y destruyendo almas para obtener ganancias deshonestas.

Ez 22:28 Sus profetas les han recubierto sus obras con argamasa no ablandada, viendo para ellos vanidad y realizando adivinación mentirosa, diciendo: Así dice el Señor Jehová, cuando Jehová no ha hablado.

Ez 22:29 El pueblo de la tierra ha practicado la extorsión y cometido robo, al pobre y menesteroso ha oprimido, y al extranjero ha maltratado contra derecho.

Ez 22:30 Busqué entre ellos un solo hombre que levantara una muralla y que se pusiera en la brecha delante de Mí, a favor de la tierra, para que Yo no la destruyera, pero no hallé a nadie.

Ez 22:31 Por tanto, he derramado sobre ellos Mi indignación; en el fuego de Mi ira desbordante los he consumido; he hecho volver el camino de ellos sobre su propia cabeza, declara el Señor Jehová.

EZEQUIEL 21 EZEQUIEL 23

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EZEQUIEL 23 Versión Recobro

EZEQUIEL 23



Ez 23:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 23:2 Hijo de hombre, hubo dos mujeres, hijas de una misma madre,

Ez 23:3 las cuales cometieron fornicación en Egipto; en su juventud cometieron fornicación. Allí fueron apretados sus pechos, allí fueron acariciados sus senos virginales.

Ez 23:4 Y sus nombres eran Ahola, la mayor, y Aholiba, su hermana; y llegaron a ser Mías, y dieron a luz hijos e hijas. Y en cuanto a sus nombres, Ahola es Samaria, y Aholiba es Jerusalén.

Ez 23:5 Y Ahola cometió fornicación en vez de permanecer conmigo; y ardía en lujuria por sus amantes, los asirios, que estaban cerca de ella,

Ez 23:6 vestidos de púrpura, gobernadores y oficiales, jóvenes codiciables todos ellos, jinetes que iban a caballo.

Ez 23:7 Les brindó sus fornicaciones a ellos, que constituían todos los escogidos de Asiria; y con todos aquellos por los cuales había ardido en lujuria, con todos sus ídolos, se contaminó.

Ez 23:8 Y no dejó su fornicación comenzada en Egipto; porque en su juventud se habían echado con ella, y ellos acariciaron sus senos virginales y derramaron sobre ella sus fornicaciones.

Ez 23:9 Por tanto, la entregué en manos de sus amantes, en manos de los asirios, por los cuales había ardido en lujuria.

Ez 23:10 Ellos descubrieron su desnudez; tomaron a sus hijos y a sus hijas, y a ella la mataron a espada. Y vino a ser refrán entre las mujeres, pues contra ella ejecutaron juicios.

Ez 23:11 Y vio esto su hermana Aholiba, pero en su lascivia era más corrupta que ella, y más corrupta en su fornicación que la fornicación de su hermana.

Ez 23:12 Ardía en lujuria por los asirios, gobernadores y oficiales, que estaban cerca de ella, vestidos lujosamente, jinetes que iban a caballo, todos ellos jóvenes codiciables.

Ez 23:13 Entonces vi que se había contaminado. Un mismo camino seguían las dos.

Ez 23:14 Y aumentó sus fornicaciones: vio a hombres pintados en la pared, imágenes de caldeos pintadas de bermellón,

Ez 23:15 ceñidos por los lomos con cinturones, con amplios turbantes sobre las cabezas, todos ellos con apariencia de oficiales, a la manera de los babilonios de Caldea, tierra de su nacimiento;

Ez 23:16 ella ardía en lujuria por ellos, luego que sus ojos los vio, y les envió mensajeros a Caldea.

Ez 23:17 Y los babilonios se llegaron a ella en su lecho de amores y la contaminaron con sus fornicaciones. Y después de haber sido contaminada por ellos, ella dejó de desearlos.

Ez 23:18 Así reveló su fornicación y descubrió su desnudez; entonces Yo dejé de desearla, así como había dejado de desear a su hermana.

Ez 23:19 Pero ella multiplicó sus fornicaciones recordando los días de su juventud, en los cuales había cometido fornicación en la tierra de Egipto.

Ez 23:20 Y ardía en lujuria por sus amantes, cuya carne es como la carne de los asnos y cuyo flujo es como el flujo de los caballos.

Ez 23:21 Así añoraste la lascivia de tu juventud, cuando los egipcios acariciaron tus senos por causa de tus pechos juveniles.

Ez 23:22 Por tanto, oh Aholiba, así dice el Señor Jehová, ahora Yo suscito contra ti a tus amantes, a los cuales has dejado de desear, y les haré venir contra ti en derredor:

Ez 23:23 los babilonios y todos los caldeos, los de Pecod, Soa y Coa, y con ellos todos los asirios; jóvenes codiciables, gobernadores y oficiales todos, oficiales y varones de renombre, todos montados a caballo.

Ez 23:24 Y vendrán contra ti con armas, carros y ruedas, y con un conjunto de pueblos; y pondrán contra ti escudo, broqueles y yelmos en derredor. Y Yo pondré juicio delante de ellos, y según sus juicios te juzgarán.

Ez 23:25 Pondré Mis celos contra ti, para que procedan contigo con furor; te arrancarán la nariz y las orejas, y lo que te queda caerá a espada; ellos tomarán a tus hijos y a tus hijas, y lo que te queda será consumido por el fuego.

Ez 23:26 También te despojarán de tus vestidos y se llevarán tus objetos hermosos.

Ez 23:27 Así haré cesar tu lascivia y tu fornicación traídas de la tierra de Egipto, de modo que no levantarás más hacia ellos tus ojos ni recordarás más a Egipto.

Ez 23:28 Porque así dice el Señor Jehová: He aquí, Yo te entrego en manos de aquellos que aborreces, en manos de aquellos a los cuales has dejado de desear.

Ez 23:29 Y procederán contigo con odio y tomarán todo lo que has ganado; y te abandonarán, desnuda y descubierta, y se descubrirá la desnudez de tu fornicación, tanto tu lascivia como tu fornicación.

Ez 23:30 Estas cosas te serán hechas porque te has prostituido en pos de las naciones, porque te has contaminado con sus ídolos.

Ez 23:31 En el camino de tu hermana has andado; Yo, pues, pondré su copa en tu mano.

Ez 23:32 Así dice el Señor Jehová:
Beberás la copa de tu hermana, / honda y ancha; / serás motivo de risa y escarnio; / la copa es de gran capacidad.

Ez 23:33 Serás llena de embriaguez y de tristeza, / copa de horror y de desolación, / copa de tu hermana Samaria.

Ez 23:34 Y beberás de ella hasta apurarla / y roerás sus tiestos; / y te desgarrarás los pechos; / porque Yo he hablado, declara el Señor Jehová.

Ez 23:35 Por tanto, así dice el Señor Jehová: Puesto que te has olvidado de Mí y me has echado a tus espaldas, lleva ahora también tu lascivia y tus fornicaciones.

Ez 23:36 Y Jehová me dijo: Hijo de hombre, ¿juzgarás a Ahola y a Aholiba? Entonces anúnciales sus abominaciones.

Ez 23:37 Porque cometieron adulterio, y hay sangre en sus manos; sí, han cometido adulterio con sus ídolos, y aun a sus hijos que habían dado a luz para Mí, han hecho pasar por el fuego a sus ídolos, para ser devorados.

Ez 23:38 Además, me han hecho esto: Han contaminado Mi santuario el mismo día y han profanado Mis Sábados.

Ez 23:39 Porque después de degollar a sus hijos en dedicación a sus ídolos, entraron en Mi santuario el mismo día para profanarlo; y he aquí, han hecho esto en medio de Mi casa.

Ez 23:40 Además, enviaron en busca de hombres que vinieran de lejos, a los cuales había sido enviado mensajero; y he aquí, vinieron; por amor de ellos te bañaste, te pintaste los ojos y te ataviaste con adornos;

Ez 23:41 y te sentaste sobre un espléndido diván ante el cual estaba preparada una mesa, y sobre ella pusiste Mi incienso y Mi aceite.

Ez 23:42 Y se oyó allí el ruido de una multitud despreocupada; y con el pueblo común fueron traídos los borrachos del desierto, que pusieron brazaletes en las manos de las mujeres y bellas coronas sobre sus cabezas.

Ez 23:43 Luego dije respecto de aquella que estaba consumida por sus adulterios: ¿Todavía cometerán fornicación con ella, estando ella así?

Ez 23:44 Pero ellos se llegaron a ella como quien se llega a una ramera; así se llegaron a Ahola y a Aholiba, mujeres lascivas.

Ez 23:45 Y los justos, las juzgarán como se juzga a las adúlteras y a las que derraman sangre; porque son adúlteras y hay sangre en sus manos.

Ez 23:46 Porque así dice el Señor Jehová: Tráigase una tropa contra ellas, y sean entregadas al terror y a la rapiña.

Ez 23:47 La tropa las apedreará y las eliminará con sus espadas; matará a sus hijos y a sus hijas, y sus casas consumirán con fuego.

Ez 23:48 Así haré cesar la lascivia de la tierra, para que todas las mujeres sean advertidas a fin de que no hagan conforme a tu lascivia.

Ez 23:49 Y sobre vosotras pondrán vuestra lascivia, y llevaréis los pecados de haber adorado a vuestros ídolos; y sabréis que Yo soy el Señor Jehová.

EZEQUIEL 22 EZEQUIEL 24

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EZEQUIEL 24 Versión Recobro

EZEQUIEL 24



Ez 24:1 Entonces vino a mí palabra de Jehová en el año noveno, en el mes décimo, a los diez días del mes, diciendo:

Ez 24:2 Hijo de hombre, escribe el nombre del día, este mismo día. El rey de Babilonia ha puesto sitio a Jerusalén este mismo día.

Ez 24:3 Relata una parábola a la casa rebelde y diles: Así dice el Señor Jehová:
Pon una olla, ponla; / y echa también en ella agua;

Ez 24:4 junta los trozos en ella, / todo trozo bueno, muslo y espaldilla; / llénala de huesos escogidos.

Ez 24:5 Toma lo escogido del rebaño, / y también pon debajo un montón de leña; / haz que hierva a borbotones; / sí, cuece sus huesos dentro de ella.

Ez 24:6 Pues así dice el Señor Jehová: ¡Ay de la ciudad sanguinaria, de la olla herrumbrosa cuya herrumbre no se le va! Saca de ella trozo por trozo; no se han echado suertes sobre ella.

Ez 24:7 Porque su sangre estaba en medio de ella; sobre una piedra desnuda la puso; no la derramó sobre la tierra para que fuera cubierta con polvo.

Ez 24:8 Para hacer subir la ira, para tomar venganza, he puesto su sangre sobre una piedra desnuda, para que no sea cubierta.

Ez 24:9 Por tanto, así dice el Señor Jehová: ¡Ay de la ciudad sanguinaria! Yo también haré grande el montón de leña.

Ez 24:10 Amontona la leña, enciende el fuego, hierve bien la carne, mézclale las especias, y que se quemen los huesos.

Ez 24:11 Luego asienta la olla vacía sobre sus brasas, para que se caliente y se ponga al rojo su bronce, a fin de que se funda en ella su inmundicia y se consuma su herrumbre.

Ez 24:12 De trabajos se ha fatigado, pero no salió de ella su mucha herrumbre. Que esté en el fuego su herrumbre.

Ez 24:13 Por causa de la suciedad de tu lascivia —porque Yo traté de limpiarte, pero tú no te limpiaste— nunca más te limpiarás de tu suciedad, hasta que Yo apacigüe Mi ira contra Ti.

Ez 24:14 Yo, Jehová, he hablado. Ya viene el tiempo, y lo haré; no me volveré atrás, ni perdonaré ni me arrepentiré. Según tus caminos y según tus obras Yo te juzgaré, declara el Señor Jehová.

Ez 24:15 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 24:16 Hijo de hombre, voy a quitarte de golpe el deleite de tus ojos. Pero no harás duelo ni llorarás ni correrán tus lágrimas.

Ez 24:17 Gime en silencio y no hagas duelo por los muertos; ata tu turbante sobre ti, ponte las sandalias y no te cubras los labios ni comas pan de hombres.

Ez 24:18 Entonces hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer. Y a la mañana hice como me fue mandado.

Ez 24:19 Me dijo el pueblo: ¿No nos dirás qué significan para nosotros estas cosas que haces?

Ez 24:20 Entonces les dije: Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 24:21 Habla a la casa de Israel: Así dice el Señor Jehová: Yo profanaré Mi santuario, orgullo de vuestra fuerza, deleite de vuestros ojos y lo que anhela vuestra alma; y vuestros hijos y vuestras hijas que habéis dejado atrás caerán a espada.

Ez 24:22 Y haréis como yo he hecho; no os cubriréis los labios ni comeréis pan de hombres.

Ez 24:23 Vuestros turbantes estarán sobre vuestras cabezas, y vuestras sandalias en vuestros pies; no haréis duelo ni lloraréis, sino que os pudriréis en vuestras iniquidades, y gemiréis unos con otros.

Ez 24:24 Ezequiel, pues, os será por señal. Según todo lo que él ha hecho, haréis vosotros. Y cuando esto ocurra, sabréis que Yo soy el Señor Jehová.

Ez 24:25 En cuanto a ti, hijo de hombre, ciertamente el día en que Yo arrebate a ellos su fuerza, el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos y el anhelo de sus corazones, a sus hijos y a sus hijas,

Ez 24:26 en aquel día vendrá a ti uno que haya escapado con noticias para tus oídos.

Ez 24:27 En aquel día se abrirá tu boca para el que escapó, y hablarás, y no estarás más mudo. Entonces les serás por señal, y sabrán que Yo soy Jehová.

EZEQUIEL 23 EZEQUIEL 25

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EZEQUIEL 25 Versión Recobro

EZEQUIEL 25



Ez 25:1 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 25:2 Hijo de hombre, pon tu rostro contra los hijos de Amón y profetiza sobre ellos.

Ez 25:3 Dirás a los hijos de Amón: Oíd palabra del Señor Jehová. Así dice el Señor Jehová: Por haber dicho: ¡Ah! contra Mi santuario cuando era profanado, contra la tierra de Israel cuando era asolada y contra la casa de Judá cuando iba al destierro;

Ez 25:4 por eso, Yo voy a entregarte a los hijos del oriente para que te desposean, y ellos asentarán en ti sus campamentos y pondrán en ti sus moradas. Ellos comerán tus frutos y beberán tu leche.

Ez 25:5 Pondré a Rabá por pastizal de camellos y las ciudades de los hijos de Amón por majada de rebaños; y sabréis que Yo soy Jehová.

Ez 25:6 Porque así dice el Señor Jehová: Ya que batiste tus manos, golpeaste con tu pie y te regocijaste con toda la mala intención que está en ti contra la tierra de Israel,

Ez 25:7 por eso, he aquí que he extendido Mi mano contra ti, y te entregaré a las naciones por botín de guerra; y te extirparé de entre los pueblos y te destruiré de entre las tierras; te destruiré para que sepas que Yo soy Jehová.

Ez 25:8 Así dice el Señor Jehová: Por cuanto Moab ha dicho: ¡Mira, la casa de Judá es como todas las demás naciones!

Ez 25:9 Por eso voy a abrir el lado de Moab, tomando ciudades de las ciudades que están en sus fronteras, el orgullo de la tierra, Bet-jesimot, Baal-meón, incluso hasta Quiriataim.

Ez 25:10 También la entregaré junto con los hijos de Amón a los hijos del oriente para que te desposean, para que no haya más memoria de los hijos de Amón entre las naciones.

Ez 25:11 Así ejecutaré juicios contra Moab, para que sepan que Yo soy Jehová.

Ez 25:12 Así dice el Señor Jehová: Por cuanto Edom ha obrado vengativamente contra la casa de Judá, y ha incurrido en grave culpa al vengarse de ellos,

Ez 25:13 por tanto, así dice el Señor Jehová: Yo también extenderé Mi mano contra Edom y cortaré de ella hombres y bestias, y la convertiré en desolación. Desde Temán hasta Dedán caerán a espada.

Ez 25:14 Pondré Mi venganza contra Edom por la mano de Mi pueblo Israel, y harán en Edom según Mi enojo y Mi ira. Entonces conocerán Mi venganza, declara el Señor Jehová.

Ez 25:15 Así dice el Señor Jehová: Por cuanto los filisteos han obrado con venganza y han obrado vengativamente con la mala intención que está en ellos, destruyendo por perpetua enemistad,

Ez 25:16 por eso, así dice el Señor Jehová: Voy a extender Mi mano contra los filisteos, eliminaré a los cereteos y destruiré al remanente en la costa del mar.

Ez 25:17 Y ejecutaré contra ellos gran venganza con castigos de ira, para que sepan que Yo soy Jehová, cuando descargue Mi venganza en ellos.

EZEQUIEL 24 EZEQUIEL 26

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EZEQUIEL 26 Versión Recobro

EZEQUIEL 26



Ez 26:1 Y en el undécimo año, en el día primero del mes, vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 26:2 Hijo de hombre, por cuanto ha hablado Tiro contra Jerusalén, diciendo: ¡Ajá! ¡Ella está quebrantada, la puerta de los pueblos! Ella ha caído en mi poder; yo seré llena; ella está asolada.

Ez 26:3 Por tanto, así dice el Señor Jehová: Ahora estoy contra ti, oh Tiro, y haré subir contra ti muchas naciones, como el mar hace subir sus olas.

Ez 26:4 Demolerán los muros de Tiro y derribarán sus torres. Asimismo barreré de ella su polvo, y la haré una piedra desnuda.

Ez 26:5 Será tendedero de redes en medio del mar, porque Yo he hablado, declara el Señor Jehová; y ella será despojo para las naciones.

Ez 26:6 Y sus hijas que están en el campo serán muertas a espada, para que sepan que Yo soy Jehová.

Ez 26:7 Pues así dice el Señor Jehová: Del norte voy a traer contra Tiro a Nabucadrezar, rey de Babilonia, rey de reyes, con caballos, carros, jinetes, tropa y mucha gente.

Ez 26:8 Matará a espada a tus hijas que están en el campo, pondrá contra ti muros de asedio, levantará contra ti un terraplén y alzará escudo contra ti.

Ez 26:9 Pondrá contra tus muros arietes, y tus torres demolerá con hachas.

Ez 26:10 Por la abundancia de sus caballos, te cubrirá el polvo de ellos; con el estruendo de los jinetes, de las ruedas y de los carros temblarán tus muros cuando entre por tus puertas como se entra en una ciudad en que se ha hecho brecha.

Ez 26:11 Con los cascos de sus caballos hollará todas tus calles; a tu pueblo matará a filo de espada, y las columnas de tu fuerza caerán a tierra.

Ez 26:12 Tomarán tus riquezas como botín y saquearán tus mercaderías; demolerán tus muros, derrumbarán tus casas agradables, y pondrán tus piedras y tu madera y tu polvo en medio de las aguas.

Ez 26:13 Haré cesar el estrépito de tus canciones, y no se oirá más el sonido de tus arpas.

Ez 26:14 Y haré de ti una piedra desnuda. Tendedero de redes serás; y nunca más serás edificada; porque Yo, Jehová, he hablado, declara el Señor Jehová.

Ez 26:15 Así dice el Señor Jehová a Tiro: ¡Cómo las costas se estremecerán al estruendo de tu caída, cuando giman los heridos, cuando ocurra la matanza en medio de ti!

Ez 26:16 Entonces todos los príncipes del mar descenderán de sus tronos, se quitarán sus mantos y se despojarán de sus ropas bordadas. Se vestirán de estremecimiento, se sentarán sobre la tierra y temblarán a cada momento, y estarán atónitos respecto a ti.

Ez 26:17 Y elevarán sobre ti una lamentación y te dirán:
¡Oh habitada, cómo has perecido, / cómo has desaparecido del mar, oh ciudad alabada, / que era fuerte junto al mar, / ella y sus habitantes, / que infundían terror a todos sus habitantes!

Ez 26:18 Ahora temblarán las costas / en el día de tu caída; / sí, las costas que están junto al mar / se turbarán por causa de tu partida.

Ez 26:19 Porque así dice el Señor Jehová: Cuando Yo te convierta en ciudad asolada, como las ciudades que no se habitan, cuando haga subir sobre ti el abismo y las aguas poderosas te cubran,

Ez 26:20 te haré descender con los que descienden a la fosa, a los pueblos de antaño, y te haré habitar en las partes más bajas de la tierra, como los lugares desolados de antaño, con los que descienden a la fosa, para que nunca más seas poblada ni resplandezcas gloria en la tierra de los vivientes.

Ez 26:21 Te convertiré en terror, y dejarás de existir. Aunque serás buscada, nunca más serás hallada, declara el Señor Jehová.

EZEQUIEL 25 EZEQUIEL 27

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EZEQUIEL 27 Versión Recobro

EZEQUIEL 27



Ez 27:1 Vino a mí otra vez palabra de Jehová, diciendo:

Ez 27:2 Ahora tú, hijo de hombre, eleva lamentación sobre Tiro;

Ez 27:3 y di a Tiro: Oh tú que habitas a las entradas del mar, mercader de los pueblos de muchas costas: Así dice el Señor Jehová:
Tú, oh Tiro, has dicho: / Yo soy perfecta en hermosura.

Ez 27:4 En el corazón de los mares están tus confines; / tus edificadores han perfeccionado tu hermosura.

Ez 27:5 Con abetos de Senir han hecho todas tus tablas; / han tomado un cedro del Líbano para hacerte el mástil.

Ez 27:6 De encinas de Basán han hecho tus remos; / han hecho tus tablas de cipreses, incrustadas con el marfil de las costas de Quitim.

Ez 27:7 De lino fino bordado de Egipto era tu vela, para que te sirviera de enseña; / de tela azul y púrpura de las costas de Elisa era tu toldo.

Ez 27:8 Los habitantes de Sidón y de Arvad eran tus remeros; / tus hombres hábiles, que estaban en ti, oh Tiro, eran tus pilotos.

Ez 27:9 Los ancianos de Gebal y sus hombres hábiles actuaban en ti para calafatear tus junturas; / todas las naves del mar y los marineros de ellas estaban en ti para negociar con tus mercaderías.

Ez 27:10 Los hombres de Persia, Lidia y Fut estaban en tu ejército como tus hombres de guerra. / Escudos y yelmos colgaron en ti; ellos te dieron tu esplendor.

Ez 27:11 Los varones de Arvad y de Helec estaban sobre tus muros todo alrededor, y hombres valerosos estaban en tus torres; sus escudos colgaron sobre tus muros todo alrededor; perfeccionaron tu hermosura.

Ez 27:12 Tarsis comerciaba contigo por la abundancia de todas tus riquezas. Con plata, hierro, estaño y plomo pagaban tus mercancías.

Ez 27:13 Javán, Tubal y Mesec, ellos eran tus comerciantes; con seres humanos y con utensilios de bronce pagaban tus mercaderías.

Ez 27:14 De Bet-togarma, con caballos, corceles en que cabalgar y mulos pagaban tus mercancías.

Ez 27:15 Los del pueblo de Dedán eran tus comerciantes; muchas costas comerciaban a tu servicio; colmillos de marfil y ébano te dieron en pago.

Ez 27:16 Siria comerciaba contigo por la abundancia de tus productos; con carbunclos, telas púrpuras y bordadas, linos finos, corales y rubíes pagaban tus mercancías.

Ez 27:17 Judá y la tierra de Israel eran tus comerciantes; con trigos de Minit, resina, miel, aceite y bálsamo pagaban tus mercaderías.

Ez 27:18 Damasco comerciaba contigo por la abundancia de tus productos, por la abundancia de toda riqueza. Con vino de Helbón y lana blanca pagaban.

Ez 27:19 Vedán y Javán negociaban por tus mercancías de Uzal; el hierro labrado, casia y cálamo estaban en tus mercaderías.

Ez 27:20 Dedán era tu comerciante en ropa preciosa para montar.

Ez 27:21 Arabia y todos los príncipes de Cedar comerciaban a tu servicio en corderos, carneros y machos cabríos; en éstos comerciaban contigo.

Ez 27:22 Los comerciantes de Seba y de Raama eran tus comerciantes; con lo mejor de todas las especias, toda piedra preciosa y oro pagaban tus mercancías.

Ez 27:23 Harán, Cane y Edén, los comerciantes de Seba, Asur y Quilmad, eran tus comerciantes.

Ez 27:24 Éstos eran tus comerciantes en lujosas telas, en rollos de tela azul y bordada, y en cajas de tejidos finos, enlazados bien con cordones, entre tus mercaderías.

Ez 27:25 Las naves de Tarsis transportaban tus mercaderías para ti; / y fuiste repleta y hecha muy gloriosa / en el corazón de los mares.

Ez 27:26 En las grandes aguas te llevaron tus remeros, / pero el viento solano te ha hecho naufragar en el corazón de los mares.

Ez 27:27 Tus riquezas, tus mercancías, tus productos, / tus marineros, tus pilotos, / los calafateadores de tus junturas, / los agentes de tus productos / y todos tus hombres de guerra, que hay en ti, / con toda la compañía que se halla en medio de ti, / se hundirán en el corazón de los mares / el día de tu caída.

Ez 27:28 Al estruendo del grito de tus pilotos / temblarán los pastizales.

Ez 27:29 Y todos los que empuñan remo / bajarán de sus naves; / los marineros y todos los pilotos del mar / se quedarán en tierra.

Ez 27:30 Ellos harán oír su voz por ti / y clamarán amargamente; / echarán polvo sobre sus cabezas / y se revolcarán en ceniza.

Ez 27:31 Se raparán la cabeza por ti, / se ceñirán de cilicio / y llorarán por ti en amargura de alma, / con amargo duelo.

Ez 27:32 Elevarán una lamentación por ti en su llanto / y se lamentarán por ti, diciendo:
¿Quién como Tiro, / como la que ha sido silenciada en medio del mar?

Ez 27:33 Cuando tus mercancías salían por los mares, / saciabas a muchos pueblos. / Con la abundancia de tus riquezas y de tus mercaderías, / enriqueciste a los reyes de la tierra.

Ez 27:34 Ahora has naufragado por el mar / en las aguas profundas; / tus mercaderías y toda tu compañía / se hunden en medio de ti.

Ez 27:35 Todos los habitantes de las costas / están atónitos a causa de ti, / y sus reyes tiemblan sobremanera; / se demudan sus rostros.

Ez 27:36 Los que comerciaban contigo entre los pueblos sisean contra ti; / te has convertido en motivo de terror, / y dejarás de existir para siempre.

EZEQUIEL 26 EZEQUIEL 28

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EZEQUIEL 28 Versión Recobro

EZEQUIEL 28



Ez 28:1 Vino a mí otra vez palabra de Jehová, diciendo:

Ez 28:2 Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así dice el Señor Jehová: Por cuanto se ha enaltecido tu corazón y has dicho: Yo soy un dios, en la silla de Dios estoy sentado en medio de los mares; mas tú eres un hombre y no un dios, aunque has puesto tu corazón como si fuera el corazón de Dios.

Ez 28:3 He aquí, eres más sabio que Daniel; no hay secreto que te sea oculto.

Ez 28:4 Por tu sabiduría y por tu entendimiento te has hecho una fortuna, y has acumulado oro y plata en tus tesorerías.

Ez 28:5 Por tu gran sabiduría y por tu comercio has aumentado tus riquezas, pero por causa de tus riquezas se ha enaltecido tu corazón.

Ez 28:6 Por tanto, así dice el Señor Jehová: Por cuanto has puesto tu corazón como si fuera el corazón de Dios,

Ez 28:7 por eso, voy a traer sobre ti extranjeros, los más despiadados de entre las naciones; y desenvainarán sus espadas contra la hermosura de tu sabiduría, y mancharán tu esplendor.

Ez 28:8 A la fosa te harán descender, y en el corazón de los mares morirás la muerte de los que mueren a espada.

Ez 28:9 ¿Acaso dirás tú en presencia del que te mate: Yo soy Dios? Mas tú, hombre eres, y no un dios, en manos del que te hiere.

Ez 28:10 Morirás la muerte de incircuncisos a manos de extranjeros, porque Yo he hablado, declara el Señor Jehová.

Ez 28:11 Además, vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 28:12 Hijo de hombre, eleva lamentación sobre el rey de Tiro y dile: Así dice el Señor Jehová: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y perfecto en hermosura.

Ez 28:13 En Edén, en el huerto de Dios, estuviste. De toda piedra preciosa era tu cobertura: la cornalina, el topacio, el diamante, el crisólito, el ónice, el jaspe, el zafiro, el carbunclo y la esmeralda, con el oro. La hechura de tus panderos y tus flautas fueron preparados para ti el día en que fuiste creado.

Ez 28:14 Tú eras el querubín ungido que cubrías el Arca; sí, Yo te puse allí, para que estuvieras en el santo monte de Dios, en medio de las piedras de fuego te paseabas.

Ez 28:15 Perfecto eras en tus caminos desde el día en que fuiste creado, hasta que la injusticia se halló en ti.

Ez 28:16 A causa de la abundancia de tu comercio te llenaron de violencia, y pecaste. Así que Yo te eché por profano del monte de Dios, y te destruí, oh querubín que cubres, de en medio de las piedras de fuego.

Ez 28:17 Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura; corrompiste tu sabiduría a causa de tu resplandor. Yo te arrojé por tierra; delante de los reyes te puse para que te mirasen.

Ez 28:18 Por la multitud de tus iniquidades en la injusticia de tu comercio profanaste tus santuarios. Por tanto, hice salir fuego de en medio de ti; te consumió, y Yo te reduje a cenizas sobre la tierra ante los ojos de todos los que te miran.

Ez 28:19 Todos los que te conocen de entre los pueblos están asombrados de ti. Has llegado a ser motivo de terror, y para siempre dejarás de ser.

Ez 28:20 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 28:21 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Sidón y profetiza contra ella,

Ez 28:22 y di: Así dice el Señor Jehová: He aquí que estoy contra ti, oh Sidón, y en medio de ti seré glorificado. Y sabrán que Yo soy Jehová, cuando ejecute contra ella juicios, y en ella me santifique.

Ez 28:23 Enviaré a ella peste y sangre en sus calles, y caerán los heridos en medio de ella, con espada contra ella por todos lados; y sabrán que Yo soy Jehová.

Ez 28:24 Nunca más habrá para la casa de Israel zarza punzante ni aguijón que le cause dolor, infligido por cuantos la rodean y la menosprecian. Y sabrán que Yo soy el Señor Jehová.

Ez 28:25 Así dice el Señor Jehová: Cuando recoja a la casa de Israel de los pueblos de entre los cuales están esparcidos, y me santifique en ellos ante los ojos de las naciones, entonces morarán en su tierra, la cual di a Mi siervo Jacob.

Ez 28:26 Habitarán en ella seguros, edificarán casas y plantarán viñas. Morarán confiadamente cuando Yo ejecute juicios contra todos los que a su alrededor la menosprecian, y sabrán que Yo soy Jehová su Dios.

EZEQUIEL 27 EZEQUIEL 29

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EZEQUIEL 29 Versión Recobro

EZEQUIEL 29



Ez 29:1 En el año décimo, en el mes décimo, a los doce días del mes, vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 29:2 Hijo de hombre, pon tu rostro contra Faraón, rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto.

Ez 29:3 Habla y di: Así dice el Señor Jehová:
He aquí, Yo estoy contra ti, / Faraón, rey de Egipto, / el gran monstruo que yace / en medio de las corrientes de su Nilo, / el cual dijo: Mío es el Nilo; / pues yo mismo lo hice para mí.

Ez 29:4 Mas Yo pondré garfios en tus quijadas, / y haré que se peguen los peces de las corrientes de tu Nilo a tus escamas; / te sacaré de en medio de las corrientes de tu Nilo, / y todos los peces de las corrientes de tu Nilo saldrán pegados a tus escamas.

Ez 29:5 Te echaré en el desierto, / a ti y a todos los peces de las corrientes de tu Nilo. / En el campo abierto caerás; / no serás recogido ni reunido. / A las bestias de la tierra / y a las aves del cielo / te he dado por comida,

Ez 29:6 para que todos los habitantes de Egipto sepan que Yo soy Jehová, / por cuanto fueron cayado de caña para la casa de Israel.

Ez 29:7 Cuando te tomaron por la mano, / te quebraste y les rompiste todo el hombro; / y cuando se apoyaron en ti, / te quebraste y les hiciste estremecer todos sus lomos.

Ez 29:8 Por tanto, así dice el Señor Jehová, voy a llevar sobre ti espada, y exterminaré de ti a hombres y bestias.

Ez 29:9 La tierra de Egipto se convertirá en desolación y ruina, y sabrán que Yo soy Jehová. Por cuanto ha dicho: El Nilo es mío, y yo lo hice.

Ez 29:10 Por tanto, he aquí, Yo estoy contra ti y contra las corrientes de tu Nilo, y haré de la tierra de Egipto una ruina completa y una desolación, desde Migdol hasta Sevene, incluso hasta el límite de Etiopía.

Ez 29:11 No pasará por ella pie humano, ni siquiera pie de animal pasará por ella; no será habitada por cuarenta años.

Ez 29:12 Haré de la tierra de Egipto una desolación entre los países desolados, y por cuarenta años sus ciudades serán las más desoladas entre las ciudades arruinadas. Y esparciré a los egipcios entre las naciones y los dispersaré por los países.

Ez 29:13 Porque así dice el Señor Jehová: Al fin de cuarenta años recogeré a los egipcios de entre los pueblos entre los cuales han sido esparcidos;

Ez 29:14 y restauraré de su cautividad a Egipto, y los llevaré a la tierra de Patros, a la tierra de su origen. Y allí serán un reino humilde.

Ez 29:15 Será el más humilde de los reinos. Nunca más se elevará sobre las naciones; y los disminuiré para que no vuelvan a regir a las naciones.

Ez 29:16 Y no será ya más la confianza de la casa de Israel, sino algo que les haga recordar la iniquidad de haberse vuelto a ellos. Entonces sabrán que Yo soy el Señor Jehová.

Ez 29:17 Y en el año veintisiete, en el mes primero, el día primero del mes, vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 29:18 Hijo de hombre, Nabucadrezar, rey de Babilonia, hizo a su ejército prestar un arduo servicio contra Tiro. Toda cabeza quedó calva, y todo hombro desollado. Mas ni él ni su ejército recibió salario de Tiro por el servicio que prestó contra ella.

Ez 29:19 Por tanto, así dice el Señor Jehová: Voy a dar la tierra de Egipto a Nabucadrezar, rey de Babilonia; y él se llevará su multitud, tomará sus despojos y arrebatará su botín, y esto será la paga para su ejército.

Ez 29:20 Le he dado la tierra de Egipto como recompensa de trabajo, porque trabajaron para Mí, declara el Señor Jehová.

Ez 29:21 En aquel día haré retoñar un cuerno para la casa de Israel, y te haré abrir la boca en medio de ellos. Entonces sabrán que Yo soy Jehová.

EZEQUIEL 28 EZEQUIEL 30

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EZEQUIEL 3 Versión Recobro

EZEQUIEL 3



Ez 3:1 Luego me dijo: Hijo de hombre, come lo que halles; come este rollo, y ve, habla a la casa de Israel.

Ez 3:2 Entonces abrí mi boca, y Él me dio a comer aquel rollo.

Ez 3:3 Me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre y llena tus partes internas de este rollo que Yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca como miel en su dulzura.

Ez 3:4 Luego me dijo: Hijo de hombre, ve a la casa de Israel y háblales con Mis palabras.

Ez 3:5 Porque no eres enviado a pueblo de habla extraña ni de lengua incomprensible, sino a la casa de Israel;

Ez 3:6 no a muchos pueblos de habla extraña ni de lengua incomprensible, cuyas palabras no puedas entender. Si a ellos te enviara, ellos te oirían;

Ez 3:7 mas la casa de Israel no te quiere oír, porque no me quiere oír a Mí, porque toda la casa de Israel es obstinada y de duro corazón.

Ez 3:8 Ahora hago tu rostro tan duro como los rostros de ellos, y tu frente tan dura como sus frentes.

Ez 3:9 Como adamante, más duro que el pedernal, hago tu frente; no los temas ni desmayes delante de sus rostros, porque son casa rebelde.

Ez 3:10 Además, me dijo: Hijo de hombre, toma en tu corazón todas Mis palabras que Yo te hablaré, y óyelas con tus oídos.

Ez 3:11 Y ve a los de la cautividad, a los hijos de tu pueblo, y háblales y diles: Así dice el Señor Jehová; ya sea que oigan o no oigan.

Ez 3:12 Luego el Espíritu me levantó, y oí detrás de mí el estruendo de un gran temblor, diciendo: ¡Bendita sea la gloria de Jehová desde Su lugar!

Ez 3:13 también el sonido de las alas de los seres vivientes que se tocaban una con la otra, el sonido de las ruedas junto a ellos y el estruendo de un gran temblor.

Ez 3:14 El Espíritu me levantó, y me llevó; y fui en amargura, en el furor de mi espíritu, y la mano de Jehová era fuerte sobre mí.

Ez 3:15 Y llegué a los de la cautividad en Tel-abib que moraban junto al río Quebar; y allí donde ellos moraban, estuve sentado durante siete días atónito entre ellos.

Ez 3:16 Aconteció que al cabo de siete días vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 3:17 Hijo de hombre, Yo te he puesto por centinela a la casa de Israel, y oirás la palabra de Mi boca y les advertirás de Mi parte.

Ez 3:18 Cuando Yo diga al malvado: De cierto morirás, y tú no le amonestes ni le hables, para que el malvado sea advertido de su mal camino a fin de que viva, el malvado morirá por su iniquidad, pero Yo demandaré su sangre de tu mano.

Ez 3:19 Pero si tú amonestas al malvado, y él no se convierte de su maldad ni de su mal camino, él morirá por su iniquidad y tú habrás librado tu alma.

Ez 3:20 Cuando el justo se aparte de su justicia y cometa iniquidad, y Yo ponga tropiezo delante de él, él morirá. Puesto que no le amonestaste, en su pecado morirá, y las obras justas que había hecho no vendrán en memoria; mas su sangre demandaré de tu mano.

Ez 3:21 Y si amonestas al justo para que el justo no peque, y él no peca, de cierto vivirá, porque fue amonestado; y tú habrás librado tu alma.

Ez 3:22 Vino allí la mano de Jehová sobre mí; y Él me dijo: Levántate, sal a la llanura, y allí te hablaré.

Ez 3:23 Entonces me levanté y salí a la llanura. Y allí estaba la gloria de Jehová, como la gloria que había visto junto al río Quebar; y me postré sobre mi rostro.

Ez 3:24 Luego entró el Espíritu en mí e hizo que me pusiera en pie; y Él habló conmigo y me dijo: Ve, enciérrate dentro de tu casa.

Ez 3:25 En cuanto a ti, hijo de hombre, he aquí que pondrán sobre ti cuerdas, y con ellas te atarán, de modo que no podrás salir entre ellos.

Ez 3:26 Haré que se te pegue la lengua al paladar, de modo que quedarás mudo y no serás para ellos varón que reprende; porque son casa rebelde.

Ez 3:27 Pero cuando Yo hable contigo, abriré tu boca, y les dirás: Así dice el Señor Jehová: El que oye, que oiga; y el que rehúsa oír, que rehúse; porque casa rebelde son.

EZEQUIEL 2 EZEQUIEL 4

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EZEQUIEL 30 Versión Recobro

EZEQUIEL 30



Ez 30:1 Vino a mí otra vez palabra de Jehová, diciendo:

Ez 30:2 Hijo de hombre, profetiza y di: Así dice el Señor Jehová:
¡Aullad! ¡Ay de aquel día!

Ez 30:3 Porque se acerca el día, el día de Jehová se acerca; / será día de nubes, día de aciago destino para las naciones.

Ez 30:4 Vendrá espada sobre Egipto, / y habrá angustia en Etiopía / cuando caigan los heridos en Egipto; / tomarán su multitud, / y serán derribados sus fundamentos.

Ez 30:5 Etiopía, Fut, Lud, toda Arabia, Libia y todos los hijos de la tierra del pacto caerán a espada con ellos.

Ez 30:6 Así dice Jehová:
Caerán los que apoyan a Egipto, / y el orgullo de su poderío bajará; / caerán a espada en ella / desde Migdol hasta Sevene, / declara el Señor Jehová.

Ez 30:7 Quedarán desolados entre países desolados, y sus ciudades serán las más desoladas entre las ciudades arruinadas.

Ez 30:8 Y sabrán que Yo soy Jehová, cuando prenda fuego a Egipto y sean destruidos todos sus ayudadores.

Ez 30:9 En aquel día saldrán mensajeros de delante de Mí en naves, para espantar a los etíopes confiados, y habrá angustia entre ellos como en el día de Egipto. Porque he aquí que viene.

Ez 30:10 Así dice el Señor Jehová: Haré cesar la multitud de Egipto por mano de Nabucadrezar, rey de Babilonia.

Ez 30:11 Él, y con él su pueblo, los más despiadados de las naciones, serán traídos para destruir la tierra; desenvainarán sus espadas contra Egipto y llenarán de muertos la tierra.

Ez 30:12 Secaré las corrientes del Nilo, y venderé la tierra en manos de malvados, y por mano de extranjeros asolaré la tierra y cuanto hay en ella. Yo, Jehová, he hablado.

Ez 30:13 Así dice el Señor Jehová: Destruiré también los ídolos y acabaré con las imágenes de Menfis; y ya no habrá príncipe de la tierra de Egipto, y en la tierra de Egipto infundiré temor.

Ez 30:14 Asolaré a Patros, prenderé fuego a Zoán y ejecutaré juicios contra Tebas.

Ez 30:15 Derramaré Mi ira sobre Sin, la fortaleza de Egipto; y exterminaré a la multitud de Tebas.

Ez 30:16 Prenderé fuego a Egipto; Sin se retorcerá en angustia, en Tebas se abrirá brecha, y Menfis tendrá adversarios diariamente.

Ez 30:17 Los jóvenes de On y de Pi-beset caerán a espada, y estas ciudades irán al cautiverio.

Ez 30:18 En Tafnes también se retirará el día, cuando quebrante Yo allí los yugos de Egipto, y cesará en ella la soberbia de su poderío; ella estará cubierta de nube, y sus hijas irán al cautiverio.

Ez 30:19 Ejecutaré, pues, juicios contra Egipto, y sabrán que Yo soy Jehová.

Ez 30:20 Y en el año undécimo, en el mes primero, el día siete del mes, vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 30:21 Hijo de hombre, he quebrado el brazo de Faraón, rey de Egipto; y he aquí que no ha sido vendado para ponerle medicinas, ni le ha sido puesto un vendaje para ligarlo, a fin de fortalecerlo para empuñar la espada.

Ez 30:22 Por tanto, así dice el Señor Jehová: He aquí que estoy contra Faraón, rey de Egipto, y quebraré ambos brazos suyos, tanto el fuerte como el fracturado; y haré que la espada se le caiga de la mano.

Ez 30:23 Esparciré a los egipcios entre las naciones y los dispersaré por los países.

Ez 30:24 Fortaleceré los brazos del rey de Babilonia y pondré Mi espada en su mano, mas quebraré los brazos de Faraón, y delante de aquél gemirá con gemidos de herido de muerte.

Ez 30:25 Y fortaleceré los brazos del rey de Babilonia, y los brazos de Faraón caerán; y sabrán que Yo soy Jehová, cuando Yo ponga Mi espada en la mano del rey de Babilonia, y él la extenderá sobre la tierra de Egipto.

Ez 30:26 Esparciré a los egipcios entre las naciones y los dispersaré por los países. Entonces sabrán que Yo soy Jehová.

EZEQUIEL 29 EZEQUIEL 31

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EZEQUIEL 31 Versión Recobro

EZEQUIEL 31



Ez 31:1 Y en el año undécimo, en el mes tercero, el día primero del mes, vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 31:2 Hijo de hombre, di a Faraón, rey de Egipto, y a su multitud:
¿A quién eres semejante en tu grandeza?

Ez 31:3 He aquí, Asiria era un cedro en el Líbano, / de hermosas ramas, espesa sombra / y gran altura, / y su copa estaba entre denso ramaje.

Ez 31:4 Las aguas lo nutrieron, / y los hondos manantiales lo hicieron crecer; / sus ríos corrían alrededor / del lugar donde estaba plantado, / y enviaba sus acequias / a todos los árboles del campo.

Ez 31:5 Por tanto, se encumbró su altura / sobre todos los árboles del campo, / se multiplicó su ramaje, / y se alargaron sus ramas, / extendiéndose a causa de las abundantes aguas.

Ez 31:6 Todas las aves del cielo / hacían nido en su ramaje, / debajo de sus ramas parían / todas las bestias del campo, / y a su sombra / habitaban todas las grandes naciones.

Ez 31:7 Era, pues, hermoso en su grandeza, / en la extensión de sus ramas, / porque sus raíces estaban junto a aguas abundantes.

Ez 31:8 Los cedros no lo podían cubrir en el huerto de Dios; / los cipreses no podían compararse con su ramaje, / ni los plátanos de sombra igualaban sus ramas; / ningún árbol en el huerto de Dios podía compararse a él en su hermosura.

Ez 31:9 Lo hice hermoso / con la multitud de sus ramas, / de modo que todos los árboles del Edén, / que estaban en el huerto de Dios, lo envidiaban.

Ez 31:10 Por tanto, así dice el Señor Jehová: Por ser encumbrado en altura —puso su copa entre denso ramaje, y su corazón se ha enaltecido con su altura—,

Ez 31:11 Yo lo entregaré en manos del poderoso de las naciones, que ciertamente lo tratará a su gusto. Lo he echado fuera conforme a su maldad.

Ez 31:12 Y extranjeros, los más despiadados de las naciones, lo cortaron y lo dejaron en los montes, y sus ramas han caído por todos los valles, y su ramaje ha sido quebrado junto a todos los barrancos de la tierra; se han apartado de su sombra todos los pueblos de la tierra y lo dejaron.

Ez 31:13 Sobre su tronco caído / morarán todas las aves del cielo, / y sobre sus ramas / estarán todas las bestias del campo.

Ez 31:14 Esto es para que no se exalte en su altura ninguno de los árboles bien regados al poner su copa entre denso ramaje, ni se ponga ninguno de los árboles bien regados junto a ellos en su altura; porque todos han sido entregados a la muerte, a lo más profundo de la tierra, entre los hijos de los hombres que descienden a la fosa.

Ez 31:15 Así dice el Señor Jehová: El día que descendió al Seol, hice hacer duelo; por él hice cubrir los manantiales hondos; detuve sus ríos, y las aguas inmensas fueron detenidas. También hice que el Líbano se enlutara por él, y todos los árboles del campo se marchitaron por él.

Ez 31:16 Con el estruendo de su caída hice temblar a las naciones, cuando lo hice bajar al Seol con los que descienden a la fosa. Y todos los árboles del Edén, los escogidos y los mejores del Líbano, todos los que beben aguas, fueron consolados en lo más profundo de la tierra.

Ez 31:17 También ellos descendieron con él al Seol, a los muertos a espada, sí, a los que fueron su brazo, los que habitaban bajo su sombra en medio de las naciones.

Ez 31:18 ¿A quién, pues, eres semejante en gloria y en grandeza, entre los árboles del Edén? Sin embargo, derribado serás con los árboles del Edén a lo más profundo de la tierra; entre los incircuncisos yacerás, con los muertos a espada. Éste es Faraón y toda su multitud, declara el Señor Jehová.

EZEQUIEL 30 EZEQUIEL 32

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EZEQUIEL 32 Versión Recobro

EZEQUIEL 32



Ez 32:1 Y en el año duodécimo, en el mes duodécimo, el día primero del mes, vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 32:2 Hijo de hombre, eleva una lamentación sobre Faraón, rey de Egipto, y dile:
Te comparaste con un león de las naciones, / mas eres como monstruo en los mares; / prorrumpías en tus ríos, / enturbiabas las aguas con tus pies / y ensuciabas sus ríos.

Ez 32:3 Así dice el Señor Jehová:
Yo extenderé sobre ti Mi red / con compañía de muchos pueblos, / y te harán subir en Mi red barredera.

Ez 32:4 Te dejaré en tierra; / te echaré en campo abierto, / y haré que se posen sobre ti todas las aves del cielo, / y saciaré de ti a las bestias de toda la tierra.

Ez 32:5 Pondré tus carnes sobre los montes / y llenaré los valles con tu cadáver.

Ez 32:6 También haré que la tierra se empape de tu sangre derramada / hasta los montes; / y los barrancos se llenarán de ti.

Ez 32:7 Y cuando te haya extinguido, / cubriré los cielos y haré oscurecer sus estrellas; / el sol cubriré con nublado, / y la luna no dará su luz.

Ez 32:8 Todas las lumbreras del cielo / haré oscurecer sobre ti / y pondré tinieblas sobre tu tierra, / declara el Señor Jehová.

Ez 32:9 También traeré angustia al corazón de muchos pueblos, cuando lleve noticias de tu destrucción entre las naciones, a los países que no conociste.

Ez 32:10 Sí, dejaré atónitos a muchos pueblos por causa tuya, y sus reyes se estremecerán sobremanera a causa de ti, cuando Yo blanda Mi espada ante ellos; también temblarán constantemente, cada uno por su propia vida, en el día de tu caída.

Ez 32:11 Porque así dice el Señor Jehová: La espada del rey de Babilonia vendrá sobre ti.

Ez 32:12 Con las espadas de los fuertes, / todos ellos los despiadados de las naciones, / haré caer tu multitud; / devastarán la soberbia de Egipto, / y toda su multitud será destruida.

Ez 32:13 También todas sus bestias destruiré / de junto a las aguas abundantes; / ya no las enturbiará pie humano, / ni pezuña de bestia las enturbiará.

Ez 32:14 Entonces aclararé sus aguas, / y haré correr sus ríos como aceite, declara el Señor Jehová.

Ez 32:15 Cuando convierta en desolación la tierra de Egipto, / una tierra despojada de lo que la llenaba, / cuando hiera a todos sus habitantes, / sabrán que Yo soy Jehová.

Ez 32:16 Ésta es la lamentación que cantarán. Las hijas de las naciones la cantarán; sobre Egipto y sobre toda su multitud la cantarán, declara el Señor Jehová.

Ez 32:17 En el año duodécimo, a los quince días del mes, vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 32:18 Hijo de hombre, plañe por la multitud de Egipto, y hazle bajar, a ella y a las hijas de las naciones poderosas, a lo más profundo de la tierra, con los que descienden a la fosa.

Ez 32:19 ¿A quién superas en hermosura? Desciende y yace con los incircuncisos.

Ez 32:20 Entre los muertos a espada caerán; a la espada es entregada. Arrástrala a ella y a todas sus multitudes.

Ez 32:21 De en medio del Seol los fuertes entre los poderosos le hablarán a él y a sus aliados; ellos han descendido; yacen tranquilos, los incircuncisos, muertos a espada.

Ez 32:22 Allí están Asiria y toda su compañía con sus sepulcros en derredor. Todos ellos muertos, caídos a espada,

Ez 32:23 cuyos sepulcros fueron puestos en las partes más profundas de la fosa, y su compañía está por los alrededores de su sepulcro: todos ellos muertos, caídos a espada, los cuales sembraron terror en la tierra de los vivientes.

Ez 32:24 Allí están Elam y toda su multitud por los alrededores de su sepulcro: todos ellos muertos, caídos a espada, los cuales han descendido incircuncisos a lo más profundo de la tierra, quienes sembraron su terror en la tierra de los vivientes y llevaron su ignominia con los que descienden a la fosa.

Ez 32:25 En medio de los muertos le pusieron lecho con toda su multitud; a sus alrededores están sus sepulcros: todos ellos incircuncisos, muertos a espada. Aunque su terror fue sembrado en la tierra de los vivientes, ahora llevan su ignominia con los que descienden a la fosa. Fueron puestos en medio de los muertos.

Ez 32:26 Allí están Mesec, Tubal y toda su multitud; sus sepulcros están en sus alrededores: todos ellos incircuncisos, muertos a espada. Aunque habían sembrado su terror en la tierra de los vivientes,

Ez 32:27 no yacerán con los poderosos incircuncisos que cayeron, los cuales descendieron al Seol con sus armas de guerra, con sus espadas puestas debajo de sus cabezas y sus iniquidades sobre sus huesos, aunque fueron terror de poderosos en la tierra de los vivientes.

Ez 32:28 Tú, pues, serás quebrantado entre los incircuncisos y yacerás con los muertos a espada.

Ez 32:29 Allí está Edom, sus reyes y todos sus príncipes, los cuales con su poder fueron puestos con los muertos a espada; se acostarán con los incircuncisos y con los que descienden a la fosa.

Ez 32:30 Allí están los príncipes del norte, todos ellos, y todos los sidonios, que descendieron con los muertos; están avergonzados a pesar del terror que sembraron con su poder. Yacen también incircuncisos con los muertos a espada y llevan su vergüenza con los que descienden a la fosa.

Ez 32:31 Faraón los verá y será consolado sobre toda su multitud, Faraón y todo su ejército, muerto a espada, declara el Señor Jehová.

Ez 32:32 Porque Yo puse su terror en la tierra de los vivientes, y se le hará yacer entre los incircuncisos, con los muertos a espada, a Faraón y a toda su multitud, declara el Señor Jehová.

EZEQUIEL 31 EZEQUIEL 33

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EZEQUIEL 33 Versión Recobro

EZEQUIEL 33



Ez 33:1 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 33:2 Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo y diles: Cuando traiga Yo espada sobre una tierra, y el pueblo de la tierra tome a un hombre de entre ellos y lo ponga por centinela,

Ez 33:3 y él vea venir la espada sobre la tierra, toque la trompeta y avise al pueblo;

Ez 33:4 entonces cualquiera que oiga el sonido de la trompeta y no se dé por advertido, si viene la espada y se lo lleva, su sangre será sobre su cabeza.

Ez 33:5 Oyó el sonido de la trompeta, pero no se dio por advertido: su sangre será sobre él; mientras que si hubiera hecho caso, habría librado su alma.

Ez 33:6 Pero si el centinela ve venir la espada y no toca la trompeta, y el pueblo no es advertido, y viniendo la espada se lleva a uno de ellos, éste será quitado por causa de su iniquidad, pero demandaré su sangre de mano del centinela.

Ez 33:7 A ti, pues, oh hijo de hombre, te puse por centinela a la casa de Israel; por tanto, cuando oigas la palabra de Mi boca, adviérteles de Mi parte.

Ez 33:8 Cuando Yo diga al malvado: Oh malvado, de cierto morirás, y tú no hablas para que se guarde el malvado de su camino, el malvado morirá en su iniquidad, pero Yo demandaré su sangre de tu mano.

Ez 33:9 Pero si tú adviertes al malvado de su camino para que se aparte de él, y él no se aparta de su camino, morirá en su iniquidad, y tú habrás librado tu alma.

Ez 33:10 Y tú, hijo de hombre, di a la casa de Israel: Esto es lo que habláis, diciendo: Nuestras transgresiones y nuestros pecados están sobre nosotros, y por causa de ellos somos consumidos. ¿Cómo, pues, viviremos?

Ez 33:11 Diles: Vivo Yo, declara el Señor Jehová, que no me complazco en la muerte del malvado, sino en que se vuelva el malvado de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; pues, ¿por qué habéis de morir, oh casa de Israel?

Ez 33:12 Y tú, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no lo librará el día de su transgresión, y la maldad del malvado no le será tropiezo el día que se vuelva de su maldad. El justo no podrá vivir simplemente por causa de su justicia el día que peque.

Ez 33:13 Cuando Yo diga del justo: De cierto vivirá, pero él, confiado en su justicia, practica iniquidad, ninguna de sus obras justas será recordada. En cuanto a su iniquidad que practicó, en ella morirá.

Ez 33:14 Una vez más, cuando yo diga al malvado: De cierto morirás, pero luego él se convierte de su pecado y practica el derecho y la justicia

Ez 33:15 si el malvado devuelve la prenda, restituye lo que ha robado, camina en los estatutos de la vida, no practica iniquidad—, vivirá ciertamente; no morirá.

Ez 33:16 Ninguno de sus pecados que ha cometido le será recordado; ha practicado el derecho y la justicia; ciertamente vivirá.

Ez 33:17 Pero los hijos de tu pueblo dicen: No es recto el camino del Señor; pero el camino de ellos es el que no es recto.

Ez 33:18 Cuando el justo se vuelva de su justicia y practique iniquidad, morirá por ello.

Ez 33:19 Y cuando el malvado se vuelva de su maldad y practique el derecho y la justicia, vivirá por ello.

Ez 33:20 Mas decís: No es recto el camino del Señor. Oh casa de Israel, Yo os juzgaré a cada uno conforme a sus caminos.

Ez 33:21 Y en el año duodécimo de nuestro cautiverio, en el mes décimo, a los cinco días del mes, vino a mí uno que había escapado de Jerusalén, diciendo: La ciudad ha sido conquistada.

Ez 33:22 Ahora bien, la mano de Jehová había venido sobre mí en la tarde, antes que llegara el que había escapado; y Él había abierto mi boca antes que éste llegara a mí por la mañana. Por tanto, mi boca se abrió, y dejé de estar mudo.

Ez 33:23 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 33:24 Hijo de hombre, los que habitan aquellos lugares arruinados en la tierra de Israel hablan, diciendo: Abraham era una sola persona, y se le dio la tierra en heredad; mas nosotros somos muchos; ciertamente a nosotros se nos ha dado la tierra en heredad.

Ez 33:25 Por eso, diles: Así dice el Señor Jehová: Coméis carne con sangre, a vuestros ídolos alzáis vuestros ojos y derramáis sangre. ¿Acaso poseeréis vosotros la tierra?

Ez 33:26 Vosotros confiáis en vuestra espada, cometéis abominaciones y contamináis cada cual a la mujer de su prójimo, ¿y habréis de poseer la tierra?

Ez 33:27 Les dirás así: Así dice el Señor Jehová: Vivo Yo, que ciertamente los que están en los lugares arruinados caerán a espada, y al que está en campo abierto entregaré a las bestias para que lo devoren, y los que están en las fortalezas y en las cuevas, de peste morirán.

Ez 33:28 Y convertiré la tierra en desolación y en desierto, y cesará la soberbia de su fuerza; los montes de Israel serán asolados, y nadie pasará por ellos.

Ez 33:29 Entonces sabrán que Yo soy Jehová, cuando convierta la tierra en desolación y en desierto, por causa de todas sus abominaciones que han cometido.

Ez 33:30 Y tú, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo hablan de ti junto a las paredes y a las entradas de las casas, y se hablan uno a otro, cada uno a su hermano, diciendo: Venid ahora, y oíd qué palabra procede de Jehová.

Ez 33:31 Y vienen a ti tal como viene el pueblo, y ellos se sientan delante de ti como pueblo Mío, y oyen tus palabras, pero no las ponen por obra; porque con sus bocas muestran mucho amor, pero el corazón de ellos anda en pos de sus ganancias.

Ez 33:32 Y he aquí que tú eres para ellos como la canción agradable de uno que tiene una voz hermosa y toca bien un instrumento; porque ellos oyen tus palabras, pero no las ponen por obra.

Ez 33:33 Cuando esto suceda, he aquí que ya sucede, entonces sabrán que hubo profeta entre ellos.

EZEQUIEL 32 EZEQUIEL 34

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EZEQUIEL 34 Versión Recobro

EZEQUIEL 34



Ez 34:1 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 34:2 Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel, profetiza y diles a los pastores: Así dice el Señor Jehová: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben apacentar los pastores a las ovejas?

Ez 34:3 Coméis la grosura, os vestís de la lana y la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas.

Ez 34:4 No habéis fortalecido a las débiles ni habéis curado a la enferma; no habéis vendado a la quebrantada, no habéis hecho volver a la ahuyentada ni habéis buscado a la perdida, sino que con fuerza y con rigor os habéis enseñoreado de ellas.

Ez 34:5 Han sido dispersadas por falta de pastor y se han convertido en alimento para todas las bestias del campo; se han dispersado.

Ez 34:6 Mis ovejas andaban errantes por todos los montes y sobre todo collado alto. Sí, por toda la faz de la tierra fueron esparcidas Mis ovejas; no hubo quien las buscara ni quien preguntara por ellas.

Ez 34:7 Por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová.

Ez 34:8 Vivo Yo, declara el Señor Jehová, que por cuanto Mis ovejas se han convertido en presa, y Mis ovejas se han convertido en alimento para todas las bestias del campo por falta de pastor, ni Mis pastores buscaron a Mis ovejas, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos y no apacentaron a Mis ovejas;

Ez 34:9 por eso, oh pastores, oíd palabra de Jehová:

Ez 34:10 Así dice el Señor Jehová: He aquí, Yo estoy contra los pastores: demandaré Mis ovejas de su mano y haré que dejen de apacentar las ovejas; ya no se apacentarán más los pastores a sí mismos, sino que Yo libraré Mis ovejas de sus bocas, para que no les sean más por comida.

Ez 34:11 Porque así dice el Señor Jehová: Yo, Yo mismo iré en pos de Mis ovejas y las buscaré.

Ez 34:12 Como busca su rebaño el pastor el día que está en medio de sus ovejas dispersas, así buscaré Mis ovejas; las libraré de todos los lugares en que han sido dispersadas en día de nubes y de densas tinieblas.

Ez 34:13 Yo las sacaré de los pueblos, las juntaré de los países, las traeré a su propia tierra y las apacentaré en los montes de Israel, junto a los arroyos, y en todos los lugares habitados del país.

Ez 34:14 En buenos pastos las apacentaré, y en los montes de las alturas de Israel estará su morada; allí se acostarán en buena morada, y en ricos pastos pacerán sobre los montes de Israel.

Ez 34:15 Yo mismo pastorearé Mis ovejas, y las haré recostar, declara el Señor Jehová.

Ez 34:16 Yo buscaré a la perdida, haré volver a la ahuyentada, vendaré la quebrantada y fortaleceré a la enferma; pero a la engordada y a la fuerte destruiré: las apacentaré con sentencias justas.

Ez 34:17 Y en cuanto a vosotras, oh rebaño Mío, así dice el Señor Jehová: Yo juzgaré entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos.

Ez 34:18 ¿No os basta con pacer en buenos pastos, sino que también holláis con vuestros pies lo que de vuestros pastos queda, y cuando bebéis las aguas claras, enturbiáis con vuestros pies las que quedaron?

Ez 34:19 Entretanto, Mis ovejas tienen que comer lo que habéis hollado con vuestros pies y tienen que beber lo que con vuestros pies habéis enturbiado.

Ez 34:20 Por tanto, así les dice el Señor Jehová: He aquí, Yo mismo voy a juzgar entre la oveja engordada y la oveja flaca.

Ez 34:21 Por cuanto empujasteis con el costado y con el hombro, y acorneaste con vuestros cuernos a todas las débiles hasta dispersarlas fuera,

Ez 34:22 Yo rescataré Mis ovejas, y nunca más serán presa; juzgaré entre oveja y oveja.

Ez 34:23 Y pondré sobre ellas un solo Pastor, Mi Siervo David, y Él las apacentará; las apacentará y Él será su Pastor.

Ez 34:24 Y Yo, Jehová, seré el Dios de ellos, y Mi Siervo David será Príncipe en medio de ellos. Yo, Jehová, he hablado.

Ez 34:25 Haré con ellos pacto de paz, y quitaré de la tierra las malas bestias, de modo que ellos moren en el desierto con seguridad y duerman en los bosques.

Ez 34:26 Y haré de ellos y de los lugares alrededor de Mi collado una bendición, y haré descender lluvias a su tiempo; serán lluvias de bendición.

Ez 34:27 Los árboles del campo darán su fruto, y la tierra dará su aumento, y estarán seguros en su tierra; entonces sabrán que Yo soy Jehová, cuando rompa las varas de su yugo y los libre de mano de los que los esclavizaron.

Ez 34:28 Ya no serán más presa de las naciones ni las bestias de la tierra los devorarán, sino que habitarán con seguridad, y no habrá quien los espante.

Ez 34:29 Y levantaré para ellos un plantío de renombre, y nunca más serán consumidos de hambre en la tierra ni llevarán más la ignominia de las naciones.

Ez 34:30 Así sabrán que Yo, Jehová su Dios, estoy con ellos, y que ellos, la casa de Israel, son pueblo Mío, declara el Señor Jehová.

Ez 34:31 Y sois rebaño Mío, ovejas de Mis pastos; hombres sois, y Yo soy vuestro Dios, declara el Señor Jehová.

EZEQUIEL 33 EZEQUIEL 35

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EZEQUIEL 35 Versión Recobro

EZEQUIEL 35



Ez 35:1 Además vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 35:2 Hijo de hombre, pon tu rostro contra el monte Seir y profetiza contra él,

Ez 35:3 y dile: Así dice el Señor Jehová:
He aquí, Yo estoy contra ti, oh monte Seir; / extenderé Mi mano contra ti / y te convertiré en desolación y en desierto.

Ez 35:4 Asolaré tus ciudades, / y quedarás desolado; / y sabrás que Yo soy Jehová.

Ez 35:5 Por cuanto tuviste enemistad perpetua y entregaste a los hijos de Israel al poder de la espada en el tiempo de su calamidad, en el tiempo del castigo final,

Ez 35:6 por eso, vivo Yo, declara el Señor Jehová, a sangre te destinaré, y sangre te perseguirá; ya que no has aborrecido el derramamiento de sangre, el derramamiento de sangre te perseguirá.

Ez 35:7 Así convertiré el monte Seir en desierto y en desolación, y cortaré de él al que pase por allí y al que vuelva.

Ez 35:8 Llenaré sus montes de sus muertos; en tus collados, en tus valles y en todos tus barrancos caerán los muertos a espada.

Ez 35:9 Te convertiré en una desolación perpetua, y tus ciudades no serán habitadas; y sabréis que Yo soy Jehová.

Ez 35:10 Por cuanto has dicho: Estas dos naciones y estos dos países serán míos, y los poseeremos —aunque Jehová estaba allí—;

Ez 35:11 por tanto, vivo Yo, declara el Señor Jehová, Yo trataré contigo conforme a tu ira y conforme a tus celos, que mostraste a causa de tu odio contra ellos, y me daré a conocer entre ellos, cuando te juzgue.

Ez 35:12 Y sabrás que Yo, Jehová, he oído todas tus injurias que proferiste contra los montes de Israel, diciendo: Están desolados; nos han sido dados para que los devoremos.

Ez 35:13 Y os engrandecisteis contra Mí con vuestra boca, y multiplicasteis contra Mí vuestras palabras. Yo lo oí.

Ez 35:14 Así dice el Señor Jehová: Cuando toda la tierra se regocije, Yo te haré una desolación.

Ez 35:15 Como te regocijaste sobre la heredad de la casa de Israel, porque fue asolada, así te haré a ti. Quedaréis desolados, oh monte Seir y todo Edom, toda la tierra. Entonces sabrán que Yo soy Jehová.

EZEQUIEL 34 EZEQUIEL 36

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EZEQUIEL 36 Versión Recobro

EZEQUIEL 36



Ez 36:1 Y tú, hijo de hombre, profetiza a los montes de Israel y di: oh montes de Israel, oíd palabra de Jehová.

Ez 36:2 Así dice el Señor Jehová: Por cuanto el enemigo ha dicho contra vosotros: ¡Ajá! ¡Incluso los antiguos lugares altos han pasado a ser posesión nuestra!

Ez 36:3 Profetiza, por tanto, y di: Así dice el Señor Jehová: Por eso, porque os han asolado y aplastado por todos lados para que fueseis posesión del remanente de las naciones, y se os ha hecho caer en boca de habladores y ser la calumnia del pueblo;

Ez 36:4 por tanto, oh montes de Israel, oíd palabra del Señor Jehová. Así dice el Señor Jehová a los montes y a los collados, a los barrancos y a los valles, a las ruinas desoladas y a las ciudades desamparadas, que fueron puestas por botín y escarnio para el remanente de las naciones alrededor;

Ez 36:5 por eso, así dice el Señor Jehová: Ciertamente he hablado en el fuego de Mis celos contra el remanente de las naciones, y contra Edom, todos los cuales se han apropiado para sí de Mi tierra como posesión con el gozo de todo su corazón, con desprecio de alma, para dejarla como pastizal y botín.

Ez 36:6 Por tanto, profetiza sobre la tierra de Israel, y di a los montes y a los collados, a los barrancos y a los valles: Así dice el Señor Jehová: He aquí, en Mis celos y en Mi ira he hablado, por cuanto habéis llevado la ignominia de las naciones.

Ez 36:7 Por tanto, así dice el Señor Jehová: Yo juro, diciendo: Ciertamente las naciones que os rodean han de llevar su propia ignominia.

Ez 36:8 Mas vosotros, oh montes de Israel, echaréis vuestras ramas y llevaréis vuestro fruto para Mi pueblo Israel, porque están a punto de llegar.

Ez 36:9 Pues he aquí que Yo estoy por vosotros, y a vosotros me volveré, y seréis labrados y sembrados;

Ez 36:10 y haré multiplicar sobre vosotros hombres, a toda la casa de Israel, toda ella. Las ciudades también serán habitadas, y serán reedificados los lugares desolados.

Ez 36:11 También multiplicaré sobre vosotros hombres y bestias, y ellos aumentarán y fructificarán; y haré que seáis habitados como lo fuisteis anteriormente, y os haré mayor bien que en vuestros principios. Entonces sabréis que Yo soy Jehová.

Ez 36:12 Sí, haré andar hombres sobre vosotros, a Mi pueblo Israel. Tomarán posesión de ti, y les serás por heredad, y nunca más les privarás de sus hijos.

Ez 36:13 Así dice el Señor Jehová: Por cuanto dicen de vosotros: Tierra devoradora de hombres eres, y has privado de hijos a tu nación;

Ez 36:14 por eso, ya no devorarás más a los hombres y ya no privarás de hijos a tu nación, declara el Señor Jehová.

Ez 36:15 Y ya no te dejaré oír la ignominia de las naciones, ni llevarás más el reproche de los pueblos, y ya no harás que tu nación tropiece, declara el Señor Jehová.

Ez 36:16 Además vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 36:17 Hijo de hombre, mientras la casa de Israel moraba en su propia tierra, ellos la contaminaron con sus caminos y con sus obras; como inmundicia de una mujer en los días de su impureza fue su camino delante de Mí.

Ez 36:18 Por eso, derramé Mi ira sobre ellos por la sangre que habían derramado sobre la tierra y por haberla contaminado con sus ídolos.

Ez 36:19 Y los esparcí entre las naciones, y fueron dispersados por los países. Conforme a sus caminos y conforme a sus obras los juzgué.

Ez 36:20 Y cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron Mi santo nombre, porque de ellos se decía: Éstos son el pueblo de Jehová, y de la tierra de Él han salido.

Ez 36:21 Pero he tenido consideración por Mi santo nombre, el cual la casa de Israel había profanado entre las naciones adonde fueron.

Ez 36:22 Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice el Señor Jehová: No hago esto por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de Mi santo nombre, el cual habéis profanado entre las naciones adonde fuisteis.

Ez 36:23 Y santificaré Mi gran nombre, profanado entre las naciones, el cual habéis profanado vosotros en medio de ellas; y las naciones sabrán que Yo soy Jehová, declara el Señor Jehová, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos.

Ez 36:24 Y Yo os tomaré de las naciones, os recogeré de todos los países y os traeré a vuestra tierra.

Ez 36:25 Rociaré sobre vosotros agua limpia, y quedaréis limpios; de toda vuestra inmundicia y de todos vuestros ídolos os limpiaré.

Ez 36:26 También os daré un corazón nuevo, y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.

Ez 36:27 Pondré dentro de vosotros Mi Espíritu y haré que andéis en Mis estatutos, y guardaréis Mis ordenanzas y las pondréis por obra.

Ez 36:28 Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres; y vosotros seréis Mi pueblo, y Yo seré vuestro Dios.

Ez 36:29 Yo os salvaré de toda vuestra inmundicia; llamaré al grano y lo multiplicaré, y no traeré hambre sobre vosotros.

Ez 36:30 Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles y el producto del campo, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las naciones.

Ez 36:31 Entonces os acordaréis de vuestros malos caminos y de vuestras obras que no fueron buenas; y ante vuestros propios ojos os aborreceréis a causa de vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones.

Ez 36:32 No lo hago por vosotros, declara el Señor Jehová; sabedlo bien. Avergonzaos y humillaos por vuestros caminos, oh casa de Israel.

Ez 36:33 Así dice el Señor Jehová: El día que os limpie de todas vuestras iniquidades, haré también que sean habitadas las ciudades, y los lugares desolados serán reedificados.

Ez 36:34 Y la tierra desolada será labrada, en lugar de haber permanecido asolada ante los ojos de todos los que pasaban por ella.

Ez 36:35 Y dirán: Esta tierra desolada ha venido a ser como el huerto del Edén; y las ciudades desiertas, desoladas y arruinadas están fortificadas y habitadas.

Ez 36:36 Entonces las naciones que queden en vuestros alrededores sabrán que Yo, Jehová, he reedificado los lugares arruinados y plantado lo que estaba desolado. Yo, Jehová, he hablado, y lo haré.

Ez 36:37 Así dice el Señor Jehová: Además, acerca de esto seré consultado por la casa de Israel, para que les haga esto; multiplicaré sus hombres como un rebaño.

Ez 36:38 Como las ovejas santas para sacrificios, como el rebaño en Jerusalén en sus fiestas señaladas, así las ciudades arruinadas serán llenas de rebaños de hombres; y sabrán que Yo soy Jehová.

EZEQUIEL 35 EZEQUIEL 37

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EZEQUIEL 37 Versión Recobro

EZEQUIEL 37



Ez 37:1 La mano de Jehová vino sobre mí, y Él me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio del valle, el cual estaba lleno de huesos.

Ez 37:2 Y me hizo pasar entre ellos por todo en derredor; he aquí que eran muchos sobre la faz del valle, y también estaban secos en gran manera.

Ez 37:3 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿podrán vivir estos huesos? Y respondí: Oh Señor Jehová, Tú lo sabes.

Ez 37:4 Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos y diles: Oh huesos secos, oíd palabra de Jehová.

Ez 37:5 Así dice el Señor Jehová a estos huesos: Yo haré entrar aliento en vosotros, y viviréis.

Ez 37:6 Y pondré tendones sobre vosotros, haré crecer carne sobre vosotros, os cubriré de piel y pondré en vosotros aliento, y viviréis. Y sabréis que Yo soy Jehová.

Ez 37:7 Profeticé, pues, como me fue mandado. Y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y de repente, un temblor; y los huesos se juntaron, cada hueso con su hueso.

Ez 37:8 Y miré, y había tendones sobre ellos, creció la carne y los cubrió la piel por encima; pero no había en ellos aliento.

Ez 37:9 Entonces me dijo: Profetiza al viento; profetiza, hijo de hombre, y di al viento: Así dice el Señor Jehová: Ven de los cuatro vientos, oh aliento, y sopla sobre estos muertos, para que vivan.

Ez 37:10 Entonces profeticé como me había mandado, y entró aliento en ellos; y vivieron y se pusieron de pie, un ejército grande en extremo.

Ez 37:11 Entonces me dijo: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ahora dicen: Nuestros huesos se han secado, y ha perecido nuestra esperanza; somos del todo exterminados.

Ez 37:12 Por tanto, profetiza y diles: Así dice el Señor Jehová: Ahora abriré vuestros sepulcros, y os haré subir de vuestros sepulcros, oh pueblo Mío; y os traeré a la tierra de Israel.

Ez 37:13 Y sabréis que Yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, oh pueblo Mío.

Ez 37:14 Pondré Mi Espíritu en vosotros, y viviréis; y os pondré en vuestra propia tierra. Entonces sabréis que Yo, Jehová, he hablado y lo he hecho, declara Jehová.

Ez 37:15 Vino a mí otra vez palabra de Jehová, diciendo:

Ez 37:16 Y tú, hijo de hombre, toma una pieza de madera y escribe en ella: Para Judá y para los hijos de Israel que están asociados con él; toma después otra pieza de madera y escribe en ella: Para José, la pieza de madera de Efraín, y para toda la casa de Israel que está asociada con él;

Ez 37:17 y júntalos, un lado al otro, en una sola pieza de madera, para que sean unidos en tu mano.

Ez 37:18 Y cuando te hablen los hijos de tu pueblo, diciendo: ¿No nos dirás qué quieres decir con estas cosas?,

Ez 37:19 diles: Así dice el Señor Jehová: Voy a tomar la pieza de madera de José, que está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel que están asociadas con él, y las pondré por encima de ella, es decir, la pieza de madera de Judá, y las haré una sola pieza de madera, y serán uno en Mi mano.

Ez 37:20 Y las piezas de madera sobre las cuales escribas estarán en tu mano ante sus ojos.

Ez 37:21 Y les dirás: Así dice el Señor Jehová: Voy a tomar a los hijos de Israel de entre las naciones, a las cuales fueron, y los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra.

Ez 37:22 Haré de ellos una nación en la tierra, en los montes de Israel, y un mismo rey será el rey de todos ellos; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán divididos en dos reinos.

Ez 37:23 No se contaminarán ya más con sus ídolos, ni con sus cosas detestables ni con ninguna de sus transgresiones; más bien, los salvaré de todas sus moradas, en las cuales han pecado, y los limpiaré. Ellos serán Mi pueblo, y Yo seré su Dios.

Ez 37:24 Mi Siervo David será Rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo Pastor. También andarán en Mis ordenanzas, y observarán Mis estatutos y los pondrán por obra.

Ez 37:25 Habitarán en la tierra que di a Mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus hijos para siempre. Y Mi Siervo David será su Príncipe para siempre.

Ez 37:26 Y también haré con ellos un pacto de paz; pacto sempiterno será con ellos. Y los pondré allí y los multiplicaré, y pondré Mi santuario entre ellos para siempre.

Ez 37:27 Estará con ellos Mi tabernáculo; y seré su Dios, y ellos serán Mi pueblo.

Ez 37:28 Entonces sabrán las naciones que Yo soy Jehová, que santifico a Israel, estando Mi santuario en medio de ellos para siempre.

EZEQUIEL 36 EZEQUIEL 38

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EZEQUIEL 38 Versión Recobro

EZEQUIEL 38



Ez 38:1 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 38:2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Gog, de la tierra de Magog, príncipe de Ros, Mesec y Tubal, y profetiza contra él,

Ez 38:3 diciendo: Así dice el Señor Jehová: He aquí, Yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe de Ros, Mesec y Tubal.

Ez 38:4 Y te haré dar vuelta y pondré garfios en tus quijadas, y te sacaré a ti y a todo tu ejército, caballos y jinetes, todos ellos bien equipados, una gran compañía con escudo y broquel, todos ellos empuñando espadas;

Ez 38:5 Persia, Cus y Fut con ellos, todos con escudo y yelmo;

Ez 38:6 Gomer y todas sus hordas, Bet-togarma, de las partes remotas del norte, con todas sus hordas; muchos pueblos están contigo.

Ez 38:7 Disponte y prepárate, tú y toda la compañía que se ha reunido en torno a ti, y sé tú su guarda.

Ez 38:8 De aquí a muchos días serás visitado; al cabo de los años entrarás en la tierra salvada de la espada, cuyo pueblo fue recogido de muchos pueblos en los montes de Israel, que habían sido una desolación sempiterna. Ahora este pueblo ha sido sacado de los pueblos, y todos ellos moran confiadamente.

Ez 38:9 Y subirás tú, viniendo como tempestad; serás como un nublado que cubra la tierra, tú y todas tus hordas, y muchos pueblos contigo.

Ez 38:10 Así dice el Señor Jehová: En aquel día subirán cosas en tu corazón, y concebirás un plan malvado.

Ez 38:11 Y dirás: Subiré contra la tierra de aldeas sin murallas; iré contra los que descansan y habitan confiadamente, que habitan sin murallas, y no tienen cerrojos ni puertas.

Ez 38:12 Irás para arrebatar despojos y para tomar botín, para volver tu mano contra los lugares desolados ya poblados, y contra el pueblo recogido de las naciones, que ha adquirido ganado y posesiones, que mora en la parte central de la tierra.

Ez 38:13 Seba y Dedán, y los mercaderes de Tarsis, con todos sus leoncillos, te dirán: ¿Has venido a arrebatar despojos? ¿Has reunido tu multitud para tomar botín, para llevarte plata y oro, para tomar ganados y posesiones, para arrebatar grandes despojos?

Ez 38:14 Por tanto, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: Así dice el Señor Jehová: Ciertamente en aquel día, cuando Mi pueblo Israel habite con seguridad, tú lo reconocerás.

Ez 38:15 Vendrás de tu lugar, de las partes más remotas del norte, tú y muchos pueblos contigo, todos ellos montados a caballo, una gran compañía y un poderoso ejército;

Ez 38:16 y subirás contra Mi pueblo Israel, como un nublado que cubra la tierra. En los postreros días te traeré sobre Mi tierra para que las naciones me conozcan, cuando sea santificado por medio de ti, oh Gog, ante sus ojos.

Ez 38:17 Así dice el Señor Jehová: ¿No eres tú aquel de quien Yo hablé en tiempos pasados por medio de Mis siervos los profetas de Israel, los cuales profetizaron en aquellos días durante años que Yo te había de traer sobre ellos?

Ez 38:18 Y en aquel día, cuando venga Gog contra la tierra de Israel, declara el Señor Jehová, subirá Mi ira en Mis fosas nasales.

Ez 38:19 Porque he hablado en Mis celos y en el fuego de Mi ira: Ciertamente en aquel día habrá un gran terremoto en la tierra de Israel;

Ez 38:20 los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo, todo lo que se arrastra sobre la tierra y todos los seres humanos que están sobre la faz de la tierra, temblarán ante Mi presencia; los montes serán derrumbados, los precipicios se desplomarán, y todo muro caerá a tierra.

Ez 38:21 Y en todos Mis montes llamaré contra él la espada, declara el Señor Jehová; la espada de cada cual será contra su hermano.

Ez 38:22 Con peste y con sangre entraré en juicio con él; y sobre él, sobre sus hordas y sobre los muchos pueblos que están con él haré llover lluvias torrenciales y piedras de granizo grandísimas, fuego y azufre.

Ez 38:23 Y me magnificaré, me santificaré y me daré a conocer ante los ojos de muchas naciones; y sabrán que Yo soy Jehová.

EZEQUIEL 37 EZEQUIEL 39

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EZEQUIEL 39 Versión Recobro

EZEQUIEL 39



Ez 39:1 Tú, pues, hijo de hombre, profetiza contra Gog, y di: Así dice el Señor Jehová: He aquí, Yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe de Ros, Mesec y Tubal.

Ez 39:2 Y te haré dar vuelta, te conduciré, te haré subir de lo extremo del norte y te traeré sobre los montes de Israel;

Ez 39:3 y derribaré tu arco, quitándolo de tu mano izquierda, y haré caer tus flechas de tu mano derecha.

Ez 39:4 Sobre los montes de Israel caerás tú junto con todas tus hordas y los pueblos que fueron contigo. Te daré por comida a las aves de rapiña de toda especie y a las bestias del campo.

Ez 39:5 Sobre el campo abierto caerás, porque Yo he hablado, declara el Señor Jehová.

Ez 39:6 Y enviaré fuego sobre Magog y sobre los que habitan seguros en las islas; y sabrán que Yo soy Jehová.

Ez 39:7 Haré notorio Mi santo nombre en medio de Mi pueblo Israel, y no dejaré que vuelva a ser profanado Mi santo nombre. Entonces sabrán las naciones que Yo soy Jehová, el Santo en Israel.

Ez 39:8 He aquí que viene y se cumplirá, declara el Señor Jehová. Éste es el día del cual he hablado.

Ez 39:9 Y los habitantes de las ciudades de Israel saldrán, y encenderán fuego y quemarán las armas: broqueles y escudos, arcos y flechas, jabalinas y lanzas; y harán fuego con ellos durante siete años.

Ez 39:10 No traerán leña del campo ni cortarán de los bosques, porque harán fuego con las armas. Y despojarán a sus despojadores y saquearán a los saqueadores, declara el Señor Jehová.

Ez 39:11 Y en aquel día Yo daré a Gog un lugar para sepultura en Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar; y obstruirá el paso a los transeúntes. Allí enterrarán a Gog y a toda su multitud, y lo llamarán el valle de Hamón-gog.

Ez 39:12 Y la casa de Israel los estará enterrando durante siete meses, para limpiar la tierra.

Ez 39:13 De cierto, todo el pueblo del país los sepultará, y tendrá fama por ello, el día en que Yo sea glorificado, declara el Señor Jehová.

Ez 39:14 Y tomarán hombres a jornal continuo, quienes recorrerán la tierra; y con ellos irán los que sepulten a los que queden sobre la faz de la tierra, para limpiarla. Continuarán la búsqueda durante siete meses.

Ez 39:15 Y pasarán los que recorran la tierra; y cuando alguien vea hueso humano, pondrá junto a él una señal, hasta que lo entierren los sepultureros en el valle de Hamón-gog.

Ez 39:16 Y también el nombre de una ciudad será Hamona. Así limpiarán la tierra.

Ez 39:17 Y tú, hijo de hombre, así dice el Señor Jehová: Di a toda clase de ave y a toda bestia del campo: Congregaos y venid; juntaos de todas partes a Mi sacrificio que sacrifico para vosotros, un gran sacrificio sobre los montes de Israel, para que comáis carne y bebáis sangre.

Ez 39:18 Comeréis carne de fuertes y beberéis sangre de príncipes de la tierra: de carneros, de corderos y de machos cabríos, de toros, engordados todos en Basán.

Ez 39:19 Y comeréis grosura hasta saciaros y beberéis sangre hasta embriagaros, de Mi sacrificio que para vosotros sacrifiqué.

Ez 39:20 A Mi mesa os saciaréis de caballos y de carros, de poderosos y de todos los hombres de guerra, declara el Señor Jehová.

Ez 39:21 Y estableceré Mi gloria entre las naciones, y todas las naciones verán Mi juicio que habré ejecutado y Mi mano que he puesto sobre ellos.

Ez 39:22 Entonces de aquel día en adelante sabrá la casa de Israel que Yo soy Jehová su Dios.

Ez 39:23 Y sabrán las naciones que la casa de Israel fue al cautiverio por su iniquidad, porque transgredieron contra Mí, y Yo escondí de ellos Mi rostro. Así que los entregué en manos de sus adversarios, y cayeron todos ellos a espada.

Ez 39:24 Conforme a su inmundicia y conforme a sus transgresiones traté con ellos, y de ellos escondí Mi rostro.

Ez 39:25 Por tanto, así dice el Señor Jehová: Ahora haré volver de la cautividad a Jacob, tendré misericordia de toda la casa de Israel y me mostraré celoso por Mi santo nombre.

Ez 39:26 Y llevarán sobre sí su ignominia y todas sus transgresiones con que transgredieron contra Mí, cuando moren seguros en su tierra, y no habrá quien los espante.

Ez 39:27 Cuando Yo los traiga de entre los pueblos y los reúna de las tierras de sus enemigos, seré santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones.

Ez 39:28 Y sabrán que Yo soy Jehová su Dios, porque los llevé al cautiverio entre las naciones y después los he reunido a su propia tierra; nunca más dejaré allí a ninguno de ellos.

Ez 39:29 No esconderé más de ellos Mi rostro, porque habré derramado Mi Espíritu sobre la casa de Israel, declara el Señor Jehová.

EZEQUIEL 38 EZEQUIEL 40

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EZEQUIEL 4 Versión Recobro

EZEQUIEL 4



Ez 4:1 Tú, pues, hijo de hombre, toma un adobe, ponlo delante de ti y graba en él una ciudad, Jerusalén.

Ez 4:2 Y pon sitio contra ella, edifica muro de asedio contra ella, echa un terraplén contra ella, pon campamentos delante de ella y coloca contra ella arietes alrededor.

Ez 4:3 Toma también una bandeja de hierro, ponla como muro de hierro entre ti y la ciudad, y pon tu rostro contra ella; quedará bajo sitio, y la sitiarás. Esto será una señal a la casa de Israel.

Ez 4:4 Además, acuéstate sobre tu lado izquierdo y pon sobre él la iniquidad de la casa de Israel; el número de los días que estés acostado sobre él, llevarás la iniquidad de ellos.

Ez 4:5 Yo te he asignado los años de su iniquidad, conforme al número de los días, trescientos noventa días; y tú llevarás la iniquidad de la casa de Israel.

Ez 4:6 Cumplidos éstos, acuéstate de nuevo, sobre tu lado derecho, y llevarás la iniquidad de la casa de Judá cuarenta días; te he asignado un día por cada año.

Ez 4:7 Luego, hacia el asedio de Jerusalén pondrás tu rostro, extendiendo tu brazo descubierto, y profetizarás contra ella.

Ez 4:8 He aquí, pondré sobre ti cuerdas para que no puedas volverte de un lado a otro, hasta que hayas cumplido los días de tu asedio.

Ez 4:9 Toma para ti trigo, cebada, habas, lentejas, millo y espelta; ponlos en una vasija y hazte pan de ellos. Porque el número de los días que te acuestes sobre tu lado, trescientos noventa días, comerás de él.

Ez 4:10 El alimento que comerás será de peso de veinte siclos al día; a hora fija lo comerás.

Ez 4:11 Y beberás el agua por medida: la sexta parte de un hin; a hora fija la beberás.

Ez 4:12 Y lo comerás como torta de cebada; lo cocerás sobre excremento humano a vista de ellos.

Ez 4:13 Dijo Jehová: Así comerán los hijos de Israel su pan inmundo, entre las naciones a donde los arrojaré Yo.

Ez 4:14 Entonces dije: ¡Ah, Señor Jehová! He aquí, mi alma nunca se ha contaminado; porque desde mi juventud hasta ahora nunca he comido cosa mortecina ni despedazada, ni nunca en mi boca entró carne abominable.

Ez 4:15 Y me respondió: Mira, te doy estiércol de vaca en lugar de excremento humano, sobre el cual cocerás tu pan.

Ez 4:16 Me dijo luego: Hijo de hombre, ahora quebranto el cayado del pan en Jerusalén; y comerán el pan por peso y con ansiedad, y beberán el agua por medida y con horror;

Ez 4:17 porque les faltará el pan y el agua, y se horrorizarán los unos de los otros, y se pudrirán en su iniquidad.

EZEQUIEL 3 EZEQUIEL 5

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EZEQUIEL 40 Versión Recobro

EZEQUIEL 40



Ez 40:1 En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, el día diez del mes, catorce años después que la ciudad fue conquistada, en aquel mismo día estuvo sobre mí la mano de Jehová, y me llevó allá.

Ez 40:2 En visiones de Dios Él me llevó a la tierra de Israel y me puso sobre un monte muy alto, sobre el cual había una estructura parecida a una ciudad, hacia el sur.

Ez 40:3 Y me llevó allí, y había allí un varón, cuya apariencia era como la apariencia de bronce; tenía un cordel de lino en Su mano y una caña de medir, y estaba de pie en la puerta.

Ez 40:4 Y me dijo aquel varón: Hijo de hombre, mira con tus ojos, oye con tus oídos y aplica tu corazón a todas las cosas que te muestro; porque con este propósito has sido traído aquí, para que te sea mostrado. Cuenta todo lo que ves a la casa de Israel.

Ez 40:5 Y he aquí, por el exterior de la casa había un muro, todo alrededor, y en la mano del hombre había una caña de medir de seis codos de largo, cada codo era de un codo y un palmo menor. Entonces Él midió el espesor de la estructura: una caña; y la altura: una caña.

Ez 40:6 Después vino a la puerta que mira hacia el oriente, subió por sus gradas y midió el umbral de la puerta, y tenía una caña de fondo; y cada umbral tenía una caña de fondo.

Ez 40:7 Y cada cámara de la guardia tenía una caña de largo y una caña de ancho. El espacio entre las cámaras era de cinco codos, y el umbral de la puerta junto al vestíbulo de la puerta que daba a la casa medía una caña.

Ez 40:8 Midió asimismo el vestíbulo de la puerta que daba a la casa, una caña.

Ez 40:9 Midió luego el vestíbulo de la puerta, y tenía ocho codos de fondo; y sus postes, dos codos; y el vestíbulo de la puerta daba a la casa.

Ez 40:10 Y había tres cámaras de la guardia a un lado y tres al otro lado de la puerta, que miraba hacia el oriente; y las tres eran de una misma medida; también eran de una misma medida los postes a cada lado.

Ez 40:11 Y midió la anchura de la entrada de la puerta, y tenía diez codos; y la longitud de toda la puerta era de trece codos.

Ez 40:12 Y había un borde delante de las cámaras de la guardia, de un codo a un lado, y de un codo al otro lado; y las cámaras tenían seis codos por un lado y seis codos por el otro.

Ez 40:13 Y midió la puerta desde el extremo del techo de una cámara de la guardia hasta el extremo del techo de la otra, veinticinco codos de ancho. Las entradas de las cámaras de la guardia estaban una frente a la otra.

Ez 40:14 También midió los postes, y tenía sesenta codos en total; y la puerta abarcaba un pasillo que llegaba hasta los postes.

Ez 40:15 Y desde el frente de la puerta de la entrada hasta el frente del vestíbulo interior de la puerta, había cincuenta codos.

Ez 40:16 Y las cámaras de la guardia y sus postes tenían ventanas de celosía por dentro y alrededor de la puerta. Los vestíbulos también tenían ventanas todo alrededor por dentro, y en cada poste había palmeras.

Ez 40:17 Luego me llevó al atrio exterior, y he aquí, había cámaras y un pavimento construido todo alrededor del atrio; treinta cámaras estaban sobre el pavimento.

Ez 40:18 Y el pavimento estaba a los lados de las puertas, su anchura correspondía a la longitud de las puertas; tal era el pavimento inferior.

Ez 40:19 Luego midió la distancia desde el frente de la puerta inferior hasta el frente del exterior de la puerta del atrio interior, y era de cien codos hacia el oriente y hacia el norte.

Ez 40:20 Luego midió la puerta del atrio exterior que miraba hacia el norte, midió su longitud y su anchura.

Ez 40:21 Y tenía tres cámaras de la guardia a un lado, y tres al otro lado. Y sus postes y su vestíbulo eran de la misma medida que la primera puerta: cincuenta codos de longitud y veinticinco codos de anchura.

Ez 40:22 Y sus ventanas, su vestíbulo y sus palmeras eran de la misma medida de la puerta que miraba hacia el oriente; y se subía a ella por siete gradas, y delante de ellas estaba su vestíbulo.

Ez 40:23 La puerta del atrio interior estaba frente a la puerta exterior, tanto al norte como al oriente. Y midió de puerta a puerta, cien codos.

Ez 40:24 Y me llevó hacia el sur, y he aquí, había una puerta que daba al sur; y midió sus postes y su vestíbulo conforme a estas mismas medidas.

Ez 40:25 Y la puerta y su vestíbulo tenían ventanas todo alrededor, como las otras ventanas; la longitud era de cincuenta codos, y la anchura de veinticinco codos.

Ez 40:26 Y había siete gradas para subir a ella, y su vestíbulo estaba delante de ellas; y tenía palmeras sobre sus postes, una a cada lado.

Ez 40:27 Y había una puerta que daba al atrio interior hacia el sur; y midió de puerta a puerta en dirección hacia el sur, cien codos.

Ez 40:28 Me llevó después al atrio interior a través de la puerta del sur, y Él midió la puerta del sur conforme a estas mismas medidas.

Ez 40:29 Sus cámaras de guardia, sus postes y sus vestíbulos eran conforme a estas mismas medidas; había ventanas en ella y todo alrededor y en sus vestíbulos; la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos la anchura.

Ez 40:30 Había vestíbulos todo alrededor, de veinticinco codos de largo y cinco codos de ancho.

Ez 40:31 Y sus vestíbulos daban al atrio exterior, y había palmeras en sus postes; y sus gradas eran de ocho peldaños.

Ez 40:32 Me llevó al atrio interior hacia el oriente, y Él midió la puerta conforme a estas mismas medidas.

Ez 40:33 Sus cámaras de guardia, sus postes y sus vestíbulos eran conforme a estas medidas; había ventanas en ella y todo alrededor y en sus vestíbulos; la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos la anchura.

Ez 40:34 Y sus vestíbulos daban al atrio exterior, y había palmeras en sus postes a cada lado; y sus gradas eran de ocho peldaños.

Ez 40:35 Me llevó a la puerta del norte, y la midió conforme a estas mismas medidas:

Ez 40:36 sus cámaras de guardia, sus postes y sus vestíbulos. Había ventanas en ella y todo alrededor; la longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos la anchura.

Ez 40:37 Y sus vestíbulos daban al atrio exterior, con palmeras en sus postes a cada lado; y sus gradas eran de ocho peldaños.

Ez 40:38 Y había una cámara con su entrada junto a los postes de las puertas; allí lavaban el holocausto.

Ez 40:39 Y en el vestíbulo de la puerta había dos mesas a un lado, y dos mesas al otro lado, para degollar sobre ellas el holocausto, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por las transgresiones.

Ez 40:40 Y a un lado, por fuera, conforme uno subía a la entrada de la puerta hacia el norte, había dos mesas; y al otro lado, que pertenecía al vestíbulo de la puerta, dos mesas.

Ez 40:41 Había cuatro mesas a un lado, y cuatro mesas al otro lado, junto a la puerta; ocho mesas, sobre las cuales degollaban los sacrificios.

Ez 40:42 Las cuatro mesas para el holocausto eran de piedra labrada, de un codo y medio de longitud, un codo y medio de anchura y un codo de altura; sobre éstas ponían los utensilios con que degollaban el holocausto y el sacrificio;

Ez 40:43 y ganchos dobles, de un palmo menor, estaban colocados en derredor adentro. Y sobre las mesas estaba la carne de la ofrenda.

Ez 40:44 Y fuera de la puerta interior en el atrio interior había dos cámaras: una que miraba hacia el sur al lado de la puerta del norte, y una que miraba hacia el norte al lado de la puerta del sur.

Ez 40:45 Y Él me dijo: Esta cámara que mira hacia el sur es para los sacerdotes, los que están a cargo de la casa;

Ez 40:46 y la cámara que mira hacia el norte es para los sacerdotes, los que están a cargo del altar. Son los hijos de Sadoc, los cuales se acercan a Jehová para ministrarle de entre los hijos de Leví.

Ez 40:47 Y midió el atrio, un cuadrado, que tenía cien codos de longitud y cien codos de anchura; y el altar estaba frente a la casa.

Ez 40:48 Luego me llevó al vestíbulo de la casa, y midió cada poste del vestíbulo, cinco codos por un lado y cinco codos por el otro; y la anchura de la puerta era de catorce codos, más las cavidades laterales de la puerta, tres codos a un lado y tres codos al otro.

Ez 40:49 La longitud del vestíbulo era de veinte codos, y la anchura de doce codos, al cual se subía por diez gradas; y había columnas junto a los postes, una a un lado y otra al otro.

EZEQUIEL 39 EZEQUIEL 41

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EZEQUIEL 41 Versión Recobro

EZEQUIEL 41



Ez 41:1 Y me llevó al templo y midió los postes; seis codos de ancho por un lado y seis codos de ancho por el otro era la anchura del poste.

Ez 41:2 La anchura de la entrada era de diez codos, y los lados de la entrada, de cinco codos por un lado y cinco codos por el otro. Y Él midió la longitud del templo exterior, y tenía cuarenta codos, y la anchura, veinte codos.

Ez 41:3 Luego entró al templo interior y midió cada poste de la entrada, y tenían dos codos; la entrada tenía seis codos; y la anchura a los dos lados de la entrada, siete codos.

Ez 41:4 Midió también la longitud del templo interior, y era de veinte codos, y la anchura, de veinte codos frente al templo exterior; y me dijo: Éste es el Lugar Santísimo.

Ez 41:5 Después midió el muro de la casa, y era de seis codos de espesor; y de cuatro codos era la anchura de las cámaras laterales situadas todo alrededor de la casa.

Ez 41:6 Y las cámaras laterales estaban sobrepuestas unas a otras en tres pisos, treinta en cada uno de los tres pisos; y las cámaras se extendían hasta el muro de la casa, el cual también servía de soporte para las cámaras laterales todo alrededor, a fin de que no hubiera soportes insertados en el muro de la casa.

Ez 41:7 Y las cámaras laterales alrededor de la casa se ensanchaban en cada piso sucesivo. Debido a que la estructura alrededor de la casa aumentaba por etapas ascendentes por todos los lados de la casa, la casa tenía más anchura según se subía; así se podía subir del piso inferior al más alto por el piso intermedio.

Ez 41:8 También vi que la casa tenía todo alrededor una plataforma elevada; los cimientos de las cámaras laterales medían una caña completa de seis codos largos.

Ez 41:9 El espesor de la pared exterior de las cámaras laterales era de cinco codos; y el espacio que quedaba a lo largo de las cámaras laterales pertenecía a la casa.

Ez 41:10 Y entre las cámaras y la casa había una anchura de veinte codos por todos los lados alrededor de la casa.

Ez 41:11 Y las entradas de las cámaras laterales daban hacia el espacio que quedaba, una entrada hacia el norte y otra entrada hacia el sur; y la anchura del espacio que quedaba era de cinco codos por todo alrededor.

Ez 41:12 Y el edificio que estaba delante de la zona separada, hacia el lado occidental, tenía una anchura de setenta codos; y el muro del edificio era de cinco codos de espesor, todo alrededor, y la longitud del edificio era de noventa codos.

Ez 41:13 Así que midió la casa, y tenía cien codos de largo; y la zona separada ubicada en la parte de atrás y el edificio con sus muros eran de cien codos de longitud;

Ez 41:14 y la anchura del frente de la casa y la de la zona separada que daba al oriente era de cien codos.

Ez 41:15 Y Él midió la longitud del edificio que estaba delante de la zona separada, que había detrás de él, y las galerías a uno y otro lado, y eran de cien codos. Y el templo exterior, el templo interior, los vestíbulos del atrio,

Ez 41:16 los umbrales, las ventanas de celosía y las galerías de las cámaras laterales en derredor con sus tres pisos, frente al umbral, estaban recubiertos de madera todo alrededor, desde el suelo hasta las ventanas (ahora bien, las ventanas estaban cubiertas con celosías),

Ez 41:17 llegando hasta por encima de la entrada, tanto en la casa interior como por fuera. Y en todos los muros alrededor por dentro y por fuera, según sus medidas,

Ez 41:18 habían sido tallados querubines y palmeras. Y entre cada dos querubines había una palmera, y cada querubín tenía dos caras;

Ez 41:19 de modo que la cara de hombre estaba orientada hacia la palmera por un lado y la cara de león estaba orientada hacia la palmera por el otro lado. Así se había tallado en toda la casa y alrededor de ella.

Ez 41:20 Desde el suelo hasta encima de la entrada habían sido tallados querubines y palmeras, incluso sobre el muro del templo.

Ez 41:21 Los postes del templo eran cuadrados. Y al frente del santuario se veía algo como la apariencia de

Ez 41:22 un altar de madera, de tres codos de altura, y su longitud de dos codos; y sus esquinas, su longitud y sus paredes eran de madera. Y Él me dijo: Ésta es la mesa que está delante de Jehová.

Ez 41:23 Ahora bien, el templo y el santuario tenían puertas dobles.

Ez 41:24 Y las puertas dobles tenían dos hojas que giraban, dos hojas en una puerta y dos hojas en la otra.

Ez 41:25 También habían sido tallados en éstas, en las puertas del templo, querubines y palmeras, tal como los que habían sido tallados en las paredes. Y había un umbral de madera sobre la parte delantera del vestíbulo que estaba afuera.

Ez 41:26 Y había ventanas de celosía y palmeras a uno y otro lado, a los lados del vestíbulo, de las cámaras laterales de la casa y de los umbrales.

EZEQUIEL 40 EZEQUIEL 42

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EZEQUIEL 42 Versión Recobro

EZEQUIEL 42



Ez 42:1 Me sacó luego al atrio exterior, hacia el norte, y me hizo entrar en la cámara que estaba contigua a la zona separada y contigua al edificio hacia el norte.

Ez 42:2 A lo largo de la entrada del norte su longitud era de cien codos, y la anchura de cincuenta codos.

Ez 42:3 Contiguo al espacio de veinte codos del atrio interior, y contiguo al pavimento del atrio exterior, había una galería frente a la otra galería en el tercer piso.

Ez 42:4 Y delante de las cámaras en el interior había un corredor de diez codos de ancho, una vía de cien codos de largo, y sus entradas daban al norte.

Ez 42:5 Las cámaras más altas eran más estrechas, porque las galerías les quitaban más espacio a éstas que a las bajas y a las de en medio del edificio.

Ez 42:6 Porque estaban dispuestas en tres pisos y no tenían columnas como las columnas de los atrios; por tanto, el piso superior era más estrecho que el inferior y el intermedio, a partir del suelo.

Ez 42:7 Y el muro exterior al lado de las cámaras, en dirección al atrio exterior delante de las cámaras, tenía cincuenta codos de largo.

Ez 42:8 Porque la longitud de las cámaras que estaban en el atrio exterior era de cincuenta codos, mientras que las que miraban hacia el templo tenían cien codos.

Ez 42:9 Y debajo de estas cámaras estaba la entrada al lado oriental, para entrar en ellas desde el atrio exterior;

Ez 42:10 a lo largo del muro del atrio hacia el sur, al lado de la zona separada y al lado del edificio, había cámaras,

Ez 42:11 con una vía delante de ellas. La apariencia de ellas era semejante a la de las cámaras que daban al norte; tanto su longitud como su anchura eran iguales; y todas sus salidas eran conforme a las disposiciones y entradas de aquéllas.

Ez 42:12 Así que, para entrar en las cámaras que daban al sur, había una entrada que miraba hacia el oriente al comienzo del corredor que estaba enfrente del muro.

Ez 42:13 Luego me dijo: Las cámaras del norte y las cámaras del sur, que están al lado de la zona separada son cámaras santas, en las cuales los sacerdotes que están cerca de Jehová comerán las cosas santísimas. Allí pondrán las cosas santísimas, la ofrenda de harina, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por las transgresiones, porque el lugar es santo.

Ez 42:14 Cuando los sacerdotes entren, no saldrán del lugar santo al atrio exterior, sino que allí dejarán sus vestiduras con que ministran, porque son santas. Y se pondrán otras vestiduras y se acercarán al sitio destinado al pueblo.

Ez 42:15 Luego que acabó de medir la casa interior, me sacó por la puerta que mira hacia el oriente, y lo midió todo alrededor.

Ez 42:16 Midió el lado oriental con la caña de medir: quinientas cañas, con la caña de medir en derredor.

Ez 42:17 Midió el lado del norte: quinientas cañas, con la caña de medir, en derredor.

Ez 42:18 Midió el lado del sur: quinientas cañas, con la caña de medir.

Ez 42:19 Se volvió hacia el lado del occidente y midió: quinientas cañas, con la caña de medir.

Ez 42:20 Por los cuatro lados lo midió. Tenía un muro todo alrededor de quinientas cañas de longitud y quinientas cañas de anchura, para hacer separación entre lo santo y lo profano.

EZEQUIEL 41 EZEQUIEL 43

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EZEQUIEL 43 Versión Recobro

EZEQUIEL 43



Ez 43:1 Me llevó luego a la puerta, es decir, a la puerta que mira hacia el oriente;

Ez 43:2 y he aquí, la gloria del Dios de Israel venía del camino que conduce al oriente, y Su voz era como el estruendo de muchas aguas, y la tierra se iluminó con Su gloria.

Ez 43:3 Y fue semejante a la apariencia de la visión que yo había visto, es decir, como la visión que había visto cuando vine a destruir la ciudad; y las visiones eran como la visión que había visto junto al río Quebar. Y me postré sobre mi rostro.

Ez 43:4 Y la gloria de Jehová entró en la casa por la puerta que miraba hacia el oriente.

Ez 43:5 Entonces el Espíritu me levantó y me llevó al atrio interior; y he aquí, la gloria de Jehová llenó la casa.

Ez 43:6 Y oí a alguien que me hablaba desde la casa, y un hombre estaba de pie junto a mí.

Ez 43:7 Y Él me dijo: Hijo de hombre, éste es el lugar de Mi trono y el lugar de las plantas de Mis pies, donde habitaré en medio de los hijos de Israel para siempre. Y nunca más contaminará la casa de Israel Mi santo nombre, ni ellos ni sus reyes, con sus fornicaciones, ni con los cuerpos muertos de sus reyes en sus lugares altos.

Ez 43:8 Cuando pusieron su umbral junto a Mi umbral, y su poste junto a Mi poste, sólo había un muro entre Yo y ellos, y han contaminado Mi santo nombre con las abominaciones que cometieron. Por tanto, los he consumido en Mi enojo.

Ez 43:9 Que alejen ahora de Mí sus fornicaciones y los cuerpos muertos de sus reyes, y habitaré en medio de ellos para siempre.

Ez 43:10 Tú, oh hijo de hombre, describe la casa a la casa de Israel, para que se sientan humillados por causa de sus iniquidades y midan el plano de ella.

Ez 43:11 Y si se sienten humillados por causa de todo lo que han hecho, dales a conocer el diseño de la casa, su disposición, sus salidas y sus entradas, todo su diseño y todos sus estatutos, sí, todo su diseño y todas sus leyes; y escríbelo ante sus ojos, para que guarden todo su diseño y todos sus estatutos, y los pongan por obra.

Ez 43:12 Ésta es la ley de la casa: Todo su territorio sobre la cumbre y todo alrededor del monte será santísimo. He aquí que ésta es la ley de la casa.

Ez 43:13 Ahora bien, éstas son las medidas del altar en codos (el codo es de un codo y un palmo menor). La parte inferior será de un codo de alto, un codo de fondo; y su reborde por su borde alrededor, de un palmo. Y ésta será la base del altar.

Ez 43:14 Y desde el límite superior de la parte inferior sobre el suelo hasta el límite superior del zócalo inferior deberá haber dos codos de alto y un codo de fondo; y desde el zócalo menor hasta el zócalo mayor, cuatro codos de alto y un codo de fondo.

Ez 43:15 Y el hogar del altar será de cuatro codos de altura; y del hogar del altar se extenderán cuatro cuernos hacia arriba.

Ez 43:16 Y el hogar del altar será de doce codos de largo por doce codos de ancho, cuadrado por sus cuatro lados.

Ez 43:17 Y el zócalo mayor será de catorce codos de longitud por catorce de anchura en sus cuatro lados; y el reborde que lo rodea será de medio codo, y la parte inferior, de un codo alrededor; y sus gradas mirarán hacia el oriente.

Ez 43:18 Y me dijo: Hijo de hombre, así dice el Señor Jehová: Éstos son los estatutos del altar para el día en que sea hecho, para ofrecer holocaustos sobre él y para esparcir sobre él sangre.

Ez 43:19 A los sacerdotes levitas que son de la descendencia de Sadoc, que se acerquen a Mí para ministrar ante Mí, declara el Señor Jehová, darás un novillo del ganado para ofrenda por el pecado.

Ez 43:20 Y tomarás de su sangre y la pondrás en sus cuatro cuernos, en las cuatro esquinas del zócalo y en el reborde alrededor. Así lo purificarás y harás expiación por él.

Ez 43:21 También tomarás el novillo de la ofrenda por el pecado, que ha de ser quemado en el lugar señalado de la casa, fuera del santuario.

Ez 43:22 Y al segundo día presentarás un macho cabrío sin defecto en ofrenda por el pecado; y purificarán el altar, como lo purificaron con el novillo.

Ez 43:23 Cuando acabes de purificarlo, presentarás un novillo del ganado, sin defecto, y un carnero, sin defecto, del rebaño;

Ez 43:24 los presentarás delante de Jehová, y los sacerdotes echarán sal sobre ellos, y los ofrecerán en holocausto a Jehová.

Ez 43:25 Durante siete días ofrecerán un macho cabrío cada día en ofrenda por el pecado; también ofrecerán un novillo del ganado y un carnero, sin defecto, del rebaño.

Ez 43:26 Durante siete días harán expiación por el altar, y lo limpiarán, y así lo consagrarán.

Ez 43:27 Acabados estos días, del octavo día en adelante, los sacerdotes ofrecerán sobre el altar vuestros holocaustos y vuestras ofrendas de paz; y me seréis aceptos, declara el Señor Jehová.

EZEQUIEL 42 EZEQUIEL 44

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EZEQUIEL 44 Versión Recobro

EZEQUIEL 44



Ez 44:1 Entonces me hizo volver a la puerta exterior del santuario, la cual mira hacia el oriente, pero estaba cerrada.

Ez 44:2 Y me dijo Jehová: Esta puerta quedará cerrada; no se abrirá, ni entrará por ella hombre alguno, porque Jehová, el Dios de Israel, ha entrado por ella; por tanto, quedará cerrada.

Ez 44:3 En cuanto al Príncipe, Él se sentará allí como príncipe para comer alimentos delante de Jehová; por el vestíbulo de la puerta entrará, y por ese mismo camino saldrá.

Ez 44:4 Entonces Él me llevó por la puerta del norte al frente de la casa; y miré, y he aquí, la gloria de Jehová llenaba la casa de Jehová, y me postré sobre mi rostro.

Ez 44:5 Y me dijo Jehová: Hijo de hombre, pon atención, mira con tus ojos y oye con tus oídos todo lo que Yo te digo acerca de todos los estatutos de la casa de Jehová y todas sus leyes; pon atención a la entrada de la casa y a todas las salidas del santuario.

Ez 44:6 Y dirás a los rebeldes, a la casa de Israel: Así dice el Señor Jehová: Oh casa de Israel, basta ya de todas vuestras abominaciones,

Ez 44:7 que habéis cometido trayendo extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de carne, para que estuvieran en Mi santuario, a fin de profanarlo, Mi casa, cuando ofrecisteis Mi pan, la grosura y la sangre. Y además de todas vuestras abominaciones, vosotros quebrantasteis Mi pacto.

Ez 44:8 Y no habéis atendido lo encargado a vosotros respecto a Mis cosas santas, sino que os habéis puesto guardas encargados de Mi santuario.

Ez 44:9 Así dice el Señor Jehová: Ningún extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de carne, ninguno de todos los extranjeros que hay entre los hijos de Israel, entrará en Mi santuario.

Ez 44:10 Pero los levitas que se alejaron de Mí cuando Israel se descarriaba, que se alejaron de Mí tras sus ídolos, llevarán su iniquidad.

Ez 44:11 Sin embargo, ministrarán en Mi santuario, encargados de las puertas de la casa y ministrando en la casa. Matarán el holocausto y el sacrificio para el pueblo, y estarán ante ellos para ministrarles.

Ez 44:12 Por cuanto les ministraron delante de sus ídolos y fueron a la casa de Israel por tropiezo de iniquidad; por eso, juré en cuanto a ellos, declara el Señor Jehová, que ellos llevarán su iniquidad.

Ez 44:13 Y no se acercarán a Mí para servirme como sacerdotes, ni se acercarán a ninguna de Mis cosas santas, a las cosas que son santísimas, sino que llevarán su ignominia y las abominaciones que cometieron.

Ez 44:14 Pero les pondré por guardas encargados de la casa, para todo el servicio de ella y para todo lo que en ella haya de hacerse.

Ez 44:15 Mas los sacerdotes levitas, hijos de Sadoc, que estaban a cargo de Mi santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de Mí, ellos se acercarán a Mí para ministrar ante Mí, y estarán delante de Mí para ofrecerme la grosura y la sangre, declara el Señor Jehová.

Ez 44:16 Ellos entrarán en Mi santuario y se acercarán a Mi mesa para ministrar ante Mí, y cumplirán lo que les encargué.

Ez 44:17 Y cuando entren por las puertas del atrio interior, se vestirán de lino, y no llevarán sobre ellos cosa de lana mientras ministren en las puertas del atrio interior y dentro de él.

Ez 44:18 Turbantes de lino tendrán sobre sus cabezas, y calzoncillos de lino sobre sus lomos; no se ceñirán de nada que los haga sudar.

Ez 44:19 Y cuando salgan al atrio exterior, adonde está el pueblo en el atrio exterior, se quitarán las vestiduras con que ministran, las dejarán en las cámaras santas y se pondrán otras vestiduras, para no santificar al pueblo con sus vestiduras.

Ez 44:20 No se raparán la cabeza ni se dejarán crecer las guedejas; tan sólo se recortarán el pelo de su cabeza.

Ez 44:21 Y ninguno de los sacerdotes beberá vino cuando entre en el atrio interior.

Ez 44:22 No tomará por mujer ni a viuda ni a divorciada, sino que tomará a una virgen de la descendencia de la casa de Israel, o a una viuda que sea viuda de sacerdote.

Ez 44:23 Y enseñarán a Mi pueblo la diferencia entre lo santo y lo profano, y harán que ellos sepan discernir entre lo inmundo y lo limpio.

Ez 44:24 Y en un pleito actuarán como jueces; conforme a Mis ordenanzas juzgarán. También Mis leyes y Mis estatutos guardarán en todas Mis fiestas señaladas, y santificarán Mis Sábados.

Ez 44:25 Y no se acercarán a persona muerta de modo que se contaminen. Pero por padre o madre, hijo o hija, hermano, o hermana que no tenga marido, sí podrán contaminarse.

Ez 44:26 Y después de haberse limpiado, le contarán siete días.

Ez 44:27 Y el día que entre al santuario, al atrio interior para ministrar en el santuario, ofrecerá su ofrenda por el pecado, declara el Señor Jehová.

Ez 44:28 Y habrá para ellos heredad: Yo soy su heredad. Y no les daréis posesión en Israel; Yo soy su posesión.

Ez 44:29 Comerán la ofrenda de harina, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por las transgresiones, y toda cosa dedicada en Israel será de ellos.

Ez 44:30 Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y toda ofrenda elevada de todo, de todas vuestras ofrendas elevadas, será de los sacerdotes. Asimismo daréis a los sacerdotes las primicias de vuestras masas, para que repose la bendición en vuestras casas.

Ez 44:31 Los sacerdotes no comerán nada que haya muerto en forma natural o que haya sido despedazado por fieras, ya sea de aves o de animales.

EZEQUIEL 43 EZEQUIEL 45

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EZEQUIEL 45 Versión Recobro

EZEQUIEL 45



Ez 45:1 Además, cuando repartáis por suertes la tierra en heredad, ofreceréis a Jehová ofrenda elevada de tierra, porción santa de la tierra; será de veinticinco mil cañas de longitud y veinte mil cañas de anchura; será santa en todo su contorno alrededor.

Ez 45:2 De ella se reservará para el lugar santo quinientas cañas por quinientas cañas en cuadro todo alrededor, y un área de cincuenta codos en torno a ella para sus ejidos.

Ez 45:3 Y de esta medida medirás una longitud de veinticinco mil cañas y una anchura de diez mil cañas, y en ella estará el santuario, el lugar santísimo.

Ez 45:4 Ésta será la porción santa de la tierra; será para los sacerdotes, ministros del santuario, que se acercan para ministrar a Jehová, y servirá de lugar para sus casas y como área santa para el santuario.

Ez 45:5 Y un área de veinticinco mil cañas de longitud y de diez mil cañas de anchura será para los levitas, ministros de la casa, para su posesión, para ciudades en que vivir.

Ez 45:6 Y al lado de la santa ofrenda elevada concederéis una posesión para la ciudad, cinco mil cañas de anchura y veinticinco mil cañas de longitud; ésta será para toda la casa de Israel.

Ez 45:7 Y apartaréis parcela para el príncipe a ambos lados de la santa ofrenda elevada y de la posesión de la ciudad, adyacente a la santa ofrenda elevada y adyacente a la posesión de la ciudad, por el lado occidental hacia el occidente y por el lado oriental
hacia el oriente. Así, la longitud total corresponderá a una de las porciones de las tribus, desde el límite occidental hasta el límite oriental.

Ez 45:8 Esta tierra tendrá por posesión en Israel. Y nunca más Mis príncipes oprimirán a Mi pueblo, sino que darán la tierra a la casa de Israel conforme a sus tribus.

Ez 45:9 Así dice el Señor Jehová: ¡Basta ya, oh príncipes de Israel! Dejad la violencia y la destrucción, y haced derecho y justicia. Cesad de expulsar de su heredad a Mi pueblo, declara el Señor Jehová.

Ez 45:10 Balanzas justas, efa justo y un bato justo tendréis.

Ez 45:11 El efa y el bato serán de una misma medida, de modo que el bato contenga la décima parte del homer, y la décima parte del homer el efa. La medida de ellos será según el homer.

Ez 45:12 Y el siclo será de veinte geras; veinte siclos, veinticinco siclos y quince siclos serán una mina para vosotros.

Ez 45:13 Ésta será la ofrenda elevada que ofreceréis: la sexta parte de un efa por cada homer de trigo, y la sexta parte de un efa por cada homer de cebada;

Ez 45:14 y una porción fija de aceite (es decir, el bato de aceite), la décima parte de un bato del coro, que es diez batos, esto es, un homer (porque diez batos son un homer);

Ez 45:15 y una cordera por cada doscientas del rebaño de los pastos bien regados de Israel; para ofrenda de harina, para holocausto y para ofrendas de paz, a fin de hacer expiación por ellos, declara el Señor Jehová.

Ez 45:16 Todo el pueblo de la tierra estará obligado a dar esta ofrenda elevada para el príncipe en Israel.

Ez 45:17 Mas al príncipe le corresponderá proveer los holocaustos, las ofrendas de harina y las libaciones en las fiestas, en las lunas nuevas y en los Sábados, en todas las fiestas señaladas de la casa de Israel. Él preparará la ofrenda por el pecado, la ofrenda de harina, el holocausto y las ofrendas de paz, para hacer expiación por la casa de Israel.

Ez 45:18 Así dice el Señor Jehová: El mes primero, el día primero del mes, tomarás del ganado un novillo sin defecto y purificarás el santuario.

Ez 45:19 Y el sacerdote tomará de la sangre de la ofrenda por el pecado y la pondrá sobre los postes de la casa, sobre las cuatro esquinas del zócalo del altar y sobre los postes de la puerta del atrio interior.

Ez 45:20 Así harás el séptimo día del mes para todo aquel que peca involuntariamente o que sea ingenuo. Así harás expiación por la casa.

Ez 45:21 El mes primero, a los catorce días del mes, tendréis la Pascua, fiesta de siete días; se comerá pan sin levadura.

Ez 45:22 Y aquel día el príncipe preparará para sí mismo y para todo el pueblo de la tierra un novillo como ofrenda por el pecado.

Ez 45:23 Y durante los siete días de la fiesta preparará un holocausto para Jehová, siete novillos y siete carneros sin defecto, cada día de los siete días; y como ofrenda por el pecado un macho cabrío cada día.

Ez 45:24 Y preparará una ofrenda de harina, para cada novillo un efa, para cada carnero un efa, y para cada efa un hin de aceite.

Ez 45:25 En el mes séptimo, el día quince del mes, en la fiesta, hará como en estos siete días en cuanto a la ofrenda por el pecado, en cuanto al holocausto, en cuanto a la ofrenda de harina y en cuanto al aceite.

EZEQUIEL 44 EZEQUIEL 46

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EZEQUIEL 46 Versión Recobro

EZEQUIEL 46



Ez 46:1 Así dice el Señor Jehová: La puerta del atrio interior que mira al oriente estará cerrada los seis días de trabajo, pero se abrirá el día del Sábado, y se abrirá también el día de la luna nueva.

Ez 46:2 Y el príncipe entrará desde el exterior por el vestíbulo de la puerta y estará en pie junto al poste de la puerta, y los sacerdotes prepararán su holocausto y sus ofrendas de paz, y adorará junto al umbral de la puerta; después saldrá, pero no se cerrará la puerta hasta el anochecer.

Ez 46:3 Asimismo adorará el pueblo de la tierra delante de Jehová a la entrada de la puerta en los Sábados y en las nuevas lunas.

Ez 46:4 El holocausto que el príncipe presentará a Jehová el día del Sábado será de seis corderos sin defecto y un carnero sin defecto;

Ez 46:5 y la ofrenda de harina será de un efa por carnero, y la ofrenda de harina por los corderos conforme a sus posibilidades, y un hin de aceite por cada efa.

Ez 46:6 Y el día de la luna nueva ofrecerá un novillo sin defecto del ganado, seis corderos y un carnero; deberán ser sin defecto.

Ez 46:7 Y preparará ofrenda de harina, un efa por novillo y un efa por carnero; y por los corderos, conforme a sus posibilidades, y un hin de aceite por cada efa.

Ez 46:8 Y cuando el príncipe entre, entrará por el vestíbulo de la puerta, y por el mismo camino saldrá.

Ez 46:9 Mas cuando el pueblo de la tierra entre delante de Jehová en las fiestas señaladas, el que entre por la puerta del norte para adorar saldrá por la puerta del sur, y el que entre por la puerta del sur saldrá por la puerta del norte; no volverá por la puerta por donde entró, sino que saldrá por la de enfrente de ella.

Ez 46:10 Y cuando ellos entren, el príncipe entrará en medio de ellos; y cuando ellos salgan, saldrán juntos.

Ez 46:11 Y en las fiestas y en las fiestas señaladas será la ofrenda de harina un efa por cada novillo, y un efa por cada carnero; y por los corderos, conforme a sus posibilidades; y un hin de aceite por cada efa.

Ez 46:12 Y cuando el príncipe prepare una ofrenda voluntaria, un holocausto u ofrendas de paz como ofrenda voluntaria a Jehová, alguien le abrirá la puerta que mira al oriente; y preparará su holocausto y sus ofrendas de paz, como lo hace en el día del Sábado. Después saldrá, y alguien cerrará la puerta después que salga.

Ez 46:13 Y proveerás en holocausto a Jehová cada día un cordero de un año sin defecto; cada mañana lo proveerás.

Ez 46:14 Y con él proveerás cada mañana ofrenda de harina, la sexta parte de un efa, y la tercera parte de un hin de aceite para humedecer la flor de harina. Es una ofrenda de harina para Jehová continuamente, por estatuto perpetuo.

Ez 46:15 Proveerán, pues, el cordero, la ofrenda de harina y el aceite todas las mañanas en holocausto continuo.

Ez 46:16 Así dice el Señor Jehová: Si el príncipe da un don a alguno de sus hijos, es su heredad. Será para sus hijos; es posesión de ellos por heredad.

Ez 46:17 Mas si de su heredad da parte como don a alguno de sus siervos, será suya hasta el año de libertad; luego volverá al príncipe. Su heredad será sólo de sus hijos, a ellos pertenecerá.

Ez 46:18 Además, el príncipe no tomará nada de la herencia del pueblo, echándolos de su posesión. De su propia posesión dará herencia a sus hijos, a fin de que Mi pueblo no se disperse, despojado de su posesión.

Ez 46:19 Me trajo después por la entrada que estaba al lado de la puerta, a las cámaras santas de los sacerdotes, las cuales miran hacia el norte. Y había allí un lugar en el fondo, hacia el occidente.

Ez 46:20 Y me dijo: Éste es el lugar donde los sacerdotes cocerán la ofrenda por las transgresiones y la ofrenda por el pecado; y allí hornearán la ofrenda de harina, para no sacarlas al atrio exterior, santificando así al pueblo.

Ez 46:21 Luego me sacó al atrio exterior y me llevó por los cuatro rincones del atrio; y en cada rincón del atrio había un atrio.

Ez 46:22 En los cuatro rincones del atrio había atrios cercados, de cuarenta codos de longitud y treinta de anchura; una misma medida tenían estos cuatro atrios cercados en los rincones.

Ez 46:23 Y había un muro alrededor de ellos, alrededor de los cuatro, y abajo había fogones construidos alrededor de los muros.

Ez 46:24 Luego me dijo: Éstas son las casas para cocer, donde los que ministran en la casa cocerán los sacrificios del pueblo.

EZEQUIEL 45 EZEQUIEL 47

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EZEQUIEL 47 Versión Recobro

EZEQUIEL 47



Ez 47:1 Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí, fluía agua de debajo del umbral de la casa hacia el oriente (porque la casa miraba al oriente); y las aguas descendían por debajo del lado del sur de la casa, al sur del altar.

Ez 47:2 Entonces me sacó por el camino de la puerta del norte y me hizo dar la vuelta por el camino fuera de la puerta exterior, al camino de la puerta que mira al oriente; y allí salían las aguas al lado del sur.

Ez 47:3 Cuando salió el varón hacia el oriente, llevando el cordel en Su mano, Él midió mil codos; y me hizo pasar por las aguas, aguas hasta los tobillos.

Ez 47:4 Luego midió mil codos y me hizo pasar por las aguas, aguas hasta las rodillas. Midió luego mil codos y me hizo pasar por las aguas, aguas hasta los lomos.

Ez 47:5 Luego midió mil codos, y era ya un río por el cual yo no podía pasar; porque las aguas habían crecido, aguas en que se podía nadar, un río que no se podía cruzar.

Ez 47:6 Y Él me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto esto? Entonces me guió y me hizo volver por la ribera del río.

Ez 47:7 Y al volver, vi que en la ribera del río había muchísimos árboles a uno y otro lado.

Ez 47:8 Entonces me dijo: Estas aguas fluyen hacia la región del oriente, descienden al Arabá y entran en el mar; al entrar en el mar, las aguas del mar son sanadas.

Ez 47:9 Y todo ser viviente que bulla por dondequiera que entre el río, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas. Y las aguas del mar serán sanadas; y todo aquello adonde llegue este río vivirá.

Ez 47:10 Y junto al mar estarán los pescadores, desde En-gadi hasta En-eglaim; será su tendedero de redes. Sus peces serán según sus especies, como los peces del mar Grande, numerosísimos.

Ez 47:11 Pero sus ciénagas y sus pantanos no serán sanados; quedarán para salinas.

Ez 47:12 Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de árboles para comida. Sus hojas no se marchitarán ni faltará su fruto, sino que cada mes darán nuevo fruto, porque sus aguas fluyen del santuario. Y su fruto será para alimento, y sus hojas para sanar.

Ez 47:13 Así dice el Señor Jehová: Éstos son los límites según los cuales repartiréis la tierra por heredad entre las doce tribus de Israel; José tendrá dos porciones.

Ez 47:14 Y la repartiréis en heredad a cada uno en igual proporción que el otro, porque juré darla a vuestros padres, y esta tierra os tocará en heredad.

Ez 47:15 Éste también será el límite de la tierra: por el lado del norte, desde el mar Grande, camino de Hetlón, hasta la entrada de Hamat, y hasta Zedad;

Ez 47:16 Berota, Sibraim (que está entre el territorio de Damasco y el territorio de Hamat), hasta Hazar-haticón, que está en el límite de Haurán.

Ez 47:17 Así pues, el límite se extenderá desde el mar hasta Hazar-enán en el límite del territorio de Damasco, y en el norte, hacia el norte, está el territorio de Hamat. Éste es el lado del norte.

Ez 47:18 Y del lado del oriente, entre Haurán y Damasco, y entre Galaad y la tierra de Israel, es decir, el Jordán, mediréis desde el límite del norte hasta el mar oriental. Éste es el lado oriental.

Ez 47:19 Y del lado meridional, hacia el sur, se extenderá el límite desde Tamar hasta las aguas de Meriba-cades, hasta el arroyo de Egipto y hasta el mar Grande. Éste será el lado meridional, hacia el sur.

Ez 47:20 Y el lado occidental será el mar Grande, desde el límite meridional hasta enfrente de la entrada de Hamat. Éste es el lado occidental.

Ez 47:21 Repartiréis, pues, esta tierra entre vosotros según las tribus de Israel.

Ez 47:22 Y la repartiréis por suertes por heredad para vosotros y para los peregrinos que peregrinan entre vosotros, que entre vosotros dan a luz a hijos. Y los tendréis como naturales entre los hijos de Israel; echarán suertes con vosotros para tener heredad entre las tribus de Israel.

Ez 47:23 Y en la tribu en que peregrine el peregrino, allí le daréis su heredad, declara el Señor Jehová.

EZEQUIEL 46 EZEQUIEL 48

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EZEQUIEL 48 Versión Recobro

EZEQUIEL 48



Ez 48:1 Éstos son los nombres de las tribus: Desde el extremo del norte, por la vía de Hetlón hasta la entrada de Hamat, y Hazar-enán en el límite del territorio de Damasco con Hamat al norte (con sus lados que se extienden del oriente al occidente), tendrá Dan una porción.

Ez 48:2 Y junto al límite de Dan, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Aser, una porción.

Ez 48:3 Y junto al límite de Aser, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Neftalí, una porción.

Ez 48:4 Y junto al límite de Neftalí, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Manasés, una porción.

Ez 48:5 Y junto al límite de Manasés, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Efraín, una porción.

Ez 48:6 Y junto al límite de Efraín, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Rubén, una porción.

Ez 48:7 Y junto al límite de Rubén, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Judá, una porción.

Ez 48:8 Y junto al límite de Judá, desde el lado oriental hasta el lado occidental, estará la ofrenda elevada de tierra que ofreceréis, de veinticinco mil cañas de anchura, y de longitud como cualquiera de las porciones de las tribus del lado oriental hasta el lado occidental; y el santuario estará en medio de ella.

Ez 48:9 La ofrenda elevada que ofreceréis a Jehová tendrá de longitud veinticinco mil cañas, y diez mil cañas de anchura.

Ez 48:10 Y la santa ofrenda elevada será para éstos, es decir, para los sacerdotes: tendrá una longitud de veinticinco mil cañas al norte, diez mil cañas de anchura al occidente, diez mil cañas de anchura al oriente y veinticinco mil cañas de longitud al sur. Y el santuario de Jehová estará en medio de ella.

Ez 48:11 Ésta es para los sacerdotes que son santificados de entre los hijos de Sadoc, que han cumplido lo que les encargué, que no se descarriaron cuando los hijos de Israel se descarriaron, como se descarriaron los levitas.

Ez 48:12 Y será para ellos como ofrenda elevada de la ofrenda elevada de la tierra, santísima, junto al territorio de los levitas.

Ez 48:13 Y junto al territorio de los sacerdotes, los levitas tendrán una porción de veinticinco mil cañas de longitud y de diez mil cañas de anchura. Toda la longitud será de veinticinco mil cañas, y la anchura de diez mil cañas.

Ez 48:14 Y no venderán nada de ella, ni la cambiarán ni la traspasarán; es las primicias de la tierra, porque es santa a Jehová.

Ez 48:15 Y las cinco mil cañas de anchura que quedan, junto a las veinticinco mil cañas, serán para uso común: para la ciudad, para viviendas y para ejidos; y la ciudad estará en medio.

Ez 48:16 Y éstas serán sus medidas: al lado del norte cuatro mil quinientas cañas, al lado del sur cuatro mil quinientas cañas, al lado del oriente cuatro mil quinientas cañas y al lado del occidente cuatro mil quinientas cañas.

Ez 48:17 Y la ciudad tendrá ejidos: doscientas cincuenta cañas al norte, doscientas cincuenta cañas al sur, doscientas cincuenta cañas al oriente, y doscientas cincuenta cañas al occidente.

Ez 48:18 Y lo que quede de longitud, a lo largo de la santa ofrenda elevada, será de diez mil cañas al oriente y diez mil cañas al occidente, y estará a lo largo de la santa ofrenda elevada. Y sus productos servirán de alimento para los trabajadores de la ciudad.

Ez 48:19 Y los que trabajen en la ciudad, de todas las tribus de Israel, la labrarán.

Ez 48:20 Toda la ofrenda elevada de tierra será de veinticinco mil cañas por veinticinco mil cañas. Ofreceréis la santa ofrenda elevada, un cuadrado, que incluye la posesión de la ciudad.

Ez 48:21 Y del príncipe será lo que quede a ambos lados de la santa ofrenda elevada y de la posesión de la ciudad; adyacente a las veinticinco mil cañas de la ofrenda elevada hasta el límite oriental, y al occidente adyacente a las veinticinco mil cañas de la ofrenda
elevada hasta el límite occidental, junto a las porciones de las tribus, será para el príncipe. Y la santa ofrenda elevada y el santuario de la casa estarán en medio de ella.

Ez 48:22 Y será distinta de la posesión de los levitas y de la posesión de la ciudad, que están en medio de lo que pertenece al príncipe; el área que quede entre el territorio de Judá y el territorio de Benjamín será para el príncipe.

Ez 48:23 Y en cuanto a las demás tribus: desde el lado oriental hasta el lado occidental, tendrá Benjamín una porción.

Ez 48:24 Junto al límite de Benjamín, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Simeón, una porción.

Ez 48:25 Junto al límite de Simeón, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Isacar, una porción.

Ez 48:26 Junto al límite de Isacar, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Zabulón, una porción.

Ez 48:27 Junto al límite de Zabulón, desde el lado oriental hasta el lado occidental: Gad, una porción.

Ez 48:28 Junto al límite de Gad, al lado meridional, hacia el sur, será el límite desde Tamar hasta las aguas de Meriba-cades, siguiendo hasta el arroyo de Egipto y hasta el mar Grande.

Ez 48:29 Ésta es la tierra que repartiréis por suertes en heredad a las tribus de Israel, y éstas son sus porciones, declara el Señor Jehová.

Ez 48:30 Y éstas son las salidas de la ciudad: al lado del norte, que mide cuatro mil quinientas cañas,

Ez 48:31 (las puertas de la ciudad serán según los nombres de las tribus de Israel) tres puertas al norte: la puerta de Rubén, una; la puerta de Judá, otra; la puerta de Leví, otra;

Ez 48:32 y al lado oriental, que mide cuatro mil quinientas cañas, otras tres puertas: la puerta de José, una; la puerta de Benjamín, otra; la puerta de Dan, otra;

Ez 48:33 y al lado del sur, que mide cuatro mil quinientas cañas, otras tres puertas: la puerta de Simeón, una; la puerta de Isacar, otra; la puerta de Zabulón, otra;

Ez 48:34 y al lado occidental, que es de cuatro mil quinientas cañas, sus tres puertas: la puerta de Gad, una; la puerta de Aser, otra; la puerta de Neftalí, otra.

Ez 48:35 En derredor tendrá dieciocho mil cañas, y el nombre de la ciudad desde aquel día será: Jehová está allí.

EZEQUIEL 47 »

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EZEQUIEL 5 Versión Recobro

EZEQUIEL 5



Ez 5:1 Y tú, hijo de hombre, toma una espada afilada; tómala como navaja de barbero y hazla pasar sobre tu cabeza y tu barba; toma después balanzas de pesar y divide los cabellos.

Ez 5:2 Una tercera parte quemarás a fuego en medio de la ciudad, cuando se cumplan los días del asedio; tomarás otra tercera parte y la golpearás con espada alrededor de la ciudad; y la otra tercera parte esparcirás al viento, y Yo desenvainaré espada en pos de ellos.

Ez 5:3 Tomarás también de allí unos pocos en número y los atarás en la orla de tu manto.

Ez 5:4 Tomarás otra vez algunos de éstos, los echarás en medio del fuego y en el fuego los quemarás; de ellos saldrá fuego contra toda la casa de Israel.

Ez 5:5 Así dice el Señor Jehová: Ésta es Jerusalén; la puse en medio de las naciones, rodeada de países.

Ez 5:6 Pero ella se ha rebelado contra Mis ordenanzas en maldad más que las naciones, y contra Mis estatutos más que los países que la rodean; porque ellos han desechado Mis ordenanzas y no han andado en Mis estatutos.

Ez 5:7 Por tanto, así dice el Señor Jehová: Puesto que sois más turbulentos que las naciones que os rodean y no habéis andado en Mis estatutos ni guardado Mis ordenanzas, y ni siquiera habéis guardado las ordenanzas de las naciones que os rodean,

Ez 5:8 por eso, así dice el Señor Jehová: He aquí, Yo, Yo mismo estoy contra ti, y ejecutaré juicios en medio de ti ante los ojos de las naciones.

Ez 5:9 Haré en ti lo que nunca hice ni jamás volveré a hacer, a causa de todas tus abominaciones.

Ez 5:10 Por eso, los padres se comerán a los hijos en medio de ti, y los hijos se comerán a sus padres; ejecutaré contra ti juicios y esparciré a todos los vientos todo tu remanente.

Ez 5:11 Por tanto, vivo Yo, declara el Señor Jehová, ciertamente por haber contaminado Mi santuario con todas tus cosas detestables y todas tus abominaciones, por eso también me retiraré, de modo que Mi ojo no tendrá piedad de ti, y tampoco perdonaré.

Ez 5:12 Una tercera parte de ti morirá de peste y será consumida de hambre en medio de ti; otra tercera parte caerá a espada alrededor de ti; y otra tercera parte esparciré a todos los vientos, y Yo desenvainaré espada en pos de ellos.

Ez 5:13 Así se desahogará Mi enojo, haré que en ellos se asiente Mi ira y seré consolado; entonces sabrán que Yo, Jehová, he hablado en Mi celo, cuando desahogue sobre ellos Mi ira.

Ez 5:14 Además, te convertiré en desolación y en oprobio entre las naciones que te rodean, a los ojos de todos los que pasen.

Ez 5:15 Serás, pues, oprobio y escarnio, advertencia y objeto de horror, para las naciones que te rodean, cuando Yo ejecute contra ti juicios con enojo e ira, y con reprensiones furiosas. Yo, Jehová, he hablado.

Ez 5:16 Cuando envíe Yo contra ellos las malignas flechas del hambre, que son para destrucción, las cuales enviaré para destruiros, entonces aumentaré el hambre sobre vosotros y quebrantaré vuestro cayado del pan.

Ez 5:17 Enviaré, pues, sobre vosotros hambre y malas bestias, que te privarán de hijos; peste y sangre pasarán por en medio de ti, y enviaré sobre ti espada. Yo, Jehová, he hablado.

EZEQUIEL 4 EZEQUIEL 6

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EZEQUIEL 6 Versión Recobro

EZEQUIEL 6



Ez 6:1 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 6:2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel y profetiza contra ellos,

Ez 6:3 y di: Montes de Israel, oíd palabra del Señor Jehová. Así dice el Señor Jehová a los montes y a los collados, a los barrancos y a los valles: He aquí, Yo haré venir sobre vosotros espada y destruiré vuestros lugares altos.

Ez 6:4 Vuestros altares serán asolados, y vuestras imágenes del sol serán quebradas; y haré que caigan vuestros muertos delante de vuestros ídolos.

Ez 6:5 Pondré los cadáveres de los hijos de Israel delante de sus ídolos, y vuestros huesos esparciré alrededor de vuestros altares.

Ez 6:6 Dondequiera que habitéis, serán arruinadas las ciudades y los lugares altos serán asolados, para que sean arruinados y asolados vuestros altares, vuestros ídolos sean quebrados y aniquilados, vuestras imágenes del sol sean taladas, y borradas vuestras obras.

Ez 6:7 Los muertos caerán en medio de vosotros, y sabréis que Yo soy Jehová.

Ez 6:8 Mas dejaré remanente, de modo que tengáis entre las naciones algunos que escapen de la espada, cuando seáis esparcidos por los países.

Ez 6:9 Los que de vosotros escapen se acordarán de Mí entre las naciones adonde serán llevados cautivos, de cómo me quebranté a causa de su corazón fornicario que se apartó de Mí y a causa de sus ojos que se prostituyeron tras sus ídolos; y se aborrecerán a sí mismos por los males que hicieron, por todas sus abominaciones.

Ez 6:10 Y sabrán que Yo soy Jehová; no en vano dije que les haría este mal.

Ez 6:11 Así dice el Señor Jehová: Bate tus manos y golpea con tu pie, y di: ¡Ay, por todas las malignas abominaciones de la casa de Israel! Porque con espada, con hambre y con peste caerán.

Ez 6:12 El que esté lejos morirá de peste, el que esté cerca caerá a espada, y el que quede y sea asediado morirá de hambre; así desahogaré en ellos Mi ira.

Ez 6:13 Entonces sabréis que Yo soy Jehová, cuando sus muertos estén en medio de sus ídolos, alrededor de sus altares, sobre todo collado alto, en todas las cumbres de los montes, debajo de todo árbol verde y debajo de todo terebinto frondoso, lugares donde ofrecieron olor agradable a todos sus ídolos.

Ez 6:14 Así extenderé Mi mano contra ellos, y dondequiera que habiten asolaré la tierra; ciertamente, será más asolada que el desierto de Diblat, y sabrán que Yo soy Jehová.

EZEQUIEL 5 EZEQUIEL 7

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EZEQUIEL 7 Versión Recobro

EZEQUIEL 7



Ez 7:1 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Ez 7:2 Ahora tú, hijo de hombre, así dice el Señor Jehová a la tierra de Israel: ¡El fin! El fin viene sobre los cuatro extremos de esta tierra.

Ez 7:3 Ahora viene el fin sobre ti. Y enviaré contra ti Mi furor y te juzgaré según tus caminos, y traeré sobre ti todas tus abominaciones.

Ez 7:4 Y Mi ojo no tendrá piedad de ti ni perdonaré, antes pondré sobre ti tus caminos y en tu medio estarán tus abominaciones; y sabréis que Yo soy Jehová.

Ez 7:5 Así dice el Señor Jehová: ¡Un mal, un mal sin igual! He aquí, ha venido.

Ez 7:6 Viene el fin; ¡el fin viene! Se ha despertado contra ti; he aquí, ha venido.

Ez 7:7 Te ha llegado tu aciago destino, morador de esta tierra; el tiempo ha llegado; cercano está el día: el tumulto, y no el grito gozoso, sobre los montes.

Ez 7:8 Ahora pronto derramaré Mi ira sobre ti y desahogaré contra ti Mi furor; te juzgaré según tus caminos y pondré sobre ti todas tus abominaciones.

Ez 7:9 Mi ojo no tendrá piedad ni perdonaré. Te pagaré según tus caminos, y en medio de ti estarán tus abominaciones; y sabréis que Yo, Jehová, soy el que hiere.

Ez 7:10 He aquí el día; he aquí llegó. Ha salido tu aciago destino. La vara ha florecido; la soberbia ha reverdecido;

Ez 7:11 la violencia se ha levantado como vara de maldad. Nada quedará de ellos: ni de su multitud, ni de sus riquezas, ni habrá eminencia entre ellos.

Ez 7:12 El tiempo ha venido; se ha acercado el día. No se regocije el que compra ni se lamente el que vende; pues la ira está contra toda su multitud.

Ez 7:13 Porque el que vende no volverá a lo vendido, mientras ambos vivan entre los vivos; porque la visión, acerca de toda la multitud de la tierra, no se revocará; y ninguno, a causa de su iniquidad, tendrá segura la vida.

Ez 7:14 Han tocado la trompeta y han preparado todas las cosas, pero nadie va a la batalla; porque Mi ira está contra toda la multitud de aquella tierra.

Ez 7:15 Por fuera la espada, y por dentro la peste y el hambre: el que esté en el campo morirá a espada, y al que esté en la ciudad lo consumirá el hambre y la peste.

Ez 7:16 Los que de ellos escapen huirán y estarán sobre los montes como palomas de los valles, todos ellos lamentándose, cada uno por su iniquidad.

Ez 7:17 Toda mano se debilitará, y toda rodilla será débil como el agua.

Ez 7:18 Se ceñirán también de cilicio, y los cubrirá el estremecimiento; y en todo rostro habrá vergüenza, y en todas sus cabezas habrá calvicie.

Ez 7:19 Arrojarán su plata en las calles, y su oro se convertirá en inmundicia; ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira desbordante de Jehová. No saciarán su alma ni llenarán sus partes internas, porque su iniquidad ha llegado a ser ocasión de tropiezo.

Ez 7:20 Convirtieron la belleza de Sus ornamentos en soberbia, y de ello hicieron las imágenes de sus abominaciones, de sus cosas detestables; por eso se lo convierto en inmundicia.

Ez 7:21 Y lo entregaré en manos de extranjeros por botín y a los malvados de la tierra por despojo, y lo profanarán.

Ez 7:22 También apartaré de ellos Mi rostro, y ellos profanarán Mi lugar secreto; entrarán en él ladrones y lo profanarán.

Ez 7:23 Haz una cadena, porque esta tierra está llena de crímenes de sangre, y la ciudad está llena de violencia.

Ez 7:24 Traeré, por tanto, a los más perversos de las naciones, los cuales poseerán las casas de ellos; y haré cesar la soberbia de los fuertes, y sus lugares santos serán profanados.

Ez 7:25 La angustia viene; y buscarán la paz, pero no la habrá.

Ez 7:26 Vendrá desastre sobre desastre, y habrá rumor sobre rumor. Entonces buscarán visión del profeta, mas al sacerdote se le acabará la instrucción, y a los ancianos el consejo.

Ez 7:27 El rey hará duelo, el príncipe se vestirá de horror y las manos del pueblo de la tierra temblarán. Según sus caminos trataré con ellos, y con los juicios de ellos los juzgaré; y sabrán que Yo soy Jehová.

EZEQUIEL 6 EZEQUIEL 8

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EZEQUIEL 8 Versión Recobro

EZEQUIEL 8



Ez 8:1 Y en el sexto año, en el mes sexto, a los cinco días del mes, estando yo sentado en mi casa y los ancianos de Judá sentados ante mí, allí cayó sobre mí la mano del Señor Jehová.

Ez 8:2 Entonces miré, y he aquí, una semejanza como la apariencia de fuego: desde Sus lomos para abajo, la apariencia de fuego; y desde Sus lomos para arriba, algo semejante a la apariencia de un resplandor, con el aspecto del electro.

Ez 8:3 Y Él extendió la forma de una mano y me tomó por un mechón de mi cabeza; y el Espíritu me levantó entre la tierra y el cielo, y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta del atrio interior que mira hacia el norte, donde estaba el asiento del ídolo de los celos, el cual provoca a celos.

Ez 8:4 Allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la apariencia que Yo había visto en la llanura.

Ez 8:5 Entonces me dijo: Hijo de hombre, alza ahora tus ojos hacia el norte. Así que alcé mis ojos hacia el norte, y allí, al norte, junto a la puerta del altar, estaba aquel ídolo de los celos en la entrada.

Ez 8:6 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿no ves lo que éstos hacen, las grandes abominaciones que comete aquí la casa de Israel para alejarme de Mi santuario? Pero verás aún mayores abominaciones.

Ez 8:7 Entonces me llevó a la entrada del atrio; y miré, y he aquí, en la pared un agujero.

Ez 8:8 Me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Así que cavé en la pared, y he aquí una entrada.

Ez 8:9 Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos cometen aquí.

Ez 8:10 Entré, pues, y miré, y he aquí, toda forma de ser que se arrastraba y bestias detestables, y todos los ídolos de la casa de Israel, grabados en la pared por todo alrededor.

Ez 8:11 Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías, hijo de Safán, en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano, y subía el aroma de la nube de incienso.

Ez 8:12 Me dijo: ¿No ves, hijo de hombre, lo que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en su cámara de imágenes grabadas? Porque dicen ellos: No nos ve Jehová; Jehová ha abandonado esta tierra.

Ez 8:13 Me dijo después: Aún verás que cometen mayores abominaciones.

Ez 8:14 Luego me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que daba al norte; y he aquí que mujeres estaban allí sentadas llorando por Tamuz.

Ez 8:15 Y me dijo: ¿No ves, hijo de hombre? Aún verás abominaciones mayores que éstas.

Ez 8:16 Entonces me introdujo en el atrio interior de la casa de Jehová; y he aquí, junto a la entrada del templo de Jehová, entre el vestíbulo y el altar, unos veinticinco hombres, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol en dirección al oriente.

Ez 8:17 Me dijo: ¿No ves esto, hijo de hombre? ¿Le parece poco a la casa de Judá cometer tales abominaciones, que también llenan la tierra de violencia y me provocan a ira repetidas veces? Y ahora se llevan el ramo a la nariz.

Ez 8:18 Por tanto, también Yo actuaré contra ellos en Mi ira. Mi ojo no tendrá piedad, ni perdonaré; y aunque griten a Mis oídos con gran voz, no los escucharé.

EZEQUIEL 7 EZEQUIEL 9

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EZEQUIEL 9 Versión Recobro

EZEQUIEL 9



Ez 9:1 Entonces Él clamó en mis oídos con gran voz, diciendo: Acercaos, los que tenéis a vuestro cargo la ciudad, cada uno con su arma destructora en la mano.

Ez 9:2 Y luego seis varones vinieron por el camino de la puerta de arriba, que mira hacia el norte, cada uno con su arma destrozadora en la mano; y entre ellos había un varón vestido de lino, el cual traía a su cintura un tintero de escriba. Entraron y se pararon junto al altar de bronce.

Ez 9:3 La gloria del Dios de Israel subió de encima del querubín sobre el cual había estado, hacia el umbral de la casa. Y Él llamó al varón vestido de lino, que traía a su cintura el tintero de escriba.

Ez 9:4 Y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una marca en la frente a los hombres que suspiran y gimen a causa de todas las abominaciones que se cometen en medio de ella.

Ez 9:5 A los demás dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad detrás de él, y herid; no tenga piedad vuestro ojo, ni perdonéis.

Ez 9:6 Matad hasta el exterminio al viejo y al joven, a la doncella, al niño y a las mujeres; mas no os acerquéis a ninguno que tenga la marca. Y comenzaréis por Mi santuario. Comenzaron, pues, con los varones ancianos que estaban delante de la casa.

Ez 9:7 Les dijo: Contaminad la casa y llenad de muertos los atrios; salid. Y salieron e hirieron a los que estaban en la ciudad.

Ez 9:8 Aconteció que cuando ellos iban matando y quedé yo solo, me postré sobre mi rostro, y clamé, diciendo: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Destruyes Tú a todo el remanente de Israel derramando Tu ira sobre Jerusalén?

Ez 9:9 Entonces me dijo: La iniquidad de la casa de Israel y de Judá es sobremanera grande; la tierra está llena de sangre, y la ciudad está llena de prevaricación; porque dicen: Ha abandonado Jehová esta tierra, y Jehová no ve.

Ez 9:10 Mas en cuanto a Mí, Mi ojo no tendrá piedad, ni Yo perdonaré; haré recaer los caminos de ellos sobre sus cabezas.

Ez 9:11 Y el varón vestido de lino, que traía el tintero a su cintura, respondió una palabra, diciendo: He hecho conforme a lo que me ordenaste.

EZEQUIEL 8 EZEQUIEL 10

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Daniel Versión Recobro

DANIEL



DANIEL 1



Dn 1:1 En el año tercero del reinado de Joacim, rey de Judá, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a Jerusalén, y la sitió.

Dn 1:2 Y el Señor entregó en sus manos a Joacim, rey de Judá, y parte de los vasos de la casa de Dios; Nabucodonosor los llevó a la tierra de Sinar, a la casa de su dios, e introdujo los vasos en la tesorería de su dios.

Dn 1:3 Luego el rey dijo a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajera algunos de entre los hijos de Israel, incluyendo a algunos del linaje real y de familias nobles,

Dn 1:4 muchachos en quienes no hubiera defecto alguno, de buen parecer, perspicaces en toda sabiduría, dotados de entendimiento y habilidad para discernir, y aptos para estar de servicio en el palacio del rey. Y le dijo que les enseñara las letras y la lengua de los caldeos.

Dn 1:5 Y les señaló el rey una porción diaria de los manjares del rey y del vino que él bebía; y mandó que los criara durante tres años para que al fin de ellos se presentaran delante del rey.

Dn 1:6 Ahora bien, entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá.

Dn 1:7 Y el jefe de los eunucos les puso nombres: a Daniel, Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego.

Dn 1:8 Pero Daniel se propuso en su corazón no contaminarse con los manjares del rey ni con el vino que bebía el rey, por lo cual pidió al jefe de los eunucos permiso para no contaminarse.

Dn 1:9 Y Dios concedió a Daniel hallar favor y compasión ante los ojos del jefe de los eunucos;

Dn 1:10 y dijo el jefe de los eunucos a Daniel: Temo a mi señor el rey, que ha asignado vuestra comida y vuestra bebida; ¿por qué ha de ver vuestros rostros más tristes que los de los muchachos de vuestra misma edad? Así traerías culpa sobre mi cabeza delante del rey.

Dn 1:11 Entonces dijo Daniel al mayordomo a quien el jefe de los eunucos había puesto sobre Daniel, Ananías, Misael y Azarías:

Dn 1:12 Te ruego que pongas a prueba a tus siervos durante diez días, y nos den legumbres para comer y agua para beber.

Dn 1:13 Luego sean examinados nuestros semblantes en tu presencia, como también los semblantes de los muchachos que comen los manjares del rey; y haz con tus siervos según lo que veas.

Dn 1:14 Los escuchó, pues, en esto y los puso a prueba durante diez días.

Dn 1:15 Y al cabo de diez días pareció el semblante de ellos mejor, y estaban más rollizos que todos los muchachos que comían los manjares del rey.

Dn 1:16 Por tanto, el mayordomo suprimió la porción de los manjares y el vino que habían de beber, y les daba legumbres.

Dn 1:17 A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento y perspicacia en todo aprendizaje y sabiduría; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños.

Dn 1:18 Pasados, pues, los días al fin de los cuales había dicho el rey que los llevaran, el jefe de los eunucos los llevó delante de Nabucodonosor.

Dn 1:19 El rey habló con ellos, y de entre todos ellos no se halló ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; así, pues, permanecieron en presencia del rey.

Dn 1:20 Y en todo asunto de sabiduría y entendimiento que el rey los consultó, los halló diez veces mejores que todos los magos y encantadores que había en todo su dominio.

Dn 1:21 Y continuó Daniel hasta el primer año del rey Ciro.

EZEQUIEL 48 DANIEL 2

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DANIEL 10 Versión Recobro

DANIEL 10



Dn 10:1 En el tercer año de Ciro, rey de Persia, fue revelada palabra a Daniel, llamado Beltsasar; y la palabra era verdadera y acerca de una gran aflicción. Y él comprendió la palabra y tuvo cierto entendimiento de la visión.

Dn 10:2 En aquellos días yo, Daniel, había hecho duelo durante tres semanas completas.

Dn 10:3 No comí pan suculento, ni entró en mi boca carne ni vino, ni usé ungüento alguno, hasta que se cumplieron las tres semanas.

Dn 10:4 Y el día veinticuatro del primer mes, mientras estaba yo junto al gran río, es decir, el Hidekel,

Dn 10:5 alcé mis ojos y miré, y he aquí un varón, vestido de lino, cuyos lomos estaban ceñidos con oro fino de Ufaz.

Dn 10:6 Su cuerpo también era como el berilo, Su rostro tenía la apariencia de un relámpago, Sus ojos eran como antorchas de fuego, Sus brazos y Sus pies como el brillo de bronce bruñido, y el sonido de Sus palabras como el estruendo de una multitud.

Dn 10:7 Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión, porque los varones que estaban conmigo no vieron la visión, sino que cayó sobre ellos un gran temor, y huyeron a esconderse.

Dn 10:8 Quedé, pues, yo solo y vi esta gran visión; y no quedó fuerza en mí, sino que mi color se me demudó en palidez de muerte, sin retener yo fuerza alguna.

Dn 10:9 Pero oí el sonido de Sus palabras; y al oír el sonido de Sus palabras, caí sobre mi rostro en un profundo sueño, con mi rostro en tierra.

Dn 10:10 Y en aquel momento una mano me tocó, y me hizo temblar sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos.

Dn 10:11 Me dijo: Daniel, varón de preciosidad, entiende las palabras que he de decirte y ponte de pie, porque a ti he sido enviado ahora; y mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando.

Dn 10:12 Entonces me dijo: No temas, Daniel, porque desde el primer día que aplicaste tu corazón a entender este asunto y a afligirte delante de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido.

Dn 10:13 Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero ahora Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, porque quedé allí solo con los reyes de Persia.

Dn 10:14 He venido, pues, para hacerte entender lo que ha de acontecer a tu pueblo en los postreros días; pero la visión se refiere a días lejanos.

Dn 10:15 Y cuando me habló conforme a estas palabras, volví mi rostro a tierra y enmudecí.

Dn 10:16 En aquel momento uno con semejanza de hijo de hombre tocó mis labios; entonces abrí mi boca y hablé, y dije al que estaba delante de mí: Señor, por causa de la visión me ha invadido la angustia, y no me queda fuerza alguna.

Dn 10:17 ¿Cómo podrá, pues, un siervo de mi señor hablar con mi señor? Porque en cuanto a mí, ahora no tengo fuerza en mí, ni tampoco me queda aliento.

Dn 10:18 Entonces el que tenía apariencia de hombre me tocó de nuevo y me fortaleció,

Dn 10:19 y dijo: No temas, varón de preciosidad. La paz sea contigo. Sé fuerte, sí, sé fuerte. Mientras él me hablaba, recobré las fuerzas y dije: Habla, señor, porque me has fortalecido.

Dn 10:20 Entonces dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Y ahora volveré a combatir contra el príncipe de Persia; yo salgo, y he aquí que el príncipe de Javán está por venir.

Dn 10:21 Sin embargo, voy a decirte lo que está escrito en las escrituras de la verdad. Ninguno hay que se mantenga firme a mi lado contra éstos, sino Miguel, vuestro príncipe.

DANIEL 9 DANIEL 11

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DANIEL 11 Versión Recobro

DANIEL 11



Dn 11:1 Y yo, en el primer año de Darío, el medo, me levanté para sostenerlo y fortalecerlo.

Dn 11:2 Ahora te declararé la verdad. Han de levantarse tres reyes en Persia; luego el cuarto obtendrá grandes riquezas, más que todos ellos; y al hacerse fuerte con sus riquezas, incitará a todo el imperio contra el reino de Javán.

Dn 11:3 Y se levantará allí un rey poderoso, y él regirá con gran dominio y hará lo que le plazca.

Dn 11:4 Pero cuando se haya levantado, su reino será quebrantado y repartido hacia los cuatro vientos del cielo, pero no a su posteridad, ni según el dominio con que él dominó, porque su reino será arrancado y dado a otros aparte de sus descendientes.

Dn 11:5 El rey del sur se hará fuerte, y uno de sus príncipes se hará más fuerte que él y dominará; su dominio será un gran dominio.

Dn 11:6 Y al cabo de unos años se aliarán. Y la hija del rey del sur vendrá al rey del norte para hacer una alianza; pero ella no podrá retener la fuerza de su brazo, ni permanecerá él ni su brazo, sino que ella será entregada juntamente con los que la habían traído a la alianza y con el que la engendró y la sostenía en aquel tiempo.

Dn 11:7 Pero un renuevo de las raíces de ella se levantará en su lugar, vendrá contra el ejército y entrará en la fortaleza del rey del norte; y los tratará a su gusto, y mostrará su fuerza.

Dn 11:8 Y aun a los dioses de ellos con sus imágenes fundidas, y sus vasijas preciosas de plata y de oro, llevará cautivos a Egipto; y por años cesará de oponerse al rey del norte.

Dn 11:9 Y el rey del norte llegará al reino del rey del sur, pero volverá a su propia tierra.

Dn 11:10 Mas los hijos de aquél se movilizarán para la guerra y reunirán una multitud de grandes ejércitos. Vendrá uno implacablemente, se derramará como un torrente, pasará adelante, y luego volverá y llevará la guerra hasta la fortaleza del rey del sur.

Dn 11:11 Se enfurecerá el rey del sur y saldrá a pelear contra él, contra el rey del norte. Entonces el rey del norte levantará una gran multitud, pero esa multitud será entregada en manos del rey del sur.

Dn 11:12 Al llevarse él la multitud, se enaltecerá el corazón del rey del sur; y derribará a miríadas, mas no prevalecerá.

Dn 11:13 Porque el rey del norte volverá, y levantará una multitud mayor que la primera; y al cabo de algunos años vendrá implacablemente con gran ejército y con mucho equipo.

Dn 11:14 Y en aquellos tiempos se levantarán muchos contra el rey del sur; y los hombres violentos de tu pueblo se levantarán para confirmar la visión, pero ellos caerán.

Dn 11:15 Vendrá entonces el rey del norte, levantará un terraplén y tomará la ciudad fortificada; y las fuerzas del sur no podrán resistir, ni su pueblo escogido, porque no habrá fuerzas para resistir.

Dn 11:16 Pero el que vendrá contra el rey del sur hará lo que quiera, y nadie podrá resistirlo. Y se plantará en la tierra hermosa, llevando la destrucción en su mano.

Dn 11:17 Y afirmará su rostro para venir con la fuerza de todo su reino, trayendo consigo condiciones de paz, conforme a las cuales procederá. Y dará una hija joven al rey del sur, para destruir el reino del sur; pero ella no se pondrá de su lado ni le será útil.

Dn 11:18 Volverá después su rostro a las costas y tomará muchas. Pero un líder, por su propio bien, hará cesar el oprobio causado por él; ciertamente, hará volver sobre él su oprobio.

Dn 11:19 Luego el rey del norte volverá su rostro a las fortalezas de su tierra; pero tropezará y caerá, y no será hallado.

Dn 11:20 Entonces se levantará en su lugar uno que hará pasar un opresor a través del esplendor del reino; pero en pocos días será quebrantado, aunque no con ira ni en batalla.

Dn 11:21 Luego en su lugar se levantará un hombre despreciable, al cual no se le dará la honra del reino; pero él vendrá en tiempo de seguridad, y tomará el reino con palabras y acciones suaves y engañosas.

Dn 11:22 Y las tropas, que se derramarán como un torrente, quedarán sumergidas ante él y serán quebrantadas, así como el príncipe del pacto.

Dn 11:23 Y después que se haya hecho alianza con él, actuará con engaño, subirá y se irá haciendo fuerte con poca gente.

Dn 11:24 En un tiempo de seguridad entrará incluso en los lugares más ricos del reino y hará lo que no hicieron sus padres, ni los padres de sus padres; botín, despojos y riquezas repartirá entre ellos, y contra las fortalezas maquinará sus designios, pero sólo por un tiempo.

Dn 11:25 Y despertará su fuerza y su corazón contra el rey del sur con gran ejército; y el rey del sur se movilizará para hacer guerra con un ejército muy grande y fuerte; mas no podrá resistir, porque urdirán designios contra él.

Dn 11:26 Y los que comen de sus manjares lo destruirán; y su ejército se derramará como un torrente, y muchos caerán muertos.

Dn 11:27 En cuanto a los dos reyes, sus corazones estarán dispuestos para hacer mal, y en una misma mesa hablarán mentiras; mas esto no tendrá éxito, porque el fin aún ha de venir en el tiempo señalado.

Dn 11:28 Luego el rey del norte volverá a su tierra con grandes riquezas; pero pondrá su corazón contra el pacto santo, y actuará y volverá a su tierra.

Dn 11:29 Al tiempo señalado volverá y vendrá contra el sur; mas esta última vez no será como la primera.

Dn 11:30 Porque vendrán contra él las naves de Quitim; por tanto, él se desanimará y se apartará; se enfurecerá ante el pacto santo y actuará; habiéndose apartado, prestará su atención a los que abandonen el pacto santo.

Dn 11:31 Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario, estableciendo la fortaleza y quitando el sacrificio diario; y pondrán la abominación desoladora.

Dn 11:32 Y con suaves palabras hará que quienes actúan perversamente contra el pacto sean sacrílegos. Pero el pueblo que conoce a su Dios se mostrará fuerte y actuará.

Dn 11:33 Y los que entre el pueblo tienen perspicacia harán que los muchos entiendan, pero durante algunos días caerán a espada, por fuego, por cautiverio y por saqueo.

Dn 11:34 Cuando caigan, serán ayudados con un pequeño socorro; y muchos se les unirán en palabra solamente.

Dn 11:35 También algunos de los que tienen perspicacia caerán a fin de que el pueblo sea refinado, purificado y limpiado, hasta el tiempo del fin, porque el fin aún ha de venir en el tiempo señalado.

Dn 11:36 Y el rey hará lo que quiera, y se enaltecerá y se engrandecerá sobre todo dios; contra el Dios de los dioses hablará cosas extraordinarias, y prosperará hasta que sea consumada la indignación, porque lo determinado se cumplirá.

Dn 11:37 Y de los dioses de sus padres no hará caso, ni del deseo de las mujeres, ni respetará a ningún otro dios, porque sobre todo se engrandecerá.

Dn 11:38 Mas honrará en su lugar al dios de las fortalezas; sí, un dios que sus padres no conocieron, lo honrará con oro, plata, piedras preciosas y con tesoros.

Dn 11:39 Y con la ayuda de un dios ajeno actuará contra las fortalezas más inexpugnables; colmará de honores a los que le reconozcan, los hará gobernar sobre muchos, y como recompensa les repartirá la tierra.

Dn 11:40 Y al tiempo del fin, el rey del sur arremeterá contra él; y el rey del norte se levantará contra él como una tempestad, con carros y jinetes y muchas naves; y entrará por los países, se derramará como un torrente y pasará adelante.

Dn 11:41 También entrará a la tierra hermosa, y muchos países caerán; mas éstos escaparán de su mano: Edom, Moab, y la parte principal de los hijos de Amón.

Dn 11:42 Luego extenderá su mano contra los países, y no escapará la tierra de Egipto.

Dn 11:43 Y se apoderará de los tesoros escondidos de oro y plata y de todas las cosas preciosas de los egipcios; y los libios y los cusitas seguirán sus pasos.

Dn 11:44 Pero noticias del oriente y del norte lo turbarán, y saldrá con gran ira para destruir y exterminar a muchos.

Dn 11:45 Y plantará las tiendas de su palacio entre el mar y el monte hermoso y santo; pero llegará a su fin, y no tendrá quien le ayude.

DANIEL 10 DANIEL 12

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DANIEL 12 Versión Recobro

DANIEL 12



Dn 12:1 Y en aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de aflicción, cual nunca fue desde que hubo nación hasta entonces; y en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todo el que se halle escrito en el libro.

Dn 12:2 Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán, unos para vida eterna, y otros para oprobio, para desdén eterno.

Dn 12:3 Y los que tienen perspicacia resplandecerán como el resplandor de la expansión celestial, y los que hagan volver a muchos a la justicia, como las estrellas, eternamente y para siempre.

Dn 12:4 Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin; muchos correrán de aquí para allá, y el conocimiento aumentará.

Dn 12:5 Entonces yo, Daniel, miré, y he aquí, otros dos estaban en pie, uno a este lado del río y el otro al otro lado del río.

Dn 12:6 Y dijo uno al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuándo será el fin de estas maravillas?

Dn 12:7 Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, mientras alzaba Su mano derecha y Su mano izquierda al cielo, y juró por Aquel que vive para siempre, que será por un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo; y cuando se termine el quebrantamiento del poder del pueblo santo, se cumplirán todas estas cosas.

Dn 12:8 Yo oí, mas no entendí. Luego dije: Mi Señor, ¿cuál será el fin de estas cosas?

Dn 12:9 Y dijo: Anda por tu camino, Daniel, porque estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.

Dn 12:10 Muchos serán purificados, limpiados y refinados, pero los malvados actuarán perversamente; y ninguno de los malvados entenderá, mas los perspicaces comprenderán.

Dn 12:11 Y desde el tiempo que sea quitado el sacrificio diario y puesta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días.

Dn 12:12 ¡Bienaventurado el que espere y llegue a mil trescientos treinta y cinco días!

Dn 12:13 Pero tú, anda por tu camino hasta el fin, y reposarás y de nuevo te levantarás para recibir tu porción asignada al fin de los días.

DANIEL 11 »

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DANIEL 2 Versión Recobro

DANIEL 2



Dn 2:1 Y en el segundo año del reinado de Nabucodonosor, tuvo Nabucodonosor sueños, y estaba inquieto su espíritu y se le fue el sueño.

Dn 2:2 Hizo llamar el rey a magos, encantadores, hechiceros y caldeos, para que declararan al rey sus sueños; y entraron y se presentaron delante del rey.

Dn 2:3 Y el rey les dijo: He tenido un sueño, y mi espíritu se ha turbado por saber el sueño.

Dn 2:4 Entonces hablaron los caldeos al rey en arameo: ¡Oh rey, para siempre vive! Cuenta el sueño a tus siervos, y declararemos la interpretación.

Dn 2:5 Respondió el rey y dijo a los caldeos: El mandato de parte mía ha sido divulgado: Si no me dais a conocer el sueño y su interpretación, seréis hechos pedazos y vuestras casas serán convertidas en muladar.

Dn 2:6 Pero si declaráis el sueño y su interpretación, recibiréis de mí dones, recompensas y gran honra. Decidme, pues, el sueño y su interpretación.

Dn 2:7 Respondieron por segunda vez y dijeron: Diga el rey el sueño a sus siervos, y declararemos la interpretación.

Dn 2:8 El rey respondió y dijo: Yo conozco ciertamente que vosotros queréis ganar tiempo, porque veis que el mandato de parte mía ha sido divulgado.

Dn 2:9 Pero si no me dais a conocer el sueño, un solo decreto hay para vosotros; pues os habéis concertado para hablar delante de mí palabras falsas y corruptas hasta que cambie el tiempo. Decidme, pues, el sueño, y yo sabré que podréis declararme su interpretación.

Dn 2:10 Los caldeos respondieron delante del rey y dijeron: No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto al rey, porque ningún gran rey o gobernante jamás ha pedido cosa semejante a ningún mago, encantador o caldeo.

Dn 2:11 Y el asunto que el rey demanda es singular, y no hay quien lo pueda declarar delante del rey salvo los dioses, cuya morada no se halla entre los seres de carne.

Dn 2:12 Por esto el rey se enojó y se enfureció mucho, y dio órdenes para que destruyeran a todos los sabios de Babilonia.

Dn 2:13 Y salió el decreto de que los sabios fueran muertos; y buscaron a Daniel y a sus compañeros para matarlos.

Dn 2:14 Entonces Daniel respondió avisadamente y con discreción a Arioc, capitán de la guardia del rey, que había salido para matar a los sabios de Babilonia.

Dn 2:15 Respondió y dijo a Arioc, comandante del rey: ¿Por qué es tan riguroso este decreto publicado de parte del rey? Entonces Arioc hizo saber a Daniel lo que sucedía.

Dn 2:16 Daniel después entró y pidió al rey que le diera tiempo para declarar la interpretación al rey.

Dn 2:17 Entonces se fue Daniel a su casa e hizo saber a Ananías, Misael y Azarías, sus compañeros, lo que sucedía,

Dn 2:18 para que pidieran compasiones delante del Dios de los cielos acerca de este misterio, a fin de que Daniel y sus compañeros no fueran destruidos con los demás sabios de Babilonia.

Dn 2:19 Entonces el misterio fue revelado a Daniel en visión de noche. Daniel entonces bendijo al Dios de los cielos.

Dn 2:20 Respondió Daniel y dijo:
Sea bendito el nombre de Dios / desde la eternidad hasta la eternidad, / porque Suyos son la sabiduría y el poder.

Dn 2:21 Y Él es quien muda los tiempos y las estaciones; / depone a reyes y hace que los reyes asciendan. / Da sabiduría a los sabios, / y conocimiento a los entendidos.

Dn 2:22 Él revela lo profundo y lo escondido; / conoce lo que está oculto en las tinieblas, / y con Él mora la luz.

Dn 2:23 A Ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y alabanza, / porque me has dado sabiduría y fuerza; / y ahora me has dado a conocer lo que te pedimos, / pues nos has dado a conocer el asunto del rey.

Dn 2:24 Por tanto, Daniel fue adonde estaba Arioc, al cual el rey había puesto para destruir a los sabios de Babilonia; entró y le dijo así: No destruyas a los sabios de Babilonia; llévame delante del rey, y yo declararé la interpretación al rey.

Dn 2:25 Entonces Arioc llevó apresuradamente a Daniel ante el rey, y le habló así: He hallado un varón de los cautivos de Judá, el cual dará a conocer al rey la interpretación.

Dn 2:26 Respondió el rey y dijo a Daniel, cuyo nombre era Beltsasar: ¿Podrás tú hacerme conocer el sueño que vi y su interpretación?

Dn 2:27 Daniel respondió delante del rey y dijo: El misterio que el rey demanda, ni sabio, ni encantador, ni mago ni adivino lo puede declarar al rey.

Dn 2:28 Pero hay un Dios en los cielos que revela los misterios, y Él ha hecho saber al rey Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días. He aquí tu sueño, las visiones de tu cabeza sobre tu cama.

Dn 2:29 A ti, oh rey, en tu cama te vinieron pensamientos sobre lo que habrá de suceder después de estos tiempos, y Aquel que revela los misterios te ha hecho saber lo que ha de ser.

Dn 2:30 Pero en cuanto a mí, me ha sido revelado este misterio, no porque en mí haya más sabiduría que en cualquier otro viviente, sino para que se dé a conocer al rey la interpretación y para que entiendas los pensamientos de tu corazón.

Dn 2:31 Tú, oh rey, estabas mirando, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y su fulgor extraordinario, estaba en pie delante de ti; y su aspecto era espantoso.

Dn 2:32 La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce;

Dn 2:33 sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido.

Dn 2:34 Estabas mirando hasta que una piedra fue cortada, no con manos, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.

Dn 2:35 Luego fueron desmenuzados, todos a la vez, el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y quedaron como tamo de las eras del verano; y se los llevó el viento sin que se hallara rastro alguno de ellos. Y la piedra que hirió a la imagen se hizo un gran monte que llenó toda la tierra.

Dn 2:36 Éste es el sueño; también la interpretación de él diremos en presencia del rey.

Dn 2:37 Tú, oh rey, eres rey de reyes, a quien el Dios de los cielos ha dado reinado, poder, fuerza y gloria.

Dn 2:38 Y dondequiera que habitan los hijos de los hombres, las bestias del campo o las aves del cielo, Él los ha entregado en tus manos y te ha hecho soberano sobre todos ellos. Tú eres la cabeza de oro.

Dn 2:39 Y después de ti se levantará otro reino, inferior a ti; y luego habrá otro reino, un tercero, de bronce, el cual gobernará sobre toda la tierra.

Dn 2:40 Y habrá un cuarto reino tan fuerte como el hierro, tal como el hierro desmenuza y destroza todas las cosas; y como el hierro que quebranta todos éstos, desmenuzará y quebrantará todo.

Dn 2:41 Y según lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, el reino será una masa confusa; mas habrá en él algo de la fuerza del hierro, porque viste el hierro mezclado con el barro arcilloso.

Dn 2:42 Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte y en parte frágil.

Dn 2:43 Y así como viste el hierro mezclado con barro arcilloso, se mezclarán mediante linaje humano, pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro.

Dn 2:44 Y en los días de estos reyes el Dios de los cielos levantará un reino que no será jamás destruido, cuyo reinado no será dejado a otro pueblo; este reino desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, y permanecerá para siempre.

Dn 2:45 De la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con manos, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro cocido, la plata y el oro, el gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y confiable su interpretación.

Dn 2:46 Entonces el rey Nabucodonosor se postró sobre su rostro y adoró a Daniel, y mandó que le ofrecieran una oblación e incienso.

Dn 2:47 El rey respondió a Daniel y dijo: Ciertamente el Dios vuestro es el Dios de dioses, el Señor de los reyes y el Revelador de los misterios, pues tú has podido revelar este misterio.

Dn 2:48 Entonces el rey engrandeció a Daniel y le dio muchos y grandes dones; y le hizo gobernante de toda la provincia de Babilonia y jefe de los prefectos sobre todos los sabios de Babilonia.

Dn 2:49 Y Daniel solicitó del rey, y puso sobre la administración de la provincia de Babilonia a Sadrac, Mesac y Abed-nego; pero Daniel estaba en la corte del rey.

DANIEL 1 DANIEL 3

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DANIEL 3 Versión Recobro

DANIEL 3



Dn 3:1 El rey Nabucodonosor hizo una imagen de oro, cuya altura era de sesenta codos y su anchura de seis codos; la levantó en la llanura de Dura, en la provincia de Babilonia.

Dn 3:2 Entonces el rey Nabucodonosor mandó convocar a los sátrapas, los prefectos y los gobernadores, los jueces principales, los oficiales del tesoro, los oficiales de la ley, los jueces y todos los gobernantes de las provincias, para que vinieran a la dedicación de la imagen que el rey Nabucodonosor había levantado.

Dn 3:3 Se reunieron, pues, los sátrapas, los prefectos y los gobernadores, los jueces principales, los oficiales del tesoro, los oficiales de la ley, los jueces y todos los gobernantes de las provincias para la dedicación de la imagen que el rey Nabucodonosor había levantado; y estaban en pie delante de la imagen que había levantado Nabucodonosor.

Dn 3:4 Entonces el heraldo proclamaba en alta voz: Se os ordena a vosotros, oh pueblos, naciones y lenguas,

Dn 3:5 que en el tiempo en que oigáis el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el trigón, el salterio, la gaita y todo instrumento de música, os postréis y adoréis la imagen de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado;

Dn 3:6 y cualquiera que no se postre y adore, en la misma hora será echado en medio de un horno de fuego ardiente.

Dn 3:7 Por lo cual, en aquel tiempo, al oír todos los pueblos el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el trigón, el salterio, la gaita y todo instrumento de música, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la imagen de oro que el rey Nabucodonosor había levantado.

Dn 3:8 Por esto, en aquel tiempo, algunos caldeos se acercaron y acusaron a los judíos.

Dn 3:9 Respondieron y dijeron al rey Nabucodonosor: ¡Oh rey, para siempre vive!

Dn 3:10 Tú, oh rey, has proclamado un decreto que todo hombre, al oír el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el trigón, el salterio, la gaita y todo instrumento de música, se postre y adore la imagen de oro;

Dn 3:11 y el que no se postre y adore será echado en medio de un horno de fuego ardiente.

Dn 3:12 Hay unos varones judíos, a los cuales has puesto sobre la administración de la provincia de Babilonia: Sadrac, Mesac y Abed-nego; estos varones no te han respetado, oh rey; no sirven a tus dioses ni adoran la imagen de oro que has levantado.

Dn 3:13 Entonces Nabucodonosor con ira y con furor mandó que trajeran a Sadrac, Mesac y Abed-nego; y fueron traídos estos hombres delante del rey.

Dn 3:14 Nabucodonosor respondió y les dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, ¿vosotros deliberadamente no servís a mis dioses ni adoráis la imagen de oro que he levantado?

Dn 3:15 Ahora pues, si, al oír el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el trigón, el salterio, la gaita y todo instrumento de música, os disponéis a postraros y a adorar la imagen que he hecho, muy bien; pero si no adoráis, en aquella misma hora seréis echados en medio de un horno de fuego ardiente; y ¿qué dios será aquel que os libre de mis manos?

Dn 3:16 Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron y dijeron al rey: Oh Nabucodonosor, no es necesario que te respondamos sobre este asunto.

Dn 3:17 De ser así, nuestro Dios a quien servimos es capaz de librarnos del horno de fuego ardiente, y de tu mano, oh rey, nos librará.

Dn 3:18 Pero si no lo hace, has de saber, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la imagen de oro que has levantado.

Dn 3:19 Entonces Nabucodonosor se llenó de furia, demudó su semblante contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y respondió ordenando que el horno se calentase siete veces más de lo normal.

Dn 3:20 Y mandó a ciertos hombres valientes que tenía en su ejército, que ataran a Sadrac, Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiente.

Dn 3:21 Luego estos varones fueron atados, y con sus camisas, túnicas, mantos y sus otras ropas fueron echados en medio del horno de fuego ardiente.

Dn 3:22 Por esta razón, porque la orden del rey era apremiante, y el horno había sido calentado excesivamente, la llama del fuego mató a aquellos hombres que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego.

Dn 3:23 Y estos tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados en medio del horno de fuego ardiente.

Dn 3:24 Entonces el rey Nabucodonosor se asombró y se levantó apresuradamente; respondió y dijo a sus consejeros: ¿No echamos a tres varones atados dentro del fuego? Ellos respondieron y dijeron: Es verdad, oh rey.

Dn 3:25 Respondió y dijo: ¡Mirad! Veo a cuatro varones sueltos que caminan en medio del fuego sin sufrir ningún daño. Y el aspecto del cuarto es semejante a un hijo de los dioses.

Dn 3:26 Luego Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiente. Respondió y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios el Altísimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego.

Dn 3:27 Y los sátrapas, los prefectos, los gobernadores y los consejeros del rey, reunidos allí, observaron que, con respecto a estos varones, el fuego no había tenido efecto sobre sus cuerpos y ni aun el cabello de sus cabezas se había chamuscado, ni habían sido afectadas sus ropas, ni siquiera olor de fuego había quedado sobre ellos.

Dn 3:28 Nabucodonosor respondió y dijo: Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que ha enviado a Su ángel y ha librado a Sus siervos que, confiando en Él, mudaron la palabra del rey y entregaron sus cuerpos para que no sirvieran ni adoraran a ningún dios excepto a su propio Dios.

Dn 3:29 Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que hable algo ofensivo contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego sea hecho pedazos, y sus casas convertidas en muladar; por cuanto no hay dios que pueda librar de esta manera.

Dn 3:30 Entonces el rey hizo prosperar a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia.

DANIEL 2 DANIEL 4

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DANIEL 4 Versión Recobro

DANIEL 4



Dn 4:1 Nabucodonosor, rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que moran en toda la tierra: ¡Que abunde vuestra paz!

Dn 4:2 Me ha parecido bien declarar las señales y los prodigios que Dios el Altísimo ha hecho conmigo.

Dn 4:3 ¡Cuán grandes son Sus señales, / y cuán potentes Sus maravillas! / Su reino es un reino eterno, / y Su dominio de generación en generación.

Dn 4:4 Yo, Nabucodonosor, estaba tranquilo en mi casa y floreciente en mi palacio.

Dn 4:5 Vi un sueño que me espantó, y las imaginaciones que tuve en mi cama y las visiones de mi cabeza me turbaron.

Dn 4:6 Por esto promulgué el decreto para hacer venir delante de mí a todos los sabios de Babilonia, para que me dieran a conocer la interpretación del sueño.

Dn 4:7 Luego vinieron magos, encantadores, caldeos y adivinos, y les conté el sueño; mas no me pudieron dar a conocer su interpretación.

Dn 4:8 Pero finalmente entró delante de mí Daniel, cuyo nombre es Beltsasar, como el nombre de mi dios, y en quien está un espíritu de los dioses santos; y le conté el sueño, diciendo:

Dn 4:9 Oh Beltsasar, jefe de los magos, ya que sé que en ti está un espíritu de los dioses santos y que ningún misterio te perturba, aquí están las visiones de mi sueño que he visto; ahora bien, dime su interpretación.

Dn 4:10 Éstas fueron las visiones de mi cabeza mientras estaba en mi cama: yo miraba, y había en medio de la tierra un árbol, cuya altura era grande.

Dn 4:11 Crecía el árbol mucho y se hacía fuerte, / y su altura llegaba hasta el cielo, / y se veía desde los confines de toda la tierra.

Dn 4:12 Su follaje era hermoso y su fruto abundante, / y había en él alimento para todos. / Debajo de él hallaban sombra las bestias del campo, / y hacían morada en sus ramas las aves del cielo; / y se alimentaba de él toda carne.

Dn 4:13 Miraba en las visiones de mi cabeza estando yo en mi cama, y había un vigilante, sí, un santo, que descendía de los cielos.

Dn 4:14 Clamaba fuertemente y hablaba así:
Talad el árbol y cortad sus ramas; / quitadle el follaje y dispersad su fruto; / huyan las bestias que están debajo de él, / y las aves de sus ramas.

Dn 4:15 Mas dejad el tocón con sus raíces / en tierra, / pero con atadura de hierro y de bronce alrededor de él, / entre la tierna hierba del campo; / y sea mojado con el rocío del cielo, / y con las bestias sea su porción entre la hierba de la tierra;

Dn 4:16 sea cambiado su corazón de hombre, / y le sea dado corazón de bestia; / y pasen sobre él siete tiempos.

Dn 4:17 Este asunto es por decreto de los vigilantes, y por mandato de los santos la decisión, para que reconozcan los vivientes que el Altísimo es Soberano del reino de los hombres, y se lo da a quien Él quiere, y pone sobre él al más humilde de los hombres.

Dn 4:18 Yo, el rey Nabucodonosor, he visto este sueño. Tú, pues, Beltsasar, dime la interpretación, porque todos los sabios de mi reino no han podido darme a conocer su interpretación; mas tú puedes, porque en ti está un espíritu de los dioses santos.

Dn 4:19 Entonces Daniel, cuyo nombre es Beltsasar, quedó atónito por un rato mientras sus pensamientos lo turbaban. El rey respondió y dijo: Beltsasar, no te turben ni el sueño ni su interpretación. Beltsasar respondió y dijo: ¡Señor mío, el sueño sea para los que te aborrecen, y su interpretación para tus enemigos!

Dn 4:20 El árbol que viste, que crecía mucho y se hacía fuerte, cuya altura llegaba hasta el cielo y que se veía desde toda la tierra,

Dn 4:21 cuyo follaje era hermoso y su fruto abundante, en el que había alimento para todos, debajo del cual moraban las bestias del campo y en cuyas ramas hacían morada las aves del cielo;

Dn 4:22 mismo eres, oh rey, que has crecido mucho y te has hecho fuerte, pues ha crecido tu grandeza y ha llegado hasta los cielos, y tu dominio hasta los confines de la tierra.

Dn 4:23 En cuanto al vigilante, sí, al santo que el rey vio, que descendía del cielo y decía: Talad el árbol y destruidlo; mas dejad el tocón con sus raíces en tierra, mas con atadura de hierro y de bronce alrededor de él, entre la tierna hierba del campo; y sea mojado con el rocío del cielo, y con las bestias del campo sea su porción, hasta que pasen sobre él siete tiempos,

Dn 4:24 ésta es la interpretación, oh rey, y éste es el decreto del Altísimo, que ha venido sobre mi señor el rey:

Dn 4:25 Te echarán de entre los hombres, y con las bestias del campo será tu morada; y te darán hierba para comer como a los bueyes, y con el rocío del cielo serás empapado; y pasarán sobre ti siete tiempos hasta que reconozcas que el Altísimo es Soberano del reino de los hombres y se lo da a quien Él quiere.

Dn 4:26 Y en cuanto a la orden de dejar en tierra el tocón con las raíces del árbol, tu reino te quedará firme después que reconozcas que son los cielos los que gobiernan.

Dn 4:27 Por tanto, oh rey, que mi consejo te sea aceptable: pon fin a tus pecados haciendo lo justo, y a tus iniquidades mostrando misericordia a los pobres; tal vez sea prolongada tu prosperidad.

Dn 4:28 Todo esto vino sobre el rey Nabucodonosor.

Dn 4:29 Al cabo de doce meses, paseando sobre el techo del palacio real de Babilonia,

Dn 4:30 el rey respondió y dijo: ¿No es ésta Babilonia la grande, que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder y para gloria de mi majestad?

Dn 4:31 Mientras la palabra estaba todavía en la boca del rey, descendió una voz del cielo: A ti se te declara, rey Nabucodonosor: El reino te ha sido quitado;

Dn 4:32 y de entre los hombres te echarán, y con las bestias del campo será tu morada; te darán hierba para comer como a los bueyes; y siete tiempos pasarán sobre ti hasta que reconozcas que el Altísimo es Soberano del reino de los hombres y se lo da a quien Él quiere.

Dn 4:33 En la misma hora se cumplió la palabra acerca de Nabucodonosor: fue echado de entre los hombres, empezó a comer hierba como los bueyes y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo hasta que su pelo creció como plumas de águila y sus uñas como las garras de las aves.

Dn 4:34 Y al fin de aquellos días yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y honré a Aquel que vive para siempre;
porque Su dominio es un dominio eterno, / y Su reino es de generación en generación.

Dn 4:35 Y todos los habitantes de la tierra son considerados como nada, / pero Él hace según Su voluntad en el ejército del cielo / y entre los habitantes de la tierra; / no hay quien detenga Su mano, / ni le diga: ¿Qué haces?

Dn 4:36 En aquellos tiempos mi razón me fue devuelta; y para la gloria de mi reino, mi majestad y mi esplendor volvieron a mí; y mis consejeros y mis dignatarios me buscaron; fui restablecido en mi reino, y extraordinaria grandeza me fue añadida.

Dn 4:37 Ahora, yo, Nabucodonosor, alabo, exalto y honro al Rey de los cielos, porque todas Sus obras son verdad, y justos Sus caminos, y porque Él puede humillar a los que andan con soberbia.

DANIEL 3 DANIEL 5

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DANIEL 5 Versión Recobro

DANIEL 5



Dn 5:1 El rey Belsasar hizo un gran banquete a mil de sus dignatarios; y en presencia de los mil bebía vino.

Dn 5:2 Belsasar, bajo los efectos del vino, mandó que trajeran los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor, su antepasado, había sacado del templo que estaba en Jerusalén, para que bebieran de ellos el rey y sus dignatarios, sus mujeres y sus concubinas.

Dn 5:3 Entonces trajeron los vasos de oro que habían sido sacados del templo de la casa de Dios, que estaba en Jerusalén; y bebieron de ellos el rey y sus dignatarios, sus mujeres y sus concubinas.

Dn 5:4 Bebieron vino y alabaron a los dioses de oro y de plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra.

Dn 5:5 En aquel momento aparecieron los dedos de una mano de hombre que escribía delante de un candelero, sobre lo encalado de la pared del palacio del rey. Y el rey veía la parte de la mano que escribía.

Dn 5:6 Entonces se demudó el semblante del rey, y sus pensamientos lo turbaron; y las coyunturas de sus caderas se le relajaron y sus rodillas comenzaron a chocar una contra otra.

Dn 5:7 El rey clamó en alta voz que hicieran venir encantadores, caldeos y adivinos. Respondió el rey y dijo a los sabios de Babilonia: Cualquiera que lea esta escritura y me declare su interpretación, será vestido de púrpura, llevará en su cuello un collar de oro y regirá como el tercero en el reino.

Dn 5:8 Entonces vinieron todos los sabios del rey, pero no pudieron leer la escritura ni dar a conocer al rey su interpretación.

Dn 5:9 Entonces el rey Belsasar se turbó sobremanera; se demudó aún más su semblante, y sus dignatarios estaban perplejos.

Dn 5:10 La reina madre, por las palabras del rey y de sus dignatarios, entró a la sala del banquete. La reina madre respondió y dijo: ¡Oh rey, vive para siempre! No te turben tus pensamientos ni se demude tu semblante.

Dn 5:11 En tu reino hay un hombre en el cual está un espíritu de los dioses santos; y en los días de tu antepasado, se halló en él luz, perspicacia y sabiduría, como la sabiduría de los dioses. Y el rey Nabucodonosor, tu antepasado, sí, tu antepasado, oh rey, le constituyó jefe sobre los magos, encantadores, caldeos y adivinos,

Dn 5:12 por cuanto en él, esto es, en Daniel, al cual el rey puso por nombre Beltsasar, se halló un excelente espíritu, conocimiento y perspicacia, e interpretación de sueños, declaración de enigmas y resolución de problemas. Llámese, pues, ahora a Daniel, y él declarará la interpretación.

Dn 5:13 Luego Daniel fue traído delante del rey. El rey respondió y dijo a Daniel: ¿Eres tú Daniel, uno de los cautivos de Judá, a quien mi antepasado el rey trajo de Judá?

Dn 5:14 Ahora yo he oído de ti que un espíritu de los dioses está en ti, y que en ti se halla luz, perspicacia y sabiduría extraordinaria.

Dn 5:15 Y ahora fueron traídos delante de mí los sabios, los encantadores, para que leyeran esta escritura y me dieran a conocer su interpretación; pero no han podido declarar la interpretación del asunto.

Dn 5:16 Pero yo he oído de ti que puedes dar interpretaciones y resolver dificultades. Si ahora puedes leer esta escritura y darme a conocer su interpretación, serás vestido de púrpura, llevarás en tu cuello un collar de oro y regirás como el tercero en el reino.

Dn 5:17 Entonces Daniel respondió y dijo delante del rey: Tus dones permanezcan contigo, o da tus recompensas a otro; no obstante, leeré la escritura al rey y le daré a conocer la interpretación.

Dn 5:18 En cuanto a ti, oh rey, Dios el Altísimo dio a Nabucodonosor, tu antepasado, el reinado, la grandeza, la gloria y la majestad;

Dn 5:19 y por la grandeza que Él le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban y temían delante de él. Mataba a quien quería, y a quien quería dejaba con vida; levantaba a quien quería, y humillaba a quien quería.

Dn 5:20 Mas cuando su corazón se ensoberbeció y su espíritu se llenó de arrogancia al grado de conducirse con altivez, fue depuesto de su trono real, y su gloria le fue quitada.

Dn 5:21 Y fue echado de entre los hijos de los hombres, y su corazón se hizo semejante al de las bestias, y con los asnos silvestres fue su morada; hierba le hicieron comer como a bueyes, y su cuerpo fue mojado con el rocío del cielo, hasta que reconoció que Dios el Altísimo es Soberano del reino de los hombres, y que pone sobre él a quien quiere.

Dn 5:22 Y tú, su descendiente, Belsasar, no has humillado tu corazón, sabiendo todo esto,

Dn 5:23 sino que contra el Señor de los cielos te has exaltado; e hiciste traer delante de ti los vasos de Su casa, y tú y tus dignatarios, tus mujeres y tus concubinas bebisteis vino de ellos; y alabasteis a dioses de plata y oro, de bronce, de hierro, de madera y de piedra, que ni ven, ni oyen ni saben. Pero al Dios en cuya mano está tu aliento, y a quien pertenecen todos tus caminos, no has honrado.

Dn 5:24 Entonces de Su presencia fue enviada aquella parte de la mano que trazó esta escritura.

Dn 5:25 Y ésta es la escritura que fue inscrita: MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN.

Dn 5:26 Ésta es la interpretación del asunto: MENE: Dios ha contado tu reino, y le ha puesto fin;

Dn 5:27 TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto.

Dn 5:28 PERES: Tu reino ha sido dividido y dado a los medos y a los persas.

Dn 5:29 Entonces dio órdenes Belsasar; y vistieron a Daniel de púrpura, le pusieron en su cuello un collar de oro y proclamaron que él rigiera como el tercero en el reino.

Dn 5:30 Aquella misma noche fue muerto Belsasar, el rey caldeo.

Dn 5:31 Y Darío el medo recibió el reino cuando tenía alrededor de sesenta y dos años.

DANIEL 4 DANIEL 6

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DANIEL 6 Versión Recobro

DANIEL 6



Dn 6:1 Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas, que estuvieran distribuidos por todo el reino;

Dn 6:2 y sobre ellos, tres ministros principales, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas dieran cuenta, para que el rey no sufriese pérdida.

Dn 6:3 Este Daniel se distinguía entre los ministros principales y los sátrapas, porque había en él un espíritu excelente; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino.

Dn 6:4 Entonces los ministros principales y los sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado con el reino, mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ninguna negligencia ni culpa fue hallada en él.

Dn 6:5 Entonces dijeron estos hombres: No hallaremos ocasión alguna contra este Daniel para acusarle, a menos que la encontremos contra él en relación con la ley de su Dios.

Dn 6:6 Luego estos ministros principales y sátrapas fueron al rey con el fin de persuadirle y le dijeron: ¡Rey Darío, para siempre vive!

Dn 6:7 Todos los ministros principales del reino, prefectos, sátrapas, consejeros y gobernadores han acordado por consejo que el rey debe establecer un estatuto y confirmar un edicto de que cualquiera que en el espacio de treinta días demande petición de cualquier dios u hombre aparte de ti, oh rey, sea echado al foso de los leones.

Dn 6:8 Ahora, oh rey, confirma el edicto y firma la escritura, para que no sea modificada, conforme a la ley de los medos y de los persas, la cual no puede ser abrogada.

Dn 6:9 Por tanto, el rey Darío firmó la escritura, es decir, el edicto.

Dn 6:10 Cuando Daniel supo que la escritura había sido firmada, fue a su casa (en su aposento superior tenía las ventanas abiertas en dirección a Jerusalén), y como lo solía hacer antes, continuó arrodillándose tres veces al día, orando y dando gracias delante de su Dios.

Dn 6:11 Se juntaron entonces estos hombres y hallaron a Daniel haciendo peticiones y súplicas delante de su Dios.

Dn 6:12 Se acercaron luego al rey y hablaron delante de él tocante al edicto del rey: ¿No firmaste un edicto ordenando que cualquiera que en el espacio de treinta días haga peticiones a cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado al foso de los leones? Respondió el rey y dijo: Verdad es, conforme a la ley de los medos y los persas, que no puede ser abrogada.

Dn 6:13 Entonces respondieron y dijeron delante del rey: Daniel, uno de los cautivos de Judá, no te ha respetado, oh rey, ni acata el edicto que firmaste, sino que tres veces al día hace su petición.

Dn 6:14 Luego el rey, cuando oyó el asunto, estaba muy molesto consigo mismo y resolvió en su corazón librar a Daniel; y hasta la puesta del sol hizo esfuerzos para librarle.

Dn 6:15 Entonces estos hombres fueron al rey para persuadirlo y le dijeron: Sabe, oh rey, que es ley de los medos y los persas que ningún edicto o estatuto que el rey establece puede ser abrogado.

Dn 6:16 Luego el rey ordenó que trajeran a Daniel y lo echaran al foso de los leones. El rey respondió y dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, Él te librará.

Dn 6:17 Y fue traída una piedra y puesta sobre la boca del foso. Y el rey la selló con su anillo y con el anillo de sellar de sus dignatarios para que no se cambiara nada de lo establecido con respecto a Daniel.

Dn 6:18 Luego el rey se fue a su palacio, y pasó la noche en ayuno; ningún entretenimiento fue traído ante él, y se le fue el sueño.

Dn 6:19 Entonces el rey se levantó a la primera luz del alba, y fue apresuradamente al foso de los leones.

Dn 6:20 Y acercándose al foso llamó a Daniel con voz triste; el rey respondió y dijo a Daniel: Oh Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones?

Dn 6:21 Entonces Daniel dijo al rey: ¡Oh rey, vive para siempre!

Dn 6:22 Mi Dios envió Su ángel y cerró la boca de los leones, y no me hicieron daño, porque delante de Él fue hallada inocencia en mí; y aun delante de ti, oh rey, yo no te he causado perjuicio alguno.

Dn 6:23 Entonces se alegró mucho el rey a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso. Así que Daniel fue sacado del foso, y no se encontró en él lesión alguna, porque había confiado en su Dios.

Dn 6:24 Luego el rey ordenó que trajeran a aquellos hombres que habían acusado a Daniel y que los echaran en el foso de los leones, a ellos, a sus hijos y a sus mujeres; y aún no habían llegado al fondo del foso cuando se apoderaron de ellos los leones y quebraron todos sus huesos.

Dn 6:25 Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas que moran en toda la tierra: ¡Que abunde vuestra paz!

Dn 6:26 Promulgo decreto que en todo el dominio de mi reino los hombres tiemblen y teman delante del Dios de Daniel;
porque Él es el Dios viviente / y perdura para siempre; / Su reino no será jamás destruido, / y Su dominio perdurará hasta el fin.

Dn 6:27 Libera y rescata, / y hace señales y prodigios / en el cielo y en la tierra; / Él es quien ha librado a Daniel del poder de los leones.

Dn 6:28 Y este Daniel prosperó durante el reinado de Darío y durante el reinado de Ciro, el persa.

DANIEL 5 DANIEL 7

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DANIEL 7 Versión Recobro

DANIEL 7



Dn 7:1 En el primer año de Belsasar, rey de Babilonia, Daniel vio un sueño y visiones de su cabeza mientras estaba en su cama. Luego escribió el sueño y relató la suma del asunto.

Dn 7:2 Daniel respondió y dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí, los cuatro vientos del cielo agitaban el gran Mar.

Dn 7:3 Y cuatro bestias grandes subían del mar, cada una diferente de la otra.

Dn 7:4 La primera era como un león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando hasta que sus alas le fueron arrancadas, fue levantada de la tierra y puesta sobre dos pies a manera de hombre, y le fue dado corazón de hombre.

Dn 7:5 Y he aquí, otra bestia, una segunda, semejante a un oso. Y se levantaba sobre un costado, y en su boca, entre sus dientes, tenía tres costillas; y le dijeron así: Levántate, devora mucha carne.

Dn 7:6 Después de esto miré y he aquí, otra bestia, semejante a un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; y tenía también esta bestia cuatro cabezas, y le fue dado dominio.

Dn 7:7 Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí, la cuarta bestia, espantosa, terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba y hollaba con sus pies todo lo demás; y era diferente de todas las bestias que iban antes de ella; y tenía diez cuernos.

Dn 7:8 Yo contemplaba los cuernos; luego había otro cuerno, pequeño, que subía entre ellos; y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros. Y en este cuerno había ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas.

Dn 7:9 Estuve mirando / hasta que fueron puestos tronos, / y se sentó el Anciano de Días. / Su ropa era como nieve blanca; / y el cabello de Su cabeza como lana pura; / Su trono, llamas de fuego, / las ruedas del mismo, fuego ardiente.

Dn 7:10 Un río de fuego procedía / y salía de delante de Él. / Miles de miles le ministraban, / y miríadas de miríadas estaban de pie delante de Él. / El tribunal estaba sentado, / y los libros fueron abiertos.

Dn 7:11 Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; miraba hasta que fue muerta la bestia, y su cuerpo destrozado y entregado al fuego ardiente.

Dn 7:12 Y en cuanto a las demás bestias, su dominio fue quitado, pero se les otorgó prolongación de vida por un tiempo y plazo.

Dn 7:13 Miraba yo en las visiones de la noche, / y he aquí, con las nubes del cielo / venía uno como Hijo del Hombre; / y Él llegó hasta el Anciano de Días, / y le hicieron acercarse delante de Él.

Dn 7:14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, / para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran. / Su dominio es dominio eterno, que nunca pasará; / y Su reino es uno que no será destruido.

Dn 7:15 En cuanto a mí, Daniel, mi espíritu dentro de mí se angustió, y las visiones de mi cabeza me turbaron.

Dn 7:16 Me acerqué a uno de los que estaba al lado y le pedí el significado exacto de todo esto. Entonces me lo dijo y me dio a conocer la interpretación de las cosas:

Dn 7:17 Estas grandes bestias, que son cuatro, son cuatro reyes que se levantarán en la tierra.

Dn 7:18 Pero recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino para siempre, sí, para siempre jamás.

Dn 7:19 Luego quise saber el significado exacto de la cuarta bestia, que era diferente de todas las otras, espantosa en gran manera, con sus dientes de hierro y garras de bronce, que devoraba, desmenuzaba y hollaba con sus pies todo lo demás;

Dn 7:20 asimismo, de los diez cuernos que tenía en su cabeza, y del otro cuerno que había subido, y delante del cual habían caído tres cuernos, es decir, el cuerno que tenía ojos y una boca que hablaba cosas grandes y cuya apariencia era más grande que la de sus compañeros.

Dn 7:21 Miré y aquel cuerno hacía guerra contra los santos y prevalecía sobre ellos,

Dn 7:22 hasta que llegó el Anciano de Días y se les dio el juicio a los santos del Altísimo, y llegó el tiempo cuando los santos tomaron posesión del reino.

Dn 7:23 Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos; y devorará toda la tierra, la pisará y la desmenuzará.

Dn 7:24 Y en cuanto a los diez cuernos, de este reino se levantarán diez reyes, y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros; y subyugará a tres reyes.

Dn 7:25 Y hablará cosas contra el Altísimo y desgastará a los santos del Altísimo; y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano por un tiempo, y tiempos y la mitad de un tiempo.

Dn 7:26 Pero se sentará el tribunal, y le quitarán su dominio, para que sea aniquilado y destruido hasta el fin.

Dn 7:27 Y el reino, el dominio y la grandeza de los reinos debajo de todo el cielo, será dado al pueblo de los santos del Altísimo; Su reino es un reino eterno, y todos los dominios le servirán y le obedecerán.

Dn 7:28 Hasta aquí el final del asunto. En cuanto a mí, Daniel, mis pensamientos me turbaron mucho, y mi semblante se demudó, pero guardé el asunto en mi corazón.

DANIEL 6 DANIEL 8

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DANIEL 8 Versión Recobro

DANIEL 8



Dn 8:1 En el año tercero del reinado del rey Belsasar me apareció a mí, Daniel, una visión, después de la que me había aparecido al principio.

Dn 8:2 Y miraba yo en la visión, y al mirar, me encontraba en la fortaleza de Susán, que está en la provincia de Elam; y mientras miraba en la visión, estaba junto al río Ulai.

Dn 8:3 Después alcé los ojos y miré, y he aquí, un carnero estaba de pie delante del río, y tenía dos cuernos. Y los dos cuernos eran altos, pero uno era más alto que el otro; y el más alto subió al último.

Dn 8:4 Vi al carnero acometiendo hacia el oeste, hacia el norte y hacia el sur, y ninguna bestia podía resistirle, y nadie podía escaparse de su poder; más bien, hacía como quería, y se engrandecía.

Dn 8:5 Y mientras yo consideraba esto, he aquí, un macho cabrío venía del occidente sobre la faz de toda la tierra, sin tocar tierra; y aquel macho cabrío tenía un cuerno muy visible entre sus ojos.

Dn 8:6 Y llegó hasta el carnero de dos cuernos, que yo había visto en pie delante del río, y corrió contra él con la furia de su fuerza.

Dn 8:7 Y lo vi llegar junto al carnero, y enfurecido contra él, hirió al carnero y le quebró sus dos cuernos; y el carnero no tenía fuerzas para pararse delante de él, sino que el macho cabrío lo derribó en tierra y lo pisoteó; y no hubo quien librase al carnero de su poder.

Dn 8:8 Y el macho cabrío se engrandeció sobremanera; pero en cuanto llegó a ser poderoso, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron cuatro cuernos muy visibles hacia los cuatro vientos del cielo.

Dn 8:9 Y de uno de ellos salió un cuerno pequeño, que creció mucho hacia el sur, hacia el oriente y hacia lo que es hermoso.

Dn 8:10 Y creció mucho hasta llegar al ejército del cielo; e hizo caer a la tierra parte del ejército y de las estrellas, y las pisoteó.

Dn 8:11 Aun se engrandeció hasta igualarse con el Príncipe del ejército; y de Él fue quitado el sacrificio diario, y el lugar de Su santuario fue echado por tierra.

Dn 8:12 Y a causa de la transgresión le fue entregado un ejército junto con el sacrificio diario; echó por tierra la verdad, y actuó y prosperó.

Dn 8:13 Luego oí hablar a un santo; y otro santo dijo a aquel que hablaba: ¿Hasta cuándo estará en vigor la visión del sacrificio diario y la transgresión que causa desolación, entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados?

Dn 8:14 Y me dijo: Durante dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado.

Dn 8:15 Y aconteció que cuando yo, Daniel, había visto la visión y procuraba entenderla, inmediatamente se puso delante de mí uno con apariencia de hombre.

Dn 8:16 Y oí una voz de hombre entre las riberas del Ulai; y Él llamó y dijo: Gabriel, haz que este hombre entienda la visión.

Dn 8:17 Vino luego cerca de donde yo estaba; y con su venida me asusté y me postré sobre mi rostro, pero él me dijo: Entiende, oh hijo de hombre, que la visión se refiere al tiempo del fin.

Dn 8:18 Y mientras él hablaba conmigo, caí en un sueño profundo con mi rostro en tierra; pero él me tocó y me hizo estar en pie donde me hallaba.

Dn 8:19 Y me dijo: Ahora voy a darte a conocer lo que ha de acontecer al fin de la indignación, porque la visión se refiere al tiempo señalado del fin.

Dn 8:20 El carnero que viste, con los dos cuernos, éstos son los reyes de Media y de Persia.

Dn 8:21 Y el macho cabrío peludo es el rey de Javán; y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el primer rey.

Dn 8:22 Y el cuerno quebrado y los cuatro cuernos que se levantaron en su lugar representan cuatro reinos que se levantarán de su nación, aunque no con el poder de él.

Dn 8:23 Y en los últimos tiempos del reinado de éstos, / cuando los transgresores hayan colmado sus transgresiones,
se levantará un rey, / de semblante fiero y hábil en ambigüedades.

Dn 8:24 Y su poder será grande, mas no con su poder propio. / Destruirá de manera extraordinaria, / prosperará y actuará. / Destruirá a los poderosos / y al pueblo santo.

Dn 8:25 Por su astucia / también hará prosperar el engaño en su mano; / en su corazón se engrandecerá, / y destruirá a muchos que viven seguros y en complacencia. / Se pondrá de pie contra el Príncipe de los príncipes; / pero será quebrantado, aunque no por mano humana.

Dn 8:26 Y la visión de las tardes y mañanas, / que ha sido relatada, es verdadera. / Pero guarda en secreto la visión, / porque se refiere a días lejanos.

Dn 8:27 Luego yo, Daniel, me sentí agobiado, y estuve enfermo algunos días. Luego me levanté y atendí los asuntos del rey; pero estaba atónito a causa de la visión, y no había nadie que la explicara.

DANIEL 7 DANIEL 9

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DANIEL 9 Versión Recobro

DANIEL 9



Dn 9:1 En el primer año de Darío, hijo de Asuero, descendiente medo que fue constituido rey sobre el reino de los caldeos,

Dn 9:2 en el primer año de su reinado yo, Daniel, pude entender por medio de las Escrituras el número de los años, lo cual vino como palabra de Jehová al profeta Jeremías, en los que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén, esto es, setenta años.

Dn 9:3 Entonces puse mi rostro hacia el Señor Dios, buscándolo en oración y súplicas, en ayuno, cilicio y ceniza.

Dn 9:4 Y oré a Jehová mi Dios, e hice confesión diciendo: Ah, Señor, el Dios grande y portentoso, que guarda el pacto y benevolencia amorosa con los que le aman y guardan Sus mandamientos,

Dn 9:5 hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos actuado perversamente y hemos sido rebeldes, a tal punto que nos hemos apartado de Tus mandamientos y de Tus juicios.

Dn 9:6 Y no hemos escuchado a Tus siervos los profetas, que en Tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros hombres principales, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.

Dn 9:7 A Ti, Señor, pertenece la justicia, pero a nosotros, la vergüenza en el rostro, como se ve en este día, es decir, a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de la transgresión con que transgredieron contra Ti.

Dn 9:8 Oh Jehová, nuestra es la vergüenza en el rostro, y de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres, porque contra Ti hemos pecado.

Dn 9:9 Al Señor, Dios nuestro, pertenecen la compasión y el perdón, porque contra Él nos hemos rebelado;

Dn 9:10 y no hemos obedecido la voz de Jehová nuestro Dios para andar en Sus instrucciones, que Él puso delante de nosotros por mano de Sus siervos los profetas.

Dn 9:11 Sí, todo Israel ha transgredido Tu ley al punto que se han apartado para no obedecer Tu voz; por eso ha sido derramada sobre nosotros la maldición, el propio juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios, porque contra Él hemos pecado.

Dn 9:12 Y Él ha confirmado Sus palabras que habló contra nosotros y contra nuestros jueces que nos juzgaron, trayendo sobre nosotros este gran mal; pues nunca fue hecho debajo del cielo nada semejante a lo que se ha hecho en Jerusalén.

Dn 9:13 Conforme está escrito en la ley de Moisés, todo este mal ha venido sobre nosotros; pero no hemos implorado el favor de Jehová nuestro Dios, convirtiéndonos de nuestras iniquidades y prestando atención a Tu verdad.

Dn 9:14 Por tanto, Jehová ha velado sobre el mal y lo ha traído sobre nosotros; porque justo es Jehová nuestro Dios en todas las obras que ha hecho, pero nosotros no hemos obedecido a Su voz.

Dn 9:15 Ahora pues, oh Señor, Dios nuestro, que sacaste a Tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa y te hiciste renombre, como se ve en este día, hemos pecado, hemos actuado perversamente.

Dn 9:16 Oh Señor, conforme a todas las manifestaciones de Tu justicia, apártese Tu enojo y Tu ira, te ruego, de sobre Tu ciudad Jerusalén, Tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados y por las iniquidades de nuestros padres, Jerusalén y Tu pueblo son el oprobio de todos los que nos rodean.

Dn 9:17 Ahora pues, oh Dios nuestro, oye la oración de Tu siervo y sus súplicas, y haz que Tu rostro resplandezca sobre Tu santuario asolado, por amor del Señor.

Dn 9:18 Inclina, oh Dios mío, Tu oído y oye; abre Tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad que es llamada por Tu nombre, porque no presentamos nuestras súplicas delante de Ti confiados en ninguna obra justa que hayamos hecho, sino en Tu gran compasión.

Dn 9:19 ¡Oh Señor, oye! ¡Oh Señor, perdona! ¡Oh Señor, escucha y actúa! No tardes, por amor de Ti mismo, oh Dios mío; porque Tu ciudad y Tu pueblo son llamados por Tu propio nombre.

Dn 9:20 Mientras seguía hablando, orando, confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel y presentando mi súplica delante de Jehová mi Dios por el santo monte de mi Dios,

Dn 9:21 aún estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, vino a mí, estando yo muy cansado, como al tiempo de la oblación de la tarde.

Dn 9:22 Y me informó, y habló conmigo diciendo: Daniel, ahora he salido para darte perspicacia con entendimiento.

Dn 9:23 Al principio de tus súplicas se dio el mandato, y he venido a decírtelo, porque tú eres la preciosidad misma. Entiende, pues, el asunto y considera la visión.

Dn 9:24 Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para cerrar la transgresión, poner fin a los pecados, hacer propiciación por la iniquidad, traer la justicia de los siglos, sellar la visión y al profeta y para ungir el Lugar Santísimo.

Dn 9:25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida del decreto para restaurar y reedificar a Jerusalén hasta el tiempo del Mesías Príncipe, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar, con calle y foso, incluso en tiempos angustiosos.

Dn 9:26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, y no tendrá nada; y el pueblo del príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin habrá guerra; las desolaciones están determinadas.

Dn 9:27 Y por una semana hará un pacto firme con muchos; y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la oblación; y reemplazará el sacrificio y la oblación con las abominaciones del desolador, hasta que la destrucción completa —que ya está determinada— sea derramada sobre el desolador.

DANIEL 8 DANIEL 10

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Oseas Versión Recobro

OSEAS



OSEAS 1



Os 1:1 Palabra de Jehová que vino a Oseas, hijo de Beeri, en los días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá, y en los días de Jeroboam, hijo de Joás, rey de Israel.

Os 1:2 Cuando por primera vez Jehová habló a Oseas, Jehová dijo a Oseas:
Ve, toma por esposa una mujer dada a la prostitución / e hijos de prostitución, / porque la tierra se ha entregado totalmente a la prostitución, / y así se aparta de Jehová.

Os 1:3 Fue, pues, y tomó a Gomer, hija de Diblaim. Y ella concibió y le dio a luz un hijo.

Os 1:4 Entonces Jehová le dijo:
Ponle por nombre Jezreel, / porque dentro de poco / tomaré venganza de la casa de Jehú / por la sangre derramada en Jezreel, / y pondré fin al reino de la casa de Israel.

Os 1:5 Y en aquel día / quebraré Yo el arco de Israel / en el valle de Jezreel.

Os 1:6 Concibió ella de nuevo y dio a luz una hija. Y Dios dijo a Oseas:
Ponle por nombre Lo-ruhama, / porque ya no tendré compasión / de la casa de Israel, / para que de ninguna manera los perdone.

Os 1:7 Pero de la casa de Judá tendré compasión y los salvaré por Jehová su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni con jinetes.

Os 1:8 Después de haber destetado a Lo-ruhama, Gomer concibió y dio a luz un hijo.

Os 1:9 Y Dios dijo:
Ponle por nombre Lo-ammi, / porque vosotros no sois Mi pueblo, / ni Yo perteneceré a vosotros.

Os 1:10 Con todo, el número de los hijos de Israel será como la arena del mar, / que no se puede medir ni contar; / y en el lugar donde se les dirá: Vosotros no sois pueblo Mío, / se les dirá: Sois hijos del Dios viviente.

Os 1:11 Se congregarán los hijos de Judá y los hijos de Israel, / nombrarán para sí una sola cabeza y subirán de la tierra, / porque el día de Jezreel será grande.

DANIEL 12 OSEAS 2

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OSEAS 10 Versión Recobro

OSEAS 10



Os 10:1 Israel es una vid frondosa, / que da fruto para sí mismo. / Conforme a la abundancia de su fruto / multiplicó los altares; / conforme a la bondad de su tierra / hicieron buenas estelas.

Os 10:2 Está dividido su corazón; / ahora serán hallados culpables. / Jehová mismo derribará sus altares; / destruirá sus estelas.

Os 10:3 Porque dirán ahora: / No tenemos rey, / porque no temimos a Jehová; / ¿y qué puede hacer el rey por nosotros?

Os 10:4 Hablan meras palabras, / jurando en falso / mientras hacen pacto; / y el juicio brota como hierbas venenosas / en los surcos del campo.

Os 10:5 Temerán los habitantes de Samaria, / por las becerras de Bet-avén; / porque su pueblo hará duelo por causa de su becerro, / y sus sacerdotes idólatras temblarán por él, / por su gloria, / porque de él se ha alejado su gloria.

Os 10:6 Ciertamente será llevado a Asiria: / un presente al rey guerrero. / La vergüenza se apoderará de Efraín, / e Israel se avergonzará de su propio consejo.

Os 10:7 Samaria será destruida con su rey / y será como astillas sobre la faz de las aguas.

Os 10:8 Y los lugares altos de Avén, el pecado de Israel, / serán destruidos. / El espino y el cardo crecerán / sobre sus altares; / y dirán a los montes: ¡Cubridnos!, / y a los collados: ¡Caed sobre nosotros!

Os 10:9 Desde los días de Gabaa / has pecado, oh Israel; / allí se han detenido. / ¿No los alcanzó / en Gabaa la batalla / por causa de los hijos de iniquidad?

Os 10:10 Cuando Yo así desee, los disciplinaré; / y los pueblos se juntarán contra ellos / cuando sean atados por su doble iniquidad.

Os 10:11 Y Efraín es una novilla domada, / que le gusta trillar el grano;
mas Yo he pasado el yugo / sobre su hermosa cerviz: / haré llevar yugo a Efraín, / Judá arará, / y Jacob quebrará sus terrones.

Os 10:12 Sembrad para justicia para vosotros mismos; / segad conforme a la benevolencia amorosa; / arad la tierra en barbecho; / porque es tiempo de buscar a Jehová, / hasta que venga y haga llover / sobre vosotros la justicia.

Os 10:13 Habéis arado maldad; / habéis segado injusticia; / habéis comido fruto de mentira. / Porque has confiado en tu camino, / en la multitud de tus valientes.

Os 10:14 Y entre vuestros pueblos se levantará alboroto; / y todas vuestras fortalezas serán devastadas, / como devastó Salmán a Bet-arbel / en el día de la batalla: / la madre fue estrellada con los hijos.

Os 10:15 Así hará Bet-el a vosotros, / por causa de vuestra gran maldad: / al despuntar el alba, el rey de Israel / será totalmente destruido.

OSEAS 9 OSEAS 11

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OSEAS 11 Versión Recobro

OSEAS 11



Os 11:1 Cuando Israel era muchacho, Yo lo amé, / y de Egipto llamé a Mi hijo.

Os 11:2 Cuanto más los llamaban, / tanto más se alejaban de ellos; / a los Baales sacrificaban, / y a los ídolos quemaban incienso.

Os 11:3 Yo enseñé a Efraín a andar / (Él los llevó en Sus brazos), / mas ellos no sabían que Yo los sanaba.

Os 11:4 Con cuerdas de hombre los atraje, / con lazos de amor; / y fui para ellos como los / que alzan el yugo de sobre sus quijadas, / y con ternura Yo les daba de comer.

Os 11:5 No volverán a la tierra de Egipto, / sino que el asirio será su rey, / porque rehusaron volver a Mí.

Os 11:6 La espada girará en sus ciudades / y consumirá las barras de sus puertas, / y los devorará a causa de sus propios consejos.

Os 11:7 Mi pueblo persiste en apartarse de Mí; / aunque los llamen para que se vuelvan a Aquel que está en lo alto, / ninguno lo exalta.

Os 11:8 ¿Cómo he de dejarte, oh Efraín? / ¿Cómo he de entregarte, oh Israel? / ¿Cómo podré Yo hacerte como Adma? / ¿Cómo te trataré como Zeboim? / Mi corazón se conmueve dentro de Mí; / arden todas Mis compasiones.

Os 11:9 No ejecutaré el ardor de Mi ira / ni volveré para destruir a Efraín, / porque Dios soy y no hombre, / el Santo en medio de ti; / y no vendré con ira.

Os 11:10 En pos de Jehová caminarán; / Él rugirá como un león. / Sí, Él rugirá, / y los hijos vendrán temblando desde el occidente.

Os 11:11 Como ave vendrán temblando de Egipto, / y de la tierra de Asiria como paloma. / Y los haré morar en sus casas, / declara Jehová.

Os 11:12 Me rodea Efraín de mentiras, / y la casa de Israel, de engaño; / y Judá es aún inconstante para con Dios / y para con el Santo, el Fiel.

OSEAS 10 OSEAS 12

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OSEAS 12 Versión Recobro

OSEAS 12



Os 12:1 Efraín se apacienta de viento, / y persigue sin cesar al viento solano; / multiplica las mentiras y la violencia. / Hacen pacto con Asiria, / y el aceite es llevado a Egipto.

Os 12:2 Pleito también tiene Jehová con Judá, / y castigará a Jacob conforme a sus caminos; / le pagará conforme a sus obras.

Os 12:3 En el seno materno tomó por el calcañar a su hermano, / y en su plena fuerza luchó con Dios.

Os 12:4 Sí, luchó con el Ángel y prevaleció; / lloró y le hizo súplicas. / En Bet-el le halló; / y allí Él habló con nosotros,

Os 12:5 sí, Jehová, el Dios de los ejércitos, / Jehová es Su memorial.

Os 12:6 Tú, pues, vuelve a tu Dios; / guarda benevolencia amorosa y equidad, / y en tu Dios espera continuamente.

Os 12:7 Él es mercader; / tiene en su mano balanzas falsas; / le gusta extorsionar a los demás.

Os 12:8 Y Efraín dijo: / Ciertamente me he enriquecido; / he hallado riquezas para mí. / En todas mis labores / nadie encontrará en mí / iniquidad alguna, que es pecado.

Os 12:9 Pero Yo he sido Jehová tu Dios / desde la tierra de Egipto; / pero una vez más te haré morar en tiendas, / como en los días de la fiesta señalada.

Os 12:10 También he hablado a los profetas: / he multiplicado visión, / y por medio de los profetas he usado de símiles.

Os 12:11 ¿Es Galaad iniquidad? Son completa vanidad. / En Gilgal sacrifican bueyes; / ciertamente sus altares son como montones / en los surcos del campo.

Os 12:12 Y Jacob huyó a tierra de Aram; / e Israel sirvió por una mujer, / y por una mujer guardó rebaños.

Os 12:13 Y por medio de un profeta Jehová hizo subir a Israel de Egipto, / y por un profeta éste fue guardado.

Os 12:14 Efraín le provocó a amargo furor; / por tanto, su Señor dejará sobre él la culpa de la sangre que ha derramado / y le pagará su oprobio.

OSEAS 11 OSEAS 13

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OSEAS 13 Versión Recobro

OSEAS 13



Os 13:1 Cuando Efraín hablaba, todos temblaban. / Se exaltó en Israel; / mas transgredió por Baal y murió.

Os 13:2 Y ahora continúan pecando, / y de su plata se hacen imágenes fundidas, / ídolos conforme a su propio entendimiento, / todo ello obra de artífices. / Acerca de los cuales dicen: / Que los hombres que sacrifican, / besen los becerros.

Os 13:3 Por tanto, serán como la nube matutina, / y como el rocío que temprano se disipa, / como el tamo que el viento tempestuoso arroja de la era / y como el humo que sale de una chimenea.

Os 13:4 Mas Yo he sido Jehová tu Dios / desde la tierra de Egipto; / y no habías de conocer otro dios fuera de Mí, / porque no hay otro salvador fuera de Mí.

Os 13:5 Yo te conocí en el desierto, / en tierra de gran sequía.

Os 13:6 Conforme a sus pastos se saciaron, / y al saciarse, se ensoberbeció su corazón; / por tanto, se olvidaron de Mí.

Os 13:7 Por eso, Yo seré para ellos como león; / como un leopardo en el camino los acecharé.

Os 13:8 Como osa privada de sus cachorros me enfrentaré a ellos, / y desgarraré la envoltura de su corazón; / y allí los devoraré como leona; / la bestia del campo los despedazará.

Os 13:9 Es para tu destrucción, oh Israel, / el que estés contra Mí, contra tu ayuda.

Os 13:10 ¿Dónde está ahora tu rey, / para que te salve en todas tus ciudades, / y tus jueces, a los cuales dijiste: / Dame rey y príncipes?

Os 13:11 Te di rey en Mi furor, / y te lo quité en Mi ira desbordante.

Os 13:12 Atada está la iniquidad de Efraín; / su pecado está guardado.

Os 13:13 Le vendrán dolores de mujer que da a luz. / Él es un hijo carente de sabiduría, / pues no es hora de que se demore / en la apertura del vientre.

Os 13:14 Del poder del Seol los rescataré; / los redimiré de la muerte. / ¿Dónde están tus plagas, oh muerte? / ¿Dónde está tu destrucción, oh Seol? / El arrepentimiento estará oculto a Mis ojos.

Os 13:15 Aunque él fructifique entre sus hermanos, / vendrá el solano, / viento de Jehová, / que sube del desierto, / y se secará su manantial, / y se agotará su fuente. / Él saqueará el tesoro / de todas las vasijas deseables.

Os 13:16 Samaria será considerada culpable, / porque ella se rebeló contra su Dios. / Caerán a espada; / sus niños serán estrellados, / y abiertos los vientres de sus mujeres encintas.

OSEAS 12 OSEAS 14

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OSEAS 14 Versión Recobro

OSEAS 14



Os 14:1 Vuelve, oh Israel, / a Jehová tu Dios / porque por tu iniquidad has caído.

Os 14:2 Llevad con vosotros palabras, / y volved a Jehová; / decidle: / Perdona toda iniquidad / y acéptanos bondadosamente; / así presentaremos nuestros labios como toros.

Os 14:3 No nos salvará Asiria; / no montaremos a caballo, / ni nunca más diremos a la obra de nuestras manos: ¡Dios nuestro!, / porque en Ti el huérfano encuentra compasión.

Os 14:4 Yo sanaré su apostasía, / los amaré generosamente, / porque Mi ira se ha apartado de él.

Os 14:5 Yo seré a Israel como rocío; / él florecerá como el lirio / y extenderá sus raíces como los árboles del Líbano.

Os 14:6 Se extenderán sus renuevos, / y será su esplendor como el del olivo, / y su fragancia, como la de los árboles del Líbano.

Os 14:7 Volverán los que se sientan bajo su sombra; / serán reavivados como el grano, / y florecerán como la vid; / su renombre será como el del vino del Líbano.

Os 14:8 Efraín dice: ¿Qué tengo que ver con los ídolos? / Yo respondo y le miro. / Yo soy como el abeto verde; / procedente de Mí es hallado tu fruto.

Os 14:9 ¿Quién es sabio? / Entonces, que entienda estas cosas. / ¿Quién es inteligente? Que las conozca. / Porque los caminos de Jehová son rectos, / y los justos andarán en ellos, / mas los transgresores tropezarán en ellos.

OSEAS 13 »

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OSEAS 2 Versión Recobro

OSEAS 2



Os 2:1 Decid a vuestros hermanos: Ammi, / y a vuestras hermanas: Ruhama.

Os 2:2 Contended con vuestra madre, contended, / porque ella no es Mi mujer / ni Yo soy su Marido. / Que aparte de su rostro sus prostituciones, / y sus adulterios de entre sus pechos,

Os 2:3 no sea que Yo la desnude por completo, / la ponga fuera como el día en que nació, / la haga como un desierto, / la convierta en tierra seca / y la mate de sed.

Os 2:4 No tendré compasión de sus hijos, / porque son hijos de prostitución.

Os 2:5 Pues su madre se ha prostituido; / la que los concibió se ha portado desvergonzadamente, / porque ella ha dicho: / Iré tras mis amantes, / que me dan mi pan y mi agua, / mi lana y mi lino, / mi aceite y mi bebida.

Os 2:6 Por tanto, Yo cercaré / con espinos su camino; / y levantaré un muro contra ella, / para que no halle sus sendas.

Os 2:7 Irá en pos de sus amantes / pero no los alcanzará; / los buscará, pero no los hallará. / Entonces dirá: Iré
y regresaré a mi primer Marido, / porque mejor me iba entonces que ahora.

Os 2:8 Porque ella no sabía / que era Yo quien le daba / el grano, el vino nuevo y el aceite fresco, / quien le multiplicaba la plata / y el oro que usaban para Baal.

Os 2:9 Por tanto, Yo volveré a tomar / Mi grano a su tiempo, / y Mi vino nuevo en su tiempo señalado; / le quitaré Mi lana y Mi lino / que le había dado para cubrir su desnudez.

Os 2:10 Ahora descubriré su lascivia / ante los ojos de sus amantes, / y nadie la librará de Mi mano.

Os 2:11 Haré cesar toda su alegría, / sus fiestas, sus lunas nuevas, sus Sábados / y todas sus asambleas señaladas.

Os 2:12 Asolaré su vid y su higuera, / de las cuales decía ella: / Son la paga / que me dieron mis amantes; / las convertiré en un bosque / y las devorarán las bestias del campo.

Os 2:13 Y visitaré contra ella los días de los Baales, / cuando quemaba incienso a ellos / y se adornaba con aretes de nariz y joyas, / y se iba tras sus amantes / olvidándose de Mí, / declara Jehová.

Os 2:14 Por eso, la estoy seduciendo; / la llevaré al desierto / y hablaré a su corazón.

Os 2:15 Le daré viñas desde allí / y el valle de Acor por puerta de esperanza. / Y ella responderá allí, como en los días de su juventud, / como en el día de su subida de la tierra de Egipto.

Os 2:16 En aquel día, declara Jehová, / me llamarás Marido mío, / y nunca más me llamarás Baali.

Os 2:17 Porque quitaré de su boca los nombres de los Baales, / y nunca más harán mención del nombre de ellos.

Os 2:18 En aquel día / haré a favor de ellos un pacto
con las bestias del campo, / con las aves del cielo / y con lo que se arrastra en la tierra; / quebraré y quitaré de la tierra / el arco, la espada y la guerra, / y haré que se acuesten seguros.

Os 2:19 Te desposaré conmigo para siempre; / sí, te desposaré conmigo / en justicia y en derecho, / en benevolencia amorosa y en compasiones;

Os 2:20 sí, te desposaré conmigo en fidelidad, / y conocerás a Jehová.

Os 2:21 En aquel día / Yo responderé, declara Jehová; / responderé a los cielos, / y ellos responderán a la tierra,

Os 2:22 y la tierra responderá al grano, / al vino nuevo y al aceite fresco, / y ellos responderán a Jezreel.

Os 2:23 La sembraré para Mí en la tierra; / y tendré compasión de Lo-ruhama
y diré a Lo-ammi: Tú eres Mi pueblo, / y ellos dirán: Dios mío.

OSEAS 1 OSEAS 3

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OSEAS 3 Versión Recobro

OSEAS 3



Os 3:1 Entonces Jehová me dijo: Ve otra vez, ama a una mujer amada de su compañero, aunque adúltera, así como Jehová ama a los hijos de Israel, a pesar de que ellos se vuelven a otros dioses y aman las tortas de pasas.

Os 3:2 Me la compré, pues, por quince piezas de plata y un homer y medio de cebada.

Os 3:3 Le dije: Te quedarás conmigo por muchos días; no te prostituirás como ramera ni serás de otro hombre, y lo mismo haré yo contigo.

Os 3:4 Porque muchos días se quedarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estela, sin efod y sin terafines.

Os 3:5 Después volverán los hijos de Israel y buscarán a Jehová su Dios y a David, su Rey; y acudirán temblorosos a Jehová y a Su bondad en los postreros días.

OSEAS 2 OSEAS 4

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OSEAS 4 Versión Recobro

OSEAS 4



Os 4:1 Oíd la palabra de Jehová, / oh hijos de Israel, / porque Jehová tiene pleito / contra los habitantes de la tierra, / pues no hay fidelidad, ni bondad, / ni conocimiento de Dios en la tierra.

Os 4:2 Sólo hay perjurio, engaño, asesinato, / robo y adulterio; / son violentos, / y hay derramamiento de sangre tras derramamiento de sangre.

Os 4:3 Por lo cual la tierra está de duelo, / y languidece todo habitante en ella / junto con las bestias del campo / y las aves del cielo; / sí, aun los peces del mar serán quitados.

Os 4:4 Pero que nadie contienda / ni nadie reprenda; / porque tu pueblo es como los que contienden con el sacerdote.

Os 4:5 Tropezarás de día, / y de noche también el profeta / tropezará contigo; / y a tu madre destruiré.

Os 4:6 Mi pueblo es destruido / por falta de aquel conocimiento. / Por cuanto has rechazado dicho conocimiento, / Yo te rechazaré, de modo que tú no serás Mi sacerdote; / ya que has olvidado la ley de tu Dios, / también Yo me olvidaré de tus hijos.

Os 4:7 Cuanto más se multiplicaron, más pecaron contra Mí; / Yo cambiaré su gloria en vergüenza.

Os 4:8 Del pecado de Mi pueblo se alimentan, / y su alma desea su iniquidad.

Os 4:9 Lo mismo será con el pueblo que con el sacerdote; / así que visitaré contra ellos sus caminos / y los recompensaré según sus obras.

Os 4:10 Comerán, pero no se saciarán; / cometerán fornicación, mas no se aumentarán, / porque dejaron de atender a Jehová.

Os 4:11 La fornicación, el vino / y el vino nuevo arrebatan su corazón.

Os 4:12 Mi pueblo consulta ante su poste de madera, / y su vara le informa de cosas;
porque espíritu de prostituciones lo hace errar, / y se ha prostituido, apartándose de su Dios.

Os 4:13 Sobre las cimas de los montes ofrecen sacrificios, / y queman incienso sobre los collados, / debajo de las encinas, los álamos y los terebintos, / porque su sombra es buena. / Por tanto, vuestras hijas se prostituyen, / y cometen adulterio vuestras novias.

Os 4:14 No castigaré a vuestras hijas cuando se prostituyan, / ni a vuestras novias cuando cometan adulterio, / porque los hombres mismos se van con rameras, / y con prostitutas ofrecen sacrificios; / y el pueblo sin entendimiento será derribado.

Os 4:15 Aunque tú, Israel, te prostituyas / que no transgreda Judá; / no entréis en Gilgal, / ni subáis a Bet-avén / ni juréis: Vive Jehová.

Os 4:16 Porque Israel es obstinada, / como novilla indómita; / ¿los apacentará ahora Jehová / como a corderos en lugar espacioso?

Os 4:17 Efraín se ha unido a los ídolos; / déjalo.

Os 4:18 Su licor se ha acabado; / se han entregado a la prostitución; / sus gobernantes aman mucho lo que avergüenza.

Os 4:19 El viento los ató en sus alas, / y de sus sacrificios se avergonzarán.

OSEAS 3 OSEAS 5

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OSEAS 5 Versión Recobro

OSEAS 5



Os 5:1 Oíd esto, oh sacerdotes; / oh casa de Israel, escuchad; / y prestad oído, oh casa del rey. / Porque para vosotros es el juicio, / pues habéis sido lazo en Mizpa, / y red tendida sobre Tabor.

Os 5:2 Y los que se sublevan se han sumergido en la matanza, / aunque Yo soy corrección para todos ellos.

Os 5:3 Yo conozco a Efraín, / e Israel no se me oculta; / porque ahora, Efraín, te has prostituido, / e Israel se ha contaminado.

Os 5:4 No les permiten sus obras / volver a su Dios; / porque hay espíritu de prostituciones dentro de ellos, / y no conocen a Jehová.

Os 5:5 La soberbia de Israel testifica en su cara, / e Israel y Efraín tropezarán en su iniquidad; / Judá tropezará también con ellos.

Os 5:6 Con sus rebaños y con sus ganados andarán / buscando a Jehová, / pero no le hallarán; / Él se ha retirado de ellos.

Os 5:7 Contra Jehová han obrado pérfidamente, / porque han engendrado hijos de extraños. / Ahora los devorará la luna nueva / junto con sus heredades asignadas.

Os 5:8 Tocad la bocina en Gabaa / y la trompeta en Ramá; / sonad la alarma en Bet-avén: / ¡Tras de ti, oh Benjamín!

Os 5:9 Efraín será una desolación / en el día de corrección; / entre las tribus de Israel / he dado a conocer lo que es cierto.

Os 5:10 Los príncipes de Judá han sido / como los que desplazan los mojones de la propiedad. / Derramaré sobre ellos / como agua Mi ira desbordante.

Os 5:11 Efraín está oprimido, / quebrantado en juicio, / porque insistía en andar / tras mandato de hombre.

Os 5:12 Por tanto soy como polilla para Efraín, / y como podredumbre para la casa de Judá.

Os 5:13 Cuando Efraín vio su enfermedad, / y Judá su herida, / fue Efraín a Asiria / y envió aviso al rey guerrero; / mas él no os puede sanar, / ni se os irá la herida.

Os 5:14 Porque Yo seré como león a Efraín / y como cachorro de león a la casa de Judá. / Yo, Yo los desgarraré y me iré; / los arrebataré, y no habrá quien los libre.

Os 5:15 Me iré, volveré a Mi lugar, / hasta que reconozcan su ofensa / y busquen Mi rostro; / en su aflicción me buscarán con diligencia.

OSEAS 4 OSEAS 6

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OSEAS 6 Versión Recobro

OSEAS 6



Os 6:1 Venid y volvamos a Jehová, / pues Él nos ha desgarrado, mas nos curará; / nos ha herido, pero nos vendará.

Os 6:2 Después de dos días nos hará revivir; / al tercer día nos levantará, / y viviremos en Su presencia.

Os 6:3 Por lo tanto, conozcamos, prosigamos en conocer a Jehová: / cierta como el alba es Su salida. / Él vendrá a nosotros como la lluvia, / como la lluvia tardía que riega la tierra.

Os 6:4 ¿Qué haré contigo, oh Efraín? / ¿Qué haré contigo, oh Judá? / Porque vuestra benevolencia amorosa es como nube de la mañana, / como el rocío de la madrugada que temprano se desvanece.

Os 6:5 Por eso los despedacé mediante los profetas; / con las palabras de Mi boca los maté, / y Mis juicios salieron como luz.

Os 6:6 Porque en la benevolencia amorosa me deleito, y no en el sacrificio, / en el conocimiento de Dios más que en los holocaustos.

Os 6:7 Mas ellos, cual Adán, han transgredido el pacto; / allí han obrado pérfidamente contra Mí.

Os 6:8 Galaad es una ciudad de los que cometen iniquidad, / manchada con huellas de sangre.

Os 6:9 Como bandas de ladrones que acechan al hombre, / la compañía de sacerdotes mata por el camino de Siquem; / ciertamente cometen maldad.

Os 6:10 En la casa de Israel he visto algo horrible: / allí está la prostitución de Efraín; / se ha contaminado Israel.

Os 6:11 Para ti también, oh Judá, está asignada una siega, / cuando Yo haga volver de su cautividad a Mi pueblo.

OSEAS 5 OSEAS 7

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OSEAS 7 Versión Recobro

OSEAS 7



Os 7:1 Cuando Yo quería curar a Israel, / se descubrió la iniquidad de Efraín / y las maldades de Samaria; / porque ellos practican falsedad. / El ladrón entra, / y la banda de ladrones despoja por fuera.

Os 7:2 No dicen en sus corazones / que Yo recuerdo toda su maldad. / Ahora les rodean sus obras; / delante de Mi rostro están.

Os 7:3 Con su maldad alegran al rey, / y a los príncipes con sus mentiras.

Os 7:4 Todos ellos practican el adulterio; / son como horno encendido por el hornero: / él cesa de avivar el fuego, / después que se trabaja la masa, hasta que se haya leudado.

Os 7:5 En el día de la fiesta de nuestro rey / los príncipes se enfermaron por el calor del vino; / él extendió su mano con los escarnecedores.

Os 7:6 Porque disponen sus corazones / como un horno mientras están al acecho; / toda la noche / duerme su hornero, / pero a la mañana arde el horno / como fuego llameante.

Os 7:7 Todos ellos arden como un horno / y devoran a sus jueces; / caen todos sus reyes; / no hay entre ellos quien me invoque.

Os 7:8 Efraín se mezcla / con los pueblos; / Efraín es torta / no volteada.

Os 7:9 Los extranjeros han devorado su fuerza, / y él mismo no lo sabe; / sí, aun se ha cubierto de canas, / y él mismo no lo sabe.

Os 7:10 La soberbia de Israel testifica en su cara; / mas no han vuelto a Jehová su Dios, / ni lo han buscado a pesar de todo esto.

Os 7:11 Y Efraín se ha hecho como paloma incauta, / sin entendimiento: / llaman a Egipto, / acuden a Asiria.

Os 7:12 Cuando vayan, / tenderé sobre ellos Mi red, / les haré caer como aves del cielo; / les disciplinaré conforme a lo que se ha anunciado en su asamblea.

Os 7:13 ¡Ay de ellos! porque andan errantes, alejándose de Mí. / ¡Devastación para ellos! porque contra Mí han transgredido. / Yo los redimiría, / pero han hablado mentiras contra Mí.

Os 7:14 Y no clamaron a Mí en su corazón / cuando aullaban sobre sus camas. / Por el grano y el vino nuevo se congregan; / se rebelan contra Mí.

Os 7:15 Aunque los adiestré y fortalecí sus brazos, / maquinan el mal contra Mí.

Os 7:16 Vuelven, pero no a Aquel que está en lo alto; / son como arco engañoso. / Caerán sus príncipes a espada / por la ira de su lengua. / Esto será su escarnio / en la tierra de Egipto.

OSEAS 6 OSEAS 8

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OSEAS 8 Versión Recobro

OSEAS 8



Os 8:1 ¡Lleva a tus labios la trompeta! / Como águila él viene contra la casa de Jehová, / porque han transgredido Mi pacto / y se han rebelado contra Mi ley.

Os 8:2 A Mí clamarán: / Dios mío, nosotros, Israel, te conocemos.

Os 8:3 Israel ha desechado el bien; / el enemigo lo perseguirá.

Os 8:4 Ellos han puesto reyes, pero no escogidos por Mí; / han puesto príncipes, mas Yo no lo reconocí. / De su plata y de su oro hicieron / ídolos para sí, / para ser ellos mismos destruidos.

Os 8:5 Tu becerro te ha desechado, oh Samaria; / se ha encendido Mi ira contra ellos. / ¿Hasta cuándo serán incapaces de alcanzar inocencia?

Os 8:6 ¡Pues el tal procede de Israel! / Un artífice lo hizo; / así que no es Dios. / El becerro de Samaria / será deshecho en pedazos.

Os 8:7 Porque han sembrado viento, / y torbellino segarán. / El trigo no tiene espiga; si diera brote, / no produciría harina; / y si diera algo, / los extranjeros se lo tragarían.

Os 8:8 Israel ha sido tragado; / ahora está entre las naciones / como vasija en que nadie se deleita.

Os 8:9 Porque ellos han subido a Asiria / como un solitario asno salvaje; / Efraín se ha alquilado amantes.

Os 8:10 Aunque ellos los alquilen entre las naciones, / ahora los juntaré; / y comenzarán a menguar a causa de la carga / del rey de los príncipes.

Os 8:11 Porque ha multiplicado Efraín altares para pecar; / los altares le servirán sólo para pecar.

Os 8:12 Le escribí millares de cosas respecto a Mi ley, / mas son tenidas por cosa extraña.

Os 8:13 En cuanto a los sacrificios de Mis ofrendas, / sacrifican carne y la comen, / mas no se complace en ellos Jehová. / Ahora se acordará de su iniquidad / y castigará sus pecados; / ellos volverán a Egipto.

Os 8:14 Pues Israel se ha olvidado de su Hacedor / y ha edificado palacios, / y Judá ha multiplicado ciudades fortificadas; / mas Yo enviaré fuego a sus ciudades, / el cual devorará sus ciudadelas.

OSEAS 7 OSEAS 9

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OSEAS 9 Versión Recobro

OSEAS 9



Os 9:1 No te regocijes, oh Israel, / para exultar como las naciones, / porque te has prostituido apartándote de tu Dios; / has amado el pago / en todas las eras de trigo.

Os 9:2 La era y el lagar no los sustentarán, / y le fallará a ella el vino nuevo.

Os 9:3 No morarán en la tierra de Jehová, / sino que Efraín volverá a Egipto, / y en Asiria comerán lo inmundo.

Os 9:4 No derramarán ofrendas de vino a Jehová, / ni sus sacrificios le serán gratos; / como pan de duelo será para ellos, / y todos los que coman de ellos serán inmundos. / Su pan será, pues, para ellos mismos: / no entrará en la casa de Jehová.

Os 9:5 ¿Qué haréis / en el día de asamblea, / y en el día de la fiesta de Jehová?

Os 9:6 Porque ellos irán a causa de la destrucción; / Egipto los recogerá, / y Mof los enterrará. / La ortiga poseerá sus cosas deseables de plata; / habrá cardos en sus tiendas.

Os 9:7 Los días de la visitación han venido, / han venido los días de la retribución; / Israel lo sabrá. / Necio es el profeta, / está loco el hombre inspirado, / a causa de la enormidad de tu iniquidad / y de la inmensidad de tu enemistad.

Os 9:8 Centinela era Efraín, / junto con mi Dios. / En cuanto al profeta, la trampa de pajarero / está en todos sus caminos; / hay enemistad en la casa de su Dios.

Os 9:9 Se han corrompido profundamente / como en los días de Gabaa; / Él se acordará de su iniquidad / y castigará sus pecados.

Os 9:10 Como uvas en el desierto / hallé a Israel; / vi a vuestros padres / como la primera fruta madura en la higuera en su principio. / Ellos acudieron a Baal-peor, / se santificaron para aquella cosa vergonzosa, / y se hicieron detestables, como la cosa que amaron.

Os 9:11 En cuanto a Efraín, su gloria / pasará volando cual ave: / no habrá nacimiento, ni embarazo ni concepción.

Os 9:12 Aunque críen a sus hijos, / les privaré de ellos hasta que no quede hombre alguno. / Sí, ¡ay de ellos / cuando de ellos me aparte!

Os 9:13 Efraín, según veo, / es semejante a Tiro, plantado en una pradera; / pero Efraín sacará / sus hijos al homicida.

Os 9:14 Dales, oh Jehová… / ¿qué les has de dar? / Dales matriz que aborte / y pechos enjutos.

Os 9:15 Toda la maldad de ellos está en Gilgal, / porque allí los aborrecí. / Por la maldad de sus obras / los expulsaré de Mi casa. / Ya no los amaré más; / todos sus príncipes son rebeldes.

Os 9:16 Efraín está herido, / su raíz está seca; / no darán fruto. / Aunque engendren, / Yo mataré el amado fruto de su vientre.

Os 9:17 Mi Dios los ha rechazado, / porque ellos no le escucharon. / Andarán errantes entre las naciones.

OSEAS 8 OSEAS 10

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Joel Versión Recobro

JOEL



JOEL 1



Jl 1:1 Palabra de Jehová que vino a Joel, hijo de Petuel.

Jl 1:2 Oíd esto, oh ancianos, / y prestad atención, todos vosotros los habitantes del país. / ¿Ha acontecido algo semejante en vuestros días, / o en los días de vuestros padres?

Jl 1:3 Contad de esto a vuestros hijos, / y vuestros hijos a sus hijos, / y sus hijos a la siguiente generación.

Jl 1:4 Lo que dejó la langosta que corta, lo comió la langosta que pulula; / lo que dejó la langosta que pulula, lo comió la langosta que lame; / y lo que dejó la langosta que lame, lo comió la langosta que consume.

Jl 1:5 Despertad, borrachos, y llorad; / aullad, todos vosotros los que bebéis vino, / por causa del mosto; / porque os es quitado de vuestra boca.

Jl 1:6 Porque una nación ha subido contra Mi tierra, / fuerte e innumerable; / sus dientes son dientes de león, / y tiene colmillos de leona.

Jl 1:7 Ha convertido Mi vid en desolación, / y Mi higuera en montón de astillas. / Del todo la ha descortezado y desechado; / sus ramas han quedado blancas.

Jl 1:8 Llora tú, como virgen ceñida de cilicio / por el marido de su juventud.

Jl 1:9 Fueron quitadas la ofrenda de harina y la libación / de la casa de Jehová; / los sacerdotes, ministros de Jehová, están de duelo.

Jl 1:10 El campo está asolado; / está de duelo la tierra, / porque el grano está arruinado, / se ha secado el vino nuevo / y el aceite fresco languidece.

Jl 1:11 Avergonzaos, oh labradores; / aullad, oh viñadores, / por el trigo y la cebada, / porque ha perecido la mies del campo.

Jl 1:12 La vid está seca, / y la higuera languidece, / el granado, la palmera y el manzano / —todos los árboles del campo— se han secado; / ciertamente se ha marchitado la alegría / de los hijos de los hombres.

Jl 1:13 Ceñíos y lamentad, oh sacerdotes; / aullad, oh ministros del altar. / Venid, pasad la noche en cilicio, / oh ministros de mi Dios. / A la casa de vuestro Dios se le ha negado / la ofrenda de harina y la libación.

Jl 1:14 Santificad ayuno, / convocad la asamblea solemne, / congregad a los ancianos / y a todos los habitantes del país / en la casa de Jehová vuestro Dios / y clamad a Jehová.

Jl 1:15 ¡Ay del día! / Porque cercano está el día de Jehová, / y vendrá como destrucción de parte del Todopoderoso.

Jl 1:16 ¿No ha sido quitada / nuestra comida de delante de nuestros ojos, / el gozo y la exultación / de la casa de nuestro Dios?

Jl 1:17 Las semillas se han secado / debajo de los terrones; / los almacenes han sido asolados, / los graneros derribados, / porque se ha secado el grano.

Jl 1:18 ¡Cómo gimen las bestias! / Andan turbados los hatos de vacas, / porque no tienen pasto; / también sufren castigo los rebaños de las ovejas.

Jl 1:19 A Ti, oh Jehová, clamo; / porque el fuego ha consumido / los pastos del desierto, / y la llama ha prendido fuego a / todos los árboles del campo.

Jl 1:20 Las bestias del campo también / braman a Ti, / porque los arroyos de las aguas / se han secado, / y el fuego ha consumido / los pastos del desierto.

OSEAS 14 JOEL 2

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JOEL 2 Versión Recobro

JOEL 2



Jl 2:1 Tocad trompeta en Sion / y sonad alarma en Mi santo monte; / tiemblen todos los habitantes de la tierra, / porque viene el día de Jehová; / pues está cerca:

Jl 2:2 día de tinieblas y de lobreguez, / día de nubes y de densa oscuridad, / como la aurora extendida sobre los montes; / un pueblo grande y fuerte. / Nunca ha habido nada semejante a él / desde la eternidad, / ni tampoco lo habrá después de él, / aun hasta los años futuros, de generación en generación.

Jl 2:3 El fuego consume delante de él, / y detrás de él abrasa la llama. / Como el huerto del Edén será la tierra delante de él, / y detrás de él como desierto asolado; / ni tampoco habrá quien de él escape.

Jl 2:4 Su apariencia, como la apariencia de caballos; / y como jinetes, así corren.

Jl 2:5 Como estruendo de carros / saltan sobre las cumbres, / como sonido de llama de fuego / que consume hojarascas, / como pueblo fuerte / puesto en orden de batalla.

Jl 2:6 Ante su presencia los pueblos se retorcieron en angustia; / se pusieron pálidos todos los rostros.

Jl 2:7 Como valientes corren, / como hombres de batalla escalan el muro; / cada cual marcha por su camino / y no rompen filas.

Jl 2:8 No se aprietan uno contra otro, / cada cual marcha por su calzada; / y aun cayendo entre las armas, / no rompen la formación.

Jl 2:9 Se lanzan sobre la ciudad, / arremeten contra el muro, / suben a las casas, / entran por las ventanas / a manera de ladrones.

Jl 2:10 Delante de ellos tiembla la tierra, / se estremecen los cielos; / el sol y la luna se oscurecen, / y las estrellas retraen su resplandor.

Jl 2:11 Jehová da Su voz / delante de Su ejército, / porque es grande Su campamento, / porque fuerte es el que ejecuta Su palabra. / Pues grande es el día de Jehová / y muy temible, / y, ¿quién podrá soportarlo?

Jl 2:12 Pero aun ahora, / declara Jehová: / Convertíos a Mí con todo vuestro corazón, / y con ayuno, con lloro y con duelo.

Jl 2:13 Rasgad vuestros corazones / y no vuestros vestidos, / y convertíos a Jehová vuestro Dios; / porque Él es bondadoso y compasivo, / es longánimo y abundante en benevolencia amorosa / y se arrepiente del mal.

Jl 2:14 ¿Quién sabe si Él se volverá, se arrepentirá / y dejará bendición tras Sí, / es decir, ofrenda de harina y libación / para Jehová vuestro Dios?

Jl 2:15 Tocad trompeta en Sion, / santificad ayuno, / convocad una asamblea solemne,

Jl 2:16 reunid al pueblo, / santificad la congregación, / juntad a los ancianos, / congregad a los niños / y a los que maman; / salga de su cámara el novio, / y de su dosel la novia.

Jl 2:17 Lloren los sacerdotes, ministros de Jehová, / entre el vestíbulo y el altar, / y digan: / Mira con piedad, oh Jehová, a Tu pueblo, / y no entregues al oprobio Tu heredad / para que las naciones se enseñoreen de ella. / ¿Por qué han de decir entre los pueblos: / Dónde está su Dios?

Jl 2:18 Entonces Jehová se llenó de celos por Su tierra / y perdonó a Su pueblo.

Jl 2:19 Respondió Jehová y dijo a Su pueblo: / Voy a enviaros / grano, vino nuevo y aceite fresco, / y seréis saciados de ello; / nunca más os convertiré / en oprobio entre las naciones,

Jl 2:20 sino que alejaré de vosotros / al ejército del norte; / y lo echaré a una tierra / estéril y desolada, / con su faz hacia el mar oriental, / y su fin hacia el mar occidental; / y subirá su hedor, / y subirá su fetidez / porque ha hecho grandes cosas.

Jl 2:21 No temas, oh tierra; / alégrate y regocíjate, / porque Jehová ha hecho grandes cosas.

Jl 2:22 No temáis, oh bestias del campo, / porque los pastos del desierto reverdecen, / porque el árbol lleva su fruto, / la higuera y la vid dan sus fuerzas.

Jl 2:23 Oh hijos de Sion, / alegraos y regocijaos / en Jehová vuestro Dios; / porque os da / la lluvia temprana en justicia, / y hace descender sobre vosotros la lluvia: / lluvia temprana y lluvia tardía / al principio de la temporada.

Jl 2:24 Las eras se llenarán de trigo, / y los lagares rebosarán de vino nuevo y aceite fresco.

Jl 2:25 Yo os restauraré los años / que han comido la langosta que pulula, / la langosta que lame, la langosta que consume y la langosta que corta, / Mi gran ejército / que envié contra vosotros.

Jl 2:26 Comeréis abundantemente y quedaréis satisfechos, / y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios, / el cual os ha tratado maravillosamente; / nunca jamás será Mi pueblo avergonzado.

Jl 2:27 Conoceréis que en medio de Israel estoy Yo, / y que Yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro. / Nunca jamás Mi pueblo será avergonzado.

Jl 2:28 Y después de esto derramaré Mi Espíritu sobre toda carne, / y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; / vuestros ancianos soñarán sueños, / y vuestros jóvenes verán visiones.

Jl 2:29 Y de cierto sobre los esclavos y sobre las esclavas / en aquellos días derramaré Mi Espíritu.

Jl 2:30 Y daré prodigios en los cielos y en la tierra: / sangre y fuego y columnas de humo.

Jl 2:31 El sol se convertirá en tinieblas, / y la luna en sangre, / antes que venga / el día de Jehová, grande y terrible.

Jl 2:32 Y todo aquel que invoque el nombre de Jehová, será salvo; / porque en el monte Sion y en Jerusalén habrá escape, / como ha dicho Jehová, / incluso para el remanente / al cual Jehová llame.

JOEL 1 JOEL 3

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JOEL 3 Versión Recobro

JOEL 3



Jl 3:1 Pues he aquí, en aquellos días y en aquel tiempo / en que haré volver de su cautividad a Judá y a Jerusalén,

Jl 3:2 reuniré a todas las naciones, / y las haré descender al valle de Josafat; / y allí entraré en juicio con ellas / por causa de Mi pueblo y de Israel Mi heredad, / a quien ellas han esparcido entre las naciones. / Y repartieron Mi tierra

Jl 3:3 / y echaron suertes sobre Mi pueblo; / cambiaron un niño por una ramera / y vendieron una niña por vino para beber.

Jl 3:4 Ciertamente entonces, ¿qué tengo yo con vosotras, Tiro y Sidón, / y todas las regiones de Filistea? / ¿Acaso me pagaréis con retribución? / Mas si me dais retribución, / pronto y rápidamente / haré Yo recaer la retribución sobre vuestra cabeza.

Jl 3:5 Por cuanto habéis tomado Mi plata y Mi oro, / y Mis objetos preciosos habéis metido en vuestros templos;

Jl 3:6 y habéis vendido los hijos de Judá y los hijos de Jerusalén / a los hijos de los javaneos, / para alejarlos / de su territorio;

Jl 3:7 los despertaré del lugar / donde los habéis vendido, / y volveré vuestra retribución sobre vuestra cabeza.

Jl 3:8 Venderé vuestros hijos y vuestras hijas, / entregándolos en manos de los hijos de Judá, / y los venderán a los sabeos, / a una nación lejana, / porque Jehová ha hablado.

Jl 3:9 Proclamad esto entre las naciones: / Preparad la batalla, / despertad a los valientes; / que todos los hombres de la batalla / se acerquen y suban.

Jl 3:10 Forjad vuestras rejas de arado en espadas, / y vuestras podaderas en lanzas; / diga el débil: / Valiente soy.

Jl 3:11 Apresuraos y venid, / naciones todas de alrededor, / y congregaos. / ¡Haz descender allí a Tus valientes, oh Jehová!

Jl 3:12 Despiértense las naciones y suban / al valle de Josafat. / Porque allí me sentaré para juzgar / a todas las naciones de alrededor.

Jl 3:13 Meted la hoz, / porque la mies está ya madura; / venid, pisad, / porque el lagar está lleno; / rebosan las cubas, / porque grande es su maldad.

Jl 3:14 Multitudes, multitudes, / en el valle de la decisión; / porque cercano está el día de Jehová / en el valle de la decisión.

Jl 3:15 El sol y la luna se oscurecen, / y las estrellas retraen su resplandor.

Jl 3:16 Jehová rugirá desde Sion / y desde Jerusalén dará Su voz, / y temblarán los cielos y la tierra. / Pero Jehová será albergue para Su pueblo / y fortaleza para los hijos de Israel.

Jl 3:17 Así conoceréis que Yo soy Jehová vuestro Dios, / que habito en Sion, Mi santo monte. / Jerusalén será santa, / y los extranjeros no pasarán más por ella.

Jl 3:18 En aquel día / los montes destilarán mosto, / los collados fluirán leche / y por todos los cauces de Judá / correrán aguas; / y saldrá una fuente de la casa de Jehová / y regará el valle de Sitim.

Jl 3:19 Egipto será una desolación, / y Edom será un desierto asolado, / a causa de la violencia hecha a los hijos de Judá, / porque derramaron en su tierra sangre inocente.

Jl 3:20 Pero Judá permanecerá para siempre, / y Jerusalén, de generación a generación.

Jl 3:21 Los absolveré de haber derramado sangre, por lo cual no los había absuelto, / porque Jehová habita en Sion.

JOEL 2 »

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Amós Versión Recobro

AMÓS



AMÓS 1



Am 1:1 Las palabras de Amós, que fue uno de los pastores de Tecoa, de lo que vio acerca de Israel en días de Uzías, rey de Judá, y en días de Jeroboam, hijo de Joás, rey de Israel, dos años antes del terremoto.

Am 1:2 Y dijo:
Jehová rugirá desde Sion, / y dará Su voz desde Jerusalén; / los pastos de los pastores estarán de duelo, / y se secará la cumbre del Carmelo.

Am 1:3 Así dice Jehová:
Por tres transgresiones de Damasco, / y aun por cuatro, no revocaré el castigo; / porque han trillado a Galaad / con trillos agudos de hierro.

Am 1:4 Enviaré fuego a la casa de Hazael, / y consumirá los palacios de Ben-adad.

Am 1:5 Quebraré la barra de la puerta de Damasco, / y extirparé al que habita en el valle de Avén
y al que empuña el cetro de Bet-edén; / y el pueblo de Aram irá al cautiverio a Kir, / dice Jehová.

Am 1:6 Así dice Jehová:
Por tres transgresiones de Gaza, / y aun por cuatro, no revocaré el castigo; / porque llevaron a todos los de la cautividad / para entregarlos a Edom.

Am 1:7 Enviaré fuego al muro de Gaza, / y consumirá sus palacios.

Am 1:8 Extirparé al que habita en Asdod / y al que empuña el cetro de Ascalón, / y volveré Mi mano contra Ecrón; / y el remanente de los filisteos perecerá, / dice el Señor Jehová.

Am 1:9 Así dice Jehová:
Por tres transgresiones de Tiro, / y aun por cuatro, no revocaré el castigo; / porque entregaron a todos los de la cautividad a Edom / y no se acordaron del pacto de hermanos.

Am 1:10 Enviaré fuego al muro de Tiro, / y consumirá sus palacios.

Am 1:11 Así dice Jehová:
Por tres transgresiones de Edom, / y aun por cuatro, no revocaré el castigo, / porque persiguió a espada a su hermano / y suprimió sus compasiones; / su furor ardió constantemente / y guardó perpetuamente su ira desbordante.

Am 1:12 Enviaré fuego sobre Temán, / y consumirá los palacios de Bosra.

Am 1:13 Así dice Jehová:
Por tres transgresiones de los hijos de Amón, / y aun por cuatro, no revocaré el castigo; / porque abrieron los vientres de las mujeres encintas de Galaad / a fin de ensanchar sus fronteras.

Am 1:14 Encenderé fuego en el muro de Rabá, / y consumirá sus palacios / con estruendo en el día de la batalla, / con tempestad en el día del viento tempestuoso;

Am 1:15 y su rey irá al cautiverio, / él y sus príncipes con él, / dice Jehová.

JOEL 3 AMÓS 2

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AMÓS 2 Versión Recobro

AMÓS 2



Am 2:1 Así dice Jehová:
Por tres transgresiones de Moab, / y aun por cuatro, no revocaré el castigo; / porque quemó los huesos / del rey de Edom hasta calcinarlos.

Am 2:2 Enviaré fuego sobre Moab, / y consumirá los palacios de Queriot; / y morirá Moab en el tumulto / con gritos y sonido de trompeta.

Am 2:3 Quitaré al juez de en medio de él / y mataré a todos sus príncipes juntamente con él, / dice Jehová.

Am 2:4 Así dice Jehová:
Por tres transgresiones de Judá, / y aun por cuatro, no revocaré el castigo; / porque han rechazado la ley de Jehová / y no han guardado Sus estatutos, / y les han hecho errar sus mentiras, / en pos de las cuales anduvieron sus padres.

Am 2:5 Enviaré fuego sobre Judá, / y consumirá los palacios de Jerusalén.

Am 2:6 Así dice Jehová:
Por tres transgresiones de Israel, / y aun por cuatro, no revocaré el castigo; / porque ellos han vendido por plata al justo / y al menesteroso por un par de sandalias,

Am 2:7 aquellos que anhelan hasta el polvo de la tierra que está sobre las cabezas de los pobres / y desvían el camino de los mansos. / El hombre y su padre se llegan a la misma joven, / profanando Mi santo nombre.

Am 2:8 Sobre ropas tomadas en prenda se acuestan / junto a todo altar, / y en la casa de su Dios beben / el vino de los multados.

Am 2:9 Pero Yo destruí delante de ellos al amorreo, / cuya altura era como la altura de los cedros, / y era tan fuerte como las encinas; / destruí su fruto arriba / y sus raíces abajo.

Am 2:10 A vosotros os hice subir de la tierra de Egipto / y os conduje por el desierto cuarenta años, / para que tomarais posesión de la tierra de los amorreos.

Am 2:11 Y levanté profetas de entre vuestros hijos / y nazareos de entre vuestros jóvenes. / ¿No es así, oh hijos de Israel?, / declara Jehová.

Am 2:12 Mas vosotros hicisteis beber vino a los nazareos, / y a los profetas mandasteis, diciendo: No profeticéis.

Am 2:13 He aquí, Yo os apretaré / como se aprieta la carreta llena de gavillas.

Am 2:14 Y la huida le fallará al ligero, / y el fuerte no fortalecerá su poder, / ni el valiente librará su alma;

Am 2:15 el que maneja el arco no resistirá, / ni se librará el ligero de pies, / ni el que monta a caballo librará su alma.

Am 2:16 El robusto de corazón de entre los poderosos / huirá desnudo aquel día, / declara Jehová.

AMÓS 1 AMÓS 3

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AMÓS 3 Versión Recobro

AMÓS 3



Am 3:1 Oíd esta palabra que ha hablado Jehová contra vosotros, oh hijos de Israel, contra toda la familia que hice subir de la tierra de Egipto, diciendo:

Am 3:2 A vosotros solamente he conocido / de todas las familias de la tierra; / por tanto, visitaré contra vosotros / todas vuestras iniquidades.

Am 3:3 ¿ Andarán dos juntos, / si no se han reunido en un lugar designado?

Am 3:4 ¿Rugirá el león en la selva / sin haber presa? / ¿Alzará el leoncillo su voz desde su guarida / sin haber cazado nada?

Am 3:5 ¿Caerá el ave en una trampa sobre la tierra / sin que haya un lazo tendido para él? / ¿Saltará la trampa de la tierra / si no ha atrapado algo?

Am 3:6 ¿Se tocará la trompeta en la ciudad / y no se estremecerá todo el pueblo? / ¿Habrá algún mal en la ciudad, / sin que Jehová lo haya hecho?

Am 3:7 Ciertamente no hará nada el Señor Jehová a menos que revele Su secreto a Sus siervos, los profetas.

Am 3:8 Ha rugido el león, / ¿quién no temerá? / Ha hablado el Señor Jehová, / ¿quién no profetizará?

Am 3:9 Haced oír en los palacios de Asdod / y en los palacios de la tierra de Egipto, diciendo: / Congregaos en los montes de Samaria / y ved qué grandes tumultos están en medio de ella, / y qué opresiones están en su medio;

Am 3:10 no saben hacer lo recto, / declara Jehová, / los que amontonan violencia y devastación en sus palacios.

Am 3:11 Por eso, el Señor Jehová dice así: / ¡Adversario! Ciertamente uno que rodea la tierra; / derribará tu fuerza, / y tus palacios serán saqueados.

Am 3:12 Así dice Jehová:
De la manera que el pastor rescata / de la boca del león / dos piernas o un pedazo de oreja, / así serán rescatados los hijos de Israel / que moran en Samaria: / con la esquina de una cama / y con el colchón de seda de un lecho.

Am 3:13 Oíd y testificad contra la casa de Jacob, declara el Señor Jehová, el Dios de los ejércitos.

Am 3:14 Porque en el día que Yo visite / las transgresiones de Israel contra él, / visitaré los altares de Bet-el, / y serán cortados los cuernos del altar / y caerán a tierra.

Am 3:15 Heriré la casa de invierno / junto con la casa de verano, / y las casas de marfil perecerán; / muchas casas serán destruidas, / declara Jehová.

AMÓS 2 AMÓS 4

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AMÓS 4 Versión Recobro

AMÓS 4



Am 4:1 Oíd esta palabra, / oh vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaria, / que oprimís a los pobres / y quebrantáis a los menesterosos, / que decís a vuestros señores: / Traed, y bebamos.

Am 4:2 El Señor Jehová ha jurado por Su santidad: / Ciertamente vienen sobre vosotras días / en que se os llevará con ganchos, / y a vuestra posteridad con anzuelos de pescado.

Am 4:3 Saldréis, cada una por la brecha que tenga delante; / y os echaréis al Harmón, declara Jehová.

Am 4:4 Venid a Bet-el y transgredid; / venid a Gilgal y multiplicad transgresión; / traed cada mañana vuestros sacrificios / y vuestros diezmos cada tres días,

Am 4:5 y ofreced en humo ofrenda de gracias de lo leudado; / y proclamad ofrendas voluntarias; dadlas a conocer, / puesto que éstas son las que os placen, oh hijos de Israel, / declara el Señor Jehová.

Am 4:6 También os he dado / limpieza de dientes en todas vuestras ciudades / y falta de pan en todos vuestros lugares, / pero no habéis vuelto a Mí, / declara Jehová.

Am 4:7 También os detuve la lluvia / tres meses antes de la siega; / hice llover sobre una ciudad, / pero sobre otra ciudad no hice llover; / una porción de tierra recibió lluvia, / y la porción que no recibió lluvia se secó.

Am 4:8 Dos o tres ciudades deambulaban a una ciudad para beber agua, / mas no se saciaban. / Pero no habéis vuelto a Mí, / declara Jehová.

Am 4:9 Os herí con tizón y con añublo; / la langosta que corta ha consumido / la multitud de vuestros huertos y vuestras viñas, vuestras higueras y vuestros olivares. / Pero no habéis vuelto a Mí, / declara Jehová.

Am 4:10 Envié entre vosotros la peste tal como en Egipto; / maté a espada a vuestros jóvenes escogidos, fueron capturados vuestros caballos, / e hice subir el hedor de vuestro campamento hasta vuestras narices. / Pero no habéis vuelto a Mí, / declara Jehová.

Am 4:11 Trastorné ciudades entre vosotros, / como cuando Dios trastornó a Sodoma y a Gomorra; / y fuisteis como tizón arrebatado de la hoguera. / Pero no habéis vuelto a Mí, / declara Jehová.

Am 4:12 Por tanto, esto voy a hacer contigo, oh Israel; / y puesto que te he de hacer esto, / prepárate para venir al encuentro de tu Dios, oh Israel.

Am 4:13 Porque es Él quien forma los montes, crea el viento / y anuncia al hombre Su pensamiento; / el que hace del alba tinieblas / y pisa sobre las alturas de la tierra: / ¡Jehová Dios de los ejércitos es Su nombre!

AMÓS 3 AMÓS 5

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AMÓS 5 Versión Recobro

AMÓS 5



Am 5:1 Oíd esta palabra que Yo elevo como lamentación sobre vosotros, oh casa de Israel.

Am 5:2 Ha caído la virgen de Israel / y no podrá levantarse ya más; / postrada quedó sobre su tierra / y no hay quien la levante.

Am 5:3 Porque así dice el Señor Jehová: / La ciudad que sacaba a campaña mil / quedará con cien, / y la que sacaba cien / quedará con diez, / en la casa de Israel.

Am 5:4 Porque así dice Jehová a la casa de Israel:
Buscadme y vivid;

Am 5:5 / y no busquéis a Bet-el / ni entréis en Gilgal / ni paséis a Beerseba, / porque Gilgal ciertamente irá al cautiverio, / y Bet-el vendrá a ser vanidad.

Am 5:6 Buscad a Jehová y vivid, / no sea que Él prorrumpa como fuego sobre la casa de Jehová / y la consuma, sin haber en Bet-el quien apague el fuego.

Am 5:7 Convierten en ajenjo el derecho, / y echan por tierra la justicia.

Am 5:8 El que hace las Pléyades y el Orión, / vuelve la sombra de la muerte en mañana / y hace oscurecer el día en noche; / el que llama a las aguas del mar / y las derrama sobre la faz de la tierra: / Jehová es Su nombre.

Am 5:9 Él desencadena destrucción sobre el fuerte, / de modo que la destrucción venga sobre la fortaleza.

Am 5:10 Ellos odian al que reprende en la puerta, / y al que habla con integridad aborrecen.

Am 5:11 Por tanto, puesto que pisáis a los pobres / y exigís de ellos tributo de trigo: / casas de piedra labrada habéis edificado, / mas no las habitaréis; / habéis plantado viñas deseables, / mas no beberéis vino de ellas.

Am 5:12 Porque Yo sé que vuestras transgresiones son muchas / y vuestros pecados son grandes, / vosotros que afligís al justo, aceptáis el pago de rescate, / y en la puerta hacéis apartar el derecho debido a los menesterosos.

Am 5:13 Por eso, el que tiene perspicacia guardará silencio en este tiempo, porque el tiempo es malo.

Am 5:14 Buscad lo bueno y no lo malo, / para que viváis; / y así Jehová, el Dios de los ejércitos, estará con vosotros, / como decís.

Am 5:15 Aborreced el mal, amad el bien / y estableced el derecho en la puerta. / Quizá Jehová, el Dios de los ejércitos, concederá Su favor / al remanente de José.

Am 5:16 Por tanto, así dice Jehová, / el Dios de los ejércitos, el Señor: / En todas las plazas habrá llanto, / y en todas las calles dirán: ¡Ay! ¡Ay! / Al labrador llamarán a duelo, / y a llanto a los que sepan hacer lamentación.

Am 5:17 En todas las viñas habrá llanto, / porque pasaré en medio de ti, dice Jehová.

Am 5:18 ¡Ay de los que desean / el día de Jehová! / ¿De qué os servirá el día de Jehová? / Será tinieblas, y no luz;

Am 5:19 como cuando uno huye de delante de un león / y se encuentra con un oso, / o entra en casa y apoya su mano en la pared, / y le muerde una culebra.

Am 5:20 ¿No será el día de Jehová tinieblas, y no luz, / densa oscuridad en la que no hay resplandor?

Am 5:21 Aborrezco, desprecio, vuestras fiestas, / y no me deleitaré en vuestras asambleas solemnes.

Am 5:22 Porque si me ofrecéis holocaustos / y vuestras ofrendas de harina, no los aceptaré; / ni miraré a las ofrendas de paz de vuestros animales engordados.

Am 5:23 Quita de Mí el ruido de tus canciones, / porque no escucharé la melodía de tus arpas.

Am 5:24 Pero corra el derecho como las aguas, / y la justicia, como río inagotable.

Am 5:25 ¿Me trajisteis sacrificios y ofrendas de harina / en el desierto durante cuarenta años, oh casa de Israel?

Am 5:26 Antes bien, llevabais a Sicut, vuestro rey, / y a Quiún, vuestras imágenes, la estrella de vuestros dioses que os hicisteis.

Am 5:27 Así que os llevaré al cautiverio, / más allá de Damasco, dice Jehová, / cuyo nombre es Dios de los ejércitos.

AMÓS 4 AMÓS 6

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AMÓS 6 Versión Recobro

AMÓS 6



Am 6:1 ¡Ay de los que viven tranquilos en Sion / y de los que se sienten seguros en el monte de Samaria, / los notables entre la principal de las naciones, / a los cuales acude la casa de Israel!

Am 6:2 Cruzad a Calne y mirad, / y de allí id a la gran Hamat; / luego bajad a Gat de los filisteos. / ¿Son aquéllos mejores que estos reinos? / ¿O es su territorio mayor que el vuestro?

Am 6:3 Vosotros que arrojáis el día malo / y acercáis la silla de violencia;

Am 6:4 vosotros que os acostáis en camas de marfil, / os extendéis sobre vuestros lechos, / y coméis los corderos del rebaño / y los becerros de en medio del establo;

Am 6:5 vosotros que gorjeáis al sonido del arpa, / que hacéis instrumentos de canción, como David;

Am 6:6 vosotros que bebéis vino en tazones de sacrificio / y os ungís con los óleos más preciosos, / pero no os afligís por la destrucción de José.

Am 6:7 Por tanto, ahora irán al cautiverio con los primeros de los cautivos, / y se acabará el clamor de jolgorio de los que se extendieron sobre los lechos.

Am 6:8 El Señor Jehová ha jurado por Sí mismo, / declara Jehová, el Dios de los ejércitos: / Aborrezco la soberbia de Jacob / y detesto sus palacios; / por eso entregaré la ciudad y su plenitud.

Am 6:9 Y si quedan diez hombres en una casa, morirán.

Am 6:10 Cuando un pariente, es decir, el que debe quemar el cuerpo, le saca para llevar los huesos de la casa, le dirá al que está en el fondo de la casa: ¿Hay aún alguno contigo?, y aquél dirá: Ninguno. Entonces dirá: Calla, porque no podemos mencionar el nombre de Jehová.

Am 6:11 Porque es Jehová el que manda, / y Él herirá con hendiduras la casa grande / y la casa pequeña con aberturas.

Am 6:12 ¿Corren los caballos por las peñas? / ¿O se ara en ellas con bueyes? / Mas habéis convertido el derecho en veneno / y el fruto de justicia en ajenjo,

Am 6:13 vosotros que os regocijáis en nada, / que decís: ¿No hemos adquirido / cuernos para nosotros mismos con nuestra propia fuerza?

Am 6:14 Porque voy a levantar sobre vosotros a una nación, / oh casa de Israel, declara Jehová, el Dios de los ejércitos, / y os oprimirán / desde la entrada de Hamat / hasta el arroyo del Arabá.

AMÓS 5 AMÓS 7

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AMÓS 7 Versión Recobro

AMÓS 7



Am 7:1 Esto me mostró el Señor Jehová: allí estaba Él, formando langostas cuando comenzaba a crecer la cosecha de la primavera; y era la cosecha de la primavera después de la siega del rey.

Am 7:2 Y aconteció que cuando acabaron de comer la hierba de la tierra, yo dije: ¡Oh Señor Jehová, perdona, te ruego! ¿Cómo podrá resistir Jacob?, pues pequeño es.

Am 7:3 Se arrepintió Jehová de ello: No será, dice Jehová.

Am 7:4 Esto me mostró el Señor Jehová: allí estaba el Señor Jehová, llamando para contender con ellos con fuego; y el fuego consumió el gran abismo y consumió la tierra.

Am 7:5 Luego dije: Oh Señor Jehová: ¡Desiste, te ruego! ¿Cómo podrá resistir Jacob?, pues pequeño es.

Am 7:6 Se arrepintió Jehová de ello: No será esto tampoco, dice el Señor Jehová.

Am 7:7 Me mostró esto: allí estaba el Señor, de pie sobre un muro perfectamente hecho a plomo; y en Su mano tenía una plomada.

Am 7:8 Y me dijo Jehová: ¿Qué ves, Amós? Y dije: Una plomada. Y el Señor dijo: Ahora Yo pongo una plomada en medio de Mi pueblo Israel; ya no lo pasaré más por alto.

Am 7:9 Los lugares altos de Isaac serán destruidos, / y los santuarios de Israel serán asolados; / y me levantaré con espada contra la casa de Jeroboam.

Am 7:10 Entonces el sacerdote Amasías de Bet-el envió a decir a Jeroboam, rey de Israel: Amós conspira contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra no puede soportar todas sus palabras.

Am 7:11 Porque así dice Amós: Jeroboam morirá a espada, e Israel ciertamente irá de su tierra al cautiverio.

Am 7:12 Entonces Amasías dijo a Amós: Ve, vidente, huye a tierra de Judá, come allá pan y allá profetiza;

Am 7:13 pero no profetizarás más en Bet-el, porque es el santuario del rey y residencia real.

Am 7:14 Entonces respondió Amós y dijo a Amasías: No soy profeta ni soy hijo de profeta, sino que soy boyero y cultivador de sicómoros.

Am 7:15 Y Jehová me tomó de detrás del rebaño, y me dijo Jehová: Ve, profetiza a Mi pueblo Israel.

Am 7:16 Y ahora oye palabra de Jehová: Tú dices: No profetizarás contra Israel ni hablarás contra la casa de Isaac.

Am 7:17 Por tanto, así dice Jehová:
Tu mujer será ramera en medio de la ciudad, / tus hijos y tus hijas caerán a espada, / tu tierra será repartida a cordel, / y tú morirás en tierra inmunda; / e Israel ciertamente irá al cautiverio / lejos de su tierra.

AMÓS 6 AMÓS 8

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AMÓS 8 Versión Recobro

AMÓS 8



Am 8:1 Esto me mostró el Señor Jehová: He aquí, una canasta de fruta de verano.

Am 8:2 Y Él dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: Una canasta de fruta de verano. / Luego me dijo Jehová: / Ha venido el fin sobre Mi pueblo Israel; / ya no lo pasaré más por alto.

Am 8:3 Y los cánticos del templo serán llantos / en aquel día, declara el Señor Jehová. / Muchos serán los cadáveres; / por todo lugar / los echarán. ¡Calla!

Am 8:4 Oíd esto, los que perseguís con afán a los menesterosos / para exterminar a los desafortunados de la tierra,

Am 8:5 diciendo: ¿Cuándo pasará la luna nueva para que vendamos el grano, / y el Sábado para que abramos los graneros de trigo? / Entonces achicaremos el efa, aumentaremos el siclo / y falsearemos las balanzas a fin de engañar;

Am 8:6 compraremos a los pobres por plata / y a los menesterosos por un par de sandalias, / y venderemos los desechos del trigo.

Am 8:7 Jehová ha jurado por la excelencia de Jacob: / No olvidaré jamás ninguna de sus obras.

Am 8:8 ¿No se estremecerá la tierra por esto, / y no hará duelo todo aquel que mora en ella? / Subirá toda ella como el Río, / y se encrespará y menguará como el río de Egipto.

Am 8:9 En aquel día, / declara el Señor Jehová, / haré que se ponga el sol a mediodía, / y que se oscurezca la tierra en plena luz del día.

Am 8:10 Cambiaré vuestras fiestas en duelo, / y todos vuestros cantos en lamentaciones; / pondré cilicio sobre todo lomo, / y calvicie sobre toda cabeza; / haré que sea como duelo por hijo único, / y su fin, como día amargo.

Am 8:11 He aquí, vienen días, / declara el Señor Jehová, / en los cuales enviaré hambre a la tierra, / no hambre de pan / ni sed de agua, / sino de oír las palabras de Jehová.

Am 8:12 De mar a mar irán tambaleándose, / y desde el norte hasta el oriente; / andarán errantes en busca de la palabra de Jehová, / mas no la hallarán.

Am 8:13 En aquel día las vírgenes hermosas y los jóvenes / desmayarán de sed.

Am 8:14 Los que juran por la transgresión de Samaria / y dicen: ¡Viva tu dios, oh Dan!, / y: ¡Viva el camino de Beerseba!, / ciertamente caerán y nunca más se levantarán.

AMÓS 7 AMÓS 9

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AMÓS 9 Versión Recobro

AMÓS 9



Am 9:1 Vi al Señor de pie sobre el altar, y Él dijo:
Golpea los capiteles de las columnas / para que se estremezcan los umbrales. / Rómpelos sobre la cabeza de todos, / y al postrero de ellos mataré a espada: / cualquiera de ellos que huya, no conseguirá fugarse; / y cualquiera de ellos que escape, no logrará escabullirse.

Am 9:2 Aunque caven hasta el Seol, / de allí los tomará Mi mano; / y aunque suban hasta el cielo, / de allí los haré descender.

Am 9:3 Y aunque se escondan en la cumbre del Carmelo, / allí los buscaré y los tomaré. / Y aunque de delante de Mis ojos se escondan en lo profundo del mar, / allí mandaré a la serpiente, y los morderá.

Am 9:4 Y aunque vayan al cautiverio delante de sus enemigos, / allí mandaré la espada, y los matará; / y pondré sobre ellos Mis ojos / para mal, y no para bien.

Am 9:5 Porque el Señor, Jehová de los ejércitos, / es Aquel que toca la tierra, y ésta se derrite, / y hacen duelo todos los que en ella moran; / y sube toda ella como el Río / y mengua como el río de Egipto;

Am 9:6 es Aquel que edifica en los cielos Sus pisos superiores / y ha establecido sobre la tierra Su bóveda, / Aquel que llama las aguas del mar / y sobre la faz de la tierra las derrama; / Jehová es Su nombre.

Am 9:7 ¿No me sois como hijos de los cusitas, / oh hijos de Israel?, / declara Jehová. / ¿No hice Yo subir a Israel / de la tierra de Egipto, / de Caftor a los filisteos, / y de Kir a Aram?

Am 9:8 Sí, los ojos del Señor Jehová / están contra el reino pecador, / y Yo lo destruiré / de sobre la faz de la tierra, / mas no destruiré del todo a la casa de Jacob, / declara Jehová.

Am 9:9 Porque Yo mandaré / y haré que la casa de Israel sea sacudida entre todas las naciones, / como se zarandea el grano en una criba; / pero no caerá un granito en la tierra.

Am 9:10 Todos los pecadores de Mi pueblo / morirán a espada, / los que dicen: El mal no nos alcanzará / ni nos vendrá de ningún lado.

Am 9:11 En aquel día Yo levantaré / el tabernáculo caído de David, / repararé sus brechas, / levantaré sus ruinas / y lo edificaré tal como era en los días de antaño,

Am 9:12 para que posean el remanente de Edom y todas las naciones que son llamadas por Mi nombre, declara Jehová, que hace esto.

Am 9:13 He aquí, vienen días, / declara Jehová, / cuando el que ara alcanzará al segador, / y el que pisa las uvas al que siembra la semilla; / los montes destilarán vino dulce, / y todos los collados se derretirán.

Am 9:14 Haré volver de su cautividad a Mi pueblo Israel, / y edificarán ellos las ciudades asoladas y las habitarán; / plantarán viñas y beberán el vino de ellas, / y harán huertos y comerán de su fruto.

Am 9:15 Y los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de la tierra que Yo les di, dice Jehová tu Dios.

AMÓS 8 »

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Abdías Versión Recobro

ABDÍAS



Abd 1 Visión de Abdías. Así dice el Señor Jehová en cuanto a Edom: / Hemos oído noticias de parte de Jehová, / y mensajero ha sido enviado entre las naciones: / Levantaos, y levantémonos contra él en batalla.

Abd 2 He aquí, que te he hecho pequeño entre las naciones; / despreciado eres en gran manera.

Abd 3 La soberbia de tu corazón te ha engañado, / oh tú que moras en las hendiduras de la peña, / cuya morada es altísima, / que dices en tu corazón: / ¿Quién me hará bajar a tierra?

Abd 4 Aunque te encumbres como águila / y entre las estrellas hagas tu nido, / de allí te haré bajar, / declara Jehová.

Abd 5 Si ladrones vinieran a ti, / o despojadores nocturnos / (¡cómo quedarías arruinado!), / ¿no hurtarían sólo lo que les bastara? / Si vinieran a ti vendimiadores, / ¿no dejarían rebuscos?

Abd 6 ¡Cómo ha sido escudriñado Esaú! / ¡Cómo han buscado sus tesoros escondidos!

Abd 7 Todos los hombres de tu confederación / te han expulsado hasta la frontera; / los hombres que estaban en paz contigo / te han engañado, han prevalecido contra ti. / Han puesto tu pan / por lazo debajo de ti. / No hay en él entendimiento.

Abd 8 ¿Acaso en aquel día, / declara Jehová, / no destruiré de Edom a los sabios, / y del monte de Esaú el entendimiento?

Abd 9 Y tus hombres valientes serán amedrentados, oh Temán, / de modo que cada uno será cortado del monte de Esaú por la matanza.

Abd 10 A causa de la violencia contra tu hermano Jacob, / te cubrirá la vergüenza, y serás cortado para siempre.

Abd 11 El día que te quedaste a un lado, / el día en que los extraños capturaron sus riquezas, / cuando entraban extranjeros por sus puertas / y sobre Jerusalén echaban suertes, / tú también eras como uno de ellos.

Abd 12 Pero no contemples el día de tu hermano, / el día de su desgracia; / no te regocijes en cuanto a los hijos de Judá / en el día de su destrucción, / ni te jactes / en el día de la angustia.

Abd 13 No entres por la puerta de Mi pueblo / en el día de su calamidad; / no mires satisfecho, tú también, su aflicción / en el día de su calamidad, / ni eches mano a sus riquezas / en el día de su calamidad.

Abd 14 No te pongas en las encrucijadas / para exterminar a los que de ellos escapan, / ni entregues a los sobrevivientes / en el día de la angustia.

Abd 15 Porque cercano está el día de Jehová / sobre todas las naciones: / Como tú hiciste, se hará contigo; / tu recompensa volverá sobre tu cabeza.

Abd 16 Porque de la manera que vosotros, oh pueblo de Judá, bebiste la copa de ira en Mi monte santo, / beberán lo mismo continuamente todas las naciones; / sí, beberán y tragarán, / y serán como si no hubieran sido.

Abd 17 Mas en el monte Sion / estarán los que hayan escapado, / y será lugar santo. / La casa de Jacob volverá / a tomar sus posesiones.

Abd 18 La casa de Jacob será fuego, / la casa de José será llama, / y la casa de Esaú será rastrojo; / los quemarán y los consumirán, / y no quedará sobreviviente alguno / de la casa de Esaú, / porque Jehová ha hablado.

Abd 19 Los del sur poseerán el monte de Esaú, / y los de las tierras bajas, a los filisteos; / incluso poseerán el campo de Efraín / y el campo de Samaria, / y Benjamín poseerá a Galaad.

Abd 20 Los cautivos, de este ejército de los hijos de Israel, / que están entre los cananeos, poseerán hasta Sarefat; / y los cautivos de Jerusalén, que están en Sefarad, / poseerán las ciudades del sur.

Abd 21 Y subirán salvadores al monte Sion / para juzgar al monte de Esaú; / y el reino será de Jehová.

Obadiah »

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Jonás Versión Recobro

JONÁS



JONÁS 1



Jon 1:1 Vino palabra de Jehová a Jonás, hijo de Amitai, diciendo:

Jon 1:2 Levántate, ve a Nínive, la gran ciudad, y clama contra ella, porque su maldad ha subido delante de Mí.

Jon 1:3 Pero Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendiendo a Jope, halló una nave que iba a Tarsis. Entonces pagó su pasaje y entró en ella para irse con ellos a Tarsis, huyendo de la presencia de Jehová.

Jon 1:4 Pero Jehová lanzó un gran viento sobre el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave.

Jon 1:5 Luego los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios. Y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Pero Jonás había bajado al interior del barco, y se había acostado y dormía profundamente.

Jon 1:6 Entonces el capitán de la nave se le acercó y le dijo: ¿Cómo es que estás durmiendo? Levántate, invoca a tu Dios. Quizá Dios piense en nosotros, y no perezcamos.

Jon 1:7 Y dijo cada uno a su compañero: Venid, echemos suertes, para que sepamos por causa de quién nos ha venido esta desgracia. Echaron, pues, suertes, y la suerte cayó sobre Jonás.

Jon 1:8 Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora, ¿por qué nos ha venido esta desgracia? ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu país, y de qué pueblo eres?

Jon 1:9 Y él les respondió: Soy hebreo y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra seca.

Jon 1:10 Los hombres temieron sobremanera y le dijeron: ¿Qué es esto que has hecho? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, por lo que él les había declarado.

Jon 1:11 Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Pues el mar se embravecía más y más.

Jon 1:12 Luego les respondió: Alzadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará. Porque yo sé que por mi causa os ha sobrevenido esta gran tempestad.

Jon 1:13 No obstante, aquellos hombres remaron con afán para volver a tierra seca; pero no pudieron, porque el mar se embravecía cada vez más contra ellos.

Jon 1:14 Entonces clamaron a Jehová y dijeron: Ah Jehová, te rogamos que no perezcamos nosotros por la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros sangre inocente; pues Tú, Jehová, has hecho como has querido.

Jon 1:15 Alzaron luego a Jonás y lo echaron al mar; y el mar cesó de su furia.

Jon 1:16 Y aquellos hombres temieron en gran manera a Jehová, le ofrecieron sacrificio a Jehová e hicieron votos.

Jon 1:17 Y Jehová tenía dispuesto un gran pez para que se tragara a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.

Obadiah 1 JONÁS 2

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JONÁS 2 Versión Recobro

JONÁS 2



Jon 2:1 Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez,

Jon 2:2 y dijo:
Por causa de mi angustia clamé / a Jehová, y Él me respondió; / desde el vientre del Seol clamé pidiendo auxilio, / y mi voz oíste.

Jon 2:3 Me arrojaste a lo profundo, en el corazón de los mares, / y la corriente me envolvió; / todas Tus ondas y Tus olas / pasaron sobre mí.

Jon 2:4 Por tanto dije: He sido expulsado / de delante de Tus ojos; / sin embargo, volveré a mirar / hacia Tu santo templo.

Jon 2:5 Las aguas me rodearon hasta el alma; / me cercó el abismo; / el alga se enredó en mi cabeza.

Jon 2:6 Descendí a los cimientos de los montes del mar; / la tierra con sus barras me ponía cerco para siempre. / Entonces hiciste subir mi vida de la fosa, / oh Jehová, Dios mío.

Jon 2:7 Cuando mi alma desfallecía en mí, / me acordé de Jehová, / y mi oración llegó hasta Ti / en Tu santo templo.

Jon 2:8 Los que siguen vanidades vacías, / abandonan la benevolencia amorosa que se les ha dado.

Jon 2:9 Mas yo te ofreceré sacrificios / con voz de acción de gracias; / pagaré por completo el voto que hice. / La salvación es de Jehová.

Jon 2:10 Y habló Jehová al pez, y éste vomitó a Jonás en tierra seca.

JONÁS 1 JONÁS 3

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JONÁS 3 Versión Recobro

JONÁS 3



Jon 3:1 Vino entonces a Jonás palabra de Jehová por segunda vez, diciendo:

Jon 3:2 Levántate, ve a Nínive, la gran ciudad; y proclama a ella el mensaje que Yo te hablaré.

Jon 3:3 Entonces se levantó Jonás y fue a Nínive, conforme a la palabra de Jehová. Ahora bien, Nínive era una ciudad grande en extremo, tanto que eran necesarios tres días para recorrerla.

Jon 3:4 Comenzó Jonás a recorrer la ciudad, y caminó todo un día clamando y diciendo: ¡Dentro de cuarenta días Nínive será trastornada!

Jon 3:5 Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, proclamaron ayuno y, desde el mayor hasta el menor de ellos, se vistieron de cilicio.

Jon 3:6 Y llegó la palabra al rey de Nínive, quien se levantó de su trono, se despojó de su ropa majestuosa, se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza.

Jon 3:7 Luego hizo proclamar y anunciar en Nínive, por decreto del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y bestias, bueyes y ovejas, no prueben cosa alguna; no pasten ni beban agua.

Jon 3:8 Cúbranse de cilicio hombres y bestias, y clamen a Dios fuertemente. Y conviértase cada uno de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos.

Jon 3:9 ¿Quién sabe si Dios se volverá, se arrepentirá y se apartará del ardor de Su ira para que no perezcamos?

Jon 3:10 Y Dios vio sus obras, que se convirtieron de su mal camino; y Dios se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.

JONÁS 2 JONÁS 4

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JONÁS 4 Versión Recobro

JONÁS 4



Jon 4:1 Pero Jonás se disgustó en extremo, y se enojó.

Jon 4:2 Y oró a Jehová y dijo: Ah Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me anticipé a huir a Tarsis, porque sabía yo que Tú eres Dios bondadoso y compasivo, longánimo, abundante en benevolencia amorosa y que te arrepientes del mal.

Jon 4:3 Y ahora, Jehová, te ruego que me quites la vida, porque mejor me es morir que vivir.

Jon 4:4 Y Jehová le dijo: ¿Haces bien en enojarte?

Jon 4:5 Luego salió Jonás de la ciudad, y se sentó al oriente de ella. Y se hizo allí un cobertizo, y se sentó debajo de él a la sombra hasta ver qué acontecería en la ciudad.

Jon 4:6 Entonces Jehová Dios preparó un árbol de ricino que creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre la cabeza de Jonás y le librase de su malestar. Y Jonás se alegró mucho por aquel árbol.

Jon 4:7 Pero al rayar el alba del día siguiente, Dios preparó un gusano, el cual hirió el árbol, y éste se secó.

Jon 4:8 Y al salir el sol, preparó Dios un sofocante viento solano; y el sol hirió la cabeza de Jonás, y éste desmayaba. Y pidió morir, y dijo: Mejor sería para mí morir que vivir.

Jon 4:9 Y dijo Dios a Jonás: ¿Haces bien en enojarte por el árbol? Y él respondió: Hago bien en enojarme hasta la muerte.

Jon 4:10 Entonces dijo Jehová: Tuviste tú piedad del árbol por el cual no trabajaste, ni al cual hiciste crecer, que en espacio de una noche llegó a existir y en espacio de una noche pereció;

Jon 4:11 y Yo, ¿no tendré piedad de Nínive, la gran ciudad, en la cual hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y mucho ganado?

JONÁS 3 »

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Miqueas Versión Recobro

MIQUEAS



MIQUEAS 1



Mi 1:1 Palabra de Jehová que vino a Miqueas, el morastita, en los días de Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá, de lo que vio acerca de Samaria y Jerusalén.

Mi 1:2 Oíd, pueblos todos, / y está atenta, oh tierra y su plenitud; / sea testigo contra vosotros el Señor Jehová, / el Señor desde Su santo templo.

Mi 1:3 Porque Jehová va a salir de Su lugar, / y descenderá y hollará las alturas de la tierra.

Mi 1:4 Y se derretirán los montes debajo de Él, / y los valles se hendirán, / como la cera delante del fuego, / como las aguas derramadas por un precipicio.

Mi 1:5 Todo esto por la transgresión de Jacob / y por los pecados de la casa de Israel. / ¿Cuál es la transgresión de Jacob? / ¿No es Samaria? / ¿Y cuáles son los lugares altos de Judá? / ¿No es Jerusalén?

Mi 1:6 Haré, pues, de Samaria / un montón de ruinas en un campo, / lugares para plantar viñas; / derramaré sus piedras por el valle / y descubriré sus cimientos.

Mi 1:7 Y todos sus ídolos grabados serán despedazados, / y todos sus obsequios de ramera serán quemados en el fuego, / y asolaré todas sus imágenes, / porque del salario de ramera los juntó, / y salario de ramera volverán a ser.

Mi 1:8 Por esto plañiré y aullaré; / andaré descalzo y desnudo. / Daré aullidos como los chacales / y lamentos como los avestruces,

Mi 1:9 porque su llaga es incurable, / pues ha llegado hasta Judá; / alcanza hasta la puerta de mi pueblo, / hasta Jerusalén.

Mi 1:10 No lo anunciéis en Gat, / tampoco lloréis. / En Bet-le-afra / me revolqué en el polvo.

Mi 1:11 Vete a solas, / oh moradora de Safir, / en desnudez vergonzosa; / la moradora de Zaanán / no ha salido; / hay lamentación en Betesel; / os quitará su apoyo.

Mi 1:12 Porque la moradora de Marot / se retuerce de dolor esperando el bien, / pues el mal ha descendido de Jehová / hasta la puerta de Jerusalén.

Mi 1:13 Unce al carro los corceles, oh moradora de Laquis. / Ella fue principio de pecado para la hija de Sion, / porque en ti se hallaron las transgresiones de Israel.

Mi 1:14 Por tanto, darás regalos de despedida / a Moreset-gat: / las casas de Aczib servirán de engaño / a los reyes de Israel.

Mi 1:15 Además, llevaré sobre ti poseedor, / oh moradora de Maresa; / la gloria de Israel se irá / hasta Adulam.

Mi 1:16 Ráete y córtate el cabello / por los hijos de tus delicias; / ensancha tu calvicie como águila, / porque en cautiverio se han ido lejos de ti.

JONÁS 4 MIQUEAS 2

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MIQUEAS 2 Versión Recobro

MIQUEAS 2



Mi 2:1 ¡Ay de los que en sus camas / maquinan maldad y traman el mal! / A la luz de la mañana lo ponen por obra, / porque el poder para hacerlo está en sus manos.

Mi 2:2 Codician campos y se apoderan de ellos, / casas, y las toman; / oprimen al hombre y a su casa, / al varón y a su heredad.

Mi 2:3 Por tanto, así dice Jehová: / Ahora maquino maldad contra esta familia, / de la cual no sacaréis vuestros cuellos; / no andaréis con altivez, / porque el tiempo será malo.

Mi 2:4 En aquel día se proferirá sobre vosotros un proverbio, / y se entonará una endecha lamentable, diciendo: / Del todo hemos sido arruinados; / Él ha cambiado la porción de mi pueblo. / ¡Cómo me la ha quitado! / Ha repartido nuestros campos a los rebeldes.

Mi 2:5 Por tanto, no habrá quien reparta heredades por suertes / en la congregación de Jehová.

Mi 2:6 No profeticéis, profetizan ellos. / Si los verdaderos profetas no profetizan en cuanto a estas cosas, / los vituperios no serán vueltos atrás.

Mi 2:7 Acaso se dirá, oh casa de Jacob: / ¿Es impaciente el Espíritu de Jehová? / ¿Son éstas Sus obras? / ¿No benefician Mis palabras / al que camina rectamente?

Mi 2:8 Pero hace poco se ha levantado / Mi pueblo como enemigo; / arrebatáis el manto / de sobre las vestiduras / a los que pasan confiados, / a los que se apartan del conflicto.

Mi 2:9 A las mujeres de Mi pueblo echasteis fuera / de las casas que eran su delicia; / a sus niños quitasteis / Mi esplendor para siempre.

Mi 2:10 Levantaos y andad, / porque éste no es vuestro lugar de reposo, / por causa de la inmundicia / que trae destrucción, sí, grave destrucción.

Mi 2:11 Si un hombre que anda / tras el viento y la falsedad hablara mentiras, diciendo:
Yo te profetizaré / en cuanto al vino y al licor; / éste sí sería el profeta de este pueblo.

Mi 2:12 De cierto te juntaré todo, oh Jacob; / recogeré sin duda al remanente de Israel. / Los juntaré como corderos de Bosra, / como rebaño en medio de su pastizal; / harán estruendo por causa de la multitud de hombres.

Mi 2:13 Sube delante de ellos el que abre brecha; / abren brecha, pasan la puerta, / y salen por ella. / Y su Rey pasa delante de ellos; / sí, Jehová está a la cabeza de ellos.

MIQUEAS 1 MIQUEAS 3

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MIQUEAS 3 Versión Recobro

MIQUEAS 3



Mi 3:1 Y dije:
Oíd ahora, oh cabezas de Jacob, / y gobernantes de la casa de Israel: / ¿No es de vosotros / saber lo que es justo?

Mi 3:2 Vosotros que aborrecéis lo bueno / y amáis lo malo, / que les quitáis la piel de sobre ellos, / y la carne de sobre sus huesos,

Mi 3:3 que consumís asimismo la carne de Mi pueblo, / arrancáis la piel de sobre ellos, / les quebráis los huesos / y los despedazáis como para la olla, / como si fuera carne en el caldero.

Mi 3:4 Entonces clamarán a Jehová, / mas Él no les responderá; / sí, esconderá de ellos Su rostro en aquel tiempo, / por cuanto eran malos en sus obras.

Mi 3:5 Así dice Jehová acerca de los profetas / que hacen errar a Mi pueblo, / los cuales cuando tienen algo que morder con sus dientes, / claman: Paz, / pero si alguien no les pone nada en la boca, / se preparan para hacer la guerra contra él.

Mi 3:6 Por tanto, se os hará noche, sin visión, / y tinieblas, sin adivinación. / Sobre los profetas se pondrá el sol, / y el día se entenebrecerá sobre ellos.

Mi 3:7 Y serán abochornados los videntes, / y avergonzados los adivinos; / todos ellos se cubrirán la boca, / porque no habrá respuesta de Dios.

Mi 3:8 Mas en cuanto a mí, estoy lleno / de poder, por el Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza, / para declarar a Jacob su transgresión / y a Israel su pecado.

Mi 3:9 Oíd ahora esto, oh cabezas de la casa de Jacob / y gobernantes de la casa de Israel; / vosotros que aborrecéis el derecho, / y pervertís todo lo recto,

Mi 3:10 que edificáis a Sion con derramamiento de sangre / y a Jerusalén con iniquidad.

Mi 3:11 Sus líderes juzgan por soborno, / sus sacerdotes enseñan por sueldo, / y sus profetas adivinan por dinero; / mas se apoyan en Jehová, diciendo: / ¿No está Jehová en medio de nosotros? / No vendrá mal sobre nosotros.

Mi 3:12 Por tanto, a causa de vosotros / Sion será arada como campo, / Jerusalén se convertirá en montón de ruinas, / y el monte de la casa en alturas de un bosque.

MIQUEAS 2 MIQUEAS 4

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MIQUEAS 4 Versión Recobro

MIQUEAS 4



Mi 4:1 Pero en los postreros días / el monte de la casa de Jehová / será establecido en la cumbre de los montes; / se elevará por encima de los collados, / y afluirán a él los pueblos.

Mi 4:2 Vendrán muchas naciones y dirán: / Venid y subamos al monte de Jehová, / a la casa del Dios de Jacob, / para que Él nos instruya en Sus caminos, / y andemos en Sus sendas. / Porque de Sion saldrá instrucción, / y de Jerusalén la palabra de Jehová.

Mi 4:3 Él juzgará entre muchos pueblos, / y decidirá los asuntos de naciones numerosas y lejanas. / Forjarán sus espadas en rejas de arado, / y sus lanzas en podaderas; / no levantará espada nación contra nación, / ni se adiestrarán más para la guerra.

Mi 4:4 Y se sentará cada uno debajo de su vid / y debajo de su higuera, / y nadie los molestará; / porque la boca de Jehová de los ejércitos lo ha hablado.

Mi 4:5 Porque todos los pueblos andarán / cada uno en el nombre de su dios; / pero nosotros andaremos / en el nombre de Jehová nuestro Dios / eternamente y para siempre.

Mi 4:6 En aquel día, / declara Jehová, / recogeré a la que cojea, / reuniré a la descarriada / y a la que afligí;

Mi 4:7 de la que cojea haré un remanente, / y de la que ha sido descarriada lejos, una nación poderosa. / Entonces Jehová reinará sobre ellos en el monte Sion / desde entonces y para siempre.

Mi 4:8 Y tú, oh torre del rebaño, / oh colina de la hija de Sion, / hasta ti vendrá, / sí, el dominio primero vendrá, / el reino vendrá a la hija de Jerusalén.

Mi 4:9 ¿Por qué ahora clamas en voz alta? / ¿Acaso no tienes rey? / ¿Ha perecido tu consejero, / que te atenaza el dolor como a mujer de parto?

Mi 4:10 Retuércete y expulsa, / oh hija de Sion, como mujer que está de parto. / Porque ahora saldrás de la ciudad / y morarás en el campo; / entrarás en Babilonia. / Allí serás librada; / allí te redimirá Jehová / de manos de tus enemigos.

Mi 4:11 Y ahora muchas naciones / se juntan contra ti, / los que dicen: Sea profanada, / y nuestros ojos se fijen en Sion.

Mi 4:12 Mas ellos no conocen / los pensamientos de Jehová, / ni entienden Su consejo; / porque los juntó como gavillas en la era.

Mi 4:13 Levántate y trilla, oh hija de Sion, / pues haré tu cuerno como de hierro, / y tus pezuñas, de bronce; / harás polvo a muchos pueblos. / Y dedicaré a Jehová sus ganancias, / y su sustancia al Señor de toda la tierra.

MIQUEAS 3 MIQUEAS 5

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MIQUEAS 5 Versión Recobro

MIQUEAS 5



Mi 5:1 Agrúpate ahora en tropas, oh hija de tropas; / nos han sitiado. / Con vara hieren en la mejilla / al Juez de Israel.

Mi 5:2 (Pero tú, oh Belén Efrata, / tan pequeña entre los millares de Judá, / de ti me saldrá / Aquel que será Gobernante en Israel; / y Sus salidas son desde tiempos antiguos, / desde los días de la eternidad).

Mi 5:3 Por tanto, Él los abandonará hasta el tiempo / en que dé a luz la que ha de dar a luz; / luego el resto de Sus hermanos volverá, / junto con los hijos de Israel.

Mi 5:4 Y Él se levantará y apacentará Su rebaño en la fuerza de Jehová, / en la majestad del nombre de Jehová Su Dios; / y ellos permanecerán, porque ahora Él será engrandecido / hasta los confines de la tierra.

Mi 5:5 Y Él será la paz. / Cuando Asiria entre en nuestra tierra / y huelle nuestros palacios, / levantaremos contra él siete pastores / y ocho príncipes de entre los hombres.

Mi 5:6 Y ellos devastarán la tierra de Asiria a espada, / y la tierra de Nimrod en sus entradas. / Él nos salvará de Asiria / cuando entre en nuestra tierra / y huelle nuestras fronteras.

Mi 5:7 Y el remanente de Jacob será / en medio de muchos pueblos / como rocío que viene de Jehová, / como abundantes lluvias sobre la hierba, / que no esperan al varón / ni aguardan a los hijos de los hombres.

Mi 5:8 Asimismo el remanente de Jacob será entre las naciones, / en medio de muchos pueblos, / como el león entre las bestias del bosque, / como el cachorro del león entre los rebaños de ovejas, / el cual, si pasa por allí, pisotea / y desgarra, y no hay quien libre.

Mi 5:9 Tu mano se alzará contra tus adversarios, / y todos tus enemigos serán eliminados.

Mi 5:10 En aquel día, / declara Jehová, / exterminaré tus caballos de en medio de ti, / y destruiré tus carros.

Mi 5:11 También exterminaré las ciudades de tu tierra / y derribaré todas tus fortalezas.

Mi 5:12 Asimismo extirparé de tus manos las hechicerías, / y no tendrás más agoreros.

Mi 5:13 Y talaré tus ídolos / y tus estelas de en medio de ti; / y nunca más adorarás / la obra de tus manos.

Mi 5:14 Arrancaré tus Aseras de en medio de ti / y destruiré tus ciudades.

Mi 5:15 Y con furor y con ira ejecutaré venganza / en las naciones que no hayan escuchado.

MIQUEAS 4 MIQUEAS 6

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MIQUEAS 6 Versión Recobro

MIQUEAS 6



Mi 6:1 Oíd ahora lo que dice Jehová:
Levántate, contiende delante de los montes, / y oigan los collados tu voz.

Mi 6:2 Oíd, oh montes, la contienda de Jehová, / y vosotros, perdurables cimientos de la tierra; / porque Jehová tiene contienda con Su pueblo, / y altercará con Israel.

Mi 6:3 Oh pueblo Mío, ¿qué te he hecho? / Y ¿en qué te he molestado? Testifica contra Mí.

Mi 6:4 Porque Yo te hice subir de la tierra de Egipto, / de la casa de servidumbre te redimí; / y envié delante de ti a Moisés, / a Aarón y a Miriam.

Mi 6:5 Oh pueblo Mío, acuérdate ahora qué aconsejó Balac, rey de Moab, / y qué le respondió Balaam, hijo de Beor, / desde Sitim hasta Gilgal, / para que conozcas las obras justas de Jehová.

Mi 6:6 ¿Con qué me presentaré ante Jehová / y me postraré delante del Dios de lo alto? / ¿Me presentaré ante Él con holocaustos, / con becerros de un año?

Mi 6:7 ¿Se agradará Jehová de miles de carneros, / de miríadas de ríos de aceite? / ¿Daré mi primogénito por mi transgresión, / el fruto de mi cuerpo por el pecado de mi alma?

Mi 6:8 Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno; / y ¿qué requiere de ti Jehová, / sino sólo hacer lo justo, amar misericordia, / y andar humildemente con tu Dios?

Mi 6:9 La voz de Jehová clama a la ciudad, / y la sabiduría mira Tu nombre. / Oíd la vara y a Aquel que la designó.

Mi 6:10 ¿Hay aún en casa del malvado tesoros de maldad / y medida escasa que sea abominable?

Mi 6:11 ¿Acaso podré ser puro andando con balanzas inicuas / y con bolsa de pesas engañosas?

Mi 6:12 Porque los ricos de la ciudad están llenos de violencia, / sus habitantes hablan falsedad / y tienen en su boca una lengua engañosa.

Mi 6:13 Por eso Yo también te hice enfermar hiriéndote, / asolándote por tus pecados.

Mi 6:14 Comerás, pero no te saciarás, / y tu vacío permanecerá en medio de ti; / apartarás, / pero nada rescatarás, / y lo que rescates, lo entregaré a la espada.

Mi 6:15 Sembrarás, / mas no segarás; / pisarás aceitunas, / mas no te ungirás con el aceite; / harás vino nuevo, / mas no beberás el vino.

Mi 6:16 Porque han sido guardados los estatutos de Omri / y todas las obras de la casa de Acab; / en los consejos de ellos andas, / para que Yo te convierta en desolación / y a los habitantes de la ciudad en siseo, / y llevaréis el oprobio de Mi pueblo.

MIQUEAS 5 MIQUEAS 7

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MIQUEAS 7 Versión Recobro

MIQUEAS 7



Mi 7:1 ¡Ay de mí! porque estoy como cuando han recogido los frutos del verano, / como cuando han rebuscado después de la vendimia; / no queda racimo para comer, / ni higo temprano, que tanto desea mi alma.

Mi 7:2 El hombre piadoso ha perecido de la tierra, / y ninguno hay recto entre los hombres. / Todos acechan para derramar sangre; / cada cual tiende una red a su hermano.

Mi 7:3 Para completar el mal están dispuestas ambas manos, a fin de hacerlo bien: / el príncipe pide recompensa injusta,
el juez la otorga, / y el grande pronuncia el deseo maligno de su alma; / juntos tejen sus tramas.

Mi 7:4 El mejor entre ellos es como un abrojo; / el más recto es peor que un seto de espinos. / El día de tus centinelas, tu visitación, ha llegado; / ahora será su confusión.

Mi 7:5 No os fiéis del vecino / ni confiéis en el amigo; / guarda las puertas de tu boca / de la que reposa en tu seno.

Mi 7:6 Porque el hijo trata con desdén al padre, / la hija se levanta contra la madre, / la nuera contra su suegra, / y los enemigos del hombre son los de su propia casa.

Mi 7:7 Mas yo miraré a Jehová, / esperaré al Dios de mi salvación; / mi Dios me oirá.

Mi 7:8 No te regocijes sobre mí, oh enemiga mía; / aunque caiga, me levantaré; / aunque me siente en tinieblas, / Jehová será mi luz.

Mi 7:9 La indignación de Jehová soportaré / —porque he pecado contra Él— / hasta que Él defienda mi causa / y establezca mi derecho. / Él me sacará a la luz, / y yo veré Su justicia.

Mi 7:10 Entonces mi enemiga lo verá / y se cubrirá de vergüenza / la que me decía: / ¿Dónde está Jehová tu Dios? / Mis ojos la verán: / en aquel tiempo ella será pisoteada / como el lodo en las calles.

Mi 7:11 ¡El día para edificar tus muros! / En aquel día el decreto estará lejos;

Mi 7:12 en aquel día vendrán hasta ti / desde Asiria y las ciudades de Egipto, / y desde Egipto hasta el Río, / y de mar a mar y de monte en monte.

Mi 7:13 Pero será asolada esta tierra / a causa de los habitantes que en ella hay, por el fruto de sus obras.

Mi 7:14 Pastorea a Tu pueblo con Tu vara, / al rebaño de Tu heredad, / que mora solo en el bosque / en medio del Carmelo; / apaciéntense en Basán y Galaad, / como en los días de antaño.

Mi 7:15 Como en los días que saliste de la tierra de Egipto, / Yo os mostraré maravillas.

Mi 7:16 Las naciones verán y se avergonzarán / de toda su fuerza; / se pondrán la mano sobre la boca; / ensordecerán sus oídos.

Mi 7:17 Lamerán el polvo como la culebra; / como lo que se arrastra sobre la tierra, / vendrán temblando de sus lugares encerrados; / ante Jehová nuestro Dios, / se volverán en temor y temerán por causa de Ti.

Mi 7:18 ¿Qué Dios hay como Tú, / que perdona la iniquidad / y pasa por alto la transgresión / del remanente de Su heredad? / No retiene para siempre Su enojo, / porque se deleita en la benevolencia amorosa.

Mi 7:19 Él volverá a tener compasión de nosotros; / hollará nuestras iniquidades. / Sí, echarás en lo profundo del mar / todos sus pecados.

Mi 7:20 Cumplirás la verdad a Jacob, / y a Abraham la benevolencia amorosa, / que has jurado a nuestros padres / desde los días de antaño.

MIQUEAS 6 »

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Nahúm Versión Recobro

NAHÚM



NAHÚM 1



Nah 1:1 La carga con respecto a Nínive. Libro de la visión de Nahúm, el elcosita.

Nah 1:2 Jehová es Dios celoso y vengador; / Jehová es vengador y está lleno de ira; / Jehová se venga de Sus adversarios / y guarda la ira para Sus enemigos.

Nah 1:3 Jehová es longánimo y grande en poder, / y ciertamente no dejará impune al culpable.
Jehová tiene Su camino en el torbellino y en la tempestad, / y las nubes son el polvo de Sus pies.

Nah 1:4 Reprende al mar y lo hace secar, / y seca todos los ríos. / Basán y el Carmelo languidecen, / y el brote del Líbano languidece.

Nah 1:5 Los montes tiemblan por causa de Él, / y los collados se derriten; / la tierra se levanta en Su presencia, / sí, el mundo y todos los que en él habitan.

Nah 1:6 ¿Quién puede mantenerse en pie ante Su indignación? / Y ¿quién puede resistir el ardor de Su ira? / Su ira se derrama como fuego, / y por Él se quiebran las piedras.

Nah 1:7 Jehová es bueno, / una fortaleza en el día de la angustia, / y conoce a los que en Él se refugian.

Nah 1:8 Pero con inundación desbordante / destruirá del todo su lugar, / y perseguirá a Sus enemigos hasta que entren en las tinieblas.

Nah 1:9 ¿Qué tramáis contra Jehová? / Él hará completa destrucción; / la angustia no se levantará dos veces.

Nah 1:10 Aunque sean como espinos enmarañados, / y como los que están embriagados con su bebida, / serán completamente consumidos como hojarasca seca.

Nah 1:11 De ti salió / el que trama el mal contra Jehová / y que aconseja maldad.

Nah 1:12 Así dice Jehová: / Aunque sean completos en número y tan numerosos, / con todo serán talados y pasarán. / Y aunque Yo te haya afligido, / no te afligiré ya más.

Nah 1:13 Y ahora quebraré su yugo de sobre ti / y romperé tus coyundas.

Nah 1:14 Y acerca de ti Jehová ha mandado: / No se sembrará más de tu nombre; / de la casa de tus dioses destruiré / el ídolo grabado y el ídolo fundido; / haré tu sepulcro, porque eres inútil.

Nah 1:15 He aquí, sobre los montes / los pies del que trae buenas nuevas, / del que anuncia la paz. / Celebra tus fiestas, oh Judá; / cumple tus votos; / porque nunca más volverá a pasar / por ti el malvado; / será exterminado por completo.

MIQUEAS 7 NAHÚM 2

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NAHÚM 2 Versión Recobro

NAHÚM 2



Nah 2:1 Ha subido contra ti el que dispersa: / guarda la fortaleza, / vigila el camino, / fortalece los lomos, / refuerza mucho el poder.

Nah 2:2 Porque Jehová restaura / la excelencia de Jacob, / así como la excelencia de Israel; / porque devastadores los han devastado / y destruido sus sarmientos.

Nah 2:3 El escudo de Sus valientes es rojo; / los hombres valerosos están vestidos de escarlata; / los carros flamean con acero centelleante / en el día de Su preparación, / y se blanden las lanzas.

Nah 2:4 Por las calles corren furiosos los carros, / se lanzan de un lado a otro en las plazas; / su aspecto es como de antorchas, / corren velozmente como relámpagos.

Nah 2:5 El rey asirio se acuerda de sus gloriosos: / tropiezan en su marcha, / se apresuran al muro de la ciudad, / pero la defensa de los sitiadores ya está preparada.

Nah 2:6 Las puertas de los ríos se abren, / y el palacio se deshace.

Nah 2:7 Y está decidido: Ella es descubierta y deportada; / y sus doncellas gimen / como con voz de palominos, / golpeándose el pecho.

Nah 2:8 Aunque Nínive ha sido todos sus días como estanque de aguas, / ahora ellos huyen. / ¡Deteneos! ¡Deteneos! Mas nadie se vuelve.

Nah 2:9 ¡Saquead plata! ¡Saquead oro! / Y no hay fin a lo que ha sido preparado. / ¡Oh, la gloria de todas las vasijas deseables!

Nah 2:10 ¡Vacía, agotada y desierta está! / Se derrite su corazón, le tiemblan las rodillas, / hay angustia en todos los lomos, / y los rostros de todos palidecen.

Nah 2:11 ¿Dónde está la guarida de los leones / y el lugar donde comen los cachorros de los leones, / donde andaban el león, la leona / y el cachorro del león, y no había quien los espantara?

Nah 2:12 El león desgarraba lo suficiente para sus cachorros, / ahogaba para sus leonas, / y llenaba de presa desgarrada sus cavernas, / y de animales desgarrados sus guaridas.

Nah 2:13 Heme aquí contra ti, / declara Jehová de los ejércitos. / Quemaré y reduciré a humo tus carros, / y la espada devorará tus leoncillos; / cortaré de la tierra tu presa, / y nunca más se oirá la voz de tus mensajeros.

NAHÚM 1 NAHÚM 3

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NAHÚM 3 Versión Recobro

NAHÚM 3



Nah 3:1 ¡Ay de la ciudad sanguinaria!, / toda llena de mentiras y rapiña; / la presa nunca se aparta.

Nah 3:2 Chasquido de látigo, / estrépito de ruedas; / caballo atropellador, / carro que salta,

Nah 3:3 jinete que hace que se encabrite el caballo, / espada centelleante, / lanza reluciente, / multitud de muertos, / cadáveres en masa, / cuerpos sin fin; / tropiezan entre los cuerpos.

Nah 3:4 Esto por causa de la multitud de prostituciones / de la ramera de atractivos encantos, / maestra en hechicería, / que vende naciones con sus prostituciones / y familias con sus hechicerías.

Nah 3:5 Heme aquí contra ti, declara Jehová de los ejércitos; / te levantaré las faldas hasta el rostro, / mostraré a las naciones tu desnudez / y a los reinos tu vergüenza.

Nah 3:6 Y echaré sobre ti inmundicias abominables, / te cubriré de ignominia, y haré de ti un espectáculo.

Nah 3:7 Y todos los que te vean / huirán de ti y dirán: / Nínive ha quedado desolada. / ¿Quién se lamentará por ella? / ¿Dónde te buscaré / consoladores?

Nah 3:8 ¿Eres tú mejor que No-amón, / que estaba asentada junto a los canales, / rodeada de aguas, / cuyo baluarte era el mar, / y las aguas su muro?

Nah 3:9 Cus era su fuerza, / y también Egipto, y eso sin límite; / Fut y los libios / estaban entre los que le ayudaban.

Nah 3:10 Ella también fue llevada cautiva, / marchó al cautiverio; / sus pequeños fueron estrellados / en las cabeceras de todas las calles; / sobre sus nobles / echaron suertes, / y todos sus grandes / fueron atados con cadenas.

Nah 3:11 Tú también serás embriagada / y estarás escondida. / Tú también buscarás / baluarte contra el enemigo.

Nah 3:12 Todas tus fortalezas serán cual higueras / cargadas de brevas: / si las sacuden, caerán / en la boca del que las ha de comer.

Nah 3:13 He aquí, tu pueblo será como mujeres / en medio de ti; / las puertas de tu tierra se abrirán / de par en par a tus enemigos; / el fuego devora tus barras.

Nah 3:14 ¡Provéete de agua para el asedio! / ¡Refuerza tus fortalezas! / ¡Entra en el lodo / y pisa el barro! / ¡Prepara el horno para hacer ladrillos!

Nah 3:15 Allí te devorará el fuego; / te destruirá la espada, / te devorará como langosta. / Multiplícate como la langosta; / multiplícate como el enjambre de langostas.

Nah 3:16 Multiplicaste tus mercaderes / como las estrellas del cielo; / la langosta lo quita todo, y vuela.

Nah 3:17 Tus príncipes son como un enjambre de langostas, / y tus oficiales como nubes de langostas
que se posan sobre los arbustos / en día de frío; / pero al salir el sol, ellos huyen, / y no se conoce el lugar donde están.

Nah 3:18 Duermen tus pastores, / oh rey de Asiria; / reposan tus nobles. / Tu pueblo se ha dispersado por los montes, / y no hay quien lo junte.

Nah 3:19 No hay alivio para tu quebranto; / tu herida es incurable. / Todos los que oigan noticias tuyas / batirán las manos sobre ti; / porque, ¿sobre quién no ha pasado / continuamente tu maldad?

NAHÚM 2 »

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Habacuc Versión Recobro

HABACUC



HABACUC 1



Hab 1:1 La carga que vio el profeta Habacuc.

Hab 1:2 ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, / y Tú no oirás? / Clamo a Ti: ¡Violencia! / Y Tú no salvas.

Hab 1:3 ¿Por qué me haces ver la iniquidad, / y haces que vea el mal? / Sí, destrucción y violencia están delante de mí; / y hay pleitos, y surgen contiendas.

Hab 1:4 Por eso la ley no es eficaz, / y el derecho nunca sale a luz; / porque el malvado rodea al justo; / por eso, sale pervertido el derecho.

Hab 1:5 Mirad entre las naciones, ved / y quedaos asombrados, completamente asombrados. / Porque Yo haré una obra en vuestros días, / que aun si os dijera, no lo creeríais.

Hab 1:6 Porque voy a levantar a los caldeos, / nación amarga y presurosa, / que marcha por la anchura de la tierra / para poseer habitaciones que no les pertenecen.

Hab 1:7 Terribles y espantosos son; / de ellos mismos proceden su juicio y su autoridad.

Hab 1:8 Y sus caballos son más veloces que leopardos / y más ligeros que lobos nocturnos. / Sus jinetes brincan; / sí, vienen de lejos sus jinetes; / vuelan como águila que se apresura a devorar.

Hab 1:9 Todos ellos vienen para hacer violencia; / tienen los rostros fijos hacia adelante, / y recogen cautivos como arena.

Hab 1:10 Se mofan de los reyes, / y los potentados les sirven de irrisión; / se ríen de toda fortaleza, / porque amontonan tierra y la toman.

Hab 1:11 Luego pasarán en medio como el viento y pasarán por encima, / y así se les tendrá por culpables; esto —su fuerza— es su dios.

Hab 1:12 ¿No eres Tú desde la eternidad, oh Jehová, / Dios mío, Santo mío? No moriremos. / Oh Jehová, para juicio los has puesto; / y Tú, oh Roca, los has establecido para corrección.

Hab 1:13 Eres de ojos muy puros para contemplar la maldad, / ni puedes mirar el mal. / ¿Por qué miras a los que obran pérfidamente / y guardas silencio cuando el malvado traga al que es más justo que él?

Hab 1:14 Y haces que sea el hombre como los peces del mar, / como lo que se arrastra, que no tienen quien los gobierne.

Hab 1:15 A todos los saca con anzuelo, / los recoge con su red / y los junta en sus mallas; / por lo cual se regocija y exulta.

Hab 1:16 Por eso ofrece sacrificios a su red, / y quema incienso a sus mallas, / porque gracias a ellas su porción es pingüe, / y su comida es abundante.

Hab 1:17 ¿Vaciará por eso su red / y matará de continuo a las naciones sin perdonar?

NAHÚM 3 HABACUC 2

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HABACUC 2 Versión Recobro

HABACUC 2



Hab 2:1 Sobre mi guarda estaré, / y sobre la fortaleza afirmaré el pie; / y velaré para ver lo que Él me hablará, / y lo que he de responder en cuanto a mi queja.

Hab 2:2 Entonces Jehová me respondió y dijo: / Escribe la visión, y grábala claramente en tablas, / para que aun pueda leerse de corrido.

Hab 2:3 Porque es todavía visión para el tiempo señalado, / y se apresura hacia el fin, y no mentirá. / Aunque tarde, espérala; / porque sin duda vendrá, no tardará.

Hab 2:4 Ve, el que se hincha de orgullo no tiene el alma recta dentro de sí, / mas el justo por su fe vivirá.

Hab 2:5 Además, su vino es traicionero: / un hombre que se jacta, que no habita en casa, / el que ensancha como el Seol su apetito, / y es como la muerte y nunca se sacia; / antes reúne para sí todas las naciones / y junta para sí todos los pueblos.

Hab 2:6 ¿No han de levantar todos éstos parábola contra él, / sí, sátira y refrán contra él, y dirán: / Ay de aquel que aumenta lo que no era suyo (¿hasta cuándo?) / y acumula sobre sí la carga de prendas?

Hab 2:7 ¿No se levantarán de repente los que te muerden, / y se despertarán los que te sacuden, / y serás despojo para ellos?

Hab 2:8 Por cuanto tú has despojado a muchas naciones, / todo el remanente de los pueblos te despojará, / a causa del derramamiento de sangre de los hombres y de la violencia hecha a la tierra, / a la ciudad y a todos los que habitan en ella.

Hab 2:9 ¡Ay del que con violencia obtiene mala ganancia para su casa, / poniendo en alto su nido / para librarse de la mano del mal!

Hab 2:10 Porque has maquinado vergüenza para tu casa, / exterminando a muchos pueblos, / y has pecado contra tu alma.

Hab 2:11 Porque la piedra clamará desde el muro, / y la viga desde el armazón le contestará.

Hab 2:12 ¡Ay del que edifica una ciudad con derramamiento de sangre, / y del que funda una aldea con iniquidad!

Hab 2:13 ¿Acaso no procede esto de Jehová de los ejércitos / que los pueblos se afanen para el fuego, / y las naciones se fatiguen en vano?

Hab 2:14 Porque la tierra se llenará / del conocimiento de la gloria de Jehová, / como las aguas cubren el mar.

Hab 2:15 ¡Ay del que da de beber a su prójimo, / mezclando con la bebida su veneno / hasta embriagarlo / para mirar su desnudez!

Hab 2:16 Te has llenado de vergüenza, y no de gloria. / ¡Bebe tú también, y muestra que eres incircunciso! / La copa de la mano derecha de Jehová vendrá hasta ti, / y la ignominia caerá sobre tu gloria.

Hab 2:17 Porque la violencia hecha al Líbano te cubrirá, / así como la destrucción de las bestias que los espantaron, / a causa del derramamiento de la sangre de los hombres y de la violencia hecha a la tierra, / a la ciudad y a todos los que en ella habitan.

Hab 2:18 ¿De qué sirve el ídolo grabado para que su hacedor lo grabe, / o el ídolo fundido, maestro de mentiras, / para que el que le da forma confíe en su obra / haciendo ídolos mudos?

Hab 2:19 ¡Ay del que dice a la madera: ¡Despiértate! / y: ¡Levántate! a la piedra silenciosa! / ¿Acaso ésta puede enseñar? / He aquí, está engastada en oro y plata, / y no hay ningún aliento dentro de ella.

Hab 2:20 Mas Jehová está en Su santo templo: / ¡Callad, toda la tierra, delante de Él!

HABACUC 1 HABACUC 3

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HABACUC 3 Versión Recobro

HABACUC 3



Hab 3:1 Oración del profeta Habacuc en sigionot.

Hab 3:2 Oh Jehová, he oído Tu fama, y tengo miedo. / Oh Jehová, aviva Tu obra / en medio de los años; / en medio de los años hazla conocer; / en la ira acuérdate de la compasión.

Hab 3:3 Dios viene de Temán, / aun el Santo, desde el monte Parán. Selah
Su esplendor cubre los cielos, / y la tierra se llena de Su alabanza.

Hab 3:4 Su resplandor es como la luz: / rayos salen de Su mano, / y allí se esconde Su poder.

Hab 3:5 Delante de Él va la peste, / y a Sus pies sale rayo de fuego.

Hab 3:6 Se levanta y mide la tierra; / mira y asusta a las naciones; / y los montes antiguos quedan desmenuzados / y se hunden los collados eternos; / Sus caminos son eternos.

Hab 3:7 Veo las tiendas de Cusán / en aflicción; / tiemblan las cortinas de la tierra de Madián.

Hab 3:8 ¿Es contra los ríos, oh Jehová, / es contra los ríos que se enciende Tu enojo? / ¿Es contra el mar Tu ira desbordante / para que montes en Tus caballos, / en Tus carros de salvación?

Hab 3:9 Se descubre enteramente Tu arco; / juradas son las varas de disciplina conforme a Tu palabra. Selah / Hiendes la tierra con ríos.

Hab 3:10 Te ven los montes; se retuercen; / pasa la tormenta de aguas; / el abismo da su voz, / a lo alto alza sus manos.

Hab 3:11 El sol y la luna se detienen en su morada alta, / a la luz de Tus flechas que cruzan, / al resplandor de Tu refulgente lanza.

Hab 3:12 Con ira marchas por la tierra, / con furor trillas las naciones.

Hab 3:13 Sales para salvar a Tu pueblo, / para salvar a Tu ungido; / destrozas la cabeza de la casa del malvado, / descubriendo el cimiento hasta el cuello. Selah

Hab 3:14 Traspasas con sus propios dardos / las cabezas de sus guerreros. / Irrumpen como torbellino para dispersarme; / su exultación es como si fueran a devorar al pobre en secreto.

Hab 3:15 Huellas el mar con Tus caballos, / el oleaje de las aguas poderosas.

Hab 3:16 Oí, y se estremeció mi cuerpo; / ante el sonido mis labios temblaron. / Pudrición entró en mis huesos, / y tiemblo donde estoy, / porque tengo que esperar quieto el día de la angustia, / cuando suba contra el pueblo el que nos ataca.

Hab 3:17 Por cuanto la higuera no echará brotes, / ni en las vides habrá fruto; / fallará la cosecha del olivo / y los campos no producirán alimento; / las ovejas serán quitadas de la majada, / y no habrá vacas en los corrales;

Hab 3:18 con todo, yo exultaré en Jehová, / me regocijaré en el Dios de mi salvación.

Hab 3:19 Jehová el Señor es mi fuerza; / Él hace mis pies como de ciervas, / y en mis alturas me hará andar. / Para el director del coro, con mis instrumentos de cuerda.

HABACUC 2 »

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Sofonías Versión Recobro

SOFONÍAS



SOFONÍAS 1



Sof 1:1 Palabra de Jehová que vino a Sofonías, hijo de Cusi, hijo de Gedalías, hijo de Amarías, hijo de Ezequías, en los días de Josías, hijo de Amón, rey de Judá.

Sof 1:2 Eliminaré por completo todas las cosas / de sobre la faz de la tierra, / declara Jehová.

Sof 1:3 Eliminaré hombres y bestias; / eliminaré las aves del cielo y los peces del mar, / y los tropiezos con los malvados; / y extirparé al hombre / de sobre la faz de la tierra, / declara Jehová.

Sof 1:4 Extenderé Mi mano contra Judá / y contra todos los habitantes de Jerusalén; / exterminaré de este lugar al remanente de Baal / y el nombre de los sacerdotes idólatras junto con los sacerdotes,

Sof 1:5 y a los que sobre los terrados adoran / al ejército del cielo / y a los adoradores que juran a Jehová / y juran por Malcam,

Sof 1:6 y a los que han sido apartados de ir en pos de Jehová / y que no han buscado a Jehová / ni le consultaron.

Sof 1:7 Calla delante del Señor Jehová, / porque el día de Jehová está cercano; / pues Jehová ha preparado sacrificio, / Él ha consagrado a sus convidados.

Sof 1:8 Y en el día del sacrificio de Jehová / castigaré a los príncipes, / a los hijos del rey / y a todos los que visten / ropa extranjera.

Sof 1:9 Y en aquel día castigaré / a todos los que saltan sobre el umbral, / a los que llenan la casa de su amo / de violencia y de engaño.

Sof 1:10 Y habrá en aquel día, declara Jehová, / voz de clamor desde la puerta del Pescado, / llanto desde el segundo distrito / y gran quebrantamiento desde los collados.

Sof 1:11 Plañid, oh habitantes de Mactes, / porque todo el pueblo de Canaán ha sido destruido; / han sido extirpados todos los que iban cargados de plata.

Sof 1:12 Y en aquel tiempo buscaré por Jerusalén con lámparas, / y castigaré a los hombres / que están como vino reposado sobre sus sedimentos, / los cuales dicen en su corazón: / Jehová ni hará bien / ni hará mal.

Sof 1:13 Y sus riquezas llegarán a ser botín, / y sus casas, una desolación. / Sí, edificarán casas, mas no las habitarán, / y plantarán viñas, mas no beberán el vino de ellas.

Sof 1:14 Cercano está el gran día de Jehová; / está cercano y se apresura en gran manera. / ¡El estruendo del día de Jehová! / El valiente llora amargamente allí.

Sof 1:15 Día de ira desbordante es aquel día, / día de angustia y de aprieto, / día de desolación y de ruina, / día de tinieblas y de lobreguez, / día de nublado y de densa oscuridad,

Sof 1:16 día de trompeta y de alarma / contra las ciudades fortificadas / y contra las almenas altas.

Sof 1:17 Y traeré sobre los hombres angustia, / de modo que anden como ciegos, / porque pecaron contra Jehová. / Y la sangre de ellos será derramada como polvo, / y sus entrañas como estiércol.

Sof 1:18 Ni su plata ni su oro / podrán librarlos / en el día de la ira desbordante de Jehová; / pero toda la tierra será devorada por el fuego de Sus celos, / porque Él acabará con todos los habitantes de la tierra / mediante una destrucción repentina.

HABACUC 3 SOFONÍAS 2

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SOFONÍAS 2 Versión Recobro

SOFONÍAS 2



Sof 2:1 Congregaos, sí, congregaos, / oh nación sin vergüenza,

Sof 2:2 antes que tenga efecto el decreto / (el día pasa como el tamo), / antes que venga sobre vosotros / la ira encendida de Jehová, / antes que venga sobre vosotros / el día del furor de Jehová.

Sof 2:3 Buscad a Jehová / todos los mansos de la tierra, / que habéis puesto por obra Sus juicios. / Buscad justicia, / buscad mansedumbre; / quizás seréis escondidos / en el día del furor de Jehová.

Sof 2:4 Porque Gaza será ciudad desamparada, / y Ascalón será convertida en desolación; / en cuanto a Asdod, ellos la expulsarán al mediodía, / y Ecrón será desarraigada.

Sof 2:5 ¡Ay de los que moran en la costa del mar, / oh nación de cereteos! / La palabra de Jehová es contra vosotros, / oh Canaán, tierra de los filisteos: / te destruiré hasta que no quede morador alguno.

Sof 2:6 Y será la costa del mar pastizales con cavernas de pastores / y apriscos para rebaños.

Sof 2:7 Y será la región / para el remanente de la casa de Judá; / allí apacentarán sus rebaños.
En las casas de Ascalón se acostarán al atardecer, / porque Jehová su Dios los visitará / y los hará volver nuevamente de su cautividad.

Sof 2:8 Yo he oído los reproches de Moab / y los vituperios de los hijos de Amón, / con los que han reprochado a Mi pueblo / y se han engrandecido sobre su territorio.

Sof 2:9 Por tanto, vivo Yo, / declara Jehová de los ejércitos, / Dios de Israel, / que Moab ciertamente será como Sodoma, / y los hijos de Amón como Gomorra: / posesión de maleza, / fosos de sal / y desolación perpetua; / el remanente de Mi pueblo los saqueará, / y los que queden de Mi nación los heredarán.

Sof 2:10 Esto les vendrá por su soberbia, porque han reprochado al pueblo de Jehová de los ejércitos y se han engrandecido contra él.

Sof 2:11 Terrible será Jehová contra ellos, porque hará desaparecer a todos los dioses de la tierra; y todas las costas de las naciones le adorarán, cada una desde su lugar.

Sof 2:12 También vosotros los cusitas / seréis muertos con Mi espada.

Sof 2:13 Y extenderá Su mano contra el norte / y destruirá a Asiria, / y convertirá a Nínive en desolación / y en yermo, como el desierto.

Sof 2:14 Y los hatos se echarán en medio de ella, / y animales de toda clase; / tanto el pelícano como el puercoespín / pasarán la noche en sus capiteles. / Su voz cantará en las ventanas; / hay desolación en el umbral, / porque Él ha dejado al descubierto el enmaderamiento de cedro.

Sof 2:15 Ésta es la ciudad jubilosa / que habitaba segura, / la que decía en su corazón: Yo soy, / y fuera de mí no hay nadie más. / ¡Cómo ha sido hecha una desolación, / un lugar para que se echen los animales! / Todo el que pase por ella siseará / y agitará la mano ante ella.

SOFONÍAS 1 SOFONÍAS 3

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SOFONÍAS 3 Versión Recobro

SOFONÍAS 3



Sof 3:1 ¡Ay de la rebelde y contaminada, / la ciudad opresora!

Sof 3:2 Ella no ha escuchado la voz / ni ha aceptado la corrección. / No ha confiado en Jehová / ni se ha acercado a su Dios.

Sof 3:3 Sus príncipes en medio de ella / son leones rugientes. / Sus jueces son lobos nocturnos; / no han dejado nada para la mañana.

Sof 3:4 Sus profetas son vanagloriosos; / son hombres prevaricadores. / Sus sacerdotes han contaminado el santuario; / han hecho violencia a la ley.

Sof 3:5 Jehová es justo en medio de ella; / no comete injusticia; / mañana tras mañana saca a luz Su juicio, / nunca falta; mas el inicuo no conoce la vergüenza.

Sof 3:6 He exterminado naciones, / sus almenas están desoladas; / he dejado desiertas sus calles, / hasta no quedar quien pase; / sus ciudades están destruidas, / hasta no quedar hombre, / hasta no quedar habitante.

Sof 3:7 Dije: Sólo témeme, / acepta la corrección; / para que no sea destruida su habitación, / conforme a todo lo que Yo he determinado sobre ella. / Pero ellos madrugaron para corromper / todas sus acciones.

Sof 3:8 Por tanto, esperadme, declara Jehová, / hasta el día que me levante al encuentro de la presa. / Porque Mi determinación es reunir las naciones, / juntar los reinos, / para derramar sobre ellos Mi ira, / toda Mi ardiente ira; / porque en el fuego de Mis celos / será devorada toda la tierra.

Sof 3:9 Porque en aquel tiempo cambiaré el lenguaje de los pueblos / a un lenguaje puro, / para que todos ellos invoquen el nombre de Jehová, / a fin de que le sirvan unánimes.

Sof 3:10 Desde más allá de los ríos de Cus Mis suplicantes, / la hija de Mis dispersos, traerán Mi ofrenda de harina.

Sof 3:11 En aquel día no serás avergonzada por ninguna de tus obras / con que transgrediste contra Mí; / porque entonces quitaré de en medio de ti / a los que exultan en tu majestad, / y nunca más te ensoberbecerás / en Mi santo monte.

Sof 3:12 Y dejaré en medio de ti / un pueblo afligido y pobre, / el cual se refugiará en el nombre de Jehová.

Sof 3:13 El remanente de Israel no cometerá injusticia; / no dirá mentira / ni en boca de ellos se hallará / lengua engañosa; / porque ellos serán apacentados y se acostarán, / y no habrá quien los espante.

Sof 3:14 ¡Da grito resonante, oh hija de Sion! / ¡Grita triunfante, oh Israel! / ¡Regocíjate y exulta de todo corazón, / oh hija de Jerusalén!

Sof 3:15 Jehová ha quitado la sentencia contra ti, / ha apartado a tu enemigo. / El Rey de Israel, Jehová, está en medio de ti; / nunca más verás el mal.

Sof 3:16 En aquel día se dirá a Jerusalén: / No temas, oh Sion; / no se debiliten tus manos.

Sof 3:17 Jehová tu Dios que está en medio de ti, / es el Valiente que salva; / Él se gozará por ti con regocijo, / descansará en Su amor, / exultará sobre ti con grito resonante.

Sof 3:18 Reuniré a los que se afligen por la asamblea señalada, / que te pertenecían. / El oprobio les era una carga.

Sof 3:19 Ciertamente en aquel tiempo / actuaré contra todos los que te afligen; / salvaré al cojo / y recogeré al que ha sido expulsado. / Y los pondré por alabanza y renombre / en toda tierra donde habían sido avergonzados.

Sof 3:20 En aquel tiempo Yo os traeré, / y en aquel tiempo os reuniré; / porque os pondré por renombre y por alabanza / entre todos los pueblos de la tierra, / cuando os haga volver nuevamente de vuestra cautividad delante de vuestros ojos, / dice Jehová.

SOFONÍAS 2 »

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Hageo Versión Recobro

HAGEO



HAGEO 1



Hag 1:1 En el segundo año del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, diciendo:

Hag 1:2 Así dice Jehová de los ejércitos: Este pueblo dice: No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea edificada.

Hag 1:3 Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo:

Hag 1:4 ¿Es acaso tiempo para que vosotros habitéis en vuestras casas artesonadas, mientras esta casa está en ruinas?

Hag 1:5 Ahora pues, así dice Jehová de los ejércitos: Considerad bien vuestros caminos.

Hag 1:6 Habéis sembrado mucho, pero recogéis poco; coméis, pero no hay suficiente para que os saciéis; bebéis, pero no hay suficiente para que os llenéis; os vestís, pero no os calentáis al hacerlo; y el que gana salario, lo recibe en bolsa rota.

Hag 1:7 Así dice Jehová de los ejércitos: Considerad bien vuestros caminos.

Hag 1:8 Subid al monte, traed madera y edificad la casa; y en ella me complaceré y seré glorificado, dice Jehová.

Hag 1:9 Buscabais mucho, pero he aquí, hay poco; y cuando lo trajisteis a casa, Yo lo disipé con un soplo. ¿Por qué?, declara Jehová de los ejércitos. Por causa de Mi casa que está en ruinas, mientras cada uno de vosotros corre a su propia casa.

Hag 1:10 Por eso, los cielos sobre vosotros retienen el rocío, y la tierra retiene sus frutos.

Hag 1:11 Sí, llamé la sequía sobre esta tierra, sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino nuevo, sobre el aceite fresco, sobre lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de vuestras manos.

Hag 1:12 Entonces Zorobabel, hijo de Salatiel, y Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el remanente del pueblo escucharon la voz de Jehová su Dios y las palabras del profeta Hageo, conforme a lo que le había enviado a decir Jehová su Dios; y temió el pueblo delante de Jehová.

Hag 1:13 Entonces Hageo, mensajero de Jehová, habló en el mensaje de Jehová al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros, declara Jehová.

Hag 1:14 Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el remanente del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios,

Hag 1:15 el día veinticuatro del mes, en el mes sexto, en el segundo año del rey Darío.

SOFONÍAS 3 HAGEO 2

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HAGEO 2 Versión Recobro

HAGEO 2



Hag 2:1 En el mes séptimo, a los veintiún días del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo:

Hag 2:2 Habla ahora a Zorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, y al remanente del pueblo, diciendo:

Hag 2:3 ¿Quién queda entre vosotros que haya visto esta casa en su antigua gloria? ¿Y cómo la veis ahora? ¿No es ella como nada ante vuestros ojos?

Hag 2:4 Pues ahora, sé fuerte, oh Zorobabel, declara Jehová; sé fuerte también, oh Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote; y sé fuerte, pueblo todo de la tierra, declara Jehová, y trabajad, porque Yo estoy con vosotros, declara Jehová de los ejércitos.

Hag 2:5 Tanto la palabra que pacté con vosotros cuando salisteis de Egipto como Mi Espíritu permanecen en medio de vosotros; no temáis.

Hag 2:6 Porque así dice Jehová de los ejércitos: Una vez más, de aquí a poco, haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca;

Hag 2:7 haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, dice Jehová de los ejércitos.

Hag 2:8 Mía es la plata y Mío es el oro, declara Jehová de los ejércitos.

Hag 2:9 La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, dice Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, declara Jehová de los ejércitos.

Hag 2:10 A los veinticuatro días del noveno mes, en el segundo año de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Hageo, diciendo:

Hag 2:11 Así dice Jehová de los ejércitos: Pide ahora a los sacerdotes instrucción, diciendo:

Hag 2:12 Si alguno lleva carne santa en la falda de su vestidura, y toca con su falda pan o alimento cocido, vino o aceite, o cualquier otra comida, ¿acaso ésta vendrá a ser santa? Y los sacerdotes respondieron, diciendo: No.

Hag 2:13 Entonces dijo Hageo: Si un inmundo por causa de un cadáver toca alguna cosa de éstas, ¿quedará ella inmunda? Y los sacerdotes respondieron, diciendo: Inmunda quedará.

Hag 2:14 Entonces respondió Hageo y dijo: Así es este pueblo, y así es esta nación delante de Mí, declara Jehová, y asimismo toda obra de sus manos. Lo que allí ofrecen es inmundo.

Hag 2:15 Y ahora, considerad bien a partir de este día qué os ha sucedido anteriormente, antes que una piedra fuera puesta sobre otra en el templo de Jehová,

Hag 2:16 antes que sucedieran estas cosas, venía alguno a un montón de grano esperando hallar veinte medidas, y había sólo diez; venía alguno al lagar para sacar cincuenta cántaros, y había sólo veinte.

Hag 2:17 Os herí con tizón, con añublo y con granizo en toda obra de vuestras manos; mas de vuestra parte, ninguno se convirtió a Mí, declara Jehová.

Hag 2:18 Considerad bien a partir de este día qué os ha sucedido anteriormente, desde el día veinticuatro del noveno mes, desde el día en que se echó el cimiento del templo de Jehová; considerad.

Hag 2:19 ¿Está todavía la semilla en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado ni el olivo han dado fruto; pero desde este día os bendeciré.

Hag 2:20 Y vino por segunda vez palabra de Jehová a Hageo, a los veinticuatro días del mes, diciendo:

Hag 2:21 Habla a Zorobabel, gobernador de Judá, diciendo: Yo haré temblar los cielos y la tierra;

Hag 2:22 trastornaré el trono de los reinos y destruiré la fuerza de los reinos de las naciones; trastornaré los carros y a los que en ellos suben, y caerán los caballos y sus jinetes, cada cual por la espada de su hermano.

Hag 2:23 En aquel día, declara Jehová de los ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel, hijo de Salatiel, siervo Mío, declara Jehová, y te pondré como sello; porque Yo te escogí, declara Jehová de los ejércitos.

HAGEO 1 »

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Zacarías Versión Recobro

ZACARÍAS



ZACARÍAS 1



Zac 1:1 En el octavo mes, en el segundo año de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo:

Zac 1:2 Se enojó Jehová en gran manera contra vuestros padres;

Zac 1:3 por tanto, diles: Así dice Jehová de los ejércitos: Volved a Mí, declara Jehová de los ejércitos, y Yo volveré a vosotros, dice Jehová de los ejércitos.

Zac 1:4 No seáis como vuestros padres, a quienes clamaron los primeros profetas, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Volveos de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras; pero ellos no oyeron ni me prestaron atención, declara Jehová.

Zac 1:5 Vuestros padres, ¿dónde están? Y los profetas, ¿han de vivir para siempre?

Zac 1:6 Pero Mis palabras y Mis estatutos, que ordené a Mis siervos los profetas, ¿no alcanzaron a vuestros padres? Así que ellos volvieron y dijeron: Como Jehová de los ejércitos pensó hacer con nosotros, conforme a nuestros caminos y conforme a nuestras obras, así lo hizo con nosotros.

Zac 1:7 A los veinticuatro días del mes undécimo, que es el mes de Sebat, en el año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacarías, hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo:

Zac 1:8 Vi durante la noche, y he aquí un varón que cabalgaba sobre un caballo bermejo, y Él estaba de pie entre los mirtos que había en la hondonada; y detrás de Él había caballos bermejos, castaño rojizos y blancos.

Zac 1:9 Entonces dije: ¿Qué son éstos, señor? Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Yo te mostraré qué son éstos.

Zac 1:10 Y aquel varón que estaba de pie entre los mirtos respondió y dijo: Éstos son los que Jehová envió a recorrer la tierra.

Zac 1:11 Y respondieron al Ángel de Jehová, que estaba de pie entre los mirtos, y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he aquí que toda la tierra está reposada y tranquila.

Zac 1:12 Luego respondió el Ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás compasión de Jerusalén y de las ciudades de Judá, contra las cuales has estado indignado todos estos setenta años?

Zac 1:13 Y Jehová respondió al ángel que hablaba conmigo buenas palabras, palabras consoladoras.

Zac 1:14 Así que el ángel que hablaba conmigo me dijo: Clama diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Estoy celoso en gran manera por Jerusalén y por Sion,

Zac 1:15 y estoy enojado en gran manera contra las naciones, que están reposadas; porque Yo estaba un poco enojado, pero ellas contribuyeron al mal.

Zac 1:16 Por tanto, así dice Jehová: Me vuelvo a Jerusalén con compasiones; en ella será edificada Mi casa, declara Jehová de los ejércitos, y la cuerda de medir será extendida sobre Jerusalén.

Zac 1:17 Clama de nuevo, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Una vez más rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien, y de nuevo consolará Jehová a Sion y escogerá una vez más a Jerusalén.

Zac 1:18 Después alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro cuernos.

Zac 1:19 Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué son éstos? Y me respondió: Éstos son los cuernos que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén.

Zac 1:20 Me mostró luego Jehová cuatro artífices.

Zac 1:21 Y dije: ¿Qué vienen éstos a hacer? Y él habló, diciendo: Aquéllos son los cuernos que dispersaron a Judá, de modo que ninguno ha podido levantar su cabeza; pero éstos han venido para aterrorizarlos, para derribar los cuernos de las naciones que alzaron el cuerno contra la tierra de Judá para dispersarla.

HAGEO 2 ZACARÍAS 2

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ZACARÍAS 10 Versión Recobro

ZACARÍAS 10



Zac 10:1 Pedid a Jehová lluvia / durante el tiempo de lluvia primaveral, / a Jehová que hace relámpagos, / y les dará aguaceros, / hierba en el campo a cada uno.

Zac 10:2 Porque los terafines han hablado vanidad, / y los adivinos han visto mentira / y han hablado sueños falsos; / en vano dieron consuelo. / Por tanto, el pueblo ha vagado como ovejas; / está afligido porque no tiene pastor.

Zac 10:3 Contra los pastores se enciende Mi ira, / y castigaré a los machos cabríos; / pues Jehová de los ejércitos ha visitado Su rebaño, la casa de Judá, / y los pondrá como Su caballo de majestad en la batalla.

Zac 10:4 De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, / de él el arco de batalla, / de él todos los gobernantes juntos.

Zac 10:5 Y serán como valientes que pisotean a sus enemigos / en el lodo de las calles en la batalla; / y pelearán, porque Jehová está con ellos; / y los que cabalgan en caballos serán avergonzados.

Zac 10:6 Y Yo fortaleceré la casa de Judá / y salvaré la casa de José; / los haré volver, porque de ellos he tenido compasión; / y serán como si no los hubiera desechado, / porque Yo soy Jehová su Dios, y les responderé.

Zac 10:7 Y los de Efraín serán como un valiente, / y se regocijarán sus corazones como con el vino; / sí, sus hijos lo verán y se regocijarán; / su corazón exultará en Jehová.

Zac 10:8 Yo los llamaré con un silbido y los reuniré, porque los he redimido; / y se multiplicarán como antes se multiplicaron.

Zac 10:9 Los sembraré entre los pueblos, y en tierras lejanas se acordarán de Mí; / vivirán con sus hijos y volverán.

Zac 10:10 Yo también los traeré de la tierra de Egipto / y los recogeré de Asiria; / los traeré a la tierra de Galaad y del Líbano; / y no habrá sitio para ellos.

Zac 10:11 Y Él pasará por el mar de angustia / y herirá en el mar las olas, / y se secarán todas las profundidades del Nilo; / la soberbia de Asiria será derribada, / y se apartará el cetro de Egipto.

Zac 10:12 Y Yo los fortaleceré en Jehová, / y andarán en Su nombre, / declara Jehová.

ZACARÍAS 9 ZACARÍAS 11

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ZACARÍAS 11 Versión Recobro

ZACARÍAS 11



Zac 11:1 Abre tus puertas, oh Líbano, / para que el fuego consuma tus cedros.

Zac 11:2 Aúlla, oh abeto, porque el cedro ha caído, / porque los árboles majestuosos han sido devastados. / Aullad, oh encinas de Basán, / porque ha caído el bosque impenetrable.

Zac 11:3 ¡Voz de aullido de pastores! / Porque su majestad ha sido devastada. / ¡Estruendo de rugidos de leoncillos! / Porque el orgullo del Jordán ha sido devastado.

Zac 11:4 Así dice Jehová mi Dios: Pastorea las ovejas destinadas a la matanza,

Zac 11:5 a las cuales matan sus dueños y no son castigados; y quienes las venden dicen: Bendito sea Jehová, porque me he enriquecido; a las cuales sus propios pastores les perdonan la vida.

Zac 11:6 Porque Yo ya no les perdonaré la vida a los habitantes de la tierra, declara Jehová, sino que entregaré a los hombres cada cual en manos de su prójimo y en manos de su rey; y asolarán la tierra, y Yo no los libraré de sus manos.

Zac 11:7 Entonces Yo pastoreé las ovejas destinadas a la matanza, esto es, los afligidos del rebaño. Y tomé para mí dos cayados: a uno le puse por nombre Favor, y al otro, Ataduras; y apacenté las ovejas.

Zac 11:8 Entonces destruí a los tres pastores en un mes; porque mi alma se impacientó contra ellos, y también el alma de ellos me detestó a mí.

Zac 11:9 Luego dije: No os pastorearé. La que ha de morir, que muera; y la que ha de ser destruida, que sea destruida; y las que queden, que coman sus carnes unas a otras.

Zac 11:10 Y tomé mi cayado Favor y lo quebré, para romper mi pacto que había hecho con todos los pueblos.

Zac 11:11 El pacto fue roto aquel día; y así conocieron los afligidos del rebaño, que me observaban, que era palabra de Jehová.

Zac 11:12 Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; pero si no, dejadlo. Entonces pesaron por mi salario treinta piezas de plata.

Zac 11:13 Y me dijo Jehová: Tira al alfarero ese magnífico precio en que me han tasado. Entonces tomé las treinta piezas de plata y las tiré al alfarero, en la casa de Jehová.

Zac 11:14 Luego quebré mi segundo cayado, Ataduras, para romper la hermandad entre Judá e Israel.

Zac 11:15 Y me dijo Jehová: Una vez más, toma los aperos del pastor insensato,

Zac 11:16 porque voy a levantar en la tierra a un pastor que no visitará a las que perecen, ni buscará a la descarriada, ni curará a la herida ni sustentará a la que todavía está en pie, sino que devorará la carne de las gordas y arrancará sus pezuñas.

Zac 11:17 ¡Ay del pastor inútil / que abandona el rebaño! / La espada caerá sobre su brazo / y sobre su ojo derecho. / Se secará del todo su brazo, / y se oscurecerá por completo su ojo derecho.

ZACARÍAS 10 ZACARÍAS 12

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ZACARÍAS 12 Versión Recobro

ZACARÍAS 12



Zac 12:1 La carga de la palabra de Jehová con respecto a Israel. Así declara Jehová, que extiende los cielos, pone los cimientos de la tierra y forma el espíritu del hombre dentro de él:

Zac 12:2 Voy a poner a Jerusalén por copa de vértigo para todos los pueblos alrededor, y cuando lo que pase en el asedio ocurra en Jerusalén, también ocurrirá en Judá.

Zac 12:3 Y en aquel día pondré a Jerusalén por piedra pesada para todos los pueblos; todos los que la carguen serán despedazados. Sí, todas las naciones de la tierra serán reunidas contra ella.

Zac 12:4 En aquel día, declara Jehová, heriré con confusión a todo caballo, y con locura a su jinete; y sobre la casa de Judá abriré Mis ojos, y a todo caballo de los pueblos heriré con ceguera.

Zac 12:5 Luego los líderes de Judá dirán en su corazón: Fortaleza son para mí los habitantes de Jerusalén, por Jehová de los ejércitos, su Dios.

Zac 12:6 En aquel día pondré a los líderes de Judá como brasero de fuego entre la leña y como antorcha de fuego entre gavillas; y consumirán a diestra y a siniestra a todos los pueblos alrededor. Y Jerusalén morará de nuevo en su lugar, en Jerusalén.

Zac 12:7 Y salvará Jehová las tiendas de Judá primero, para que la belleza de la casa de David y la belleza de los habitantes de Jerusalén no se engrandezca sobre Judá.

Zac 12:8 En aquel día Jehová defenderá a los habitantes de Jerusalén; y el que entre ellos sea débil, en aquel día será como David, y la casa de David será como Dios, como el Ángel de Jehová delante de ellos.

Zac 12:9 Y en aquel día Yo procuraré destruir a todas las naciones que vengan contra Jerusalén.

Zac 12:10 Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén el Espíritu de gracia y de súplicas; y me mirarán a Mí, a quien ellos han traspasado; y plañirán por Él como se plañe por un hijo único, y llorarán amargamente por Él como se llora por un hijo primogénito.

Zac 12:11 En aquel día habrá gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Hadad-rimón en el valle de Meguidón.

Zac 12:12 Y la tierra plañirá, cada familia aparte: la familia de la casa de David por su lado, y sus mujeres aparte; la familia de la casa de Natán por su lado, y sus mujeres aparte;

Zac 12:13 la familia de la casa de Leví por su lado, y sus mujeres aparte; la familia de los simeítas por su lado, y sus mujeres aparte;

Zac 12:14 todas las familias que quedan, toda familia por su lado, y sus mujeres aparte.

ZACARÍAS 11 ZACARÍAS 13

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ZACARÍAS 13 Versión Recobro

ZACARÍAS 13



Zac 13:1 En aquel día habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, por el pecado y por la impureza.

Zac 13:2 Y en aquel día, declara Jehová de los ejércitos, quitaré de la tierra los nombres de los ídolos, y nunca más serán recordados; y también haré que se marchen de la tierra los profetas y el espíritu inmundo.

Zac 13:3 Y si alguien sigue profetizando, le dirán su padre y su madre, que lo engendraron: No vivirás, porque has hablado falsamente en el nombre de Jehová; y su padre y su madre, que lo engendraron, lo traspasarán cuando profetice.

Zac 13:4 Y en aquel día todos los profetas se avergonzarán de su visión cuando profeticen; y nunca más vestirán el manto velloso para engañar.

Zac 13:5 Pero Él dirá: No soy profeta; labrador soy de la tierra; porque un hombre me vendió en Mi juventud.

Zac 13:6 Y alguien le dirá: ¿Qué heridas son éstas entre Tus brazos? Y Él dirá: Son aquellas con que fui herido en casa de los que me aman.

Zac 13:7 Despierta, oh espada, contra Mi Pastor, / y contra el hombre que es Compañero Mío, / declara Jehová de los ejércitos. Hiere al Pastor, / para que se dispersen las ovejas, / y haré volver Mi mano sobre los pequeñitos.

Zac 13:8 Y acontecerá en toda esta tierra, declara Jehová, / que dos partes serán cortadas en ella, y morirán, / mas la tercera parte quedará en ella.

Zac 13:9 Y haré pasar esa tercera parte por el fuego, / y los refinaré como se refina la plata, / y los probaré como se prueba el oro. / Ellos invocarán Mi nombre, / y Yo les responderé; / diré: Ellos son Mi pueblo, / y ellos dirán: Jehová es mi Dios.

ZACARÍAS 12 ZACARÍAS 14

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ZACARÍAS 14 Versión Recobro

ZACARÍAS 14



Zac 14:1 He aquí, viene el día para Jehová cuando serán repartidos tus despojos en medio de ti.

Zac 14:2 Porque Yo reuniré a todas las naciones para que combatan contra Jerusalén; y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas y violadas las mujeres; la mitad de la ciudad irá al cautiverio, mas el resto del pueblo no será cortado de la ciudad.

Zac 14:3 Después saldrá Jehová y peleará contra aquellas naciones, como cuando pelea en el día de la batalla.

Zac 14:4 Y se afirmarán Sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se partirá por la mitad, de oriente a occidente, formando un valle muy grande, de modo que la mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur.

Zac 14:5 Y huiréis al valle de Mis montes, porque el valle de los montes llegará hasta Azal; sí, huiréis tal como huisteis del terremoto en los días de Uzías, rey de Judá. Y vendrá Jehová mi Dios, y con Él todos los santos.

Zac 14:6 Y en aquel día no habrá luz; las luminarias se retirarán.

Zac 14:7 Porque será un tipo de día sólo conocido por Jehová, ni día ni noche, pero al caer la tarde habrá luz.

Zac 14:8 Y en aquel día saldrán de Jerusalén aguas vivas, la mitad de ellas hacia el mar oriental y la otra mitad hacia el mar occidental, en verano y en invierno.

Zac 14:9 Y Jehová será Rey sobre toda la tierra; y en aquel día Jehová será el único Dios, y Su nombre será el único nombre.

Zac 14:10 Toda la tierra se volverá como llanura desde Geba hasta Rimón al sur de Jerusalén; y Jerusalén será enaltecida y morará en su lugar, desde la puerta de Benjamín hasta el lugar de la puerta Primera, hasta la puerta de la Esquina, y desde la torre de Hananel hasta los lagares del rey.

Zac 14:11 Morarán en ella, y no habrá más maldición, porque Jerusalén morará segura.

Zac 14:12 Ésta será la plaga con que herirá Jehová a todos los pueblos que han peleado contra Jerusalén: su carne se pudrirá estando ellos sobre sus pies, se pudrirán en las cuencas sus ojos y su lengua se pudrirá en la boca.

Zac 14:13 Y en aquel día habrá entre ellos un gran pánico enviado por Jehová; y cada uno agarrará la mano de su prójimo, y levantará su mano contra la mano de su prójimo.

Zac 14:14 Judá también peleará en Jerusalén; y serán reunidas las riquezas de todas las naciones de alrededor: oro, plata y ropas de vestir, en gran abundancia.

Zac 14:15 Y como aquella plaga, así será la plaga del caballo, del mulo, del camello, del asno y de todo el ganado que esté en aquellos campamentos.

Zac 14:16 Todos los que queden de las naciones que vinieron contra Jerusalén subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y para celebrar la Fiesta de los Tabernáculos.

Zac 14:17 Y cualquier familia de la tierra que no suba a Jerusalén para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, no habrá lluvia sobre ellos.

Zac 14:18 Y si la familia de Egipto no sube y no entra, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá las naciones que no suban a celebrar la Fiesta de los Tabernáculos.

Zac 14:19 Éste será el pecado de Egipto y el pecado de todas las naciones que no suban para celebrar la Fiesta de los Tabernáculos.

Zac 14:20 En aquel día estará grabado sobre las campanillas de los caballos: Santidad a Jehová; y las ollas de la casa de Jehová serán como los lebrillos delante del altar.

Zac 14:21 Sí, toda olla de Jerusalén y de Judá será santidad a Jehová de los ejércitos; y todos los que sacrifiquen vendrán y tomarán de ellas, y hervirán en ellas; y no habrá en aquel día más cananeo en la casa de Jehová de los ejércitos.

ZACARÍAS 13 »

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ZACARÍAS 2 Versión Recobro

ZACARÍAS 2



Zac 2:1 Alcé después mis ojos y miré, y he aquí, un varón que tenía en Su mano una cuerda de medir.

Zac 2:2 Y dije: ¿A dónde vas? Y Él me respondió: A medir a Jerusalén, para ver cuánta es su anchura y cuánta su longitud.

Zac 2:3 Y he aquí, salió el ángel que hablaba conmigo, y otro ángel le salió al encuentro.

Zac 2:4 Y le dijo: Corre, habla a este joven, diciendo: Región abierta será Jerusalén a causa de la multitud de hombres y de ganado en medio de ella,

Zac 2:5 porque Yo seré para ella muro de fuego en derredor, declara Jehová, y gloria seré en medio de ella.

Zac 2:6 ¡Ea! ¡Ea! Huid de la tierra del norte, declara Jehová, porque como a los cuatro vientos de los cielos os extendí, declara Jehová.

Zac 2:7 ¡Ea, Sion! escápate, tú que moras con la hija de Babilonia.

Zac 2:8 Porque así dice Jehová de los ejércitos: Tras la gloria Él me ha enviado contra las naciones que os despojan; porque el que os toca, toca la niña de Su ojo.

Zac 2:9 Porque ahora agito Mi mano sobre ellos, y serán despojo para sus siervos; y sabréis que Jehová de los ejércitos me envió.

Zac 2:10 Da un grito resonante y regocíjate, oh hija de Sion, porque ahora Yo vengo, y moraré en medio de ti, declara Jehová.

Zac 2:11 Y se unirán muchas naciones a Jehová en aquel día, y serán Mi pueblo; entonces habitaré en medio de ti, y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió a ti.

Zac 2:12 Y Jehová heredará a Judá como Su porción en la tierra santa, y escogerá una vez más a Jerusalén.

Zac 2:13 ¡Callad, toda carne, delante de Jehová! Porque Él se ha levantado de Su santa habitación.

ZACARÍAS 1 ZACARÍAS 3

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ZACARÍAS 3 Versión Recobro

ZACARÍAS 3



Zac 3:1 Entonces me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba de pie delante del Ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para serle adversario.

Zac 3:2 Y dijo Jehová a Satanás: ¡Jehová te reprenda, Satanás! Sí, ¡Jehová, que ha escogido a Jerusalén, te reprenda! ¿No es éste un tizón arrebatado del fuego?

Zac 3:3 Ahora Josué estaba vestido de vestiduras sucias, en pie delante del Ángel.

Zac 3:4 Respondió y habló a los que estaban delante de Él, diciendo: Quitadle las vestiduras asquerosas. Luego le dijo: Mira que he quitado de ti tu iniquidad, y te he hecho vestir de ropas majestuosas.

Zac 3:5 Y Él dijo: Pongan turbante limpio sobre su cabeza. Y pusieron un turbante limpio sobre su cabeza, y le vistieron con ropas mientras el Ángel de Jehová estaba allí.

Zac 3:6 Y el Ángel de Jehová testificó a Josué, diciendo:

Zac 3:7 Así dice Jehová de los ejércitos: Si andas en Mis caminos y si cumples lo que te encargué, entonces juzgarás Mi casa y guardarás Mis atrios, y te concederé que andes entre éstos que están aquí.

Zac 3:8 Escucha ahora, Josué, sumo sacerdote, tú y tus compañeros que se sientan delante de ti —pues son varones con valor simbólico—, porque voy a traer a Mi siervo, el renuevo.

Zac 3:9 Porque he aquí la piedra que puse delante de Josué: sobre esta única piedra hay siete ojos. Grabaré su grabadura, declara Jehová de los ejércitos, y quitaré en un solo día la iniquidad de aquella tierra.

Zac 3:10 En aquel día, declara Jehová de los ejércitos, convidaréis cada uno a su prójimo a venir debajo de la vid y debajo de la higuera.

ZACARÍAS 2 ZACARÍAS 4

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ZACARÍAS 4 Versión Recobro

ZACARÍAS 4



Zac 4:1 Entonces volvió el ángel que hablaba conmigo, y me despertó como a un hombre que es despertado de su sueño.

Zac 4:2 Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He aquí, veo un candelero todo de oro, con su tazón encima, y sus siete lámparas sobre él, con siete tubos para cada una de las lámparas que están encima de él;

Zac 4:3 y junto a él hay dos olivos, uno a la derecha del tazón y el otro a su izquierda.

Zac 4:4 Respondí y hablé al ángel que hablaba conmigo, diciendo: ¿Qué son éstos, señor?

Zac 4:5 Y el ángel que hablaba conmigo respondió y me dijo: ¿No sabes qué son éstos? Y dije: No, señor.

Zac 4:6 Y respondió y me habló, diciendo: Ésta es palabra de Jehová para Zorobabel, diciendo: No por la fuerza ni por el poder, sino por Mi Espíritu, dice Jehová de los ejércitos.

Zac 4:7 ¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel te convertirás en llanura, y él sacará la piedra cimera con gritos de: ¡Gracia, gracia a ella!

Zac 4:8 Además, vino palabra de Jehová a mí, diciendo:

Zac 4:9 Las manos de Zorobabel han echado el cimiento de esta casa, y sus manos la acabarán; y sabrás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a vosotros.

Zac 4:10 Pues, ¿quién menospreció el día de las pequeñeces? Porque estos siete se regocijan al ver la plomada en la mano de Zorobabel; son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra.

Zac 4:11 Luego respondí, y le dije: ¿Qué son estos dos olivos que están a la derecha del candelero y a la izquierda?

Zac 4:12 Respondí por segunda vez y le dije: ¿Qué son las dos ramas de olivo que están junto a los dos picos de oro, que vierten de sí el oro?

Zac 4:13 Y me habló, diciendo: ¿No sabes qué son éstos? Y dije: No, señor.

Zac 4:14 Y dijo: Éstos son los dos hijos de aceite, que están de pie junto al Señor de toda la tierra.

ZACARÍAS 3 ZACARÍAS 5

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ZACARÍAS 5 Versión Recobro

ZACARÍAS 5



Zac 5:1 Luego alcé mis ojos de nuevo y miré, y he aquí un rollo que volaba.

Zac 5:2 Y me dijo: ¿Qué ves? Y dije: Veo un rollo que vuela, su longitud es de veinte codos y su anchura de diez codos.

Zac 5:3 Entonces me dijo: Ésta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; porque todo aquel que hurta será quitado de en medio conforme a lo que está escrito de un lado, y todo aquel que jura será quitado de en medio conforme a lo que está escrito del otro lado.

Zac 5:4 Yo la haré salir, declara Jehová de los ejércitos, y entrará en la casa del ladrón y en la casa del que jura falsamente por Mi nombre; y pasará la noche en su casa y la consumirá junto con sus maderas y sus piedras.

Zac 5:5 Luego salió el ángel que hablaba conmigo, y me dijo: Alza ahora tus ojos y mira qué es esto que sale.

Zac 5:6 Y dije: ¿Qué es? Él respondió: Éste es el efa que sale. Además dijo: Ésta es la apariencia de ellos en toda la tierra

Zac 5:7 (entonces fue levantada una tapa de plomo), y ésta es una mujer sentada en medio de aquel efa.

Zac 5:8 Entonces él dijo: Ésta es la Maldad. Y la arrojó dentro del efa, y echó el peso de plomo en la boca del efa.

Zac 5:9 Alcé luego mis ojos y miré, y he aquí dos mujeres que salían, y traían el viento en sus alas; tenían alas como de cigüeña, y alzaron el efa entre la tierra y los cielos.

Zac 5:10 Dije al ángel que hablaba conmigo: ¿A dónde llevan el efa?

Zac 5:11 Él me respondió: A edificarle una casa en la tierra de Sinar; y cuando esté preparada, ella será asentada allí en su propio lugar.

ZACARÍAS 4 ZACARÍAS 6

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ZACARÍAS 6 Versión Recobro

ZACARÍAS 6



Zac 6:1 Luego alcé mis ojos de nuevo y miré, y he aquí cuatro carros que salían de entre los dos montes; y los montes eran montes de bronce.

Zac 6:2 En el primer carro había caballos bermejos, y en el segundo carro caballos negros,

Zac 6:3 y en el tercer carro caballos blancos, y en el cuarto carro caballos tordos y fuertes.

Zac 6:4 Respondí y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué son éstos, señor?

Zac 6:5 El ángel respondió y me dijo: Éstos son los cuatro vientos de los cielos, que salen después de presentarse delante del Señor de toda la tierra.

Zac 6:6 Con uno de los vientos los caballos negros salieron hacia la tierra del norte, los blancos salieron tras ellos, y los tordos salieron hacia la tierra del sur.

Zac 6:7 Y los caballos fuertes salieron y se afanaron por ir a recorrer la tierra. Y Él dijo: Id a recorrer la tierra; y recorrieron la tierra.

Zac 6:8 Luego me llamó y me habló diciendo: Mira, éstos que salen hacia la tierra del norte han hecho reposar Mi Espíritu en la tierra del norte.

Zac 6:9 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Zac 6:10 Toma de los del cautiverio, de Heldai, de Tobías y de Jedaías, y ve el mismo día y entra en casa de Josías, hijo de Sofonías, adonde han llegado de Babilonia.

Zac 6:11 Toma, pues, plata y oro, y haz una corona espléndida y ponla en la cabeza del sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac.

Zac 6:12 Y háblale, diciendo: Así habla Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo; y brotará de su lugar y edificará el templo de Jehová.

Zac 6:13 Sí, él edificará el templo de Jehová, llevará majestad y se sentará y regirá en su trono; será sacerdote en su trono; y consejo de paz habrá entre ambos.

Zac 6:14 La corona espléndida servirá como recuerdo en el templo de Jehová para Helem, para Tobías, para Jedaías y para Hen, hijo de Sofonías.

Zac 6:15 Y los que están lejos vendrán y edificarán el templo de Jehová, y sabréis que Jehová de los ejércitos me ha enviado a vosotros. Esto acontecerá, si obedecéis completamente la voz de Jehová vuestro Dios.

ZACARÍAS 5 ZACARÍAS 7

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ZACARÍAS 7 Versión Recobro

ZACARÍAS 7



Zac 7:1 Y en el año cuarto del rey Darío vino palabra de Jehová a Zacarías, a los cuatro días del mes noveno, el mes Quisleu.

Zac 7:2 En aquel tiempo el pueblo de Bet-el había enviado a Sarezer, a Regem-melec y a sus hombres a implorar el favor de Jehová,

Zac 7:3 al hablar a los sacerdotes que pertenecen a la casa de Jehová de los ejércitos y a los profetas, diciendo: ¿He de llorar en el mes quinto y apartarme para ello, como he hecho ya estos muchos años?

Zac 7:4 Vino, pues, a mí palabra de Jehová de los ejércitos, diciendo:

Zac 7:5 Habla a todo el pueblo de la tierra y a los sacerdotes, diciendo: Cuando ayunabais y llorabais en el quinto y en el séptimo mes, aun durante estos setenta años, ¿acaso ayunabais propiamente para Mí?

Zac 7:6 Y cuando coméis y bebéis, ¿no sois vosotros los que coméis y bebéis?

Zac 7:7 ¿No son éstas las palabras que proclamó Jehová por medio de los primeros profetas, cuando Jerusalén estaba habitada y próspera, con ciudades a su alrededor, cuando el Neguev y las tierras bajas estaban habitados?

Zac 7:8 Y vino palabra de Jehová a Zacarías, diciendo:

Zac 7:9 Así habla Jehová de los ejércitos, diciendo: Juzgad con juicio verdadero, y mostrad benevolencia amorosa y compasión cada cual a su hermano;

Zac 7:10 no oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre, ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano.

Zac 7:11 Pero rehusaron escuchar, y obstinadamente le dieron la espalda y se taparon los oídos para no oír,

Zac 7:12 y pusieron sus corazones como diamante para no oír la instrucción ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por Su Espíritu, por medio de los primeros profetas; por tanto, vino gran ira de parte de Jehová de los ejércitos.

Zac 7:13 Y así como Él clamó, y no escucharon, también ellos clamaron, y Yo no quise escuchar, dice Jehová de los ejércitos,

Zac 7:14 sino que con tempestad los esparcí por todas las naciones, las cuales no conocían. Por eso la tierra fue desolada tras ellos, de manera que nadie pasaba por ella ni volvía a ella; pues convirtieron en desolación la tierra deseable.

ZACARÍAS 6 ZACARÍAS 8

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ZACARÍAS 8 Versión Recobro

ZACARÍAS 8



Zac 8:1 Y vino palabra de Jehová de los ejércitos, diciendo:

Zac 8:2 Así dice Jehová de los ejércitos: Estoy celoso con grandes celos por Sion; sí, con gran ira tengo celos por ella.

Zac 8:3 Así dice Jehová: Vuelvo a Sion, y en medio de Jerusalén moraré; y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte de Jehová de los ejércitos, Monte Santo.

Zac 8:4 Así dice Jehová de los ejércitos: Aún han de morar ancianos y ancianas en las calles de Jerusalén, cada cual con un bastón en la mano por la multitud de sus días.

Zac 8:5 Y las calles de la ciudad estarán llenas de muchachos y muchachas que jugarán en ellas.

Zac 8:6 Así dice Jehová de los ejércitos: Si esto parece demasiado maravilloso a los ojos del remanente de este pueblo en aquellos días, ¿también será demasiado maravilloso ante Mis ojos? declara Jehová de los ejércitos.

Zac 8:7 Así dice Jehová de los ejércitos: Voy a salvar a Mi pueblo de la tierra del oriente y de la tierra donde se pone el sol.

Zac 8:8 Y los traeré, y ellos habitarán en medio de Jerusalén; y serán Mi pueblo, y Yo seré su Dios en verdad y en justicia.

Zac 8:9 Así dice Jehová de los ejércitos: Esfuércense vuestras manos, los que oís en estos días estas palabras de la boca de los profetas que estaban allí desde el día que se echó el cimiento a la casa de Jehová de los ejércitos, esto es, el templo, para que fuera edificado.

Zac 8:10 Porque antes de estos días no ha habido paga de hombre ni paga de animal, ni hubo paz para el que salía ni para el que entraba, por causa del adversario; porque Yo puse a todos los hombres cada cual contra su prójimo.

Zac 8:11 Mas ahora seré como en los días anteriores para el remanente de este pueblo, declara Jehová de los ejércitos;

Zac 8:12 porque habrá paz para la semilla: la vid dará su fruto, y la tierra, su producto, y los cielos darán su rocío. Y haré que el remanente de este pueblo herede todo esto.

Zac 8:13 Y como fuisteis maldición entre las naciones, oh casa de Judá y casa de Israel, así os salvaré, y seréis bendición. No temáis; mas esfuércense vuestras manos.

Zac 8:14 Porque así dice Jehová de los ejércitos: Como tuve la intención de haceros mal cuando vuestros padres me provocaron a ira, dice Jehová de los ejércitos, y no me arrepentí,

Zac 8:15 así de nuevo tengo la intención de hacer bien a Jerusalén y a la casa de Judá en estos días; no temáis.

Zac 8:16 Éstas son las cosas que habéis de hacer: hablad verdad cada cual a su prójimo; juzgad con verdad y con juicio de paz en vuestras puertas;

Zac 8:17 ninguno de vosotros piense mal en su corazón contra su prójimo, ni améis el juramento falso; porque todas éstas son cosas que Yo aborrezco, declara Jehová.

Zac 8:18 Entonces vino a mí palabra de Jehová de los ejércitos, diciendo:

Zac 8:19 Así dice Jehová de los ejércitos: El ayuno del cuarto mes, el ayuno del quinto, el ayuno del séptimo y el ayuno del décimo se convertirán para la casa de Judá en gozo, regocijo y fiestas alegres; amad, pues, la verdad y la paz.

Zac 8:20 Así dice Jehová de los ejércitos: Vendrán de nuevo pueblos, aun los habitantes de muchas ciudades;

Zac 8:21 y los habitantes de una ciudad irán a otra, diciendo: Vamos sin demora a implorar el favor de Jehová y a buscar a Jehová de los ejércitos; y se les contestará: Yo también iré.

Zac 8:22 Sí, vendrán muchos pueblos y naciones fuertes a buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalén y a implorar el favor de Jehová.

Zac 8:23 Así dice Jehová de los ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de todas las lenguas de las naciones se asirán, sí, se asirán del manto de un varón judío, diciendo: Dejadnos ir con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.

ZACARÍAS 7 ZACARÍAS 9

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ZACARÍAS 9 Versión Recobro

ZACARÍAS 9



Zac 9:1 La carga de la palabra de Jehová contra la tierra de Hadrac, / y Damasco será su lugar de reposo / (pues Jehová tiene Su ojo puesto en el hombre, / especialmente en las tribus de Israel),

Zac 9:2 también Hamat, que está en su frontera; / Tiro y Sidón, porque son muy sabias.

Zac 9:3 Y Tiro se edificó fortaleza, / y amontonó plata como polvo / y oro como lodo de las calles.

Zac 9:4 El Señor va a tomar posesión de ella, / y herirá en el mar su poderío, / y ella será consumida por el fuego.

Zac 9:5 Ascalón lo verá y temerá; / Gaza también, y se retorcerá mucho en angustia; / asimismo Ecrón, porque su esperanza será confundida. / Perecerá el rey de Gaza, / y Ascalón no será habitada.

Zac 9:6 Y morará en Asdod un linaje mezclado, / y pondré fin a la soberbia de los filisteos.

Zac 9:7 Quitaré la sangre de su boca / y sus cosas detestables de entre sus dientes; / y él quedará también para nuestro Dios; / y será como líder en Judá, / y Ecrón será como el jebuseo.

Zac 9:8 Y acamparé alrededor de Mi casa por causa de un ejército, / por causa del que pasa por ella y vuelve; / y no pasará más sobre ellos opresor; / porque ahora veo con Mis propios ojos.

Zac 9:9 ¡Exulta grandemente, oh hija de Sion! / ¡Grita, oh hija de Jerusalén! / Ahora tu Rey viene a ti. / Él es justo y porta la salvación, / humilde y montado sobre un asno, / sobre un pollino, hijo de asna.

Zac 9:10 Destruiré de Efraín el carro / y de Jerusalén el caballo, / y el arco de la batalla será destruido; / y Él hablará paz a las naciones, / y Su dominio será de mar a mar, / y desde el Río hasta los confines de la tierra.

Zac 9:11 Y en cuanto a ti, por la sangre de tu pacto, / he librado a tus cautivos del foso, en que no hay agua.

Zac 9:12 Volveos a la fortaleza, oh prisioneros esperanzados. / Este mismo día declaro que os restauraré el doble.

Zac 9:13 Porque entesaré para Mí a Judá, / y cargaré el arco con Efraín; / despertaré a tus hijos, oh Sion, / contra tus hijos, oh Javán; / y te pondré como espada de guerrero.

Zac 9:14 Y Jehová aparecerá sobre ellos, / y Su flecha saldrá como relámpago; / el Señor Jehová tocará la trompeta / e irá entre los torbellinos del sur.

Zac 9:15 Jehová de los ejércitos los defenderá; / ellos devorarán y pisotearán las piedras de la honda. / Beberán, harán estrépito como tomados de vino / y se llenarán como lebrillo para los sacrificios, / como las esquinas del altar.

Zac 9:16 Y en aquel día Jehová su Dios los salvará, como a rebaño de Su pueblo, / porque serán como piedras de una corona, resplandecientes en Su tierra.

Zac 9:17 Pues ¡cuánta es su bondad, y cuánta su belleza! / El grano hará florecer a los jóvenes, / y el vino nuevo a las vírgenes.

ZACARÍAS 8 ZACARÍAS 10

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Malaquías Versión Recobro

MALAQUÍAS



MALAQUÍAS 1



Mal 1:1 Carga de la palabra de Jehová a Israel, por medio de Malaquías.

Mal 1:2 Yo os he amado, dice Jehová; pero vosotros decís: ¿En qué nos has amado? ¿No era Esaú hermano de Jacob?, declara Jehová. Sin embargo, amé a Jacob;

Mal 1:3 pero a Esaú aborrecí, y convertí sus montes en desolación, y di su heredad a los chacales del desierto.

Mal 1:4 Aunque Edom dice: Hemos sido abatidos, pero volveremos y edificaremos las ruinas, así dice Jehová de los ejércitos: Ellos edificarán, pero Yo derribaré; serán llamados territorio de maldad y pueblo contra el cual Jehová está indignado para siempre.

Mal 1:5 Y vuestros ojos lo verán, y vosotros mismos diréis: Jehová ha sido engrandecido más allá de las fronteras de Israel.

Mal 1:6 El hijo honra a su padre, y el siervo a su señor. Si, pues, Yo soy Padre, ¿dónde está Mi honra? Y si soy Señor, ¿dónde está Mi temor?, dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes que menospreciáis Mi nombre. Pero decís: ¿En qué hemos menospreciado Tu nombre?

Mal 1:7 Ofrecéis sobre Mi altar alimento contaminado. Y vosotros decís: ¿En qué te hemos contaminado? En que decís: La mesa de Jehová es despreciable.

Mal 1:8 Y cuando ofrecéis lo ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis lo cojo y lo enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu gobernador. ¿Acaso se agradará de ti o le serás acepto?, dice Jehová de los ejércitos.

Mal 1:9 Y ahora, pues, si queréis, implorad el favor de Dios, para que nos conceda Su favor. Esto es lo que viene de vuestras manos, ¿acaso le seréis aceptos?, dice Jehová de los ejércitos.

Mal 1:10 ¡Oh, si hubiera entre vosotros quien cerrara las puertas para que no encendierais Mi altar en vano! No me deleito en vosotros, dice Jehová de los ejércitos, ni me agrada el sacrificio que viene de vuestras manos.

Mal 1:11 Porque desde donde nace el sol hasta donde se pone, será grande Mi nombre entre las naciones. Y en todo lugar se ofrecerá a Mi nombre incienso y sacrificio puro, porque grande será Mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos.

Mal 1:12 Pero lo profanáis al decir: La mesa del Señor está contaminada, y el producto que está en ella, su comida, es despreciable.

Mal 1:13 Y vosotros decís: ¡Ah, cuán fastidioso es esto! y lo despreciáis, dice Jehová de los ejércitos. Entonces traéis lo hurtado, y lo cojo y lo enfermo, y lo ofrecéis como sacrificio. ¿Lo he de aceptar complacido de vuestras manos? dice Jehová.

Mal 1:14 Más bien, maldito sea el que engaña, el que tiene un macho en su rebaño, y cuando hace voto, ofrece al Señor lo defectuoso; porque Yo soy gran Rey, dice Jehová de los ejércitos, y Mi nombre es temido entre las naciones.

ZACARÍAS 14 MALAQUÍAS 2

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MALAQUÍAS 2 Versión Recobro

MALAQUÍAS 2



Mal 2:1 Ahora pues, para vosotros es este mandamiento, oh sacerdotes.

Mal 2:2 Si no escucháis y no decidís de corazón dar gloria a Mi nombre, dice Jehová de los ejércitos, enviaré maldición entre vosotros, y maldeciré vuestras bendiciones; ciertamente ya las maldije, porque no os habéis decidido de corazón.

Mal 2:3 Yo reprenderé a vuestra descendencia y os echaré estiércol al rostro, el estiércol de vuestras fiestas; y se os sacará afuera, juntamente con él.

Mal 2:4 Y sabréis que Yo os envié este mandamiento, para que quedase Mi pacto con Leví, dice Jehová de los ejércitos.

Mal 2:5 Mi pacto con él era de vida y de paz, las cuales le di para que temiera; y tuvo temor de Mí, y mostró respetuoso temor de Mi nombre.

Mal 2:6 La ley de verdad estaba en su boca, y ningún mal fue hallado en sus labios; en paz y en rectitud anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad.

Mal 2:7 Porque los labios del sacerdote han de guardar el conocimiento, y de su boca los hombres han de buscar la instrucción; porque es mensajero de Jehová de los ejércitos.

Mal 2:8 Mas vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido el pacto de Leví, dice Jehová de los ejércitos.

Mal 2:9 Por tanto, Yo también os he hecho despreciables y viles ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado Mis caminos, sino que en la ley hacéis acepción de personas.

Mal 2:10 ¿No tenemos todos un mismo Padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué somos pérfidos cada cual con su hermano, profanando el pacto de nuestros padres?

Mal 2:11 Pérfidamente ha obrado Judá, y en Israel y en Jerusalén se ha hecho una abominación; porque Judá ha profanado el santuario de Jehová, que Él ama, y se casó con la hija de un dios extranjero.

Mal 2:12 En cuanto al hombre que haga esto, Jehová exterminará de las tiendas de Jacob al que se despierte, al que responda y al que ofrezca sacrificio a Jehová de los ejércitos.

Mal 2:13 Y esta segunda cosa hacéis: Cubrís el altar de Jehová de lágrimas, de llanto y de gemidos, de modo que Él no mira más el sacrificio ni lo acepta con gusto de vuestras manos.

Mal 2:14 Mas decís: ¿Por qué? Porque Jehová ha sido testigo entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido pérfido, siendo ella tu compañera y la mujer de tu pacto.

Mal 2:15 Pero, ¿no los hizo Él uno? Y el remanente del Espíritu era Suyo, y ¿por qué uno? Él buscaba la descendencia de Dios. Prestad atención, pues, a vuestro espíritu, y no seáis pérfidos para con la mujer de vuestra juventud.

Mal 2:16 Porque aborrezco el divorcio, dice Jehová, el Dios de Israel; y el que lo hace se conduce con violencia, dice Jehová de los ejércitos. Prestad atención, pues, a vuestro espíritu, y no obréis pérfidamente.

Mal 2:17 Habéis hecho cansar a Jehová con vuestras palabras; pero decís: ¿En qué le hemos cansado? En que decís: Todo el que hace mal es bueno a los ojos de Jehová, y en los tales Él se complace; o: ¿Dónde está el Dios de la equidad?

MALAQUÍAS 1 MALAQUÍAS 3

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MALAQUÍAS 3 Versión Recobro

MALAQUÍAS 3



Mal 3:1 Voy a enviar Mi mensajero, y él abrirá el camino delante de Mí; y vendrá súbitamente a Su templo el Señor a quien vosotros buscáis. Y el Ángel del pacto, a quien deseáis, he aquí que vendrá, dice Jehová de los ejércitos.

Mal 3:2 Y ¿quién podrá soportar el día de Su venida? ¿y quién podrá estar en pie cuando Él aparezca? Porque Él es como fuego de fundidor y como jabón de bataneros.

Mal 3:3 Y se sentará como fundidor y purificador de plata, y purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como a oro y como a plata, y ofrecerán a Jehová sacrificio en justicia.

Mal 3:4 Y será grato a Jehová el sacrificio de Judá y de Jerusalén, como en los días de antaño y como en los años pasados.

Mal 3:5 Y me acercaré a vosotros para el juicio; y seré testigo veloz contra los hechiceros, contra los adúlteros, contra los que juran falsamente y contra los que oprimen en su salario al jornalero, y a la viuda y al huérfano, y contra los que no admiten al extranjero y que no me temen, dice Jehová de los ejércitos.

Mal 3:6 Porque Yo, Jehová, no cambio; por tanto, vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.

Mal 3:7 Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de Mis estatutos y no los habéis guardado. Volved a Mí, y Yo volveré a vosotros, dice Jehová de los ejércitos. Mas decís: ¿Cómo hemos de volver?

Mal 3:8 ¿Robará el hombre a Dios? Mas vosotros me habéis robado. Pero decís: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.

Mal 3:9 Malditos sois con maldición, pero vosotros, la nación toda, me estáis robando.

Mal 3:10 Traed todo el diezmo al alfolí para que haya alimento en Mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, a ver si no os abriré las ventanas de los cielos y derramaré sobre vosotros bendición tal que no haya donde quepa.

Mal 3:11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y por causa de vosotros no destruirá el fruto de la tierra; y por causa de vosotros la vid no arrojará sus frutos antes de tiempo en el campo, dice Jehová de los ejércitos.

Mal 3:12 Y todas las naciones os llamarán bienaventurados, porque seréis tierra de delicias, dice Jehová de los ejércitos.

Mal 3:13 Vuestras palabras han sido duras contra Mí, dice Jehová; pero vosotros decís: ¿Qué hemos hablado contra Ti?

Mal 3:14 Vosotros decís: Es vano servir a Dios; y ¿cuál ha sido el provecho de que hayamos cumplido lo que nos encargó y hayamos andado en luto delante de Jehová de los ejércitos?

Mal 3:15 Y ahora llamamos bienaventurados a los arrogantes; los que obran perversamente no sólo han sido edificados, sino que también ponen a prueba a Dios y escapan.

Mal 3:16 Entonces los que temían a Jehová hablaron uno a otro, cada uno a su prójimo. Y Jehová prestó atención y escuchó, y fue escrito un libro de memorias ante Él de los que temían a Jehová y respetaban Su nombre.

Mal 3:17 Y ellos serán Míos, dice Jehová de los ejércitos, tesoro personal, en el día que Yo preparo; y los perdonaré como un hombre perdona al hijo que le sirve.

Mal 3:18 Y os volveréis y discerniréis entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.

MALAQUÍAS 2 MALAQUÍAS 4

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MALAQUÍAS 4 Versión Recobro

MALAQUÍAS 4



Mal 4:1 Porque he aquí, viene el día, ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que obran perversamente serán rastrojo; y aquel día que vendrá los abrasará, dice Jehová de los ejércitos, de modo que no les dejará raíz ni rama.

Mal 4:2 Mas a vosotros los que teméis Mi nombre, nacerá el Sol de justicia y en Sus alas traerá sanidad, y saldréis y saltaréis como becerros bien alimentados.

Mal 4:3 Y pisotearás a los malvados, porque serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies en el día que Yo preparo, dice Jehová de los ejércitos.

Mal 4:4 Acordaos de la ley de Moisés, Mi siervo, que le ordené en Horeb para todo Israel, esto es, de los estatutos y de las ordenanzas.

Mal 4:5 Voy a enviaros al profeta Elías antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.

Mal 4:6 Y él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que Yo venga y hiera la tierra con maldición.

MALAQUÍAS 3 »

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Mateo Versión Recobro

EL EVANGELIO DE MATEO



MATEO 1



Mt 1:1 Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.

Mt 1:2 Abraham engendró a Isaac; e Isaac engendró a Jacob; y Jacob engendró a Judá y a sus hermanos;

Mt 1:3 y Judá engendró de Tamar a Fares y a Zara; y Fares engendró a Esrom; y Esrom engendró a Aram;

Mt 1:4 y Aram engendró a Aminadab; y Aminadab engendró a Naasón; y Naasón engendró a Salmón;

Mt 1:5 y Salmón engendró de Rahab a Booz; y Booz engendró de Rut a Obed; y Obed engendró a Isaí;

Mt 1:6 e Isaí engendró a David, el rey. Y David engendró a Salomón de la que había sido mujer de Urías;

Mt 1:7 y Salomón engendró a Roboam; y Roboam engendró a Abías; y Abías engendró a Asa;

Mt 1:8 y Asa engendró a Josafat; y Josafat engendró a Joram; y Joram engendró a Uzías;

Mt 1:9 y Uzías engendró a Jotam; y Jotam engendró a Acaz; y Acaz engendró a Ezequías;

Mt 1:10 y Ezequías engendró a Manasés; y Manasés engendró a Amón; y Amón engendró a Josías;

Mt 1:11 y Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos en el tiempo de la deportación a Babilonia.

Mt 1:12 Y después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel; y Salatiel engendró a Zorobabel;

Mt 1:13 y Zorobabel engendró a Abiud; y Abiud engendró a Eliaquim; y Eliaquim engendró a Azor;

Mt 1:14 y Azor engendró a Sadoc; y Sadoc engendró a Aquim; y Aquim engendró a Eliud;

Mt 1:15 y Eliud engendró a Eleazar; y Eleazar engendró a Matán; y Matán engendró a Jacob;

Mt 1:16 y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, quien es llamado el Cristo.

Mt 1:17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce generaciones; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo, catorce generaciones.

Mt 1:18 El origen de Jesucristo fue así: Estando desposada María Su madre con José, antes que se juntasen, se halló que estaba encinta por obra del Espíritu Santo.

Mt 1:19 Y José su marido, como era justo y no quería exponerla a la vergüenza pública, quiso despedirla secretamente.

Mt 1:20 Mientras consideraba esto, he aquí un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo engendrado en ella, del Espíritu Santo es.

Mt 1:21 Y dará a luz un hijo, y llamarás Su nombre Jesús, porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados.

Mt 1:22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo:

Mt 1:23 “He aquí, una virgen estará encinta y dará a luz un hijo, y llamarán Su nombre Emanuel” (que traducido es: Dios con nosotros).

Mt 1:24 Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer.

Mt 1:25 Y no la conoció hasta que dio a luz un hijo; y le puso por nombre Jesús.

MALAQUÍAS 4 MATEO 2

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MATEO 10 Versión Recobro

MATEO 10



Mt 10:1 Y llamando a Sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.

Mt 10:2 Los nombres de los doce apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano;

Mt 10:3 Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el recaudador de impuestos, Jacobo hijo de Alfeo, y Tadeo,

Mt 10:4 Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que también le traicionó.

Mt 10:5 A estos doce envió Jesús, y les dio instrucciones, diciendo: Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis;

Mt 10:6 id más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

Mt 10:7 Y yendo, proclamad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado.

Mt 10:8 Sanad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad fuera demonios; gratis lo recibisteis, dadlo gratis.

Mt 10:9 No os proveáis de oro, ni plata, ni cobre para llevar en vuestros cintos;

Mt 10:10 ni de alforja para el camino, ni de dos túnicas, ni de sandalias, ni de bastón; porque el obrero es digno de su alimento.

Mt 10:11 Mas en cualquier ciudad o aldea donde entréis, informaos quién en ella sea digno, y quedaos allí hasta que salgáis.

Mt 10:12 Y al entrar en la casa, saludadla.

Mt 10:13 Y si la casa es digna, que vuestra paz venga sobre ella; mas si no es digna, que vuestra paz vuelva a vosotros.

Mt 10:14 Y si alguno no os recibe, ni oye vuestras palabras, al salir de aquella casa o ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies.

Mt 10:15 De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad.

Mt 10:16 He aquí, Yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.

Mt 10:17 Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los sanedrines, y en sus sinagogas os azotarán;

Mt 10:18 y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de Mí, para testimonio a ellos y a los gentiles.

Mt 10:19 Mas cuando os entreguen, no os inquietéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar.

Mt 10:20 Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.

Mt 10:21 El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir.

Mt 10:22 Y seréis aborrecidos de todos por causa de Mi nombre; mas el que haya perseverado hasta el fin, éste será salvo.

Mt 10:23 Cuando os persigan en esta ciudad, huid a otra; porque de cierto os digo, que no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel, antes que venga el Hijo del Hombre.

Mt 10:24 El discípulo no está sobre el maestro, ni el esclavo sobre su señor.

Mt 10:25 Bástale al discípulo ser como su maestro, y al esclavo como su señor. Si al Dueño de la casa llamaron Beelzebú, ¡cuánto más a los de Su casa!

Mt 10:26 Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser descubierto; ni oculto, que no haya de saberse.

Mt 10:27 Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas.

Mt 10:28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a Aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en la Gehena.

Mt 10:29 ¿No se venden dos pajarillos por un asarion? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre.

Mt 10:30 Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados.

Mt 10:31 Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.

Mt 10:32 Pues a todo el que en Mí confiese delante de los hombres, Yo en él también confesaré delante de Mi Padre que está en los cielos;

Mt 10:33 pero a cualquiera que me niegue delante de los hombres, Yo también le negaré delante de Mi Padre que está en los cielos.

Mt 10:34 No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada.

Mt 10:35 Porque he venido para poner en desacuerdo al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra;

Mt 10:36 y los enemigos del hombre serán los de su casa.

Mt 10:37 El que ama a padre o madre más que a Mí, no es digno de Mí; el que ama a hijo o hija más que a Mí, no es digno de Mí;

Mt 10:38 y el que no toma su cruz y sigue en pos de Mí, no es digno de Mí.

Mt 10:39 El que halla la vida de su alma, la perderá; y el que la pierde por causa de Mí, la hallará.

Mt 10:40 El que a vosotros recibe, a Mí me recibe; y el que me recibe a Mí, recibe a Aquel que me envió.

Mt 10:41 El que recibe a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá.

Mt 10:42 Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por ser discípulo, de cierto os digo que de ninguna manera perderá su recompensa.

MATEO 9 MATEO 11

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MATEO 11 Versión Recobro

MATEO 11



Mt 11:1 Y aconteció que, cuando Jesús terminó de dar instrucciones a Sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos.

Mt 11:2 Y al oír Juan en la cárcel las obras de Cristo, le mandó un recado por medio de sus discípulos,

Mt 11:3 y le dijo: ¿Eres Tú el que había de venir, o hemos de esperar a otro?

Mt 11:4 Respondiendo Jesús, les dijo: Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis:

Mt 11:5 Los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;

Mt 11:6 y bienaventurado es el que no tropieza a causa de Mí.

Mt 11:7 Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a las multitudes: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?

Mt 11:8 ¿Pero qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están.

Mt 11:9 Pues ¿a qué salisteis? ¿A ver un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.

Mt 11:10 Éste es de quien está escrito: “He aquí, Yo envío Mi mensajero delante de Tu faz, el cual preparará Tu camino delante de Ti”.

Mt 11:11 De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado nadie mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.

Mt 11:12 Mas desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos es tomado con violencia, y los violentos lo arrebatan.

Mt 11:13 Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

Mt 11:14 Y si queréis recibirlo, él es Elías, el que había de venir.

Mt 11:15 El que tiene oídos para oír, oiga.

Mt 11:16 Mas ¿a qué compararé esta generación? Es semejante a los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces a los otros,

Mt 11:17 diciendo: Os tocamos la flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis.

Mt 11:18 Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: Demonio tiene.

Mt 11:19 Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre glotón y borracho, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus obras.

Mt 11:20 Entonces comenzó a reprender a las ciudades en las cuales había hecho la mayoría de Sus obras poderosas, porque no se habían arrepentido:

Mt 11:21 ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho las obras poderosas que han sido hechas en vosotras, ya hace tiempo que se habrían arrepentido en cilicio y en ceniza.

Mt 11:22 Pero os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras.

Mt 11:23 Y tú, Capernaum, que eres elevada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho las obras poderosas que han sido hechas en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.

Mt 11:24 Pero os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti.

Mt 11:25 En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te enaltezco, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las revelaste a los niños.

Mt 11:26 Sí, Padre, porque así te agradó.

Mt 11:27 Todas las cosas me fueron entregadas por Mi Padre; y nadie conoce plenamente al Hijo, sino el Padre, y nadie conoce plenamente al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

Mt 11:28 Venid a Mí todos los que trabajáis arduamente y estáis cargados, y Yo os haré descansar.

Mt 11:29 Tomad sobre vosotros Mi yugo, y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;

Mt 11:30 porque Mi yugo es fácil, y ligera Mi carga.

MATEO 10 MATEO 12

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MATEO 12 Versión Recobro

MATEO 12



Mt 12:1 En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados el día de Sábado; y Sus discípulos tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comer.

Mt 12:2 Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí Tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en Sábado.

Mt 12:3 Pero Él les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre;

Mt 12:4 cómo entró en la casa de Dios, y comieron los panes de la Presencia, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes?

Mt 12:5 ¿O no habéis leído en la ley que en el Sábado los sacerdotes en el templo profanan el Sábado, y son sin culpa?

Mt 12:6 Pues os digo que hay aquí algo mayor que el templo.

Mt 12:7 Y si supieseis qué significa: “Misericordia quiero, y no sacrificio”, no condenaríais a los que no tienen culpa;

Mt 12:8 porque el Hijo del Hombre es Señor del Sábado.

Mt 12:9 Pasando de allí, entró en la sinagoga de ellos.

Mt 12:10 Y he aquí había un hombre que tenía seca una mano; y para poder acusar a Jesús, le preguntaron diciendo: ¿Es lícito sanar en el Sábado?

Mt 12:11 Él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cae en un hoyo en el día de Sábado, no le echa mano, y la levanta?

Mt 12:12 Pues ¡cuánto más vale un hombre que una oveja! Por consiguiente, es lícito hacer el bien en el Sábado.

Mt 12:13 Entonces dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra.

Mt 12:14 Pero saliendo los fariseos, tomaron consejo contra Jesús para ver cómo matarlo.

Mt 12:15 Sabiéndolo Jesús, se retiró de allí; y muchos le siguieron, y sanaba a todos,

Mt 12:16 y les encargaba rigurosamente que no le descubriesen;

Mt 12:17 para que se cumpliese lo dicho por medio del profeta Isaías, cuando dijo:

Mt 12:18 “He aquí Mi Siervo, a quien he escogido; Mi Amado, en quien se complace Mi alma; pondré Mi Espíritu sobre Él, y a los gentiles anunciará el derecho.

Mt 12:19 No contenderá, ni voceará, ni nadie oirá en las calles Su voz.

Mt 12:20 La caña cascada no quebrará, y el pábilo humeante no apagará, hasta que saque a victoria el derecho.

Mt 12:21 Y en Su nombre pondrán los gentiles su esperanza”.

Mt 12:22 Entonces fue traído a Él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el mudo hablaba y veía.

Mt 12:23 Y todas las multitudes estaban atónitas, y decían: ¿No es éste el Hijo de David?

Mt 12:24 Mas los fariseos, al oírlo, decían: Éste no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios.

Mt 12:25 Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo será desolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma no quedará en pie.

Mt 12:26 Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, quedará en pie su reino?

Mt 12:27 Y si Yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.

Mt 12:28 Pero si Yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, entonces ha llegado a vosotros el reino de Dios.

Mt 12:29 O ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y arrebatar sus bienes, si primero no ata al hombre fuerte? Entonces saqueará su casa.

Mt 12:30 El que no está conmigo, está contra Mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.

Mt 12:31 Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; pero la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.

Mt 12:32 Y cualquiera que diga alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.

Mt 12:33 O haced el árbol bueno, y su fruto bueno, o haced el árbol malo, y su fruto malo; porque por el fruto se conoce el árbol.

Mt 12:34 ¡Cría de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Mt 12:35 El hombre bueno, de su buen tesoro saca buenas cosas; y el hombre malo, de su mal tesoro saca malas cosas.

Mt 12:36 Y Yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.

Mt 12:37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

Mt 12:38 Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de Ti señal.

Mt 12:39 Él respondió y les dijo: La generación malvada y adúltera busca señal; y señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.

Mt 12:40 Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.

Mt 12:41 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron ante la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar.

Mt 12:42 La reina del sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.

Mt 12:43 Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.

Mt 12:44 Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada.

Mt 12:45 Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta generación malvada.

Mt 12:46 Mientras Él aún hablaba a las multitudes, he aquí Su madre y Sus hermanos estaban afuera, y procuraban hablar con Él.

Mt 12:47 Y alguien le dijo: He aquí Tu madre y Tus hermanos están afuera, y te quieren hablar.

Mt 12:48 Respondiendo Él al que le decía esto, dijo: ¿Quién es Mi madre, y quiénes son Mis hermanos?

Mt 12:49 Y extendiendo Su mano hacia Sus discípulos, dijo: ¡He aquí Mi madre y Mis hermanos!

Mt 12:50 Porque todo aquel que hace la voluntad de Mi Padre que está en los cielos, ése es Mi hermano, y hermana, y madre.

MATEO 11 MATEO 13

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MATEO 13 Versión Recobro

MATEO 13



Mt 13:1 Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar.

Mt 13:2 Y se le congregaron grandes multitudes, de modo que entró en una barca, y se sentó, y toda la multitud estaba de pie en la playa.

Mt 13:3 Y les habló muchas cosas en parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.

Mt 13:4 Y mientras sembraba, unas semillas cayeron junto al camino; y vinieron las aves y se las comieron.

Mt 13:5 Otras cayeron en los pedregales, donde no tenían mucha tierra; y brotaron pronto por no tener profundidad de tierra;

Mt 13:6 pero cuando salió el sol, se quemaron; y por no tener raíz, se secaron.

Mt 13:7 Y otras cayeron entre los espinos; y los espinos crecieron, y las ahogaron.

Mt 13:8 Pero otras cayeron en la buena tierra, y dieron fruto, una a ciento, otra a sesenta, y otra a treinta por uno.

Mt 13:9 El que tiene oídos para oír, oiga.

Mt 13:10 Entonces, acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Por qué les hablas en parábolas?

Mt 13:11 Él, respondiendo, les dijo: Porque a vosotros os ha sido dado conocer los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les ha sido dado.

Mt 13:12 Porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

Mt 13:13 Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

Mt 13:14 Y se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: “De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis.

Mt 13:15 Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos han oído pesadamente, y han cerrado sus ojos, no sea que vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y Yo los sane”.

Mt 13:16 Pero bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen.

Mt 13:17 Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.

Mt 13:18 Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:

Mt 13:19 Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el maligno, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Éste es el que fue sembrado junto al camino.

Mt 13:20 Y el que fue sembrado en los pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo;

Mt 13:21 pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, y al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, en seguida tropieza.

Mt 13:22 Y el que fue sembrado entre los espinos, éste es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

Mt 13:23 Mas el que fue sembrado en la buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce uno a ciento, otro a sesenta, y otro a treinta por uno.

Mt 13:24 Les presentó otra parábola, diciendo: El reino de los cielos ha venido a ser semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;

Mt 13:25 pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

Mt 13:26 Y cuando brotó la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

Mt 13:27 Se acercaron entonces los esclavos del dueño de la casa y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

Mt 13:28 Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los esclavos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la recojamos?

Mt 13:29 Él les dijo: No, no sea que al recoger la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

Mt 13:30 Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.

Mt 13:31 Otra parábola les presentó, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo;

Mt 13:32 es la semilla más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la más grande de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y anidan en sus ramas.

Mt 13:33 Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante a levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.

Mt 13:34 Todo esto habló Jesús en parábolas a las multitudes, y sin parábolas no les hablaba nada;

Mt 13:35 para que se cumpliese lo dicho por medio del profeta, cuando dijo: “Abriré en parábolas Mi boca; declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo”.

Mt 13:36 Entonces, dejando a las multitudes, entró Jesús en la casa; y acercándose a Él Sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.

Mt 13:37 Respondiendo Él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.

Mt 13:38 El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del maligno.

Mt 13:39 El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es la consumación del siglo; y los segadores son los ángeles.

Mt 13:40 De manera que como se recoge la cizaña, y se quema en el fuego, así será en la consumación de este siglo.

Mt 13:41 Enviará el Hijo del Hombre a Sus ángeles, y recogerán de Su reino todo lo que sirve de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,

Mt 13:42 y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes.

Mt 13:43 Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.

Mt 13:44 El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halló y luego escondió. Y gozoso por ello, va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.

Mt 13:45 También el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca perlas finas,

Mt 13:46 y habiendo hallado una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.

Mt 13:47 Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red echada en el mar, la cual recoge de toda clase de peces;

Mt 13:48 y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en recipientes, y lo malo echan fuera.

Mt 13:49 Así será en la consumación del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos,

Mt 13:50 y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes.

Mt 13:51 ¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron: Sí.

Mt 13:52 Y les dijo: Por eso todo escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es semejante a un dueño de casa, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.

Mt 13:53 Y aconteció que cuando terminó Jesús estas parábolas, se fue de allí.

Mt 13:54 Y venido a Su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estas obras poderosas?

Mt 13:55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama Su madre María, y Sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas?

Mt 13:56 Y Sus hermanas, ¿no están todas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas?

Mt 13:57 Y tropezaban a causa de Él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.

Mt 13:58 Y no hizo allí muchas obras poderosas, a causa de la incredulidad de ellos.

MATEO 12 MATEO 14

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MATEO 14 Versión Recobro

MATEO 14



Mt 14:1 En aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús,

Mt 14:2 y dijo a sus servidores: Éste es Juan el Bautista; ha resucitado de los muertos, y por eso actúan por medio de él estas obras poderosas.

Mt 14:3 Porque Herodes había prendido a Juan, y le había encadenado y metido en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano;

Mt 14:4 porque Juan le decía: No te es lícito tenerla.

Mt 14:5 Y Herodes quería matarle, pero temía a la multitud; porque tenían a Juan por profeta.

Mt 14:6 Pero al llegar el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó a Herodes,

Mt 14:7 por lo cual éste le prometió con juramento darle cualquier cosa que pidiese.

Mt 14:8 Ella, instigada por su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista.

Mt 14:9 Entonces el rey se entristeció; pero a causa de sus juramentos, y de los que estaban reclinados a la mesa con él, mandó que se la diesen,

Mt 14:10 y envió hombres y decapitó a Juan en la cárcel.

Mt 14:11 Y fue traída su cabeza en un plato, y dada a la muchacha; y ella la llevó a su madre.

Mt 14:12 Entonces llegaron sus discípulos, y tomaron el cuerpo y lo enterraron; y fueron y dieron las nuevas a Jesús.

Mt 14:13 Oyéndolo Jesús, se retiró solo de allí en una barca a un lugar desierto; y cuando las multitudes oyeron esto, le siguieron a pie desde las ciudades.

Mt 14:14 Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a sus enfermos.

Mt 14:15 Al caer la tarde, se acercaron a Él los discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya avanzada; despide a las multitudes, para que vayan a las aldeas y compren para sí alimentos.

Mt 14:16 Mas Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer.

Mt 14:17 Y ellos le dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos pescados.

Mt 14:18 Él dijo: Traédmelos acá.

Mt 14:19 Entonces mandó a las multitudes recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, bendijo y partió los panes, y los dio a los discípulos, y los discípulos a las multitudes.

Mt 14:20 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas.

Mt 14:21 Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Mt 14:22 En seguida Jesús hizo a los discípulos entrar en la barca e ir delante de Él a la otra orilla, mientras Él despedía a las multitudes.

Mt 14:23 Una vez despedidas las multitudes, subió al monte a solas para orar; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.

Mt 14:24 Y la barca ya estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario.

Mt 14:25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar.

Mt 14:26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se asustaron, diciendo: ¡Es un fantasma! Y de miedo se pusieron a gritar.

Mt 14:27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo, soy Yo, no temáis!

Mt 14:28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres Tú, manda que yo vaya a Ti sobre las aguas.

Mt 14:29 Y Él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas e iba hacia Jesús.

Mt 14:30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, gritó, diciendo: ¡Señor, sálvame!

Mt 14:31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?

Mt 14:32 Y cuando ellos subieron a la barca, cesó el viento.

Mt 14:33 Y los que estaban en la barca le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.

Mt 14:34 Y terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret.

Mt 14:35 Cuando le reconocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a Él todos los enfermos;

Mt 14:36 y le rogaban que les dejase tocar solamente los flecos de Su manto; y todos los que lo tocaron, quedaron totalmente sanos.

MATEO 13 MATEO 15

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MATEO 15 Versión Recobro

MATEO 15



Mt 15:1 Entonces vinieron a Jesús de Jerusalén unos fariseos y escribas, diciendo:

Mt 15:2 ¿Por qué Tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Pues no se lavan las manos cuando comen pan.

Mt 15:3 Respondiendo Él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por causa de vuestra tradición?

Mt 15:4 Porque Dios dijo: “Honra a tu padre y a tu madre”; y: “Quien hable mal de su padre o su madre, que muera”.

Mt 15:5 Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Ya es ofrenda a Dios todo lo mío con que hubieras sido beneficiado,

Mt 15:6 ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado la palabra de Dios por causa de vuestra tradición.

Mt 15:7 ¡Hipócritas! Bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:

Mt 15:8 “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de Mí.

Mt 15:9 Pues en vano me rinden culto, enseñando mandamientos de hombres como enseñanzas”.

Mt 15:10 Y llamando a Sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended:

Mt 15:11 No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.

Mt 15:12 Entonces acercándose los discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?

Mt 15:13 Pero respondiendo Él, dijo: Toda planta que no plantó Mi Padre celestial, será desarraigada.

Mt 15:14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guía al ciego, ambos caerán en el hoyo.

Mt 15:15 Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola.

Mt 15:16 Jesús dijo: ¿También vosotros estáis aún sin entendimiento?

Mt 15:17 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina?

Mt 15:18 Pero lo que sale de la boca, del corazón proviene; y eso contamina al hombre.

Mt 15:19 Porque del corazón provienen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

Mt 15:20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.

Mt 15:21 Saliendo Jesús de allí, se retiró a la región de Tiro y de Sidón.

Mt 15:22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquellos confines clamaba, diciendo: ¡Ten misericordia de mí, Señor, Hijo de David! Mi hija sufre mucho estando endemoniada.

Mt 15:23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose Sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, porque viene gritando detrás de nosotros.

Mt 15:24 Él respondiendo, dijo: No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.

Mt 15:25 Pero ella vino y le adoró, diciendo: ¡Señor, socórreme!

Mt 15:26 Respondiendo Él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.

Mt 15:27 Y ella dijo: Sí, Señor; también los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.

Mt 15:28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh mujer, grande es tu fe!; te sea hecho como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.

Mt 15:29 Pasó Jesús de allí y vino junto al mar de Galilea; y subiendo al monte, se sentó allí.

Mt 15:30 Y se le acercaron grandes multitudes que traían consigo a cojos, ciegos, mancos, mudos, y muchos otros enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó;

Mt 15:31 de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel.

Mt 15:32 Y Jesús, llamando a Sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y despedirlos en ayunas no quiero, no sea que desfallezcan en el camino.

Mt 15:33 Entonces los discípulos le dijeron: ¿De dónde tenemos nosotros tantos panes en este lugar despoblado, para saciar a una multitud tan grande?

Mt 15:34 Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pescaditos.

Mt 15:35 Y mandando a la multitud que se recostase en tierra,

Mt 15:36 tomó los siete panes y los pescados, y dando gracias, los partió y los dio a los discípulos, y los discípulos a las multitudes.

Mt 15:37 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas.

Mt 15:38 Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Mt 15:39 Entonces, despedidas las multitudes, entró en la barca, y vino a la región de Magadán.

MATEO 14 MATEO 16

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MATEO 16 Versión Recobro

MATEO 16



Mt 16:1 Se le acercaron los fariseos y los saduceos, y para tentarle le pidieron que les mostrase una señal del cielo.

Mt 16:2 Mas Él respondiendo, les dijo: Al atardecer, decís: Hará buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles.

Mt 16:3 Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque el cielo tiene arreboles y está sombrío. Sabéis discernir el aspecto del cielo, mas las señales de los tiempos no podéis.

Mt 16:4 La generación malvada y adúltera busca señal; pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás. Y dejándolos, se fue.

Mt 16:5 Llegando los discípulos al otro lado, se habían olvidado de traer pan.

Mt 16:6 Y Jesús les dijo: Mirad y guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.

Mt 16:7 Ellos discutían entre sí, diciendo: Es porque no trajimos pan.

Mt 16:8 Y conociéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué discutís entre vosotros, hombres de poca fe, que no tenéis pan?

Mt 16:9 ¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántas cestas recogisteis?

Mt 16:10 ¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas canastas recogisteis?

Mt 16:11 ¿Cómo es que no entendéis que no os hablé de panes? Guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos.

Mt 16:12 Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la enseñanza de los fariseos y de los saduceos.

Mt 16:13 Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a Sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?

Mt 16:14 Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o uno de los profetas.

Mt 16:15 Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy Yo?

Mt 16:16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Mt 16:17 Entonces le respondió Jesús y dijo: Bienaventurado eres, Simón Barjona, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino Mi Padre que está en los cielos.

Mt 16:18 Y Yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré Mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Mt 16:19 A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra habrá sido atado en los cielos; y lo que desates en la tierra habrá sido desatado en los cielos.

Mt 16:20 Entonces mandó a los discípulos que a nadie dijesen que Él era el Cristo.

Mt 16:21 Desde entonces comenzó Jesús a manifestarles a Sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer muchas cosas de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.

Mt 16:22 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reprenderle, diciendo: ¡Dios tenga compasión de Ti, Señor! ¡De ningún modo te suceda eso!

Mt 16:23 Pero Él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de Mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mente en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

Mt 16:24 Entonces Jesús dijo a Sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

Mt 16:25 Porque el que quiera salvar la vida de su alma, la perderá; y el que la pierda por causa de Mí, la hallará.

Mt 16:26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si gana todo el mundo, y pierde la vida de su alma? ¿O qué dará el hombre a cambio de la vida de su alma?

Mt 16:27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de Su Padre con Sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno conforme a sus hechos.

Mt 16:28 De cierto os digo: Hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en Su reino.

MATEO 15 MATEO 17

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MATEO 17 Versión Recobro

MATEO 17



Mt 17:1 Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;

Mt 17:2 y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció Su rostro como el sol, y Sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

Mt 17:3 Y he aquí se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Él.

Mt 17:4 Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es que nosotros estemos aquí; si quieres, haré aquí tres tiendas: una para Ti, otra para Moisés, y otra para Elías.

Mt 17:5 Mientras él aún hablaba, he aquí una nube luminosa los cubrió; y he aquí salió de la nube una voz que decía: Éste es Mi Hijo, el Amado, en quien me complazco; a Él oíd.

Mt 17:6 Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor.

Mt 17:7 Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis.

Mt 17:8 Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo.

Mt 17:9 Mientras descendían del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de los muertos.

Mt 17:10 Entonces los discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?

Mt 17:11 Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene, y restaurará todas las cosas.

Mt 17:12 Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre va a padecer a manos de ellos.

Mt 17:13 Entonces los discípulos comprendieron que les hablaba de Juan el Bautista.

Mt 17:14 Cuando llegaron a donde estaba la multitud, se le acercó un hombre que se arrodilló delante de Él, diciendo:

Mt 17:15 Señor, ten misericordia de mi hijo, porque es epiléptico y padece muchísimo; pues muchas veces cae en el fuego, y muchas veces en el agua.

Mt 17:16 Y lo he traído a Tus discípulos, pero no le han podido sanar.

Mt 17:17 Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá.

Mt 17:18 Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora.

Mt 17:19 Entonces los discípulos se acercaron a Jesús, en privado, y le dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?

Mt 17:20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.

Mt 17:21 Pero esta clase de demonios no sale sino con oración y ayuno.

Mt 17:22 Estando ellos reunidos en Galilea, Jesús les dijo: El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de hombres,

Mt 17:23 y le matarán, y al tercer día resucitará. Y ellos se entristecieron en gran manera.

Mt 17:24 Cuando llegaron a Capernaum, se acercaron a Pedro los que cobraban el impuesto para el templo, y le dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga el impuesto para el templo?

Mt 17:25 Él dijo: Sí. Y al entrar él en casa, Jesús se le anticipó, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijos, o de los extraños?

Mt 17:26 Pedro le respondió: De los extraños. Jesús le dijo: Luego los hijos están exentos.

Mt 17:27 Sin embargo, para no hacerlos tropezar, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero; tómalo, y dáselo por Mí y por ti.

MATEO 16 MATEO 18

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MATEO 18 Versión Recobro

MATEO 18



Mt 18:1 En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús, diciendo: ¿Quién es, entonces, el mayor en el reino de los cielos?

Mt 18:2 Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos,

Mt 18:3 y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, jamás entraréis en el reino de los cielos.

Mt 18:4 Así que, el que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.

Mt 18:5 Y cualquiera que reciba a un niño como éste a causa de Mi nombre, a Mí me recibe.

Mt 18:6 Y cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en Mí, más provechoso le sería que se le colgase al cuello una gran piedra de molino, y que se le hundiese en lo profundo del mar.

Mt 18:7 ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!

Mt 18:8 Si tu mano o tu pie te es causa de tropiezo, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida manco o cojo, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno.

Mt 18:9 Y si tu ojo te es causa de tropiezo, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida con un solo ojo, que teniendo dos ojos ser echado en la Gehena de fuego.

Mt 18:10 Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de Mi Padre que está en los cielos.

Mt 18:11 Porque el Hijo del Hombre ha venido a salvar lo que se había perdido.

Mt 18:12 ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no dejará las noventa y nueve en los montes e irá a buscar la que se había descarriado?

Mt 18:13 Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron.

Mt 18:14 De la misma manera, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.

Mt 18:15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando a solas tú y él; si te oye, has ganado a tu hermano.

Mt 18:16 Mas si no te oye, toma contigo a uno o dos más, para que por boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

Mt 18:17 Si rehúsa oírlos a ellos, dilo a la iglesia; y si también rehúsa oír a la iglesia, tenle por gentil y recaudador de impuestos.

Mt 18:18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, habrá sido atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, habrá sido desatado en el cielo.

Mt 18:19 Otra vez, de cierto os digo que si dos de vosotros están en armonía en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecho por Mi Padre que está en los cielos.

Mt 18:20 Porque donde están dos o tres congregados en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos.

Mt 18:21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí y yo le tendré que perdonar? ¿Hasta siete?

Mt 18:22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino hasta setenta veces siete.

Mt 18:23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos.

Mt 18:24 Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos.

Mt 18:25 Como no tenía con qué pagar, mandó el señor que fuera vendido él, su mujer y sus hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda.

Mt 18:26 Entonces aquel siervo, postrado, le adoró, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.

Mt 18:27 El señor de aquel esclavo, movido a compasión, le soltó y le perdonó la deuda.

Mt 18:28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.

Mt 18:29 Entonces su consiervo, cayendo a sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré.

Mt 18:30 Mas él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda.

Mt 18:31 Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y explicaron a su señor todo lo que había pasado.

Mt 18:32 Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.

Mt 18:33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?

Mt 18:34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.

Mt 18:35 Así también Mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de corazón cada uno a su hermano.

MATEO 17 MATEO 19

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MATEO 19 Versión Recobro

MATEO 19



Mt 19:1 Y aconteció que cuando Jesús terminó estas palabras, partió de Galilea, y vino a las regiones de Judea al otro lado del Jordán.

Mt 19:2 Y le siguieron grandes multitudes, y los sanó allí.

Mt 19:3 Entonces se le acercaron unos fariseos, poniéndole a prueba y diciéndole: ¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier causa?

Mt 19:4 Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los creó, desde el principio los hizo varón y hembra,

Mt 19:5 y dijo: “Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne”?

Mt 19:6 Así que ya no son dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios unió, no lo separe el hombre.

Mt 19:7 Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y divorciarse de ella?

Mt 19:8 Él les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió divorciaros de vuestras mujeres; pero desde el principio no ha sido así.

Mt 19:9 Y Yo os digo que cualquiera que se divorcia de su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con la divorciada, comete adulterio.

Mt 19:10 Le dijeron Sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.

Mt 19:11 Entonces Él les dijo: No todos son capaces de aceptar esta palabra, sino aquellos a quienes es dado.

Mt 19:12 Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que fueron hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de aceptar esto, que lo acepte.

Mt 19:13 Entonces le fueron presentados unos niños para que les impusiese las manos, y orase; pero los discípulos les reprendieron.

Mt 19:14 Pero Jesús dijo: Dejad a los niños, y no les impidáis que vengan a Mí; porque de los tales es el reino de los cielos.

Mt 19:15 Y habiéndoles impuesto las manos, se fue de allí.

Mt 19:16 Y he aquí, se le acercó uno, y le dijo: Maestro, ¿qué bien he de hacer para tener la vida eterna?

Mt 19:17 Él le dijo: ¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Sólo uno es bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.

Mt 19:18 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: “No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio.

Mt 19:19 Honra a tu padre y a tu madre; y, amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Mt 19:20 El joven le dijo: Todo esto lo he guardado. ¿Qué más me falta?

Mt 19:21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.

Mt 19:22 Oyendo el joven esta palabra, se fue entristecido, porque tenía muchas posesiones.

Mt 19:23 Entonces Jesús dijo a Sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.

Mt 19:24 Otra vez os digo, más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.

Mt 19:25 Los discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?

Mt 19:26 Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.

Mt 19:27 Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué habrá, pues, para nosotros?

Mt 19:28 Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la restauración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de Su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

Mt 19:29 Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o tierras, por causa de Mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.

Mt 19:30 Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros.

MATEO 18 MATEO 20

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MATEO 2 Versión Recobro

MATEO 2



Mt 2:1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, he aquí llegaron del oriente a Jerusalén unos magos,

Mt 2:2 diciendo: ¿Dónde está el que ha nacido como Rey de los judíos? Porque vimos Su estrella cuando apareció, y hemos venido a adorarle.

Mt 2:3 Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.

Mt 2:4 Y habiendo convocado a todos los principales sacerdotes y a los escribas del pueblo, inquiría de ellos dónde había de nacer el Cristo.

Mt 2:5 Ellos le dijeron: En Belén de Judea; pues así está escrito por medio del profeta:

Mt 2:6 “Y tú, Belén, tierra de Judá, de ninguna manera eres la menor entre los príncipes de Judá, porque de ti saldrá un gobernante, que apacentará a Mi pueblo Israel”.

Mt 2:7 Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, se informó de ellos con precisión acerca del tiempo de la aparición de la estrella;

Mt 2:8 y enviándolos a Belén, dijo: Id e indagad con exactitud sobre el niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.

Mt 2:9 Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto aparecer les guiaba hasta que llegó y se detuvo sobre donde estaba el niño.

Mt 2:10 Y al ver la estrella, se regocijaron sobremanera con gran gozo.

Mt 2:11 Y al entrar en la casa, vieron al niño con María Su madre, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, olíbano y mirra.

Mt 2:12 Pero instruidos por Dios en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

Mt 2:13 Después que partieron ellos, he aquí un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a Su madre y huye a Egipto, y permanece allí hasta que yo te diga; porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.

Mt 2:14 Y él, levantándose, tomó de noche al niño y a Su madre, y se fue a Egipto,

Mt 2:15 y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta cuando dijo: “De Egipto llamé a Mi Hijo”.

Mt 2:16 Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enfureció sobremanera, y envió hombres y mató a todos los niños de dos años para abajo en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que con precisión averiguó de los magos.

Mt 2:17 Entonces se cumplió lo que fue dicho por medio del profeta Jeremías, cuando dijo:

Mt 2:18 “Voz fue oída en Ramá, llanto y lamento grande; Raquel que llora por sus hijos, y no quiso ser consolada, porque ya no existen”.

Mt 2:19 Pero después de muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto,

Mt 2:20 diciendo: Levántate, toma al niño y a Su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que acechaban la vida del niño.

Mt 2:21 Y él se levantó, y tomó al niño y a Su madre, y entró en tierra de Israel.

Mt 2:22 Pero oyendo que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo temor de ir allá. E instruido por Dios en sueños, se retiró a la región de Galilea,

Mt 2:23 y vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliese lo que fue dicho por medio de los profetas, que habría de ser llamado nazareno.

MATEO 1 MATEO 3

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MATEO 20 Versión Recobro

MATEO 20



Mt 20:1 Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, dueño de casa, que salió muy de mañana a contratar obreros para su viña.

Mt 20:2 Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.

Mt 20:3 Saliendo cerca de la hora tercera, vio a otros que estaban en la plaza desocupados;

Mt 20:4 y les dijo: Id también vosotros a la viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron.

Mt 20:5 Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo.

Mt 20:6 Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?

Mt 20:7 Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. Él les dijo: Id también vosotros a la viña.

Mt 20:8 Al caer la tarde, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.

Mt 20:9 Y al venir los que habían sido contratados cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.

Mt 20:10 Al venir también los primeros, pensaron que recibirían más; pero también ellos recibieron cada uno un denario.

Mt 20:11 Y al recibirlo, murmuraban contra el dueño de casa,

Mt 20:12 diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado el peso del día y el calor abrasador.

Mt 20:13 Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago ninguna injusticia; ¿no conviniste conmigo en un denario?

Mt 20:14 Toma lo que es tuyo, y vete; quiero dar a este postrero, como a ti.

Mt 20:15 ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?

Mt 20:16 Así, los postreros serán primeros, y los primeros, postreros.

Mt 20:17 Mientras subía Jesús a Jerusalén, tomó aparte a los doce discípulos y les dijo por el camino:

Mt 20:18 He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte;

Mt 20:19 y le entregarán a los gentiles para que le escarnezcan, le azoten, y le crucifiquen; mas al tercer día resucitará.

Mt 20:20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, adorándole y pidiéndole algo.

Mt 20:21 Él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Di que estos dos hijos míos se sienten uno a Tu derecha y otro a Tu izquierda en Tu reino.

Mt 20:22 Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que Yo he de beber? Y ellos le dijeron: Podemos.

Mt 20:23 Él les dijo: Mi copa sí la beberéis, pero el sentarse a Mi derecha y a Mi izquierda, no es Mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por Mi Padre.

Mt 20:24 Cuando los diez oyeron esto, se indignaron por los dos hermanos.

Mt 20:25 Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos autoridad.

Mt 20:26 Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,

Mt 20:27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro esclavo;

Mt 20:28 así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar Su vida en rescate por muchos.

Mt 20:29 Al salir ellos de Jericó, le seguía una gran multitud.

Mt 20:30 Y he aquí dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!

Mt 20:31 Y la multitud les reprendió para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!

Mt 20:32 Entonces Jesús se detuvo, los llamó y dijo: ¿Qué queréis que os haga?

Mt 20:33 Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos.

Mt 20:34 Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron.

MATEO 19 MATEO 21

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MATEO 21 Versión Recobro

MATEO 21



Mt 21:1 Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió entonces a dos discípulos,

Mt 21:2 diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y en seguida hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos.

Mt 21:3 Y si alguien os dice algo, decid: El Señor los necesita; y en seguida los enviará.

Mt 21:4 Esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por medio del profeta, cuando dijo:

Mt 21:5 “Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, manso, y sentado sobre una asna, y sobre un pollino, hijo de bestia de carga”.

Mt 21:6 Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó,

Mt 21:7 y trajeron el asna y el pollino; y pusieron sobre ellos sus mantos, y Él se sentó encima.

Mt 21:8 Y la mayor parte de la multitud tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino.

Mt 21:9 Y las multitudes que iban delante de Él y las que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!

Mt 21:10 Cuando entró Él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste?

Mt 21:11 Y las multitudes decían: Éste es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea.

Mt 21:12 Y entró Jesús en el templo, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y los asientos de los que vendían palomas;

Mt 21:13 y les dijo: Escrito está: “Mi casa, casa de oración será llamada”; mas vosotros estáis haciendo de ella cueva de ladrones.

Mt 21:14 Y vinieron a Él en el templo ciegos y cojos, y los sanó.

Mt 21:15 Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los niños dando voces en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron,

Mt 21:16 y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: “De la boca de los pequeños y de los que maman perfeccionaste la alabanza”?

Mt 21:17 Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betania, y pasó la noche allí.

Mt 21:18 Por la mañana, cuando volvía a la ciudad, tuvo hambre.

Mt 21:19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y al instante se secó la higuera.

Mt 21:20 Viendo esto los discípulos, se maravillaron y dijeron: ¿Cómo es que se secó en seguida la higuera?

Mt 21:21 Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tenéis fe, y no dudáis, no sólo haréis lo de la higuera, sino que si a este monte decís: Quítate y échate en el mar, sucederá.

Mt 21:22 Y todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis.

Mt 21:23 Cuando entró al templo, los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se acercaron a Él mientras enseñaba, y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿y quién te dio esta autoridad?

Mt 21:24 Respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os haré una pregunta, y si me la contestáis, también Yo os diré con qué autoridad hago estas cosas.

Mt 21:25 El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿Del cielo, o de los hombres? Ellos entonces discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, nos dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?

Mt 21:26 Y si decimos, de los hombres, tememos a la multitud; porque todos tienen a Juan por profeta.

Mt 21:27 Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Él también les dijo: Tampoco Yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.

Mt 21:28 Pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en la viña.

Mt 21:29 Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue.

Mt 21:30 Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, yo voy. Y no fue.

Mt 21:31 ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: El primero. Jesús les dijo: De cierto os digo, que los recaudadores de impuestos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios.

Mt 21:32 Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; pero los recaudadores de impuestos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle.

Mt 21:33 Oíd otra parábola: Había un hombre, dueño de casa, el cual plantó una viña, la cercó con un seto, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos viñadores, y se fue al extranjero.

Mt 21:34 Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus esclavos a los viñadores, para que recibiesen sus frutos.

Mt 21:35 Mas los viñadores, tomando a los esclavos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon.

Mt 21:36 Envió de nuevo otros esclavos, en mayor número que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera.

Mt 21:37 Y después les envió su hijo, diciendo: Respetarán a mi hijo.

Mt 21:38 Mas los viñadores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Éste es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad.

Mt 21:39 Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron.

Mt 21:40 Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos viñadores?

Mt 21:41 Le dijeron: A esos malvados los destruirá miserablemente, y arrendará la viña a otros viñadores que le paguen el fruto a su tiempo.

Mt 21:42 Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: “La piedra que rechazaron los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo. De parte del Señor fue esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos”?

Mt 21:43 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a una nación que produzca los frutos de él.

Mt 21:44 Y el que caiga sobre esta piedra se despedazará; y sobre quien ella caiga, le hará polvo y como paja le esparcirá.

Mt 21:45 Y oyendo Sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que hablaba de ellos.

Mt 21:46 Y procuraban prenderle, mas temían a las multitudes, porque le tenían por profeta.

MATEO 20 MATEO 22

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MATEO 22 Versión Recobro

MATEO 22



Mt 22:1 Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo:

Mt 22:2 El reino de los cielos ha venido a ser semejante a un rey que hizo fiesta de bodas para su hijo;

Mt 22:3 y envió a sus esclavos a llamar a los invitados a las bodas; mas éstos no quisieron venir.

Mt 22:4 Volvió a enviar otros esclavos, diciendo: Decid a los invitados: He aquí, he preparado mi banquete; mis novillos y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas.

Mt 22:5 Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su propio campo y otro a sus negocios;

Mt 22:6 y los demás, echando mano a los esclavos, los afrentaron y los mataron.

Mt 22:7 El rey, entonces, se enojó; y enviando sus tropas, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.

Mt 22:8 Luego dijo a sus esclavos: Las bodas están preparadas; mas los que fueron invitados no eran dignos.

Mt 22:9 Id, pues, a las encrucijadas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.

Mt 22:10 Y saliendo aquellos esclavos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, tanto malos como buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.

Mt 22:11 Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido con traje de boda,

Mt 22:12 y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí sin tener traje de boda? Mas él enmudeció.

Mt 22:13 Entonces el rey dijo a los servidores: Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes.

Mt 22:14 Porque muchos son llamados, pero pocos escogidos.

Mt 22:15 Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo enredarle en alguna palabra.

Mt 22:16 Y le enviaron los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres veraz, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no haces acepción de personas.

Mt 22:17 Dinos, pues, qué te parece: ¿Es lícito pagar tributo a César, o no?

Mt 22:18 Pero Jesús, conociendo la intención maliciosa de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?

Mt 22:19 Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario.

Mt 22:20 Y les dijo: ¿De quién es esta imagen, y la inscripción?

Mt 22:21 Le dijeron: De César. Entonces les dijo: Devolved, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.

Mt 22:22 Oyendo esto, se maravillaron, y dejándole, se fueron.

Mt 22:23 Aquel día se acercaron a Él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron,

Mt 22:24 diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muere sin tener hijos, su hermano, como pariente más cercano, se casará con su mujer, y levantará descendencia a su hermano.

Mt 22:25 Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos; el primero se casó, y murió; y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano.

Mt 22:26 De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo.

Mt 22:27 Y después de todos murió la mujer.

Mt 22:28 En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron?

Mt 22:29 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, por no conocer las Escrituras ni el poder de Dios.

Mt 22:30 Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino que serán como los ángeles en el cielo.

Mt 22:31 Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo:

Mt 22:32 “Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.

Mt 22:33 Oyendo esto las multitudes, quedaban atónitas de Su enseñanza.

Mt 22:34 Mas los fariseos, oyendo que había hecho callar a los saduceos, se juntaron a una.

Mt 22:35 Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó tentándole:

Mt 22:36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?

Mt 22:37 Jesús le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”.

Mt 22:38 Éste es el grande y primer mandamiento.

Mt 22:39 Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Mt 22:40 De estos dos mandamientos pende toda la ley y los profetas.

Mt 22:41 Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó,

Mt 22:42 diciendo: ¿Qué pensáis acerca del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David.

Mt 22:43 Él les dijo: ¿Pues cómo David en el espíritu le llama Señor, diciendo:

Mt 22:44 “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a Mi diestra, hasta que ponga a Tus enemigos bajo Tus pies”?

Mt 22:45 Pues si David le llama Señor, ¿cómo es hijo suyo?

Mt 22:46 Y nadie le podía responder palabra; ni se atrevió nadie desde aquel día a preguntarle más.

MATEO 21 MATEO 23

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MATEO 23 Versión Recobro

MATEO 23



Mt 23:1 Entonces habló Jesús a las multitudes y a Sus discípulos,

Mt 23:2 diciendo: En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos.

Mt 23:3 Así que, todo lo que os digan, hacedlo y guardadlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen.

Mt 23:4 Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas.

Mt 23:5 Hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y alargan los flecos de sus mantos;

Mt 23:6 y aman el lugar de honor en los banquetes, y los primeros asientos en las sinagogas,

Mt 23:7 y los saludos en las plazas, y que los hombres los llamen Rabí.

Mt 23:8 Pero vosotros no seáis llamados Rabí; porque uno es vuestro Maestro, y todos vosotros sois hermanos.

Mt 23:9 Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.

Mt 23:10 Ni seáis llamados instructores; porque uno es vuestro Instructor, el Cristo.

Mt 23:11 El más grande de vosotros será vuestro servidor.

Mt 23:12 El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

Mt 23:13 Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.

Mt 23:14 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, mientras por pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación.

Mt 23:15 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y cuando llega a serlo, le hacéis dos veces más hijo de la Gehena que vosotros.

Mt 23:16 ¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, queda obligado.

Mt 23:17 ¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro?

Mt 23:18 También decís: Si alguno jura por el altar, no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, queda obligado.

Mt 23:19 ¡Ciegos! porque ¿cuál es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?

Mt 23:20 Pues el que jura por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él;

Mt 23:21 y el que jura por el templo, jura por él, y por Aquel que lo habita;

Mt 23:22 y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por Aquel que está sentado en él.

Mt 23:23 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el anís y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.

Mt 23:24 ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!

Mt 23:25 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis el exterior del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapiña y de desenfreno.

Mt 23:26 ¡Fariseo ciego! Limpia primero el interior del vaso y del plato, para que también su exterior quede limpio.

Mt 23:27 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a tumbas blanqueadas, que por fuera se muestran hermosas, mas por dentro están llenas de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Mt 23:28 Así también vosotros por fuera os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.

Mt 23:29 ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis las tumbas de los profetas, y adornáis los sepulcros de los justos,

Mt 23:30 y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no habríamos sido cómplices en la sangre de los profetas.

Mt 23:31 Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.

Mt 23:32 ¡Colmad, pues, vosotros la medida de vuestros padres!

Mt 23:33 ¡Serpientes, cría de víboras! ¿Cómo escaparéis del juicio de la Gehena?

Mt 23:34 Por tanto, he aquí Yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad;

Mt 23:35 para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.

Mt 23:36 De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.

Mt 23:37 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisisteis!

Mt 23:38 He aquí vuestra casa os es dejada desierta.

Mt 23:39 Porque os digo que desde ahora no me veréis más, hasta que digáis: ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!

MATEO 22 MATEO 24

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MATEO 24 Versión Recobro

MATEO 24



Mt 24:1 Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron Sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.

Mt 24:2 Respondiendo Él, les dijo: ¿Veis todo esto, verdad? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Mt 24:3 Y estando Él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron en privado, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de Tu venida, y de la consumación del siglo?

Mt 24:4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os desvíe.

Mt 24:5 Porque vendrán muchos en Mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos desviarán.

Mt 24:6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os alarméis, porque es necesario que esto acontezca; pero aún no es el fin.

Mt 24:7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá hambres y terremotos en diversos lugares.

Mt 24:8 Y todo esto será el principio de los dolores de parto.

Mt 24:9 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las naciones por causa de Mi nombre.

Mt 24:10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.

Mt 24:11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y extraviarán a muchos;

Mt 24:12 y por haberse multiplicado la iniquidad, el amor de muchos se enfriará.

Mt 24:13 Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Mt 24:14 Y será predicado este evangelio del reino en toda la tierra habitada, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

Mt 24:15 Por tanto, cuando veáis la abominación desoladora, anunciada por medio del profeta Daniel, erigida en el lugar santo (el que lee, entienda),

Mt 24:16 entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.

Mt 24:17 El que esté en la azotea, no baje a recoger las cosas de su casa;

Mt 24:18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.

Mt 24:19 Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que amamanten en aquellos días!

Mt 24:20 Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en el Sábado;

Mt 24:21 porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás.

Mt 24:22 Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

Mt 24:23 Entonces, si alguno os dice: ¡Mirad, aquí está el Cristo! o ¡acá!, no lo creáis.

Mt 24:24 Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuera posible, aun a los escogidos.

Mt 24:25 Mirad que os lo he dicho de antemano.

Mt 24:26 Así que, si os dicen: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis.

Mt 24:27 Porque así como el relámpago sale del oriente y brilla hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.

Mt 24:28 Dondequiera que esté el cadáver, allí se juntarán los buitres.

Mt 24:29 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.

Mt 24:30 Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Mt 24:31 Y enviará a Sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a Sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo de los cielos hasta el otro.

Mt 24:32 Mas de la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.

Mt 24:33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, sabed que está cerca, a las puertas.

Mt 24:34 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

Mt 24:35 El cielo y la tierra pasarán, pero Mis palabras no pasarán jamás.

Mt 24:36 Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino sólo el Padre.

Mt 24:37 Porque como fueron los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.

Mt 24:38 Pues así como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,

Mt 24:39 y no se dieron cuenta de que venía el juicio hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.

Mt 24:40 Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.

Mt 24:41 Dos mujeres estarán moliendo en el molino; la una será tomada, y la otra será dejada.

Mt 24:42 Velad, pues, porque no sabéis en qué día viene vuestro Señor.

Mt 24:43 Pero sabed esto, que si el dueño de casa supiese en qué vigilia el ladrón habría de venir, velaría, y no permitiría que penetrasen en su casa.

Mt 24:44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.

Mt 24:45 ¿Quién es, pues, el esclavo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a su debido tiempo?

Mt 24:46 Bienaventurado aquel esclavo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.

Mt 24:47 De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.

Mt 24:48 Pero si aquel esclavo malo dice en su corazón: Mi señor tarda en venir;

Mt 24:49 y comienza a golpear a sus consiervos, y come y bebe con los que se emborrachan,

Mt 24:50 vendrá el señor de aquel esclavo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe,

Mt 24:51 y le separará, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el llanto y el crujir de dientes.

MATEO 23 MATEO 25

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MATEO 25 Versión Recobro

MATEO 25



Mt 25:1 Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que, tomando sus lámparas, salieron al encuentro del novio.

Mt 25:2 Cinco de ellas eran insensatas y cinco prudentes.

Mt 25:3 Porque las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;

Mt 25:4 mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.

Mt 25:5 Y tardándose el novio, cabecearon todas y se durmieron.

Mt 25:6 Y a la medianoche se oyó un grito: ¡He aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!

Mt 25:7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas.

Mt 25:8 Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.

Mt 25:9 Mas las prudentes respondieron diciendo: Podría ser que no haya suficiente para nosotras ni para vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas.

Mt 25:10 Pero mientras ellas iban a comprar, vino el novio; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.

Mt 25:11 Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!

Mt 25:12 Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.

Mt 25:13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora.

Mt 25:14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que al irse al extranjero, llamó a sus esclavos y les entregó sus bienes.

Mt 25:15 A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y se fue al extranjero.

Mt 25:16 Inmediatamente el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco.

Mt 25:17 Asimismo el que había recibido dos, ganó otros dos.

Mt 25:18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

Mt 25:19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos esclavos, y arregló cuentas con ellos.

Mt 25:20 Y acercándose el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; mira, otros cinco talentos he ganado.

Mt 25:21 Su señor le dijo: Bien hecho, esclavo bueno y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

Mt 25:22 Acercándose también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; mira, otros dos talentos he ganado.

Mt 25:23 Su señor le dijo: Bien hecho, esclavo bueno y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

Mt 25:24 Pero acercándose también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no aventaste;

Mt 25:25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; mira, aquí tienes lo que es tuyo.

Mt 25:26 Respondiendo su señor, le dijo: Esclavo malo y perezoso, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no aventé.

Mt 25:27 Por tanto, debías haber entregado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recobrado lo que es mío con los intereses.

Mt 25:28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.

Mt 25:29 Porque a todo el que tiene, le será dado, y tendrá en abundancia; pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

Mt 25:30 Y al esclavo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes.

Mt 25:31 Pero cuando el Hijo del Hombre venga en Su gloria, y todos los ángeles con Él, entonces se sentará en el trono de Su gloria,

Mt 25:32 y serán reunidas delante de Él todas las naciones; y separará los unos de los otros, como separa el pastor las ovejas de los cabritos.

Mt 25:33 Y pondrá las ovejas a Su derecha, y los cabritos a la izquierda.

Mt 25:34 Entonces el Rey dirá a los de Su derecha: Venid, benditos de Mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

Mt 25:35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me acogisteis;

Mt 25:36 estuve desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a Mí.

Mt 25:37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber?

Mt 25:38 ¿Y cuándo te vimos forastero y te acogimos, o desnudo y te vestimos?

Mt 25:39 ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a Ti?

Mt 25:40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que por cuanto lo hicisteis a uno de estos Mis hermanos más pequeños, a Mí lo hicisteis.

Mt 25:41 Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de Mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.

Mt 25:42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;

Mt 25:43 fui forastero, y no me acogisteis; estuve desnudo, y no me vestisteis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.

Mt 25:44 Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o forastero, o desnudo, o enfermo, o en la cárcel, y no te asistimos?

Mt 25:45 Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que por cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a Mí lo hicisteis.

Mt 25:46 E irán éstos al castigo eterno, mas los justos a la vida eterna.

MATEO 24 MATEO 26

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MATEO 26 Versión Recobro

MATEO 26



Mt 26:1 Y aconteció que cuando Jesús terminó todas estas palabras, dijo a Sus discípulos:

Mt 26:2 Sabéis que dentro de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado.

Mt 26:3 Entonces los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás,

Mt 26:4 y tuvieron consejo entre sí para prender con engaño a Jesús, y matarle.

Mt 26:5 Pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo.

Mt 26:6 Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso,

Mt 26:7 se acercó a Él una mujer, con un frasco de alabastro de ungüento de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de Él, mientras estaba reclinado a la mesa.

Mt 26:8 Al ver esto, los discípulos se indignaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio?

Mt 26:9 Porque esto podía haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres.

Mt 26:10 Y conociéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra.

Mt 26:11 Porque a los pobres siempre los tenéis con vosotros, pero a Mí no siempre me tendréis.

Mt 26:12 Porque al derramar este ungüento sobre Mi cuerpo, lo ha hecho para Mi sepultura.

Mt 26:13 De cierto os digo: Dondequiera que se proclame este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.

Mt 26:14 Entonces uno de los doce, el que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes,

Mt 26:15 y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le pesaron treinta piezas de plata.

Mt 26:16 Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.

Mt 26:17 El primer día de la Fiesta de los Panes sin Levadura, se acercaron los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que te hagamos los preparativos para comer la pascua?

Mt 26:18 Y Él dijo: Id a la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa voy a celebrar la pascua con Mis discípulos.

Mt 26:19 Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y prepararon la pascua.

Mt 26:20 Cuando llegó la noche, se reclinó a la mesa con los doce.

Mt 26:21 Y mientras comían, dijo: De cierto os digo que uno de vosotros me va a traicionar.

Mt 26:22 Y entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos a decirle: ¿Acaso soy yo, Señor?

Mt 26:23 Entonces Él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ése me va a traicionar.

Mt 26:24 A la verdad el Hijo del Hombre se va, según está escrito de Él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es traicionado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.

Mt 26:25 Entonces respondiendo Judas, el que le traicionaba, dijo: ¿Acaso soy yo, Rabí? Le dijo: Tú lo has dicho.

Mt 26:26 Y mientras comían, tomó Jesús pan y lo bendijo, y lo partió y lo dio a los discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es Mi cuerpo.

Mt 26:27 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos;

Mt 26:28 porque esto es Mi sangre del pacto, que por muchos es derramada para perdón de pecados.

Mt 26:29 Pero os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de Mi Padre.

Mt 26:30 Y cuando hubieron cantado un himno, salieron al monte de los Olivos.

Mt 26:31 Entonces Jesús les dijo: Todos vosotros tropezaréis por causa de Mí esta noche; porque escrito está: “Heriré al Pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas”.

Mt 26:32 Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.

Mt 26:33 Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos tropiecen por causa de Ti, yo nunca tropezaré.

Mt 26:34 Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.

Mt 26:35 Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, de ninguna manera te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

Mt 26:36 Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a los discípulos: Sentaos aquí, mientras voy allí y oro.

Mt 26:37 Y tomando consigo a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse.

Mt 26:38 Entonces les dijo: Mi alma está profundamente triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.

Mt 26:39 Yendo un poco adelante, se postró sobre Su rostro, orando y diciendo: Padre Mío, si es posible, pase de Mí esta copa; pero no sea como Yo quiero, sino como Tú.

Mt 26:40 Vino luego a los discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?

Mt 26:41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.

Mt 26:42 De nuevo, por segunda vez, se fue y oró, diciendo: Padre Mío, si no puede pasar de Mí esta copa sin que Yo la beba, hágase Tu voluntad.

Mt 26:43 Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño.

Mt 26:44 Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.

Mt 26:45 Entonces vino a los discípulos y les dijo: ¿Seguís durmiendo y descansando? He aquí la hora está cerca, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores.

Mt 26:46 Levantaos, vamos; he aquí, ya se acerca el que me traiciona.

Mt 26:47 Mientras todavía hablaba, he aquí, Judas, uno de los doce, vino, y con él una gran multitud con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo.

Mt 26:48 Y el que le traicionaba les había dado señal, diciendo: Al que yo bese, ése es; prendedle.

Mt 26:49 Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Alégrate, Rabí! Y le besó afectuosamente.

Mt 26:50 Y Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y le prendieron.

Mt 26:51 Y he aquí uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo al esclavo del sumo sacerdote, le cortó la oreja.

Mt 26:52 Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán.

Mt 26:53 ¿Acaso piensas que no puedo rogar a Mi Padre, y que Él no pondría a Mi disposición ahora mismo más de doce legiones de ángeles?

Mt 26:54 ¿Cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que suceda así?

Mt 26:55 En aquella hora dijo Jesús a las multitudes: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? Día tras día me sentaba en el templo enseñando, y no me prendisteis.

Mt 26:56 Mas todo esto ha sucedido para que se cumpliesen los escritos de los profetas. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.

Mt 26:57 Los que prendieron a Jesús le llevaron al sumo sacerdote Caifás, adonde se habían reunido los escribas y los ancianos.

Mt 26:58 Mas Pedro le siguió de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrando, se sentó con los alguaciles, para ver el final.

Mt 26:59 Y los principales sacerdotes y todo el sanedrín, buscaban falso testimonio contra Jesús, a fin de darle muerte,

Mt 26:60 y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin se presentaron dos

Mt 26:61 que dijeron: Éste dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo.

Mt 26:62 Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra Ti?

Mt 26:63 Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te ordeno que jures por el Dios viviente y nos digas si eres Tú el Cristo, el Hijo de Dios.

Mt 26:64 Jesús le dijo: Tú lo has dicho; pero además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder, y viniendo en las nubes del cielo.

Mt 26:65 Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído la blasfemia.

Mt 26:66 ¿Qué opináis? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es digno de muerte!

Mt 26:67 Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban,

Mt 26:68 diciendo: Profetízanos, Cristo, ¿quién es el que te golpeó?

Mt 26:69 Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo.

Mt 26:70 Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices.

Mt 26:71 Habiendo salido al portal, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: Éste estaba con Jesús el nazareno.

Mt 26:72 Pero él negó otra vez con juramento: ¡No conozco al hombre!

Mt 26:73 Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, pues además tu manera de hablar te descubre.

Mt 26:74 Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: ¡No conozco al hombre! Y en seguida cantó el gallo.

Mt 26:75 Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.

MATEO 25 MATEO 27

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MATEO 27 Versión Recobro

MATEO 27



Mt 27:1 Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo tuvieron consejo contra Jesús, para darle muerte.

Mt 27:2 Y después de atarle, le llevaron y le entregaron a Pilato, el gobernador.

Mt 27:3 Entonces Judas, el que le había traicionado, viendo que era condenado, sintió remordimiento y devolvió las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos,

Mt 27:4 diciendo: Yo he pecado traicionando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿A nosotros qué? ¡Allá tú!

Mt 27:5 Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó.

Mt 27:6 Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el erario del templo, porque es precio de sangre.

Mt 27:7 Y habiendo tomado consejo, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros.

Mt 27:8 Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy: Campo de Sangre.

Mt 27:9 Entonces se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías, cuando dijo: “Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del que fue tasado, aquel a quien pusieron precio los hijos de Israel;

Mt 27:10 y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor”.

Mt 27:11 Jesús, pues, estaba en pie delante del gobernador; y éste le preguntó, diciendo: ¿Eres Tú el Rey de los judíos? Y Jesús le dijo: Tú lo dices.

Mt 27:12 Y siendo acusado por los principales sacerdotes y por los ancianos, nada respondió.

Mt 27:13 Pilato entonces le dijo: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra Ti?

Mt 27:14 Pero Jesús no le respondió ni una palabra; de tal manera que el gobernador se maravilló mucho.

Mt 27:15 Ahora bien, en el día de la fiesta acostumbraba el gobernador soltar a la multitud un preso, el que quisiesen.

Mt 27:16 Y tenían entonces un preso famoso llamado Barrabás.

Mt 27:17 Reunidos, pues, ellos, les dijo Pilato: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús que es llamado Cristo?

Mt 27:18 Porque sabía que por envidia le habían entregado.

Mt 27:19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer le mandó un recado diciendo: No tengas nada que ver con ese hombre justo; porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de Él.

Mt 27:20 Pero los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a las multitudes que pidiesen a Barrabás, y que diesen muerte a Jesús.

Mt 27:21 Y respondiendo el gobernador, les dijo: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás.

Mt 27:22 Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré con Jesús que es llamado Cristo? Todos le dijeron: ¡Sea crucificado!

Mt 27:23 Y él dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado!

Mt 27:24 Viendo Pilato que nada adelantaba, sino que más bien se formaba un tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este hombre; allá vosotros.

Mt 27:25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: ¡Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos!

Mt 27:26 Entonces les soltó a Barrabás; pero a Jesús, habiéndole azotado, le entregó para ser crucificado.

Mt 27:27 Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio, y reunieron alrededor de Él a toda la cohorte;

Mt 27:28 y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata,

Mt 27:29 y trenzando una corona de espinas, la pusieron sobre Su cabeza, y en Su mano derecha una caña; y arrodillándose delante de Él, le escarnecían, diciendo: ¡Alégrate, Rey de los judíos!

Mt 27:30 Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza.

Mt 27:31 Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron Sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.

Mt 27:32 Cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón; a éste obligaron a que llevase la cruz de Jesús.

Mt 27:33 Y cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa: Lugar de la Calavera,

Mt 27:34 le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero después de haberlo probado, no quiso beberlo.

Mt 27:35 Cuando le hubieron crucificado, se repartieron Sus vestidos, echando suertes.

Mt 27:36 Y sentados le guardaban allí.

Mt 27:37 Y sobre Su cabeza pusieron, por escrito, la causa de Su condena: ÉSTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS.

Mt 27:38 Al mismo tiempo fueron crucificados con Él dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda.

Mt 27:39 Y los que pasaban blasfemaban contra Él, meneando la cabeza,

Mt 27:40 y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, ¡sálvate a Ti mismo! Si eres Hijo de Dios, ¡desciende de la cruz!

Mt 27:41 De esta manera también los principales sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, le escarnecían, diciendo:

Mt 27:42 A otros salvó, a Sí mismo no se puede salvar. Es Rey de Israel; que descienda ahora de la cruz, y creeremos en Él.

Mt 27:43 Ha confiado en Dios; que Él le libre ahora si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.

Mt 27:44 De la misma manera le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con Él.

Mt 27:45 Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.

Mt 27:46 Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has desamparado?

Mt 27:47 Algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: A Elías llama éste.

Mt 27:48 Y al instante, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la empapó de vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber.

Mt 27:49 Pero los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a salvarle.

Mt 27:50 Y Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó Su espíritu.

Mt 27:51 Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;

Mt 27:52 y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;

Mt 27:53 y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de Él, entraron en la santa ciudad, y aparecieron a muchos.

Mt 27:54 El centurión, y los que con él guardaban a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que habían sucedido, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios.

Mt 27:55 Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, ministrándole,

Mt 27:56 entre las cuales estaban María la magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.

Mt 27:57 Al caer la tarde, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también se había hecho discípulo de Jesús.

Mt 27:58 Éste se presentó a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese.

Mt 27:59 Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en un lienzo de lino, fino y limpio,

Mt 27:60 y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue.

Mt 27:61 Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas frente a la tumba.

Mt 27:62 Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato,

Mt 27:63 diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré.

Mt 27:64 Manda, pues, que se asegure la tumba hasta el tercer día, no sea que vengan Sus discípulos, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer engaño peor que el primero.

Mt 27:65 Y Pilato les dijo: Llevad una guardia; id, aseguradlo como mejor sepáis.

Mt 27:66 Entonces ellos fueron y aseguraron la tumba, sellando la piedra, con la guardia allí.

MATEO 26 MATEO 28

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MATEO 28 Versión Recobro

MATEO 28



Mt 28:1 Avanzado el Sábado, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver la tumba.

Mt 28:2 Y he aquí, hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor descendió del cielo y, acercándose, hizo rodar la piedra, y se sentó sobre ella.

Mt 28:3 Su aspecto era como relámpago, y su vestido blanco como la nieve.

Mt 28:4 Y de miedo de él los guardias temblaron y se quedaron como muertos.

Mt 28:5 Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el crucificado.

Mt 28:6 No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde yacía.

Mt 28:7 E id pronto y decid a Sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho.

Mt 28:8 Entonces ellas, saliendo a toda prisa del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a Sus discípulos.

Mt 28:9 Y he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Alegraos! Y ellas, acercándose, abrazaron Sus pies, y le adoraron.

Mt 28:10 Entonces Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a Mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.

Mt 28:11 Mientras ellas iban, he aquí unos de la guardia entraron en la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido.

Mt 28:12 Reunidos los principales sacerdotes con los ancianos, tomaron consejo, y dieron mucho dinero a los soldados,

Mt 28:13 diciendo: Decid vosotros: Sus discípulos vinieron de noche, y lo hurtaron, estando nosotros dormidos.

Mt 28:14 Y si esto lo oye el gobernador, nosotros le persuadiremos, y os pondremos a salvo de preocupaciones.

Mt 28:15 Y ellos, tomando el dinero, hicieron como se les había instruido. Este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy.

Mt 28:16 Y los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había indicado.

Mt 28:17 Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban.

Mt 28:18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.

Mt 28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos *en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo;

Mt 28:20 enseñándoles que guarden todo cuanto os he mandado; y he aquí, Yo estoy con vosotros todos los días, hasta la consumación del siglo.

MATEO 27 »

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MATEO 3 Versión Recobro

MATEO 3



Mt 3:1 En aquellos días Juan el Bautista apareció en el desierto de Judea predicando,

Mt 3:2 y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Mt 3:3 Pues éste es aquel de quien se habló por medio del profeta Isaías, cuando se dijo: “Voz de uno que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; enderezad Sus sendas”.

Mt 3:4 Este mismo Juan tenía un vestido de pelo de camello, y un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre.

Mt 3:5 En ese entonces salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la región de alrededor del Jordán,

Mt 3:6 y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.

Mt 3:7 Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Cría de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?

Mt 3:8 Dad, pues, frutos dignos de arrepentimiento,

Mt 3:9 y no penséis decir dentro de vosotros mismos: Tenemos por padre a Abraham; porque yo os digo que Dios puede, de estas piedras, levantar hijos a Abraham.

Mt 3:10 Y ya está puesta el hacha a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.

Mt 3:11 Yo os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, a quien yo no soy digno de llevarle las sandalias, es más fuerte que yo; Él os bautizará en el Espíritu Santo y fuego.

Mt 3:12 Su aventador está en Su mano, y limpiará completamente Su era; y recogerá Su trigo en el granero, pero quemará la paja con fuego inextinguible.

Mt 3:13 Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él.

Mt 3:14 Mas Juan procuraba impedírselo, diciendo: Yo soy quien necesito ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí?

Mt 3:15 Pero Jesús respondió y dijo: Permítelo por ahora, pues conviene que cumplamos así toda justicia. Entonces se lo permitió.

Mt 3:16 Y Jesús, después que fue bautizado, en seguida subió del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios descender como paloma y venir sobre Él.

Mt 3:17 Y he aquí, hubo una voz de los cielos, que decía: Éste es Mi Hijo, el Amado, en quien tengo complacencia.

MATEO 2 MATEO 4

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MATEO 4 Versión Recobro

MATEO 4



Mt 4:1 Entonces Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo.

Mt 4:2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.

Mt 4:3 Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.

Mt 4:4 Mas Él respondió y dijo: Escrito está: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.

Mt 4:5 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso en pie sobre el pináculo del templo,

Mt 4:6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: “A Sus ángeles les encargará acerca de Ti, y en sus manos te sostendrán, no sea que tropiece Tu pie contra una piedra”.

Mt 4:7 Jesús le dijo: Escrito está también: “No tentarás al Señor tu Dios”.

Mt 4:8 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos,

Mt 4:9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras.

Mt 4:10 Entonces Jesús le dijo: ¡Vete, Satanás! Porque escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás”.

Mt 4:11 El diablo entonces le dejó; y he aquí se le acercaron ángeles y le ministraban.

Mt 4:12 Cuando Jesús oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea;

Mt 4:13 y dejando Nazaret, vino y habitó en Capernaum, que está junto al mar, en la región de Zabulón y de Neftalí,

Mt 4:14 para que se cumpliese lo dicho por medio del profeta Isaías cuando dijo:

Mt 4:15 “Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles;

Mt 4:16 el pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; y a los asentados en región y sombra de muerte, luz les amaneció”.

Mt 4:17 Desde entonces comenzó Jesús a proclamar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Mt 4:18 Y caminando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, echando la red en el mar, porque eran pescadores.

Mt 4:19 Y les dijo: Venid en pos de Mí, y os haré pescadores de hombres.

Mt 4:20 Y ellos, dejando al instante las redes, le siguieron.

Mt 4:21 Y pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, remendando sus redes; y los llamó.

Mt 4:22 Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron.

Mt 4:23 Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y proclamando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

Mt 4:24 Y se difundió Su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, epilépticos y paralíticos; y los sanó.

Mt 4:25 Y le siguieron grandes multitudes de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán.

MATEO 3 MATEO 5

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MATEO 5 Versión Recobro

MATEO 5



Mt 5:1 Viendo las multitudes, subió al monte; y cuando se hubo sentado, se le acercaron Sus discípulos.

Mt 5:2 Y abriendo Su boca les enseñaba, diciendo:

Mt 5:3 Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

Mt 5:4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Mt 5:5 Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Mt 5:6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Mt 5:7 Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán misericordia.

Mt 5:8 Bienaventurados los de corazón puro, porque ellos verán a Dios.

Mt 5:9 Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Mt 5:10 Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.

Mt 5:11 Bienaventurados sois cuando por Mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.

Mt 5:12 Regocijaos y exultad, porque vuestra recompensa es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.

Mt 5:13 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se hace insípida, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

Mt 5:14 Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

Mt 5:15 Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa.

Mt 5:16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

Mt 5:17 No penséis que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolir, sino para cumplir.

Mt 5:18 Porque de cierto os digo, que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

Mt 5:19 Por tanto, cualquiera que anule uno de estos mandamientos, aunque sea uno de los más pequeños, y así enseñe a los hombres, será llamado el más pequeño en el reino de los cielos; mas cualquiera que los practique y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

Mt 5:20 Porque os digo que si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Mt 5:21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: “No matarás; y cualquiera que mate será reo de juicio”.

Mt 5:22 Pero Yo os digo que todo el que se enoje con su hermano será reo de juicio; y cualquiera que diga: Racá, a su hermano, será culpable ante el sanedrín; y cualquiera que le diga: Moreh, quedará expuesto a la Gehena de fuego.

Mt 5:23 Por tanto, si estás presentando tu ofrenda ante el altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,

Mt 5:24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.

Mt 5:25 Ponte a buenas con tu adversario cuanto antes, mientras estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel.

Mt 5:26 De cierto te digo: De ningún modo saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.

Mt 5:27 Oísteis que fue dicho: “No cometerás adulterio”.

Mt 5:28 Pero Yo os digo que todo el que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

Mt 5:29 Por tanto, si tu ojo derecho te es causa de tropiezo, sácalo, y échalo de ti; porque más provechoso te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado en la Gehena.

Mt 5:30 Y si tu mano derecha te es causa de tropiezo, córtala, y échala de ti; porque más provechoso te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo vaya a la Gehena.

Mt 5:31 También fue dicho: Cualquiera que se divorcie de su mujer, que le dé carta de divorcio.

Mt 5:32 Pero Yo os digo que todo el que se divorcia de su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la divorciada, comete adulterio.

Mt 5:33 Además, habéis oído que fue dicho a los antiguos: “No quebrantarás tus juramentos, sino que cumplirás al Señor tus juramentos”.

Mt 5:34 Pero Yo os digo: No juréis de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios;

Mt 5:35 ni por la tierra, porque es el estrado de Sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.

Mt 5:36 Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro ni un solo cabello.

Mt 5:37 Sea, pues, vuestra palabra: Sí, sí; no, no; porque lo que va más allá de esto, procede del maligno.

Mt 5:38 Oísteis que fue dicho: “Ojo por ojo, y diente por diente”.

Mt 5:39 Pero Yo os digo: No resistáis al que es malo; antes bien, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra;

Mt 5:40 y al que quiera litigar contigo y quitarte la túnica, déjale también la capa;

Mt 5:41 y a cualquiera que te obligue a ir una milla, ve con él dos.

Mt 5:42 Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le des la espalda.

Mt 5:43 Oísteis que fue dicho: “Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo”.

Mt 5:44 Pero Yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen;

Mt 5:45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir Su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

Mt 5:46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los recaudadores de impuestos?

Mt 5:47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?

Mt 5:48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.

MATEO 4 MATEO 6

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MATEO 6 Versión Recobro

MATEO 6



Mt 6:1 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis recompensa ante vuestro Padre que está en los cielos.

Mt 6:2 Cuando, pues, des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen toda su recompensa.

Mt 6:3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,

Mt 6:4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Mt 6:5 Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres; de cierto os digo que ya tienen toda su recompensa.

Mt 6:6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Mt 6:7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

Mt 6:8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

Mt 6:9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu nombre.

Mt 6:10 Venga Tu reino. Hágase Tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Mt 6:11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

Mt 6:12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.

Mt 6:13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del maligno; porque Tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Mt 6:14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;

Mt 6:15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Mt 6:16 Y cuando ayunéis, no seáis como los hipócritas que ponen cara triste; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen toda su recompensa.

Mt 6:17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro,

Mt 6:18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará.

Mt 6:19 No acumuléis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corroen, y donde ladrones horadan y hurtan;

Mt 6:20 sino acumulad para vosotros tesoros en los cielos, donde ni la polilla ni el orín corroen, y donde ladrones no horadan ni hurtan.

Mt 6:21 Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.

Mt 6:22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es sencillo, todo tu cuerpo estará lleno de luz;

Mt 6:23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¡cuán grandes serán esas tinieblas!

Mt 6:24 Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o será fiel al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Mt 6:25 Por tanto os digo: No os inquietéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

Mt 6:26 Mirad las aves del cielo: no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

Mt 6:27 ¿Y quién de vosotros podrá, con preocuparse, añadir un codo a su estatura?

Mt 6:28 Y por el vestido, ¿por qué os preocupáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no se afanan ni hilan;

Mt 6:29 pero os digo, que ni aun Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos.

Mt 6:30 Y si a la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?

Mt 6:31 No os preocupéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos? o ¿qué beberemos? o ¿con qué nos vestiremos?

Mt 6:32 Porque los gentiles buscan con afán todas estas cosas. Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.

Mt 6:33 Mas buscad primeramente Su reino y Su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Mt 6:34 Así que, no os inquietéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propia inquietud. Basta a cada día su propio mal.

MATEO 5 MATEO 7

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MATEO 7 Versión Recobro

MATEO 7



Mt 7:1 No juzguéis, para que no seáis juzgados.

Mt 7:2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.

Mt 7:3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no consideras la viga que está en tu propio ojo?

Mt 7:4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?

Mt 7:5 ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.

Mt 7:6 No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.

Mt 7:7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Mt 7:8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

Mt 7:9 ¿O qué hombre hay entre vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?

Mt 7:10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?

Mt 7:11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Mt 7:12 Así que, todo lo que queráis que los hombres os hagan a vosotros, así también hacedlo vosotros a ellos; porque esto es la ley y los profetas.

Mt 7:13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la destrucción, y muchos son los que entran por ella;

Mt 7:14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Mt 7:15 Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.

Mt 7:16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?

Mt 7:17 Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos.

Mt 7:18 No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos.

Mt 7:19 Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.

Mt 7:20 Así que, por sus frutos los conoceréis.

Mt 7:21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de Mi Padre que está en los cielos.

Mt 7:22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en Tu nombre, y en Tu nombre echamos fuera demonios, y en Tu nombre hicimos muchas obras poderosas?

Mt 7:23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de Mí, hacedores de iniquidad.

Mt 7:24 Todo aquel, pues, que oye estas palabras Mías y las pone por obra, será semejante a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.

Mt 7:25 Y descendió la lluvia, y vinieron los ríos, y soplaron los vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

Mt 7:26 Pero todo el que oye estas palabras Mías y no las pone por obra, será semejante a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;

Mt 7:27 y descendió la lluvia, y vinieron los ríos, y soplaron los vientos, y golpearon contra aquella casa; y cayó, y grande fue su caída.

Mt 7:28 Y aconteció que, cuando terminó Jesús estas palabras, las multitudes quedaban atónitas de Su enseñanza;

Mt 7:29 porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

MATEO 6 MATEO 8

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MATEO 8 Versión Recobro

MATEO 8



Mt 8:1 Cuando descendió Jesús del monte, le seguían grandes multitudes.

Mt 8:2 Y he aquí se le acercó un leproso y le adoró, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.

Mt 8:3 Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra.

Mt 8:4 Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; sino ve, muéstrate al sacerdote, y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para testimonio a ellos.

Mt 8:5 Entrando Jesús en Capernaum, se le acercó un centurión, rogándole,

Mt 8:6 y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, terriblemente atormentado.

Mt 8:7 Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.

Mt 8:8 Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado quedará sano.

Mt 8:9 Porque yo también soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi esclavo: Haz esto, y lo hace.

Mt 8:10 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que en nadie he hallado una fe tan grande en Israel.

Mt 8:11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se reclinarán a la mesa con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos;

Mt 8:12 mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el llanto y el crujir de dientes.

Mt 8:13 Entonces Jesús dijo al centurión: Ve; te sea hecho como creíste. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.

Mt 8:14 Entró Jesús en casa de Pedro, y vio a la suegra de éste postrada en cama, con fiebre.

Mt 8:15 Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y se puso a servirle.

Mt 8:16 Al atardecer, trajeron a Él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los espíritus, y sanó a todos los enfermos;

Mt 8:17 para que se cumpliese lo dicho por medio del profeta Isaías, cuando dijo: “Él mismo tomó nuestras debilidades, y llevó nuestras enfermedades”.

Mt 8:18 Viéndose Jesús rodeado de una multitud, mandó pasar al otro lado.

Mt 8:19 Y se le acercó un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.

Mt 8:20 Jesús le dijo: Las zorras tienen madrigueras, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar Su cabeza.

Mt 8:21 Otro de los discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre.

Mt 8:22 Pero Jesús le dijo: Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos.

Mt 8:23 Y entrando Él en la barca, Sus discípulos le siguieron.

Mt 8:24 Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero Él dormía.

Mt 8:25 Y se le acercaron Sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos!

Mt 8:26 Él les dijo: ¿Por qué os acobardáis así, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y sobrevino gran calma.

Mt 8:27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué clase de hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?

Mt 8:28 Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, le vinieron al encuentro, saliendo de los sepulcros, dos endemoniados, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino.

Mt 8:29 Y he aquí, ellos clamaron diciendo: ¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?

Mt 8:30 Estaba paciendo lejos de ellos una piara de muchos cerdos.

Mt 8:31 Y los demonios le rogaron diciendo: Si nos echas fuera, envíanos a la piara.

Mt 8:32 Él les dijo: ¡Id! Y ellos salieron, y entraron en los cerdos; y he aquí, toda la piara se precipitó en el mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas.

Mt 8:33 Y los que los apacentaban huyeron, y viniendo a la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados.

Mt 8:34 Y he aquí toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos.

MATEO 7 MATEO 9

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MATEO 9 Versión Recobro

MATEO 9



Mt 9:1 Y entrando Jesús en una barca, pasó al otro lado y vino a Su ciudad.

Mt 9:2 Y he aquí le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.

Mt 9:3 Y he aquí que algunos de los escribas decían dentro de sí: Éste blasfema.

Mt 9:4 Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?

Mt 9:5 Porque, ¿qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda?

Mt 9:6 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —dice entonces al paralítico—: ¡Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa!

Mt 9:7 Entonces él se levantó y se fue a su casa.

Mt 9:8 Y las multitudes, al verlo, temieron y glorificaron a Dios, que había dado tal autoridad a los hombres.

Mt 9:9 Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y éste se levantó y le siguió.

Mt 9:10 Y aconteció que estando Él reclinado a la mesa en la casa, he aquí que muchos recaudadores de impuestos y pecadores, que habían venido, se reclinaron a la mesa con Jesús y Sus discípulos.

Mt 9:11 Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a Sus discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con recaudadores de impuestos y pecadores?

Mt 9:12 Mas Él, al oír esto, dijo: Los que están fuertes no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.

Mt 9:13 Id, pues, y aprended lo que significa: “Misericordia quiero, y no sacrificio”. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

Mt 9:14 Entonces se le acercaron los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos mucho, y Tus discípulos no ayunan?

Mt 9:15 Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los compañeros del novio tener luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán.

Mt 9:16 Nadie pone un remiendo de paño no abatanado en un vestido viejo; porque lo añadido tira del vestido, y se hace peor la rotura.

Mt 9:17 Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se revientan, y el vino se derrama, y los odres se estropean; sino que echan el vino nuevo en odres nuevos, y así ambos se conservan.

Mt 9:18 Mientras Él les decía estas cosas, he aquí vino un hombre principal y le adoró, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon Tu mano sobre ella, y vivirá.

Mt 9:19 Y levantándose Jesús, le siguió, y también Sus discípulos.

Mt 9:20 Y he aquí una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó los flecos de Su manto;

Mt 9:21 porque decía dentro de sí: Si tan sólo toco Su manto, seré sana.

Mt 9:22 Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha sanado. Y la mujer quedó sana desde aquella hora.

Mt 9:23 Al llegar Jesús a la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y a la multitud que hacía alboroto,

Mt 9:24 les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino que duerme. Y se burlaban de Él.

Mt 9:25 Pero cuando la multitud hubo sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó.

Mt 9:26 Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra.

Mt 9:27 Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David!

Mt 9:28 Y cuando entró en la casa, se le acercaron los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor.

Mt 9:29 Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho.

Mt 9:30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa.

Mt 9:31 Pero salidos ellos, divulgaron la fama de Él por toda aquella tierra.

Mt 9:32 Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo endemoniado.

Mt 9:33 Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y las multitudes se maravillaban, y decían: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel.

Mt 9:34 Pero los fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.

Mt 9:35 Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia.

Mt 9:36 Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban afligidas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.

Mt 9:37 Entonces dijo a Sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.

Mt 9:38 Rogad, pues, al Señor de la mies, que lance obreros a Su mies.

MATEO 8 MATEO 10

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Marcos Versión Recobro

EL EVANGELIO DE MARCOS



MARCOS 1



Mr 1:1 Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

Mr 1:2 Como está escrito en Isaías el profeta: “He aquí Yo envío Mi mensajero delante de Tu faz, el cual preparará Tu camino.

Mr 1:3 Voz de uno que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; enderezad Sus sendas”.

Mr 1:4 Apareció Juan en el desierto bautizando y predicando el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.

Mr 1:5 Y salían a él toda la región de Judea, y todos los de Jerusalén; y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.

Mr 1:6 Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre.

Mr 1:7 Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más fuerte que yo, a quien no soy digno de desatar, agachado, la correa de Sus sandalias.

Mr 1:8 Yo os he bautizado en agua; pero Él os bautizará en el Espíritu Santo.

Mr 1:9 Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán.

Mr 1:10 E inmediatamente, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos y al Espíritu descender como paloma sobre Él.

Mr 1:11 Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres Mi Hijo, el Amado; en Ti me complazco.

Mr 1:12 En seguida el Espíritu le impulsó al desierto.

Mr 1:13 Y estuvo en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; y estaba con las fieras, y los ángeles le ministraban.

Mr 1:14 Después que Juan fue entregado, Jesús vino a Galilea proclamando el evangelio de Dios,

Mr 1:15 y diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

Mr 1:16 Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, hermano de Simón, echando la red en el mar; porque eran pescadores.

Mr 1:17 Y les dijo Jesús: Venid en pos de Mí, y haré que seáis pescadores de hombres.

Mr 1:18 Y dejando al instante las redes, le siguieron.

Mr 1:19 Al ir un poco más adelante, vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, los cuales también estaban en la barca, remendando las redes.

Mr 1:20 Y al instante los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron en pos de Él.

Mr 1:21 Y entraron en Capernaum; e inmediatamente, el Sábado, entró en la sinagoga y se puso a enseñar.

Mr 1:22 Y se admiraban de Su enseñanza; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

Mr 1:23 Y de repente, en la sinagoga de ellos, un hombre con espíritu inmundo gritó, diciendo:

Mr 1:24 ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.

Mr 1:25 Pero Jesús le reprendió, diciendo: ¡Cállate, y sal de él!

Mr 1:26 Y el espíritu inmundo, sacudiéndole con violencia, y clamando a gran voz, salió de él.

Mr 1:27 Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¡Una enseñanza nueva! Él manda con autoridad a los espíritus inmundos, y le obedecen.

Mr 1:28 Y muy pronto se difundió Su fama por todas partes en la región alrededor de Galilea.

Mr 1:29 Inmediatamente después de salir de la sinagoga, entraron en la casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan.

Mr 1:30 Y la suegra de Simón estaba acostada, con fiebre; y en seguida le hablaron de ella.

Mr 1:31 Entonces Él se acercó, y la levantó, tomándola de la mano; y la fiebre la dejó, y ella se puso a servirles.

Mr 1:32 Al atardecer, puesto ya el sol, le trajeron todos los enfermos y los endemoniados;

Mr 1:33 y toda la ciudad estaba agolpada a la puerta.

Mr 1:34 Y sanó a muchos que padecían diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no permitía a los demonios hablar, porque le conocían.

Mr 1:35 Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.

Mr 1:36 Y Simón y los que estaban con él salieron en Su busca;

Mr 1:37 y hallándole, le dijeron: Todos te buscan.

Mr 1:38 Él les dijo: Vamos a otro lugar, a los pueblos vecinos, para que predique también allí; porque para esto he salido.

Mr 1:39 E iba predicando en las sinagogas de ellos en toda Galilea y echando fuera los demonios.

Mr 1:40 Vino a Él un leproso, rogándole; y arrodillándose, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.

Mr 1:41 Y Jesús, movido a compasión, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio.

Mr 1:42 Y al instante la lepra se fue de aquél, y quedó limpio.

Mr 1:43 Y encargándole rigurosamente, en seguida le despidió,

Mr 1:44 y le dijo: Mira que no digas nada a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que Moisés ordenó, para testimonio a ellos.

Mr 1:45 Pero él salió y comenzó a proclamarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ninguna ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a Él de todas partes.

MATEO 28 MARCOS 2

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MARCOS 10 Versión Recobro

MARCOS 10



Mr 10:1 Levantándose de allí, vino a la región de Judea y al otro lado del Jordán; y otra vez se juntaron a Él las multitudes y, como solía, les enseñaba de nuevo.

Mr 10:2 Y se acercaron los fariseos y le preguntaron, para tentarle, si era lícito a un hombre divorciarse de su mujer.

Mr 10:3 Él, respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés?

Mr 10:4 Ellos dijeron: Moisés permitió dar carta de divorcio, y divorciarse de ella.

Mr 10:5 Y Jesús les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento;

Mr 10:6 pero desde el principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios.

Mr 10:7 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer,

Mr 10:8 y los dos serán una sola carne; así que ya no son dos, sino una sola carne.

Mr 10:9 Por tanto, lo que Dios unió, no lo separe el hombre.

Mr 10:10 En la casa volvieron los discípulos a preguntarle sobre esto,

Mr 10:11 y les dijo: Cualquiera que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella;

Mr 10:12 y si la mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.

Mr 10:13 Y le presentaban niños para que los tocase; pero los discípulos reprendían a los que los presentaban.

Mr 10:14 Mas Jesús, al verlo, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a Mí; y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios.

Mr 10:15 De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, de ningún modo entrará en él.

Mr 10:16 Y tomándolos en los brazos, los bendecía afectuosamente, imponiéndoles las manos.

Mr 10:17 Cuando salía Jesús al camino, vino uno corriendo, y arrodillándose delante de Él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué he de hacer para heredar la vida eterna?

Mr 10:18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios.

Mr 10:19 Los mandamientos sabes: “No mates. No adulteres. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre”.

Mr 10:20 Entonces él le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.

Mr 10:21 Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

Mr 10:22 Pero decayó su semblante por esta palabra y se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

Mr 10:23 Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a Sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

Mr 10:24 Los discípulos se asombraron de Sus palabras; pero Jesús, respondiendo de nuevo, les dijo: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas!

Mr 10:25 Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.

Mr 10:26 Ellos quedaron atónitos en gran manera, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?

Mr 10:27 Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.

Mr 10:28 Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido.

Mr 10:29 Jesús dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o tierras, por causa de Mí y del evangelio,

Mr 10:30 que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.

Mr 10:31 Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros.

Mr 10:32 Iban por el camino subiendo a Jerusalén, y Jesús iba delante de ellos; y ellos estaban asombrados, y los que iban atrás tenían miedo. Y tomando aparte de nuevo a los doce, les comenzó a decir las cosas que le iban a suceder:

Mr 10:33 He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles;

Mr 10:34 y le escarnecerán, le escupirán, y le azotarán, y le matarán; y después de tres días resucitará.

Mr 10:35 Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, queremos que hagas por nosotros lo que te pidamos.

Mr 10:36 Él les dijo: ¿Qué queréis que haga por vosotros?

Mr 10:37 Ellos le dijeron: Concédenos que en Tu gloria nos sentemos el uno a Tu derecha, y el otro a Tu izquierda.

Mr 10:38 Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que Yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que Yo soy bautizado?

Mr 10:39 Ellos dijeron: Podemos. Jesús les dijo: La copa que Yo bebo, la beberéis, y con el bautismo con que Yo soy bautizado, seréis bautizados;

Mr 10:40 pero el sentaros a Mi derecha o a Mi izquierda, no es Mío darlo, sino que es para quienes está preparado.

Mr 10:41 Cuando los diez oyeron esto, comenzaron a indignarse con respecto a Jacobo y a Juan.

Mr 10:42 Mas Jesús, llamándolos, les dijo: Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y sus grandes ejercen sobre ellos autoridad.

Mr 10:43 Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,

Mr 10:44 y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos.

Mr 10:45 Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar Su vida en rescate por muchos.

Mr 10:46 Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó Él y Sus discípulos y una gran multitud, el hijo de Timeo, Bartimeo, un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino.

Mr 10:47 Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a clamar y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!

Mr 10:48 Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!

Mr 10:49 Entonces Jesús se detuvo y dijo: Llamadle. Y llamaron al ciego, diciéndole: ¡Ten ánimo, levántate, te llama!

Mr 10:50 Él entonces, arrojando su capa, se puso en pie de un brinco y vino a Jesús.

Mr 10:51 Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Raboni, que reciba la vista.

Mr 10:52 Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha sanado. Y en seguida recibió la vista, y seguía a Jesús en el camino.

MARCOS 9 MARCOS 11

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MARCOS 11 Versión Recobro

MARCOS 11



Mr 11:1 Cuando se acercaban a Jerusalén, por Betfagé y Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de Sus discípulos,

Mr 11:2 y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y tan pronto como entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado todavía; desatadlo y traedlo.

Mr 11:3 Y si alguien os dice: ¿Por qué hacéis eso? decid: El Señor lo necesita y en seguida lo devolverá acá.

Mr 11:4 Fueron, y hallaron un pollino atado junto a una puerta, afuera en la calle, y lo desataron.

Mr 11:5 Y unos de los que estaban allí les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino?

Mr 11:6 Ellos entonces les dijeron tal como Jesús había dicho; y los dejaron hacerlo.

Mr 11:7 Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él.

Mr 11:8 También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros tendían capa tras capa de ramas llenas de hojas tiernas, que habían cortado de los campos.

Mr 11:9 Y los que iban delante y los que venían detrás daban voces, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!

Mr 11:10 ¡Bendito el reino venidero de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!

Mr 11:11 Y entró Jesús en Jerusalén, al templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya era avanzada la hora, se fue a Betania con los doce.

Mr 11:12 Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre.

Mr 11:13 Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos.

Mr 11:14 Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron Sus discípulos.

Mr 11:15 Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y a los que compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y los asientos de los que vendían palomas;

Mr 11:16 y no permitía que nadie llevase vasija alguna a través del templo.

Mr 11:17 Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: “ Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones”? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

Mr 11:18 Y lo oyeron los principales sacerdotes y los escribas, y buscaban cómo matarlo; porque le tenían miedo, por cuanto toda la multitud estaba admirada de Su enseñanza.

Mr 11:19 Y cada día, al llegar la noche, salían de la ciudad.

Mr 11:20 Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces.

Mr 11:21 Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Rabí, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.

Mr 11:22 Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.

Mr 11:23 De cierto os digo que cualquiera que diga a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dude en su corazón, sino que crea que lo que está hablando sucede, lo obtendrá.

Mr 11:24 Por tanto, os digo que todas las cosas por las que oréis y pidáis, creed que las habéis recibido, y las obtendréis.

Mr 11:25 Y cuando estéis de pie orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.

Mr 11:26 Pero si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.

Mr 11:27 Vinieron de nuevo a Jerusalén; y andando Él por el templo, se le acercaron los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos,

Mr 11:28 y le dijeron: ¿Con qué autoridad haces estas cosas o quién te dio tal autoridad para hacer estas cosas?

Mr 11:29 Jesús les dijo: Os haré Yo una pregunta; respondedme, y os diré con qué autoridad hago estas cosas.

Mr 11:30 El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres? Respondedme.

Mr 11:31 Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?

Mr 11:32 Pero ¿vamos a decir: De los hombres…? Temían a la multitud, porque todos consideraban que verdaderamente Juan era profeta.

Mr 11:33 Y respondiendo a Jesús, dijeron: No sabemos. Entonces Jesús les dijo: Tampoco Yo os digo con qué autoridad hago estas cosas.

MARCOS 10 MARCOS 12

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MARCOS 12 Versión Recobro

MARCOS 12



Mr 12:1 Entonces comenzó Jesús a hablarles en parábolas: Un hombre plantó una viña, la cercó con un seto, cavó un estanque para el lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos viñadores, y se fue al extranjero.

Mr 12:2 Y a su debido tiempo envió un esclavo a los viñadores, para que recibiese de éstos del fruto de la viña.

Mr 12:3 Mas ellos, tomándole, le golpearon y le enviaron con las manos vacías.

Mr 12:4 De nuevo les envió otro esclavo; a éste le hirieron en la cabeza y le afrentaron.

Mr 12:5 Y envió otro, y a éste mataron; y a otros muchos, golpeando a unos y matando a otros.

Mr 12:6 Le quedaba todavía uno, un hijo amado; lo envió por último a ellos, diciendo: Respetarán a mi hijo.

Mr 12:7 Mas aquellos viñadores dijeron entre sí: Éste es el heredero. ¡Venid, matémosle, y la heredad será nuestra!

Mr 12:8 Y tomándole, le mataron, y le echaron fuera de la viña.

Mr 12:9 ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a los viñadores, y dará la viña a otros.

Mr 12:10 ¿Ni aun esta escritura habéis leído: “La piedra que rechazaron los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo.

Mr 12:11 El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos”?

Mr 12:12 Y procuraban prenderle, pero temían a la multitud, porque entendían que por ellos había dicho aquella parábola. Y dejándole, se fueron.

Mr 12:13 Y le enviaron algunos de los fariseos y de los herodianos, para que le sorprendiesen en alguna palabra.

Mr 12:14 Viniendo ellos, le dijeron: Maestro, sabemos que eres veraz, y que no te cuidas de nadie, porque no haces acepción de personas, sino que enseñas con verdad el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo a César, o no? ¿Daremos, o no daremos?

Mr 12:15 Mas Él, percibiendo la hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Traedme un denario para que lo vea.

Mr 12:16 Ellos se lo trajeron; y les dijo: ¿De quién es esta imagen y la inscripción? Ellos le dijeron: De César.

Mr 12:17 Entonces Jesús les dijo: Devolved a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron mucho de Él.

Mr 12:18 Entonces vinieron a Él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, diciendo:

Mr 12:19 Maestro, Moisés nos dejó escrito que si el hermano de alguno muere y deja esposa, pero no deja hijos, que su hermano tome a la mujer, y levante descendencia a su hermano.

Mr 12:20 Hubo siete hermanos; el primero tomó esposa, y murió sin dejar descendencia.

Mr 12:21 Y el segundo la tomó, y murió, y tampoco dejó descendencia; y el tercero, de la misma manera.

Mr 12:22 Y así los siete, y no dejaron descendencia; y después de todos murió también la mujer.

Mr 12:23 En la resurrección, pues, cuando resuciten, ¿de cuál de ellos será ella mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer.

Mr 12:24 Jesús les dijo: ¿No es por esto que erráis, por no conocer las Escrituras ni el poder de Dios?

Mr 12:25 Porque cuando resuciten de los muertos, ni se casarán ni se darán en casamiento, sino que serán como los ángeles que están en los cielos.

Mr 12:26 Pero respecto a que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en lo de la zarza, cómo le habló Dios, diciendo: “Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”?

Mr 12:27 Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Erráis en gran manera.

Mr 12:28 Uno de los escribas se acercó y los oyó disputar; y viendo que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?

Mr 12:29 Jesús le respondió: El primero es: “Oye, Israel; el Señor, nuestro Dios, es un solo Señor.

Mr 12:30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas”.

Mr 12:31 Y el segundo es éste: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay otro mandamiento mayor que éstos.

Mr 12:32 Entonces el escriba le dijo: Bien dicho, Maestro, con verdad dijiste que uno es Dios, y no hay otro fuera de Él;

Mr 12:33 y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es mucho más que todos los holocaustos y sacrificios.

Mr 12:34 Jesús entonces, viendo que había respondido inteligentemente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios. Y ya nadie se atrevió a preguntarle más.

Mr 12:35 Mientras Jesús enseñaba en el templo, respondió y dijo: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?

Mr 12:36 David mismo dijo en el Espíritu Santo: “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a Mi diestra, hasta que ponga a Tus enemigos bajo Tus pies”.

Mr 12:37 David mismo le llama Señor; ¿cómo, pues, es hijo suyo? Y gran multitud le escuchaba de buena gana.

Mr 12:38 Y les decía en Su enseñanza: Guardaos de los escribas, que gustan de pasearse con largas ropas, y aman los saludos en las plazas,

Mr 12:39 y los primeros asientos en las sinagogas, y los puestos de honor en los banquetes;

Mr 12:40 que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Éstos recibirán mayor condenación.

Mr 12:41 Estando Jesús sentado delante del erario, miraba cómo la multitud echaba dinero en las arcas; y muchos ricos echaban mucho.

Mr 12:42 Y vino una viuda pobre, y echó dos leptos, que equivalen a un cuadrante.

Mr 12:43 Entonces llamando a Sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca;

Mr 12:44 porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su escasez echó todo lo que tenía, todo su sustento.

MARCOS 11 MARCOS 13

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MARCOS 13 Versión Recobro

MARCOS 13



Mr 13:1 Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de Sus discípulos: Maestro, ¡mira qué piedras y qué edificios!

Mr 13:2 Y Jesús le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? De ninguna manera quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Mr 13:3 Estando Él sentado en el monte de los Olivos, frente al templo, Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron en privado:

Mr 13:4 Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal habrá cuando todas estas cosas estén para cumplirse?

Mr 13:5 Y Jesús comenzó a decirles: Mirad que nadie os desvíe.

Mr 13:6 Vendrán muchos en Mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos desviarán.

Mr 13:7 Mas cuando oigáis de guerras y rumores de guerras, no os alarméis; es necesario que esto acontezca, pero aún no es el fin.

Mr 13:8 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; habrá terremotos en diversos lugares; y habrá hambres. Estas cosas son principio de los dolores de parto.

Mr 13:9 Pero mirad por vosotros mismos. Os entregarán a los sanedrines, y en las sinagogas os azotarán; y compareceréis ante gobernadores y reyes por causa de Mí, para testimonio a ellos.

Mr 13:10 Pero es necesario que primero el evangelio sea proclamado a todas las naciones.

Mr 13:11 Y cuando os lleven y os entreguen, no os inquietéis de antemano por lo que habéis de hablar, sino lo que os sea dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.

Mr 13:12 Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los harán morir.

Mr 13:13 Y seréis aborrecidos de todos por causa de Mi nombre; mas el que haya perseverado hasta el fin, éste será salvo.

Mr 13:14 Pero cuando veáis la abominación desoladora erigida donde no debe estar (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.

Mr 13:15 El que esté en la azotea, no baje ni entre para recoger cosa alguna de su casa;

Mr 13:16 y el que esté en el campo, no vuelva atrás a tomar su capa.

Mr 13:17 Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que amamanten en aquellos días!

Mr 13:18 Orad, pues, que no suceda en invierno;

Mr 13:19 porque aquellos días serán de tribulación cual no la ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta ahora, ni la habrá jamás.

Mr 13:20 Y si el Señor no hubiese acortado los días, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos que Él escogió, acortó los días.

Mr 13:21 Entonces si alguno os dice: ¡Mirad, aquí está el Cristo! ¡mirad, allí!, no lo creáis.

Mr 13:22 Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, a los escogidos.

Mr 13:23 Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo de antemano.

Mr 13:24 Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor,

Mr 13:25 y las estrellas irán cayendo del cielo, y las potencias que están en los cielos serán conmovidas.

Mr 13:26 Entonces verán al Hijo del Hombre viniendo en las nubes con gran poder y gloria.

Mr 13:27 Y entonces enviará a los ángeles, y juntará a Sus escogidos, de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo.

Mr 13:28 Mas de la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y echa las hojas, sabéis que el verano está cerca.

Mr 13:29 Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca, a las puertas.

Mr 13:30 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

Mr 13:31 El cielo y la tierra pasarán, pero Mis palabras jamás pasarán.

Mr 13:32 Pero de aquel día o de aquella hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.

Mr 13:33 Mirad, estad alerta; porque no sabéis cuándo será el tiempo.

Mr 13:34 Es como el hombre que, al irse al extranjero, dejó su casa, y dio autoridad a sus esclavos, a cada uno su obra, y al portero mandó que velase.

Mr 13:35 Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el Señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana;

Mr 13:36 no sea que venga de repente y os halle durmiendo.

Mr 13:37 Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!

MARCOS 12 MARCOS 14

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MARCOS 14 Versión Recobro

MARCOS 14



Mr 14:1 Faltaban dos días para la Pascua y para la Fiesta de los Panes sin Levadura; y buscaban los principales sacerdotes y los escribas cómo prenderle con engaño y matarle.

Mr 14:2 Y decían: No en la fiesta, no sea que haya alboroto del pueblo.

Mr 14:3 Estando Él en Betania, en casa de Simón el leproso, y reclinado a la mesa, vino una mujer con un frasco de alabastro de ungüento de nardo puro de mucho precio; y quebrando el frasco de alabastro, lo derramó sobre la cabeza de Él.

Mr 14:4 Pero había algunos que comentaban entre sí, indignados: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de ungüento?

Mr 14:5 Porque este ungüento podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y se enfurecieron contra ella.

Mr 14:6 Pero Jesús dijo: Dejadla; ¿por qué la molestáis? Ha hecho en Mí una buena obra.

Mr 14:7 Porque a los pobres siempre los tenéis con vosotros, y cuando queráis les podéis hacer bien; pero a Mí no siempre me tendréis.

Mr 14:8 Ésta ha hecho lo que ha podido; se ha anticipado a ungir Mi cuerpo para la sepultura.

Mr 14:9 De cierto os digo: Dondequiera que se proclame el evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.

Mr 14:10 Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para entregárselo.

Mr 14:11 Ellos, al oírlo, se alegraron, y prometieron darle dinero. Y Judas buscaba un momento oportuno para entregarle.

Mr 14:12 El primer día de la Fiesta de los Panes sin Levadura, cuando se sacrificaba la pascua, Sus discípulos le dijeron: ¿Dónde quieres que vayamos a preparar para que comas la pascua?

Mr 14:13 Y envió dos de Sus discípulos, y les dijo: Id a la ciudad, y os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle,

Mr 14:14 y donde entre, decid al dueño de casa: El Maestro dice: ¿Dónde está Mi aposento donde pueda comer la pascua con Mis discípulos?

Mr 14:15 Y él os mostrará un gran aposento en el piso de arriba, dispuesto y preparado; preparad para nosotros allí.

Mr 14:16 Salieron los discípulos y entraron en la ciudad, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.

Mr 14:17 Y cuando llegó la noche, vino Él con los doce.

Mr 14:18 Y mientras estaban reclinados a la mesa y comían, dijo Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros me va a traicionar, uno que está comiendo conmigo.

Mr 14:19 Entonces ellos comenzaron a entristecerse y a decirle uno por uno: ¿Acaso soy yo?

Mr 14:20 Él les dijo: Es uno de los doce, el que moja conmigo en el plato.

Mr 14:21 A la verdad el Hijo del Hombre se va, según está escrito de Él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es traicionado! Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido.

Mr 14:22 Y mientras comían, Jesús tomó pan y lo bendijo, y lo partió y les dio, y dijo: Tomad, esto es Mi cuerpo.

Mr 14:23 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos.

Mr 14:24 Y les dijo: Esto es Mi sangre del pacto, que por muchos es derramada.

Mr 14:25 De cierto os digo que ya no beberé del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios.

Mr 14:26 Y cuando hubieron cantado un himno, salieron al monte de los Olivos.

Mr 14:27 Entonces Jesús les dijo: Todos vosotros tropezaréis; porque escrito está: “ Heriré al Pastor, y las ovejas serán dispersadas”.

Mr 14:28 Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.

Mr 14:29 Mas Pedro le dijo: Aunque todos tropiecen, yo no.

Mr 14:30 Y le dijo Jesús: De cierto te digo que tú, hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces.

Mr 14:31 Mas él seguía diciendo con mayor insistencia: Aunque me sea necesario morir contigo, de ninguna manera te negaré. También todos decían lo mismo.

Mr 14:32 Llegaron a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a Sus discípulos: Sentaos aquí, mientras Yo oro.

Mr 14:33 Y tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a sentir pavor y angustia.

Mr 14:34 Y les dijo: Mi alma está profundamente triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad.

Mr 14:35 Yendo un poco adelante, se postró en tierra y oró que si fuese posible pasase de Él aquella hora.

Mr 14:36 Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para Ti; aparta de Mí esta copa; mas no lo que Yo quiero, sino lo que Tú.

Mr 14:37 Vino entonces y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: Simón, ¿duermes? ¿No has podido velar una hora?

Mr 14:38 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.

Mr 14:39 Se fue otra vez y oró, diciendo la misma cosa.

Mr 14:40 Al venir otra vez, los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño; y no sabían qué responderle.

Mr 14:41 Vino la tercera vez, y les dijo: ¿Seguís durmiendo y descansando? Basta, la hora ha venido; he aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores.

Mr 14:42 Levantaos, vamos; he aquí, ya se acerca el que me traiciona.

Mr 14:43 Al instante, hablando Él aún, llegó Judas, uno de los doce, y con él una multitud con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los escribas y de los ancianos.

Mr 14:44 Y el que le traicionaba les había dado señal, diciendo: Al que yo bese, ése es; prendedle, y llevadle bien sujeto.

Mr 14:45 Y cuando vino, en seguida se acercó a Él, y le dijo: ¡Rabí! Y le besó afectuosamente.

Mr 14:46 Entonces ellos le echaron mano, y le prendieron.

Mr 14:47 Pero uno de los que estaban cerca, sacando la espada, hirió al esclavo del sumo sacerdote, cortándole la oreja.

Mr 14:48 Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme?

Mr 14:49 Día tras día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis. Pero cúmplanse las Escrituras.

Mr 14:50 Entonces todos, dejándole, huyeron.

Mr 14:51 Y cierto joven le acompañaba, cubierto con un lienzo de lino sobre su cuerpo desnudo; y le prendieron;

Mr 14:52 mas él, dejando el lienzo, huyó desnudo.

Mr 14:53 Llevaron a Jesús al sumo sacerdote; y se reunieron todos los principales sacerdotes y los ancianos y los escribas.

Mr 14:54 Y Pedro le siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote; y estaba sentado con los alguaciles, calentándose a la lumbre.

Mr 14:55 Y los principales sacerdotes y todo el sanedrín buscaban testimonio contra Jesús, a fin de darle muerte, y no lo hallaban.

Mr 14:56 Porque muchos daban falso testimonio contra Él, mas los testimonios no concordaban.

Mr 14:57 Y levantándose unos, dieron falso testimonio contra Él, diciendo:

Mr 14:58 Nosotros le oímos decir: Yo derribaré este templo hecho a mano, y en tres días edificaré otro hecho sin mano.

Mr 14:59 Y tampoco en esto concordaba el testimonio de ellos.

Mr 14:60 Entonces el sumo sacerdote, levantándose en medio, interrogó a Jesús, diciendo: ¿No respondes nada? ¿Qué es esto que testifican contra Ti?

Mr 14:61 Mas Él callaba, y nada respondía. El sumo sacerdote le volvió a preguntar, y le dijo: ¿Eres Tú el Cristo, el Hijo del Bendito?

Mr 14:62 Y Jesús dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder, y viniendo con las nubes del cielo.

Mr 14:63 Entonces el sumo sacerdote, rasgando su vestidura, dijo: ¿Qué más necesidad tenemos de testigos?

Mr 14:64 Habéis oído la blasfemia; ¿qué os parece? Y todos ellos le condenaron, declarando que era digno de muerte.

Mr 14:65 Y algunos comenzaron a escupirle, y a cubrirle el rostro y a darle de puñetazos, y a decirle: ¡Profetiza! Y los alguaciles le recibieron a bofetadas.

Mr 14:66 Estando Pedro abajo, en el patio, vino una de las criadas del sumo sacerdote;

Mr 14:67 y al ver a Pedro calentándose, lo miró y dijo: Tú también estabas con el Nazareno, con Jesús.

Mr 14:68 Mas él negó, diciendo: Ni sé, ni entiendo lo que dices. Y salió afuera, al antepatio; y cantó el gallo.

Mr 14:69 Y la criada, viéndole, comenzó otra vez a decir a los que estaban cerca: Éste es de ellos.

Mr 14:70 Pero él negó otra vez. Y poco después, los que estaban cerca dijeron otra vez a Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; pues además eres galileo.

Mr 14:71 Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco a este hombre de quien habláis.

Mr 14:72 Y al instante el gallo cantó la segunda vez. Entonces Pedro se acordó de la palabra que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Y pensando en esto, comenzó a llorar.

MARCOS 13 MARCOS 15

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MARCOS 15 Versión Recobro

MARCOS 15



Mr 15:1 Tan pronto como amaneció, celebraron consejo los principales sacerdotes con los ancianos, con los escribas y con todo el sanedrín; y después de atar a Jesús, le llevaron y le entregaron a Pilato.

Mr 15:2 Pilato le interrogó: ¿Eres Tú el Rey de los judíos? Respondiendo Él, le dijo: Es como tú dices.

Mr 15:3 Y los principales sacerdotes le acusaban de muchas cosas.

Mr 15:4 Otra vez le interrogó Pilato, diciendo: ¿Nada respondes? Mira de cuántas cosas te acusan.

Mr 15:5 Pero Jesús no respondió nada más; de modo que Pilato se maravilló.

Mr 15:6 Ahora bien, en el día de la fiesta les soltaba un preso, el que pidiesen.

Mr 15:7 Y había uno que se llamaba Barrabás, preso con los sediciosos que habían cometido homicidio en la insurrección.

Mr 15:8 Subió la multitud y comenzó a pedir que les hiciese como acostumbraba.

Mr 15:9 Y Pilato les respondió diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos?

Mr 15:10 Porque sabía que por envidia le habían entregado los principales sacerdotes.

Mr 15:11 Mas los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que les soltase más bien a Barrabás.

Mr 15:12 Y Pilato, respondiendo de nuevo, les dijo: ¿Qué, pues, queréis que haga con el que llamáis Rey de los judíos?

Mr 15:13 Y ellos volvieron a gritar: ¡Crucifícale!

Mr 15:14 Pero Pilato les decía: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más: ¡Crucifícale!

Mr 15:15 Y Pilato, queriendo satisfacer a la multitud, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado.

Mr 15:16 Entonces los soldados le llevaron dentro del atrio, esto es, al pretorio, y convocaron a toda la cohorte.

Mr 15:17 Y le vistieron de púrpura, y trenzando una corona de espinas, le ciñeron con ella la cabeza.

Mr 15:18 Y comenzaron a saludarle: ¡Alégrate, Rey de los judíos!

Mr 15:19 Y le golpeaban en la cabeza con una caña, y le escupían, y doblando las rodillas se postraban ante Él.

Mr 15:20 Después de haberle escarnecido, le quitaron la púrpura, y le pusieron Sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.

Mr 15:21 Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le llevase la cruz.

Mr 15:22 Y le llevaron al lugar llamado Gólgota, que traducido es: Lugar de la Calavera.

Mr 15:23 Y trataron de darle a beber vino mezclado con mirra; mas Él no lo tomó.

Mr 15:24 Y le crucificaron y se repartieron Sus vestidos, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaría cada uno.

Mr 15:25 Era la hora tercera cuando le crucificaron.

Mr 15:26 Y estaba puesta encima la inscripción de la causa de Su condena: EL REY DE LOS JUDÍOS.

Mr 15:27 Y crucificaron con Él a dos ladrones, uno a Su derecha, y otro a Su izquierda.

Mr 15:28 Y se cumplió la Escritura que dice: “Y fue contado entre los inicuos”.

Mr 15:29 Y los que pasaban blasfemaban contra Él, meneando la cabeza y diciendo: ¡Ah! Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas,

Mr 15:30 sálvate a Ti mismo, y desciende de la cruz.

Mr 15:31 De esta manera también los principales sacerdotes junto con los escribas se burlaban entre ellos, diciendo: A otros salvó, a Sí mismo no se puede salvar.

Mr 15:32 Que el Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con Él le injuriaban.

Mr 15:33 Llegada la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.

Mr 15:34 Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has desamparado?

Mr 15:35 Y algunos de los que estaban cerca decían, al oírlo: Mirad, llama a Elías.

Mr 15:36 Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber, diciendo: Dejad, veamos si viene Elías a bajarle.

Mr 15:37 Mas Jesús, dando una gran voz, expiró.

Mr 15:38 Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.

Mr 15:39 Y el centurión que estaba frente a Él, viendo que había expirado así, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.

Mr 15:40 También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María la magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé,

Mr 15:41 quienes, cuando Él estaba en Galilea, le seguían y le ministraban; y otras muchas que habían subido con Él a Jerusalén.

Mr 15:42 Al caer la tarde, como era el día de la preparación, es decir, la víspera del Sábado,

Mr 15:43 José de Arimatea, el miembro honorable del concilio, que también esperaba el reino de Dios, vino y, armándose de valor, se presentó ante Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.

Mr 15:44 Pilato se sorprendió de que ya hubiese muerto; y haciendo venir al centurión, le preguntó si hacía mucho que había muerto.

Mr 15:45 E informado por el centurión, le concedió el cuerpo a José.

Mr 15:46 Compró éste un lienzo de lino fino y bajándolo, lo envolvió en el lienzo, y lo puso en un sepulcro que había sido labrado en una peña, e hizo rodar una piedra contra la entrada del sepulcro.

Mr 15:47 Y María la magdalena y María la madre de José vieron dónde había sido puesto.

MARCOS 14 MARCOS 16

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MARCOS 16 Versión Recobro

MARCOS 16



Mr 16:1 Pasado el Sábado, María la magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle.

Mr 16:2 Y muy de mañana, el primer día de la semana, vinieron al sepulcro, al salir el sol.

Mr 16:3 Y decían entre sí: ¿Quién nos hará rodar la piedra de la entrada del sepulcro?

Mr 16:4 Y levantando los ojos, vieron que la piedra había sido corrida a un lado, porque era enormemente grande.

Mr 16:5 Y cuando entraron en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, vestido de una larga ropa blanca; y se asustaron.

Mr 16:6 Mas él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el que fue crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el lugar en donde le pusieron.

Mr 16:7 Pero id, decid a Sus discípulos, y a Pedro, que Él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.

Mr 16:8 Y ellas salieron huyendo del sepulcro, porque se había apoderado de ellas temblor y espanto. Y no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo.

Mr 16:9 Habiendo, pues, resucitado Jesús muy de mañana en el primer día de la semana, apareció primeramente a María la magdalena, de quien había echado siete demonios.

Mr 16:10 Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con Él, que estaban haciendo duelo por Él y llorando.

Mr 16:11 Ellos, cuando oyeron que estaba vivo, y que había sido visto por ella, no lo creyeron.

Mr 16:12 Después de esto se apareció en diferente forma a dos de ellos cuando iban de camino, yendo al campo.

Mr 16:13 Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros, pero a ellos tampoco les creyeron.

Mr 16:14 Más tarde se apareció a los once, estando ellos reclinados a la mesa, y les reprendió por su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado.

Mr 16:15 Y les dijo: Id por todo el mundo y proclamad el evangelio a toda la creación.

Mr 16:16 El que crea y sea bautizado, será salvo; mas el que no crea, será condenado.

Mr 16:17 Y estas señales acompañarán a los que creen: En Mi nombre echarán fuera demonios; hablarán en nuevas lenguas;

Mr 16:18 tomarán en las manos serpientes, y si beben cosa mortífera, no les hará ningún daño; impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos.

Mr 16:19 Así, pues, el Señor Jesús, después de hablarles, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios.

Mr 16:20 Y ellos salieron y predicaban en todas partes, obrando con ellos el Señor y confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

MARCOS 15 »

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MARCOS 2 Versión Recobro

MARCOS 2



Mr 2:1 Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa.

Mr 2:2 Y se juntaron muchos, de manera que ya no quedaba sitio ni aun a la puerta; y les hablaba la palabra.

Mr 2:3 Entonces vinieron unos trayéndole un paralítico, cargado por cuatro.

Mr 2:4 Y como no podían acercarlo a Él a causa de la multitud, destecharon la azotea por donde Él estaba, y después de hacer la abertura, bajaron la camilla en que yacía el paralítico.

Mr 2:5 Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.

Mr 2:6 Pero algunos de los escribas que estaban sentados allí cavilaban en sus corazones:

Mr 2:7 ¿Por qué habla éste así? ¡Blasfema! ¿Quién puede perdonar pecados, sino uno solo, Dios?

Mr 2:8 Y al instante Jesús, conociendo en Su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis acerca de estas cosas en vuestros corazones?

Mr 2:9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu camilla y anda?

Mr 2:10 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico):

Mr 2:11 A ti te digo: ¡Levántate, toma tu camilla, y vete a tu casa!

Mr 2:12 Entonces él se levantó y, tomando en seguida su camilla, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡Nunca hemos visto nada semejante!

Mr 2:13 Salió de nuevo a la orilla del mar; y toda la multitud venía a Él, y les enseñaba.

Mr 2:14 Y al pasar, vio a Leví hijo de Alfeo, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y levantándose, le siguió.

Mr 2:15 Aconteció que estando Jesús reclinado a la mesa en casa de él, muchos recaudadores de impuestos y pecadores estaban también reclinados a la mesa con Jesús y Sus discípulos; porque había muchos que le seguían.

Mr 2:16 Y los escribas de los fariseos, viéndole comer con los pecadores y con los recaudadores de impuestos, dijeron a Sus discípulos: ¿Cómo es que Él come con los recaudadores de impuestos y los pecadores?

Mr 2:17 Al oír esto Jesús, les dijo: Los que están fuertes no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.

Mr 2:18 Y los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban; y vinieron, y le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan, y Tus discípulos no ayunan?

Mr 2:19 Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los compañeros del novio ayunar mientras está con ellos el novio? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar.

Mr 2:20 Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces en aquel día ayunarán.

Mr 2:21 Nadie cose un remiendo de paño no abatanado en un vestido viejo; de otra manera, lo añadido tira del vestido, lo nuevo de lo viejo, y se hace peor la rotura.

Mr 2:22 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino rompe los odres, y el vino se pierde, así como también los odres; sino que el vino nuevo se echa en odres nuevos.

Mr 2:23 Aconteció que Él pasaba por los sembrados en el Sábado, y Sus discípulos comenzaron a abrirse paso, arrancando espigas.

Mr 2:24 Entonces los fariseos le dijeron: Mira, ¿por qué hacen en el Sábado lo que no es lícito?

Mr 2:25 Pero Él les dijo: ¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y sintió hambre, él y los que con él estaban;

Mr 2:26 cómo entró en la casa de Dios, en tiempos de Abiatar, sumo sacerdote, y comió los panes de la Presencia, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y dio también a los que con él estaban?

Mr 2:27 También les dijo: El Sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el Sábado.

Mr 2:28 Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del Sábado.

MARCOS 1 MARCOS 3

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MARCOS 3 Versión Recobro

MARCOS 3



Mr 3:1 Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano.

Mr 3:2 Y le acechaban para ver si en el Sábado le sanaría, a fin de poder acusarle.

Mr 3:3 Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio.

Mr 3:4 Y les dijo: ¿Es lícito en el Sábado hacer bien, o hacer mal; salvar una vida, o matar? Pero ellos callaban.

Mr 3:5 Entonces, mirándolos alrededor con enojo, profundamente contristado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana.

Mr 3:6 Y salidos los fariseos, en seguida tomaron consejo con los herodianos contra Él para ver cómo matarlo.

Mr 3:7 Y Jesús se retiró al mar con Sus discípulos, y le siguió gran multitud de Galilea. Y de Judea,

Mr 3:8 de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón, oyendo las cosas que hacía, una gran multitud vino a Él.

Mr 3:9 Y dijo a Sus discípulos que tuviesen lista cerca de Él una pequeña barca, a causa de la multitud, para que no le oprimiesen.

Mr 3:10 Porque había sanado a muchos; de manera que cuantos tenían dolencias se le echaban encima para tocarle.

Mr 3:11 Y los espíritus inmundos, al verle, caían delante de Él, y gritaban, diciendo: ¡Tú eres el Hijo de Dios!

Mr 3:12 Mas Él les mandaba mucho que no le descubriesen.

Mr 3:13 Después subió al monte, y llamó a a los que Él quiso; y vinieron a Él.

Mr 3:14 Y designó a doce, a quienes también llamó apóstoles, para que estuviesen con Él, y para enviarlos a predicar,

Mr 3:15 y que tuviesen autoridad para echar fuera los demonios.

Mr 3:16 Designó, pues, a los doce: a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro;

Mr 3:17 a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes puso por sobrenombre Boanerges, esto es, Hijos del trueno;

Mr 3:18 a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista,

Mr 3:19 y Judas Iscariote, el que le traicionó.

Mr 3:20 Y entró en una casa. Y se juntó de nuevo una multitud, de modo que ellos ni siquiera podían comer pan.

Mr 3:21 Cuando oyeron esto Sus parientes, vinieron para prenderle; porque decían: Está fuera de Sí.

Mr 3:22 Y los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: Tiene a Beelzebú, y por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.

Mr 3:23 Y habiéndolos llamado, les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera a Satanás?

Mr 3:24 Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede quedar en pie.

Mr 3:25 Y si una casa está dividida contra sí misma, tal casa no puede quedar en pie.

Mr 3:26 Y si Satanás se ha levantado contra sí mismo, y está dividido, no puede quedar en pie, sino que ha llegado su fin.

Mr 3:27 Pero nadie puede entrar en la casa del hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no ata al hombre fuerte, y entonces saqueará su casa.

Mr 3:28 De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y cuantas blasfemias que profieran;

Mr 3:29 pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de un pecado eterno.

Mr 3:30 Dijo esto porque ellos habían dicho: Tiene espíritu inmundo.

Mr 3:31 Después llegaron Su madre y Sus hermanos, y quedándose afuera, enviaron a llamarle.

Mr 3:32 Y una multitud estaba sentada alrededor de Él y le dijeron: Tu madre, Tus hermanos, y Tus hermanas están afuera, y te buscan.

Mr 3:33 Él les respondió diciendo: ¿Quién es Mi madre y Mis hermanos?

Mr 3:34 Y mirando en torno a los que estaban sentados en círculo, a Su alrededor, dijo: He aquí Mi madre y Mis hermanos.

Mr 3:35 Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ése es Mi hermano, y Mi hermana, y Mi madre.

MARCOS 2 MARCOS 4

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MARCOS 4 Versión Recobro

MARCOS 4



Mr 4:1 Otra vez comenzó Jesús a enseñar junto al mar, y se le congregó una multitud muy grande, de modo que Él entró en una barca en el mar y se sentó; y toda la multitud estaba en tierra, frente al mar.

Mr 4:2 Y les enseñaba en parábolas muchas cosas, y les decía en Su enseñanza:

Mr 4:3 Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar;

Mr 4:4 y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la comieron.

Mr 4:5 Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, por no tener profundidad de tierra.

Mr 4:6 Pero salido el sol, se quemó; y por no tener raíz, se secó.

Mr 4:7 Y otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.

Mr 4:8 Pero otras semillas cayeron en buena tierra, y dieron fruto, brotando y creciendo; y una produjo a treinta, otra a sesenta, y otra a ciento por uno.

Mr 4:9 Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga.

Mr 4:10 Cuando estuvo solo, los que estaban a Su alrededor, junto con los doce, le preguntaron sobre las parábolas.

Mr 4:11 Y les dijo: A vosotros os ha sido dado a conocer el misterio del reino de Dios; mas para los que están fuera, todas las cosas están en parábolas;

Mr 4:12 para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; no sea que se conviertan, y se les perdone.

Mr 4:13 Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas?

Mr 4:14 El sembrador siembra la palabra.

Mr 4:15 Y éstos son los de junto al camino, donde se siembra la palabra, y cuando la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que fue sembrada en ellos.

Mr 4:16 Éstos son asimismo los que son sembrados en los pedregales, los que cuando oyen la palabra, al momento la reciben con gozo.

Mr 4:17 Pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración; luego, cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, en seguida tropiezan.

Mr 4:18 Otros son los que son sembrados entre los espinos; ellos son los que han oído la palabra,

Mr 4:19 pero las preocupaciones de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

Mr 4:20 Y éstos son los que fueron sembrados en la buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto, uno a treinta, otro a sesenta, y otro a ciento por uno.

Mr 4:21 También les dijo: ¿Acaso se trae la lámpara para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?

Mr 4:22 Pues nada se oculta sino para ser manifestado; nada se ha escondido, sino para que salga al descubierto.

Mr 4:23 Si alguno tiene oídos para oír, oiga.

Mr 4:24 Les dijo también: Atended a lo que oís. Con la medida con que medís, se os medirá, y se os añadirá.

Mr 4:25 Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

Mr 4:26 Decía además: Así es el reino de Dios, como si un hombre echara semilla en la tierra;

Mr 4:27 duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y se alarga, sin que él sepa cómo.

Mr 4:28 La tierra lleva fruto por sí misma, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga.

Mr 4:29 Pero cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado.

Mr 4:30 Decía también: ¿A qué compararemos el reino de Dios, o con qué parábola lo presentaremos?

Mr 4:31 Es como un grano de mostaza, que cuando se siembra en la tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra;

Mr 4:32 y una vez sembrado, crece, y se hace más grande que todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden anidar bajo su sombra.

Mr 4:33 En muchas parábolas como éstas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír.

Mr 4:34 Y sin parábolas no les hablaba; pero a Sus propios discípulos les explicaba todo en privado.

Mr 4:35 Aquel día, al atardecer, les dijo: Pasemos al otro lado.

Mr 4:36 Y dejando a la multitud, lo llevaron con ellos en la barca, tal como estaba; y había otras barcas con Él.

Mr 4:37 Se levantó entonces una gran tempestad de viento, y las olas irrumpían en la barca, de tal manera que la barca ya se estaba llenando.

Mr 4:38 Y Él estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no te importa que perezcamos?

Mr 4:39 Y habiéndose despertado, reprendió al viento, y dijo al mar: ¡Calla! ¡Enmudece! Y cesó el viento, y sobrevino gran calma.

Mr 4:40 Y les dijo: ¿Por qué os acobardáis así? ¿Cómo no tenéis fe?

Mr 4:41 Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: Pues, ¿quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?

MARCOS 3 MARCOS 5

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MARCOS 5 Versión Recobro

MARCOS 5



Mr 5:1 Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos.

Mr 5:2 Y cuando salió Él de la barca, en seguida vino a Su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo,

Mr 5:3 que tenía su morada entre los sepulcros; y ya nadie podía atarle, ni siquiera con una cadena,

Mr 5:4 porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas él había roto las cadenas y destrozado los grillos; y nadie tenía la fuerza suficiente para dominarle.

Mr 5:5 Y continuamente, noche y día entre los sepulcros y en los montes, gritaba y se hería con piedras.

Mr 5:6 Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y le adoró.

Mr 5:7 Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios, no me atormentes.

Mr 5:8 Porque le había dicho: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

Mr 5:9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y le dijo: Legión me llamo; porque somos muchos.

Mr 5:10 Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región.

Mr 5:11 Estaba allí en la ladera del monte una gran piara paciendo.

Mr 5:12 Y los demonios le rogaron, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos.

Mr 5:13 Y Jesús les dio permiso. Y saliendo los espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y la piara se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron.

Mr 5:14 Y los que apacentaban los cerdos huyeron, y lo contaron en la ciudad y en los campos. Y salieron a ver lo que había sucedido.

Mr 5:15 Vienen a Jesús, y ven al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su cabal juicio, y tuvieron miedo.

Mr 5:16 Y los que lo habían visto les contaron cómo le había acontecido al endemoniado, y lo de los cerdos.

Mr 5:17 Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos.

Mr 5:18 Al entrar Él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con Él.

Mr 5:19 Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuánto el Señor ha hecho por ti, y cómo ha tenido misericordia de ti.

Mr 5:20 Y se fue, y comenzó a proclamar en Decápolis cuánto había hecho Jesús por él; y todos se maravillaban.

Mr 5:21 Pasando otra vez Jesús en la barca a la otra orilla, se congregó junto a Él una gran multitud; y Él estaba junto al mar.

Mr 5:22 Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cayó a Sus pies,

Mr 5:23 y le rogaba mucho, diciendo: Mi niña está a punto de morir; ven y pon las manos sobre ella para que sane y viva.

Mr 5:24 Y fue con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban.

Mr 5:25 Entonces, una mujer que tenía flujo de sangre desde hacía doce años,

Mr 5:26 y había sufrido mucho a manos de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía sin provecho alguno, antes empeoraba,

Mr 5:27 cuando oyó lo que se decía de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó Su manto.

Mr 5:28 Porque decía: Si toco siquiera Su manto, seré sana.

Mr 5:29 Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquella dolencia.

Mr 5:30 Al instante Jesús, conociendo en Sí mismo que de Él había salido poder, volviéndose entre la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado Mis vestidos?

Mr 5:31 Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?

Mr 5:32 Pero Él miraba alrededor para ver a la que había hecho esto.

Mr 5:33 Entonces la mujer, atemorizada y temblando, sabiendo lo que le había sucedido, vino y se postró delante de Él, y le dijo toda la verdad.

Mr 5:34 Y Él le dijo: Hija, tu fe te ha sanado; ve en paz, y queda sana de tu dolencia.

Mr 5:35 Mientras Él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro?

Mr 5:36 Pero Jesús, que había alcanzado a oír lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente.

Mr 5:37 Y no permitió que le acompañase nadie sino Pedro, Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.

Mr 5:38 Y vinieron a casa del principal de la sinagoga, y Jesús vio el alboroto y a los que lloraban y lamentaban mucho.

Mr 5:39 Y entrando, les dijo: ¿Por qué hacéis alboroto y lloráis? La niña no ha muerto, sino que duerme.

Mr 5:40 Y se burlaban de Él. Mas Él, echando fuera a todos, tomó al padre de la niña y a la madre, y a los que estaban con Él, y entró donde estaba la niña.

Mr 5:41 Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate.

Mr 5:42 Y en seguida la niña se levantó y comenzó a caminar, pues tenía doce años. Y al momento quedaron atónitos con gran asombro.

Mr 5:43 Pero Él les mandó firmemente que nadie lo supiese, y les dijo que le dieran a ella de comer.

MARCOS 4 MARCOS 6

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MARCOS 6 Versión Recobro

MARCOS 6



Mr 6:1 Salió Jesús de allí y vino a Su tierra, y le seguían Sus discípulos.

Mr 6:2 Y cuando llegó el Sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es ésta que le es dada? ¡Qué obras tan poderosas se realizan por Sus manos!

Mr 6:3 ¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿Y no están aquí con nosotros Sus hermanas? Y tropezaban a causa de Él.

Mr 6:4 Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa.

Mr 6:5 Y no pudo hacer allí ninguna obra poderosa, salvo que sanó a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos.

Mr 6:6 Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos. Y recorría los alrededores enseñando de aldea en aldea.

Mr 6:7 Después llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos; y les dio autoridad sobre los espíritus inmundos.

Mr 6:8 Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero en el cinto,

Mr 6:9 sino que calzasen sandalias, y no vistiesen dos túnicas.

Mr 6:10 Y les dijo: Dondequiera que entréis en una casa, quedaos allí hasta que salgáis de aquel lugar.

Mr 6:11 Y cualquier lugar que no os reciba ni os escuche, saliendo de allí, sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, en testimonio contra ellos.

Mr 6:12 Y saliendo, proclamaban que los hombres se arrepintiesen.

Mr 6:13 Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban.

Mr 6:14 Y oyó de esto el rey Herodes, porque el nombre de Jesús se había hecho notorio; y unos decían: Juan el bautizador ha resucitado de los muertos, y por eso actúan por medio de él estas obras poderosas.

Mr 6:15 Otros decían: Es Elías. Y otros decían: Es un profeta, como uno de los profetas.

Mr 6:16 Pero Herodes, oyendo esto, dijo: Aquel Juan, a quien yo decapité, ha resucitado.

Mr 6:17 Porque Herodes mismo había enviado hombres y prendido a Juan, y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; pues se había casado con ella.

Mr 6:18 Porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano.

Mr 6:19 Por eso Herodías le guardaba rencor, y deseaba matarle, y no podía;

Mr 6:20 porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era varón justo y santo, y le guardaba a salvo; y oyéndole, se quedaba muy perplejo, pero le escuchaba con gusto.

Mr 6:21 Y llegó un día oportuno cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a los grandes de su corte y a los capitanes y a los principales de Galilea.

Mr 6:22 Y cuando entró la hija de la misma Herodías y danzó, agradó a Herodes y a los que estaban reclinados a la mesa con él. Entonces el rey dijo a la muchacha: Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré.

Mr 6:23 Y le juró solemnemente: Todo lo que me pidas te daré, hasta la mitad de mi reino.

Mr 6:24 Saliendo ella, dijo a su madre: ¿Qué pediré? Y ella le dijo: La cabeza de Juan el bautizador.

Mr 6:25 Inmediatamente entró ella a toda prisa ante el rey, y pidió diciendo: Quiero que ahora mismo me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista.

Mr 6:26 Y el rey se entristeció mucho; pero a causa de sus juramentos, y de los que estaban reclinados a la mesa, no quiso rehusárselo.

Mr 6:27 Y en seguida el rey, enviando a un guardia, mandó traer la cabeza de Juan. El guardia fue y le decapitó en la cárcel,

Mr 6:28 y trajo su cabeza en un plato y la dio a la muchacha, y la muchacha la dio a su madre.

Mr 6:29 Cuando oyeron esto sus discípulos, vinieron y tomaron su cuerpo, y lo pusieron en un sepulcro.

Mr 6:30 Entonces los apóstoles se reunieron delante de Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho, y todo lo que habían enseñado.

Mr 6:31 Él les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni siquiera tenían oportunidad de comer.

Mr 6:32 Y se fueron en una barca solos a un lugar desierto.

Mr 6:33 Pero muchos los vieron ir, y los reconocieron y, desde todas las ciudades fueron allá a pie, corriendo en tropel, y llegaron antes que ellos.

Mr 6:34 Y al desembarcar vio Jesús una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.

Mr 6:35 Siendo ya avanzada la hora, Sus discípulos se acercaron a Él, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya avanzada.

Mr 6:36 Despídelos para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y se compren algo de comer.

Mr 6:37 Respondiendo Él, les dijo: Dadles vosotros de comer. Ellos le dijeron: ¿Iremos a comprar pan por doscientos denarios, y les daremos de comer?

Mr 6:38 Él les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Id y vedlo. Y al saberlo, dijeron: Cinco, y dos pescados.

Mr 6:39 Y les mandó que hiciesen recostar a todos por grupos sobre la hierba verde.

Mr 6:40 Y se sentaron por grupos, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta.

Mr 6:41 Entonces tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, bendijo y partió los panes, y los dio a los discípulos para que los pusiesen delante de la gente; y repartió los dos pescados entre todos.

Mr 6:42 Y comieron todos, y se saciaron.

Mr 6:43 Y recogieron de los pedazos de pan y de los pescados doce cestas llenas.

Mr 6:44 Y los que comieron de los panes eran cinco mil hombres.

Mr 6:45 En seguida hizo a Sus discípulos entrar en la barca e ir delante a la otra orilla, hacia Betsaida, mientras Él despedía a la multitud.

Mr 6:46 Y después de despedirse de ellos, se fue al monte a orar;

Mr 6:47 y cuando llegó la noche, la barca estaba en medio del mar, y Él solo en tierra.

Mr 6:48 Y viendo que ellos estaban turbados mientras remaban, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería pasarles de largo.

Mr 6:49 Pero ellos al verle andando sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron;

Mr 6:50 porque todos le vieron, y se asustaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo, soy Yo, no temáis!

Mr 6:51 Y subió a ellos en la barca, y el viento cesó; y se quedaron atónitos en extremo,

Mr 6:52 pues no habían entendido lo de los panes, sino que estaban endurecidos sus corazones.

Mr 6:53 Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret, y atracaron.

Mr 6:54 Al salir ellos de la barca, en seguida la gente le reconoció.

Mr 6:55 Y recorriendo toda la tierra de alrededor, comenzaron a traer a los enfermos en camillas, a donde oían que estaba.

Mr 6:56 Y dondequiera que entraba, en aldeas, ciudades o campos, ponían en las plazas a los que estaban enfermos, y le rogaban que les dejase tocar siquiera los flecos de Su manto; y todos los que le tocaban quedaban sanos.

MARCOS 5 MARCOS 7

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MARCOS 7 Versión Recobro

MARCOS 7



Mr 7:1 Se juntaron a Jesús los fariseos y algunos de los escribas, después de haber venido de Jerusalén

Mr 7:2 y de haber visto que algunos de los discípulos de Jesús comían pan con manos profanas, esto es, no lavadas.

Mr 7:3 (Porque los fariseos y todos los judíos, no comen a menos que se laven las manos cuidadosamente, aferrados a la tradición de los ancianos.

Mr 7:4 Y volviendo de la plaza, no comen a menos que se laven. Y hay muchas otras cosas que han recibido para que guardasen, como los lavamientos de copas, jarros, y vajillas de cobre).

Mr 7:5 Y le preguntaron los fariseos y los escribas: ¿Por qué Tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos profanas?

Mr 7:6 Él les dijo: Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de Mí.

Mr 7:7 Pues en vano me rinden culto, enseñando mandamientos de hombres como enseñanzas”.

Mr 7:8 Dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres.

Mr 7:9 Les decía también: Qué bien dejáis a un lado el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición.

Mr 7:10 Porque Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre”; y: “Quien hable mal del padre o de la madre, que muera”.

Mr 7:11 Pero vosotros decís: Si un hombre dice a su padre o a su madre: Ya es corbán (es decir, ofrenda a Dios) todo lo mío con que hubieras sido beneficiado,

Mr 7:12 que no haga más por su padre o por su madre,

Mr 7:13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y hacéis muchas cosas semejantes a éstas.

Mr 7:14 Y de nuevo llamando a a la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended:

Mr 7:15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él es lo que contamina al hombre.

Mr 7:16 Si alguno tiene oídos para oír, oiga.

Mr 7:17 Cuando entró en una casa, apartándose de la multitud, le preguntaron Sus discípulos sobre la parábola.

Mr 7:18 Él les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo que de fuera entra en el hombre, no le puede contaminar,

Mr 7:19 porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Al decir esto, hacía limpios todos los alimentos.

Mr 7:20 Y decía: Lo que del hombre sale, eso contamina al hombre.

Mr 7:21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, proceden los malos pensamientos, las fornicaciones, los hurtos, los homicidios,

Mr 7:22 los adulterios, las codicias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la blasfemia, la soberbia, la insensatez.

Mr 7:23 Todas estas maldades de dentro proceden, y contaminan al hombre.

Mr 7:24 Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón; y entrando en una casa, no quería que nadie lo supiese, pero no pudo pasar inadvertido,

Mr 7:25 sino que una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, oyó de Él y vino en seguida y se postró a Sus pies.

Mr 7:26 La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio.

Mr 7:27 Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.

Mr 7:28 Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos.

Mr 7:29 Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija.

Mr 7:30 Y ella se fue a su casa, y halló a la niña acostada en la cama, y que el demonio había salido.

Mr 7:31 Volviendo a salir de la región de Tiro, vino por Sidón al mar de Galilea, pasando por la región de Decápolis.

Mr 7:32 Y le trajeron uno que era sordo y que hablaba con dificultad, y le rogaron que le impusiera la mano.

Mr 7:33 Y tomándolo aparte de la multitud, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, le tocó la lengua;

Mr 7:34 y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: ¡Efata!, es decir: ¡Sé abierto!

Mr 7:35 Al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba con claridad.

Mr 7:36 Y les mandó que no lo dijesen a nadie; pero cuanto más les mandaba, tanto más lo proclamaban.

Mr 7:37 Y en gran manera se maravillaban, diciendo: Todo lo ha hecho bien; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar.

MARCOS 6 MARCOS 8

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MARCOS 8 Versión Recobro

MARCOS 8



Mr 8:1 En aquellos días, como había otra vez una gran multitud, y no tenían qué comer, Jesús llamó a los discípulos, y les dijo:

Mr 8:2 Tengo compasión de la multitud, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer;

Mr 8:3 y si los despido en ayunas a sus casas, desfallecerán en el camino, y algunos de ellos han venido de lejos.

Mr 8:4 Sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien saciar de pan a éstos, aquí en este lugar despoblado?

Mr 8:5 Él les preguntó: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: Siete.

Mr 8:6 Entonces mandó a la multitud que se recostase en tierra; y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, los partió, y dio a Sus discípulos para que los pusiesen delante; y los pusieron delante de la multitud.

Mr 8:7 Tenían también unos pocos pescaditos; y los bendijo, y dijo que también los pusiesen delante.

Mr 8:8 Y comieron, y se saciaron; y recogieron de lo que sobró de los pedazos, siete canastas.

Mr 8:9 Eran unos cuatro mil; y los despidió.

Mr 8:10 Y entrando en seguida en la barca con Sus discípulos, vino a la región de Dalmanuta.

Mr 8:11 Vinieron entonces los fariseos y comenzaron a discutir con Él, pidiéndole señal del cielo, tentándole.

Mr 8:12 Y gimiendo profundamente en Su espíritu, dijo: ¿Por qué busca señal esta generación? De cierto os digo que no se dará señal a esta generación.

Mr 8:13 Y dejándolos, volvió a entrar en una barca, y se fue a la otra orilla.

Mr 8:14 Se habían olvidado de traer pan, y no tenían sino un pan consigo en la barca.

Mr 8:15 Y Él les mandó, diciendo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes.

Mr 8:16 Y discutían unos con otros, diciendo: Es porque no tenemos pan.

Mr 8:17 Y conociéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué discutís por no tener pan? ¿Todavía no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis endurecido vuestro corazón?

Mr 8:18 Teniendo ojos ¿no veis? Y teniendo oídos ¿no oís? ¿Y no recordáis?

Mr 8:19 Cuando partí los cinco panes para los cinco mil, ¿cuántas cestas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Doce.

Mr 8:20 Y cuando partí los siete panes para los cuatro mil, ¿cuántas canastas llenas de los pedazos recogisteis? Y ellos dijeron: Siete.

Mr 8:21 Y les dijo: ¿Todavía no entendéis?

Mr 8:22 Vinieron luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase.

Mr 8:23 Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le impuso las manos, y le preguntó: ¿Ves algo?

Mr 8:24 Levantando los ojos dijo: Veo hombres; como árboles los veo que andan.

Mr 8:25 Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y el hombre miró fijamente; y fue restaurado, y comenzó a ver todas las cosas con claridad.

Mr 8:26 Y lo envió a su casa, diciendo: Ni siquiera entres en la aldea.

Mr 8:27 Salieron Jesús y Sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó a Sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy Yo?

Mr 8:28 Ellos respondieron, diciendo: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas.

Mr 8:29 Entonces Él les preguntó: Pero vosotros, ¿quién decís que soy? Respondiendo Pedro, le dijo: ¡Tú eres el Cristo!

Mr 8:30 Y Él les mandó que a nadie hablaran de Él.

Mr 8:31 Y comenzó a enseñarles que le era necesario al Hijo del Hombre padecer muchas cosas, y ser rechazado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y resucitar después de tres días.

Mr 8:32 Esto les decía claramente. Entonces Pedro le tomó aparte y comenzó a reprenderle.

Mr 8:33 Pero Él, volviéndose y mirando a Sus discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: ¡Quítate de delante de Mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

Mr 8:34 Y llamando a la multitud y a Sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

Mr 8:35 Porque el que quiera salvar la vida de su alma, la perderá; y el que la pierda por causa de Mí y del evangelio, la salvará.

Mr 8:36 Porque ¿qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo, y perder la vida de su alma?

Mr 8:37 Pues, ¿qué podría dar el hombre a cambio de la vida de su alma?

Mr 8:38 Porque el que se avergüence de Mí y de Mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de Su Padre con los santos ángeles.

MARCOS 7 MARCOS 9

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MARCOS 9 Versión Recobro

MARCOS 9



Mr 9:1 También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder.

Mr 9:2 Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó aparte solos a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos.

Mr 9:3 Y Sus vestidos se volvieron relucientes, muy blancos, como ningún batanero en la tierra los podría emblanquecer.

Mr 9:4 Y se les apareció Elías con Moisés, y hablaban con Jesús.

Mr 9:5 Entonces Pedro dijo a Jesús: Rabí, bueno es que nosotros estemos aquí; hagamos tres tiendas, una para Ti, otra para Moisés, y otra para Elías.

Mr 9:6 Pues no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor.

Mr 9:7 Entonces apareció una nube que los cubrió, y vino de la nube una voz: Éste es Mi Hijo, el Amado; a Él oíd.

Mr 9:8 Y de pronto, al mirar alrededor, no vieron más a nadie consigo, sino a Jesús solo.

Mr 9:9 Y mientras descendían del monte, les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto, sino cuando el Hijo del Hombre resucitase de los muertos.

Mr 9:10 Y guardaron la palabra, discutiendo entre sí qué sería aquello de resucitar de los muertos.

Mr 9:11 Y le preguntaron, diciendo: ¿Por qué dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?

Mr 9:12 Él les dijo: Elías a la verdad viene primero y restaura todas las cosas; ¿y cómo está escrito del Hijo del Hombre, que ha de padecer muchas cosas y ser tenido en nada?

Mr 9:13 Pero os digo que Elías a la verdad vino, y le hicieron lo que quisieron, como está escrito de él.

Mr 9:14 Cuando llegaron a donde estaban los discípulos, vieron una gran multitud alrededor de ellos y a unos escribas disputando con ellos.

Mr 9:15 Y en seguida toda la multitud, viéndole, se asombró, y corriendo a Él, le saludaron.

Mr 9:16 Él les preguntó: ¿Qué disputáis con ellos?

Mr 9:17 Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje a Ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo;

Mr 9:18 y dondequiera que se apodera de él, le tira al suelo; y echa espumarajos, y cruje los dientes; y se está consumiendo; y dije a Tus discípulos que lo echasen fuera, y no pudieron.

Mr 9:19 Y respondiendo Él, les dijo: ¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo.

Mr 9:20 Y se lo trajeron; y cuando el espíritu vio a Jesús, al instante sacudió con gran violencia al muchacho, quien cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.

Mr 9:21 Jesús preguntó al padre: ¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Y él dijo: Desde niño.

Mr 9:22 Y muchas veces le ha echado en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten compasión de nosotros, y ayúdanos.

Mr 9:23 Jesús le dijo: En cuanto a eso de: Si puedes, todo es posible para el que cree.

Mr 9:24 E inmediatamente el padre del muchacho clamó diciendo: ¡Creo, ayuda mi incredulidad!

Mr 9:25 Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, Yo te mando, sal de él, y no entres más en él.

Mr 9:26 Entonces el espíritu, gritando a gran voz y sacudiéndole con muchas convulsiones, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían que había muerto.

Mr 9:27 Pero Jesús, tomándole de la mano, le levantó; y él se puso en pie.

Mr 9:28 Cuando Jesús entró en casa, Sus discípulos le preguntaron en privado: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?

Mr 9:29 Y les dijo: Este género por ningún medio puede salir, sino por la oración.

Mr 9:30 Y saliendo de allí, atravesaron Galilea; y no quería que nadie lo supiese,

Mr 9:31 porque enseñaba a Sus discípulos. Y les decía: El Hijo del Hombre es entregado en manos de hombres, y le matarán; y después de muerto, resucitará al tercer día.

Mr 9:32 Pero ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle.

Mr 9:33 Y llegaron a Capernaum; y estando en la casa, les preguntó: ¿Qué discutíais en el camino?

Mr 9:34 Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién era mayor.

Mr 9:35 Entonces Él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos.

Mr 9:36 Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en Sus brazos, les dijo:

Mr 9:37 Cualquiera que reciba a un niño como éste a causa de Mi nombre, me recibe a Mí; y el que a Mí me recibe, no me recibe a Mí sino a Aquel que me envió.

Mr 9:38 Juan le dijo: Maestro, vimos a uno que en Tu nombre echaba fuera demonios, y se lo prohibimos, porque no nos seguía.

Mr 9:39 Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga obra poderosa en Mi nombre, que pueda luego hablar mal de Mí.

Mr 9:40 Porque el que no está contra nosotros, por nosotros está.

Mr 9:41 Porque cualquiera que os dé a beber un vaso de agua por causa de Mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que de ninguna manera perderá su recompensa.

Mr 9:42 Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en Mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar.

Mr 9:43 Si tu mano te es causa de tropiezo, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir a la Gehena, al fuego inextinguible.

Mr 9:44 Véase la nota 44.

Mr 9:45 Y si tu pie te es causa de tropiezo, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en la Gehena.

Mr 9:46 Véase la nota 46.

Mr 9:47 Y si tu ojo te es causa de tropiezo, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar en el reino de Dios con un solo ojo, que teniendo dos ojos ser echado en la Gehena,

Mr 9:48 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego no se apaga.

Mr 9:49 Porque todos serán salados con fuego.

Mr 9:50 Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos, y tened paz los unos con los otros.

MARCOS 8 MARCOS 10

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Lucas Versión Recobro

EL EVANGELIO DE LUCAS



LUCAS 1



Lc 1:1 Ya que muchos han emprendido el trabajo de componer un relato de las cosas que se han cumplido cabalmente entre nosotros,

Lc 1:2 tal como nos las transmitieron los que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra,

Lc 1:3 me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas ordenadamente, excelentísimo Teófilo,

Lc 1:4 para que conozcas bien la certeza de las cosas en las cuales has sido instruido.

Lc 1:5 Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías; su mujer era de las hijas de Aarón, y se llamaba Elisabet.

Lc 1:6 Ambos eran justos delante de Dios, pues andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.

Lc 1:7 Y no tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran de edad avanzada.

Lc 1:8 Aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios según el orden de su turno,

Lc 1:9 conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó en suerte entrar en el templo del Señor a quemar incienso.

Lc 1:10 Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando a la hora de quemar el incienso.

Lc 1:11 Y se le apareció un ángel del Señor puesto en pie a la derecha del altar del incienso.

Lc 1:12 Y se turbó Zacarías al verle, y le sobrecogió temor.

Lc 1:13 Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas, porque tu petición ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.

Lc 1:14 Y tendrás gozo y júbilo, y muchos se regocijarán de su nacimiento;

Lc 1:15 porque será grande ante el Señor. No beberá jamás ni vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre.

Lc 1:16 Y hará que muchos de los hijos de Israel se vuelvan al Señor Dios de ellos.

Lc 1:17 E irá delante de Él en el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y los desobedientes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

Lc 1:18 Dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.

Lc 1:19 Respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y a anunciarte las buenas nuevas de estas cosas.

Lc 1:20 He aquí, te quedarás mudo y no podrás hablar, hasta el día en que sucedan estas cosas, por cuanto no creíste mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo.

Lc 1:21 Y el pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él se demorase en el templo.

Lc 1:22 Pero cuando salió, no les podía hablar; y comprendieron que había visto visión en el templo. Él les hacía señas, y permaneció mudo.

Lc 1:23 Y cumplidos los días de su servicio sacerdotal, se fue a su casa.

Lc 1:24 Después de aquellos días concibió su mujer Elisabet, y se recluyó en casa por cinco meses, diciendo:

Lc 1:25 Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que me miró para quitar mi oprobio entre los hombres.

Lc 1:26 Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado de parte de Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

Lc 1:27 a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.

Lc 1:28 Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Regocíjate, pues se te ha concedido gracia! El Señor está contigo.

Lc 1:29 A estas palabras ella se turbó profundamente, y pensaba qué salutación sería ésta.

Lc 1:30 Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Lc 1:31 Y he aquí, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás Su nombre Jesús.

Lc 1:32 Éste será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David Su padre;

Lc 1:33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y Su reino no tendrá fin.

Lc 1:34 Pero María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.

Lc 1:35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso también lo santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios.

Lc 1:36 Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y éste es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;

Lc 1:37 porque ninguna palabra será imposible para Dios.

Lc 1:38 Y María dijo: He aquí la esclava del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de ella.

Lc 1:39 En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la región montañosa, a una ciudad de Judá;

Lc 1:40 y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet.

Lc 1:41 Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,

Lc 1:42 y alzó la voz en una gran exclamación, y dijo: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

Lc 1:43 ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?

Lc 1:44 Porque, he aquí, cuando llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura dio saltos de júbilo en mi vientre.

Lc 1:45 Y bienaventurada la que creyó, porque tendrá cumplimiento lo que le fue dicho de parte del Señor.

Lc 1:46 Entonces María dijo: Mi alma magnifica al Señor;

Lc 1:47 y mi espíritu ha exultado en Dios mi Salvador.

Lc 1:48 Porque ha mirado la bajeza de Su esclava; pues he aquí, desde ahora me tendrán por bienaventurada todas las generaciones.

Lc 1:49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; santo es Su nombre,

Lc 1:50 y Su misericordia es de generación en generación a los que le temen.

Lc 1:51 Hizo proezas con Su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.

Lc 1:52 Quitó de los tronos a los poderosos, y exaltó a los humildes.

Lc 1:53 A los hambrientos colmó de bienes, y a los ricos despidió vacíos.

Lc 1:54 Socorrió a Israel Su siervo, acordándose de la misericordia,

Lc 1:55 tal como habló a nuestros padres, para con Abraham y su descendencia para siempre.

Lc 1:56 Y se quedó María con ella como tres meses; después se volvió a su casa.

Lc 1:57 A Elisabet se le cumplió el tiempo de su alumbramiento y dio a luz un hijo.

Lc 1:58 Y oyeron sus vecinos y parientes que el Señor había engrandecido para con ella Su misericordia y se regocijaron con ella.

Lc 1:59 Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño; y querían llamarle con el nombre de su padre, Zacarías;

Lc 1:60 pero respondiendo su madre, dijo: No, sino que se llamará Juan.

Lc 1:61 Le dijeron: No hay nadie en tu parentela que se llame con ese nombre.

Lc 1:62 Entonces preguntaron por señas a su padre, cómo quería que se llamase.

Lc 1:63 Y pidiendo una tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.

Lc 1:64 Al momento fue abierta su boca y suelta su lengua, y comenzó a hablar bendiciendo a Dios.

Lc 1:65 Y vino temor sobre todos los que vivían alrededor de ellos; y en toda la región montañosa de Judea se divulgaron todas estas cosas.

Lc 1:66 Y todos los que las oían las guardaban en su corazón, diciendo: ¿Qué, pues, llegará a ser este niño? Pues, a la verdad, la mano del Señor estaba con él.

Lc 1:67 Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo:

Lc 1:68 Bendito el Señor Dios de Israel, porque ha visitado a Su pueblo y ha efectuado su redención,

Lc 1:69 y nos levantó un cuerno de salvación en la casa de David Su siervo,

Lc 1:70 tal como habló por boca de Sus santos profetas desde antiguo:

Lc 1:71 salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecen,

Lc 1:72 para hacer misericordia con nuestros padres y acordarse de Su santo pacto,

Lc 1:73 el juramento que hizo a Abraham nuestro padre,

Lc 1:74 que nos había de conceder que, librados de la mano de nuestros enemigos, sin temor le serviríamos

Lc 1:75 en santidad y en justicia delante de Él, todos nuestros días.

Lc 1:76 Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante del Señor para preparar Sus caminos;

Lc 1:77 para dar conocimiento de salvación a Su pueblo, por el perdón de sus pecados,

Lc 1:78 por la entrañable misericordia de nuestro Dios, en virtud de la cual nos ha de visitar desde lo alto el sol naciente,

Lc 1:79 para dar luz a los asentados en tinieblas y en sombra de muerte; para encaminar nuestros pies por camino de paz.

Lc 1:80 Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu; y estuvo en el desierto hasta el día de su presentación a Israel.

MARCOS 16 LUCAS 2

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LUCAS 10 Versión Recobro

LUCAS 10



Lc 10:1 Después de estas cosas, designó el Señor a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de Él a toda ciudad y lugar adonde Él estaba por ir.

Lc 10:2 Y les decía: La mies a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que lance obreros a Su mies.

Lc 10:3 Id; he aquí Yo os envío como a corderos en medio de lobos.

Lc 10:4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y a nadie saludéis por el camino.

Lc 10:5 En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: Paz sea a esta casa.

Lc 10:6 Y si hay allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre aquélla; y si no, se volverá a vosotros.

Lc 10:7 Y quedaos en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa.

Lc 10:8 En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante;

Lc 10:9 y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios.

Lc 10:10 Mas en cualquier ciudad donde entréis, y no os reciban, saliendo por sus calles, decid:

Lc 10:11 Aun el polvo de vuestra ciudad, que se ha pegado a nuestros pies, lo sacudimos contra vosotros. Pero esto sabed, que el reino de Dios se ha acercado.

Lc 10:12 Y os digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma, que para aquella ciudad.

Lc 10:13 ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho las obras poderosas que se han hecho en vosotras, ya hace tiempo que sentadas en cilicio y ceniza, se habrían arrepentido.

Lc 10:14 Pero, en el juicio será más tolerable el castigo para Tiro y Sidón, que para vosotras.

Lc 10:15 Y tú, Capernaum, que hasta los cielos eres elevada, hasta el Hades serás abatida.

Lc 10:16 El que a vosotros oye, a Mí me oye; y el que a vosotros desecha, a Mí me desecha; y el que me desecha a Mí, desecha al que me envió.

Lc 10:17 Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en Tu nombre.

Lc 10:18 Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.

Lc 10:19 He aquí os doy autoridad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre todo poder del enemigo, y nada os dañará.

Lc 10:20 Sin embargo, no os regocijéis de esto, que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.

Lc 10:21 En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu Santo, y dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.

Lc 10:22 Todas las cosas me fueron entregadas por Mi Padre; y nadie sabe quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

Lc 10:23 Y volviéndose a los discípulos, les dijo en privado: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis;

Lc 10:24 porque os digo que muchos profetas y reyes desearon percibir lo que vosotros veis, y no lo percibieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.

Lc 10:25 Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y le puso a prueba, diciendo: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?

Lc 10:26 Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?

Lc 10:27 Aquél, respondiendo, dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo”.

Lc 10:28 Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y tendrás vida.

Lc 10:29 Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?

Lc 10:30 Tomando Jesús la palabra, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.

Lc 10:31 Coincidió que descendía un sacerdote por aquel camino, y viéndole, dio un rodeo y pasó de largo.

Lc 10:32 Asimismo un levita, llegando a aquel lugar, y viéndole, dio un rodeo y pasó de largo.

Lc 10:33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a compasión;

Lc 10:34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su propia cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él.

Lc 10:35 Y al día siguiente, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.

Lc 10:36 ¿Quién, pues, de estos tres te parece que se hizo el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?

Lc 10:37 Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.

Lc 10:38 Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa.

Lc 10:39 Ésta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies del Señor, escuchaba Su palabra.

Lc 10:40 Pero Marta era llevada de acá para allá con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que también haga su parte.

Lc 10:41 Respondiendo el Señor, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas,

Lc 10:42 pero sólo una cosa es necesaria. María, pues, ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.

LUCAS 9 LUCAS 11

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LUCAS 11 Versión Recobro

LUCAS 11



Lc 11:1 Aconteció que estaba Jesús en un lugar orando, y cuando terminó, uno de Sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.

Lc 11:2 Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea Tu nombre. Venga Tu reino.

Lc 11:3 Danos cada día nuestro pan cotidiano.

Lc 11:4 Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos dejes caer en tentación.

Lc 11:5 Les dijo también: ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes,

Lc 11:6 porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante;

Lc 11:7 y aquél, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos?

Lc 11:8 Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su descarada insistencia se levantará y le dará lo que necesite.

Lc 11:9 Y Yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Lc 11:10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

Lc 11:11 ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente?

Lc 11:12 ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?

Lc 11:13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

Lc 11:14 Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteció que salido el demonio, el mudo habló; y las multitudes se maravillaron.

Lc 11:15 Pero algunos de ellos decían: Por Beelzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios.

Lc 11:16 Otros, para tentarle, le pedían señal del cielo.

Lc 11:17 Mas Él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una casa dividida contra sí misma, cae.

Lc 11:18 Y si también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo quedará en pie su reino? Porque decís que por Beelzebú echo Yo fuera los demonios.

Lc 11:19 Pero si Yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿vuestros hijos por quién los echan? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.

Lc 11:20 Mas si por el dedo de Dios echo Yo fuera los demonios, entonces el reino de Dios ha llegado a vosotros.

Lc 11:21 Cuando el hombre fuerte, bien armado, guarda su hacienda, en paz está lo que posee.

Lc 11:22 Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín.

Lc 11:23 El que no es conmigo, contra Mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.

Lc 11:24 Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándolo, dice: Volveré a mi casa de donde salí.

Lc 11:25 Y cuando llega, la halla barrida y adornada.

Lc 11:26 Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él; y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero.

Lc 11:27 Mientras Él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste.

Lc 11:28 Y Él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.

Lc 11:29 Y apiñándose las multitudes, comenzó a decir: Esta generación es una generación malvada; busca señal, y señal no le será dada, sino la señal de Jonás.

Lc 11:30 Porque así como Jonás vino a ser señal a los ninivitas, también lo será el Hijo del Hombre a esta generación.

Lc 11:31 La reina del sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.

Lc 11:32 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron, y he aquí más que Jonás en este lugar.

Lc 11:33 Nadie, cuando enciende una lámpara, la pone en un sótano, ni debajo del almud, sino en el candelero, para que los que entran vean la luz.

Lc 11:34 La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es sencillo, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas.

Lc 11:35 Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas.

Lc 11:36 Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.

Lc 11:37 Mientras hablaba, le invitó un fariseo a que comiese con él; y entrando Jesús en la casa, se reclinó a la mesa.

Lc 11:38 El fariseo, cuando lo vio, se extrañó de que no se hubiese lavado primero antes de la comida.

Lc 11:39 Pero el Señor le dijo: Ahora bien, vosotros los fariseos limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de rapiña y de maldad.

Lc 11:40 Necios, ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de adentro?

Lc 11:41 Pero dad limosna de lo que está dentro, y he aquí todo os será limpio.

Lc 11:42 Mas ¡ay de vosotros, fariseos! porque diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor a Dios. Esto os era necesario hacer, sin pasar por alto aquello.

Lc 11:43 ¡Ay de vosotros, fariseos! porque amáis el primer asiento en las sinagogas, y los saludos en las plazas.

Lc 11:44 ¡Ay de vosotros! porque sois como sepulcros que no se ven, y los hombres que andan encima no lo saben.

Lc 11:45 Respondiendo uno de los intérpretes de la ley, le dijo: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas a nosotros.

Lc 11:46 Y Él dijo: ¡Ay de vosotros también, intérpretes de la ley! porque cargáis a los hombres con cargas difíciles de llevar, pero vosotros no tocáis las cargas ni con un dedo.

Lc 11:47 ¡Ay de vosotros! porque edificáis los sepulcros de los profetas a quienes mataron vuestros padres.

Lc 11:48 De modo que sois testigos de los hechos de vuestros padres y los aprobáis; porque ellos los mataron, y vosotros edificáis sus sepulcros.

Lc 11:49 Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles; y de ellos, a unos matarán y perseguirán,

Lc 11:50 para que se demande de esta generación la sangre de todos los profetas que se ha derramado desde la fundación del mundo,

Lc 11:51 desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que murió entre el altar y el templo; sí, os digo que será demandada de esta generación.

Lc 11:52 ¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave del conocimiento; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis.

Lc 11:53 Y cuando salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a mostrarse hostiles en gran manera, y a provocarle a que hablase de muchas cosas,

Lc 11:54 acechándole, y procurando cazar alguna palabra de Su boca.

LUCAS 10 LUCAS 12

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LUCAS 12 Versión Recobro

LUCAS 12



Lc 12:1 Entretanto, habiéndose juntado por millares la multitud, de modo que unos a otros se pisoteaban, comenzó a decir a Sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.

Lc 12:2 Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse.

Lc 12:3 Por tanto, lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas.

Lc 12:4 Mas os digo, amigos Míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después no tienen ya más que hacer.

Lc 12:5 Pero os mostraré a quién debéis temer: Temed a Aquel que después de haber matado, tiene autoridad para echar en la Gehena; sí, os digo, a Él temed.

Lc 12:6 ¿No se venden cinco pajarillos por dos asariones? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.

Lc 12:7 Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos.

Lc 12:8 Os digo además: Todo aquel que se confiese en Mí delante de los hombres, también el Hijo del Hombre se confesará en él delante de los ángeles de Dios;

Lc 12:9 mas el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.

Lc 12:10 A todo aquel que diga alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no le será perdonado.

Lc 12:11 Cuando os traigan ante las sinagogas, los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir;

Lc 12:12 porque el Espíritu Santo os enseñará en aquella hora lo que se debe decir.

Lc 12:13 Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia.

Lc 12:14 Mas Él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?

Lc 12:15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda codicia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de sus bienes.

Lc 12:16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho.

Lc 12:17 Y él cavilaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo donde guardar mi cosecha?

Lc 12:18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí juntaré todo mi trigo y mis bienes;

Lc 12:19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.

Lc 12:20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche te reclaman el alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?

Lc 12:21 Así es el que atesora para sí, y no es rico para con Dios.

Lc 12:22 Dijo luego a Sus discípulos: Por tanto os digo: No os inquietéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis.

Lc 12:23 Porque la vida es más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido.

Lc 12:24 Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que las aves!

Lc 12:25 ¿Y quién de vosotros podrá, con preocuparse, añadir un codo a su estatura?

Lc 12:26 Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os inquietáis por lo demás?

Lc 12:27 Considerad los lirios, cómo crecen; no se afanan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos.

Lc 12:28 Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe!

Lc 12:29 Vosotros, pues, no busquéis lo que habéis de comer, ni lo que habéis de beber, ni os inquietéis.

Lc 12:30 Porque todas estas cosas buscan con afán las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas.

Lc 12:31 Buscad, más bien, Su reino, y estas cosas os serán añadidas.

Lc 12:32 No temáis, pequeño rebaño, porque vuestro Padre se ha complacido en daros el reino.

Lc 12:33 Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no se acerca, ni polilla destruye.

Lc 12:34 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Lc 12:35 Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas;

Lc 12:36 y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida.

Lc 12:37 Bienaventurados aquellos esclavos a los cuales el señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se reclinen a la mesa, y vendrá a servirles.

Lc 12:38 Y si viene a la segunda vigilia, o si a la tercera vigilia, si los halla así, bienaventurados son aquellos esclavos.

Lc 12:39 Pero sabed esto, que si supiese el dueño de casa a qué hora el ladrón había de venir, no permitiría que se metiera en su casa.

Lc 12:40 Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá.

Lc 12:41 Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos?

Lc 12:42 Y dijo el Señor: ¿Quién es, pues, el mayordomo fiel y prudente al cual el señor pondrá sobre su servidumbre, para que a tiempo les dé su ración?

Lc 12:43 Bienaventurado aquel esclavo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.

Lc 12:44 En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes.

Lc 12:45 Mas si aquel esclavo dice en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comienza a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse,

Lc 12:46 vendrá el señor de aquel esclavo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le separará, y pondrá su parte con los incrédulos.

Lc 12:47 Aquel esclavo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes.

Lc 12:48 Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco. A todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.

Lc 12:49 Fuego he venido a echar sobre la tierra; y ¡cómo quisiera que ya estuviera encendido!

Lc 12:50 De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!

Lc 12:51 ¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo: No, sino más bien división.

Lc 12:52 Porque de aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos, y dos contra tres.

Lc 12:53 Estarán divididos el padre contra el hijo, y el hijo contra el padre; la madre contra la hija, y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra.

Lc 12:54 Decía también a las multitudes: Cuando veis una nube que sale del poniente, inmediatamente decís que viene un aguacero; y así sucede.

Lc 12:55 Y cuando sopla el viento del sur, decís: Hará calor abrasador; y lo hace.

Lc 12:56 ¡Hipócritas! Sabéis discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿y cómo es que no sabéis discernir este tiempo?

Lc 12:57 ¿Y por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?

Lc 12:58 Cuando, pues, vayas al magistrado con tu adversario, haz esfuerzos en el camino por librarte de él, no sea que te arrastre al juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te eche en la cárcel.

Lc 12:59 Te digo: De ningún modo saldrás de allí, hasta que hayas pagado aun el último leptón.

LUCAS 11 LUCAS 13

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LUCAS 13 Versión Recobro

LUCAS 13



Lc 13:1 Ahora bien, en este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios de ellos.

Lc 13:2 Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores que todos los galileos?

Lc 13:3 Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

Lc 13:4 O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más deudores que todos los hombres que habitaban en Jerusalén?

Lc 13:5 Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

Lc 13:6 Y dijo esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló.

Lc 13:7 Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; por tanto, córtala. ¿Para qué inutiliza también la tierra?

Lc 13:8 Pero él respondió y dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone.

Lc 13:9 Y si da fruto, bien; y si no, la cortarás.

Lc 13:10 Enseñaba Jesús en una de las sinagogas en el día de Sábado;

Lc 13:11 y he aquí, había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar.

Lc 13:12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.

Lc 13:13 Y le impuso las manos; y ella se enderezó al instante, y se puso a glorificar a Dios.

Lc 13:14 Pero el principal de la sinagoga, indignado porque Jesús hubiese sanado en el día de Sábado, dijo a la multitud: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en el día de Sábado.

Lc 13:15 Entonces el Señor le respondió y dijo: ¡Hipócritas! ¿No desata cada uno de vosotros en el día de Sábado su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber?

Lc 13:16 Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de Sábado?

Lc 13:17 Al decir Él estas cosas, se avergonzaban todos los que se le oponían; pero toda la multitud se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por Él.

Lc 13:18 Decía, pues: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y con qué lo compararé?

Lc 13:19 Es semejante a un grano de mostaza, que un hombre tomó y echó en su huerto; y creció, y se hizo árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.

Lc 13:20 Y volvió a decir: ¿A qué compararé el reino de Dios?

Lc 13:21 Es semejante a la levadura, que una mujer tomó y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado.

Lc 13:22 Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén.

Lc 13:23 Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan?

Lc 13:24 Y Él les dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

Lc 13:25 Después que el Dueño de casa se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, ábrenos, Él respondiendo os dirá: No os conozco, ni sé de dónde sois.

Lc 13:26 Entonces comenzaréis a decir: Delante de Ti hemos comido y bebido, y en nuestras calles enseñaste.

Lc 13:27 Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de Mí todos vosotros, hacedores de injusticia.

Lc 13:28 Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y a vosotros os echen fuera.

Lc 13:29 Vendrán del oriente y del occidente, del norte y del sur, y se reclinarán a la mesa en el reino de Dios.

Lc 13:30 Y he aquí, hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros.

Lc 13:31 Aquel mismo día llegaron unos fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar.

Lc 13:32 Y les dijo: Id, y decid a ese zorro: He aquí, echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día soy perfeccionado.

Lc 13:33 Sin embargo, es necesario que hoy y mañana y pasado mañana siga Mi camino; porque es inadmisible que un profeta muera fuera de Jerusalén.

Lc 13:34 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste!

Lc 13:35 He aquí, vuestra casa se os deja; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo en que digáis: ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!

LUCAS 12 LUCAS 14

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LUCAS 14 Versión Recobro

LUCAS 14



Lc 14:1 Aconteció un Sábado, que habiendo entrado para comer pan en casa de uno de los gobernantes de entre los fariseos, éstos le acechaban.

Lc 14:2 Y he aquí estaba delante de Él un hombre hidrópico.

Lc 14:3 Entonces Jesús habló a los intérpretes de la ley y a los fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en el Sábado o no?

Lc 14:4 Mas ellos callaron. Y Él, tomándole, le sanó, y le despidió.

Lc 14:5 Y a ellos les dijo: ¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sea en día de Sábado?

Lc 14:6 Y no le podían replicar a estas cosas.

Lc 14:7 Observando cómo escogían los puestos de honor, refirió a los convidados una parábola, diciéndoles:

Lc 14:8 Cuando seas convidado por alguno a bodas, no te pongas en el puesto de honor, no sea que otro más honorable que tú esté convidado por él,

Lc 14:9 y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: Da el lugar a éste; y entonces comiences con vergüenza a ocupar el último lugar.

Lc 14:10 Mas cuando seas convidado, ve y ponte en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás gloria delante de todos los que se reclinan contigo a la mesa.

Lc 14:11 Porque todo el que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido.

Lc 14:12 Dijo también al que le había convidado: Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado.

Lc 14:13 Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos;

Lc 14:14 y serás bienaventurado; porque ellos no tienen con qué recompensarte, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.

Lc 14:15 Oyendo esto uno de los que estaban reclinados a la mesa con Él, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios.

Lc 14:16 Entonces Jesús le dijo: Cierto hombre preparaba una gran cena, y convidó a muchos.

Lc 14:17 Y a la hora de la cena envió a su esclavo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.

Lc 14:18 Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado un campo, y necesito ir a verlo; te ruego que me excuses.

Lc 14:19 Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses.

Lc 14:20 Y otro dijo: He tomado mujer, y por tanto no puedo ir.

Lc 14:21 Vuelto el esclavo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el amo de casa, dijo a su esclavo: Ve pronto por las calles y las callejas de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los ciegos y los cojos.

Lc 14:22 Y dijo el esclavo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar.

Lc 14:23 Dijo el señor al esclavo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.

Lc 14:24 Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.

Lc 14:25 Grandes multitudes iban con Él; y volviéndose, les dijo:

Lc 14:26 Si alguno viene a Mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun la vida de su alma, no puede ser Mi discípulo.

Lc 14:27 Y el que no lleva su cruz y viene en pos de Mí, no puede ser Mi discípulo.

Lc 14:28 Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?

Lc 14:29 No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a burlarse de él,

Lc 14:30 diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.

Lc 14:31 ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?

Lc 14:32 Si no, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz.

Lc 14:33 Así, pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser Mi discípulo.

Lc 14:34 Buena es la sal; mas si la sal pierde su sabor, ¿cómo podrá recobrar su sabor?

Lc 14:35 Ni para la tierra ni para el estercolero es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír, oiga.

LUCAS 13 LUCAS 15

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LUCAS 15 Versión Recobro

LUCAS 15



Lc 15:1 Se acercaban a Jesús todos los recaudadores de impuestos y pecadores para oírle,

Lc 15:2 y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos, diciendo: Éste a los pecadores acoge, y con ellos come.

Lc 15:3 Entonces Él les refirió esta parábola, diciendo:

Lc 15:4 ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?

Lc 15:5 Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso;

Lc 15:6 y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.

Lc 15:7 Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

Lc 15:8 ¿O qué mujer que tiene diez monedas de plata, si pierde una moneda, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca cuidadosamente hasta encontrarla?

Lc 15:9 Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la moneda de plata que había perdido.

Lc 15:10 Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

Lc 15:11 También dijo: Un hombre tenía dos hijos;

Lc 15:12 y el menor de ellos dijo al padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde; y les repartió su sustento.

Lc 15:13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue de viaje a una provincia apartada; y allí desperdició su hacienda viviendo disolutamente.

Lc 15:14 Y cuando lo hubo gastado todo, vino una gran hambre por toda aquella provincia, y comenzó a padecer necesidad.

Lc 15:15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a sus campos para que apacentase cerdos.

Lc 15:16 Y ansiaba llenarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.

Lc 15:17 Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!

Lc 15:18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y ante ti.

Lc 15:19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.

Lc 15:20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a compasión, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó afectuosamente.

Lc 15:21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y ante ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.

Lc 15:22 Pero el padre dijo a sus esclavos: Sacad pronto el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y sandalias en sus pies.

Lc 15:23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y regocijémonos;

Lc 15:24 porque este mi hijo estaba muerto, y ha revivido; se había perdido, y ha sido hallado. Y comenzaron a regocijarse.

Lc 15:25 Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas;

Lc 15:26 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.

Lc 15:27 Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recobrado sano.

Lc 15:28 Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió su padre, e intentó persuadirlo.

Lc 15:29 Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te he servido, sin haber desatendido jamás un mandato tuyo, y nunca me has dado ni un cabrito para regocijarme con mis amigos.

Lc 15:30 Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo.

Lc 15:31 Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.

Lc 15:32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y ha sido hallado.

LUCAS 14 LUCAS 16

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LUCAS 16 Versión Recobro

LUCAS 16



Lc 16:1 Dijo también a los discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado ante él como disipador de sus bienes.

Lc 16:2 Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo.

Lc 16:3 Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré, pues mi amo me quita la mayordomía? Cavar, no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza.

Lc 16:4 Ya sé lo que haré para que cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas.

Lc 16:5 Y llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo?

Lc 16:6 Él dijo: Cien medidas de aceite. Y le dijo: Toma tu cuenta, siéntate pronto, y escribe cincuenta.

Lc 16:7 Después dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Y él dijo: Cien medidas de trigo. Él le dijo: Toma tu cuenta, y escribe ochenta.

Lc 16:8 Y alabó el amo al mayordomo injusto por haber obrado prudentemente; porque los hijos de este siglo son más prudentes en el trato con los de su generación que los hijos de luz.

Lc 16:9 Y Yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas de injusticia, para que cuando éstas falten, os reciban en los tabernáculos eternos.

Lc 16:10 El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.

Lc 16:11 Pues si en las riquezas injustas no habéis sido hallados fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?

Lc 16:12 Y si en lo ajeno no habéis sido hallados fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro?

Lc 16:13 Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se apegará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Lc 16:14 Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran amadores del dinero, y se mofaban de Él.

Lc 16:15 Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.

Lc 16:16 La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces se proclama el reino de Dios como evangelio, y todos entran en él por fuerza.

Lc 16:17 Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que falte una tilde de la ley.

Lc 16:18 Todo el que se divorcia de su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la que está divorciada del marido, adultera.

Lc 16:19 Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.

Lc 16:20 Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas,

Lc 16:21 y ansiaba saciarse de lo que caía de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.

Lc 16:22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.

Lc 16:23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.

Lc 16:24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.

Lc 16:25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste ya tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.

Lc 16:26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá cruzar a nosotros.

Lc 16:27 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre,

Lc 16:28 porque tengo cinco hermanos, para que les dé solemne testimonio, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.

Lc 16:29 Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos.

Lc 16:30 Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno va a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.

Lc 16:31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos.

LUCAS 15 LUCAS 17

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LUCAS 17 Versión Recobro

LUCAS 17



Lc 17:1 Dijo Jesús a Sus discípulos: Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen!

Lc 17:2 Más provechoso le sería que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos.

Lc 17:3 Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale.

Lc 17:4 Y si siete veces al día peca contra ti, y siete veces vuelve a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.

Lc 17:5 Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe.

Lc 17:6 Entonces el Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a esta morera: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería.

Lc 17:7 Pero ¿quién de vosotros, teniendo un esclavo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, le dice: Pasa en seguida y reclínate a la mesa?

Lc 17:8 ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú?

Lc 17:9 ¿Acaso da gracias al esclavo porque hizo lo que se le había mandado?

Lc 17:10 Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Esclavos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.

Lc 17:11 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea.

Lc 17:12 Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos

Lc 17:13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!

Lc 17:14 Cuando Él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.

Lc 17:15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz,

Lc 17:16 y se postró rostro en tierra a Sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.

Lc 17:17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No fueron diez los limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?

Lc 17:18 ¿No se ha hallado quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?

Lc 17:19 Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha sanado.

Lc 17:20 Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá de modo que pueda observarse,

Lc 17:21 ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros.

Lc 17:22 Y dijo a los discípulos: Días vendrán cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis.

Lc 17:23 Y os dirán: Helo allí, o helo aquí. No vayáis, ni corráis detrás.

Lc 17:24 Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en Su día.

Lc 17:25 Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea rechazado por esta generación.

Lc 17:26 Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del Hombre.

Lc 17:27 Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.

Lc 17:28 Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban;

Lc 17:29 mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.

Lc 17:30 Así será el día en que el Hijo del Hombre sea revelado.

Lc 17:31 En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva a las cosas que dejó atrás.

Lc 17:32 Acordaos de la mujer de Lot.

Lc 17:33 El que procure conservar la vida de su alma, la perderá; y el que la pierda, la conservará.

Lc 17:34 Os digo: En aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado.

Lc 17:35 Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada.

Lc 17:36 Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado.

Lc 17:37 Y respondiendo, le dijeron: ¿Dónde, Señor? Él les dijo: Donde esté el cuerpo, allí se juntarán también los buitres.

LUCAS 16 LUCAS 18

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LUCAS 18 Versión Recobro

LUCAS 18



Lc 18:1 También les dijo Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar,

Lc 18:2 diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.

Lc 18:3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.

Lc 18:4 Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre,

Lc 18:5 sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote.

Lc 18:6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dice el juez injusto.

Lc 18:7 ¿Y acaso Dios no hará justicia a Sus escogidos, que claman a Él día y noche aunque los haga esperar?

Lc 18:8 Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?

Lc 18:9 A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola:

Lc 18:10 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro recaudador de impuestos.

Lc 18:11 El fariseo, puesto en pie, oraba esto para sí: Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este recaudador de impuestos;

Lc 18:12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.

Lc 18:13 Mas el recaudador de impuestos, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.

Lc 18:14 Os digo: Éste descendió a su casa justificado en lugar del otro; porque todo el que se enaltece, será humillado, pero el que se humilla será enaltecido.

Lc 18:15 Le traían también los niños para que los tocase; pero al verlo los discípulos, les reprendieron.

Lc 18:16 Mas Jesús, llamándolos, dijo: Dejad a los niños venir a Mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios.

Lc 18:17 De cierto os digo: El que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

Lc 18:18 Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué he de hacer para heredar la vida eterna?

Lc 18:19 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino uno, Dios.

Lc 18:20 Los mandamientos sabes: “No adulteres; no mates; no hurtes; no digas falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre”.

Lc 18:21 Él dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud.

Lc 18:22 Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y repártelo a los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sígueme.

Lc 18:23 Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste, porque era sumamente rico.

Lc 18:24 Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: ¡Cuán difícil les es entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!

Lc 18:25 Porque más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.

Lc 18:26 Y los que oyeron esto dijeron: ¿Quién, pues, podrá ser salvo?

Lc 18:27 Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.

Lc 18:28 Entonces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido.

Lc 18:29 Y Él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o mujer, o hermanos, o padres, o hijos, por el reino de Dios,

Lc 18:30 que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.

Lc 18:31 Tomando aparte a los doce, Jesús les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por medio de los profetas acerca del Hijo del Hombre.

Lc 18:32 Pues será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido.

Lc 18:33 Y después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará.

Lc 18:34 Pero ellos nada comprendieron de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se les decía.

Lc 18:35 Aconteció que acercándose Jesús a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando;

Lc 18:36 y al oír a la multitud que pasaba, preguntó qué era aquello.

Lc 18:37 Y le dijeron que pasaba Jesús nazareno.

Lc 18:38 Entonces dio voces, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!

Lc 18:39 Y los que iban delante le reprendían para que callase; pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!

Lc 18:40 Jesús entonces, deteniéndose, mandó traerle a Su presencia; y cuando llegó, le preguntó:

Lc 18:41 ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que reciba la vista.

Lc 18:42 Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha sanado.

Lc 18:43 Y al instante recibió la vista, y le seguía, glorificando a Dios; y todo el pueblo, cuando vio aquello, dio alabanza a Dios.

LUCAS 17 LUCAS 19

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LUCAS 19 Versión Recobro

LUCAS 19



Lc 19:1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad.

Lc 19:2 Y he aquí había un varón llamado Zaqueo, jefe de los recaudadores de impuestos, y rico.

Lc 19:3 Y procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.

Lc 19:4 Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.

Lc 19:5 Cuando Jesús llegó al lugar, mirando hacia arriba, le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que me quede en tu casa.

Lc 19:6 Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso.

Lc 19:7 Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: Ha entrado a posar con un hombre pecador.

Lc 19:8 Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.

Lc 19:9 Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.

Lc 19:10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Lc 19:11 Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios aparecería inmediatamente.

Lc 19:12 Dijo, pues: Un hombre de noble estirpe se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.

Lc 19:13 Y llamando a diez esclavos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad hasta que yo vuelva.

Lc 19:14 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.

Lc 19:15 Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos esclavos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que habían negociado.

Lc 19:16 Se presentó el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.

Lc 19:17 Él le dijo: Bien hecho, buen esclavo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades.

Lc 19:18 Vino el segundo, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas.

Lc 19:19 Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.

Lc 19:20 Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo;

Lc 19:21 porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo; tomas lo que no depositaste, y siegas lo que no sembraste.

Lc 19:22 Entonces él le dijo: Mal esclavo, por tu propia boca te juzgaré. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no deposité y que siego lo que no sembré;

Lc 19:23 ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?

Lc 19:24 Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.

Lc 19:25 Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.

Lc 19:26 Pues yo os digo que a todo el que tiene, más se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.

Lc 19:27 Pero a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y degolladlos delante de mí.

Lc 19:28 Dicho esto, iba delante subiendo a Jerusalén.

Lc 19:29 Y aconteció que llegando cerca de Betfagé y de Betania, al monte que se llama de los Olivos, envió dos de los discípulos,

Lc 19:30 diciendo: Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo, y traedlo.

Lc 19:31 Y si alguien os pregunta: ¿Por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo necesita.

Lc 19:32 Fueron los que habían sido enviados, y hallaron como les dijo.

Lc 19:33 Y cuando desataban el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por qué desatáis el pollino?

Lc 19:34 Ellos dijeron: Porque el Señor lo necesita.

Lc 19:35 Y lo trajeron a Jesús; y habiendo echado sus mantos sobre el pollino, subieron a Jesús encima.

Lc 19:36 Y a Su paso tendían sus mantos por el camino.

Lc 19:37 Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las obras poderosas que habían visto,

Lc 19:38 diciendo: ¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!

Lc 19:39 Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a Tus discípulos.

Lc 19:40 Él, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían.

Lc 19:41 Y cuando llegó cerca, al ver la ciudad, lloró sobre ella,

Lc 19:42 diciendo: ¡Si aun tú misma supieras, en este día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos.

Lc 19:43 Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán,

Lc 19:44 y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.

Lc 19:45 Y entrando en el templo, comenzó a echar fuera a todos los que vendían,

Lc 19:46 diciéndoles: Escrito está: “ Mi casa será casa de oración”; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

Lc 19:47 Y enseñaba cada día en el templo; pero los principales sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle.

Lc 19:48 Y no hallaban nada que pudieran hacerle, porque todo el pueblo estaba pendiente de Él, oyéndole.

LUCAS 18 LUCAS 20

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LUCAS 2 Versión Recobro

LUCAS 2



Lc 2:1 Aconteció en aquellos días, que salió un decreto de parte de César Augusto, para que se hiciera un censo de toda la tierra habitada.

Lc 2:2 Este primer censo se hizo cuando Cirenio gobernaba Siria.

Lc 2:3 E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.

Lc 2:4 José subió también desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David;

Lc 2:5 para ser empadronado con María, la mujer desposada con él, la cual estaba encinta.

Lc 2:6 Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.

Lc 2:7 Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

Lc 2:8 Había pastores en la misma región, que vivían en los campos y cuidaban sus rebaños durante la noche.

Lc 2:9 Y se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.

Lc 2:10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os anuncio buenas nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo;

Lc 2:11 porque os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.

Lc 2:12 Esto os servirá de señal: Hallaréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

Lc 2:13 Y repentinamente apareció con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, y decía:

Lc 2:14 ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres de Su complacencia!

Lc 2:15 Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha dado a conocer.

Lc 2:16 Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.

Lc 2:17 Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca de este niño.

Lc 2:18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.

Lc 2:19 Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Lc 2:20 Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, tal como se les había dicho.

Lc 2:21 Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, nombre que le había sido dado por el ángel antes que fuese concebido.

Lc 2:22 Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor

Lc 2:23 (como está escrito en la ley del Señor: “Todo varón que abra la matriz será llamado santo al Señor”),

Lc 2:24 y para ofrecer en sacrificio conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos.

Lc 2:25 Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y devoto, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.

Lc 2:26 Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor.

Lc 2:27 Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres trajeron al niño Jesús para hacer por Él conforme a la costumbre prescrita en la ley,

Lc 2:28 él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:

Lc 2:29 Ahora, Soberano Señor, despides a Tu esclavo en paz, conforme a Tu palabra;

Lc 2:30 porque han visto mis ojos Tu salvación,

Lc 2:31 la cual has preparado ante la faz de todos los pueblos;

Lc 2:32 luz para revelación a los gentiles, y gloria de Tu pueblo Israel.

Lc 2:33 Y Su padre y Su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de Él.

Lc 2:34 Y los bendijo Simeón, y dijo a Su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha

Lc 2:35 (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.

Lc 2:36 Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Ella era de edad muy avanzada, y había vivido con su marido siete años desde su virginidad,

Lc 2:37 y era viuda hasta los ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo a Dios de noche y de día con ayunos y súplicas.

Lc 2:38 Ésta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

Lc 2:39 Después de haber cumplido con todo lo prescrito en la ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.

Lc 2:40 Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él.

Lc 2:41 Iban Sus padres todos los años a Jerusalén en la Fiesta de la Pascua;

Lc 2:42 y cuando tuvo doce años subieron conforme a la costumbre de la fiesta.

Lc 2:43 Al regresar ellos, acabados los días, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen Sus padres.

Lc 2:44 Y pensando que estaba entre la compañía, anduvieron camino de un día; y le buscaban entre los parientes y los conocidos;

Lc 2:45 pero al no encontrarlo, volvieron a Jerusalén buscándole.

Lc 2:46 Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los maestros, oyéndoles y preguntándoles.

Lc 2:47 Y todos los que le oían, se maravillaban de Su entendimiento y de Sus respuestas.

Lc 2:48 Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo Su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, Tu padre y yo te hemos buscado con angustia.

Lc 2:49 Entonces Él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los asuntos de Mi Padre me es necesario estar?

Lc 2:50 Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.

Lc 2:51 Y descendió con ellos, y fue a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y Su madre guardaba cuidadosamente todas estas cosas en su corazón.

Lc 2:52 Y Jesús progresaba en sabiduría y en estatura, y en la gracia manifestada en Él delante de Dios y de los hombres.

LUCAS 1 LUCAS 3

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LUCAS 20 Versión Recobro

LUCAS 20



Lc 20:1 Sucedió en uno de aquellos días que, enseñando Jesús al pueblo en el templo, y anunciando las buenas nuevas, se presentaron los principales sacerdotes y los escribas, con los ancianos,

Lc 20:2 y le hablaron diciendo: Dinos con qué autoridad haces estas cosas, o ¿quién es el que te ha dado esta autoridad?

Lc 20:3 Respondiendo Jesús, les dijo: Os haré Yo también una pregunta; respondedme:

Lc 20:4 El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres?

Lc 20:5 Entonces ellos discutían entre sí, diciendo: Si decimos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?

Lc 20:6 Y si decimos, de los hombres, todo el pueblo nos apedreará; porque están persuadidos de que Juan era profeta.

Lc 20:7 Y respondieron que no sabían de dónde fuese.

Lc 20:8 Entonces Jesús les dijo: Yo tampoco os digo con qué autoridad hago estas cosas.

Lc 20:9 Comenzó luego a decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, la arrendó a labradores, y se fue al extranjero por mucho tiempo.

Lc 20:10 Y a su debido tiempo envió un esclavo a los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; pero los labradores le golpearon, y le enviaron con las manos vacías.

Lc 20:11 Volvió a enviar otro esclavo; mas ellos a éste también, golpeado y afrentado, le enviaron con las manos vacías.

Lc 20:12 Volvió a enviar un tercero; mas ellos también a éste echaron fuera, herido.

Lc 20:13 Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo, el amado; quizás le respetarán.

Lc 20:14 Mas los labradores, al verle, discutían entre sí, diciendo: Éste es el heredero; matémosle, para que la heredad sea nuestra.

Lc 20:15 Y le echaron fuera de la viña, y le mataron. ¿Qué, pues, les hará el señor de la viña?

Lc 20:16 Vendrá y destruirá a estos labradores, y dará la viña a otros. Cuando ellos oyeron esto, dijeron: ¡Nunca tal suceda!

Lc 20:17 Pero Él, mirándolos, dijo: ¿Qué, pues, es lo que está escrito: “La piedra que rechazaron los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo”?

Lc 20:18 Todo el que caiga sobre aquella piedra, se despedazará; mas sobre quien ella caiga, le hará polvo y como paja le esparcirá.

Lc 20:19 Procuraban los escribas y los principales sacerdotes echarle mano en aquella hora, porque comprendieron que contra ellos había dicho esta parábola; pero temieron al pueblo.

Lc 20:20 Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, a fin de sorprenderle en alguna palabra, para entregarle al mando y autoridad del gobernador.

Lc 20:21 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente, y que no haces acepción de persona, sino que enseñas el camino de Dios con verdad.

Lc 20:22 ¿Nos es lícito pagar impuestos a César, o no?

Lc 20:23 Mas Él, comprendiendo la astucia de ellos, les dijo:

Lc 20:24 Mostradme un denario. ¿De quién tiene la imagen y la inscripción? Y respondiendo dijeron: De César.

Lc 20:25 Entonces les dijo: Pues devolved a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.

Lc 20:26 Y no pudieron sorprenderle en palabra alguna delante del pueblo, sino que maravillados de Su respuesta, callaron.

Lc 20:27 Llegando entonces algunos de los saduceos, los cuales niegan haber resurrección, le preguntaron,

Lc 20:28 diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muere teniendo mujer, y no deja hijos, que su hermano se case con ella, y levante descendencia a su hermano.

Lc 20:29 Hubo, pues, siete hermanos; y el primero tomó esposa, y murió sin hijos.

Lc 20:30 También el segundo.

Lc 20:31 La tomó el tercero, y así todos los siete, y murieron sin dejar descendencia.

Lc 20:32 Finalmente murió también la mujer.

Lc 20:33 En la resurrección, pues, ¿de cuál de ellos será mujer, ya que los siete la tuvieron por mujer?

Lc 20:34 Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y se dan en casamiento;

Lc 20:35 mas los que sean tenidos por dignos de alcanzar aquel siglo y la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento.

Lc 20:36 Porque ya no pueden morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección.

Lc 20:37 Pero en cuanto a que los muertos resucitan, aun Moisés lo dio a entender en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor, Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.

Lc 20:38 Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para Él todos viven.

Lc 20:39 Respondiéndole algunos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho.

Lc 20:40 Y no osaron preguntarle nada más.

Lc 20:41 Entonces Él les dijo: ¿Cómo es que dicen que el Cristo es hijo de David?

Lc 20:42 Pues David mismo dice en el libro de los Salmos: “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a Mi diestra,

Lc 20:43 hasta que ponga a Tus enemigos por estrado de Tus pies”.

Lc 20:44 David, pues, le llama Señor; ¿cómo entonces es su hijo?

Lc 20:45 Y oyéndole todo el pueblo, dijo a Sus discípulos:

Lc 20:46 Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, y aman los saludos en las plazas, y los primeros asientos en las sinagogas, y los puestos de honor en las cenas;

Lc 20:47 que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Éstos recibirán mayor condenación.

LUCAS 19 LUCAS 21

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LUCAS 21 Versión Recobro

LUCAS 21



Lc 21:1 Levantando los ojos, vio a los ricos echando sus ofrendas en las arcas.

Lc 21:2 Vio también a una viuda indigente echando allí dos leptos.

Lc 21:3 Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos.

Lc 21:4 Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía.

Lc 21:5 Y a unos que decían del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y ofrendas votivas, dijo:

Lc 21:6 En cuanto a estas cosas que veis, días vendrán en que no quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Lc 21:7 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo serán estas cosas? ¿y qué señal habrá cuando estas cosas estén para suceder?

Lc 21:8 Él entonces dijo: Mirad que no os desvíen; porque vendrán muchos en Mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y: El tiempo se ha acercado. Mas no vayáis en pos de ellos.

Lc 21:9 Y cuando oigáis de guerras y de revoluciones, no os espantéis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero; pero el fin no será inmediatamente.

Lc 21:10 Entonces les dijo: Se levantará nación contra nación, y reino contra reino;

Lc 21:11 y habrá grandes terremotos, y en diferentes lugares hambres y pestilencias; y habrá terror y grandes señales del cielo.

Lc 21:12 Pero antes de todas estas cosas os echarán mano, y os perseguirán, y os entregarán a las sinagogas y a las cárceles, y seréis llevados ante reyes y ante gobernadores por causa de Mi nombre.

Lc 21:13 Y esto os será ocasión para dar testimonio.

Lc 21:14 Proponed, pues, en vuestros corazones no pensar antes cómo habéis de responder en vuestra defensa;

Lc 21:15 porque Yo os daré boca y sabiduría, la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se opongan.

Lc 21:16 Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán a algunos de vosotros;

Lc 21:17 y seréis aborrecidos de todos por causa de Mi nombre.

Lc 21:18 Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.

Lc 21:19 Con vuestra perseverancia ganaréis vuestras almas.

Lc 21:20 Pero cuando veáis a Jerusalén rodeada de ejércitos, sabed entonces que su desolación está cerca.

Lc 21:21 Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella.

Lc 21:22 Porque éstos son días de venganza, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.

Lc 21:23 Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran aflicción en la tierra, e ira sobre este pueblo.

Lc 21:24 Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.

Lc 21:25 Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las naciones, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas;

Lc 21:26 desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra habitada; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.

Lc 21:27 Entonces verán al Hijo del Hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria.

Lc 21:28 Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque se acerca vuestra redención.

Lc 21:29 También les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles.

Lc 21:30 Cuando ya brotan, viéndolo, sabéis por vosotros mismos que el verano está ya cerca.

Lc 21:31 Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios.

Lc 21:32 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.

Lc 21:33 El cielo y la tierra pasarán, pero Mis palabras jamás pasarán.

Lc 21:34 Mirad también por vosotros mismos, no sea que vuestros corazones se carguen de disipación y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día como un lazo.

Lc 21:35 Porque vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.

Lc 21:36 Velad, pues, en todo tiempo rogando para que logréis escapar de todas estas cosas que van a suceder, y estar en pie delante del Hijo del Hombre.

Lc 21:37 Y enseñaba de día en el templo; y de noche, saliendo, permanecía en el monte que se llama de los Olivos.

Lc 21:38 Y todo el pueblo venía a Él de madrugada, para oírle en el templo.

LUCAS 20 LUCAS 22

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LUCAS 22 Versión Recobro

LUCAS 22



Lc 22:1 Se acercaba la Fiesta de los Panes sin Levadura, que se llama la Pascua.

Lc 22:2 Y los principales sacerdotes y los escribas buscaban cómo matarle; porque temían al pueblo.

Lc 22:3 Y entró Satanás en Judas, llamado Iscariote, el cual era uno del número de los doce;

Lc 22:4 y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y los oficiales, de cómo se lo entregaría.

Lc 22:5 Ellos se alegraron, y prometieron darle dinero.

Lc 22:6 Y él consintió, y buscaba una oportunidad para entregárselo a espaldas de la multitud.

Lc 22:7 Llegó el día de los Panes sin Levadura, en el cual era necesario sacrificar la pascua.

Lc 22:8 Y Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id, preparadnos la pascua para que la comamos.

Lc 22:9 Ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la preparemos?

Lc 22:10 Él les dijo: He aquí, al entrar en la ciudad os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle y entrad en la casa donde entre,

Lc 22:11 y diréis al dueño de la casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con Mis discípulos?

Lc 22:12 Entonces él os mostrará un gran aposento en el piso de arriba ya dispuesto; preparad allí.

Lc 22:13 Fueron y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.

Lc 22:14 Cuando llegó la hora, se reclinó a la mesa, y con Él los apóstoles.

Lc 22:15 Y les dijo: ¡Ardientemente he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!

Lc 22:16 Porque os digo que de ninguna manera la comeré, hasta que se cumpla en el reino de Dios.

Lc 22:17 Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros;

Lc 22:18 porque os digo que desde ahora no beberé del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.

Lc 22:19 Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es Mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de Mí.

Lc 22:20 De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre, que por vosotros se derrama.

Lc 22:21 Mas he aquí, la mano del que me traiciona está conmigo en la mesa.

Lc 22:22 Porque el Hijo del Hombre va, según lo que está determinado; pero ¡ay de aquel hombre por quien es traicionado!

Lc 22:23 Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí, quién de ellos sería el que había de hacer esto.

Lc 22:24 Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor.

Lc 22:25 Pero Él les dijo: Los reyes de los gentiles se enseñorean de ellos, y los que sobre ellos tienen autoridad son llamados bienhechores;

Lc 22:26 mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve.

Lc 22:27 Porque, ¿cuál es mayor, el que se reclina a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se reclina a la mesa? Mas Yo estoy entre vosotros como el que sirve.

Lc 22:28 Pero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en Mis pruebas.

Lc 22:29 Yo, pues, os asigno un reino, como Mi Padre me lo asignó a Mí,

Lc 22:30 para que comáis y bebáis a Mi mesa en Mi reino; y os sentaréis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel.

Lc 22:31 Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo;

Lc 22:32 pero Yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.

Lc 22:33 Él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte.

Lc 22:34 Pero Él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.

Lc 22:35 Y a ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, sin alforja, y sin sandalias, ¿acaso os faltó algo? Ellos dijeron: Nada.

Lc 22:36 Y les dijo: Mas ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una.

Lc 22:37 Porque os digo que es necesario que se cumpla en Mí aquello que está escrito: “Y fue contado con los inicuos”; porque, de hecho, lo que se refiere a Mí, tiene cumplimiento.

Lc 22:38 Entonces ellos dijeron: Señor, mira, aquí hay dos espadas. Y Él les dijo: Basta.

Lc 22:39 Y saliendo, se fue, según Su costumbre, al monte de los Olivos; y los discípulos también le siguieron.

Lc 22:40 Cuando llegó al lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación.

Lc 22:41 Y Él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró,

Lc 22:42 diciendo: Padre, si quieres, pasa de Mí esta copa; pero no se haga Mi voluntad, sino la Tuya.

Lc 22:43 Y se le apareció un ángel del cielo, que le fortalecía.

Lc 22:44 Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era Su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

Lc 22:45 Cuando se levantó de la oración, y vino a los discípulos, los halló durmiendo a causa de la tristeza;

Lc 22:46 y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación.

Lc 22:47 Mientras Él aún hablaba, he aquí, vino una multitud; y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba al frente de ellos; y se acercó a Jesús para besarle.

Lc 22:48 Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso traicionas al Hijo del Hombre?

Lc 22:49 Viendo los que estaban con Él lo que había de acontecer, le dijeron: Señor, ¿heriremos a espada?

Lc 22:50 Y uno de ellos hirió al esclavo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha.

Lc 22:51 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Basta ya; dejad. Y tocando su oreja, le sanó.

Lc 22:52 Y Jesús dijo a los principales sacerdotes, a los oficiales del templo y a los ancianos, que habían venido contra Él: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y palos?

Lc 22:53 Habiendo estado con vosotros día tras día en el templo, no extendisteis las manos contra Mí; mas ésta es vuestra hora, y la autoridad de las tinieblas.

Lc 22:54 Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos.

Lc 22:55 Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó entre ellos.

Lc 22:56 Y una criada, al verle sentado a la lumbre, se fijó en él, y dijo: También éste estaba con Él.

Lc 22:57 Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco.

Lc 22:58 Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy.

Lc 22:59 Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con Él, porque también es galileo.

Lc 22:60 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó.

Lc 22:61 Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, cómo Él le había dicho: Antes que el gallo cante hoy, me negarás tres veces.

Lc 22:62 Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.

Lc 22:63 Y los hombres que custodiaban a Jesús le escarnecían y le golpeaban;

Lc 22:64 y vendándole los ojos le preguntaban, diciendo: Profetiza, ¿quién es el que te golpeó?

Lc 22:65 Y decían otras muchas cosas contra Él, blasfemando.

Lc 22:66 Cuando era de día, se juntó el consejo de los ancianos del pueblo, con los principales sacerdotes y los escribas, y le trajeron al sanedrín, diciendo:

Lc 22:67 Si eres Tú el Cristo, dínoslo. Y les dijo: Si os lo digo, no creeréis;

Lc 22:68 y también si os pregunto, no me responderéis.

Lc 22:69 Pero desde ahora el Hijo del Hombre se sentará a la diestra del poder de Dios.

Lc 22:70 Dijeron todos: ¿Luego eres Tú el Hijo de Dios? Y Él les dijo: Vosotros decís acertadamente que lo soy.

Lc 22:71 Entonces ellos dijeron: ¿Qué más testimonio necesitamos? porque nosotros mismos lo hemos oído de Su boca.

LUCAS 21 LUCAS 23

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LUCAS 23 Versión Recobro

LUCAS 23



Lc 23:1 Levantándose entonces toda la multitud de ellos, llevaron a Jesús ante Pilato.

Lc 23:2 Y comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte a nuestra nación, y que prohíbe pagar tributo a César, diciendo que Él mismo es el Cristo, un Rey.

Lc 23:3 Entonces Pilato le preguntó, diciendo: ¿Eres Tú el Rey de los judíos? Y respondiéndole Él, dijo: lo dices.

Lc 23:4 Y Pilato dijo a los principales sacerdotes, y a las multitudes: Ningún delito hallo en este hombre.

Lc 23:5 Pero ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí.

Lc 23:6 Al oír esto, Pilato preguntó si el hombre era galileo.

Lc 23:7 Y al saber que era de la jurisdicción de Herodes, le remitió a Herodes, que en aquellos días también estaba en Jerusalén.

Lc 23:8 Herodes, viendo a Jesús, se alegró mucho, porque hacía bastante tiempo que deseaba verle; porque había oído hablar de Él, y esperaba verle hacer alguna señal.

Lc 23:9 Y le interrogaba con muchas palabras, pero Él nada le respondió.

Lc 23:10 Y estaban presentes allí los principales sacerdotes y los escribas acusándole con vehemencia.

Lc 23:11 Entonces Herodes con sus soldados, después de menospreciarle y escarnecerle, le puso una ropa espléndida; y le devolvió a Pilato.

Lc 23:12 Y se hicieron amigos Herodes y Pilato aquel día; porque antes estaban enemistados entre sí.

Lc 23:13 Entonces Pilato, convocando a los principales sacerdotes, a los gobernantes, y al pueblo,

Lc 23:14 les dijo: Me habéis traído a éste como un hombre que desvía al pueblo; y he aquí, yo le he examinado delante de vosotros y no he hallado en este hombre delito alguno de aquellos de que le acusáis.

Lc 23:15 Y ni aun Herodes, porque nos lo devolvió; y he aquí, nada digno de muerte ha hecho.

Lc 23:16 Así que le castigaré y le soltaré.

Lc 23:17 Y tenía obligación de soltarles un preso durante la fiesta.

Lc 23:18 Mas todos a una dieron voces, diciendo: ¡Fuera con éste, y suéltanos a Barrabás!

Lc 23:19 Éste había sido echado en la cárcel por una sedición ocurrida en la ciudad, y por un homicidio.

Lc 23:20 Mas Pilato, queriendo soltar a Jesús, se dirigió a ellos de nuevo;

Lc 23:21 pero ellos seguían dando voces, diciendo: ¡Crucifícale, crucifícale!

Lc 23:22 Él les dijo por tercera vez: Pues ¿qué mal ha hecho éste? No he hallado en Él causa alguna de muerte; le castigaré, pues, y le soltaré.

Lc 23:23 Mas ellos instaban a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado. Y las voces de ellos prevalecieron.

Lc 23:24 Entonces Pilato sentenció que se hiciese lo que ellos pedían;

Lc 23:25 y soltó a aquel que había sido echado en la cárcel por sedición y homicidio, a quien habían pedido; y entregó a Jesús a la voluntad de ellos.

Lc 23:26 Y llevándole, echaron mano de un tal Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.

Lc 23:27 Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por Él.

Lc 23:28 Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por Mí; llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.

Lc 23:29 Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron.

Lc 23:30 Entonces comenzarán a decir a los montes: ¡Caed sobre nosotros!, y a los collados: ¡Cubridnos!

Lc 23:31 Porque si en el árbol lleno de savia hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?

Lc 23:32 Llevaban también con Él a otros dos, que eran criminales, para ser ejecutados.

Lc 23:33 Y cuando llegaron al lugar llamado la Calavera, le crucificaron allí, y a los criminales, uno a la derecha y otro a la izquierda.

Lc 23:34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y se repartieron Sus vestidos, echando suertes.

Lc 23:35 Y el pueblo estaba allí mirando; y los gobernantes también se mofaban, diciendo: A otros salvó; sálvese a Sí mismo, si éste es el Cristo de Dios, el Escogido.

Lc 23:36 Los soldados también le escarnecían, acercándose y ofreciéndole vinagre,

Lc 23:37 y diciendo: Si Tú eres el Rey de los judíos, sálvate a Ti mismo.

Lc 23:38 Había también sobre Él una inscripción: ÉSTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.

Lc 23:39 Y uno de los criminales que estaban colgados blasfemaba contra Él, diciendo: ¿No eres Tú el Cristo? Sálvate a Ti mismo y a nosotros.

Lc 23:40 Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación?

Lc 23:41 Nosotros justamente, porque recibimos lo merecido por lo que hicimos; mas este hombre ningún mal hizo.

Lc 23:42 Y dijo: Jesús, acuérdate de mí cuando entres en Tu reino.

Lc 23:43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo: Hoy estarás conmigo en el Paraíso.

Lc 23:44 Cuando era como la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena,

Lc 23:45 por faltar la luz del sol; y el velo del templo se rasgó por la mitad.

Lc 23:46 Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en Tus manos encomiendo Mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.

Lc 23:47 Cuando el centurión vio lo que había acontecido, glorificó a Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.

Lc 23:48 Y todas las multitudes de los que habían concurrido a este espectáculo, viendo lo que había acontecido, se volvían golpeándose el pecho.

Lc 23:49 Pero todos Sus conocidos, y las mujeres que le habían acompañado desde Galilea, estaban lejos mirando estas cosas.

Lc 23:50 Había un varón llamado José, el cual era miembro del concilio, varón bueno y justo

Lc 23:51 (el cual no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos) de Arimatea, ciudad de los judíos, el cual esperaba el reino de Dios.

Lc 23:52 Éste se presentó a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús.

Lc 23:53 Y quitándolo, lo envolvió en un lienzo de lino fino, y lo puso en un sepulcro que había sido labrado en una peña, en el cual hasta entonces no se había puesto a nadie.

Lc 23:54 Era el día de la preparación, y estaba para comenzar el Sábado.

Lc 23:55 Y las mujeres que habían venido con Él desde Galilea, siguieron también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto Su cuerpo.

Lc 23:56 Y vueltas, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el Sábado, conforme al mandamiento.

LUCAS 22 LUCAS 24

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LUCAS 24 Versión Recobro

LUCAS 24



Lc 24:1 El primer día de la semana, al rayar el alba, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado.

Lc 24:2 Y hallaron rodada la piedra del sepulcro;

Lc 24:3 y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

Lc 24:4 Aconteció que estando ellas perplejas con esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes.

Lc 24:5 Ellas quedaron asustadas y bajaron el rostro a tierra, y los varones les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?

Lc 24:6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea,

Lc 24:7 diciendo que era necesario que el Hijo del Hombre fuese entregado en manos de hombres pecadores, y que fuese crucificado, y resucitase al tercer día.

Lc 24:8 Entonces ellas se acordaron de Sus palabras,

Lc 24:9 y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás.

Lc 24:10 Eran María la magdalena, y Juana; y María la madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles.

Lc 24:11 Mas estas palabras les parecían locura, y no las creían.

Lc 24:12 Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro, e inclinándose a mirar, vio los lienzos de lino solos, y se fue a su casa maravillándose de lo que había sucedido.

Lc 24:13 Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén.

Lc 24:14 E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido.

Lc 24:15 Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos.

Lc 24:16 Mas a sus ojos les era impedido reconocerle.

Lc 24:17 Y les dijo: ¿Qué pláticas son éstas que tenéis entre vosotros mientras camináis? Ellos se detuvieron, entristecidos.

Lc 24:18 Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres Tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días?

Lc 24:19 Entonces Él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: Lo de Jesús nazareno, que fue Profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;

Lc 24:20 y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron.

Lc 24:21 Pero nosotros esperábamos que Él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.

Lc 24:22 Y también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, habiendo ido temprano al sepulcro,

Lc 24:23 y como no hallaron Su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que Él vive.

Lc 24:24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a Él no le vieron.

Lc 24:25 Entonces Él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer en todo lo que los profetas han dicho!

Lc 24:26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en Su gloria?

Lc 24:27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les explicaba claramente en todas las Escrituras lo referente a Él.

Lc 24:28 Se acercaron a la aldea adonde iban, y Él hizo como que iba más lejos.

Lc 24:29 Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos.

Lc 24:30 Y aconteció que estando reclinado a la mesa con ellos, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y empezó a dárselo.

Lc 24:31 Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas Él se les desapareció.

Lc 24:32 Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?

Lc 24:33 Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos,

Lc 24:34 que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón.

Lc 24:35 Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo se les había dado a conocer al partir el pan.

Lc 24:36 Mientras ellos hablaban de estas cosas, Jesús mismo se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros.

Lc 24:37 Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían un espíritu.

Lc 24:38 Pero Él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y por qué surgen dudas en vuestros corazones?

Lc 24:39 Mirad Mis manos y Mis pies, que Yo mismo soy; palpadme, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que Yo tengo.

Lc 24:40 Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies.

Lc 24:41 Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer?

Lc 24:42 Entonces le dieron parte de un pescado asado.

Lc 24:43 Y Él lo tomó, y comió delante de ellos.

Lc 24:44 Y les dijo: Éstas son Mis palabras, las cuales os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de Mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.

Lc 24:45 Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras;

Lc 24:46 y les dijo: Así está escrito que el Cristo padeciese y resucitase de los muertos al tercer día;

Lc 24:47 y que se proclamase en Su nombre el arrepentimiento para el perdón de pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.

Lc 24:48 Y vosotros sois testigos de estas cosas.

Lc 24:49 He aquí, Yo envío la promesa de Mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

Lc 24:50 Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando Sus manos, los bendijo.

Lc 24:51 Y aconteció que bendiciéndoles, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo.

Lc 24:52 Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo;

Lc 24:53 y estaban siempre en el templo, bendiciendo a Dios.

LUCAS 23 »

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LUCAS 3 Versión Recobro

LUCAS 3



Lc 3:1 En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de la región de Iturea y Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia,

Lc 3:2 durante el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

Lc 3:3 Y él fue por toda la región contigua al Jordán, proclamando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados,

Lc 3:4 como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías, que dice: “Voz de uno que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad Sus sendas.

Lc 3:5 Todo valle será rellenado, y todo monte y collado nivelado; lo torcido será enderezado, y los caminos ásperos allanados;

Lc 3:6 y verá toda carne la salvación de Dios”.

Lc 3:7 Y decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él: ¡Cría de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?

Lc 3:8 Dad, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede, de estas piedras, levantar hijos a Abraham.

Lc 3:9 Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego.

Lc 3:10 Y las multitudes le preguntaban, diciendo: ¿Qué, pues, haremos?

Lc 3:11 Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene alimentos, haga lo mismo.

Lc 3:12 Vinieron también unos recaudadores de impuestos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos?

Lc 3:13 Él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado.

Lc 3:14 También algunos que servían en la milicia le preguntaron, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni toméis nada mediante falsa acusación; y contentaos con vuestro salario.

Lc 3:15 Como el pueblo estaba en expectativa, cavilando todos en sus corazones acerca de Juan, si acaso sería el Cristo,

Lc 3:16 respondió Juan, diciendo a todos: Yo os bautizo en agua; pero viene el que es más fuerte que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de Sus sandalias; Él os bautizará en el Espíritu Santo y en fuego.

Lc 3:17 Su aventador está en Su mano, y limpiará completamente Su era, y recogerá el trigo en Su granero, pero quemará la paja con fuego inextinguible.

Lc 3:18 Con otras muchas exhortaciones anunciaba el evangelio al pueblo.

Lc 3:19 Entonces Herodes el tetrarca, siendo reprendido por Juan a causa de Herodías, mujer de su hermano, y de todas las maldades que Herodes había hecho,

Lc 3:20 sobre todas ellas, añadió además ésta: encerró a Juan en la cárcel.

Lc 3:21 Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y mientras Él oraba, el cielo se abrió,

Lc 3:22 y descendió el Espíritu Santo sobre Él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres Mi Hijo, el Amado; en Ti me he complacido.

Lc 3:23 Jesús mismo al comenzar Su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí,

Lc 3:24 hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melqui, hijo de Jana, hijo de José,

Lc 3:25 hijo de Matatías, hijo de Amós, hijo de Nahúm, hijo de Esli, hijo de Nagai,

Lc 3:26 hijo de Maat, hijo de Matatías, hijo de Semei, hijo de José, hijo de Judá,

Lc 3:27 hijo de Joana, hijo de Resa, hijo de Zorobabel, hijo de Salatiel, hijo de Neri,

Lc 3:28 hijo de Melqui, hijo de Adi, hijo de Cosam, hijo de Elmodam, hijo de Er,

Lc 3:29 hijo de Josué, hijo de Eliezer, hijo de Jorim, hijo de Matat, hijo de Leví,

Lc 3:30 hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonán, hijo de Eliaquim,

Lc 3:31 hijo de Melea, hijo de Mainán, hijo de Matata, hijo de Natán, hijo de David,

Lc 3:32 hijo de Isaí, hijo de Obed, hijo de Booz, hijo de Salmón, hijo de Naasón,

Lc 3:33 hijo de Aminadab, hijo de Aram, hijo de Esrom, hijo de Fares, hijo de Judá,

Lc 3:34 hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Taré, hijo de Nacor,

Lc 3:35 hijo de Serug, hijo de Ragau, hijo de Peleg, hijo de Heber, hijo de Sala,

Lc 3:36 hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé, hijo de Lamec,

Lc 3:37 hijo de Matusalén, hijo de Enoc, hijo de Jared, hijo de Mahalaleel, hijo de Cainán,

Lc 3:38 hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.

LUCAS 2 LUCAS 4

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LUCAS 4 Versión Recobro

LUCAS 4



Lc 4:1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y era conducido por el Espíritu en el desierto, donde fue tentado por el diablo cuarenta días.

Lc 4:2 Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.

Lc 4:3 Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.

Lc 4:4 Jesús, respondiéndole, dijo: Escrito está: “No sólo de pan vivirá el hombre”.

Lc 4:5 Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra.

Lc 4:6 Y le dijo el diablo: A Ti te daré toda esta autoridad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.

Lc 4:7 Si Tú postrado me adoras, todos serán Tuyos.

Lc 4:8 Respondiendo Jesús, le dijo: Escrito está: “Al Señor tu Dios adorarás, y a Él solo servirás”.

Lc 4:9 Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo;

Lc 4:10 porque escrito está: “A Sus ángeles mandará acerca de Ti, que te guarden;

Lc 4:11 y, en sus manos te sostendrán, no sea que tropiece Tu pie contra una piedra”.

Lc 4:12 Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho está: “No tentarás al Señor tu Dios”.

Lc 4:13 Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de Él esperando un tiempo oportuno.

Lc 4:14 Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió Su fama por toda la tierra de alrededor.

Lc 4:15 Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.

Lc 4:16 Vino a Nazaret, donde se había criado; y el día de Sábado entró en la sinagoga, conforme a Su costumbre, y se levantó a leer.

Lc 4:17 Y se le dio el rollo del profeta Isaías; y abriéndolo, halló el lugar donde estaba escrito:

Lc 4:18 “El Espíritu del Señor está sobre Mí, por cuanto me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres; me ha enviado a proclamar a los cautivos libertad, y a los ciegos recobro de la vista; a poner en libertad a los oprimidos;

Lc 4:19 a proclamar el año agradable del Señor, el año del jubileo”.

Lc 4:20 Y envolviendo el rollo, lo devolvió al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en Él.

Lc 4:21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos.

Lc 4:22 Y todos daban buen testimonio de Él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de Su boca, y decían: ¿No es éste el hijo de José?

Lc 4:23 Él les dijo: Sin duda me diréis este proverbio: Médico, cúrate a ti mismo; de tantas cosas que hemos oído que se han hecho en Capernaum, haz también aquí en Tu tierra.

Lc 4:24 Y añadió: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra.

Lc 4:25 Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra;

Lc 4:26 pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a la ciudad de Sarepta de Sidón, a una mujer viuda.

Lc 4:27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio.

Lc 4:28 Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de ira;

Lc 4:29 y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos para despeñarle.

Lc 4:30 Mas Él pasó en medio de ellos, y se fue.

Lc 4:31 Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y el Sábado les enseñaba.

Lc 4:32 Y quedaban atónitos de Su enseñanza, porque Su palabra era con autoridad.

Lc 4:33 Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu de demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz:

Lc 4:34 ¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.

Lc 4:35 Y Jesús le reprendió, diciendo: Cállate, y sal de él. Entonces el demonio, derribándole en medio de ellos, salió de él, y no le hizo daño alguno.

Lc 4:36 Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros, diciendo: ¿Qué palabra es ésta? Porque con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen.

Lc 4:37 Y Su fama se difundía por todos los lugares de los contornos.

Lc 4:38 Entonces Jesús se levantó y salió de la sinagoga, y entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba con una gran fiebre, sufriendo; y le rogaron por ella.

Lc 4:39 E inclinándose hacia ella, reprendió a la fiebre; y la fiebre la dejó, y levantándose ella al instante, les servía.

Lc 4:40 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a Él; y Él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.

Lc 4:41 También salían demonios de muchos, dando voces y diciendo: ¡Tú eres el Hijo de Dios! Pero Él los reprendía y no les dejaba hablar, porque sabían que Él era el Cristo.

Lc 4:42 Cuando ya era de día, salió y se fue a un lugar desierto; y las multitudes le buscaban, y llegando a donde estaba, le detenían para que no se fuera de ellos.

Lc 4:43 Pero Él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.

Lc 4:44 Y predicaba en las sinagogas de Judea.

LUCAS 3 LUCAS 5

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LUCAS 5 Versión Recobro

LUCAS 5



Lc 5:1 Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, la multitud se agolpaba sobre Él para oír la palabra de Dios.

Lc 5:2 Y vio dos barcas que estaban a la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban las redes.

Lc 5:3 Y entrando en una de las barcas, la cual era de Simón, le pidió que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a las multitudes.

Lc 5:4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca.

Lc 5:5 Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas confiado en Tu palabra echaré las redes.

Lc 5:6 Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y sus redes se rompían.

Lc 5:7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.

Lc 5:8 Viendo esto Simón Pedro, cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.

Lc 5:9 Porque por la pesca que habían hecho, el asombro se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él,

Lc 5:10 y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora pescarás a los hombres para vida.

Lc 5:11 Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.

Lc 5:12 Sucedió que estando Él en una de las ciudades, se presentó un hombre lleno de lepra, y viendo a Jesús, se postró sobre su rostro y le rogó diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.

Lc 5:13 Entonces, extendiendo Él la mano, le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra se fue de aquél.

Lc 5:14 Y Él le mandó que no lo dijese a nadie; sino ve, le dijo, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación, según mandó Moisés, para testimonio a ellos.

Lc 5:15 Pero Su fama se extendía más y más; y se reunían grandes multitudes para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades.

Lc 5:16 Mas Él se apartaba a los desiertos, y oraba.

Lc 5:17 Aconteció en uno de aquellos días, que Él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y maestros de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con Él para sanar.

Lc 5:18 Y he aquí, unos hombres trajeron en una cama a un hombre que estaba paralítico y procuraban llevarle adentro y ponerle delante de Él.

Lc 5:19 Pero no hallando cómo llevarle adentro a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús.

Lc 5:20 Al ver Él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados.

Lc 5:21 Entonces los escribas y los fariseos comenzaron a cavilar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?

Lc 5:22 Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Por qué caviláis en vuestros corazones?

Lc 5:23 ¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda?

Lc 5:24 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.

Lc 5:25 Al instante, levantándose en presencia de ellos, y tomando el lecho en que estaba acostado, se fue a su casa, glorificando a Dios.

Lc 5:26 Y todos, sobrecogidos de asombro, glorificaban a Dios; y llenos de temor, decían: Hoy hemos visto maravillas.

Lc 5:27 Después de estas cosas salió, y vio a un recaudador de impuestos llamado Leví, sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme.

Lc 5:28 Y dejándolo todo, se levantó y le siguió.

Lc 5:29 Y Leví le hizo gran banquete en su casa; y había una gran multitud de recaudadores de impuestos y de otros que estaban reclinados a la mesa con ellos.

Lc 5:30 Y los fariseos y sus escribas murmuraban contra los discípulos de Él, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con recaudadores de impuestos y pecadores?

Lc 5:31 Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.

Lc 5:32 No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.

Lc 5:33 Entonces ellos le dijeron: Los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los fariseos, pero los Tuyos comen y beben.

Lc 5:34 Jesús les dijo: ¿Podéis acaso hacer que los compañeros del novio ayunen, mientras el novio está con ellos?

Lc 5:35 Mas vendrán días cuando el novio les será quitado; entonces, en aquellos días ayunarán.

Lc 5:36 Les dijo también una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; de otra manera, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado del nuevo no armoniza con el viejo.

Lc 5:37 Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán.

Lc 5:38 Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.

Lc 5:39 Y ninguno que beba del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor.

LUCAS 4 LUCAS 6

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LUCAS 6 Versión Recobro

LUCAS 6



Lc 6:1 Aconteció un Sábado, que pasando Jesús por los sembrados, Sus discípulos arrancaban espigas y comían restregándolas con las manos.

Lc 6:2 Y algunos de los fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en el Sábado?

Lc 6:3 Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, lo que hizo David cuando tuvo hambre él, y los que con él estaban;

Lc 6:4 cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la Presencia, de los cuales no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, y comió, y dio también a los que estaban con él?

Lc 6:5 Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor del Sábado.

Lc 6:6 Aconteció también otro Sábado, que Él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía seca la mano derecha.

Lc 6:7 Y le acechaban los escribas y los fariseos, para ver si en el Sábado lo sanaría, a fin de hallar de qué acusarle.

Lc 6:8 Mas Él conocía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él, levantándose, se puso en pie.

Lc 6:9 Entonces Jesús les dijo: Os pregunto: ¿Es lícito en el Sábado hacer bien, o hacer mal? ¿salvar una vida, o destruirla?

Lc 6:10 Y mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo, y su mano fue restaurada.

Lc 6:11 Pero ellos se llenaron de furor, y hablaban entre sí qué podrían hacer contra Jesús.

Lc 6:12 En aquellos días Él fue al monte a orar, y pasó toda la noche orando a Dios.

Lc 6:13 Y cuando era de día, llamó a Sus discípulos, y escogió a doce de entre ellos, a los cuales también llamó apóstoles:

Lc 6:14 a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo, Juan, Felipe, Bartolomé,

Lc 6:15 Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote,

Lc 6:16 Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.

Lc 6:17 Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano; y había una gran multitud de Sus discípulos y una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades;

Lc 6:18 y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados.

Lc 6:19 Y toda la multitud procuraba tocarle, porque poder salía de Él y sanaba a todos.

Lc 6:20 Y alzando los ojos hacia Sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.

Lc 6:21 Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.

Lc 6:22 Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre.

Lc 6:23 Regocijaos en aquel día, y saltad de gozo, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas.

Lc 6:24 Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque ya habéis recibido todo vuestro consuelo.

Lc 6:25 ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis.

Lc 6:26 ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas.

Lc 6:27 Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen;

Lc 6:28 bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os injurian.

Lc 6:29 Al que te hiera en la mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues.

Lc 6:30 A todo el que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva.

Lc 6:31 Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.

Lc 6:32 Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman.

Lc 6:33 Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo.

Lc 6:34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto.

Lc 6:35 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es benigno para con los ingratos y malos.

Lc 6:36 Sed, pues, compasivos, como también vuestro Padre es compasivo.

Lc 6:37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

Lc 6:38 Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, se os volverá a medir.

Lc 6:39 Y les decía una parábola: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?

Lc 6:40 El discípulo no está sobre el maestro; mas todo el que sea perfeccionado, será como su maestro.

Lc 6:41 ¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no consideras la viga que está en tu propio ojo?

Lc 6:42 ¿O cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, déjame sacar la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en el ojo tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás claro para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.

Lc 6:43 No es buen árbol el que da malos frutos, ni tampoco árbol malo el que da buen fruto.

Lc 6:44 Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas.

Lc 6:45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Lc 6:46 ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que Yo digo?

Lc 6:47 Todo aquel que viene a Mí, y oye Mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante.

Lc 6:48 Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba bien construida.

Lc 6:49 Mas el que oye y no hace, semejante es al hombre que edificó una casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, e inmediatamente cayó, y fue grande el derrumbe de aquella casa.

LUCAS 5 LUCAS 7

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LUCAS 7 Versión Recobro

LUCAS 7



Lc 7:1 Después que hubo terminado todas Sus palabras a oídos del pueblo, entró en Capernaum.

Lc 7:2 Y el esclavo de un centurión, a quien éste apreciaba mucho, estaba enfermo y a punto de morir.

Lc 7:3 Cuando el centurión oyó hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniese y sanase a su esclavo.

Lc 7:4 Y ellos vinieron a Jesús y le rogaron con solicitud, diciéndole: Es digno de que le concedas esto;

Lc 7:5 porque ama a nuestra nación, y nos edificó la sinagoga él mismo.

Lc 7:6 Y Jesús fue con ellos. Pero cuando Él ya no estaba lejos de la casa, el centurión envió a Él unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo;

Lc 7:7 por lo que ni aun me tuve por digno de venir a Ti; pero di la palabra, y mi criado quedará sano.

Lc 7:8 Porque también yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi esclavo: Haz esto, y lo hace.

Lc 7:9 Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose a la multitud que le seguía, dijo: Os digo que ni aun en Israel he hallado una fe tan grande.

Lc 7:10 Y al regresar a casa los que habían sido enviados, hallaron sano al esclavo.

Lc 7:11 Aconteció poco después, que Él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con Él Sus discípulos, y una gran multitud.

Lc 7:12 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella una considerable multitud de la ciudad.

Lc 7:13 Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores.

Lc 7:14 Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate.

Lc 7:15 Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre.

Lc 7:16 Y el temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a Su pueblo.

Lc 7:17 Y se extendió la fama de Él por toda Judea, y por toda la región de alrededor.

Lc 7:18 Los discípulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas.

Lc 7:19 Y llamó Juan a dos de sus discípulos, y los envió al Señor, diciéndole: ¿Eres Tú el que había de venir, o hemos de esperar a otro?

Lc 7:20 Cuando, pues, los hombres vinieron a Él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a Ti para decirte: ¿Eres Tú el que había de venir, o hemos de esperar a otro?

Lc 7:21 En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y dolencias y de espíritus malos, y a muchos ciegos les concedió la vista.

Lc 7:22 Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;

Lc 7:23 y bienaventurado es el que no tropieza a causa de Mí.

Lc 7:24 Cuando se fueron los mensajeros de Juan, comenzó a decir de Juan a las multitudes: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?

Lc 7:25 Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestidura espléndida y viven en deleites, en los palacios de los reyes están.

Lc 7:26 Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.

Lc 7:27 Éste es de quien está escrito: “He aquí, envío Mi mensajero delante de Tu faz, el cual preparará Tu camino delante de Ti”.

Lc 7:28 Os digo: Entre los nacidos de mujeres, no hay ninguno mayor que Juan; pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él.

Lc 7:29 Y todo el pueblo y los recaudadores de impuestos, cuando lo oyeron, reconocieron la justicia de Dios, habiendo recibido el bautismo de Juan.

Lc 7:30 Mas los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon el consejo de Dios respecto de sí mismos, no habiendo sido bautizados por Juan.

Lc 7:31 Y dijo Jesús: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?

Lc 7:32 Semejantes son a los muchachos sentados en la plaza, que dan voces unos a otros y dicen: Os tocamos la flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no lamentasteis.

Lc 7:33 Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y decís: Demonio tiene.

Lc 7:34 Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: He aquí un glotón y borracho, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores.

Lc 7:35 Mas la sabiduría es justificada por todos sus hijos.

Lc 7:36 Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se reclinó a la mesa.

Lc 7:37 Entonces había en la ciudad una mujer, que era pecadora, la cual, sabiendo que Jesús estaba reclinado a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con ungüento;

Lc 7:38 y estando detrás de Él a Sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas Sus pies, y los enjugaba con los cabellos de su cabeza; y besaba afectuosamente Sus pies, y los ungía con el ungüento.

Lc 7:39 Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Éste, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.

Lc 7:40 Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro.

Lc 7:41 Un prestamista tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta;

Lc 7:42 y no teniendo ellos con qué pagar, generosamente perdonó a ambos. ¿Cuál de ellos, pues, le amará más?

Lc 7:43 Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y Él le dijo: Rectamente has juzgado.

Lc 7:44 Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para Mis pies; mas ésta ha regado Mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.

Lc 7:45 No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar Mis pies afectuosamente.

Lc 7:46 No ungiste Mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con ungüento Mis pies.

Lc 7:47 Por lo cual te digo: Sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.

Lc 7:48 Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.

Lc 7:49 Y los que estaban juntamente reclinados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?

Lc 7:50 Pero Él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.

LUCAS 6 LUCAS 8

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LUCAS 8 Versión Recobro

LUCAS 8



Lc 8:1 Aconteció poco después, que Jesús iba de ciudad en ciudad y de aldea en aldea, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce iban con Él,

Lc 8:2 y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malignos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios,

Lc 8:3 Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que les ministraban de sus bienes.

Lc 8:4 Juntándose una gran multitud, y los que de cada ciudad venían a Él, les dijo por parábola:

Lc 8:5 El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo se la comieron.

Lc 8:6 Otra parte cayó sobre la piedra; y después de brotar, se secó, porque no tenía humedad.

Lc 8:7 Otra parte cayó entre los espinos, y creciendo con ella los espinos, la ahogaron.

Lc 8:8 Y otra parte cayó en buena tierra, y creciendo llevó fruto a ciento por uno. Hablando estas cosas, decía a gran voz: El que tiene oídos para oír, oiga.

Lc 8:9 Y Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola.

Lc 8:10 Y Él dijo: A vosotros os ha sido dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros las cosas están en parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.

Lc 8:11 Ésta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.

Lc 8:12 Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven.

Lc 8:13 Los de sobre la piedra son los que cuando oyen, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se retiran.

Lc 8:14 La que cayó entre los espinos, éstos son los que oyeron, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan a madurez su fruto.

Lc 8:15 Mas la que está en la buena tierra, éstos son los que con corazón noble y bueno retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.

Lc 8:16 Nadie que enciende una lámpara la cubre con una vasija, ni la pone debajo de una cama, sino que la pone en un candelero para que los que entran vean la luz.

Lc 8:17 Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz.

Lc 8:18 Mirad, pues, cómo oís; porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que cree tener se le quitará.

Lc 8:19 Entonces Su madre y Sus hermanos vinieron a Él; pero no podían llegar hasta Él por causa de la multitud.

Lc 8:20 Y se le avisó, diciendo: Tu madre y Tus hermanos están fuera y quieren verte.

Lc 8:21 Él entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y Mis hermanos son éstos que oyen la palabra de Dios, y la hacen.

Lc 8:22 Aconteció en uno de aquellos días, que Él y Sus discípulos entraron en una barca, y Él les dijo: Pasemos al otro lado del lago. Y partieron.

Lc 8:23 Y mientras navegaban, Él se durmió. Y cayó sobre el lago una tempestad de viento; y se anegaban y peligraban.

Lc 8:24 Y se le acercaron y le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando Él, reprendió al viento y al oleaje del agua; y cesaron, y sobrevino la calma.

Lc 8:25 Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?

Lc 8:26 Y navegaron hacia la tierra de los gerasenos, que está en la ribera opuesta a Galilea.

Lc 8:27 Al saltar Él a tierra, vino a Su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado, que por mucho tiempo no había vestido ropa alguna, ni moraba en casa, sino entre los sepulcros.

Lc 8:28 Éste, al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a Sus pies exclamó a gran voz: ¿Qué tengo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes.

Lc 8:29 Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre, pues se había apoderado de él muchas veces; y le ataban con cadenas y grillos, teniéndolo bajo custodia, pero rompía las ataduras y era impelido por el demonio a los desiertos.

Lc 8:30 Y le preguntó Jesús: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él.

Lc 8:31 Y le rogaban que no los mandase ir al abismo.

Lc 8:32 Había una piara de muchos cerdos que pacían allí en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y les dio permiso.

Lc 8:33 Y los demonios, salidos del hombre, entraron en los cerdos; y la piara se precipitó por un despeñadero al lago, y se ahogó.

Lc 8:34 Y los que apacentaban los cerdos, cuando vieron lo que había acontecido, huyeron y lo contaron en la ciudad y por los campos.

Lc 8:35 Y salieron a ver lo que había sucedido; y vinieron a Jesús, y hallaron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido, y en su cabal juicio; y tuvieron miedo.

Lc 8:36 Y los que lo habían visto, les contaron cómo había sido sanado el endemoniado.

Lc 8:37 Entonces toda la multitud de la región alrededor de los gerasenos le rogó que se marchase de ellos, pues estaban poseídos por gran temor. Y Jesús, entrando en la barca, se volvió.

Lc 8:38 Y el hombre de quien habían salido los demonios le rogaba que le dejase estar con Él; pero Jesús le despidió, diciendo:

Lc 8:39 Vuélvete a tu casa, y refiere cuán grandes cosas ha hecho Dios por ti. Y él se fue, proclamando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús por él.

Lc 8:40 Al volver Jesús, la multitud le dio la bienvenida; porque todos le esperaban.

Lc 8:41 Y he aquí, llegó un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa;

Lc 8:42 porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo. Y mientras iba, las multitudes le oprimían.

Lc 8:43 Y una mujer que tenía flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada,

Lc 8:44 se le acercó por detrás y tocó los flecos de Su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre.

Lc 8:45 Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro: Maestro, las multitudes te aprietan y estrujan.

Lc 8:46 Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque Yo he sentido que ha salido poder de Mí.

Lc 8:47 Entonces, cuando la mujer vio que no había pasado inadvertida, vino temblando, y postrándose ante Él, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada.

Lc 8:48 Y Él le dijo: Hija, tu fe te ha sanado; ve en paz.

Lc 8:49 Mientras Él aún hablaba, vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro.

Lc 8:50 Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será sanada.

Lc 8:51 Al llegar a la casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Juan, a Jacobo, y al padre de la niña y a la madre.

Lc 8:52 Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero Él dijo: No lloréis; no ha muerto, sino que duerme.

Lc 8:53 Y se burlaban de Él, sabiendo que estaba muerta.

Lc 8:54 Mas Él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate.

Lc 8:55 Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó; y Él mandó que se le diese de comer.

Lc 8:56 Y sus padres estaban atónitos; pero Jesús les mandó que a nadie dijesen lo que había sucedido.

LUCAS 7 LUCAS 9

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LUCAS 9 Versión Recobro

LUCAS 9



Lc 9:1 Habiendo convocado a los doce, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.

Lc 9:2 Y los envió a proclamar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos.

Lc 9:3 Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni tengáis dos túnicas cada uno.

Lc 9:4 Y en cualquier casa donde entréis, quedaos allí, y de allí salid.

Lc 9:5 Y cuantos no os reciban, al salir de su ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.

Lc 9:6 Salieron, pues, y pasaban de aldea en aldea, anunciando el evangelio y sanando por todas partes.

Lc 9:7 Herodes el tetrarca oyó de todo lo que sucedía; y estaba muy perplejo, porque decían algunos que Juan había resucitado de los muertos;

Lc 9:8 otros que Elías había aparecido; y otros que algún profeta de los antiguos había resucitado.

Lc 9:9 Y dijo Herodes: A Juan yo le decapité; pero ¿quién es éste de quien oigo tales cosas? Y procuraba verle.

Lc 9:10 Vueltos los apóstoles, le contaron todo lo que habían hecho. Y tomándolos aparte, se retiró a una ciudad llamada Betsaida.

Lc 9:11 Pero las multitudes lo supieron, y le siguieron; y Él les acogió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que necesitaban ser curados.

Lc 9:12 Pero el día comenzaba a declinar; y acercándose los doce, le dijeron: Despide a la multitud, para que vayan a las aldeas y campos de alrededor, y se alojen y encuentren alimentos; porque aquí estamos en lugar desierto.

Lc 9:13 Él les dijo: Dadles vosotros de comer, y dijeron ellos: No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para todo este pueblo.

Lc 9:14 Pues eran como cinco mil hombres. Entonces dijo a Sus discípulos: Hacedlos recostar en grupos, como de cincuenta en cincuenta.

Lc 9:15 Así lo hicieron, haciéndolos recostar a todos.

Lc 9:16 Y tomando los cinco panes y los dos pescados, levantando los ojos al cielo, los bendijo y los partió, y los dio a los discípulos para que los pusiesen delante de la multitud.

Lc 9:17 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que les sobró, doce cestas de pedazos.

Lc 9:18 Aconteció que mientras Jesús oraba aparte, estaban con Él los discípulos; y les preguntó, diciendo: ¿Quién dicen las multitudes que soy Yo?

Lc 9:19 Respondiendo ellos, le dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado.

Lc 9:20 Él les dijo: ¿Y vosotros, quién decís que soy? Entonces respondiendo Pedro, dijo: El Cristo de Dios.

Lc 9:21 Pero Él mandó que a nadie dijesen esto, encargándoselo rigurosamente,

Lc 9:22 y diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea rechazado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día.

Lc 9:23 Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.

Lc 9:24 Porque el que quiera salvar la vida de su alma, la perderá; y el que la pierda por causa de Mí, éste la salvará.

Lc 9:25 Pues ¿qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se pierde o se malogra él mismo?

Lc 9:26 Porque el que se avergüence de Mí y de Mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en Su gloria, y en la del Padre y de los santos ángeles.

Lc 9:27 Pero os digo en verdad: Hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios.

Lc 9:28 Aconteció como ocho días después de estas palabras, que tomó consigo a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar.

Lc 9:29 Y mientras oraba, la apariencia de Su rostro se hizo otra, y Su vestido de una blancura resplandeciente.

Lc 9:30 Y he aquí, dos varones hablaban con Él, los cuales eran Moisés y Elías,

Lc 9:31 quienes aparecieron en gloria, y hablaban de Su partida, que iba Jesús a cumplir en Jerusalén.

Lc 9:32 Y Pedro y los que estaban con él estaban rendidos de sueño; mas cuando estuvieron bien despiertos, vieron la gloria de Jesús, y a los dos varones que estaban con Él.

Lc 9:33 Y sucedió que apartándose ellos de Él, Pedro dijo a Jesús: Maestro, bueno es que nosotros estemos aquí; y hagamos tres tiendas, una para Ti, una para Moisés, y una para Elías; no sabiendo lo que decía.

Lc 9:34 Mientras él decía esto, apareció una nube y los cubrió; y tuvieron temor al entrar en la nube.

Lc 9:35 Y vino una voz desde la nube, que decía: Éste es Mi Hijo, el Escogido; a Él oíd.

Lc 9:36 Y cuando la voz hubo hablado, Jesús fue hallado solo; y ellos callaron, y por aquellos días no dijeron nada a nadie de lo que habían visto.

Lc 9:37 Al día siguiente, cuando descendieron del monte, una gran multitud le salió al encuentro.

Lc 9:38 Y he aquí, un hombre de la multitud clamó diciendo: Maestro, te ruego que veas a mi hijo, pues es mi único hijo;

Lc 9:39 y sucede que un espíritu le toma, y de repente da voces, y le sacude con violencia hasta hacerle echar espumarajos, y magullándole, a duras penas se aparta de él.

Lc 9:40 Y rogué a Tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.

Lc 9:41 Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros, y os he de soportar? Trae acá a tu hijo.

Lc 9:42 Y mientras se acercaba el muchacho, el demonio le derribó y le sacudió con gran violencia; pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y se lo devolvió a su padre.

Lc 9:43 Y todos se admiraban de la majestad de Dios. Y maravillándose todos de todas las cosas que hacía, dijo a Sus discípulos:

Lc 9:44 Haced que os penetren bien en los oídos estas palabras; porque el Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de hombres.

Lc 9:45 Mas ellos no entendían estas palabras, y les eran encubiertas para que no las percibiesen; y temían preguntarle sobre esas palabras.

Lc 9:46 Entonces entraron en discusión sobre quién de ellos era el mayor.

Lc 9:47 Y Jesús, percibiendo los pensamientos de sus corazones, tomó a un niño y lo puso junto a Sí,

Lc 9:48 y les dijo: Cualquiera que reciba a este niño a causa de Mi nombre, a Mí me recibe; y cualquiera que me recibe a Mí, recibe a Aquel que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es grande.

Lc 9:49 Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, vimos a uno que echaba fuera demonios en Tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros.

Lc 9:50 Jesús le dijo: No se lo prohibáis; porque el que no es contra vosotros, por vosotros es.

Lc 9:51 Estando para cumplirse los días en que Él había de ser recibido arriba, afirmó Su rostro para ir a Jerusalén.

Lc 9:52 Y envió mensajeros delante de Él. Y ellos fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos.

Lc 9:53 Mas no le recibieron, porque Su aspecto era como de ir a Jerusalén.

Lc 9:54 Viendo esto los discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo y los consuma?

Lc 9:55 Mas Él, volviéndose, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois.

Lc 9:56 El Hijo del Hombre no ha venido para destruir las vidas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.

Lc 9:57 Yendo ellos por el camino, uno le dijo: Te seguiré adondequiera que vayas.

Lc 9:58 Y le dijo Jesús: Las zorras tienen madrigueras, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar Su cabeza.

Lc 9:59 Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, permíteme que primero vaya y entierre a mi padre.

Lc 9:60 Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia por todas partes el reino de Dios.

Lc 9:61 Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa.

Lc 9:62 Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.

LUCAS 8 LUCAS 10

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Juan Versión Recobro

EL EVANGELIO DE JUAN



JUAN 1



Jn 1:1 En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios.

Jn 1:2 Aquel que es la Palabra estaba en el principio con Dios.

Jn 1:3 Todas las cosas por medio de Él llegaron a existir, y sin Él nada de cuanto existe ha llegado a la existencia.

Jn 1:4 En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

Jn 1:5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Jn 1:6 Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

Jn 1:7 Éste vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.

Jn 1:8 No era él la luz, pero vino para dar testimonio de la luz.

Jn 1:9 Aquél era la luz verdadera que, con Su venida al mundo, ilumina a todo hombre.

Jn 1:10 En el mundo estaba, y por medio de Él llegó a existir el mundo; pero el mundo no le conoció.

Jn 1:11 A lo Suyo vino, y los Suyos no le recibieron.

Jn 1:12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en Su nombre, les dio autoridad de ser hechos hijos de Dios;

Jn 1:13 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Jn 1:14 Y la Palabra se hizo carne, y fijó tabernáculo entre nosotros (y contemplamos Su gloria, gloria como del Unigénito del Padre), llena de gracia y de realidad.

Jn 1:15 Juan dio testimonio de Él, y clamó diciendo: Éste es de quien yo decía: El que viene después de mí, se ha puesto delante de mí; porque era primero que yo.

Jn 1:16 Porque de Su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia.

Jn 1:17 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la realidad vinieron por medio de Jesucristo.

Jn 1:18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer.

Jn 1:19 Éste es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres?

Jn 1:20 Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo.

Jn 1:21 Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el Profeta? Y respondió: No.

Jn 1:22 Entonces le dijeron: ¿Quién eres?, para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?

Jn 1:23 Dijo: Yo soy la “voz de uno que clama en el desierto: ¡Enderezad el camino del Señor!”, como dijo el profeta Isaías.

Jn 1:24 Y los que habían sido enviados eran de los fariseos.

Jn 1:25 Y le preguntaron, y le dijeron: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el Profeta?

Jn 1:26 Juan les respondió diciendo: Yo bautizo en agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis.

Jn 1:27 Éste es el que viene después de mí, a quien yo no soy digno de desatar la correa de Sus sandalias.

Jn 1:28 Estas cosas sucedieron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

Jn 1:29 El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: ¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!

Jn 1:30 Éste es Aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual se ha puesto delante de mí; porque era primero que yo.

Jn 1:31 Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando en agua.

Jn 1:32 También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre Él.

Jn 1:33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar en agua, Él me dijo: Sobre quien veas descender al Espíritu y que permanece sobre Él, ése es el que bautiza en el Espíritu Santo.

Jn 1:34 Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

Jn 1:35 El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.

Jn 1:36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: ¡He aquí el Cordero de Dios!

Jn 1:37 Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús.

Jn 1:38 Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras?

Jn 1:39 Les dijo: Venid y ved. Fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con Él aquel día; era como la hora décima.

Jn 1:40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído lo que había dicho Juan, y habían seguido a Jesús.

Jn 1:41 Él halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo).

Jn 1:42 Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro).

Jn 1:43 El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme.

Jn 1:44 Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro.

Jn 1:45 Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a Aquel de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.

Jn 1:46 Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.

Jn 1:47 Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: ¡He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño!

Jn 1:48 Le dijo Natanael: ¿Cómo es que me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.

Jn 1:49 Respondió Natanael y le dijo: Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel.

Jn 1:50 Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que éstas verás.

Jn 1:51 Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: Veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y descender sobre el Hijo del Hombre.

LUCAS 24 JUAN 2

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JUAN 10 Versión Recobro

JUAN 10



Jn 10:1 De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador.

Jn 10:2 Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

Jn 10:3 A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las conduce fuera.

Jn 10:4 Y cuando ha sacado fuera todas las suyas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

Jn 10:5 Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

Jn 10:6 Esta parábola les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.

Jn 10:7 Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.

Jn 10:8 Todos los que antes de Mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas.

Jn 10:9 Yo soy la puerta; el que por Mí entre, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

Jn 10:10 El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Jn 10:11 Yo soy el buen Pastor; el buen Pastor pone Su vida por las ovejas.

Jn 10:12 Mas el asalariado, el que no es el pastor, a quien no le pertenecen las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa.

Jn 10:13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas.

Jn 10:14 Yo soy el buen Pastor; y conozco Mis ovejas, y las Mías me conocen,

Jn 10:15 así como el Padre me conoce, y Yo conozco al Padre; y pongo Mi vida por las ovejas.

Jn 10:16 También tengo otras ovejas que no son de este redil; es preciso que las guíe también, y oirán Mi voz; y habrá un solo rebaño, y un solo Pastor.

Jn 10:17 Por eso me ama el Padre, porque Yo pongo Mi vida, para volverla a tomar.

Jn 10:18 Nadie me la quita, sino que Yo de Mí mismo la pongo. Tengo autoridad para ponerla, y tengo autoridad para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de Mi Padre.

Jn 10:19 Volvió a haber disensión entre los judíos por estas palabras.

Jn 10:20 Muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está loco; ¿por qué le oís?

Jn 10:21 Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?

Jn 10:22 Se celebraba por aquel entonces en Jerusalén la Fiesta de la Dedicación. Era invierno,

Jn 10:23 y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón.

Jn 10:24 Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo tienes en suspenso nuestra alma? Si Tú eres el Cristo, dínoslo claramente.

Jn 10:25 Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que Yo hago en nombre de Mi Padre, ellas dan testimonio de Mí;

Jn 10:26 pero vosotros no creéis, porque no sois de Mis ovejas.

Jn 10:27 Mis ovejas oyen Mi voz, y Yo las conozco, y me siguen,

Jn 10:28 y Yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de Mi mano.

Jn 10:29 Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de Mi Padre.

Jn 10:30 Yo y el Padre uno somos.

Jn 10:31 Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle.

Jn 10:32 Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de Mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?

Jn 10:33 Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque Tú, siendo hombre, te haces Dios.

Jn 10:34 Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: “Yo dije, dioses sois”?

Jn 10:35 Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada),

Jn 10:36 ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?

Jn 10:37 Si no hago las obras de Mi Padre, no me creáis.

Jn 10:38 Mas si las hago, aunque no me creáis a Mí, creed a las obras, para que sepáis y conozcáis que el Padre está en Mí, y Yo en el Padre.

Jn 10:39 Procuraron otra vez prenderle, pero Él se escapó de sus manos.

Jn 10:40 Y se fue de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Juan; y se quedó allí.

Jn 10:41 Y muchos venían a Él, y decían: Juan no hizo ninguna señal; pero todo lo que Juan dijo de éste, era verdad.

Jn 10:42 Y muchos creyeron en Él allí.

JUAN 9 JUAN 11

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JUAN 11 Versión Recobro

JUAN 11



Jn 11:1 Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana.

Jn 11:2 (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con ungüento, y le enjugó los pies con sus cabellos).

Jn 11:3 Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo.

Jn 11:4 Pero Jesús, al oírlo, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

Jn 11:5 Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro.

Jn 11:6 Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.

Jn 11:7 Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez.

Jn 11:8 Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?

Jn 11:9 Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo;

Jn 11:10 pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él.

Jn 11:11 Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.

Jn 11:12 Dijeron entonces Sus discípulos: Señor, si duerme, se recuperará.

Jn 11:13 Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.

Jn 11:14 Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto;

Jn 11:15 y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él.

Jn 11:16 Dijo entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con Él.

Jn 11:17 Vino, pues, Jesús, y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro.

Jn 11:18 Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios;

Jn 11:19 y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.

Jn 11:20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.

Jn 11:21 Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

Jn 11:22 Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.

Jn 11:23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

Jn 11:24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.

Jn 11:25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá.

Jn 11:26 Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Jn 11:27 Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.

Jn 11:28 Habiendo dicho esto, fue y llamó en secreto a María su hermana, diciéndole: El Maestro está aquí y te llama.

Jn 11:29 Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a Él.

Jn 11:30 Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado.

Jn 11:31 Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, pensando que iba al sepulcro a llorar allí.

Jn 11:32 María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a Sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.

Jn 11:33 Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se indignó en Su espíritu y se turbó,

Jn 11:34 y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.

Jn 11:35 Jesús lloró.

Jn 11:36 Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.

Jn 11:37 Y algunos de ellos dijeron: El que abrió los ojos al ciego, ¿no podría haber hecho también que Lázaro no muriera?

Jn 11:38 Jesús, indignado dentro de Sí otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta en la entrada.

Jn 11:39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.

Jn 11:40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?

Jn 11:41 Entonces quitaron la piedra. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído.

Jn 11:42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que Tú me has enviado.

Jn 11:43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!

Jn 11:44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.

Jn 11:45 Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a María, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en Él.

Jn 11:46 Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho.

Jn 11:47 Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales.

Jn 11:48 Si le dejamos así, todos creerán en Él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar y nuestra nación.

Jn 11:49 Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada;

Jn 11:50 ni tenéis en cuenta que os conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca.

Jn 11:51 Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación,

Jn 11:52 y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.

Jn 11:53 Así que, desde aquel día acordaron matarle.

Jn 11:54 Por tanto, Jesús ya no andaba abiertamente entre los judíos, sino que se alejó de allí a la región contigua al desierto, a una ciudad llamada Efraín; y se quedó allí con Sus discípulos.

Jn 11:55 Y estaba cerca la Pascua de los judíos; y muchos subieron de aquella región a Jerusalén antes de la Pascua, para purificarse.

Jn 11:56 Y buscaban a Jesús, y estando ellos en el templo, se preguntaban unos a otros: ¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta?

Jn 11:57 Y los principales sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno supiese dónde estaba, lo manifestase, para que le prendiesen.

JUAN 10 JUAN 12

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JUAN 12 Versión Recobro

JUAN 12



Jn 12:1 Jesús, pues, seis días antes de la Pascua, vino a Betania, donde estaba Lázaro, a quien había resucitado de los muertos.

Jn 12:2 Le hicieron pues allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban reclinados a la mesa con Él.

Jn 12:3 Entonces María tomó una libra de ungüento de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del ungüento.

Jn 12:4 Y dijo uno de Sus discípulos, Judas Iscariote, el que le había de traicionar:

Jn 12:5 ¿Por qué no fue este ungüento vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?

Jn 12:6 Pero dijo esto, no porque a él le importasen los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella.

Jn 12:7 Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de Mi sepultura ha guardado esto.

Jn 12:8 Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a Mí no siempre me tendréis.

Jn 12:9 Gran multitud de los judíos supieron entonces que Él estaba allí, y vinieron, no solamente por causa de Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado de los muertos.

Jn 12:10 Y los principales sacerdotes tuvieron consejo para dar muerte también a Lázaro,

Jn 12:11 porque a causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.

Jn 12:12 El siguiente día, grandes multitudes que habían venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén,

Jn 12:13 tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!

Jn 12:14 Y halló Jesús un pollino, y montó sobre él, como está escrito:

Jn 12:15 “No temas, hija de Sion; he aquí tu Rey viene, montado sobre un pollino de asna”.

Jn 12:16 Estas cosas no las entendieron Sus discípulos al principio; pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que estas cosas estaban escritas acerca de Él, y de que se las habían hecho.

Jn 12:17 Y daba testimonio la multitud que estaba con Él cuando llamó a Lázaro del sepulcro, y le resucitó de los muertos.

Jn 12:18 Por lo cual también había venido la multitud a recibirle, porque había oído que Él había hecho esta señal.

Jn 12:19 Entonces los fariseos dijeron entre sí: Ya veis que no conseguís nada. Mirad, el mundo se va tras Él.

Jn 12:20 Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.

Jn 12:21 Éstos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.

Jn 12:22 Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús.

Jn 12:23 Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado.

Jn 12:24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.

Jn 12:25 El que ama la vida de su alma la perderá; y el que la aborrece en este mundo, para vida eterna la guardará.

Jn 12:26 Si alguno me sirve, sígame; y donde Yo esté, allí también estará Mi servidor. Si alguno me sirve, Mi Padre le honrará.

Jn 12:27 Ahora está turbada Mi alma; ¿y qué diré? Padre, sálvame de esta hora. Mas para esto he llegado a esta hora.

Jn 12:28 Padre, glorifica Tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.

Jn 12:29 Y la multitud que estaba allí, y había oído la voz, decía que había sido un trueno. Otros decían: Un ángel le ha hablado.

Jn 12:30 Respondió Jesús y dijo: No ha venido esta voz por causa Mía, sino por causa de vosotros.

Jn 12:31 Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.

Jn 12:32 Y Yo, si soy levantado de la tierra, a todos atraeré a Mí mismo.

Jn 12:33 Pero decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir.

Jn 12:34 Le respondió la multitud: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre. ¿Cómo, pues, dices Tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre?

Jn 12:35 Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad mientras tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas; el que anda en tinieblas, no sabe adónde va.

Jn 12:36 Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz. Estas cosas habló Jesús, y se marchó y se ocultó de ellos.

Jn 12:37 Pero a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en Él;

Jn 12:38 para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: “Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor?”.

Jn 12:39 Por esto no podían creer, porque también dijo Isaías:

Jn 12:40 “Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazón; para que no vean con los ojos, y entiendan con el corazón, y se conviertan, y Yo los sane”.

Jn 12:41 Isaías dijo esto cuando vio Su gloria, y habló acerca de Él.

Jn 12:42 Con todo eso, aun de los gobernantes, muchos creyeron en Él; pero a causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga.

Jn 12:43 Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.

Jn 12:44 Jesús clamó y dijo: El que cree en Mí, no cree en Mí, sino en Aquel que me envió;

Jn 12:45 y el que me ve, ve a Aquel que me envió.

Jn 12:46 Yo he venido como luz al mundo, para que todo aquel que cree en Mí no permanezca en tinieblas.

Jn 12:47 Al que oye Mis palabras, y no las guarda, Yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo.

Jn 12:48 El que me rechaza, y no recibe Mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.

Jn 12:49 Porque Yo no he hablado por Mi propia cuenta; el Padre que me envió, Él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.

Jn 12:50 Y sé que Su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que Yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho.

JUAN 11 JUAN 13

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JUAN 13 Versión Recobro

JUAN 13



Jn 13:1 Antes de la Fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que Su hora había llegado para que pasase de este mundo al Padre, habiendo amado a los Suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.

Jn 13:2 Y cuando cenaban, como el diablo ya había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, que le traicionara,

Jn 13:3 Jesús, sabiendo que el Padre le había dado todo en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba,

Jn 13:4 se levantó de la cena, y se quitó Su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.

Jn 13:5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.

Jn 13:6 Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿Tú me lavas los pies?

Jn 13:7 Respondió Jesús y le dijo: Lo que Yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.

Jn 13:8 Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavo, no tendrás parte conmigo.

Jn 13:9 Le dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza.

Jn 13:10 Jesús le dijo: El que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos.

Jn 13:11 Porque sabía quién le iba a traicionar; por eso dijo: No estáis limpios todos.

Jn 13:12 Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó Su manto, volvió a reclinarse a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?

Jn 13:13 Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.

Jn 13:14 Pues si Yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.

Jn 13:15 Porque ejemplo os he dado, para que como Yo os he hecho, vosotros también hagáis.

Jn 13:16 De cierto, de cierto os digo: El esclavo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió.

Jn 13:17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hacéis.

Jn 13:18 No hablo de todos vosotros; Yo sé a quienes he escogido; mas para que se cumpla la Escritura: “El que come pan conmigo, levantó contra Mí su calcañar”.

Jn 13:19 Desde ahora os lo digo antes que suceda, para que cuando suceda, creáis que Yo soy.

Jn 13:20 De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que Yo envíe, me recibe a Mí; y el que me recibe a Mí, recibe a Aquel que me envió.

Jn 13:21 Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a traicionar.

Jn 13:22 Entonces los discípulos se miraban unos a otros, perplejos por no saber de quién hablaba.

Jn 13:23 Y uno de Sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba reclinado sobre el pecho de Jesús.

Jn 13:24 A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien hablaba.

Jn 13:25 Él entonces, reclinado sobre el pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es?

Jn 13:26 Respondió Jesús: Es aquel para quien Yo voy a mojar el bocado y a quien se lo voy a dar. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón.

Jn 13:27 Y en aquel momento, después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo pronto.

Jn 13:28 Pero ninguno de los que estaban reclinados a la mesa entendió por qué le dijo esto.

Jn 13:29 Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta; o que diese algo a los pobres.

Jn 13:30 Cuando él, pues, hubo tomado el bocado, luego salió; y era ya de noche.

Jn 13:31 Entonces, cuando hubo salido, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en Él.

Jn 13:32 Si Dios es glorificado en Él, Dios también le glorificará en Sí mismo, y en seguida le glorificará.

Jn 13:33 Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, y así os digo ahora a vosotros: Adonde Yo voy, vosotros no podéis ir.

Jn 13:34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como Yo os he amado, que también os améis unos a otros.

Jn 13:35 En esto conocerán todos que sois Mis discípulos, si tenéis amor los unos con los otros.

Jn 13:36 Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: Adonde Yo voy, no me puedes seguir ahora: mas me seguirás después.

Jn 13:37 Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por Ti.

Jn 13:38 Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por Mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo antes de que me hayas negado tres veces.

JUAN 12 JUAN 14

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JUAN 14 Versión Recobro

JUAN 14



Jn 14:1 No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en Mí.

Jn 14:2 En la casa de Mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, Yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

Jn 14:3 Y si me voy y os preparo lugar, vengo otra vez, y os tomaré a Mí mismo, para que donde Yo estoy, vosotros también estéis.

Jn 14:4 Y a dónde Yo voy, ya sabéis el camino.

Jn 14:5 Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?

Jn 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la realidad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por Mí.

Jn 14:7 Si me conocieseis, también a Mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

Jn 14:8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.

Jn 14:9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

Jn 14:10 ¿No crees que Yo estoy en el Padre, y el Padre está en Mí? Las palabras que Yo os hablo, no las hablo por Mi propia cuenta, sino que el Padre que permanece en Mí, Él hace Sus obras.

Jn 14:11 Creedme que Yo estoy en el Padre, y el Padre está en Mí; y si no, creedme por las mismas obras.

Jn 14:12 De cierto, de cierto os digo: El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque Yo voy al Padre.

Jn 14:13 Y todo lo que pidáis en Mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Jn 14:14 Si algo pedís en Mi nombre, Yo lo haré.

Jn 14:15 Si me amáis, guardaréis Mis mandamientos.

Jn 14:16 Y Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:

Jn 14:17 el Espíritu de realidad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque permanece con vosotros, y estará en vosotros.

Jn 14:18 No os dejaré huérfanos; vengo a vosotros.

Jn 14:19 Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veis; porque Yo vivo, vosotros también viviréis.

Jn 14:20 En aquel día vosotros conoceréis que Yo estoy en Mi Padre, y vosotros en Mí, y Yo en vosotros.

Jn 14:21 El que tiene Mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por Mi Padre, y Yo le amaré, y me manifestaré a él.

Jn 14:22 Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?

Jn 14:23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, Mi palabra guardará; y Mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

Jn 14:24 El que no me ama, no guarda Mis palabras; y la palabra que habéis oído no es Mía, sino del Padre que me envió.

Jn 14:25 Os he dicho estas cosas mientras permanezco con vosotros.

Jn 14:26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en Mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que Yo os he dicho.

Jn 14:27 La paz os dejo, Mi paz os doy; Yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Jn 14:28 Habéis oído que Yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. Si me amarais, os habríais regocijado, porque voy al Padre; porque el Padre mayor es que Yo.

Jn 14:29 Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis.

Jn 14:30 No hablaré ya mucho con vosotros: porque viene el príncipe de este mundo, y él no tiene nada en Mí.

Jn 14:31 Mas esto es para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí.

JUAN 13 JUAN 15

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JUAN 15 Versión Recobro

JUAN 15



Jn 15:1 Yo soy la vid verdadera, y Mi Padre es el labrador.

Jn 15:2 Todo pámpano que en Mí no lleva fruto, lo quita; y todo aquel que lleva fruto, lo poda, para que lleve más fruto.

Jn 15:3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.

Jn 15:4 Permaneced en Mí, y Yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en Mí.

Jn 15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en Mí, y Yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de Mí nada podéis hacer.

Jn 15:6 El que en Mí no permanece, es echado fuera como pámpano, y se seca; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.

Jn 15:7 Si permanecéis en Mí, y Mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis, y os será hecho.

Jn 15:8 En esto es glorificado Mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así Mis discípulos.

Jn 15:9 Como el Padre me ha amado, así también Yo os he amado; permaneced en Mi amor.

Jn 15:10 Si guardáis Mis mandamientos, permaneceréis en Mi amor; así como Yo he guardado los mandamientos de Mi Padre, y permanezco en Su amor.

Jn 15:11 Estas cosas os he hablado, para que Mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.

Jn 15:12 Éste es Mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como Yo os he amado.

Jn 15:13 Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos.

Jn 15:14 Vosotros sois Mis amigos, si hacéis lo que Yo os mando.

Jn 15:15 Ya no os llamo esclavos, porque el esclavo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de Mi Padre, os las he dado a conocer.

Jn 15:16 No me escogisteis vosotros a Mí, sino que Yo os escogí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en Mi nombre, Él os lo dé.

Jn 15:17 Estas cosas os mando para que os améis unos a otros.

Jn 15:18 Si el mundo os aborrece, sabed que a Mí me ha aborrecido antes que a vosotros.

Jn 15:19 Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes Yo os escogí del mundo, por eso el mundo os aborrece.

Jn 15:20 Acordaos de la palabra que Yo os he dicho: El esclavo no es mayor que su señor. Si a Mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado Mi palabra, también guardarán la vuestra.

Jn 15:21 Mas todo esto os harán por causa de Mi nombre, porque no conocen a Aquel que me ha enviado.

Jn 15:22 Si Yo no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado.

Jn 15:23 El que me aborrece a Mí, también a Mi Padre aborrece.

Jn 15:24 Si Yo no hubiese hecho entre ellos obras que ningún otro ha hecho, no tendrían pecado; pero ahora han visto y han aborrecido a Mí y a Mi Padre.

Jn 15:25 Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: “Sin causa me aborrecieron”.

Jn 15:26 Pero cuando venga el Consolador, a quien Yo os enviaré del Padre, el Espíritu de realidad, el cual procede del Padre, Él dará testimonio acerca de Mí.

Jn 15:27 Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio.

JUAN 14 JUAN 16

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JUAN 16 Versión Recobro

JUAN 16



Jn 16:1 Estas cosas os he hablado, para que no tengáis tropiezo.

Jn 16:2 Os expulsarán de las sinagogas; pero viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.

Jn 16:3 Y harán esto porque no conocen al Padre ni a Mí.

Jn 16:4 Mas os he dicho estas cosas, para que cuando llegue la hora, os acordéis de ellas, y de que Yo os las había dicho. Y no os dije estas cosas desde el principio, porque Yo estaba con vosotros.

Jn 16:5 Pero ahora voy a Aquel que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿Adónde vas?

Jn 16:6 Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón.

Jn 16:7 Pero Yo os digo la verdad: Os conviene que Yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; mas si me voy, os lo enviaré.

Jn 16:8 Y cuando Él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.

Jn 16:9 De pecado, por cuanto no creen en Mí;

Jn 16:10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;

Jn 16:11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.

Jn 16:12 Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar.

Jn 16:13 Pero cuando venga el Espíritu de realidad, Él os guiará a toda la realidad; porque no hablará por Su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oye, y os dará a conocer las cosas que habrán de venir.

Jn 16:14 Él me glorificará; porque recibirá de lo Mío, y os lo dará a conocer.

Jn 16:15 Todo lo que tiene el Padre es Mío; por eso dije que recibirá de lo Mío, y os lo dará a conocer.

Jn 16:16 Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis.

Jn 16:17 Entonces se dijeron algunos de Sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; y: Porque Yo voy al Padre?

Jn 16:18 Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla.

Jn 16:19 Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis?

Jn 16:20 De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo.

Jn 16:21 La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.

Jn 16:22 Así que, también vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo.

Jn 16:23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidáis al Padre en Mi nombre, os lo dará.

Jn 16:24 Hasta ahora nada habéis pedido en Mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Jn 16:25 Estas cosas os he hablado en parábolas; la hora viene cuando ya no os hablaré por parábolas, sino que claramente os anunciaré las cosas del Padre.

Jn 16:26 En aquel día pediréis en Mi nombre; y no os digo que Yo rogaré al Padre por vosotros,

Jn 16:27 pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que Yo salí de Dios.

Jn 16:28 Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.

Jn 16:29 Le dijeron Sus discípulos: He aquí ahora hablas claramente, y ninguna parábola dices.

Jn 16:30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte; por esto creemos que has salido de Dios.

Jn 16:31 Jesús les respondió: ¿Ahora creéis?

Jn 16:32 He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

Jn 16:33 Estas cosas os he hablado para que en Mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero tened valor, Yo he vencido al mundo.

JUAN 15 JUAN 17

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JUAN 17 Versión Recobro

JUAN 17



Jn 17:1 Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a Tu Hijo, para que Tu Hijo te glorifique a Ti;

Jn 17:2 como le has dado autoridad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste.

Jn 17:3 Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a quien has enviado, Jesucristo.

Jn 17:4 Yo te he glorificado en la tierra, acabando la obra que me diste que hiciese.

Jn 17:5 Ahora pues, Padre, glorifícame Tú junto contigo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.

Jn 17:6 He manifestado Tu nombre a los hombres que del mundo me diste; Tuyos eran, y me los diste, y han guardado Tu palabra.

Jn 17:7 Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de Ti;

Jn 17:8 porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de Ti, y han creído que Tú me enviaste.

Jn 17:9 Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque Tuyos son,

Jn 17:10 y todo lo Mío es Tuyo, y lo Tuyo Mío; y he sido glorificado en ellos.

Jn 17:11 Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y Yo voy a Ti. Padre santo, guárdalos en Tu nombre, el cual me has dado, para que sean uno, así como Nosotros.

Jn 17:12 Cuando estaba con ellos, Yo los guardaba en Tu nombre, el cual me has dado, y Yo los guardé; ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.

Jn 17:13 Pero ahora voy a Ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan Mi gozo cumplido en sí mismos.

Jn 17:14 Yo les he dado Tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo.

Jn 17:15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del maligno.

Jn 17:16 No son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo.

Jn 17:17 Santifícalos en la verdad; Tu palabra es verdad.

Jn 17:18 Como Tú me enviaste al mundo, así Yo los he enviado al mundo.

Jn 17:19 Y por ellos Yo me santifico a Mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

Jn 17:20 Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en Mí mediante la palabra de ellos,

Jn 17:21 para que todos sean uno; como Tú, Padre, estás en Mí, y Yo en Ti, que también ellos estén en Nosotros; para que el mundo crea que Tú me enviaste.

Jn 17:22 La gloria que me diste, Yo les he dado, para que sean uno, así como Nosotros somos uno.

Jn 17:23 Yo en ellos, y Tú en Mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo conozca que Tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a Mí me has amado.

Jn 17:24 Padre, en cuanto a los que me has dado, quiero que donde Yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean Mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

Jn 17:25 Padre justo, aunque el mundo no te ha conocido, Yo te he conocido, y éstos saben que Tú me enviaste.

Jn 17:26 Y les he dado a conocer Tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y Yo en ellos.

JUAN 16 JUAN 18

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JUAN 18 Versión Recobro

JUAN 18



Jn 18:1 Habiendo dicho Jesús estas cosas, salió con Sus discípulos al otro lado del arroyo Cedrón, donde había un huerto, en el cual entró con Sus discípulos.

Jn 18:2 Y también Judas, el que le traicionaba, conocía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se había reunido allí con Sus discípulos.

Jn 18:3 Judas, pues, tomando una compañía de soldados, y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos, fue allí con linternas y antorchas, y con armas.

Jn 18:4 Jesús, pues, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis?

Jn 18:5 Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le traicionaba.

Jn 18:6 Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra.

Jn 18:7 Volvió, pues, a preguntarles: ¿A quién buscáis? Y ellos dijeron: A Jesús nazareno.

Jn 18:8 Respondió Jesús: Os he dicho que Yo soy; pues si me buscáis a Mí, dejad ir a éstos;

Jn 18:9 para que se cumpliese aquello que había dicho: De los que me diste, no perdí ninguno.

Jn 18:10 Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco.

Jn 18:11 Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?

Jn 18:12 Entonces la compañía de soldados, el tribuno y los alguaciles de los judíos, prendieron a Jesús y le ataron,

Jn 18:13 y le llevaron primeramente a Anás; porque era suegro de Caifás, que era sumo sacerdote aquel año.

Jn 18:14 Era Caifás el que había dado el consejo a los judíos, de que convenía que un solo hombre muriese por el pueblo.

Jn 18:15 Y seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Y este discípulo era conocido del sumo sacerdote, y entró con Jesús al patio del sumo sacerdote;

Jn 18:16 mas Pedro estaba fuera, a la puerta. Salió, pues, el discípulo que era conocido del sumo sacerdote, y habló a la portera, e hizo entrar a Pedro.

Jn 18:17 Entonces la criada portera dijo a Pedro: ¿No eres tú también de los discípulos de este hombre? Dijo él: No lo soy.

Jn 18:18 Y estaban en pie los siervos y los alguaciles, habiendo encendido un fuego, porque hacía frío, y se calentaban; y también con ellos estaba Pedro en pie, calentándose.

Jn 18:19 Y el sumo sacerdote preguntó a Jesús acerca de Sus discípulos y de Su enseñanza.

Jn 18:20 Jesús le respondió: Yo públicamente he hablado al mundo; siempre he enseñado en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y nada he hablado en oculto.

Jn 18:21 ¿Por qué me preguntas a Mí? Pregunta a los que han oído, de qué les he hablado; he aquí, ellos saben lo que Yo he dicho.

Jn 18:22 Cuando Jesús hubo dicho esto, uno de los alguaciles, que estaba allí, le dio una bofetada, diciendo: ¿Así respondes al sumo sacerdote?

Jn 18:23 Jesús le respondió: Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; pero si bien, ¿por qué me golpeas?

Jn 18:24 Anás entonces le envió atado a Caifás, el sumo sacerdote.

Jn 18:25 Estaba, pues, Simón Pedro en pie, calentándose. Y le dijeron: ¿No eres tú de Sus discípulos? Él negó, y dijo: No lo soy.

Jn 18:26 Uno de los esclavos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dijo: ¿No te vi yo en el huerto con Él?

Jn 18:27 Negó Pedro otra vez; y en seguida cantó el gallo.

Jn 18:28 De Caifás llevaron a Jesús al pretorio. Era de mañana. Ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder comer la pascua.

Jn 18:29 Entonces salió Pilato a ellos, y les dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre?

Jn 18:30 Respondieron y le dijeron: Si éste no fuera malhechor, no te lo habríamos entregado.

Jn 18:31 Entonces les dijo Pilato: Tomadle vosotros, y juzgadle según vuestra ley. Y los judíos le dijeron: A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie;

Jn 18:32 para que se cumpliese la palabra que Jesús había dicho, dando a entender de qué muerte iba a morir.

Jn 18:33 Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres Tú el Rey de los judíos?

Jn 18:34 Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de Mí?

Jn 18:35 Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?

Jn 18:36 Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si Mi reino fuera de este mundo, Mis servidores pelearían para que Yo no fuera entregado a los judíos; pero Mi reino no es de aquí.

Jn 18:37 Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres Tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que Yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye Mi voz.

Jn 18:38 Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: Yo no hallo en Él ningún delito.

Jn 18:39 Pero vosotros tenéis la costumbre de que os suelte un preso en la Pascua. ¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos?

Jn 18:40 Entonces todos dieron voces de nuevo, diciendo: No a éste, sino a Barrabás. Y Barrabás era ladrón.

JUAN 17 JUAN 19

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JUAN 19 Versión Recobro

JUAN 19



Jn 19:1 Así que, entonces tomó Pilato a Jesús, y le azotó.

Jn 19:2 Y los soldados entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre Su cabeza, y le envolvieron en un manto de púrpura;

Jn 19:3 y venían a Él y decían: ¡Regocíjate, Rey de los judíos! y le daban de bofetadas.

Jn 19:4 Entonces Pilato salió otra vez, y les dijo: Mirad, os lo traigo fuera, para que entendáis que ningún delito hallo en Él.

Jn 19:5 Y salió Jesús, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. Y Pilato les dijo: ¡He aquí el hombre!

Jn 19:6 Cuando le vieron los principales sacerdotes y los alguaciles, dieron voces, diciendo: ¡Crucifícale! ¡Crucifícale! Pilato les dijo: Tomadle vosotros, y crucificadle; porque yo no hallo delito en Él.

Jn 19:7 Los judíos le respondieron: Nosotros tenemos una ley, y según esa ley debe morir, porque se hizo a Sí mismo Hijo de Dios.

Jn 19:8 Cuando Pilato oyó decir esto, tuvo más miedo.

Jn 19:9 Y entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres Tú? Mas Jesús no le dio respuesta.

Jn 19:10 Entonces le dijo Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte, y que tengo autoridad para crucificarte?

Jn 19:11 Respondió Jesús: Ninguna autoridad tendrías contra Mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto, el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene.

Jn 19:12 Desde entonces procuraba Pilato soltarle; pero los judíos daban voces, diciendo: Si a éste sueltas, no eres amigo de César; todo el que se hace rey, a César se opone.

Jn 19:13 Entonces Pilato, oyendo esto, llevó fuera a Jesús, y se sentó en el tribunal en el lugar llamado el Enlosado, y en hebreo Gabata.

Jn 19:14 Era el día de la preparación para la Pascua, y como la hora sexta. Entonces dijo a los judíos: ¡He aquí vuestro Rey!

Jn 19:15 Pero ellos gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César.

Jn 19:16 Así que entonces lo entregó a ellos para que fuese crucificado. Tomaron, pues, a Jesús.

Jn 19:17 Y Él, cargando Su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota;

Jn 19:18 y allí le crucificaron, y con Él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.

Jn 19:19 Escribió también Pilato un rótulo, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.

Jn 19:20 Y muchos de los judíos leyeron este rótulo; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el rótulo estaba escrito en hebreo, en latín y en griego.

Jn 19:21 Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que Él dijo: Soy Rey de los judíos.

Jn 19:22 Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito.

Jn 19:23 Cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús, tomaron Sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada soldado y tomaron también Su túnica. Pero la túnica era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo.

Jn 19:24 Entonces dijeron entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice: “Repartieron entre sí Mis vestidos, y sobre Mi ropa echaron suertes”. Y así lo hicieron los soldados.

Jn 19:25 Estaban junto a la cruz de Jesús Su madre, y la hermana de Su madre, María mujer de Cleofas, y María la magdalena.

Jn 19:26 Entonces Jesús, viendo a Su madre y al discípulo a quien Él amaba, que estaba presente, dijo a Su madre: Mujer, he ahí tu hijo.

Jn 19:27 Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

Jn 19:28 Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed.

Jn 19:29 Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos pusieron en un hisopo una esponja empapada en el vinagre, y se la acercaron a la boca.

Jn 19:30 Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. E inclinando la cabeza, entregó Su espíritu.

Jn 19:31 Entonces los judíos, por cuanto era el día de la preparación, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de Sábado (pues aquel día de Sábado era un gran Sábado), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí.

Jn 19:32 Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con Él.

Jn 19:33 Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.

Jn 19:34 Pero uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.

Jn 19:35 Y el que lo vio dio testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis.

Jn 19:36 Porque estas cosas sucedieron para que se cumpliese la Escritura: “No será quebrado hueso Suyo”.

Jn 19:37 Y también otra Escritura dice: “Mirarán al que traspasaron”.

Jn 19:38 Después de estas cosas, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús.

Jn 19:39 También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras.

Jn 19:40 Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos.

Jn 19:41 Y en el lugar donde había sido crucificado, había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el cual aún no había sido puesto ninguno.

Jn 19:42 Allí, pues, por causa del día de la preparación de los judíos, y porque aquel sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús.

JUAN 18 JUAN 20

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JUAN 2 Versión Recobro

JUAN 2



Jn 2:1 Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús.

Jn 2:2 Y fue también invitado a las bodas Jesús con Sus discípulos.

Jn 2:3 Y cuando se acabó el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino.

Jn 2:4 Jesús le dijo: ¿Qué tengo que ver con esto que te afecta a ti, mujer? Aún no ha venido Mi hora.

Jn 2:5 Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os diga.

Jn 2:6 Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres medidas.

Jn 2:7 Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta el borde.

Jn 2:8 Entonces les dijo: Sacad ahora, y llevadlo al maestresala. Y se lo llevaron.

Jn 2:9 Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al novio,

Jn 2:10 y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora.

Jn 2:11 Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó Su gloria; y Sus discípulos creyeron en Él.

Jn 2:12 Después de esto descendió a Capernaum con Su madre, Sus hermanos y Sus discípulos; y estuvieron allí no muchos días.

Jn 2:13 Estaba cerca la Pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén,

Jn 2:14 y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados.

Jn 2:15 Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas;

Jn 2:16 y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de Mi Padre casa de mercado.

Jn 2:17 Entonces se acordaron Sus discípulos que está escrito: “El celo de Tu casa me consumirá”.

Jn 2:18 Y los judíos respondieron y le dijeron: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto?

Jn 2:19 Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.

Jn 2:20 Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y Tú en tres días lo levantarás?

Jn 2:21 Mas Él hablaba del templo de Su cuerpo.

Jn 2:22 Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, Sus discípulos se acordaron de que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho.

Jn 2:23 Estando en Jerusalén en la Fiesta de la Pascua, muchos creyeron en Su nombre, viendo las señales que hacía.

Jn 2:24 Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos,

Jn 2:25 y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues Él sabía lo que había en el hombre.

JUAN 1 JUAN 3

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JUAN 20 Versión Recobro

JUAN 20



Jn 20:1 El primer día de la semana, María la magdalena fue de madrugada, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.

Jn 20:2 Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel a quien amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.

Jn 20:3 Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro.

Jn 20:4 Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro.

Jn 20:5 Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró.

Jn 20:6 Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí,

Jn 20:7 y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino doblado en un lugar aparte.

Jn 20:8 Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó.

Jn 20:9 Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que Él resucitase de los muertos.

Jn 20:10 Y volvieron los discípulos a sus casas.

Jn 20:11 Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro;

Jn 20:12 y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.

Jn 20:13 Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.

Jn 20:14 Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.

Jn 20:15 Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si Tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.

Jn 20:16 Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo en hebreo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro).

Jn 20:17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido al Padre; mas ve a Mis hermanos, y diles: Subo a Mi Padre y a vuestro Padre, a Mi Dios y a vuestro Dios.

Jn 20:18 Fue entonces María la magdalena para anunciar a los discípulos que había visto al Señor, y que Él le había dicho estas cosas.

Jn 20:19 Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto de pie en medio, les dijo: Paz a vosotros.

Jn 20:20 Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.

Jn 20:21 Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también Yo os envío.

Jn 20:22 Y habiendo dicho esto, sopló en ellos, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

Jn 20:23 A quienes perdonáis los pecados, les son perdonados; y a quienes se los retenéis, les son retenidos.

Jn 20:24 Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.

Jn 20:25 Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Él les dijo: Si no veo en Sus manos la marca de los clavos y no meto mi dedo en la marca de los clavos, y mi mano en Su costado, no creeré jamás.

Jn 20:26 Ocho días después, estaban otra vez Sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros.

Jn 20:27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira Mis manos; y acerca tu mano, y métela en Mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

Jn 20:28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!

Jn 20:29 Jesús le dijo: Porque me has visto, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

Jn 20:30 Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de Sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.

Jn 20:31 Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en Su nombre.

JUAN 19 JUAN 21

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JUAN 21 Versión Recobro

JUAN 21



Jn 21:1 Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a los discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera:

Jn 21:2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de Sus discípulos.

Jn 21:3 Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.

Jn 21:4 Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús.

Jn 21:5 Y les dijo: Hijitos, ¿no tenéis algo de comer? Le respondieron: No.

Jn 21:6 Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces.

Jn 21:7 Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó el manto (porque estaba desnudo), y se echó al mar.

Jn 21:8 Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos.

Jn 21:9 Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pescado encima de ellas, y pan.

Jn 21:10 Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar.

Jn 21:11 Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió.

Jn 21:12 Les dijo Jesús: Venid y desayunad. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres?, sabiendo que era el Señor.

Jn 21:13 Vino Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado.

Jn 21:14 Ésta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a los discípulos, después de haber resucitado de los muertos.

Jn 21:15 Entonces, cuando hubieron desayunado, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; Tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta Mis corderos.

Jn 21:16 Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; Tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea Mis ovejas.

Jn 21:17 Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta Mis ovejas.

Jn 21:18 De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, y andabas por donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará adonde no quieras.

Jn 21:19 Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.

Jn 21:20 Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había reclinado sobre el pecho de Él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te traiciona?

Jn 21:21 Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste?

Jn 21:22 Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que Yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.

Jn 21:23 Este dicho se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo no moriría. Pero Jesús no le dijo que no moriría, sino: Si quiero que él quede hasta que Yo venga, ¿qué a ti?

Jn 21:24 Éste es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero.

Jn 21:25 Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir.

JUAN 20 »

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JUAN 3 Versión Recobro

JUAN 3



Jn 3:1 Ahora bien, había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.

Jn 3:2 Éste vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que Tú haces, si no está Dios con él.

Jn 3:3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo: El que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

Jn 3:4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?

Jn 3:5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo: El que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

Jn 3:6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

Jn 3:7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

Jn 3:8 El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Jn 3:9 Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?

Jn 3:10 Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?

Jn 3:11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.

Jn 3:12 Si os he dicho las cosas que están en la tierra, y no creéis, ¿cómo creeréis si os digo las que están en el cielo?

Jn 3:13 Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.

Jn 3:14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,

Jn 3:15 para que todo aquel que en Él cree, tenga vida eterna.

Jn 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no perezca, mas tenga vida eterna.

Jn 3:17 Porque no envió Dios a Su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por medio de Él.

Jn 3:18 El que en Él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Jn 3:19 Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malignas.

Jn 3:20 Porque todo aquel que practica lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.

Jn 3:21 Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.

Jn 3:22 Después de esto, Jesús y Sus discípulos fueron a la tierra de Judea, y allí estuvo con ellos, y bautizaba.

Jn 3:23 Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados.

Jn 3:24 Porque Juan no había sido aún encarcelado.

Jn 3:25 Entonces hubo discusión entre los discípulos de Juan y un judío acerca de la purificación.

Jn 3:26 Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira Aquel que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a Él.

Jn 3:27 Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.

Jn 3:28 Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de Él.

Jn 3:29 El que tiene la novia, es el novio; mas el amigo del novio, que está allí y le oye, se goza grandemente de la voz del novio; así pues, éste mi gozo se ha colmado.

Jn 3:30 Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe.

Jn 3:31 El que de arriba viene, es sobre todos; el que procede de la tierra, de la tierra es, y lo que habla procede de la tierra; el que viene del cielo, es sobre todos.

Jn 3:32 Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe Su testimonio.

Jn 3:33 El que recibe Su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz.

Jn 3:34 Porque el que Dios envió, habla las palabras de Dios; pues no da el Espíritu por medida.

Jn 3:35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en Su mano.

Jn 3:36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.

JUAN 2 JUAN 4

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JUAN 4 Versión Recobro

JUAN 4



Jn 4:1 Cuando, pues, el Señor supo que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan

Jn 4:2 (aunque Jesús mismo no bautizaba, sino Sus discípulos),

Jn 4:3 salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.

Jn 4:4 Y le era necesario pasar por Samaria.

Jn 4:5 Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la parcela de tierra que Jacob dio a su hijo José.

Jn 4:6 Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta.

Jn 4:7 Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber.

Jn 4:8 Pues Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.

Jn 4:9 La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo Tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? (Porque los judíos no tienen tratos con los samaritanos).

Jn 4:10 Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le habrías pedido y Él te habría dado agua viva.

Jn 4:11 La mujer le dijo: Señor, no tienes vasija y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, sacas esa agua viva?

Jn 4:12 ¿Acaso eres Tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?

Jn 4:13 Respondió Jesús y le dijo: Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed;

Jn 4:14 mas el que beba del agua que Yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que Yo le daré será en él una fuente de agua que brote para vida eterna.

Jn 4:15 La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.

Jn 4:16 Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.

Jn 4:17 Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;

Jn 4:18 porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.

Jn 4:19 Le dijo la mujer: Señor, me parece que Tú eres profeta.

Jn 4:20 Nuestros padres adoraron en este monte, mas vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.

Jn 4:21 Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.

Jn 4:22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.

Jn 4:23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y con veracidad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

Jn 4:24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y con veracidad es necesario que adoren.

Jn 4:25 Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, que se llama el Cristo; cuando Él venga nos declarará todas las cosas.

Jn 4:26 Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.

Jn 4:27 En esto vinieron Sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué buscas? o ¿Por qué hablas con ella?

Jn 4:28 Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres:

Jn 4:29 Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?

Jn 4:30 Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a Él.

Jn 4:31 Mientras tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come.

Jn 4:32 Él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.

Jn 4:33 Entonces los discípulos se decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer?

Jn 4:34 Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe Su obra.

Jn 4:35 ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.

Jn 4:36 Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.

Jn 4:37 Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega.

Jn 4:38 Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.

Jn 4:39 Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en Él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho.

Jn 4:40 Entonces vinieron los samaritanos a Él y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días.

Jn 4:41 Y creyeron muchos más por la palabra de Él,

Jn 4:42 y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo.

Jn 4:43 Pasados los dos días, salió de allí y fue a Galilea.

Jn 4:44 Porque Jesús mismo dio testimonio de que el profeta no tiene honra en su propia tierra.

Jn 4:45 Cuando vino a Galilea, los galileos le recibieron, habiendo visto todas las cosas que había hecho en Jerusalén, en la fiesta; porque también ellos habían ido a la fiesta.

Jn 4:46 Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y estaba allí un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo en Capernaum.

Jn 4:47 Éste, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a Él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, porque estaba a punto de morir.

Jn 4:48 Entonces Jesús le dijo: A menos que veáis señales y prodigios, no creéis.

Jn 4:49 El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.

Jn 4:50 Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue.

Jn 4:51 Cuando ya él descendía, sus siervos le salieron al encuentro a decirle que su hijo vivía.

Jn 4:52 Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a la hora séptima le dejó la fiebre.

Jn 4:53 El padre entonces entendió que aquélla era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa.

Jn 4:54 Esta segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea.

JUAN 3 JUAN 5

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JUAN 5 Versión Recobro

JUAN 5



Jn 5:1 Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén.

Jn 5:2 Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las Ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos.

Jn 5:3 En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua.

Jn 5:4 Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.

Jn 5:5 Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.

Jn 5:6 Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?

Jn 5:7 Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y mientras yo voy, otro desciende antes que yo.

Jn 5:8 Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda.

Jn 5:9 Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era Sábado aquel día.

Jn 5:10 Por eso los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: Es día de Sábado; no te es lícito llevar tu lecho.

Jn 5:11 Él les respondió: El que me sanó, Él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda.

Jn 5:12 Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda?

Jn 5:13 Y el que había sido sanado no sabía quién fuese, porque Jesús se había retirado por haber una multitud en aquel lugar.

Jn 5:14 Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te suceda alguna cosa peor.

Jn 5:15 El hombre se fue, y dio aviso a los judíos, que Jesús era el que le había sanado.

Jn 5:16 Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de Sábado.

Jn 5:17 Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y Yo también trabajo.

Jn 5:18 Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de Sábado, sino que también llamaba a Dios Su propio Padre, haciéndose igual a Dios.

Jn 5:19 Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.

Jn 5:20 Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que Él mismo hace; y mayores obras que éstas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis.

Jn 5:21 Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere.

Jn 5:22 Aún más, el Padre no juzga a nadie, sino que todo el juicio ha dado al Hijo,

Jn 5:23 para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.

Jn 5:24 De cierto, de cierto os digo: El que oye Mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no está sujeto a juicio, mas ha pasado de muerte a vida.

Jn 5:25 De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan vivirán.

Jn 5:26 Porque como el Padre tiene vida en Sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en Sí mismo;

Jn 5:27 y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre.

Jn 5:28 No os maravilléis de esto; porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán Su voz

Jn 5:29 y saldrán: los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida, y los que practicaron lo malo, a resurrección de juicio.

Jn 5:30 No puedo Yo hacer nada por Mí mismo; según oigo, así juzgo; y Mi juicio es justo, porque no busco Mi propia voluntad, sino la voluntad de Aquel que me envió.

Jn 5:31 Si Yo doy testimonio acerca de Mí mismo, Mi testimonio no es verdadero.

Jn 5:32 Otro es el que da testimonio acerca de Mí, y sé que el testimonio que da de Mí es verdadero.

Jn 5:33 Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio en favor de la verdad.

Jn 5:34 Pero Yo no recibo testimonio de hombre alguno; mas digo esto, para que vosotros seáis salvos.

Jn 5:35 Él era lámpara que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz.

Jn 5:36 Mas Yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que Yo hago, dan testimonio de Mí, que el Padre me ha enviado.

Jn 5:37 También el Padre que me envió ha dado testimonio de Mí. Nunca habéis oído Su voz, ni habéis visto Su aspecto,

Jn 5:38 ni tenéis Su palabra morando en vosotros; porque a quien Él envió, vosotros no creéis.

Jn 5:39 Escudriñáis las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de Mí.

Jn 5:40 Pero no queréis venir a Mí para que tengáis vida.

Jn 5:41 Gloria de los hombres no recibo.

Jn 5:42 Mas Yo os conozco, que no tenéis el amor de Dios en vosotros.

Jn 5:43 Yo he venido en nombre de Mi Padre, y no me recibís; si otro viene en su propio nombre, a ése recibiréis.

Jn 5:44 ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?

Jn 5:45 No penséis que Yo voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis puesta vuestra esperanza.

Jn 5:46 Porque si creyerais a Moisés, me creeríais a Mí, porque de Mí escribió él.

Jn 5:47 Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a Mis palabras?

JUAN 4 JUAN 6

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JUAN 6 Versión Recobro

JUAN 6



Jn 6:1 Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias.

Jn 6:2 Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos.

Jn 6:3 Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con Sus discípulos.

Jn 6:4 Y estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos.

Jn 6:5 Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que una gran multitud venía hacia Él, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?

Jn 6:6 Pero esto decía para probarle; porque Él ya sabía lo que había de hacer.

Jn 6:7 Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco.

Jn 6:8 Uno de Sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo:

Jn 6:9 Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pescaditos; mas ¿qué es esto para tantos?

Jn 6:10 Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron en número de unos cinco mil varones.

Jn 6:11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían.

Jn 6:12 Y cuando se hubieron saciado, dijo a Sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada.

Jn 6:13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.

Jn 6:14 Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Éste verdaderamente es el Profeta que había de venir al mundo.

Jn 6:15 Entonces Jesús, sabiendo que iban a venir para apoderarse de Él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte Él solo.

Jn 6:16 Al anochecer, descendieron Sus discípulos al mar,

Jn 6:17 y entrando en una barca, iban cruzando el mar hacia Capernaum. Estaba ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos.

Jn 6:18 Y el mar se iba agitando porque soplaba un gran viento.

Jn 6:19 Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús caminando sobre el mar y acercándose a la barca; y tuvieron miedo.

Jn 6:20 Mas Él les dijo: Yo soy; no temáis.

Jn 6:21 Ellos entonces estuvieron dispuestos a recibirle en la barca, e inmediatamente la barca llegó a la tierra adonde iban.

Jn 6:22 El día siguiente, la multitud que estaba al otro lado del mar vio que no había habido allí más que una sola barca, y que Jesús no había entrado en ella con Sus discípulos, sino que éstos se habían ido solos.

Jn 6:23 Pero otras barcas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber dado gracias el Señor.

Jn 6:24 Cuando vio, pues, la multitud que Jesús no estaba allí, ni Sus discípulos, entraron en las barcas y fueron a Capernaum, buscando a Jesús.

Jn 6:25 Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá?

Jn 6:26 Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis.

Jn 6:27 Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste Dios el Padre ha marcado con Su sello.

Jn 6:28 Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?

Jn 6:29 Respondió Jesús y les dijo: Ésta es la obra de Dios, que creáis en Aquel que Él ha enviado.

Jn 6:30 Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces Tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces?

Jn 6:31 Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”.

Jn 6:32 Jesús, pues, les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas Mi Padre os da el verdadero pan del cielo.

Jn 6:33 Porque el pan de Dios es Aquel que desciende del cielo y da vida al mundo.

Jn 6:34 Le dijeron: Señor, danos siempre este pan.

Jn 6:35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a Mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en Mí cree, no tendrá sed jamás.

Jn 6:36 Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.

Jn 6:37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a Mí; y al que a Mí viene, por ningún motivo le echaré fuera.

Jn 6:38 Porque he descendido del cielo, no para hacer Mi propia voluntad, sino la voluntad de Aquel que me envió.

Jn 6:39 Y ésta es la voluntad de Aquel que me envió: Que de todo lo que me dé, no pierda Yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

Jn 6:40 Porque ésta es la voluntad de Mi Padre: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en Él, tenga vida eterna; y Yo le resucitaré en el día postrero.

Jn 6:41 Murmuraban entonces de Él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo.

Jn 6:42 Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice ahora: Del cielo he descendido?

Jn 6:43 Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros.

Jn 6:44 Ninguno puede venir a Mí, si el Padre que me envió no le atrae; y Yo le resucitaré en el día postrero.

Jn 6:45 Escrito está en los profetas: “Y serán todos enseñados por Dios”. Todo aquel que ha oído al Padre, y aprendido de Él, viene a Mí.

Jn 6:46 No que alguno haya visto al Padre, sino Aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre.

Jn 6:47 De cierto, de cierto os digo: El que cree, tiene vida eterna.

Jn 6:48 Yo soy el pan de vida.

Jn 6:49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron.

Jn 6:50 Éste es el pan que desciende del cielo, para que el que de él coma, no muera.

Jn 6:51 Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que Yo daré es Mi carne, la cual Yo daré por la vida del mundo.

Jn 6:52 Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este hombre darnos a comer Su carne?

Jn 6:53 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis Su sangre, no tenéis vida en vosotros.

Jn 6:54 El que come Mi carne y bebe Mi sangre, tiene vida eterna; y Yo le resucitaré en el día postrero.

Jn 6:55 Porque Mi carne es verdadera comida, y Mi sangre es verdadera bebida.

Jn 6:56 El que come Mi carne y bebe Mi sangre, en Mí permanece, y Yo en él.

Jn 6:57 Como me envió el Padre viviente, y Yo vivo por causa del Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por causa de Mí.

Jn 6:58 Éste es el pan que descendió del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.

Jn 6:59 Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum.

Jn 6:60 Al oírlo, muchos de Sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?

Jn 6:61 Sabiendo Jesús en Sí mismo que Sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿En esto tropezáis vosotros?

Jn 6:62 ¿Pues qué, si vierais al Hijo del Hombre subir adonde estaba antes?

Jn 6:63 El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que Yo os he hablado son espíritu y son vida.

Jn 6:64 Pero hay entre vosotros algunos que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de traicionar.

Jn 6:65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a Mí, si no le fuese dado del Padre.

Jn 6:66 Desde entonces muchos de Sus discípulos volvieron a lo que habían dejado, y ya no andaban con Él.

Jn 6:67 Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?

Jn 6:68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

Jn 6:69 Y nosotros hemos creído y conocemos que Tú eres el Santo de Dios.

Jn 6:70 Jesús les respondió: ¿No os he escogido Yo a vosotros los doce? Sin embargo, uno de vosotros es diablo.

Jn 6:71 Hablaba de Judas, hijo de Simón Iscariote; porque éste, uno de los doce, le iba a traicionar.

JUAN 5 JUAN 7

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JUAN 7 Versión Recobro

JUAN 7



Jn 7:1 Después de estas cosas, andaba Jesús en Galilea; pues no quería andar en Judea, porque los judíos procuraban matarle.

Jn 7:2 Estaba cerca la fiesta de los judíos, la Fiesta de los Tabernáculos.

Jn 7:3 Por lo tanto, Sus hermanos le dijeron: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también Tus discípulos vean las obras que haces.

Jn 7:4 Porque nadie hace algo en secreto si procura ser conocido abiertamente. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.

Jn 7:5 Porque ni aun Sus hermanos creían en Él.

Jn 7:6 Entonces Jesús les dijo: Mi tiempo aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto.

Jn 7:7 No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a Mí me aborrece, porque Yo testifico de él, que sus obras son malas.

Jn 7:8 Subid vosotros a la fiesta; Yo no subo a esta fiesta, porque Mi tiempo aún no se ha cumplido.

Jn 7:9 Y habiéndoles dicho esto, se quedó en Galilea.

Jn 7:10 Pero después que Sus hermanos habían subido a la fiesta, entonces subió Él también, no abiertamente, sino como en secreto.

Jn 7:11 Y le buscaban los judíos en la fiesta, y decían: ¿Dónde está Aquél?

Jn 7:12 Y había gran murmullo acerca de Él entre la multitud, pues unos decían: Es bueno; pero otros decían: No, sino que extravía al pueblo.

Jn 7:13 Pero ninguno hablaba abiertamente de Él, por miedo a los judíos.

Jn 7:14 Mas a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo, y se puso a enseñar.

Jn 7:15 Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?

Jn 7:16 Jesús les respondió y dijo: Mi enseñanza no es Mía, sino de Aquel que me envió.

Jn 7:17 El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la enseñanza es de Dios, o si Yo hablo por Mi propia cuenta.

Jn 7:18 El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en Él injusticia.

Jn 7:19 ¿No os dio Moisés la ley? Y ninguno de vosotros cumple la ley. ¿Por qué procuráis matarme?

Jn 7:20 Respondió la multitud y dijo: Demonio tienes; ¿quién procura matarte?

Jn 7:21 Jesús respondió y les dijo: Una obra hice, y todos os maravilláis.

Jn 7:22 Por esto, Moisés os dio la circuncisión (no porque sea de Moisés, sino de los padres); y en el día de Sábado circuncidáis al hombre.

Jn 7:23 Si recibe el hombre la circuncisión en el día de Sábado, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en el día de Sábado sané completamente a un hombre?

Jn 7:24 No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.

Jn 7:25 Decían entonces unos de Jerusalén: ¿No es éste a quien buscan para matarle?

Jn 7:26 Pues mirad, habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido en verdad los gobernantes que éste es el Cristo?

Jn 7:27 Pero éste, sabemos de dónde es; mas cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde sea.

Jn 7:28 Gritó, entonces, Jesús, enseñando en el templo, diciendo: A Mí me conocéis, y sabéis de dónde soy; y no he venido de Mí mismo, pero Aquel que me envió es verdadero, a quien vosotros no conocéis.

Jn 7:29 Yo le conozco, porque de Él procedo, y Él me envió.

Jn 7:30 Entonces procuraban prenderle; pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado Su hora.

Jn 7:31 Y muchos de la multitud creyeron en Él, y decían: El Cristo, cuando venga, ¿hará más señales que las que ha hecho éste?

Jn 7:32 Los fariseos oyeron a la multitud que murmuraba de Él estas cosas; y los principales sacerdotes y los fariseos enviaron alguaciles para que le prendiesen.

Jn 7:33 Entonces Jesús dijo: Todavía un poco de tiempo estaré con vosotros, e iré a Aquel que me envió.

Jn 7:34 Me buscaréis, y no me hallaréis; y adonde Yo estoy, vosotros no podréis venir.

Jn 7:35 Entonces los judíos dijeron entre sí: ¿Adónde se irá éste, que no le hallemos? ¿Se irá a los judíos dispersos entre los griegos, y enseñará a los griegos?

Jn 7:36 ¿Qué significa esto que dijo: Me buscaréis, y no me hallaréis; y adonde Yo estoy, vosotros no podréis venir?

Jn 7:37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a Mí y beba.

Jn 7:38 El que cree en Mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

Jn 7:39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en Él; pues aún no había el Espíritu, porque Jesús no había sido aún glorificado.

Jn 7:40 Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: Verdaderamente éste es el Profeta.

Jn 7:41 Otros decían: Éste es el Cristo. Pero algunos decían: ¿De Galilea ha de venir el Cristo?

Jn 7:42 ¿No dice la Escritura que del linaje de David, y de Belén, la aldea de donde era David, ha de venir el Cristo?

Jn 7:43 Hubo entonces disensión entre la multitud a causa de Él.

Jn 7:44 Y algunos de ellos querían prenderle; pero ninguno le echó mano.

Jn 7:45 Vinieron, pues, los alguaciles a los principales sacerdotes y a los fariseos; y éstos les dijeron: ¿Por qué no le habéis traído?

Jn 7:46 Los alguaciles respondieron: ¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre!

Jn 7:47 Entonces los fariseos les respondieron: ¿También vosotros habéis sido engañados?

Jn 7:48 ¿Acaso ha creído en Él alguno de los gobernantes, o de los fariseos?

Jn 7:49 Mas esta multitud que no sabe la ley, maldita es.

Jn 7:50 Les dijo Nicodemo, el que antes había venido a Él, quien era uno de ellos:

Jn 7:51 ¿Condena acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho?

Jn 7:52 Respondieron y le dijeron: ¿Eres tú también galileo? Escudriña y ve que de Galilea nunca se ha levantado profeta.

Jn 7:53 Y cada uno se fue a su casa.

JUAN 6 JUAN 8

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JUAN 8 Versión Recobro

JUAN 8



Jn 8:1 Mas Jesús se fue al monte de los Olivos.

Jn 8:2 Y muy de mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a Él; y sentado Él, les enseñaba.

Jn 8:3 Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio,

Jn 8:4 le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.

Jn 8:5 Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices?

Jn 8:6 Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.

Jn 8:7 Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.

Jn 8:8 E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra.

Jn 8:9 Pero ellos, al oír esto, salían uno a uno, comenzando por los más viejos; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.

Jn 8:10 Enderezándose Jesús, le dijo: Mujer, ¿dónde están los demás? ¿Ninguno te condenó?

Jn 8:11 Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni Yo te condeno; vete, y no peques más.

Jn 8:12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, jamás andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Jn 8:13 Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio acerca de Ti mismo; Tu testimonio no es verdadero.

Jn 8:14 Respondió Jesús y les dijo: Aunque Yo doy testimonio acerca de Mí mismo, Mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy.

Jn 8:15 Vosotros juzgáis según la carne; Yo no juzgo a nadie.

Jn 8:16 Y si Yo juzgo, Mi juicio es verdadero; porque no estoy Yo solo, sino Yo y Aquel que me envió, el Padre.

Jn 8:17 Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.

Jn 8:18 Yo soy el que doy testimonio de Mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de Mí.

Jn 8:19 Ellos le dijeron: ¿Dónde está Tu Padre? Respondió Jesús: Ni a Mí me conocéis, ni a Mi Padre; si a Mí me conocieseis, también a Mi Padre conoceríais.

Jn 8:20 Estas palabras habló Jesús en el erario, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado Su hora.

Jn 8:21 Otra vez les dijo Jesús: Yo me voy, y me buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis; adonde Yo voy, vosotros no podéis venir.

Jn 8:22 Decían entonces los judíos: ¿Acaso se matará a Sí mismo, que dice: Adonde yo voy, vosotros no podéis venir?

Jn 8:23 Y les dijo: Vosotros sois de abajo, Yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, Yo no soy de este mundo.

Jn 8:24 Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que Yo soy, en vuestros pecados moriréis.

Jn 8:25 Entonces le dijeron: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: Precisamente lo que os estoy diciendo.

Jn 8:26 Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; pero Aquel que me envió es verdadero; y Yo, lo que he oído de Él, esto hablo al mundo.

Jn 8:27 No entendieron que les hablaba del Padre.

Jn 8:28 Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que Yo soy, y que nada hago por Mí mismo, sino estas cosas hablo, según me enseñó Mi Padre.

Jn 8:29 Porque el que me envió, conmigo está; Él no me ha dejado solo, porque Yo hago siempre lo que le agrada.

Jn 8:30 Al hablar Él estas cosas, muchos creyeron en Él.

Jn 8:31 Dijo entonces Jesús a los judíos que le habían creído: Si vosotros permanecéis en Mi palabra, seréis verdaderamente Mis discípulos;

Jn 8:32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Jn 8:33 Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices Tú: Seréis libres?

Jn 8:34 Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que comete pecado, esclavo es del pecado.

Jn 8:35 Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre.

Jn 8:36 Así que, si el Hijo os liberta, seréis verdaderamente libres.

Jn 8:37 Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque Mi palabra no halla cabida en vosotros.

Jn 8:38 Yo hablo lo que he visto estando con el Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído de vuestro padre.

Jn 8:39 Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.

Jn 8:40 Pero ahora procuráis matarme a Mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham.

Jn 8:41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no nacimos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.

Jn 8:42 Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque Yo de Dios he salido, y de Él he venido; pues no he venido de Mí mismo, sino que Él me envió.

Jn 8:43 ¿Por qué no entendéis Mi lenguaje? Porque no podéis escuchar Mi palabra.

Jn 8:44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de lo suyo habla; porque es mentiroso, y padre de ello.

Jn 8:45 Y a Mí, porque digo la verdad, no me creéis.

Jn 8:46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?

Jn 8:47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.

Jn 8:48 Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que Tú eres samaritano, y que tienes demonio?

Jn 8:49 Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a Mi Padre; y vosotros me deshonráis.

Jn 8:50 Pero Yo no busco Mi gloria; hay quien la busca, y juzga.

Jn 8:51 De cierto, de cierto os digo, que el que guarda Mi palabra, nunca verá muerte.

Jn 8:52 Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y Tú dices: El que guarda Mi palabra, nunca gustará la muerte.

Jn 8:53 ¿Eres Tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a Ti mismo?

Jn 8:54 Respondió Jesús: Si Yo me glorifico a Mí mismo, Mi gloria nada es; Mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios.

Jn 8:55 Pero vosotros no le habéis conocido; mas Yo le conozco, y si dijera que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo Su palabra.

Jn 8:56 Abraham vuestro padre se regocijó de que había de ver Mi día; y lo vio, y se gozó.

Jn 8:57 Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?

Jn 8:58 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, Yo soy.

Jn 8:59 Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo y se fue.

JUAN 7 JUAN 9

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JUAN 9 Versión Recobro

JUAN 9



Jn 9:1 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.

Jn 9:2 Y le preguntaron Sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?

Jn 9:3 Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino que nació así para que las obras de Dios se manifiesten en él.

Jn 9:4 Debemos hacer las obras de Aquel que me envió, mientras es de día; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.

Jn 9:5 Mientras estoy en el mundo, luz soy del mundo.

Jn 9:6 Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y ungió con el lodo los ojos del ciego,

Jn 9:7 y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.

Jn 9:8 Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era mendigo, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba?

Jn 9:9 Unos decían: Él es; y otros: No, sino que a él se parece. Él decía: Yo soy.

Jn 9:10 Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?

Jn 9:11 Respondió él: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me ungió los ojos, y me dijo: Ve al estanque de Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista.

Jn 9:12 Entonces le dijeron: ¿Dónde está Él? Él dijo: No sé.

Jn 9:13 Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego.

Jn 9:14 Y era día de Sábado cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos.

Jn 9:15 Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. Él les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.

Jn 9:16 Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de Sábado. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos.

Jn 9:17 Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú de Él, ya que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.

Jn 9:18 Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista,

Jn 9:19 y les preguntaron, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?

Jn 9:20 Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego;

Jn 9:21 pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo.

Jn 9:22 Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el Cristo, fuera expulsado de la sinagoga.

Jn 9:23 Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él.

Jn 9:24 Llamaron, pues, por segunda vez al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador.

Jn 9:25 Entonces él respondió: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.

Jn 9:26 Le volvieron a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?

Jn 9:27 Él les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oír; ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros Sus discípulos?

Jn 9:28 Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres Su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos.

Jn 9:29 Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ése, no sabemos de dónde sea.

Jn 9:30 Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, ¡y a mí me abrió los ojos!

Jn 9:31 Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace Su voluntad, a ése oye.

Jn 9:32 Nunca jamás se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego.

Jn 9:33 Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer.

Jn 9:34 Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron.

Jn 9:35 Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?

Jn 9:36 Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en Él?

Jn 9:37 Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, Él es.

Jn 9:38 Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró.

Jn 9:39 Dijo Jesús: Para juicio he venido Yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados.

Jn 9:40 Entonces algunos de los fariseos que estaban con Él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos?

Jn 9:41 Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece.

JUAN 8 JUAN 10

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Hechos Versión Recobro

LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES



HECHOS 1



Hch 1:1 En el primer relato, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar,

Hch 1:2 hasta el día en que fue llevado arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido;

Hch 1:3 a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles de lo tocante al reino de Dios.

Hch 1:4 Y estando reunido con ellos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de Mí.

Hch 1:5 Porque Juan bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

Hch 1:6 Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?

Hch 1:7 Pero Él les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las estaciones que el Padre dispuso por Su propia autoridad;

Hch 1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y seréis Mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Hch 1:9 Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.

Hch 1:10 Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, mientras Él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas,

Hch 1:11 los cuales también les dijeron: Varones de Galilea, ¿por qué os quedáis mirando al cielo? Este Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera que le habéis visto ir al cielo.

Hch 1:12 Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte que se llama del Olivar, el cual está cerca de Jerusalén, camino de un día de Sábado.

Hch 1:13 Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Juan y Jacobo y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas hermano de Jacobo.

Hch 1:14 Todos éstos perseveraban unánimes en oración, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con Sus hermanos.

Hch 1:15 Y en aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (un grupo como de ciento veinte estaba reunido allí), y dijo:

Hch 1:16 Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura, en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, quien se hizo guía de los que prendieron a Jesús;

Hch 1:17 por cuanto era contado con nosotros, y se le asignó una porción de este ministerio.

Hch 1:18 Éste, pues, con salario de injusticia adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron.

Hch 1:19 Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua Acéldama, que quiere decir, Campo de sangre.

Hch 1:20 Porque está escrito en el libro de los Salmos: “Sea hecha desierta su habitación, y no haya quien more en ella”; y: “Tome otro su cargo”.

Hch 1:21 Es necesario, pues, que de estos hombres que nos han acompañado todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros,

Hch 1:22 comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue llevado arriba, uno sea hecho testigo con nosotros de Su resurrección.

Hch 1:23 Y propusieron a dos: a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías.

Hch 1:24 Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido,

Hch 1:25 para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que se desvió Judas para irse a su propio lugar.

Hch 1:26 Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.

JUAN 21 HECHOS 2

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HECHOS 10 Versión Recobro

HECHOS 10



Hch 10:1 Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la cohorte llamada la italiana,

Hch 10:2 devoto y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre.

Hch 10:3 Éste vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio.

Hch 10:4 Él, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.

Hch 10:5 Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro.

Hch 10:6 Éste posa en casa de un cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar.

Hch 10:7 Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían;

Hch 10:8 a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo.

Hch 10:9 Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta.

Hch 10:10 Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis;

Hch 10:11 y vio el cielo abierto, y que descendía un objeto semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra;

Hch 10:12 en el cual había de todos los cuadrúpedos y reptiles de la tierra y aves del cielo.

Hch 10:13 Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come.

Hch 10:14 Entonces Pedro dijo: Señor, de ninguna manera; porque ninguna cosa profana o inmunda he comido jamás.

Hch 10:15 Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo tengas por común.

Hch 10:16 Esto se hizo tres veces; y el objeto volvió a ser recogido en el cielo.

Hch 10:17 Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, habiendo indagado dónde estaba la casa de Simón, se presentaron a la puerta.

Hch 10:18 Y llamando, preguntaron si se hospedaba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro.

Hch 10:19 Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan.

Hch 10:20 Levántate, baja y vete con ellos sin dudar, porque Yo los he enviado.

Hch 10:21 Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido?

Hch 10:22 Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones divinas por un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras.

Hch 10:23 Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope.

Hch 10:24 Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos.

Hch 10:25 Cuando Pedro iba a entrar, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró.

Hch 10:26 Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre.

Hch 10:27 Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido.

Hch 10:28 Y les dijo: Vosotros sabéis que le está prohibido a un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame profano o inmundo;

Hch 10:29 por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?

Hch 10:30 Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días que a esta hora yo estaba orando en mi casa a la hora novena, y vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente,

Hch 10:31 y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios.

Hch 10:32 Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar.

Hch 10:33 Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que el Señor te ha mandado.

Hch 10:34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,

Hch 10:35 sino que en toda nación le es acepto el que le teme y hace justicia.

Hch 10:36 La palabra que Dios envió a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo (Él es el Señor de todos)

Hch 10:37 vosotros la conocéis; la palabra que se divulgó por toda Judea, comenzando desde Galilea, después del bautismo que proclamó Juan:

Hch 10:38 Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo el bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él.

Hch 10:39 Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero.

Hch 10:40 A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase;

Hch 10:41 no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con Él después que resucitó de los muertos.

Hch 10:42 Y nos mandó que proclamásemos al pueblo, y testificásemos solemnemente que Él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.

Hch 10:43 De Él dan testimonio todos los profetas, de que por Su nombre, todos los que en Él creen recibirán perdón de pecados.

Hch 10:44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían la palabra.

Hch 10:45 Y los creyentes de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.

Hch 10:46 Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro:

Hch 10:47 ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados éstos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?

Hch 10:48 Y mandó bautizarles *en el nombre de Jesucristo. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.

HECHOS 9 HECHOS 11

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HECHOS 11 Versión Recobro

HECHOS 11



Hch 11:1 Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea, que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios.

Hch 11:2 Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión,

Hch 11:3 diciendo: Has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos.

Hch 11:4 Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo:

Hch 11:5 Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en éxtasis una visión; un objeto semejante a un gran lienzo que descendía, que por las cuatro puntas era bajado del cielo y venía hasta mí.

Hch 11:6 Cuando fijé en él los ojos, lo examiné y vi cuadrúpedos terrestres, y fieras, y reptiles, y aves del cielo.

Hch 11:7 Y también oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come.

Hch 11:8 Y dije: De ninguna manera, Señor; porque nada profano o inmundo entró jamás en mi boca.

Hch 11:9 Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo tengas tú por común.

Hch 11:10 Y esto se hizo tres veces, y volvió todo a ser llevado arriba al cielo.

Hch 11:11 Y he aquí, se presentaron en aquel momento tres hombres en la casa donde estábamos, enviados a mí desde Cesarea.

Hch 11:12 Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varón,

Hch 11:13 quien nos contó cómo había visto en su casa a un ángel, que se puso de pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro;

Hch 11:14 él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa.

Hch 11:15 Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio.

Hch 11:16 Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo.

Hch 11:17 Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para impedírselo?

Hch 11:18 Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida.

Hch 11:19 Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la tribulación que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin hablar a nadie la palabra, sino sólo a los judíos.

Hch 11:20 Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando llegaron a Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando como evangelio al Señor Jesús.

Hch 11:21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor.

Hch 11:22 Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía.

Hch 11:23 Éste, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen unidos al Señor.

Hch 11:24 Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y mucha gente fue agregada al Señor.

Hch 11:25 Después fue a Tarso para buscar a Saulo;

Hch 11:26 y hallándole, le trajo a Antioquía. Y se congregaron allí todo un año en la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.

Hch 11:27 En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía.

Hch 11:28 Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, indicó por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio.

Hch 11:29 Entonces los discípulos, cada uno según había prosperado, determinaron enviar bienes para ministrar a los hermanos que habitaban en Judea;

Hch 11:30 y lo hicieron, enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo.

HECHOS 10 HECHOS 12

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HECHOS 12 Versión Recobro

HECHOS 12



Hch 12:1 Entonces, por aquel tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles.

Hch 12:2 Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan.

Hch 12:3 Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los Panes sin Levadura.

Hch 12:4 Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro cuaterniones de soldados, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la Pascua.

Hch 12:5 Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía ferviente oración a Dios por él.

Hch 12:6 Y cuando Herodes iba a hacerlo comparecer, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel.

Hch 12:7 Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos.

Hch 12:8 Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme.

Hch 12:9 Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que se hacía por medio del ángel, sino que pensaba que veía una visión.

Hch 12:10 Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, avanzaron por una calle, y luego el ángel se apartó de él.

Hch 12:11 Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora sé verdaderamente que el Señor ha enviado Su ángel, y me ha rescatado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba.

Hch 12:12 Y cuando se dio cuenta de esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando.

Hch 12:13 Cuando tocó a la puerta de la entrada, salió a escuchar una muchacha llamada Rode,

Hch 12:14 la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la entrada.

Hch 12:15 Y ellos le dijeron: Estás loca. Pero ella insistía en que así era. Entonces ellos decían: Es su ángel.

Hch 12:16 Mas Pedro continuaba tocando; y cuando abrieron y le vieron, se quedaron estupefactos.

Hch 12:17 Pero él, haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: Haced saber esto a Jacobo y a los hermanos. Y salió, y se fue a otro lugar.

Hch 12:18 Luego que fue de día, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qué había sido de Pedro.

Hch 12:19 Mas Herodes, habiéndole buscado sin hallarle, después de interrogar a los guardas, ordenó que los llevaran para ejecutarlos. Después descendió de Judea a Cesarea y pasó allí un tiempo.

Hch 12:20 Y Herodes estaba furioso con los de Tiro y de Sidón; pero ellos vinieron de acuerdo ante él, y habiendo persuadido a Blasto, que era camarero mayor del rey, pedían paz, porque su país era abastecido por el del rey.

Hch 12:21 Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó.

Hch 12:22 Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de dios, y no de hombre!

Hch 12:23 Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y comido de gusanos, expiró.

Hch 12:24 Pero la palabra de Dios crecía y se multiplicaba.

Hch 12:25 Y Bernabé y Saulo, cumplida la ministración, volvieron de Jerusalén, llevando también consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos.

HECHOS 11 HECHOS 13

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HECHOS 13 Versión Recobro

HECHOS 13



Hch 13:1 Había entonces en Antioquía, en la iglesia local, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el hermano de crianza de Herodes el tetrarca, y Saulo.

Hch 13:2 Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.

Hch 13:3 Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.

Hch 13:4 Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.

Hch 13:5 Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante.

Hch 13:6 Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta judío, llamado Barjesús,

Hch 13:7 que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Éste, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios.

Hch 13:8 Pero se les oponía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul.

Hch 13:9 Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos,

Hch 13:10 dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?

Hch 13:11 Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él niebla y oscuridad; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano.

Hch 13:12 Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de las enseñanzas del Señor.

Hch 13:13 Habiendo zarpado de Pafos, Pablo y sus compañeros llegaron a Perge de Panfilia; pero Juan se apartó de ellos y volvió a Jerusalén.

Hch 13:14 Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entraron en la sinagoga un día de Sábado y se sentaron.

Hch 13:15 Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los principales de la sinagoga mandaron a decirles: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad.

Hch 13:16 Entonces Pablo, levantándose y haciendo una señal con la mano, dijo: Varones israelitas, y los que teméis a Dios, oíd:

Hch 13:17 El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres, y enalteció al pueblo, durante la estancia de ellos en tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella.

Hch 13:18 Y por un tiempo como de cuarenta años los llevó en brazos como nodriza en el desierto;

Hch 13:19 y habiendo destruido siete naciones en la tierra de Canaán, les dio en herencia la tierra de ellas.

Hch 13:20 Después, como por cuatrocientos cincuenta años, les dio jueces hasta el profeta Samuel.

Hch 13:21 Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años.

Hch 13:22 Después de quitar a éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a Mi corazón, quien hará toda Mi voluntad.

Hch 13:23 Del linaje de éste, y conforme a la promesa, Dios trajo a Jesús por Salvador a Israel.

Hch 13:24 Antes de Su manifestación, proclamó Juan el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel.

Hch 13:25 Mas cuando Juan terminaba su carrera, dijo: ¿Quién pensáis que soy? No soy yo el Cristo; mas he aquí viene tras mí uno de quien no soy digno de desatar las sandalias de los pies.

Hch 13:26 Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros teméis a Dios, a nosotros es enviada la palabra de esta salvación.

Hch 13:27 Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no reconociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de Sábado, las cumplieron al condenarle.

Hch 13:28 Y sin hallar en Él ninguna causa digna de muerte, pidieron a Pilato que se le matase.

Hch 13:29 Y habiendo cumplido todas las cosas que de Él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro.

Hch 13:30 Mas Dios le levantó de los muertos.

Hch 13:31 Y Él se apareció durante muchos días a los que habían subido juntamente con Él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son Sus testigos ante el pueblo.

Hch 13:32 Y nosotros también os anunciamos el evangelio de la promesa hecha a los patriarcas,

Hch 13:33 la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: “Mi Hijo eres Tú, Yo te he engendrado hoy”.

Hch 13:34 Y en cuanto a que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, lo dijo así: “ Os daré las cosas santas y fieles de David”.

Hch 13:35 Por eso dice también en otro lugar: “No permitirás que Tu Santo vea corrupción”.

Hch 13:36 Porque David, habiendo servido a su propia generación según el consejo de Dios, durmió, y fue sepultado con sus padres, y vio corrupción.

Hch 13:37 Mas Aquel a quien Dios levantó, no vio corrupción.

Hch 13:38 Sabed, pues, varones hermanos, que por medio de Él se os anuncia perdón de pecados,

Hch 13:39 y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en Él es justificado todo aquel que cree.

Hch 13:40 Mirad, pues, que no venga sobre vosotros lo que está dicho en los profetas:

Hch 13:41 “Mirad, oh menospreciadores, y asombraos, y desapareced; porque Yo hago una obra en vuestros días, obra que no creeréis, si alguien os la cuenta”.

Hch 13:42 Cuando salieron Pablo y Bernabé, el pueblo les rogó que el siguiente día de Sábado les hablasen de estas cosas.

Hch 13:43 Y despedida la congregación de la sinagoga, muchos de los judíos y de los prosélitos devotos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes hablándoles, les exhortaban a que perseverasen en la gracia de Dios.

Hch 13:44 El siguiente día de Sábado se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios.

Hch 13:45 Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando.

Hch 13:46 Entonces Pablo y Bernabé, hablando con denuedo, dijeron: A vosotros era necesario que se os hablase primero la palabra de Dios; mas puesto que la desecháis, y no os juzgáis dignos de la vida eterna, he aquí, nos volvemos a los gentiles.

Hch 13:47 Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: “Te he puesto para luz de los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra”.

Hch 13:48 Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.

Hch 13:49 Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia.

Hch 13:50 Pero los judíos instigaron a los principales de la ciudad, y a mujeres distinguidas que adoraban a Dios, y levantaron persecución contra Pablo y Bernabé, y los expulsaron de sus límites.

Hch 13:51 Ellos entonces, sacudiendo contra ellos el polvo de sus pies, se fueron a Iconio.

Hch 13:52 Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.

HECHOS 12 HECHOS 14

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HECHOS 14 Versión Recobro

HECHOS 14



Hch 14:1 Aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de griegos.

Hch 14:2 Mas los judíos que desobedecieron excitaron y corrompieron los ánimos de los gentiles contra los hermanos.

Hch 14:3 Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio de la palabra de Su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios.

Hch 14:4 Y la gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban con los judíos, y otros con los apóstoles.

Hch 14:5 Pero cuando surgió un intento de parte de los judíos y los gentiles, juntamente con sus gobernantes, para afrentarlos y apedrearlos,

Hch 14:6 enterándose ellos, huyeron a las ciudades de Licaonia, Listra y Derbe, y a toda la región circunvecina,

Hch 14:7 y allí anunciaban el evangelio.

Hch 14:8 Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado.

Hch 14:9 Éste oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado,

Hch 14:10 dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo.

Hch 14:11 Entonces la multitud, al ver lo que Pablo había hecho, alzó la voz, diciendo en lengua licaónica: Los dioses se han hecho semejantes a hombres y han descendido a nosotros.

Hch 14:12 Y a Bernabé llamaban Zeus, y a Pablo, Hermes, porque éste, en la palabra, era el principal.

Hch 14:13 Y el sacerdote de Zeus, cuyo templo estaba frente a la ciudad, trajo toros y guirnaldas delante de las puertas, y juntamente con la multitud quería ofrecer sacrificios.

Hch 14:14 Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces

Hch 14:15 y diciendo: Varones, ¿por qué hacéis esto? Nosotros también somos hombres de igual condición que vosotros, que os anunciamos el evangelio para que de estas vanidades os convirtáis al Dios vivo, que hizo el cielo y la tierra, el mar, y todo lo que en ellos hay.

Hch 14:16 En las generaciones pasadas Él ha dejado a todas las naciones andar en sus propios caminos;

Hch 14:17 si bien no se dejó a Sí mismo sin testimonio, haciendo el bien de daros lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría vuestros corazones.

Hch 14:18 Y diciendo estas cosas, difícilmente lograron impedir que la multitud les ofreciese sacrificio.

Hch 14:19 Entonces vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto.

Hch 14:20 Pero cuando lo rodearon los discípulos, él se levantó y entró en la ciudad; y al día siguiente salió con Bernabé para Derbe.

Hch 14:21 Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía,

Hch 14:22 confirmando las almas de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.

Hch 14:23 Y después que constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído.

Hch 14:24 Pasando luego por Pisidia, vinieron a Panfilia.

Hch 14:25 Y habiendo hablado la palabra en Perge, descendieron a Atalia.

Hch 14:26 De allí navegaron a Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habían cumplido.

Hch 14:27 Y habiendo llegado, y reunido a la iglesia, refirieron lo que Dios había hecho con ellos, y cómo había abierto la puerta de la fe a los gentiles.

Hch 14:28 Y se quedaron allí mucho tiempo con los discípulos.

HECHOS 13 HECHOS 15

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HECHOS 15 Versión Recobro

HECHOS 15



Hch 15:1 Entonces algunos descendieron de Judea y comenzaron a enseñar a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme a la costumbre de Moisés, no podéis ser salvos.

Hch 15:2 Como Pablo y Bernabé tuviesen una disensión y discusión no pequeña con ellos, los hermanos dispusieron que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión.

Hch 15:3 Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, narrando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos.

Hch 15:4 Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos, y refirieron lo que Dios había hecho con ellos.

Hch 15:5 Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés.

Hch 15:6 Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto.

Hch 15:7 Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo desde los primeros días Dios me escogió entre vosotros para que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen.

Hch 15:8 Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros;

Hch 15:9 y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.

Hch 15:10 Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?

Hch 15:11 Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús somos salvos, de igual modo que ellos.

Hch 15:12 Entonces toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo, que contaban cuantas señales y prodigios había hecho Dios por medio de ellos entre los gentiles.

Hch 15:13 Y cuando ellos terminaron de hablar, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme.

Hch 15:14 Simeón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para Su nombre.

Hch 15:15 Y con todo esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:

Hch 15:16 “Después de esto volveré y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; y repararé sus ruinas, y lo volveré a levantar,

Hch 15:17 para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado Mi nombre,

Hch 15:18 dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos”.

Hch 15:19 Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios,

Hch 15:20 sino que se les escriba que se abstengan de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre.

Hch 15:21 Porque Moisés desde antiguas generaciones tiene en cada ciudad quien lo proclame en las sinagogas, donde es leído cada día de Sábado.

Hch 15:22 Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, escoger de entre ellos varones y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos;

Hch 15:23 y escribir por conducto de ellos: Los apóstoles y los hermanos que son ancianos, a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia: Regocijaos.

Hch 15:24 Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con sus palabras, perturbando vuestras almas,

Hch 15:25 nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo, elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y Pablo,

Hch 15:26 hombres que han arriesgado sus vidas por el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Hch 15:27 Así que enviamos a Judas y a Silas, los cuales también de palabra os harán saber lo mismo.

Hch 15:28 Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias:

Hch 15:29 que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien.

Hch 15:30 Ellos, pues, habiendo sido despedidos, descendieron a Antioquía, y reuniendo a la multitud, entregaron la carta;

Hch 15:31 habiendo leído la cual, se regocijaron por la consolación.

Hch 15:32 Y Judas y Silas, como ellos también eran profetas, exhortaron y confirmaron a los hermanos con abundancia de palabras.

Hch 15:33 Y pasando algún tiempo allí, fueron despedidos en paz por los hermanos, para volver a aquellos que los habían enviado.

Hch 15:34 Mas a Silas le pareció bien quedarse allí.

Hch 15:35 Y Pablo y Bernabé continuaron en Antioquía, enseñando y anunciando como evangelio la palabra del Señor, con muchos otros.

Hch 15:36 Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están.

Hch 15:37 Y Bernabé quería que llevasen consigo a Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos;

Hch 15:38 pero a Pablo no le parecía bien llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra.

Hch 15:39 Y hubo un agudo conflicto entre ellos, hasta el punto que se separaron el uno del otro; Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre,

Hch 15:40 y Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor,

Hch 15:41 y pasó por Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias.

HECHOS 14 HECHOS 16

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HECHOS 16 Versión Recobro

HECHOS 16



Hch 16:1 Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego;

Hch 16:2 y daban buen testimonio de él los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.

Hch 16:3 Quiso Pablo que éste fuese con él; y tomándole, le circuncidó por causa de los judíos que había en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era griego.

Hch 16:4 Y al pasar por las ciudades, les entregaban los decretos que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que los observasen.

Hch 16:5 Así que las iglesias eran fortalecidas en la fe, y aumentaban en número cada día.

Hch 16:6 Y atravesaron la región de Frigia y de Galacia, habiéndoles prohibido el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia;

Hch 16:7 y cuando llegaron a Misia, intentaron entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió.

Hch 16:8 Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas.

Hch 16:9 Y se le mostró a Pablo una visión durante la noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos.

Hch 16:10 Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.

Hch 16:11 Zarpando, pues, de Troas, vinimos con rumbo directo a Samotracia, y el día siguiente a Neápolis;

Hch 16:12 y de allí a Filipos, que es la primera ciudad de aquella parte de Macedonia, y una colonia romana; y estuvimos en aquella ciudad algunos días.

Hch 16:13 Y el día de Sábado salimos fuera de la puerta, junto al río, donde pensábamos habría un lugar de oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido.

Hch 16:14 Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de telas de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.

Hch 16:15 Y cuando fue bautizada ella, lo mismo que su familia, nos rogó, diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos.

Hch 16:16 Aconteció que mientras íbamos al lugar de oración, nos salió al encuentro una joven esclava que tenía espíritu de Pitón, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.

Hch 16:17 Ésta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son esclavos del Dios Altísimo, quienes os anuncian un camino de salvación.

Hch 16:18 Y esto lo hacía por muchos días; mas turbado Pablo, se volvió y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.

Hch 16:19 Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los arrastraron a la plaza pública, ante las autoridades;

Hch 16:20 y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad,

Hch 16:21 y anuncian costumbres que no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos.

Hch 16:22 Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas, ordenaron azotarles con varas.

Hch 16:23 Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad.

Hch 16:24 El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo.

Hch 16:25 Hacia la medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos de alabanza a Dios; y los presos los oían.

Hch 16:26 Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.

Hch 16:27 Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido.

Hch 16:28 Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí.

Hch 16:29 El carcelero entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró ante Pablo y Silas;

Hch 16:30 y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?

Hch 16:31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y tu casa.

Hch 16:32 Y le hablaron la palabra de Dios a él y a todos los que estaban en su casa.

Hch 16:33 Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.

Hch 16:34 Y haciéndolos subir a su casa, les puso la mesa; y se regocijó de que toda su casa hubiera creído en Dios.

Hch 16:35 Cuando fue de día, los magistrados enviaron lictores a decir: Suelta a aquellos hombres.

Hch 16:36 Y el carcelero hizo saber estas palabras a Pablo: Los magistrados han mandado a decir que se os suelte; así que ahora salid, y marchaos en paz.

Hch 16:37 Pero Pablo les dijo: Después de azotarnos públicamente sin sentencia judicial, siendo nosotros romanos, nos echaron en la cárcel, ¿y ahora nos echan encubiertamente? No, por cierto, sino vengan ellos mismos a sacarnos.

Hch 16:38 Y los lictores hicieron saber estas palabras a los magistrados, los cuales tuvieron miedo al oír que eran romanos.

Hch 16:39 Y viniendo les rogaron; y sacándolos, les pidieron que salieran de la ciudad.

Hch 16:40 Entonces, saliendo de la cárcel, entraron en casa de Lidia, y habiendo visto a los hermanos, les exhortaron, y se fueron.

HECHOS 15 HECHOS 17

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HECHOS 17 Versión Recobro

HECHOS 17



Hch 17:1 Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos.

Hch 17:2 Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de Sábado discutió con ellos basándose en las Escrituras,

Hch 17:3 explicándoles y demostrándoles que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo.

Hch 17:4 Y algunos de ellos fueron persuadidos, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos devotos gran número, y mujeres nobles no pocas.

Hch 17:5 Entonces los judíos, teniendo celos, tomaron consigo a algunos hombres malvados de entre los ociosos de la plaza, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y presentándose en la casa de Jasón, procuraban llevarlos ante el pueblo.

Hch 17:6 Pero no hallándolos, arrastraron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Éstos que trastornan el mundo entero también han venido acá;

Hch 17:7 a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús.

Hch 17:8 Y alborotaron al pueblo y a las autoridades de la ciudad, que oían estas cosas.

Hch 17:9 Pero obtenida fianza de Jasón y de los demás, los soltaron.

Hch 17:10 Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos.

Hch 17:11 Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.

Hch 17:12 Así que creyeron muchos de ellos; y mujeres griegas de distinción y hombres, no pocos.

Hch 17:13 Cuando los judíos de Tesalónica supieron que también en Berea era anunciada la palabra de Dios por Pablo, fueron allá, y también alborotaron a las multitudes.

Hch 17:14 Pero inmediatamente los hermanos enviaron a Pablo que fuese hacia el mar; y Silas y Timoteo se quedaron allí.

Hch 17:15 Y los que se habían encargado de conducir a Pablo le llevaron a Atenas; y habiendo recibido orden para Silas y Timoteo de que viniesen a él lo más pronto que pudiesen, salieron.

Hch 17:16 Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu fue provocado viendo la ciudad llena de ídolos.

Hch 17:17 Así que discutía en la sinagoga con los judíos y devotos, y en la plaza cada día con los que allí se encontraban.

Hch 17:18 Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué querrá decir este palabrero? Y otros: Parece que es anunciador de divinidades extranjeras; porque les anunciaba como evangelio a Jesús y la resurrección.

Hch 17:19 Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas?

Hch 17:20 Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto.

Hch 17:21 (Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo).

Hch 17:22 Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: Varones de Atenas, observo que en todo sois muy respetuosos de vuestras deidades;

Hch 17:23 porque pasando y observando atentamente los objetos de vuestra adoración, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio.

Hch 17:24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,

Hch 17:25 ni es servido de manos de hombres, como si necesitase de algo; pues Él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas.

Hch 17:26 Y de uno solo ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los linderos de su habitación;

Hch 17:27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros.

Hch 17:28 Porque en Él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje Suyo somos.

Hch 17:29 Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que lo divino sea semejante a oro, o plata, o piedra, semejante a una escultura de arte y a la imaginación de hombres.

Hch 17:30 Dios, pues, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;

Hch 17:31 por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando de esto a todos una prueba cierta, con haberle levantado de los muertos.

Hch 17:32 Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez.

Hch 17:33 Y así Pablo salió de en medio de ellos.

Hch 17:34 Mas algunos creyeron, juntándose con él; entre los cuales estaba Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos.

HECHOS 16 HECHOS 18

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HECHOS 18 Versión Recobro

HECHOS 18



Hch 18:1 Después de estas cosas, Pablo salió de Atenas y fue a Corinto.

Hch 18:2 Y halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos saliesen de Roma. Fue a ellos,

Hch 18:3 y como era del mismo oficio, se quedó con ellos y trabajaba; pues el oficio de ellos era hacer tiendas.

Hch 18:4 Y discutía en la sinagoga todos los días de Sábado, y persuadía a judíos y a griegos.

Hch 18:5 Y cuando Silas y Timoteo descendieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando solemnemente a los judíos que Jesús era el Cristo.

Hch 18:6 Pero oponiéndose y blasfemando éstos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles.

Hch 18:7 Y saliendo de allí, se fue a la casa de uno llamado Tito Justo, que adoraba a Dios, la cual estaba junto a la sinagoga.

Hch 18:8 Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados.

Hch 18:9 Entonces el Señor dijo a Pablo durante la noche por visión: No temas, sino habla, y no calles;

Hch 18:10 porque Yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque Yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.

Hch 18:11 Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios.

Hch 18:12 Pero siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se levantaron de común acuerdo contra Pablo, y le llevaron al tribunal,

Hch 18:13 diciendo: Éste incita a los hombres a adorar a Dios contra la ley.

Hch 18:14 Mas cuando Pablo iba a abrir su boca, Galión dijo a los judíos: Si fuera algún agravio o algún crimen enorme, oh judíos, sería de razón que yo os tolerara.

Hch 18:15 Pero si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de vuestra ley, vedlo vosotros; porque yo no quiero ser juez de estas cosas,

Hch 18:16 y los echó del tribunal.

Hch 18:17 Entonces todos, apoderándose de Sóstenes, principal de la sinagoga, le golpeaban delante del tribunal; pero a Galión nada se le daba de ello.

Hch 18:18 Mas Pablo, habiéndose detenido aún muchos días allí, después se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto.

Hch 18:19 Y llegaron a Éfeso, y los dejó allí; y entrando en la sinagoga, discutía con los judíos,

Hch 18:20 los cuales le rogaban que se quedase con ellos por más tiempo; mas no accedió,

Hch 18:21 sino que se despidió de ellos, diciendo: Otra vez volveré a vosotros, si Dios quiere. Y zarpó de Éfeso.

Hch 18:22 Habiendo descendido a Cesarea, subió a Jerusalén para saludar a la iglesia, y luego descendió a Antioquía.

Hch 18:23 Y después de estar allí algún tiempo, salió, recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigia, confirmando a todos los discípulos.

Hch 18:24 Llegó entonces a Éfeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras.

Hch 18:25 Éste había sido instruido en el camino del Señor; y siendo ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba con exactitud lo concerniente a Jesús, aunque solamente conocía el bautismo de Juan.

Hch 18:26 Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios.

Hch 18:27 Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, ayudó mucho a los que por la gracia habían creído;

Hch 18:28 porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.

HECHOS 17 HECHOS 19

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HECHOS 19 Versión Recobro

HECHOS 19



Hch 19:1 Aconteció que mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, descendió a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos,

Hch 19:2 les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.

Hch 19:3 Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan.

Hch 19:4 Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús.

Hch 19:5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados *en el nombre del Señor Jesús.

Hch 19:6 Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.

Hch 19:7 Eran por todos unos doce hombres.

Hch 19:8 Y entrando Pablo en la sinagoga, habló con denuedo por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios.

Hch 19:9 Pero endureciéndose algunos y no dejándose persuadir, maldiciendo el Camino delante de la multitud, se apartó Pablo de ellos y separó a los discípulos, discutiendo cada día en la escuela de Tirano.

Hch 19:10 Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor.

Hch 19:11 Y hacía Dios obras poderosas y extraordinarias por mano de Pablo,

Hch 19:12 de tal manera que aun se llevaban a los enfermos los pañuelos o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían.

Hch 19:13 Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo.

Hch 19:14 Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto.

Hch 19:15 Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?

Hch 19:16 Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, prevaleció contra ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos.

Hch 19:17 Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Éfeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús.

Hch 19:18 Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus prácticas.

Hch 19:19 Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata.

Hch 19:20 Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor.

Hch 19:21 Pasadas estas cosas, Pablo se propuso en espíritu ir a Jerusalén, después de recorrer Macedonia y Acaya, diciendo: Después que haya estado allí, me será necesario ver también a Roma.

Hch 19:22 Y enviando a Macedonia a dos de los que le servían, Timoteo y Erasto, él se quedó por algún tiempo en Asia.

Hch 19:23 Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del Camino.

Hch 19:24 Porque un platero llamado Demetrio, que hacía de plata templecillos de Artemisa, daba no poca ganancia a los artífices;

Hch 19:25 a los cuales, habiendo reunido, y con ellos los obreros del mismo oficio, dijo: Varones, sabéis que de este oficio obtenemos nuestra prosperidad;

Hch 19:26 pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Éfeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos.

Hch 19:27 Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, sino también que el templo de la gran diosa Artemisa sea estimado en nada, y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien toda Asia y la tierra habitada veneran.

Hch 19:28 Cuando oyeron estas cosas, se llenaron de ira, y gritaron, diciendo: ¡Grande es Artemisa de los efesios!

Hch 19:29 Y la ciudad se llenó de confusión, y a una se lanzaron al teatro, arrebatando a Gayo y a Aristarco, macedonios, compañeros de viaje de Pablo.

Hch 19:30 Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discípulos no le dejaron.

Hch 19:31 También algunos de los asiarcas, que eran sus amigos, le enviaron recado, rogándole que no se presentase en el teatro.

Hch 19:32 Unos, pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la asamblea estaba confusa, y los más no sabían por qué se habían reunido.

Hch 19:33 Y sacaron de entre la multitud a Alejandro, empujándole los judíos. Entonces Alejandro, habiendo hecho señales con la mano, quería hacer su defensa ante el pueblo.

Hch 19:34 Pero cuando le conocieron que era judío, todos a una voz gritaron casi por dos horas: ¡Grande es Artemisa de los efesios!

Hch 19:35 Entonces el escribano, cuando hubo apaciguado a la multitud, dijo: Varones de Éfeso, ¿y quién es el hombre que no sabe que la ciudad de los efesios es guardiana del templo de la gran diosa Artemisa, y de la imagen venida de Zeus?

Hch 19:36 Puesto que esto no puede contradecirse, es necesario que os apacigüéis, y que nada hagáis precipitadamente.

Hch 19:37 Porque habéis traído a estos hombres, sin ser saqueadores de templos ni blasfemadores de vuestra diosa.

Hch 19:38 Que si Demetrio y los artífices que están con él tienen pleito contra alguno, audiencias se conceden, y procónsules hay; acúsense los unos a los otros.

Hch 19:39 Y si demandáis alguna otra cosa, en legítima asamblea se puede decidir.

Hch 19:40 Porque peligro hay de que seamos acusados de insurrección por esto de hoy, no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razón de este tumulto.

Hch 19:41 Y habiendo dicho esto, despidió la asamblea.

HECHOS 18 HECHOS 20

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HECHOS 2 Versión Recobro

HECHOS 2



Hch 2:1 Al cumplirse, pues, el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar.

Hch 2:2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;

Hch 2:3 y se les aparecieron lenguas, como de fuego, que se repartieron asentándose sobre cada uno de ellos.

Hch 2:4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en diversas lenguas, según el Espíritu les daba expresarse.

Hch 2:5 Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones devotos, de todas las naciones bajo el cielo.

Hch 2:6 Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propio dialecto.

Hch 2:7 Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan?

Hch 2:8 ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestro dialecto en el que hemos nacido?

Hch 2:9 Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia,

Hch 2:10 en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de Libia más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos,

Hch 2:11 cretenses y árabes, ¿cómo, pues, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios?

Hch 2:12 Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?

Hch 2:13 Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto.

Hch 2:14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les declaró diciendo: Varones de Judea, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y prestad oídos a mis palabras.

Hch 2:15 Porque éstos no están borrachos, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.

Hch 2:16 Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:

Hch 2:17 “Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de Mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños;

Hch 2:18 y de cierto sobre Mis esclavos y sobre Mis esclavas en aquellos días derramaré de Mi Espíritu, y profetizarán.

Hch 2:19 Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo;

Hch 2:20 el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y espléndido;

Hch 2:21 y sucederá que todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo”.

Hch 2:22 Varones de Israel, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las obras poderosas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de Él, como vosotros mismos sabéis;

Hch 2:23 a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, matasteis clavándole en una cruz por manos de inicuos;

Hch 2:24 al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.

Hch 2:25 Porque David dice de Él: “Veía al Señor siempre delante de mí, porque está a mi diestra, para que yo no sea conmovido.

Hch 2:26 Por lo cual mi corazón se alegró, y exultó mi lengua, y aun mi carne descansará en esperanza;

Hch 2:27 porque no abandonarás mi alma en el Hades, ni permitirás que Tu Santo vea corrupción.

Hch 2:28 Me hiciste conocer los caminos de la vida; me llenarás de gozo con Tu presencia”.

Hch 2:29 Varones hermanos, os puedo decir con franqueza del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy.

Hch 2:30 Por consiguiente, siendo profeta y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que del fruto de sus lomos levantaría a uno para que se sentase en su trono,

Hch 2:31 viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que no fue abandonado en el Hades, y Su carne no vio corrupción.

Hch 2:32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

Hch 2:33 Así que, exaltado a la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.

Hch 2:34 Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: “Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a Mi diestra,

Hch 2:35 hasta que ponga a Tus enemigos por estrado de Tus pies”.

Hch 2:36 Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

Hch 2:37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: Hermanos, ¿qué haremos?

Hch 2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Hch 2:39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llame a Sí.

Hch 2:40 Y con otras muchas palabras testificaba solemnemente y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

Hch 2:41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil almas.

Hch 2:42 Y perseveraban en la enseñanza y en la comunión de los apóstoles, en el partimiento del pan y en las oraciones.

Hch 2:43 Y sobrevino temor a toda alma; y muchos prodigios y señales eran hechos por medio de los apóstoles.

Hch 2:44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas;

Hch 2:45 y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.

Hch 2:46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan de casa en casa, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,

Hch 2:47 alabando a Dios, y manifestando gracia a los ojos de todo el pueblo. Y el Señor incorporaba día tras día a los que iban siendo salvos.

HECHOS 1 HECHOS 3

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HECHOS 20 Versión Recobro

HECHOS 20



Hch 20:1 Después que cesó el alboroto, llamó Pablo a los discípulos, y habiéndolos exhortado, se despidió y salió para ir a Macedonia.

Hch 20:2 Y después de recorrer aquellas regiones, y de exhortarles con abundancia de palabras, llegó a Grecia.

Hch 20:3 Después de haber estado allí tres meses, y habiendo tramado los judíos un complot contra él para cuando se embarcase para Siria, tomó la decisión de volver por Macedonia.

Hch 20:4 Y le acompañaron, Sópater de Berea, hijo de Pirro, y Aristarco y Segundo de Tesalónica, Gayo de Derbe, y Timoteo; y de Asia, Tíquico y Trófimo.

Hch 20:5 Éstos, habiéndose adelantado, nos esperaron en Troas.

Hch 20:6 Y nosotros, pasados los días de los Panes sin Levadura, navegamos de Filipos, y en cinco días nos reunimos con ellos en Troas, donde nos quedamos siete días.

Hch 20:7 El primer día de la semana, estando nosotros reunidos para partir el pan, Pablo conversaba con ellos, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.

Hch 20:8 Y había muchas lámparas en el aposento alto donde estábamos reunidos;

Hch 20:9 y un joven llamado Eutico, que estaba sentado en la ventana, rendido de un sueño profundo, por cuanto Pablo alargaba su discurso, vencido del sueño cayó del tercer piso abajo, y fue levantado muerto.

Hch 20:10 Entonces descendió Pablo y se echó sobre él, y abrazándole, dijo: No os alarméis, pues su alma está en él.

Hch 20:11 Después de haber subido, y partido el pan y comido, habló largamente hasta el alba; y así salió.

Hch 20:12 Y llevaron al joven vivo, y fueron grandemente consolados.

Hch 20:13 Nosotros, adelantándonos a embarcarnos, zarpamos con rumbo a Asón para recoger allí a Pablo, ya que así lo había determinado, queriendo él ir por tierra.

Hch 20:14 Cuando se reunió con nosotros en Asón, tomándole a bordo, vinimos a Mitilene.

Hch 20:15 Navegando de allí, al día siguiente llegamos delante de Quío, y al otro día tomamos puerto en Samos; al día siguiente llegamos a Mileto.

Hch 20:16 Porque Pablo se había propuesto pasar de largo a Éfeso, para no detenerse en Asia, pues se apresuraba por estar el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalén.

Hch 20:17 Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.

Hch 20:18 Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que puse pie en Asia,

Hch 20:19 sirviendo al Señor como esclavo con toda humildad, y con lágrimas, y pruebas que me han venido por las confabulaciones de los judíos;

Hch 20:20 y cómo nada de cuanto os pudiera aprovechar rehuí anunciaros y enseñaros, públicamente y de casa en casa,

Hch 20:21 testificando solemnemente a judíos y a griegos acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe *en nuestro Señor Jesús.

Hch 20:22 Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer;

Hch 20:23 salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da solemne testimonio, diciendo que me esperan prisiones y aflicciones.

Hch 20:24 Pero en ninguna manera estimo mi vida como preciosa para mí mismo, con tal que acabe mi carrera, y el ministerio que recibí del Señor Jesús para dar solemne testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

Hch 20:25 Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado proclamando el reino, verá más mi rostro.

Hch 20:26 Por tanto, yo os testifico en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos;

Hch 20:27 porque no rehuí anunciaros todo el consejo de Dios.

Hch 20:28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño, en medio del cual el Espíritu Santo os ha puesto como los que vigilan, para pastorear la iglesia de Dios, la cual Él ganó por Su propia sangre.

Hch 20:29 Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño.

Hch 20:30 Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos.

Hch 20:31 Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.

Hch 20:32 Y ahora os encomiendo a Dios, y a la palabra de Su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia entre todos los que han sido santificados.

Hch 20:33 Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado.

Hch 20:34 Vosotros mismos sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido.

Hch 20:35 En todo os he dado ejemplo, mostrándoos cómo, trabajando así, se debe sostener a los débiles, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.

Hch 20:36 Cuando hubo dicho estas cosas, se puso de rodillas con todos ellos y oró.

Hch 20:37 Entonces hubo gran llanto de todos; y echándose al cuello de Pablo, le besaban afectuosamente,

Hch 20:38 doliéndose en gran manera por la palabra que dijo, de que no verían más su rostro. Y le acompañaron al barco.

HECHOS 19 HECHOS 21

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HECHOS 21 Versión Recobro

HECHOS 21



Hch 21:1 Después de separarnos de ellos, zarpamos y fuimos con rumbo directo a Cos, y al día siguiente a Rodas, y de allí a Pátara.

Hch 21:2 Y hallando un barco que pasaba a Fenicia, nos embarcamos, y zarpamos.

Hch 21:3 Al avistar Chipre, dejándola a mano izquierda, navegamos a Siria, y arribamos a Tiro, porque el barco había de descargar allí.

Hch 21:4 Y habiendo buscado y hallado a los discípulos, nos quedamos allí siete días; y ellos decían a Pablo, por medio del Espíritu, que no pusiese pie en Jerusalén.

Hch 21:5 Y cuando se nos cumplieron aquellos días, salimos y emprendimos la marcha y todos nos acompañaron con sus mujeres e hijos, hasta fuera de la ciudad, y puestos de rodillas en la playa, oramos.

Hch 21:6 Y despidiéndonos, subimos al barco y ellos se volvieron a sus casas.

Hch 21:7 Y nosotros completamos la navegación, saliendo de Tiro y arribando a Tolemaida; y habiendo saludado a los hermanos, nos quedamos con ellos un día.

Hch 21:8 Al otro día, partimos y llegamos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él.

Hch 21:9 Éste tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban.

Hch 21:10 Y permaneciendo nosotros allí varios días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo,

Hch 21:11 quien viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles.

Hch 21:12 Al oír esto, le rogamos nosotros y los de aquel lugar, que no subiese a Jerusalén.

Hch 21:13 Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón? Porque yo estoy dispuesto no sólo a ser atado, mas aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús.

Hch 21:14 Y como no le pudimos persuadir, guardamos silencio, diciendo: Hágase la voluntad del Señor.

Hch 21:15 Después de estos días, hechos ya los preparativos, subimos a Jerusalén.

Hch 21:16 Y vinieron también con nosotros de Cesarea algunos de los discípulos, trayéndonos a cierto hombre llamado Mnasón, de Chipre, discípulo antiguo, con quien nos hospedaríamos.

Hch 21:17 Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con gozo.

Hch 21:18 Y al día siguiente Pablo entró con nosotros a ver a Jacobo, y se hallaban reunidos todos los ancianos.

Hch 21:19 Y después de saludarlos, les contó una por una las cosas que Dios había hecho entre los gentiles por medio de su ministerio.

Hch 21:20 Cuando ellos lo oyeron, glorificaron a Dios, y le dijeron: Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la ley.

Hch 21:21 Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni anden según las costumbres.

Hch 21:22 ¿Qué hay, pues? Ciertamente oirán que has venido.

Hch 21:23 Haz, pues, esto que te decimos: Tenemos aquí cuatro hombres que tienen obligación de cumplir voto.

Hch 21:24 Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la ley.

Hch 21:25 Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros ya hemos escrito lo que determinamos: que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación.

Hch 21:26 Entonces Pablo tomó consigo a aquellos hombres, y al día siguiente, habiéndose purificado con ellos, entró en el templo y dio aviso del cumplimiento de los días de la purificación, hasta que la ofrenda se presentara por cada uno de ellos.

Hch 21:27 Pero cuando estaban para cumplirse los siete días, unos judíos de Asia, al verle en el templo, alborotaron a toda la multitud y le echaron mano,

Hch 21:28 dando voces: ¡Varones israelitas, ayudad! Éste es el hombre que por todas partes enseña a todos contra el pueblo, la ley y este lugar; y además de esto, ha metido a griegos en el templo, y ha profanado este santo lugar.

Hch 21:29 Porque antes habían visto con él en la ciudad a Trófimo, de Éfeso, a quien pensaban que Pablo había metido en el templo.

Hch 21:30 Así que toda la ciudad se conmovió, y se agolpó el pueblo; y echando mano de Pablo, le arrastraron fuera del templo, e inmediatamente cerraron las puertas.

Hch 21:31 Y procurando ellos matarle, llegó la noticia al tribuno de la cohorte, que toda la ciudad de Jerusalén estaba alborotada.

Hch 21:32 Éste, tomando luego soldados y centuriones, corrió a ellos. Y cuando ellos vieron al tribuno y a los soldados, dejaron de golpear a Pablo.

Hch 21:33 Entonces, llegando el tribuno, le prendió y le mandó atar con dos cadenas, y preguntó quién era y qué había hecho.

Hch 21:34 Pero entre la multitud, unos gritaban una cosa, y otros otra; y como no podía entender nada de cierto a causa del alboroto, le mandó llevar al cuartel.

Hch 21:35 Al llegar a las gradas, aconteció que era llevado en peso por los soldados a causa de la violencia de la multitud;

Hch 21:36 porque la muchedumbre del pueblo venía detrás, gritando: ¡Muera!

Hch 21:37 Cuando comenzaron a meter a Pablo en el cuartel, dijo al tribuno: ¿Se me permite decirte algo? Y él dijo: ¿Sabes griego?

Hch 21:38 ¿No eres tú aquel egipcio que levantó una sedición antes de estos días, y sacó al desierto los cuatro mil sicarios?

Hch 21:39 Entonces dijo Pablo: Yo soy hombre judío de Tarso, ciudadano de una ciudad no insignificante de Cilicia; pero te ruego que me permitas hablar al pueblo.

Hch 21:40 Y cuando él se lo permitió, Pablo, estando en pie en las gradas, hizo señal con la mano al pueblo. Y hecho gran silencio, habló en el dialecto hebreo, diciendo:

HECHOS 20 HECHOS 22

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HECHOS 22 Versión Recobro

HECHOS 22



Hch 22:1 Varones hermanos y padres, oíd ahora mi defensa ante vosotros.

Hch 22:2 Y al oír que les hablaba en el dialecto hebreo, guardaron más silencio. Y él les dijo:

Hch 22:3 Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel, en el rigor de la ley de nuestros padres, celoso de Dios, como hoy lo sois todos vosotros.

Hch 22:4 Perseguía yo este Camino hasta la muerte, prendiendo y entregando en cárceles a hombres y mujeres;

Hch 22:5 como el sumo sacerdote también me es testigo, y toda la asamblea de los ancianos, de quienes también recibí cartas para los hermanos, y fui a Damasco para traer presos a Jerusalén también a los que estuviesen allí, para que fuesen castigados.

Hch 22:6 Pero aconteció que yendo yo, al llegar cerca de Damasco, como a mediodía, de repente brilló en derredor mío una gran luz del cielo;

Hch 22:7 y caí al suelo, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

Hch 22:8 Yo entonces respondí: ¿Quién eres, Señor? Y me dijo: Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues.

Hch 22:9 Y los que estaban conmigo vieron la luz, pero no oyeron la voz del que hablaba conmigo.

Hch 22:10 Y dije: ¿Qué haré, Señor? Y el Señor me dijo: Levántate, y ve a Damasco, y allí se te dirá todo lo que está ordenado que hagas.

Hch 22:11 Y como yo no veía a causa de la gloria de aquella luz, llevado de la mano por los que estaban conmigo, entré en Damasco.

Hch 22:12 Entonces cierto Ananías, varón devoto según la ley, que tenía buen testimonio de todos los judíos que allí moraban,

Hch 22:13 vino a mí, y poniéndose a mi lado, me dijo: Saulo, hermano, ¡recibe la vista! Y yo en aquella misma hora recobré la vista y lo miré.

Hch 22:14 Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha designado de antemano para que conozcas Su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de Su boca.

Hch 22:15 Porque serás testigo Suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído.

Hch 22:16 Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando Su nombre.

Hch 22:17 Y me aconteció, vuelto a Jerusalén, que orando en el templo me sobrevino un éxtasis.

Hch 22:18 Y le vi que me decía: Date prisa, y sal prontamente de Jerusalén, porque no recibirán tu testimonio acerca de Mí.

Hch 22:19 Yo dije: Señor, ellos saben que yo encarcelaba y azotaba en todas las sinagogas a los que creían en Ti;

Hch 22:20 y cuando se derramaba la sangre de Esteban tu testigo, yo mismo también estaba presente, consintiendo en ello y guardando las ropas de los que le mataban.

Hch 22:21 Pero me dijo: Ve, porque Yo te enviaré lejos a los gentiles.

Hch 22:22 Y le oyeron hasta esta palabra; entonces alzaron la voz, diciendo: ¡Quita de la tierra a tal hombre, porque no conviene que viva!

Hch 22:23 Y como ellos gritaban y arrojaban sus ropas y lanzaban polvo al aire,

Hch 22:24 mandó el tribuno que le metiesen en el cuartel, y ordenó que fuese interrogado con azotes, para saber por qué causa clamaban así contra él.

Hch 22:25 Pero cuando le estiraban con correas, Pablo dijo al centurión que estaba presente: ¿Os es lícito azotar a un romano sin haber sido condenado?

Hch 22:26 Cuando el centurión oyó esto, fue y dio aviso al tribuno, diciendo: ¿Qué vas a hacer? Porque este hombre es romano.

Hch 22:27 Vino el tribuno y le dijo: Dime, ¿eres tú romano? Él dijo: Sí.

Hch 22:28 Respondió el tribuno: Yo con una gran suma adquirí esta ciudadanía. Entonces Pablo dijo: Pero yo lo soy de nacimiento.

Hch 22:29 Así que, luego se apartaron de él los que le iban a interrogar; y aun el tribuno, al saber que era romano, también tuvo temor por haberle atado.

Hch 22:30 Al día siguiente, queriendo saber de cierto la causa por la cual le acusaban los judíos, le desató, y mandó venir a los principales sacerdotes y a todo el sanedrín, y sacando a Pablo, le presentó ante ellos.

HECHOS 21 HECHOS 23

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HECHOS 23 Versión Recobro

HECHOS 23



Hch 23:1 Entonces Pablo, mirando fijamente al sanedrín, dijo: Varones hermanos, yo me he comportado con toda buena conciencia delante de Dios hasta el día de hoy.

Hch 23:2 El sumo sacerdote Ananías ordenó entonces a los que estaban junto a él, que le golpeasen en la boca.

Hch 23:3 Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Estás tú sentado para juzgarme conforme a la ley, y quebrantando la ley me mandas golpear?

Hch 23:4 Los que estaban presentes dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios injurias?

Hch 23:5 Pablo dijo: No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues escrito está: “No maldecirás a un príncipe de tu pueblo”.

Hch 23:6 Entonces Pablo, notando que una parte era de saduceos y otra de fariseos, alzó la voz en el sanedrín: Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la esperanza y de la resurrección de los muertos se me juzga.

Hch 23:7 Cuando dijo esto, se produjo disensión entre los fariseos y los saduceos, y la multitud se dividió.

Hch 23:8 Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; pero los fariseos afirman estas cosas.

Hch 23:9 Y hubo un gran vocerío; y levantándose los escribas de la parte de los fariseos, contendían, diciendo: Ningún mal hallamos en este hombre. ¿Y qué, si le ha hablado un espíritu, o un ángel?

Hch 23:10 Y habiendo grande disensión, el tribuno, teniendo temor de que Pablo fuese despedazado por ellos, mandó bajar la tropa para que le arrebatasen de en medio de ellos, y le llevasen al cuartel.

Hch 23:11 A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, pues como has testificado solemnemente de Mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma.

Hch 23:12 Venido el día, algunos de los judíos tramaron un complot y se juramentaron bajo maldición, diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubiesen dado muerte a Pablo.

Hch 23:13 Eran más de cuarenta los que habían hecho esta conjuración,

Hch 23:14 los cuales fueron a los principales sacerdotes y a los ancianos y dijeron: Nosotros nos hemos juramentado bajo maldición, a no gustar nada hasta que hayamos dado muerte a Pablo.

Hch 23:15 Ahora pues, vosotros, con el sanedrín, dad aviso al tribuno que os lo baje, como que queréis indagar alguna cosa más cierta acerca de él; y nosotros estaremos listos para matarle antes que llegue.

Hch 23:16 Mas el hijo de la hermana de Pablo, oyendo hablar de la asechanza, fue y entró en el cuartel, y dio aviso a Pablo.

Hch 23:17 Pablo, llamando a uno de los centuriones, dijo: Lleva a este joven ante el tribuno, porque tiene cierto aviso que darle.

Hch 23:18 Él entonces tomándole, le llevó al tribuno, y dijo: El preso Pablo me llamó y me rogó que trajese ante ti a este joven, porque tiene algo que hablarte.

Hch 23:19 El tribuno, tomándole de la mano y retirándose aparte, le preguntó: ¿Qué es lo que tienes que comunicarme?

Hch 23:20 Él le dijo: Los judíos han convenido en pedirte que mañana bajes a Pablo al sanedrín, como que van a inquirir alguna cosa más cierta acerca de él.

Hch 23:21 Pero tú no les creas; porque más de cuarenta hombres de ellos le acechan, los cuales se han juramentado bajo maldición, a no comer ni beber hasta que le hayan dado muerte; y ahora están listos esperando tu promesa.

Hch 23:22 Entonces el tribuno despidió al joven, mandándole que a nadie dijese que le había dado aviso de esto.

Hch 23:23 Y llamando a dos centuriones, mandó que preparasen para la hora tercera de la noche doscientos soldados, setenta jinetes y doscientos lanceros, para que fuesen hasta Cesarea;

Hch 23:24 y que también proveyesen cabalgaduras en que poniendo a Pablo, le llevasen a salvo a Félix el gobernador.

Hch 23:25 Y escribió una carta en estos términos:

Hch 23:26 Claudio Lisias al excelentísimo gobernador Félix: Regocíjate.

Hch 23:27 A este hombre, aprehendido por los judíos, y que iban ellos a matar, lo libré yo acudiendo con la tropa, habiendo sabido que era romano.

Hch 23:28 Y queriendo saber la causa por qué le acusaban, le bajé al sanedrín de ellos;

Hch 23:29 y hallé que le acusaban por cuestiones de la ley de ellos, sin tener en su contra ninguna cosa digna de muerte o de prisión.

Hch 23:30 Pero al ser avisado de que habían conjurado para matarlo, al punto le he enviado a ti, mandando también a los acusadores que traten delante de ti lo que tengan contra él.

Hch 23:31 Y los soldados, tomando a Pablo como se les ordenó, le llevaron de noche a Antípatris.

Hch 23:32 Y al día siguiente, dejando a los jinetes que fuesen con él, volvieron al cuartel.

Hch 23:33 Cuando aquéllos entraron en Cesarea, y dieron la carta al gobernador, presentaron también a Pablo delante de él.

Hch 23:34 Y el gobernador, leída la carta, preguntó de qué provincia era; y habiendo entendido que era de Cilicia,

Hch 23:35 le dijo: Te oiré cuando vengan tus acusadores. Y mandó que le custodiasen en el pretorio de Herodes.

HECHOS 22 HECHOS 24

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HECHOS 24 Versión Recobro

HECHOS 24



Hch 24:1 Cinco días después, descendió el sumo sacerdote Ananías con algunos de los ancianos y cierto orador llamado Tértulo, y comparecieron ante el gobernador contra Pablo.

Hch 24:2 Y cuando éste fue llamado, Tértulo comenzó a acusarle, diciendo: Como debido a ti gozamos de gran paz, y muchas reformas son realizadas en beneficio de esta nación por tu prudencia,

Hch 24:3 oh excelentísimo Félix, lo recibimos en todo y en todas partes con toda gratitud.

Hch 24:4 Pero por no importunarte más, te ruego que nos oigas brevemente conforme a tu clemencia.

Hch 24:5 Porque hemos hallado que este hombre es una plaga, y promotor de insurrecciones entre todos los judíos por toda la tierra habitada, y cabecilla de la secta de los nazarenos.

Hch 24:6 Intentó también profanar el templo; y prendiéndole, quisimos juzgarle conforme a nuestra ley.

Hch 24:7 Pero llegó el tribuno Lisias y con gran violencia le quitó de nuestras manos,

Hch 24:8 mandando a sus acusadores que viniesen a ti. Tú mismo, pues, al interrogarle, podrás informarte de todas estas cosas de que le acusamos.

Hch 24:9 Los judíos también se unían a la acusación, afirmando ser así todo.

Hch 24:10 Habiéndole hecho señal el gobernador a Pablo para que hablase, éste respondió: Porque sé que desde hace muchos años eres juez de esta nación, con buen ánimo haré mi defensa.

Hch 24:11 Como tú puedes cerciorarte, no hace más de doce días que subí a adorar a Jerusalén;

Hch 24:12 y no me hallaron disputando con ninguno, ni amotinando a la multitud; ni en el templo, ni en las sinagogas ni en la ciudad;

Hch 24:13 ni te pueden probar las cosas de que ahora me acusan.

Hch 24:14 Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman secta, así sirvo al Dios de nuestros padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas;

Hch 24:15 teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber una resurrección, tanto de los justos como de los injustos.

Hch 24:16 Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres.

Hch 24:17 Pues bien, después de muchos años, vine a hacer limosnas a mi nación y a presentar ofrendas.

Hch 24:18 En eso me encontraron en el templo, después de haberme purificado, no con multitud ni con alboroto. Pero ciertos judíos de Asia,

Hch 24:19 quienes debieran comparecer ante ti y acusarme si contra mí tienen algo…

Hch 24:20 O digan éstos mismos si hallaron en mí alguna cosa mal hecha, cuando comparecí ante el sanedrín,

Hch 24:21 a no ser que estando entre ellos prorrumpí en alta voz: Acerca de la resurrección de los muertos soy juzgado hoy por vosotros.

Hch 24:22 Entonces Félix, estando bien informado en lo referente al Camino, les aplazó, diciendo: Cuando descienda el tribuno Lisias, acabaré de decidir vuestro asunto.

Hch 24:23 Y mandó al centurión que se custodiase a Pablo, pero que se le concediese alguna libertad, y que no impidiese a ninguno de los suyos servirle o venir a él.

Hch 24:24 Algunos días después, viniendo Félix con Drusila su mujer, que era judía, llamó a Pablo, y le oyó acerca de la fe en Cristo Jesús.

Hch 24:25 Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se asustó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré;

Hch 24:26 esperando también al mismo tiempo que Pablo le diera dinero; por lo cual muchas veces lo hacía venir y hablaba con él.

Hch 24:27 Pero al cabo de dos años recibió Félix por sucesor a Porcio Festo; y queriendo Félix congraciarse con los judíos, dejó preso a Pablo.

HECHOS 23 HECHOS 25

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HECHOS 25 Versión Recobro

HECHOS 25



Hch 25:1 Llegado, pues, Festo a la provincia, subió de Cesarea a Jerusalén tres días después.

Hch 25:2 Y los principales sacerdotes y los principales judíos comparecieron ante él contra Pablo, y le rogaron,

Hch 25:3 pidiendo contra él, como favor, que le hiciese traer a Jerusalén; preparando ellos una asechanza para matarle en el camino.

Hch 25:4 Festo les respondió que Pablo estaba custodiado en Cesarea, adonde él mismo partiría en breve.

Hch 25:5 Por tanto, dijo, que los más influyentes de vosotros desciendan conmigo, y si hay algo malo en este hombre, acúsenle.

Hch 25:6 Y deteniéndose entre ellos no más de ocho o diez días, descendió a Cesarea, y al siguiente día se sentó en el tribunal y mandó que fuese traído Pablo.

Hch 25:7 Cuando éste llegó, lo rodearon los judíos que habían descendido de Jerusalén, presentando contra él muchas y graves acusaciones, las cuales no podían probar;

Hch 25:8 alegando Pablo en su defensa: Ni contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra César he pecado en nada.

Hch 25:9 Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, respondiendo a Pablo dijo: ¿Quieres subir a Jerusalén, y allá ser juzgado de estas cosas delante de mí?

Hch 25:10 Pablo dijo: Ante el tribunal de César estoy, donde debo ser juzgado. A los judíos no les he hecho ningún agravio, como tú sabes muy bien.

Hch 25:11 Porque si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehúso morir; pero si nada hay de las cosas de que éstos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. A César apelo.

Hch 25:12 Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondió: A César has apelado; a César irás.

Hch 25:13 Pasados algunos días, el rey Agripa y Berenice vinieron a Cesarea y fueron a saludar a Festo.

Hch 25:14 Y como estuvieron allí muchos días, Festo expuso al rey la causa de Pablo, diciendo: Un hombre ha sido dejado preso por Félix,

Hch 25:15 respecto al cual, cuando estuve en Jerusalén, se me presentaron los principales sacerdotes y los ancianos de los judíos, pidiendo sentencia de condenación contra él.

Hch 25:16 A éstos respondí que no es costumbre de los romanos entregar a un hombre antes que el acusado tenga delante a sus acusadores, y se le dé oportunidad para defenderse de la acusación.

Hch 25:17 Así que, habiendo venido ellos juntos acá, sin ninguna dilación, al día siguiente, sentado en el tribunal, mandé traer al hombre.

Hch 25:18 Y estando presentes los acusadores, ningún cargo presentaron de los que yo sospechaba,

Hch 25:19 sino que tenían contra él ciertas cuestiones acerca de su religión, y de un cierto Jesús, ya muerto, el que Pablo afirmaba estar vivo.

Hch 25:20 Yo, no sabiendo cómo investigar tal caso, le pregunté si quería ir a Jerusalén y allá ser juzgado de estas cosas.

Hch 25:21 Mas como Pablo apeló para que se le reservase para la decisión del emperador, mandé que le custodiasen hasta que le enviara yo a César.

Hch 25:22 Entonces Agripa dijo a Festo: Yo también quisiera oír a ese hombre. Y él le dijo: Mañana le oirás.

Hch 25:23 Así pues, al día siguiente, viniendo Agripa y Berenice con mucha pompa, y entrando en la sala de audiencias con los comandantes y hombres notables de la ciudad, por mandato de Festo fue traído Pablo.

Hch 25:24 Entonces Festo dijo: Rey Agripa, y todos los varones que estáis presentes con nosotros, aquí veis a este hombre, respecto del cual toda la multitud de los judíos me ha demandado en Jerusalén y aquí, dando voces que no debe vivir más.

Hch 25:25 Pero yo, hallando que ninguna cosa digna de muerte ha hecho, y como él mismo apeló al emperador, he determinado enviarle a él.

Hch 25:26 Como no tengo cosa cierta que escribir a mi señor, le he traído ante vosotros, y mayormente ante ti, oh rey Agripa, para que después de examinarle, tenga yo qué escribir.

Hch 25:27 Porque me parece fuera de razón enviar un preso, y no informar de los cargos que haya en su contra.

HECHOS 24 HECHOS 26

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HECHOS 26 Versión Recobro

HECHOS 26



Hch 26:1 Entonces Agripa dijo a Pablo: Se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó así su defensa:

Hch 26:2 Me tengo por dichoso, oh rey Agripa, de que haya de defenderme hoy delante de ti de todas las cosas de que soy acusado por los judíos.

Hch 26:3 Mayormente porque tú conoces todas las costumbres y cuestiones que hay entre los judíos; por lo cual te ruego que me oigas con paciencia.

Hch 26:4 Mi manera de vivir, pues, desde mi juventud, la cual desde el principio pasé en mi nación, en Jerusalén, la conocen todos los judíos;

Hch 26:5 puesto que ellos han sabido de mí desde el principio, si quieren testificarlo, que conforme a la más rigurosa secta de nuestra religión, viví como fariseo.

Hch 26:6 Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres soy llamado a juicio;

Hch 26:7 promesa que nuestras doce tribus esperan alcanzar, sirviendo fervientemente de noche y de día. Por esta esperanza, oh rey Agripa, soy acusado por los judíos.

Hch 26:8 ¿Por qué tenéis entre vosotros por increíble que Dios resucite a los muertos?

Hch 26:9 Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret;

Hch 26:10 lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido autoridad de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto.

Hch 26:11 Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, procuraba obligarles a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguía hasta en las ciudades extranjeras.

Hch 26:12 Ocupado en esto, iba yo a Damasco con autoridad y en comisión de los principales sacerdotes,

Hch 26:13 cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual brilló alrededor de mí y de los que iban conmigo.

Hch 26:14 Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me decía en dialecto hebreo: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra los aguijones.

Hch 26:15 Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.

Hch 26:16 Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto de Mí, y de aquellas en que me apareceré a ti,

Hch 26:17 librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío,

Hch 26:18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la autoridad de Satanás a Dios; para que reciban perdón de pecados y herencia entre los que han sido santificados por la fe que es en Mí.

Hch 26:19 Por lo cual, oh rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial,

Hch 26:20 sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y en Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.

Hch 26:21 Por causa de esto ciertos judíos, prendiéndome en el templo, intentaron matarme.

Hch 26:22 Pero habiendo obtenido auxilio de Dios, me he mantenido firme hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder:

Hch 26:23 Que el Cristo había de padecer, y que siendo el primero en resucitar de entre los muertos, había de anunciar luz al pueblo y a los gentiles.

Hch 26:24 Diciendo él estas cosas en su defensa, Festo a gran voz dijo: Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco.

Hch 26:25 Mas Pablo dijo: No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura.

Hch 26:26 Pues el rey sabe estas cosas, delante de quien también hablo con toda libertad; porque estoy persuadido de que nada de esto ignora, pues no se ha hecho esto en un rincón.

Hch 26:27 ¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees.

Hch 26:28 Entonces Agripa respondió a Pablo: ¿Con tan poca cosa me persuades a ser cristiano?

Hch 26:29 Y Pablo dijo: ¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!

Hch 26:30 Entonces se levantó el rey, y el gobernador, y Berenice, y los que se habían sentado con ellos;

Hch 26:31 y cuando se retiraron aparte, hablaban entre sí, diciendo: Ninguna cosa digna de muerte ni de prisión ha hecho este hombre.

Hch 26:32 Y Agripa dijo a Festo: Podía este hombre ser puesto en libertad, si no hubiera apelado a César.

HECHOS 25 HECHOS 27

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HECHOS 27 Versión Recobro

HECHOS 27



Hch 27:1 Cuando se decidió que habíamos de navegar para Italia, entregaron a Pablo y a algunos otros presos a un centurión llamado Julio, de la cohorte Augusta.

Hch 27:2 Y embarcándonos en una nave adramitena que iba a tocar los puertos de Asia, zarpamos, estando con nosotros Aristarco, macedonio de Tesalónica.

Hch 27:3 Al otro día arribamos a Sidón; y Julio, tratando amablemente a Pablo, le permitió que fuese a los amigos, para ser atendido por ellos.

Hch 27:4 Y haciéndonos a la vela desde allí, navegamos a sotavento de Chipre, porque los vientos eran contrarios.

Hch 27:5 Habiendo atravesado el mar frente a Cilicia y Panfilia, descendimos a Mira de Licia.

Hch 27:6 Y hallando allí el centurión una nave alejandrina que navegaba para Italia, nos embarcó en ella.

Hch 27:7 Navegando muchos días despacio, y llegando a duras penas frente a Gnido, porque nos impedía el viento, navegamos a sotavento de Creta, frente a Salmón.

Hch 27:8 Y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.

Hch 27:9 Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, por haber pasado ya el Ayuno, Pablo les amonestaba,

Hch 27:10 diciéndoles: Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras vidas.

Hch 27:11 Pero el centurión daba más crédito al piloto y al patrón de la nave, que a lo que Pablo decía.

Hch 27:12 Y siendo inadecuado el puerto para invernar, la mayoría acordó zarpar también de allí, por si pudiesen arribar a Fenice, puerto de Creta que mira al nordeste y sudeste, e invernar allí.

Hch 27:13 Y soplando una brisa del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, levaron anclas e iban costeando Creta.

Hch 27:14 Pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón, que soplaba desde la isla.

Hch 27:15 Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo poner proa al viento, nos abandonamos a él y nos dejamos llevar.

Hch 27:16 Y habiendo corrido a sotavento de una pequeña isla llamada Clauda, con dificultad pudimos controlar el esquife.

Hch 27:17 Y una vez subido a bordo, usaron de refuerzos para ceñir la nave; y teniendo temor de encallar en la Sirte, bajaron los aparejos y quedaron a la deriva.

Hch 27:18 Al siguiente día, combatidos por una furiosa tempestad, empezaron a aligerar la carga,

Hch 27:19 y al tercer día con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave.

Hch 27:20 Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos.

Hch 27:21 Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida.

Hch 27:22 Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave.

Hch 27:23 Porque esta noche ha estado conmigo un ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo,

Hch 27:24 diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.

Hch 27:25 Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.

Hch 27:26 Con todo, es necesario encallar en alguna isla.

Hch 27:27 Venida la decimocuarta noche, y siendo llevados a través del mar Adriático, a la medianoche los marineros sospecharon que estaban cerca de tierra;

Hch 27:28 y echando la sonda, hallaron veinte brazas; y pasando un poco más adelante, volviendo a echar la sonda, hallaron quince brazas.

Hch 27:29 Y temiendo dar en escollos, echaron cuatro anclas por la popa, y ansiaban que se hiciese de día.

Hch 27:30 Como los marineros procuraban huir de la nave, habiendo echado el esquife al mar con el pretexto de que querían largar las anclas de proa,

Hch 27:31 Pablo dijo al centurión y a los soldados: Si éstos no permanecen en la nave, vosotros no podéis salvaros.

Hch 27:32 Entonces los soldados cortaron las amarras del esquife y lo dejaron perderse.

Hch 27:33 Y hasta que estaba a punto de amanecer, Pablo exhortaba a todos que comiesen, diciendo: Éste es el decimocuarto día que veláis y permanecéis en ayunas, sin comer nada.

Hch 27:34 Por tanto, os ruego que comáis, porque esto conviene a vuestra salvación; pues ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá.

Hch 27:35 Y habiendo dicho esto, tomó el pan y dio gracias a Dios en presencia de todos, y partiéndolo, comenzó a comer.

Hch 27:36 Entonces todos, teniendo ya mejor ánimo, comieron también.

Hch 27:37 Y éramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis.

Hch 27:38 Y ya satisfechos, aligeraron la nave, echando el trigo al mar.

Hch 27:39 Cuando se hizo de día, no reconocían la tierra, pero veían una ensenada que tenía playa, a la cual acordaron empujar la nave, si pudiesen.

Hch 27:40 Cortando, pues, las anclas, las dejaron en el mar, largando también las amarras del timón; e izada al viento la vela de proa, enfilaron hacia la playa.

Hch 27:41 Pero dando contra un saliente azotado por el agua de ambos lados, hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, quedó inmóvil, y la popa se abría con la violencia del mar.

Hch 27:42 Entonces los soldados acordaron matar a los presos, para que ninguno se fugase nadando.

Hch 27:43 Pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, les impidió este intento, y mandó que los que pudiesen nadar se echasen los primeros, y saliesen a tierra;

Hch 27:44 y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos llegaron salvos a tierra.

HECHOS 26 HECHOS 28

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HECHOS 28 Versión Recobro

HECHOS 28



Hch 28:1 Estando ya a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta.

Hch 28:2 Y los naturales nos trataron con una amabilidad extraordinaria; porque encendiendo un fuego, nos recibieron a todos, a causa de la lluvia que caía, y del frío.

Hch 28:3 Entonces, habiendo recogido Pablo algunas ramas secas, las echó al fuego; y una víbora, huyendo del calor, se le prendió en la mano.

Hch 28:4 Cuando los naturales vieron la víbora colgando de su mano, se decían unos a otros: Ciertamente este hombre es homicida, a quien, escapado del mar, la Justicia no deja vivir.

Hch 28:5 Pero él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño padeció.

Hch 28:6 Ellos estaban esperando que él se hinchase, o cayese muerto de repente; mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, cambiaron de parecer y dijeron que era un dios.

Hch 28:7 En aquellos lugares había propiedades del hombre principal de la isla, llamado Publio, quien nos recibió y hospedó amistosamente tres días.

Hch 28:8 Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó.

Hch 28:9 Hecho esto, también los otros que en la isla tenían enfermedades, venían a él, y eran sanados;

Hch 28:10 los cuales también nos honraron con muchas atenciones y cuando zarpamos, nos cargaron de las cosas necesarias.

Hch 28:11 Pasados tres meses, nos hicimos a la vela en una nave alejandrina que había invernado en la isla, la cual tenía por enseña a los hijos gemelos de Zeus.

Hch 28:12 Y llegado a Siracusa, estuvimos allí tres días.

Hch 28:13 De allí, costeando alrededor, llegamos a Regio; y otro día después, soplando el viento sur, llegamos al segundo día a Puteoli,

Hch 28:14 donde habiendo hallado hermanos, nos rogaron que nos quedásemos con ellos siete días; y luego fuimos a Roma,

Hch 28:15 de donde, oyendo de nosotros los hermanos, salieron a recibirnos hasta el Foro de Apio y las Tres Tabernas; y al verlos, Pablo dio gracias a Dios y cobró aliento.

Hch 28:16 Cuando llegamos a Roma, a Pablo se le permitió vivir aparte, con un soldado que le custodiase.

Hch 28:17 Aconteció que tres días después, Pablo convocó a los principales de los judíos, a los cuales, luego que estuvieron reunidos, les dijo: Yo, varones hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni contra las costumbres de nuestros padres, he sido entregado preso desde Jerusalén en manos de los romanos;

Hch 28:18 los cuales, habiéndome examinado, me querían soltar, por no haber en mí ninguna causa de muerte.

Hch 28:19 Pero cuando los judíos hablaron en contra de esto, me vi obligado a apelar a César; no porque tenga de qué acusar a mi nación.

Hch 28:20 Así que por esta causa os he llamado para que me vierais y me hablarais; porque por la esperanza de Israel estoy sujeto con esta cadena.

Hch 28:21 Entonces ellos le dijeron: Nosotros ni hemos recibido de Judea cartas acerca de ti, ni ha venido alguno de los hermanos que haya informado o hablado algún mal de ti.

Hch 28:22 Pero querríamos oír de ti lo que piensas; porque de esta secta nos es notorio que en todas partes se habla contra ella.

Hch 28:23 Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les explicaba estos asuntos y les testificaba solemnemente del reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.

Hch 28:24 Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían.

Hch 28:25 Y como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra: Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a vuestros padres,

Hch 28:26 diciendo: “Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis;

Hch 28:27 porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyeron pesadamente, y han cerrado sus ojos, para que no vean con los ojos, y oigan con los oídos, y con el corazón entiendan, y se conviertan, y Yo los sane”.

Hch 28:28 Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán.

Hch 28:29 Y cuando hubo dicho esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí.

Hch 28:30 Y Pablo permaneció dos años enteros en su propia habitación, una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían,

Hch 28:31 proclamando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, con toda confianza y sin impedimento.

HECHOS 27 »

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HECHOS 3 Versión Recobro

HECHOS 3



Hch 3:1 Pedro y Juan subían juntos al templo a la oración de la hora novena.

Hch 3:2 Y era traído cierto hombre, cojo desde el vientre de su madre, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.

Hch 3:3 Éste, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna.

Hch 3:4 Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: ¡Míranos!

Hch 3:5 Entonces él les prestó atención, esperando recibir de ellos algo.

Hch 3:6 Mas Pedro dijo: No poseo plata ni oro, pero lo que tengo, esto te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.

Hch 3:7 Y asiéndolo por la mano derecha le levantó; y al momento se le fortalecieron los pies y tobillos;

Hch 3:8 y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.

Hch 3:9 Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios.

Hch 3:10 Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta Hermosa del templo; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido.

Hch 3:11 Y mientras él tenía asidos a Pedro y a Juan, todo el pueblo, atónito, concurrió a ellos al pórtico que se llama de Salomón.

Hch 3:12 Viendo esto Pedro, respondió al pueblo: Varones israelitas, ¿por qué os maravilláis de esto? ¿o por qué ponéis los ojos en nosotros, como si por nuestro poder o piedad hubiésemos hecho andar a éste?

Hch 3:13 El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a Su Siervo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerle en libertad.

Hch 3:14 Mas vosotros negasteis al Santo y Justo, y pedisteis que se os diese un homicida,

Hch 3:15 y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.

Hch 3:16 Y por la fe en Su nombre, a éste, a quien vosotros veis y conocéis, le ha fortalecido Su nombre; y la fe que viene por medio de Él ha dado a éste esta íntegra salud en presencia de todos vosotros.

Hch 3:17 Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes.

Hch 3:18 Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos los profetas, que Su Cristo había de padecer.

Hch 3:19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados;

Hch 3:20 para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, y Él envíe a Cristo, que fue designado de antemano para vosotros, a Jesús;

Hch 3:21 a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de Sus santos profetas desde tiempo antiguo.

Hch 3:22 Moisés dijo: “El Señor vuestro Dios os levantará Profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a Él oiréis en todas las cosas que os hable;

Hch 3:23 y sucederá que toda alma que no oiga a aquel Profeta, será totalmente desarraigada de entre el pueblo”.

Hch 3:24 Y todos los profetas desde Samuel en adelante, cuantos han hablado, también han anunciado estos días.

Hch 3:25 Vosotros sois los hijos de los profetas, y del pacto que Dios hizo con vuestros padres, diciendo a Abraham: “En tu descendencia serán benditas todas las familias de la tierra”.

Hch 3:26 A vosotros primeramente, Dios, habiendo levantado a Su Siervo, lo envió para que os bendijese, a fin de que cada uno se convierta de sus maldades.

HECHOS 2 HECHOS 4

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HECHOS 4 Versión Recobro

HECHOS 4



Hch 4:1 Hablando ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo, y los saduceos,

Hch 4:2 contrariados de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos.

Hch 4:3 Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde.

Hch 4:4 Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil.

Hch 4:5 Aconteció al día siguiente, que se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los escribas,

Hch 4:6 y el sumo sacerdote Anás, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran del linaje de los sumos sacerdotes;

Hch 4:7 y poniéndoles en medio, les preguntaron: ¿Con qué autoridad, o en qué nombre, habéis hecho vosotros esto?

Hch 4:8 Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos,

Hch 4:9 puesto que hoy se nos investiga acerca del bien hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado,

Hch 4:10 sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo el nazareno, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, en Su nombre está en vuestra presencia sano este hombre.

Hch 4:11 Este Jesús es la piedra menospreciada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.

Hch 4:12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Hch 4:13 Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y notando que eran hombres sin instrucción e indoctos, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.

Hch 4:14 Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no tenían nada que decir en contra.

Hch 4:15 Entonces les ordenaron que saliesen del sanedrín; y conferenciaban entre sí,

Hch 4:16 diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Porque de cierto, es evidente a todos los que moran en Jerusalén que una señal notable ha sido hecha por medio de ellos, y no lo podemos negar.

Hch 4:17 Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno sobre este nombre.

Hch 4:18 Y llamándolos, les ordenaron que en ninguna manera hablasen ni enseñasen sobre el nombre de Jesús.

Hch 4:19 Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios escuchar a vosotros antes que a Dios;

Hch 4:20 porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.

Hch 4:21 Ellos entonces les amenazaron otra vez y les soltaron, no hallando ningún modo de castigarles, por causa del pueblo; porque todos glorificaban a Dios por lo que se había hecho,

Hch 4:22 ya que el hombre en quien se había hecho esta señal de sanidad, tenía más de cuarenta años.

Hch 4:23 Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho.

Hch 4:24 Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, Tú eres el que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay;

Hch 4:25 que mediante el Espíritu Santo, por boca de David nuestro padre Tu siervo dijiste: “¿Por qué se han enfurecido los gentiles, y los pueblos planean cosas vanas?

Hch 4:26 Se levantaron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra Su Cristo”.

Hch 4:27 Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra Tu santo Siervo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel,

Hch 4:28 para hacer cuanto Tu mano y Tu consejo habían predestinado que sucediera.

Hch 4:29 Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a Tus esclavos que con todo denuedo hablen Tu palabra,

Hch 4:30 mientras extiendes Tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de Tu santo Siervo, Jesús.

Hch 4:31 Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.

Hch 4:32 Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.

Hch 4:33 Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos.

Hch 4:34 Porque no había entre ellos ningún necesitado; porque cuantos eran dueños de heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido,

Hch 4:35 y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad.

Hch 4:36 Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre,

Hch 4:37 que tenía una heredad, la vendió y trajo el dinero y lo puso a los pies de los apóstoles.

HECHOS 3 HECHOS 5

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HECHOS 5 Versión Recobro

HECHOS 5



Hch 5:1 Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad,

Hch 5:2 y se reservó parte del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo una parte, la puso a los pies de los apóstoles.

Hch 5:3 Mas dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que engañases al Espíritu Santo, reservándote parte del precio de la heredad?

Hch 5:4 Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba bajo tu autoridad? ¿Por qué propusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.

Hch 5:5 Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron.

Hch 5:6 Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron.

Hch 5:7 Pasado un lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, no sabiendo lo que había acontecido.

Hch 5:8 Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto.

Hch 5:9 Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en poner a prueba al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti.

Hch 5:10 Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; entonces entraron los jóvenes y la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido.

Hch 5:11 Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.

Hch 5:12 Y por las manos de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios entre el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.

Hch 5:13 De los demás, ninguno se atrevía a juntarse con ellos; mas el pueblo los magnificaba.

Hch 5:14 Y eran agregados al Señor más y más creyentes, multitudes de hombres y de mujeres;

Hch 5:15 tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos.

Hch 5:16 Y la muchedumbre concurría de las ciudades de alrededor de Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados.

Hch 5:17 Entonces levantándose el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, esto es, la secta local de los saduceos, se llenaron de celos;

Hch 5:18 y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en la cárcel pública.

Hch 5:19 Mas un ángel del Señor abrió de noche las puertas de la cárcel y conduciéndolos afuera, dijo:

Hch 5:20 Id, y puestos en pie en el templo, hablad al pueblo todas las palabras de esta vida.

Hch 5:21 Habiendo oído esto, entraron al amanecer en el templo, y se pusieron a enseñar. Entre tanto, vinieron el sumo sacerdote y los que estaban con él, y convocaron al sanedrín, a todo el concilio de ancianos de los hijos de Israel, y enviaron a la cárcel para que fuesen traídos.

Hch 5:22 Pero cuando llegaron los alguaciles, no los hallaron en la cárcel; entonces volvieron y dieron aviso,

Hch 5:23 diciendo: La cárcel hemos hallado cerrada con toda seguridad, y los guardas afuera de pie ante las puertas; mas cuando abrimos, a nadie hallamos dentro.

Hch 5:24 Cuando oyeron estas palabras el jefe de la guardia del templo y los principales sacerdotes quedaron perplejos en cuanto a ellos, preguntándose en qué vendría a parar aquello.

Hch 5:25 Pero vino uno y les dio esta noticia: He aquí, los varones que pusisteis en la cárcel están en el templo, y enseñan al pueblo.

Hch 5:26 Entonces fue el jefe de la guardia con los alguaciles, y los trajo sin violencia, porque temían al pueblo, no fuera que los apedrearan.

Hch 5:27 Cuando los trajeron, los presentaron en el sanedrín, y el sumo sacerdote les preguntó,

Hch 5:28 diciendo: Os mandamos estrictamente que no enseñaseis sobre ese nombre;
y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra enseñanza, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre.

Hch 5:29 Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.

Hch 5:30 El Dios de nuestros padres levantó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole en un madero.

Hch 5:31 A éste Dios ha exaltado a Su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados.

Hch 5:32 Y nosotros somos testigos de estas cosas, y también lo es el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.

Hch 5:33 Ellos, oyendo esto, se enfurecían y querían matarlos.

Hch 5:34 Entonces levantándose en el sanedrín un fariseo llamado Gamaliel, doctor de la ley, honrado por todo el pueblo, mandó que sacasen a los hombres fuera por un momento,

Hch 5:35 y luego dijo: Varones de Israel, mirad por vosotros lo que vais a hacer respecto a estos hombres.

Hch 5:36 Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien. A éste se unió un número como de cuatrocientos hombres; pero él fue muerto, y todos los que él persuadió fueron dispersados y reducidos a nada.

Hch 5:37 Después de éste, se levantó Judas el galileo, en los días del censo, y llevó gente en pos de sí. Pereció también él, y todos los que él persuadió fueron dispersados.

Hch 5:38 Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, será destruida;

Hch 5:39 mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios.

Hch 5:40 Y fueron persuadidos por él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les ordenaron que no hablasen sobre el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad.

Hch 5:41 Y ellos salieron de la presencia del sanedrín, regocijándose porque habían sido tenidos por dignos de ser ultrajados por causa del Nombre.

Hch 5:42 Y todos los días, en el templo y de casa en casa, no cesaban de enseñar y anunciar el evangelio de Jesús, el Cristo.

HECHOS 4 HECHOS 6

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HECHOS 6 Versión Recobro

HECHOS 6



Hch 6:1 En aquellos días, al multiplicarse el número de los discípulos, hubo murmuración de los helenistas contra los hebreos, porque las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria.

Hch 6:2 Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es conveniente que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas.

Hch 6:3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu y de sabiduría, a quienes encarguemos de este menester.

Hch 6:4 Y nosotros perseveraremos en la oración y en el ministerio de la palabra.

Hch 6:5 Agradó la propuesta a toda la multitud; y escogieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía;

Hch 6:6 a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, después de orar, les impusieron las manos.

Hch 6:7 Y crecía la palabra de Dios, y se multiplicaba grandemente el número de los discípulos en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.

Hch 6:8 Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo.

Hch 6:9 Pero se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban.

Hch 6:10 Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba.

Hch 6:11 Entonces instigaron a unos hombres para que dijesen que le habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios.

Hch 6:12 Y soliviantaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas; y arremetiendo, le arrebataron, y le trajeron al sanedrín.

Hch 6:13 Y presentaron testigos falsos que decían: Este hombre no cesa de hablar palabras contra este lugar santo y contra la ley;

Hch 6:14 pues le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar, y cambiará las costumbres que nos dio Moisés.

Hch 6:15 Entonces todos los que estaban sentados en el sanedrín, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel.

HECHOS 5 HECHOS 7

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HECHOS 7 Versión Recobro

HECHOS 7



Hch 7:1 El sumo sacerdote dijo entonces: ¿Es esto así?

Hch 7:2 Y él dijo: Varones hermanos y padres, oíd: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán,

Hch 7:3 y le dijo: “Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que Yo te mostraré”.

Hch 7:4 Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora.

Hch 7:5 Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie; y le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando él aún no tenía hijo.

Hch 7:6 Y le dijo Dios que su descendencia sería extranjera en tierra ajena, y que los esclavizarían y los maltratarían, por cuatrocientos años.

Hch 7:7 “Mas Yo juzgaré”, dijo Dios, “a la nación a la cual servirán como esclavos; y después de esto saldrán y me servirán como sacerdotes en este lugar”.

Hch 7:8 Y le dio el pacto de la circuncisión; y así Abraham engendró a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas.

Hch 7:9 Los patriarcas tuvieron envidia y vendieron a José para Egipto; pero Dios estaba con él,

Hch 7:10 y le rescató de todas sus aflicciones, y le dio favor y sabiduría delante de Faraón rey de Egipto, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.

Hch 7:11 Vino entonces hambre en todo Egipto y en Canaán, y gran aflicción; y nuestros padres no hallaban alimentos.

Hch 7:12 Cuando oyó Jacob que había grano en Egipto, envió a nuestros padres la primera vez.

Hch 7:13 Y en la segunda, José se dio a conocer a sus hermanos, y fue manifestado a Faraón el linaje de José.

Hch 7:14 Y enviando José, hizo venir a su padre Jacob, y a toda su familia, en número de setenta y cinco almas.

Hch 7:15 Y descendió Jacob a Egipto, y murió él, y también nuestros padres;

Hch 7:16 los cuales fueron trasladados a Siquem, y puestos en el sepulcro que a precio de plata compró Abraham de los hijos de Hamor en Siquem.

Hch 7:17 Pero cuando se acercaba el tiempo de la promesa que Dios había hecho a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto,

Hch 7:18 hasta que se levantó en Egipto otro rey que no conocía a José.

Hch 7:19 Este rey, usando de astucia con nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres, a fin de que expusiesen a la muerte a sus niños, para que no viviesen.

Hch 7:20 En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fue hermoso a los ojos de Dios; y fue criado tres meses en casa de su padre.

Hch 7:21 Pero siendo expuesto a la muerte, la hija de Faraón le recogió y le crió como a hijo suyo.

Hch 7:22 Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras.

Hch 7:23 Pero cuando iba a cumplir la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel.

Hch 7:24 Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, y matando al egipcio, vengó al oprimido.

Hch 7:25 Y él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría salvación por mano suya; mas ellos no lo habían entendido así.

Hch 7:26 Y al día siguiente, se presentó a unos de ellos que peleaban, y trató de reconciliarlos, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os maltratáis el uno al otro?

Hch 7:27 Entonces el que maltrataba a su prójimo empujó a Moisés, diciendo: “¿Quién te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros?

Hch 7:28 ¿Quieres tú matarme, como mataste ayer al egipcio?”.

Hch 7:29 Al oír esta palabra, Moisés huyó, y vivió como extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos.

Hch 7:30 Pasados cuarenta años, un Ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza.

Hch 7:31 Cuando Moisés lo vio, se maravilló de la visión; y acercándose para examinarla, vino a él la voz del Señor:

Hch 7:32 “Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob”. Y Moisés, temblando, no se atrevía a examinarla.

Hch 7:33 Y le dijo el Señor: “Quita las sandalias de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa.

Hch 7:34 Ciertamente he visto la aflicción de Mi pueblo que está en Egipto, y he oído su gemido, y he descendido para rescatarlos. Ahora, pues, ven, te enviaré a Egipto”.

Hch 7:35 A este Moisés, a quien habían rechazado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez?, a éste lo envió Dios como gobernante y redentor junto con el Ángel que se le apareció en la zarza.

Hch 7:36 Éste los sacó, habiendo hecho prodigios y señales en tierra de Egipto, y en el mar Rojo, y en el desierto por cuarenta años.

Hch 7:37 Éste es el Moisés que dijo a los hijos de Israel: “Dios os levantará un Profeta como yo de entre vuestros hermanos”.

Hch 7:38 Éste es aquel que estuvo en la asamblea en el desierto con el Ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió oráculos de vida que darnos;

Hch 7:39 al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que le desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egipto,

Hch 7:40 cuando dijeron a Aarón: “Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido”.

Hch 7:41 En aquellos días hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se regocijaron.

Hch 7:42 Mas Dios se apartó, y los entregó para que sirvieran al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: “¿Acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios en el desierto por cuarenta años, casa de Israel?

Hch 7:43 Y llevasteis el tabernáculo de Moloc, y la estrella de vuestro dios Renfán, figuras que os hicisteis para adorarlas. Os transportaré, pues, más allá de Babilonia”.

Hch 7:44 Tuvieron nuestros padres el Tabernáculo del Testimonio en el desierto, como había ordenado Aquel que dijo a Moisés que lo hiciese conforme al modelo que había visto.

Hch 7:45 Este tabernáculo, recibido a su vez por nuestros padres, lo introdujeron con Josué al tomar posesión de las naciones, a las cuales Dios arrojó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de David.

Hch 7:46 Éste halló favor delante de Dios, y pidió hallar una morada para el Dios de Jacob.

Hch 7:47 Mas Salomón le edificó casa;

Hch 7:48 pero el Altísimo no habita en cosas hechas por mano, como dice el profeta:

Hch 7:49 “El cielo es Mi trono, y la tierra el estrado de Mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿o cuál es el lugar de Mi reposo?

Hch 7:50 ¿No hizo Mi mano todas estas cosas?”.

Hch 7:51 ¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros os oponéis siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros.

Hch 7:52 ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido traidores y matadores;

Hch 7:53 vosotros que recibisteis la ley como ordenanzas de ángeles, y no la guardasteis.

Hch 7:54 Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él.

Hch 7:55 Pero él, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la diestra de Dios,

Hch 7:56 y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre de pie a la diestra de Dios.

Hch 7:57 Pero ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él.

Hch 7:58 Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo.

Hch 7:59 Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba al Señor y decía: ¡Señor Jesús, recibe mi espíritu!

Hch 7:60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

HECHOS 6 HECHOS 8

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HECHOS 8 Versión Recobro

HECHOS 8



Hch 8:1 Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles.

Hch 8:2 Y hombres devotos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él.

Hch 8:3 Y Saulo asolaba la iglesia, y entrando casa por casa, arrastraba a hombres y a mujeres, y los entregaba en la cárcel.

Hch 8:4 Así que, los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando la palabra de Dios como evangelio.

Hch 8:5 Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les proclamaba el Cristo.

Hch 8:6 Y las muchedumbres, unánimes, escuchaban atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.

Hch 8:7 Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados;

Hch 8:8 así que había gran gozo en aquella ciudad.

Hch 8:9 Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y dejaba atónita a la gente de Samaria, y decía ser alguien grande.

Hch 8:10 A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este hombre es el poder de Dios, poder que llaman Grande.

Hch 8:11 Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas los había asombrado mucho tiempo.

Hch 8:12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el del nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres.

Hch 8:13 También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, perseveraba unánime con Felipe; y viendo las señales y las obras grandes y poderosas que se hacían, estaba atónito.

Hch 8:14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan;

Hch 8:15 los cuales bajaron y oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo;

Hch 8:16 porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados *en el nombre del Señor Jesús.

Hch 8:17 Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.

Hch 8:18 Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu, les ofreció dinero, diciendo:

Hch 8:19 Dadme también a mí esta autoridad, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba el Espíritu Santo.

Hch 8:20 Entonces Pedro le dijo: Tu plata vaya contigo a la destrucción, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero.

Hch 8:21 No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios.

Hch 8:22 Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega al Señor, si quizás te sea perdonada la intención de tu corazón;

Hch 8:23 porque en hiel de amargura y en atadura de injusticia veo que estás.

Hch 8:24 Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí.

Hch 8:25 Y ellos, habiendo testificado solemnemente y hablado la palabra del Señor, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio.

Hch 8:26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto.

Hch 8:27 Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, alto funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar,

Hch 8:28 volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías.

Hch 8:29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro.

Hch 8:30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees?

Hch 8:31 Él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me guía? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.

Hch 8:32 El pasaje de la Escritura que leía era éste: “Como oveja al matadero fue llevado; y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió Su boca.

Hch 8:33 En Su humillación se le negó justicia; mas Su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra Su vida”.

Hch 8:34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro?

Hch 8:35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta Escritura, le anunció como evangelio a Jesús.

Hch 8:36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?

Hch 8:37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, serás salvo. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.

Hch 8:38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.

Hch 8:39 Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino.

Hch 8:40 Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea.

HECHOS 7 HECHOS 9

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HECHOS 9 Versión Recobro

HECHOS 9



Hch 9:1 Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, fue al sumo sacerdote,

Hch 9:2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese atados a Jerusalén.

Hch 9:3 Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo;

Hch 9:4 y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

Hch 9:5 Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues.

Hch 9:6 Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.

Hch 9:7 Y los hombres que iban con Saulo habían quedado de pie, enmudecidos, oyendo a la verdad la voz, mas sin ver a nadie.

Hch 9:8 Entonces Saulo se levantó de tierra, y aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco,

Hch 9:9 donde estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió.

Hch 9:10 Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor.

Hch 9:11 Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora,

Hch 9:12 y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que reciba la vista.

Hch 9:13 Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a Tus santos en Jerusalén;

Hch 9:14 y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan Tu nombre.

Hch 9:15 El Señor le dijo: Ve, porque vaso escogido me es éste, para llevar Mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel;

Hch 9:16 porque Yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por Mi nombre.

Hch 9:17 Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor me ha enviado —Jesús, quien se te apareció en el camino por donde venías— para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.

Hch 9:18 Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió la vista; y levantándose, fue bautizado.

Hch 9:19 Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco.

Hch 9:20 En seguida comenzó a proclamar a Jesús en las sinagogas, diciendo que Él era el Hijo de Dios.

Hch 9:21 Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos atados ante los principales sacerdotes?

Hch 9:22 Pero Saulo mucho más se fortalecía, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.

Hch 9:23 Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo matarle;

Hch 9:24 pero sus asechanzas llegaron a conocimiento de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle.

Hch 9:25 Entonces los discípulos de Saulo, tomándole de noche, le bajaron por el muro, descolgándole en una canasta.

Hch 9:26 Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos; pero todos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo.

Hch 9:27 Entonces Bernabé, tomándole, lo trajo a los apóstoles, y les contó cómo Saulo había visto en el camino al Señor, el cual le había hablado, y cómo en Damasco había hablado con denuedo en el nombre de Jesús.

Hch 9:28 Y estaba con ellos en Jerusalén; y entraba y salía, y hablaba con denuedo en el nombre del Señor,

Hch 9:29 y hablaba y disputaba con los helenistas; pero éstos procuraban matarle.

Hch 9:30 Cuando supieron esto los hermanos, le llevaron hasta Cesarea, y le enviaron a Tarso.

Hch 9:31 Entonces la iglesia tenía paz por toda Judea, Galilea y Samaria, y era edificada; y se multiplicaba andando en el temor del Señor y con el consuelo del Espíritu Santo.

Hch 9:32 Aconteció que Pedro, yendo por todas partes, vino también a los santos que habitaban en Lida.

Hch 9:33 Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico.

Hch 9:34 Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó.

Hch 9:35 Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor.

Hch 9:36 Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Ésta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía.

Hch 9:37 Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Y lavaron su cuerpo, y lo pusieron en un aposento alto.

Hch 9:38 Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: No tardes en venir a nosotros.

Hch 9:39 Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron al aposento alto, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.

Hch 9:40 Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.

Hch 9:41 Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.

Hch 9:42 Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor.

Hch 9:43 Y aconteció que se quedó muchos días en Jope en casa de un cierto Simón, curtidor.

HECHOS 8 HECHOS 10

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Romanos Versión Recobro

LA EPÍSTOLA DE PABLO A LOS ROMANOS



ROMANOS 1



Ro 1:1 Pablo, esclavo de Cristo Jesús, apóstol llamado, apartado para el evangelio de Dios,

Ro 1:2 que Él había prometido antes por medio de Sus profetas en las santas Escrituras,

Ro 1:3 acerca de Su Hijo, que era del linaje de David según la carne,

Ro 1:4 que fue designado Hijo de Dios en poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, Jesucristo nuestro Señor,

Ro 1:5 y por quien hemos recibido la gracia y el apostolado, para la obediencia de la fe entre todos los gentiles por causa de Su nombre;

Ro 1:6 entre los cuales estáis también vosotros, los llamados de Jesucristo;

Ro 1:7 a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, los santos llamados: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Ro 1:8 Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, porque vuestra fe se proclama por todo el mundo.

Ro 1:9 Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de Su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones,

Ro 1:10 rogando que de alguna manera ahora, al fin, Dios me favorezca en Su voluntad concediéndome ir a vosotros.

Ro 1:11 Porque anhelo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados;

Ro 1:12 esto es, para ser mutuamente animados por la fe que está en vosotros y en mí, la fe que es vuestra y mía.

Ro 1:13 Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros (pero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás gentiles.

Ro 1:14 Deudor soy igualmente a griegos y a bárbaros, a sabios y a ignorantes.

Ro 1:15 Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma.

Ro 1:16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

Ro 1:17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: “Mas el justo por la fe tendrá vida y vivirá”.

Ro 1:18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que reprimen la verdad con la injusticia;

Ro 1:19 porque lo que de Dios se conoce es manifiesto en ellos, pues Dios se lo manifestó.

Ro 1:20 Porque las cosas invisibles de Él, Su eterno poder y características divinas, se han visto con toda claridad desde la creación del mundo, siendo percibidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

Ro 1:21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su corazón, falto de entendimiento, fue entenebrecido.

Ro 1:22 Profesando ser sabios, se hicieron necios,

Ro 1:23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.

Ro 1:24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonran entre sí sus propios cuerpos.

Ro 1:25 Ellos cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.

Ro 1:26 Por esto Dios los entregó a pasiones deshonrosas; pues sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza,

Ro 1:27 y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos impropios hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.

Ro 1:28 Y como ellos no aprobaron tener en su pleno conocimiento a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;

Ro 1:29 estando atestados de toda injusticia, maldad, codicia, malicia; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades;

Ro 1:30 murmuradores, calumniadores, aborrecedores de Dios, insolentes, soberbios, jactanciosos, inventores de males, desobedientes a los padres,

Ro 1:31 necios, desleales, sin afecto natural, sin misericordia;

Ro 1:32 quienes, a pesar de conocer bien el justo juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.

HECHOS 28 ROMANOS 2

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ROMANOS 10 Versión Recobro

ROMANOS 10



Ro 10:1 Hermanos, el beneplácito de mi corazón, y mi súplica a Dios por ellos, es para su salvación.

Ro 10:2 Porque yo les doy testimonio de que tienen celo de Dios, pero no conforme al conocimiento pleno.

Ro 10:3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado a la justicia de Dios;

Ro 10:4 porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree.

Ro 10:5 Porque acerca de la justicia que procede de la ley Moisés escribe así: “El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas”.

Ro 10:6 Pero la justicia que procede de la fe habla así: No digas en tu corazón: “¿Quién subirá al cielo?” (esto es, para traer abajo a Cristo);

Ro 10:7 o, “¿quién descenderá al abismo?” (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos).

Ro 10:8 Mas ¿qué dice? “Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón”. Ésta es la palabra de la fe que proclamamos:

Ro 10:9 que si confiesas con tu boca a Jesús como Señor, y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Ro 10:10 Porque con el corazón se cree para justicia, y con la boca se confiesa para salvación.

Ro 10:11 Pues la Escritura dice: “Todo aquel que en Él crea, no será avergonzado”.

Ro 10:12 Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo Señor es Señor de todos y es rico para con todos los que le invocan;

Ro 10:13 porque: “Todo aquel que invoque el nombre del Señor, será salvo”.

Ro 10:14 ¿Cómo, pues, invocarán a Aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en Aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien proclame?

Ro 10:15 ¿Y cómo proclamarán si no son enviados? Según está escrito: “¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian las nuevas de cosas buenas!”.

Ro 10:16 Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: “Señor, ¿quién ha creído lo que de nosotros ha oído?”.

Ro 10:17 Así que la fe proviene del oír, y el oír, por medio de la palabra de Cristo.

Ro 10:18 Pero digo: ¿No han oído? Sí, por cierto: “Por toda la tierra ha salido la voz de ellos, y hasta los fines de la tierra habitada sus palabras”.

Ro 10:19 Mas digo: ¿No ha conocido esto Israel? Primeramente Moisés dice: “Yo os provocaré a celos con una nación que no es nación; con una nación insensata os provocaré a ira”.

Ro 10:20 E Isaías es muy osado y dice: “Fui hallado de los que no me buscaban; me manifesté a los que no preguntaban por Mí”.

Ro 10:21 Pero acerca de Israel dice: “Todo el día extendí Mis manos a un pueblo desobediente y contradictor”.

ROMANOS 9 ROMANOS 11

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ROMANOS 11 Versión Recobro

ROMANOS 11



Ro 11:1 Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a Su pueblo? ¡De ninguna manera! Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín.

Ro 11:2 No ha desechado Dios a Su pueblo, al cual conoció de antemano. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura, cómo invoca a Dios contra Israel, diciendo:

Ro 11:3 “Señor, a Tus profetas han dado muerte, y Tus altares han derribado; y sólo yo he quedado, y acechan contra mi vida”?

Ro 11:4 Pero, ¿qué le dice la divina respuesta? “Me he reservado siete mil hombres, que no han doblado la rodilla delante de Baal”.

Ro 11:5 Así, pues, también en este tiempo ha quedado un remanente conforme a la elección de la gracia.

Ro 11:6 Mas si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia.

Ro 11:7 ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha obtenido; pero los escogidos sí lo han obtenido, y los demás fueron endurecidos;

Ro 11:8 según está escrito: “Dios les dio espíritu de sueño profundo, ojos con que no vean y oídos con que no oigan, hasta el día de hoy”.

Ro 11:9 Y David dice: “Sea vuelta su mesa en trampa y en red, en tropezadero y en retribución para ellos;

Ro 11:10 sean oscurecidos sus ojos para que no vean, y agóbiales la espalda sin cesar”.

Ro 11:11 Digo, pues: ¿Han tropezado para que cayesen? De ninguna manera; pero por su traspié vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos.

Ro 11:12 Mas si su traspié es la riqueza del mundo, y su menoscabo la riqueza de los gentiles, ¡cuánto más su plenitud!

Ro 11:13 Pero a vosotros, los gentiles, hablo. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio,

Ro 11:14 por si acaso puedo provocar a celos a los de mi carne, y hacer salvos a algunos de ellos.

Ro 11:15 Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?

Ro 11:16 Ahora bien, si la masa ofrecida como primicias es santa, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.

Ro 11:17 Pero si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado entre ellas, y viniste a ser copartícipe de la raíz de la grosura del olivo,

Ro 11:18 no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.

Ro 11:19 Dirás entonces: Algunas ramas fueron desgajadas para que yo fuese injertado.

Ro 11:20 Bien; por la incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.

Ro 11:21 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te eximirá.

Ro 11:22 Mira, pues, la benignidad y la severidad de Dios; la severidad para con los que cayeron, pero la benignidad de Dios para contigo, si permaneces en esa benignidad; pues de otra manera tú también serás cortado.

Ro 11:23 Y ellos también, si no permanecen en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar.

Ro 11:24 Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el olivo cultivado ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?

Ro 11:25 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, no sea que presumáis de sabios: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;

Ro 11:26 y luego todo Israel será salvo, según está escrito: “Vendrá de Sion el Libertador, y apartará de Jacob la impiedad.

Ro 11:27 Y éste es Mi pacto con ellos, cuando Yo quite sus pecados”.

Ro 11:28 Según el evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero según la elección, son amados por causa de los padres.

Ro 11:29 Porque irrevocables son los dones de gracia y el llamamiento de Dios.

Ro 11:30 Pues así como vosotros en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora se os ha concedido misericordia por la desobediencia de ellos,

Ro 11:31 así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, también a ellos les sea ahora concedida misericordia.

Ro 11:32 Porque Dios a todos encerró en desobediencia, para tener misericordia de todos.

Ro 11:33 ¡Oh profundidad de las riquezas, de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son Sus juicios, e inescrutables Sus caminos!

Ro 11:34 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿O quién se hizo Su consejero?

Ro 11:35 ¿O quién le dio a Él primero, para que le fuese recompensado?

Ro 11:36 Porque de Él, y por Él, y para Él, son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén.

ROMANOS 10 ROMANOS 12

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ROMANOS 12 Versión Recobro

ROMANOS 12



Ro 12:1 Así que, hermanos, os exhorto por las compasiones de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro servicio racional.

Ro 12:2 No os amoldéis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestra mente, para que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable y lo perfecto.

Ro 12:3 Digo, pues, mediante la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí de tal manera que sea cuerdo, conforme a la medida de fe que Dios ha repartido a cada uno.

Ro 12:4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,

Ro 12:5 así nosotros, siendo muchos, somos un solo Cuerpo en Cristo y miembros cada uno en particular, los unos de los otros.

Ro 12:6 Y teniendo dones que difieren según la gracia que nos es dada, si el de profecía, profeticemos conforme a la proporción de la fe;

Ro 12:7 o si de servicio, seamos fieles en servir; o el que enseña, en la enseñanza;

Ro 12:8 el que exhorta, en la exhortación; el que da, con sencillez; el que toma la delantera, con diligencia; el que hace misericordia, con alegría.

Ro 12:9 El amor sea sin hipocresía. Aborreced lo malo, adheríos a lo bueno.

Ro 12:10 Amaos entrañablemente los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a conferir honra, adelantándoos los unos a los otros.

Ro 12:11 En el celo, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;

Ro 12:12 gozosos en la esperanza; constantes en la tribulación; perseverantes en la oración;

Ro 12:13 contribuyendo para las necesidades de los santos; prontos a ejercer la hospitalidad.

Ro 12:14 Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.

Ro 12:15 Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.

Ro 12:16 Tened un mismo sentir los unos para con los otros, no ocupándoos en grandezas, sino asociándoos con los humildes. No presumáis de sabios.

Ro 12:17 No paguéis a nadie mal por mal; pensad de antemano en lo que es honroso delante de todos los hombres.

Ro 12:18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, vivid en paz con todos los hombres.

Ro 12:19 No os venguéis vosotros mismos, amados, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: “Mía es la venganza; Yo pagaré, dice el Señor”.

Ro 12:20 Antes bien, “si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza”.

Ro 12:21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

ROMANOS 11 ROMANOS 13

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ROMANOS 13 Versión Recobro

ROMANOS 13



Ro 13:1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

Ro 13:2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

Ro 13:3 Porque los gobernantes no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella;

Ro 13:4 porque te es un servidor de Dios para bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para ejecutar ira sobre el que practica lo malo.

Ro 13:5 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por temor de la ira, sino también por causa de la conciencia.

Ro 13:6 Pues por esto pagáis también los impuestos, porque son funcionarios de Dios que atienden continuamente a esto mismo.

Ro 13:7 Pagad a todos lo que debéis: al que impuesto, impuesto; al que tributo, tributo; al que temor, temor; al que honra, honra.

Ro 13:8 No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.

Ro 13:9 Porque: “No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no codiciarás”, y si hay algún otro mandamiento, en esta sentencia se resume: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Ro 13:10 El amor no obra mal para con su prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.

Ro 13:11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantaros del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.

Ro 13:12 La noche está muy avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos con las armas de la luz.

Ro 13:13 Andemos como de día, honestamente; no en juergas y borracheras, no en fornicaciones y lascivias, no en contiendas y envidia,

Ro 13:14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para la carne a fin de satisfacer sus concupiscencias.

ROMANOS 12 ROMANOS 14

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ROMANOS 14 Versión Recobro

ROMANOS 14



Ro 14:1 Ahora bien, recibid al débil en la fe, pero no para juzgar sus opiniones.

Ro 14:2 Porque uno cree que puede comer de todo, pero el que es débil, sólo come legumbres.

Ro 14:3 El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido.

Ro 14:4 ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.

Ro 14:5 Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente.

Ro 14:6 El que hace caso del día, lo hace para el Señor; el que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios.

Ro 14:7 Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.

Ro 14:8 Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

Ro 14:9 Porque Cristo para esto murió y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.

Ro 14:10 Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Dios.

Ro 14:11 Porque escrito está: “Vivo Yo, dice el Señor, que ante Mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará públicamente a Dios”.

Ro 14:12 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.

Ro 14:13 Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien que vuestro juicio sea esto: no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.

Ro 14:14 Yo sé, y estoy persuadido en el Señor Jesús, que nada es inmundo en sí mismo; mas para el que piensa que algo es inmundo, para él lo es.

Ro 14:15 Pero si por causa de la comida hieres a tu hermano, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se destruya aquel por quien Cristo murió.

Ro 14:16 No sea, pues, vituperado vuestro bien;

Ro 14:17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

Ro 14:18 Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres.

Ro 14:19 Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.

Ro 14:20 No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre coma haciendo tropezar a otros.

Ro 14:21 Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni hacer nada en que tu hermano tropiece.

Ro 14:22 La fe que tú tienes, tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba.

Ro 14:23 Pero el que duda, si come, es condenado, porque no lo hace por fe; pues todo lo que no proviene de fe, es pecado.

ROMANOS 13 ROMANOS 15

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ROMANOS 15 Versión Recobro

ROMANOS 15



Ro 15:1 Los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos.

Ro 15:2 Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno para edificación.

Ro 15:3 Porque ni aun Cristo se agradó a Sí mismo; antes bien, según está escrito: “Los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre Mí”.

Ro 15:4 Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra instrucción se escribieron, a fin de que por medio de la perseverancia y de la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.

Ro 15:5 Pero el Dios de la perseverancia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús,

Ro 15:6 para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Ro 15:7 Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo os recibió, para gloria de Dios.

Ro 15:8 Pues os digo, que Cristo vino a ser siervo de la circuncisión por la veracidad de Dios, para confirmar las promesas dadas a los padres,

Ro 15:9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por Su misericordia, según está escrito: “Por tanto, Yo te loaré entre los gentiles, y cantaré alabanzas a Tu nombre”.

Ro 15:10 Y otra vez dice: “Alegraos, gentiles, con Su pueblo”.

Ro 15:11 Y otra vez: “Alabad al Señor todos los gentiles, y alábenle todos los pueblos”.

Ro 15:12 Y otra vez dice Isaías: “Estará la raíz de Isaí, y el que se levanta a regir los gentiles; los gentiles esperarán en Él”.

Ro 15:13 El Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.

Ro 15:14 Por mi parte también estoy persuadido, hermanos míos, en lo que a vosotros toca, de que también vosotros mismos estáis llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, y sois aptos para amonestaros los unos a los otros.

Ro 15:15 Pero con respecto a ciertos asuntos, os he escrito con bastante atrevimiento, como para haceros recordar de nuevo, a causa de la gracia que de Dios me es dada

Ro 15:16 para ser ministro de Cristo Jesús a los gentiles, un sacerdote que labora, sacerdote del evangelio de Dios, para que los gentiles sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo.

Ro 15:17 Por eso, puedo gloriarme en Cristo Jesús en lo que a Dios se refiere.

Ro 15:18 Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras,

Ro 15:19 con poder de señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, he cumplido la predicación del evangelio de Cristo.

Ro 15:20 Y lo hice procurando anunciar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno,

Ro 15:21 sino, según está escrito: “Aquellos a quienes nada les fue anunciado acerca de Él, verán; y los que no han oído, entenderán”.

Ro 15:22 Por esta causa también me he visto impedido muchas veces de ir a vosotros.

Ro 15:23 Pero ahora, no teniendo ya lugar en estas regiones, y deseando desde hace muchos años ir a vosotros,

Ro 15:24 cuando vaya a España, iré a vosotros; porque espero veros al pasar, y ser encaminado allá por vosotros, habiendo sido primero lleno, en parte por lo menos, por vuestra compañía.

Ro 15:25 Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos.

Ro 15:26 Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una contribución para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén.

Ro 15:27 Pues, les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han participado de sus bienes espirituales, deben también ellos servirles con los materiales.

Ro 15:28 Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros rumbo a España.

Ro 15:29 Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con la plenitud de la bendición de Cristo.

Ro 15:30 Ahora bien os exhorto, hermanos, mediante nuestro Señor Jesucristo y mediante el amor del Espíritu, que luchéis juntamente conmigo en vuestras oraciones a Dios por mí,

Ro 15:31 para que sea librado de los desobedientes que están en Judea, y que mi servicio para Jerusalén sea aceptable a los santos;

Ro 15:32 para que, llegando con gozo a vosotros por la voluntad de Dios, pueda tener refrigerio y descanso con vosotros.

Ro 15:33 El Dios de paz sea con todos vosotros. Amén.

ROMANOS 14 ROMANOS 16

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ROMANOS 16 Versión Recobro

ROMANOS 16



Ro 16:1 Os recomiendo nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia que está en Cencrea;

Ro 16:2 que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha sido benefactora de muchos, y de mí en particular.

Ro 16:3 Saludad a Prisca y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús,

Ro 16:4 que arriesgaron su vida por mí; a los cuales no sólo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles.

Ro 16:5 Saludad también a la iglesia, que está en su casa. Saludad a Epeneto, amado mío, que es el primer fruto de Asia para Cristo.

Ro 16:6 Saludad a María, la cual ha trabajado mucho por vosotros.

Ro 16:7 Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y mis compañeros de prisiones, los cuales son insignes entre los apóstoles, y que también fueron antes de mí en Cristo.

Ro 16:8 Saludad a Amplias, amado mío en el Señor.

Ro 16:9 Saludad a Urbano, nuestro colaborador en Cristo, y a Estaquis, amado mío.

Ro 16:10 Saludad a Apeles, aprobado en Cristo. Saludad a los de la casa de Aristóbulo.

Ro 16:11 Saludad a Herodión, mi pariente. Saludad a los de la casa de Narciso que están en el Señor.

Ro 16:12 Saludad a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el Señor. Saludad a la amada Pérsida, la cual ha trabajado mucho en el Señor.

Ro 16:13 Saludad a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre y mía.

Ro 16:14 Saludad a Asíncrito, a Flegonte, a Hermas, a Patrobas, a Hermes y a los hermanos que están con ellos.

Ro 16:15 Saludad a Filólogo, a Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpas y a todos los santos que están con ellos.

Ro 16:16 Saludaos los unos a los otros con ósculo santo. Os saludan todas las iglesias de Cristo.

Ro 16:17 Ahora bien, os exhorto, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la enseñanza que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.

Ro 16:18 Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Cristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos.

Ro 16:19 Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios en cuanto al bien, y sencillos en cuanto al mal.

Ro 16:20 El Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesús sea con vosotros.

Ro 16:21 Os saludan Timoteo mi colaborador, y Lucio, Jasón y Sosípater, mis parientes.

Ro 16:22 Yo Tercio, que escribo esta epístola, os saludo en el Señor.

Ro 16:23 Os saluda Gayo, hospedador mío y de toda la iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto.

Ro 16:24 Véase la nota 24.

Ro 16:25 Al que puede confirmaros según mi evangelio, es decir, la proclamación de Jesucristo, según la revelación del misterio, mantenido en silencio desde tiempos eternos,

Ro 16:26 pero manifestado ahora, y que mediante los escritos proféticos, según el mandato del eterno Dios, se ha dado a conocer a todos los gentiles para la obediencia de la fe,

Ro 16:27 al único y sabio Dios, mediante Jesucristo, sea gloria para siempre. Amén.

ROMANOS 15 »

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ROMANOS 2 Versión Recobro

ROMANOS 2



Ro 2:1 Por lo cual, no tienes excusa, oh hombre, tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas practicas las mismas cosas.

Ro 2:2 Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad.

Ro 2:3 ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que practican tales cosas, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?

Ro 2:4 ¿O desprecias las riquezas de Su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que la benignidad de Dios te guía al arrepentimiento?

Ro 2:5 Pero conforme a tu dureza y a tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios,

Ro 2:6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras:

Ro 2:7 vida eterna a los que, mediante la perseverancia en las buenas obras, buscan gloria y honra e incorruptibilidad,

Ro 2:8 pero ira y enojo a los que son interesadamente contenciosos y desobedientes a la verdad, y que obedecen a la injusticia;

Ro 2:9 tribulación y angustia sobre el alma de todo hombre que obra el mal, del judío primeramente y también del griego;

Ro 2:10 pero gloria y honra y paz a todo el que obra el bien, al judío primeramente y también al griego;

Ro 2:11 porque no hay acepción de personas para con Dios.

Ro 2:12 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados

Ro 2:13 (Porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.

Ro 2:14 Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos,

Ro 2:15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia junto con ella, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos.)

Ro 2:16 en el día en que Dios juzgará los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio, por medio de Jesucristo.

Ro 2:17 Pero si tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios,

Ro 2:18 y conoces la voluntad divina, e instruido por la ley apruebas las cosas más excelentes,

Ro 2:19 y confías en que tú mismo eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas,

Ro 2:20 uno que disciplina a los necios, maestro de niños, que tienes en la ley la forma apropiada del conocimiento y de la verdad.

Ro 2:21 Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas?

Ro 2:22 Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas de los ídolos, ¿saqueas sus templos?

Ro 2:23 Tú que te jactas de la ley, ¿con transgresión de la ley deshonras a Dios?

Ro 2:24 Porque “el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros”, según está escrito.

Ro 2:25 Pues la circuncisión aprovecha, si practicas la ley; pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión ha venido a ser incircuncisión.

Ro 2:26 Si, pues, el incircunciso guarda las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión como circuncisión?

Ro 2:27 Y el que es incircunciso por naturaleza, si guarda perfectamente la ley, te condenará a ti, que por la letra y por la circuncisión eres transgresor de la ley.

Ro 2:28 Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni la circuncisión la que lo es en lo exterior, en la carne;

Ro 2:29 sino que es judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.

ROMANOS 1 ROMANOS 3

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ROMANOS 3 Versión Recobro

ROMANOS 3



Ro 3:1 ¿Cuál es, pues, la ventaja del judío? ¿o cuál es el provecho de la circuncisión?

Ro 3:2 Mucho, en todas maneras. Primero, que les han sido confiados los oráculos de Dios.

Ro 3:3 ¿Pues qué, si algunos de ellos fueron incrédulos? ¿Acaso podrá su incredulidad anular la fidelidad de Dios?

Ro 3:4 ¡De ninguna manera! Antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso; según está escrito: “Para que seas declarado justo en Tus palabras, y venzas cuando seas juzgado”.

Ro 3:5 Pero si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que desfoga Su ira? Hablo como hombre.

Ro 3:6 ¡De ninguna manera! De otro modo, ¿cómo juzgaría Dios al mundo?

Ro 3:7 Pero si por mi mentira la veracidad de Dios ha abundado para Su gloria, ¿por qué todavía soy también juzgado como pecador?

Ro 3:8 ¿Y por qué no decir (como calumniosamente se nos acusa, y como algunos afirman que nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes? La condenación de los tales es justa.

Ro 3:9 ¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores? ¡No, en absoluto! Pues ya hemos acusado tanto a judíos como a griegos, que todos están bajo pecado.

Ro 3:10 Según está escrito: “No hay justo, ni aun uno;

Ro 3:11 no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios.

Ro 3:12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.

Ro 3:13 Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañaron. Veneno de áspides hay debajo de sus labios;

Ro 3:14 su boca está llena de maldición y de amargura.

Ro 3:15 Veloces son sus pies para derramar sangre;

Ro 3:16 destrucción y desdicha hay en sus caminos;

Ro 3:17 y no han conocido el camino de paz.

Ro 3:18 No hay temor de Dios delante de sus ojos”.

Ro 3:19 Ahora bien sabemos que todo lo que la ley dice, lo dirige a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;

Ro 3:20 ya que por las obras de la ley ninguna carne será justificada delante de Él; porque por medio de la ley es el conocimiento claro del pecado.

Ro 3:21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, atestiguada por la ley y por los profetas;

Ro 3:22 la justicia de Dios por medio de la fe de Jesucristo, para todos los que creen. Porque no hay distinción,

Ro 3:23 porque todos han pecado, y carecen de la gloria de Dios,

Ro 3:24 siendo justificados gratuitamente por Su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,

Ro 3:25 a quien Dios ha presentado como propiciatorio por medio de la fe en Su sangre, para la demostración de Su justicia, a causa de haber pasado por alto, en Su paciencia, los pecados cometidos anteriormente,

Ro 3:26 con la mira de demostrar Su justicia en este tiempo, a fin de que Él sea justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Ro 3:27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.

Ro 3:28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley.

Ro 3:29 ¿O es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles,

Ro 3:30 puesto que en verdad Dios es uno, y Él justificará por la fe a los de la circuncisión, y por medio de la fe a los de la incircuncisión.

Ro 3:31 ¿Luego por medio de la fe invalidamos la ley? ¡De ninguna manera! Antes bien confirmamos la ley.

ROMANOS 2 ROMANOS 4

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ROMANOS 4 Versión Recobro

ROMANOS 4



Ro 4:1 ¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro antepasado según la carne?

Ro 4:2 Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios.

Ro 4:3 Porque ¿qué dice la Escritura? “Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia”.

Ro 4:4 Ahora bien, al que obra no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda;

Ro 4:5 mas al que no obra, sino que cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia.

Ro 4:6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras:

Ro 4:7 “Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades han sido perdonadas, y cuyos pecados han sido cubiertos.

Ro 4:8 Bienaventurado el varón a quien el Señor no imputa pecado”.

Ro 4:9 ¿Es, pues, esta bienaventuranza solamente para los de la circuncisión, o también para los de la incircuncisión? Porque decimos: A Abraham le fue contada la fe por justicia.

Ro 4:10 ¿Cómo, pues, le fue contada? ¿Estando en la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la circuncisión, sino en la incircuncisión.

Ro 4:11 Y recibió la señal de la circuncisión, sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por justicia;

Ro 4:12 y padre de la circuncisión, para los que no solamente son de la circuncisión, sino que también siguen las pisadas de la fe que tuvo nuestro padre Abraham cuando era incircunciso.

Ro 4:13 Porque no por medio de la ley fue hecha a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por medio de la justicia de la fe.

Ro 4:14 Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa.

Ro 4:15 Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.

Ro 4:16 Por tanto, la herencia es por fe, para que sea según gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros

Ro 4:17 (según está escrito: “Te he puesto por padre de muchas naciones”) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como existentes.

Ro 4:18 Él creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas naciones, conforme a lo que se le había dicho: “Así será tu descendencia”.

Ro 4:19 Y no se debilitó en su fe, aunque consideró su propio cuerpo, ya muerto, siendo de casi cien años, y lo muerta que estaba la matriz de Sara;

Ro 4:20 tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios,

Ro 4:21 plenamente convencido de que Dios era también poderoso para hacer todo lo que había prometido;

Ro 4:22 por lo cual también su fe le fue contada por justicia.

Ro 4:23 Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada,

Ro 4:24 sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, a los que creemos en Aquel que ha levantado de los muertos a Jesús, Señor nuestro,

Ro 4:25 el cual fue entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificación.

ROMANOS 3 ROMANOS 5

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ROMANOS 5 Versión Recobro

ROMANOS 5



Ro 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;

Ro 5:2 por medio del cual también hemos obtenido acceso por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes y nos gloriamos por la esperanza de la gloria de Dios.

Ro 5:3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce perseverancia;

Ro 5:4 y la perseverancia, carácter aprobado; y el carácter aprobado, esperanza;

Ro 5:5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones mediante el Espíritu Santo que nos fue dado.

Ro 5:6 Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su debido tiempo murió por los impíos.

Ro 5:7 Pues apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.

Ro 5:8 Mas Dios muestra Su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Ro 5:9 Pues mucho más, estando ya justificados en Su sangre, por medio de Él seremos salvos de la ira.

Ro 5:10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de Su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos en Su vida.

Ro 5:11 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.

Ro 5:12 Por tanto, como el pecado entró en el mundo por medio de un hombre, y por medio del pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron…

Ro 5:13 Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero cuando no hay ley, el pecado no se carga a la cuenta de uno.

Ro 5:14 No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun sobre los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es tipo del que había de venir.

Ro 5:15 Pero no es el don de gracia como fue el delito; porque si por el delito de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia de Dios y el gratuito don en gracia de un solo hombre, Jesucristo.

Ro 5:16 Y el don gratuito no es como lo sucedido mediante uno solo que pecó; porque el juicio vino a causa de un solo delito para condenación, pero el don de gracia vino a causa de muchos delitos para justificación.

Ro 5:17 Pues si, por el delito de uno solo, reinó la muerte por aquel uno, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

Ro 5:18 Así que, tal como por un solo delito resultó la condenación para todos los hombres, así también por un solo acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres.

Ro 5:19 Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, los muchos serán constituidos justos.

Ro 5:20 La ley se introdujo para que el delito abundase; mas donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia;

Ro 5:21 para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.

ROMANOS 4 ROMANOS 6

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ROMANOS 6 Versión Recobro

ROMANOS 6



Ro 6:1 ¿Qué, pues, diremos? ¿Permaneceremos en el pecado para que la gracia abunde?

Ro 6:2 ¡De ninguna manera! Los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?

Ro 6:3 ¿O ignoráis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en Su muerte?

Ro 6:4 Hemos sido, pues, sepultados juntamente con Él en Su muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.

Ro 6:5 Porque si hemos crecido juntamente con Él en la semejanza de Su muerte, ciertamente también lo seremos en la semejanza de Su resurrección;

Ro 6:6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con Él para que el cuerpo de pecado sea anulado, a fin de que no sirvamos más al pecado como esclavos.

Ro 6:7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.

Ro 6:8 Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él;

Ro 6:9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de Él.

Ro 6:10 Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.

Ro 6:11 Así también vosotros, consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.

Ro 6:12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que obedezcáis a las concupiscencias del cuerpo;

Ro 6:13 ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como armas de injusticia, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como armas de justicia.

Ro 6:14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

Ro 6:15 ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera!

Ro 6:16 ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?

Ro 6:17 Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de enseñanza a la cual fuisteis entregados;

Ro 6:18 y libertados del pecado, fuisteis hechos esclavos de la justicia.

Ro 6:19 Hablo en términos humanos, por la debilidad de vuestra carne; que así como presentasteis vuestros miembros como esclavos a la inmundicia y a la iniquidad para iniquidad, así ahora presentad vuestros miembros como esclavos a la justicia para santificación.

Ro 6:20 Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres en cuanto a la justicia.

Ro 6:21 ¿Qué fruto, pues, teníais en aquel entonces? Aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis, porque el fin de ellas es muerte.

Ro 6:22 Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos esclavos de Dios, tenéis vuestro fruto para santificación, y como fin, la vida eterna.

Ro 6:23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

ROMANOS 5 ROMANOS 7

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ROMANOS 7 Versión Recobro

ROMANOS 7



Ro 7:1 ¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre mientras éste vive?

Ro 7:2 Porque la mujer casada está ligada por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley referente al marido.

Ro 7:3 Así que, si en vida del marido se une a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muere, es libre de esa ley, de tal manera que si se une a otro varón, no es adúltera.

Ro 7:4 Así también a vosotros, hermanos míos, se os ha hecho morir a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis unidos a otro, a Aquel que fue levantado de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.

Ro 7:5 Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones por los pecados, las cuales obraban por medio de la ley, operaban en nuestros miembros a fin de llevar fruto para muerte.

Ro 7:6 Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto a aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos en la novedad del espíritu y no en la vejez de la letra.

Ro 7:7 ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? ¡De ninguna manera! Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: “No codiciarás”.

Ro 7:8 Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto.

Ro 7:9 Y yo sin la ley vivía en un tiempo; pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí.

Ro 7:10 Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte;

Ro 7:11 porque el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, me engañó, y por él me mató.

Ro 7:12 De manera que la ley es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.

Ro 7:13 ¿Luego lo que es bueno, vino a ser muerte para mí? De ninguna manera; sino que el pecado lo fue para mostrarse pecado produciendo en mí la muerte por medio de lo que es bueno, a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso.

Ro 7:14 Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy de carne, vendido al pecado.

Ro 7:15 Porque lo que hago, no lo admito; pues no practico lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.

Ro 7:16 Y si lo que no quiero, esto hago, estoy de acuerdo con que la ley es buena.

Ro 7:17 De manera que ya no soy yo quien obra aquello, sino el pecado que mora en mí.

Ro 7:18 Pues yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.

Ro 7:19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso practico.

Ro 7:20 Mas si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.

Ro 7:21 Así que yo, queriendo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está conmigo.

Ro 7:22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;

Ro 7:23 pero veo otra ley en mis miembros, que está en guerra contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.

Ro 7:24 ¡Miserable de mí! ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte?

Ro 7:25 Gracias sean dadas a Dios, por medio de Jesucristo Señor nuestro. Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado.

ROMANOS 6 ROMANOS 8

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ROMANOS 8 Versión Recobro

ROMANOS 8



Ro 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.

Ro 8:2 Porque la ley del Espíritu de vida me ha librado en Cristo Jesús de la ley del pecado y de la muerte.

Ro 8:3 Porque lo que la ley no pudo hacer, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a Su propio Hijo en semejanza de carne de pecado y en cuanto al pecado, condenó al pecado en la carne;

Ro 8:4 para que el justo requisito de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al espíritu.

Ro 8:5 Porque los que son según la carne ponen la mente en las cosas de la carne; pero los que son según el espíritu, en las cosas del Espíritu.

Ro 8:6 Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el espíritu es vida y paz.

Ro 8:7 Por cuanto la mente puesta en la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede;

Ro 8:8 y los que están en la carne no pueden agradar a Dios.

Ro 8:9 Mas vosotros no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él.

Ro 8:10 Pero si Cristo está en vosotros, aunque el cuerpo está muerto a causa del pecado, el espíritu es vida a causa de la justicia.

Ro 8:11 Y si el Espíritu de Aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, Aquel que levantó de los muertos a Cristo vivificará también vuestros cuerpos mortales por Su Espíritu que mora en vosotros.

Ro 8:12 Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne;

Ro 8:13 porque si vivís conforme a la carne, habréis de morir; mas si por el Espíritu hacéis morir los hábitos del cuerpo, viviréis.

Ro 8:14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Ro 8:15 Pues no habéis recibido espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido espíritu filial, en el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

Ro 8:16 El Espíritu mismo da testimonio juntamente con nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

Ro 8:17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados.

Ro 8:18 Pues considero que los padecimientos del tiempo presente no son dignos de compararse con la gloria venidera que en nosotros ha de revelarse.

Ro 8:19 Porque la creación observa ansiosamente, aguardando con anhelo la revelación de los hijos de Dios.

Ro 8:20 Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó,

Ro 8:21 con la esperanza de que también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad de la gloria de los hijos de Dios.

Ro 8:22 Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

Ro 8:23 y no sólo esto, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, aguardando con anhelo la plena filiación, la redención de nuestro cuerpo.

Ro 8:24 Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque ¿quién espera lo que ya ve?

Ro 8:25 Pero si esperamos lo que no vemos, con perseverancia y anhelo lo aguardamos.

Ro 8:26 Además, de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.

Ro 8:27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la mente del Espíritu, porque Él intercede por los santos conforme a Dios.

Ro 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, a los que conforme a Su propósito son llamados.

Ro 8:29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de Su Hijo, para que Él sea el Primogénito entre muchos hermanos.

Ro 8:30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.

Ro 8:31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?

Ro 8:32 El que no escatimó ni a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará gratuitamente también con Él todas las cosas?

Ro 8:33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.

Ro 8:34 ¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.

Ro 8:35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?

Ro 8:36 Según está escrito: “Por Tu causa somos muertos todo el día; somos contados como ovejas de matadero”.

Ro 8:37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó.

Ro 8:38 Por lo cual estoy persuadido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni potestades,

Ro 8:39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

ROMANOS 7 ROMANOS 9

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ROMANOS 9 Versión Recobro

ROMANOS 9



Ro 9:1 Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia da testimonio conmigo en el Espíritu Santo,

Ro 9:2 que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón.

Ro 9:3 Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por el bien de mis hermanos, mis parientes según la carne;

Ro 9:4 que son israelitas, de los cuales son la filiación, la gloria, los pactos, la promulgación de la ley, el servicio del tabernáculo y las promesas;

Ro 9:5 de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino el Cristo, quien es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.

Ro 9:6 Pero no es que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son Israel,

Ro 9:7 ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: “En Isaac te será llamada descendencia”.

Ro 9:8 Esto es: no los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos de la promesa son contados como descendientes.

Ro 9:9 Porque la palabra de la promesa es ésta: “En este tiempo el próximo año vendré, y Sara tendrá un hijo”.

Ro 9:10 Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre,

Ro 9:11 aunque no habían aún nacido, ni habían hecho aún bien ni mal (para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama),

Ro 9:12 se le dijo: “El mayor servirá al menor”.

Ro 9:13 Según está escrito: “A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí”.

Ro 9:14 ¿Qué, pues, diremos? ¿Hay injusticia en Dios? ¡De ninguna manera!

Ro 9:15 Pues a Moisés dice: “Tendré misericordia del que Yo tenga misericordia, y me compadeceré del que Yo me compadezca”.

Ro 9:16 Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.

Ro 9:17 Porque la Escritura dice a Faraón: “Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti Mi poder, y para que Mi nombre sea proclamado por toda la tierra”.

Ro 9:18 De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.

Ro 9:19 Entonces me dirás: ¿Por qué todavía inculpa? porque ¿quién resiste a Su voluntad?

Ro 9:20 Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el objeto moldeado al que lo moldeó: Por qué me has hecho así?

Ro 9:21 ¿O no tiene autoridad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?

Ro 9:22 ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar Su ira y dar a conocer Su poder, soportó con mucha longanimidad los vasos de ira preparados para destrucción,

Ro 9:23 para dar a conocer las riquezas de Su gloria sobre los vasos de misericordia, que Él preparó de antemano para gloria,

Ro 9:24 a saber, nosotros, a los cuales también ha llamado, no sólo de entre los judíos, sino también de entre los gentiles?

Ro 9:25 Como también en Oseas dice: “Llamaré pueblo Mío al que no era Mi pueblo, y a la no amada, amada.

Ro 9:26 Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo Mío, allí serán llamados hijos del Dios viviente”.

Ro 9:27 También Isaías clama tocante a Israel: “Aunque sea el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo;

Ro 9:28 porque pronta y plenamente ejecutará el Señor Su palabra sobre la tierra”.

Ro 9:29 Y como antes dijo Isaías: “Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado descendencia, como Sodoma habríamos venido a ser, y a Gomorra habríamos sido hechos semejantes”.

Ro 9:30 ¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han obtenido la justicia, pero una justicia que proviene de la fe;

Ro 9:31 mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó.

Ro 9:32 ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras. Tropezaron en la piedra de tropiezo,

Ro 9:33 según está escrito: “He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de escándalo; y el que crea en Él, no será avergonzado”.

ROMANOS 8 ROMANOS 10

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1 Corintios Versión Recobro

LA PRIMERA EPÍSTOLA DE PABLO A LOS CORINTIOS



1 CORINTIOS 1



1Co 1:1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús llamado por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes,

1Co 1:2 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, los santos llamados, con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:

1Co 1:3 Gracia y paz a vosotros de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

1Co 1:4 Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, a causa de la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús;

1Co 1:5 porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en Él, en toda palabra y en todo conocimiento;

1Co 1:6 así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros,

1Co 1:7 de tal manera que nada os falta en ningún don, aguardando con anhelo la revelación de nuestro Señor Jesucristo;

1Co 1:8 el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo.

1Co 1:9 Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión de Su Hijo, Jesucristo nuestro Señor.

1Co 1:10 Os ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer.

1Co 1:11 Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de la casa de Cloé, que hay entre vosotros contiendas.

1Co 1:12 Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo.

1Co 1:13 ¿Está dividido Cristo? ¿Acaso fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?

1Co 1:14 Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gayo,

1Co 1:15 para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre.

1Co 1:16 También bauticé a la familia de Estéfanas; de los demás, no sé si he bautizado a algún otro.

1Co 1:17 Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.

1Co 1:18 Porque la palabra de la cruz es necedad para los que perecen; mas para los que se salvan, esto es, para nosotros, es poder de Dios.

1Co 1:19 Pues está escrito: “Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos”.

1Co 1:20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha hecho Dios necia la sabiduría del mundo?

1Co 1:21 Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo mediante su propia sabiduría no conoció a Dios, agradó a Dios salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación.

1Co 1:22 Porque ciertamente los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría;

1Co 1:23 pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos tropezadero, y para los gentiles necedad;

1Co 1:24 mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios y sabiduría de Dios.

1Co 1:25 Porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

1Co 1:26 Pues considerad, hermanos, vuestro llamamiento, que no hay muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;

1Co 1:27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte;

1Co 1:28 y lo innoble del mundo y lo menospreciado, lo que no es, escogió Dios para deshacer lo que es,

1Co 1:29 a fin de que ninguna carne se jacte delante de Dios.

1Co 1:30 Mas por Él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho de parte de Dios sabiduría: justicia y santificación y redención;

1Co 1:31 para que, como está escrito: “El que se gloría, gloríese en el Señor”.

ROMANOS 16 1 CORINTIOS 2

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1 CORINTIOS 10 Versión Recobro

1 CORINTIOS 10



1Co 10:1 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que todos nuestros padres estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar;

1Co 10:2 y todos para con Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar,

1Co 10:3 y todos comieron el mismo alimento espiritual,

1Co 10:4 y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.

1Co 10:5 Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto.

1Co 10:6 Estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.

1Co 10:7 Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: “Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar”.

1Co 10:8 Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil.

1Co 10:9 Ni tentemos a Cristo, como también algunos de ellos le tentaron, y fueron destruidos por las serpientes.

1Co 10:10 Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.

1Co 10:11 Y estas cosas les acontecieron como ejemplos, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.

1Co 10:12 Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

1Co 10:13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

1Co 10:14 Por tanto, amados míos, huid de la idolatría.

1Co 10:15 Como a prudentes os hablo; juzgad vosotros lo que digo.

1Co 10:16 La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

1Co 10:17 Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un Cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan.

1Co 10:18 Mirad a Israel según la carne; los que comen de los sacrificios, ¿no están en comunión con el altar?

1Co 10:19 ¿Qué digo, pues? ¿Que lo sacrificado a los ídolos es algo, o que un ídolo es algo?

1Co 10:20 No, sino digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros entréis en comunión con los demonios.

1Co 10:21 No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

1Co 10:22 ¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que Él?

1Co 10:23 Todo es lícito, pero no todo es provechoso; todo es lícito, pero no todo edifica.

1Co 10:24 Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

1Co 10:25 De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia;

1Co 10:26 porque del Señor es la tierra y su plenitud.

1Co 10:27 Si algún incrédulo os invita, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por motivos de conciencia.

1Co 10:28 Mas si alguien os dice: Esto fue ofrecido en sacrificio; no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por motivos de conciencia.

1Co 10:29 La conciencia, digo, no la tuya, sino la del otro. Pues ¿por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro?

1Co 10:30 Y si yo con agradecimiento participo, ¿por qué he de ser censurado por aquello de que doy gracias?

1Co 10:31 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

1Co 10:32 No seáis tropiezo ni a judíos, ni a griegos, ni a la iglesia de Dios;

1Co 10:33 como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.

1 CORINTIOS 9 1 CORINTIOS 11

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1 CORINTIOS 11 Versión Recobro

1 CORINTIOS 11



1Co 11:1 Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.

1Co 11:2 Os alabo porque en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones tal como os las entregué.

1Co 11:3 Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.

1Co 11:4 Todo varón que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza.

1Co 11:5 Pero toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado.

1Co 11:6 Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra.

1Co 11:7 Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la mujer es gloria del varón.

1Co 11:8 Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón,

1Co 11:9 y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.

1Co 11:10 Por lo cual la mujer debe tener señal de sumisión a la autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.

1Co 11:11 Pero en el Señor, ni la mujer es sin el varón, ni el varón sin la mujer;

1Co 11:12 porque así como la mujer procede del varón, también el varón mediante la mujer; pero todo procede de Dios.

1Co 11:13 Juzgad vosotros mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza?

1Co 11:14 La naturaleza misma ¿no os enseña que si el varón tiene el cabello largo le es una deshonra,

1Co 11:15 pero que si la mujer tiene el cabello largo, le es una gloria? Porque en lugar de velo le es dado el cabello.

1Co 11:16 Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios.

1Co 11:17 Pero al daros estas instrucciones, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor.

1Co 11:18 Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.

1Co 11:19 Porque tiene que haber entre vosotros partidos, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados.

1Co 11:20 Cuando, pues, os reunís vosotros en el mismo lugar, no es para comer la cena del Señor;

1Co 11:21 porque al comer, cada uno se adelanta a tomar su propia cena; y uno tiene hambre, y otro se embriaga.

1Co 11:22 Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.

1Co 11:23 Porque yo recibí del Señor lo que también os he transmitido: Que el Señor Jesús, la noche que fue traicionado, tomó pan;

1Co 11:24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Esto es Mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de Mí.

1Co 11:25 Asimismo tomó también la copa, después de que hubieron cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto establecido en Mi sangre; haced esto todas las veces que la bebáis, en memoria de Mí.

1Co 11:26 Pues, todas las veces que comáis este pan, y bebáis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga.

1Co 11:27 De manera que cualquiera que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

1Co 11:28 Pero pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.

1Co 11:29 Porque el que come y bebe, sin discernir el cuerpo, juicio come y bebe para sí.

1Co 11:30 Por lo cual hay muchos debilitados y enfermos entre vosotros, y muchos duermen.

1Co 11:31 Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados;

1Co 11:32 mas cuando el Señor nos juzga, nos disciplina para que no seamos condenados con el mundo.

1Co 11:33 Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros.

1Co 11:34 Si alguno tiene hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio. Las demás cosas las pondré en orden cuando yo vaya.

1 CORINTIOS 10 1 CORINTIOS 12

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1 CORINTIOS 12 Versión Recobro

1 CORINTIOS 12



1Co 12:1 No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.

1Co 12:2 Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos.

1Co 12:3 Por tanto, os hago saber que nadie que hable en el Espíritu de Dios dice: Jesús es anatema; y nadie puede decir: ¡Jesús es Señor!, sino en el Espíritu Santo.

1Co 12:4 Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.

1Co 12:5 Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.

1Co 12:6 Y hay diversidad de operaciones, pero Dios que realiza todas las cosas en todos, es el mismo.

1Co 12:7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

1Co 12:8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu;

1Co 12:9 a otro, fe en el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidad en el mismo Espíritu.

1Co 12:10 A otro, realizar obras poderosas; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

1Co 12:11 Pero todas estas cosas las realiza uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular según Su voluntad.

1Co 12:12 Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también el Cristo.

1Co 12:13 Porque en un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un solo Cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

1Co 12:14 Porque el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.

1Co 12:15 Si dice el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, no por eso deja de ser del cuerpo.

1Co 12:16 Si dice la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, no por eso deja de ser del cuerpo.

1Co 12:17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?

1Co 12:18 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como Él quiso.

1Co 12:19 Si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?

1Co 12:20 Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo.

1Co 12:21 Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.

1Co 12:22 Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son indispensables;

1Co 12:23 y a aquellos miembros del cuerpo que nos parecen menos honrosos, a éstos vestimos con mayor honra; y los que en nosotros son menos decorosos, reciben mayor decoro.

1Co 12:24 Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios concertó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba,

1Co 12:25 para que no haya división en el cuerpo, sino que los miembros tengan la misma solicitud los unos por los otros.

1Co 12:26 De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.

1Co 12:27 Ahora bien, vosotros sois el Cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.

1Co 12:28 Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, en segundo lugar profetas, en tercer lugar maestros, luego obras poderosas, después dones de sanidad, ayudas, administraciones, diversos géneros de lenguas.

1Co 12:29 ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿son todos maestros? ¿hacen todos obras poderosas?

1Co 12:30 ¿tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos en lenguas? ¿interpretan todos?

1Co 12:31 Anhelad, pues, los dones superiores. Mas yo os muestro un camino aún más excelente.

1 CORINTIOS 11 1 CORINTIOS 13

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1 CORINTIOS 13 Versión Recobro

1 CORINTIOS 13



1Co 13:1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, vengo a ser como bronce que resuena, o címbalo que retiñe.

1Co 13:2 Y si tuviese el don de profecía, y entendiese todos los misterios y todo conocimiento, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, pero no tengo amor, nada soy.

1Co 13:3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a otros, y si entregase mi cuerpo para gloriarme, pero no tengo amor, de nada me aprovecha.

1Co 13:4 El amor es sufrido. El amor es benigno; no tiene envidia. El amor no se jacta y no se hincha de orgullo;

1Co 13:5 no se porta indecorosamente, no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal;

1Co 13:6 no se goza de la injusticia, mas se goza con la verdad.

1Co 13:7 Todo lo cubre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

1Co 13:8 El amor nunca deja de ser; pero las profecías se volverán ineficaces, y cesarán las lenguas, y el conocimiento se tornará inútil.

1Co 13:9 Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos;

1Co 13:10 mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte quedará anulado.

1Co 13:11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.

1Co 13:12 Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré plenamente tal como fui conocido.

1Co 13:13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

1 CORINTIOS 12 1 CORINTIOS 14

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1 CORINTIOS 14 Versión Recobro

1 CORINTIOS 14



1Co 14:1 Seguid el amor; y anhelad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis.

1Co 14:2 Porque el que habla en lengua desconocida no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, sino que en el espíritu habla misterios.

1Co 14:3 Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, aliento y consolación.

1Co 14:4 El que habla en lengua desconocida, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.

1Co 14:5 Yo quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas, pero más que profetizaseis; porque mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.

1Co 14:6 Ahora pues, hermanos, si yo voy a vosotros hablando en lenguas, ¿qué os aprovecharé yo, si no os hablo con revelación, o con conocimiento, o con profecía, o con enseñanza?

1Co 14:7 Aun las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la cítara, si no dan distinción de notas, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o con la cítara?

1Co 14:8 Y si la trompeta da sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?

1Co 14:9 Así también vosotros, si mediante la lengua no dais palabra bien comprensible, ¿cómo se entenderá lo que se habla? Porque hablaréis al aire.

1Co 14:10 Tantas clases de idiomas hay, seguramente, en el mundo, y ninguno de ellos carece de significado.

1Co 14:11 Si, pues, yo ignoro el significado de las palabras, seré como bárbaro para el que habla, y el que habla será como bárbaro para mí.

1Co 14:12 Así también vosotros: puesto que estáis ávidos de espíritus, procurad sobresalir en la edificación de la iglesia.

1Co 14:13 Por lo cual, el que habla en lengua desconocida, pida en oración poder interpretarla.

1Co 14:14 Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi mente queda sin fruto.

1Co 14:15 ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con la mente; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con la mente.

1Co 14:16 De otro modo, si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de indocto, ya que no sabe lo que has dicho, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias?

1Co 14:17 Porque tú bien das gracias; pero el otro no es edificado.

1Co 14:18 Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros;

1Co 14:19 pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi mente, para instruir también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida.

1Co 14:20 Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar.

1Co 14:21 En la ley está escrito: “Por medio de hombres de otras lenguas y con los labios de otros hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor”.

1Co 14:22 Así que, las lenguas son por señal, no a los creyentes, sino a los incrédulos; pero la profecía, no a los incrédulos, sino a los creyentes.

1Co 14:23 Si, pues, toda la iglesia se reúne en un solo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran indoctos en cuanto a las lenguas o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?

1Co 14:24 Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es examinado;

1Co 14:25 los secretos de su corazón se hacen manifiestos; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros.

1Co 14:26 ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene enseñanza, tiene revelación, tiene lengua, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.

1Co 14:27 Si habla alguno en lengua desconocida, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete.

1Co 14:28 Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.

1Co 14:29 En cuanto a los profetas, que hablen dos o tres, y los demás disciernan.

1Co 14:30 Pero si algo le es revelado a otro que está sentado, calle el primero.

1Co 14:31 Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan y todos sean alentados.

1Co 14:32 Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas;

1Co 14:33 pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos,

1Co 14:34 las mujeres callen en las iglesias; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice.

1Co 14:35 Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus propios maridos; porque es vergonzoso que una mujer hable en la iglesia.

1Co 14:36 ¿Acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios, o sólo a vosotros ha llegado?

1Co 14:37 Si alguno se cree profeta, o espiritual, sepa claramente que lo que os escribo son mandamientos del Señor.

1Co 14:38 Mas el que no quiera reconocerlo, que no lo reconozca.

1Co 14:39 Así que, hermanos míos, anhelad el profetizar, y no impidáis el hablar en lenguas;

1Co 14:40 pero hágase todo decentemente y con orden.

1 CORINTIOS 13 1 CORINTIOS 15

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1 CORINTIOS 15 Versión Recobro

1 CORINTIOS 15



1Co 15:1 Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he anunciado, el cual también recibisteis, en el cual también estáis firmes;

1Co 15:2 por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he anunciado como evangelio, sois salvos, si no creísteis en vano.

1Co 15:3 Porque primeramente os he transmitido lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;

1Co 15:4 y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;

1Co 15:5 y que apareció a Cefas, y después a los doce.

1Co 15:6 Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales la mayoría vive aún, y otros ya duermen.

1Co 15:7 Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles;

1Co 15:8 y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.

1Co 15:9 Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.

1Co 15:10 Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y Su gracia para conmigo no ha sido en vano, antes he trabajado mucho más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.

1Co 15:11 Por tanto, sea yo o sean ellos, así predicamos, y así habéis creído.

1Co 15:12 Pero si se proclama a Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?

1Co 15:13 Si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó.

1Co 15:14 Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra proclamación, vana es también vuestra fe.

1Co 15:15 Además, somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que Él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan.

1Co 15:16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó;

1Co 15:17 y si Cristo no resucitó, nula es vuestra fe; aún estáis en vuestros pecados.

1Co 15:18 Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.

1Co 15:19 Si solamente en esta vida esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.

1Co 15:20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

1Co 15:21 Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.

1Co 15:22 Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.

1Co 15:23 Pero cada uno en su debido orden: las primicias, Cristo; luego los que son de Cristo, en Su venida.

1Co 15:24 Luego el fin, cuando entregue el reino a Su Dios y Padre, cuando haya destruido todo dominio, toda autoridad y potencia.

1Co 15:25 Porque preciso es que Él reine hasta que Dios haya puesto a todos Sus enemigos debajo de Sus pies.

1Co 15:26 La muerte, el último enemigo, es abolida.

1Co 15:27 Porque todas las cosas las sujetó debajo de Sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a Él, claramente se exceptúa Aquel que sujetó a Él todas las cosas.

1Co 15:28 Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará a Aquel que le sujetó a Él todas las cosas, para que Dios sea todo en todo.

1Co 15:29 De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos? Si realmente los muertos no resucitan, ¿por qué, pues, se bautizan por ellos?

1Co 15:30 ¿Y por qué nosotros peligramos a toda hora?

1Co 15:31 Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en Cristo Jesús Señor nuestro, que cada día muero.

1Co 15:32 Si como hombre batallé en Éfeso contra fieras, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, porque mañana moriremos.

1Co 15:33 No os engañéis; las malas compañías corrompen las buenas costumbres.

1Co 15:34 Despertad, como es justo, del aturdimiento de la embriaguez, y no pequéis; porque algunos de vosotros no conocen a Dios; para vergüenza vuestra lo digo.

1Co 15:35 Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo vendrán?

1Co 15:36 Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere.

1Co 15:37 Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, ya sea de trigo o de algún otro grano;

1Co 15:38 pero Dios le da el cuerpo como Él quiso, y a cada semilla su propio cuerpo.

1Co 15:39 No toda carne es la misma carne, sino que una carne es la de los hombres, otra carne la de las bestias, otra la de las aves, y otra la de los peces.

1Co 15:40 Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales.

1Co 15:41 Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria.

1Co 15:42 Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción, resucitará en incorrupción.

1Co 15:43 Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder.

1Co 15:44 Se siembra cuerpo anímico, resucitará cuerpo espiritual. Puesto que hay cuerpo anímico, hay cuerpo espiritual.

1Co 15:45 Así también está escrito: “Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente”; el postrer Adán, Espíritu vivificante.

1Co 15:46 Mas lo espiritual no es primero, sino lo anímico; luego lo espiritual.

1Co 15:47 El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre es del cielo.

1Co 15:48 Cual el terrenal, tales también los terrenales, y cual el celestial, tales también los celestiales.

1Co 15:49 Y así como hemos llevado la imagen del terrenal, llevaremos también la imagen del celestial.

1Co 15:50 Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

1Co 15:51 He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,

1Co 15:52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transfigurados.

1Co 15:53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

1Co 15:54 Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: “Sorbida es la muerte para victoria”.

1Co 15:55 ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde, oh muerte, tu aguijón?

1Co 15:56 El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.

1Co 15:57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

1Co 15:58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes e inconmovibles, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestra labor en el Señor no es en vano.

1 CORINTIOS 14 1 CORINTIOS 16

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1 CORINTIOS 16 Versión Recobro

1 CORINTIOS 16



1Co 16:1 En cuanto a la colecta para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené a las iglesias de Galacia.

1Co 16:2 Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que no se hagan las colectas cuando yo llegue.

1Co 16:3 Y cuando haya llegado, a quienes hubiereis aprobado, a éstos enviaré con cartas para que lleven vuestro donativo a Jerusalén.

1Co 16:4 Y si es propio que yo también vaya, irán conmigo.

1Co 16:5 Iré a vosotros, cuando haya pasado por Macedonia, pues por Macedonia pasaré.

1Co 16:6 Y podrá ser que me quede con vosotros, o aun pase el invierno, para que vosotros me encaminéis a donde haya de ir.

1Co 16:7 Porque no quiero veros ahora de paso, pues espero estar con vosotros algún tiempo, si el Señor lo permite.

1Co 16:8 Pero estaré en Éfeso hasta Pentecostés;

1Co 16:9 porque se me ha abierto puerta grande y eficaz, y muchos son los que se oponen.

1Co 16:10 Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros sin temor, porque él hace la obra del Señor así como yo.

1Co 16:11 Por tanto, nadie le menosprecie, sino encaminadle en paz, para que venga a mí, porque le espero con los hermanos.

1Co 16:12 Acerca de nuestro hermano Apolos, mucho le rogué que fuese a vosotros con los hermanos, mas de ninguna manera quiso ir por ahora; pero irá cuando tenga oportunidad.

1Co 16:13 ¡Velad, estad firmes en la fe; sed hombres maduros, y esforzaos!

1Co 16:14 Todas vuestras cosas sean hechas con amor.

1Co 16:15 Hermanos, ya conocéis la familia de Estéfanas, y sabéis que es las primicias de Acaya; ellos se han dedicado a ministrar a los santos.

1Co 16:16 Os exhorto a que os sujetéis a tales personas, y a todos los que colaboran y trabajan.

1Co 16:17 Me regocijo con la venida de Estéfanas, de Fortunato y de Acaico, pues ellos han suplido vuestra ausencia.

1Co 16:18 Porque confortaron mi espíritu y el vuestro; reconoced, pues, a tales personas.

1Co 16:19 Las iglesias de Asia os saludan. Aquila y Prisca, con la iglesia que está en su casa, os saludan mucho en el Señor.

1Co 16:20 Os saludan todos los hermanos. Saludaos los unos a los otros con ósculo santo.

1Co 16:21 La salutación de mi propia mano, Pablo.

1Co 16:22 El que no ame al Señor, quede bajo maldición. ¡El Señor viene!

1Co 16:23 La gracia del Señor Jesús esté con vosotros.

1Co 16:24 Mi amor en Cristo Jesús esté con todos vosotros.

1 CORINTIOS 15 »

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1 CORINTIOS 2 Versión Recobro

1 CORINTIOS 2



1Co 2:1 Y yo, hermanos, cuando fui a vosotros, no fui anunciándoos el misterio de Dios con excelencia de palabras o de sabiduría.

1Co 2:2 Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.

1Co 2:3 Y estuve entre vosotros con debilidad, y temor y mucho temblor;

1Co 2:4 y ni mi palabra ni mi proclamación fue con palabras persuasivas de sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,

1Co 2:5 para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

1Co 2:6 Pero hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que son reducidos a nada.

1Co 2:7 Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría que estaba oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria,

1Co 2:8 la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, no habrían crucificado al Señor de gloria.

1Co 2:9 Antes bien, como está escrito: “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”.

1Co 2:10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de Dios.

1Co 2:11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

1Co 2:12 Pero nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha dado por Su gracia,

1Co 2:13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, interpretando lo espiritual con palabras espirituales.

1Co 2:14 Pero el hombre anímico no acepta las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son necedad, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

1Co 2:15 En cambio el hombre espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado por nadie.

1Co 2:16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.

1 CORINTIOS 1 1 CORINTIOS 3

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1 CORINTIOS 3 Versión Recobro

1 CORINTIOS 3



1Co 3:1 Y yo, hermanos, no pude hablaros como a hombres espirituales, sino como a carne, como a niños en Cristo.

1Co 3:2 Os di a beber leche, y no alimento sólido; porque aún no erais capaces de recibirlo. Pero ni siquiera sois capaces ahora,

1Co 3:3 porque todavía sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos y contiendas, ¿no sois carnales, y andáis según lo humano?

1Co 3:4 Porque diciendo el uno: Yo soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois hombres de la carne?

1Co 3:5 ¿Qué, pues, es Apolos, y qué es Pablo? Ministros por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno de ellos concedió el Señor.

1Co 3:6 Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.

1Co 3:7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.

1Co 3:8 Ahora bien, el que planta y el que riega uno son; pero cada uno recibirá su propia recompensa conforme a su propia labor.

1Co 3:9 Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

1Co 3:10 Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como sabio arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.

1Co 3:11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

1Co 3:12 Y si sobre este fundamento alguno edifica oro, plata, piedras preciosas, madera, hierba, hojarasca,

1Co 3:13 la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego es revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego mismo la probará.

1Co 3:14 Si permanece la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.

1Co 3:15 Si la obra de alguno es consumida, él sufrirá pérdida, pero él mismo será salvo, aunque así como pasado por fuego.

1Co 3:16 ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?

1Co 3:17 Si alguno destruye el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios es santo, y eso es lo que sois vosotros.

1Co 3:18 Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase necio, para que llegue a ser sabio.

1Co 3:19 Porque la sabiduría de este mundo es necedad para con Dios; pues escrito está: “Él prende a los sabios en la astucia de ellos”.

1Co 3:20 Y otra vez: “El Señor conoce los razonamientos de los sabios, que son vanos”.

1Co 3:21 Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro:

1Co 3:22 sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro,

1Co 3:23 pero vosotros sois de Cristo, y Cristo de Dios.

1 CORINTIOS 2 1 CORINTIOS 4

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1 CORINTIOS 4 Versión Recobro

1 CORINTIOS 4



1Co 4:1 Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y mayordomos de los misterios de Dios.

1Co 4:2 Además, en cuanto a esto, lo que en los mayordomos se busca es que cada uno sea hallado fiel.

1Co 4:3 Yo en muy poco tengo el ser examinado por vosotros, o por tribunal humano; y ni aun yo me examino a mí mismo.

1Co 4:4 Porque no estoy consciente de nada en contra mía, pero no por eso soy justificado; pero el que me examina es el Señor.

1Co 4:5 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual sacará a luz lo oculto de las tinieblas y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.

1Co 4:6 Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no ir más allá de lo que está escrito, para que no os hinchéis de orgullo favoreciendo al uno contra el otro.

1Co 4:7 Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?

1Co 4:8 Ya estáis saciados, os habéis enriquecido, sin nosotros habéis llegado a reinar. ¡Y ojalá hubieses llegado a reinar, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!

1Co 4:9 Pues según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte, porque hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.

1Co 4:10 Nosotros somos necios por amor de Cristo, mas vosotros prudentes en Cristo; nosotros débiles, mas vosotros fuertes; vosotros llenos de gloria, mas nosotros deshonrados.

1Co 4:11 Hasta esta hora padecemos hambre, tenemos sed, estamos desnudos, somos abofeteados, y andamos sin dónde morar.

1Co 4:12 Nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos.

1Co 4:13 Nos difaman, y exhortamos; hemos venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todas las cosas.

1Co 4:14 No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados.

1Co 4:15 Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tenéis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio.

1Co 4:16 Por tanto, os exhorto a que me imitéis.

1Co 4:17 Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes, en todas las iglesias.

1Co 4:18 Mas algunos están hinchados de orgullo, como si yo no hubiese de ir a vosotros.

1Co 4:19 Pero iré pronto a vosotros, si el Señor quiere, y conoceré, no las palabras de los que andan hinchados, sino el poder.

1Co 4:20 Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.

1Co 4:21 ¿Qué queréis? ¿Iré a vosotros con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?

1 CORINTIOS 3 1 CORINTIOS 5

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1 CORINTIOS 5 Versión Recobro

1 CORINTIOS 5



1Co 5:1 De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se da entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre.

1Co 5:2 ¡Y vosotros estáis hinchados de orgullo! ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción?

1Co 5:3 Pues yo, por mi parte, aunque ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho.

1Co 5:4 En el nombre de nuestro Señor Jesús, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús,

1Co 5:5 el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que su espíritu sea salvo en el día del Señor.

1Co 5:6 No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa?

1Co 5:7 Limpiaos de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra Pascua, que es Cristo, fue sacrificada.

1Co 5:8 Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.

1Co 5:9 Os he escrito por carta, que no os mezcléis con los fornicarios;

1Co 5:10 no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros y los que viven de rapiña, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo.

1Co 5:11 Pero ahora os he escrito que no os mezcléis con ninguno que, llamándose hermano, sea fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o viva de rapiña; con el tal ni aun comáis.

1Co 5:12 Porque ¿es asunto mío juzgar a los que están fuera de la iglesia? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?

1Co 5:13 Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad a ese perverso de entre vosotros.

1 CORINTIOS 4 1 CORINTIOS 6

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1 CORINTIOS 6 Versión Recobro

1 CORINTIOS 6



1Co 6:1 ¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene pleito contra otro, someterse más bien al juicio de los injustos que al de los santos?

1Co 6:2 ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿indignos sois de juicios mínimos?

1Co 6:3 ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?

1Co 6:4 Si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que nada significan para la iglesia?

1Co 6:5 Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos?

1Co 6:6 En cambio, el hermano va a juicio contra el hermano, y esto ante los incrédulos.

1Co 6:7 Así que, por cierto es ya un fracaso para vosotros que tengáis litigios entre vosotros. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados?

1Co 6:8 Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a vuestros hermanos.

1Co 6:9 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os desviéis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales,

1Co 6:10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los que viven de rapiña, heredarán el reino de Dios.

1Co 6:11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo, y en el Espíritu de nuestro Dios.

1Co 6:12 Todas las cosas me son lícitas, mas no todas son provechosas; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.

1Co 6:13 La comida para el vientre, y el vientre para la comida; pero Dios reducirá a nada tanto al uno como a la otra. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.

1Co 6:14 Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará mediante Su poder.

1Co 6:15 ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Tomaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? ¡De ningún modo!

1Co 6:16 ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque Dios dice: “Los dos serán una sola carne”.

1Co 6:17 Pero el que se une al Señor, es un solo espíritu con Él.

1Co 6:18 Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.

1Co 6:19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?

1Co 6:20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo.

1 CORINTIOS 5 1 CORINTIOS 7

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1 CORINTIOS 7 Versión Recobro

1 CORINTIOS 7



1Co 7:1 En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le es al hombre no tocar mujer;

1Co 7:2 pero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.

1Co 7:3 El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido.

1Co 7:4 La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.

1Co 7:5 No os privéis el uno del otro, a no ser por algún tiempo de común acuerdo, para dedicaros a la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.

1Co 7:6 Mas esto digo por vía de concesión, no por mandamiento.

1Co 7:7 Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios, uno de un modo, y otro de otro modo.

1Co 7:8 Digo, pues, a los solteros y a las viudas, que bueno les fuera quedarse como yo;

1Co 7:9 pero si no tienen don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando.

1Co 7:10 A los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido;

1Co 7:11 pero si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer.

1Co 7:12 Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone.

1Co 7:13 Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone.

1Co 7:14 Porque el marido incrédulo es santificado por la mujer, y la mujer incrédula por el hermano; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos.

1Co 7:15 Pero si el incrédulo se separa, sepárese; no está esclavizado el hermano o la hermana en semejante caso, pues en paz Dios nos ha llamado.

1Co 7:16 Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si salvarás a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si salvarás a tu mujer?

1Co 7:17 Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así ande. Así ordeno en todas las iglesias.

1Co 7:18 ¿Fue llamado alguno siendo circunciso? No se haga incircunciso. ¿Fue llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide.

1Co 7:19 La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es, sino el guardar los mandamientos de Dios.

1Co 7:20 Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede.

1Co 7:21 ¿Fuiste llamado siendo esclavo? No te dé cuidado; pero aunque puedas hacerte libre, aprovecha más bien tu condición de esclavo.

1Co 7:22 Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo.

1Co 7:23 Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres.

1Co 7:24 Cada uno, hermanos, en el estado en que fue llamado, así permanezca con Dios.

1Co 7:25 En cuanto a las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como uno a quien el Señor ha concedido misericordia para ser fiel.

1Co 7:26 Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad presente; que hará bien el hombre en quedarse como está.

1Co 7:27 ¿Estás ligado a mujer? No procures soltarte. ¿Estás libre de mujer? No procures casarte.

1Co 7:28 Mas también si te casas, no pecas; y si la doncella se casa, no peca; pero los tales tendrán aflicción de la carne, y yo os la quisiera evitar.

1Co 7:29 Pero esto digo, hermanos: que el tiempo se ha acortado; en adelante, los que tienen esposa sean como si no la tuviesen;

1Co 7:30 y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen;

1Co 7:31 y los que usan este mundo, como si no abusaran; porque la apariencia de este mundo pasa.

1Co 7:32 Ahora bien, quisiera que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor;

1Co 7:33 pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer,

1Co 7:34 y está dividido. La mujer no casada, igual que la doncella, tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido.

1Co 7:35 Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo decoroso, y para que sin distracción atendáis al Señor.

1Co 7:36 Pero si alguno piensa que se comporta indebidamente para con su hija virgen que pase ya de edad, y es necesario que así sea, haga lo que quiera, no peca; que se case.

1Co 7:37 Pero el que está firme en su corazón, sin presión alguna, sino que es dueño de su propia voluntad, y ha resuelto en su corazón guardar a su hija virgen, bien hace.

1Co 7:38 De manera que el que la da en casamiento hace bien, y el que no la da en casamiento hace mejor.

1Co 7:39 La mujer casada está ligada mientras su marido vive; pero si su marido durmiera, libre es para casarse con quien quiera, con tal que sea con alguien que esté en el Señor.

1Co 7:40 Pero a mi juicio, más dichosa será si se queda así; y pienso que también yo tengo el Espíritu de Dios.

1 CORINTIOS 6 1 CORINTIOS 8

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1 CORINTIOS 8 Versión Recobro

1 CORINTIOS 8



1Co 8:1 En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos conocimiento. El conocimiento envanece, pero el amor edifica.

1Co 8:2 Y si alguno cree que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo.

1Co 8:3 Pero si alguno ama a Dios, es conocido por Él.

1Co 8:4 En cuanto a comer, pues, de lo sacrificado a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios.

1Co 8:5 Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores),

1Co 8:6 para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para Él; y un Señor, Jesucristo, por medio del cual son todas las cosas, y nosotros por medio de Él.

1Co 8:7 Pero no en todos hay este conocimiento; algunos, habituados hasta aquí a los ídolos, comen como sacrificado a ídolos, y su conciencia, siendo débil, se contamina.

1Co 8:8 Pero la comida no nos hace recomendables ante Dios; pues ni porque no comamos, seremos menos, ni porque comamos, seremos más.

1Co 8:9 Mas mirad que este derecho vuestro no venga a ser tropezadero para los débiles.

1Co 8:10 Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, reclinado a la mesa en un templo de ídolos, ¿no será animada su conciencia, si él es débil, a comer de lo sacrificado a los ídolos?

1Co 8:11 Y por el conocimiento tuyo, es destruido el débil, el hermano por quien Cristo murió.

1Co 8:12 De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis.

1Co 8:13 Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano.

1 CORINTIOS 7 1 CORINTIOS 9

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1 CORINTIOS 9 Versión Recobro

1 CORINTIOS 9



1Co 9:1 ¿No soy libre? ¿No soy apóstol? ¿No he visto a Jesús el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?

1Co 9:2 Si para otros no soy apóstol, para vosotros ciertamente lo soy; porque el sello de mi apostolado sois vosotros en el Señor.

1Co 9:3 Contra los que me examinan, ésta es mi defensa:

1Co 9:4 ¿Acaso no tenemos derecho de comer y beber?

1Co 9:5 ¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los demás apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas?

1Co 9:6 ¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar?

1Co 9:7 ¿Quién ha servido jamás de soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño?

1Co 9:8 ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley?

1Co 9:9 Porque en la ley de Moisés está escrito: “No pondrás bozal al buey que trilla”. ¿Será que Dios tiene cuidado de los bueyes?

1Co 9:10 ¿O lo dice enteramente por nosotros? Sí, por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de participar del fruto.

1Co 9:11 Si nosotros hemos sembrado entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si segamos de vosotros lo material?

1Co 9:12 Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, para no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo.

1Co 9:13 ¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas, comen del templo, y que los que sirven al altar, del altar reciben su porción?

1Co 9:14 Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.

1Co 9:15 Pero yo de nada de esto me he aprovechado, ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; antes, mejor me fuera morir que…Nadie hará vana ésta mi gloria.

1Co 9:16 Pues si predico el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no predico el evangelio!

1Co 9:17 Por lo cual, si lo hago por mi propia voluntad, recompensa tengo; pero si por fuerza, una mayordomía me ha sido encomendada.

1Co 9:18 ¿Cuál, pues, es mi galardón? Que predicando el evangelio, presente gratuitamente el evangelio, para no hacer pleno uso de mi derecho en el evangelio.

1Co 9:19 Por lo cual, aunque soy libre de todos, me he hecho esclavo de todos para ganar a mayor número.

1Co 9:20 Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley;

1Co 9:21 a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley con respecto a Dios, sino dentro de la ley con respecto a Cristo), para ganar a los que están sin ley.

1Co 9:22 Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho todo, para que de todos modos salve a algunos.

1Co 9:23 Todo lo hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.

1Co 9:24 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos corren, pero uno solo recibe el premio? Corred así, para ganar.

1Co 9:25 Todo aquel que compite en los juegos, en todo ejerce dominio propio; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.

1Co 9:26 Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera lucho en el pugilato, no como quien golpea el aire,

1Co 9:27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo venga a ser reprobado.

1 CORINTIOS 8 1 CORINTIOS 10

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2 Corintios Versión Recobro

LA SEGUNDA EPÍSTOLA DE PABLO A LOS CORINTIOS



2 CORINTIOS 1



2Co 1:1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya:

2Co 1:2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

2Co 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de compasiones y Dios de toda consolación,

2Co 1:4 el cual nos consuela en toda tribulación nuestra, para que podamos nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros mismos somos consolados por Dios.

2Co 1:5 Porque de la manera que abundan para con nosotros los sufrimientos del Cristo, así abunda también por el Cristo nuestra consolación.

2Co 1:6 Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación, la cual se opera en el soportar los mismos sufrimientos que nosotros también padecemos.

2Co 1:7 Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, sabiendo que así como sois copartícipes de los sufrimientos, también lo sois de la consolación.

2Co 1:8 Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de vivir.

2Co 1:9 De hecho tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos;

2Co 1:10 el cual nos libró de tan gran muerte, y nos librará; y en quien esperamos que aún nos librará,

2Co 1:11 si cooperáis también vosotros con la petición a favor nuestro, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos.

2Co 1:12 Porque nuestra gloria es ésta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría carnal, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros.

2Co 1:13 Porque no os escribimos otras cosas de las que leéis, o también conocéis; y espero que hasta el fin las conoceréis;

2Co 1:14 como también en parte nos habéis conocido, y sabéis que somos vuestra gloria, así como también vosotros la nuestra, en el día de nuestro Señor Jesús.

2Co 1:15 Con esta confianza anteriormente quise ir a vosotros, para que tuvieseis una doble gracia,

2Co 1:16 y por vosotros pasar a Macedonia, y desde Macedonia venir otra vez a vosotros, y ser encaminado por vosotros a Judea.

2Co 1:17 Así que, teniendo esta intención, ¿procedí acaso con inconstancia? ¿O lo que pienso hacer, lo pienso según la carne, para que haya en mí sí, sí y no, no?

2Co 1:18 Mas, como Dios es fiel, nuestra palabra a vosotros no es sí y no.

2Co 1:19 Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí, Silvano y Timoteo, no ha sido sí y no; mas nuestra palabra ha sido sí en Él;

2Co 1:20 porque para cuantas promesas hay de Dios, en Él está el Sí, por lo cual también a través de Él damos el Amén a Dios, para la gloria de Dios, por medio de nosotros.

2Co 1:21 Y el que nos adhiere firmemente con vosotros a Cristo, y el que nos ungió, es Dios,

2Co 1:22 el cual también nos ha sellado, y nos ha dado en arras el Espíritu en nuestros corazones.

2Co 1:23 Mas yo invoco a Dios por testigo sobre mi alma, que por consideración a vosotros no he pasado todavía a Corinto.

2Co 1:24 No que nos enseñoreemos de vuestra fe, sino que colaboramos con vosotros para vuestro gozo; porque por la fe estáis firmes.

1 CORINTIOS 16 2 CORINTIOS 2

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2 CORINTIOS 10 Versión Recobro

2 CORINTIOS 10



2Co 10:1 Mas yo Pablo os ruego por la mansedumbre y ternura de Cristo, yo que (según vosotros) estando presente soy tan poca cosa entre vosotros, mas ausente soy osado para con vosotros;

2Co 10:2 ruego, pues, que cuando esté presente, no tenga que ser osado en la confianza con la que cuento, para atreverme con algunos que nos tienen como si anduviésemos según la carne.

2Co 10:3 Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;

2Co 10:4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas ante Dios para derribar fortalezas,

2Co 10:5 al derribar razonamientos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y al llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo;

2Co 10:6 y estamos prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea completa.

2Co 10:7 Miráis las cosas según la apariencia. Si alguno está persuadido en sí mismo que es de Cristo, esto también piense por sí mismo, que como él es de Cristo, así también nosotros somos de Cristo.

2Co 10:8 Porque aunque me gloríe en cierto modo más abundantemente de nuestra autoridad, la cual el Señor nos dio para edificaros y no para derribaros, no me avergonzaré.

2Co 10:9 Digo esto para que no parezca como que os amedrento por mis cartas.

2Co 10:10 Porque, dicen, las cartas son duras y fuertes; mas la presencia corporal débil, y la palabra menospreciable.

2Co 10:11 Esto tenga en cuenta tal persona, que así como somos en la palabra por cartas, estando ausentes, lo seremos también en hechos, estando presentes.

2Co 10:12 Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se recomiendan a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, carecen de entendimiento.

2Co 10:13 Pero nosotros no nos gloriaremos desmedidamente, sino conforme a la medida de la regla que el Dios que mide todas las cosas nos ha repartido, para llegar aun hasta vosotros.

2Co 10:14 Porque no nos hemos extralimitado, como si no llegásemos hasta vosotros, pues fuimos los primeros en llegar hasta vosotros con el evangelio de Cristo.

2Co 10:15 No nos gloriamos desmedidamente en los trabajos de los demás, sino que esperamos que conforme crezca vuestra fe seremos engrandecidos entre vosotros en abundancia, conforme a nuestra regla,

2Co 10:16 para anunciar el evangelio en los lugares más allá de vosotros, no para gloriarnos en la medida de la regla de otro hombre en lo que ya estaba preparado.

2Co 10:17 Mas el que se gloría, gloríese en el Señor;

2Co 10:18 porque no es aprobado el que se recomienda a sí mismo, sino aquel a quien el Señor recomienda.

2 CORINTIOS 9 2 CORINTIOS 11

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2 CORINTIOS 11 Versión Recobro

2 CORINTIOS 11



2Co 11:1 ¡Ojalá me toleraseis un poco de necedad! Pero en verdad me toleráis.

2Co 11:2 Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.

2Co 11:3 Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, se corrompan vuestros pensamientos, apartándose de alguna manera de la simplicidad y pureza para con Cristo.

2Co 11:4 Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis.

2Co 11:5 Pero pienso que en nada he sido inferior a aquellos superapóstoles.

2Co 11:6 Pues aunque sea inexperto en el hablar, no lo soy en el conocimiento; en todo y por todo os lo hemos manifestado.

2Co 11:7 ¿Pequé yo humillándome a mí mismo, para que vosotros fueseis enaltecidos, por cuanto os he anunciado gratis el evangelio de Dios?

2Co 11:8 He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para ministraros a vosotros.

2Co 11:9 Y cuando estaba entre vosotros y tuve necesidad, a ninguno fui carga, pues lo que me faltaba, lo suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia, y en todo me guardé y me guardaré de seros gravoso.

2Co 11:10 Por la veracidad de Cristo que está en mí, que no se me impedirá esta mi gloria en las regiones de Acaya.

2Co 11:11 ¿Por qué? ¿Porque no os amo? Dios lo sabe.

2Co 11:12 Mas lo que hago, lo haré aún, para quitar la ocasión a aquellos que la desean, a fin de que en aquello en que se glorían, sean hallados semejantes a nosotros.

2Co 11:13 Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se transfiguran para hacerse pasar por apóstoles de Cristo.

2Co 11:14 Y no es de maravillarse, porque el mismo Satanás se transfigura en ángel de luz.

2Co 11:15 Así que, no es gran cosa si también sus ministros se transfiguran para hacerse pasar por ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.

2Co 11:16 Otra vez digo: Que nadie me tenga por necio; o de otra manera, recibidme como a necio, para que yo también me gloríe un poquito.

2Co 11:17 Lo que hablo, no lo hablo según el Señor, sino como en necedad, con esta confianza de gloriarme.

2Co 11:18 Puesto que muchos se glorían según la carne, también yo me gloriaré;

2Co 11:19 porque de buena gana toleráis a los necios, siendo vosotros cuerdos.

2Co 11:20 Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno os toma como presa, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas.

2Co 11:21 Como teniéndonos en poco, digo esto: Nosotros mismos fuimos débiles. Pero en lo que otro tenga osadía (hablo con necedad), también yo tengo osadía.

2Co 11:22 ¿Son hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? También yo.

2Co 11:23 ¿Son ministros de Cristo? (Hablo como si estuviera fuera de mí). Yo más; en trabajos más abundante; en cárceles más; en azotes sin número; en muerte constantemente.

2Co 11:24 De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno.

2Co 11:25 Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar;

2Co 11:26 en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos;

2Co 11:27 en trabajos y penas, en muchas vigilias, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez;

2Co 11:28 y además de otras cosas no mencionadas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias.

2Co 11:29 ¿Quién está débil, y yo no estoy débil? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no ardo?

2Co 11:30 Si es necesario que me gloríe, me gloriaré en lo que es de mi debilidad.

2Co 11:31 El Dios y Padre del Señor Jesús, quien es bendito por los siglos, sabe que no miento.

2Co 11:32 En Damasco, el gobernador de la provincia del rey Aretas guardaba la ciudad de los damascenos para prenderme;

2Co 11:33 y fui descolgado del muro en un canasto por una ventana, y escapé de sus manos.

2 CORINTIOS 10 2 CORINTIOS 12

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2 CORINTIOS 12 Versión Recobro

2 CORINTIOS 12



2Co 12:1 Es necesario gloriarse, aunque ciertamente no conviene; no obstante, vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor.

2Co 12:2 Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.

2Co 12:3 Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe),

2Co 12:4 que fue arrebatado al Paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.

2Co 12:5 De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo en nada me gloriaré, sino en mis debilidades.

2Co 12:6 Porque si acaso quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve, u oye de mí.

2Co 12:7 Y para que la excelente grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás, para que me golpee, a fin de que no me enaltezca sobremanera;

2Co 12:8 respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor que este aguijón me sea quitado.

2Co 12:9 Y me ha dicho: Bástate Mi gracia; porque Mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo extienda tabernáculo sobre mí.

2Co 12:10 Por lo cual, por amor a Cristo me complazco en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy poderoso.

2Co 12:11 Me he hecho un necio; vosotros mismos me obligasteis a ello, pues yo debía ser recomendado por vosotros; porque en nada he sido inferior a esos superapóstoles, aunque nada soy.

2Co 12:12 Ciertamente, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda perseverancia, por señales, prodigios y obras poderosas.

2Co 12:13 Porque ¿en qué fuisteis tratados como inferiores a las demás iglesias, sino en que yo mismo no os he sido carga? ¡Perdonadme esta injusticia!

2Co 12:14 He aquí, por tercera vez estoy preparado para ir a vosotros; y no os seré una carga, porque no busco lo vuestro, sino a vosotros, pues no deben atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos.

2Co 12:15 Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas. Si amándoos más abundantemente, ¿seré yo amado menos?

2Co 12:16 Pero, así sea. Yo no os he sido carga, sino que, según algunos de vosotros dicen, como soy astuto, os prendí por engaño,

2Co 12:17 ¿acaso he tomado ventaja de vosotros por alguno de los que os he enviado?

2Co 12:18 Rogué a Tito, y envié con él al hermano. ¿Acaso se aprovechó de vosotros Tito? ¿No hemos procedido con el mismo espíritu y en las mismas pisadas?

2Co 12:19 Todo este tiempo habéis estado pensando que nos defendíamos ante vosotros. Delante de Dios en Cristo hablamos; y todo, amados, para vuestra edificación.

2Co 12:20 Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, celos, iras, ambiciones egoístas, maledicencias, murmuraciones, engreimientos, tumultos;

2Co 12:21 que cuando vuelva, mi Dios me humille ante vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han practicado.

2 CORINTIOS 11 2 CORINTIOS 13

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2 CORINTIOS 13 Versión Recobro

2 CORINTIOS 13



2Co 13:1 Ésta es la tercera vez que voy a vosotros. Por boca de dos o de tres testigos constará toda palabra.

2Co 13:2 He dicho antes, cuando estaba presente, y lo digo de antemano, estando ahora ausente, a los que antes pecaron, y a todos los demás, que si voy otra vez, no tendré miramientos,

2Co 13:3 puesto que buscáis una prueba del Cristo que habla en mí, el cual no es débil para con vosotros, sino que es poderoso en vosotros.

2Co 13:4 Porque ciertamente fue crucificado en debilidad, pero vive por el poder de Dios. Pues en verdad nosotros somos débiles en Él, pero viviremos con Él por el poder de Dios para con vosotros.

2Co 13:5 Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?

2Co 13:6 Mas espero que reconoceréis que nosotros no estamos reprobados.

2Co 13:7 Y oramos a Dios que ninguna cosa mala hagáis; no para que nosotros aparezcamos aprobados, sino para que vosotros hagáis lo bueno, aunque nosotros seamos como reprobados.

2Co 13:8 Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad.

2Co 13:9 Por lo cual nos gozamos cuando somos nosotros débiles, y vosotros poderosos; también oramos por vuestro perfeccionamiento.

2Co 13:10 Por esto os escribo esto estando ausente, para no usar de severidad cuando esté presente, conforme a la autoridad que el Señor me ha dado para edificar, y no para derribar.

2Co 13:11 Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, tened el mismo pensamiento, y vivid en paz; y el Dios de amor y de paz estará con vosotros.

2Co 13:12 Saludaos unos a otros con ósculo santo.

2Co 13:13 Todos los santos os saludan.

2Co 13:14 La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros.

2 CORINTIOS 12 »

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2 CORINTIOS 2 Versión Recobro

2 CORINTIOS 2



2Co 2:1 Esto determiné para conmigo, no ir otra vez a vosotros con tristeza.

2Co 2:2 Porque si yo os contristo, ¿quién será luego el que me alegre, sino aquel a quien yo contristé?

2Co 2:3 Y esto mismo os escribí, para que cuando llegue no tenga tristeza de parte de aquellos de quienes me debiera gozar; confiando en vosotros todos que mi gozo es el de todos vosotros.

2Co 2:4 Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón os escribí con muchas lágrimas, no para que fueseis contristados, sino para que conocieseis el amor desbordante que os tengo.

2Co 2:5 Pero si alguno ha causado tristeza, no me la ha causado a mí, sino en cierto modo (por no ser yo gravoso) a todos vosotros.

2Co 2:6 Le basta a tal persona este castigo infligido por la mayoría;

2Co 2:7 así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de excesiva tristeza.

2Co 2:8 Por lo cual os exhorto a que confirméis vuestro amor para con él.

2Co 2:9 Porque también para este fin os escribí, para conocer vuestro carácter aprobado, y ver si sois obedientes en todo.

2Co 2:10 Y al que vosotros algo perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en la persona de Cristo,

2Co 2:11 para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.

2Co 2:12 Además, cuando llegué a Troas para predicar el evangelio de Cristo y se me abrió puerta en el Señor,

2Co 2:13 no tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado a mi hermano Tito; mas, despidiéndome de ellos, partí para Macedonia.

2Co 2:14 Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en el Cristo, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de Su conocimiento.

2Co 2:15 Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que perecen;

2Co 2:16 a éstos olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente?

2Co 2:17 Pues no somos como muchos, que medran adulterando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo.

2 CORINTIOS 1 2 CORINTIOS 3

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2 CORINTIOS 3 Versión Recobro

2 CORINTIOS 3



2Co 3:1 ¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de parte vuestra?

2Co 3:2 Nuestra carta sois vosotros, escrita en nuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres;

2Co 3:3 siendo manifiesto que sois carta de Cristo redactada por ministerio nuestro, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de corazones de carne.

2Co 3:4 Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios;

2Co 3:5 no que seamos competentes por nosotros mismos para considerar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios,

2Co 3:6 el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, ministros no de la letra, sino del Espíritu; porque la letra mata, mas el Espíritu vivifica.

2Co 3:7 Ahora bien, si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras vino en gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual se desvanecía,

2Co 3:8 ¿cómo no con mayor razón estará en gloria el ministerio del Espíritu?

2Co 3:9 Porque si hay gloria con respecto al ministerio de condenación, mucho más abunda en gloria el ministerio de la justicia.

2Co 3:10 Porque también lo que fue glorificado en este respecto, no fue glorificado a causa de la gloria supereminente.

2Co 3:11 Porque si aquello que se desvanecía fue dado por medio de gloria, cuánto más lo que permanece estará en gloria.

2Co 3:12 Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza;

2Co 3:13 y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que se desvanecía.

2Co 3:14 Pero las mentes de ellos se endurecieron; porque hasta el día de hoy, les queda el mismo velo cuando leen el antiguo pacto, no siéndoles revelado que en Cristo el velo es quitado.

2Co 3:15 Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos.

2Co 3:16 Pero cuando su corazón se vuelve al Señor, el velo es quitado.

2Co 3:17 Y el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

2Co 3:18 Mas, nosotros todos, a cara descubierta mirando y reflejando como un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Señor Espíritu.

2 CORINTIOS 2 2 CORINTIOS 4

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2 CORINTIOS 4 Versión Recobro

2 CORINTIOS 4



2Co 4:1 Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no nos desanimamos.

2Co 4:2 Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.

2Co 4:3 Y aun si nuestro evangelio está encubierto, entre los que perecen está encubierto;

2Co 4:4 en los cuales el dios de este siglo cegó los pensamientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la iluminación del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

2Co 4:5 Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor, y a nosotros como vuestros esclavos por amor de Jesús.

2Co 4:6 Porque el mismo Dios que dijo: De las tinieblas resplandecerá la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.

2Co 4:7 Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.

2Co 4:8 Estamos oprimidos en todo aspecto, mas no somos estrechos; en apuros, mas no sin salida;

2Co 4:9 perseguidos, mas no abandonados; derribados, pero no destruidos;

2Co 4:10 llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.

2Co 4:11 Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.

2Co 4:12 De manera que la muerte actúa en nosotros, mas en vosotros la vida.

2Co 4:13 Y teniendo el mismo espíritu de fe conforme a lo que está escrito: “Creí, por lo cual hablé”, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos,

2Co 4:14 sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará aprobados juntamente con vosotros.

2Co 4:15 Porque todo es por vuestro bien, para que abundando la gracia por medio de la mayoría, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios.

2Co 4:16 Por tanto, no nos desanimamos; antes bien, aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.

2Co 4:17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;

2Co 4:18 por cuanto no miramos nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

2 CORINTIOS 3 2 CORINTIOS 5

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2 CORINTIOS 5 Versión Recobro

2 CORINTIOS 5



2Co 5:1 Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshace, tenemos de Dios un edificio, una morada no hecha de manos, eterna, en los cielos.

2Co 5:2 Y en este tabernáculo también gemimos, deseando ser revestidos de nuestra habitación celestial;

2Co 5:3 para que, estando así vestidos, no seamos hallados desnudos.

2Co 5:4 Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos abrumados; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.

2Co 5:5 Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado en arras el Espíritu.

2Co 5:6 Así que estando siempre llenos de buen ánimo, y sabiendo que mientras sea el cuerpo nuestro domicilio, estamos en tierra extranjera, lejos del Señor

2Co 5:7 (porque por fe andamos, no por vista);

2Co 5:8 estamos, pues, llenos de buen ánimo, y preferiríamos más bien estar fuera del cuerpo, y habitar con el Señor.

2Co 5:9 Por tanto nos empeñamos también, sea en este domicilio o fuera de él, en conseguir el honor de serle agradables.

2Co 5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba por las cosas hechas por medio del cuerpo, según lo que haya practicado, sea bueno o sea malo.

2Co 5:11 Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias.

2Co 5:12 No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis con qué responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón.

2Co 5:13 Porque si estamos locos, es para Dios; y si somos sensatos, es para vosotros.

2Co 5:14 Porque el amor de Cristo nos constriñe, habiendo juzgado así: que uno murió por todos, por consiguiente todos murieron;

2Co 5:15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió por ellos y resucitó.

2Co 5:16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.

2Co 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva creación es; las cosas viejas pasaron; he aquí son hechas nuevas.

2Co 5:18 Mas todo proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;

2Co 5:19 a saber, que Dios en Cristo estaba reconciliando consigo al mundo, no imputándoles a los hombres sus delitos, y puso en nosotros la palabra de la reconciliación.

2Co 5:20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, exhortándoos Dios por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

2Co 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros viniésemos a ser justicia de Dios en Él.

2 CORINTIOS 4 2 CORINTIOS 6

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2 CORINTIOS 6 Versión Recobro

2 CORINTIOS 6



2Co 6:1 Nosotros, pues, como colaboradores Suyos, os rogamos también que no recibáis en vano la gracia de Dios.

2Co 6:2 Porque dice: “En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido”. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.

2Co 6:3 No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que el ministerio no sea vituperado;

2Co 6:4 antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha perseverancia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias,

2Co 6:5 en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en vigilias, en ayunos;

2Co 6:6 en pureza, en conocimiento, en longanimidad, en benignidad, en un espíritu santo, en un amor no fingido,

2Co 6:7 en la palabra de verdad, en el poder de Dios; mediante armas de justicia a diestra y a siniestra;

2Co 6:8 a través de gloria y de deshonra, de mala fama y de buena fama; como engañadores, pero veraces;

2Co 6:9 como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, mas he aquí vivimos; como castigados, mas no muertos;

2Co 6:10 como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.

2Co 6:11 Nuestra boca se ha abierto a vosotros, oh corintios; nuestro corazón se ha ensanchado.

2Co 6:12 No estáis estrechos en nosotros, pero sí sois estrechos en vuestras partes internas.

2Co 6:13 Pues, recíprocamente en pago (como a hijos hablo), ensanchaos también vosotros.

2Co 6:14 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?

2Co 6:15 ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?

2Co 6:16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque nosotros somos el templo del Dios viviente, como Dios dijo: “Habitaré entre ellos y entre ellos andaré, y seré su Dios, y ellos serán Mi pueblo”.

2Co 6:17 Por lo cual, “salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y Yo os recibiré”,

2Co 6:18 “y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”.

2 CORINTIOS 5 2 CORINTIOS 7

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2 CORINTIOS 7 Versión Recobro

2 CORINTIOS 7



2Co 7:1 Así que, amados, puesto que tenemos estas promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.

2Co 7:2 Dadnos cabida en vuestro corazón: a nadie hemos agraviado, a nadie hemos corrompido, de nadie hemos tomado ventaja.

2Co 7:3 No lo digo para condenaros; pues ya he dicho antes que estáis en nuestro corazón, para morir juntos y para vivir juntos.

2Co 7:4 Mucha franqueza tengo con vosotros; mucho me glorío con respecto de vosotros; lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo en toda tribulación nuestra.

2Co 7:5 Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestra carne, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores.

2Co 7:6 Pero Dios, que consuela a los abatidos, nos consoló con la venida de Tito;

2Co 7:7 y no sólo con su venida, sino también con la consolación con que él había sido consolado a causa de vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto, vuestro llanto, vuestro celo por mí, de manera que me regocijé aún más.

2Co 7:8 Porque aunque os contristé con la carta, no me pesa. Aunque sí me pesó entonces (porque veo que aquella carta, aunque por poco tiempo, os contristó),

2Co 7:9 ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.

2Co 7:10 Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, que es sin remordimiento; pero la tristeza del mundo produce muerte.

2Co 7:11 Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, y qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué castigo! En todo os habéis mostrado puros en el asunto.

2Co 7:12 Así que, aunque os escribí, no fue por causa del que cometió el agravio, ni por causa del que lo padeció, sino para que se os hiciese manifiesta la solicitud que tenéis por nosotros delante de Dios.

2Co 7:13 Por esto hemos recibido consuelo. Y sobre este consuelo nuestro, nos gozamos más abundantemente por el gozo de Tito, por cuanto su espíritu recibió refrigerio de todos vosotros.

2Co 7:14 Pues si de algo me he gloriado con él respecto de vosotros, no he sido avergonzado; antes bien, así como todo os lo hemos hablado con verdad, también nuestro gloriarnos ante Tito resultó verdad.

2Co 7:15 Y su cariño para con vosotros es aún más abundante, cuando se acuerda de la obediencia de todos vosotros, de cómo lo recibisteis con temor y temblor.

2Co 7:16 Me regocijo de que en todo tengo denuedo por causa de vosotros.

2 CORINTIOS 6 2 CORINTIOS 8

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2 CORINTIOS 8 Versión Recobro

2 CORINTIOS 8



2Co 8:1 Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado en las iglesias de Macedonia;

2Co 8:2 que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su liberalidad.

2Co 8:3 Pues doy testimonio de que, conforme a sus fuerzas, y aún más allá de sus fuerzas, por su propia voluntad,

2Co 8:4 con muchos ruegos nos pidieron la gracia y la participación en la ministración a los santos.

2Co 8:5 Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por medio de la voluntad de Dios;

2Co 8:6 de manera que rogamos a Tito que tal como comenzó antes, asimismo acabase entre vosotros también esta gracia.

2Co 8:7 Mas así como en todo abundáis, en fe, en palabra, en conocimiento, en toda solicitud, y en el amor que está en vosotros el cual recibisteis de nosotros, abundad también en esta gracia.

2Co 8:8 No digo esto como mandato, sino para poner a prueba, por medio de la solicitud de otros, también la autenticidad del amor vuestro.

2Co 8:9 Porque conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros por Su pobreza fueseis enriquecidos.

2Co 8:10 Y en esto doy mi opinión; porque esto es provechoso para vosotros, que fuisteis los primeros no sólo en comenzar a hacerlo, sino también en tomar tal resolución, desde el año pasado.

2Co 8:11 Ahora, pues, llevad también a cabo el hacerlo, de modo que cual fue la prontitud para resolveros, tal sea también la realización conforme a lo que tengáis.

2Co 8:12 Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene.

2Co 8:13 Porque no se trata de que para otros haya alivio, y para vosotros aflicción,

2Co 8:14 sino de que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la escasez vuestra, para que haya igualdad,

2Co 8:15 como está escrito: “Al que recogió mucho, no le sobró, y al que poco, no le faltó”.

2Co 8:16 Pero gracias a Dios que pone en el corazón de Tito la misma solicitud que yo tengo por vosotros.

2Co 8:17 Pues no sólo aceptó el ruego, sino que también, estando muy solícito, por su propia voluntad partió para ir a vosotros.

2Co 8:18 Y enviamos juntamente con él al hermano cuya alabanza en el evangelio se ha difundido por todas las iglesias;

2Co 8:19 y no sólo esto, sino que también fue elegido por las iglesias como nuestro compañero de viaje en esta gracia, que nosotros ministramos para gloria del Señor mismo, y para demostrar nuestra prontitud de ánimo;

2Co 8:20 evitando que nadie halle falta en nosotros en cuanto a la abundancia que ministramos;

2Co 8:21 pues pensamos de antemano en lo que es honroso, no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres.

2Co 8:22 Enviamos también con ellos a nuestro hermano, cuya diligencia hemos comprobado repetidas veces en muchas cosas, y ahora mucho más diligente por la mucha confianza que tiene en vosotros.

2Co 8:23 En cuanto a Tito, es mi compañero y colaborador para con vosotros; y en cuanto a nuestros hermanos, son apóstoles de las iglesias, son la gloria de Cristo.

2Co 8:24 Mostrad, pues, para con ellos ante las iglesias la prueba de vuestro amor, y de nuestro motivo para gloriarnos respecto de vosotros.

2 CORINTIOS 7 2 CORINTIOS 9

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2 CORINTIOS 9 Versión Recobro

2 CORINTIOS 9



2Co 9:1 En cuanto a la ministración para los santos, es por demás que yo os escriba;

2Co 9:2 pues conozco vuestra prontitud de ánimo, por la cual yo me glorío de vosotros ante los de Macedonia, que Acaya está preparada desde el año pasado; y vuestro celo ha estimulado a la mayoría.

2Co 9:3 Pero he enviado a los hermanos, para que nuestro motivo para gloriarnos de vosotros no resulte vano en esta parte; para que como lo he dicho, estéis preparados;

2Co 9:4 no sea que si vienen conmigo los macedonios, y os hallan desprevenidos, nos avergoncemos nosotros, por no decir vosotros, de esta confianza.

2Co 9:5 Por tanto, tuve por necesario rogar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra bendición antes prometida, para que así esté lista como bendición, y no como por codicia.

2Co 9:6 Pero considerad esto: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra con bendiciones, con bendiciones también segará.

2Co 9:7 Cada uno como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

2Co 9:8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde para con vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

2Co 9:9 como está escrito: “Esparció, dio a los pobres; su justicia permanece para siempre”.

2Co 9:10 Y el que liberalmente provee de semilla al que siembra, y de pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia.

2Co 9:11 En todo sois enriquecidos para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

2Co 9:12 Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda por medio de muchas acciones de gracias a Dios;

2Co 9:13 pues por la aprobación de esta ministración glorifican a Dios a causa de la obediencia al evangelio de Cristo, la cual resulta de vuestra confesión, y por la liberalidad de vuestra comunión con ellos y con todos.

2Co 9:14 Al mismo tiempo, en la oración de ellos por vosotros, os anhelan a causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros.

2Co 9:15 ¡Gracias a Dios por Su don inefable!

2 CORINTIOS 8 2 CORINTIOS 10

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Gálatas Versión Recobro

LA EPÍSTOLA DE PABLO A LOS GÁLATAS



GÁLATAS 1



Gá 1:1 Pablo, apóstol (no de parte de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre, que lo resucitó de los muertos),

Gá 1:2 y todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia:

Gá 1:3 Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo,

Gá 1:4 el cual se dio a Sí mismo por nuestros pecados para rescatarnos del presente siglo maligno, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre,

Gá 1:5 a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Gá 1:6 Estoy maravillado de que tan pronto os estéis alejando del que os llamó en la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.

Gá 1:7 No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.

Gá 1:8 Mas si aun nosotros, o un ángel bajado del cielo, os anuncia un evangelio que vaya más allá del que os hemos anunciado, sea anatema.

Gá 1:9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os anuncia un evangelio que vaya más allá del que habéis recibido, sea anatema.

Gá 1:10 Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía tratara de agradar a los hombres, no sería esclavo de Cristo.

Gá 1:11 Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre;

Gá 1:12 pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.

Gá 1:13 Porque habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la iglesia de Dios, y la asolaba;

Gá 1:14 y en el judaísmo aventajaba a muchos de mis contemporáneos en mi nación, siendo mucho más celoso de las tradiciones de mis padres.

Gá 1:15 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por Su gracia,

Gá 1:16 revelar a Su Hijo en mí, para que yo le anunciase como evangelio entre los gentiles, no consulté en seguida con carne y sangre,

Gá 1:17 ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volví de nuevo a Damasco.

Gá 1:18 Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para visitar a Cefas, y permanecí con él quince días;

Gá 1:19 pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor.

Gá 1:20 En esto que os escribo, he aquí delante de Dios que no miento.

Gá 1:21 Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia,

Gá 1:22 pero todavía no era conocido de vista en las iglesias de Judea, que están en Cristo;

Gá 1:23 solamente oían decir: Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora anuncia como evangelio la fe que en otro tiempo asolaba.

Gá 1:24 Y glorificaban a Dios por causa de mí.

2 CORINTIOS 13 GÁLATAS 2

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GÁLATAS 2 Versión Recobro

GÁLATAS 2



Gá 2:1 Después, pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito.

Gá 2:2 Subí según una revelación, y les expuse el evangelio que proclamo entre los gentiles, pero lo hice en privado con los que tenían cierta reputación, no fuera que yo corriese o hubiese corrido en vano.

Gá 2:3 Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse;

Gá 2:4 y esto a pesar de los falsos hermanos introducidos a escondidas, que se infiltraban para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para reducirnos a esclavitud,

Gá 2:5 a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la verdad del evangelio permaneciese con vosotros.

Gá 2:6 Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas), a mí, pues, los de reputación nada nuevo me añadieron.

Gá 2:7 Antes, por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio a los de la incircuncisión, como a Pedro el evangelio a los de la circuncisión

Gá 2:8 (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles),

Gá 2:9 y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de comunión, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión.

Gá 2:10 Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo cual también procuraba hacer con toda solicitud.

Gá 2:11 Pero cuando Cefas vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar.

Gá 2:12 Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión.

Gá 2:13 Y se le unieron en esta hipocresía también los otros judíos, de manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos.

Gá 2:14 Pero cuando vi que no andaban rectamente en cuanto a la verdad del evangelio, dije a Cefas delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como los judíos, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?

Gá 2:15 Nosotros somos judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles,

Gá 2:16 y sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe en Jesucristo, nosotros también hemos creído en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe en Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley ninguna carne será justificada.

Gá 2:17 Mas si buscando ser justificados en Cristo, nosotros mismos también somos hallados pecadores, ¿es Cristo entonces ministro de pecado? ¡De ninguna manera!

Gá 2:18 Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor demuestro ser.

Gá 2:19 Porque yo por la ley he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios.

Gá 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a Sí mismo por mí.

Gá 2:21 No hago nula la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.

GÁLATAS 1 GÁLATAS 3

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GÁLATAS 3 Versión Recobro

GÁLATAS 3



Gá 3:1 ¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó a vosotros, ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente como crucificado?

Gá 3:2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?

Gá 3:3 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora os perfeccionáis por la carne?

Gá 3:4 ¿Tantas cosas habéis padecido en vano, si es que realmente fue en vano?

Gá 3:5 Aquel, pues, que os suministra abundantemente el Espíritu, y hace obras poderosas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe?

Gá 3:6 Así fue como “Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia”.

Gá 3:7 Sabed, por tanto, que los que son de la fe, éstos son hijos de Abraham.

Gá 3:8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, anunció de antemano el evangelio a Abraham, diciendo: “En ti serán benditas todas las naciones”.

Gá 3:9 De modo que los que son de fe son bendecidos con el creyente Abraham.

Gá 3:10 Porque todos los de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: “Maldito todo aquel que no permanece en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas”.

Gá 3:11 Y que por la ley ninguno se justifica ante Dios, es evidente, porque: “El justo tendrá vida y vivirá por la fe”;

Gá 3:12 y la ley no es de fe, sino que dice: “El que hace estas cosas vivirá por ellas”.

Gá 3:13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: “Maldito todo el que es colgado en un madero”),

Gá 3:14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por medio de la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

Gá 3:15 Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade.

Gá 3:16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su descendencia. No
dice: Y a los descendientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: “Y a tu descendencia”, la cual es Cristo.

Gá 3:17 Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.

Gá 3:18 Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa.

Gá 3:19 Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la descendencia a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador.

Gá 3:20 Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno.

Gá 3:21 ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! Porque si se hubiese dado una ley que pudiera dar vida, la justicia habría sido verdaderamente por la ley.

Gá 3:22 Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los que creen.

Gá 3:23 Pero antes que viniese la fe, estábamos bajo la custodia de la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.

Gá 3:24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.

Gá 3:25 Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo,

Gá 3:26 pues todos sois hijos de Dios por medio de la fe en Cristo Jesús;

Gá 3:27 porque todos los que habéis sido bautizados *en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

Gá 3:28 No hay judío ni griego, esclavo ni libre, varón ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

Gá 3:29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente descendencia de Abraham sois, y herederos según la promesa.

GÁLATAS 2 GÁLATAS 4

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GÁLATAS 4 Versión Recobro

GÁLATAS 4



Gá 4:1 Pero digo: Mientras el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo;

Gá 4:2 sino que está bajo tutores y mayordomos hasta el tiempo señalado por el padre.

Gá 4:3 Así también nosotros, cuando éramos niños, se nos tenía en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.

Gá 4:4 Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a Su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,

Gá 4:5 para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la filiación.

Gá 4:6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de Su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!

Gá 4:7 Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero por medio de Dios.

Gá 4:8 Pero en aquel tiempo, no conociendo a Dios, erais esclavos de dioses que por naturaleza no son dioses;

Gá 4:9 mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?

Gá 4:10 Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años.

Gá 4:11 Me temo de vosotros, que en vano haya trabajado en vosotros.

Gá 4:12 Os ruego, hermanos, que os hagáis como yo, porque yo también me hice como vosotros. Ningún agravio me habéis hecho.

Gá 4:13 Y vosotros sabéis que a causa de una debilidad física os anuncié el evangelio la primera vez;

Gá 4:14 y no despreciasteis ni detestasteis lo que en mi carne fue una prueba para vosotros, antes bien me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús.

Gá 4:15 ¿Dónde, pues, está aquella bienaventuranza que expresabais? Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os habríais sacado vuestros propios ojos para dármelos.

Gá 4:16 ¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?

Gá 4:17 Tienen celo por vosotros, pero no para bien, sino que quieren que quedéis excluidos para que vosotros tengáis celo por ellos.

Gá 4:18 Bueno es mostrar celo en lo bueno siempre, y no solamente cuando estoy presente con vosotros.

Gá 4:19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,

Gá 4:20 quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros.

Gá 4:21 Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿No oís la ley?

Gá 4:22 Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la sierva y el otro de la libre.

Gá 4:23 Pero el de la sierva nació según la carne; mas el de la libre, por medio de la promesa.

Gá 4:24 Lo cual fue dicho por alegoría, pues estas mujeres son dos pactos; uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar.

Gá 4:25 Ahora bien, Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud.

Gá 4:26 Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de nosotros, es libre.

Gá 4:27 Porque está escrito: “Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido”.

Gá 4:28 Así que vosotros, hermanos, a la manera de Isaac, sois hijos de la promesa.

Gá 4:29 Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.

Gá 4:30 Mas ¿qué dice la Escritura? “Echa fuera a la sierva y a su hijo, porque de ningún modo heredará el hijo de la sierva con el hijo de la libre”.

Gá 4:31 De manera, hermanos, que no somos hijos de la sierva, sino de la libre.

GÁLATAS 3 GÁLATAS 5

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GÁLATAS 5 Versión Recobro

GÁLATAS 5



Gá 5:1 Para libertad Cristo nos libertó; estad, pues, firmes, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Gá 5:2 He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.

Gá 5:3 Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a cumplir toda la ley.

Gá 5:4 Habéis sido reducidos a nada, separados de Cristo, los que buscáis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído.

Gá 5:5 Pues nosotros, por el Espíritu y por fe, aguardamos con anhelo la esperanza de la justicia;

Gá 5:6 porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe, que obra por medio del amor.

Gá 5:7 Vosotros corríais bien; ¿quién os impidió creer y obedecer a la verdad?

Gá 5:8 Esta persuasión no procede de Aquel que os llama.

Gá 5:9 Un poco de levadura leuda toda la masa.

Gá 5:10 Yo confío respecto de vosotros en el Señor, que no pensaréis de otro modo; mas el que os perturba llevará la sentencia, quienquiera que sea.

Gá 5:11 Y yo, hermanos, si aún predico la circuncisión, ¿por qué padezco persecución todavía? En tal caso se ha anulado el tropiezo de la cruz.

Gá 5:12 ¡Ojalá se mutilasen del todo los que os perturban!

Gá 5:13 Porque vosotros, hermanos, para libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.

Gá 5:14 Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Gá 5:15 Pero si os mordéis y os devoráis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.

Gá 5:16 Digo, pues: Andad por el Espíritu, y así jamás satisfaréis los deseos de la carne.

Gá 5:17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

Gá 5:18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.

Gá 5:19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: fornicación, inmundicia, lascivia,

Gá 5:20 idolatría, hechicerías, enemistades, contiendas, celos, iras, disensiones, divisiones, sectas,

Gá 5:21 envidias, borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas; acerca de las cuales os prevengo, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Gá 5:22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, longanimidad, benignidad, bondad, fidelidad,

Gá 5:23 mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley.

Gá 5:24 Pero los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias.

Gá 5:25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

Gá 5:26 No nos hagamos vanagloriosos, provocándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

GÁLATAS 4 GÁLATAS 6

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GÁLATAS 6 Versión Recobro

GÁLATAS 6



Gá 6:1 Hermanos, si alguien se encuentra enredado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.

Gá 6:2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumpliréis así la ley de Cristo.

Gá 6:3 Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.

Gá 6:4 Pero que cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo con respecto de sí mismo, y no de otro;

Gá 6:5 porque cada uno llevará su propia carga.

Gá 6:6 El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.

Gá 6:7 No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará.

Gá 6:8 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.

Gá 6:9 No nos desanimemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.

Gá 6:10 Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.

Gá 6:11 Mirad con cuán grandes letras os escribo de mi propia mano.

Gá 6:12 Todos los que quieren quedar bien en la carne, éstos os obligan a que os circuncidéis, pero es sólo para no padecer persecución a causa de la cruz de Cristo.

Gá 6:13 Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; pero quieren que vosotros os circuncidéis, para gloriarse en vuestra carne.

Gá 6:14 Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.

Gá 6:15 Porque ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación.

Gá 6:16 Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea sobre ellos, o sea sobre el Israel de Dios.

Gá 6:17 De aquí en adelante nadie me cause molestias; porque yo traigo en mi cuerpo las marcas de Jesús.

Gá 6:18 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu, hermanos. Amén.

GÁLATAS 5 »

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Efesios Versión Recobro

LA EPÍSTOLA DE PABLO A LOS EFESIOS



EFESIOS 1



Ef 1:1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, a los santos que están en Éfeso y que son fieles en Cristo Jesús:

Ef 1:2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Ef 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

Ef 1:4 según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él en amor,

Ef 1:5 predestinándonos para filiación por medio de Jesucristo para Sí mismo, según el beneplácito de Su voluntad,

Ef 1:6 para alabanza de la gloria de Su gracia, con la cual nos agració en el Amado;

Ef 1:7 en quien tenemos redención por Su sangre, el perdón de los delitos según las riquezas de Su gracia,

Ef 1:8 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría y prudencia,

Ef 1:9 dándonos a conocer el misterio de Su voluntad, según Su beneplácito, el cual se había propuesto en Sí mismo,

Ef 1:10 para la economía de la plenitud de los tiempos, de hacer que en Cristo sean reunidas bajo una cabeza todas las cosas, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra, en Él;

Ef 1:11 en quien también fuimos designados como herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el consejo de Su voluntad,

Ef 1:12 a fin de que seamos para alabanza de Su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.

Ef 1:13 En Él también vosotros, habiendo oído la palabra de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, y en Él habiendo creído, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,

Ef 1:14 que es las arras de nuestra herencia, hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de Su gloria.

Ef 1:15 Por esta causa también yo, habiendo oído de la fe en el Señor Jesús que está entre vosotros, y de vuestro amor para con todos los santos,

Ef 1:16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo mención de vosotros en mis oraciones,

Ef 1:17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el pleno conocimiento de Él,

Ef 1:18 para que, alumbrados los ojos de vuestro corazón, sepáis cuál es la esperanza a que Él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de Su herencia en los santos,

Ef 1:19 y cuál la supereminente grandeza de Su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de Su fuerza,

Ef 1:20 que hizo operar en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a Su diestra en los lugares celestiales,

Ef 1:21 por encima de todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero;

Ef 1:22 y sometió todas las cosas bajo Sus pies, y lo dio por Cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,

Ef 1:23 la cual es Su Cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

GÁLATAS 6 EFESIOS 2

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EFESIOS 2 Versión Recobro

EFESIOS 2



Ef 2:1 Y vosotros estabais muertos en vuestros delitos y pecados,

Ef 2:2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la autoridad del aire, del espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia,

Ef 2:3 entre los cuales también todos nosotros nos conducíamos en otro tiempo en las concupiscencias de nuestra carne, haciendo los deseos de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás;

Ef 2:4 pero Dios, que es rico en misericordia, por Su gran amor con que nos amó,

Ef 2:5 aun estando nosotros muertos en delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvos),

Ef 2:6 y juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales en Cristo Jesús,

Ef 2:7 para mostrar en los siglos venideros las superabundantes riquezas de Su gracia en Su benignidad para con nosotros en Cristo Jesús.

Ef 2:8 Porque por gracia habéis sido salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

Ef 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Ef 2:10 Porque somos Su obra maestra, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Ef 2:11 Por tanto, recordad que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión, hecha por mano en la carne.

Ef 2:12 Recordad que en aquel tiempo estabais separados de Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

Ef 2:13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

Ef 2:14 Porque Él mismo es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno y derribó la pared intermedia de separación, la enemistad,

Ef 2:15 aboliendo en Su carne la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en Sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,

Ef 2:16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo Cuerpo, habiendo dado muerte en ella a la enemistad.

Ef 2:17 Y vino y anunció la paz como evangelio a vosotros que estabais lejos y también paz a los que estaban cerca;

Ef 2:18 porque por medio de Él los unos y los otros tenemos acceso en un mismo Espíritu al Padre.

Ef 2:19 Así que ya no sois extranjeros ni peregrinos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

Ef 2:20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra del ángulo Cristo Jesús mismo,

Ef 2:21 en quien todo el edificio, bien acoplado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor,

Ef 2:22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el espíritu.

EFESIOS 1 EFESIOS 3

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EFESIOS 3 Versión Recobro

EFESIOS 3



Ef 3:1 Por esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles…

Ef 3:2 si es que habéis oído de la mayordomía de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros,

Ef 3:3 que por revelación me fue dado a conocer el misterio, como antes lo he escrito brevemente,

Ef 3:4 leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo,

Ef 3:5 misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a Sus santos apóstoles y profetas en el espíritu:

Ef 3:6 que en Cristo Jesús los gentiles son coherederos y miembros del mismo Cuerpo, y copartícipes de la promesa por medio del evangelio,

Ef 3:7 del cual yo fui hecho ministro conforme al don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de Su poder.

Ef 3:8 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar a los gentiles las inescrutables riquezas de Cristo como evangelio,

Ef 3:9 y de alumbrar a todos para que vean cuál es la economía del misterio escondido a lo largo de los siglos en Dios, que creó todas las cosas;

Ef 3:10 a fin de que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y autoridades en los lugares celestiales,

Ef 3:11 conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor,

Ef 3:12 en quien tenemos confianza y seguro acceso por medio de la fe en Él;

Ef 3:13 por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, ya que son vuestra gloria.

Ef 3:14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre,

Ef 3:15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,

Ef 3:16 para que os dé, conforme a las riquezas de Su gloria, el ser fortalecidos con poder *en el hombre interior por Su Espíritu;

Ef 3:17 para que Cristo haga Su hogar en vuestros corazones por medio de la fe, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,

Ef 3:18 seáis plenamente capaces de aprehender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la altura y la profundidad,

Ef 3:19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios.

Ef 3:20 Ahora bien, a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o pensamos, según el poder que actúa en nosotros,

Ef 3:21 a Él sea gloria en la iglesia y en Cristo Jesús, en todas las generaciones por los siglos de los siglos. Amén.

EFESIOS 2 EFESIOS 4

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EFESIOS 4 Versión Recobro

EFESIOS 4



Ef 4:1 Yo pues, prisionero en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,

Ef 4:2 con toda humildad y mansedumbre, con longanimidad, soportándoos los unos a los otros en amor,

Ef 4:3 diligentes en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;

Ef 4:4 un Cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;

Ef 4:5 un Señor, una fe, un bautismo,

Ef 4:6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.

Ef 4:7 Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.

Ef 4:8 Por lo cual la Escritura dice: “Subiendo a lo alto, llevó cautivos a los que estaban bajo cautiverio, y dio dones a los hombres”.

Ef 4:9 (Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido a las partes más bajas de la tierra?

Ef 4:10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo).

Ef 4:11 Y Él mismo dio a unos como apóstoles, a otros como profetas, a otros como evangelistas, a otros como pastores y maestros,

Ef 4:12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del Cuerpo de Cristo,

Ef 4:13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del pleno conocimiento del Hijo de Dios, a un hombre de plena madurez, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

Ef 4:14 para que ya no seamos niños sacudidos por las olas y zarandeados por todo viento de enseñanza en las artimañas de los hombres, en astucia con miras a un sistema de error,

Ef 4:15 sino que asidos a la verdad en amor, crezcamos en todo en Aquel que es la Cabeza, Cristo,

Ef 4:16 de quien todo el Cuerpo, bien unido y entrelazado por todas las coyunturas del rico suministro y por la función de cada miembro en su medida, causa el crecimiento del Cuerpo para la edificación de sí mismo en amor.

Ef 4:17 Esto, pues, digo y testifico en el Señor: que ya no andéis como los gentiles, que todavía andan en la vanidad de su mente,

Ef 4:18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos a la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;

Ef 4:19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.

Ef 4:20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo,

Ef 4:21 si en verdad le habéis oído, y en Él habéis sido enseñados, conforme a la realidad que está en Jesús,

Ef 4:22 que en cuanto a la pasada manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se va corrompiendo conforme a las pasiones del engaño,

Ef 4:23 y os renovéis en el espíritu de vuestra mente,

Ef 4:24 y os vistáis del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la realidad.

Ef 4:25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.

Ef 4:26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestra indignación,

Ef 4:27 ni deis lugar al diablo.

Ef 4:28 El que hurta, no hurte más, sino fatíguese trabajando con sus propias manos en algo decente, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

Ef 4:29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para edificación según la necesidad, a fin de dar gracia a los oyentes.

Ef 4:30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, en el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

Ef 4:31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.

Ef 4:32 Sed benignos unos con otros, tiernos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

EFESIOS 3 EFESIOS 5

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EFESIOS 5 Versión Recobro

EFESIOS 5



Ef 5:1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.

Ef 5:2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a Sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

Ef 5:3 Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos;

Ef 5:4 ni obscenidades, ni palabras necias, o bufonerías maliciosas, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias.

Ef 5:5 Porque entendéis esto, sabiendo que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.

Ef 5:6 Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.

Ef 5:7 No seáis, pues, partícipes con ellos.

Ef 5:8 Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz

Ef 5:9 (porque el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad),

Ef 5:10 comprobando lo que es agradable al Señor.

Ef 5:11 Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas;

Ef 5:12 porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto.

Ef 5:13 Mas todas las cosas que son reprendidas, son hechas manifiestas por la luz; porque todo aquello que hace manifiestas las cosas es luz.

Ef 5:14 Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.

Ef 5:15 Mirad, pues, atentamente cómo andéis, no como necios sino como sabios,

Ef 5:16 redimiendo el tiempo, porque los días son malos.

Ef 5:17 Por tanto, no seáis insensatos, sino entended cuál es la voluntad del Señor.

Ef 5:18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien, sed llenos en el espíritu,

Ef 5:19 hablando unos a otros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y salmodiando al Señor en vuestros corazones;

Ef 5:20 dando siempre gracias por todo a nuestro Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo;

Ef 5:21 sujetos unos a otros en el temor de Cristo.

Ef 5:22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;

Ef 5:23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es Cabeza de la iglesia, siendo Él mismo el Salvador del Cuerpo.

Ef 5:24 Mas, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

Ef 5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a Sí mismo por ella,

Ef 5:26 para santificarla, purificándola por el lavamiento del agua en la palabra,

Ef 5:27 a fin de presentársela a Sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin defecto.

Ef 5:28 Así también los maridos deben amar a sus propias mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.

Ef 5:29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida con ternura, como también Cristo a la iglesia,

Ef 5:30 porque somos miembros de Su Cuerpo.

Ef 5:31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.

Ef 5:32 Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.

Ef 5:33 No obstante, también vosotros, que cada uno de la misma manera ame a su propia mujer como a sí mismo; y la mujer tema a su marido.

EFESIOS 4 EFESIOS 6

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EFESIOS 6 Versión Recobro

EFESIOS 6



Ef 6:1 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.

Ef 6:2 “Honra a tu padre y a tu madre”, que es el primer mandamiento con promesa;

Ef 6:3 “para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra”.

Ef 6:4 Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina y la amonestación del Señor.

Ef 6:5 Esclavos, obedeced a vuestros amos según la carne con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo;

Ef 6:6 no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como esclavos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios;

Ef 6:7 sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres,

Ef 6:8 sabiendo que el bien que cada uno haga, ése recibirá del Señor, sea esclavo o sea libre.

Ef 6:9 Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para Él no hay acepción de personas.

Ef 6:10 Por lo demás, fortaleceos en el Señor, y en el poder de Su fuerza.

Ef 6:11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las estratagemas del diablo.

Ef 6:12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra autoridades, contra los gobernadores del mundo de estas tinieblas, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Ef 6:13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

Ef 6:14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,

Ef 6:15 y calzados los pies con el firme cimiento del evangelio de la paz,

Ef 6:16 y sobre todo, habiendo tomado el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

Ef 6:17 Y recibid el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, el cual es la palabra de Dios,

Ef 6:18 con toda oración y petición orando en todo tiempo en el espíritu, y para ello velando con toda perseverancia y petición por todos los santos,

Ef 6:19 y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio,

Ef 6:20 por el cual soy embajador en cadenas, para que en ello hable con denuedo, como debo hablar.

Ef 6:21 Para que también vosotros sepáis mis asuntos, y cómo me va, todo os lo hará saber Tíquico, hermano amado y fiel ministro en el Señor,

Ef 6:22 el cual envié a vosotros para esto mismo, para que sepáis lo tocante a nosotros, y que consuele vuestros corazones.

Ef 6:23 Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de Dios Padre y del Señor Jesucristo.

Ef 6:24 La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo en incorruptibilidad.

EFESIOS 5 »

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Filipenses Versión Recobro

LA EPÍSTOLA DE PABLO A LOS FILIPENSES



FILIPENSES 1



Fil 1:1 Pablo y Timoteo, esclavos de Cristo Jesús, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los que vigilan y los diáconos:

Fil 1:2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Fil 1:3 Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros,

Fil 1:4 siempre en todas mis peticiones orando con gozo por todos vosotros,

Fil 1:5 por vuestra comunión en el progreso del evangelio, desde el primer día hasta ahora;

Fil 1:6 confiando en esto, que el que comenzó en vosotros una buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús;

Fil 1:7 como me es justo pensar esto de todos vosotros, por cuanto me tenéis en el corazón; pues tanto en mis prisiones como en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.

Fil 1:8 Porque Dios me es testigo de cómo os añoro a todos vosotros en las partes internas de Cristo Jesús.

Fil 1:9 Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en pleno conocimiento y en todo discernimiento,

Fil 1:10 para que pongáis a prueba y aprobéis las cosas que difieren por su excelencia, a fin de que seáis puros y sin ofensa para el día de Cristo,

Fil 1:11 llenos del fruto de justicia, que es por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.

Fil 1:12 Ahora bien, quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien en el avance del evangelio,

Fil 1:13 de tal manera que se ha hecho patente en toda la guardia pretoriana y a todos los demás, que me hallo en cadenas por Cristo.

Fil 1:14 Y la mayoría de los hermanos, con confianza en el Señor por mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra de Dios sin temor.

Fil 1:15 Algunos predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad;

Fil 1:16 éstos lo hacen por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio,

Fil 1:17 pero aquéllos anuncian a Cristo por ambición egoísta, no con intenciones puras, pensando añadir aflicción a mis prisiones.

Fil 1:18 ¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o con veracidad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo; sí, me gozaré aún.

Fil 1:19 Porque sé que por vuestra petición y la abundante suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi salvación,

Fil 1:20 conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte.

Fil 1:21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

Fil 1:22 Mas si el vivir en la carne resulta para mí en una labor fructífera, no sé entonces qué escogeré.

Fil 1:23 Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, pues esto es muchísimo mejor;

Fil 1:24 pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.

Fil 1:25 Y confiando en esto, sé que quedaré, y aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro progreso y gozo de la fe,

Fil 1:26 para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús con mi venida otra vez a vosotros.

Fil 1:27 Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes junto con la fe del evangelio,

Fil 1:28 y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de destrucción, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios.

Fil 1:29 Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis *en Él, sino también que padezcáis por Él,

Fil 1:30 teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí.

EFESIOS 6 FILIPENSES 2

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FILIPENSES 2 Versión Recobro

FILIPENSES 2



Fil 2:1 Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión de espíritu, si algún afecto entrañable y compasiones,

Fil 2:2 completad mi gozo, tened todos el mismo pensamiento, con el mismo amor, unidos en el alma, teniendo este único pensamiento.

Fil 2:3 Nada hagáis por ambición egoísta o por vanagloria; antes bien con una mentalidad humilde, estimando cada uno a los demás como superiores a sí mismo;

Fil 2:4 no considerando cada uno sus propias virtudes, sino cada cual también las virtudes de los otros.

Fil 2:5 Haya, pues, en vosotros esta manera de pensar que hubo también en Cristo Jesús,

Fil 2:6 el cual, existiendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,

Fil 2:7 sino que se despojó a Sí mismo, tomando forma de esclavo, haciéndose semejante a los hombres;

Fil 2:8 y hallado en Su porte exterior como hombre, se humilló a Sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Fil 2:9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,

Fil 2:10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;

Fil 2:11 y toda lengua confiese públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Fil 2:12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, llevad a cabo vuestra salvación con temor y temblor,

Fil 2:13 porque Dios es el que en vosotros realiza así el querer como el hacer, por Su beneplácito.

Fil 2:14 Haced todo sin murmuraciones y argumentos,

Fil 2:15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo;

Fil 2:16 enarbolando la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado.

Fil 2:17 Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros.

Fil 2:18 Y asimismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo.

Fil 2:19 Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también sea alentado al saber de vosotros;

Fil 2:20 pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros.

Fil 2:21 Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús.

Fil 2:22 Pero ya conocéis su carácter aprobado, que como hijo a padre ha servido conmigo para el progreso del evangelio.

Fil 2:23 Así que a éste espero enviaros inmediatamente, luego que yo vea cómo van mis asuntos;

Fil 2:24 y confío en el Señor que yo mismo también iré pronto.

Fil 2:25 Mas tuve por necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de milicia, vuestro apóstol, y ministrador de mis necesidades;

Fil 2:26 porque él tenía gran deseo de veros a todos vosotros, y en gran manera se angustió porque habíais oído que había enfermado.

Fil 2:27 Pues en verdad estuvo enfermo, a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza.

Fil 2:28 Así que le envío con mayor solicitud, para que al verle de nuevo, os gocéis, y yo esté con menos tristeza.

Fil 2:29 Recibidle, pues, en el Señor, con todo gozo, y tened en honor a los que son como él;

Fil 2:30 porque por la obra de Cristo estuvo próximo a la muerte, arriesgando su vida para suplir lo que faltaba en vuestro servicio por mí.

FILIPENSES 1 FILIPENSES 3

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FILIPENSES 3 Versión Recobro

FILIPENSES 3



Fil 3:1 Por último, hermanos míos, gozaos en el Señor. A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro.

Fil 3:2 Guardaos de los perros, guardaos de los malos obreros, guardaos de los mutiladores del cuerpo.

Fil 3:3 Porque nosotros somos la circuncisión, los que servimos por el Espíritu de Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.

Fil 3:4 Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más:

Fil 3:5 circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo, hijo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo;

Fil 3:6 en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, llegué a ser irreprensible.

Fil 3:7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.

Fil 3:8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,

Fil 3:9 y ser hallado en Él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por medio de la fe en Cristo, la justicia procedente de Dios basada en la fe;

Fil 3:10 a fin de conocerle, y el poder de Su resurrección y la comunión en Sus padecimientos, siendo conformado a Su muerte,

Fil 3:11 si en alguna manera llegase a la superresurrección de entre los muertos.

Fil 3:12 No que lo haya alcanzado ya, ni que ya haya sido perfeccionado; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.

Fil 3:13 Hermanos, yo mismo no considero haberlo ya asido; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,

Fil 3:14 prosigo a la meta para alcanzar el premio del llamamiento a lo alto, que Dios hace en Cristo Jesús.

Fil 3:15 Así que, todos los que hemos alcanzado madurez, pensemos de este modo; y si en algo tenéis un sentir diverso, esto también os lo revelará Dios.

Fil 3:16 Sin embargo, en aquello a que hemos llegado, andemos conforme a la misma regla.

Fil 3:17 Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así andan según el modelo que tenéis en nosotros.

Fil 3:18 Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo,

Fil 3:19 cuyo fin será destrucción, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria se halla en su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.

Fil 3:20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos con anhelo al Salvador, al Señor Jesucristo;

Fil 3:21 el cual transfigurará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea conformado al cuerpo de la gloria Suya, según la operación de Su poder, con la cual sujeta también a Sí mismo todas las cosas.

FILIPENSES 2 FILIPENSES 4

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FILIPENSES 4 Versión Recobro

FILIPENSES 4



Fil 4:1 Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.

Fil 4:2 Exhorto a Evodia y exhorto también a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor.

Fil 4:3 Sí, y a ti también, verdadero compañero de yugo, te pido que las ayudes, pues ellas combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.

Fil 4:4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez diré: ¡Regocijaos!

Fil 4:5 Sea conocido de todos los hombres lo comprensivos que sois. El Señor está cerca.

Fil 4:6 Por nada estéis afanosos, sino en toda ocasión sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios por medio de oración y súplica, con acción de gracias.

Fil 4:7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Fil 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, a esto estad atentos.

Fil 4:9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto poned en práctica; y el Dios de paz estará con vosotros.

Fil 4:10 En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis hecho florecer de nuevo vuestro interés por mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad.

Fil 4:11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.

Fil 4:12 Sé estar humillado, y sé tener abundancia; en todas las cosas y en todo he aprendido el secreto, así a estar saciado como a tener hambre, así a tener abundancia como a padecer necesidad.

Fil 4:13 Todo lo puedo en Aquel que me fortalece con poder.

Fil 4:14 Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación.

Fil 4:15 Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al comienzo del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos;

Fil 4:16 pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades.

Fil 4:17 No es que busque dádivas, sino que busco fruto que aumente en vuestra cuenta.

Fil 4:18 Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios.

Fil 4:19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a Sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

Fil 4:20 Al Dios y Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Fil 4:21 Saludad a todos los santos en Cristo Jesús. Los hermanos que están conmigo os saludan.

Fil 4:22 Todos los santos os saludan, y especialmente los de la casa de César.

Fil 4:23 La gracia del Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu.

FILIPENSES 3 »

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Colosenses Versión Recobro

LA EPÍSTOLA DE PABLO A LOS COLOSENSES



COLOSENSES 1



Col 1:1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo,

Col 1:2 a los santos que están en Colosas, fieles hermanos en Cristo: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre.

Col 1:3 Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,

Col 1:4 habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos,

Col 1:5 a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual antes oísteis en la palabra de la verdad del evangelio,

Col 1:6 que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad,

Col 1:7 como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo a favor vuestro,

Col 1:8 quien también nos hizo saber vuestro amor en el Espíritu.

Col 1:9 Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del pleno conocimiento de Su voluntad en toda sabiduría y entendimiento espirituales,

Col 1:10 para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo por el pleno conocimiento de Dios;

Col 1:11 fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de Su gloria, para toda perseverancia y longanimidad con gozo,

Col 1:12 dando gracias al Padre que os hizo aptos para participar de la porción de los santos en la luz;

Col 1:13 el cual nos ha librado de la autoridad de las tinieblas, y trasladado al reino del Hijo de Su amor,

Col 1:14 en quien tenemos redención, el perdón de pecados.

Col 1:15 Él es la imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda creación.

Col 1:16 Porque en Él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean señoríos, sean principados, sean autoridades; todo fue creado por medio de Él y para Él.

Col 1:17 Y Él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en Él se conservan unidas;

Col 1:18 y Él es la Cabeza del Cuerpo que es la iglesia; Él es el principio, el Primogénito de entre los muertos, para que en todo Él tenga la preeminencia;

Col 1:19 por cuanto agradó a toda la plenitud habitar en Él,

Col 1:20 y por medio de Él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de Su cruz.

Col 1:21 Y a vosotros también, aunque erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente por vuestras malas obras,

Col 1:22 ahora Él os ha reconciliado en Su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de Él;

Col 1:23 si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin dejaros mover de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se proclamó en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.

Col 1:24 Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y de mi parte completo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por Su Cuerpo, que es la iglesia;

Col 1:25 de la cual fui hecho ministro, según la mayordomía de Dios que me fue dada para con vosotros, para completar la palabra de Dios,

Col 1:26 el misterio que había estado oculto desde los siglos y desde las generaciones, pero que ahora ha sido manifestado a Sus santos,

Col 1:27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria,

Col 1:28 a quien anunciamos, amonestando a todo hombre, y enseñando a todo hombre en toda sabiduría, a fin de presentar perfecto en Cristo a todo hombre;

Col 1:29 para lo cual también trabajo, luchando según la operación de Él, la cual actúa en mí con poder.

FILIPENSES 4 COLOSENSES 2

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COLOSENSES 2 Versión Recobro

COLOSENSES 2



Col 2:1 Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, por todos los que no han visto mi rostro;

Col 2:2 para que sean consolados sus corazones, entrelazados ellos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de la perfecta certidumbre de entendimiento, hasta alcanzar el pleno conocimiento del misterio de Dios, es decir, Cristo,

Col 2:3 en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.

Col 2:4 Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas.

Col 2:5 Porque aunque estoy ausente en la carne, no obstante en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden y la sólida base de vuestra fe en Cristo.

Col 2:6 Por tanto, de la manera que habéis recibido al Cristo, a Jesús el Señor, andad en Él;

Col 2:7 arraigados y sobreedificados en Él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.

Col 2:8 Mirad que nadie os lleve cautivos por medio de su filosofía y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.

Col 2:9 Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,

Col 2:10 y vosotros estáis llenos en Él, que es la Cabeza de todo principado y autoridad.

Col 2:11 En Él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al despojaros del cuerpo carnal, en la circuncisión de Cristo;

Col 2:12 sepultados juntamente con Él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados juntamente con Él, mediante la fe de la operación de Dios, quien le levantó de los muertos.

Col 2:13 Y a vosotros, estando muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él, habiéndonos perdonado todos nuestros delitos,

Col 2:14 anulando el código escrito que consistía en ordenanzas, que había contra nosotros y nos era contrario; y lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz,

Col 2:15 despojándose de los principados y de las autoridades, Él los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Col 2:16 Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o Sábados,

Col 2:17 todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; mas el cuerpo es de Cristo.

Col 2:18 Que nadie, con humildad autoimpuesta y culto a los ángeles, os defraude juzgándoos indignos de vuestro premio, hablando constantemente de lo que ha visto, vanamente hinchado por la mente puesta en la carne,

Col 2:19 y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el Cuerpo, recibiendo el rico suministro y siendo entrelazado por medio de las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento de Dios.

Col 2:20 Si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a ordenanzas

Col 2:21 (no manejes, ni gustes, ni aun toques;

Col 2:22 cosas que todas se destruyen con el uso), en conformidad a mandamientos y enseñanzas de hombres?

Col 2:23 Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.

COLOSENSES 1 COLOSENSES 3

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COLOSENSES 3 Versión Recobro

COLOSENSES 3



Col 3:1 Si, pues, fuisteis resucitados juntamente con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

Col 3:2 Fijad la mente en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

Col 3:3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.

Col 3:4 Cuando Cristo, nuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con Él en gloria.

Col 3:5 Haced morir, pues, vuestros miembros terrenales: fornicación, impureza, pasiones, malos deseos y avaricia, que es idolatría;

Col 3:6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia,

Col 3:7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.

Col 3:8 Pero ahora desechad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, lenguaje soez e injurioso de vuestra boca.

Col 3:9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus prácticas,

Col 3:10 y vestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno,

Col 3:11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro, escita, esclavo ni libre; sino que Cristo es el todo, y en todos.

Col 3:12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable compasión, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de longanimidad;

Col 3:13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tiene queja contra otro. De la manera que el Señor os perdonó, así también hacedlo vosotros.

Col 3:14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo de la perfección.

Col 3:15 Y la paz de Cristo sea el árbitro en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo Cuerpo; y sed agradecidos.

Col 3:16 La palabra de Cristo more ricamente en vosotros en toda sabiduría, enseñándoos y exhortándoos unos a otros con salmos e himnos y cánticos espirituales, cantando con gracia en vuestros corazones a Dios.

Col 3:17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de Él.

Col 3:18 Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.

Col 3:19 Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

Col 3:20 Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto es grato en el Señor.

Col 3:21 Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.

Col 3:22 Esclavos, obedeced en todo a aquellos que son vuestros amos según la carne, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo al Señor.

Col 3:23 Y todo lo que hagáis, hacedlo con el alma, como para el Señor y no para los hombres;

Col 3:24 sabiendo que del Señor recibiréis la herencia por recompensa. Es al Señor Cristo a quien servís.

Col 3:25 Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hizo, y no habrá acepción de personas.

COLOSENSES 2 COLOSENSES 4

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COLOSENSES 4 Versión Recobro

COLOSENSES 4



Col 4:1 Amos, proveed a vuestros esclavos de lo que es justo y equitativo, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos.

Col 4:2 Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias;

Col 4:3 orando también al mismo tiempo por nosotros, para que Dios nos abra puerta para la palabra, a fin de anunciar el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso,

Col 4:4 para que lo manifieste como debo hablar.

Col 4:5 Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.

Col 4:6 Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.

Col 4:7 Todo lo que a mí se refiere, os lo hará saber Tíquico, amado hermano y fiel ministro y consiervo en el Señor,

Col 4:8 el cual he enviado a vosotros para esto mismo, para que conozcáis lo que a nosotros se refiere, y él conforte vuestros corazones,

Col 4:9 con Onésimo, amado y fiel hermano, que es uno de vosotros. Todo lo que acá pasa, os lo harán saber.

Col 4:10 Aristarco, mi compañero de prisiones, os saluda, y Marcos el primo de Bernabé (acerca del cual habéis recibido mandamientos; si va a vosotros, recibidle),

Col 4:11 y Jesús, llamado Justo; éstos son los únicos de la circuncisión que son colaboradores míos para el reino de Dios, y han sido para mí un consuelo.

Col 4:12 Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, esclavo de Cristo Jesús, siempre combatiendo por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y plenamente seguros en toda la voluntad de Dios.

Col 4:13 Porque de él doy testimonio del mucho trabajo que se toma por vosotros, y por los que están en Laodicea, y los que están en Hierápolis.

Col 4:14 Os saluda Lucas el médico amado, y Demas.

Col 4:15 Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas y a la iglesia, que está en su casa.

Col 4:16 Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros.

Col 4:17 Decid a Arquipo: Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor.

Col 4:18 La salutación de mi propia mano, de Pablo. Acordaos de mis prisiones. La gracia sea con vosotros.

COLOSENSES 3 »

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1 Tesalonicenses Versión Recobro

LA PRIMERA EPÍSTOLA DE PABLO A LOS TESALONICENSES



1 TESALONICENSES 1



1Ts 1:1 Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios Padre y en el Señor Jesucristo: Gracia y paz sean a vosotros.

1Ts 1:2 Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo mención de vosotros en nuestras oraciones,

1Ts 1:3 acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de vuestra obra de fe, de vuestro trabajo de amor y de vuestra perseverancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo;

1Ts 1:4 porque conocemos, hermanos amados por Dios, vuestra elección;

1Ts 1:5 pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis qué clase de personas fuimos entre vosotros por amor de vosotros.

1Ts 1:6 Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, habiendo recibido la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo,

1Ts 1:7 de tal manera que habéis sido modelo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído.

1Ts 1:8 Porque partiendo de vosotros ha resonado la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe para con Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de decir nada;

1Ts 1:9 porque ellos mismos cuentan de vosotros cómo fue nuestra entrada entre vosotros, y cómo os volvisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,

1Ts 1:10 y esperar de los cielos a Su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.

COLOSENSES 4 1 TESALONICENSES 2

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1 TESALONICENSES 2 Versión Recobro

1 TESALONICENSES 2



1Ts 2:1 Porque vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra entrada entre vosotros no resultó vana;

1Ts 2:2 pues habiendo antes padecido y sido ultrajados en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el evangelio de Dios en medio de gran conflicto.

1Ts 2:3 Porque nuestra exhortación no procede de engaño ni de inmundicia, ni es con astucia,

1Ts 2:4 sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.

1Ts 2:5 Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni de ningún pretexto de codicia; Dios es testigo;

1Ts 2:6 ni buscamos gloria de los hombres, ni de vosotros ni de otros, aunque podíamos imponer nuestra autoridad como apóstoles de Cristo.

1Ts 2:7 Antes fuimos tiernos entre vosotros, como nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos.

1Ts 2:8 Tal es nuestro afecto por vosotros, que nos complacíamos en entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias almas; porque habéis llegado a sernos muy queridos.

1Ts 2:9 Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os proclamamos el evangelio de Dios.

1Ts 2:10 Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes;

1Ts 2:11 así como también sabéis que hemos sido para cada uno de vosotros como un padre para sus hijos, exhortándoos y consolándoos y dando testimonio,

1Ts 2:12 a fin de que anduvieseis como es digno de Dios, que os llama a Su reino y gloria.

1Ts 2:13 Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual también actúa en vosotros los creyentes.

1Ts 2:14 Porque vosotros, hermanos, vinisteis a ser imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesús que están en Judea; pues habéis padecido de los de vuestra propia nación las mismas cosas que ellas padecieron de los judíos,

1Ts 2:15 los cuales mataron al Señor Jesús y a los profetas, y a nosotros nos expulsaron; y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres

1Ts 2:16 al impedirnos hablar a los gentiles para que éstos se salven; así colman ellos siempre la medida de sus pecados, pero vino sobre ellos la ira hasta el extremo.

1Ts 2:17 Pero nosotros, hermanos, privados de vosotros por un poco de tiempo, de vista pero no de corazón, tanto más procuramos con mucho deseo ver vuestro rostro;

1Ts 2:18 por lo cual quisimos ir a vosotros, yo Pablo ciertamente una y otra vez; pero Satanás nos estorbó.

1Ts 2:19 Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que nos gloriemos delante de nuestro Señor Jesús, en Su venida? ¿No lo sois vosotros?

1Ts 2:20 Pues vosotros sois nuestra gloria y gozo.

1 TESALONICENSES 1 1 TESALONICENSES 3

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1 TESALONICENSES 3 Versión Recobro

1 TESALONICENSES 3



1Ts 3:1 Por lo cual, no pudiendo soportarlo más, nos pareció bien quedarnos solos en Atenas,

1Ts 3:2 y enviamos a Timoteo, hermano nuestro y colaborador de Dios en el evangelio de Cristo, para confirmaros y alentaros respecto a vuestra fe,

1Ts 3:3 a fin de que nadie se deje mover por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos.

1Ts 3:4 Porque también estando con vosotros, os predecíamos que íbamos a pasar tribulaciones, como ha acontecido y sabéis.

1Ts 3:5 Por lo cual también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano.

1Ts 3:6 Pero cuando Timoteo volvió de vosotros a nosotros, y nos dio buenas noticias de vuestra fe y amor, y que siempre nos recordáis con cariño, deseando vernos, como también nosotros a vosotros,

1Ts 3:7 por ello, hermanos, en medio de toda nuestra necesidad y aflicción fuimos consolados de vosotros por medio de vuestra fe;

1Ts 3:8 porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor.

1Ts 3:9 Por lo cual, ¿qué acción de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios,

1Ts 3:10 suplicando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro, y completemos lo que falte a vuestra fe?

1Ts 3:11 Ahora bien, el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesús, enderece nuestro camino a vosotros.

1Ts 3:12 Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros,

1Ts 3:13 para afirmar vuestros corazones irreprensibles en santidad delante de nuestro Dios y Padre, en la venida de nuestro Señor Jesús con todos Sus santos..

1 TESALONICENSES 2 1 TESALONICENSES 4

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1 TESALONICENSES 4 Versión Recobro

1 TESALONICENSES 4



1Ts 4:1 Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que, según lo que de nosotros habéis recibido acerca del modo en que debéis andar y agradar a Dios, como en efecto andáis, así abundéis más y más.

1Ts 4:2 Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús;

1Ts 4:3 pues ésta es la voluntad de Dios: vuestra santificación, que os abstengáis de fornicación;

1Ts 4:4 que cada uno de vosotros sepa poseer su propio vaso en santificación y honor;

1Ts 4:5 no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios;

1Ts 4:6 que ninguno se propase y tome ventaja de su hermano en este asunto; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y solemnemente prevenido.

1Ts 4:7 Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino en santificación.

1Ts 4:8 Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también os da Su Espíritu Santo.

1Ts 4:9 Pero acerca del amor fraternal no tenéis necesidad de que os escriba, porque de Dios vosotros mismos habéis sido enseñados cómo habéis de amaros unos a otros;

1Ts 4:10 y también lo hacéis así con todos los hermanos que están por toda Macedonia. Pero os exhortamos, hermanos, a que abundéis en ello más y más;

1Ts 4:11 y que procuréis tener tranquilidad, os ocupéis en vuestros propios asuntos, y trabajéis con vuestras manos de la manera que os hemos mandado,

1Ts 4:12 a fin de que andéis honestamente para con los de afuera, y no tengáis necesidad de nada.

1Ts 4:13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.

1Ts 4:14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron por medio de Él.

1Ts 4:15 Por lo cual os decimos esto en virtud de la palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

1Ts 4:16 Porque el Señor mismo con exclamación de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

1Ts 4:17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

1Ts 4:18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

1 TESALONICENSES 3 1 TESALONICENSES 5

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1 TESALONICENSES 5 Versión Recobro

1 TESALONICENSES 5



1Ts 5:1 Pero acerca de los tiempos y de las estaciones, no tenéis necesidad, hermanos, de que se os escriba.

1Ts 5:2 Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche.

1Ts 5:3 Cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.

1Ts 5:4 Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.

1Ts 5:5 Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

1Ts 5:6 Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.

1Ts 5:7 Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.

1Ts 5:8 Mas ya que nosotros somos del día, seamos sobrios, vistiéndonos con la coraza de fe y de amor, y con el yelmo de la esperanza de salvación.

1Ts 5:9 Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,

1Ts 5:10 quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con Él.

1Ts 5:11 Por lo cual, alentaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.

1Ts 5:12 Asimismo, hermanos, os rogamos que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y toman la delantera entre vosotros en el Señor, y os amonestan;

1Ts 5:13 y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.

1Ts 5:14 También os exhortamos, hermanos, a que amonestéis a los que andan desordenadamente, a que consoléis a los pusilánimes, a que sostengáis a los débiles, a que seáis longánimos para con todos.

1Ts 5:15 Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos.

1Ts 5:16 Estad siempre gozosos.

1Ts 5:17 Orad sin cesar.

1Ts 5:18 Dad gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús para con vosotros.

1Ts 5:19 No apaguéis al Espíritu.

1Ts 5:20 No menospreciéis las profecías.

1Ts 5:21 Sometedlo todo a prueba; retened lo bueno.

1Ts 5:22 Absteneos de toda especie de mal.

1Ts 5:23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y vuestro espíritu y vuestra alma y vuestro cuerpo sean guardados perfectos e irreprensibles para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

1Ts 5:24 Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.

1Ts 5:25 Hermanos, orad también por nosotros.

1Ts 5:26 Saludad a todos los hermanos con ósculo santo.

1Ts 5:27 Os conjuro por el Señor, que esta carta se lea a todos los hermanos.

1Ts 5:28 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.

1 TESALONICENSES 4 »

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2 Tesalonicenses Versión Recobro

LA SEGUNDA EPÍSTOLA DE PABLO A LOS TESALONICENSES



2 TESALONICENSES 1



2Ts 1:1 Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses en Dios nuestro Padre y en el Señor Jesucristo:

2Ts 1:2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

2Ts 1:3 Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es propio, por cuanto vuestra fe crece sobremanera, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con el otro;

2Ts 1:4 tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros entre las iglesias de Dios, por vuestra perseverancia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis.

2Ts 1:5 Esto da muestra evidente del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis.

2Ts 1:6 Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan,

2Ts 1:7 y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando el Señor Jesús sea revelado desde el cielo con los ángeles de Su poder, en llama de fuego,

2Ts 1:8 tomando venganza de los que no conocen a Dios y de los que no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo;

2Ts 1:9 los cuales sufrirán pena de eterna destrucción, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de Su fuerza,

2Ts 1:10 cuando venga en aquel día para ser glorificado en Sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto el testimonio que os dimos fue creído).

2Ts 1:11 Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de vuestro llamamiento, y que con poder cumpla toda vuestra buena voluntad de hacer el bien y vuestra obra de fe,

2Ts 1:12 para que el nombre de nuestro Señor Jesús sea glorificado en vosotros, y vosotros en Él, conforme a la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

1 TESALONICENSES 5 2 TESALONICENSES 2

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2 TESALONICENSES 2 Versión Recobro

2 TESALONICENSES 2



2Ts 2:1 Ahora bien, os rogamos, hermanos, con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con Él,

2Ts 2:2 que no os dejéis mover fácilmente en vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor ha llegado.

2Ts 2:3 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y sea revelado el hombre de iniquidad, el hijo de perdición,

2Ts 2:4 el cual se opone y se exalta sobre todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios, proclamándose Dios.

2Ts 2:5 ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?

2Ts 2:6 Y ahora vosotros sabéis lo que lo retiene, a fin de que a su debido tiempo sea revelado.

2Ts 2:7 Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad, pero sólo hasta que aquel que lo retiene ahora sea quitado de en medio.

2Ts 2:8 Y entonces será revelado aquel inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el aliento de Su boca, y destruirá con la manifestación de Su venida;

2Ts 2:9 inicuo cuyo advenimiento es conforme a la obra de Satanás, con todo poder, señales y prodigios de mentira,

2Ts 2:10 y con todo engaño de injusticia entre los que perecen, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.

2Ts 2:11 Por esto Dios les envía una fuerza de error, para que crean la mentira,

2Ts 2:12 a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.

2Ts 2:13 Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación en santificación por el Espíritu y creencia en la verdad,

2Ts 2:14 a lo cual también os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

2Ts 2:15 Así que, hermanos, estad firmes, y retened las instrucciones que os han sido entregadas y en que habéis sido enseñados, sea por palabra, o por carta nuestra.

2Ts 2:16 Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza en la gracia,

2Ts 2:17 conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena obra y palabra.

2 TESALONICENSES 1 2 TESALONICENSES 3

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2 TESALONICENSES 3 Versión Recobro

2 TESALONICENSES 3



2Ts 3:1 Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo es entre vosotros,

2Ts 3:2 y para que seamos librados de hombres porfiados y malignos; porque no es de todos la fe.

2Ts 3:3 Pero fiel es el Señor, que os confirmará y guardará del maligno.

2Ts 3:4 Y tenemos confianza respecto a vosotros en el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado.

2Ts 3:5 Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la perseverancia de Cristo.

2Ts 3:6 Ahora bien, os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según las instrucciones que os fueron entregadas y que recibisteis de nosotros.

2Ts 3:7 Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros,

2Ts 3:8 ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros;

2Ts 3:9 no porque no tuviésemos derecho, sino por darnos a vosotros como ejemplo para que nos imitaseis.

2Ts 3:10 Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.

2Ts 3:11 Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entrometiéndose en lo ajeno.

2Ts 3:12 A los tales mandamos y exhortamos en el Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan.

2Ts 3:13 Y vosotros, hermanos, no os desaniméis al hacer bien.

2Ts 3:14 Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ése señaladlo, y no os asociéis con él, para que se avergüence.

2Ts 3:15 Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano.

2Ts 3:16 Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.

2Ts 3:17 La salutación es de mi propia mano, de Pablo, que es el signo en toda carta mía; así escribo.

2Ts 3:18 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros.

2 TESALONICENSES 2 »

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1 Timoteo Versión Recobro

LA PRIMERA EPÍSTOLA DE PABLO A TIMOTEO



1 TIMOTEO 1



1Ti 1:1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús según el mandato de Dios nuestro Salvador, y de Cristo Jesús nuestra esperanza,

1Ti 1:2 a Timoteo, verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.

1Ti 1:3 Como te exhorté, al irme a Macedonia, a que te quedases en Éfeso, para que mandases a algunos que no enseñen cosas diferentes,

1Ti 1:4 ni presten atención a mitos y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que la economía de Dios que se funda en la fe.

1Ti 1:5 Pues el propósito de esta orden es el amor nacido de un corazón puro, una buena conciencia y una fe no fingida,

1Ti 1:6 de las cuales cosas algunos, habiéndose desviado, se apartaron a vana palabrería,

1Ti 1:7 queriendo ser maestros de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman con tanta seguridad.

1Ti 1:8 Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente

1Ti 1:9 y sabe esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los inicuos e indomables, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los que levantan la mano contra su padre y contra su madre, para los homicidas,

1Ti 1:10 para los fornicarios, para los homosexuales, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana enseñanza,

1Ti 1:11 según el evangelio de la gloria del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado.

1Ti 1:12 Doy gracias al que me fortalece con poder, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio,

1Ti 1:13 habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas me fue concedida misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.

1Ti 1:14 Y la gracia de nuestro Señor sobreabundó con la fe y el amor que están en Cristo Jesús.

1Ti 1:15 Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.

1Ti 1:16 Pero por esto me fue concedida misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda Su longanimidad, y quedara yo como modelo para los que habrían de creer en Él para vida eterna.

1Ti 1:17 Por tanto, al Rey de los siglos, incorruptible, invisible, al único Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

1Ti 1:18 Timoteo, hijo mío, te confío este encargo en conformidad con las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, para que por ellas milites la buena milicia,

1Ti 1:19 manteniendo la fe y una buena conciencia, desechando las cuales naufragaron en cuanto a la fe algunos,

1Ti 1:20 de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás como castigo para que aprendan a no blasfemar.

2 TESALONICENSES 3 1 TIMOTEO 2

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1 TIMOTEO 2 Versión Recobro

1 TIMOTEO 2



1Ti 2:1 Exhorto ante todo, a que se hagan peticiones, oraciones, intercesiones y acciones de gracias, por todos los hombres;

1Ti 2:2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que llevemos una vida tranquila y sosegada en toda piedad y dignidad.

1Ti 2:3 Porque esto es bueno y aceptable delante de Dios nuestro Salvador,

1Ti 2:4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad.

1Ti 2:5 Porque hay un solo Dios, y un solo Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre,

1Ti 2:6 el cual se dio a Sí mismo en rescate por todos, testimonio dado a su debido tiempo.

1Ti 2:7 Para esto yo fui constituido heraldo y apóstol (digo la verdad, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad.

1Ti 2:8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.

1Ti 2:9 Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y cordura; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos,

1Ti 2:10 sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan reverencia a Dios.

1Ti 2:11 La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción;

1Ti 2:12 no permito a la mujer enseñar, ni ejercer autoridad sobre el hombre, sino estar en silencio.

1Ti 2:13 Porque Adán fue formado primero, después Eva;

1Ti 2:14 y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.

1Ti 2:15 Pero se salvará engendrando hijos, si permanece en fe, amor y santidad, con cordura.

1 TIMOTEO 1 1 TIMOTEO 3

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1 TIMOTEO 3 Versión Recobro

1 TIMOTEO 3



1Ti 3:1 Palabra fiel: Si alguno aspira al cargo de vigilar, buena obra desea.

1Ti 3:2 Es, pues, necesario que el que vigila sea irreprensible, marido de una sola mujer, moderado, sensato, decoroso, hospitalario, apto para enseñar;

1Ti 3:3 no dado al vino; no pendenciero, sino comprensivo; no contencioso; no amador del dinero;

1Ti 3:4 que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda dignidad

1Ti 3:5 (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);

1Ti 3:6 no un recién convertido, no sea que, cegado por el orgullo, caiga en la condenación en que cayó el diablo.

1Ti 3:7 También es necesario que tenga buen testimonio ante los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

1Ti 3:8 Los diáconos asimismo deben ser honorables, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de viles ganancias;

1Ti 3:9 que guarden el misterio de la fe con una conciencia pura.

1Ti 3:10 Y éstos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ministren, si son irreprensibles.

1Ti 3:11 Las mujeres asimismo sean honorables, no calumniadoras, sino moderadas, fieles en todo.

1Ti 3:12 Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas.

1Ti 3:13 Porque los que ministran bien, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.

1Ti 3:14 Esto te escribo con la esperanza de ir pronto a verte,

1Ti 3:15 pero si tardo, escribo para que sepas cómo uno debe conducirse en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y fundamento de la verdad.

1Ti 3:16 E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:
Él fue manifestado en la carne, / justificado en el Espíritu, / visto de los ángeles, / predicado entre las naciones, / creído en el mundo, / llevado arriba en gloria.

1 TIMOTEO 2 1 TIMOTEO 4

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1 TIMOTEO 4 Versión Recobro

1 TIMOTEO 4



1Ti 4:1 Pero el Espíritu dice claramente que en los tiempos venideros algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a enseñanzas de demonios;

1Ti 4:2 por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia como con un hierro candente,

1Ti 4:3 prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los que creen y tienen pleno conocimiento de la verdad.

1Ti 4:4 Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias;

1Ti 4:5 porque por la palabra de Dios y por la intercesión es santificado.

1Ti 4:6 Si expones estas cosas a los hermanos, serás buen ministro de Cristo Jesús, nutrido con las palabras de la fe y de la buena enseñanza que has seguido fielmente.

1Ti 4:7 Desecha los mitos profanos y de viejas. Ejercítate para la piedad;

1Ti 4:8 porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.

1Ti 4:9 Palabra fiel es ésta, y digna de ser recibida por todos.

1Ti 4:10 Pues por esto mismo trabajamos y luchamos, porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.

1Ti 4:11 Esto manda y enseña.

1Ti 4:12 Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé modelo para los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza.

1Ti 4:13 Mientras voy, ocúpate en la lectura pública, la exhortación y la enseñanza.

1Ti 4:14 No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.

1Ti 4:15 Practica estas cosas; permanece en ellas, para que tu progreso sea manifiesto a todos.

1Ti 4:16 Mira por ti mismo y por tu enseñanza; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oigan.

1 TIMOTEO 3 1 TIMOTEO 5

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1 TIMOTEO 5 Versión Recobro

1 TIMOTEO 5



1Ti 5:1 No regañes al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos;

1Ti 5:2 a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza.

1Ti 5:3 Honra a las viudas que en verdad lo son.

1Ti 5:4 Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, aprendan éstos primero a ser respetuosos para con su propia familia, y a recompensar a sus padres; porque esto es aceptable delante de Dios.

1Ti 5:5 Mas la que en verdad es viuda y ha quedado sola, ha puesto su esperanza en Dios, y continúa en peticiones y oraciones noche y día.

1Ti 5:6 Pero la que se entrega a los placeres, viviendo está muerta.

1Ti 5:7 Manda también estas cosas, para que sean irreprensibles;

1Ti 5:8 pero si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.

1Ti 5:9 Sea puesta en la lista sólo la viuda no menor de sesenta años, que haya sido esposa de un solo marido,

1Ti 5:10 que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos; si ha mostrado hospitalidad a extraños; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha procurado con diligencia toda buena obra.

1Ti 5:11 Pero viudas más jóvenes no admitas; porque cuando son impulsadas por sus deseos descuidando a Cristo, quieren casarse,

1Ti 5:12 y así incurren en condenación, por haber dejado a un lado su primer voto.

1Ti 5:13 Y a la vez aprenden a ser ociosas, andando de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también chismosas y entrometidas, hablando lo que no debieran.

1Ti 5:14 Quiero, pues, que las viudas jóvenes se casen, críen hijos, se ocupen de su casa; que no den al adversario ninguna ocasión de reproche.

1Ti 5:15 Porque ya algunas se han apartado en pos de Satanás.

1Ti 5:16 Si alguna creyente tiene viudas en la familia, que las asista, y no sea gravada la iglesia a fin de que pueda asistir a las que en verdad son viudas.

1Ti 5:17 Los ancianos que llevan la delantera apropiadamente, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en la palabra y en la enseñanza.

1Ti 5:18 Pues la Escritura dice: “No pondrás bozal al buey que trilla”; y: “Digno es el obrero de su salario”.

1Ti 5:19 Contra un anciano no admitas acusación si no está apoyada por dos o tres testigos.

1Ti 5:20 A los que pecan, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman.

1Ti 5:21 Te encargo solemnemente delante de Dios y de Cristo Jesús, y de los ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad.

1Ti 5:22 No impongas las manos apresuradamente a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro.

1Ti 5:23 Ya no bebas agua sola, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades.

1Ti 5:24 Los pecados de algunos hombres son manifiestos antes que ellos vengan a juicio, mas a otros se les descubren después.

1Ti 5:25 Asimismo se hacen manifiestas las buenas obras; y las que son de otra manera, no pueden permanecer ocultas.

1 TIMOTEO 4 1 TIMOTEO 6

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1 TIMOTEO 6 Versión Recobro

1 TIMOTEO 6



1Ti 6:1 Todos los que están bajo yugo como esclavos, tengan a sus propios amos por dignos de todo honor, para que no sea blasfemado el nombre de Dios y nuestra enseñanza.

1Ti 6:2 Y los que tienen amos creyentes, no los tengan en menos por ser hermanos, más bien sírvanles, por cuanto los que les recompensan por el buen servicio recibido son creyentes y amados. Esto enseña y exhorta.

1Ti 6:3 Si alguno enseña cosas diferentes, y no se conforma a las sanas palabras, las de nuestro Señor Jesucristo, y a la enseñanza que es conforme a la piedad,

1Ti 6:4 está cegado por el orgullo, nada sabe, y padece la enfermedad de cuestiones y disputas acerca de palabras, de las cuales nacen envidias, contiendas, calumnias, malas sospechas,

1Ti 6:5 constantes altercados entre hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia.

1Ti 6:6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;

1Ti 6:7 pues nada hemos traído a este mundo, porque nada podremos sacar.

1Ti 6:8 Pero, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.

1Ti 6:9 Mas los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y ruina;

1Ti 6:10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual persiguiendo algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

1Ti 6:11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia, la mansedumbre.

1Ti 6:12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual fuiste llamado, habiendo hecho la buena confesión delante de muchos testigos.

1Ti 6:13 Te mando delante de Dios, que conserva en vida todas las cosas, y de Cristo Jesús, que dio testimonio de la buena confesión delante de Poncio Pilato,

1Ti 6:14 que guardes el mandamiento sin mancha ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo,

1Ti 6:15 la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de los que rigen como reyes, y Señor de los que gobiernan como señores,

1Ti 6:16 el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el poder sempiterno. Amén.

1Ti 6:17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en lo inseguro de las riquezas, sino en Dios, que nos provee todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.

1Ti 6:18 Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, que estén prestos a repartir sus bienes, dispuestos a compartir;

1Ti 6:19 acumulando para sí el tesoro de un buen fundamento para lo por venir, a fin de que echen mano de la vida que lo es de verdad.

1Ti 6:20 Oh Timoteo, guarda el depósito, apartándote de las profanas y vanas palabrerías, y los argumentos del falsamente llamado conocimiento,

1Ti 6:21 el cual profesando algunos, se desviaron en cuanto a la fe. La gracia sea con vosotros.

1 TIMOTEO 5 »

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2 Timoteo Versión Recobro

LA SEGUNDA EPÍSTOLA DE PABLO A TIMOTEO



2 TIMOTEO 1



2Ti 1:1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, según la promesa de vida, la cual es en Cristo Jesús,

2Ti 1:2 a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.

2Ti 1:3 Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis antepasados con una conciencia pura, mientras sin cesar me acuerdo de ti en mis peticiones noche y día;

2Ti 1:4 anhelando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo;

2Ti 1:5 trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy persuadido de que en ti también.

2Ti 1:6 Por esta causa te recuerdo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.

2Ti 1:7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de cordura.

2Ti 1:8 Por tanto, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso Suyo, sino sufre el mal junto con el evangelio según el poder de Dios,

2Ti 1:9 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito Suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,

2Ti 1:10 pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Cristo Jesús, el cual anuló la muerte y sacó a luz la vida y la incorrupción por medio del evangelio,

2Ti 1:11 del cual yo fui constituido heraldo, apóstol y maestro.

2Ti 1:12 Por esta causa asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy persuadido de que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.

2Ti 1:13 Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste, en la fe y el amor que son en Cristo Jesús.

2Ti 1:14 Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que mora en nosotros.

2Ti 1:15 Ya sabes esto, que me han vuelto la espalda todos los que están en Asia, de los cuales son Figelo y Hermógenes.

2Ti 1:16 Tenga el Señor misericordia de la casa de Onesíforo, porque muchas veces me confortó, y no se avergonzó de mis cadenas,

2Ti 1:17 sino que cuando estuvo en Roma, me buscó solícitamente y me halló.

2Ti 1:18 Concédale el Señor que halle misericordia de parte del Señor en aquel día. Y cuántos servicios me prestó en Éfeso, tú lo sabes mejor.

1 TIMOTEO 6 2 TIMOTEO 2

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2 TIMOTEO 2 Versión Recobro

2 TIMOTEO 2



2Ti 2:1 Tú, pues, hijo mío, fortalécete en la gracia que es en Cristo Jesús.

2Ti 2:2 Lo que has oído de mí mediante muchos testigos, esto confía a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.

2Ti 2:3 Tú, pues, sufre el mal conmigo como buen soldado de Cristo Jesús.

2Ti 2:4 Ninguno que sirve de soldado se enreda en los negocios de esta vida, a fin de agradar a aquel que le alistó como soldado.

2Ti 2:5 Y también el que compite en los juegos, no es coronado si no compite legítimamente.

2Ti 2:6 El labrador que se esfuerza debe ser el primero en participar de los frutos.

2Ti 2:7 Considera lo que digo, pues el Señor te dará entendimiento en todo.

2Ti 2:8 Acuérdate de Jesucristo, resucitado de los muertos, nacido del linaje de David, conforme a mi evangelio,

2Ti 2:9 en el cual sufro el mal, hasta prisiones a modo de malhechor; mas la palabra de Dios no está presa.

2Ti 2:10 Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos mismos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.

2Ti 2:11 Palabra fiel es ésta: Si morimos con Él, también viviremos con Él;

2Ti 2:12 si perseveramos, también reinaremos con Él; si le negamos, Él también nos negará.

2Ti 2:13 Si somos infieles, Él permanece fiel; pues Él no puede negarse a Sí mismo.

2Ti 2:14 Recuérdales esto, encargándoles solemnemente delante de Dios que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que lleva a la ruina a los oyentes.

2Ti 2:15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad.

2Ti 2:16 Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad.

2Ti 2:17 Y su palabra se extenderá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto,

2Ti 2:18 que se desviaron en cuanto a la verdad, diciendo que la resurrección ya sucedió, y trastornaron la fe de algunos.

2Ti 2:19 Pero el sólido fundamento de Dios permanece firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son Suyos; y: Apártese de injusticia todo aquel que invoca el nombre del Señor.

2Ti 2:20 Pero en una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para honra, y otros para deshonra.

2Ti 2:21 Así que, si alguno se limpia de éstos, será un vaso para honra, santificado, útil al dueño, y dispuesto para toda buena obra.

2Ti 2:22 Huye de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón puro invocan al Señor.

2Ti 2:23 Pero desecha las cuestiones necias y las nacidas de una mente indocta, sabiendo que engendran contiendas.

2Ti 2:24 Porque el esclavo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido;

2Ti 2:25 que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad,

2Ti 2:26 y vuelvan al buen sentido, escapándose del lazo del diablo (quien los había capturado vivos), para hacer la voluntad de Él.

2 TIMOTEO 1 2 TIMOTEO 3

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2 TIMOTEO 3 Versión Recobro

2 TIMOTEO 3



2Ti 3:1 Pero debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos difíciles.

2Ti 3:2 Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, vanagloriosos, soberbios, injuriadores, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,

2Ti 3:3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, salvajes, aborrecedores del bien,

2Ti 3:4 traidores, impetuosos, cegados por el orgullo, amadores de los deleites más que de Dios,

2Ti 3:5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán el poder de ella; de éstos apártate.

2Ti 3:6 Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias,

2Ti 3:7 que siempre están aprendiendo, pero nunca pueden llegar al pleno conocimiento de la verdad.

2Ti 3:8 Y de la manera que Janes y Jambres se opusieron a Moisés, así también éstos se oponen a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe.

2Ti 3:9 Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos.

2Ti 3:10 Pero tú has seguido fielmente mi enseñanza, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, perseverancia,

2Ti 3:11 persecuciones, padecimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio, en Listra. Estas persecuciones he sufrido, y de todas me ha librado el Señor.

2Ti 3:12 Y en verdad todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;

2Ti 3:13 mas los malos hombres y los impostores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.

2Ti 3:14 Pero persiste tú en lo que has aprendido y de lo que estás convencido, sabiendo de quiénes has aprendido;

2Ti 3:15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.

2Ti 3:16 Toda la Escritura es dada por el aliento de Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,

2Ti 3:17 a fin de que el hombre de Dios sea cabal, enteramente equipado para toda buena obra.

2 TIMOTEO 2 2 TIMOTEO 4

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2 TIMOTEO 4 Versión Recobro

2 TIMOTEO 4



2Ti 4:1 Delante de Dios y de Cristo Jesús, que juzgará a los vivos y a los muertos, te encargo solemnemente por Su manifestación y por Su reino,

2Ti 4:2 que proclames la palabra; que te mantengas preparado a tiempo y fuera de tiempo; convence, reprende, exhorta con toda longanimidad y enseñanza.

2Ti 4:3 Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana enseñanza, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,

2Ti 4:4 y apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a los mitos.

2Ti 4:5 Pero tú sé sobrio en todo, sufre el mal, haz obra de evangelista, cumple con perfección tu ministerio.

2Ti 4:6 Porque yo ya estoy siendo derramado en libación, y el tiempo de mi partida está cercano.

2Ti 4:7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

2Ti 4:8 Y desde ahora me está guardada la corona de justicia, con la cual me recompensará el Señor, Juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que hayan amado Su manifestación.

2Ti 4:9 Procura con diligencia venir pronto a verme,

2Ti 4:10 porque Demas me ha abandonado, amando este siglo, y se ha ido a Tesalónica; Crescente a Galacia, y Tito a Dalmacia.

2Ti 4:11 Sólo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio.

2Ti 4:12 Pero a Tíquico lo envié a Éfeso.

2Ti 4:13 Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas con Carpo, y los rollos, mayormente los pergaminos.

2Ti 4:14 Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor le pagará conforme a sus hechos.

2Ti 4:15 Guárdate tú también de él, pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras.

2Ti 4:16 En mi primera defensa ninguno se puso de mi parte, sino que todos me abandonaron; no les sea tomado en cuenta.

2Ti 4:17 Pero el Señor estuvo a mi lado, y me fortaleció con poder, para que por mí fuese cumplida cabalmente la proclamación del evangelio, y que todos los gentiles oyesen. Y fui librado de la boca del león.

2Ti 4:18 Y el Señor me librará de toda obra mala, y me salvará para Su reino celestial. A Él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.

2Ti 4:19 Saluda a Prisca y a Aquila, y a la casa de Onesíforo.

2Ti 4:20 Erasto se quedó en Corinto, y a Trófimo dejé en Mileto enfermo.

2Ti 4:21 Procura con diligencia venir antes del invierno. Eubulo te saluda, y Pudente, Lino, Claudia y todos los hermanos.

2Ti 4:22 El Señor esté con tu espíritu. La gracia sea con vosotros.

2 TIMOTEO 3 »

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Tito Versión Recobro

LA EPÍSTOLA DE PABLO A TITO



TITO 1



Tit 1:1 Pablo, esclavo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el pleno conocimiento de la verdad, la cual es según la piedad,

Tit 1:2 en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes de los tiempos de los siglos,

Tit 1:3 pero a su debido tiempo manifestó Su palabra en la proclamación que me fue encomendada según el mandato de Dios nuestro Salvador,

Tit 1:4 a Tito, verdadero hijo según la común fe: Gracia y paz, de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Salvador.

Tit 1:5 Por esta causa te dejé en Creta, para que pusieras en orden lo que faltaba, y constituyeses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé:

Tit 1:6 el que sea irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni sean indomables.

Tit 1:7 Porque es necesario que el que vigila sea irreprensible, como mayordomo de Dios; no contumaz, ni iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de viles ganancias,

Tit 1:8 sino hospedador, amador del bien, sensato, justo, santo, dueño de sí mismo,

Tit 1:9 retenedor de la palabra fiel, la cual es conforme a la enseñanza de los apóstoles, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que se oponen.

Tit 1:10 Porque hay muchos hombres indomables, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión,

Tit 1:11 a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por vil ganancia lo que no deben.

Tit 1:12 Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos.

Tit 1:13 Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe,

Tit 1:14 no atendiendo a mitos judaicos, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.

Tit 1:15 Todas las cosas son puras para los puros, mas para los contaminados e incrédulos nada es puro; pues su mente y su conciencia están contaminadas.

Tit 1:16 Profesan conocer a Dios, pero con sus obras lo niegan, siendo abominables y desobedientes, reprobados en cuanto a toda buena obra.

2 TIMOTEO 4 TITO 2

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TITO 2 Versión Recobro

TITO 2



Tit 2:1 Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana enseñanza.

Tit 2:2 Que los ancianos sean moderados, honorables, sensatos, sanos en la fe, en el amor, en la perseverancia.

Tit 2:3 Las ancianas asimismo sean en su porte cual conviene a quienes se ocupan de las cosas sagradas; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien,

Tit 2:4 para que eduquen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos,

Tit 2:5 a ser sensatas, puras, hacendosas, buenas, sujetas a sus propios maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.

Tit 2:6 Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean sensatos;

Tit 2:7 presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando incorruptibilidad, dignidad,

Tit 2:8 un hablar sano e irreprochable, de modo que quien se oponga se avergüence, no teniendo nada malo que decir de nosotros.

Tit 2:9 Exhorta a los esclavos a que se sujeten a sus amos en todo, que sean complacientes, y que no les contradigan;

Tit 2:10 no robando, sino mostrando una fidelidad perfecta, para que en todo adornen la enseñanza de Dios nuestro Salvador.

Tit 2:11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres,

Tit 2:12 educándonos a que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,

Tit 2:13 aguardando la esperanza bienaventurada, la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Jesucristo,

Tit 2:14 quien se dio a Sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para Sí un pueblo especial, Su posesión personal, celoso de buenas obras.

Tit 2:15 Esto habla, y exhorta y convence con toda autoridad. Nadie te menosprecie.

TITO 1 TITO 3

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TITO 3 Versión Recobro

TITO 3



Tit 3:1 Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra.

Tit 3:2 Que a nadie difamen, que no sean contenciosos, sino comprensivos, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.

Tit 3:3 Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, desobedientes, extraviados, sirviendo como esclavos a concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.

Tit 3:4 Pero cuando se manifestó la benignidad de Dios nuestro Salvador, y Su amor para con los hombres,

Tit 3:5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a Su misericordia, mediante el lavamiento de la regeneración y la renovación del Espíritu Santo,

Tit 3:6 el cual derramó en nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador,

Tit 3:7 para que justificados por Su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

Tit 3:8 Palabra fiel es ésta, y estas cosas quiero que afirmes con seguridad, para que los que han creído en Dios procuren ocuparse en obras dignas. Estas cosas son buenas y provechosas a los hombres.

Tit 3:9 Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contiendas, y disputas acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho.

Tit 3:10 Al hombre que cause disensiones, después de una y otra amonestación deséchalo,

Tit 3:11 sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.

Tit 3:12 Cuando envíe a ti a Artemas o a Tíquico, procura con diligencia venir a mí en Nicópolis, porque allí he determinado pasar el invierno.

Tit 3:13 A Zenas intérprete de la ley, y a Apolos, encamínales con diligencia, de modo que nada les falte.

Tit 3:14 Y aprendan también los nuestros a ocuparse en obras dignas para los casos de necesidad, para que no se queden sin fruto.

Tit 3:15 Todos los que están conmigo te saludan. Saluda a los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos vosotros.

TITO 2 »

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Filemón Versión Recobro

LA EPÍSTOLA DE PABLO A FILEMÓN



Flm 1 Pablo, prisionero de Cristo Jesús, y el hermano Timoteo, al amado Filemón, colaborador nuestro,

Flm 2 y a la hermana Apia, y a Arquipo nuestro compañero de milicia, y a la iglesia, que está en tu casa:

Flm 3 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Flm 4 Siempre doy gracias a mi Dios, haciendo mención de ti en mis oraciones,

Flm 5 porque oigo del amor y de la fe que tienes hacia el Señor Jesús, y para con todos los santos;

Flm 6 para que la comunión de tu fe sea eficaz en el pleno conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo.

Flm 7 Pues tengo gran gozo y consolación por tu amor, porque por ti, oh hermano, han sido confortadas las partes internas de los santos.

Flm 8 Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene,

Flm 9 más bien te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya anciano, y ahora, además, prisionero de Cristo Jesús;

Flm 10 te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones,

Flm 11 el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil,

Flm 12 el cual te devuelvo, es decir, te devuelvo mi propio corazón.

Flm 13 Yo quisiera retenerle conmigo, para que en lugar tuyo me ministrase en mis prisiones por el evangelio;

Flm 14 pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu bondad no fuese como de necesidad, sino voluntaria.

Flm 15 Porque quizás para esto estuvo apartado de ti por poco tiempo, para que por siempre le tuvieras;

Flm 16 no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor.

Flm 17 Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo.

Flm 18 Y si en algo te hizo daño, o te debe, ponlo a mi cuenta.

Flm 19 Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes también.

Flm 20 Sí, hermano, tenga yo algún provecho de ti en el Señor; conforta en Cristo mis partes internas.

Flm 21 Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aún más de lo que te digo.

Flm 22 Y al mismo tiempo prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido.

Flm 23 Te saludan Epafras, mi compañero de prisiones en Cristo Jesús,

Flm 24 Marcos, Aristarco, Demas y Lucas, mis colaboradores.

Flm 25 La gracia del Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu..

Philemon »

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Hebreos Versión Recobro

LA EPÍSTOLA A LOS HEBREOS



HEBREOS 1



He 1:1 Dios, habiendo hablado en muchas ocasiones y de muchas maneras en tiempos pasados a los padres en los profetas,

He 1:2 al final de estos días nos ha hablado en el Hijo, a quien constituyó Heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

He 1:3 el cual, siendo el resplandor de Su gloria, y la impronta de Su sustancia, y quien sustenta y sostiene todas las cosas con la palabra de Su poder, habiendo efectuado la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,

He 1:4 hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más destacado nombre que ellos.

He 1:5 Porque ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: “Mi Hijo eres Tú, Yo te he engendrado hoy”, y otra vez: “Yo seré a Él Padre y Él me será a Mí Hijo”?

He 1:6 Y cuando trae de nuevo al Primogénito a la tierra habitada, dice: “Adórenle todos los ángeles de Dios”.

He 1:7 Y de los ángeles dice: “El que hace a Sus ángeles vientos, y a Sus ministros llama de fuego”.

He 1:8 Mas del Hijo dice: “Tu trono, oh Dios, es por los siglos de los siglos; cetro de rectitud es el cetro de Tu reino.

He 1:9 Has amado la justicia, y aborrecido la iniquidad, por lo cual te ungió Dios, el Dios Tuyo, con óleo de júbilo más que a Tus socios”.

He 1:10 Y: “Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de Tus manos.

He 1:11 Ellos perecerán, mas Tú permaneces para siempre; y todos ellos se envejecerán como una vestidura,

He 1:12 y como un manto los envolverás, y serán mudados como un vestido; pero Tú eres el mismo, y Tus años no acabarán”.

He 1:13 Pues, ¿a cuál de los ángeles dijo Dios jamás: “Siéntate a Mi diestra, hasta que ponga a Tus enemigos por estrado de Tus pies?”.

He 1:14 ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que han de heredar la salvación?

Philemon 1 HEBREOS 2

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HEBREOS 10 Versión Recobro

HEBREOS 10



He 10:1 Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente año tras año, perfeccionar a los que se acercan.

He 10:2 De otra manera, ¿no habrían cesado de ofrecerse, por no tener ya los adoradores, una vez purificados, consciencia de pecado?

He 10:3 Pero en estos sacrificios año tras año se hace memoria de los pecados;

He 10:4 porque es imposible que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecados.

He 10:5 Por lo cual, entrando en el mundo, dice: “Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo.

He 10:6 Holocaustos y sacrificios por el pecado no te complacieron.

He 10:7 Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer Tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de Mí”.

He 10:8 Habiendo dicho antes: “Sacrificios y ofrendas y holocaustos y sacrificios por el pecado no quisiste, ni te complacieron” (cosas que se ofrecen según la ley),

He 10:9 y diciendo luego: “ He aquí que vengo para hacer Tu voluntad”; quita lo primero, para establecer lo segundo.

He 10:10 Por esa voluntad hemos sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.

He 10:11 Y todo sacerdote está de pie, día tras día, ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;

He 10:12 Éste, en cambio, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado para siempre a la diestra de Dios,

He 10:13 de ahí en adelante esperando hasta que Sus enemigos sean puestos por estrado de Sus pies;

He 10:14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los que son santificados.

He 10:15 Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho:

He 10:16 “Éste es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré Mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré”,

He 10:17 añade: “Y nunca más me acordaré de sus pecados e iniquidades”.

He 10:18 Pues donde hay perdón de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.

He 10:19 Así que, hermanos, teniendo firme confianza para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesús,

He 10:20 entrada que Él inauguró para nosotros como camino nuevo y vivo a través del velo, esto es, de Su carne,

He 10:21 y teniendo un gran Sacerdote sobre la casa de Dios,

He 10:22 acerquémonos al Lugar Santísimo con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia con la aspersión de la sangre, y lavados los cuerpos con agua pura.

He 10:23 Mantengamos firme, sin fluctuar, la confesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.

He 10:24 Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras;

He 10:25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

He 10:26 Porque si pecamos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio de toros y machos cabríos por los pecados,

He 10:27 sino una terrible expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.

He 10:28 El que desecha la ley de Moisés, por el testimonio de dos o tres testigos es condenado a muerte sin compasión.

He 10:29 ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisotee al Hijo de Dios, y tenga por común la sangre del pacto por la cual fue santificado, y ultraje al Espíritu de gracia?

He 10:30 Pues conocemos al que dijo: “Mía es la venganza; Yo pagaré”. Y otra vez: “El Señor juzgará a Su pueblo”.

He 10:31 ¡Terrible cosa es caer en manos del Dios vivo!

He 10:32 Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos;

He 10:33 por una parte, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo; y por otra, os habéis hecho copartícipes de los que son así tratados.

He 10:34 Porque de los presos os compadecisteis y el despojo de vuestros bienes aceptasteis con gozo, sabiendo que vosotros mismos tenéis una mejor y perdurable posesión.

He 10:35 No desechéis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón;

He 10:36 porque os es necesaria la perseverancia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.

He 10:37 “Porque aún un poquito, y Aquel que ha de venir vendrá, y no tardará.

He 10:38 Mas Mi justo vivirá por fe; y si retrocede, Mi alma no se complacerá en él”.

He 10:39 Pero nosotros no somos de los que retroceden para ruina, sino de los que tienen fe para ganar el alma.

HEBREOS 9 HEBREOS 11

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HEBREOS 11 Versión Recobro

HEBREOS 11



He 11:1 Ahora bien, la fe es lo que da sustantividad a lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

He 11:2 Porque en ella alcanzaron buen testimonio los ancianos.

He 11:3 Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

He 11:4 Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por la cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus dones; y por medio de la fe, estando muerto, aún habla.

He 11:5 Por la fe Enoc fue trasladado para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo trasladó Dios; y antes que fuese trasladado, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.

He 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que Él es, y que es galardonador de los que con diligencia le buscan.

He 11:7 Por la fe Noé, habiendo sido divinamente advertido acerca de cosas que aún no se veían y movido de temor reverente, preparó un arca para salvación de su casa; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que es según la fe.

He 11:8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba.

He 11:9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra de la promesa como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa;

He 11:10 porque esperaba con anhelo la ciudad que tiene fundamentos, cuyo Arquitecto y Constructor es Dios.

He 11:11 Por la fe también la misma Sara recibió fuerza para concebir aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.

He 11:12 Por lo cual también, de uno, y ése ya muerto en cuanto a esto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar.

He 11:13 En la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y saludándolas con gozo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra.

He 11:14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria;

He 11:15 pues si hubiesen estado recordando aquella de donde salieron, ciertamente tenían oportunidad de volver.

He 11:16 Pero anhelaban una patria mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de ellos ni de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

He 11:17 Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; en efecto el que había recibido con alegría las promesas ofrecía su unigénito,

He 11:18 aquel de quien había sido dicho: “En Isaac te será llamada descendencia”;

He 11:19 pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir.

He 11:20 Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras.

He 11:21 Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró a Dios, apoyado sobre el extremo de su cayado.

He 11:22 Por la fe José, estando a punto de morir, mencionó el éxodo de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos.

He 11:23 Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey.

He 11:24 Por la fe Moisés, cuando fue ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón,

He 11:25 escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado,

He 11:26 teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de Egipto; porque tenía puesta la mirada en el galardón.

He 11:27 Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque perseveró como viendo al Invisible.

He 11:28 Por la fe instituyó la Pascua y el derramamiento de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos.

He 11:29 Por la fe pasaron el mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, el mar se los tragó.

He 11:30 Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días.

He 11:31 Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz.

He 11:32 ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas;

He 11:33 que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones,

He 11:34 apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron valientes en la guerra, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.

He 11:35 Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados hasta morir, no aceptando la liberación, a fin de obtener una mejor resurrección.

He 11:36 Otros experimentaron escarnio y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles.

He 11:37 Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, menesterosos, angustiados, maltratados

He 11:38 (de los cuales el mundo no era digno), errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra.

He 11:39 Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron la promesa;

He 11:40 porque Dios ha provisto algo mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.

HEBREOS 10 HEBREOS 12

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HEBREOS 12 Versión Recobro

HEBREOS 12



He 12:1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos enreda, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante,

He 12:2 puestos los ojos en Jesús, el Autor y Perfeccionador de nuestra fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

He 12:3 Considerad a Aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra Sí mismo, para que no os canséis ni desfallezcan vuestras almas.

He 12:4 Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;

He 12:5 y habéis olvidado por completo la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: “Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por Él;

He 12:6 porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo hijo que recibe”.

He 12:7 Es para vuestra disciplina que soportáis; Dios os trata como a hijos. Porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?

He 12:8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.

He 12:9 Además, tuvimos a nuestros padres carnales que nos disciplinaban, y los respetábamos. ¿Por qué no nos someteremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?

He 12:10 Porque ellos, por pocos días nos disciplinaban como les parecía, pero Él para lo que es provechoso, para que participemos de Su santidad.

He 12:11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por ella han sido ejercitados.

He 12:12 Por lo cual, enderezad las manos caídas y las rodillas paralizadas;

He 12:13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se disloque, sino que sea sanado.

He 12:14 Seguid la paz con todos, y la santificación, sin la cual nadie verá al Señor.

He 12:15 Mirad bien, no sea que alguno caiga de la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;

He 12:16 no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que a cambio de una sola comida entregó su primogenitura.

He 12:17 Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque lo procuró con lágrimas.

He 12:18 Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y al torbellino,

He 12:19 al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, debido a la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más,

He 12:20 porque no podían soportar lo que se ordenaba: “Si aun una bestia toca el monte, será apedreada”;

He 12:21 y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: “ Estoy aterrado y temblando”;

He 12:22 sino que os habéis acercado al monte Sion y a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial; y a miríadas de ángeles, la asamblea universal;

He 12:23 y a la iglesia de los primogénitos que están inscritos en los cielos; y a Dios, el Juez de todos; y a los espíritus de los justos hechos perfectos;

He 12:24 y a Jesús, el Mediador del nuevo pacto; y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

He 12:25 Mirad que no rehuséis a Aquel que habla. Porque si no escaparon aquellos que rehusaron al que los amonestaba en la tierra, mucho menos escaparemos nosotros, si nos apartamos de Aquel que amonesta desde los cielos.

He 12:26 La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: “Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo”.

He 12:27 Y esta frase: “Aún una vez”, indica con claridad la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles.

He 12:28 Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos la gracia, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con piedad y temor;

He 12:29 porque nuestro Dios es fuego consumidor.

HEBREOS 11 HEBREOS 13

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HEBREOS 13 Versión Recobro

HEBREOS 13



He 13:1 Permanezca el amor fraternal.

He 13:2 No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.

He 13:3 Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo.

He 13:4 Honroso sea entre todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; porque a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.

He 13:5 Sea vuestra conducta sin amor al dinero, satisfechos con lo que tenéis ahora; porque Él dijo: “No te desampararé, ni te dejaré”;

He 13:6 de manera que podemos decir confiadamente: “El Señor es mi Ayudador; no temeré. ¿Qué me podrá hacer el hombre?”.

He 13:7 Acordaos de vuestros guías, que os hablaron la palabra de Dios, y considerando el resultado de su conducta, imitad su fe.

He 13:8 Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.

He 13:9 No os dejéis llevar de enseñanzas diversas y extrañas; porque buena cosa es que el corazón sea afirmado por la gracia, no con alimentos ceremoniales, que nunca aprovecharon a los que andaban confiados en ellos.

He 13:10 Tenemos un altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven al tabernáculo.

He 13:11 Porque los cuerpos de aquellos animales cuya sangre es introducida a causa del pecado en el Lugar Santísimo por el sumo sacerdote, son quemados fuera del campamento.

He 13:12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante Su propia sangre, padeció fuera de la puerta.

He 13:13 Salgamos, pues, a Él, fuera del campamento, llevando Su vituperio;

He 13:14 porque no tenemos aquí ciudad que perdura, sino que buscamos la por venir.

He 13:15 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de Él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan Su nombre.

He 13:16 Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.

He 13:17 Obedeced a vuestros guías, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con gozo, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

He 13:18 Orad por nosotros, porque estamos convencidos de tener buena conciencia, deseando conducirnos honorablemente en todo.

He 13:19 Y más os exhorto a hacerlo así, para que yo os sea restituido más pronto.

He 13:20 Ahora bien, el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesús, el gran Pastor de las ovejas, en virtud de la sangre del pacto eterno,

He 13:21 os perfeccione en toda obra buena para que hagáis Su voluntad, haciendo Él en nosotros lo que es agradable delante de Él por medio de Jesucristo; a Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

He 13:22 Os ruego, hermanos, que soportéis esta palabra de exhortación, pues os he escrito brevemente.

He 13:23 Sabed que está en libertad nuestro hermano Timoteo, con el cual, si viene pronto, iré a veros.

He 13:24 Saludad a todos vuestros guías, y a todos los santos. Los de Italia os saludan.

He 13:25 La gracia sea con todos vosotros. Amén.

HEBREOS 12 »

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HEBREOS 2 Versión Recobro

HEBREOS 2



He 2:1 Por tanto, es necesario que con mayor empeño atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que vayamos a la deriva.

He 2:2 Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles resultó firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,

He 2:3 ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,

He 2:4 dando Dios testimonio juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversas obras poderosas y repartimientos del Espíritu Santo, según Su voluntad.

He 2:5 Porque no sujetó a los ángeles el mundo venidero, acerca del cual estamos hablando;

He 2:6 pero alguien dio solemne testimonio en cierto lugar, diciendo: “¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre, para que de él te preocupes?

He 2:7 Le hiciste un poco inferior a los ángeles, le coronaste de gloria y de honra, y le pusiste sobre las obras de Tus manos;

He 2:8 todo lo sujetaste bajo Sus pies”. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a Él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.

He 2:9 Pero vemos a Jesús, coronado de gloria y de honra, quien fue hecho un poco inferior a los ángeles para padecer la muerte, a fin de que por la gracia de Dios gustase la muerte por todas las cosas.

He 2:10 Porque convenía a Aquel para quien y por quien son todas las cosas, que al llevar muchos hijos a la gloria perfeccionase por los sufrimientos al Autor de la salvación de ellos.

He 2:11 Porque todos, así el que santifica como los que son santificados, de uno son; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,

He 2:12 diciendo: “Anunciaré a Mis hermanos Tu nombre, en medio de la iglesia te cantaré himnos de alabanzas”.

He 2:13 Y otra vez: “Yo confiaré en Él”. Y de nuevo: “He aquí, Yo y los hijos que Dios me dio”.

He 2:14 Así que, por cuanto los hijos son participantes de sangre y carne, de igual manera Él participó también de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tiene el imperio de la muerte, esto es, al diablo,

He 2:15 y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a esclavitud.

He 2:16 Porque ciertamente no socorre a los ángeles, sino que socorre a la descendencia de Abraham.

He 2:17 Por lo cual debía ser en todo hecho semejante a Sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel Sumo Sacerdote en lo que a Dios se refiere, para hacer propiciación por los pecados del pueblo.

He 2:18 Pues en cuanto Él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.

HEBREOS 1 HEBREOS 3

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HEBREOS 3 Versión Recobro

HEBREOS 3



He 3:1 Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra confesión, Jesús;

He 3:2 el cual fue fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios.

He 3:3 Porque Él ha sido considerado digno de más gloria que Moisés, así como el que construyó la casa tiene más honra que la casa.

He 3:4 Porque toda casa es construida por alguno; pero el Constructor de todas las cosas es Dios.

He 3:5 Y Moisés fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;

He 3:6 pero Cristo fue fiel como Hijo sobre la casa de Dios, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.

He 3:7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: “Si oís hoy Su voz,

He 3:8 no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la prueba en el desierto,

He 3:9 donde vuestros padres me pusieron a prueba, y vieron Mis obras cuarenta años.

He 3:10 A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, y dije: Siempre andan extraviados en su corazón, y no han conocido Mis caminos.

He 3:11 Como juré en Mi ira: ¡No entrarán en Mi reposo!”.

He 3:12 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad que lo haga apartarse del Dios vivo;

He 3:13 antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: “Hoy”; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado

He 3:14 —porque hemos llegado a ser socios de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin la confianza inicial—

He 3:15 entre tanto que se dice: “Si oís hoy Su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación”.

He 3:16 ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿Acaso no fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés?

He 3:17 ¿Y con quiénes estuvo Él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?

He 3:18 ¿Y a quiénes juró que no entrarían en Su reposo, sino a aquellos que desobedecieron?

He 3:19 Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.

HEBREOS 2 HEBREOS 4

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HEBREOS 4 Versión Recobro

HEBREOS 4



He 4:1 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en Su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.

He 4:2 Pues, también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva lo mismo que a ellos; pero no les aprovechó la palabra oída, por no ir mezclada con la fe en los que la oyeron.

He 4:3 Porque los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que Él dijo: “Como juré en Mi ira, ¡No entrarán en Mi reposo!” aunque Su obra creadora fue acabada desde la fundación del mundo.

He 4:4 Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: “Y reposó Dios de todas Sus obras en el séptimo día”.

He 4:5 Y otra vez aquí: “¡No entrarán en Mi reposo!”.

He 4:6 Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia,

He 4:7 otra vez el Espíritu Santo determina un día: hoy, diciendo después de tanto tiempo, en David, como se dijo antes: “Si oís hoy Su voz, no endurezcáis vuestros corazones”.

He 4:8 Porque si Josué les hubiera introducido en el reposo, el Espíritu no habría hablado después de otro día.

He 4:9 Por tanto, queda un reposo sabático para el pueblo de Dios.

He 4:10 Porque el que ha entrado en Su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las Suyas.

He 4:11 Procuremos, pues, con diligencia entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.

He 4:12 Porque la palabra de Dios es viva y operativa, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

He 4:13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en Su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y expuestas a los ojos de Aquel a quien tenemos que dar cuenta.

He 4:14 Por tanto, teniendo un gran Sumo Sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos la confesión.

He 4:15 Porque no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo igual que nosotros, pero sin pecado.

He 4:16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para recibir misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

HEBREOS 3 HEBREOS 5

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HEBREOS 5 Versión Recobro

HEBREOS 5



He 5:1 Porque todo sumo sacerdote, tomado de entre los hombres, es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios se refiere, para que presente ofrendas y sacrificios por los pecados;

He 5:2 y puede mostrarse compasivo con los ignorantes y extraviados, puesto que él también está rodeado de debilidad;

He 5:3 y por causa de ella debe ofrecer por los pecados, tanto por sí mismo como también por el pueblo.

He 5:4 Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón.

He 5:5 Así tampoco Cristo se glorificó a Sí mismo haciéndose Sumo Sacerdote, sino el que le dijo: “Tú eres Mi Hijo, Yo te he engendrado hoy”.

He 5:6 Como también dice en otro lugar: “Tú eres Sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec”.

He 5:7 Él, en los días de Su carne, habiendo ofrecido ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte y habiendo sido escuchado por Su piedad,

He 5:8 aunque era Hijo, aprendió la obediencia por lo que padeció.

He 5:9 Y habiendo sido perfeccionado, vino a ser fuente de eterna salvación para todos los que le obedecen;

He 5:10 y fue declarado por Dios Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec.

He 5:11 Acerca de Él tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír.

He 5:12 Porque debiendo ser ya maestros, por razón del tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de los oráculos de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.

He 5:13 Pues todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño;

He 5:14 pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por la práctica tienen las facultades ejercitadas en el discernimiento del bien y del mal.

HEBREOS 4 HEBREOS 6

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HEBREOS 6 Versión Recobro

HEBREOS 6



He 6:1 Por tanto, dejando ya la palabra de los comienzos de Cristo, vayamos adelante a la madurez; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas y de la fe en Dios,

He 6:2 de la enseñanza de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.

He 6:3 Y esto haremos, si Dios lo permite.

He 6:4 Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,

He 6:5 y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero,

He 6:6 y no obstante recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a la ignominia.

He 6:7 Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos para los cuales es labrada, participa de la bendición de Dios;

He 6:8 pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada.

He 6:9 Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así.

He 6:10 Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el amor que habéis mostrado hacia Su nombre, habiendo ministrado a los santos y ministrándoles aún.

He 6:11 Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma diligencia hasta el fin, para plena certeza de la esperanza,

He 6:12 a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la longanimidad heredan las promesas.

He 6:13 Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por Sí mismo,

He 6:14 diciendo: “De cierto te bendeciré con bendición y te multiplicaré grandemente”.

He 6:15 Y habiendo Abraham esperado con perseverancia, alcanzó la promesa.

He 6:16 Porque los hombres juran por uno mayor que ellos, y para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación.

He 6:17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de Su consejo, interpuso juramento;

He 6:18 para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos huido en busca de refugio, para echar mano de la esperanza puesta delante de nosotros,

He 6:19 la cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo,

He 6:20 donde Jesús, el Precursor, entró por nosotros, hecho Sumo Sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.

HEBREOS 5 HEBREOS 7

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HEBREOS 7 Versión Recobro

HEBREOS 7



He 7:1 Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió al encuentro de Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo,

He 7:2 a quien asimismo asignó Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente rey de justicia, y también rey de Salem, esto es, rey de paz;

He 7:3 sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.

He 7:4 Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos de lo mejor del botín.

He 7:5 Y los de entre los hijos de Leví, quienes reciben el servicio sacerdotal, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos según la ley, es decir, de sus hermanos, aunque éstos hayan salido de los lomos de Abraham.

He 7:6 Pero aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenía las promesas.

He 7:7 Y sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor.

He 7:8 Y aquí reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive.

He 7:9 Y por decirlo así, por medio de Abraham pagó el diezmo también Leví, que recibe los diezmos;

He 7:10 porque aún estaba en los lomos de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.

He 7:11 Si, pues, la perfección fuera por medio del sacerdocio levítico (porque bajo él recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría aún de que se levantase un Sacerdote diferente, según el orden de Melquisedec, y que no fuese llamado según el orden de Aarón?

He 7:12 Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley;

He 7:13 porque Aquel de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar.

He 7:14 Porque evidente es que nuestro Señor surgió de la tribu de Judá, de la cual nada habló Moisés tocante a los sacerdotes.

He 7:15 Y esto es mucho más evidente todavía, si a semejanza de Melquisedec se levanta un Sacerdote distinto,

He 7:16 no designado conforme a la ley del mandamiento carnal, sino según el poder de una vida indestructible.

He 7:17 Pues se da testimonio de Él: “Tú eres Sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec”.

He 7:18 En efecto, por un lado, se ha quitado de en medio el mandamiento anterior a causa de su debilidad e inutilidad

He 7:19 (pues nada perfeccionó la ley), y por otro lado, es introducida en su lugar una mejor esperanza mediante la cual nos acercamos a Dios.

He 7:20 Y por cuanto Él no fue hecho Sacerdote sin juramento

He 7:21 (porque aquéllos sin juramento fueron designados sacerdotes; pero Él, con el juramento del que le dijo: “Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres Sacerdote para siempre”),

He 7:22 tanto más Jesús es hecho fiador de un mejor pacto.

He 7:23 Aquéllos en gran número han sido hechos sacerdotes, debido a que la muerte les impedía continuar;

He 7:24 mas Él, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable;

He 7:25 por lo cual puede también salvar por completo a los que por Él se acercan a Dios, puesto que vive para siempre para interceder por ellos.

He 7:26 Porque tal Sumo Sacerdote también nos convenía: santo, inocente, incontaminado, apartado de los pecadores, y encumbrado por encima de los cielos;

He 7:27 que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a Sí mismo.

He 7:28 Porque la ley constituye sumos sacerdotes a débiles hombres; pero la palabra del juramento, posterior a la ley, al Hijo, hecho perfecto para siempre.

HEBREOS 6 HEBREOS 8

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HEBREOS 8 Versión Recobro

HEBREOS 8



He 8:1 Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal Sumo Sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos,

He 8:2 Ministro de los lugares santos, de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.

He 8:3 Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que también Él tenga algo que ofrecer.

He 8:4 Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería Sacerdote, habiendo aún aquellos que presentan ofrendas según la ley;

He 8:5 los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió divinamente a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: “Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte”.

He 8:6 Pero ahora tanto más excelente ministerio ha obtenido, cuanto es Mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.

He 8:7 Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, no se hubiera procurado lugar para el segundo.

He 8:8 Porque encontrándoles defecto dice: “He aquí vienen días, dice el Señor, en que concertaré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto;

He 8:9 no conforme al pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en Mi pacto, y Yo me desentendí de ellos, dice el Señor.

He 8:10 Por lo cual, éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré Mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a Mí por pueblo;

He 8:11 y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos.

He 8:12 Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados”.

He 8:13 Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se envejece y decae, está próximo a desaparecer.

HEBREOS 7 HEBREOS 9

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HEBREOS 9 Versión Recobro

HEBREOS 9



He 9:1 Ahora bien, el primer pacto tenía también ordenanzas de servicio sagrado y un santuario terrenal.

He 9:2 Porque el primer tabernáculo se dispuso, el cual fue llamado el Lugar Santo, donde estaban el candelero, la mesa y los panes de la proposición.

He 9:3 Tras el segundo velo estaba otro tabernáculo, llamado el Lugar Santísimo,

He 9:4 el cual tenía un altar de oro y el Arca del Pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba la urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto;

He 9:5 y sobre ella los querubines de gloria que cubrían con su sombra la cubierta expiatoria; de las cuales cosas no es ahora el momento de hablar en detalle.

He 9:6 Y así dispuestas estas cosas, en el primer tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto;

He 9:7 pero en el segundo, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo;

He 9:8 dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, mientras el primer tabernáculo estuviese en pie,

He 9:9 el cual es figura para el tiempo presente. Según este tabernáculo se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden perfeccionar, en cuanto a la conciencia, al que rinde culto,

He 9:10 ya que consisten sólo de comidas y bebidas, de diversos lavamientos, que son ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de rectificación.

He 9:11 Pero habiéndose presentado Cristo, Sumo Sacerdote de los bienes que ya han venido, por el mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación,

He 9:12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por Su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, obteniendo así eterna redención.

He 9:13 Porque si la sangre de los machos cabríos y de los toros, y las cenizas de una novilla rociadas a los contaminados, santifican para la purificación de la carne,

He 9:14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a Sí mismo sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de obras muertas para que sirvamos al Dios vivo?

He 9:15 Y por eso es Mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo una muerte para remisión por las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.

He 9:16 Porque donde hay testamento, es necesario que conste la muerte del testador.

He 9:17 Porque el testamento se confirma sólo en caso de muerte; pues no es válido mientras el testador vive.

He 9:18 Por eso ni aun el primer pacto se inauguró sin sangre.

He 9:19 Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos según la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo rollo del pacto y también a todo el pueblo,

He 9:20 diciendo: “Ésta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado”.

He 9:21 Y de la misma manera, roció con la sangre tanto el tabernáculo como todos los vasos del servicio.

He 9:22 Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no hay perdón.

He 9:23 Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que éstos.

He 9:24 Porque no entró Cristo en un lugar santo hecho por manos de hombres, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante la faz de Dios;

He 9:25 y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo año tras año con sangre ajena.

He 9:26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora una sola vez en la consumación de los siglos se ha manifestado para quitar de en medio el pecado por el sacrificio de Sí mismo.

He 9:27 Y de la manera que está reservado a los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,

He 9:28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y por segunda vez, ya sin relación con el pecado, aparecerá para salvación a los que con anhelo le esperan.

HEBREOS 8 HEBREOS 10

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Jacobo Versión Recobro

LA EPÍSTOLA DE JACOBO (SANTIAGO)



JACOBO 1



Jac 1:1 Jacobo, esclavo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: ¡Regocijaos!

Jac 1:2 Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,

Jac 1:3 sabiendo que la prueba de vuestra fe produce perseverancia.

Jac 1:4 Mas tenga la perseverancia su obra perfecta, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.

Jac 1:5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos con liberalidad y sin reproche, y le será dada.

Jac 1:6 Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante al oleaje del mar, que es arrastrado por el viento y echado de una parte a otra.

Jac 1:7 No piense, pues, ese hombre, que recibirá cosa alguna del Señor,

Jac 1:8 siendo hombre de doble ánimo, inestable en todos sus caminos.

Jac 1:9 El hermano de humilde condición, gloríese en su exaltación;

Jac 1:10 y el rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba.

Jac 1:11 Porque el sol se levanta con calor abrasador y seca la hierba, y su flor se cae, y la hermosura de su apariencia perece; así también se marchitará el rico en todas sus empresas.

Jac 1:12 Bienaventurado el varón que soporta la prueba; porque una vez aprobado, recibirá la corona de vida, que el Señor ha prometido a los que le aman.

Jac 1:13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni Él tienta a nadie;

Jac 1:14 sino que cada uno es tentado cuando es atraído y seducido por su propia concupiscencia.

Jac 1:15 Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, engendra la muerte.

Jac 1:16 Amados hermanos míos, no os engañéis.

Jac 1:17 Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, y desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni oscurecimiento causado por rotación.

Jac 1:18 Él, de Su voluntad, nos engendró por la palabra de verdad, para que seamos en cierto modo primicias de Sus criaturas.

Jac 1:19 Sabéis esto, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;

Jac 1:20 porque la ira del hombre no cumple la justicia de Dios.

Jac 1:21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.

Jac 1:22 Y sed hacedores de la palabra, no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

Jac 1:23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo el rostro con el cual nació.

Jac 1:24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida qué clase de persona es.

Jac 1:25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

Jac 1:26 Si alguno se cree religioso, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.

Jac 1:27 La religión pura e incontaminada delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.

HEBREOS 13 JACOBO 2

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JACOBO 2 Versión Recobro

JACOBO 2



Jac 2:1 Hermanos míos, retened la fe de nuestro Señor Jesucristo de gloria sin hacer acepción de personas.

Jac 2:2 Porque si en vuestra sinagoga entra un hombre con anillos de oro y con vestido espléndido, y también entra un pobre con vestido sucio,

Jac 2:3 y fijáis vuestra mirada sobre el que trae el vestido espléndido y le decís: Siéntate tú aquí en buen lugar; y decís al pobre: Estate tú allí en pie, o siéntate aquí bajo mi estrado;

Jac 2:4 ¿no hacéis distinciones entre vosotros mismos, y venís a ser jueces con malos pensamientos?

Jac 2:5 Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?

Jac 2:6 Pero vosotros habéis afrentado al pobre. ¿No os oprimen los ricos, y no son ellos los mismos que os arrastran a los tribunales?

Jac 2:7 ¿No blasfeman ellos el buen nombre por el cual habéis sido llamados?

Jac 2:8 Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, bien hacéis;

Jac 2:9 pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores.

Jac 2:10 Porque cualquiera que guarda toda la ley, pero tropieza en un solo punto se hace culpable de todos.

Jac 2:11 Porque Aquel que dijo: No cometerás adulterio, también ha dicho: No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has hecho transgresor de la ley.

Jac 2:12 Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad.

Jac 2:13 Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no haga misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio.

Jac 2:14 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá esa fe salvarle?

Jac 2:15 Y si un hermano o una hermana no tienen ropa, y carecen del sustento diario,

Jac 2:16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?

Jac 2:17 Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

Jac 2:18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.

Jac 2:19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.

Jac 2:20 ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es inútil?

Jac 2:21 ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar?

Jac 2:22 Ya ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras.

Jac 2:23 Y se cumplió la Escritura que dice: “Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia”, y fue llamado amigo de Dios.

Jac 2:24 Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe.

Jac 2:25 Asimismo también Rahab la ramera, ¿no fue justificada por obras por recibir a los mensajeros y enviarlos por otro camino?

Jac 2:26 Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.

JACOBO 1 JACOBO 3

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JACOBO 3 Versión Recobro

JACOBO 3



Jac 3:1 Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos un juicio más severo.

Jac 3:2 Porque todos tropezamos en muchas cosas. Si alguno no tropieza en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

Jac 3:3 Ahora bien, al poner freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, dirigimos también todo su cuerpo.

Jac 3:4 Mirad también las naves; aunque tan grandes, e impulsadas por vientos tan recios, son gobernadas con un muy pequeño timón adonde quiere el impulso del piloto.

Jac 3:5 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!

Jac 3:6 Y la lengua es un fuego, todo un mundo de injusticia. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama el curso de la vida, y ella misma es inflamada por la Gehena.

Jac 3:7 Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de reptiles, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana;

Jac 3:8 pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal turbulento, llena de veneno mortal.

Jac 3:9 Con ella bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.

Jac 3:10 De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.

Jac 3:11 ¿Acaso un manantial echa por una misma abertura lo dulce y lo amargo?

Jac 3:12 Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Tampoco el agua salada puede producir agua dulce.

Jac 3:13 ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en la mansedumbre de la sabiduría.

Jac 3:14 Pero si tenéis celos amargos y ambición egoísta en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad;

Jac 3:15 porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, anímica, demoníaca.

Jac 3:16 Porque donde hay celos y ambición egoísta, allí hay desorden y toda práctica vil.

Jac 3:17 Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, comprensiva, condescendiente, llena de misericordia y de buenos frutos, imparcial, sin hipocresía.

Jac 3:18 Y el fruto de justicia es sembrado en paz por aquellos que hacen la paz.

JACOBO 2 JACOBO 4

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JACOBO 4 Versión Recobro

JACOBO 4



Jac 4:1 ¿De dónde vienen las guerras y los conflictos entre vosotros? ¿Acaso no vienen de esto, de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?

Jac 4:2 Deseáis, y no tenéis; matáis y tenéis celos, y no podéis alcanzar; combatís y hacéis guerra. No tenéis, porque no pedís.

Jac 4:3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

Jac 4:4 Adúlteros, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que decide ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

Jac 4:5 ¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que Él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?

Jac 4:6 Pero Él da mayor gracia. Por esto dice: “Dios resiste a los soberbios, pero a los humildes da gracia”.

Jac 4:7 Estad sujetos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Jac 4:8 Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.

Jac 4:9 Sufrid aflicciones, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en llanto y vuestro gozo en abatimiento.

Jac 4:10 Humillaos delante del Señor, y Él os exaltará.

Jac 4:11 Hermanos, no habléis mal los unos de los otros. El que habla mal del hermano o juzga a su hermano, habla mal de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez.

Jac 4:12 Uno solo es el Legislador y Juez, que puede salvar y destruir; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a tu prójimo?

Jac 4:13 ¡Vamos ahora! los que decís: Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, y estaremos allá un año, y negociaremos, y tendremos ganancia;

Jac 4:14 vosotros no sabéis lo que será mañana, qué será de vuestra vida; porque sois un vapor que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.

Jac 4:15 En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.

Jac 4:16 Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala;

Jac 4:17 a aquel, pues, que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

JACOBO 3 JACOBO 5

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JACOBO 5 Versión Recobro

JACOBO 5



Jac 5:1 ¡Vamos ahora, ricos! Llorad aullando por las miserias que os vendrán.

Jac 5:2 Vuestras riquezas se han podrido, y vuestras ropas están comidas de polilla.

Jac 5:3 Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros en los días postreros.

Jac 5:4 He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual ha sido retenido por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos.

Jac 5:5 Habéis vivido con lujo sobre la tierra, y os habéis entregado a los placeres; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza.

Jac 5:6 Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia.

Jac 5:7 Por tanto, hermanos, sed longánimos hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, siendo longánimo hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía.

Jac 5:8 Sed también vosotros longánimos, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.

Jac 5:9 Hermanos, no os quejéis unos contra otros, para que no seáis juzgados; he aquí el Juez está a las puertas.

Jac 5:10 Hermanos, tomad como ejemplo de sufrimiento y de longanimidad a los profetas que hablaron en nombre del Señor.

Jac 5:11 He aquí, tenemos por bienaventurados a los que perseveraron. Habéis oído de la perseverancia de Job, y habéis visto el fin que le dio el Señor, que el Señor es muy tierno y compasivo.

Jac 5:12 Pero ante todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis bajo juicio.

Jac 5:13 ¿Sufre alguno entre vosotros? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.

Jac 5:14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.

Jac 5:15 Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si ha cometido pecados, le serán perdonados.

Jac 5:16 Confesaos, pues, vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La petición del justo puede mucho.

Jac 5:17 Elías era hombre de sentimientos semejantes a los nuestros, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.

Jac 5:18 Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra hizo brotar su fruto.

Jac 5:19 Hermanos míos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver,

Jac 5:20 sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte el alma de éste, y cubrirá multitud de pecados.

JACOBO 4 »

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1 Pedro Versión Recobro

LA PRIMERA EPÍSTOLA DE PEDRO



1 PEDRO 1



1P 1:1 Pedro, apóstol de Jesucristo, a los peregrinos de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia,

1P 1:2 escogidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para la obediencia y la aspersión de la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.

1P 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según Su grande misericordia nos ha regenerado para una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos,

1P 1:4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,

1P 1:5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.

1P 1:6 En el cual vosotros exultáis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, seáis afligidos en diversas pruebas,

1P 1:7 para que la prueba de vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea revelado Jesucristo,

1P 1:8 a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y colmado de gloria;

1P 1:9 obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas.

1P 1:10 Acerca de esta salvación los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron,

1P 1:11 escudriñando qué tiempo y qué clase de época indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual testificaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.

1P 1:12 A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para vosotros, ministraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.

1P 1:13 Por tanto, ciñéndoos los lomos de vuestra mente y siendo sobrios, poned vuestra esperanza completamente en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea revelado;

1P 1:14 como hijos obedientes, no os amoldéis a las concupiscencias que antes teníais estando en vuestra ignorancia;

1P 1:15 sino, así como el Santo, quien os llamó, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;

1P 1:16 porque escrito está: “Sed santos, porque Yo soy santo”.

1P 1:17 Y si invocáis por Padre a Aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor durante el tiempo de vuestra peregrinación;

1P 1:18 sabiendo que fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,

1P 1:19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un Cordero sin defecto y sin mancha,

1P 1:20 ya conocido desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,

1P 1:21 los que por medio de Él creéis en Dios, que le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.

1P 1:22 Puesto que habéis purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro,

1P 1:23 habiendo sido regenerados, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios, la cual vive y permanece para siempre.

1P 1:24 Porque: “Toda carne es como hierba, y toda su gloria como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae;

1P 1:25 mas la palabra del Señor permanece para siempre”. Y ésta es la palabra que os ha sido anunciada como evangelio.

JACOBO 5 1 PEDRO 2

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1 PEDRO 2 Versión Recobro

1 PEDRO 2



1P 2:1 Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresías, envidias, y toda maledicencia,

1P 2:2 desead, como niños recién nacidos, la leche de la palabra dada sin engaño, para que por ella crezcáis para salvación,

1P 2:3 si es que habéis gustado lo bueno que es el Señor.

1P 2:4 Acercándoos a Él, piedra viva, desechada por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,

1P 2:5 vosotros también, como piedras vivas, sois edificados como casa espiritual hasta ser un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

1P 2:6 Por lo cual también contiene la Escritura: “He aquí, pongo en Sion una piedra angular, escogida, preciosa; y el que cree en Él, jamás será avergonzado”.

1P 2:7 Para vosotros, pues, los que creéis, Él es lo más preciado; pero para los que no creen, “la piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo”;

1P 2:8 y: “Piedra de tropiezo, y roca de escándalo”, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; para lo cual fueron también puestos.

1P 2:9 Mas vosotros sois un linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a Su luz admirable;

1P 2:10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no se os había concedido misericordia, pero que ahora se os ha concedido misericordia.

1P 2:11 Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,

1P 2:12 manteniendo excelente vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al ver con sus propios ojos vuestras buenas obras.

1P 2:13 Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior,

1P 2:14 ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien.

1P 2:15 Porque ésta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos;

1P 2:16 como libres, pero no como los que tienen la libertad como capa para hacer lo malo, sino como esclavos de Dios.

1P 2:17 Honrad a todos. Amad a la hermandad. Temed a Dios. Honrad al rey.

1P 2:18 Criados, estad sujetos en todo temor a vuestros amos; no solamente a los buenos y comprensivos, sino también a los perversos.

1P 2:19 Porque esto es gracia, si alguno por tener conciencia de Dios sufre aflicción padeciendo injustamente.

1P 2:20 Pues ¿qué gloria es si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto es gracia delante de Dios.

1P 2:21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por vosotros, dejándoos un modelo, para que sigáis Sus pisadas;

1P 2:22 el cual no cometió pecado, ni se halló engaño en Su boca;

1P 2:23 quien cuando le injuriaban, no respondía con injuria; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba todo a Aquel que juzga justamente;

1P 2:24 quien llevó Él mismo nuestros pecados en Su cuerpo sobre el madero, a fin de que nosotros, habiendo muerto a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

1P 2:25 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Guardián de vuestras almas.

1 PEDRO 1 1 PEDRO 3

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1 PEDRO 3 Versión Recobro

1 PEDRO 3



1P 3:1 Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros propios maridos; para que aun si algunos no obedecen la palabra, sean ganados sin la palabra por la conducta de sus esposas,

1P 3:2 viendo con sus propios ojos vuestra conducta pura en temor.

1P 3:3 Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos,

1P 3:4 sino el del hombre interior escondido en el corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu manso y sosegado, que es de gran valor delante de Dios.

1P 3:5 Porque así también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus propios maridos;

1P 3:6 como Sara obedecía a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin amedrentaros por ningún terror.

1P 3:7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.

1P 3:8 Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos como hermanos, con afecto entrañable, humildes;

1P 3:9 no devolviendo mal por mal, ni injuria por injuria, sino por el contrario, bendiciendo, porque para esto fuisteis llamados, para que heredaseis bendición.

1P 3:10 Porque: “El que desea amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios de palabras engañosas;

1P 3:11 apártese del mal, y haga el bien; busque la paz, y sígala.

1P 3:12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y Sus oídos atienden a sus peticiones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal”.

1P 3:13 ¿Y quién os hará daño, si vosotros tenéis celo por el bien?

1P 3:14 Pero aun si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis,

1P 3:15 sino santificad a Cristo como Señor en vuestros corazones, dispuestos siempre a presentar defensa ante todo el que os pida razón de la esperanza que hay en vosotros;

1P 3:16 pero con mansedumbre y temor, teniendo buena conciencia, para que en lo que hablan mal de vosotros sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo.

1P 3:17 Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.

1P 3:18 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el Justo por los injustos, para llevaros a Dios, siendo muerto en la carne, pero vivificado en el Espíritu;

1P 3:19 en el cual también fue y les proclamó a los espíritus que estaban en prisión,

1P 3:20 los que antiguamente desobedecieron, cuando una vez esperaba la longanimidad de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual algunos, es decir, ocho almas, fueron llevadas a salvo por agua.

1P 3:21 Ésta os salva ahora a vosotros, como antitipo, en el bautismo (no quitando las inmundicias de la carne, sino como petición de una buena conciencia a Dios) por medio de la resurrección de Jesucristo,

1P 3:22 quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a Él están sujetos ángeles, autoridades y potestades.

1 PEDRO 2 1 PEDRO 4

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1 PEDRO 4 Versión Recobro

1 PEDRO 4



1P 4:1 Puesto que Cristo ha padecido en la carne, vosotros también armaos del mismo sentir; pues quien ha padecido en la carne, ha terminado con el pecado,

1P 4:2 para no vivir el tiempo que resta en la carne, en las concupiscencias de los hombres, sino en la voluntad de Dios.

1P 4:3 Basta ya el tiempo pasado para haber hecho los deseos de los gentiles, habiendo andado en lascivias, concupiscencias, embriagueces, juergas, disipación e ilícitas idolatrías.

1P 4:4 En ello les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desbordamiento de disolución, y os calumnian;

1P 4:5 ellos darán cuenta a Aquel que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.

1P 4:6 Porque por esto también ha sido anunciado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en la carne según los hombres, pero vivan en el espíritu según Dios.

1P 4:7 Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sensatos y sobrios para daros a la oración.

1P 4:8 Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubre multitud de pecados.

1P 4:9 Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones.

1P 4:10 Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos mayordomos de la multiforme gracia de Dios.

1P 4:11 Si alguno habla, hable como oráculos de Dios; si alguno ministra, ministre como por virtud de la fuerza que Dios suministra, para que en todo sea Dios glorificado por medio de Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

1P 4:12 Amados, no os extrañéis por el fuego de tribulación en medio de vosotros que os ha venido para poneros a prueba, como si alguna cosa extraña os aconteciese,

1P 4:13 sino gozaos por cuanto participáis de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de Su gloria os gocéis con gran alegría.

1P 4:14 Si sois vituperados en el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el Espíritu de gloria, que es el de Dios, reposa sobre vosotros.

1P 4:15 Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón o malhechor, o como quien se entromete en lo ajeno;

1P 4:16 pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por llevar este nombre.

1P 4:17 Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?

1P 4:18 Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?

1P 4:19 De modo que también los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, haciendo el bien.

1 PEDRO 3 1 PEDRO 5

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1 PEDRO 5 Versión Recobro

1 PEDRO 5



1P 5:1 Por tanto exhorto a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que ha de ser revelada:

1P 5:2 Pastoread el rebaño de Dios que está entre vosotros, velando sobre él, no por fuerza, sino voluntariamente, según Dios; no por viles ganancias, sino con toda solicitud;

1P 5:3 no como teniendo señorío sobre lo que se os ha asignado, sino siendo ejemplos del rebaño.

1P 5:4 Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona inmarcesible de gloria.

1P 5:5 Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, ceñíos de humildad en el trato mutuo; porque Dios resiste a los soberbios, pero a los humildes da gracia.

1P 5:6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte a su debido tiempo;

1P 5:7 echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él se preocupa por vosotros.

1P 5:8 Sed sobrios, y velad. Vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;

1P 5:9 al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en la hermandad vuestra que está en el mundo.

1P 5:10 Mas el Dios de toda gracia, que os llamó a Su gloria eterna en Cristo Jesús, después que hayáis padecido un poco de tiempo, Él mismo os perfeccione, confirme, fortalezca y cimiente.

1P 5:11 A Él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

1P 5:12 Por medio de Silvano, a quien tengo por hermano fiel, os he escrito brevemente, exhortándoos, y testificando que ésta es la verdadera gracia de Dios; entrad y estad firmes en ésta.

1P 5:13 La que ha sido escogida juntamente con vosotros, que está en Babilonia, y Marcos mi hijo, os saludan.

1P 5:14 Saludaos unos a otros con ósculo de amor. Paz sea con todos vosotros los que estáis en Cristo.

1 PEDRO 4 »

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2 Pedro Versión Recobro

LA SEGUNDA EPÍSTOLA DE PEDRO



2 PEDRO 1



2P 1:1 Simón Pedro, esclavo y apóstol de Jesucristo, a los que se les ha asignado, en la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra:

2P 1:2 Gracia y paz os sean multiplicadas, en el pleno conocimiento de Dios y de Jesús nuestro Señor;

2P 1:3 ya que Su divino poder nos ha concedido todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad, mediante el pleno conocimiento de Aquel que nos llamó por Su propia gloria y virtud,

2P 1:4 por medio de las cuales Él nos ha concedido preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

2P 1:5 Y por esto mismo, poniendo toda diligencia, desarrollad abundantemente en vuestra fe virtud; en la virtud, conocimiento;

2P 1:6 en el conocimiento, dominio propio; en el dominio propio, perseverancia; en la perseverancia, piedad;

2P 1:7 en la piedad, afecto fraternal; en el afecto fraternal, amor.

2P 1:8 Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán ociosos ni sin fruto para el pleno conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

2P 1:9 Pero el que no tiene estas cosas es ciego y tiene la vista muy corta; habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados.

2P 1:10 Por lo cual, hermanos, sed aún más diligentes en hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no tropezaréis jamás.

2P 1:11 Porque de esta manera os será suministrada rica y abundante entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

2P 1:12 Por esto siempre estaré recordándoos estas cosas, aunque vosotros las sepáis, y estéis confirmados en la verdad presente.

2P 1:13 Pues tengo por justo, en tanto que estoy en este tabernáculo, estimularos recordándoos estas cosas;

2P 1:14 sabiendo que pronto será quitado mi tabernáculo, como también me lo ha declarado nuestro Señor Jesucristo.

2P 1:15 También yo procuraré con diligencia que después de mi partida vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas.

2P 1:16 Porque cuando os dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, no seguimos mitos hábilmente fraguados, sino que habíamos sido testigos oculares de Su majestad.

2P 1:17 Porque Él recibió de Dios Padre honra y gloria, y le fue enviada desde la magnífica gloria una voz que decía: Éste es Mi Hijo, Mi Amado, en el cual me deleito.

2P 1:18 Y nosotros oímos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos con Él en el monte santo.

2P 1:19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una lámpara que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día amanezca y la estrella de la mañana nazca en vuestros corazones;

2P 1:20 sabiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada,

2P 1:21 porque ninguna profecía jamás fue traída por voluntad humana, sino que los hombres hablaron de parte de Dios siendo movidos por el Espíritu Santo.

1 PEDRO 5 2 PEDRO 2

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2 PEDRO 2 Versión Recobro

2 PEDRO 2



2P 2:1 Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como también entre vosotros habrá falsos maestros, que introducirán secretamente herejías destructoras, y aun negarán al Amo que los compró, acarreando sobre sí mismos destrucción repentina.

2P 2:2 Y muchos seguirán su lascivia, por causa de los cuales el camino de la verdad será injuriado,

2P 2:3 y en su codicia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. El juicio pronunciado sobre ellos hace tiempo no está ocioso, y su destrucción no se duerme.

2P 2:4 Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al Tártaro los entregó a abismos tenebrosos, para ser reservados al juicio;

2P 2:5 y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, heraldo de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos;

2P 2:6 y si condenó a destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente,

2P 2:7 y rescató al justo Lot, oprimido por la conducta licenciosa de los inicuos

2P 2:8 (porque este justo que moraba entre ellos, con lo que veía y oía atormentaba día tras día su alma justa, por los hechos inicuos de ellos);

2P 2:9 sabe el Señor librar de la prueba a los piadosos, y guardar a los injustos bajo castigo para el día del juicio,

2P 2:10 y mayormente a aquellos que andan tras la carne, llevados de los deseos corrompidos, y que desprecian el señorío. Atrevidos y contumaces, injurian sin temblar a las potestades superiores,

2P 2:11 mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellas delante del Señor.

2P 2:12 Pero éstos, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales destinados por naturaleza para presa y destrucción, serán destruidos al corromper a otros,

2P 2:13 recibiendo injusticia como pago de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de deleites durante el día. Éstos son manchas y defectos, quienes aun mientras comen con vosotros, se recrean en sus engaños.

2P 2:14 Tienen los ojos llenos de adulterio, no cesan de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón ejercitado en la codicia, y son hijos de maldición.

2P 2:15 Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el pago de la injusticia,

2P 2:16 pero fue reprendido por su transgresión; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta.

2P 2:17 Éstos son manantiales sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales está reservada la oscuridad de las tinieblas.

2P 2:18 Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con los deseos de la carne y con la lascivia a los que a duras penas escapan de los que viven en error.

2P 2:19 Les prometen libertad, y ellos mismos son esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció.

2P 2:20 Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero.

2P 2:21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue transmitido.

2P 2:22 Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.

2 PEDRO 1 2 PEDRO 3

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2 PEDRO 3 Versión Recobro

2 PEDRO 3



2P 3:1 Amados, ésta es la segunda carta que os escribo; y en ambas, con lo que os recuerdo, estimulo vuestra mente sincera,

2P 3:2 para que tengáis memoria de las palabras que antes han sido dichas por los santos profetas, y del mandamiento del Señor y Salvador predicado por vuestros apóstoles;

2P 3:3 sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burlones con sus burlas, andando según sus propias concupiscencias,

2P 3:4 y diciendo: ¿Dónde está la promesa de Su venida? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.

2P 3:5 Pues bien, por su propia voluntad pasan por alto esto: que por la palabra de Dios los cielos existen desde tiempos antiguos, y la tierra surgió del agua y fue cimentada en medio del agua,

2P 3:6 por la cual el mundo de entonces, anegado en agua, pereció;

2P 3:7 pero por la misma palabra, los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados para el fuego, guardados hasta el día del juicio y de la destrucción de los hombres impíos.

2P 3:8 Mas, oh amados, no escape de vuestra atención que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.

2P 3:9 El Señor no se retrasa con respecto a la promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es longánimo para con vosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

2P 3:10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo se disolverán, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.

2P 3:11 Puesto que todas estas cosas han de ser así disueltas, ¿qué clase de personas debéis ser en vuestra conducta santa y en piedad,

2P 3:12 esperando y apresurando la venida del día de Dios, por causa de la cual los cielos, encendiéndose, se disolverán, y los elementos, ardiendo, se fundirán?

2P 3:13 Pero nosotros esperamos, según Su promesa, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.

2P 3:14 Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por Él en paz sin mancha y sin defecto.

2P 3:15 Y considerad que la longanimidad de nuestro Señor es salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito;

2P 3:16 como asimismo lo hace en todas sus cartas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia destrucción.

2P 3:17 Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, estad en guardia, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.

2P 3:18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

2 PEDRO 2 »

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1 Juan Versión Recobro

LA PRIMERA EPÍSTOLA DE JUAN



1 JUAN 1



1Jn 1:1 Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante a la Palabra de vida

1Jn 1:2 (y la vida fue manifestada, y hemos visto y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó);

1Jn 1:3 lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con Su Hijo Jesucristo.

1Jn 1:4 Estas cosas os escribimos, para que nuestro gozo sea cumplido.

1Jn 1:5 Y éste es el mensaje que hemos oído de Él, y os anunciamos: Dios es luz, y en Él no hay ningunas tinieblas.

1Jn 1:6 Si decimos que tenemos comunión con Él y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad;

1Jn 1:7 pero si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesús Su Hijo nos limpia de todo pecado.

1Jn 1:8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.

1Jn 1:9 Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados, y limpiarnos de toda injusticia.

1Jn 1:10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él mentiroso, y Su palabra no está en nosotros.

2 PEDRO 3 1 JUAN 2

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1 JUAN 2 Versión Recobro

1 JUAN 2



1Jn 2:1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno peca, tenemos ante el Padre un Abogado, a Jesucristo el Justo.

1Jn 2:2 Y Él mismo es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

1Jn 2:3 Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos Sus mandamientos.

1Jn 2:4 El que dice: Yo le conozco, y no guarda Sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él;

1Jn 2:5 pero el que guarda Su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; en esto sabemos que estamos en Él.

1Jn 2:6 El que dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo.

1Jn 2:7 Amados, no os escribo mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, el cual habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la palabra que habéis oído.

1Jn 2:8 Otra vez os escribo un mandamiento nuevo, lo cual es verdadero en Él y en vosotros, porque las tinieblas van pasando, y la luz verdadera ya alumbra.

1Jn 2:9 El que dice que está en la luz, y aborrece a su hermano, está todavía en tinieblas.

1Jn 2:10 El que ama a su hermano, permanece en la luz, y en él no hay causa de tropiezo.

1Jn 2:11 Pero el que aborrece a su hermano está en tinieblas, y anda en tinieblas, y no sabe adónde va, porque las tinieblas le han cegado los ojos.

1Jn 2:12 Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por causa de Su nombre.

1Jn 2:13 Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis a Aquel que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, niños, porque conocéis al Padre.

1Jn 2:14 Os he escrito a vosotros, padres, porque conocéis a Aquel que es desde el principio. Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes, y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.

1Jn 2:15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

1Jn 2:16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

1Jn 2:17 Y el mundo pasa, y su concupiscencia; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

1Jn 2:18 Niños, ya es la última hora; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora se han presentado muchos anticristos; por esto conocemos que es la última hora.

1Jn 2:19 Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.

1Jn 2:20 Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y todos vosotros tenéis conocimiento.

1Jn 2:21 No os he escrito porque ignoréis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad.

1Jn 2:22 ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Éste es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.

1Jn 2:23 Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.

1Jn 2:24 En cuanto a vosotros, lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.

1Jn 2:25 Y ésta es la promesa que Él mismo nos hizo, la vida eterna.

1Jn 2:26 Os he escrito esto sobre los que os desvían.

1Jn 2:27 Y en cuanto a vosotros, la unción que vosotros recibisteis de Él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; pero como Su unción os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, así como ella os ha enseñado, permaneced en Él.

1Jn 2:28 Y ahora, hijitos, permaneced en Él, para que cuando Él se manifieste, tengamos confianza, y en Su venida no nos alejemos de Él avergonzados.

1Jn 2:29 Si sabéis que Él es justo, entonces sabéis que todo el que también practica la justicia es nacido de Él.

1 JUAN 1 1 JUAN 3

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1 JUAN 3 Versión Recobro

1 JUAN 3



1Jn 3:1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios, y lo somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él.

1Jn 3:2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es.

1Jn 3:3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él, se purifica a sí mismo, así como Él es puro.

1Jn 3:4 Todo aquel que practica el pecado, también practica la infracción de la ley; pues el pecado es infracción de la ley.

1Jn 3:5 Y sabéis que Él se manifestó para quitar los pecados, y no hay pecado en Él.

1Jn 3:6 Todo aquel que permanece en Él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.

1Jn 3:7 Hijitos, nadie os desvíe; el que practica la justicia es justo, como Él es justo.

1Jn 3:8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto se manifestó el Hijo de Dios, para destruir las obras del diablo.

1Jn 3:9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.

1Jn 3:10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: Todo aquel que no practica la justicia no es de Dios, y tampoco el que no ama a su hermano.

1Jn 3:11 Porque éste es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros.

1Jn 3:12 No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malignas, y las de su hermano justas.

1Jn 3:13 No os extrañéis, hermanos, si el mundo os aborrece.

1Jn 3:14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama, permanece en muerte.

1Jn 3:15 Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él.

1Jn 3:16 En esto conocemos el amor, en que Él puso Su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

1Jn 3:17 Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su cariño, ¿cómo mora el amor de Dios en él?

1Jn 3:18 Hijitos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y con veracidad.

1Jn 3:19 Y en esto conoceremos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de Él;

1Jn 3:20 pues si nuestro corazón nos reprende, se debe a que Dios es mayor que nuestro corazón y sabe todas las cosas.

1Jn 3:21 Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos ante Dios;

1Jn 3:22 y cualquier cosa que pidamos la recibiremos de Él, porque guardamos Sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de Él.

1Jn 3:23 Y éste es Su mandamiento: Que creamos en el nombre de Su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado.

1Jn 3:24 Y el que guarda Sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que Él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

1 JUAN 2 1 JUAN 4

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1 JUAN 4 Versión Recobro

1 JUAN 4



1Jn 4:1 Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.

1Jn 4:2 En esto conocéis el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios;

1Jn 4:3 y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; y éste es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.

1Jn 4:4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

1Jn 4:5 Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye.

1Jn 4:6 Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el Espíritu de verdad y el espíritu de engaño.

1Jn 4:7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.

1Jn 4:8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

1Jn 4:9 En esto se manifestó entre nosotros el amor de Dios, en que Dios envió a Su Hijo unigénito al mundo, para que tengamos vida y vivamos por Él.

1Jn 4:10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a Su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

1Jn 4:11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.

1Jn 4:12 Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y Su amor se ha perfeccionado en nosotros.

1Jn 4:13 En esto conocemos que permanecemos en Él, y Él en nosotros, en que nos ha dado de Su Espíritu.

1Jn 4:14 Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, como Salvador del mundo.

1Jn 4:15 Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.

1Jn 4:16 Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

1Jn 4:17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, en que tengamos confianza en el día del juicio; pues como Él es, así somos nosotros en este mundo.

1Jn 4:18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo, y el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

1Jn 4:19 Nosotros amamos, porque Él nos amó primero.

1Jn 4:20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto no puede amar a Dios a quien no ha visto.

1Jn 4:21 Y nosotros tenemos este mandamiento de Él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

1 JUAN 3 1 JUAN 5

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1 JUAN 5 Versión Recobro

1 JUAN 5



1Jn 5:1 Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por Él.

1Jn 5:2 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y cumplimos Sus mandamientos.

1Jn 5:3 Pues éste es el amor a Dios, que guardemos Sus mandamientos; y Sus mandamientos no son gravosos.

1Jn 5:4 Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

1Jn 5:5 ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

1Jn 5:6 Éste es Aquel que vino mediante agua y sangre: Jesucristo; no solamente por el agua, sino por el agua y por la sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio; porque el Espíritu es la realidad.

1Jn 5:7 Porque tres son los que dan testimonio:

1Jn 5:8 el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres tienden a lo mismo.

1Jn 5:9 Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque éste es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de Su Hijo.

1Jn 5:10 El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de Su Hijo.

1Jn 5:11 Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en Su Hijo.

1Jn 5:12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

1Jn 5:13 Estas cosas os he escrito a vosotros los que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna.

1Jn 5:14 Y ésta es la confianza que tenemos ante Él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye.

1Jn 5:15 Y si sabemos que Él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

1Jn 5:16 Si alguno ve a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y le dará vida; a saber, a los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida.

1Jn 5:17 Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte.

1Jn 5:18 Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues el que es nacido de Dios se guarda a sí mismo, y el maligno no le toca.

1Jn 5:19 Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero yace en poder del maligno.

1Jn 5:20 Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer a Aquel que es verdadero; y estamos en el verdadero, en Su Hijo Jesucristo. Éste es el verdadero Dios, y la vida eterna.

1Jn 5:21 Hijitos, guardaos de los ídolos.

1 JUAN 4 »

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2 Juan Versión Recobro

LA SEGUNDA EPÍSTOLA DE JUAN



2Jn 1 El anciano a la señora elegida y a sus hijos, a quienes yo amo con veracidad; y no sólo yo, sino también todos los que conocen la verdad,

2Jn 2 a causa de la verdad que permanece en nosotros, y estará para siempre con nosotros:

2Jn 3 Será con nosotros gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y de Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor.

2Jn 4 Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre.

2Jn 5 Y ahora te ruego, señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino el que hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos a otros.

2Jn 6 Y éste es el amor, que andemos según Sus mandamientos. Éste es el mandamiento, como vosotros habéis oído desde el principio: que andéis en amor.

2Jn 7 Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo.

2Jn 8 Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de nuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo.

2Jn 9 Cualquiera que se propasa, y no permanece en la enseñanza de Cristo, no tiene a Dios; el que permanece en esta enseñanza, ése sí tiene al Padre y al Hijo.

2Jn 10 Si alguno viene a vosotros, y no trae esta enseñanza, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Regocíjate!

2Jn 11 Porque el que le dice: ¡Regocíjate! participa en sus malas obras.

2Jn 12 Tengo muchas cosas que escribiros, pero no he querido hacerlo por medio de papel y tinta, pues espero estar con vosotros y hablar cara a cara, para que nuestro gozo sea cumplido.

2Jn 13 Los hijos de tu hermana, la elegida, te saludan.

2 John »

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3 Juan Versión Recobro

LA TERCERA EPÍSTOLA DE JUAN>



3Jn 1 El anciano a Gayo, el amado, a quien amo con veracidad.

3Jn 2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

3Jn 3 Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu firmeza en la verdad, de cómo andas en la verdad.

3Jn 4 No tengo yo mayor gozo que éste, el oír que mis hijos andan en la verdad.

3Jn 5 Amado, fielmente te conduces en todo lo que haces por los hermanos, aunque sean forasteros,

3Jn 6 los cuales han dado ante la iglesia testimonio de tu amor; y harás bien en encaminarlos como es digno de Dios.

3Jn 7 Porque ellos salieron por amor del Nombre, sin aceptar nada de los gentiles.

3Jn 8 Nosotros, pues, debemos sostener a tales personas, para que seamos colaboradores en la verdad.

3Jn 9 Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta ser el primero entre ellos, no nos recibe.

3Jn 10 Por esta causa, si yo voy, recordaré las obras que hace parloteando con palabras malignas contra nosotros; y no contento con estas cosas, no recibe a los hermanos, y a los que quieren recibirlos se lo prohíbe, y los expulsa de la iglesia.

3Jn 11 Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.

3Jn 12 Todos dan testimonio de Demetrio, y aun la verdad misma; y también nosotros damos testimonio, y vosotros sabéis que nuestro testimonio es verdadero.

3Jn 13 Yo tenía muchas cosas que escribirte, pero no quiero escribírtelas con tinta y pluma;

3Jn 14 más bien, espero verte en breve, y hablaremos cara a cara. La paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda tú a los amigos, a cada uno por nombre.

3 John »

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Judas Versión Recobro

LA EPÍSTOLA DE JUDAS



Jud 1 Judas, esclavo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, amados en Dios Padre, y guardados por Jesucristo:

Jud 2 Misericordia a vosotros y paz y amor os sean multiplicados.

Jud 3 Amados, poniendo toda diligencia en escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos a que contendáis ardientemente por la fe que ha sido transmitida a los santos una vez para siempre.

Jud 4 Porque algunos hombres se han introducido encubiertamente, los que ya desde antiguo estaban inscritos para este juicio, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a nuestro único Amo y Señor Jesucristo.

Jud 5 Mas quiero recordaros, aunque lo habéis aprendido todo de una vez para siempre, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de la tierra de Egipto, después destruyó a los que no creyeron.

Jud 6 Y a los ángeles que no guardaron su principado, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día;

Jud 7 como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, se dedicaron a la fornicación y fueron en pos de una carne diferente, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

Jud 8 No obstante, de la misma manera también estos soñadores contaminan la carne, menosprecian el señorío e injurian a las potestades superiores.

Jud 9 Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando con él por el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.

Jud 10 Pero éstos maldicen lo que no conocen; y en lo que por naturaleza entienden, se corrompen como animales irracionales.

Jud 11 ¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la rebelión de Coré.

Jud 12 Éstos son escollos ocultos en vuestros ágapes, que comiendo con vosotros sin temor se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, arrastradas por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados;

Jud 13 fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.

Jud 14 De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con millares de Sus santos,

Jud 15 para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra Él.

Jud 16 Éstos son murmuradores, quejumbrosos, que andan según sus propias concupiscencias, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho.

Jud 17 Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo;

Jud 18 los que os decían: En el postrer tiempo habrá burlones, que andarán según sus impías concupiscencias.

Jud 19 Éstos son los que causan divisiones, los anímicos, que no tienen espíritu.

Jud 20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo,

Jud 21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.

Jud 22 De algunos que vacilan, tened misericordia,

Jud 23 y salvadlos, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa manchada por su carne.

Jud 24 Y a Aquel que es poderoso para guardaros de tropiezos, y presentaros sin mancha delante de Su gloria con gran alegría,

Jud 25 al único Dios, nuestro Salvador, por medio de nuestro Señor Jesucristo, sea gloria y majestad, imperio y autoridad, desde antes de todos los tiempos, ahora y por todos los siglos. Amén.

Jude »

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Apocalipsis Versión Recobro

APOCALIPSIS



APOCALIPSIS 1



Ap 1:1 La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para mostrar a Sus esclavos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró en señales enviándola por medio de Su ángel a Su esclavo Juan,

Ap 1:2 que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, de todas las cosas que ha visto.

Ap 1:3 Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.

Ap 1:4 Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros de parte de Aquel que es y que era y que ha de venir, y de los siete Espíritus que están delante de Su trono;

Ap 1:5 y de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos, y el Soberano de los reyes de la tierra. Al que nos ama, y nos liberó de nuestros pecados con Su sangre,

Ap 1:6 e hizo de nosotros un reino, sacerdotes para Su Dios y Padre; a Él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.

Ap 1:7 He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, aun los que le traspasaron; y todas las tribus de la tierra harán lamentación por Él. Sí, amén.

Ap 1:8 Yo soy el Alfa y la Omega dice el Señor Dios, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.

Ap 1:9 Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la perseverancia en Jesús, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesús.

Ap 1:10 Yo estaba en el espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

Ap 1:11 que decía: Escribe en un rollo lo que ves, y envíalo a las siete iglesias: a Éfeso, a Esmirna, a Pérgamo, a Tiatira, a Sardis, a Filadelfia y a Laodicea.

Ap 1:12 Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro,

Ap 1:13 y en medio de los candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

Ap 1:14 Su cabeza y Sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; Sus ojos como llama de fuego;

Ap 1:15 y Sus pies semejantes al bronce reluciente, fundido en un horno; y Su voz como estruendo de muchas aguas.

Ap 1:16 Tenía en Su diestra siete estrellas; de Su boca salía una espada aguda de dos filos; y Su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.

Ap 1:17 Cuando le vi, caí como muerto a Sus pies. Y Él puso Su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; Yo soy el Primero y el Último,

Ap 1:18 y el Viviente; estuve muerto, mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.

Ap 1:19 Escribe, pues, las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de éstas.

Ap 1:20 El misterio de las siete estrellas que has visto en Mi diestra, y de los siete candeleros de oro: las siete estrellas son los mensajeros de las siete iglesias, y los siete candeleros son las siete iglesias.

Jude 1 APOCALIPSIS 2

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APOCALIPSIS 10 Versión Recobro

APOCALIPSIS 10



Ap 10:1 Vi descender del cielo a otro Ángel fuerte, vestido de una nube, con el arco iris sobre Su cabeza; y Su rostro era como el sol, y Sus pies como columnas de fuego.

Ap 10:2 Tenía en Su mano un pequeño rollo abierto; y puso Su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

Ap 10:3 y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.

Ap 10:4 Cuando hablaron los siete truenos, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.

Ap 10:5 Y el Ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó Su mano derecha al cielo,

Ap 10:6 y juró por Aquel que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que ya no habría más demora,

Ap 10:7 sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él esté por tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, según las buenas nuevas que Él anunció a Sus esclavos los profetas.

Ap 10:8 La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el rollo que está abierto en la mano del Ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

Ap 10:9 Y fui al Ángel, diciéndole que me diese el pequeño rollo. Y Él me dijo: Toma, y cómetelo entero; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

Ap 10:10 Entonces tomé el pequeño rollo de la mano del Ángel, y me lo comí entero; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.

Ap 10:11 Y ellos me dijeron: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.

APOCALIPSIS 9 APOCALIPSIS 11

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APOCALIPSIS 11 Versión Recobro

APOCALIPSIS 11



Ap 11:1 Entonces me fue dada una caña semejante a una vara, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él.

Ap 11:2 Pero el atrio que está fuera del templo deséchalo, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos pisotearán la ciudad santa cuarenta y dos meses.

Ap 11:3 Y daré a Mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

Ap 11:4 Éstos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Señor de la tierra.

Ap 11:5 Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera.

Ap 11:6 Éstos tienen potestad para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen autoridad sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.

Ap 11:7 Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.

Ap 11:8 Y sus cadáveres estarán en la calle de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también fue crucificado el Señor de ellos.

Ap 11:9 Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sus cadáveres sean puestos en sepulcro.

Ap 11:10 Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra.

Ap 11:11 Pero después de tres días y medio entró en ellos el aliento de vida que venía de Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron.

Ap 11:12 Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron.

Ap 11:13 En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.

Ap 11:14 El segundo ay pasó; he aquí, el tercer ay viene pronto.

Ap 11:15 El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: El reinado sobre el mundo ha pasado a nuestro Señor y a Su Cristo; y Él reinará por los siglos de los siglos.

Ap 11:16 Y los veinticuatro ancianos que están sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,

Ap 11:17 diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras, porque has tomado Tu gran poder, y has reinado.

Ap 11:18 Y se airaron las naciones, y Tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a Tus esclavos los profetas, y a los santos, y a los que temen Tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

Ap 11:19 Y fue abierto el templo de Dios que está en el cielo, y el Arca de Su Pacto se veía en Su templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.

APOCALIPSIS 10 APOCALIPSIS 12

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APOCALIPSIS 12 Versión Recobro

APOCALIPSIS 12



Ap 12:1 Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.

Ap 12:2 Estaba encinta, y clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.

Ap 12:3 También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas;

Ap 12:4 y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto como lo diese a luz.

Ap 12:5 Y ella dio a luz un hijo varón, que pastoreará con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado a Dios y a Su trono.

Ap 12:6 Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten por mil doscientos sesenta días.

Ap 12:7 Después estalló una guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles pelearon contra el dragón; y pelearon el dragón y sus ángeles;

Ap 12:8 pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo.

Ap 12:9 Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama el diablo y Satanás, el cual engaña a toda la tierra habitada; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

Ap 12:10 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de Su Cristo; porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro Dios día y noche.

Ap 12:11 Y ellos le han vencido por causa de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y no amaron la vida de su alma, hasta la muerte.

Ap 12:12 Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.

Ap 12:13 Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón.

Ap 12:14 Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde será sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo.

Ap 12:15 Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por la corriente.

Ap 12:16 Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca.

Ap 12:17 Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús.

Ap 12:18 Y él se puso de pie sobre la arena del mar.

APOCALIPSIS 11 APOCALIPSIS 13

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APOCALIPSIS 13 Versión Recobro

APOCALIPSIS 13



Ap 13:1 Y vi subir del mar una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas, nombres de blasfemia.

Ap 13:2 Y la bestia que vi era semejante a un leopardo, y sus pies como de oso, y su boca como boca de león. Y el dragón le dio su poder y su trono, y grande autoridad.

Ap 13:3 Una de sus cabezas parecía tener una herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia,

Ap 13:4 y adoraron al dragón porque había dado su autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia, diciendo: ¿Quién como la bestia, y quién podrá combatir contra ella?

Ap 13:5 También se le dio boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses.

Ap 13:6 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de Su nombre y de Su tabernáculo, los cuales están en el cielo.

Ap 13:7 Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.

Ap 13:8 Y la adorarán todos los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde la fundación del mundo.

Ap 13:9 Si alguno tiene oído, oiga.

Ap 13:10 Si alguno está destinado a la cautividad, va a la cautividad; si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la perseverancia y la fe de los santos.

Ap 13:11 Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón.

Ap 13:12 Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y sus moradores adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada.

Ap 13:13 También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres.

Ap 13:14 Y engaña a los moradores de la tierra a causa de las señales que se le ha dado hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tenía la herida de espada, y revivió.

Ap 13:15 Y se le dio el poder de infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no adorase a la imagen de la bestia.

Ap 13:16 Y hace que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les ponga una marca en la mano derecha, o en la frente;

Ap 13:17 y que ninguno pueda comprar ni vender, sino el que tenga la marca, es decir, el nombre de la bestia o el número de su nombre.

Ap 13:18 Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis.

APOCALIPSIS 12 APOCALIPSIS 14

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APOCALIPSIS 14 Versión Recobro

APOCALIPSIS 14



Ap 14:1 Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte Sion, y con Él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de Él y el de Su Padre escrito en la frente.

Ap 14:2 Y oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas.

Ap 14:3 Y cantan un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron comprados de la tierra.

Ap 14:4 Éstos son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Éstos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Éstos fueron comprados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero;

Ap 14:5 y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha.

Ap 14:6 Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para anunciarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

Ap 14:7 diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de Su juicio ha llegado; y adorad a Aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y los manantiales de las aguas.

Ap 14:8 Y siguió otro ángel, el segundo, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia la Grande, la que ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación.

Ap 14:9 Y siguió otro ángel, el tercero, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano,

Ap 14:10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido preparado puro en el cáliz de Su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero;

Ap 14:11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.

Ap 14:12 Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

Ap 14:13 Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados los muertos que mueran en el Señor de aquí en adelante. Sí, dice el Espíritu, para que descansen de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.

Ap 14:14 Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda.

Ap 14:15 Y del templo salió otro ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete Tu hoz, y siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.

Ap 14:16 Y el que estaba sentado sobre la nube arrojó Su hoz en la tierra, y la tierra fue segada.

Ap 14:17 Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda.

Ap 14:18 Y salió del altar otro ángel, que tenía autoridad sobre el fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la vid de la tierra, porque sus uvas están bien maduras.

Ap 14:19 Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la vid de la tierra, y la echó en el gran lagar de la ira de Dios.

Ap 14:20 Y fue pisado el lagar fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil seiscientos estadios.

APOCALIPSIS 13 APOCALIPSIS 15

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APOCALIPSIS 15 Versión Recobro

APOCALIPSIS 15



Ap 15:1 Y vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios.

Ap 15:2 Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían salido victoriosos sobre la bestia y su imagen y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios.

Ap 15:3 Y cantan el cántico de Moisés, esclavo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son Tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son Tus caminos, Rey de las naciones.

Ap 15:4 ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará Tu nombre?, pues sólo Tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y adorarán delante de Ti, porque Tus justos juicios se han manifestado.

Ap 15:5 Después de estas cosas miré, y fue abierto en el cielo el templo del Tabernáculo del Testimonio;

Ap 15:6 y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro.

Ap 15:7 Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, quien vive por los siglos de los siglos.

Ap 15:8 Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por Su poder; y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles.

APOCALIPSIS 14 APOCALIPSIS 16

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APOCALIPSIS 16 Versión Recobro

APOCALIPSIS 16



Ap 16:1 Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad en la tierra las siete copas de la ira de Dios.

Ap 16:2 Fue el primero, y derramó su copa en la tierra, y vino una úlcera maligna y dañina sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen.

Ap 16:3 El segundo ángel derramó su copa en el mar, y éste se convirtió en sangre como de muerto; y murió toda alma viviente que había en el mar.

Ap 16:4 El tercer ángel derramó su copa en los ríos, y en los manantiales de las aguas, y se convirtieron en sangre.

Ap 16:5 Y oí al ángel que tiene poder sobre las aguas, que decía: Justo eres Tú, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas.

Ap 16:6 Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también Tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen.

Ap 16:7 También oí que el altar decía: Sí, Señor Dios Todopoderoso, Tus juicios son verdaderos y justos.

Ap 16:8 El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego.

Ap 16:9 Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene autoridad sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria.

Ap 16:10 El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas,

Ap 16:11 y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.

Ap 16:12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes que vienen de donde el sol sale.

Ap 16:13 Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas;

Ap 16:14 pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de toda la tierra habitada, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.

Ap 16:15 (He aquí, Yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza).

Ap 16:16 Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.

Ap 16:17 El séptimo ángel derramó su copa sobre el aire; y salió una gran voz del templo desde el trono, diciendo: Hecho está.

Ap 16:18 Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que el hombre existe sobre la tierra.

Ap 16:19 Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y Babilonia la Grande fue recordada delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de Su ira.

Ap 16:20 Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados.

Ap 16:21 Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande.

APOCALIPSIS 15 APOCALIPSIS 17

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APOCALIPSIS 17 Versión Recobro

APOCALIPSIS 17



Ap 17:1 Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré el juicio contra la gran ramera que está sentada sobre muchas aguas;

Ap 17:2 con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.

Ap 17:3 Y me llevó en espíritu a un desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos.

Ap 17:4 Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de las inmundicias de su fornicación;

Ap 17:5 y en su frente un nombre escrito: MISTERIO, BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.

Ap 17:6 Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los testigos de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro.

Ap 17:7 Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos.

Ap 17:8 La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será.

Ap 17:9 Esto para la mente que tiene sabiduría. Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer,

Ap 17:10 y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo.

Ap 17:11 La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es uno de los siete, y va a la perdición.

Ap 17:12 Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia.

Ap 17:13 Éstos tienen un solo designio, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.

Ap 17:14 Harán guerra contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque Él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con Él, los llamados y escogidos y fieles, también vencerán.

Ap 17:15 Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, multitudes, naciones y lenguas.

Ap 17:16 Y los diez cuernos que viste, y la bestia, aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego;

Ap 17:17 porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que Él quiso y que ejecuten un solo designio, y que den su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios.

Ap 17:18 Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra.

APOCALIPSIS 16 APOCALIPSIS 18

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APOCALIPSIS 18 Versión Recobro

APOCALIPSIS 18



Ap 18:1 Después de esto vi a otro Ángel descender del cielo con gran autoridad; y la tierra fue iluminada con Su gloria.

Ap 18:2 Y clamó con voz potente, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia la Grande, y se ha hecho habitación de demonios y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.

Ap 18:3 Porque todas las naciones han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de su lujo.

Ap 18:4 Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo Mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis sus plagas;

Ap 18:5 porque sus pecados se han amontonado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus injusticias.

Ap 18:6 Pagadle a ella como ella os ha pagado, y dobladle al doble según sus obras; en el cáliz en que ella preparó bebida, preparadle a ella el doble.

Ap 18:7 Cuanto ella se ha glorificado y ha vivido en lujos, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y jamás veré llanto;

Ap 18:8 por lo cual en un solo día vendrán sus plagas: muerte, llanto y hambre; y será quemada con fuego, porque fuerte es el Señor Dios, que la juzga.

Ap 18:9 Y los reyes de la tierra que han fornicado con ella, y con ella han vivido en lujos, llorarán y harán lamentación sobre ella, cuando vean el humo de su incendio,

Ap 18:10 parándose lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia, la ciudad fuerte; porque en una hora vino tu juicio!

Ap 18:11 Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus cargamentos;

Ap 18:12 cargamento de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino fino, de púrpura, de seda, de escarlata, de toda clase de cedro, de todo vaso de marfil, de todo vaso de madera preciosa, de cobre, de hierro y de mármol;

Ap 18:13 y canela, amomo, incienso, ungüentos, olíbano, vino, aceite, flor de harina, trigo, ganado, ovejas, de caballos y carros, y esclavos, y almas de hombres.

Ap 18:14 Los frutos de otoño codiciados por tu alma se apartaron de ti, y todas las cosas exquisitas y espléndidas te han faltado, y nunca más las hallarás.

Ap 18:15 Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido a costa de ella, se pararán lejos por el temor de su tormento, llorando y lamentando,

Ap 18:16 y diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, de púrpura y de escarlata, y estaba adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas!

Ap 18:17 Porque en una hora han sido desoladas tantas riquezas. Y todo piloto, y todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el mar, se pararon lejos;

Ap 18:18 y viendo el humo de su incendio, dieron voces, diciendo: ¿Qué ciudad era semejante a la gran ciudad?

Ap 18:19 Y echaron polvo sobre sus cabezas, y dieron voces, llorando y lamentando, diciendo: ¡Ay, ay de la gran ciudad, en la cual todos los que tenían naves en el mar se habían enriquecido de su opulencia; pues en una hora ha sido desolada!

Ap 18:20 Alégrate sobre ella, cielo, y vosotros, santos, apóstoles y profetas; porque Dios ha pronunciado juicio a vuestro favor contra ella.

Ap 18:21 Y un ángel fuerte tomó una piedra, como una gran piedra de molino, y la arrojó en el mar, diciendo: Con el mismo ímpetu será derribada Babilonia, la gran ciudad, y nunca más será hallada.

Ap 18:22 Y voz de arpistas, de músicos, de flautistas y de trompeteros no se oirá más en ti; y ningún artífice de oficio alguno se hallará más en ti, ni ruido de molino se oirá más en ti.

Ap 18:23 Luz de lámpara no alumbrará más en ti, ni voz de novio y de novia se oirá más en ti; porque tus mercaderes eran los grandes de la tierra; pues por tus hechicerías fueron engañadas todas las naciones.

Ap 18:24 Y en ella se halló la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra.

APOCALIPSIS 17 APOCALIPSIS 19

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APOCALIPSIS 19 Versión Recobro

APOCALIPSIS 19



Ap 19:1 Después de esto oí como una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios;

Ap 19:2 porque Sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de Sus esclavos derramada por mano de ella.

Ap 19:3 Y por segunda vez dijeron: ¡Aleluya! Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos.

Ap 19:4 Y los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron y adoraron a Dios, que está sentado en el trono, y decían: ¡Amén! ¡Aleluya!

Ap 19:5 Y salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos Sus esclavos, y los que le teméis, así pequeños como grandes.

Ap 19:6 Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como el estruendo de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!

Ap 19:7 Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y Su esposa se ha preparado.

Ap 19:8 Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, resplandeciente y limpio; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Ap 19:9 Y me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Éstas son palabras verdaderas de Dios.

Ap 19:10 Y me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: No lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.

Ap 19:11 Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y Aquel que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y hace guerra.

Ap 19:12 Sus ojos son como llama de fuego, y hay en Su cabeza muchas diademas; y tiene un nombre escrito que ninguno conoce sino Él mismo.

Ap 19:13 Está vestido de una ropa teñida en sangre; y Su nombre es la Palabra de Dios.

Ap 19:14 Y los ejércitos de los cielos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.

Ap 19:15 De Su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y Él las pastoreará con vara de hierro; y Él pisa el lagar del vino del ardor de la ira del Dios Todopoderoso.

Ap 19:16 Y en Su vestidura y en Su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

Ap 19:17 Y vi a un ángel que estaba de pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios,

Ap 19:18 para que comáis carnes de reyes y de generales, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes.

Ap 19:19 Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra Aquel que montaba el caballo, y contra Su ejército.

Ap 19:20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro del lago de fuego que arde con azufre.

Ap 19:21 Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca de Aquel que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.

APOCALIPSIS 18 APOCALIPSIS 20

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APOCALIPSIS 2 Versión Recobro

APOCALIPSIS 2



Ap 2:1 Escribe al mensajero de la iglesia en Éfeso: El que tiene las siete estrellas en Su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto:

Ap 2:2 Yo conozco tus obras, y tus trabajos y tu perseverancia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;

Ap 2:3 y has perseverado, y has sufrido por amor de Mi nombre, y no has desmayado.

Ap 2:4 Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor.

Ap 2:5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te has arrepentido.

Ap 2:6 Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales Yo también aborrezco.

Ap 2:7 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venza, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en el Paraíso de Dios.

Ap 2:8 Y escribe al mensajero de la iglesia en Esmirna: El Primero y el Último, el que estuvo muerto y revivió, dice esto:

Ap 2:9 Yo conozco tu tribulación, y tu pobreza (pero tú eres rico), y las calumnias de los que se dicen ser judíos, y no lo son, sino sinagoga de Satanás.

Ap 2:10 No temas lo que vas a padecer. He aquí, el diablo va a echar a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y Yo te daré la corona de la vida.

Ap 2:11 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venza, no sufrirá ningún daño de la segunda muerte.

Ap 2:12 Y escribe al mensajero de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto:

Ap 2:13 Yo conozco dónde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes Mi nombre, y no has negado Mi fe, ni aun en los días de Antipas Mi testigo, Mi siervo fiel, que fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.

Ap 2:14 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a algunos que retienen la enseñanza de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación.

Ap 2:15 Así tú también tienes a los que de la misma manera retienen la enseñanza de los nicolaítas.

Ap 2:16 Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y combatiré contra ellos con la espada de Mi boca.

Ap 2:17 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venza, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.

Ap 2:18 Y escribe al mensajero de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce reluciente, dice esto:

Ap 2:19 Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu perseverancia, y que tus obras postreras son más que las primeras.

Ap 2:20 Pero tengo contra ti que toleras a esa mujer Jezabel, que dice ser profetisa, y enseña y seduce a Mis esclavos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.

Ap 2:21 Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.

Ap 2:22 He aquí, Yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.

Ap 2:23 Y a los hijos de ella heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que Yo soy el que escudriña las partes internas y los corazones; y os daré a cada uno según vuestras obras.

Ap 2:24 Pero a vosotros, a los demás de Tiatira, a cuantos no tenéis esa enseñanza, y no habéis conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, Yo os digo: No os impondré otra carga;

Ap 2:25 no obstante, lo que tenéis, retenedlo hasta que Yo venga.

Ap 2:26 Al que venza y guarde Mis obras hasta el fin, Yo le daré autoridad sobre las naciones,

Ap 2:27 y las pastoreará con vara de hierro, y serán quebradas como vasijas de barro; como Yo también la he recibido de Mi Padre;

Ap 2:28 y le daré la estrella de la mañana.

Ap 2:29 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

APOCALIPSIS 1 APOCALIPSIS 3

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APOCALIPSIS 20 Versión Recobro

APOCALIPSIS 20



Ap 20:1 Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.

Ap 20:2 Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años;

Ap 20:3 y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

Ap 20:4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, y de los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

Ap 20:5 Pero los demás muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Ésta es la primera resurrección.

Ap 20:6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene autoridad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él mil años.

Ap 20:7 Cuando los mil años se cumplan, Satanás será soltado de su prisión,

Ap 20:8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.

Ap 20:9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y descendió fuego del cielo, y los consumió.

Ap 20:10 Y el diablo, que los engañaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

Ap 20:11 Y vi un gran trono blanco y a Aquel que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.

Ap 20:12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante el trono; y los rollos fueron abiertos, y otro rollo fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los rollos, según sus obras.

Ap 20:13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

Ap 20:14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. He aquí la muerte segunda, el lago de fuego.

Ap 20:15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

APOCALIPSIS 19 APOCALIPSIS 21

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APOCALIPSIS 21 Versión Recobro

APOCALIPSIS 21



Ap 21:1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía.

Ap 21:2 Y vi la santa ciudad, la Nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una novia ataviada para su marido.

Ap 21:3 Y oí una gran voz que salía del trono que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y Él fijará Su tabernáculo con ellos; y ellos serán Sus pueblos, y Dios mismo estará con ellos y será su Dios.

Ap 21:4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor; porque las cosas de antes pasaron.

Ap 21:5 Y el que está sentado en el trono dijo: He aquí, Yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

Ap 21:6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tenga sed, Yo le daré gratuitamente del manantial del agua de la vida.

Ap 21:7 El que venza heredará estas cosas, y Yo seré su Dios, y él será Mi hijo.

Ap 21:8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Ap 21:9 Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero.

Ap 21:10 Y me llevó en espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la ciudad santa, Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios,

Ap 21:11 teniendo la gloria de Dios. Y su resplandor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal.

Ap 21:12 Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel:

Ap 21:13 al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas.

Ap 21:14 Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.

Ap 21:15 El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro.

Ap 21:16 La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la anchura y la altura de ella son iguales.

Ap 21:17 Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel.

Ap 21:18 El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio claro;

Ap 21:19 y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. El primer cimiento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, calcedonia; el cuarto, esmeralda;

Ap 21:20 el quinto, sardónice; el sexto, cornalina; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el décimo, crisoprasa; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista.

Ap 21:21 Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era de una sola perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio.

Ap 21:22 Y no vi en ella templo, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son el templo de ella.

Ap 21:23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lámpara.

Ap 21:24 Y las naciones andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria a ella.

Ap 21:25 Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche.

Ap 21:26 Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella.

Ap 21:27 No entrará en ella ninguna cosa profana, ni quien haga abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.

APOCALIPSIS 20 APOCALIPSIS 22

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APOCALIPSIS 22 Versión Recobro

APOCALIPSIS 22



Ap 22:1 Y me mostró un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero, en medio de la calle.

Ap 22:2 Y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol son para la sanidad de las naciones.

Ap 22:3 Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y Sus esclavos le servirán,

Ap 22:4 y verán Su rostro, y Su nombre estará en sus frentes.

Ap 22:5 No habrá más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.

Ap 22:6 Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado Su ángel, para mostrar a Sus esclavos las cosas que deben suceder pronto.

Ap 22:7 ¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este rollo.

Ap 22:8 Yo Juan soy el que oyó y vio estas cosas. Y cuando las oí y las vi, me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas.

Ap 22:9 Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este rollo. Adora a Dios.

Ap 22:10 Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este rollo, porque el tiempo está cerca.

Ap 22:11 El que comete injusticia, cometa injusticias todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.

Ap 22:12 He aquí Yo vengo pronto, y Mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.

Ap 22:13 Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin.

Ap 22:14 Bienaventurados los que lavan sus vestiduras, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.

Ap 22:15 Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.

Ap 22:16 Yo Jesús he enviado Mi ángel con este testimonio para las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

Ap 22:17 Y el Espíritu y la novia dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.

Ap 22:18 Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este rollo: Si alguno añade algo, Dios le añadirá a él las plagas que están escritas en este rollo.

Ap 22:19 Y si alguno quita de las palabras del rollo de esta profecía, Dios quitará su parte del árbol de la vida, y de la santa ciudad, de los cuales se ha escrito en este rollo.

Ap 22:20 El que da testimonio de estas cosas dice: Sí, vengo pronto. Amén. ¡Ven, Señor Jesús!

Ap 22:21 La gracia del Señor Jesús sea con todos los santos. Amén.

APOCALIPSIS 21

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APOCALIPSIS 3 Versión Recobro

APOCALIPSIS 3



Ap 3:1 Escribe al mensajero de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete Espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto.

Ap 3:2 Sé vigilante, y afirma las cosas que quedan, las que están a punto de morir; porque no he hallado tus obras completas delante de Mi Dios.

Ap 3:3 Acuérdate, pues, de cómo las has recibido y oído; y guárdalas, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.

Ap 3:4 Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han contaminado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas.

Ap 3:5 El que venza será vestido de vestiduras blancas; y nunca borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de Mi Padre, y delante de Sus ángeles.

Ap 3:6 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Ap 3:7 Escribe al mensajero de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:

Ap 3:8 Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque tienes poco poder y has guardado Mi palabra, y no has negado Mi nombre.

Ap 3:9 He aquí, voy a hacer que los de la sinagoga de Satanás, los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten… he aquí, voy a hacer que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que Yo te he amado.

Ap 3:10 Por cuanto has guardado la palabra de Mi perseverancia, Yo también te guardaré de la hora de la prueba que está por venir sobre toda la tierra habitada, para probar a los que moran sobre la tierra.

Ap 3:11 Yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.

Ap 3:12 Al que venza, Yo lo haré columna en el templo de Mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de Mi Dios, y el nombre de la ciudad de Mi Dios, la Nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de Mi Dios, y Mi nombre nuevo.

Ap 3:13 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Ap 3:14 Y escribe al mensajero de la iglesia en Laodicea: El Amén, el Testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:

Ap 3:15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!

Ap 3:16 Así que, por cuanto eres tibio, y no caliente ni frío, estoy por vomitarte de Mi boca.

Ap 3:17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.

Ap 3:18 Yo te aconsejo que de Mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico;
y vestiduras blancas, para que te vistas y no se manifieste la vergüenza de tu desnudez; y colirio con que ungir tus ojos, para que veas.

Ap 3:19 Yo reprendo y disciplino a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.

Ap 3:20 He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Ap 3:21 Al que venza, le daré que se siente conmigo en Mi trono, como Yo también he vencido, y me he sentado con Mi Padre en Su trono.

Ap 3:22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

APOCALIPSIS 2 APOCALIPSIS 4

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APOCALIPSIS 4 Versión Recobro

APOCALIPSIS 4



Ap 4:1 Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y Yo te mostraré las cosas que han de suceder después de éstas.

Ap 4:2 Y al instante yo estaba en el espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.

Ap 4:3 Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.

Ap 4:4 Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y sentados en los tronos, veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

Ap 4:5 Y del trono salían relámpagos y voces y truenos; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete Espíritus de Dios.

Ap 4:6 Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y en medio del trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás.

Ap 4:7 El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando.

Ap 4:8 Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.

Ap 4:9 Y cuando los cuatro seres vivientes den gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos,

Ap 4:10 los veinticuatro ancianos se postrarán delante del que está sentado en el trono, y adorarán al que vive por los siglos de los siglos, y echarán sus coronas delante del trono, diciendo:

Ap 4:11 Digno eres Tú, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria y la honra y el poder; porque Tú creaste todas las cosas, y por Tu voluntad existen y fueron creadas.

APOCALIPSIS 3 APOCALIPSIS 5

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APOCALIPSIS 5 Versión Recobro

APOCALIPSIS 5



Ap 5:1 Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un rollo escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos.

Ap 5:2 Y vi a un ángel fuerte que proclamaba a gran voz: ¿Quién es digno de abrir el rollo y desatar sus sellos?

Ap 5:3 Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el rollo, ni aun mirarlo.

Ap 5:4 Y lloraba yo mucho, porque no se había hallado a ninguno digno de abrir el rollo, ni de mirarlo.

Ap 5:5 Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la Raíz de David, ha vencido para abrir el rollo y sus siete sellos.

Ap 5:6 Y vi en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, un Cordero en pie, como recién inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete Espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Ap 5:7 Y vino, y tomó el rollo de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.

Ap 5:8 Y cuando hubo tomado el rollo, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, las cuales son las oraciones de los santos;

Ap 5:9 y cantan un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el rollo y de abrir sus sellos; porque Tú fuiste inmolado, y con Tu sangre compraste para Dios hombres de toda tribu y lengua y pueblo y nación;

Ap 5:10 y de ellos has hecho para nuestro Dios un reino y sacerdotes, y reinarán sobre la tierra.

Ap 5:11 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era miríadas de miríadas y millares de millares,

Ap 5:12 que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la bendición.

Ap 5:13 Y a toda criatura que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la bendición, la honra, la gloria y el imperio, por los siglos de los siglos.

Ap 5:14 Los cuatro seres vivientes decían: Amén; y los ancianos se postraron y adoraron.

APOCALIPSIS 4 APOCALIPSIS 6

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APOCALIPSIS 6 Versión Recobro

APOCALIPSIS 6



Ap 6:1 Vi cuando el Cordero abrió uno de los siete sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven.

Ap 6:2 Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió conquistando, y para conquistar.

Ap 6:3 Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven.

Ap 6:4 Y miré, y he aquí salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dada autoridad para quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada.

Ap 6:5 Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano.

Ap 6:6 Y oí como una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Una medida de trigo por un denario, y tres medidas de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.

Ap 6:7 Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven.

Ap 6:8 Miré, y he aquí un caballo amarillento, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y les fue dada autoridad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.

Ap 6:9 Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían.

Ap 6:10 Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?

Ap 6:11 Y a cada uno se le dio una vestidura blanca; y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que habían de ser muertos como ellos.

Ap 6:12 Miré cuando abrió el sexto sello, y hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como saco hecho de crin, y la luna se volvió toda como sangre;

Ap 6:13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera arroja sus higos verdes cuando es sacudida por un fuerte viento.

Ap 6:14 Y el cielo fue retirado como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar.

Ap 6:15 Y los reyes de la tierra, y los grandes, los generales, los ricos, los poderosos, y todo esclavo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes;

Ap 6:16 y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de Aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero;

Ap 6:17 porque el gran día de la ira de Ellos ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?

APOCALIPSIS 5 APOCALIPSIS 7

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APOCALIPSIS 7 Versión Recobro

APOCALIPSIS 7



Ap 7:1 Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol.

Ap 7:2 Vi también a otro Ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado autoridad para hacer daño a la tierra y al mar,

Ap 7:3 diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los esclavos de nuestro Dios.

Ap 7:4 Y oí el número de los sellados: Ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel:

Ap 7:5 De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil. De la tribu de Gad, doce mil.

Ap 7:6 De la tribu de Aser, doce mil. De la tribu de Neftalí, doce mil. De la tribu de Manasés, doce mil.

Ap 7:7 De la tribu de Simeón, doce mil. De la tribu de Leví, doce mil. De la tribu de Isacar, doce mil.

Ap 7:8 De la tribu de Zabulón, doce mil. De la tribu de José, doce mil. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados.

Ap 7:9 Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de toda nación y tribu y pueblo y lengua, que estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos de vestiduras blancas, y con palmas en las manos;

Ap 7:10 y claman a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero.

Ap 7:11 Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios,

Ap 7:12 diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Ap 7:13 Y uno de los ancianos tomó la palabra, y me dijo: Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?

Ap 7:14 Yo le dije: Señor mío, tú lo sabes. Y él me dijo: Éstos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus vestiduras, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.

Ap 7:15 Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en Su templo; y Aquel que está sentado sobre el trono extenderá Su tabernáculo sobre ellos.

Ap 7:16 Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno;

Ap 7:17 porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a manantiales de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

APOCALIPSIS 6 APOCALIPSIS 8

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APOCALIPSIS 8 Versión Recobro

APOCALIPSIS 8



Ap 8:1 Y cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Ap 8:2 Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Ap 8:3 Otro Ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para que lo ofreciese junto con las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Ap 8:4 Y de la mano del Ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Ap 8:5 Y el Ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.

Ap 8:6 Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas.

Ap 8:7 El primero tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclado con sangre, que fue lanzado sobre la tierra; y la tercera parte de la tierra se quemó, y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde.

Ap 8:8 El segundo ángel tocó la trompeta, y algo como una gran montaña ardiendo en fuego fue lanzada al mar; y la tercera parte del mar se convirtió en sangre.

Ap 8:9 Y murió la tercera parte de los seres vivientes que estaban en el mar, y la tercera parte de las naves fue destruida.

Ap 8:10 El tercer ángel tocó la trompeta, y cayó del cielo una gran estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó sobre la tercera parte de los ríos, y sobre los manantiales de las aguas.

Ap 8:11 Y el nombre de la estrella es Ajenjo. Y la tercera parte de las aguas se convirtió en ajenjo; y muchos hombres murieron a causa de esas aguas, porque se hicieron amargas.

Ap 8:12 El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera parte de ellos, y el día no resplandeciese en su tercera parte, y asimismo la noche.

Ap 8:13 Y miré, y oí a un águila que volaba por en medio del cielo, diciendo a gran voz: ¡Ay, ay, ay, de los que moran en la tierra, a causa de los restantes toques de trompeta, los cuales están para sonar los tres ángeles!

APOCALIPSIS 7 APOCALIPSIS 9

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APOCALIPSIS 9 Versión Recobro

APOCALIPSIS 9



Ap 9:1 El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo.

Ap 9:2 Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo.

Ap 9:3 Y del humo salieron langostas a la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra.

Ap 9:4 Y se les dijo que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes.

Ap 9:5 Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre.

Ap 9:6 En aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos.

Ap 9:7 Y las langostas eran semejantes a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro; sus caras eran como caras de hombres;

Ap 9:8 tenían cabello como cabello de mujer; sus dientes eran como de leones;

Ap 9:9 tenían corazas como corazas de hierro; el ruido de sus alas era como el estruendo de carros de muchos caballos corriendo a la batalla;

Ap 9:10 tenían colas como de escorpiones, y también aguijones; y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses.

Ap 9:11 Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego tiene por nombre Apolión.

Ap 9:12 El primer ay pasó; he aquí, vienen aún dos ayes después de esto.

Ap 9:13 El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz de entre los cuatro cuernos del altar de oro que está delante de Dios,

Ap 9:14 diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates.

Ap 9:15 Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres.

Ap 9:16 Y el número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millones. Yo oí su número.

Ap 9:17 Así vi en visión los caballos y a los que montaban sobre ellos, los cuales tenían corazas de fuego, de jacinto y de azufre. Y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones; y de su boca salían fuego, humo y azufre.

Ap 9:18 Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres; por el fuego, el humo y el azufre que salían de su boca.

Ap 9:19 Pues el poder de los caballos estaba en sus bocas y en sus colas; porque sus colas, semejantes a serpientes, tenían cabezas, y con ellas dañaban.

Ap 9:20 Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a los ídolos de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, los cuales no pueden ver, ni oír, ni andar;

Ap 9:21 y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos.

APOCALIPSIS 8 APOCALIPSIS 10

«Tabla de contenido













































































































































































Santa Biblia Versión Recobro Introducción

SANTA BIBLIA

Versión Recobro

INTRODUCCIÓN
(a la versión en inglés)

La publicación de la Versión Recobro de la Santa Biblia con sus correspondientes bosquejos, notas de pie de página y referencias paralelas es la culminación de casi tres décadas de labor en la santa Palabra de Dios. Esta labor se realizaba a medida que se daban los mensajes del Estudio-vida de la Biblia, los cuales Witness Lee comenzó en abril de 1974 con estudios simultáneos de Génesis y Mateo y concluyó en 1995 con un estudio del Cantar de los Cantares. Estos estudios están publicados en los diecisiete tomos que componen Life-study of the New Testament y en los quince tomos que componen Life-study of the Old Testament. Con anticipación a los mensajes del Estudio-vida de cada libro de la Biblia se fue produciendo una nueva traducción de las Escrituras, ya sea del griego o del hebreo. Además, para los libros del Nuevo Testa mento, Witness Lee redactó extensas notas de pie de página así como bosquejos y referencias paralelas. En 1991, después de una extensa revisión, ampliación y mejora de tales trabajos, fue publicada la Versión Recobro del Nuevo Testamento. [En 1994 se publicó la Versión Recobro del Nuevo Testamento en el idioma español]. En 1994, antes de concluir el Estudio-vida del Antiguo Testamento, Witness Lee pidió a la sección editorial de Living Stream Ministry emprender una revisión de la traducción del Antiguo Testamento y compilar notas de pie de página con base en los Estudios-vida ya publicados así como producir un conjunto de referencias paralelas para el Antiguo Testamento. Esta labor estaba siendo realizada cuando Witness Lee partió con el Señor el 9 de junio de 1997. El texto revisado del Antiguo Testamento y el texto del Nuevo Testamento fueron publicados como un solo libro en 1999. Esa edición, que contenía únicamente el texto de las Escrituras, incluía bosquejos completos para cada libro de la Biblia que fueron redactados directamente por Witness Lee o tomados de sus Estudios-vida ya publicados. La presente publicación contiene el texto revisado del Antiguo Testamento con los bosquejos, el conjunto completo de notas de pie de página del Antiguo Testamento, las cuales fueron compiladas de Life-study of the Old Testament de Witness Lee y otras de sus publicaciones, además de una extensa colección de referencias paralelas del Antiguo Testamento y todo lo contenido en la Versión Recobro del Nuevo Testamento anteriormente publicada.

La labor realizada en la Versión Recobro del Antiguo Testamento siguió los mismos principios que guiaron la labor realizada en el Nuevo Testamento. Estos principios fueron claramente expresados en “Una breve explicación”, que sirve de prefacio a la Versión Recobro del Nuevo Testamento; por tanto, es apropiado que simplemente la reproduzcamos a continuación:

UNA BREVE EXPLICACIÓN

A lo largo de los siglos se ha ido mejorando la traducción de la Biblia. Por lo general, cada traducción hereda algo de las anteriores y prepara el terreno para las siguientes. Aunque una nueva traducción recibe ayuda de sus predecesoras, debe ir siempre más allá. La Versión Recobro del Nuevo Testamento, siguiendo el precedente sentado por las versiones más reconocidas y usándolas como referencia, no sólo incorpora las lecciones aprendidas al examinar lo que hicieron otros, sino que también ha procurado evitar cualquier prejuicio o imprecisión. Esta versión, guiada con frecuencia por otras, tiene por objeto proveer la mejor expresión posible de la revelación contenida en la Palabra divina, a fin de comunicarla con la mayor exactitud posible.

La traducción de la Biblia no sólo depende de un entendimiento apropiado del idioma original en que fue escrita, sino también de la debida comprensión de la revelación divina contenida en la Palabra santa. A través de los siglos, el entendimiento que los santos han tenido de la revelación divina siempre se ha basado en la luz que ellos recibieron, y dicho entendimiento ha tenido un progreso paulatino y constante. La consumación de este entendimiento constituye la base de esta traducción y de sus respectivas anotaciones. Por consiguiente, esta traducción y las notas de pie de página pueden considerarse la “cristalización” del entendimiento de la revelación divina que los santos de todas partes han recibido en los últimos dos mil años. Esperamos que la Versión Recobro pase a las futuras generaciones lo que ha recibido y prepare el terreno para ellas.

Siguiendo el principio general que se usa en la traducción del Nuevo Testamento, primero escogimos el texto griego original basándonos en los manuscritos disponibles. La Versión Recobro sigue, por lo general, el texto griego de Nestle-Aland según consta en Novum Testamentum Graece (26a edición). Sin embargo, para precisar el contenido original de los versículos, los traductores de la Versión Recobro prestaron especial atención al contexto, esto es, al capítulo, al libro y a pasajes similares en el Nuevo Testamento. Los manuscritos recientemente descubiertos o los más antiguos no son necesariamente los más exactos; por tanto, la decisión en cuanto al texto de esta versión se basó primordialmente en el principio ya mencionado. Cuando se usa un texto diferente al de Nestle-Aland, algunas veces se indica en las notas. Las palabras en cursiva dentro del texto indican expresiones que no están presentes en el texto griego; las comillas indican citas del Antiguo Testamento.

La Versión Recobro es el fruto de una extensa investigación en cuanto al significado del texto original y procura comunicar dicho significado en una forma concisa, inteligible y legible. En las ocasiones en que resulta difícil expresar el significado exacto del original, se han agregado notas explicativas.

El tema propuesto en cada libro y el bosquejo que aparece al comienzo de cada uno de ellos, se basan en hechos históricos y expresan el significado espiritual de cada libro. Las notas de pie de página recalcan la revelación de la verdad, la luz espiritual y la provisión de vida, más que la historia, la geografía y los personajes mismos. Las referencias paralelas que aparecen en el margen conducen no sólo a otros versículos que contengan las mismas expresiones o describan los mismos hechos, sino también a otros temas relacionados con la revelación espiritual de la Palabra divina.

Witness Lee y
   la sección editorial
1 de agosto de 1991
Anaheim, California

Además de estos comentarios generales acerca de la traducción del texto y de las características de los bosquejos, las notas de pie de página y las referencias paralelas, cabe hacer algunos comentarios con respecto a la labor en el Antiguo Testamento. Siguiendo el principio establecido para la traducción del Nuevo Testamento, la traducción del Antiguo Testamento se basó en el texto de las Escrituras hebreas Biblia Hebraica Stuttgartensia (BHS, edición revisada de 1990), un texto de reconocida erudición. Por lo general, cuando nos apartamos de esta edición se hace la indicación correspondiente en las notas de pie de página. También fueron consultadas con frecuencia las antiguas traducciones del Antiguo Testamento al arameo, griego, siríaco y latín para obtener claridad con respecto al texto hebreo y, en algunos casos, estas traducciones fueron adoptadas por la Versión Recobro; por lo general, se hizo constar en las notas de pie de página lo que dice el texto en hebreo. En todo lo posible, la estructura poética del texto hebreo, según es indicada por la BHS, ha sido mantenida.

El lector rápidamente notará el uso del nombre Jehová en esta traducción. Pese a los argumentos lingüísticos históricos en contra de ello, ninguna otra versión del Tetragrámaton posee el mismo legado que Jehová tiene en la literatura inglesa clásica. Si bien quienes nos antecedieron en la traducción—debido a un entendimiento deficiente de los signos vocálicos del idioma hebreo—pudieron haber errado en su transliteración del nombre divino, la gran inf luencia ejercida por ellos ha hecho que el nombre Jehová se halle insertado de manera indeleble en el idioma inglés, como lo evidencia su inclusión en los diccionarios modernos. Nuestro uso del nombre Jehová no se debe a consideraciones lingüísticas, sino que lo motiva el debido reconocimiento al legado procedente del idioma inglés y, lo que es más importante, el deseo de ser fieles a nuestras convicciones como traductores de que el nombre de Dios, habiendo sido revelado y entregado a Sus santos (Éx. 3:16; 20:7), debe ser deliberadamente presentado en la traducción de las Escrituras hebreas. Manifestar deferencia por una religión antigua y la confusión producida por grupos sectarios modernos no deben ser motivo para que nos inhibamos de usar y disfrutar el nombre personal de Dios que fue revelado.

Con estas palabras de introducción les presentamos esta Versión Recobro de la Santa Biblia y oramos fervientemente que, por medio de la misma, el Espíritu Santo resplandezca en los corazones de todos sus lectores “para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Co. 4:6).

La sección editorial
1 de agosto del 2003
Anaheim, California

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